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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ernesto Semán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ernesto-seman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ernesto Semán]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una despedida a Melina Furman, gurú generosa e involuntaria de la enseñanza en la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/despededida-melina-furman-guru-generosa-e-involuntaria-ensenanza-argentina_1_11636841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89938f2c-945d-43bf-826c-a784dcab0685_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una despedida a Melina Furman, gurú generosa e involuntaria de la enseñanza en la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista, escritor e investigador Ernesto Semán evoca en este texto el gran aporte de Melina Furman a la enseñanza y la divulgación científica en nuestro país. La investigadora del Conicet falleció hoy a los 49 años tras una larga batalla contra el cáncer.</p></div><p class="article-text">
        En las d&eacute;cadas que vienen, estudiantes de distintos lugares del mundo tendr&aacute;n buenas clases de las que saldr&aacute;n con horizontes amplios, herramientas para enfrentar el mundo, ideas para pensarse en un mundo incierto. No todos llegar&aacute;n a saber lo mucho que tiene que ver en todo eso<strong> la influencia del trabajo de Melina Furman en sus profesores y maestros. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Convertida en una especie de<strong> gur&uacute; involuntaria, capaz de aplicar sus d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza de la ciencia a la resoluci&oacute;n de casi cualquier situaci&oacute;n que ocurriera en un aula</strong>, &eacute;ramos muchos los que le llev&aacute;bamos nuestras cuitas esperando la soluci&oacute;n m&aacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Recib&iacute;a la queja por un curso tan corto en el que &ldquo;encima se pierde una clase entera en presentaciones orales&rdquo;, para responder: &ldquo;Si empez&aacute;s diciendo &lsquo;se pierde&rsquo; seguro que no va a salir bien.&rdquo; La presentaci&oacute;n de un tema del programa podr&iacute;a tener una forma que los tiente a pensar el conjunto (terminar&iacute;a siendo imaginar el &iacute;ndice de un libro basado en los temas de la clase); pod&iacute;an armarlo entre dos estudiantes en lugar de individualmente; reemplazando la pasividad de los otros alumnos con la evaluaci&oacute;n entre pares. Lo importante, dec&iacute;a, es que puedan llegar a volcar una idea propia, no transformarlo en un espacio de frustraci&oacute;n. &ldquo;As&iacute; s&iacute;,&rdquo; aprobaba al final, para aclarar: &ldquo;Igual, la primera vez no te va a salir tan bien.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Melina Furman, quien falleci&oacute; el viernes &uacute;ltimo tras dos a&ntilde;os de lucha contra un c&aacute;ncer, ten&iacute;a 49 a&ntilde;os, hab&iacute;a estudiado biolog&iacute;a en la Universidad de Buenos Aires </strong>y luego un doctorado en la Universidad de Columbia, en Nueva York, enfocado en la ense&ntilde;anza de la ciencia. Desde entonces y hasta su muerte, la ense&ntilde;anza se transform&oacute; en su pr&aacute;ctica, su objeto de estudio, el centro de su escritura, sus reflexiones y su creciente presencia p&uacute;blica. Aunque su investigaci&oacute;n y su foco era la ense&ntilde;anza de la ciencia,<strong> la profundidad de su reflexi&oacute;n y la capacidad para expresar sus ideas de formas accesibles la convirtieron en una referencia tambi&eacute;n para quienes nos dedicamos a la docencia en el &aacute;rea de las humanidades.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo que desarroll&oacute; en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os rescataba el gesto fundacional de la curiosidad en el proceso de creaci&oacute;n de conocimiento y el rol crucial de los educadores en guiar esa producci&oacute;n. <strong>Era evidente en programas de televisi&oacute;n de ciencia para chicos o en las charlas TED dirigidas a docentes. </strong>Ese mirada, incluyendo el enorme &eacute;xito de sus libros, influy&oacute; debates acad&eacute;micos y la pr&aacute;ctica misma de la ense&ntilde;anza tanto en Am&eacute;rica Latina como en Estados Unidos y Europa. Aulas de Estados Unidos, Espa&ntilde;a, Noruega o la Argentina cambiaron tras la lectura de sus textos. Como bien observ&oacute; Sebasti&aacute;n Campanario en La Naci&oacute;n del s&aacute;bado, docentes de Uruguay y Chile respondieron para un trabajo de pr&oacute;xima publicaci&oacute;n cu&aacute;l era su autor o autora de cabecera para mejorar su ense&ntilde;anza: Melina Furman fue por lejos el nombre m&aacute;s mencionado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero tanto como su formaci&oacute;n e ideas, una de las virtudes radicales de Melina Furman fue pararse naturalmente como el contrapunto del arquetipo global de la sala de profesores, en la que docentes de todo tipo se quejan de los estudiantes, que no son lo que ellos imaginan que deber&iacute;an ser; de las condiciones de trabajo, que son muchas veces terribles; del tiempo robado a la investigaci&oacute;n, que perciben en competencia con la ense&ntilde;anza; del futuro, al que no logramos imaginar. En lugar de sumirse en esas frustraciones, o de negar su existencia, a ella le sirvieron para hacerse preguntas sobre la mejor forma de disolver esos obst&aacute;culos y, en el camino, repensar la idea misma de la ense&ntilde;anza. Un motor clave de esa b&uacute;squeda y de las respuestas creativas para los desaf&iacute;os que los docentes enfrentamos en el aula era tomarse en serio a los estudiantes y sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Empezar una clase explicando con claridad qu&eacute; queremos ver en las pr&oacute;ximas dos horas, pero no olvidarse de retomar al final que era aquello que hab&iacute;amos prometido&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Terminar la semana con cinco minutos en los que los estudiantes puedan sintetizar en un p&aacute;rrafo qu&eacute; les qued&oacute; de esas clases, qu&eacute; preguntas les surgen. S&iacute;, pero arrancar la semana siguiente con esas preocupaciones, sino les vas a confirmar que lo que dicen y quieren no tiene importancia&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        De toda su obra, que se extiende desde los textos hacia los escenarios y las pantallas, uno de sus producciones m&aacute;s trascendentes es (y ser&aacute;) <strong>&ldquo;Ense&ntilde;ar Distinto. Gu&iacute;a para innovar sin perderse en el camino&rdquo;,</strong> el libro que public&oacute; por Siglo XXI en el 2021. Las m&aacute;s de 300 p&aacute;ginas concentran la sabidur&iacute;a de d&eacute;cadas de trabajo aplicado, lecturas y reflexi&oacute;n de una forma profunda e innovadora, invitando a los lectores (en su mayor&iacute;a, pero no s&oacute;lo educadores) a pensar y repensar sobre cada decisi&oacute;n que tomamos alrededor del aula. La edici&oacute;n del libro refleja y hace brillar la creatividad del texto. Una lectura posible entre tantas, la m&iacute;a, es organizarlo alrededor de unas 26 preguntas que se hace la autora combinadas con ejercicios, reflexiones, ilustraciones, ideas pr&aacute;cticas para las clases, para las evaluaciones y para el propio proceso de aprendizaje de los docentes. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la preocupaci&oacute;n de Melina Furman era sobre todo la educaci&oacute;n en los niveles b&aacute;sicos, s<strong>u mirada sobre la creaci&oacute;n colectiva del conocimiento y sobre c&oacute;mo esa creaci&oacute;n no implicaba relegar el lugar del docente y de su experiencia sino al contrario, lo tornan en una herramienta &uacute;til para todos los niveles. </strong>Es dif&iacute;cil planificar una clase exactamente de la misma manera antes y despu&eacute;s de haberlo le&iacute;do.&nbsp;La autora pod&iacute;a afirmar con s&oacute;lidos argumentos que &ldquo;construir una cultura de pensamiento en el aula y en la escuela implica incluir de manera sostenida en nuestras clases instancias que fomenten la curiosidad, el mirarse hacia adentro, la colaboraci&oacute;n con otros&rdquo;. Pero la arenga se sosten&iacute;a en las p&aacute;ginas siguientes en el trabajo denodado del docente, en las formas efectivas de transmitir y de recibir informaci&oacute;n y experiencia en el aula, en la solidez de la formaci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Que se sorprendan en el trabajo de campo, en la visita al museo. S&iacute;, muy lindo todo, pero si no tienen las herramientas no se van a sorprender: se van a distraer. No necesitan s&oacute;lo divertirse, no necesitan un payaso, a veces necesitan construir las herramientas para divertirse; para eso est&aacute; el profesor&rdquo;&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Terminar la semana con cinco minutos en los que los estudiantes puedan sintetizar en un p&aacute;rrafo qu&eacute; les qued&oacute; de esas clases, qu&eacute; preguntas les surgen. S&iacute;, pero arrancar la semana siguiente con esas preocupaciones, sino les vas a confirmar que lo que dicen y quieren no tiene importancia&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hace falta ser un gran ser humano para contribuir al conocimiento, no es un mandato universal. Pero en su caso, la empat&iacute;a con la ense&ntilde;anza y con sus protagonistas era una extensi&oacute;n del cari&ntilde;o con el que construy&oacute; su mundo personal y profesional. Fue una persona generosa y afectuosa al extremo. <strong>Su capacidad de dar no estaba siempre en relaci&oacute;n con los merecimientos de quienes nos beneficiamos de su presencia, sino con una forma amorosa de entender al mundo y a las personas que lo ocupamos, a veces, por un momento tan breve.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su producci&oacute;n fue extens&iacute;sima, en un periodo muy breve. A&uacute;n si Melina Furman hubiera vivido cien a&ntilde;os, le habr&iacute;a quedado tanto por aportar. Vivi&oacute; mucho menos, pero sembr&oacute; generosamente, para que podamos disfrutar de sus palabras a&uacute;n despu&eacute;s de su partida.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/despededida-melina-furman-guru-generosa-e-involuntaria-ensenanza-argentina_1_11636841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 22:18:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Divulgación científica,Melina Furman,CONICET]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Progresismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/progresismo_129_10726672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fab0987-20fc-4872-90f0-d3ef663e2cd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Progresismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es la economía, estúpido, sino las formas ideologizadas con las que el progresismo buscó ocultarla, sostiene el autor sobre el ascenso de Javier Milei al poder en este mapa de lo que significa ser progresista en Argentina, un país en el que se cruzan cuarenta años de democracia con el avance de la derecha.</p></div><p class="article-text">
        Muchos de los que participamos de la vida p&uacute;blica desde el amplio espacio progresista hemos tenido como faro de nuestro imaginario pol&iacute;tico alternativamente a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Eso solo, aun antes de que asuma el primer gobierno argentino de ultraderecha elegido en las urnas, alcanza para repensar nuestra contribuci&oacute;n a formar una sociedad m&aacute;s igualitaria y libre en las que las grandes mayor&iacute;as puedan vivir mejor. Y en la que un pa&iacute;s entero no tenga que vivir en un p&eacute;ndulo mefistof&eacute;lico entre los errores que cometimos y los horrores que combatimos.
    </p><p class="article-text">
        Esas opciones del progresismo en Am&eacute;rica Latina no son todas iguales ni nacieron as&iacute;. Ning&uacute;n pibe nace Ortega. En 1973, <strong>Henry Kissinger</strong> le explicaba a un grupo de dirigentes chilenos que su principal preocupaci&oacute;n con <strong>Salvador Allende</strong> no era el futuro de Chile. Su obsesi&oacute;n era que el acceso al poder del socialismo por v&iacute;a democr&aacute;tica fuera exitoso y se convirtiera en ejemplo para el resto de la regi&oacute;n y el mundo. Le preocupaba Chile porque le preocupaba Italia, donde Estados Unidos machacaba de todas las formas imaginables para que la v&iacute;a democr&aacute;tica del Partido Comunista fuera defectuosa, impotente. Lo cierto es que con o sin Kissinger, la democratizaci&oacute;n de las sociedades en Am&eacute;rica Latina fue, en el mejor de los casos, una preocupaci&oacute;n pasajera parte de sus elites, obsesionadas con suprimir el conflicto social, contener la expansi&oacute;n de pr&aacute;cticas democratizadoras y garantizar el orden a&uacute;n si esto significara crear el caos. Kissingeristas de la primera hora. Es dif&iacute;cil imaginar que qu&eacute; hubiera pasado en Nicaragua si su revoluci&oacute;n democr&aacute;tica no se hubiera desarrollado entre puertos minados por la CIA y una insurgencia que s&oacute;lo reforz&oacute; la militarizaci&oacute;n de la sociedad y apretuj&oacute; todo esfuerzo -que los hubo- por crear una sociedad m&aacute;s justa. Las revoluciones democr&aacute;ticas de la regi&oacute;n o sucumbieron bajo formidables complejos militares e ideol&oacute;gicos, o encontraron miles de atajos, encerronas e incentivos para desjurar de sus promesas y endurecerse en su autoritarismo al mismo tiempo que fracasaban en su promesa de bienestar e igualdad.
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                    alt="Fidel Castro junto a Daniel Ortega (a la derecha) y Sergio Ramírez,  presidente y vice de Nicaragua, en una foto de 1985, cuando expresaban la imagen del progresismo."
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                Fidel Castro junto a Daniel Ortega (a la derecha) y Sergio Ramírez,  presidente y vice de Nicaragua, en una foto de 1985, cuando expresaban la imagen del progresismo.                            </span>
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        Lo interesante es que uno de los pa&iacute;ses en los que eso no sucedi&oacute; fue justamente la Argentina, que, para bien o para mal, ni ven&iacute;a de Cuba ni iba hacia Venezuela. Con excepciones varias pero menores, ese mismo progresismo local (que Javier Franz&eacute; define como &ldquo;el peronismo kirchnerista, el alfonsinismo, los socialistas y los socialcristianos, con o sin partido&rdquo;) aplaudi&oacute; a Castro, Ortega y Ch&aacute;vez pero esquiv&oacute; prolijamente sus peores desenlaces, y&nbsp;particip&oacute; de una sociedad que se hizo m&aacute;s democr&aacute;tica, no menos. Donde hubo alternancia de poder, expansi&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos en todas las formas imaginables, una defensa m&aacute;s que razonable del derecho a la vida, alt&iacute;sima participaci&oacute;n pol&iacute;tica en las elecciones, en las organizaciones sociales, en las calles.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Javier Milei sumó a la Argentina al mapa global de extremas derechas muy diversas que crecen, en la medida que desaparece el espacio de negociación nadie encuentra incentivos para moverse hacia el centro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En buena parte, <strong>Javier Milei</strong> sum&oacute; a la Argentina al mapa global de extremas derechas muy diversas que crecen, en la medida que desaparece el espacio de negociaci&oacute;n nadie encuentra incentivos para moverse hacia el centro. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el centro? En la Argentina, por su historia y su estructura social y econ&oacute;mica, ese centro es el combate a la inflaci&oacute;n. En la Argentina solo desde una inflaci&oacute;n bajo control puede pensarse una radicalizaci&oacute;n de la expansi&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, socioambientales y pol&iacute;ticos. Hist&oacute;ricamente al menos desde el Rodrigazo en 1975, un Estado democr&aacute;tico y democratizador es un Estado con un control fuerte sobre los precios internos. Por fuera de una revoluci&oacute;n, el Estado es una inflaci&oacute;n controlada. No es la educaci&oacute;n, la salud, la seguridad, la infraestructura o las pol&iacute;ticas sociales p&uacute;blicas que el progresismo alaba ideol&oacute;gicamente, sino la estabilidad de precios que hace que todas esas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tengan un sentido profundo para quienes deber&iacute;an beneficiarse de ellas y no se conviertan en una arena movediza que al mismo tiempo que ofrece salvatajes perpet&uacute;a la precariedad y la exclusi&oacute;n. Cuando<strong> Mauricio Macri </strong>dijo aquello de &ldquo;caer en la escuela p&uacute;blica&rdquo; tambi&eacute;n estaba conectando con la realidad cotidiana de millones de argentinos, una realidad que &eacute;l, su familia y su clase dieron forma en las d&eacute;cadas precedentes a la frase.
