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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Effetá]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/effeta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Effetá]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dentro de la experiencia 'secreta' de Effetá, el retiro católico de moda para jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/experiencia-secreta-effeta-retiro-catolico-moda-jovenes_1_12877607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/910218bb-a926-4a85-95b9-6e72e5f75b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dentro de la experiencia &#039;secreta&#039; de Effetá, el retiro católico de moda para jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo que aquí se dice, aquí se queda" es la primera regla de este encuentro de fin de semana al que Sara acudió a principios de marzo de este año: en él no hay celulares ni relojes y escuchar experiencias traumáticas superadas por el "encuentro con Dios" se intercala con dinámicas de gran intensidad emocional.</p></div><p class="article-text">
        Es un retiro para j&oacute;venes. Dura un fin de semana, de viernes a domingo. M&aacute;s de 48 horas de actividades que prometen un &ldquo;encuentro con Dios vivo&rdquo; y que est&aacute;n rodeadas por un halo de misterio. Poca gente sabe lo que ocurre en Effet&aacute;, uno de los encuentros cat&oacute;licos m&aacute;s populares de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Quienes van por primera vez desconocen qu&eacute; van a hacer all&iacute;. El secretismo es la primera regla a la que deben someterse: &ldquo;Lo que aqu&iacute; se dice, aqu&iacute; se queda&rdquo;, les dicen al llegar. Lo cuenta Sara, una joven que prefiere utilizar un nombre que no es el suyo para narrar lo que vivi&oacute; en el retiro al que acudi&oacute; entre el 7 y 9 de marzo de este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el principio nos transmitieron que es muy importante guardar el secreto. Lo compararon con que es un regalo y que perder&iacute;a la gracia si se desvela lo que es antes de abrirlo&rdquo;, recuerda Sara, que prefiere limitar los detalles que puedan identificarla. Los participantes no tienen contacto con el exterior ni saben siquiera qu&eacute; hora es, porque nada m&aacute;s llegar deben dejar sus celulares y relojes para &ldquo;desconectar totalmente del ajetreo&rdquo;, seg&uacute;n se explica en su p&aacute;gina web: &ldquo;Te piden que lo dejes y te los dan al final. Yo la &uacute;ltima noci&oacute;n de tiempo que tuve fue el viernes a las 19.30&rdquo;, dice Sara.
    </p><p class="article-text">
        Con estas condiciones se embarcan los j&oacute;venes &ndash;deben tener entre 18 y 30 a&ntilde;os&ndash; en la experiencia, que suele realizarse en conventos, monasterios o casas religiosas. En <a href="https://effetaoficial.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Effet&aacute;</a> hay dos tipos de asistentes: quienes lo hacen por primera vez son los llamados caminantes. Y solo podr&aacute;n serlo en esta ocasi&oacute;n porque si quieren volver al retiro deber&aacute;n hacerlo como servidores, que son quienes organizan las convivencias. Estos se encargan de todo, desde preparar comidas y limpiar a conducir en todo momento a los novatos. En el retiro al que asisti&oacute; Sara eran unos 60 caminantes y aproximadamente el mismo n&uacute;mero de servidores.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, el retiro, que se autodefine como &ldquo;testimonial&rdquo;, es una sucesi&oacute;n de din&aacute;micas que se van entrelazando. Por un lado, est&aacute;n los testimonios de personas que aseguran haber &ldquo;conocido a Dios&rdquo; y, por otro, actividades dirigidas a los caminantes para que &ldquo;abran su coraz&oacute;n&rdquo; a Dios. Los asistentes no cuentan con un programa y no saben qu&eacute; ocurrir&aacute; despu&eacute;s de lo que est&aacute;n viendo o viviendo en cada momento. Adem&aacute;s, en alguna de las actividades tampoco saben a d&oacute;nde les conducen porque se realizan con los ojos cerrados. Es parte del &ldquo;clima&rdquo; que busca crear Effet&aacute; para que los participantes &ldquo;se dejen sorprender&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Horas de testimonios</h2><p class="article-text">
