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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Phonk]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/phonk/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Phonk]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué la música es cada vez más uniforme y posiblemente lo será mucho más en el futuro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/musica-vez-uniforme-posiblemente-sera-futuro_1_13109862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/554372b0-f099-42ff-be55-d597c00ebf26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la música es cada vez más uniforme y posiblemente lo será mucho más en el futuro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo de Edi Pou (mitad de los dúos Za! y Los Sara Fontan) advierte de que la inmensa mayoría de canciones que oímos tienen un compás binario y que una dieta sonora tan limitada atrofia nuestra capacidad de escucha.</p></div><p class="article-text">
        Quien m&aacute;s y quien menos habr&aacute; tenido alguna vez la sensaci&oacute;n de que todo lo que escucha suena igual. Es una sensaci&oacute;n subjetiva y, a menudo, fruto de una falta de atenci&oacute;n. Pero hay algo cierto en ella, porque en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas casi todas las canciones que o&iacute;mos coinciden en algo: su comp&aacute;s binario. Sea de dos por dos, de cuatro por cuatro o de ocho tiempos, el patr&oacute;n binario es tan hegem&oacute;nico que aparece en el 95% y hasta en el 100% de las cien canciones m&aacute;s exitosas del momento en decenas de pa&iacute;ses. As&iacute; lo comprob&oacute; Edi Pou, baterista, compositor y activista musical, y as&iacute; lo explica en <em>Nou elogis de l&rsquo;imparell (Nueve elogios del impar</em>, editorial H&amp;O).
    </p><p class="article-text">
        Este microensayo, de apenas 120 p&aacute;ginas y con mucho ritmo, revela que se nos est&aacute; imponiendo la m&uacute;sica de comp&aacute;s m&aacute;s simple, aunque el cerebro humano es capaz de disfrutar de opciones m&aacute;s complejas (compases ternarios, de cinco, de siete, amalgamas...) porque esta es la m&aacute;s f&aacute;cil de vender. Tambi&eacute;n, que en &eacute;pocas de la historia no tan lejanas y en culturas no europeas, la riqueza r&iacute;tmica era mucho mayor. Pou, periodista en feliz excedencia y mitad de los d&uacute;os Za! y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/consejos-sara-fontan-no-quemarse-arruinarse-musica-alejarse-grandes-ciudades-festivales_1_11864254.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Los Sara Fontan</a>, afirma que esta dieta sonora tan limitada est&aacute; reduciendo nuestra capacidad de escucha y nos insta a rebelarnos contra la uniformizaci&oacute;n de la m&uacute;sica que o&iacute;mos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; podr&iacute;a interesarle este ensayo a alguien que jam&aacute;s ha prestado atenci&oacute;n al comp&aacute;s de las canciones que escucha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, porque es interesante reflexionar sobre c&oacute;mo escuchamos la m&uacute;sica y por qu&eacute; escuchamos lo que escuchamos. Por otro, porque la m&uacute;sica es reflejo, s&iacute;ntoma o indicador predictivo de la sociedad. La falta de diversidad que creo que hay actualmente va acompa&ntilde;ada de una falta de diversidad de fauna, de formas de comunicarnos, de centros de las ciudades cada vez m&aacute;s iguales... La m&uacute;sica es un espejo de muchas otras cosas. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4341f3d8-886c-4aec-8c25-5b989eb8c4ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escucha usted la m&uacute;sica? Por ejemplo, en un concierto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pongo mucha atenci&oacute;n. Me cuesta estar hablando con alguien y a la vez escucharla. Pongo todo el cuerpo y a veces soy un poco pesado reaccionando con &lsquo;&iexcl;uuuh!