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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Especies invasoras]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/especies-invasoras/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Especies invasoras]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Semana de las especies invasoras: historias de peces, insectos y caracoles que impactan ecosistemas en Latinoamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/semana-especies-invasoras-historias-peces-insectos-caracoles-impactan-ecosistemas-latinoamerica_1_13013762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5c63e7e-10a3-4a07-89e3-835bcb42e0b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Semana de las especies invasoras: historias de peces, insectos y caracoles que impactan ecosistemas en Latinoamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del 23 al 27 de febrero es la Semana de Concientización sobre Especies Invasoras. Se busca sensibilizar a la población sobre los impactos ecológicos, económicos y sanitarios de las especies exóticas, así como promover acciones de prevención y control.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>El pez diablo es una especie originaria de la cuenca del Amazonas, que en la actualidad amenaza los ecosistemas de agua dulce en el sureste de M&eacute;xico.</strong></li>
                                    <li><strong>El caracol africano se ha vuelto incontrolable en Colombia, desplazando especies nativas, da&ntilde;ando cultivos y representando un riesgo sanitario.</strong></li>
                                    <li><strong>El picudo rojo ha activado una alerta fitosanitaria en Argentina; sus larvas destruyen palmeras nativas y ornamentales.</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las especies invasoras representan una amenaza creciente para los ecosistemas, la econom&iacute;a y la salud humana en Latinoam&eacute;rica. En el sureste de <strong>M&eacute;xico</strong>, el <strong>pez diablo</strong>, originario de la cuenca del Amazonas, invade cuerpos de agua dulce y altera el equilibrio natural. En <strong>Colombia</strong>, el <strong>caracol africano</strong> se ha vuelto incontrolable, desplazando especies nativas y da&ntilde;ando cultivos. Mientras tanto, en <strong>Argentina</strong>, el <strong>picudo rojo</strong> ha activado una alerta fitosanitaria que moviliza a autoridades y especialistas para proteger palmeras nativas y urbanas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a estos desaf&iacute;os, la <strong>Semana de Concientizaci&oacute;n sobre Especies Invasoras</strong> (<a href="https://naisma.org/programs/nisaw/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NISAW</a>, por sus siglas en ingl&eacute;s) 2026 se llevar&aacute; a cabo del 23 al 27 de febrero, con el objetivo de sensibilizar a la poblaci&oacute;n internacional sobre la importancia de prevenir la propagaci&oacute;n de especies ex&oacute;ticas en sus territorios.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>Mongabay Latam</strong> conversamos con expertos de M&eacute;xico, Colombia y Argentina, quienes describen a estas tres especies invasoras como altamente eficientes, capaces de alterar ecosistemas y competir de manera agresiva con la fauna local. Detr&aacute;s de sus historias <strong>est&aacute; la responsabilidad humana</strong> en la alteraci&oacute;n del equilibrio natural.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pez diablo: el invasor que ha llegado a nuevos sitios en M&eacute;xico</strong></h2><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, el icti&oacute;logo Jacobo Schmitter<a href="https://es.mongabay.com/2024/02/mexico-pez-diablo-pez-leon-especies-invasoras-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://es.mongabay.com/2024/02/mexico-pez-diablo-pez-leon-especies-invasoras-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanzaba una advertencia</a> a <strong>Mongabay Latam</strong>: el <strong>pez diablo</strong> <em>(Pterygoplichthys pardalis)</em> pod&iacute;a llegar a la laguna de Bacalar. Este para&iacute;so de Quintana Roo, en el sureste de M&eacute;xico, famoso por sus aguas turquesa y sus cenotes, ten&iacute;a un futuro vulnerable. <strong>&ldquo;Esa era la preocupaci&oacute;n y efectivamente ocurri&oacute;&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala el especialista que ha estudiado este y otros peces invasores durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Originario de la cuenca del Amazonas, el pez diablo tiene varias especies, pero fue <em>Pterygoplichthys pardalis</em> la que se instal&oacute; en el <strong>R&iacute;o Hondo</strong>, en la frontera entre M&eacute;xico y Belice, hace menos de diez a&ntilde;os. Primero se detect&oacute; en el lado belice&ntilde;o del r&iacute;o y poco a poco avanz&oacute; hacia su cauce principal. Tambi&eacute;n ha aparecido en Tabasco y Veracruz, causando da&ntilde;os severos en ecosistemas, fauna regional y pesquer&iacute;as locales. Seg&uacute;n Schmitter, &ldquo;no es que haya brincado de un sitio al siguiente, m&aacute;s bien son invasiones independientes&rdquo;. <strong>La responsabilidad es del ser humano por haberlo tra&iacute;do a la regi&oacute;n, haberlo dejado escapar o incluso haberlo soltado intencionalmente</strong>, asevera el investigador de <strong>El Colegio de la Frontera Sur</strong> (<a href="https://www.ecosur.mx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ECOSUR</a>).
