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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carolina Castro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/carolina-castro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carolina Castro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuatro revoluciones para la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuatro-revoluciones-argentina_129_7984991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71a02f6b-7a9e-4364-a5a7-1101d1a963dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro revoluciones para la Argentina"></p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo cuarto del Siglo XX Argentina fracas&oacute; en la construcci&oacute;n de un proyecto de desarrollo m&aacute;s o menos compartido y el Siglo XX no perdon&oacute;. <strong>Nos dej&oacute; afuera.</strong> El resultado es la foto de pa&iacute;s de hoy: <strong>pobreza estructural creciente, p&eacute;rdida de mercados de exportaci&oacute;n, densidad empresarial en retracci&oacute;n y un c&iacute;rculo vicioso entre deuda y d&eacute;ficit.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A dos d&eacute;cadas del comienzo del nuevo siglo, Argentina sigue atascada en el siglo pasado. No hay tiempo para llorar sobre la leche derramada. Tenemos que movernos r&aacute;pido para revertir la situaci&oacute;n. Eso requiere hacer cosas de manera muy distinta de ac&aacute; en m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay motivos para ser optimistas, en medio del peor momento de la pandemia y luego de tres a&ntilde;os de recesi&oacute;n en Argentina? S&iacute;. <strong>Algo que mostr&oacute; la crisis sanitaria es que estuvimos mejor cuando la dirigencia logr&oacute; acordar un camino en la b&uacute;squeda de un objetivo. </strong>&iquest;Por qu&eacute; no exigirle a toda la dirigencia, y esperanzarse en que logre, acuerdos para resolver una crisis que ya lleva varias d&eacute;cadas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay otra buena noticia: no somos los &uacute;nicos que tenemos que reinventarnos. </strong>Todo el mundo lo est&aacute; haciendo o lo tiene que hacer para empezar a delinear este siglo. Cuando el calendario marc&oacute; el a&ntilde;o 2000 no estaba todav&iacute;a claro cu&aacute;n diferente ser&iacute;a el futuro. Hoy ya no quedan dudas: la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica har&aacute; que nada sea igual en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. <strong>Los productos y servicios que consumiremos, la forma de producirlos en una econom&iacute;a que tender&aacute; a la des-carbonizaci&oacute;n, las nuevas formas de trabajo y sus nuevas regulaciones, el uso y la protecci&oacute;n de nuestros datos (el </strong><em><strong>commodity</strong></em><strong> de este nuevo tiempo), el papel de la mujer en la sociedad, nuestras relaciones interpersonales: cada aspecto de nuestra vida sufrir&aacute; de aqu&iacute; al 2050 una profunda transformaci&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, los l&iacute;deres del mundo se preguntan cu&aacute;l debe ser el camino al desarrollo en el siglo XXI. Nadie lo tiene del todo claro, salvo por la negativa: no tendr&aacute; nada que ver con lo que conocemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como lo que viene es totalmente nuevo, requiere ideas tambi&eacute;n novedosas. Como nunca en las &uacute;ltimas generaciones, la incertidumbre implica una oportunidad: es un nuevo comienzo para todos. Y aunque es cierto que Argentina trae a cuestas una mochila pesada por las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de fracaso econ&oacute;mico, el pa&iacute;s sigue de pie y tiene muchos activos productivos y humanos para encarar el nuevo desaf&iacute;o de repensarnos.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os y medio vamos a tener dos elecciones, la de medio t&eacute;rmino de este a&ntilde;o y la presidencial de 2023. La pol&iacute;tica est&aacute; avanzando hacia un cambio generacional que har&aacute; que seguramente accedan al poder figuras criadas en democracia, conscientes del fracaso de la dirigencia en lograr los acuerdos elementales que todo pa&iacute;s requiere para desarrollarse. Este tiempo va a ser el marco temporal ideal para intentar hacer algo diferente, sentarse a pensar lo nuevo y proponer ideas capaces de entusiasmar a una Naci&oacute;n que zigzaguea entre la crisis y la ausencia de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Argentina est&aacute; llena de atributos positivos sobre los cuales forjar nuestra Naci&oacute;n en el Siglo XXI. <strong>Una tierra f&eacute;rtil capaz de producir prote&iacute;nas para 400 millones de personas anualmente; una reserva de energ&iacute;a &uacute;nica en el mundo como Vaca Muerta con un recurso clave para la transici&oacute;n energ&eacute;tica; una capacidad de desarrollar biotecnolog&iacute;a que est&aacute; en la frontera del conocimiento, como el trigo anti-sequ&iacute;a de Bioceres; una tradici&oacute;n y un legado industrial que viene de saberes consolidados; empresas que son ejemplo de capacidad tecnol&oacute;gica (esta semana fue noticia una de ellas, IMPSA, capitalizada por el gobierno provincial y nacional); un capital humano que se destaca en la regi&oacute;n y puede competir en productividad con el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas puedan recrear el esp&iacute;ritu &eacute;pico que supimos tener en distintos momentos de nuestros 200 a&ntilde;os de historia?
