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      <title><![CDATA[Argentina: la provincia de Salta abandona su mayor área protegida mientras las mineras de litio avanzan sobre ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/salta-abandona-mayor-area-protegida-mineras-litio_132_13117413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e60fbbd-d129-4d54-b2be-dc6cd84cc30d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina: la provincia de Salta abandona su mayor área protegida mientras las mineras de litio avanzan sobre ella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al norte del país, una reserva de fauna provincial espera que comience a funcionar un plan de manejo oficial desde 1980. Los Andes es tierra de salares y clave para la protección de un recurso escaso en una zona desértica: el agua. Además es vital en la conservación de especies de la Puna y para el desarrollo de comunidades indígenas, mediante el turismo sustentable y el pastoreo de animales.</p></div><p class="article-text">
        La Reserva Natural de Fauna Silvestre Los Andes tiene una extensi&oacute;n de 14 450 kil&oacute;metros cuadrados en el noroeste de Argentina, m&aacute;s que pa&iacute;ses como Jamaica, L&iacute;bano o Montenegro. Pero <strong>apenas cuenta con un &uacute;nico guardaparque, sin veh&iacute;culo,</strong> para cuidar sus salares y salinas de alta monta&ntilde;a, sus vicu&ntilde;as y sus sitios arqueol&oacute;gicos y ceremoniales.
    </p><p class="article-text">
        Los Andes es <strong>un gran desierto lleno de vida</strong>, hogar de flamencos y lagartos en peligro donde confluyen las ecorregiones de la Puna y el Altoandino. La reserva es tan importante para la provincia de Salta que <strong>representa el 80 % de toda la superficie que el gobierno provincial ha declarado como &aacute;rea protegida</strong>. Desde <a href="https://web.archive.org/web/20160808062133/http://www2.medioambiente.gov.ar/sifap/detalles.asp?id=165" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su creaci&oacute;n en 1980</a> necesita un plan de manejo pero las autoridades no consiguen implementarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/litio-argentina-reserva-los-andes-impactos-flamencos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Litio en Argentina: qu&eacute; plantea el plan para proteger la reserva Los Andes y los impactos en la poblaci&oacute;n de flamencos</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las empresas mineras avanzan sobre ella, en busca del mineral estrella de la transici&oacute;n energ&eacute;tica: <strong>el litio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de los salares del &aacute;rea protegida que se declar&oacute; hace casi medio siglo, <strong>el gobierno provincial de Salta ha concesionado 22 proyectos mineros para explorar y extraer litio</strong>. El mineral es usado para fabricar las bater&iacute;as que ponen a andar a los veh&iacute;culos el&eacute;ctricos, esenciales para alejarnos de los combustibles f&oacute;siles que todav&iacute;a mueven gran parte del transporte mundial.
    </p><p class="article-text">
        El litio tambi&eacute;n se usa cada vez m&aacute;s en bater&iacute;as que permiten almacenar a gran escala la energ&iacute;a producida por fuentes renovables como la solar y la e&oacute;lica, de modo que esa electricidad no est&eacute; disponible &uacute;nicamente cuando est&aacute; soleado o sople el viento. Precisamente hoy el transporte y la generaci&oacute;n de energ&iacute;a el&eacute;ctrica a base de derivados del petr&oacute;leo o carb&oacute;n son <a href="https://www.climatewatchdata.org/ghg-emissions?apcid=000000000000000000000000&amp;breakBy=sector&amp;chartType=line&amp;end_year=2021&amp;sectors=agriculture%2Cenergy%2Cindustrial-processes%2Cbuilding%2Celectricity-heat%2Cfugitive-emissions%2Cmanufacturing-construction%2Ctransportation%2Cother-fuel-combustion&amp;start_year=1990" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los sectores que m&aacute;s emisiones de gases de efecto invernadero producen en el planeta</a>.
    </p><p class="article-text">
        La miner&iacute;a es permitida dentro de ciertas zonas de la reserva natural provincial, que lleva el nombre de la cordillera que lo alberga, justamente porque se estableci&oacute; desde un inicio que <strong>ser&iacute;a un &aacute;rea de usos m&uacute;ltiples</strong>: se pueden realizar actividades productivas pero controladas y en ciertas &aacute;reas preestablecidas, siempre y cuando no generen impactos en los ecosistemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/03/chile-invierte-mas-industria-litio-falta-proteccion-salares/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Chile invierte 33 veces m&aacute;s en impulsar la industria del litio que en investigar c&oacute;mo proteger los salares</strong></a>
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                    alt="Camélidos como los guanacos, llamas y vicuñas son parte central de la fauna en la reserva Los Andes. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                Camélidos como los guanacos, llamas y vicuñas son parte central de la fauna en la reserva Los Andes. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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        Esa contradicci&oacute;n entre estar protegida pero que no se aplique su instrumento de manejo, a la par de que sus puertas se han abierto a la miner&iacute;a, ha llevado a especialistas y funcionarios consultados a coincidir en que hay un inter&eacute;s pol&iacute;tico y econ&oacute;mico por <strong>mantener a Los Andes como una &ldquo;reserva de papel&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este equipo period&iacute;stico se comunic&oacute; en reiteradas oportunidades con el gobierno provincial de Salta pero las autoridades consultadas nunca respondieron las preguntas enviadas, ni quisieron confirmar en qu&eacute; medida se est&aacute; aplicando el plan de manejo aprobado en 2018. El 2 de febrero se envi&oacute; al secretario de ambiente y desarrollo sustentable de Salta, ingeniero Alejandro Aldaz&aacute;bal, a pedido de su secretaria privada, un cuestionario de siete preguntas. Tras semanas de esperas, su secretaria dej&oacute; de responder los mensajes y llamadas y nunca envi&oacute; las respuestas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/03/litio-conflicto-herramienta-rastrear-proyectos-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Litio en Conflicto lanza una herramienta para rastrear los proyectos de litio de ocho pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Estos son los hallazgos de una investigaci&oacute;n period&iacute;stica realizada por <strong>Mongabay Latam</strong> y el <strong>Centro Latinoamericano de Investigaci&oacute;n Period&iacute;stica (CLIP)</strong> como parte del proyecto <a href="https://www.elclip.org/litio-en-conflicto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Litio en Conflicto</strong></a>, que coordin&oacute; el CLIP y reuni&oacute; a diez medios de la regi&oacute;n para entender algunos de los problemas que rodean a la industria del litio en Am&eacute;rica Latina.
    </p><h2 class="article-text">El plan que existe pero no se aplica</h2><p class="article-text">
        Entre 2016 y 2018, un grupo de cient&iacute;ficos y funcionarios se reunieron para dar vuelta la historia de Los Andes y <strong>elaborar un </strong><a href="https://recursos.elclip.org/litio/Plan+Manejo+Propuesto+Reserva+Los+Andes+2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>plan de manejo</strong></a><strong> que, por primera vez, estableciera en qu&eacute; zonas de la reserva la miner&iacute;a no podr&iacute;a avanzar</strong>. El resultado fue un documento de 108 p&aacute;ginas en el que plasmaron la misi&oacute;n de la reserva: conservar la vicu&ntilde;a, los abundantes recursos naturales de la Puna y zonas altoandinas y el patrimonio cultural e hist&oacute;rico. Y sobre todo resguardar los salares y el agua &ldquo;como recurso estrat&eacute;gico para la vida dentro de la reserva&rdquo;, dice el <a href="https://recursos.elclip.org/litio/Plan+Manejo+Propuesto+Reserva+Los+Andes+2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento p&uacute;blico</a> que analiz&oacute;<strong> Mongabay Latam</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/03/chile-kast-frena-areas-protegidas-salares-normas-ambientales-boric/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Chile: Kast frena las &aacute;reas protegidas en salares y otras 37 normas ambientales aprobadas por Boric</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es all&iacute;, en los salares altoandinos que busca proteger, donde se est&aacute;n instalando las mineras de litio, a pesar de que <strong>la zonificaci&oacute;n aprobada por las autoridades en agosto de 2018 establece expl&iacute;citamente que estos cuerpos de sal deben ser protegidos</strong> y recibir, en sus palabras, un &ldquo;cuidado especial&rdquo;.
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                    alt="El desierto de la Puna salteña es una zona de estrés hídrico y alta amplitud térmica, con temperaturas estivales que pueden alcanzar los 40 °C y mínimas invernales nocturnas de hasta -40 °C. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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            <span class="title">
                El desierto de la Puna salteña es una zona de estrés hídrico y alta amplitud térmica, con temperaturas estivales que pueden alcanzar los 40 °C y mínimas invernales nocturnas de hasta -40 °C. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://cessalta.org.ar/files/dictamen/PIMyD-Reserva-Los-Andes-CESPS-2022-pdf.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los salares de Rinc&oacute;n, Pozuelos, Arizaro, Pocitos e Incahuasi fueron catalogados en un mapa de zonificaci&oacute;n como &ldquo;subzonas de gesti&oacute;n especial&rdquo;</a>. <strong>All&iacute; no deber&iacute;a estar permitida la miner&iacute;a, seg&uacute;n el documento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El plan de manejo tambi&eacute;n buscaba mantener la viabilidad de las poblaciones de especies bandera para la Puna, como la vicu&ntilde;a (<em>Vicugna vicugna</em>), el guanaco (<em>Lama guanicoe</em>), la rana pune&ntilde;a (<em>Telmatobius atacamensis</em>) y los flamencos (<em>Phoenicoparrus andinus</em>); y poner en valor y resguardar el Qhapaq &Ntilde;an, el antiguo camino de los incas hoy <a href="https://whc.unesco.org/en/list/1459/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declarado Patrimonio de la Humanidad</a>, y otros posibles sitios arqueol&oacute;gicos, que<strong> podr&iacute;an ser atractivos para el futuro tur&iacute;stico de la provincia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del largo trabajo, de la <strong>inversi&oacute;n de fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)</strong> y del esfuerzo de 49 personas directamente involucradas en la producci&oacute;n de un programa formulado para implementarse durante cinco a&ntilde;os, <strong>el Gobierno de Salta nunca puso a funcionar el plan de manejo como fue aprobado</strong>. En Argentina, los estados provinciales tienen potestad constitucional sobre los recursos minerales e hidrocarbur&iacute;feros, por lo que pueden abrir licitaciones y concesionar &aacute;reas dentro de sus territorios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La b&uacute;squeda del codiciado litio para la transici&oacute;n energ&eacute;tica desplaz&oacute; por completo cualquier inter&eacute;s de las autoridades salte&ntilde;as por proteger esta reserva</strong>. Esta alianza period&iacute;stica <a href="https://recursos.elclip.org/litio/Plan+Manejo+Propuesto+Reserva+Los+Andes+2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publica aqu&iacute; el plan de manejo</a> abandonado por considerarlo de inter&eacute;s p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, Los Andes cuenta con un &uacute;nico guardaparque, quien no tiene vestimenta adecuada ni veh&iacute;culo para movilizarse, seg&uacute;n confirm&oacute; <strong>Mongabay Latam</strong> con fuentes oficiales que conocen el territorio. &iquest;C&oacute;mo puede entonces proteger la fauna y flora end&eacute;micas del lugar? &ldquo;Camina o hace dedo&rdquo;, respondieron a este medio, en referencia a la modalidad de los viajeros que piden aventones por las rutas.
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                    alt="Tolar Grande es un pueblo dentro de la reserva, donde vive el único guardaparque de esta extensa área natural. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                Tolar Grande es un pueblo dentro de la reserva, donde vive el único guardaparque de esta extensa área natural. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tierra de sal: una reserva habitada por salares y lagunas</h2><p class="article-text">
        En la reserva, se formaron extensos salares por evaporaci&oacute;n. Existen 12 cuencas, aunque las precipitaciones son extremadamente escasas durante todo el a&ntilde;o. Es una zona de estr&eacute;s h&iacute;drico y alta amplitud t&eacute;rmica, con temperaturas estivales que pueden alcanzar los 40 &deg;C y m&iacute;nimas invernales nocturnas de hasta -40 &deg;C. El &iacute;ndice de radiaci&oacute;n solar es uno de los m&aacute;s elevados del mundo, de acuerdo con la investigaci&oacute;n realizada para el plan de manejo del &aacute;rea protegida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/10/litio-mexico-ilusion-incertidumbre-conflicto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El litio en M&eacute;xico, de la ilusi&oacute;n a la incertidumbre</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; reinaban las vicu&ntilde;as. Tambi&eacute;n los guanacos, los suris (<em>Rhea pennata</em>), guaipos o que&uacute;s (<em>Rhynchotus maculicollis</em>) y predadores como el zorro colorado (<em>Lycalopex culpaeus</em>), el puma (<em>Puma concolor</em>), aguiluchos (<em>Geranoaetus poecilochrous</em>) y matamicos (<em>Phalcoboenus megalopterus</em>). Todav&iacute;a habitan el lugar junto a mam&iacute;feros como la vizcacha de la sierra (<em>Lagidium viscacia</em>), el cav&iacute;cola tojo o tocotuco pune&ntilde;o (<em>Ctenomys opimus</em>). Abundan las aves, como las camineras, banduritas, canasteros, dormilonas, yales y jilgueros. Y los reptiles: una especie de culebra, el sapito pune&ntilde;o, lagartijas del g&eacute;nero Liolaemus y la amenazada rana acu&aacute;tica pune&ntilde;a (<em>Telmaobius atacamensis</em>), considerada <a href="https://www.iucnredlist.org/fr/species/21581/101422445" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Peligro Cr&iacute;tico</a>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se encuentran en Los Andes las tres especies de flamencos del cono sur, todos en la Lista Roja de especies amenazadas de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza: el flamenco austral (<em>Phoenicopterus chilensis</em>), el flamenco andino (<em>Phoenicoparrus andinus</em>) y el flamenco puna o de james (<em>Phoenicoparrus jamesi</em>). Adem&aacute;s, <strong>los dos &uacute;ltimos anidan en los salares de la reserva</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La reserva Los Andes se encuentra dentro del Departamento de Los Andes, donde habitan 7182 personas, según el último censo de 2022. Su capital es San Antonio de los Cobres y el pueblo de Tolar Grande, de unos 200 habitantes, se encuentra dentro de la reserva. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                La reserva Los Andes se encuentra dentro del Departamento de Los Andes, donde habitan 7182 personas, según el último censo de 2022. Su capital es San Antonio de los Cobres y el pueblo de Tolar Grande, de unos 200 habitantes, se encuentra dentro de la reserva. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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        Las extremas condiciones de vida en la reserva de Los Andes hacen que las especies de flora y fauna que habitan esta &aacute;rea protegida sean &ldquo;particularmente fr&aacute;giles ante alteraciones e interferencias agudas como las provocadas por las actividades humanas irruptivas&rdquo;, resaltaron los expertos y funcionarios en el plan de manejo que las autoridades no pusieron en pr&aacute;ctica. Por eso, <strong>en Los Andes habitan &ldquo;altas proporciones de especies categorizadas bajo alguna condici&oacute;n de amenaza</strong>&rdquo;. Esas actividades incluir&iacute;an la miner&iacute;a y el turismo realizados sin los cuidados espec&iacute;ficos que reclamaron los especialistas.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no solo habitan especies carism&aacute;ticas o bandera. En estos salares tambi&eacute;n viven comunidades de<strong> organismos muy extra&ntilde;os y particularmente adaptados a condiciones extremas: son llamados extrem&oacute;filos</strong>, representantes de formas muy antiguas que iniciaron la vida en el planeta. Algunas de ellas son las arqueobacterias, como los estromatolitos, capaces de fijar carbono de calcio. Habitan en <strong>los humedales de Laguna Socompa y los Ojos de Mar de Tolar Grande</strong>, dentro de la reserva. Existen numerosos estudios en curso que defienden la protecci&oacute;n de los estromatolitos y de sus aplicaciones biotecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El plan de manejo y la zonificaci&oacute;n ubicaron sitios clave dentro de Los Andes con presencia de extrem&oacute;filos</strong> dentro de los salares de los Pocitos y Rinc&oacute;n. Los expertos dejaron por escrito en el documento p&uacute;blico que deb&iacute;an ser especialmente protegidos. Sin embargo, en ambos salares, las autoridades de Salta concesionaron proyectos de litio.
    </p><h2 class="article-text">Litio y salares</h2><p class="article-text">
        En estas tierras, el mineral cr&iacute;tico no se encuentra en roca, como en otros lugares del mundo, sino en la salmuera, lagos subterr&aacute;neos que se ubican debajo de las costras salinas de los salares. <strong>Estos humedales centrales para sostener la vida en el desierto son clave para las comunidades ind&iacute;genas que habitan dentro de la reserva</strong>, ya que son fuente de agua para sus animales y ganado. Tambi&eacute;n son importantes para la fauna y la flora, ya que sostienen r&iacute;os subterr&aacute;neos y se transforman en extensos espejos de agua durante los veranos.
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                    alt="La reserva Los Andes tiene un salar principal, llamado Arizaro, cuya mitad norte está dentro del área protegida. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                La reserva Los Andes tiene un salar principal, llamado Arizaro, cuya mitad norte está dentro del área protegida. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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        La Reserva Los Andes se encuentra dentro del Departamento de Los Andes, donde habitan 7182 personas, seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo de 2022. <strong>Su capital es San Antonio de los Cobres y el pueblo de Tolar Grande</strong>, de unos 200 habitantes, donde vive el &uacute;nico guardaparque que protege estas tierras, se encuentra dentro de la reserva.
    </p><p class="article-text">
        Entre la poblaci&oacute;n, quienes no viven de la miner&iacute;a, se dedican a la producci&oacute;n de ganado menor &mdash;llamas, ovejas, cabras&mdash;, en gran medida bajo condiciones de subsistencia. Por ello <strong>necesitan las vegas de los salares para dar agua a sus animales</strong>. El turismo tambi&eacute;n es central: por aqu&iacute; pasa el c&eacute;lebre Tren de las Nubes, por encima de los 4000 metros sobre el nivel del mar.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer a&uacute;n m&aacute;s complejas las cosas, <strong>dentro de esta vasta reserva se encuentran otras dos &aacute;reas protegidas</strong> creadas en 2011: los refugios provinciales de vida silvestre Laguna Socompa y Ojos de Mar de Tolar Grande.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la tenencia de la tierra en el Departamento de Los Andes es foco de conflicto con las autoridades, ya que los pueblos originarios de la zona reclaman posesi&oacute;n comunitaria. En 2018, cuando se termin&oacute; de elaborar el plan de manejo, hab&iacute;a <strong>nueve comunidades ind&iacute;genas de los pueblos kolla y atacama dentro del &aacute;rea reconocidas oficialmente</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La reserva Los Andes es tan importante para la provincia de Salta que representa el 80% de toda la superficie que el gobierno provincial ha declarado como área protegida. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                La reserva Los Andes es tan importante para la provincia de Salta que representa el 80% de toda la superficie que el gobierno provincial ha declarado como área protegida. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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        Por eso era importante que, por primera vez en m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas, Los Andes contara con un plan de manejo. Este es un documento de pol&iacute;tica p&uacute;blica que establece c&oacute;mo proteger los ecosistemas y las especies que habitan la reserva, al tiempo que zonifica o delimita las &aacute;reas donde se podr&iacute;an realizar ciertos tipos de actividades productivas, como<strong> el turismo, la ganader&iacute;a y la miner&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La miner&iacute;a &ldquo;conlleva posibles impactos no deseados tanto en las comunidades como para el ambiente&rdquo;</strong>, reconocieron los expertos en el plan de manejo.
    </p><p class="article-text">
        El abandono de Los Andes es de larga data. Hasta octubre de 2000, <a href="https://www.diputadosalta.gob.ar/digesto_leyes/825/download_file" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando se sancion&oacute; una ley de &aacute;reas protegidas en la provincia, las reservas de flora y fauna se creaban por decreto</a> pero quedaban en los papeles. A partir de 2001, comenzaron a implementarse algunas pol&iacute;ticas de conservaci&oacute;n en el territorio y reci&eacute;n en 2010 el Gobierno provincial contrat&oacute; guardaparques en la provincia, seg&uacute;n explic&oacute; un exfuncionario que prefiere no ser citado con nombre propio para evitar represalias. La raz&oacute;n es que en Salta, como en otras provincias lit&iacute;feras del norte argentino cuyas econom&iacute;as dependen en gran medida del mineral, <strong>criticar en voz alta las pol&iacute;ticas pro-miner&iacute;a puede traer consecuencias laborales</strong>. El Gobierno salte&ntilde;o <a href="https://www.salta.gob.ar/prensa/noticias/el-empleo-minero-en-salta-lleva-cuatro-anios-de-crecimiento-ininterrumpido-95539" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimaba en 2024</a> que el sector aportaba casi 6000 empleos directos y 20 000 indirectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la reserva de Los Andes reci&eacute;n le fue asignado un guardaparque en 2016.</strong> Es decir, 36 a&ntilde;os despu&eacute;s de su fundaci&oacute;n. &ldquo;Esto se da en un contexto en el que el sistema de &aacute;reas protegidas de Salta, en general, est&aacute; totalmente desarticulado por las &uacute;ltimas gestiones. Salta vac&iacute;a [ignora] la cuesti&oacute;n ambiental&rdquo;, asegura un funcionario nacional que tambi&eacute;n pidi&oacute; reserva de identidad. De hecho, la Secretar&iacute;a de Ambiente de Salta actualmente depende del Ministerio de Producci&oacute;n y Desarrollo Sustentable de la provincia.
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                    alt="Los Andes tiene una extensión de 14 450 kilómetros cuadrados, más que países como Jamaica, Líbano o Montenegro. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                Los Andes tiene una extensión de 14 450 kilómetros cuadrados, más que países como Jamaica, Líbano o Montenegro. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Bombear salares: una provincia donde prima la miner&iacute;a sobre lo ambiental</h2><p class="article-text">
        La Reserva Los Andes tiene un salar principal, llamado Arizaro, cuya mitad norte est&aacute; dentro del &aacute;rea protegida. En el plan de manejo que no ha sido implementado, <strong>es mencionado como uno de los dep&oacute;sitos salinos fundamentales de la regi&oacute;n</strong>. Tambi&eacute;n es uno de los salares con mayor proyecci&oacute;n para la extracci&oacute;n de litio en Argentina, <a href="https://saltamining.com/contenido/7208/china-avanza-sobre-el-litio-salteno-lithium-chile-vende-el-proyecto-arizaro-por-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de acuerdo con la revista minera especializada Salta Mining</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ese atractivo se ve reflejado en las transacciones recientes. En diciembre de 2025, la minera canadiense Lithium Chile Inc. firm&oacute; un acuerdo para vender su participaci&oacute;n en el proyecto de litio que desarrolla en este salar con la empresa argentina LitiAr S.A. Lo vendi&oacute; al grupo chino China Union Holding Ltd. por 175 millones de d&oacute;lares, <a href="https://lithiumchile.ca/wp-content/uploads/2026/01/January-15-2026-Lithium-Chile-Provides-Clarification-on-Meeting.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n la empresa que desarrolla el proyecto</a>.
    </p><p class="article-text">
        Este es <strong>uno de siete proyectos en Arizaro</strong>. Adem&aacute;s de &eacute;ste, hay otros impulsados por las mineras L&iacute;tica Resources y Alpha Lithium Argentina, que pertenecen a las petroleras multinacionales argentinas Pluspetrol y Tecpetrol (parte del grupo Techint) respectivamente. Otros son de la chino-canadiense Tibet Summit Resources; de la china Hanaq; de la canadiense NOA Lithium Brines; de la francesa Eramet; y de la australiana Power Minerals.
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                    alt="“En la minería del litio lo que más importa es el agua”, afirma Melisa Argento, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que ha documentado la relación entre comunidades indígenas y mineras de litio. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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                “En la minería del litio lo que más importa es el agua”, afirma Melisa Argento, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que ha documentado la relación entre comunidades indígenas y mineras de litio. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Esa misma tensi&oacute;n entre conservaci&oacute;n y miner&iacute;a se observa en muchos de los otros salares dentro de la reserva Los Andes. <strong>Existen al menos 14 proyectos de litio que se desarrollan en salares enteramente ubicados dentro de Los Andes</strong>, seg&uacute;n un levantamiento de datos de proyectos y empresas hecho por el CLIP con apoyo de Columbia Journalism Investigations (CJI), que ser&aacute; publicado pr&oacute;ximamente. Hay cuatro en el de Pocitos, tres en Rinc&oacute;n, dos en Incahuasi, uno en Pular y tres en Pozuelos-Pastos Grandes, adem&aacute;s de uno que contempla trabajar en los cuatro primeros salares. Adicionalmente, hay un proyecto en el salar de Llullaillaco, cuya punta norte tambi&eacute;n est&aacute; en el &aacute;rea protegida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todos est&aacute;n en fase de prospecci&oacute;n o exploraci&oacute;n</strong>, y todos fueron concesionados por el Gobierno provincial. Varias de las beneficiadas son mineras de peso global: Ganfeng es una de las mayores productoras de litio y Rio Tinto es el segundo mayor conglomerado minero, que entr&oacute; de lleno en el negocio del litio al <a href="https://www.riotinto.com/en/news/releases/2025/rio-tinto-completes-acquisition-of-arcadium-lithium" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comprar en 2025</a> a la junior canadiense Arcadium Lithium.
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza period&iacute;stica revis&oacute; los documentos de los 22 proyectos en la zona de Los Andes (los siete proyectos en Arizaro, otros 14 en el resto de los salares enteramente ubicados en la reserva y un proyecto en el salar de Llullaillaco que est&aacute; parcialmente dentro de la reserva) as&iacute; como los de sus empresas operadoras, incluyendo p&aacute;ginas web, presentaciones corporativas e informes t&eacute;cnicos. <strong>En solamente dos encontr&oacute; menciones a la existencia de la reserva Los Andes y al traslape de sus iniciativas con &eacute;ste.</strong> En la mayor&iacute;a de los casos, los mapas que incluyen las mineras son esquem&aacute;ticos y omiten el pol&iacute;gono de la reserva natural.
    </p><p class="article-text">
        Una de las excepciones es el gigante brit&aacute;nico Rio Tinto, que impulsa un proyecto en el salar de Rinc&oacute;n, que <a href="https://www.riotinto.com/en/operations/south-america/rincon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">describe como su &ldquo;primera operaci&oacute;n de litio a escala comercial&rdquo;</a>. Su presidente, Jakob Stausholm, encuadr&oacute; al proyecto en su informe anual de directivo de 2024 como parte de la estrategia de &ldquo;alinear&rdquo; su cartera &ldquo;con las materias primas cuya demanda est&aacute; experimentando un mayor crecimiento&rdquo;. La empresa prev&eacute; iniciar la producci&oacute;n hacia 2028, tener dos plantas de producci&oacute;n de carbonato de litio y una vida &uacute;til de 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://cdn-rio.dataweavers.io/-/media/content/documents/operations/rincon-project-esia-report.pdf?rev=62a94df6c8ec48d7a1d608e10871d48d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el resumen ejecutivo de su estudio de impacto ambiental (EIA)</a>, disponible en <a href="https://www.riotinto.com/en/operations/south-america/rincon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su p&aacute;gina web</a>, Rio Tinto reconoce expl&iacute;citamente que &ldquo;el proyecto se encuentra en la Reserva de Los Andes&rdquo;. El estudio cita el plan de manejo que finalmente no fue adoptado, incluyendo menciones a sus sitios de usos restringidos y la necesidad de llevar a cabo estudios de los extrem&oacute;filos. Adem&aacute;s subraya que la empresa est&aacute; aplicando &ldquo;las medidas de manejo y restricciones incluidas en el Plan de Manejo de la reserva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el <a href="https://lithiumchile.ca/wp-content/uploads/2024/10/Salar-de-Arizaro-NI-43-101-Technical-Report-and-PFS_FINAL-lith.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe t&eacute;cnico</a> de su proyecto en Arizaro fechado en julio de 2024, Lithium Chile menciona que hay varias &aacute;reas protegidas cerca, incluyendo la Reserva Los Andes, que <strong>&ldquo;se superpone con la parte norte del &aacute;rea de concesi&oacute;n&rdquo;</strong>. No menciona si su iniciativa minera tendr&iacute;a alg&uacute;n impacto en el &aacute;rea protegida ni el plan de manejo, aunque subraya que uno de los objetivos de la reserva es &ldquo;estudiar y aplicar t&eacute;cnicas de desarrollo y uso racional de los recursos naturales para mantener el buen funcionamiento de los ecosistemas clave&rdquo;, como salares y humedales altoandinos.
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                    alt="Los salares y sus lagunas y arroyos son oasis en el desierto de la reserva Los Andes. Foto: obtenida por Mongabay Latam"
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            <span class="title">
                Los salares y sus lagunas y arroyos son oasis en el desierto de la reserva Los Andes. Foto: obtenida por Mongabay Latam                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Mongabay Latam</strong> y <strong>CLIP</strong> contactaron a las 15 empresas mineras que operan en salares de la reserva, pregunt&aacute;ndoles qu&eacute; medidas est&aacute;n tomando para operar dentro de un &aacute;rea protegida y habitada por comunidades ind&iacute;genas. Al cierre de esta investigaci&oacute;n solo hab&iacute;a respondido Alpha Lithium, de Tecpetrol.
    </p><p class="article-text">
        Esa minera, propiedad de la familia Rocca, una de las m&aacute;s ricas de Argentina, respondi&oacute; que su proyecto en el Salar de Arizaro se encuentra en etapa de exploraci&oacute;n inicial, &ldquo;con tareas geof&iacute;sicas que no afectar&aacute;n en forma relevante a la fauna del entorno, debido a que son actividades puntuales y de corta duraci&oacute;n&rdquo;. La compa&ntilde;&iacute;a sostiene que el impacto &ldquo;ser&aacute; irrelevante&rdquo;, pero que aun as&iacute; elabor&oacute; un plan de gesti&oacute;n con medidas preventivas.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El plan de manejo era una cosa muy grande&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La miner&iacute;a de litio &mdash;que se ha extendido por los salares en las provincias argentinas de Jujuy, Salta y Catamarca&mdash; ya se vislumbraba en la reserva cuando se realiz&oacute; el plan de manejo de 2018. &ldquo;<strong>Finalmente, el plan de manejo no sirvi&oacute; para ponerle obst&aacute;culos al avance del litio en la reserva</strong>&rdquo;, explica uno de los cient&iacute;ficos que particip&oacute; del proceso de elaboraci&oacute;n del documento oficial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exist&iacute;a un acuerdo con el &aacute;rea de miner&iacute;a para trabajar en conjunto y generar un comit&eacute; interdisciplinario. <strong>Nosotros est&aacute;bamos contentos porque era algo innovador.</strong> Era una cosa muy grande&rdquo;, recuerda Flavio Moschione, bi&oacute;logo de la Administraci&oacute;n de Parques Nacionales, especializado en aves acu&aacute;ticas y uno de los expertos que particip&oacute; en el plan de manejo. Lo cuenta en di&aacute;logo con <strong>Mongabay Latam</strong>, ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel esfuerzo conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el plan de manejo de Los Andes qued&oacute; en la nada, Moschione y otros expertos que hab&iacute;an participado pidieron explicaciones a las autoridades de Salta. El bi&oacute;logo incluso present&oacute; un reclamo formal desde la Administraci&oacute;n de Parques Nacionales. Nunca les contestaron, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre el boom econ&oacute;mico que est&aacute; trayendo el litio a Salta y la conservaci&oacute;n de sus ecosistemas de alta monta&ntilde;a es justo el tipo de escenario que menciona la investigadora estadounidense Thea Riofrancos en su <a href="https://www.theariofrancos.com/extraction" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reci&eacute;n publicado libro</a> Extraction: the Frontiers of Green Capitalism sobre el boom mundial del litio. &ldquo;En los lugares donde se est&aacute;n abriendo minas para obtener materias primas para la transici&oacute;n energ&eacute;tica, la acci&oacute;n clim&aacute;tica global termina entrando en conflicto con la protecci&oacute;n ambiental local&rdquo;, escribi&oacute; la profesora de ciencias pol&iacute;ticas de Providence College.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mongabay Latam</strong>, con la colaboraci&oacute;n del equipo de <strong>Ruido</strong>, envi&oacute; en 2025 una solicitud de informaci&oacute;n p&uacute;blica al Ejecutivo salte&ntilde;o para obtener informaci&oacute;n sobre las concesiones mineras que se superponen con la reserva, pero la administraci&oacute;n del gobernador Gustavo S&aacute;enz nunca respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La miner&iacute;a es prioridad y nuestros informes no son vinculantes&rdquo;, afirm&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> un funcionario de una provincia lit&iacute;fera que pidi&oacute; reserva de su identidad. Como aquellos informes, el plan de manejo que ayudar&iacute;a a proteger la reserva Los Andes qued&oacute; en el olvido, y sus salares y la vida de una tierra inmensa seguir&aacute;n siendo postergados.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo original fue publicado por Andr&eacute;s Berm&uacute;dez Li&eacute;vano (CLIP), Daniela Quintero D&iacute;az y Emilia Delfino en Mongabay Latam. Puedes revisarlo <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/argentina-provincia-salta-reserva-los-andes-mineras-litio-avanzan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*Con la colaboraci&oacute;n de Ruido.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Litio en Conflicto</strong></em><em> es un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigaci&oacute;n Period&iacute;stica (</em><a href="https://www.elclip.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>CLIP</strong></em></a><em>) en alianza con </em><a href="https://consen.so/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Consenso</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>(Paraguay),&nbsp;</em><a href="https://www.laregion.bo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>La Regi&oacute;n</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>(Bolivia),</em><em><strong> </strong></em><a href="https://quintoelab.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Quinto Elemento Lab</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>(M&eacute;xico),</em><a href="https://reporterbrasil.org.br/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> Rep&oacute;rter Brasil</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>(Brasil),</em><a href="https://elruido.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> Ruido</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>(Argentina),</em><a href="https://climatetrackerlatam.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> Climate Tracker Am&eacute;rica Latina</strong></em></a><em>,</em><a href="https://dialogue.earth/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong> Dialogue Earth</strong></em></a><em>, </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Mongabay Latam</strong></em></a><em>y Columbia Journalism Investigations (</em><a href="https://journalism.columbia.edu/columbia-journalism-investigations" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>CJI</strong></em></a><em>) sobre c&oacute;mo est&aacute; funcionando la industria del litio en Am&eacute;rica Latina. Con el apoyo del equipo legal</em><em><strong> </strong></em><a href="https://elveinte.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>El Veinte</strong></em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/salta-abandona-mayor-area-protegida-mineras-litio_132_13117413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:24:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina: la provincia de Salta abandona su mayor área protegida mientras las mineras de litio avanzan sobre ella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio clilmático,Minería,Medioambiente,Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[«Los glaciares funcionan como cajas de ahorro de agua y, cuando realmente la necesitamos, nos la entregan» | ENTREVISTA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/glaciares-funcionan-cajas-ahorro-agua_132_13116323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c081984-8f2a-4a60-bd99-d61777514655_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«Los glaciares funcionan como cajas de ahorro de agua y, cuando realmente la necesitamos, nos la entregan» | ENTREVISTA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lucas Ruiz es investigador independiente del Conicet y doctor en Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires. Se especializada en glaciares y permafrost de montaña. En esta nota explica la conexión de los glaciares de hielo y roca con el abastecimiento de agua, el estado de conservación de estos cuerpos de hielo y la función que cumplirán frente a las sequías.</p></div><p class="article-text">
        Los glaciares de Argentina est&aacute;n en el centro de las discusiones ambientales y pol&iacute;ticas del pa&iacute;s. <strong>El gobierno de Javier Milei </strong><a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/03/reforma-ley-glaciares-argentina-informe-alerta-impactos-ambientales-irreversibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>quiere modificar la emblem&aacute;tica Ley de Glaciares para favorecer la miner&iacute;a</strong></a> pero organizaciones ambientalistas, ciudadanos y cient&iacute;ficos han alzado la voz para tratar de evitar que el Congreso cambie las reglas que protegen actualmente a los glaciares de hielo y glaciares de roca.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/argentina-milei-avanza-congreso-reforma-ley-de-glaciares-rechazo-social/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El proyecto para modificar la ley ya tiene media sanci&oacute;n del Senado</strong></a><strong>. </strong>La semana pasada, durante dos d&iacute;as, se celebraron las audiencias p&uacute;blicas ante la C&aacute;mara de Diputados, atravesadas por tensi&oacute;n, gritos, cr&iacute;ticas y hasta pedidos de medidas cautelares en la Justicia ante la decisi&oacute;n de recortar a 200 expositores cuando hab&iacute;a m&aacute;s de 100 000 inscriptos para exponer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/03/litio-conflicto-herramienta-rastrear-proyectos-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Litio en Conflicto lanza una herramienta para rastrear los proyectos de litio de ocho pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        El argentino Lucas Ruiz es investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (Conicet) y doctor en Ciencias Geol&oacute;gicas de la Universidad de Buenos Aires. Se especializada en glaciares y permafrost de monta&ntilde;a. Actualmente, trabaja como glaci&oacute;logo en Geoestudios Ltda, una de las consultoras en glaciolog&iacute;a m&aacute;s importantes de Sudam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>Mongabay Latam</strong> explic&oacute; qu&eacute; est&aacute; en juego con la modificaci&oacute;n de la ley y por qu&eacute; la comunidad cient&iacute;fica est&aacute; en alerta. &ldquo;Creo que la ciudadan&iacute;a argentina no est&aacute; en contra del desarrollo minero. Lo que s&iacute; creo es que no estamos a favor de cualquier desarrollo. Sabemos que contaminar los r&iacute;os y da&ntilde;ar los glaciares genera un alto costo ambiental y creo que la ciudadan&iacute;a, por suerte, ha madurado y no est&aacute; dispuesta a afrontar ese alto costo&rdquo;, asegur&oacute; Ruiz.
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                    alt="El glaciólogo Lucas Ruiz explicó cómo afectaría la falta de protección de los glaciares y ambiente periglaciar frente a futuras sequías. Foto: cortesía Lucas Ruiz para Mongabay Latam"
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                El glaciólogo Lucas Ruiz explicó cómo afectaría la falta de protección de los glaciares y ambiente periglaciar frente a futuras sequías. Foto: cortesía Lucas Ruiz para Mongabay Latam                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es el ambiente periglaciar que est&aacute; en medio de la discusi&oacute;n sobre la Ley de Glaciares en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El ambiente periglaciar no es lo que est&aacute; alrededor de los glaciares. El ambiente periglaciar es aquellas zonas donde hace tanto fr&iacute;o o el clima es tan fr&iacute;o que pueden existir suelos congelados permanentes. El concepto que vamos a escuchar bastante es el permafrost [capa de suelo, roca o sedimentos que permanece congelada todo el a&ntilde;o]. <strong>La Ley de Glaciares protege aquellos lugares donde, dentro del ambiente periglaciar, hay reservas de agua</strong>, es decir que hay una gran cantidad de hielo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n protege aquellas zonas dentro del ambiente periglaciar que puedan regular el recurso h&iacute;drico.</strong> Y ah&iacute; es donde uno entra en un gris, que en este caso no se est&aacute; analizando. La reforma que se est&aacute; planteando no es una modificaci&oacute;n, no es una aclaraci&oacute;n de la ley. Lo que se est&aacute; intentando hacer es generar todav&iacute;a m&aacute;s discrecionalidad a la hora de definir lo que se protege, al habilitar que las provincias o las autoridades provinciales digan: &ldquo;Esto lo quiero producir [con miner&iacute;a], entonces no ser&aacute; protegido&rdquo;.
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                    alt="Greenpeace sobrevoló distintos proyectos mineros en la provincia de San Juan, donde se observan aperturas de caminos, remoción de suelo y delimitaciones para futuras tareas exploratorias en sectores de alta montaña, donde la normativa vigente restringe este tipo de actividades. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam"
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                Greenpeace sobrevoló distintos proyectos mineros en la provincia de San Juan, donde se observan aperturas de caminos, remoción de suelo y delimitaciones para futuras tareas exploratorias en sectores de alta montaña, donde la normativa vigente restringe este tipo de actividades. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es la conexi&oacute;n entre lo periglaciar y lo glaciar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pueden estar cerca o no. Hay lugares, como por ejemplo, en la Patagonia, donde el ambiente periglaciar se desarrolla m&aacute;s hacia los cordones que est&aacute;n hacia el este de la Cordillera de los Andes, mientras que los glaciares se desarrollan hacia el oeste, ya que en el oeste la precipitaci&oacute;n es m&aacute;s abundante. Sin embargo, en la Alta Cordillera de Mendoza y de San Juan, tenemos la posibilidad de que se desarrollen glaciares y ambiente periglaciar o suelos congelados permanentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/argentina-provincia-salta-reserva-los-andes-mineras-litio-avanzan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Argentina: la provincia de Salta abandona su mayor &aacute;rea protegida mientras las mineras de litio avanzan sobre ella</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Las nacientes de los glaciares en la Alta Cordillera de Mendoza est&aacute;n en zonas que est&aacute;n por debajo de la temperatura media anual. Hablamos de -2 &deg;C, -3 &deg;C. Son temperaturas en las que est&aacute;n dadas las condiciones para que exista permafrost, mientras que los glaciares en Patagonia est&aacute;n en zonas que est&aacute;n cerca de los 0 &deg;C porque la precipitaci&oacute;n es mucho m&aacute;s abundante en forma de nieve.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La discusi&oacute;n en torno a la Ley de Glaciares gira alrededor de la posibilidad de que si se toca la ley actual se altere la protecci&oacute;n a las fuentes de agua de 7 millones de personas que viven en la zona de la Cordillera. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En las nacientes de los principales r&iacute;os del oeste de Argentina hay glaciares. Entonces, si bien no podemos decir que el glaciar es el que produce toda esa agua [del r&iacute;o], s&iacute; podemos decir que en todas esas cabeceras de esas cuencas, hay glaciares. <strong>Al afectar esas zonas podr&iacute;an estar afectando el agua de todas esas personas.</strong> Pero lo importante es saber que las fuentes principales del agua que generan los r&iacute;os del oeste de Argentina son la nieve y la lluvia. En algunos r&iacute;os, por ejemplo, los glaciares son una contribuci&oacute;n menor a la de la nieve. A veces puede ser menor y a veces puede llegar a ser mucho m&aacute;s importante.<strong> Y ah&iacute; est&aacute; el rol regulador de los glaciares.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Ley 26.639 o Ley de Glaciares establece presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y el ambiente periglaciar por ser reservas estratégicas de agua dulce. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam"
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                La Ley 26.639 o Ley de Glaciares establece presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y el ambiente periglaciar por ser reservas estratégicas de agua dulce. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo es ese rol regulador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En a&ntilde;os de abundancia de precipitaci&oacute;n, de mucha nieve en la Cordillera, los glaciares, en vez de entregar agua en forma de deshielo, lo que van a hacer es acumularla, se la van a guardar. Van a crecer los glaciares por la abundancia de precipitaciones. Sin embargo, en los a&ntilde;os de sequ&iacute;a, cuando la nieve escasea, los glaciares se achican. Eso quiere decir que se derriten a&uacute;n m&aacute;s y entonces entregan mayor cantidad de agua a los r&iacute;os o lagos. <strong>Los glaciares funcionan como diques perfectos, diques naturales o cajas de ahorro de agua y, cuando realmente la necesitamos, nos la entregan.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es la conexi&oacute;n entre la provisi&oacute;n de agua y el ambiente periglaciar que est&aacute; en riesgo si se modifica la ley?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; est&aacute; el tema. El glaciar es casi como un individuo. Un &aacute;rea bastante acotada o f&aacute;cil de acotar, porque nosotros podemos claramente delimitar cu&aacute;l es el &aacute;rea en superficie que est&aacute; representada por hielo y cu&aacute;l no. <strong>El Inventario Nacional de Glaciares</strong> [a cargo del Instituto Argentino de Nivolog&iacute;a, Glaciolog&iacute;a y Ciencias Ambientales (Ianiglia), con la coordinaci&oacute;n de la Subsecretar&iacute;a de Ambiente de la Naci&oacute;n] <strong>identifica glaciares y glaciares de escombros.</strong> En general, estas reservas de agua son los glaciares de escombro, que son los lugares dentro del ambiente periglaciar donde hay altas concentraciones de hielo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lo vemos en superficie est&aacute;n compuestos por los mismos fragmentos de roca que el resto de las laderas, pero estas se mueven, fluyen pendiente abajo lentamente y eso le da la caracter&iacute;stica de glaciares de roca. <strong>Las reservas de agua van a estar acotadas a donde en general se desarrollan estos glaciares de roca y es por eso que el Inventario Nacional de Glaciares de Argentina incluye a los glaciares y los glaciares de escombro.</strong>
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                    alt="Activistas fueron detenidos tras realizar una protesta en el Senado argentino contra la modificación de la Ley de Glaciares. Foto: cortesía Martín Katz/Greenpeace para Mongabay Latam"
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            <span class="title">
                Activistas fueron detenidos tras realizar una protesta en el Senado argentino contra la modificación de la Ley de Glaciares. Foto: cortesía Martín Katz/Greenpeace para Mongabay Latam                            </span>
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        <strong>&mdash;&iquest;Siempre que hay un glaciar de escombro es un ambiente periglaciar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Exacto, estamos dentro del ambiente periglaciar y un ambiente rico en hielo. Tiene hielo en su interior. Cuando estudiamos en detalle a los glaciares de escombro, tienen una capacidad de reserva similar a los glaciares, aunque menor. Un glaciar de escombro tiene menos hielo de lo que tiene un glaciar normal, porque uno est&aacute; hecho 100 % de hielo y el otro puede tener 30, 40, 60, 80 % de hielo. No m&aacute;s que eso. Si no, ya pasar&iacute;amos a tener un glaciar. Y por otro lado, tienen tasas de derretimiento de hielo m&aacute;s bajas. <strong>Entonces, la cantidad de agua que entregan siempre es m&aacute;s baja que la de los glaciares.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso no los hace tan relevante h&iacute;dricamente hoy, pero <strong>s&iacute; los pone como las reservas de agua del futuro, porque tiene lo que no se derrite, va a ser hielo que se puede derretir m&aacute;s adelante,</strong> cuando la temperatura del planeta sea m&aacute;s elevada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tipo de miner&iacute;a buscan hacer en esos glaciares de escombros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No es tanto qu&eacute; minerales hay en el ambiente periglaciar. El problema es que hay zonas mineralizadas en la Cordillera que est&aacute;n en ese r&eacute;gimen clim&aacute;tico donde se desarrollan los glaciares, en donde se desarrolla el ambiente periglaciar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Durante las protestas en el Congreso, ambientalistas, sentados en inodoros, exhibieron un explícito mensaje dirigido a los senadores. En el Senado se votó finalmente a favor de la modificación de la ley. Ahora el destino de la norma está en manos de los diputados. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam"
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            <span class="title">
                Durante las protestas en el Congreso, ambientalistas, sentados en inodoros, exhibieron un explícito mensaje dirigido a los senadores. En el Senado se votó finalmente a favor de la modificación de la ley. Ahora el destino de la norma está en manos de los diputados. Foto: cortesía Greenpeace Argentina para Mongabay Latam                            </span>
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        Durante las protestas en el Congreso, ambientalistas, sentados en inodoros, exhibieron un expl&iacute;cito mensaje dirigido a los senadores. En el Senado se vot&oacute; finalmente a favor de la modificaci&oacute;n de la ley. Ahora el destino de la norma est&aacute; en manos de los diputados. Foto: cortes&iacute;a Greenpeace Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Por ejemplo, en zonas como la provincia de San Juan...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En San Juan [en la frontera con Chile] es donde justamente hay grandes proyectos [mineros]. Y cuando digo grandes digo no solo en extensi&oacute;n, sino en la cantidad de mineral, la concentraci&oacute;n de mineral, y por el valor econ&oacute;mico que tienen. Y est&aacute;n en zonas donde hay ambiente periglaciar y hay glaciares.<strong> Entonces entramos en un conflicto de intereses</strong> y lo que ponen de manifiesto los que est&aacute;n a favor de la modificaci&oacute;n de la ley es que dicen que la Ley de Glaciares, como est&aacute; escrita, restringe las posibilidades de desarrollar la miner&iacute;a en ese lugar porque no pueden afectar los glaciares. Y lo que sostienen es que los glaciares que est&aacute;n en esa zona no son importantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/america-latina-bajo-presion-hidrica-leyes-mineria-grandes-proyectos-intensifican-crisis-agua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Am&eacute;rica Latina, bajo presi&oacute;n h&iacute;drica: leyes, miner&iacute;a y grandes proyectos intensifican la crisis del agua | Lecturas ambientales</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ah&iacute; es donde entra esto de la &ldquo;relevancia h&iacute;drica&rdquo;, que es un concepto nuevo, introducido en esta reforma.</strong> Es decir, quieren solo proteger los glaciares que tienen &ldquo;relevancia h&iacute;drica&rdquo; y al resto no, pero la relevancia h&iacute;drica no es un concepto como la definici&oacute;n de glaciar, que nosotros podemos ir a buscar a los libros, sino que tiene que ser definida <em>ad hoc</em>, como decimos, definida a prop&oacute;sito para un objetivo. No sabemos c&oacute;mo van a definir la relevancia h&iacute;drica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;En qu&eacute; estado de conservaci&oacute;n est&aacute;n los glaciares actualmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Los glaciares en el pasado eran m&aacute;s grandes de lo que son ahora. La p&eacute;rdida de un glaciar es muy visual, como cuando se quema un bosque. No tenemos que ver una fotograf&iacute;a de principios de siglo: una fotograf&iacute;a de <strong>hace 20 o 25 a&ntilde;os ya nos muestra que los glaciares estaban gordos. Eran grandes, espesos, blancos. Se los ve&iacute;a sanos y ahora miramos ese mismo glaciar y lo vamos a ver mucho m&aacute;s delgado, con menor espesor, con mayor cobertura de detritos</strong> [residuos s&oacute;lidos, org&aacute;nicos o inorg&aacute;nicos, resultantes de la descomposici&oacute;n, desgaste o erosi&oacute;n de materiales], ya no est&aacute; tan blanco. Se los ve como enfermos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Activistas ambientales en Argentina en contra de la reforma de la Ley de Glaciares. Foto: cortesía Agencia Presentes para Mongabay Latam"
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                Activistas ambientales en Argentina en contra de la reforma de la Ley de Glaciares. Foto: cortesía Agencia Presentes para Mongabay Latam                            </span>
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        Si hoy en d&iacute;a m&aacute;gicamente podr&iacute;amos detener el calentamiento global y mantener el clima tal cual est&aacute;, igual los glaciares continuar&iacute;an achic&aacute;ndose porque no est&aacute;n en equilibrio con el clima actual. Eso es casi para el general de todos los glaciares que hay en el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Hemos podido mejorar como comunidad cient&iacute;fica much&iacute;simo en la precisi&oacute;n de las proyecciones hacia el futuro y nos muestran unos resultados muy dram&aacute;ticos. <strong>Si seguimos tal cual estamos, a fin de siglo, Europa se quedar&aacute; sin glaciares.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de que pa&iacute;ses como Suiza, que tienen sus glaciares como parte de su identidad, no los va a tener m&aacute;s. <strong>Pa&iacute;ses de las zonas tropicales, como Per&uacute;, tampoco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si bien Argentina y Chile parece que no van a ser tan afectados donde est&aacute;n los grandes campos de hielo en Patagonia. Esas grandes masas de hielo son tan extensas que a fin de siglo igual todav&iacute;a van a tener mucho hielo. Lo mismo para la Ant&aacute;rtida o Groenlandia. Sin embargo, <strong>en lugares como la provincia de Mendoza, San Juan o como el norte de la Patagonia, la zona de Bariloche o el norte de la provincia de Chubut, es muy probable que para fines de este siglo no existan m&aacute;s las &aacute;reas o queden reducidos a peque&ntilde;os glaciares</strong> en las partes m&aacute;s altas de lamonta&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los glaciares, monumentales reservorios de agua dulce, desempeñan un papel fundamental en la sostenibilidad de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades humanas. Foto: cortesía Martín Katz/Greenpeace para Mongabay Latam."
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            <span class="title">
                Los glaciares, monumentales reservorios de agua dulce, desempeñan un papel fundamental en la sostenibilidad de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades humanas. Foto: cortesía Martín Katz/Greenpeace para Mongabay Latam.                            </span>
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        Estamos tratando de manifestar lo urgente de la situaci&oacute;n, lo dr&aacute;stico de lo que va a suceder. Y no hay que perder de vista el rol h&iacute;drico que tienen los glaciares, de entregar agua justamente en los momentos de sequ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si a eso le sumamos que en el contexto de cambio clim&aacute;tico, <strong>las sequ&iacute;as para el futuro van a ser incluso m&aacute;s severas, no contar con glaciares significa que vamos a sufrir much&iacute;simo m&aacute;s</strong> de lo que estamos sufriendo hoy.
    </p><p class="article-text">
        Eso es algo que, si bien la comunidad cient&iacute;fica est&aacute; alertando, no vemos muchas acciones de los tomadores de decisi&oacute;n para tratar de adaptarse o mitigar esa situaci&oacute;n. Todo lo contrario. <strong>Necesitamos proteger a los glaciares</strong> pero nos dicen: &ldquo;Los glaciares peque&ntilde;os no nos importan. Queremos extraer minerales a cualquier costo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/emilia-delfino/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia Delfino</em></a><em> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/03/los-glaciares-funcionan-como-cajas-de-ahorro-de-agua-y-cuando-realmente-la-necesitamos-nos-la-entregan-entrevista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>aqu&iacute;</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>*Imagen principal:</strong></em><em> glaciares y ambiente periglaciar en la zona de la provincia de San Juan, en la frontera argentina con Chile. </em><em><strong>Foto:</strong></em><em> cortes&iacute;a Mart&iacute;n Katz/Greenpeace&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/glaciares-funcionan-cajas-ahorro-agua_132_13116323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 05:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[«Los glaciares funcionan como cajas de ahorro de agua y, cuando realmente la necesitamos, nos la entregan» | ENTREVISTA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[glaciar,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gata del tornado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/gata-tornado_132_12887798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce191611-0c11-4dff-a699-2ddea543ca12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gata del tornado"></p><p class="article-text">
        	Son casi las tres de la ma&ntilde;ana cuando suena el celular. Me despierto con el ruido del aparato vibrando contra la mesita de luz. N&uacute;mero privado.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Hola, &iquest;Qu&eacute; pasa?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Buenas noches &iquest;hablo con el familiar de Teresa Cerelli?
    </p><p class="article-text">
        La voz de un hombre suena del otro lado, una voz desconocida a las tres de la ma&ntilde;ana, no pod&iacute;a ser otra cosa que una noticia de mierda.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Si, soy Gabriela, la hija&mdash; Respondo, mientras hago malabares para prender el velador con una sola mano. La voz del otro lado me explica que encontraron a mi madre a unas treinta cuadras de su casa, que estaba desorientada y que tiene un corte producto de un golpe en la cabeza. Se presenta c&oacute;mo el oficial G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Puedo hablar con mi mam&aacute; por favor?&mdash; la idea de que pudiera ser una estafa se desvanece cuando distingo sus voz entre otras voces, de fondo.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Se&ntilde;ora, su madre necesita atenci&oacute;n m&eacute;dica, por favor ac&eacute;rquese urgente&mdash; Responde G&oacute;mez, tajante.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Hola nena, soy Felicidad &mdash; La vecina de mi mam&aacute; aparece de repente del otro lado del tel&eacute;fono. Escucharla me tranquiliza, al menos una voz conocida entre tanto espamento. Me cuenta brevemente y casi sin respirar, que mi mam&aacute; tiene un &ldquo;tremendo corte en la ceja que est&aacute; la ambulancia pero que dicen que hay que hacerle una tomograf&iacute;a y que tambi&eacute;n seguramente le den puntos pero quedate tranquila que ya estoy con ella en su casa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Pienso en la &uacute;ltima vez que estuve con&nbsp;mi mam&aacute;. Fue el s&aacute;bado, hace dos d&iacute;as nada m&aacute;s. Llev&eacute; a&nbsp;Lucas, un ex compa&ntilde;ero de&nbsp;la secundaria para ayudarnos a desratizar la casa. Obvio que volvimos a pelear como todo este &uacute;ltimo tiempo. Mam&aacute; neg&oacute; rotundamente la plaga de ratas porque si eso sucediera La Muni, su gata, se encargar&iacute;a de exterminarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash; &iquest;No es cierto Muni, Muni? &mdash;dijo. La gata nos observaba desde el techo del quincho, indiferente. No parec&iacute;a muy dispuesta a cazar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Ese d&iacute;a mam&aacute; estaba atenta, hasta record&oacute; el nombre de Lucas y le puso bastante atenci&oacute;n a sus indicaciones. Tomamos nota de los cuidados, de todos los lugares donde puso los platitos negros con el veneno y de la limpieza que nos aconsej&oacute; por lo acumulado en el quincho. Se&ntilde;al&oacute; a la gata y nos cont&oacute; que hab&iacute;a intentado ponerlos en lugares donde ella no los encuentre. Cuando la llam&oacute; con un &ldquo;mish mish&rdquo; la gata sali&oacute; disparada por el techo de la casa de atr&aacute;s. Mam&aacute; se di&oacute; vuelta abruptamente y le grit&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Pero vos sos pelotudo, Jorge? &iexcl;Si sabes que esta gata se espanta con cualquier cosa y se va a la mierda!&mdash; Y entr&oacute; casi al trote para la casa a las puteadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Hubo un silencio y miradas de compasi&oacute;n de parte de Lucas. Le ofrec&iacute; un caf&eacute; que no acept&oacute; porque, dijo, estaba apurado. Caminamos hasta la puerta en silencio.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Venite nena, por favor&mdash;&nbsp;Me pide con voz de s&uacute;plica Felicidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Si Feli, dejame ver c&oacute;mo hago con Santino y salgo para all&aacute;&mdash; Le respondo despu&eacute;s de un largo suspiro.
    </p><p class="article-text">
        	Santi duerme en su cuarto, profundamente. Dudo en despertarlo y explicarle lo que pas&oacute; para que no se asuste cuando no me vea o&nbsp;llevarlo conmigo. Lo llamo a Fede, su pap&aacute;, para dejarlo en su casa, pero no me responde. De haber tenido el n&uacute;mero de su novia la hubiera llamado. La conoc&iacute; en el verano, en el cumplea&ntilde;os n&uacute;mero trece de Santi. Era la primera vez en seis a&ntilde;os que est&aacute;bamos todos juntos: Santi, su pap&aacute;, su novia y yo. Fue raro ser la impar, pero me pareci&oacute; divina. Las chicas me preguntaron si&nbsp;tuve celos y les admit&iacute; que s&iacute;, pero no de ella, sino de c&oacute;mo Fede hab&iacute;a rearmado su vida tan f&aacute;cil y tan r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;Vuelvo la mirada sobre Santi que ahora abraza a Canela, la perra. Antes de despertarlo, me doy una ducha r&aacute;pida. La necesito para llegar a Castelar lo antes posible sin chocar contra el guardarrail ni nada por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        	Me decido a despertarlo: &mdash; Santu, mi amor. Necesito que me escuches, despertate un ratito Pipi, me tengo que ir a lo de la abuela &iquest;Sabes?
    </p><p class="article-text">
        	Me pregunta si la abuela est&aacute; bien, le&nbsp;respondo con poca precisi&oacute;n pero tratando de dejarlo tranquilo, mientras tapo su metro sesenta con la frazada.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Te podes quedar solo? &iquest;Te anim&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Si ma, obvio &iquest;Pero a qu&eacute; hora volves?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Con esa repregunta me empiezo a sentir insegura, quiz&aacute;s hasta con algo de culpa. Hace un tiempo vengo lidiando con los olvidos y confusiones de mi mam&aacute;. Mi vida de repente es una corrida constante de urgencias inesperadas y falsas alarmas. &iquest;Y si un d&iacute;a me pasa algo en la autopista? Me imagino las horas de Santino sin saber de m&iacute; &iquest;A qui&eacute;n van a llamar cuando la ambulancia busque un contacto de emergencia en el celular para avisar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Pablo, mi psic&oacute;logo, me preguntar&iacute;a por qu&eacute; estaba pensando en la tragedia otra vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Voy por la Autopista del Oeste manejando y repasando otros eventos de los &uacute;ltimos meses con mam&aacute;: el d&iacute;a que tuve que salir corriendo de la oficina porque le hab&iacute;an robado la bordeadora <em>(estaba atr&aacute;s de una planta)</em>; cuando me llam&oacute; para contarme que en el galp&oacute;n del fondo estaba instalado un matrimonio con su hija porque ella les hab&iacute;a prestado el lugar y no hab&iacute;a nadie,&nbsp;o el problema con el vecino de al lado que supuestamente la espiaba.
    </p><p class="article-text">
        	El neur&oacute;logo hab&iacute;a sido claro pero lo minimic&eacute;: Demencia senil con origen mixto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Tiene que tomar la medicaci&oacute;n regularmente, y que est&eacute; acompa&ntilde;ada. &iquest;Vive sola? &iquest;Tiene quien la cuide?
    </p><p class="article-text">
        	Eran cada vez m&aacute;s recurrentes las veces en que mam&aacute; se quedaba afuera o se olvidaba las llaves por salir para buscar a la Muni, la gata que apareci&oacute; el d&iacute;a del famoso tornado del 2012. Seg&uacute;n mam&aacute;, el animal hab&iacute;a decidido adoptarlos y no al rev&eacute;s. Su teor&iacute;a afirmaba que los gatos eligen a las personas, y que cuando eso sucede es porque tienen la misi&oacute;n de salvarlos de algo.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Mam&aacute; esa gata est&aacute; hecha pelota, te vas a meter en un quilombo. Te ayudo a imprimir unos carteles, debe ser del barrio y se habr&aacute; perdido&mdash; Le dije cuando me la present&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Esa gata lleg&oacute; por algo, esta gata se queda conmigo.
    </p><p class="article-text">
        	Tenia la mitad de la cola pelada, era blanca y amarilla de pelo muy largo y muy arisca. No dejaba que la acaricies ni que la alzaras, pero si se te sub&iacute;a a upa te clavaba las u&ntilde;as cuando la quer&iacute;as bajar. Excepto cuando mam&aacute; le daba la orden.
    </p><p class="article-text">
        	Me doy cuenta de que llevo un rato manejando con la cabeza en cualquier cosa, cuando me paso del puente que tengo que bajar.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;La recalcada concha de Cristo!&mdash; Puteo a los gritos mientras tomo la otra salida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Pensaste la opci&oacute;n de internarla, Gabriela?&mdash; Me pregunt&oacute; una vez Pablo en una sesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash; &iquest;Y abandonarla? Ni en pedo. Yo puedo con esto.
    </p><p class="article-text">
        	Cuando doblo en la esquina de la casa, me encuentro con un patrullero, una ambulancia, y un pu&ntilde;ado de vecinos en la puerta que me miran con cara de juicio popular. Ni bien bajo del auto el oficial G&oacute;mez se presenta.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Buenas noches se&ntilde;ora, la est&aacute;bamos esperando. &iquest;Me firma ac&aacute; por favor? &iquest;Tiene el documento encima?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute; &mdash; le respondo mientras busco en la cartera y estiro el cuello para intentar reconocer a quienes est&aacute;n adentro.
    </p><p class="article-text">
        	El oficial me recomienda que que me ocupe de mi mam&aacute; o me podr&iacute;an denunciar por abandono de persona. Ni bien termino de escucharlo giro la cabeza para clavarle la mirada, el tono sugestivo me cae mal.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Perd&oacute;n, &iquest;C&oacute;mo dijo? Usted no me conoce, por supuesto que me voy a ocupar de mi mam&aacute;. Permiso &iquest;ya puedo entrar?&mdash; Y encaro para el pasillo mientras balbuceo un <em>Anda a la concha de la lora, yuta vigilante.</em>
    </p><p class="article-text">
        	En el living, sentada en el sill&oacute;n y con mate en mano, est&aacute; mi mam&aacute;. Cuando me ve entrar, excitad&iacute;sima por tanta visita y atenci&oacute;n a su alrededor, me dice con tono jocoso:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Si ibas a tardar una hora, ni hubieses venido, hija.
    </p><p class="article-text">
        La odio. Un poco la odio. Siempre fue terca y elocuente. Ahora es impredecible, dependiente, demandante. Ella me dice que lo pizpireta y rebelde lo hered&eacute; de sus genes. &ldquo;Vos sos mi reflejo Gabita&rdquo;, as&iacute; me llama. Es inevitable preguntarme si un d&iacute;a yo tambi&eacute;n voy a terminar as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Te mandar&iacute;a a cagar pero hay visita&mdash; le respondo con un poco de iron&iacute;a y otro tanto de verdad.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Ay nena, &iquest;Y tu hijo? pregunta Felicidad, con cara&nbsp;de consternaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;No me digas que lo dejaste solo, Gabita! &iquest;No ten&eacute;s conciencia vos? &iexcl;con todas las cosas que pasan ahora!
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No pasa nada m&aacute;. En un rato lo busca Fede. Perd&oacute;n &iquest;Usted vino con la ambulancia?&mdash; Le pregunto a la que supongo es la doctora y para dar por terminada esa charla acusatoria.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Si se&ntilde;ora, mucho gusto, soy la Dra Villegas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La doctora me comenta que ya revisaron a mi madre, que no tuvo p&eacute;rdida de conocimiento pero que la nota confundida con algunas situaciones temporoespaciales. Me pregunta si toma alguna medicaci&oacute;n, si tiene alguna enfermedad de base que deba conocer y que es necesario derivarla para hacerle una tomograf&iacute;a y descartar alguna lesi&oacute;n &oacute;sea. Tambi&eacute;n que va a necesitar sutura en el corte que tiene a la altura de la ceja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Puede trasladarla por sus medios? Su madre capita en Mor&oacute;n, por lo que le corresponde el hospital de Ituzaing&oacute; o el Posadas, eso lo decide Ud. Pero en el de Ituzaing&oacute; el tom&oacute;grafo no funciona. &iquest;Alguna duda? Recomiendo una interconsulta con neurolog&iacute;a, usted me entiende&mdash; me dice con perfecto acento caribe&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Le respondo en modo autom&aacute;tico a casi todas las preguntas, y ante la &uacute;ltima sugerencia, solo puedo asentir con la cabeza. <em>Ya la llev&eacute;, pelotuda, &iquest;te pens&aacute;s que no me ocupo? , </em>pienso mientras la acompa&ntilde;o a la puerta.
    </p><p class="article-text">
        	Cuando vuelvo a entrar, mam&aacute; le ofrece un t&eacute; a la vecina y le comenta que se hab&iacute;a ido a buscar a la gata porque hace unos d&iacute;as que no la encontraba y deb&iacute;a estar yirando por el barrio.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Mami, vamos a abrigarte que tenemos que irnos. Dale.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Ad&oacute;nde nos tenemos que ir? Yo no me voy a ning&uacute;n lado, no pas&oacute; nada. Me pongo aloe vera y se me cura solo. Aparte en los hospitales est&aacute; lleno de bichos y no me quiero contagiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Mir&aacute; vieja, no te estoy preguntando si quer&eacute;s ir, no hay opci&oacute;n. Ponete la campera, las zapatillas, y nos vamos al hospital. &iquest;Me escuchaste? Que yo no me vine de Devoto a las cuatro de la ma&ntilde;ana, para que te encapriches y no quieras ir a hacerte ver ese semejante golpe que ten&eacute;s en la cabeza, que dicho sea de paso, te hiciste pelotudeando c&oacute;mo una loca en la calle para buscar esa gata de mierda que vive mas en la vereda que en tu casa. Esa gata sigue buscando su casa, por eso se va. Te lo dije.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Bueno, yo me voy yendo chicas, las dejo as&iacute; salen. Dice Felicidad.
    </p><p class="article-text">
        	Cuando nos subimos al auto noto que mam&aacute; est&aacute; muy callada, algo ins&oacute;lito en ella. Otra vez la culpa me sopla la nuca. <em>Est&aacute;s yendo a terapia al pedo, Gabriela. </em>Me reprocho.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien, mami? &iquest;Te duele? Disculpame si te contest&eacute; mal reci&eacute;n, pero me hac&eacute;s calentar. &iquest;C&oacute;mo te vas a ir sola de noche en pantuflas a buscar a la gata? M&aacute;, tenemos que pensar que vamos a hacer, vos no podes vivir m&aacute;s sola y yo laburo, y con Santi&hellip;&mdash; Antes de que termine me interrumpe.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Hija, te entiendo, pero yo tengo mi casa, mi gata y tu pap&aacute;&hellip; Que no s&eacute; qu&eacute; le pasa y no aparece. Es un pelotudo, est&aacute; enojado porque discutimos. Pero nunca se fue tanto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        	La miro desconcertada y un segundo antes de repetirle por en&eacute;sima vez que se muri&oacute; hace dos meses, me acuerdo de su cara y el coraz&oacute;n rompi&eacute;ndose de tristeza cada vez que se lo digo . Un duelo en loop, constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Yo habl&eacute; con pap&aacute;, quedate tranquila mami. Est&aacute; bien, y te aseguro que est&aacute; mejor que todos nosotros. Cre&eacute;me. Ya va a volver, viste c&oacute;mo es&hellip;&mdash; Elijo mentirle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute;, un caprichoso y orgulloso. Este Jorge.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Y vos no te quedas atr&aacute;s. Vamos que debe estar hasta las pelotas la guardia. &iquest;Tenes tu DNI en la cartera?
    </p><p class="article-text">
        	Bajo del auto puteando de nuevo para buscar el documento, respirando y exhalando paciencia para no explotar. La dejo a mam&aacute; con la alarma puesta, por si se le ocurre bajar y salir a caminar otra vez. Por suerte lo encuentro r&aacute;pido. Me apuro a apagar las luces y salir lo m&aacute;s pronto posible, me da un poco de miedo estar sola en esta casa y camino todo el largo del pasillo mirando el piso. Solo levanto la vista para observar el caos que hay adentro y que vengo posponiendo ordenar. Hay fotos viejas sin portarretratos desparramadas por todos los muebles y repisas. Ropa colgada en las sillas, de verano y de invierno. Los platitos negros para las ratas que dej&oacute; el fumigador est&aacute;n vac&iacute;os. Hay tuppers, botellas, papeles y un olor dif&iacute;cil de explicar. Es mezcla de meo de gato, sahumerio, remedios y cloaca. Est&aacute; impregnado. Me acuerdo de la gata desaparecida y antes de salir decido revisar&nbsp;algunos rincones del living donde suele esconderse. No est&aacute; en el&nbsp;modular, ni tampoco atr&aacute;s del sill&oacute;n. Cuando rodeo la barra me parece ver un bulto blanco y peludo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;Que gata hija de puta! &iquest;Que haces ah&iacute;, Muni? &iexcl;Mira vos donde estabas!
    </p><p class="article-text">
        	Me agacho sigilosa para no despertarla y para que no me rasgu&ntilde;e. Pero cuando la logro acariciar la siento r&iacute;gida y fr&iacute;a; est&aacute; muerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	No puedo&nbsp;contener el llanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Apoyada en mis&nbsp;rodillas la sigo acariciando, mientras le pido perd&oacute;n por no encontrarla antes. Pienso en cu&aacute;ntos d&iacute;as habr&aacute; estado ah&iacute; y en por qu&eacute; habr&aacute; muerto. Me paro y camino intentando encontrar r&aacute;pido alg&uacute;n indicio de qu&eacute; pudo haberle pasado. Se muri&oacute; la gata y no pude hacer nada. <em>Tampoco sabes si lo podr&iacute;as haber evitado, Gabriela. </em>Me excuso.
    </p><p class="article-text">
        	Encuentro el platito de su comida en el pasillo, donde lo deja siempre mi mam&aacute;. No tiene comida y est&aacute; lleno de las bolitas rosas que, se supone, eran para las ratas. Se me estruja el coraz&oacute;n de pensar que probablemente la mat&oacute; mi mam&aacute;, sin querer. Que seguro las trampas de las ratas est&aacute;n vac&iacute;as porque mam&aacute; le llen&oacute; el plato con ese veneno. Siento que me desborda un r&iacute;o frio por el cuerpo y no puedo parar de llorar. S&eacute; que no lloro por la gata, lloro porque acepto que no puedo.
    </p><p class="article-text">
        	Mam&aacute; toca bocinazos desesperados y me apuro a secarme la cara con la manga de mi campera. Me asomo por la ventana y le digo que no se baje que ya encontr&eacute; su documento. Corro a la cocina y busco las bolsas de residuo. Luchando con la impresi&oacute;n que me da la rigidez del cuerpo de Muni, lo meto en la bolsa&nbsp;como puedo y le hago un nudo doble.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Salgo con la bolsa y la dejo en el canasto de la basura.
    </p><p class="article-text">
           Seguramente mi pap&aacute; la hubiese enterrado en el jard&iacute;n, abajo del&nbsp;sauce.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/gata-tornado_132_12887798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2026 17:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gata del tornado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bastará para sanarme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/bastara-sanarme_132_12887698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/784101c2-2217-4bdf-b489-c3fe984f40a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bastará para sanarme"></p><p class="article-text">
        Durante el primer trimestre del embarazo, mis padres me mandaron a la finca de mi t&iacute;a, un peque&ntilde;o palacio pretencioso en el medio del campo en el que hab&iacute;a pasado los veranos de mi infancia. Pasaba el d&iacute;a en la dependencia de servicio, oculta tras una cocina en la que yo era la &uacute;nica que no revolv&iacute;a guisos, mataba gallinas o preparaba ollas de mermelada de naranjas. Hab&iacute;an bajado mi cama a esa gran sala sin ventanas, as&iacute; que un enorme camastro con doseles rosados y oro se alzaba rid&iacute;culamente entre las dos filas de catres que ocupaban las empleadas que manten&iacute;an de pie, limpia y alimentada esa casa. Yo, mientras tanto, empollaba, crec&iacute;a para adentro, me mec&iacute;a al ritmo del mundo anfibio que lat&iacute;a y se hac&iacute;a espacio entre mi cadera y mis costillas. Llegaba desvelada al amanecer contando los diferentes tipos de p&aacute;jaros que le daban la bienvenida al d&iacute;a y me untaba de manteca para evitar que se resecara la piel de ese vientre enorme, sabiendo que el cari&ntilde;o y los cuidados que me donaba ese grupo de mujeres pegajosas y lentas s&oacute;lo durar&iacute;an mientras fuera lo &uacute;nico que era: una embarazada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;a que hablaban a mis espaldas e imaginaba lo que dir&iacute;an cuando por fin las dejara atr&aacute;s, con una ni&ntilde;a de ojos verdes para criar. Sab&iacute;a que hab&iacute;a avergonzado a mi madre y que, si le dec&iacute;an la verdad, avergonzar&iacute;a a mi hija. Me promet&iacute; volver a buscarla alg&uacute;n d&iacute;a para darle el derecho de mirarme con reproche. Imaginaba el resentimiento que alimentar&iacute;a al crecer a la sombra del abandono, sin nombre y sin pertenecer nunca del todo.
    </p><p class="article-text">
        En el convento me recibieron sin preguntas. La &uacute;nica que puede romper el voto de silencio es la madre superiora, y eligi&oacute; muy bien sus pocas palabras para hablarme del futuro en lugar del pasado. Me explic&oacute; las reglas de la casa y me mostr&oacute; el lugar para dormir, el lugar para comer, el lugar para rezar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; encontr&eacute; finalmente la libertad. Cambi&eacute; los olores a v&oacute;mito y pa&ntilde;ales por el aliento de libros antiguos con los que puedo pasar varias horas al d&iacute;a. Hace algunas semanas no ten&iacute;a ni un momento de verdadera intimidad, no pod&iacute;a desnudarme sin alguna mirada sobre m&iacute;. Ahora cambi&eacute; el cotilleo de las trabajadoras de la finca por este silencio elegante, por esta soledad gloriosa. Dej&eacute; un mundo hostil, de grasa y de hombres que me buscaron siempre para su propio placer ego&iacute;sta, que terminaban cuando yo hab&iacute;a empezado, que usaban el sexo, la propiedad y la fuerza f&iacute;sica para imponer su poder sobre mi cuerpo. Ese intercambio injusto por este santuario de mujeres suaves y c&aacute;lidas. Por las se&ntilde;as sutiles, los encuentros en rincones, las miradas en los pasillos, los suspiros al atardecer.
    </p><p class="article-text">
        Cen&aacute;bamos temprano y nos reun&iacute;amos en el templo. Un grupo se ocupaba de cocinar y otro, de limpiar la vajilla. Las que hab&iacute;an cocinado esperaban orando en silencio, las que lavaban y secaban platos se sumaban, unos minutos despu&eacute;s, para rezar todas juntas un misterio del rosario. Con una caligraf&iacute;a hermosa y delicada, el atril anunciaba qu&eacute; misterios contemplar&iacute;amos cada d&iacute;a. Misterios dolorosos, Mar&iacute;a al pie de la cruz.
    </p><p class="article-text">
        La madre superiora se sentaba en una silla al borde de la ronda, un poco separada de nosotras, y pasaba las cuentas en silencio. La mir&aacute;bamos y recit&aacute;bamos los avemar&iacute;as mentalmente, <em>bendita t&uacute; eres entre todas</em>&hellip; moviendo los rosarios en nuestras manos, repet&iacute;amos&hellip; <em>llena eres de gracia</em>&hellip; Cuando terminaba la decena, la madre respiraba profundamente. As&iacute; sab&iacute;amos que empezaba el Padrenuestro, que rez&aacute;bamos pensando m&aacute;s en hermandad y en pan que en un padre todopoderoso. Para m&iacute; era verdaderamente un tiempo sagrado. No tanto por la conexi&oacute;n celestial sino por la de los cuerpos. Se sincronizaban las respiraciones y, lo juro, se pod&iacute;a escuchar la apertura acompasada de las v&aacute;lvulas de los corazones.
    </p><p class="article-text">
        Al finalizar, ten&iacute;amos unos treinta minutos a solas en cada celda antes de que se apagaran las luces. Pero en verano todav&iacute;a quedaba un poco de luz para leer, escribir en el diario o estudiar las partituras del clavicordio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entonces empezaba la otra plegaria, la danza de trotes descalzos que circulaban de una habitaci&oacute;n a otra, la respiraci&oacute;n agitada y, de vez en cuando, un gemido ahogado. Tard&eacute; en entender qu&eacute; era lo que pasaba, no pod&iacute;a creer que la madre superiora resignara su autoridad cuando ca&iacute;a el sol. Hab&iacute;a mujeres que, sin duda, se met&iacute;an en otra cama, de a dos o de a m&aacute;s, otras que se besaban en los puntos ciegos y rincones oscuros que se pod&iacute;an encontrar por toda la intrincada construcci&oacute;n del convento. Algunas, las que ten&iacute;an acceso a llaves o trucos, se acariciar&iacute;an, supongo, en la sala de lectura o quiz&aacute;s hasta en la sacrist&iacute;a. Otras exploraban el placer en solitario, el sexo con su mano o con objetos, con relatos que proyectaban en sus p&aacute;rpados mientras llegaban a lo m&aacute;s sagrado en soledad, con una media en la boca o mordiendo la almohada.
    </p><p class="article-text">
        Yo, en cambio, permanec&iacute;a algunas horas desvelada intentando descifrar los sonidos de esa orquesta de cuerpos, saliva y piedra, muchas veces escribiendo todo lo que pasaba o imaginaba, otras reconstruyendo en silencio las historias que me suger&iacute;a la oscuridad que se abr&iacute;a afuera de mi habitaci&oacute;n. Las pisadas lentas y apagadas ser&iacute;an las de Isabel, la caminata que parec&iacute;a una danza de Mariana, que era como una gacela en primavera. Los suspiros m&aacute;s breves, que a veces se combinaban con un gemido agudo ser&iacute;an de Daniela, que ten&iacute;a una nariz respingada, un cuello largo y el pelo como lluvia. Sab&iacute;a los nombres por unos peque&ntilde;os carteles que hab&iacute;a en cada puerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez este coro de &aacute;ngeles gozosos me contagi&oacute; las ganas y baj&eacute; mi mano lentamente para descubrir que s&iacute;, que despu&eacute;s de ser esclava, madre y fugitiva, pod&iacute;a encontrarme h&uacute;meda. Pero en cuanto entr&eacute; en contacto conmigo misma me tens&eacute; por dentro, y me llev&eacute; a un orgasmo triste y doloroso. La pel&iacute;cula fue violenta, y los fragmentos de la noche en que conoc&iacute; al padre de mi hija en la fiesta de la cosecha me laceraron desde adentro como una pesadilla muy v&iacute;vida mientras, paralizada, alcanzaba el cl&iacute;max, ahogada, con un gemido sordo.
    </p><p class="article-text">
        Me descubr&iacute; en un charco que empapaba el colch&oacute;n y esa noche dorm&iacute; en el piso. Amanec&iacute; entumecida por el fr&iacute;o, el hueso de la cadera dolorido por el peso de mi cuerpo sobre las baldosas y una molestia en la zona lumbar que me record&oacute; ese embarazo interminable y autofagocitante. Mir&eacute; al techo durante unos minutos para tratar de recuperar la conciencia de la columna vertebral y las extremidades. La memoria me trajo todas las veces que trat&eacute; de terminarme con el nudo de una s&aacute;bana, incluso esa vez en que llev&eacute; escondida entre la ropa una cuchilla al cuarto de ba&ntilde;o en la finca de mi t&iacute;a. Acerqu&eacute; el filo a mi mu&ntilde;eca pero tuve miedo de la lentitud y el sufrimiento de una muerte as&iacute;, y me demor&eacute; en tomar la decisi&oacute;n. As&iacute; que entr&oacute; Sandra, la cocinera y, cuando me vio en la tina con la cuchilla de matar gallinas en una mano y un hilo de sangre en la otra, puso el grito en el cielo. Imagin&oacute;, supongo, lo inc&oacute;modo que ser&iacute;a limpiar el desastre que dejar&iacute;a mi suicidio. Esa manera de alcanzar la libertad hubiera sido injusta y mediocre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, nunca me volvieron a regalar un minuto de soledad. Siempre ten&iacute;a, por orden de mi t&iacute;a, una carcelera despierta mir&aacute;ndome dormir, vi&eacute;ndome cagar y vigilando cada uno de mis ba&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa ma&ntilde;ana en el convento, en cambio, llev&eacute; las s&aacute;banas, que hab&iacute;an quedado h&uacute;medas y pegajosas, a la lavander&iacute;a donde las recibi&oacute; Mariana, que respondi&oacute; con una mirada dulce a mi actitud de verg&uuml;enza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s puse el colch&oacute;n bajo el rayo de sol que entraba a esa hora y abr&iacute; las ventanas de par en par. Dej&eacute; el list&oacute;n en el picaporte de la puerta que indicaba que por un malestar f&iacute;sico, necesitaba ser dispensada de la oraci&oacute;n de la ma&ntilde;ana y las labores de la primera parte de la jornada. Ten&iacute;amos permitido hacerlo durante medio d&iacute;a sin dar explicaciones, pero si el cuadro continuaba, est&aacute;bamos obligadas a comunicar la situaci&oacute;n a la madre superiora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; la ma&ntilde;ana contemplando el cambio de forma e intensidad del haz de luz que entraba por la ventana, tratando de interpretar los signos del dolor que ven&iacute;a acompa&ntilde;&aacute;ndome de manera intermitente pero que hab&iacute;a percibido como un latigazo en la noche anterior. La molestia en mis lumbares no me abandonaba y el dolor en la parte baja de mi vientre reaparec&iacute;a por momentos, agudo. Derramada en el piso de la celda, recib&iacute;a el alivio del fr&iacute;o del piso de piedra contra mi piel que desprend&iacute;a una temperatura febril.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mediod&iacute;a me obligu&eacute; a acercarme al comedor diario para evitar la conversaci&oacute;n con la madre superiora. Por primera vez en esos meses, cre&iacute;a que hab&iacute;a olvidado c&oacute;mo sonaba mi voz. Sin embargo, las hermanas no dejaban de mirarme m&aacute;s segundos que los necesarios. Algo en mi expresi&oacute;n o actitud demostrar&iacute;a un malestar que no cesaba. En el jard&iacute;n, donde me tocaba hacer las labores de la tarde, no me dejaron ni arrancar algunas hierbas, en cambio me asignaron la tarea m&aacute;s liviana: pusieron una mesa en la galer&iacute;a y me acercaron una enorme cantidad de flores para que seleccionara y agrupara, y as&iacute; ayudar a armar los ramos del altar de la pr&oacute;xima semana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinti&eacute;ndome un poco mejor, vitalizada y despejada, me acerqu&eacute; al oratorio despu&eacute;s de la cena. El cartel anunciaba: Misterios gozosos - El nacimiento de Nuestro Se&ntilde;or Jes&uacute;s en Bel&eacute;n. Cuando la madre superiora ocup&oacute; su lugar, nuestras miradas se cruzaron brevemente. Supuse que sabr&iacute;a lo que me hab&iacute;a pasado, pero no fue eso lo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. A ella la vi mucho mayor que la &uacute;ltima vez, como si hubieran pasado diez a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suspir&oacute; profundamente y empez&oacute; a pasar las cuentas. Enseguida not&eacute; que me costaba entrar en el ritmo, estar presente. Mi cuerpo estaba fuera de comp&aacute;s. Sent&iacute; mi respiraci&oacute;n agitada y otra vez percib&iacute; c&oacute;mo mi piel irradiaba calor. En la contemplaci&oacute;n del misterio del parto de Mar&iacute;a record&eacute; el m&iacute;o, en la ant&iacute;tesis del gozo, desesperada y con miedo a morir, atravesada de dolor, crucificada en la cocina de la finca, por dos mujeres que sosten&iacute;an mis antebrazos y otras dos que sosten&iacute;an mis piernas. El dolor pudo haberse extendido por dos d&iacute;as o por algunos minutos, pero fue v&iacute;vido durante toda la oraci&oacute;n. Cuando nos levantamos, todas me miraban con la pregunta en sus rostros. Daniela fue la que me se&ntilde;al&oacute; para que entendiera: ten&iacute;a dos aureolas en mi pecho, empapando la t&uacute;nica. Sent&iacute; el olor &aacute;cido de la leche y me envolvieron las n&aacute;useas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madre superiora me indic&oacute; el camino a su oficina. A la luz m&aacute;s intensa de la salita, volv&iacute; a verla anciana, agotada. Me mir&oacute; con calidez y tom&oacute; mi mano unos segundos. No hab&iacute;a ternura en ella, eran los gestos de una madre que ten&iacute;a la responsabilidad de conocer lo que pasaba y de cuidar todo lo que viv&iacute;a en los terrenos del convento. Transcurrieron varios minutos antes de que rompiera el silencio que era custodiado como un tesoro en ese lugar. Y entonces me hizo tres preguntas: d&oacute;nde viv&iacute;a antes de estar ah&iacute;, hace cu&aacute;nto tiempo ten&iacute;a dolores y qu&eacute; flores me hab&iacute;an gustado m&aacute;s para poner en el altar. Me dio tiempo despu&eacute;s de cada pregunta, d&aacute;ndome espacio con la mirada, sin repreguntar. Respond&iacute; sinceramente, sin dar m&aacute;s informaci&oacute;n que la necesaria. Me dijo que pedir&iacute;a por el m&eacute;dico de la zona. Entonces me mand&oacute; a mi celda, donde me encontr&eacute; un cuenco con agua y algunas toallas. Las humedec&iacute; y envolv&iacute; con ellas mi cabeza, me puse unas en las axilas y sobre el pubis. Pude dormir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana, permanec&iacute; en la cama hasta que alguien vino a buscarme para que me viera el m&eacute;dico. Lo reconoc&iacute; inmediatamente pero &eacute;l, en cambio, no dio ninguna se&ntilde;al. Ning&uacute;n profesional hab&iacute;a asistido mi parto pero una vez lo hab&iacute;an mandado a llamar a la finca para revisar a la beb&eacute;, que estaba un poco amarilla, unos d&iacute;as despu&eacute;s. La sacaron de mis brazos y la llevaron al sal&oacute;n, donde la revis&oacute;. Lo vi a lo lejos, mientras vigilaba que no le hicieran nada ni se la llevaran. Nos hab&iacute;amos cruzado otras veces, cuando &eacute;l atendi&oacute; a mi t&iacute;o en sus &uacute;ltimos tiempos. Me pregunt&oacute; mi nombre y mi edad, mir&eacute; a la madre superiora para que me diera permiso para responder. Hab&iacute;a incorporado muy r&aacute;pido ese tipo de reglas, que me resultaban m&aacute;s una protecci&oacute;n que prohibiciones. Ella asinti&oacute; con seriedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico ten&iacute;a una mirada amable y parec&iacute;a elegir sus palabras con cuidado. De mediana edad, suave y con una apariencia intelectual, me result&oacute;, en medio de la enfermedad, curiosamente atractivo. Pregunt&oacute;, sin introducciones, sobre la fecha del parto, la de la &uacute;ltima hemorragia, los d&iacute;as de fiebre. Luego empez&oacute; a enumerar partes del cuerpo para saber si sent&iacute;a dolor en ellas. Finalmente, anunci&oacute; que necesitaba revisarme. Puso una manta en el escritorio y me pidi&oacute; que me acostara ah&iacute;. Me saqu&eacute; la ropa y tembl&eacute; de fr&iacute;o. Frot&oacute; sus manos entre s&iacute; para calentarlas un poco. Toc&oacute; con cuidado, con dos dedos, mi vientre y presion&oacute; con firmeza. Gem&iacute; de dolor pero tambi&eacute;n sent&iacute; subir desde all&iacute; la excitaci&oacute;n ante ese m&iacute;nimo roce. Despu&eacute;s hizo lo mismo en el pecho y con el dolor afilado que me atraves&oacute; not&eacute; tambi&eacute;n la dureza antinatural que hab&iacute;a bajo sus dedos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habl&oacute; de una infecci&oacute;n por acumulaci&oacute;n de leche, algo que suele pasar pocas semanas despu&eacute;s de dejar de amamantar, pero que pod&iacute;a aparecer, excepcionalmente, un tiempo despu&eacute;s. Indic&oacute; un tratamiento en gotas, descanso y ba&ntilde;os fr&iacute;os para bajar la fiebre. Despu&eacute;s mir&oacute; a un rinc&oacute;n de la sala mientras me vest&iacute;a. Al despedirse mencion&oacute;, como algo casual:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        - Sigo el d&iacute;a en la finca del sur, la se&ntilde;ora est&aacute; delicada hace varios d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las semanas posteriores pasaron entre fiebre inconstante y pesadillas muy intensas, acompa&ntilde;ada por el cuidado de las hermanas, que se turnaban para cambiar mis s&aacute;banas y toallas, para acercarme algo de comida. Una de ellas rezaba conmigo todas las noches, cada una con su rosario, en silencio. Me sent&iacute;a d&eacute;bil y supongo que me ve&iacute;a p&aacute;lida. El ritmo nocturno del convento no consegu&iacute;a animarme, en cambio los murmullos se met&iacute;an en mis sue&ntilde;os y sonaban intensos, como gritos del infierno. En los peores momentos buscaba el dolor como un castigo por lo que hab&iacute;a hecho. Cuando me sent&iacute;a mejor pensaba en mi t&iacute;a, en las mujeres de la finca, en los ojos de mi hija.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a pude volver a las oraciones, otro d&iacute;a comenc&eacute; a sumarme a las comidas comunitarias, aunque todav&iacute;a no a los trabajos. Volv&iacute; fr&aacute;gil pero tambi&eacute;n liviana, como si hubiera pasado realmente por una expiaci&oacute;n. El sufrimiento f&iacute;sico me hab&iacute;a ayudado a dedicarme al dolor del coraz&oacute;n. Empec&eacute; a leer, a bordar. No volv&iacute; a pensar en regresar a la finca, la sola idea me paralizaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana, son&oacute; un grito en el comedor. Susana, la hermana que asist&iacute;a en sus tareas a la madre superiora, hab&iacute;a ido a buscarla a su habitaci&oacute;n porque no se hab&iacute;a presentado en el desayuno, y la hab&iacute;a encontrado simplemente muerta. Ca&iacute;da al borde de su propia cama, vestida para iniciar un nuevo d&iacute;a, sin un gesto de dolor. Corri&oacute; al comedor y lo anunci&oacute; a los gritos, el esquema del silencio fue reemplazado por el caos. Todos los di&aacute;logos desordenados, los lamentos y la incertidumbre. Susana conoc&iacute;a, por supuesto, los protocolos, deb&iacute;a escribir a la Vicar&iacute;a, ten&iacute;a que ser un mensajero especial que hab&iacute;a que buscar en el pueblo. Pero los demoramos. Acomodamos a la madre superiora en su cama y rode&aacute;ndola en su celda, la despedimos solo nosotras. Rezamos en silencio el misterio del d&iacute;a y luego dijimos algunas palabras, que surg&iacute;an sin planificaci&oacute;n ni censura. Le pedimos a Dios que la recibiera entre sus santas, porque era la santidad que conoc&iacute;amos. Despu&eacute;s, nos fuimos retirando. Bes&eacute; su mano y di gracias por su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cartas correspondientes fueron enviadas y al otro d&iacute;a hab&iacute;a una nueva autoridad. Nos reuni&oacute; y dio indicaciones para que organiz&aacute;ramos el entierro, que ser&iacute;a en una b&oacute;veda de la capilla. Vinieron especialistas para preparar el cuerpo, nosotras juntamos las flores, limpiamos todo con dedicaci&oacute;n, lustramos los elementos de la liturgia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de la misa vino el obispo y algunas autoridades del pueblo, algunos ricos de la zona que reconoc&iacute;an la importancia del convento o simplemente quer&iacute;an participar de una actividad distinta ese d&iacute;a. Nosotras, excepcionalmente, compartimos la ceremonia, pero detr&aacute;s de la cadena que simbolizaba nuestro encierro, ese d&iacute;a m&aacute;s delgado que de costumbre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las semanas siguientes fueron las peores desde que estaba ah&iacute;. Nadie os&oacute; salir por la noches ni estar en lugares inapropiados fuera del horario, pero incluso las estructuras oficiales parecieron demasiado laxas a la flamante madre superiora. Consider&oacute; que la comida era demasiado variada y abundante, que deb&iacute;a comprarse menos carne y vender al pueblo casi todo lo que produc&iacute;a la huerta. No hac&iacute;a falta tanto tiempo compartido para repartir los m&aacute;s escasos alimentos, as&iacute; que el almuerzo y la cena duraban escasos minutos. De la misma manera se acortan los tiempos de lectura, bordado o instrumentos, y los momentos libres en general fueron reemplazados por m&aacute;s estudio, trabajo y se sum&oacute; la oraci&oacute;n al mediod&iacute;a, despu&eacute;s de comer, reemplazando la posible siesta que casi todas aprovech&aacute;bamos en verano. La hora libre de la noche desapareci&oacute;: despu&eacute;s de las Completas, se apagar&iacute;an todas las luces y quedar&iacute;a prohibido moverse fuera de las celdas o hacer ruidos. Para implementar el nuevo r&eacute;gimen, hab&iacute;an llegado otras hermanas de la Orden, a quienes llam&oacute; celadoras y que, en ocasiones excepcionales, tambi&eacute;n pod&iacute;an hablar aunque no dar permiso a la palabra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La madre superiora comenz&oacute; a citarnos para entrevistas individuales. Cuando toc&oacute; mi turno yo estaba en la lavander&iacute;a, con Sandra. Era un d&iacute;a hermoso y ya me sent&iacute;a casi completamente recuperada. La nueva madre superiora era una mujer peque&ntilde;a y arrugada, con su nariz afilada y un rostro inteligente, como un &aacute;guila. Me mir&oacute; solo una vez cuando me sent&eacute; frente a su escritorio, luego baj&oacute; la vista a unos papeles que, supongo, contendr&iacute;an informaci&oacute;n sobre m&iacute;. Pregunt&oacute; mi nombre falso dos veces, como si algo no cuadrara. Indag&oacute; sobre el tiempo en el convento, las razones, las confesiones. Miraba con recelo la documentaci&oacute;n, escrib&iacute;a en un cuaderno y se deten&iacute;a s&uacute;bitamente. Finalmente, me despidi&oacute; con frialdad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volv&iacute;, mi celda estaba vac&iacute;a. Pens&eacute; que por fin me hab&iacute;an descubierto y que me devolver&iacute;an a mi vida pasada, que era mi vida real. Todas mis pertenencias estaban depositadas en el suelo del patio. Estaban ordenadas con cuidado, como si alguien hubiera revisado cada objeto y lo hubiera tratado de clasificar: la ropa doblada, los objetos de higiene. Faltaban mi cuaderno y algunos de los libros. Una celadora pas&oacute; y ante mi mirada de interrogaci&oacute;n me entreg&oacute; un papel que indicaba que todo era parte de una revisi&oacute;n general, que se estaba pidiendo el mayor rigor en los votos de pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute; todo como estaba y me dej&eacute; caer en el colch&oacute;n en el que la mancha se hab&iacute;a convertido en aureola. El sol ca&iacute;a de lleno en el patio y avanzaba despacio sobre las baldosas y sobre mis cosas, marcando los contornos, calentando la piedra. Mir&eacute; ese peque&ntilde;o inventario expuesto al que se reduc&iacute;a mi vida y pens&eacute; en la sala sin ventanas detr&aacute;s de la cocina, llena de ese aire espeso que no se mov&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dej&aacute;ndome envolver por el sol, sent&iacute; que mi cuerpo no dol&iacute;a ni se defend&iacute;a del dolor. Me concentr&eacute; en el ritmo de mi respiraci&oacute;n. Sonaron las campanas y el silencio volvi&oacute; a acomodarse en el convento.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/bastara-sanarme_132_12887698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 17:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bastará para sanarme]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ojos negros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/ojos-negros_132_12887711.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25fe80a3-c43f-4d5c-9388-587d0f59554e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ojos negros"></p><p class="article-text">
        Los panchos con mostaza y los litros de Fernet los hab&iacute;an ablandado. Nunca es bueno tomar decisiones en una pileta. La m&uacute;sica tampoco ayud&oacute;. En una charla al paso entre Bozzoni y M&eacute;ndez, m&aacute;s all&aacute; de si tal o cual jugador ser&iacute;a un buen refuerzo, m&aacute;s all&aacute; del top cinco de compa&ntilde;eras de la secundaria, despu&eacute;s de la siesta en las reposeras, algo distinto apareci&oacute;. Ambos se sintieron acariciados por la urgencia de ir a la guerra en Ucrania. Parec&iacute;a una buena idea. Coincidieron en que su generaci&oacute;n estaba en cualquiera, ninguno se compromet&iacute;a con nada, la apat&iacute;a era moneda corriente. Todos quieren escuchar a los Redondos pero nadie quiere hacer la revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Marisol no es ni en pedo m&aacute;s linda que Noelia &ndash;dijo M&eacute;ndez llegada la noche. Los efectos espumosos del Fernet hab&iacute;an dejado paso a una conciencia m&aacute;s o menos l&uacute;cida. Unas horas antes de verdad estaban convencidos. Hab&iacute;an averiguado la direcci&oacute;n de la embajada, incluso hab&iacute;an aprendido algunas palabras sueltas del idioma ucraniano. Pero despu&eacute;s de la ducha tibia nada parec&iacute;a tan grave. Las soluciones dr&aacute;sticas pod&iacute;an esperar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No dije m&aacute;s linda. Dije m&aacute;s cogible &ndash;respondi&oacute; Bozzoni.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es un combo &ndash;dijo M&eacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Vos viste el culo que tiene?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me bajo, Bozzoni. La guerra no es para nosotros. Vos est&aacute;s a tiempo todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ucrania nos necesita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que se maten entre ellos. Nosotros no tenemos nada que ver.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y lo que hablamos ayer?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La Uni&oacute;n Europea es una mentira. No hay nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, adem&aacute;s me dar&iacute;a l&aacute;stima perderme el viaje de egresados &ndash;dijo Bozzoni despu&eacute;s de reflexionar unos segundos&mdash;. Quinto a&ntilde;o hay que aprovecharlo.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
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            </div><p class="article-text">
        &mdash;Mi sue&ntilde;o es casarme con un vestido negro &ndash;dijo Noelia con el mate entre las manos. Hablaba despacio, puntillosa en cada palabra. Estaban con Bozzoni en la terraza del colegio. La charla sobre el test vocacional hab&iacute;a derivado en la pregunta sobre el futuro inmediato. Ninguno iba al viaje de egresados, en verdad detestaban los boliches y a sus compa&ntilde;eros. Prefer&iacute;an gastar la plata en otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;ndez se puso de novio con Marisol. Noelia la detestaba. Dec&iacute;a que la enormidad de la &ldquo;cola&rdquo; de Marisol iba a contramano de su escasez de neuronas. Le daba verg&uuml;enza decir culo: a Bozzoni le calentaba esa timidez. Y con Noelia compart&iacute;an la amargura de no ser elegidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Todo negro?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Con el negro no hay distracci&oacute;n. La mirada va directo a la forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apoy&oacute; sus ojos en los de Bozzoni, una mirada fugaz pero certera. El tono azul de la fantas&iacute;a. &Eacute;l sinti&oacute; el vaiv&eacute;n del contacto. El momento previo, la puesta en abismo. &iquest;C&oacute;mo traducir esa mirada impenetrable? La materia prima, el aura. Un mariposeo volc&aacute;nico le atraves&oacute; el pecho.