    </p><p class="article-text">
        El pez diablo representa una amenaza para los ecosistemas cuando se libera al medio natural desde acuarios, donde pudieron haberlo tenido como mascota. &ldquo;Por donde se le busque, es p&eacute;sima idea liberar animales de cautiverio al medio ambiente. <strong>No debe hacerse eso, jam&aacute;s</strong>&rdquo;, advierte Schmitter.
    </p><p class="article-text">
        En 2024,<a href="https://es.mongabay.com/2024/02/mexico-pez-diablo-pez-leon-especies-invasoras-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://es.mongabay.com/2024/02/mexico-pez-diablo-pez-leon-especies-invasoras-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el especialista se sorprend&iacute;a</a> de que Bacalar todav&iacute;a resistiera, pues el paso desde el R&iacute;o Hondo es directo a trav&eacute;s del llamado &ldquo;Canal de los Piratas&rdquo;, que conecta con el sistema lagunar. &ldquo;Como el pez diablo ya est&aacute; bastante extendido en el r&iacute;o &mdash;en algunas partes muy abundante&mdash;, la pregunta era por qu&eacute; no hab&iacute;a llegado a Bacalar&rdquo;, recuerda Schmitter.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el pez diablo es de agua dulce, puede tolerar cierta salinidad. <strong>Es una especie detrit&iacute;vora que se alimenta de sedimento</strong>, pero su impacto va mucho m&aacute;s all&aacute; de la dieta: al consumir y remover el fondo, especialmente cuando forma card&uacute;menes numerosos, altera dr&aacute;sticamente la calidad del agua, modificando su transparencia y la concentraci&oacute;n de s&oacute;lidos disueltos y suspendidos, lo que transforma el h&aacute;bitat para otras especies. Adem&aacute;s, su comportamiento excavador genera madrigueras y t&uacute;neles en los m&aacute;rgenes de r&iacute;os, presas y lagunas, y cuando alcanza altas densidades puede provocar erosi&oacute;n, derrumbes de orillas e incluso el colapso de muelles artesanales.
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                    alt="Captura del pez diablo (Pterygoplichthys pardalis) en la Presa Venustiano Carranza, en Coahuila."
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            <span class="title">
                Captura del pez diablo (Pterygoplichthys pardalis) en la Presa Venustiano Carranza, en Coahuila.                            </span>
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        En Bacalar, estos peces se concentran en lugares muy particulares: <strong>cenotes sumergidos dentro de la laguna</strong>, espacios a los que han llegado desde hace aproximadamente un a&ntilde;o y medio.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; se han capturado varios ejemplares &mdash;una docena, m&aacute;ximo 20&mdash;, lo que indica que aunque a&uacute;n son pocos, <strong>la especie ya forma parte del sistema de Bacalar</strong>. Esa es la principal novedad y motivo de alarma del fen&oacute;meno de invasi&oacute;n, advierte Schmitter. En el resto de los sitios que ya han invadido, como la localidad belice&ntilde;a Blue Creek &mdash;una comunidad menonita&mdash; o en la localidad mexicana de La Uni&oacute;n, &ldquo;si tiran las redes, <strong>la mayor parte de lo que capturan es pez diablo</strong>, como tambi&eacute;n ocurre en Pantanos de Centla, en Tabasco, u otros sitios invadidos desde hace m&aacute;s tiempo&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        El pez diablo ya ha comenzado a expandirse hacia otras lagunas cercanas a Bacalar. Por ejemplo, un estudiante de Schmitter, Eli&aacute;n Garza, lo detect&oacute; en la Laguna de Noh-Bec, en el municipio de Felipe Carrillo, Quintana Roo. All&iacute;, al igual que en Bacalar, se han capturado muy pocos ejemplares &mdash;no m&aacute;s de tres o cuatro&mdash;, pero su presencia ya est&aacute; confirmada. Como advierte el especialista: &ldquo;Si ya se registr&oacute;, <strong>en un par de a&ntilde;os lo vamos a tener mucho m&aacute;s abundante</strong>; Noh-Bec s&iacute; tiene una calidad de agua como le gusta al pez diablo: un poquito m&aacute;s cenagosa, con menor transparencia y otro tipo de sedimento, m&aacute;s id&oacute;nea para que la invada con &eacute;xito y prolifere&rdquo;.
