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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sol Montero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/sol-montero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sol Montero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El otro siempre es un fantasma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fantasma_129_13168577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae5bd425-c2e7-479f-939d-39c8a5ea5770_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro siempre es un fantasma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Un cactus en el medio", de Vinilo Editora, Lila Bendersky reconstruye, un poco como narradora, un poco como periodista, la historia familiar a partir de la muerte de Florencia, su hermana de 7 años, un 31 de diciembre, a causa de una meningitis bacteriana.
</p><p class="subtitle">Han Kang: “El arte y la literatura nos permiten estar del lado de la vida y no de la muerte”
</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a<strong> Lila Bendersky</strong> el primer a&ntilde;o de la pandemia, en un taller literario que hac&iacute;amos los mi&eacute;rcoles por zoom. En esa &eacute;poca, Lila tra&iacute;a textos sobre una amiga que hab&iacute;a muerto cuando ella iba a la escuela. Eran textos tristes y pop, con referencias al universo cultural de la adolescencia en los 2000, Britney Spears y las Spice Girls, textos de formaci&oacute;n y aprendizaje, de <em>coming-of-age</em>. Yo no lo sab&iacute;a, pero ahora pienso que en ese momento Lila estaba ya empezando a rodear la pregunta que atraviesa <em>Un cactus en el medio</em>, le empezaba a dar vueltas a la pregunta inefable de la muerte de una chica de su edad con cierto temor y con algo de atracci&oacute;n, sin acercarse completamente. <em>Un cactus en el medio</em> empieza con un ep&iacute;grafe de <strong>Rachel Cusk</strong> que alude a la &ldquo;cualidad perruna&rdquo; de indagar y cavar hasta llegar a la verdad: podr&iacute;a asegurar que, en esos momentos iniciales de escritura, Lila estaba como los perros que dan vueltas, olfatean, se aproximan a un objeto que encuentran en la tierra, buscando seguridad y preparando el terreno para empezar a cavar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Un cactus en el medio </em>reconstruye un acontecimiento que, seg&uacute;n sospecha la narradora, est&aacute; en el origen de su propia existencia y de su familia tal como ella la conoce: la muerte temprana de Florencia, su hermana de siete a&ntilde;os, a quien nunca lleg&oacute; a conocer. Se trata de un acontecimiento en un sentido fuerte: uno que disloc&oacute;, que trastoc&oacute; y subvirti&oacute; la vida de sus protagonistas, y cuyos efectos reverberan en el seno de la familia. La narradora cuenta con escasos elementos: sabe que Florencia muri&oacute; de meningitis en medio de unas vacaciones en Punta del Este. Sabe que diez meses despu&eacute;s naci&oacute; ella, destinada a llevar <em>alegr&iacute;a al hogar</em>. Sabe que el acontecimiento es un secreto, una suerte de misterio familiar, que tendr&aacute; que descubrir como una investigadora o una detective.&nbsp;
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                &quot;Un cactus en el medio&quot;, de Lila Bendersky, publicado por Vinilo Editora.                            </span>
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        El libro puede inscribirse en el gran universo de la autoficci&oacute;n, la no ficci&oacute;n o, como la propia autora lo define, la cr&oacute;nica. Pero, como bien sabemos, por m&aacute;s verdadero que se pretenda el texto, su verdad solo emerge a partir de una sofisticada y laboriosa construcci&oacute;n formal que opera como una <em>mediaci&oacute;n</em> entre la vida y el texto. Efectivamente, el libro es el resultado de un proceso de elaboraci&oacute;n en todos los sentidos del t&eacute;rmino: elaboraci&oacute;n como hechura, como labor, como trabajo, elaboraci&oacute;n sobre s&iacute; misma, sobre su propia experiencia, sobre el duelo y sobre la escritura misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La narradora se sirve de una gran cantidad de procedimientos para darle forma a su artefacto literario: lo hace con la presentaci&oacute;n de los personajes, al inicio, a modo de didascalias; lo hace usando las fotograf&iacute;as y los documentos familiares como fuente de investigaci&oacute;n; lo hace con las entrevistas y las b&uacute;squedas que la gu&iacute;an en su pesquisa. Hay un sintagma que oficia de umbral, que abre ese espacio de exploraci&oacute;n en el que la narradora se interna y delimita el universo de la experiencia y de la escritura: &ldquo;Esto es lo que pude reconstruir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la narradora se vuelve una investigadora que pregunta, indaga, reconstruye la experiencia singular de una familia y la tamiza mediante la escritura. Alguien podr&iacute;a pensar que para que la experiencia de la vida acceda a un estatuto literario hay que ficcionalizar o poetizar, pero Lila Bendersky hace exactamente lo contrario: como una periodista, quiere saber, entender y registrarlo todo, quiere datos, informaci&oacute;n, no pretende disfrazar, disimular ni ornamentar los hechos. Y al mismo tiempo avanza sabiendo que lo que est&aacute; buscando est&aacute; mediado por la memoria, por los relatos, las versiones y las reelaboraciones de las distintas voces invocadas. Y, m&aacute;s importante todav&iacute;a, avanza sabiendo que toda identidad est&aacute; atravesada por las ficciones que nos cuentan y nos contamos. Como dice Siri Hudsvedt, &ldquo;despu&eacute;s de todo, ninguno de nosotros podr&aacute; desatar jam&aacute;s el nudo de las ficciones que conforman ese algo inestable que denominamos el Yo&rdquo;.&nbsp;
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                &quot;Un cactus en el medio&quot; reconstruye un acontecimiento que, según sospecha la narradora, está en el origen de su propia existencia y de su familia tal como ella la conoce: la muerte temprana de Florencia, su hermana de siete años, a quien nunca llegó a conocer.                            </span>
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        La indagaci&oacute;n de Lila Bendersky comienza exactamente en <em>ese algo inestable que denominamos el yo</em>: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro se pregunta, tambi&eacute;n, por la familia, ese constructo que informa la propia identidad y la amenaza al mismo tiempo. &ldquo;Soy la hija que vino despu&eacute;s de una tragedia. De un caos impronunciable. (&hellip;) &iquest;Qu&eacute; hacemos los hijos con el dolor de nuestros padres? &iquest;C&oacute;mo se sostiene el dolor de una familia?&rdquo; o &ldquo;&iquest;c&oacute;mo se mantiene a toda la familia unida?&rdquo; son algunos de los interrogantes que se hace la narradora en distintos momentos de la novela.
    </p><p class="article-text">
        La narradora sit&uacute;a el punto de nacimiento de la familia en el vuelo que los padres se toman al volver a Punta del Este despu&eacute;s de enterrar a su hija: <em>Fueron a buscar lo que quedaba de la familia</em>. Este es un libro sobre los padres, sobre los hermanos, sobre la t&iacute;a Gloria, sobre los abuelos, sobre ese gran artefacto tremendamente literario que son las familias, con sus excentricidades, sus culpas y sus reproches cruzados, con sus mitos, sus singularidades y sus arbitrariedades: el orden de los cajones, los secretos guardados en un placard, los &aacute;lbumes de fotos.
    </p><p class="article-text">
        Es la historia de <em>su familia</em> pero tambi&eacute;n de <em>las familias</em>: los Bendersky y los Kohen, Rita y Charly, Adela y C&eacute;sar, sus hijos, las rondas en la playa, las visitas, la ayuda mutua, los almuerzos compartidos, las pijamadas de los chicos, las redes de solidaridad son elementos centrales en la narraci&oacute;n del acontecimiento que se busca iluminar &ndash;la muerte de Florencia&ndash; pero tambi&eacute;n en la historia de la familia, que es una familia ampliada y amplia.
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, el relato es tambi&eacute;n un retrato de &eacute;poca: una historia de amor en plena dictadura, el departamento de la calle Arenales, un Torino gris, el departamento de la calle Quintana y el Falcon, un recital de Paul Williams, la Buenos Aires del retorno democr&aacute;tico, Punta del Este en los 80, los churros Manolo, el club Hacoaj.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de elaboraci&oacute;n de Lila Bendersky se plasma sobre todo en el modo en que los personajes, y en particular la narradora, crece, se forma, aprende algo sustantivo. Todos vemos que en la novela tanto los personajes como el relato mismo cambian, se transforman, mutan: entre el principio y el final del libro, nadie es igual, nada queda id&eacute;ntico. Hay, como suele decirse, un arco narrativo que la lleva desde la curiosidad inicial hasta la revelaci&oacute;n final: en medio de la tragedia hubo un impulso vital, hubo deseo de vida, y ese deseo de vida explica y le da sentido a la pregunta sobre su identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su entrevista con el rabino Reub&eacute;n Nisenbom, tal vez uno de los pasajes m&aacute;s conmovedores del libro, el rabino dice que &ldquo;en la escritura uno no escribe solamente sobre el otro, que siempre es un fantasma, sino tambi&eacute;n sobre uno mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La indagación de Lila Bendersky comienza exactamente en ese algo inestable que denominamos el yo: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo. "
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            <span class="title">
                La indagación de Lila Bendersky comienza exactamente en ese algo inestable que denominamos el yo: es una pregunta por su identidad, por las condiciones de su llegada al mundo.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En un sentido muy profundo, el libro de Lila nos confronta con esa pregunta: &iquest;qu&eacute; es <em>escribir sobre uno mismo</em>? Dice <a href="https://eternacadencia.com.ar/blog/sobre-escribir?srsltid=AfmBOorvtcy6QxJxJIDrZsVfBVbMa804poRZl9-lizPZatCALbl7lVWT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorrie Moore</a> que &ldquo;lo que hacen los escritores es una labor concienzuda: tenaz y especializada. Eso en cuanto a lo que podemos saber. Tambi&eacute;n es algo misterioso. Y el misterio involucrado en el acto de crear una narraci&oacute;n est&aacute; adherido a los misterios de la vida misma y a su creaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Creo que solo es posible escribir sobre uno mismo dej&aacute;ndose atravesar por esos fantasmas, por todo ese misterio, por esos relatos y esos mitos de origen &ndash;que, como dice la narradora, operan como &ldquo;un mantra, una promesa y una condena&rdquo;&ndash;. Lila Bendersky escribe sobre ella misma y sobre su familia, pero lo hace rodeando el yo, guiada por el trabajo del lenguaje. Como el perro del ep&iacute;grafe, en <em>Un cactus en el medio</em> Bendersky rodea, olfatea, escruta, interpreta, pregunta y repregunta para volver a narrar, para volver a nombrar a su hermana y as&iacute; inscribirse, ella misma, en esta historia y en ese nombre, que es heredado pero tambi&eacute;n es propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fantasma_129_13168577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 03:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro siempre es un fantasma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peso de la deuda en la democracia argentina: reflexiones desde la sociología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/peso-deuda-democracia-argentina-reflexiones-sociologia_1_11606459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02f81c46-4db8-463e-a819-e218a6752112_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peso de la deuda en la democracia argentina: reflexiones desde la sociología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su libro Una historia de cómo nos endeudamos, Ariel Wilkis analiza el impacto de la deuda en los vínculos sociales y en la historia reciente. El sociólogo, reconocido por su trabajo sobre los usos sociales del dinero, las finanzas y las relaciones económica, explora cómo la deuda pasó de ser una herramienta de movilidad social a una carga que refuerza la desigualdad.</p></div><p class="article-text">
        El de deuda es, junto con otros conceptos como don, demanda, legado o herencia, uno de esos t&eacute;rminos que se encuentran en la intersecci&oacute;n entre el psicoan&aacute;lisis, la antropolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a y la econom&iacute;a. No hay sociedad ni v&iacute;nculo intersubjetivo que no tenga a la deuda como n&uacute;cleo de los intercambios. Intercambios comerciales, familiares, simb&oacute;licos, religiosos: siempre se debe algo, y esa deuda es a la vez condici&oacute;n de posibilidad y obst&aacute;culo, potencia y l&iacute;mite. La deuda obliga, pero tambi&eacute;n habilita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ariel Wilkis es licenciado y doctor en sociolog&iacute;a y estudia los usos sociales del dinero. &ldquo;Eslab&oacute;n central en las narrativas sobre la integraci&oacute;n social&rdquo;, &ldquo;clave reveladora de las perturbaciones colectivas&rdquo;, &ldquo;s&iacute;mbolo y m&eacute;todo de las hecatombes sociales&rdquo;, el dinero es constitutivo de los v&iacute;nculos sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo libro, <em>Una historia de c&oacute;mo nos endeudamos </em>(Siglo XXI, 2024), <strong>Wilkis se ocupa de un aspecto singular del dinero: el dinero que se debe, el que se adquiri&oacute; en forma de pr&eacute;stamo o cr&eacute;dito</strong>. Charlamos con Wilkis en la Universidad de San Mart&iacute;n, donde es decano de la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales, sobre las funciones sociales del dinero y de la deuda. &ldquo;El dinero y las deudas atraviesan todos los v&iacute;nculos interpersonales, y no como un accidente, sino que el sentido de esos v&iacute;nculos se pone en juego muchas veces en el modo en que el dinero es transferido, dado, guardado, devuelto o&hellip; no devuelto. A trav&eacute;s del dinero se <em>ponen a prueba</em> los v&iacute;nculos sociales, y, como vemos en el libro, tambi&eacute;n se pone en juego la democracia&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La cuesti&oacute;n social de la deuda</strong></h2><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de la deuda vertebra la historia de la Argentina: desde la deuda externa adquirida durante la dictadura hasta los acuerdos con el FMI para sostener la convertibilidad durante los a&ntilde;os 90, pasando por la vuelta al Fondo durante el gobierno de Macri, la econom&iacute;a argentina ha tenido, hist&oacute;ricamente, una necesidad permanente de cr&eacute;dito externo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el libro de Wilkis pone el foco en una dimensi&oacute;n novedosa del endeudamiento: <strong>al desplazar la mirada desde la deuda p&uacute;blica hacia las deudas privadas, al detenerse en las &ldquo;bajas finanzas&rdquo;, el autor piensa en los efectos individuales, familiares y colectivos del endeudamiento</strong>. La tesis del libro es que la deuda es &ldquo;la nueva cuesti&oacute;n social&rdquo;. &ldquo;El enlace y desenlace entre sociedad y pol&iacute;tica puede verse a partir de las mec&aacute;nicas de endeudamiento de los hogares. La cuesti&oacute;n social, tradicionalmente estudiada desde las din&aacute;micas del mundo del trabajo, se ha ido desplazando hacia las din&aacute;micas de endeudamiento&rdquo;, dice, y especialmente en Argentina, donde se registran altos grados de informalidad laboral. Si en algunas &eacute;pocas pod&iacute;a pensarse a la deuda como posibilitadora de la movilidad social, en la actualidad el endeudamiento perdi&oacute; toda su dimensi&oacute;n ut&oacute;pica: &ldquo;las familias ya no van al mercado de cr&eacute;dito a buscar futuro sino que se endeudan para no caer, para no estar peor&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Imaginarios sociales sobre el dinero</strong></h2><p class="article-text">
        El dinero informa las fantas&iacute;as y los imaginarios sociales. El d&oacute;lar, en particular, vehiculiza aspiraciones de abundancia, de exceso, pero tambi&eacute;n de estabilidad y de certidumbre. Coautor, junto con Mariana Luzzi, de <em>El d&oacute;lar. Historia de una moneda argentina (1930-2019), </em>Wilkis se refiere al lugar del d&oacute;lar en el imaginario argentino y a su posible incidencia en el ascenso de Milei: &ldquo;La promesa pol&iacute;tica de la dolarizaci&oacute;n permit&iacute;a proyectar un imaginario de estabilidad, la idea de que el <em>mango</em> que se gana con el trabajo y el esfuerzo propio no se iba a desvalorizar con la inflaci&oacute;n. La dolarizaci&oacute;n fue una promesa que engarz&oacute; muy bien con un electorado que buscaba estabilidad y consumo para el propio bienestar, m&aacute;s all&aacute; de los imaginarios de abundancia. Con inflaci&oacute;n es impensable la abundancia, solo hay deuda&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Portada del último libro de Ariel Wilkis."
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            <span class="title">
                Portada del último libro de Ariel Wilkis.                            </span>
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        En un contexto de volatilidad y debilitamiento del peso, que Milei defini&oacute; en plena campa&ntilde;a como &ldquo;excremento&rdquo;, el d&oacute;lar es una reserva de futuro. Y no solo el d&oacute;lar: tambi&eacute;n las criptomonedas, los bonos, las aplicaciones financieras, las billeteras virtuales y tantas otras modalidades nuevas de acumulaci&oacute;n e intercambio. El dinero es, por definici&oacute;n, abstracto y simb&oacute;lico, pero estas formas intangibles del dinero parecen establecer un v&iacute;nculo todav&iacute;a m&aacute;s abstracto con las operaciones financieras, que trastoca el sentido del dinero. &ldquo;Desde una mirada sociol&oacute;gica, es sabido que la muy baja institucionalizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas contribuye con su naturalizaci&oacute;n&rdquo;. Por la inmediatez, por baja ritualizaci&oacute;n, por la ausencia de distancia y de ruptura en que se dan las transacciones virtuales (pedir un cr&eacute;dito, pagar, comprar o vender) en las aplicaciones, el uso del dinero se naturaliza de forma muy inadvertida.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El dinero del Estado</strong></h2><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os kirchneristas, el gobierno estimul&oacute; el endeudamiento para el consumo y el ascenso social, favoreciendo as&iacute; la expansi&oacute;n del mercado; el gobierno de Cambiemos, por su parte, fue promercado pero le retace&oacute; a la poblaci&oacute;n el ahorro y el consumo. Con el parate de la pandemia y la inflaci&oacute;n creciente, se incrementaron significativamente las deudas intrafamiliares o entre conocidos, por lo que muchas familias se volvieron &ldquo;morosas cr&oacute;nicas&rdquo; y debieron aprender a gestionar deudas, bajo una l&oacute;gica de esfuerzo y sacrificio. Deudas de supervivencia para &ldquo;comprar tiempo&rdquo;, deudas impagables, pesadas, vergonzosas, dolorosas. Como dice una entrevistada citada por Wilkis, la deuda &ldquo;es una ronda, c&oacute;mo te digo, un redondel&rdquo;. Esas deudas, que no empujaron estallidos sociales ni se manifestaron en el espacio p&uacute;blico, &ldquo;tomaron el cuerpo y las jornadas de los endeudados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; rol tuvo la ayuda del Estado en este contexto de pandemia y endeudamiento, y c&oacute;mo impact&oacute; esto en el triunfo de Milei? El libro plantea una sentencia para explicar el presente: &ldquo;El dinero (del Estado) no alimenta el amor (por el Estado)&rdquo;. Agrega Wilkis que &ldquo;hay una tesis fundamental de la sociolog&iacute;a del dinero: las significaciones del dinero del Estado exceden al propio Estado, el dinero circula m&aacute;s all&aacute; y m&aacute;s ac&aacute; de la capacidad que tiene el Estado para controlarlo, porque las memorias del dinero son plurales y exceden a las memorias estatales&rdquo;. O como dice en el libro: &ldquo;Distribuci&oacute;n y reconocimiento no siempre coinciden&rdquo;. Es por eso que el dinero del Estado no siempre es celebrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, durante la pandemia la ayuda del Estado se ley&oacute; como una &ldquo;tragedia biogr&aacute;fica&rdquo; que reforz&oacute; ideas individualistas, familiaristas y en algunos casos antiestatistas o por lo menos no celebratorias del rol del estado. En ese sentido, dice Wilkis, el IFE durante la pandemia y el &ldquo;plan platita&rdquo; de Massa fracasaron porque se rompi&oacute; la &ldquo;cadena de rituales y significaciones del dinero del Estado que enlaza la vida familiar con la vida pol&iacute;tica&rdquo; y esto qued&oacute; por fuera del radar del gobierno peronista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la patria financiera a la convertibilidad, pasando por el kirchnerismo y llegando a la campa&ntilde;a de Milei, el nuevo libro de Ariel Wilkis traza una historia de la deuda para iluminar el enigma de los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os de democracia: &ldquo;las deudas son para la democracia cifra y s&iacute;mbolo, y &ndash;para nosotros&ndash; un m&eacute;todo para comprender el <em>c&oacute;mo</em> y el <em>por qu&eacute; </em>de promesas y fracasos democr&aacute;ticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/peso-deuda-democracia-argentina-reflexiones-sociologia_1_11606459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Aug 2024 03:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peso de la deuda en la democracia argentina: reflexiones desde la sociología]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deuda,Deuda Pública,libro,Libros,Lecturas,Lectura,Ariel Wilkis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Por sí o por no": cómo Massa arrinconó a Milei en el lugar de estudiante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-no-massa-arrincono-milei-lugar-estudiante_129_10681905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6bb9d02-7191-459c-91cf-75efdf649a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Por sí o por no&quot;: cómo Massa arrinconó a Milei en el lugar de estudiante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El candidato de UP y sus asesores hicieron un uso sumamente profesional de las técnicas oratorias durante el debate presidencial, sostiene la autora, quien destaca que, además, sin moverse del género ni alterar ninguna regla, Sergio Massa impuso un nuevo encuadre y se posicionó como el examinador, ubicando a su contrincante en el lugar de un estudiante.
