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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Weill]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Weill]]></description>
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      <title><![CDATA[¿Con o sin emoción?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/emocion_129_13474340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/288250b1-641e-41b6-a54e-38ec2e515e40_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150094.jpg" width="952" height="536" alt="¿Con o sin emoción?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 70 años de la muerte de Bertold Brecht. Qué legado nos dejó el dramaturgo alemán?</p></div><p class="article-text">
        Con un padre marxista y actor, era frecuente escuchar en mi casa de la infancia algunas l&iacute;neas de di&aacute;logo de los personajes de <strong>Bertold Brecht</strong> que le toc&oacute; interpretar. 
    </p><p class="article-text">
        Eran los ensayos dom&eacute;sticos que experiment&aacute;bamos mis hermanas y yo, dando vuelta las p&aacute;ginas de los libretos tipeados en m&aacute;quinas de escribir, para que nuestro padre probara la agilidad de su memoria, el buen desempe&ntilde;o en sus roles y cumpliera adem&aacute;s con el deber de un militante materialista y dial&eacute;ctico. El dramaturgo alem&aacute;n era una s&oacute;lida visita inmaterial, como si fuera el fantasma de un t&iacute;o fallecido, que nos ven&iacute;a a revelar ideas luminosas, como que la Historia se repite, la  primera vez como tragedia y la segunda como farsa. En la Argentina de hoy, ser&iacute;a como farsa tr&aacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        De aquel hombre de flequillo y lentes, autor de <em>Madre Coraje y sus hijos</em> y de <em>La &Oacute;pera de tres centavos</em>, se cumplen setenta a&ntilde;os de la muerte. Con esa excusa, la directora y docente teatral <strong>Julieta Grinspan</strong> tom&oacute; el aniversario para revisitarlo con las Jornadas &Eacute;picas: &ldquo;Brecht aport&oacute; la idea de que existen otras maneras de ser y hacer en las artes esc&eacute;nicas, no s&oacute;lo la tradicional. Y fue un pionero. Quisimos mirar de cerca sus pasos,<em> </em>motivados por la fecha. El teatro de Brecht busca desnaturalizar lo que percibimos como natural. Mueve a que podamos ver lo extraordinario en lo cotidiano y se asienta en la posibilidad de que la realidad pueda ser transformable. Ese es el camino largo ya no en l&iacute;nea recta, sino a los saltos, aunque no siempre exista la voluntad de transitarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hombre que form&oacute; binomio creativo con el m&uacute;sico <strong>Kurt Weill</strong>, el mismo que jugaba met&oacute;dicamente al ajedrez y tocaba el la&uacute;d en su primera juventud, comenz&oacute; a leer <em>El Capital</em> en 1926, exactamente hace un siglo, una obra monumental y situada, que ensambla la econom&iacute;a con la pol&iacute;tica y marc&oacute; para siempre su producci&oacute;n est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como otros artistas compatriotas, Brecht huy&oacute; del nazismo, viajando a los Estados Unidos y se separ&oacute; de su primera mujer, quien adhiri&oacute; al r&eacute;gimen de Hitler.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que con el tiempo ciertas ideas envejecen, sobre todo si se las repite dogm&aacute;ticamente. Pero no siempre sucede, sobre todo cuando las nuevas generaciones son capaces de recuperar su esp&iacute;ritu de cambio, su ampliaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n no forzada en nuevos contextos. No es que neguemos la derechizaci&oacute;n global, pero los procesos de la Humanidad no son fijos y la relaci&oacute;n de fuerzas din&aacute;mica. &ldquo;&Eacute;ste es un momento especial para conmemorarlo: nos indica la urgencia de repensarnos en t&eacute;rminos art&iacute;sticos, sociales, pol&iacute;ticos y culturales&rdquo;. Se cumplen 70 a&ntilde;os &iquest;sin Brecht? &ldquo;No, desmiente Grinspan, su legado nos advierte que debemos mantenernos despiertos. Por eso, lo trajimos a trav&eacute;s de encuentros y debates que ponen la lupa en lo extraordinario de lo cotidiano&rdquo;, renovando las lecturas en torno a su obra.