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                    alt="Juan Jacobo Schmitter arrastrando un chinchorro playero en la bahía de Chetumal, Quintana Roo, en 2018. En la parte más interna (dulceacuícola) de la bahía hay pez diablo; en la parte más externa (marina), hay pez león (Pterois volitans)"
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            <span class="title">
                Juan Jacobo Schmitter arrastrando un chinchorro playero en la bahía de Chetumal, Quintana Roo, en 2018. En la parte más interna (dulceacuícola) de la bahía hay pez diablo; en la parte más externa (marina), hay pez león (Pterois volitans)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La vigilancia para evitar su llegada no ha funcionado mucho, sostiene el icti&oacute;logo, pero s&iacute; funcion&oacute; muy bien para detectarlo. &ldquo;Desde los primeros muy poquitos ejemplares, nos enteramos de que hab&iacute;a llegado el pez. Y no es tanto porque nosotros hemos estado yendo a darle seguimiento a ver si salen m&aacute;s, sino porque la <strong>Secretar&iacute;a de Medio Ambiente del estado de Quintana Roo</strong> &mdash;la autoridad ambiental&mdash; ha estado muy activa y atenta. Van y si logran agarrar uno, nos lo traen a ECOSUR para verificar qu&eacute; es&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Como no es un pez cuya carne se comercialice, en algunas regiones se ha buscado aprovecharlo de otras formas. Se ha intentado, por ejemplo, <strong>convertirlo en harina para alimentar aves de corral y curtir su piel gruesa para elaborar artesan&iacute;as</strong>, como si fuera cuero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cardumen pequeño de pez diablo (Pterygoplichthys pardalis), ubicado en la Presa Don Martín, en Coahuila"
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            <span class="title">
                Cardumen pequeño de pez diablo (Pterygoplichthys pardalis), ubicado en la Presa Don Martín, en Coahuila                            </span>
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        &ldquo;La prevenci&oacute;n es lo id&oacute;neo porque la erradicaci&oacute;n es un poco menos que imposible, es much&iacute;simo esfuerzo&rdquo;, sostiene Schmitter. &ldquo;Si se trata de sitios dif&iacute;ciles como los cenotes sumergidos en la laguna de Bacalar, es muy dif&iacute;cil hacer un recorrido exhaustivo, porque es profundo y hay mucho d&oacute;nde pueden esconderse. Lo id&oacute;neo es la prevenci&oacute;n, pero entonces uno se pregunta <strong>por qu&eacute; no est&aacute; restringido el comercio de estos organismos tan potencialmente da&ntilde;inos ambientalmente</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los sitios ya invadidos, recomienda a la poblaci&oacute;n a integrarse a sistemas de alerta temprana y notificar a autoridades ambientales o centros acad&eacute;micos cualquier avistamiento de especies ex&oacute;ticas. &ldquo;As&iacute; como uno dar&iacute;a parte de un incendio, hay que dar parte de la presencia de estos animales en el medio natural&rdquo;, concluye.
