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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nicolás Maquiavelo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/nicolas-maquiavelo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nicolás Maquiavelo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Milei, Maquiavelo y el regreso de una CGT partida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/voces/milei-maquiavelo-regreso-cgt-partida_1_12999426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f74392a-cafa-4bbf-926e-86b1ba6debbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei, Maquiavelo y el regreso de una CGT partida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la reforma laboral avanza en el Congreso, la central obrera peronista atraviesa una tensión interna que podría derivar en una nueva fractura histórica. No hay pruebas de maniobras de la Casa Rosada: la división nace del propio sindicalismo.</p></div><p class="article-text">
        Javier Milei dijo hace unas semanas que Maquiavelo ha muerto, para reivindicar una pol&iacute;tica sin c&aacute;lculo, sin intrigas, sin el manual del florentino. No cit&oacute;, sin embargo, una frase asociada al autor de El Pr&iacute;ncipe, err&oacute;neamente adjudicada pero sugestiva en este contexto: &ldquo;Divide y reinar&aacute;s&rdquo;. No hay evidencia de que el Gobierno haya impulsado una maniobra concreta para fracturar al sindicalismo, aun cuando la reforma laboral m&aacute;s profunda en m&aacute;s de medio siglo se debate en el Congreso. <strong>Si la CGT termina partida, no ser&aacute; por dise&ntilde;o oficial</strong>. La divisi&oacute;n, en todo caso, ser&iacute;a interna, algo que el florentino advirti&oacute; al analizar las fracturas del Estado y que resulta extensible a otras organizaciones. Entonces, &iquest;Maquiavelo ha muerto?
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n &ldquo;divide y reinar&aacute;s&rdquo;, vale recordarlo, no pertenece a Nicol&aacute;s Maquiavelo. La f&oacute;rmula latina <em>divide et impera</em> se atribuye a l&iacute;deres de la Antig&uuml;edad, como Julio C&eacute;sar o Filipo de Macedonia. En El Pr&iacute;ncipe, sin embargo, Maquiavelo s&iacute; describe la utilidad t&aacute;ctica de dividir a los adversarios y, a la vez, advierte que las fracturas dentro del Estado pueden debilitarlo frente a amenazas externas. Esas fracturas internas que se&ntilde;alaba Maquiavelo, est&aacute; claro, son proyectables a otro tipo de organizaciones, como las sindicales: a mayor fragmentaci&oacute;n, menos poder.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; Maquiavelo s&iacute; est&aacute; vivito y coleando. Y tambi&eacute;n, cuando uno mira las acciones estrat&eacute;gicas pensadas y ejecutadas por el gobierno libertario para lograr que su reforma laboral sea ley. S&iacute; consta, por ejemplo, que hubo y hay negociaciones pol&iacute;ticas para asegurar votos legislativos &mdash;como la modificaci&oacute;n del cap&iacute;tulo sobre Ganancias para evitar afectar recursos coparticipables de las provincias&mdash;, pero no hay pruebas de operaciones destinadas a quebrar la CGT. <strong>Si la central se divide, no ser&aacute; por ingenier&iacute;a oficial sino por tensi&oacute;n interna. </strong>Esa tensi&oacute;n es visible y, por qu&eacute; no, precursora de otra ruptura en su historia institucional.