&rsquo; pensando: al grupo le gustar&aacute; que haga esto. No soy muy <em>freak</em> de los bater&iacute;as, pero s&iacute; de los ritmos y las armon&iacute;as. No puedo evitar, mientras disfruto, identificar compases y alucinar con las armon&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay quien piensa que si te concentras mucho dejas de disfrutar la m&uacute;sica. Como si disfrutar pasase &uacute;nicamente por dejarse llevar sin pensar. &iquest;Nos perdemos algo si no analizamos la m&uacute;sica que escuchamos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rotundamente, s&iacute;. Poner el foco en lo que haces o escuchas te ayuda a disfrutarlo m&aacute;s y a entenderlo mejor. Pero, claro, vivimos en un momento de hiperestimulaci&oacute;n y la saturaci&oacute;n mental que tenemos hace dif&iacute;cil que podamos concentrarnos en algo. Por eso triunfa la idea de que la m&uacute;sica ha de ser un lugar donde olvidarte de ti mismo y desconectar. Esa es una de sus funciones, y me encanta, pero no puede ser la &uacute;nica ni puede dominar todo el panorama. Me pone muy nervioso esa frase que he le&iacute;do mucho a programadores de festivales y he o&iacute;do a muchos grupos de &lsquo;esperemos que durante un rato la gente olvide sus problemas y desconecte&rsquo;. Por un lado, es asumir que la gente tiene unas vidas insatisfactorias. Y, si es as&iacute;, deber&iacute;amos rebelarnos. Por otro, ojal&aacute; el discurso fuese al rev&eacute;s: esperamos que durante este rato la gente encuentre aqu&iacute; la energ&iacute;a para pensar sobre sus vidas y busque soluciones cuando vuelvan a presentarse los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estudiando el Top 100 de numerosos pa&iacute;ses, detecta que en muchos el 99% de las canciones m&aacute;s exitosas son de comp&aacute;s binario. Pero, claro, el </strong><em><strong>mainstream</strong></em><strong> tiende por naturaleza a uniformizarlo todo. &iquest;Tambi&eacute;n se est&aacute; reduciendo la m&uacute;sica de otros compases fuera del </strong><em><strong>mainstream</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo pruebas emp&iacute;ricas, pero mi impresi&oacute;n es que s&iacute;. Hasta en el <em>underground</em> hemos confundido en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os mayoritario con popular y minoritario con elitista. Y, de repente, hacer m&uacute;sica que se saliera del <em>mainstream</em> parec&iacute;a esnob. En el libro intento demostrar que hist&oacute;ricamente los ritmos impares han estado mucho m&aacute;s extendidos que ahora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las plataformas de streaming nos llevan a un túnel donde las ideas minoritarias son cada vez más minoritarias y las más generalistas devienen más generalistas más rápido. Hay intereses económicos en que sea así.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La tecnolog&iacute;a facilita crear m&uacute;sica mucho m&aacute;s compleja, pero en muchos estilos los sintetizadores y las cajas de ritmos se han convertido en un camino f&aacute;cil para perpetuar la hegemon&iacute;a del cuatro por cuatro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay partes de tecnolog&iacute;a que ratifican el <em>statu quo</em> <em>cuatrocuatrista</em>, pero los sintetizadores modulares, por ejemplo, abren todo un mundo de m&uacute;sica generativa que puede ser muy sorpresiva. La tecnolog&iacute;a m&aacute;s perniciosa para irse cargando la diversidad r&iacute;tmica es la que difunde la m&uacute;sica, m&aacute;s que la que la hace. Las plataformas de <em>streaming</em> nos llevan a un t&uacute;nel donde las ideas minoritarias son cada vez m&aacute;s minoritarias y las m&aacute;s generalistas devienen m&aacute;s generalistas m&aacute;s r&aacute;pido. Y eso no pasa porque la tecnolog&iacute;a en s&iacute; sea malvada, sino porque hay intereses econ&oacute;micos en que sea as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inteligencia artificial tambi&eacute;n tender&aacute;, por definici&oacute;n, a sobrerrepresentar lo m&aacute;s com&uacute;n y a infrarrepresentar lo diferente. &iquest;Vamos hacia un mundo donde la definici&oacute;n de m&uacute;sica ser&aacute; &ldquo;conjunto de sonidos ordenados en comp&aacute;s binario&rdquo; y el ritmo impar se habr&aacute; extinguido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la esperanza de que cuando hacer m&uacute;sica ya no tenga valor, porque la podr&aacute; crear una m&aacute;quina, hacer m&uacute;sica que salga de lo normal volver&aacute; a adquirir valor. Y la humanidad disfrutar&aacute; de lo que se cree en los m&aacute;rgenes porque la zona intermedia ya no tendr&aacute; ning&uacute;n