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurren al menos cuatro &ldquo;revoluciones&rdquo; a las que nos podemos comprometer.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Una revoluci&oacute;n educativa</strong>, desde el nivel inicial hasta el universitario, que realce oficios y tecnicaturas, y re-cree la movilidad social ascendente: adaptar el mito de &ldquo;m&rsquo;hijo el doctor&rdquo; a &ldquo;nuestrx hijxs programadores&rdquo;.</li>
                                    <li><strong>Una revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-productiva</strong> que, en homenaje a Houssay, Leloir y Milstein, impulse a la ciencia b&aacute;sica y la ciencia aplicada y la integre al entramado productivo. La pandemia mostr&oacute; la enorme capacidad para transformar desarrollo cient&iacute;fico en productos innovadores y exportables.</li>
                                    <li>Seguir haciendo punta en Latinoam&eacute;rica en <strong>la revoluci&oacute;n feminista</strong> en marcha. Garantizar una creciente igualdad de oportunidades. El principal desaf&iacute;o ser&aacute; atacar la desigualdad en las tareas del cuidado: representan el 16% del PBI y caen enteras en las espaldas de la poblaci&oacute;n femenina.</li>
                                    <li>Y finalmente, tener un rol activo en <strong>la revoluci&oacute;n verde</strong>. Esto implica tener una estrategia inteligente en al menos dos frentes: quedar entre los pocos jugadores que crear&aacute;n las tecnolog&iacute;as que se necesitan y buscar formas de transici&oacute;n energ&eacute;tica que impacten positivamente en nuestro sistema productivo.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Algunos de estos temas se empiezan a debatir de manera incipiente en el Consejo Econ&oacute;mico y Social creado recientemente y ya son objeto de pol&iacute;ticas que piensan diferentes &aacute;reas del Estado. Pero el diferencial, si queremos hacerlo distinto esta vez, es lograr&nbsp; traducir proyectos e ideas en acuerdos multi-sectoriales y multi-partidarios que generen cursos de acci&oacute;n concretos con metas realizables; sin zigzags, sin marcha atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuatro-revoluciones-argentina_129_7984991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 03:04:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro revoluciones para la Argentina]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejar de pelear contra nosotros mismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pelear_129_7867149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a561c5c-f5d3-4df8-aff8-30927ee93936_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dejar de pelear contra nosotros mismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        No porque est&eacute; muy dicho hay que dejar de decirlo: el mundo actual no admite que busquemos en el pasado las soluciones para nuestro futuro, sobre todo cuando el presente se mueve tan r&aacute;pido que hasta nos da v&eacute;rtigo seguirlo.
    </p><p class="article-text">
        En apenas dos d&eacute;cadas de este siglo, China pas&oacute; de ser una econom&iacute;a marginal a disputar el liderazgo de los EE.UU en todos los aspectos, incluso y sobre todo el tecnol&oacute;gico. La digitalizaci&oacute;n transform&oacute; todo lo que hacemos y c&oacute;mo lo hacemos, desde la producci&oacute;n industrial a la comunicaci&oacute;n interpersonal. El cambio clim&aacute;tico se aceler&oacute; y se convirti&oacute; en el principal tema de la agenda p&uacute;blica.<strong> En el siglo XX se hablaba de </strong><em><strong>New Deal</strong></em><strong>: en el XXI de </strong><em><strong>Green New Deal</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos cambios no son simples cuestiones de coyuntura sino que se&ntilde;alan una nueva &eacute;poca y nos obligan a preguntarnos cu&aacute;l tiene que ser el marco te&oacute;rico-pr&aacute;ctico para analizar y dise&ntilde;ar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica argentina. &iquest;Tenemos suficiente conciencia de que estamos en un mundo radicalmente diferente al de medio siglo atr&aacute;s<strong> y que lo que ocurra dentro de cincuenta a&ntilde;os es impredecible?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A esta altura del partido, tenemos ya muy claro el diagn&oacute;stico de nuestro fracaso pero no somos capaces de articular propuestas creativas para superarlo. El estado actual de la pol&iacute;tica partidaria no ayuda: desde hace a&ntilde;os est&aacute; inmersa en una grieta est&eacute;ril, que dedica la mayor parte de su tiempo a se&ntilde;alar la culpa del otro por los males colectivos, con los ojos puestos en el espejo retrovisor m&aacute;s que en el camino que est&aacute; adelante. Para nuestra dirigencia (toda) es m&aacute;s f&aacute;cil criticar el pasado que liderar el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, <strong>me sigo definiendo como industrial y desarrollista. </strong>Aunque sean t&eacute;rminos asociados al siglo XX, creo que en &uacute;ltima instancia refieren a una tradici&oacute;n que estuvo a la vanguardia de su tiempo. La industria connota tecnolog&iacute;a y futuro y hoy tambi&eacute;n est&aacute; al frente de la innovaci&oacute;n con la Industria 4.0 y la agenda clim&aacute;tica. El desarrollismo argentino fue un movimiento pol&iacute;tico de avanzada, moderno y pragm&aacute;tico para su tiempo, con la voluntad de sintetizar tensiones hist&oacute;ricas de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a argentinas para encarar un proyecto nacional. Durante un tiempo demostr&oacute; su valor y aport&oacute; al bienestar de todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me consta que a ambos lados de la l&iacute;nea divisoria de la pol&iacute;tica argentina actual hay personas que, con matices, <strong>comparten una visi&oacute;n.</strong> Que no logremos sacar de la grieta a los temas en los que hay terreno com&uacute;n para acordar una pol&iacute;tica verdaderamente de Estado es un error garrafal del que nos vamos a arrepentir en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La voluntad creativa necesaria para impulsar un cambio constructivo es lo opuesto a lo que vemos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. La gesti&oacute;n de la pandemia es el triste ejemplo m&aacute;s reciente, con el doble sabor amargo de que hab&iacute;a comenzado con atisbos de acuerdos sobre un tema relevante &ndash; aunque defensivo. Pronto volvimos a perdernos en discusiones est&eacute;riles y <strong>hoy enfrentamos esta segunda ola con m&aacute;s dudas que certezas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las grietas viven en cada aspecto de nuestra vida p&uacute;blica. Una reciente y que involucra al sector empresario es la que pone en tensi&oacute;n a pymes con grandes empresas, cuyo nuevo cap&iacute;tulo se escribe en estas horas en el Congreso en virtud de los cambios al impuesto a las Ganancias de las sociedades. La narrativa m&aacute;s simplista y da&ntilde;ina es que las pymes son buenas mientras que las grandes son malas. Esta tambi&eacute;n es una dicotom&iacute;a falsa:<strong> no hay pymes pujantes sin grandes empresas pujantes.