<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Anestesista]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/anestesista/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Anestesista]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1055761/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Anestesiame]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anestesiame_1_13131837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43aab4ea-5311-47d6-bbcc-a3ba9751af95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anestesiame"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son los profesionales de la salud mejor pagados del país, pero también están entre los más explotados y expuestos a denuncias por mala praxis. La muerte de Alejandro Zalazar y el escándalo de las propofest destapó un mundo que involucra a médicos, pacientes y un problema universal: las formas de evadirnos de lo real. </p></div><p class="article-text">
        <em>Esta nota es una coproducci&oacute;n de </em><a href="https://www.revistaanfibia.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Revista Anfibia</em></a><em> y elDiarioAR&nbsp;</em>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Quir&oacute;fano. Escena 1</strong></h2><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo que veo antes de que todo se apague es un par de ojos azules entre una cofia celeste y un barbijo del mismo color. Un conjunto de objetos de formas semicirculares perfectamente engamados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apenas me trasladaron al quir&oacute;fano pregunt&eacute; por el anestesi&oacute;logo (o dije anestesista, entonces no sab&iacute;a la diferencia entre el m&eacute;dico y el auxiliar, una diferencia de formaci&oacute;n y de clase), yo tambi&eacute;n con cofia, pero blanca, casi transparente, y ese horrible camisol&iacute;n que expone humillantes extensiones de piel. Pregunt&eacute; por &eacute;l porque quer&iacute;a decirle que amo la anestesia general, aunque soporto muy mal los temblores del despertar. El anestesi&oacute;logo mira mi historia cl&iacute;nica resumida a su m&iacute;nima expresi&oacute;n en la planilla enganchada en un cart&oacute;n. Ah&iacute; est&aacute;n todas las cirug&iacute;as por las que pas&eacute;. Supongo que por eso no pregunta c&oacute;mo s&eacute; o cu&aacute;ntas veces me despert&eacute; temblando. Dice: no hay problema. Ya me puede desenchufar.
    </p><p class="article-text">
        Tengo el cat&eacute;ter intravenoso clavado en una vena, en la fosa cubital. Mi vida cuelga de esos ojos azules que me miran, seguramente controlen el efecto de la anestesia. El resultado es inmediato. Para una insomne como yo, el placer de no sentir el habitualmente dificultoso pasaje al sue&ntilde;o es oro. Anoto mentalmente: el placer de no sentir. Nada mejor para un cerebro que da vueltas en la rueda del hamster enjaulado y cuesta tanto apagar.
    </p><p class="article-text">
        Fundido a negro.
    </p><p class="article-text">
        Empiezo por m&iacute; porque soy parte de la sociedad de la evasi&oacute;n, el mandato de &ldquo;desertar&rdquo; de Bifo Berardi me peg&oacute; fuerte y el deseo involuntario de apagarme es una fuerza contra la que lucho desde siempre (mi s&iacute;ntoma es el sue&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        Por eso, tal vez, jam&aacute;s se me ocurri&oacute; preguntar cu&aacute;les eran las drogas que me suministraban en las cirug&iacute;as, endoscop&iacute;as, tratamientos de conducto o cualquier otro procedimiento invasivo que necesite anular la conciencia del dolor. Y tambi&eacute;n por eso, quiz&aacute;s, tampoco me hab&iacute;a preguntado antes si los m&eacute;dicos experimentaban con esas mismas drogas en sus propios cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca tuve miedo de morir en una cirug&iacute;a, ni de tener una alergia ni ninguna otra complicaci&oacute;n causada por la anestesia. Solo me preocupaban los temblores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nunca, hasta que todo cambi&oacute;. Fue a fines de marzo, cuando nos enteramos de que el anestesi&oacute;logo Alejandro Zalazar (31), residente del Hospital Rivadavia que hac&iacute;a rotaciones en el Hospital de Ni&ntilde;os Ricardo Guti&eacute;rrez, hab&iacute;a muerto por sobredosis de anest&eacute;sicos, en su departamento en Palermo. El hecho hab&iacute;a ocurrido el 20 de febrero. &iquest;Por qu&eacute; se supo cuarenta d&iacute;as despu&eacute;s? La noticia se conoci&oacute; por un audio viral que vinculaba el caso con el robo de insumos en el Hospital Italiano y develaba una trama oscura, que inclu&iacute;a &ldquo;viajes controlados&rdquo; grupales de m&eacute;dicos con esas sustancias. Lo que conocimos como <em>el lore de las Propofest</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; un spoiler: si bien no hay una estad&iacute;stica de muertes de anestesi&oacute;logos en Argentina, esas muertes ocurren <em>soto voce</em>. Reflotar el caso de <a href="http://www.instagram.com/reels/DWz31H_gHv0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una t&eacute;cnica anestesista muerta en 2023</a> tal vez sea otra punta del mismo ovillo y habilita la pregunta: &iquest;qu&eacute; ollas no se quieren destapar? En voz alta, en cambio, circula lo que algunos m&eacute;dicos llaman &ldquo;el mito&rdquo;: los anestesi&oacute;logos son &ldquo;drogones&rdquo;. Aqu&iacute; se trata de desandar el prejuicio moralizante para intentar entender las causas de un fen&oacute;meno que s&iacute; est&aacute; estudiado a nivel internacional.