    </p><p class="article-text">
        En perspectiva, es insensato pensar que pol&iacute;ticas como la expansi&oacute;n de derechos asociados a la &ldquo;batalla cultural&rdquo; hayan sido una causa del ascenso de Milei. Muchas de esas reformas deber&iacute;an ser m&aacute;s profundas a&uacute;n. Pero su circulaci&oacute;n en la Argentina inflacionaria fue menos emancipador que lo que muchos imaginan. Y el problema fue la forma en la que el lenguaje inclusivo, por poner un caso, se incorpor&oacute; al arsenal de recursos con los que ocultar el fracaso de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.<strong> El problema fue la forma en la que la ret&oacute;rica exacerbada del kirchnerismo ocult&oacute; mal y poco el efecto muy poco radicalizado de sus pol&iacute;tica, imaginando una polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica ah&iacute; donde s&oacute;lo hab&iacute;a una radicalizaci&oacute;n de la derecha.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es la econom&iacute;a, est&uacute;pido, sino las formas ideologizadas con las que el progresismo busc&oacute; ocultarla. Para esconder la inflaci&oacute;n, el kirchnerismo primero, y el amplio arco de fuerzas que se opuso al ascenso de Milei despu&eacute;s, terminaron en una versi&oacute;n vergonzante de aquella &ldquo;democracia formal&rdquo; que caricaturizaban d&eacute;cadas atr&aacute;s. Olv&iacute;dense de la inflaci&oacute;n, de sus carencias, de las flaquezas del Estado, de la falta de pan: piensen en lo importante que son las instituciones y los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esa concepci&oacute;n enceguecedora se deriv&oacute; una decisi&oacute;n t&aacute;ctica enceguecida:<strong> Alberto Fern&aacute;ndez</strong>, <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner </strong>y Sergio Massa tendr&aacute;n que explicar qu&eacute; tomaron c&oacute;mo imaginaron que en la Argentina inflacionaria la mejor forma de frenar a la ultraderecha era colocar al &uacute;nico candidato que consideraban posible como ministro de Econom&iacute;a. Mientras eso ocurr&iacute;a en mentes afiebradas, afuera la inflaci&oacute;n lograba que el beneficiario de pol&iacute;ticas sociales y el comerciante de una ciudad encontraran un terreno com&uacute;n desde el que identificar al Estado como un problema y no una soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las comparaciones de Milei con Trump, Bolsonaro, el gran ausente es el índice de precios al consumidor. El año en el que ganó Trump la inflación fue del 1,14%, y la de Brasil cuando ganó Bolsonaro de 3,18%. Sentados arriba de un volcán, nada será igual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si algo de esto es cierto hacia atr&aacute;s, es muy importante para el futuro por dos razones fundamentales, adem&aacute;s de repensar la relaci&oacute;n entre democracia e inflaci&oacute;n en el contexto hist&oacute;rico argentino. Primero, porque en las comparaciones de Milei con Trump, Bolsonaro, Orb&aacute;n, Wilder o Meloni, el gran ausente es el &iacute;ndice de precios al consumidor. Cuando busquemos normalizar el ascenso de Milei y el desmadre que le aguarda a &eacute;l y al pa&iacute;s, es central recordar que la inflaci&oacute;n del a&ntilde;o en el que gan&oacute; Trump (2016) fue del 1,14 % y la de Brasil cuando gan&oacute; Bolsonaro (2018) lleg&oacute; al 3,18. Sentados arriba de un volc&aacute;n, nada er&aacute; igual.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a largo plazo el desd&eacute;n ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico por la inflaci&oacute;n fue la mayor derrota del progresismo y esa puede ser una advertencia hacia el futuro. En aquel gesto de suponer que hay desesperaciones que no merecen ser escuchadas, el kirchnerismo perdi&oacute; ah&iacute; donde ten&iacute;a su punto fuerte: En articular como demandas pol&iacute;ticas antes y mejor que otros aquellos problemas que no ten&iacute;an representaci&oacute;n efectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el futuro inmediato, Argentina vivir&aacute; la confluencia de las demandas sociales y ambientales. Este verano ser&aacute; el primero en el que miles de personas morir&aacute;n como derivado directo del calentamiento global (agudizado por el fen&oacute;meno de El Ni&ntilde;o) que a su vez har&aacute; m&aacute;s visible los d&eacute;ficits de infraestructura. El progresismo puede pensar urgentemente qu&eacute; hacer frente a eso, imaginar c&oacute;mo integrar a las v&iacute;ctimas de un cataclismo humano en un proyecto pol&iacute;tico emancipador. O puede insistir con una visi&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico, el Estado y la naturaleza que tom&oacute; forma cuando el planeta ten&iacute;a la mitad de habitantes, el doble de recursos naturales y unos cuantos grados menos de temperatura. Pero cuando se haga fuerte un l&iacute;der que proponga enfrentar el calentamiento global quemando los bosques y secando los oc&eacute;anos tendremos que recordar de nuevo que las demandas crecen a la sombra de nuestro desd&eacute;n y toman formas pol&iacute;ticas de espaldas a nuestro desprecio. Y se expresan con las ofertas pol&iacute;ticas existentes y no con las que nosotros nos encargamos de ignorar.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/progresismo_129_10726672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Dec 2023 03:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Progresismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Progresismo,40 años de democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que no fue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no_129_10203899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bca07980-fb19-4d90-89fa-c8b063708c78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no fue"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de “Viedma, la capital que no fue”, el documental sobre el intento fallido del gobierno de Raúl Alfonsín en 1986 de trasladar la Capital Federal a la Patagonia, el autor reflexiona sobre el último momento en el que cultura e imaginación política se forjaban bajo la idea de progreso. </p></div><p class="article-text">
        Hay gente para la que cada crisis es una oportunidad. Esos son los peores. El que se dio cuenta de esto es <strong>Jorge Leandro Col&aacute;s</strong>, que hizo &ldquo;Viedma, la capital que no fue&rdquo;, el documental sobre el intento fallido del gobierno de <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n </strong>en 1986 de trasladar la Capital Federal a la Patagonia. En lugar de competir con la nostalgia a la que nos convocan una variedad de series y pel&iacute;culas ambientadas en los &rsquo;80, &ldquo;Viedma&rdquo; grita, pero en un susurro, que en esta tierra no hay solaz ni lecciones, ni oportunidades. Ni luces al final del t&uacute;nel. Que los fracasos, fracasos son.
    </p><p class="article-text">
        La c&aacute;mara sigue de espaldas a un hombre de alrededor de cincuenta y que camina entre ramas, charcos, ruedas de tractor. &ldquo;Lo que me acuerdo es que fue un d&iacute;a de semana, porque falt&eacute; al colegio, me dejaron faltar al colegio ese d&iacute;a.&rdquo; El hombre es <strong>Gonzalo &Aacute;lvarez Guerrero</strong>, hijo del ex gobernador de R&iacute;o Negro, <strong>Osvaldo &Aacute;lvarez Guerrero</strong>. &ldquo;Nos asomamos al r&iacute;o y mi padre nos dijo &lsquo;Ac&aacute; es donde va a estar la futura capital de la Argentina&rsquo;&rdquo;. El hijo ya no es el hijo, la escuela, la ma&ntilde;ana, las visitas de Alfons&iacute;n que &eacute;l presenciaba desde el costado, los pedidos para que fuera a comprar puchos o hacer fotocopias. Nada. &Aacute;lvarez Guerrero padre muri&oacute; en el 2008, Alfons&iacute;n un a&ntilde;o despu&eacute;s. Lo &uacute;nico que permanece es el r&iacute;o y la costa agreste, intocadas por una capital que nunca existi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista, el director de &ldquo;Argentina, 1985&rdquo;, <strong>Santiago Mitre</strong>, dijo que quiz&aacute;s hab&iacute;a querido &ldquo;hacer una pel&iacute;cula de algo que sali&oacute; bien.&rdquo; Col&aacute;s, definitivamente, no. Las decisiones art&iacute;sticas son inobjetables, cada uno crea sobre lo que se le ocurre. Aquello que crea, en cambio, est&aacute; ah&iacute; para ser absorbido en su totalidad. &ldquo;Viedma&rdquo; es la historia de un fracaso categ&oacute;rico, unos pocos a&ntilde;os en los que una idea de alcances transformadores profundos se hace trizas contra las imposibilidades pol&iacute;ticas y materiales. Desde un televisor viejo apoyado en el piso aparece Alfons&iacute;n y su famosa frase (famosa para unos pocos de nosotros), &ldquo;es indispensable crecer hacia el sur, hacia el mar y hacia el fr&iacute;o.&rdquo; Nunca crecimos, ni hacia el sur ni nada. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El proyecto se pegó una piña contra las condiciones materiales. El mérito y defecto de Alfonsín: la primacía de la imaginación política, ignorar el tiempo que nos ha tocado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el desosegado presente, &ldquo;Viedma&rdquo; es el documental sobre fracaso mayor de la democracia, el de un pa&iacute;s que culmina cuatro d&eacute;cadas de transici&oacute;n peor que cuando comenz&oacute;, sin sue&ntilde;os asociados a la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica. M&aacute;s pobre y desigual, materialmente desvencijado, estrellado doscientas veces contra el piso y liderado por una confederaci&oacute;n de psic&oacute;patas. Argentina: un pa&iacute;s m&aacute;s pobre que s&iacute; mismo cuando empez&oacute; esta aventura. No le fue como a Noruega, claro. Pero tampoco como a Bolivia o Brasil. El traslado de la capital era el sue&ntilde;o de un poder pol&iacute;tico que se percib&iacute;a a s&iacute; mismo como capaz de transformar, contra cualquier adversidad, la realidad en la que se inscrib&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No sucedi&oacute;. El proyecto se peg&oacute; una pi&ntilde;a contra las condiciones materiales. El m&eacute;rito y defecto de Alfons&iacute;n: la primac&iacute;a de la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, ignorar el tiempo que nos ha tocado. Alfons&iacute;n empujaba la capital al sur como si estuviera dirigiendo a Brasil en los &rsquo;50, cuando se construy&oacute; Brasilia. Col&aacute;s muestra: Una conferencia de prensa en Viedma en la que Alfons&iacute;n acompa&ntilde;a al presidente de Brasil, <strong>Jos&eacute; Sarney</strong>, que trae su experiencia de ayer, su apoyo del pasado.
    </p><p class="article-text">
        El documental, por alguna raz&oacute;n, se apega a eso, a la materia que la imaginaci&oacute;n ignor&oacute;, las fuerzas productivas. Col&aacute;s muestra: los planos detallados y la maqueta en la que nuevos puentes peatonales y bicisendas preanunciaban la nueva olas, sistemas de calefacci&oacute;n hidr&aacute;ulica, sistemas de desag&uuml;e, barrios para los obreros de la construcci&oacute;n, funcionarios evaluando el precio de expropiaci&oacute;n de una chacrita, vecinos entusiasmados, diplom&aacute;ticos extranjeros desembarcando para evaluar d&oacute;nde estar&iacute;an sus residencias, intendentes sobrepasados, periodistas recordando sus primicias de anta&ntilde;o. Los protagonistas de este documental son los arquitectos. Hoy que la profesi&oacute;n luce su lado fatal, sepultureros de sue&ntilde;os con anteojos sin marco y profesionales billionarios volando alto de la mano de la gentrificaci&oacute;n y el lavado de dinero, los arquitectos de &ldquo;Viedma&rdquo; son canosos y no siempre tienen los dientes en buen estado, est&aacute;n cansados y despu&eacute;s de haber hecho centenares de planos reimaginando Viedma al calor de Alfons&iacute;n jam&aacute;s volvieron al sur.
    </p><p class="article-text">
        Quisiera un documental que me contara un poco m&aacute;s sobre la g&eacute;nesis del proyecto de trasladar la capital, la ambici&oacute;n total, la imaginaci&oacute;n al poder, la relaci&oacute;n entre los intelectuales que en parte concibieron la iniciativa (<strong>Juan Carlos Portantiero</strong> y <strong>Emilio De &Iacute;pola</strong>), el andamiaje pol&iacute;tico sobre el que deb&iacute;a correr la iniciativa y el propio presidente. Pero &ldquo;Viedma&rdquo; es s&oacute;lo la verdad. En esa trama urbana que tom&oacute; forma entre el 86 y el 87 para morir en la orilla, &Aacute;lvarez Guerrero padre est&aacute; como Sancho Panza cuando Don Quijote le regala la gobernaci&oacute;n de la inexistente isla de Barataria y &eacute;l se encuentra aprisionado entre la tareas de funcionario y la realizaci&oacute;n de que eso que va a gobernar es, literalmente, nada. Todos protagonistas de lo que no pas&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Viedma&rdquo; dice poco, su lectura es implacable. Como &ldquo;El Juicio&rdquo;, otro documental enorme, atado a la materia, pelota al pie. Col&aacute;s se hace cargo de Wittgenstein y asume que lo que puede mostrarse no puede decirse. Sin una palabra de m&aacute;s. A contramano de &ldquo;1985&rdquo; pero tambi&eacute;n de &ldquo;El amor despu&eacute;s del amor&rdquo;, a contramano de la oportunidad y de la esperanza, de los arcos narrativos redentores. &ldquo;Viedma&rdquo; es una escena desoladora. En el charco lleno de yuyales donde deb&iacute;a estar la nueva capital y con el que comienza la pel&iacute;cula, en los barrios a medio construir y en sus habitantes conviviendo a&ntilde;os despu&eacute;s con la mierda y el agua podrida saliendo de las ca&ntilde;er&iacute;as, con los periodistas escandalizando. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Argentina rompió su pacto fundante del 83, forjó una nación en la que comer, curar y educar siguen siendo, de distintas formas, una pesadilla. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El retorno volitivo a la d&eacute;cada del 80 es el retorno al &uacute;ltimo momento en el que cultura e imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica se forjaban bajo la idea de progreso. Quiz&aacute;s solo una biopic de <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> podr&iacute;a desafiar ese falsete. La lectura de la realidad en &ldquo;Viedma&rdquo; es implacable, no escandalosa. Es la mirada de un mundo que, como dijo en alg&uacute;n momento <strong>Sergio Chejfec</strong>, &ldquo;se representa literariamente en voz baja&rdquo;. Mientras los famosos despiden a la transici&oacute;n en las redes sociales, Col&aacute;s muestra su velorio: <strong>Ernesto Urcera</strong>, el intendente de San Antonio Oeste que recibi&oacute; a Alfons&iacute;n como un h&eacute;roe porque su pueblo se integrar&iacute;a al futuro complejo urbano como &ldquo;la playa de la capital de la rep&uacute;blica&rdquo;, releyendo su discurso a los 82 a&ntilde;os, sin voz, ni playa, ni capital. &ldquo;S&oacute;lo me queda decir, Gracias, gracias se&ntilde;or presidente!&rdquo; <em>Au Revoir Les Enfants</em>, los j&oacute;venes de ayer miramos hacia atr&aacute;s sin poder eludir la trayectoria que ese &ldquo;atr&aacute;s&rdquo; tuvo hasta hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Argentina rompi&oacute; su pacto fundante del 83, forj&oacute; una naci&oacute;n en la que comer, curar y educar siguen siendo, de distintas formas, una pesadilla. Argentina no es un pa&iacute;s m&aacute;s verde ni m&aacute;s pr&oacute;spero ni con consensos m&aacute;s extendidos que hace cuatro d&eacute;cadas. En el medio del incendio tambi&eacute;n es un pa&iacute;s m&aacute;s feminista, es decir, m&aacute;s libre, con derechos y garant&iacute;a impensados ayer nom&aacute;s. Es un pa&iacute;s que, a&uacute;n cambiado, sigue siendo el mismo. En el que la capital federal sigue siendo Buenos Aires, exponencialmente desbordada en sus suburbios.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final de este archivo de historia Argentina que construye Col&aacute;s con paso tentativo, con el pa&iacute;s en llamas, un periodista le pregunta a Alfons&iacute;n en 1989 si a&uacute;n cree que va a poder entregar el mando al pr&oacute;ximo presidente en la nueva capital. &ldquo;No s&eacute; si llego, voy a tener que ir a una carpa&rdquo;, dice el ex Presidente esforzando un chiste. En los ojos brillosos de un Alfons&iacute;n en perpetua retirada, hay un adi&oacute;s a la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no sea una mala idea ver el documental entre un episodio y otro de &ldquo;El amor despu&eacute;s del amor&rdquo;. No tanto para a&ntilde;orar todo lo que la serie ha puesto ah&iacute; para ser a&ntilde;orado, sino para recordarnos a nosotros mismos que dentro de cien o doscientos a&ntilde;os, cuando nadie se acuerde del traslado de la capital ni de la calamidad de pa&iacute;s que le sucedi&oacute;, alguien todav&iacute;a escuchar&aacute; &ldquo;Parte del Aire&rdquo; partido de dolor en alguna esquina de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no_129_10203899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 May 2023 13:52:26 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Darwin 348]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/darwin-348_129_9798958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3764f708-1fd4-4bbf-b7bc-c7eecaa4710a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Darwin 348"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ernesto Semán vio la final de la Copa del Mundo del 78 en una casa porteña junto a su padre Elías y su amigo, Rubén. A pesar de que los dos hombres pasaban ya sus días ocultos debido a la persecución de la dictadura salieron a festejar a calle. A mediados de agosto de ese año, ambos fueron secuestrados. Aún están desaparecidos. Sobre la memoria, la pasión y el fútbol es esta columna. </p></div><p class="article-text">
        Escribo esto en un cuaderno, sentado en un caf&eacute; a seis cuadras de la casa de Darwin 348 en la que vi la final del 78. La casa era de Rub&eacute;n Kriscautzky pero ah&iacute; viv&iacute;an sobre todo su mujer, su hija y su perra Colita. Rub&eacute;n, junto a mi padre El&iacute;as Sem&aacute;n, eran dirigentes de Vanguardia Comunista y por esa &eacute;poca pasaban sus d&iacute;as m&aacute;s o menos ocultos. Mi viejo hab&iacute;a visto partes de la inauguraci&oacute;n manote&aacute;ndole <a href="https://www.perfil.com/noticias/columnistas/mundial-78-un-tabu-de-la-conciencia-argentina-20140608-0008.phtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el televisor a Beatriz Sarlo</a>, que no comprend&iacute;a -o, m&aacute;s precisamente, no aprobaba- el inter&eacute;s por el mundial en medio de la dictadura. El partido contra Per&uacute;, el 21 de junio, Rub&eacute;n y El&iacute;as decidieron verlo en la casa de Darwin con nosotros. Cuatro d&iacute;as despu&eacute;s, para la final contra Holanda, volvimos a reunirnos en Darwin, y salimos a festejar, emergiendo a la vida p&uacute;blica, con una energ&iacute;a que yo, a mis nueve a&ntilde;os, desconoc&iacute;a. En River, a pocas cuadras de un campo de concentraci&oacute;n, Argentina hab&iacute;a desplegado un f&uacute;tbol al mismo tiempo aguerrido y humano, animal como todos nosotros. El entusiasmo se derramaba sobre un pa&iacute;s destrozado, algo que la dictadura buscar&iacute;a capitalizar, sin ninguna evidencia de haberlo logrado.
