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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sectas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sectas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sectas]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/creia-iba-salvar-planeta-actriz-juego-tronos-unio-secta-bienestar-perdio-cabeza_1_13312553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4996caad-2fa6-44c5-87e0-22faa0272476_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz Hannah Murray consiguió un papel en la exitosa serie de televisión ‘Skins’ a los 17 años y luego protagonizó la épica fantástica de HBO. Acaba de publicar unas memorias en las que cuenta cómo se sintió atraída por una misteriosa comunidad espiritual y terminó internada en un centro psiquiátrico.</p></div><p class="article-text">
        Al menos una vez a la semana, Hannah Murray tiene un pensamiento abrumador: &ldquo;&iexcl;Gracias a Dios que ya no act&uacute;o!&rdquo;. Puede estar subiendo las escaleras con una taza en la mano, o sentada en su escritorio abriendo la notebook, sacando una cazuela del horno o paseando por la calle principal del pueblo del este de Inglaterra, donde vive ahora. El pensamiento llega acompa&ntilde;ado de lo que ella describe como una especie de alivio f&iacute;sico total. Intenta aferrarse a esta sensaci&oacute;n de &ldquo;ya no soy actriz&rdquo; porque, seg&uacute;n dice, al mismo tiempo siente &ldquo;una verdadera oleada de alegr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es solo porque ya no tenga que desnudarse ante la c&aacute;mara, aunque hubo muchas de esas escenas, empezando por Cassie, a quien interpret&oacute; a los 17 a&ntilde;os en la exitosa serie <em>Skins </em>del canal E4, casi siempre en ropa interior. Tampoco es porque no tenga que lidiar con la atenci&oacute;n constante sobre su peso, porque tambi&eacute;n hubo mucho de eso, acompa&ntilde;ado siempre de preguntas de periodistas: &iquest;era anor&eacute;xica en la vida real? &iquest;A sus padres les preocupaba su peso? Y no es porque no la reconozcan en todas partes, como le ocurri&oacute; despu&eacute;s de interpretar a Gilly en Game of Thrones, con hombres adultos montando en c&oacute;lera si no les firmaba aut&oacute;grafos o se hac&iacute;a un <em>selfie </em>con ellos. Tampoco se trata de tener que negociar qu&eacute; partes de su cuerpo aceptar&aacute; mostrar por contrato. Ni de lidiar con la euforia de conseguir un gran papel seguida inmediatamente de la decepci&oacute;n de terminar el rodaje solo para volver a la rutina de las audiciones y que le digan: &ldquo;Por favor, and&aacute; bien arreglada. Tienen que creerse que Benedict Cumberbatch podr&iacute;a sentirse atra&iacute;do por ti&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es una mezcla de todas estas cosas. Adem&aacute;s del estilo de vida, el alcohol, las drogas, el sexo imprudente (una vez se llev&oacute; a un doble de Kurt Cobain a un ba&ntilde;o en un club nocturno de Detroit simplemente porque, s&iacute;, se parec&iacute;a al cantante de Nirvana, fallecido hace mucho tiempo). Sabe que todo era desesperaci&oacute;n, un intento de sentirse especial. &ldquo;Ese era un factor importante de ser actriz: ser elegida para un papel te hace sentir incre&iacute;blemente especial. Pero solo dura lo que dura ese proyecto. Estaba en este bucle en el que me preguntaba incesablemente, '&iquest;D&oacute;nde est&aacute; eso que me har&aacute; sentir especial para siempre?'&rdquo; Intent&oacute; leer obras de la secci&oacute;n de crecimiento personal de la librer&iacute;a, &mdash;la droga de iniciaci&oacute;n, como llama ir&oacute;nicamente a esos libros ahora&mdash;. Prob&oacute; la meditaci&oacute;n, diarios de gratitud y hasta tuvo dos psicoanalistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">‘The Make-Believe’, una exploración franca y a menudo bañada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llevó de cabeza al “lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En vista de todo esto, quiz&aacute;s no sorprenda que, a los 27 a&ntilde;os, Murray se viera envuelta en una secta del bienestar. Una secta tan absurda, en retrospectiva, que su l&iacute;der posaba con un collar de s&iacute;mbolos m&iacute;sticos y un enorme vaso de Starbucks. Promet&iacute;a sabidur&iacute;a y algo especial, pero le cost&oacute; miles de d&oacute;lares. Sin embargo, mucho peor fue el da&ntilde;o que caus&oacute; a su salud mental. <strong>Murray sufri&oacute; un episodio psic&oacute;tico tan grave que tuvo que ser ingresada en una unidad psiqui&aacute;trica especializada</strong>. Posteriormente, un psiquiatra le diagnostic&oacute; <strong>trastorno bipolar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los nueve a&ntilde;os que pasaron desde entonces, Murray intent&oacute; comprender qu&eacute; ocurri&oacute;. Principalmente, anotando todo lo que recordaba de aquella d&eacute;cada intensa, revisando mensajes de texto, notas, pel&iacute;culas y hablando con amigos. El resultado es su memoria autobiogr&aacute;fica&nbsp;&lsquo;The Make-Believe&rsquo;, una exploraci&oacute;n franca y a menudo ba&ntilde;ada de humor negro sobre la convergencia del hedonismo