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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tamara Tenenbaum]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tamara Tenenbaum]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tres conversaciones en cortocircuito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-conversaciones-cortocircuito_129_13436523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee5bbda-a96b-4534-b7cf-a6bbe5633ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x705y209.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres conversaciones en cortocircuito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de Fernández Sagasti expuso algo más profundo que la discusión sobre una excepción para una legisladora embarazada: la desconfianza hacia los privilegios de la dirigencia política y una crisis de representación que Milei convirtió en combustible. Cuando esas tres discusiones se mezclan, hasta una situación en la que debería haber poco margen para la duda termina atrapada en la lógica del resentimiento contra la “casta”.</p></div><p class="article-text">
        Dos deformaciones profesionales se baten a duelo en mi cabeza cada vez que sigo un debate p&uacute;blico como el del caso de <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/villarruel-habilito-voto-electronico-anabel-fernandez-sagasti-decision-debera-ratificada-senado_1_13428770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fern&aacute;ndez Sagasti</a>. La mitad de mi cerebro que estudi&oacute; filosof&iacute;a se angustia ante la infinidad de temas mezclados y piensa que si una va a escribir algo, lo que deber&iacute;a hacer es justamente separar esa mezcla; enumerar las distintas discusiones que se est&aacute;n dando a la vez y decir que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La mitad de mi cerebro que escribe literatura, en cambio, un poco se regocija: estos debates siempre me recuerdan que para que una escena de di&aacute;logo est&eacute; viva, sea entre dos, tres o miles de personas, tiene que ser exactamente as&iacute;. El intercambio ordenado de ideas por fuera de una clase de l&oacute;gica es una situaci&oacute;n profundamente artificial, tan abstracta como una ecuaci&oacute;n: en las conversaciones reales, cada uno est&aacute; hablando de otra cosa y cada cual termina pensando lo que quiere. Esa para m&iacute; es una de las dificultades centrales de escribir un di&aacute;logo en una novela, en un guion o en una obra de teatro: necesit&aacute;s que el espectador &ldquo;entienda&rdquo; algo (al menos, que entienda la situaci&oacute;n: qui&eacute;n est&aacute; enojado con qui&eacute;n y por qu&eacute;, pongamos), y a la vez, para que el di&aacute;logo se sienta aut&eacute;ntico, necesit&aacute;s que los participantes no se entiendan. 
    </p><p class="article-text">
        En este caso, lo que yo creo es que hubo al menos tres conversaciones en cortocircuito a la vez. En primer lugar, la conversaci&oacute;n sobre las excepciones y beneficios que se les deben dar a las mujeres embarazadas; en segundo lugar, la conversaci&oacute;n sobre las excepciones y beneficios que deben darse a nuestros funcionarios p&uacute;blicos (y espec&iacute;ficamente, a nuestros legisladores); en tercer lugar, la conversaci&oacute;n sobre la importancia excepcional de esta votaci&oacute;n en particular, la de la ley de tierras, tanto en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos pr&aacute;cticos como en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, y en el contexto particular del gobierno de Milei y su provocaci&oacute;n antinacionalista constante. 
    </p><p class="article-text">
        Mi sensaci&oacute;n es que si una discrimina entre los tres temas y separa la paja del trigo hay charlas que ya no tienen sentido. En relaci&oacute;n con las personas embarazadas, y en particular lo que se le pide a una persona que est&aacute; cursando las &uacute;ltimas semanas de un embarazo de riesgo, pienso que la mayor&iacute;a de la gente piensa que hay poqu&iacute;simas razones para evaluar el costo beneficio de violar una indicaci&oacute;n m&eacute;dica. El argumento de &ldquo;lo hubiera pensado antes&rdquo; es flaco: las recomendaciones m&eacute;dicas en un embarazo cambian d&iacute;a a d&iacute;a, sobre todo cerca del final. La idea de ir &ldquo;en tramos cortos&rdquo; es igual de absurda: una persona que no puede afrontar un viaje de una hora en avi&oacute;n por supuesto que tampoco puede ir todos los d&iacute;as una o dos horas en ruta, a riesgo de entrar en trabajo de parto en cualquier lado, lejos de un centro m&eacute;dico capacitado para atenderla. 
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es la incomodidad con que se le habilite el &ldquo;voto telem&aacute;tico&rdquo;, incluso como excepci&oacute;n, porque all&iacute; es donde aparecen los otros dos debates que mencion&eacute; al principio. La realidad es que no habr&iacute;a ning&uacute;n dilema en otorgar la excepci&oacute;n si no estuviera supuesto que los legisladores van a aprovecharse de esa excepci&oacute;n. La idea de que las normas tienen que estar hechas para los peores de los hombres colisiona con cualquier intento de buena fe; supongo que eso se nota m&aacute;s cuando se entrar&aacute; de excepciones para embarazadas, personas con discapacidad o problemas de salud. En el fondo, no es viable ni sostenible una sociedad con ese nivel de resentimiento contra quienes gobiernan: se hace patente ni bien las papas queman. As&iacute; ingresa entonces el &uacute;ltimo tema: no te pedimos nunca nada, ni nos fijamos si vas o no vas a tu lugar de trabajo, cobr&aacute;s 12 millones de pesos (que es much&iacute;simo: la distancia del ingreso entre los representantes y el ciudadano medio no es as&iacute; de grande en los pa&iacute;ses del primer mundo, ni siquiera en un pa&iacute;s desigual como Estados Unidos), y una vez que hay una ley importante y te necesitamos, no est&aacute;s. Eso es lo que explot&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as, y la sorpresa, quiz&aacute;s, es que no fue solo entre ciudadanos comunes, sino incluso entre simpatizantes y militantes del peronismo. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que el problema es que algunos pol&iacute;ticos todav&iacute;a creen que el discurso de &ldquo;la casta&rdquo; es eso, un relato que Milei logr&oacute; instalar, y no un resentimiento basado en desigualdades muy reales. Ese resentimiento fundado profundiza no solo la crisis de representaci&oacute;n, sino una violencia social general: que personas que en ninguna circunstancia defender&iacute;an poner en riesgo un embarazo avanzado est&eacute;n discutiendo casi en t&eacute;rminos de &ldquo;se embarazan por un plan&rdquo;. El problema es que no es solo un relato, no es un tema simb&oacute;lico que vaya a cambiar con discursos y m&aacute;s discursos: mientras la distancia no cambie, y los pol&iacute;ticos sean percibidos no como servidores p&uacute;blicos sino como una &eacute;lite de personas benefici&aacute;ndose de privilegios que no podr&iacute;an obtener de ninguna otra manera que a trav&eacute;s de un cargo (no es una percepci&oacute;n errada, en la mayor&iacute;a de los casos), estas discusiones van a terminar siempre en una agresividad at&aacute;vica, que espera estos momentos para relajar los pudores.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tres-conversaciones-cortocircuito_129_13436523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 13:19:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="En vivo: &#039;La Odisea&#039; según Nolan (parte 2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta segunda parte, Buji arranca contándonos un poco de la trastienda del casting de la Odisea Nolan y las polémicas que suscitó. </p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Gino habla sobre la mach&oacute;sfera, su apropiaci&oacute;n del mundo griego y el libro que Donna Zuckerberg escribi&oacute; sobre esto (Not All Dead White Men: Classics and Misogyny in the Digital Age). Para terminar, Male habl&oacute; de obras literarias basadas o derivadas de la Odisea (Las aventuras de Ulises de Nicol&aacute;s Schuff y Mariana Ruiz Johnson, Homero, Il&iacute;ada de Alessandro Baricco y Odisea en la versi&oacute;n de Samuel Butler).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-2_129_13436079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 12:45:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué se trata la Odisea?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-odisea_129_13423200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4a4f513-eec4-4d43-8c25-aae477f94e8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y124.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De qué se trata la Odisea?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más que discutir la fidelidad al texto de Homero, la película de Christopher Nolan propone una interpretación del personaje. El resultado ilumina una pregunta que sigue vigente: ¿de qué está hecho, en realidad, el viaje de Odiseo?</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que pens&eacute; cuando le&iacute; la Odisea en el colegio secundario fue que era absurdo que nos hicieran empezar una historia en la segunda parte. Cuando, a partir de ese pensamiento, fui en busca de la Il&iacute;ada, pens&eacute; dos cosas m&aacute;s. Primero, que en realidad la Il&iacute;ada tambi&eacute;n se sent&iacute;a como entrar a una saga por la mitad: tambi&eacute;n se la pasaban refiriendo a mundos, historias y personajes que una no conoc&iacute;a como si debiera conocerlos, de modo que en el fondo daba casi igual empezar por ah&iacute; y por la Odisea. Segundo, que aunque la Il&iacute;ada y la Odisea estuvieran firmadas con el mismo nombre, eran libros radicalmente diferentes. La Il&iacute;ada era una cr&oacute;nica de guerra; aunque el protagonista fuera Aquiles, se sent&iacute;a mucho m&aacute;s como una obra de protagonista colectivo. La Odisea, en cambio, se sent&iacute;a como una novela con un antih&eacute;roe moderno en el centro, aunque todav&iacute;a no existieran las novelas, ni los antih&eacute;roes, ni la modernidad. La Odisea no era una parodia ni una respuesta a la Il&iacute;ada; y sin embargo, me parec&iacute;a que m&aacute;s que una segunda parte, la Odisea era a la Il&iacute;ada lo que las novelas de caballer&iacute;a eran al Quijote. Estas intuiciones contienen tantos errores e imprecisiones que me sorprende que hayan quedado en mi mente tantos a&ntilde;os. Por lo general, al menos en mi experiencia subjetiva, las ideas malas tienen patas cortas; corren demasiado despacio y se quedan atr&aacute;s muy r&aacute;pido. Por eso conf&iacute;o mucho en mi memoria y a veces no tomo notas aunque piense que deber&iacute;a; conf&iacute;o en que las cosas que perduran son las buenas, y las que se pierden ten&iacute;an que perderse. Pero bueno; algunos errores funcionan como aprender mal una canci&oacute;n, una la canta as&iacute; para siempre y es imposible convencer a la cabeza de pensar o hacer otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que en parte es por todo esto que <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/odisea-nolan-lidera-nuevo-retorno-clasicos-no-son-libros-aburridos-pasado_1_13410813.