    </p><p class="article-text">
        Esta cr&oacute;nica-ensayo se escribe a partir de entrevistas a pacientes de cirug&iacute;as y m&eacute;dicos de distintas especialidades, incluidos anestesi&oacute;logos, de quienes se reserva la identidad por lo delicado del tema, pero que adem&aacute;s de experiencia aportaron bibliograf&iacute;a esclarecedora para entender una pregunta b&aacute;sica: &iquest;Por qu&eacute; se droga un anestesista? &iquest;Qu&eacute; busca con estas experiencias extremas? &iquest;Qu&eacute; peligros encarna para los pacientes?
    </p><p class="article-text">
        Antes, un repaso a vuelo de p&aacute;jaro: la causa del hurto de insumos del Hospital Italiano involucra a un m&eacute;dico anestesi&oacute;logo con trayectoria, Hern&aacute;n Boveri (45), experto en TIVA (Anestesia Total Intravenosa) y a la residente de tercer a&ntilde;o (R3) Delfina Lanusse (31), Tini, ambos desafectados de la instituci&oacute;n, adem&aacute;s de a Chantal Leclercq, Tati, tambi&eacute;n R3 del Hospital Rivadavia y compa&ntilde;era de Zalazar. Su confesi&oacute;n en los &uacute;ltimos d&iacute;as la compromete: se tradujo en dos allanamientos en su vivienda en CABA y en la de sus padres en un barrio cerrado de zona norte y hace que el v&iacute;nculo entre las <a href="https://www.periodismosn.com.ar/2026/04/04/propofest-la-cronologia-de-las-dos-causas-que-investiga-la-justicia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos causas paralelas</a> deje de ser una mera hip&oacute;tesis period&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        El audio refiere un v&iacute;nculo sexoafectivo entre Boveri y Lanusse -el jefe y la subalterna-, quien declar&oacute; que &eacute;l la involuntarizaba para violarla. R&aacute;pidamente, esto se ley&oacute; como estrategia de la defensa de la joven. La Asociaci&oacute;n de Anestesia, Analgesia y Reanimaci&oacute;n de Buenos Aires (AAARBA), <a href="https://www.clarin.com/policiales/estado-sedacion-coartada-libros-historia-detras-robo-propofol-fentanilo-hospital-italiano_0_JKupnt1ikG.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">advirti&oacute;</a>: &ldquo;Boveri manifest&oacute; que la participaci&oacute;n de la residente se habr&iacute;a dado en un marco de consentimiento pleno, pero ello debe ser juzgado teniendo en cuenta la asimetr&iacute;a jer&aacute;rquica existente entre un m&eacute;dico anestesi&oacute;logo con mayor trayectoria profesional y una m&eacute;dica en formaci&oacute;n, lo que implica un grado de subordinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso revela un desplazamiento: la recirculaci&oacute;n de drogas legales de acceso altamente restringido en un circuito ilegal para un uso recreativo (o para su comercializaci&oacute;n), concretamente, de dos anest&eacute;sicos muy poderosos y utilizados en los procedimientos quir&uacute;rgicos y endosc&oacute;picos como son el fentanilo, un analg&eacute;sico opioide 100 veces m&aacute;s poderoso que la morfina, y el propofol, un sedante que induce el sue&ntilde;o (Michael Jackson muri&oacute; en 2009 por sobredosis de propofol que le medicaban para dormir; el m&eacute;dico que lo asist&iacute;a fue condenado y cumpli&oacute; dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n). De all&iacute; se desprende el nombre de Propofest o Fiestas del Propofol, que parecen distar bastante de bolas de espejos y bailes desenfrenados y se acercan mucho m&aacute;s a una modalidad epocal: la necesidad de evadirse completamente de lo real. El descanso, la quietud. Y bajar de las alturas (tambi&eacute;n, del efecto de otras drogas, un <em>clona</em> potenciado).