con la industria de la autoayuda que la llev&oacute; de cabeza al &ldquo;lado oscuro del mundo del bienestar y la espiritualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Murray es m&aacute;s conocida por <em>Skins </em>(tres temporadas) y Game of Thrones (cinco temporadas), tambi&eacute;n trabaj&oacute; en una gran cantidad de papeles en cine, televisi&oacute;n y teatro que explotaban su vulnerabilidad, su crudeza innata y algo inefable que la hac&iacute;a fascinante de ver. Entre ellos, destacan la pel&iacute;cula sobre el suicidio adolescente <em>Bridgend</em> (2015), por la que gan&oacute; tres premios a la mejor actriz; el largometraje estadounidense sobre los disturbios raciales <em>Detroit </em>(2017); y la obra sobre la Familia Manson <em>Charlie Says</em> (2018). Adem&aacute;s, se gradu&oacute; con una licenciatura en Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sentada frente a m&iacute; en una cafeter&iacute;a del Teatro Barbican, en Londres, luce radiante, con el pelo casta&ntilde;o peinado con raya al medio y la camisa abierta sobre un top de rayas brillantes. Las dos latas de agua con gas que pidi&oacute; est&aacute;n sobre la mesa cuando me siento. Casi siempre tiene las manos escondidas en el regazo, pero de vez en cuando, al recordar alg&uacute;n dato o an&eacute;cdota, se enrosca mechones de pelo entre los dedos. La ciudad de provincias, la cocina, la escritura: todo eso forma parte de la Murray de 36 a&ntilde;os que no bebe ni fuma, que ya no act&uacute;a ni forma parte de la &eacute;lite.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buscaba algo que me arreglara por completo, una varita mágica o una solución milagrosa
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora se mantiene alejada del mundo del bienestar. &ldquo;Incluso las cosas m&aacute;s suaves pueden resultar bastante angustiantes. Ya no medito. No entrar&iacute;a en una tienda de piedras preciosas. No hago yoga, porque no s&eacute; qu&eacute; podr&iacute;a surgir que me parezca demasiado esot&eacute;rico para lo que puedo tolerar. Pero ahora me doy cuenta de lo extendido que est&aacute;. De la frecuencia con la que desconocidos te lo ofrecen como remedio. Dec&iacute;s: &rdquo;No duermo bien&ldquo;, y te preguntan: &rdquo;&iquest;Probaste la meditaci&oacute;n?&ldquo;. Est&aacute; en todas partes, vista como una soluci&oacute;n intr&iacute;nsecamente positiva. Y existen versiones inofensivas o positivas. Pero como yo buscaba algo que me curara por completo, una varita m&aacute;gica o una soluci&oacute;n milagrosa, la promesa me resultaba seductora y adictiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En general, &ldquo;no se reflexiona lo suficiente sobre el bienestar&rdquo;, afirma Murray, &ldquo;sobre todo en lo que respecta a su transformaci&oacute;n en una industria&rdquo;. La actriz cuenta que era una joven vulnerable y que vio c&oacute;mo otros j&oacute;venes en su misma situaci&oacute;n apostaban su felicidad a lo que result&oacute; ser una secta perniciosa y explotadora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La actriz durante una sesión fotográfica en el Festival de Cine de Venecia de 2018.                            </span>
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        Hablemos entonces de la secta. Ella prefiere no nombrarla, simplemente se refiere a ella como la organizaci&oacute;n. En el libro describe lo f&aacute;cil que fue caer en la trampa &mdash;poco a poco, a lo largo de varios meses&mdash; y pide a quienes se creen inmunes que recuerden todas las veces que se sintieron tentados por una soluci&oacute;n r&aacute;pida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es f&aacute;cil pensar 'eso nunca me pasar&iacute;a a m&iacute;&rsquo;, pero no nos hacemos ning&uacute;n un favor al decirlo, porque no lo sabemos. No ten&iacute;a ni idea de que iba a pasar por nada de lo que describo en el libro. Habr&iacute;a dado por hecho que no me pasar&iacute;a, que estaba a salvo. Ten&iacute;a buena educaci&oacute;n, proven&iacute;a de una familia de clase media; todo deber&iacute;a haber estado bien. Pensaba: &lsquo;Soy inteligente. Tomo buenas decisiones&rsquo;. Pues bien, tom&eacute; decisiones terribles. Pero es importante entender por qu&eacute; la gente hace estas cosas, en lugar de pensar: &lsquo;Deben ser idiotas&rsquo; o &lsquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser tan est&uacute;pido?&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su primer contacto con la organizaci&oacute;n fue a trav&eacute;s de una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo; llamada Grace*. Su entrenador personal se la hab&iacute;a presentado en el set de &lsquo;Detroit&rsquo;, donde actu&oacute; junto a John Boyega, Will Poulter y Kaitlyn Dever. La pel&iacute;cula fue dirigida por la ganadora del Oscar Kathryn Bigelow, a quien Murray admiraba profundamente. Aun as&iacute;, el tema era &ldquo;violento y oscuro&rdquo;, la historia real de tres hombres negros asesinados por la polic&iacute;a durante las protestas de 1967. Murray interpreta a Julie, una joven de 18 a&ntilde;os de Ohio, golpeada con una pistola, interrogada y agredida sexualmente por polic&iacute;as blancos. 