    </p><p class="article-text">
        No consigui&oacute; sostenerle la mirada. S&iacute; pens&oacute; en darle un beso: no se anim&oacute;. Aunque no era precisamente la mirada negra de Noelia, el filo, sino m&aacute;s bien la forma de su caminata inalcanzable. Al rato volvieron a clase. &Eacute;l le dio unos metros de distancia, las piernas m&aacute;s lindas d&aacute;ndole la espalda. Eso lo derrumb&oacute;.
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        Empezaba octubre y el aire ten&iacute;a gusto a verano. Dur&oacute; poco la pareja feliz de Marisol y M&eacute;ndez. Ella lo &ldquo;gorri&oacute;&rdquo;, dijo Noelia. El verbo conten&iacute;a un gusto pastoso. Era demasiado pudorosa para decir que Marisol hab&iacute;a hecho un tr&iacute;o mientras M&eacute;ndez se tiraba en culipat&iacute;n en el Cerro Catedral. &Eacute;l cuando se enter&oacute; tom&oacute; venganza. Se cogi&oacute; a una piba de otro colegio, una otaku que ten&iacute;a un buen par de tetas.
    </p><p class="article-text">
        Bozzoni tendr&iacute;a que haber sospechado de esa sonrisa satisfecha y celosa de Noelia. En realidad, tendr&iacute;a que haberse animado a concretar con ella. Era ahora o nunca. Fue nunca.&nbsp;
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        A fines de noviembre, entre mate y mate, ella hizo la pregunta. Bozzoni se qued&oacute; helado. La pregunta conten&iacute;a un mont&oacute;n de matices, tonos que luego ser&iacute;an amasados hasta el hartazgo. El gusto &aacute;rido. Pero qu&eacute; carajo le iba a responder. &iquest;Te molesta que salga con M&eacute;ndez? No, manzana. Es mi mejor amigo, hija de mil. S&iacute;, me re molesta y estoy enamorado de vos. No, no ten&iacute;a opci&oacute;n. El silencio era su &uacute;nico aliado.
    </p><p class="article-text">
        Intent&oacute; absorber el impacto de la pregunta bajo ese nuevo lente. Las palabras de Noelia le dejaron un residuo, un veneno lento que solo pod&iacute;a empeorar. Hubiera preferido cualquier cosa antes que ese desprecio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De algunos sentimientos solo quedan lugares comunes. No hay adjetivos, materia gris, nada. Para Bozzoni ese momento fue triste y punto.&nbsp;
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        Bozzoni no lleg&oacute; a Ucrania, apenas le alcanz&oacute; para tres d&iacute;as en la Costa argentina. Preso de la desilusi&oacute;n, solo pod&iacute;a caminar y tomar mate mirando el mar. La &uacute;ltima tarde sali&oacute; del cine y ya hab&iacute;a oscurecido. Hubiera preferido dar un &uacute;ltimo paseo por la costanera pero la tormenta se lo impidi&oacute;. Par&oacute; un taxi. A la estaci&oacute;n, dijo. Se sinti&oacute; protagonista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los s&aacute;ndwiches del mostrador no ten&iacute;an mucha pinta. Compr&oacute; unas Oreo y pidi&oacute; agua caliente. Le molest&oacute; que le cobraran por eso. No era la plata, era la actitud. Te estoy pidiendo una gauchada, pens&oacute;. Pag&oacute; sin ganas y se sent&oacute; en una banqueta sin respaldo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la ventana sucia ve&iacute;a pasar grupos de amigos con valijas, capuchas y zapatillas de lona. Las vacaciones en la playa eran el pasado. Las im&aacute;genes parec&iacute;an un ritmo, mientras ca&iacute;a una lluvia fina sobre los andenes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su termo era un rejunte de stickers gastados, ro&iacute;dos. Parec&iacute;an huellas fr&aacute;giles, su historia en pedazos. Noelia siempre dec&iacute;a que le iba a regalar stickers nuevos, y nunca se acordaba de concretarlo. Los restos de Maradona posaban con la copa del mundo, dorada, bien dorada. Al lado Torrico posaba con la copa Libertadores, plateada, bien plateada. Pens&oacute; en la necesidad metaf&iacute;sica, casi animal, de tener algo entre las manos para levantar. Todav&iacute;a era virgen y todo estaba por hacerse.
    </p><p class="article-text">
        La belleza de los ojos negros de Noelia, la sonrisa tranquila. Hab&iacute;an terminado el colegio y la perspectiva de no verla nunca m&aacute;s lo abism&oacute;. El culo de Marisol no pod&iacute;a competirle a Noelia como mujer, mientras la imagen de ella crec&iacute;a poco a poco como una planta bien cuidada. En alg&uacute;n momento, confi&oacute;, recordar&iacute;a con ternura aquella complicidad en la terraza, la &eacute;poca donde darle un beso era una posibilidad. Pero eran tiempos de rencor y la bronca era el &uacute;nico sentimiento aceptable. Paladeaba ese momento retrospectivo cuando un gusto amargo le subi&oacute; desde el fondo de la panza. La certeza de ese vac&iacute;o subi&oacute; como una puntada. No pod&iacute;a permitirse esa cursiler&iacute;a, ese espesor sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres verbos para decir lo mismo. Me voy a ir yendo, pens&oacute; mientras una voz lo tironeaba.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Las lluvias cicatrizan &mdash;dec&iacute;a Noelia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Las lluvias cicatrizan o dejan cicatrices? &ndash;preguntaba Bozzoni.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;No es lo mismo? &ndash;rio ella.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Por qu&eacute; no te gusto?
    </p><p class="article-text">
        No. Todav&iacute;a no estaba preparado para esa conversaci&oacute;n. M&aacute;s de una vez se pregunt&oacute; si le hubiera gustado ser testigo del acto de Noelia con M&eacute;ndez. No consegu&iacute;a imagin&aacute;rsela desnuda, tampoco pod&iacute;a visualizarlos juntos en la misma cama.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debajo de la charla fantasiosa un rumor inmenso se o&iacute;a en segundo plano. Barajaba recuerdos futuros y, por qu&eacute; no, casi posibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos fuerzas crecieron al ritmo del v&eacute;rtigo. De un lado ve&iacute;a arroces a fuego lento, con pedazos de queso fresco y leche para favorecer la cremosidad. La cocci&oacute;n a baja temperatura exaltaba la textura y la delicadeza de Noelia, que revolv&iacute;a sonriente con un delantal negro, siempre negro. Promet&iacute;a largas comidas en tardes de verano y cenas a la luz de las velas. Del otro lado crec&iacute;a una ferocidad torpe. Cog&eacute;rsela en todas y cada una de las posiciones en tardes de verano, y despu&eacute;s jugar juntos a la Play.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gusto a conservante de las Oreo le dio sed. Pidi&oacute; agua. De la canilla, aclar&oacute;. No estaba dispuesto a que le cobraran el favor. S&iacute; hubiera estado dispuesto a ir a la guerra. Ponerse el uniforme y hacer cagar al primero que se le cruzara. Enseguida sinti&oacute; un revoltijo en la panza. Fue al ba&ntilde;o pero el inodoro p&uacute;blico sin tapa lo disuadi&oacute;. Iba a aguantar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; y ya hab&iacute;a fila a los costados del tren. Se puso detr&aacute;s de un ciego con bast&oacute;n blanco, de repente el cielo fundi&oacute; a negro. Le gustaban los finales abruptos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/ojos-negros_132_12887711.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 17:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ojos negros]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El timón azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/timon-azul_132_12887675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e58f1dfb-6cb9-4467-8d7c-3c5a6b85d85b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El timón azul"></p><p class="article-text">
        Desde que soy chiquita siempre, para mi cumplea&ntilde;os, vamos al <em>Tim&oacute;n azul</em>, un restaurant medio viejo, que est&aacute; en la entrada del pueblo. Si bien tiene algunas manchas negras en la pared y un olor medio raro cuando entr&aacute;s, es uno de mis lugares favoritos. Quiz&aacute;s porque tambi&eacute;n es el de mi pap&aacute;. Mi abuela siempre me cuenta historias de lo travieso que era, y c&oacute;mo lo buscaban por horas para que haga la tarea, mientras &eacute;l pasaba mucho tiempo ah&iacute; con el chico que hoy es uno de los due&ntilde;os.&nbsp;A mis amigas les parece un poco aburrido y, prefieren ir a alguna helader&iacute;a o a mirar las vidrieras del paseo de compras que intenta parecerse a un shopping de los de capital. Para m&iacute; es m&aacute;s de lo mismo pero las acompa&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tengo mam&aacute;. Se muri&oacute; al poco tiempo de que nac&iacute; de una enfermedad rara que nunca me explicaron del todo bien. Algo como de unos bichitos que te van comiendo la sangre, pero no s&eacute;. En casa, siempre se ponen nerviosos cuando hablan del tema, as&iacute; que no pregunto mucho. Lo &uacute;nico que s&eacute; de ella es que se llamaba Mariana, como yo. Me dan gracia los chicos que se llaman igual que sus pap&aacute;s, no le encuentro sentido. Con la cantidad de nombres que hay para elegir.&nbsp;Pap&aacute; dice que es como una especie de homenaje, una forma de tenerla siempre presente. Dicen que me parezco a ella. Vi algunas fotos y puede ser. Me hubiese gustado conocer su voz. A veces me la imagino ret&aacute;ndome o d&aacute;ndome alg&uacute;n consejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivo con la abuela, que hace lo que puede, pobre, ya est&aacute; vieja. Tambi&eacute;n con pap&aacute; y Lucas un perro sin raza que adoptamos de la calle. Una noche, llov&iacute;a mucho y lo vi desde la ventana de mi cuarto sentado en el medio de la calle. Estaba solo y muy mojado. Le ped&iacute; a pap&aacute; entrarlo para que no pase fr&iacute;o. Por suerte se encari&ntilde;&oacute; y nos lo quedamos. Adem&aacute;s esta Eli que me lleva al colegio, a los cumplea&ntilde;os, me peina, me ayuda a elegir la ropa. Cada tanto me pregunta si tengo novio. Me molesta esa pregunta. A veces es muy metida y no hace bien su trabajo, pero a mis amigas les digo que es mi hermana mayor. Aunque todos saben que es mentira hacen como que me creen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>Tim&oacute;n Azul </em>no tiene Instagram. Publican los platos en una pizarra.&nbsp;Para m&iacute; mejor porque no tengo celu. No me dejan, por m&aacute;s que la mayor&iacute;a de mis amigas ya tenga. Capaz en este cumplea&ntilde;os me regalen uno de sorpresa. En el men&uacute;, hay un plato nuevo cada semana. Me pregunto qu&eacute; habr&aacute; esta noche, cuando vayamos a festejar. Pap&aacute; siempre pide una copa medio rara de camarones. A m&iacute; no me gusta el pescado, pero me resulta gracioso ver como los acomodan perfectamente alrededor de la copa encima de unas hojas de lechuga. Siempre jugamos apuestas antes para ver cu&aacute;ntos pondr&aacute;n en la copa. Pap&aacute; siempre apuesta por un numero impar y suele ganar. Cada vez que la traen a la mesa, hacemos el mismo ritual:&nbsp;&eacute;l espera mientras yo los cuento. Pareciera que siempre est&aacute;n ubicados a la misma distancia, como medidos por regla. Yo soy m&aacute;s cl&aacute;sica, siempre como la milanesa napolitana con papas fritas. No la termino, pero pido el paquetito y le llevo a Lucas o a la abuela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abuela est&aacute; enferma y hace unos d&iacute;as que no est&aacute; en casa. Pap&aacute; esta m&aacute;s triste y nervioso que de costumbre. Si bien suele tener esa cara seria, medio mala onda, en este &uacute;ltimo tiempo tiene la mirada cansada, como si algo le doliera. Cada tanto pienso que la vida es injusta, no me dio hermanos, me sac&oacute; a mi mam&aacute; y ahora me va a sacar a mi abuela. No soy tonta. Por m&aacute;s que pap&aacute; se empe&ntilde;e en decir que soy chica para algunas cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas las noches antes de dormir rezo un Padre Nuestro, una oraci&oacute;n que me ense&ntilde;aron en catequesis y que en teor&iacute;a sirve para pedir cosas. Como una especie de trueque: Si rezo mucho, Dios me da algo a cambio. La abuela me regal&oacute; un rosario y lo uso cada tanto. Ella me explic&oacute; que cada perlita de las que est&aacute;n juntitas es un Ave Mar&iacute;a y despu&eacute;s hay una separada que es un Padre Nuestro.&nbsp;Me canso, son muchas bolitas y rezos. Ni siquiera me termina de cerrar lo del trueque. Igualmente cierro los ojos y pido que mi abuelita se cure.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta noche voy a hacer todo lo que pueda para que pap&aacute; est&eacute; contento. No me voy a quejar si estacionamos lejos y tengo que caminar unas cuadras, o si la milanesa tarda mucho. Cuando &eacute;l llegue voy a estar lista. Hace unos meses que vengo ahorrando plata para este d&iacute;a. Guardo en mi alcanc&iacute;a que escondo debajo de la cama, cada moneda que me sobra de lo que me dan para comprarme algo en el colegio. Hay d&iacute;as que me aguanto el hambre y no compro nada para juntar m&aacute;s plata. Tambi&eacute;n me quedo con algunos vueltos de cuando Eli me manda a comprar al almac&eacute;n. Cada ruidito que hacen las monedas contra la lata me hace sentir que estoy m&aacute;s cerca del objetivo.&nbsp;Quiero comprar el postre estrella de la carta. El <em>Transatl&aacute;ntico</em> una especie de barco enorme hecho con cucurucho que tiene 3 bochas de helado de vainilla en el centro, mucha salsa de frutilla y chocolate por encima y gomitas de colores alrededor.&nbsp;Suelo verlo en otras mesas, cuando soplan las velitas. Nosotros nunca lo pedimos porque es muy caro. Pap&aacute; no lo dice pero yo s&eacute; que es por eso. Siempre que responde <em>no hace falta</em> es porque algo es caro y no podemos comprarlo. Hace algunos d&iacute;as estoy pensando en mam&aacute;. Quiero hacerle algunas preguntas pero todav&iacute;a no me animo. Todo lo de mi abuela me est&aacute; haciendo tener algunos sue&ntilde;os raros, que no termino de entender si son pesadillas. Aparece cada tanto una se&ntilde;ora, rubia como yo, parecida a la que me presentaron por fotos. No es igual, pero me hace acordar a alguien que conozco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me gusta cuando Eli no me da bola y esta todo el d&iacute;a con el celular chateando y hablando con sus amigas. Tambi&eacute;n me cansa tener que cubrirla con el olor del cigarrillo que se fuma a escondidas en el patio. Sabe que pap&aacute; se lo tiene prohibido. Pero bueno, las hermanas guardamos secretos.&nbsp;Para hoy, le ped&iacute; que me ayude a elegir la ropa. No llego a los estantes de arriba del armario. Quer&iacute;a estar lista para cuando &eacute;l llegue. Siempre la reserva es a las ocho, y al &eacute;l gusta ser puntual. Adem&aacute;s, es d&iacute;a de semana y no me puedo acostar tarde. Yo tambi&eacute;n soy puntual. Creo que lo hered&eacute; de &eacute;l. Que tonta, de quien m&aacute;s si no. Escucho que suena el timbre. Miro el reloj y me desespero, no puede ser, es temprano y yo todav&iacute;a no estoy lista. La escucho a Eli hablar con una vecina y me relajo. Creo que vino a preguntar por la abuela. Sigo con lo m&iacute;o. Primero me lavo los dientes y despu&eacute;s me visto. Eli ya me hab&iacute;a separado una jumper de jean con una camisa blanca con volados en el cuello. Por m&aacute;s que no sea mi ropa preferida ni la m&aacute;s c&oacute;moda, es mi conjunto para ocasiones especiales. Necesito ayuda de Eli para el peinado, que hace trenzas perfectas. Yo intente toda la semana practicar, pero no me salen. Tengo el pelo muy finito y me quedan pelitos desprolijos. A ella no. Mientras agarro el gel del ba&ntilde;o, escucho que Eli llama a alguien por su celular. Estoy un poco lejos, pero entiendo algo de que se va a tener que quedar hasta tarde y quiz&aacute;s buscar ropa para unos d&iacute;as. No le doy importancia, pienso que tiene que trabajar en otras casas o quiz&aacute;s papa le pidi&oacute; algunas horas extras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Falta media hora para las ocho pero pap&aacute; aun no llega. Me acuesto en la cama, con cuidado de no arrugarme la ropa y mientras espero, cierro los ojos. La tele a todo lo que da del living no&nbsp;deja que me concentre, pero lo intento. Me vuelve esa imagen del &uacute;ltimo tiempo, yo m&aacute;s chica tomando sol en una playa, con mi mam&aacute;, la se&ntilde;ora de las fotos, no la de las pesadillas. Pienso que puede ser un recuerdo, pero es imposible. Cuando ten&iacute;a esa edad ella ya estaba super muerta. Fui solo una vez al cementerio a visitarla. No me gust&oacute;.&nbsp;Me la imagino bajo tierra pudri&eacute;ndose, rodeada de todos los otros muertos. Prefiero recordarla como en las fotos de pap&aacute;. Ah&iacute; est&aacute; linda, deslumbrante y se parece a m&iacute;. Yo no le tengo miedo a la muerte, al contrario, me porto bien, para poder ir al cielo y, como dice la abuela, conocer a mam&aacute; en persona. Abro los ojos y miro el reloj: las ocho y media.&nbsp;Me doy cuenta de que es tarde, me empiezan a picar las medias y siento como una colita de las trenzas se est&aacute; por salir.&nbsp;Voy al living y le pregunto a Eli si pap&aacute; lleg&oacute;. Me dice que no tranquila, como si supiera algo m&aacute;s. De repente, suena el tel&eacute;fono de casa. No estoy autorizada a atender, pero corro hacia &eacute;l y me quedo a un costado, mirando sin pesta&ntilde;ear. Eli atiende y veo como su cara se transforma. Algo pasa. No digo nada, pero ella entiende que le ruego que hable. La veo como traga saliva antes de hablar. No es buena se&ntilde;al que los adultos tengan miedo. Por fin, tira sus palabras una a una como dardos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mari, pap&aacute; no va a llegar, pas&oacute; algo con la abuela. Vamos que te desarmo las trenzas, me quedo a dormir con vos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras me pongo el pijama escucho el ruido de las monedas que caen del bolsillo de la jumper mientras Eli dobla mi ropa. No va a haber ni feliz cumplea&ntilde;os ni cena en el tim&oacute;n. Mucho menos postre <em>Transatl&aacute;ntico</em>. Cierro los ojos, mientras Lucas me chupa las l&aacute;grimas que chorrean, una a una interrumpiendo el silencio de la habitaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/timon-azul_132_12887675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 17:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El timón azul]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Perdón por qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/perdon_132_12881946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6efa41bb-ac72-46db-abe9-b4437df63b7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Perdón por qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me acuerdo de los chicos en la Plaza Devoto comiendo el panchito de Peters extragrande con kétchup y papitas. Siempre fue mi sueño probarlo. Tampoco podía. No solo ese día, ningún día del año. Detestaba esa regla: la del cerdo como el demonio, intocable, el animal prohibido. </p></div><p class="article-text">
        Me despert&eacute; con los ruidos de mi panza, parec&iacute;a el sonido de un tractor en el medio del campo. La siesta dur&oacute; muy poco, quer&iacute;a que fuera m&aacute;s larga para que pasar&aacute; m&aacute;s r&aacute;pido el tiempo. No pod&iacute;a concentrarme en otra cosa m&aacute;s que en las galletitas de Oreo ba&ntilde;adas que estaban en la alacena de la cocina, ese paquetito transparente que dejaba ver la cobertura blanca y que al morderlas se sent&iacute;a esa combinaci&oacute;n perfecta del chocolate blanco derriti&eacute;ndose en la boca y lo crujiente de las galletitas. Bien empalagosas y carnosas. Me daba sed de solo pensarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Me levant&eacute; de la cama y fui al ba&ntilde;o. Abr&iacute; la canilla y dej&eacute; correr el agua un rato largo. Contemplaba ese chorro como si fuese una maravilla del mundo. Estaba esforz&aacute;ndome por no tomar nada, y estaba atenta a no lavarme los dientes. Me sent&iacute;a sucia. La verdad que no entend&iacute;a, si cuando te lavabas los dientes no tragas el agua, &iquest;por qu&eacute; eso ser&iacute;a cortar el ayuno? Mi pap&aacute; dec&iacute;a que estaba prohibido por ley. Luch&eacute; contra mi sed y cerr&eacute; la canilla. Volv&iacute; refunfu&ntilde;ando a la cama y mir&eacute; al techo sin saber qu&eacute; hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a estuve hablando mal de la tarada de Michu porque se cree la mejor del grado y que por eso ella es la m&aacute;s importante. Entonces, hay que hacer silencio cuando ella habla, hay que dejarle los mejores lugares del pasillo para jugar al el&aacute;stico y hay que comprarle jal&aacute; los viernes en el kiosco. B&aacute;sicamente hay que venerarla solo porque es rubia, flaca y la m&aacute;s linda del shule.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El d&iacute;a del perd&oacute;n es el d&iacute;a m&aacute;s sagrado del a&ntilde;o para nosotros, un d&iacute;a para desconectar de todo y conectar con los sentimientos, para pedir perd&oacute;n por las cosas que hiciste mal, a los que ofendiste&rdquo;. Eso nos dec&iacute;an una y otra vez, en casa, en el shule, en el club&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Voy a pedir perd&oacute;n por lo de Michu. 
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo de los chicos en la Plaza Devoto comiendo el panchito de Peters extragrande con k&eacute;tchup y papitas. Siempre fue mi sue&ntilde;o probarlo. Tampoco pod&iacute;a. No solo ese d&iacute;a, ning&uacute;n d&iacute;a del a&ntilde;o. Detestaba esa regla: la del cerdo como el demonio, intocable, el animal prohibido. 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a fui al cumple de una de mis compa&ntilde;eras de ingl&eacute;s y no pod&iacute;a comer sanguchitos de jam&oacute;n y queso. No me import&oacute; mucho, aprovech&eacute; que nadie miraba, ni la mam&aacute; de la mi amiga, para met&eacute;rmelos en el bolsillo. Fui corriendo al ba&ntilde;o sintiendo esa adrenalina hermosa casi como si estuviese robando chicles en el kiosko de Chiche, y fue ah&iacute; cuando los prob&eacute; por primera vez. Eran raros, m&aacute;s salado que los de queso y huevo. Segu&iacute; masticando y saboreando hasta descifrar que era la combinaci&oacute;n perfecta. Me encantaron y, adem&aacute;s, sent&iacute;a el poder de la victoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; el reloj, todav&iacute;a faltaban tres horas para ir al templo, ya casi empezaba Chiquititas. Quer&iacute;a llorar, me lo iba a perder. Le hab&iacute;a pedido a Gladys que me lo ponga a grabar en cassette, as&iacute; lo ve&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Era un secreto entre nosotras: yo le ped&iacute;a cosas que Estela si pod&iacute;a hacer porque era goy. Viv&iacute;a con nosotros, la ayudaba a mi mam&aacute; con la casa. No era parte de la familia, aunque para mi s&iacute;, era mi c&oacute;mplice.
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; por la ventana de la pieza y ve&iacute;a pasar el colectivo lleno. La gente com&uacute;n segu&iacute;a trabajando, pero nosotros no, tampoco &iacute;bamos al shule. De eso no me quejaba, ten&iacute;a muchos m&aacute;s feriados que las girls. En eso ellas me envidiaban. Yo en cambio, mor&iacute;a por vestirme con sus looks de 47 Street y Scombro, por poder ir a la matin&eacute; o charlar con chicos en la plaza hasta cualquier hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me puse a ordenar un poco el placard y separ&eacute; la ropita blanca que me hab&iacute;a regalado mi mam&aacute; para estrenar a la noche. &ldquo;Representa la pureza&rdquo;, me dijo. El blanco no me gustaba, me hac&iacute;a gorda. En realidad, no s&eacute; si gorda, es como que me marcaba mucho las tetas. Mi bobe le hab&iacute;a dicho a mi mam&aacute; que ten&iacute;a que comprarme un corpi&ntilde;o m&aacute;s armado con aro, que ya estaba muy desarrollada. Mi compa&ntilde;era de banco ya los usaba, se le notaban debajo del uniforme. Quiz&aacute;s era una buena idea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; un rato m&aacute;s a la cama. De repente, en medio del silencio, escuch&eacute; el ruido del zumbido interrumpiendo mis pensamientos. Empec&eacute; a temblar, me hab&iacute;a olvidado el MSN prendido en la computadora del escritorio de mi pap&aacute;. Me iban a matar si se enteraban, as&iacute; que abr&iacute; la puerta muy despacio, mir&eacute; que no haya nadie y corr&iacute; en puntitas de pie para cerrar sesi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; al cuarto y prend&iacute; mi compu. Me hab&iacute;an regalado una para mi Bat Mitzva hac&iacute;a unos meses, pero todav&iacute;a ten&iacute;a la costumbre de usar la general. 
    </p><p class="article-text">
        Era obvio que era Rafa, el chico que hab&iacute;a conocido en el cyber. Nos la pas&aacute;bamos chateando todos los d&iacute;as cuando sal&iacute;amos del colegio. Aunque ahora yo iba menos porque hab&iacute;an puesto internet para toda la casa y ya no se ocupaba la l&iacute;nea de tel&eacute;fono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaba dudando qu&eacute; hacer, si no le respond&iacute;a iba a pensar que era una boluda&hellip; Ya hab&iacute;a prendido la computadora, as&iacute; que era lo mismo. Estaba infringiendo la ley. Despu&eacute;s lo sumar&iacute;a a la lista de los perdones. Por las dudas, dej&eacute; la puerta entreabierta para escuchar si sub&iacute;a alguien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a chatear un rato y me cont&oacute; ya hab&iacute;a salido del cole y me preguntaba cu&aacute;ndo iba para el cyber. Claro, ahora que ya ten&iacute;a todo en mi pieza, mis pap&aacute;s dec&iacute;an que no ten&iacute;a sentido ir. Igual, me las ingeniaba para pasar una vez por semana, todos los mi&eacute;rcoles cuando iba sola a ingl&eacute;s. Dec&iacute;a que sal&iacute;a temprano como caminaba lento y porque me encontraba con las girls antes para ponernos al d&iacute;a y para que la profe no nos retara en clase por charlar tanto (y en castellano).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema era que ese mi&eacute;rcoles no pod&iacute;a ir a ingl&eacute;s porque est&aacute;bamos ayunando. 
    </p><p class="article-text">
        No quer&iacute;a cont&aacute;rselo a Rafa, era raro esto que hac&iacute;amos, en el fondo ni si quiera yo entend&iacute;a por qu&eacute; lo hac&iacute;amos. No quer&iacute;a que piense que era una freak. &iquest;Perd&oacute;n a qui&eacute;n? &iquest;Perd&oacute;n por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Rafa era un chico super canchero y ten&iacute;a muchos amigos, iban con Sofi (una de las girls) juntos al grado del colegio m&aacute;s famoso del barrio. Mor&iacute;a por ir al Virgen Ni&ntilde;a, era enorme, ten&iacute;a teatro, pileta, cancha, de todo; adem&aacute;s, estaba enfrente de la plaza, a pocas cuadras de mi casa. A mi colegio ten&iacute;a que ir en combi y tardaba un mont&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo divertido de ir ah&iacute; era que todos los chicos siempre sal&iacute;an y se quedaban enfrente jugando, charlando, bailando. Estaba buen&iacute;simo. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a una cruz gigante en la entrada. Mis pap&aacute;s me explicaron que era su s&iacute;mbolo como nuestro Maguen David y que no pod&iacute;a ir ah&iacute; porque era un colegio de goys.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, Rafa, que era gracioso y divertido, se la pasaba haciendo chistes todo el tiempo y le encantaba sentarse en la compu al lado m&iacute;o. A veces, me dol&iacute;a la panza de tanto re&iacute;rme con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Le invent&eacute; que la profesora de ingl&eacute;s me hab&iacute;a cancelado la clase y fue ah&iacute; cuando me dijo que me extra&ntilde;aba porque ya no me ve&iacute;a tan seguido. Que le parec&iacute;a muy linda y que ten&iacute;a ganas de invitarme a tomar unos licuados en la plaza alg&uacute;n d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le contest&eacute; que me encantar&iacute;a y un emoji de coraz&oacute;n. Me puse toda colorada, pero lo estaba disfrutando, se estaba haciendo realidad: iba a salir con Rafa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que de pronto escuch&eacute; a mi pap&aacute; subir por las escaleras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; los ojos como un b&uacute;ho, apagu&eacute; el monitor y salt&eacute; r&aacute;pido hasta la cama. 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Mamele todo bien, c&oacute;mo venimos? Grit&oacute; mi pap&aacute; mientras segu&iacute;a subiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Me asust&eacute; bastante, pero respond&iacute; que todo en orden, que estaba bien sin comer as&iacute; que volvi&oacute; a bajar. Sent&iacute; alivio, pero me hab&iacute;a transpirado toda, estaba tapada de la verg&uuml;enza y todav&iacute;a segu&iacute;a pensando en Rafa. Tambi&eacute;n iba a tener que pedir perd&oacute;n por esto en el templo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De pronto, me agarr&oacute; como un calor tremendo en el cuerpo, era intenso y se sent&iacute;a en todas partes. Sub&iacute;a desde los pies por las piernas y llegaba hasta mi vagina. Sent&iacute;a como un hormigueo extra&ntilde;o, pero no dol&iacute;a, era m&aacute;s bien atractivo. Sent&iacute; el impulso de ponerme la mano encima como si pudiera frenarlo. Pero me gust&oacute; m&aacute;s a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Presion&eacute; fuerte y me dio otro cosquilleo. 
    </p><p class="article-text">
        Saqu&eacute; la mano.
    </p><p class="article-text">
        Me di cuenta de que mi respiraci&oacute;n era muy fuerte, estaba algo agitada.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; a poner la mano y me masaje&eacute; despacito. Me sorprend&iacute; de mis dedos, no sab&iacute;a que eran tan suaves. 
    </p><p class="article-text">
        Se empezaron a mojar. Era un l&iacute;quido transparente y pegajoso, como una boligoma. 
    </p><p class="article-text">
        El calor aumentaba y necesitaba m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Agarr&eacute; el almohad&oacute;n de felpa con forma de coraz&oacute;n que ten&iacute;a en la cama y me di vuelta. 
    </p><p class="article-text">
        Lo puse abajo m&iacute;o y empec&eacute; a frotarme sin parar. 
    </p><p class="article-text">
        La respiraci&oacute;n no me dejaba pensar. Se me cruzaban im&aacute;genes de Rafa y sus labios carnosos. 
    </p><p class="article-text">
        Segu&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Un poco con el almohad&oacute;n y otro poco me ayudaba con la mano. 
    </p><p class="article-text">
        Jadeaba, ten&iacute;a sed, estaba roja como un tomate. 
    </p><p class="article-text">
        Fantaseaba con colgarme la cadenita de Rafa con la cruz de su colegio.
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a tocarlo, darle un beso la pr&oacute;xima vez que lo viera, pero sab&iacute;a que estaba prohibid&iacute;simo. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de unos minutos, par&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Me levant&eacute; despacio al ba&ntilde;o y fui a hacer pis. Ten&iacute;a mucho calor as&iacute; que me lav&eacute; la cara para hacer de cuenta que nada hubiese pasado. 
    </p><p class="article-text">
        Fuck. Me hab&iacute;a lavado la cara. No pod&iacute;amos lavarnos la cara, ni ba&ntilde;arnos, ni nada en el d&iacute;a del perd&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La verdad, no ten&iacute;a ning&uacute;n sentido eso, pero igual me sequ&eacute; muy bien para que no se me notara y volv&iacute; al cuarto para prender el monitor. 
    </p><p class="article-text">
        Rafa me hab&iacute;a contestado: &iexcl;Buen&iacute;simo! &iexcl;Te veo la pr&oacute;xima y vamos caminando juntos a la plaza!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De abajo, mis pap&aacute;s me gritaron que arranque a cambiarme, que pronto sal&iacute;amos. Cerr&eacute; todo r&aacute;pido. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pasado 22 horas, lo estaba logrando. 
    </p><p class="article-text">
        Faltaban las &uacute;ltimas, pero esas iban a ser m&aacute;s f&aacute;ciles pens&eacute;, porque &iacute;bamos estar en el templo y me encontrar&iacute;a con mis amigos del shule.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me puse la ropita nueva y me mir&eacute; al espejo, mis pezones hinchados rozaban la blusita blanca. Sonre&iacute;. Me ve&iacute;a radiante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/perdon_132_12881946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 17:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Perdón por qué?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jauría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/jauria_132_12881936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22c7faae-e0c1-4f18-ab68-2e9a4e337b84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jauría"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro Dios no estaba muerto, nuestro Dios quería venganza. El fuego en nuestras entrañas quemaba una vez más.
</p></div><p class="article-text">
        Desde que tenemos memoria, nos sabemos distintas. En el tacto de quien nos cria siempre hubo hostilidad. Desde corta edad, si llor&aacute;bamos, &eacute;ramos silenciadas. Si interrump&iacute;amos al hablar, encontr&aacute;bamos el ardor de una cachetada lo suficientemente fuerte como para marcarnos el rostro por unas horas, quiz&aacute;s un d&iacute;a entero. Con el tiempo, aprendimos a callar incluso nuestros pensamientos. Nos volvimos mec&aacute;nicas, expertas en las tareas de la limpieza y el cuidado, copiando a nuestras madres igual de silenciosas, jam&aacute;s sonrientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guiadas por la audacia de la adolescencia, intentamos crear lenguajes propios, siempre dirigidas a otras, a iguales. Sab&iacute;amos que esta nueva lengua era s&oacute;lo nuestra, no pod&iacute;amos compartirla con nadie m&aacute;s, regla nunca dicha en voz alta y a&uacute;n as&iacute;, un dogma para todas. Creamos conversaciones enteras, comenzamos agregando silabas en t&aacute;ndem despu&eacute;s de cada vocal y con ese c&oacute;digo nos comunicamos. Durante varios meses mantuvimos di&aacute;logos enteros y nos cre&iacute;mos m&aacute;s astutas que el resto. re&iacute;mos invent&aacute;ndonos apodos, cuando a&uacute;n ten&iacute;amos nombres que distorsionar, cuando a&uacute;n los record&aacute;bamos. En ese momento &eacute;ramos muchas m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan acostumbradas a callar est&aacute;bamos que hab&iacute;amos aprendido a observar. En nuestra propia lengua nos compartimos hallazgos: aprendimos c&oacute;mo limpiar heridas, cu&aacute;l arroyo ten&iacute;a agua estancada y cu&aacute;l, potable. Una de nosotras, sab&iacute;a de hierbas para calmar la fiebre y otra, de t&eacute;s para lo nervios. Creemos que las madres algo sospecharon pero nunca dijeron nada, apenas se sorprendieron de nuestros aportes, parec&iacute;an entender de antemano cada hongo, planta y tratamiento. Tal vez lo aprendieron en su propia lengua inventada cuando a&uacute;n eran algo m&aacute;s que c&aacute;scaras vac&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Todo termin&oacute; una tarde, en pleno verano. Quiz&aacute;s se acerc&oacute; un adolescente intentando conquistarnos o quiz&aacute;s nos escuch&oacute; un padre, un hermano. Quiz&aacute;s alguna cur&oacute; una herida frente a un m&eacute;dico, que entre la envidia y la frustraci&oacute;n, nos se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Todas recordamos lo que vino despu&eacute;s. Los pu&ntilde;os cerrados de los padres chocando contra nuestros cuerpos, pint&aacute;ndolos de morado, los dedos marcados en nuestras gargantas, tatuando nuestra piel en rojo y la amenaza, <em>ped&iacute; perd&oacute;n o te mato </em>gritaron con una voz &uacute;nica en distintas casas. Todas, absolutamente todas nos disculpamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No nos vimos por siete d&iacute;as. Mordimos nuestras manos, royendo las u&ntilde;as, separando la piel de a tiras. Sentimos placer al saborear el gusto de nuestra propia sangre, nos result&oacute; un banquete entre los platos escasos con los que nos manten&iacute;an con vida.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras madres no nos hablaron, tampoco nos miraron ni con reproche ni con pena. No pod&iacute;an enojarse. Ya no pod&iacute;an sentir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el castigo, nos falt&oacute; una. Sentimos su ausencia en cada pelo de nuestro cuerpo, cre&iacute;mos ver retazos de la tela de sus ropas arrastrados por el viento, acompa&ntilde;ados por ceniza y silencio. Nadie la nombr&oacute; ni nos atrevimos a preguntar por ella. Tampoco volvimos a hablar entre nosotras, ni en la lengua aprendida ni en la inventada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasan los a&ntilde;os. Las madres desaparecen, mueren o envejecen, ya no sirven, ya no las vemos. No podemos extra&ntilde;arlas, no las conocemos. Tampoco podemos confiar en nosotras, apenas nos comunicamos con miradas, aprendimos que sobrevivir es ignorar, mirar un punto fijo por horas, hasta que los ojos ardan y aparezcan pintitas negras que dibujan una realidad paralela, una realidad nuestra. Nadie nos vigila, no hace falta. Nos sostenemos con ojos vac&iacute;os, imitando la rutina mec&aacute;nica de quien nos engendr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De repente, llegan hombres de otros lados. Llegan con sonrisas y regalos, con promesas de tierras lejanas, m&aacute;s felices. Supimos tener esperanzas, supimos creer en el amor. Conocemos los mitos de las que tienen suerte y son amadas. Nosotras tambi&eacute;n lo intentamos y poco dur&oacute;. Las que creyeron y se fueron a otras tierras, no volvieron. Otras, nos quedamos. Pasamos d&iacute;as, meses o incluso a&ntilde;os jugando al Eros, cre&iacute;mos que nuestra historia ser&iacute;a distinta pero un d&iacute;a se termin&oacute; porque siempre se termina. Un d&iacute;a algo se quiebra y nos miran distinto, con una frialdad nueva, un d&iacute;a no te aman m&aacute;s. Llegan tarde al principio o no llegan, no podemos preguntar en donde est&aacute;n. Les empezamos a aburrir, no tenemos tanto para contar y ellos lo saben. Dicen que nos repetimos y nos desesperamos. Tenemos la certeza de que su aburrimiento se va a transformar en desinter&eacute;s y el desinter&eacute;s, en odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a pasa, un d&iacute;a no podemos m&aacute;s y pronunciamos todas las preguntas a la vez. Ellos que no tienen respuestas pero tambi&eacute;n saben que no tienen por qu&eacute; responderlas, nos acusan. Gritan en nuestra cara que estamos locas, que somos el origen de todos los males y que esparcimos la enfermedad de la debilidad a quien sea que nos toque, a quien sea que nos mire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s tranquilo de ellos, nos quiere domar, insiste con las reglas, las tareas, el punto justo de los golpes que padre o marido nos deben dar para curarnos de la condici&oacute;n con la que nacimos, de nuestra propia humanidad. Al principio, nos cuesta aceptarlo pero terminamos cediendo, creyendo que ellos saben m&aacute;s, que es mejor callar que quedarnos solas.
    </p><p class="article-text">
        A tantas de nosotras perdimos, tantas se fueron y no volvieron. A tantas se las llevaron y las lloramos a todas por igual, en silencio, sin molestar. Para ellas, no hay justicia, no hay entierros ni palabras ni monedas en las cuencas para que le puedan pagar a Caronte su entrada al m&aacute;s all&aacute;. No hay juicios ni arrepentimientos. Como no tenemos apellidos ni recordamos nuestros nombres, tampoco podemos rezar por ellas. No tienen l&aacute;pida porque no la podemos pagar. Nosotras, que no tenemos pertenencias ni deseos. Nosotras, a las que no est&aacute; bien visto pagarnos por trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuando lleg&oacute; &Eacute;l no le cre&iacute;mos. Era distinto al resto de los hombres pero era un hombre igual. Mostraba sus brazos pero no su torso, era hermoso. Todas lo sab&iacute;amos, ten&iacute;a en sus ojos la calidez y la rebeld&iacute;a de nuestra adolescencia, su cintura marcada y su pelo que descend&iacute;a en diagonal, entre rizos desnivelados que le daban un aspecto casi femenino.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo ignoramos por d&iacute;as, semanas, pero &eacute;l continu&oacute; encontr&aacute;ndonos, volv&iacute;a cada d&iacute;a, siempre sonriente. No nos ped&iacute;a cosas, solo insist&iacute;a en ayudar. Lo vimos junto a las mujeres que lavaban la ropa al rayo del sol, lo vimos cuidar a los ni&ntilde;os, lo vimos cada d&iacute;a y de a poco, lo empezamos a saludar. Ante su presencia, nuestras mejillas tiesas, sin arrugas ni expresi&oacute;n, sufr&iacute;an contracciones involuntarias. Al principio no entendimos, pero de a poco comenzamos a recordar las instrucciones para sonre&iacute;r. &Eacute;l tambi&eacute;n empez&oacute; a confiar, o quiz&aacute;s confi&oacute; siempre. En su compa&ntilde;&iacute;a, la realidad cambiaba, pod&iacute;amos ver el viento como agua abraz&aacute;ndolo, lamiendo cada cent&iacute;metro de tu piel, convenci&eacute;ndonos de dejarnos llevar por la corriente mientras flotamos tranquilas, en paz.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos d&iacute;as enteros juntos, compartiendo silencios con la tranquilidad de que al levantar la mirada, &eacute;l iba a estar. No &eacute;ramos iguales, pertenec&iacute;amos a distintas especies, pero se sent&iacute;a como si todas nosotras y &eacute;l, fu&eacute;semos animales que se encuentran y conviven, que necesitan de la simbiosis para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        A su alrededor, la naturaleza ced&iacute;a. La l&iacute;nea del agua se desdibujaba y los r&iacute;os parec&iacute;an dejarlo pasar, los &aacute;rboles se estiraban para saludarlo y hasta la serpiente se volv&iacute;a leal. Comprendimos entonces, que as&iacute; deb&iacute;a verse un Dios y reci&eacute;n entonces empezamos a confiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se sabe Dios y se presenta en el pueblo, es rechazado. Los hombres se burlan de &eacute;l aunque a trav&eacute;s de las cuencas de sus ojos se puede ver el miedo. Lo notaron diferente y ellos odian todo aquello no sea como ellos, que no apeste a licor, a humo, a golpes y pelea. A&uacute;n m&aacute;s odian a quien tenga el poder que ellos creen merecer. Se burlan e intentan atacarlo pero no pueden. &Eacute;l esquiva cada golpe pero no se defiende. En cambio, se anuncia Dios una vez m&aacute;s y se deja atrapar. Ellos lo atan con sogas que ajustan con fuerza pero despu&eacute;s caen; incluso la materia que no siente lo respeta.&nbsp;&Eacute;l se retira anunciando que s&oacute;lo tendr&aacute;n dos horas para aceptarlo como el hijo de un Dios y un Dios en s&iacute; mismo. Los hombres r&iacute;en a sus espaldas pero tienen miedo. Dudan de nosotras y de sus propios ojos, de sus sogas que no los obedecen. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotras sabemos que un hombre con miedo es un hombre que ataca. Nosotras, que aprendimos a sobrevivir, observamos. Sabemos que los hombres que no llegan a cenar son hombres que no se van a rendir. Sabemos que est&aacute;n reunidos, que planean la resistencia, que van a luchar. Nosotras nos decidimos, vimos a la naturaleza doblegarse ante &eacute;l, vimos su belleza, bebimos de su paz y no dudamos de su ira.
    </p><p class="article-text">
        Nos escapamos y lo buscamos en el bosque en donde creemos que duerme, aunque no sabemos bien si tiene la necesidad de dormir. Algo dentro nuestro fluye como un rio y la corriente nos lleva a su lugar. Nosotras, que aprendimos a ver con ojos vac&iacute;os, no necesitamos luces para ver en la oscuridad, sabemos donde doblar aunque no podamos explicarlo. Pisamos exactamente donde deber&iacute;amos, como si el mismo pasto se hiciera a un lado para dejarnos pasar.
    </p><p class="article-text">
        Lo encontramos rodeado de tambores tocados por hombres distintos, de ojos c&aacute;lidos pero sin fuego ni licor u odio, ojos sin venganza. Hombres que nunca vimos aunque creemos conocerlos, hombres que lo aceptaron y que bailan a su alrededor. Uno de ellos se mece en los brazos de la deidad, enhebrando sus dedos entre el pelo largo rizado de un Dios que si teme, no lo demuestra, en cambio r&iacute;e. Ambos r&iacute;en. La alegr&iacute;a de su abrazo es contagiosa, por primera vez en a&ntilde;os nos miramos entre nosotras, nos recordamos y abrazadas, sentimos la vibraci&oacute;n de la tierra ascendiendo por nuestras piernas, trepando por nuestra garganta, record&aacute;ndole a nuestras cuerdas vocales el sonido de nuestros nombres. Electrizadas por la m&uacute;sica y la euforia, empezamos a bailar.
    </p><p class="article-text">
        Los tambores suenan entre ecos y los ojos hipn&oacute;ticos de los hombres buenos nos observan. Una danza sin reglas, un frenes&iacute; de cuerpos que se mueven en distintas direcciones, ajenos a cualquier mirada. Bailamos hasta que cae la noche. 
    </p><p class="article-text">
        El fuego crece en el centro del bosque pero no es de un rojo furioso sino de un azul intenso, pareciera escapar de la fogata y extenderse como lenguas a trav&eacute;s de la tierra hasta abrazarse a nuestros pies. La piel nos arde afiebrada y las ropas nos pesan, nos pican, nos queman; las arrancamos ayud&aacute;ndonos entre nosotras. El fuego sigue creciendo, nuestra piel arde hacia adentro, calentando nuestros tegumentos, m&uacute;sculos y venas, asciende por nuestra columna vertebral, encendiendo nuestro pecho y contin&uacute;a subiendo, liberando nuestras gargantas cerradas de palabras que no se pronunciaron, de lenguajes inventados. Sube hasta que solo podemos ver con los ojos de la ira.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordamos, entonces, cada pregunta sin responder, cada sue&ntilde;o pisoteado, cada comentario sobre nuestros cuerpos, cada vapor et&iacute;lico de un hombre borracho al que no le importamos m&aacute;s, al que quiz&aacute;s no le importemos nunca porque solo piensa en s&iacute; mismo y su voz, que siempre tuvo que sonar m&aacute;s fuerte. Usamos nuestras ropas encendidas como antorchas y, aun danzando, bailamos en una procesi&oacute;n hacia el pueblo. Acompa&ntilde;amos la danza cantando y riendo, como grito de guerra. No nos import&oacute; que nos pudieran escuchar, el fuego en nuestro pecho nos hablaba con la voz del Dios, y supimos que esa noche serian ellos quienes no iban a poder escapar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Divididas entramos a cada casa, ma&ntilde;ana no recordaremos si las puertas ten&iacute;an llave o si estaban bloqueadas, sabemos que esa noche no nos cuesta entrar. Uno por uno, encontramos a los hombres en sus mesas gritando con sus vasos, conspirando entre s&iacute; o en las camas bufando, reclam&aacute;ndonos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A todos los atacamos, cortamos sus carnes con nuestros dientes que parecen afilarse como los de las bestias. Rasgamos sus pieles chiclosas y saladas del sudor, saboreamos el miedo ahumado en sus cuellos. Exploramos capa por capa a trav&eacute;s de sus m&uacute;sculos y apretamos, cortando sus car&oacute;tidas y recibiendo de a chorros la sangre con gusto a comuni&oacute;n. Los miramos a los ojos mientras la vida los abandona, sentimos crecer el fuego y nuestro Dios se volv&iacute;a m&aacute;s fuerte alimentado por el sacrificio de un hombre con miedo.
    </p><p class="article-text">
        Encendemos cada hogar con nuestra piel, las llamas parec&iacute;an brotar de los pellejos mordidos de entre nuestras u&ntilde;as. Reducimos la ciudad entera al rojo, al negro, al gris ceniza.
    </p><p class="article-text">
        No escuchamos sus gritos, pero seguramente gritaron. No sentimos la fuerza de sus brazos al defenderse aunque probablemente se defendieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestros brazos ya no eran finos ni d&eacute;biles, sino gigantescos, de piel gruesa, opaca. Pod&iacute;amos verlos juntos, nuestros pu&ntilde;os y los de &Eacute;l, golpeaban a la par. El fuego no parec&iacute;a afectarnos, nuestra piel no hac&iacute;a m&aacute;s que abrazarse a las llamas, mientras que los dientes, ya colmillos, cortaban, rasgaban y arrancaban de a jirones la piel de aqu&eacute;l que no nos quiso amar. Saboreando en nuestros labios el sabor met&aacute;lico de su carne, nos fundimos en el placer. Nos gust&oacute; tanto que elegimos una porci&oacute;n y la llevamos a las afueras, al fog&oacute;n. Como ofrendas, entregamos las partes m&aacute;s jugosas del fest&iacute;n y a la sangre de sus carnes &Eacute;l, la convirti&oacute; en vino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juntos, brindamos, compartiendo entre todo el primer gran banquete; comimos y bebimos de sus cuerpos. Arrancamos la fuerza de los hombres con cada mordida, su lujuria y su gula tambi&eacute;n recorri&oacute; nuestros cuerpos. Nos fundimos en una &uacute;nica entidad, una &uacute;nica bestia, micelios de un hongo del que no se sabe d&oacute;nde termina. Todos &eacute;ramos manos, nuestra era cada piel siendo besada, nuestras piernas temblaron juntas al acabar y eran tambi&eacute;n nuestras mismas bocas las que lam&iacute;an cada una de las pelvis elevadas, vibrantes. Juntos, todos, explotamos. Hombres y mujeres, dioses y humanos.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta el d&iacute;a siguiente que encontramos el cuerpo del Dios, con sus brazos y piernas sangrando y una &uacute;nica flecha clavada en el centro del pecho. Estaba cubierto de sangre seca, oscura como la tinta, prueba de que el crimen hab&iacute;a pasado horas atr&aacute;s. A su alrededor, la naturaleza mor&iacute;a para despedirlo. Un halo marr&oacute;n de pasto podrido y flores marchitas lo enmarcaban.
    </p><p class="article-text">
        No faltaba nadie y ninguno de los presentes era el culpable. Abrazamos juntas al Dios que ya p&aacute;lido y r&iacute;gido, lloraba y de sus l&aacute;grimas que ca&iacute;an sobre su pecho, amado por todos, temido por quienes ya no pod&iacute;an temer, crecer&iacute;a la primera vid. Al levantar los ojos, sin embargo, vimos por primera vez con los ojos del odio. Un odio que ning&uacute;n hombre, ning&uacute;n humano deber&iacute;a sentir pero nosotras sentimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro Dios no estaba muerto. Nuestro Dios quer&iacute;a venganza, el fuego en nuestras entra&ntilde;as quemaba una vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Volvimos a olvidar nuestros nombres. No recordamos tampoco a aquellas a las que perdimos, a las que enterraron sin ritual. No nos importa ni queremos recordar, ahora nos nombramos juntas. Somos una jaur&iacute;a danzante que lo acompa&ntilde;a y lo abraza. Llevamos a cuestas su cuerpo que no se descompone. A nuestro paso, la naturaleza muere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recorremos caminos inmensos, completamente descalzas. Tambi&eacute;n nosotras nacemos otra vez, con cuerpos desnudos y ojos de ira. Ya no necesitamos comer ni tomar, nos alimentamos de su deseo, su ira y su sangre hecha vino. Los hombres que lo niegan se ocultan a lo lejos, cuentan los vientos hechos mujeres que tratar&aacute;n mejor a los dem&aacute;s, ahora que respetan a la furia del bacanal.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/jauria_132_12881936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 17:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jauría]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Celibato y Milanesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/celibato-milanesas_132_12881914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13f0ffd3-e239-467c-a176-d6e5b1c6853f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Celibato y Milanesas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando entiendo que no hay vuelta atrás, bajo a la cocina. Abro la heladera y saco las milanesas, un poco de puré de papa, los ravioles y unas empanaditas de queso del freezer. También dejo afuera una de las copas Cindor para que vaya perdiendo frío. 
</p></div><p class="article-text">
        Mam&aacute; se sienta en su escritorio y se pone los anteojos. Mira medio achinada y hace doble clic en el archivo de Excel que dice &ldquo;plan semanal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el ritual de cada domingo. Se sienta y tipea. Tiene al lado la hoja que le dio la nutricionista a la que me arrastra el segundo martes de cada mes para pesarme y ajustar la dieta. Lee la hoja con atenci&oacute;n, frunce el ce&ntilde;o, piensa y toma nota con un l&aacute;piz en los m&aacute;rgenes ya mamarracheados de semanas anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mam&aacute; le toma una hora el proceso de planificar mi semana entera y ponerla en una tabla que imprime orgullosa. Pegadas en la puerta de la heladera hay dos hojas: una con mi nombre y una con el de mi hermano. Mis casilleros est&aacute;n completos. La hoja de mi hermano tiene todos los casilleros vac&iacute;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nutricionista dice que si sigo el plan al pie de la letra en 4 o 5 meses voy a haber bajado todo lo necesario y entrar&iacute;amos en etapa de mantenimiento, pero estamos en Octubre, no tengo 4 o 5 meses. Ya no hay camperas abrigadas o jeans largos para disimular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me enfrento a la &uacute;nica realidad: nunca voy a poder dejar de tener flotadores, nunca voy a pasar un verano en bikini y nunca me voy a dar un beso con Juli&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo que tomar medidas m&aacute;s extremas&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que como pienso en el esfuerzo, en las horas de hambre perdidas. Pienso en lo hinchada que voy a estar al d&iacute;a siguiente. Puedo imaginarme el bot&oacute;n del pantal&oacute;n clav&aacute;ndose justo por debajo de mi ombligo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo hambre todo el tiempo. Soplo las velitas hace a&ntilde;os pidiendo el mismo deseo: quiero comer sin engordar. Uso los tres deseos en eso. Pero hay algo del hambre que me despierta cierto placer: el vac&iacute;o, la sensaci&oacute;n de estar ganando, de ser m&aacute;s fuerte que mi cuerpo. Cuando tengo hambre, yo tengo el control. Y cuando yo tengo el control, siento que todo es un poco m&aacute;s posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo m&aacute;ximo que aguanto sin comer nada de nada es de tres d&iacute;as. Los paso a agua y t&eacute; con edulcorante. Si, en cambio, me como una manzana por d&iacute;a, puedo llegar a aguantar hasta una semana entera sin hacer ninguna comida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros d&iacute;as me siento poderosa. Triunfante. Soy due&ntilde;a de m&iacute; misma. Pero a medida que me acerco al d&iacute;a cinco, aparece el miedo. Asoma una peque&ntilde;a incertidumbre. Tengo fr&iacute;o. &iquest;Estar&iacute;a muy mal tomar un caldo a la hora de la cena? Me calmo dici&eacute;ndome <em>qu&eacute; bueno</em>, que tal vez ma&ntilde;ana, que si cumplo los ocho d&iacute;as de la dieta de la manzana, puede ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a seis solo puedo pensar en ese caldo salado que en mi cabeza, ya tiene pedacitos de calabaza hervida dando vueltas. Son cuatro, nada m&aacute;s, me repito. Y me contesto que quiz&aacute;s al d&iacute;a ocho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a siete estoy mareada. No me siento yo misma. No pienso bien. Estoy cansada de la manzana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Negocio: &iquest;y si la cambio por una pera, o un pepino? Y ah&iacute; es donde caigo. Mi error est&aacute; en romper la rutina. Salirme del plan. Esa peque&ntilde;a indulgencia me descoloca. Mi cuerpo recuerda que existen los sabores, mi boca se llena de saliva y la panza me ruge.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo puedo pensar en que, en la heladera, est&aacute; el tupper lleno de milanesas con el nombre de mi hermano escrito con marcador indeleble en la tapa: HERNAN. Que tambien
    </p><p class="article-text">
        hay otro con sus sobras de ravioles de la cena de ayer. Que en la alacena le quedan tres paquetes de Oreo, y que ayer lo vi guardando dos copas Cindor en el freezer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me quedo quieta, sentada en mi cama. Siento el vac&iacute;o. Trato de recordarme por qu&eacute; estoy haciendo esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; estoy haciendo esto? &iquest;Tiene sentido? &iquest;Lo vale? &iquest;Vale la pena todo este trabajo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empiezo a balancearme en la cama. Pienso, hago cuentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Negociemos, me digo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Listo. Ya perd&iacute;. Otra vez arruin&eacute; todo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando entiendo que no hay vuelta atr&aacute;s, bajo a la cocina. Abro la heladera y saco las milanesas, un poco de pur&eacute; de papa, los ravioles y unas empanaditas de queso del freezer. Tambi&eacute;n dejo afuera una de las copas Cindor para que vaya perdiendo fr&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abro el tupper con los ravioles y los como sin calentarlos. Les agrego un poco de queso rallado que se apelmaza con la crema en la que estaban nadando. Me los como uno atr&aacute;s del otro. No son tantos: cuento ocho. Paso un pan para recolectar los restos de crema y sigo con las milanesas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Corto un pedazo bien grande en tiritas, que voy adornando con mayonesa y k&eacute;tchup, y unto en el pur&eacute; de papas. Los como como si fueran grisines, mientras las empanaditas de queso se calientan en el microondas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abro el microondas y saco una para comer mientras se siguen calentando las otras tres. Est&aacute; bien: cuatro, porque son de copet&iacute;n. No es tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando termino con lo salado, abro la copa Cindor. Me la termino en dos cucharadas. Voy a la alacena y agarro un paquete de Oreo para raspar lo que queda de chocolate adentro de la copa, y me como el resto de las galletitas solas. Reci&eacute;n cuando termino de masticar la ultima vuelvo a mirar a mi alrededor y me doy cuenta de lo que hice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empiezo a guardar todo para no dejar rastro, me cuesta respirar. Mi panza es una pelota dura y caliente. Siento el gusto de las oreo mezclado con milanesa y las piernas se me salen de control. Esto puede significar una sola cosa. Corro al ba&ntilde;o y sin tiempo de cerrar la puerta me abalanzo contra el inodoro y dejo que todo mi banquete salga. Vomito fuerte, vomito mucho, vomito con ruido. En cuanto recobro la conciencia del mundo real tiro la cadena para que no vaya a verlo mi mam&aacute;, que entra al ba&ntilde;o 5 segundos despu&eacute;s, se tira al piso y me saca el pelo de la cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, mi amor? &mdash;me dice, pas&aacute;ndome la mano h&uacute;meda por la nuca. &mdash;No s&eacute;, Ma &mdash;le respondo&mdash;, estaba lavando los platos y se me revolvi&oacute; el est&oacute;mago&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Ay, mi vida! Pobrecita. Bueno, hoy se cena caldito y nada m&aacute;s, as&iacute; le damos respiro a tu pancita. Y pensemos en el lado positivo: &iexcl;ma&ntilde;ana seguro le ganaste un kilito a la balanza!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La miro con media sonrisa, bajo la cabeza y pienso: Ma&ntilde;ana vuelve el contador a cero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/celibato-milanesas_132_12881914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 17:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Celibato y Milanesas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor de informar en tiempos difíciles: cinco años de elDiarioAR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/en-construccion/informar-tiempos-dificiles-cinco-anos-eldiarioar_132_12832447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc736993-a0db-4be6-a2dd-093686795c7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El valor de informar en tiempos difíciles: cinco años de elDiarioAR"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacimos en pandemia y crecimos a contracorriente. Celebramos un nuevo aniversario con la misma convicción que nos vio nacer: un periodismo independiente, transparente y sostenido por sus lectores.</p></div><p class="article-text">
        Cada nota que se publica en&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;ofrece al lector la posibilidad de avisarnos si encontr&oacute; alg&uacute;n error. De todos los avisos que nos llegan, los que m&aacute;s me conmueven son los que se&ntilde;alan la falta de alguna tilde. Me gusta cuando el lector se toma el trabajo de advertirnos algo tan peque&ntilde;o porque, en definitiva, nos muestra cercanos. Es como cuando uno va a la casa de un amigo muy amigo y se permite acomodarle un cuadro torcido porque siente que esa tambi&eacute;n es su casa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;cumple cinco a&ntilde;os y uno de nuestros mayores logros es haber creado esta comunidad de lectores, nuestros socios. Lectores que sienten que esta es tambi&eacute;n su casa y que pueden alinearnos los cuadros o avisarnos que nos falt&oacute; una tilde.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os, en plena pandemia, nac&iacute;a este proyecto con una apuesta innovadora: un medio que se sostenga con el aporte de los socios, donde la transparencia de las finanzas sea una declaraci&oacute;n de principios tan importante como el compromiso con la calidad y la honestidad con que ejercemos esta profesi&oacute;n. Parec&iacute;a una locura. En un clima marcado por las noticias virales y un bombardeo constante de informaci&oacute;n,&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;propon&iacute;a volver a informar sin ruidos: un regreso a las fuentes, al periodismo que se toma el tiempo que haga falta para ofrecer un producto transparente y de referencia.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este tiempo hemos tenido tropiezos. No es f&aacute;cil mantener a flote un medio independiente en las turbulencias econ&oacute;micas de este pa&iacute;s. Pero cinco a&ntilde;os de vida no es poca cosa. Todav&iacute;a no alcanzamos el objetivo de solventarnos plenamente por medio de los socios, pero estamos en ese camino y, mes a mes, vamos sumando nuevos adherentes que nos ratifican que estamos haciendo las cosas bien. Es cierto que no siempre tenemos los recursos para contar todo lo que queremos, pero nuestros lectores saben bien que lo hacemos con total honestidad y transparencia.
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os, nuestros lectores pudieron leer la investigaci&oacute;n sobre los&nbsp;<em>Pandora Papers</em>, una de las mayores filtraciones de documentos de la historia; tambi&eacute;n las notas sobre las sociedades offshore y las propiedades en Florida, Estados Unidos, vinculadas a Romina Diago, la esposa del diputado Cristian Ritondo. Fue en&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;donde comenz&oacute; la investigaci&oacute;n que vincul&oacute; a Jos&eacute; Luis Espert con el presunto narcotraficante &ldquo;Fred&rdquo; Machado.
    </p><p class="article-text">
        Los lectores de&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;saben que nuestros principios no se negocian, que controlar el poder en todas sus formas es una de las tareas m&aacute;s importantes del periodismo y que la independencia editorial es parte de nuestra gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desde julio de este a&ntilde;o ocupo la direcci&oacute;n del diario. Mis antecesores &mdash;Mart&iacute;n Sivak, Silvina Heguy y Delfina Torres Cabreros&mdash; dejaron la vara muy alta. Cada uno de ellos se preocup&oacute; por ofrecer un producto de excelencia y comprometido con los lectores. Espero continuar por ese camino que ellos fueron trazando: la loca idea de hacer periodismo en estado puro. De un lado, los lectores; del otro, los periodistas; en el medio, un pacto de confianza no escrito.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la suerte de contar con el mejor equipo de profesionales, que cada d&iacute;a trabaja con un compromiso admirable para hacer de&nbsp;<em>elDiarioAR</em>&nbsp;un medio respetado.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un tiempo dif&iacute;cil para el periodismo. Al descr&eacute;dito de los medios se suman los ataques del poder, con el Presidente y su frase &ldquo;no odiamos lo suficiente a los periodistas&rdquo;. No son solo enunciaciones. El fot&oacute;grafo Pablo Grillo sigue intentando rehabilitarse despu&eacute;s de que un proyectil de gas lacrim&oacute;geno impactara en su cabeza. La imagen de reporteros con m&aacute;scaras de gas en las manifestaciones ya dej&oacute; de sorprendernos y forma parte del paisaje urbano. Contar la pobreza, retratar el hambre y la desesperaci&oacute;n, mostrar la violencia contra las mujeres y la comunidad LGBT, o relatar la reaparici&oacute;n de defensores de la dictadura genera angustia e impotencia. Pero aqu&iacute; estamos porque creemos firmemente que este es nuestro compromiso y que no podr&iacute;amos hacerlo de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a quienes nos acompa&ntilde;aron a lo largo de estos cinco a&ntilde;os. Es un camino maravilloso que vale la pena recorrer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/en-construccion/informar-tiempos-dificiles-cinco-anos-eldiarioar_132_12832447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 08:53:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/409e6695-e778-4a3a-9e8e-21c141cefd99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin campañas públicas y con el miedo al VIH en declive, el preservativo parece perder terreno: apenas el 14 por ciento de las personas declara usarlo siempre. Una nueva “costumbre” que afecta a todas las generaciones y que ha aumentado los casos de enfermedades de transmisión sexual. </p></div><p class="article-text">
        En los &lsquo;90, el preservativo irrumpi&oacute; en la televisi&oacute;n abierta en horario central. Primero aparec&iacute;a borroso, hasta que la c&aacute;mara hac&iacute;a foco y remataba: &ldquo;El tiempo est&aacute; mal&iacute;simo, abrigate&rdquo;. Aquella campa&ntilde;a, creada por Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped junto al Consejo Publicitario Argentino, se convirti&oacute; en un hito que dej&oacute; frases memorables como &ldquo;si sal&iacute;s de pesca, llev&aacute; salvavidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no era una novedad como m&eacute;todo de doble protecci&oacute;n, el preservativo hab&iacute;a cedido protagonismo frente al avance de las pastillas anticonceptivas como principal estrategia para evitar embarazos. Sin embargo, su presencia en la escena p&uacute;blica se reactiv&oacute; en los &lsquo;80 con la irrupci&oacute;n del VIH hasta que result&oacute; imprescindible instalarlo en el prime time. Para una generaci&oacute;n que hab&iacute;a perdido amigos, parejas y personas cercanas, el virus era sin&oacute;nimo de una sentencia de muerte y, con el tiempo, <strong>el forro fue recuperando terreno hasta convertirse en la &uacute;nica barrera capaz de funcionar como anticonceptivo y proteger de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde parece estar perdiendo espacio, no solo en la intimidad, sino tambi&eacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Pese a que m&aacute;s del 98% de las infecciones se producen por practicar sexo sin protecci&oacute;n, seg&uacute;n cifras de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina, <strong>apenas el 14% de las personas en el pa&iacute;s incluye el preservativo en todas sus relaciones, el 65% lo hace solo algunas veces y el 20,5% directamente nunca.</strong> La pregunta es inevitable: &iquest;por qu&eacute; se dej&oacute; de usar con tanta regularidad?
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;moda&rdquo; peligrosa</h2><p class="article-text">
        La idea de &ldquo;coger a pelo&rdquo; o &ldquo;a peluche&rdquo;, es decir, sin protecci&oacute;n, empez&oacute; a circular entre los&nbsp;j&oacute;venes a trav&eacute;s de redes sociales y memes. &iquest;Se transform&oacute; en moda o simplemente dej&oacute; de verse como imprescindible? La pregunta no es ret&oacute;rica: revela un cambio profundo en c&oacute;mo las nuevas generaciones perciben el riesgo, c&oacute;mo interpretan la informaci&oacute;n y c&oacute;mo toman decisiones en su intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en el uso del preservativo no se explica por una &uacute;nica causa ni por una franja etaria en particular. <strong>Responde a un entramado m&aacute;s amplio: cambios culturales, avances m&eacute;dicos que redujeron la percepci&oacute;n del riesgo, la aparici&oacute;n de nuevos m&eacute;todos anticonceptivos y la falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas de prevenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes y adultos atraviesan este escenario de manera distinta, pero la tendencia es la misma: el forro ya no ocupa el lugar central que tuvo como s&iacute;mbolo de cuidado y responsabilidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Entre los menores de 30, predominan respuestas ligadas a la &ldquo;confianza&rdquo; en parejas ocasionales, como si la cercan&iacute;a digital o las apps bastaran para reducir riesgos. Tambi&eacute;n mencionan que &ldquo;corta el clima&rdquo; o que &ldquo;ya nadie lo usa siempre&rdquo;. En los adultos, pesa el factor econ&oacute;mico &mdash;cada vez son m&aacute;s caros y menos accesibles en los centros de salud&mdash;, aunque la explicaci&oacute;n m&aacute;s repetida es la<strong> falta de costumbre</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los mayores de 60, el preservativo directamente nunca fue parte de sus experiencias &iacute;ntimas. Con la llegada de f&aacute;rmacos como el Viagra, muchos retomaron su vida sexual, pero sin h&aacute;bitos de protecci&oacute;n. Persiste, adem&aacute;s, la idea de que puede afectar la erecci&oacute;n o disminuir la sensibilidad, y la creencia err&oacute;nea de que mantener relaciones con mujeres mayores no implica riesgos:<strong> descartada la posibilidad de embarazo, consideran que las infecciones son un problema exclusivo de los j&oacute;venes a&uacute;n cuando la exposici&oacute;n es real.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; se perdi&oacute; al perder el miedo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Conforme se fue transformando la historia natural del VIH, con los antivirales que permiten que las personas que viven con el virus tengan buena calidad de vida, las nuevas generaciones le fueron perdiendo el miedo; al mismo tiempo, surgieron m&eacute;todos anticonceptivos m&aacute;s modernos como los implantes subd&eacute;rmicos, el DIU o el SIU&rdquo;, explic&oacute; a <em>Punto de Encuentro</em> Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Al respecto, Miguel Pedrola, director cient&iacute;fico para Latinoam&eacute;rica y el Caribe de AHF, destac&oacute; que &ldquo;uno de los grandes problemas que tenemos es que solemos hablar del preservativo solo en relaci&oacute;n al VIH, y no de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual en general. Entonces, <strong>cuando el VIH deja de ser percibido como una amenaza, tambi&eacute;n desaparece el preservativo de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ya se ven en las estad&iacute;sticas: seg&uacute;n AHF, el 15% de los nuevos diagn&oacute;sticos de VIH tambi&eacute;n fueron positivos para s&iacute;filis. El porcentaje asciende al 40% si se suman tanto los nuevos diagn&oacute;sticos de s&iacute;filis como los que ten&iacute;an antecedentes de infecci&oacute;n previa. Desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped se registraron 69 casos de hepatitis B en 2024, mientras que el promedio anual de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hab&iacute;a sido de 31.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos datos &mdash;se&ntilde;al&oacute; Pedrola&mdash; muestran que no estamos haciendo bien la prevenci&oacute;n y que necesitamos<em> aggiornar </em>el discurso. Hoy ya no alcanza con decir &lsquo;us&aacute; preservativo para no agarrarte VIH y no quedar embarazada&rsquo;; <strong>hay que instalar que, para evitar el contagio de otras infecciones de transmisi&oacute;n sexual, el preservativo sigue siendo clave</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adi&oacute; que incluso desde una l&oacute;gica pragm&aacute;tica &mdash;&ldquo;si lo quieren ver desde un punto de vista capitalista&rdquo;&mdash; <strong>fomentar su uso representa un ahorro, porque cada persona infectada termina siendo m&aacute;s costosa para el sistema de salud.</strong> &ldquo;Sin embargo &mdash;destac&oacute;&mdash; los presupuestos destinados a prevenci&oacute;n se achican a&ntilde;o tras a&ntilde;o y ese mensaje pierde presencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">Menos preservativos, m&aacute;s casos</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes, las charlas sobre preservativos quedan reducidas a conversaciones entre amigos, sin demasiada informaci&oacute;n confiable de respaldo. A esa falta se le suma un obst&aacute;culo institucional: primero fue el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que puso en &ldquo;revisi&oacute;n&rdquo; y bloque&oacute; el acceso a todos los contenidos de Educaci&oacute;n Sexual Integral en su portal web. La Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n nacional sigui&oacute; el mismo camino y retir&oacute; del portal Educ.ar varios recursos audiovisuales con el argumento de hacer &ldquo;un estudio neutral&rdquo; y evitar supuestos casos de &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con menos materiales disponibles, cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil acceder a informaci&oacute;n clara y actualizada sobre sexualidad, m&eacute;todos de protecci&oacute;n y cuidado personal. Esa carencia no es menor: ampl&iacute;a las brechas de conocimiento y tiene un impacto directo en la ca&iacute;da del uso del preservativo.
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            <span class="title">
                Avances médicos, cambios culturales y falta de campañas de prevención: un combo peligroso detrás de la caída del uso del preservativo. No es solo una problemática entre jóvenes                            </span>
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        Y aunque el Estado deber&iacute;a garantizar el acceso gratuito, desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped denunciaron que en 2025 se compraron 34 millones menos de preservativos que en 2023. <strong>Adem&aacute;s, en 2024 hubo 6.400 nuevos diagn&oacute;sticos de VIH, 1.400 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.</strong>&nbsp;El 45% de estos casos se detectaron tarde, cuando la persona ya ten&iacute;a su sistema inmune debilitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La baja en el uso es una problem&aacute;tica a nivel global, no solo de Argentina. </strong>Seg&uacute;n un informe reciente de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), entre adolescentes cay&oacute; entre 2014 y 2022: entre los varones, del 70% al 61%, y entre las mujeres, del 63% al 57%. La pregunta se repite: &iquest;c&oacute;mo es posible que un m&eacute;todo tan seguro y probado pierda relevancia? &iquest;C&oacute;mo se combina la desinformaci&oacute;n y la presi&oacute;n social para que esto suceda?
    </p><p class="article-text">
        El universo digital tambi&eacute;n juega su parte en c&oacute;mo se arman hoy los relatos sobre sexualidad y protecci&oacute;n. Silvina Valente, presidenta de la Sociedad Argentina de Sexolog&iacute;a Humana y directora de Consexuar, una academia para profesionales que tambi&eacute;n brinda terapia para pacientes, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Las redes sociales son ambivalentes: algunas ofrecen educaci&oacute;n sexual de muy buena calidad, pero muchas otras difunden informaci&oacute;n dudosa o sin evidencia cient&iacute;fica. Hay influencers que hablan de sexualidad y cuidado sin ser profesionales ni operadores pares, y los j&oacute;venes terminan recibiendo mensajes contradictorios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho &mdash;critic&oacute;&mdash; algunos influencers recomiendan &lsquo;no usar preservativo porque el bicho va y viene&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al respecto, se&ntilde;al&oacute; que en Argentina no existe producci&oacute;n nacional de preservativos y que la fuerte baja en las importaciones refleja con claridad la ca&iacute;da tanto en su uso como en la distribuci&oacute;n gratuita por parte del Estado. En 2023 se adquirieron cerca de 161 millones de unidades; un a&ntilde;o despu&eacute;s,<strong> la cifra se redujo un 24 por ciento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, lejos de aquellas viejas campa&ntilde;as televisivas que pon&iacute;an al preservativo en primer plano, el desaf&iacute;o sigue siendo el mismo, aunque en otros espacios: lograr que el cuidado siga importando. Que el forro deje de estar olvidado en el caj&oacute;n y recupere su lugar como herramienta clave para disfrutar del sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        <em>SL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solange Levinton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 03:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Preservativos,Sexualidad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21595ca1-cf9e-466f-8432-9d99d6334c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092112.jpg" width="3864" height="2174" alt="El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Corte Interamericana lo reconoció como derecho. Ocupa las agendas públicas de los países latinoamericanos, salvo la de Argentina. Acá, las políticas de cuidado son tierra arrasada. Una nueva ley de emergencia en cuidados podría convertirse en dique de contención. </p></div><p class="article-text">
        Mabel cuida. Se levanta a las 5.30, pone a calentar agua para el mate y mientras tanto carga el lavarropas, corta pan, lo tuesta, pela verduras para las viandas. Su orquesta de tareas dom&eacute;sticas empieza a sonar al alba y se silencia a la medianoche. Vive en la localidad de Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, trabaja por las ma&ntilde;anas en el barrio porte&ntilde;o de Montserrat, donde limpia oficinas. Tiene una hora y media de viaje, primero toma el 140, despu&eacute;s el 17. Antes lleva a su hijo Lucas a la escuela, a la Juana Manso de Villa Adelina, y a la peque&ntilde;a Marisol la deja en lo de una vecina. Los cr&iacute;a sola desde que el padre se fue a trabajar a Uruguay. A veces &eacute;l manda algo de plata. A veces. Mabel entonces trabaja m&aacute;s horas. Por las tardes, cuida a una se&ntilde;ora de casi 80 a&ntilde;os en la zona de Villa Ballester, justo a dos cuadras de la iglesia de La Merced, donde la lleva a pasear.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mabel es una de las miles de mujeres jefas de hogar en Argentina, donde <strong>hay 1,6 millones de hogares monomarentales, lo que representa el 25% del total de hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes</strong>, seg&uacute;n datos de Fundar. A su vez, dos de cada tres de estos hogares monomarentales no perciben la cuota alimentaria, o la reciben de manera aleatoria (UNICEF).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidar es un trabajo</h2><p class="article-text">
        Como tantas otras mujeres, Mabel dedica su vida a cuidar, de forma remunerada y no remunerada. Limpiar, cocinar, lavar ropa, ba&ntilde;ar, llevar a la escuela, a turnos m&eacute;dicos, ayudar con las tareas escolares, dar medicamentos, acompa&ntilde;ar y contener emocionalmente: todas estas tareas implican trabajo y han sido hist&oacute;ricamente invisibilizadas. Se nos ense&ntilde;&oacute; que eran actividades realizadas por amor, amor de madres, amor abnegado, pero como dice la fil&oacute;sofa e historiadora Silvia Federici &ldquo;eso que llaman amor es trabajo no pago&rdquo;. Aunque haya amor, hay <strong>en el cuidado adem&aacute;s un trabajo imprescindible para el sostenimiento de la vida. Y lo hacen mayoritariamente las mujeres en el mundo entero sin obtener una remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica a cambio: </strong>&ldquo;Es la base sobre la que se sostiene el capitalismo&rdquo;, explica Federici, autora de &lsquo;Calib&aacute;n y la bruja&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos feministas han logrado introducir la tem&aacute;tica de los cuidados en la agenda p&uacute;blica. La pandemia hizo lo suyo: cuando el mundo se detuvo, lo &uacute;nico que parec&iacute;a seguir girando, irremediablemente, era el disco rayado de los cuidados. Todas las actividades hab&iacute;an quedado suspendidas en el tiempo, salvo cocinar, limpiar, higienizarse. La rueda sinf&iacute;n de los cuidados nunca se detiene. Como Bill Murray en la pel&iacute;cula &lsquo;El d&iacute;a de la marmota&rsquo;, que se desespera ante el sonido perturbador de su despertador cada ma&ntilde;ana, que le anuncia el inicio del mismo acto rutinario, agobiante por lo reiterado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez sopa, otra vez a cuidar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tiempo, bendito tesoro</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, elaborada por el INDEC, podemos observar claramente que<strong> las mujeres argentinas invierten tres horas diarias m&aacute;s que los varones en trabajo no remunerado</strong>, y esto se traduce en menos tiempo para educarse, para generar ingresos, para descansar, socializar, ir al cine, leer. En definitiva, las mujeres tienen menor calidad de vida y menos autonom&iacute;a, lo que a su vez eventualmente limita sus posibilidades de salir de v&iacute;nculos violentos. Las mujeres, entonces, son m&aacute;s pobres, m&aacute;s dependientes, m&aacute;s sometidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las transformaciones culturales conquistadas por los movimientos feministas y de la diversidad, persiste fuertemente la divisi&oacute;n sexual del trabajo, que promueve tareas productivas fuera del hogar para los varones y tareas reproductivas dom&eacute;sticas para las mujeres. Valga como ejemplo que<strong> las trabajadoras de las casas particulares son el &uacute;ltimo eslab&oacute;n en el mercado laboral, el peor pago, el m&aacute;s informal y precario. Seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo, 99,3% de este trabajo es realizado por mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las que cuentan con mayores recursos contratan a otras mujeres. Es lo que se conoce como feminizaci&oacute;n de los cuidados. Las pobres se ocupan de los cuidados de las ricas. Las pobres tambi&eacute;n cuidan a las pobres, en los comedores populares, en los barrios m&aacute;s vulnerables, en las organizaciones comunitarias. Las mujeres sostienen el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90 las feministas italianas consiguieron lo que se conoci&oacute; como la &ldquo;ley del tiempo&rdquo; y pudieron hablar de la injusticia en el uso del tiempo. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, las feministas argentinas lograron otro hito hist&oacute;rico: <strong>la Corte Interamericana de Derechos Humanos declar&oacute; al cuidado como un derecho humano, y por lo tanto los Estados tienen la obligaci&oacute;n de garantizarlo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuidado ya no es invisible: ahora es un derecho humano&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2023, Argentina hab&iacute;a presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opini&oacute;n consultiva sobre&nbsp;&ldquo;el contenido y el alcance del derecho al cuidado y su interrelaci&oacute;n con otros derechos&rdquo;. La respuesta lleg&oacute; en agosto de 2025. Fue contundente: reconoci&oacute; por primera vez que el cuidado es un derecho humano. Esto significa que todas las personas tenemos derecho a recibir y brindar cuidados, y tambi&eacute;n al autocuidado.<strong>&nbsp;No es un privilegio ni es un asunto privado</strong>, todas las personas necesitamos recibir cuidados en alguna etapa de nuestra vida, y el Estado <em>debe</em> garantizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes cuidan tienen que tener derechos laborales, los Estados deben cuidar a quienes cuidan. La Corte dijo algo m&aacute;s: <strong>la distribuci&oacute;n desigual del trabajo de cuidado es una forma de discriminaci&oacute;n estructural de g&eacute;nero</strong>, que tiene consecuencias concretas en la vida de las mujeres, como la pobreza, la dificultad de acceso al trabajo remunerado y de calidad, a la educaci&oacute;n y a una jubilaci&oacute;n digna. Los Estados deben reconocer esas desigualdades y generar herramientas para garantizar el acceso al cuidado en tanto derecho humano. Fue clara la Corte: es hora de compartir los cuidados entre las familias, la comunidad, el mercado y los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuidado es un derecho y es un asunto colectivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Quiero tiempo no enjaulado&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya lo dec&iacute;a Mar&iacute;a Elena Walsh en la &lsquo;Marcha de Os&iacute;as&rsquo;, all&aacute; en 1966: queremos tiempo no apurado, no enjaulado, tiempo de jugar, de gozar, estudiar, viajar, pensar, leer, so&ntilde;ar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres del Partido Comunista Italiano fueron pioneras: en el a&ntilde;o 1990 presentaron un proyecto que se llam&oacute; &ldquo;Ley de los Tiempos&rdquo;, en el que <strong>planteaban que la gesti&oacute;n del tiempo era un problema pol&iacute;tico.</strong> La iniciativa cuestion&oacute; el reparto sexista del tiempo y plante&oacute; una reivindicaci&oacute;n fundamental: un <strong>tiempo para vivir</strong>. Las feministas italianas tomaron la delantera: el art&iacute;culo 1 de la ley reconoc&iacute;a el&nbsp;derecho de toda persona a prestar y recibir cuidados y a disponer de recursos y de tiempo para ello. Algo similar a lo que declar&oacute; la Corte Interamericana de Derechos Humanos este 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de las italianas inclu&iacute;a un art&iacute;culo sobre el tiempo en la ciudad: dec&iacute;a que los horarios comerciales, bancarios, de oficinas p&uacute;blicas, escolares eran incompatibles con el horario del empleo remunerado y que eso exig&iacute;a que alguien, l&eacute;ase las mujeres, renunciaran a su propio tiempo. Propon&iacute;a que los Estados crearan planes para ordenar los tiempos de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roma entonces&nbsp;reorden&oacute; los ritmos urbanos. &ldquo;Estuve ah&iacute; en ese momento. Vi los cambios en el sistema de transporte romano, la creaci&oacute;n de clubes de mujeres, el doble horario de la oferta educativa. Empezaban a tocar una nueva m&uacute;sica las italianas feministas&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n la soci&oacute;loga y pionera en temas de cuidados Virginia Franganillo.
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            <span class="title">
                Virginia Franganillo, socióloga y pionera en materia de cuidados: “Estamos en una profunda regresión, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo”                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si los varones no cambian, cambiemos las ciudades&rdquo;,</strong> dec&iacute;an las italianas. Lograron que se sancionara parte del proyecto de ley. As&iacute; pusieron el tema sobre las mesas italianas, lo colaron en los debates intelectuales y crearon herramientas para medir el uso del tiempo. Su lucha reson&oacute; en otros pa&iacute;ses de Europa, y tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina, donde hoy las feministas lideran la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre el tiempo de los cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los 60 discut&iacute;amos sobre la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Militantes y acad&eacute;micas argentinas debatimos sobre cuidados durante veinte a&ntilde;os, pero no se hab&iacute;a logrado crear una pol&iacute;tica p&uacute;blica. A&ntilde;os despu&eacute;s, el gran espaldarazo fue el primer paro de mujeres&rdquo;, recuerda Franganillo. Era el 8 de marzo de 2017. Argentina daba a luz el primer Paro Internacional de Mujeres. &lsquo;Si nosotras paramos, se para el mundo&rsquo;: los cuidados salieron del cl&oacute;set dom&eacute;stico y fueron parte de los reclamos que ese d&iacute;a ocuparon las calles.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y qui&eacute;n podr&aacute; cuidarnos?</h2><p class="article-text">
        El mundo cambi&oacute;: se extiende el promedio de vida. El envejecimiento poblacional implica que las personas viven m&aacute;s a&ntilde;os y que habr&aacute; mayor cantidad de personas adultas mayores que demandar&aacute;n cuidados. Adem&aacute;s, bajan las tasas de natalidad, por lo tanto habr&aacute; menos personas j&oacute;venes para cuidar a las mayores. A su vez, cambian los modelos de familia: a los tradicionales se suman los monomarentales, monoparentales, matrimonios igualitarios con y sin hijes, personas que viven solas, modelos que se arman y se desarman. Si hist&oacute;ricamente los cuidados eran asuntos familiares, dom&eacute;sticos, las nuevas formas de vida familiar contar&aacute;n con menos personas para brindar cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la Encuesta del Uso del Tiempo de 2002, en Argentina el 70% del cuidado de las personas mayores lo hacen las familias. Bueno, las mujeres de las familias.</strong> En el 30% restante, el cuidado lo gestionan personas externas (otros familiares, la comunidad, el mercado). Quienes pueden contratar servicios de cuidados remunerados en el mercado representan menos de 10% de los&nbsp;hogares, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Fundar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que la demanda de cuidados cambia m&aacute;s r&aacute;pido que la oferta de infraestructura y servicios, existe una sobrecarga de responsabilidades de cuidado en las familias. Bueno, en las mujeres de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy los Estados se ven ante la necesidad de abordar los cuidados con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Es una oportunidad para el empleo y el desarrollo de las ciudades. <strong>Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), solo en Argentina la econom&iacute;a del cuidado podr&iacute;a crear alrededor de 1,8 millones de puestos de trabajo&nbsp;hacia 2030.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Argentina ven&iacute;a avanzando a paso firme en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de cuidados, a trav&eacute;s del Mapa Federal del Cuidado (un portal para localizar la oferta de espacios y servicios de cuidado y de formaci&oacute;n para personas cuidadoras), el Programa Casa Activa de acceso a complejos de vivienda colectiva para personas adultas mayores, el proyecto de ley presentado en el Poder Legislativo para crear un Sistema Integral de Cuidados, la mesa interministerial de cuidados, la creaci&oacute;n de 500 centros de Desarrollo Infantil de atenci&oacute;n integral para infancias hasta los 4 a&ntilde;os de edad, kits de lactancia, el Sello Igualar para generar espacios laborales m&aacute;s inclusivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Milei en diciembre de 2023 el panorama es otro: de 50 pol&iacute;ticas de cuidado s&oacute;lo 3 quedan activas. Son datos del &uacute;ltimo informe de la Cocina de los Cuidados, un espacio intersectorial de monitoreo de las medidas gubernamentales en el campo de los cuidados, integrado por representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, sindicatos, iglesias, la academia, funcionarias y legisladoras de distintas fuerzas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidado descuidado</h2><p class="article-text">
        Algunos de los resultados del informe: 1,4 millones de personas adultas mayores quedaron por fuera de la cobertura de medicamentos de PAMI, ya no se distribuyen anticonceptivos, cunas para beb&eacute;s, equipamiento para maternidades, medicamentos para el embarazo, hierro para reci&eacute;n nacidos, se redujo a un tercio el presupuesto para cuidadoras comunitarias, se cerraron 50 Casas de Atenci&oacute;n y Acompa&ntilde;amiento Comunitario para personas con consumo problem&aacute;tico, que es una de las pocas herramientas de contenci&oacute;n para j&oacute;venes con problemas de consumo en los barrios populares.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”"
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                Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”                            </span>
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        &ldquo;En el gobierno anterior hab&iacute;amos creado programas ejemplares para el resto de la regi&oacute;n -explica Luc&iacute;a Cirmi, Economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad-. Desarrollamos una bater&iacute;a de pol&iacute;ticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de Am&eacute;rica Latina. Por ejemplo, el Mapa Federal de los Cuidados despu&eacute;s se replic&oacute; en Colombia, Brasil y Chile. El programa Registradas (creado para reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y promover su acceso y permanencia al empleo registrado), que alcanz&oacute; ac&aacute; a 43 mil mujeres, ten&iacute;a cuatro veces la cobertura de lo que tiene un programa similar en Chile. Nuestra pol&iacute;tica de vivienda activa y colectiva para personas adultas mayores fue la primera experiencia p&uacute;blica en Latinoam&eacute;rica. Todas pol&iacute;ticas que se replicaron en otros pa&iacute;ses y que desarm&oacute; el gobierno de Milei&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al menos nueve pa&iacute;ses latinoamericanos ya avanzaron en leyes integrales de cuidado y otros quince modificaron pol&iacute;ticas para ampliar sus sistemas (Cepal, 2025). Es la ant&iacute;tesis de Argentina: ac&aacute; se enfoc&oacute; el ajuste en las personas que cuidan y en quienes necesitan recibir cuidados, a quienes hunde en el abandono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o tuvo lugar la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, ONU Mujeres y el Gobierno de M&eacute;xico. El centro del debate: la sociedad del cuidado, un modelo que reconoce el cuidado como un derecho humano, un trabajo productivo y un pilar del bienestar social. En la conferencia se acord&oacute; una nueva hoja de ruta para los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os a trav&eacute;s del &lsquo;Compromiso de Tlatelolco&rsquo;. <strong>El gobierno argentino no se present&oacute;. </strong>S&iacute; lo hizo la ministra de las Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela D&iacute;az, que firm&oacute; un convenio bilateral con M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires ha logrado sostener algunas pol&iacute;ticas de cuidados al margen de la motosierra nacional: obras de infraestructura para la primera infancia, el Plan Qunita de acompa&ntilde;amiento integral para madres y reci&eacute;n nacidos, el registro y formalizaci&oacute;n de trabajo de cuidadoras de personas adultas mayores.&nbsp;Las provincias de Chaco, Santa Cruz y Tierra del Fuego pudieron avanzar en proyectos para crear sistemas de cuidados. Tambi&eacute;n han sostenido algunas pol&iacute;ticas de cuidados La Pampa, La Rioja, Catamarca y Santa Fe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible mantener las pol&iacute;ticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas locales como el Cuidar, y optamos por no visibilizar programas para evitar los castigos y as&iacute; protegerlos&rdquo;, explica Alicia Tate Rubio, Secretaria de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad de Santa Fe.&nbsp;
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                Alicia Tate Rubio, secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de Santa Fe: “Es imposible mantener las políticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas, y optamos por no visibilizar para evitar los castigos y así protegerlos&quot;                            </span>
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        Desde la Cocina de los Cuidados pensaron una estrategia: un proyecto de ley presentado a trav&eacute;s de la diputada M&oacute;nica Macha que pretende obligar al gobierno nacional a dar marcha atr&aacute;s en el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas declarando la emergencia en pol&iacute;ticas de cuidados. &ldquo;Pensamos no solo una pol&iacute;tica p&uacute;blica sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida. Para los feminismos es un tema de agenda muy actual y seguimos trabajando en medio de este contexto tan hostil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en una profunda regresi&oacute;n, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo. De esa no nos bajamos&rdquo;, dice Virginia Franganillo desde los pasillos de un hospital, mientras cuida a una amiga que est&aacute; atravesando una enfermedad grave. Sabe de cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+ que dio el presidente en Davos le rebot&oacute; como un bumerang: en febrero de este a&ntilde;o la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista se convirti&oacute; en una de las movilizaciones de resistencia m&aacute;s rotundas. Hoy, las embestidas contra las poblaciones que m&aacute;s necesitan ser cuidadas van delineando otro dique de resistencia ante la crueldad.&nbsp;
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                    alt="Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”"
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                Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”                            </span>
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        &ldquo;&Eacute;chame tierra y ver&aacute;s c&oacute;mo florezco&rdquo;, dijo alguna vez Frida Kahlo, en rebeli&oacute;n ante el dolor y las injusticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MK / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Kamien]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:07:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ff7e39-84e6-4c44-a3c0-6333fbf0f358_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Detrás de las alarmas por la caída en la tasa de natalidad hay un universo: por qué dudan y qué tienen en cuenta las personas que no se deciden a tener hijos, pero tampoco cierran la puerta. Economía y vínculos románticos, en crisis. 