inter&eacute;s. Tengo la esperanza de que la inteligencia artificial sea el acelerador de un cambio a favor de la diversidad. Quiero ser optimista, aunque hay d&iacute;as en que cuesta serlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Necesitamos m&uacute;sica sencilla y binaria porque vamos estresados todo el d&iacute;a y no tenemos tiempo para escuchar con atenci&oacute;n o la simplificaci&oacute;n de la m&uacute;sica en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hace que ya solo seamos capaces de digerir m&uacute;sica sencilla porque nuestro cerebro no da para m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La falta de costumbre provocar&aacute; cada vez menos capacidad de escucha. Eso se podr&iacute;a revertir f&aacute;cilmente con un poco de dedicaci&oacute;n diaria, pero la falta de tiempo en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a hace dif&iacute;cil revertir esta din&aacute;mica porque nos queda muy poco espacio mental. Vamos muy saturados. Llegamos a casa con la cabeza reventada. Y, adem&aacute;s, tenemos cierta obsesi&oacute;n por la utilidad de las cosas. Detenerte a escuchar tranquilamente algo nuevo o dedicar tiempo a trabajar la escucha nos parece algo totalmente in&uacute;til cuando creo que es de las cosas m&aacute;s &uacute;tiles que podemos hacer. Vamos entendiendo que debemos cuidar el cuerpo, que debemos cuidar la alimentaci&oacute;n y se empieza a ver que debemos cuidar tambi&eacute;n nuestra mente. E igual que el cuerpo se entrena haciendo ejercicio, la cabeza y el o&iacute;do se pueden entrenar con la m&uacute;sica. Y me gustar&iacute;a pensar que una escucha m&aacute;s emp&aacute;tica puede ayudar a tener una actitud vital m&aacute;s emp&aacute;tica en todos los &aacute;mbitos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo la esperanza de que cuando hacer música ya no tenga valor, porque la podrá crear una máquina, hacer música que salga de lo normal volverá a adquirir valor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Suponemos que un comp&aacute;s binario es m&aacute;s f&aacute;cil al o&iacute;do y que los ritmos impares son m&aacute;s dif&iacute;ciles. Pero explica que esa facilidad o dificultad de unos u otros es un hecho cultural fruto de la costumbre. &iquest;Podr&iacute;amos deducir que la industria musical, fomentando un consumo de m&uacute;sicas cada vez m&aacute;s simples, nos est&aacute; atrofiando el o&iacute;do?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso ser&iacute;a mucho decir. Pero o&iacute;r siempre el mismo tipo de m&uacute;sica atrofia la capacidad de escucha, sin duda. Si solo escuchas m&uacute;sica en la misma escala do re mi fa sol la si cuando oigas m&uacute;sica microtonal pensar&aacute;s que est&aacute; desafinada. Tu cerebro ha aprendido a clasificar la m&uacute;sica de un modo que deduce que eso es incorrecto. Los estudios afirman que tenemos un cerebro superpotente capaz de entender y disfrutar todo tipo de ritmos y armon&iacute;as, pero la falta de costumbre va reduciendo la posibilidad de disfrutarlas. El placer musical, simplificando mucho, proviene de dos lados: uno es predecir la repetici&oacute;n, lo cual nos genera satisfacci&oacute;n, y otro es la sorpresa de un giro inesperado, que tambi&eacute;n nos provoca satisfacci&oacute;n. En el libro lanzo la intuici&oacute;n de que est&aacute; triunfando m&aacute;s la versi&oacute;n conservadora del disfrute: la previsible. Y seguramente es as&iacute; debido a unos intereses: es m&aacute;s f&aacute;cil para un empresario venderte una y otra vez lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qui&eacute;n interesa que cada vez haya menos diversidad ling&uuml;&iacute;stica, de fauna, de vegetaci&oacute;n, de alimentos y, tambi&eacute;n, de ritmos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A las cuatro personas m&aacute;s ricas del planeta. Que cada vez haya menos diversidad anula todo lo que escapa a su control. Vamos hacia ese mundo de hipermultimillonarios, hacia esa especie de nuevo antiguo r&eacute;gimen donde interesa que todos consumamos lo mismo porque es mucho m&aacute;s f&aacute;cil fabricar un mill&oacute;n de <em>bollicaos</em> que un mill&oacute;n de productos alimentarios diferentes. Seguramente por ello nunca antes la m&uacute;sica ha sido menos diversa.
