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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fado]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los pasteles lusitanos y los de la Occitania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasteles-lusitanos-occitania_129_12862657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae28c7bf-2953-47c5-bbb1-cb6dc061777f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pasteles lusitanos y los de la Occitania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El abrazo del reencuentro con la hija migrante, durante un viaje por la Lisboa del fado. El paseo por Toulouse, la ciudad de la poesía y los colores rosado y azul pastel.</p></div><p class="article-text">
        Una de las delicias de Lisboa es el past&eacute;i de nata, original de Bel&eacute;n. Un dulce ic&oacute;nico, con varias capas de hojaldre, crocante, con una crema estilo pastelera que explota y se derrama en la boca.
    </p><p class="article-text">
        Estoy con mi hija, en el p&oacute;rtico de ingreso a la Iglesia de Santo Antonio, desde donde se ven las siete colinas. A Milena no la veo desde que migr&oacute; a Portugal hace un a&ntilde;o. Hubo tanta saudade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llegamos en un tuk tuk, especie de motocicleta con techo, cubierta por un pl&aacute;stico de cierre herm&eacute;tico, que protege del fr&iacute;o. Quien lo conduce es una amiga de Mile, la chilena Mica, periodista n&oacute;made, culta y viajera.
    </p><p class="article-text">
        La iglesia es la m&aacute;s antigua de Alfama, con azulejos azules del siglo XVIII, que representan el triunfo de lo divino contra los pecados del demonio.
    </p><p class="article-text">
        El milagro que convirti&oacute; a Antonio en un santo fue rescatar a un ni&ntilde;o ahogado, sacarlo del r&iacute;o y devolverlo a la vida. Sus devotos le ruegan al cristiano casamiento y el hallazgo de cosas queridas que se han perdido.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a los past&eacute;is: surgieron en el monasterio de los Jer&oacute;nimos, donde las monjas usaban las claras de huevo donadas por la nobleza para planchar la ropa y preparar bebidas alcoh&oacute;licas. En 1837 la receta original fue vendida para convertirse en un secreto a voces. Los sabore&eacute; en un barcito de Guardia Vieja y Estado de Israel, en Villa Crespo. A&uacute;n no conoc&iacute;a a sus hermanas elegidas: Sol, Bel&eacute;n y Giuli.
    </p><p class="article-text">
        Lisboa cuenta con m&aacute;s de doscientas formas de preparar la t&iacute;pica delicatessen, derivadas del past&eacute;i de Bel&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia me la cuenta Mica, con quien terminamos el recorrido tomando una sidra y un vino caliente en altura. Es el fin del oto&ntilde;o y ac&aacute;, en Lisboa, el tejido sonoro es el fado tradicional y tambi&eacute;n, el contempor&aacute;neo de Madredeus. Al despertar, veo desde un gran ventanal los edificios bajos de colores con sus azulejos antiguos y la ropa tendida al sol.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a un a&ntilde;o que no nos ve&iacute;amos con la Mile (sus amigas cordobesas y migrantes anteponen el art&iacute;culo al nombre) y el abrazo es dif&iacute;cil de narrar: cuerpos como ramas entrelazadas, corazones estallados, aquelarre alrededor del fuego en el vaiv&eacute;n de las emociones.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as que llevo con <em>minha filha</em> lloramos, nos re&iacute;mos, paseamos, revisitamos el r&iacute;o Tejo, Morer&iacute;a, Alfama, bebimos ginja de un trago, trabajamos la arcilla con sus c&oacute;frades, mientras charlamos de menstruaciones, amores, oscuridades, migraci&oacute;n, esperanza.
    </p><p class="article-text">
        La escucho, descubro que el silencio nos acerca, soy la depositaria que atesora sus pasares, gozos y pesares.