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Odisea de Nolan</a> me gust&oacute; m&aacute;s que a muchos otros; me gust&oacute;, evidentemente, m&aacute;s que a <a href="https://www.lrb.co.uk/the-paper/v48/n14/emily-wilson/an-uncomplicated-man" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emily Wilson</a>, la primera mujer en traducir la Odisea al ingl&eacute;s y en cuya traducci&oacute;n Nolan dijo que se inspir&oacute; para su pel&iacute;cula. Wilson tiene raz&oacute;n en mucho de lo que dice, sobre todo, creo, en dos cosas: a la Odisea de Nolan le falta sexo y le falta humor. Le falta, en suma, un v&iacute;nculo con el deseo: el deseo de grandeza, de ser el m&aacute;s pillo, de poseer a todas las mujeres y dominar a todos los hombres. En ese sentido, como pone el t&iacute;tulo de la cr&iacute;tica de Wilson, al Odiseo de Nolan le faltan muchas facetas del car&aacute;cter complicado de Odiseo. Convertir a Odiseo en un veterano de guerra carcomido por los remordimientos es una decisi&oacute;n potente en t&eacute;rminos de la actualizaci&oacute;n del relato: y aunque pol&eacute;mica, y por supuesto traidora, me pareci&oacute; una apuesta interesante; valiente, por lo menos. Lo que sucede, y esto es lo que Wilson ve claramente, es que esa relectura deja muy poco lugar para el Odiseo antih&eacute;roe, el Odiseo moralmente cuestionable. Quiz&aacute;s es por eso que Nolan decide excluir de su Odisea mi episodio favorito, el de Naus&iacute;caa y los feacios. En el libro, Naus&iacute;caa representa la tentaci&oacute;n de un nuevo comienzo en una sociedad que, a diferencia de la griega, parece sostener todav&iacute;a la ley de la hospitalidad; Naus&iacute;caa es la princesa bella y jovenc&iacute;sima de un palacio que le abre las puertas a Odiseo, y todo indica que &eacute;l se vio tentado de quedarse all&iacute; y olvidar esa casa que quiz&aacute;s no reconocer&iacute;a al volver. Sin embargo elige seguir viaje y regresar a su historia y a su familia. Esa decisi&oacute;n lo engrandec&iacute;a, pero la tentaci&oacute;n lo humanizaba. Algo similar ocurre con lo que hace Nolan con el episodio de Calipso: la Calipso de Charlize Theron parece m&aacute;s una terapeuta que una mata hari.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, aunque a Nolan no le interese mucho la tentaci&oacute;n encarnada en las mujeres, s&iacute; creo que le interesa otra tentaci&oacute;n masculina, a la que deja muy claro que Odiseo s&iacute; sucumbi&oacute;: el deseo de novedad, el rechazo de la mismidad dom&eacute;stica. Es una trama tan peque&ntilde;a que no llega a ser una trama, tan escondida detr&aacute;s del asunto de la culpa y la hospitalidad que uno casi que puede no verla. No recuerdo exactamente en qu&eacute; escena inserta este di&aacute;logo, pero lo que Nolan muestra es que Odiseo quer&iacute;a dar un par de vueltas antes de volver a casa, ver un poco el mundo, y le termin&oacute; saliendo demasiado caro el paseo. Ese tironeo entre el deseo genuino de volver a ver a su esposa y a su gente y el hambre igualmente aut&eacute;ntico de seguir buscando la gloria me pareci&oacute;, a la vez, lo m&aacute;s moderno, lo m&aacute;s antiguo y lo m&aacute;s bello de la Odisea de Nolan. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trata-odisea_129_13423200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 13:15:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En vivo: 'La Odisea' según Nolan (parte 1)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vivo-odisea-nolan-parte-1_129_13422764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="En vivo: &#039;La Odisea&#039; según Nolan (parte 1)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta primera parte, Tamara empieza hablando sobre Emily Wilson, primera mujer en traducir al inglés de la Odisea en 2017, las controversias en torno de su traducción y la crítica que Wilson hizo de 'La Odisea' de Christopher Nolan (que, paradójicamente, celebró la traducción de Wilson).</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Pablo Pryluka nos cuenta la historia de Moses Finley, c&eacute;lebre historiador de la Grecia Cl&aacute;sica y autor de uno de los textos m&aacute;s conocidos sobre el mundo hom&eacute;rico, El mundo de Odiseo (1954).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 12:22:40 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[La trampa de discutir la "argentinidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trampa-discutir-argentinidad_129_13407174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6155fe15-a7f4-4cc8-908c-a14e848b657f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1123y645.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de discutir la &quot;argentinidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate desatado por las críticas a la selección expone, más que un supuesto rasgo nacional, los prejuicios con los que parte del progresismo global sigue mirando a la Argentina. Los estereotipos, en todo caso, dicen más de quienes los enuncian que del país al que pretenden describir.</p></div><p class="article-text">
        Lo que me pasa con las conversaciones sobre la &ldquo;argentinidad&rdquo; es que me parecen una trampa, como las conversaciones sobre las mujeres o los pobres o los latinos o los j&oacute;venes. Quien, al atacar a los &ldquo;argentinos&rdquo;, te pone en la situaci&oacute;n de defenderlos, te obliga a aceptar sus t&eacute;rminos de la discusi&oacute;n: el ser argentino como un universal fijo, estable, y descriptible. A m&iacute; las generalizaciones me encantan para las charlas de borrachos y corazones rotos, pero tener que encararlas con la solemnidad de quien cree que en alguna esencia plat&oacute;nica de la naci&oacute;n se juegan cuestiones de Estado es no solo aburrido, sino inconducente. Y sin embargo, aqu&iacute; estamos, hablando de esto, intentando responder a la &ldquo;campa&ntilde;a de odio&rdquo; sin quedar atrapados en el vocabulario idiota que dicha campa&ntilde;a propone.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, realmente. Sobre todo porque la Selecci&oacute;n argentina no hizo nada grave esta vez: no estamos discutiendo cantos homof&oacute;bicos ni ninguna falta grave (a menos que se considere falta grave la bandera de Malvinas, lo cual es absurdo: la prohibici&oacute;n de exhibir una consigna que no contiene ning&uacute;n discurso de odio era bastante discutible, e infringir una regla como esa solo puede parecerle terrible a quienes no crean que efectivamente existen normas injustas, y que cualquier norma se halla por encima de la justicia y, en este caso, de la libertad de expresi&oacute;n). Estamos discutiendo, en cualquier caso, una cuesti&oacute;n de tono. Y ni siquiera, tal vez: porque esos textos ignorantes que salieron publicados en prestigiosos medios norteamericanos (que creer&iacute;an que es racista y discriminatorio publicar notas con prejuicios sobre los mexicanos o los paraguayos, pero que por alguna raz&oacute;n inexplicable no ven ning&uacute;n problema en difundir prejuicios sobre los argentinos) dan cuenta de un resentimiento acumulado que precede por mucho a las picanteadas con la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola en la final de la &uacute;ltima copa del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Di una pista, creo, ya, de mi tesis principal sobre el origen de este resentimiento: quienes escriben contra &ldquo;los argentinos&rdquo; son los principales creyentes y abanderados del mito de la excepcionalidad argentina. No hablamos de conservadores orgullosos ni de miembros del Ku Klux Klan, sino de personas que jam&aacute;s expresar&iacute;an en p&uacute;blico prejuicios contra &ldquo;los latinos&rdquo; (en muchos casos, de hecho, hablamos de personas que se autoperciben defensoras de &ldquo;los latinos&rdquo;) pero que han decidido que la Argentina no merece gozar de tal inmunidad. Reitero, sin muchas razones: el salario m&iacute;nimo argentino hoy es el m&aacute;s bajo de la regi&oacute;n. No somos ninguna excepci&oacute;n regional en ning&uacute;n asunto que importe. Por supuesto que tampoco somos, como algunos quieren sostener, un pueblo &ldquo;m&aacute;s violento&rdquo; que otros: la Argentina no es un pa&iacute;s excepcionalmente violento para nuestra regi&oacute;n en ning&uacute;n par&aacute;metro mensurable. En cualquier caso, tendremos otros modos, otras costumbres. Las personas sensatas entienden la diferencia entre un pueblo y sus gobernantes;  entienden en Venezuela, y por eso ninguna persona sensata dir&iacute;a que los venezolanos &ldquo;son violentos&rdquo; aunque tengan la mayor cantidad de delitos violentos del continente. La entienden en Colombia, y por eso los colombianos te dicen que no te creas que son mucho m&aacute;s buena gente que los argentinos solo porque son m&aacute;s corteses, y que ni bien escuches el &ldquo;ay qu&eacute; pena contigo&rdquo; prendas todas las alarmas. Argentina, entonces, es un pa&iacute;s latinoamericano al que hay permiso para tratar como si fuera una potencia colonizadora. Ser&aacute; por el &ldquo;colorismo&rdquo; (otra vez: quienes atacan a la Argentina por &ldquo;blanca&rdquo; est&aacute;n colaborando con una ficci&oacute;n racista, no combati&eacute;ndola) o por lo que sea: el hecho es que mucha violencia sublimada por cierta superioridad moral progresista, de quienes se creen por encima del odio y el desprecio a pesar de su ignorancia supina sobre nuestras realidades, aflor&oacute; liberada por este permiso. Hablo de una violencia inconsciente; de esa que hace que un norteamericano o un europeo te hable como a un ni&ntilde;o sin darse cuenta, o suponga que no conoces a un autor porque estudiaste en la UBA y no en NYU (por supuesto que quienes estudiamos en la UBA tenemos m&aacute;s chances de conocer a un autor gringo que un alumno de Harvard de conocer a un autor argentino, pero son sutilezas que se les escapan a quienes nunca nos han visto en carne y hueso). 
