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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Couchsurfing]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/couchsurfing/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Couchsurfing]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13460959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89f91325-9f66-4ed6-b600-6fff6fa64c5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x950y240.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fue del &#039;couchsurfing&#039;? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ideada hace 23 años, la plataforma Couchsurfing dio nombre a un fenómeno viajero que permitía conocer mundo ahorrando al pernoctar en casa ajena y a gente local con valores similares, pero la imposición de pago en los últimos años vició el concepto</p></div><p class="article-text">
        Lo que hace a&ntilde;os surgi&oacute; como una red solidaria para viajar y proporcionar alojamiento a una comunidad mundial que destilaba buena onda y acercamiento se convirti&oacute; en un bonito recuerdo al que muchas personas no piensan volver. Ya sea por preferir una cama a un sof&aacute;, por lo viciada que est&aacute; la aplicaci&oacute;n tras pasar a ser pagar o por haber sufrido alguna que otra mala experiencia &ndash;la mayor&iacute;a causadas por anfitriones varones que quieren aprovecharse de las viajeras&ndash;, Couchsurfing dej&oacute; de ser una opci&oacute;n como lo era antes. Ahora, para usarla, anfitriones y hu&eacute;spedes deben pagar una membres&iacute;a que puede ser mensual, trimestral o anual y ronda los US$ 26,85 al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Esta plataforma vio la luz en 2003. Todo surgi&oacute; cuando Casey Fenton, un joven estadounidense, quiso viajar a Islandia. No ten&iacute;a dinero para alojamiento, por lo que envi&oacute; correos electr&oacute;nicos a 1.500 estudiantes de la ciudad. Que muchos de ellos le abrieran las puertas de sus casas hizo que se le encendiera una bombilla que ilumin&oacute; el camino de decenas de miles de personas en todo el mundo durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Luc&iacute;a Arag&oacute;n, de Madrid, que comenz&oacute; a utilizar Couchsurfing cuando estaba en Francia con una beca. &ldquo;As&iacute; nos fuimos a Lyon. Cuando yo me convert&iacute; en <em>host </em>[hospedadora] fue al a&ntilde;o siguiente, cuando viv&iacute; unos meses en Chile. Recuerdo a Sandro. Junto a &eacute;l supe de verdad lo que es dejar tu casa a un extra&ntilde;o, compartir con esa persona y que t&uacute;, como hu&eacute;sped, te llegues a abrir con ella&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o. Luego llegaron las visitas a Argentina y Uruguay, tambi&eacute;n gracias a esta plataforma que acab&oacute; dando nombre a una manera de viajar. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vecina de la capital espa&ntilde;ola que tiene ahora 29 a&ntilde;os confiesa: &ldquo;No s&eacute; si es porque antes era m&aacute;s inconsciente, pero ahora me asustar&iacute;a m&aacute;s recibir a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas&rdquo;. Como tantas otras personas, dej&oacute; de utilizar la plataforma cuando se volvi&oacute; de pago, justo durante la pandemia. Ahora se ha decantado por Quouch, una aplicaci&oacute;n similar orientada al colectivo LGTBI.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si es porque antes era más inconsciente, pero ahora me asustaría más recibir a alguien, aunque todas mis experiencias han sido bonitas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Aragón</span>
                                        <span>—</span> 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hombres y experiencias desagradables</h2><p class="article-text">
        Marta Montojo tambi&eacute;n vive en Madrid, tiene 32 a&ntilde;os y recalca que, pese a haber experimentado una situaci&oacute;n desagradable, no desaconsejar&iacute;a su uso. Era 2016 y realizaba su gran viaje sola por Australia, donde pas&oacute; la peor Nochevieja que recuerda. &ldquo;Me aloj&eacute; en casa de un chico, y tambi&eacute;n hab&iacute;a otra chica. Ella y yo cuadramos genial, pero &eacute;l se puso muy baboso con las dos. Lleg&oacute; a ser realmente inc&oacute;modo&rdquo;, relata. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Es una situaci&oacute;n rara porque no sabes d&oacute;nde ir. Est&aacute;s en casa de un extra&ntilde;o. Nos hicimos fuertes las dos, le pusimos l&iacute;mites y nos fuimos al d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zaida hab&iacute;a conseguido viajar por Rusia e Islandia sin ning&uacute;n tipo de problema con Couchsurfing hasta que lleg&oacute; a Berl&iacute;n. &ldquo;Donde menos te lo esperas, en una capital europea, es donde te llevas el susto&rdquo;, introduce. Esta vecina de Tres Cantos (Madrid) cuenta a sus 40 a&ntilde;os que el se&ntilde;or que la hospedaba &ldquo;no supo entender un no por respuesta y se sobrepas&oacute;&rdquo;. De aquello hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Se sinti&oacute; culpable: &ldquo;Eran otros tiempos y no ten&iacute;amos las cosas tan claras como ahora. Pensaba que yo me hab&iacute;a metido en la boca del lobo y no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; hacer&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente se fue de esa casa.