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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Virus del papiloma humano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/virus-del-papiloma-humano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Virus del papiloma humano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desinformación, alarma y falta de responsabilidad: el cóctel explosivo del virus del papiloma humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desinformacion-alarma-falta-responsabilidad-coctel-explosivo-virus-papiloma-humano_1_13426481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce159992-c14c-4b82-997b-63a4f3e1be48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desinformación, alarma y falta de responsabilidad: el cóctel explosivo del virus del papiloma humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las campañas, el VPH sigue rodeado de ideas erróneas: un desconocimiento y una irresponsabilidad (especialmente masculina) que agravan el impacto físico y emocional en las mujeres.</p><p class="subtitle">Aumenta el riesgo de infección por el virus del papiloma humano entre los hombres mayores de 45 años</p></div><p class="article-text">
        Julio tiene 47 a&ntilde;os, dos hijos y una vida que volvi&oacute; a empezar tras su divorcio. En una aplicaci&oacute;n de citas conoci&oacute; a Marta y entre ellos se estableci&oacute; una relaci&oacute;n intensa, tanto en lo emocional como en lo f&iacute;sico. &ldquo;Desde muy pronto tomamos el h&aacute;bito de tener relaciones sexuales sin protecci&oacute;n. No nos acost&aacute;bamos con nadie m&aacute;s y nos hicimos pruebas de ETS. Nos sent&iacute;amos completamente seguros&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Todo sigui&oacute; igual durante unos meses, hasta que la propia intensidad provoc&oacute; que interrumpieran la relaci&oacute;n por un tiempo. Cada uno sigui&oacute; su camino. Durante ese intervalo, Julio tuvo un encuentro puntual sin preservativo con una tercera persona. &ldquo;Ten&iacute;a claro que hab&iacute;a sido un error, pero me hice las pruebas de ETS y el resultado fue negativo&rdquo;, cuenta. Con ese resultado y la idea de que todo estaba bajo control, decidi&oacute; no darle m&aacute;s importancia.
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo despu&eacute;s, se reencontr&oacute; con Marta y comprobaron que la qu&iacute;mica entre ellos segu&iacute;a intacta. &ldquo;Aqu&iacute; es donde lleg&oacute; mi segundo error&rdquo;, explica. &ldquo;Sab&iacute;a que Marta no iba a tolerar que hubiera tenido un contacto inseguro y, si se lo contaba, era muy posible que se echara atr&aacute;s en un momento en el que nos est&aacute;bamos aproximando de nuevo. Entre el terror de perder la oportunidad de volver a acercarnos y la falsa sensaci&oacute;n de seguridad, le ment&iacute;, le dije que no hab&iacute;a tenido relaciones sin protecci&oacute;n. Ella me dijo lo mismo y volvimos a las viejas pr&aacute;cticas, acostarnos sin usar preservativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante un mes y medio, todo fue estupendamente, hasta que a Marta le aparecieron unas verrugas en la zona genital. Consultaron a un par de m&eacute;dicos y ambos coincidieron en su diagn&oacute;stico: probablemente se trataba del virus del papiloma humano (VPH).
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, todo se volvi&oacute; m&aacute;s complejo. &ldquo;El m&eacute;dico me explic&oacute; que el VPH no se detecta en las pruebas de las ETS. Es m&aacute;s, en hombres no existen pruebas fiables&hellip; No ten&iacute;a ni idea de esto&rdquo;, dice. Lo que &eacute;l pensaba que era un control suficiente no lo era en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Julio no es excepcional, aunque cada una tiene sus particularidades. Miguel descubri&oacute; que era positivo de una forma algo diferente. &ldquo;Me enter&eacute; por una expareja&rdquo;, recuerda. &ldquo;Ella dio positivo y me avis&oacute;&rdquo;. Result&oacute; que &eacute;l tambi&eacute;n lo era. La noticia lleg&oacute; envuelta en reproches por parte de la mujer. &ldquo;Me hizo sentir como si le hubiera pegado el sida adrede&rdquo;, dice. Para entonces, ya estaba con otra persona, a la que hab&iacute;a contagiado, lo que tambi&eacute;n acab&oacute; afectando mucho a la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, tampoco hab&iacute;a certezas. &ldquo;Est&aacute; claro que los varones no sabemos exactamente cu&aacute;ndo lo contraemos&rdquo;, admite. Hab&iacute;a usado preservativo &ldquo;la mayor&iacute;a de las veces&rdquo;, aunque reconoce que no siempre. Y, como en el caso de Julio, la informaci&oacute;n lleg&oacute; tarde, cuando el problema ya estaba sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Dos historias distintas, con matices propios, pero que comparten un mismo patr&oacute;n. Relaciones que se perciben como seguras, decisiones basadas en una confianza que no siempre se apoya en informaci&oacute;n completa y una sensaci&oacute;n de control que no se corresponde con la realidad del virus.