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                    alt="Pez diablo de la boca del río Nuevo, en la bahía de Chetumal, México y Corozal, Belice"
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            <span class="title">
                Pez diablo de la boca del río Nuevo, en la bahía de Chetumal, México y Corozal, Belice                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Caracol africano: el voraz invasor de Colombia</strong></h2><p class="article-text">
        El <strong>caracol gigante africano</strong> <em>(Lissachatina fulica)</em>, un molusco originario del oriente de &Aacute;frica, se ha dispersado por toda la zona tropical del mundo con una eficacia preocupante. Esta especie tiene m&uacute;ltiples ventajas que le permiten colonizar r&aacute;pidamente nuevos entornos: pone numerosos huevos, soporta climas adversos enterr&aacute;ndose durante meses si es necesario y come pr&aacute;cticamente cualquier cosa que encuentre a su paso. Adem&aacute;s, los depredadores locales lo desconocen y no se atreven a enfrentarlo por su gran tama&ntilde;o &mdash;puede alcanzar hasta 28 cent&iacute;metros de longitud&mdash;, por lo que resulta un gran competidor para los moluscos m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Alan Giraldo L&oacute;pez, director del<a href="https://ecologia.correounivalle.edu.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://ecologia.correounivalle.edu.co/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo de Investigaci&oacute;n en Ecolog&iacute;a Animal</a> y profesor del Departamento de Biolog&iacute;a de la Universidad del Valle en Cali, Colombia, quien ha dirigido m&uacute;ltiples investigaciones sobre la especie, advierte que la presencia del caracol africano en Colombia empez&oacute; a reportarse alrededor de 2010. Dos a&ntilde;os antes fue<a href="https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2023/01/Resolucion-0067-de-2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2023/01/Resolucion-0067-de-2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declarada como especie invasora</a> por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Colombia tiene 32 departamentos y cuando nosotros empezamos nuestro estudio a nivel nacional en 2014 ten&iacute;amos presencia reportada de caracol africano en 12 de esos departamentos. <strong>Para 2019 y 2020, ya estaba reportada en la totalidad de los departamentos del pa&iacute;s</strong>&rdquo;, afirma el especialista.
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                    alt="El caracol africano puede alcanzar los 28 centímetros de longitud"
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            <span class="title">
                El caracol africano puede alcanzar los 28 centímetros de longitud                            </span>
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        Para Giraldo, el caracol africano ya no es una especie invasora, sino residente permanente con poblaciones reproductivas locales. &ldquo;Ya no podemos ver c&oacute;mo erradicar a un invasor, sino c&oacute;mo controlarlo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Con su concha alargada, de color caf&eacute; oscuro a rojizo y con bandas que la recorren, este molusco gaster&oacute;podo puede alcanzar hasta 28 cent&iacute;metros, aunque lo habitual es entre 10 y 12. Su aspecto llamativo ha llevado a que algunas personas lo mantengan como mascota, una pr&aacute;ctica que contribuye a su r&aacute;pida expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus v&iacute;as de movilizaci&oacute;n fueron a trav&eacute;s del transporte de mercanc&iacute;a, materiales o insumos en ferrocarril &rdquo;, describe Giraldo. &ldquo;Nos fuimos a investigar uno de los parques donde llegan las locomotoras [de Buenaventura a Cali] y nos dimos cuenta de que en muchos de los contenedores y de las plataformas que utilizaba el tren para transportar contenedores ten&iacute;an caracoles africanos en la parte de abajo. Es muy probable que la forma de dispersi&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n, de mediana escala, sea a trav&eacute;s del transporte de materiales vegetales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El caracol africano está presente en todos los departamentos de Colombia"
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                El caracol africano está presente en todos los departamentos de Colombia                            </span>
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        Aunque el caracol gigante africano no altera directamente las condiciones del suelo, <strong>s&iacute; representa una amenaza para cultivos y entornos urbanos debido a su voracidad</strong>. Prefiere brotes tiernos y frutos comunes del tr&oacute;pico como tomate, papaya y pl&aacute;tano, lo que puede afectar la producci&oacute;n agr&iacute;cola desde etapas tempranas. Tambi&eacute;n prospera en plazas de mercado, jardines con restos de poda, acumulaciones de materia org&aacute;nica e incluso madera en descomposici&oacute;n. Puede raspar paredes para consumir pintura o cal, donde obtiene minerales para fortalecer su concha.
