<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/observatorio-de-la-deuda-social-argentina-odsa-uca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1055639/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una década de desintegración laboral: uno de cada dos trabajadores argentinos hace changas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/decada-desintegracion-laboral-trabajadores-argentinos-changas_1_13366673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f952134c-fb95-45c6-a3a3-73295155b1a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x571y316.jpg" width="1200" height="675" alt="Una década de desintegración laboral: uno de cada dos trabajadores argentinos hace changas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tasa de desempleo se mantiene baja, pero el empleo es cada vez más precario. Según un estudio de la UCA, uno de cada dos trabajadores se desempeña en changas, cuentapropismo de baja calificación o empleos informales, en un mercado laboral que reemplaza puestos registrados por ocupaciones sin protección.</p><p class="subtitle">Los jóvenes no vuelven al país, pese al discurso libertario: emigración sostenida y desempleo creciente
</p></div><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que en Argentina no es noticia la desocupaci&oacute;n. Salvo en a&ntilde;os excepcionales, como el 2020 de pandemia, el indicador que supo ocupar titulares y placas de televisi&oacute;n no supera los dos d&iacute;gitos. De hecho, se redujo de 7,4% al 6,3% entre 2010 y 2025, seg&uacute;n la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El deterioro del mercado de trabajo no se expresa en la falta de empleo, sino en un deterioro de las condiciones laborales&rdquo;,</strong> explica Ramiro Robles, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA que, junto con Julieta Vera y Alejo Giannecchini, presentaron este mi&eacute;rcoles un documento de trabajo sobre el resquebrajamiento de la estructura social del trabajo en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En n&uacute;meros, a la vez que la desocupaci&oacute;n cay&oacute; en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os, el sector microinformal &ndash;como las changas, trabajadores en comercios o talleres de hasta 5 empleados, cuentapropistas sin oficio calificado y servicio dom&eacute;stico&ndash; pas&oacute; a ocupar del 46,4 a 48,3% del empleo total.</strong> El lado m&aacute;s favorecido de la pir&aacute;mide &ndash;los trabajadores del sector formal, tanto privado como p&uacute;blico,&ndash; redujeron poco m&aacute;s de un punto cada uno su participaci&oacute;n en el mapa del empleo total. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/be69c56a-4b19-47b9-8ab3-20dad55398bb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aunque la desocupación disminuyó en los últimos quince años, el peso del sector microinformal —que incluye changas, empleos en comercios o talleres de hasta cinco trabajadores, cuentapropistas sin oficio calificado y servicio doméstico— aumentó: pasó de representar el 46,4% al 48,3% del empleo total."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aunque la desocupación disminuyó en los últimos quince años, el peso del sector microinformal —que incluye changas, empleos en comercios o talleres de hasta cinco trabajadores, cuentapropistas sin oficio calificado y servicio doméstico— aumentó: pasó de representar el 46,4% al 48,3% del empleo total.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es decir, m&aacute;s gente consigui&oacute; alguna changa, se hizo cuentapropista o encontr&oacute; un trabajo informal, pero cada vez menos gente accedi&oacute; a empleos formales, protegidos y bien pagos. Los autores llaman a esto absorci&oacute;n laboral regresiva y sostienen que constituye la mutaci&oacute;n m&aacute;s importante del mercado de trabajo local en la &uacute;ltima d&eacute;cada y media.
    </p><h2 class="article-text">Los motivos detr&aacute;s del fen&oacute;meno</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Reconocemos que es un problema estructural, no se manifest&oacute; en las gestiones recientes, pero s&iacute; se agrav&oacute; en la &uacute;ltima d&eacute;cada y media en un contexto de estancamiento econ&oacute;mico, baja productividad, inestabilidad macroecon&oacute;mica, la fragmentaci&oacute;n regulatoria de instituciones que protegen las relaciones laborales&rdquo;, explica Robles. 