</strong> As&iacute; funcionan, aqu&iacute; y en todo el mundo, las cadenas de valor, en un c&iacute;rculo que busca ser virtuoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Argentina habita hace a&ntilde;os en una peligrosa zona de confort en la cual cada uno busca en el otro una respuesta f&aacute;cil a los problemas que nos aquejan. El problema es el otro. Ning&uacute;n sector es totalmente ajeno a esa l&oacute;gica, pero la primera y m&aacute;s importante convocatoria a cambiar la din&aacute;mica <strong>tiene que venir del poder pol&iacute;tico al que la sociedad otorga la representatividad para conducirnos.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas tensiones no son un defecto exclusivo de Argentina. Por el cambio estructural que enfrenta el mundo, todas las sociedades est&aacute;n discutiendo sus modelos de desarrollo, de recaudaci&oacute;n de recursos, de incentivos y de distribuci&oacute;n. En Estados Unidos, por caso, ya se habla de &ldquo;bidenomics&rdquo; por el nuevo presidente Joe Biden, que busca reducir desigualdades inaceptables a partir de m&aacute;s transferencias de ingresos, una infraestructura de cuidados, el incremento de la inversi&oacute;n p&uacute;blica y medidas para promover la inversi&oacute;n privada. En ese marco, est&aacute; proponiendo aumentar la al&iacute;cuota de Ganancias que pagan las corporaciones. Del 21% propone llevarla al 28% mientras que en Argentina ya estamos en el 30% y la propuesta es llevarla al 35%.
    </p><p class="article-text">
        Hay que dar estas discusiones pero sin dicotom&iacute;as ni falsas antinomias y, sobre todo, con una visi&oacute;n global y vanguardista del proyecto de crecimiento y desarrollo,<strong> conscientes que lo que pensamos para el siglo XX no aplica en el XXI. </strong>&iquest;Quemar los libros? Quiz&aacute;s no tanto: de m&iacute;nima re-interpretarlos, de m&aacute;xima re-escribirlos con audacia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pelear_129_7867149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Apr 2021 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué no se invierte más? (segunda parte no planificada)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-invierte-segunda-parte-no-planificada_129_7352873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71feb6d8-edb9-42af-86f0-749a0e59b979_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué no se invierte más? (segunda parte no planificada)"></p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/no-invierten-empresarios_129_6825898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta columna en enero</a> me (nos) hice la siguiente pregunta: &iquest;por qu&eacute; los empresarios no invertimos m&aacute;s? No pensaba escribir una segunda parte tan pronto, pero dos meses despu&eacute;s siento que hace falta volver sobre el tema, dadas las se&ntilde;ales recientes de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hist&oacute;ricamente Argentina ha oscilado entre pol&iacute;ticas que impulsan el consumo y otras que promueven la inversi&oacute;n. Raramente hemos encontrado equilibrio en un p&eacute;ndulo que se mueve en paralelo a las grietas pol&iacute;ticas que sufre el pa&iacute;s.</strong> Un sector levanta la bandera del consumo contra la inversi&oacute;n; el otro el de la inversi&oacute;n contra el consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ambos vienen fallando en alcanzar sus respectivos objetivos, porque el &eacute;xito requiere encontrar un equilibrio que implicar&iacute;a ponderar a ambos t&eacute;rminos de la ecuaci&oacute;n &ndash; y tambi&eacute;n a la relaci&oacute;n entre ellos &ndash; para lograr un crecimiento sustentable y m&aacute;s predecible.
    </p><p class="article-text">
        El consumo es una parte fundamental de la demanda de la econom&iacute;a y nadie invierte si no tiene quien pueda comprarle. Pero a largo plazo el verdadero motor del crecimiento es la inversi&oacute;n, que es la que logra innovar en procesos, insumos, bienes, servicios, para que una econom&iacute;a pueda producir m&aacute;s con menos; para llegar antes que otros a lo nuevo, a lo que viene; para sostener una posici&oacute;n de mercado y ampliarla; para garantizar empleo futuro y que haya quien consuma ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que va del a&ntilde;o se han anunciado o puesto en pr&aacute;ctica una serie de pol&iacute;ticas, algunas de las cuales quiero enumerar brevemente.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Empezaron a funcionar las mesas para un acuerdo de precios y salarios que logre atemperar las expectativas de inflaci&oacute;n.</li>
                                    <li>El Consejo Econ&oacute;mico y Social tuvo su primera reuni&oacute;n plenaria. Se fijaron cinco temas para buscar consensos de largo plazo.</li>
                                    <li>El presidente Alberto Fern&aacute;ndez mantuvo una reuni&oacute;n con fondos de inversi&oacute;n internacionales, buscando atraer capitales al pa&iacute;s.</li>
                                    <li>Se anunciaron incentivos fiscales para que el sector automotriz pueda incrementar inversiones y mejorar el perfil exportador del pa&iacute;s (y la balanza comercial). Tambi&eacute;n para el de la construcci&oacute;n, mediante un blanqueo.&nbsp;</li>
                                    <li>Avanza en el Congreso una ley que har&aacute; que los trabajadores paguen menos impuesto a las Ganancias. As&iacute;, podr&aacute;n consumir m&aacute;s y el Estado recaudar m&aacute;s.&nbsp;</li>
                                    <li>Se anunci&oacute; una reducci&oacute;n de contribuciones patronales para nuevas contrataciones en 10 provincias del norte. Adem&aacute;s, las reducciones ser&aacute;n mayores en el caso de contratar mujeres, travestis, transexuales o transg&eacute;nero.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las industrias (aquellas categorizadas como &ldquo;GUDI&rdquo;) pagar&aacute;n un 50-70% m&aacute;s cara su energ&iacute;a. Este cambio aplica en forma inmediata. El costo se trasladar&aacute; inexorablemente a precios.&nbsp;</li>
                                    <li>Se cre&oacute; un nuevo sistema informativo &ldquo;para la Implementaci&oacute;n de Pol&iacute;ticas de Reactivaci&oacute;n Econ&oacute;mica&rdquo; (SIPRE). Aunque el t&iacute;tulo suene bien, supone volver (siempre volvemos) a controles que ya demostraron servir poco.&nbsp;</li>
