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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Iván Cepeda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ivan-cepeda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Iván Cepeda]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/claves-victoria-candidato-extrema-derecha-colombia-pasar-segunda-vuelta_129_13267403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dd878e6-f33e-49a3-a798-0ddd473708ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves de la victoria del candidato de extrema derecha en Colombia y qué puede pasar en la segunda vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Iván Cepeda, el candidato de izquierda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad. La cicatriz visible es que no movilizó a su propio electorado y la oportunidad es que parte del apoyo de De la Espriella es pragmático y puede moverse.</p><p class="subtitle">Qué legado social y político deja el primer gobierno de izquierdas de la historia de Colombia
</p></div><p class="article-text">
        Algo ya se ven&iacute;a cociendo en Colombia desde hace cuatro a&ntilde;os. En mayo de 2022, un ingeniero septuagenario millonario y exc&eacute;ntrico llamado Rodolfo Hern&aacute;ndez irrumpi&oacute; en la primera vuelta presidencial con casi seis millones de votos y estuvo a tres puntos de alcanzar el poder. Lo llamaron el &ldquo;Trump colombiano&rdquo;. Pero qued&oacute; descartado por sus excesos verbales y sus enredos judiciales a pesar de haber enarbolado la lucha anticorrupci&oacute;n como bandera de campa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos creyeron que era una simple anomal&iacute;a. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, un abogado penalista de extrema derecha de 47 a&ntilde;os y sin experiencia pol&iacute;tica llamado <strong>Abelardo De la Espriella</strong> hizo lo mismo, pero con 10 millones de apoyos y ganando la primera vuelta al favorito y candidato del oficialismo de izquierda <strong>Iv&aacute;n Cepeda</strong>. &iquest;C&oacute;mo se explica?
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s furor que ideolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Colombia no llega hasta ac&aacute; sola. La izquierda sigue en el poder en M&eacute;xico, Brasil y Uruguay, pero al mismo tiempo emerge una nueva derecha que avanza all&iacute; donde el descontento cala m&aacute;s hondo: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y Bukele en El Salvador como una franquicia de exportaci&oacute;n. Colombia, por el momento, tard&oacute; en sumarse a esa tendencia. <strong>El progresismo gobern&oacute; los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os y sigue siendo una fuerza pol&iacute;tica importante, con algo m&aacute;s de nueve millones y medio de votos. Pero el domingo no gan&oacute; la primera vuelta, ni siquiera con el empuje del presidente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El de De la Espriella no se trata de un fen&oacute;meno ideol&oacute;gico en sentido cl&aacute;sico. Es algo m&aacute;s visceral y m&aacute;s difuso. El polit&oacute;logo <strong>Camilo Cruz</strong> lo resume as&iacute;: la fractura entre quienes dependen del Estado y quienes aprendieron a prescindir de &eacute;l. En Colombia, esa brecha tiene un rostro concreto: la mitad de la fuerza laboral trabaja en la econom&iacute;a informal, entre ellos miles de abogados, m&eacute;dicos o ingenieros que en otros pa&iacute;ses entrar&iacute;an en la categor&iacute;a de aut&oacute;nomos. Es decir, un segmento de profesionales independientes, ajeno a las estructuras estatales y desconfiado de su burocracia. Y, sobre todo, de sus promesas. El cuatrienio del gobierno de Petro los alej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y De la Espriella supo leerlos cuando nadie m&aacute;s lo hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El abogado sigui&oacute; el guion utilizado por varios candidatos de la derecha radical desde finales de los a&ntilde;os 80: explotar la condici&oacute;n de &ldquo;outsider&rdquo; &mdash;cercano siempre al poder, nunca dentro de &eacute;l&mdash; para encarnar el hartazgo ciudadano y presentarse como el &uacute;nico salvador del &ldquo;abismo petrista&rdquo; o, en su defecto, del &ldquo;comunismo hispanoamericano&rdquo;. Mientras tanto,  presume de su fortuna en redes sociales, mostrado sus vuelos en jet privado, su Rolls-Royce Phantom y pasa largas temoradas en sus casas de Miami, Bogor&aacute; y la campi&ntilde;a toscana.