    </p><p class="article-text">
        El factor m&aacute;s intuitivo y de amplio consenso entre analistas que explica el deterioro del mercado laboral es el <strong>estancamiento econ&oacute;mico</strong>. En los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os Argentina creci&oacute; menos y de manera m&aacute;s inestable que en la d&eacute;cada anterior. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, <strong>cambiaron los motores de crecimiento</strong>. La industria manufacturera, que entre 2010 y 2015 aportaba positivamente casi un 25% al cambio del Valor Agregado Bruto, pas&oacute; a restar en magnitud similar (-25,1%) entre 2023 y 2025. En sentido inverso, 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d603ee5c-68aa-4a5b-9943-6b04e3bd40f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entre 2023 y 2025, minería y canteras pasó de un aporte negativo de 3% al Valor Agregado Bruto a sumar 24,6% en el último tramo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entre 2023 y 2025, minería y canteras pasó de un aporte negativo de 3% al Valor Agregado Bruto a sumar 24,6% en el último tramo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        miner&iacute;a y canteras pas&oacute; de un aporte negativo de 3% al VAB a sumar 24,6% en el &uacute;ltimo tramo, con el empuje de los hidrocarburos no convencionales, mientras las finanzas explicaron otro 35,1% del cambio reciente. <strong>Son sectores de alta rentabilidad pero poco empleadores, a diferencia de ramas como la industria o la construcci&oacute;n, intensivas en mano de obra. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La otra gran causa es <strong>institucional</strong>. Es que incluso dentro de los puestos de trabajo formales, cada vez hay m&aacute;s trabajadores por fuera de los convenios colectivos. En 2025, la mayor&iacute;a de los puestos en blanco (53%) todav&iacute;a se rige por una negociaci&oacute;n por actividad, pero la porci&oacute;n de trabajadores formales sin ese paraguas, que incluye a monotributistas y aut&oacute;nomos, subi&oacute; 4,5 puntos porcentuales -de 5,8% a 6,3%- entre 2010 y 2025. A la par, viene subiendo el peso de los puestos no asalariados dentro del universo registrado, que pasaron de representar poco m&aacute;s de una cuarta parte a casi el 30% de ese total.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d92e2e04-5ca3-4d87-af61-f6aefa1af2cd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En 2025, la mayoría de los puestos en blanco (53%) todavía se rige por una negociación por actividad, pero la porción de trabajadores formales sin ese paraguas, que incluye a monotributistas y autónomos, subió 4,5 puntos porcentuales -de 5,8% a 6,3%- entre 2010 y 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En 2025, la mayoría de los puestos en blanco (53%) todavía se rige por una negociación por actividad, pero la porción de trabajadores formales sin ese paraguas, que incluye a monotributistas y autónomos, subió 4,5 puntos porcentuales -de 5,8% a 6,3%- entre 2010 y 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este proceso de fragmentaci&oacute;n regulatoria potencia el problema dado que, incluso dentro del empleo formal, cada vez hay m&aacute;s porciones de la fuerza de trabajo que quedan fuera de los mecanismos que hist&oacute;ricamente ordenaron salarios y condiciones laborales en la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, los investigadores identifican la importancia de la <strong>baja en la productividad de la econom&iacute;a argentina,</strong> medida como el valor agregado por ocupado, que est&aacute; estancada desde 2010 y comenz&oacute; a deteriorarse de manera m&aacute;s marcada a partir de 2016-2017. Para el ODSA, esa p&eacute;rdida de productividad es una de las claves que explican por qu&eacute;, incluso en los a&ntilde;os de rebote econ&oacute;mico, el mercado de trabajo no logr&oacute; generar empleos de mejor calidad en volumen suficiente.
    </p><h2 class="article-text">Nivelando para abajo</h2><p class="article-text">
        El deterioro del mercado laboral no se agota en la p&eacute;rdida de derechos, estabilidad y la poca perspectiva de movilidad ascendente. Tambi&eacute;n golpea el bolsillo, aunque de manera pareja en el universo laboral.
    </p><p class="article-text">
        El salario real de los asalariados privados registrados en 2025 es casi id&eacute;ntico al de 2010, con altibajos hasta 2015 y una ca&iacute;da sistem&aacute;tica hasta tocar piso en 2020 y nunca recuperar.
