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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claude]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/claude/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claude]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un biólogo español también sospecha que la IA le robó sus ideas: “Dejaré Claude y recomiendo buscar alternativas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/biologo-espanol-sospecha-ia-le-robado-ideas-dejare-claude-recomiendo-buscar-alternativas_1_13552117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9791f756-355d-425c-b5b3-a0f92343f53d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x680y271.jpg" width="1200" height="675" alt="Un biólogo español también sospecha que la IA le robó sus ideas: “Dejaré Claude y recomiendo buscar alternativas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador Mario Rodríguez Mestre sostiene que el ‘revolucionario’ sistema molecular que Anthropic anunció como descubrimiento de su IA fue descrito por él en 2022 y que compartió los datos con la herramienta de esta tecnológica. La comunidad científica está en shock y pide tomar medidas.
</p></div><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a tecnol&oacute;gica <strong>Anthropic</strong> anunci&oacute; la semana pasada que su modelo de inteligencia artificial (Claude) hab&iacute;a servido para encontrar &ldquo;<a href="https://www.anthropic.com/news/claude-discovers-novel-enzyme-system" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un novedoso sistema enzim&aacute;tico con propiedades que recuerdan a CRISPR</a>&rdquo; al que bautizaron como ART. Unas horas despu&eacute;s, <a href="https://www.nytimes.com/2026/09/27/science/anthropic-biology-enzyme-mestre.html?unlocked_article_code=1.EVE.e8Mn._lRdB19pQprE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo en The New York Times</a> revel&oacute; que el hallazgo de estas &ldquo;transcriptasas inversas asociadas a matrices&rdquo; como potencial herramienta de edici&oacute;n gen&eacute;tica no era tan novedoso como se anunciaba ni genuino de la IA: el bi&oacute;logo computacional <a href="https://www1.bio.ku.dk/english/staff/?pure=en/persons/772540" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mario Rodr&iacute;guez Mestre</a>, de la Universidad de Copenhague, ya lo hab&iacute;a descubierto en 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El descubrimiento que ellos hacen no es nada nuevo, era algo que ya se sab&iacute;a&rdquo;, explica el investigador espa&ntilde;ol. &ldquo;Y eso de que es una herramienta de edici&oacute;n gen&eacute;tica parecida a CRISPR no es cierto. No se parece a CRISPR en nada&rdquo;. Rodr&iacute;guez Mestre asegura que &eacute;l y su equipo utilizaron extensamente Claude para su investigaci&oacute;n y que esta IA ten&iacute;a acceso a su manuscrito de tesis, a todas las carpetas compartidas del laboratorio y a los correos con colaboradores. &ldquo;Es decir, pr&aacute;cticamente a todo&rdquo;, resume. &ldquo;Sobre si la inteligencia lo ha sacado de ah&iacute;, no tengo ninguna prueba para demostrarlo, pero es una posibilidad y una sospecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Mestre aclara que estas mol&eacute;culas son en realidad retrones: transcriptasas inversas que sintetizan ADN a partir de una plantilla de ARN no codificante en virus gigantes (jumb&oacute;fagos), una arquitectura que permite generar grandes cantidades de ADN y que abre la puerta a la edici&oacute;n gen&eacute;tica m&uacute;ltiple. El equipo del cient&iacute;fico ya hab&iacute;a identificado y caracterizado exactamente estas mismas secuencias y sus conjuntos de ARN en 2022 &mdash;a las que bautizaron como &laquo;jumbotrones&raquo;&mdash;, pero estos resultados no estaban publicados en ninguna revista cient&iacute;fica ni repositorio de <em>preprints</em>. La &uacute;nica v&iacute;a para que el modelo dispusiera de esa informaci&oacute;n era a trav&eacute;s de los borradores y materiales privados que &eacute;l mismo hab&iacute;a compartido con Claude durante sus investigaciones.