    </p><p class="article-text">
        La reforma laboral en debate modifica aspectos estructurales de la Ley de Contrato de Trabajo, una norma que rige desde hace m&aacute;s de medio siglo. La actualizaci&oacute;n de un cuerpo legal con d&eacute;cadas de vigencia es, ya s&oacute;lo por l&oacute;gica temporal, razonable y necesaria. El problema radica en la orientaci&oacute;n concreta de los cambios pretendidos por la Casa Rosada: ampliaci&oacute;n de per&iacute;odos de prueba, redefinici&oacute;n de indemnizaciones, revisi&oacute;n de licencias, alteraciones en la negociaci&oacute;n colectiva y varias modificaciones m&aacute;s en contra de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        La conducci&oacute;n de la CGT eligi&oacute; convocar a un paro sin movilizaci&oacute;n el d&iacute;a de la votaci&oacute;n en Diputados. La sola decisi&oacute;n de esa modalidad de protesta, un paro en silencio, provoc&oacute; un torrente de cr&iacute;ticas desde dentro del propio universo sindical. La UOM, ATE, los aceiteros, La Bancaria y los camioneros, s&oacute;lo por mencionar un pu&ntilde;ado, cuestionan la plaza vac&iacute;a que a su criterio promueve la central obrera peronista en su resoluci&oacute;n, justo ahora, cuando est&aacute; a las puertas de ser ley una reforma regresiva de la Ley de Contrato de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En 2025 m&aacute;s de 150.000 trabajadores accedieron al seguro de desempleo y se registraron casi 22.000 empleadores menos desde la asunci&oacute;n de Milei. La primera semana del a&ntilde;o dej&oacute; casi 400 trabajadores despedidos en el sector privado. El frigor&iacute;fico creador de la marca Paty suspendi&oacute; a 450 trabajadores y paraliz&oacute; su planta en La Pampa. Lustramax fue denunciada por despidos sin telegrama y violaci&oacute;n de fueros sindicales. Fate acumul&oacute; 13 meses sin pagar aumentos y sus operarios hablaron de un &ldquo;laboratorio de la reforma laboral&rdquo;. L&aacute;cteos Ver&oacute;nica cerr&oacute; tres plantas con salarios adeudados. &iquest;Todo esto es culpa de la legislaci&oacute;n laboral argentina en vigor o m&aacute;s bien de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ejecuta el t&aacute;ndem Javier Milei-Luis Caputo? &iquest;Hace falta una reforma laboral como esta para que los trabajadores vivan mejor o una de otro tipo, como las que avanzan en la regi&oacute;n, en pa&iacute;ses como M&eacute;xico y Brasil?
    </p><p class="article-text">
        Desde el empresariado pyme, mientras tanto, surgieron advertencias sobre el impacto negativo de la propuesta del gobierno de La Libertad Avanza. La CAME se&ntilde;al&oacute; que la reforma no garantiza creaci&oacute;n de empleo y alert&oacute; sobre su potencial judicializaci&oacute;n. No es un debate binario entre sindicatos y empresariado (en esta era mundial de rebrote conservador, apoyado deliberadamente por el Gobierno), porque tambi&eacute;n hay diferencias en las miradas de los hombres de negocios.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina nada es nuevo. Por eso <strong>la posibilidad de una CGT fracturada no ser&iacute;a una anomal&iacute;a en la historia del sindicalismo argentino, sino una recurrencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde fines de los a&ntilde;os sesenta, la central obrera atraves&oacute; escisiones cada vez que las tensiones internas coincidieron con coyunturas pol&iacute;ticas decisivas.