    </p><p class="article-text">
        No son casos aislados. Son relatos que se repiten con frecuencia y que, con peque&ntilde;as variaciones, funcionan como arquetipos de una situaci&oacute;n muy com&uacute;n: la de un virus que circula envuelto en desinformaci&oacute;n, dejadez y que sigue sin ocupar un lugar claro en la conversaci&oacute;n sobre salud sexual.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, surgen multitud de preguntas. &iquest;Qu&eacute; sabemos realmente sobre el VPH? &iquest;C&oacute;mo se detecta? &iquest;Qu&eacute; papel juega cada persona en su transmisi&oacute;n y por qu&eacute;, en casi todos los casos, las consecuencias se viven de forma tan desigual?
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se sabe</h2><p class="article-text">
        Como vimos en los relatos anteriores, todav&iacute;a existen muchas dudas e ideas err&oacute;neas sobre el virus del papiloma y sus consecuencias. Por ejemplo, que el VPH puede detectarse mediante un an&aacute;lisis de sangre, como otras enfermedades de transmisi&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Lorena Serrano, conocida en redes como <a href="https://www.instagram.com/hello.gyn/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@hello.gyn</a> y autora del libro<em> </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-conocete-bien-cuidate-mejor/367549" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Con&oacute;cete bien, cu&iacute;date mejor</em></a><em> </em>(Planeta, 2023), lo resume con claridad categ&oacute;rica: &ldquo;No se puede detectar mediante an&aacute;lisis de sangre. Quiz&aacute;s la confusi&oacute;n venga de que hay infecciones de transmisi&oacute;n sexual como el VIH, la hepatitis o la s&iacute;filis que s&iacute; se detectan as&iacute;. Pero en el caso del VPH necesitamos realizar un PCR del c&eacute;rvix o la vagina para detectar si hay material gen&eacute;tico del virus&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma otra caracter&iacute;stica del VPH: su capacidad para permanecer latente. &ldquo;La infecci&oacute;n puede haberse producido a&ntilde;os atr&aacute;s, quedar latente y manifestarse m&aacute;s tarde&rdquo;, explica Serrano. Esto complica cualquier intento de rastrear el origen del contagio y, en muchos casos, desplaza la conversaci&oacute;n hacia la culpa o la sospecha dentro de la pareja.