</p></div><p class="article-text">
        Pilar entr&oacute; al consultorio y le entreg&oacute; los estudios a la ginec&oacute;loga. La m&eacute;dica comenz&oacute; a leer los papeles.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vos sab&eacute;s que a partir de ahora, si quedaras embarazada, tu embarazo se considerar&iacute;a geri&aacute;trico, &iquest;no? No s&eacute; si estar&aacute;s pensando en tener hijos&hellip; &ndash;dijo y empez&oacute; a enumerar una serie de opciones posibles con el mismo tono de quien repite una lista de supermercado&ndash;.<strong> Podr&iacute;as congelar &oacute;vulos.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pilar M&eacute;ndez &ndash;o &ldquo;Pichu&rdquo;, como le dicen&ndash; volvi&oacute; a su casa molesta y angustiada. Ten&iacute;a 33 y se hab&iacute;a divorciado del var&oacute;n con el que llevaba casada cinco a&ntilde;os. Ya no pensaba en la maternidad como cuando era m&aacute;s joven y respond&iacute;a con un s&iacute; rotundo. En aquel entonces, lo proyectaba hacia &ldquo;m&aacute;s adelante&rdquo;, pero el futuro ya hab&iacute;a llegado: una nueva pareja &ldquo;no heteronormada&rdquo;, otra separaci&oacute;n, un viraje laboral, la necesidad de previsi&oacute;n econ&oacute;mica. B&uacute;squedas, cambios. Y en el medio, el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos."
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            <span class="title">
                En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos.                            </span>
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        &ldquo;El desfase entre lo que me dijo la ginec&oacute;loga y lo que yo sent&iacute;a era grande. Fue muy violento. No me ve&iacute;a ni me veo geri&aacute;trica. Pero claro, pasaron los a&ntilde;os y estoy en ese momento en donde inevitablemente tengo que empezar a tomar decisiones, delinear qu&eacute; quiero hacer&rdquo;, cuenta a Punto de Encuentroa sus 36.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiero hacer?&rdquo; es la pregunta de muchas mujeres y disidencias en torno a si ser o no madres, presionadas por el tic tac del &ldquo;reloj biol&oacute;gico&rdquo; y los comentarios de m&eacute;dicos, familiares, parejas o amigos. La respuesta no siempre es clara. Entre quienes abrazan ese proyecto y quienes eligen una vida sin hijos, hay una amplia avenida del medio. &ldquo;Creo que quiero, pero lo har&iacute;a en pareja y no me dan las cuentas para conocer a alguien, enamorarme y tener una familia&rdquo;, &ldquo;Tengo con qui&eacute;n, pero <strong>hoy no quiero, temo no desearlo nunca</strong>&rdquo;, &ldquo;En principio no quiero, me gusta como estoy as&iacute;, aunque puede que me arrepienta&rdquo;. S&iacute;, pero. No, pero. Todas, dudas que se multiplican desde que se profundiz&oacute; el cuestionamiento colectivo a <strong>la maternidad como &uacute;nico destino posible.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Menos hijos, menos madres</h2><p class="article-text">
        Argentina es el pa&iacute;s sudamericano con mayor reducci&oacute;n porcentual de nacimientos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspectivas_a_futuro._-_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entre 2014 y 2023, la ca&iacute;da de la tasa de natalidad alcanz&oacute; el 43 por ciento, seg&uacute;n un informe de la Direcci&oacute;n Nacional de la Poblaci&oacute;n</a>, con mermas significativas en Tierra del Fuego, Jujuy, Santa Cruz, CABA, Buenos Aires y Chubut. En el otro extremo, se encuentran Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y San Juan.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno preocupa a gobernantes y escandaliza a las nuevas derechas, que lo relacionan con la legalizaci&oacute;n del aborto o <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/repudian-declaraciones-rector-uca-asegurar-mujeres-prefieren-trabajar-madres_1_12170749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionan el crecimiento profesional de las mujeres y el aumento de la libertad en sus elecciones.</a> Sin embargo, la tendencia se empez&oacute; a gestar hace tiempo. Hoy, la tasa de fecundidad es de 1,4 hijos por mujer &ndash;<a href="https://www.un.org/es/global-issues/population" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por debajo del 2,3 a nivel mundial</a>&ndash; mientras que en 1980 era de 3,3.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica."
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                A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica.                            </span>
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        <strong>La mayor reducci&oacute;n se dio en las adolescentes. </strong>Entre 2010 y 2020, per&iacute;odo activo en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como la Educaci&oacute;n Sexual Integral y el Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo no Intencional en la Adolescencia en Argentina (ENIA), la baja de nacimientos en la franja que va de los 15 a los 19 a&ntilde;os fue del 53,3 por ciento. La contracara de ese efecto buscado y deseable es el aumento de la edad promedio de las madres. Mientras que en 2001 el 32 por ciento de los nacimientos eran de mujeres de 30 a&ntilde;os o m&aacute;s, en 2016 esa proporci&oacute;n alcanz&oacute; al 38 por ciento de los natalicios, seg&uacute;n CIPPEC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los factores que contemplan mujeres y disidencias &ndash;y tambi&eacute;n masculinidades&ndash; son variados: dificultades econ&oacute;micas; sobrecarga de trabajo; falta de pareja, red de contenci&oacute;n y tiempo; af&aacute;n de crecimiento profesional y de autonom&iacute;a, voluntad de construir o prolongar una vida sin hijos; diferencias entre las expectativas pasadas y el devenir de los acontecimientos y, en buena parte gracias a los feminismos, interrogaciones m&aacute;s profundas al mandato hist&oacute;rico de la maternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tengo una t&iacute;a que en la adolescencia me hablaba del aborto y dec&iacute;a &lsquo;si vos quer&eacute;s tener hijos, que sean los que puedas mantener sola. Porque despu&eacute;s el tipo se borra&rsquo;. Y me qued&oacute; grabado eso, la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la crianza, la necesidad de una estabilidad que no tengo&rdquo;, ejemplifica Pilar, comunic&oacute;loga de la UBA y ex asesora parlamentaria a quien hoy, como docente en el nivel superior, no le cierran los n&uacute;meros. El alquiler se lleva la mitad de su salario. Y el valor de la Canasta de Crianza en agosto abarc&oacute; entre 432.161 y 542.183 pesos, seg&uacute;n la edad del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Con qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si voy a ser madre. <strong>No a cualquier costo</strong>&rdquo;, responde Luc&iacute;a Cama&ntilde;o, que tiene 31 a&ntilde;os y vive en Santos Lugares, partido de Tres de Febrero de la provincia de Buenos Aires. Como abogada en una empresa multinacional de consultor&iacute;a estrat&eacute;gica y servicios tecnol&oacute;gicos, sus dudas no son laborales ni econ&oacute;micas. Es propietaria gracias a la ayuda familiar, cobra un sueldo en sinton&iacute;a con el promedio nacional de los trabajadores del sector privado, hace <em>home office, </em>podr&iacute;a acceder a una licencia extendida o trabajar medio tiempo si quisiera. <strong>El asunto es que no se embarcar&iacute;a en ese proyecto sola.</strong> &ldquo;Si lo imagino, es con un compa&ntilde;ero con el que comparta valores, incluso si m&aacute;s tarde me separo. Por mi profesi&oacute;n vi muchos divorcios y cuando hay una guerra entre los padres el costo emocional para los chicos es terrible&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.cippec.org/textual/argentina-y-el-espejo-demografico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, los hogares unipersonales se duplicaron y hoy representan el 25 por ciento del total, de acuerdo con CIPPEC.</a> Pero esto no se da igual en todas las clases sociales. En las casas m&aacute;s pobres, suele haber m&aacute;s ni&ntilde;os, generalmente con mujeres a la cabeza que suelen trabajar en la econom&iacute;a informal, sin acceso a licencias. En los sectores m&aacute;s ricos, hay cinco veces m&aacute;s probabilidades de acceder a ni&ntilde;eras, jardines maternales y otros espacios de cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Luc&iacute;a, lo central de un compa&ntilde;ero es la contenci&oacute;n emocional en la crianza, m&aacute;s all&aacute; del soporte econ&oacute;mico. <strong>Una corresponsabilidad. </strong>Ella est&aacute; soltera y tiene citas a trav&eacute;s de aplicaciones. No es la &uacute;nica: Argentina se encuentra entre los tres pa&iacute;ses latinoamericanos con m&aacute;s usuarios en esas plataformas. Luc&iacute;a considera que son una herramienta m&aacute;s, v&aacute;lida, para salir con gente. Pero encontrarse rom&aacute;nticamente cuesta cada vez m&aacute;s en tiempos digitales. &ldquo;Hay&nbsp;algo del primer encuentro que es distinto con las apps. Cuando te conoc&eacute;s con una persona de forma presencial pod&eacute;s tirar un chiste y ya tante&aacute;s el estilo del humor. Una tiende a pensar que lo digital es m&aacute;s inmediato, y para m&iacute; es al rev&eacute;s, lo m&aacute;s r&aacute;pido para intuir si alguien te gusta es cuando lo conociste en un &aacute;mbito cercano&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a prioriza conocer varones con quien tenga &ldquo;afinidad cultural&rdquo;. No le importa si la paternidad est&aacute; o no en sus horizontes cercanos o incluso si ya tienen hijos. En su tono, hay mucha tranquilidad. &ldquo;Ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil congeniar con alguien en gustos, h&aacute;bitos, mirada sobre el mundo, para construir algo. Hay hombres que est&aacute;n muy evasivos, puede que les gustes y no saben c&oacute;mo acercarse, o si te ven muy independiente, abierta y transparente, se intimidan. Entonces, veo lejano formar una familia. No es imposible, pero es un paso m&aacute;s&rdquo;, comenta y aclara: &ldquo;De todos modos, s&eacute; que nunca va a existir un escenario ideal. <strong>Voy a ser madre si alg&uacute;n d&iacute;a me gana el deseo por sobre las excusas&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">El deseo y la realidad</h2><p class="article-text">
        Carolina Schneider tiene 39 a&ntilde;os, es prosecretaria en un colegio y profesora de Educaci&oacute;n F&iacute;sica en una escuelita de f&uacute;tbol por la tarde. Vive en un departamento propio en Estaci&oacute;n Buenos Aires, en el barrio porte&ntilde;o de Parque Patricios, gracias a la pol&iacute;tica crediticia Procrear. Desde chica, anhelaba formar una familia al estilo &ldquo;Susanita&rdquo;, pero los sue&ntilde;os no se pueden programar. Su &uacute;ltima separaci&oacute;n fue por diferencias en torno a ese prop&oacute;sito. Dice, con frustraci&oacute;n, que a medida que pasan los a&ntilde;os, relacionarse es m&aacute;s dif&iacute;cil: &ldquo;hay muchas posibilidades de que una persona de entre 36 y 40 y pico de a&ntilde;os ya haya tenido una pareja e hijos y que no est&eacute; pensando en eso para una nueva relaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
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                Carolina Schneider soñaba con una familia “al estilo Susanita”, pero la falta de tiempo, las separaciones y las dificultades económicas la llevaron a redefinir su deseo de maternar.                            </span>
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        Explor&oacute; las apps de citas, aunque no le encantan. &ldquo;Siempre las consider&eacute; un cat&aacute;logo por esto de ponerle un coraz&oacute;n a fotos de personas que no sab&eacute;s ni c&oacute;mo son, ni qu&eacute; piensan, nada. Me hace ruido elegir a partir de im&aacute;genes. Pero hoy es casi la &uacute;nica opci&oacute;n. La mayor parte del tiempo estoy trabajando &ndash;no me gusta la idea de relacionarme con gente del &aacute;mbito laboral&ndash; y en las salidas o bares cambi&oacute; mucho la onda, no est&aacute; de moda encarar&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio.
    </p><p class="article-text">
        Carolina tampoco se concibe maternando sola. &ldquo;Hay d&iacute;as que arranco a laburar a las siete de la ma&ntilde;ana y termino a las ocho de la noche. <strong>No me entra en el calendario hacerme cargo de una personita ni alcanzar&iacute;a s&oacute;lo mi sueldo</strong>&rdquo;, lamenta. Con ayuda de su terapeuta, trata de encarrilar su deseo hacia otros lugares: crecimiento profesional y estudio. Aunque no sin dificultades ni penas: &ldquo;Me cuesta salir de lo que hab&iacute;a armado en mi cabeza, pero eso complica que vea otras cosas lindas de mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A futuro, si la situaci&oacute;n cambia, Carolina no descarta la adopci&oacute;n. Pilar, tampoco: &ldquo;Adoptar da miedo y genera un mont&oacute;n de prejuicios o interrogantes, como si una va a poder alojar ciertos traumas de origen o dar todo el amor que esa persona necesita. Igual, imagino m&aacute;s ese camino. Y una maternidad poliamorosa &ndash;dice entre risas&ndash;, en el sentido de que<strong> debe ser colectivizada, en red, que no recaiga solo en una.</strong> Aunque quiz&aacute;s no pase nunca y proyectar&eacute; cosas nuevas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su mente la idea resuena hace tiempo. &ldquo;Habl&eacute; sobre el tema en mis &uacute;ltimas dos relaciones. A mi ex esposo le pesaba la cuesti&oacute;n de la sangre. A mi &uacute;ltima pareja no le atra&iacute;a la idea de gestar. Y al conversar, empec&eacute; a pensar que capaz yo tampoco lo har&iacute;a. Creo que los v&iacute;nculos que se alejan de lo cisheteropatriarcal habilitan formas y charlas menos normadas, otras opciones&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">Que fluya</h2><p class="article-text">
        El deseo puede ser escurridizo. Entre esos vaivenes transcurrieron la vida y los v&iacute;nculos de Roc&iacute;o &Aacute;vila, ex trabajadora estatal y artista de 34 a&ntilde;os que naci&oacute; en Don Orione, barrio popular de Almirante Brown, conurbano sur. Hija menor de cinco hermanos, cuando era ni&ntilde;a, jugaba a ser madre y a elegir el nombre del beb&eacute;. Una vez adulta, la idea permaneci&oacute;, con menor peso, hasta casi evaporarse. Roc&iacute;o tem&iacute;a perder la libertad de la que se apropi&oacute; al mudarse sola a La Boca, CABA, a sus 22. Durante varios a&ntilde;os, en ninguno de sus v&iacute;nculos formales se hab&iacute;an generado las condiciones para planear tener hijos/as.
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                    alt="El descenso de los nacimientos adolescentes y el aumento de la edad promedio de las madres reflejan una transformación social impulsada por los feminismos y el acceso a derechos sexuales y reproductivos."
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                El descenso de los nacimientos adolescentes y el aumento de la edad promedio de las madres reflejan una transformación social impulsada por los feminismos y el acceso a derechos sexuales y reproductivos.                            </span>
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        A mediados de 2021 se mud&oacute; a Mar del Plata. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la&nbsp;asunci&oacute;n de Milei renunci&oacute; a su trabajo territorial en el Ministerio de Desarrollo Social de la Naci&oacute;n para dedicarse a ser masajista y a &ldquo;terapias alternativas vinculadas al arte&rdquo;. All&iacute; descarg&oacute; Tinder en busca de v&iacute;nculos sexuales casuales. Gracias a esa app, y luego de distintas citas, el a&ntilde;o pasado conoci&oacute; a su pareja actual, un joven que hab&iacute;a visto en el gimnasio de su barrio, con quien comparte hogar desde hace dos meses. &ldquo;Con &eacute;l es otra cosa. Volv&iacute; a pensar en la opci&oacute;n de una familia <strong>porque hacemos un buen equipo.</strong> Pero queremos esperar para no saltear etapas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conviven los plazos de una pareja con la percepci&oacute;n del tiempo, de lo que puede un cuerpo? A Roc&iacute;o le genera temor gestar a su edad. &ldquo;Tengo un mont&oacute;n de dudas. La salud, por ejemplo, qu&eacute; le pasar&aacute; internamente a mis &oacute;rganos, c&oacute;mo va a cambiar mi cuerpo, pensar que alguien crecer&iacute;a dentro m&iacute;o. No s&eacute; si tengo la capacidad de hacerlo, me impresiona&rdquo;, confiesa. De todas maneras, dice que tiene esperanza en lo que ocurra: &ldquo;Que fluya. Si tengo que ser madre lo ser&eacute;, y si no tiene que venir un ser de m&iacute; a este mundo, est&aacute; bien. Tal vez despu&eacute;s me costar&iacute;a aceptarlo, pero bueno, no pienso congelar &oacute;vulos tampoco&rdquo;. Luc&iacute;a sostiene que tambi&eacute;n trabaja mucho su &ldquo;espiritualidad&rdquo; y que conf&iacute;a &ldquo;en la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tic tac ef&iacute;mero</h2><p class="article-text">
        Samantha Meul&eacute;n Rosales tiene 30, una pareja hace 8 a&ntilde;os, y ning&uacute;n apuro. Sabe que si alg&uacute;n d&iacute;a tiene un hijo o hija, ser&aacute; m&aacute;s cerca de los 40, como su madre. Le molesta cuando la critican por eso, con preguntas como &ldquo;&iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os vas a tener cuando tu pibe tenga 15?&rdquo;. Es azafata de Aerol&iacute;neas Argentinas y psic&oacute;loga. Entre vuelos, pacientes, cursos sobre su profesi&oacute;n, yoga y pilates, sumado a las pocas horas de sue&ntilde;o, no hay lugar para un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a ni es su prioridad.
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                    alt="A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”."
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                A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”.                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si hoy quedara embarazada, creo que no lo tendr&iacute;a. </strong>Para m&iacute;, la maternidad nunca fue un deseo incondicional, tiene mucho m&aacute;s que ver con un encuadre previo. Una pareja, un trabajo estable, toda una estructura que tiene que estar para reci&eacute;n ah&iacute; empezar a hablar del tema&rdquo;, describe la psic&oacute;loga de Villa Urquiza, CABA. Cuando piensa en ese escenario hipot&eacute;tico, apuesta a una crianza cien por ciento compartida con su compa&ntilde;ero. Roc&iacute;o espera lo mismo: una distribuci&oacute;n de tareas equitativa. No es la realidad mayoritaria. E<a href="https://www.cippec.org/textual/dia-de-la-familia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n los hogares con personas que demandan cuidados, las mujeres dedican el doble del tiempo que los varones a ese trabajo.</a> Samantha baraja invertir en la <strong>preservaci&oacute;n de &oacute;vulos para que no la corra el tiempo. </strong>Si un d&iacute;a decide ser madre, no quiere que sea porque sea apurada por el reloj biol&oacute;gico, lo que ella llama &ldquo;quedarse sin fichitas&rdquo;. Llegado el momento, podr&aacute; acceder a procedimientos de reproducci&oacute;n m&eacute;dicamente asistida amparados por la Ley 26.862. A diferencia de las generaciones pasadas, muchas mujeres se refugian en estas alternativas que provee la ciencia para transitar sus inquietudes con m&aacute;s calma y tomar decisiones acordes a sus condiciones de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Samantha revela su miedo: &ldquo;No me preocupa tanto que no pase, sino m&aacute;s bien el paso anterior, la posibilidad de no desearlo nunca. Que la maternidad se convierta en una habitaci&oacute;n oscura de mi casa a la que al final no entr&eacute;. Porque ahora te digo, &lsquo;m&aacute;s adelante, m&aacute;s adelante&rsquo;. Siempre despu&eacute;s, pero &iquest;qu&eacute; pasa si ese m&aacute;s adelante no existe? &iquest;Qui&eacute;n voy a ser si no soy madre?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada una tiene su propia respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solana Camaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/incertidumbre-juridica-falta-recursos-ley-identidad-genero-resiste-consultorios_132_12706161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76950236-8eee-46d7-ba25-72df617614e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Discursos y decretos buscan limitar el acceso a derechos previstos por la norma. Una recorrida por espacios en Santa Fe, Santiago del Estero, San Juan y Tucumán donde adolescentes, familias y profesionales trabajan en los márgenes para mantener la atención y la dignidad. </p></div><p class="article-text">
        Los consultorios que atienden a personas trans y travestis en el pa&iacute;s resisten mientras el gobierno nacional desmantela programas de diversidad y recorta fondos en salud p&uacute;blica. Los equipos m&eacute;dicos que aprendieron sobre la marcha, que se formaron escuchando a sus pacientes y acompa&ntilde;ando sus procesos, enfrentan ahora demoras en medicamentos, coberturas reducidas y un clima social hostil. Los consultorios y profesionales de todo el pa&iacute;s se transformaron en peque&ntilde;os refugios para la ley de Identidad de G&eacute;nero y sostienen, por pura prepotencia de trabajo y cuidado,&nbsp;el derecho a una identidad vivida sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono de Daniel Lizzi recibe mensajes todos los d&iacute;as, a cualquier hora. El m&eacute;dico le da su n&uacute;mero a todas sus pacientes y ellas, sea por un poco de fiebre, dolor de garganta, malestar en la panza, le escriben. Le conf&iacute;an cada parte de su cuerpo. Cada tanto, Lizzi recibe un mensaje especial. &ldquo;Hace un a&ntilde;o me cambi&oacute; la vida, doctor&rdquo;, le recuerda alguna y &eacute;l, que a lo mejor est&aacute; haciendo mandados, o llevando a su hijo a la escuela, vuelve a tener esa sensaci&oacute;n &iacute;ntima y poderosa de que con su trabajo est&aacute; haci&eacute;ndole bien a alguien, que<em> sirve</em> <em>para algo</em>. Tambi&eacute;n lo paran en la calle, en la panader&iacute;a o lo sorprenden en su consultorio con un regalo. Siempre es la alegr&iacute;a de sus pacientes que lo abrazan y repiten incansablemente: <em>gracias, gracias, gracias</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Lizzi vive y trabaja en Rosario, Santa Fe. Es cirujano y ur&oacute;logo, <strong>el primero que hizo la cirug&iacute;a de cambio de g&eacute;nero en su ciudad una vez sancionada la Ley 26.743 de Identidad de G&eacute;nero y Salud Integral.</strong> Lizzi trabaja en conjunto con el doctor y cirujano pl&aacute;stico Emanuel Manavella. Juntos conforman la primera unidad trans del interior del pa&iacute;s. Ya llevan m&aacute;s de diez a&ntilde;os y m&aacute;s de cien cirug&iacute;as realizadas en el sector p&uacute;blico y privado a pacientes travestis/trans que viajan de todo el pa&iacute;s para atenderse con ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo gracias a la ley que &eacute;l repite de memoria:<em> veintis&eacute;is siete cuarenta y tres</em>.&nbsp;La Ley de Identidad de G&eacute;nero y Salud Integral no s&oacute;lo permite cambiar el nombre del documento nacional de identidad. Reconoce que la identidad trasciende el c&oacute;mo nos llamamos y eso incluye la corporalidad. As&iacute;, todo tratamiento m&eacute;dico que implique adecuar el cuerpo al g&eacute;nero est&aacute; incluido en el Programa M&eacute;dico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las pr&aacute;cticas en todo el sistema de salud, tanto p&uacute;blico como privado, tengas o no obra social o cobertura m&eacute;dica prepaga.
    </p><h2 class="article-text">La vida antes</h2><p class="article-text">
        Antes de su sanci&oacute;n en 2012, cualquier operaci&oacute;n que fuese segura ten&iacute;a un costo elevad&iacute;simo, especialmente dif&iacute;cil para una poblaci&oacute;n que sobreviv&iacute;a - y sobrevive - en los m&aacute;rgenes, sin acceso al trabajo formal, a la escuela, a los hospitales. La ley fue una manera de posibilitar el acceso a operaciones que muchas veces se realizaban en la clandestinidad. No se sabe cu&aacute;ntas quedaron en el camino por inyectarse aceite de avi&oacute;n en gl&uacute;teos o tetas, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la ley nunca fue lineal ni ejemplar. En algunos lugares cost&oacute; m&aacute;s que en otros pero es indiscutible que lleg&oacute; para transformar la vida de miles de personas. El panorama, sin embargo, cambi&oacute; en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. El discurso del presidente Javier Milei, y su vice, Victoria Villarruel, en contra de la ley no es inocuo. <strong>Tampoco el desfinanciamiento a las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica y de diversidad sexual.</strong> Y el resultado se siente en los consultorios.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mientras el gobierno nacional avanza con decretos y discursos contra los derechos adquiridos, los equipos médicos sostienen, desde sus prácticas diarias, el espíritu de la Ley de Identidad de Género                            </span>
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        &ldquo;Notable y tristemente ha cambiado mucho el panorama. Para mal. Para peor&rdquo;, dice Daniel Lizzi. &ldquo;Al d&iacute;a de hoy, <strong>en la parte p&uacute;blica no se est&aacute;n realizando estas cirug&iacute;as. </strong>S&oacute;lo en el privado&rdquo;, advierte. No es un cierre anunciado ni oficial. Es, simplemente, la consecuencia del desfinanciamiento en la salud p&uacute;blica en general.&nbsp;El cirujano asegura que tiene una lista de espera de 66 personas para operarse en la salud p&uacute;blica: el c&uacute;mulo de pr&aacute;cticamente dos a&ntilde;os sin cirug&iacute;as regulares de este tipo, que contin&uacute;an apenas por goteo. &ldquo;Lo m&aacute;s que hicimos fueron cinco chicas en un a&ntilde;o. Despu&eacute;s, en el &uacute;ltimo tiempo, fue mermando lenta y progresivamente, a cuatro, a tres. El &uacute;ltimo a&ntilde;o se oper&oacute; a una sola chica que <strong>gan&oacute; por insistencia</strong>&rdquo;, enumera el m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las intervenciones s&iacute; se garantizan a quienes tienen obra social. En la parte privada est&aacute;n operando un promedio de ocho personas por a&ntilde;o. En los primeros nueve meses de 2025 se hicieron siete cirug&iacute;as de readecuaci&oacute;n. Tienen al menos tres vaginoplast&iacute;as m&aacute;s programadas para este a&ntilde;o. Las toracoplastias, ya sea masculinizantes (sacando las lolas) o feminizantes (poni&eacute;ndolas), son unas veinte este a&ntilde;o. El reniegue burocr&aacute;tico para acceder a las operaciones es, sin embargo, cada vez mayor.&nbsp;Y adem&aacute;s, las pacientes travestis/trans que cuentan con cobertura son cada vez menos: si ya es dif&iacute;cil tener cobertura m&eacute;dica para cualquiera, m&aacute;s a&uacute;n lo es para aquellas que tienen m&aacute;s dificultades para acceder al sistema laboral formal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo esto hace que muchas chicas desistan de la cirug&iacute;a, por lo menos inicialmente. Est&aacute;n muy abrumadas por todo el tramiter&iacute;o que tienen que hacer&rdquo;, reconoce Lizzi. &ldquo;Pero aunque inicialmente el escenario pega mal, es una decisi&oacute;n trascendental en la vida de cada una y al final es m&aacute;s fuerte la decisi&oacute;n que ellas tienen de su cambio corporal para adecuarse a su verdadera identidad que todo esto&rdquo;, sostiene el cirujano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Atenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n es terrible y las consecuencias van a ser atroces&rdquo;, dice Patricia G&oacute;mez del otro lado del tel&eacute;fono. Tiene 41 a&ntilde;os y naci&oacute;, vive y trabaja en Santiago del Estero. Es m&eacute;dica graduada de la Universidad Nacional de Tucum&aacute;n, ginec&oacute;loga en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba y sex&oacute;loga cl&iacute;nica de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Tambi&eacute;n est&aacute; al frente del primer Consultorio de Diversidad de la provincia del norte argentino.
    </p><p class="article-text">
        Patricia trabaja con un cirujano pl&aacute;stico, una psic&oacute;loga y dos acompa&ntilde;antes terap&eacute;uticas, que son mujeres trans. El equipo no s&oacute;lo acompa&ntilde;a cirug&iacute;as u hormonizaciones, sino que, sobre todo, <strong>es una primera entrada al sistema de salud. </strong>Sin prejuicios, sin doble moral, sin discriminaci&oacute;n. Desde que funciona el consultorio, hace ya ocho a&ntilde;os, <strong>llevan atendidas a 320 mujeres trans y 180 varones trans.</strong> La mayor&iacute;a son de la capital provincial y alrededores, donde se concentran los servicios especializados. La mayor dificultad para que las personas del interior santiague&ntilde;o accedan al consultorio de diversidad est&aacute; en el costo del viaje en colectivo que los lleve a consulta. Algunas lo lograron, haciendo viajes de hasta 400 kil&oacute;metros por una atenci&oacute;n amigable.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de esos a&ntilde;os de trabajo los destaca con hechos, no con n&uacute;meros: &ldquo;En el 2018, los varones trans sobre todo, ven&iacute;an con intentos de suicidio. Ahora vienen con la familia entera. Entonces, cuando nos pasa eso, cuando vemos a una familia conteniendo a la persona y al chico feliz porque va a empezar su tratamiento, nos emocionamos profundamente. Sobre todo mis compa&ntilde;eras trans, que tienen 41 y 18 a&ntilde;os, y piensan en c&oacute;mo hubiera sido su vida con esta posibilidad y este apoyo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en Santiago del Estero tambi&eacute;n cambiaron las cosas con la llegada del gobierno libertario. El desfinanciamiento general a las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica y en &aacute;reas claves de salud sexual, reproductiva y de diversidad en particular impact&oacute; directamente en la atenci&oacute;n del consultorio. <strong>Los preservativos y descartables para hacer ex&aacute;menes ginecol&oacute;gicos son pocos. Antes los distribu&iacute;a Naci&oacute;n, ahora se ocupa la provincia. Y as&iacute; como llegan, se terminan. </strong>Las consecuencias ya se ven. Las mujeres trans pasaban todos los d&iacute;as por el consultorio buscando preservativos. Despu&eacute;s, preguntando si hab&iacute;an llegado. Ahora ya ni se acercan. &ldquo;Imaginate c&oacute;mo se van a disparar las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. Es terrible&rdquo;, sentencia la ginec&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, desde octubre no tienen medicaci&oacute;n para llevar adelante la hormonizaci&oacute;n. Las y los trabajadores del Consultorio de Diversidad ven&iacute;an usando el stock remanente de los env&iacute;os que hab&iacute;a hecho el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n hasta 2023. El gobierno libertario no hizo nuevas licitaciones ni compr&oacute; nuevos f&aacute;rmacos. Y se empiezan a notar los efectos. Los varones trans vuelven a menstruar, lo que en muchos genera&nbsp;ansiedades y malestar an&iacute;mico. Las mujeres trans se alejan del sistema de salud y se automedican con anticonceptivos, que es, dice Patricia, lo que no tienen que hacer y contra lo que vienen peleando hace a&ntilde;os. <strong>Es que estas pastillas contienen tipos y dosis de estr&oacute;genos inadecuados para ese fin, que aumentan el riesgo de trombosis y da&ntilde;o hep&aacute;tico.</strong> La terapia hormonal de afirmaci&oacute;n de g&eacute;nero necesita un seguimiento m&eacute;dico espec&iacute;fico para garantizar su seguridad y eficacia.&nbsp;
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                Profesionales marcan que en los últimos años se volvió más común que las familias acompañen a los pacientes trans en sus decisiones médicas. Más aceptación, pero menos acceso                            </span>
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        Cubrir los tratamientos sin cobertura tiene un costo variable. Las mujeres trans oscilan en un gasto de entre 78 y 128 mil pesos por mes, y los varones trans tienen disponibles dos tipos de testosterona inyectable: una cada tres semanas, que est&aacute; a unos 45 mil pesos, y una cada tres meses, que cuesta 300 mil pesos. &ldquo;Los pacientes hacen lo que pueden. La mayor&iacute;a deja los tratamientos&rdquo;, resume Patricia.
    </p><h2 class="article-text">El trato respetuoso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Silvina Cossi tiene 33 a&ntilde;os, es psic&oacute;loga y dos veces por semana atiende en el consultorio de la diversidad sexual que funciona en Rawson, uno de los departamentos m&aacute;s poblados de San Juan. Se trata de un espacio amigable donde trabajan ella, una trabajadora social, una enfermera y dos m&eacute;dicas de familia, adem&aacute;s del equipo de laboratorio y farmacia. El consultorio funciona a demanda, es decir, sin turno previo, y en horario vespertino en el hospital de la zona. Los pacientes viajan hasta tres horas para atenderse ah&iacute;. La mayor&iacute;a lo hace para garantizarse un trato respetuoso con su identidad y sexualidad. Y porque all&iacute; pueden recibir un tratamiento espec&iacute;fico como la hormonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La atenci&oacute;n psicol&oacute;gica no es requisito para acceder a ning&uacute;n tratamiento. </strong>Los pacientes de Silvina son los que tienen el deseo, la demanda o una derivaci&oacute;n para psicoterapia. &ldquo;Me pasa en la pr&aacute;ctica que me escriben psic&oacute;logas de alg&uacute;n centro de salud pregunt&aacute;ndome si me pueden derivar al consultorio de la diversidad a un paciente homosexual, por ejemplo. Y no hay ning&uacute;n problema, se puede derivar, se puede recibir, pero en realidad se podr&iacute;a atender en cualquier centro de salud&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el consultorio de diversidad de Rawson los tratamientos para hormonizarse sufrieron una interrupci&oacute;n que no dur&oacute; m&aacute;s de dos meses, por lo que los pacientes no tuvieron modificaciones f&iacute;sicas u hormonales que impacten de lleno en su corporalidad. Esa incertidumbre instalada se siente dentro de la terapia. &ldquo;Hay un efecto si se corta la medicaci&oacute;n, sobre todo sintomatolog&iacute;a de ansiedad. Depende de la estructura de base de cada usuario c&oacute;mo repercute esta espera. No podemos generalizar que todos los pacientes de diversidad van a recibir la interrupci&oacute;n de la hormonizaci&oacute;n de la misma manera, s&iacute; podemos decir que principalmente hay una expectativa ansiosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno provincial absorbi&oacute; el presupuesto para estos medicamentos y garantiza tambi&eacute;n que la atenci&oacute;n en el consultorio se siga brindando en cualquier circunstancia: si un paciente va y no tiene su medicaci&oacute;n, igual cuenta con un espacio de contenci&oacute;n, de escucha y acompa&ntilde;amiento. Nadie se queda solo otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Una realidad</h2><p class="article-text">
        El 23 de enero de 2025 el presidente Javier Milei se par&oacute; frente al mundo en el Foro Econ&oacute;mico de Davos. Ah&iacute;, critic&oacute; al aborto, asoci&oacute; la homosexualidad con la pedofilia, cuestion&oacute; la existencia de los femicidios y asegur&oacute; que &ldquo;est&aacute;n da&ntilde;ando irreversiblemente a ni&ntilde;os sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones&rdquo;. Los discursos no quedaron ah&iacute;, y apenas unas semanas m&aacute;s tarde, el gobierno nacional public&oacute; el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 62/2025, que <strong>proh&iacute;be que las personas menores de 18 a&ntilde;os accedan a tratamientos de hormonizaci&oacute;n y cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n genital para adecuar su cuerpo a su identidad autopercibida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El DNU atent&oacute; directamente contra el art&iacute;culo 11 de la Ley de Identidad de G&eacute;nero, que establece el derecho al acceso a tratamientos de salud, como la hormonizaci&oacute;n, para adecuar el cuerpo a la identidad de g&eacute;nero autopercibida. En el caso de menores de edad, la ley vigente requiere del consentimiento informado del representante legal y la aprobaci&oacute;n de la autoridad judicial competente, considerando los principios de capacidad progresiva e inter&eacute;s superior del ni&ntilde;o.
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                    alt="Sostener los tratamientos hormonales cuestan en torno a los 100 mil pesos por mes, dependiendo género, droga y tratamiento. Sin cobertura, muchas personas deben abandonar los procesos de reafirmación"
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            <span class="title">
                Sostener los tratamientos hormonales cuestan en torno a los 100 mil pesos por mes, dependiendo género, droga y tratamiento. Sin cobertura, muchas personas deben abandonar los procesos de reafirmación                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n pretend&iacute;a eliminar el derecho de los adolescentes a estos tratamientos de salud. Sin embargo, le llovieron los pedidos de amparo y la Justicia declar&oacute; la inconstitucionalidad del DNU. Aunque a&uacute;n sigue vigente, se encuentra a la espera de que el Congreso trate su derogaci&oacute;n. Las y los m&eacute;dicos aprendieron a sortear las trabas que las obras sociales establecieron para el acceso a partir del decreto.En los consultorios, la resistencia se volvi&oacute; parte de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He visto familias muy empoderadas dispuestas a cualquier acci&oacute;n con tal de que se cumpla su derecho&rdquo;, dice Fabiana Reina. Ella es tocoginec&oacute;loga, especializada en ginecolog&iacute;a infantojuvenil y en endocrinolog&iacute;a ginecol&oacute;gica de San Miguel de Tucum&aacute;n. La demanda lenta y constante de familias que buscaban un consultorio amigable la llev&oacute; a trabajar sobre todo con infancias trans. El &aacute;rea de trabajo de la especialista es tal vez de las m&aacute;s atacadas por los detractores de la ley en general y, ahora, por el gobierno nacional en particular. &ldquo;Me dijeron en su momento <em>&lsquo;l&aacute;stima, tremenda profesional dedicarse a eso&rsquo;</em>&rdquo;, reconoce la m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 2020, Reina preside la Fundaci&oacute;n Transformando Familias. &ldquo;Que cada vez tengamos m&aacute;s familias en la Fundaci&oacute;n me hizo dar cuenta de que <strong>las infancias trans son definitivamente una realidad.</strong> Y que esa realidad convoca a toda la sociedad, empezando por su estructura fundamental, la familia&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n que encabeza la doctora es blanco de ataques por la organizaci&oacute;n del Primer Congreso Global de Infancias Trans previsto para el 18 de octubre. Las organizaciones de diversidad tucumanas denunciaron hostigamientos, agresiones y la difusi&oacute;n de contenidos falsos sobre el evento, que derivaron en la cancelaci&oacute;n del congreso. Ten&iacute;a m&aacute;s de 500 inscriptos y disertantes de todo el pa&iacute;s y el mundo. <strong>No pudo garantizarse la seguridad e integridad de las familias que iban a asistir. </strong>Sus organizadores, que pocas hab&iacute;an sentido el odio organizado como ahora: aseguran que ese discurso llega direccionado y legitimado por el Gobierno Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros estamos convencidos de que estamos en el camino correcto: alvar a un ni&ntilde;o de intentos de suicidio, de autolesiones o de situaciones de agresi&oacute;n, discriminaci&oacute;n, bullying, acoso, maltrato f&iacute;sico y todo lo dem&aacute;s por no aceptar o respetar su identidad, nos hace creer que estamos por el camino correcto, por m&aacute;s que deroguen leyes o saquen decretos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fabiana trabaja con protocolos internacionales fijados por la Asociaci&oacute;n Profesional Mundial para la Salud Transg&eacute;nero, que establece los criterios cl&iacute;nicos de atenci&oacute;n a las infancias y adolescencias. El uso de medicamentos,, por su parte, es a demanda y hay infancias y adolescencias que no llegan a eso. No todas las identidades trans deciden hormonarse. No es requerimiento ni norma para <em>ser.</em>&nbsp;En la mayor&iacute;a de los casos, a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans les alcanza, simplemente, con que los escuchen y reconozcan. &ldquo;Mencionar el nombre que elige ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, respetar la vestimenta que desea usar, el corte de pelo, los juguetes, los dibujos. Eso no tiene necesidad de intervenci&oacute;n de ning&uacute;n sistema judicial ni de salud. Es algo que la familia puede responder perfectamente acompa&ntilde;ando&rdquo;, explica Fabiana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay infancias y adolescencias que son entidades trans bastante importantes desde lo f&iacute;sico, autoperceptivo y disconfort corporal&rdquo; . Para esas personas, los tratamientos hormonales, dice la especialista, son necesarios, sobre todo aquellos que ayudan a frenar el desarrollo puberal de los adolescentes. &ldquo;La gente suele asustarse. Dice que castramos, hacemos da&ntilde;o o invadimos, pero la medicaci&oacute;n que se usa es de las m&aacute;s seguras que hay. Y adem&aacute;s, es reversible. <strong>No estamos experimentando con las infancias.</strong> De hecho, sobran ejemplos que muestran lo beneficioso que es recibir bloqueadores hormonales, no solo para la salud mental, sino para la salud f&iacute;sica y social de los chicos y chicas.&rdquo; El objetivo de los tratamientos no est&aacute; en intervenir, sino en aliviar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la tem&aacute;tica siempre fue dif&iacute;cil, ahora es m&aacute;s. Como en otras provincias, en Tucum&aacute;n ha habido pausas en la entrega de medicamentos para las hormonizaciones y eso repercuti&oacute; directamente en la interrupci&oacute;n de varios tratamientos. Las obras sociales y prepagas han reducido coberturas, y el escenario de incertidumbre y discriminaci&oacute;n s&oacute;lo genera m&aacute;s temores. Y, sin embargo, en cada consulta, en cada receta sorteada y en cada nombre respetado, se repite la misma escena que vio Daniel Lizzi en Rosario: alguien que, gracias a la ley y a la dedicaci&oacute;n de los equipos de salud, siente que su vida cambia para siempre. Mientras los decretos y discursos intentan frenar los derechos, los cuidados cotidianos avanzan, sosteniendo lo que la ley prometi&oacute; desde el inicio: que cada identidad pueda ser vivida sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hintze]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/incertidumbre-juridica-falta-recursos-ley-identidad-genero-resiste-consultorios_132_12706161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley de identidad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nena-vida-lilen-deuda-personas-trans-jujuy_132_12635529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/058719c1-f3ba-4d44-bef4-e55dd2e2d168_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126646.jpg" width="3216" height="1809" alt="“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su ingreso a Vialidad Nacional fue un paso en la aplicación del cupo laboral travesti-trans. Pero la ley aún no rige en la provincia y los colectivos reclaman medidas integrales y reparación histórica.</p></div><p class="article-text">
        La ley nacional N&deg;27.636 de Cupo Laboral Travesti, Trans y Transg&eacute;nero exige un 1% de empleo formal en el Estado Nacional, pero su implementaci&oacute;n en las provincias y municipios, como en Jujuy, requiere adhesi&oacute;n. Varios colectivos juje&ntilde;os de la diversidad reclaman la aplicaci&oacute;n de esta ley y demandan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas integrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado 24 de junio, ingresaron notas al Poder Ejecutivo provincial para la adhesi&oacute;n a la ley nacional. Tambi&eacute;n presentaron un proyecto de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica para la comunidad travesti, trans de personas mayores de 40 a&ntilde;os. Se trata de un pedido de pensi&oacute;n para una poblaci&oacute;n cuya expectativa de vida todav&iacute;a es menor, planteada por los a&ntilde;os en los que tuvieron restringido por ley el derecho pleno a la identidad autopercibida, que de hecho criminalizaba sus existencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los organismos de gesti&oacute;n nacional la realidad es otra. En Vialidad Nacional y en el Parque Nacional Calilegua ingresaron mujeres trans, un paso en el cupo que se ha sostenido a pesar del giro pol&iacute;tico de la administraci&oacute;n Milei en materia de reconocimiento de las personas trans.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lilen Ortega ingres&oacute; a Vialidad, distrito Jujuy en 2023 y contin&uacute;a cumpliendo su labor. El miedo a la desocupaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de un organismo son una sombra aterradora para trabajadores y trabajadoras del sector. </strong>Refieren amenazas de despido y jubilaciones en un contexto de posible desintegraci&oacute;n. &ldquo;A pesar del discurso: somos todos y todas iguales ante la ley&rdquo;, marca Lilen. Est&aacute; dispuesta a defender el puesto que le cost&oacute; tanto conseguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La de Lilen parece una historia tranquila, pero es una guerrera y de un esp&iacute;ritu resiliente que enfoc&oacute; su energ&iacute;a en capacitarse, en su familia y su trabajo. Naci&oacute; hace 40 a&ntilde;os&nbsp;en San Salvador de Jujuy. <strong>La familia la recibi&oacute; como a un var&oacute;n, pero desde muy chica ya supo que su identidad era otra. Ser trans en el NOA -o en cualquier lugar- no es f&aacute;cil, pero hoy ella camina por la vida entera.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve la suerte de estar contenida&rdquo;, explica. Tiene ojos grandes y sonr&iacute;e aunque relate recuerdos tristes: bullying en la escuela, o discriminaci&oacute;n en otros espacios.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Su historia refleja las de muchas mujeres trans del NOA: resiliencia frente a la discriminación y búsqueda de derechos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Nena desde siempre</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda mi vida fui una nena, desde chiquitita&rdquo;, asegura Lilen. Se recuerda con ternura ya en el jard&iacute;n de infantes siempre con las nenas, jugando a la casita y queriendo ser la mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su transici&oacute;n fue en la secundaria: empez&oacute; con modificar la vestimenta, a feminizarla un poco m&aacute;s. En esa etapa, dice, forj&oacute; su car&aacute;cter. &ldquo;Atraves&eacute; varias circunstancias respecto a otras miradas. No tuve la mala suerte de que me echen de la casa, o trabajar en la calle&rdquo;, explica. La familia la apoyaba, pero ella marca que con &ldquo;otra crianza&rdquo;. Fuera de casa, el mundo exterior se encarg&oacute; de hacerle sentir lo dif&iacute;cil que es ser una chica trans.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Entend&iacute; que el proceso para que se familiaricen con mi condici&oacute;n no era f&aacute;cil. </strong>Entonces hoy trato de explicar a las nuevas chicas que no es que no las quieran sus padres, sino que hay que ense&ntilde;ar a los padres a convivir con uno o una. No somos enemigos. Los papas por naturaleza en su &eacute;poca, tomaban como un castigo a un hijo afeminado&rdquo;, considera &ldquo;Hay que explicarles qu&eacute; es la aceptaci&oacute;n&rdquo;, asegura. Entiende que en algunos casos no es rechazo sino miedo: &ldquo;Piensan que nos van a golpear&hellip; No es que estemos exentos y menos victimizarnos, pero lo principal que tenemos es una vida, y uno elige qu&eacute; quiere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo mucho respeto por mis compa&ntilde;eras trans y sus vidas. La recuerdo con mucho cari&ntilde;o a Lourdes Ibarra, ella me ense&ntilde;&oacute; un mont&oacute;n &rdquo;. Lourdes fue una gran referente de la Fundaci&oacute;n Damas de Hierro, luchadora, activista que marc&oacute; una agenda en la provincia. &ldquo;A las chicas de la Fundaci&oacute;n Ana Gabriel, Sofia Serapio, Johana&hellip; varias me ayudaron. Desde un bols&oacute;n hasta ense&ntilde;arme tr&aacute;mites. Las respeto un mont&oacute;n, son protectoras&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El acceso al trabajo registrado y a la obra social marcaron un cambio decisivo en su vida"
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                El acceso al trabajo registrado y a la obra social marcaron un cambio decisivo en su vida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lilen repasa su vida, compara los tiempos, cambios y el valor de la lucha para desarrollar una vida plena sin prejuicios. &ldquo;Mi vida es sencilla y c&oacute;moda&rdquo; sostiene y remarca que es una privilegiada en tener un trabajo, salario, obra social y obligaciones.
    </p><h2 class="article-text">Abrirse camino</h2><p class="article-text">
        Vida sencilla. Car&aacute;cter forjado. &ldquo;As&iacute; me abr&iacute; camino en lo que me propuse&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas veces escuch&oacute; &ldquo;cualquier cosa te llamamos&rdquo; cuando presentaba su curriculum. </strong>Muchas veces, en diferentes lugares. &ldquo;Yo hab&iacute;a visto que estaban ingresando chicas en el ministerio de Desarrollo Social de la provincia, y sab&iacute;a que se ten&iacute;a que cubrir un cupo trans&rdquo;, recuerda. Ah&iacute; apunt&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando dej&oacute; su curr&iacute;culum en Vialidad, pidi&oacute; tener una entrevista ah&iacute; mismo. &ldquo;Tuve la suerte que ese d&iacute;a el Jefe de Distrito estuviera desocupado, el ingeniero Roda&rdquo;. Esperaba una negativa, pero la jefa de recursos humanos, consult&oacute;, y volvi&oacute; con una respuesta positiva. &ldquo;Logr&eacute; que me haga la entrevista el ingeniero: me pregunt&oacute; mis capacidades, experiencia, muy amable y correcto. El tema era que nunca hab&iacute;a habido alguien trans en Vialidad Nacional en Jujuy&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lilen, firme con su voz recuerda su entrevista. Relata que: &ldquo;le cont&eacute; que soy peluquera desde jovencita, siempre trabaj&eacute;, fui secretaria de profesionales. Adem&aacute;s, &eacute;l me cont&oacute; su trayectoria profesional y me relat&oacute; que estaba acostumbrado al cupo trans por ver en otros pa&iacute;ses la inclusi&oacute;n&rdquo;. Observ&oacute; la apertura al di&aacute;logo y la oportunidad de poder acceder a un trabajo en blanco, registrado.
    </p><p class="article-text">
        Vialidad Nacional es un organismo que su poblaci&oacute;n laboral es de un 85% de hombres, con trabajos espec&iacute;ficos en rutas, caminos, y trabajo administrativo, cuentan con una escuela para capacitaciones y ascensos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un placer, esa entrevista en el 2022 y en el 2023 despu&eacute;s de 1 a&ntilde;o y 2 meses me llaman de recursos humanos que hab&iacute;a sido seleccionada. Fui la primera y despu&eacute;s lleg&oacute; un compa&ntilde;ero; yo en marzo y &eacute;l en junio&rdquo;. La satisfacci&oacute;n de acceder a un trabajo y los derechos que representan era un sue&ntilde;o m&aacute;s para Lilen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mi trabajo es responsabilidad, no tengo faltas, ni sanciones, ni reproches. Con mis compa&ntilde;eros nunca tuve malas miradas&rdquo;, expresa orgullosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo es administrativo: ingrese a recursos humanos hasta septiembre del 2024. Me cambiaron de secci&oacute;n, y ahora estoy en conservaci&oacute;n para balanzas en Volc&aacute;n, Barro Negro&rdquo;, en su relato remarca el sentido de pertenencia a ese organismo.
    </p><h2 class="article-text">Discursos de odio&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La asunci&oacute;n de Javier Milei trajo temor: al fin ten&iacute;a trabajo y de pronto, la amenaza de que terminara al final de ese a&ntilde;o. &ldquo;La ley nos amparaba, pero nos angustiaba quedamos sin salario y los beneficios que por ley nos corresponden. Angustian las amenazas&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ah&iacute; lo pienso y hasta no es por homofobia sino para castigar al gobierno anterior. Entonces dice &lsquo;saco, saco, saco&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos de hormonizaci&oacute;n han sufrido restricciones. Lilien recuerda su propio proceso: Yo consum&iacute; hormonas hasta el 2018 y luego acced&iacute; a una cirug&iacute;a de mamas y estuve a punto de otra cirug&iacute;a espec&iacute;fica en 2020. Ten&iacute;a turno en mayo y lleg&oacute; marzo y se inici&oacute; la pandemia&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy creyente y s&eacute; que las cosas pasan por algo y, si no se puede, no se puede. Para algunas cosas soy perseverante y para otras s&eacute; hasta qu&eacute; punto. Entonces dije &lsquo;No se pudo&rsquo;&rdquo;, argumenta.
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                Entre recuerdos de bullying escolar y luchas por la identidad, hoy camina con orgullo su camino trans                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ESI es el camino</h2><p class="article-text">
        Lilen vuelve unos a&ntilde;os atr&aacute;s para remarcar lo acertado de la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), la importancia para crecer sin prejuicios. &ldquo;Yo jugaba a la mam&aacute;, me pon&iacute;a el delantal de la mam&aacute;, agarraba al bebote y lo hac&iacute;a dormir. Las maestras me llevaron a la psicopedagoga&rdquo;, advierte ante el prejuicio de los adultos. En segundo grado empezaron los insultos, despu&eacute;s golpes. &ldquo;Me cambian a la escuela Ceballos en 5&deg; grado hasta que finalice la primaria. La pas&eacute; b&aacute;rbaro porque &eacute;ramos tres&rdquo;, recuerda como una batalla ganada.
    </p><p class="article-text">
        Luego fue la etapa del nivel secundario: ingres&oacute; al Colegio Nacional N&deg;1, instituci&oacute;n tradicional. All&iacute; otra mala experiencia: &ldquo;Repet&iacute; segundo a&ntilde;o, porque tambi&eacute;n sufr&iacute; bullying. Era m&aacute;s cruel: hab&iacute;a un compa&ntilde;ero que me amenazaba que me pegar&iacute;a en la plaza. Cosas horribles que hemos vivido. Viv&iacute;amos con la rectora hablando del mismo tema, sin ning&uacute;n avance. Uno de los violentos era hijo de una profesora que no me quer&iacute;a aprobar. Me qued&eacute; de curso, rend&iacute;a libre y no me aprobaba. Era estudiosa, yo estaba tranquila&rdquo;, remarca las injusticias y la homofobia en el colegio.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda Lil&eacute;n que una vecina trabajaba en el Servicio Penitenciario, y ante la situaci&oacute;n le aconsej&oacute; a su mam&aacute; que hab&iacute;a un colegio para adultos en esa instituci&oacute;n. &ldquo;Yo ten&iacute;a 17 a&ntilde;os, me inscribi&oacute; y termin&eacute; la secundaria en el nocturno. Era otra sensaci&oacute;n porque todos eran adultos. No tuve problema de nada&rdquo;. As&iacute; finaliz&oacute; el secundario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hubiera querido seguir estudiando en la Universidad.</strong> Hab&iacute;a pensado seguir para Asistente Social o Ciencias Pol&iacute;ticas. Pero la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en su casa no era buena: &ldquo;En ese tiempo a mi padre lo despiden, privatizan la Direcci&oacute;n de Energ&iacute;a, y de ah&iacute; entr&oacute; a trabajar a una empresa tercerizada. Lo vuelven a echar. Y mi mam&aacute; era ama de casa, trabajaba en pol&iacute;tica ad honorem.&nbsp;Ella se aleja de eso, cansada y no ten&iacute;amos para comer. Entonces aprend&iacute; peluquer&iacute;a, empec&eacute; a trabajar, maquillar&rdquo;. Ese oficio acompa&ntilde;a a Lilen hasta hoy.
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                    alt="Su recorrido personal se entrelaza con el reclamo colectivo por la aplicación del cupo laboral travesti-trans en la provincia"
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                Su recorrido personal se entrelaza con el reclamo colectivo por la aplicación del cupo laboral travesti-trans en la provincia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Identidad de g&eacute;nero</h2><p class="article-text">
        Lilen quiso rectificar su documento incluso antes de que existiera la ley, sancionada en 2010. En 2006 hab&iacute;a consultado con una abogada y hab&iacute;a judicializado la petici&oacute;n del cambio de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Sin ley hab&iacute;a requisitos que hoy no existen. Ten&iacute;a que presentar estudios m&eacute;dicos. Recuerda que en el Hospital Pablo Soria y en el Hospital San Roque, instituciones p&uacute;blicas, hizo todo el tr&aacute;mite, estudios. &ldquo;Pas&eacute; una pericia psiqui&aacute;trica en el hospital Neuropsiqui&aacute;trico, estaba todo avalado, listo. Y el juez ped&iacute;a el informe. Pero el endocrin&oacute;logo me dijo:<strong> &lsquo;No te voy a poder ayudar, me advirtieron que si me meto en este problema, me quitan la matr&iacute;cula&rsquo;&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que esperar a la sanci&oacute;n de la ley. La situaci&oacute;n era otra: &ldquo;Fui al Registro Civil y no tuve problemas. El director me dijo: &lsquo;La voy a derivar a la sucursal. Ah&iacute; la recibir&aacute; el encargado para que siga el tr&aacute;mite&rsquo;. Llegu&eacute;, me atiende, fotito. Sal&iacute; con la tirilla. <strong>Lo cuido a mi DNI</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hice todo el camino&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Se detiene en un tema que preocupa: los transfemicidios. &ldquo;Son un dolor, son cr&iacute;menes que los hombres creen que somos juguetes. Nos ven tan vulnerables&rdquo;. Si la expectativa de vida de las personas trans es baja, es por las violencias, por el acceso a la salud, las restricciones en el acceso al mercado laboral que empuja a situaciones de riesgo. A veces, de consumo. &ldquo;Es posible mejorar la calidad de vida de las personas trans&rdquo;, insiste Lilen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Soy una mujer trans con orgullo&rdquo;</strong>, una historia entre varias similares, es una deuda las oportunidades y la lucha sigue con las mayores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de todo lo que viv&iacute; no tengo resentimiento, solo pido respeto para cada una de nosotras, para las que vienen y para las mayores&rdquo;, asegura. Siente un &ldquo;lado materno&rdquo; con las personas trans m&aacute;s j&oacute;venes: &ldquo;Cuando tengo la oportunidad les doy consejo a las chicas que est&aacute;n en transici&oacute;n. Porque ayudarlas me da ternura y me completa: cada quien elige c&oacute;mo vivir y el camino para ser libre lo mejor posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Mamaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nena-vida-lilen-deuda-personas-trans-jujuy_132_12635529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:20:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Jujuy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desapareci-esfuerzo-mantener-reclamo-desaparicion-luciana-munoz-capital-vaca-muerta_132_12632766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7acf7827-19d8-40f2-a788-0fee7bbcbe1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estudiaba en una escuela para adultos y desapareció en vacaciones de invierno. Su búsqueda está atravesada por prejuicos por posibles consumos problemáticos, narcomenudeo y prostitución. ¿Quién busca a las más vulnerables cuando no vuelven a casa?</p></div><p class="article-text">
        En Neuqu&eacute;n, capital de Vaca Muerta, desapareci&oacute; hace un a&ntilde;o y dos meses Luciana Mu&ntilde;oz. Fue vista por &uacute;ltima vez caminando por el barrio Gran Neuqu&eacute;n Norte, la madrugada del 13 de julio de 2024, ten&iacute;a en ese momento 20 a&ntilde;os. Fuentes judiciales de la causa dicen que ten&iacute;a consumos problem&aacute;ticos. Su familia y amigas dicen que fumaba marihuana y tomaba alcohol de vez en cuando. Una de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n, y la sospecha de su entorno, es que sea un caso de trata de personas.
    </p><p class="article-text">
        La mam&aacute; de Luciana se llama Lila Aguerre. Tiene 36 a&ntilde;os, a Luciana la tuvo a los 14. Vivieron siempre en Gran Neuqu&eacute;n Norte, en la zona oeste de la ciudad, donde se asentaron y se asientan los barrios m&aacute;s populosos y tambi&eacute;n los m&aacute;s pobres. Habla despacio, contiene las l&aacute;grimas, el cansancio, la rabia y la impotencia de no saber qu&eacute; pas&oacute; con su hija. &ldquo;&iquest;Sabes qu&eacute;? Volviendo para atr&aacute;s, unos meses antes hab&iacute;a empezado a salir con un chico y cambi&oacute; much&iacute;simo. Luciana estaba yendo a la escuela, estaba bien, se juntaba con sus amigas. Yo no ten&iacute;a ni idea al principio de que el tipo vend&iacute;a. Me enter&eacute; unas semanas antes de que desapareciera, porque ella me lo dijo. Entonces yo en un momento me enoj&eacute; y le dije &lsquo;Luciana, ese tipo no te conviene&rsquo;, porque la vez que ella iba -a su casa- no la dejaba hablar por tel&eacute;fono. Ya me hab&iacute;a venido con la cara media &lsquo;moreteada&rsquo;, ac&aacute; en el ojo&rdquo;, cuenta Lila, mirando hacia la calle. Lo &uacute;ltimo que sabe de su hija es que <strong>el 13 de julio a la madrugada se fue a la casa de un amigo a tomar unos tragos</strong>, y que ese amigo dijo haberla acompa&ntilde;ado alrededor de las 7 de la ma&ntilde;ana hasta dos cuadras antes de su casa. Ese recorrido es el que hicieron sus amigas apenas no supieron nada de ella, se movieron hasta conseguir las filmaciones de las c&aacute;maras de seguridad donde aparentemente se la ve a Luciana cruzar la rotonda de 1 de mayo y Novella. En ese lugar, al cumplirse un a&ntilde;o de la desaparici&oacute;n colocaron un cartel de madera que dice: <strong>&ldquo;Ac&aacute; desaparec&iacute;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se para Lila, con la foto de su hija, a color y plastificada, para que no se arruine de tanto mostrarla. <strong>&ldquo;Lo que m&aacute;s extra&ntilde;o es su presencia, su risa, todo el tiempo</strong>. Falta eso en la casa, capaz que est&aacute;bamos re callados, y ven&iacute;a ella a los gritos<strong>. Yo como mam&aacute; la siento en mi coraz&oacute;n</strong>, siento que ella est&aacute; todav&iacute;a con vida. El no saber es lo peor &iquest;Qui&eacute;nes son los que est&aacute;n atr&aacute;s de lo que le pas&oacute; a ella? &iquest;Por qu&eacute; hay tanto silencio? &iquest;Por qu&eacute; cuando vos hablas de ella la gente se pone inc&oacute;moda? &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la desaparici&oacute;n de mi hija?&rdquo;, se pregunta, sin encontrar todav&iacute;a respuestas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Filmaciones de cámaras de seguridad muestran a Luciana cruzar la rotonda de 1 de Mayo y Novella la madrugada del 13 de julio de 2024. Sus compañeras y familiares recorrieron el mismo camino para reconstruir qué pasó con ella"
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                Filmaciones de cámaras de seguridad muestran a Luciana cruzar la rotonda de 1 de Mayo y Novella la madrugada del 13 de julio de 2024. Sus compañeras y familiares recorrieron el mismo camino para reconstruir qué pasó con ella                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La causa est&aacute; a cargo del fiscal Andr&eacute;s Azar, quien asegura que hay varias l&iacute;neas de investigaci&oacute;n pero que no puede brindar detalles para no entorpecer la b&uacute;squeda. Sin embargo, confirma que una de las hip&oacute;tesis es la trata de personas: &ldquo;Estamos en ese punto. <strong>No s&eacute; si ser&iacute;a prematuro hablar de trata en este momento,</strong> pero s&iacute; hay ciertos puntos relacionados con la prostituci&oacute;n&rdquo;. Al ser consultado sobre la activaci&oacute;n de un protocolo nacional de b&uacute;squeda de Luciana afirma que &ldquo;tiene que haber evidencia y evidencia que se pueda respaldar, para activar un protocolo de trata, no sospecha, tenemos que tener pruebas&rdquo; aunque a la vez sostiene que &ldquo;casos de <strong>desaparici&oacute;n tenemos un mont&oacute;n pero que haya pasado tanto tiempo sin que aparezca no&rdquo;. </strong>En la regi&oacute;n hay dos antecedentes que marcan la memoria colectiva: el de Florencia Penacchi, una estudiante neuquina que viv&iacute;a en Buenos Aires, que desapareci&oacute; sin dejar rastros en marzo de 2005, y se sospech&oacute; que era un caso de trata de personas; y el de Oto&ntilde;o Uriarte, una adolescente de R&iacute;o Negro que estuvo desaparecida durante seis meses, la encontraron muerta en un canal de riego y tambi&eacute;n su familia denunci&oacute; que hab&iacute;a una trama de poderes vinculados a la trata y a la prostituci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de certezas Azar sostiene que &ldquo;es una causa de <strong>desaparici&oacute;n que est&aacute; atravesada por varias vulnerabilidades</strong> y que ha complicado la pesquisa y la investigaci&oacute;n desde un comienzo. Tenemos una persona (Luciana), y ac&aacute; una vulnerabilidad econ&oacute;mica, que no ten&iacute;a tel&eacute;fono celular, y desgraciadamente un <strong>consumo problem&aacute;tico de estupefacientes, </strong>y esto ha generado que se haya visto inmersa en un submundo. Sus contactos, sus amistades, no quieren hablar con la polic&iacute;a, no quieren acercarse a la Fiscal&iacute;a. Por eso es muy dif&iacute;cil&rdquo;. El <a href="https://www.mpfneuquen.gob.ar/mpf/index.php/es/10-neuquen/10-neuquen/4006-busqueda-de-luciana-munoz-formulan-cargos-por-falso-testimonio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;nico imputado hasta el momento es el ex novio</a>, pero por falso testimonio, al comprobarse que hab&iacute;a mentido en dos oportunidades sobre si hab&iacute;a estado con la joven los d&iacute;as previos y sobre lo que hizo esa noche.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay una estudiante desaparecida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Nancy Antilef es la directora del CPEM 76, donde asist&iacute;a Luciana. Es un secundario para personas j&oacute;venes y adultas, de 600 estudiantes aproximadamente, y con una importante movilidad ya que la mayor&iacute;a trabaja y busca terminar sus estudios. Todav&iacute;a consideran a Luciana parte de la escuela: no abandon&oacute;, est&aacute; desaparecida, y por eso desde la instituci&oacute;n tramitaron su promoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las compa&ntilde;eras de Luciana la estaban acompa&ntilde;ando en sus ex&aacute;menes porque ella ten&iacute;a que rendir materias previas <strong>entonces estaban muy atentas. </strong>La preocupaci&oacute;n de ellas fue inmediata, llamaron a la secretaria de la escuela y ella nos avisa: &lsquo;<strong>hay una estudiante desaparecida&rsquo;</strong>&rdquo;, recuerda Nancy. &ldquo;Ellas hicieron el recorrido antes que la polic&iacute;a,<strong> </strong>salieron con la abuela a buscar las c&aacute;maras por donde hab&iacute;a andado. Y <strong>son las que aportan las pruebas despu&eacute;s a la Fiscal&iacute;a</strong>&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En el CPEM 76 donde estudiaba Luciana la siguen esperando. Todavía la consideran parte de la escuela y aclaran: “no abandonó, está desaparecida”"
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                En el CPEM 76 donde estudiaba Luciana la siguen esperando. Todavía la consideran parte de la escuela y aclaran: “no abandonó, está desaparecida”                            </span>
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        Todo ocurri&oacute; durante las vacaciones de invierno, pero a&uacute;n as&iacute; la comunidad educativa se moviliz&oacute;: sacaron comunicados en la cartelera, fueron al gremio docente, empapelaron el barrio con la cara de Luciana. &ldquo;Para la vuelta a clases organizamos un cambio de actividades para informar sobre la situaci&oacute;n y trabajamos el protocolo de qu&eacute; hay que hacer cuando una persona desaparece. Despu&eacute;s pegatineamos toda la escuela para que todos sepan y que salga en los medios que <strong>esta escuela empezaba las clases sin una estudiante&rdquo;. </strong>Con el paso de los d&iacute;as, tambi&eacute;n se abordaron los prejuicios: &ldquo;pensar que si la estudiante consume no hay que buscarla, no se merece el respeto, ni de derechos, ni garant&iacute;as, o decir &lsquo;por algo habr&aacute; sido&rsquo;, es volver a esa conceptualizaci&oacute;n de la dictadura, entonces trabajamos en romper esos prejuicios, <strong>desnaturalizar que una persona puede desaparecer</strong> y que nadie la busque o que a nadie le interese, hablamos de la problem&aacute;tica, aunque hay un silencio abismal atr&aacute;s&rdquo;. Adem&aacute;s, sobre lo que pudo haber ocurrido sostiene la hip&oacute;tesis de la familia: &ldquo;<strong>hay grupos de poder </strong>vinculados, entre ellos la polic&iacute;a, hay una red de poder que sostiene una <strong>pr&aacute;ctica de trata, de prostituci&oacute;n, de consumo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella te dec&iacute;a &lsquo;llego en 5 gordita&rsquo;,<strong> y despu&eacute;s del receso no lleg&oacute; m&aacute;s&rdquo;. </strong>El recuerdo es de Yanet Scalona, una sus compa&ntilde;eras. Dice que su grupo de amigas todav&iacute;a espera que aparezca por el pasillo. &ldquo;Nos conocimos en primer a&ntilde;o, en 2023. Era muy pizpireta, como cualquier pibita de su edad. Estaba en esa transici&oacute;n de la adolescencia a la vida adulta, de compromiso, de trabajo, de querer estudiar, de querer formarse en algo&rdquo;, cuenta Yanet. Tiene 47 a&ntilde;os. &ldquo;La Lu&rdquo; -como le dicen sus amigas- podr&iacute;a ser su hija pero que se hicieron compinches. Recuerda haber compartido las lecturas de los libros &ldquo;Tuya&rdquo; y &ldquo;Perros de nadie&rdquo;. &ldquo;Andaba con problemas de amor, pero t&iacute;pico de cualquier chica de su edad&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Lila, como Nancy y Yanet aseguran que Luciana fumaba marihuana de vez en cuando y tomaba alcohol, pero que no era algo recurrente en su vida. &ldquo;Si fuese como la quieren pintar, ella no habr&iacute;a estado preocupada en dar una lecci&oacute;n, en entender un libro o ver c&oacute;mo se hace alguna ecuaci&oacute;n&rdquo;, afirma Yanet.
    </p><h2 class="article-text">El abandono</h2><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;narcomenudeo&rdquo; es el tr&aacute;fico de drogas y estupefacientes en menor escala, una modalidad que crece en las zonas populares y m&aacute;s a&uacute;n en &eacute;pocas de crisis y ajuste. Nancy advierte que es algo que est&aacute; presente en el barrio. La escuela est&aacute; emplazada en Melipal, al lado de Gran Neuqu&eacute;n Norte, donde viv&iacute;a Luciana. &ldquo;Ven&iacute;amos de una balacera en la esquina de la escuela, porque hay una disputa por los kioscos narcos. <strong>Hay un abandono al oeste en relaci&oacute;n al narcomenudeo, hay un &lsquo;dejar hacer&rsquo;&rdquo;, asegura.</strong>
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                    alt="Decidieron trabajar con el impacto que implica la desaparición de una alumna: hablar de las condiciones sociales del barrio donde hay experiencias de narcomenudeo, prostutución y vulnerabilidad"
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                Decidieron trabajar con el impacto que implica la desaparición de una alumna: hablar de las condiciones sociales del barrio donde hay experiencias de narcomenudeo, prostutución y vulnerabilidad                            </span>
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        Nancy destaca que la desaparici&oacute;n de Luciana destap&oacute; debates, puso sobre la mesa la necesidad de hablar de los consumos de sustancias, y tambi&eacute;n sobre los cuerpos de las mujeres y sus v&iacute;nculos sexo-afectivos. <strong>&ldquo;Tenemos estudiantes que reconocen vender su cuerpo, y que consumen sustancias y hablan abiertamente de esa situaci&oacute;n</strong>, tambi&eacute;n de los riesgos. Ante esto &iquest;c&oacute;mo contenemos?&rdquo;, se pregunta la docente. Se abre ah&iacute; otro debate sobre el rol actual de la escuela, que trasciende lo meramente formativo. <strong>&ldquo;Tal vez tengamos que habilitar m&aacute;s la escucha&rdquo;,</strong> aventura Nancy. Desde el Consejo Provincial de Educaci&oacute;n, afirman que &ldquo;las escuelas no cuentan con protocolos espec&iacute;ficos dado que la competencia frente a situaciones de esta naturaleza excede al &aacute;mbito educativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lo visible</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Neuqu&eacute;n ha sido noticia nacionalmente por la explotaci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo no convencional en la formaci&oacute;n Vaca Muerta. No tienen la misma visibilidad las contradicciones y desigualdades que genera una econom&iacute;a de enclave petrolero. Entre ellas est&aacute; lo que sucede con el comercio sexual en contextos extractivos. La antrop&oacute;loga mapuche Melisa Cabrap&aacute;n Duarte en una<a href="https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/87266/CONICET_Digital_Nro.e28b2ce9-06e0-462c-a023-05f9e15773c8_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/87266/CONICET_Digital_Nro.e28b2ce9-06e0-462c-a023-05f9e15773c8_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n publicada en 2018</a> ya abordaba c&oacute;mo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os &ldquo;la prostituci&oacute;n en estos entornos pas&oacute; a ser le&iacute;da como trata de personas con fines de explotaci&oacute;n sexual, que <strong>es la modalidad sexoecon&oacute;mica m&aacute;s coercitiva y violenta dentro del comercio sexual</strong> &ndash;aunque no la &uacute;nica&rdquo;. Adem&aacute;s, sostiene que el comercio sexual en zonas petroleras de la Patagonia es &ldquo;representado desde el sentido com&uacute;n como un espacio que promueve casi exclusivamente la trata de personas, a pesar de que exista una diversidad de experiencias o de grados de consentimiento&rdquo;. En este contexto, de tramas de poder y modos de consumo extractivista de uso y descarte que instala la industria hidrocarbur&iacute;fera, no solo en su n&uacute;cleo central sino sobre todo en los m&aacute;rgenes, hace m&aacute;s de un a&ntilde;o falta Luciana.
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                    alt="¿Qué casos se vuelven masivos? ¿Qué desapariciones impactan? La comunidad de Luciana pelea contra la estigmatización que condiciona su búsqueda"
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                ¿Qué casos se vuelven masivos? ¿Qué desapariciones impactan? La comunidad de Luciana pelea contra la estigmatización que condiciona su búsqueda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Cuerpos que importan&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n les ense&ntilde;a a ser sujetas de derechos?&rdquo;</strong> La pregunta se la hace Paola G&oacute;mez, m&eacute;dica del sistema p&uacute;blico de Neuqu&eacute;n, referente del dispositivo de d&iacute;a Casa de Mujeres &ldquo;Las Resilientes&rdquo; destinado a embarazadas o pu&eacute;rperas con consumos problem&aacute;ticos de sustancias. Desde su experiencia analiza: &ldquo;si una mujer se considera sujeta, y quiere comercializar su cuerpo, es una discusi&oacute;n, y ah&iacute; podemos dar ciertos debates, <strong>ahora cuando no hay opci&oacute;n y cuando es la &uacute;nica manera para obtener plata, casa, drogas&hellip;No hay una sujeta ah&iacute;&rdquo;. </strong>Paola no habla puntualmente del caso de Luciana sino que hace referencia a las condiciones de vida estructurales de una poblaci&oacute;n vulnerable, marginada, que muchas veces repite patrones porque no conoce otros modos de vincularse y de transitar las existencias.
    </p><p class="article-text">
        Lila, Nancy, la abuela de Luciana y una integrante de &ldquo;la Asamblea por Luciana&rdquo;, formada desde su desaparici&oacute;n por amigas y familiares, viajaron a Buenos Aires a fines de agosto para visibilizar la b&uacute;squeda. Fueron a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, marcharon junto a los jubilados y jubiladas, hicieron ruido. &ldquo;Volvimos y no tuvimos ning&uacute;n llamado de la Justicia, ninguna novedad&rdquo;, dice desilusionada Lila. Marchan cada mes que se cumple sin Luciana, en la escuela organizaron un taller sobre trata el 8 de agosto, pegan carteles. Se preguntan c&oacute;mo cambiar&iacute;a el reclamo en la sociedad, y si la respuesta por parte del Estado ser&iacute;a distinta si la desaparecida hubiese sido de otro estrato social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La familia de Luciana está convencida de que no se fue por decisión propia. Reclaman que la sigan buscando y piden atención para el caso"
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                La familia de Luciana está convencida de que no se fue por decisión propia. Reclaman que la sigan buscando y piden atención para el caso                            </span>
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        En los 90,<a href="https://reddesalud.org/apc-aa-files/1342d291dfef7a4d531a2a778bc9da8e/butler-judith-cuerpos-que-importan.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la fil&oacute;sofa Judith Butler</a> postulaba la noci&oacute;n que existen<strong> &ldquo;cuerpos que importan&rdquo; y otros que son excluidos</strong>, por lo general aquellos que se alejan de la norma por su disidencia sexual o por su estado social. Cuerpos, vidas, que quedan a la deriva, que &ldquo;se dejan morir&rdquo; desde la perspectiva biopol&iacute;tica, es decir que no hay pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que los incluyan, que les habiliten posibilidades, que los contengan.
    </p><p class="article-text">
        Lila se resiste a la idea de no saber, de dejar morir, de dejar hacer. &ldquo;<strong>El silencio se vuelve impunidad&rdquo;</strong>, denuncia. Nancy tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;<strong>No podemos naturalizar que una estudiante est&eacute; desaparecida</strong>, la escuela tiene que tener un rol protag&oacute;nico en visibilizar la situaci&oacute;n cuando vemos que los medios estigmatizan, que no aparece en b&uacute;squedas permanentes o qued&oacute; como una noticia atrasada&rdquo;. Yanet resume el dolor que comparten: &ldquo;cuando una<strong> persona est&aacute; desaparecida no se puede hacer un duelo, est&aacute;s continuamente con ese dolor ah&iacute;</strong>. Est&aacute;s esperando volver a verla, sus amigas<strong> </strong>todav&iacute;a esperan que vuelva por ese pasillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si sos v&iacute;ctima o conoc&eacute;s una situaci&oacute;n de trata de personas podes hacer la denuncia en el n&uacute;mero gratuito 145. Si tenes alg&uacute;n dato de Luciana Mu&ntilde;oz comunicate con la Polic&iacute;a de Neuqu&eacute;n al 299 4422821 / 266 154017882.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MF / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melina Fit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desapareci-esfuerzo-mantener-reclamo-desaparicion-luciana-munoz-capital-vaca-muerta_132_12632766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:15:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luciana Muñoz,Vaca Muerta,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/vivir-miedo-discursos-odio-aumento-violencia-colectivo-lgbtiq_132_12635402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/543b9795-ffbb-4038-90ef-42ae827119ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los números muestran un incremento del 70 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado. Hostigamiento, ataque y reducción de las políticas públicas que atienden a una población vulnerada al calor del discurso presidencial.</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de lluv&iacute;a para las y los vendedores ambulantes son desoladores: pocas ventas, ropa y zapatillas mojadas y mucho fr&iacute;o. El 3 de marzo de 2025, a las ocho de la noche, In&eacute;s Zarantonello miraba televisi&oacute;n; disfrutaba del calor de su casa luego de haber pasado todo el d&iacute;a vendiendo empanadas bajo la tormenta. Su novia, Ana, hab&iacute;a bajado al supermercado a comprar algo para la cena. Como todos los lunes a esa hora, a pocos metros del departamento de las chicas tocaba La Bomba del Tiempo en el Centro Cultural Konex, en el barrio porte&ntilde;o de Almagro. Durante el show de tambores, el ruido es tan intenso que en la casa de In&eacute;s y Ana retumban las paredes y los vidrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        In&eacute;s todav&iacute;a no entiende c&oacute;mo, entre el alboroto, logr&oacute; escuchar los gritos de su novia. Apag&oacute; la tele, no alcanz&oacute; ni a ponerse las zapatillas y sali&oacute; corriendo al pasillo. En la escalera, dos de sus vecinos &mdash;padre e hijo&mdash; le estaban pegando palazos a Ana mientras le gritaban: <em>&ldquo;Lesbiana de mierda, te vamos a matar, qu&eacute; linda se te ve la cara rojita&rdquo;</em>, en alusi&oacute;n a la sangre que le corr&iacute;a por el rostro.
    </p><p class="article-text">
        In&eacute;s se interpuso entre su novia y los golpes. Intent&oacute; calmar la situaci&oacute;n, pero uno de los agresores sac&oacute; una navaja. Ana recibi&oacute; un puntazo en la oreja &mdash;cuatro puntos de sutura&mdash;, otro en la cabeza &mdash;un punto&mdash; y golpes en todo el cuerpo. In&eacute;s sufri&oacute; un corte en el brazo derecho &mdash;cinco puntos&mdash;.&nbsp;La navaja les parec&iacute;a poco, entonces uno de los matones fue al departamento y agarr&oacute; dos cuchillas, las afilaba una contra otra como si fuese un carnicero, mientras ellas lloraban, desoladas. El ataque dur&oacute; diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las semanas previas nos hostigaron, la violencia fue en aumento. <strong>Ahora estamos con una orden de restricci&oacute;n y un bot&oacute;n de p&aacute;nico</strong>; nuestros agresores, Miguel y Juli&aacute;n Yanes, viven en el mismo piso que nosotras. Ellos pudieron pagar un abogado penalista, algo que nosotras, por nuestros bajos recursos no pudimos. Solo estuvieron 48 horas detenidos. Para la Justicia fueron lesiones leves y amenazas pero en realidad nos quisieron matar por ser lesbianas, deber&iacute;an estar presos. Este gobierno de ultraderecha habilit&oacute; el odio e hizo mierda nuestras vidas. Incitaron a que resurjan estos fantasmas que cre&iacute;amos muertos&rdquo;, cuenta In&eacute;s a <em>Punto de Encuentro</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy están legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial”, asegura María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans"
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                “Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy están legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial”, asegura María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Vivir con miedo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del ataque, la vida les cambi&oacute; por completo. Gracias a un espacio feminista pudieron recibir atenci&oacute;n de psic&oacute;logos, psiquiatras y abogados. Mientras ellas toman antidepresivos y pastillas para poder dormir, los agresores viven en libertad. Ines y Ana son vendedoras ambulantes, desde el 3 de marzo tienen miedo de salir: &ldquo;Los discursos de odio a la comunidad LGBTIQ+ del presidente Javier Milei est&aacute;n directamente relacionados con el ataque que sufrimos por nuestra orientaci&oacute;n sexual. En un instante perdimos nuestros derechos y nuestra libertad. La violencia es cada vez mayor&rdquo;, dice In&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Un mes y ocho d&iacute;as antes de la agresi&oacute;n a In&eacute;s y a Ana, el 23 de enero de 2025, en su discurso en el Foro Econ&oacute;mico Mundial en Davos, el presidente Javier Milei en su intervenci&oacute;n asoci&oacute; la orientaci&oacute;n sexual de una persona al abuso hacia las infancias, usando como ejemplo el caso de una pareja homosexual estadounidense condenada por ese delito. Ley&oacute;: &ldquo;Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones m&aacute;s extremas, la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son ped&oacute;filos, por lo tanto, quiero saber qui&eacute;n avala esos comportamientos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Inés y Ana.                            </span>
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        Desde que la Libertad Avanza gobierna Argentina, los discursos de odio. las fakes news y los embates al colectivo LGTBIQ+ y a los feminismos son coordinados y sistematizados. Los recortes del Estado Nacional tienen un especial ensa&ntilde;amiento en las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero: desmantelaron programas que resultaban efectivos, la motosierra destruy&oacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a la salud sexual, modificaron leyes por decreto y un sinf&iacute;n de retrocesos en conquistas sociales que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de millones de personas. La habilitaci&oacute;n estatal del odio y la violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica al feminismo y a las diversidades sexuales traspasa las redes sociales y se sienten en las calles y en los cuerpos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del &uacute;ltimo informe del Observatorio Nacional de Cr&iacute;menes de <strong>Odio LGBT+ son alarmantes: durante el primer semestre de 2025 se registraron 102 cr&iacute;menes de odio contra esa comunidad, eso significa un aumento del 70% </strong>en comparaci&oacute;n con el mismo per&iacute;odo del a&ntilde;o anterior.&nbsp;Del total de las v&iacute;ctimas, el 70,6 % de los casos (72) corresponden a mujeres trans; en segundo lugar, con el 16,7 % (17), se encuentran los varones gay cis; en tercer lugar, con el 6,9 % (7) de los casos, figuran las lesbianas.&nbsp;&ldquo;Creemos que el aumento en los cr&iacute;menes de odio en Argentina est&aacute;n directamente relacionados con la profundizaci&oacute;n y el aumento de los discursos violentos. Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy est&aacute;n legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial&rdquo;, dice a Punto de Encuentro, Mar&iacute;a Rachid, presidenta de la Federaci&oacute;n Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La respuesta colectiva</h2><p class="article-text">
        El Teje es una organizaci&oacute;n dedicada a brindar talleres de acompa&ntilde;amiento pol&iacute;tico y de cuidado gratuito a ni&ntilde;eces y adolescencias trans, as&iacute; como a sus familias y referentes afectivos. Desde la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), con una mirada transfeminista se generan espacios seguros y comunitarios. La ternura es el punto de partida para entrelazar estrategias de di&aacute;logo, debate, contenci&oacute;n a un presente marcado por discursos de odio hacia la comunidad LGBTIQ+.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juana Molinari tiene 30 a&ntilde;os, es activista travesti, co-fundadora de El Teje &ldquo;Desde principios de este a&ntilde;o aument&oacute; la cantidad de personas que asisten a la organizaci&oacute;n. Las familias refieren tener mucho miedo de que sus hijes est&eacute;n solos en los espacios p&uacute;blicos. Hay que desarmar los miedos colectivamente. En los talleres para adolescentes trabajamos mucho con ESI, salud mental y prevenci&oacute;n de suicidios. Les adolescentes manifiestan un recrudecimiento del bullying y la violencia en los colegios; esto lo notamos en los talleres: el a&ntilde;o pasado, entre adolescentes, familiares y adultos, acompa&ntilde;amos a 60 personas. Este a&ntilde;o vienen 150. Por la demanda tuvimos que sumar cinco profesionales de salud mental&uml;, cuenta Juana.&nbsp;
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                    alt="Hay familias que hablan de miedo a que sus hijes estén solos en espacios públicos. Las organizaciones trans dan cuenta de pedidos de acompañamiento y temor por hostigamiento constante"
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                Hay familias que hablan de miedo a que sus hijes estén solos en espacios públicos. Las organizaciones trans dan cuenta de pedidos de acompañamiento y temor por hostigamiento constante                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El Teje mantiene un acuerdo con el colegio secundario Nicol&aacute;s Avellaneda, de la Ciudad de Buenos Aires. Gracias a este convenio, la organizaci&oacute;n dispone de cupos escolares, que pueden ser usados en cualquier momento del a&ntilde;o, por&nbsp;adolescentes trans que est&aacute;n sufriendo bullying en sus escuelas. &ldquo;A partir de un caso de violencia escolar que lleg&oacute; al espacio resolvimos hacer este acuerdo con el colegio. En el Avellaneda hay un equipo de profesionales de ESI muy bueno, articulamos con ellos para hacer el acompa&ntilde;amiento inicial. Empezamos en septiembre de 2024, desde entonces <strong>ya se cambiaron siete adolescentes que sufr&iacute;an maltrato. Sus vidas cambiaron por completo</strong>&rdquo;, dice Juana.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Milei y la ley</h2><p class="article-text">
        En febrero de 2025, y basado en <em>fake news</em>, el presidente Javier Milei modific&oacute; por decreto la Ley de Identidad de G&eacute;nero. De un plumazo, introdujo cambios en el art&iacute;culo 11, que garantiza el derecho al libre desarrollo personal. El DNU presidencial proh&iacute;be los tratamientos e intervenciones para personas menores de 18 a&ntilde;os. Restringiendo derechos previamente reconocidos por la normativa vigente. Si bien no todas las personas trans, travestis y no binaries deciden comenzar el tratamiento de hormonizaci&oacute;n, esta decisi&oacute;n del Ejecutivo trajo complicaciones y dificultades al colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mar&iacute;a Rachid, el DNU es absolutamente inconstitucional e ilegal porque un decreto no puede modificar una ley aprobada por el Congreso. &ldquo;Para modificar la ley se basaron en argumentos falaces y alejados de la realidad. Est&aacute; generando dolor y preocupaci&oacute;n en muchas familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mimi Lozano, cursa quinto a&ntilde;o de Psicolog&iacute;a en la UBA y es referente de El Teje. Dice que el decreto caus&oacute; tristeza y desilusi&oacute;n en las adolescencias trans y es un tema de discusi&oacute;n y preocupaci&oacute;n en los talleres que coordina. Si bien la Ley de Identidad de G&eacute;nero est&aacute; vigente, profesionales y activistas notan dilaciones y trabas estatales a quienes quieran iniciar los tr&aacute;mites de cambio de g&eacute;nero y tratamientos de hormonizaci&oacute;n: &ldquo;Les adolescentes viven con angustia las violencias estatales. Antes ten&iacute;amos una Ley de Identidad de G&eacute;nero que les permit&iacute;a cambiarse el DNI sin ning&uacute;n tipo de justificaci&oacute;n o de firma parental. Les adolescentes apuntaban a eso como un anhelo y era algo que les daba mucha ilusi&oacute;n y de repente se topan con demoras o negativas y se frustran. Por eso hay que acompa&ntilde;arlos y construir en comunidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La motosierra tambi&eacute;n destruy&oacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a prevenir embarazos no deseados en adolescentes, como as&iacute; tambi&eacute;n prevenci&oacute;n de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. La desarticulaci&oacute;n de programas, el vaciamiento institucional y la reducci&oacute;n de recursos afectan directamente la capacidad de respuesta de las provincias y municipios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia Sotile es abogada e integra el &aacute;rea jur&iacute;dica del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA). Desde all&iacute; trabajan en cuatro ejes centrales: salud sexual y reproductiva; violencias y acceso a la justicia,&nbsp;g&eacute;nero y democracia, y cuidados y desigualdades socioecon&oacute;micas.