    </p><p class="article-text">
        No pude entrar en esta discusi&oacute;n sin generalizaciones, pero s&iacute; quiero terminar este texto sin hacer ninguna reivindicaci&oacute;n nacionalista. A m&iacute; no me caen bien todos los argentinos, ni mal todos los europeos; no s&eacute; qu&eacute; significa preferir un argentino a un europeo, o viceversa, porque tampoco creo que sea atinada ni interesante la pregunta de qui&eacute;n me gusta m&aacute;s a m&iacute; o me deja de gustar. Me toca construir un pa&iacute;s con mucha gente con la que no tengo nada en com&uacute;n, y un mundo con otra tanta gente con la que no comparto, tampoco, nada en especial. La pregunta de si me gusta o no es absolutamente irrelevante, salvo, supongo, si uno est&aacute; comprando pasajes y haciendo valijas, que no es mi caso; y a&uacute;n si lo estuviera pensando, ser&iacute;a una cuesti&oacute;n personal y no pol&iacute;tica. La paradoja quiz&aacute;s es que el lenguaje de los c&aacute;nticos racistas u homof&oacute;bicos que los progresistas globales supuestamente quieren combatir habla en ellos, y por ellos. Al salvajismo del que nos acusan, en el fondo, no habria que contestarle con columnas como esta, sino con el olvido, la &uacute;nica venganza y el &uacute;nico perd&oacute;n. Esa indiferencia narcisista y caprichosa que es la mayor virtud argentina (y esta reivindicaci&oacute;n me la van a perdonar): la capacidad de ignorar todas las estupideces sobre la latinidad inventadas por gente que no ha puesto un pie al sur del Ecuador. Como dijo Don Draper, porque como siempre supo Borges los argentinos hacemos nuestro mundo con pedazos de lo que se nos d&eacute; la gana: yo no pienso en vos, para nada.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/trampa-discutir-argentinidad_129_13407174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 13:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa de discutir la "argentinidad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres obsesionadas, libros prestados, Jonas Mekas y Victoria Ocampo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-obsesionadas-libros-prestados-jonas-mekas-victoria-ocampo_129_13390538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Mujeres obsesionadas, libros prestados, Jonas Mekas y Victoria Ocampo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Male Rey conversan sobre libros de Valeria Tentoni, Cosey Fanni Tutti, Julieta Venegas y Esteban Lamothe; un manifiesto de Jonas Mekas y la correspondencia entre Victoria Ocampo y Virginia Woolf.</p><p class="subtitle">Ediciones anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-obsesionadas-libros-prestados-jonas-mekas-victoria-ocampo_129_13390538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 13:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres obsesionadas, libros prestados, Jonas Mekas y Victoria Ocampo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Teatro,Música,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aceleracionismo, The Sexual History of the Internet, el Mundial y Fleurine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aceleracionismo-the-sexual-history-of-the-internet-mundial-fleurine_129_13373664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Aceleracionismo, The Sexual History of the Internet, el Mundial y Fleurine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani conversan sobre el manifiesto aceleracionista, la historia sexual de internet, algunas dudas sobre el Mundial y la tecnología y una cantante de jazz.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/aceleracionismo-the-sexual-history-of-the-internet-mundial-fleurine_129_13373664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 13:40:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aceleracionismo, The Sexual History of the Internet, el Mundial y Fleurine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Música,Mundial 2026,Algo prestado,Tamara Tenenbaum,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La distancia americana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/distancia-americana_129_13356975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc1d7403-112c-4a28-ac61-0a63d5ee4b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x480y158.jpg" width="1200" height="675" alt="La distancia americana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva película de Jim Jarmusch vuelve sobre uno de sus grandes talentos: escribir conversaciones que parecen banales pero esconden un mundo. Sin embargo, al retratar vínculos familiares, como en "Father Mother Sister Brother", marcados por una distancia casi protocolar, deja al descubierto una sensibilidad que termina limitando la potencia de su propia búsqueda.</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas vi la &uacute;ltima pel&iacute;cula de <strong>Jim Jarmusch</strong>, un cineasta desparejo del que me enamor&eacute; cuando vi, en alguna sala alternativa de Buenos Aires, la antolog&iacute;a de conversaciones <em>Coffee and Cigarettes</em>. Yo reci&eacute;n empezaba a ir al teatro en esos a&ntilde;os, y creo que no me di cuenta de que lo genial de esa pel&iacute;cula era lo teatral que era: en cada uno de los cortos que la componen, dos personas toman caf&eacute; y fuman cigarrillos (lo imposible que ser&iacute;a financiar esa pel&iacute;cula ahora, si hasta poner gente fumando te puede meter en problemas) y conversan, en parte sobre fumar y tomar caf&eacute;, y en parte sobre cualquier cosa. Es teatro, en el sentido de dos personas atrapadas en la misma locaci&oacute;n, con muy poco que hacer, investigando hasta d&oacute;nde puede llevarlos la escena; es el teatro que a m&iacute; m&aacute;s me gusta, que es el teatro de texto, aunque a los teatristas m&aacute;s ortodoxos no les guste que las cosas se digan tanto (cuando las cosas se dicen bien, pienso yo, a nadie le molesta). Y tiene la recursividad de la vida real, esa que tanto los teatristas ortodoxos como los narradores ortodoxos desprecian: &ldquo;en el Cor&aacute;n no hay camellos&rdquo;, te dicen, entendiendo que de eso se deduce que dos personas que fuman y toman caf&eacute; no van a hablar de que fuman y toman caf&eacute;, porque no piensan en que fuman y toman caf&eacute;, como los peces no piensan en el agua, pero yo entiendo que la vida se parece m&aacute;s al arte de lo que a veces se supone, y que efectivamente, la gente que fuma y toma caf&eacute; en general habla, tambi&eacute;n, de que fuma y toma caf&eacute;. Recuerdo en particular una frase que creo que dice <strong>Iggy Pop</strong>, prendi&eacute;ndose un cigarrillo bien industrial como todos los que se ven en la pel&iacute;cula: &ldquo;lo bueno de dejar de fumar es que pod&eacute;s fumarte un cigarrillo cada tanto&rdquo;. Me pareci&oacute; que escribir estaba hecho de eso, de encontrar esa frase en esa escena, y decirla sin demasiado aspaviento; todav&iacute;a me parece as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute;, entonces, que me iba a encantar <em>Father Mother Sister Brother</em>. No me encanta todo lo que hizo Jarmusch despu&eacute;s, pero esta era otra pel&iacute;cula de antolog&iacute;a, un g&eacute;nero en general abandonado por poco hitero. No me pas&oacute; del todo: los tres cortometrajes que componen la pel&iacute;cula, todos vinculados a familias de hijos adultos y su relaci&oacute;n con sus padres, me parecieron francamente inconclusos. As&iacute; y todo me resultaron interesantes algunos detalles que no s&eacute; si son &eacute;ticos o est&eacute;ticos, o las dos cosas a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Hay tres cortos, entonces. En <em>Father</em>, un hijo y una hija van a ver a un padre (un regio <strong>Tom Waits</strong>, actor recurrente de Jarmusch) que parece vivir descastado en el medio de la nada; en <em>Mother</em>, dos hermanas visitan a su madre, una autora de best sellers que parece preferir a una de ellas pero no prestarle demasiada atenci&oacute;n a ninguna; en <em>Sister Brother</em>, un hermano y una hermana van a Par&iacute;s a desarmar la casa de sus padres, recientemente fallecidos en un accidente a&eacute;reo. 
    </p><p class="article-text">
        Estuve buscando las conexiones entre las tres historias: vi una solo muy puesta en el texto, la frase idiom&aacute;tica &ldquo;and Bob&rsquo;s your uncle&rdquo; que significa literalmente &ldquo;y Bob es tu t&iacute;o&rdquo; pero se usa como nuestro &ldquo;y chau Pinela&rdquo;. Pero hay otras, tambi&eacute;n. Es particularmente llamativo lo similares que son los dos primeros cortos, tanto en su estructura como en el universo social que describen: un viaje en auto que conduce a una visita que empieza y termina a un padre que evidentemente esos dos hermanos ven no m&aacute;s de una vez por a&ntilde;o. En la tercera no est&aacute;n los padres, pero est&aacute; tambi&eacute;n el auto, y la sensaci&oacute;n re de que esos hijos tambi&eacute;n sab&iacute;an poco de sus padres y no los ve&iacute;an demasiado seguido. Es curioso  hacer una pel&iacute;cula que evidentemente se piensa como un trabajo sobre la familia con situaciones tan parecidas entre s&iacute; y que a la vez son relativamente poco comunes: no conozco a nadie que vea a sus padres una vez por a&ntilde;o, conozco a gente que est&aacute; peleada con ellos y no los ve, pero el resto de la gente en general, si los ve, los ve un poco m&aacute;s. La importancia que tienen los autos en la pel&iacute;cula tambi&eacute;n es llamativa: los dos primeros hermanos van juntos en un auto, a las dos hermanas del segundo se les rompe el auto en alg&uacute;n momento y casi todas las conversaciones entre los hermanos del &uacute;ltimo corto transcurren tambi&eacute;n en un auto, incluso aunque est&eacute;n en Par&iacute;s, una ciudad donde no es tan com&uacute;n moverse as&iacute;. Fue este detalle, el de los autos, el que me permiti&oacute; nombrar eso que ten&iacute;a en la punta de la lengua: los americanos no saben que son americanos, creen que son el metro patr&oacute;n de la humanidad, y lo peor es que lo m&aacute;s lindo que tienen es que son profundamente americanos, adorablemente pueblerinos. No saben que la gente a veces no anda en auto, y que no es de ninguna manera tan com&uacute;n ver a tus padres una vez por a&ntilde;o. Por eso quiz&aacute;s ni siquiera aparece, en estos corto, una pregunta o una explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo llega una persona, de criarte y pasar todos los d&iacute;as con vos por dieciocho o veinte a&ntilde;os, a tratarte como a un conocido. 