</p></div><p class="article-text">
        El debate presidencial, y muy especialmente el debate uno-a-uno previo a un balotaje, es una exhibici&oacute;n discursiva, un espadeo, una batalla, una danza. Durante el debate Massa-Milei, en Twitter y en los grupos de Whatsapp se habl&oacute; de &ldquo;un paseo&rdquo; o de un &ldquo;baile&rdquo;, en el sentido menos l&uacute;dico y m&aacute;s humillante de los t&eacute;rminos: Massa no bail&oacute; con Milei sino que <em>lo bail&oacute;</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suele decirse que la ret&oacute;rica es al mismo tiempo un arte, un m&eacute;todo y una t&eacute;cnica que apuntan a persuadir al oyente, &ldquo;aun cuando aquello de lo que hay que persuadirlo sea falso&rdquo;, dice <strong>Roland Barthes</strong>. De hecho, la verdad y la mentira poco tienen que ver con la ret&oacute;rica: de lo que se trata es de convencer al otro sobre lo veros&iacute;mil de la propia postura. Toda la estrategia de Miei se mont&oacute; sobre la idea de que Massa miente pero, &iquest;c&oacute;mo demostrar una supuesta verdad cuando la propia palabra no es cre&iacute;ble?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo cierto es que el debate fue un show de palabras y gestos: desde las miradas a c&aacute;mara hasta los carraspeos fueron motivados. La tekhn&egrave; ret&oacute;rica consiste en un conjunto de pruebas y estrategias que exceden los &ldquo;buenos argumentos&rdquo;: adem&aacute;s de apelar a las evidencias (cifras, datos duros, ejemplos), la ense&ntilde;anza aristot&eacute;lica dice que se argumenta con las personalidades, con las emociones, con la memoria, con el golpe bajo, con la iron&iacute;a, con los cuerpos. Massa y sus asesores hicieron un uso sumamente profesional de esas t&eacute;cnicas oratorias, de modo que el enfrentamiento que Milei pretend&iacute;a instalar (mentira/ verdad) qued&oacute; subsumido a un nuevo marco: profesional/ amateur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el debate hay muchos acuerdos expl&iacute;citos (tiempos, turnos, disposici&oacute;n, espacios, modos de intervenci&oacute;n) y otros impl&iacute;citos. Uno de esos acuerdos no dichos tiene que ver con las reglas del g&eacute;nero: al debate se va a exponer, se va a polemizar, se va a prometer o a contraargumentar. Pero ya desde el primer bloque, el de econom&iacute;a, Massa plante&oacute; una escenograf&iacute;a nueva: sin moverse del g&eacute;nero ni alterar ninguna regla, impuso un nuevo encuadre y se posicion&oacute; como el examinador, ubicando a su contrincante en el lugar de un estudiante &ndash;titubeante, dudoso y abandonado&ndash; que debi&oacute; rendir cuentas, explicar y responder un interrogatorio en la que se supon&iacute;a era su propia zona de confort. Una jugada que contempl&oacute; el uso estrat&eacute;gico de los minutos, anticip&oacute; los movimientos del adversario y hasta se dej&oacute; la &uacute;ltima palabra para el remate final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los l&iacute;mites de lo decible en un debate est&aacute;n dados por lo razonable o lo plausible en una determinada &eacute;poca: el maltrato a una contrincante mujer, la negaci&oacute;n de cr&iacute;menes de lesa humanidad o el uso de argumentos personales son estrategias quiz&aacute;s no deseables pero posibles. Muchos nos preguntamos por qu&eacute; Massa no explot&oacute; esos bordes que Milei transita asiduamente: no habl&oacute; de la dictadura o de la cifra de desaparecidos ni discuti&oacute; la negaci&oacute;n por parte de Milei de la brecha salarial. Tal vez porque sus intervenciones estaban milim&eacute;tricamente dise&ntilde;adas para apuntar a un p&uacute;blico-objetivo, el de los adultos, las mujeres, los jubilados y los habitantes del norte argentino, donde debe pescar los votos que le faltan. A ellos les habl&oacute; Massa como un futuro presidente que no se desentiende de su pertenencia a la casta pol&iacute;tica: Massa habl&oacute; como un experto de la pol&iacute;tica que conoce las laber&iacute;nticas instituciones del estado, que sabe dialogar y establecer acuerdos. Un pol&iacute;tico de profesi&oacute;n cuyo terreno natural es exactamente el que repele al Milei anti-estado.
    </p><p class="article-text">
        El arte de la ret&oacute;rica se despliega siempre en torno a una <em>quaestio</em>, que es un asunto y a la vez una pregunta. &iquest;Cu&aacute;l fue la cuesti&oacute;n divisiva ayer en la Facultad de Derecho, a una semana del balotaje? De nuevo, Massa fue quien impuso el encuadre: &ldquo;Sos vos o yo&rdquo;. Despu&eacute;s de la primera vuelta, se habl&oacute; mucho de la posibilidad de establecer un &ldquo;cord&oacute;n sanitario&rdquo; que denunciara la amenaza antidemocr&aacute;tica de Milei, y que estableciera un clivaje entre democracia y autoritarismo. No fue esa la apuesta de Massa, que opt&oacute; por personalizar la elecci&oacute;n, por mostrar las inconsistencias de su adversario &ndash;reducido al nivel de un inexperto y advenedizo&ndash; y por mostrarse como el garante de un gran acuerdo nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-no-massa-arrincono-milei-lugar-estudiante_129_10681905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Nov 2023 18:13:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Por sí o por no": cómo Massa arrinconó a Milei en el lugar de estudiante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Debate presidencial,Javier Milei,Sergio Massa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perón, la gran bestia Pop]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peron-gran-bestia-pop_129_9747293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e8e3d2-d411-4b3f-a0ef-699192a92fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perón, la gran bestia Pop"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El parque temático peronista “Perón Volvió”  auspiciada por Víctor Santamaría y realizada por la usina creativa de Javier Grosman es una mezcla de muestra, happening, performance y experiencia inmersiva. La lectura pop, camp y cool del último Perón y sus límites según Sol Montero.  </p></div><p class="article-text">
        El 17 de noviembre, el d&iacute;a de la militancia, se inaugur&oacute; el parque tem&aacute;tico peronista &ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo;: es una mezcla de muestra, happening, performance y experiencia inmersiva, auspiciada por V&iacute;ctor Santamar&iacute;a (director del Grupo Octubre, dirigente sindical) y realizada por la usina creativa de Javier Grosman (creador de Tecn&oacute;polis y de los festejos del Bicentenario), que se propone recordar y homenajear un episodio hist&oacute;rico espec&iacute;fico: el retorno de Per&oacute;n en 1972 y la campa&ntilde;a del &ldquo;Luche y Vuelve&rdquo; que lo precedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El slogan &ldquo;Luche y vuelve&rdquo; tiene una sintaxis extra&ntilde;a. El imperativo &ldquo;luche&rdquo; que no tutea a su destinatario, sino que lo trata con distancia o respeto; el sujeto t&aacute;cito de &ldquo;vuelve&rdquo;, porque a Per&oacute;n no se lo pod&iacute;a nombrar. Ninguna otra fuerza pol&iacute;tica, adem&aacute;s del peronismo, establece una asociaci&oacute;n tan estrecha entre esas dos acciones, luchar para volver. El d&iacute;a de la militancia cristaliza, en una efem&eacute;ride, ese pacto fundamental, la lucha por el retorno. Pero el parque dice poco sobre las condiciones pol&iacute;ticas de esa operaci&oacute;n de retorno: el pacto Per&oacute;n-Balb&iacute;n, por ejemplo, est&aacute; pr&aacute;cticamente ausente del relato. <strong>La vuelta de Per&oacute;n se representa m&aacute;s como producto de la militancia que del acuerdo pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no es casual que la muestra busque celebrar los cincuenta a&ntilde;os de ese hito fundacional, el que anuda la lucha y el retorno, justo cuando el peronismo m&aacute;s necesita reconstruir un pasado adonde volver. A esta altura, parece trillado que el kirchnerismo vuelva sobre los 70. Lo hizo en sus or&iacute;genes: en 2003 N&eacute;stor encontr&oacute; un texto &ndash;entre la multiplicidad de textos peronistas existentes&ndash; que todav&iacute;a no hab&iacute;a sido le&iacute;do ni reescrito desde el poder. <strong>Un peronismo para la naci&oacute;n en llamas. </strong>Era el texto de la militancia de los j&oacute;venes setentistas, en el que se narraba Ezeiza, la primavera camporista, la &eacute;pica, los valores y los ideales, el compa&ntilde;erismo, la figura del T&iacute;o, la Evita montonera. Hasta ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no m&aacute;s, porque leer una l&iacute;nea m&aacute;s de ese texto hubiera implicado entrar en la cuesti&oacute;n de la violencia, de la violencia revolucionaria, de la violencia liberadora, de la violencia destructora, de la muerte y del sacrificio. No es que esas cosas no se hayan discutido durante estos &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os: se discutieron, y mucho, y en gran medida esas discusiones pudieron darse porque los 70 se ofrecieron como un texto a ser le&iacute;do, y con la lectura no hay nada que hacer: leer es un acto libre. Pero no es el lado oscuro de los 70 el que el kirchnerismo quer&iacute;a recuperar cuando N&eacute;stor dijo, en mayo del 2006, &ldquo;&iexcl;Y al final un d&iacute;a volvimos a la gloriosa Plaza de Mayo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, es inevitable preguntarse si el gesto de lectura que propone la muestra &ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo; es el mismo o si esa lectura difiere, y en qu&eacute; difiere, de aquella. Pensamos mucho c&oacute;mo se ley&oacute; 1973 desde el 2003. &iquest;C&oacute;mo se piensa esa amalgama, la de la militancia, la lucha y el retorno, en 2022? Es evidente que no se sale indemne de esa vuelta por los 70, porque ya no se puede hacer una lectura inocente de los 70. Algo de eso se hace patente en la exposici&oacute;n: <strong>&iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos asistir ingenuamente a las im&aacute;genes crudas del avi&oacute;n de Per&oacute;n aterrizando en Ezeiza, meses antes de la masacre? &iquest;Es posible pasar ligeramente por la maqueta de Rucci con el paraguas, sabiendo lo que pas&oacute; con Rucci unos meses m&aacute;s tarde? </strong>No se trata de escandalizarse, pero es imposible sustraerse del hecho fatal de que esas escenas, justo esas, son el proleg&oacute;meno de una primavera muy breve que termin&oacute; en un invierno cruel, el m&aacute;s salvaje.
    </p><p class="article-text">
        Mi lectura todav&iacute;a es una lectura seria, solemne. Pero no es la que propone el parque: la muestra <strong>&ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo; ofrece una lectura pop, o mejor a&uacute;n, camp, del peronismo.</strong> Susan Sontag define el arte camp como &ldquo;amor a lo no natural: el artificio y la exageraci&oacute;n&rdquo;. El camp lo ve todo entre comillas y est&aacute; abierto al doble sentido, es decir: pone en suspenso la literalidad. De por s&iacute;, se llama <strong>&ldquo;parque&rdquo;, porque se lo concibe como un lugar de atracciones, de diversi&oacute;n y de entretenimiento. </strong>No hay solemnidad, ni explicaci&oacute;n, ni bajada de l&iacute;nea. <strong>Lo que se ve es un Per&oacute;n customizado, cool. </strong>Todo es gracioso, un poco caricaturesco, como cuando en ese restaurante famoso de Palermo se canta la Marcha Peronista a una determinada hora y los comensales se r&iacute;en, porque saben que est&aacute;n haciendo una especie de uso ir&oacute;nico de algo sagrado. En la muestra est&aacute; el caniche, el ping&uuml;ino, la vestimenta retro, la unidad b&aacute;sica, lo popular gentrificado y multiplicado en serie. Los 70 como algo vintage que est&aacute; de moda o que pretende estarlo, y cuya densidad hist&oacute;rica queda desdibujada. Por algo Sontag dice que se siente &ldquo;fuertemente atra&iacute;da por lo camp, y ofendida por ello con intensidad casi igual&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ya vimos: las lecturas solemnes de los 70 tampoco llevan a tan buen puerto. Una experiencia inmersiva de los 70 en tono solemne no ser&iacute;a para nada graciosa, <strong>ser&iacute;a m&aacute;s bien terror&iacute;fica.</strong> Y adem&aacute;s, nada dice que las lecturas serias habiliten un pensamiento m&aacute;s cr&iacute;tico o m&aacute;s plural, porque lo solemne aplasta y anquilosa los sentidos. El te&oacute;rico pol&iacute;tico William Connolly, a prop&oacute;sito de otro tema (el mal y el pluralismo, que &ndash;ahora que lo pienso&ndash; quiz&aacute;s no sean temas tan ajenos), dice que la lectura literal lleva al mal, mientras que la lectura aleg&oacute;rica es la &uacute;nica lectura pluralista posible. Coincido: hay potencia pol&iacute;tica en la alegor&iacute;a y en la iron&iacute;a, pero a condici&oacute;n de que sea disruptiva, cr&iacute;tica, mordaz, y no puramente celebratoria.
    </p><p class="article-text">
        El camp es pura representaci&oacute;n, una representaci&oacute;n que disuelve el original. Como dice Foucault en <em>Esto no es una pipa</em>: &ldquo;llegar&aacute; un d&iacute;a en que la propia imagen, a&uacute;n con su nombre, ya no podr&aacute; ser identificada por la similitud indefinidamente transferida a lo largo de una serie&rdquo;. Las infinitas latas de sopa Campbell, el Che hecho stencil, la imagen multiplicada de Eva evocando a la Marilyn de Warhol: entre el museo, el mercado y la pol&iacute;tica, en ese <em>casi</em>. &iquest;Qu&eacute; queda, en esta versi&oacute;n pop del peronismo, de aquella experiencia hist&oacute;rica original, intensa, singular, potente que fue la vuelta de Per&oacute;n? &iquest;Y cu&aacute;l es su impacto pol&iacute;tico? El camp puede confundirse con un arte populista, dice Sontag, aunque no necesariamente lo es. Y no por ser pop es descomprometido o apol&iacute;tico: tambi&eacute;n en la simulaci&oacute;n y en lo ef&iacute;mero hay un acercamiento a la verdad. Me pregunto si esta forma de representar el 72, y sobre todo lo que sigui&oacute; al 72, abre m&aacute;s preguntas sobre esa d&eacute;cada o si por el contrario clausura y caricaturiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay toda una secci&oacute;n de juegos (las &ldquo;patas en la fuente&rdquo; con patitos de goma, el perontero), una escenograf&iacute;a imponente, unas performances magistrales con la marcha peronista en versi&oacute;n reggaet&oacute;n: <strong>por m&aacute;s espectaculares que sean, tengo la impresi&oacute;n de que no le plantean muchas preguntas al espectador.</strong> En cambio, algo de la verdad hist&oacute;rica sobre la experiencia pol&iacute;tica de la vuelta de Per&oacute;n se puede vivir en las estaciones inmersivas. Son tres estaciones que presentan una revisi&oacute;n hist&oacute;rica en tres tiempos: el primer peronismo, el bombardeo seguido del exilio y el retorno. Esos momentos de alt&iacute;sima elaboraci&oacute;n audiovisual y sensorial tienen, ellos s&iacute;, un tono grave: en la oscuridad de las salas se escuchan las bombas, se sienten las turbinas del avi&oacute;n Alitalia, retumba la voz de un Per&oacute;n en holograma que casi (otra vez <em>casi</em>) se hace cuerpo en medio del sal&oacute;n, y el espectador queda envuelto en la violencia, la proscripci&oacute;n, el silenciamiento y la movilizaci&oacute;n. El tercer momento se llama as&iacute;: &ldquo;Retorno. 1972- &infin;&rdquo;. El retorno de Per&oacute;n es infinito, el peronismo siempre est&aacute; volviendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peron-gran-bestia-pop_129_9747293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Nov 2022 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perón, la gran bestia Pop]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Domingo Perón,Día de la Militancia,cultura pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina, la palabra viva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-palabra-viva_129_9722399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c8b00be-7252-459d-a9c2-d17d7653cb87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina, la palabra viva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este nuevo retorno de la vicepresidenta es un retorno a la vida después del intento de asesinato, sostiene Sol Montero y subraya la reivindicación del orden en el discurso de La Plata.</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Militar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Eduardo <a href="https://www.infobae.com/opinion/2022/11/17/dia-de-la-militancia-una-oportunidad-para-reencontrarnos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Duhalde</a> que el D&iacute;a de la Militancia se instaur&oacute; el 17 de noviembre de 1990, a partir de un acto espont&aacute;neo y multitudinario en La Matanza. Alberto Pierri, en ese momento Presidente de la C&aacute;mara de Diputados, dijo que ese hab&iacute;a sido un d&iacute;a extraordinario, que volv&iacute;a a &ldquo;soplar un hurac&aacute;n, un viento que arrasa con todo&rdquo; cuando la militancia peronista se movilizaba y desplegaba sus banderas. Ese viento huracanado sopl&oacute; tambi&eacute;n este jueves en La Plata ante la presencia de Cristina Kirchner, &uacute;nica oradora en un acto con m&aacute;s de 60 mil asistentes, plagado de funcionarios de primera l&iacute;nea, de organizaciones pol&iacute;ticas y de militantes de a pie, bajo el lema &ldquo;La fuerza de la esperanza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La palabra &ldquo;militancia&rdquo; no se invent&oacute; con el kirchnerismo, pero el kirchnerismo hizo del militante un sujeto pol&iacute;tico propio. &ldquo;Militancia&rdquo; tiene una doble valencia: es sustantivo abstracto (derivado del verbo militar) y sustantivo concreto: ah&iacute; llega la militancia, la militancia se congreg&oacute; en el estadio. Ese es un neologismo kirchnerista. El kirchnerismo tambi&eacute;n invent&oacute;, seg&uacute;n tengo entendido, el uso transitivo del verbo militar: militar una idea, militar una ley, militar un proyecto, militar a Cristina. El kirchnerismo invent&oacute; la idea de militar algo o a alguien: en &uacute;ltima instancia, <strong>el kirchnerismo milita la militancia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Volver a volver</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 25 de mayo de 2006 N&eacute;stor Kirchner celebraba los tres a&ntilde;os de su gobierno diciendo: &ldquo;&iexcl;Y al final un d&iacute;a volvimos a la gloriosa Plaza de Mayo!&rdquo;. Hablaba de la vuelta de los militantes, de los j&oacute;venes setentistas que hab&iacute;an luchado por la vuelta de Per&oacute;n en 1972 y que hab&iacute;an votado a C&aacute;mpora en 1973, exactamente un 25 de mayo, treinta y tres a&ntilde;os antes. En ese triple juego temporal, el 25 de mayo era la fecha de la independencia, de la liberaci&oacute;n nacional y de la vuelta de esa generaci&oacute;n militante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cristina eligi&oacute; volver el 17 de noviembre, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella vuelta de Per&oacute;n. Vuelve de un intento de asesinato, algo peor que el destierro y el exilio. Durante la proscripci&oacute;n, se prohibieron las im&aacute;genes, la simbolog&iacute;a y &ldquo;los discursos o fragmentos de discursos&rdquo; de Per&oacute;n. La palabra y sus peligros. En su discurso, Cristina denunci&oacute; algo m&aacute;s grave: al intentar asesinarla, se puso en riesgo el pacto democr&aacute;tico fundamental del 83: &ldquo;que ning&uacute;n argentino ponga en peligro su vida por opinar, por pensar diferente&rdquo;. Para Cristina se trata, entonces, de volver a restaurar ese pacto, el del rechazo a la violencia, el &ldquo;fin de la muerte como instrumento pol&iacute;tico&rdquo;. <strong>Este nuevo retorno es una vuelta a la vida.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Ordenar y restaurar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empieza, as&iacute;, un nuevo &ldquo;Luche y vuelve&rdquo;: Cristina llam&oacute; a sus seguidores a militar por la restauraci&oacute;n del orden perdido: una sociedad ordenada es una sociedad justa, segura, democr&aacute;tica. &ldquo;Para nosotros los peronistas, el orden contribuye con la seguridad&rdquo;, dijo. Ordenar la econom&iacute;a, ordenar las cuentas, ordenar el salario y el trabajo. &ldquo;El peronismo termina reencarnando y lo que parec&iacute;a muerto finalmente no lo est&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Orar</strong>
    </p><p class="article-text">
        La militancia tambi&eacute;n es la que repite, casi como un mantra, que Cristina es una gran oradora. Lo repite y lo ejerce en acto, como en un ritual pagano, o sagrado, cuando espera sus diagn&oacute;sticos, sus anuncios, sus definiciones. En este 17 de noviembre, el clamor generalizado era &ldquo;Cristina presidenta&rdquo;. Hemos escrito tesis, papers, art&iacute;culos y libros enteros sobre la oratoria de Cristina, porque de hecho s&iacute;, es una gran oradora. Y qu&eacute; ser&iacute;a una oradora sin su auditorio, sin las banderas, sin los cantos, sin los aplausos y los di&aacute;logos. Tambi&eacute;n se milita la palabra.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-palabra-viva_129_9722399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Nov 2022 02:20:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina, la palabra viva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Día de la Militancia,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La verdad de una noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/noche_1_9690423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3ec966f-5019-4194-ba70-f9b93915a846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad de una noche"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una socióloga argentina llega a Francia para cursar un doctorado que la llevará a indagar en los juegos de azar como práctica social hasta sumergirse en un mundo más personal: el legado de su padre jugador. En ese universo se despliega "La verdad de una noche" (Ediciones B, Colección Cerca de la verdad), la primera novela de Sol Montero. A continuación, un fragmento del primer capítulo, que lleva como título "La deuda".</p></div><p class="article-text">
        La ciudad se encuentra en la punta m&aacute;s occidental de Francia, en una pen&iacute;nsula rocosa que se incrusta como una flecha en el oc&eacute;ano. En el camino desde la estaci&oacute;n de tren hasta el departamento de la rue des Archives, arrastrando mi valija por las calles circulares y empedradas, inhal&eacute; el viento helado, me lam&iacute; los labios salados y pens&eacute;: no hay frontera entre el mar argentino y el mar de Iroise, la continuidad es infinita, el agua va y viene como una cinta transportadora, las olas atraviesan el oc&eacute;ano, tocan la costa y despu&eacute;s se sumergen y vuelven a aparecer entre las piedras de all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El mar me hizo sentir alivio, como si una bala me hubiera apenas rozado el cuerpo, la remera o el pelo casi sin hacerme da&ntilde;o. <strong>Ahora estoy perdida en esta ciudad proletaria y medieval</strong>, bombardeada y reconstruida, respirando el salitre transportado por las olas durante meses y meses desde el golfo San Jorge hasta las bah&iacute;as del Finist&egrave;re.