                                    <li>Se present&oacute; un proyecto de ley que propone aumentar la al&iacute;cuota de Ganancias de la mayor parte de las empresas (a una tasa efectiva cercana al 39%). Aunque parezca obvio: a mayor imposici&oacute;n, menor reinversi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>El consenso fiscal que hab&iacute;a sido acordado en el Congreso quedar&aacute; sin efecto y las jurisdicciones sub-nacionales podr&aacute;n incrementar la presi&oacute;n fiscal al sector privado.&nbsp;</li>
                                    <li>El 1 de abril entra en vigencia una nueva ley de teletrabajo que no tuvo en cuenta ninguno de los comentarios que se hicieron desde el sector empresario. Si bien sus regulaciones no aplicar&aacute;n todav&iacute;a para quienes deban teletrabajar por motivos de la pandemia, a mediano plazo el efecto ser&aacute; el contrario al buscado.</li>
                                    <li>Rige una prohibici&oacute;n de despidos y suspensiones que ya lleva un a&ntilde;o. El cepo a la salida (a la rotaci&oacute;n normal y habitual) es tambi&eacute;n un cepo al ingreso.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la columna de enero conclu&iacute;a que si realmente queremos que se invierta m&aacute;s, la pol&iacute;tica p&uacute;blica tiene que mostrar que existe un norte claro en la hoja de ruta y generar los incentivos para que el sector privado sea el motor del crecimiento.<strong> Las definiciones pol&iacute;ticas recientes parecen mostrar un problema de coordinaci&oacute;n y consistencia con ese objetivo. Ojo: no es exclusivo de la actual administraci&oacute;n. En la gesti&oacute;n anterior, por caso, se definieron objetivos pro-inversi&oacute;n pero se termin&oacute; incentivando la valorizaci&oacute;n financiera sobre la productiva. Llevamos varias d&eacute;cadas descoordinados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, &iquest;c&oacute;mo es compatible el di&aacute;logo y los acuerdos con un sistema informativo compulsivo?; &iquest;C&oacute;mo convenceremos a un inversor que est&eacute; pensando hundir capital cuando la tasa de impuesto a las Ganancias es la m&aacute;s alta de la regi&oacute;n (y muy por encima del promedio de la OCDE)? La falta de respuestas a preguntas como estas (y a lo largo del tiempo a otras preguntas similares) tiene como resultado que la inversi&oacute;n est&aacute; en un m&iacute;nimo hist&oacute;rico de 13,2 % del PBI, lo cual no alcanza ni para cubrir la amortizaci&oacute;n del capital. Nos estamos des-capitalizando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una buena parte del empresariado suele reclamar &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo; como una panacea que nos brindar&iacute;a todo lo que necesitamos para desarrollarnos. Pero la seguridad jur&iacute;dica por s&iacute; misma no alcanza. Precisa un proyecto consistente de crecimiento, que incluya una macroeconom&iacute;a orientada al desarrollo, pol&iacute;ticas industriales y sectoriales activas, un marco de incentivos a la inversi&oacute;n y financiamiento que acompa&ntilde;e, una pol&iacute;tica comercial inteligente. Las reglas de juego se tienen que alinear a esos objetivos para alcanzar las metas que se buscan y luego deben mostrar una trayectoria sin p&eacute;ndulos a lo largo del tiempo. Seguridad jur&iacute;dica, s&iacute;, pero al servicio de un proyecto consensuado de desarrollo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n con los matices de cada momento pol&iacute;tico, el equilibrio entre consumo e inversi&oacute;n, entre trabajo y capital, es una de las principales pol&iacute;ticas de Estado que tenemos que acordar, porque todos compartimos el objetivo de incrementar la capacidad productiva y exportable de Argentina, para crear m&aacute;s empleo y agrandar la torta que distribuimos. La forma de lograrlo es el di&aacute;logo &ndash; no por el di&aacute;logo mismo, sino para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas que nos saquen del juego de suma cero en que parecemos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-invierte-segunda-parte-no-planificada_129_7352873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Mar 2021 02:59:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué no se invierte más? (segunda parte no planificada)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inversión,Empresas,Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consejo Económico y Social: es urgente discutir el largo plazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consejo-economico-social-urgente-discutir-plazo_129_7238383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8587d8ff-5361-41cf-82cb-945154d112be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consejo Económico y Social: es urgente discutir el largo plazo"></p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se cumple una d&eacute;cada desde que empec&eacute; a participar en la UIA, en el departamento joven reci&eacute;n fundado. La militancia industrial, sin embargo, hab&iacute;a empezado bastante antes: de chica mis padres siempre buscaban la leyenda que dijera &ldquo;Industria Argentina&rdquo; en los productos del supermercado. &ldquo;Detr&aacute;s de esas dos palabras hay empleo argentino&rdquo;, me dec&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parec&iacute;a una idea simple pero poderosa: si uno compra productos hechos en Argentina garantiza que otros argentinos tengan trabajo y puedan tambi&eacute;n comprar otros productos, que tambi&eacute;n son hechos en Argentina y emplean&hellip; y as&iacute;. </strong>Pero de lo simple a lo complejo hay apenas un paso y esa f&oacute;rmula que parece m&aacute;gica necesita tener en cuenta una cantidad de elementos por detr&aacute;s, desde nuestros recursos naturales y humanos hasta nuestro sistema de incentivos econ&oacute;micos y nuestra forma de insertarnos comercialmente en un mundo ultra-competitivo. Los planetas que hacen que ese producto o servicio argentino llegue a las g&oacute;ndolas del mundo (f&iacute;sicas o virtuales) no se alinean por s&iacute; solos y hay solo una manera de ordenarlos: con convicci&oacute;n, acuerdos y pol&iacute;ticas que los reflejen.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana el gobierno di&oacute; un paso importante para empezar a buscar esos acuerdos con la creaci&oacute;n del Consejo Econ&oacute;mico y Social (CES). Desde 1983 la sociedad argentina tiene claro, afortunadamente, que buscaremos nuestro destino colectivo en democracia. Sin embargo, <strong>ese consenso no ha sido suficiente para lograr el principal objetivo de cualquier dirigencia: mejorar el nivel de vida de la poblaci&oacute;n.</strong> Por el contrario, no logramos definir qu&eacute; camino econ&oacute;mico-productivo tomar para desarrollarnos y en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas de democracia esa indefinici&oacute;n ha resultado en un brutal deterioro de las variables m&aacute;s relevantes para la vida social &ndash; pobreza, desigualdad y marginalidad.
