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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Franco Torchia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/franco-torchia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Franco Torchia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Facundo Saxe: "Tengo que salir a explicar que no estoy trabajando sobre el ano de Batman"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/facundo-saxe-salir-explicar-no-trabajando-ano-batman_128_10548115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d89f9fce-a020-43f2-84c7-1aaa0dd8e11d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Facundo Saxe: &quot;Tengo que salir a explicar que no estoy trabajando sobre el ano de Batman&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador a cargo del estudio que citó burlonamente Victoria Villarruel en el debate de candidatos tiene un recorrido en estudios de género y diversidades. Recibe amenazas de muerte por su trabajo, recortado y ridiculizado, e incluso pensó en callarse y "volver al silencio". </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;A nosotros nos interesa que el Conicet realmente investigue las ciencias duras, las cosas que le van a dar relevancia y prestigio al pa&iacute;s. Investigar el ano de Batman, las canciones de Ricardo Arjona o la pel&iacute;cula del Rey Le&oacute;n definitivamente no es ciencia, no es algo que deba pagar el pueblo argentino&rdquo;, dijo durante el debate de candidatos a vicepresidente <strong>Victoria Villarruel</strong>, que acompa&ntilde;a a Javier Milei en la f&oacute;rmula que result&oacute; m&aacute;s votada en las elecciones primarias. No es la primera vez que la candidata cita de manera recortada y burlona estos proyectos de investigaci&oacute;n en ciencias sociales, que tienen un alcance y utilidad mucho m&aacute;s extenso que lo que se alcanza a plasmar en su menci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facundo Saxe</strong>, autor de la investigaci&oacute;n sobre Batman, dialog&oacute; con <strong>Franco Torchia</strong> en su programa <a href="https://splendidam990.com/noticias/facundo-saxe-tengo-que-salir-a-explicar-que-no-estoy-trabajando-el-ano-de-batman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francotirador</a>, emitido por radio Splendid AM 990. &ldquo;Yo tengo 43 a&ntilde;os y a m&iacute; todo esto que est&aacute; pasando me hace querer callarme y volver al silencio. Y no quiero vivir una vida en silencio cuando durante mucho tiempo viv&iacute; as&iacute;. Yo no hice nada, simplemente estoy trabajando&rdquo;, dice el autor, que recibi&oacute; amenazas de muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;S&eacute; que son d&iacute;as muy dif&iacute;ciles para vos, porque lo hemos conversado. Est&aacute;s recibiendo muchas amenazas de muerte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9472;S&iacute;. Me parece que esto se enmarca un poco despu&eacute;s de las PASO, que muchas personas que estamos dentro de colectivos o comunidades de la diversidad sexual o la disidencia sexual nos ve&iacute;amos venir una mayor habilitaci&oacute;n del odio. Viste que cuanto m&aacute;s aparecen personajes de la extrema derecha o de discursos conservadores se habilita m&aacute;s, &iquest;no? En el marco de eso, a m&iacute; hace a&ntilde;os que se me viene hostigando en redes por las cosas que yo trabajo en CONICET, que igual es un recorte tergiversado, pero pong&aacute;mosle. En ese contexto, y despu&eacute;s de las PASO la situaci&oacute;n fue un poco m&aacute;s &aacute;spera y s&iacute;, recib&iacute; amenazas de muerte, algunas bastante cruentas y ataques constantes. Dieron a conocer mi direcci&oacute;n real el mismo d&iacute;a que me amenazaron de muerte; es como una amenaza directa, &ldquo;sabemos d&oacute;nde viv&iacute;s&rdquo;. Ac&aacute; en La Plata, incluso, armaron pegadas o escraches contra algunos investigadores en algunas zonas con t&iacute;tulos de trabajos que ten&iacute;an que ver con g&eacute;nero, sexualidades y disidencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Ese es el terreno que les interesa especialmente porque la guerra es ideol&oacute;gica. No va a ser de ninguna manera ni econ&oacute;mica ni pol&iacute;tica; va a ser sobre todo y fundamentalmente ideol&oacute;gica que es, en todo caso, lo &uacute;nico que puede garantizar La Libertad Avanza. Todo lo dem&aacute;s ya sabemos que es impracticable. Ahora, Facundo, vos no est&aacute;s viviendo para nada bien. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Te juro que hoy me cuesta darle un car&aacute;cter real, por momentos. Seg&uacute;n mi psic&oacute;logo es una forma de defensa, digamos, porque llega a un nivel tal de delirio y violencia que uno intenta bajarla un poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Te cuesta creer que te pasa lo que te pasa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Exacto. Para m&iacute; es inveros&iacute;mil estar hablando con vos en la radio por esta situaci&oacute;n. Yo soy un docente universitario que da clases y que investiga temas que tiene que ver con Ciencias Humanas, Sociales y estudios de g&eacute;nero y no estoy preparado para todo esto. Yo no estoy ni preparado para salir a hablar en un programa de radio que quiere que hable cinco minutos explicando &ldquo;&iquest;por qu&eacute; dijiste 'ano de Batman'?&rdquo;. Nos vamos a morir de literalidad, tambi&eacute;n, porque pr&aacute;cticamente tengo que salir a explicar que no estoy trabajando el ano de Batman, cuando justamente ah&iacute; hay una ridiculez. &iquest;Qu&eacute;? &iquest;vajo a Estados Unidos, busco el cad&aacute;ver de Adam West y le investigo el ano? Digo, no tiene el m&iacute;nimo sentido. Hay una campa&ntilde;a orientada, s&iacute;, contra CONICET que busca hace a&ntilde;os ya, pero este a&ntilde;o volvi&oacute; a retomarse, justificar la destrucci&oacute;n o el recorte del CONICET o el que no existan investigaciones de g&eacute;nero. Hay una batalla ideol&oacute;gica al respecto: atacar, en particular, mi figura y a quienes trabajamos con cosas que parecen recortadas, parecen in&uacute;tiles y hasta molestan en un sentido com&uacute;n orientado al p&aacute;nico social sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;De hecho, esto arranc&oacute;, como contaste, hace muchos a&ntilde;os. Recuerdo que fue el periodista Eduardo Feinmann &#9472;cuando todav&iacute;a trabajaba en A24, gobernaba ya Alberto Fern&aacute;ndez o eran los estertores del gobierno de Mauricio Macri&#9472; fue el primero que muy antojadizamente en la web del CONICET encontr&oacute; la expresi&oacute;n &ldquo;ano dilatado de Batman&rdquo;, que, repito, ni siquiera es algo sobre lo que vos investig&aacute;s, pero s&iacute; es una ponencia que presentaste para un Congreso puntual. A partir de all&iacute; vos la empezaste a pasar mal. Ahora, post PASO se rescata esto mismo que inicialmente comenz&oacute; Eduardo Feinmann.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Exacto. Solamente que, como es todo una gran confusi&oacute;n, lo que se hace es manipular de forma recortada la informaci&oacute;n que est&aacute; en la web del CONICET &#9472;que tampoco se explica c&oacute;mo funciona y no es una web pensada para hacer la auditor&iacute;a de las investigaciones de cada uno. Es m&aacute;s complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Si me permit&iacute;s, voy a ejemplificar esto de manera muy sint&eacute;tica. En la web del CONICET, cada investigador de carrera tiene que publicar todo lo que hace. Todo es todo: lo que hace en el contexto del CONICET y lo que hace por fuera tambi&eacute;n. Si ma&ntilde;ana lo invitan a dar una charla a Formosa, que nada tiene que ver con el CONICET, tiene que figurar la charla en Formosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Exacto. Sub&iacute;s toda la informaci&oacute;n y despu&eacute;s selecciona aleatoriamente algunas cosas, sobre todo la parte de ponencias. Y ah&iacute; se recorta toda esa informaci&oacute;n de forma tendenciosa. Si nos ponemos a pensar, literalmente, el Congreso y el trabajo que yo present&eacute; sobre el ano de Batman, que est&aacute; recortado &#9472;el t&iacute;tulo entero es &ldquo;El ano y la cava de Batman, apuntes para una investigaci&oacute;n sobre archivos de odio y borramientos de la disidencia sexo-gen&eacute;rica&rdquo;&#9472;, no tuvo financiamiento del CONICET.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;No lo financi&oacute; el CONICET. De todas maneras, si lo hubiera financiado, &iquest;qu&eacute;? Yo no te voy a someter a esto, pero lo voy a decir yo r&aacute;pidamente. La cuesti&oacute;n del ano y, si quieren, incluso m&aacute;s en criollo los estudios en torno al culo son fundamentales en numerosas universidades del mundo, sobre todo y fundamentalmente en materia de g&eacute;nero. No es una cuesti&oacute;n para nada menor. Muchos pa&iacute;ses destinan buena parte de sus presupuestos investigativos, no para estudiar el culo de manera proctol&oacute;gica como lo hacen m&eacute;dicos y m&eacute;dicas, sino para las implicaciones culturales que tiene el culo. Tanto a Facundo como a m&iacute;, y a otro mont&oacute;n de personas que nos escuchan, nos han dicho &ldquo;culo roto&rdquo; desde nuestra m&aacute;s tierna infancia. Esto para pensar nada m&aacute;s en una de las significaciones que esto tiene.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Exacto, Franco. Y yo eso lo trabajo. Trabajo c&oacute;mo funciona esa violencia sobre vidas como las nuestras y otras vidas. Yo tengo 43 a&ntilde;os y a m&iacute; todo esto que est&aacute; pasando me hace querer callarme y volver al silencio. Y no quiero vivir una vida en silencio cuando durante mucho tiempo viv&iacute; as&iacute;. Yo no hice nada, simplemente estoy trabajando. Perfectamente este trabajo podr&iacute;a haber tenido financiamiento del CONICET como otros. Si vos entr&aacute;s a CONICET y busc&aacute;s mi investigaci&oacute;n actual se llama &ldquo;Disidencias de sexo-g&eacute;nero: archivo y memoria desde una perspectiva comparada en textos culturales alemanes y argentinos recientes&rdquo;. Esa ponencia del ano de Batman, a partir de una serie de teorizaciones que yo hago, la utilizo para algo que va a salir publicado este a&ntilde;o financiado con mi sueldo del CONICET. Yo no tengo un financiamiento de proyectos m&aacute;s all&aacute; de mi sueldo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Sos investigador del CONICET y te cost&oacute; un mont&oacute;n, como narraste oportunamente. No cualquier llega a investigador del CONICET, hay que trabajar much&iacute;simo, ni les cuento si es en Ciencias Sociales, como vos. Ese es otro mito a partir del ano dilatado de Batman: la idea de que est&aacute; plagado de cientistas sociales. Mentira.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Eso es una mentira absoluta. Las investigaciones sociales y humanas tienen menos financiamiento porque no trabajamos en laboratorio. Es diferente c&oacute;mo funcionan. Algo que me gustar&iacute;a sumar a lo que vos dec&iacute;as: supongamos que yo investigu&eacute; el &ldquo;ano dilatado de Batman&rdquo; as&iacute; como dicen, adem&aacute;s yo creo que despierta algo ah&iacute; como cu&aacute;l es el problema de decir la palabra &ldquo;ano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Los problemas siguen siendo muchos y es por eso que un Estado que se pretenda m&aacute;s o menos actual, atento a mitigar violencias, tiene que trabajar efectivamente en el desbloqueo de, por ejemplo, la palabra &ldquo;ano&rdquo;, el desbloqueo total de la palabra &ldquo;culo&rdquo;. &iquest;Vos no judicializaste, Facundo, ninguna de estas amenazas de muerte que recibiste, tomaste la decisi&oacute;n de no llevar nada a la Justicia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Por ahora no. Ahora estoy haciendo control de da&ntilde;os ideol&oacute;gicos. Una vez que pase un poco el tiempo, ah&iacute; a las cuentas que me amenazan literalmente de muerte les vamos a hacer denuncias penales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Federico Garc&iacute;a del Corro (equipo del programa: &#9472;&iquest;Podr&aacute;s explayarte un poquito m&aacute;s en lo que vos est&aacute;s investigando? Yo soy un consumidor de historietas y de comics y est&aacute; piola adentrarnos en c&oacute;mo es tu investigaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Yo necesitar&iacute;a una hora y media para explicar el recorrido entero, pero puedo resumirlo. La idea de pensar la homosexualidad de Batman tiene que ver con c&oacute;mo se construyen ciertas masculinidades hegem&oacute;nicas y yo trabajo, como dec&iacute;a Franco, con una l&iacute;nea de teorizaci&oacute;n que viene de Paul Preciado que habla de la expresi&oacute;n de &ldquo;ano castrado&rdquo; para pensar c&oacute;mo se genera un tipo de masculinizaci&oacute;n cis-heterosexual tradicional y hegem&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;Paul Preciado es un fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol que tiene, entre otras, la siguiente hip&oacute;tesis: &ldquo;Hombre en nuestra cultural contempor&aacute;nea es el que tiene el culo cerrado&rdquo;. O sea, ser hombre es garant&iacute;a de culo cerrado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Entonces lo que yo trabajo sobre los a&ntilde;os 50, justamente en el momento en el que se est&aacute; atacando a los comics como productos nefastos que en los que Batman es la fantas&iacute;a homosexual de muchos ni&ntilde;os y adolescentes. En un libro espantoso que es una colecci&oacute;n de archivos de odio, un psic&oacute;logo cita a un pobre pibe internado en un psiqui&aacute;trico por homosexual y el pibe le dice &ldquo;Yo leo Batman y Robin, son la fantas&iacute;a de lo que quiero ser. Me gustar&iacute;a vivir as&iacute;&rdquo;. Esa expresi&oacute;n despu&eacute;s fue tomada por un mont&oacute;n de personas que analizaron a Batman y pensaron c&oacute;mo funciona la masculinizaci&oacute;n de Batman cuando, en muchos momentos, fue una figura que permiti&oacute; a p&uacute;blicos de la diversidad sexual identificarse. Hay muestras verificables de identificaci&oacute;n sexo-disidentes con Batman de los a&ntilde;os 50 y los 60: fan&aacute;ticos que lo dibujaban a Batman y Robin o Superman bes&aacute;ndose juntos. Eso genera toda una genealog&iacute;a que a m&iacute; me importa. Yo estoy trabajando en este momento en la segunda mitad de los a&ntilde;os 80, cuando se refuerza la heterosexualizaci&oacute;n de Batman, que como personaje de ficci&oacute;n es lo que hacemos cuando lo leemos y lo convertimos en otra cosa. En ese contexto, muchos &ldquo;maricas&rdquo; nos identific&aacute;bamos con la Mujer Maravilla, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;David Burt (equipo del programa): Pensemos que a Robin lo sacaron en la segunda parte de Batman porque lo ve&iacute;an como un personaje homosexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Exacto. Si nosotros vemos, en el a&ntilde;o 85, 86, 87, a Robin lo matan. En la pel&iacute;cula, le sacan a Robin y le ponen a Kim Basinger como inter&eacute;s rom&aacute;ntico, que es heterosexualizarlo m&aacute;s. A los personajes femeninos fuertes de Batman, de fines de los 70, los matan: a Batichica en ese momento la dejan en silla de ruedas y es abusada por el Guas&oacute;n. Hay un mont&oacute;n de cosas ah&iacute; que tienen que ver con esa masculinizaci&oacute;n del personaje hacia la heterosexualidad tradicional que no exist&iacute;a de la misma forma previamente. La serie de Adam West permiti&oacute; otro tipo de identificaciones. Yo conecto c&oacute;mo eso queda latente. Por ejemplo, hay libros de un escritor argentino, que se llama Osvaldo Bossi, en los que escribe poemas sobre la relaci&oacute;n homosexual de Batman y Robin o escritos en prosa en los que el sujeto que habla es Batman a Robin y utiliza im&aacute;genes de las series. Eso es que est&aacute; conectando con ese imaginario del Batman homosexual borrado. Entonces, no es tan literal como mirar el ano f&iacute;sico; es otra cosa que tiene que ver con esa filosof&iacute;a anal. Yo, todo esto, lo estoy conectando con una leyenda de la cultura argentina en torno al servicio militar obligatorio que dice que si te marcaban como homosexual en el examen m&eacute;dico, te pon&iacute;an la sigla AD.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;&ldquo;Ano dilatado&rdquo;, exactamente. Yo llegu&eacute; a ser sorteado para el servicio y, por ese mito, llegamos a ese momento con terror. Ni les cuento si como yo fueron abusados en la infancia. Llegamos con terror a ese momento porque, en efecto, exist&iacute;a el mito de que los milicos te revisaban tu cuerpo y te revisaban el ano y, si ve&iacute;an que ten&iacute;an el ano abierto, ibas a empezar a vivir una serie de injurias y humillaciones incre&iacute;bles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&#9472;</strong>Agrego algo m&aacute;s. Nosotros vivimos en una sociedad donde la ley electoral de la provincia de Buenos Aires, hasta 1990, prohibi&oacute; el voto homosexual por indignidad. A m&iacute; me parece que lo que yo investigo es importante para pensar c&oacute;mo ese tipo de cosas no est&aacute;n dichas en nuestra sociedad todav&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/facundo-saxe-salir-explicar-no-trabajando-ano-batman_128_10548115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Sep 2023 12:56:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Facundo Saxe: "Tengo que salir a explicar que no estoy trabajando sobre el ano de Batman"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es un himno: es un zumbido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-himno-zumbido_129_8609652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es un himno: es un zumbido"></p><p class="article-text">