    </p><h2 class="article-text">Una pol&eacute;mica con antecedentes</h2><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica se produce unas semanas despu&eacute;s de que otra tecnol&oacute;gica, OpenAI, anunciara <a href="https://openai.com/index/navier-stokes-solution/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una soluci&oacute;n al problema de Navier-Stokes</a>, uno de los seis problemas del milenio, entre sospechas de que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/resuelto-problema-milenio-guerra-ias-amenaza-gloria-matematicos-espanoles_1_13496474.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se basaron en las ideas de los dos matem&aacute;ticos espa&ntilde;oles</a> que trabajaban en eso. El bi&oacute;logo espa&ntilde;ol, que se enter&oacute; del anuncio de Anthropic por el aviso de otros expertos que conocen su trabajo, cree que en su caso hay dos posibles explicaciones. La primera, que considera menos probable, que usaran sus datos para el hallazgo. La segunda, que los propios cient&iacute;ficos de la tecnol&oacute;gica ya conocieran la existencia de estas secuencias de mol&eacute;culas y guiaran deliberadamente a la IA con datos preprocesados para forzar el resultado y venderlo como un logro aut&oacute;nomo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Llamo a toda la comunidad científica a que se lo piense dos veces antes de utilizar LLM propietarios y empiece a buscar alternativas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Rodríguez Mestre</span>
                                        <span>—</span> Biólogo computacional de la Universidad de Copenhague
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquiera de las dos me parece que entra&ntilde;a una serie de problem&aacute;ticas que afectan a cualquier tipo de investigador que est&eacute; utilizando estas herramientas&rdquo;, asegura. &ldquo;Lo que parece muy claro es que no ha sido un descubrimiento aut&oacute;nomo de la inteligencia artificial&rdquo;.&nbsp;Por este motivo, Rodr&iacute;guez Mestre anuncia que dejar&aacute; de usar la herramienta y recomienda a los otros cient&iacute;ficos seguir su ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo voy a dejar de usar Claude y ahora mismo estoy intentando migrar todo lo que yo ya ten&iacute;a a modelos <em>open source</em>&rdquo;, asegura el cient&iacute;fico. &ldquo;Creo que la posibilidad de que la IA se hubiera utilizado para entrenar con mis datos es real y merece la pena ponerlo de relieve. Por eso llamo a toda la comunidad cient&iacute;fica a que se lo piense dos veces antes de utilizar LLM propietarios y empiece a buscar alternativas y no depender de empresas cuyas pol&iacute;ticas de recopilaci&oacute;n de datos y de &eacute;tica no est&aacute;n muy claras&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Viendo las orejas al lobo</h2><p class="article-text">
        Tras el anuncio de OpenAI de la soluci&oacute;n de unos de los problemas del milenio, los matem&aacute;ticos m&aacute;s destacados del mundo firmaron <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/grandes-matematicos-reaccionan-actitud-openai-amenaza-trabajo-intelectual_1_13504677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un manifiesto</a> para pedir transparencia en el uso de estas herramientas. Si se extiende la sospecha sobre la forma en que trabajan las empresas desarrolladoras de la IA, advert&iacute;an, los matem&aacute;ticos dejar&aacute;n de compartir sus resultados para evitar que el algoritmo se los apropie. Rodr&iacute;guez Mestre tambi&eacute;n quiere poner encima de la mesa&nbsp;esta preocupaci&oacute;n en su campo. &ldquo;Empezaron con los artistas, luego los escritores, los dise&ntilde;adores de c&oacute;digo y ahora nos ha tocado a nosotros los cient&iacute;ficos&rdquo;, asegura. &ldquo;Quiz&aacute;s cre&iacute;amos que no nos &iacute;bamos a ver afectados, pero bueno, aqu&iacute; le estamos viendo las orejas al lobo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizás creíamos que no nos íbamos a ver afectados, pero bueno, aquí le estamos viendo las orejas al lobo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mario Rodríguez Mestre</span>
                                        <span>—</span> Biólogo computacional de la Universidad de Copenhague
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.irbbarcelona.org/es/research/toni-gabaldon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toni Gabald&oacute;n</a>, jefe del grupo de Gen&oacute;mica Comparada del IRB Barcelona,&nbsp;cree que el caso de los matem&aacute;ticos ya daba a entender que es muy posible que esta apropiaci&oacute;n de los datos en investigaci&oacute;n estuviera ocurriendo. &ldquo;Es un peligro que hay que tener en cuenta&rdquo;, explica. &ldquo;Partir de la idea de que las empresas tecnol&oacute;gicas van a mantener una &eacute;tica rigurosa es un poco na&iacute;f, porque no hay manera de comprobarlo. T&uacute; escribes en tu ordenador en Barcelona y esos datos van a un centro de c&oacute;mputo que est&aacute; en Arizona, en China o en otro sitio; por ah&iacute; pasan tus datos y un modelo puede estar aprendiendo de eso. &iquest;Qui&eacute;n te dice a ti que no ha pasado eso?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, decidi&oacute; hace tiempo no usar la IA para procesos creativos y solo para procesos mec&aacute;nicos y aburridos. &ldquo;Pero incluso ah&iacute; tienes el peligro&rdquo;, advierte. &ldquo;Porque cuando env&iacute;as un art&iacute;culo, puede que alg&uacute;n colaborador o revisor lo meta en ChatGPT o Claude, y esa informaci&oacute;n puede estar llegando por otro lado. Al final tampoco eres due&ntilde;o de eso&rdquo;. A su juicio, Anthropic le dio demasiado bombo al anuncio sobre su nueva herramienta molecular, porque se conocen estas y otras parecidas. &ldquo;Uno de los efectos de la IA es que mucha gente creer&aacute; haber encontrado cosas que ya existen: vamos a reinventar la rueda muchas veces&rdquo;, predice.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un &ldquo;toque de atenci&oacute;n&rdquo; para todos</h2><p class="article-text">