    </p><h2 class="article-text">El contexto regional</h2><p class="article-text">
        Hay una explicaci&oacute;n estructural a la victoria de De la Espriella. &ldquo;Colombia ha entrado en la din&aacute;mica latinoamericana&rdquo;, explica la analista <strong>Nadia P&eacute;rez Guevara</strong>. &ldquo;Debido a la existencia del conflicto armado interno, estuvimos un poco ajenos a las olas y a los debates regionales. Ahora no. Los temas relacionados con la violencia, la distribuci&oacute;n de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la guerra organiz&oacute; la pol&iacute;tica colombiana. La posici&oacute;n frente a las guerrillas o la paz movilizaba al electorado. Cuando esa l&oacute;gica empez&oacute; a disolverse, qued&oacute; libre un espacio que De la Espriella ocup&oacute; con otro lenguaje: seguridad urbana, antipol&iacute;tica, informalidad y valores conservadores. El mismo idioma que Milei habla en Buenos Aires o que Trump esgrime en Washington.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Colombia entra a la dinámica latinoamericana [...] Los temas relacionados con la violencia, la distribución de la tierra y los derechos humanos ya no son ejes prioritarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia Pérez Guevara</span>
                                        <span>—</span> Analista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hundimiento del uribismo</h2><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo <strong>Yann Basset</strong>, de la Universidad del Rosario, asegura que hay cierta continuidad en la historia de hace cuatro a&ntilde;os con la candidatura del ingeniero Rodolfo Hern&aacute;ndez, condenado por corrupci&oacute;n en marzo de 2024 y fallecido en septiembre del mismo a&ntilde;o. &ldquo;En ambos casos [con Abelardo] se nota un vac&iacute;o de liderazgo de la derecha tradicional en el contexto posturibista. [El expresidente &Aacute;lvaro] Uribe sigue siendo una figura importante, pero ya no alcanza a ser el l&iacute;der hegem&oacute;nico que fue hace 20 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma, <strong>Paloma Valencia</strong> se mantuvo leal a su mentor pol&iacute;tico, se pleg&oacute; sin fisuras al expresidente y busc&oacute; atraer al electorado de centro con su f&oacute;rmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, un tecn&oacute;crata de perfil moderado. Sin embargo, la uni&oacute;n no cuaj&oacute;: el Centro Democr&aacute;tico pas&oacute; de 3,2 millones de sufragios en las primarias de marzo a 1,6 millones este domingo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y ahora qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        De la Espriella supo leer la coyuntura pol&iacute;tica. Se lanz&oacute; con un programa de apenas tres p&aacute;ginas y consigui&oacute; movilizar a un electorado que llevaba a&ntilde;os esperando un discurso de extrema derecha sin complejos. Pero Basset matiza: no todo su apoyo es ideol&oacute;gico. &ldquo;En la &uacute;ltima semana, la gente se dej&oacute; llevar por una especie de voto &uacute;til a la derecha que termin&oacute; de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragm&aacute;tico de una derecha m&aacute;s tradicional que se acab&oacute; volcando hacia &eacute;l&rdquo;. As&iacute;, el tambi&eacute;n apodado Tigre llega a la segunda vuelta del 21 de junio con una coalici&oacute;n m&aacute;s heterog&eacute;nea de lo que parece. Es una fortaleza, pero tambi&eacute;n una fragilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la última semana, la gente se dejó llevar por una especie de voto útil a la derecha que terminó de hundir a Valencia. Hay mucho voto pragmático de una derecha más tradicional que se acabó volcando hacia él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yann Basset</span>
                                        <span>—</span> Politólogo de la Universidad del Rosario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de su buen resultado hay dos apoyos que los expertos apenas empiezan a cartografiar: los j&oacute;venes conservadores de TikTok y otras redes sociales, y las iglesias evang&eacute;licas. &ldquo;Son j&oacute;venes que, por el acceso a la informaci&oacute;n v&iacute;a digital, han mirado hacia la derecha y hacia principios conservadores&rdquo;, explica P&eacute;rez Guevara. Este es, quiz&aacute;s, un matiz importante para quienes daban por hecho que todos los manifestantes que salieron a la calle durante el paro y el estallido social de 2021 estaban con la izquierda petrista. Al parecer, una parte de esa misma generaci&oacute;n conect&oacute; con el universo global de Trump y deposit&oacute; su vot&oacute; por el Tigre.
    </p><p class="article-text">
        El segundo bloque es a&uacute;n m&aacute;s silencioso. &ldquo;Las iglesias cristianas nunca hab&iacute;an logrado consolidarse como fuerza pol&iacute;tica en Colombia. Ahora s&iacute; lo hacen de manera abierta&rdquo;, analiza P&eacute;rez Guevara. De hecho, el jefe de debate de la Espriella es Jaime Andr&eacute;s Beltr&aacute;n, pastor cristiano e hijo de uno de los l&iacute;deres evang&eacute;licos m&aacute;s influyentes de Santander, en el noreste del pa&iacute;s. Y el propio De la Espriella, que en otros tiempos se declaraba ateo, lleg&oacute; a esta campa&ntilde;a rezando en p&uacute;blico. Las estructuras eclesi&aacute;sticas hicieron el resto del trabajo territorial que su movimiento Firmes por la Patria, con apenas un a&ntilde;o en pol&iacute;tica, no pod&iacute;a hacer solo.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Iv&aacute;n Cepeda llega a la segunda vuelta con una herida y una oportunidad, tras sembrar en la jornada electoral la duda sobre los resultados y rectificar al d&iacute;a siguiente. &ldquo;No hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensi&oacute;n o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades&rdquo;, reconoci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La cicatriz visible es que no moviliz&oacute; a su propio electorado de izquierda. &ldquo;Hay un hueco de al menos un mill&oacute;n de votos recuperables solo en Bogot&aacute;&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el domingo por la noche, durante un debate en YouTube, el polit&oacute;logo <strong>Ricardo Garc&iacute;a Duarte</strong>, exrector de la Universidad Distrital. &ldquo;Tambi&eacute;n en el Caribe y en el Valle del Cauca, donde hace cuatro a&ntilde;os la izquierda tuvo una votaci&oacute;n muy considerable&rdquo;. La oportunidad: parte del apoyo de De la Espriella es pragm&aacute;tico y puede moverse. 
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Duarte advierte que para cambiar el rumbo Cepeda debe modificar su discurso. Cita un ejemplo: la izquierda no puede quedarse en la letan&iacute;a de las negociaciones de paz. El experto sugiere que, tras los fallos de la pol&iacute;tica de Paz Total de Petro, debe garantizar seguridad y combinar la negociaci&oacute;n con la coerci&oacute;n institucional. 
    </p><p class="article-text">
        La polit&oacute;loga Nadia P&eacute;rez Guevara interpreta el triunfo de De la Espriella, por su parte, como un fen&oacute;meno multiclase que agrupa no solo a votantes afines a la ultraderecha, sino tambi&eacute;n a desafectos y ciudadanos c&iacute;nicos frente a la pol&iacute;tica y la democracia. Media Colombia llevaba ya algunos a&ntilde;os acumulando el descontento. Y el domingo en la noche, por primera vez, alguien lo tradujo en victoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 09:21:26 +0000]]></pubDate>
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