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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Eva Perez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mariana-eva-perez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariana Eva Perez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mariana Eva Perez: “Me parecía un acto de justicia poética ponerlos a gozar en vez de dejarlos solo como víctimas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-eva-perez-parecia-acto-justicia-poetica-ponerlos-gozar-vez-dejarlos-victimas_1_13244259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/834accc6-daf4-4e09-84a8-6feecadaa0f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariana Eva Perez: “Me parecía un acto de justicia poética ponerlos a gozar en vez de dejarlos solo como víctimas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una mezcla de policial, comedia sexual y novela política, "Constanza y Matute (hacen la porquería)" explora las marcas que dejó la dictadura sobre los hijos de desaparecidos. La autora habla del humor como forma de supervivencia, de las disputas dentro del movimiento de derechos humanos y de la necesidad de encontrar nuevas maneras de narrar el trauma.</p></div><p class="article-text">
        Con humor inc&oacute;modo, erotismo, lunfardo heredado y una mirada corrosiva sobre los consensos construidos alrededor de la memoria, <strong>Mariana Eva Perez</strong> vuelve a escribir sobre los efectos del terrorismo de Estado y una vez m&aacute;s lo hace desde un lugar inesperado. En <em>Constanza y Matute (hacen la porquer&iacute;a) </em>(Emec&eacute;), su nueva novela, la autora del c&eacute;lebre <em>Diario de una princesa montonera - 110% verdad</em> arma una historia vertiginosa entre dos hijos de desaparecidos atravesados por el deseo, la imposibilidad de escapar del pasado y una &eacute;poca pol&iacute;tica cada vez m&aacute;s oscura.
    </p><p class="article-text">
        Constanza es una antrop&oacute;loga forense e hija de desaparecidos, que vuelve a Buenos Aires despu&eacute;s de una misi&oacute;n conflictiva y busca convencer a Matute -otro hijo de desaparecidos, recluido y esquivo- de aportar una muestra de sangre para identificar restos humanos. A partir de ese encuentro, Perez construye una especie de &ldquo;romcom chancha&rdquo;, como ella misma la define, donde conviven el policial, el melodrama, el porno, el absurdo y la tragedia pol&iacute;tica. Todo sucede mientras alrededor avanzan las derechas extremas, los organismos de derechos humanos aparecen atravesados por tensiones internas y las preguntas sobre las infancias sobrevivientes empiezan a hacerse cada vez m&aacute;s inevitables.
    </p><p class="article-text">
        Hija de dos militantes de Montoneros secuestrados y desaparecidos, nieta de la recientemente fallecida Abuela de Plaza de Mayo Rosa Tarlovsky de Roisinblit, doctora en Literatura Rom&aacute;nica, investigadora del CONICET y una de las voces m&aacute;s singulares de la literatura argentina contempor&aacute;nea, Perez vuelve a trabajar sobre materiales autobiogr&aacute;ficos y pol&iacute;ticos sin abandonar nunca el humor. En esta entrevista habla del sexo como forma de justicia po&eacute;tica, de los tab&uacute;es dentro del movimiento de derechos humanos, de la dificultad para pensar las infancias atravesadas por la dictadura y de la necesidad de encontrar nuevas maneras de narrar una historia que todav&iacute;a sigue abierta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Escribiste una novela donde habl&aacute;s de la dictadura, de los traumas que dej&oacute;, pero con humor y sobre todo con mucho sexo. &iquest;C&oacute;mo se te ocurri&oacute; esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No s&eacute;, no tengo la menor idea. Es algo en lo que llevo mucho tiempo trabajando. Estuve m&aacute;s de tres a&ntilde;os escribiendo. Y aparecieron con mucha fuerza los personajes protag&oacute;nicos con voces propias muy desde el principio. Yo vengo de la dramaturgia y me parece que se nota en este texto donde me permit&iacute; divertirme un mont&oacute;n con los di&aacute;logos. Entonces lo primero que aparecieron fueron esas voces como distinguibles y al mismo tiempo hablando un lenguaje en com&uacute;n y para desencontrarse. Y despu&eacute;s me result&oacute; muy divertido tambi&eacute;n extremar hasta lo m&aacute;s absurdo el juego de opuestos. Hasta d&oacute;nde se puede sostener alguien que quiera hablar todo el tiempo versus alguien que no quiere saber nada, entre otros opuestos. &iquest;Y por qu&eacute; digo tanto &ldquo;divertido&rdquo;? Porque son los temas que laburo, son los temas que me atraviesan. Y de pronto la posibilidad de elaborarlos de una manera en la que haya algo l&uacute;dico para m&iacute; como escritora, algo gozoso, y que me parece que eso tambi&eacute;n puede formar parte de la experiencia de lectura, me parece que est&aacute; bueno.
