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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Personalidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/personalidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Personalidad]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La culpa no es de Narciso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-narciso_129_13065182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c4615b0-641c-4c7c-9386-a3a5a6348283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa no es de Narciso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La personalidad narcisista organiza sus vínculos en función de sostener una imagen de sí misma, buscando en el otro confirmación, reflejo o amenaza a esa identidad.</p></div><p class="article-text">
        Hoy se nombra como narcisista a cualquier actitud m&aacute;s o menos ego&iacute;sta, cuando se trata de otra cosa. Tener criterio cl&iacute;nico implica dejar de lado el sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Unos de los puntos m&aacute;s significativos para entender la personalidad narcisista es su tipo de libido. Investir objetos con libido narcisista es algo diferente a hacerlo con libido objetal propiamente dicha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La libido narcisista es fuertemente adhesiva, pero tambi&eacute;n muy fr&aacute;gil. Por eso no suele ser elaborada a trav&eacute;s de duelos, tal como ya lo plante&oacute; <strong>Sigmund Freud</strong>. En la personalidad narcisista, se reconoce un criterio vincular: se busca en el otro a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, la relaci&oacute;n con el otro es bivalente: es la relaci&oacute;n con el otro, pero tambi&eacute;n con uno mismo a trav&eacute;s del otro. A este aspecto apunta la personalidad narcisista; por eso tiende a ocupar roles definidos en los v&iacute;nculos: el/la normal, el/la sano/a, el/la ideal o que hace las cosas bien, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        La contracara de esta b&uacute;squeda de s&iacute; mismo en el otro es que, ante la negativa de este, la vivencia de rechazo despierta agresividad, una culpa que no se puede tolerar y, por lo tanto, se proyecta.
    </p><p class="article-text">
        Como contrapunto, pensemos ahora en una situaci&oacute;n t&iacute;pica del tratamiento del neur&oacute;tico obsesivo: discute con su pareja y teme que esta pueda dejarlo; pero si teme que pueda dejarlo, es porque ya da por sentado que no lo har&aacute;. Por eso se atrevi&oacute; a discutir.
    </p><p class="article-text">
        La eficacia de ese temor va de la mano de que sienta culpa. Entonces, a partir de ese momento se relacionar&aacute; con su pareja a trav&eacute;s de la culpa. No es que har&aacute; cosas y se sentir&aacute; culpable, sino que las har&aacute; para sentir culpa y, por lo tanto, no separarse.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el reverso del temor de que lo dejen es su posici&oacute;n culposa, basada en no separarse. El obsesivo se pone en pareja con un mandato impl&iacute;cito: no me voy a separar. La culpa asegura que as&iacute; sea.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en otra situaci&oacute;n, la de un hist&eacute;rico, que en el v&iacute;nculo siempre se reserva una parte de s&iacute;, que no comparte, a la que el otro no llega, al punto de que se relaciona con su pareja en funci&oacute;n de que esta no lo conozca del todo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la contraparte del temor obsesivo a ser dejado es, en la histeria, el miedo a que el otro se enoje. &iquest;Por qu&eacute; se enojar&iacute;a? Por lo que el hist&eacute;rico no da. Lo que el otro podr&iacute;a sacarle con su enojo es el correlato de lo que el sujeto reserva, tambi&eacute;n con culpa.
    </p><p class="article-text">
        Los hist&eacute;ricos conocen esa pasi&oacute;n por dejarle el enojo siempre al otro; ese enojo al que responden defensivamente &ldquo;No es mi culpa&rdquo; y claro que lo es, pero no por &ldquo;hacer enojar&rdquo; al otro, sino por los rodeos, circuitos y evasiones con que lo dejan fuera de juego.
    </p><p class="article-text">
        La culpa del hist&eacute;rico siempre se afirma con la aclaraci&oacute;n &ldquo;No es mi culpa&rdquo;. Y estas distinciones permiten situar c&oacute;mo la culpa es uno de los modos del goce en las neurosis.
    </p><p class="article-text">
        Los neur&oacute;ticos usan la culpa para relacionarse, al punto de que sus v&iacute;nculos terminan por estar basados en la culpa antes que en el amor. Mejor dicho, aman con y por culpa.
    </p><p class="article-text">
        En la patolog&iacute;a narcisista, en cambio, la culpa tiene otra forma (proyectiva) y no es que se pueda hacer el diagn&oacute;stico diferencial con la neurosis en t&eacute;rminos de presencia-ausencia de culpa.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-narciso_129_13065182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 11:16:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Personalidad,Narcisismo]]></media:keywords>
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