    </p><p class="article-text">
        Como resume el especialista, &ldquo;<strong>es una maravilla desde el punto de vista operativo</strong> como especie porque puede obtener recursos de todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los impactos econ&oacute;micos, el caracol africano <strong>puede representar un riesgo para la salud humana</strong> porque puede portar el par&aacute;sito <em>Angiostrongylus cantonensis</em>, asociado a casos de meningitis. Cuando este organismo infecta a una persona, puede alojarse en el cerebro, as&iacute; como en los ojos, pulmones o el abdomen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el caracol vino para quedarse. No lo vamos a sacar del pa&iacute;s por mucho esfuerzo que hagamos. As&iacute; se inviertan millones de d&oacute;lares, no se podr&aacute; hacer. Tenemos que establecer acciones de control y <strong>reconocimiento de la potencialidad de la especie como vector de enfermedades zoon&oacute;ticas</strong>&rdquo;, sostiene Giraldo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Angiostrongylus cantonensis en baba de caracol. Este parásito, que los caracoles africanos pueden portar, podría representar un riesgo para la salud humana, ya que está asociado a casos de meningitis"
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            <span class="title">
                Angiostrongylus cantonensis en baba de caracol. Este parásito, que los caracoles africanos pueden portar, podría representar un riesgo para la salud humana, ya que está asociado a casos de meningitis                            </span>
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        Uno de los caminos propuestos por los especialistas es atacar directamente las posturas de huevos para romper el ciclo poblacional. &ldquo;Si uno logra erradicar las posturas, muy probablemente el influjo de nuevos individuos a la poblaci&oacute;n se reduce dr&aacute;sticamente&rdquo;, subraya Giraldo. Paralelamente, han desarrollado trampas pasivas que permiten a las comunidades recolectar los caracoles de manera m&aacute;s segura y disponerlos como residuos biol&oacute;gicos peligrosos con apoyo de las autoridades ambientales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que en este momento la mayor debilidad que tenemos es la falta de articulaci&oacute;n institucional: no nos sentamos en un mismo escenario para compartir informaci&oacute;n y generar respuestas unificadas&rdquo;, concluye Giraldo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Picudo rojo: el insecto que lleg&oacute; a una isla en Argentina</strong></h2><p class="article-text">
        En Argentina, la amenaza del <strong>picudo rojo</strong> <em>(Rhynchophorus ferrugineus)</em> sobre las palmeras ya no es un problema lejano: esta especie invasora, originaria de Asia, ha avanzado imparablemente por Europa, &Aacute;frica e incluso las Islas Canarias en el marco del comercio internacional de palmeras, especialmente datileras. Actualmente, productores, municipios y especialistas del pa&iacute;s est&aacute;n en alerta, luego de que la especie fuera detectada en la <strong>Isla Mart&iacute;n Garc&iacute;a</strong>, en la provincia de Buenos Aires, lo que llev&oacute; a <strong>declarar una</strong><a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/emergencia-fitosanitaria-por-deteccion-de-picudo-rojo-de-las-palmeras-en-isla-martin-garcia#:~:text=La%20medida%20%E2%80%93dispuesta%20en%20la,Picudo%20rojo%20de%20las%20palmeras.&amp;text=Esta%20norma%20se%20enmarca%20en,futuras%20es%20primordial%20e%20invaluable." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> </strong></a><a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/emergencia-fitosanitaria-por-deteccion-de-picudo-rojo-de-las-palmeras-en-isla-martin-garcia#:~:text=La%20medida%20%E2%80%93dispuesta%20en%20la,Picudo%20rojo%20de%20las%20palmeras.&amp;text=Esta%20norma%20se%20enmarca%20en,futuras%20es%20primordial%20e%20invaluable." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>emergencia fitosanitaria</strong></a><strong> en ese lugar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una isla que est&aacute; entre medio de Uruguay y Argentina, en el R&iacute;o de la Plata, y tiene jurisdicci&oacute;n binacional porque tiene parte de ambos pa&iacute;ses. Creemos que pudo haber llegado por una dispersi&oacute;n natural porque est&aacute; muy cerquita &mdash;a unos 5 o 6 kil&oacute;metros&mdash; de la costa de Uruguay, donde hay picudo rojo&rdquo;, describe Diego Alejandro P&eacute;rez, ingeniero agr&oacute;nomo y coordinador general de Emergencias y Contingencia de la Direcci&oacute;n Nacional de Protecci&oacute;n Vegetal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (<a href="https://www.argentina.gob.ar/senasa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Senasa</a>).
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                Su cuerpo duro y su característico “pico” en el aparato bucal son característicos del picudo rojo                            </span>
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        El picudo rojo es un peque&ntilde;o pero temible enemigo de las palmeras, pues <strong>afecta a m&aacute;s de 30 g&eacute;neros, tanto de especies nativas como ornamentales</strong>. Con su color rojizo o anaranjado y manchas negras, mide apenas tres a cinco cent&iacute;metros de longitud. Su cuerpo duro y su caracter&iacute;stico &ldquo;pico&rdquo; en el aparato bucal son caracter&iacute;sticos del grupo de los curculi&oacute;nidos, tambi&eacute;n conocidos como cascarudos.
