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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Amabilidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/amabilidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Amabilidad]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: “La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/amable-recompensa-psicologa-silvia-sanz-amabilidad-autentica-nace-fortaleza-emocional-xp_1_12865655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/364c2c86-dad5-4d69-a7bf-bc57617cc40c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser amable tiene recompensa, según la psicóloga Silvia Sanz: &quot;La amabilidad auténtica nace de la fortaleza emocional&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista explica que la amabilidad actúa como un regulador emocional natural y puede ayudar a mejorar cómo nos sentimos y cómo interpretamos el mundo que nos rodea.</p></div><p class="article-text">
        Sentimos la importancia de la tenacidad, de trabajar duro y de tener &eacute;xito. En un mundo de apuros, de individualismos y de carreras por llegar m&aacute;s lejos, es f&aacute;cil que pasemos por alto algo tan sencillo y a la vez tan complejo como el poder silencioso de la amabilidad. Una cualidad que, adem&aacute;s de enriquecer nuestras interacciones, puede tener un impacto positivo en nuestro bienestar. Si hacemos un poco de repaso de lo que dice la ciencia sobre este aspecto, veremos c&oacute;mo cultivar la amabilidad puede mejorar no solo nuestras relaciones, sino tambi&eacute;n nuestro bienestar general.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa (y qu&eacute; no) ser amable</h2><p class="article-text">
        La amabilidad no es material, no implica un intercambio f&iacute;sico de ning&uacute;n bien u objeto. Los actos de bondad son acciones benevolentes dirigidas, de forma intencionada, a otra persona, que est&aacute;n motivadas por el deseo de ayudar sin que ello suponga obtener una recompensa o evitar un castigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diccionario lo define como &ldquo;dicho de la persona que trata a los dem&aacute;s de manera agradable y con ganas de complacer&rdquo;. Por tanto, nos pueden venir a la cabeza acciones tan simples como hacer un regalo inesperado a un amigo, invitar a alguien a tomar un caf&eacute;, reservar un rato del trabajo para apoyar a un compa&ntilde;ero que no pasa un buen momento o hacerle la receta preferida a alguien por el simple hecho de complacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es necesario un gran gesto, ya que cada acto de amabilidad es importante. Basta con actos simples, espont&aacute;neos o premeditados, para que influyan tanto a quien los hace como a quien los recibe.
    </p><p class="article-text">
        Y, aunque muchas veces solemos confundirlo con debilidad, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Como nos explica <a href="http://www.silviasanzpsicologa.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Sanz Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga, &ldquo;son conceptos casi opuestos: la amabilidad aut&eacute;ntica no nace de la sumisi&oacute;n, sino de la fortaleza emocional. Ser amable implica elegir c&oacute;mo responder, no reaccionar impulsivamente desde el miedo y esto requiere m&aacute;s autocontrol y m&aacute;s seguridad interna que levantar la voz o ponerse a la defensiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, la debilidad &ldquo;aparece cuando uno act&uacute;a por temor a las consecuencias, cuando cede para evitar conflicto o para agradar. La amabilidad nace de un &lsquo;puedo elegir ser cuidadoso&rsquo;, mientras que la debilidad lo hace de un &lsquo;no me atrevo a poner l&iacute;mites&rdquo;, explica Sanz. &ldquo;Por eso decimos que la amabilidad es un acto de poder, no de fragilidad, es la capacidad de mantener el respeto y la claridad incluso en contextos donde ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil ser agresivo o distanciarse. Es un tipo de firmeza tranquila&rdquo;, afirma la especialista.