    </p><p class="article-text">
        Este primer CES de 30 integrantes, del que formo parte como empresaria industrial, tiene como misi&oacute;n empezar a trazar una hoja de ruta de mediano y largo plazo consensuada, y brindar herramientas concretas a la pol&iacute;tica p&uacute;blica a partir de un an&aacute;lisis informado y elaborado desde una perspectiva multisectorial. En otras palabras: a d&oacute;nde queremos ir y c&oacute;mo queremos llegar. Adem&aacute;s, va a tener que transformar esta primera designaci&oacute;n por decreto en una institucionalizaci&oacute;n del CES a trav&eacute;s de un proyecto de ley que le otorgue una mejor representatividad y asegure su continuidad en el tiempo como pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os de hablar de la necesidad de acuerdos de fondo y repetir como mantra algunas experiencias internacionales en este sentido, cabe tomar este paso con esperanza. Sin embargo, tambi&eacute;n hay que entender que es el punto de partida de un camino dif&iacute;cil. <strong>No soy ingenua: las grietas del debate econ&oacute;mico-productivo de nuestro pa&iacute;s, que lleva d&eacute;cadas, no se salvar&aacute;n f&aacute;cilmente.</strong> A las cuestiones estructurales, adem&aacute;s, se suman las necesidades inmediatas de un pa&iacute;s que lleva tres a&ntilde;os de recesi&oacute;n y que, aunque no est&eacute;n en la descripci&oacute;n de tareas espec&iacute;ficas del Consejo, seguramente atraviesen todas las discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, lo peor que podemos hacer es asignarle al CES poderes m&aacute;gicos o frustrarnos ante las primeras dificultades en el proceso de di&aacute;logo. Somos una sociedad poco acostumbrada a este ejercicio y su consolidaci&oacute;n como l&oacute;gica de relacionamiento entre los actores necesita gimnasia. Con el ejercicio, el CES deber&aacute; establecer un mecanismo de participaci&oacute;n que permita el objetivo m&uacute;ltiple de escuchar todas las voces, debatir temas estructurales, lograr acuerdos y sugerir pol&iacute;ticas superadoras.
    </p><p class="article-text">
        Varios pa&iacute;ses tienen Consejos parecidos a este: Francia, Espa&ntilde;a, Bulgaria, Brasil, por nombrar algunos. A nivel internacional, la UIA fue fundadora en 1919 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), el &uacute;nico organismo del sistema de Naciones Unidas que tiene conformaci&oacute;n tripartita. Hay diferencias importantes en sus formatos y capacidades: algunos son consultivos y otros vinculantes, unos componen una mesa acotada de representaci&oacute;n trabajadores/empresarios y otros incluyen a la sociedad civil en su versi&oacute;n m&aacute;s amplia. En casi todos los casos existe una f&oacute;rmula objetiva para determinar esa representaci&oacute;n. Los temas de competencia tambi&eacute;n difieren significativamente: cada pa&iacute;s entiende distinto sobre qu&eacute; temas necesita consensos. Esa diversidad de experiencias indica que no sirve copiar sino encontrar el mejor dise&ntilde;o para Argentina, seg&uacute;n nuestra historia y nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Como todes quienes estamos en el nuevo CES, llego con convicciones y una visi&oacute;n sobre nuestro futuro. Soy empresaria y desarrollista y creo que Argentina necesita producir m&aacute;s y generar m&aacute;s riqueza a lo largo y ancho del pa&iacute;s. <strong>Necesitamos un sector privado pujante, que genere empleo, aporte m&aacute;s a la recaudaci&oacute;n, que consiga d&oacute;lares a partir de sus exportaciones, que innove e incorpore tecnolog&iacute;a de punta. Los datos son elocuentes: a menor densidad empresarial por habitante, m&aacute;s necesidades b&aacute;sicas insatisfechas. Un primer consenso tiene que ser sobre c&oacute;mo crear condiciones para (re)crear ese ciclo virtuoso en el sector privado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La consolidaci&oacute;n del funcionamiento, representatividad y credibilidad del CES llevar&aacute; tiempo, seguramente m&aacute;s que los 1.000 d&iacute;as de esta primera etapa. Pero lo que nos tiene que quedar claro a todos es que no tenemos m&aacute;s margen para boicotear o bloquear acuerdos que nos saquen del atolladero en el que estamos. Buscar hoy pol&iacute;ticas para el largo plazo no puede eludir el sentido de la urgencia que debemos imprimirle a las discusiones, y entender que, dado el momento de transici&oacute;n que vive la econom&iacute;a mundial en t&eacute;rminos de modelo de producci&oacute;n y salto tecnol&oacute;gico, quiz&aacute;s estemos ante la &uacute;ltima oportunidad para que Argentina se encamine al desarrollo en este siglo XXI. As&iacute; de simple, as&iacute; de complejo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/consejo-economico-social-urgente-discutir-plazo_129_7238383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Feb 2021 02:59:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consejo Económico y Social: es urgente discutir el largo plazo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué no invierten más los empresarios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-invierten-empresarios_129_6825898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c300280-0b10-472a-841c-0d1a28204fe8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué no invierten más los empresarios?"></p><p class="article-text">