    </p><p class="article-text">
        Mile parti&oacute; a los veinti&uacute;n a&ntilde;os y la recibi&oacute; el t&iacute;o <strong>Alex Erlich Oliva</strong>, cofundador de Anacrusa y contrabajista de la Orquesta Gulbenkian. Conoci&oacute; a su primo <strong>David Erlich</strong>, el profesor de filosof&iacute;a de la familia, autor del libro <em>A bebedeira do Kant</em>, quien la aloj&oacute; con su afecto y continu&oacute; su habitual viaje hacia nuestras abuelas, <strong>Perla </strong>y <strong>Regina Selzer</strong>, que eran hermanas. David tiene los ojos azules y la dulzura de Perla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese tiempo, la ni&ntilde;a hizo un voluntariado en Bucarest, el terru&ntilde;o de mi zeide, y otro en un festival de teatro en Frankfurt, donde naci&oacute; la cr&iacute;tica a la industria cultural de la mano de Marcuse, Adorno y Horkheimer. Asisti&oacute; al director teatral <strong>Claudio Hochman</strong>, cre&oacute; el grupo Lobas de gesti&oacute;n art&iacute;stica y yo me convert&iacute; en la madre orgullosa que soy, por la claridad de sus deseos, por la inteligencia de sus decisiones, por su franqueza emocional y por sus concreciones lusitanas, mientras a la distancia la ve&iacute;a crecer, florecer.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, da clases de arte esc&eacute;nico en dos centros culturales, Amira y F&aacute;brica do Prata, y canta en los bares lisboetas. Para pagar las cuentas, cada ma&ntilde;ana modera publicaciones en Tik Tok, el tipo de trabajo que en parte enajena, en parte permite sostenerse. Nos vamos en unos d&iacute;as a Toulouse, Bordeaux y Oviedo, a aventurarnos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que la alegr&iacute;a nos atraviesa y hay saudades anticipadas. Estoy disponible para venir m&aacute;s tiempo una pr&oacute;xima vez, si ella quisiera. Tal vez a escribir un nuevo libro o simplemente a caminar por los palacios de Sintra, recordando que este pa&iacute;s pobre que se ha gentrificado fue alguna vez un imperio conquistador. Es Mile ahora quien con su vocaci&oacute;n territorial, avanza sobre &eacute;l conquist&aacute;ndose a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo contar en detalle la experiencia del reencuentro? C&oacute;mo narrar la vivencia del viaje compartido? Las im&aacute;genes, por supuesto, ayudan. Ofrecen un contexto, reproducen los gestos que espejan el alma, aunque hay imposibles, como esos momentos &iacute;ntimos en que la joven de veintitr&eacute;s a&ntilde;os se convierte en una ni&ntilde;a peque&ntilde;a que se sienta en mi regazo y se acurruca en el hueco que forma el cuerpo que la abraza. O, al pasar del llanto a la risa sin mediaciones, porque recordamos esos tiempos en la casa de La Espiga donde fuimos otra familia, una que ya no es, y porque bailamos el repertorio completo de la Walsh, Oasis y los Beatles. Nuestro franc&eacute;s es pobre, el m&iacute;o m&aacute;s a&uacute;n. Hacemos una lista de las palabras deliciosas que se argentinizaron: hotel, creme, restaurante, chef, bufet, piyama, crep&eacute;. Su pronunciaci&oacute;n es preciosa, la m&iacute;a un desastre. Pido disculpas por los errores y horrores de tipeo, escribo desde el celular.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos las callecitas de Lisboa, su pueblo/su aldea, ahora las de Toulouse, en la Occitania, y saltamos en las veredas resbaladizas, procurando no caernos y que nuestras manos unidas conserven calor frente al fr&iacute;o del fin del oto&ntilde;o. Las suyas siguen sinti&eacute;ndose aterciopeladas, como cuando era beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en la ciudad predomina el rosado, el azul pastel lo complementa en la indumentaria. Surge del te&ntilde;ido de telas caracter&iacute;stico la, que proviene de la isatis tinctoria, una planta de la que se requiere una tonelada para lograr que unos pocos tejidos luzcan como el color del mar.
    </p><p class="article-text">
        La primera noche cenamos en El Bodeg&oacute;n Argentino una milanesa a la napolitana con papas fritas, cuyo sabor la migrante extra&ntilde;aba. M&aacute;s tarde, le comparto las interpretaciones de <strong>George Brassens</strong>, <strong>Ives Montand </strong>y <strong>Charles Aznavour</strong>, que ella desconoc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, caminamos y nos deslumbran las construcciones rosadas y los edificios de un g&oacute;tico meridional, cruzamos la Garonne por el Pont San Michel y regresamos por el Pont Neuf, luego de andar por la zona hospitalaria que aloj&oacute; a los enfermos en tiempos de pestes.
    </p><p class="article-text">
        Luego descubrimos que en el convento de los jacobinos est&aacute; la sepultura de <strong>Santo Tomas de Aquino</strong>. Sus ideas sobre la complementariedad de la fe y la raz&oacute;n permanecen hoy. Toulouse respira una intelectualidad sacra.
    </p><p class="article-text">
        Mile se arma un puchito, le pido un par de pitadas, bebemos vino caliente, probamos tostadas con foiegras y racklette, admiramos la limpieza de los espacios p&uacute;blicos, nos entristecen las personas que piden dinero para la comida. La pobreza no tiene excepciones en el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras piernas no pueden m&aacute;s y descansamos en el cuarto. Vemos una serie con el actor de <em>Mr. Bean</em> en la computadora. Le digo que siempre la imagin&eacute; viviendo en Europa. Y aunque la migraci&oacute;n es dif&iacute;cil, ha comenzado a realizar sus sue&ntilde;os. El futuro es incierto. El amor contin&uacute;a. Lo disfruto con ella y lo atesoro en esta bit&aacute;cora.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasteles-lusitanos-occitania_129_12862657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 17:18:02 +0000]]></pubDate>
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