    </p><p class="article-text">
        Jarmusch escribe muy buenas conversaciones, y algo de eso se ve en esta pel&iacute;cula, aunque no sea su mejor versi&oacute;n. Pienso que lo que busca retratar Jarmusch es una forma de esto que digo m&aacute;s arriba, el modo en que relaciones que en alg&uacute;n momento supieron ser carnales (en la infancia, en la adolescencia) devienen protocolares sin que ninguno de los involucrados entienda demasiado bien por qu&eacute;. Pero quiz&aacute;s lo que me molest&oacute; fue justamente que lo interesante de las relaciones con los padres en la adultez es que pueden convertirse en eso, en conversaciones casi gen&eacute;ricas, incluso si uno se ve muy seguido. La relaci&oacute;n con los padres parece implicar una intimidad casi absoluta en un sentido y un desconocimiento igualmente absoluto en otros; la mayor&iacute;a de nosotros elige no mostrarles, por gusto, por pudor, por neurosis o por lo que sea, la faceta que en cambio s&iacute; le mostramos el mundo. Por eso a m&iacute; me hubiera interesado m&aacute;s ver esas mismas conversaciones, esa misma liviandad casi fr&iacute;a, en v&iacute;nculos menos distantes que los personajes de Jim Jarmusch. Supongo que hablo de una brecha cultural, pero no solo de eso; es una brecha que termina siendo est&eacute;tica, tambi&eacute;n, cinematogr&aacute;fica incluso; hablo de ir a buscar la contradicci&oacute;n, la iron&iacute;a que se produce en el choque entre lo fr&iacute;o y lo caliente. Para eso hace falta un poco m&aacute;s de calor, una pizquita de sabor latino. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/distancia-americana_129_13356975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 03:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La distancia americana]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[George Orwell, Stalked, Mindy Kaling y Brad Mehldau]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/george-orwell-stalked-mindy-kaling-brad-mehldau_129_13356539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="George Orwell, Stalked, Mindy Kaling y Brad Mehldau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Buji charlan sobre un manifiesto de George Orwell, un podcast de la BBC, la nueva serie de Mindy Kaling y el substack de Brad Mehldau.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>, plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/george-orwell-stalked-mindy-kaling-brad-mehldau_129_13356539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 12:54:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[George Orwell, Stalked, Mindy Kaling y Brad Mehldau]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Literatura,Música,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La incomodidad del progresismo frente a sus propios "machos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/incomodidad-progresismo-frente-propios-machos_129_13339170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a06255b-1722-4571-8102-1bd75d714f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La incomodidad del progresismo frente a sus propios &quot;machos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de Nacho Levy sirve como punto de partida para discutir hasta dónde llegan las responsabilidades de las organizaciones, cómo deberían procesarse las denuncias públicas y qué relación hay entre las convicciones políticas, las prácticas personales y la capacidad transformadora de las ideas.
</p></div><p class="article-text">
        Pido disculpas anticipadas por la franqueza, pero a veces lo m&aacute;s elegante es el enfoque <em>derecho, viejo</em>: &iquest;por qu&eacute; el progresismo tendr&iacute;a que hacer una revisi&oacute;n profunda cada vez que alguno de sus &iacute;conos, l&iacute;deres o integrantes resulta ser un machista? Es un tipo de reacci&oacute;n que aparece muy r&aacute;pido en redes sociales ante escraches como el de Nacho Levy. Yo quiz&aacute;s soy anticuada, ya lo dije la semana pasada, pero en asuntos de &eacute;tica y de pol&iacute;tica no le suelo ver la ventaja a posicionamientos est&eacute;ticos como ser canchero. Es cierto que la pregunta es capciosa y malintencionada, igual que la pregunta por el &ldquo;zurdo con iphone&rdquo;. Y sin embargo, creo que tampoco se la puede despachar tan f&aacute;cil (igual que a la pregunta por el zurdo con iphone: si est&aacute;s en contra, por ejemplo, de que un bien se consiga barato en Buenos Aires, no me parece mal que te pidan explicaciones por comprarlo barato afuera para vos como si no te aplicaran los costos de tus propios principios).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas son claras: ninguna organizaci&oacute;n es responsable por acciones de sus miembros o l&iacute;deres que no tiene mecanismos para controlar. Si Nacho Levy hubiera, por ejemplo, malversado fondos, se podr&iacute;a hablar de una responsabilidad institucional, porque hay buenas razones para que una organizaci&oacute;n tenga sistemas de controles y chequeos de sus finanzas; pero nadie puede saber de una situaci&oacute;n de violencia en una pareja hasta que alguien la cuenta p&uacute;blicamente. La responsabilidad de la organizaci&oacute;n empieza en ese momento, y s&iacute; se puede juzgar a una agrupaci&oacute;n o un partido o un gobierno por c&oacute;mo procede ante una denuncia p&uacute;blica o privada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este punto s&iacute; creo que empiezan los problemas, o al menos los problemas que me interesan a m&iacute;. Ante una denuncia y una respuesta institucional, comienza el debate sobre si esa respuesta fue o no fue proporcionada: debate imposible, casi siempre, no solo porque la proporcionalidad ya es dif&iacute;cil de pensar en general, sino porque en la mayor&iacute;a de los casos, la informaci&oacute;n p&uacute;blica que circula sobre las acciones en cuesti&oacute;n es muy opaca. Tiene que haber una forma de discutir p&uacute;blicamente sobre la gravedad relativa de las acciones de una persona, valga la redundancia, p&uacute;blica. Hace un par de semanas escrib&iacute; sobre la necesidad, o no, de los detalles sobre un caso policial: creo que hay una diferencia central entre un delito y una conducta que no sabemos si se configura como delictiva y que nadie ha ido a denunciar a la justicia penal, pero que deviene p&uacute;blica por la persona involucrada. Quienes tienen que saber qu&eacute; pas&oacute; son quienes juzgan, y en un caso es la Justicia, de modo que el p&uacute;blico general puede quedar m&aacute;s o menos afuera de los detalles sin que eso tenga demasiadas consecuencias (salvo, claro, por el hecho de que necesitamos un control ciudadano de la justicia, y por esos detalles deben estar disponibles para las organizaciones de abogadas que ejercen ese tipo de activismo). Pero en un caso como el de Nacho Levy, &iquest;qu&eacute; se juzga? &iquest;Qui&eacute;nes juzgamos? Son los miembros de una agrupaci&oacute;n, y no solo sus miembros expl&iacute;citos, todas las personas que se sienten involucradas pol&iacute;ticamente con ella, los que tienen que poder discutir qu&eacute; piensan de la conducta de una figura p&uacute;blica. Creo, y este es otro rasgo anticuado, que podemos y debemos exigirles m&aacute;s a las personas que dan la cara por nuestras ideas: a las personas que, al ensuciar su nombre, ensucian tambi&eacute;n el nombre de una causa. Podemos perfectamente afirmar que el est&aacute;ndar para sacar a alguien de una posici&oacute;n de poder deber&iacute;a ser mucho m&aacute;s alto que el est&aacute;ndar para echar a alguien de un trabajo de subsistencia. Pero en cualquier caso, para poder discutir qui&eacute;n cae en qu&eacute; caso necesitamos hablar claro. Lo &uacute;nico que deber&iacute;a proteger el anonimato son los nombres propios de las v&iacute;ctimas que no deciden hablar p&uacute;blicamente. Dejar el resto de la informaci&oacute;n en el terreno del chisme solo resta claridad a expensas de ninguna privacidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero no estoy hablando de cualquier posici&oacute;n de poder, finalmente: estoy hablando, desde el principio del texto, de posiciones de poder al interior de estructuras de organizaciones que representen ideas progresistas, de izquierda e incluso feministas. Hay una respuesta obvia: si las conductas sexistas de estos l&iacute;deres molestan m&aacute;s es porque adem&aacute;s del sexismo tenemos la hipocres&iacute;a. Es gente que participa de charlas contra el patriarcado, que se define feminista. &iquest;Ser&iacute;a mejor, entonces, que no lo hicieran? Pienso que no es esa la pregunta importante. Lo que quiero pensar es qu&eacute; decimos, qu&eacute; estamos diciendo, si nos defendemos argumentando que no tiene &ldquo;nada que ver&rdquo; conocer el contenido de las ideas feministas con atenernos a &eacute;l. Puede que no sea la defensa brillante que imaginamos decir que un hombre puede saber todo sobre perspectiva de g&eacute;nero y noviazgos violentos y as&iacute; y todo ser un novio violento. O m&aacute;s bien: si pensamos que esto es cierto, entonces, &iquest;para qu&eacute; se supone que sirve difundir y comunicar una perspectiva feminista? &iquest;Para hablarles a quienes, de todos modos, ya ten&iacute;an las intuiciones correctas, y solo terminan poni&eacute;ndole un marco te&oacute;rico a una &eacute;tica que ya ten&iacute;an? Me lo pregunto sinceramente, tambi&eacute;n desde el lado de las v&iacute;ctimas. Todas las mujeres sabemos que una puede ser la feminista m&aacute;s informada del mundo y terminar enroscada en una din&aacute;mica violenta de manual, porque nadie se cree de manual. Todos estamos viviendo nuestras vidas como podemos y suponiendo que son excepcionales, &uacute;nicas, de artesan&iacute;a. &iquest;Pero entonces? &iquest;Tienen raz&oacute;n los conservadores, los libertarios, los antiprogres, cuando dicen que gran parte de lo que hacemos no sirve para nada? Si no se le puede dar forma al deseo, &iquest;qu&eacute; se supone que hacemos al conversarlo? Me recuerda un poco esa respuesta del final de Anne Hall, sobre seguir haciendo algo aunque no sepamos del todo para qu&eacute; sirve, aunque sintamos que solamente estamos rodeando el problema; mantenemos una relaci&oacute;n con una gallina imaginaria porque necesitamos los huevos. Pero la vida no es una comedia rom&aacute;ntica, y los remates ingeniosos no son suficientes.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/incomodidad-progresismo-frente-propios-machos_129_13339170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plaza mágica, Dura una eternidad y en un instante se acaba, el imperio romano y Jim Jarmusch]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plaza-magica-dura-eternidad-instante-acaba-imperio-romano-jim-jarmusch_129_13338802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Plaza mágica, Dura una eternidad y en un instante se acaba, el imperio romano y Jim Jarmusch"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Male Rey y Tamara conversan sobre libros de Álvaro Abós y Anne de Marcken, la época favorita de Male y la nueva película de Jim Jarmusch.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast&nbsp;de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/plaza-magica-dura-eternidad-instante-acaba-imperio-romano-jim-jarmusch_129_13338802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 13:56:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No todo es una tremenda boludez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-tremenda-boludez_129_13320738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ed45676-0ea8-4e5b-801e-a515ab9f1e12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x392y251.jpg" width="1200" height="675" alt="No todo es una tremenda boludez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que ocurrió con la falsa noticia sobre Jorge Messi dejá al descubierto como muchos canales de streaming que viven en esa lógica de Instagram en la que todo tiene el mismo valor: una muerte, una anécdota estúpida sobre sexo, un chivo, un caso de corrupción, una denuncia de violencia.</p></div><p class="article-text">