    </p><p class="article-text">
        Yo hablo bien el franc&eacute;s, lo aprend&iacute; con mi mam&aacute; desde muy chica en la Alianza Francesa de mi pueblo. Recit&aacute;bamos poemas y coplas tradicionales: <em>C&rsquo;&eacute;tait dans un tout petit bois / D&rsquo;o&ugrave; venez-vous belle, d&rsquo;o&ugrave; venez-vous donc? </em>O esta, que me encantaba: <em>Brave marin revient de gu&egrave;rre / Tout doux / Tout mal chauss&eacute;, tout mal v&ecirc;tu / Brave marin, d&rsquo;o&ugrave; reviens-tu? </em><strong>Desde mi pueblo &aacute;rido de la Patagonia cre&iacute;a conocer bien las esquinas emblem&aacute;ticas de Par&iacute;s, incluso m&aacute;s que las de Buenos Aires o cualquier otra ciudad argentina. </strong>Provinciana, veleidosa, arribista, tanto lo ambicion&eacute; y ahora no s&eacute; bien qu&eacute; hacer ac&aacute;. As&iacute; que voy casi todo el tiempo a la universidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sol Montero es socióloga y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Es investigadora y profesora universitaria. &quot;La verdad de una noche&quot; es su primera novela."
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                Sol Montero es socióloga y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Es investigadora y profesora universitaria. &quot;La verdad de una noche&quot; es su primera novela.                            </span>
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        Ubicado en la zona industrial de la ciudad, a doce estaciones de metro de la plaza central, el campus universitario tiene siete edificios modernos, blancos y vidriados, tan prolijos como las zonas verdes de esparcimiento y deportes. En la Facultad de Ciencias Sociales hay expendedoras de gaseosa y tiendas que venden cuadernos, bufandas y tazas con el logo de la universidad. <strong>Yo voy todos los d&iacute;as a la oficina del instituto a rezarle a la hoja en blanco de mi tesis, como una devota. </strong>Termin&eacute; el trabajo de campo en Argentina, pero la tesis es como un barco encallado, trabado entre las rocas, con la madera podrida y los hierros oxidados. Paso d&iacute;as enteros en mi escritorio con el cursor titilando, escribiendo y reescribiendo un t&iacute;tulo, una primera oraci&oacute;n, un listado de ideas, borro y vuelvo a borrar. Y el cursor titila cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, como la rodilla de Gino en la mesa de pa&ntilde;o, como la bola en la ruleta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Un padre que se descifra como un acertijo. Una pérdida y una traición. Muerte y deseo apostando a la misma carta&quot;, señaló la escritora Cynthia Edul sobre &quot;La verdad de una noche&quot;.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente solo puedo escribir en primera persona, me la paso anotando versos berretas sobre la p&eacute;rdida o sobre la traici&oacute;n. <em>Lo que me hiciste me convirti&oacute; en algo horrible, me redujo a nada, a lo mismo, a lo igual. Me revolcaste en el mismo barro, no dejaste que brille ni un matiz</em>. <strong>No tengo claro a qui&eacute;n le dedico mis poemas resentidos, qui&eacute;n me hizo qu&eacute;.</strong> S&iacute; s&eacute; que Gino me sac&oacute; algo importante. Y as&iacute; y todo sigo pensando que en el futuro podr&iacute;a ser distinto, que yo podr&iacute;a ser una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora tengo que pasar urgente a la tercera, al impersonal, al nosotros acad&eacute;mico. El plural de modestia es el m&aacute;s empleado en las ciencias sociales, sobre todo en el ambiente franc&eacute;s. En esta tesis sostenemos, nuestra hip&oacute;tesis es, nos abocaremos a, hemos, vamos.<strong> No est&aacute; bien visto hablar de yo, no se supone que un tesista tenga realmente algo propio para decir, </strong>siempre habla como si su voz debiera fundirse con la de otros.
    </p><p class="article-text">
        Y yo, &iquest;qu&eacute; s&eacute; yo? Qu&eacute; s&eacute; del casino, de pap&aacute;, del azar, de jugar, de Gino y de su gesto nervioso tan seductor, de su pierna larga saltando de arriba abajo, del ce&ntilde;o fruncido, de la mirada concentrada, de su camisa arremangada hasta los codos. Por un breve lapso, cuando la rodilla se apoyaba, cuando descansaba y levantaba los ojos de la mesa, me hac&iacute;a sentir que pod&iacute;a quedarse ac&aacute;, de mi lado, suspenderse y mirarme para despu&eacute;s soltarme de nuevo y volverme a buscar. <strong>Como un pararrayos, esa pierna descargaba toda su corriente el&eacute;ctrica, porque fuera del casino Gino era sereno: le gustaba comer, dorm&iacute;a de corrido, no tomaba medicamentos.</strong> En cambio Charly, mi pap&aacute;, era superansioso, sobre todo cuando no jugaba, es decir, cuando estaba conmigo. Siempre estaba apurado. Com&iacute;a poco. Se mov&iacute;a mucho. Fumaba demasiado. A veces me abrazaba rode&aacute;ndome el cuello con el pucho en la mano, entre el dedo largo y el anular, en un gesto casi femenino. Los abrazos de pap&aacute; eran cortos, nerviosos. Ese agarre era vital y tambi&eacute;n mortuorio.
    </p><p class="article-text">
        Entre mis amigos argentinos est&aacute; de moda decir que toda escritura es pol&iacute;tica, un lugar com&uacute;n que me suena demasiado optimista. <strong>Yo creo que escribir es funesto, se relaciona con la muerte y con el duelo.</strong> Lo que se puede escribir ya est&aacute; muerto, ya es un resto, como piel seca o u&ntilde;as cortadas desperdigadas por el piso y luego ordenadas de una forma muy precaria. Con respecto a mi tesis, quiz&aacute;s hay algo que todav&iacute;a est&aacute; vivo, algo que no logr&eacute; enterrar o destruir por completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dostoievski dec&iacute;a que su novela <em>El jugador </em>hab&iacute;a funcionado como una l&aacute;pida, porque al escribirla esperaba sepultar definitivamente su adicci&oacute;n al juego. Y al mismo tiempo, dice su mujer que la producci&oacute;n literaria de Dostoievski nunca andaba mejor que luego de haber perdido todo en la ruleta, cuando ya hab&iacute;a empe&ntilde;ado lo &uacute;ltimo que le quedaba: ah&iacute; ced&iacute;a su inhibici&oacute;n para el trabajo y se permit&iacute;a dar &ldquo;algunos pasos hacia el &eacute;xito&rdquo;. No es novedad que hay una relaci&oacute;n entre el juego y la muerte. Muerte del padre, duelo, onanismo, juego: as&iacute; lo ve Freud. Al fin y al cabo, se trata de matar riqueza. E<strong>l juego y el duelo son un gasto excesivo, desmedido</strong>. El juego y el duelo son algo sucio, como el m&aacute;rmol de las l&aacute;pidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico fue completamente destruido durante la guerra y ahora esta ciudad es toda de cemento: la llaman la <em>ville de b&eacute;ton</em>, porque casi no quedan restos de su pasado de realeza, ni de los burgos medievales ni de los grandes proyectos romanos. Los galos en esta regi&oacute;n eran como vikingos, cruzaban el mar g&eacute;lido y se desplazaban en embarcaciones inmensas envueltos en pieles y cueros. El cemento tap&oacute; esas memorias &eacute;picas y uniformiz&oacute; el paisaje, aunque el mar sigue siendo distintivo e imponente, como seguramente lo era hace cinco, diez o veinte siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de llegar fui a conocer el casino. Queda en las afueras, entre las autopistas que llevan al aeropuerto, al lado de los hoteles de ruta y de las grandes tiendas. <em>&Eacute;tablissement de jeux. Cercle de jeux. Club de jeux. </em>Es uno m&aacute;s, igual a los de la Patagonia, igual al flotante, a los de provincia, a los del centro y la periferia. <strong>Otra vez los espejos, los materiales innobles, el artificio. </strong>Francia es la cuna de la <em>roulette</em>, pero nada distingue a sus ruletas de todas las dem&aacute;s ruletas del mundo. Vistas desde afuera, las luces de ne&oacute;n parecen flotar en la niebla y la bruma del mar, como destellos apenas visibles. Cuando entr&eacute;, el ruido met&aacute;lico me devolvi&oacute; el sentido universal del azar y me sent&iacute; tranquila, porque me encontraba de nuevo en un lugar familiar.
    </p><p class="article-text">
        SM
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/noche_1_9690423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Nov 2022 11:22:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al filo de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/filo-politica_129_9271118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9afa33ed-5fcd-4482-b008-5bb5793ed8fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al filo de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La "Declaración sobre la persecución judicial y mediática por razones políticas contra Cristina Fernández de Kirchner” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires generó una controversia pública. Sol Montero sostiene que la universidad es el lugar donde se piensan las tensiones entre política y justicia o la corrosión de las democracias y por esa razón ese pronunciamiento es parte de una tradición intelectual argentina.</p></div><p class="article-text">
        <em>Si la tocan a Cristina, qu&eacute; quilombo se va a armar</em>: Y el quilombo se arm&oacute; antes. Con el pedido de condena e inhabilitaci&oacute;n del fiscal Diego Luciani por la causa de Vialidad, se prendi&oacute; la llama militante. Un poco extinta por los apremios de la vida diaria, la m&iacute;stica cristinista volvi&oacute; a ocupar la calle, la puerta de la casa de Cristina, el barrio de Recoleta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El martes 23 la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras public&oacute; en su p&aacute;gina web y en sus redes una &ldquo;<a href="http://novedades.filo.uba.ar/novedades/declaraci%C3%B3n-del-consejo-directivo-sobre-la-persecuci%C3%B3n-judicial-y-medi%C3%A1tica-por-razones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n</a> sobre la persecuci&oacute;n judicial y medi&aacute;tica por razones pol&iacute;ticas contra Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner&rdquo;, firmada por el Consejo Directivo de la facultad, con votos de la mayor&iacute;a de graduados, profesores y estudiantes. El texto viene acompa&ntilde;ado de una foto que no disimula su esp&iacute;ritu partidista: los firmantes agrupados alrededor de una mesa larga, los dedos en V, un poster con la cara de Cristina Kirchner hecho de hojas A4, la alegr&iacute;a militante. El comunicado avanza con certezas jur&iacute;dicas: que no hay pruebas para la condena, que los jueces y fiscales no son id&oacute;neos, que el juicio es irregular. Y de all&iacute; extrae conclusiones pol&iacute;ticas: que la democracia est&aacute; en peligro, que se trata de una guerra judicial, que el &ldquo;proceso de ampliaci&oacute;n de derechos y empoderamiento popular&rdquo; impulsado por el kirchnerismo busca ser desmantelado por el avance de la &ldquo;derecha conservadora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos medios opositores, indignados, levantaron la publicaci&oacute;n y denunciaron un sesgo partidista en una instituci&oacute;n que, se supone, deber&iacute;a ser imparcial o al menos representativa de todas las identidades pol&iacute;ticas. Tambi&eacute;n se pronunci&oacute; en contra, a t&iacute;tulo personal, el vicerrector de la Universidad, Emiliano Yacobitti, hist&oacute;rico dirigente radical. Hubo quien sinti&oacute; cierto apuro o cierta incomodidad, porque, como dijo alguien por ah&iacute;, la p&aacute;gina de la facultad no es un muro de Facebook. Algo de ese tono panfletario suena demasiado encendido o intenso para una casa de estudios donde se lee con erudici&oacute;n a Braudel, a Hegel o a Borges.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero todo aquel que haya recorrido los pasillos de Filo, o de Sociales, entiende que no son instituciones cualquiera: <strong>son espacios paradigm&aacute;ticos de politizaci&oacute;n intelectual</strong>. De la reforma universitaria a las c&aacute;tedras nacionales, pasando por las mesitas de los partidos de izquierda y las pi&ntilde;as en el patio, estas facultades estuvieron hist&oacute;ricamente atravesadas por la tensi&oacute;n entre intelectuales y pol&iacute;tica. En los a&ntilde;os sesenta, la carrera de Sociolog&iacute;a (por entonces dentro de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras) estuvo a la vanguardia del &ldquo;pensamiento nacional&rdquo; de impronta nacional y popular que pensaba nuestra propia revoluci&oacute;n socialista: el peronismo siempre estuvo en el coraz&oacute;n de esa tensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, cuando se produjo el impeachment a Dilma Rousseff en Brasil, las universidades constituyeron Comit&eacute;s Universitarios que organizaron, entre otras tantas actividades de movilizaci&oacute;n, un <em>Dia Nacional de Paralisa&ccedil;&atilde;o nas Universidades em Defesa da Democracia</em>, bajo la hip&oacute;tesis de que la destituci&oacute;n de la presidenta era un &ldquo;golpe&rdquo;. La discusi&oacute;n, por esos d&iacute;as, era denominativa, y se jugaba en el nombre del acontecimiento: no es un impeachment (que es un resorte democr&aacute;tico) sino un golpe antidemocr&aacute;tico, se dec&iacute;a. &ldquo;El nombre es uno solo: es golpe&rdquo;, dijo Dilma en uno de sus discursos m&aacute;s emblem&aacute;ticos: <em>&eacute; golpe</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la clave de este anudamiento entre universidades y pol&iacute;tica est&eacute; dada por esa disputa sem&aacute;ntica. Cristina Kirchner denunci&oacute; muchas veces la existencia de un golpe medi&aacute;tico-judicial, y esta semana, en su alegato, defini&oacute; al proceso en curso como un &ldquo;pelot&oacute;n de fusilamiento&rdquo;. Si lo que est&aacute; en juego es la democracia, &iquest;qui&eacute;n puede cuestionar la pertinencia e incluso la necesidad de que una universidad p&uacute;blica repudie el golpe? Pero, precisamente, eso es lo que hay que pensar: &iquest;hay golpe? No es evidente que este sea un juicio justo, o injusto. Tampoco es obvio que Cristina sea culpable, ni que el juicio sea un montaje perge&ntilde;ado para proscribir a quien es, por otra parte, la adversaria m&aacute;s deseada por la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se sabe: la pol&iacute;tica universitaria, y especialmente la gesti&oacute;n, est&aacute; plagada de gestos triviales, pr&aacute;cticos, que poco tienen que ver con leer autores sofisticados: distribuir cargos, conseguir caja, poner o sacar un cartel, hacer un favor, quitarle algo a alguien, sostener compromisos personales, hacer alianzas, romper alianzas, pegar el salto a la pol&iacute;tica fuera de la universidad. <strong>Pero la universidad tambi&eacute;n es el lugar donde se piensan las tensiones entre pol&iacute;tica y justicia, el avance de las derechas o la corrosi&oacute;n de las democracias, las cosas urgentes que hay que discutir en los pasillos, en las aulas, en los patios, en las choripaneadas y en las fiestas, con la alegr&iacute;a del pensamiento, con la rigurosidad del sentimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/filo-politica_129_9271118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Aug 2022 03:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al filo de la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Filosofía y Letras,Juicio Vialidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política bajo el dominio de Twitter y la tele]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politica-dominio-twitter-tele_129_9213022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15162617-1c2b-4c4b-9512-da5ea93afe13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política bajo el dominio de Twitter y la tele"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La renuncia de Martín Guzmán hace un mes y la llegada de Sergio Massa al superministerio muestran cómo Twitter es el gran escenario público, polémico y político de estos tiempos. El lugar de la televisión y la ansiedad de la minoría intensa de politizados.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;ndo supimos que Massa iba a ser el nuevo ministro de econom&iacute;a? De alguna manera nos la ve&iacute;amos venir, y por eso la noticia no nos impact&oacute;, o al menos no tanto como el acontecimiento que dio origen a esta saga: la renuncia de Guzm&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; estabas haciendo la tarde del s&aacute;bado en que renunci&oacute; Mart&iacute;n Guzm&aacute;n? Yo me acuerdo: estaba en un asado y lo le&iacute; en Twitter. La catarata de renuncias de esta semana y la coronaci&oacute;n de Massa como superministro parece cerrar el ciclo abierto aquel s&aacute;bado soleado de principios de julio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los interesados en la pol&iacute;tica estos fueron d&iacute;as de zozobra, de ansiedad, como si vi&eacute;ramos una pel&iacute;cula de suspenso: una renuncia, m&aacute;s renuncias, especulaciones sobre los reemplazos, nuevo gabinete. Como no podr&iacute;a ser de otra manera, los vivimos como hechos medi&aacute;ticos, que se parecen mucho a un espect&aacute;culo. Por ejemplo: todos vimos que Guzm&aacute;n renunci&oacute; por Twitter mientras Cristina Kirchner hablaba en un acto. La simultaneidad de los dos hechos, la renuncia y el discurso, tuvo un halo teatral: como en un paso de comedia, Cristina declamaba verdades sin saber que, tras bambalinas, o entre el p&uacute;blico, algo se agitaba. <strong>Lo esencial, lo importante, suced&iacute;a fuera de foco, y ella lo ignoraba.</strong> Lo espectacular del caso, si cabe la palabra, pas&oacute; por esa convergencia entre el &ldquo;vivo&rdquo; (transmitido por la tele o por <em>streaming</em>) y lo que suced&iacute;a en Twitter, el gran escenario p&uacute;blico, pol&eacute;mico y pol&iacute;tico de estos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Ese fin de semana incierto, la figura de Massa circul&oacute; como posible reemplazo de Guzm&aacute;n, pero luego apareci&oacute; Batakis, como un conejo debajo de la galera. Un mes m&aacute;s tarde, el nombre de Massa volvi&oacute; a sonar, en un tuit de madrugada, y tambi&eacute;n de forma dramat&uacute;rgica. Insomne, Malena Galmarini, su esposa, <a href="https://twitter.com/MalenaMassa/status/1552161376587636736?s=20&amp;t=kbjyVsGacdfRzapuP780qg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuite&oacute; un video</a> que muchos leyeron como una pista o acaso como una advertencia. En ese video, musicalizado con una canci&oacute;n que dice <em>Vuelve, todo vuelve</em>, una voz en off dice de Massa: &ldquo;En el momento en que todos restan, viene a proponer una locura: sumar&rdquo;. Esto fue a las dos y dieciocho de la ma&ntilde;ana. Al otro d&iacute;a, el tuit desvelado de Galmarini desat&oacute; una ola de rumores, que luego Clar&iacute;n recogi&oacute;<a href="https://infonegocios.info/que-esta-pasando/tasjai-clarin-dice-que-sergio-massa-sera-ministro-de-economia-chau-batakis-sigue-manzur" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en una nota</a> en la que, en un equ&iacute;voco, habl&oacute; en indicativo: &ldquo;Massa ser&aacute; nuevo ministro de Econom&iacute;a y Juan Manzur seguir&aacute; como jefe de Gabinete. Fuentes oficiales lo confirmaron a Clar&iacute;n&rdquo;; minutos m&aacute;s tarde, el diario cambi&oacute; el futuro por un condicional de rumor, pero solo en referencia a Massa. En el titular qued&oacute; una huella de certeza: &ldquo;Juan Manzur seguir&aacute;&rdquo;.<strong> Esa noche, Massa desminti&oacute; los rumores por Twitter.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Georges Balandier, el gran antrop&oacute;logo de los rituales pol&iacute;ticos, dice que la pol&iacute;tica es inseparable de la puesta en escena &ndash;que, en la actualidad, pasa por su mediatizaci&oacute;n. Los medios (tradicionales y digitales) no son solo el escenario donde sucede algo escrito en otra parte: ellos son actores y autores de la pol&iacute;tica. Aunque las democracias parlamentarias son poco espectaculares &ndash;porque no hay mayores giros de gui&oacute;n y el &ldquo;arco narrativo&rdquo; est&aacute; relativamente previsto&ndash;, las crisis pol&iacute;ticas son los momentos m&aacute;s propicios para la dramaturgia. Cuando cruje lo sagrado del poder, ah&iacute; hay lugar para el suspenso y el &ldquo;plot twist&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando renunci&oacute; Guzm&aacute;n todos volvimos a ver tele. Y entre el mi&eacute;rcoles y el jueves, cuando se hablaba de Massa, pusimos de nuevo los canales de noticias, donde fuimos a buscar alguna certeza oficial, suponiendo que los periodistas, como instituci&oacute;n, tendr&iacute;an alg&uacute;n tipo de &ldquo;llegada&rdquo; a las fuentes. Nadie sab&iacute;a qu&eacute; mirar, todo estaba alterado, los periodistas tambi&eacute;n, exaltados o desconcertados. En momentos como estos, yo encuentro cierto goce en mirar canales opositores, porque intuyo que si pasara algo grave, muy grave, ellos ser&iacute;an los primeros interesados en anunciarlo (no sin regodearse). En TN y La Naci&oacute;n+ vi paneles de periodistas sentados en mesas semicirculares, en banquetas o de pie (muy inc&oacute;modos, por cierto), pispeando permanentemente sus celulares, esperando que llegara alguna novedad de alguna parte a trav&eacute;s de sus pantallas para luego transmitirla en nuestras pantallas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de toda esta crisis, se viraliz&oacute; por redes sociales <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/es-falso-un-video-de-ln-con-una-noticia-apocrifa-de-alberto-fernandez-que-se-viralizo-nid08072022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un video falso</a>, un montaje muy veros&iacute;mil (por su elaboraci&oacute;n t&eacute;cnica y, hay que decirlo, tambi&eacute;n por su contenido) de una emisi&oacute;n de LN+ que anunciaba la supuesta renuncia del presidente. Como en el fondo todav&iacute;a soy una espectadora ingenua del siglo XX, olvido que la tele y las redes pueden producir fake news: lo relevante es, de todas formas, &iquest;qu&eacute; es lo cre&iacute;ble de las fake news? En otras palabras: qu&eacute; verdad hay en lo falso.