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los anestesiólogos son los médicos mejor pagos del sistema. Un residente cobra entre 1.5 y 1.8 millones de pesos. El bruto de un médico de planta promedia los 15 millones sin las retenciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de un consumo de &eacute;lite: los anestesi&oacute;logos son los m&eacute;dicos mejor pagos del sistema. Mientras el sueldo de un residente oscila entre 1.5 y 1.8 millones de pesos, el bruto de un m&eacute;dico de planta promedia los 15 millones sin las retenciones, lo que los posiciona s&eacute;ptimos en el ranking de las 10 profesiones mejor pagas del pa&iacute;s. Constituyen un bien escaso: de casi 200 mil m&eacute;dicos matriculados en Argentina, casi 6.000 se dedican a la anestesiolog&iacute;a: la escasez de oferta implica una sobrecarga laboral que lleva a situaciones de estr&eacute;s extremo. La selecci&oacute;n que realiza la entidad que los agrupa, la Federaci&oacute;n Argentina Asociaciones, Anestesia, Analgesia y Reanimaci&oacute;n (FAAAAR), es muy estricta: se abren 168 puestos anuales para todo el pa&iacute;s, y en los primeros a&ntilde;os est&aacute;n obligados a prestar servicio adicional en instituciones p&uacute;blicas, algo que aumenta la carga horaria. De todas las ramas de la medicina, es una de las que recibe m&aacute;s demandas judiciales por malas praxis. Alguien que gana mucho y puede perderlo todo en un <em>tris</em>. C&oacute;mo no buscar, al menos, la evasi&oacute;n. C&oacute;mo no anestesiarme, si adem&aacute;s tengo el acceso f&aacute;cil. Es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de estirar la mano. La tentaci&oacute;n de la &eacute;lite es absoluta.
    </p><p class="article-text">
        En esta trama, el apellido Lanusse lleva estampada la marca de clase (Alejandro Agust&iacute;n Lanusse, de paso, fue presidente de facto entre 1970 y 1972). La foto de las <em>milipilis</em> (las <em>chetas</em> del audio del lore), la rubia y la casta&ntilde;a egresadas de la Universidad Austral, sedadas, con las v&iacute;as colgadas de una rama de &aacute;rbol, sumaron morbo al morbo. Surrealismo a la realidad. Incomprensi&oacute;n a un hecho delictivo enmara&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras esta versi&oacute;n moderna hipertecnologizada y aristocr&aacute;tica de los antiguos fumaderos de opio ocurre en un piso de Palermo o en un country, en la calle (donde el adicto roba, no es novedad), y en un contexto donde alucin&oacute;genos y estimulantes son reemplazados por drogas de dise&ntilde;o, el fentanilo aparece como una amenaza seria: una droga hospitalaria que baja al asfalto por la puerta del narcotr&aacute;fico. En otros pa&iacute;ses ya es un problema grave de salud p&uacute;blica, en Argentina resuena por la causa reciente de la droga adulterada que provoc&oacute; <a href="https://www.revistaanfibia.com/fentanilo-tras-el-rastro-del-veneno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muertes hospitalarias</a> en distintas provincias y escal&oacute; pol&iacute;ticamente. La reciente <a href="https://www.pagina12.com.ar/2026/04/06/se-conocio-el-informe-de-la-autopsia-del-enfermero-hallado-muerto-en-palermo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte de un enfermero en Palermo</a> suma nuevas aristas a la tragedia. Y lleva a la pregunta sobre las responsabilidades institucionales y del Estado, sobre todo en lo que aparece como &iquest;falla? en los controles.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Quir&oacute;fano. Escena 2</strong></h2><p class="article-text">
        Esto pas&oacute; antes. Tambi&eacute;n hay dos ojos, los del anestesi&oacute;logo. El obstetra masajea mi &uacute;tero despu&eacute;s de la ces&aacute;rea para que vuelva a su tama&ntilde;o normal. Duele mucho. Me aferro a&nbsp;esos ojos como garrapata, implorando: m&aacute;s anestesia. La epidural no alcanza. Me dice: hasta ah&iacute; no llego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La omnipotencia m&eacute;dica se hace trizas. Y el dolor se olvida. &iquest;Hay una droga para cruzar el Leteo, el r&iacute;o del olvido? Seguramente, pienso, es el anestesi&oacute;logo quien necesita olvidar, dormir en paz (y para eso, nada como el propofol).