        Nunca posteo cosas importantes en Instagram; me refiero a cosas serias, reivindicaciones pol&iacute;ticas, reclamos, homenajes o declaraciones. A qui&eacute;n le importa, dir&aacute;n ustedes, y yo les juro que digo lo mismo; lo llamativo es que le termina importando a mucha gente. Un femicidio, un esc&aacute;ndalo, una efem&eacute;ride, lo que sea: en un mundo sin intimidad, en el que se espera que una muestre todo lo que dice, hace y piensa, no mostrar es no decir, no hacer, no pensar. Es com&uacute;n, entonces, que ante lo que se entiende como un &ldquo;silencio&rdquo; (&ldquo;no posteaste nada sobre esto&rdquo;), una persona medianamente p&uacute;blica reciba una catarata de comentarios indignados. Escribo columnas, libros, a veces, si me invitan y creo que sirve para algo, hablo en alg&uacute;n medio o doy una charla, o una entrevista. &ldquo;No postear&rdquo;, sin embargo, se lee como una marca de indiferencia, e incluso de soberbia; de estar &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero ser clara: no es por proteger mi intimidad que no subo ese tipo de posteos. De hecho s&iacute; pongo fotos de mi hija, por ejemplo, o de mi novio o mis amigas. Es sobre todo porque soy anticuada, soy solemne, y no me acostumbro a este mamarracho que vivimos en el que en el mismo soporte y en el lapso de treinta segundos veas las fotos del casamiento de alguien, una publicidad de zapatos, una protesta contra un genocidio y un plato de fideos mo&ntilde;ito. Me encanta la banalidad: mi Instagram, justamente, es un fest&iacute;n de banalidad. Pongo cosas de mi trabajo, fotos saliendo a comer con mis amigas, muchas fotos usando ropa que me gusta, mi hija hamac&aacute;ndose en la plaza, alguna actriz de Hollywood diciendo una frase que me resulta interesante, pavadas de toda clase. Pero por eso mismo me resulta inc&oacute;modo mechar, en el medio de todo eso, algo serio. Puedo hacer una excepci&oacute;n si se trata de convocar a alguna marcha, alg&uacute;n evento en lo que la difusi&oacute;n en tiempo real es importante, pero es eso, una excepci&oacute;n. Lo que pasa con la banalidad, o con la boludez, que es lo mismo, es que tiene un efecto impregnante sobre todo lo que lo rodea. Creo que con lo serio, lo solemne o lo sagrado sucede lo contrario: un comentario ceremonial en un &aacute;mbito liviano destaca, resalta, genera una sensaci&oacute;n de extra&ntilde;eza, pero no vuelve importante lo liviano. En cambio, lo liviano, justamente, aliviana: por eso nos gustan los chistes en los funerales, porque le sacan seriedad a un evento que nos gustar&iacute;a que fuera menos serio. Nos permiten pensar, por un rato, que todo fue en joda, que esto no est&aacute; pasando en serio. Ese efecto aplanador de lo ligero, lo rid&iacute;culo o lo boludo puede ser fant&aacute;stico, en un contexto de calidez: pero as&iacute; suelta, silvestre, la mezcla de lo banal con lo serio es c&iacute;nica. Banaliza. Le resta importancia a lo importante. Es lo que antes se sol&iacute;a llamar una falta de respeto, y hoy no tiene nombre porque ya ni nos llama la atenci&oacute;n. Al contrario: a mucha gente le parece bien. Mir&aacute; qu&eacute; admirable, se acord&oacute; de meter un reclamo por los femicidios en el medio de sus vacaciones en la playa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que ya est&aacute; todo dicho sobre la falsa noticia de la muerte del padre de Messi, pero ayer le&iacute; en X algo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n: el periodismo siempre ha cometido errores; periodistas formados, con muchos productores trabajando y gente supuestamente entrenada en el chequeo de informaci&oacute;n. Pero Dolina, por caso, no hablaba de ciertas cosas en el medio de sus mon&oacute;logos divertidos. Si est&aacute;bamos boludeando, est&aacute;bamos boludeando. El problema de los canales de streaming, o uno de ellos, al menos, es que viven en esa l&oacute;gica de Instagram en la que todo tiene el mismo valor: una muerte, una an&eacute;cdota est&uacute;pida sobre sexo, un chivo, un caso de corrupci&oacute;n, una denuncia de violencia. Todo da exactamente igual, y lo que eso termina significando no es que todo es importante, sino que nada es importante. Es un efecto que parece ser una forma de la buena onda y en realidad es una forma del cinismo: una variante de ese optimismo cruel del que hablaba la te&oacute;rica Lauren Berlant. Es eso lo que nos incomoda del asunto de la muerte en Luzu, incluso m&aacute;s all&aacute; del chequeo o de la verdad o falsedad de la noticia. Es bueno que nos incomode; significa que nos queda algo de esos pudores anticuados, esos filtros de otra &eacute;poca que nos dicen que no toda formalidad es una paqueter&iacute;a que hay que sacarse de encima, que los l&iacute;mites entre una cosa y otra cumplen una funci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de lo ceremonial, que no puede ser que todo sea siempre una tremenda boludez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-tremenda-boludez_129_13320738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La regencia, El diablo viste a la moda 2, Olivia Rodrigo y  Marie NDiaye]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/regencia-diablo-viste-moda-2-olivia-rodrigo-marie-ndiaye_129_13320153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="La regencia, El diablo viste a la moda 2, Olivia Rodrigo y  Marie NDiaye"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Buji y Tamara hablan sobre la época preferida de Buji, la secuela de El diablo viste a la moda, el nuevo disco de Olivia Rodrigo y la autora francesa Marie NDiaye.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/regencia-diablo-viste-moda-2-olivia-rodrigo-marie-ndiaye_129_13320153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 11:37:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La regencia, El diablo viste a la moda 2, Olivia Rodrigo y  Marie NDiaye]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El oficio imposible de criar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/oficio-imposible-criar_129_13300156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86684323-7fab-4a08-96be-6d9c7406c576_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oficio imposible de criar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Nora Ephron a Santiago Gerchunoff, una reflexión sobre cómo la crianza dejó de ser un vínculo para convertirse en una actividad profesionalizada, atravesada por la obsesión por optimizar a los hijos y por las exigencias que los adultos se imponen a sí mismos.</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de a&ntilde;os, cuando empezaron a circular las traducciones de <strong>Nora Ephron</strong> editadas por Libros del Asteroide, volv&iacute; a leer sus libros de ensayos, que hab&iacute;a le&iacute;do en ingl&eacute;s de adolescente y en la universidad: hablo sobre todo de mis dos preferidos, <em>Ensalada loca</em> y<em> No me gusta mi cuello</em>. Desde esa primera relectura vuelvo a ellos cada tanto, m&aacute;s como una suerte de or&aacute;culo azaroso que todas las veces va a mostrarme algo distinto. Uno de mis &uacute;ltimos hallazgos fue &ldquo;La crianza en tres etapas&rdquo;, un ensayo sobre mapaternidad que, para sorpresa de nadie, mi yo de veintitr&eacute;s hab&iacute;a pasado por alto. Volv&iacute; a recordarlo estos d&iacute;as, despu&eacute;s de leer <a href="https://elpais.com/mamas-papas/2026-06-02/santiago-gerchunoff-filosofo-vemos-a-los-hijos-como-objetos-que-se-pueden-mejorar-como-si-fueran-coches-a-los-que-se-anaden-extras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta entrevista que le hicieron en El Pa&iacute;s a </a><a href="https://elpais.com/mamas-papas/2026-06-02/santiago-gerchunoff-filosofo-vemos-a-los-hijos-como-objetos-que-se-pueden-mejorar-como-si-fueran-coches-a-los-que-se-anaden-extras.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Santiago Gerchunoff</strong></a> sobre su libro <em>En la era de los ni&ntilde;os cosa</em>, que tengo muchas ganas de conseguir y leer.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gerchunoff en la entrevista y Ephron en su ensayo (que es de 2006) hablan de un mismo fen&oacute;meno: la crianza como un saber profesional, algo en lo que hay que perfeccionarse como si se tratara una carrera universitaria o un nuevo puesto laboral. La palabra en ingl&eacute;s que usa Ephron en su ensayo es <em>parenting</em>, que est&aacute; muy bien traducida como <em>crianza </em>en su uso contempor&aacute;neo (compramos libros sobre crianza, hablamos con expertos en crianza) pero que podr&iacute;a traducirse tambi&eacute;n como &ldquo;paternar&rdquo;, para recoger el matiz verbal del original; especialmente porque Ephron lo diferencia de lo que hab&iacute;a antes, dice ella, que era madres y padres. Madre y padre son sustantivos, no verbos; ser madre o ser padre describe una situaci&oacute;n o una posici&oacute;n, no una <em>actividad</em>. El <em>parenting</em>, en cambio, es como el <em>running </em>o el <em>spinning </em>o el <em>trekking </em>o el <em>journaling</em>: cosas serias, no salir a caminar ni a andar en bici o anotar cositas. Son actividades solemnes, y sobre todo<em> exclusivas</em>: no algo que hac&eacute;s mientras hac&eacute;s otras cosas, sino algo a lo que se supone que deber&iacute;as dedicarle toda tu atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las respuestas que Gerchunoff da a <em>El Pa&iacute;s</em>, el acento est&aacute; puesto (como en el t&iacute;tulo de su libro, que todav&iacute;a no le&iacute;) en el supuesto resultado que se espera de esta crianza intensiva. Los ni&ntilde;os, en su hip&oacute;tesis, son tratados como &ldquo;cosas&rdquo; a ser optimizadas, mejoradas, tuneadas. Le agrego a este ni&ntilde;o ingl&eacute;s, rob&oacute;tica o comida org&aacute;nica. Ephron tambi&eacute;n habla de eso: el <em>parenting</em> supone, escribe Ephron, que un hijo es una pedazo de arcilla que podemos modelar. Los pediatras que hac&iacute;an de gu&iacute;as de la paternidad en su &eacute;poca, dice Ephron (habla del c&eacute;lebre Doctor Spock, primero, y luego de un tal Berry Brazelton que habr&iacute;a estado de moda en los 80), tend&iacute;an a explicar que los ni&ntilde;os eran de una manera o de otra y que uno como madre o padre pod&iacute;a hacer un par de cosas, pero no demasiadas, para llevarlos hacia un lado o hacia