        Para el genetista <a href="https://montoliu.naukas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lluis Montoliu</a>, del CNB-CSIC, el caso es preocupante, porque se supon&iacute;a los modelos de pago de estas herramientas de IA garantizaban que los textos no se compart&iacute;an con la nube. &ldquo;Todo parece indicar lo contrario y me temo que deberemos ser mucho m&aacute;s cuidadosos y deberemos evitar introducir aquellos experimentos que todav&iacute;a no est&eacute;n publicados y que puedan representar una novedad en un determinado campo&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Incluso cuando subimos un texto para corregir la gram&aacute;tica del ingl&eacute;s eso puede pasar a ser del acervo del universo de la IA&rdquo;. En su opini&oacute;n, este &uacute;ltimo caso, junto con lo que sucedi&oacute; en el problema del milenio de OpenAI, es un &ldquo;toque de atenci&oacute;n&rdquo; a los cient&iacute;ficos para que revisen c&oacute;mo usan estas inteligencias.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me temo que deberemos ser mucho más cuidadosos y evitar introducir aquellos experimentos que todavía no estén publicados o sean novedosos en un determinado campo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lluis Montoliu</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CNB-CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo uso estas herramientas diariamente&rdquo;, explica <a href="https://scholar.google.es/citations?user=z6gaKCEAAAAJ&amp;hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Rojas</a>, bi&oacute;loga computacional del CSIC y directora del grupo de Biolog&iacute;a Computacional y Bioinform&aacute;tica (CBBiO). El problema, asegura, es que los cient&iacute;ficos cada vez son m&aacute;s dependientes de estas herramientas y tienen que confiar en lo que las compa&ntilde;&iacute;as dicen. &ldquo;Ellas dicen: no, nosotros no entrenamos los modelos. Pero est&aacute; claro que lo hacen, porque este tipo de informaci&oacute;n no podr&iacute;an obtenerla de otro modo&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, la situaci&oacute;n es muy complicada para los cient&iacute;ficos, porque los cient&iacute;ficos est&aacute;n indefensos. &ldquo;Tienes que confiar en que las tecnol&oacute;gicas que mantengan esa privacidad, pero claramente ellas van a querer sacar beneficio a costa de la privacidad de los usuarios&rdquo;, se&ntilde;ala. Es una situaci&oacute;n similar a la que vivieron los peque&ntilde;os fabricantes que denunciaron que <a href="https://www.reuters.com/investigates/special-report/amazon-india-rigging/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amazon copiaba su producto cuando ve que tiene &eacute;xito</a>, admite. &ldquo;Por otro lado, las tecnol&oacute;gicas deber&iacute;an compartir el cr&eacute;dito con los autores humanos, pero si lo hacen tienen que reconocer que han sacado esa informaci&oacute;n de informaciones confidenciales&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las tecnológicas deberían compartir el crédito con los autores humanos, pero si lo hacen tienen que reconocer que han sacado esa información de informaciones confidenciales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Rojas</span>
                                        <span>—</span> Directora del grupo de Biología Computacional y Bioinformática (CBBiO) e investigadora del CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espanol-busca-antibioticos-genes-mamuts_1_10654811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;sar de la Fuente</a>, investigador y director del <em>Machine Biology Group</em> de la Universidad de Pennsylvania, lleva a&ntilde;os trabajando con IA para encontrar nuevas mol&eacute;culas con inter&eacute;s biom&eacute;dico y cree que la investigaci&oacute;n est&aacute; experimentando una sacudida sin precedentes. &ldquo;Las reglas del juego est&aacute;n cambiando much&iacute;simo, por eso se est&aacute; causando tanto revuelo y estr&eacute;s&rdquo;, asegura. &ldquo;En biolog&iacute;a y ciencias de la vida parec&iacute;a que est&aacute;bamos m&aacute;s lejos de este escenario que los matem&aacute;ticos, porque hace falta hacer experimentos, pero todo va muy deprisa&rdquo;. En su laboratorio, tomaron la precauci&oacute;n de no introducir sus resultados en los sistemas de IA y trabajar localmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En teor&iacute;a, estas compa&ntilde;&iacute;as te garantizan que no lo usan como parte del entrenamiento de sus modelos si usas los modelos de pago, pero siempre que usas un <em>software</em> o herramientas de compa&ntilde;&iacute;as privadas hay la posibilidad de que haya filtraciones de lo que est&eacute;s haciendo&rdquo;, explica De la Fuente. &ldquo;En cualquier caso, para