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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Dictamen]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Dictamen]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La calle frenó a los libertarios en el Senado: el Gobierno pateó la reforma laboral tras la presión sindical]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/calle-freno-libertarios-senado-gobierno-pateo-reforma-laboral-presion-sindical_1_12859702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/191e6627-5f44-44d4-a8ed-1675ffe18b61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La calle frenó a los libertarios en el Senado: el Gobierno pateó la reforma laboral tras la presión sindical"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pese al dictamen conseguido a último momento, el oficialismo postergó el debate parlamentario hasta febrero. La CGT movilizó a miles, lanzó un plan de lucha y tensó el tablero político. ¿Quién define las reglas del trabajo?</p></div><p class="article-text">
        <strong>La Plaza de Mayo fue m&aacute;s fuerte que el calendario parlamentario.</strong> Aunque el gobierno de Javier Milei hab&iacute;a anunciado que su reforma laboral ser&iacute;a debatida y votada antes de fin de a&ntilde;o, <strong>el Senado la posterg&oacute; hasta febrero</strong>, luego de una jornada donde la presi&oacute;n sindical y las tensiones internas en el Congreso marcaron el pulso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El dictamen de comisiones se firm&oacute; el mi&eacute;rcoles por la tarde, pero el tratamiento en el recinto se reprogram&oacute; para una pr&oacute;xima convocatoria a sesiones extraordinarias, <strong>a partir del 10 de febrero</strong>. La titular del bloque oficialista, Patricia Bullrich, lo comunic&oacute; personalmente, <strong>tras un plenario que estuvo al borde del colapso pol&iacute;tico</strong> y que solo pudo destrabarse con gestos hacia la oposici&oacute;n dialoguista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hubiese sido un desastre&rdquo;, reconoci&oacute; un senador radical.</strong> Las negociaciones estuvieron frenadas buena parte del d&iacute;a, y la decisi&oacute;n de demorar el debate &mdash;in&eacute;dita para un oficialismo que hace bandera de la velocidad legislativa&mdash; fue el resultado de una relaci&oacute;n de fuerzas que excede al recinto.
    </p><h2 class="article-text">La CGT en la calle: advertencia y plan de lucha</h2><p class="article-text">
        A esa misma hora, en el centro de Buenos Aires, <strong>la CGT protagonizaba su primera gran marcha contra el Gobierno</strong>, con todo el Consejo Directivo presente, columnas de sindicatos, organizaciones sociales y partidos de izquierda. La consigna fue clara: <strong>rechazar una reforma que consideran &ldquo;entreguista&rdquo; y &ldquo;a favor de las grandes empresas&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No se genera trabajo sacando derechos, ni con jornadas m&aacute;s largas</strong>&rdquo;, advirti&oacute; Octavio Arguello, cosecretario general, ante una multitud. El mensaje fue directo al Senado: &ldquo;<strong>Ojo con lo que hacen, porque el pueblo y la patria se los van a demandar</strong>&rdquo;. La movilizaci&oacute;n cerr&oacute; con una advertencia: si no hay marcha atr&aacute;s, habr&aacute; paro nacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No fue una marcha testimonial</strong>, sino un gesto de fuerza y unidad. Estuvieron Hugo Moyano, H&eacute;ctor Daer, Andr&eacute;s Rodr&iacute;guez, Jorge Sola, y dirigentes como Axel Kicillof, Juan Grabois y Jos&eacute; Mayans. Hubo incidentes menores, pero el mensaje de fondo fue pol&iacute;tico: <strong>la reforma no pasar&aacute; sin resistencia</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; propone el proyecto: entre la flexibilizaci&oacute;n y la transferencia de recursos</h2><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; se trata la reforma que el Gobierno busca sancionar?</strong> Seg&uacute;n el an&aacute;lisis de Juan Manuel Telechea en una publicaci&oacute;n del portal <em>Cenital</em>, el proyecto busca <strong>reducir cargas patronales, abaratar despidos, limitar la protesta sindical y favorecer la flexibilidad horaria</strong>. Pero no hay garant&iacute;as de que eso genere m&aacute;s empleo formal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los puntos clave es el fondo de cese laboral.</strong> Las empresas aportar&iacute;an un 3% mensual del salario, que se usar&iacute;a para pagar futuras indemnizaciones. A cambio, dejar&iacute;an de aportar esa misma proporci&oacute;n a la seguridad social. &ldquo;<strong>La indemnizaci&oacute;n, en los hechos, la financiar&iacute;a el sistema jubilatorio</strong>&rdquo;, advierte Telechea.