    </p><h2 class="article-text">Un impacto mal repartido</h2><p class="article-text">
        Para ver c&oacute;mo se ve el problema desde el otro lado, contactamos con Marta, la chica del relato de Julio. Ella siente que el problema principal del papiloma es que existe muy poca trazabilidad y muy poca responsabilidad. &ldquo;Creo adem&aacute;s que el sistema sanitario que tenemos est&aacute; totalmente concebido para proteger y hasta infantilizar a los hombres&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo ser&iacute;a muy distinto si el problema les afectara a ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta, recuerda c&oacute;mo al volver con Julio &eacute;l le asegur&oacute; que estaba todo controlado y que no era necesario tomar precauciones en sus relaciones sexuales, algo que ella s&iacute; quer&iacute;a. Como ya sabemos, eso provoc&oacute; que Marta se infectara del virus. &ldquo;Inmediatamente, me puse en contacto con mi pareja sexual y le cont&eacute; lo que pasaba. &Eacute;l neg&oacute; toda responsabilidad y empez&oacute; un proceso de <em>gaslighting</em>, de preguntarme a m&iacute; &lsquo;&iquest;por qu&eacute; no pod&eacute;s haber sido vos?&rsquo;, &lsquo;este virus es muy elusivo&rsquo;, &lsquo;puede haberte pasado con cualquiera&rsquo;, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico de Marta activ&oacute; un proceso m&eacute;dico largo. Extirpaci&oacute;n de verrugas, biopsia, quir&oacute;fano, trazabilidad, diagn&oacute;stico&hellip; Mientras tanto, su pareja recibi&oacute; un tratamiento mucho m&aacute;s simple. &ldquo;A &eacute;l directamente lo que le ofrecen fue quemarle la verruga y ya est&aacute;&rdquo;, explica. Sin biopsia, sin seguimiento, sin necesidad de confirmar el tipo de virus.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es representativa de c&oacute;mo el sistema sanitario abord&oacute; hist&oacute;ricamente el VPH. El virus afecta a ambos sexos, pero su principal consecuencia, el c&aacute;ncer de cuello uterino, recae sobre las mujeres. Eso provoc&oacute; que se concentren ah&iacute; los esfuerzos de prevenci&oacute;n y seguimiento.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, seg&uacute;n explica Serrano, &ldquo;el virus del papiloma afecta a hombres y mujeres por igual, pero en la mujer el impacto que tiene a nivel de salud es mayor&rdquo;. Eso no significa, sin embargo, que el virus no afecte a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n nos cuenta <a href="https://juanmanuelmarin.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Juan Manuel Mar&iacute;n</a>, ginec&oacute;logo y autor de <a href="https://juanmanuelmarin.com/libro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Sin miedo al virus del papiloma</em></a>, este virus no solo produce c&aacute;ncer de c&eacute;rvix, sino que tambi&eacute;n produce c&aacute;ncer de pene, ano, vulva, vagina o garganta. No obstante, se muestra tranquilizador: &ldquo;Siendo muy raro que el VPH produzca c&aacute;ncer en todos estos lugares, el menos raro es el cuello del &uacute;tero y por eso hay un programa destinado a hacer un <em>screening </em>de qu&eacute; mujeres tienen el virus solo en el cuello del &uacute;tero. No obstante, las que lo tengan all&iacute; probablemente lo tengan en m&aacute;s lugares y no los buscamos en otros sitios. Esto se debe a que de todos los c&aacute;nceres raros que produce, el menos raro es el cuello del &uacute;tero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un riesgo frecuente, una consecuencia poco habitual</h2><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo matiz es clave para entender el lugar que ocupa el virus del papiloma humano en la salud humana. El VPH es un virus extremadamente com&uacute;n y, al mismo tiempo, sus consecuencias m&aacute;s graves son poco frecuentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que el 80% de las personas con una vida sexual activa se van a contagiar en alg&uacute;n momento&rdquo;, explica Lorena Serrano, &ldquo;pero es una infecci&oacute;n que se resuelve sola en unos dos a&ntilde;os en el 90% de los casos&rdquo;. Es decir, el cuerpo elimina el virus casi siempre sin que aparezcan s&iacute;ntomas ni complicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema aparece cuando la infecci&oacute;n persiste en el tiempo y pertenece a un tipo de alto riesgo. &ldquo;Solo en esos casos pueden aparecer cambios en las c&eacute;lulas del c&eacute;rvix que podr&iacute;an derivar en c&aacute;ncer, pero es muy poco frecuente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel Mar&iacute;n coincide en ese enfoque tranquilizador, aunque reconoce que el lenguaje m&eacute;dico no siempre ayuda. &ldquo;Cuando te dicen que ten&eacute;s un virus de alto riesgo, no hace falta ser muy inteligente para asociar que ten&eacute;s un alto riesgo de algo&rdquo;, explica. Sin embargo, matiza que la