    </p><p class="article-text">
        Caminamos por las calles, llenas de banderas y alegr&iacute;a, ocultos en la multitud y al mismo tiempo, intuyo ahora, profundamente solos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al domingo siguiente, Rub&eacute;n le explicaba a su amigo Horacio Pineau las razones para festejar. El pueblo pasaba por una trituradora de penurias, merec&iacute;a ese momento de felicidad. &ldquo;<em>Hoy mi deber era/cantarle a la patria/alzar la bandera/ Sumarme a la plaza.</em>&rdquo; &iquest;D&oacute;nde sino?
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a otra raz&oacute;n, menos explicable, menos dicha pero m&aacute;s ubicua: les gustaba el f&uacute;tbol. Como a una enorme mayor&iacute;a de los argentinos hoy (ciertamente no todos). Mi padre no era un obsesivo del f&uacute;tbol sino m&aacute;s bien, como dir&iacute;a luego Ricardo Piglia sobre aquella camada de hombres y mujeres, un revolucionario profesional. Pero le gustaba el futbol, era hincha de San Lorenzo y lo movilizaba, en sus propios t&eacute;rminos, el sue&ntilde;o de fundirse en un abrazo con un pueblo feliz. Ver partidos en los que unos cuerpos m&aacute;gicos corren y piensan contra reloj formas de la fantas&iacute;a, dan forma a algo que hasta un segundo antes era inimaginable, cambian la historia modesta de lo que est&aacute; ocurriendo en esa cancha.
    </p><p class="article-text">
        El&iacute;as y Rub&eacute;n fueron secuestrados a mediados de agosto de ese a&ntilde;o, cuando el mundial a&uacute;n irradiaba desde atr&aacute;s pero empezaba a ser memoria. Es probable que aquellos festejos hayan sido su &uacute;ltimo momento de una felicidad intensa, compartida hasta los huesos. Desde aquel domingo fr&iacute;o han pasado 44 a&ntilde;os, once mundiales, una copa, tres finales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ruben Kriscautzky, desaparecido en agosto de 1978"
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                Ruben Kriscautzky, desaparecido en agosto de 1978                            </span>
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        Ni la tortura ni la muerte, ni el final esperando ah&iacute; a la vuelta de la esquina. Todo eso se corr&iacute;a por un instante, ah&iacute; estaba pasando algo m&aacute;s. Algo que de manera infantil, animal, f&iacute;sico y fundamental, era lo importante. Era lo m&aacute;s importante. El f&uacute;tbol es, siempre, lo m&aacute;s importante. Como la literatura o la amistad o disfrutar un plato de fideos o de una siesta en la plaza. El mundial tambi&eacute;n. En el gesto hab&iacute;a m&aacute;s desaf&iacute;o que inconsciencia, esa mezcla de locura y ganas, esa pasi&oacute;n suicida y tan llena de vida. Esa lecci&oacute;n marcada a fuego de que nada ni nadie podr&iacute;a decirnos qu&eacute; es lo que nos har&aacute; felices.
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            <span class="title">
                Elías Semán, desaparecido en agosto de 1978                            </span>
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        Hay quienes conceden al pueblo el derecho a disfrutar plenamente el mundial y olvidarse por un rato de las inequidades de este mundo. En general, incurren en la misma trampa que critican: suponer que lo importante sigue estando en otro lado. Que leer un libro o escuchar m&uacute;sica solo se justifica porque supuestamente nos hace mejores. Que hacer lo que uno ama sin pararse a pensar en su car&aacute;cter productivo nos transforma en agentes econ&oacute;micos de segundo orden. Que perder el tiempo, ser improductivos y encontrarnos con el placer s&oacute;lo se justifica si de inmediato volvemos a lo importante, a protagonizar como v&iacute;ctimas un mundo de inequidades y maltratos que, encima, cuando los queremos enfrentar, nos dicen que eso est&aacute; en manos de t&eacute;cnicos y l&iacute;deres que saben, justamente porque es importante.
    </p><p class="article-text">
        Imaginar que el f&uacute;tbol es una analog&iacute;a de la sociedad, el gobierno o la cultura de un pa&iacute;s es una forma de menospreciar su importancia intr&iacute;nseca. El f&uacute;tbol es f&uacute;tbol. Su belleza, como la de una letra impresa en una hoja, como la textura de un cuerpo, como un aroma o un sonido, no le debe nada a nadie. No refleja nada: es en esos lugares, emocionales, felices y dram&aacute;ticos, en los que se produce la vida, la nuestra y la de una naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El domingo, cuando termine el partido, cualquiera sea el resultado, va a haber una explosi&oacute;n de emociones, esas que nos sacuden para siempre. Y aunque nos parezca incre&iacute;ble en el momento, ir&aacute; quedando atr&aacute;s muy r&aacute;pido, con los d&iacute;as y semanas, para convertirse en recuerdo y memoria, en la historia nuestra que, como el f&uacute;tbol, es lo m&aacute;s importante, como el n&uacute;mero de tel&eacute;fono de la casa de nuestra infancia. 44 a&ntilde;os, once mundiales, una copa, tres finales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Revisando esa historia, compruebo que los tres mundiales en los que voy a haber visto la final en el corredor Villa Crespo-Chacarita son:
    </p><p class="article-text">
        1978: Darwin 348.
    </p><p class="article-text">
        1986: Velasco 292.
    </p><p class="article-text">
        2022: Imperio, Corrientes 6891.
    </p><p class="article-text">
        Por eso y por todo lo dem&aacute;s, elijo creer.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/darwin-348_129_9798958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Dec 2022 11:11:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Darwin 348]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Mundiales,Dictadura militar argentina (1976-1983),Qatar 2022]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manifiesto contra el gradualismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manifiesto-gradualismo_129_9646857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae9deeb1-6b06-4230-8b84-25e3d61fec73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manifiesto contra el gradualismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su despedida final a las palomas y a cualquier forma de tibieza, Macri ha publicado su libro más honesto, sostiene Ernesto Semán, un programa de gobierno para la derecha radicalizada.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra debilidad tuvo un nombre: Gradualismo&rdquo;, dice Mauricio Macri hacia el final de <em>Para qu&eacute;</em>, su libro m&aacute;s reciente. No es una frase casual, es la s&iacute;ntesis categ&oacute;rica del futuro, el resumen de los preparativos de las fuerzas que se preparan para llegar al poder en las elecciones presidenciales del a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Productor y s&iacute;ntoma de un clima distinto al que lo llev&oacute; al poder en el 2015, el ex presidente firm&oacute; el libro m&aacute;s honesto de su carrera, el verdadero para qu&eacute;. <strong>Adi&oacute;s a la ambivalencia, al centro, a las palomas. </strong><em>Au revoir</em> a la tibieza de las coaliciones. <em>Para qu&eacute;,</em> es, sobre todo, una oda al cambio de r&eacute;gimen como raz&oacute;n de existir del amplio espacio de la derecha radicalizada. Como reafirma el autor m&aacute;s de una vez en el texto: &ldquo;O somos el cambio o no somos nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro, y fuera de &eacute;l, Macri est&aacute; decidido a ser algo. &nbsp;Aunque a&uacute;n no est&aacute; claro si ser&aacute; candidato a presidente, su contribuci&oacute;n fundamental a Juntos por el Cambio es dejar atr&aacute;s la experiencia de su gesti&oacute;n y sepultarla bajo una convicci&oacute;n renovada en un cambio radical, ideol&oacute;gicamente intransigente, anclado en una fe irrestricta en el individuo y un rechazo a la interferencia del Estado. El gradualismo es, y siempre lo fue, una claudicaci&oacute;n, y un Macri inclaudicable est&aacute; m&aacute;s a tono con el espacio que en la Argentina tom&oacute; formas m&aacute;s r&iacute;gidas con la aparici&oacute;n de Javier Milei a la derecha de su pantalla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; <em>Para qu&eacute;</em>? &iquest;Para qu&eacute; escribe un libro? &iquest;Para qu&eacute; los escriben Cristina Kirchner o Javier Milei, productos que dif&iacute;cilmente logren torcer un escenario pol&iacute;tico -la excepci&oacute;n parcial podr&iacute;a ser &ldquo;Sinceramente&rdquo;-, que nunca llegan a una audiencia mayor que el 10 por ciento de lo que esos mismos dirigentes llegan por medios audiovisuales? &iquest;Para qui&eacute;n? Hay algo en la necesidad de producir ideas, y en la certeza para algunas generaciones, de que las ideas m&aacute;s importantes se transmiten por escrito, que lo program&aacute;tico tiene lomo y tapa, p&aacute;ginas numeradas. <strong>El verdadero cambio de r&eacute;gimen vendr&aacute; de quien funde una nueva naci&oacute;n en un breve mensaje de TikTok. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil desestimar a Macri como un productor de ideas. Demasiado f&aacute;cil. Pero si la historia intelectual ha dado paso a una historia social de las ideas es tambi&eacute;n para entender que las ideas fundantes de una naci&oacute;n no le pertenecen s&oacute;lo a los intelectuales o estadistas sino tambi&eacute;n a quienes hacen de ellas un cuerpo vivo, imaginado, deseado por otros. Macri no es un intelectual, pero el hombre no est&aacute; compitiendo por el Nobel de Literatura. Sus palabras resuenan en la sociedad por razones distintas a la consistencia o profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Para qu&eacute; </em>tiene dos partes bien definidas. La primera est&aacute; dedicada a su biograf&iacute;a personal, dominada por su actividad empresarial y el anecdotario de su paso por Boca Juniors. La segunda es la pol&iacute;tica, con el foco dividido entre su tiempo como alcalde, su gobierno y los a&ntilde;os siguientes en la oposici&oacute;n. <strong>A ambos mundos los une Macri y una idea de sociedad y progreso marcada por el esfuerzo personal y la perseverancia.</strong> Y, obviamente, la lucha contra el populismo, un mal que en su mirada afecta por igual a &ldquo;el peronismo&rdquo;, &ldquo;el periodismo deportivo&rdquo;, &ldquo;el kirchnerismo&rdquo;, &ldquo;las obras de infraestructura&rdquo;, &ldquo;el ambiente del f&uacute;tbol&rdquo; e, incluso, en su versi&oacute;n light, &ldquo;nuestra gesti&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En la empresa, el expresidente logra sacarse de encima a su padre (&ldquo;finalmente, y despu&eacute;s de varias batallas, logr&eacute; torcer el brazo de Franco Macri y llegu&eacute; a Sideco&rdquo;). En el club, es la autoridad que disciplina a Carlos Bianchi. Primero llega &ldquo;a la conclusi&oacute;n de que Bianchi era la persona que Boca necesitaba&rdquo;. Poco despu&eacute;s, en una escena improbable, le indica c&oacute;mo jugar la final de la libertadores contra el Santos en el 2003: &ldquo;Por<em> eso te llam&eacute;. Si salimos a colgarnos del travesa&ntilde;o nos matan. Tenemos que jugarles de igual a igual. Estoy seguro de que as&iacute; les ganamos&rdquo;</em>, a lo que Bianchi, convertido en el disc&iacute;pulo que ha visto la luminosidad del maestro, responde:  &ldquo;Est<em>oy de acuerdo. Tenemos la chance intacta. &iexcl;Vamos a ganar esta copa!&rdquo;&ldquo; </em>
    </p><p class="article-text">
        Macri es, sobre todo, el que se sobrepone a sus pasiones y le niega a Diego Maradona la direcci&oacute;n t&eacute;cnica. &ldquo;Aquel no a Maradona fue, quiz&aacute;s, el m&aacute;s duro y dif&iacute;cil de todos los que tuve que pronunciar. El paso del tiempo termin&oacute; por demostrarme que hab&iacute;a hecho lo correcto.&rdquo; No es lo que Macri hubiera querido, nos dice, pero &ldquo;las instituciones son siempre lo m&aacute;s importante.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de insistir en mostrar una imagen de autoridad, el f&uacute;tbol le permite ser generoso en an&eacute;cdotas. Su rechazo a negociar el precio de Oscar C&oacute;rdoba con un narcotraficante que manejaba la operaci&oacute;n desde la c&aacute;rcel o sus infinitas negociaciones con la Comisi&oacute;n Directiva de Boca. Le permitir&iacute;a, supone &eacute;l, mostrar su rostro m&aacute;s humano. &ldquo;Algunos me consideran una persona fr&iacute;a&rdquo;, cuenta, recordando los festejos con Mart&iacute;n Palermo en el memorable triunfo frente a River por la Copa Libertadores del 2000. &ldquo;Nada m&aacute;s alejado de la realidad. Esa noche nos abrazamos con Mart&iacute;n bajo la ducha, &eacute;l desnudo y yo vestido.&rdquo; Uno imagina esa escena relatada por Guillermo C&oacute;ppola y Macri reemerge desangelado. Todo es desilusi&oacute;n. <strong>Mucha plata, poca calle, p&eacute;sima combinaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero el f&uacute;tbol no es an&eacute;cdota ni relleno. El bajo continuo que recorre Para qu&eacute; de principio a fin <strong>es una apuesta al esfuerzo individual y a una mirada de la relaci&oacute;n entre poder, personalidad y sociedad</strong>. &ldquo;Para lograrlo hab&iacute;a que correr los l&iacute;mites tanto de la pasi&oacute;n como de la racionalidad. Hab&iacute;amos prometido la recuperaci&oacute;n de la gloria perdida. Pero &iquest;qu&eacute; representa la gloria? Es algo intangible, inmaterial, imposible de atrapar&rdquo;, dice a cuento de sus desaf&iacute;os en Boca. &ldquo;Pocas cosas hay m&aacute;s importantes en el trabajo de un l&iacute;der que saber decir que no&rdquo;, &ldquo;el respaldo es una responsabilidad indelegable del l&iacute;der. Un l&iacute;der que escatima el apoyo a quienes lo acompa&ntilde;an no est&aacute; a la altura de lo que exige su posici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Mi responsabilidad es dar la mayor tranquilidad, confianza, seguridad y libertad para que cada uno pueda hacer bien su trabajo&rdquo;, &ldquo;emprender requiere ese componente m&aacute;gico, espiritual, emocional, que une al equipo y le da fortaleza&rdquo;, &ldquo;el liderazgo siempre comienza con una primera tarea: tener un sue&ntilde;o&rdquo;. &ldquo;Suena obvio&rdquo;, agrega en alg&uacute;n momento.
    </p><p class="article-text">
        Las frases, obvias o no, capturan la jerga de los estudios de liderazgo y de los libros de autoayuda financiera, dos campos que calan hondo en la cultura norteamericana del &uacute;ltimo medio siglo. James March es el referente de los estudios de liderazgo, un &aacute;rea auxiliar de las escuelas de negocios en la que conviven lecturas de Don Quijote como un emprendedor de vanguardia con descripciones de Bill Gates o Steve Jobs como emprendedores quijotescos. Responsabilidad, confianza, libertad, raz&oacute;n, un diccionario a la medida del ex presidente. En la autoayuda financiera, Robert Kiyosaki hizo fortunas explicando c&oacute;mo hacer fortunas. Como se&ntilde;ala Daniel Fridman en &ldquo;Vivir sin trabajar&rdquo;, el centro de la autoayuda financiera es esa convergencia entre t&eacute;cnicas y &eacute;tica, entre c&oacute;mo hacer y para qu&eacute;, para producir &ldquo;el sujeto del neoliberalismo, que se ve a s&iacute; mismo como exclusivo responsable de su destino econ&oacute;mico y que se embarca en un proceso voluntario de autotransformaci&oacute;n.&rdquo; En un mundo alternativo, March y Kiyosaki ser&iacute;an personajes de la picaresca porte&ntilde;a de los a&ntilde;os &lsquo;80, asesores informales de Arteche en  Plata Dulce,  socios menores del Doctor Piccafeces en la revista Humor. En el que nos toc&oacute;, sus palabras contribuyen al ideario que Macri, familiarizado o no con los autores, reproduce cada vez con m&aacute;s fidelidad. 