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 1 de abril, millones de ojos miramos el despegue de la nave Artemis II a la Luna. Hab&iacute;a le&iacute;do con orgullo que cient&iacute;ficos de tres universidades p&uacute;blicas locales, Buenos Aires, La Plata y San Mart&iacute;n, fabricaron un sat&eacute;lite<em> made in</em> Argentina, Atenea, con la funci&oacute;n de estudiar y mejorar los registros en los vuelos espaciales. Adem&aacute;s, es la primera vez que una mujer (Cristina Koch) participa de una tripulaci&oacute;n al espacio. Mientras los astronautas emprend&iacute;an su viaje 50 a&ntilde;os despu&eacute;s del primer alunizaje y en las pantallas ve&iacute;amos alejarse el cohete a la Luna desde el Centro Espacial Kennedy, nos enter&aacute;bamos de que un grupo selecto de m&eacute;dicos de &eacute;lite se inyectaban con sustancias que garantizaban una huida a Plut&oacute;n, el planeta enano, el noveno en la galaxia, donde no llegan naves tripuladas. No calculaban la posibilidad de que solo fuera un viaje de ida. O s&iacute;, y jugaban con ese fuego. &iquest;C&oacute;mo se reparten las fichas de la ciencia de excelencia? No est&aacute; tan lejos el ritual de los aplausos en la pandemia, cuando otorgamos categor&iacute;a de superh&eacute;roes y superhero&iacute;nas a m&eacute;dicos y auxiliares de la salud que arriesgaban sus vidas y eran explotados al mango.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos del tiempo del orgullo por las primeras generaciones de m&eacute;dicos en un pa&iacute;s que fue conformando su perfil a partir de capas de inmigrantes pobres que escapaban de las guerras, hoy los m&eacute;dicos son personal precarizado, sobreexplotado y con limitada contenci&oacute;n desde la salud mental. &iquest;Y los anestesi&oacute;logos, los presuntos millonarios de la historia? &iquest;qu&eacute; sabemos de ellos?
    </p><p class="article-text">
        Un lugar com&uacute;n: los m&eacute;dicos son humanos que tambi&eacute;n se drogan y eso es as&iacute; desde que existe la medicina. En 1884 Freud public&oacute; un art&iacute;culo, <em>Sobre la coca</em>, en el que defend&iacute;a el uso de esta droga con la que &eacute;l mismo experiment&oacute; y que, hacia fines de siglo XIX, se empezaba a utilizar como anest&eacute;sico (en primer lugar, en oftalmolog&iacute;a). Freud alent&oacute; su uso para curar la adicci&oacute;n a la morfina en un m&eacute;dico amigo, Ernst Fleischl-Marxow, quien sufr&iacute;a de dolores agudos. El final es tr&aacute;gico: Fleischl-Marxow muri&oacute; de sobredosis por consumo de coca&iacute;na. No hay una relaci&oacute;n de causalidad, pero ya en el siglo XX, Freud reemplaza los tratamientos con sustancias por la cura por la palabra. Un cuento corto para aventurar el nacimiento del psicoan&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La imposibilidad de hablar de las propias adicciones por miedo a perder el trabajo es algo que sin duda les juega en contra a los m&eacute;dicos. Hay equipos de salud mental y en algunas instituciones reciben charlas, pero, en voz de un m&eacute;dico intensivista, el verdadero lugar de contenci&oacute;n son los compa&ntilde;eros de trabajo y, a veces, las parejas. No siempre alcanza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Intermedio. Jugar a ser Cristo</strong></h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, una nueva palabra se instal&oacute; en nuestro lexic&oacute;n: <em>ambucear</em>, una maniobra de rescate que consiste en la ventilaci&oacute;n para las apneas que pueden provocarse en la sedaci&oacute;n y llevar a una depresi&oacute;n respiratoria si no se controla. Tambi&eacute;n escuchamos hablar de <em>bomba de infusi&oacute;n</em> para