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            <span class="title">
                El músico Edi Pou                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es casual que todas las marchas militares sean de comp&aacute;s binario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No podemos cambiar nuestras vidas de hoy para ma&ntilde;ana, pero podemos tomar las riendas de la banda sonora de nuestras vidas. &iquest;C&oacute;mo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurre una respuesta m&aacute;s te&oacute;rica y otra de gestos concretos. La te&oacute;rica ser&iacute;a tender a una escucha cr&iacute;tica, pensar por qu&eacute; escuchas lo que escuchas y c&oacute;mo te ha llegado; tender tambi&eacute;n a una escucha curiosa e incluso plantearse escuchar nuestro entorno: la realidad. Cuando fui a Nueva York a tocar con Los Sara Fontan flip&eacute; porque todo el mundo iba por la calle conectado a sus AirPods. Esa desconexi&oacute;n con el presente es muy bestia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay gestos concretos que te permiten hackear un poco ese embudo en el que vamos cayendo sin pensar demasiado. No debemos perder la curiosidad ni en la música ni en cualquier otro ámbito porque entonces nos rendimos como humanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y esos gestos m&aacute;s concretos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primero es espiar las <em>playlists</em> que hace la gente en las plataformas. Son una fuente de descubrimiento extraordinaria: las hay de m&uacute;sica india de los 70, hip-hop con patrones extra&ntilde;os&hellip; El segundo, hablar de m&uacute;sica con tus vecinos, con gente de otras generaciones&hellip; Y el tercero, escuchar m&uacute;sica fuera las plataformas: en vinilo, en conciertos, en emisoras digitales&hellip; Todo ello te permite <em>hackear</em> un poco ese embudo en el que vamos cayendo sin pensar demasiado. No debemos perder la curiosidad ni en la m&uacute;sica ni en cualquier otro &aacute;mbito porque entonces nos rendimos como humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Perder esa curiosidad, perder incluso la capacidad para disfrutar m&uacute;sicas con compases diferentes, &iquest;a d&oacute;nde nos aboca como especie?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A ser como los personajes de la pel&iacute;cula <em>Wall-E:</em> personas que han abandonado su cuerpo, que son incapaces de hacer ejercicio, que viven mirando una pantalla que tienen delante y se mueven a trav&eacute;s de una cinta transportadora. Tienen una vida comod&iacute;sima, tienen comida y se pasan el d&iacute;a tumbados, pero han perdido todo poder de decisi&oacute;n sobre sus vidas. El inter&eacute;s de los cuatro oligarcas es tenernos tumbados ante la pantalla, pero los humanos tenemos un cerebro privilegiado y conf&iacute;o en que sabremos reaccionar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/musica-vez-uniforme-posiblemente-sera-futuro_1_13109862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 14:52:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué la música es cada vez más uniforme y posiblemente lo será mucho más en el futuro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Phonk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el phonk, la música que escuchás todo el tiempo (sin querer) y que tiene más reproducciones que Bad Bunny o Taylor Swift]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/phonk-musica-escuchas-rato-reproducciones-bad-bunny-taylor-swift_1_13101480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8323051-927c-4cd6-aa1f-3e052e68c012_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es el phonk, la música que escuchás todo el tiempo (sin querer) y que tiene más reproducciones que Bad Bunny o Taylor Swift"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un sonido nacido del rap de Memphis que hoy domina TikTok, Instagram y YouTube sin que casi nadie sepa el nombre de ninguno de los millonarios artistas que hay detrás.