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el proyecto ampl&iacute;a de tres a seis meses el per&iacute;odo de prueba, <strong>quita del c&aacute;lculo indemnizatorio &iacute;tems como el aguinaldo y otros adicionales</strong>, y mantiene un blanqueo laboral con perd&oacute;n de deudas y multas que, seg&uacute;n los datos disponibles, <strong>no logr&oacute; resultados significativos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La reforma tambi&eacute;n <strong>introduce un &ldquo;banco de horas&rdquo;</strong>, que permite reorganizar la jornada laboral sin pagar horas extra. Pero, sin protecci&oacute;n gremial efectiva, <strong>el control sobre el uso del tiempo quedar&iacute;a en manos del empleador</strong>. Es un esquema que debilita la negociaci&oacute;n colectiva y <strong>diluye uno de los pocos m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a que tienen los trabajadores sobre su vida cotidiana</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La informalidad, excusa o problema</h2><p class="article-text">
        El argumento central del Gobierno es que <strong>la rigidez del sistema laboral actual impide la creaci&oacute;n de empleo formal</strong>. Pero el propio texto del proyecto omite que <strong>el 90% del empleo no registrado se concentra en micro y peque&ntilde;as empresas</strong>, y que la gran mayor&iacute;a de las medianas y grandes ya cumple con las normas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; entonces se proponen reducciones de cargas para todas las empresas, sin segmentaci&oacute;n?</strong> Telechea sostiene que eso convierte una reforma supuestamente t&eacute;cnica en una medida regresiva: <strong>&ldquo;Se transfiere recursos del Estado y los trabajadores hacia las empresas, sin generar incentivos efectivos para el blanqueo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se incluyen reformas b&aacute;sicas que podr&iacute;an mejorar la calidad del empleo: <strong>licencias por nacimiento</strong>, por ejemplo, siguen igual que hace 50 a&ntilde;os. Para el padre, dos d&iacute;as. Para la madre, trece semanas.
    </p><h2 class="article-text">Derecho a huelga y libertades sindicales en jaque</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s controvertidos es la <strong>limitaci&oacute;n al derecho constitucional de huelga</strong>. El proyecto establece un &ldquo;servicio m&iacute;nimo&rdquo; del 50% en casi todas las actividades &mdash;alimentaci&oacute;n, bancos, comercio electr&oacute;nico, medios de comunicaci&oacute;n&mdash;, lo que en la pr&aacute;ctica <strong>implica vaciar de fuerza la protesta gremial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es un salto cualitativo en la conflictividad estructural: <strong>el Gobierno intenta regular la protesta desde una l&oacute;gica empresarial</strong>, desconociendo su funci&oacute;n social y su resguardo legal. En este punto, <strong>la reforma no busca solo cambiar normas laborales: busca disciplinar pol&iacute;ticamente al movimiento obrero.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Lo que se posterga (por ahora)</h2><p class="article-text">
        <strong>El tratamiento en el Senado qued&oacute; fijado para febrero</strong>, en un nuevo per&iacute;odo de sesiones extraordinarias. La postergaci&oacute;n fue un rev&eacute;s parcial para el oficialismo, que logr&oacute; el dictamen gracias a un acuerdo con sectores del radicalismo, el PRO y algunos peronistas disidentes. Pero la grieta parlamentaria est&aacute; abierta, y <strong>el conflicto social escalando</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La CGT anunci&oacute; que <strong>el plan de lucha continuar&aacute;</strong>, con protestas y posibles paros sectoriales. El Gobierno, por su parte, apuesta a ganar tiempo para acumular votos, mientras avanza con otras reformas paralelas, como el Presupuesto 2026 y la ley de &ldquo;inocencia fiscal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una reforma laboral sin trabajo?</h2><p class="article-text">
        <strong>El tel&oacute;n de fondo es m&aacute;s profundo que un proyecto de ley.</strong> Lo que se discute no es solo c&oacute;mo despedir, contratar o registrar, sino <strong>qui&eacute;n define las condiciones del trabajo en la Argentina del siglo XXI</strong>: si el mercado, el Estado, o los trabajadores organizados.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia muestra que con este mismo r&eacute;gimen laboral, entre 2004 y 2011, <strong>la econom&iacute;a gener&oacute; m&aacute;s de 2 millones de puestos formales y redujo la informalidad</strong>. No fue por una reforma laboral, sino por crecimiento econ&oacute;mico sostenido y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas activas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La reforma Milei puede terminar siendo un nuevo episodio de una vieja historia: flexibilizar sin crecer, ajustar sin incluir.</strong> Por ahora, <strong>la calle impuso un l&iacute;mite. Pero la disputa reci&eacute;n empieza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez Ponce de León]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 15:25:29 +0000]]></pubDate>
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