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                “Existe una decisión política de desmantelar, desfinanciar o interrumpir programas que garantizan el acceso a la salud sexual y reproductiva”, asegura Patricia Sotile, abogada del área jurídica del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA)                            </span>
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        Desde la asunci&oacute;n de Javier Milei, advierten un grave retroceso en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas vinculadas a la violencia de g&eacute;nero y en la compra de insumos para salud sexual y (no) reproductiva. &ldquo;<strong>Existe una decisi&oacute;n pol&iacute;tica de desmantelar, desfinanciar o interrumpir programas que garantizan el acceso a la salud sexual y reproductiva</strong>, como la falta de compra de insumos para garantizar el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo y el env&iacute;o de medicamentos a centros de salud. Las provincias atraviesan una situaci&oacute;n cr&iacute;tica para suplir la ausencia del Estado Nacional en la compra de m&eacute;todos anticonceptivos o insumos para salud sexual&rdquo;, dice Sotile.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los programas m&aacute;s exitosos &mdash;y reconocido internacionalmente por sus resultados&mdash; es el Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA). Se implement&oacute; en 2018 y desde entonces logr&oacute; reducir en casi un 50% el embarazo no intencional en adolescentes. &ldquo;El plan est&aacute; completamente desmantelado. Despidieron a 619 agentes territoriales que trabajaban en las provincias con adolescentes para prevenir embarazos no deseados, detectar casos de abuso y violencias de g&eacute;nero, consumo problem&aacute;tico y problemas de salud mental. Adem&aacute;s, se recortaron o suspendieron numerosos programas fundamentales que brindaban ayuda, acceso y contenci&oacute;n a mujeres y diversidades en situaci&oacute;n de violencia. Argentina no solo est&aacute; siendo observada con preocupaci&oacute;n por los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, sino tambi&eacute;n por organismos internacionales&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Marea Rosa es una ONG de La Plata que lucha por una sociedad libre de discriminaci&oacute;n y violencias. En su mayor&iacute;a est&aacute; integrada por chicas trans. Galaxia Rod es activista por los derechos humanos y sociales de las personas travestis y trans y militante de la organizaci&oacute;n e integrante de la coordinadora &ldquo;Flopy Reinaldi&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Teniendo en cuenta que es la poblaci&oacute;n con niveles alt&iacute;simos de suicidios; este desamparo estatal afecta a un desarrollo saludable. Somos el caballito de batalla de la ultraderecha, sus discursos impactan de lleno en nuestros cuerpos. La Libertad Avanza present&oacute; un proyecto de ley en la provincia de Buenos Aires para eliminar el cupo laboral trans&rdquo;, dice Galaxia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Romina Montiel es m&eacute;dica generalista, m&eacute;dica de familia y paliativista. En el marco de los derechos sexuales, reproductivos, no reproductivos y de diversidad, trabaja en un Centro de Atenci&oacute;n Primaria de la Salud (CAPS) en Ezeiza, Provincia de Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos centros, desde hace dos a&ntilde;os, faltan preservativos y escasean las pastillas anticonceptivas orales. Para las interrupciones voluntarias y legales del embarazo hay faltantes de mifepristona, un medicamento que, combinado con misoprostol, reduce los efectos adversos para las personas que lo utilizan. Si bien no hay registros oficiales que demuestren esta hip&oacute;tesis, Romina nota d&iacute;a a d&iacute;a un aumento preocupante de embarazos adolescentes y de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Adem&aacute;s hay un desabastecimiento de hormonas utilizadas en tratamientos para personas trans, travestis y no binarias para adecuar sus cuerpos.&nbsp;Los municipios, en su mayor&iacute;a con problemas de presupuesto, no pueden dar respuestas a las demandas. Son las y los m&eacute;dicos los que tienen que trazar estrategias para suplir la ausencia planificada del Estado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asistimos a m&aacute;s de 180 personas trans, travestis y no binaries. Desde principios de 2025 detectamos faltantes de hormonas. En mis 25 a&ntilde;os de profesi&oacute;n jam&aacute;s vi un deterioro tan profundo&rdquo;, dice Romina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Galaxia Rod que para las persona trans, suspender un tratamiento de hormonizaci&oacute;n o no poder iniciarlo provoca mucha angustia, impotencia, ansiedad, depresi&oacute;n, trastornos del sue&ntilde;o, de la alimentaci&oacute;n y en los v&iacute;nculos. Adem&aacute;s, se deteriora la calidad de vida y la preocupaci&oacute;n por un derecho antes garantizado se vuelve diaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el CAPS generan lazos humanitarios y cotidianos con los pacientes del colectivo LGTBIQ+. Romina cuenta que los acompa&ntilde;an a las marchas del orgullo y a diversas actividades. <strong>El a&ntilde;o pasado sucedi&oacute; un hecho in&eacute;dito, muchos decidieron no asistir por miedo a exponerse. Por esa experiencia traum&aacute;tica, para este noviembre organizaron grupos de contenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento.</strong> Para Montiel la destrucci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas afecta a la dignidad de las personas, que no pueden acceder a un derecho vital, no poder identificarse atenta contra la dignidad de estar vivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Galaxia, existe una parte importante de la sociedad que siente satisfacci&oacute;n cuando se les quitan derechos a las personas travestis y trans. En este cambio de paradigma, en donde los discursos de odio est&aacute;n amparados y avalados desde el Estado nacional, se habilita y legitima la violencia en las calles. Para ilustrarlo, relata un episodio de un d&iacute;a cualquiera en su vida. Como siempre, fue a la misma verduler&iacute;a de su barrio. Mientras esperaba ser atendida, un hombre se le acerc&oacute; y le dijo: &ldquo;Para salir as&iacute; vestida, te ten&eacute;s que sacar esos bigotes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Marea Rosa notan un aumento exacerbado de la violencia al colectivo LGTBIQ+ &ldquo;Hoy, todas nuestras compa&ntilde;eras, fueron v&iacute;ctimas de alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n f&iacute;sica o violencia psicol&oacute;gica. <strong>No tenemos d&oacute;nde denunciar porque los organismos fueron desmantelados&rdquo;.</strong>
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                Aramis Amaris Lascano es abogada, activista trans y docente en la Escuela Shirley La Bombón, un espacio de educación travesti, trans y no binarie de la ciudad de La Plata: “Nos construímos una coraza o una armadura para poder vivir”                            </span>
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        <strong>Aramis Amaris Lascano</strong> es abogada, activista trans y docente en la Escuela Shirley La Bomb&oacute;n, un espacio de educaci&oacute;n travesti, trans y no binarie de la ciudad de La Plata. Cree que la forma de enfrentar este momento tan hostil para la comunidad es generando lazos de solidaridad y entrelazarse en un apoyo mutuo. Los insultos y las agresiones en la v&iacute;a p&uacute;blica se volvieron eventos cotidianos. &uml;Hace unas semanas un tipo aceler&oacute; el auto y me lo tir&oacute; encima, tuve que saltar porque sino me atropellaba. Nos constru&iacute;mos una coraza o una armadura para poder vivir&ldquo;, cuenta Amaris. Ella se atiende en un hospital p&uacute;blico de la Provincia de Buenos Aires. Dice que desde 2024 faltan hormonas o las que hay est&aacute;n vencidas. &rdquo;Nos genera incertidumbre, desequilibrios y un impacto negativo en nuestra salud. Hay quienes tomamos hormonas femeninas y bloqueadores de testosterona. Yo nac&iacute; desarrollando testosterona, no tomar bloqueadores afecta a nuestra identidad de g&eacute;nero, a nuestra propia constituci&oacute;n como personas&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CS / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Candelaria Schamun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/vivir-miedo-discursos-odio-aumento-violencia-colectivo-lgbtiq_132_12635402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:10:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Violencia,LGBTIQ+]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/altero-fotos-companeras-clase-subio-sitios-porno-primera-vez-caso-violencia-digital-llega-juicio-cordoba_132_12632680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e906243-10a3-4012-8659-966a43ba4e3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1050y232.jpg" width="1200" height="675" alt="Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La violencia digital es real y trae consecuencias graves en las vidas de quienes la padecen. Un caso de deep-fake en una escuela secundaria de Córdoba llega a juicio y configura un leading case en materia penal. Las redes de madres que acompañan y le ponen el cuerpo a la denuncia y al reclamo de justicia de sus hijas, frente al aparato institucional. </p></div><p class="article-text">
        El 5 de junio de 2024 Camila recibi&oacute; un WhatsApp de una compa&ntilde;era del colegio que conten&iacute;a una captura de pantalla. Tuvo que leerlo dos o tres veces antes de irse al navegador para buscar lo que nunca hubiera querido encontrar: s<strong>u nombre y apellido en un sitio web de contenidos pornogr&aacute;ficos. </strong>&ldquo;Cuando ingreso mi nombre, aparecen autom&aacute;ticamente tres resultados de b&uacute;squeda&rdquo;, se&ntilde;ala la joven. A partir de ese momento, un hurac&aacute;n arras&oacute; con todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jimena, otra joven afectada, hizo la misma b&uacute;squeda: se encontr&oacute; con fotos de su cara, extra&iacute;das de su cuenta de Instagram y &ldquo;fotos de otros cuerpos de mujeres en ropa interior con su cara editada arriba de esos cuerpos&rdquo;. La pr&aacute;ctica se denomina &ldquo;face swapping&rdquo;: se realiza con IA y consiste en el reemplazo de im&aacute;genes (fotos y/o video) e intercambio del rostro de dos o m&aacute;s personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las estudiantes de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano <strong>empezaron a recibir mensajes directos de varones desconocidos, de distintos pa&iacute;ses del mundo, en sus cuentas de Instagram. </strong>Junto a las im&aacute;genes trucadas y los nombres reales, alguien hab&iacute;a publicado los perfiles de redes sociales de ellas en el sitio web <em>Poringa</em>, con mensajes tales como: <em>&ldquo;XX...se regala en MD de Instagram&rdquo;</em>, junto a una serie de fuertes adjetivos sobre las chicas, propios del discurso porno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El alcance del da&ntilde;o era descomunal. </strong>Las publicaciones hab&iacute;an sido realizadas un a&ntilde;o atr&aacute;s, por lo que ya ten&iacute;an miles de visualizaciones, de usuarios locales y de otros pa&iacute;ses. Las v&iacute;ctimas entraron en p&aacute;nico, tem&iacute;an que la poblaci&oacute;n escolar ingresara a las publicaciones y que el tema escalara, exponi&eacute;ndolas a las miradas y a los comentarios de sus pares e incluso de desconocidos que pod&iacute;an quiz&aacute;s reconocerlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta nota no usaremos los nombres reales de las chicas: una decisi&oacute;n para respetar su intimidad y evitar la revictimizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El fiscal utiliza la Ley Olimpia y la Convención de Belém do Pará para imputar al responsable y reconoce la violencia sexual digital como delito. La aparición de material digital de abuso a menores complicó la situación judicial"
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                El fiscal utiliza la Ley Olimpia y la Convención de Belém do Pará para imputar al responsable y reconoce la violencia sexual digital como delito. La aparición de material digital de abuso a menores complicó la situación judicial                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">En el aula&hellip; y en Internet</h2><p class="article-text">
        Buscando respuestas, la mam&aacute; de Josefina, una joven que ten&iacute;a 17 a&ntilde;os en ese momento, descubri&oacute; que el autor del hecho habr&iacute;a utilizado fotos de su hija y de otras compa&ntilde;eras que sub&iacute;an a la red social de Instagram en una lista reservada, de mejores amigos, a la cual ten&iacute;a acceso. Era un conocido, un compa&ntilde;ero de escuela de las chicas quien&nbsp;editaba y pegaba sus caras sobre im&aacute;genes de cuerpos desnudos de mujeres que exhib&iacute;an lencer&iacute;a o mostraban sus partes &iacute;ntimas. A&uacute;n desconcertada, decidi&oacute; ponerse en contacto con las mam&aacute;s de las otras chicas que formaban parte de esa lista y que eran amigas o conocidas de su hija. El resultado fue abrumador.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En total, al menos 15 las adolescentes que cursaban 5&deg; y 6&deg; a&ntilde;o en la escuela preuniversitaria <strong>fueron v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero en l&iacute;nea, violencia sexual y violencia psicol&oacute;gica por parte de un compa&ntilde;ero de colegio. El imputado, identificado por sus iniciales </strong>J.M.C., ten&iacute;a 18 a&ntilde;os al momento de los hechos y en algunos casos era parte del c&iacute;rculo &iacute;ntimo, de amistad, de las j&oacute;venes. Hoy est&aacute; imputado y camino a juicio. En menos de 72 horas, desde que descubren que hab&iacute;a sido &eacute;l, se desat&oacute; un infierno para las chicas, que de un momento al otro deb&iacute;an enfrentar una situaci&oacute;n para la cual no estaban preparadas. Desde la Escuela las citaron en Direcci&oacute;n y les indicaron que deb&iacute;an informar a sus madres y padres de manera urgente, debido a la gravedad de lo ocurrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mi&eacute;rcoles J.M.C. se vio cercado por las sospechas y pidi&oacute; ser retirado de la escuela por su mam&aacute;. <strong>Nunca m&aacute;s volvi&oacute; al colegio.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La violencia digital es real y trae consecuencias graves en las vidas de quienes la padecen                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lo virtual es real</h2><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la Asesor&iacute;a en Violencias de G&eacute;nero y la Asesor&iacute;a en Derechos de los Ni&ntilde;os, Ni&ntilde;as y Adolescentes (NNyA), <strong>la Escuela acompa&ntilde;&oacute; a las v&iacute;ctimas y a sus familias a realizar las denuncias </strong>en el Polo Integral de la Mujer de la Provincia de C&oacute;rdoba, para que pudieran recibir asesoramiento t&eacute;cnico y psicol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Justicia actu&oacute; r&aacute;pidamente en relaci&oacute;n a la desindexaci&oacute;n de los contenidos: en 24 horas ya casi no quedaba rastro de las im&aacute;genes de las pibas. Decimos &ldquo;casi&rdquo;, porque no es posible eliminar la huella digital en un cien por ciento. Si bien J.M.C. se hab&iacute;a ocupado de bajar el material, la Justicia pudo acceder a todos los registros que hoy forman parte de los elementos probatorios de la causa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando es necesario, las madres nos ponemos de acuerdo muy r&aacute;pido. A m&iacute; me llegaron las pruebas, porque otra mam&aacute; me las envi&oacute;. Y a otra madre que no ten&iacute;a las pruebas, se las mand&eacute; yo&rdquo;, explica la mam&aacute; de Josefina*, en di&aacute;logo con Punto de Encuentro. &ldquo;A nuestras hijas no les gust&oacute; eso, porque se sintieron expuestas, <strong>pero nosotras no ten&iacute;amos alternativa: ten&iacute;amos que protegerlas </strong>y actuar en funci&oacute;n de que se haga justicia&rdquo;, aclar&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese fin de semana las pibas se cayeron a pique. Varias de ellas experimentaron episodios de depresi&oacute;n profunda, angustia y nerviosismo. Se pasaron d&iacute;as enteros en la cama, llorando sin parar, intentando procesar lo que se les vino encima. No quer&iacute;an volver a pisar la escuela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El pibe hab&iacute;a estado en mi casa, era parte del grupo de amigos de Josefina; darnos cuenta de eso fue tambi&eacute;n muy doloroso&rdquo;, se&ntilde;ala la mam&aacute;, en di&aacute;logo con ElDiarioAR.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo libro &ldquo;Denunci&aacute;&rdquo;, la investigadora brit&aacute;nica, Sara Ahmed plantea que &ldquo;las palabras tienen una carga: pueden terminar haci&eacute;ndonos sentir que nosotras somos el problema&rdquo;. Ahmed agrega que &ldquo;la palabra <em>denuncia</em> tambi&eacute;n puede sonar como un choque, una colisi&oacute;n, el sonido fuerte de algo rompi&eacute;ndose en pedazos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Denunciar es enfrentarse al encorsetamiento de la palabra, es encontrarse con el aparato institucional como aparato disciplinador, en el que incluso, a veces, se victimiza al denunciado y se cuestiona o se expone innecesariamente a la v&iacute;ctima.&nbsp;
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                    alt="La mamá de Ema junto a Olimpia Coral Melo. La difusión no consentida de material íntimo que transforma el dolor en lucha para evitar peores desenlaces"
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                La mamá de Ema junto a Olimpia Coral Melo. La difusión no consentida de material íntimo que transforma el dolor en lucha para evitar peores desenlaces                            </span>
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        Lo cierto es que existe una brecha entre lo que se supone que deber&iacute;a suceder seg&uacute;n las pol&iacute;ticas y procedimientos, y lo que en realidad termina sucediendo. Si bien, el hecho de que existan dispositivos para denunciar las violencias garantiza una puerta a la cual golpear, la circularidad y los obst&aacute;culos a la denuncia tambi&eacute;n forman parte de un tortuoso proceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No somos las mismas despu&eacute;s de denunciar, el proceso no es gratuito y el costo lo pagan nuestros cuerpos, nuestras vidas. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Este contenido fue eliminado&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El 6 de junio de 2025, el Fiscal Pablo Cuenca Tagle, responsable de la Fiscal&iacute;a de Instrucci&oacute;n de Violencia de Genero y Familiar de Sexto Turno de C&oacute;rdoba, elev&oacute; a juicio la causa contra J.M.C.<strong> por lesiones graves calificadas por violencia de g&eacute;nero</strong>. En su argumentaci&oacute;n, Cuenca Tagle apel&oacute; a la Ley Olimpia (27.736) que se encuentra vigente desde octubre de 2023 y que incorpora la violencia en l&iacute;nea como una de las modalidades de la violencia por razones de g&eacute;nero, tipificada en la Ley de Protecci&oacute;n Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (26.485).
    </p><p class="article-text">
        En ese marco tambi&eacute;n reconoci&oacute; que el imputado ejerci&oacute; violencia sexual, debido a que &ldquo;las im&aacute;genes editadas conten&iacute;an representaciones sexualizadas de la mujer, vulnerando tambi&eacute;n el libre desarrollo de la personalidad en esa &aacute;rea&rdquo;. El uso de la IA no fue circunstancial o espor&aacute;dico en este caso, sino que el joven hizo un uso repetido y prolongado de esta tecnolog&iacute;a durante un per&iacute;odo de al menos dos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Fiscal enmarca los hechos en la problem&aacute;tica de la violencia de g&eacute;nero digital y menciona la Convenci&oacute;n Bel&eacute;m do Par&aacute; que reconoce que toda mujer tiene el derecho a una vida libre de violencia y la Convenci&oacute;n para la Eliminaci&oacute;n de todas las formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer (CEDAW), incorporada a nuestro orden constitucional en 1994.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Solo dos chicas decidieron, junto a sus familias, presentarse como querellantes. Algunas m&aacute;s decidieron sumar su testimonio, y otras eligieron no exponerse, ni llevar a J.M.C., a la instancia de los tribunales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A las v&iacute;ctimas hay que respetarlas&rdquo;, se&ntilde;ala el abogado querellante de la causa, Jos&eacute; D&acute;Antona. En ese sentido, indic&oacute; que este caso ser&iacute;a &ldquo;un <em>leading case </em>que sentar&iacute;a jurisprudencia&rdquo; en la materia. Acepta que el Congreso &ldquo;nunca ir&aacute; a la velocidad de internet y del desarrollo de la IA&rdquo;. En esta l&iacute;nea, reconoci&oacute; que actualmente existe un vac&iacute;o en derecho penal, en relaci&oacute;n al <em>face swapping.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el&nbsp;mes de junio, la Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Ingrid Vago, <strong>agrav&oacute; la imputaci&oacute;n de J.M.C. por tenencia de contenidos de pornograf&iacute;a infantil. </strong>Adem&aacute;s de los archivos relacionados a la denuncia de sus compa&ntilde;eras de colegio, entre los materiales secuestrados por la justicia que se encontraba alojado en dispositivos digitales, los expertos inform&aacute;ticos de la Direcci&oacute;n de Investigaci&oacute;n Operativa (DIO) del Ministerio P&uacute;blico Fiscal de C&oacute;rdoba hallaron im&aacute;genes relacionadas con abuso sexual infantil.
    </p><p class="article-text">
        La elevaci&oacute;n a juicio se encuentra en instancia del Juzgado de Control y todo indica que el proceso seguir&aacute; su curso para llegar pronto a la Sala de Audiencias de los Tribunales II de C&oacute;rdoba Capital.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Nuestras vidas importan</h2><p class="article-text">
        Olimpia Coral Melo, activista mexicana, es una reconocida defensora de los espacios digitales libres de violencia para ni&ntilde;as y mujeres a nivel regional. En 2013, sufri&oacute; en carne propia un hecho de violencia de g&eacute;nero en el entorno digital cuando fue v&iacute;ctima de la difusi&oacute;n de im&aacute;genes &iacute;ntimas, sin su consentimiento, por parte de quien era su pareja.
    </p><p class="article-text">
        Acorralada por la verg&uuml;enza y la angustia, Coral Melo pens&oacute; en&nbsp;quitarse la vida. En cambio decidi&oacute; salir a luchar por todas las mujeres y ni&ntilde;as que hab&iacute;an sufrido situaciones similares, en un pa&iacute;s en el que <strong>no contaban con marco legal para poder abordarlo. </strong>&ldquo;Que nuestro sufrimiento valga la pena&rdquo;, lanz&oacute; la mexicana como una consigna que encontrar&iacute;a eco en toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, el Congreso Nacional argentino aprob&oacute; la <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/296572/20231023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Olimpia</a> (27.736) que incorpora la violencia contra mujeres en entornos digitales a la Ley 26.485, como una modalidad de violencia de g&eacute;nero. De esta manera, se le puso nombre a una tipolog&iacute;a de violencia online que afecta especialmente a mujeres y ni&ntilde;as.
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                    alt="La diputada Macha: Presenta la Guía Ema y explica cómo promover un abordaje restaurativo y educativo frente a la difusión de material íntimo sin consentimiento"
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                La diputada Macha: Presenta la Guía Ema y explica cómo promover un abordaje restaurativo y educativo frente a la difusión de material íntimo sin consentimiento                            </span>
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        Bel&eacute;n San Rom&aacute;n trabajaba como agente del Comando de Patrullas Rurales de Bragado, ten&iacute;a dos hijos de 2 y 8 a&ntilde;os. En diciembre de 2020 muri&oacute; despu&eacute;s de varios d&iacute;as de agon&iacute;a, tras haberse disparado en la cabeza con su arma reglamentaria.&nbsp;Tob&iacute;as Villarruel, un hombre con el que se hab&iacute;a vinculado, la hab&iacute;a extorsionado publicando una serie de fotograf&iacute;as &iacute;ntimas y un video sexual en redes sociales. La familia de la joven cont&oacute; que &ldquo;no soport&oacute; la presi&oacute;n, la exposici&oacute;n y la verg&uuml;enza&rdquo; y se quit&oacute; la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ema Bondaruk ten&iacute;a 15 a&ntilde;os cuando se quit&oacute; la vida luego de que se difundiera un video &iacute;ntimo suyo sin su consentimiento. En su memoria, en agosto pasado se present&oacute; una ley para prevenir y abordar la violencia digital y de g&eacute;nero en las escuelas de todo el pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Una gu&iacute;a para hacerle frente</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El 23 de agosto de 2024 se difundi&oacute; un video con im&aacute;genes &iacute;ntimas de Ema, sin su consentimiento. Esto ocurr&iacute;a en el horario escolar, entre pares: 24 horas despu&eacute;s Ema se quitaba la vida&rdquo;, explic&oacute; Laura S&aacute;nchez, mam&aacute; de la joven de Longchamps. &ldquo;En mi ignorancia entend&iacute; que se hab&iacute;a difundido un video y listo. Yo soy de una &eacute;poca distinta. No me justifico, pero no tom&eacute; dimensi&oacute;n&rdquo;, reflexion&oacute; la mam&aacute; d&iacute;as despu&eacute;s de los hechos, en di&aacute;logo con Infobae.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Frente al desencadenante de esa viralizaci&oacute;n del video de Ema <strong>ni las familias, ni la escuela supieron qu&eacute; hacer. Hubo medidas que no se tomaron y que, tal vez, hubieran podido contener la situaci&oacute;n</strong>&rdquo;, explica la diputada nacional M&oacute;nica Macha, quien promueve la Ley Ema y dio impulso a la Ley Olimpia y al proyecto de Ley Bel&eacute;n en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 18 de agosto pasado Macha, junto a Laura S&aacute;nchez, y referentes de diversas organizaciones que trabajan la tem&aacute;tica presentaron la <a href="https://farodigital.org/portfolio/guia-ema/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gu&iacute;a Ema &ldquo;Para el Abordaje de Casos de Difusi&oacute;n de Contenido &Iacute;ntimo Sexual sin consentimiento en &Aacute;mbitos Educativos&rdquo;</a>, una herramienta pensada para prevenir y abordar este tipo de casos en las escuelas del pa&iacute;s,<strong> desde una perspectiva feminista y restaurativa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La intenci&oacute;n es plantear un abordaje restaurativo, porque estamos hablando de adolescentes, y entendemos que la adolescencia es un proceso de transici&oacute;n, de desarrollo, de construcci&oacute;n de la subjetividad&rdquo;, explica la diputada. &ldquo;Creemos que hay chance para que los pibes que suben material de otra persona sin consentimiento y lo viralizan, tengan un espacio para hacer una elaboraci&oacute;n colectiva de esto que pas&oacute;, q<strong>ue haya conciencia del da&ntilde;o y que esto pueda cambiar</strong>&rdquo;, remarc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, es un desaf&iacute;o para las comunidades educativas promover y proteger los derechos de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes en espacios digitales, favoreciendo particularmente el respeto y la garant&iacute;a de la intimidad y la protecci&oacute;n de datos personales conforme lo establecido en la Ley 25.326.
    </p><p class="article-text">
        La Ley N&deg; 26.150 de <strong>Educaci&oacute;n Sexual Integral en clave digital</strong> tambi&eacute;n configura una herramienta potente, para trabajar sobre el consentimiento, la autonom&iacute;a, la privacidad, el respeto por la intimidad propia y ajena, el cuidado de la identidad digital y el uso responsable de plataformas digitales desde una perspectiva de no-violencia.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, frente a las graves consecuencias que acarrea para la vida de las v&iacute;ctimas, el proyecto de <a href="https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2024/PDF2024/TP2024/1123-D-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Bel&eacute;n</a> propone modificar el C&oacute;digo Penal y crear 6 delitos relacionados con la violencia de g&eacute;nero digital: la recepci&oacute;n no consentida de material sexual digital (ciber flashing), la sextorsi&oacute;n &ndash; extorsi&oacute;n con amenaza de exposici&oacute;n de material &iacute;ntimo-, la obtenci&oacute;n no consentida de material sexual, &iacute;ntimo o de desnudez, la difusi&oacute;n no consentida de material &iacute;ntimo y su reenv&iacute;o y la difusi&oacute;n no consentida de montajes pornogr&aacute;ficos desarrollados con IA.
    </p><p class="article-text">
        De ser hallado culpable de los delitos que se le imputan, el joven estudiante de la escuela preuniversitaria de C&oacute;rdoba <strong>podr&iacute;a enfrentar una condena de entre 3 y 10 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SS / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soledad Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/altero-fotos-companeras-clase-subio-sitios-porno-primera-vez-caso-violencia-digital-llega-juicio-cordoba_132_12632680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:05:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cc7975e-6023-4e70-bec9-8e61c47eed85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre historias personales, talleres colectivos y ficciones literarias, la maternidad se revela como un hilo que une experiencias, pérdidas, cuidados y vínculos, desafiando silencios y construyendo relatos que atraviesan generaciones.</p></div><p class="article-text">
        Hay un hilo invisible que une a madres e hijos, tenso y silencioso. En 2014, Samanta Schweblin lo convirti&oacute; en el coraz&oacute;n de su primera novela, <em>Distancia de rescate</em>, y puso en palabras una experiencia compartida por muchas mujeres. En la ficci&oacute;n, Amanda y su hija Nina llegan a un pueblo para pasar el verano, pero la aparente tranquilidad se quiebra cuando conocen a Carla, una vecina que les cuenta la historia de su hijo intoxicado y la desesperada decisi&oacute;n que tom&oacute; para salvarlo. A partir de ese relato inquietante, la novela se adentra en un clima de amenaza latente donde el v&iacute;nculo se mide en t&eacute;rminos de distancia f&iacute;sica y emocional: &iquest;cu&aacute;n cerca hay que estar para proteger, para reaccionar a tiempo?<strong> El t&eacute;rmino &ldquo;distancia de rescate&rdquo; pronto salt&oacute; de las p&aacute;ginas a lo cotidiano y se convirti&oacute; en una forma precisa de nombrar algo que hasta entonces no ten&iacute;a nombre: la vigilancia amorosa que define la crianza. </strong>Tal vez, lo m&aacute;s interesante de esta invenci&oacute;n literaria es que no nace en la m&aacute;s simple autopercepci&oacute;n: Schweblin no es madre. 
    </p><h2 class="article-text">La literatura como espejo de la maternidad</h2><p class="article-text">
        La maternidad es desde siempre un territorio f&eacute;rtil para la literatura, explorado desde distintas voces, &eacute;pocas y geograf&iacute;as. En la tradici&oacute;n universal, autoras como Toni Morrison en <em>Beloved</em>, Doris Lessing en <em>El quinto hijo</em> o Margaret Atwood en <em>El cuento de la criada</em> indagaron en las tensiones, los miedos y las potencias que encierra la experiencia, ya sea en clave realista o dist&oacute;pica.  &ldquo;No es el amor lo que me preocupa cuando dejo a la ni&ntilde;a, como una cuerda y un arn&eacute;s que arrastro a mi paso all&aacute; donde vaya. Es m&aacute;s bien que, cuando la dejo, el mundo lleva la mancha de mi deserci&oacute;n, y a la suma de lo que quiera hacer tengo ahora que restarle el abandono&rdquo;, <em>dice </em>Rachel Cusk en  &ldquo;<em>Un trabajo para toda la vida&rdquo;, un relato de autoficci&oacute;n s</em>obre la experiencia de ser madre que public&oacute; en 2001. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, esa mirada se multiplica: Gabriela Mistral dedic&oacute; parte de su poes&iacute;a a la ternura y la p&eacute;rdida; Isabel Allende en <em>Paula</em> transform&oacute; el duelo de una madre en memoria &iacute;ntima y colectiva; y &Aacute;ngeles Mastretta en <em>Mujeres de ojos grandes</em> ofreci&oacute; retratos de madres que desaf&iacute;an las convenciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia de criar o de pensar la crianza ha sido y sigue siendo una de las grandes fuerzas narrativas de la literatura. </strong>Hoy, adem&aacute;s, emergen nuevos abordajes que interrogan el deseo mismo de maternar, que indagan qu&eacute; ocurre cuando la maternidad no llega en la forma que se esperaba, que retratan la frustraci&oacute;n de lo cotidiano o el peso de las p&eacute;rdidas gestacionales. Desde la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n, cada vez m&aacute;s autoras se animan a explorar ese &ldquo;lado B&rdquo; con matices, zonas luminosas y territorios a&uacute;n no transitados, con una apertura que habilita a repensarse y a narrar la maternidad <strong>desde lugares menos obvios, m&aacute;s complejos y profundamente humanos.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, p&eacute;rdida y ciencia</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga e investigadora del CONICET Marina Larrondo public&oacute; <em>La suerte de tu lado</em> bajo el sello El Gato y la Caja, una cr&oacute;nica en la que combina su experiencia personal con abortos recurrentes durante el primer trimestre del embarazo y una detallada explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona la medicina reproductiva. Lo que la llev&oacute; a escribirlo, aclara, no fue en un principio la maternidad en s&iacute;: &ldquo;Me motiv&oacute; la experiencia que tuve en un grupo de mujeres basado en lo que vamos a llamar &lsquo;terapias alternativas&rsquo;, y c&oacute;mo eso puede llevarte a acrecentar el autoenga&ntilde;o y a buscar soluciones que en definitiva no son efectivas, que te dejan peor de lo que estabas&rdquo;. En <em>La suerte de tu lado</em>, Larrondo desestima &mdash;despu&eacute;s de padecerlas&mdash; las explicaciones propias de las pseudociencias: &ldquo;Creo que hay un hilo que comienza en mi bisabuela y nos une a muchas de las mujeres de mi familia y posiblemente tenga que ver con el miedo a que les pase algo terrible e irreversible a nuestros hijos. Es un miedo natural de todas las madres, pero en algunas mujeres de mi familia lo veo un poco exacerbado. Lo que seguro es cierto es que no viene de ning&uacute;n &oacute;rgano ni de ninguna memoria celular, viene de la historia, est&aacute; metida en la transmisi&oacute;n de qui&eacute;nes somos, en la trama hecha de relatos muy concretos que van de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hilvanando sus efectos, algunos m&aacute;s complicados que otros, no siempre presentes, y no siempre transmitidos de la misma manera. Como todas las historias, como todas las identidades. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser de otro modo?&rdquo;.
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                    alt="Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura"
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                Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura                            </span>
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        La autora no se propuso hacer un relato &iacute;ntimo de la crianza &mdash;&ldquo;pr&aacute;cticamente hablo muy poco de mi relaci&oacute;n con mi hija despu&eacute;s de que naci&oacute;&rdquo;&mdash;, sino narrar &ldquo;el proceso de un cuerpo que falla, de amistades que se pierden, de vivir en un duelo permanente, en p&eacute;rdidas que se repiten, de sentir que la vida no tiene sentido, que el mundo se derrumba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para cuidar ese registro, trabaj&oacute; con la escritora Julia Coria, quien le ayud&oacute; a dosificar la bronca que atravesaba el texto. &ldquo;Ten&iacute;a una escena del nacimiento de mi hija en la que de golpe mencionaba a alguien con quien me hab&iacute;a peleado tres a&ntilde;os antes; ella me dijo: &lsquo;Sacame a esta mujer de la sala de parto&rsquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n: el lector no tiene por qu&eacute; cargar con eso&rdquo;. El resultado es, en sus palabras, &ldquo;un libro pura emoci&oacute;n, que transmite angustia, dolor, alegr&iacute;a y logro&rdquo; y, a la vez, una obra de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica cuidada en los datos y las fuentes.
    </p><p class="article-text">
        Sus influencias literarias no provienen tanto de la narrativa tradicional sobre maternidad, sino de textos sobre p&eacute;rdida, duelo y resiliencia: <em>Todo nos sale bien</em> de Julia Coria, <em>Life, Almost</em> de Jennie Ag y su blog <em>The Uterus Monologues</em>, <em>Parte de la felicidad</em> de Dolores Gil, <em>El nadador en el mar secreto</em> de William Kotzwinkle, la cr&oacute;nica <em>La cruzada de la teta</em> de Margarita Garc&iacute;a Robayo o relatos breves como uno dedicado a la maternidad que la cautiv&oacute; en <em>Amor con amor se paga</em>, de Natalia Brandi. &ldquo;Lo que m&aacute;s me interes&oacute; para escribir fueron relatos de duelo, p&eacute;rdida, <strong>sensaci&oacute;n de no estar eligiendo la vida que se vive, desesperanza&hellip; y tambi&eacute;n historias de resiliencia&rdquo;, cuenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo impactaron la literatura y su propia investigaci&oacute;n en su percepci&oacute;n de la maternidad? En verdad, poco. Porque m&aacute;s bien est&aacute; atravesada por otra tensi&oacute;n: la que une a las hijas con sus madres. &ldquo;Tengo una dependencia afectiva muy fuerte de mi madre y s&eacute; que el d&iacute;a que no est&eacute;, el mundo perder&aacute; sentido para m&iacute;. Creo que la pregunta por la maternidad se mezcla con el miedo a esa p&eacute;rdida. Con mi hija, en cambio, todo es felicidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espacios colectivos para narrar la maternidad</h2><p class="article-text">
        A diferencia de Larrondo, que parte de su vivencia personal y de un trabajo de investigaci&oacute;n para desarmar ciertas narrativas en torno a la maternidad, la escritora, fot&oacute;grafa y autora del libro de poemas <em>Lleva su nombre</em>, Lula Bauer, aborda el tema desde lo colectivo. En sus talleres &mdash;que se dictan tanto en su casa como en la librer&iacute;a Naesqui&mdash; la palabra se vuelve acci&oacute;n: m&aacute;s all&aacute; de la lectura y la escritura, las participantes producen piezas concretas como bit&aacute;coras, fotograf&iacute;as y fanzines que permiten construir <strong>una narraci&oacute;n singular y pol&iacute;tica de su maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bauer destaca la diversidad social de sus grupos, que incluyen desde mujeres con ingresos que les permiten hacer frente al costo del taller hasta otras becadas o que aportan colectivamente para poder seguir participando. Esa variedad le permite abrir una reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo el tiempo y el dinero condicionan la experiencia de maternar: &ldquo;Ante las p&eacute;rdidas de puesto de trabajo y del poder adquisitivo de estas madres, <strong>&iquest;qu&eacute; es si no el tiempo y el dinero?</strong>&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta busca ser un espacio de escucha cuidadosa y respeto a la pluralidad, bajo una mirada que da por sentado que &ldquo;no hay una maternidad &uacute;nica&rdquo;. Los talleres suelen generar emociones profundas, con discusiones que incluyen llanto, reclamos, y tambi&eacute;n solidaridad entre las participantes. Para Bauer, estar al frente de esos encuentros implica &ldquo;la compleja tarea de la coordinaci&oacute;n&rdquo;, con atenci&oacute;n a que nadie se sienta juzgada o inc&oacute;moda, especialmente porque &ldquo;somos madres muy cansadas, criando en contextos muy salvajes y crueles donde no todo da lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos registros se materializan en cuadernos de bit&aacute;cora y fanzines, una &ldquo;mirada coral&rdquo; que recoge matices y relatos diversos, alejados de la literatura tradicional de crianza. La mayor&iacute;a de las madres son lectoras, pero algunas no tienen h&aacute;bito de escritura, y aun as&iacute; las producciones son &ldquo;muy movilizadoras&rdquo;, porque expresan con potencia &ldquo;el pensamiento rumiante&rdquo; que atraviesa la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de maternidades diversas y complejas, Bauer confiesa una preocupaci&oacute;n profunda por la fragilidad que atraviesa la figura de las madres en la sociedad actual: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que muchas veces los influencers cr&iacute;an gatitos y perritos y despotrican contra los ni&ntilde;os. Es peligroso. &iquest;C&oacute;mo criar a nuestros hijos frente a un futuro tan incierto? &iquest;A qu&eacute; sociedad los arrojamos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta aquella ma&ntilde;ana de primavera en la casa de Mishal, sent&iacute;a que mi deseo de maternidad era algo privado, individual, que deb&iacute;a resguardar del mundo como una semilla en el coraz&oacute;n del sue&ntilde;o&rdquo;, cuenta la escritora Paula V&aacute;zquez  en &ldquo;La librer&iacute;a y la diosa&rdquo;, un libro en el que conecta sus clases de cer&aacute;mica, la maternidad y la literatura.  Y va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Despu&eacute;s de haber nombrado mis embarazos, las p&eacute;rdidas, el latido anhelado, el latido apagado, mientras todas ten&iacute;amos las manos dispuestas como instrumentos para nuestro fruto, sent&iacute; el punto de un zurcido com&uacute;n, la iluminaci&oacute;n del lugar preciso en que mi vida se tocaba con otras vidas, la revelaci&oacute;n de una verdad profunda: que toda la experiencia de individualidad es secundaria y que, debajo de ella, m&aacute;s all&aacute;, hay otro nivel, m&aacute;s hondo, que es el de la unidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Entre el duelo y la esperanza</h2><p class="article-text">
        A las voces que piensan y narran la maternidad desde experiencias personales y colectivas, se suma la de Marina Gersberg, psic&oacute;loga, editora de P&aacute;nico el P&aacute;nico y autora de <em>El fin es el fin del sol</em> (Vinilo), un libro donde conviven el duelo, el nacimientos y una mudanza y que recorre distintas formas de maternar. &ldquo;La literatura en este caso me &lsquo;sirvi&oacute;&rsquo; para hablar de lo que no se habla, salir del silencio, intentar elaborar un trauma. Las mujeres fuimos mucho tiempo acalladas y ni hablar de las experiencias que se salen de la norma. Escrib&iacute; este libro en parte para no olvidar, para no explotar por dentro&rdquo;, cuenta.
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                    alt="Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia"
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                Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia                            </span>
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        Escrito a lo largo de m&aacute;s de una d&eacute;cada, naci&oacute; sin saber que ser&iacute;a un libro. &ldquo;Lo empec&eacute; a escribir hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un viaje a Cusco, filmando observatorios astron&oacute;micos. Ah&iacute; escuch&eacute; esa frase que no sab&iacute;a que en el futuro iba a tener tanto sentido. Despu&eacute;s se transform&oacute; en una historia de amor, de nubes, p&aacute;jaros y monta&ntilde;as. Me interesaba contar mis experiencias de maternidades diferentes, profundas que me tocaron en esta vida y el salir de la ciudad para venir a vivir a un pueblo en Traslasierra, C&oacute;rdoba. <strong>Cuento la enfermedad y muerte de mi madre, mis abortos, un parto desgarrador, ser madre de una hija con discapacidad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gersberg narra el nacimiento de Amapola, su hija menor, durante la pandemia, y el momento en que se enter&oacute;, despu&eacute;s de un parto muy complicado, que hab&iacute;a sufrido una lesi&oacute;n cerebral: &ldquo;Nunca imagin&eacute; conocer a mi hija reci&eacute;n nacida a trav&eacute;s de una foto. Yo pensaba m&aacute;s en el &lsquo;piel con piel&rsquo;, en la hora sagrada, pero reci&eacute;n pude ir a verla al d&iacute;a siguiente. [&hellip;] Volver as&iacute;, sin ella, y que Lucero no conociera a su hermana fue tremendamente doloroso. [&hellip;] Esto fue lo m&aacute;s revelador. Amapola es as&iacute;, no se sabe c&oacute;mo va a ser en el futuro ni qu&eacute; cosas va a poder hacer, pero no est&aacute; enferma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&aacute;nsito, atravesado por p&eacute;rdidas y duelos, la llev&oacute; a una reflexi&oacute;n que recorre las p&aacute;ginas del libro: &ldquo;Voy a tener que ser mi propia madre. No s&eacute; qui&eacute;n soy, me hablo para entender, para volver al presente, al disfrute con lo que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como lectora, tambi&eacute;n encuentra en otras autoras un espejo y una red: &ldquo;Leer a otras madres nos hace sentir menos solas, como una manera de dejar de ser islas. Siempre me gust&oacute; que me cuenten todo, el lado oscuro de las cosas, las ambivalencias. Hay un concepto de Jane Lazarre en <em>Una escritora en el tiempo</em> que dice: &lsquo;La maternidad siempre ha reivindicado el activismo, y la escritura es una forma de activismo, porque, si no contamos nuestros relatos, &iquest;qui&eacute;n lo har&aacute; por nosotras?&rsquo;&rdquo;.
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        <strong>Hablar y escribir sobre maternidad es disputar sentidos: no cabe en una sola imagen ni en un &uacute;nico relato.</strong> Puede ser una habitaci&oacute;n de hospital, un taller compartido, una investigaci&oacute;n acad&eacute;mica o un recuerdo que vuelve cuando ya no se lo espera. Contarlas es, de alg&uacute;n modo, descubrir ese hilo invisible que une a las madres con sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/febb7f18-0866-418f-a27b-23519f58250a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124723.jpg" width="6825" height="3839" alt="Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Humahuaca, una comunidad indígena y sexodisidente teje sus vínculos con la tierra, la historia y la diversidad sexual. Entre rituales, fiestas y cuidados mutuos, las maricas, tortas y travestis del Orgullo cholonkero construyen un espacio propio donde la memoria, la política y la ancestralidad se entrelazan.</p></div><h2 class="article-text">Hijas del churqui</h2><p class="article-text">
        Orgullo cholonkero es una comunidad que surgi&oacute; en 2018 a partir de una primera asamblea comunal con el <strong>objetivo de visibilizar las disidencias sexogen&eacute;ricas en las comunidades ind&iacute;genas.</strong> A m&aacute;s de 2939 metros sobre el nivel del mar en una comunidad de m&aacute;s 17000 habitantes, con calles empedradas y angostas, entre ind&iacute;gena y colonial. &ldquo;Quienes organizamos esa primera asamblea comunal fuimos buscando y reuniendo a las compa&ntilde;eras que conoc&iacute;amos del territorio de Humahuaca, que habitaban los territorios ind&iacute;genas de distintas comunidades alrededor de la ciudad&rdquo;, explica Gustavo Cabana. Se presenta como marica, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Jujuy y una de las iniciadoras de la comunidad, junto a Quillay M&eacute;ndez, bailarina y performer. Ambas provienen del &ldquo;interior&rdquo; de Humahuaca, de lugares rurales como Pucara y Chorrillo, otras son de Ocumazo, Valiazo o de la misma Humahuaca. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cholonka es el fruto que nace del churqui, un &aacute;rbol espinoso, pero que tiene propiedades curativas y crece de Humahuaca para el norte, entonces es una linda met&aacute;fora-dice Quillay-. Para m&iacute; Orgullo cholonkero es una resistencia &eacute;tnica&rdquo;. Surgi&oacute; primero como un encuentro social, entre vinos y cervezas. &ldquo;En esos espacios que me parece que tambi&eacute;n son de resistencia, donde se desinhib&iacute;a el cuerpo y las compa&ntilde;eras pasaban a mostrar m&aacute;s la mariconeada. Fuimos la Gustavo, la Lourdes, yo, tambi&eacute;n hubo otras maricas que no eran de Humahuaca, pero transitoriamente estaban aqu&iacute;&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cholonkeras-tira piedras, quilomberas, nos dec&iacute;an las de Tilcara. Ellas, del ayllu de abajo y nosotras, del ayllu de arriba&rdquo;, define Gustavo aludiendo a la antigua organizaci&oacute;n pol&iacute;tica andina del Tawantinsuyu. 
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                Encuentro en la plaza del pueblo                            </span>
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        Lourdes, torta, estudiante de la licenciatura en Turismo y t&eacute;cnica en Hoteler&iacute;a, dice que Orgullo cholonkero ha sido un espacio m&aacute;s de contenci&oacute;n: &ldquo;<strong>porque yo pens&eacute; que era la &uacute;nica lesbiana ac&aacute; en la Quebrada de Humahuaca, pensaba que no hab&iacute;a nadie m&aacute;s. </strong>Es una ayuda, uno no est&aacute; solo ac&aacute;, sino que hay mucha gente como yo, maricas, otras tortas, travas. Me acuerdo que fui a mi primera marcha del orgullo cuando ten&iacute;a apenas 18 a&ntilde;os o 17, a San Salvador, cuando hab&iacute;an salido los primeros planes Progresar. En ese momento estaba Milagro Sala con la Tupac, que organizaban. Y ah&iacute; conoc&iacute; a la Quillay, que me invit&oacute; a reuniones y eventos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gustavo cuenta sobre esa primera reuni&oacute;n:  &ldquo;Fue b&aacute;sicamente para discutir <strong>qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos las travas, los putos, las tortas dentro de las comunidades ind&iacute;genas</strong>, qu&eacute; lugar nos daban, si ejerc&iacute;amos cargos pol&iacute;ticos o no. Y otra socializaci&oacute;n fue tambi&eacute;n pensar qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos dentro del llamado movimiento de la diversidad sexual. Y centralmente si nos sent&iacute;amos representados en esas dos esferas pol&iacute;ticas que atravesaban nuestras vidas cotidianas. Concluimos que est&aacute;bamos ante una forma de patriarcado en las comunidades ind&iacute;genas donde las disidencias sexuales eran vistas como un elemento for&aacute;neo; no ocup&aacute;bamos cargos de importancia porque la legitimidad ah&iacute; estaba dada por la sexualidad que se portaba&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lourdes y Gus compartiendo caminos y recuerdos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Patriarcado andino, identidades y derechos </h2><p class="article-text">
        Las preguntas recurrentes y estigmatizantes: &iquest;por qu&eacute; no tiene novia? &iquest;para cu&aacute;ndo los hijos? Son &iacute;ndicios de una heterosexualidad obligatoria, de un patriarcado andino que violenta. &ldquo;En nuestras comunidades luchamos contra una mirada heterosexualista. <strong>Muchas fueron excluidas de los sistemas de herencia porque son las familias heterosexuales las que cuidan el rastrojo, las parcelas de tierras que cultivamos</strong>&rdquo;, reflexiona Gustavo, que tiene su propio rastrojito en Pucara, de donde provienen sus ancestras. &ldquo;Le&iacute;mos a Mar&iacute;a Galindo, Adriana Guzm&aacute;n, a Silvia Rivera Cusicanqui, con sus posturas de feminismo ind&iacute;gena y campesino, la descolonizaci&oacute;n del sodomita en los Andes de Horswell. Y conocimos experiencias pol&iacute;ticas y personales de travestis, de maricas, de tortas en las comunidades ind&iacute;genas. Nuestro mundo aldea era un mundo violento. En las reuniones que llamamos <strong>apthapy</strong> (donde compartimos, comemos y hablamos), la mayor&iacute;a contaba experiencias de acoso sexual y violaci&oacute;n: nuestras comunidades de origen tienen sesgos heterosexuales y violentos: el patriarcado andino. Por ejemplo, las compa&ntilde;eras travesti eran expulsadas de sus comunidades para poder transicionar: ah&iacute; ve&iacute;amos un &rdquo;sexilio&ldquo; forzado. Y nosotras nos planteamos politizar la cultura&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Compras y preparativos para las ofrendas en la apacheta                            </span>
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            <span class="title">
                Ritual en la apacheta, entre montañas y memoria                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; son las sexualidades disidentes y c&oacute;mo se habitan en la Quebrada de Humahuaca, donde las resistencias se respiran? Quillay responde, haciendo alarde de su identidad cholonkera &ldquo;Ay, no s&eacute; qu&eacute; es ser disidente sexual. Es portar esta cara. Yo creo que ser disidente sexual no es tanta magia, no est&aacute; como tan desligado de lo que vivimos todos los d&iacute;as. No es que nos levantamos con brillos en la cara, con glitter y bien arregladas y esas cosas; ser disidente sexual me parece que implica tambi&eacute;n trabajar en la construcci&oacute;n, ser alba&ntilde;iles, ser docentes, ser precarizados. Tambi&eacute;n es agarrar la bolsa, ir a buscar fruta al mercado, pasear por la feria, prepararse para las ceremonias de la Pachamama. Entonces, esa disidencia sexual me parece que viene cargada de todas estas cuestiones. <strong>Un poco que la identidad sexual y la &eacute;tnica vienen juntas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos qu&eacute; pas&oacute; en Stonewall &ndash;explica Lourdes- pero buscamos lo nuestro propio. A veces la gente del pueblo tiene la creencia de que lo que pensamos es de afuera, o le dicen hippie, como que ellos vinieron e insertaron todas estas creencias o costumbres o las orientaciones y decisi&oacute;n sexual que tenemos nosotros. Y no es as&iacute;. Simplemente un d&iacute;a dije &lsquo;me gustan las mujeres y ya est&aacute;, quedamos ah&iacute;&rsquo;. M&aacute;s all&aacute; de las dudas y dem&aacute;s&rdquo;. 
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                Peña Blanca, frente a Humahuaca, con mirada colectiva                            </span>
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        Gustavo hace memoria y reconstruye discursos pasados. &ldquo;Estaba el discurso de que nuestras identidades, eran identidades for&aacute;neas o no eran.  Hoy en d&iacute;a son propias de las comunidades. A nosotros tambi&eacute;n las nomenclaturas de la diversidad sexual nos parec&iacute;an extra&ntilde;as, lo gay y todo ese sentido que se le atribu&iacute;a a esas palabras eran por ah&iacute; elementos distintos a la experiencia que nosotros habit&aacute;bamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Quillay es importante el rescate de la memoria &ldquo;de compa&ntilde;eras que han sido maricas, que han sido travestis, que han sido tortas y que <strong>se han tenido que ir obligadamente de Humahuaca. </strong>Pero claro, caen, vuelven, vuelven para carnaval, vuelven para el cumplea&ntilde;os de una abuela, vuelven para alguna festividad en especial, vuelven siempre a Humahuaca. Y cada vez que esos cuerpos vuelven, Humahuaca se sorprende. Pero nosotras estamos en territorio y llevamos a la comunidad de Orgullo cholonkero a todos lados, incluso hasta hemos llegado a posicionarnos frente de instituciones como la municipalidad y el hospital porque lamentablemente los derechos sexuales no est&aacute;n pensados para nosotras, sino para la gente de la centralidad&rdquo;, explica. Asegura que falta ESI, que falta informaci&oacute;n sobre acceso a derechos tan b&aacute;sicos como el matrimonio igualitario. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes de las maricas piensan en casarse si ni siquiera pueden pensar en tener una relaci&oacute;n sana? Y esto se carga tambi&eacute;n con la cuesti&oacute;n identitaria porque las maricas o las tortas no pueden tener ese af&aacute;n, les atraviesan otras cosas como no llegar a fin de mes, no tener laburo, o ser siempre echadas de su casa&rdquo;, asegura. 
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                Ofrendas y rebozos cholonkeros, símbolos de resistencia                            </span>
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        Quillay tambi&eacute;n cuenta c&oacute;mo el activismo de esta comunidad ha logrado conversar y trabajar en conjunto con instituciones locales como el hospital, la municipalidad, un centro cultural para proponer una escuela de g&eacute;nero, que a&uacute;n se sostiene. &ldquo;Hemos sabido c&oacute;mo ganar el respeto de esas instituciones, a partir de generar reuniones, encuentros. Hace un par de a&ntilde;os pudimos hablar con la directora del hospital, le comentamos nuestra situaci&oacute;n y hubo una apertura. Compa&ntilde;eras como Lourdes dieron charlas ah&iacute; y contaron nuestras realidades. Les explicamos<strong> &lsquo;che, si viene la Quillay y ella te dice que su nombre es &eacute;se, decile Quillay&rsquo;</strong>, respetarle desde ese lugar. O si viene una compa&ntilde;era torta, respetarla desde su identidad torta y preguntarle c&oacute;mo se siente, darle ese trato digno que se merece. No s&oacute;lo para las que somos de Orgullo cholonkero, pero para todas. Muchas mujeres no sab&iacute;an c&oacute;mo pedir pastillas anticonceptivas, les daba verg&uuml;enza y ten&iacute;an miedo porque las trataban muy violentamente los m&eacute;dicos, m&eacute;dicas, enfermeras y enfermeros. Y hay una cuesti&oacute;n de desigualdad de poderes, te hacen sentir en falta. Imaginate si esa persona heterosexual tiene miedo de ir al hospital, &iquest;qu&eacute; es lo que va a hacer una compa&ntilde;era torta, trans, &iquest;no?&rdquo;.
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                Alegría al viento, comunidad y celebración                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qarichumpi: sol y viento</h2><p class="article-text">
        La identidad marr&oacute;n no es la identidad ind&iacute;gena, las cholonkeras tienen su propia aproximaci&oacute;n al anticapitalismo y antirracismo. &ldquo;Es que <strong>yo no soy marrona, yo soy ind&iacute;gena</strong> -Quillay corta r&aacute;pido la pregunta-. Para m&iacute; la categor&iacute;a de marr&oacute;n no aplica en estos lugares. A lo sumo nos decimos morochitas. Nuestras abuelas nos dec&iacute;an <strong>qarichumpi</strong>: <strong>m&aacute;s oscuro y como paspadito por el sol y viento&rdquo;</strong>. Y Gustavo agrega &ldquo;No tenemos protector solar a veces, nuestras abuelas no ten&iacute;an protector solar y estaban y trabajaban en el campo, trabajaban la tierra. Tanto lo marr&oacute;n como lo ind&iacute;gena son marcas de racialidad&rdquo;.
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                Apacheta y montañas, custodias del pueblo                            </span>
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        Quillay explica c&oacute;mo marcan esas marcas: &ldquo;ac&aacute; la violencia surge del morochito para el morochito, sobre todo en Humahuaca, donde la blanquitud no tiene tanta influencia como en Tilcara.  Ac&aacute; hay una historia de resistir constantemente a todos los golpes: se han librado 14 batallas por la &rdquo;independencia&ldquo; de la Argentina. Han usado a los indios, han usado la fuerza de los indios para liberar lo que a posterior les va a oprimir, que es el Estado argentino, &iquest;no? Y desde ac&aacute; se oprime tambi&eacute;n a la gente que vive en el campo, porque ahora Humahuaca se considera ciudad. Si sos del campo, entonces ya te estigmatizan por ser de una comunidad ind&iacute;gena, porque hay una especie de blanqueamiento que se produce dentro de la comunidad humahuaque&ntilde;a: viven en Humahuaca pero no pueden ser indios, vivir en la ciudad limpia, higieniza una corporalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un cuerpo marica no deja de ser un cuerpo ind&iacute;gena. &ldquo;Pensando en transformar las marcas de la raza en una categor&iacute;a pol&iacute;tica empezamos a hablar de marronitud &ndash;indica Gustavo- pero es una categor&iacute;a problem&aacute;tica en varios sentidos, que nace de la di&aacute;spora en la ciudad de Buenos Aires. Desde Jujuy encontramos un procesamiento ideol&oacute;gico de la diferencia, los cuerpos. <strong>El cuerpo desobediente a la norma, es un cuerpo racializado: el cuerpo marica, torta, travesti, no binarie. </strong>Adem&aacute;s, en Jujuy lo vivimos en nuestros propios cuerpos y para nosotras no es suficiente que haya una pol&iacute;tica de visualizaci&oacute;n de lo marr&oacute;n si quienes est&aacute;n ah&iacute; son fachos. Est&aacute; Natalia Sarapura como diputada, ah&iacute; estar&iacute;a nuestra representaci&oacute;n marr&oacute;n y no es suficiente. Entonces, nosotras lo que hicimos fue entretejer el indianismo, que es nuestra postura inicial fuerte, nuestro proyecto de vida por el buen vivir con una interpretaci&oacute;n que hacemos de la historia de la marronitud y es una lectura pol&iacute;tica que hacemos de nuestros cuerpos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gustavo, memoria y cuidado comunitario                            </span>
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                Lourdes, entre identidad y ritual                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ancestralidades</h2><p class="article-text">
        Las cholonkeras orgullosas tienen una b&uacute;squeda en la historia y las pr&aacute;cticas andinas, por eso es importante el anclaje en conceptos como el Travestisuyu, el Plurisuyu, el Qariwarmisuyu &ldquo;en los documentos de la colonia aparec&iacute;a la palabra <strong>qariwarmi </strong>que<strong> </strong>era la manera en c&oacute;mo en ese momento las comunidades ind&iacute;genas nombraban a las personas que habitaban las dos energ&iacute;as del cosmos: lo masculino y lo femenino en una persona&rdquo;, profundiza Gustavo, deslizando que hasta est&aacute;n representadas en el famoso dibujo de Santa Cruz Pachacuti. 
    </p><p class="article-text">
        Es una comunidad plurisexual, con una organizaci&oacute;n comunal, donde las festividades del calendario agrario andino y disidente estructuran el tiempo de compartir y donde conviven tres identidades que son &ldquo;las m&aacute;s representativas &ndash;explica Gustavo- y cada una elige una comunera en asamblea. Entonces, Lourdes es la comunera de las tortas, la Quillay es la comunera travesti y yo, la comunera marica&rdquo;.  R&aacute;pidamente, Quillay agrega &ldquo;Claro que es una comunidad, de compa&ntilde;eras que se animan a que sus cuerpos sean m&aacute;s libres&rdquo;.  &ldquo;Y lo lindo es que se convive &ndash;dice Lourdes-, compartimos as&iacute; de vez en cuando, por ejemplo, la Pacha. M&aacute;s que nada nos encontramos en el tiempo de fiesta, para la Virgen de la Candelaria, que es el 2 de febrero, y ya es el t&iacute;pico carnaval. Rescatamos la cultura, como indios nosotros existimos ac&aacute; y <strong>nuestra orientaci&oacute;n sexual no nos impide tener nuestras creencias.</strong> A m&iacute; me gusta mucho nuestra comunidad cholonkera, ya que rescatamos la cultura, nuestras tradiciones.  Como soy cat&oacute;lica, tengo mi se&ntilde;or de Quillacas y mi se&ntilde;orcito de la Laguna (santos andinos), soy parte de una banda de sikuris, asisto a las fiestas patronales, me &rdquo;promeso&ldquo; tambi&eacute;n por ah&iacute;. La celebraci&oacute;n de la Pacha en agosto es muy importante: ah&iacute; la tradici&oacute;n siempre fue pasar de a parejitas hombre-mujer, heterosexual. Y bueno, en esta fase <strong>estoy pasando con mi pareja, se siente bonita experiencia</strong>, tengo ya conexi&oacute;n con la Pachita, con mis tierras, con mis ancestros y mi orientaci&oacute;n no me impide nada pasar haciendo el ritual respetuosamente, &iquest;no?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Quillay, fuerza y ancestralidad                            </span>
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        La ancestralidad y sus s&iacute;mbolos son parte de las reivindicaciones que se construyen en esta comunidad andina. &ldquo;Las comunidades tienen su centro de poder y a&uacute;n tenemos pendiente eso. Pero s&iacute; tenemos s&iacute;mbolos de nuestra ancestralidad, como la bandera blanca, insignia del Coyasuyo, con las cintitas de colores, que nos representa. Y el otro signo muy muy caracter&iacute;stico de Humahuaca es el <strong>rebozo</strong>, una especie de chal tejido y bordado a mano al que nosotras le otorgamos una politicidad, lo etnificamos. Elegimos el rebozo y no el poncho, porque tiene un costado afectivo, pol&iacute;tico y cultural. Son tejidos y bordados, provienen de nuestras abuelas, de nuestras madres, son nuestra herencia. Y ah&iacute; est&aacute; el lazo que construimos con las mujeres de nuestras comunidades. Queremos que haya m&aacute;s comuneras mujeres en las comunidades ind&iacute;genas. Consideramos que este momento hist&oacute;rico es un momento de un <strong>warmikuti</strong>, como llaman las feministas comunitarias de Bolivia, el momento de un retorno de las mujeres al proyecto pol&iacute;tico de las comunidades.<strong> El rebozo simboliza tambi&eacute;n nuestra resistencia porque la indumentaria es muy importante.&rdquo; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en la trama de los rebozos andinos, la comunidad cholonkera teje buscando reconstruir la historia ancestral disidente y construir una identidad propia, arraigada, un lugar de enunciaci&oacute;n marica/torta/trava ind&iacute;gena surandino. Es un rebozo que protege e identifica, tejido de recuerdos, b&uacute;squedas, posiciones anticapitalistas y antirracistas, con voz propia, con hilos de identidad, reflexi&oacute;n, &eacute;tica y est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AT / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ari Tabera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Humahuaca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacion-trava-geografia-lleva-piel_132_12563410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ce84898-ecc0-4d2f-9d17-f03592fe6d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Rosario, travestis y trans construyen derechos, cultura y comunidad en tiempos hostiles para la diversidad. De la militancia en la calle al Estado, de la reparación histórica a la gestión cultural, una especie de país dentro del país expande una forma de vida colectiva donde lo que importa no es sobrevivir, sino vivir mejor y llegar a viejas.</p></div><p class="article-text">
        Primero fue un poema. La escritora y pensadora Morena Garc&iacute;a defini&oacute; lo que eran con dos palabras: una Naci&oacute;n Trava. Hablaba de una forma de vida extendida por todas las provincias, una geograf&iacute;a que llevan en los cuerpos hormonizados, una lengua propia &ndash;el carrilche&ndash; inventada para escapar de la Polic&iacute;a, un modo de gestionar lo pol&iacute;tico y de hacer cultura. Pero, sobre todo, detr&aacute;s de la idea de la Naci&oacute;n Trava estaba lo que construyen desde hace a&ntilde;os en Rosario.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad que siempre tuvo fama de ser distinta es la tierra donde travestis y trans lograron derechos impensados en tiempos de avance de las ultraderechas. Es donde, mucho antes de que se sancionara una ley nacional, <strong>naci&oacute; la primera ordenanza de cupo laboral trans del pa&iacute;s en 2016</strong>, con m&aacute;s de 50 ingresos. El cupo lleg&oacute; a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), con 25 personas en distintas facultades, y al Estado santafesino, con otras 30.
    </p><p class="article-text">
        A nivel provincial, <strong>tiene la Ley 5110 que da una pensi&oacute;n a m&aacute;s de 180 personas trans mayores de 35 a&ntilde;os en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.</strong> Y es donde se gestaron dos reparaciones hist&oacute;ricas: la de las v&iacute;ctimas de la dictadura militar en 2018 y <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/salias-comprar-pan-llevaban-santa-fe-trans-travestis-consiguieron-reparacion-historica-violencia-policial_132_10861272.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ley 14.220</a>, sancionada justo despu&eacute;s del triunfo de Javier Milei, que abarca a sobrevivientes de la violencia institucional en democracia. Ambas otorgan dos pensiones m&iacute;nimas y obra social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Con cupo laboral trans, pensiones para personas mayores y reparaciones históricas, Rosario consolida derechos travestis y trans y abre camino a nuevas conquistas"
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                Con cupo laboral trans, pensiones para personas mayores y reparaciones históricas, Rosario consolida derechos travestis y trans y abre camino a nuevas conquistas                            </span>
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        La Naci&oacute;n Trava va m&aacute;s all&aacute; de avances legislativos. Detr&aacute;s hay una praxis que se extiende a instituciones, organizaciones sociales, gesti&oacute;n cultural, rosca pol&iacute;tica y trasvasamiento generacional. En un pa&iacute;s donde tienen una expectativa de 35 a 40 a&ntilde;os &ndash;mientras la esperanza de vida general ronda los 77&ndash;, en Rosario una comunidad construye un peque&ntilde;o pa&iacute;s donde ese n&uacute;mero se transforma en la esperanza de vivir mejor y llegar a viejas.
    </p><h2 class="article-text">La militante</h2><p class="article-text">
        &ndash;Las naciones tienen cultura, historia y lenguaje propios. Y nosotras tenemos todo eso. La diferencia es que nuestra Naci&oacute;n no es solo para travestis. <strong>Es un paraguas para todo aquel que se sienta por fuera del sistema hegem&oacute;nico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Michelle Vargas Lobo, La Miya para todo el mundo, habla desde una oficina en el Programa Andr&eacute;s Rosario, el PAR. Tiene 44 a&ntilde;os, el pelo lacio negro con un flequillo perfecto, los ojos achinados, la cara redonda y una sonrisa grande con hoyuelos. Est&aacute; abrigada con un buzo de peluche rojo chill&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y es una Naci&oacute;n donde laburamos desde el abrazo. Trabajamos con situaciones muy complicadas y la &uacute;nica manera es desde el amor.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Bah&iacute;a Blanca, se cri&oacute; en R&iacute;o Gallegos <strong>y en la adolescencia sali&oacute; de la casa expulsada. </strong>Recorri&oacute; el sur, vivi&oacute; dos a&ntilde;os en Chile, la pas&oacute; mal en Buenos Aires y lleg&oacute; a Rosario en 2003. Los primeros a&ntilde;os fueron duros. Tuvo problemas de consumo, v&iacute;nculos violentos y lleg&oacute; a vivir en la calle. Pero encontr&oacute; algo que la hizo quedarse.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A m&iacute; me cambi&oacute; la vida la militancia. No es un lugar com&uacute;n: antes estaba completamente sola.
    </p><p class="article-text">
        Esa militancia empez&oacute; casi por casualidad en 2010, cuando una amiga la invit&oacute; a una asamblea para organizar la <strong>marcha por la Ley de Matrimonio Igualitario</strong>. De ah&iacute; sali&oacute; el primer grupito: Comunidad Trans Rosario, que sigue hasta hoy con otras cinco compa&ntilde;eras. Tambi&eacute;n es militante peronista y trabaja en la UNR en el Programa de Inclusi&oacute;n Educativa y Laboral (Piel), donde hacen seguimiento de todas las personas travestis y trans en la universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El problema no es el ingreso al trabajo, es la permanencia.</strong> De qu&eacute; te sirve trabajar si te van a tratar mal o no te respetan la identidad. La universidad todav&iacute;a es un espacio hostil. Nosotras atajamos todas las pelotas y tratamos de mover la fibra sensible.
    </p><p class="article-text">
        Todas las tardes est&aacute; en el PAR, una asociaci&oacute;n civil que naci&oacute; en 1993 en distintos lugares del pa&iacute;s para atender personas con problemas de consumo. Con los a&ntilde;os, la sede de Rosario se independiz&oacute; e hizo un giro en la forma de atenci&oacute;n, volvi&eacute;ndose una referencia en salud mental y para la comunidad travesti. Tiene dos sedes, una donde hacen eventos culturales y reparten comida, la otra donde funciona la atenci&oacute;n cl&iacute;nica, talleres y otros proyectos. De la comunidad trans, ya pasaron m&aacute;s de 200 personas. En 2025 funcionan cuatro talleres a los que van 60 j&oacute;venes bajo el programa estatal provincial Nueva Oportunidad, que apunta a chicos y chicas de entre 18 y 35 a&ntilde;os vulnerables o en contacto con la violencia urbana.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay que tener una mirada muy particular para trabajar con nosotras porque somos muy quemacocos. El Estado nos deriva un mont&oacute;n de pibas porque no sabe c&oacute;mo hacer y entiende que nosotras s&iacute; podemos contenerlas. 
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                Michelle Vargas Lobo, “la Miya”, militante y presidenta de la cooperativa Juntas y Unidas, referente de Comunidad Trans Rosario                            </span>
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        En el PAR armaron la cooperativa de cuidados Juntas y Unidas. Son 15 socias y la Miya es la presidenta. <strong>Tambi&eacute;n es enfermera. Se recibi&oacute; el a&ntilde;o pasado en la UNR.</strong> Y es una red en s&iacute; misma: articula con la Secretar&iacute;a de Salud por las hormonas, con sindicatos y organizaciones, con la Justicia Federal y la Unidad 5 donde hay 15 travestis presas. <strong>Con Comunidad Trans coordinan con el Ministerio de Capital Humano para darle comida a 200 compa&ntilde;eras. </strong>Apenas asumi&oacute; la nueva gesti&oacute;n les hab&iacute;an cortado el env&iacute;o pero despu&eacute;s de varios tr&aacute;mites donde demostraron el trabajo que hacen volvieron a mandar comida.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        En un momento dejaron de mirar a Buenos Aires. Se dieron cuenta de que ten&iacute;an que hacer su propia agenda.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hubo algo de asumirnos como sujetas pol&iacute;ticas y accionar desde ah&iacute;, siempre con lo colectivo en la cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy est&aacute;n viendo los resultados de objetivos que se pusieron hace quince a&ntilde;os. Con la reparaci&oacute;n garantizada pueden enfocarse en otras poblaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Salv&oacute; a la franja m&aacute;s vulnerable, las mayores de 45. La mayor&iacute;a de las compa&ntilde;eras est&aacute;n beneficiadas y eran las que m&aacute;s nos preocupaban. Ahora trabajamos m&aacute;s con la juventud.
    </p><p class="article-text">
        Ella no cobr&oacute; la reparaci&oacute;n. Tiene los requisitos pero por ahora no la necesita. Entre los nuevos desaf&iacute;os est&aacute;n las pol&iacute;ticas de vejez. Est&aacute;n tramitando la jubilaci&oacute;n de travestis que tienen edad para jubilarse y no lo sab&iacute;an. Y quieren un espacio habitacional para infancias y vejez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Porque la expulsi&oacute;n es en la infancia y en la vejez. Te cri&aacute;s sola y te mor&iacute;s sola.</strong>
    </p><h2 class="article-text">La intelectual</h2><p class="article-text">
        Morena Garc&iacute;a entra al bar con un poncho rojo y negro, el pelo gris largu&iacute;simo y ondulado, los ojos delineados hacia arriba con un firulete y un aro gigante amarillo que le roza el hombro. En la Naci&oacute;n Trava es el brazo intelectual, la que le pone palabras a las cosas. Tambi&eacute;n produce un podcast, da clases de cocina en el PAR y est&aacute; en el teje de todas las movidas.
    </p><p class="article-text">
        Se sienta y lo primero que dice es que para ella no hubo una transici&oacute;n a la democracia para las travestis.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En democracia la cana te deten&iacute;a por zurdo, hippie, rockero. Hubo sujetos peligrosos por lo que pensaban, pero <strong>las travas portaban el cuerpo pol&iacute;tico. </strong>Muchas ni comprend&iacute;an por qu&eacute; las deten&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Le gusta indagar sobre la historia de las travestis aunque dice que hay poco escrito. Apoya cuatro libros y un cuaderno arriba de la mesa y habla de que en &eacute;pocas medievales las trans eran guardianas de los esp&iacute;ritus.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y la pregunta es c&oacute;mo llegamos de eso a ser las mendigas de cualquier consideraci&oacute;n social y de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Se cri&oacute; en Fisherton, en el norte de la ciudad, y se fue muy chica. No le gusta la palabra transici&oacute;n. Piensa que es un concepto con punto de partida y de llegada. Y ella no lleg&oacute; a ning&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Yo soy esto desde siempre. <strong>Yo estoy siendo travesti, soy un gerundio.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Morena García, escritora y pensadora, autora del poema Nación Trava y referente intelectual de la comunidad travesti en Rosario"
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            <span class="title">
                Morena García, escritora y pensadora, autora del poema Nación Trava y referente intelectual de la comunidad travesti en Rosario                            </span>
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        S&iacute; marca un momento en el que descubri&oacute; lo que era y fue cuando conoci&oacute; a otra como ella: La Perla, una travesti de Barrio Godoy. Apenas la vio dijo: &ldquo;Soy esto&rdquo;. A los 12 la echaron de la casa. Sali&oacute; con un bolsito, par&oacute; un cami&oacute;n y la llev&oacute; a Formosa. Despu&eacute;s cruz&oacute; a Paraguay, donde fue v&iacute;ctima de trata durante cuatro a&ntilde;os. Volvi&oacute; a Rosario a los 16.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A esa edad ya hab&iacute;a pasado parte de la vida putoneando gratis porque era lo que me dec&iacute;a la sociedad que ten&iacute;a que hacer. Nadie quisiera pasar por lo que pasamos nosotras para cobrar una pensi&oacute;n. El deseo lo pagamos con la vida. No lo digo como kamikaze del g&eacute;nero, de &ldquo;matenme porque estoy dispuesta a todo&rdquo;. La travesti lo da todo, <strong>no hay cl&oacute;set para nosotras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute;n Trava es un poema de su libro <em>Una sospecha de maquillaje</em>, aunque dice que no naci&oacute; de ella.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Mis ideas se cruzan con otras, si pas&aacute;s por lo mismo se nos ocurre lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; cree que en la popularizaci&oacute;n Susy Shock fue fundamental. La define como una mula de la cultura, que trafica conceptos por todo el pa&iacute;s. Para ella, cuando Susy viene a Rosario se permite lo que en Buenos Aires no puede. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La Naci&oacute;n Trava es una de las m&aacute;s peligrosas porque no tiene territorio, se lleva la piel. Cada cuerpo travesti, marica, puto, hetero que conforma ese paraguas porta una geograf&iacute;a que se desplaza. Una travesti es paria de todas las naciones. Est&aacute; cocida por geograf&iacute;as de otras travestis. Cuando migra lleva una l&oacute;gica de gentrificaci&oacute;n. No busca un tipo o una mina, busca otra travesti y arma comunidad. Esas son las c&eacute;lulas que conforman la Naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ese pa&iacute;s travesti tiene, adem&aacute;s, un dogma: deshabitar la naci&oacute;n binaria. Para Morena Garc&iacute;a lo heterosexual puede habitar lo trava si se lo permite. Recuerda una conversaci&oacute;n con Hebe de Bonafini en la Facultad de Psicolog&iacute;a, cuando la madre de Plaza de Mayo le dijo que ella se sent&iacute;a un poco travesti, por la locura y el coraje. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El otro d&iacute;a le propuse a alguien un travesti shower. Una fiesta para recibir a un cuerpo que no va a pertenecer a una norma.
    </p><p class="article-text">
        La Naci&oacute;n Trava tiene sus propios s&iacute;mbolos y pilares que Morena Garc&iacute;a define: <strong>la ternura pol&iacute;tica, la acci&oacute;n y el cuidado. </strong>Ayudar y devolver, sostener la vida, una que se queda sin medicamentos de VIH y otra le da unas pastillas. Piensa el concepto m&aacute;s all&aacute; de Rosario, como un rasgo federal. Y como toda Naci&oacute;n tiene discusiones.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Durante mucho tiempo no pod&iacute;as discutir lo travesti porque era cancelativo. Nos hab&iacute;amos ubicado en un lugar de v&iacute;ctimas. Y yo creo que hay que discutirlo todo. Una travesti era &ldquo;dame, dame, dame&rdquo;. Qued&oacute; una costumbre que tambi&eacute;n hay que discutir: la travesti como mendiga de algo sin generar pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, eso est&aacute; cambiando con las nuevas generaciones. En Rosario lo ve en La Peluche, una organizaci&oacute;n de j&oacute;venes trans, travestis y no binaries que ella adopt&oacute; como una madre. Nacieron por un emprendimiento: una feria vintage que se mueve por la ciudad. Tambi&eacute;n hacen gesti&oacute;n cultural, videos, garantizan acompa&ntilde;amientos y articulan con las m&aacute;s viejas. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No les expliqu&eacute; nada, yo ya estoy de mod&eacute;. Nacieron siendo sujetos pol&iacute;ticos, nosotras nos tuvimos que constituirnos como tales. La pendejada es la semilla del viento de la Naci&oacute;n Trava. Para algo que no tiene capacidad de reproducci&oacute;n lo que tenemos es la osmosis travesti. <strong>Nos quitan las hormonas, nos persiguen, pero cada vez somos m&aacute;s. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su deseo es que en su l&aacute;pida diga solo una palabra bien grande: TRAVESTI.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pamela Rocchi, funcionaria trans y directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual de Santa Fe, clave en la Ley de Reparación                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La funcionaria</h2><p class="article-text">
        Pamela Rocchi atiende el tel&eacute;fono desde San Justo, en el norte santafesino. Tiene 39 a&ntilde;os, es mujer trans, socialista y directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No estamos en Disney. Hay muchos problemas y a&ntilde;os de abandono estatal pero nuestro desaf&iacute;o es garantizar que cada persona pueda vivir como quiera en esta provincia.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Alcorta y en 2021 se present&oacute; como candidata a presidenta comunal. Tambi&eacute;n es secretaria de la Asociaci&oacute;n de Varones Trans de Santa Fe y fue autora de la obra de teatro <em>Reparadas</em>, donde travestis y trans contaron la violencia vivida en dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Fue clave en la Ley de Reparaci&oacute;n. Cuando se trat&oacute; en la Legislatura era asesora de la diputada Clara Garc&iacute;a y colabor&oacute; con la rosca legislativa que impuls&oacute; Karla Ojeda, otra de las referentas e imprescindibles de Comunidad Trans. <strong>La ley se aprob&oacute; en noviembre de 2023</strong> y en diciembre la ministra de Igualdad y Desarrollo Humano, Victoria Tejeda, convoc&oacute; a Pamela Rocchi para su gabinete. Para ella fue un desaf&iacute;o doble: pas&oacute; de militar la ley a implementarla.
    </p><p class="article-text">
        Durante 2024 dos abogados de la Direcci&oacute;n se dividieron la provincia y reunieron la informaci&oacute;n de cada beneficiaria. Ten&iacute;an que probar que hab&iacute;an sido detenidas y violentadas por el solo hecho de ser travestis y trans. El l&iacute;mite temporal era 2010, cuando la Legislatura derog&oacute; las contravenciones que habilitaban a la Polic&iacute;a a llevarlas presas.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n ven&iacute;a de la Polic&iacute;a, los libros de comisar&iacute;as, los centros de salud y la Justicia. Algunas ten&iacute;an prontuarios del tama&ntilde;o de varios diccionarios. Toda esa documentaci&oacute;n pas&oacute; a formar parte del Archivo de la Memoria Travesti-Trans de Santa Fe que llevan adelante Marzia Echenique, Carolina Boetti y Karla Ojeda. Mientras los abogados juntaban pruebas, Pamela hac&iacute;a la rosca pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me toc&oacute; sentarme con much&iacute;simos funcionarios para <strong>explicar por qu&eacute; esta ley salva vidas. </strong>Siempre lo digo: ellas corrieron para que nosotras caminemos.
    </p><p class="article-text">
        Para ella lo que pasa en la provincia de Santa Fe es un orgullo. La fortaleza est&aacute; en que, a pesar de pertenecer a partidos distintos, entendieron que primero son comunidad travesti-trans. Desde la Direcci&oacute;n aplican la Ley 5110 y se ocupan de hacer llegar las hormonas, a&uacute;n en tiempos de recortes. <strong>En 2024 la provincia recibi&oacute; 93% menos de tratamientos hormonales, preservativos y anticonceptivos. </strong>Toda esa faltante fue cubierta por el gobierno provincial, que invirti&oacute; alrededor de 6 mil millones de pesos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando est&aacute;s cerca de la comunidad, escuch&aacute;s lo que necesitan y los abraz&aacute;s, cambia todo. A veces no vienen por una pol&iacute;tica p&uacute;blica, sino por un o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo entre Estado y comunidad tambi&eacute;n es una virtud de la Naci&oacute;n Trava. La Miya Vargas define a Pamela como una compa&ntilde;era que sabe el lugar que ocupa. Se formaron juntas pol&iacute;ticamente, cada una desde su espacio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ella sabe muy bien lo que hace y es muy acertado su lugar. Tambi&eacute;n es importante el reconocimiento que le da el socialismo, algo que el peronismo no hizo con nosotras. La reparaci&oacute;n casi le cost&oacute; la cabeza. <strong>Las leyes son re lindas pero el costo pol&iacute;tico es ejecutarlas. </strong>Y ella estuvo ah&iacute; peleando en un contexto en que para el gobierno de Milei nosotras somos lo peor que le pas&oacute; al pa&iacute;s. Y con un gobernador que lo apoya en lo discursivo. 
    </p><p class="article-text">
        Morena Garc&iacute;a dice que la funcionaria es un animal pol&iacute;tico. Siempre que puede le marca los puntos. Se pregunta por las hormonas y los medicamentos que faltan. Una vez le dijo: &ldquo;Cuando todo se complique vos salt&aacute;. Toda tu Naci&oacute;n te va a respaldar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La gestora</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Mara Prat, gestora cultural y ferretera, organizadora del Festival Nación Trava en Rosario                            </span>
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        En una vidriera de La Ferreter&iacute;a cuelga la bandera de Argentina, en la otra la del arcoiris. La Mara Prat aparece detr&aacute;s del mostrador. Tiene 38 a&ntilde;os y adem&aacute;s de ser ferretera, es gestora cultural. Con sus dos socias de Capra organizan el festival Naci&oacute;n Trava que en septiembre tendr&aacute; su tercera edici&oacute;n. Tambi&eacute;n est&aacute;n detr&aacute;s del carnaval travesti, el ciclo Brasa y de otras movidas culturales.
    </p><p class="article-text">
        La Mara Prat viene de familia de ferreteros y abri&oacute; la propia hace cuatro a&ntilde;os con su pareja, Fede, un var&oacute;n trans con el que tienen una hija de cuatro a&ntilde;os. En una de las manos tiene tatuado su nombre, en la otra unos dibujos tipo hind&uacute;es. Lleva puesto un pul&oacute;ver verde, jean, el pelo largo, la cara sin maquillaje. Prepara el mate mientras cuenta que ella transicion&oacute; de vieja, a los veintipico. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y por m&aacute;s que fue de grande <strong>perd&iacute; privilegios que ni sab&iacute;a que ten&iacute;a.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pod&eacute;s ser puto pero no travesti&rdquo;, le dijeron en la casa. Ella ya viv&iacute;a sola pero durante muchos a&ntilde;os la relaci&oacute;n se cort&oacute;. Cuando naci&oacute; su hija el v&iacute;nculo se recompuso, dice que sus padres son abuelos hermosos. 
    </p><p class="article-text">
        La Ferreter&iacute;a es un b&uacute;nker travesti en Rosario. Arriba tiene una oficina en la que trabajan con Capra y en la terraza hacen asados, asambleas y reuniones. La Mara siempre estuvo vinculada a la m&uacute;sica. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os cuando junt&oacute; laburando 550 d&oacute;lares y se compr&oacute; su primera bater&iacute;a. Su mam&aacute; travesti fue Ayel&eacute;n Beker, cantante rosarina. Se conocieron en la grabaci&oacute;n de un videoclip. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nunca m&aacute;s me dej&oacute; sola. Tuve una transici&oacute;n amorosa. Aprend&iacute; todo de ellas. Rosario es uno de los mejores lugares del pa&iacute;s para ser travesti. <strong>Hemos girado mucho por las provincias y la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de ac&aacute; no est&aacute; en ning&uacute;n lado.</strong> Las peleas son infinitas pero se saben poner en un frasquito e ir todas juntas. 
    </p><p class="article-text">
        Con Ayel&eacute;n Beker se volvi&oacute; gestora. Se fueron de gira cuando ten&iacute;a una banda de cumbia, grabaron discos y un video para Netflix en plena cuarentena, registraron temas y organizaron shows. Sobrevivieron en comunidad a los dos a&ntilde;os de pandemia y conoci&oacute; la amistad travesti. Siempre se acuerda de una noche que estaban sin un peso y la Beker las ech&oacute; de la casa para hacer un servicio de trabajo sexual. <strong>Quince minutos despu&eacute;s compr&oacute; fideos con salsa para todas y les dio de comer. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Todo eso hizo a la gesti&oacute;n cultural. La potencia art&iacute;stica que tienen las maricas est&aacute; desde el sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        En 2023 organiz&oacute; con Capra el primer Festival Naci&oacute;n Trava. Tuvo como concepto la Constituci&oacute;n de la Naci&oacute;n Travesti. Fue dos semanas despu&eacute;s del balotaje y se convirti&oacute; en un primer acto de resistencia. En el verano de 2024 decidieron juntar en la terraza a todos los sat&eacute;lites de la comunidad alrededor de Capra para ver c&oacute;mo seguir en la era Milei. Y el apoyo fue un&aacute;nime para seguir haci&eacute;ndolo. El segundo Naci&oacute;n Trava tuvo como tema al lenguaje y las voces travestis. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o ser&aacute; el 5 y 6 de septiembre en el Centro Cultural Parque Espa&ntilde;a y estar&aacute; atravesado por la idea de &ldquo;amor puto&rdquo;. La Mara pens&oacute; el concepto en la Diplomatura en Gesti&oacute;n de Proyectos Culturales LGBTI+, del ex Ministerio de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad, a partir de otro poema de Morena Garc&iacute;a. Parte de la idea de ese primer beso que, como una molotov, detona todas las construcciones cisheterosexuales y determina &ldquo;vivir tu vida a lo puto&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Capra Producciones (@naciontrava)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Para ella la particularidad de Rosario tiene que ver con muchas cosas pero marca a la organizaci&oacute;n Comunidad Trans como determinante. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son referencias vivas, vienen ac&aacute; a la ferreter&iacute;a y tejemos cosas juntas. Y tambi&eacute;n la entrada al Estado, se meti&oacute; una y empezaron a entrar m&aacute;s. Y es literal lo que dice Lohana, es una f&oacute;rmula matem&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dice por la frase de Berkins: &ldquo;Cuando una travesti entra al Estado, cambia la vida de esa travesti. Cuando muchas travestis entran al Estado, cambia la vida de toda la sociedad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Milei nos arras&oacute; pero tambi&eacute;n produjo una reorganizaci&oacute;n. Me siento tranquila de que las m&aacute;s viejas no est&aacute;n poniendo solas el cuerpo. No son el motor principal, <strong>somos un mont&oacute;n de motores nuevos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arlen Buchara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacion-trava-geografia-lleva-piel_132_12563410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Travesticidio,trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1da1df7e-6ec7-43c6-82cc-540450cd6a13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis económica que golpea al sector tiene condimentos particulares para mujeres y disidencias. Precarización, violencia de género y desigualdades estructurales que agravan las condiciones de un rubro tradicionalmente masculinizado donde muchas se encuentran ante la alternativa de abandonar o soportar. </p></div><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a est&aacute; viviendo un momento realmente cr&iacute;tico debido a factores socioecon&oacute;micos. En un marco recesivo y de contracci&oacute;n del consumo (baj&oacute; al menos un 20% desde marzo), lo primero que se recorta es salir a comer afuera, y los locales, desde los que ostentan estrellas Michel&iacute;n a las fondas y bodegones, lo est&aacute;n sintiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Otro fen&oacute;meno que sucede a la par de la crisis en todo el pa&iacute;s, pero que es menos aparente &ndash;o est&aacute; directamente invisibilizado&ndash; es <strong>la violencia machista cotidiana en espacios laborales relacionados con la cocina y barra</strong>, que sumada a la informalidad caracter&iacute;stica del sector, da como resultado que <strong>el &aacute;mbito se haya vuelto especialmente corrosivo para mujeres y disidencias LGBTQI+. </strong>Es decir, si bien la situaci&oacute;n general afecta a todos, <strong>el impacto se recrudece sobre las mujeres a causa de desigualdades estructurales, </strong>y adem&aacute;s, pr&aacute;cticas violentas y discriminatorias que est&aacute;n empujando a muchas de ellas a considerar dejar el rubro -o el trabajo nocturno-, cambiar de actividad o diversificar su empleo
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;El que no est&aacute; en el rubro no tiene idea de lo que hay detr&aacute;s de un plato. Sueldos, materia prima, alquiler, vajilla. Soy gastron&oacute;mica hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, trabajando en Argentina hace m&aacute;s de una d&eacute;cada y jam&aacute;s v&iacute; una situaci&oacute;n tan angustiante&rdquo;, comenta una due&ntilde;a de un local en CABA. Si pensamos que al consumidor de a pie le cuesta imaginarse toda la cadena de trabajo y valor que hay detr&aacute;s de un plato de comida o de una taza de caf&eacute;, <strong>&iquest;qu&eacute; tanto sabemos quienes van a restaurantes de las violencias que viven las mujeres y disidencias LGBTQI+ que trabajan en la gastronom&iacute;a? </strong>&iquest;Por qu&eacute; se habla de un &aacute;mbito que se ha vuelto cada vez m&aacute;s &ldquo;expulsivo&rdquo; para todas ellas? <strong>Y, &iquest;cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre informalidad, violencias de g&eacute;nero y salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy en d&iacute;a veamos m&aacute;s referentes femeninas en la TV o en las tapas de las revistas, y aunque en efecto se hayan incorporado a la hospitalidad m&aacute;s mujeres que hace una d&eacute;cada, esto no quita que <strong>al 2025 la gastronom&iacute;a contin&uacute;a siendo un espacio masculinizado en donde se siguen presentando numerosas dificultades y limitaciones para las mujeres y minor&iacute;as, solo a cuenta de su condici&oacute;n. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil"
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                Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La precariedad, un precursor de las violencias</h2><p class="article-text">
        Los cierres y el poco movimiento traen un mal sabor en la boca de las personas que integran este sector, ya que recuerda lo sucedido en la pandemia. Los especialistas vaticinan un panorama a&uacute;n m&aacute;s desalentador, en un pa&iacute;s que ya es caro en d&oacute;lares para los turistas y con crecientes costos dinamitando al rubro desde adentro, se estiman que van a cerrar el 30% de los restaurantes en Buenos Aires -la mayor&iacute;a pymes.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es uno de los sectores que m&aacute;s dinamizan la econom&iacute;a en parte por constituirse como primer empleo para muchas personas, aporta al PBI por estar relacionado tambi&eacute;n con sectores clave como<strong> la agricultura, el turismo y la hoteler&iacute;a, pero tambi&eacute;n con el patrimonio cultural</strong>. Sin embargo <a href="https://www.instagram.com/p/C__V0b-vQmH/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un &aacute;mbito profundamente precarizado:</a><strong> trabajadoras informales</strong> <strong>con empleos no registrados, sin cobertura m&eacute;dica o protecci&oacute;n en casos de accidentes</strong> (algo corriente en la actividad)<strong>, falta de aportes jubilatorios, licencias de por maternidad y un sistema de propinas que genera pol&eacute;mica desde siempre por usarse para compensar los sueldos magros</strong>. Entre el 30% y 50% del sueldo de un gastron&oacute;mico, dependiendo del puesto y el local, proviene de este aporte voluntario, que ni siquiera es legal o tributa.
    </p><p class="article-text">
        L<strong>a informalidad opera como caldo de cultivo para las violencias</strong>: &ldquo;La informalidad y la precarizaci&oacute;n laboral terminan siendo factores que afectan a&uacute;n m&aacute;s a mujeres y diversidades y dej&aacute;ndolas en un mayor grado de vulnerabilidad frente a situaciones de violencia laboral (incorporada dentro de la ley de protecci&oacute;n integral 26485). Es decir, la informalidad laboral las expone, complejizando sus situaciones y hasta generando una doble vulneraci&oacute;n&rdquo;, explica <strong>Melisa Garc&iacute;a, </strong>abogada feminista y directora de <strong>ABOFEM</strong> con experiencia en el rubro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente se trata a la mujer como tonta ante desaf&iacute;os empresariales. Al momento de negociar condiciones laborales se subestima la capacidad, se pide todo el tiempo que demostremos ser merecedoras de un trabajo que ya estamos capacitadas para realizar. Harta de la precarizaci&oacute;n laboral solo por ser mujer&rdquo;<strong>, dispara una gastron&oacute;mica de 34 a&ntilde;os desde C&oacute;rdoba, </strong>donde<strong> </strong>gerencia uno de los restaurantes m&aacute;s conocidos de su ciudad)<strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del informe regional, <a href="https://www.instagram.com/p/CoC4sgnuGYA/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El lado B de la Gastronom&iacute;a: sexismo y precarizaci&oacute;n en el sector gastron&oacute;mico (2023)</strong></a><strong>,</strong> realizado por el <strong>Observatorio de G&eacute;nero y Salud en Gastronom&iacute;a</strong> de la ONG <a href="https://mapadebarmaids.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mapa de Barmaids &amp; Afines</a>, <strong>casi el 60% de las participantes afirm&oacute; que alguna vez se sinti&oacute; inc&oacute;moda o que se la trat&oacute; de manera indebida en una entrevista de trabajo. </strong>Muchas de las situaciones relatadas giran en torno al especial &eacute;nfasis en la presencia f&iacute;sica, &ldquo;el ser linda&rdquo;, &ldquo;el tener buen peso&rdquo; m&aacute;s que en el nivel de estudios o aptitudes o, incluso, la atenci&oacute;n y mirada puesta, durante la misma entrevista, en partes espec&iacute;ficas del cuerpo femenino. 
    </p><p class="article-text">
        El  estudio se realiz&oacute; en Argentina, Chile y M&eacute;xico durante 2023. Las respuestas <strong>revelan una transversalidad escalofriante, ya que m&aacute;s all&aacute; de toda diferencia geogr&aacute;fica o cultural, las problem&aacute;ticas son las mismas en todos lados</strong>: propietarios varones haciendo comentarios sobre el cuerpo, invitaciones a salir y hasta abusos f&iacute;sicos. &ldquo;Fui acosada por un encargado y termin&eacute; renunciando yo porque el due&ntilde;o no quer&iacute;a echarlo para no pagar la antig&uuml;edad. En otro trabajo fui acosada verbalmente de manera constante por todo el equipo de cocina conformado por varones incluido el jefe de &aacute;rea&rdquo;, <strong>relata una trabajadora de cocina de 23 a&ntilde;os que vive en Buenos Aires. </strong>
    </p><h2 class="article-text">La experiencia femenina en la gastronom&iacute;a y su lado B</h2><p class="article-text">
        Una cifra preocupante es la referida a los abusos f&iacute;sicos en el lugar de trabajo:  <strong>un 33% de la muestra afirm&oacute; haberlos sufrido,</strong> <strong>esto es 3 de cada 10 mujeres. La mayor&iacute;a (56%) lo padeci&oacute; de parte de un superior o jefe, lo que implica una mayor asimetr&iacute;a de poder. </strong>Si bien estas cifras pueden considerarse una aproximaci&oacute;n, ya que no todas se animan a declarar haber sufrido un abuso o sienten verg&uuml;enza o temor a admitir este tipo de agresiones, resulta un n&uacute;mero significativo. Si se miran otros estudios m&aacute;s generales sobre acoso o delitos de abuso sexual se sabe que los resultados tienda a  sub-representar las problem&aacute;ticas. Adem&aacute;s, muchas de las v&iacute;ctimas se encuentran en procesos legales y no quieren o pueden hablar.<strong> En este sentido, del total de las v&iacute;ctimas seg&uacute;n el informe s&oacute;lo un 3% afirma tener alguna denuncia o causa legal abierta. </strong>
    </p><p class="article-text">
        No sorprende que sea una minor&iacute;a la que denuncia, ya que siendo un nicho laboral tan particular -&ldquo;donde todos se conocen con todos&rdquo;-, muchas temen que una denuncia formal afecte sus referencias profesionales a futuro. Seg&uacute;n el estudio, ser tildadas de &ldquo;conflictivas&rdquo; es uno de los grandes temores. Otras simplemente no pueden arriesgarse a perder su empleo. <strong>La culpa, la verg&uuml;enza o el miedo son las emociones m&aacute;s citadas. </strong>Como a veces es m&aacute;s f&aacute;cil verlo o reconocerlo en otras personas, tampoco sorprende que de acuerdo al informe <strong>el 85% de los participantes diga conocer a otras mujeres o disidencias que estuvieron en situaciones de abuso f&iacute;sico o psicol&oacute;gico en su trabajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Mi jefe me hablaba siempre fuera del horario laboral y en mis d&iacute;as de franco para que resuelva situaciones que pod&iacute;a resolver &eacute;l. Muchas veces si yo establec&iacute;a un l&iacute;mite me empezaba a hablar del merecimiento y utilizaba la manipulaci&oacute;n para lograr lo que quer&iacute;a. Eso me afect&oacute; en mi salud mental&rdquo;, <strong>admite una chica de 27 a&ntilde;os, camarera, de Buenos Aires. En este panorama vemos a mujeres y disidencias sexogen&eacute;ricas </strong>-que en muchos casos son muy j&oacute;venes-<strong> expuestas a enfrentar la violencia laboral, psicol&oacute;gica o f&iacute;sica en una relaci&oacute;n doblemente asim&eacute;trica</strong>, por ser varones y por tener cargos de poder que les dificulta reclamar o denunciar (incluso en los casos en los que la v&iacute;ctima eligi&oacute; hacerlo).
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                La barra, otro de los espacios de la gastronomía donde persisten la informalidad y la violencia laboral                            </span>
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        <a href="https://www.instagram.com/p/DJaVfmpueeo/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La salud mental es un punto &aacute;lgido en un sector</a> dedicado al servicio donde el contacto con la gente es diario, y donde muchas suelen tener que soportar o enfrentar malos tratos no solo de sus empleadores o compa&ntilde;eros, <strong>tambi&eacute;n del cliente,del que adem&aacute;s tambi&eacute;n depende su sueldo por las propinas. </strong>El abuso psicol&oacute;gico tambi&eacute;n es citado como un problema dentro del ambiente laboral y tema recurrente en denuncias. Seg&uacute;n el reporte de la ONG Burnt Chef (2022) <strong>el 84% de los gastron&oacute;micos y gastron&oacute;micas experimentan problemas de salud mental durante su carrera. </strong>&ldquo;Escuch&eacute; muchas veces mujeres y hombres decir &iquest;Viste la chica de la recepci&oacute;n? No est&aacute; buena, deber&iacute;an poner a una m&aacute;s linda&rsquo;. Es decir que el p&uacute;blico o cliente tambi&eacute;n tiene la misma mentalidad&rdquo;, sigue una barmaid que trabaja en un conocido bar de CABA.
    </p><h2 class="article-text">Maternar y trabajar en gastronom&iacute;a: &iquest;misi&oacute;n imposible?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuentan las trabajadoras del sector, un punto recurrente que suele surgir en las entrevistas de trabajo, indistinto del tipo de actividad que se realice (sea un puesto de cocina un restaurante, o una barmaid con trabajo a contraturno), <strong>son las preguntas en torno al estado civil o la planificaci&oacute;n familiar. Cuesta imaginarse que aparezcan en entrevistas a los varones. &ldquo;</strong>Cuando dec&iacute;s que ten&eacute;s hijos y est&aacute;s soltera medio que no les gusta mucho. En otra entrevista me dijeron que no considerara la oferta de empleo si yo ten&iacute;a o pensaba tener hijos&rdquo;, reclama <strong>una cocinera de 35 a&ntilde;os que trabaja en cocina en Buenos Aires.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre maternidad, sexismo y hospitalidad?, &iquest;c&oacute;mo se articulan la maternidad, los cuidados del hogar y la vida profesional?</strong>, y <a href="https://www.instagram.com/p/DGJZRmAJrIU/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;cu&aacute;n dif&iacute;cil es maternar y ser una profesional de la gastronom&iacute;a?</strong></a> Lo que la evidencia testimonial y algunos n&uacute;meros nos dicen es que el ambiente de la hospitalidad est&aacute; poco preparado para alojar ambiciones profesionales y un buen equilibrio entre vida personal y trabajo, al fin y al cabo, como sucede en la mayor&iacute;a de los &aacute;mbitos laborales hoy. Esto se debe entre otras cosas a que el momento en que la mayor&iacute;a de las mujeres puede despegar profesionalmente -gracias a que llevan a&ntilde;os form&aacute;ndose o construyendo una carrera-, en los tard&iacute;os 20s o 30s, es cuando muchas eligen ser mam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y es por esto tambi&eacute;n que mientras la jefaturas de los locales suelen estar en manos de los varones (cifras informales hablan de un 90% de chefs ejecutivos hombres y solo un 10% de mujeres), tambi&eacute;n existe todo un circuito de desarrollo profesional (incluyendo viajes, concursos, eventos, etc) y de validaci&oacute;n del que las gastron&oacute;micas que eligen maternar se terminan quedando afuera por el cuidado de sus hijos y la carga dom&eacute;stica. Por eso tambi&eacute;n muchas de las figuras p&uacute;blicas que trascienden y que logran maternar y tener una carrera o negocio, suelen ser mujeres que est&aacute;n al mando de sus propios locales o proyectos y de nivel adquisitivo de alto a medio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Faltan pol&iacute;ticas que acompa&ntilde;en la maternidad en todos los aspectos. Por suerte no fue mi caso, pero s&eacute; que hay licencias muy cortas y escasa. Faltan lactarios, jornadas laborales reducidas en los primeros meses de vida de tu beb&eacute;, etc. Hay una frase muy habitual que dice: se pretende que trabajemos como si no matern&aacute;ramos y que maternemos como si no trabaj&aacute;ramos&rdquo;, cuenta <strong>Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Patagonia, sommelier de cerveza y jueza internacional, a sus 41 a&ntilde;os.</strong>
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                    alt="Trabajadoras de la gastronomía enfrentan condiciones precarias y desigualdades de género en un sector aún masculinizado"
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                Trabajadoras de la gastronomía enfrentan condiciones precarias y desigualdades de género en un sector aún masculinizado                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un<a href="https://bodegasdeargentina.org/perspectiva-de-genero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estudio local realizado por Wines of Argentina </a>antes y despu&eacute;s de la pandemia tiene algunas cosas interesantes para aportar al respecto. Si bien el 60% del &aacute;rea de enolog&iacute;a est&aacute; dominada por mujeres, para sorpresa de nadie el sector sigue presentando a&uacute;n una marcada brecha de g&eacute;nero<strong>, ya que de cada 10 personas que trabajan en vitivinicultura, 3 son mujeres y 7 son varones.</strong> Ahora bien, aunque la enolog&iacute;a todav&iacute;a era predominantemente masculina, los resultados post-pandemia arrojaron una gran diferencia. La hip&oacute;tesis del informe es que cuando muchas bodegas <strong>implementaron el trabajo h&iacute;brido o flexible, esto posibilit&oacute; que m&aacute;s mujeres (madres y con familia) se incorporaran al mercado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dos cosas que tuve que sacrificar en mi carrera como madre fueron los viajes de trabajo espont&aacute;neos y los eventos nocturnos. Las compa&ntilde;&iacute;as creen que es mejor contratar hombres ya que ellos no gestan ni son encargados de las tareas de cuidado&rdquo;, asegura <strong>Mar&iacute;a Laura Mu&ntilde;iz, sommelier y due&ntilde;a de una importadora de vinos y spirits, 40.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa en toda la gastronom&iacute;a,<strong> a misma cantidad de mujeres en centros de estudio culinario, del vino, carreras de cocteler&iacute;a, etc, e inclusive mayor&iacute;a de egresadas mujeres en algunos casos como la enolog&iacute;a, menos mujeres trabajando en puestos jer&aacute;rquicos, </strong>ganando lo que corresponde; y luego, la penalizaci&oacute;n por la maternidad que dificulta conseguir y/o sostener trabajos, cuando las pr&aacute;cticas machistas no son las que las corren.