        Quienes van por primera vez lo desconocen, pero durante el fin de semana escuchar&aacute;n historias de vida en boca de sus protagonistas, relatos de experiencias traum&aacute;ticas unidas por un mismo final: superaron aquello &ldquo;gracias a Dios&rdquo;. Los testimonios pueden llegar a ser un conglomerado que va desde haber sido v&iacute;ctimas de agresiones sexuales o de padres violentos a adicciones a las drogas o problemas econ&oacute;micos. Tambi&eacute;n en ocasiones se tocan temas como la homosexualidad, el aborto o las relaciones sexuales desde el rechazo o la culpa, seg&uacute;n cuenta Sara, que tiene contacto con otros j&oacute;venes que han pasado por Effet&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Varias son historias muy fuertes y todas tienen en común que Dios estaba ahí para ayudarles, que en los peores momentos de su vida les salvó</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara</span>
                                        <span>—</span> Participante en Effetá
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La joven explica que la escucha de testimonios se realiz&oacute; en el sal&oacute;n de actos. En su caso fueron ocho y todos iban acompa&ntilde;ados de un ritual en el que los servidores iban de dos en dos a abrazar a quien iba a hablar mientras cantaban siempre la misma canci&oacute;n religiosa. &ldquo;Varias son historias muy fuertes y todas tienen en com&uacute;n que Dios estaba ah&iacute; para ayudarles, que en los peores momentos de su vida les salv&oacute;. Es algo que repet&iacute;an constantemente. Tambi&eacute;n hablaban del momento en el que fueron a Effet&aacute;, algunos incluso eran ateos y no cre&iacute;an, pero el retiro les cambi&oacute;. Se cre&oacute; una atm&oacute;sfera en la que mucha gente lloraba&rdquo;, explica Sara, que cree que &ldquo;es f&aacute;cil conectar en alg&uacute;n punto&rdquo; con los casos y reconoce que &ldquo;se juega mucho con la emoci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Miguel Perlado, coordinador del grupo sobre derivas sectarias del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Catalu&ntilde;a, resalta c&oacute;mo puede afectar ese &ldquo;bombardeo emocional e ideol&oacute;gico continuo&rdquo;. &ldquo;Lo que hace es forzar ciertas identificaciones emocionales e ideol&oacute;gicas porque este tipo de dramas no dejan indiferente a nadie. Son siempre un mismo molde y un patr&oacute;n que se repite y que busca que el joven se remueva y se reconozca r&aacute;pidamente en esa transformaci&oacute;n prometida. Eso genera una cultura de grupo muy determinada teniendo en cuenta que se trata de un fin de semana de aislamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Effet&aacute; no es el &uacute;nico fen&oacute;meno juvenil que ha surgido con fuerza. Su planteamiento es atractivo y novedoso y el formato se aleja de las propuestas m&aacute;s cl&aacute;sicas que suele ofrecer la Iglesia. El encuentro al que fue Sara cost&oacute; 90 euros, pero el precio puede ascender hasta los 140 en funci&oacute;n del retiro. El movimiento naci&oacute; en Colombia y aterriz&oacute; en Espa&ntilde;a en 2013 y, seg&uacute;n defiende, no depende de una estructura jer&aacute;rquica, sino que Effet&aacute; est&aacute; presente en diferentes centros religiosos, desde parroquias a universidades cat&oacute;licas, y es organizado por quienes han ido antes. elDiario.es ha contactado con casi una decena de coordinadores de diferentes retiros, pero no ha obtenido respuesta.