    </p><p class="article-text">
        La actriz se mantuvo delgada durante el rodaje, haciendo flexiones para aumentar su ritmo card&iacute;aco antes de cada escena intensa. Un profesor de actuaci&oacute;n la hab&iacute;a animado a &ldquo;abrirse&rdquo; de una manera &ldquo;casi cham&aacute;nica&rdquo;. Luego lleg&oacute; la escena en la que se rasgaba el vestido. &ldquo;Mis pechos quedaron expuestos a la c&aacute;mara. Los cubr&iacute; inmediatamente con los brazos. Luego lo repetimos todo... Tantas veces que perd&iacute; la cuenta&rdquo;. Seg&uacute;n narra, cada vez &ldquo;el coraz&oacute;n me lat&iacute;a con fuerza. Sent&iacute;a dolor en el est&oacute;mago y el pecho. Los nervios me ard&iacute;an. Temblaba de adrenalina&rdquo;. Sab&iacute;a que no era real. Pero al mismo tiempo, le resultaba traum&aacute;tico. La atormentaban las pesadillas. Cuando despertaba por la noche, corr&iacute;a al ba&ntilde;o a vomitar. As&iacute; se sent&iacute;a cuando conoci&oacute; a Grace, una &ldquo;sanadora energ&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Grace le pregunt&oacute; a Murray si pod&iacute;an hablar. Y Murray ten&iacute;a mucho que decir. Era, de todos modos, una persona que siempre se desahogaba &mdash;la t&iacute;pica chica que en las fiestas contaba la historia de su vida para conectar con la gente&mdash; y le gustaban las conversaciones &iacute;ntimas. Le habl&oacute; a Grace sobre &lsquo;Detroit&rsquo;, sobre la actuaci&oacute;n, sobre la presi&oacute;n de sentirse feliz y afortunada &mdash;dada su vida de glamour y &eacute;xito&mdash;, la tensi&oacute;n de no quejarse nunca, especialmente en el &aacute;mbito profesional, incluso si le ped&iacute;an que filmara semidesnuda en Nueva York a -9 &deg;C, o en una playa galesa con vientos de 72 km/h y fiebre. Tambi&eacute;n le habl&oacute; de los compa&ntilde;eros de reparto arrogantes que no se hab&iacute;an aprendido sus di&aacute;logos, los directores crueles, los agentes de casting entrometidos. Se desahog&oacute; sobre su vida, su familia, sus mayores tristezas. Y Grace le escuch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le recomend&oacute; entonces que probase sesiones de reiki con ella y lleg&oacute; a ofrecerle algo m&aacute;s, algo &ldquo;para quienes quieren abordar sus problemas y resolverlos&rdquo;. Y eso sonaba justo a lo que buscaba Murray. La &ldquo;sanadora&rdquo; le present&oacute; a una lectora de cartas y, tras pagar 150 d&oacute;lares, Murray recibi&oacute; una sesi&oacute;n de &ldquo;sanaci&oacute;n&rdquo;. Despu&eacute;s, Grace le habl&oacute; a Murray de un curso que pod&iacute;a tomar para aprender las herramientas necesarias para ayudarse a s&iacute; misma. Como alguien del rodaje se la hab&iacute;a presentado, Murray pens&oacute; que Grace era de fiar.