        <strong>Henry Ford</strong> dec&iacute;a que era necesario mejorar el poder adquisitivo de los salarios que pagaba su empresa para que sus empleados tambi&eacute;n pudiesen comprar el producto que fabricaban. Esa idea virtuosa tiene un consenso de una parte importante de la dirigencia de nuestro pa&iacute;s, no solo por razones econ&oacute;micas (es uno de los componentes clave de la demanda) sino pol&iacute;ticas: <strong>mejores salarios significan mejor nivel de vida y eso se traduce en votos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay otra parte de la ecuaci&oacute;n que, sin embargo, es menos popular y menos discutida. Para que Ford pudiese siquiera plantear la posibilidad de mejorar salarios y que todos pudiesen tener potencialmente un Ford T, su empresa tuvo que hacer primero un salto fenomenal de productividad, simbolizado por la famosa l&iacute;nea de ensamblaje en movimiento que redujo de 12 a 1,5 horas el tiempo que se necesitaba para fabricar un coche.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tiene m&aacute;s de 100 a&ntilde;os, el ejemplo todav&iacute;a es paradigm&aacute;tico del capitalismo en el que vivimos hoy. <strong>La f&oacute;rmula hacia el desarrollo implica innovaci&oacute;n y aumento de capacidad. Todo eso se logra con una palabra m&aacute;gica, que no tiene mucho rating entre nosotros: la productividad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tener una agenda de productividad est&aacute; &iacute;ntimamente relacionado con otra palabra clave para nuestro presente y futuro econ&oacute;mico: la inversi&oacute;n. En la Argentina de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la inversi&oacute;n ha estado muy retrasada en t&eacute;rminos de su participaci&oacute;n en el producto bruto. </strong>Solo tres veces en nuestra historia reciente logramos superar o acercarnos a la marca del 20% sobre PBI (&rsquo;60-&rsquo;62, &rsquo;76-&rsquo;80, &rsquo;05-&rsquo;09). Desde 2009 en adelante, se encuentra por debajo o cercana al 15%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como es la norma en estas columnas mensuales, voy a intentar reflejar las impresiones del sector empresario a partir de conversaciones con industriales de diferentes rubros, y las voy a mezclar con mis propias apreciaciones. </strong>En este caso, aprovech&eacute; la relativa calma de enero, cuando una parte de la industria baja moment&aacute;neamente sus persianas, para reflexionar con algunos colegas sobre cu&aacute;ndo y por qu&eacute; invierten. La respuesta es multicausal y no solo t&eacute;cnica sino tambi&eacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Primero, las malas noticias: <strong>hay debilidades end&eacute;micas de nuestra macroeconom&iacute;a que se conjugan para desincentivar la inversi&oacute;n. </strong>Algunas de ellas: el bajo o nulo acceso al cr&eacute;dito, la inestabilidad cambiaria recurrente y potenciales restricciones (para, por ejemplo, girar divisas al exterior para repagar pr&eacute;stamos), los impuestos a la exportaci&oacute;n de valor agregado para quienes invierten pensando en mercados for&aacute;neos, entre otras. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego aparecen las llamadas &ldquo;cuestiones institucionales&rdquo; que se relacionan con la pol&iacute;tica: reglas de juego cambiantes que hacen dudar a quienes deben hundir capital en activos que requieren a&ntilde;os para ser amortizados.</strong> &iquest;C&oacute;mo saber si el mercado en el que invierto hoy tendr&aacute; las mismas regulaciones en el futuro? Esto es clave para la planificaci&oacute;n de sectores como el industrial, donde las barreras de entrada son altas, pero tambi&eacute;n para otros sectores.
    </p><p class="article-text">
        Ambos factores &ndash; el econ&oacute;mico estructural y el pol&iacute;tico institucional &ndash; son cruciales a la hora de evaluar el riesgo asociado a una inversi&oacute;n. <strong>A mayor incertidumbre sobre esas variables mayor riesgo y por ende menor propensi&oacute;n a realizar inversiones. Este factor es importante no solo porque sin inversiones no vamos a poder ampliar nuestra capacidad productiva (sin&oacute;nimo de m&aacute;s empleo y mejores ingresos) sino que en el mundo actual la inversi&oacute;n tambi&eacute;n es crucial para mantener las posiciones que tenemos actualmente: sino avanzamos, retrocedemos. </strong>Esto es particularmente cierto en los sectores transables, donde la decisi&oacute;n de invertir es casi de vida o muerte porque la competencia se tecnifica, como est&aacute; pasando en gran parte del mundo desarrollado y en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el mundo empresario hay consenso sobre lo importante que ser&iacute;a contar con una Ley de Incentivos a la Inversi&oacute;n para empezar a revertir esta situaci&oacute;n.</strong> Desde la UIA hace muchos a&ntilde;os que venimos planteando varios esquemas posibles de implementar:&nbsp;amortizaci&oacute;n acelerada, devoluci&oacute;n anticipada del cr&eacute;dito fiscal de IVA, deducci&oacute;n de intereses sobre el capital propio destinado a inversiones, etc. Estos incentivos (y otros) existen en aquellos pa&iacute;ses con los cuales debemos competir. Y existen por una raz&oacute;n simple: la visi&oacute;n de que el motor de la econom&iacute;a es el sector privado y que este tipo de legislaciones generan c&iacute;rculos virtuosos de empleo, productividad y recaudaci&oacute;n. No hay impacto fiscal porque son ingresos que de otra manera nunca habr&iacute;an existido. 