    </p><p class="article-text">
        El jueves a las 18:05 la placa roja de La Naci&oacute;n+ dec&iacute;a URGENTE. La voz de Feinmann, en off: &ldquo;Estamos en condiciones de adelantar, Pablo, que en instantes Alberto Fern&aacute;ndez, el presidente, va a anunciar que Sergio Massa es el nuevo ministro de Econom&iacute;a, Agricultura y Producci&oacute;n&rdquo;. 18:06, la pantalla partida en cuatro. En el cuadrante superior izquierdo, Pablo Rossi; a la derecha, Feinmann. Abajo, una c&aacute;mara fija en la puerta de la Casa Rosada y, al lado, im&aacute;genes de archivo con Massa hablando. Los periodistas chequean sus celulares y especulan sobre posibles reemplazos durante dos minutos, hasta que aparece el comunicado oficial, que leen y escrutan en detalle. Luego se conoce la renuncia de Juli&aacute;n Dominguez (por Twitter) y de Silvina Batakis. A la noche los m&oacute;viles se instalan en la C&aacute;mara de Diputados, donde esperan que Massa haga declaraciones. &ldquo;Me explota el celular&rdquo;, &ldquo;Te acabo de mandar una foto&rdquo;, le dice Feinmann a Jonathan Viale mientras hacen tiempo, y se r&iacute;en, y tardan en mostrarla: es el meme de Massa con el pulover de flores de Batakis. La informaci&oacute;n oficial llega reci&eacute;n al d&iacute;a siguiente, con un tuit del presidente, otro de Massa, y sucesivas reuniones y conferencias de prensa, todas ellas mediatizadas, que le dan, por fin, estabilidad y certidumbre a la informaci&oacute;n. Victoria <a href="https://twitter.com/videmasi/status/1553006249146458114?s=20&amp;t=Pn8Z7P7AT7OHY2k8sEcQ-w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De Masi</a>, que me ayud&oacute; a reconstruir el camino de la noticia sobre la designaci&oacute;n de Massa, tuite&oacute;: &ldquo;Al final, Clar&iacute;n ten&iacute;a el dato&rdquo;. &iquest;Ten&iacute;a el dato o ley&oacute; (y crey&oacute;) el tuit de Malena? Y para nosotros, los que lo mir&aacute;bamos por Twitter y por tev&eacute;, &iquest;d&oacute;nde empez&oacute; el rumor?
    </p><p class="article-text">
        Existe una imbricaci&oacute;n profunda entre el discurso pol&iacute;tico y el period&iacute;stico. Las redes sociales agregan complejidad, porque ah&iacute; ambos convergen e interact&uacute;an con los discursos de la gente com&uacute;n. Ana Slimovich analiza esa convergencia en su &uacute;ltimo libro (<em>Redes sociales, televisi&oacute;n y elecciones argentinas</em>). Hablando de los noticieros, ella encuentra que los periodistas adoptan tres posiciones, &ldquo;traductor de lo pol&iacute;tico&rdquo;, &ldquo;filtro de lo pol&iacute;tico&rdquo; u &ldquo;homogeneizador de lo pol&iacute;tico&rdquo;. Son tres modos de construir el sentido de un acontecimiento pol&iacute;tico desde la instituci&oacute;n period&iacute;stica, que se materializan en el cuerpo del periodista, en los planos y contraplanos, en la arquitectura espacial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este mes de zapping intenso en b&uacute;squeda de informaci&oacute;n certera, los periodistas de los noticieros operaron como &ldquo;reveladores de lo pol&iacute;tico&rdquo;, como m&eacute;diums o demiurgos, como autoridades capaces de revelarnos las novedades que brotaban de sus celulares. Novedades que, como espectadores y usuarios de las redes, pod&iacute;amos ver casi en tiempo real, pero sin certezas. Esto me hizo pensar dos cosas: que necesitamos certezas, y que, aunque no le creamos nada, el periodismo no est&aacute; muerto. Y de la tele y los diarios volvimos a Twitter, en forma de runrun, chiste u opini&oacute;n. Del secretismo oracular de los medios tradicionales a la visibilidad vertiginosa de Twitter, ida y vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politica-dominio-twitter-tele_129_9213022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 03:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política bajo el dominio de Twitter y la tele]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Twitter,Política,Televisión,Martín Guzmán,Sergio Massa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El oro gaseoso en las manos de Alberto y Cristina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/oro-gaseoso-manos-alberto-cristina_129_9096494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/581a9218-6190-43e7-85b5-55138618edac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oro gaseoso en las manos de Alberto y Cristina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Daniel Rafechas acaba de cerrar la causa derivada de las acusaciones cruzadas entre albertistas y cristinistas por el gasoducto Néstor Kirchner que derivaron en la renuncia de Matías Kulfas. ¿Qué tipo de cálculo mueve a los actores a bloquearse mutuamente poniendo en riesgo un proyecto que interesa a todos? ¿Cuál es la lógica de la política en este caso?, se pregunta la autora.</p></div><p class="article-text">
        Por razones particulares, tengo mucha familiaridad con el mundo petrolero. Soy patag&oacute;nica, donde la industria del petr&oacute;leo y el gas organiza la econom&iacute;a y la vida diaria de los pueblos y las ciudades. Crec&iacute; entre cig&uuml;e&ntilde;as, tanques y barcos cargueros. Conoc&iacute;, desde afuera, el manto protector de la comunidad ypefiana y su desmantelamiento, y vivo con un ingeniero en petr&oacute;leo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las actrices y dramaturgas de la compa&ntilde;&iacute;a Piel de Lava retratan de forma magistral el paisaje petrolero en su obra </strong><em><strong>Petr&oacute;leo</strong></em><strong>, donde se escenifica no solo la masculinidad del mundo petrolero sino tambi&eacute;n la hostilidad del yacimiento y del tr&aacute;iler donde sucede la obra.</strong> En esos yacimientos, la fuerza de la naturaleza y la estructura industrial que se despliega para explotarla y para encauzarla son apabullantes. Hay algo &eacute;pico, solitario, hostil en las toneladas de metal, en las antorchas, en la brutalidad del producto que brota desde las capas geol&oacute;gicas milenarias. En <em>Petr&oacute;leo</em>, la obra, unos ruidos tronadores vienen de afuera y los, las, les operaries (nunca fue m&aacute;s pertinente ni m&aacute;s significativo usar el inclusivo que en estos d&iacute;as, y para hablar de este tema) tienen miedo de esa naturaleza y (o) de esas m&aacute;quinas que crujen. La obra sucede en un campo productor de la cuenca neuquina, uno de los tantos que iluminan el desierto en la noche patag&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la cuenca neuquina es la m&aacute;s importante del pa&iacute;s en producci&oacute;n de gas. Existen otros dos polos muy ricos, el del norte y el del sur austral, pero esas cuencas se est&aacute;n vaciando, igual que las reservas de Bolivia. <strong>Neuqu&eacute;n, en cambio, tiene gas para abastecer la demanda de nuestro pa&iacute;s por ciento cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s.</strong> Luego, esa reserva tambi&eacute;n se va a agotar, pero para ese entonces ni siquiera sabemos qu&eacute; va a pasar con la humanidad. La reserva gas&iacute;fera de Vaca Muerta es inmensa, es oro gaseoso. Para explotar esa riqueza es necesario ampliar las v&iacute;as de evacuaci&oacute;n de todo ese gas y distribuirlo por todo el pa&iacute;s, para cubrir una demanda creciente, hoy insatisfecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otros pa&iacute;ses que tienen mucho gas pero solo para exportar, porque no tienen gasoductos para ofrec&eacute;rselo a su propia poblaci&oacute;n. En cambio nosotros tenemos seis gasoductos troncales, m&aacute;s de 15.000 kil&oacute;metros de ca&ntilde;os que unen todo el pa&iacute;s, desde el norte y el sur hacia el centro del pa&iacute;s, del oeste hacia el este, e incluso uno que cruza el Estrecho de Magallanes. Son como vasos sangu&iacute;neos por los que fluye el gas que se produce en Salta, en Tierra del Fuego, en el Golfo San Jorge y en Neuqu&eacute;n. Esos gasoductos se construyeron en distintas etapas de nuestra historia, bajo gobiernos de distinto signo pol&iacute;tico, desde 1949 a 2010.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as escuchamos discusiones t&eacute;cnicas y especulaciones pol&iacute;ticas sobre el gasoducto N&eacute;stor Kirchner, el que va de Tratall&eacute;n a Saliquel&oacute;, dos puntitos en el mapa de la Patagonia norte que ahora reconocemos. Renunci&oacute; un ministro y el jefe del proyecto, miembros del gobierno cruzaron acusaciones, el tema se judicializ&oacute;, y, por supuesto, el proyecto se detuvo. Comenz&oacute; un derrotero judicial por el que el exministro, ingenieros, profesores universitarios y operadores declararon ante el juez Rafecas, que quiso informarse y despejar los principales puntos de acusaci&oacute;n: el tama&ntilde;o del ducto, la posibilidad de usar chapa naval, la eventualidad de una licitaci&oacute;n direccionada, la urgencia de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Considerando algunas variables (cantidad de fluido, presi&oacute;n, velocidad, distancia, composici&oacute;n del gas, normativa) los nueve expertos que asistieron a las audiencias con Rafecas coincidieron, en un coro homog&eacute;neo y sin fisuras, en que el ca&ntilde;o debe ser de 36 pulgadas (no 31 ni 33 mm, como figuraba en el off) de di&aacute;metro (no de espesor, como dec&iacute;a el mismo mensaje). Que la chapa naval no es la que se usa en la industria por no responder a las especificaciones t&eacute;cnicas normadas. Que la aleaci&oacute;n de los ca&ntilde;os debe ser &ldquo;tenaz&rdquo;, es decir: capaz de soportar la presi&oacute;n y suficientemente flexible. Que la licitaci&oacute;n fue correcta. Que el gasoducto es asunto de urgencia nacional, como lo indica el decreto. Es decir: no hay un solo elemento que suscite dudas o sospechas. As&iacute; lo entendi&oacute; Rafecas, y por esa raz&oacute;n archiv&oacute; la causa: &ldquo;como representante del Poder Judicial de la Naci&oacute;n en esta causa, tuve plena conciencia, desde el primer momento, de la enorme trascendencia del asunto, de la importancia estrat&eacute;gica que este gasoducto tiene desde el punto de vista energ&eacute;tico y para la econom&iacute;a nacional (...), y si hay algo que nunca deber&iacute;a hacer la Justicia, es constituir un factor de distorsi&oacute;n, de entorpecimiento o de interferencia&rdquo;. Recursos perdidos, semanas de distorsi&oacute;n e interferencia para volver al punto de inicio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despejado lo t&eacute;cnico, queda la pol&iacute;tica.</strong> &iquest;Por qu&eacute; los actores hicieron lo que hicieron? Me refiero a la acusaci&oacute;n de la lapicera, al off, a la desmentida ulterior. Es probable que ni Cristina creyera que fuera posible traer, en el tiempo r&eacute;cord que requiere la obra, &ldquo;las chapas&rdquo; de Brasil a Argentina, ni que Kulfas creyera que hubo una licitaci&oacute;n direccionada, acusaci&oacute;n que, por otro lado, afectar&iacute;a a su propia gesti&oacute;n. Tambi&eacute;n es inevitable preguntarse c&oacute;mo interpretar las erratas t&eacute;cnicas del off del Ministerio: &iquest;en qu&eacute; contexto se escribi&oacute; ese whattsapp, con qu&eacute; prop&oacute;sito, por qu&eacute; contiene errores o ambig&uuml;edades de las que el propio ministro se retract&oacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro que la pol&iacute;tica es conflicto, y que desborda la gesti&oacute;n t&eacute;cnica, pero aun as&iacute; queda la pregunta por los incentivos: &iquest;Qu&eacute; tipo de c&aacute;lculo mueve a los actores a bloquearse mutuamente poniendo en riesgo un proyecto que interesa a todos? &iquest;Cu&aacute;l es la l&oacute;gica de la pol&iacute;tica en este caso? </strong>Las lecturas conspirativas, que aducen motivos secretos y ego&iacute;stas, me suelen parecer pobres. Me pregunto si lo contrario del c&aacute;lculo y la racionalidad es la torpeza, el error, el absurdo, la bajeza, el sinsentido, o si siempre hay un sentido que orienta lo pol&iacute;tico. El sentido mentado de la acci&oacute;n: &iquest;c&aacute;lculo racional, tradici&oacute;n, emociones, valores, o qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/oro-gaseoso-manos-alberto-cristina_129_9096494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 03:03:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El oro gaseoso en las manos de Alberto y Cristina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gato en un colectivo con alas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gato-colectivo-alas_129_9054372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42c0c3b9-defa-4f70-88a7-224ff04e0ff3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un gato en un colectivo con alas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mauricio Macri se ofrece para un "segundo tiempo" con una nueva cara, la que no pudo o no quiso desplegar antes. Si el primer tiempo fue un fracaso, en el que viene habrá que darle al cambio mayor profundidad.</p></div><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo te llamo? &iquest;Presidente, expresidente, Macri, futuro candidato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Gato (risas)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;As&iacute; empieza la entrevista que <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/mauricio-macri/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mauricio Macri</a> le dio a Viviana Canosa el &uacute;ltimo 25 de mayo. Macri siempre tuvo conflictos con su nombre: primero se deshizo de su apellido &ndash;es decir, del peso de su padre&ndash; y se hizo llamar Mauricio. Ahora no sabe c&oacute;mo nombrarse, entonces elige el apodo que le dieron sus adversarios: Gato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Qu&eacute; hay en el nombre? El nombre encarna al l&iacute;der. El liderazgo est&aacute; profundamente unido al nombre propio. <strong>Macri est&aacute; obsesionado con el liderazgo, </strong>de la misma manera en que los managers se obsesionan con aprender a liderar: leen manuales, hacen cursos y entrenamientos. Porque el liderazgo es un misterio y un enigma.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada el oficialismo atraves&oacute; una suerte de primavera adversarial que dur&oacute; unos pocos d&iacute;as: el Gobierno est&aacute; dividido, pero parece haberse puesto de acuerdo en volver a invocar el nombre de Macri: as&iacute;, Alberto habl&oacute; de los ladrones de guante blanco y de la derecha maldita: &ldquo;El enemigo no est&aacute; en el Frente de Todos, sino en la derecha maldita que quiere volver a someter al pueblo argentino. El d&iacute;a que nos dividimos Macri fue presidente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y Macri quiere volver a ser presidente. Entonces emprende una nueva &ldquo;expedici&oacute;n literaria&rdquo; y escribe sobre su padre, de cuyo apellido se despoja pero al que vuelve, con l&aacute;grimas, para rescatar y repudiar. Hoy vivimos un auge de lo autobiogr&aacute;fico, y Macri tambi&eacute;n construye su liderazgo desde ah&iacute;: <strong>desde lo humano de un hijo destruido por su padre, desde el trauma del secuestro, desde la cercan&iacute;a de una escena familiar. </strong>Macri va a escribir sobre su padre para hablar de &eacute;l mismo. Por eso dice que pr&oacute;ximamente va a escribir, tambi&eacute;n, un manual sobre liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        En la entrevista, la periodista le pregunta por Marcos Pe&ntilde;a, su antiguo jefe de gabinete, y Macri lo reivindica como un joven pol&iacute;tico brillante. En estos meses, Pe&ntilde;a tambi&eacute;n escribi&oacute; un libro sobre liderazgo: ah&iacute; dice: &ldquo;Muchos ven a los l&iacute;deres pol&iacute;ticos como un grupo de privilegiados en el mejor de los casos incapaces de resolver mis problemas, y en el peor como corruptos que se aprovechan y abusan del poder. Entonces cualquier remuneraci&oacute;n va a ser demasiado alta, cualquier descanso va a ser visto como superfluo, cualquier debilidad como incapacidad. Es un modelo destinado a fracasar, porque nada bueno puede salir de esa din&aacute;mica&rdquo;. Pe&ntilde;a todav&iacute;a cree en los liderazgos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Pe&ntilde;a fue tambi&eacute;n el mentor del <strong>&ldquo;reformismo permanente&rdquo;</strong>, el mantra que el macrismo repet&iacute;a una y otra vez, en cada &ldquo;gabinete ampliado&rdquo;, en cada &ldquo;relanzamiento del gobierno&rdquo;, en los intentos peri&oacute;dicos y recurrentes de darle sustento y direcci&oacute;n a una filosof&iacute;a del poder y de <strong>la gesti&oacute;n que se revelaba, una y otra vez, err&aacute;tica, err&oacute;nea, fracasada</strong>. Para muchos, fue la insistencia en el gradualismo, fue el reformismo timorato (al menos el de los primeros dos a&ntilde;os de gobierno) lo que constituy&oacute; su principal debilidad. El 28D, el d&iacute;a en que Pe&ntilde;a, Sturzenegger, Caputo y Dujovne anunciaron el relajamiento de las metas de inflaci&oacute;n y la baja de las tasas de inter&eacute;s, fue, para muchos, el principio del fin del macrismo: ese d&iacute;a el &ldquo;factor Pe&ntilde;a&rdquo; se impuso sobre la pol&iacute;tica monetaria del Banco Central. El propio Sturzenegger lo dijo en una entrevista: el problema no fue la herencia recibida, fue<strong> &ldquo;la macro de Macri&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Canosa quiere saber qu&eacute; fall&oacute;, cu&aacute;ndo empez&oacute; a desmoronarse el macrismo. El diagn&oacute;stico de Macri es otro: &ldquo;Mi gobierno se empez&oacute; a debilitar cuando me tiraron catorce toneladas de piedras. Me quebraron el gobierno&rdquo;, dice. Macri se refiere a las protestas fuera del Congreso cuando se trataba la reforma jubilatoria, en ese mismo diciembre de 2017. En un <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/latin-american-politics-and-society/article/abs/policy-legacies-sociopolitical-coalitions-and-the-limits-of-the-right-turn-in-latin-america-the-argentine-case-in-comparative-perspective/511F82B94665F315E5BFDC80EB29987E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo reciente</a> de Gabriel Vommaro y Mariana Gen&eacute; se explora esta hip&oacute;tesis: el giro a la derecha en Argentina encontr&oacute; un l&iacute;mite en las protestas sociales y en la potencia de las pol&iacute;ticas heredadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cifras del fracaso: 10% (+ &ndash; 2 , de inflaci&oacute;n); 14 toneladas (de piedras), 2017. Como sea, en los dos diagn&oacute;sticos sobrevuela una misma certeza: <strong>fracas&oacute; el gradualismo, fracas&oacute; el reformismo</strong>. Frente a ese diagn&oacute;stico, Macri se relanza mostrando una nueva cara, la que no pudo o no quiso desplegar antes. Si el primer tiempo fue, como dijo en la entrevista con Canosa, &ldquo;una prueba, el pr&oacute;logo del cambio&rdquo;, en el segundo tiempo<strong> habr&aacute; que darle al cambio mayor profundidad.</strong> Como dijo Claudio J<a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/la-pregunta-sin-respuesta-que-complica-a-la-oposicion-nid30052022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acquelin</a>, el macrismo exhibe &ldquo;una deriva inexorable hacia la derecha liberal en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos. Para estos, no solo el populismo est&aacute; en fase terminal, sino que tampoco hay espacio para alguna variante de tipo socialdem&oacute;crata. En la terminolog&iacute;a de 2015, entre shock y gradualismo, shock sin vueltas&rdquo;. Hacer con el estado y con la econom&iacute;a lo que el macrismo hizo con las aerol&iacute;neas, pero ir todav&iacute;a un poco m&aacute;s all&aacute;: desregular el mercado, desbaratar a los gremios, privatizar, reducir el gasto: &iquest;para qu&eacute; gastar millones en aviones de bandera si, al final, son solo unos &ldquo;colectivos que vuelan&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gato-colectivo-alas_129_9054372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2022 03:03:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un gato en un colectivo con alas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maurico Macri,Viviana Canosa,"Segundo Tiempo"]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Milei, la derecha kitsch]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/javier-milei-derecha-kitsch_129_8975327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aab04d15-0e55-44fd-9cb7-08cebc7f61af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Milei, la derecha kitsch"></p><p class="article-text">