    </p><p class="article-text">
        Siendo sincera, Grace reconoce que hubo momentos en que ni ella misma se entend&iacute;a. Hablaba de traer &ldquo;luz&rdquo; a su cuerpo y de c&oacute;mo pod&iacute;a activar su &ldquo;ADN espiritual&rdquo; usando herramientas &ldquo;poderosas y ancestrales&rdquo;. Atrapada por el entusiasmo de Grace, Murray opt&oacute; por dejar de lado esos momentos, como &ldquo;decidir&iacute;a dejar de lado, pasar por alto o ignorar tantas peque&ntilde;as cosas&rdquo; en los meses siguientes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Grace le dio un pequeño frasco de gotas. Murray no tiene ni idea de qué eran. “Probablemente nada más que agua, en un bonito envase, inofensivamente inútil, engañosamente cara”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por alguna raz&oacute;n &mdash;probablemente agotamiento, posiblemente los primeros s&iacute;ntomas de un episodio bipolar&mdash; la sesi&oacute;n de sanaci&oacute;n de Grace le pareci&oacute; m&aacute;gica y Murray experiment&oacute; una liberaci&oacute;n total. Antes de irse, Grace le dio un peque&ntilde;o frasco de gotas, recalcando lo importantes que eran, c&oacute;mo la ayudar&iacute;an con el &ldquo;proceso (&hellip;) para limpiar las cosas&rdquo;. Murray no tiene ni idea de qu&eacute; eran. &ldquo;Probablemente nada m&aacute;s que agua, en un bonito envase, inofensivamente in&uacute;til, enga&ntilde;osamente cara&rdquo;. Esa noche durmi&oacute; 14 horas.
    </p><p class="article-text">
        Grace tambi&eacute;n le hab&iacute;a dado a Murray los datos de contacto de una mujer en Londres. Cuando regres&oacute; de Estados Unidos &mdash;v&iacute;a Los &Aacute;ngeles, donde asisti&oacute; a un concierto de Beyonc&eacute;, hizo una audici&oacute;n para interpretar a Janis Joplin y a los premios Emmy, y luego fue a Belfast para dos d&iacute;as de rodaje de Game of Thrones&mdash; estaba destrozada. La recibi&oacute; Siobhan, una mujer extra&ntilde;a, algo aturdida y distante, que tambi&eacute;n llevaba el collar m&iacute;stico. Siobhan le explic&oacute; lo que aprender&iacute;a en clase: los rituales, las rutinas, las maneras de protegerse de la energ&iacute;a de otras personas, y Murray le entreg&oacute; 700 libras &mdash;unos 810 euros&mdash;, el primero de muchos pagos. Mirando hacia atr&aacute;s, no describe a Siobhan como una estafadora, sino m&aacute;s bien como una &ldquo;creyente sincera e ingenua&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La clase, a la que tambi&eacute;n asisti&oacute; un conductor de Uber al que Siobhan hab&iacute;a contratado para un traslado al aeropuerto, requer&iacute;a imaginaci&oacute;n. En un momento dado, le pidieron a Murray que resumiera la sensaci&oacute;n de &ldquo;aferrarse a pilares de luz&rdquo;. Se sorprendi&oacute; al sentir algo casi s&oacute;lido en sus manos, pero hoy recuerda que su trabajo en aquel entonces implicaba &ldquo;la capacidad de sumergirse en cosas fant&aacute;sticas, como el trabajo de efectos especiales CGI en &lsquo;Game of Thrones&rsquo;, donde miraba una pelota de tenis e imaginaba que era un lobo gigante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siobhan describe rituales cham&aacute;nicos y cabal&iacute;sticos, santuarios y chakras, ba&ntilde;os de sal y c&iacute;rculos m&aacute;gicos, yoes superiores y gu&iacute;as espirituales. Habla de una verdadera alma gemela, algo que Murray, bisexual y abierta al poliamor, encontr&oacute; un poco inc&oacute;modo y anticuado, pero que, una vez m&aacute;s, pas&oacute; por alto. Cada clase abr&iacute;a un camino de progresi&oacute;n hacia otra clase o curso, que promet&iacute;a m&aacute;s respuestas, m&aacute;s formas de autosanaci&oacute;n y autoprotecci&oacute;n, pero a un precio. Murray qued&oacute; enganchada; quer&iacute;a seguir ese camino. Quer&iacute;a ser una &ldquo;Guerrera&rdquo;, lo cual era posible si tomaba los cursos llamados Maestra Ritual Novata, Maestra Ritual Aprendiz y Maestra Ritual Magus Hermeticus. &ldquo;Quer&iacute;a ir cada vez m&aacute;s lejos, tan lejos como se pudiera llegar&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Murray era tan ingenua y confiada que no buscó información sobre la organización en internet. De haberlo hecho, habría leído relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Murray era tan ingenua y confiada que no busc&oacute; informaci&oacute;n sobre la organizaci&oacute;n en internet. De haberlo hecho, habr&iacute;a le&iacute;do testimonios delirantes de sus seguidores, as&iacute; como relatos escalofriantes de estafas financieras y espirituales. Habr&iacute;a descubierto que funcionaba como una pir&aacute;mide y que escalarla la despojar&iacute;a de su libertad personal e individualidad. &ldquo;La pir&aacute;mide estaba estructurada para explotar a cualquiera que intentara escalarla&rdquo;, escribe en su libro &lsquo;The Make-Believe&rsquo;. &ldquo;Excepto a una persona, un hombre, que se sentaba en la cima&rdquo;. No lo conoci&oacute; hasta que complet&oacute; varios cursos, que adem&aacute;s eran costosos.