</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, millones de personas pasan horas viendo videos cortos en el celular. Algunos de ellos, comparten una m&uacute;sica intensa, pesada, dise&ntilde;ada espec&iacute;ficamente para subrayar el momento culminante del video.&nbsp;La mayor&iacute;a de quienes escuchan esa m&uacute;sica no sabr&iacute;a decir c&oacute;mo se llama ese estilo musical, ni siquiera que pertenezca a un g&eacute;nero concreto. Sin embargo, esas mismas piezas se repiten miles de veces al d&iacute;a en videos de TikTok, YouTube Shorts o Instagram Reels. Son como las monta&ntilde;as lejanas del paisaje sonoro de internet. Y tiene un nombre. Se llama <em>phonk</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El </strong><em><strong>phonk </strong></em><strong>est&aacute; hoy en d&iacute;a por todas partes y su uso genera millones de d&oacute;lares a sus creadores, pero, a diferencia de otros g&eacute;neros musicales como el reggaet&oacute;n o el </strong><em><strong>k-pop, </strong></em><strong>su auge resulta casi invisible.</strong>&nbsp;Se dice que la primera superestrella de la historia de la m&uacute;sica fue Franz Liszt. En la d&eacute;cada de 1840, el austriaco causaba sensaci&oacute;n. Sus fans se contaban por miles y sus apariciones p&uacute;blicas generaban casos de histeria. Este fen&oacute;meno se lleg&oacute; a bautizar en la &eacute;poca como la &ldquo;Lisztoman&iacute;a&rdquo;, ilustre predecesora de la c&eacute;lebre &ldquo;Beatleman&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casi se podr&iacute;a decir que, desde entonces, la industria musical sigui&oacute; funcionando de la misma manera, alrededor de grandes superestrellas como Elvis, Sinatra o Michael Jackson, cuyos grandes lanzamientos discogr&aacute;ficos, entrevistas en televisi&oacute;n y giras mundiales mastod&oacute;nticas marcaban la actualidad musical y las modas. Sin embargo, la nueva realidad de internet podr&iacute;a estar empezando a alterar ese sistema. Seg&uacute;n datos citados por<em> </em>The New York Times, el artista con <a href="https://www.nytimes.com/2026/02/23/arts/music/phonk-youtube-tiktok-music.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor audiencia en YouTube</a> durante el pasado mes de enero no fue ni Bad Bunny ni Taylor Swift. Fue <a href="https://www.youtube.com/@slxughter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Slxughter</a>, un productor de <em>phonk </em>originario de Rusia del que estoy casi seguro de que nunca hab&iacute;a escuchado hablar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los videos en la plataforma de Slxughter, a pesar de tener decenas de millones de reproducciones, no llegan a las cifras de los grandes artistas del <em>mainstream</em>. Pero el secreto est&aacute; en los videos verticales. Kevin Meenan, responsable de tendencias musicales en YouTube, explic&oacute; al peri&oacute;dico neoyorkino que la audiencia mensual que ellos miden combina las visualizaciones de la plataforma tradicional con el consumo dentro de <em>shorts</em>, los videos cortos similares a los <em>reels</em> o las publicaciones de TikTok que tiene la plataforma.&nbsp;Este detalle altera por completo el mapa de popularidad. <strong>Sumando as&iacute; la difusi&oacute;n a trav&eacute;s de </strong><em><strong>shorts</strong></em><strong>, la m&uacute;sica de Slxughter fue escuchada en enero por 981 millones de usuarios &uacute;nicos, m&aacute;s del doble que Taylor Swift y m&aacute;s de seis veces la audiencia de Bad Bunny durante ese mismo mes</strong>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">De los casetes de Memphis al algoritmo</h2><p class="article-text">
