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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Chloé Zhao]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Chloé Zhao]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una chica "de ahora"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-ahora_129_13069641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36219966-ec0c-4211-9982-1393e92a0aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una chica &quot;de ahora&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Hamnet", la directora Chloé Zhao recrea la vida familiar de William Shakespeare desde una mirada íntima y sensible, centrada en la figura de Agnes. A través de este personaje, la película presenta a una joven que desafía las expectativas de su época y muestra una forma de pensar sorprendentemente cercana a la sensibilidad contemporánea.</p></div><p class="article-text">
        Vi <em>Hamnet </em>en su avant premier en Argentina: desde ese d&iacute;a hasta el d&iacute;a en que saldr&aacute; esta columna, cuando se decidir&aacute; su suerte en los Oscar, siento que la pel&iacute;cula pas&oacute; por much&iacute;simas conversaciones. El privilegio de verla antes de leer casi cualquier cosa fue clave: pude disfrutarla antes de escuchar que <strong>Chlo&eacute; Zhao</strong> no sabe filmar o, peor todav&iacute;a, que la pel&iacute;cula es &ldquo;porno del duelo&rdquo;, lo que sea que eso signifique.
    </p><p class="article-text">
        <em>Hamnet</em> es una especie de caja china de derivaciones: fue primero una novela de la brit&aacute;nica <strong>Maggie O&rsquo;Farrell</strong>, pero que es a su vez una suerte de ficcionalizaci&oacute;n de la vida de <strong>William Shakespeare</strong> en la que &eacute;l es un personaje completamente lateral y la protagonista es su esposa, particularmente el modo en que ella lidia con la muerte de su hijo Hamnet (que, en esta lectura, ser&iacute;a la inspiraci&oacute;n para la obra maestra <em>Hamlet</em>). Esta novela, que es entonces una especie de adaptaci&oacute;n de la historia de la literatura, es luego adaptada al cine por la cineasta china Chlo&eacute; Zhao. Zhao debut&oacute; en el cine como documentalista, de modo que no es extra&ntilde;a al trabajo con la realidad; y sin embargo, en la pel&iacute;cula se sumerge en la fantas&iacute;a con una libertad refrescante y casi inocente.&nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        Habiendo le&iacute;do el libro, me pareci&oacute; que la pel&iacute;cula no hac&iacute;a tanto &eacute;nfasis en lo que para m&iacute; era lo m&aacute;s notable de la novela original de O&rsquo;Farrell: Agnes, la protagonista (una versi&oacute;n ficcional de la esposa de Shakespeare), es una mujer del siglo XXI atrapada en el siglo XVI. El duelo, y sobre todo el duelo de un hijo, son experiencias intraducibles de una &eacute;poca a la otra. O&rsquo;Farrell intenta todo el tiempo, a lo largo de su texto, mostrarnos la cercan&iacute;a que exist&iacute;a en la &eacute;poca isabelina con la muerte, y quiz&aacute;s sobre todo entre la muerte y los ni&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Los hijos de Agnes y Shakespeare viven sumergidos en la violencia de la naturaleza: sin tutores ni miedos, sin medicina moderna, en una forma de vida cuasi aut&oacute;noma, sucia y salvaje que no se parece en casi nada a lo que hoy entendemos por infancia. La muerte de los hijos, entonces, era ciertamente triste, pero ser&iacute;a raro decir que era tr&aacute;gica: definitivamente no era considerada, como lo es hoy, como &ldquo;lo peor que puede pasarle a una persona&rdquo;. Era m&aacute;s bien, quiz&aacute;s, an&aacute;loga a lo que hoy ser&iacute;a la muerte de un padre, o de una pareja; una de las durezas de la vida, pero de esas que le tocan m&aacute;s o menos a todo el mundo y que se espera que una pueda sobrevivir. Agnes, en cambio, lo trata como lo tratar&iacute;amos nosotros: a ojos de todo su entorno, entonces, enloquece.
    </p><p class="article-text">
        En la novela, este contraste entre lo que se espera de una madre (que siga adelante con su vida) y lo que Agnes de hecho hace es uno de los temas centrales. En la pel&iacute;cula, en cambio, esta diferencia entre Agnes y su entorno est&aacute; mucho menos clara; de alguna manera, la pel&iacute;cula aprovecha el hecho de que su protagonista tenga la sensibilidad de una chica &ldquo;de ahora&rdquo; para sencillamente contarnos la historia como si sucediera &ldquo;ahora&rdquo;. Entonces Agnes no solo es una madre del siglo XXI; es tambi&eacute;n una esposa del siglo XXI. El modo en que Agnes se molesta con la insensibilidad de su esposo, con el hecho de que &eacute;l s&iacute; siga adelante con su vida y su carrera luego de la muerte del peque&ntilde;o Hamnet, es claramente extempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Pocas cosas me producen tanta curiosidad como las emociones de hace siglos: c&oacute;mo era ser mujer, hombre, padre, madre, amigo, amiga, hijo o hija antes de que las familias fueran eso que&nbsp;son hoy. C&oacute;mo era enamorarse; c&oacute;mo era criar; c&oacute;mo era separarse; c&oacute;mo era duelar.<em> Hamnet</em> es una pel&iacute;cula preciosa y sensible; me result&oacute; admirable, sobre todo, el modo en que Zhao narra la naturaleza, y la importancia de los tiempos y los colores de lo silvestre para el personaje de Agnes. Es virtuoso, tambi&eacute;n, el trabajo de <strong>Jessie Buckley</strong> construyendo una protagonista al mismo tiempo opaca y transparente. Pero si la pel&iacute;cula tiene algo imperdonable es su falta de curiosidad por la sensibilidad de la &eacute;poca que retrata: Zhao abraza esas contradicciones que est&aacute;n en el texto de O&rsquo;Farrell, pero un poco para suavizarlas y pararse firmemente de un lado, el lado de nuestra manera de entender los sentimientos. Se pierde, entonces, de preguntarse por lo situado de nuestra manera de sentir, lo contextual y lo temporal del modo en que entendemos cosas supuestamente tan eternas como la vida y la muerte, el duelo y el amor. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que hay un solo v&iacute;nculo en la pel&iacute;cula que escapa a este problema: la relaci&oacute;n entre Agnes y su suegra, la madre de Shakespeare, encarnada por <strong>Emily Watson</strong>. Creo que tanto en lo que ponen las actrices como en el texto, o sobre todo en la falta de &eacute;l, ah&iacute; se construye una camarader&iacute;a femenina antigua en el mejor de los sentidos, una complicidad basada solamente en la suerte compartida, o m&aacute;s bien en la falta de ella, que estaba m&aacute;s a flor de la piel cuando la vida de todas las personas, pero quiz&aacute;s ante todo la de las mujeres, estaba m&aacute;s determinada por la naturaleza. Dos mujeres que en principio se tratan con frialdad y desconfianza se vuelven hermanas no, como lo har&iacute;amos en el siglo XXI, compartiendo experiencias a trav&eacute;s de las palabras, sino comparti&eacute;ndolas porque la gente viv&iacute;a demasiado cerca, porque no exist&iacute;a la privacidad ni la higiene an&oacute;nima de los hospitales tal como hoy la conocemos. En esos pocos momentos que ellas comparten est&aacute; escondida, en mi humilde opini&oacute;n, la pel&iacute;cula que podr&iacute;a haber sido. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-ahora_129_13069641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 11:56:01 +0000]]></pubDate>
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