        Ahora que volvimos a la universidad, muchos profesores nos encontramos con una novedad: en las aulas hay estudiantes libertarios. No son mayor&iacute;a, claro, pero, entre los j&oacute;venes politizados &ndash;en su mayor parte peronistas, en menor medida de izquierda&ndash; hay estudiantes autoconcebidos libertarios que toman la palabra, opinan y argumentan. Muchos de ellos se instruyen, leen y se informan bastante, de hecho. Hablo de estudiantes laburantes o de clase media, de universidades p&uacute;blicas o privadas, del conurbano o de la capital, hijos de profesionales o primera generaci&oacute;n de universitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima encuesta de Zuban, C&oacute;rdoba &amp; Asociados muestra un escenario presidencial de tres tercios, en el cual Milei obtendr&iacute;a 30% de votos, los mismos que Cristina o Macri. Como se sabe, la mayor proporci&oacute;n de sus votantes son varones y j&oacute;venes. En varios de los escenarios ensayados, el estudio revela que Milei es competitivo, que es una especie de fuga en diagonal hacia adelante y hacia la derecha. Dice Paola Zuban que, aunque esta tendencia es a&uacute;n vol&aacute;til, &ldquo;Milei tiene potencialidad de crecer, mientras que los otros candidatos est&aacute;n muy cerca de su techo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas derechas tienen algunos rasgos novedosos: por un lado, como dice Pablo Stefanoni en su libro <em>&iquest;La rebeld&iacute;a se volvi&oacute; de derecha?</em>, estas expresiones pol&iacute;ticas se muestran rebeldes, incorrectas, audaces, frente a una izquierda cada vez m&aacute;s timorata que solo piensa en conservar lo logrado. En la &ldquo;disputa por la indignaci&oacute;n&rdquo;, dice el autor, las derechas llevan la delantera. Por otro lado, tenemos la percepci&oacute;n de que sus principales exponentes son personajes m&aacute;s o menos payasescos, exc&eacute;ntricos, ex&oacute;ticos, extravagantes, rozando a veces lo siniestro: no casualmente, Stefanoni comienza su ensayo haciendo referencia a un buf&oacute;n de la cultura pop, el <em>Joker</em> de Todd Phillips. Ah&iacute; tenemos a Trump con su jopo, su bronceado y su modulaci&oacute;n afectada; a Bolsonaro, fan&aacute;tico, bruto y violento; a Zemmour, torpe y provocador en partes iguales; a Milei, con su pelo enmara&ntilde;ado, su desborde, su <em>physique du r&ocirc;le</em>. Como pasa con algunas publicidades m&aacute;s recordadas por el spot que por el producto que venden, parece que de todos ellos prevalecen sus caricaturas antes que sus rasgos originales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta presentaci&oacute;n caricaturesca de lo pol&iacute;tico remite a lo que Mart&iacute;n Plot llama la </strong><em><strong>pol&iacute;tica kitsch</strong></em><strong>, &ldquo;esa forma de relacionarse con las cosas, los objetos o los actos que busca obsesivamente el efecto; esto es, aquel tipo de estrategia que trata de reemplazar la indeterminada b&uacute;squeda de consenso por la m&aacute;s prudente actividad de contar narices&rdquo;.</strong> En <em>El kitsch pol&iacute;tico</em>, publicado en 2003, Plot piensa el caso de Bush, pero bien puede leerse desde el presente. Como dice Mart&iacute;n Vicente, estudioso de las derechas, &ldquo;ese tono marca distancias con las derechas tradicionales, sean los tonos marciales del nacionalismo o las posiciones flem&aacute;ticas del liberalismo-conservador. Un reclamo de novedad que une lo est&eacute;tico-pol&iacute;tico con lo &eacute;tico-pol&iacute;tico: lo aut&eacute;ntico, espont&aacute;neo &ndash;como el orden que propone Milei&ndash;, contra lo asentado y la casta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as atr&aacute;s, en unas jornadas sobre los legados del 2001, el polit&oacute;logo Diego Reynoso expuso una investigaci&oacute;n titulada &ldquo;Actitudes hacia los grupos y organizaciones sociales, partidismo y voto&rdquo; en la que, a partir de una encuesta sobre actitudes pol&iacute;ticas (la <a href="https://udesa.edu.ar/sites/default/files/28._udesa_espop_marzo_2022_2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESPOP</a> de la Universidad de San Andr&eacute;s), mostraba que un sector de la sociedad, asociado con los libertarios, manifiesta una actitud de negatividad hacia casi todas las organizaciones: los partidos, los organismos de derechos humanos, los movimientos sociales, las Fuerzas Armadas, el FMI, la justicia. Son los que dicen &ldquo;no&rdquo; a todo, especialmente a las instituciones y a los poderes establecidos. A veinte a&ntilde;os del 2001, del autonomismo y del <em>Que se vayan todos</em>, otra vez el rechazo a la clase pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Milei reivindica a Menem y a Cavallo. Nada indica que su postura tenga sustancia o coherencia, pero en todo caso hace sonar el nombre de Menem, justo cuando vuelve a hablarse de dolarizaci&oacute;n e hiperinflaci&oacute;n. Dice Mark Fisher que ironizar es convertir algo en artefacto (la fe en est&eacute;tica y el compromiso en espect&aacute;culo): treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, parecer&iacute;a que el menemismo s&oacute;lo puede ser repensado en clave kitsch, y no solo por Milei. Hoy en d&iacute;a, no es raro ver a amigos progresistas festejando el romance entre Moria Cas&aacute;n y Galmarini, o celebrando a Silvia S&uuml;ller, devenidos &iacute;conos pop de los 90. No tengo nada contra esas figuras en particular, y adem&aacute;s la gente tiene derecho a deshacerse de su pasado. Pero el menemismo es un fantasma demasiado acechante, y cuestionar o ponderar el n&uacute;cleo de las pol&iacute;ticas, la econom&iacute;a o el liderazgo menemistas suena demasiado solemne, entonces lo hacemos desde una mirada ir&oacute;nica. Me atrever&iacute;a a decir que esa mirada ir&oacute;nica es, muchas veces, tambi&eacute;n una mirada melanc&oacute;lica: &iquest;qu&eacute; cosa m&aacute;s kitsch que el uno a uno, Florian&oacute;polis y Miami, la desocupaci&oacute;n y el consumo, la exuberancia y la malaria, todo eso que revivimos en tantas <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/mil-lianas/libros-rodean-90-cita-muerte_129_7233338.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">novelas y pel&iacute;culas</a> sobre nuestros tristes a&ntilde;os 90?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me pregunto c&oacute;mo es posible pensar las nuevas derechas sin ser solemnes ni alarmistas pero tampoco ir&oacute;nicos.</strong> C&oacute;mo sustraerse de la disputa por la indignaci&oacute;n. En otras palabras: &iquest;qu&eacute; responder cuando mis estudiantes, en medio de una discusi&oacute;n te&oacute;rica o pol&iacute;tica en el aula, a las siete de la tarde, cansados despu&eacute;s de haber viajado dos horas en bondi y despu&eacute;s de haber trabajado todo el d&iacute;a por un sueldo que cada vez les vale menos, dicen que est&aacute;n furiosos, indignados, desesperanzados, sin escandalizarnos ni convertir su indignaci&oacute;n en artefacto?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/javier-milei-derecha-kitsch_129_8975327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Javier Milei, la derecha kitsch]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,nueva derecha,Javier Milei,kitsch]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-albertistas-cartas-cristinistas-quimera-unidad_129_8865196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9ce9777-6dc7-43fd-9861-b52b2e8b25f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por Fernando Rosso - Breve historia de la moderación</p></div><p class="article-text">
        Si no fuera un episodio pintoresco, el dato de la periodista Mar&iacute;a Seoane que firm&oacute;, en la misma semana, dos cartas &ndash;una escrita por intelectuales afines a Alberto Fern&aacute;ndez y otra firmada por intelectuales &ldquo;K&rdquo;, una respuesta cr&iacute;tica a la primera&ndash; ser&iacute;a una cosa seria. No s&eacute; en qu&eacute; qued&oacute; el caso, ni cu&aacute;les fueron las razones o el trasfondo de ese paso doble, pero la an&eacute;cdota es reveladora de un tema actual y muy vigente: <strong>el car&aacute;cter dual, desdoblado, duplicado del campo pol&iacute;tico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, o precisamente por eso, el asunto de las dos cartas es la unidad. La unidad en el desdoblamiento, la unidad en lo m&uacute;ltiple. La primera, &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/intelectuales-piden-campo-popular-mayor-unidad-frente-avance-derecha_1_8826941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La unidad del campo popular en tiempos dif&iacute;ciles</a>&rdquo;, instala el problema de la unidad en un contexto in&eacute;dito de precariedad e inestabilidad. Me hace acordar a ese experimento (&iquest;la m&aacute;quina de Galton?) donde muchas bolas, expuestas a la ca&oacute;tica aletoriedad de las fuerzas, terminan reunidas en el centro, en la media, formando una campana. La unidad es una especie de contingencia, pero una contingencia parcialmente motivada por el contexto de polarizaci&oacute;n y de peligro inminente: la ultraderecha, la pandemia, la guerra, el verdadero caos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda, la carta de los llamados &ldquo;intelectuales K&rdquo;, ya desde t&iacute;tulo (&ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carta-intelectuales-kirchneristas-criticas-alberto-fernandez-moderacion-pueblo_1_8851677.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moderaci&oacute;n o pueblo</a>&rdquo;) ubica el problema de la unidad en una disyunci&oacute;n, el pueblo versus los moderados, y lo hace evocando una idea que estuvo muy de moda en los 2000 y los 2010, la de frontera antag&oacute;nica. Aunque no se lo cite, es imposible no leer, en esta segunda carta, un eco de ese pensamiento que atraves&oacute; y perme&oacute; el campo intelectual argentino hasta volverse casi una vulgata. Por esos a&ntilde;os, en pleno auge de la Patria Grande, el discurso pol&iacute;tico volvi&oacute; a estar en el centro del debate intelectual. As&iacute; como en los 80 el proceso alfonsinista (y las transiciones en general) vino acompa&ntilde;ado por un inter&eacute;s renovado por el discurso y la mediatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la llamada &ldquo;Ola rosa&rdquo; de Am&eacute;rica Latina fue una impresionante cantera de investigaciones, reflexiones y debates sobre la dimensi&oacute;n discursiva de lo pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca muchos nos formamos pol&iacute;ticamente y tambi&eacute;n acad&eacute;micamente, y en esa formaci&oacute;n la obra de Laclau tuvo un lugar central. A todos nos fascinaba su erudici&oacute;n para articular nociones del psicoan&aacute;lisis, la teor&iacute;a pol&iacute;tica y la ling&uuml;&iacute;stica para comprender los procesos contempor&aacute;neos, que, a la luz de la perspectiva laclausiana, se hac&iacute;an transparentes, descifrables, legibles. Todos los procesos pol&iacute;ticos que nos interesaban entraban en la grilla de las articulaciones y las diferencias, de las solidaridades y los antagonismos. La verba de Ch&aacute;vez, el pragmatismo de N&eacute;stor, las batallas de Cristina, la movilizaci&oacute;n de Lula, la identidad ind&iacute;gena en Evo, la oposici&oacute;n entre los populismos y las izquierdas institucionalistas, <strong>todo pod&iacute;a leerse desde Laclau,</strong> y entonces teor&iacute;a y praxis se hac&iacute;an cuerpo, se hac&iacute;an corpus, en la pol&iacute;tica de todos los d&iacute;as. Tal vez, esa supuesta transparencia deber&iacute;a haber funcionado como una alerta, porque, en realidad, <strong>ning&uacute;n proceso pol&iacute;tico es tan evidente, pero todos &eacute;ramos lectores obedientes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Interpreto la carta de los intelectuales K como una lectura obediente de aquel corpus te&oacute;rico: all&iacute; se postula que la unidad s&oacute;lo es posible si esta se delimita en funci&oacute;n de una frontera radical y antag&oacute;nica que separar&iacute;a aquello que est&aacute; afuera del &ldquo;nosotros&rdquo; y aquello que est&aacute; adentro. Desde esta perspectiva, es el &ldquo;afuera&rdquo;, en su radical negatividad, lo que le dar&iacute;a consistencia y unidad al adentro. La unidad ser&iacute;a entonces un &ldquo;concepto estrat&eacute;gico&rdquo;: &ldquo;Para que sea posible, es necesario dotarla de sentido; dejar que aparezca lo que ha estado y sigue estando por fuera de ella: las pol&iacute;ticas que le dieron origen; la memoria hist&oacute;rica que la habilita&rdquo;. El macrismo ser&iacute;a entonces el fundamento de la unidad, no tanto como amenaza presente sino como realidad contundente, cristalizada en el pasado, con la que hoy es imposible lidiar. Alberto ha dicho que hay algunos sectores de la oposici&oacute;n con los que se puede hablar, y otros con los que no: el adversario no es uno, ni es siempre id&eacute;ntico a s&iacute; mismo. Y adem&aacute;s hay que lidiar con &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me propongo desmenuzar los fundamentos te&oacute;ricos que sostienen esta visi&oacute;n de la unidad, porque adem&aacute;s hay much&iacute;simos investigadores brillantes que han discutido, entre otras cosas, el car&aacute;cter en &uacute;ltima instancia binario de la mirada laclausiana sobre lo pol&iacute;tico, su d&eacute;ficit de pluralismo o incluso su sesgo anti-pol&iacute;tico. El reverso de la hiperpolitizaci&oacute;n ser&iacute;a la par&aacute;lisis de lo pol&iacute;tico. En el campo intelectual nada de esto est&aacute; cerrado, las discusiones siguen abiertas, aunque ahora con menos &eacute;pica, menos efervescencia y un poco m&aacute;s de miedo, porque gan&oacute; Bolsonaro, porque pas&oacute; Macri, porque se vienen las derechas en el mundo y con ellas un nuevo ciclo intelectual, el de los estudios sobre las nuevas derechas, en gran auge hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la carta de los intelectuales &ldquo;K&rdquo; se dice que &ldquo;la unidad no se mantiene porque se la nombre. Se mantiene si contin&uacute;an activas las pol&iacute;ticas que le dieron origen&rdquo;. Le&iacute;do desde una mirada laclausiana, el p&aacute;rrafo suena demasiado poco nominalista. <strong>Porque nada hay de esencial en la unidad, y el nombre es todo. Para que se mantenga, a la unidad hay que nombrarla.</strong> En la carta de los funcionarios e intelectuales albertistas encuentro un contrapunto: &ldquo;Los pueblos no son entidades metaf&iacute;sicas. Constituyen experiencias hist&oacute;ricas concretas, hechas con personas de carne y hueso, que sufren el impacto de los dispositivos de la dominaci&oacute;n, las enormes dificultades de un tiempo de incertidumbres y precariedad&rdquo;. Al pueblo hay que nombrarlo y no presuponerlo, parecen decir.
    </p><p class="article-text">
        Pensar la unidad a partir de la frontera implica situarse en la duplicaci&oacute;n, en el desdoblamiento. Asumir que, como en el t&oacute;pico literario del doble, uno es dos. Ser&iacute;a un lindo homenaje a Laclau si pudi&eacute;ramos pensar, desde el psicoan&aacute;lisis, desde la semi&oacute;tica, desde la pol&iacute;tica, que, en realidad, uno es tres, que la unidad se da en la terceridad. Pensar que lo uno es una cosa y la otra, y que solo una tercera mirada puede reponer esa unidad, en la medida en que disuelve la l&oacute;gica del espejo. Nombrar la unidad es una forma de terceridad: no se autorevela, alguien la nombra. La llamada &ldquo;moderaci&oacute;n&rdquo; es una forma de terceridad, aunque no necesariamente de tibieza. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica tambi&eacute;n es una forma de terceridad: como dijo Alberto en una entrevista radial esta semana: &ldquo;En el origen de esta coalici&oacute;n, me fueron a buscar y me dijeron que yo pod&iacute;a representar a todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-albertistas-cartas-cristinistas-quimera-unidad_129_8865196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Frente de Todos,Intelectuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nombra el silencio de Cristina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/nombra-silencio-cristina_129_8763609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b001b681-8905-4e51-b513-ae95360fc78f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nombra el silencio de Cristina"></p><p class="article-text">
        Hace semanas que se habla del &ldquo;estrat&eacute;gico&rdquo; silencio de Cristina tras el acuerdo con el FMI y la renuncia de M&aacute;ximo. En simult&aacute;neo, la prensa sigue de cerca las palabras de Alberto luego del acuerdo, tras su gira por Europa y en sede judicial.&nbsp;La deuda y la justicia son los temas pol&iacute;ticos del momento y son tambi&eacute;n los temas de Cristina, a&uacute;n en su silencio. Pero no es necesario que Cristina hable mucho, ni que lo haga seguido ni acceder a informantes cercanos para conocer sus posiciones. En la cuenta @CFKArgentina flotan, como un eco, sus &uacute;ltimas dos publicaciones: su discurso en Honduras del 26 de enero (&ldquo;Los pueblos siempre vuelven&rdquo;) y su carta &ldquo;&iquest;Pandemia macrista vs. Pandemia COVID-19&rdquo; del 18 de enero. Aunque breves y ya lejanas, esas dos intervenciones dejan su estela porque contienen dos de las f&oacute;rmulas m&aacute;s exitosas, por as&iacute; decir, del kirchnerismo tard&iacute;o: <a href="https://www.cfkargentina.com/pandemia-macrista-vs-pandemia-covid-19/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pandemia macrista</a> y <a href="https://www.cfkargentina.com/los-pueblos-siempre-vuelven/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpe judicial</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pandemia del COVID-19 estar&iacute;a llegando a su fin. (&hellip;) en Argentina lo que nunca se va acabar es lo que nos pas&oacute; &ndash;y nos pasa&ndash; por la pandemia macrista, cuando en el a&ntilde;o 2018 Macri trajo al FMI de vuelta a la Argentina. (&hellip;) Y no es burlarse de la tragedia de la pandemia, al contrario&rdquo;, dijo Cristina en su carta. D&iacute;as m&aacute;s tarde, en su clase magistral en Tegucigalpa, Cristina se refiri&oacute; a la cuesti&oacute;n de la justicia: &ldquo;ahora ya no es necesario llevar militares a educarlos en Panam&aacute; en la Escuela de las Am&eacute;ricas, ahora hay que conseguir jueces que, educados y en comisiones, en foros que siempre financian de la misma manera que se financiaban los golpes militares&hellip; Se comienzan a financiar los golpes judiciales tambi&eacute;n en la Am&eacute;rica Latina, de la misma manera y con los mismos financiadores&rdquo;. <strong>Son ideas &ndash;o m&aacute;s bien, figuras de discurso&ndash; que anclan en una operaci&oacute;n ya cl&aacute;sica: el kirchnerismo siempre fue una m&aacute;quina creativa, potente, ingeniosa y efectiva de nominaci&oacute;n. Se sabe: el que nomina, domina y crea su propia lengua de madera.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Encuentro puntos en com&uacute;n entre estos dos juegos de palabras, estos giros del lenguaje certeros y efectivos por su poder de s&iacute;ntesis y fijaci&oacute;n, que, creo, paralizan la discusi&oacute;n pol&iacute;tica. T&eacute;cnicamente se pueden llamar f&oacute;rmulas, sustantivos con gran poder de etiquetar; ret&oacute;ricamente, tienen algo de la metonimia y del quiasmo, en cuanto cruzan dos universos aparentemente diversos (la pandemia y el macrismo; la dictadura militar y el poder judicial), desplazando rasgos del primero hacia el segundo. <strong>Muchas veces pienso por qu&eacute; estos juegos de palabras, aunque picantes e ingeniosos, me resultan pol&iacute;ticamente improductivos, si son t&eacute;rminos que encienden la imaginaci&oacute;n, que estimulan el pensamiento asociativo, que movilizan el poder metaf&oacute;rico del lenguaje. </strong>&iquest;Con qu&eacute; raz&oacute;n dir&iacute;a que son expresiones pol&iacute;ticamente pobres, si la pol&iacute;tica es &ndash;como aprendimos con Laclau&ndash; esencialmente meton&iacute;mica por su capacidad de articular y desplazar los sentidos?