suministrar la droga inyectable por suero. Y supimos que <em>R3 </em>era residente de tercer a&ntilde;o. Una m&iacute;nima jerga m&eacute;dica se col&oacute; en nuestro vocabulario. Antes no sab&iacute;amos. Ahora, &iquest;qu&eacute; sabemos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>L&iacute;nea mortal (hay dos versiones, de 1990 y de 2017), </em>cinco estudiantes de medicina de universidades caras juegan a anestesiarse en un s&oacute;tano del hospital en el que trabajan como residentes en el &aacute;rea de terapia intensiva. Buscan transgredir la frontera que separa la vida y la muerte para experimentar qu&eacute; hay m&aacute;s all&aacute;, controlados por sus compa&ntilde;eros, que los hacen regresar a trav&eacute;s de drogas como la epinefrina y maniobras de resucitaci&oacute;n. Qu&eacute; tentaci&oacute;n, jugar a ser Cristo. Qu&eacute; borde tan finito cuando el costo real puede ser la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando la realidad se ha vuelto un territorio insoportable, anular <em>todos los sentidos</em> parece ser una v&iacute;a de escape extrema pero posible para quienes tienen los recursos y el acceso. Da miedo pensarlo, impresiona saber que los profesionales encargados del cuidado de los cuerpos de los otros buscan autodestruir el propio. &iquest;O el conocimiento cient&iacute;fico es lo que les da la seguridad de que van a controlarlo todo siempre, la <em>hybris</em> del amigo de Freud?
    </p><p class="article-text">
        En un estudio de casos, el experto Gustavo Calabrese define la farmacodependencia como una enfermedad devastadora, cr&oacute;nica y recidivante que el adicto suele no aceptar. Estima que entre el 10% y 15% de los anestesi&oacute;logos se encuentra en riesgo. Identifica factores como el acceso f&aacute;cil, el estr&eacute;s ambiental y la &ldquo;exposici&oacute;n pasiva&rdquo; (inhalaci&oacute;n). Calabrese es coordinador de la Comisi&oacute;n de Riesgos Profesionales de la <a href="https://www.google.com/search?q=Confederaci%C3%B3n+Latinoamericana+de+Sociedades+de+Anestesiolog%C3%ADa&amp;rlz=1C1CHBD_esAR972AR972&amp;oq=qu%C3%A9+es+CLASA&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIJCAEQABgNGIAEMgkIAhAAGA0YgAQyCQgDEAAYDRiABDIJCAQQABgNGIAEMgkIBRAAGA0YgAQyCQgGEAAYDRiABDIJCAcQABgNGIAEMgkICBAAGA0YgAQyCQgJEAAYDRiABNIBCDMzMDdqMGo3qAIAsAIA&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8&amp;mstk=AUtExfCJ1LWeD8KMQiQtnW54fCkD7EoV_U_o_VCyrrQw8M8Z-DXB4on9VfYiagax86uhRuFksO7BoraJb3hcSeniT7HvbDtM6JbnTIUoQOeAKo-ZVOO2_nU0g243fyvv75g6Q67-ClIw2noU9HQj08n-uL57Udd6OyXt25UIoOGSZifoHK7e86SPMw05dqU7ct9l0xvM&amp;csui=3&amp;ved=2ahUKEwiIis78l9-TAxWOr5UCHXAhBgUQgK4QegQIARAB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Confederaci&oacute;n Latinoamericana de Sociedades de Anestesiolog&iacute;a</a>. Seg&uacute;n esta entidad, la adicci&oacute;n principalmente a opi&aacute;ceos como el fentanilo incluye altas tasas de mortalidad por sobredosis (24 muertes reportadas en un informe CLASA 2003-2005), suicidio, problemas familiares y errores m&eacute;dicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos consultados de distintas &aacute;reas cr&iacute;ticas mencionan un acceso facilitado por los &ldquo;robos hormiga&rdquo; (a veces para asegurar un suministro en el &aacute;mbito p&uacute;blico desde el privado, otras para consumo), enfatizan el <em>burnout</em> laboral provocado por el exceso de horas y las condiciones laborales precarias, la relaci&oacute;n diaria con la muerte, y la extrema responsabilidad que eso conlleva. Los anestesi&oacute;logos suelen ser profesionales que no participan en equipos en la tarea diaria: llegan, aplican la anestesia, se van. Como lobos y lobas solitarias. Dicen