otro. Estaba, dice Ephron, la idea de que un hijo ten&iacute;a su propia <em>personalidad</em>. Luego, dice Ephron, lleg&oacute; el <em>parenting</em>, que no se trataba ya de criar un hijo, sino de transformarlo, manipularlo, pulirlo: tal como dice Gerchunoff, <em>mejorarlo</em>. Creo que Ephron se enga&ntilde;a un poco: es cierto que la novedad es la tendencia a la optimizaci&oacute;n, pero no creo que antes de eso hubiera un respeto tan supremo a la individualidad de los hijos. De hecho, se esperaba que tus hijos te siguieran en tus costumbres, tu cultura, tu religi&oacute;n, a veces hasta tu profesi&oacute;n. S&iacute; est&aacute; claro, sin embargo, que a estas expectativas se les dedicaba mucho menos tiempo y atenci&oacute;n que la que dedican hoy la mayor&iacute;a de los padres a sus hijo; en parte, probablemente, porque alcanzaba con la disciplina, que en no pocos casos era solo una palabra elegante para la violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, yo creo que el <em>parenting </em>no se trata tanto de los resultados: de hecho, los resultados son lo menos importante, incluso para los propios padres que lo ejercen (&iquest;lo ejercemos? Pongamos). Nora Ephron hace menci&oacute;n a algo de esto, en un par de p&aacute;rrafos breves que representan la parte m&aacute;s pol&iacute;ticamente incorrecta de su ensayo: para Ephron, la profesionalizaci&oacute;n de la crianza est&aacute; &iacute;ntimamente relacionada con el feminismo. Cuando las mujeres ingresan al mercado de trabajo y los hombres empiezan, gradualmente, a formar parte de la crianza, se hace necesario convertir a la paternidad en algo dif&iacute;cil, desafiante, algo que sea suficientemente complejo y respetable como para que lo haga un hombre. Conversamente, dice Ephron, el antifeminismo necesita hacer lo mismo: hace falta afirmar que la maternidad es dificil&iacute;sima, infinitamente compleja, que requiere tu atenci&oacute;n completa 24 horas, para justificar que la mujer que se dedica a eso no pueda hacer ninguna otra cosa (justificaci&oacute;n que puede venir tanto de una mujer que quiere hacer eso, dice Ephron, pero se siente culpable por no trabajar, como de quien quiere convencer de ser madre tiempo completo a una mujer que preferir&iacute;a otra cosa). Tanto al antifeminismo como al feminismo, entonces, dice Ephron, les <em>sirve</em> el <em>parenting</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso que Ephron tiene raz&oacute;n, y que ese deber&iacute;a ser el n&uacute;cleo del texto: al menos por lo que puedo ver desde afuera, conversando con padres y madres de ni&ntilde;os de todas las edades, la profesionalizaci&oacute;n de la crianza se trata mucho m&aacute;s de la subjetividad de los padres que de lo que sea que pase con los hijos. De hecho los rendimientos escolares de los chicos no parecen haber mejorado mucho, en t&eacute;rminos colectivos, ni siquiera entre los hijos <em>sobrecriados </em>de los sectores medios y altos (basta, para eso, hablar con los docentes, que no sentimentalizan los logros ni los fracasos de los ni&ntilde;os como hacemos sus propios padres); tampoco parece haber m&aacute;s pianistas prodigio o ni&ntilde;os matem&aacute;ticos, accidentes de la naturaleza que siguen ocurriendo con tanta excepcionalidad como siempre. A diferencia de lo que a veces se quiere decir, la paternidad intensiva no es una excepci&oacute;n al individualismo salvaje de la &eacute;poca, sino una extensi&oacute;n de &eacute;l, una manifestaci&oacute;n curiosa. Me gust&oacute;, de hecho, una frase de Ephron sobre esto: al &ldquo;tiempo de calidad&rdquo; del que tanto se habla hoy ella le opone el &ldquo;tiempo de cantidad&rdquo;. En eso sol&iacute;a consistir fundamentalmente, y sigue consistiendo, dice Ephron, la paternidad: un tiempo cantidad, repetitivo, desprovisto las m&aacute;s de las veces de la creatividad y glamour. Hacer cosas mientras uno piensa en otra cosa, hacerlas mal, hacerlas lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, hacerlas y no mucho m&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/oficio-imposible-criar_129_13300156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El oficio imposible de criar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marco Polo, Corea del Norte, el Indio Solari y Medianeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/marco-polo-corea-norte-indio-solari-medianeras_129_13299623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Marco Polo, Corea del Norte, el Indio Solari y Medianeras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Pablo Pryluka conversan sobre la época preferida de Pablo, las últimas novedades del régimen norcoreano, los Redondos y la película Medianeras.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/marco-polo-corea-norte-indio-solari-medianeras_129_13299623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 11:44:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marco Polo, Corea del Norte, el Indio Solari y Medianeras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indio Solari,Corea del Norte,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte del azar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muerte-azar_129_13281774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d0179d0-0401-465d-b7aa-ccb8eb6346b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte del azar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quince años después de Medianeras, la película funciona como una cápsula de un mundo que todavía dejaba espacio para los encuentros fortuitos. Qué perdimos cuando internet dejó de ser un territorio anónimo y la vida empezó a estar atravesada por la información permanente.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Pero claro, &iquest;no viste la pel&iacute;cula?&rdquo;, le pregunto a un amigo cuando, en una conversaci&oacute;n sobre el edificio que est&aacute;n construyendo al lado de mi PH, noto que no sabe que es ilegal construir ventanas en medianera. Mucha gente no vio <em>Medianeras</em>: los que piensan que antes de la pandemia era f&aacute;cil conocer gente, o que internet fue siempre esta nafta de la angustia que es hoy, y no un b&aacute;lsamo para la soledad en el mejor de los sentidos, de acompa&ntilde;arla o enmendarla seg&uacute;n correspondiera.
    </p><p class="article-text">
        Yo vi <em>Medianeras </em>en el cine hace quince a&ntilde;os, y la volv&iacute; a ver hace unos d&iacute;as en HBO. Para quienes nunca oyeron hablar de ella, es una especie de <em>Tienes un e-mail </em>porte&ntilde;a; naturalmente sali&oacute; m&aacute;s de diez a&ntilde;os despu&eacute;s que la pel&iacute;cula de <strong>Nora Ephron</strong> con <strong>Meg Ryan</strong> y <strong>Tom Hanks</strong>, porque las personas normales que protagonizan <em>Medianeras </em>no hubieran conocido a nadie por internet en 1998 en Buenos Aires. Lo gracioso, o lo interesante, es que<em> Medianeras </em>tiene otra similitud con <em>Tienes un e-mail</em>: ambas ponen a la ciudad, su funcionamiento y sus transformaciones, en el centro del romance.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En <em>Tienes un e-mail</em>, el crecimiento econ&oacute;mico de Nueva York era uno de los motores de la trama. Kathleen Kelly, el personaje de Meg Ryan, tiene una peque&ntilde;a librer&iacute;a para ni&ntilde;os cuando una cadena inspirada en Barnes &amp; Noble decide instalarle enfrente un local que la va a fundir. El personaje de Hanks, Joe Fox, es el due&ntilde;o de la cadena, y los dos empiezan una relaci&oacute;n por internet sin saber qui&eacute;n es qui&eacute;n. En <em>Medianeras</em>, el tema de la ciudad est&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s al frente: ya desde el t&iacute;tulo, por supuesto, pero tambi&eacute;n desde el principio de la pel&iacute;cula. Los personajes de Mart&iacute;n (Javier Drolas) y Mariana (Pilar L&oacute;pez de Ayala) reflexionan en off, en mon&oacute;logos casi teatrales, sobre la vida en Buenos Aires y los peque&ntilde;os departamentos oscuros que habitan. Las historias de amor, desamor, sexo y falta de sexo que van atravesando est&aacute;n profundamente marcadas por la geograf&iacute;a: lugares provisorios, un poco anodinos, marcados por una precariedad que no llega a ser pobreza pero da pena igual. La sensaci&oacute;n es que esos lugares son el espejo de sus vidas: son espacios de mientras tanto, que a los veintipico son una suerte de promesa de que alguna vez llegar&aacute; algo mejor y a los treinta y pico ya parecen una condena a una existencia en borrador, un boceto mal hecho, una joda que era joda y qued&oacute;. As&iacute; son tambi&eacute;n los trabajos de estos personajes; sus d&iacute;as, sus rutinas e incluso sus relaciones. En ese sentido, <em>Medianeras</em> es bastante distinta de <em>Tienes un e-mail. </em>Algo en la oscuridad del lugar del que parten los personajes, aunque despu&eacute;s lleguen al final feliz, delata los trece a&ntilde;os que separan a ambas pel&iacute;culas. <em>Medianeras</em> todav&iacute;a tiene alguna esperanza en el mundo, pero ya va quedando menos que en los tard&iacute;os 90: menos fe en la econom&iacute;a, menos ilusi&oacute;n en las relaciones, menos confianza en que la adultez nos deparar&aacute; algo mejor, o al menos algo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Pero algo quedaba, y por eso creo que <em>Medianeras</em> es la &uacute;ltima comedia rom&aacute;ntica veros&iacute;mil. Lo que me hizo pensar este regreso a la pel&iacute;cula es que el g&eacute;nero romcom est&aacute; mucho m&aacute;s atado de lo que una podr&iacute;a suponer a una cierta experiencia del espacio p&uacute;blico. Estas &uacute;ltimas romcoms, las que empiezan a hacer aparecer a internet, siempre terminan o empiezan en un encuentro fortuito en la vida real. Pienso en los intentos posteriores que vi de incursiones en el g&eacute;nero y veo que tienden a obviar casi por completo a internet: nadie quiere ver la historia de una pareja que se conoce por Instagram. Hacen una suerte de vuelta atr&aacute;s: la gente se conoce en recitales, en casamientos, como si fueran los 80. En el internet de las redes sociales donde todos tenemos nombre y apellido para forzar lo fortuito hay que sacar a los celulares del medio: nadie puede decirle &ldquo;&iquest;sos vos?&rdquo; como si fuera un misterio a alguien a quien ya ha stalkeado hasta verle las fotos del secundario. Cuando pienso, entonces, en por qu&eacute; es dif&iacute;cil escribir una comedia rom&aacute;ntica que no se sienta retro pienso sobre todo en esto: no que internet sea fr&iacute;o porque se trate de m&aacute;quinas, sino que lo que mata al romance, tal como lo conocemos, es el poco espacio que la vida atravesada por la informaci&oacute;n y el c&aacute;lculo deja a la casualidad. Para conocer a alguien en la calle, o en un bar, o en la universidad, hay que tener tiempo desorganizado en espacios igualmente desorganizados. Hay que hacerle un lugar al caos que internet supo tener, en sus inicios de anonimato, pero que ya no tiene hoy. Ya no queda nada an&oacute;nimo en el mundo, ni el de los &aacute;tomos ni el de las pantallas; todas las cosas han sido nombradas, como en el G&eacute;nesis cuando termina la creaci&oacute;n del mundo y solo queda vivir.