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quitarse la m&aacute;scara&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las historias que escuchan los j&oacute;venes se entremezclan con otro tipo de din&aacute;micas en las que los caminantes son protagonistas. Seg&uacute;n explica Sara, suelen ocurrir despu&eacute;s de un testimonio. &ldquo;En la primera nos pidieron que cerr&aacute;ramos los ojos y empezamos a escuchar 'conf&iacute;a, conf&iacute;a, conf&iacute;a' todo el rato. Luego nos pusieron un antifaz y nos fueron sacando uno a uno al exterior, donde nos colocaron al lado de una cuerda. La idea era seguirla con las manos hasta el final, mientras ibas escuchando 'conf&iacute;a' y te iban ayudando a evitar los obst&aacute;culos. Al final de la cuerda una persona te recibe y te da un abrazo. Es una met&aacute;fora de Dios&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los asistentes pasan &quot;un examen de conciencia&quot; para el que los servidores van lanzando preguntas: desde &quot;¿he hecho daño o hablado mal a alguien?&quot; a &quot;¿me he masturbado?&quot; o &quot;¿he visto pornografía?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra de las actividades anima a los j&oacute;venes a &ldquo;quitarse la m&aacute;scara&rdquo; con la que aseguran que todo el mundo se presenta ante los dem&aacute;s. Se hace a oscuras y ante una &uacute;nica luz que va iluminando a cada uno de los servidores que aparece en escena con una m&aacute;scara de papel que van quit&aacute;ndose. &ldquo;Despu&eacute;s nos invitaron a compartir cu&aacute;les eran nuestras m&aacute;scaras y c&oacute;mo nos proyectamos ante el resto por miedo a ser juzgados&rdquo;, dice Sara. Posteriormente les exhortaron a hacer &ldquo;un examen de conciencia&rdquo; para el que los servidores iban lanzando preguntas desde: &ldquo;&iquest;he hecho da&ntilde;o o hablado mal a alguien?&rdquo; a &ldquo;&iquest;me he masturbado?&rdquo; o &ldquo;&iquest;he visto pornograf&iacute;a?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica que m&aacute;s impact&oacute; a Sara fue la del s&aacute;bado. No sabe a qu&eacute; hora ocurri&oacute;, pero s&iacute; que fue despu&eacute;s de cenar. Recuerda que ese d&iacute;a la cena fue muy temprano porque pens&oacute; que era de d&iacute;a mientras que el viernes al llegar al retiro a las 19.30 ya era de noche. Despu&eacute;s de escuchar otro relato personal, volvieron a pedirles que cerraran los ojos y les colocaron de nuevo un antifaz mientras escuchaban voces que les preguntaban por qu&eacute; no dejaban &ldquo;entrar a Dios en nuestro coraz&oacute;n&rdquo;. Uno a uno iban coloc&aacute;ndoles frente a la pared y eran animados a estirar los brazos. &ldquo;Ah&iacute; nos dec&iacute;an que nuestro coraz&oacute;n es un muro fr&iacute;o cuando no nos abrimos al Se&ntilde;or&rdquo;, relata Sara.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s un servidor les at&oacute; con un cordel las manos y les dijo que esperaran a que alguien viniera a por ellos. &ldquo;Alguien te recoge y te lleva hacia otro espacio, yo not&eacute; que hab&iacute;a mucha luz y me pidieron que me arrodillara. Cuando me quitaron la venda de los ojos estaba en la capilla delante de un altar con una fotograf&iacute;a enorme de Jes&uacute;s rodeada de muchas velas. El servidor me dijo: mira qui&eacute;n es, es tu mejor amigo y te quiere conocer&rdquo;, narra la joven, a la que le pareci&oacute; algo &ldquo;demasiado brusco e invasivo&rdquo;. Para terminar, los servidores les dan unas cartas que familiares y amigos les han escrito sin que ellos lo supieran. 