    </p><p class="article-text">
        Si la primera parte del libro ofrece el lenguaje y el anecdotario, la segunda ofrece el programa pol&iacute;tico que se deduce de ese ideario. El Macri de Para qu&eacute;  es muy distinto al de Primer tie<em>mpo  </em>en dos sentidos fundamentales. El primero es que el l&iacute;der de Juntos por el Cambio ya no est&aacute; ac&aacute; para explicar los problemas de su gobierno, asumir o asignar culpas, sino para avanzar agresivamente al futuro. &ldquo;Sepan que olvidar lo malo tambi&eacute;n es tener memoria&rdquo;, dice Macri a cuento de otra cosa, citando al Mart&iacute;n Fierro. Cita certera y conveniente. <strong>El ex presidente dedica apenas 29 p&aacute;ginas de las 259 para hablar de su gobierno, la realizaci&oacute;n m&aacute;s clara del ideario que describe en las 230 restantes y cuyos resultados no fueron los esperados. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La segunda diferencia es que en  Primer T<em>iempo,  </em>Macri oscilaba entre pensar que algunas medidas debieron ser m&aacute;s en&eacute;rgicas y ubicarse por encima de sus pares para se&ntilde;alarles que no era posible avanzar m&aacute;s r&aacute;pido sin romper consensos imprescindibles. Un emergente de ese consenso fallido era la obsesi&oacute;n con &ldquo;la traici&oacute;n de Sergio Massa&rdquo;. El actual ministro de Econom&iacute;a aparec&iacute;a una treintena de veces y era se&ntilde;alado por Macri como el responsable de haber volcado sus parlamentarios y su base pol&iacute;tica hacia el kirchnerismo, dejando al gobierno de Cambiemos sin una pata de centro que extendiera sus consensos. Sergio, &ldquo;parte de los que tanto cuestionaron en su tiempo al kirchnerismo para terminar a sus pies.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ores votantes: Nunca m&aacute;s. En <em>Para qu&eacute;  </em>desaparecen las disculpas y las penas por la ausencia de Massa, desaparece el lamento por la el alejamiento de la sociedad, desaparece Massa por completo porque desaparece la necesidad de Macri de ir hacia el centro en la medida que ese centro ha ido hacia &eacute;l, e incluso lo ha pasado de largo. El expresidente visualiza ahora su gesti&oacute;n m&aacute;s firmemente como un gobierno de palomas, y eso no le gusta: &ldquo;El gradualismo fue producto de nuestra debilidad y no de nuestra vocaci&oacute;n&rdquo;. Y hacia donde vamos, no necesitamos palomas. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro anterior, Macri forcejeaba explicando su relaci&oacute;n con el universo general de los derechos humanos. En 
    </p><p class="article-text">
        Para<em> qu&eacute;</em>, ese debate ya es innecesario, y apenas si aparece una referencia a la desaparici&oacute;n y muerte de Santiago Maldonado, quiz&aacute;s el punto de inflexi&oacute;n en la relaci&oacute;n de la sociedad con la historia democr&aacute;tica reciente y en el que la convivencia de los organismos de derechos humanos con el kirchnerismo, la autopercepci&oacute;n de los primeros como baluartes morales de la naci&oacute;n y el uso insistente del segundo de esa relaci&oacute;n explotaron por el aire. Bajo esa alfombra generosa, Macri barre la violenta represi&oacute;n de la gendarmer&iacute;a y el celo con el que las fuerzas de seguridad priorizan la defensa del derecho de propiedad por sobre el derecho a la vida. Y a&uacute;n as&iacute;, la autopercepci&oacute;n sigue siendo la de un gobierno al que le falt&oacute; firmeza. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura de esos a&ntilde;os como los de una gesti&oacute;n moderada puede ser inexacta. <strong>Pero a Macri le sirve para mirar al futuro, en l&iacute;nea con una derecha que de la mano de Milei y Patricia Bullrich, entre otros, puede desplegar su ideario genuino, funcionando desde las instituciones democr&aacute;ticas y con una amplia base social. </strong>Los desencantados con los a&ntilde;os de Carlos Menem pod&iacute;an votar a Macri, los desencantados con los a&ntilde;os de Macri podr&aacute;n votar convertir en presidente a su pr&oacute;xima representaci&oacute;n, y as&iacute;. Siempre tenemos a alguien para apoyar aquello de lo que estamos convencidos. &ldquo;El Estado es el que m&aacute;s ha hecho por destruir y complicar la vida de los argentinos con sus pol&iacute;ticas irresponsables, costosas e ineficientes,&rdquo; dice Macri, ahora en mueca superpuesta con el l&iacute;der de  La<em> Libertad Avanza.</em>
    </p><p class="article-text">
         El tono de <em>Para qu&eacute;</em>, en ese sentido,<em> </em>marida mejor con un pa&iacute;s en el que el intento de homicidio a la vicepresidenta de la Naci&oacute;n por parte de organizaciones libertarias puede ser tolerado o puesto en duda por parte de la dirigencia pol&iacute;tica. <strong>El Macri de </strong><em><strong>Para qu&eacute; </strong></em><strong>es parte importante de esa nueva realidad. </strong>Ah&iacute;, sobre esos cap&iacute;tulos finales aparece, fundada en la soledad del individuo y el poder del l&iacute;der con el que Macri se deleita en las p&aacute;ginas anteriores, el para qu&eacute; de su libro: &ldquo;Habr&aacute; que tomar decisiones dr&aacute;sticas. Aquel &lsquo;buenismo&rsquo; que algunos se&ntilde;alaron durante nuestra gesti&oacute;n no va m&aacute;s. El populismo <em>light </em>no es una opci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manifiesto-gradualismo_129_9646857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manifiesto contra el gradualismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mauricio Macri,Gradualismo,Derecha,nuevas derechas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conspiración de la conspiración: ¿quién disparó contra Sabag Montiel?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/conspiracion-conspiracion-disparo-sabag-montiel_129_9294746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b8e3e2f-1a89-4600-a369-189ffe4c447e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conspiración de la conspiración: ¿quién disparó contra Sabag Montiel?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la multiplicación de las teorías conspirativas con el atentado a Cristina Fernández de Kirchner, Ernesto Semán  explica por qué hay enormes mayorías que desconfían de un orden que les ha dado privaciones, temor y desverdades.</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Mi t&iacute;o&hellip; era lo m&aacute;s simp&aacute;tico, lo m&aacute;s lindo&hellip; Una vuelta me dice, &ldquo;&iquest;&rsquo;vos te parece que es cierto que van a llegar a la luna?&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Y por supuesto, t&iacute;o, le dije, &iquest;c&oacute;mo no van a llegar a la luna?&rdquo;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Y esc&uacute;chame, vos te sub&iacute;s a un techito con la escoba, &iquest;la toc&aacute;s la luna?&rdquo;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No&hellip;&rdquo;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Y&hellip; es propaganda norteamericana. Qu&eacute; van a llegar.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        El Polaco Goyeneche <a href="https://open.spotify.com/track/3BXrDxAeJgYBWwsBTpkyaw?si=966c211accca4685" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desgranaba la historia frente a Antonio Carrizo</a>. &iquest;El t&iacute;o? Improbable, como el hombre en la luna. Los porte&ntilde;os de ley desconfiamos de todo, pero sobre todo de aquello que aparezca evidente y verdadero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n dispar&oacute; contra Cristina Kirchner? Fernando Sabag. &iquest;En serio? Las teor&iacute;as conspirativas <a href="https://cenital.com/el-hombre-del-paraguas-y-las-teorias-conspirativas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que siempre existieron</a> volvieron a la vida. &iquest;Qui&eacute;n fue? Bueno, la oposici&oacute;n. Los mercados, claramente. La-de-re-cha. Un invento del propio gobierno, o una exageraci&oacute;n a la que es propensa la vice presidenta, un chiste shakespereano de M&aacute;ximo que se le fue de las manos. No hubo atentado. El arma no era de verdad. Sabag no era de verdad. Recoleta no es de verdad. Cuando la mentira es la verdad, &iquest;qui&eacute;n dispar&oacute; contra Fernando Sabag Montiel?
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;o de Goyeneche ten&iacute;a razones para desconfiar: su sobrino dec&iacute;a que Horacio Ferrer la hab&iacute;a visto rodando por Callao, no era algo que fuera a arruinarse con trajes de astronautas y banderas norteamericanas. El Polaco se confesaba con Carrizo en 1984. Ese mismo a&ntilde;o, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/critica-y-ficcion/9788433961587/A_267" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Piglia dec&iacute;a</a> que el complot &ldquo;es un relato bien &lsquo;argentino&rsquo;&rdquo;. Y agregaba: &ldquo;La concepci&oacute;n conspirativa de la historia tiene la estructura de un melodrama: una fuerza perversa, una maquinaci&oacute;n oculta explica los acontecimientos. La pol&iacute;tica ocupa el lugar del destino&hellip; la figura de la amenaza que se planifica desde un centro oculto y se le impone a la realidad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Piglia dec&iacute;a que la paranoia conspirativa ten&iacute;a su sentido, que era el efecto inmediato de haber vivido bajo la dictadura que acababa de terminar, en la que la suerte de las vidas mismas se decid&iacute;a en espacios ajenos, inaccesibles. Ah&iacute;, la paranoia aparec&iacute;a como una forma retorcida de la resistencia, una desconfianza del poder, de cualquier poder, y de sus narraciones. En 1975, a las puertas del infierno, Piglia hab&iacute;a escrito &ldquo;<a href="https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/ricardo-piglia-la-loca-relato-del-crimen/962/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La loca y el relato del crimen</a>&rdquo;, el relato enloquecido como el ant&iacute;doto contra la mentira, &ldquo;la loca que hace diez horas repite siempre lo mismo sin decir nada.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        O casi nada. La perspectiva cambia si, por un segundo, suspendemos la verdad, y en lugar de preguntarnos porqu&eacute; tanta gente consume teor&iacute;as conspirativas sobre el intento de asesinato a Cristina Kirchner, nos preguntamos en cambio por qu&eacute; no desconfiar&iacute;an de la versi&oacute;n oficial, <strong>de cualquier versi&oacute;n oficial sobre cualquier atentado, por qu&eacute; habr&iacute;a enormes mayor&iacute;as confiando en un orden que les ha dado privaciones, temor y desverdades.</strong> &iquest;Por qu&eacute; no confiar en la loca, o al menos usar su delirio para mantener a raya la mano pesada de los otros?
    </p><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n de las teor&iacute;as conspirativas es revulsiva, <strong>la radicalizaci&oacute;n de la derecha se alimenta de (y nutre a) una cueva de ratas que erosionan la seguridad de cualquiera, que trabajan sobre la vulnerabilidad para disfrazarla de certeza.</strong> Pero lo cierto es que la certeza de que el poder miente es algo que aceptamos de forma natural. La enorme mayor&iacute;a de los que escandalizan con las teor&iacute;as conspirativas aceptan como naturales las mentiras cotidianas que siembran el terreno para la desconfianza. Que los planes sociales son temporarios, que la exportaci&oacute;n de hidrocarburos va a salvar al pa&iacute;s, que la polic&iacute;a combate al narcotr&aacute;fico, que la pol&iacute;tica se puede financiar de forma transparente, que el dinero se puede acumular ilimitadamente de forma leg&iacute;tima. Los taxistas, los funcionarios intermedios, los comerciantes, los acad&eacute;micos, todos tienen despu&eacute;s una puerta trasera que los conecta con el amigo, el funcionario o el pasajero que les revela la verdad de la verdad, aquello que nadie sabe o puede decir pero que ellos tienen de fuentes seguras. <strong>El periodismo ha hecho de ese mecanismo una profesi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un instante, tragando saliva, tambi&eacute;n veamos en esa desconfianza corrosiva una forma de resistencia. Una forma horrible, autodestructiva quiz&aacute;s, ciertamente contraproducente, una reacci&oacute;n al poder manipulada por el poder, pero quiz&aacute;s para muchos la &uacute;nica posible. Hace unas d&eacute;cadas, el director del CELS, Emilio Mignone, <a href="https://www.pagina12.com.ar/especiales/30anios/reportajes-emilio_mignone.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">me contaba c&oacute;mo entendi&oacute; qu&eacute; hab&iacute;a pasado con los desaparecidos</a>: &ldquo;Los militares lanzaban siempre rumores, como que hab&iacute;a campos de concentraci&oacute;n en la Patagonia. Cuando me di cuenta, por el trabajo en la Asamblea, que ten&iacute;amos una lista de 6 mil desaparecidos registrados, me dije: si tenemos 6 mil, quiere decir que hay 10 mil, o 15 mil. Y si en la Argentina hay 15 mil personas en campos de concentraci&oacute;n, esto no se puede ocultar, porque &eacute;ste es un pa&iacute;s donde la gente habla. Porque con 15 mil detenidos tiene que haber 30 mil o 35 mil personas de guardia, gente que habla en sus casas, con sus familias. Ah&iacute; pens&eacute; que los hab&iacute;an matado.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Este es un pa&iacute;s donde la gente habla. <strong>Ejercer el poder pol&iacute;tico (esto tambi&eacute;n lo dec&iacute;a Piglia) es imponer una manera de contar la realidad.</strong> S&iacute;, hay un pasado de atentados, valijas, helic&oacute;pteros y hasta bidones sin resolver. Pero en un pa&iacute;s donde la gente habla, la mejor receta contra las conspiraciones paranoicas es arrancar un paso m&aacute;s atr&aacute;s y trabajar para que la realidad se transforme en algo que el poder, de alguna manera, pueda contar. &iquest;Quer&iacute;an un pueblo her&eacute;tico, ind&oacute;cil ante la autoridad y sus verdades? <strong>Ah&iacute; tienen.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/conspiracion-conspiracion-disparo-sabag-montiel_129_9294746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Sep 2022 10:52:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conspiración de la conspiración: ¿quién disparó contra Sabag Montiel?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando André Sabag Montiel,Cristina Fernández de Kirchner,Atentado a CFK]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las verdades políticas de Javier Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/verdades-politicas-javier-milei_129_8993860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e98286de-819a-4839-9dfc-cbe14daf00a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las verdades políticas de Javier Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ernesto Semán propone dejar de lado los modos del líder libertario y centrarse en las razones del crecimiento de una fuerza que juzga más como política que antipolítica. "La verdad libertaria se monta sobre la tragedia de este medio siglo de insistencia en las potencialidades del individuo económico y en los obstáculos que la vida colectiva ofrecen a ese paraíso, y no en la supuesta inadecuación de los votantes".</p></div><p class="article-text">
        Argentina est&aacute; privada, y en la duplicidad de esa afirmaci&oacute;n crece con la fuerza de la verdad la figura de Javier Milei. La verdad de las privaciones y la de un mundo privatizado, de individuos econ&oacute;micos incontrolados; su descripci&oacute;n y su deseo. Sus modos demenciales no son una escena azarosa, est&aacute;n atados a aquello que se esfuerza por revelar.<strong> Milei quiere gritar al viento que hace ya rato que el Estado no tiene el rol igualador que sus defensores quieren preservar y sus detractores desmantelar.</strong> Que los votantes est&aacute;n solos, destituidos, zombies en una selva de individuos voraces a la que el candidato los invita a sumarse, antes de que sea demasiado tarde y bajo su tutela. <strong>Mi lei or the high g&uuml;ei.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas se hizo com&uacute;n la pregunta de el por qu&eacute; el apoyo a Milei parece crecer entre j&oacute;venes de clase media y baja. &iquest;Y por qu&eacute; no? Esa costumbre de someter a interrogatorio diferencial algunas opciones pol&iacute;ticas siempre desnuda la ceguera respecto de otras. &iquest;Por qu&eacute; tantos o m&aacute;s votantes de esos grupos sociales y etarios apoyan a alguna de las otras opciones mayoritarias?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si es cierto que la libertad avanza entre esos grupos, <strong>es probable que su discurso libertario y antiestatal conecte con la interpretaci&oacute;n de experiencia reciente. </strong>Evidentemente, las formas en las que la sociedad se relaciona con el Estado son muchas y fragmentarias. El gran Buenos Aires ofrece ejemplos de hospitales p&uacute;blicos milagrosos y aqu&iacute; y all&aacute; hay escuelas p&uacute;blicas providenciales y sistemas ayuda apropiados. Pero esas perlas est&aacute;n carcomidas, no todos tienen la suerte de vivir cerca del Hospital El Cruce-N&eacute;stor Kirchner de Florencio Varela. Esas perlas ya no son, y la formidable red de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas entre los sectores m&aacute;s vulnerables que resucita peri&oacute;dicamente demostr&oacute; primero su, impacto pero con los a&ntilde;os expuso a&uacute;n m&aacute;s su precariedad, acentuando la de sus beneficiarios. Esas perlas no esconden que, para millones, la relaci&oacute;n cotidiana con el Estado est&aacute; marcada por distintas formas de la opresi&oacute;n, desde la espera de los desesperados hasta las formas m&aacute;s obvias de las fuerzas represivas en su rol directo o en colusi&oacute;n con aquellos que supuestamente deber&iacute;an combatir. Entre precarizados, sumergidos y aquellos que simplemente est&aacute;n peor que antes lo que se libra no es una guerra de monstruos, sino una discusi&oacute;n por entender c&oacute;mo fue que sucedi&oacute;, y cu&aacute;les son las mejores formas de adaptarse a esas realidades que parecen instaladas desde hace un par de generaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El kirchnerismo no abraza esa Argentina privada ni desarrolla los recursos que la reviertan de manera estructural, y en el medio se hunde se hunde se hunde.</strong> La ret&oacute;rica del Estado por parte de quienes no logran hacerla realidad de manera contundente, y la ret&oacute;rica de la reforma entre quienes llevaron de forma inmediata al pa&iacute;s al caos: entre esas dos paredes se cuela la invitaci&oacute;n al infierno que nos acerca Milei.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La verdad de Milei, entonces, puede ser espantosa, pero es cualquier cosa menos antipol&iacute;tica.</strong> Es una mirada de c&oacute;mo deber&iacute;an relacionarse la sociedad, los individuos y el Estado y qu&eacute; ideas y recursos deber&iacute;an guiar esa relaci&oacute;n, dif&iacute;cil encontrar algo m&aacute;s pol&iacute;tico que eso. Y es, tambi&eacute;n, una verdad hist&oacute;rica, que se asienta en tres tiempos. Una es la coyuntura cortita de una inflaci&oacute;n indomable y un centro pol&iacute;tico que se lic&uacute;a en la caja del supermercado. La otra es la coyuntura corta de una pandemia que desnud&oacute; las precariedades que algunos sufrieron desproporcionadamente m&aacute;s que otros. Y la otra es la de una comparaci&oacute;n impl&iacute;cita de los experimentos pol&iacute;ticos realizados desde la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica desde 1983, hecha bajo la hip&oacute;tesis temible de que el menemismo fue mucho m&aacute;s exitoso que el kirchnerismo en transformar de forma duradera la estructura social argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro que esta es una lectura excesivamente pol&iacute;tica, y que la Argentina de los &rsquo;90 y del 2000 tambi&eacute;n cambi&oacute; por motivos externos a los resultados electorales. Pero Milei va por la presidencia de la Naci&oacute;n, no por la direcci&oacute;n del CONICET, y esta lectura le permite mantener al kirchnerismo como su n&eacute;mesis y circunvalar convenientemente la experiencia macrista para atacarla desde un lugar hasta ahora in&eacute;dito. <strong>El esfuerzo de Milei por asociarse a la memoria hist&oacute;rica de Carlos Menem y Domingo Cavallo anuda su presente al de una experiencia que, en sus propios t&eacute;rminos, fue exitosa, y le permite saltearse el pantano en el que est&aacute; metido Macri con su macilenta idea de liquidar al peronismo.</strong> Quiz&aacute;s por eso, en &ldquo;Primer Tiempo&rdquo;, Macri se refiere 41 veces al populismo, <strong>mientras que Milei en &ldquo;El camino del libertario&rdquo; lo hace s&oacute;lo una.</strong> No para aburrir con el peronismo y la cultura, sino para captar la forma m&aacute;s proteica del antipopulismo con los proyectos igualitarios y ver en Alberto Fern&aacute;ndez &ldquo;la llegada de un nuevo gobierno de corte populista y sus t&iacute;picos programas de controles de precios.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Eso: <strong>Milei va a lo proteico.</strong> Si Macri busca formas de anticipar un programa de gobierno (con la carambola de diferenciarse de s&iacute; mismo cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s), Milei facilita su propio trabajo con gritos doctrinarios. No lo caracteriza la claridad conceptual, precisamente, pero tampoco la busca. Las im&aacute;genes (suprimir el Estado, que desaparezcan los impuestos, la moneda, todo) son m&aacute;s elocuentes y dibujan un horizonte mucho m&aacute;s que una serie de medidas.
