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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Bianco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eduardo-bianco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Bianco]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Al compás de una leyenda negra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/compas-leyenda-negra_129_13489808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98dcd263-cfce-4613-925f-475d7864b9d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150521.jpg" width="188" height="106" alt="Al compás de una leyenda negra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eduardo Bianco, uno de los compositores de tango más famosos en Europa, es casi un desconocido en la Argentina. Pero se cuentan historias. Asesinó o no a su esposa o al amante de ella, conoció o no a Hitler y Goebbels, que lo admiraron o no. Fue, o no, un espía fascista. Y compuso una pieza titulada “Plegaria” y llamada “el tango de la muerte”. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        En las historias culturales, el prestigio de los testimonios de primera mano suele ser inverso a su capacidad para desentra&ntilde;ar la verdad. Sobre todo, en el mundo del tango donde, si se juntaran tres testigos, se conseguir&iacute;an, probablemente, cuatro o cinco historias diferentes. Algo as&iacute; es lo que sucede con <strong>Eduardo</strong> <strong>Bianco</strong>, uno de los autores del g&eacute;nero m&aacute;s conocidos en Europa &ndash;aunque casi ignoto en Buenos Aires&ndash;, y autor de una pieza titulada &ldquo;Plegaria&rdquo;, a la que se le atribuye una negra leyenda y el mote de &ldquo;tango de la muerte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre lo poco sobre lo que hay certeza se encuentra la dedicatoria de esa partitura al Rey <strong>Alfonso XIII</strong> de Espa&ntilde;a, destronado en 1931por la Rep&uacute;blica. Y que otros dos tangos, &ldquo;Evocaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;Destino&rdquo;, est&aacute;n dedicados a <strong>Benito Mussolini</strong>. Podr&iacute;a tratarse de mero oportunismo, por supuesto, pero el historiador y periodista <strong>Isidoro Gilbert</strong>, en un exhaustivo art&iacute;culo publicado el 17 de noviembre de 2010 en el suplemento <em>&Ntilde;</em> del diario <em>Clar&iacute;n</em>, apunta, como prueba de las simpat&iacute;as ideol&oacute;gicas de este violinista y director de orquesta nacido en Rosario en 1892, que pas&oacute; un largo per&iacute;odo en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica sin por ello dedicar canci&oacute;n alguna a <strong>Josif Stalin</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        Lo otro que se sabe es que en los a&ntilde;os veinte se fue a Francia, que all&iacute; empez&oacute; con un tr&iacute;o, junto al bandoneonista <strong>Jos&eacute; Schumacher</strong> y <strong>Luis Cosenza</strong> en piano, que luego form&oacute; parte de la orquesta de <strong>&ldquo;El Tano&rdquo; Genaro Esp&oacute;sito</strong> e integr&oacute; la de <strong>Manuel Pizarro</strong>, que ya era una celebridad en Par&iacute;s (lleg&oacute; a haber, al mismo tiempo, cinco Orquestas Pizarro para satisfacer la demanda). Que, finalmente, junto con <strong>Juan Bautista &ldquo;Bachicha&rdquo; Deambroggio</strong>, que hab&iacute;a sido m&uacute;sico de <strong>Roberto Firpo</strong>, fund&oacute; la suya propia, que toc&oacute; en Par&iacute;s, en el cabaret Palermo y luego en el Capitol . Y que adem&aacute;s de su largo pasaje por Rusia (algunas fuentes, no todas, aseguran que fueron 17 meses), actu&oacute; en Turqu&iacute;a, en Grecia, Suiza, Polonia, Bulgaria, Austria y Medio Oriente y que, cuando comenz&oacute; la Segunda Guerra Mundial, presentaba un espect&aacute;culo fastuoso, con vestimentas y escenograf&iacute;as ex&oacute;ticas, en el Deutsches Theater de Berl&iacute;n. Y all&iacute; es donde comienza la leyenda del &ldquo;Tango de la muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La primera divergencia entre las historias que cuentan la historia de Bianco es acerca de los motivos de su viaje a Europa. Las biograf&iacute;as <em>oficiales </em>&ndash;o m&aacute;s informadas, como la de <strong>N&eacute;stor Pins&oacute;n</strong> del sitio virtual <em>Todotango</em>&ndash; hablan, sencillamente, de la falta de trabajo en Buenos Aires y la b&uacute;squeda de mejores ofertas aprovechando el &eacute;xito del tango en Par&iacute;s. Otros condimentan la narraci&oacute;n con un asesinato y una huida. Pero tampoco ellos est&aacute;n de acuerdo. Algunos aseguran que el m&uacute;sico mat&oacute; a su esposa. El resto, que el asesinado fue el amante de ella, pianista de la orquesta de Bianco, a quien &eacute;l le habr&iacute;a pegado un tiro en medio de un ensayo. Ambas versiones coinciden, no obstante, en que fue arrestado y luego indultado gracias a sus buenos contactos pol&iacute;ticos. Y eso, obviamente, contradice la necesidad de escaparse y, por otra parte, si no ten&iacute;a trabajo no hab&iacute;a tampoco pianista y, mucho menos, importantes contactos pol&iacute;ticos que pudieran salvarlo de la gayola. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el m&uacute;sico lleg&oacute; a Europa y no solo trabaj&oacute; all&iacute; sino que en Grecia, por ejemplo, fue el iniciador de todo un g&eacute;nero, el tango griego, que tuvo estrellas como las cantantes Danai, Kakia Mendro y Sofia Vembo y cuyo repertorio, adem&aacute;s de las previsibles traducciones de &ldquo;La cumparsita&rdquo; o &ldquo;Caminito&rdquo; incluy&oacute; compositores notablemente prol&iacute;ficos, como Attik, y piezas originales como la bella &ldquo;Vivo por fuera, muerto por dentro&rdquo; (&ldquo;Apo meno pethameno&rdquo;), escrita por &eacute;l en 1926. Y viaj&oacute;. Y &ldquo;Plegaria&rdquo;, que se tradujo al griego, fue adem&aacute;s un &eacute;xito en todo el continente. Y Bianco lo tocaba en Berl&iacute;n, donde, seg&uacute;n unos, fue escuchado por <strong>Hitler</strong> y <strong>Goebbels</strong> en persona. Que tan reputados habitu&eacute;s de Bayreuth fueran a escuchar tangos ya es improbable. La teor&iacute;a de que al Ministro de Propaganda le sedujera la posibilidad de que ese g&eacute;nero reemplazara como gusto popular al jazz &ndash;all&iacute; hab&iacute;a un solo negro, <strong>Rosendo Mendiz&aacute;bal</strong>, y dif&iacute;cilmente lo conocieran&ndash; tampoco se ajusta a otros hechos, en particular la ausencia de tangos &ldquo;oficiales&rdquo; del nazismo, algo que s&iacute; ocurri&oacute; con el jazz, con orquestas creadas por el propio Goebbels con el fin de llegar a las radios de onda corta de los ingleses. 
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    </figure><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que algunos sobrevivientes &ndash;entre ellos el poeta <strong>Paul Celan</strong>, que estuvo en un campo nazi de esclavos, en Moldavia&ndash; aseguraron haber reconocido ese tango o haber conocido a gente que lo hab&iacute;a hecho, como el que se tocaba mientras las v&iacute;ctimas eran ejecutadas y que, en los centros de exterminio, se obligaba a los m&uacute;sicos a interpretar &ldquo;Plegaria&rdquo;. Est&aacute;n quienes agregan fantas&iacute;a e imaginan a los kapos oblig&aacute;ndolos a bailar grotescos tangos mientras entran a las c&aacute;maras de gas, y los que dicen que la orden de tocar ese &ldquo;Tango de la muerte&rdquo; alcanz&oacute; a todos los campos y proven&iacute;a del mismo Hitler, que admiraba profundamente a Bianco, a quien hab&iacute;a conocido en un asado organizado por el Embajador argentino en Alemania. 
    </p><p class="article-text">
        Lo comprobable es que hubo varias canciones a las que llamaron &ldquo;tango de la muerte&rdquo; y hasta es posible que no todas ellas fueran exactamente un tango. Y que la idea de que sonara un tango, o cualquier danza festiva y asociada en esa &eacute;poca con un cabaret, les resultara, a muchos nazis, lo suficientemente humillante como para ponerla en pr&aacute;ctica. Y, casi con seguridad, uno de esos tangos fue &ldquo;Plegaria&rdquo; por la sencilla raz&oacute;n de que fue uno de los m&aacute;s conocidos. Est&aacute;n, adem&aacute;s, los que llegaron a se&ntilde;alar a Bianco como esp&iacute;a del Eje. Gilbert afirma que en Francia se lo investig&oacute; como un agente de la Italia fascista que usaba su orquesta como fachada, y que, en Buenos Aires, <strong>Enrique Cad&iacute;camo</strong> hab&iacute;a advertido a sus colegas que tuvieran cuidado con &eacute;l porque &ldquo;era agente de la Gestapo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese no es el &uacute;ltimo misterio que rodea al argentino. En 1943 regres&oacute; a la Argentina, form&oacute; una orquesta y se present&oacute; en El Nacional. Y, como seguramente ya han adivinado, algunos cuentan que tuvo un gran &eacute;xito y otros que su fracaso fue rotundo. Y no faltan los que juran que el fiasco se debi&oacute; a un boicot de los m&uacute;sicos debido a sus antecedentes filonazis. Eventualmente eso no parece veros&iacute;mil teniendo en cuenta la cantidad de m&uacute;sicos de tango de conocida postura derechista, como el cantante <strong>Ernesto Fam&aacute;</strong>, afiliado al min&uacute;sculo Partido Fascista argentino, o los hermanos Lomuto, que no perdieron por ello un &aacute;pice de su prestigio. Bianco muri&oacute; en Buenos Aires, olvidado sin llegar a ser conocido, en 1959, y <strong>Francisco Canaro</strong> logr&oacute; que sus restos fueran depositados en el pante&oacute;n de la Sociedad de Autores y Compositores de la Argentina (SADAIC) en el Cementerio de la Chacarita. &ldquo;El &oacute;rgano de la capilla / embarga a todos de emoci&oacute;n / mientras que un alma de rodillas / pide consuelo, pide perd&oacute;n&rdquo;, dice la letra de &ldquo;Plegaria&rdquo;, aquel posible tango de muertes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog Apuntes (</em><a href="https://diegofischerman.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://diegofischerman.blogspot.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 13:50:30 +0000]]></pubDate>
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