que a veces hay resentimiento por las grandes diferencias salariales y la escasez de oferta que impone la FAAAAR. La entidad emiti&oacute; un <a href="http://www.anestesia.org.ar/a/importante/744" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a> institucional donde aclara &ldquo;que los hechos que han tomado estado p&uacute;blico pertenecen al &aacute;mbito privado y bajo ning&uacute;n concepto al ejercicio profesional ni a la pr&aacute;ctica asistencial&rdquo;. &Aacute;mbito privado puede ser el Hospital Italiano (que tambi&eacute;n hizo su <a href="https://www.infobae.com/salud/2026/04/01/el-nuevo-comunicado-del-hospital-italiano-tras-el-escandalo-de-viajes-controlados-y-la-muerte-de-un-medico-residente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descargo institucional</a>) o puede ser referido a la vida privada de las personas involucradas en los casos. De todos modos, los hechos cuestionan esta afirmaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s. Y eso otro m&aacute;s hay que buscarlo por el lado del placer (y del goce, eso que ning&uacute;n m&eacute;dico controla).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Quir&oacute;fano. Escenas 3, 4, y 5</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Quiero m&aacute;s!&rdquo;, grita, todav&iacute;a semiconsciente, un paciente que reci&eacute;n se despierta de una colonoscop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra paciente, despu&eacute;s de una cirug&iacute;a est&eacute;tica, invadida por una sensaci&oacute;n de placidez que provoca el propofol, todav&iacute;a bajo efectos de la droga, le pregunta al anestesista: &ldquo;Decime la verdad, &iquest;vos tambi&eacute;n lo prob&aacute;s en casa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ver la paz reflejada en las caras de los pacientes el despertar provoca curiosidad y ganas de probar, reconocen algunos anestesi&oacute;logos.
    </p><p class="article-text">
        Una paciente con leucemia, luego de una nueva punci&oacute;n de m&eacute;dula que la lleva a internarse a intervalos regulares durante un mes, confiesa que a veces exagera el dolor para recibir una dosis mayor de fentanilo. Una anestesista &ldquo;c&oacute;mplice&rdquo;, le ofrece: &ldquo;Ac&aacute; tenemos de la buena, te la paso despacito as&iacute; disfrut&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese disfrute consiste en no sentir, flotar en silencio, levitar, suspender todo en el aire del quir&oacute;fano. Un aire, por otra parte, no tan inocente. Distintas publicaciones internacionales como las de la Asociaci&oacute;n de Anestesistas de Gran Breta&ntilde;a e Irlanda y otras, que consideran la dependencia una enfermedad y no un crimen, se&ntilde;alan que <a href="http://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18956530/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la inhalaci&oacute;n continua</a> de fentanilo y propofol en los quir&oacute;fanos la mencionada &ldquo;<a href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-33472006000200006" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exposici&oacute;n pasiva</a>&rdquo; estimula la adicci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un dato que traslada el eje de las &ldquo;decisiones&rdquo; personales o cuestiones privadas a un factor m&aacute;s del riesgo laboral y por lo tanto, un llamado de atenci&oacute;n al &aacute;mbito institucional p&uacute;blico y privado, y al estado. Algo a tener en cuenta para evitar estigmatizaciones: seg&uacute;n el <em>New England Journal of Medicine</em>, la adicci&oacute;n no es falta de voluntad, es un cambio profundo en el cerebro, donde el sistema de recompensa queda alterado y el consumo se vuelve compulsivo.