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                    alt="Portada de &quot;Constanza y Matute (hacen la porquería)&quot;"
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            <span class="title">
                Portada de &quot;Constanza y Matute (hacen la porquería)&quot;                            </span>
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        <strong>&mdash;Ya el contexto es suficientemente terrible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El fondo es escabroso en s&iacute; mismo. Estamos hablando de la identificaci&oacute;n forense de restos de personas desaparecidas, pero desde otro lugar. Tengo como unas l&iacute;neas de puntos m&aacute;s o menos que pienso que tienen que ver con haber llegado hasta ac&aacute;. Recuerdo hace muchos a&ntilde;os, cuando los hijos adoptados por Ernestina Herrera de Noble fueron requeridos por la Justicia para analizarse y ellos no quer&iacute;an. Y en un momento grabaron un video. Un video rar&iacute;simo, que quer&iacute;a ser casero, pero no ten&iacute;a ning&uacute;n sentido. Era una puesta en escena. Y hab&iacute;a algo muy fascinante alrededor de los cuerpos de ellos y de la mirada que hab&iacute;a sobre esos cuerpos. Los que estaban busc&aacute;ndoles parecidos, que si ella se parec&iacute;a a la familia que estaba querellando o si &eacute;l se parec&iacute;a a tal otra abuela. Ah&iacute; sent&iacute; por primera vez que hab&iacute;a algo sobre los cuerpos de los hijos de desaparecidos, y en particular de los apropiados, pero tambi&eacute;n de todos nosotros en general. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A veces nos encontramos con compa&ntilde;eros de nuestros padres, incluso que fueron novios o novias, que los amaron, que los desearon. Y hay una mirada sobre nosotros que es rar&iacute;sima, porque te est&aacute;n mirando pero no te est&aacute;n mirando realmente a vos: est&aacute;n mirando a trav&eacute;s tuyo a aquel o aquella que no est&aacute;. Entonces todo este tipo de cosas me hac&iacute;an pensar que hab&iacute;a un inter&eacute;s sobre estos cuerpos que por momentos rozaba lo pornogr&aacute;fico. &iquest;Cu&aacute;nto quiere la sociedad argentina saber de estos cuerpos? Algo as&iacute; ser&iacute;a la pregunta alrededor de la cual se organiz&oacute; esta idea de contar esto en clave porno. Y despu&eacute;s tambi&eacute;n hay algo m&aacute;s obvio: me parece un acto de justicia po&eacute;tica ponerlos a gozar un mont&oacute;n en vez de dejarlos en un lugar de v&iacute;ctimas. En <em>La llamada </em>de Leila Guerriero hay un momento en que Silvia Labayr&uacute; dice algo sobre la mirada morbosa alrededor de la violencia sexual y termina diciendo algo as&iacute; como &ldquo;habr&iacute;a que hacer una porno con todo esto&rdquo;. No es exactamente as&iacute;, pero cuando lo le&iacute; dije: claro, es lo que estoy haciendo yo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hay un tema con el lenguaje: aparecen distintas capas y distintos c&oacute;digos. Est&aacute; el lunfardo, est&aacute;n los tecnicismos del trabajo de Constanza y de los juicios, y despu&eacute;s la manera en que hablan Constanza y Marcia, que es bastante tuya. Pero no explic&aacute;s demasiado: el que entiende, entiende.