    </p><p class="article-text">
        Es inevitable notar que esas f&oacute;rmulas aplanan, ponen en pie de igualdad lo inconmensurable y, de ese modo, borran la singularidad y el car&aacute;cter extraordinario del golpe de estado o de la pandemia. Dir&iacute;a que incluso esta yuxtaposici&oacute;n me parece abusiva. Aunque hubo quienes imaginaron un nombre &ndash;<em>infectadura</em>&ndash; que, de forma igualmente funambulesca, igualaba la pandemia al autoritarismo, no hay experiencia m&aacute;s singular que el horror de un golpe de estado o la tragedia de una pandemia. Como todo acontecimiento, cada uno de ellos es &uacute;nico, sucede una vez, disloca los horizontes conocidos, pone el tiempo patas para arriba, sacude la experiencia vital, desaf&iacute;a lo conocido. Dif&iacute;cilmente podr&iacute;an ser reducidos a una acci&oacute;n judicial &ndash;por m&aacute;s arbitraria que sea&ndash; o a una pol&iacute;tica econ&oacute;mica &ndash;por m&aacute;s err&oacute;nea que nos parezca&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propia Cristina se anticipa a esta cr&iacute;tica cuando dice que no pretende &ldquo;burlarse de la pandemia&rdquo;. Yo no soy qui&eacute;n para decir qu&eacute; hizo m&aacute;s da&ntilde;o, si el macrismo o la pandemia, porque al fin y al cabo la deuda va a durar a&ntilde;os y la pandemia con suerte va a pasar, pero &iquest;qui&eacute;n puede saber qu&eacute; causa m&aacute;s dolor en el pueblo? Aunque la pandemia y la deuda sean asimilables en cuanto nos afectan a todos, los diferencia el hecho de que el virus no tiene responsables identificables mientras que la deuda s&iacute; los tiene. <strong>Ese es el riesgo de usar met&aacute;foras m&eacute;dicas en el discurso pol&iacute;tico: diluyen las responsabilidades</strong>. Y no solo tiene responsables sino que &ndash;nos gusten o no&ndash; esos responsables son actores pol&iacute;ticos leg&iacute;timos. En todo caso, creo que <strong>lo despolitizador de la idea de pandemia macrista reside precisamente en esa reducci&oacute;n de lo pol&iacute;tico democr&aacute;tico a un virus sin agente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la figura de golpe judicial, la homologaci&oacute;n entre golpe militar y poder judicial es <strong>una banalizaci&oacute;n flagrante del golpe militar &ndash;del &uacute;ltimo golpe, quiero decir, y el hecho de poder nombrarlo as&iacute;, definido y en singular, habla de su car&aacute;cter de acontecimiento&ndash;, un golpe que s&iacute; tiene responsables. </strong>En este caso, la continuidad se establece a nivel de los nombres propios y de las intenciones de los actores: como si los golpes de ayer y hoy fueran &ldquo;financiados&rdquo; y ejecutados por las mismas personas (o por sus encarnaciones actuales). Como si hubiera una esencia &ndash;a menudo reducida al mero inter&eacute;s econ&oacute;mico&ndash; que explique el horror.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; en esto cuando le&iacute; el relato que <a href="https://twitter.com/princesamonto/status/1492137406132277249?s=20&amp;t=HF_mZVsxvqhiT-4z1QEOqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariana P&eacute;rez</a> hizo de la declaraci&oacute;n de Camilo y B&aacute;rbara Garc&iacute;a en el juicio por delitos de lesa humanidad &ldquo;RIM-6 de Mercedes/ Imprenta PRT-ERP&rdquo; contra Emilio Morello y Mart&iacute;n S&aacute;nchez Zinny por la desaparici&oacute;n de su madre en 1976. Lo que cuenta Mariana es casi indecible. Cuenta las palabras, el p&aacute;nico, el terror de esos dos ni&ntilde;os apuntados con un rifle, solo cubiertos por una s&aacute;bana, sus estrategias para sobrevivir, sus miedos actuales al ver cara a cara al asesino de su madre. Es un horror singular, irrepetible, &uacute;nico, y nada le hace justicia a ese dolor, ni siquiera la afirmaci&oacute;n &ndash;por otro lado, necesaria&ndash; de que es un dolor nacional porque no, no todos lo vivimos igual. Asimilarlo a un caso o a varios casos judiciales, por m&aacute;s arbitrarios e injustos que puedan resultar, es bastardear ese dolor. Cada tanto hay que volver a leer esas cosas para no olvidar, para recordar, otra vez, lo que fue la dictadura en Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos discursos dicen algo de un pasado m&aacute;s o menos reciente pero, sobre todo, de nuestro presente democr&aacute;tico: <strong>dicen que nuestra democracia est&aacute; amenazada por una suerte de virus, y que por lo tanto es necesario curarla; dicen que, incrustados en el coraz&oacute;n de la democracia, todav&iacute;a hay sectores golpistas como los de anta&ntilde;o, y que entonces ser&iacute;a preciso depurarla. </strong>Claro que la democracia no es pura ni impoluta, pero &iquest;desde qu&eacute; posici&oacute;n podr&iacute;a pretenderse, leg&iacute;timamente, curarla o depurarla?
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/nombra-silencio-cristina_129_8763609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Feb 2022 03:05:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que nombra el silencio de Cristina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Deuda externa,Justicia,Negociaciones con el FMI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manejar con otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manejar_129_8638937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdf1c69c-04f5-46ce-91ad-3d5702fad2b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manejar con otros"></p><p class="article-text">
        I.
    </p><p class="article-text">
        De viaje por las rutas patag&oacute;nicas, por kil&oacute;metros y kil&oacute;metros de estepa y meseta &aacute;rida, pensaba en cu&aacute;nto me gusta manejar y en lo dif&iacute;cil que es hacerlo en esas rutas de mano y contramano, donde no hay autopistas, que es el 90% del territorio del pa&iacute;s. Pasar un cami&oacute;n o dos, calcular el tiempo de los autos que vienen enfrente, adivinar el tama&ntilde;o de sus luces, especular si el veh&iacute;culo que se ve a lo lejos va o viene, interpretar los ruidos del auto o las se&ntilde;ales ambiguas de los camiones (&iquest;el gui&ntilde;o izquierdo significa que podemos pasar o que el cami&oacute;n va a pasar &eacute;l mismo, o quiz&aacute;s a doblar?), el viento que tuerce el volante, el brillo del cielo o los espejos de agua sobre el asfalto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y me acord&eacute; de esta escena: <a href="https://cnnespanol.cnn.com/video/argentina-alberto-en-camino-al-congreso-perspectivas-buenos-aires/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 10 de diciembre de 2019, el d&iacute;a de la asunci&oacute;n presidencial, Alberto Fern&aacute;ndez lleg&oacute; al acto del Congreso al volante de su propio auto.</a> Todos vimos el auto oficial manejado por el presidente, camino a su unci&oacute;n y rodeado de c&aacute;maras. Claro que manejar esas diez o doce cuadras por la Avenida de Mayo dista mucho de agarrar una ruta de doble mano. Pero la imagen era elocuente. La met&aacute;fora es casi obvia, y&nbsp;adem&aacute;s sobre ese episodio ya se dijo todo: <strong>Alberto se mostraba como un presidente aut&oacute;nomo, con iniciativa y poder propios.</strong> En otras coyunturas se ha hablado de pilotos de tormentas o de capitanear un barco, pero la idea de manejar el propio auto me parece potente porque, lejos de ser un gesto grandilocuente es un gesto de humildad: no tengo chofer, asumo los riesgos, me pongo al frente. No por evidente la imagen deja de ser significativa, especialmente a la luz de las tensiones dentro de la coalici&oacute;n de gobierno: <strong>cada tres o cuatro meses, Alberto tiene que volver a agarrar el volante para decir que el piloto es &eacute;l, y no Cristina.</strong>&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No por evidente la imagen deja de ser significativa, especialmente a la luz de las tensiones dentro de la coalición de gobierno: cada tres o cuatro meses, Alberto tiene que volver a agarrar el volante para decir que el piloto es él, y no Cristina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el viaje me toc&oacute; tambi&eacute;n ser copilota, sentarme a la derecha y cebar mate, aguzar la mirada o elegir la m&uacute;sica. Tampoco es un trabajo f&aacute;cil: hay una responsabilidad en ayudar a mirar. En definitiva, nunca se maneja solo: se maneja con copiloto, con los que vienen de frente, con los camiones y los motociclistas, con los prudentes y los kamikazes. Tampoco se gobierna solo, y menos en las crisis. Se gobierna con los propios y con los ajenos, con la oposici&oacute;n y con la interna. En diciembre, con el aniversario de los 20 a&ntilde;os del 2001, volvi&oacute; a circular la foto de Duhalde y Alfons&iacute;n en los d&iacute;as m&aacute;s &aacute;lgidos de la crisis. Los dos senadores bonaerenses, uno peronista y otro radical, acordando c&oacute;mo salir del laberinto. Ya desde septiembre del 2001 se rumoreaba un pacto de gobernabilidad entre ambos: por la negativa, Alfons&iacute;n declar&oacute; que, aunque en los &uacute;ltimos meses se hab&iacute;a encontrado con Duhalde dos veces, no hab&iacute;an hecho &ldquo;gestiones para un Gobierno de unidad nacional&rdquo; pero que cre&iacute;a en el di&aacute;logo interpartidario, que apoyaba al gobierno en las negociaciones con el FMI y que hab&iacute;a que gobernar &ldquo;con sentido progresista&rdquo;. No es la primera vez que Alfons&iacute;n tuvo que tomar postura frente al FMI. Tampoco es la primera foto de Alfons&iacute;n pactando: en muchas ocasiones se lo vio al viejo &ldquo;ejerciendo&rdquo; el consenso en acto, hecho cuerpo en una caminata, en una charla, en una mesa redonda. <strong>Se habl&oacute; mucho de la hip&oacute;tesis destituyente del peronismo, pero menos del poder constituyente de esa alianza ocasional, de emergencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        II.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta semana Alberto invit&oacute; a los gobernadores a dialogar sobre el acuerdo con el FMI. &Eacute;l conduce, pero sube a los gobernadores al auto: quer&iacute;a &ldquo;transparentar&rdquo; los n&uacute;meros, conseguir apoyos, mostrar robustez. La reuni&oacute;n, protocolar y descontracturada, fue como un foro abierto y televisado. Guzm&aacute;n expuso cu&aacute;l ser&iacute;a la estrategia argentina y luego hablaron los gobernadores. &iquest;Hay rumores sobre falta de acuerdo acerca del pago de la deuda? Pues bien, las diferencias se expusieron a plena luz: as&iacute; fue como Alberto Rodr&iacute;guez Saa habl&oacute; de &ldquo;deuda odiosa&rdquo; y de tomar el camino de la denuncia internacional, Kicillof desliz&oacute; que el programa de deuda acordado durante el macrismo fue t&eacute;cnica y pol&iacute;ticamente err&oacute;neo, Arabela Carreras manifest&oacute; apoyo pero pidi&oacute; limar asperezas con la oposici&oacute;n en relaci&oacute;n al tratamiento del pasado. De la opini&oacute;n de Cristina &ndash;que algunos opositores reclaman&ndash; se sabe por otros medios, por ejemplo la carta del &uacute;ltimo 27 de noviembre. Es inevitable imaginar a los acreedores mirando el video del encuentro del mi&eacute;rcoles y leyendo las cartas de la vicepresidenta. &iquest;Pensar&aacute;n que Alberto conduce o que el acuerdo nacional est&aacute; descarrilado? Los gobernadores de la oposici&oacute;n, por su parte, no asistieron al encuentro. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/rodriguez-larreta-considero-encuentro-guzman-gobernadores-reunion-politica_1_8630589.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Larreta dijo: &ldquo;Es un acto pol&iacute;tico, no institucional&rdquo;</a>, y, sin poner en cuesti&oacute;n la pobre conceptualizaci&oacute;n larretista sobre lo pol&iacute;tico, Alberto le respondi&oacute;: &ldquo;No es un acto pol&iacute;tico&rdquo;. <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido podr&iacute;a pensarse que un di&aacute;logo sobre nuestra enorme y heredada deuda externa </strong><em><strong>no es pol&iacute;tico</strong></em><strong>?&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El presidente Alberto Fernández en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosa durante la exposición del ministro de Economía ante gobernadores sobre las negocaciones con el FMI. Fue el miércoles 5 de enero de 2022."
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                El presidente Alberto Fernández en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosa durante la exposición del ministro de Economía ante gobernadores sobre las negocaciones con el FMI. Fue el miércoles 5 de enero de 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Algunos dir&aacute;n que en el 2001 la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica era menos acentuada que hoy. Es cierto, en el 2001 est&aacute;bamos fragmentados, pero ahora vivimos tiempos polarizados: la sociedad, los partidos, los medios est&aacute;n regidos bajo esa &ldquo;ley de gravedad&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/polarizados-preferimos-grieta-digamos-contrario_1_8626840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en palabras de Quevedo y Ramirez</a>, que es la polarizaci&oacute;n. Los autores de <em>Polarizados </em>hacen bien en abrir la mirada y correrse del plano estrictamente pol&iacute;tico-partidario: la polarizaci&oacute;n trasciende y desborda los partidos, dicen. En un espacio tan dividido, parecer&iacute;a que las oposiciones tienen menos &ldquo;incentivos&rdquo; para colaborar con el gobierno: algo de eso se vio en el debate sobre el presupuesto en diciembre. Como si se clavaran en la ruta a 60 kil&oacute;metros por hora, sin avanzar ni dejar avanzar. Un juego imposible, suma cero, bloqueo mutuo. Alguien a quien le gusta la ruta se preguntar&iacute;a: &iquest;cu&aacute;l es el chiste de manejar as&iacute;, sin aventura, sin dejarse interpelar por los otros conductores?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un espacio tan dividido, parecería que las oposiciones tienen menos “incentivos” para colaborar con el gobierno. Como si se clavaran en la ruta a 60 kilómetros por hora, sin avanzar ni dejar avanzar. Un juego imposible, suma cero, bloqueo mutuo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Vivir polarizados significa tambi&eacute;n carecer de un diagn&oacute;stico com&uacute;n, ni siquiera sobre la inminencia o la gravedad de la crisis y mucho menos sobre la salida a tomar. Implica la ausencia de un terreno com&uacute;n, que no puede ser otro que el terreno de lo pol&iacute;tico, ese que Larreta desde&ntilde;a.</strong> En otras &eacute;pocas la sociolog&iacute;a imagin&oacute; la &ldquo;salida argentina&rdquo; al juego imposible del empate hegem&oacute;nico. Hoy, como dijo Galliano <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/gramsci-murio-argentina_129_8313028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este diario</a>, la &uacute;nica salida parece ser el final apocal&iacute;ptico de una crisis total, una en la que queden ellos o nosotros. &iquest;Debemos llamar a eso polarizaci&oacute;n o acaso esa palabra, que remite al equilibrio f&iacute;sico de dos cuerpos que se atraen y se repelen a la vez, es todav&iacute;a demasiado suave, demasiado indulgente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo quer&iacute;a hablar de la belleza de la ruta, de la felicidad de manejar, y termin&eacute; hablando del peligro, del riesgo inminente, del miedo a estrolarse, del p&aacute;nico a la fatalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manejar_129_8638937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jan 2022 03:05:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manejar con otros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Martín Guzmán,Ricardo Alfonsín,Eduardo Duhalde,Horacio Rodríguez Larreta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Presidente solo en su atril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presidente-atril_129_8489932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba353a82-7e5e-462b-8f0c-4147202e5baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Presidente solo en su atril"></p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado anterior a la elecci&oacute;n, a las 5 de la tarde, el hashtag #VotoAVotoLaDamosVuelta era trending topic: refer&iacute;a a la campa&ntilde;a del Frente de Todos, que aspiraba a revertir el resultado adverso de las PASO. Hubo otro hashtag, #Basta, que tambi&eacute;n fue protagonista: lo usaron los candidatos de Juntos en sus fotos de perfil, y a esa misma expresi&oacute;n aludieron Santilli y Vidal en sus discursos y arengas. Lo cierto es que no pas&oacute; ni una cosa ni otra, o pasaron las dos a la vez: <strong>algo de la derrota de las PASO se revirti&oacute;, y tambi&eacute;n una parte importante de la sociedad dijo &ldquo;Basta&rdquo;.</strong> Tal vez lo m&aacute;s resonante sea que ese &ldquo;basta&rdquo; es, tambi&eacute;n, un aval a las derechas negacionistas m&aacute;s recalcitrantes. <strong>Un &ldquo;basta&rdquo; que rima demasiado con &ldquo;casta&rdquo; y que es, en gran medida, un rechazo a la pol&iacute;tica misma.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando, a las 9 de la noche del domingo Wado de Pedro anunci&oacute; que estaban disponibles los resultados de la votaci&oacute;n, ya todos sab&iacute;amos que Cristina no asistir&iacute;a al acto en el bunker del Frente de Todos. El v&eacute;rtice informativo de los programas de la tarde hab&iacute;a hecho circular las peores sospechas. Hab&iacute;a clima de &ldquo;transici&oacute;n&rdquo;, pero dos a&ntilde;os antes. <strong>Hubo que esperar el discurso de Alberto para entender el sentido de la noche.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de Alberto &ndash;un discurso grabado en el que el presidente se present&oacute; solo, desde un atril, como en una cadena nacional&ndash; trajo una novedad en t&eacute;rminos de puesta en escena. El contenido se cifr&oacute; en la forma. Si habitualmente los discursos de triunfo o de derrota electoral se producen en el bunker del partido, en un escenario frente a los militantes y partidarios, Alberto habl&oacute; desde un lugar institucional: <strong>como presidente, se dirigi&oacute; a todos los argentinos desde la casa de gobierno.</strong> Mientras Vidal les habl&oacute; a sus votantes de &ldquo;vos&rdquo; (&ldquo;Ganaste vos. No te pudieron derrotar&rdquo;), Alberto habl&oacute; de &ldquo;nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; estableci&oacute; dos momentos: la etapa de las crisis (la del macrismo y la sanitaria) y la &ldquo;segunda etapa de nuestro gobierno&rdquo;, la que comienza hoy, en la que el presidente promete certidumbre y esperanza: recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, di&aacute;logo constructivo y solidez democr&aacute;tica son los ejes de los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Hubo quienes interpretaron la ausencia de Cristina como una se&ntilde;al de desafecci&oacute;n o de abandono; otros, en cambio, vieron en la omn&iacute;moda presencia de Alberto un lugar ganado, aun en medio de la crisis. Si el gobierno pierde la mayor&iacute;a en la C&aacute;mara de Senadores, como parecen indicar los resultados, &iquest;llegar&aacute; el tiempo de Alberto? Quiz&aacute;s por eso el presidente en su mensaje grabado con anticipaci&oacute;n &ldquo;le habl&oacute; a todo el pueblo&rdquo; (as&iacute; lo aclar&oacute; el mismo, en el acto posterior, fundido en los festejos partidarios). <strong>Todos los ojos puestos en &eacute;l, y solo en &eacute;l, a trav&eacute;s de la pantalla; su voz y su mirada dirigidas a todos y a cada uno. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con un tono grave, solitario, solemne, sin pre&aacute;mbulos ni desv&iacute;os, Alberto habl&oacute; &ldquo;como si empezara a gobernar&rdquo;, en palabras de <a href="https://twitter.com/pedronunez74/status/1460050633965326336?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pedro N&uacute;&ntilde;ez</a>, o al menos como si empezara una nueva etapa. El presidente se ubic&oacute; en el centro de la escena medi&aacute;tica y pol&iacute;tica, como si fuera &eacute;l quien debiera cargar con la responsabilidad por los hechos del pasado y por la orientaci&oacute;n del futuro: &ldquo;hemos cometido errores, <em>yo he</em> cometido errores&rdquo;. En su discurso el presidente casi no aludi&oacute; a los resultados de la elecci&oacute;n, pero en cambio ofreci&oacute; cifras econ&oacute;micas, present&oacute; estad&iacute;sticas, brind&oacute; datos, como en una cadena nacional en la que fuera preciso dejar sentado un diagn&oacute;stico: <strong>hay gobierno.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presidente-atril_129_8489932.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Nov 2021 04:07:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Presidente solo en su atril]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Frente de Todos,Alberto Fernández,Elección 2021]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso W]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caso-w_129_8423470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10f9daa6-4eb9-49dc-ae71-4751e2f75b23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso W"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se puede hablar de la crisis de pareja entre Wanda Nara y Mauro Icardi como hecho social. Como la expresión ficcionada de un drama muy humano, el drama del amor, la pareja y el matrimonio, dice Sol Montero en esta columna de opinión.</p></div><p class="article-text">