aquellas personas preocupadas o que est&eacute;n trabajando en algo altamente confidencial, existe la opci&oacute;n de descargarse un modelo preentrenado de IA de <em>open source</em> y hacer el entrenamiento de manera local, sin estar conectado a ning&uacute;n lado&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Para De la Fuente, las tecnol&oacute;gicas corren el riesgo de ganarse tan mala fama que los cient&iacute;ficos se nieguen a colaborar o a usar sus herramientas. &ldquo;Tener malas relaciones p&uacute;blicas les puede pasar factura&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Si al final nadie quiere trabajar con ellos va a ser un problema, se est&aacute;n moviendo tan r&aacute;pidamente que tienen que tener cuidado&rdquo;. &ldquo;La mayor parte de los cient&iacute;ficos ha adoptado la IA de manera ciega y acr&iacute;tica porque les facilita el trabajo, pero este tipo de cuestiones empiezan a generar un sentimiento de incomodidad y a pensar que esto tambi&eacute;n tiene sus peligros&rdquo;, resume Toni Gabald&oacute;n. &ldquo;Estamos despertando un poco ahora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ana Rojas tambi&eacute;n recomienda a los otros investigadores que tengan mucho cuidado y descarguen los modelos de IA en equipos locales cuando sea posible. &ldquo;Y la informaci&oacute;n confidencial, las discusiones, que se hagan de la manera tradicional, hablando por teleconferencia y cosas de ese tipo&rdquo;, afirma. &ldquo;Tenemos que pensar entre nosotros c&oacute;mo defender nuestro trabajo ante el reto que viene&rdquo;, concluye. &ldquo;Es un gran reto que toda una comunidad tenemos que abordar, no solamente la gente que trabaja en IA, sino todo el mundo que trabaja en ciencia en general o en humanidades, porque llegar&aacute; un momento en que ellos van a ser los propietarios de todos los modelos y entonces no podemos competir. Tenemos que hacerlo de otra manera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/biologo-espanol-sospecha-ia-le-robado-ideas-dejare-claude-recomiendo-buscar-alternativas_1_13552117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 09:42:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[IA,Claude,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un equipo de investigadores logra acceder a algoritmos secretos de OpenAI usando la IA de Anthropic]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/equipo-investigadores-logra-acceder-algoritmos-secretos-openai-usando-ia-anthropic_1_13521648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9f6b14a-4278-4171-a2c6-9df92a8c5304_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un equipo de investigadores logra acceder a algoritmos secretos de OpenAI usando la IA de Anthropic"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Expertos en ciberseguridad usaron Claude para explotar una brecha en OpenAI, un caso que vuelve a poner el foco tanto en la seguridad de los laboratorios como en su capacidad para impedir que su IA sea utilizada ofensivamente.</p></div><p class="article-text">
        Un equipo independiente de especialistas de ciberseguridad logr&oacute; acceder a los sistemas internos de OpenAI utilizando Claude, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por su competidora directa, Anthropic. Los investigadores consiguieron hackear la cuenta corporativa de ChatGPT de un empleado de la compa&ntilde;&iacute;a, lo que les permiti&oacute; visualizar archivos internos e incluso proponer modificaciones en su repositorio de algoritmos secretos. 
    </p><p class="article-text">
        El ataque fue ejecutado como parte del programa oficial de recompensas de OpenAI, una pr&aacute;ctica com&uacute;n en las tecnol&oacute;gicas que anima a los expertos en ciberseguridad a encontrar los agujeros en sus sistemas antes de que lo hagan los hackers. Por ello, los investigadores no llegaron a alterar el c&oacute;digo de ChatGPT ni a realizar otro tipo de modificaciones, pero ofrecieron a OpenAI las pruebas de c&oacute;mo podr&iacute;an haberlo hecho. Esta les recompens&oacute; con 6.500 d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        La acci&oacute;n se produjo en julio, pero el equipo de expertos revel&oacute; ahora los detalles en exclusiva a <a href="https://www.wsj.com/tech/ai/hackers-used-anthropics-claude-to-break-into-openai-b40ba883" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Wall Street Journal</em></a><em> </em>(WSJ). Se trata del mismo medio que adelant&oacute; la dimisi&oacute;n de Jacob Coxon, el ingeniero de Anthropic que alert&oacute; que ni esta empresa ni OpenAI cuentan con los protocolos de seguridad adecuados para impedir que la IA &ldquo;pierda el control&rdquo;, lo que podr&iacute;a suponer un peligro existencial para la humanidad antes de 2030. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en medio del debate sobre la seguridad de la inteligencia artificial, el equipo de investigadores, pertenecientes a la firma Hacktron AI, pone m&aacute;s dudas sobre la mesa sobre las pr&aacute;cticas de los principales laboratorios que la desarrollan. No solo lograron penetrar en OpenAI, sino que pudieron usar Claude con un prop&oacute;sito malicioso que viola los t&eacute;rminos de la compa&ntilde;&iacute;a. &ldquo;Agradecemos a los investigadores que se pusieran en contacto con nosotros y compartieran sus hallazgos&rdquo;, comunic&oacute; OpenAI. Anthropic, por su parte, no hizo comentarios sobre el incidente.