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Trat&eacute; de aclarar algunos chistes. Por ejemplo, Carolina Natalia o el DSM-IV. Los trat&eacute; de explicar para que nos riamos todos de las cosas que me dan risa a m&iacute;. Carolina Natalia es la Conducci&oacute;n Nacional de Montoneros, por las siglas. Y el DSM-IV es la sigla en ingl&eacute;s del Manual para Des&oacute;rdenes Mentales, que es el que clasifica el trauma y en base al cual se pagaron reparaciones econ&oacute;micas. Entonces, un poquito s&iacute; trat&eacute; de hacerlo accesible a todos, pero capaz que por ah&iacute; los m&aacute;s da&ntilde;ados nos re&iacute;mos m&aacute;s <em>(risas)</em>. Le encontramos una capa de sentido extra. Pero espero que igual sea accesible para todos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y el tema del lunfardo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No es solamente eso. Es repetir pedazos de cosas que ni siquiera sab&eacute;s qu&eacute; son. Publicidades de radio, frases viejas. &ldquo;Hola Manola, te traje una Lola&rdquo;. Creo que es una publicidad, pero eran cosas que se dec&iacute;an en mi casa. Yo viv&iacute;a como en una especie de a&ntilde;os 40 imaginarios. Y no era una casa especialmente tanguera, pero estaba muy ah&iacute; ese mundo: el tango, las carreras, la radio. Formaba parte de la cotidianidad de muchas familias de clase media, media baja y media alta tambi&eacute;n. Algo de eso sigui&oacute; pasando de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y algunas cosas se siguen entendiendo. Mi primer blog se llamaba &ldquo;Dec&iacute;a mi abuelo&rdquo;. Tambi&eacute;n es un poco el origen de esto. Eran palabras, expresiones y cositas que dec&iacute;a mi abuelo. Y cuando empec&eacute; a escribirlo no ten&iacute;a idea de que me acordaba tantas cosas, porque mi abuelo muri&oacute; cuando yo ten&iacute;a 12 a&ntilde;os. Me sorprend&iacute; de haber podido hacer entradas pr&aacute;cticamente diarias durante dos a&ntilde;os de cosas que me acordaba de &eacute;l. Y cuando termin&eacute; de escribir el <em>Diario</em>, me qued&eacute; pensando qu&eacute; ser&iacute;a lo siguiente. Y sent&iacute;a que quer&iacute;a escribir de mis abuelos. Siento que de alguna forma lo hice. Est&aacute;n en ese mundo del lenguaje, est&aacute;n un poquito en algunas de esas figuras de los abuelos, camuflados, pero dando vueltas ah&iacute;, en las cosas que se escuchaban en casa.