    </p><p class="article-text">
        Los adultos vuelan de palmera en palmera, depositando sus huevos en la base de las hojas. De estos nacen larvas voraces que, con el tiempo, crecen hasta alcanzar el tama&ntilde;o del propio adulto y devoran los tejidos tiernos de la planta desde dentro. Cada hembra puede generar hasta 400 huevos y hasta tres generaciones al a&ntilde;o. <strong>Su voracidad termina matando la planta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La emergencia fitosanitaria declarada a inicios de febrero de 2026 exige acci&oacute;n inmediata. Cualquier persona que detecte la plaga &mdash;ya sea en larva, pupa o adulto&mdash; o da&ntilde;os sospechosos en palmeras debe notificarlo de inmediato al Senasa, ya sea desde su oficina m&aacute;s cercana o mediante los canales oficiales. La obligaci&oacute;n recae no solo sobre productores y comercializadores de palmeras, sino tambi&eacute;n sobre autoridades sanitarias y organismos de investigaci&oacute;n, con el fin de activar r&aacute;pidamente los controles necesarios para evitar la dispersi&oacute;n y establecimiento de la plaga en Argentina.
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                Palmera afectada por picudo rojo                            </span>
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        &ldquo;Lo que nos preocupa es que Argentina tiene grandes extensiones de &aacute;reas protegidas y parques nacionales integrados por palmeras&rdquo;, describe P&eacute;rez. &ldquo;Por ejemplo, en Entre R&iacute;os est&aacute; el<a href="https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/centro/parque-nacional-el-palmar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/centro/parque-nacional-el-palmar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Parque Nacional El Palmar</a>, donde la especie protagonista es la palmera Yatay <em>(Butia yatay)</em>, con m&aacute;s de 500 palmeras por hect&aacute;rea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el picudo rojo muestra una fuerte preferencia por la palmera canaria, una especie ex&oacute;tica que se encuentra habitualmente en plazas, iglesias, espacios urbanos y viviendas rurales argentinas, donde se ha plantado por tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa es la palmera favorita del picudo rojo y todav&iacute;a no conocemos cu&aacute;l podr&iacute;a ser el efecto sobre las palmeras nativas&rdquo;, sostiene P&eacute;rez.
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                Ejemplar adulto de picudo rojo                            </span>
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        En la Isla Mart&iacute;n Garc&iacute;a, &aacute;rea protegida de Argentina, los guardaparques alertaron al Senasa sobre palmeras que mostraban s&iacute;ntomas de afectaci&oacute;n por el picudo rojo. Las hojas de la copa empezaban a secarse y adoptaban un aspecto parecido a un hongo o paraguas, se&ntilde;al evidente de la presencia de la plaga.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la alerta fitosanitaria, <strong>se intensificaron las tareas de vigilancia en la isla</strong>, especialmente por ser una zona tur&iacute;stica. Se controla cuidadosamente la entrada y salida de pasajeros, ya que, al ser una reserva natural, preocupa que alguien pueda transportar palmeras o insectos que faciliten la propagaci&oacute;n del picudo rojo, explica P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        El especialista se&ntilde;ala que al detectar un ejemplar afectado, el plan de contingencia establece el corte de la palmera, la aplicaci&oacute;n de insecticidas o tratamientos espec&iacute;ficos sobre los restos de hojas y tallos, y la disposici&oacute;n final de los residuos en lugares seguros, ya sea mediante entierro o trituraci&oacute;n, para evitar la dispersi&oacute;n de la plaga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en que los ciudadanos, los visitantes, todo aquel que visite un &aacute;rea donde est&aacute; ampliamente distribuido el picudo rojo, como en Uruguay, <strong>no traigan palmeras ni sus restos</strong>&rdquo;, concluye P&eacute;rez. &ldquo;Los turistas que van a la isla deben tener exactamente la misma precauci&oacute;n cuando regresen al continente. Por &uacute;ltimo, es important&iacute;simo que cualquier sospecha que tengan sobre las palmeras que est&aacute;n en sus casas o en el arbolado p&uacute;blico, r&aacute;pidamente den aviso al Senasa para ver su estado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Palmera Phoenix canariensis con síntomas de afectación por picudo rojo                            </span>
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        <em>AA / NB</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Astrid Arellano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 15:55:12 +0000]]></pubDate>
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