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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Los Amados]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/los-amados/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Los Amados]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El boleródromo ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bolerodromo_129_13208579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ba2fa2b-82a9-4e60-9fb5-d76f17c6e895_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142647.jpg" width="1333" height="750" alt="El boleródromo "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como en los clubes de barrio de otros tiempos, Los Amados Bailable convierte al Villa Malcolm, de Villa Crespo, en un salón con pista, en el que la gente va a comer y danzar boleros, chachachá y otros ritmos.</p></div><p class="article-text">
        Hay banderines cruzando el techo, faroles multicolores cuelgan de las paredes, los ventiladores giran imparables. Dos flamencos de madera y una tela estampada con rosas rococ&oacute; fondea el escenario. Suenan en orden las canciones &ldquo;Dev&oacute;rame otra vez&rdquo;, &ldquo;El bomb&oacute;n asesino&rdquo; y &ldquo;No me arrepiento de este amor&rdquo;, de la mano de una DJ. Los que se animan primero a la pista exudan erotismo. 
    </p><p class="article-text">
        Luego de encargar en el tradicional bufete con barra, pizza, empanadas o tarta de verdura a precios populares, y de beberse unos porrones de cerveza, las parejas o amigas sueltas salen a la pista. Es mi&eacute;rcoles y en el club Social y Deportivo Villa Malcolm, fundado el 6 de setiembre de 1928, nos encontramos con un ecosistema cultural con su propia l&oacute;gica. La escena es fresca, libre y vital. Ellos sacan a bailar a ellas, que se emperifollaron con rouge, blusas de lam&eacute;, tacos altos y peinados de peluquer&iacute;a. Est&aacute;n tambi&eacute;n las que prefirieron los jeans y las remeras, m&aacute;s informales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los Amados</strong> desembarcan con sus trajes brillantes, para sentarse frente al teclado y hacer sonar tambi&eacute;n el acorde&oacute;n, la trompeta, las maracas y el bong&oacute;. El alma de la fiesta es el crooner Chino Amado (<strong>Alejandro Viola</strong>), con su jopo habitual y el bigote de estilo. &nbsp;&ldquo;Buenas noches, buenas noches, a ver esas palmas&rdquo;, invita, enfundado en su pantal&oacute;n mostaza de sat&eacute;n y saco estampad&iacute;simo con mostacillas en compos&eacute; con el g&eacute;nero del escenario. Se define como un rom&aacute;ntico no machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y all&aacute; vamos, a curiosear ese bailongo ardiente con preponderancia de adultos mayores, que se mueven dibujando figuras con sus pies, en un club en el que supieron tocar hace much&iacute;simos a&ntilde;os las orquestas tangueras de <strong>Juan D&rsquo;Arienzo</strong>, <strong>Osvaldo Pugliese</strong> y <strong>An&iacute;bal &ldquo;Pichuco&rdquo; Troilo</strong> y, probablemente, alguna de jazz.
    </p><p class="article-text">
        En Villa Malcolm nos encontramos con un ecosistema cultural con su propia l&oacute;gica. La escena de esta cartograf&iacute;a sentimental es fresca, libre y vital, lo antiguo se hace presente y los pudores desaparecen. Ni ellos cabecean ni ellas van acompa&ntilde;adas por una chaperona. Hay frenes&iacute; y grititos, invocaciones del amor. Chachach&aacute;, rumba, cumbia y merengue y m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de animaci&oacute;n con un vestuario dise&ntilde;ado por artistas pl&aacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        Los Amados surge cuando lo invitan a Viola a cantar en el cumplea&ntilde;os de una amiga. Arm&oacute; una serenata y sali&oacute; tan bien que lo entusiasmaron a seguir. Actuaron en un barco medio hundido, en el Centro Cultural Rojas y en poco tiempo, las producciones de los programas de <strong>Susana Gim&eacute;nez</strong>, <strong>Xuxa</strong> y <strong>Moria Cas&aacute;n</strong> los convocaron. El grupo fue cambiando de integrantes, pero el esp&iacute;ritu&nbsp;se mantuvo.