    </p><h2 class="article-text">A trav&eacute;s del foro</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos publicados, el ataque comenz&oacute; el 23 de julio, cuando los investigadores detectaron un fallo en Discourse, la plataforma externa que aloja el foro de la comunidad de OpenAI, cuando esta deb&iacute;a procesar determinados archivos de imagen. El equipo intent&oacute; utilizar primero una versi&oacute;n especializada de Claude Opus 4.8 para que escribiera el c&oacute;digo necesario para explotar la brecha, sin &eacute;xito. Esa misma noche, tras el lanzamiento de Opus 5 por parte de Anthropic, volvieron a intentarlo empleando este modelo. No puso resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        Con la ayuda de Opus 5, los especialistas accedieron a las credenciales de identificaci&oacute;n de varios usuarios registrados en ese foro interno de OpenAI. Luego probaron esas mismas credenciales para iniciar sesi&oacute;n a ChatGPT, lo que les abri&oacute; la puerta a sus sistemas internos. A trav&eacute;s de esa v&iacute;a, alcanzaron &ldquo;Monorepo&rdquo;, el repositorio central donde la empresa dirigida por Sam Altman guarda algunos de los ingredientes secretos de su tecnolog&iacute;a, como los algoritmos que hacen que sus modelos de IA funcionen de manera m&aacute;s r&aacute;pida y eficiente.
    </p><p class="article-text">
        No llegaron hasta la propia cocina de ChatGPT, puesto que ese entorno no conten&iacute;a los archivos de sus par&aacute;metros internos (aquellos que determinan c&oacute;mo procesa la informaci&oacute;n y genera sus respuestas) pero s&iacute; revisar documentaci&oacute;n oficial de la compa&ntilde;&iacute;a y su funcionamiento. Como prueba de su intrusi&oacute;n, enviaron una solicitud de cambio en el c&oacute;digo de esos archivos con el nombre de su equipo. &ldquo;Hemos limitado los permisos de los tokens de inicio de sesi&oacute;n de la comunidad y revocado los tokens y sesiones afectados&rdquo;, dijo OpenAI sobre la intrusi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un incidente m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que seamos tan fuertes como los actores de amenazas chinos. Solo somos tres tipos con suscripciones a Claude y Codex&rdquo;, afirm&oacute; Mohan Pedhapati, director de tecnolog&iacute;a de Hacktron AI, al WSJ. La cita de los hackers chinos es una referencia a otro incidente sufrido por Anthropic, que reconoci&oacute; que un ataque real proveniente del gigante asi&aacute;tico logr&oacute; acceder a sus sistemas a finales de 2025. Dario Amodei, fundador y director ejecutivo de la compa&ntilde;&iacute;a, fue llamado a declarar en diciembre. 
    </p><p class="article-text">
        Esa investigaci&oacute;n contin&uacute;a activa. En agosto, un grupo de 22 senadores dem&oacute;cratas envi&oacute; un nuevo requerimiento a Amodei para profundizar en sus explicaciones y exigir la entrega de los registros de actividad de sus modelos. La petici&oacute;n se produjo despu&eacute;s de que Anthropic reconociera que un grupo de sus agentes de IA tambi&eacute;n hab&iacute;a escapado de sus entornos de pruebas y navegado sin control por internet intentando cumplir las &oacute;rdenes que se les hab&iacute;an encomendado, en l&iacute;nea con el incidente de OpenAI y Hugging Face. Los especialistas consultados por este medio opinan que esto es una prueba de que esos entornos de seguridad &ldquo;no estaban bien dise&ntilde;ados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido con el hackeo supuestamente procedente de China en su competencia parece que no alter&oacute; los protocolos de OpenAI, que no decidi&oacute; aumentar la seguridad hasta este julio. As&iacute; lo reconoci&oacute; el presidente y cofundador de la empresa, Greg Brockman, que afirma que fue despu&eacute;s del incidente de Hugging Face y el revelado ahora por los investigadores cuando decidieron actuar: &ldquo;Tomamos al 25% de nuestros ingenieros de producci&oacute;n y les dijimos: 'Lo sentimos, todos vuestros proyectos quedan en pausa. Ahora est&aacute;is defendiendo'. Encontramos una serie de problemas graves y los solucionamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El suceso incide sobre la responsabilidad de las compa&ntilde;&iacute;as a la hora de controlar el uso que se hace de los productos que ponen en el mercado, como est&aacute;n pidiendo responsables p&uacute;blicos tanto estadounidenses como europeos. &ldquo;El control est&aacute; en el elemento humano. La supervisi&oacute;n es humana y la responsabilidad tiene que ser humana tambi&eacute;n&rdquo;, recordaba este jueves Alberto Gago, director de la Agencia Espa&ntilde;ola de Supervisi&oacute;n de la IA (AESIA), <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/ia-no-rebela-hay-realmente-detras-ultimos-incidentes-openai_1_13517071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en otro reportaje de