    </p><h2 class="article-text">La euforia final</h2><p class="article-text">
        El encuentro termina el domingo con una misa a la que est&aacute;n invitadas las familias de los caminantes. En el cierre, grupos de participantes euf&oacute;ricos y abrazados cantan <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nnRuHuE-Y1A" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el himno del movimiento</a> ondeando banderas de Effet&aacute;, que en hebreo significa <em>&Aacute;brete</em>. Este es el &uacute;nico momento de todo el fin de semana en el que hay celulares grabando y el &uacute;nico que puede verse <a href="https://www.tiktok.com/search?lang=es&amp;q=effet%C3%A1&amp;t=1680184786347" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en los videos que circulan</a> por redes sociales como TikTok, llenos de comentarios de quienes afirman que ir a Effet&aacute; fue &ldquo;la mejor decisi&oacute;n&rdquo; de su vida o que lo que all&iacute; pasa solo puede entenderlo quien lo ha vivido. Por ning&uacute;n lado hay rastro de lo que ha ocurrido en los d&iacute;as anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Perlado rechaza calificar a Effet&aacute; de &ldquo;secta al uso&rdquo; &ndash;como hacen algunos comentarios en redes&ndash;, pero identifica elementos que pueden ser &ldquo;problem&aacute;ticos&rdquo;. Entre ellos la mezcla de secretismo, aislamiento, p&eacute;rdida de la noci&oacute;n temporal y un ritmo de secuencia de las actividades intenso. Todo ello, en un contexto de grupo &ldquo;muy potente&rdquo;. &ldquo;Fomentar el recogimiento est&aacute; bien, pero en este caso el joven queda muy expuesto al bombardeo emocional. Al cortar las coordenadas del espacio-tiempo se vuelve m&aacute;s maleable y depende 100% de qui&eacute;n dirige, es altamente dependiente del criterio externo porque va dando peque&ntilde;os 'ok' a cada paso pero no sabe cu&aacute;l es el final&rdquo;, describe.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El joven queda muy expuesto al bombardeo emocional. Al cortar las coordenadas del espacio-tiempo se vuelve más maleable y depende 100% de quién dirige y es altamente dependiente del criterio externo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Perlado</span>
                                        <span>—</span> Psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Que casi no hay tiempo entre una y otra din&aacute;mica lo confirma Sara, que recuerda que &ldquo;apenas hab&iacute;a cinco minutos&rdquo; para fumar. La convivencia es intensa y pr&aacute;cticamente en ning&uacute;n momento los caminantes est&aacute;n solos. En el retiro al que asisti&oacute; ella hubo un momento en el que deb&iacute;an bajar al sal&oacute;n para la pr&oacute;xima actividad y ella necesitaba ir al ba&ntilde;o, as&iacute; que pregunt&oacute; a un servidor. Este le dijo que &ldquo;una chica&rdquo; deber&iacute;a ir con ella y que buscara a una servidora que la acompa&ntilde;ara. &ldquo;Vino conmigo y esper&oacute; en el pasillo del ba&ntilde;o&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        La joven explica tambi&eacute;n que durante las convivencias se promueve que los participantes compartan con el resto lo que han sentido o experimentado tras las actividades. &ldquo;Es voluntario, quien quiere habla y quien no, no. Hab&iacute;a gente que se abr&iacute;a m&aacute;s y otra menos y la verdad es que al final se crea un ambiente que te lleva a hablar. Hab&iacute;a quienes dec&iacute;an que les hab&iacute;an cambiado la vida porque hab&iacute;an encontrado a Dios y se hab&iacute;an dado cuenta de que ten&iacute;an al Se&ntilde;or de su lado&rdquo;, recuerda.