        De todas las ridiculeces que la pandemia consolida, la de seguir midiendo el tiempo tal como fue medido en el mundo hasta marzo de 2020 es quiz&aacute;s la m&aacute;s sintom&aacute;tica. De hecho, termina este 2021 con un amague <em>omicron&iacute;stico </em>que no hace sino relativizar a&uacute;n m&aacute;s la idea de un fin seguido de alg&uacute;n tipo de comienzo; la fantas&iacute;a de arribar a un 31 con miras a un 1ero., el salto de a&ntilde;o en una era com&uacute;n que sigue determinada por el nacimiento del personaje hist&oacute;rico Jesucristo. Es tan pero tan rid&iacute;culo que este a&ntilde;o valga un a&ntilde;o como que el anterior haya valido lo mismo, menos o m&aacute;s, y como que de ahora en m&aacute;s haya algo m&aacute;s que todo el tiempo, otro tiempo. Casi no hay sujeto que no experimente este desenlace como una calendario telonero de un show central posterior. Sin embargo, <strong>pre&aacute;mbulo es lo &uacute;nico que queda</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amigos y enemigos de los balances -t&eacute;rmino propio de la contabilidad, acaso una de las razones principales por las que la administraci&oacute;n de las cosas necesitar&aacute; siempre una ficci&oacute;n de cierre- viven por estas horas un mareo in&eacute;dito. Un bienio pesado -2020 y 2021- que act&uacute;a en bloque y desarma las partes, que marea al cuerpo pero impone su antig&uuml;edad: el mandamiento de vivir cada a&ntilde;o como un mero a&ntilde;o a pesar de saberse envuelto en esta confusi&oacute;n sostenida. Quiz&aacute;s, el cambio de diciembre a enero reinstale expectativas y pueble el horizonte de compensaciones. No obstante, la pandemia licu&oacute; los sentidos y la noci&oacute;n de futuro -motor del poder- no parece tan lustrada como antes. Existe el tiempo y corre en direcci&oacute;n m&uacute;ltiple, contradictoria y m&aacute;s traidora que antes. La tranquilidad que ofrec&iacute;a la consecuci&oacute;n -vendr&aacute; el resultado un d&iacute;a y tendr&aacute; el nombre de tu mejor logro- es ahora simultaneidad. Varios frentes y poco tiempo: el imperio del &ldquo;hasta nuevo aviso&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No obstante, la pandemia licuó los sentidos y la noción de futuro -motor del poder- no parece tan lustrada como antes.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un poema del estadounidense John Ashbery, publicado en 2005, funciona como preanuncio de los d&iacute;as exprimidos. Su t&iacute;tulo es &ldquo;No es excusa la ignorancia de la ley&rdquo; y da cuenta del &ldquo;peso del presente&rdquo;, tener que sobrevivir debajo de los cables tendidos en nombre del progreso, haciendo cada tanto una pausa en alg&uacute;n &ldquo;jard&iacute;n municipal&rdquo;. Y dice: &ldquo;todo preocupaci&oacute;n, todo miedo por nosotros&rdquo;. Preocupaci&oacute;n. Miedo por nosotros. No casualmente, el poema es citado por la cr&iacute;tica cultural Laurent Berlant en uno de los libros m&aacute;s oportunos que la Argentina tradujo y puso en circulaci&oacute;n en pandemia, <em>El optimismo cruel </em>(Caja Negra, 2020). Editado originalmente casi diez a&ntilde;os antes, el trabajo de Berlant pone de manifiesto la ingenuidad de muchas causas, la encerrona a la que algunos activismos por un mundo mejor condenan, estableciendo metas que de tan inalcanzables terminan siendo malvadas. Las luchas en nombre de grandes causas son desencandenadas por un acontecimiento o por una suma de acontecimientos. Ante ellas, el desaf&iacute;o es no sentirse protagonista de un himno sino receptor de un zumbido. De hecho, el primer verso de Ashbery recuerda que &ldquo;Nos advirtieron de las ara&ntilde;as / y de las ocasionales hambrunas&rdquo;. Se sab&iacute;a. Esto se sab&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, es posible identificar c&oacute;mo la sorpresa ante la tragedia <em>cov&iacute;dica</em> suele ser mayor en aquellas vidas que se autoconcibieron dadas, totales, controladoras, inmunes al trastorno. Las vidas de quienes fantasearon desde cero con ser no-asesinables o en todo caso, ser atropellados en la calle. Para ellos, la ca&iacute;da del optimismo es mortal. Dir&aacute; Berlant: &ldquo;Las personas <em>sufren</em> el desgaste de la actividad de construir una vida, <em>en particular</em> las personas pobres y no normativas&rdquo; (el subrayado es original). As&iacute;, el paso del tiempo nunca fue el mismo para todes. Nacer con el desarrollo garantizado, a&uacute;n sujeto a contingencias, es bien distinto a tener que desarrollarse en oposici&oacute;n, en b&uacute;squeda constante, en desorganizaci&oacute;n e imposibilidad. La autora usar&aacute; as&iacute; dos adjetivos &uacute;tiles para comprobar c&oacute;mo suenan algunas vidas &ldquo;distintas&rdquo; y c&oacute;mo se despliegan en la l&iacute;nea de tiempo: hay espacios vitales &ldquo;heteros&oacute;nicos&rdquo; y &ldquo;heterotemporales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los sonidos que cada tanto interrumpen el curso natural de los d&iacute;as ni se asemejan a aquel zumbido sostenido y atormentador que confirma la pausa general en que nacen &ldquo;los anormales&rdquo;. El manejo del tiempo, la percepci&oacute;n de sus marcas, nunca es igual si te toc&oacute; arrancar en diagonal. Vivir detenido mientras las multitudes hacen y deshacen, vivir en esa exploraci&oacute;n fatigante y riesgosa hasta que la vida es tomada por &ldquo;un acontecimiento que exige fidelidad a &eacute;l&rdquo; y que la responsable de <em><strong>El optimismo cruel</strong></em><strong> asocia con la aparici&oacute;n de un igual, v&iacute;nculos novedosos de varios. Los varios parecidos que de repente, ubicados en gradas techadas, miran la vida del resto pasar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fin de este a&ntilde;o -diez, dos o varios a&ntilde;os amontonados en el per&iacute;metro de uno- recuerda a ciertos fines de a&ntilde;o de la infancia de quien escribe. Transcurr&iacute;an a metros de una estaci&oacute;n de bomberos voluntarios. La noche de 31 y la larga tarde del 1ero. eran sobre todo la espera del sonido de la sirena. Incendios pirot&eacute;cnicos, fuego devorador en los barrios, llamaradas y desgracias. La diferencia entre todos los testigos de cada sirenazo era el sobresalto, cu&aacute;n alarmante era la alarma para casi todos versus cu&aacute;n familiar, &iacute;ntima e inextinguible era para quienes sobreviv&iacute;amos incinerados. Hoy, a los sobresaltados por el fuego ajeno, el mundo pand&eacute;mico los busca: quiere saber si tienen la capacidad de soportar la p&eacute;rdida de un modo ign&iacute;fugo de estar en la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-himno-zumbido_129_8609652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Dec 2021 11:13:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es un himno: es un zumbido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,Covid-19,Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como Charly y como Moura, Fernando Noy también cumple 70 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/charly-moura-fernando-noy-cumple-70-anos_129_8569069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4a6e7c8-ef8d-453d-bca1-b03a6d82277a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Como Charly y como Moura, Fernando Noy también cumple 70 años"></p><p class="article-text">
        2021 no es s&oacute;lo el a&ntilde;o en el que Charly Garc&iacute;a y Federico Moura cumplen 70: es sobre todo el a&ntilde;o en el que <strong>el artist&iacute;simo Fernando Noy</strong> alcanza una nueva mayor&iacute;a de edad po&eacute;tica, sabidur&iacute;a perfom&aacute;tica y t&iacute;tulo ambulante de gloria nacional. Nacido en R&iacute;o Negro tambi&eacute;n en 1951 -el 17 de noviembre- Noy es por estas horas objeto y sujeta de un homenaje multiestelar organizado por Fundaci&oacute;n Andreani en su sede de La Boca. M&aacute;s all&aacute; de ese evento, Noy siempre es el evento. Es el evento queer y la ocasi&oacute;n andante, el verso suelto y la memoria ardida de una ciudad de la que &eacute;l es virreina y alcaldesa, escribana general y monumento ubicuo. De existir un pase portuario para navegar por las aguas verdaderamente disidentes del pa&iacute;s, ese carnet deber&iacute;a acreditar el estudio a fondo de la vida y la obra del m&aacute;s inclasificable de nuestros inclasificables: Fernando Noy.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fernando Noy                            </span>
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        En la intentona por circunscribirlo, estas l&iacute;neas cometer&aacute;n el mismo crimen enciclop&eacute;dico en el que reincide muy a menudo el periodismo: Noy compa&ntilde;ero del secundario de Charly; Noy travestida a los 16 en los carnavales de Castelar; Noy hippie en los 60, habitu&eacute; del Instituto Di Tella y secuaz de Tanguito. Noy, el mejor amigo de la poetisa Alejandra Pizarnik; Noy en la primavera democr&aacute;tica, con el supremo Batato Barea, con Alejandro Urdapilleta y con Humberto Tortonese (&eacute;l dir&iacute;a, &ldquo;fan&rdquo; de Batato y colega del resto). Noy en pleno surgimiento del tropicalismo brasilero en San Salvador de Bah&iacute;a; Noy girando por el barrio del Abasto. Noy en radio y en <em>Historias del under</em>, aquel ciclo memorable de Canal &aacute;. Noy en filmes de -entre otros- Mar&iacute;a Luisa Bemberg, Jorge Polaco y Luis Ortega. Noy periodista de Clar&iacute;n, La Naci&oacute;n y de <em>SOY</em> (P&aacute;gina/12). Fernando Noy en las arterias y al costado, con Fito P&aacute;ez, con Paquito Jamandreu y con Moria, &ldquo;peronista, troskista, pose&iacute;do y patriota&rdquo;. Y puto, Noy puto, un puto de la &eacute;poca en la que -como supo recodar alguna vez- &ldquo;ser puto era un piedra que a m&iacute; me golpeaba mal hasta que me di cuenta que pod&iacute;a ser una caricia&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>Noy multiplicado jam&aacute;s ser&aacute; igualado. Al decir suyo, nunca imagin&oacute; &ldquo;tener tanta nombrad&iacute;a&rdquo;, ser una cita deslizante y ser siempre para-cultura. </strong>Fernando Noy es &eacute;l mismo paracultural y el Parakutural, el adjetivo y el espacio m&iacute;tico del under de los 80 en un mismo cuerpo. En verdad, no hay d&eacute;cada que le haya sido ajena ni que vaya a dejarlo lejos de su marca. No hay g&eacute;nero ni hay arte que alcance para Noy porque sale y entra de los s&oacute;tanos. &Eacute;l construye el s&oacute;tano: lo funda, lo abre. Despu&eacute;s lo cierra y se sienta en El Dorado, en los 90, rodeado de celebridades. As&iacute; desde Cemento hasta Casa Brandon, con la cabeza cubierta, vistiendo t&uacute;nicas. Noy ama a los hombres y no lo erotizan los gays. Responde mails y no usa tel&eacute;fono celular. Como ocurre con su admirado Pedro Lemebel, la funci&oacute;n po&eacute;tica de su escritura no tiene testamento y no entra en un libro. Cuando en 2018 public&oacute; esa suerte de autobiograf&iacute;a llamada <em>Peregrinaciones profanas</em>, qued&oacute; a&uacute;n m&aacute;s claro que la intensidad de la gira mundial que implica vivir siendo quien es, s&oacute;lo admite an&eacute;cdotas resistentes a la precisi&oacute;n, colmadas de lumbre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Noy le otorga a Buenos Aires, a sus encuentros casuales y a su agenda art&iacute;stica, la posibilidad de resistir la mundanidad. Hace algunos a&ntilde;os, en una reuni&oacute;n, mientras describ&iacute;a algo relacionado a su departamento, eligi&oacute; decir &ldquo;se cae la ventana&rdquo;. Acto seguido, agach&oacute; la cabeza y se mostr&oacute; fastidioso por tener que prestarle atenci&oacute;n al mantenimiento. Se cae la ventana es lo &uacute;nico medianamente extrapo&eacute;tico que Noy dijo esa vez, como si nada extrapo&eacute;tico le estuviera concedido. Y como si &eacute;l mismo no se lo permitira, o no pudiese. Por eso, el cumplea&ntilde;os 70 de Noy obliga a destacar a&uacute;n m&aacute;s su elegancia, un trabajo infatigable por complejizar las formas, enriquecer el habla y esquivar el dicho obvio. Hacer de la tosquedad urbana un recitado breve, una exclamaci&oacute;n refractaria al piso. La Argentina tiene a Fernando Noy, a quien Marta Minuj&iacute;n pasaba a buscar en patines. Noy todav&iacute;a pasea por el centro y mira el futuro llegar. Es nuestro centro y siempre fue nuestro futuro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fernando Noy                            </span>
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        Hay otro libro de Noy que ilustra en buena medida su alcance. Fue editado por Mansalva en 2014 y se llama <em>Sofoco</em>. Son siete cuentos breves, siete relatos er&oacute;ticos en los que las andanzas de quien narra lo llevan a afirmar, por ejemplo, &ldquo;Soy casi una mujer&rdquo; y alardear de ser as&iacute; de &ldquo;pasiva&rdquo;, as&iacute; de orgullosamente penetrada y &ldquo;partida al medio&rdquo; por marineros y taxi boys. En &ldquo;Anclas en la piel&rdquo;, Noy cuenta c&oacute;mo conoci&oacute; a la precursora de la sindicalizaci&oacute;n de las prostitutas argentinas, la lesbiana punk Ruth Mary Kelly, puta del puerto de Buenos Aires. Del trabajo sexual a la promoci&oacute;n de la obra de poetas como Marosa Di Giorgio y N&eacute;stor Perlongher, muchas de las insistencias del presente tributan a Fernando Noy. A &eacute;l se las debemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no puedo explicarte que no puedo explicarte&rdquo; dice en uno de sus poemas, &ldquo;Posesiones de piedra&rdquo;. En &eacute;l, acaso, est&aacute; la llave de su misi&oacute;n, porque en &eacute;l tambi&eacute;n dice que habla &ldquo;entre las voces que callan en lo neutro&rdquo;. Fernando Noy es nuestro abandono definitivo de la neutralidad. Tan lujoso como creador y tan lujoso como presencia como su mism&iacute;sima idea acerca de la muerte: &ldquo;La muerte es un art&iacute;culo de lujo&rdquo; defini&oacute; hace algunos a&ntilde;os. &ldquo;La muerte es un hotel de mil estrellas al que se fueron mis amigos a esperarme. Yo tengo reserva&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fernando Noy                            </span>
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        Antes de que como cada verano, Noy huya sofocado de la ciudad -no soporta el calor porte&ntilde;o- que la reina del plata se rinda a su valor, patrimonio sobrenatural de su espesura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Felices 70 mil Fernando!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/charly-moura-fernando-noy-cumple-70-anos_129_8569069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Dec 2021 03:46:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Como Charly y como Moura, Fernando Noy también cumple 70 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Noy,Charly García,Federico Moura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Te haré creer que sos quien sos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hare-creer-sos-sos_129_8530473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Te haré creer que sos quien sos"></p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible escapar del presente o tal como las tempestades imponen, al presente hay que vivirlo s&iacute; o s&iacute;? &iquest;Qu&eacute; le queda de vivible al presente cuando despu&eacute;s de la peste no existe tal &ldquo;despu&eacute;s&rdquo;, divide y manda &ldquo;el vamos viendo&rdquo; y el futuro es un plan viscoso? Las sugerencias milenarias organizadas para exprimir &ldquo;el aqu&iacute; y el ahora&rdquo; son tan frustrantes como estar empotrado en el pasado o ver la vida pasar planificando d&iacute;as de ma&ntilde;ana con ma&ntilde;anas mejores. <strong>El presente nunca alcanza. Nunca se vive demasiado. Vivir demasiado el presente instala la sospecha de una intensidad enga&ntilde;osa e insuficiente. El tiempo es dolor y su imagen no es una l&iacute;nea ni un c&iacute;rculo. </strong>El tiempo es presi&oacute;n: presiona aquello que qued&oacute; atr&aacute;s, presiona tambi&eacute;n aquello que vendr&aacute; o vendr&iacute;a despu&eacute;s, empuja el instante merced a ser instante y querer ser otra cosa. Presiona la identidad.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo es un ej&eacute;rcito del que hay que desertar y la identidad tambi&eacute;n. Cerrar los ojos y nadar lo m&aacute;s cerca posible del coraz&oacute;n del oc&eacute;ano, como el escritor estadounidense <strong>Ram Dass </strong>en el documental <em>Ram Dass. Going home</em> (Netflix), media hora sobre su muerte. La muerte como &uacute;nica casa. Pionero junto al m&iacute;tico psic&oacute;logo <strong>Timothy Leary</strong> en el uso y la experimentaci&oacute;n con drogas psicod&eacute;licas en la d&eacute;cada del 60 -dieron clases juntos en Harvard hasta ser despedidos en 1963 por compartir sustancias con estudiantes- Dass naci&oacute; como <strong>Richard Alpert</strong> y tras su vida acad&eacute;mica huy&oacute; a la India. All&iacute; fue bautizado como &ldquo;servidor del ser superior&rdquo; (alias Ram) y falleci&oacute; en Maui en 2019, insistiendo a los 88 a&ntilde;os en su ate&iacute;smo y reconociendo no haber recibido &ldquo;ni un soplo de Dios hasta no haber probado las drogas psicod&eacute;licas&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ni un soplo de Dios.<strong> La identidad no puede ser una religi&oacute;n y su b&uacute;squeda no debe prescindir de desaf&iacute;os emocionales. El presente es esa b&uacute;squeda.</strong> &ldquo;Nacemos con aquello con lo que intentamos lidiar y si intentas alejarlo, te atrapa&rdquo;, dir&aacute; Dass. El tiempo es una negociaci&oacute;n cotidiana con la identidad. 
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctima de una apoplej&iacute;a en 1997, el protagonista del documental decide exhibirse un rato antes de su final en sesiones de meditaci&oacute;n, almuerzos, masajes y zambullidas. Su movilidad es reducida y su jard&iacute;n es su verdad, el jard&iacute;n de Hanuman, el dios mono que para el hinduismo es una pieza clave en el combate contra los ej&eacute;rcitos endemoniados. Ram Dass celebra ya no tener que viajar en avi&oacute;n y trasladar a bordo su propia persona. Salir de gira por el mundo y que el mundo (del demonio) registre cada paso de su nombre propio, la firma intransferible de ciudadano inequ&iacute;voco. La f&aacute;bula de un sujeto total. Si hay algo -que es much&iacute;simo- para lo que un material as&iacute; sirve, es para embestir su despojo contra aquellos que han crecido sin siquiera dudar un segundo de su tot&eacute;mica solidez, las mayor&iacute;as apabullantes para las que ser-quien-se-es les vino dado por la deidad administrativa, la estirpe familiar, el reconocimiento de las semejanzas f&iacute;sicas o el pulso del mercado. <strong>Sirve para los que creen ser &ldquo;s&iacute; mismos&rdquo; hasta reventar. Los que nunca fueron reventados por no poder ser. Que sepan que es mentira. Que sepan que no fueron. </strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El &ldquo;irse para casa&rdquo; de Ram Dass no depende de orientaciones vocacionales. Vivir no es marcar &eacute;pocas de cada vida y sorprenderse de ser quien se haya sido antes versus una versi&oacute;n actual. No son los trabajos, los hijos, los amigos o los novios quienes determinan los cap&iacute;tulos de una autobiograf&iacute;a escrita con caligraf&iacute;a perfecta. Propietarios de nada: ni del cuerpo ni del tiempo. Ni del nombre ni del libro de ese nombre. La crisis m&aacute;s evidente y menos enunciada hoy es la de la gloriosa ventaja que en el mundo tienen aquellas personas cuya posibilidad de ser fue arrebatada desde cero. La ventaja de saberse por fuera de la sujeci&oacute;n, despedazas esencialmente. Las vidas tomadas que extorsionan a las vidas propias y en el se&ntilde;alamiento de la ridiculez que las maquilla, corren riesgos. Aunque m&aacute;s vale correrlos que correrse. Mejor transformarse que estacionar el flujo y ser copia fiel de un original inexistente. Las disidencias sexo-gen&eacute;ricas, las personas que viven con discapacidad, las migrantes, empobrecidas y racializadas lo lamentan mucho, pero s&iacute;&hellip; s&iacute;&hellip; han cobrado fuerza para asegurarle a la humanidad que nadie es alguien. 