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de pasar a hablar del hombre al que llama &ldquo;Steve&rdquo; en el libro, hay algo que Murray considera muy relevante para su historia: ella pertenece a la generaci&oacute;n de Harry Potter. &ldquo;Eso es fundamental&rdquo;, afirma. &ldquo;Este libro fue tan popular entre tanta gente de mi edad, y lo m&aacute;s atractivo era la idea de que pod&iacute;as descubrir todo un mundo m&aacute;gico, justo debajo de la superficie del nuestro. De ni&ntilde;a, deseaba con todas mis fuerzas que fuera cierto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma similar, explica, la literatura juvenil que consum&iacute;a su generaci&oacute;n ofrec&iacute;a historias donde el chico raro resultaba no ser raro, sino especial, con dones incre&iacute;bles. &ldquo;Cuando sufr&iacute;a psicosis, mi mente era un c&oacute;ctel de esas historias, la idea de que hab&iacute;a descubierto la verdad, que era que ten&iacute;a un destino incre&iacute;ble. Iba a salvar el mundo. Pod&iacute;a volar. No quiero decir que esas historias sean malas ni nada por el estilo. Simplemente creo que nos alimentan con una dieta que nos hace desear esto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta que Steve, como era de esperar, era fan de &lsquo;Game of Thrones&rsquo;. La primera impresi&oacute;n de Murray fue la de un hombre blanco de mediana edad, con cabello y barba plateados, que vest&iacute;a una chaqueta amarilla que desentonaba con su camisa roja. Le dio un abrazo &ldquo;de coraz&oacute;n a coraz&oacute;n&rdquo; caracter&iacute;stico de la organizaci&oacute;n. Le result&oacute; un poco inapropiado, pero tambi&eacute;n emocionante y quiz&aacute;s m&aacute;s &iacute;ntimo de lo que deber&iacute;a. Llevaba el collar que todos usaban, y cuando ella le mir&oacute; a la cara, &ldquo;parec&iacute;a tan seguro de s&iacute; mismo. Irradiaba un poder que nunca hab&iacute;a visto en nadie. Un poder m&aacute;gico... Supe que estaba en presencia de un mago... Entonces, Steve habl&oacute;: 'Hola, estoy aqu&iacute; en Londres para iniciar a algunos Maestros Rituales como Chamanes Celtas'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cuando sufría psicosis, mi mente era un cóctel de esas historias, la idea de que había descubierto la verdad, que era que tenía un destino increíble. Iba a salvar el mundo. Podía volar.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los instructores de la organizaci&oacute;n eran mujeres y, en su mayor&iacute;a, llevaban falda, algo que Murray no not&oacute; del todo hasta que se les indic&oacute; a las devotas que tambi&eacute;n las usaran. Murray lo recibi&oacute; con recelo. Ella era m&aacute;s de ch&aacute;ndal. Pero se fij&oacute; en otras cosas. Cuando Steve se dirigi&oacute; a los presentes, empez&oacute; con un chiste subido de tono. &ldquo;Dijo que supon&iacute;a que deb&iacute;amos hacer 45 minutos de cardio al d&iacute;a y que &eacute;l prefer&iacute;a tener sexo como ejercicio cardiovascular que cualquier otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Vio indicios de explotaci&oacute;n sexual? &ldquo;Mi experiencia fue muy erotizada, sin que ocurriera nada expl&iacute;citamente f&iacute;sico&rdquo;, dice. &ldquo;Hab&iacute;a una energ&iacute;a muy palpable en el ambiente. Creo que suele haberla en estas organizaciones espirituales jer&aacute;rquicas. Me pareci&oacute; interesante que fuera un espacio predominantemente femenino &mdash;las maestras, la sanadora&mdash; y de repente entra este hombre, incre&iacute;blemente seguro de s&iacute; mismo y magn&eacute;tico. Lo primero que cuenta es un chiste sobre sexo. De esa energ&iacute;a tan et&eacute;rea, suave e indecisa, de repente es como: &rdquo;Hola, estoy aqu&iacute;&ldquo; y &lsquo;Vamos a coger&rsquo;. Creo que lo hac&iacute;a a prop&oacute;sito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en ese momento, recuerda, mir&oacute; a esas mujeres y pens&oacute;: &ldquo;&iexcl;Secta sexual!