        En <em>Despojos</em>, quiz&aacute;s el libro m&aacute;s bello y m&aacute;s triste que le&iacute; sobre la pareja, la familia y el divorcio, Rachel Cusk habla del matrimonio como un imperio civilizatorio. Cusk compara los despojos de un matrimonio con una naci&oacute;n sin bordes ni fronteras, con un conjunto de territorios dispersos carentes de esa &ldquo;fuerza motriz unificadora&rdquo; que ella identifica con lo masculino. El matrimonio, en cambio, se figura como un imperio, como la uni&oacute;n y la potencia mismas. Pero toda uni&oacute;n supone una frontera, una muralla: el camino a la civilizaci&oacute;n se forja en detrimento de lo diverso, del florecimiento de lo m&uacute;ltiple: &ldquo;el matrimonio es un modo de manifestaci&oacute;n. Absorbe el desorden y lo manifiesta como orden. Re&uacute;ne cosas distintas y las convierte en una sola. Recibe caos, diversidad y confusi&oacute;n y los convierte en forma. (&hellip;) El matrimonio es civilizaci&oacute;n, y ahora los b&aacute;rbaros est&aacute;n retozando entre las ruinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me propongo hablar de Wanda sin nombrarla.</strong> Porque, como todo asunto banal y ordinario, el caso W toca una dimensi&oacute;n sublime y extraordinaria, y, por esa raz&oacute;n, desborda los nombres particulares. Quiero hablar del caso W como hecho social. Como la expresi&oacute;n ficcionada de un drama muy humano, el drama del amor, la pareja y el matrimonio. No casualmente, el sitio deportivo franc&eacute;s Sports.fr titul&oacute;: &ldquo;<a href="https://www.sports.fr/football/psg/icardi-nara-coup-de-theatre-se-confirme-515262.html#item=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Icardi-Nara</a>, le coup de th&eacute;&acirc;tre se confirme&rdquo;. El caso W como <em>golpe teatral</em>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quiero hablar del caso W como hecho social. Como la expresión ficcionada de un drama muy humano, el drama del amor, la pareja y el matrimonio. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida de W es pura ficci&oacute;n, su matrimonio y su familia son una puesta en escena medi&aacute;tica. Pero no es necesario recurrir a las fotos de boda, a los rituales fundacionales y a los mitos originarios de las parejas para<strong> notar que, en el fondo, todos los matrimonios, hasta los m&aacute;s comunes, se estructuran como una ficci&oacute;n. </strong>Por estos d&iacute;as, casi en paralelo a la explosi&oacute;n del caso W, se estren&oacute; la serie <em>Escenas de un matrimonio</em>. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/escenas-matrimonio-parejas-no-necesitan-cosas_129_8384190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Le&iacute; muchas cr&iacute;ticas sobre el guion y sobre el argumento de la serie</a>, pero creo que la verdadera hip&oacute;tesis de la obra queda planteada en los primeros dos o tres minutos. Los episodios abren con un recurso cinematogr&aacute;fico desconcertante: la ruptura de la cuarta pared, la revelaci&oacute;n de la puesta en escena de la obra. As&iacute;, desde la apertura misma, la c&aacute;mara enfoca el detr&aacute;s de escena, recorre las bambalinas y deja ver c&oacute;mo los actores se maquillan, ensayan sus libretos e interact&uacute;an con los asistentes. La c&aacute;mara hace un travelling por el set de filmaci&oacute;n, acompa&ntilde;a a los actores por las locaciones (siempre cerradas, como en una obra de teatro) hasta que la no-ficci&oacute;n se fusiona con la ficci&oacute;n propiamente dicha. Como en el origen de todo matrimonio, hay un acto performativo de instituci&oacute;n: el director dice &ldquo;Action!&rdquo; y empieza la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto no quiero decir que el amor matrimonial sea falso: la ficci&oacute;n no es lo contrario de la verdad, dice Saer. Hay una verdad profunda en el matrimonio. El amor existe, y no solo &ndash;como dice el protagonista de <em>Escenas de un matrimonio</em>&ndash; cuando dura y se prolonga en el tiempo; el amor existe porque se materializa en la experiencia social &ndash;colectiva y singular&ndash; del cortejo, del compromiso, del deslumbramiento, de la entrega, de la pasi&oacute;n y la compasi&oacute;n. Esta misma semana, mientras todos hablaban de infidelidad y desamor, le&iacute; la historia de una pareja que renov&oacute; sus votos despu&eacute;s de 45 a&ntilde;os de casados, &ldquo;por cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s&rdquo;, porque la experiencia del matrimonio es tambi&eacute;n una dislocaci&oacute;n del tiempo. Y, aunque es cierto que los divorcios no paran de aumentar, diariamente se renuevan votos de amor y compromiso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con esto no quiero decir que el amor matrimonial sea falso: la ficción no es lo contrario de la verdad, dice Saer. Hay una verdad profunda en el matrimonio. El amor existe.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Pero la verdad del amor se cifra menos en lo que se sabe que en lo que no se sabe.</strong> En este punto, las lecturas psicoanal&iacute;ticas convergen con las sociol&oacute;gicas: la pareja es un imposible, un c&iacute;rculo cuadrado, un enigma. El amor de pareja duele y hace sufrir. Y sin embargo, el psicoan&aacute;lisis y la sociolog&iacute;a coincidir&iacute;an tambi&eacute;n en este punto: aunque imposibles, las parejas persisten e incluso se multiplican. Desde una mirada sociol&oacute;gica sobre el caso W, es imposible no reconocer que todas las partes involucradas sufren, quedan mal paradas y descolocadas en sus proyectos de vida, en sus im&aacute;genes p&uacute;blicas, en sus roles e identidades. La soci&oacute;loga Eva Illouz se preguntar&iacute;a: &iquest;por qu&eacute; duele el amor, incluso a los ricos y famosos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, atravesado por inquietudes sociol&oacute;gicas y personales, el caso W resalta por las derivas moralistas y conservadoras que desat&oacute;, por la condena y el escarnio social que impuls&oacute;, por los temores y las fantas&iacute;as que instal&oacute;. Hac&iacute;a tiempo que no miraba programas de chimentos, pero &ndash;como me muevo en un ambiente relativamente progre&ndash; hubiera apostado que el esp&iacute;ritu antipatriarcal, el <em>Ni una menos</em> y el pa&ntilde;uelo verde hab&iacute;an hecho mella en el sentido com&uacute;n que se forja y se plasma en los discursos medi&aacute;ticos. Pero, por una vez, creo que la pol&iacute;tica est&aacute; por delante de la sociedad: porque tenemos leyes y pol&iacute;ticas feministas, pero la instituci&oacute;n matrimonial-familiar todav&iacute;a tiene vigencia y eficacia. Dice Cusk: &ldquo;Le echo la culpa al cristianismo: en mi opini&oacute;n, es ah&iacute; donde est&aacute; el origen el problema. La sagrada familia, esa unidad piadosa que succion&oacute; hasta la &uacute;ltima gota de atenci&oacute;n del mundo mientras lo castigaba por su ego&iacute;smo, (&hellip;) esa familia tiene que responder de muchas cosas&rdquo;. Parece ser que, incluso en los tiempos del goce, la sagrada familia no puede profanarse. Todav&iacute;a hay algo sagrado en el matrimonio y en la familia. Basta con ver a Wanda con su marido e hijos posando en el Vaticano, al lado del Papa, fisgoneados por un cardenal que los mira desde atr&aacute;s, del mismo modo que nosotros los espiamos en sus redes sociales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caso-w_129_8423470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 03:35:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso W]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Wanda Nara,Mauro Icardi,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El corazón presidencial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corazon-presidencial_129_8361604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b80e6d3-0c47-431a-969e-a2f2cff8d578_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="El corazón presidencial"></p><p class="article-text">
        1. Hay palabras t&eacute;cnicas que suenan po&eacute;ticas, metaf&oacute;ricas. &ldquo;Centro presidencial&rdquo; es una. Me hace pensar en la fuerza y el poder que emana de ese centro. El centro presidencial: el n&uacute;cleo duro del poder, la m&eacute;dula del poder. El coraz&oacute;n presidencial.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia pol&iacute;tica define los centros presidenciales como &ldquo;instancias relevantes, y hasta necesarias, a las que los titulares del Poder Ejecutivo recurren para asegurarse espacios de poder propio&rdquo;. En este texto de <a href="https://revista.saap.org.ar/contenido/revista-saap-v13-n1/SAAP_13_1-resena4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camerlo y Coutinho</a> hay m&aacute;s definiciones: es el conjunto de instituciones &ldquo;a cargo de asistir a su liderazgo brindando soporte administrativo, asesoramiento y expertise&rdquo;, las que &ldquo;se encuentran f&iacute;sicamente cercanas y responden inmediatamente a los deseos del presidente y, en contraste con los ministerios, no tienen presupuestos que administrar, gente que contratar o pol&iacute;ticas que gestionar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva,<strong> son los funcionarios que, visibles o invisibles, en la luz o en la sombra, le dan soporte, consejo y asistencia al presidente.</strong> En el dise&ntilde;o institucional argentino hay figuras clave que ocupan ese centro: el secretario de la presidencia, los voceros, el jefe de asesores y los diversos asesores que rodean, informan y hablan en nombre del presidente. Seg&uacute;n Coutinho, la figura del Jefe de Gabinete est&aacute; en una zona h&iacute;brida, por lo que los expertos se preguntan si pertenece o no al centro presidencial. Esa es un poco la pregunta que nos hacemos todos desde que asumi&oacute; Manzur.
    </p><p class="article-text">
        De estas definiciones me quedan resonando dos ideas: &ldquo;instancias hasta<em> </em>necesarias&rdquo; y &ldquo;los<em> </em>deseos del presidente&rdquo;. Como esto no es un texto acad&eacute;mico &ndash;y adem&aacute;s yo no soy polit&oacute;loga sino soci&oacute;loga&ndash; me tomo la libertad de hablar de la necesidad y del deseo. &iquest;Qu&eacute; hay de necesidad y qu&eacute; hay de deseo, cu&aacute;nto de fatalidad y cu&aacute;nto de capricho, en las disputas por ese centro de poder?
    </p><p class="article-text">
        En su carta s&iacute;smica, Cristina habl&oacute; del centro presidencial pero en otros t&eacute;rminos: lo llam&oacute; el &ldquo;entorno del presidente&rdquo;. La vicepresidenta no apuntaba al gabinete sino que se refer&iacute;a espec&iacute;ficamente al c&iacute;rculo &iacute;ntimo, a los m&aacute;s cercanos colaboradores de Alberto. De repente todos pusimos la mirada en esa zona que rodea al poder, lo protege y lo a&iacute;sla. Cristina apunt&oacute; al coraz&oacute;n del presidente.
    </p><p class="article-text">
        Al usar la palabra &ldquo;entorno&rdquo; Cristina reactiv&oacute; un t&oacute;pico que los argentinos conocemos bien, el de la teor&iacute;a del cerco. Hay al menos dos entornos famosos por cercar al poder: el de Per&oacute;n en el 73 y el de Maradona. En los dos casos, los cercos resultaron ser tr&aacute;gicos, oscuros. Y nos recuerdan que el poder es algo muy valioso que debe ser protegido; y que, por esa misma raz&oacute;n &ndash;porque es valioso&ndash;, el poder es fr&aacute;gil, endeble, rompible. El entorno del poder es esa caja negra en la que se juegan el deseo y la necesidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al usar la palabra “entorno” Cristina reactivó un tópico que los argentinos conocemos bien, el de la teoría del cerco. Hay al menos dos entornos famosos por cercar al poder: el de Perón en el 73 y el de Maradona. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        2. El libro habla de otros tiempos y de otros entornos, pero en estas semanas de zozobra en las que se redefini&oacute; el gabinete no pude evitar leer el <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>, de Juan Carlos Torre, en clave contempor&aacute;nea. El libro nos mete de lleno en esa caja negra de la pol&iacute;tica, en esa zona silenciosa e invisible para el ciudadano com&uacute;n en la que se juega una presidencia. Nos hace part&iacute;cipes de los tiempos muertos, de las charlas en un sill&oacute;n, en un despacho o en una reuni&oacute;n privada en Olivos. Torre registr&oacute; su paso por el Ministerio de Econom&iacute;a de la Naci&oacute;n durante el alfonsinismo. Lo registr&oacute; en cartas, grabaciones y diarios. Lo hizo desde una posici&oacute;n lateral y al mismo tiempo protag&oacute;nica: lateral porque, como es soci&oacute;logo y no economista, le toc&oacute; oficiar de &ldquo;analista pol&iacute;tico&rdquo; en la oficina con m&aacute;s poes&iacute;a de todos los tiempos: la Subsecretar&iacute;a del Largo Plazo. Protag&oacute;nica porque registra los hechos, las impresiones, las ilusiones, los deseos y las necesidades del d&iacute;a a d&iacute;a de la gesti&oacute;n. El libro es un registro sombr&iacute;o y realista de la aventura alfonsinista, la gran esperanza democr&aacute;tica. Desde ese lugar, desde el centro descentrado del poder, Torre se hace preguntas terribles, que suenan muy actuales. Se pregunta, por ejemplo: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo es posible pensar una pol&iacute;tica econ&oacute;mica sin saber si al cabo de ese ejercicio habr&aacute; una autoridad pol&iacute;tica capaz de llevarla a la pr&aacute;ctica?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las urgencias y los desaf&iacute;os son otros, pero con los cambios en el gabinete de Alberto se me hizo presente este libro: &iquest;qui&eacute;nes est&aacute;n pensando en el &ldquo;largo plazo&rdquo; hoy, quienes sue&ntilde;an y encarnan el proyecto de este gobierno? &iquest;C&oacute;mo se compone y recompone el centro de poder presidencial? &iquest;D&oacute;nde descansa, en &uacute;ltima instancia, la autoridad para implementar las grandes pol&iacute;ticas que se imponen en estos tiempos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        3. Seg&uacute;n la teor&iacute;a del cerco de Cristina, Alberto estaba aislado. Aislado de la sociedad, de las necesidades de la gente, de los apremios econ&oacute;micos, del malestar generalizado. Engolosinado en la imagen de s&iacute; que le devolv&iacute;an las encuestas, desconectado de la realidad del pueblo a causa de un entorno que, en tren de protegerlo, lo alienaba. Deb&iacute;a imponerse el pragmatismo pol&iacute;tico, que en cierto sentido es un triunfo de la necesidad sobre el deseo. El desplazamiento de Biondi y el reemplazo de Cafiero por Manzur son la prueba de ese pragmatismo: inconveniente e inc&oacute;modo para todas las partes, el tucumano es un mal necesario que lleg&oacute; para para romper el hechizo del cerco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si en su carta Cristina se&ntilde;al&oacute; a Biondi, el vocero &ldquo;a quien nadie la conoce la voz&rdquo;, Manzur en cambio habla, toma la palabra p&uacute;blica con cuerpo y voz: da conferencias de prensa, le pide a Dios, acompa&ntilde;a a los ministros. Mientras tanto, Alberto reflexiona y escucha: recorre los barrios, peregrina. Adem&aacute;s de darle voz, se dijo hasta el hartazgo que Manzur le viene a aportar volumen y m&uacute;sculo al gobierno: es que el coraz&oacute;n presidencial era un m&uacute;sculo sin volumen.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corazon-presidencial_129_8361604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Oct 2021 03:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El corazón presidencial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Juan Manzur]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hipótesis Vidal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hipotesis-vidal_129_8273393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6929b47d-a086-4fef-9f92-0c4a0ba2b3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hipótesis Vidal"></p><p class="article-text">
        Cuando surgi&oacute; la idea de escribir sobre Mar&iacute;a Eugenia Vidal, lo primero que pens&eacute; fue: qu&eacute; poco comprendo el fen&oacute;meno Vidal. Leo mucho sobre pol&iacute;tica, escucho sus discursos y la sigo en las redes, pero tengo muy pocas hip&oacute;tesis sobre ella. &iquest;C&oacute;mo explicar su ascenso, su ca&iacute;da, su renacer, sus aciertos y errores? Ahora es precandidata a diputada nacional por la Capital Federal y se dice que su campa&ntilde;a es err&aacute;tica, que mide menos de lo esperado, pero si no entendemos su &eacute;xito dif&iacute;cilmente podamos entender su crisis. Pens&eacute; que tal vez deber&iacute;a escribir precisamente sobre esto, <strong>sobre el estupor y la fascinaci&oacute;n que en alg&uacute;n momento gener&oacute; Mariu</strong>, y sobre la falta de referencias para pensar su figura hoy: &iquest;hay una hip&oacute;tesis-Vidal?
    </p><p class="article-text">
        En el 2018 dirig&iacute; una tesis en la Universidad de San Mart&iacute;n sobre el discurso de Vidal como gobernadora. Cuando Nicole, mi tesista, me cont&oacute; cu&aacute;l era su tema, me pareci&oacute; que ten&iacute;a lo &uacute;nico que importa para empezar una investigaci&oacute;n: asombro. Nicole, una chica feminista y peronista que ama la provincia de Buenos Aires, quer&iacute;a entender: &iquest;c&oacute;mo pudo ser? En ese entonces Vidal era un fen&oacute;meno: nadie entend&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a sido posible que esa mujer pr&aacute;cticamente sin dotes oratorias ni carisma, con escaso capital pol&iacute;tico o social y sin una intensa trayectoria partidaria hubiera ganado la gobernaci&oacute;n de la provincia m&aacute;s grande del pa&iacute;s. Reinaba la sospecha de que todo en ella era efecto de la mano duranbarbista. <strong>As&iacute; y todo, parec&iacute;a que el artificio </strong><em><strong>funcionaba</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fueron los a&ntilde;os de oro del marketing pol&iacute;tico y los <em>focus groups</em>, ese misterio, ese secreto, esa caja negra. Fue la apoteosis de la pol&iacute;tica como imagen y espect&aacute;culo. Fueron los tiempos de Heidi y de la mam&aacute; leona, de la guerrera, de la mujer virginal y de la &ldquo;otra hechicera&rdquo; de Macri: &ldquo;Ahora a todos los machos de la provincia los est&aacute; poniendo en vereda. C&oacute;mo no voy a estar incondicionalmente detr&aacute;s de ella si amo lo que hace y c&oacute;mo lo hace&rdquo;, dijo el presidente en 2017. S&iacute;, <strong>Vidal ten&iacute;a un poder demi&uacute;rgico, encantador, m&aacute;gico, al menos dentro de sus filas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es habitual escuchar que los expertos en comunicaci&oacute;n y marketing pol&iacute;tico hablen de imagen: imagen positiva o negativa, imagen como conjunto de atributos, como algo que se gestiona. Pero creo que el de Mariu es un caso que desaf&iacute;a las categor&iacute;as del marketing: <strong>con la imagen no alcanza, la pol&iacute;tica tambi&eacute;n involucra una &eacute;tica.</strong> Por eso mi tesista habl&oacute; del &ldquo;ethos&rdquo; de Vidal: no para usar un t&eacute;rmino t&eacute;cnico y grandilocuente sino para mostrar que las distintas im&aacute;genes de s&iacute; que Vidal proyectaba (la imagen de madre, la imagen virginal, la de pol&iacute;tica aguerrida), im&aacute;genes que adem&aacute;s se plasmaron en distintos nombres (Heidi, Mariu, la leona), <strong>ten&iacute;an un endeble asidero &eacute;tico-pol&iacute;tico</strong>. Esta es una idea dif&iacute;cil de desarrollar, pero, de hecho, todos reconocemos cuando algo suena falso o cuando se ven las costuras del artificio: &iquest;ser&aacute; que la imagen tiene que venir acompa&ntilde;ada de convicci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por esos a&ntilde;os salieron muy buenos estudios sobre Cambiemos. Los de Vommaro, Morresi y Belloti sobre los or&iacute;genes del PRO, por ejemplo, mostraban los inicios de Vidal en el tercer sector, su militancia en distintas organizaciones cat&oacute;licas y su perfil asistencialista.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&iquest;Cambiamos?</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Paula Canelo dedica un cap&iacute;tulo a estudiar a las mujeres de Cambiemos. De Vidal dice que es una mujer de &ldquo;dos caras&rdquo;: Heidi y la leona. </span>Hay que reconocer que el hecho de que Vidal sea una mujer complica bastante el asunto, sobre todo cuando se escribe desde una mirada feminista. Vidal est&aacute; cargada de &ldquo;atributos femeninos&rdquo;: es madre, guerrera, separada, rom&aacute;ntica, y se enfrent&oacute; a los b/varones del conurbano. Y, sin embargo, como dice <a href="https://www.tiempoar.com.ar/politica/mariu-y-vidal-la-doble-cara-de-una-gobernadora/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canelo</a>, <strong>lo femenino no es sin&oacute;nimo de feminista.</strong> <span class="highlight" style="--color:white;">Muchos estudios agregaban, adem&aacute;s, la hip&oacute;tesis coyuntural: era An&iacute;bal Fern&aacute;ndez el que explicaba a Vidal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algo del artificio de la Vidal bonaerense se rompi&oacute; con su pase a la Capital Federal. </strong>En general, las historias de fracaso me interesan m&aacute;s que las de &eacute;xito, las ca&iacute;das me dan m&aacute;s curiosidad que los ascensos. Me fascina indagar en el detr&aacute;s de escena, en la magia develada, en el secreto del truco. &iquest;C&oacute;mo pensar a Vidal hoy, fuera de ese territorio que tanto camin&oacute; en actitud combativa? 