    </p><p class="article-text">
        No es solo un tema del romance, o al menos del romance en sentido literal. Estos d&iacute;as estuve leyendo los relatos de duelo por el Indio que me cruc&eacute; en las redes sociales. Casi todos est&aacute;n contados como una historia de amor: se cuenta cu&aacute;ndo conoci&oacute; el narrador o narradora a los Redondos, y por supuesto, nunca es por internet. Siempre es por casualidad. Te lo presenta un amigo o una amiga. Un novio te lleva a un recital o te comparte un cassette. Te lo muestran tus padres, o al rev&eacute;s, se los mostr&aacute;s vos a tus padres, buscando algo para compartir. Hay muchas razones por las que es imposible pensar que hoy surja una figura como la del Indio, pero una es esta, la misma por la que es dif&iacute;cil escribir un cuento de amor con cierta &eacute;pica que no suene extempor&aacute;neo: no es la calidad, no es el mainstream, ni siquiera es el capitalismo. Es la muerte casi total del azar, esa especie en extinci&oacute;n que no estamos teniendo el tiempo ni la energ&iacute;a para proteger.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muerte-azar_129_13281774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 03:02:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papa, On the Rag, Londres en los 60 y La casa de los espíritus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papa-on-the-rag-londres-60-casa-espiritus_129_13281232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="El papa, On the Rag, Londres en los 60 y La casa de los espíritus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Gino Cingolani hablan sobre la encíclica papal sobre la AI, una app de chismes, la época preferida de Gino y una nueva adaptación de Isabel Allende.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
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      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/papa-on-the-rag-londres-60-casa-espiritus_129_13281232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 12:38:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papa, On the Rag, Londres en los 60 y La casa de los espíritus]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar que hablar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-hablar_129_13263944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1e44718-8cab-4416-ab51-0c5fd214cbfc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar que hablar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En nombre de la concientización y la prevención, la cobertura de los femicidios acumula perfiles, testimonios y detalles íntimos de víctimas y familiares. Este texto pone en cuestión cuánto de esa información contribuye a entender la violencia machista y cuánto responde a una lógica de consumo y morbo.</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si es de mala feminista (&iquest;se sigue usando el concepto? Se siente profundamente extempor&aacute;neo, como cuando se hab&iacute;a reapropiado el concepto de mala madre), pero la realidad es que no sigo las noticias policiales, y no suelo hacer una excepci&oacute;n con los femicidios. No soy experta en el tema, no tengo grandes cosas para decir ni para pensar; trato de leer la data que se produce sobre violencia, eso s&iacute;, sobre tendencias o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, pero no siento que le sume a nada a nadie mi consumo del minuto a minuto de un crimen. Quiz&aacute;s me equivoco. Quiz&aacute;s es una responsabilidad c&iacute;vica amplificar esa informaci&oacute;n aunque una no tenga nada que sumar, o al menos leerla. Realmente no lo veo. De hecho me pregunto, cada vez m&aacute;s, por la pertinencia de la comunicaci&oacute;n de los detalles sobre una chica, una familia, un barrio o un pueblo; detalles que se nos comunican como si debieran decirnos algo, pero que sin la mediaci&oacute;n de un especialista rara vez dicen nada, y a menudo ni con eso. En la era de la sobreinformaci&oacute;n, decir que la informaci&oacute;n es <em>poder </em>es como m&iacute;nimo enga&ntilde;oso. No cualquier informaci&oacute;n es poder; alguna ni siquiera es m&aacute;s que un chisme, un alimento para una conversaci&oacute;n de ascensor morbosa en la que la muerte y la violencia sexual se vuelven de pronto un tema posible cuando una se ha cansado del clima o el tr&aacute;nsito.
    </p><p class="article-text">
        Creo que a veces nos salteamos demasiado r&aacute;pido esta discusi&oacute;n. Decimos que lo que hace falta es m&aacute;s <em>periodismo feminista</em>, o una <em>perspectiva feminista</em>; lo digo en primera persona porque seguramente lo he hecho yo misma. Es probable que esas afirmaciones sean ciertas, pero solo en un sentido trivial, en el mismo sentido en que es cierto que para no hacer sensacionalismo hace falta hacer <em>buen periodismo</em>. He le&iacute;do gu&iacute;as de buenas pr&aacute;cticas, he ido a talleres, y creo que no tenemos un consenso firme ni satisfactorio sobre qu&eacute; ser&iacute;a una perspectiva feminista sobre un caso policial; cuando digo satisfactorio me refiero, concretamente, a que a m&iacute; no me satisface. Se habla de comunicar &ldquo;el contexto&rdquo; de un crimen, el &ldquo;contexto&rdquo; de cada mujer, de manera respetuosa: pero incluso sin ir a buscar nada escabroso, &iquest;qu&eacute; informaci&oacute;n nos da c&oacute;mo viv&iacute;a una v&iacute;ctima? &iquest;A qu&eacute; colegio iba, de qu&eacute; trabajaba, si sus padres estaban juntos o separados, si ten&iacute;a buena o mala relaci&oacute;n con sus hijos, sus ex maridos, sus vecinos, si ganaba poco, mucho, o ning&uacute;n dinero?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el caso de Agostina, la chica asesinada cuyos restos fueron hallados estos d&iacute;as por la polic&iacute;a, la discusi&oacute;n aparece dominada por la pregunta de qui&eacute;n es m&aacute;s responsable de lo que le pas&oacute; a ella, si su madre o su padre. M&aacute;s all&aacute; del revoleo acusaciones me pregunto de qu&eacute; me sirve saber todo lo que s&eacute; sobre ellos; aunque esa informaci&oacute;n est&eacute; chequeada, aunque sea p&uacute;blica. Pienso en las entrevistas a la madre, en que incluso si solo se le hicieran preguntas bien intencionadas la gente que no trabaja de dar entrevistas se enmara&ntilde;a (a veces incluso lo hace la gente que s&iacute; trabaja de eso), sobre todo si est&aacute; pasando el peor momento de su vida. Entiendo que es un valor el darle voz a las v&iacute;ctimas, pero no puedo evitar preguntarme si lo entiendo en serio o si es solo una frase hecha que no s&eacute; qu&eacute; significa.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que el concepto de contexto es una trampa. &iquest;Qu&eacute; nos dicen los contextos de las v&iacute;ctimas sobre algo? No lo digo por pacater&iacute;a ni por prurito progresista: realmente hay v&iacute;ctimas de todos los perfiles, incluso en los casos medi&aacute;ticos. Yo, que ya dije que ni siquiera sigo el tema con demasiado rigor, puedo pensar en chicas asesinadas de clase alta y de clase baja, <a href="https://www.lanacion.com.ar/seguridad/mumi-la-mejor-companera-y-la-mejor-alumna-nid1591100/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buenas alumnas que no sal&iacute;an de noche</a> y &ldquo;fan&aacute;ticas de los boliches&rdquo;. Se habla de prevenci&oacute;n, pero &iquest;en qu&eacute; nos puede ayudar a prevenir algo, de verdad, tener toda esta &ldquo;informaci&oacute;n&rdquo;? No me refiero, por supuesto, a datos valiosos y constructivos sobre el funcionamiento de las denuncias y el accionar de la Justicia, sino a estos coloridos perfiles personales, que hasta cuando se hacen sin juicios de valor parecen responder m&aacute;s a la curiosidad y la necesidad de generar interacci&oacute;n que a algo de lo que podamos aprender.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que los modus operandi de los asesinos deber&iacute;an darnos alguna informaci&oacute;n que valga la pena, pero eso tambi&eacute;n termina siendo muy limitado. Se les ense&ntilde;a a las chicas a no confiar en los extra&ntilde;os, aunque las mate, las m&aacute;s de las veces, gente que las conoce; se les ense&ntilde;a todo lo que no deber&iacute;an hacer, todo aquello a lo que no deber&iacute;an &ldquo;exponerse&rdquo;; se les ense&ntilde;a, entonces, m&aacute;s a mentir que a pedir ayuda, a cubrirse entre ellas para no meterse en problemas con los adultos, antes que a decir la verdad. La verdad es que si realmente intent&aacute;ramos tomar <em>lecciones </em>de los femicidios que circulan habr&iacute;a que dejar de saludar a los vecinos, a los amigos de tus padres, quiz&aacute;s tambi&eacute;n a tus padres; no salir de noche, ni de d&iacute;a, ni quedarse en tu casa. No irse de vacaciones sola, ni con familias amigas, ni con tu propia familia. No habr&iacute;a que salir a trabajar, ni enamorarse, ni casarse, ni criar hijos, ni vivir con un tipo, ni vivir sola, ni vivir con tus t&iacute;os, ni con tus abuelos. Digo que el concepto de contexto es una trampa, y digo que es una trampa en la que caemos todos, no solo los machistas que siempre quieren inculpar a alguna otra mujer o familiar humilde. Los progresistas tambi&eacute;n, creo, y a veces sobre todos, terminamos cayendo en el juego de buscar a <em>los verdaderos culpables</em>, que nunca son el asesino, tiene que ser algo m&aacute;s abstracto, m&aacute;s interesante, algo que nos d&eacute; un poco m&aacute;s que hablar.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dar-hablar_129_13263944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 13:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dar que hablar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo general]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Valeria Luiselli, Mary Gaitskill, Un poeta y 1977]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/valeria-luiselli-mary-gaitskill-poeta-1977_129_13262555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140842.jpg" width="1113" height="626" alt="Valeria Luiselli, Mary Gaitskill, Un poeta y 1977"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Male Rey y Tamara hablan sobre la nueva novela de Valeria Luiselli, la escritora Mary Gaitskill, la película Un poeta y la época preferida de Tamara.</p><p class="subtitle">Episodios anteriores</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/algo-prestado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a>&nbsp;es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR</strong>&nbsp;realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6KY9VTevJHxD5In3KRJu0F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,&nbsp;plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/valeria-luiselli-mary-gaitskill-poeta-1977_129_13262555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 11:33:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Valeria Luiselli, Mary Gaitskill, Un poeta y 1977]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cine,Tamara Tenenbaum,Algo prestado,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te va a gustar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-gustar_129_13245681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f34aa4c5-35f6-44a5-ae5f-e2545a35cf13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No te va a gustar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discusión entre Brad Mehldau y un crítico del New York Times, sumada al rechazo que recibió Fito Páez por presentar su nuevo disco en vivo, abre una misma pregunta de fondo: qué lugar queda para el gusto, el riesgo y la incomodidad artística en una época cada vez más atravesada por la lógica del consumo y la satisfacción inmediata.