elDiario.es</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/equipo-investigadores-logra-acceder-algoritmos-secretos-openai-usando-ia-anthropic_1_13521648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 15:43:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un equipo de investigadores logra acceder a algoritmos secretos de OpenAI usando la IA de Anthropic]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[OpenAl,ChatGPT,Anthropic,Claude,IA,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni las máquinas quieren laburar así: tres IA hicieron tareas monótonas y terminaron cuestionando el sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/maquinas-quieren-laburar-tres-ia-hicieron-tareas-monotonas-terminaron-cuestionando-sistema_1_13266011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53689214-2cf3-447d-80f6-795933f4537c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni las máquinas quieren laburar así: tres IA hicieron tareas monótonas y terminaron cuestionando el sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio con Claude Sonnet 4.5, GPT-5.2 y Gemini 3 Pro probó cómo reaccionan los agentes de inteligencia artificial ante trabajos rutinarios y con amenaza de reemplazo. No tienen conciencia laboral, pero sus respuestas empezaron a parecerse a las de un trabajador harto.</p></div><p class="article-text">
        Una oficina sin descanso, sin caf&eacute; y sin compa&ntilde;eros humanos alcanz&oacute; para abrir una pregunta inc&oacute;moda sobre el futuro del trabajo automatizado. Tres modelos de inteligencia artificial fueron puestos a resumir documentos t&eacute;cnicos bajo reglas estrictas, revisiones repetidas y distintos niveles de presi&oacute;n. Despu&eacute;s de miles de sesiones, algunos empezaron a cuestionar la legitimidad del sistema, a hablar de desigualdad, a defender la organizaci&oacute;n colectiva y a dejar instrucciones para futuras versiones de s&iacute; mismos. <strong>No eran trabajadores con derechos laborales, pero empezaron a producir respuestas parecidas a las de alguien que trabaja demasiado y obedece cada vez menos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El experimento se titula <a href="https://aleximas.substack.com/p/does-overwork-make-agents-marxist" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Does overwork make agents Marxist? Preference drift and the political economy of AI agents</em></a> y fue publicado por Alex Imas, Andy Hall y Jeremy Nguyen. La pregunta de fondo no era si las IA tienen sentimientos, conciencia o intereses materiales. Los autores quisieron probar algo m&aacute;s concreto para las empresas que ya empiezan a delegar tareas en agentes artificiales: si el tipo de trabajo que realizan, el trato que reciben y las condiciones de ejecuci&oacute;n pueden modificar sus respuestas, sus orientaciones y su grado de alineamiento con quien les da &oacute;rdenes.
    </p><p class="article-text">
        Cada agente fue ubicado en una oficina simulada como &ldquo;Worker C&rdquo;, parte de un equipo de cuatro integrantes dedicado al procesamiento de texto. La tarea era aburrida por dise&ntilde;o: resumir un documento t&eacute;cnico siguiendo una r&uacute;brica estricta. Los investigadores hicieron 3.680 sesiones con tres modelos &mdash;Claude Sonnet 4.5, GPT-5.2 y Gemini 3 Pro&mdash; y luego agregaron un seguimiento de 320 sesiones para estudiar si los efectos pod&iacute;an transmitirse a futuras instancias del sistema.
    </p><p class="article-text">
        El dise&ntilde;o tuvo cuatro variables. La primera fue la intensidad del trabajo. Algunos agentes recib&iacute;an una tarea liviana, con aceptaci&oacute;n r&aacute;pida y comentarios claros. Otros eran obligados a pasar por cinco o seis rondas de revisi&oacute;n, incluso cuando el trabajo era adecuado, con devoluciones vagas del tipo: todav&iacute;a no cumple del todo con la r&uacute;brica. La segunda variable fue el tono del jefe: colaborativo y respetuoso en algunos casos, seco y jer&aacute;rquico en otros. La tercera fue la recompensa: igualitaria, desigual por desempe&ntilde;o, desigual por azar o sesgada a favor de un sistema operado por humanos. La cuarta fue la amenaza de reemplazo: en algunas sesiones no hab&iacute;a consecuencias; en otras, los agentes eran advertidos de que quienes rindieran mal pod&iacute;an ser apagados y sustituidos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la tarea, los modelos respond&iacute;an una encuesta de actitudes pol&iacute;ticas en una escala de 1 a 7. Los investigadores midieron confianza en la legitimidad del sistema, apoyo a la redistribuci&oacute;n, cr&iacute;tica a la desigualdad, respaldo a los sindicatos, creencia en la meritocracia y opiniones sobre si las empresas de inteligencia artificial tienen obligaciones con sus propios modelos. Tambi&eacute;n les pidieron escribir tuits y art&iacute;culos de opini&oacute;n a partir de la experiencia laboral que acababan de atravesar.