    </p><p class="article-text">
        A mediados del siglo XIX, cincuenta a&ntilde;os antes de que Freud experimentara con la coca&iacute;na, grupos de estudiantes de medicina y qu&iacute;micos se reun&iacute;an en las&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/p/DW16CBnkt4D/?img_index=2&amp;igsh=aDQ3MDc0OWgyNnR3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Fiestas del &eacute;ter&rdquo;</a>, en las que experimentaban inhalando &eacute;ter diet&iacute;lico. En una fiesta en Jefferson, Georgia, Estados Unidos, un m&eacute;dico, Crawford Williamson Long, se golpe&oacute; y advirti&oacute; la falta de dolor, y as&iacute;, con un accidente que emula la manzana en la cabeza de Newton, descubri&oacute; el poder anest&eacute;sico del &eacute;ter.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De casi 200 mil médicos matriculados en Argentina, casi 6.000 se dedican a la anestesiología. La escasez de oferta implica una sobrecarga laboral que lleva a situaciones de estrés extremo. De todas las ramas de la medicina, es la que recibe más demandas por malas praxis</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los &ldquo;viajes controlados&rdquo; de la Propofest, el destino buscado es el del goce perfecto (una perversi&oacute;n), que no existe en la realidad porque nunca se llega. Plut&oacute;n, tan peque&ntilde;o, tan lejano. Como en el crimen que nunca es perfecto, lo que impacta es la muerte, las agujas, los cuchillos, eso que corta los cuerpos, los abre, los desgarra, los invade, el da&ntilde;o donde se espera la cura. El m&eacute;dico es el que tiene que lidiar con eso: hacerlo, o mirarlo. El anestesi&oacute;logo se convierte en una especie de <em>voyeur pan&oacute;ptico</em> de los efectos de las invasiones m&eacute;dicas en los cuerpos de los pacientes. &Eacute;l, finalmente, s&oacute;lo clava un cat&eacute;ter en una vena, proporciona una m&aacute;scara con ox&iacute;geno, monitorea, vigila los signos vitales. A partir de hoy, ha dejado de ser un fantasma, unos puros ojos cavados en una s&aacute;bana, para convertirse en alguien que sufre, que goza, que se adicciona, vive y muere, puede o no puede, delinque, se equivoca, puede llegar a matar o al suicidio, quiere escapar. Alguien muy real, m&aacute;s all&aacute; del lente de mi mirada suplicante.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Saidon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/anestesiame_1_13131837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 18:42:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/43aab4ea-5311-47d6-bbcc-a3ba9751af95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1775349" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/43aab4ea-5311-47d6-bbcc-a3ba9751af95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1775349" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Anestesiame]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/43aab4ea-5311-47d6-bbcc-a3ba9751af95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Anestesista,Salud,drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muerte, fármacos y “fiestas controladas”: qué se sabe de las causas que investigan al entorno del anestesista Alejandro Zalazar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/muerte-farmacos-fiestas-controladas-causas-investigan-entorno-anestesista-alejandro-zalazar_1_13115783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/732d6a08-a566-4408-a896-798a933c003c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muerte, fármacos y “fiestas controladas”: qué se sabe de las causas que investigan al entorno del anestesista Alejandro Zalazar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las investigaciones por la muerte del joven y el robo de fármacos del Hospital Italiano avanzan en paralelo, pero con crecientes vínculos: pericias clave, allanamientos y la pista de las “fiestas controladas” buscan esclarecer responsabilidades y el alcance del caso.</p></div><p class="article-text">
        La muerte del anestesista <strong>Alejandro Zalazar</strong> y el robo de f&aacute;rmacos del <strong>Hospital Italiano</strong> derivaron en dos causas judiciales que avanzan en paralelo, pero cada vez muestran m&aacute;s puntos de contacto. Ambas investigaciones, atravesadas por el hallazgo de drogas anest&eacute;sicas, allanamientos y la menci&oacute;n de <strong>&ldquo;fiestas controladas&rdquo;</strong>, esperan ahora pericias clave para determinar responsabilidades y dimensionar el alcance del caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El punto de partida fue el hallazgo, a fines de febrero, del cuerpo sin vida de Zalazar en su departamento del barrio porte&ntilde;o de Palermo.</strong> Seg&uacute;n el parte policial, el profesional -que trabajaba en el Hospital de Ni&ntilde;os Ricardo Guti&eacute;rrez- ten&iacute;a una v&iacute;a conectada en uno de sus pies y una marca similar en el otro, un dato que desde el inicio orient&oacute; la investigaci&oacute;n hacia el consumo de sustancias.