    </p><p class="article-text">
        Mariano Bosch de Adecoagro, un empresario agroindustrial exportador con negocios en la regi&oacute;n, me dijo por ejemplo que invierten todos los a&ntilde;os varias decenas de millones de d&oacute;lares para mantener su producci&oacute;n con la calidad y eficiencia necesarias para sobrevivir y ganar en mercados cada d&iacute;a m&aacute;s competitivos. Pero agrega: con condiciones m&aacute;s estables podr&iacute;a multiplicar hasta por 10 esas inversiones anuales. En la industria automotriz, cuyo negocio es parte de una cadena de valor global, nos falta producci&oacute;n local de ciertos componentes, sobre todo los m&aacute;s tecnol&oacute;gicos. Daniel Herrero de Toyota sugiere un incentivo concreto para quien invierta para fabricar lo que hoy no se fabrica: &ldquo;que el primero que haga ese eslab&oacute;n no pague impuestos por un tiempo&rdquo;. Otro <em>win-win </em>sin impacto fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con todo, existen much&iacute;simos empresarios que innovan, invierten y hacen crecer sus empresas en capacidad y productividad, desde hace generaciones.</strong> Que hacen que sus negocios sean rentables y pr&oacute;speros, como lo hace desde hace d&eacute;cadas el grupo familiar Sinteplast de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, invirtiendo m&aacute;s del 75% de las utilidades cada a&ntilde;o. Y que quieren seguir invirtiendo. Que estos empresarios sobrevivan las vicisitudes del pa&iacute;s y que crezcan es la &uacute;nica forma en la que podemos hacer un pa&iacute;s desarrollado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-invierten-empresarios_129_6825898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jan 2021 01:50:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué no invierten más los empresarios?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Dólar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los empresarios tenemos que hablar de cara a la sociedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/empresarios-hablar-cara-sociedad_129_6518625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38aa10c4-1a34-4793-b195-fe18a203a51b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los empresarios tenemos que hablar de cara a la sociedad"></p><p class="article-text">
        Uno de los grandes problemas de Argentina, ahora y desde hace tiempo, es<strong> la falta de credibilidad que tiene nuestra dirigencia</strong>, en todos sus niveles, a la hora de brindar soluciones efectivas a los problemas que arrastramos. La dirigencia empresaria no es la excepci&oacute;n. Por el contrario, <strong>les empresaries no tenemos una buena imagen ante los ojos de la sociedad</strong>, en gran medida porque en un pa&iacute;s en el que la pobreza ha crecido sin pausa en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas n<strong>o hemos sido capaces de articular un mensaje que no sea percibido como ego&iacute;sta y focalizado en nuestros propios intereses</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Esa realidad qued&oacute; plasmada este a&ntilde;o en, al menos dos ocasiones, ambos debates legislativos con una importante proyecci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica: la discusi&oacute;n sobre el teletrabajo en el medio de la pandemia y el debate, algo m&aacute;s pasional, sobre el Aporte Solidario o &ldquo;impuesto a la riqueza&rdquo; que finalmente promulg&oacute; el Ejecutivo esta semana. En ninguno de los dos casos pudimos transmitir por qu&eacute; nuestra posici&oacute;n era importante para el inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        No voy a discutir esos temas concretos aqu&iacute; y ahora, pero s&iacute; en este espacio en el futuro. Acept&eacute; la invitaci&oacute;n de <strong>elDiarioAr</strong> porque creo que el colectivo empresarial del que formo parte tiene que dar su visi&oacute;n de manera abierta y transparente, de cara a la sociedad, como contribuci&oacute;n para la construcci&oacute;n de un pa&iacute;s que nos est&aacute; costando mucho forjar. <strong>Por lo general hemos tenido una actitud pasiva y reactiva m&aacute;s que activa y propositiva, cr&iacute;tica de gobiernos o medidas espec&iacute;ficas en lugar de articuladora de una visi&oacute;n global sobre el tipo de sociedad en la que queremos vivir.</strong> Perdimos a lo largo de los a&ntilde;os una batalla de reputaci&oacute;n que pr&aacute;cticamente no dimos, porque no supimos enmarcar nuestros planteos en una propuesta inclusiva y emp&aacute;tica con toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me preguntan cu&aacute;l es mi posici&oacute;n pol&iacute;tica digo que soy <strong>desarrollista</strong>. Cuando hablo de c&oacute;mo llegu&eacute; al ideario desarrollista pienso en mis abuelos: el materno era liberal y el paterno socialista. Mi desarrollismo se fue construyendo como una s&iacute;ntesis de ambas visiones. Cuando me plantean qu&eacute; es para m&iacute; el desarrollismo hoy respondo con una idea de Ha-Joong Chang en <em>Econom&iacute;a para el 99% de la poblaci&oacute;n</em>: <strong>el desarrollismo no es una teor&iacute;a econ&oacute;mica completa, dice, sino una visi&oacute;n pragm&aacute;tica de la pol&iacute;tica p&uacute;blica que apunta a desarrollar las capacidades productivas de un pa&iacute;s.