    </p><h2 class="article-text">Conversiones en 48 horas</h2><p class="article-text">
        Para el psic&oacute;logo Miguel Perlado &ldquo;son llamativas&rdquo; este tipo de conversiones r&aacute;pidas con j&oacute;venes que aseguran haberse transformado. &ldquo;Es algo que hay que tener en cuenta. Estas espiritualidades tan cargadas emocionalmente y que son inmediatas est&aacute;n lejos de la experiencia que tenemos en este sentido. Sabemos que los cambios suelen ser procesos madurativos que requieren tiempo, sosiego y pausa, que incluso tienen idas y venidas y no son un impacto de fin de semana&rdquo;, cree el psic&oacute;logo. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, servidores con los que este peri&oacute;dico habl&oacute; hace un tiempo apuntaban a que en los retiros s&iacute; se han producido conversiones, pero tambi&eacute;n ha pasado por Effet&aacute; &ldquo;gente que no cre&iacute;a en nada y se fue igualmente&rdquo;, dec&iacute;a Sandra (nombre ficticio), para la que el paso por el retiro puede ser &ldquo;un empujoncito para el cambio personal a mejor&rdquo;. En su p&aacute;gina web, el movimiento describe las convivencias como un espacio que &ldquo;te da la oportunidad de pensar y descubrir el papel de Dios y el tuyo en la vida&rdquo; y apunta a que todos los que han pasado por ellas coinciden en que &ldquo;siempre ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Perlado ha atendido en su consulta a familias preocupadas por el cambio &ldquo;s&uacute;bito&rdquo; de sus hijos tras este fin de semana, sobre todo personas que han abandonado su entorno previo y se han alejado de amistades. Tras el retiro, todos los participantes est&aacute;n en un grupo de WhatsApp en los que se convocan reuniones semanales para seguir en contacto. En una de ellas, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/jovenes-catolicos-effeta-bailan-ritmo-chayanne-victimas-franquismo-valle-caidos_1_10063215.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hace un par de a&ntilde;os</a>, los j&oacute;venes acabaron bailando a ritmo de Chayanne en el Valle de Cuelgamuros. &ldquo;Puede tratarse de un efecto inmediato que no pasa del fin de semana o que se siga buscando esa euforia que se ha sentido cada vez m&aacute;s y propicie cada vez una mayor adhesi&oacute;n&rdquo;, explica Perlado, que apunta tambi&eacute;n al efecto &ldquo;desestabilizador&rdquo; que puede provocar en otras personas, que quiz&aacute; &ldquo;salgan m&aacute;s confundidas o aletargadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El balance que Sara hace es ambiguo. En momentos se sinti&oacute; &ldquo;reconfortada&rdquo; y entiende que haya quienes se sientan interpelados por el movimiento. &ldquo;Depende mucho del momento en el que est&eacute;s en tu vida, hay gente con muchos problemas que all&iacute; encuentra una comunidad, un grupo... Toda la simbolog&iacute;a de Dios y el abrazo tienen mucho peso&rdquo;, se&ntilde;ala. Al mismo tiempo piensa que &ldquo;se genera una burbuja&rdquo; que si se mantiene en el tiempo puede acabar afectando. Ella conoce a una chica que acab&oacute; cortando con su grupo de amigas de siempre. &ldquo;Es una fe ciega y a m&iacute; eso me parece peligroso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Effet&aacute; no es el &uacute;nico movimiento de este tipo que funciona en Espa&ntilde;a. Otros similares buscan cubrir todas las franjas de edad posibles desde los 14 a&ntilde;os: La llamada de Samuel es el retiro pensado para adolescentes, Bartimeo para quienes tienen entre 16 y 18 a&ntilde;os y a Ema&uacute;s pueden ir adultos mayores de 30 a&ntilde;os. Estos &uacute;ltimos encuentros se segregan por sexos y a ellos han acudido famosos y pol&iacute;ticos, entre ellos, la marquesa de Gri&ntilde;&oacute;n e&nbsp;<em>influencer </em>Tamara Falc&oacute;&nbsp;o la expresidenta del PP del Pa&iacute;s Vasco Mar&iacute;a San Gil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/experiencia-secreta-effeta-retiro-catolico-moda-jovenes_1_12877607.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 13:50:09 +0000]]></pubDate>
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