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez Ram Dass lo sintetiz&oacute; as&iacute;: &ldquo;Te vest&iacute;s como alguien. Tu cara parece la de alguien. Todo el mundo es alguien. Te har&eacute; creer que sos quien sos si me hac&eacute;s creer que soy quien creo que soy&rdquo;. Se puede ser un invento. De hecho, se es un invento y eso exponen los treinta minutos de este filme cuyo subt&iacute;tulo refuerza su brevedad, <em>A film about being</em> (Un filme sobre el ser). Treinta minutos para dejar de ser. Los procesos identitarios son montajes. Por eso, el autor cuenta que una de sus funciones favoritas es acompa&ntilde;ar a quienes agonizan, porque le permite estar en presencia de la verdad. Cuando la muerte dejar de ser un fracaso. Cuando la muerte ya no es experimentada como un error.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; de aquella contracultura de los a&ntilde;os sesenta asoma en estas palabras pronunciadas entrado ya el siglo XXI? <strong>Ayer y hoy, contracultura es contraidentidad. </strong>Perderse. Consumir el presente sin contraponerlo con otros tiempos verbales. No perder de vista que, &ldquo;cuando no s&eacute; quien soy, me pongo a tu servicio. Y cuando s&eacute; quien soy, me transformo en vos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desertar de uno mismo. Deberse a los dem&aacute;s. Ser en ellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>FT/MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hare-creer-sos-sos_129_8530473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Nov 2021 04:08:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ram Dass]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empresas orgullosas, banderas desteñidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/empresas-orgullosas-banderas-destenidas_1_8464398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empresas orgullosas, banderas desteñidas"></p><p class="article-text">
        En la vida general de las empresas -en su calendario real- este arcoiris maric&oacute;n, esta declamaci&oacute;n l&eacute;sbica, este compromiso travest&oacute;n, este ataque de conciencia trans, empieza y termina con el noviembre orgulloso de la Argentina. Tras la marcha de cada a&ntilde;o, la diversidad sexual es para la mayor&iacute;a de las organizaciones empresariales del pa&iacute;s, restos de papel picado, afirmaciones espor&aacute;dicas y banderas posteadas oportunamente. Un fen&oacute;meno que el mundo hace d&eacute;cadas llam&oacute; &ldquo;pinkwashing&rdquo;, aunque para ganar especificidad habr&iacute;a que llamar &ldquo;rainbowashing&rdquo;: los colores del arcoiris son mucho m&aacute;s sabios y su fuerza decorativa es harto evidente. Un poema de Susana Th&eacute;non, la voz lesbiana m&aacute;s luminosa y precisa del pa&iacute;s, parece haberlo expuesto mejor: en &ldquo;Ahora&rdquo;, la autora recuerda que &ldquo;la vida es esta cosa dom&eacute;stica que manoseo todos los d&iacute;as con indiferencia&rdquo; y &ldquo;sin sue&ntilde;os&rdquo;. Y agrega &ldquo;La vida no tiene ese color que se presiente de lejos, nos hipnotiza con su arco iris&rdquo;. Sin sue&ntilde;os, manoseada e hipnotizada, la desintegraci&oacute;n de cualquier vida diversa no encuentra en el marketing paliativo alguno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin sueños, manoseada e hipnotizada, la desintegración de cualquier vida diversa no encuentra en el marketing paliativo alguno.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se trata, claro, de repudiar cual aut&oacute;mata todas las estrategias; tampoco de desaprobarlas sin mirar de cerca. Hay firmas que hoy no s&oacute;lo le pagan a productores de contenidos de redes sociales para postearse perreando en la marcha sobre Avenida de Mayo sino que tambi&eacute;n colaboran con instituciones &uacute;nicas como el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis o el Hotel Gondol&iacute;n, dos enclaves que cualquier estructura comercial consustanciada con las disidencias deber&iacute;a conocer y acompa&ntilde;ar. Y el &ldquo;deber&iacute;a&rdquo; es -c&oacute;mo no- un imperativo categ&oacute;rico y no una sugerencia; deber&iacute;an recorrer (y de paso, estudiar) en el Mocha Celis y deber&iacute;an pernoctar en el Gondol&iacute;n. Saberse en parte, parte de un conjunto social sojuzgad&iacute;simo y metabolizar a diario un enojo innato. La bandera multicolor amalgama identidades y recorridos que son igualables en el rechazo experimentado, s&iacute;, pero no en la feroz estratificaci&oacute;n de sus posibilidades. Abajo, al final de los finales, siguen estando como pueden las personas trans y las travestis.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        En una de sus intervenciones p&uacute;blicas dispersas por el microcentro porte&ntilde;o, el artista visual <strong>Mart&iacute;n Lapalma </strong>reflexiona sobre el poder y el vac&iacute;o si de banderas se trata. Contra un cortina de hierro de la calle Esmeralda casi Diagonal Norte es posible leer &ldquo;Bajo el anest&eacute;sico a toda prueba de las banderas&rdquo;. Si bien la bandera del orgullo sigue provocando -basta recordar que el a&ntilde;o pasado fue incendiada en C&oacute;rdoba capital, entre otras bestializaciones cometidas en otros puntos del pa&iacute;s- tambi&eacute;n adormece. Aquieta, por ejemplo, a empresas seguras de poseer las mejores intenciones, ansiosas por apoyar a &ldquo;les desviades&rdquo; y obtener a cambio r&eacute;dito inmediato, punta de g&oacute;ndola en derechos humanos y millones de <em>megusteos</em>. Antes y despu&eacute;s, las decenas de fiestas, proyectos art&iacute;sticos, emprendimientos, cooperativas y asociaciones que aglutinan a la diversidad caen desfinanciadas y llegan hasta la autoprecarizaci&oacute;n. <strong>El compromiso no funciona y la bandera se desti&ntilde;e. Un anest&eacute;sico a toda prueba.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigadora espa&ntilde;ola Brigitte Vasallo le dedica la &uacute;ltima parte de su libro <em>El desaf&iacute;o poliamoroso</em> a la expresi&oacute;n &ldquo;amor a la patria&rdquo;. Ni amor ni patria, dice. Ni banderas para las patrias porque eso es vivir diversamente. Las corrientes mutantes de personas forzadas a huir de sus casas por sabotear el rosa y el celeste son flujos transnacionales de expulsados eternos. Si hay empresas dispuestas a refugiarlas, que el refugio luzca como tal. He ah&iacute; el car&aacute;cter universal, no centrifugado, de la banderola del arco iris, concebida por el activista estadounidense Gilbert Bake no s&oacute;lo como un gui&ntilde;o de loca a Judy Garland y su versi&oacute;n de &ldquo;Over the rainbow&rdquo; sino tambi&eacute;n para reconfigurar el espacio supraestatal, nunca patri&oacute;tico, de una tierra propia. <strong>Poliamar es repudiar las fronteras.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, la fil&oacute;sofa transfeminista mexicana Sayak Valencia subray&oacute; en una entrevista un rasgo primordial de la historia de los movimientos sexogen&eacute;ricos del mundo: han logrado torcer la historia, conquistar derechos y cambiar el mundo sin matar a nadie. &iquest;Cu&aacute;ntas otras fuerzas de transformaci&oacute;n social, cu&aacute;ntos otros grupos de poder y cu&aacute;ntas empresas multinacionales pueden decir lo mismo? &iquest;Es posible escindir la pelea por la diversidad de otros tantos cr&iacute;menes en curso hoy? <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/moira-millan-referente-marcha-mujeres-indigenas-buscamos-desintegrar-sistema-construir-matriz-abrace-vida-no-muerte_128_7951594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moira Mill&aacute;n, integrante de Mujeres Ind&iacute;genas por el Buen Vivir</a>, fue clar&iacute;sima al respecto en su exposici&oacute;n del mes pasado en el ciclo de conferencias Proyecto Ballena, en el CCK. Patria nunca, Estado colonizador tampoco, empresas extractivistas menos. La diversidad sexual no puede pensarse ya sin tensar cada uno de los resortes oxidados que fragilizan el mundo. Entre ellos, el capital que lo destruye. Invitadas como est&aacute;n a la fiesta <em>trola</em>, la misi&oacute;n trola es recordarles que su crimen est&aacute; intacto.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hagamos / otros dioses / menos grandes, / menos lejanos, / m&aacute;s breves y primarios. / Otros sexos (&hellip;) y otras imperiosas necesidades / nuestras&rdquo;. Susana Th&eacute;non.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/empresas-orgullosas-banderas-destenidas_1_8464398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Nov 2021 04:05:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empresas orgullosas, banderas desteñidas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agotado de cantar en la niebla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agotado-cantar-niebla_1_8423141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agotado de cantar en la niebla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, Federico Moura cumpliría 70 años, al igual que Charly García. "Los 70 de Moura no llegan para insistir en que todo ese pasado fue mejor. Sí exigen que este presente brille un poco más, confíe en la delicadeza, diseñe mejor su ropa y duerma al sol", escribe Franco Torchia.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando le v&iacute; la cara a Federico Moura, v&iacute; a un fauno&rdquo;, dice la artista visual Renata Schussheim al recordar aquel encontronazo con el cantante de <em>Virus</em> en calle Florida, un amor nada descartable y una amistad sin disfraz que desde comienzos de los a&ntilde;os 80 ella vivi&oacute; con la figura m&aacute;s inclasificable de la m&uacute;sica local. Eran a&ntilde;os en lo que la Argentina segu&iacute;a acelerando su salida de la dictadura militar y a pesar de esa fuga sistem&aacute;tica, el rock todav&iacute;a era demasiado &ldquo;nacionalista&rdquo; y demasiado &ldquo;panfletario&rdquo; como supo definir &ldquo;el fauno&rdquo;.<strong> Hoy Moura cumplir&iacute;a 70, como cumple Charly Garc&iacute;a.</strong> La incandescencia de su andar -esa liviandad de telas anchas, pelo largo y ojos claros siempre en otra parte- sigue encarnando la idea de modernidad rioplatense. Su elegancia bien entendida fue m&aacute;s patri&oacute;tica y m&aacute;s rebelde que el grito an&aacute;rquico del punk porte&ntilde;o o la met&aacute;fora genocida de &ldquo;los chabones&rdquo; en bater&iacute;a. El cambio era est&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie le conoci&oacute; un novio a Federico Moura. No es que lo ocultara, simplemente no lo ten&iacute;a. Su vida estaba dedicada a otra cosa&rdquo; asegur&oacute; el a&ntilde;o pasado Roberto Jacoby, responsable de muchas de las letras de la banda surgida en La Plata; una actitud que el artista relacion&oacute; con la posici&oacute;n &ldquo;no sindicalista&rdquo; de Federico frente a aquello que lo constitu&iacute;a: gustar de hombres, tener sexo con ellos y luego vivir con SIDA. Esa desinscripci&oacute;n activista del cantante hace que el pa&iacute;s estrene un modo de decir. Trasladadas a una an&eacute;cdota con forma de canci&oacute;n, las proclamas urgentes pueden ser tan frescas como un levante callejero, tan ef&iacute;meras como la masturbaci&oacute;n de la &ldquo;luna de miel&rdquo; en la mano y tan misteriosas como el sentido general de las cosas. &ldquo;Todo el mundo habla de compromiso, todo el mundo se compromete cada cinco o seis a&ntilde;os. Eso no tiene trascendencia. Yo creo en el arte popular&rdquo;. Como se lee, no hac&iacute;a falta ser un ser superior. Alcanzaba con ser Federico Moura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el gay rock? &iquest;Bowie? Virus no hace una cosa lineal, porque a m&iacute; me interesa la integraci&oacute;n&rdquo;. Una esperanzada resistencia a la ghetificaci&oacute;n; una idea de futuro en la que lo &uacute;nico que quedara desintegrado fuese la opresi&oacute;n categorial, el envase del deseo y el modo de vida. En todo este tiempo sin &eacute;l, la tentaci&oacute;n contraf&aacute;ctica ha brotado en varias ocasiones: &iquest;qu&eacute; har&iacute;a Federico hoy, en plena expansi&oacute;n de se&ntilde;alamientos identitarios? &iquest;Hasta d&oacute;nde es posible ahora centrifugar la pertenencia y borrar la adjudicaci&oacute;n de una orientaci&oacute;n? &iquest;Hasta d&oacute;nde tolera este tiempo documentos nacionales que hasta cuando dicen X dicen algo? Como en las l&iacute;neas del tema &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago en Manila?&rdquo;, &ldquo;pretend&iacute;a claridad&rdquo; cuando en rigor siempre se trat&oacute; de &ldquo;jugar con la imaginaci&oacute;n sin tener que pedir perd&oacute;n&rdquo;. Los 70 de Moura no llegan para insistir en que todo ese pasado fue mejor. S&iacute; exigen que este presente brille un poco m&aacute;s, conf&iacute;e en la delicadeza, dise&ntilde;e mejor su ropa y duerma al sol.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &nbsp;Por eso, el mejor homenaje que recibi&oacute; en estos (ya casi) 33 a&ntilde;os desde su muerte es el himno &ldquo;Lluvia dorada&rdquo; que el compositor Sergio P&aacute;ngaro concibi&oacute; en la mism&iacute;sima ciudad de La Plata, concentrado en los paisajes de la zona de City Bell, donde siempre vivi&oacute; la familia Moura. &ldquo;Vida platense dulce y cruel&rdquo; sentencia el estribillo, despu&eacute;s de indicar que &ldquo;Las mejores fiestas se hacen ac&aacute;, las mejores risas se oyen ac&aacute;, los mejores tragos se preparan ac&aacute; y los mejores pu&ntilde;ales se clavan ac&aacute;&rdquo;. &iquest;A qu&eacute; remite? Al resentimiento de una urbe demasiado cercana a Buenos Aires, que los prefiere locales y los busca apagados. Y a que si el rock en general es un movimiento de trascendencia del barrio y abandono del garage, <em>Virus</em> en particular es un mensaje universal casi prohibido en tierras diezmadas por la dictadura como las de esa ciudad universitaria y administrativa. P&aacute;ngaro define a Moura y su gesta como una mera &ldquo;tarde de sol, con la sensaci&oacute;n de no hacer nada mejor&rdquo;. La sensaci&oacute;n de no hacer nada mejor. Todo dicho: no siempre hab&iacute;a que ir a una marcha o participar de una asamblea para cambiar el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los 70 de Moura no llegan para insistir en que todo ese pasado fue mejor. Sí exigen que este presente brille un poco más, confíe en la delicadeza, diseñe mejor su ropa y duerma al sol. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;Otro amigo &iacute;ntimo de Federico, el exquisito Eduardo Costa, recordaba hace un tiempo c&oacute;mo fueron esos d&iacute;as juntos en R&iacute;o de Janeiro. &ldquo;Playa, mucha playa y luego sub&iacute;amos al departamento y en general qued&aacute;bamos tan cansados que nos dorm&iacute;amos&rdquo;. Como relato, parece insignificante. Un itinerario cort&iacute;simo, desprovisto de aventuras y seco. Sin embargo, es una letan&iacute;a que grafica toda la propuesta po&eacute;tica de ambos. A pesar de haber producido tanto en tan poco tiempo (1980 &ndash; 1988) Moura representa un descanso, la pi&ntilde;a leve lanzada siempre en otra direcci&oacute;n; cuando un cuerpo puesto en inacci&oacute;n puede ser tambi&eacute;n un cuerpo en acci&oacute;n. Y a pesar de que ahora la frase suene demasiado kitsch, una vida a la que se le hace a diario el amor. El cansancio de Federico Moura en &ldquo;Im&aacute;genes paganas&rdquo; es el curso b&aacute;sico para el gran escape. Cuando &eacute;l (nos) dice que viene &ldquo;agotado de cantar en la niebla&rdquo;, propone una nitidez libre de dioses. &ldquo;Un apag&oacute;n sentimental / Mi boca quiere pronunciar en silencio&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las mayor&iacute;as est&aacute;n concentradas en pronunciarse sobre lo importante, habr&iacute;a que salir a caminar para captar impresiones, espiar sin discreci&oacute;n y vivir de vacaciones. De esa diferencia est&aacute; hecha su diferencia. Federico cumple 70 y son 70 por encima de su nombre. De cualquier nombre.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agotado-cantar-niebla_1_8423141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 03:35:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20 años de novios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/20-anos-novios_129_8381601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años de novios"></p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo termina exactamente una relaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo determinar la fecha de inicio de un noviazgo que en rigor nunca empez&oacute;? &iquest;Cu&aacute;nto duran los v&iacute;nculos a&uacute;n cuando su duraci&oacute;n mide una irrealidad? Y de paso, un involucramiento experimentado por una sola de las dos (o m&aacute;s) partes, &iquest;es una fantas&iacute;a, un &iacute;ndice de salud mental o por qu&eacute; no, una realidad? &iquest;Qu&eacute; es real en el minu&eacute; que bailan quienes a&uacute;n sin besarse, caen rendidos? Hace 20 a&ntilde;os que estoy de novio con quien nunca fue mi novio; cumplo 20 a&ntilde;os de recordar a diario nuestros caminatas interminables por San Telmo de madrugada; la Argentina era un cart&oacute;n corrugado h&uacute;medo y lo nuestro era una pausa m&aacute;s; otros dos corazones arrebatados, una c&aacute;psula de bar de taxistas, cables pelados colgando de los postes, la voluntad de sonre&iacute;r y dejar de ser quienes &eacute;ramos. Y nuestra homosexualidad huyendo en helic&oacute;ptero.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 2001, sumido en el color ocre de mi departamento de Rivadavia y Pichincha, yo hab&iacute;a ingresado a una populosa sala de chat gay de un portal web. Antes, le hab&iacute;a dicho a mi amigo Eloy que &ldquo;me estaban pasando muchas cosas, creeme&rdquo;. &ldquo;Te creo&rdquo;, me dijo, y nos despedimos. No le dije que era gay porque a pesar de mis 25, a&uacute;n no sab&iacute;a qu&eacute; era ser gay. Eran las 2 am y me puse a prueba all&iacute;, viendo pasar medidas de pene y fantas&iacute;as varias: jugadores de f&uacute;tbol transpirados, &ldquo;nenitas putas&rdquo; y hasta &ldquo;papis violadores&rdquo;. Sonar&aacute; demasiado inveros&iacute;mil, pero yo ignoraba esos planos posibles de acci&oacute;n porque sencillamente ignoraba la acci&oacute;n. De repente, con la discreci&oacute;n de sus noches oscur&iacute;simas en R&eacute;quiem, de Avenida de Mayo y 9 de Julio, asom&oacute; &ldquo;Sputnik 1&rdquo;. S&iacute;, su nickname era Sputnik 1, no como la vacuna sino como el sat&eacute;lite ruso que en un octubre muy anterior, el de 1957, inici&oacute; la carrera espacial. La conquista del mundo en 98 minutos. Y muy por encima de los macropenes ofertados en ElSitio.com, con fara&oacute;nicos 58 cent&iacute;metros de di&aacute;metro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa primavera del derrumbe, empez&oacute; a sonar &ldquo;Satellite of love&rdquo; de Lou Reed m&aacute;s que nunca antes en mi vida. El verso de la audacia (&ldquo;I've been told that you've been bold&rdquo;) musicaliz&oacute; un romance infinito, tan carnal y pregnante como las relaciones asexuales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Con Sputnik 1 deambulamos un verano entero por Plaza de Mayo y el microcentro, saturando el aire de palabras, torciendo cada tanto las cabezas para sonre&iacute;r de forma c&oacute;mplice y no preguntarnos demasiado a d&oacute;nde &iacute;bamos a parar. Interrumpimos nuestros encuentros el 19 y 20 de diciembre, pero para Navidad nos regalamos otro caf&eacute;. &Eacute;l me pidi&oacute; que le llevara mi Top Five de canciones del momento y nunca super&oacute; que no incluyera all&iacute; ni a Ellis Regina ni a Pet Shop Boys. Por el contrario, yo no supe c&oacute;mo reaccionar a su refinamiento musical, plagado de nombres desconocidos y horas de investigaci&oacute;n en internet. Durante los primeros minutos del 26 de diciembre, miramos fijo una pared de Plaza Dorrego y en un sobresalto, Sputnik decidi&oacute; irse solo hasta Bol&iacute;var y tomarse el 10 rumbo al sur. Yo camin&eacute; hasta Congreso y cerr&eacute; bien todas las ventanas. Imagin&eacute; que no habr&iacute;a ma&ntilde;ana, ni despertar. El viejo sue&ntilde;o de lograr salir de ac&aacute;, mientras nosotros dos, separados, &eacute;ramos tantas cosas como presidentes a cargo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la canci&oacute;n &ldquo;Un verano&rdquo;, el poeta Francisco Garamona canta &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; soledad! &iexcl;Qu&eacute; estupidez!&rdquo;. Cuando vuelvo a Sputnik 1, pienso en nuestra soledad y nuestra estupidez. Sin embargo, tambi&eacute;n puedo sentir nuestra verdad, una falta de concreci&oacute;n que vuelve &uacute;nica nuestra historia, marcados por la incapacidad, avergonzados hablando por tel&eacute;fono hasta las 5 o 6 de la ma&ntilde;ana; pitadas de cigarrillos y afuera las columnas de ahorristas de Caballito que toman Rivadavia para marchar hacia el Congreso. Hace 20 a&ntilde;os que estamos saliendo y a nuestra relaci&oacute;n no le faltan ni el sonido de las campanas ni el establecimiento de recuerdos en com&uacute;n. Es un &aacute;lbum que nunca se complet&oacute;. Es un misterio divino, recortado por encima de la puerilidad y ajeno a la m&aacute;quina de vivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo, Sputnik y yo evitamos la separaci&oacute;n; logramos hacerle &ldquo;ole&rdquo; al duelo y evadimos el sufrimiento ahorr&aacute;ndonos semejante episodio, siempre desgarrador y nunca poliamoroso. Dejar de ser parte y haber sido siempre dos partes, sin preguntarse por el d&iacute;a y sin extra&ntilde;arse de noche. En dos d&eacute;cadas, adem&aacute;s, s&oacute;lo nos tentamos una vez, cuando programamos una merienda que nunca ocurri&oacute;. Despu&eacute;s del 2001 y su asfalto de balas de goma y sangre, Buenos Aires pas&oacute; a ser para nosotros una tarde que nunca llega. Incluso, un &ldquo;verse de lejos&rdquo; y dejarse pasar. A veces recuerdo que &eacute;l prefer&iacute;a seguir de largo e irse con sus amigos de after hasta las dos de la tarde, sabiendo que yo estar&iacute;a en cambio leyendo el diario y admirando el sol del domingo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las relaciones son un registro y la historia, como el cuerpo, es una relaci&oacute;n.</strong> &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a habernos pasado entre las Torres Gemelas y el corralito? Hace algunos a&ntilde;os, el soci&oacute;logo argentino Christian Ferrer clausur&oacute; cualquier otra especulaci&oacute;n cuando en una entrevista que le hizo el periodista Diego Genoud en La Naci&oacute;n, asegur&oacute; que &ldquo;Al final del d&iacute;a, lo &uacute;nico que resta son las emociones&rdquo;. Y en efecto, no s&eacute; qu&eacute; otra cosa se le puede pedir al amor, o al sexo. A la econom&iacute;a. Y a este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/20-anos-novios_129_8381601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Oct 2021 03:03:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[20 años de novios]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Messi es un macho que llora; Randazzo, no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/messi-macho-llora-randazzo-no_129_8292078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Messi es un macho que llora; Randazzo, no"></p><p class="article-text">