        En contra de lo que podr&iacute;a parecer, el <em>phonk</em> no es un fen&oacute;meno surgido al calor del algoritmo y la viralidad, sino que tiene ra&iacute;ces profundas en la m&uacute;sica negra de hace 40 a&ntilde;os. En concreto, en la escena del rap de la ciudad Memphis a finales de los a&ntilde;os ochenta y noventa, cuando productores como Tommy Wright III o Three 6 Mafia empezaron a desarrollar un sonido oscuro y minimalista basado en bajos pesados, <em>loops</em> hipn&oacute;ticos y una est&eacute;tica deliberadamente cruda y siniestra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento se trataba de una m&uacute;sica de alcance casi exclusivamente local. Muchas de esas grabaciones ni siquiera se publicaban, sino que circulaban en cintas de casete entre una comunidad muy reducida de personas.&nbsp;Lo que nadie pod&iacute;a imaginar es que d&eacute;cadas m&aacute;s tarde esos sonidos ser&iacute;an redescubiertos por j&oacute;venes productores que trabajaban desde sus computadoras a miles de kil&oacute;metros de distancia.&nbsp;Aquellas oscuras grabaciones (y otras m&aacute;s populares) de rap de Memphis terminaron cayendo en manos de productores rusos y de Europa del Este que, en la d&eacute;cada de 2010, comenzaron a integrarlas y mezclarlas con ritmos m&aacute;s actuales.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Esto dio lugar a una mutaci&oacute;n que result&oacute; a la postre decisiva para el <em>phonk</em>. Conocido como <em>drift phonk</em> (de <em>drift</em>, derrape en ingl&eacute;s), este g&eacute;nero comenz&oacute; a ser la banda sonora de los videos de coches derrapando y haciendo acrobacias (muchos creados en la antigua Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica) que comenzaron a extenderse por las nacientes redes sociales.&nbsp;Con esa transformaci&oacute;n, el g&eacute;nero se volvi&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s electr&oacute;nico y poco a poco fue adoptando una estructura pensada para funcionar dentro de <em>clips</em> muy breves. 
    </p><p class="article-text">
        La t&iacute;pica pieza de <em>drift phonk </em>comienza con una introducci&oacute;n de unos breves segundos que genera tensi&oacute;n antes de que aparezca un marcado golpe de bajo. Un subid&oacute;n repentino que es f&aacute;cil hacer coincidir con el momento culminante del video al que acompa&ntilde;a. Con el tiempo, esa estrecha relaci&oacute;n entre video y m&uacute;sica, produjo una simbiosis creativa &uacute;nica en la historia de la m&uacute;sica. Y no precisamente para bien.
    </p><h2 class="article-text">El algoritmo como br&uacute;jula creativa</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n le cont&oacute; a The New York Times Tyler Blatchley, fundador del sello Black 17 Media, que representa a algunos de los artistas m&aacute;s importantes del g&eacute;nero, su proceso creativo es sencillo. &ldquo;Son productores que habitualmente trabajan en su habitaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Cada d&iacute;a chequean las redes para ver qu&eacute; tipo de m&uacute;sica est&aacute; promocionando en algoritmo y ajustan el tipo de m&uacute;sica que producen bas&aacute;ndose en ello&rdquo;. Posteriormente suben sus temas a las redes esperando que se viralicen.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Esa din&aacute;mica cre&oacute; una especie de circuito cerrado entre la creaci&oacute;n musical y el comportamiento de los usuarios y los algoritmos. Si una determinada estructura de melod&iacute;a funciona bien en videos de diez segundos, m&aacute;s y m&aacute;s productores empezar&aacute;n a reproducir ese patr&oacute;n.&nbsp;Las canciones se dise&ntilde;an pensando en el instante exacto en el que un <em>clip</em> revelar&aacute; su momento clave. El <em>phonk</em> se fue perfeccionando para ser una herramienta perfecta para el video corto, pero tambi&eacute;n un bodrio en t&eacute;rminos creativos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el sistema funciona a las mil maravillas. Seg&uacute;n Blatchley, muchos creadores de <em>phonk</em> ganaron m&aacute;s de cinco millones de d&oacute;lares gracias a los <em>royalties</em> que estas canciones generan en las redes sociales. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, su empresa pag&oacute; m&aacute;s de 140 millones de d&oacute;lares a sus representados, productores provenientes de pa&iacute;ses como Rusia, Ucrania o Kazajist&aacute;n.&nbsp;El efecto llamada de estas ganancias hizo tambi&eacute;n que surjan creadores de <em>phonk </em>por todo el mundo, generando nuevas encarnaciones del g&eacute;nero como por ejemplo el <em>Brazilian phonk</em>, que fusiona el <em>drift phonk </em>con el <em>funk </em>carioca.