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, en el Teatro Alvear, con coproducci&oacute;n entre el Complejo Teatral de  Buenos Aires y el Teatro Col&oacute;n, se est&aacute; dando una nueva versi&oacute;n de <em>La &Oacute;pera de tres centavo</em> en una traducci&oacute;n de <strong>Onofre Lovero</strong>, uno de los primeros en poner a Brecht en los escenarios porte&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La pedagog&iacute;a de Brecht form&oacute; parte de un momento particular del pa&iacute;s en el que, inmerso en las discusiones culturales e ideol&oacute;gicas, se pari&oacute; el teatro independiente y se articul&oacute; lo pol&iacute;tico con la actuaci&oacute;n, el texto, los cuerpos, para que el trabajo en la escena no sea mero entretenimiento, no distraiga ni emocione al p&uacute;blico ya que las sensaciones y sentimientos, pueden opacar la raz&oacute;n, base de la conciencia revolucionaria.
    </p><p class="article-text">
        No es que el suyo haya sido un realismo social, al estilo sovi&eacute;tico. En lo absoluto, rompi&oacute; con el sentido com&uacute;n, el m&aacute;s com&uacute;n de los sentidos, invitando a leer el rev&eacute;s de la trama. Existe un eco, alguna resonancia brechtiano en el espectador actual? &iquest;Qu&eacute; hilos arrojaron y sobreviven hoy para darle continuidad en el contexto adverso y hostil con que el gobierno maltrata a la cultura? &iquest;Funciona su dramaturgia 
    </p><p class="article-text">
        como un espacio de pensamiento, de goce y de transformaci&oacute;n?, se pregunta la organizadora de las Jornadas &Eacute;picas. &ldquo;Tal vez el desaf&iacute;o sea interrogarnos para qu&eacute; y de qu&eacute; manera lo traemos. Lo que no sabremos nunca es qu&eacute; dir&iacute;a Brecht sobre el trabajo f&iacute;sico, ese lenguaje maravilloso de algunos colegas de hoy. Chaplin fue uno de sus actores de referencia y quiz&aacute;s el creador de Galileo lo acompa&ntilde;ar&iacute;a con el clarinete,  sonreir&iacute;a, se limpiar&iacute;a los anteojos. En cuanto a su legado, me gusta pensarlo como una invitaci&oacute;n a gestar pensamiento cr&iacute;tico, no reproductivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El setenta aniversario supone una apertura en los derechos de representaci&oacute;n y es posible que los herederos art&iacute;sticos se multipliquen &ldquo;en otras formas, otros colores, que remitan a &eacute;l, pero que no sean un sistema de creencias cristalizado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;amos afirmar que lo est&eacute;tico estuvo en alg&uacute;n momento escindido de lo pol&iacute;tico?  &ldquo;Basta con estar inmerso en la ciudad y producir, apreciar o ser parte de la m&aacute;quina teatral para constatar que lo pol&iacute;tico va a definir siempre, lo admitamos o no&rdquo;.  Dice un poema que el analfabeto pol&iacute;tico es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que no le interesa la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Esa negaci&oacute;n abruma tanto como el efecto que provoca el plato que se sirve digerido. El cocinero que acompa&ntilde;a en su carromato a Madre Coraje durante la guerra dice que comer hace buena a la gente. El pan es prioridad, tambi&eacute;n los libros encabezan la lista de lo deseable y necesario. Pero se trata de que los combustibles est&eacute;n en buen estado, que el alimento sea sabroso y no huela mal, y que las p&aacute;ginas que viven en las bibliotecas nos abran los ojos.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/emocion_129_13474340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 12:18:42 +0000]]></pubDate>
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