        &iquest;2021 es el a&ntilde;o del llanto varoneril? &iquest;Qu&eacute; otras l&aacute;grimas habilitan las l&aacute;grimas de Lionel Messi, que llor&oacute; al irse del Barcelona y llor&oacute; hace horas tras el triunfo del equipo argentino? &iquest;Responden esas l&aacute;grimas, como estallido emocional, a aquellos adjetivos que vienen acompa&ntilde;ando a la categor&iacute;a &ldquo;ser var&oacute;n&rdquo; como &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;, &ldquo;masculinidad fr&aacute;gil&rdquo; e incluso &ldquo;var&oacute;n feminista&rdquo; y &ldquo;var&oacute;n antipatriarcal&rdquo;? No. El puchero siempre fue no binario: lo que nunca dej&oacute; de ser binario -y mucho menos en el caso del capit&aacute;n de la Selecci&oacute;n Nacional- fue <em>lo llorable</em>, esto es, qu&eacute; se llora y cu&aacute;ndo. A qui&eacute;nes se llora y cu&aacute;nto. La distribuci&oacute;n sexual del llanto permanece inalterable. Los ojos vidriosos de un campe&oacute;n aparecen ante el gol o ante su ausencia; ante la familia agrandada o la muerte de los padres; ante alg&uacute;n trance tr&aacute;gico o ante <em>Cinema Paradiso</em> o el velorio de Maradona. No hay decreto presidencial capaz de ponerle X al dosaje lagrimero de los cuerpos.<strong> El artefacto pol&iacute;tico llamado hombre llora cuando lloran los hombres.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Messi llora en el Monumental, después del partido con Bolivia por las clasificatorias a Qatar 2022                            </span>
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        La religiosidad futbol&iacute;stica mantiene abiertas las gl&aacute;ndulas lagrimales y convierte en noticia al macho que llora. Hace casi un a&ntilde;o, de hecho, una peregrinaci&oacute;n de llorones inund&oacute; las pantallas. Para que eso ocurra, Dios tuvo que pasar a mejor vida y ser despedido en Casa Rosada. S&oacute;lo as&iacute; lloraron en manada relatores, periodistas, colegas e incluso detractores. Es l&oacute;gico: en el entrenamiento de cualquier goleador hay una asignatura no escrita que imparte contenci&oacute;n. Desde hace siglos, la instrucci&oacute;n c&iacute;vica varonera no deja lugar a confusi&oacute;n. Y desde hace d&eacute;cadas proliferan informes de todo tipo y de todos tipos que se&ntilde;alan que las mujeres lloran m&aacute;s porque menstr&uacute;an y los se&ntilde;ores much&iacute;simo menos porque &ndash;&ldquo;mejores al volante&rdquo; al fin- la pilotean. En el medio, el pa&iacute;s sufre con la llaneza creativa de irresponsables sueltos como el publicista Ramiro Agulla, que convirti&oacute; la campa&ntilde;a de Florencio Randazzo en un compilado de escenas de la retaguardia binarista ilusionada con un dirigente testicular que no quiebre la mu&ntilde;eca y retenga la angustia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Anclado en un imaginario de fines de los 90, el estilo Agulla -de existir algo semejante al estilo en la publicidad en general y en Agulla en particular- postula un retorno a los est&aacute;ndares de g&eacute;nero que convirtieron a &ldquo;Chupete&rdquo; de la R&uacute;a y a su esposa In&eacute;s Pertin&eacute; en el proyecto sexual de aquel <em>alvearismo</em> finisecular. Con sabor a sushi fresco y aroma a Quintana esquina Rodr&iacute;guez Pe&ntilde;a, el publicista crey&oacute; lustrar as&iacute; la escena dorada y grasosa de la d&eacute;cada menemista. Su intento, casualmente, concluy&oacute; con un fragmento inoxidable de la historia del llanto argentino, una imagen que est&aacute; por cumplir 20 a&ntilde;os: las l&aacute;grimas de un hombre migrante vencido ante el hambre de millones. El comerciante chino <strong>Wang Zhao He</strong>, de Ciudadela, llora derrumbado mientras trescientas personas vac&iacute;an su local el 20 de diciembre de 2001. Como dicen los protagonistas de uno de los spots proselitistas del ex Ministro de Transporte, Fernando era como Florencio, &ldquo;un tipo valiente sin miedo a plantarse&rdquo;. Un tipo que no llora pero logra que el resto llore de desesperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1435635211979698178?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El homoodio rebosante de la pieza citada -en la que en pleno levante heterosexual, una mujer joven respira aliviada tras corroborar que el muchacho que le gusta y con quien dialoga no es gay- vuelve al presidencialismo peniano, la idea de que a una rep&uacute;blica viril s&oacute;lo la puede dirigir un pene sostenido, afirmado. Un hombre recto que usa su zona genital como plataforma de despegue y ronda de asesores. Una identidad (mega) cis que tiene, pone y usa los huevos como Agulla manda. En otra propaganda, un hijo veintea&ntilde;ero detiene el mate paterno y la lectura materna para manifestarles a ambos algo muy importante para &eacute;l. Cita el disgusto ante el &ldquo;odio que irradian&rdquo;. &iquest;Es una salida del armario? No, claro que no. Es que va a votar a Randazzo y quiere ser respetado en su decisi&oacute;n. Como es evidente, los n&uacute;cleos narrativos de las vidas <em>diversas </em>le sirven al hacedor de &ldquo;La llama que llama&rdquo; para igualar simpat&iacute;as partidarias con instancias problem&aacute;ticas de la orientaci&oacute;n sexual, como si tener que enfrentar a una familia sancionadora, dejar de simular frente a otros o &ldquo;aclarar&rdquo; qu&eacute; se es fuese as&iacute; de suave como expresar el voto por quien renov&oacute; los trenes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ganas de llorar. Los dise&ntilde;os pol&iacute;ticos insisten en conservar. Fijar. Sellar superficies descascaradas. No hay nada m&aacute;s tranquilizador que mantener &ldquo;la esencia&rdquo;, aunque exploten otras subjetividades y accedan a sus DNIs.</strong> Nunca habr&aacute; recurso m&aacute;s &ldquo;tierno&rdquo; que el fantasma de un embarazo de Estado o la foto del enamoramiento imperturbable de las parejas gobernantes. El poder no se tiene l&aacute;stima, aunque una vez tambi&eacute;n llor&oacute; en p&uacute;blico Oscar Parilli, ex Secretario General de la Presidencia y actual Senador Nacional. El desenlace es conocido: Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner supo decirle &ldquo;Callate, pelotudo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace exactamente 50 a&ntilde;os, el artista visual holand&eacute;s Bas Jan Ader produc&iacute;a una de sus m&aacute;s c&eacute;lebres obras, un alegato a favor del mundo interno masculino y la ausencia de palabras capaces de describir la tristeza. En el video &ldquo;I&acute;m too sad to tell you&rdquo; (1971), Ader llora a c&aacute;mara. Su cara atraviesa varios estados y su corta vida, otros tantos. A los 33, el performer apareci&oacute; muerto frente a las costas de Irlanda nueve meses despu&eacute;s de haber zarpado de Estados Unidos con la intenci&oacute;n de cruzar el Atl&aacute;ntico en un peque&ntilde;o bote. A esa acci&oacute;n art&iacute;stica &eacute;l la hab&iacute;a bautizado &ldquo;En busca de lo milagroso&rdquo;. Un milagro tan imposible como el llanto afuera de los estadios, los gobernantes realmente distintos o los publicistas formados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/messi-macho-llora-randazzo-no_129_8292078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Sep 2021 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Homofobia,Lionel Messi,Florencio Randazzo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enano trolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/enano-trolo_1_8265948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b74d46e-ad9c-471d-819b-335aeb657eea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enano trolo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ese cariz indeleble -devenir puto violentamente desclosetado, esto es, dejar de ser sólo Juez Federal sospechado y pasar a ser sobre todo y antes que nada, mariquita- es la marca de la que Oyarbide nunca más pudo desprenderse; un signo que el funcionariado judicial heterosexual jamás porta", escribe Franco Torchia en este análisis sobre la figura del ex magistrado que murió ayer a los 70 años por Covid-19.</p><p class="subtitle">Perfil sobre el exjuez federal. - Oyarbide, el perfecto culpable de Comodoro Py por Emilia Delfino</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo soy enano, trolo, pero traidor no soy y mentiroso menos&rdquo; aseguraba Norberto Oyarbide hace un a&ntilde;o, cuando el n&uacute;cleo convocante eran las escuchas ilegales pero el verdadero n&uacute;cleo convocante era (y es) su homosexualidad, ese &ldquo;desv&iacute;o&rdquo; original que muchos imaginaron capaz, per se, de torcer hasta romper la honorabilidad del se&ntilde;or de sombrero y frac. Ese cariz indeleble -devenir puto violentamente desclosetado, esto es, dejar de ser s&oacute;lo Juez Federal sospechado y pasar a ser sobre todo y antes que nada, mariquita- es la marca de la que Oyarbide nunca m&aacute;s pudo desprenderse; un signo que el funcionariado judicial heterosexual jam&aacute;s porta.&nbsp;
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        Art&iacute;fice de una vida sexual aparentemente dorada, la leyenda Spartacus narraba supuestas sesiones grupales de b&uacute;squeda y experimentaci&oacute;n. A fines de la d&eacute;cada del 90 (y hoy tambi&eacute;n) esas delicias encendieron la sospecha punitivista de proxenetismo encubierto, porque si el denunciado se dedicaba a pagar, tomar y fifar, contribu&iacute;a as&iacute; a sostener una red de trata y no el trabajo sexual de algunos. Claro: el argumento m&aacute;s importante en aquel momento era que el magistrado hab&iacute;a pedido coimas a cambio de protecci&oacute;n del lugar. &iquest;Y por qu&eacute; entonces el pedido de juicio pol&iacute;tico, del que finalmente se salva gracias al ala peronista del Senado? &iquest;Por el pedido de coimas? &iquest;Por asistir a un prost&iacute;bulo? &iquest;Por enriquecimiento il&iacute;cito? &iquest;O por todo eso junto y porque la rep&uacute;blica necesitaba un enano trolo con una vida privada, pero privada de privacidad?&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, para la iconograf&iacute;a manflora, la figura de Oyarbide pas&oacute; a ser la de la marica recoletera que debi&oacute; esperar a que muera su madre para salir del segundo de los armarios, como &eacute;l mismo cont&oacute;. Del primero, lo sac&oacute; de prepo Mariano Grondona en la televisi&oacute;n de aire y secuaces varios en el sistema de inteligencia estatal. El uso de c&aacute;maras ocultas dio cuenta de la verdadera intenci&oacute;n de aquel montaje: exhibir lo prohibido; capturar al delincuente en plena comisi&oacute;n de un delito alternativo, mucho m&aacute;s condenatorio que el supuesto delito principal. Hipersexualizado -como no le pasar&iacute;a jam&aacute;s a Rodolfo Canicoba Corral, a Sebasti&aacute;n Casanello o Servini de Cubr&iacute;a, por citar ejemplos resonantes- el resto fue actuar el quiebre de mu&ntilde;eca; bailar en pantalla, ostentar anillos caros y hasta dejarse fotografiar con figuras del circo vern&aacute;culo. Incluso, hablar de su novio. Hay un desenfreno propio de aquel que fue empujado del ropero y fan de las luces como casi toda loca, sobreact&uacute;a orgullo despu&eacute;s de la verg&uuml;enza. Algo de eso transmit&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El deambular prostibulario de los se&ntilde;ores jueces jam&aacute;s habr&iacute;a derivado, como en el caso Oyarbide, en la difusi&oacute;n masiva y concreta de sus presuntas fantas&iacute;as, sus h&aacute;bitos m&aacute;s firmes y sus debilidades; el detalle de los atuendos y las pr&aacute;cticas sexuales favoritas. No hay registro period&iacute;stico semejante sobre ning&uacute;n otro integrante de alg&uacute;n poder. Sobre &eacute;l, en cambio, hasta existi&oacute; un libro y una pel&iacute;cula de 2011, en la que entre otros el periodista Luis Ventura lo trata de &ldquo;enano maric&oacute;n&rdquo; muchos a&ntilde;os antes de que el destinatario de ese ep&iacute;teto pueda decirlo &eacute;l mismo sobre s&iacute; mismo. La detall&iacute;stica con la que se narr&oacute; todo aquello se extendi&oacute; hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como lo prueba el tratamiento esc&eacute;nico que el periodista Jorge Lanata le dedic&oacute; en 2014 en su programa PPT (<strong>El Trece</strong>). En esa ocasi&oacute;n, el actor c&oacute;mico que imita al ex Juez ingresa al estudio sumergido en la espuma de un jacuzzi m&oacute;vil que empujan dos j&oacute;venes musculosos y aceitados. El falso Oyarbide toma champagne y mueve influencias v&iacute;a celular. Si bien el sketch no incurre en comentarios sobre la sexualidad, el conductor lo define como &ldquo;atildado&rdquo; y no hay en la situaci&oacute;n signo alguno que no remita a la postal decisiva (y desaprobada) del sexo grupal, pasado de lujuria. La emisi&oacute;n tampoco dud&oacute; en volver a compartir las im&aacute;genes de aquellas sesiones en Spartacus. Ese mismo a&ntilde;o, la revista<strong> Noticias </strong>public&oacute; en tapa una foto suya en calzoncillos con el subt&iacute;tulo de &ldquo;Sushi, lomo y hemorragias digestivas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Justicia impúdica&quot;, la tapa de la revista Noticias con el perfil                            </span>
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        La historia de la vida cosmopolita del gay promedio est&aacute; llena de escenarios grecoromanos y gladiadores siempre dispuestos a dar batalla. Esa crueldad medi&aacute;tica fue<strong> homoodio </strong>diseminado en fasc&iacute;culos con aroma a telo s&oacute;rdido, la risa socarrona ante el deseo de un amanerado bien peinado que se la(s) come. Cuando hace poco, Oyarbide fue columnista del programa de Coco Silly en<strong> Radio 10</strong>, su llegada fue en limousine. Una evocaci&oacute;n de su propia caricatura, dise&ntilde;o nacido de una exposici&oacute;n repentina desvinculada por completo de sus posibles pecados. Esa tarde dijo que &ldquo;El erotismo nos acompa&ntilde;a hasta el momento en que morimos, nunca deja de construirse en cada ser humano&rdquo;. Hasta el final, dando cuenta de Eros, narr&aacute;ndose una y mil veces y apostando por hacer de s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como surgido de las notas al pie de p&aacute;gina de la novela El beso de la mujer ara&ntilde;a de <strong>Manuel Puig</strong>, Oyarbide parti&oacute; ayer hacia el reencuentro con su madre, que a juzgar por la psic&oacute;loga de esa ficci&oacute;n, es la posible hacedora de su mariconer&iacute;a. Y eso s&iacute;, la responsable confesa de la tendencia de ambos por los espumantes. Un brindis perpetuo al que s&oacute;lo le qued&oacute; como alternativa la puerta siempre abierta y el juego simulado.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/enano-trolo_1_8265948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Sep 2021 09:26:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Porno casero: quedate en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/porno-casero-quedate-casa_129_8253022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Porno casero: quedate en casa"></p><p class="article-text">
        El cintur&oacute;n fan&aacute;tico del mundo apret&oacute; sin llegar a ahorcar: despu&eacute;s de comunicar que dejar&iacute;a de publicar contenido sexual expl&iacute;cito a partir de octubre, la empresa OnlyFans reconsider&oacute; su decisi&oacute;n. &ldquo;Contamos con las garant&iacute;as necesarias para apoyar a nuestra diversa comunidad de creadores&rdquo;, tuite&oacute; a mitad de semana, cuando el rumbo &ldquo;saneador&rdquo; e higienista parec&iacute;a inexorable. Con m&aacute;s de 120 millones de suscriptores que abonan una tarifa mensual y transfieren dinero toda vez que un video, una foto o un mensaje privado estimula sus sentidos, la plataforma creada en Londres en 2016 por el a&uacute;n treintea&ntilde;ero Tim Stokely se sobrepuso as&iacute; a una cacer&iacute;a que tuvo mucho de prohibicionismo antisexo y poco (o nada) de lucha contra la trata. Un cl&aacute;sico del &iacute;mpetu neoconservador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las denuncias que acompa&ntilde;an el episodio OnlyFans parten de la falta de monitoreo de suscripciones de menores de edad (un investigador encontr&oacute; una cuenta de un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os) a la disponibilidad de material audiovisual vinculado al abuso y la explotaci&oacute;n sexual de menores. La BBC produjo el documental #Nudes4Sale, puntapi&eacute; del affaire, y corrobor&oacute; la existencia de adolescentes (algunos, de 18 a&ntilde;os) ofreciendo aventuras varias en otras redes -sobre todo Twitter y Snapchat- con links que redireccionan a OnlyFans. Seg&uacute;n esta informaci&oacute;n, esa franja teen equivale a un tercio de los productores de contenidos alojados en la plataforma. Casi (nada) &aacute;ngeles. Tampoco demonios. En el medio, vac&iacute;o legal: en el Reino Unido no impera requisito normativo alguno para que las m&aacute;quinas controlen aquello que es penalmente dependiente de lo que produce un creador y consume un cliente.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ya en estado de expansi&oacute;n y alarma, en 2019 la firma introdujo un nuevo proceso de verificaci&oacute;n de sus cuentas: una <em>selfie</em> que constate la identidad de cada quien. A eso le sigui&oacute; un documento de identidad al lado de la cara en esa misma <em>selfie</em>. Pero la BBC habl&oacute; con una adolescente de 17 que logr&oacute; entrar a los 16 y &ldquo;sobrevivir&rdquo; all&iacute; sin ser descubierta durante seis meses. Y ganar dinero, claro. La discusi&oacute;n sobre minoridades, pornograf&iacute;a, adultos responsables y &ldquo;salida laboral&rdquo; inmediata es una. Otra, el estupor que despert&oacute; el descubrimiento de un video de un hombre que come mierda, archivo citado como &aacute;pice del desagrado. Otra, los interrogantes sobre el destino inmediato de esa inestimable cantidad de trabajadores sexuales que encontraron en el sitio un espacio seguro de desarrollo profesional. Y otra, el uso que la organizaci&oacute;n financiera hizo, hace y har&aacute; de las culturas sexuales queer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el realizador audiovisual y activista mexicano Leo Herrera acert&oacute; al encuadrar la medida de OnlyFans como un cap&iacute;tulo m&aacute;s del extractivismo que las redes sociales hacen de las &ldquo;extravagancias&rdquo; no heterosexuales. Construyen sus bases de datos y acumulan billones refugiando a los pr&oacute;fugos del r&eacute;gimen de la normalidad coital pero cuando sostenerlos demanda mucho &ldquo;esfuerzo, coraje e ideas&rdquo;, escribi&oacute; Herrera, los proh&iacute;be. No sorprende, de hecho, que la marca de Stokely haya calificado como &ldquo;diversa&rdquo; a la comunidad de <em>onlyfaneros</em> y se haya referido al &ldquo;apoyo&rdquo;. <strong>Como en una inextinguible fiesta clandestina, las &ldquo;rarezas&rdquo; sexuales van a parar a un t&uacute;nel, redituable hasta nuevo aviso. Nunca oficial.</strong> La historia de las disidencias sexogen&eacute;ricas se despliega a&uacute;n hoy en tugurios, con socializaciones resistentes y experimentaciones refractarias a la cama matrimonial bien tendida. OnlyFans es refugio de gustos extra&ntilde;os. &iquest;Su marcha atr&aacute;s cambiar&aacute; la historia? &iquest;Seguir&aacute; siendo asilo para los <em>sexiliados</em> de siempre?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ante ciertas audiencias, las experiencias en estos territorios se reducen a la f&aacute;bula period&iacute;stica de los universitarios musculosos que se hicieron millonarios en pocos meses de c&aacute;mara en vivo, slip ajustado y sof&aacute; cama de fondo. Sin embargo, personas trans, no binarias, con cuerpos gordos, formas de todo tipo y tipos polimorfos pueblan desde el primer d&iacute;a OnlyFans, JustFans y en breve tambi&eacute;n SuperFollow, la pornoteca de Twitter. Solos, en pareja, en poliamorosas, pol&iacute;gamas o simplemente grupales circunstancias. Aislados o no tanto, antes o durante y despu&eacute;s de la pandemia, porque si bien es cierto que el trabajo sexual se reconfigur&oacute; con el Covid 19 -encierro, baja circulaci&oacute;n, muerte del turismo- esa reformulaci&oacute;n debe ser llamada crecimiento, tal como se desprende del informe de V&iacute;ctor Madrigal-Borloz, experto independiente en poblaci&oacute;n LGBT de la ONU.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces deseable que de ahora en m&aacute;s la revisi&oacute;n de los t&eacute;rminos y condiciones legales del proyecto no condicione ni ilegalice los t&eacute;rminos de la representaci&oacute;n. <strong>O sea, la expectativa es que la vidriera siga ostentando variedad para el gusto.</strong> Y acaso, que las administraciones de los pa&iacute;ses sepan que por m&aacute;s despliegue que ensayen, el comercio sexual ya no est&aacute; dispuesto a pedir permiso y el porno tradicional hace d&eacute;cadas que muri&oacute;. A la vez, en el fondo y en la superficie, una noci&oacute;n uniformada de placer sexual sanciona qu&eacute; es expl&iacute;cito y qu&eacute; no. Por el contrario, OnlyFans agrupa aquellas destrezas que -complejo cl&iacute;nico-m&eacute;dico mediante- supieron ser denominadas &ldquo;parafilias&rdquo;. Hoy se dice posporno.