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            <span class="title">
                Mariana Eva Perez es también autora de &quot;Diario de una princesa montonera&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En la novela hay tambi&eacute;n una cr&iacute;tica a los organismos de derechos humanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me parece que es algo m&aacute;s que una cr&iacute;tica. No s&eacute; si fue mi intenci&oacute;n hacer una cr&iacute;tica, sino m&aacute;s bien una mirada un poco sat&iacute;rica sobre problemas que se armaron durante los a&ntilde;os del auge de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria, en los gobiernos kirchneristas. Tienen que ver con el trabajo conjunto, con los solapamientos, con algo que tambi&eacute;n ha sido llamado cooptaci&oacute;n, entre las ONG y el Estado. Y quedaron situaciones muy problem&aacute;ticas hasta hoy, que son tremendo tab&uacute;. Hay cosas que parece que no se pueden decir o discutir y es una pena, porque los organismos de derechos humanos en alg&uacute;n momento deciden participar de la vida pol&iacute;tica argentina de otra manera, ya no solamente desde el sector de las ONG. Y eso es v&aacute;lido, pero merece discusi&oacute;n en el buen sentido. Porque tienen agencia, hacen pol&iacute;tica. Entonces, &iquest;c&oacute;mo no se va a discutir? Pero m&aacute;s que criticar solamente eso, me interesaba mostrar din&aacute;micas complicadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y lo hac&eacute;s en un contexto imaginado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No es un texto realista. Imagin&eacute; un escenario que no es ninguno de los escenarios pol&iacute;ticos reales, pero que podr&iacute;a haber sucedido con alg&uacute;n peque&ntilde;o desliz, alguna elecci&oacute;n distinta. Y me interesaba lo que todos esos a&ntilde;os de laburar as&iacute; le produjeron a las personas. Esa fue una de las primeras preguntas disparadoras de la novela: &iquest;c&oacute;mo viven los antrop&oacute;logos forenses? &iquest;C&oacute;mo viven personas que hace tantos a&ntilde;os hacen esto por todo el mundo? Y en lugar de ir a pregunt&aacute;rselo desde mi rol de investigadora, me dio por escribir. Por imaginar este personaje que tambi&eacute;n tiene algo de c&oacute;mo me imagino que hubiera sido yo si me quedaba en Abuelas. Me preguntaba qu&eacute; le hace la lucha inclaudicable a las personas que la llevan adelante. &iquest;Con qu&eacute; costo? Porque m&aacute;s all&aacute; de que uno vea a Constanza moviendo mucho el culo y parezca un personaje alegre, que lo es, espero que tambi&eacute;n quede claro que todo eso tiene un costo enorme para ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y el tema de las infancias aparece como uno de los ejes m&aacute;s importantes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, se col&oacute;. No estaba inicialmente. Inicialmente era el tema forense, pero apareci&oacute; y se impuso por fuerza propia. Como creo que est&aacute; pasando tambi&eacute;n en otros niveles: en la Justicia, en los espacios donde nos reencontramos quienes compartimos militancia en distintos momentos. Hay quienes traemos el tema y encontramos resistencias. Cuesta escuchar testimonios en la Justicia de compa&ntilde;eros que relatan padecimientos propios terribles y que aun as&iacute; tratan de sostenerlos desde un lugar de no victimizarse. Y me parece que es una dicotom&iacute;a falsa. Como que asumir que fuimos v&iacute;ctimas nos dejara autom&aacute;ticamente en una posici&oacute;n pasiva. Como si la v&iacute;ctima no tuviera agencia. Y no es verdad. Lo demuestra justamente la historia del movimiento de derechos humanos argentino, de la que no reniego en absoluto y de la que soy parte. Porque siento que incluye much&iacute;simos actores y voces que no son solamente los que se entrevistan todo el tiempo. Hay m&aacute;s gente. Hay m&aacute;s gente en todo el pa&iacute;s adem&aacute;s, como qued&oacute; demostrado ahora en C&oacute;rdoba. Y hay avances enormes que se producen sin que los porte&ntilde;os tengamos nada que ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; pasa con las infancias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pasa que es un planteo resistido incluso entre los pares y en la Justicia. Pero al mismo tiempo uno va viendo que encuentra receptividad. A m&iacute; tambi&eacute;n me