</strong> Suena simple, &iquest;no? Sin embargo, puede haber tantos desarrollismos como lugares en donde se lo intente implementar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Argentina, para peor, se des-desarrolló. Si queremos revertir esa tendencia que lleva décadas no podemos ser ingenuos: el mundo que viene es híper competitivo, muchos países nos llevan la delantera y van a hacer lo imposible para mantenerla. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Chang, por ejemplo, cuenta que en Singapur, una econom&iacute;a de libre mercado con uno de los mercados financieros m&aacute;s grandes del mundo, el 85% de las viviendas las otorga un organismo estatal y el 22% de su riqueza la producen empresas p&uacute;blicas. Libre mercado y socialismo se pueden combinar perfectamente en un esquema desarrollista. <strong>Como las ideas de mis abuelos en m&iacute;.</strong> Los ejemplos de los pa&iacute;ses que se desarrollaron nos muestran que no podemos permitirnos visiones dogm&aacute;ticas sobre cu&aacute;l es nuestro problema y mucho menos sobre cu&aacute;les las posibles soluciones. <strong>En el mundo actual y en el que viene, NINGUNA respuesta simplista ser&aacute; verdadera.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la complejidad es la norma, el acuerdo es la llave. Las sociedades agrietadas tienden a simplificar y violentar sus debates, caricaturizan argumentos y anulan mutuamente posiciones antag&oacute;nicas. <strong>La grieta es seductora pero enga&ntilde;osa, porque ordena al mundo en &ldquo;buenos&rdquo; y &ldquo;malos&rdquo;.</strong> En el mundo actual, no existe el desarrollo a partir de ideas simples. &iquest;Cu&aacute;ntos pa&iacute;ses lograron desarrollarse en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os? Pocos. &iquest;Y cu&aacute;ntos de ellos lo hicieron en entornos democr&aacute;ticos? Menos a&uacute;n.<strong> Argentina, para peor, se des-desarroll&oacute;.</strong> Si queremos revertir esa tendencia que lleva d&eacute;cadas no podemos ser ingenuos: el mundo que viene es h&iacute;per competitivo, muchos pa&iacute;ses nos llevan la delantera y van a hacer lo imposible para mantenerla. 
    </p><p class="article-text">
        En ese patr&oacute;n de complejidad, los empresarios no somos ni h&eacute;roes ni villanos, sino emergentes de un contexto institucional y regulatorio que incentiva o desincentiva comportamientos. Lo dec&iacute;a Aldo Ferrer: un empresario coreano, el campe&oacute;n mundial de la innovaci&oacute;n, en Argentina se comportar&iacute;a como un argentino. <strong>Puesto a jugar el partido que jugamos aqu&iacute; en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, aprender&iacute;a r&aacute;pidamente que la crisis cambiaria siempre est&aacute; a la vuelta de la esquina, que no se premia al buen pagador fiscal, que el que apuesta al d&oacute;lar dif&iacute;cilmente pierda.</strong> Y tambi&eacute;n entender&iacute;a r&aacute;pido, muy a su pesar, que ac&aacute; se pone en cuesti&oacute;n el papel del sector privado en la econom&iacute;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El gran desafío que tenemos en el año que empieza es buscar y alcanzar acuerdos políticos y sectoriales que nos permitan encarar ese camino en los próximos años. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este 2020 traum&aacute;tico que termina deja un sentimiento de p&eacute;rdida pero tambi&eacute;n de resiliencia, algo a lo que en Argentina estamos bien acostumbrados. Veo en la v&iacute;a p&uacute;blica carteles que nos invitan a &ldquo;hacer lo que sabemos: levantarnos&rdquo;. Es cierto, pero lo sabemos hacer porque nos caemos demasiado seguido. Y tambi&eacute;n es cierto que nos levantamos a medias, siempre un nivel por debajo de la crisis anterior y temerosos por cu&aacute;ndo ser&aacute; la siguiente. <strong>Hace 20 a&ntilde;os ten&iacute;amos un 40% de pobres, n&uacute;mero tristemente similar al 40,9% actual.</strong> En el medio llegamos a tener hasta 65% (2002). La pandemia, cierto, empeor&oacute; las cosas, pero ya era demasiado alta en el 2019 tambi&eacute;n (35,4%). Otros indicadores tuvieron un derrotero similar (empleo, inversi&oacute;n, etc.), pero la pobreza es la muestra m&aacute;s brutal de nuestra incapacidad de lograr un sendero de crecimiento sustentable para Argentina. <strong>Adem&aacute;s, duele.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; a la vida p&uacute;blica hace casi una d&eacute;cada, primero en el sector joven de la Uni&oacute;n Industrial, porque creo que los empresarios tenemos la obligaci&oacute;n de llevar nuestra experiencia micro como aporte para la construcci&oacute;n de una macro y un proyecto de pa&iacute;s que nos lleve al desarrollo, el &uacute;nico destino que podr&iacute;a terminar con la pobreza. El gran desaf&iacute;o que tenemos en el a&ntilde;o que empieza es <strong>buscar y alcanzar acuerdos pol&iacute;ticos y sectoriales</strong> que nos permitan encarar ese camino en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Desde este espacio voy a intentar reflexionar sobre cu&aacute;les son los temas claves que debemos poner sobre la mesa de los acuerdos para que el sector privado pueda cumplir acabadamente con su rol principal: generar riqueza, dar empleo, brindar oportunidades de crecimiento personal y colectivo. No es f&aacute;cil, pero a diferencia de muchas otras cosas, <strong>solo depende enteramente de nosotros</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Castro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Dec 2020 02:42:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los empresarios tenemos que hablar de cara a la sociedad]]></media:title>
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