&rdquo;. Pero cuando se lo sugiri&oacute; a uno de los profesores, le respondieron: &ldquo;Oh, Dios m&iacute;o, qu&eacute; divertido... No, es que es muy bueno destrozando tu ego y por eso pueden surgir muchas cosas sexuales&rdquo;. Fue durante este curso de cinco d&iacute;as celebrado en un hotel de Londres cuando el comportamiento de Murray comenz&oacute; a volverse err&aacute;tico. Viv&iacute;a con muy pocas horas de sue&ntilde;o al d&iacute;a y descubri&oacute; que hablaba a &ldquo;un mill&oacute;n de kil&oacute;metros por segundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Absorbía las historias contadas por otros participantes como un &quot;rayo&quot;, como si contuvieran mensajes secretos, anotándolas en su teléfono. Veía señales y símbolos por todas partes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su cerebro hac&iacute;a conexiones aleatorias; por ejemplo, vinculaba una cena que tuvo con otros cinco participantes con los cinco abortos espont&aacute;neos que sufri&oacute; su madre antes de que ella naciera. Se sent&iacute;a pura y asc&eacute;tica con agua y comida vegana, y m&aacute;s delirantemente feliz que nunca bajo los efectos de las drogas. Absorb&iacute;a las historias contadas por otros participantes como un &ldquo;rayo&rdquo;, como si contuvieran mensajes secretos, anot&aacute;ndolas en su tel&eacute;fono. Ve&iacute;a se&ntilde;ales y s&iacute;mbolos por todas partes. Una chica llamada Lauren le dijo que hab&iacute;a un mensaje en la pel&iacute;cula &lsquo;La historia interminable&rsquo;. Entonces Lauren dijo que no estaba segura de Steve, que le recordaba a un &ldquo;vendedor de coches usados sospechoso&rdquo;. Murray interpret&oacute; esto como una muestra de lo especial que era ella; Lauren no pod&iacute;a ver la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, mientras se ba&ntilde;aba con las sales &ldquo;contra el mal&rdquo; que hab&iacute;a comprado en la tienda de la organizaci&oacute;n, empez&oacute; a o&iacute;r la voz de Steve en su cabeza. Cre&iacute;a que la amaba, que se casar&iacute;a con ella, que controlaba el clima, que ella ten&iacute;a poderes especiales. A media ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente, empez&oacute; a tener alucinaciones: ve&iacute;a diagramas en el cuello de la gente que le mostraban c&oacute;mo &ldquo;curarlos&rdquo;. Pens&oacute;: &ldquo;Steve es mi padre y quiero acostarme con Steve&rdquo;. (Puede que fuese un eco del hecho de que su personaje en &lsquo;Game of Thrones&rsquo; qued&oacute; embarazada de su padre).
    </p><p class="article-text">
        Si Murray hubiera estado rodeada de personas que no fueran seguidores de la secta, su estado man&iacute;aco podr&iacute;a haber sido detectado. En cambio, se hundi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, experimentando una especie de colapso mental. Busc&oacute; refugio en un ba&ntilde;o cerrado con llave, con un dolor de cabeza agonizante que sent&iacute;a como si estuviera &ldquo;dando a luz a trav&eacute;s del cr&aacute;neo&rdquo;. Al otro lado de la puerta cerrada, los maestros se agolpaban a su alrededor, sosteniendo herramientas de bronce y coreando: &ldquo;&iexcl;Fuera, esp&iacute;ritu maligno de Hannah!&rdquo;. Incluso en su estado de angustia, Murray comprendi&oacute;, en cierto modo, que aquello era &ldquo;jodidamente gracioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; antes de que alguien pidiera ayuda. Murray, que para entonces corr&iacute;a de un lado a otro buscando a Steve, quien convenientemente hab&iacute;a desaparecido, fue inmovilizada en el suelo. Fue trasladada de urgencia al hospital Gordon en Bloomsbury y retenida durante 28 d&iacute;as bajo la Ley de Salud Mental. Como lectora, algunas de las partes m&aacute;s indignantes del libro son los mensajes de texto que Steve le envi&oacute; a Murray mientras estaba internada. Buscando respuestas sobre lo sucedido, le escribe: &ldquo;Siento que he estado experimentando algunos efectos secundarios muy malos como resultado de uno de sus tratamientos. Me gustar&iacute;a saber si esto es normal&rdquo;. Steve le dice que no, pero a&ntilde;ade: &ldquo;Est&aacute;s libre y todo estar&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;Libre de qu&eacute;, Steve?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Steve: &ldquo;Hay cosas buenas y malas en el mundo, y a veces la mala energ&iacute;a puede entrar en nosotros.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hannah: &ldquo;&iquest;De verdad esperas que me conforme con esa explicaci&oacute;n?&rdquo; Steve envi&oacute; una respuesta divagante sugiriendo que, mientras Murray trabajaba en Detroit, &ldquo;un tipo malo se meti&oacute; en ti&rdquo;, y concluy&oacute;: &ldquo;Es algo grave, pero en t&eacute;rminos m&aacute;s sencillos, te poseyeron.