    </p><p class="article-text">
        Celia Kleiman, soci&oacute;loga y directora de la consultora Polldata, dice que, aunque los n&uacute;meros le dan bien, Vidal <strong>tiene resistencia en el n&uacute;cleo duro</strong>: su ausencia prolongada tras la derrota de 2019 y su pasaje a la Capital le restan cr&eacute;dito. &ldquo;La ausencia y la mudanza&rdquo;, dice Kleiman, &ldquo;generan reproches entre los propios&rdquo;. Ella intenta neutralizar ese pasaje hablando del AMBA, una ret&oacute;rica enga&ntilde;osa que &ldquo;funciona como concepto geogr&aacute;fico pero que como categor&iacute;a sociol&oacute;gica es algo incorrecta, porque mezcla composiciones sociales muy diversas&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        La miro en las redes. Al fin y al cabo, me dedico a una disciplina interpretativa basada en un &ldquo;m&eacute;todo indicial&rdquo;: como dice Carlo Ginzburg, el historiador italiano, se trata de buscar pistas, huellas, indicios, como un detective. Quiero encontrar una se&ntilde;al en sus videos, en sus caminatas, en sus chistes, en sus declaraciones m&aacute;s serias. Nuevamente, tengo que acudir a los j&oacute;venes para que me expliquen: <strong>&iquest;qu&eacute; hace Mariu en los canales de streaming o en TikTok, la que dice que es su red favorita?</strong> Busca diversificar el voto, llegar a los millenials, tocar los temas &ldquo;picantes&rdquo;: as&iacute; fue como <a href="https://www.filo.news/actualidad/Filo.eleccionesMaria-Eugenia-Vidal-considero-que-no-estamos-listos-para-la-legalizacion-de-la-marihuana-20210831-0045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">habl&oacute; de marihuana</a> y de sexo, revelando su mirada sobre los barrios y sobre los j&oacute;venes a los que pretende conquistar. 
    </p><p class="article-text">
        En las redes Mariu camina la calle, responde preguntas, presenta su plataforma, habla de sus gustos y se presenta como &ldquo;mam&aacute; y dirigente pol&iacute;tica 24 horas&rdquo;. Pero lo cierto es que tampoco estos nuevos soportes le devuelven el brillo perdido. Con TikTok o sin &eacute;l, no emergi&oacute; una nueva Mariu en Capital. Si, es probable que Vidal gane la elecci&oacute;n, pero &iquest;con qu&eacute; aura? Habr&aacute; que escribir una nueva tesis: esta vez, una que busque hip&oacute;tesis sobre el fin de la magia.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hipotesis-vidal_129_8273393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Sep 2021 03:03:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hipótesis Vidal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Eugenia Vidal,Elecciones 2021]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una foto en la quinta de los presidentes: ver para creer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/foto-quinta-presidentes-ver-creer_129_8220706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b55ba47-ab8f-4ad1-bfff-54eff9d45e2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una foto en la quinta de los presidentes: ver para creer"></p><p class="article-text">
        Dice el refr&aacute;n que hay que ver para creer. Otro proverbio, sim&eacute;trico y opuesto, versa: &ldquo;Ojos que no ven, coraz&oacute;n que no siente&rdquo;. Los dichos tienen la propiedad de fijar y de cristalizar, en una voz impersonal, en la voz de nadie y de todos, esas verdades evidentes. Para creer, hay que ver. Hay un lazo profundo entre la vista y la creencia: no importa que el presidente y su jefe de gabinete hayan confirmado lo que todos vimos con nuestros ojos en la foto del festejo en Olivos. <strong>Las cosas del creer son cosas del mirar.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Un esc&aacute;ndalo como el de la foto de Olivos es un espect&aacute;culo, y por lo tanto est&aacute; mediatizado (y con esto no quiero decir que es un invento de los medios). Parece que la palabra espect&aacute;culo viene del verbo&nbsp;<em>spectare</em>, que significa &ldquo;contemplar, mirar, observar, ver detalladamente&rdquo; y que el sufijo <em>culum/culus</em> alude a los medios o instrumentos para ver. Es un espect&aacute;culo que sucede en y a trav&eacute;s de dispositivos, soportes, actores y tecnolog&iacute;as que operan como intermediarios entre el hecho y la audiencia, y que a la vez formatean, le dan cuerpo, tanto al hecho como a la audiencia. &iquest;Cu&aacute;l es &ldquo;la realidad efectiva de la cosa&rdquo;, aquella que se situar&iacute;a por fuera de la t&eacute;cnica? Tecnolog&iacute;as y dispositivos: en primer lugar, una foto, luego otra; despu&eacute;s, su replicaci&oacute;n en la red infinita de internet; finalmente, su circulaci&oacute;n hipermedi&aacute;tica: del hashtag a la tele, de la tele a la radio, de all&iacute; a los diarios, de los diarios a las respuestas oficiales, y as&iacute; el circuito.
    </p><p class="article-text">
        Me doy cuenta de que hablo, de que todos hablamos de <em>la</em> foto, determinada y definida, como si fuera conocida por todos: &iquest;lo es? &iquest;Qui&eacute;nes saben, cu&aacute;ntos murmullan, a qu&eacute; votantes impacta ver la foto del cumplea&ntilde;os en Olivos? En todo caso, estamos en el terreno de la fijeza, de lo est&aacute;tico, de lo evidente. Lo que se cristaliza, lo que se plasma y se eterniza en una imagen, en un hashtag, en un proverbio. Lo que se vuelve obvio, ahist&oacute;rico, incuestionable. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Como cualquier espect&aacute;culo, la foto nos enfrenta al problema de la verosimilitud y de la evidencia. En el libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Por qu&eacute; nos creemos los cuentos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Pablo Maurette explora la noci&oacute;n de evidencia, una categor&iacute;a del &aacute;mbito de lo jur&iacute;dico o del delito que est&aacute; en el coraz&oacute;n de la experiencia art&iacute;stica. La evidencia, dice Maurette, antes de revelarse como fuente de verdad supone una instancia de escepticismo, de descreimiento; la evidencia es tautol&oacute;gica, se cierra sobre s&iacute; misma; la evidencia es performativa, porque instaura algo nuevo; la evidencia es pariente de la eficacia. Por &uacute;ltimo, la evidencia se despliega en el sentido de la vista, su espacio natural. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La pol&iacute;tica nos pone frente a los ojos una serie de artefactos: spots, fotos, actos, tuits, stories. Algunos nos resultan inveros&iacute;miles. El spot de Randazzo, por ejemplo: entre la s&aacute;tira y la propaganda, forzado pero eficaz (as&iacute; lo dijo Agulla, su creador: el objetivo se logr&oacute;, ahora todos hablan de &eacute;l). Mariu Vidal en Tiktok: no le creemos, suena artificial. La primera foto del cumplea&ntilde;os en Olivos: parece trucada. La segunda foto: es incontestable, esta es real. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&iquest;Por qu&eacute; creemos algunas historias de la pol&iacute;tica? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; con unas listas. Los listados no suelen ser buenos para el veros&iacute;mil: es necesario interpretarlos, explicarlos, darles unidad. Las planillas con los ingresos a Olivos habilitaron chismes, rumores: como dice Emilio de Ipola, hay rumores que funcionan mejor en contextos de m&aacute;xima desinformaci&oacute;n y vigilancia. En contextos como ese, dice De Ipola, todo es signo. Los rumores sobre las visitas a Olivos en medio del encierro generalizado evocan algo de ese mecanismo: el presente eterno de la cuarentena se proyecta hasta hoy y brotan los chismes, las fantas&iacute;as colectivas acerca de la intimidad del poder, acerca de lo que nadie sabe. Despu&eacute;s, en una secuencia cargada de suspenso, aparecieron las fotos. La primera no era todav&iacute;a suficientemente cre&iacute;ble. &iquest;Por qu&eacute;? Las miradas dispersas, el presidente fuera de foco. Con la segunda ya no hubo dudas. Ver para creer. La imagen est&aacute;tica, fija y eterna de lo que hasta el momento se sospechaba, pero distinto (porque lo que se ve no suele confirmar la fantas&iacute;a, m&aacute;s bien al contrario), y luego, un d&iacute;a mas tarde, corroborado por el propio presidente. &iquest;Cu&aacute;l es el poder evidencial de una foto? &iquest;Y qu&eacute; nos pasa cuando miramos una foto, cu&aacute;l es el trabajo de nuestros ojos (en palabras de Mercedes Halfon)?
    </p><p class="article-text">
        Roland Barthes dice que el tiempo de la fotograf&iacute;a no es el del recuerdo (al contrario, la fotograf&iacute;a bloquea el recuerdo, lo clausura). Su tiempo es el aoristo, el que indica una acci&oacute;n puntual: <em>Esto fue</em>. Para Barthes eso es siempre del orden de <em>lo intratable</em>. En la fotograf&iacute;a la presencia de la cosa nunca es metaf&oacute;rica, es la emanaci&oacute;n misma del referente. Jacques Ranci&egrave;re va m&aacute;s all&aacute;, y dice que la foto afirma &ldquo;Esto ha sido. Esto pertenece a una historia&rdquo;: se refiere a las fotograf&iacute;as-monumento, pero podr&iacute;a tranquilamente aludir a las fotos de todos los d&iacute;as, a las capturas torpes de una fiesta de cumplea&ntilde;os, de un asado familiar o de un caf&eacute; casual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir que la foto, m&aacute;s all&aacute; de las palabras, de las disculpas y de las interpretaciones, nos pone frente a los ojos que algo sucedi&oacute;, y que es intratable. La idea de lo intratable, aunque un tanto opaca, me sirve para pensar este esc&aacute;ndalo y sus efectos, su impacto, sus ecos, que imagino destructivos. Pero puedo intuir qu&eacute; quiere decir Barthes: que la evidencia de una foto es de una contundencia punzante, que con eso no hay nada que hacer y que por eso a veces nos ponemos tan tristes cuando encontramos, de golpe y sin haberla buscado, una fotograf&iacute;a de nuestros hijos chiquitos o de nuestro padre muerto.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/foto-quinta-presidentes-ver-creer_129_8220706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Aug 2021 03:02:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una foto en la quinta de los presidentes: ver para creer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Quinta de Olivos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soñar el futuro:      de Silvio Rodríguez a                              L-Gante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sonar-futuro-silvio-rodriguez-l-gante_129_8144820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e25a049e-9d50-4b44-b9d1-894d6be8e58a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soñar el futuro:      de Silvio Rodríguez a                              L-Gante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Por esas cosas de la nostalgia pand&eacute;mica, la otra noche me puse a escuchar de nuevo a Silvio Rodr&iacute;guez. Silvio fue la banda sonora de mi adolescencia y de mi juventud universitaria, una herencia de mi mam&aacute;, que me ense&ntilde;&oacute; todo sobre la revoluci&oacute;n cubana, Playa Gir&oacute;n y la Sierra Maestra. Mi mam&aacute; no fue militante pero con la vuelta de la democracia se embebi&oacute; de ese esp&iacute;ritu rebelde y so&ntilde;ador que, parad&oacute;jicamente, mientras se constru&iacute;an los cimientos de nuestra fr&aacute;gil democracia, circulaba en los subsuelos de las pe&ntilde;as y las guitarreadas. Silvio representaba algo del idealismo revolucionario perdido, justo cuando la &uacute;nica revoluci&oacute;n imaginable era la democr&aacute;tica, justo cuando la violencia parec&iacute;a desterrarse para siempre en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Pero Silvio habla de revoluci&oacute;n, habla de fusiles, de matar y morir por ideales, habla de hacer los sue&ntilde;os a mano y sin pedir permiso, <strong>habla de arar el porvenir</strong>. En el famoso concierto que dio en Buenos Aires en 1984 canta con cierta tristeza, como si ese sue&ntilde;o ya hubiera empezado a desmoronarse, pero a&uacute;n as&iacute; insiste: <strong>te convido a creerme cuando digo futuro, y el futuro es revolucionario.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue que muchos viajamos a Cuba a ver con nuestros ojos el declive de esa amalgama de justicia, idealismo y resistencia, a tramitar la incomodidad que nos generaba el choque entre el deseo de igualdad y el deseo de tener, de comprar, incluso de viajar. Nosotros ten&iacute;amos tambi&eacute;n nuestro humilde ideal de futuro, que ten&iacute;a poco que ver con el que so&ntilde;aba Silvio. Los j&oacute;venes de los 90 nos convencimos de que la igualdad s&oacute;lo es posible en democracia y en el mercado. Nos volvimos neoliberales, empresarios de nosotros mismos, cultores del m&eacute;rito y de la libertad, pero en Cuba no hay m&eacute;rito que valga y la libertad se paga cara. Esto no es una eleg&iacute;a: como dice Javier Franz&eacute;, <a href="http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2021/07/14/cuba-la-cuenta-mas-dificil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuba es un problema</a> para los que sostenemos ideales democr&aacute;ticos. Y sin embargo, los que estamos de este lado no sabemos bien qu&eacute; hacer con la libertad: &iquest;libres para qu&eacute;? Tampoco sabemos bien c&oacute;mo es eso de la igualdad. <strong>Ya nadie piensa en la revoluci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Leo que en Cuba el movimiento de protesta empez&oacute; por los <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/raperos-disidencia-cubana_1_8128624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">j&oacute;venes</a> y por el rap. Unos d&iacute;as antes de la revuelta cubana Cristina Kirchner hab&iacute;a evocado la figura de L-Gante, tambi&eacute;n rapero, tambi&eacute;n pobre, tambi&eacute;n rebelde, en un acto de entrega de netbooks, las mismas que muchos chicos como L-Gante recibieron hace diez a&ntilde;os con el plan Conectar Igualdad. <strong>L-Gante se resisti&oacute; a ser encorsetado en las grillas de la pol&iacute;tica: ni peronista ni macrista</strong>, sino&nbsp; hecho de abajo.&nbsp; &ldquo;No hay que recibir cosas as&iacute; porque s&iacute;&rdquo;, dijo, en un sint&eacute;tico verso de trap.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos de los j&oacute;venes de la generaci&oacute;n de L-Gante son hijos de la asistencia estatal, hijos del emprendedorismo precarizado, hijos de la clase media empobrecida.</strong> Son tambi&eacute;n los que sacrificaron todo con la pandemia: autonom&iacute;a, clases, amigos, fiestas, intimidad, quiz&aacute;s familiares, seguramente ingresos. Poco saben de la m&iacute;stica del Bicentenario, del cuadro de Videla descolgado en la ESMA, de los super&aacute;vits gemelos. <strong>A ellos, &iquest;qu&eacute; los invitamos a creer cuando decimos </strong><em><strong>futuro</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas dicen que los j&oacute;venes son los m&aacute;s desencantados, como debe ser (&iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a un joven ser conformista?). La <a href="https://udesa.edu.ar/sites/default/files/24._udesa_espop_mayo_2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ESPOP</a>, el sondeo bimestral de la Universidad de San Andr&eacute;s, por caso, registr&oacute; en mayo que el 62% de los j&oacute;venes de entre 16 y 22 a&ntilde;os &ndash;la generaci&oacute;n Z&ndash; est&aacute; muy insatisfecho con la marcha de las cosas, que solo un 10% votar&iacute;a al oficialismo, y que el 63% est&aacute; en desacuerdo o muy en desacuerdo con las medidas anunciadas por el gobierno en relaci&oacute;n a la pandemia. De todas las franjas etarias, los m&aacute;s j&oacute;venes son los m&aacute;s reticentes a la vacunaci&oacute;n (33% no se aplicar&iacute;a la vacuna). De un estudio reciente de Zuban, C&oacute;rdoba y asociados especialmente dedicado a la juventud surge que los j&oacute;venes de 16 a 24 a&ntilde;os aprueban las iniciativas gubernamentales como el aborto (39,5%) o la ley de cupo laboral travesti/trans (48,9%). El apoyo es masivo cuando se trata de programas como Conectar Igualdad (81,7%) o de las Becas Progresar (85,2%). Para este segmento, la promoci&oacute;n de empleo joven de calidad, las becas de estudio, las pol&iacute;ticas de reducci&oacute;n de la pobreza y la promoci&oacute;n econ&oacute;mica de actividades culturales y deportivas son los temas prioritarios. Tambi&eacute;n esta encuesta revela una baja adhesi&oacute;n de los m&aacute;s j&oacute;venes al Frente de Todos (29,5%) frente a los potenciales votantes de Juntos por el Cambio (29,5%) y de los &ldquo;libertarios&rdquo; (15%).
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n programa period&iacute;stico se dijo que Cristina quiso hablarles a ellos cuando cit&oacute; a L-Gante: una manera de acercarse, como cuando las madres aprendemos forzosamente sobre f&uacute;tbol o miramos youtubers para tener tema de charla en la mesa con nuestros hijos. Alberto lo hizo de otra forma, m&aacute;s anacr&oacute;nica: les cant&oacute; <em>Todas las hojas son del viento</em> con la guitarra, en un spot, para pedirles que se quedaran en casa. Pareciera que, cuando tiene que hablar del futuro, el gobierno habla con el lenguaje del pasado: no es solo Spinetta, Alfons&iacute;n o Litto Nebbia. <strong>El gobierno camina hacia adelante mirando hacia atr&aacute;s.</strong> Es el cuarto hermano de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7_G5SICGq24" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la f&aacute;bula de Silvio</a>: no es el que mira demasiado lejos, ni el que mira demasiado cerca, tampoco el de mirada panor&aacute;mica. Camina con el cuello torcido, mirando hacia un pasado que nos pisa los talones: denunciando a los que nos endeudaron, anhelando volver al 2015, celebrando el logro de las vacunas y el aguante del sistema de salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y el futuro? Es un futuro inmunizado. &iquest;Cu&aacute;ntas escuelas, viviendas, autopistas, fuentes de trabajo se les prometen a los j&oacute;venes? &iquest;Cu&aacute;ntos t&eacute;cnicos, artistas, cient&iacute;ficos o deportistas vamos a necesitar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os o d&eacute;cadas? &iquest;Cu&aacute;nto consumo, cuanto ocio, cu&aacute;ntas computadoras, y sobre todo: para qu&eacute;? Estamos de acuerdo: el Apple Store en la 9 de Julio no era un sue&ntilde;o, era una tilinguer&iacute;a. Un segundo semestre siempre aplazado. En su lugar, &iquest;por qu&eacute; no imaginar una industria no contaminante, potente, de calidad? &iquest;Un mercado laboral no precarizado, un m&iacute;nimo suelo de certidumbres? &iquest;Podemos so&ntilde;ar cosas imposibles? Los avances en materia de g&eacute;nero parec&iacute;an imposibles y ah&iacute; est&aacute;n, como una puerta que se abre hacia el futuro y deja entrar rendijas de luz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, como dice Silvio, el porvenir se ara con viejos bueyes. Hay que mirar al pasado para so&ntilde;ar el futuro, pero mirarlo sin nostalgia, sin esa <em>melancol&iacute;a </em>de la que habla Enzo Traverso cuando se refiere al duelo de la izquierda, pero que tambi&eacute;n podr&iacute;a ser la melancol&iacute;a de los j&oacute;venes. <strong>La melancol&iacute;a expresa los l&iacute;mites de nuestra &eacute;poca, dominada por un presentismo paralizante, para pensar el futuro.</strong> Se trata, entonces, de atravesar el duelo y canalizarlo hacia un &ldquo;fecundo trabajo de reconstrucci&oacute;n&rdquo;. Uno en el que los j&oacute;venes sean los protagonistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/sonar-futuro-silvio-rodriguez-l-gante_129_8144820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 04:20:18 +0000]]></pubDate>
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