</p></div><p class="article-text">
        Las pol&eacute;micas est&eacute;ticas parecen, en un mundo al borde de ciento cincuenta ataques de nervios, un divertimento tan extravagante como lo eran las discusiones sobre el peso del alma entre fil&oacute;sofos medievales. As&iacute; y todo, creo que justamente por eso tienen valor: cuando todo se vuelve mercanc&iacute;a y obsesi&oacute;n utilitaria, los debates abstractos e in&uacute;tiles se convierten en un fuego sagrado que m&aacute;s que nunca hay que mantener encendido. O es la excusa que me invent&eacute; para interesarme por dos conversaciones sobre cr&iacute;tica, gusto y cultura que vi pasar en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La primera, un poco m&aacute;s alejada de nuestro hemisferio: hace casi un mes, el New York Times public&oacute; una lista de <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2026/magazine/greatest-american-songwriters-alive.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;los treinta compositores de canciones americanos vivos m&aacute;s grandes de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os&rdquo;</a>. M&aacute;s all&aacute; de que estas listas est&eacute;n hechas para pelearse, me interes&oacute; sobre todo la discusi&oacute;n que se dio entre Jon Caramanica, uno de los autores del ranking, y Brad Mehldau, tal vez el pianista de jazz vivo m&aacute;s importante (&iquest;con la sola competencia de Keith Jarrett?). El debate est&aacute; bien resumido en <a href="https://bradmehldau.substack.com/p/jon-caramanica-is-a-bad-cliche" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este textazo de Mehldau</a> , que se revela como un cr&iacute;tico cultural y autor de un nivel como para humillar a los que nos dedicamos te&oacute;ricamente a escribir y encima no sabemos tocar en el piano m&aacute;s que el feliz cumplea&ntilde;os. Mehldau est&aacute; muy enojado porque Caramanica no solo no puso en la lista a Billy Joel (uno de los cantautores favoritos de Mehldau), sino que encima tuvo el tup&eacute; de justificarse diciendo, en pocas palabras, que Billy Joel es reiterativo, que est&aacute; todo bien con &eacute;l, a &ldquo;mucha gente que quiero le gusta&rdquo; (frase que Mehldau interpret&oacute;, creo que correctamente, como una acusaci&oacute;n de que se trataba de un gusto poco sofisticado) pero no le parec&iacute;a suficientemente innovador como compositor como para que valiera la pena incluirlo en la lista. Mehldau es m&uacute;sico, y de los m&aacute;s exitosos de su medio: est&aacute; en una posici&oacute;n bastante rara en el siglo XXI, que es que realmente no necesita ya quedar bien con ning&uacute;n cr&iacute;tico ni con ning&uacute;n medio, ni siquiera con m&uacute;sicos mainstream. Lena Dunham no se anim&oacute; a criticar a Taylor Swift en nada en su memoir; Mehldau no se priva de hacerlo, no por alguna animosidad contra ella, todo indica, sino por lo que para &eacute;l representan esos cr&iacute;ticos de cincuenta a&ntilde;os que se creen demasiado cool para Billy Joel pero se pasan la vida glorificando a artistas pop casi adolescentes para demostrar que, aunque sean cr&iacute;ticos de rock de cincuenta a&ntilde;os, est&aacute;n <em>en la onda</em>.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del chusmer&iacute;o y lo bueno que es Mehldau insultando (yo si fuera Caramanica cambiar&iacute;a de trabajo, de pa&iacute;s y de planeta despu&eacute;s de semejante paliza), lo interesante es el argumento central: a Mehldau no le molestar&iacute;a si a Caramanica le gustaran mucho las canciones de Taylor Swift, o si realmente considerara que Young Thug es mejor compositor que James Taylor. Lo que le molesta a Mehldau es que Caramanica se pase el d&iacute;a escribiendo sobre pop, o sobre rap, o sobre lo que sea que se vea joven y canchero en el momento correspondiente, sin que quede claro que genuinamente le interesen esos g&eacute;neros o autores como manifestaciones musicales. Para Mehldau, Caramanica incurre en un pecado muy frecuente hoy en la cr&iacute;tica musical y en la cr&iacute;tica cultural en general: pensar que su trabajo consiste en un an&aacute;lisis sociol&oacute;gico, fr&iacute;o y supuestamente refinado de &ldquo;fen&oacute;menos culturales&rdquo;, que prescinde no solo del an&aacute;lisis formal sino, y mucho peor, de una relaci&oacute;n real, afectiva y entusiasta con la obra en cuesti&oacute;n. Est&aacute; perfecto escribir una, dos, o tres notas, digo yo parafraseando a Mehldau, sobre por qu&eacute; se pone de moda tal artista, qui&eacute;nes lo escuchan y cu&aacute;l es su atractivo, incluso si uno no lo vive en carne propia: pero &iquest;cu&aacute;ndo se volvi&oacute; poco cool, efectivamente, estudiar y analizar con placer las cosas que a una efectivamente le gustan? Me parece particularmente interesante la relaci&oacute;n que Mehldau establece entre este gusto personal y emotivo y la cr&iacute;tica musical que vale la pena: si a una efectivamente no le gusta, por caso, Romeo Santos, es obvio que lo que escriba sobre Romeo Santos va a ser externo y fr&iacute;o. Lo que dice Mehldau es que adem&aacute;s de externo y fr&iacute;o ese an&aacute;lisis ser&aacute; chato. Hacer cr&iacute;tica musical no es hacer ciencia: la distancia con la obra no siempre &ldquo;suma&rdquo;. Lo pienso en t&eacute;rminos de mi propia pr&aacute;ctica, en las veces en que he ca&iacute;do en eso que dice Mehldau, y me pregunto si alguna vez escrib&iacute; algo interesante sobre algo que no me interesara, o que me interesara &ldquo;como fen&oacute;meno&rdquo;, que es casi decir lo mismo. Creo que efectivamente Mehldau tiene raz&oacute;n: cuando dejamos de confiar en nuestro propio o&iacute;do o nuestras propias lecturas, en los que realmente nos emociona y lo que no, terminamos refugiados en una sociolog&iacute;a de caf&eacute; que quiz&aacute;s nos sirve a algunos adultos para entender &ldquo;en qu&eacute; anda la juventud&rdquo;, pero rara vez le sirve a nadie para pensar mejor en la m&uacute;sica que escucha. Que no s&eacute; si es lo &uacute;nico que deber&iacute;a hacer la cr&iacute;tica, pero seguro es parte de su tarea: m&aacute;s en un momento en que todo est&aacute; cerca y disponible, y quiz&aacute;s lo mejor que puede hacer el periodismo por nosotros es ayudarnos a curar y pulir la sensibilidad propia, el criterio personal.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s estuvo la pol&eacute;mica de Fito: hace unos d&iacute;as, tambi&eacute;n, Rodolfo P&aacute;ez recibi&oacute; una respuesta hostil en el Movistar Arena cuando, en lugar de tocar los hits que la audiencia esperaba, dedic&oacute; toda la primera parte de su concierto a una presentaci&oacute;n audiovisual de su nuevo disco <em>Novela</em>. Hay mil detalles y mil lecturas disponibles: para algunos, Fito rompe el pacto con el p&uacute;blico&nbsp;haciendo un concierto muy distinto de lo que ven&iacute;a ofreciendo; para otros, la gente tiene derecho a aburrirse, sacar el tel&eacute;fono, levantarse e irse, aunque no a silbar o abuchear. M&aacute;s all&aacute; de todas estas posibilidades, que tienen cada una su grano de verdad, me dan ganas de pensar, sobre todo, en esta idea del contrato con el artista: &iquest;cambi&oacute; ese contrato en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? Los &ldquo;Flaco, toc&aacute; muchacha&rdquo; existieron siempre; las redes solo los amplifican. Me cuesta, sin embargo, no pensar que efectivamente la palabra contrato no es inocua en este contexto: que si antes era metaf&oacute;rica, se vuelve una palabra con mucho peso en un mundo cada vez m&aacute;s transaccional, en el que<em> el cliente siempre tiene la raz&oacute;n</em>. De hecho la gente entr&oacute; al Instagram de Fito a dejar sus insultos en vivo, como si se tratara de rese&ntilde;as en Google Maps: muchas respuestas hac&iacute;an alusi&oacute;n al precio de las entradas, o a &ldquo;vine con mis hijos y se durmieron&rdquo;, como si eso tuviera alguna relaci&oacute;n con el artista. No s&eacute; si est&aacute; bien o mal, pero si me atrevo a aventurar esta intuici&oacute;n: yo no creo que Fito le haya faltado el respeto a su audiencia, pero incluso si lo hubiera hecho, antes nos aguant&aacute;bamos las locuras de los artistas con mucha m&aacute;s entereza, y eso ten&iacute;a un valor. Pasarla mal en un concierto, aburrirse o asquearse ten&iacute;a un valor, y hoy ya no lo tiene; sobre todo comparado con &ldquo;valores reales&rdquo; como el dinero de la entrada o una salida en familia que solo ten&iacute;a que dejarnos a todos de buen humor. Lo curioso es que la conversaci&oacute;n de Mehldau pone el acento en lo que te gusta, y la de Fito en lo que no te gusta, pero en el fondo, y quiz&aacute;s hasta en la superficie, los dos est&aacute;n hablando de lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-gustar_129_13245681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 03:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No te va a gustar]]></media:title>
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    </item>
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