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Murray dice que le cost&oacute; mucho tiempo enfadarse, pero hay ciertos pasajes del libro, incluidos estos mensajes, que todav&iacute;a le resultan &ldquo;dif&iacute;ciles&rdquo;. &ldquo;Porque recuerdo lo vulnerable que era cuando recib&iacute; esos mensajes. Me da pena por m&iacute; misma.&rdquo; Le pregunto c&oacute;mo se sintieron sus padres, y dice que no cree que sea justo compartir &ldquo;todos los detalles de c&oacute;mo se sintieron. Pero bueno.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">La hija &uacute;nica de &ldquo;dos padres ancianos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Murray creci&oacute; en Bristol. Bromea diciendo que es el t&iacute;pico clich&eacute;: &ldquo;hija &uacute;nica de dos padres ancianos&rdquo;. Su padre, que ten&iacute;a 47 a&ntilde;os cuando ella naci&oacute;, es un acad&eacute;mico al que le encantaban los trenes de vapor y los horarios, y su madre es t&eacute;cnica de laboratorio (&ldquo;muy cari&ntilde;osa, muy positiva, muy dulce&rdquo;). De ni&ntilde;a pasaba much&iacute;simo tiempo sola, d&aacute;ndoles nombres y personalidades a sus peluches. &ldquo;Me aburr&iacute;a much&iacute;simo&rdquo;, se r&iacute;e. &ldquo;Recuerdo jugar con las persianas durante horas y horas&rdquo;. Pero tambi&eacute;n lee mucho. &ldquo;Y viv&iacute;a principalmente en mi cabeza. Era una ni&ntilde;a so&ntilde;adora. Mis recuerdos de la adolescencia son de ser una cabeza gigante, flotando, sin ninguna conexi&oacute;n con mi cuerpo&rdquo;. Anhelaba tener hermanos y sent&iacute;a una especie de culpa por haber sobrevivido a los abortos espont&aacute;neos de su madre. Se obsesion&oacute; con la idea de que ten&iacute;a que vivir una vida plena por cada uno de ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía una especie de adicción a entrar y leer cosas sobre mí en internet. Era horrible, como la cloaca de internet</p>
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  </blockquote><p class="article-text">
        A los siete a&ntilde;os ya planeaba su futuro como veterinaria, eligiendo cursos y carreras universitarias. A los once, cambi&oacute; de rumbo tras ver una obra de teatro sobre criaturas del bosque y extraterrestres que se hac&iacute;an amigos. &ldquo;No fue un 'Quiz&aacute;s me interese la actuaci&oacute;n'... Fue un 'Voy a ser actriz'&rdquo;. Echando la vista atr&aacute;s, su salud mental le parec&iacute;a &ldquo;extra&ntilde;a&rdquo; durante su adolescencia temprana. A mediados de la adolescencia, se autolesionaba, pero no se lo cont&oacute; a nadie. Recuerda haber visto un documental de Stephen Fry sobre el trastorno bipolar y haber sentido que lo que se comentaba &ldquo;era muy cercano a ella. Pero tambi&eacute;n, era adolescente, y todos tenemos altibajos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hizo la audici&oacute;n para &lsquo;Skins&rsquo; a los 16 a&ntilde;os, mientras participaba en un grupo de teatro juvenil, y consigui&oacute; el papel el d&iacute;a de su decimos&eacute;ptimo cumplea&ntilde;os. La primera temporada se rod&oacute; el verano anterior a su &uacute;ltimo a&ntilde;o de bachillerato, y la segunda mientras se preparaba para los ex&aacute;menes. &ldquo;Falt&eacute; mucho a clase ese &uacute;ltimo a&ntilde;o&rdquo;. Eso no le impidi&oacute; conseguir una plaza en la universidad, y para cuando lleg&oacute; la semana de bienvenida a los nuevos estudiantes, la serie &ldquo;era todo un fen&oacute;meno&rdquo;, famosa por sus impactantes representaciones de los excesos adolescentes. La reconoc&iacute;an pr&aacute;cticamente en todas partes, le resultaba &ldquo;bastante abrumador&rdquo; y se relacionaba con gente que no sab&iacute;a qui&eacute;n era. O a la que no le importaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo fue Cambridge? &ldquo;Intenso. Era mucho m&aacute;s organizada que ahora. Hice tres pel&iacute;culas en tres a&ntilde;os, y adem&aacute;s iba a Londres todas las semanas a hacer audiciones. Simplemente hac&iacute;a mis ensayos y los entregaba con antelaci&oacute;n. De alguna manera, lo consegu&iacute; todo. Todo el mundo me ten&iacute;a perplejo. La primera vez que us&eacute; mi t&iacute;tulo fue cuando solicit&eacute; un m&aacute;ster en escritura creativa para escribir este libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no padeci&oacute; anorexia, la actriz s&iacute; describe una &ldquo;relaci&oacute;n desordenada con la comida&rdquo;. En aquella &eacute;poca, el sitio web de pel&iacute;culas IMDb albergaba foros de discusi&oacute;n en las p&aacute;ginas de los actores. &ldquo;Ten&iacute;a una especie de adicci&oacute;n a entrar y leer cosas sobre m&iacute; en internet. Era horrible, como la cloaca de internet; por cada persona que dec&iacute;a que mi cuerpo era 'inspiraci&oacute;n para adelgazar', hab&iacute;a otra que dec&iacute;a: 'Es repugnante'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Luché durante mucho tiempo con la idea de que no tenía derecho a sentirme tan triste. No había nada malo en mí. Tenía el privilegio de tener una carrera increíble. ¿Por qué no podía ser feliz todo el tiempo?