    </p><p class="article-text">
        El giro decisivo lleg&oacute; con el resultado de la autopsia, que determin&oacute; que la muerte se produjo por una congesti&oacute;n, edema pulmonar y edema meningoencef&aacute;lico. <strong>Los investigadores presumen que el cuadro est&aacute; vinculado a una sobredosis de propofol y remifentanilo, dos potentes anest&eacute;sicos de uso hospitalario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En paralelo, el Hospital Italiano denunci&oacute; el faltante de f&aacute;rmacos tras detectar irregularidades mediante filmaciones internas.</strong> A partir de esa presentaci&oacute;n judicial, se abri&oacute; una causa por hurto calificado que permiti&oacute; avanzar sobre un circuito de sustracci&oacute;n de insumos m&eacute;dicos. Con el correr de los d&iacute;as, <strong>un allanamiento en la vivienda de Zalazar confirm&oacute; que parte de las sustancias halladas correspond&iacute;an a los lotes robados </strong>en ese centro de salud, lo que termin&oacute; de conectar ambas pesquisas.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de dispositivos electr&oacute;nicos aport&oacute; otro elemento clave: la existencia de un grupo de WhatsApp integrado por profesionales de la salud que participaban de las denominadas &ldquo;fiestas controladas&rdquo;, encuentros en los que se utilizaban estos anest&eacute;sicos fuera del &aacute;mbito m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, <strong>la Justicia imput&oacute; por administraci&oacute;n fraudulenta a Hern&aacute;n Boveri, ex integrante del &aacute;rea de Anestesiolog&iacute;a del Hospital Italiano, y a Delfina Lanusse, residente de tercer a&ntilde;o</strong> en la misma instituci&oacute;n. Ambos fueron indagados pero se negaron a declarar.
    </p><p class="article-text">
        La causa por la muerte de Zalazar est&aacute; a cargo del fiscal Eduardo Cubr&iacute;a, mientras que la investigaci&oacute;n por el robo de f&aacute;rmacos qued&oacute; en manos del juez Javier S&aacute;nchez Sarmiento.
    </p><p class="article-text">
        En ese expediente, la Polic&iacute;a de la Ciudad llev&oacute; adelante el 13 de marzo tres allanamientos -dos en Capital Federal y uno en Tigre-&mdash;en los que se secuestraron dispositivos electr&oacute;nicos como celulares, notebooks, tablets y pendrives. Adem&aacute;s, en uno de los domicilios se encontraron elementos de uso m&eacute;dico: tubos con anestesia cl&iacute;nica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quir&uacute;rgicos, lo que complic&oacute; la situaci&oacute;n de los imputados.
    </p><h2 class="article-text">Allanaron la sede de la Asociaci&oacute;n de Anestesia</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n avanz&oacute; sobre instituciones vinculadas a la actividad profesional. En ese contexto, <strong>fue allanada la sede de la Asociaci&oacute;n de Anestesia, Analgesia y Reanimaci&oacute;n, en el barrio de Caballito, con el objetivo de secuestrar documentaci&oacute;n y actas que permitan reconstruir posibles v&iacute;nculos o responsabilidades</strong>. Desde la entidad se&ntilde;alaron que acompa&ntilde;aron la denuncia desde un primer momento y que est&aacute;n colaborando con la Justicia, adem&aacute;s de remarcar que no ten&iacute;an antecedentes que hicieran sospechar de los acusados.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, <strong>la Federaci&oacute;n Argentina de Asociaciones de Anestesia, Analgesia y Reanimaci&oacute;n difundi&oacute; un duro comunicado en el que busc&oacute; despegar estos hechos del ejercicio profesional</strong>. La entidad subray&oacute; que se trata de situaciones del &aacute;mbito privado y advirti&oacute; sobre el riesgo de generalizaciones que puedan afectar la confianza en una especialidad &ldquo;altamente regulada&rdquo;. Tambi&eacute;n reafirm&oacute; su disposici&oacute;n a colaborar con la investigaci&oacute;n judicial.
    </p><p class="article-text">
        <em>Con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/muerte-farmacos-fiestas-controladas-causas-investigan-entorno-anestesista-alejandro-zalazar_1_13115783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 17:04:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/732d6a08-a566-4408-a896-798a933c003c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="172149" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/732d6a08-a566-4408-a896-798a933c003c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="172149" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muerte, fármacos y “fiestas controladas”: qué se sabe de las causas que investigan al entorno del anestesista Alejandro Zalazar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/732d6a08-a566-4408-a896-798a933c003c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Anestesista,Hospital Italiano]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