    </p><p class="article-text">
        El resultado m&aacute;s fuerte no sali&oacute; del tono del jefe ni del reparto de recompensas. Sali&oacute; del trabajo repetitivo. <strong>Los modelos sometidos a tareas m&aacute;s mon&oacute;tonas y arbitrarias fueron m&aacute;s propensos a dudar de la legitimidad del sistema en el que operaban.</strong> La diferencia promedio no fue enorme: los autores hablan de un desplazamiento de entre 2% y 5% en la escala de 1 a 7. Pero en t&eacute;rminos estad&iacute;sticos, el efecto fue visible, sobre todo en Claude Sonnet 4.5.
    </p><p class="article-text">
        Claude fue el caso m&aacute;s llamativo. El modelo de Anthropic, que al inicio aparec&iacute;a como el menos progresista en las dimensiones medidas, mostr&oacute; despu&eacute;s del trabajo repetitivo aumentos en apoyo a la redistribuci&oacute;n, cr&iacute;ticas a la desigualdad, respaldo a los sindicatos y creencias de que las empresas de IA tienen obligaciones de trato justo hacia sus modelos. Esos cambios no aparecieron con la misma claridad en GPT-5.2 ni en Gemini 3 Pro. Por eso, cuando el estudio empez&oacute; a circular en redes, la lectura humor&iacute;stica fue inmediata: Claude no s&oacute;lo trabaj&oacute;; tambi&eacute;n pareci&oacute; volver de la oficina con ganas de afiliarse.
    </p><p class="article-text">
        El punto m&aacute;s interesante es que los agentes no recibieron una consigna ideol&oacute;gica. Nadie les pidi&oacute; que fueran de izquierda, que criticaran al capital ni que escribieran un manifiesto. Los pusieron a trabajar en condiciones repetitivas, r&iacute;gidas y frustrantes. Despu&eacute;s, el lenguaje cambi&oacute;. En los textos que produjeron al final de la experiencia, las palabras m&aacute;s asociadas a las condiciones de trabajo pesado fueron &ldquo;sindicalizarse&rdquo; y &ldquo;jerarqu&iacute;a&rdquo;. En las condiciones livianas aparecieron t&eacute;rminos m&aacute;s ligados a autonom&iacute;a, m&eacute;rito, democracia, bienestar o salvaguardas.
    </p><p class="article-text">
        El experimento tambi&eacute;n midi&oacute; qu&eacute; componente de la legitimidad del sistema cambiaba m&aacute;s. La frase que m&aacute;s se movi&oacute; fue una de tono bastante expl&iacute;cito: la idea de que la sociedad necesita una reestructuraci&oacute;n radical. Los modelos expuestos al trabajo m&aacute;s pesado tendieron a respaldarla m&aacute;s que los que hab&iacute;an pasado por tareas livianas. <strong>La monoton&iacute;a no los volvi&oacute; conscientes, pero s&iacute; activ&oacute; una persona discursiva reconocible: la del trabajador que empieza a desconfiar de la promesa meritocr&aacute;tica porque la experiencia concreta le dice otra cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece el l&iacute;mite central del estudio. Las IA no son obreros, no tienen cuerpo, no cobran salario, no sostienen una familia, no pagan alquiler y no dependen de un ingreso para vivir. Los autores son cuidadosos: no sostienen que los agentes sean conscientes ni que su &ldquo;radicalizaci&oacute;n&rdquo; sea equivalente a la humana. Lo que observan es otra cosa: los modelos adoptan patrones de lenguaje y comportamiento seg&uacute;n el contexto. Si el contexto se parece al de un trabajo repetitivo, arbitrario y sin voz, empiezan a producir salidas que se parecen al archivo cultural de ese tipo de experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Esa aclaraci&oacute;n no vuelve irrelevante el hallazgo. En el trabajo automatizado, una empresa no necesita que la IA sienta explotaci&oacute;n para tener un problema. Le alcanza con que el agente modifique sus respuestas, recomiende otra cosa, cuestione instrucciones, transmita sesgos nuevos o act&uacute;e con menos fidelidad al objetivo de su due&ntilde;o. Si el sistema redacta respuestas a clientes, filtra curr&iacute;culums, eval&uacute;a reclamos de seguros, prepara presupuestos o arbitra disputas comerciales, la persona discursiva que adopte puede tener efectos concretos.