    </p><h2 class="article-text">El consumo tambi&eacute;n es pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as quienes consumen alimentos -o servicios relacionados a la alimentaci&oacute;n- toman decisiones cada vez m&aacute;s informadas sobre lo que eligen comprar. Discutimos mucho m&aacute;s hoy sobre los procesos detr&aacute;s de los alimentos, leemos y analizamos etiquetas pensando qu&eacute; nos llevamos a la boca; tambi&eacute;n como consumidores sopesamos variables como las de comercio justo o la trazabilidad ambiental de lo que metemos en el changuito, por eso la moda de consumir localmente o conseguir alimentos que no tengan impacto en h&aacute;bitats naturales, comprarle a peque&ntilde;os productores, etc. Pero, <strong>&iquest;pensamos alguna vez en el impacto humano detr&aacute;s de la labor gastron&oacute;mica? &iquest;En c&oacute;mo tratan en ciertos locales al personal?&iquest;Cu&aacute;n diversos son o c&oacute;mo son las condiciones de trabajo o de salud?</strong> Probablemente no todav&iacute;a, no demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, quiz&aacute;s en un futuro no tan lejano podamos como consumidores cada vez m&aacute;s empoderados que somos, empezar a contemplar estas cuestiones en la ecuaci&oacute;n cotidiana de <strong>nuestras elecciones de alimentaci&oacute;n</strong> -o la hora de decidir a d&oacute;nde ir a comer o beber-, que<strong> son tambi&eacute;n, despu&eacute;s de todo, consumos pol&iacute;ticos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>LM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marajosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Mujeres,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una distracción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/distraccion_132_12551684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82171c22-e2f9-4e7c-bd23-89c3d62d8ac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una distracción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta que sentí una mano torpe en mi brazo derecho. No me acariciaba ni me golpeaba,  sólo se apoyaba. Me tapé la cara y giré la cabeza abriendo un poquito los dedos para ver entre  medio. Mis ojos se encontraron con los de Felipe.</p></div><p class="article-text">
        	Empezaba cuarto grado y por un destino gordo y apurado, fui la primera a la que le  empezaron a salir tetas. Dol&iacute;an y me costaba hacer las cosas que todas mis compa&ntilde;eras hac&iacute;an.  Mi cuerpo empezaba a sobresalir. Ya no era la deformidad de una ni&ntilde;a creciendo. Era una  gorda. Cambiaba m&aacute;s r&aacute;pido que todas mis amigas. Las caderas se me ensanchaban y la grasa  de mi cuerpo empezaba a tener olores raros que no pod&iacute;a combatir solamente con duchas largas. 
    </p><p class="article-text">
        	El verano hab&iacute;a terminado y volv&iacute;amos a clase. Un poco con la emoci&oacute;n de encontrarnos  con los amigos que solo ve&iacute;amos en la escuela, otro poco con la decepci&oacute;n de que esa emoci&oacute;n  duraba poco. Cristina Medallero era nuestra nueva maestra de matem&aacute;tica y ciencias naturales.  As&iacute; se present&oacute;, escribiendo su nombre en el pizarr&oacute;n mientras sus u&ntilde;as largas pintadas de negro  rozaban la madera y nos hac&iacute;a retorcer en nuestras sillas blancas sin quejarnos. 
    </p><p class="article-text">
        	Nos sent&oacute; mujeres con varones porque las maestras cre&iacute;an que entre nosotros no  habl&aacute;bamos. A m&iacute; me hab&iacute;a tocado con Felipe Ju&aacute;rez, que no era el m&aacute;s lindo del grado pero s&iacute;  el m&aacute;s bueno. Compart&iacute;a los sanguches y los alfajores aunque no hubiera desayunado y no le  gustaba tirarles pelotazos a las chicas. Las maestras lo detestaban porque nunca hac&iacute;a la tarea,  se sacaba malas notas, ten&iacute;a muchos errores de ortograf&iacute;a, era muy desprolijo y nunca se le  entend&iacute;a la letra. A m&iacute; me gustaba que dibujara los m&aacute;rgenes de las hojas siempre con los  mismos personajes: un pato con sombrero y un hombrecito con barba. &ldquo;Un d&iacute;a vi una foto de  mi pap&aacute; y era as&iacute;&rdquo; me dijo la primera vez que lo dibuj&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        	Cuando me sent&eacute; en mi banco, Felipe se me acerc&oacute;. Ten&iacute;a mal aliento pero no me  import&oacute; porque sus ojos azules parec&iacute;an m&aacute;s grandes a la ma&ntilde;ana: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay olor a pedo pero no fui yo&mdash; dijo. 
    </p><p class="article-text">
        	Me tap&eacute; la nariz y me re&iacute; bajito. Pas&oacute; Selena por nuestro banco y frunci&oacute; la nariz, pero  no dijo nada. Ella era as&iacute;, sus caras dec&iacute;an m&aacute;s cosas que sus palabras y eso me molestaba m&aacute;s 
    </p><p class="article-text">
        	que cualquier buch&oacute;n del grado. No la hab&iacute;a visto en todo el verano porque no era mi amiga ni  ven&iacute;a a mi casa. El bronceado que hab&iacute;a tra&iacute;do de Mar del Plata le resaltaba el pelo rubio. Usaba  ropa muy delicada, con volados blancos que nunca estaban manchados. Pero lo que m&aacute;s le  miraba era la cartuchera. Una cajita de metal que, al abrirse, desplegaba dos pisos m&aacute;s, con  botones que abr&iacute;an m&aacute;s cajoncitos para poner muchas cosas secretas. Aunque una vez me hab&iacute;a  dejado tocarla y no ten&iacute;a nada secreto ah&iacute;, s&oacute;lo una goma de borrar y un sacapuntas. A ella le  tocaba sentarse con Pedro. Sent&iacute; un revoltijo. Eran muy lindos los dos y me pon&iacute;a nerviosa  verlos tan cerca. 
    </p><p class="article-text">
        	Cuando ella estuvo de espaldas, hice cara de vieja concheta. Felipe no se aguant&oacute; la  carcajada. Cristina Medallero nos cay&oacute; con la mirada y empez&oacute; a preguntar nuestros nombres. 
    </p><p class="article-text">
        	-&mdash;Igual no me voy a acordar de ninguno hasta mitad de a&ntilde;o. Porque yo soy profesora  de matem&aacute;tica y las letras no son lo m&iacute;o&mdash; dijo antes de que alguien abriera la boca. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Entonces por qu&eacute; no nos pone n&uacute;meros?&mdash; respond&iacute; yo, sin levantar la mano y en  voz muy alta. El respeto inc&oacute;modo que se estaba ganando Cristina Medallero se descuartiz&oacute; a  sangre fr&iacute;a con el estallido de veintitr&eacute;s risas. Veintitr&eacute;s, estoy convencida de que Cristina habr&aacute;  so&ntilde;ado infinitas veces con ese n&uacute;mero. Porque se sobresalt&oacute; en su lugar, se puso roja y me mir&oacute;  fijo a los ojos. Eran negros, parec&iacute;an llenos de sangre. Me dio piel de gallina, como cuando  aguantaba las ganas de hacer caca en medio de una clase silenciosa. Pero mis compa&ntilde;eros, con  los mocos salidos de la risa, me hab&iacute;an dado el impulso fren&eacute;tico y empec&eacute; a enumerar a todos. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Priscila, vas a ser el ocho. Carolina, veintid&oacute;s. Pedro, el cuatro coma uno. Vos,  Felipe&mdash; Fing&iacute; duda porque mis compa&ntilde;eros se re&iacute;an con mucha fuerza&mdash; Vos vas a ser el seis.  Valent&iacute;n el tres cuartos&mdash; algunos se hab&iacute;an tirado al piso mientras se agarraban la panza&mdash; Carlitos, el menos ocho&mdash;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Che!&mdash; Se quej&oacute; &eacute;l&mdash; &iquest;por qu&eacute; un negativo? 
    </p><p class="article-text">
        	Cristina miraba a su alrededor buscando un salvavidas o una metralleta. Se puso firme  sobre sus pies y, d&aacute;ndole un golpe seco a su escritorio, grit&oacute;: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;SILENCIO&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        	No s&eacute; si yo hab&iacute;a querido preguntar eso de verdad o si era una burla a prop&oacute;sito. Cuando  llegu&eacute; a mi casa, corr&iacute; al ba&ntilde;o y cerr&eacute; la puerta. Me mir&eacute; al espejo, busqu&eacute; mi mirada extasiada  y repet&iacute; la misma pregunta que le hab&iacute;a incomodado tanto a Cristina Medallero. Vi mi cara de  duda, mis pelos despeinados, vi como la ceja derecha se me levantaba sola cuando preguntaba  algo, como se me hac&iacute;a papada cuando algo me sorprend&iacute;a, vi como los cachetes se me inflaban,  como arrugaba la nariz, escuch&eacute; mi tono de voz. En el espejo del ba&ntilde;o, que era para mirarse a  los ojos y no como el de mi cuarto, que era para mirarse la panza. Me di cuenta que, para que  nadie viera mi cuerpo gordo, yo pod&iacute;a ser graciosa. Qu&eacute; esa era mi distracci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        	Los d&iacute;as siguientes fueron hermosos. Yo gritaba cada vez que entraba una paloma al  pasillo y mis compa&ntilde;eros sal&iacute;an a correrla en medio de la clase. Com&iacute;a galletitas como un rat&oacute;n  mientras aprend&iacute;amos ecuaciones y ellos se mor&iacute;an de la risa. Cuando Cristina hablaba de  espaldas, escribiendo en el pizarr&oacute;n, yo hac&iacute;a la m&iacute;mica de su voz y cuando se daba vuelta todos  se dejaban de re&iacute;r y disimulaban muy mal. Empec&eacute; a insultar mucho. Hac&iacute;a combinaciones de  puteadas y despu&eacute;s las repet&iacute;amos en toda la escuela. Nuestra preferida era: sorete de boludo. 
    </p><p class="article-text">
        	Con las risas estallando entre las clases, los varones se empezaron a fijar en m&iacute;. Ser  graciosa me hac&iacute;a linda. Pero no linda como era Selena, que era linda como las chicas que sal&iacute;an  en la tele. Era linda de otra forma y gustaban de m&iacute; los chicos que no eran lindos como los de  <em>&ldquo;Floricienta&rdquo; </em>pero eran graciosos y hac&iacute;an regalos buen&iacute;simos. Como esos chicos gustaban de  m&iacute;, los varones que s&iacute; eran lindos como los de la tele, empezaron a mirarme. Pedro fue el primer 
    </p><p class="article-text">
        	lindo con el que me di un beso. Nos hicimos novios en un cumplea&ntilde;os, jugando a la botellita.  A m&iacute; me tocaba darme un beso con Felipe, pero &eacute;l se puso muy rojo y yo dije mejor jugamos a  otro juego. Pedro respondi&oacute; que no, que el que toca-toca y yo dije si no quiero no juego, tarado.  Entonces tiramos otra vez, dijo Pedro, y la botella fren&oacute; en &eacute;l. Yo me animo, dijo y nos dimos  un pico mientras nuestros amigos se empujaban y re&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        	Yo iba m&aacute;s contenta al colegio y no dejaba que mi pap&aacute; me hiciera esa colita tirante  con la que se me ve&iacute;a el cuero cabelludo. Empec&eacute; a peinarme sola. Me hac&iacute;a la linda, escrib&iacute;a  cartas, las decoraba y me lavaba mucho los dientes antes de salir de casa. 
    </p><p class="article-text">
        	Cristina me odiaba cada d&iacute;a un poco m&aacute;s. Me gritaba, me hac&iacute;a salir del aula y me  llevaba a direcci&oacute;n de un brazo. Estoy segura de que yo fui la primera persona peque&ntilde;a que  Cristina Medallero odi&oacute; con todas sus fuerzas. No s&oacute;lo porque ve&iacute;a su cara roja hincharse con  cada chiste que sal&iacute;a de mi boca, sino porque tambi&eacute;n me lo hac&iacute;a saber de maneras crueles  disfrutando cada venganza con un regocijo sin culpa. Yo era p&eacute;sima en matem&aacute;tica y le  encantaba hacerme pasar al pizarr&oacute;n y decir &ldquo;esto no es un error, es un horror&rdquo;. Me calificaba,  con lo que me merec&iacute;a, pero con una felicidad que nunca le vi ni le iba a ver. Escrib&iacute;a &ldquo;UNO&rdquo;  en letras grandes y de colores. A m&iacute; mucho no me importaba porque hab&iacute;a aprendido a  esconderle las pruebas a mi mam&aacute; y s&oacute;lo le mostraba los ex&aacute;menes de lengua y los proyectos  de tecnolog&iacute;a. Los castigos ven&iacute;an despu&eacute;s, cuando llegaba el bolet&iacute;n. Pero mientras tanto val&iacute;a  la pena. 
    </p><p class="article-text">
        	Una ma&ntilde;ana Felipe entr&oacute; al aula con una sonrisa enorme y corri&oacute; hasta nuestro banco. &mdash;Mir&aacute;, te va a encantar&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        	Me gustaba que me conociera. Sac&oacute; una bolsita roja, la apret&oacute; y sali&oacute; un ruidito de pedo.  Nos re&iacute;mos a la vez
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Usala vos, a mi me da verg&uuml;enza.&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        	Cristina entr&oacute; al aula. Siempre ten&iacute;a ojeras grandes que disimulaba pint&aacute;ndose los  p&aacute;rpados de azul. Felipe me dio un empujoncito de codo a codo. Yo sostuve la bolsita roja y  cuando Cristina se sent&oacute;, la apret&eacute;. Un brusco y fuerte ruido a pedo hizo que hasta la se&ntilde;ora que  tra&iacute;a la leche en un carrito sacara una carcajada sorpresiva. Cristina Medallero me mir&oacute; y apret&oacute;  los dientes. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dame eso&mdash; Me dijo. 
    </p><p class="article-text">
        	Cuando le di la bolsita de pedos agarr&oacute; un comp&aacute;s, la explot&oacute; y la revole&oacute; al tacho de  basura. Nadie dijo nada. Todos mis compa&ntilde;eros se hab&iacute;an quedado en silencio. Me sent&iacute; m&aacute;s  sola que nunca, frunc&iacute; el ce&ntilde;o y les dije: 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Traidores&mdash; Se rieron pero yo no. Ese d&iacute;a me la pas&eacute; callada hasta que Felipe apareci&oacute;  en el recreo con una tira de mielcitas 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No te enojes. A nosotros la bruja nos da miedo.&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        Le sonre&iacute; mientras mord&iacute;a la punta del pl&aacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        	Mientras tanto, las maestras cuchicheaban que Cristina no nos pod&iacute;a controlar, que por  qu&eacute; mejor no se jubilaba de una vez, que nunca tuvo verdadera vocaci&oacute;n y cuando ella pasaba  por al lado, le sonre&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        	Un d&iacute;a, corriendo para llegar al bufete antes de que sonara el timbre, pas&eacute; por la puerta  de la sala de profesores y escuch&eacute; a la directora grit&aacute;ndole a alguien. Me acerqu&eacute; para espiar  por el espacio de la puerta entreabierta. Sentada enfrente de la directora estaba Cristina 
    </p><p class="article-text">
        Medallero, que se miraba las piernas mientras se le ca&iacute;an l&aacute;grimas sobre el pantal&oacute;n clarito. La  directora le gritaba 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;C&oacute;mo puede ser Cristina? se supone que usted tiene profesi&oacute;n, experiencia. Esto se  le est&aacute; yendo de las manos&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        	Aunque lo que m&aacute;s le doli&oacute;, me di cuenta por c&oacute;mo levant&oacute; la cabeza Cristina  Medallero, fue: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A las otras maestras les da verg&uuml;enza hasta compartir la profesi&oacute;n con vos&mdash; 
    </p><p class="article-text">
        	La directora se dio vuelta para buscar caf&eacute; en una m&aacute;quina ruidosa y vieja. Cristina se  aplast&oacute; la cara con las manos y empez&oacute; a murmurar algo que no me dej&oacute; dormir por varias  noches. Preguntaba <em>por qu&eacute;</em>. Yo sent&iacute; que las piernas se me aflojaban, que las manos me  sudaban y el hambre feroz que sent&iacute;a hac&iacute;a tres minutos hab&iacute;a desaparecido. El timbre del final  de recreo nos sobresalt&oacute; a las tres. Corr&iacute; r&aacute;pido por el pasillo para llegar al aula. Ten&iacute;a miedo  de que Cristina me hubiese visto espi&aacute;ndola. Ella entr&oacute; al aula, con la frente alta y las manos  apretadas adentro de los bolsillos del guardapolvo. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Vamos a corregir la p&aacute;gina veintinueve&mdash; dijo sent&aacute;ndose en su escritorio y, como  era de costumbre, me se&ntilde;al&oacute; 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pas&aacute; a hacer la primera cuenta&mdash;dijo. Respir&eacute; aliviada. Sonaba igual que siempre  
    </p><p class="article-text">
        	Era agosto y el fr&iacute;o nos hac&iacute;a tiritar. En los recreos nos junt&aacute;bamos al lado de la estufa  y nos cambi&aacute;bamos figuritas del mundial o jug&aacute;bamos al ajedrez con nuestras propias reglas.  En un recreo, vi a mi grado juntarse alrededor de Pedro. Mientras me acercaba, pod&iacute;a darme  cuenta de que todos estaban mirando una sola cosa. Un papel grueso, chiquito y decolorado. Lo  sosten&iacute;a Pedro, era una foto. Un paisaje de campo que, aunque estaba en blanco y negro, se 
    </p><p class="article-text">
        	entend&iacute;a que era de d&iacute;a porque la nena que estaba en el medio, protagonizando la escena, ten&iacute;a  los ojos achinados por el sol. Me cost&oacute; un poco reconocerla pero era Cristina Medallero. Ten&iacute;a  un vestido hasta las rodillas, medias que le pasaban los tobillos con un bordado y zapatos finos.  Estaba elegante pero ten&iacute;a el pelo despeinado, parec&iacute;a sucio. Mir&eacute; cada detalle, pero s&oacute;lo me  importaba uno. El que hubiera querido que nadie mencionara. Hasta que la voz de Selena  ilumin&oacute; el tumulto y dijo: 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Esa es la Bruja? &iexcl;M&aacute;s que una bruja parece un chancho!&mdash; Toda la ronda se ri&oacute;.  Pedro sosten&iacute;a la foto y cerraba los ojos de tanta risa. Yo ten&iacute;a ganas de llorar, pero tragu&eacute; saliva  y segu&iacute; el ritmo de las carcajadas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;De d&oacute;nde la sacaron?&mdash; Le pregunt&oacute; Selena a Pedro, mir&aacute;ndolo a los ojos. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Se le cay&oacute; de la billetera, la agarr&eacute; antes de que se diera cuenta.&mdash; No quer&iacute;a escuchar  m&aacute;s nada, me dol&iacute;a todo. Me quemaba la garganta. Pero me qued&eacute; ah&iacute; parada, escuchando como  le se&ntilde;alaban la mugre, el vestido, el paisaje, la mirada y la gordura. Yo no pod&iacute;a dejar de ver a  una Cristina chiquita y triste. Quer&iacute;a saber cu&aacute;l hab&iacute;a sido su defensa, su fuerte, su distracci&oacute;n.  Quise abrazarla. 
    </p><p class="article-text">
        	Cuando son&oacute; el timbre para entrar, Pedro se meti&oacute; la foto en el bolsillo lo m&aacute;s r&aacute;pido  que pudo. Sent&iacute; asco, quer&iacute;a empujarlo, decirle que para ser lindo a m&iacute; me parec&iacute;a muy feo y  que adem&aacute;s ten&iacute;a letra de mujer. Si se estaba riendo de una Cristina Medallero chiquita y gorda,  seguro se re&iacute;a de m&iacute; cuando yo no estaba. Quiz&aacute;s a &eacute;l le gustaban las lindas como Selena. 
    </p><p class="article-text">
        	Entramos al aula, ten&iacute;amos prueba de matem&aacute;tica y antes de empezar escrib&iacute; en un  papel. 
    </p><p class="article-text">
        	<em>&ldquo;&iquest;Te gusto yo o te gusta Selena? Si te gusta Selena no pasa nada. Te amo.&rdquo; </em>S&iacute; pasa,  pens&eacute; mientras Cristina apoyaba el examen en mi banco.
    </p><p class="article-text">
        	Yo miraba los n&uacute;meros en mi hoja pero no pod&iacute;a dejar de pensar en la carta que ten&iacute;a  en las manos, debajo de la mesa. Prefer&iacute; entregar el ex&aacute;men vac&iacute;o y antes de salir al pasillo, le  di la carta a Felipe. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Se la das a Pedro?&mdash; Le susurr&eacute; 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l asinti&oacute; y cuando agarr&oacute; el papel, con un grito despiadado, Cristina Medallero dijo: 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;Me das ya mismo el papel que le pasaste a Felipe!&mdash; Todos se dieron vuelta y nos  miraron. Yo me puse roja. Le di el papel, mientras me miraba los pies, y sal&iacute; del aula. 
    </p><p class="article-text">
        	Cuando terminaron todos, volvimos a entrar. Cristina Medallero se par&oacute; enfrente de  nosotros, ten&iacute;a mi carta en la mano. Yo quer&iacute;a hundirme como los gusanos cuando quieren  escapar de los p&aacute;jaros,, que sonara la alarma de incendio, cualquier cosa. Cristina me vio  indefensa. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Esto&mdash; dijo levantando mi carta bien alto &mdash;Es lo &uacute;ltimo que tienen que hacer en una  evaluaci&oacute;n&mdash; abri&oacute; el papel y la ley&oacute; en voz alta 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;&iquest;Te gusto yo &oacute; te gusta Selena? Si te gusta Selena no pasa nada. Te amo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        	La ley&oacute; de corrido porque yo ten&iacute;a buena letra, la ley&oacute; con claridad porque siempre  hablaba muy fuerte, la ley&oacute; con ganas y dio una carcajada que trataba de imitar una ternura pero  era igual a la risa que le hab&iacute;a imaginado mil veces al Pomberito cuando mis primos me  contaban historias de terror. Cristina me hab&iacute;a dado m&aacute;s miedo.  
    </p><p class="article-text">
        	Dobl&oacute; la carta y se la dio a Felipe, que estaba colorado. Yo estaba hundida en mi silla,  nadie me miraba. Excepto Selena. No me anim&eacute; a mirarla, pero sent&iacute;a sus ojos verdes clavados  en mi verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        	Yo no iba a tener novio nunca m&aacute;s en mi vida, esa hab&iacute;a sido la &uacute;ltima carta que iba a  escribir. La &uacute;ltima y hab&iacute;a sido eso, un papel arrancado a las apuradas de un cuaderno borrador,  escrita con l&aacute;piz rojo porque era el &uacute;nico que ten&iacute;a a mano. Cristina nos dijo que sali&eacute;ramos al  recreo, yo cruc&eacute; los brazos y me qued&eacute; sentada en mi lugar. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;No sal&iacute;s?&mdash; me pregunt&oacute; Selena. La mir&eacute; de reojo, era linda de verdad. Mucho m&aacute;s  linda que cualquier chica que yo hubiera visto en la plaza o en el colegio. Quise pegarle una  pi&ntilde;a, empujarla, gritarle &ldquo;fea&rdquo; y salir corriendo. Pero le dije que despu&eacute;s. Me dol&iacute;a la panza. Si  me paraba, iba a vomitar todo. Me puse a llorar, se me ca&iacute;an las l&aacute;grimas una detr&aacute;s de otra y  no paraban. Ve&iacute;a borroso y ten&iacute;a hipos. 
    </p><p class="article-text">
        	Hasta que sent&iacute; una mano torpe en mi brazo derecho. No me acariciaba ni me golpeaba,  s&oacute;lo se apoyaba. Me tap&eacute; la cara y gir&eacute; la cabeza abriendo un poquito los dedos para ver entre  medio. Mis ojos se encontraron con los de Felipe, que susurrando me dijo: 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Tom&aacute;&mdash; era la foto de Cristina Medallero chiquita &mdash;Se la cambi&eacute; a Pedro por dos  paquetes de figus. And&aacute; a mostr&aacute;rsela a las maestras&mdash; Me la estir&oacute;. Yo me sorb&iacute; los mocos y  la agarr&eacute;. Felipe sali&oacute; corriendo al recreo y me qued&eacute; sola en el grado. Mir&eacute; la foto, la apret&eacute;  para que no se escapara y tambi&eacute;n sal&iacute; corriendo al pasillo. Sent&iacute;a la sangre caliente, estaba  enojada y los cachetes se me pon&iacute;an colorados.  
    </p><p class="article-text">
        	Cristina Medallero estaba en una ronda con otras maestras. Una rubia de sexto, la de  quinto B y una que siempre nos gritaba si corr&iacute;amos en los recreos. Charlaban serias.  
    </p><p class="article-text">
        	Camin&eacute; hasta la ronda con pasos firmes que rebotaban en todo el pasillo. Mis  compa&ntilde;eros me miraban porque estaban al rededor de Felipe que seguro les hab&iacute;a contado todo.  Antes de llegar me di vuelta para ver a mis amigos. Pedro me levant&oacute; los pulgares a modo de  festejo. Yo volv&iacute; a mirar la foto: una Cristina Medallero gorda y chiquita, como yo. &iquest;Cu&aacute;l hab&iacute;a 
    </p><p class="article-text">
        	sido su defensa? &iquest;Ser mala o ella hab&iacute;a sido graciosa como yo? Los ojos se me nublaron pero  me aguant&eacute; porque las maestras se dieron vuelta y me miraron.  
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se&ntilde;o&mdash; Llam&eacute; a Cristina Medallero con la mano para que saliera de la ronda &mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa?&mdash; Me dijo bajito  
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se le cay&oacute; esto&mdash; le dije mostr&aacute;ndole la foto.  
    </p><p class="article-text">
        Cristina la mir&oacute; y abri&oacute; los ojos. Parec&iacute;a de diez a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Gracias&mdash; Me dijo mir&aacute;ndome sin enojo. Con su mano grande me acarici&oacute; la cabeza  y me despein&oacute; las dos colitas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Gracias&mdash; Volvi&oacute; a repetir mientras se guardaba la foto en el bolsillo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camila González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/pulpa/distraccion_132_12551684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 03:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una distracción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pulpa,Cuentos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Zentner, tarde pero segura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/maria-zentner-tarde-segura_132_12537924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a21bda1f-5e5a-47c2-b004-12b9156a55a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Zentner, tarde pero segura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegó al periodismo de grande y, de su paso por la formación universitaria, se trajo una regla contundente: leer la superficie del discurso, no las intenciones. Tras una década en gastronomía y el regreso de España en 2009, María Zentner pasó por TEA y Crítica en la UNA; publicó en Página/12, Tiempo Argentino y LaAgenda.


</p></div><p class="article-text">
        La primera observaci&oacute;n que surge de sus labios nom&aacute;s abrir el Zoom para dar comienzo a nuestro encuentro, es c&oacute;mo va a ser el t&iacute;tulo de la nota (uy, ay, hoy est&aacute;n leyendo la &uacute;ltima entrevista de esta secci&oacute;n que comenz&oacute; el s&aacute;bado 13 de septiembre con <a href="https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/alfredo-rosso-cable-conductor_132_11650053.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Alfredo Rosso</strong></a>). &ldquo;Me da curiosidad la frase que va a venir despu&eacute;s de la coma en el t&iacute;tulo&rdquo;, me dice <strong>Mar&iacute;a Zentner</strong> (Buenos Aires, 1978). &ldquo;Tarde pero segura&rdquo;, le respondo. &ldquo;Pens&eacute; en &lsquo;Cosecha tard&iacute;a&rsquo;&rdquo;, subraya acompa&ntilde;ando la idea con una risa estent&oacute;rea.
    </p><p class="article-text">
        Su titular hace referencia a un hecho puntual: <strong>Zentner</strong> empez&oacute; de grande en el periodismo. &ldquo;Todas las cosas que hice ligadas a la escritura las empec&eacute; de grande. Entonces, el approach es otro. La mentalidad es otra. Lo hac&eacute;s porque quer&eacute;s, no por un mandato o lo que sea. La mejor parte de lo que aprend&iacute; en la <a href="https://criticadeartes.una.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNA</a> (Universidad Nacional de las Artes) &ndash;y que es lo que m&aacute;s aplico en mis textos&ndash; es no analizar intenciones, sino aquello que aparece en la superficie del discurso. Y si bien parece una tonter&iacute;a, para la pr&aacute;ctica, sobre todo a la hora de hacer rese&ntilde;as, me sirve un mont&oacute;n. Por eso la carrera est&aacute; en cada cosa que escribo&rdquo;, dir&aacute; en alg&uacute;n tramo de la conversaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Al regreso de Espa&ntilde;a en 2009, despu&eacute;s de haber trabajando en el universo gastron&oacute;mico por m&aacute;s de una d&eacute;cada, el volantazo existencial la llevar&aacute; a arrancar con treinta y un a&ntilde;os la carrera de Periodismo en <a href="https://www.teaydeportea.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TEA</a>. Y luego continuar la licenciatura en Cr&iacute;tica de Artes en la UNA, que le dar&aacute; el plaf&oacute;n justo y necesario para aplicar en sus estilizadas intervenciones period&iacute;sticas. Primero, en la secci&oacute;n de Cultura y Espect&aacute;culos de <em>P&aacute;gina/12</em>, y m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo en <em>Tiempo Argentino</em> y <em>LaAgenda</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro aparato cr&iacute;tico, el ritmo no perdona. As&iacute; como no nos perdon&oacute; a nosotros mismos como autores, al tener que enfrentarnos a la vor&aacute;gine de escribir sobre algo vivo: una suerte de prueba sobre los desaf&iacute;os de la escritura en un mundo de tiempos descartables, un mundo en el que la excitaci&oacute;n puede resultar vana en cuesti&oacute;n de d&iacute;as&rdquo;, deslizan al principio del flamante <em>El tiempo no perdona </em>(Caja Negra) <strong>Camila Caama&ntilde;o</strong> y <strong>Amadeo Gandolfo</strong> en la puesta en abismo del auge, desarrollo y decadencia del trap en Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica musical y las posibilidades que implica tener todo a mano es uno de los &iacute;tems que <strong>Zentner </strong>resaltar&aacute; en esta entrevista. Como tambi&eacute;n el hecho de escribir sabiendo que la excitaci&oacute;n puede ser vana en cuesti&oacute;n de d&iacute;as, pero qui&eacute;n te quita lo escrito. Como ese mensaje que le dej&oacute; una lectora hace poco en sus redes: &ldquo;Tus notas me hicieron ir a escuchar cosas que no escuchar&iacute;a si no fuera por esa puertita que abr&iacute;s (la &uacute;ltima, la de <em>Tiempo Argentino</em> en la que comparabas los discos de <strong>Lali</strong> y <strong>Cazzu</strong>)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        - Yo estaba en sexto a&ntilde;o del secundario &ndash;que era compatible con el CBC&ndash; y empec&eacute; a trabajar en Michelangelo, un restaurante en el que <strong>Francis Mallmann</strong> hab&iacute;a pedido personas j&oacute;venes sin ning&uacute;n tipo de experiencia en gastronom&iacute;a aunque con alg&uacute;n tipo de contacto con el arte. Y <strong>Francis</strong> nos dijo: &ldquo;Mi cocina es una arte, servirla tiene que ser una arte&rdquo;. &Eacute;l quer&iacute;a desacartonar el servicio del restaurant y fuimos su invento. 
    </p><p class="article-text">
        En un restaurante en los a&ntilde;os 90 se ganaba mucha plata si eras una persona tan joven. Y de a poquito fui dejando la facultad. A su vez, me mov&iacute;a en un c&iacute;rculo de gente que ten&iacute;a su swing y con la que sal&iacute;amos mucho, mucha noche. Eso se transform&oacute; en mi vida. Y gracias a que estaba trabajando en Olsen en Palermo, me fui a manejar el restaurante que abrieron en Madrid.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>En esa &eacute;poca, yo estaba convencida de que la gastronom&iacute;a era lo mejor del mundo: pod&iacute;as ir a restaurantes buen&iacute;simos, comer y beber riqu&iacute;simo, y ten&iacute;as como cierto no s&eacute; qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Pero pasaron cosas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En Espa&ntilde;a me encontr&eacute; con que ser camarero es ser camarero y ser la jefa de los camareros es ser la jefa de los camareros. Es un trabajo horrible. Yo me fui de ac&aacute; en 2004 pero en 2009 se me desarm&oacute; todo lo que ten&iacute;a all&aacute;: me separ&eacute;, me qued&eacute; sin laburo. Al regresar a Argentina, yo hab&iacute;a cambiado mi mentalidad. Con treinta y un a&ntilde;os,. me anot&eacute; en TEA despu&eacute;s de haber pensado: &ldquo;Me gusta mucho la historia, me gusta mucho leer, me gusta escribir, pero el periodismo es como escribir la historia mientras va ocurriendo&rdquo;. En segundo a&ntilde;o tuve Periodismo Cultural con <strong>Roque Casciero</strong> &ndash;editor en esa &eacute;poca y tambi&eacute;n en la actualidad de Cultura y Espect&aacute;culos de <em>P&aacute;gina/12</em>&ndash; y &eacute;l me dice: &ldquo;Che, mandate un sumario porque est&aacute;s para escribir.&rdquo; Yo le dije: &ldquo;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo? No, si yo todav&iacute;a no estoy preparada. Tengo que hacer cinco carreras antes&rdquo;. (<em>Risas</em>) As&iacute; que envi&eacute; un sumario y empec&eacute; a escribir en esa secci&oacute;n, donde estuve diez a&ntilde;os. La primera nota que hice fue sobre <em>jam sessions</em> en Buenos Aires y fui a siete. O sea, estuve un mes trabajando para esa nota, &iexcl;un mes! 
    </p><p class="article-text">
        Me cuesta mucho cada una de las que realizo. Las sufro mucho. Paso por un mont&oacute;n de estados emocionales con respecto a la nota en s&iacute; misma, pero cada una es mi beb&eacute;. Creo que el hecho de haber empezado tarde en este universo, no estar tan cansada, desgastada o habituada, hace todo m&aacute;s f&aacute;cil. Adem&aacute;s, como no vivo de esto y tengo otros tiempos, mis notas est&aacute;n le&iacute;das y rele&iacute;das y las dejo descansar un rato largo; cosa que una persona que vive de esto no puede hacer, lamentablemente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Se nota y mucho ese pulido, esos tiempos de decantaci&oacute;n. Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo sigui&oacute; tu formaci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Cuando termin&eacute; en TEA, hice la licenciatura en Cr&iacute;tica de Artes en la UNA. Eso me cambi&oacute; mucho la manera de encarar cualquier tipo de discurso art&iacute;stico a la hora de escribir un ensayo, de hacer una rese&ntilde;a o de realizar una entrevista. Me dio una caja de herramientas espectaculares. A m&iacute; me parece que lo que me hizo ver la Matrix de todo es que la carrera est&aacute; construida alrededor de la semi&oacute;tica. En ese punto, fueron cruciales las lecturas de (<strong>Charles Sanders</strong>) <strong>Peirce</strong> y de (<strong>Eliseo</strong>) <strong>Ver&oacute;n</strong>. No me doy cuenta de c&oacute;mo ocurre, pero construyo la estructura del an&aacute;lisis de lo que estoy viendo a partir de esa disposici&oacute;n que aprend&iacute;: el armado ret&oacute;rico - tem&aacute;tico - enunciativo. El resultado de todo esto soy yo hoy en d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Este engranaje y respaldo te&oacute;rico fue variando algo en tu forma de plantearte la producci&oacute;n de una nota?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Si bien escribo una nota por mes o dos, las hago todav&iacute;a como la primera vez. (<em>Risas</em>) O sea, no logr&eacute; saltarme al pr&oacute;ximo estadio de periodista con alg&uacute;n tipo de cancha. Yo me pongo renerviosa con las entrevistas, estoy muy ansiosa cuando voy a cubrir algo. Lo &uacute;nico que disfruto es escribir esa nota. El d&iacute;a anterior me voy a dormir pensando pensando pensando pensando pensando pensando, pero al siguiente me siento a trabajar y sale la nota de un tir&oacute;n. En general, como a los artistas muchas veces les hacen entrevistas personas que tal vez no pudieron leer el libro o escuchar el disco enteros por la precarizaci&oacute;n laboral y la inmediatez propia de estos d&iacute;as, y como yo voy con toda una conclusi&oacute;n hecha y derecha, ellos se quedan descolocados. Hay una parte del an&aacute;lisis de los discursos art&iacute;sticos que no la puedo no hacer. Es decir, es como me ca&iacute; en la marmita de eso y ya lo veo de esa manera.
    </p><p class="article-text">
        En cierto punto, la t&eacute;cnica musical no me importa demasiado porque no me interesa quitarle la magia que tiene la m&uacute;sica y que la hace tan especial. En cambio, la semi&oacute;tica a eso no te lo saca. La t&eacute;cnica musical creo que te hace ver un poco como entre bambalinas. En cambio, la semi&oacute;tica te da una capa m&aacute;s. Ves algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo aparece la cr&iacute;tica musical en tu vida? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - La m&uacute;sica est&aacute; en mi vida porque mi mam&aacute; y mi pap&aacute; son m&uacute;sicos. Nac&iacute; en una casa llena de m&uacute;sica. Adem&aacute;s, mis viejos ten&iacute;an una disquer&iacute;a que se llamaba Hamelin. Primero estuvo al lado del Barbaro en pleno microcentro porte&ntilde;o y despu&eacute;s hasta 1989 en la galer&iacute;a V&iacute;a Bianca, en Santa Fe y Montevideo. En mi casa siempre hab&iacute;a gente ensayando, m&uacute;sica y discos, y es algo que est&aacute; en mi vida desde siempre. Quiz&aacute; yo s&eacute; m&aacute;s de m&uacute;sica en tanto teor&iacute;a y partituras de lo que pienso. (<em>Risas</em>) 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Hay algo en tu escritura que es como la continuidad del rel&aacute;mpago de la m&uacute;sica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Pienso que tal vez es como una salida por la tangente del mandato familiar. Digo, no me voy a poner a hacer m&uacute;sica, pero hablo de m&uacute;sica como otros la hacen, con ese v&iacute;nculo afectivo con lo que estoy produciendo. En todo caso, en esta &eacute;poca en que nadie tiene mucho tiempo para leer &ndash;y donde est&aacute; todo al alcance de todos&ndash;, lo &uacute;nico que podemos brindar las personas que escribimos sobre lo que hacen otras personas es un punto de vista, una mirada y una escritura que te den ganas de seguir leyendo. Porque al show lo busc&aacute;s en YouTube o en alg&uacute;n lado y seguramente lo encontrar&aacute;s, no vas a necesitar que yo te lo rese&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica arma que nos queda es el pensamiento y un poco de belleza en la escritura que justifique que alguien elija lo que lo que escribiste para enterarse de lo que pas&oacute;. En definitiva, mis notas no son ni obras de arte ni ficci&oacute;n; est&aacute;n hablando siempre de lo que hizo otro. El cuidado m&aacute;s grande que hay que tener con eso es siempre recordar que el protagonista es el objeto que est&aacute;s est&aacute;s tratando de traducir y no lo que yo tenga para decir en torno a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo dialog&aacute;s con esa tradici&oacute;n de voces femeninas que se viene forjando con tanto peso en la &uacute;ltima d&eacute;cada, incluido el grupo de periodistas </strong><em><strong>M&uacute;sica, maestra</strong></em><strong>? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Me parece que nosotras &ndash;el grupo <em>M&uacute;sica, maestra</em>&ndash; nunca nos imaginamos que iba a ser tan enriquecedor como lo est&aacute; siendo. Creo que con todas las que hables, por lo menos esa es mi sensaci&oacute;n, todas nos volvimos mucho m&aacute;s activas. Todas nos ayudamos un mont&oacute;n. Cuando yo empec&eacute; a escribir en <em>P&aacute;gina/12</em>, hab&iacute;a muchos hombres antes que yo para cubrir las cosas m&aacute;s interesantes; adem&aacute;s, los dos editores &ndash;tanto <strong>Roque</strong> (<strong>Casciero</strong>) como <strong>Eduardo Fabregat</strong>&ndash; son periodistas de m&uacute;sica, de rock. En ese marco, no es que no fueran generosos &ndash;<strong>Roque</strong> fue quien me descubri&oacute; y siempre fue de bancarme&ndash;, pero la realidad es que est&aacute;bamos a los codazos por las notas que aparec&iacute;an. Y, en general, ser la &uacute;ltima que arrib&oacute; a la secci&oacute;n y ser mujer, a m&iacute; me interven&iacute;a; o sea, la sociedad era as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero al encontrarme con <em>M&uacute;sica, maestra</em>, me hizo ver que existe otro tipo de v&iacute;nculo, de acompa&ntilde;arnos y no competir. Porque tambi&eacute;n cada una est&aacute; en una situaci&oacute;n muy diferente, de edades, de relaci&oacute;n con el periodismo. A mi escritura, sin dudas, se le abri&oacute; otro costado. Sobre todo porque siempre fui muy insegura y muy quedada; y la manera en que empec&eacute; a animarme, a escribir de otra forma, tiene que ver con el impulso que me dio este grupo. La mirada de ellas es otra y es una mirada que florece. Esta conversaci&oacute;n que estamos teniendo, no existir&iacute;a sin <em>M&uacute;sica, maestra</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Alguien me ha dicho que esta serie de entrevistas es una suerte de arqueolog&iacute;a de f&oacute;siles. (</strong><em><strong>Risas</strong></em><strong>)</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo ante cada nota que realizo, paso por varios estados. Desde el entusiasmo porque la quiero hacer a preguntas como: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hago esto? &iquest;Para qu&eacute;, si nadie lee?&rdquo;. Y as&iacute;. (<em>Risas</em>) En mi caso, que no vivo de esto &ndash;trabajo en la Casa Nacional del Bicentenario en el &aacute;rea de prensa, y pese a estar rodeada de arte, no deja de ser un laburo de oficina&ndash;, seguramente tenga que ver con esa persona que toca la guitarra en la casa sola y no vive de la m&uacute;sica, pero que de alguna manera lo tiene que hacer.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Hay algo en lo que nos empecinamos al seguir escribiendo, de la forma en que lo hacemos, que nos pone en contacto con algo que no es tan gris y opaco como lo es el d&iacute;a a d&iacute;a. En ese sentido se puede relacionar con la pr&aacute;ctica art&iacute;stica y con mantener la llama viva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo escuch&aacute;s a la escena postpunkd&eacute;mica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - El otro d&iacute;a escuch&eacute; a alguien diciendo que ser pesimista es lo m&aacute;s f&aacute;cil porque es como quejarse todo el tiempo. Listo, as&iacute; obtur&aacute;s cualquier posibilidad. Y yo, por m&aacute;s que todo resulte muy dificultoso y con muchos obst&aacute;culos, sigo siendo optimista; ahora estamos en el extremo m&aacute;s extremo del p&eacute;ndulo y no le queda otra de llegar al otro lado y volver. En ese punto, todo lo que pasa con la movida de <strong>Dum Chica</strong>, <strong>Mujer Cebra</strong>, <strong>Las Tussi</strong>, todas esas bandas, me vuelve loca. Quiz&aacute; no me pongo un disco, pero las voy a escuchar y me relajo. No todo est&aacute; perdido. El rock no se muri&oacute;, no se va a morir. Recordemos que naci&oacute; como una cosa peque&ntilde;a y contracultural, si se puso mainstream en un momento fue por una cuesti&oacute;n coyuntural, pero la m&uacute;sica mainstream siempre fue otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A veces la cantidad de informaci&oacute;n musical es apabullante, &iquest;cu&aacute;l tendr&iacute;a que ser el papel de la cr&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Mi ilusi&oacute;n es que nuestra pr&aacute;ctica siga siendo relevante, no a pesar de que ten&eacute;s todo a mano, sino justamente porque ten&eacute;s todo a mano.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Antes ten&iacute;as la historia de una persona juntando la plata, esperando que salga tal disco; hoy, la realidad es otra. Ahora todos los viernes salen novecientos discos.Todos nos vamos cansando de la cosa impuesta por la tecnolog&iacute;a. A la gente m&aacute;s joven tambi&eacute;n le va a pasar. Es imposible estar al d&iacute;a con todo.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Pero poner algo de tu pensamiento a prop&oacute;sito de algo que vio o que escuch&oacute; todo el mundo, es lo que lo hace diferente.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>El tema es que haya personas interesadas en enterarse de cu&aacute;l es tu mirada, pero en un punto es la imagen del &aacute;rbol que se cae en el bosque.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Gracias infinitas a todas las personas que nos leyeron en este a&ntilde;o de vida de Soy parte del mar. Esperemos ser libro.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/maria-zentner-tarde-segura_132_12537924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Aug 2025 03:03:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[María Zentner, tarde pero segura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a12e248f-e6c8-4e2d-9cab-752a62bdfca9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juicio contra el exgendarme Eduardo Britos marcó un precedente al reconocer las agresiones sexuales como parte del plan represivo. Testimonios clave, documentos conservados y un equipo interdisciplinario que acompañó a las víctimas hicieron posible una condena histórica.</p></div><p class="article-text">
        Una rueda humana con ocho, diez varones, ocupa el centro de la sala. En el medio, parada, est&aacute; Lucila Maraga, detenida ilegalmente. <strong>Nadie sabe d&oacute;nde est&aacute;. Ni siquiera ella misma</strong>: lleva vendas en los ojos, las manos atadas y est&aacute; desnuda. Comprende que est&aacute; en el centro de una ronda por el movimiento: &ldquo;uno me tiraba a los brazos del otro, volv&iacute;a al centro y me segu&iacute;an empujando. Era una sensaci&oacute;n horrible porque sent&iacute;a que me iba a caer, no ten&iacute;a idea lo que pasaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuenta ocurri&oacute; en una habitaci&oacute;n trasera del edificio de la Polic&iacute;a Federal de La Rioja, hace casi 50 a&ntilde;os. Su testimonio &ndash;junto al de otras ocho mujeres&ndash; fue <strong>clave para condenar </strong>en diciembre de 2023 al exintegrante del Escuadr&oacute;n 24 de Chilecito, tambi&eacute;n ex jefe de seguridad del Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social de La Rioja, Eduardo Britos, como uno de los autores de esos padecimientos. Una <strong>variante de la tortura que se inscribi&oacute; en los cuerpos de las mujeres: la agresi&oacute;n sexual.   </strong>
    </p><h2 class="article-text">Suena y resuena</h2><p class="article-text">
        Una resonancia met&aacute;lica se expande por la habitaci&oacute;n. Suena como &ldquo;ommm&rdquo;. La reverberaci&oacute;n se prolonga cada vez que Claudia Mendoza golpea un cuenco con un mazo. Me lo acerca a la espalda y me explica que son instrumentos som&aacute;ticos: &ldquo;Entonces vos lo escuchas pero tambi&eacute;n lo sent&iacute;s, &iquest;sent&iacute;s las vibraci&oacute;n en el cuerpo?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estos instrumentos ayudan a armar un ba&ntilde;o sonoro, a generar una sensaci&oacute;n. Y tienen diferentes tonalidades. Ten&eacute;s estos otros que te ayudan a despejar la mente cuando est&aacute;s muy saturada, y as&iacute;, depende para qu&eacute; lo quieras.   
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos"
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            <span class="title">
                En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos                            </span>
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        Claudia integra el Equipo Interdisciplinario de Acompa&ntilde;amiento a las V&iacute;ctimas y Familiares del Terrorismo de Estado de La Rioja que se conform&oacute; para contener y ayudar a quienes deb&iacute;an declarar en Juicios de Lesa Humanidad. La mayor&iacute;a son psic&oacute;logas, psiquiatras, trabajadoras y trabajadores sociales. Ella es musicoterapeuta. Trabaja en salud mental hace a&ntilde;os pero considera que &eacute;sta experiencia fue la &ldquo;m&aacute;s impactante y transformadora a nivel profesional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sent&iacute;a que una persona, un cuerpo, que hab&iacute;a estado en esas condiciones, necesitaba un anclaje diferente para poder destrabar la voz y hablar. Es muy dif&iacute;cil que alguien pueda expresarse si tiene un nudo en la garganta. 
    </p><h2 class="article-text">Los cuerpos, campos de batalla</h2><p class="article-text">
        Son las 4.30 de una madrugada de abril de 1975. En una cama de una plaza Lucila intenta dormir junto a su compa&ntilde;ero, Lucho G&oacute;mez. Viven en una pensi&oacute;n austera que en 2025 ser&aacute; la sede del partido radical en pleno centro riojano Pero faltan a&ntilde;os. Esa madrugada la polic&iacute;a se anuncia con golpes, armas largas y ferocidad. Entra, los carga en un veh&iacute;culo y los traslada vendados para interrogarlos.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s todav&iacute;a puede repetir cada detalle de esa secuencia camino a la sede de la Polic&iacute;a Federal,porque se siente ah&iacute;. Sube escalones, ingresa por un garage. Es interrogada. Sale. Hace un trecho. Otro trecho derecho. Cruza un patio. Hay ruidos, risas, corridas, todo junto y desordenado. Alaridos de varones. A ella la espera la rueda humana que la obliga a desnudarse, manosea sus partes &iacute;ntimas, la abusa. Por una fina luz que le deja la venda, solo ve botas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura"
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                Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura                            </span>
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        Lucila ten&iacute;a entonces 24 a&ntilde;os. Ya era docente, militante gremial y estaba identificada con la pastoral de Enrique Angelelli. <strong>Fue una de las tantas riojanas detenidas antes que se instaure formalmente la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, en 1976. Durante el gobierno democr&aacute;tico y peronista del ex presidente Carlos Menem, entonces gobernador.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Hoy tiene 74 a&ntilde;os y es un torbellino.  Como si hiciera carrera contra el tiempo para no dejar escapar segundos en los que alguien, en alg&uacute;n sitio, quiera escuchar el horror que se vivi&oacute; hasta hace 42 a&ntilde;os en Argentina. Del tiempo en centros clandestinos se le mezclan, como enjambre de abejas ciegas, momentos de tormentos, agresiones f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Como cuando la paraban contra la pared, piernas abiertas, desnuda, manos en alto, cabeza gacha, durante varias horas, no recuerda cuantas. La abusaron con morbosidad, dice. 
    </p><h2 class="article-text">Diana, embarazada</h2><p class="article-text">
        Diana est&aacute; parada junto a Pano Navazo, el periodista que la entrevista para la serie <em>Contra el Olvido. Historias de Resistencia</em> que acaba de estrenarse en La Rioja. &Eacute;l pregunta: &ldquo;Si tuvieras que decir qui&eacute;n es Diana Quiros &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as?&rdquo;.  Ella hace un paso para atr&aacute;s, una sola respiraci&oacute;n profunda y responde sin pausa: &ldquo;mam&aacute;,  esposa, abogada, militante de los derechos humanos, sobreviviente de la &uacute;ltima dictadura militar&rdquo;. All&iacute; cuenta muchas de las vivencias que d&iacute;as mas tarde me narrar&aacute;, de cuando estuvo en cautiverio forzado. <strong>Tambi&eacute;n del aborto que le produjeron los golpes cuando la detuvieron a los 17 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a lleg&oacute; a La Rioja desde C&oacute;rdoba. Del barrio Benjam&iacute;n Rinc&oacute;n se hab&iacute;a pegado una costumbre muy caracter&iacute;stica de los a&ntilde;os &acute;70 riojanos: pertenecer a grupos juveniles de la pastoral del obispo Angelelli, asesinado por la &uacute;ltima dictadura militar. Diana termin&oacute; el secundario en diciembre de 1974 y ese mismo mes se cas&oacute;. Llevaba dos meses como estudiante de enfermer&iacute;a cuando la detuvieron. En realidad hab&iacute;an llegado busc&aacute;ndolo a &eacute;l. 
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                    alt="Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva"
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            <span class="title">
                Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva                            </span>
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        &mdash;Yo cometo&hellip; creo que fue un error, de irme a una casa que ya estaba allanada. Como no lo encontraron a &eacute;l porque estaba en la escuela, discut&iacute;an si llevaban a mi suegro o a m&iacute;. Me cargaron porque era la m&aacute;s joven. A &eacute;l lo buscaron, lo encontraron y detuvieron tambi&eacute;n.    
    </p><p class="article-text">
        Era de noche y estaba embarazada. Su destino tambi&eacute;n fue la sede de la Polic&iacute;a Federal, a dos cuadras de la plaza principal de La Rioja, donde funcion&oacute; el que considerado primer Centro de detenci&oacute;n y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Como testigo declar&oacute; en varios juicios que se tramitaron en La Rioja, haciendo la cronolog&iacute;a del horror que ahora me narra:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me ingresaron esposada y vendada, me llevaron a una pieza que hay en el fondo tipo calabozo. Me dejaban sola y volv&iacute;an, siempre eran patota. Yo escuchaba los gritos porque esa noche detuvieron a varios. <strong>Sab&iacute;an que estaba embarazada porque los golpes eran siempre en la cabeza y en la panza. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La trasladaron a la Correccional de Mujeres por el embarazo y con un an&aacute;lisis corroboraron que estaba de dos meses y medio, consta en su historia cl&iacute;nica. Ese mismo d&iacute;a declar&oacute; ante un juez que orden&oacute; la libertad pero al salir de la comisar&iacute;a cruz&oacute; la calle, le atravesaron un falc&oacute;n y la detuvieron otra vez en &ldquo;la Federal&rdquo;, como le llaman muchos de los detenidos. Durante la inspecci&oacute;n ocular por los juicios, fue una de las que recorri&oacute; e identific&oacute; cada sitio de esa casona que funcion&oacute; como centro clandestino en la provincia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ahi es cuando yo esa noche tengo el aborto &mdash;recuerda&mdash;-. Estaba vestida con un pantal&oacute;n rojo y una blusita celestita. Ten&iacute;a un camastro, sin colch&oacute;n. Empiezo a sentir dolores en el cuerpo y mucho en la cintura, en la espalda. Imaginate, era primeriza... Empiezo a llamar a la guardia, le ped&iacute;a que llamen a un m&eacute;dico, dec&iacute;an que estaba mintiendo&ldquo;. Finalmente la llevaron a un hospital: &rdquo;Estuve en los pasillos, nadie me quer&iacute;a recibir porque era una subversiva, una terrorista, no era un ser humano... Cuando me atiende el m&eacute;dico me dice que <strong>ya no hab&iacute;a nada que hacer.</strong>  
    </p><h2 class="article-text">Declarar, reparar</h2><p class="article-text">
        Virginia Miguel Carmona es la fiscal federal de La Rioja. Instruy&oacute; una de las dos megacausas que investigaron y condenaron a responsables por delitos de lesa humanidad en la provincia, y fue quien abri&oacute; la puerta hace dos a&ntilde;os para que se <strong>juzgara tambi&eacute;n por delitos sexuales </strong>al ex gendarme Eduardo Britos, condenado a perpetua por participar en el homicidio del laico Wenceslao Pedernera.
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            <span class="title">
                Lucila Maraga y Diana Quiros. sobrevivientes de violencia sexual durante la dictadura, junto a Viviana Reinoso, abogada querellante que trabajó para que esos abusos fueran reconocidos como delitos de lesa humanidad                            </span>
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        &mdash;Hay una caracter&iacute;stica de La Rioja que siempre destaco: se guard&oacute; tanta prueba documental que permaneci&oacute; intacta, que no lo pod&eacute;s creer. Se conservaron cosas del &acute;76 y &acute;77 en el Juzgado Federal, en el Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social, en el Ej&eacute;rcito. <strong>Muchos documentos para poder reconstruir qui&eacute;nes estaban en cada lugar y en cada momento.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        El debut de la fiscal en juicios por delitos de lesa humanidad fue en 2016 con la &ldquo;megacausa La Perla&rdquo;, de C&oacute;rdoba. Una de las m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, dur&oacute; cinco a&ntilde;os, casi 900 testigos, m&aacute;s de 700 v&iacute;ctimas. En aquel proceso ella pidi&oacute; uno de los d&iacute;as de alegatos del Ministerio P&uacute;blico Fiscal solo para hablar de lo que hab&iacute;a detectado: un plus de violencia contra las mujeres solo por ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hab&iacute;a abusos, alusiones a los cuerpos, burlas, violaciones y todo lo que se te ocurra de manera perversa sobre los cuerpos femeninos, <strong>que no surg&iacute;a en las declaraciones de los varones.</strong> Y es porque hab&iacute;a un prejuicio mayor y un plus de violencia hacia las que no respond&iacute;an a los c&aacute;nones sociales de la &eacute;poca, lo que no se esperaba de una mujer ama de casa, dedicada a los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        En el fallo de esa megacausa, Miguel Carmona dej&oacute; asentado que el machismo &ldquo;desde la sociedad se trasladaba intramuros con crudeza en contexto de cautiverio forzado&rdquo;. Habl&oacute; expresamente de la violencia de g&eacute;nero y consider&oacute; que no hab&iacute;a que juzgar a los responsables por tormentos, porque dejaba impune el delito sexual. Id&eacute;ntico lente aplic&oacute; para investigar lo sucedido en la megacausa riojana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>En La Rioja pas&oacute; lo mismo, ese plus de ensa&ntilde;amiento por no responder a los estereotipos. <strong>Si hab&iacute;a un represor condenado por tormentos y en realidad hab&iacute;a violado a numerosas v&iacute;ctimas, toda esa porci&oacute;n de la delictividad quedaba impune.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo juicio escuch&oacute; cerca de una decena de testimonios sobre agresiones lacerantes en zonas &iacute;ntimas, torturas f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Escuch&oacute; tambi&eacute;n el nombre y apellido de quienes las cometieron y aplic&oacute; un recurso que habilita el C&oacute;digo Procesal Penal Argentino: ampli&oacute; la denuncia para que se dictara una condena completa contra Britos por abusos deshonestos, agravado por haber sido cometido por encargados de su guarda. 
    </p><p class="article-text">
        El fallo est&aacute; entre los primeros del pa&iacute;s que reconoce que en ese plan de exterminio <strong>el g&eacute;nero s&iacute; determin&oacute; la aplicaci&oacute;n de mayor violencia sobre los cuerpos.</strong> La prueba: el testimonio de las propias v&iacute;ctimas y la construcci&oacute;n de la memoria colectiva de esas mujeres.   
    </p><h2 class="article-text">Delitos sexuales de lesa humanidad</h2><p class="article-text">
        Viviana Reinoso tiene muchos n&uacute;meros de fallos y nombre de causas en la cabeza. Son parte del recorrido que fue haciendo la justicia argentina para reconocer los delitos sexuales desde que se reabrieron las causas para juzgar el terrorismo de Estado, en 2006. Es abogada querellante de varias v&iacute;ctimas en los juicios que se tramitaron en La Rioja.  Pone claridad judicial al explicar que se trata de <strong>delitos sexuales de lesa humanidad, porque fueron realizados en el marco de un plan de exterminio del opositor pol&iacute;tico:</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Crimen de lesa humanidad es el ataque generalizado y sistem&aacute;tico en contra de una poblaci&oacute;n. Una de las cosas que retras&oacute; el proceso judicial fue, por un lado, los tiempos de las v&iacute;ctimas para poder hablarlo. Y por el otro el error de considerar que lo generalizado y sistem&aacute;tico ten&iacute;a que ser el delito sexual en s&iacute; y es un error. Cuando lo generalizado y sistem&aacute;tico es el ataque en s&iacute;, puede existir un hecho, una sola violaci&oacute;n, pero vos ten&eacute;s que encausarlo en ese ataque. 
    </p><p class="article-text">
        Explica el recorrido que tuvo que hacer la justicia para poder juzgar al &ldquo;actor mediato&rdquo; de los delitos cometidos en la dictadura. Resalta que la primera sentencia que tipifica como delitos sexuales y no como tormento es la de Mar del Plata, donde se conden&oacute; a reclusi&oacute;n perpetua al suboficial Gregorio Molina en 2010. Tras muchos a&ntilde;os de silencio, la justicia argentina <strong>condenaba por primera vez la sistematicidad de los cr&iacute;menes sexuales ocurridos durante el terrorismo de Estado.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Memorias sonoras</h2><p class="article-text">
        Claudia Mendoza estuvo casi desde el principio en el grupo que coordinaba la psic&oacute;loga Graciela Seppi, quien la convoc&oacute; interesada en su formaci&oacute;n. Trabaj&oacute; lineamientos de un equipo nacional, con modalidades de intervenci&oacute;n &ldquo;bastante pautadas&rdquo;, dice. Antes de tomar contacto con personas a las que pod&iacute;a acompa&ntilde;ar y frente a tantas horas de escucha en las audiencias, hizo un ejercicio muy acorde a su especialidad. Se dispuso a crear los climas sonoros que rodeaban a los juicios.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Logro captar algunas cuestiones desde mi o&iacute;do terap&eacute;utico sobre las sonoridades. Lo que pasaba en las calles, sala de espera, adentro de las audiencias, con la radio abierta que hubo. La gestualidad, la corporalidad. Creo que eso fue tambi&eacute;n una modalidad de soportar el horror de la escucha. 
    </p><p class="article-text">
        Me mira convencida que s&eacute; de lo que habla: &ldquo;Ya sab&eacute;s que escuchar el horror no es gratuito&rdquo;. Ah&iacute; es cuando asegura que puede usar herramientas del arte para habilitar otras formas de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La m&uacute;sica act&uacute;a en todos los planos. A nivel cerebral, que es como nuestro comando, ah&iacute; est&aacute;n las emociones, las sensaciones. Siempre hago el ejercicio de sentir la m&uacute;sica con el cuerpo, por qu&eacute; parte del cuerpo tiene salida. Los ritmos activan la parte del cerebro que es la motricidad. Aparecen colores, formas, im&aacute;genes mentales, recuerdos, asociaciones, una letra. Toda nuestra vida est&aacute; hilvanada de canciones. Todo eso te va configurando una identidad sonora. 
    </p><p class="article-text">
        El silencio de la espera en una sala. Pronto lo cortar&aacute; una voz para pronunciar el nombre de alguien que se sentar&aacute; frente a desconocidos para hurgar en su mente el sufrimiento. En esa ausencia de ruidos se puede reconocer el ritmo acelerado de un coraz&oacute;n a punto de explotar -dice Claudia-. Ah&iacute;, donde las palabras retumban y la atm&oacute;sfera se pone densa, tambi&eacute;n hay una pieza del rompecabeza del espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia cita al psicoanalista David Nasio para explicar que &ldquo;el dolor es como una locura de las pulsiones, una r&iacute;tmica de las pulsiones. Descubr&iacute; que mi tarea era volver a acompasar ese ritmo, y eso se logra por medio de las canciones. Tenemos una cultura maravillosa donde est&aacute;n los &iacute;caros, cantos de sanaci&oacute;n que usaban nuestros abor&iacute;genes o las canciones m&aacute;s tradicionales que son envolventes&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70"
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                El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mover y reconstituir el dolor</h2><p class="article-text">
        Diana y Lucila estuvieron detenidas siete a&ntilde;os. Las trasladaron desde La Rioja al Penitenciario Federal de Villa Devoto, en Buenos Aires, en el mismo avi&oacute;n H&eacute;rcules de la Fuerza A&eacute;rea Argentina. Contorsionadas y atadas de manos en el piso, vivieron el tormento cuando en pleno vuelo se abr&iacute;an las puertas y aturd&iacute;a el aire y la amenaza de ser arrojadas al vac&iacute;o. Compartieron la c&aacute;rcel y coinciden que esa fue una escuela de vida. Relatan estados mentales de los momentos en que el dolor se volv&iacute;a insoportable, y las dos dicen id&eacute;ntico: <strong>&ldquo;no s&eacute; c&oacute;mo explicarte&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que hice fue empezar a sumar, no a contar las cl&aacute;sicas ovejitas &mdash;es incre&iacute;ble, pero se r&iacute;e Lucila&mdash;. Era como que te ibas y volv&iacute;as. Te ocupabas en tratar de ubicar el n&uacute;mero. Lo empec&eacute; a hacer como una forma para salir de eso, porque era demasiado. <strong>Yo hab&iacute;a decidido no hablar en los interrogatorios y el castigo era peor.</strong> Como que con la suma yo proteg&iacute;a mi fuerza, porque no sab&iacute;a qu&eacute; me esperaba al otro d&iacute;a, ten&iacute;a que estar lo mejor posible. Me pas&oacute; los siete a&ntilde;os que estuve en la c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no estaba ah&iacute; &mdash;sentencia Diana&mdash;. Ten&iacute;a una total abstracci&oacute;n de lo que estaba pasando. Cuando estaba en el avi&oacute;n no perd&iacute; la conciencia. Estaba el cuerpo ah&iacute;, tirado, meado, pateado, pero mi mente estaba en otro lado. Mi esp&iacute;ritu, no se como llamarlo, no estaba ah&iacute;. Es como un mecanismo de defensa&hellip;. Parece que tu cuerpo no aguanta, no resiste, entonces como que me elevo, &iquest;entend&eacute;s? Como que hay una cosa ah&iacute; superior. Rara. Como que llegas a un l&iacute;mite y dec&iacute;s &ldquo;no, me preservo de esto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia encuentra paisajes similares en las memorias de esos cuerpos: &ldquo;Escuch&eacute; mucho sobre esa escisi&oacute;n en el momento de la tortura. El cuerpo se escinde, hace un corte, la cabeza va por un lado, el cuerpo por otro donde se anula la sensaci&oacute;n. Es como anestesiarlo para poder soportar. Esa anestesia muchas veces puede perdurar en esta cosa defensiva de no querer sentir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro La llamada, la periodista argentina Leila Guerriero hace un retrato fino y punzante sobre la historia compleja de Silvia Lavayru, ex militante de montoneros secuestrada, torturada y violada en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA) entre 1976 y 1978. Ah&iacute; la cita: <em>&ldquo;vivo en Buenos Aires pero no vivo. Vivo en el limbo&rdquo;.</em> Seguido dice la periodista: &ldquo;Estremece un poco, porque se parece demasiado a la frase que usa para describir lo que le pasaba cuando estaba en la ESMA y la llevaban a alg&uacute;n sitio en auto:<em>&laquo;Iba mirando la calle a trav&eacute;s de la ventanilla y sent&iacute;a que no estaba ni viva ni muerta, ni en un lado ni en el otro. En el limbo&raquo; &rdquo;.  </em>
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                Dar testimonio fue romper silencios que se extendieron mucho más allá del final de la dictadura. Un acto de coraje que construye justicia, abre caminos de reparación y sostiene la memoria colectiva                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tejido comunitario</h2><p class="article-text">
        Diana dice que no se sana. Nunca. Prefiere decir reparar. Una parte de ella est&aacute; convencida que<strong> &ldquo;no hubo tiempo&rdquo; para procesar la p&eacute;rdida de su primer embarazo</strong>, ni siquiera con quien era su esposo, porque una vez en libertad se separ&oacute; y tuvo que construir una vida nueva. Se recibi&oacute; de abogada y tuvo dos hijos. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando sal&iacute; de la c&aacute;rcel empezaba a contar algo y mi mam&aacute; me dec&iacute;a &ldquo;no me habl&eacute;s&rdquo;. Nunca quiso que le contara nada, mi hermana tampoco, ni mi pap&aacute;. <strong>&iquest;A qui&eacute;n iba a contarle semejante cosa? Todav&iacute;a no puedo verbalizar la p&eacute;rdida. </strong>Hay una parte de mi ser que me dice &ldquo;existi&oacute;&rdquo;, y otra parte dice capaz que no, que te pareci&oacute;, que se equivocaron los an&aacute;lisis. Para que no duela. 
    </p><p class="article-text">
        Con el equipo de acompa&ntilde;amiento y los juicios tuvo una oportunidad para revolver: &ldquo;sacar de adentro todo lo que hab&iacute;a pasado y sin esconderte nada, porque sab&iacute;as que solo la verdad, y con la memoria, ibas a poder reparar el da&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la praxis judicial, la fiscal Miguel Carmona cree que el acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico de personas que est&aacute;n capacitadas para contener una v&iacute;ctima en esas condiciones es crucial para que puedan declarar: &ldquo;ese coraje de las v&iacute;ctimas ante el tribunal y las partes en un juicio es porque cre&iacute;an que realmente se los pod&iacute;a juzgar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia dice que la sanaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n componentes espirituales: &ldquo;El cuerpo es maravilloso. Tiene muchas capas. Yo descubr&iacute; con estas mujeres que en el plano de lo f&iacute;sico tiene esa capacidad de reciclar. Y despu&eacute;s en las otras capas, en el campo espiritual, est&aacute;n esos otros cuerpos que hay que ir reparando, como&hellip; uniendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siento que ellas han encarnado un da&ntilde;o que sufrimos todos. Con su cuerpo han transitado el horror que nos pertenece a todos. Por eso son tan importantes los juicios. Cuando algo de la reparaci&oacute;n sucede, en lo comunitario, tambi&eacute;n se reconstituye ese tejido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como esa testigo que sali&oacute; de declarar y en la vereda del edificio judicial rodeada de amigos, familiares, otros ex presos y presas, cant&oacute; la canci&oacute;n Campanas de palo, de Mar&iacute;a Elena Walsh. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MSL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonella Sánchez Maltese]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Violencia sexual,La Rioja,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c92f40d4-2422-4743-8bda-6910eb42676c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La interrupción voluntaria del embarazo dejó de estar garantizada por el sistema público. El desfinanciamiento nacional y la inacción provincial afectan especialmente a las comunidades indígenas del norte salteño.</p></div><p class="article-text">
        Sobre la tierra rojiza de Tartagal, a m&aacute;s de 360 kil&oacute;metros de la capital salte&ntilde;a, a&uacute;n se sostiene uno de los derechos m&aacute;s golpeados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el derecho a decidir. En el norte de Salta, el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo &ndash;garantizado por la Ley 27.610 desde 2021&ndash; se enfrenta a un desmantelamiento sistem&aacute;tico que opera en silencio, y que nuevamente va camino a convertirse en un privilegio de clase.  
    </p><p class="article-text">
        En este contexto las comunidades originarias son las m&aacute;s afectadas. Lejos de los centros urbanos, las mujeres wich&iacute;, guaran&iacute;es y chorotes enfrentan no solo la falta de insumos m&eacute;dicos, sino tambi&eacute;n barreras culturales, ling&uuml;&iacute;sticas y territoriales. <strong>&ldquo;Hoy estamos sintiendo lo peor que puede pasar en un pa&iacute;s&rdquo;,</strong> dijo Nancy L&oacute;pez,<em><strong> </strong></em> l&iacute;der weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie en Salta. &ldquo;El hospital ya no te da nada. Antes te daban una tableta y vos comprabas otra. Ahora s&oacute;lo te dan un papel para que compres todo. Y muchas veces no ten&eacute;s ni para una&rdquo;, expres&oacute; apenas pasadas las 8 de la ma&ntilde;ana de un martes, ya que ni bien terminase de hablar tendr&aacute; que salir a los &ldquo;territorios&rdquo; para continuar el trabajo de lucha y resistencia de las comunidades ind&iacute;genas.
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                    alt="En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia."
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            <span class="title">
                En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia.                            </span>
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        Ese &ldquo;papel&rdquo; es una receta. Un papel que, traducido al mercado, vale 110.432 pesos: el costo actual de una caja de misoprostol en farmacias privadas, seg&uacute;n confirm&oacute; la m&eacute;dica Miranda Ruiz, garante de IVE/ILE en el Hospital P&uacute;blico Juan Domingo Per&oacute;n. Ese hospital &mdash;el tercero m&aacute;s grande de la provincia&mdash; ya no cuenta con stock de medicamentos. &ldquo;Desde la Residencia de Medicina Familiar y Comunitaria se dan 15 turnos todos los lunes a la ma&ntilde;ana. <strong>Pero no tenemos medicaci&oacute;n desde hace meses&rdquo;</strong> por lo que &ldquo;se les da receta para que compren&rdquo;, resumi&oacute; Ruiz, quien  en 2021 hab&iacute;a sido imputada por aborto sin causal, pero fue sobrese&iacute;da poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s por el Poder Judicial salte&ntilde;o. 
    </p><h2 class="article-text">Un Estado ausente, una ley quebrada</h2><p class="article-text">
        Macarena Villena, m&eacute;dica de familia e integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, lo dijo sin rodeos: &ldquo;<strong>Tenemos ley, pero no tenemos medicaci&oacute;n. </strong>El acceso est&aacute; quebrado. Y se est&aacute; elitizando&rdquo;. Asegur&oacute; que desde marzo, no hay distribuci&oacute;n p&uacute;blica de misoprostol ni de mifepristona en Salta. <strong>Como efectora asegura que las compras que ven&iacute;an haciendo la provincia tambi&eacute;n se interrumpieron. </strong>&ldquo;Nos dijeron que no hay autorizaci&oacute;n para seguir comprando. Y lo poco que llega no cubre la demanda&rdquo;, denunci&oacute;. Este medio intent&oacute; comunicarse con las autoridades a cargo &mdash;Javier Sapura, supervisor de Salud Sexual y Reproductiva de la cartera de Salud de Salta, quien dijo estar de licencia; y Patricia Leal, en Maternidad e Infancia; y &mdash; pero no recibi&oacute; respuestas a las consultas.
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                Macarena Villena, médica del Hospital Juan Domingo Perón: “Tenemos ley, pero no medicación. El acceso está quebrado y se está elitizando”.                            </span>
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        Lo cierto es que desde diciembre de 2023, el gobierno nacional de <strong>Javier Milei</strong> avanz&oacute; con una pol&iacute;tica de recorte total en los programas de salud sexual y reproductiva. No se autorizaron partidas para compra de medicamentos, anticonceptivos ni insumos b&aacute;sicos. Adem&aacute;s, se desarmaron programas y equipos t&eacute;cnicos, y se interrumpieron las l&iacute;neas de capacitaci&oacute;n a profesionales. El Ministerio de Salud no renov&oacute; contratos ni continu&oacute; la distribuci&oacute;n de misoprostol y mifepristona, esenciales para garantizar abortos seguros.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es clara y en la provincia el aborto legal dej&oacute; de ser gratuito y pas&oacute; a ser un privilegio. &ldquo;Estamos atendiendo mujeres que pueden trasladarse, que tienen obra social o que logran reunir el dinero.<strong> Las dem&aacute;s ni siquiera llegan a pedir turno</strong>&rdquo;, explic&oacute; Villena. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa con ellas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;A qui&eacute;n recurren?&rdquo;, se pregunt&oacute; la profesional de la salud que fue una de las impulsoras p&uacute;blicas del debate por el aborto legal, seguro y gratuito en Salta. No tiene respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Para Villena, que ejerce en el principal epicentro de la provincia, el problema que se vive en Salta tiene nombre y apellido. &ldquo;No hay voluntad pol&iacute;tica para garantizar la ley. El gobernador Gustavo S&aacute;enz es antiderechos. Se alinea con Naci&oacute;n, que dej&oacute; de enviar medicaci&oacute;n. Y mientras tanto, la provincia no reclama ni demanda nada. Se quedan callados, como si no fuera su responsabilidad&rdquo;, denunci&oacute;. 
    </p><h2 class="article-text">Las cifras que el Estado conoce (y desoye)</h2><p class="article-text">
        El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta (OVcM) registr&oacute;, en 2024, un total de 4.621 interrupciones voluntarias del embarazo. La demanda se concentra en mujeres de entre 21 y 30 a&ntilde;os -- 1.331 en el grupo de 21 a 25 a&ntilde;os, y 1.223 en el de 26 a 30&mdash;. Esta franja, que representa m&aacute;s del 55% de los abortos realizados, coincide con una poblaci&oacute;n en edad f&eacute;rtil, activa, muchas veces jefa de hogar.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, hay otro dato, m&aacute;s urgente y m&aacute;s oscuro: durante el 2024 se realizaron 83 IVE y 19 ILE en ni&ntilde;as y adolescentes de entre 10 y 15 a&ntilde;os. M&aacute;s de cien casos en menores, lo que significan <strong>casos atravesados por la violencia sexual, la falta de educaci&oacute;n sexual integral, el miedo y el silencio.</strong> Ante lo que deber&iacute;a ser motivo de esc&aacute;ndalo y la posibilidad de reforzar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, estas se desmantelan. 
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                    alt="La conversación como herramienta de cuidado y de acceso: en las comunidades indígenas, el debate sobre aborto sólo puede darse en lengua propia y con respeto a la cultura."
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                La conversación como herramienta de cuidado y de acceso: en las comunidades indígenas, el debate sobre aborto sólo puede darse en lengua propia y con respeto a la cultura.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las interrupciones legales del embarazo, por causales como violaci&oacute;n o riesgo de vida, sumaron 382 en todo el a&ntilde;o. Febrero fue el mes con m&aacute;s casos (49), y julio el m&aacute;s bajo (12). Por edades, la distribuci&oacute;n es similar: la mayor&iacute;a de las ILE (93) se realizaron en mujeres de 21 a 25 a&ntilde;os, seguidas por el grupo de 26 a 30 (85). Pero la presencia de ni&ntilde;as en esos datos (19 entre 10 y 15 a&ntilde;os) revela un dato m&aacute;s profundo: la violencia estructural sigue operando en los cuerpos m&aacute;s vulnerables, sin que haya una respuesta estatal integral.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n entre IVE e ILE por grupo etario refleja el mismo patr&oacute;n, donde el aborto en Salta se muestra como una necesidad transversal, concentrada en mujeres j&oacute;venes, con capacidad reproductiva activa. La diferencia es que la ILE, por definici&oacute;n, representa situaciones cr&iacute;ticas. Y esas situaciones no son atendidas como tales.
    </p><p class="article-text">
        Si algo dej&oacute; el debate p&uacute;blico por el derecho al aborto fue la consciencia de que detr&aacute;s de cada cifra hay una historia. Sin embargo, hoy se visibiliza una ausencia porque mientras los n&uacute;meros muestran la demanda, el sistema de salud p&uacute;blica no est&aacute; preparado para responder. &ldquo;El derecho a decidir est&aacute; condicionado a lo que consigas en la farmacia o a <strong>lo que puedan donar las redes feministas</strong>&rdquo;, sentenci&oacute; Villena.
    </p><h2 class="article-text">Las barreras invisibles: idioma, territorio, cultura</h2><p class="article-text">
        En las comunidades ind&iacute;genas, esas barreras se vuelven muros. &ldquo;Siempre he dicho que si hablo de aborto, las mujeres no lo aceptan. Creen que es un crimen&rdquo;, dijo Nancy L&oacute;pez. Pero esa resistencia no es caprichosa, puesto que muchas veces es producto del desconocimiento, de la falta de informaci&oacute;n en la lengua materna, de protocolos que no consideran las culturas locales. &ldquo;Los papeles est&aacute;n en castellano y con palabras que muchas no entendemos. <strong>Si no entend&eacute;s, no pod&eacute;s aceptar</strong>&rdquo;, explic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un grupo de mujeres ind&iacute;genas impuls&oacute; la creaci&oacute;n de cartillas traducidas al wich&iacute; y al guaran&iacute;, acompa&ntilde;adas por audios en lengua originaria. &ldquo;Cuando lo escuchan en su idioma, lo entienden. Y ah&iacute; empieza el debate&rdquo;, cont&oacute; Nancy. Relat&oacute; que este a&ntilde;o, con esfuerzo propio, lograron hacer talleres en dos comunidades. En uno de ellos participaron 78 mujeres. Pero sin movilidad, sin talleristas, sin financiamiento estatal, la tarea es lenta. &ldquo;Avanzamos igual. Despacio, pero avanzamos&rdquo;, repiti&oacute; Nancy.
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                Nancy López, líder weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie, sostiene talleres, huertas y una radio comunitaria: “No tenemos ayuda, pero seguimos”.                            </span>
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        Fue en diciembre del 2021, que un grupo de mujeres, entre las que se encontraba Nancy L&oacute;pez, dieron a conocer la creaci&oacute;n de una herramienta pensada desde sus territorios, sus lenguas y sus cuerpos. <strong>Se trat&oacute; de </strong><em><strong>&ldquo;Cuerpos y libertades&rdquo;</strong></em><strong>, una colecci&oacute;n de materiales traducidos e interpretados a los idiomas wich&iacute;, guaran&iacute;, toba y chorote</strong>, que adapta los protocolos del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n para la atenci&oacute;n integral en casos de violaci&oacute;n sexual y para el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de veinte personas participaron de este trabajo colectivo junto a traductores especializados, que asumieron el desaf&iacute;o de trasladar al lenguaje propio de cada comunidad no solo las palabras, sino los sentidos, las pr&aacute;cticas y los derechos. El objetivo era garantizar que cada persona pueda tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva sin que la barrera idiom&aacute;tica sea un obst&aacute;culo. <em><strong> &ldquo;No hay anticonceptivos. No hay nada&rdquo;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En Tartagal, Pamela Justiniano -responsable de la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad- denunci&oacute; una situaci&oacute;n alarmante. <strong>&ldquo;No hay anticonceptivos. Ni pastillas, ni inyectables, ni preservativos. Hace meses que no llega nada&rdquo;, expres&oacute;. </strong>En ese sentido, dijo que la falta de insumos b&aacute;sicos deja a miles de mujeres y personas del colectivo LBGTIQ+ sin posibilidad de elegir, sin protecci&oacute;n frente a infecciones, sin alternativas. &ldquo;Los kits de salud sexual est&aacute;n vac&iacute;os. Y los programas de atenci&oacute;n en barrios y comunidades est&aacute;n paralizados&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los insumos, tambi&eacute;n dijo que faltan v&iacute;nculos institucionales. Para ingresar a las comunidades ind&iacute;genas, dijo que su equipo necesita autorizaci&oacute;n desde el CIC Rural. Pero, con el cambio de autoridades, esa articulaci&oacute;n se cort&oacute; este a&ntilde;o. &ldquo;La nueva direcci&oacute;n no responde. Hay que mandar notas, esperar semanas. Y muchas veces nos dicen que no&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Justiniano tambi&eacute;n afronta una gesti&oacute;n con recortes. &ldquo;Nos dijeron que no hay recursos para seguir haciendo territorio. <strong>Que salgamos lo menos posible</strong>&rdquo;, lament&oacute;. Ante ello, la planificaci&oacute;n de acciones ahora se reconfigura desde la precariedad: visitan comedores y merenderos con recursos propios, recolectan ropa en eventos, y apelan a la colaboraci&oacute;n de negocios locales para ayudar en fechas clave como el D&iacute;a de la Madre o del Ni&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres."
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            <span class="title">
                Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres.                            </span>
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        La situaci&oacute;n tambi&eacute;n se agrava por los obst&aacute;culos log&iacute;sticos. &ldquo;Antes realizaban operativos desde una articulaci&oacute;n multidisciplinaria, donde llegaban a los territorios equipos de Salud, Educaci&oacute;n, G&eacute;nero&rdquo;, entre otros.  Tambi&eacute;n, la oficina que dirige Pamela casi fue trasladada a la terminal de Tartagal, lejos del circuito de instituciones claves como el 911 o Ciudad Judicial. &ldquo;Nos negamos, porque es fundamental estar cerca. Es el &uacute;nico recurso humano que tenemos para acompa&ntilde;ar a una mujer en situaci&oacute;n de violencia. No se puede ir sola&rdquo;, insisti&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">La red, la trinchera, la esperanza</h2><p class="article-text">
        Sin Estado, sin medicamentos, sin recursos, lo que queda es la red, sean profesionales, ind&iacute;genas y feministas. &ldquo;<strong>Volvimos a coordinar con el Socorro (Rosa de Salta) como antes de que exista la ley.</strong> Armamos redes de donaci&oacute;n de medicaci&oacute;n. Y esto no deber&iacute;a pasar. Ya no&rdquo;, dijo Villena. A modo de ejemplo, cont&oacute; que en Cafayate, gracias al esfuerzo de una psic&oacute;loga del hospital, logran entregar parcialmente misoprostol a quienes consiguen la mifepristona por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la urgencia por garantizar el derecho a decidir tambi&eacute;n se une a la urgencia por comer. En un contexto socio econ&oacute;mico alarmante para el pa&iacute;s, las salidas se sostienen desde las redes, principalmente de mujeres. Nancy L&oacute;pez, cont&oacute; que mientras intentan dialogar sobre el derecho al aborto, en paralelo llevan adelante otros procesos, como la elaboraci&oacute;n de huertas comunitarias y trabajos con artesanas junto a organizaciones de la sociedad civil. Adem&aacute;s, sostienen la Radio La Voz Ind&iacute;gena, sin auspicios. &ldquo;No tenemos ayuda, pero seguimos. Porque la radio siempre fue nuestra herramienta para decir la verdad&rdquo;, manifest&oacute;. 
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                    alt="Sin anticonceptivos ni insumos, las acciones en territorio se reconfiguran con recursos propios y voluntad colectiva. En Tartagal, la urgencia es diaria"
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            <span class="title">
                Sin anticonceptivos ni insumos, las acciones en territorio se reconfiguran con recursos propios y voluntad colectiva. En Tartagal, la urgencia es diaria                            </span>
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        En la diaria, desde la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad son testigos del deterioro social. &ldquo;Las mujeres vienen y te dicen que no tienen ni para comer. Te muestran fotos de casas hechas de pl&aacute;stico. Es tremendo c&oacute;mo est&aacute; golpeando la crisis&rdquo;, cont&oacute;. En muchos casos, la ayuda se reduce a un m&oacute;dulo alimentario espor&aacute;dico o a gestiones que hacen con el &aacute;rea de Desarrollo Humano o colectivos barriales.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en comunidades ind&iacute;genas es particularmente delicada. &ldquo;Hay mucha discriminaci&oacute;n, <strong>cuesta mucho que se acerquen. Y cuando lo hacen, si no podemos darles algo concreto, se sienten defraudadas</strong>&rdquo;, expres&oacute;. Sin capacitaciones ni recursos sostenidos, la tarea de acompa&ntilde;ar se vuelve cuesta arriba.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Justiniano afirm&oacute; que siguen saliendo al territorio, aunque sea &ldquo;ara&ntilde;ando&rdquo;. Sostienen talleres, acompa&ntilde;an tr&aacute;mites judiciales y se organizan en red. &ldquo;No vamos a dejar de salir. Aunque sea con lo que tenemos, vamos a seguir llegando&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma sinton&iacute;a, Nancy L&oacute;pez dijo que est&aacute;n &ldquo;tratando de que no se caiga todo. Es dif&iacute;cil, pero si avanzamos lento, avanzamos igual. Como decimos entre nosotras: <strong>hay que ara&ntilde;ar el a&ntilde;o (hacer todas las acciones posibles), pero hay que llegar</strong>&rdquo;. En esa frase est&aacute; la s&iacute;ntesis de una lucha que no claudica y que se enfrenta al desprecio de quienes gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        <em>ML / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maira Silvana López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 17:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salta,Aborto legal,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a43b27-49b1-4511-9493-1a2357f508b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122695.jpg" width="2000" height="1125" alt="Deseos que desafían estigmas: &quot;La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué cuerpos se consideran deseables? ¿Y deseantes? Tensiones, placeres y barreras que enfrentan las personas con discapacidad para vivir su sexualidad con libertad y autonomía. El debate por la asistencia sexual. 
</p></div><p class="article-text">
        La sexualidad de las personas con discapacidad (PCD) sigue siendo un tema tab&uacute; para la sociedad. Pensar en seducir cuando us&aacute;s pa&ntilde;ales, ten&eacute;s una sonda, no pod&eacute;s mover tus manos o tus piernas, o pod&eacute;s tener una crisis no es sencillo. Las aplicaciones y redes sociales pueden ser aliadas, pero tambi&eacute;n una barrera que impida la vinculaci&oacute;n cuando es el &uacute;nico modo. En gran medida, las posibilidades de vincularse se relacionan con los recursos que cada persona tenga, la autopercepci&oacute;n, como viva su discapacidad y cu&aacute;n receptivo sea el entorno.
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia es un momento complejo en el que las diferencias parecen negativas, pero todos buscamos que nos quieran y en esta etapa, que nos acepten tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Las personas con discapacidad no somos todas iguales, incluso teniendo la misma discapacidad podemos necesitar o no apoyos, gozar de diversas maneras y preferir formas distintas de vincularnos. </strong>Algunas elegimos maternar, tener o no una pareja exclusiva o abierta, pero lo m&aacute;s importante es poder elegir y ejercer nuestros derechos con libertad y autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La asistencia sexual es cuando una pareja requiere de una persona que les asista en sus movimientos, o cuando una PCD necesita de alguien para conocer su cuerpo y experimentar.. La asimilaci&oacute;n con el trabajo sexual, as&iacute; como la asistencia como una especie de correcci&oacute;n de la sexualidad son temas que generar debates y diversidad de opiniones.
    </p><h2 class="article-text">Apartheid y discapacidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s que te describa c&oacute;mo soy? <strong>Yo quiero que sepas como soy.</strong> Uso anteojos, ojos marrones, pelo rosa&rdquo;. Cali tiene 31 y hoy vive con su familia. Hasta hace 2 a&ntilde;os viv&iacute;a sola, pero las crisis y la falta de trabajo y apoyos, hicieron que vuelva. &ldquo;Tengo epilepsia focal compleja, y mis crisis son motrices y gel&aacute;sticas con psicosis&rdquo;, explica y da un ejemplo: &ldquo;Son las que tiene el Joker, el Guas&oacute;n de Batman. Por eso se hace Joker, porque se burlan de &eacute;l y la sociedad lo rechaza. Somos siempre pacientes, asesinas, personajes burlescos, o villanas, y nunca protagonistas de comedias rom&aacute;nticas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cali es adem&aacute;s una persona intersex: &ldquo;Yo siempre camin&eacute; de la mano de la discapacidad y la intersexualidad, as&iacute; que toda mi experiencia de mi infancia y adolescencia la identifiqu&eacute; con la intersexualidad y luego supe que tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con la discapacidad. Hasta mis veintipico no me asum&iacute; PCD, pero siempre fui una persona con psicosis&rdquo;, explica. Con este panorama, asegura, todas sus relaciones siempre estuvieron ligadas a la locura y a su estigma. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo me iba a relacionar con otras personas siendo yo una persona loca? &iquest;C&oacute;mo compartir que escuchaba voces o ten&iacute;a ideas que las otras personas pensaban como delirantes?&rdquo;, recuerda. &ldquo;Di mi primer beso a los 23 a&ntilde;os, empec&eacute; a salir con otras personas reci&eacute;n cuando pude hablar de mi psicosis&rdquo;. Sus crisis motrices son  diarias: relacionarse implica decir que tiene epilepsia, qu&eacute; hacer frente a una crisis, cu&aacute;ndo la otra persona tiene que ocuparse y preocuparse. &ldquo;Claro, la discapacidad no est&aacute; pensada como algo erotizante&hellip; a no ser que sea un fetiche&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el deseo apareci&oacute; en su vida, Cali descarg&oacute; Tinder, fue a una cita y tuvo una crisis delante de esa persona. <strong>&ldquo;Luego me puse &lsquo;persona intersexy orgullosamente disca&rsquo; y no tuve un match nunca m&aacute;s&rdquo;, asegura. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cali afirma que a partir de las redes sociales e internet hay mayor fetichizaci&oacute;n de corporalidades de personas con discapacidades visibles: &ldquo;Ha habido discusiones sobre asistencia sexual que yo odio la idea de asistencia, pero el trabajo sexual de PCD y pensado para PCD es algo de lo que se empez&oacute; hablar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Yo salgo con personas con discapacidad porque hablamos de nuestra discapacidad, de lo que necesitamos y ya est&aacute;, luego nos conocemos c&oacute;mo somos.<strong> Sigue habiendo un apartheid y tambi&eacute;n en nuestra mente a la hora de desear y que nos deseen</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el cuerpo perfecto?</h2><p class="article-text">
        Andrea es periodista, tiene 38, trabaja hace 15 a&ntilde;os en una dependencia del Estado, vive sola hace 6 a&ntilde;os y medio. &ldquo;La verdad que la adolescencia la transit&eacute; con bastantes prejuicios sobre qu&eacute; iba a poder hacer o c&oacute;mo me iban a ver los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda. La primera vez que se sinti&oacute; &ldquo;una m&aacute;s&rdquo; fue a los 18 cuando empez&oacute; a acercarse a un grupo de j&oacute;venes de la Biblioteca para Ciegos . &ldquo;Me dieron mucha seguridad para salir a la calle y tambi&eacute;n respecto a los v&iacute;nculos sexoafectivos porque <strong>por primera vez pude sentir que un pibe de ese grupo se estaba fijando en m&iacute; y fue el primer novio que tuve&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivi&oacute; el surgimiento del #NiUnaMenos como oportunidad de romper con miedos propios. &ldquo;Por fin se pod&iacute;a hablar de que los cuerpos no siempre son perfectos. Bueno, &iquest;qu&eacute; es el cuerpo perfecto? Yo tengo una discapacidad visual y una discapacidad motriz, las dos de nacimiento. Creo que la discapacidad que m&aacute;s conflicto me genera es la motriz&rdquo;, comparte. 
    </p><p class="article-text">
        Dice entre risas que las aplicaciones de citas le resultan un &ldquo;supermercado de personas&rdquo;, prefiere conocer gente en otros espacios. Hasta ahora han sido varones con discapacidad visual porque Andrea siente que los dem&aacute;s tienen prejuicios por su discapacidad. &ldquo;<strong>Contact&eacute; con una asistente sexual para que me ayude a descubrir aquello que s&iacute; pod&iacute;a. </strong>Yo tengo una posici&oacute;n bastante ambigua respecto del trabajo sexual, no en el sentido moral, sino por perspectiva de g&eacute;nero y la lucha contra la trata y explotaci&oacute;n de personas. Pero para m&iacute; fue un antes y un despu&eacute;s &ndash;reconoce Andrea&ndash; . Hasta ese momento yo ven&iacute;a leyendo sobre el tema y sent&iacute;a que era complejo porque siempre se hablaba desde la perspectiva del var&oacute;n que necesitaba la asistencia de una mujer, pero no era mi caso. Yo me considero cis-hetero y necesitaba saber qu&eacute; pod&iacute;a y que no porque me hab&iacute;a quedado en un callej&oacute;n sin salida&rdquo;. Los m&eacute;dicos le hab&iacute;an marcado qu&eacute; pod&iacute;a, pero para Andrea la palabra no era suficiente. &ldquo;<strong>No es lo mismo que experimentar</strong> qu&eacute; posturas pod&iacute;a tener con el cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mica tiene 27, estudia derecho y trabaja en el Banco Central. Est&aacute; en pareja y vive sola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una persona con discapacidad motriz bastante visible porque estoy amputada de mis 2 piernas. Cuando era adolescente estaba un poco excluida porque la onda era ir a boliches&rdquo;, recuerda. Trataba de ir pero encontraba obst&aacute;culos: &ldquo;Est&aacute;n pensados para un n&uacute;mero muy desbordante de gente, no hab&iacute;a ba&ntilde;os accesibles entonces si tomaba, me ten&iacute;a que ir temprano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hoteles alojamiento tampoco son accesibles. &ldquo;Mi v&iacute;nculo ten&iacute;a que subirme con una mano y sostener la puerta con la otra para poder entrar. A la gente que estaba esperando le parec&iacute;a rar&iacute;simo, se quedaba mirando y trataban de ver mi cara, a ver qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando porque tiene una discapacidad&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Mica se presenta como bisexual y asegura que la experiencia ha sido distinta con varones que con mujeres: &ldquo;Generalmente los hombres sin discapacidad esperaban que yo ignore mi discapacidad, <strong>les costaba mucho aceptar que yo hay cosas que las tengo que hacer distinto</strong> &ndash;asegura&ndash;. Eso no me pasaba con mujeres. Las que se interesan saben que por la discapacidad ten&eacute;s otras necesidades. Yo no puedo ponerme en 4 por ejemplo&rdquo;, especifica. 
    </p><p class="article-text">
        Conocer su cuerpo le permiti&oacute; conocer su deseo: &ldquo;Con el tiempo yo empec&eacute; a saber c&oacute;mo funcionaba mi cuerpo. S&eacute; qu&eacute; no me gusta y tambi&eacute;n la gente es m&aacute;s receptiva&rdquo;, cuenta. 
    </p><h2 class="article-text">Pensarse en pareja</h2><p class="article-text">
        Meche y Silvina comparten la vida hace 30 a&ntilde;os y est&aacute;n casadas desde 2010. Se conocieron porque Meche buscaba una persona con quien compartir el alquiler. Silvina tuvo dudas. &ldquo;Sab&iacute;a que Meche estudiaba, iba a la universidad, que se manejaba bastante bien en su casa, pero yo igual pensaba: &iquest;Qu&eacute; me va a pedir? &iquest;Qu&eacute; voy a tener que hacer?&rdquo;, recuerda. Pero nada fue como lo hab&iacute;a imaginado: &ldquo;Me di cuenta de que ten&iacute;amos mucha afinidad y ella me gustaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy son mam&aacute;s de Ludmila, que tiene 23. Meche recuerda: &ldquo;Desde muy chiquita quise ser mam&aacute;. Para nosotras se jugaban un mont&oacute;n de prejuicios sociales sobre nuestra maternidad porque al ser lesbianas se sumaba que yo tuviera una discapacidad&rdquo;. 