    </p><p class="article-text">
        Porno casero: quedate en casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/porno-casero-quedate-casa_129_8253022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 03:14:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Only Fans,Twitter,Porno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre hay un negro dispuesto a matar a otro negro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hay-negro-dispuesto-matar-negro_129_8218740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre hay un negro dispuesto a matar a otro negro"></p><p class="article-text">
        En el sistema de producci&oacute;n masiva de series -ficciones sometidas a una exigencia de rendimiento que no hace sino ir anticipando el descenso de tanta fiebre <em>plataformera</em>- quien narra es el algoritmo. Aquellos te&oacute;ricos que a mediados del siglo XX vaticinaron &ldquo;la muerte del autor&rdquo; -Roland Barthes, Michel Foucault, Jacques Derrida- imaginaron nuevos agentes encargados de producir textos, narradores ya no ligados necesariamente a la rutilancia del nombre propio. Sin embargo, no llegaron a identificar que hoy reinar&iacute;a un c&aacute;lculo matem&aacute;tico. Ahora, gusta lo que un algoritmo confirma que gusta: en ese proceso, el creador de una serie se ve sometido a hacer cuentas y el resultado de sus operaciones suele ser un n&uacute;mero entero. Salvo, claro, que quien dirija sea un artista. Ese es el solitario, silencioso caso de <em>The underground railroad</em>, la serie que cre&oacute; para Amazon Prime <strong>Barry Jenkins</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ganador del Oscar por la intens&iacute;sima <em>Moonlight </em>(2016), Jenkins logra con esta historia basada en el libro hom&oacute;nimo del premiado novelista norteamericano Colson Whitehead, un producto de un realismo grave. El peso de su propuesta, marcado por las verdades ardientes del racismo imperecedero, trastorna el panorama de las producciones para pantallas. A lo largo de diez episodios colmados de direcci&oacute;n -bueno, s&iacute;, por esto mismo no es exactamente una serie, porque sobre todo hay direcci&oacute;n- <em>The underground railroad</em> se centra en el personaje de Cora, interpretado colosalmente por la actriz sudafricana Thuso Mbed. Con ella, Jenkins actualiza aquella idea clave de la lucha abolicionista: la imagen de &ldquo;un ferrocarril subterr&aacute;neo&rdquo; como alusi&oacute;n a las v&iacute;as de escape que fueron logrando liberar esclavos norteamericanos en el siglo XIX.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En la producci&oacute;n, ese ferrocarril metaf&oacute;rico cobra forma visual real. El director escenifica cada avance, pausa o retroceso en el camino hacia la liberaci&oacute;n. Hay agujeros secretos por los que escabullirse de las plantaciones y hay permanentes obst&aacute;culos. Tambi&eacute;n est&aacute;n &ldquo;los conductores&rdquo; (los gu&iacute;as) y los jefes de estaci&oacute;n, responsables de ocultar a algunos pasajeros en sus casas. La historiograf&iacute;a asegura que este mecanismo logr&oacute; salvar a alrededor de cien mil personas, sobreponi&eacute;ndose a las persecusiones de los amos, con algo de agua, poca comida e incapacidad de interpretar los mapas debido al analfabetismo. Para evitar los lugares demasiado comunes que pueblan los relatos sobre la negritud y para imponerle a la plataforma un tiempo de narraci&oacute;n que no se nutra solamente del efectismo del l&aacute;tigo, la tortura y el encadenamiento, Barry Jenkins apela a la zozobra, la suspensi&oacute;n, la imagen difuminada y el ritmo semimuerto. De esta forma, <em>The underground railroad</em> termina siendo una f&aacute;bula sobre c&oacute;mo la subjetividad aplastada es invitada a reponerse s&aacute;dicamente por etapas.
    </p><p class="article-text">
        Las concesiones graduales que una Naci&oacute;n sabe ofrecer para mantener a una parte de su poblaci&oacute;n en un estado de incompletud y dependencia mientras parece que la suelta,&nbsp; asoman de episodio en episodio, entre Carolina del Norte y Carolina de Sur, entre Georgia, Tennesse e Indiana. Durante esos periplos, el tren emancipador ata y desata a sus pasajeros. Jenkins trabaja el texto de la novela con una delicadeza que confirma su objetivo: contar las <em>subvidas</em> de quienes nacen envueltos para el amo y a la vez se las pueden arreglar bien. Las vidas de los que no pueden subirse a ning&uacute;n medio de transporte que los conduzca a un estadio de mayor protecci&oacute;n sin la obligaci&oacute;n de dar testimonio; sin transformar su existencia en un pasaporte que s&oacute;lo se obtiene si quien lo pide cuenta sus martirios. Las vidas de los separados que igual, son iguales. Las vidas de &ldquo;los negros&rdquo; que cada tanto incluyen a &ldquo;un negro elegido&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                The underground railroad                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Nacer libre pero tener que comprar la libertad. Ser fugitivo casi siempre. Intentar detener la ira que desata el blanco expoliador. Huir, moverse y mudarse sabiendo que igual no hay a d&oacute;nde ir. A partir de aquella esclavitud, <em>The underground railroad </em>tematiza el destino manifiesto. Cuando el cuerpo, la cara y las formas son una sentencia de secundariedad y a&uacute;n forzando decencia, la condena no perdona. Hasta d&oacute;nde es posible hoy insubordinarse si&nbsp; &ldquo;el tren siempre se va y no has encontrado las palabras&rdquo;. En varios tramos, la serie recuerda que al igual que los blancos, no hay nada que los negros &ldquo;no puedan hacer&rdquo;. El mundo no depende de la capacidad. El mundo baila la milonga de los derechos otorgados a cuentagotas. Los derechos aplaudidos como d&aacute;divas paulatinas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando el cuerpo, la cara y las formas son una sentencia de secundariedad y aún forzando decencia, la condena no perdona. Hasta dónde es posible hoy insubordinarse si  “el tren siempre se va y no has encontrado las palabras”. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Perturbadora hasta en la fotograf&iacute;a, po&eacute;tica y &aacute;spera, esta obra de Barry Jenkins interviene directamente sobre uno de los rasgos m&aacute;s definitorios del presente y las formas de minorizaci&oacute;n que parten las sociedades en, por lo menos, dos pedazos. Cuando uno de los personajes recuerda que &ldquo;siempre hay un negro dispuesto a matar a otro negro&rdquo;, dibuja la situaci&oacute;n m&aacute;s poderosa de la actualidad. Esa complicidad de base -matarse entre iguales- reenv&iacute;a a una certeza desoladora. Estamos al amparo de nuestra propia piel y las mayor&iacute;as no est&aacute;n dispuestas a tolerar nuestra insolencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quieren que les demos las gracias por dejarnos vivir.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hay-negro-dispuesto-matar-negro_129_8218740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Aug 2021 05:11:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre hay un negro dispuesto a matar a otro negro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La voz argentina y el jurado evangelista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voz-argentina-jurado-evangelista_129_8186262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La voz argentina y el jurado evangelista"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo en Dios, yo creo en el amor de mis hijos, en mi mam&aacute;, yo creo en los milagros y en el recuerdo de mis abuelos&rdquo; sermonea el cantante <strong>Ricardo Montaner</strong> en &ldquo;Yo creo&rdquo;, el tema que siempre acompa&ntilde;&oacute; a su amigo personal <strong>Daniel Scioli </strong>ya desde su primera candidatura a gobernador bonaerense. En 2015, el venezolano volvi&oacute; a interpretarlo en p&uacute;blico en el acto de cierre de aquella campa&ntilde;a presidencial de la fe, la esperanza, la fuerza, el coraje, el aborto que el candidato le pidi&oacute; hacerse a su amante <strong>Gisela Berger </strong>y la &ldquo;seguida para adelante&rdquo; a pesar de los obst&aacute;culos, con <strong>Karina Rabolini</strong> firme junto al Mes&iacute;as. Esa tarde Montaner tambi&eacute;n cant&oacute; &ldquo;Himno a la victoria&rdquo;, el rezo oficial de aquella gesta que fusiona folklore, tango y coros celestiales para homenajear &ldquo;al coraz&oacute;n obrero, la lealtad y el pensamiento&rdquo;. Pensamiento, s&iacute;. Eran d&iacute;as en los que desde la agrupaci&oacute;n Carta Abierta el soci&oacute;logo <strong>Horacio Gonz&aacute;lez</strong> se preguntaba si la pol&iacute;tica cultural del motonauta iba a ser Pimpinela. La respuesta era peor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Derrotado en las urnas y escondido en Brasil, Daniel Scioli parece gestionar a&uacute;n hoy una pol&iacute;tica cultural que por estos d&iacute;as es est&eacute;tica dominante en la televisi&oacute;n: el evangelismo espectacularista y ultrafamiliarista que noche a noche despliega el ciclo <strong>&ldquo;La voz argentina&rdquo; </strong>en<strong> Telefe</strong>. Con n&uacute;meros de audiencia dignos de una misa multitudinaria, el concurso de talentos tiene a Montaner padre y a dos de sus hijos varones, Mau y Ricky, en el jurado. All&iacute;, ante el desfiladero de participantes y sus historias de vida, suelen asomar las referencias supraterrenales, el sentimentalismo sacrificial y la ponderaci&oacute;n a un m&aacute;s all&aacute; en el que no hay ni ganadores ni perdedores: &ldquo;en el reality del Se&ntilde;or&rdquo;, el juicio final s&oacute;lo depende de &Eacute;l. A modo de ejemplo, el paso de la cantante Luciana Irigoyen. A comienzos de julio y ante la pregunta del int&eacute;rprete de &ldquo;Oye mi cachita&rdquo;, Irigoyen se refiri&oacute; a la reciente muerte de su madre, que falleci&oacute; en sus brazos mientras ella le cantaba, justamente, &ldquo;La gloria de Dios&rdquo;. Grabado hace casi una d&eacute;cada por Montaner y Eva Luna, su hija mujer, el tema en cuesti&oacute;n invita a militar por el supremo, garante del descanso y el pan abundante. S&oacute;lo en <strong>Youtube</strong>, el videoclip oficial del d&uacute;o entre padre e hija acumula casi 400 millones de reproducciones y cerca de 90 mil comentarios de fieles convencidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Virgen hasta el matrimonio, el a&ntilde;o pasado Eva Luna perdi&oacute; el miedo que ten&iacute;a a que su padre no la dejara casarse &ldquo;hasta los 43&rdquo;, como le dijo de ni&ntilde;a a Susana Gim&eacute;nez, y convirti&oacute; su boda con el astro colombiano Camilo Etcheverry en un suceso de suma eficacia catequizante. No s&oacute;lo por la virginidad frente al sacramento, sino tambi&eacute;n por la idea misma de un romance id&iacute;lico, ideal consumado tras una puntillosa narraci&oacute;n diaria en redes sociales. Ese recorrido glorificador fue a parar al hit &ldquo;Por primera vez con Dios&rdquo;. Matrimonio sin nada m&aacute;s, con barbas a lo h&iacute;pster para distraer. Copular para concebir como meta porque el Se&ntilde;or bendice esa ideolog&iacute;a. Del episodio, de hecho, particip&oacute; un actor clave en este panorama de pentecostalismos de cabellos desmechados y cuerpos tatuados: el pastor <strong>Rich Wilkerson Jr</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        L&iacute;der de la iglesia miamense Vous, Wilkerson es conocido como el m&aacute;s heterosexy de los religiosos estadounidenses. En 2014 cas&oacute; al rapero Kanye West con la multimillonaria Kim Kardashian y asesora espiritualmente a Justin Bieber. Su exitosa estrategia adoctrinadora es el modelo de la captaci&oacute;n contempor&aacute;nea de feligreses. Hijo, primo y nieto de l&iacute;deres evangelistas, Wilkerson construye una imagen musculada de hombre libre, esteta, actual y secular, que alterna con una oda a la familia blanca como <em>summum</em> del alma. Est&aacute; casado con otra descendiente de evangelistas, tiene su propio &ldquo;La Voz Argentina&rdquo; -un reality en tv-, recolecta efectivo en cada ceremonia (tambi&eacute;n acepta cheques y transferencias) y mientras suena m&uacute;sica &ldquo;hereje&rdquo;, bautiza. Un culto en apariencia fresco, que elude definiciones sobre el aborto y la homosexualidad. Hace algunos a&ntilde;os, Wilkensor se neg&oacute; a responder sobre eso en un peri&oacute;dico de Miami y un tiempo despu&eacute;s suspendi&oacute; una entrevista con la <strong>BBC</strong> temiendo tener que enfrentarse a la misma agenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eva Luna cont&oacute; en un video para Casa Church &ndash;&ldquo;una iglesia para los que nunca ir&iacute;an a una iglesia&rdquo;- que Camilo empez&oacute; a fascinarse con ir a misa los domingos y el padre suele decir que s&oacute;lo son decisiones de su hija. Acaso en sinton&iacute;a con el linaje <em>salvacionista</em>, Ricky hijo ya se comprometi&oacute; formalmente -s&iacute;, como antes- con la actriz argentina Stefi Roitman. Iluminado y eterno, Montaner padre se convirti&oacute; a la religi&oacute;n despu&eacute;s de rezar un padrenuestro frente a un ni&ntilde;o entubado y comprobar c&oacute;mo &ldquo;resucit&oacute;&rdquo; a los pocos d&iacute;as. Tras sus a&ntilde;os en Valent&iacute;n Alsina, en Maracaibo fue a una escuela cat&oacute;lica y ah&iacute; le empez&oacute; a cantar a dios. &ldquo;Jes&uacute;s es mi &uacute;nico &iacute;dolo&rdquo; dijo hace poco, cuando ante los numerosos casos de Covid 19 entre sus familiares, record&oacute; en Twitter que &ldquo;Dios tiene el control&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Montaner va por las pantallas tan enamorado del salvador como de las oraciones de <strong>Dante Gebel</strong>. Nacido en la localidad bonaerense de Billinghurst, Gebel es uno de los pastores latinos m&aacute;s populares, fundador de la concurrid&iacute;sima River Church en los Estados Unidos. Su hermano Diego falleci&oacute; en 2010 y tambi&eacute;n era pastor: fue conocido como el &ldquo;curador&rdquo; de las prostitutas, las travestis y los gays y sol&iacute;a ir a predicar al boliche Cocodrilo. Dante, por su parte, declara cada vez que puede que Montaner es padrino de su accionar. Tras la aprobaci&oacute;n de la ley de matrimonio igualitario en el pa&iacute;s, Gebel escribi&oacute; una carta memorable que todav&iacute;a hoy cita en sus redes: &ldquo;El matrimonio igualitario es una clara aberraci&oacute;n, un retroceso (aunque los periodistas que la van de &acute;progres&acute; tienen el doble discurso hip&oacute;crita de llamarlo &acute;avance de un pa&iacute;s democr&aacute;tico&acute;), pero la mayor&iacute;a romper&iacute;a en llanto si su propio hijo le confesara su homosexualidad (&hellip;) Como evangelista y pastor siento la bronca que tenemos todos los cristianos que defendemos la integridad y los valores morales.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mera autodefinici&oacute;n de Gebel revela el funcionamiento de estos cultos. En su biograf&iacute;a de Twitter, se describe como conferencista, influencer, actor y conductor de televisi&oacute;n. Que no parezca, esa es clave. O que parezca otra cosa. Vorterix, la radio de Mario Pergolini, aloja en el pa&iacute;s el programa diario de Gebel, que tambi&eacute;n tiene un ciclo en la emisora de CNN y es propietario en California del mega &iquest;templo? &iquest;estadio? River Arena. En su p&aacute;gina web aclara que los fondos de los voluntarios los recibe por correo, FedEx o UPS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2016, Montaner dijo en uno de los actos de Gebel siente &ldquo;envidia sana&rdquo; por &eacute;l y que no hay &ldquo;pareja estable ni coche so&ntilde;ado ni &eacute;xito profesional ni tarjeta de cr&eacute;dito&rdquo; (sic) que calmen el vac&iacute;o existencial de una vida sin dios. Secuestrar m&aacute;s y m&aacute;s benefactores depende de ese relato, el testimonio de un artista consagrado al que nada le alcanza porque nada es suficiente y todo es entrega. Nada es material e igual la materia se dona. Y aunque el int&eacute;rprete de &ldquo;Dejame so&ntilde;ar&rdquo; apoy&oacute; a Ricky Mart&iacute;n tras su tuit desclosetado de 2010 y antes tambi&eacute;n al integrante del grupo mexicano RBD Christian Ch&aacute;vez, cuesta no interpretar sus intervenciones como aportes a un tipo de entretenimiento que debe ofrecer espiritualidad sanadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sanar en el show. En su libro <em>Poder evang&eacute;lico. C&oacute;mo los grupos religiosos est&aacute;n copando la pol&iacute;tica en Am&eacute;rica</em> (Marea, 2020) el investigador argentino Ariel Goldstein se&ntilde;ala que la fuerza de los neopentescostales reside m&aacute;s en aquello a lo que se oponen que en lo que afirman. Y en la capacidad de amplificaci&oacute;n de algunos socios. No hay tanto pronunciamiento en contra. Impera otra astucia. A saber, all&iacute; donde detectan &ldquo;p&eacute;rdida de tradiciones&rdquo;, aceleran en direcci&oacute;n opuesta.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por cierto, antes de la boda, Ricardo Montaner le escribi&oacute; una carta al futuro esposo de su hija en la que le &ldquo;aclar&oacute;&rdquo; que &eacute;se ser&iacute;a tambi&eacute;n un matrimonio &ldquo;con toda la familia&rdquo;, hasta que la muerte los separe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/voz-argentina-jurado-evangelista_129_8186262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La voz argentina y el jurado evangelista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ricardo Montaner,La Voz Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El que lloraba como nenita eras vos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lloraba-nenita-vos_129_8144385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El que lloraba como nenita eras vos&quot;"></p><p class="article-text">