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones siguen ocurriendo. Hace apenas unos d&iacute;as, Ariadna (<a href="https://www.instagram.com/stepsbyari/reels/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@stepsbyari</a>) compart&iacute;a en su Instagram una experiencia similar. Tiene 28 a&ntilde;os y est&aacute; recorriendo el mundo a pie hasta llegar a Nepal. &ldquo;Me he quedado dos d&iacute;as en casa de un chico, pero, la verdad, no estaba nada c&oacute;moda&rdquo;, comienza antes de decir que hay chicos que lo que quieren es levantar. Y sigue: &ldquo;Es un poco inc&oacute;modo cuando est&aacute;s como mujer sola viajando poner l&iacute;mites con esto, porque al final est&aacute;s en casa de esa persona y no quieres violentarla, pero es que t&uacute; tampoco te tienes que violentar. Prefiero volver a mi tienda, prefiero volver a dormir fatal y estar m&aacute;s tranquila, la verdad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DaIX162NhAq/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ariadna (@stepsbyari)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Alan tambi&eacute;n se vio en un brete parecido. Iba a viajar unos d&iacute;as a Washington y decidi&oacute; utilizar el periodo de prueba de la aplicaci&oacute;n. Un hombre le respondi&oacute;: &ldquo;Le vi con muchas ganas de que yo me hospedara y me trataba demasiado bien, como si tuvi&eacute;ramos confianza, y tras ver rese&ntilde;as de otros hombres diciendo que solo dejaba que se hospedaran hombres para ligar con ellos decid&iacute; cancelarlo&rdquo;. Por aquel entonces, &eacute;l tendr&iacute;a unos 18 a&ntilde;os y el anfitri&oacute;n unos 30.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Montojo recalca que &ldquo;hay un punto ah&iacute; que es una mierda, porque en teor&iacute;a la gente de la plataforma se mueve con unos valores para hacer un favor a la comunidad de viajeros&rdquo;. Para evitar que estas situaciones se repitan, la plataforma da la opci&oacute;n de reportar el perfil del hospedador.
    </p><h2 class="article-text">Atra&iacute;dos por el buen rollo</h2><p class="article-text">
        Couchsurfing llev&oacute; a Sol Acu&ntilde;a a conocer Londres, Par&iacute;s y algunas ciudades de Alemania y Estados Unidos. Adem&aacute;s, ella aloj&oacute; a gente en su casa de Sevilla. A d&iacute;a de hoy, esta costarricense vive entre Costa de Marfil y Espa&ntilde;a. &ldquo;Tuve un peque&ntilde;o trauma en casa de uno, pero fue porque no ten&iacute;a sof&aacute; y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y no se quer&iacute;a ir. Se qued&oacute; dos semanas al final, hasta que le ech&eacute;&rdquo;, rememora. Tambi&eacute;n tuvo un compa&ntilde;ero de piso que era <em>host</em> y que utiliz&oacute; la plataforma para levantar, aunque no expl&iacute;citamente. &ldquo;Solo recib&iacute;a chicas y se li&oacute; con un par de ellas&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuve un pequeño trauma en casa de uno, no tenía sofá y me hizo dormir en el suelo. Y tuve a otro en casa que estaba dando la vuelta a Europa en bici y no se quería ir. Se quedó dos semanas al final, hasta que le eché</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sol Acuña</span>
                                        <span>—</span> 37 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Acu&ntilde;a, que tiene 37 a&ntilde;os, utiliz&oacute; Couchsurfing desde los 18 hasta los 25. Como tantas otras personas, no solo se sinti&oacute; atra&iacute;da por la posibilidad de pernoctar de forma gratuita, sino por el ambiente que se creaba entre el viajero y el anfitri&oacute;n. &ldquo;La dej&eacute; de usar porque prefiero dormir en lugares m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela P&aacute;ramo tambi&eacute;n se decant&oacute; por convertirse en hospedadora por la buena onda que se creaba. Nunca pens&oacute; que viajar con Couchsurfing pudiera ser peligroso. Ella tiene 33 a&ntilde;os, procede de Bogot&aacute; y vive en la capital espa&ntilde;ola: &ldquo;Puedes ver el perfil de la persona, que tiene fotos y algo de informaci&oacute;n, y comentarios de otras personas&rdquo;. Judit Alonso, barcelonesa asentada en Alemania, a&ntilde;ade que para ella la plataforma era algo m&aacute;s que una forma de conseguir un lugar para dormir: &ldquo;Me ayud&oacute; a conocer gente local y hacer actividades juntos, como p&iacute;cnics o <em>quizzes</em> musicales. Para m&iacute; fue la llave que abri&oacute; la puerta a mi grupo de amigos franceses en Par&iacute;s. Con bastantes de ellos sigo manteniendo contacto a d&iacute;a de hoy&rdquo;, enfatiza.