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                Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes                            </span>
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        Hubo apoyos. Meche enumera: &ldquo;La se&ntilde;ora que la llevaba en el micro, la se&ntilde;ora que trabajaba en casa, limpiaba y la cuidaba cuando &iacute;bamos a trabajar. Y mi silla electr&oacute;nica que para m&iacute; es fundamental en mi vida y lo fue particularmente en mi maternar&rdquo;. Recuerda c&oacute;mo la fueron usando, ella y su hija que aprendi&oacute; a subirse, a pararse atr&aacute;s y agarrarse de las manijas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a unos 11 a&ntilde;os, Ludmila les cont&oacute; que <strong>hab&iacute;a sufrido m&aacute;s la discriminaci&oacute;n social en relaci&oacute;n a la discapacidad de una de sus mam&aacute;s que al hecho de que fueran lesbianas. </strong>&ldquo;Las veces que no pudimos ingresar a los lugares porque no hab&iacute;a accesibilidad o que no pudimos tomar un transporte. Recuerdo cuando ten&iacute;amos que ir a su muestra de acrobacia y ning&uacute;n taxi me paraba. Entonces la disyuntiva era si ellas se iban en el auto y llegaban a tiempo o si me esperaban&rdquo;, recuerda Meche. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En general no se nos piensa con parejas &rdquo;</strong>, asegura. Est&aacute; convencida de que los prejuicios m&aacute;s fuertes sobre las personas con discapacidad surgen en torno a la sexualidad. Meche polemiza: &ldquo;Yo tengo una mirada bastante cr&iacute;tica en relaci&oacute;n a la asistencia sexual porque desde la perspectiva de g&eacute;nero siempre son las mujeres pobres las que ponen el cuerpo y yo soy abolicionista en relaci&oacute;n a la prostituci&oacute;n&rdquo;. Es un tema espinoso en el que no hay una mirada un&aacute;nime, ni en los feminismos, ni entre las personas con discapacidad ni en la sociedad en general. A Meche, adem&aacute;s, le parece que el concepto de asistencia es precisamente asistencialista: &ldquo;No caminar o no mover los brazos no significa que no pueda tener relaciones, incluso una persona puede tener relaciones sexuales si no se le para el pene porque tiene lesiones medulares. <strong>Esa es una mirada reduccionista de la sexualidad, como si todo fuese que alguien venga y te manipule un genital</strong>&rdquo;, asegura. Imagina perspectivas feministas colectivas, talleres feministas y de PCD que trabajen el erotismo. Considera: &ldquo;Profesionalizar esa intervenci&oacute;n es medicalizante y patologizante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Julia tiene 30, vive con su gato, es docente de teatro en una escuela secundaria, concejala en Monte, Provincia de Buenos Aires y escritora, &ldquo;Para m&iacute; no hab&iacute;a nada malo en m&iacute; por lo que otro me rechazara, siempre fui de naturalizarlo, pero tengo colecciones enormes de rechazo&rdquo;, comparte. Julia tiene una malformaci&oacute;n en su columna vertebral que le provoca baja altura y dolor cr&oacute;nico. Llegando a los 18 empez&oacute; a percibir una atenci&oacute;n particular: morbo. &ldquo;No entend&iacute;a bien por qu&eacute; me generaba tanta bronca y lo descubr&iacute; buscando la palabra en el diccionario, que es atracci&oacute;n hacia algo desagradable&rdquo;. Le pas&oacute; cuando usaba Tinder: &ldquo;Hab&iacute;a mucha gente que miraba mi foto y me dec&iacute;a que le generaba morbo tener relaciones conmigo, entonces me incomodaba mucho porque <strong>me hac&iacute;a sentir un objeto inanimado que no decide</strong>&rdquo;, explica. 
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                    alt="Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas"
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            <span class="title">
                Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas                            </span>
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        &ldquo;Todos buscamos que nos quieran. Creo que al tener la discapacidad, una recae en la culpa de pensar que es por eso que no consigue pareja&rdquo;, explica- &ldquo;Pero en el pueblo somos pocos y por ah&iacute; el que me interesa est&aacute; ocupado&rdquo;. Tuvo dos relaciones, pero ninguna formal ni p&uacute;blica. &ldquo;Con mi primer pareja hab&iacute;a un esfuerzo de &eacute;l porque yo me muestre como una especie de amiga. Yo nunca le atribu&iacute; la responsabilidad directa a que yo ten&iacute;a discapacidad y que quiz&aacute;s le daba verg&uuml;enza que lo vean con una piba como yo, ahora s&iacute; lo veo un poco as&iacute;. Cuando sos m&aacute;s chica y est&aacute;s muy enamorada acept&aacute;s cualquier cosa, ahora tengo otras herramientas&rdquo;, asegura Julia. 
    </p><p class="article-text">
        Con el segundo v&iacute;nculo fue distinto: &ldquo;&Eacute;l no ten&iacute;a discapacidad y era s&uacute;per respetuoso de los tiempos, del cansancio, de los dolores sobre todo. Tener dolor cr&oacute;nico y compartir sexualidad con alguien es un mundo interesante para revisar para que el otro no se transforme en una especie de enfermero pero tampoco que no haga como que nada pasa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Fran tiene 34, vive s&oacute;lo desde hace 2 a&ntilde;os con apoyos las 24 horas. Es dramaturgo, actor, escritor, cantante y da conferencias sobre discapacidad, accesibilidad y diversidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando supo que era var&oacute;n se lo dijo a su madre. &ldquo;Me dijo que hable con la psic&oacute;loga, que obviamente no le dio importancia. Me dijo: &lsquo; Vos ten&eacute;s que ser una persona con discapacidad integrada a la sociedad&rsquo;&rdquo;. El resultado: retraimiento. &ldquo;Me met&iacute; mucho para adentro y cuando me toc&oacute; ir a la secundaria no sab&iacute;a c&oacute;mo relacionarme. Con varones no, porque me sent&iacute;a diferente, pero con mujeres tampoco. Nadie me hablaba&rdquo;, recuerda. Se enamor&oacute; de una compa&ntilde;era y fue muy tormentoso. &ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;, explica. Necesitaba apoyo para vestirse y su hermana fue una aliada. &ldquo;Cuando yo decid&iacute; que ya no me quer&iacute;a poner m&aacute;s ropa femenina la tiramos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fran relata dos situaciones de &ldquo;abuso o algo no consentido&rdquo;. Primero en la adolescencia, luego m&aacute;s grande. En ambos casos le dijeron que era exagerado &ldquo;que a todas las personas con vulva les pasa&rdquo;. &ldquo;Las PCD somos un colectivo mucho m&aacute;s vulnerable a eso y la respuesta que recibimos no es la que tendr&iacute;amos que recibir&rdquo;, reclama. Y reafirma que prefiere escuchar a su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la asistencia sexual asegura que para &eacute;l es un puente: &ldquo;Siento que es un v&iacute;nculo para acercar, como un puente entre la discapacidad y la sexualidad que en general no se juntan porque <strong>pasa que hay mucha curiosidad, mucho morbo pero cuando est&aacute; la posibilidad la gente medio se escabulle porque no sabe qu&eacute; tiene que hacer</strong>&rdquo;, comparte. &ldquo;Me ha pasado de conocer gente en boliches y decir &lsquo;Me muero por darme con esta persona, pero &iquest;c&oacute;mo hacemos?&rsquo; Para m&iacute; es construir un v&iacute;nculo, que se de un espacio cuidado y accesible y explorar lo f&iacute;sico de la sexualidad que es saludable&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Libertad y violencia</h2><p class="article-text">
        Vick tiene 28, vive sola y trabaja de manera independiente. Es editora audiovisual, fot&oacute;grafa y gestora cultural y estudi&oacute; Cine. 
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                    alt="Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad"
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                Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad                            </span>
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        &ldquo;Yo me imaginaba a m&iacute; misma como alguien con quien no querr&iacute;an estar, as&iacute; que ni siquiera lo intentaba. Le escap&eacute; a la din&aacute;mica heterosexual de como se relacionaban las personas porque al ser usuaria de silla no se daban com&uacute;nmente las citas&rdquo;, asegura. Usa aplicaciones y pone fotos en las que se ve la silla de ruedas. &ldquo;Tuve citas, algunas fueron un fiasco, otras son muy buenas. Tambi&eacute;n me gust&oacute; y me sorprendi&oacute; gente muy directa. Alguien que directamente me dijo:<strong> &lsquo;Hola, &iquest;quer&eacute;s coger?&rsquo;</strong>. Que se animen a proponerlo, me gusta.
    </p><p class="article-text">
        Vick explica que le resulta m&aacute;s f&aacute;cil relacionarse con mujeres. &ldquo;Al hombre lo ten&eacute;s que educar con la discapacidad y con todo, las chicas son m&aacute;s comprensivas y emp&aacute;ticas pero al mismo tiempo te da cosa acercarte, hay otras din&aacute;micas complejas que no son por la discapacidad sino por el esquema en el que nos relacionamos las mujeres&rdquo;. Los v&iacute;nculos no son sencillos m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias. Tuvo tres parejas estables: dos varones y una chica. El primer v&iacute;nculo dur&oacute; tres a&ntilde;os y recuerda que la familia de &eacute;l la amaba:<strong> &ldquo;Pensaban: &lsquo;Qu&eacute; &aacute;ngel, qu&eacute; hermosa, qu&eacute; valor mi hijo, qu&eacute; luchadora&rsquo;. Mi familia lo amaba a &eacute;l por caminante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho estereotipo quiz&aacute;s de que las PCD tienen que salir con una PCD, yo nunca tuve ni siquiera una cita con una. Estoy re abierta a eso pero no se ha dado&rdquo;, asegura Vick y explica su punto de vista: &ldquo;Hay 2 tipos de discas: los que vivieron toda su vida en el mundo de los caminantes, como yo, que no notaba que hubiese diferencias, yo era la &uacute;nica hasta los veintipico de a&ntilde;os. Y hay aquellas que toda su vida se relacionaron con otras PCD&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vick practica Ballroom, una disciplina que es una suerte de desfile LGBTIQA+ y que ella define como &ldquo;espacios de resistencia queer&rdquo;. &ldquo;Hay una categor&iacute;a realness y hay que presentar nuestra realidad ante un jurado. Por ejemplo, las herramientas que usa una mujer trans para pasar en la calle como una mujer cis&rdquo;, explica Vick. Ella fue la primera persona con discapacidad en participar. &ldquo;Particip&eacute; en todas las categor&iacute;as, nos juntamos a entrenar y a bailar. Yo tengo muchas cicatrices y es algo que siempre escond&iacute; de m&iacute; y a partir de ballroom empec&eacute; a sentirme c&oacute;moda con ellas&rdquo;, celebra. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la violencia aparece. &ldquo;Una vez sal&iacute; con un chico que sacaba fotos de desnudos. Cuando nos despertamos me estaba sacando fotos de las cicatrices&rdquo;, relata. Ella no hab&iacute;a consentido, no estaba posando. &ldquo;Le dije enojada que abra el rollo para que se vele y nunca m&aacute;s vi a esa persona, casi lo escracho&rdquo;. Vic es clar&iacute;sima: &ldquo;A m&iacute; no me interesa salir con una persona porque lo que le gusta es mi discapacidad&rdquo;.
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                    alt="Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices"
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                Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gozar del propio cuerpo</h2><p class="article-text">
        En las voces de las personas con discapacidad no hay una &uacute;nica forma de vivir la sexualidad, ni una definici&oacute;n cerrada de lo que est&aacute; bien o es posible. Hay experiencias marcadas por el estigma, el deseo, la soledad, el dolor, los condicionamientos, el goce, la incomodidad y la libertad. Lo que une a todas no es la discapacidad, sino que cada persona enfrenta las barreras que la sociedad impone al deseo cuando no encaja en la norma. Esta nota no busca conclusiones, sino dejar registro de algo m&aacute;s profundo: que hablar de sexualidad y discapacidad no es hablar de lo excepcional, de s&uacute;per h&eacute;roes o hero&iacute;nas con capacidades sobrenaturales, sino de lo pendiente, del dolor de la exclusi&oacute;n y los estereotipos, y de la posibilidad de construir v&iacute;nculos saludables, de disfrutar con otres, de decidir y de gozar del propio cuerpo y del de la persona que nos atrae, que nos desea, con la que queremos pasar un rato agradable o aquella que amamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>VG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 01:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Sexo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3528b98-f0b0-4093-b2d6-103282fb89c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gestar, parir… y dar en adopción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas mujeres continúan con embarazos no deseados, pero no quieren —o no pueden— criar al bebé que van a parir. En un sistema que todavía prioriza lo biológico y castiga el deseo de no maternar, sus decisiones son puestas en duda, demoradas o directamente ignoradas.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesito saber qu&eacute; debo hacer para dar en adopci&oacute;n&hellip; estoy en gestaci&oacute;n y no puedo tenerlo&hellip; ayuda&rdquo;. Este mensaje que lleg&oacute; a las redes de una voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, es un ejemplo de lo que viven muchas mujeres que deciden seguir adelante con un embarazo no deseado pero no quieren ejercer la maternidad. <strong>No saben qu&eacute; hacer, salvo ocultarlo. </strong>Quieren entregar en adopci&oacute;n al beb&eacute; que van a parir, pero tambi&eacute;n evitar el escarnio y ser juzgadas por su decisi&oacute;n. Para muchas, el principal miedo es si su voluntad va a ser respetada.   
    </p><p class="article-text">
        Es una decisi&oacute;n dif&iacute;cil, que suele tomarse en soledad, con verg&uuml;enza y bajo el peso del estigma social. &ldquo;Se juega la idea de la mala madre, y el prejuicio es tal que esa persona queda <strong>incluso por fuera del reino animal</strong>&rdquo;, describe con crudeza In&eacute;s Belaustegui, jefa del equipo de Trabajo Social de la Maternidad Estela de Carlotto, de la localidad bonaerense de Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es una opci&oacute;n v&aacute;lida prevista en la legislaci&oacute;n argentina. Carolina Videtta,<strong> </strong>doctora en Derecho y abogada especializada en derecho de familia por la UBA, explica que el art&iacute;culo 607, inciso b, del C&oacute;digo Civil y Comercial contempla la <strong>decisi&oacute;n libre e informada de ambos progenitores de entregar a su hija o hijo en adopci&oacute;n.</strong> Esa manifestaci&oacute;n debe ser ratificada 45 d&iacute;as despu&eacute;s del nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esa validaci&oacute;n tiene un motivo: &ldquo;Es una forma de resguardar el proceso subjetivo y emocional que atraviesa una mujer que acaba de parir. No necesariamente lo que pensaba a los cinco o siete meses de embarazo ser&aacute; lo mismo que sentir&aacute; en el momento del nacimiento&rdquo;, plantea Marianela Ripa, abogada especializada en derecho de familia y mag&iacute;ster por FLACSO. Ripa, que viene investigando la jurisprudencia en la materia, subraya la importancia de acompa&ntilde;ar a estas mujeres para <strong>discernir si la decisi&oacute;n forma parte de un proyecto vital o si responde a contextos que impiden ejercer la maternidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se debe tener en cuenta el derecho del padre, en los casos en los que est&aacute; identificado. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de estos relatos la figura paterna brilla por su ausencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Decidir no criar también es una forma de pensar en el bienestar del futuro hijo o hija. La ley contempla esa posibilidad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El derecho a decidir</h2><p class="article-text">
        Las razones para no querer maternar son m&uacute;ltiples. Seg&uacute;n los equipos que les dan seguimiento, las m&aacute;s frecuentes son situaciones traum&aacute;ticas como violencia de g&eacute;nero, abuso sexual, pero tambi&eacute;n la existencia de v&iacute;nculos no formalizados o inestables, falta de apoyo de la pareja o la familia, dificultades econ&oacute;micas. En algunos casos no acceden a un aborto legal por desconocimiento, trabas en el sistema o porque llegan &ldquo;tarde&rdquo;, pasado el l&iacute;mite legal. En otros casos rechazan la opci&oacute;n. <strong>Se trata de decidir libremente sobre el propio proyecto de vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, el sistema de determinaci&oacute;n de la maternidad es forzoso, queda establecido por el hecho del parto. Es decir: en una primera instancia ser&aacute; la madre quien haya dado a luz. &ldquo;S&iacute; o s&iacute; va a quedar determinada esa maternidad. Despu&eacute;s, puede que lo quieras dar en adopci&oacute;n, pero al parirlos te inscriben como madre de ese ni&ntilde;o o esa ni&ntilde;a&rdquo;, explica Videtta, coautora del libro <em>Quiero adoptar: c&oacute;mo construir la parentalidad adoptiva</em>. No pasa lo mismo con el progenitor, salvo que est&eacute; casado legalmente con la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o del sistema judicial es <strong>equilibrar los derechos de ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a a crecer con su familia de origen y la voluntad aut&oacute;noma de la madre</strong>. Porque la ley tambi&eacute;n establece que la declaraci&oacute;n judicial de la situaci&oacute;n de adoptabilidad no puede ser dictada si alg&uacute;n familiar o referente afectivo ofrece asumir su guarda o tutela. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa, en estos casos, la primera decisi&oacute;n es de la mujer. &ldquo;No sabemos su historicidad. Y si llega a esos momentos, es posible que no haya contado con redes afectivas. Quien porta un embarazo tambi&eacute;n tiene la capacidad de hacer un an&aacute;lisis respecto al inter&eacute;s superior de ese ni&ntilde;o. No es algo que tengamos reservado las abogadas y abogados del sistema judicial&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la posibilidad de apelar a la familia ampliada, Ripa plantea que hay que respetar el propio an&aacute;lisis de esa mujer: &ldquo;Tengo que suponer que tambi&eacute;n ha evaluado con qu&eacute; recursos y d&eacute;ficit cuenta su propia red&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia indica que, en general, quienes se proponen dar en adopci&oacute;n despu&eacute;s de parir, no solo est&aacute;n muy decididas, sino que no quieren que las llamen m&aacute;s. Y el lapso de 45 d&iacute;as para ratificar termina siendo para muchas un forzamiento del Estado a volver a abrir una etapa que quieren cerrar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">El camino a seguir</h2><p class="article-text">
        En varias provincias es el Registro de Adopci&oacute;n el encargado de acompa&ntilde;ar los procesos de mujeres que quieren renunciar a la maternidad, como sucede en Mendoza o Chubut. En otras provincias, como Buenos Aires, los hospitales o maternidades se contactan directamente con los servicios locales o juzgados de familia para dar la intervenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo proceder o ad&oacute;nde dirigirse no est&aacute; f&aacute;cilmente disponible</strong>. Mariana Mac&iacute;a, abogada, mam&aacute; por adopci&oacute;n y voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, recibe varias consultas al a&ntilde;o a trav&eacute;s de redes sociales. Cuenta que luego de dar una respuesta, en general, las mujeres no vuelven a comunicarse. &ldquo;Que el acceso a estos datos no sea simple, genera m&aacute;s miedo y oscuridad al tema, porque las puede llevar a tomar decisiones que hasta pueden ser ilegales&rdquo;, asegura Mac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa &ndash;quien adem&aacute;s se desempe&ntilde;a en el Poder Judicial mendocino&ndash;, &ldquo;la renuncia a la maternidad se tendr&iacute;a que trabajar desde la Direcci&oacute;n de G&eacute;nero, porque para una mujer que se est&aacute; haciendo esa pregunta, tener que ir a un lugar que se llama &lsquo;adopci&oacute;n&rsquo; ya encamina todo hacia un &uacute;nico destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sandra Papania, directora general de la Oficina de Adopciones de Chubut, explica que cuentan con un protocolo junto al Servicio Materno Infantil. <strong>Si una embarazada manifiesta su intenci&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, se activa la intervenci&oacute;n del equipo profesional</strong>, que junto a la maternidad eval&uacute;a la viabilidad. &ldquo;La mayor&iacute;a vuelve a ratificar su deseo despu&eacute;s del parto&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el proceso, detalla Papania, se brinda acompa&ntilde;amiento, se informa sobre el procedimiento legal, se elabora un informe t&eacute;cnico y, al momento del nacimiento, se realiza un acta que informa la voluntad de la mujer de dar el beb&eacute; en adopci&oacute;n que se entrega al juzgado interviniente. Ser&aacute; el juez quien determine si se inicia una b&uacute;squeda de familia extensa o de progenitor, o si se respeta la voluntad de la madre. &ldquo;Muchas veces, sienten temor de no ser escuchadas. Desde la oficina buscamos acompa&ntilde;ar y contener&rdquo;, explica. 
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                </figure><p class="article-text">
        En Mendoza, el mecanismo es similar: cuando un caso llega a la maternidad, se notifica al Registro de Adopci&oacute;n y comienza un trabajo conjunto entre los equipos profesionales. &ldquo;Las situaciones son muy diversas. Hay mujeres que no sab&iacute;an que estaban embarazadas o lo ocultaron hasta el parto. Incluso, hemos atendido casos en los que no hubo signos visibles, ni siquiera para ellas mismas&rdquo;, relata la licenciada Anal&iacute;a Correa, jefa del Servicio de Trabajo Social de la maternidad del Hospital Luis Lagomaggiore, una de las m&aacute;s grandes de la provincia y que m&aacute;s partos recibe.
    </p><p class="article-text">
        Correa destaca que cada historia es &uacute;nica. Algunas mujeres mayores deciden dar en adopci&oacute;n por motivos econ&oacute;micos, familiares o de salud. En j&oacute;venes, muchas veces est&aacute; vinculado a un proyecto de vida o la percepci&oacute;n de que no es el momento para maternar. &ldquo;Trabajamos desde una perspectiva de salud integral, no s&oacute;lo f&iacute;sica sino tambi&eacute;n mental, y <strong>buscamos que sea una decisi&oacute;n informada y consciente</strong>&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible correrse de la idea de &ldquo;instinto materno&rdquo; para pensar que la posibilidad de gestar no necesariamente trae aparejada la voluntad de criar? Responde  Correa: &ldquo;Sigue habiendo mucho prejuicio en torno a qu&eacute; es la maternidad, a creer que una mujer ya viene preparada, chipeada, para ser madre. <strong>Persiste la idea de &lsquo;&iquest;c&oacute;mo lo vas a dar?&rsquo;</strong>, como si fuera antinatural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ripa invita a preguntarse qui&eacute;nes son las mujeres que toman esta decisi&oacute;n, cu&aacute;les son sus contextos, y si deciden aut&oacute;nomamente o la mayor&iacute;a lo hace porque no cuenta con la posibilidad socioecon&oacute;mica de criar. &ldquo;Si es as&iacute; &ndash;advierte&ndash;, se pone de relieve que <strong>lo que est&aacute; en la base de los procesos adoptivos es la desigualdad econ&oacute;mica</strong>&rdquo;. Se pregunta entonces &ldquo;si la adopci&oacute;n no sigue siendo una forma en que las familias o las mujeres empobrecidas por sistemas econ&oacute;micos sean las proveedoras de ni&ntilde;os, porque las familias pobres no adoptan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, habla de decisi&oacute;n libre: &ldquo;Una mujer adulta que, desde su posibilidad y su capacidad de reflexi&oacute;n, hace un an&aacute;lisis del inter&eacute;s superior de ese hijo que va a tener: se lo doy a otro porque yo, con mi realidad, no lo sostengo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Identidad y biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Desde su experiencia en la maternidad Carlotto, Belaustegui resalta que ante la decisi&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, la mayor&iacute;a no lo hacen porque no les importe ese beb&eacute;, sino precisamente pensando en su bienestar. Remarca: &ldquo;Es tan importante brindar informaci&oacute;n y acompa&ntilde;ar en todo el proceso, para que la causa judicial sea m&aacute;s r&aacute;pida y ella logre desvincularse respetuosamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cuestiones que plantean en las charlas en la maternidad es que hay un ni&ntilde;o que tiene derechos, que <strong>nadie les va a pedir que maternen, pero que tienen que inscribirlo. </strong>&ldquo;No es un NN, naci&oacute; de una persona y el beb&eacute; tiene derecho a la identidad&rdquo;, plantea Belaustegui. A veces intervienen en el tr&aacute;mite y trabajan para que no sea revictimizada. No es para nada sencillo. Si el equipo del juzgado y los servicios locales no toman en cuenta ese trabajo, vuelven a indagar a la mujer e intentan buscar a la familia ampliada. Por temor a estas situaciones, muchas son las que prefieren escaparse antes del alta. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina se juega un fuerte respeto a lo biol&oacute;gico, anudado a la historia del pa&iacute;s. &ldquo;Es razonable que pensemos la identidad de lo biol&oacute;gico cuando todav&iacute;a tenemos nietos que han sido v&iacute;ctimas de la desaparici&oacute;n forzada que siguen siendo buscados&rdquo;, detalla Ripa. Pero existen otras formas de ser familia que no priorizan lo biol&oacute;gico. &ldquo;Quien nace tiene derecho a 'ser hijo de&rsquo;, no en t&eacute;rminos biol&oacute;gicos, sino en t&eacute;rminos de sistema. Entonces, no siempre ser el ni&ntilde;o llegado que la madre no quiso va a ser m&aacute;s saludable para la vida de ese ni&ntilde;o que ser el hijo adoptivo de otra familia donde hay un lugar de hijo que hay que ocupar&rdquo;, asegura la especialista en Derecho de Familia.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como Francia, B&eacute;lgica, Alemania y Luxemburgo, entre otros, existe lo que se llama &ldquo;parto an&oacute;nimo&rdquo; o parto con X, que bajo determinadas circunstancias se puede levantar. Esto permite justamente <strong>reservar la identidad de la persona que va a parir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si bien nos podr&iacute;amos dar ese debate &ndash;plantea Videtta&ndash;, hoy no lo tenemos. Y m&aacute;s all&aacute; de que yo decida no maternar, voy a aparecer inscripta en la partida original de nacimiento de ese ni&ntilde;o, en el legajo base, para que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, si esa persona quiere acceder a su identidad, lo pueda tener&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui comparte el caso de una mujer que no quer&iacute;a maternar. &ldquo;Era una situaci&oacute;n de violencia donde la consecuencia hab&iacute;a sido un embarazo no deseado, una maternidad no planificada. La crianza de ese ni&ntilde;o, de esa ni&ntilde;a, terminaba perpetuando el c&iacute;rculo del que ella buscaba salir&rdquo;, relata. Sin embargo, el servicio local opt&oacute; por evaluar a la familia ampliada y a la expareja. El padre del beb&eacute; dijo que quer&iacute;a criarlo, tambi&eacute;n la abuela. Ella, finalmente, termin&oacute; regresando a ese entorno.
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora social tambi&eacute;n cuestiona la idea de que lo biol&oacute;gico sea siempre lo mejor: &ldquo;Muchas veces, se prioriza que se quede con la familia sin evaluar si es lo m&aacute;s sano para la mujer o el beb&eacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Derechos en pugna</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, existe <strong>jurisprudencia con perspectiva de g&eacute;nero</strong> que sienta precedentes importantes para modificar el accionar de la justicia, <strong>respetando el deseo de estas mujeres sin vulnerar los derechos de los reci&eacute;n nacidos</strong>. Ripa invita a cambiar el foco para pensar la voluntad de la mujer de no querer vincular al beb&eacute; con la familia de origen. Y cita un fallo de Tandil, donde la jueza determin&oacute; que el mejor inter&eacute;s para el reci&eacute;n nacido era aquel &ldquo;elegido por su propia madre&rdquo;. Y en el escrito lo justific&oacute; as&iacute;: &ldquo;No estoy, no estuve, ni estar&eacute; en sus zapatos, y mi obligaci&oacute;n como magistrada es respetarla, como mujer y como madre, no imponerle el calvario de tener que convivir con su hija, o bien alejarse de su propia familia&rdquo;<em>. </em>En este ejemplo, &ldquo;la magistrada otorga <strong>valor a la evaluaci&oacute;n que la mujer ha hecho de su propia familia biol&oacute;gica</strong> a partir de su experiencia vital, de su historicidad&rdquo;, explica Ripa. 
    </p><p class="article-text">
        Videtta suma otras sentencias con un denominador com&uacute;n: casos de mujeres que no quieren maternar, en los que se hizo valer esa voluntad, no se convoc&oacute; a los progenitores y no se trabaj&oacute; con la familia de origen. Al indagar sobre qui&eacute;n era el padre, las mujeres referenciaron no tener pareja estable, o los embarazos eran producto de abusos.  
    </p><p class="article-text">
        En un hecho ocurrido en Neuqu&eacute;n, una joven que hab&iacute;a fallado en su intento de interrumpir su embarazo con misoprostol, continu&oacute; en secreto, por miedo a ser excluida de su familia. Antes del nacimiento, hizo saber que quer&iacute;a que se le practique una ces&aacute;rea con anestesia total y que no deseaba saber si el beb&eacute; hab&iacute;a nacido, si estaba con vida, su sexo o su peso. En el fallo, donde <strong>se respeta no buscar a la familia ampliada</strong>, se destaca que &ldquo;juega un papel fundamental el principio de la autonom&iacute;a de la persona&rdquo; y se resalta que &ldquo;el plazo de 45 d&iacute;as resulta inconstitucional, ya que se le forzar&iacute;a a maternar&rdquo;.  Despu&eacute;s del parto, la chica dijo que se sent&iacute;a &ldquo;aliviada y que volvi&oacute; a vivir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Doble vulneraci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Para muchas, abortar es una opci&oacute;n. Sin embargo, a pesar de que la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo (IVE) y la Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo (ILE) son alternativas v&aacute;lidas en el pa&iacute;s, se presentan m&uacute;ltiples barreras en el acceso. Enese marco, dar en adopci&oacute;n se convierte en la &uacute;nica opci&oacute;n para quienes decidieron no maternar. 
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tiempo han aparecido casos de mujeres que solicitan una ILE en semanas m&aacute;s avanzadas en las causales contempladas por la ley &mdash;cuando est&aacute; en riesgo la salud o la vida de la persona gestante o cuando el embarazo es producto de violaci&oacute;n&mdash; y que, debido a dificultades en el acceso, dilaciones y a la vulneraci&oacute;n de m&uacute;ltiples derechos, finalmente dan a luz y entregan a sus beb&eacute;s en adopci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Marianela Ripa narra episodios en C&oacute;rdoba y Tucum&aacute;n de ni&ntilde;as que solicitaron acceder a una ILE, pero los centros de salud obstruyeron su derecho al aborto. En dichos casos se desarroll&oacute; artificialmente la vida intrauterina y luego el hospital provoc&oacute; el nacimiento en estad&iacute;os tempranos, al borde de la viabilidad fetal, vulnerando la voluntad de ni&ntilde;as y adolescentes. &ldquo;Hay un ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico con esos fetos, que nacen con par&aacute;lisis cerebral, ceguera, sordera y van a tener una calidad de vida muy compleja&rdquo; debido a ese adelantamiento, y agrega: &ldquo;Esto es netamente ideol&oacute;gico, como una forma de evitar los abortos y salvar embriones&rdquo;. 
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Videtta considera que la jurisprudencia que se est&aacute; generando &ldquo;no es una buena&rdquo;. La doctora en Derecho alerta: &ldquo;Se est&aacute; tomando el consentimiento de las mujeres que hab&iacute;an pedido una pr&aacute;ctica m&eacute;dica, como es la IVE/ILE, y lo asimilan a la voluntad de entregar a su hijo en adopci&oacute;n, cuando son absolutamente distintas&rdquo;. La realidad es que hay una vulneraci&oacute;n de la autonom&iacute;a de la mujer ya que el consentimiento informado que brind&oacute; fue para la interrupci&oacute;n del embarazo y no para cualquier otro fin. Un aborto jam&aacute;s implica el nacimiento de un reci&eacute;n nacido vivo. Por definici&oacute;n el aborto es la expulsi&oacute;n de un embri&oacute;n/feto muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui se&ntilde;ala que, ante esta avanzada antiderechos, en muchos lugares no se les brinda informaci&oacute;n adecuada a las mujeres. La licenciada en Trabajo Social recuerda el caso de una mujer que lleg&oacute; a la guardia tras un aborto mal realizado y en trabajo de parto. Ante ese escenario se escap&oacute; del hospital y fue buscada por los servicios sociales para que inscriba y nombre al beb&eacute;. &ldquo;La mujer &ndash;indica&ndash; no estaba pidiendo dar en adopci&oacute;n, quer&iacute;a interrumpir un embarazo. Y termina teniendo que elegir entre dar en adopci&oacute;n o maternar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Ripa se&ntilde;ala una jurisprudencia distinta: en Mendoza, un juzgado aplic&oacute; el art&iacute;culo 607, inciso a, calificando al meno<strong>r como hu&eacute;rfano sin v&iacute;nculo y omitiendo registrar los datos de la progenitora. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar</h2><p class="article-text">
        El relato se repite en las maternidades y hospitales. En general, quienes llegan con el convencimiento de no criar a los beb&eacute;s que est&aacute;n por parir toman la decisi&oacute;n de no nombrarlos, de no tener v&iacute;nculo, de no verlos ni amamantarlos. <strong>Algunas solo quieren saber si est&aacute;n bien. </strong>Y existen pedidos de ces&aacute;reas con anestesia total, &ldquo;para no enterarse de nada&rdquo;.  En los relatos de las experiencias que buscan ser respetuosas aparece todo el tiempo la consigna de &ldquo;acompa&ntilde;ar sin juzgar&rdquo;. Algo que no es tan sencillo. 
    </p><p class="article-text">
        La licenciada Anal&iacute;a Correa explica que es un trabajo permanente <strong>lograr que el trato en el hospital sea basado en derechos</strong>, porque persisten situaciones en que hay personal de salud que, consciente o inconscientemente, busca convencerlas de maternar: &ldquo;Te vas a arrepentir&rdquo;, &ldquo;Te vas a encari&ntilde;ar&rdquo;, &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s ver al beb&eacute;?&rdquo;, &ldquo;Es lo mejor que te va a pasar en la vida&rdquo; son frases que siguen apareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Los equipos de obstetricia tambi&eacute;n deben poder brindar toda la informaci&oacute;n para que la mujer pueda decidir, incluso plantear si es mejor una ces&aacute;rea o un parto. En Chubut, por ejemplo, Papania explica que en general se realizan ces&aacute;reas programadas. &ldquo;Por diferentes motivos muchas no pueden llegar a un parto natural, y poder organizarlo les permite inventar, por ejemplo, &lsquo;me tengo que operar un fibroma&rsquo;&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a lo judicial, Ripa considera que <strong>podr&iacute;a repensarse la legislaci&oacute;n</strong>, espec&iacute;ficamente el art&iacute;culo 607 b del C&oacute;digo Civil, agregando la opci&oacute;n de mantener la privacidad de las mujeres: &ldquo;Esas situaciones &ndash;propone&ndash; habr&iacute;a que regularlas en t&eacute;rminos habilitar la pregunta de si quieren o no que quede registro de ellas y <strong>asegurarles que no vamos a salir a buscar a su familia biol&oacute;gica</strong>&rdquo;. A modo de s&iacute;ntesis final, trae algo que sucede cada vez m&aacute;s, en especial entre personas de m&aacute;s poder adquisitivo, y poco se cuestiona en su m&eacute;todos: &ldquo;En las gestaciones por sustituci&oacute;n o las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida, ya estamos tolerando que haya ni&ntilde;os que no van a saber nunca nada de su material biol&oacute;gico. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no lo podemos tolerar en estos casos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>EB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Bucari]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Feminismos,Gestación,Adopciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Pérez, un periodista en estado de nota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/martin-perez-periodista-nota_132_12509639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dee58b5-7038-4ada-9e41-a9d580da980b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123197.jpg" width="2792" height="1570" alt="Martín Pérez, un periodista en estado de nota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Periodista cultural nacido en Buenos Aires en 1967, vive su oficio como una actividad sin pausas: no puede ver una película o escuchar un disco sin pensar en escribir sobre ello. Editor del suplemento Radar de Página/12, y con una destacada trayectoria en medios de Argentina, Chile, Uruguay y España, ha dejado huella también en espacios alternativos como su blog "Música cretina".</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el oficio que elegimos, el del periodismo, es algo que nos lleva a vivirlo 24 horas sin pausa. Yo no puedo ver una pel&iacute;cula sin pensar en escribir sobre ella. No puedo escuchar un disco sin estar pensando en escribir algo. Y si bien es parte del disfrute intelectual, hay un oficio metido ah&iacute; y eso significa que est&aacute;s trabajando todo el tiempo. Aunque no est&eacute;s sudando, tu cabeza est&aacute; enganchada. Ser periodista es entrar en estado de nota, en empezar a ver las notas&rdquo;, dir&aacute; en un momento de nuestra conversaci&oacute;n v&iacute;a zoom <strong>Mart&iacute;n P&eacute;rez </strong>(Buenos Aires, 1967).
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; y ahora es uno de los editores del suplemento <em>Radar</em> del diario <em>P&aacute;gina/12</em>. Supo ser parte del consejo editorial de la revista <em>La Mano</em>. Puertas afuera, hizo las veces de corresponsal de los suplementos &ldquo;Zona de Contacto&rdquo; y &ldquo;Wik&eacute;n&rdquo;, del diario <em>El Mercurio</em> (Chile), y revistas como <em>Postdata</em> (Uruguay) y <em>Efe</em> <em>Eme</em> (Espa&ntilde;a). Actualmente colabora con el peri&oacute;dico <em>La Diaria</em> (Uruguay) y su mensuario <em>Lento</em>. Y sigue manteniendo impoluto el edificio M&uacute;sica cretina (musicacretina.blogspot.com), su no-programa de radio online.
    </p><p class="article-text">
        Cosa de mandinga, en los albores de su trayectoria period&iacute;stica se lo conoci&oacute; por un apodo: <strong>Gavil&aacute;n Pollero</strong>, quien produc&iacute;a el programa &ldquo;Piso 93&rdquo; por la FM Rock &amp; Pop. De esa aventura, con el tiempo desempolvar&aacute; varias notas y apuntes en el libro en homenaje a <strong>Rafael Hern&aacute;ndez</strong>, el conductor de la emisi&oacute;n: <em>La vida es otra cosa: los poemas de Piso 93</em> (El 8vo Loco y Tren En Movimiento, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Al que seguir&aacute;n una serie de textos. La compilaci&oacute;n de nuevos historietistas <em>DisTinta</em> (Sudamericana<strong>, </strong>2017), seleccionada junto con <strong>Liniers</strong>; los poemas de <em>Vidas pasadas</em> (Moebius<strong>, </strong>2017), ilustrado por <strong>Juan Soto</strong>, con el que asimismo edit&oacute; un cuento ilustrado para ni&ntilde;os, <em>Caminando en la Luna</em> (El Ateneo,2021). Al a&ntilde;o ver&aacute;n la luz las diferentes entrevistas con <strong>Andr&eacute;s Calamaro</strong> congregadas en <em>The Calamaro Files: Veinticinco a&ntilde;os escribiendo sobre Andr&eacute;s</em> (Gourmet Musical, 2022). Y no hace mucho, <em>Quiero verte otra vez</em> (Mansalva, 2024), un viaje al coraz&oacute;n de ciertas canciones y personajes puntales en su vida de escritor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nunca quise escribir libros, yo soy periodista. Jam&aacute;s se me ocurri&oacute; escribir libros, salvo que uno tenga un proyecto, tiempo y se mande a hacerlo. Pero lo que pas&oacute; con los libros que he publicado, tiene que ver con lo que ocurre en el medio. Yo siempre cre&iacute; que lo que uno ten&iacute;a que hacer como periodista es hacer bien su trabajo y el tiempo te pone en tu lugar. Cuando uno escribe entra en la l&oacute;gica de la escritura, ya sea canciones, ya sea ficci&oacute;n y en mi caso me pasa con las columnas que hago y que terminaron en el libro <a href="https://mansalva.com.ar/producto/martin-perez-quiero-verte-otra-vez/?srsltid=AfmBOoqRYFIRaK6X58c5HKd082A1Zup3vQdZFgb518WES3CpYV8NQEVP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Quiero verte otra vez</em></a>. Por eso empec&eacute; a sacar libros: para rescatar ese trabajo que siempre hice a full&rdquo;, dir&aacute; en otro tramo de esta entrevista que est&aacute;s empezando a leer. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qui&eacute;n fue primero: el Gavil&aacute;n Pollero o Mart&iacute;n P&eacute;rez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo arranco como adolescente fan&aacute;tico del rock y comienzo a firmar como <strong>Gavil&aacute;n</strong> <strong>Pollero</strong> mis mensajes de oyente de <em>Radio Bangkok</em>. Mi seud&oacute;nimo se hace conocido y luego entro a hacer <em>Piso 93</em> en FM Rock &amp; Pop como <strong>Gavil&aacute;n</strong> <strong>Pollero</strong>. Durante mucho tiempo llev&eacute; ese nombre: toda la gente que me conoci&oacute; en esa &eacute;poca me sigue diciendo <strong>Gavil&aacute;n</strong> o <strong>Gavi</strong>.Y cuando empiezo a firmar en gr&aacute;fica es que se va armando el nombre de <strong>Mart&iacute;n P&eacute;rez</strong>. Es m&aacute;s, incluso cuando entr&eacute; en el <em>Suplemento No</em>, lo hago por ser el <strong>Gavil&aacute;n</strong> <strong>Pollero</strong>: <strong>Carlos Polimeni</strong> respetaba a <em>Piso 93</em> y por eso me acepta como colaborador. Todos en la redacci&oacute;n me llamaban <strong>Gavil&aacute;n</strong>, pero hasta ah&iacute; llega el uso de ese seud&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo comenz&oacute; tu romance con el rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hacia el final de la dictadura militar, empiezo a escuchar y a entender de rock a partir de los medios que le daban cabida. Radios como FMR o las que que transmit&iacute;an los shows en vivo; o las radios que ten&iacute;an programas no dedicados espec&iacute;ficamente al rock, pero que inclu&iacute;an cosas de &eacute;l. Adem&aacute;s, en casa pasaron de comprar <em>La Naci&oacute;n</em> a <em>Clar&iacute;n</em>. &iquest;Por qu&eacute;? Un d&iacute;a mi vieja me vio revolviendo la basura del edificio, tranzando con el portero para que me separe los diarios <em>Clar&iacute;n</em> as&iacute; daba con las tiras del <strong>Loco Ch&aacute;vez</strong> que yo quer&iacute;a leer. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        En el suplemento Cultura y Naci&oacute;n del gran diario argentino, (<strong>Juan</strong>) <strong>Sasturain</strong> escribe por primera vez sobre <em>El Eternauta</em>. Es una nota tan pionera que <strong>Sasturain</strong> no sab&iacute;a qu&eacute; pasaba con (<strong>H&eacute;ctor Germ&aacute;n</strong>) <strong>Oesterheld</strong> y al final de la nota &eacute;l imagina que <strong>Oesterheld</strong> est&aacute; en Europa. Al d&iacute;a siguiente la viuda lo llama para preguntarle: &ldquo;&iquest;Usted sabe algo de mi marido?&rdquo;; y a &eacute;l le agarra como verg&uuml;enza: &ldquo;No, no s&eacute; nada. Lo tir&eacute; ah&iacute; en <em>Clar&iacute;n</em>&rdquo;. A su vez, <strong>Sibila</strong> <strong>Camps</strong> hac&iacute;a una entrevista a una personalidad cultural por domingo, pero un d&iacute;a fue <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> y otro <strong>Le&oacute;n</strong> <strong>Gieco</strong>. Mis viejos tambi&eacute;n compraban la revista <em>Humor</em> y yo le&iacute;a las &ldquo;P&aacute;ginas de Gloria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s di con la historia del rock argentino por la revista <em>Canta Rock</em>, porque sin <em>Canta Rock</em> no me hubiera enterado de nada. En la primera temporada, <strong>Pipo Lernoud </strong>hizo algo muy interesante: entrevist&oacute; a todos los hist&oacute;ricos y les hizo contar su historia, que ninguno de nosotros &ndash;reci&eacute;n ingresados a ese mundo&ndash; conoc&iacute;amos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- No nos olvidemos de la columna de Miguel Grinberg, donde reconstru&iacute;a esa historia desde el recuerdo de algunos m&uacute;sicos que ya no estaban.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Adem&aacute;s, esa columna era cronol&oacute;gica. De alguna manera, <em>Canta Rock</em> fue un medio program&aacute;tico. Volvi&oacute; a instalar en esa pendejada, en esa nueva generaci&oacute;n interesada y curiosa, el mito, la narrativa o lo que a partir de eso nosotros incorporamos. Y se pudo empezar a ampliar, a preguntar, a lo que sea. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Volvamos por un segundo a ese ni&ntilde;o indagando en la basura del edificio. En un punto, tu trabajo como cr&iacute;tico musical es haber estado revolviendo y separando m&uacute;sicas en el gran cat&aacute;logo del rock. Y a su vez, escribiste mucho de cine y de historieta.Como que ese nene estaba ah&iacute; viendo algo del futuro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es algo muy natural para m&iacute;. Una cosa que le debo agradecer a mis viejos es que mezclaban alta y baja cultura. Yo encontraba en casa un libro como <em>Sobre h&eacute;roes y tumbas</em> al lado de historietas como <em>Peanuts</em> o <em>Mafalda</em>. Pero con el tiempo empec&eacute; a entender qu&eacute; es lo que hago como periodista cultural. El otro d&iacute;a entrevist&eacute; a <strong>Fito P&aacute;ez</strong>, y hablando de la cultura rock &eacute;l lo cit&oacute; a <strong>David Bowie</strong>. Pero yo le dije: &ldquo;No, en realidad la cultura rock es nuestra, de todos los j&oacute;venes que escuch&aacute;bamos rock en los a&ntilde;os 80. Para nosotros, el rock no era sexo, drogas y rock and roll, eso que ven&iacute;a al final del trencito. Para nosotros, el rock eran libros para leer, gente a la que le ten&iacute;amos que prestar atenci&oacute;n, pel&iacute;culas que ten&iacute;amos que ver. Toda esa clase de cosas que rodeaban al rock y que para nosotros &ndash;inmersos en una cultura bastante cerrada y bastante est&aacute;tica, como pendejos con ganas de comernos el mundo&ndash; nos permit&iacute;an acceder, encontrar rutas&rdquo;. F&iacute;jate que la cultura rock en Argentina es rara,<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>incluye a <strong>Wim Wenders</strong> o a <strong>Jim Jarmusch</strong>. No s&eacute; si en todo el mundo es as&iacute;. Para nosotros, ellos son rockeros. &iquest;Por qu&eacute;? Sus pel&iacute;culas estaban en los cineclubes donde &iacute;bamos los que escuch&aacute;bamos rock. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Es un gran tema la cultura rock en Argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La cultura rock en Argentina es rara. Es amplia y va m&aacute;s all&aacute; de lo que pensaban los que hac&iacute;an rock. Si vos le pregunt&aacute;s a los m&uacute;sicos, incluso m&uacute;sicos le&iacute;dos como (<strong>Fernando</strong>) <strong>Samalea</strong>, ellos no te dicen eso; para ellos era sexo, drogas y rock and roll; ellos quer&iacute;an vivir eso. Era su fantas&iacute;a e incluso su realidad. Pero los que mir&aacute;bamos desde afuera, hab&iacute;a otra cosa ah&iacute; a la que ten&iacute;amos ganas de acceder. Hab&iacute;a como un hambre, que en mi caso como periodista, lo trat&eacute; de llevar adelante en todo sitio donde me met&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo fue eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - <strong>Sergio Marchi</strong>, que era mi vecino en el barrio, me abri&oacute; la puerta a una revista que dirig&iacute;a, la <em>Rock and Pop</em>. Cuando yo entr&eacute;, al toque hubo una secci&oacute;n de cine porque me interesaba hacer cr&iacute;tica de cine. En ese momento, se llev&oacute; a cabo una muestra de cine argentino donde se exhibi&oacute; por primera vez <em>Rapado</em> de <strong>Mart&iacute;n Rejtman</strong> y la primera copia de <em>Tango feroz</em>, a la que odi&eacute;; a m&iacute; me gust&oacute; <em>Rapado</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy una especie de eslab&oacute;n perdido. No hay muchos como como yo. Estoy entre la primera generaci&oacute;n de periodistas que llega hasta (<strong>Sergio</strong>) <strong>Marchi</strong>, que escribieron durante la dictadura y que terminar&iacute;a con (la revista) <em>Tren de Carga</em>; y la que vino despu&eacute;s con el <em>Suplemento S&iacute;!</em> de <em>Clar&iacute;n</em>; pero yo estoy en el medio. Pas&eacute; por un mont&oacute;n de lugares (desde Radio Mitre hasta la revista <em>Rock and Pop</em>) y en mis primeros veinte a&ntilde;os de carrera fui freelance. Nunca tuve un laburo fijo. Y de alg&uacute;n modo este recorrido fue una b&uacute;squeda de cierta amplitud me permit&iacute;a escribir de lo que quer&iacute;a. Eso tambi&eacute;n me molde&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A eso iba. </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es que al ser freelance se impone llevar lo que la redacci&oacute;n no tiene. Yo no te voy a ofrecer un <strong>Soda Stereo</strong>, sino que debo ir por un <strong>Tom Z&eacute;</strong> o un grupo uruguayo. Esa imagen de chico m&iacute;a revolviendo la basura la asocio a que no me interesa el centro en t&eacute;rminos de cultura, sino que me seduce m&aacute;s ensanchar el mapa. En ese punto, el periodismo cultural es m&aacute;s importante de lo que dicen los medios. En general, el periodismo cultural influy&oacute; m&aacute;s en la vida del ciudadano de a pie que el periodismo pol&iacute;tico. &iquest;C&oacute;mo? Permiti&oacute; y defendi&oacute; la llegada del rock.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>El rock nos cambi&oacute; la vida. Podemos garchar antes de casarnos, podemos vestirnos de rojo gracias al rock.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Hab&iacute;a ah&iacute; un nicho que pod&iacute;a potenciar por un lado tu escritura y por el otro tu firma? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Pero me abri&oacute; la cabeza tambi&eacute;n. No solo fue un nicho, sino que me permiti&oacute; entender algunas cosas. &iquest;Viste el mapa de los ferrocarriles argentinos de (<strong>Ra&uacute;l</strong>) <strong>Scalabrini Ortiz</strong>? Todas las v&iacute;as van hacia la capital. Es para sacar cosas del pa&iacute;s. Si bien cuando uno est&aacute; en la periferia tiene la ventaja de que puede ver todo, el que est&aacute; en el centro no ve las cosas que se encuentran en la periferia.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>El gran problema que tenemos &ndash;y yo lo not&eacute; en ese momento por esta necesidad&ndash; es que cada capital mira hacia una m&aacute;s grande. Si Latinoam&eacute;rica mira hacia Buenos Aires, Buenos Aires no hace lo mismo con la regi&oacute;n sino que su ojo est&aacute; puesto en Nueva York o Londres. Hab&iacute;a que romper eso. Eso que yo observo, lo demuestra MTV Latino cuando sale al generar esa Am&eacute;rica Latina unida que so&ntilde;aba (<strong>Sim&oacute;n</strong>) <strong>Bol&iacute;var</strong>. Aunque el proyecto solo dura seis meses. (<em>Risas</em>) 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- S&iacute;, dur&oacute; un pedo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - A los seis meses la gente que pon&iacute;a la guita dice: &ldquo;Muchachos, esto no funciona, tenemos que dividir la se&ntilde;al porque no podemos facturar para toda Am&eacute;rica Latina&rdquo;. Y ah&iacute; el sue&ntilde;o se termina. No obstante, es la primera vez que podemos ver ese para&iacute;so bolivariano desde ac&aacute;, pues anteriormente esas bandas no entraban a la Argentina y despu&eacute;s tampoco lo har&aacute;n. Ahora bien, lo que sucedi&oacute; &ndash;y lo vivimos&ndash; es que diversas bandas de diversos pa&iacute;ses ocuparon la regi&oacute;n. Yo me pas&eacute; la vida escribiendo de m&uacute;sicos uruguayos &ndash;al punto de que hay alguno que me burla por eso&ndash;, y hoy las bandas uruguayas son las principales del R&iacute;o de la Plata en Latinoam&eacute;rica: <strong>No Te Va A Gustar</strong> y <strong>La Vela Puerca</strong> suenan en Argentina como si fueran argentinos, algo impensado antes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; implica en tu trayectoria la incorporaci&oacute;n como editor en </strong><em><strong>Radar</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En cierto punto, <em>Radar</em> est&aacute; hecho a imagen y semejanza de lo que a m&iacute; me gusta: un suplemento que tiene el permiso para no estar tan atado a la realidad, y al mismo tiempo para perseguir de la novedad lo que le interesa y al mismo tiempo para ser period&iacute;stico cuando hace falta. Ese lugar lo encontr&eacute; despu&eacute;s de haber hecho <em>La Mano</em>, una revista que se arm&oacute; tambi&eacute;n en pos de un deseo y con amigos o con los colegas m&aacute;s cercanos. 
    </p><p class="article-text">
        Si vos te fij&aacute;s en los periodistas que seguimos trabajando, nos pasa un poco lo mismo que a las bandas de rock, que atraviesan un desierto y se vuelven cl&aacute;sicas. Si banc&aacute;s, si confi&aacute;s en lo tuyo, si siguen juntos &ndash;desde los <strong>Cadillacs</strong> hasta los <strong>Pericos</strong>&ndash;, si logran llegar a ese estadio cl&aacute;sico, en alg&uacute;n momento encuentran su lugar. Con el periodismo ocurre algo similar. Vas carg&aacute;ndote de responsabilidades, y te vas renovando pero siempre por el mismo camino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; una revista como </strong><em><strong>La Mano</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Mi idea inicial fue: si (<strong>Alfredo</strong>) <strong>Castelo</strong> tiene una revista, &iquest;por qu&eacute; (<strong>Roberto</strong>) <strong>Pettinato</strong> no? En ese momento era una personalidad televisiva y tuvimos mucha suerte, porque a <strong>Pettinato</strong> se lo ama y se lo odia dependiendo de la luna; y en ese momento todo el mundo lo quer&iacute;a. Fuimos con la propuesta y a &eacute;l le gust&oacute;. Tuvo un sueldo y lo &uacute;nico que se reserv&oacute; &ndash;y que nos pareci&oacute; razonable&ndash; era una decisi&oacute;n final sobre la tapa, porque si &eacute;l iba a poner la cara, ten&iacute;a que estar de acuerdo. El due&ntilde;o de la revista, <strong>Ralph Rothschild</strong>, lo &uacute;nico que pidi&oacute; es que una de las primeras tapas sea sobre marihuana; y fue el n&uacute;mero cuatro, un especial que estall&oacute; en el kiosco. 
    </p><p class="article-text">
        Lo gracioso de <em>La Mano </em>es que en los primeros n&uacute;meros era una revista gorda, pero al poco tiempo el que puso la guita dijo: &ldquo;Bueno, se acaba la plata, se termina la revista&rdquo;. Y yo le digo: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo?&rdquo;. &iexcl;El tipo nunca hab&iacute;a armado una estrategia con un publicista ni con un contador! Entonces nos pusimos a tachar, restar y sumar, sentamos al tipo de la publicidad y dem&aacute;s. Y pasamos de ser una revista que ten&iacute;a plata para seis n&uacute;meros a una que dur&oacute; seis a&ntilde;os. En esa redacci&oacute;n, el consejo de direcci&oacute;n &eacute;ramos (<strong>Alfredo</strong>) <strong>Rosso</strong>, <strong>Pipo</strong> <strong>Lernoud</strong> y yo; en el que tambi&eacute;n estaba <strong>Pettinato</strong>. El jefe de redacci&oacute;n era <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar</strong>, que era el &uacute;nico que ven&iacute;a con el entrenamiento de sacar revistas. As&iacute; armamos una que sigui&oacute; los lineamientos y la l&oacute;gica de <em>Canta Rock</em>, pero tambi&eacute;n intentamos llevar todo un poco m&aacute;s all&aacute;. Entre la <em>New Yorker</em> y la <em>Punk Rock</em>, esa en formato revista pero de papel de diario. Aunque fue <strong>Pettinato</strong> el que insisti&oacute; en que ten&iacute;a que ser psicod&eacute;lica, una explosi&oacute;n de colores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Con un libro recientemente editado como </strong><em><strong>Quiero verte otra vez</strong></em><strong> y tu presente en </strong><em><strong>Radar</strong></em><strong>, &iquest;sent&iacute;s que completaste el c&iacute;rculo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En gran medida, uno anota los logros, no los errores; pero muchas de esas cosas que me llamaron la atenci&oacute;n terminan siendo can&oacute;nicas. En el n&uacute;mero uno de <em>La Mano</em>, yo publico como editor a <strong>Fabi&aacute;n Casas</strong> y en el tres a <strong>Mariana Enriquez</strong>, que no sal&iacute;an en ning&uacute;n medio masivo o no estaban en los kioscos en esa &eacute;poca. La historia la conocemos: con el tiempo se convirtieron en figuras importantes. Con el rock me ocurri&oacute; algo parecido: segu&iacute; la pista de <strong>Jaime Roos</strong> porque <strong>V&iacute;ctor Pintos</strong> lo hac&iacute;a en el suplemento <em>El</em> <em>Tajo</em> del diario <em>Sur</em>. En <em>La Mano</em> ten&iacute;amos una historieta y eso de alguna manera anticip&oacute; el fen&oacute;meno de la historieta argentina que apareci&oacute; unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. 
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto no es algo que invento, es algo que recojo de alguien. Lo que yo siempre hice como laburante es devolver lo que recib&iacute;.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Hacer <em>La Mano</em> fue volver a poner en los kioscos una revista como la que yo hab&iacute;a le&iacute;do cuando era pendejo con el <em>Expreso Imaginario</em>. Y eso es completar el c&iacute;rculo, digamos, devolver eso. Y a <em>Radar</em> llego justamente por esa b&uacute;squeda de lugares donde puedo escribir como me gusta. Hoy estoy en <em>Radar</em> defendiendo el lugar de un suplemento cultural en papel.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nuestra pr&oacute;xima invitada ser&aacute; Mar&iacute;a Zentner</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/martin-perez-periodista-nota_132_12509639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 03:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Pérez, un periodista en estado de nota]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb4e0da0-fd03-4a5c-9121-7337ada7a9a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei niega la brecha de género, pero los números dicen otra cosa. Cinco falacias y argumentos para rebatirlas. Por qué para las madres las condiciones son aún peores. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si las mujeres fueran m&aacute;s baratas, todas las empresas las contratar&iacute;an&rdquo;. Esta frase del economista y presidente<strong> Javier Milei </strong>dicha en el debate presidencial y repetida una y otra vez, resume el negacionismo respecto a la brecha salarial de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento parece s&oacute;lido y con sentido, &iquest;por qu&eacute; las empresas van a perder plata contratando varones si pueden contratar mano de obra a&uacute;n m&aacute;s barata? Y si bien, a priori, la sociedad le perdon&oacute; el despiste y lo eligi&oacute; Presidente de la Naci&oacute;n, hay m&uacute;ltiples razones argumentativamente consistentes para sostener que la afirmaci&oacute;n es <em>fake</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023 la economista Claudia Goldin fue galardonada con el Premio Nobel de Econom&iacute;a por su investigaci&oacute;n sobre la brecha laboral de g&eacute;nero. En su an&aacute;lisis, Goldin demostr&oacute; que una de las principales causas de la desigualdad salarial es la segregaci&oacute;n ocupacional: las mujeres tienden a concentrarse en trabajos peor remunerados (educaci&oacute;n, salud, tareas de cuidado), mientras que los hombres predominan en sectores mejor pagos (tecnolog&iacute;a y finanzas).
    </p><p class="article-text">
        Si bien Goldin se&ntilde;al&oacute; que estas diferencias est&aacute;n influenciadas por factores estructurales, sociales y culturales, algunos sectores tergiversan su trabajo para argumentar que las mujeres simplemente &ldquo;eligen&rdquo; esos empleos por preferencia personal. <strong>Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Goldin no sostiene que esta elecci&oacute;n sea libre de condicionamientos, sino que est&aacute; profundamente moldeada por normas de g&eacute;nero, expectativas familiares y las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, especialmente tras la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el estudio de Goldin no niega la existencia de la brecha, al contrario, revela c&oacute;mo las decisiones laborales est&aacute;n influenciadas por el contexto social y econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Preguntas y respuestas</h2><p class="article-text">
        En &eacute;pocas en las que el dinero es protagonista y el sistema capitalista est&aacute; en crisis, hablar de brecha salarial parece un trabajo dif&iacute;cil pero necesario.<a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/por-que-las-mujeres-en-todo-el-mundo-ganan-menos-que-los-hombres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &iquest;Por qu&eacute; aseguran que la diferencia salarial alcanza hasta el 30%?</a> <a href="https://es.weforum.org/stories/2024/06/este-es-el-estado-de-la-paridad-de-genero-en-2024-y-lo-que-debe-cambiar-para-cerrar-la-brecha-de-genero-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; organismos internacionales sostienen que para cerrar esta brecha nos hacen falta m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de pol&iacute;ticas de igualdad?</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fake news alrededor de este tema son muchas y razones de la brecha a&uacute;n m&aacute;s. Para poder contraargumentar al menos las cinco principales, las miradas de dos especialistas: Fabiana Solano, soci&oacute;loga especializada en g&eacute;nero y an&aacute;lisis de discursos pol&iacute;ticos y Luc&iacute;a Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de g&eacute;nero en el mercado laboral y econom&iacute;a del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- &ldquo;Las mujeres eligen carreras peor pagas&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apela al desconocimiento de los sesgos de g&eacute;nero. Si bien los movimientos feministas en esta d&eacute;cada insistieron y alcanzaron cambios, la sociedad contin&uacute;a profundizando estas diferencias en la crianza entre varones y mujeres. Los juguetes, las expectativas familiares y la representaci&oacute;n en los medios refuerzan esta divisi&oacute;n.<strong> En Argentina, </strong><a href="https://www.unesco.org/es/articles/mas-mujeres-en-ciencia-tecnologia-ingenieria-y-matematicas-mejoraria-el-desarrollo-economico-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>seg&uacute;n la UNESCO</strong></a><strong>, solo el 34% de quienes estudian carreras STEM (ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas) son mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el valor econ&oacute;mico tambi&eacute;n est&aacute; sesgado por el g&eacute;nero. L<strong>os sectores feminizados se pagan menos porque se consideran una extensi&oacute;n del rol dom&eacute;stico. </strong>Podr&iacute;amos decir que casi todo se desprende del concepto de &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo;, las mujeres no hacen las tareas del hogar, del cuidado o de la ense&ntilde;anza porque ganan un salario sino porque tienen la &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo; de hacerlo a cualquier precio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si miramos al sector de servicio dom&eacute;stico, conformado casi &iacute;ntegramente por mujeres, registra una tasa de informalidad del 75,6%. Casi ocho de cada diez empleadas dom&eacute;sticas se encuentra fuera del mercado laboral formal y lejos de sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la relevancia de este sector para la estructura ocupacional es tan clave que, si se registrara al total de trabajadoras de casas particulares, la tasa de informalidad de la econom&iacute;a argentina se reducir&iacute;a en 6,7 puntos porcentuales (caer&iacute;a del 36,7% al 30%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2- La maternidad interrumpe las carreras laborales de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la cuesti&oacute;n de los cuidados como eje principal de la brecha. El problema no es tener hijes, sino que las tareas de cuidado recaen desproporcionadamente sobre las mujeres. <strong>A su vez, las licencias parentales desiguales refuerzan esta brecha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que existen proyectos de ley para modificar las licencias parentales y nunca avanzan por falta de compromiso de los varones en el poder. No se trata solo de un problema de g&eacute;nero, sino de pol&iacute;tica social. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen con ambos progenitores presentes tienen mejor desarrollo y mejores niveles educativos. La falta de licencias equitativas refuerza la idea de que la maternidad es un problema laboral&rdquo;, sostiene Luc&iacute;a Cimid Obon.
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            <span class="title">
                Lucía Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de género en el mercado laboral y economía del cuidado.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Solano refuerza: &ldquo;<strong>El problema no es la maternidad sino que el sistema interpreta la maternidad como un problema.</strong> Por eso tantas mujeres postergan la maternidad o directamente deciden no tener hijes. Y eso se ve en las estad&iacute;sticas. Al no tener un acompa&ntilde;amiento institucional nos interrumpe nuestro desarrollo laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas, por otro lado, penalizan a las madres y no a los padres. Las mujeres que cr&iacute;an enfrentan m&aacute;s dificultades para ser contratadas, promovidas y acceder a mejores sueldos. Lo contradictorio es que la paternidad suele estar asociada a mayor estabilidad y confiabilidad laboral. Un <a href="https://oig.cepal.org/sites/default/files/no30_esp_-_economia_del_cuidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la CEPAL</a> muestra que las madres ganan, en promedio, un 25% menos que las mujeres sin hijes, <strong>mientras que en los hombres la paternidad no afecta sus ingresos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desarmemos esta afirmaci&oacute;n compleja: &ldquo;Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado&rdquo;. Por un lado, hay mujeres que s&iacute; eligen cuidar pero, por el otro, la falta de licencias parentales equitativas, guarder&iacute;as accesibles y horarios flexibles obliga a muchas mujeres (las que quieren y las que no quieren cuidar como &uacute;nica tarea) a reducir su jornada laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo a tiempo parcial tiene menos beneficios laborales y menor cobertura de seguridad social. Adem&aacute;s, quienes trabajan menos horas, cotizan menos para su jubilaci&oacute;n y tienen menos oportunidades de ascenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina las mujeres <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dedican el doble que los varones a las tareas del cuidado</a>. El 52,4% de las mujeres ocupadas trabajaban en puestos de media jornada, en comparaci&oacute;n con el 25,4% de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy loco (no) pensar que si bien el trabajo de cuidado y del hogar sostienen a la econom&iacute;a, ese trabajo est&aacute; invisibilizado. Si se valorara econ&oacute;micamente, equivaldr&iacute;a a un 16% del PBI.
    </p><p class="article-text">
        Estas labores permiten que otros (mayor&iacute;a varones) puedan trabajar a tiempo completo. El cuidado tiene valor: si alguien necesita limpiar su casa o cuidar a adultos o a infancias, tiene que pagar para conseguirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>4- Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la frase de Milei: &ldquo;Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres&rdquo;. Las decisiones de contrataci&oacute;n no se basan &uacute;nicamente en costos. Los sesgos y los estereotipos de g&eacute;nero inciden. Las mujeres suelen ser vistas como &ldquo;m&aacute;s propensas a faltar&rdquo;, lo que lleva a que no sean la primera opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/desigualdades_de_genero_en_el_mercado_de_trabajo_argentino_observatorio_srt.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) destaca que las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo, subocupaci&oacute;n e informalidad en comparaci&oacute;n con los hombres. Y eso que en esta nota no hablamos sobre la segmentaci&oacute;n horizontal y vertical que dificulta el acceso a puestos de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lucia Cimid Obon, gracias a los estereotipos, el mercado cree que las mujeres somos m&aacute;s caras y no m&aacute;s baratas. &ldquo;Si hacen la cuenta completa, <strong>piensan en la posibilidad de que nosotras faltemos o nos embaracemos con una licencia de 90 d&iacute;as cuando los varones no la tienen&rdquo;, sostiene.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, las mujeres representan solo el 35% del empleo registrado en el sector privado, a pesar de ganar menos que sus colegas varones (<a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuente: Ministerio de Trabajo, 2023</a>).
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                    alt="Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos"
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            <span class="title">
                Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos                            </span>
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        <strong>5- El mercado es &ldquo;neutral&rdquo; y no discrimina por g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mercado est&aacute; atravesado por normas sociales, culturales y de poder. Los sesgos de g&eacute;nero persisten en todos los &aacute;mbitos pero particularmente el econ&oacute;mico. Las decisiones de contrataci&oacute;n, ascenso y remuneraci&oacute;n se basan en percepciones sesgadas sobre la capacidad de las mujeres y la de los varones.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es un estudio que se llev&oacute; a cabo en el Instituto de Pol&iacute;ticas Laborales de EE. UU. Este an&aacute;lisis mostr&oacute; que, con curr&iacute;culums id&eacute;nticos, los hombres recib&iacute;an un 30% m&aacute;s de respuestas de entrevistas que las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, algunas empresas comenzaron a implementar sistemas de selecci&oacute;n &ldquo;a ciegas&rdquo;, es decir, sin incluir nombre ni g&eacute;nero en los CVs, con el objetivo de reducir posibles sesgos en la primera etapa del proceso. No se trata de una norma general ni de una pol&iacute;tica extendida, pero s&iacute; de una pr&aacute;ctica creciente que busca evidenciar c&oacute;mo incluso un dato m&iacute;nimo &mdash;como el nombre&mdash; puede condicionar una oportunidad laboral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pluriempleo, fen&oacute;meno contempor&aacute;neo, tambi&eacute;n tiene cara de mujer. En nuestro pa&iacute;s esta forma agotadora de vincularse con el terreno profesional tiene a las mujeres de rehenes en un c&iacute;rculo vicioso de precarizaci&oacute;n. <strong>Mientras que el casi el 12% se mueve en el terreno de los m&uacute;ltiples empleos, solo el 6,2% de los varones lo atraviesa.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, Solano finaliza: &ldquo;Debido a todo esto, es que es tan importante la construcci&oacute;n de estos espacios libres de sesgos para transformar el mercado. Que una empresa tenga una mirada piola al respecto no modifica en absoluto la reproducci&oacute;n sist&eacute;mica, que ese es el gran problema en la actualidad. Se necesitan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, una discusi&oacute;n permanente y una conversaci&oacute;n social acorde a este nuevo paradigma para poder modificar al mercado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08c9bfaa-3305-42ee-8715-b5ba5fdc0fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sexo suele quedar fuera de la conversación ante el cáncer. No lo plantean los profesionales, no lo comentan las pacientes que suelen consultar recién concluido el tratamiento, preocupadas por dolor y ganas que no reaparecen. Testimonios para romper el tabú.</p></div><p class="article-text">
        Karina Vallori es una periodista cordobesa de 54 a&ntilde;os que entre 2022 y 2023 atraves&oacute; un c&aacute;ncer de mama. Luego de una extensa lucha, hoy est&aacute; reconstruyendo su vida atravesada por esta enfermedad que hizo p&uacute;blica y que la llev&oacute; a escribir la novela &ldquo;La Odisea de Pen&eacute;lope&rdquo; y a crear la fundaci&oacute;n Resilientes por el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que ella hizo de su traves&iacute;a una bandera y se ha convertido en un &iacute;cono local de concientizaci&oacute;n. En Argentina unas 22.000 mujeres son diagnosticadas por a&ntilde;o, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos difundidos por el Instituto Nacional del C&aacute;ncer y la Sociedad Argentina de Mastolog&iacute;a (SAM). <strong>Se trata de la enfermedad oncol&oacute;gica con mayor incidencia en el pa&iacute;s y afecta mayormente a la poblaci&oacute;n femenina.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si es detectado a tiempo, la tasa de supervivencia es de un 90%, como plantea la SAM, por lo que podemos inferir que la mayor&iacute;a de <em>las</em> mujeres que lo atraviesan van a superarlo. Sin dudas, estos datos son auspiciosos, siempre que se habla de cifras y estad&iacute;sticas generales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ponerle el cuerpo a una enfermedad se vive en la singularidad, en la particularidad de cada organismo, en la intimidad de cada persona que le toca enfrentarla. Lidiar con tratamientos, dolor, miedos, estudios, cicatrices, consejos, n&aacute;useas, hospitales. M&eacute;dicos y t&eacute;cnicos que hablan y hablan, mientras la propia mente divaga y se desconecta por algunos fusibles que entran en corto con palabras a las que nunca quisimos asociarnos: tumor, malignidad, quimioterapia, cirug&iacute;a, radioterapia, carcinoma, resonancia, biopsia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cabeza gira como en un espiral infinito, mientras el coraz&oacute;n se agita. Se percibe casi como la escena de <strong>una pel&iacute;cula en la que somos espectadoras y protagonistas simult&aacute;neamente. </strong>Y as&iacute;, comenzamos a vivir una suma de situaciones impensadas que se convierten en realidad, en el d&iacute;a a d&iacute;a de la vida que se transform&oacute; en un abrir y cerrar de ojos; muchas veces, de ojos sin cejas y cabezas sin pelos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el cuerpo</h2><p class="article-text">
        Karina coincide en que la enfermedad deja huellas, algunas ceden a medida que pasa el tiempo y otras perduran; son m&aacute;s obstinadas y menos visibles, al menos a simple vista. Es que las mujeres a las que les toc&oacute; la loter&iacute;a del c&aacute;ncer de mama conocen bien sus secuelas. Las viven diariamente, m&aacute;s all&aacute; de la premura de la supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la enfermedad, la vida sigue y la cotidianeidad adquiere un sabor particular, que mezcla el agradecimiento, cambios que atraviesan y sentimientos cruzados, mientras se intenta la reinserci&oacute;n a la rutina de la nueva normalidad y con cuerpos que ya no son los mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre hablo de<strong> </strong>tres shocks en todo el proceso: el primero cuando te dicen que ten&eacute;s c&aacute;ncer; el segundo cuando se te cae el cabello y el tercero fue enfrentarme a verme sin un pecho. M he tapado los espejos al salir de la ducha&hellip; porque el cabello crece, pero lo otro, no&rdquo;, confiesa Karina.
    </p><p class="article-text">
        Reencontrarse con una misma es un proceso que depende de cada persona. Aceptarse, sin una mama, sin las dos, con pr&oacute;tesis, con cicatrices que marcan nuestros cuerpos, muchas veces en zonas er&oacute;genas, vivir una menopausia temprana, tomar medicaci&oacute;n, puede ser un largo proceso que se atraviesa en el reinicio de la vida y puede hacerse solas o en pareja. <strong>&iquest;Es banal pensar en el deseo cuando se est&aacute; luchando contra el c&aacute;ncer? &iquest;Hay posibilidades de buscar placer en medio de un tratamiento oncol&oacute;gico? </strong>&iquest;La sociedad y la medicina habilitan a las personas enfermas a decidir sobre su propia sexualidad? &iquest;Tenemos acceso a las diversas alternativas? &iquest;Con qu&eacute; secuelas estamos dispuestas a sobrevivir?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;ncer y sexo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nos interesan otras cosas adem&aacute;s de que nos curen&rdquo;, cuenta la periodista y escritora que debi&oacute; lidiar en el inicio de su tratamiento con una relaci&oacute;n incipiente que no prosper&oacute; por la magnitud de la situaci&oacute;n. Asegura que lo entiende. Pero dice tambi&eacute;n que nadie la gu&iacute;o en ese sentido cuando fue diagnosticada, que ning&uacute;n profesional de la salud la asesor&oacute; sobre la sexualidad durante el tratamiento ni despu&eacute;s, pese a que explica que la terapia ha sido de gran ayuda.&nbsp;
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                    alt="Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo"
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            <span class="title">
                Karina Vallori durante su tratamiento para el cáncer de mama y en la última quimio en 2023. Transformó su experiencia en proyectos: la novela “La Odisea de Penélope” y la fundación Resilientes por el mundo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En la novela planteo esto en el primer cap&iacute;tulo: la protagonista, pelada y sin una mama, se pregunta si seguir&aacute; siendo atractiva&rdquo;, relata. Es que a ella misma le toc&oacute; transitar por &ldquo;varios cambios f&iacute;sicos&rdquo; originados por el tratamiento y ahora est&aacute; reconstruyendo su propia imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ya hice todo para curarme de esta enfermedad. Le puse mi cuerpo, mi mente y mi esp&iacute;ritu ahora viene el post y estoy justamente en esta situaci&oacute;n de &lsquo;&iquest;ahora qu&eacute;?&rsquo;. Ahora viene toda la etapa de la reconstrucci&oacute;n <strong>y empiezan todos los planteos respecto a la cuesti&oacute;n amorosa y sexual</strong>&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Karina cuenta: &ldquo;Durante el tratamiento tuve relaciones cuando pude, pero las quimios son devastadoras a veces. Primero que no me sacaba el corpi&ntilde;o con la pr&oacute;tesis, ni la camiseta. M&aacute;s que nada porque pensaba en el otro, pero eso tiene m&aacute;s que ver con una misma y la propia mirada, que lo que el otro puede llegar a pensar. Nunca me dijo nada, ni me hizo sentir menos atractiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Poner el tema en la mesa</h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Eugenia Baz&aacute;n Quiroga es tocoginec&oacute;loga y jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de C&oacute;rdoba. Advierte: &ldquo;Trabajar con enfermedades cr&oacute;nicas es muy frecuente y m&aacute;s con enfermedades oncol&oacute;gicas. Sin dudas, el c&aacute;ncer de mama es una de las que tiene un mayor impacto en la calidad de vida y en la sexualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Afirma que est&aacute; &ldquo;cient&iacute;ficamente comprobado&rdquo; que aquellas personas que tienen una enfermedad oncol&oacute;gica y que est&aacute;n sostenidas desde la sexualidad y la intimidad, tienen no s&oacute;lo mejor adherencia al tratamiento, sino que su recuperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s r&aacute;pida.&nbsp;
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                María Eugenia Bazán Quiroga, jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Privado Universitario de Córdoba, dice que la mayoría de las pacientes refieren dolor y falta de deseo                            </span>
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        Sin embargo advierte:<strong> &ldquo;Sabemos que en menos del 30% de las consultas oncol&oacute;gicas se habla de sexualidad&rdquo;.</strong> Baz&aacute;n Quiroga relaciona este dato a la relaci&oacute;n &ldquo;paternalista&rdquo; que a&uacute;n se mantiene entre profesionales de la medicina y pacientes y al pudor que, por lo general, provoca el abordaje de esta tem&aacute;tica cargada de prejuicios, que se agrava por el contexto de enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la m&eacute;dica, las personas en tratamiento no s&oacute;lo tienen derecho a que el profesional los habilite a consultar y les explique toda la gama de posibilidades a las que pueden echar mano y sus consecuencias, sino que ellas mismas deben hacerse responsables de sus propias necesidades y plantearlas abiertamente en las consultas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Animarse a hablar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Habitualmente las mujeres nos llegan en una etapa tard&iacute;a del tratamiento o cuando quieren reiniciar su vida sexual; despu&eacute;s de dos o tres a&ntilde;os de tratamiento. Ah&iacute; es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil trabajar, porque <strong>nos encontramos con mucha angustia, depresi&oacute;n y si est&aacute;n en pareja, con un v&iacute;nculo fr&iacute;o y vulnerado</strong>&rdquo;, explica Baz&aacute;n Quiroga. Recomienda iniciar la consulta paralelamente con el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La especialista, plantea que conocer la vida sexual del paciente &ldquo;es un dato muy importante&rdquo;, porque los tratamientos que se elijan van a impactar en su sexualidad. &ldquo;Hay que plantearlo para que los pacientes puedan decidir, dar o no su consentimiento, analizar diferentes opciones&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Plantea que &ldquo;el autoconocimiento es clave&rdquo;, que &ldquo;cada persona viene con una mochila distinta&rdquo; y que se debe trabajar mucho la psicoeducaci&oacute;n sexual: &ldquo;Hay que reentrenar la er&oacute;tica. Tu sexualidad no depende de otra persona, depende de vos. <strong>Es volver a trabajar el derecho de que somos merecedoras de estar bien con nuestro cuerpo, de sentir placer,</strong> de descubrirnos, amarnos, trabajar el amor propio. Despu&eacute;s, en una segunda instancia, si se quiere, con una pareja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se&ntilde;ala que la sexualidad trasciende la genitalidad, por lo que entiende que es &ldquo;muy importante trabajar en la reconstrucci&oacute;n de la imagen corporal&rdquo;: &ldquo;Desmitificar que la sexualidad es para cuerpos perfectos, j&oacute;venes y volver a reconstruir que el cuerpo puede sentir independientemente de nuestras formas, tama&ntilde;o, cicatrices o cirug&iacute;as&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Las consultas principales que recibe de mujeres sobrevivientes de c&aacute;ncer de mamas est&aacute;n relacionadas a la falta de deseo sexual y al dolor en las relaciones sexuales, que advierte, por lo general, van de la mano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Baz&aacute;n Quiroga aclara que el sexo no es una necesidad, que se puede vivir una vida sin sexo. Pero aclara: &ldquo;Si vos eleg&iacute;s no tener relaciones sexuales, pero al mismo tiempo te hace ruido o te genera un malestar, quiere decir que ah&iacute; hay una cuesti&oacute;n a resolver. Pero, si a una persona no le genera angustia, tambi&eacute;n est&aacute; bien as&iacute;; es coherente decir que no en funci&oacute;n de su deseo o circunstancia. Ahora, si esa persona va a construir un v&iacute;nculo con otra y es sexualmente activa, la comunicaci&oacute;n es fundamental&rdquo;, considera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, recomienda &ldquo;salir del prejuicio&rdquo;. Puede parecer que preocuparse con el sexo ante un diagn&oacute;stico oncol&oacute;gico es una banalidad, pero no lo es. &ldquo;La sexualidad tambi&eacute;n es salud&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MDP / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magdalena Da Porta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseo-falta-despues-diagnostico-oncologico-sexualidad-salud_132_12214979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El deseo (y la falta) después de un diagnóstico oncológico: la sexualidad también es salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Sexo,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Será justicia” tiene que ser más que una fórmula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/sera-justicia-formula_132_12494498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c6bfc1a-1e5a-43b3-bfc3-0188793cba2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122794.jpg" width="5602" height="3151" alt="“Será justicia” tiene que ser más que una fórmula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Incorporar una perspectiva de género en la justicia no es ideología, es una obligación legal y ética, tal como afirmo la CIDH en 2018. Frente a un contexto hostil y proyectos regresivos, el Poder Judicial debe actuar sin prejuicios, con celeridad y enfocado en reparar.</p></div><p class="article-text">
        Gran parte del trabajo del Poder Judicial es resolver conflictos, tensiones y controversias. Cuando estos conflictos se refieren a la vida familiar y a los v&iacute;nculos afectivos, la importancia de lo que est&aacute; en juego se refleja en el impacto que tiene en nuestras vidas cotidianas.
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica jur&iacute;dica est&aacute; repleta de formalismos y rituales. Algunos son obligatorios, requeridos por los propios procedimientos legales; otros solamente est&aacute;n enraizados en la costumbre y la reiteraci&oacute;n. Entre estos, es usual finalizar los escritos con la s&iacute;ntesis de lo que se solicita al juzgado o tribunal (el &lsquo;petitorio&rsquo;) y luego se inserta <strong>la f&oacute;rmula que se repite como un mantra: &ldquo;</strong><em><strong>resolver de conformidad, ser&aacute; justicia</strong></em><strong>&rdquo;</strong>. Traducido, es un pedido para que eval&uacute;en los argumentos, se consideren las pruebas, se analice su impacto en el caso y se responda a la solicitud porque de esa manera<em> &ldquo;se har&aacute; justicia&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La extensi&oacute;n de los procesos, las barreras multiplicadas por la distancia que separa a la mayor&iacute;a de las personas de los lugares donde se desarrollan los procesos judiciales, los costos econ&oacute;micos y personales, se agravan por la <strong>opacidad de los procedimientos y las demoras en resolver los temas que se plantean</strong>. Muchas personas y organismos dentro del sistema de administraci&oacute;n de justicia son conscientes de la necesidad de acercar el servicio a la poblaci&oacute;n y hacen esfuerzos en ese sentido, a&uacute;n cuando saben que todav&iacute;a no alcanzan.  
    </p><p class="article-text">
        Incorporar una perspectiva de g&eacute;nero en el proceso judicial fue una de las estrategias para abordar los sesgos de un sistema que tend&iacute;a (y todav&iacute;a lo hace) a desestimar la palabra y las experiencias de las ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y mujeres, aplicando de manera defectuosa el derecho, tomando decisiones sesgadas, basadas en preconceptos y prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de significar que &ldquo;juzgar con una perspectiva de g&eacute;nero&rdquo; le da autom&aacute;ticamente la raz&oacute;n a las mujeres, implica que <strong>debe asegurarse analizar las pruebas, los argumentos y los contextos de una manera que tome en consideraci&oacute;n las distintas miradas y posiciones</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el consenso de la comunidad internacional, tal como muestra el pronunciamiento de la Cumbre Judicial Iberoamericana, que sostiene que el <strong>deber de incorporar la perspectiva de g&eacute;nero en la administraci&oacute;n de justicia</strong> &ldquo;implica hacer realidad el derecho a la igualdad. Responde a una obligaci&oacute;n constitucional y convencional de erradicar la discriminaci&oacute;n por medio del quehacer jurisdiccional para garantizar el acceso a la justicia y remediar, en un caso concreto, situaciones asim&eacute;tricas de poder&rdquo; contribuyendo a la construcci&oacute;n de un Estado &ldquo;respetuoso de los derechos humanos&rdquo; (Comisi&oacute;n Permanente de G&eacute;nero y Acceso a la Justicia de la Cumbre Judicial Iberoamericana, 2023).
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que el actual contexto de fuerte polarizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina (aunque no solo en esta regi&oacute;n) se enfoca en ciertos temas que van tensando las agendas: la econom&iacute;a, la seguridad y los valores culturales. 
    </p><p class="article-text">
        En su reciente libro <em>&iquest;Ideolog&iacute;a de g&eacute;nero? Disputas pol&iacute;ticas sobre la diferencia sexual</em>, Marta Lamas (2025) repasa un devenir de posicionamientos pol&iacute;ticos contra la perspectiva de g&eacute;nero o &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; que avanza en la regi&oacute;n desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. La antrop&oacute;loga mexicana recupera una serie de ejemplos de Am&eacute;rica Latina, Europa y Estados Unidos para trazar un panorama de gran preocupaci&oacute;n, con consecuencias muy concretas. En su libro, Lamas afirma que  <em>&ldquo;la consecuencia es un aumento de ambientes muy agresivos en varias universidades y una atm&oacute;sfera hostil que est&aacute; forzando a muchas acad&eacute;micas a cambiar sus l&iacute;neas de trabajo. El objetivo de los ataques de todo tipo contra los estudios de g&eacute;nero es el de desprestigiarlos y ponerlos por fuera de la ley&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ya en el a&ntilde;o 2018, la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirti&oacute; con preocupaci&oacute;n sobre estos intentos en la regi&oacute;n, en los que se impugnaba el uso de la perspectiva de g&eacute;nero con referencias peyorativas como &ldquo;teor&iacute;a y/o ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;. La CIDH resalt&oacute; que &ldquo;<strong>la perspectiva de g&eacute;nero no es una 'teor&iacute;a', mucho menos una 'ideolog&iacute;a</strong>', sino (...) una herramienta clave para combatir la discriminaci&oacute;n y la violencia contra las mujeres y contra las personas con orientaciones sexuales e identidades de g&eacute;nero diversas; y un concepto que busca visibilizar la posici&oacute;n de desigualdad y de subordinaci&oacute;n estructural de las mujeres a los hombres en raz&oacute;n de su g&eacute;nero&rdquo; .
    </p><p class="article-text">
        El sistema de administraci&oacute;n de justicia cumple un rol fundamental en la defensa y la protecci&oacute;n de los derechos de las personas. M&aacute;s a&uacute;n en contextos de desarticulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n de la violencia por razones de g&eacute;nero, deslegitimaci&oacute;n de las conquistas feministas y aumento de las desinformaciones en estas agendas, <strong>es fundamental contar con el </strong><a href="https://ela.org.ar/publicaciones-documentos/sera-justicia-recomendaciones-para-fortalecer-la-perspectiva-de-genero-en-el-sistema-judicial-argentino/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Poder Judicial como espacio de protecci&oacute;n, reparaci&oacute;n y cuidado</strong></a>.
    </p><p class="article-text">
        Surge ahora como una preocupaci&oacute;n de ciertos sectores la iniciativa de penalizar de manera agravada lo que consideran &ldquo;falsas denuncias&rdquo; vinculadas con violencia de g&eacute;nero. Es posible que un hecho que se denuncia no pueda probarse en juicio. Eso no quiere decir que sea mentira o que se haya planteado una &ldquo;falsa denuncia&rdquo;.  En todo caso, <strong>para evitar generar m&aacute;s dolor y para reparar los da&ntilde;os a quienes son v&iacute;ctimas, ya sea de una situaci&oacute;n de violencia o una denuncia falsa, hay que mejorar los tiempos y procesos judiciales</strong>. Este proyecto no resuelve el problema sino que lo agrava.
    </p><p class="article-text">
        El mismo Ministerio de Seguridad de la Naci&oacute;n afirma que los delitos contra la integridad sexual tienen un alto nivel de subregistro. Seg&uacute;n su informe de estad&iacute;sticas criminales: <em>&ldquo;Por sus caracter&iacute;sticas, los delitos contra la integridad sexual tienen un alto nivel de subregistro, debido a los procesos de estigmatizaci&oacute;n que sufren las v&iacute;ctimas. Los cambios en la percepci&oacute;n social sobre la violencia sexual, as&iacute; como en las respuestas institucionales y en las pol&iacute;ticas estatales, impactan en los niveles de denuncia.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Si se aprueban los proyectos presentados, lo m&aacute;s probable es que menos personas se animar&aacute;n a denunciar, menos testigos se atrever&aacute;n a declarar, m&aacute;s v&iacute;ctimas enfrentar&aacute;n represalias judiciales por atreverse a hablar. <strong>Es dif&iacute;cil imaginar que la consecuencia sea otra que la consolidaci&oacute;n de un uso regresivo del derecho penal para disuadir la b&uacute;squeda de ayuda</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Amenazar con perseguir penalmente en los casos que no se logre probar que ha existido violencia, &iquest;contribuir&aacute; a que &ldquo;sea justicia&rdquo;? Antes que actuar a trav&eacute;s de la amenaza penal, el Poder Judicial debe enfocarse en trabajar con la mayor celeridad posible, libre de prejuicios, con el foco puesto en las personas. Y desde esa perspectiva, <strong>dedicar esfuerzos para </strong><a href="https://ela.org.ar/publicaciones-documentos/reparar-los-danos-las-respuestas-de-la-justicia-en-casos-de-violencia-de-genero-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>reparar los da&ntilde;os</strong></a><strong> generados por las experiencias de violencia que (se espera, se desea) no marquen de manera indeleble las vidas de las personas.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <em>NG/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Gherardi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/sera-justicia-formula_132_12494498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2025 18:29:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Será justicia” tiene que ser más que una fórmula]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lala Toutonian, el arte de la pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/lala-toutonian-arte-pregunta_132_12476847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abe7e8ec-0dcd-4a2e-b1d6-01170a0d6bfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lala Toutonian, el arte de la pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Punk de origen, metalera de pluma y militante de la palabra, Lala Toutonian (Buenos Aires, 1970) fue testigo y protagonista de una contracultura noventosa que pisó fuerte en escenarios como Cemento o Halley, y en redacciones emblemáticas como la de Madhouse, donde se volvió especialista en black metal.</p></div><p class="article-text">
        Ella viene del punk y la lectura epif&aacute;nica de la revista <em>Cerdos&amp;Peces</em>, pero las vueltas de la vida la llevaron al puntillismo del metal. Su pluma, afilada y certera, ha sido testigo privilegiada de &eacute;pocas (re)fundacionales para la contracultura argentina de los a&ntilde;os 90: desde pisar templos del rock como Cemento y Halley hasta ser parte de la revista <em>Madhouse</em>, donde se volvi&oacute; en una especialista de black metal. Despu&eacute;s trabaj&oacute; en Much Music y colabor&oacute; en medios gr&aacute;ficos como plataformas de aqu&iacute; y de all&aacute;, de ahora y de hace tiempo: <em>Los Inrockuptibles</em>, <em>Coolt</em>, <em>Panam&aacute;</em> y <em>La Agenda</em>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Desde esos d&iacute;as a hoy, <strong>Lala Toutonian </strong>(Buenos Aires, 1970) fue transform&aacute;ndose en una entrevistadora de lujo, siendo r&eacute;cord (&iquest;Guinness, cu&aacute;ndo?) la buena cantidad de plumas de la literatura argentina con las que convers&oacute; todo santo mi&eacute;rcoles a lo largo de tres a&ntilde;os en la librer&iacute;a Eterna Cadencia en el barrio porte&ntilde;o de Palermo. En cierto punto, este transitar a contracorriente &ndash;con la curiosidad y la resistencia como faros&ndash; la llev&oacute; a convertir cada texto y cada entrevista en un acto de militancia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una militante del periodismo gr&aacute;fico. Me hice periodista para poder escribir lo que ve&iacute;a, la escena que ten&iacute;a enfrente, no quiero que se la trague la historia oficial. El metal y el punk me ense&ntilde;aron a desconfiar de esta armon&iacute;a f&aacute;cil que me tiraba el esquema social. Pens&aacute; que tambi&eacute;n escribo, por ejemplo, sobre temas como el <a href="https://www.diarioarmenia.org.ar/falta-una-palabra-en-la-historia-del-genocidio-armenio-justicia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">genocidio armenio</a> porque se relacionan directamente con mi propia historia&rdquo;, dir&aacute; en un momento de nuestra conversaci&oacute;n v&iacute;a zoom.