    </p><h2 class="article-text">El g&eacute;nero musical omnipresente en internet</h2><p class="article-text">
        El <em>phonk </em>logr&oacute; expandirse con tanta rapidez porque encaja con muchos tipos de contenido, aunque suele estar m&aacute;s presente en el enfocado hacia lo que habitualmente se conoce como la &ldquo;machosfera&rdquo;. Aparece casi siempre en videos de coches, pero tambi&eacute;n en montajes de <em>anime</em>, <em>clips</em> de videojuegos, entrenamientos de gimnasio, recopilaciones deportivas o contenido motivacional.&nbsp;El g&eacute;nero, por tanto, no necesit&oacute; de grandes conciertos ni de presencia en festivales para convertirse en un fen&oacute;meno global. Su territorio natural es el flujo constante de videos cortos que circulan por internet. Eso hace que su presencia en la cultura haya pasado casi desapercibida hasta ahora.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pero las enormes cantidades de dinero que se est&aacute;n moviendo a su alrededor, hicieron levantar las orejas a la industria de la m&uacute;sica m&aacute;s cl&aacute;sica. Un ejemplo de ello es el del reconocido m&uacute;sico y productor Diplo, siempre alerta de las nuevas tendencias, que acaba de sacar un disco que define como un homenaje al <em>phonk</em>, titulado de forma bastante clara <em>D00mscrvll </em>(de <em>doomscroll</em>, el acto de mirar compulsivamente las redes sociales que termina generando ansiedad y pesimismo). El mismo Diplo contribuy&oacute; a llevar el phonk al gran p&uacute;blico introduci&eacute;ndolo en alguno de sus trabajos para m&uacute;sicos mainstream, como hizo en la canci&oacute;n Like Jennie de la estrella del k-pop Jennie.
    </p><p class="article-text">
        Este espectacular &eacute;xito del <em>phonk</em> tambi&eacute;n gener&oacute; cr&iacute;ticas dentro de la propia escena. Algunos productores consideran que la versi&oacute;n actual del g&eacute;nero, que gira sobre s&iacute; misma bas&aacute;ndose en criterios puramente econ&oacute;micos, se convirti&oacute; en una f&oacute;rmula repetitiva dise&ntilde;ada exclusivamente para acumular reproducciones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis publicado por Kieran Press-Reynolds en<em> Pitchfork </em>describe con bastante dureza el <a href="https://pitchfork.com/thepitch/how-phonk-became-the-most-lucrative-yet-lifeless-genre-of-the-2020s/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">momento actual del estilo</a> como &ldquo;un vertedero globalizado, sin rostro e insustancial&rdquo;. Es probable, adem&aacute;s, que el impacto de la inteligencia artificial empeore todav&iacute;a m&aacute;s la situaci&oacute;n al acelerar la creaci&oacute;n de nuevas melod&iacute;as con solo unos clics de mouse.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el g&eacute;nero sigue creciendo y expandi&eacute;ndose. Y tambi&eacute;n dando algunos nuevos ejemplos dignos de destacar. <em>Pitchfork</em> destaca el tema <em>Ultraphunk</em> de Dashie, que cuenta con millones de reproducciones, y que compara con &ldquo;la banda sonora de un duelo de gladiadores en el a&ntilde;o 2275&rdquo;. Todav&iacute;a es pronto para saber si el <em>phonk </em>se terminar&aacute; convirtiendo en un g&eacute;nero m&aacute;s o si su importancia se diluir&aacute;, quedando como una anomal&iacute;a en la historia de la m&uacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        El auge del estilo coincide con un cambio profundo en la forma de consumir m&uacute;sica y de ganar dinero con ella.&nbsp;Cada vez m&aacute;s, las canciones, sea cual sea su estilo, se conciben pensando en el ecosistema de los videos cortos de internet y no tanto en la construcci&oacute;n de &aacute;lbumes conceptuales. De cualquier modo, ambas l&oacute;gicas no son necesariamente incompatibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/phonk-musica-escuchas-rato-reproducciones-bad-bunny-taylor-swift_1_13101480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 17:14:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Reels,Phonk]]></media:keywords>
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