        &ldquo;A los desviados hay que matarlos: provocando generan el efecto contrario, m&aacute;s rechazo del que ya tienen&rdquo;.&nbsp; As&iacute;, desde al menos tres cuentas de <strong>Instagram</strong> diferentes y con mensajes cargados de voluntad de exterminio, en octubre del a&ntilde;o pasado Mat&iacute;as Nahuel L&oacute;pez de Bri&ntilde;as, de 33 a&ntilde;os, hostig&oacute;, amenaz&oacute; y violent&oacute; a <strong>Pablo Cavaignac </strong>y <strong>Cristian Jacobsen</strong>. Novios, Pablo y &ldquo;Yaco&rdquo;, d&iacute;as antes de estos amendrentamientos escritos, se besaban en Ar&aacute;oz al 1900. Era 30 de septiembre de 2020, noche primaveral en Palermo (in)sensible. Unas cervezas juntos. Un festejo ante la flamante convivencia. De repente, tres hombres, un palo y varios golpes en sus cuerpos. Vecinos solidarios y llamado al 911. Horas vanas en la Comisar&iacute;a 14 y a partir de all&iacute;, una ingenier&iacute;a institucional para la que &ldquo;puto&rdquo; es quien prob&oacute; el sabor de la violencia y se la banca. &ldquo;Puto bueno&rdquo;, ciudadano integrado de la megal&oacute;polis afrodis&iacute;aca, es aquel que asume que a pesar del instinto goleador del porte&ntilde;o avaronado que pega para obtener la copa, la deja pasar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por esas horas, la indignaci&oacute;n se visti&oacute; de nota en algunos medios &ldquo;grandes&rdquo; -los que cuentan los 100 mil muertos por la pandemia en colecciones desplegables y las mismas cuentas no les resultan nada f&aacute;ciles en un mundo en el que seis pa&iacute;ses condenan a los homosexuales a la pena de muerte-. Pas&oacute; en Palermo, cara de sorpresa y a otra cosa, porque el n&uacute;cleo duro de lo que sensibiliza a las mayor&iacute;as nunca es la vida de &ldquo;las mantequitas&rdquo; lloronas. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando el periodismo dej&oacute; de llamar a Pablo y a &ldquo;Yaco&rdquo; y volvi&oacute; a instalar sus m&oacute;viles en vivo desde el Ministerio de Salud y la city porte&ntilde;a, los perfiles de las v&iacute;ctimas en las redes rebalsaron de diatribas del tipo &ldquo;Putos de mierda&rdquo;, &ldquo;Sidosos&rdquo;, &ldquo;Los vamos a matar&rdquo;, &ldquo;Aguante el HIV&rdquo;, &ldquo;Bien cagados a palos quedaron&rdquo;, &ldquo;La ideolog&iacute;a de g&eacute;nero se la repudia&rdquo; y hasta el darwinista &ldquo;Las minor&iacute;as se adaptan a las mayor&iacute;as&rdquo;. Haberse donado al testimonio, dar la cara y denunciar, potenci&oacute; a quienes, sin palos en la mano y lejos de Ar&aacute;oz al 1900, tambi&eacute;n estaban dispuestos a detener chupones maricas, como Mat&iacute;as L&oacute;pez de Bri&ntilde;as, autor desde su tel&eacute;fono celular de la mayor&iacute;a de estas misivas, seg&uacute;n certific&oacute; el Ministerio P&uacute;blico Fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se sabe: las redes sociales son la continuidad de la guerra por otros medios. La mera noci&oacute;n de &ldquo;ciberdelito&rdquo; procura diferenciar procedimientos en rigor indisociables porque&hellip; &iquest;qu&eacute; es la red y qu&eacute; no es la red a esta altura de las bajezas a las que la pandemia oblig&oacute; a la poblaci&oacute;n conectada? &iquest;Hasta d&oacute;nde las patadas de la &ldquo;vida digital&rdquo; son mucho menos dolorosas que las de la &ldquo;vida real&rdquo;? &iquest;D&oacute;nde queda &ldquo;lo real&rdquo; si s&oacute;lo divide y reina &ldquo;lo digital&rdquo;? La liviandad con la que suelen desestimarse los denominados &ldquo;odiadores seriales&rdquo; -liviandad facilitada precisamente por esa adjetivaci&oacute;n, como si de absorber la serialidad del crimen se tratara- fue expuesta en 2020 en <em>The hater</em>, el filme polaco que ficcionaliza el camino del h&eacute;roe contempor&aacute;neo. Para que un r&eacute;gimen persiga hasta la tortura a las personas LGBTTIQ+, necesita hoy de una part&iacute;cula elemental. Con un solo individuo dispuesto, la micropol&iacute;tica exterminadora est&aacute; garantizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mat&iacute;as parece nost&aacute;lgico. Como vive cerca del aeropuerto de El Palomar, hasta el a&ntilde;o pasado fotografiaba aviones, im&aacute;genes barriales con pretensi&oacute;n internacionalista que capturaba desde la ventana de su casa. Mat&iacute;as adora la estaci&oacute;n Medrano de la l&iacute;nea B de subterr&aacute;neos porque le trae muchos recuerdos (&ldquo;Es en la que m&aacute;s tiempo he pasado, tanto de la &eacute;poca de la facultad como de mi vida en general&rdquo; escribi&oacute; alguna vez). Y Mat&iacute;as es fan de la cultura iran&iacute;: segu&iacute;a a muchos iran&iacute;es, de all&aacute; y de ac&aacute;. En su perfil de LinkedIn, asegura ser productor de la se&ntilde;al Am&eacute;rica TV, aunque en la empresa nadie lo conoce. Sin embargo, los datos asociados a su cuenta -informaci&oacute;n procesada que la fiscal Paola de Minicis tiene desde hace meses en su despacho- comprueban su existencia. Ex alumno de la Universidad de Palermo, Mat&iacute;as va por la vida campante y sonante, encubierto por una Fiscal&iacute;a que nunca lo cit&oacute;. A diferencia de otros hostigadores de Pablo y Yaco, &eacute;l fue totalmente individualizado. A &eacute;l nunca le pegaron por heterosexual. &Eacute;l est&aacute; libre. &ldquo;Yaco&rdquo;, en cambio, bajo tratamiento psicol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Egresado del Colegio Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s de Hurlingham, ahora Mat&iacute;as L&oacute;pez de Bri&ntilde;as activa desde otras cuentas. Pablo y Yaco no claudican y el mundo lamenta (&iquest;lamenta en serio?) el asesinato del joven espa&ntilde;ol <strong>Samuel Luiz Mu&ntilde;iz </strong>en La Coru&ntilde;a. Una concejal de ese distrito, por cierto, dijo que despu&eacute;s del crimen homoodiante de Samuel la ciudad no puede ser la misma. Buenos Aires en cambio sigue siendo la misma. La provincia en la que Mat&iacute;as vive y la ciudad por la que deambula son las mismas. La ciudad tambi&eacute;n es la misma en la que los tres atacantes de Pablo y Yaco no fueron enfocados por las c&aacute;maras de vigilancia y que en la que la administraci&oacute;n de justicia siempre prefiere condenar una entradera bancaria, fallo ejemplar que ilustra c&oacute;mo con la guita no se jode y con los trolos s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es el horror del horror? No contar qui&eacute;n es Mat&iacute;as, c&oacute;mo piensa y qu&eacute; siente y vivir s&iacute;, narrando a las v&iacute;ctimas. Nadies es m&aacute;s com&uacute;n que Mat&iacute;as, constructo ideal de este tiempo hist&oacute;rico, gestado al son de sus valores, con un diagrama ideol&oacute;gico infalible que le permite decirle por mensaje directo a Pablo &ldquo;El que se cay&oacute; y lloraba como nenita eras vos&rdquo;, en referencia al ataque. Qui&eacute;n se cae y qui&eacute;n llora, de un lado. Enfrente, quien trabaja de comunicador y ante sede judicial, es apenas el hijo travieso de un matrimonio bien constituido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lloraba-nenita-vos_129_8144385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 03:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El que lloraba como nenita eras vos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Homofobia,Crímenes de odio,LGTBI+]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/seremos-maricones-raffaella_129_8107489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e366d452-33fe-495e-aef9-d14b80dde934_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué significaba Rafaella Carrá en los años 80 para un niño maricón que creció en eventos de la colectividad italiana, entre bailes de tarantella y concursos para niñas que querían ser las "Rafaellas" del futuro. Y qué significa hoy para la diversidad sexual y la cultura transformista.</p></div><p class="article-text">
        El efecto era <em>desflokorizante</em>: entrar a la Sociedad Italiana de Ensenada y constatar que sonaba Raffaella y no una tarantella napolitana o no &ldquo;Va, pensiero&rdquo; en el vozarr&oacute;n de Luciano Pavarotti. Eso significaba que el mundo te recibir&iacute;a dispuesto a internacionalizar tu ritmo interno, una fant&aacute;stica/fant&aacute;stica fiesta en la que descubrir tu amor<strong>. Eran noches que cambiar&iacute;an tu vida, desde esa noche cada noche. </strong>Si encima tocaba alg&uacute;n concurso para nietas o hijas de inmigrantes dispuestas en filas detr&aacute;s del escenario a imitar a Raffaella Carr&agrave;, m&aacute;s a&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esos casos, los varones ignoraban los concursos. En cambio, los mariconcitos dispersos aqu&iacute; y all&aacute; en cada instituci&oacute;n inmigratoria del mundo, mor&iacute;amos de envidia y esperanza. Lo s&eacute;. Nos reconozco vestidos de chomba y jeans conteniendo nuestro af&aacute;n de lentejuela, quebrando la cabeza hacia atr&aacute;s como Rafaella, con la mirada concentrada en una pista de baile herm&eacute;tica en la que crecer a salvo; una parranda segura, sometida a los brillos de nuestra seducci&oacute;n telef&oacute;nica. De ese desaf&iacute;o no pod&iacute;amos participar porque era s&oacute;lo para mujercitas con pelucas rubias. Sin embargo, Raffaella nos estaba inventando. Somos el destino perfecto de su canto libre y sus movimientos sincronizados. Nos imagino viviendo escondidos debajo de su furioso carr&eacute; dorado, felices de ser parte de un corte de pelo que -dijera Miguelito Romano- es siempre de diva en tanto y en cuanto las divas no cambian de corte. Por eso son divas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos el destino perfecto de su canto libre y sus movimientos sincronizados. Nos imagino viviendo escondidos debajo de su furioso carré dorado, felices de ser parte de un corte de pelo que -dijera Miguelito Romano- es siempre de diva </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entonces, mientras las menores hac&iacute;an su gracia al son de los hits de Carr&agrave; sonando en vinilo, los padres, las nonnas, los t&iacute;os y el coro de los pensionados de la Segunda Guerra escuchaban at&oacute;nitos que ella los consolaba asegur&aacute;ndoles que ac&aacute; en el sur, en este sur al que hab&iacute;an venido a parar, se hace mejor el amor. Y que &ldquo;sin amantes, esta vida es infernal&rdquo;. As&iacute; sonaba Rafaella en los primeros a&ntilde;os ochenta en la Argentina &iacute;talomigrante. Amada como paisana y contrapuesta a la exuberancia intimidante de Sof&iacute;a Loren o Anita Ekberg; absorbida al un&iacute;sono como una virtual conductora de programa infantil y una amiga en l&iacute;nea, mujer suelta de la gran ciudad, punto iridiscente de los megaestudios de la RAI y excusa perfecta para exhibir detr&aacute;s suyo nuestro futuro trolo, ese baile grupal de bultos contenidos en calzas rojas; todos esos bigotudos coreografiados en cuyos saltos el&eacute;ctricos nos miramos de cerca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un verano, las zapatillas de punta llegaron a mi vida a partir de los bailarines de Raffaella. Ped&iacute; que me las compraran con la excusa de hacer gimnasia y ped&iacute; tambi&eacute;n que me sacaran una foto oliendo el jazm&iacute;n del patio, arrodillado al lado del cantero, en remera ajustada amarilla y short estridente. Rafaella Carr&agrave; era un concepto. Un cuerpo y sus vestuarios. La lycra adherida y las piernas lo m&aacute;s extendidas posible. Los brazos alzados en descargas, esos brazos enf&aacute;ticos que nos propon&iacute;an ensayar la modernidad con melod&iacute;as de estudio tan rom&aacute;nticas como emancipadoras. Una bola de espejos y una premonici&oacute;n, porque si hubo y habr&aacute; un fen&oacute;meno proto drag queen, es el suyo. Su obra anticipa esta profusi&oacute;n universal de cultura transformista. Raffaella siempre fue drag y toda drag es en buena medida como Raffaella, que dice con m&iacute;mica y homoerotiza el espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2000, tras participar de su disco de Grandes &Eacute;xitos, <strong>Natalia Oreiro</strong> fue invitada al programa de Raffaella en la televisi&oacute;n italiana. La tarde anterior, en el ensayo, Raffaella le pregunt&oacute; a Natalia qu&eacute; se iba a poner para cantar en su ciclo. Oreiro le cont&oacute; que hab&iacute;a estado toda la noche haci&eacute;ndose un top y una falda. Al otro d&iacute;a, Raffaella apareci&oacute; vestida igual que sus danzarines, con estricto smoking blanco. &iquest;Para qu&eacute;? Para que la invitada sea quien se destaque. El gesto, adem&aacute;s de poner de manifiesto su c&eacute;lebre generosidad, demuestra cierta conciencia de tradici&oacute;n mundial. De &iacute;cono gay a &iacute;cono gay. Reinar en la confluencia, trabajar la singularidad para colaborar con el desarrollo de existencias irreductibles. A&uacute;n uniformados, nadie es id&eacute;ntico si prima la diversidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso se acaba el mundo&hellip; ahora que ya no est&aacute;s. El mundo se termin&oacute; hace rato y el siglo XX ni te explico, tus d&eacute;cadas con yates en el fondo, el Mediterr&aacute;neo haciendo juego con tu sonrisa popular y tus miles de millones cant&aacute;ndote. Tu living en pantalla con vista a la ciudad, pasaporte a cualquier destino que sea parecido a esta juerga infatigable que montaste para despu&eacute;s de la nostalgia. Como te dijo un televidente cuando recibiste en tu set a Madonna: &ldquo;No me muevo nunca m&aacute;s de ac&aacute;&rdquo;. Ahora no nos pidas que nos &ldquo;busquemos otra m&aacute;s buena&rdquo; y nos volvamos a enamorar, porque nos vamos quedar a vivir en tu fantas&iacute;a, tributo diario a la respuesta que supiste darnos cuando una pregunta nos enloquec&iacute;a -y ahora nos honra- &iquest;por qu&eacute; seremos tan maricones, Raffaella?