    </p><p class="article-text">
        Ese contexto torna inteligible el heterog&eacute;neo apoyo que pueda tener Milei. <strong>Una de las discapacidades mas notables de muchos an&aacute;lisis pol&iacute;ticos es imaginar votos de baja calidad: el voto a Milei es un voto desesperado, es un voto bronca, un voto de segundo orden. </strong>Todos los votos reaccionan a algo, todas las identidades -pol&iacute;ticas y de otro tipo- se construyen, en mayor o menor medida, en oposici&oacute;n a otras. La idea de que hay voto virtuoso de ciudadanos que el d&iacute;a de la elecci&oacute;n desayunan dos tostadas con queso blanco y se planchan la camisa, frente a otros que llegan al lugar de votaci&oacute;n despu&eacute;s de haber quemado algo es solo un ejercicio autocelebratorio. Hay mucho m&aacute;s violencia, destrucci&oacute;n y desconsideraci&oacute;n en las ideas que buena parte del liberalismo promovi&oacute; como plataforma para discutir c&oacute;mo debe ser la sociedad argentina en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os que en las motivaciones de los votantes, que busca su voz en un marco muy restringido de opciones. <strong>La verdad libertaria se monta sobre la tragedia de este medio siglo de insistencia en las potencialidades del individuo econ&oacute;mico y en los obst&aacute;culos que la vida colectiva ofrecen a ese para&iacute;so, y no en la supuesta inadecuaci&oacute;n de los votantes.&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En parte por eso, la emergencia de La Libertad Avanza es algo m&aacute;s que un fen&oacute;meno pasajero. Milei est&aacute; para quedarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para quedarse donde est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para quedarse con todo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para quedarse en el molde. Una de las tantas esperanzas demenciales es la de que llegado el momento de capturar el centro pol&iacute;tico, Milei se modere. Nada indica que ese sea su camino. <strong>Milei describe aquello que anticipa, su misi&oacute;n no es decir la verdad sino hacerla posible.</strong> Milei parece crecer en la insistencia de s&iacute; mismo, mientras la realidad que lo rodea confirma que la Argentina igualitaria de los &rsquo;60 sobre la que se monta el resto de la competencia electoral es un holograma difuso que est&aacute; disponible para una parte cada vez m&aacute;s chica del pa&iacute;s y que el barbarismo de su proyecto civilizatorio es la nueva forma de la modernizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/verdades-politicas-javier-milei_129_8993860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 May 2022 03:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las verdades políticas de Javier Milei]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Liberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chile: Adiós Transición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/chile-adios-transicion_129_8594649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1bc3caf-16a1-4b98-854b-e4aae05e6723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chile: Adiós Transición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la victoria de Gabriel Boric llegó Chile al kilómetro cero de un proceso nuevo. Por fin quedaron atrás diecisiete años de dictadura y 30 años de una Concertación que gobernó el país por más años que Pinochet.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Gabriel Boric ten&iacute;a dos a&ntilde;os el 5 de octubre de 1988, cuando el NO a Augusto Pinochet se impuso al S&Iacute; con un 55 por ciento de los votos frente a un 44 por ciento, poniendo fin a la dictadura que hab&iacute;a comenzado en 1973. </strong>Ayer, Boric se impuso por casi el mismo porcentaje a Jos&eacute; Antonio Kast, el candidato presidencial que m&aacute;s claramente se identific&oacute; con el legado de aquella dictadura en la historia de la democracia chilena. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto tarda un r&eacute;gimen en morir? Quiz&aacute;s, la muerte de Luc&iacute;a Hiriart, la viuda de Pinochet, 48 horas antes de la victoria de Boric, ayude a cerrar el simbolismo. Pero esto, as&iacute; como la extraordinaria coincidencia porcentual se superponen con algo m&aacute;s sustantivo: <strong>La victoria de Boric pone fin a los 33 de la larga transici&oacute;n democr&aacute;tica chilena en la que los distintos alineamientos -los del NO o los de la Concertaci&oacute;n Democr&aacute;tica en las d&eacute;cadas posteriores- se organizaron alrededor de administrar el legado de aquella dictadura. </strong>Apruebo Dignidad se impuso anoche con el liderazgo de quienes batallaron contra esa Concertaci&oacute;n. Obviamente,<strong> destaca el formidable movimiento estudiantil -del que provienen Boric, Giorgio Jackson y Camila Vallejos- que se moviliz&oacute; contra los principios fundantes de una transici&oacute;n demasiado c&oacute;moda con la educaci&oacute;n privada y la consecuente profundizaci&oacute;n de la desigualdad</strong>. Pero tambi&eacute;n los movimientos sociales que crecieron a la sombra de analistas obnubilados por la estabilidad pol&iacute;tica, la nueva generaci&oacute;n de estudiantes que puso en marcha el estallido social en octubre de 2019, y los miles de grupos que se impusieron en el plebiscito constituyente del 2020.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cuánto tarda un régimen en morir? Quizás, la muerte de Lucía Hiriart, la viuda de Pinochet, 48 horas antes de la victoria de Boric, ayude a cerrar el simbolismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Que los resabios de la Concertaci&oacute;n se hayan resignado a apoyar a sus cr&iacute;ticos para no ver su legado completamente desmantelado es quiz&aacute;s el mayor signo de un cambio de r&eacute;gimen. <strong>No sin contradicciones, Boric representa al Chile que creci&oacute; a la sombra de la transici&oacute;n. Desigual, con desarrollo desparejo social y regionalmente, con un Estado poroso y corrupto, una econom&iacute;a informal -legal y no tanto- mucho m&aacute;s amplia que lo que se reconoce y una elite econ&oacute;mica que hasta ayer ten&iacute;a un dominio de la pol&iacute;tica nacional quiz&aacute;s mayor que la de ning&uacute;n otro pa&iacute;s en Sudam&eacute;rica. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para enfrentar el surgimiento de esta nueva formaci&oacute;n social y pol&iacute;tica, Kast se erigi&oacute; como un candidato de ultraderecha radical. <strong>Kast retom&oacute; en un formato t&oacute;xico el legado hist&oacute;rico de su sector en Chile, probablemente uno de los reconocimientos m&aacute;s sinceros en el mundo de que los socios vitales del mercado son las jerarqu&iacute;as y el autoritarismo y no la democracia y la incertidumbre que conlleva</strong>. Que Chile haya integrado junto a EEUU e Inglaterra la tr&iacute;ada simb&oacute;lica del surgimiento del neoliberalismo es tambi&eacute;n un episodio que ayer empez&oacute; a entrar en la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kast mostr&oacute; algo interesante para ver en Am&eacute;rica Latina.<strong> En la regi&oacute;n no hay polarizaci&oacute;n, hay una reacci&oacute;n barb&aacute;rica de la derecha ante procesos democr&aacute;ticos en los que los candidatos de izquierda han buscado mucho m&aacute;s la moderaci&oacute;n que la radicalizaci&oacute;n, y han sido el refugio pol&iacute;tico en el que descansaron las esperanzas de amplios sectores por la ampliaci&oacute;n de derechos econ&oacute;micos y sociales.</strong> Boric y la heterog&eacute;nea coalici&oacute;n que triunf&oacute; ayer son una muestra de esa din&aacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una lectura simple de la elecci&oacute;n es que Kast era un candidato mucho m&aacute;s fiel en la interpelaci&oacute;n radical hacia su electorado y ten&iacute;a -desde siempre- una enorme dificultad para dejar de ser quien era, el heredero de un r&eacute;gimen en crisis. <strong>Boric, por inteligencia o casualidad, fue exactamente lo contrario: un dirigente de izquierda que desde hace ya mucho tiempo se mostr&oacute; m&aacute;s flexible que otros</strong> -fue quien rompi&oacute; con sus pares para impulsar el plebiscito del 2020 en las condiciones negociadas con el resto de las fuerzas- y tuvo menos complejos a la hora de hacer una convocatoria que obligara a los votantes de la Concertaci&oacute;n a, aunque sea, escucharlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo de ayer es 's&oacute;lo'<strong> el kil&oacute;metro cero de un proceso nuevo</strong>. En un a&ntilde;o, la elecci&oacute;n ser&aacute; parte de una cronolog&iacute;a mucho m&aacute;s amplia. <strong>Desde enero habr&aacute; una asamblea constituyente de izquierda, un congreso de derecha, una multitud de demandas insatisfechas que ni siquiera tienen hoy expresi&oacute;n pol&iacute;tica, una recesi&oacute;n en el horizonte que se acercar&aacute; cuando se acaben los retiros de los fondos de pensi&oacute;n </strong>y, tambi&eacute;n, un presidente que buscar&aacute; hacer pie en ese tembladeral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que venga, con todo, estar&aacute; hecho con lo que traemos. <strong>La historia pesa tanto para quienes lo reconocen como para quienes deciden andar liviano</strong>. Anoche, frente al comando de campa&ntilde;a en el que estaba Boric, un grupo de simpatizantes cantaba la canci&oacute;n que fue un himno de las protestas del 2020: &ldquo;El derecho de vivir en paz&rdquo;, la canci&oacute;n de V&iacute;ctor Jara de 1971 que arranca con sus loas al l&iacute;der vietnamita Ho Chi Min. <strong>&iquest;C&oacute;mo navegar&aacute; Boric con una base de apoyo que va desde ah&iacute; hasta j&oacute;venes </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> cuyas demandas pueden ser a&uacute;n m&aacute;s radicales pero se expresan en una subjetividad distinta, a ex miembros de la Concertaci&oacute;n que pedir&aacute;n su tajada, a organizaciones sociales cuyas tradiciones y pr&aacute;cticas son igualmente robustas?</strong> Tanto Pi&ntilde;era como Kast, sacudidos, saludaron anoche al presidente electo. Pero faltan segundos para que desde ese sector surjan las comparaciones con Salvador Allende, algo de lo que Boric no podr&iacute;a -o querr&iacute;a- rehuir tan f&aacute;cilmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute;s la verdadera izquierda del siglo XXI sean coaliciones como las que llevaron a Boric al gobierno en Chile o a Xiomara Castro en Honduras o a Pedro Castillo en Per&uacute;, hijos de las injusticias de este siglo, herederos del pasado, hacedores del presente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/chile-adios-transicion_129_8594649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Dec 2021 01:52:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chile: Adiós Transición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[América Latina,Chile,Balotaje en Chile,Gabriel Boric]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un puente a la barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puente-barbarie_129_8569402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3cb8936-3512-4216-928d-e6deeb0aea90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un puente a la barbarie"></p><p class="article-text">
        Las ambiciones de todo un mundo caben en una franja de terreno angosta, de viejas f&aacute;bricas y silos levantados junto a la costa, alrededor de alg&uacute;n puerto. Montreal, Frankfurt, Oslo, Brooklyn, y decenas m&aacute;s; cada una los remodel&oacute; en su propio estilo para terminar produciendo exactamente lo mismo, decenas de restaurantes intercambiables a lo largo del planeta, m&oacute;dulos vidriados, espacios rescatados de su viejo candor industrial. Hasta ah&iacute; llegan cada noche las clases medias vinculadas a los bienes transables y el personal anexo de bur&oacute;cratas, financistas, abogados, turistas y arquitectos. Hablan lenguas, comen mal, sienten plenitud. Es un mundo peque&ntilde;o pero que pomposamente consideramos &ldquo;el espacio p&uacute;blico&rdquo; y &ldquo;la econom&iacute;a&rdquo;, al menos hasta que &ldquo;el espacio p&uacute;blico&rdquo; y &ldquo;la econom&iacute;a&rdquo; hacen sus apariciones menos nobles en su verdadera dimensi&oacute;n de torbellino.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro sitio de esperanza fue, obviamente, Puerto Madero. En el hermoso libro<em> La Grilla y el Parque</em>, Adri&aacute;n Gorelik recuerda el gesto categ&oacute;rico e impotente de Sarmiento al construir Palermo encima de la mansi&oacute;n de Rosas, malsepultando el pasado b&aacute;rbaro de un pa&iacute;s que deb&iacute;a mirar hacia adelante. <strong>Puerto Madero, al contrario, buscaba en el reciclado una forma del exorcismo. </strong>Alejandro Jodorowsky recomienda superpoblar el cuarto con recuerdos del ser amado que acaba de partir para poder despedirlo en su omnipresencia y evadir una permanencia fantasmag&oacute;rica. <strong>En su exceso de gr&uacute;as y silos, Puerto Madero no recuerda la industria ni los granos ni el pasado, sino la fantas&iacute;a reaccionaria de la prosperidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 20 de diciembre de 2001, Puerto Madero inaugur&oacute; una de sus adiciones m&aacute;s reconocibles en el mundo, el <strong>Puente de la Mujer</strong>, del arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Su punta estirada al cielo a&uacute;n resultaba incongruente con el tramado del bajo porte&ntilde;o, su dise&ntilde;o estilizado &ldquo;y casi anor&eacute;xico&rdquo;, como dec&iacute;a Guillermo Korn en un relato sobre el puente, no pertenec&iacute;a a nada. Poco antes del mediod&iacute;a, yendo hacia el puente caminando por Huergo o por Azopardo se escuchaban sirenas y disparos como ruidos de fondo. Grupos de 10 o 15 chicos aparec&iacute;an corriendo desde el oeste, amenazantes amenazados. Autos de civil cruzaban con sirenas de un lado al otro por los puentes verdaderos, indiferentes a su nueva adici&oacute;n urbana. Guardias privados se abroquelaban en la impotencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En su exceso de grúas y silos, Puerto Madero no recuerda la industria ni los granos ni el pasado, sino la fantasía reaccionaria de la prosperidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre el lado este del puente, el de la franja m&iacute;nima de tierra en el que se levantaban edificios y hoteles cada vez m&aacute;s cerca del r&iacute;o, al costado derecho del puente, hab&iacute;a un peque&ntilde;o mont&iacute;culo de cemento, una placa ins&oacute;litamente decorada con unas cintas argentinas que reten&iacute;an una especie de arreglo floral, y los nombres de An&iacute;bal Ibarra y Fernando de la R&uacute;a. Al momento exacto de la inauguraci&oacute;n programada para ese mediod&iacute;a, De la R&uacute;a hab&iacute;a renunciado, Ibarra -jefe de gobierno de la ciudad- hab&iacute;a huido de sus oficinas escondido en una ambulancia, y la tapa de <em>Clar&iacute;n </em>produc&iacute;a la fractura que marcar&iacute;a las d&eacute;cadas por venir: un t&iacute;tulo con &ldquo;saqueos... siete muertos y 138 heridos&rdquo; y otro al lado, &ldquo;la clase media hizo su propia protesta: gigantesco cacerolazo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la inauguraci&oacute;n del puente? Ni noticias. Las cosas importantes no salen en los diarios. Walter Benjamin recuerda que en 1794, los campesinos a 10 kil&oacute;metros de Paris a&uacute;n no sab&iacute;an que hab&iacute;a habido una revoluci&oacute;n ni que Luis XVI llevaba un a&ntilde;o sin cabeza. Uno pod&iacute;a quedarse mirando la plaquita celebratoria o levantar la vista y entender que la verdadera inauguraci&oacute;n estaba ocurriendo delante de nuestras narices, con la desmesura que ni Calatrava hubiera so&ntilde;ado. Se calcula que cerca de 20 trabajadores murieron en la construcci&oacute;n del Puente de Brooklyn hacia finales del siglo XIX. El Puente de la Mujer, a un 10% de su tama&ntilde;o y 1% de su utilidad, se inaugur&oacute; sobre 38 cad&aacute;veres, algunos que yac&iacute;an a un centenar de metros de ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Puente de la Mujer es una atrocidad s&oacute;lo concebible en la mente de Calatrava, s&oacute;lo realizable en los </strong><em><strong>roaring nineties</strong></em><strong> que termin&oacute; coronando.