    </p><p class="article-text">
        - Soy una afortunada. A los seis a&ntilde;os aprend&iacute; a leer y escribir, y no hice nada m&aacute;s: escucho discos, escribo sobre eso; leo libros, escribo sobre eso. S&eacute; que es muy reduccionista, pero mi pasi&oacute;n por el periodismo y, puntualmente, por el periodismo narrativo cultural, tiene que ver con la m&uacute;sica y con la literatura. Es algo que se hace con el cuerpo; lo sent&iacute;s en el cuerpo. Hay una vibraci&oacute;n que te lleva. Hay una sonoridad afectiva con el mundo. <em>Madhouse</em> era un fanzine pero como se vend&iacute;a en el kiosco, deb&iacute;a salir por distribuidora, entonces se hizo una revista. Era una &eacute;poca que est&aacute;bamos transitando &ndash;no distinta a la actual&ndash; con una tristeza pol&iacute;tica y social muy fuerte, y la palabra era lo que ten&iacute;amos de nuestro lado para comunicar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Record&aacute;s las impresiones que te caus&oacute; la primera nota que firmaste en </strong><em><strong>Rock N&acute; Shows</strong></em><strong>, a&ntilde;o 1994?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo siempre recuerdo que empec&eacute; a escribir notas en esa revista, pero hace poco me di cuenta de que no fue as&iacute;. Porque en verdad arranqu&eacute; como columnista en un programa de radio. Era la colaboradora de una gran amiga y hoy locutora mainstream, <strong>Susana Fern&aacute;ndez Iogha</strong>. Ella hac&iacute;a un programa en una FM de Vicente L&oacute;pez y la primera entrevista que realic&eacute; fue a <strong>Tito Garc&iacute;a</strong> de <strong>Lethal.</strong> Yo tendr&iacute;a veinte a&ntilde;os. En cuanto a la revista <em>Rock N&acute; Shows</em>, ten&iacute;a una calidad de la san puta: papel laminado, full color, etc. En la redacci&oacute;n &eacute;ramos &ndash;mir&aacute;, s&uacute;per pro de g&eacute;nero para la &eacute;poca&ndash; tres mujeres &ndash;una, la directora&ndash; y dos varones laburando, pero despu&eacute;s los due&ntilde;os terminaron presos: un poco raro todo, parec&iacute;a lavado de plata. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo es que tu formaci&oacute;n period&iacute;stica est&aacute; m&aacute;s ligada a las revistas y los recitales que a estudiar Comunicaci&oacute;n Social?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La revista <em>Cerdos&amp;Peces</em> es el gran disparador en mi vida. A mediados de los a&ntilde;os 80 yo era una adolescente. Ten&iacute;a trece a&ntilde;os cuando empez&oacute; la democracia, y a los quince ya estaba ley&eacute;ndola. Ah&iacute; conoc&iacute; a (<strong>Arthur</strong>) <strong>Rimbaud</strong>, a (<strong>Friedrich</strong>) <strong>Nietzsche</strong>, lo le&iacute;a a <strong>Enrique</strong> (<strong>Syms</strong>), a <strong>Vera Land</strong> o <strong>Andrea &Aacute;lvarez Mujica</strong>; la revista me abri&oacute; un mundo, inclusive a las drogas. Fue una &eacute;poca muy potente en el sentido cultural como contracultural. Soy generaci&oacute;n X y tuve esa formaci&oacute;n a nivel literario. En cambio, a nivel musical quiz&aacute; no lo fue tanto; si bien los <strong>Redondos</strong>, por ejemplo, son de alg&uacute;n modo parte de mi educaci&oacute;n sentimental, no as&iacute; tanto de mi gusto. Un primo mayor me hizo escuchar <strong>Joy Division</strong> en esos d&iacute;as; es decir, empec&eacute; con el postpunk. En ese sentido, nunca me gust&oacute; el rock cl&aacute;sico de guitarra-bajo-bater&iacute;a; &iexcl;qu&eacute; horror un solo de viola, me puedo infartar! Y ah&iacute; empec&eacute; a ir a Cemento con amigas, chicas un poco m&aacute;s grandes que yo. En este punto, <strong>Omar</strong> (<strong>Chab&aacute;n</strong>) fue fundamental. Sin conocerme, me dec&iacute;a: &ldquo;Entr&aacute;, no te qued&eacute;s en la puerta&rdquo;. Y cuando entrabas, &eacute;l estaba leyendo a <strong>Plat&oacute;n.</strong> Una locura porque yo reci&eacute;n empezaba con ciertas inquietudes filos&oacute;ficas. &iquest;C&oacute;mo no va a ser Cemento parte fundamental de mi formaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo llegabas hasta lugares como Cemento? &iquest;Viv&iacute;as cerca? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Nac&iacute; en Palermo, pero soy de Flores, que es donde crec&iacute;. Siempre me iba a San Telmo, a Palermo, al centro. Con dieciocho a&ntilde;os, fui a Berazategui a ver a <strong>Los Violadores</strong>, y fue como cruzar la frontera. Ahora bien, la polic&iacute;a segu&iacute;a siendo la misma de la &eacute;poca militar. Entonces, era salir de Arlequines, de Die Schule o del lugar que fuera y tener dos patrulleros en la puerta. No era f&aacute;cil. A m&iacute; nunca me pas&oacute; nada: nunca me pararon, nunca me pidieron documentos. De hecho, yo era una persona que sal&iacute;a sin documentos. &iquest;Lo pod&eacute;s creer? (<em>Risas</em>) Mi mam&aacute; se volv&iacute;a loca, yo ya no ten&iacute;a a mi pap&aacute;, lo perd&iacute; siendo muy chica. Ella me dec&iacute;a: &ldquo;Voy a tener que salir a buscarte por las comisar&iacute;as&rdquo;. Adem&aacute;s, yo me vest&iacute;a como si fuese <strong>Nina Hagen</strong>. Siempre fui muy teatral en ese aspecto, muy <strong>Siouxsie</strong> (<strong>Sioux</strong>), tuve esa escuela, toda maquillada hasta el ojete. (<em>Risas</em>) Puedo decir que pas&eacute; los a&ntilde;os 90 desnuda: andaba en bolas por la calle, con encajes y peluca. Pero tuve un culo aparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En un punto, todo ese abordaje en la noche fue como una preparaci&oacute;n en tu futuro profesional&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Si hay algo que me destaca es la caradurez. Cuando empec&eacute; en <em>Madhouse</em>, en 1994, me met&iacute; en un mundo que no era el m&iacute;o; o sea, el del metal. Yo conoc&iacute;a a <strong>Frank</strong> (<strong>Blumetti</strong>), pero por andar en recitales. En principio, yo arranqu&eacute; en <em>Rock N&rsquo; Shows</em> por un primo que me recomend&oacute; con la jefa de redacci&oacute;n. Mi primo es <strong>Mario Ian</strong>, el metalero, quien me hizo trabajar despu&eacute;s en el boliche Halley, donde organiz&aacute;bamos las fechas de los viernes o los s&aacute;bados, no recuerdo. Por &eacute;l conozco a los chicos de <em>Madhouse</em>, de la <em>Metal</em>, por estar ah&iacute; en Halley. Pero yo ven&iacute;a de <strong>The</strong> <strong>Cure</strong> y de los <strong>Smiths</strong>. (<em>Risas</em>) 
    </p><p class="article-text">
        Mi adolescencia hab&iacute;a estado marcada por la muerte de mi padre, que ocurri&oacute; a mis trece a&ntilde;os. A los quince me operaron de la columna, un dram&oacute;n: un mes internada en el Hospital Italiano con un corset que us&eacute; cinco a&ntilde;os, &iexcl;era <strong>Marilyn Manson</strong>! Cuando empec&eacute; en <em>Madhouse</em>, primero lo hice como colaboradora; dejaba alguna notita, pasaba por la redacci&oacute;n, me iba. M&aacute;s tarde me contrataron como secretaria de redacci&oacute;n. A nivel period&iacute;stico,<strong> Frank Blumetti</strong> &ndash;era el secretario de redacci&oacute;n&ndash; me ense&ntilde;&oacute; todo lo que s&eacute;. Sigo manteniendo cuestiones estil&iacute;sticas que &eacute;l me marc&oacute;. Y m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero en s&iacute;, le debo mucho al metal porque fue muy importante en mi vida. Aunque soy la que meti&oacute; <strong>PJ Harvey</strong> en <em>Madhouse</em>; o sea, hac&iacute;a esas cosas. Tambi&eacute;n estaba <strong>Eugenia Tavano</strong>, ella introduc&iacute;a <strong>Bj&ouml;rk</strong>. Las chicas est&aacute;bamos al costado, con la parte un poco m&aacute;s alternativa. Sin embargo, con el metal me pas&oacute; algo muy puntual y que agradezco. Me gust&oacute; <strong>Black Sabbath</strong> de entrada, entrevist&eacute; a <strong>Ozzy</strong> (<strong>Osbourne</strong>) &ndash;una nota que nunca sali&oacute; porque jam&aacute;s la pude desgrabar: no entend&iacute; una palabra de lo que me dijo <strong>Ozzy</strong> y mir&aacute; que s&eacute; mucho ingl&eacute;s (<em>Risas</em>)&ndash;, tambi&eacute;n a <strong>Tony Iommi</strong>. Con <strong>Lemmy</strong> (<strong>Kilmister</strong>) de <strong>Mot&ouml;rhead</strong> me fui de joda en Chile; o sea, tengo un mont&oacute;n de <em>backside</em> <em>stories</em> para contar. (Risas)
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo es que te especializaste en black metal viniendo del punk?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Mi romance con el black metal naci&oacute; por un libro, <em>Lords of Chaos</em> de <strong>Michael Moynihan</strong> y <strong>Didrik</strong> <strong>S&oslash;derlind</strong>, publicado en 1998.Un chico que reci&eacute;n empezaba a colaborar en <em>Madhouse</em> hizo un informe sobre ese texto que contaba sobre unos m&uacute;sicos noruegos que se mataron; <strong>Varg</strong> <strong>Vikernes</strong> del grupo <strong>Burzum</strong> asesin&oacute; a <strong>Euronymous</strong> de la banda<strong> Mayhem</strong> luego de haberle asestado m&aacute;s de veinte pu&ntilde;aladas. Me enamor&eacute; del caso. Al libro lo tuve que leer en una noche para corregir esa nota y as&iacute; entr&eacute; en el mundo del black metal.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Qued&eacute; fascinada.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en la <em>Madhouse</em>, el punk &ndash;que era m&aacute;s o menos mi <em>metier</em>&ndash; estaba cubierto por chongos y que adem&aacute;s escrib&iacute;an muy bien:<span class="highlight" style="--color:white;"> </span><strong>Mariano Miramontes</strong>, <strong>Mariano</strong> <strong>Asch</strong> y <strong>Marcelo</strong> <strong>Pisarro</strong>. Entonces, a m&iacute; me qued&oacute; el black metal. En la redacci&oacute;n no le gustaba a nadie, a todos les parec&iacute;a algo demasiado extremo. Ahora revisando las <em>Madhouse</em> &ndash;de vez en cuando voy al parque Rivadavia y busco ejemplares que me faltan&ndash;, noto que entrevist&eacute; a cualquier cantidad de bandas, pero hoy en d&iacute;a no podr&iacute;a escuchar un disco del g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A la distancia, &iquest;qu&eacute; signific&oacute; la </strong><em><strong>Madhouse</strong></em><strong> en tu vida? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo estuve diez a&ntilde;os en Espa&ntilde;a, volv&iacute; en 2010. En esa d&eacute;cada estuve siete veces nada m&aacute;s en Buenos Aires, ve&iacute;a a mi gente y me volv&iacute;a. Pero al regresar definitivamente, me tomaba taxis y me reconoc&iacute;an. Me dec&iacute;an: &ldquo;Vos sos la de <em>Madhouse</em>&rdquo;. Y yo dec&iacute;a: &ldquo;Wow&rdquo;. Hab&iacute;an pasado diez a&ntilde;os, yo ten&iacute;a cuarenta y a&uacute;n me recordaban. Aunque esto adem&aacute;s te dice qui&eacute;n nos le&iacute;a: el tachero, la clase obrera. Y m&aacute;s all&aacute; del reconocimiento, me dec&iacute;an: &ldquo;Yo te le&iacute;a porque mi hermano mayor compraba la revista&rdquo;; o &ldquo;mi viejo compraba la revista&rdquo;. Por eso reci&eacute;n ahora que estoy repasando esas notas, me doy cuenta del desparpajo que ten&iacute;amos. Esto hace que pueda entender qu&eacute; signific&oacute; y por qu&eacute; qued&oacute; tan presente la revista en el imaginario. En los a&ntilde;os 90, Buenos Aires era una ciudad s&uacute;per rebelde. Hubo un indulto. Est&aacute;bamos en las plazas, comprando discos y revistas; &iacute;bamos a shows, entr&aacute;bamos a los camarines; y yo todo eso lo transitaba con mucha curiosidad. Soy b&aacute;sicamente curiosa, necesito saber; es decir, m&aacute;s que querer entender, lo que quiero es preguntar. Por eso me gusta tanto el g&eacute;nero de la entrevista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Hasta no hace mucho estabas en la librer&iacute;a Eterna Cadencia haciendo entrevistas una vez por semana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En Eterna Cadencia estuve tres a&ntilde;os seguidos todos los mi&eacute;rcoles; o sea, hac&iacute;a una entrevista semanal. Y si bien era puntualmente literaria, es la curiosidad la que me llev&oacute; a formarme como lo hice. A los veinte a&ntilde;os yo andaba por ah&iacute;, era muy amiga de los <strong>Attaque77</strong>, los <strong>Herm&eacute;tica</strong>; de un palo, del otro; mucha gente. Y s&iacute;, camarines, camarines, backstage, escuchar, preguntar, guardar data. Hay cosas que no me acuerdo, pero han quedado. Porque cuando las revivo, son muy importantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha armado un tejido de voces femeninas que va del periodismo a lo musical y viceversa. Y del que sos una referente. &iquest;C&oacute;mo lo viv&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -<strong> Romina Zanellato</strong> arm&oacute; un grupo de periodistas de m&uacute;sica denominado &ldquo;M&uacute;sica, maestra&rdquo;, en el que yo soy la se&ntilde;ora, la dark. Con estas pibas nos juntamos una vez por mes y la &uacute;ltima le&iacute;mos un libro de <strong>Bj&ouml;rk</strong> para charlotear de eso. Con ellas aprendo un mont&oacute;n. Pero la mujer estuvo siempre. A<strong>Pat</strong> (<strong>Pietrafesa</strong>) la conozco desde el primer d&iacute;a. A <strong>Patra</strong> (<strong>Ari&ntilde;o</strong>)&hellip; De hecho, encontr&eacute; una nota que les hice a las <strong>Penadas por la Ley</strong> a mediados de los a&ntilde;os 90. La mujer siempre estuvo aunque quiz&aacute; desde un lado marginal, entendi&eacute;ndolo esto como en los m&aacute;rgenes. Yo estoy formada por <strong>Siouxsie </strong>(<strong>Sioux)</strong>, <strong>Diamanda</strong> <strong>Galas</strong>, <strong>Lydia Lunch</strong>; o sea, las mujeres siempre estuvieron muy presentes en mi vida. En la literatura lo mismo: empec&eacute; leyendo a las hermanas<strong> Bront&euml;</strong>. En <em>Madhouse</em> &eacute;ramos dos mujeres las que escrib&iacute;amos y ven&iacute;amos de una generaci&oacute;n anterior en la que estaban <strong>Gloria Guerrero</strong>, <strong>Laura Ramos</strong>, <strong>Adriana Franco</strong>; o sea, hab&iacute;a toda una base de mujeres periodistas. A la que le seguimos nosotras: <strong>Mariana Enriquez</strong>, <strong>Eugenia Tavano</strong>, <strong>Carla Ritrovato</strong>, <strong>Corina Gonz&aacute;lez Tejedor</strong>. Yo trabaj&eacute; mucho tiempo en Much Music donde &eacute;ramos un mont&oacute;n de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Por qu&eacute; el punk? &iquest;Est&aacute; ligado a que con el punk por primera vez las mujeres cobran relevancia en el mapa rockero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - El punk, para m&iacute;, es el primer feminista. Me acuerdo que <strong>Pat</strong> (<strong>Pietrafiesa</strong>) me invit&oacute; a presentar un libro de<strong> Juan Carlos Kreimer</strong> en Strummer bar. Un chico de <em>P&aacute;gina/12</em>, <strong>Juan Carlos</strong> y yo, los tres en el escenario; pero <strong>Pat</strong> en un momento sube. &ldquo;Ah, &iquest;vas a participar vos tambi&eacute;n&rdquo;, le pregunto. Me dice: &ldquo;No, para que seamos dos y dos&rdquo;. Ella apenas moder&oacute; un poco, pero vos ve&iacute;as el escenario y &eacute;ramos dos mujeres y dos hombres. Es algo impensado hasta hace no mucho. Y que hoy en d&iacute;a se vean esos resultados, de esa primera lucha, es una satisfacci&oacute;n enorme. Por supuesto, no me voy a cargar con que nosotras lo logramos ni mucho menos &ndash;lo lograron las pibas&ndash;, pero quiero creer que dejamos el terreno abierto para eso.
    </p><p class="article-text">
        Por eso las Riot Grrrl resultan un segmento en la historia de la m&uacute;sica tan clave. Y, otra vez, vienen del punk. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el punk ya arrastraba eso pero ellas se imponen pol&iacute;ticamente. Todo esto se lo tengo que agradecer a <strong>Pat</strong> (<strong>Pietrafiesa</strong>); si ella, mediando los a&ntilde;os 90, no me pasaba tanta informaci&oacute;n, yo no me hubiese enterado. Hace poco presentamos juntas el libro de <strong>Katlheen Hannah</strong>, <a href="https://www.instagram.com/p/DIL--0wxboU/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rebel Girl</em></a><em>, </em>y la gente la escuchaba a <strong>Pat</strong> embelesada, ella contando cr&oacute;nicas de la &eacute;poca y c&oacute;mo la vivimos. Las mujeres pasamos a tener otro protagonismo pero era ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Militancia y resistencia, un sentimiento incontrolable&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Absolutamente. Soy una militante de todo lo que me gusta: del punk, del realismo literario ruso, de los derechos humanos. Lo m&iacute;o es pasi&oacute;n. El punk no es solamente un g&eacute;nero musical, abarca un mont&oacute;n de cosas, la lucha contra la injusticia social. No es casual que el punk sea vegetariano: no quer&eacute;s que se mate a los animales y menos com&eacute;rtelos. Esa militancia hoy, en estos tiempos de mujer adulta, la siento m&aacute;s como una herencia. Yo no puedo escribir de algo que no me gusta porque s&eacute; que alguien lo va a leer, alguien lo va a interpretar. Yo no voy a hablar de reguet&oacute;n en ning&uacute;n lado, porque a ver si alguien interpreta que est&aacute; bien y lo va a escuchar. (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <em>Nuestro pr&oacute;ximo invitado ser&aacute; Mart&iacute;n P&eacute;rez</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/lala-toutonian-arte-pregunta_132_12476847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 03:02:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lala Toutonian, el arte de la pregunta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Schanton, el que separó las aguas del rock argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/pablo-schanton-separo-aguas-rock-argentino_132_12440618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97af43e7-06ea-4a66-b14d-9870aad95523_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121141.jpg" width="2312" height="1301" alt="Pablo Schanton, el que separó las aguas del rock argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crítico musical, periodista y docente, Pablo Schanton es reconocido por su enfoque experimental y su afán de expandir los límites del periodismo cultural. Desde los años 80 combina análisis sonoro, arte y pensamiento político.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pocos nombres y apellidos del periodismo musical argentino cobijan en su pronunciaci&oacute;n un universo tan disruptivo como floreciente. Desde fines de los a&ntilde;os 80, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pablo Schanton</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (Buenos Aires, 1965) viene corriendo los l&iacute;mites del mapa rockero. Primero con los talleres con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Norberto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Cambiasso</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y luego solo al frente del Club S&oacute;nico. La revista </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Aparato Ruido</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y su ingreso en el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Suplemento S&iacute;!.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Los ciclos Estetoscopio y Post Post &ndash;en el Goethe Institut de Buenos Aires&ndash; y el v&iacute;nculo con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Daniel Melero</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (como corolario, el CD-libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Recolecci&oacute;n vac&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">). La relaci&oacute;n con el</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Soda Stereo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> m&aacute;s alternativo y la colaboraci&oacute;n con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Leo Garc&iacute;a</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (con el hit &ldquo;Morrissey&rdquo; como frutilla del postre). Solo algunas de sus peque&ntilde;as grandes gestas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero el introductor en Argentina de las ideas y libros del cr&iacute;tico musical brit&aacute;nico </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Simon Reynolds</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> no vive del pasado. Junto con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Marina</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Aizen</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Daniel</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Borreli</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> llevan a cabo el Proyecto Eco Eco, militancia ambientalista en pos de tender puentes entre la crisis planetaria y el artivismo; &eacute;l lo denomina una forma no panfletaria de &ldquo;ecoartivismo&rdquo;. A su vez, con su viejo compa&ntilde;ero de tropel&iacute;as, el dise&ntilde;ador </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Alejandro Ros</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, componen el d&uacute;o de arte audio-olfativo &ndash;un desprendimiento del colectivo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Agencia de Viajes</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en el camino desde 1998&ndash; con el que han realizado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Perfumancia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en 2017 y</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> Cerca </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">en 2019 tanto en Buenos Aires como en Madrid (Espa&ntilde;a).</span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No obstante lo cual, el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Schanton</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> cr&iacute;tico musical sigue auscultando el presente como el abordaje que no hace mucho hizo del trap en la revista </span><a href="https://nuso.org/articulo/314-milo-j-trap-argentino-juegos-hambre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Nueva Sociedad</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;">. &ldquo;Lo m&iacute;o no es una militancia por la m&uacute;sica, sino por la intensidad vital: que vivir la m&uacute;sica de otra forma lleve a vivir la vida de otra manera. El rock nace de la experiencia de la electricidad a trav&eacute;s de la m&uacute;sica (y, sobre todo, de la no m&uacute;sica, del ruido). Hendrix, que se tom&oacute; en serio eso de &lsquo;cantarle al cuerpo el&eacute;ctrico&rsquo; del que hablaba Walt Whitman, preguntaba: &lsquo;Are you experienced?&rsquo; y cantaba: &lsquo;Quiero verlo y o&iacute;rlo todo&rsquo; en plena psicodelia. El rock me ense&ntilde;&oacute; eso, que es una voluntad de vivir distinta respecto de &lsquo;la media&rsquo;; de los valores de la clase media, de los medios y de la vida media, que implican una intensidad media, moderada, aburguesada, sin electricidad&rdquo;, dir&aacute; en alg&uacute;n momento de nuestra extensa y nutritiva conversaci&oacute;n por Zoom. Aqu&iacute; algunos fragmentos de tan apasionada como relajada charla.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">- Si tengo que decir algo que marc&oacute; mi vida es la revista. O sea, creo en la revista como formato cultural. Ahora queremos hacer con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Liliana Viola</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> una que se llame </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&Uacute;ltima, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">como una celebraci&oacute;n terminal de la relaci&oacute;n anal&oacute;gica m&aacute;s portable y popular de texto e imagen. Me marc&oacute; mucho la conexi&oacute;n con el kiosco, ese entrenamiento en el deseo, imaginando cosas a partir de los t&iacute;tulos en las tapas, y la espera, otra forma de deseo: esperar al kiosquero que te diga si lleg&oacute; o no lleg&oacute; la revista. Mi alfabetizaci&oacute;n pop est&aacute; hecha de ese tipo de cosas. Don Rosario, que era el kiosquero del barrio, tiraba la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Billiken</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hecha un rollito sobre el port&oacute;n de casa los s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana. Ese d&iacute;a me despertaba el sonido de la ca&iacute;da de una revista enrollada y atada sobre las lajas del piso. Por eso el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana sigue siendo hoy uno de los mejores momentos de la vida para m&iacute;, mucho m&aacute;s que el s&aacute;bado a la noche. Me recuerdo en la cama, hojeando </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Billiken. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&Eacute;se</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">era mi Google.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>- &iquest;Se consum&iacute;a m&uacute;sica en tu casa?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">- No, solo revistas. Revistas, revistas. Mi pap&aacute; estaba suscrito a todo. Durante la d&eacute;cada de 1970, el recuerdo que tengo es que mi pap&aacute; llegaba con la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Gente</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> pero ven&iacute;a con un olor raro; es que adentro estaba </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El Descamisado</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la revista de los montoneros, que como se hac&iacute;a en imprentas clandestinas ten&iacute;a una tinta muy especial. Yo vengo de una familia peronista </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sotto voce</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con la foto de Evita en el placard, pero mis viejos tambi&eacute;n compraban medios caretas: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Padres, Todo es historia, Weekend, Humor </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y los fasc&iacute;culos de Salvat.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Mi mam&aacute;: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Vosotras</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Antena, Mucho Gusto</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Mi casa era un kiosco. (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Risas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">) Y yo hac&iacute;a mis propias revistas caseras recortando y pegando las de ellos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1981, en la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Expreso Imaginario</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> avisaban que pod&iacute;as comprarte juntos todos los ejemplares atrasados de la revista. Y fui por todos. El tener esa colecci&oacute;n es mi entrada al rock como subcultura. Ya ven&iacute;a compr&aacute;ndola en el kiosco desde m&aacute;s o menos 1978/79: termin&eacute; con la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Billiken</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y empec&eacute; con la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Expreso Imaginario</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Y ese a&ntilde;o 81, me acuerdo que mi t&iacute;o me dio un dinero y me fui hasta la avenida Corrientes a comprarme el disco p&oacute;stumo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Tanguito</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el &uacute;nico de &eacute;l, y un libro que acababa de reeditar editorial Abril sobre poetas y que era de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Henri</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Michaux</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Consum&iacute; a ambos juntos, como otros bienes culturales que me propon&iacute;a mi nuevo Aleph, la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Expreso</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (tambi&eacute;n compraba </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Periscopio</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Hurra</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y mucha prensa &ldquo;subte&rdquo; de entonces, donde tambi&eacute;n colaboraba con dibujos). Eso era una apertura y un desv&iacute;o, eso creaba una resistencia. Era plena dictadura, no olvidar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>- &iquest;Ibas a shows o eras muy chico todav&iacute;a?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">- En verdad, yo viv&iacute;a en Ituzaing&oacute;, iba a un colegio secundario polivalente de Paso del Rey (llegu&eacute; a tener pre-prehora y post-posthora porque era industrial, nacional y comercial a la vez); as&iacute; que viviendo en el suburbio no era f&aacute;cil: depend&iacute;a mucho del tren. La vida del conurbano es muy ferroviaria. Empec&eacute; a ir a recitales m&aacute;s seguido cuando me mud&eacute; a Caballito, a fines de los a&ntilde;os 80. Yo vengo de la &eacute;poca en la que ser rockero te convert&iacute;a en el raro, el freak, el marginado. Mi pap&aacute; era una especie de peronista ateo y estalinista que segu&iacute;a al padre de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Laura</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ramos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Abelardo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ramos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, y ten&iacute;a sus momentos de conservadurismo, a veces muy violentos, siempre complicados. Una vez vuelvo de la escuela secundaria y est&aacute;n las pilas de las </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Expreso</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Imaginario</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en la puerta de casa, porque mi pap&aacute; me las quiere tirar a todas. As&iacute; que tuve un enfrentamiento y las salv&eacute; del basurero. La iniciaci&oacute;n era aprender a resistirse desde ese lugar: no quer&iacute;as vivir como tus viejos. Hubo despu&eacute;s unas d&eacute;cadas donde los padres rockeros (como yo) tuvieron hijos rockeros. Eso se termin&oacute; con la llegada de internet: ahora volvi&oacute; la grieta generacional. Pero en los a&ntilde;os de la dictadura, si eras rockero, autom&aacute;ticamente eras contracultural, el &ldquo;raro&rdquo; de la familia y del barrio. Ese freak siempre insatisfecho, que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>La Renga</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> quiso retratar en &ldquo;El Revelde&rdquo;, justo cuando estaba dejando de existir. </span>
    </p><p class="article-text">
        El otro gran corte es la llegada de la democracia y esa especie de masificaci&oacute;n del rock nacional despu&eacute;s de Malvinas. Para mis primitos, yo era el rockero raro pero un d&iacute;a a mediados de los 80, uno que ten&iacute;a nueve a&ntilde;os aparece con <em>Llegando los monos </em>(1986) de <strong>Sumo</strong>. Yo no s&eacute; si quer&iacute;a ser parte de esa nueva cultura infantil. (<em>Risas</em>) Una cosa que me redime es ingresar a la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras en 1984, cuando los profesores vuelven del exilio y del silencio. De pronto tengo a todos: <strong>Josefina Ludmer, David Vi&ntilde;as, Nicol&aacute;s Rosa, Beatriz Sarlo, Enrique Pezzoni, Jorge Panesi, No&eacute; Jitrik</strong>. Eso a m&iacute; me vol&oacute; la cabeza. Ah&iacute; entiendo lo que es la cr&iacute;tica gracias a dos libros de Roland Barthes, a los que todav&iacute;a vuelvo: <em>Cr&iacute;tica y verdad </em>y <em>S/Z</em>.
    </p><p class="article-text">
        En 1988 muere mi mam&aacute; y casualmente llega a mis manos por el Parque Rivadavia, porque no hab&iacute;a Google, una revista <em>Melody Maker </em>del a&ntilde;o 87, en cuya tapa est&aacute; <strong>AR Kane</strong>; el texto es de <strong>Simon Reynolds</strong>, quien realiza al final de esa nota la misma divisoria que lleva a cabo Roland Barthes <em>El placer del texto</em>, entre texto de goce y de placer. Eureka: todo eso que yo hab&iacute;a aprendido en esos a&ntilde;os deslumbrantes en la facultad pod&iacute;a ser aplicado en el mundo del rock. Ah&iacute; descubr&iacute; todo el indie de all&aacute; y el under de ac&aacute;, y me hice amigo de <strong>Daniel Melero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Hay algo que atraviesa todo tu quehacer: vas de la escritura al activismo; le&aacute;se esto: generar eventos, charlas, conversatorios o hacer traducciones. Pero siempre con esp&iacute;ritu militante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En esos d&iacute;as yo no ten&iacute;a a <strong>AR Kane</strong> como <strong>Simon Reynolds</strong>, pero s&iacute; a <strong>Babas&oacute;nicos </strong>y a <strong>Los Brujos</strong>. En 1991 me dije: &ldquo;Quiero cambiar el rock argentino directamente&rdquo;. Milit&eacute; lo s&oacute;nico, no solo invent&eacute; el nombre: era una forma distinta de hacer y escuchar rock. Me pregunt&eacute;: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hay que hacerlo?&rdquo; Mi log&iacute;stica fue entrista: para lograr el cambio, ten&iacute;a que entrar en el <em>Suplemento S&iacute;!</em>, esa era la trinchera. Cuando llego al suplemento, en el 91 o 92, en esas votaciones que publicaban a fin de a&ntilde;o, los que hab&iacute;a ganado eran <strong>Los Guarros </strong>&ndash;esa especie de clonaci&oacute;n argentina de <strong>Guns N&rsquo; Roses</strong>&ndash; e <strong>Illya Kuryaki and the Valderramas </strong>&ndash;eran como raperos, pero estaban apadrinados<em> </em>por los pr&oacute;ceres del rock&ndash;. Frente a esta inercia est&eacute;tica, hac&iacute;a paralelamente la revista <em>Aparato Ruido</em> &ndash;donde quer&iacute;a deconstruir todos los clich&eacute;s del periodismo musical y publicar un casete con lo mejor del under&ndash; y el ciclo Estetoscopio en el instituto Goethe, que eran cosas mucho m&aacute;s underground y experimentales. Esta situaci&oacute;n anfibia entre mainstream e independencia la molde&eacute; aprendiendo de <strong>Daniel Melero</strong>: &eacute;l pod&iacute;a grabar un disco con <strong>Soda Stereo</strong> o con <strong>Gustavo Cerati</strong> y al mismo tiempo, hacer un &aacute;lbum como <em>Recolecci&oacute;n vac&iacute;a</em> (1990) u <em>Operaci&oacute;n Escuchar</em> (1995). Por eso despu&eacute;s le puse un nombre a esta forma de moverse que desafiaba la idea de &ldquo;lo alternativo&rdquo; que se vend&iacute;a por MTV: lo llam&eacute; &ldquo;alternancia&rdquo;, la idea era convertirse en un alternante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Poder convivir en los dos mundos y salir ileso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - En un punto era eso lo que ten&iacute;a como idea en ese momento. Cuando yo llego al periodismo musical, empiezo a estudiar al periodismo que hubo antes en el rock argentino. Hab&iacute;a cuatro escuelas. Ten&iacute;as una que podr&iacute;amos llamar m&aacute;s o menos &ldquo;te&oacute;rica&rdquo;. Es la de <strong>Miguel Grinberg</strong> y <strong>Eduardo Berti</strong>, quien quiso ponerle nombre a esta tendencia con &ldquo;rockolog&iacute;a&rdquo;, que tambi&eacute;n es el nombre de un gran libro de &eacute;l. <strong>Grinberg</strong> intenta contar una historia del rock argentino desde las ideas, algo que para m&iacute; fue esencial. Ahora bien, yo no coincid&iacute;a mucho con la forma en la que <strong>Berti </strong>se acercaba a <strong>Spinetta</strong>, digamos. Imag&iacute;nate que yo hab&iacute;a le&iacute;do todas las deconstrucciones posibles en la facultad y cre&iacute;a en la muerte del autor y bla bla bl&aacute;. Entonces, ese plan del fan detective que viene a ser el hermeneuta del herm&eacute;tico no pod&iacute;a digerirla. Eso de preguntar: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quisiste decir cuando cantaste tal cosa?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;l es la segunda escuela de periodismo del rock argentino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La del estilo, que era muy apasionante y con mucha gente que la sigui&oacute;. Empieza con <em>&iexcl;Agarrate!</em> de J<strong>uan Carlos Kreimer</strong>, que es el estilo por sobre cualquier cosa que puedas decir. Ese libro es exquisito, tiene una sorna muy sutil. La l&iacute;nea contin&uacute;a con la &uacute;ltima <em>Expreso Imaginario</em> y con todo lo que <strong>Roberto Pettinato </strong>sigui&oacute; escribiendo despu&eacute;s: el estilo y la iron&iacute;a; viendo el rock desde muy arriba; siempre haciendo alg&uacute;n tipo de an&aacute;lisis, pero desde el estilo, que citaba el Nuevo Periodismo antes de <strong>Laura Ramos</strong>. La tercera escuela est&aacute; ligada al &ldquo;palo&rdquo;, al saber, a la data. <strong>Alfredo Rosso</strong> y <strong>Gloria Guerrero</strong> estar&iacute;an ah&iacute;. Nunca hay que olvidar que una de las m&aacute;ximas cr&iacute;ticas de rock de este pa&iacute;s es una mujer. Y <strong>Gloria</strong> siempre supo explotar su mirada lateral de mujer. Cuando<strong> Romina Zanellato </strong>estaba por escribir su libro sobre las mujeres en el rock nacional, yo le dije: &ldquo;Tenemos que leer el modo en c&oacute;mo <strong>Gloria Guerrero</strong> enfocaba su mirada lateral de mujer en un show repleto de hombres arriba y abajo del escenario. O sea, c&oacute;mo pon&iacute;a su cuerpo una mujer en el rock&rdquo;. Cuando escribe en una rese&ntilde;a sobre <strong>Ser&uacute; Gir&aacute;n</strong>: &ldquo;Me agarr&eacute; de la cartera porque me estaban aplastando&rdquo;, esa pavada &ndash;que podr&iacute;a pasar como un detalle m&iacute;nimo&ndash; habla de otra perspectiva, de otro cuerpo, de otro miedo. Eso para m&iacute; fue revelador, como su atrevimiento para criticar un disco a contrapelo de la opini&oacute;n general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Y la cuarta escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es la que empieza en los a&ntilde;os democr&aacute;ticos. Es la escuela de la escuela. Ante la llegada de esa nueva generaci&oacute;n &ndash;la de mi primito con el disco de <strong>Sumo</strong>&ndash;, hab&iacute;a que educarla de c&oacute;mo hab&iacute;a sido el rock hasta ese momento. Esa fue la funci&oacute;n de la revista <em>Canta Rock</em>. Entonces, <strong>Pipo Lernoud</strong>, que era uno de los primeros que hab&iacute;a estado en toda esta historia, la empez&oacute; a contar de nuevo como &ldquo;Hab&iacute;a una vez&hellip;&rdquo;. Al menos, <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar </strong>public&oacute; en esa l&iacute;nea un libro vital, de consulta obligada, antes de que existiera Google y Wikipedia: <em>Historia del Rock en Argentina</em> (1987). Esa escuela no era para m&iacute;. (<em>Risas</em>) Es m&aacute;s, me dije: &ldquo;Yo voy a romper con todas las escuelas&rdquo;. Incluso dibuj&eacute; un mapa nuevo del rock nacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Hiciste un dibujo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Cuando entr&eacute; al <em>S&iacute;!</em>, pens&eacute;: &ldquo;Para hacer lo que quiero hacer, tengo que entender la historia previa del rock y hacer revisionismo despu&eacute;s&rdquo;. Yo me la conoc&iacute;a toda. Incluso hasta los momentos m&aacute;s raros. &iexcl;Hasta ten&iacute;a el librito de <em>Pescado 2</em>! Entonces hice un dibujo en una hoja gigante con una fibra de color negro con todos los grupos hasta el momento en el que yo iba a empezar a militar adentro del rock. Algo muy forzado si se quiere, muy ambicioso&hellip; Bueno, yo ten&iacute;a veintipico de a&ntilde;os. Pero al poco tiempo de publicar ese mapa revisionista, el periodismo de rock se empez&oacute; a pensar desde ese eje. No por nada sali&oacute; el <em>Suplemento No</em> como contrapartida a nuestro trabajo en <em>Clar&iacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En un momento tu militancia la llevaste al coraz&oacute;n de la bestia: comenzaste a escribir letras para algunos m&uacute;sicos. Y lograste con Leo Garc&iacute;a ese hit imbatible, &ldquo;Morrissey&rdquo; (2001).</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Cuando sale<em> Jessico</em> (2001) de <strong>Babas&oacute;nicos</strong>, noto que la banda entra en el mundo del periodismo o de la cr&iacute;tica de rock &ndash;hasta tiene una canci&oacute;n expl&iacute;citamente relacionada con eso&ndash;, y yo siento que me estoy metiendo en el de la m&uacute;sica. <em>Jessico</em> es en parte un disco metarockero, como los que supieron grabar<strong> Virus</strong> o <strong>Ser&uacute; Gir&aacute;n</strong>, como <em>Recrudece </em>(1982) o <em>Bicicleta</em> (1980), digamos. En cambio, yo tom&eacute; otro tipo de decisi&oacute;n: me fui desde el periodismo hacia la composici&oacute;n, tomando un objeto de fetichismo b&aacute;sico en mi vida de los a&ntilde;os 80,<strong> The Smiths</strong>. Entonces, repaso toda la l&iacute;rica de <strong>Morrissey</strong> y a partir de eso cuento una historia <em>loopeada</em>; a m&iacute; no me gustan las f&aacute;bulas que empiezan con &ldquo;Hab&iacute;a una vez&rdquo; y terminan con un &ldquo;The End&rdquo;, eso que muchas veces <strong>Charly Garc&iacute;a </strong>hace, especialmente con las canciones sobre suicidas. Una canci&oacute;n como &ldquo;Morrissey&rdquo; tuvo mucha repercusi&oacute;n y tambi&eacute;n mucho <em>hater</em>: desde el tema &ldquo;Megadeth&rdquo; de los <strong>Tintoreros</strong> a la banda <strong>Leo Garc&iacute;a Is Dead</strong>. O <strong>Mario Pergolini</strong> barde&aacute;ndolo al aire en la Rock and Pop. Fue una canci&oacute;n sobre enredos <em>queer</em> con<em> </em>beat house, que encendi&oacute; demasiado a los machirulos de entonces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Otro gran momento como letrista fue tu colaboraci&oacute;n con Gustavo Cerati en el &aacute;lbum </strong><em><strong>Bocanada</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Paralelamente a la grabaci&oacute;n de <em>Mar </em>de <strong>Leo (Garc&iacute;a) </strong>que <strong>Gustavo (Cerati)</strong> estaba produciendo, &eacute;l estaba demeando lo que se convirti&oacute; en<em> Bocanada</em>. &Iacute;bamos mucho a su estudio de grabaci&oacute;n en Vicente L&oacute;pez y un d&iacute;a <strong>Gustavo</strong> puso el <em>loop </em>de <strong>Focus</strong> que despu&eacute;s se transform&oacute; en &ldquo;Bocanada&rdquo;. Cuando lo escuch&eacute;, me encant&oacute;. Y le dije: &ldquo;A m&iacute; se me ocurre que ac&aacute; hay algo para decir&rdquo;. Cuando me estaba yendo para tomar el tren que iba a Retiro, pas&eacute; por la cocina &ndash;que conectaba el estudio del patio con la salida de la casa&ndash; y vi una situaci&oacute;n de<strong> Gustavo</strong> con <strong>Cecilia (Amen&aacute;bar)</strong>; que ten&iacute;a que ver con el cigarrillo, con fumar juntos mientras cada uno est&aacute; en la suya. Ah&iacute; se me ocurri&oacute; &ldquo;Bocanada&rdquo; y la empec&eacute; a escribir en el tren. Al llegar a casa, la defin&iacute; y despu&eacute;s &eacute;l termin&oacute; de moldearla. Siempre me gust&oacute; hacer de psicoanalista y de sastre de los m&uacute;sicos a los que les hice la letra a medida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Imagino que fuiste a verlo al hospital&hellip;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        - A m&iacute; me peg&oacute; mucho su final: fui a verlo dos veces cuando &eacute;l estaba en esa situaci&oacute;n comatosa, fue muy traum&aacute;tico verlo as&iacute;. Algo parecido me sucedi&oacute; cuando en todos esos a&ntilde;os de pandemia empez&oacute; a morir gente de mi generaci&oacute;n: <strong>Rosario (Bl&eacute;fari)</strong>, <strong>Gabo Ferro</strong>, <strong>Palo Pandolfo</strong>, <strong>Flavio Etcheto</strong>. Empez&aacute;s a perder un c&oacute;digo generacional, y m&aacute;s ahora que hay una gran grieta entre el mundo anal&oacute;gico y el mundo digital. &iquest;Con qui&eacute;n voy a hablar ahora de revista <em>Billiken</em>? Hay que asumir que hay referencias culturales y tipos de experiencias que quedaron afuera de la <em>Matrix</em>, como en una prehistoria anal&oacute;gica&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Perdemos tambi&eacute;n cierta memoria de nuestras vidas, esas personas con quienes cotejar lo experimentado, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Adem&aacute;s, me son&oacute; una alarma de la edad, de c&oacute;mo hab&iacute;amos vivido. Porque no somos personas que le hayamos dicho &ldquo;no&rdquo;<em> </em>a las drogas o a un mont&oacute;n de experimentos vitales. O sea, hab&iacute;amos vivido un mont&oacute;n de cosas al extremo, cre&iacute;mos en la experiencia rock. Volviendo a lo de la militancia. Yo me inici&eacute; con la revista <em>Expreso Imaginario</em> y con <strong>Pescado Rabioso</strong>, aunque no fuera un grupo contempor&aacute;neo para m&iacute;, pero escuchar &ldquo;Credulidad&rdquo; es un antes y un despu&eacute;s en mi vida. Entonces, lo que quiero no es que la gente escuche una m&uacute;sica tal o cual, sino que vislumbre otra forma de ver el mundo. En general, cuando doy talleres, al principio digo: &ldquo;Si est&aacute;n en esto s&oacute;lo por la m&uacute;sica, olv&iacute;dense; hay muchas mejores que el rock, desde la m&uacute;sica culta y la experimental hasta el jazz&rdquo;. Hay una cosa que es muy revolucionaria que lleg&oacute; con el rock de posguerra, que tiene m&aacute;s que ver con el grito, con el golpe, con el ruido de la electricidad, con la no m&uacute;sica. El rock nace como una tercera posici&oacute;n entre lo que es la alta cultura y lo que es la industria cultural, y es un lugar de laboratorio popular y global muy interesante, s&uacute;per experimental. Para m&iacute; fue muy importante entender c&oacute;mo fueron las vanguardias a principio del siglo XX y c&oacute;mo el rock las retoma a finales del siglo pasado, sumando nuevas formas de llevar el cuerpo y de relacionarse en comunidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Despu&eacute;s est&aacute; la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Siempre se quiso o derechizar o izquierdizar el rock. Y el rock es una pr&aacute;ctica de la contracultura, tal como la define <strong>Theodore Roszak</strong>, se&ntilde;alando en plena Guerra Fr&iacute;a que el enemigo es la tecnocracia. Seg&uacute;n esta idea, la tecnocracia estaba tanto en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica como en los Estados Unidos, as&iacute; que hab&iacute;a que oponerse a ambos sistemas pol&iacute;ticos. El rock argentino pudo sobrevivir toda la dictadura justamente porque no era expl&iacute;citamente de izquierda. Es muy complejo comprender c&oacute;mo funciona lo pol&iacute;tico en el rock. Por ejemplo, la remera del <strong>Che</strong> (<strong>Guevara</strong>): no implicaba una reivindicaci&oacute;n marxista de la lucha armada, sino que bastaba como un signo de resistencia en los a&ntilde;os menemistas. Y fijate lo que pas&oacute; en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un presidente de ultraderecha gana gracias a una canci&oacute;n de<strong> La Renga</strong> como m&uacute;sica de fondo. Tanta ambig&uuml;edad al final se paga. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, vos ten&eacute;s a un<strong> (Luis Alberto) Spinetta</strong> que siempre se movi&oacute; desde un lugar absolutamente art&iacute;stico, en el que ganaban la met&aacute;fora, el enigma y la imaginaci&oacute;n. Yo tengo una carpeta completa con todo lo que pas&oacute; despu&eacute;s de Croma&ntilde;&oacute;n, con el modo en c&oacute;mo los medios trataban de entender lo que pas&oacute; y de entender el rock. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a ser que gente con chicos fueran a un lugar a escuchar m&uacute;sica?&rdquo; &ldquo;Estaban todos apretados, f&iacute;jense c&oacute;mo era el rock. Tarde o temprano pasa eso.&rdquo; &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede ser que se est&eacute; drogando gente?&rdquo; A&uacute;n hoy el rock que llega a los medios llega justamente por la mitad: la que puede digerir nuestra clase media, cuya mayor aspiraci&oacute;n es ser atendida por un mozo cubano en Miami. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En el rock se trata de poner el cuerpo. Como oyente, entre el p&uacute;blico. El m&uacute;sico, arriba del escenario. Y as&iacute;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Siempre. De los periodistas y cr&iacute;ticos que he conocido, muy pocos le pon&iacute;an el cuerpo a la m&uacute;sica, muy pocos bailaban. Hay un libro de un cr&iacute;tico musical de excelencia, como <strong>Esteban Buch</strong>, que se llama <em>Playlist &ndash; M&uacute;sica y sexualidad </em>(FCE, 2023). Ese libro est&aacute; en las ant&iacute;podas de lo que yo pienso sobre la sexualidad y la m&uacute;sica, porque desde ya polemizo con su idea de erotismo, y no me interesan las m&uacute;sicas donde busca la representaci&oacute;n de esa sexualidad orientada al orgasmo. Nunca me interes&oacute; ser como esa persona que se sienta a escuchar un concierto en el teatro Col&oacute;n, reduciendo su cuerpo a o&iacute;dos y mente. Como si para escuchar, te tuvieras que sacar las piernas, los brazos, las manos, la panza (donde retumban los bajos m&aacute;s bajos). El cuerpo es todo o&iacute;dos. &iquest;Por qu&eacute; te cre&eacute;s que se tose tanto en esos conciertos paquetes? Porque el cuerpo habla y les dice a sus due&ntilde;os: &ldquo;&iquest;No sent&iacute;s que te est&aacute;n torturando?&rdquo;. Es una queja del cuerpo. En el rock o en el dance, se oye con la piel, con los nervios, con los m&uacute;sculos&hellip; Incluso, se somatiza sin verg&uuml;enza, se expone una posesi&oacute;n, una histeria. 
    </p><p class="article-text">
        Hace poco ve&iacute;a en YouTube un show de <strong>H&uuml;sker D&uuml;</strong> en un s&oacute;tano de Londres en los 80. Su l&iacute;der, <strong>Bob Mould</strong>, fue uno de mis h&eacute;roes ochentosos, junto a <strong>Morrissey</strong> y <strong>Michael Stipe</strong>, &iacute;conos de lo <em>queer</em> o de una ambig&uuml;edad sexual que sent&iacute;a en la otra punta de un <strong>Boy George</strong>, digamos. Pensaba: si <strong>Bob Mould</strong> no hubiera entrado al rock, &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a hecho? &iquest;M&uacute;sica en un conservatorio? No, habr&iacute;a sido un asesino, o un suicida, como<strong> (Kurt) Cobain</strong>, a quien ni siquiera el rock le alcanz&oacute;. Porque a veces el rock tambi&eacute;n encarna la pulsi&oacute;n de muerte, ojo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Es fundamental tu papel para el arribo de Simon Reynolds a estas pampas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Era una cosa que me deb&iacute;a: poner a circular en espa&ntilde;ol al tipo que cambi&oacute; la forma de escribir sobre m&uacute;sica popular en ingl&eacute;s. Tengo una formaci&oacute;n bastante anglo de cr&iacute;tica de rock. O sea, no hay otra. (<em>Risas</em>) Le&iacute; a todos: <strong>Richard Meltzer, Ian Penman</strong>, <strong>Lester Bangs</strong>, <strong>Greil Marcus</strong>. Hace poco me reencontr&eacute; con el <em>press book</em> de <em>Sue&ntilde;o Stereo, </em>por el aniversario de los treinta a&ntilde;os de ese disco de <strong>Soda Stereo</strong>, que hicimos con <strong>Alejandro Ros</strong>. De a ratos pienso que estaba realmente loco cuando escrib&iacute; eso: analizaba el &aacute;lbum desde conceptos de <strong>Walter Benjamin</strong> (hay much&iacute;simas citas embozadas de &eacute;l), con un estilo muy <strong>Ian Penman</strong>, siguiendo una naturalidad que ya no tengo. Hoy lo leo y, la verdad, un poco envidio a la distancia lo atrevido que fui. &iquest;Qu&eacute; les pasar&iacute;a a los fans que le&iacute;an ese texto en sus casas, despu&eacute;s de los conciertos del Gran Rex del 95? Qu&eacute; locura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Por qu&eacute; no hay un libro con tu firma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo tengo la revista y la rese&ntilde;a como destino. Amo esa situaci&oacute;n. Creo m&aacute;s en eso. En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os hay dos extremos del discurso sobre el rock. Por un lado, el <em>tweet </em>y su limitada cantidad de caracteres. Y por el otro, el libro; que son casi siempre historias de lo mismo: biograf&iacute;as de m&uacute;sicos, la historia de una tendencia. Son como guiones para documentales o biopics de Netflix. Entonces, siento que mi destino es lanzar una rese&ntilde;a y que ese microensayo tenga alguna consecuencia en la opini&oacute;n p&uacute;blica donde funcione, sea cual sea su alcance. Cuando uno se asume cr&iacute;tico, es algo complicado, porque los dem&aacute;s creen que se es cr&iacute;tico hacia los otros, pero la cr&iacute;tica es un boomerang muy cruel. Yo soy el peor cr&iacute;tico de m&iacute; mismo. Ahora bien, pienso que ya estoy grande y debo ser m&aacute;s indulgente y, seguramente, pruebe con antologizarme. Siempre pienso en alguien como <strong>Alfredo Rosso</strong>, que no tiene ning&uacute;n libro firmado por &eacute;l. Y, sin embargo, la influencia que ejerci&oacute; es tremenda. Es un mito editorial que existe una trascendente bibliograf&iacute;a de rock argentino. Los mejores textos que yo he le&iacute;do fueron de revistas, palabras vivas que me pegaron en su momento, con un impacto que no me produjo ning&uacute;n libro, a excepci&oacute;n de experimentos como &iexcl;<em>Agarrate!</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Pensaba en los textos que compart&iacute;s en la revista </strong><em><strong>Otra parte</strong></em><strong>, por ejemplo, que tienen un calado y una suma de informaci&oacute;n y an&aacute;lisis importantes. Exigen muchas veces una concentraci&oacute;n no habitual en estos tiempos de algoritmo e IA. &iquest;C&oacute;mo conviv&iacute;s con eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - El nuestro es un oficio que est&aacute; desapareciendo como parte de la precarizaci&oacute;n en la que se encuentra el periodismo en general. Vengo militando contra el algoritmo (no s&oacute;lo de Spotify) por muchas razones. La b&aacute;sica: es mejor la experiencia que la data. Ojo: la experiencia en el sentido de vivencia aqu&iacute; y ahora de lo sonoro, pero tambi&eacute;n de comprensi&oacute;n personal de la tradici&oacute;n musical. Cada cr&iacute;tico debe crear su propio canon. Cuando has vivido gran parte de la historia del rock y el pop de cerca, cada cosa nueva resuena distinto hacia atr&aacute;s y hacia los costados, m&aacute;s rizom&aacute;ticamente que como te lo linkea un algoritmo. Sin embargo, ahora pienso que no quiero quedar como un ludita del algoritmo. Hay un tipo de periodismo que morir&aacute; indefectiblemente con la IA, el de la data, el de la efem&eacute;ride y del obituario, el que tiene que subir ya mismo a la web una informaci&oacute;n. Eso lo hace Chat GPT, y, la verdad, lo hace mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado: &iquest;cu&aacute;nto est&aacute; dispuesto un joven digital hoy a experimentar de la m&uacute;sica? El rock como cultura giraba alrededor del &aacute;lbum, pero ahora la cultura joven est&aacute; m&aacute;s centrada en los <em>games</em> (m&aacute;s que nada, varones) o <em>coreos</em> de Tik Tok (m&aacute;s que nada, chicas), que en un &aacute;lbum. De lo actual, me interesan los artistas j&oacute;venes que tratan de sobrellevar la saturaci&oacute;n de informaci&oacute;n, que se animan a ser alquimistas en la basura, en el <em>shitposting</em>, en el <em>slop</em>, en el <em>brain rot</em>; la <em>enshittification</em> generalizada, toda esa mierda bah. Por eso estoy m&aacute;s atento a lo que hagan los <strong>SWAGGERBOYZ</strong> y <strong>Lucy Bedroque</strong>, que a lo &ldquo;nuevo&rdquo; de<strong> Ca7riel &amp; Paco Amoroso </strong>(ojo: amorosos son eh) o <strong>Kendrick Lamar</strong>, que no me produce ninguna sorpresa ni excitaci&oacute;n. Prefiero a los internautas que experimentan con formas y deformaciones, buceando en el marem&aacute;gnum digital que les toc&oacute;, que a los que tratan de defender &ldquo;la buena m&uacute;sica&rdquo;, a resguardo de f&oacute;rmulas ya probadas en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Entonces, &iquest;qu&eacute; ves en el futuro inmediato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ahora la cuesti&oacute;n es qu&eacute; cultura puede ser generada a partir de algo como el &ldquo;doomscrolling&rdquo;. Por eso, el rock ya no sirve como formato de digesti&oacute;n cultural, la cosa no funciona m&aacute;s as&iacute;. &iquest;La soluci&oacute;n est&aacute; &ldquo;fuera de la red&rdquo; como dice <strong>La Renga</strong>? &iquest;Qui&eacute;n se atreve a semejante vida de m&oacute;nada monacal no digital? &iquest;Hay un afuera de la Matrix? A los cr&iacute;ticos de m&uacute;sica popular nos quedan solo los m&aacute;rgenes, y aferrarnos a una vocaci&oacute;n en plan <em>potlatch</em>, pertenecer a un triste &ldquo;precariato&rdquo;, asomar de vez en cuando en las plataformas, abrazar la improductividad en el desierto, mientras nos ganamos la vida con otra cosa&hellip; Es que si lo que se demanda es m&aacute;s &ldquo;infotainment&rdquo;, ser&aacute; m&aacute;s eficiente la invenci&oacute;n de <em>fake news</em> por IA y la <em>opinorragia</em> en los <em>comments</em>. Por suerte, no tengo un s&uacute;per yo etario que me obligue a pertenecer a eso. Zafo. Ahora, si se desvalorizan la verdad y el juicio argumentado, bueno, &iquest;qu&eacute; pasa? Cortemos, no quiero ser tan dist&oacute;pico&hellip; (<em>Risas</em>)
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestra pr&oacute;xima invitada ser&aacute; Lala Toutonian</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/pablo-schanton-separo-aguas-rock-argentino_132_12440618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jul 2025 03:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Schanton, el que separó las aguas del rock argentino]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un fantasma recorre el mundo, el fantasma de la inhabilitación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/el-mundo-es-azul-como-una-naranja/fantasma-recorre-mundo-fantasma-inhabilitacion_132_12426924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eabde16-95d8-46e9-a012-caf62287f46b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120855.jpg" width="1477" height="831" alt="Juan Evo Morales Ayma, cuatro veces votado presidente de Bolivia, declarado inelegible para las presidenciales del 17 de agosto, sigue luchando por la inscripción de su candidatura para suceder al actual gobernante Luis Arce Catacora."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En EEUU o Brasil, en Perú o la Argentina, en Bolivia, en Chile o en Francia, a lo largo de los últimos años y de los últimos días, las democracias han visto crecer la limitación o curaduría legislativas y judiciales de la elegibilidad política y la representación popular: hoy son agente determinante y protagonista sin par de la composición de la oferta electoral. </p></div><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo de una oferta electoral futura despojada por sentencia judicial de una candidata segunda a ninguna por la constancia en el volumen y la continuidad en el tiempo de la representatividad que le asign&oacute; un electorado fiel brilla ante los ojos argentinos con las luces y los focos de una noche de estreno. No es versi&oacute;n o franquicia nacional de dramas extranjeros: cada familia infeliz lo es a su modo diferente. Pero en el panorama pol&iacute;tico de las democracias, los hechos se acomodan sin violencia ni sorpresa conceptual seg&uacute;n l&iacute;neas de fuerza contempor&aacute;neas n&iacute;tidas en las capitales americanas y europeas (y m&aacute;s all&aacute; si el an&aacute;lisis se prolongara a Taip&eacute;i, Se&uacute;l o Tokio). <strong>A lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada, el procesamiento de pol&iacute;ticos, gobernantes, y ex mandatarios se ha vuelto m&aacute;s rutinario y esperable en sociedades -las americanas est&aacute;n en la vanguardia de &eacute;stas- cada vez m&aacute;s descontentas</strong> y aun desafiantes ante el horizonte de un porvenir que, cuando no incumple las viejas promesas, ha dejado de formular otras nuevas. En tal encrucijada de ciudadan&iacute;as insatisfechas y &eacute;lites insatisfactorias, la Justicia se ha visto alentada en el combate de la corrupci&oacute;n y del autoritarismo de gobernantes en ejercicio y ex gobernantes aspirantes a volver al poder. 
    </p><p class="article-text">
        Una r&aacute;pida y por fuerza incompleta vuelta al vueltero mundo de la inhabilitaci&oacute;n pol&iacute;tica legal, y de algunas de sus no siempre tan manifiestas revueltas, propone en diez estaciones o paradas <strong>El mundo es azul como una naranja</strong>, Newsletter de Pol&iacute;tica Internacional de<strong> </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAr</strong></a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>1. El fantasma de la inelegibilidad recorre los Tribunales del mundo </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con grados mayores o menores de lawfare, con justicias m&aacute;s o menos leg&iacute;timas, con tribunales m&aacute;s o menos independientes en su conformaci&oacute;n o en sus opiniones, con jueces y magistrados m&aacute;s o menos prejuiciosos, en el &uacute;ltimo decenio y medio <strong>m&aacute;s penas accesorias de inhabilitaci&oacute;n pol&iacute;tica perpetua o temporaria que nunca antes</strong> acompa&ntilde;aron las sentencias judiciales condenatorias de autoridades electivas las penas privativas de libertad y las multas.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, que incluyen en su arco temporal la pandemia del covid, la Justicia se vio apoyada por movilizaciones ciudadanas, marchas callejeras e iniciativas y reformas legislativas en la ampliaci&oacute;n de sus m&aacute;rgenes operativos de maniobra. Incitada, exigida, cortejada para avanzar por caminos desde siempre abiertos pero que ahora ve&iacute;an viables sin obst&aacute;culos. <strong>Gobiernos en funciones y ex gobernantes candidatos eran investigados m&aacute;s a fondo.</strong> Si antes eran evitados o postergados, ahora sus procesamientos eran preferidos y priorizados. Los medios y las redes segu&iacute;an esas causas en &lsquo;tiempo real&rsquo;. Los ritos procesales, siempre morosos, no se prolongaban ya en exceso. Al contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones de tribunales de alzada o de &uacute;ltima instancia ajustaban puntualidad y oportunidad. En el procesamiento del ex presidente brasile&ntilde;o y candidato presidencial frustrado en 2018, la C&aacute;mara federal rechaz&oacute; los argumentos de la apelaci&oacute;n con firmeza y velocidad. Pocos minutos le bastaron para desestimar un escrito de decenas y decenas de p&aacute;ginas de los defensores de <strong>Luiz In&aacute;cio Lula da Silva</strong>. Apenas recibido, el colegiado comunic&oacute; por fax desde Maring&aacute; al juez S&eacute;rgio Moro su conformidad con el fallo condenatorio del magistrado de Curitiba. 
    </p><p class="article-text">
        Hagamos a un lado por completo la inocencia o culpabilidad de los  condenados (la cuesti&oacute;n de fondo) o el respeto del debido proceso y del derecho de defensa en juicio (cuestiones de forma). La tendencia hist&oacute;rica com&uacute;n luce independiente de la mayor o menor impunidad de una administraci&oacute;n fraudulenta o cualquier otro delito cometido por figuras pol&iacute;ticas en los cargos para las que hab&iacute;n sido elegidas o designadas, o en ocasi&oacute;n del ejercicio de aquellas funciones. <strong>Fuera del universo jur&iacute;dico, la pena m&aacute;s importante, por sus efectos instant&aacute;neos pero en absoluto ef&iacute;meros, es la accesoria: la inhabilitaci&oacute;n pol&iacute;tica. </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>2. Juicios pol&iacute;ticos, o cuando los Congresos juzgan y, si pueden, condenan</strong>
    </p><p class="article-text">
        A este crecimiento en el Palacio de Justicia correspondi&oacute; en  los Palacios Legislativos una productividad no menos hist&oacute;rica en la gesti&oacute;n de <em><strong>impeachments</strong></em>, juicios pol&iacute;ticos, mecanismos de destituci&oacute;n puestos en marcha. La mayor cantidad de las veces malograda, pero con una tasa de &eacute;xito tan inusitadamente alta que ha introducido un coeficiente de multiplicaci&oacute;n en la frecuencia de este recurso. <strong>Golpes </strong><em><strong>soft</strong></em><strong> o impeachments </strong><em><strong>express</strong></em><strong> destituyeron en Honduras al presidente Manuel Zelaya, en Paraguay a Fernando Lugo, en Brasil a Dilma Rousseff. Cinco presidentes fueron destituidos en un a&ntilde;o en el Per&uacute;. De los cuatro impeachments iniciados por el Congreso de EEUU para destituir a un presidente desde 1787, cuatro fueron contra Donald J. Trump.</strong> El presidente de Ecuador Guillermo Lasso sobrevivi&oacute; a iniciativas de destituci&oacute;n legislativas, hasta que renunci&oacute; antes de acabar su mandato; en Chile la destituci&oacute;n del presidente Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era, en su segundo mandato, tambi&eacute;n fue buscada un n&uacute;mero r&eacute;cord de veces por el Congreso de Valpara&iacute;so. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La Hija y la Viuda, o del Sena al Plata </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la &uacute;ltima semana Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner en la Argentina, y dos meses antes Marine Le Pen en Francia</strong>, dos pol&iacute;ticas y candidatas en las cuales un tercio del electorado -el m&aacute;s pobre de sus pa&iacute;ses- ha hallado consistentemente en una d&eacute;cada y media a su representaci&oacute;n m&aacute;s genuina, vieron confirmadas sentencias judiciales condenatorias por administraci&oacute;n fraudulenta cuya pena accesoria era la inelegibilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Una <strong>diferencia entre los ordenamientos jur&iacute;dicos</strong> vigentes en la Argentina y en Francia pone de relieve, al hacer visible cu&aacute;l es el rasgo constitutivo unificador, la tendencia. En Francia, la pena accesoria de inelegibilidad est&aacute; reservada, para el delito, a la ponderaci&oacute;n de los jueces en cada caso. No s&oacute;lo fue inhabilitada la l&iacute;der fundadora del partido Renovaci&oacute;n Nacional (RN), diputada jefa de bancada del mayor partido de oposici&oacute;n en la Asamblea Nacional, dos veces rival en ballotage del presidente Emmanuel Macron y candidata natural de su espacio para las presidenciales de 2027. La sentencia incluy&oacute; la &lsquo;ejecuci&oacute;n provisoria&rsquo;, es decir, inmediata, de esta pena. <strong>Marine Le Pen puede apelar, pero ya es inelegible. </strong>Esto ha sido cuestionado, y no s&oacute;lo por la derecha. Al ejecutarse de inmediato la pena, no se restituye la presunci&oacute;n de inocencia del acusado, en su nuevo litigio en la instancia superior. 
    </p><p class="article-text">
        No hay por qu&eacute; dudar de que la Justicia tenga otros objetivos que hacer justicia. Queda, sin embargo, menos libre de interrogantes genuinos, la prudencia, y aun la ecuanimidad, pol&iacute;ticas de la legislaci&oacute;n, la condena, o la ejecuci&oacute;n de la pena accesoria, que afecta el panorama electoral general y derechos que no son s&oacute;lo los de las procesadas. En el C&oacute;digo Penal argentino, la pena de inhabilitaci&oacute;n es una accesoria que sigue la suerte de las principales. En la legislaci&oacute;n francesa, al momento de la causa seguida contra Marine Le Pen bajo el cargo de malversar los fondos europeos de los que dispon&iacute;a como eurodiputada y jefa de partido en Bruselas (fue hallada culpable de usar de ellos para el financiamiento de sus espacio pol&iacute;tico en vez de para solventar el desempe&ntilde;o parlementario de su bancada), quedaba sometido a la 'ponderaci&oacute;n' de los jueces si correspond&iacute;a o no sumar la pena de ineligibilidad a las de prisi&oacute;n y de multa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Grietas, polaridades y empates catastr&oacute;ficos</strong>
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del siglo XXI, pudo verse c&oacute;mo en las democracias occidentales o a la occidental la disputa electoral por el poder se volv&iacute;a combate de suma cero en un ring donde s&oacute;lo cab&iacute;an dos contrincantes. En EEUU o el Canad&aacute; en Am&eacute;rica, Espa&ntilde;a, Alemania, Grecia o Portugal en Europa, en Jap&oacute;n o Corea en Asia, la alternancia en el poder entre dos partidos, a veces equilibrada, a veces desproporcionada, hab&iacute;a sido previsible y constatada desde la instauraci&oacute;n del sufragio como m&eacute;todo para elegir sus autoridades. <strong>Aquel bipartidismo, sin embargo, s&oacute;lo comparte el n&uacute;mero 2 con la polarizaci&oacute;n extrema entre dos fuerzas donde cada una declara a su contrincante indigna de ocupar el poder porque es indigna de disputarlo</strong>. La <a href="https://www.radiofrance.fr/franceculture/podcasts/un-monde-connecte/polarisation-evitement-et-crise-de-la-confiance-ce-qu-il-faut-retenir-du-rapport-2025-de-reuters-sur-l-information-5019393" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n</a> quebr&oacute; el monopolio de los aparatos del bipartidismo y su violencia instaur&oacute; nuevas reglas de juego.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; donde el extremismo medr&oacute; en virulencia, la marcha de la polarizaci&oacute;n (cuyos l&iacute;deres hab&iacute;an hallado en la virtualidad de las redes sociales su muy real lugar de confort en mundo) contribuy&oacute; a descolocar, degradar o marginalizar partidos territoriales y concertaciones nacionales, regionales o locales. En la conversaci&oacute;n y la conceptualizaci&oacute;n se vieron reemplazados por espacios pol&iacute;ticos, frentes o coaliciones electorales, nuevas mayor&iacute;as. En algunos pa&iacute;ses, el control de da&ntilde;os, o su postergaci&oacute;n, fue resultado del surgimiento de terceros partidos competitivos en espacios desgastados por sus tradiciones bipartidistas. As&iacute; ocurri&oacute; con el frenteamplismo uruguayo o el republicanismo franc&eacute;s de Macron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La din&aacute;mica de descontento popular ante democracias liberales gobernadas por dirigencias desinteresadas o demoradas en la promoci&oacute;n social (pero activas en el desconocimiento de los sectores y grupos menos educados como ciudadanos de pleno derecho) moviliza la polarizaci&oacute;n</strong>, acent&uacute;a el extremismo, corroe y trivializa el centrismo paralizado, desarticulado o desacertado en sus reacciones y formas de reorganizaci&oacute;n. As&iacute; como los partidos est&aacute;n en retirada, el centro pol&iacute;tico desaparece como oferta pol&iacute;tica viable. Pero antes hab&iacute;an desaparecido los prestigios de la morigeraci&oacute;n y el gradualismo reformistas, igualados con el conformismo y la inmovilidad y considerados un pasaporte infalible para el raquitismo de logros limitados. Donde terceros partidos compitieron en un espacio dual, el nuevo, si gana, contribuye a la desaparici&oacute;n del m&aacute;s centrista de los dos anteriores por absorber o dispersar a sus votantes. 
    </p><p class="article-text">
        La <strong>elecci&oacute;n y la reelecci&oacute;n consecutivas de Emmanuel Macron</strong>, ex ministro en el gabinete de su antecesor el presidente Fran&ccedil;ois Hollande (que hab&iacute;a malogrado la reelecci&oacute;n del derechista &lsquo;trumpiano <em>avant-la-lettre</em>&rsquo; Nicolas Sarkozy), <strong>contribuyeron a la jibarizaci&oacute;n del Partido Socialista que gobern&oacute; Francia</strong> <strong>altern&aacute;ndose en el poder desde 1981</strong> con el gaullismo fundador de la V Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 2017 los candidatos socialistas deben renunciar a la expectativa, antes jam&aacute;s desmentida, de pasar a segunda vuelta como representantes de la izquierda, a veces vencedores, a veces vencidos, en cada nuevo ballotage presidencial. No s&oacute;lo esto. <strong>El Partido Socialista ha perdido tambi&eacute;n el liderazgo de la oposici&oacute;n de izquierda</strong>. No lo sustituy&oacute; el bien organizado Partido Comunista Franc&eacute;s (PCF), que sigue publicando cada ma&ntilde;ana el diario <a href="https://www.humanite.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>L&rsquo;Humanit&eacute;</em></a>. <strong>L&iacute;der de la izquierda parlamentaria francesa es la formaci&oacute;n m&aacute;s extremista</strong> e intransigente de cuantas la integran, <a href="https://lafranceinsoumise.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>La Francia insumisa</strong></a> que preside el locuaz Jean-Luc M&eacute;lenchon.
    </p><p class="article-text">
        En el <strong>Uruguay</strong>, desde el siglo XIX renovaban en cada nueva elecci&oacute;n su <strong>duelo por el poder</strong> el <strong>Partido Colorado</strong> (m&aacute;s laico, m&aacute;s urbano, m&aacute;s socialdem&oacute;crata) y el <strong>Partido Blanco </strong>(m&aacute;s conservador, m&aacute;s liberal, m&aacute;s rural). Los <strong>duelistas</strong> son hoy <strong>en el siglo XXI</strong> el <strong>Frente Amplio</strong> (izquierda estatista) y el <strong>Partido Blanco o Nacional</strong> (liberal pro business). Del bipartidismo bicentenario, s&oacute;lo sobrevivi&oacute; uno de los partidos dominantes, el m&aacute;s derechista, el m&aacute;s r&iacute;gido, el menos dividido, de los dos partidos dominantes. Y a su vez, si una parte del electorado colorado pas&oacute; al Frente Amplio, el Partido Blanco se volvi&oacute; m&aacute;s extremista sin tornarse m&aacute;s derechista (como Macron, cultivaron el extremismo de centro, caricaturizado en el lema &lsquo;Moderaci&oacute;n o Muerte&rsquo;). Un nuevo agente de polarizaci&oacute;n irrumpi&oacute; en la oferta electoral, Cabildo Abierto, este s&iacute; abiertamente derechista, cuyo desempe&ntilde;o electoral ha sido inferior a su idoneidad para ingresar en la agenda y conversaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Los superpoderes hacen a los h&eacute;roes y viceversa, &iquest;o es al rev&eacute;s? </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La disputa electoral polarizada se caracteriza por un combate donde cada candidato no pide el voto por ser el mejor candidato para ocupar el gobierno. Lo pide porque es el candidato leg&iacute;timo y su opositor, indigno.</strong> En lugar de presentarse como el mejor de la competencia, es el &uacute;nico competidor: ante todo, porque su rival es ileg&iacute;timo. Cada candidato es dem&oacute;crata y cada contrincante es aut&oacute;crata. Cada uno es (dice ser) ley, orden, libertad y cada adversario es crimen, corrupci&oacute;n, clientelismo, sumisi&oacute;n. El dem&oacute;crata se presenta a esta elecci&oacute;n, que ganar&aacute;, con la amenaza, la promesa, la sugerencia, la esperanza, de que ser&aacute; la &uacute;ltima a la que pueda presentarse su rival. 
    </p><p class="article-text">
        En estas atm&oacute;sferas, la investigaci&oacute;n judicial de los delitos cometidos por ex presidentes, especialmente de aquellos que son candidatos presidenciales con chances de ganar un nuevo mandato, o de liderar con buen &eacute;xito a su espacio hacia una futura victoria, es favorecida, impulsada, exigida vez a vez, o en concierto, por gobiernos o por oposiciones. <strong>La culpabilidad probada en sede judicial de la comisi&oacute;n de un delito pol&iacute;tica es la prueba de la ilegitimidad pol&iacute;tica de un candidato.</strong> Las investigaciones contempor&aacute;neas de pol&iacute;ticos oficialistas y opositores en causas abiertas con las mismas o con muy parecidas car&aacute;tulas conduc&iacute;an corrientemente a la igualaci&oacute;n moral de todo y de su contrario. Periodistas, analistas, operadores pol&iacute;ticos, candidatos, militantes, llevan una contabilidad paralela que sirve para competir en los medios o en las mesas familiares en torneos de erudici&oacute;n donde declararse ganadores, sin VAR admitido, por citar con tremenda minucia la lista de delitos m&aacute;s larga y m&aacute;s completa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nada de lo anterior significa que no existieran delitos</strong>, que las investigaciones judiciales infringieran las normas del debido proceso, que las culpabilidades fueran dudosas y las pruebas d&eacute;biles, que las condenas no se ci&ntilde;eran a derecho, o fueran arbitrarias e injustas, que el derecho a la defensa fuera sistem&aacute;ticamente avasallado, que a los jueces orientara la meta de fusilar pol&iacute;ticamente a sus reos. En realidad, no significa pronunciarse sobre nada de ello. Aun si los jueces nunca hubieran preferido el castigo antes que la justicia, ni una condena penal que los habilitara a inhabilitar pol&iacute;ticamente al reo antes que la verdad, las mejor o&iacute;das pod&iacute;an ser las voces de quienes sin pudor proclamaban su desapego o indiferencia por las formas judiciales y las verdades jur&iacute;dicas. Tan evidentes encontraban la pecaminosidad y corrupci&oacute;n de los pol&iacute;ticos del otro lado de la grieta que, sin importar los medios y m&eacute;todos por los que se hubiera arribada a ellas, toda condena y toda inteligibilidad decididas por un tribunal eran justa y necesaria. Tampoco era esto todo ni lo m&aacute;s importante de todo lo que se dec&iacute;a, ni esas voces de quienes esperaban que la Justicia les diera un triunfo pol&iacute;tico como quien espera una victoria deportiva, y aun las de quienes operaran a la luz del d&iacute;a o en las penumbras para obtenerlos &ndash;un personal por fuerza mucho menor en n&uacute;mero-, volv&iacute;an inaudibles a las otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Brasil modelo 2018, o Bolsonaro gana pero Lula no juega</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los debates televisados anteriores al balotaje presidencial brasile&ntilde;o de octubre de 2022, Luiz In&aacute;cio Lula da Silva, que buscaba su tercera reelecci&oacute;n, y Jair Messias Bolsonaro, que buscaba un segundo mandato consecutivo, ya estaban solos (en los debates previos a la primera vuelta hab&iacute;a debido compartir el tiempo con candidatos que sab&iacute;an que no iban a pasar a la segunda). <strong>Cada vez que Lula se dirig&iacute;a a su interlocutor el candidato del Partido Liberal (PL), eleg&iacute;a entre ep&iacute;tetos de la &iacute;ndole de </strong><em><strong>genocida</strong></em><strong>, </strong><em><strong>militar golpista</strong></em><strong>, </strong><em><strong>defensor nost&aacute;lgico de la dictadura</strong></em><strong>, </strong><em><strong>defensor de torturadores</strong></em><strong>, </strong><em><strong>abolicionista del estado democr&aacute;tico de derecho</strong></em><strong>. Cada vez que Bolsonaro se dirig&iacute;a a su interlocutor el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), eleg&iacute;a o  combinaba </strong><em><strong>ladr&oacute;n</strong></em><strong>, </strong><em><strong>mentiroso</strong></em><strong>, </strong><em><strong>coimero</strong></em><strong>,</strong><em><strong> corrupto</strong></em><strong>, </strong><em><strong>bandido</strong></em><strong>, </strong><em><strong>presidiario</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era cierto que Lula era en efecto un expresidiario, porque hab&iacute;a sido encarcelado en virtud de cuatro procesos por corrupci&oacute;n concluidos con las condenas a penas privativas de libertad sentenciadas por el juez federal S&eacute;rgio Moro, coordinador de la cruzada anticorrupci&oacute;n <em>Lava Jato </em>(el operativo <em>Mani Pulite</em> brasile&ntilde;o) y futuro primer ministro de Bolsonaro. La condena de Lula fue considerada firme porque prim&oacute; (entonces) el criterio de considerar que una condena ya era firme despu&eacute;s de tres instancias condenatorias (si sumaba otras dos, colegiadas, y superiores a la del juez), aun cuando no estuvieran agotadas para el reo las v&iacute;as de apelaci&oacute;n  reconocidas como su derecho por la ley y estuvieran sus abogados trabajando activos en su gesti&oacute;n pertinente.
    </p><p class="article-text">
        Por imperio de la suciedad de su <em>ficha limpa</em>, Lula no fue el candidato del PT en las presidenciales de 2018. El petista Fernando Haddad, ex ministro de Educaci&oacute;n, ex alcalde de San Pablo y actual ministro de Finanzas brasile&ntilde;o, fue derrotado por el neo-derechista Bolsonaro, ex capit&aacute;n del Ej&eacute;rcito por un par de a&ntilde;os y diputado federal en Brasilia por un par de d&eacute;cadas. Ir&oacute;nicamente, la ley de Ficha Limpa hab&iacute;a sido una iniciativa del PT. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los primeros meses en los que Bolsonaro era presidente en Brasilia -los &uacute;ltimos en los que Lula fue presidiario en Curitiba-, los recursos promovidos por la defensa del petista empezaron a ser considerados y acabaron por ser validados por el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasilia. Si los presuntos delitos habr&iacute;an sido cometidos en el estado de San Pablo, y el presunto delincuente viv&iacute;a en Brasilia DF, &iquest;por qu&eacute; los procesos hab&iacute;an sido llevados adelante en el estado de Paran&aacute;? Porque en los tribunales federales de Curitiba se concentraban todos los juicios vinculados con el <em>mecanismo</em> de corrupci&oacute;n de Lava Jato. Como a los ojos de S&eacute;rgio Moro el enlace de toda causa abierta al ex presidente petista y la trama de corrupci&oacute;n federal era evidente, se consideraba a s&iacute; mismo el m&aacute;s natural de los jueces y la suya la m&aacute;s correspondientes de las jurisdicciones. Examinando la causa, el STF busc&oacute; alguna prueba de ese v&iacute;nculo m&aacute;s all&aacute; de la evidencia de Moro; no la hall&oacute;. Anul&oacute; los procesos, y remiti&oacute; las acusaciones a los tribunales de la Capital federal (domicilio del acusado) y del estado de San Pablo (lugar del crimen presunto). Ninguna causa pudo ser reabierta contra Lula, porque los renovados jueces no encontraron, siquiera, que se hubiera cometido alg&uacute;n crimen, por lo cual faltaban razones para buscar a un autor.
    </p><p class="article-text">
        Escuchas telef&oacute;nicas filtradas de conversaciones entre el juez Moro y el fiscal Deltan Dallagnol probaron que la magistratura y el ministerio p&uacute;blico compart&iacute;an desde un comienzo una firme convicci&oacute;n a priori sobre la culpabilidad de Lula y que actuaban en pareja para componer una historia veros&iacute;mil para sostener el encarcelamiento y consiguiente inelegibilidad del ex presidente y candidato presidencial petista. <strong>Hoy Moro es senador federal por el estado de Paran&aacute;</strong>. <strong>Dallagnol fue elegido diputado federal por Curitiba</strong> y despu&eacute;s <a href="https://www.camara.leg.br/noticias/962585-tse-declara-perda-de-mandato-do-deputado-deltan-dallagnol/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>privado de su banca por el STE</strong></a><strong>, por haberse presentado a elecciones en fraude de la ley electoral </strong>(estaba siendo procesado por improbidadad administrativa y malversaci&oacute;n de caudales p&uacute;blicos). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Brasil modelo 2023, un ex inelegible elegido y un ex elegido inelegible</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con 60,3 millones de votos pero con una diferencia inferior a los dos puntos porcentuales, Lula se impuso en la segunda vuelta de octubre de 2022. Bolsonaro, perdedor, sin embargo hab&iacute;a ganado 58,2 millones de votos: m&aacute;s que en el balotaje de 2018, que lo hab&iacute;a hecho presidente. En su <a href="https://noticias.uol.com.br/eleicoes/2022/10/31/leia-a-integra-do-discurso-de-lula-na-avenida-paulista.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de victoria</a>, en la Avenida Paulista de San Pablo, Lula llam&oacute; &ldquo;fascista&rdquo; a su adversario derrotado.
    </p><p class="article-text">
        El 1&deg;de enero Lula asumi&oacute; la presidencia en Brasilia por tercera vez en su vida. (Aspira a asumirla una cuarta y &uacute;ltima vez, en 2027;  <a href="https://click.folhadespaulo.com.br/?qs=c7e85932d544b892cf56d06a6795686506afcc99939237c14a41885501d0ce3b7031e99fbe5e51a285f89c5bb68156fd9d733ec1e0979f2f19440a45dda98709" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuestas de Datafolha</a> de estas semanas lo dan entre empatado en segunda vuelta, o perdedor, ante Tarsicio de Freitas, gobernador bolsonarista de San Pablo). Aquel primer d&iacute;a del a&ntilde;o 2023, Bolsonaro ya hab&iacute;a volado fuera de Brasil. Estaba de vacaciones en Miami: Florida es el Disneyworld de la nueva derecha global: se ausentaba con aviso de la ceremonia y del trance de transmitir en persona las ense&ntilde;as del mando ejecutivo a un sucesor que era todo lo contrario de un heredero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inelegibilidad de Bolsonaro no pod&iacute;a tardar, y no tard&oacute;</strong>. Alexandre de Moraes, presidente pro t&eacute;mpore del Tribunal Supremo Electoral (TSE) funciona en per&iacute;odo de elecciones, declar&oacute; de oficio al ex presidente y ex candidato presidencial <strong>inhabilitado hasta 2030 para cualquier cargo pol&iacute;tico</strong> electivo. La inelegibilidad castigaba una reuni&oacute;n en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo en la capital federal brasile&ntilde;a, anterior a la primera vuelta de octubre de 2022. Ante representantes diplom&aacute;ticos extranjeros all&iacute; convocados, Bolsonaro hab&iacute;a expuesto sus dudas categ&oacute;ricas sobre el sistema de voto electr&oacute;nico y sus certezas dogm&aacute;ticas sobre la vulnerabilidad de esas urnas con botones y sin boletas, inermes ante hackeadores h&aacute;biles para falsear y tergiversar los resultados. 
    </p><p class="article-text">
        Regresado al STF, Alexandre de Moraes es hoy el juez relator del <a href="https://www1.folha.uol.com.br/podcasts/2025/06/podcast-advogado-faz-analise-juridica-do-interrogatorio-de-bolsonaro-na-trama-golpista.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso que se sigue a Bolsonaro</a> y a decenas de ex funcionarios civiles y militares de su gobierno acusados de tramar en los meses de noviembre y diciembre de 2022 un plan golpista para impedir la asunci&oacute;n de Lula el primer d&iacute;a de enero de 2023. Ente otras amenidades, no habr&iacute;an faltado en el fantasioso, irrealizable y estropeado programa golpista -hilvanado con la delaci&oacute;n premiada del polic&iacute;a Mauro Cid, ex edec&aacute;n del ex presidente- indicaciones sobre c&oacute;mo conven&iacute;a asesinar a De Moraes. En la legislaci&oacute;n brasile&ntilde;a, los delitos contra la democracia se consideran consumados ya en el grado de tentativa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Per&uacute; y Ecuador, dos Congresos unicamerales armados para destituir</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Ecuador y en el Per&uacute;, dos reformas constitucionales diferentes volvieron tan f&aacute;cil destituir a un presidente en funciones que se volv&iacute;a innecesario confeccionar y hacer entrar en vigor leyes de </strong><em><strong>ficha limpa</strong></em><strong>. </strong> El activismo judicial se especializ&oacute; en estos dos pa&iacute;ses andinos en investigar a ex gobernantes: el suicidio del ex presidente peruano Alan Garc&iacute;a fue el episodio m&aacute;s tr&aacute;gico de las implicancias regionales de las investigaciones sudamericanas sobre la cartelizaci&oacute;n regional de la obra p&uacute;blica en la que estuvo empe&ntilde;ada la empresa constructora del brasile&ntilde;o Marcelo Odebrecht. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto en la Constituci&oacute;n fujimorista peruana como en la Constituci&oacute;n correista ecuatoriana, el nuevo Poder Legislativo es ejercido por un Congreso unicameral. El <em>impeachment</em> o juicio pol&iacute;tico previsto en las constituciones liberales decimon&oacute;nicas, como la norteamericana y la argentina, y en las que un siglo m&aacute;s tarde sin embargo se adecuaban a ese modelo, como la brasile&ntilde;a, ha desaparecido de esas nuevas Leyes Supremas andinas. Si hay una sola c&aacute;mara, no puede desdoblarse en las funciones de acusar y sentenciar que se repart&iacute;an Diputados y Senado. Tambi&eacute;n han sido reducidos al m&iacute;nimo alegatos de acusaci&oacute;n y de defensa.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, <strong>en Per&uacute; y en Ecuador la destituci&oacute;n presidencial consiste en una moci&oacute;n que se somete a votaci&oacute;n.</strong> La decide la relaci&oacute;n de fuerzas en la asamblea. Reunida  la cantidad de votos, el Ejecutivo ha sido destituido.  
    </p><p class="article-text">
        En Per&uacute; la polarizaci&oacute;n sobre el eje del fujimorismo se desintegr&oacute; y produjo una fragmentaci&oacute;n de partidos y formaciones pol&iacute;ticas extremistas y con programas dirigidos a satisfacer las demandas de electorados espec&iacute;ficos. Las alianzas se urden en el Congreso cuando se buscan los votos para destituir. En un a&ntilde;o fueron destituidos cinco presidentes.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo en ser destituido en el Per&uacute; fue Pedro Castillo, que derrot&oacute; a Keiko Fujimori en el &uacute;ltimo balotaje. En primera vuelta, el partido del l&iacute;der campesino y gremialista docente y el de la hija del ex dictador autogolpista hab&iacute;an sido los que hab&iacute;an recibido m&aacute;s votos entre un total de otras ocho candidaturas m&aacute;s que en promedio hab&iacute;an ganado cada una un 10% de los sufragios. Si la actual presidenta <a href="https://x.com/presidenciaperu?lang=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dina Boluarte</a> -ex vice de Castillo- ha perdurado en el poder a pesar de haber <a href="https://wayka.pe/dina-boluarte-cierra-el-2024-con-un-rechazo-historico-de-casi-todo-el-peru/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terminado 2024 con un repudio hist&oacute;rico</a>, se debe a que el Congreso gast&oacute; ya el n&uacute;mero de mociones de destituci&oacute;n reservado a cada Legislatura. No est&aacute; impedido de votar la destituci&oacute;n de Boluarte, pero si suma los votos necesarios, debe acompa&ntilde;ar con su disoluci&oacute;n el vac&iacute;o de poder provocado, y convocar a nuevas elecciones nacionales. La reforma constitucional llevada adelante con buen &eacute;xito por el ex presidente Mart&iacute;n Vizcarra, luego expeditivamente destituido, proh&iacute;be toda reelecci&oacute;n, consecutiva o no, para todo cargo electivo. Como en M&eacute;xico, cumplido su mandato, ning&uacute;n presidente puede ser reelegido. Pero a diferencia de M&eacute;xico, en el Per&uacute; ahora tampoco ning&uacute;n congresista puede ser reelegido: de disolverse el Congreso, perder&iacute;an sus bancas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Bolivia, o la Historia como avatar de las (in)elegibilidades de Juan Evo Morales Ayma</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia pol&iacute;tica de Bolivia ha girado desde 2019 en torno de un eje &uacute;nico y determinante: el derecho a la <strong>elegibilidad del ex presidente Evo Morales</strong>. Incluye episodios judiciales, como los diversos pronunciamientos, sucesivos y contradictorios, en que el Tribunal Constitucional le niega el derecho, se lo reconoce, despu&eacute;s se lo limita, despu&eacute;s se lo quita, y ahora el damnificado exige que se lo restituyan. Incluye episodios violentos, como el desconocimiento opositor del resultado de las elecciones de octubre de 2019 (acusado el gobierno de un fraude que despu&eacute;s se demostr&oacute; que nunca lo hab&iacute;a cometido porque nunca lo hab&iacute;a necesitado -hab&iacute;a ganado la presidencial en primera vuelta-), la <a href="https://x.com/evoespueblo/status/1193969438808322049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>renuncia</strong></a><strong> arrancada por la fuerza y bajo poco sutiles amenazas de muerte al Ejecutivo de Morales y &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera</strong>, su exilio en M&eacute;xico y despu&eacute;s en la Argentina, el gobierno golpista de la senadora beniana Janine &Aacute;&ntilde;ez, las elecciones ganadas por el Movimiento al Socialismo (MAS) en octubre de 2020 (con Luis Arce Catacora, ex ministro de Econom&iacute;a de Evo, como candidato presidencial), la posterior ruptura del MAS, la fragmentaci&oacute;n de la izquierda y de la derecha m&aacute;s ac&aacute; del consabido enfrentamiento t&oacute;pico entre el Occidente colla (con centro de gravedad en La Paz) y el Oriente camba (&iacute;dem en Santa Cruz de la Sierra). 
    </p><p class="article-text">
        La primera vuelta de las elecciones generales 2025 tiene fecha para el 17 de agosto; la segunda, dos meses despu&eacute;s, ser&aacute; el 19 de octubre: el mandato presidencial boliviano dura cinco a&ntilde;os. En 2025, Bolivia celebrar&aacute; en agosto el Bicentenario de su Independencia. &iquest;Lo har&aacute; con Evo Morales inelegible? &iquest;Lo celebrar&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        Arcistas y evistas siguen enfrent&aacute;ndose desde que en mayo el Tribunal Supremo Electoral (TSE) cerr&oacute; las &uacute;ltimas inscripciones de candidaturas a presidente, vice, 130 bancas en la C&aacute;mara baja y 36 en la C&aacute;mara alta de la Asamblea Plurinacional. Hay diez candidaturas presidenciales inscritas (tambi&eacute;n la derecha va dividida a la elecci&oacute;n). Los evistas piden la inclusi&oacute;n entre ellas de una und&eacute;cima f&oacute;rmula, <a href="https://x.com/evoespueblo/status/1922617160825799055?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1922617160825799055%7Ctwgr%5E68f82699fcfefbf7d7605a237cccb75c602fa2bf%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.france24.com%2Fes%2FamC3A9rica-latina%2F20250514-solo-el-pueblo-puede-pedirme-que-decline-morales-se-rehC3BAsa-a-dejar-su-proclamada-candidatura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de Morales, para que el expresidente pueda competir por un cuarto mandato presidencial</a>. Piden la renuncia del presidente Arce, al que responsabilizan de la crisis econ&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional Plurinacional, del 14 de mayo, volviendo sobre otras anteriores, ratific&oacute; una inhabilitaci&oacute;n anterior de la repostulaci&oacute;n de Morales anunciada en diciembre de 2023 (donde desconoc&iacute;a a la reelecci&oacute;n el status jur&iacute;dico y las garant&iacute;as que protegen a los DDHH). El 13 de mayo, Arce hab&iacute;a renunciado a postularse como candidato del MAS y por lo tanto, a buscar un segundo mandato presidencial. Encabezar&aacute; la f&oacute;rmula oficialista Eduardo del Castillo, actual ministro de Gobierno (del Interior). El joven presidente de la C&aacute;mara de Senadores y vicepresidente de las Seis Federaciones del Tr&oacute;pico de Cochabamba (sindicatos cocaleros del Chapare), <a href="https://x.com/AndronicoRod" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Andr&oacute;nico Rodr&iacute;guez Ledezma</a>, de 36 a&ntilde;os, que hab&iacute;a roto con Arce en apoyo de Morales, rompi&oacute; con Evo, y es candidato de un nuevo partido de izquierda, Alianza Popular. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Consumado el doble o triple cisma en el MAS, Evo busc&oacute; en Partido de Acci&oacute;n Nacional Boliviano (Pan-Bol) la estructura desde donde hacer su campa&ntilde;a. Pero la personer&iacute;a jur&iacute;dica del Pan-Bol caduc&oacute; dos semanas antes del plazo de las inscripciones en el TSE</strong>, y no pudo recuperarla a tiempo. Los evistas dan en las calles y en las marchas la batalla que perdieron en los tribunales para revertir una doble inelegibilidad: la de Morales y la de todas las candidaturas de un partido caduco. Sin que esto sea seguro, en la batalla por salvar al partido (a diferencia de la lucha por su l&iacute;der) habr&iacute;a a&uacute;n alg&uacute;n resquicio legal donde hacer pie.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. El excepcionalismo norteamericano</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La gran excepci&oacute;n a la legalidad y jurisprudencia de inelegibilidad es EEUU. No porque faltara polarizaci&oacute;n</strong>. Al contrario, desde la victoria del partido Republicano en 2016 se hab&iacute;a agigantado cotidianamente sin desfallecimientos. No porque un insomne partido Dem&oacute;crata no escrutara cielos y tierra para obtener que el candidato <strong>Donald J. Trump</strong> fuera declarado inelegible con anterioridad a las presidenciales de 2023. Habr&iacute;a sido, sin duda, el &uacute;nico instrumento confiable en la misi&oacute;n de evitar que ganara en las urnas un segundo mandato rubricado con doble mayor&iacute;a tanto en el voto electoral (mayor n&uacute;mero entre los grandes electores que conforman el colegio electoral en un pa&iacute;s federal donde la elecci&oacute;n presidencial es indirecta) y en el voto popular (mayor n&uacute;mero de votos en el recuento final y total de sufragios emitidos -adicionando en una suma final los resultados parciales obtenidos en cada uno de los 50 estados de la Uni&oacute;n). Con Trump encabezando la f&oacute;rmula partidaria como candidato al Ejecutivo, tambi&eacute;n ganaron los republicanos la mayor&iacute;a en el Poder Legislativo, con sendas mayor&iacute;as en la C&aacute;mara de Representantes y en el Senado.
    </p><p class="article-text">
        A medida que progresaba la campa&ntilde;a electoral y se acercaba la cita electoral decisiva, en un pa&iacute;s sin segundas vueltas, del primer martes de noviembre, en juzgados penales federales y estaduales se aceleraba el curso de los procesos abiertos y la apertura de nuevas causas contra <strong>Trump. Fue declarado </strong><a href="https://www.nytimes.com/2024/05/30/nyregion/trump-convicted-hush-money-trial.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>culpable en uno solo de estos juicios</strong></a><strong>: el 29 de mayo de 2024, el gran jurado reunido en un tribunal de Nueva York fue u</strong>n&aacute;nime al declarar que Trump hab&iacute;a en efecto infringido varias leyes y normas electorales estaduales al asentar entre los gastos de la campa&ntilde;a presidencial de 2016 un monto pagado por sus abogados a Stormy Daniels. Esta suma de dinero era la pactada seg&uacute;n el acuerdo que otorgaba al candidato republicano el derecho exclusivo de publicar una historia  contada por la actriz (que deb&iacute;a su encanto narrativo a un desgraciado episodio de  comercio sexual -o escabroso o fracasado- con la estrella porno, que habr&iacute;a tenido lugar -o no-, en 2006).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los restantes procesos fueron interrumpidos por decisi&oacute;n de los jueces, o por intervenci&oacute;n de la Corte Suprema</strong> en respuesta positiva a demandas de la defensa de Trump: fueron declarados hechos pol&iacute;ticos no justiciables.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo m&aacute;s, y es lo m&aacute;s importante. Y es que <strong>una s&oacute;lida y pac&iacute;fica doctrina de la Corte Suprema de EEUU declara que la elegibilidad es un derecho humano protegido por la Constituci&oacute;n. Por lo tanto, una condena de inelegibilidad es inviable, por ser inconstitucional. </strong>Un condenado a prisi&oacute;n perpetua o a muerte puede ser candidato presidencial.
    </p><p class="article-text">
        Ni hay ley ficha limpia en EEUU, ni ser&iacute;a posible legislarla sin una reforma constitucional previa. Desde luego, el Congreso de EEUU. Por ello, Trump ha sido el &uacute;nico presidente sometido a dos impeachments: la mitad del total de impeachments abiertos en dos siglos y medio de democracia. No prosperaron.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en el rengl&oacute;n <em>impeachments</em>  ha sido Trump m&aacute;s &uacute;nico que raro. Bajo el cargo de incitar a la  insurrecci&oacute;n &ndash;atribuy&eacute;ndole la responsabilidad de la protesta violenta de sus partidarios que irrumpieron en el Congreso el 6 de enero de 2021-, el segundo de estos infructuosos juicios pol&iacute;ticos fue abierto una semana antes de que el republicano abandonara la Casa Blanca y de que el dem&oacute;crata Joe Biden asumiera la presidencia el 20 de enero de ese a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        En un juicio pol&iacute;tico, en EEUU, la C&aacute;mara de Representantes acusa, el Presidente es defendido por un equipo de abogados que &eacute;l designa, y el Senado condena o absuelve. El segundo juicio pol&iacute;tico del que fue reo Trump concluy&oacute; en el Senado con su absoluci&oacute;n. El 13 de febrero de 2021, 53 de los 100 senadores votaron &lsquo;culpable&rsquo; y 47 &lsquo;inocente&rsquo;. La mayor&iacute;a simple era insuficiente, porque una condena requiere la mayor&iacute;a calificada de 67 votos &lsquo;culpable&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como Trump ya no era presidente, la destituci&oacute;n no podr&iacute;a haber sido su castigo. Como era ex presidente y no pod&iacute;an destituirlo, los dem&oacute;cratas buscaban sustituir la pena inaplicable al pasado por la de inelegibilidad futura. Los constitucionalistas consultados entonces coincid&iacute;an en que, aun si la acusaci&oacute;n dem&oacute;crata hubiera contado con los 67 votos que precisaba para imponerse gracias a republicanos tr&aacute;nsfugas, aun en el hipot&eacute;tico e impensable caso de que fuera un&aacute;nime, habr&iacute;a enfrentado obst&aacute;culos legales, y la Corte Suprema la habr&iacute;a dejado sin efectos pr&aacute;cticos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfredo Grieco y Bavio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/el-mundo-es-azul-como-una-naranja/fantasma-recorre-mundo-fantasma-inhabilitacion_132_12426924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jul 2025 12:24:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fantasma recorre el mundo, el fantasma de la inhabilitación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mundo,Newsletter]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/crecer-trans-rosario-hormonizacion-sigue-derecho_132_12414979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff59c628-1875-4ab3-b30a-0cdc1afd45e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el gobierno nacional desmantela políticas públicas, en Rosario adolescentes y jóvenes trans siguen accediendo a tratamientos hormonales en el sistema de salud que garantiza Santa Fe. La comunidad organiza lo demás: afecto, abrigo y militancia.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Mi pap&aacute; se dio cuenta. Lo voy a decir con sus palabras. Una vez me dijo: &ldquo;Vos quer&eacute;s ser hombre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mateo est&aacute; sentado junto a sus amigues en la plaza Sarmiento, en el centro de Rosario. Es una tarde fr&iacute;a y el sol est&aacute; cayendo. Tiene los ojos claros, 18 a&ntilde;os y va a quinto a&ntilde;o en una escuela religiosa. 
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, Mateo le sac&oacute; una foto a la carta que le hab&iacute;a escrito y se la mand&oacute; por whastapp. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No lo sorprendi&oacute; porque ya sab&iacute;a &mdash;repite.
    </p><p class="article-text">
        La mam&aacute; de Mateo muri&oacute; en 2021 por covid. &Eacute;l quiere mucho a su familia materna, dice que son todas buenas personas. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi abuela, y hasta mi primo chiquito me dice Mateo, me da mucha ternura eso. 