    </p><p class="article-text">
        FT
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/seremos-maricones-raffaella_129_8107489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 23:21:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué seremos tan maricones, Raffaella?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raffaella Carrà]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo evitar una "Amalia Granata trans" en las listas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/evitar-amalia-granata-trans-listas_129_8100048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo evitar una &quot;Amalia Granata trans&quot; en las listas"></p><p class="article-text">
        Travas en las bancas de Callao y Rivadavia. Ahora que de integraci&oacute;n laboral travesti - trans se trata; ahora que la casta pol&iacute;tico-partidaria de la Argentina dej&oacute; bien expuestas las vacantes legislativas para todo aquel que no sea tan &ldquo;normaloide&rdquo; como ella, la imaginaci&oacute;n dirigencial pugna por listas electorales con representantes de la poblaci&oacute;n a la que la flamante norma viene a asistir.<strong> 2021 ser&aacute; el a&ntilde;o de la llegada al Poder Legislativo de la Naci&oacute;n </strong>de -por lo menos- alguna diputada trans. Por lo menos. Y el &ldquo;una&rdquo; y no el &ldquo;une&rdquo; obedece, claro, a la probabilidad, porque parad&oacute;jicamente o no, en el pa&iacute;s de Tehuel la ultrafeminizaci&oacute;n de las identidades disidentes manda.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la militancia travesti - trans es frondosa. Los nombres, muchos. Las p&eacute;rdidas, incontables. Las posibles candidatas, varias. &iquest;El peligro? La opci&oacute;n farandulesca: apostar por alguna &ldquo;Amalia Granata trans&rdquo;. Si los aparatos partidarios se limitan a repasar la n&oacute;mina de las mujeres no cis que han encontrado en el circo cierta chance de desarrollo y se preparan para extraer de su fama la rimbombancia de un nombre por todes conocido, la estrategia ser&aacute; propia de un extractivismo travesti. Y lo que es a&uacute;n m&aacute;s grave, <strong>el trabajo hist&oacute;rico de decenas de notables dirigentes de marcada trayectoria habr&aacute; sido declinado en favor de una esteleridad que tranquilice a las mayor&iacute;as.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El trabajo histórico de decenas de notables dirigentes de marcada trayectoria habrá sido declinado en favor de una esteleridad que tranquilice a las mayorías</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un riesgo semejante encuentra antecedentes obvios en la promoci&oacute;n pol&iacute;tica de muchas mujeres televisadas: Irma Roy en el peronismo, Pinky en el PRO, las especialistas en jubilaciones y columnistas de noticieros Mar&iacute;a Am&eacute;rica Gonz&aacute;lez y Mirta Tundis (porque a la &ldquo;clase pasiva&rdquo; mejor que se le hable con la &ldquo;dulzura de las mujeres&rdquo;) y la candidatura finalmente testimonial de Nacha Guevara en 2009. Ahora, Cinthia Fern&aacute;ndez. &iquest;Con qu&eacute; fines?<strong> La marquesina distrae y ahorra explicaciones. La fama colma el espacio y es el territorio por default de &ldquo;las distintas&rdquo;, figuras de excepci&oacute;n en una regla de machos al volante </strong>y cuadros pol&iacute;ticos femeninos que costar&iacute;a d&eacute;cadas imponer. Con las personas travestis y trans se suma, adem&aacute;s, la culpa: la historia partidaria y gremialista local est&aacute; colmada de asados varoneros en los que &ldquo;cogerse al travelo&rdquo; fue (y es) el chiste, la acusaci&oacute;n o el desenlace m&aacute;s frencuente. Nadie resiste archivo y el archivo, ahora, se manda a destruir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la vez, claro, la devaluaci&oacute;n de la palabra: cuando une famose diserta o reclama, la imagen anula al discurso. Y el discurso es absorbido como palabrer&iacute;o tributario del batifodo del espect&aacute;culo. La l&oacute;gica del sketch y el caso Miguel del Sel: termina mal o muy mal. Para actores y actrices, es una salida laboral transitoria. Para l&iacute;deres pol&iacute;ticos, un reconocimiento expl&iacute;cito de sus deficiencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por eso, hacia el interior de las organizaciones LGBTTIQ+, el objetivo es que en nombre de la representaci&oacute;n institucional lleguen a la C&aacute;mara de Diputados de la Naci&oacute;n y tambi&eacute;n a los concejos deliberantes y las legislaturas provinciales, referentes verdaderamente comprometidas. <strong>Sin vidriera y con militancia.</strong> Y a diferencia de la experiencia de la activista Paula Arraigada en 2019 -d&eacute;cima en la lista del Frente de Todos para aspirantes a la c&aacute;mara baja por CABA-, la garant&iacute;a de acceso est&eacute; bastante dada. Como con los puestos de trabajo, los tipos de contratos y las tareas asignadas, en las listas s&aacute;bana se trata de que a travestis y trans no se las confine al Camino de Cintura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Responsable de la agrupaci&oacute;n La Nelly Omar, con sede en Parque Chacabuco, Arraigada cont&oacute; hace d&iacute;as en una entrevista con el periodista Gustavo Pecoraro en la red de podcasts El Vah&iacute;do que habl&oacute; con M&aacute;ximo Kirchner al respecto. Derramar presencias trans y que nadie m&aacute;s hable en nombre de elles. &iquest;Qu&eacute; har&aacute; la oposici&oacute;n? &iquest;A qui&eacute;nes intentar&aacute;n tentar las otras fuerzas pol&iacute;ticas? &iquest;O concentradas en su electorado ni siquiera har&aacute;n el esfuerzo? Interpelar sectores minozarizados &iquest;es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de sensibilidad y t&aacute;ctica electoral? &iquest;Qu&eacute; cambios esperables producir&iacute;an les desobedientes en las instancias decisoras del Estado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;La sociedad de la pol&iacute;tica y el espect&aacute;culo muri&oacute;. O mut&oacute;. </strong>Los modos de farandulizar el poder ya no apuestan por la relocalizaci&oacute;n del escenario y que Mois&eacute;s Ikonicoff alterne entre la Casa Rosada y un show de Jorge Corona, pese a que Macri a&uacute;n cree que s&iacute; y convoc&oacute; a Alfredo Casero. Si bien los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os popularizaron expresiones del tipo &ldquo;actores militantes&rdquo;, lo cierto es que esos actores y actrices, en su abrumadora mayor&iacute;a, no ocupan cargos ni entran en las listas. Un ejemplo pavoroso acude al servicio de este viraje: el de Marcelo Tinelli. De la AFA a la Mesa del Hambre y del sue&ntilde;o presidencial al apag&oacute;n. Como supo expresar alguna vez Charly Garc&iacute;a cuando le preguntaron si se dedicar&iacute;a a la pol&iacute;tica: &ldquo;No, porque ahora est&aacute; hecha por especialistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no sea entonces justo a la hora hist&oacute;rica de las travestis y trans que la ocasi&oacute;n no candidatee especialistas y se incline por emergentes de Corrientes esquina Glamour. La sangre derramada no puede ser negociada como en una de Sofovich.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;<em><strong>FT</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/evitar-amalia-granata-trans-listas_129_8100048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 03:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo evitar una "Amalia Granata trans" en las listas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley de cupo laboral travesti trans,Igualdad de derechos,Elecciones 2021]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Padre ausente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-ausente_129_8056024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Padre ausente"></p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, tras compartir con ella una clase de nataci&oacute;n, mi hija Teresa me dijo: &ldquo;&iexcl;Cuidado ahora en el vestuario papi! &iexcl;Mucho cuidado! Que nadie te toque tus partes &iacute;ntimas ni nada de eso&rdquo;. Qued&eacute; perplejo. O con una sensaci&oacute;n in&eacute;dita: Teresa me estaba cuidando como nadie; me estaba cuidando como no fui cuidado cuando a su misma edad, y en el vestuario de hombres de un club, fui abusado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta ese momento, a veces me despertaba con el peso de un mundo organizado para que mi profesi&oacute;n paternal no alcanzara diploma alguno. El episodio me sirvi&oacute; para descubrir que ser padre es imposible; cuidar y ser cuidado no.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Intent&eacute; dejar a Teresa en el buffet con sus compa&ntilde;eros. Sin embargo, ella quiso almorzar conmigo y darle la espalda al resto un rato. Cuando me fui, no quise irme. Mucho menos, irme a participar del circuito podrido en cuya ra&iacute;z los d&iacute;as ofrecen seguir descuid&aacute;ndome. Me quer&iacute;a quedar a vivir con mi hija, deseo incompatible con tener que ser su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; paternar m&aacute;s all&aacute; de la resignaci&oacute;n? &iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n otro recurso para semejante rol que no sea procurarse a diario una anestesia posquir&uacute;rgica? Ser padre es enterarse de la diferencia. Y ser padre tambi&eacute;n es desaparecer. No hay mayor redundancia que aquella del &ldquo;padre ausente&rdquo;: como todo dep&oacute;sito hist&oacute;rico de autoridad, el padre reviste un poder inobservable, cimiento mudo o armatoste grit&oacute;n abocado al billete. El hombre es hombre si no est&aacute;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se sabe: la “ausencia del padre” también fue creada para inflacionar la presencia de la madre. De ese esquema nadie salió ileso. De vuelta: ser padre es imposible. Ser madre también. Ser “adulto responsable” es una fantasía pornográfica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se sabe: la &ldquo;ausencia del padre&rdquo; tambi&eacute;n fue creada para inflacionar la presencia de la madre. <strong>De ese esquema nadie sali&oacute; ileso. </strong>De vuelta: ser padre es imposible. Ser madre tambi&eacute;n. Ser &ldquo;adulto responsable&rdquo; es una fantas&iacute;a pornogr&aacute;fica y tener que armar un pa&iacute;s adentro de tu casa -si hay casa- es uno de los vej&aacute;menes m&aacute;s exitosos de la ley. El hogar es un &ldquo;hotel familiar&rdquo; forzado a administrar la libertad, activar la protecci&oacute;n, montar una sala de primeros auxilios y a&uacute;n tenue, performatear una moralidad. Cuando la estad&iacute;a llega a su fin, la ley activa el peligro de vivir afuera. Aunque adentro sea peor, el enga&ntilde;o siempre ha sido limitar los espacios. La humanidad no le encontr&oacute; sustituto a la f&aacute;bula familiar, &uacute;nica novela que leen los gobiernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede ser padre sin adscribir al familiarismo, ideolog&iacute;a abrumadoramente dominante? No. No es posible. Es posible s&iacute; trabajar alrededor de una intimidad compartida, ensayo cotidiano sobre la desproporci&oacute;n con la que suele manifestarse la alteridad. &iquest;Qu&eacute; o qui&eacute;n es diferente, sobre todo? Un hijo, que aplasta las expectativas ajenas y las somete a una vida bajo amenaza. Cuando supe que Teresa iba a nacer, decid&iacute; que usar&iacute;a siempre flores en su cabeza. Llevo doce a&ntilde;os de imaginaci&oacute;n estafada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Se puede ser padre sin adscribir al familiarismo, ideología abrumadoramente dominante? No. No es posible. Es posible sí trabajar alrededor de una intimidad compartida, ensayo cotidiano sobre la desproporción con la que suele manifestarse la alteridad. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre me llamaron ontol&oacute;gicamente la atenci&oacute;n los hijos que se dedican a lo mismo que sus padres. Y adem&aacute;s, los hijos que parecen no mantener con esas ocupaciones una relaci&oacute;n por lo menos conflictiva. De existir, la esperanza pol&iacute;tica del mundo es la insubordinaci&oacute;n; caravanas continentales de hijos dispuestos a terminar con la investidura de <em>papucho</em> y el amor por la &ldquo;madre Patria&rdquo;. Pero &iquest;cu&aacute;n lejos est&aacute;n las sociedades de aquellos postulados del historiador franc&eacute;s Jacquez Donzelot en su cl&aacute;sico <em>La polic&iacute;a de las familias</em>?. &ldquo;...Sit&uacute;an a la familia en la obligaci&oacute;n de tener que retener y vigilar a sus hijos si no quiere ser ella misma objeto de una vigilancia y de una disciplinarizaci&oacute;n&rdquo;. La familia es la comisar&iacute;a. El padre es el comisario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Creo que pude ser quien soy en la vida de Teresa no por ser su padre sino por intentar ser una persona bastante dispuesta a recibir su ayuda.</strong> Me di cuenta, adem&aacute;s, que ella era capaz de acompa&ntilde;arme: alguien me acompa&ntilde;aba por primera vez. Ser una de &ldquo;los mayores&rdquo; de su vida, sin embargo, no me condujo nunca a reexaminar a mi propio padre, a quien siempre v&iacute; como el ni&ntilde;o inmigrante que se qued&oacute; a mitad del oc&eacute;ano, el obrero de f&aacute;brica en que debi&oacute; transformarse a los doce y el padre de manos engrasadas y noches mal dormidas que hubiera preferido no ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos hacemos unos a otros en nombre de la inscripci&oacute;n familiar? Donzelot describ&iacute;a c&oacute;mo un amplio elenco de trabajadores sociales, tutores, abogados, especialistas, ministerios, escuelas -sumar&iacute;a, vecinos- fiscalizan la minoridad y controlan el desenvolvimiento del n&uacute;cleo casero. Se me ocurre que, en otro idioma, la poeta estadounidense Sharon Olds contrarresta ese articulado cuando sugiere igualarnos como menores. Independientemente de la funci&oacute;n temporaria que toque cumplir, afirmarse en una orfandad compartida: &ldquo;Siempre pens&eacute; que el punto era lo que nos hiciste a nosotros como hombre grande&rdquo; le dice a su padre. Y sigue: &ldquo;&hellip;pero despu&eacute;s record&eacute; a aquel ni&ntilde;o form&aacute;ndose delante del fuego. Y lo que te hicieron, t&uacute; no me lo hiciste. Cuando te amo ahora, me gusta pensar que le estoy dando mi amor directamente a ese ni&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo es justo. La ni&ntilde;ez es definitiva.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El amor es entre ni&ntilde;os solos.
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-ausente_129_8056024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jun 2021 03:03:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Padre ausente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Cámara de Diputados descubrió que "las travestis son personas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/diputados-descubrio-travestis-son-personas_129_8029787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Cámara de Diputados descubrió que &quot;las travestis son personas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diputados aprobó y envió al Senado el proyecto de ley sobre cupo laboral travesti trans</p></div><p class="article-text">
        Con las exposiciones sobre la <strong>ley de acceso al empleo para personas travestis y trans</strong>, las &uacute;ltimas horas del jueves revelaron una vez m&aacute;s la holgadez con la que la clase pol&iacute;tica puede ignorar. Y lo hace. Beneficiarios de instituciones orgullosamente ancladas en el siglo XIX -salvo por el Zoom, que la mayor&iacute;a usa como quien transmite en vivo y en directo desde ese siglo-, diputados de todas las adscripciones partidarias ostentan <strong>una desinformaci&oacute;n que explica </strong><em><strong>per se</strong></em><strong> por qu&eacute; el Estado masacra a a las identidades ajenas a sus productos &ldquo;estrella&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A modo de ejemplo, alcanza con remitirse a la discusi&oacute;n anterior de esa misma jornada: la pr&oacute;rroga por diez a&ntilde;os del Fondo Fiduciario de Consumos Residenciales de Gas. Como buen tema &ldquo;macho&rdquo;, tema duro, tema central, tema de infraestuctura, tema <em>ingenieril</em>, los integrantes de la C&aacute;mara Baja -por algo est&aacute; abajo, aunque la que est&aacute; arriba queda muy abajo tambi&eacute;n- alardean con saberes sobre energ&iacute;a, hogares, negociados, clima, provincias. Encienden sus posturas, ganan vehemencia y ponen cara de situaci&oacute;n. Como la hidrov&iacute;a, el petr&oacute;leo y como ese conglomerado de sentidos cruzados que cierta Argentina decide simplificar con la expresi&oacute;n &ldquo;el campo&rdquo;, argumentar sobre el gas importa. Por el contrario, sobre quienes (casi) nunca tuvieron gas ni vida propia -sujetos de la discusi&oacute;n que sigue en el orden del d&iacute;a- no tanto. O casi nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la <em>discurseada</em> sobre travestis y trans fue misericordiosa. Se iba a legislar sobre androides, sin el encanto de la ciencia ficci&oacute;n. La sensaci&oacute;n era que empezaba una parte de la sesi&oacute;n destinada a las &ldquo;imperfecciones&rdquo; arrastradas por el aparato represivo del Estado-naci&oacute;n, un monstruo que no pudo (todav&iacute;a) matar a todas -ni con la polic&iacute;a ni con las palabras- y que ahora intentar&aacute; &ldquo;reparar&rdquo;. De hecho, el concepto mobiliario de &ldquo;reparaci&oacute;n&rdquo; y la insistencia aut&oacute;mata en que era una noche &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo;domin&oacute; casi todas las alocuciones. Con la tranquilizadora certeza del genitalismo c&iacute;vico -en el Congreso Nacional s&oacute;lo legislan cuerpos con penes que &ldquo;hacen de varones&rdquo; y cuerpos con vaginas que &ldquo;hacen de mujeres&rdquo;- si no hubiera sido por la presencia en el recinto de numerosos activistas, la ignomia hubiese sido a&uacute;n mayor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la tranquilizadora certeza del genitalismo cívico -en el Congreso Nacional sólo legislan cuerpos con penes que “hacen de varones” y cuerpos con vaginas que “hacen de mujeres”-</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A saber, la diputada por Tierra del Fuego Mabel Caparr&oacute;s<strong> </strong>(Frente de Todos) alert&oacute; sobre la posibilidad de que entre la poblaci&oacute;n referida pueda haber &ldquo;mentes brillantes&rdquo; y una &ldquo;madre maravillosa&rdquo;. El diputado tucumano <strong>Carlos Cisneros</strong> (Frente de Todos) no dud&oacute; en citar a un obispo fallecido (por m&aacute;s consustanciado con la causa que haya estado el referido, Cisneros apel&oacute; a la &ldquo;autoridad&rdquo; de un funcionario de la instituci&oacute;n que subvencionada por el Estado, m&aacute;s concentrada est&aacute; en el exterminio LGBTTIQ+). Acto seguido, se refiri&oacute; a &ldquo;un travesti&rdquo; y a &ldquo;este travesti&rdquo;, masculinizando su aporte. Como a esa altura hac&iacute;a falta, el diputado socialista por Santa Fe <strong>Enrique Est&eacute;vez</strong> record&oacute; que &ldquo;estamos hablando de personas&rdquo; y otro tanto hizo la catamarque&ntilde;a <strong>Luc&iacute;a Corpacci</strong>, del Frente de Todos: &ldquo;Son por sobre todas las cosas personas&rdquo;, asegur&oacute;. A cada rato, misterios sem&aacute;nticos del tipo &ldquo;La perspectiva de g&eacute;nero que decide cada quien&rdquo; entenebrec&iacute;an aun m&aacute;s la medianoche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Caparr&oacute;s tambi&eacute;n afirm&oacute; que &ldquo;La medicina debe avanzar&rdquo;: por si no hab&iacute;a alcanzado con la iglesia cat&oacute;lica, apareci&oacute; el otro yugo, el aparato m&eacute;dico. Y menci&oacute;n aparte merecen los diputados por la ciudad de Buenos Aires <strong>Alejandro Garc&iacute;a </strong>y <strong>Carmen Polledo</strong>, ambos del PRO. El primero opt&oacute; por enmara&ntilde;arse en la lectura y apelar ni m&aacute;s ni menos que al C&oacute;digo Penal para intentar, sin ning&uacute;n &eacute;xito, borrar del curso asesino de la historia la criminalizaci&oacute;n de las travestis y trans. Que las redes del narcomenudeo lo juzguen. Y la segunda, Polledo, se ahog&oacute; en el miasma de la l&oacute;gica del &ldquo;cupo&rdquo; y la autodiscriminaci&oacute;n que implica a su criterio elaborar un registro de aspirantes a empleos formales. Mareo, confusi&oacute;n e irracionalidad a cielo abierto y c&uacute;pula cerrada.