</strong> La estructura de acero y cemento de apenas 160 metros de largo y cinco de ancho pesa 800 toneladas. El coso cruza lo que pomposamente se conoce como &ldquo;R&iacute;o D&aacute;rsena Sur&rdquo;, y tiene esa aguja de 39 metros de altura que Calatrava vendi&oacute; como la imagen de una pareja bailando tango, aunque hizo media docena de dise&ntilde;os similares en todo el mundo y en cada lugar dijo que significaba algo distinto, un rayo, el esp&iacute;ritu de un pueblo apuntando al cielo o la forma figurada de un dedo alzado diciendo &ldquo;miren c&oacute;mo los cagu&eacute;&rdquo;. &ldquo;Calatrava&rdquo; deber&iacute;a ser una figura legal, una forma del delito: &ldquo;Tras comprobarse que el crimen hab&iacute;a sido ejecutado de forma cruel y alevosa, el jurado decidi&oacute; mantener el pedido de la fiscal&iacute;a y condenar al asesino a la pena de tres Calatravas y medio&rdquo;, por ejemplo. El puente fue hecho en Espa&ntilde;a y montado en la d&aacute;rsena, los seis millones de d&oacute;lares del entuerto pagados todos por el financista Alberto Gonz&aacute;lez como parte de una campa&ntilde;a de la Corporaci&oacute;n Puerto Madero para darle m&aacute;s visibilidad a la zona y enriquecimiento a sus habitantes. Para que ese canalcito de agua siga siendo transitable, el armatoste tiene 20 motores (&iexcl;veinte!) que permiten mover la estructura a un lado para que pasen los tres barquitos que tengan que pasar. En sus veinte a&ntilde;os de vida inerte, su &uacute;nico momento de vitalidad fue cuando Mart&iacute;n Liut y Buenos Aires Sonora utilizaron sus cuerdas como campanario para crear &ldquo;El Puente Suena&rdquo; y darle sus 15 minutos de vitalidad urbana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Puente de la Mujer                            </span>
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        En los hechos, el puente une toda la ciudad (o todo el pa&iacute;s hasta la cordillera, o todo el continente hasta el Pac&iacute;fico) con una franjita m&iacute;sera de tierra donde las reservas ecol&oacute;gicas son arrinconadas por edificios y negocios. <strong>Los puentes hablan por lo que unen y separan, es una relaci&oacute;n neur&oacute;tica que desarrollan con su prop&oacute;sito manifiesto</strong>. Entre el 15 y el 18 de octubre de 1945, Buenos Aires vive asediada con puentes que suben y bajan al comp&aacute;s de la paranoia. El 16, los obreros del Frigor&iacute;fico Wilson entran por el Puente Uriburu. Unos 10.000 m&aacute;s usan el Puente Pueyrred&oacute;n y marchan reclamando la libertad de Per&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente la polic&iacute;a decide levantar los puentes (&iquest;cu&aacute;ntos motores tiene el Uriburu?), pero los obreros cruzan por los puentes ferroviarios, ilevantables. El 16, m&aacute;s obreros cruzan el bell&iacute;simo Puente S&aacute;enz en Pompeya. La polic&iacute;a corta el puente. Los obreros cruzan en bote. El 17, la polic&iacute;a de la capital busca levantar los puentes por la ma&ntilde;ana, pero ante la pasividad de la provincia decide bajarlos por la tarde: decenas de miles de trabajadores entran a la capital por el Puente Pueyrred&oacute;n. En el puente Barracas, en cambio, la polic&iacute;a mantiene el puente levantado. &ldquo;Los compa&ntilde;eros se largaban al agua como pod&iacute;an, usaban los botes, los transbordadores de los frigor&iacute;ficos, tiraban bancos viejos o cualquier cosa que flotara para hacer balsas&rdquo;, record&oacute; tiempo despu&eacute;s Cipriano Reyes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Puente de la Mujer, en cambio, no une nada con nada, ni los separa. Y si llegara el d&iacute;a en que todo el continente decidiera abalanzarse sobre el este, de poco servir&iacute;an sus 20 motores. <strong>El Puente de la Mujer sell&oacute; un pacto de muerte con su inauguraci&oacute;n, fij&oacute; banalidad y sentido, prop&oacute;sito y deseo a un lado y otro del diquecito que a duras penas separaban las dos argentinas, siempre porosas</strong>. En alg&uacute;n momento, a&ntilde;os despu&eacute;s, las placas originales fueron reemplazadas en alg&uacute;n momento de este siglo: de las dos nuevas planchas de acero desaparecieron los nombres de Ibarra y De la R&uacute;a, y la inauguraci&oacute;n es un vago &ldquo;diciembre de 2001&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la f&aacute;bula b&iacute;blica de <em>El Capital</em>, Marx dec&iacute;a que las grandes producciones de manufacturas &ldquo;forjadas en la usura y el comercio&rdquo; se establecieron primero alrededor de los grandes puertos, lejos del r&eacute;gimen feudal del campo y de las corporaciones de la ciudad que le imped&iacute;an transformarse en capital industrial. En los Puerto Madero de toda Europa se disolv&iacute;a la sociedad feudal. En la Argentina, esos silos ya no guardan granos. Pero en uno de esos estaban las oficinas de uno de los lobbistas de Monsanto, por la que pas&aacute;bamos decenas de periodistas al mes para escuchar el &uacute;ltimo chisme de la Secretar&iacute;a de Ganader&iacute;a y Pesca que regenteaba el Comandante Felipe Sol&aacute;, cuyo compromiso con la semilla Roundup &reg; ha sido la verdadera base de los milagros bellos y calamitosos que la Argentina vive desde hace tres d&eacute;cadas. La semilla que nos hab&iacute;a llevado a buen puerto (&iexcl;ja!) durante tantos a&ntilde;os, que nos hab&iacute;a permitido construir tantos puentes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Puente de la Mujer selló un pacto de muerte con su inauguración, fijó banalidad y sentido, propósito y deseo a un lado y otro del diquecito que a duras penas separaban las dos argentinas, siempre porosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La obra, el puente, es, entonces, una de las obras m&aacute;s in&uacute;tiles y banales. Pero en la econom&iacute;a simb&oacute;lica de la Argentina del siglo XXI, la inauguraci&oacute;n de un puente uniendo dos orillas que se derrumban era algo m&aacute;s que un fracaso. Por ah&iacute; pasaron una cantidad insignificante de personas, pero de una costa a otra cruzaron las mercanc&iacute;as personificadas que le dieron forma a la naci&oacute;n presente. Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez bien dice que tras el 2001 &ldquo;no hubo una sola parte de la sociedad que no asumiera que si se moviliza y sale a la calle obtiene cosas&rdquo;. Los primeros en entenderlo fueron Macri y el plantel de visionarios que le dio forma al PRO y que cifra en el descalabro del 20 de diciembre el momento en el que decidieron cruzar el puente, dejar atr&aacute;s la parcela chica y salir a conquistar la otra orilla, convertir el confort de la costa en una prioridad de masas y electoralmente competitiva. Si no les gusta, armen un partido y crucen el puente para construir una barbarie a la medida de sus temores.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;nsito se multiplic&oacute; convulsivamente, porque en las d&eacute;cadas siguientes, hordas de cabecillas peronistas hicieron el trayecto opuesto, atra&iacute;dos qui&eacute;n sabe porqu&eacute;, y supusieron que para calmar los fuegos del 2001 ten&iacute;an que hacerse fuertes en la ciudad chica, y entonces hasta ah&iacute; march&oacute; el kirchnerismo y sus derivados, montando al otro lado de la canaleta sus chiringuitos de lavado de dinero, las cenas irredentas y hasta el departamento inmenso y desolado en el que Alberto Fern&aacute;ndez pas&oacute; sus a&ntilde;os de cuarentena antes de regresar airoso y triunfal. En la inmensidad del tr&aacute;fico que soportaba el puente de Calatrava se cruzaban unos y otros. &iquest;Se hablaban? &iquest;Paraban un rato acodados sobre las cuerdas de acero para comentar sobre los nuevos vecinos? &iquest;Se preguntaban por los nombres de las calles, por esas mujeres? Despu&eacute;s de cruzar, &iquest;dobl&aacute;s a la derecha en Juana Manso o en Olga Cosentini, que en los dos siglos precedentes imaginaron las patrias del otro lado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes cruzan el puente de forma inconmovible, an&oacute;nimos como el grito desesperado de Munch? Natalia Fortuny, analizando las representaciones art&iacute;sticas del 2001, rescata el trabajo de Nuna Manguante sobre &ldquo;los abstractos del poder, los intangibles&rdquo;, a los que describe como esos &ldquo;humanos que deshumanizan, los constructores de muros&rdquo;. Pero como en el equ&iacute;voco est&aacute; el sentido, en el 2001, los intangibles construyeron sus muros transitando por nuestros puentes.
    </p><p class="article-text">
        He ah&iacute; la cuesti&oacute;n: el puente chico hacia la nada, levantado t&iacute;mido entre la humareda de los gases y el olor a muerte, se&ntilde;alaba con su puntita otro legado del 2001, no el de la &eacute;pica pero tampoco el de la exasperaci&oacute;n, sino el de la convicci&oacute;n de que la &uacute;nica forma de hacer el pa&iacute;s gobernable era hacerlo m&aacute;s chico, el verdadero n&uacute;cleo duro de la democracia de este siglo, nuestra pol&iacute;tica de Estado, el segundo pacto de la transici&oacute;n. En los &rsquo;80, la Franja Morada de arquitectura ide&oacute; una consigna que se har&iacute;a generacional: &ldquo;Hoy es tiempo de construir m&aacute;s puentes que paredes&rdquo;. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, sus herederos le encontraron la vuelta para asegurar que, derribados aquellos muros, estos puentes no fueran a ninguna parte. Los planes sociales, que hab&iacute;an irrumpido en la Argentina al mismo tiempo en que se empez&oacute; a concebir el Puente de la Mujer como un recurso temporario para amortiguar el aluvi&oacute;n de calamidades que trajo la reforma del Estado, se incorporaron al paisaje nacional como la punta de Calatrava. <strong>Puente y planes, una Argentina para todos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La eficacia de la democracia argentina de este siglo quiz&aacute;s pueda medirse en que nunca se hayan traspasado esos l&iacute;mites de la tensi&oacute;n pol&iacute;tica, que las ambiciones m&aacute;s humanistas y las m&aacute;s crueles se hayan contenido dentro de s&iacute;. Puente y planes, una Argentina para todos y todas. Como horizonte, esa f&oacute;rmula tom&oacute; forma en la clase dirigente entre el humo y el puente. Su eficacia gui&oacute; el curso de este siglo y hoy est&aacute; dando sus &uacute;ltimas bocanadas de legitimidad ante un mundo nuevo que ya no encaja en esa bit&aacute;cora de supervivencia. Y que en los bordes de lo que vemos, tambi&eacute;n producir&aacute; otros s&iacute;mbolos, otros puentes a ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puente-barbarie_129_8569402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Dec 2021 03:05:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un puente a la barbarie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Puerto Madero,Puente de la Mujer,Santiago Calatrava]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Funes (de Rioja), el injundioso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/funes-rioja-injudioso_129_8379136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11b75072-7f27-4aa7-b22e-a41a5f3d2605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Funes (de Rioja), el injundioso"></p><p class="article-text">
        Hay hombres que luchan un d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y hay otros, como Daniel Funes de Rioja, <strong>que dedican una vida entera al combate por una sola idea</strong>. En su caso, la de individuos libres de toda atadura que impida el desarrollo pleno y ayudado y custodiado de los agentes econ&oacute;micos. Hay una lectura de la historia argentina anclada en &ldquo;los 70 a&ntilde;os de peronismo&rdquo;, otras en los golpes militares, otras en los ciclos de crecimiento y depresi&oacute;n. El &uacute;ltimo medio siglo de una socavaci&oacute;n sin rumbo tambi&eacute;n puede leerse en la vida de nuestro representante del empresariado nacional.
    </p><p class="article-text">
        La historia recordar&aacute; a Funes de Rioja como el hombre de la reforma laboral, el tipo que pele&oacute; contra todo no tanto por sacar adelante la flexibilizaci&oacute;n del mercado de trabajo, sino sobre todo por ir creando consensos sociales e institucionales amplios alrededor de esa idea. Pero en el &uacute;ltimo tiempo se embander&oacute; en una lucha menor: <strong>la batalla contra la ley de etiquetado frontal.</strong> La colectora de una sociedad libre. Sin indemnizaciones ni precios m&aacute;ximos, s&iacute;, pero tambi&eacute;n sin cartelitos aclaratorios. Como presidente de la COPAL, ha vuelto a dejar todo en la cancha para que los individuos decidan sin ninguna advertencia sobre lo que ingieren y dejan de ingerir.