cost&oacute; adoptar esta perspectiva como investigadora, darle validez como objeto de estudio. Tuvo que venir una colega alemana a decirme que ah&iacute; hab&iacute;a un tema de investigaci&oacute;n. Porque es muy dif&iacute;cil ver las infancias que fuimos y lo que nos pas&oacute;. Muchas compa&ntilde;eras dicen que pudieron empezar a verlo siendo madres. Porque hac&eacute;s el paralelo con tus hijos y ah&iacute; lo ves descarnadamente: lo que significa una nena de nueve a&ntilde;os o un chico de doce en determinadas situaciones. Y adem&aacute;s pas&oacute; masivamente. En casi todos los procedimientos, en las casas donde entraban, hab&iacute;a ni&ntilde;os. Est&aacute;bamos ah&iacute; y vimos todo. Vimos todo. Entonces no era el tema inicial de la novela, pero Constanza se lo empieza a encontrar tambi&eacute;n, igual que nos lo estamos empezando a encontrar como sociedad. Y tiene una particularidad: somos la &uacute;ltima generaci&oacute;n que lo vivi&oacute; en carne propia. Entonces, si hay una etapa final para los juicios de lesa humanidad en Argentina, lo que quede va a estar protagonizado por nosotros. Porque despu&eacute;s ya no va a haber m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Cuando empezaste a escribir ya se ve&iacute;a venir este avance de la ultraderecha. &iquest;Te imaginaste que iba a ser tanto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo empec&eacute; a escribirlo justo antes de que ganara Milei. Pero desde que asumi&oacute; me parece que estaba bastante claro todo lo que pod&iacute;a pasar. Y a m&iacute; no me gustan las cosas panfletarias. Tambi&eacute;n esa fue un poco mi dificultad con el movimiento de derechos humanos: la dificultad de repetir consignas. Entonces me gustaba que Constanza y Matute no se dieran cuenta de la gravedad de lo que est&aacute; pasando alrededor. &Eacute;l ni siquiera va a votar. Ni siquiera sabe que va a haber elecciones. Y cuando Diego la quiere involucrar, ella se resiste porque siente que le baja l&iacute;nea. Y me gustaba que los amigos-antagonistas, Diego y Marcia, que son personajes bastante turbios, fueran justamente los que s&iacute; se dan cuenta de lo que est&aacute; pasando. Las soluciones que tienen son un desastre, pero ellos s&iacute; ven la gravedad de la situaci&oacute;n. Me interesaba esa combinaci&oacute;n entre qui&eacute;nes est&aacute;n avivados y qui&eacute;nes no, qui&eacute;nes toman una postura m&aacute;s &eacute;tica y para qu&eacute; sirve eso. Porque al final el contexto se los lleva puestos a todos de alguna manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Te imagin&aacute;s esto como una pel&iacute;cula o una serie?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claramente. Tengo un mont&oacute;n de escenas que quedaron en mi cabeza porque no entraban en el libro o narrativamente no hac&iacute;an crecer la novela. Situaciones, di&aacute;logos, cosas que vengo jodiendo con que son para la serie de Netflix. Es que no existe la serie pochoclera sobre esto. Y otra vez vuelvo a la idea de lo divertido. &iquest;Por d&oacute;nde puede haber algo que no sea solo horror para contar esta historia? &iquest;C&oacute;mo transmitir algo que sigue activo, jodiendo y lastimando en la vida de la gente, pero que al mismo tiempo tenga algo disfrutable? Eso fue una b&uacute;squeda para m&iacute;. A m&iacute; me atraen los g&eacute;neros menores. Antes fue el diario y ahora me sali&oacute; esta especie de romcom chancha. Y es a prop&oacute;sito. Yo tengo un doctorado en literatura, se supone que podr&iacute;a hacer algo serio. Tambi&eacute;n hay algo del policial. Estamos queriendo saber si hubo un crimen, d&oacute;nde est&aacute; el cuerpo, qui&eacute;n es el asesino y cu&aacute;l fue el arma homicida. Y me gustaba jugar con eso. Y al mismo tiempo tiene algo muy manipulador: qu&eacute; informaci&oacute;n mostrar, cu&aacute;l no. Yo la pas&eacute; b&aacute;rbaro en la adolescencia leyendo a Agatha Christie, creo que le&iacute; todo. Y volvi&oacute; algo de eso con esta escritura: esa cosa manipuladora donde sab&eacute;s que te est&aacute;n manipulando. Pero mentime, que me gusta.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 03:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariana Eva Perez: “Me parecía un acto de justicia poética ponerlos a gozar en vez de dejarlos solo como víctimas”]]></media:title>
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