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; cuando la amabilidad no nace de la libertad o del deseo de cuidar el v&iacute;nculo y, por tanto, de c&oacute;mo elegimos relacionarnos, sino cuando se convierte en un &ldquo;mecanismo para evitar conflictos, para no desagradar o para mantener la aprobaci&oacute;n ajena. Entonces deja de ser un gesto altruista y empieza a ser una renuncia&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><h2 class="article-text">Beneficios de la amabilidad</h2><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s reconocida por su impacto en el bienestar general, la amabilidad emergi&oacute; como una herramienta poderosa avalada por la ciencia y la investigaci&oacute;n. Los estudios revelan las m&uacute;ltiples maneras en las que practicar la amabilidad puede aligerar problemas como la ansiedad, a la vez que ayuda a fomentar una perspectiva m&aacute;s positiva de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se demostr&oacute; que la amabilidad aumenta la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n y mejora el estado de &aacute;nimo. Tambi&eacute;n puede disminuir la presi&oacute;n arterial y el cortisol, una hormona del estr&eacute;s. &iquest;Qu&eacute; pasa que hace que todo esto suceda? Como explica la especialista, varios estudios muestran que &ldquo;los actos amables activan circuitos cerebrales asociados al bienestar, liberando oxitocina, dopamina y endorfinas, lo que reduce el estr&eacute;s y aumenta la calma. Adem&aacute;s, contribuyen a reforzar la autoestima: sentir que impactamos positivamente en otros nos recuerda nuestro propio valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias razones por la que los actos de bondad son buenos, tanto para el que los da como para el que los recibe. Diversas investigaciones que examinaron los beneficios para la salud emocional descubrieron que ser amables puede ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad. Como esta publicada en <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17439760.2022.2154695" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Journal of Positive Psychology</em></a>, seg&uacute;n la cual los actos de bondad pueden ayudar a reducir los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Otra caracter&iacute;stica particular de la amabilidad, apoyada tambi&eacute;n por la <a href="https://www.scientificamerican.com/article/kindness-can-have-unexpectedly-positive-consequences/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, es que adem&aacute;s puede ser generar un efecto contagio, es decir, las personas que reciben actos de bondad son m&aacute;s propensas a ser m&aacute;s generosas ellas mismas. &ldquo;Un gesto tan simple como una sonrisa o una palabra considerada suele provocar respuestas igual de amables en los dem&aacute;s, creando entornos m&aacute;s c&aacute;lidos y cooperativos. Y cuando nuestras relaciones son m&aacute;s seguras y menos tensas, tambi&eacute;n lo es nuestra salud mental&rdquo;, afirma Sanz. Por tanto, podr&iacute;amos decir que la bondad tiene un efecto domin&oacute;: cuando mostramos bondad a los otros es m&aacute;s probable que la transmitan, creando una reacci&oacute;n en cadena.
    </p><p class="article-text">
        Para Sanz, &ldquo;ser amable, ofrecer ayuda o interesarse genuinamente por los dem&aacute;s genera una forma de satisfacci&oacute;n personal que tiene un impacto directo en el bienestar emocional&rdquo;. Y, si bien muchas de las recompensas de la amabilidad &ldquo;no son visibles a simple vista, s&iacute; se sienten: cuando enviamos a nuestra mente mensajes como &lsquo;soy una buena persona&rsquo;, &lsquo;puedo confiar&rsquo;&hellip; esta narrativa fortalece la autopercepci&oacute;n y alimenta una visi&oacute;n m&aacute;s optimista del mundo y de uno mismo&rdquo;, afirma Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la psic&oacute;loga, cuando la amabilidad nace de la elecci&oacute;n y no de la elecci&oacute;n de agradar, &ldquo;act&uacute;a como un regulador emocional natural, mejora c&oacute;mo nos sentimos, c&oacute;mo nos vemos y c&oacute;mo interpretamos el mundo que nos rodea. Es un peque&ntilde;o acto con un impacto sorprendentemente grande&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Podemos trabajar para ser m&aacute;s amables?</h2><p class="article-text">
        La amabilidad, como cualquier otra habilidad, se puede desarrollar. Para Sanz, no se trata solo de &ldquo;un rasgo del car&aacute;cter, sino de una habilidad que se entrena y que se vuelve m&aacute;s natural con la pr&aacute;ctica consciente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo podemos convertir el ser amable en un h&aacute;bito?&nbsp;Convertirnos en personas m&aacute;s amables no es tan dif&iacute;cil como podr&iacute;amos pensar. Podemos mostrar empat&iacute;a en nuestras interacciones cotidianas con los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una forma sencilla de empezar es realizar un peque&ntilde;o experimento, algo similar a la idea de &lsquo;cadena de favores&rsquo;. As&iacute;, durante un d&iacute;a, podemos incorporar gestos amables de forma deliberada: sonre&iacute;r a las personas de nuestro entorno, decir en voz alta algo positivo que veamos en otros o prestar ayuda cuando notemos que alguien lo necesita, como facilitar el carrito del supermercado a quien&nbsp;no lo encuentra&rdquo;, sugiere Sanz.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que lo que digamos y lo que demos est&eacute; en consonancia con los recursos que tenemos disponibles. As&iacute;, acciones como las descritas, &ldquo;aunque parezcan m&iacute;nimas, tienen un efecto doble: mejoran el clima emocional a nuestro alrededor y, sobre todo, nos hacen sentir mejor. Entrenar la amabilidad es entrenar una forma de estar en el mundo. Y basta un d&iacute;a de prueba para notar la diferencia&rdquo;, concluye Sanz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 14:38:55 +0000]]></pubDate>
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