    </p><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s de su triunfo parcial al caerse la sesi&oacute;n que deb&iacute;a tratar la ley de etiquetado, Funes de Rioja, actual presidente de la Uni&oacute;n Industrial Argentina, pidi&oacute; que no se analice &ldquo;<a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/contra-el-etiquetado-frontal-de-alimentos-el-presidente-de-la-uia-pidio-no-analizar-a-la-argentina-nid06102021/?utm_term=Autofeed&amp;utm_medium=Echobox&amp;utm_source=Twitter#Echobox=1633541706" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la Argentina como si fuera un pa&iacute;s n&oacute;rdico&rdquo;</a> porque esos &ldquo;oct&oacute;gonos negros...tienen por finalidad no informar, sino disuadir&rdquo;. <strong>La verdad es que los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos est&aacute;n atrasados en el etiquetado frontal, y a&uacute;n se rigen por una vieja pol&iacute;tica: una &ldquo;</strong><a href="https://www.helsenorge.no/en/kosthold-og-ernaring/keyhole-healthy-food/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>cerradura verde</strong></a><strong>&rdquo; impresa al frente de los productos considerados saludables.</strong> De hecho, Funes de Rioja podr&iacute;a haber dicho exactamente lo contrario a lo que dijo. Por ejemplo, algo as&iacute; como &ldquo;Argentina tiene que dejar de castigarnos con acusaciones infundadas a los que producimos alimentos y seguir el ejemplo de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, que en lugar de se&ntilde;alar a los productos que el Estado cree insalubres, tiene una ley para que, voluntariamente, los productos saludables puedan ser identificados por el consumidor a la hora de elegir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pero el error de Funes de Rioja es, en realidad, la b&uacute;squeda de una verdad m&aacute;s profunda. Cuando dice que Argentina no es un pa&iacute;s n&oacute;rdico, el titular de la Uni&oacute;n Industrial Argentina dice que no es un pa&iacute;s justo y regulado como los pa&iacute;ses escandinavos forjados alrededor del Estado de Bienestar. Y cuando dice que &ldquo;no es&rdquo;, dice que &ldquo;no debe ser&rdquo;. Alguna vez Margaret Thatcher dec&iacute;a que &ldquo;no existe algo llamado sociedad. Hay individuos hombres y mujeres y familias y no hay gobierno que pueda hacer algo si primero la gente no se cuida a s&iacute; misma.&rdquo; Thatcher no contaba lo que ten&iacute;a delante suyo sino lo que imaginaba adelante. Toda descripci&oacute;n es un postulado. <strong>&ldquo;Argentina no es un pa&iacute;s n&oacute;rdico&rdquo;, es el axioma fundante de los que sue&ntilde;an con un pa&iacute;s con la prosperidad de Noruega.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cerradura verde, apoyada pero no impuesta por el Estado, no es una gran ayuda. De hecho, a&uacute;n cuando los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos tienen una tasa de obesidad menor a la del resto de Europa, el crecimiento de la misma en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os ha seguido <a href="https://www.fhi.no/en/op/hin/health-disease/overweight-and-obesity-in-norway---/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mismo ritmo que el resto del continente</a>. La falta de informaci&oacute;n sobre lo que ingerimos es una parte central de la forma en que consumimos. En los &rsquo;70, un grupo de economistas entre los que se inclu&iacute;a Joseph Stiglitz desarroll&oacute; la idea de los mercados con informaci&oacute;n asim&eacute;trica para explicar aquellas transacciones en las que un actor -casi siempre la oferta- tiene tanta m&aacute;s informaci&oacute;n que el otro -en general la demanda- que la desigualdad es el n&uacute;cleo duro de esa transacci&oacute;n. D&eacute;cadas despu&eacute;s, Stiglitz recibi&oacute; el Nobel de econom&iacute;a por aquellos trabajos. <strong>Una ley de etiquetado como la que se propone en Argentina buscar&iacute;a la correcci&oacute;n de una asimetr&iacute;a abismal entre agentes econ&oacute;micos y eso es algo que Funes de Rioja jam&aacute;s podr&iacute;a permitir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Funes de Rioja no es el m&aacute;s rico ni el m&aacute;s poderoso ni el m&aacute;s influyente de los empresarios argentinos. No es, ciertamente, el m&aacute;s desagradable. Lo conoc&iacute; en la segunda mitad de los a&ntilde;os &rsquo;90. &Eacute;l hab&iacute;a colaborado de joven con la secretar&iacute;a de planeamiento de la &uacute;ltima dictadura militar. Yo era periodista y &eacute;l ofrec&iacute;a conversaciones <em>off the record </em>para promocionar la idea de una reforma laboral con el celo que mi vecina Dorita pon&iacute;a en las reuniones de <em>tupper </em>una d&eacute;cada antes. Era did&aacute;ctico m&aacute;s que fan&aacute;tico, victorianamente contenido, gentil, como los lobbistas de &ldquo;Gracias por Fumar&rdquo;. Delante suyo hab&iacute;a un r&iacute;o muerto de millones de pobres que estaban pasando del trabajo formal al cuentapropismo y del cuentapropismo a la desolaci&oacute;n y Funes de Rioja, a veces con un peque&ntilde;o brillo en la comisura de los labios, <strong>dec&iacute;a que el problema era el clima antiempresario que impregnaba a la sociedad argentina, la desconfianza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema econ&oacute;mico era claro: bajar los costos de contrataci&oacute;n (y despido) de empleados para ganar competitividad internacional. A Funes de Rioja le interesaba la ley, obvio, pero como <a href="https://publications.iadb.org/es/publicacion/13298/la-economia-politica-de-las-reformas-institucionales-en-argentina-los-casos-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bien se&ntilde;alan Juan Carlos Torre y Pablo Gerchunoff</a>, cuando Menem sugiri&oacute; sacar la ley por decreto, el empresario dijo que as&iacute; no ten&iacute;a sentido, que por consenso o nada. Que su campa&ntilde;a global era por cambiar el humor nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo de eso le reconoci&oacute; en el 2007 el entonces presidente de Colombia, Alvaro Uribe, hoy condenado por haber conspirado con grupos paramilitares de ultra derecha. A Funes de Rioja, <a href="https://alvarouribevelez.com.co/presidente-uribe-condecoro-a-daniel-funes-de-rioja-con-la-orden-de-san-carlos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo condecor&oacute; con la Orden de San Carlos</a> y lo explic&oacute; sin ambages: &ldquo;En un pa&iacute;s como Colombia, lo l&oacute;gico es desconfiar de los empleadores y maltratarlos. Eso es lo f&aacute;cil. Usted ha hecho lo dif&iacute;cil, lo que necesitamos... que es creer en nuestra empresa privada.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su celo transformador, Funes de Rioja gener&oacute; las condiciones para que distintos gobiernos se estrellaran contra esa muralla que es la desconfianza. Fue central para la Alianza se desintegrara en el aire en su intento de aprobar la reforma laboral como fuera en el a&ntilde;o 2000. Y fue igualmente central en empujar el combo reforma laboral/reforma previsional con el que Mauricio Macri dilapid&oacute; en unas pocas semanas el capital de su triunfo en las elecciones parlamentarias de 2017. Funes de Rioja tambi&eacute;n dio se&ntilde;ales de apoyo iniciales al gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez, que deber&iacute;a ser el primero en preocuparse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No hay bien p&uacute;blico que Funes de Rioja no objete. La acci&oacute;n colectiva, las indemnizaciones, las etiquetas informativas.</strong> El enemigo mayor, la supernova contra la que pelea cada batalla es, acert&oacute;-se&ntilde;ora-acert&oacute;-se&ntilde;or, el populismo. Cuando vio en Macri un punto de despegue, destac&oacute; que &ldquo;salir del populismo no es f&aacute;cil y lleva un largo proceso.&rdquo; Cuando ese proceso estall&oacute; en las calles a fines del 2017, dijo se trataba de &ldquo;una &lsquo;pueblada&rsquo; de grupos que no tienen relevancia desde el punto de vista electoral pero que se constituyen en una manifestaci&oacute;n populista.&rdquo; Los batalla contra los oct&oacute;gonos negros son una trinchera m&aacute;s en su cruzada final.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/funes-rioja-injudioso_129_8379136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Oct 2021 14:23:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Funes (de Rioja), el injundioso]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[A 20 años del 11-S, el atentado que borró las fronteras del terror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/20-anos-11-s-atentado-borro-fronteras-terror_1_8292346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4f6eeea-9bab-4c39-9007-fa5cc2a03450_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 20 años del 11-S, el atentado que borró las fronteras del terror"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El múltiple ataque terrorista de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono terminó de configuran un cambio de régimen en el que la política exterior de EEUU legitimó la tortura y los campos de concentración como un recurso más de su política pública.</p></div><p class="article-text">
        Los atentados del 11 de septiembre del 2001 terminaron de configurar un cambio de r&eacute;gimen reci&eacute;n ocho a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Fue el 16 de abril de 2009, de forma mucho menos espectacular que la de los aviones estrellados contra las Torres Gemelas y el Pent&aacute;gono, cuando el presidente Barack Obama anunci&oacute; que no impulsar&iacute;a el juicio a los responsables de la represi&oacute;n ilegal en la lucha contra el terrorismo desatada durante la gesti&oacute;n de su predecesor, George W. Bush, dejando en los hechos a la tortura y al despliegue de la red global de campos de concentraci&oacute;n m&aacute;s grande de la historia no como un crimen, sino como un recurso m&aacute;s de la <a href="https://www.hrw.org/news/2015/02/05/obama-counterterror-ignored-record" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;tica p&uacute;blica</a>. &ldquo;Este es un tiempo de reflexi&oacute;n, no de venganza&rdquo;, <a href="https://www.politico.com/story/2009/04/obama-memo-release-weighty-decision-021329" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo</a>, enfatizando que en un tiempo de &ldquo;grandes desaf&iacute;os y de una desuni&oacute;n perturbadora, no ganaremos nada en gastar tiempo y energ&iacute;a en culpar a otros por el pasado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La amnist&iacute;a de hecho no dej&oacute; atr&aacute;s la desuni&oacute;n perturbadora</strong>, que en cambio entrar&iacute;a en un espiral delirante y sin l&iacute;mite -como la guerra contra el terrorismo que Obama acababa de condonar- organizada contra &eacute;l mismo, su persona, su raza, su gobierno, la vida en comunidad por sobre los derechos individuales o los fantasmas que todo eso avivaba y que segu&iacute;an vitales hasta enero de este a&ntilde;o, cuando grupos de ultraderecha atacaron el congreso norteamericano: al menos <a href="https://eu.usatoday.com/storytelling/capitol-riot-mob-arrests/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una decena</a> de los acusados por los ataques son Marines que participaron en las guerras desatadas tras la ma&ntilde;ana del 11 de septiembre. Todo vuelve, pero esta vez, la guerra contra el terror -col&eacute;rica y desprovista de las primaveras redentoras fundadas en la visual de la liberaci&oacute;n de Europa durante la Segunda Guerra Mundial- volv&iacute;a a casa como una estaci&oacute;n final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para poder terminarse el 11 de septiembre del 2001, el siglo XX hab&iacute;a tenido que empezar a terminar en 1999 durante el bombardeo a Yugoslavia. A fines de marzo de ese a&ntilde;o, yo caminaba por la explanada de Brooklyn que se vuelca sobre el r&iacute;o frente a las Torres Gemelas.&nbsp;
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        Alguien, un hombre grande cuya vida hab&iacute;a coincidido con los a&ntilde;os de expansi&oacute;n y apogeo de los Estados Unidos, le&iacute;a el <em>New York Post</em> anunciando el bombardeo. &ldquo;Belgrado arde&rdquo;. Los bombardeos a Yugoslavia fueron la &uacute;ltima estaci&oacute;n para subirse al tren de la guerra justa antes de la parada final en Afganist&aacute;n. La masacre de Srebrenica de 1995 contra los musulmanes de Bosnia fue el primer genocidio que vivi&oacute; Europa despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial y la plataforma desde la cual un arco de pensadores e intelectuales alineados con la izquierda norteamericana se volcaron hacia el intervencionismo. Christopher Hitchens, el escritor que ven&iacute;a de oponerse a la intervenci&oacute;n en Nicaragua y que muchos segu&iacute;amos con inter&eacute;s, ve&iacute;a ahora en los neoconservadores a los &uacute;nicos que afirmaban sin ambages que hab&iacute;a que intervenir, impedir otro genocidio y poner fin al r&eacute;gimen desp&oacute;tico de Slobodan Milo&scaron;evi&#263;. La noci&oacute;n de que los Balcanes eran un territorio atrasado lleno de gente demente y salvaje -sobre la cual se montaba no el horror ante el genocidio sino el entusiasmo por la respuesta- era vital, fundacional, un ancestro inmortal del entusiasmo expansionista norteamericano. &ldquo;<em>Belgrade Burns</em>&rdquo;, le&iacute;a un anciano frente a las torres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Nueva Jersey, al otro lado del Hudson, al otro lado de las torres, otros tres ancianos saludaban en esos mismos d&iacute;as el crep&uacute;sculo de una &eacute;poca irrepetible.&nbsp;
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        El final de esa era se sintetiza en el verano del 98, cuando, como escribi&oacute; Philip Roth en el comienzo de <em>La Mancha Humana</em>, &ldquo;de un extremo a otro de Norteam&eacute;rica se desataba una org&iacute;a de religiosidad y pureza, cuando al terrorismo, que hab&iacute;a sustituido al comunismo como la amenaza predominante para la seguridad del pa&iacute;s, le sucedi&oacute; la mamada y un presidente de mediana edad, viril y de aspecto juvenil, y una empleada de veinti&uacute;n a&ntilde;os, temeraria y enamorada de &eacute;l, se comportaron en el Sal&oacute;n Oval como dos adolescentes en un estacionamiento&rdquo;. La moral fue el portaviones desde el que Hitchens y millones de norteamericanos despegaron para siempre de las guerras justas fundadas en la derrota al nazismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y fue el mismo portaviones en el que aterrizaron dos a&ntilde;os despu&eacute;s. En la ma&ntilde;ana del 11 de septiembre del 2001, la caravana que llevaba a Bush a un acto en una escuela primaria en Sarasota, en el estado de Florida, fue recibida con carteles de protesta a lo largo de la ruta: contra la elecci&oacute;n que Bush hab&iacute;a perdido en el voto popular y la Corte Suprema le concedi&oacute; m&aacute;s tarde y contra el da&ntilde;o ambiental de su administraci&oacute;n. Pasado y futuro. Desde la explanada de Brooklyn los aviones estrell&aacute;ndose contra las torres aparec&iacute;an con tanta claridad que uno hubiera jurado que hab&iacute;a visto antes la escena. O quiz&aacute;s esos hierros ardiendo ten&iacute;an alg&uacute;n parecido a la tapa del <em>Post</em> de dos a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando ardi&oacute; Belgrado. O quiz&aacute;s lo que desconcertaba era que los que mir&aacute;bamos con incredulidad, casi con pudor al comienzo, segu&iacute;amos siendo los mismos, no como Hitchens, no como todos los que vendr&iacute;an. Como dec&iacute;a Atahualpa Yupanqui, &ldquo;cada cual cree que no cambia/y que cambian los dem&aacute;s&rdquo;.
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        Horas despu&eacute;s, cuando ya todos estaban muertos y el gobierno se dispon&iacute;a a anunciar el futuro, desde las torres segu&iacute;an cayendo papelitos y cenizas que se agolpaban en la ventana, impresiones de formularios comidos por el fuego, planillas de Excel con cuentas sin terminar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;ation Program Manager. HNTB&rdquo;, &ldquo;w Jersey&rdquo;, parte de un gr&aacute;fico de la autoridad de transporte de Nueva York y Nueva Jersey con la frecuencia horaria matinal, &ldquo;Investigator O&rsquo;Brian&rdquo;, &ldquo;119.53&rdquo;, &ldquo;Order total: &pound; 1.864 24&rdquo;. Que el fuego estuviera consumiendo las finanzas desde sus entra&ntilde;as pod&iacute;a ser una mala met&aacute;fora, pero de todos modos no dejaban de volcarse desde el cielo consumidas para que todo un pa&iacute;s las viera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En 1952, Roger Vailand inici&oacute; una campa&ntilde;a contra las heladeras. En un art&iacute;culo en <em>La Tribune des Nations</em>, el novelista franc&eacute;s<em> </em>dec&iacute;a que en un pa&iacute;s &ldquo;como Francia donde -salvo durante dos meses al a&ntilde;o y no todos los a&ntilde;os- hace tanto fr&iacute;o que con una hielera en la ventana alcanza para mantener la carne durante el fin de semana o m&aacute;s, la heladera es un s&iacute;mbolo de mistificaci&oacute;n norteamericana&rdquo;. La referencia estaba perdida en un libro infinito, amable: pie de p&aacute;gina 13, p&aacute;gina 338, &ldquo;Postwar&rdquo;, del historiador brit&aacute;nico Tony Judt.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Pero en medio de la Guerra contra el Terror, llegando al 2010, un estudiante m&iacute;o en la New York University empez&oacute; a tirar del hilo de la frase para escribir su trabajo final bajo la pregunta: &ldquo;&iquest;Y si Vailand ten&iacute;a raz&oacute;n?&rdquo; Quiz&aacute;s estaba errado en el largo plazo, como todo el mundo. Quiz&aacute;s Vailand hab&iacute;a visto algo. No respecto al fr&iacute;o franc&eacute;s, pero s&iacute; a las fuerzas que configuraban la cultura moderna desde el final de la guerra hasta el final de las torres. Europa se incorporaba al confort de masas y Jap&oacute;n redactaba bajo la ocupaci&oacute;n norteamericana una constituci&oacute;n moderna y liberal que garantizaba el voto universal para hombres y mujeres y sacud&iacute;a los cimientos de una sociedad tradicional. Escribiendo sobre Woodrow Wilson, el historiador William Appleman Williams dec&iacute;a que &ldquo;el reformista como expansionista ser&iacute;a m&aacute;s exitoso que el conservador como expansionista&rdquo;. La articulaci&oacute;n de las necesidades dom&eacute;sticas norteamericanas con el ideario pol&iacute;tico que el pa&iacute;s buscaba propagar afuera eran dos cosas distintas pero que conflu&iacute;an en algo mucho m&aacute;s altivo que el mero &ldquo;inter&eacute;s nacional&rdquo;. Vencedores, vencidos, clientes, votantes, el combo de heladeras y democracia hab&iacute;a llegado con la misma onda expansiva que la bomba at&oacute;mica, tal como lo imagin&oacute; Vailand, para renovar la faz de la tierra.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Resulta interesante la forma en la que, en inglés, esa guerra se declaraba contra “el terrorismo” [terrorism] pero se denominaba “contra el terror” [the war on terror], una guerra mucho más ambiciosa, retorcida, interna e inacabable, como terminó siendo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s entonces <strong>una nueva cronolog&iacute;a</strong>, una m&aacute;s, arranca en 1945 y termina en 1999, el largo periodo del triunfo moral. La legalizaci&oacute;n de la tortura como parte de la guerra contra el terror posterior al 11 de septiembre es otro terreno, otra cancha en la que el pasto creci&oacute;, sin embargo, sobre tierra conocida. Siempre me result&oacute; interesante la forma en la que, en ingl&eacute;s, esa guerra se declaraba contra &ldquo;el terrorismo&rdquo; [terrorism] pero se denominaba<strong> &ldquo;contra el terror&rdquo;</strong> [the war on terror], una guerra mucho m&aacute;s ambiciosa, retorcida, interna e inacabable, como termin&oacute; siendo. A la hora de encabezar la represi&oacute;n transnacional que dio forma a la primera d&eacute;cada del siglo, el gobierno de Bush no recurri&oacute; a nadie con experiencia en Medio Oriente, o que hablara &aacute;rabe o alguno de los idiomas de la regi&oacute;n o tuviera alg&uacute;n contacto con el mundo musulm&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
         El jefe del Centro Antiterrorista de la CIA durante esos a&ntilde;os, se&ntilde;alado como un actor central en el desarrollo de los programas de torturas, se llamaba Jos&eacute; A. Rodr&iacute;guez. Nacido en Puerto Rico, Rodr&iacute;guez ingres&oacute; a la CIA en 1976 y desde entonces fue miembro de la &ldquo;Divisi&oacute;n Am&eacute;rica Latina&rdquo;, que seg&uacute;n reportaron los medios en ese entonces estuvo a cargo de &ldquo;las tareas m&aacute;s &aacute;speras de la agencia&rdquo;, que colabor&oacute; activamente con el despliegue del terrorismo de Estado en la regi&oacute;n, primero contra organizaciones pol&iacute;ticas durante la Guerra Fr&iacute;a y luego en un espectro social m&aacute;s amplio en la guerra contra las drogas. Su nombre aparece asociado a las pr&aacute;cticas que el mundo conoci&oacute; tras las denuncias sobre las <a href="https://www.thetorturedatabase.org/document/ar-15-6-investigation-800th-military-police-investigating-officer-mg-antonio-taguba-taguba-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">torturas en la prisi&oacute;n iraqu&iacute; de Abu Ghraib</a>: Inyecci&oacute;n de humus por el recto, fracturas de huesos y otros miembros, acoso sexual, falta de sue&ntilde;o, fr&iacute;o y calor intensos, simulacros de fusilamientos, perros, golpes, muerte. Que el <em>expertise</em> para liderar aquella guerra no tuviera nada que ver con Irak y Afganist&aacute;n y tuviera todo que ver con la construcci&oacute;n de una pesadilla pudo bastar para anticipar el final de la aventura en Kabul hace muy pocas semanas.