    </p><p class="article-text">
        Como notables excepciones, la solidez de la diputada por la provincia de Buenos Aires<strong> Mar&iacute;a Cristina &Aacute;lvarez Rodr&iacute;guez </strong>(Frente de Todos), las palabras de <strong>Leonardo Grosso</strong> (misma jurisdicci&oacute;n y fuerza pol&iacute;tica); el discurso del diputado por CABA <strong>Maximiliano Ferraro </strong>(Coalici&oacute;n C&iacute;vica-ARI), original en citas y tradici&oacute;n de lucha; el &eacute;nfasis de <strong>M&oacute;nica Schlotthauer</strong> (Frente de Izquierda, CABA), genuinamente preocupada por el cumplimiento posterior de la norma y la emotiva intervenci&oacute;n de<strong> Mara Brawer </strong>(Frente de todos, CABA). Y ya que Brawer cit&oacute; a la escritora travesti <strong>Camila Sosa Villada</strong>, estas l&iacute;neas har&aacute;n lo mismo. Alguna vez Sosa Villada propuso la creaci&oacute;n de un impuesto mensual que se descuente autom&aacute;ticamente de los haberes de cada ciudadano cis (o no trans). S&oacute;lo as&iacute; el escarmiento. S&oacute;lo as&iacute;, dec&iacute;a, la generaci&oacute;n de conciencia sobre la muerte industrializada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que el Poder Legislativo se dedique a se&ntilde;alar que hay personas que tambi&eacute;n son personas repone escenas de los debates sobre al aborto: durante las primeros minutos del viernes, las ideas de muchos diputados fueron tan &ldquo;proVida&rdquo; como acaso ellos mismos desear&iacute;an que no fuesen jam&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute;? Por la concepci&oacute;n de persona sellada a fuego en sus <em>verba</em>: se es persona desde la concepci&oacute;n, o cuando la c&aacute;mara baja te embaraza con su criterio moral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Doctora en Filosof&iacute;a<strong> Laura Belli</strong>, especialista en bio&eacute;tica, repasa en sus trabajos las tres l&iacute;neas dominantes en la noci&oacute;n de persona. En primer lugar, una idea biologicista de persona -persona es quien nace y muere con el mismo cuerpo-; luego, en l&iacute;nea con el pensamiento del fil&oacute;sofo ingl&eacute;s John Locke, persona es quien puede recordar sus actos. Por &uacute;ltimo, persona es quien tiene identidad narrativa. Identidad forjada en el reconocimiento de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Si de diputados se trata, queda claro entonces que todos nacen y mueren con el mismo cuerpo. Sin embargo, no todos recuerdan sus actos. Y muy pocos alcanzan el reconocimiento de su comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>FT</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/diputados-descubrio-travestis-son-personas_129_8029787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jun 2021 03:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Cámara de Diputados descubrió que "las travestis son personas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad de derechos,Ley de cupo laboral travesti trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[10 años sin saber quién mató a Octavio Romero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/10-anos-mato-octavio-romero_129_7983031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="10 años sin saber quién mató a Octavio Romero"></p><p class="article-text">
        La &ldquo;festichola&rdquo; alrededor de la sanci&oacute;n de la ley de matrimonio igualitario de la Argentina -aprobada el 15 de julio de 2010- reci&eacute;n empezaba. El derecho ahora universalizado de emparejarse formalmente no ten&iacute;a a&uacute;n ni un a&ntilde;o de vigencia cuando el s&aacute;bado 11 de junio de 2011, el suboficial de la Prefectura Naval Argentina <strong>Octavio Romero</strong> desaparece de su departamento en el centro porte&ntilde;o. Seis d&iacute;as despu&eacute;s, su cuerpo aparece desnudo, golpeado y con 2,06 gramos de alcohol en sangre en el r&iacute;o, a la altura de Vicente L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el r&iacute;o, s&iacute;. Octavio asesinado y en la mism&iacute;sima jurisdicci&oacute;n territorial de la Prefectura. <strong>La autopsia determin&oacute; que fue arrojado al agua ya muerto.</strong> Iba ser el primer integrante de las Fuerzas de Seguridad en hacer uso de la estelar norma y casarse con su novio, Gabriel Pip&iacute;n Gersbach. De acuerdo a cierta tradici&oacute;n, Octavio ya le hab&iacute;a avisado a sus jefes. &iquest;Eso hab&iacute;a que hacer? Eso hizo. A partir de all&iacute;, fue v&iacute;ctima de pintadas homoodiantes en el ba&ntilde;o y de varias amenazas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gabriel Gersbach, pareja de Octavio Romero y querellante en la causa que investiga el asesinato del prefecto                            </span>
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        Diez a&ntilde;os. El pr&oacute;ximo 17 de junio se cumplen diez a&ntilde;os de <strong>p&eacute;trea e inamovible impunidad</strong>: el crimen de odio de Octavio Romero es el crimen por orientaci&oacute;n sexual m&aacute;s ministerialmente encubierto de la historia argentina. El Ministerio de Seguridad de la Naci&oacute;n, entonces a cargo de Nilda Garr&eacute;, y su plenipotenciaria Secretar&iacute;a de Seguridad, a cargo de Sergio Berni, performatearon preocupaci&oacute;n. Llamados por tel&eacute;fono y m&oacute;viles en vivo. Sin embargo, como novio de la v&iacute;ctima, Gabriel pas&oacute; a ser el primer sospechoso. Y no s&oacute;lo merced al procedimiento habitual de investigar antes que a nadie a la pareja. Se sabe: si de &ldquo;depravados&rdquo; se trata, nunca como el &ldquo;infierno&rdquo; promiscuo de dos homosexuales bajo un mismo techo y en un mismo y &ldquo;sucio&rdquo; lecho.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El crimen de odio de Octavio Romero es el crimen por orientación sexual más ministerialmente encubierto de la historia argentina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gabriel fue objeto de allanamientos varios. Su familia tambi&eacute;n. La investigaci&oacute;n judicial, a cargo de la Fiscal&iacute;a en lo Criminal de Instrucci&oacute;n N&ordm; 40, con Estela Andrades de Segura a la cabeza, hizo lo imposible y m&aacute;s por dudar de &eacute;l. Al respecto, ejemplos sobran: los investigadores se entusiasmaron cuando hallaron un arma de juguete en la baulera, mientras se trataba de profundizar en el paradero del arma reglamentaria de Romero, desaparecida en posible acci&oacute;n en su contra. Ese 11 de junio, Gabriel hab&iacute;a salido a trabajar con su taxi y Octavio iba camino a un encuentro con amigos en Parque Centenario. Cuando el primero volvi&oacute; a la casa que ambos compart&iacute;an, la televisi&oacute;n estaba encendida y el volumen alt&iacute;simo. Todas las luces prendidas y la puerta, sin llave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n en 2013, Pip&iacute;n Gersbach logr&oacute; dejar de ser sospechoso de matar a su novio (&ldquo;la pista pasional&rdquo; alegaban los investigadores) y pudo pasar a ser querellante en una causa que <strong>en diez a&ntilde;os no experiment&oacute; ni un solo avance en la fiscal&iacute;a ni en el Tribunal Oral n&ordm; 29</strong>, con Juan Mar&iacute;a Ramos Padilla (el padre, s&iacute;) como titular. Suena elemental y lo es: ni un solo avance en diez a&ntilde;os. La inacci&oacute;n judicial, no obstante, no se corresponde con la acci&oacute;n pol&iacute;tica: el Poder Ejecutivo de entonces -primer gobierno de CFK- se encarg&oacute; de reubicar a los &ldquo;superiores&rdquo; de Octavio en Prefectura. Como suele decirse en cierta jerga milicoide, fueron trasladados a otros puntos del pa&iacute;s a &ldquo;observar ping&uuml;inos&rdquo;. Apenas interrogados y nunca investigados. Siempre adentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cobertura del caso reactiv&oacute; el cese -vigente desde 2008- de las antiguas &ldquo;Normas para solicitudes de venia de enlace&rdquo;. Desde hac&iacute;a cuatro a&ntilde;os, las Fuerzas de Seguridad no ten&iacute;an facultad alguna para disponer sobre cuestiones de familia. &iquest;Por qu&eacute; entonces Romero s&iacute; debi&oacute; avisar antes de dar el s&iacute;? Por ser gay &iquest;Y qui&eacute;nes se opon&iacute;an a ser la avanzada militar del <em>matrimoniaje</em> trolo? Los que fueron trasladados del edificio Guardacostas, cubiertos por los pactos de un Estado <em>heteromortuorio</em>.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo el arma reglamentaria de la v&iacute;ctima se esfum&oacute;: el chip y el tel&eacute;fono del prefecto tambi&eacute;n. Gabriel Pip&iacute;n Gersbach nunca recibi&oacute; asistencia psicol&oacute;gica oficial y sus letrados son profesionales de la Asociaci&oacute;n Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), organizaci&oacute;n autodefinida como &ldquo;apartidaria, sin fines de lucro y dedicada a la defensa de los m&aacute;s desfavorecidos&rdquo;. Tambi&eacute;n lo acompa&ntilde;a la Fundaci&oacute;n Igualdad. Con todo,&nbsp; ni un solo avance en 10 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En 2015, una precisa, detallad&iacute;sima cr&oacute;nica an&oacute;nima del recorrido de Octavio Romero hasta su muerte lleg&oacute; a manos de la Fiscal&iacute;a y de quien escribe estas l&iacute;neas. Abundantes en detalles descriptos con l&eacute;xico de comisaria, las p&aacute;ginas de ese informe narraban c&oacute;mo la voluntad expresa de la c&uacute;pula de la Prefectura, en connivencia con Sergio Berni, fue depurar la fuerza; liberarla de la culpa y el cargo de tener al &ldquo;enemigo puto&rdquo; adentro. Era a&ntilde;o electoral y era una versi&oacute;n de los hechos tan relativa como veros&iacute;mil. Prolija y coherente, sin firma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Promocionado por la <strong>Comunidad Homosexual Argentina</strong> (CHA), en 2018 el abandono del Poder Judicial local respecto de Octavio Romero alert&oacute; a la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en un informe preliminar sostuvo que semejante desamparo e incumplimiento de pactos internacionales reun&iacute;a todos los requisitos para que ese organismo tratara el caso. &iquest;Qu&eacute; significa? Que la nula investigaci&oacute;n de la Argentina debe asumirse como tal o revertirse de inmediato. De lo contrario, actuar&aacute; la Comisi&oacute;n y eventualmente tambi&eacute;n la Corte Interamericana, con sede en Costa Rica. La respuesta fue: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s tiempo&rdquo;. As&iacute; culmina -y empieza- <strong>la d&eacute;cada ahogada de un cuerpo en soledad definitiva</strong>. Una tortura mortal aletargada por el aroma a nueva primavera democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; de la historia de Octavio y de Gabriel no lleg&oacute; ni llega a&uacute;n a intranquilizar? &iquest;Qu&eacute; vuelve difusa, olvidable o no definible como p&eacute;rdida una experiencia digna del enciclopedismo dictatorial? Es evidente que distrajo la cercan&iacute;a con un tiempo pol&iacute;tico concentrado en celebrar conquistas legales. A algunos activistas y al <em>sens&oacute;dromo</em> epocal tambi&eacute;n les resultaba en buena medida fastidiosa una muerte en el cl&iacute;max de las libretas rojas gay-l&eacute;sbicas. Era temporada de aperturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Octavio pidi&oacute; permiso y apareci&oacute; muerto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; momento defender vidas indefendidas pas&oacute; a ser sin&oacute;nimo de confiar en las instituciones?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/10-anos-mato-octavio-romero_129_7983031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 03:01:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[10 años sin saber quién mató a Octavio Romero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Octavio Romero,Crímenes de odio,Prefectura Naval Argentina,Comunidad Homosexual Argentina (CHA)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tehuel no tiene quien lo gobierne]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tehuel-no-gobierne_129_7935579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b41efb30-90ba-4089-bc3b-672a02b1a0c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tehuel no tiene quien lo gobierne"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fotogalería - Marcha por la visibilidad trans</p></div><p class="article-text">
        Los dos meses de la desaparici&oacute;n del var&oacute;n trans <strong>Tehuel De La Torre</strong> -que dej&oacute; su casa en la localidad bonaerense de San Vicente el 11 de marzo, con destino a un posible trabajo temporario en Alejandro Korn- coinciden por estas horas con una nueva conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a Internacional de la lucha contra el homo-lesbo-bi-trans-odio (17 de mayo), ocasi&oacute;n en la que activismos de casi todo el mundo recuerdan que hasta 1990, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud inclu&iacute;a a la homosexualidad en su lista de enfermedades mentales. S&iacute;, s&iacute;:<strong> hasta hace nada m&aacute;s que 31 a&ntilde;os, la poblaci&oacute;n LGBTTIQ+ era patologizada por muchos organismos centrales</strong>. Y perif&eacute;ricos. Sin embargo, frente a estos &ldquo;locos de la guerra&rdquo; y &ldquo;enfermos de los nervios&rdquo; hoy los Estados arman nuevas y no tan nuevas estrategias de aniquilaci&oacute;n. La desprotecci&oacute;n es una de ellas. El modo en que los gobiernos logran quedar desmarcados, es otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como nunca antes en la historia de los clamores <em>diversos</em>, Tehuel asoma en millones de tuits, posteos y videos. La magnitud del reclamo por su aparici&oacute;n no tiene precedentes: no pas&oacute; ni por asomo lo mismo con otras experiencias diferentes pero asimilables -a modo de ejemplo ultraemblem&aacute;tico, el travesticidio de la activista <strong>Diana Sacay&aacute;n</strong>, asesinada en 2015 y protagonista de un proceso judicial que deriv&oacute; en una sentencia hist&oacute;rica-. A&uacute;n ausente de medios masivos, el reclamo por Tehuel tiene la transversalidad del trending topic. Hace d&iacute;as, de hecho, logr&oacute; esa ubicaci&oacute;n. &iquest;Prueba de cierto aumento de la conciencia social alrededor de estas demandas? &iquest;Causa &ldquo;suave&rdquo; y poco molesta a la que subirse en masa? En cualquier caso, impacta c&oacute;mo el poder pol&iacute;tico municipal, provincial y nacional quedan completamente afuera del grito por Tehuel.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cualquier caso, impacta cómo el poder político municipal, provincial y nacional quedan completamente afuera del grito por Tehuel. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En efecto, los hasthtags y las consignas acent&uacute;an un apotegma inclaudicable: &ldquo;Las vidas trans importan&rdquo;. Esto es, nunca importan. Hasta Tehuel, que tampoco importa pero importa m&aacute;s que nadie. No obstante, &eacute;l materializa un empe&ntilde;o imperecedero que parece producto de una generaci&oacute;n espont&aacute;nea o de un territorio ac&eacute;falo. No hay en los pedidos asignaci&oacute;n alguna de responsabilidad ejecutiva sobre el rumbo de ese cuerpo. As&iacute;, Tehuel corre ahora otro riesgo: el de devenir significante vac&iacute;o, una identidad desprovista de Ministro de Seguridad. Pero el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires existe y se llama Sergio Berni.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ver&oacute;nica Alarc&oacute;n, la hermana de Tehuel, asegura que Berni est&aacute;. Y s&iacute;, Berni est&aacute; y estuvo. Tras autodefinirse como un &ldquo;optimista patol&oacute;gico&rdquo;, el ministro articul&oacute; la recompensa de entre 1,5 y 2 millones de pesos. Por su parte, el Ministerio de Justicia de la provincia, a cargo de Julio Alak, hace lo propio y sigue los pasos de la fiscal Karina Guyot. El gobernador boanaerense tambi&eacute;n, la ministra de Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad, Estela D&iacute;az, tambi&eacute;n. Otres tambi&eacute;n. Tambi&eacute;n y tambi&eacute;n. En la vida de Tehuel tambi&eacute;n ahora est&aacute; el Equipo de Antropolog&iacute;a Forense. Tambi&eacute;n. En la vida de Tehuel tambi&eacute;n pero en la vida de Tehuel nada, nadie, antes y durante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras un peregrinaje asesino, la ley de cupo laboral travesti-trans de la provincia de Buenos Aires, estimulada por la mism&iacute;sima Diana Sacay&aacute;n y aprobada en septiembre de 2015 durante los estertores de la legislatura sciolista, fue consetudinariamente postergada por la gesti&oacute;n de Mar&iacute;a Eugenia Vidal hasta horas antes (horas, s&iacute;) del final de su gobierno, cuando firm&oacute; su implementaci&oacute;n. En septiembre de 2020, Axel Kicillof finalmente elabor&oacute; el decreto y todes contentes. Pero Tehuel iba camino a hacer de mozo por unas horas; vale decir que el 1% de los puestos laborales del Estado y de las empresas proveedoras del mismo que esa norma reserva a las personas trans, no incluy&oacute; a Tehuel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con el Estado y c&oacute;mo compartarse frente a sus sucesivas administraciones? El escritor y periodista Osvalo Baigorria, hace d&iacute;as, logr&oacute; una s&iacute;ntesis: &ldquo;Yo no estoy muy de acuerdo con un Estado proveedor y las expectativas que genera. Al Estado m&aacute;s bien hay que arrancarle cosas&rdquo;. En minutos, las redes una vez m&aacute;s se pintar&aacute;n de arcoiris e incluso el funcionariado aplaudir&aacute; las desobediencias sexogen&eacute;ricas a m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de haberse &ldquo;liberado&rdquo; del yugo de la OMS. &iquest;Qu&eacute; hacer con el Estado &ldquo;machazo&rdquo;, jefe y jefa de un hogar que primero te quita y despu&eacute;s te da? &iquest;Qu&eacute; activar contra sus sucesivas administraciones? Conviene citar al activista intersex Mauro Cabral: &ldquo;Los derechos no se agradecen&rdquo;. Tehuel es, como Julio L&oacute;pez, un desaparecido en democracia. Tehuel es v&iacute;ctima del terrorismo de Estado.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué hacer con el Estado “machazo”, jefe y jefa de un hogar que primero te quita y después te da? ¿Qué activar contra sus sucesivas administraciones? </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;En consonancia con el trabajo de ILGA -la mayor ONG de diversidad sexual del mundo, con sede central en Suiza y representaci&oacute;n en Latinoam&eacute;rica y el Caribe- el Reino Unido anunci&oacute; esta semana que prohibir&aacute; las mal llamadas &ldquo;terapias de conversi&oacute;n&rdquo;, m&eacute;todos religiosos, m&eacute;dicos y familiares tendientes a &ldquo;curar&rdquo; la identidad de g&eacute;nero o la orientaci&oacute;n sexual de las personas. Y lo anunci&oacute; la Reina. La Reina, por las dudas, es la de la preocupaci&oacute;n por el color de piel de su nieto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con el Estado? Exponerlo en su intento de pintar de rosa aquello que es s&oacute;lo rojo sangre. Y sangre de su bala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tehuel-no-gobierne_129_7935579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 May 2021 04:46:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tehuel no tiene quien lo gobierne]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tehuel,LGTBI+]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una síntesis de las noticias de elDiarioAR por Franco Torchia en Spotify]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sintesis-noticias-eldiarioar-franco-torchia-spotify_129_7925010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f710aba-aae7-4393-870e-6954b9272201_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una síntesis de las noticias de elDiarioAR por Franco Torchia en Spotify"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo más importante del día de elDiarioAR: titulares + titulares que generan vergüenza + titulares que generan orgullo + un cierre para imaginar otros mundos posibles.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>DailyAR</strong> es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR&nbsp;</strong>realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/franco-torchia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Franco Torchia</a> quien todos los d&iacute;as te hace un resumen de las noticias m&aacute;s imoortantes del d&iacute;a. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/1QG6QOOTYCQ2fhggYwO2be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a><strong>,&nbsp;</strong>plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Franco Torchia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sintesis-noticias-eldiarioar-franco-torchia-spotify_129_7925010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 May 2021 09:37:46 +0000]]></pubDate>
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