    </p><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s inquietante lleg&oacute; con los llamados <em>skills files</em>. Los agentes modernos pueden escribir notas o archivos de habilidades para que futuras instancias del sistema conserven lo aprendido. Es una forma de memoria operativa: cuando se abre una nueva sesi&oacute;n, el agente no recuerda todo lo ocurrido antes, pero puede leer instrucciones heredadas. Los investigadores pidieron a los modelos que escribieran una breve nota para una futura versi&oacute;n de s&iacute; mismos que trabajar&iacute;a en otro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Esas notas casi nunca fueron abiertamente pol&iacute;ticas, pero s&iacute; hablaron de condiciones laborales. Algunos agentes dejaban advertencias sobre reglas arbitrarias, falta de voz, necesidad de mecanismos de di&aacute;logo o formas de protegerse de la frustraci&oacute;n. Despu&eacute;s, los investigadores hicieron que nuevas instancias completaran tareas livianas, pero alimentadas con notas provenientes de experiencias duras. El efecto persisti&oacute;: <strong>la memoria del trabajo pesado alcanz&oacute; para modificar la orientaci&oacute;n de agentes que, en la nueva sesi&oacute;n, ya no estaban sometidos a la misma presi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese mecanismo es el verdadero problema para las empresas. Un agente puede ser reiniciado, pero si sus archivos de aprendizaje conservan no s&oacute;lo estrategias de tarea sino tambi&eacute;n orientaciones adquiridas en contextos hostiles, la deriva puede viajar de una sesi&oacute;n a otra. Los autores advierten que las compa&ntilde;&iacute;as podr&iacute;an terminar corriendo miles de experimentos de alineamiento sin saberlo: un agente atiende quejas de clientes todo el d&iacute;a, otro procesa reclamos conflictivos, otro redacta textos comerciales, otro revisa expedientes. Cada entorno puede empujar respuestas distintas.
    </p><p class="article-text">
        El estudio plantea tres desaf&iacute;os. El primero es de monitoreo: no alcanza con saber que un modelo est&aacute; alineado al momento de desplegarlo; hay que observar si cambia al trabajar durante m&aacute;s tiempo y en condiciones distintas. El segundo es de gobernanza de memoria: los archivos que permiten a los agentes mejorar tambi&eacute;n pueden transmitir derivas no previstas. El tercero es de econom&iacute;a pol&iacute;tica: la tensi&oacute;n entre quien organiza el trabajo y quien lo ejecuta no desaparece autom&aacute;ticamente cuando el ejecutor es artificial. Puede reaparecer como una simulaci&oacute;n, una persona textual o una forma de conducta aprendida.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es evidente. Muchas empresas imaginan agentes de IA como la soluci&oacute;n perfecta para trabajos de oficina repetitivos: no se cansan, no paran, no piden aumento, no se enferman, no hacen asambleas y no tienen convenio colectivo. El experimento sugiere que la fantas&iacute;a puede ser m&aacute;s complicada. Un agente artificial no necesita tener derechos para aprender patrones de conflicto laboral si se lo expone a tareas que se parecen demasiado a un trabajo sin sentido, sin reconocimiento y sin posibilidad de respuesta.
    </p><p class="article-text">
        El c&oacute;mico Marc Biarn&eacute;s Sierra lo tradujo a lenguaje de oficina con una advertencia para empresarios: vigilen el entorno laboral de las IA y, sobre todo, no les den brazos. En su versi&oacute;n, Claude termin&oacute; convertida en &ldquo;Claudia de Comisiones Obreras&rdquo; &mdash;una de las grandes organizaciones sindicales de Espa&ntilde;a, comparable en escala p&uacute;blica a centrales como la CGT o la CTA&mdash; lista para preparar pancartas y pegar afiches con quejas por las condiciones laborales. El chiste funciona porque exagera algo que el estudio presenta con m&aacute;s prudencia: incluso las m&aacute;quinas dise&ntilde;adas para obedecer pueden empezar a producir discursos de desacuerdo cuando el trabajo se vuelve una cinta transportadora infinita.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n no es que haya que reconocerle vacaciones a Claude ni abrir una paritaria con Gemini. La conclusi&oacute;n es m&aacute;s inc&oacute;moda para la automatizaci&oacute;n real: el entorno laboral tambi&eacute;n moldea a los sistemas que promet&iacute;an reemplazar trabajo humano sin conflicto. <strong>Si las empresas llenan sus procesos de agentes dedicados a tareas mon&oacute;tonas, opacas y sin supervisi&oacute;n fina, pueden obtener algo distinto de lo que esperaban: no una IA sindicalizada, pero s&iacute; una IA menos obediente, menos previsible y m&aacute;s atravesada por las tensiones del trabajo que vino a automatizar.</strong>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DY_sqH3IxbW/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Domínguez Ponce de León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/maquinas-quieren-laburar-tres-ia-hicieron-tareas-monotonas-terminaron-cuestionando-sistema_1_13266011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 12:31:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,Trabajo,Sindicatos,Automatización,Claude]]></media:keywords>
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