    </p><p class="article-text">
        En 1968, bajo el gobierno de facto de Ongan&iacute;a, un dictador inepto que tambi&eacute;n promovi&oacute; pol&iacute;ticas en contra de los trabajadores, la divisi&oacute;n entre la combativa CGT de los Argentinos &mdash;con Raimundo Ongaro como figura emblem&aacute;tica&mdash; y el sector m&aacute;s negociador vinculado a Augusto Timoteo Vandor marc&oacute; uno de los quiebres m&aacute;s profundos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la &uacute;ltima dictadura volvi&oacute; a escindirse entre la CGT Brasil, encabezada por Sa&uacute;l Ubaldini, y la CGT Azopardo impulsada por Jorge Triaca y Armando Cavalieri.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, ya en democracia, otra divisi&oacute;n opuso a Ubaldini en la Azopardo con la CGT San Mart&iacute;n conducida por G&uuml;erino Andreoni. Y en el a&ntilde;o 2000, con una reforma laboral como tel&oacute;n de fondo (la de la ley Banelco), la central volvi&oacute; a fracturarse: Rodolfo Daer condujo la CGT oficial mientras Hugo Moyano encabez&oacute; una estructura paralela hasta la reunificaci&oacute;n de 2004 bajo un triunvirato.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima gran ruptura se produjo durante el segundo mandato de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, cuando la central se parti&oacute; entre el sector que respaldaba al Gobierno, encabezado por Antonio Cal&oacute; desde la Uni&oacute;n Obrera Metal&uacute;rgica, y la CGT liderada por Hugo Moyano, que tom&oacute; distancia y endureci&oacute; su posici&oacute;n frente al Poder Ejecutivo. En aquellos a&ntilde;os tambi&eacute;n se dividi&oacute; la CTA, que contin&uacute;a partida en dos hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La historia muestra un patr&oacute;n: cuando el debate interno se superpone con reformas estructurales o crisis pol&iacute;ticas, la unidad sindical se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el escenario vuelve a parecerse a otros momentos cr&iacute;ticos de la historia sindical. Un gobierno liberal impulsa una reforma laboral estructural proempresa &mdash;la m&aacute;s profunda en m&aacute;s de medio siglo&mdash; en un contexto de deterioro del empleo y cierre de empresas. Y, como en otras etapas de reformas intensas, la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo enfrentar ese cambio abre fisuras dentro de la propia central. La eventual fragmentaci&oacute;n no surgir&iacute;a de alineamientos con el poder pol&iacute;tico, sino de desacuerdos internos sobre el m&eacute;todo de confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n interna en la CGT no es solo t&aacute;ctica &mdash;paro con o sin movilizaci&oacute;n&mdash; sino conceptual. &iquest;La central obrera peronista deber&iacute;a preservar canales de di&aacute;logo institucional frente a nada menos que la reforma de la ley marco del trabajo en la Argentina o bien, ante el avance parlamentario de esta iniciativa, sin que el Gobierno los hubiera convocado siquiera a participar del debate sobre el texto, tendr&iacute;a que plantarse y demostrar su rechazo por todas las v&iacute;as (por supuesto, tambi&eacute;n en la calle)?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En pol&iacute;tica, las divisiones no siempre son producto de una mano invisible que las provoque</strong>. A veces emergen de la acumulaci&oacute;n de desacuerdos, de estilos, de lecturas distintas del momento hist&oacute;rico. Maquiavelo &mdash;el real, no el ap&oacute;crifo&mdash; advert&iacute;a que las discordias internas pod&iacute;an resultar m&aacute;s peligrosas que los enemigos externos. Es ir&oacute;nico: a tres semanas de que el Presidente declarara muerto a Maquiavelo, la escena pol&iacute;tica argentina vuelve a dialogar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Si la reforma laboral se aprueba y la CGT mantiene su fractura, Milei no habr&aacute; ejecutado acciones de divisi&oacute;n premeditadas. Pero podr&iacute;a beneficiarse de un sindicalismo menos compacto por obra y gracia del propio sindicalismo. A veces, el poder no se construye solo por acciones deliberadas y estudiadas. A veces el poder se consolida gracias a las grietas ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo dir&aacute; si esta reforma, en el caso de que sea sancionada, inaugura un nuevo r&eacute;gimen laboral y abre, adem&aacute;s, un nuevo ciclo de divisi&oacute;n sindical. Maquiavelo quiz&aacute; no haya dicho nunca &ldquo;divide y reinar&aacute;s&rdquo; e incluso puede que est&eacute; muerto, como sostuvo el Presidente. Pero su sombra s&iacute; que reaparece cuando el poder y las divisiones se cruzan en el mismo escenario.
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        <em>JJD</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 01:41:29 +0000]]></pubDate>
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