    </p><p class="article-text">
        La brecha entre los dos extremos de la escalera &ndash;los asalariados formales en una punta, y los trabajadores del sector microinformal en la otra&ndash; se mantuvo pr&aacute;cticamente intacta a lo largo de los quince a&ntilde;os. Un trabajador del sector microinformal gana, en promedio, entre 30% y 40% menos que el total de los ocupados, en cualquier a&ntilde;o de la serie. En el otro extremo, tanto el sector p&uacute;blico como el privado formal pagan sueldos entre 30% y 40% por encima de ese promedio. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores encontraron un cambio de composici&oacute;n dentro de los sectores con mayores ingresos en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Por primera vez en la serie, el sector p&uacute;blico formal dej&oacute; de ser el m&aacute;s ventajoso &ndash;cay&oacute; a 25% por encima del promedio&ndash; y qued&oacute; por debajo del privado formal (33%), hecho que coincide con el ajuste salarial aplicado en el empleo p&uacute;blico por la gesti&oacute;n actual.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Dif&iacute;cilmente esto se revierta&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Dado el escenario actual de profundizaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico anclado en el crecimiento de actividades basadas en recursos naturales y financieras,  la economista Julieta Vera, que particip&oacute; de la presentaci&oacute;n, fue categ&oacute;rica: <em>&ldquo;</em>Si contin&uacute;a esta din&aacute;mica de crecimiento de estos sectores, dif&iacute;cilmente esto se revierta&rdquo;. <strong>Para que el proceso cambie de signo, explic&oacute;, hace falta la articulaci&oacute;n de una macroeconom&iacute;a estable con crecimiento sostenido en el tiempo, una matriz productiva que favorezca a sectores intensivos</strong> en empleo y una recomposici&oacute;n de las instituciones laborales capaz de ampliar la protecci&oacute;n en lugar de seguir erosion&aacute;ndola. Ninguna de las tres, aclar&oacute;, alcanza por s&iacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el rol de la Ley de Modernizaci&oacute;n Laboral en este escenario, Robles asegur&oacute; que<em> </em>es la &ldquo;cristalizaci&oacute;n de la trayectoria previa<em>&rdquo;</em>. Es decir, profundiza un proceso que ya ven&iacute;a de atomizar y disolver los mecanismos colectivos de negociaci&oacute;n, y de correr el eje de la relaci&oacute;n asalariada hacia v&iacute;nculos puramente contractuales entre privados. Para el investigador, la pregunta de fondo es si ese tipo de reforma puede, dado el escenario productivo actual y los problemas cr&oacute;nicos de la econom&iacute;a argentina, generar empleos nuevos y m&aacute;s productivos. &ldquo;Nosotros creemos que no&rdquo;, sentencia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NR/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Risso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/decada-desintegracion-laboral-trabajadores-argentinos-changas_1_13366673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 17:58:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f952134c-fb95-45c6-a3a3-73295155b1a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x571y316.jpg" length="1885928" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f952134c-fb95-45c6-a3a3-73295155b1a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x571y316.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1885928" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una década de desintegración laboral: uno de cada dos trabajadores argentinos hace changas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f952134c-fb95-45c6-a3a3-73295155b1a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x571y316.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desocupación,Precarización laboral,Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/ocho-diez-trabajadores-limita-cantidad-calidad-come-motivos-economicos-jornada-laboral_1_13062847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f16f79a3-b6ee-4489-8ec1-50e46b0b00a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que el 83,5% de los asalariados restrige su alimentación por motivos económicos. Además, el 26% tiene dificultades para hacer pausas regulares para comer y el 23,1% presenta obesidad. Las condiciones laborales y los ingresos aparecen como factores centrales.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral qued&oacute; atravesada por la restricci&oacute;n econ&oacute;mica para la mayor&iacute;a de los trabajadores asalariados en Argentina.</strong> Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) revel&oacute; que el <strong>83,5% reduce la cantidad o la calidad de los alimentos por motivos econ&oacute;micos</strong>, una situaci&oacute;n que refleja el impacto directo de los ingresos sobre las condiciones materiales de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El estudio se bas&oacute; en la <strong>Encuesta Alimentaci&oacute;n de los Trabajadores Asalariados en Argentina (2025)</strong>, realizada sobre una muestra representativa de <strong>1.171 asalariados</strong> en todo el pa&iacute;s. El objetivo fue analizar c&oacute;mo comen los trabajadores durante la jornada laboral y qu&eacute; factores sociales y laborales condicionan esa pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La restricci&oacute;n econ&oacute;mica no solo afecta la calidad de la alimentaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la frecuencia con la que se come durante el d&iacute;a.</strong> El informe se&ntilde;ala que <strong>56,2% de los trabajadores salte&oacute; comidas o eligi&oacute; alimentos menos nutritivos por motivos econ&oacute;micos</strong>, mientras que solo <strong>16,5% afirm&oacute; no atravesar ning&uacute;n tipo de privaci&oacute;n alimentaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral tampoco est&aacute; garantizada para todos. <strong>El 22,6% de los trabajadores asalariados declar&oacute; que no suele comer durante su jornada laboral</strong>, lo que equivale a casi uno de cada cuatro.