    </p><p class="article-text">
        La venezolana Claudia Paparelli se decant&oacute; por Couchsurfing cuando tuvo que ir a cubrir la guerra de Ucrania en 2022 como periodista. &ldquo;Llegu&eacute; a una casa en Polonia en la que se supon&iacute;a que viv&iacute;a una familia, pero me recibi&oacute; solo el padre. Me dio algo de miedo, pero fue todo bien y me ayud&oacute; mucho&rdquo;, precisa. En Ucrania, otra familia le arm&oacute; un peque&ntilde;o colch&oacute;n en el suelo. Estuvo con ellos una semana. &ldquo;No la he vuelto a utilizar, pero no la descarto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Altruismo viciado con el pago</h2><p class="article-text">
        Hay muchas personas que tienen la suerte de recordar Couchsurfing como una red en la que nunca han vivido malas experiencias. Una de ellas es Ligia Berrocal, quien a sus 40 a&ntilde;os explica que us&oacute; la aplicaci&oacute;n desde el 2005 hasta el 2012. &ldquo;La gente se mov&iacute;a por puro altruismo y generosidad, por esa cosa tan bonita de compartir tu espacio con el otro&rdquo;, profundiza. Desde su punto de vista, viajar a casas de extra&ntilde;os es la misma locura que hacer dedo. &ldquo;Si lo piensas mucho, no lo haces, pero hay que confiar&rdquo;, defiende esta madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las últimas personas que alojé eran turistas que se encerraban en la habitación hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitación por cero euros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Zaida</span>
                                        <span>—</span> 40 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luis R&iacute;os tambi&eacute;n ha tenido suerte en la plataforma. Este venezolano de 31 a&ntilde;os todav&iacute;a recuerda con cari&ntilde;o una especie de romance, tal y como &eacute;l lo denomina, que tuvo con una viajera brasile&ntilde;a que recibi&oacute;. &ldquo;Dej&eacute; de usar Couchsurfing durante un tiempo. Cuando dej&oacute; de ser algo altruista y ya hab&iacute;a que pagar baj&oacute; much&iacute;simo el ritmo. He visto que han cambiado la interfaz y no me parece cara la membres&iacute;a, as&iacute; que he pagado tres meses a ver qu&eacute; tal va la cosa&rdquo;, expresa.
    </p><p class="article-text">
        Zaida no piensa as&iacute;. Para ella, la aplicaci&oacute;n se ha ido degradando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo desde que obligaron a pagar por su uso. &ldquo;Hay que pagar hasta para alojar a gente. Yo como me niego a darles ni un euro, tengo secuestrados mis datos, porque tampoco puedo borrar mi cuenta&rdquo;, se queja. A ello se suma que se ha ido perdiendo esa comunidad de valores entre viajeros: &ldquo;Ya no es el mismo esp&iacute;ritu. Las &uacute;ltimas personas que aloj&eacute; eran turistas que se encerraban en la habitaci&oacute;n hasta para comer, no socializaban nada. Eran turistas alquilando una habitaci&oacute;n por cero euros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/couchsurfing-forma-viajar-gratis-durmiendo-sofas-nadie-quiere-volver_1_13460959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 03:02:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue del 'couchsurfing'? La forma de viajar gratis durmiendo en sofás a la que casi nadie quiere volver]]></media:title>
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