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Hubo alg&uacute;n s&iacute;ntoma temprano del trastorno bipolar? &ldquo;Nadie me lo sugiri&oacute;. De vez en cuando, hab&iacute;a conversaciones donde tal vez era algo impl&iacute;cito. Mis amigos y la terapeuta que me atend&iacute;a en ese momento hablaban de 'momentos de gran euforia' y 'momentos de profunda tristeza'. Luch&eacute; durante mucho tiempo con la idea de que no ten&iacute;a derecho a sentirme tan triste. No hab&iacute;a nada malo en m&iacute;. Ten&iacute;a el privilegio de tener una carrera incre&iacute;ble. &iquest;Por qu&eacute; no pod&iacute;a ser feliz todo el tiempo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que recibi&oacute; el diagn&oacute;stico, &ldquo;todo cobr&oacute; mucho m&aacute;s sentido. Los diagn&oacute;sticos pueden ser complicados, pero para m&iacute; fue un gran alivio comprender mi mundo emocional desde esa perspectiva&rdquo;. Dice que todav&iacute;a existe mucho estigma en torno al trastorno bipolar, por lo que quiso ser &ldquo;muy sincera&rdquo; sobre la experiencia en su libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escucho mucho que 'necesitamos hablar m&aacute;s sobre salud mental'. Lo que quieren decir es, por ejemplo, ansiedad y depresi&oacute;n. Todos hablamos de eso con gusto. Pero hay un gran tab&uacute; en torno a la idea de las personas internadas. Son intocables. Sent&iacute; que era muy importante decir: 'Yo pas&eacute; por esto'. Mucha gente pasa por esto. Eso no significa que sean malas personas o que est&eacute;n mal para siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, el mayor alivio es que ya no tiene que sumergirse en un papel, ni llegar al l&iacute;mite de su propia identidad para encarnar a otra persona. Ir&oacute;nicamente, su &uacute;ltimo largometraje fue &lsquo;Charlie Says&rsquo;, sobre las mujeres del culto asesino de Charles Manson en la d&eacute;cada de 1960. Mientras Murray le&iacute;a para el papel de Leslie Van Houten, solo pod&iacute;a pensar: &ldquo;Podr&iacute;a haber sido yo&rdquo;. Tras finalizar el rodaje, la directora, Mary Harron, le dijo: &ldquo;Fue incre&iacute;ble... vimos a tantas chicas para el papel de Leslie, tantas actrices hicieron la audici&oacute;n, y ninguna pudo hacerlo... T&uacute; lo hiciste sin esfuerzo. Dijiste las l&iacute;neas y sonaron completamente aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que Murray se rebelaba contra la idea de ser aburrida: &ldquo;Hice mucho por intentar ser interesante. Era una locura, un caos, llevaba una vida n&oacute;mada, mientras que la de ahora es m&aacute;s estable, sencilla y con los pies en la tierra&rdquo;. Hace unos diez a&ntilde;os, estaba en la alfombra roja de Hollywood para el estreno de la sexta temporada de &lsquo;Game of Thrones&rsquo;, vestida con un tul naranja tostado, con una mirada inocente y de ojos grandes a pesar de estar luchando contra una resaca monumental tras haber bebido whisky puro y bailado al ritmo de Rihanna hasta las cinco de la ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su vida ahora es tranquila. Discreta. Tiene mucha rutina. Vive sola y se acuesta a las ocho o nueve para levantarse a las cinco a escribir. No ha bebido alcohol en tres a&ntilde;os. &iquest;Terapia? &ldquo;No. Creo que a veces la terapia tambi&eacute;n se presenta como una especie de panacea. Muchas de las cosas que me resultan &uacute;tiles no dependen de la gu&iacute;a o la sabidur&iacute;a de otra persona. Las cosas que me mantienen estable son el ejercicio, salir a caminar, cocinar&rdquo;. Seg&uacute;n ella, la cultura del bienestar &ldquo;podr&iacute;a estar causando algunos de los problemas que afirma poder curar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>* Todos los nombres de las personas vinculadas a la organizaci&oacute;n fueron modificados.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Charlotte Edwardes]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 15:10:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Creía que iba a salvar el planeta”: la actriz de ‘Game of Thrones’ que se unió a una secta de bienestar y perdió la cabeza]]></media:title>
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