probabilidad real de desarrollar un c&aacute;ncer sigue siendo muy baja. &ldquo;El riesgo de tener un c&aacute;ncer de cuello de &uacute;tero a lo largo de toda la vida de una mujer es del 0,7%. El de un c&aacute;ncer de mama es del 12%&rdquo;, a&ntilde;ade para contextualizar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero la terminolog&iacute;a no ayuda y creo que est&aacute; hecha a prop&oacute;sito&rdquo;, contin&uacute;a Mar&iacute;n. &ldquo;Si cuando das positivo de VPH te meten en el &lsquo;Programa de c&aacute;ncer de c&eacute;rvix&rsquo;, es normal que te bloquees. Creo que la terminolog&iacute;a est&aacute; hecha para asustar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La vacuna, el gran punto de inflexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento capaz de cambiar este escenario es la vacunaci&oacute;n. Durante a&ntilde;os, la estrategia se centr&oacute; en ni&ntilde;as adolescentes como forma de prevenir el c&aacute;ncer de cuello uterino. Hoy el enfoque es m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La recomendaci&oacute;n actual es vacunar tanto a ni&ntilde;as como a ni&ntilde;os a los 12 a&ntilde;os&rdquo;, explica Serrano. La raz&oacute;n es doble. Por un lado, proteger de forma directa frente a los tipos de virus m&aacute;s peligrosos y, por otro, reducir la circulaci&oacute;n del mismo en la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que la vacuna en la poblaci&oacute;n adulta no tenga sentido. Lo que s&iacute; hay que tener claro, seg&uacute;n la experta, es que vacunarse no elimina infecciones ya existentes ni trata lesiones, pero s&iacute; puede proteger frente a tipos del virus con los que no se ha tenido contacto. &ldquo;Por eso tambi&eacute;n se recomienda vacunar a adultos en casos en los que haya riesgo&rdquo;, apunta la doctora, &ldquo;por ejemplo, a las mujeres que han tenido tratamiento por una lesi&oacute;n de alto grado a cualquier edad se las vacuna y si hay una lesi&oacute;n tambi&eacute;n se recomienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acceso y la percepci&oacute;n de la vacuna siguen siendo desiguales. Muchos hombres adultos no han sido vacunados ni informados de su utilidad o no se consideran parte del problema. Eso refuerza la idea de que el VPH es algo ajeno, que afecta sobre todo a las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; deber&iacute;a cambiar</h2><p class="article-text">
        Si algo atraviesa todos los testimonios y opiniones expertas sobre este tema es que seguimos pendientes de un cambio cultural con respecto al VPH. Para Serrano, el primer paso es claro: &ldquo;Hay que dejar de tratar el problema como solo de mujeres&rdquo;. Eso implica incluir a los hombres en la conversaci&oacute;n, en la prevenci&oacute;n y en la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se necesita mejorar la educaci&oacute;n sexual. Explicar no solo c&oacute;mo se evitan embarazos o infecciones concretas, sino c&oacute;mo funcionan realmente los virus m&aacute;s comunes, qu&eacute; limitaciones tienen las pruebas y qu&eacute; significa, en la pr&aacute;ctica, hablar de sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de esto, Mar&iacute;n apunta a otro elemento igual de importante: el estigma. &ldquo;Todav&iacute;a existe en la sociedad la idea de que, al ser una enfermedad de transmisi&oacute;n sexual, est&aacute; relacionada con la promiscuidad e incluso la suciedad&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso lo que hace es dificultar que se hable abiertamente del tema, retrasa consultas y convierte los diagn&oacute;sticos en episodios de culpa o conflicto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una conversaci&oacute;n pendiente</h2><p class="article-text">
        El VPH no es una excepci&oacute;n dentro de la salud sexual, pero s&iacute; un buen ejemplo de sus contradicciones. Un virus muy frecuente que sigue siendo poco comprendido. Una infecci&oacute;n que, en la mayor&iacute;a de los casos, no tiene consecuencias graves, pero que cuando las tiene recaen de forma desproporcionada en una parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre esos dos extremos se mueve una conversaci&oacute;n que todav&iacute;a est&aacute; por afinar. Hace falta m&aacute;s informaci&oacute;n y menos alarmismo, pero tambi&eacute;n m&aacute;s responsabilidad compartida. Quiz&aacute; por ah&iacute; pase la diferencia entre enterarse demasiado tarde o, simplemente, saber a qu&eacute; se est&aacute; jugando.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que aportan sus testimonios se han cambiado para mantener su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/desinformacion-alarma-falta-responsabilidad-coctel-explosivo-virus-papiloma-humano_1_13426481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 09:47:22 +0000]]></pubDate>
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