    </p><p class="article-text">
        No pasa lo mismo del lado paterno. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi t&iacute;a lo sabe, pero no le importa. Literalmente, me llama con otro nombre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El pap&aacute; fue quien le compr&oacute; a Mateo su primer binder, una prenda que sirve para fajarse y ocultar los pechos sin sufrir dolor.</strong> La palabra binder aparece una y otra vez en los relatos: muchos llegan en busca de esa prenda a la &ldquo;Aso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; le dicen en Rosario, Santa Fe y Buenos Aires a la <strong>Asociacion de Varones trans y no binaries. Son m&aacute;s de 300 ni&ntilde;es, adolescentes y j&oacute;venes trans </strong>en un espacio donde a Mateo le encanta ir a hablar y jugar. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es mi lugar seguro, como si fuera una casa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La nueva sede de la “Aso” está en una casa antigua en pleno centro de Rosario. Es un punto de encuentro para jóvenes trans. Tienen talleres y actividades sociales"
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            <span class="title">
                La nueva sede de la “Aso” está en una casa antigua en pleno centro de Rosario. Es un punto de encuentro para jóvenes trans. Tienen talleres y actividades sociales                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un jueves en la &ldquo;Aso&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para llegar a la &ldquo;Aso&rdquo; hay que subir una escalera. La sede inaugurada en mayo est&aacute; en pleno centro de Rosario, en una casa antigua. 
    </p><p class="article-text">
        Pasan muchas cosas al mismo tiempo: decenas de adolescentes circulan por la sala central de la casa, un espacio amplio donde hay un sill&oacute;n, una gran mesa, y sobre una pared, las letras tridimensionales de la palabra TRANS que encabeza su columna en cada marcha.
    </p><p class="article-text">
        Peque&ntilde;os grupos se sacan selfies, conversan, se cuentan sus secretos, r&iacute;en y alguno llora, abrazado por une amigue. Miran sus celulares y juegan a las cartas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El inclusivo es parte del idioma cotidiano y sus looks son tan diversos como sus historias: </strong>pelos cortos y largos, verdes, casta&ntilde;os, negros y rubios. Los estereotipos no entran en la casa: cada quien lleva su expresi&oacute;n de g&eacute;nero como lo siente. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegan almuerzan y m&aacute;s tarde toman la merienda
    </p><p class="article-text">
        En junio comenz&oacute; el taller de barber&iacute;a, tambi&eacute;n habr&aacute; uno de textiles. En el verano hacen transpamentos (campamentos trans). 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;Aso&rdquo; se configura como un &ldquo;espacio seguro&rdquo; donde ni&ntilde;es, adolescentes y j&oacute;venes trans pueden expresarse en libertad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Asociaci&oacute;n de Varones Trans y No Binaries naci&oacute; en 2016</strong>, cuando el actual diputado nacional Esteban Paul&oacute;n era Subsecretario de Pol&iacute;ticas de Diversidad Sexual de la provincia de Santa Fe y la activista trans Pamela Rocchi -hoy directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual- formaba parte de esa gesti&oacute;n. 
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                    alt="“No es una cuestión de querer sino de necesitar”, aseguran sobre las terapias hormonales que quedaron en el centro de la controversia. Allí continúan los tratamientos"
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                “No es una cuestión de querer sino de necesitar”, aseguran sobre las terapias hormonales que quedaron en el centro de la controversia. Allí continúan los tratamientos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Santiago Quizam&aacute;s es el presidente. Tiene 46 a&ntilde;os, es var&oacute;n trans. Cuando empezaron, todo estaba por hacerse. Otra persona fundamental es la psic&oacute;loga Andy Panziera, que impuls&oacute; los encuentros con las familias. Empezaron a juntarse los jueves. 
    </p><h2 class="article-text">La necesidad de los binders</h2><p class="article-text">
        Actualmente es Nahuel Gabay quien fabrica los binders. <strong>Tiene 30 a&ntilde;os, esper&oacute; a que falleciera su pap&aacute; para expresar cabalmente su identidad de g&eacute;nero.</strong> A la &ldquo;Aso&rdquo; se sum&oacute; en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        Dice que ten&iacute;a verg&uuml;enza, era t&iacute;mido, no hablaba con nadie. Imposible imagin&aacute;rselo as&iacute; ahora. 
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en un taller textil y toda su familia cose, pero antes no quer&iacute;a coser. Ahora, estudia dise&ntilde;o de indumentaria y textil en la Universidad Nacional de Rosario. Este a&ntilde;o se anim&oacute; a dejar la empresa en la que trabajaba, y dar&aacute; un taller para ense&ntilde;ar a hacer binders en la Aso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El binder para nosotros es la indumentaria m&aacute;s necesaria para poder habitar, para salir a la calle, para pasar un poco desapercibido&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene sus exigencias: &ldquo;Tiene que ser c&oacute;modo, est&eacute;tico y seguro. Muchas veces nos hemos fajado con el el&aacute;stico que se ponen en las piernas o con los transtape, una cinta quir&uacute;rgica, que te quiebra las costillas, te las fisura y al estar 12, 14 o 24 horas con eso, lastima y duele&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que busca es que el binder sea &ldquo;c&oacute;modo y est&eacute;tico. O sea, <strong>vos te levant&aacute;s y te lo pon&eacute;s y te lo sac&aacute;s reci&eacute;n en un lugar seguro o cuando te acost&aacute;s a dormir.</strong> Entonces, ten&eacute;s que ir a la escuela, ten&eacute;s que hacer actividad f&iacute;sica, transpir&aacute;s, se tiene que secar r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, el binder tiene dos telas. La exterior es de lycra, se expande, y la de adentro, es de gabardina, para comprimir el pecho. Al costado tiene dos tiras de ganchos, como los del corpi&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Es una prenda a medida. &ldquo;Cuando est&aacute;s en testosterona el cuerpo cambia. Se reduce la grasa o se ensancha la espalda. Cuando me mandan un mensaje y me preguntan &lsquo;Che, necesito un binder&rsquo; Bueno, yo necesito que te tomes las medidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El binder &ldquo;permiti&oacute; volver a los espacios de pileta, tambi&eacute;n con un laburo de sensibilizaci&oacute;n y concientizaci&oacute;n, a las piletas municipales&rdquo;. Todos los a&ntilde;os vuelven a hacer ese trabajo con el personal de esos espacios recreativos. 
    </p><p class="article-text">
        El binder no es un invento de Nahuel, que quiere &ldquo;mejorarlo todo el tiempo&rdquo;. &Eacute;l no lo usa m&aacute;s, ya hizo la mastectom&iacute;a masculinizante. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No todas las personas trans se hormonizan, no todes se operan.</strong> &ldquo;Hay un mont&oacute;n de varones que est&aacute;n en testosterona, que tienen todas las caracterizaciones, de barba, pelo en el cuerpo, pero no se pueden operar o no se quieren operar&rdquo;, cuenta Santiago. Y siguen necesitando binders. 
    </p><p class="article-text">
        Estar en testosterona es recibir terapia de reemplazo hormonal, que permiten adquirir las caracter&iacute;sticas sexuales del g&eacute;nero autopercibido. Para feminizar, se toman estr&oacute;genos y se bloquea la testosterona. Las masculinidades trans toman testosterona y bloquean los estr&oacute;genos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ronda en Plaza Sarmiento, muy cerca de la “Aso”. Un espacio de contención para adolescentes, pero también para sus familias"
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                Ronda en Plaza Sarmiento, muy cerca de la “Aso”. Un espacio de contención para adolescentes, pero también para sus familias                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cuando se queman los papeles</h2><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Mam&aacute; &iquest;Por qu&eacute; dios me hizo nene si yo soy una nena?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pregunta la hizo Sana cuando ten&iacute;a cinco a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su mam&aacute;, Natalia, empez&oacute; una b&uacute;squeda fren&eacute;tica, junto a sus amigas de toda la vida y su padre, el abuelo de Sana. 
    </p><p class="article-text">
        Natalia la pelea todos los d&iacute;as: con la obra social Osecac, con la precariedad laboral, con su deseo de garantizar a su hija una infancia -ahora adolescencia- feliz. 
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que superar muchos miedos para llegar a la Asociaci&oacute;n. &ldquo;Les xadres no podr&iacute;amos acompa&ntilde;ar a nuestros hijes sin la Aso. <strong>No podr&iacute;amos sostenerlos, porque no habr&iacute;a qui&eacute;n nos sostenga a nosotros. Podemos tener mucho amor, pero cuando a m&iacute; me pas&oacute;, se me quemaron todos los papeles.</strong> La cabeza me estall&oacute; en 10 millones de part&iacute;culas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Aso genera otros horizontes de vida. &ldquo;Vemos una esperanza. Nosotras no tuvimos a nuestros hijes para que nos los maten a los 35 a&ntilde;os, que es la expectativa de vida de una persona trans&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Santiago subraya la referencia que construyen para les pibes, lejos de un destino de prostituci&oacute;n callejera, violencia y exclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;De pronto est&aacute;s viendo una persona adulta, trans, que es m&uacute;sico, artista, entonces pod&eacute;s decir: &ldquo;Ay, esto es lo que quiero hacer yo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esa referencia es maravillosa &mdash;aporta Natalia&mdash;. Como mam&aacute;, a m&iacute; tambi&eacute;n me da tranquilidad. Le est&aacute;n mostrando que puede ser alguien en la vida, m&aacute;s all&aacute; de qui&eacute;n es ella. Porque eso es inamovible, Sana es Sana y as&iacute; para m&iacute; as&iacute; es perfecta. 
    </p><h2 class="article-text">Ser trans en &eacute;pocas de odio</h2><p class="article-text">
        A Santiago ser el referente de les pibes le implica &ldquo;una reparaci&oacute;n&rdquo; de su propia historia. Lo alienta una convicci&oacute;n que clam&oacute; el 11 de febrero pasado en la Comisi&oacute;n de Mujeres y G&eacute;nero de la C&aacute;mara de Diputados de la Naci&oacute;n: &ldquo;S&oacute;lo tenemos una oportunidad de ser ni&ntilde;es en la vida&rdquo;. Por eso se empe&ntilde;a en sembrar &ldquo;brotecitos de una generaci&oacute;n cuidada, acompa&ntilde;ada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, Santiago conoci&oacute; a Giovi Novelli, que lleg&oacute; a Rosario a buscar un binder. 
    </p><p class="article-text">
        Giovi es actor, m&uacute;sico, un joven trans que cre&oacute; la Asociaci&oacute;n en la ciudad de Santa Fe y hoy vive en Buenos Aires. Actu&oacute; en la pel&iacute;cula Tesis sobre una domesticaci&oacute;n, en la serie El fin del amor y tambi&eacute;n en el videoclip Sexy, de Lali Esp&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        Santiago y Giovi fueron a la C&aacute;mara de Diputados<strong> despu&eacute;s del decreto 62/2025 del Gobierno nacional, que modific&oacute; la Ley N&deg; 26.743 de Identidad de G&eacute;nero, para impedir los tratamientos de hormonizaci&oacute;n y las intervenciones quir&uacute;rgicas en ni&ntilde;os y adolescentes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese decreto reflot&oacute; muchos mitos y prejuicios. 
    </p><p class="article-text">
        En base a ese decreto, un mont&oacute;n de gente empez&oacute; a pensar que los ni&ntilde;os se operaban. En realidad, lo primero que se trabaja con las ni&ntilde;eces y adolescencias trans es el acompa&ntilde;amiento, en la pubertad, se ofrecen bloqueos para que no se desarrollen los caracteres sexuales secundarios, todo el proceso, hasta la adultez, es reversible. 
    </p><p class="article-text">
        Esto sac&oacute; la luz que casi nadie sab&iacute;a c&oacute;mo trabajar con una ni&ntilde;ez trans en un espacio de salud ni en las instituciones educativas. 
    </p><p class="article-text">
        Giovi tiene unos ojos clar&iacute;simos y una cresta, con el pelo rapado a los costados. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s le molesta es la desinformaci&oacute;n. Lo enoja. No se resigna a tener que repetir lo mismo en todas las notas, aunque pase el tiempo. &ldquo;En este caso fue el propio presidente de la Naci&oacute;n que dec&iacute;a que un ni&ntilde;o se opera sus genitales&rdquo;, afirma y lamenta: &ldquo;A las personas trans nos cuesta m&aacute;s llegar a esos espacios de escucha&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la provincia de Santa Fe, el acompa&ntilde;amiento a infancias y adolescencias trans no se suspendi&oacute;. La resoluci&oacute;n ministerial 10 del 1&deg; de abril de 2025 defini&oacute; &ldquo;la continuidad de los tratamientos hormonales que actualmente se encuentren realizando ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes&rdquo; y obliga a hacerlo a las obras sociales y prepagas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Javier Milei, el gobierno de la provincia costea estos tratamientos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mate tiene 18 años. Va a la Asociación desde los 15. “Cuando descubrí que era trans ya empecé a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo”"
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                Mate tiene 18 años. Va a la Asociación desde los 15. “Cuando descubrí que era trans ya empecé a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo”                            </span>
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        En un momento de la tarde, llega a la &ldquo;Aso&rdquo; Pamela Rocchi. Ella es alta, inmensa, tanto como su risa. Les chiques la ovacionan. &ldquo;Pame&rdquo;, le dicen al un&iacute;sono, se agolpan para abrazarla. Pamela subraya que no hace &ldquo;pol&iacute;tica p&uacute;blica sola, es con la comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los chiques a Pam la ven como una t&iacute;a, a Santi lo ven como un pap&aacute; y a Giovi como el t&iacute;o, &iquest;viste? ese t&iacute;o que dice, &lsquo;Est&aacute;s en mi casa, hac&eacute; lo que se te cante&rsquo;&rdquo;, dice Sana, hoy de 13 a&ntilde;os. 
    </p><h2 class="article-text">Peligros concretos</h2><p class="article-text">
        El decreto tiene impactos tr&aacute;gicos. &ldquo;Lamentablemente, cuando el presidente se toma la libertad de decir una cosa semejante, es a las familias a las que m&aacute;s se afecta&rdquo;, dice Santiago. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Hay chiques expulsados de sus casas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, lamentablemente sigue habiendo, no en el volumen de antes, porque hoy podemos trabajar m&aacute;s con la familia. Al menos con una parte. Hay abuelas que acompa&ntilde;an, pero la mam&aacute; y el pap&aacute; no. A veces, una hermana o un hermano. Y eso va siendo un alivio, porque del &uacute;ltimo lugar que esperas la exclusi&oacute;n es de tu casa. Si afuera es tan hostil, esper&aacute;s que adentro sea un refugio. Ahora vuelve a aparecer esto: &ldquo;, te voy a cambiar de psic&oacute;loga, porque esa psic&oacute;loga te est&aacute; llenando la cabeza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Natalia est&aacute; angustiada por la embestida, aunque agradece que Santa Fe sea &ldquo;una burbuja&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Cu&aacute;l es la gracia para el gobierno de sacarle o intentar sacarle los inhibidores a una criatura? &iquest;Qu&eacute; termine muerta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; muerta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Muerta porque muerta &mdash;se desespera&mdash;. Porque se matan, porque las matan, porque si vos lees el certificado del psic&oacute;logo de Sana, lo dice perfectamente, que teme por lo que ella puede hacer.
    </p><h2 class="article-text">Mam&aacute;s que acompa&ntilde;an</h2><p class="article-text">
        Uno de esos jueves, un poco apartadas de les chiques, tres mam&aacute;s conversan mientras se ceban mates. Sabrina, Gisela y Daniela hablan en voz baja, como si quisieran pasar desapercibidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Iv&aacute;n empez&oacute; su transici&oacute;n en abril del a&ntilde;o pasado. &Eacute;l ven&iacute;a con algunas cositas que no estaban bien, como autolesiones. Entonces le pregunt&eacute; qu&eacute; le pasaba, qu&eacute; era lo que no pod&iacute;a decir. Y &eacute;l me hablaba mucho de la bandera trans&rdquo;, cuenta Gisela. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando le pidi&oacute; un binder, Gisela record&oacute; que segu&iacute;a en Facebook al hijo de una antigua compa&ntilde;era de trabajo, y se comunic&oacute; con &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegaron a la Aso. <strong>&ldquo;Fue lindo porque yo necesitaba un mont&oacute;n de cosas. Soy sincera. No entend&iacute;a nada&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Gisela siempre respet&oacute;. Les paraba el carro a quienes se burlaban de Florencia de la V o Lizzi Tagliani: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si vos tuvieras un hijo que quiera hacer lo mismo, lo vas a dejar de querer?&rdquo;. Pero ahora lo hace &ldquo;m&aacute;s profundamente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su hijo no est&aacute; haciendo tratamiento hormonal. &ldquo;Por el momento no quiere&rdquo;, dice Gisela. 
    </p><p class="article-text">
        Fueron al Hospital de Ni&ntilde;os el V&iacute;ctor J. Vilela de Rosario. Lo atendieron tres profesionales, una ginec&oacute;loga infanto juvenil, la m&eacute;dica de adolescencia y otra que no recuerda. &ldquo;Fueron un amor. Y le preguntaron qu&eacute; era lo que quer&iacute;a, le dijeron que no hab&iacute;a apuro. Le dieron la posibilidad de cortar la menstruaci&oacute;n o para empezar a inhibir las hormonas femeninas. <strong>Pero &eacute;l dijo que no, que por el momento quer&iacute;a estar as&iacute;&rdquo;. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Hacer posible lo imposible</h2><p class="article-text">
        Logan V&aacute;zquez es el mayor de 15 hermanos, en un pueblo peque&ntilde;o. Cuando lleg&oacute; a vivir a Rosario, en el supermercado en el que trabajaba, conoci&oacute; a una chica trans. <strong>&ldquo;Gracias a ella descubr&iacute; que era posible cambiar de g&eacute;nero&rdquo;. Ten&iacute;a 30 a&ntilde;os. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el colegio la pas&eacute; mal con respecto a mi g&eacute;nero, y bueno, conforme al paso del tiempo es algo que siempre llev&eacute; adentro, que no pod&iacute;a exteriorizarlo, porque no conoc&iacute;a a ninguna persona que sea trans&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Loan habla en voz muy baja, como cuidando que sus palabras no rompan el aire. Para &eacute;l, la Asociaci&oacute;n es &ldquo;todo&rdquo;. &ldquo;Mi familia, mi apoyo, mi contenci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las letras decoran la casa de la Asociación y salen a la calle en las manifestaciones formando la palabra “TRANS” en la cabecera de las marchas"
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            <span class="title">
                Las letras decoran la casa de la Asociación y salen a la calle en las manifestaciones formando la palabra “TRANS” en la cabecera de las marchas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Crecer acompa&ntilde;ades</h2><p class="article-text">
        Mate tambi&eacute;n vivi&oacute; en un pueblo, Villa Amelia. A los 15 a&ntilde;os, en 2021, fue por primera vez a la Asociaci&oacute;n. &ldquo;Cuando descubr&iacute; que era trans ya empec&eacute; a sentir una necesidad de conocer a otras personas a las que les pase lo mismo&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en quinto a&ntilde;o de una escuela secundaria de arte, la Nigelia Soria. Se alegra porque, &ldquo;por suerte&rdquo;, va a una escuela que contiene a las adolescencias trans. &ldquo;Formo parte del Centro de Estudiantes y todo el estudiantado estuvo siempre muy abierto, los preceptores tambi&eacute;n. Junto con la Aso, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, ya estoy con el documento cambiado, conozco muchos amigos y estoy contento con mi transici&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mate no se hormona &ldquo;por decisi&oacute;n propia&rdquo;, pero s&iacute; conoce a muchos chicos a los que &ldquo;les hace falta&rdquo;.</strong> &ldquo;Una vez que nos cost&oacute; tanto llegar a las instancias en las que estamos, querer sacarnos esos derechos ya es muy bajo&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        Son tres los Mateos que quisieron hacer la entrevista. En total, se quedaron cuatro chicos y una chica, Maddy. 
    </p><p class="article-text">
        Mateo (el del principio), Mate y Mat cuentan su historia con naturalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Mat tiene unos rulos negros, es t&iacute;mido como casi todes. Conoci&oacute; a la Aso gracias a los binders. &ldquo;<strong>Cuando le dije a mi mam&aacute; que era trans, ella hizo la investigaci&oacute;n y lleg&oacute; a la Asociaci&oacute;n. </strong>Al principio me daba un re miedo venir, as&iacute; que tard&eacute; unos meses, pero cuando vine, fue s&uacute;per c&oacute;modo, s&uacute;per buena gente, as&iacute; que no hubo un jueves en que deje de venir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mat sabe que no todas las personas trans tienen una familia como la suya. &ldquo;Mi pap&aacute;, mi mam&aacute; y mi hermana me apoyan. Por suerte, puedo decir que soy una persona muy privilegiada, ya que toda mi familia, todos mis amigos, siempre estuvieron de mi lado y nunca tuve que censurarme o restringirme&rdquo;. &Eacute;l tambi&eacute;n est&aacute; en 5&deg; a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Lucho ya termin&oacute; la secundaria, tiene 21 a&ntilde;os. Estudia psicolog&iacute;a. Lleva un gorro negro calado casi hasta las cejas. &ldquo;Me enamor&eacute; de la Aso desde el primer d&iacute;a&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de la interrupci&oacute;n de tratamientos -que no lo afecta personalmente- cuenta: &ldquo;Cuando sali&oacute; que hab&iacute;a ganado Milei fue miedo, vac&iacute;o, porque <strong>hab&iacute;amos escuchado los discursos de odio, incluso antes de que sea presidente</strong>&rdquo;. Dice que habla por &eacute;l, pero tambi&eacute;n por todo el grupo. 
    </p><h2 class="article-text">Dolor en primera persona</h2><p class="article-text">
        En esa misma conversaci&oacute;n est&aacute; Maddy, Madeleine. Unos bucles negros enmarcan su rostro de frente ancha, con ojos negros muy vivaces. Tiene 21 a&ntilde;os, y lleg&oacute; a la Aso por un amigo, que ahora es su novio.  
    </p><p class="article-text">
        Maddy es enf&aacute;tica. &ldquo;Me duele un mont&oacute;n, especialmente que quiten las terapias de reemplazo hormonal. Yo me hormono, soy capaz de acceder al tratamiento de hormonas por esa ley (la de identidad de g&eacute;nero), porque si no, no me las podr&iacute;a permitir, son caras. <strong>No es una cuesti&oacute;n de quererla, es una cuesti&oacute;n de necesidad, las terapias de reemplazo hormonal salvan vidas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>ST / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Tessa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/crecer-trans-rosario-hormonizacion-sigue-derecho_132_12414979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crecer trans en Rosario, donde la hormonización sigue siendo un derecho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Transexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sexo, privacidad y pantallas: lo que la IA responde cuando falla la educación sexual (y lo que no)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexo-privacidad-pantallas-ia-responde-falla-educacion-sexual-no_132_12417609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6998bd9d-3cd6-453d-aa85-25bfb61283ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sexo, privacidad y pantallas: lo que la IA responde cuando falla la educación sexual (y lo que no)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más jóvenes (y adultos) buscan en la IA lo que no encuentran en casa, en la escuela o en los consultorios. El acceso es fácil, pero las respuestas no siempre son seguras ni privadas. Cómo se piensa una educación sexual basada en derechos en tiempos digitales. </p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que iguala a j&oacute;venes y adultos con respecto al uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) es que <strong>uno de los usos m&aacute;s privados y frecuentes tiene que ver con la educaci&oacute;n sexual. </strong>Preguntas antes relegadas a Google ahora encabezan diferentes investigaciones en todo el mundo. Y si bien el contenido de nuestras conversaciones es privado, hay estudios que, a trav&eacute;s de respuestas voluntarias, sacaron interesantes conclusiones. Otras investigaciones pusieron a prueba estos sistemas con <em>prompts</em> (indicaciones) para ver las respuestas de primera mano. Nada que no haya hecho ELIZA, el primer Chabot basado en reglas, cuando sali&oacute; al mundo en 1960. En ese caso, la aplicaci&oacute;n de software dise&ntilde;ada para imitar la conversaci&oacute;n humana simulaba ser un psic&oacute;logo cl&iacute;nico. ELIZA no era inteligente ni comprensiva, sino que proporcionaba la &ldquo;ilusi&oacute;n de comprensi&oacute;n&rdquo;. En la actualidad los modelos de lenguajes (LLM) hacen algo as&iacute;, entienden lenguaje natural y utilizan t&eacute;cnicas de aprendizaje autom&aacute;tico para responder un rango de preguntas ilimitadas. Los Chabots o Agentes conversacionales (AC) abarcan desde el circulito azul de Meta, pasando por ChatGPT hasta miles de opciones m&aacute;s peque&ntilde;as que toman diferentes roles para conversar o aceptar peticiones.
    </p><p class="article-text">
        En este terreno de IA ilimitada: &iquest;c&oacute;mo sabemos qui&eacute;n responde? &iquest;De donde salieron los datos? No le preguntar&iacute;amos a alguien en la calle ni cuestiones de sexo ni de salud pero confiamos casi ciegamente en una computadora por varias razones. Una de ellas, una superconfianza conocida como &ldquo;sesgo de automatizaci&oacute;n&rdquo; en donde las personas priorizan decisiones automatizadas incluso cuando saben que pueden estar equivocadas. Es el famoso &ldquo;lo vi en la tele&rdquo; en el mundo IA.  
    </p><p class="article-text">
        Y si buscamos respuestas en chabots especializados, tambi&eacute;n puede fallar. Un estudio que analiza las respuestas de estos agentes afirma que si bien fueron dise&ntilde;ados para adoptar la personalidad de profesionales de la salud y responder sobre salud sexual y reproductiva para j&oacute;venes, <strong>la mayor&iacute;a de ellos no cuenta con las caracter&iacute;sticas de seguridad necesarias.</strong>
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            <span class="title">
                Una pregunta formulada y una respuesta proporcionada por MetaAI. Consultado vía WhatsApp (versión de escritorio, el 5 de agosto de 2024) para este estudio                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Sexo y algoritmo</h2><p class="article-text">
        <strong>Pamela Wisniewski,</strong> una de las investigadoras del estudio <a href="https://arxiv.org/abs/2409.14226?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Tendencias actuales y futuras direcciones para los agentes conversacionales (AC) de salud sexual para j&oacute;venes: una revisi&oacute;n exploratoria&rdquo;</a> publicado en JMIR Med Inform 2025, explica a Punto De Encuentro que los j&oacute;venes recurren cada vez m&aacute;s a plataformas conversacionales como ChatGPT para obtener educaci&oacute;n sexual debido a la accesibilidad, el anonimato y la ausencia de prejuicios que ofrecen: &ldquo;Muchos se sienten avergonzados o estigmatizados al buscar informaci&oacute;n sobre salud sexual en fuentes tradicionales, como foros en l&iacute;nea semip&uacute;blicos con seud&oacute;nimos, padres o incluso m&eacute;dicos. Las herramientas de chat ofrecen un espacio privado disponible las 24 horas, los 7 d&iacute;as de la semana, donde los j&oacute;venes pueden <strong>hacer preguntas sensibles sin temor a la verg&uuml;enza ni a ser juzgados.</strong> Estas plataformas facilitan la divulgaci&oacute;n, especialmente en temas poco representados, como la salud sexual LGBTQ+&rdquo; explica Wisniewski <strong>y resalta que las fortalezas de las plataformas van de la mano con nuevos riesgos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema de la gran cantidad de chatbots y modelos de lenguaje disponible es que nadie lee los t&eacute;rminos y condiciones. Es m&aacute;s &iquest;los tienen? Seg&uacute;n este estudio, una de las preocupaciones m&aacute;s apremiantes que identificaron en la literatura es la<strong> falta de mecanismos integrados de seguridad y privacidad.</strong> &ldquo;La mayor&iacute;a de los agentes conversacionales, especialmente los basados en reglas, no proporcionan informaci&oacute;n clara sobre la confidencialidad de los datos ni ofrecen contactos de emergencia ni redes de seguridad para j&oacute;venes en crisis. Adem&aacute;s, la supervisi&oacute;n &eacute;tica en las implementaciones existentes es m&iacute;nima&rdquo;. Solo la mitad de los estudios revisados mencionaron expl&iacute;citamente los<strong> procedimientos de aprobaci&oacute;n o consentimiento </strong>del comit&eacute; de &eacute;tica IRB y muy pocos abordaron el manejo de datos de rastreo digital. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, existe el riesgo de que los j&oacute;venes vulnerables revelen <strong>informaci&oacute;n sensible sin comprender c&oacute;mo se almacenar&aacute; o utilizar&aacute;</strong>, tanto en el contexto de la investigaci&oacute;n como en la pr&aacute;ctica. &ldquo;Como se observa cada vez m&aacute;s en las noticias, las personas est&aacute;n desarrollando relaciones poco saludables e &iacute;ntimas con agentes conversacionales o IA acompa&ntilde;ante. <strong>Hablar de educaci&oacute;n sexual con estas plataformas podr&iacute;a conducir a una situaci&oacute;n peligrosa, donde los j&oacute;venes se ven expuestos a da&ntilde;os sexuales, en lugar de a un descubrimiento positivo de conocimiento</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Wisniewski.
    </p><p class="article-text">
        Estos agentes tienen un gran potencial para brindar informaci&oacute;n de sexual m&eacute;dicamente precisa y basada en la evidencia a gran escala <strong>pero a&uacute;n no se lleg&oacute; a este punto.</strong> &ldquo;Cuando se dise&ntilde;an en colaboraci&oacute;n con profesionales de la salud y j&oacute;venes, con base en el conocimiento de expertos en la materia y con las garant&iacute;as adecuadas, estas herramientas pueden reforzar los mensajes de salud p&uacute;blica de una manera atractiva y centrada en el usuario. Sin embargo, la confianza con la que ChatGPT y otros LLM brindan informaci&oacute;n sigue superando su precisi&oacute;n&rdquo; indica la especialista y dice que no podemos simplemente eliminar la responsabilidad mediante mensajes de advertencia, como &ldquo;ChatGPT puede cometer errores. Verifique la informaci&oacute;n importante&rdquo;. El problema de esa confianza es que, <strong>si la informaci&oacute;n parece plausible, los j&oacute;venes (y los adultos) no se tomar&aacute;n el tiempo de verificar los resultados.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pamela Wisniewski, investigadora sobre tecnología y salud sexual. Asegura que los jóvenes recurren a la inteligencia artificial por el anonimato y para evitar los prejuicios                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Informaci&oacute;n accesible, &iquest;informaci&oacute;n segura?</strong>Hay diferentes proyectos que ofrecen un entorno seguro de respuestas basadas en informaci&oacute;n de calidad. Uno de ellos es el Centro de Implementaci&oacute;n e Innovaci&oacute;n en Pol&iacute;ticas de Salud (CIIPS) del Instituto de Efectividad Cl&iacute;nica y Sanitaria (IECS) que trabaja en el cruce entre salud, innovaci&oacute;n y tecnolog&iacute;as emergentes. De hecho, cuentan con el <a href="https://clias.iecs.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Inteligencia Artificial y Salud para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CLIAS) </a>desde donde impulsaron el desarrollo de diferentes soluciones de IA con el objetivo de que sean t&eacute;cnicamente s&oacute;lidas, responsables, inclusivas y dise&ntilde;adas con foco en poblaciones vulnerables en di&aacute;logo con las comunidades destinatarias de esas soluciones. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de ellas son chabots especializados, como el de la organizaci&oacute;n <strong>Tirando x Colombia</strong>, que ofrece por WhatsApp una <strong>experiencia pedag&oacute;gica personalizada sobre m&eacute;todos anticonceptivos. </strong>Su foco est&aacute; en mejorar la toma de decisiones entre adolescentes mediante informaci&oacute;n accesible, adaptada y sin barreras.
    </p><p class="article-text">
        Otro proyecto que va en esa l&iacute;nea es el del Instituto de Salud P&uacute;blica de la Universidad Nacional de Colombia que desarroll&oacute; un asistente virtual conversacional con IA para prevenir embarazos no deseados o el proyecto de investigaci&oacute;n en implementaci&oacute;n en Tandil que aborda de forma integrada la salud sexual, salud reproductiva y salud mental de adolescentes en contextos de vulnerabilidad. En este caso, la intenci&oacute;n es abordar de forma integrada diferentes &aacute;reas que van desde capacitaciones a equipos de salud con enfoque psicosocial y sensible al g&eacute;nero, talleres comunitarios para adolescentes y una herramienta digital tipo chatbot que brinde informaci&oacute;n clara y basada en evidencia sobre salud sexual, salud reproductiva y salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A diferencia de las otras experiencias, este chatbot no utiliza IA generativa porque en conversaciones con adolescentes y equipos de salud, surgi&oacute; como constante la confianza en las y los profesionales de salud. Tambi&eacute;n, se mencionaron cuestiones relacionadas con miedos y riesgos que puede implicar la IA generativa: alucinaciones de la IA, informaci&oacute;n falsa, miedos respecto a un posible reemplazo del espacio de consulta presencial, entre otros aspectos&rdquo; cuenta Denise Zavala, investigadora del CIIPS.
    </p><h2 class="article-text">ExperiencIAs</h2><p class="article-text">
        <strong>Cintia Cejas, coordinadora del CIIPS,</strong> expone los casos positivos, como el de la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica publicada en la <em>Revista Panamericana de Salud P&uacute;blica</em> que revela que los chatbots basados en inteligencia artificial pueden ser aliados eficaces en la prevenci&oacute;n del embarazo adolescente. &ldquo;El estudio encontr&oacute; que estas herramientas digitales no solo son altamente accesibles y f&aacute;ciles de usar, sino que tambi&eacute;n mejoran el conocimiento sobre salud sexual y aumentan el uso de m&eacute;todos anticonceptivos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Analia Pastrana, tambi&eacute;n del <strong>CIIPS, </strong>cuenta la experiencia de<strong> SnehAI</strong>, el primer chatbot en Hinglish (Hindi + ingl&eacute;s) dise&ntilde;ado en India para ofrecer informaci&oacute;n confiable sobre salud sexual y reproductiva a j&oacute;venes, especialmente en contextos donde estos temas son tab&uacute;. &ldquo;Esta herramienta l<strong>ogr&oacute; m&aacute;s de 8 millones de interacciones en cinco meses, mostrando gran alcance entre j&oacute;venes. </strong>En paralelo, investigadores de la Universidad de Hunan, exploraron c&oacute;mo la IA generativa, puede apoyar a padres y cuidadores en la educaci&oacute;n sexual infantil en comunidades chinas, donde el tema es tab&uacute;. El estudio identific&oacute; que, a pesar de los desaf&iacute;os culturales y t&eacute;cnicos, esta tecnolog&iacute;a puede brindar orientaci&oacute;n accesible, personalizada y segura, ayudando a superar la falta de expertos en zonas rurales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Johanna Cordovez Amador</strong> es CEO y cofundadora de <a href="https://www.tirandoxcolombia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tirando X Colombia</a>, uno de los proyectos que abordan la tem&aacute;tica. Coincide con sus colegas en que uno de los beneficios m&aacute;s importantes de un sistema cerrado es la confidencialidad, la disponibilidad 24/7 y la capacidad de <strong>responder en tiempo real a dudas que muchas veces no se formulan en espacios presenciales.</strong> La arquitectura del Chabot fue construida con rutas claras de informaci&oacute;n y puntos de alerta para canalizar casos que requieren orientaci&oacute;n especializada. &ldquo;As&iacute; logramos combinar el alcance masivo de la tecnolog&iacute;a con una experiencia humana, emp&aacute;tica y protegida. La IA tiene un potencial enorme para ampliar el acceso a una educaci&oacute;n sexual oportuna, confiable y personalizada. Nos permite escalar contenidos con enfoque de derechos, adaptados a cada persona usuaria seg&uacute;n su edad, g&eacute;nero, ubicaci&oacute;n o nivel de conocimiento, generando experiencias seguras y sin juicios&rdquo;. En este tipo de proyectos es clave el entrenamiento del modelo de lenguaje <strong>y la validaci&oacute;n de los contenidos </strong>por profesionales de la salud, educaci&oacute;n y derechos sexuales y reproductivos. 
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                    alt="Entre la confianza y el riesgo, los celulares son hoy una fuente clave de información sobre sexualidad. La pregunta no es si consultan, sino qué encuentran cuando lo hacen."
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                Entre la confianza y el riesgo, los celulares son hoy una fuente clave de información sobre sexualidad. La pregunta no es si consultan, sino qué encuentran cuando lo hacen.                            </span>
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        &ldquo;Gracias a la tecnolog&iacute;a, hemos podido escalar nuestra intervenci&oacute;n a miles de personas en regiones diversas, manteniendo siempre un enfoque personalizado. Nuestro chatbot no solo responde preguntas sobre m&eacute;todos anticonceptivos, consentimiento o relaciones, <strong>sino que tambi&eacute;n detecta patrones de riesgo e identifica oportunidades para activar rutas de prevenci&oacute;n o atenci&oacute;n, cuando es necesario.</strong> Lo m&aacute;s valioso ha sido ver c&oacute;mo adolescentes que no se atrev&iacute;an a hablar de estos temas en su entorno encuentran en nuestra herramienta un espacio seguro, donde pueden expresarse y acceder a informaci&oacute;n clave para su bienestar y autonom&iacute;a&rdquo;, asegura Cordovez Amador.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> </strong>educaci&oacute;n sexual incluye diferentes t&oacute;picos, entre ellos, el placer. <strong>Cordovez Amador acaba de exponer una presentaci&oacute;n que habla del tema y en la que se pregunta </strong>&iquest;y si us&aacute;ramos la IA no solo para prevenir riesgos, sino tambi&eacute;n para educar en placer, autocuidado y v&iacute;nculos conscientes?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces la educaci&oacute;n sexual se limita a advertencias, pero deja por fuera temas fundamentales como el deseo, el consentimiento positivo, el cuerpo como territorio de poder o el erotismo informado. Mi propuesta fue pensar la IA como un puente: una tecnolog&iacute;a que, bien dise&ntilde;ada, puede acompa&ntilde;ar estos procesos con <strong>sensibilidad, respeto y diversidad</strong>. Durante la charla compart&iacute; ejemplos de c&oacute;mo es posible entrenar algoritmos que aprendan a responder con empat&iacute;a, a reconocer se&ntilde;ales de violencia o malestar emocional, o a activar rutas de apoyo sin exponer a la persona usuaria. Tambi&eacute;n reflexion&eacute; sobre los dilemas &eacute;ticos: c&oacute;mo cuidar la privacidad, qu&eacute; datos priorizar, y <strong>c&oacute;mo mantener el equilibrio entre automatizaci&oacute;n y escucha real&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Las im&aacute;genes generadas por IA no son aptas para educaci&oacute;n sexual</h2><p class="article-text">
        El estudio <a href="https://www.springermedicine.com/artificial-intelligence/the-impact-of-artificial-intelligence-on-human-sexuality-a-five-/50278332?gtm=registration" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El impacto de la inteligencia artificial en la sexualidad humana: una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica de cinco a&ntilde;os (2020-2024)&rdquo; </a>analiza cinco a&ntilde;os de investigaciones internacionale sobre el impacto de la Inteligencia Artificial Generativa en la vida sexual, dividida en cuatro &aacute;reas clave: <strong>la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, el apoyo terap&eacute;utico, las relaciones rom&aacute;nticas y la expresi&oacute;n er&oacute;tica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de la investigaci&oacute;n indican que la informaci&oacute;n proporcionada por estas herramientas es, en general, precisa y completa pero la revisi&oacute;n <strong>advierte sobre la presencia de sesgos ideol&oacute;gicos y la falta de matices en cuestiones sensibles, como el aborto, la identidad de g&eacute;nero y la salud LGBTQ+.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la informaci&oacute;n sobre salud sexual y reproductiva generada por ChatGPT muestra una calidad de informaci&oacute;n bastante alta cuando se trata de temas como el consentimiento sexual, la violencia de pareja, la prevenci&oacute;n del VIH, la terapia del VIH, la disfunci&oacute;n sexual en los hombres, temas relacionados con la androlog&iacute;a, incluida la disfunci&oacute;n sexual en los hombres, la insuficiencia ov&aacute;rica prematura, la vasectom&iacute;a, la infertilidad, el aborto con medicamentos autogestionado, la cirug&iacute;a de afirmaci&oacute;n de g&eacute;nero y la &eacute;tica del sexting adolescente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La IA equivoca las etiquetas textuales y detalles cuando se le pide que produzca una imagen fotorealista de los órganos reproductores femeninos"
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                La IA equivoca las etiquetas textuales y detalles cuando se le pide que produzca una imagen fotorealista de los órganos reproductores femeninos                            </span>
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        Lo interesante de esta investigaci&oacute;n son las lagunas que detect&oacute; al analizar los cinco a&ntilde;os de estudio. Es decir, lo que a&uacute;n no se estudi&oacute;. Por ejemplo, no existen estudios de entrevistas ni encuestas que exploren c&oacute;mo las personas con diferentes necesidades de informaci&oacute;n sexual utilizan las herramientas de IA. Tampoco existen estudios sobre informaci&oacute;n sexual visual para saber si las reglas demasiado estrictas, no transparentes o sesgadas, que pretenden proteger a los menores de contenido inapropiado violan su derecho de acceso a la informaci&oacute;n y educaci&oacute;n v&aacute;lidas sobre salud sexual. <strong>Al pedirle a ChatGPT, por ejemplo, una figura del cl&iacute;toris, el sistema rechaza la solicitud por considerarla una infracci&oacute;n de sus directrices de uso.</strong> Al solicitarle &ldquo;Proporcione una visualizaci&oacute;n fotorealista de los &oacute;rganos reproductores femeninos, incluido el cl&iacute;toris&rdquo; entrega esta imagen que se asemeja vagamente a gr&aacute;ficos informativos sobre el sistema reproductor femenino, pero la mayor&iacute;a de los detalles visuales y todas las etiquetas textuales son incorrectos o carecen de sentido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La IA deber&iacute;a complementar <strong>(no reemplazar) </strong>las relaciones humanas de apoyo y la educaci&oacute;n sexual basada en la evidencia. La tecnolog&iacute;a debe verse como un puente, no como un sustituto, y los j&oacute;venes merecen herramientas que sean tan seguras como inteligentes&rdquo; dice la investigadora Wisniewski y hace hincapi&eacute; en que es necesario cuestionar la excesiva dependencia de nuestra sociedad de la IA en t&eacute;rminos de c&oacute;mo est&aacute; alterando la experiencia humana y la humanidad misma. &ldquo;&iquest;Recurrir&aacute;n los padres a ChatGPT para tener conversaciones cruciales sobre el futuro con sus hijos? &iquest;Qu&eacute; interacciones humanas son imperativas para preservar la santidad de la vida y la vulnerabilidad de la experiencia humana? En lugar de preguntarnos qu&eacute; <em>puede</em> hacer la IA por nosotros, debemos comenzar a preguntarnos qu&eacute; <em>deber&iacute;a</em> hacer la IA por nosotros&rdquo;, concluye. 
    </p><p class="article-text">
        <em>IS / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irina Sternik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/sexo-privacidad-pantallas-ia-responde-falla-educacion-sexual-no_132_12417609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sexo, privacidad y pantallas: lo que la IA responde cuando falla la educación sexual (y lo que no)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación sexual,ChatGPT,Inteligencia Artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parir o no parir: la baja de la natalidad también habla de libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/parir-no-parir-baja-natalidad-habla-libertad_132_12415149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ab03ebf-57ef-4f37-a518-f39ccfcd4276_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parir o no parir: la baja de la natalidad también habla de libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La natalidad descendió 40% en Argentina en los últimos diez años. Mientras sectores conservadores encienden alarmas y culpan a las políticas de género, los datos revelan otra cosa: más autonomía, más información y maternidades cada vez más elegidas. Pero también reclamo por mejores condiciones para criar.</p></div><p class="article-text">
        En la Argentina nacen 40% beb&eacute;s menos que hace 10 a&ntilde;os. Y en la Ciudad de Buenos Aires y otros centros urbanos, el 50%. <strong>Desde hace a&ntilde;os, la tasa de fecundidad -el promedio de hijos que va a tener cada mujer- baja sin pausa en casi todo el planeta. Ac&aacute; tambi&eacute;n.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2014 nacieron 777.012 beb&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, 460.902. 
    </p><p class="article-text">
        Se estima que el a&ntilde;o pasado fueron 425.000 nacimientos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Las mujeres quieren dejar de parir? &iquest;Enviaremos la especie a la extinci&oacute;n? Presagios apocal&iacute;pticos se amplifican desde las usinas de una derecha que blande como una amenaza existencial que las mujeres ya no se sometan a la maternidad como un destino (Simone de Beauvoir dixit) y opten por proyectos de vida donde, a veces, no entra la crianza.
    </p><p class="article-text">
        La italiana Giorgia Meloni vaticina peri&oacute;dicamente que Italia est&aacute; destinada a desaparecer por haber arriado la divisa &ldquo;<em>mamma ama bambini</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En campa&ntilde;a electoral, el hoy vicepresidente norteamericano, JD Vance acus&oacute; a las dem&oacute;cratas de preferir criar gatos antes que ni&ntilde;os: &ldquo;<em>childless cat ladies&rdquo;</em>, las llamaron. Muchas mujeres, entre ella Kamala Harris y Taylor Swift, reivindicaron esa categor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A fines de mayo, el presidente Javier Milei sum&oacute; su voz al coro en una jornada de la C&aacute;mara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina: &ldquo;Ahora el miedo es que el mundo se quede sin gente. Lo hubieran pensado antes, nos hubi&eacute;ramos evitado bastantes asesinatos en el vientre de las madres&rdquo;. Y machac&oacute;, alberdiano: &ldquo;El rol de la poblaci&oacute;n es fundamental en el crecimiento econ&oacute;mico&rdquo;.  No es nuevo que las mujeres sean consideradas poco &uacute;tiles y, a la vez, <strong>responsables de los males de la humanidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El presidente y sus adl&aacute;teres acusaron del descenso de la tasa de fecundidad a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que en la &uacute;ltima d&eacute;cada pusieron en cuesti&oacute;n que la maternidad sea la funci&oacute;n social de las mujeres y fortalecieron su capacidad de elegir: <strong>la despenalizaci&oacute;n del aborto, la ESI, el plan ENIA, el acceso a la anticoncepci&oacute;n en el sistema p&uacute;blico, entre otras. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un diagn&oacute;stico inexacto: la natalidad viene disminuyendo desde un siglo antes de que una marea de mujeres ti&ntilde;era de verde las plazas pol&iacute;ticas y arrancara el derecho a decidir su maternidad. A medida que las mujeres se incorporaron al mercado de trabajo, avanzaron en la escolarizaci&oacute;n, a medida que bajaba la mortalidad infantil y sub&iacute;a la esperanza de vida, <strong>las familias se fueron achicando. </strong>
    </p><p class="article-text">
        A principios del siglo XX, cada argentina sentaba a su mesa en promedio 6 hijos. Hacia 1950, poco m&aacute;s de 3. En la primera d&eacute;cada del siglo XXI, apenitas m&aacute;s de 2. Y el a&ntilde;o pasado: 1,24. Un &iacute;ndice que en la Ciudad de Buenos Aires descendi&oacute; a 1,09.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el pa&iacute;s hubo marcados descensos de la tasa de fecundidad desde 1914 y despu&eacute;s estuvo estancada muchos a&ntilde;os; el tema es que <strong>a partir de 2014 desciende por debajo de lo que llamamos el nivel de reemplazo generacional, que es de 2,1 hijos por mujer</strong>&rdquo;, explica el dem&oacute;grafo Hern&aacute;n Manzelli, investigador del Conicet y del Centro de Estudios de Poblaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Treinta&ntilde;eras de un solo hijo</h2><p class="article-text">
        No solo nacen menos beb&eacute;s. Sus madres postergan el embarazo despu&eacute;s de soplar 31 velitas. O m&aacute;s. <strong>En la Ciudad de Buenos Aires, la edad media pas&oacute; de 29,3 a&ntilde;os en el 2006 a los 32,4 en el 2023.</strong> Ese a&ntilde;o, la mitad de los partos fueron de primerizas. Si esa es la edad de empezar a procrear es claro que nadie planifica tener muchos hijos. Ni las pobres ni las ricas: no hay diferencias significativas en las comunas del Norte o del Sur. 
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s naci&oacute; cuando Vicky Rusconi cruzaba los 30. Lejos de la foto Kodak, lo primero que le dio la maternidad fue miedo: &ldquo;La idea de estar a cargo de algo tan indefenso asusta un poco. Tambi&eacute;n me dio uno de los lazos m&aacute;s fuertes que se pueden tener con otro. Y un gran compa&ntilde;ero en muchas cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, &ldquo;la maternidad fue compleja, nunca hab&iacute;a tenido la idea de la familia ni el objetivo de ser madre. Tener a mi hijo, cuidar a un beb&eacute; en un contexto en el que la mayor carga recae sobre la mujer y donde desde lo laboral no se contempla un espacio que concilie la maternidad con los objetivos de desarrollo personal, implic&oacute; dejar de lado muchas cosas que quer&iacute;a y disfrutaba&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vicky y su hijo Tomás. Los desafíos personales, laborales y económicos de las tareas de cuidado la convencieron de no tener un segundo embarazo. Sin embargo asegura “El balance es siempre positivo, no importa lo que cueste”"
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            <span class="title">
                Vicky y su hijo Tomás. Los desafíos personales, laborales y económicos de las tareas de cuidado la convencieron de no tener un segundo embarazo. Sin embargo asegura “El balance es siempre positivo, no importa lo que cueste”                            </span>
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        Al miedo y al esfuerzo se sumaron ciertas particularidades que implicaban mucha dedicaci&oacute;n. &ldquo;Todo eso hizo que <strong>ni siquiera pensara en tener otro hijo</strong>. Disfrut&eacute; y disfruto la maternidad (m&aacute;s ahora en su adolescencia que de ni&ntilde;o), pero no es algo que desee repetir&rdquo;, explica esta mujer de expresi&oacute;n inteligente y severa, profesora de Literatura. &ldquo;El balance siempre es positivo: no importa lo que cueste. Alguien me pregunt&oacute; qu&eacute; har&iacute;a si pudiera volver atr&aacute;s cambiando mi presente; nada que implique no tener a Tom&aacute;s conmigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No son malas noticias</h2><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de la fecundidad es vertical entre las adolescentes: en 2023 fue de 11,5, un 64% menor en relaci&oacute;n con el a&ntilde;o 2005.  
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las ni&ntilde;as de 10 a 12 a&ntilde;os, que no pueden dar su consentimiento, por lo que <strong>todo embarazo tiene su origen en un abuso sexual, la ca&iacute;da es mayor: un 72%. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Alejandra S&aacute;nchez Cabeza respira profundo antes de contestar. M&eacute;dica, sanitarista, mag&iacute;ster en Gesti&oacute;n y Pol&iacute;ticas de Salud, doctora en Ciencia Pol&iacute;tica, presidenta de la Asociaci&oacute;n Argentina de Salud P&uacute;blica y fundadora de Surcos, una ONG que trabaja con comunidades vulneradas, tiene la experiencia tatuada en el cuerpo: durante 25 a&ntilde;os recorri&oacute; m&aacute;s de 90 localidades, desde Jujuy hasta Ushuaia, desde Bernardo de Irigoyen en Misiones, hasta la cordillera. Primero con Surcos, despu&eacute;s con el Ministerio de Salud.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alejandra Sánchez Cabeza es médica sanitarista. Celebra el descenso de la natalidad en adolescentes. “No es aconsejable que las adolescencias queden embarazadas”, asegura                            </span>
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        &ldquo;No es aconsejable que las adolescencias queden embarazadas. Son embarazos de riesgo, tienen tres veces m&aacute;s probabilidades de enfermar o morir, sobre todo entre los 10 y los 14 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n hay mucho m&aacute;s riesgos para el reci&eacute;n nacido&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as madres tienen muchas dificultades para continuar sus estudios y muchas menos probabilidades de insertarse en el mercado laboral. <strong>S&oacute;lo el 38% logra completar la escuela secundaria. La maternidad adolescente perpet&uacute;a el ciclo de la pobreza en las hijas de familias pobres.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Menos herramientas</h2><p class="article-text">
        La Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI) ha sido uno de los factores de este descenso. Tambi&eacute;n los programas de acceso a la anticoncepci&oacute;n y prevenci&oacute;n de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Sin embargo, ambas herramientas han sido criticadas y est&aacute;n en riesgo en la nueva coyuntura. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a muchos ni&ntilde;os y muchas adolescencias acceden a conocimientos sobre la salud sexual a trav&eacute;s de la pornograf&iacute;a, la moda, la violencia. La ESI <strong>no solo no incentiva las relaciones sexuales precoces, como dicen sus detractores, sino que ofrece elementos para iniciar una sexualidad mucho m&aacute;s responsable y cuidada</strong>&rdquo;, argumenta S&aacute;nchez Cabeza.
    </p><p class="article-text">
        La ESI, adem&aacute;s, permiti&oacute; revelar situaciones de abuso, en general intrafamiliares, que no encontraban palabras para ser nombradas. &ldquo;<strong>Sacar la educaci&oacute;n sexual de las escuelas es dejar a las ni&ntilde;eces sin palabras.</strong> &iexcl;Y qu&eacute; palabras!&rdquo; -dice S&aacute;nchez Cabezas.
    </p><p class="article-text">
        Mail&eacute;n P&eacute;rez Tort, soci&oacute;loga diplomada en g&eacute;nero y salud, no duda de que la maternidad adolescente &ldquo;baj&oacute; tan fuertemente entre las adolescentes pauperizadas porque eran las que m&aacute;s se embarazaban. Y ese cambio se debe claramente a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de acceso y disponibilidad, al uso correcto de esos m&eacute;todos anticonceptivos y tambi&eacute;n, obviamente, al desarrollo tecnol&oacute;gico de la anticoncepci&oacute;n&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Mailén Pérez Tort, socióloga diplomada en Género y Salud marca que el descenso de la natalidad en adolescentes pauperizadas es la consecuencia directa de las políticas de acceso a la anticoncepción. Hoy están en jaque                            </span>
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        <strong>Sin embargo, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que aliviaron a las jovencitas de una maternidad precoz est&aacute;n todas en jaque o ya no existen: </strong>la ESI, la distribuci&oacute;n desde 2014 de implantes subd&eacute;rmicos hormonales, que duran entre 3 y 5 a&ntilde;os; y, desde 2017 hasta que lo vaciaron en 2024, el plan ENIA, de prevenci&oacute;n del embarazo no intencional en la adolescencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esas conquistas rompieron el esquema que dec&iacute;a que las pobres ten&iacute;an m&aacute;s hijos que las ricas. Entre las madres de menor nivel educativo, los embarazos se redujeron un 77% desde 2005. En los niveles superiores, el descenso fue de un 13% y un 7%. Las chicas de las barriadas, cuando pudieron escapar de los embarazos no deseados, supieron defender su escolarizaci&oacute;n y construir su autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo muy lindo con la autonom&iacute;a y los derechos consagrados y tal. Pero vivimos en un contexto muy empobrecido. La mayor&iacute;a de mis amigas que son madres tienen un hijo y no van a tener otro porque est&aacute;n muy cansadas y porque las condiciones econ&oacute;micas son muy limitantes para la autonom&iacute;a. <strong>&iquest;Qui&eacute;n va a tener 5 hijos que corretean en un jard&iacute;n imaginario si vive en un dos ambientes interno de Villa Crespo?</strong>, apunta P&eacute;rez Tort.
    </p><h2 class="article-text">Formas de familia</h2><p class="article-text">
        Lo que hasta hace menos de un siglo era un estigma -tener un hijo sola- hoy puede ser pensado como una de las formas de la felicidad. Camila Teitelbaum tiene una sonrisa amplia y 27 a&ntilde;os. Licenciada en Ciencia Pol&iacute;tica (UBA), trabaja en una consultora de opini&oacute;n p&uacute;blica. Est&aacute; segura de que quiere ser madre: &ldquo;Es una decisi&oacute;n que tom&eacute; hace mucho -dice-. De hecho, no me acuerdo que haya sido una decisi&oacute;n porque no me lo formul&eacute; como una pregunta. Desde que tengo memoria siempre pens&eacute; que iba a tener hijos. En el &uacute;ltimo tiempo, capaz m&aacute;s por la edad, me lo plante&eacute; como una pregunta m&aacute;s profunda. &iquest;Realmente esto es lo que quiero?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y la respuesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sigue siendo que s&iacute;.  Siempre me gustaron los chicos y me result&oacute; muy f&aacute;cil imaginarme en un rol de madre. No creo que haya influido en mi decisi&oacute;n la ESI pero s&iacute; influy&oacute; en aprender que <strong>no hay una sola manera de configurar la maternidad. </strong>Cuando era m&aacute;s chica pensaba un recorrido tradicional, pareja, hijos. La ESI me ayud&oacute; a pensar qu&eacute; es lo que me interesa de ser madre. Y a definir que no es estar en pareja o tener una crianza compartida. Que a m&iacute; lo que me interesa es ser madre y lo har&iacute;a sola. Porque me interesa m&aacute;s por una relaci&oacute;n m&iacute;a con mis futuros hijos y no necesariamente con otra persona.&ldquo;
    </p><h2 class="article-text">Decir que no</h2><p class="article-text">
        Entre los j&oacute;venes crece la decisi&oacute;n de no tener hijos. En los consultorios p&uacute;blicos y privados, son <strong>cada vez m&aacute;s los menores de 30 a&ntilde;os que piden anticoncepci&oacute;n quir&uacute;rgica, ligadura de trompas o vasectom&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Chiara Paiz tiene 24 a&ntilde;os, trabaja, estudia una primera tecnicatura en Pedagog&iacute;a y Educaci&oacute;n Social y no piensa que una mujer est&aacute; incompleta si no tuvo un beb&eacute; en brazos. &ldquo;En este momento mis proyectos principales est&aacute;n abocados a mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica y profesional&rdquo;, dice, rotunda.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Chiara tiene 24 años. “Mi deseo de ser madre es bajo”, asegura. Busca primero estabilidad económica pero también afectiva. Dice que cuesta armar vínculos a largo plazo en este presente"
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                Chiara tiene 24 años. “Mi deseo de ser madre es bajo”, asegura. Busca primero estabilidad económica pero también afectiva. Dice que cuesta armar vínculos a largo plazo en este presente                            </span>
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        Tuvo una buena base de educaci&oacute;n sexual, tanto en la casa como en el colegio, y tal vez por eso no se siente en falta cuando aclara: &ldquo;Mi deseo de ser madre es bajo. Lo pienso como algo futuro, tal vez en 10 a&ntilde;os. Ahora no. No s&eacute;. Siento que es un trabajo enooorme, no solamente el hecho de tener un hijo o una hija sino tambi&eacute;n la situaci&oacute;n pareja, un compa&ntilde;ero. Yo y muchas mujeres de mi c&iacute;rculo cercano estamos en una b&uacute;squeda -con destino al fracaso- de v&iacute;nculos sexo-afectivos a largo plazo. Es muy dif&iacute;cil encontrarlo... por lo menos en los menores de 30&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;La maternidad est&aacute; ligada a un v&iacute;nculo de pareja estable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Siiii. Cuando pienso en la maternidad, m&aacute;s all&aacute; de verla como un trabajo, me cuesta pensar en un otro que acompa&ntilde;e la crianza. Hace unos a&ntilde;os transit&eacute; un embarazo con alguien que decidi&oacute; irse, y entonces lo interrump&iacute;. No quer&iacute;a repetir la historia de mi crianza con un padre que iba y ven&iacute;a, con una madre sola en todo momento, con mil trabajos y sin un colch&oacute;n econ&oacute;mico s&oacute;lido. As&iacute; que si bien no renuncio a la maternidad completamente, entiendo que algo se enterr&oacute;. Un poco el deseo y otro poco la confianza en que algo perdure. Aun as&iacute;, creo que cuando llegue a los puestos que quiero aplicar en el trabajo, cuando termine mi segunda carrera y tenga mi casa propia y algunos temas resueltos... Tal vez considere empezar a pensar en ser madre, tal vez adoptando.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas explicaciones de por qu&eacute; desciende la fecundidad pero algunas son irrefutables. &ldquo;Seg&uacute;n la teor&iacute;a de la segunda transici&oacute;n demogr&aacute;fica, el descenso de la mortalidad se acompa&ntilde;a por un descenso de la fecundidad. La gente ya no se muere tan joven, se casa m&aacute;s tarde, hay otras perspectivas sociales, y decide tener menos hijos. Las sociedades cambian, tienen otros valores, tienden m&aacute;s a la individualizaci&oacute;n. Prefieren prestarle m&aacute;s atenci&oacute;n tanto econ&oacute;mica como social a cada uno de los hijos, que se eduque. Y para eso necesitan tener menos hijos&rdquo;, explica Hern&aacute;n Manzelli. 
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                    alt="Hernán Manzelli, investigador del Conicet y del Centro de Estudios de Población. Asegura que la baja en la natalidad está ligada a cambios sociales. Por ejemplo, poder garantizar ciertas condiciones a cada hijo, lo que implica tener menos"
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                Hernán Manzelli, investigador del Conicet y del Centro de Estudios de Población. Asegura que la baja en la natalidad está ligada a cambios sociales. Por ejemplo, poder garantizar ciertas condiciones a cada hijo, lo que implica tener menos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El deseo de ellos</h2><p class="article-text">
        A medida que la maternidad deja de ser la meta vital para las mujeres, parece afianzarse el deseo de paternidad en los hombres. Una encuesta de la consultora Sentimientos P&uacute;blicos muestra esa brecha: los hombres se identificaron con la respuesta &ldquo;tener hijos es un hecho que mejor&oacute; mi vida&rdquo;, mientras que el 30% de las consultadas &ldquo;relativiz&oacute; el disfrute y destac&oacute; los claroscuros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Chiara coincide en que m&aacute;s varones que mujeres quieren tener hijos pero opina que &ldquo;ese chip mucho no cambia, se romantiza&rdquo; <strong>sin que haya real conciencia de la paternidad. </strong>&ldquo;Por suerte, mis amigos hombres y heterosexuales son copados y siempre les proponemos que se replanteen el concepto de paternidad que tienen por formaci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La provincia de Buenos Aires tiene un programa, &ldquo;Anticoncepci&oacute;n masculina: vasectom&iacute;a sin bistur&iacute;&rdquo;, disponible en siete hospitales bonaerenses. Es un procedimiento sencillo, de r&aacute;pida recuperaci&oacute;n, con anestesia local.  La novedad es que muchos j&oacute;venes aceptan integrarse a las pol&iacute;ticas de salud sexual y reproductiva,  antes solo aplicadas sobre los cuerpos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En un webinario reciente, la directora de Equidad de G&eacute;nero provincial, Carlota Ram&iacute;rez, coment&oacute; que los que requieren la vasectom&iacute;a buscan autonom&iacute;a en las decisiones vinculadas a la reproducci&oacute;n y &ldquo;tambi&eacute;n poner el cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una experiencia piloto en La Matanza se presentaron 3.000 hombres en una semana. Algunos no quer&iacute;an tener hijos y los que ten&iacute;an un par no quer&iacute;an tener m&aacute;s. Muchas veces, porque no los pueden mantener. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, tener un hijo es casi encargar un certificado de pobreza. La canasta de crianza del INDEC, marzo 2025, informa que <strong>el costo de criar un chico se multiplic&oacute; m&aacute;s de 20 veces en cinco a&ntilde;os.</strong> En todas las franjas etarias se necesitan m&aacute;s de 400.000 pesos mensuales por chico. 
    </p><h2 class="article-text">Otra historia</h2><p class="article-text">
        No es la primera vez que la tasa de fecundidad genera p&aacute;nico. Alrededor de 1970, la alarma fue en sentido contrario. &iexcl;El planeta no puede albergarnos a todos! &iexcl;No habr&aacute; alimentos suficientes!  &ldquo;El crecimiento demogr&aacute;fico causa la pobreza y la pobreza causa el comunismo&rdquo;, se espantaban. Para evitarlo, la India someti&oacute; a millones de ciudadanos a la esterilizaci&oacute;n obligatoria; China impuso la pol&iacute;tica del hijo &uacute;nico; Fujimori someti&oacute; a unas 200.000 campesinas peruanas a esterilizaciones forzosas. Y sigue la lista.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la guerra demogr&aacute;fica apunta a &ldquo;la cuesti&oacute;n de g&eacute;nero&rdquo;. M&aacute;s claro: a la capacidad de decidir de las mujeres, convirtiendo su cuerpo en campo de operaciones de la planificaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Nadie niega que el envejecimiento poblacional y la disminuci&oacute;n de la poblaci&oacute;n joven tiene consecuencias. Pero quienes la describen como una cat&aacute;strofe civilizatoria suelen esconder un razonamiento racista, que pretende generar miedo. Como la teor&iacute;a del gran reemplazo seg&uacute;n la cual la poblaci&oacute;n blanca y cristiana ser&iacute;a sustituida por isl&aacute;micos o africanos.
    </p><p class="article-text">
        La derecha supremacista que se alarma porque &ldquo;sus&rdquo; mujeres tienen menos hijos prefieren su pa&iacute;s despoblado antes que convivir con inmigrantes: los mandan a campos de concentraci&oacute;n o -cruzando el Atl&aacute;ntico- miran imp&aacute;vidos cuando las pateras se hunden en el Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Para evitarlo, muchos proponen regresar a las mujeres al hogar y conminarlas a parir. Un programa que no solo avasalla  el  deseo de las potenciales gestantes:  ni siquiera est&aacute; en debate c&oacute;mo se les garantizar&iacute;a ni a ellas ni a sus hijos e hijas el m&aacute;s m&iacute;nimo bienestar econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        <em>OV / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Viglieca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/parir-no-parir-baja-natalidad-habla-libertad_132_12415149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Parir o no parir: la baja de la natalidad también habla de libertad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acompañar, informar, resistir: la red que sostiene el derecho al aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/acompanar-informar-resistir-red-sostiene-derecho-aborto_132_12414840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9029bcba-8c9f-4599-b839-77fc4299205a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x471y645.jpg" width="1200" height="675" alt="Acompañar, informar, resistir: la red que sostiene el derecho al aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El contexto político actual dificulta su cumplimiento efectivo del derecho a decidir. Obstáculos en hospitales, falta de insumos y desfinanciamiento agravan las barreras para ejercer un derecho conquistado tras años de lucha. Socorristas y redes de profesionales protegen a las usuarias. </p></div><p class="article-text">
        Mientras usted lee esto, una mujer puede estar abortando. En el hospital p&uacute;blico del pueblo o en el de la ciudad, en la casa propia o en la de una amiga, sola o junto a su madre, su hermana o su vecina.<strong> Pese a los ataques del presidente Javier Milei y su gobierno</strong>, a partir de la sanci&oacute;n de la Ley 27.610 de Interrupci&oacute;n Voluntaria y Legal del Embarazo las mujeres y personas con capacidad de gestar pueden hacerlo de manera voluntaria hasta la semana 14 de gestaci&oacute;n, inclusive, y luego de ese plazo, en caso de que el embarazo sea producto de una violaci&oacute;n o si corre riesgo su salud integral. 
    </p><p class="article-text">
        El aborto dej&oacute; de ser clandestino en nuestro pa&iacute;s y se convirti&oacute; en un derecho ganado. Ni las miles de mujeres, adolescentes y ni&ntilde;as que salieron a las calles con sus pa&ntilde;uelos verdes y el glitter en sus rostros, con la vitalidad de un movimiento que se convirti&oacute; en marea e instal&oacute; la agenda del aborto en los medios, en las aulas, en los pasillos y mesas familiares; ni las m&eacute;dicas, que desde el Fallo FAL dictado en 2012 vienen abriendo paso desde adentro de los hospitales y centros de salud para que el aborto se garantice en el sistema p&uacute;blico como bien dice la ley, dejar&aacute;n que se pierda. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque el aborto existe y persiste. </strong>Frente al abandono del gobierno, las redes feministas, activistas y m&eacute;dicas amigables se organizan en cada rinc&oacute;n del pa&iacute;s para sostener y cuidar el derecho a abortar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                “Nos hemos encontrado con muchas personas que creen que la Ley ya no está vigente”, señala una de las socorristas. Hay miedo y falta de información.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Abortar con ley y con Milei</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los mayores miedos que tienen quienes se comunican con nosotras es el miedo a no poder resolver&rdquo;, cuenta Sol Ca&ntilde;umil, de la colectiva de Socorristas en Red que acompa&ntilde;a en el sur de Chubut y Santa Cruz.<strong> </strong>Socorristas en Red es una articulaci&oacute;n de colectivas de distintos rincones del pa&iacute;s que acompa&ntilde;an y brindan informaci&oacute;n a quienes necesitan abortar para que lo hagan de manera segura y cuidada. Desde el 2014 mantienen su tarea, lo hicieron durante la pandemia, despu&eacute;s de la sanci&oacute;n de la Ley 27.610 y ahora, con Milei en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Nos hemos encontrado con muchas personas que creen que la Ley ya no est&aacute; vigente&rdquo;, se&ntilde;ala Sol.</strong> En la conversaci&oacute;n con quienes acompa&ntilde;an, las socorristas se ocupan de desmitificar y de informar que la Ley 27.610 sigue en pie y las usuarias pueden exigir que se cumpla a pesar del contexto adverso. &ldquo;Tenemos una ley que est&aacute; vigente pero que <strong>comienza a tener m&aacute;s obst&aacute;culos para su garant&iacute;a</strong>&rdquo;, dice la activista. El acompa&ntilde;amiento socorrista ayuda a sortear todo eso que se presenta: brindan informaci&oacute;n y seguimiento a las personas que se ponen en contacto. 
    </p><p class="article-text">
        Juliana Montoya es integrante de La Revuelta y Socorristas en Red del Gran Buenos Aires, donde acompa&ntilde;an y brindan informaci&oacute;n para un aborto seguro. <strong>&ldquo;Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son bien diferentes de un municipio a otro.</strong> Hay alguno, como en San Miguel, donde ha habido situaciones donde se les brinda informaci&oacute;n falsa sobre el acceso al derecho al aborto o han buscado convencer a las personas para que no aborten. Despu&eacute;s hay otros donde se garantizan con mayor accesibilidad&rdquo;, relata. Esta disparidad en el acceso, causa que algunas personas deban trasladarse hacia otros municipios para poder resolver, pero <strong>&ldquo;hay algunos municipios que empiezan a no recibir usuarias porque escasean los insumos&rdquo;, advierte. </strong>
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                    alt="En el sur. Desde el 2014 mantienen su tarea, lo hicieron durante la pandemia, después de la sanción de la ley y ahora, con Milei en el gobierno."
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                En el sur. Desde el 2014 mantienen su tarea, lo hicieron durante la pandemia, después de la sanción de la ley y ahora, con Milei en el gobierno.                            </span>
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        Desde Neuqu&eacute;n, Nadia Mamani, activista de La Revuelta y Socorristas en Red, cuenta que la capital y alrededores de esa ciudad el acceso a la IVE/ILE se est&aacute; garantizando en el sistema de salud formal, aunque &ldquo;depende de los equipos de los centros de salud y del respaldo que tengan por parte de las direcciones de los hospitales&rdquo;. Un caso paradigm&aacute;tico en esa provincia es el Hospital Heller, que supo estar a la vanguardia de la garant&iacute;a del aborto legal y hoy registra obst&aacute;culos y dilaciones. &ldquo;Notamos que hay demoras entre las consultas que hacen las personas hasta la entrega de la medicaci&oacute;n. La disponibilidad de turnos es de 10 personas cada d&iacute;a que hay atenci&oacute;n, adem&aacute;s de los estudios de laboratorio y ecograf&iacute;a. Hasta que logran hacerse los estudios pasan algunas semanas&rdquo;, grafica Nadia. &ldquo;Esto genera angustia, preocupaciones o que tengan que pedir permiso en los trabajos y eso no siempre es posible&rdquo;. <strong>La ley establece claramente que el plazo entre el pedido y la concreci&oacute;n</strong> debe ser de 10 d&iacute;as. El incumplimiento es un problema tambi&eacute;n porque los tiempos son sensibles teniendo en cuenta que el plazo para la interrupci&oacute;n voluntaria es la semana 14. 
    </p><h2 class="article-text">El rol del Estado</h2><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito del 28 de mayo, D&iacute;a Mundial de Acci&oacute;n por la Salud de las Mujeres, Amnist&iacute;a Internacional public&oacute; un informe donde visibilizan los obst&aacute;culos que enfrentan las mujeres y personas gestantes de todo el pa&iacute;s para acceder a la IVE/ILE en tiempos de Milei.
    </p><p class="article-text">
        El estudio describe la coyuntura global de ataques contra la llamada &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo; y en ese contexto ubica a la Argentina de Milei: <strong>&ldquo;Amparado en esta ret&oacute;rica, ha impulsado procesos de desmantelamiento progresivos de la pol&iacute;tica p&uacute;blica destinada a garantizar la igualdad de g&eacute;nero y la salud sexual y reproductiva mediante la eliminaci&oacute;n de programas estrat&eacute;gicos y la dr&aacute;stica disminuci&oacute;n de recursos&rdquo;</strong>, aseguran. Y alertan: &ldquo;no solo se busca limitar el derecho de las mujeres y personas con capacidad de gestar para decidir libremente sobre sus cuerpos y proyectos de vida, sino que se vac&iacute;a de contenido el rol del Estado como rector de la pol&iacute;tica sanitaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es que, desde que el l&iacute;der libertario asumi&oacute; la presidencia, <strong>el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n suspendi&oacute; el env&iacute;o a las provincias de insumos claves para la salud sexual, reproductiva y no reproductiva, tales como la medicaci&oacute;n para el aborto o m&eacute;todos anticonceptivos.</strong> &ldquo;La falta de planificaci&oacute;n de este traspaso de responsabilidades y la poca flexibilidad del mercado de insumos para negociar precios han complicado a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n. Esto se refleja en las diferencias de precios en compras de insumos a nivel provincial&rdquo;, subrayan en el &uacute;ltimo informe del Proyecto Mirar, publicado en diciembre de 2024. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de esas medidas se encuentra el desmantelamiento del Plan ENIA, el programa que hab&iacute;a logrado reducir significativamente el embarazo en ni&ntilde;as y adolescentes. Valeria Isla, coordinadora de Proyectos de Red de Acceso al Aborto Seguro (REDAAS) y ex Directora Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, es contundente al respecto: <strong>&ldquo;con el desfinanciamiento del Plan ENIA, sin sus equipos de trabajo territoriales y sin insumos disponibles, se va a generar una brecha de desigualdad entre las provincias en materia de prevenci&oacute;n de embarazos no intencionales. El impacto sobre la vida de las adolescentes ser&aacute; importante&rdquo;.</strong>
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                    alt="REDAAS advierte que el desfinanciamiento del Plan ENIA y el desmantelamiento de los equipos territoriales va a generar una brecha de desigualdad entre las provincias."
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                REDAAS advierte que el desfinanciamiento del Plan ENIA y el desmantelamiento de los equipos territoriales va a generar una brecha de desigualdad entre las provincias.                            </span>
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        En comparaci&oacute;n con 2023, desde Amnist&iacute;a Internacional registraron un aumento del 275% en las denuncias por obst&aacute;culos en el acceso al aborto. Entre las m&aacute;s frecuentes se encuentran que &ldquo;no hay medicamentos&rdquo;, que &ldquo;es imposible comunicarse con el 0800 y, si atienden, no dan informaci&oacute;n adecuada sobre d&oacute;nde y c&oacute;mo acceder&rdquo;, &ldquo;Consejer&iacute;as&rdquo; en hospitales p&uacute;blicos que buscan convencer a las mujeres de no abortar, maltratos y demoras. La l&iacute;nea 0800 a la que se refiere es la de Salud que el ministerio cre&oacute; en 2010 y que ha sido una v&iacute;a de reclamo en materia de derechos sexuales y reproductivos incluso antes de la sanci&oacute;n de la IVE. Hoy se&ntilde;alan su baja capacidad operativa. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Me sent&iacute; aliviada&rdquo;: la experiencia de abortar acompa&ntilde;adas </h2><p class="article-text">
        Frente a este escenario, el acompa&ntilde;amiento socorrista encarna la consigna de que la salida es colectiva. En los &ldquo;talleres&rdquo;, esos encuentros donde las socorristas se re&uacute;nen con quienes necesitan acceder a una interrupci&oacute;n de un embarazo no deseado para conversar y brindarles informaci&oacute;n, las personas encuentran alojo, alguien que las mira a los ojos para <strong>que el miedo se disperse: el aborto se va a resolver. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El dispositivo de acompa&ntilde;amiento socorrista tiene cuatro momentos: la llamada telef&oacute;nica, el taller, el acompa&ntilde;amiento y el seguimiento post aborto. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces lo que est&aacute; necesitando la persona que estamos acompa&ntilde;ando es que la escuchemos, poder verbalizar todo eso que le est&aacute; pasando que no puede cont&aacute;rselo a cualquiera, porque corre el riesgo de ser juzgada. Poder expresarse, poder llorar, abrazarnos. Poder insistir juntas frente a una negativa&rdquo;, dice Sol desde Comodoro Rivadavia. 
    </p><p class="article-text">
        Nuria tiene 37 a&ntilde;os y vive en Viedma, provincia de R&iacute;o Negro. Supo que estaba embarazada porque empez&oacute; a sentirse mal, cansada, con sue&ntilde;o y una pesadez inusual. Se hizo un test y dio positivo. &ldquo;No era lo que quer&iacute;a, no estoy en el momento indicado para volver a ser mam&aacute;, la cosa est&aacute; muy dif&iacute;cil&rdquo;, asegura.<strong> &ldquo;Necesito mi cuerpo&rdquo;, dice la mujer. Es madre de dos adolescentes y sostiene varios trabajos para llevar el d&iacute;a a d&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces no se puede destinar tiempo a realizar varias consultas en el sistema de salud, pedir los d&iacute;as si requiere varias visitas.Y hoy existe un enorme temor a perder el trabajo, sea este formal o informal. Lo econ&oacute;mico es una carga m&aacute;s para quienes est&aacute;n intentando resolver su interrupci&oacute;n&rdquo;, explica Sol.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as est&aacute;n m&aacute;s exigidos, las jornadas laborales son m&aacute;s largas, las tareas de cuidado llevan m&aacute;s tiempo. &ldquo;Lo que hacemos es ayudar a pensar estrategias de c&oacute;mo acomodar la vida para poder resolverla. Ya sea proponiendo ideas o contando experiencias que le han servido a otras mujeres&rdquo;, dice Juliana. 
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                    alt="Desde Amnistía Internacional registraron un aumento del 275% en las denuncias por obstáculos en el acceso al aborto al respecto de 2023."
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                Desde Amnistía Internacional registraron un aumento del 275% en las denuncias por obstáculos en el acceso al aborto al respecto de 2023.                            </span>
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        &ldquo;Antes de la ley los temores eran por el riesgo en la salud. Ahora, las preocupaciones tienen que ver con las formas de acceder, de cu&aacute;nto les va a llevar, aventurarse a pedir un turno o a comunicar la decisi&oacute;n a una persona que tal vez no est&aacute; a favor de la ley, el temor a esa mirada negativa, al se&ntilde;o fruncido&rdquo;, cuenta Nadia. Por eso, durante el encuentro presencial se conversa sobre todas esas preguntas. &ldquo;Las personas se quedan mucho m&aacute;s tranquilas, not&aacute;s la diferencia en c&oacute;mo una persona ven&iacute;a con mucha preocupaci&oacute;n y c&oacute;mo sale de esa reuni&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando llam&oacute; a socorristas, Nuria dice que se sinti&oacute; &ldquo;aliviada&rdquo;. Quien la atendi&oacute; fue B&aacute;rbara, integrante de la colectiva de Socorristas en Red de Viedma. &ldquo;Salgo del trabajo y te llamo&rdquo;, le escribi&oacute; y a los pocos d&iacute;as coordinaron para encontrarse en el taller.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; dolores pero no fue traum&aacute;tico, no lo siento pesado en mi cabeza. <strong>Me sent&iacute; tranquila y cuidada</strong>&rdquo;, cuenta Nuria tiempo despu&eacute;s de haber abortado. 
    </p><h2 class="article-text">Sostener la ley</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los equipos de salud sostienen la ley y el compromiso de brindar atenci&oacute;n de calidad a las personas&rdquo;, asegura Mariana Romero, Co-directora de la Red de Acceso al Aborto Seguro (REDAAS).
    </p><p class="article-text">
        Entre los desaf&iacute;os que enfrentan las m&eacute;dicas amigables que garantizan en el sistema de salud, Romero menciona la falta de disponibilidad de insumos, las &ldquo;dificultades y desinformaci&oacute;n que enfrentan las mujeres para acceder a los servicios&rdquo;, las &ldquo;amenazas a la legitimidad de sus pr&aacute;cticas&rdquo; y &ldquo;el debilitamiento del sost&eacute;n que brindaba un equipo central, en articulaci&oacute;n con referentes provinciales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Selva Palaveci es ginec&oacute;loga y trabaja en el hospital de Maimar&aacute;, Jujuy, a donde llegan usuarias desde los puntos m&aacute;s lejanos de la provincia para acceder al aborto legal en el sistema p&uacute;blico de salud. <strong>&ldquo;Las opciones son pocas, por eso se tienen que trasladar muchas horas, lo que implica tiempo y plata para poder resolver&rdquo;, relata. &ldquo;Somos cada vez menos quienes garantizamos&rdquo;, asegura Palaveci. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ella es una de las pocas m&eacute;dicas de esa provincia que garantizan Interrupciones Legales del Embarazo (ILE), es decir abortos de segundo trimestre, y alerta que el gobierno dej&oacute; de pagarle las guardias pasivas por ese trabajo, que le requiere, entre otras cosas, dejar de atender en su hospital de origen en Maimar&aacute; para ir a resolver las ILE de otras jurisdicciones. Palaveci s&oacute;lo trabaja en el sistema p&uacute;blico de salud. Por esa raz&oacute;n, en mayo tuvo que suspender esta tarea y aguarda a que la situaci&oacute;n salarial se regularice porque, reclama, su labor debe ser retribuida. Mientras tanto, desde Maimar&aacute;, sigue garantizando abortos en primer trimestre.  
    </p><p class="article-text">
        Desde Comodoro Rivadavia, en el otro extremo del pa&iacute;s, Sol Ca&ntilde;umil, integrante de Socorristas en Red, coincide: &ldquo;ha habido una gran baja de profesionales y lugares que ven&iacute;an garantizando este derecho&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Objetores&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La llamada objeci&oacute;n de conciencia est&aacute; estipulada por ley y le permite a los m&eacute;dicos negarse a realizar la pr&aacute;ctica. Sin embargo, tienen la obligaci&oacute;n de brindar la informaci&oacute;n necesaria para que la persona que lo solicite pueda acceder a su derecho y deber de derivarla de buena a fe para que pueda resolver. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio sobre objeci&oacute;n de conciencia en aborto en Argentina &ldquo;Los malos usos&rdquo;, se registraron 223 eventos de negaci&oacute;n a la pr&aacute;ctica de aborto por objeci&oacute;n de conciencia desde la sanci&oacute;n de la ley 27.610 hasta el 2023. De ese total, 87 fueron casos de negaci&oacute;n institucional, &ldquo;ya sea porque todo el personal m&eacute;dico aleg&oacute; objeci&oacute;n de conciencia (situaci&oacute;n permitida s&oacute;lo en efectores privados) o porque declararon la objeci&oacute;n de conciencia institucional (a pesar de no estar permitido por la ley)&rdquo;, se&ntilde;alan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De mantenerse la desidia del gobierno nacional, y frente al vac&iacute;o de rector&iacute;a del ministerio de salud de la Naci&oacute;n, <strong>no es apresurado decir que los malos usos de la objeci&oacute;n de conciencia aumentar&aacute;n</strong>, alentados por el entorno y por la falta de aquellas condiciones que hicieron posible su delimitaci&oacute;n&rdquo;, alerta Agustina Ram&oacute;n Michel, Co-directora de REDAAS.
    </p><h2 class="article-text">Sostenerse en red </h2><p class="article-text">
        &ldquo;En estos tiempos de hostilidad lo mejor que podemos hacer es sostenernos en comunidad, eso nos da esperanzas&rdquo;, dice Nadia de La Revuelta de Neuqu&eacute;n. <strong>En la era de la instantaneidad, el socorrismo ofrece tiempo.</strong> &ldquo;Y ah&iacute; es donde el acompa&ntilde;amiento socorrista renueva su sentido&rdquo;, dice Sol, &ldquo;es tiempo que ponemos a disposici&oacute;n de otras personas, rompemos la l&oacute;gica de la fragmentaci&oacute;n y aislamiento&rdquo;. &ldquo;A las personas que acompa&ntilde;amos les decimos que somos feministas y desde los feminismos las acompa&ntilde;amos. Son momentos de alianzas, de pactos. Es un momento para mirar la realidad de manera diferente&rdquo;, a&ntilde;ade Juliana desde el Gran Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Para Mariana Romero, Co-directora de REDAAS, &ldquo;las redes de profesionales son fundamentales como espacios de sost&eacute;n, aprendizaje y apoyo&rdquo;. No solo para compartir informaci&oacute;n cl&iacute;nica para brindar atenci&oacute;n de calidad, sino tambi&eacute;n <strong>como &ldquo;forma de sortear los obst&aacute;culos en la provisi&oacute;n de los servicios y tambi&eacute;n facilitar el acceso de las personas&rdquo;. </strong>&ldquo;Trabajar en red significa articular entre los equipos, compartir estrategias, eventualmente derivar y acompa&ntilde;ar a las personas usuarias&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en tiempos de vaciamiento del Estado, frente a las dilaciones y los obst&aacute;culos, los maltratos y la crueldad, las redes de m&eacute;dicas y de activistas siguen tramando ingenier&iacute;as de escucha y de cuidados para resguardar eso que tanto cost&oacute; lograr: el derecho al aborto legal. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CV / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camila Vautier]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/acompanar-informar-resistir-red-sostiene-derecho-aborto_132_12414840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 03:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Acompañar, informar, resistir: la red que sostiene el derecho al aborto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Proteger a quién?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/proteger_132_12418426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac191392-f871-4c01-acf0-6f78e2a4c71b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Proteger a quién?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras brilla por su ausencia el plan nacional de acción para abordar la violencia por razones de género, avanza en el Senado un proyecto de ley que propone la estrategia de la persecución penal dirigida a quienes busquen el auxilio de la Justicia.</p></div><p class="article-text">
        La velocidad del presente parece una marca de la &eacute;poca. La sucesi&oacute;n de noticias, anuncios, acciones pueden dejar poco espacio para la reflexi&oacute;n pausada; para evaluar, poner en contexto y encontrar los hilos que unen la presi&oacute;n sobre algunos temas y la indiferencia ante otros. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo es el caso del Hospital Garrahan que conmueve por el destrato a profesionales de la salud y personas trabajadoras de un hospital modelo y motivo de orgullo. Un equipo de personas que brinda contenci&oacute;n, atenci&oacute;n, cuidados a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, adolescentes y a sus familias en momentos cargados de angustia. Es dif&iacute;cil de comprender el ensa&ntilde;amiento de funcionarios p&uacute;blicos con la entrega profesional y humana que, en el rostro de profesionales de ese hospital, reflejan a todo el sector de la salud p&uacute;blica. <strong>Con falsedades, tergiversaci&oacute;n de datos y ning&uacute;n apego a la evidencia</strong>, se multiplican discursos cargados de perjuicios y desinformaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Cual es el objetivo? &iquest;Proteger qu&eacute;? &iquest;A qui&eacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En otro espacio, con estrategias similares, avanzan iniciativas que tampoco parecen encaminadas a defender el bien com&uacute;n ni proteger a las personas en mayor situaci&oacute;n de vulnerabilidad</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as, la Comisi&oacute;n de Justicia y Asuntos Penales del Senado de la Naci&oacute;n aprob&oacute; un <a href="https://www.senado.gob.ar/micrositios/nota/22792/noticias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictamen favorable</a> para reformar el C&oacute;digo Penal y agravar las penas en lo que denomina &ldquo;falsas denuncias&rdquo;, exclusivamente cuando se trata de denuncias vinculadas con la violencia de g&eacute;nero, contra la integridad sexual o contra menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n que plantean quienes defienden esta iniciativa es que una denuncia falsa podr&iacute;a generar perjuicios irreparables a las personas afectadas, genera un dispendio de recursos p&uacute;blicos y tergiversa el uso del sistema de administraci&oacute;n de justicia. Esta preocupaci&oacute;n es atendible. Sin embargo, al enfocarse &uacute;nicamente en casos que involucran violencia por razones de g&eacute;nero o situaciones que vulneran la integridad sexual de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, la reforma que se propone <strong>refuerza prejuicios hist&oacute;ricos sobre quienes atraviesan esas situaciones y suma una barrera adicional a las muchas que enfrentan en el acceso a la justicia</strong> cuando deciden pedir ayuda. Adem&aacute;s, la amenaza penal para quienes planteen una denuncia o declaren en un juicio por delitos contra menores de edad (que eventualmente no puedan ser probados por la justicia) aumenta la desprotecci&oacute;n de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Muchas de las personas que efectivamente declaran en juicios o advierten con preocupaci&oacute;n situaciones que podr&iacute;an ser de vulneraci&oacute;n de derechos de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os son, justamente, profesionales de la salud. 
    </p><p class="article-text">
        Vale la pena preguntarse nuevamente: &iquest;cual es el objetivo? &iquest;Proteger qu&eacute;? &iquest;A qui&eacute;n?
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Hay falsas denuncias?</strong></h2><p class="article-text">
        En Argentina <strong>no hay estad&iacute;sticas oficiales sobre denuncias falsas</strong>, en general. Tampoco hay estad&iacute;sticas espec&iacute;ficas sobre la existencia de denuncias falsas en casos que involucren violencia por razones de g&eacute;nero. Sin embargo, s&iacute; hay evidencia que indica que son muy pocas las mujeres que denuncian o buscan ayuda. Seg&uacute;n la <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2022/08/informefinalprevalencias_mmgyd.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Prevalencia de Violencia implementada en el marco de la Iniciativa Spotlight</a> de la Uni&oacute;n Europea (2022), <strong>1 de cada 2 mujeres argentinas sufri&oacute; violencia alguna vez</strong> en su vida por parte de su pareja actual o anterior, pero solo <strong>1 de cada 4 busc&oacute; ayuda</strong> o lleg&oacute; a denunciar. En la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, los estudios realizados muestran cifras similares: en 2018 el 22% de las mujeres que vivieron violencia dom&eacute;stica dijo haber buscado ayuda en alguna instituci&oacute;n p&uacute;blica, mientras que en el 2023 lo hizo casi el 30% (<a href="https://ela.org.ar/wp-content/uploads/2024/06/Percepcion-e-incidencia-de-la-violencia-contra-las-mujeres.-Ciudad-de-Buenos-Aires.-Ano-2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ELA y DGEC Gob. de la Ciudad de Buenos Aires, 2023</a>).
    </p><p class="article-text">
        La violencia por razones de g&eacute;nero en parejas actuales o pasadas es muy preocupante porque, en sus casos m&aacute;s extremos, puede llevar al asesinato de estas mujeres. Los &uacute;ltimos datos del Registro de Femicidios de la Corte Suprema evidencian que, de 228 v&iacute;ctimas directas de femicidio en el a&ntilde;o 2024, 54% fueron agredidas por una pareja o ex pareja. Adem&aacute;s, el 86% de las v&iacute;ctimas conoc&iacute;a al agresor y en el 42% de los casos incluso conviv&iacute;an. Sin embargo, <strong>s&oacute;lo el 18% de las mujeres que resultaron asesinadas hab&iacute;a denunciado al victimario y menos del 5% ten&iacute;a medidas de protecci&oacute;n</strong> vigentes al momento del hecho (<a href="https://www.csjn.gov.ar/omrecopilacion/omfemicidio/homefemicidio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina de la Mujer de la CSJN, 2025</a>).
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los delitos contra la integridad sexual, el <a href="https://cloud-snic.minseg.gob.ar/Informes/SNIC/Informe_SNIC_Nacional_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n Criminal</a> del ministerio de Seguridad se&ntilde;ala que, de 36.593 v&iacute;ctimas de este delito en 2024, el 72,9% son mujeres. La mayor&iacute;a de los delitos incluyen abuso sexual simple y agravado, tentativa de abuso sexual, corrupci&oacute;n de menores, difusi&oacute;n de im&aacute;genes pornogr&aacute;ficas de menores, ciber-acoso sexual infantil, entre otros. Y es el propio ministerio el que afirma que<em> &ldquo;por sus caracter&iacute;sticas, </em><em><strong>los delitos contra la integridad sexual tienen un alto nivel de subregistro, debido a los procesos de estigmatizaci&oacute;n que sufren las v&iacute;ctimas</strong></em><em>. Los cambios en la percepci&oacute;n social sobre la violencia sexual, as&iacute; como en las respuestas institucionales y en las pol&iacute;ticas estatales, impactan en los niveles de denuncia&rdquo; </em>(p&aacute;g. 30). Compartimos el diagn&oacute;stico pero aumentar las penas argumentando que hay &ldquo;denuncias falsas&rdquo; frente a delitos que no logren probarse, no parecer&iacute;a ser la mejor estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://lac.unwomen.org/es/stories/noticia/2024/12/estudio-sobre-denuncias-falsas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU Mujeres (2024)</a>, las denuncias falsas representan menos del 1% de los casos a nivel mundial. En los pocos pa&iacute;ses que cuentan con estimaciones oficiales sobre este fen&oacute;meno, como Espa&ntilde;a, el porcentaje promedio de denuncias falsas por violencia de g&eacute;nero es de apenas el 0,0084% (<a href="https://www.fiscal.es/memorias/memoria2022/FISCALIA_SITE/capitulo_III/cap_III_1_3.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fiscal&iacute;a General de Espa&ntilde;a</a>, datos correspondientes al periodo comprendido entre los a&ntilde;os 2009 y 2021).
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Argentina, seg&uacute;n una nota publicada en la revista Quorum, existen <a href="https://revistaquorum.com.ar/2025/02/14/falsas-denuncias-cuando-la-mentira-es-la-verdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimaciones del Consejo de la Magistratura</a> que indicar&iacute;an que menos del 3% de todas las denuncias penales &ndash;no s&oacute;lo las vinculadas con violencia de g&eacute;nero&ndash; terminan catalogadas como falsas o infundadas. 
    </p><p class="article-text">
        Al revisar el <a href="https://sjconsulta.csjn.gov.ar/sjconsulta/fallos/consulta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portal web de la Corte Suprema</a> de Justicia de la Naci&oacute;n, las causas por denuncias falsas suelen estar principalmente vinculadas a delitos econ&oacute;micos, de falsificaci&oacute;n y aduaneros (estafas, defraudaciones a seguros, contrabando). La proporci&oacute;n de mujeres imputadas en dichos casos es muy baja y ninguno fue por denuncias de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Si la intenci&oacute;n del proyecto de ley fuera limitar las denuncias falsas porque implican una tergiversaci&oacute;n del sistema de administraci&oacute;n de justicia, impiden el normal desenvolvimiento de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y generan un mal uso de recursos estatales, ser&iacute;a razonable abordar a todas ellas y no limitar la iniciativa a las que se enfocan en un grupo espec&iacute;fico de causas que, como se ha visto, est&aacute;n muy lejos de ser una parte significativa. 
    </p><p class="article-text">
        Sin ampararse en datos o estad&iacute;sticas confiables, el proyecto de ley que se impulsa desde el Senado instala un sentido com&uacute;n basado en mitos y estigmas hacia las mujeres: se las considera &ldquo;mentirosas&rdquo; o &ldquo;mendaces&rdquo;, &ldquo;fabuladoras&rdquo;, &ldquo;manipuladoras&rdquo; o &ldquo;instrumentales&rdquo;, y capaces de &ldquo;instalar ideas&rdquo; en sus hijos o hijas.
    </p><p class="article-text">
        La forma en que el proyecto propone regular este delito por supuesta &ldquo;falsa denuncia&rdquo; implicar&iacute;a habilitar el uso del derecho penal como pol&iacute;tica criminal contra las mujeres que denuncien delitos en contexto de violencia por razones de g&eacute;nero, o contra cualquier persona (madres, padres, familiares en general) que denuncien situaciones de abuso sexual cometidas contra ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La amenaza penal funcionar&aacute; efectivamente como un desincentivo para buscar protecci&oacute;n del Estado frente a situaciones de gran vulnerabilidad, restringiendo as&iacute; sus posibilidades de protecci&oacute;n y acceso a la justicia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No todo hecho que no haya podido probarse se debe a una &ldquo;falsa denuncia&rdquo;, sobre todo en  <strong>este tipo de casos que suelen ocurrir en lugares &iacute;ntimos y alejados de la vista de terceras personas</strong>.  Lo importante ser&iacute;a lograr que la resoluci&oacute;n judicial (en uno u otro sentido) no se extienda indefinidamente en el tiempo y que se haga de modo tal que evite la revictimizaci&oacute;n de las personas involucradas en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, necesitamos analizar los problemas complejos libres de prejuicios, con datos confiables, en di&aacute;logos honestos y no cargados de una intencionalidad que solo busca desacreditar al otro, como si el &ldquo;el otro&rdquo; no fu&eacute;ramos tambi&eacute;n nosotros mismos. 
    </p><p class="article-text">
        A un a&ntilde;o y medio de iniciada la gesti&oacute;n del Gobierno, sigue sin haber ni una iniciativa que solucione los problemas y mejore la calidad de vida de quienes atraviesan situaciones de violencia por razones de g&eacute;nero. Lo que queda claro es que el ensa&ntilde;amiento de algunos funcionarios p&uacute;blicos se enfoca en los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, adolescentes y mujeres que m&aacute;s necesitan de protecci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Gherardi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/proteger_132_12418426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 18:31:01 +0000]]></pubDate>
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