    </p><p class="article-text">
        Esa situaci&oacute;n no se distribuye de manera uniforme. <strong>La proporci&oacute;n de trabajadores que no come durante la jornada aumenta con la edad</strong>, y supera el <strong>30% entre quienes tienen entre 45 y 59 a&ntilde;os (30,4%) y entre los mayores de 60 (31,6%)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las desigualdades territoriales tambi&eacute;n aparecen con claridad. <strong>La situaci&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica se registra en el NEA, donde el 50,1% de los trabajadores declara que no come durante la jornada laboral</strong>, el valor m&aacute;s alto entre todas las regiones del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones laborales tambi&eacute;n inciden en estas pr&aacute;cticas. <strong>La falta de pausas regulares para comer afecta al 26% de los asalariados</strong>, lo que muestra que el tiempo para alimentarse no siempre est&aacute; garantizado dentro de la organizaci&oacute;n del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades se concentran especialmente entre <strong>trabajadores de menores ingresos, empleados del sector p&uacute;blico y personas que trabajan en lugares sin infraestructura adecuada</strong>, como comedores, heladeras o microondas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El lugar donde se come durante la jornada tambi&eacute;n refleja las condiciones del entorno laboral.</strong> Entre quienes s&iacute; realizan alguna comida, <strong>el 41,5% lo hace en su escritorio o puesto de trabajo</strong>, mientras que <strong>el 38,9% utiliza el comedor de la empresa u organizaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Otros trabajadores recurren a alternativas menos frecuentes. <strong>El 9% come en espacios p&uacute;blicos como plazas o patios, el 7% lo hace en restaurantes o bares y el 3,6% en su propia casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La infraestructura disponible en el lugar de trabajo aparece como un factor decisivo. <strong>Contar con comedor, heladera o microondas se asocia con mejores h&aacute;bitos alimentarios, mayor regularidad en las pausas para comer y menores niveles de privaci&oacute;n alimentaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas condiciones no dependen solo de la voluntad individual de los trabajadores. <strong>El tama&ntilde;o de la empresa, el sector de actividad y el nivel de ingresos influyen en la forma en que se organiza la alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral</strong>, lo que produce diferencias significativas entre distintos grupos de asalariados.
    </p><p class="article-text">
        El informe tambi&eacute;n analiza el v&iacute;nculo entre alimentaci&oacute;n y salud. <strong>El 23,1% de los trabajadores asalariados presenta obesidad, definida como un &iacute;ndice de masa corporal superior a 30</strong>, una proporci&oacute;n que aumenta en contextos laborales menos favorables.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores se&ntilde;alan que las condiciones del trabajo &mdash;los tiempos disponibles para comer, los ingresos y la infraestructura del lugar de trabajo&mdash; influyen directamente en los h&aacute;bitos alimentarios y, en consecuencia, en la salud de quienes trabajan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mayor&iacute;a de los trabajadores tambi&eacute;n manifest&oacute; inter&eacute;s en recibir alg&uacute;n tipo de aporte del empleador para cubrir los gastos de alimentaci&oacute;n durante la jornada laboral.</strong> Seg&uacute;n el estudio, <strong>80,4% se mostr&oacute; a favor de recibir ese tipo de beneficio</strong>, lo que refleja la centralidad que tiene el costo de la comida en el presupuesto cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        El informe concluy&oacute; que el lugar de trabajo es un espacio clave para promover mejores condiciones de alimentaci&oacute;n y bienestar. La presencia de infraestructura adecuada y de aportes empresariales aparece asociada con mejores pr&aacute;cticas alimentarias y menores niveles de privaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las condiciones en que los trabajadores comen &mdash;o dejan de comer&mdash; durante su jornada laboral muestran c&oacute;mo los ingresos, la organizaci&oacute;n del trabajo y el entorno laboral influyen directamente en la alimentaci&oacute;n cotidiana.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://drive.google.com/file/d/1dcKQJQkgyjGkmVgz5vZgZffWG5IFrUop/preview" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/data/ocho-diez-trabajadores-limita-cantidad-calidad-come-motivos-economicos-jornada-laboral_1_13062847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 13:27:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f16f79a3-b6ee-4489-8ec1-50e46b0b00a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="173238" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f16f79a3-b6ee-4489-8ec1-50e46b0b00a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="173238" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ocho de cada diez trabajadores limita la cantidad o calidad de lo que come por motivos económicos en su jornada laboral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f16f79a3-b6ee-4489-8ec1-50e46b0b00a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajadores,Alimentación,Salarios,Condiciones laborales,Jornada laboral,Salud,Pobreza,Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