    </p><p class="article-text">
        Bolsos al hombro, un par de patinadoras baja desde el primer piso. Un grupo de adolescentes con el pelo mojado deja el vestuario luego de un partido de f&uacute;tbol cinco. Miran, se r&iacute;en, comentan sin pudor el movimiento r&iacute;tmico de los bailarines. La pianista, la hondure&ntilde;a Aroma (<strong>Carolina Alberdi</strong>), siempre muy seria, luce una gran flor amarilla en su cabellera negra y un collar de perlas enormes, sin sacarse la cartera. Angelillo en los vientos y Pocholo en la percusi&oacute;n exhiben sus peinados a la gomina y distintos modelos en su vello facial. La cantante Insolaci&oacute;n del Campo (<strong>Paulina Torres</strong>) resplandece con su vestido blanco emplumado. Rememoran los vivos de las orquestas t&iacute;picas de los a&ntilde;os 50.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta nochiiiie en la mesa de los jubilados va a ocurrir cualquier cosa&rdquo;, insin&uacute;a el cantante estirando la i con picard&iacute;a er&oacute;tica. Y arremete con &ldquo;T&uacute; me acostumbraste&rdquo;, rebenque (l&aacute;tigo) en mano, para descender del escenario y desplegar un gesto sadomasoquista. Luego abrir&aacute; un paraguas para entonar el melanc&oacute;lico &ldquo;Esta tarde vi llover&rdquo;<strong>. </strong>En la pista, los cuerpos se entrelazan. La gente ha llegado desde Mataderos, Lan&uacute;s, Belgrano y etc&eacute;teras varios. &ldquo;Con ustedes se mueven hasta los muebles y es genial para las caderas&rdquo;, grita una muchacha rutilante. &nbsp;Y suenan en una seguidilla y contra la tristeza &ldquo;La cumbanchera&rdquo;, &ldquo;La pollera color&aacute;&rdquo; y &ldquo;El d&iacute;a que me quieras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; miran en la tele estos j&oacute;venes? &iquest;<em>Hollywood en castellano</em>? &iquest;Y qu&eacute; perfume se pusieron? &iquest;7 Brujas, Polyana 555 u Old Spice? Yo me duch&eacute; con Heno de Pravia&rdquo;. Es una &nbsp;lista de marcas anacr&oacute;nica. El recuerdo y un humor delicado se a&uacute;nan. La risa, esa que tambi&eacute;n experiment&oacute; el p&uacute;blico de Espa&ntilde;a donde estuvieron hace poco, es contagiosa. 
    </p><p class="article-text">
        En la mitad de la semana, en la gala inolvidable y kitsch de Villa Crespo, el cl&aacute;sico trencito de los casamientos es un infaltable y corona la fiesta amada. Mirar est&aacute; bien, pero bailar es mejor. A la salida del show, en una mesita cercana a la puerta, est&aacute;n dispuestos los discos del grupo para la venta. Hay quienes compran y prometen volver.&ldquo; La pasamos bomba&rdquo;, dice un bailar&iacute;n de Flores y se va cantando: Cuando calienta el sol aqu&iacute; en la playa, siento tu cuerpo vibrar cerca de m&iacute;&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es baile para el l&iacute;der de Los Amados. El carism&aacute;tico actor, cantante y director acaba de adaptar y poner en escena una adaptaci&oacute;n de <em>Tim&oacute;n de Atenas</em> de <strong>William Shakespeare</strong>, titulada <em>Tim&oacute;n y las bestias</em>. La obra est&aacute; en Timbre 4 y mezcla comedia, drama y tragedia para contar la traici&oacute;n de un amigo, las heridas que deja y lo dif&iacute;ciles que son de curar.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al popurr&iacute; de la banda glamorosa que evoca los carnavales de otros tiempos y al <strong>Pedro Almod&oacute;var</strong> de <em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em>. Ellos proponen acercarse, desearse, encenderse y bailar, bailar, bailar, al comp&aacute;s de su m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        LH/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bolerodromo_129_13208579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 13:06:18 +0000]]></pubDate>
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