    </p><h3 class="article-text">Latinoamerica como laboratorio</h3><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina, reconstruida tras el paso de los varios Jos&eacute; A. Rodr&iacute;guez que asolaron la regi&oacute;n, fue, que se sepa hasta hoy, el &uacute;nico continente que no particip&oacute; del despliegue de centros clandestinos de detenci&oacute;n (o black holes), ni cedi&oacute; territorio para esos centros ni abri&oacute; su espacio a&eacute;reo para el transporte de detenidos. El 12 de marzo de 2003, el presidente de Chile, Ricardo Lagos, le comunic&oacute; a Bush que <a href="https://www.jstor.org/stable/pdf/24311784.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no dar&iacute;a su voto</a> en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para intervenir en Irak. Sin el voto chileno, la posibilidad de aprobar esa resoluci&oacute;n se desvaneci&oacute;. Apenas siete d&iacute;as despu&eacute;s, una coalici&oacute;n de Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Polonia invadi&oacute; Irak sin la autorizaci&oacute;n de las Naciones Unidas y contra un rechazo masivo alrededor del mundo. Lagos, que no era precisamente el Che Guevara resucitado, hab&iacute;a arriesgado las conversaciones chilenas alrededor de la creaci&oacute;n de un Tratado de Libre Comercio y hab&iacute;a logrado dejar el ataque norteamericano al margen del marco legal del sistema de Naciones Unidas. Fue el anticipo de un cisma que se acentuar&iacute;a dos a&ntilde;os m&aacute;s tardes, cuando los presidentes de la regi&oacute;n reunidos en Mar del Plata rechazaron de forma definitiva la presi&oacute;n de Bush para crear el &Aacute;rea de Libre Comercio Americana (ALCA). Eso fue en el 2005, y faltaban 12 a&ntilde;os para que el comercio de la regi&oacute;n con China (con enormes variaciones por pa&iacute;s y sector) <a href="https://www.hellenicshippingnews.com/in-latin-america-a-biden-white-house-faces-a-rising-china/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superara al comercio con Estados Unidos</a>, introduciendo a la regi&oacute;n en desaf&iacute;os nuevos. Si Am&eacute;rica Latina es, como bien sostiene Greg Grandin, <a href="https://www.thenation.com/article/archive/misery-made-me-fiend-latin-america-and-torture-report/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el laboratorio de experimentaci&oacute;n</a> de las pol&iacute;ticas imperiales, lo es tambi&eacute;n por el complejo sistema de ideas, tradiciones e historias que ofrecen resistencia. La lejan&iacute;a desinteresada con la que vivi&oacute; la Guerra contra el Terrorismo en las primeras dos d&eacute;cadas de este siglo mostraban algo de aquella terquedad.
    </p><p class="article-text">
        La CIA -creada en 1947 usando en parte como modelo las actividades del FBI en Am&eacute;rica Latina durante la guerra a sugerencia del ex embajador en Argentina, Spruille Braden- colabor&oacute; durante la Guerra Fr&iacute;a en la creaci&oacute;n de aparatos estatales parapoliciales con el foco puesto en la protesta social, considerada como un campo f&eacute;rtil para la expansi&oacute;n del comunismo. Muchos movimientos nacionalistas, incluyendo el peronismo en Argentina, fueron blanco inmediato de ese celo, a&uacute;n si profesaban su propia variante de anticomunismo. Es imposible contar la historia pol&iacute;tica de la regi&oacute;n sin contemplar ese filamento particular de la presencia norteamericana en la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el 2016, yo ense&ntilde;aba historia en la Universidad de Richmond. Esa historia. Richmond es la capital del Estado de Virginia, y en un radio de unos 200 kil&oacute;metros alrededor se encuentran todas las agencias de inteligencia del pa&iacute;s. En el aula est&aacute;n los hijos de todas ellas, de modo que result&oacute; natural que cuando lleg&oacute; el turno de hablar de la revoluci&oacute;n nicarag&uuml;ense y de la colaboraci&oacute;n de la CIA con la Contra en el minado de puertos, uno de los estudiantes se acercara al final de la clase para preguntarme si pod&iacute;a hacer su trabajo final sobre este punto, ya que su padre hab&iacute;a participado personalmente del minado: fue un caso singular de historia oral, y uno de los mejores trabajos de ese a&ntilde;o. En una de las &uacute;ltimas semanas del semestre, la clase sobre los atentados del 11 de septiembre del 2001 y Am&eacute;rica Latina nos llevaba a hablar, entre otras cosas, de Jos&eacute; A. Rodr&iacute;guez, de la experiencia hist&oacute;rica, del uso de fuentes primarias. El final de una de esas clases, era un martes, llev&oacute; a una conversaci&oacute;n agitada pero amable sobre el uso de la tortura. Suger&iacute; que la mera posibilidad de discutir los beneficios de m&eacute;todos inhumanos como parte de una pol&iacute;tica p&uacute;blica era un retroceso en la forma de entender una sociedad democr&aacute;tica. Mi interlocutora me dijo algo que ya hab&iacute;amos discutido en un texto anterior: que ese era el costo que hab&iacute;a que pagar afuera para mantener la democracia adentro. Respond&iacute; que ni siquiera ese l&iacute;mite cuestionable estaba tan claro. Asintiendo, y con una elocuencia que exced&iacute;a su propio registro de la magnitud anal&iacute;tica por apuntar, resumi&oacute; el final de una era.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el 11 de septiembre, dijo, &ldquo;el afuera <em>es </em>adentro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O dijo &ldquo;est&aacute;&rdquo; adentro? Como en el ingl&eacute;s el verbo es el mismo (&ldquo;is&rdquo;), quedar&aacute; para siempre la duda sobre la extensi&oacute;n insondable de esa transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El jueves siguiente, al llegar al aula unos minutos antes de que comenzara la clase, vi que en cada una de las mesas, delante de las sillas de los estudiantes, hab&iacute;a un papel blanco. Tambi&eacute;n hab&iacute;a uno en mi escritorio: Era un folleto de reclutamiento de la CIA. A doble p&aacute;gina color, la agencia enfatizaba la necesidad de recoger informaci&oacute;n sobre &ldquo;pr&aacute;cticamente cualquier cosa que contribuya o tenga un impacto en asuntos mundiales&rdquo;. &ldquo;La inestabilidad puede llevar a la revuelta social&rdquo;, advert&iacute;a por experiencia. &ldquo;Terrorismo&rdquo;, &ldquo;terror&rdquo; o &ldquo;guerra contra el terror&rdquo;, &ldquo;atentados&rdquo;, no aparec&iacute;an en ning&uacute;n lugar del texto.&nbsp; 
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        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/20-anos-11-s-atentado-borro-fronteras-terror_1_8292346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Sep 2021 05:09:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A 20 años del 11-S, el atentado que borró las fronteras del terror]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,11-S,Geoge W Bush,Barack Obama,Afganistán,América Latina,Yugoslavia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El antipopulismo no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/antipopulismo-no-existe_129_8268528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a76beaa-ec63-4a8c-a190-1b56ecc00909_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El antipopulismo no existe"></p><p class="article-text">
        El 7 de julio pasado, el expresidente Mauricio Macri traz&oacute; en pocas palabras una semblanza de las &uacute;ltimas ocho d&eacute;cadas de historia argentina, anhelando que el pa&iacute;s<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2021/macri-espana-ultimo-gobierno-populista-historia_1_8117745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;donde comenz&oacute; el populismo en el mundo sea el primero en deshacerse del populismo&rdquo;</a>. Lo que distingue a la Argentina moderna, en ese pensamiento, es la desgracia de una relaci&oacute;n imperfecta entre las masas y la pol&iacute;tica, cifrada en el surgimiento del peronismo en 1945, una forma pol&iacute;tica que inunda la vida p&uacute;blica de emociones venales, y obstaculiza la libertad econ&oacute;mica con una presencia siempre excesiva del Estado. El antipopulismo es la campa&ntilde;a final contra ese terco estorbo nacional.
    </p><p class="article-text">
        El populismo no &ldquo;comenz&oacute;&rdquo; en Argentina. Pero la hip&eacute;rbole est&aacute; justificada en la l&oacute;gica interna de un discurso compartido por amplios sectores de la poblaci&oacute;n. Una curiosidad argentina es el desbalance entre la abultada producci&oacute;n intelectual sobre el peronismo y la escas&iacute;sima obra enfocada en quienes, en nombre de una lucha contra un populismo huidizo y no siempre definido, construyeron una visi&oacute;n integral del pa&iacute;s. Una historia del antipopulismo argentino tiene que ser, sobre todo, un intento por elucidar cu&aacute;les son esas fuerzas y qu&eacute; mirada tienen sobre la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, y porque el tema parece estar en la cabeza de muchos, la aparici&oacute;n de <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/breve-historia-antipopulismo_1_8076720.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Breve Historia del Antipopulismo</em></a> aviv&oacute; una saludable discusi&oacute;n acerca de qu&eacute; es el antipopulismo. Dentro de esa conversaci&oacute;n, la Revista &Ntilde; del diario <em>Clar&iacute;n </em>public&oacute; dos notas sucesivas fuertemente cr&iacute;ticas del libro. <a href="https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/sepa-ud-peronista-_0_HrZqcxtmu.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una de ellas</a> fue escrita por Roberto Gargarella y presenta algunos puntos importantes para discutir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gargarella plantea dos problemas cruciales a la hora de escribir una historia del antipopulismo: la necesidad de contar con categor&iacute;as claras para saber de qu&eacute; estamos hablando y evitar as&iacute; el riesgo de que el antipopulismo corra la misma suerte que su objeto de ira -el populismo-&nbsp; y se convierta en un &ldquo;concepto arma&rdquo; m&aacute;s apropiado para atacar adversarios pol&iacute;ticos que para revelar una realidad hist&oacute;rica. Comparto ambas preocupaciones; son parte de lo que impulsaron la escritura de &ldquo;Breve historia...&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gargarella sostiene, sin embargo, que en el libro &ldquo;faltan definir&rdquo; los conceptos de populismo y antipopulismo, lo cual &ldquo;le impide determinar con precisi&oacute;n a qu&eacute; nos estamos refiriendo&rdquo;. El riesgo de esa situaci&oacute;n es que el autor &ldquo;invoque o remueva la categor&iacute;a indefinida, conforme a su voluntad o convicciones o prejuicios&rdquo;. Y para explicarlo, compara el uso de una categor&iacute;a aparentemente tan vaga como &ldquo;antipopulismo&rdquo; con el &ldquo;I know it when I see it&rdquo; con el que el juez norteamericano Potter Stewart se refiri&oacute; a la idea de obscenidad en un caso a mediados de los &lsquo;60: no importa tanto la definici&oacute;n, &ldquo;lo s&eacute; cuando la veo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La analog&iacute;a es desafortunada. No tanto por acercarme a Stewart (al fin y al cabo esa frase la pronunci&oacute; para fundamentar su voto contra la idea de censurar la pel&iacute;cula de Louis Malle <em>Los Amantes</em>), sino porque en la comparaci&oacute;n <strong>Gargarella superpone el derecho con la historia, la evidencia con el archivo, la prueba con la conjetura</strong>. Hay razones varias por las que la historia y la discusi&oacute;n p&uacute;blica se rigen por criterios saludablemente distintos a los de un tribunal: sobre todo, la centralidad expl&iacute;cita de la interpretaci&oacute;n. La historia, la del antipopulismo y cualquier otra, es un espacio conjetural. Lo cual no significa que el archivo sea un desparramo arbitrario de trastos viejos, sino la forma en la que una teor&iacute;a social gu&iacute;a una b&uacute;squeda singular entre materiales del pasado para construir un objeto hist&oacute;rico. Gargarella busca una definici&oacute;n que lo exima de esa tarea y deja pasar el marco interpretativo que nos permite reconstruir su presencia obvia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay razones varias por las que la historia y la discusión pública se rigen por criterios saludablemente distintos a los de un tribunal: sobre todo, la centralidad explícita de la interpretación. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Creo que si la historia del antipopulismo es una falta, esa deuda hoy es urgente. Bien dec&iacute;a Tulio Halper&iacute;n Donghi que &ldquo;lo que lo vuelve a uno hacia el pasado es un inter&eacute;s que surge del presente&rdquo;. Ese presente es el de una identidad pol&iacute;tica anclada desde hace medio siglo en la convicci&oacute;n de disciplinar a los sectores sociales que demandan una expansi&oacute;n de derechos econ&oacute;micos y sociales a trav&eacute;s de sindicatos, organizaciones sociales o interacciones con el Estado, y de reeducar su conducta pol&iacute;tica hacia el esfuerzo individual en la superaci&oacute;n econ&oacute;mica y la producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo empez&oacute;? Del mismo modo que el populismo es un fen&oacute;meno hist&oacute;rico preciso del siglo XX -aquellos movimientos que hasta los a&ntilde;os &rsquo;60 lideraron procesos de expansi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y social en Am&eacute;rica Latina, a veces de modo autoritario, y sobre todo para los nuevos sectores obreros-, <strong>el antipopulismo emerge en ese mismo periodo y en la Argentina toma formas definidas en las distintas formas de oposici&oacute;n al peronismo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no hay antipopulismo sin una fuerte filosof&iacute;a de la historia, sin la creencia, v&aacute;lida o no, en que algunas relaciones fundacionales de la Argentina que emerge en 1810 son parte de un proceso que contin&uacute;a en el tiempo no s&oacute;lo hasta hoy sino hasta el ma&ntilde;ana. En su cap&iacute;tulo sobre la historia del bombo peronista, <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/ezequiel-adamovsky/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ezequiel Adamovsky</a> reconstruye la forma en la que el antiperonismo convirti&oacute; al instrumento en s&iacute;mbolo peronista, representaci&oacute;n que ataba a los obreros de posguerra a los negros que rodeaban a Rosas un siglo atr&aacute;s, y que en su reverberaci&oacute;n llevaba a la Argentina a un tiempo premoderno, medieval, all&aacute; donde&nbsp; los espacios privados y la distancia entre los cuerpos a&uacute;n eran terreno fluido. &iquest;Qu&eacute; cohesiona ese tiempo largo, sino el lamento por una insurgencia permanente y la condena a sus perpetradores? Pensando en el devenir de la Revoluci&oacute;n de Mayo, Jorge Luis Borges advert&iacute;a ese recorrido de desperfectos; suger&iacute;a que &ldquo;si se piensa en los caudillos, en Rosas y sus degollinas, en el radicalismo, en el peronismo, uno se ver&iacute;a tentado a considerar que ninguna ventaja compensa tantos errores y tanto dolor.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No hay antipopulismo sin su prehistoria</strong>, sin un pasado convertido en referencia obsesiva de un presente amenazado. Reconstruir, entonces, su prehistoria, es lo que le otorga densidad al discurso antipopulista y permite identificarlo, para evitar as&iacute; las manipulaciones que con raz&oacute;n teme Gargarella.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        A contramano de esa filosof&iacute;a de la historia, lo que aparece en una reconstrucci&oacute;n del antipopulismo, m&aacute;s que las continuidades aparentes, es una conversaci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo de movimientos pol&iacute;ticos singulares.<strong> De ah&iacute; que durante el siglo XX no haya antipopulismo sino antipopulismos</strong>. A Gargarella le molesta que sean muchos, a Gonzalo Aguilar, en <a href="https://www.clarin.com/revista-enie/antipopulismos-polemico-libro-seman_0_LmATwXpwD.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una cr&iacute;tica</a> que public&oacute; la semana anterior, le molesta que sea uno solo. Cada lectura es un nuevo texto, y uno no puede menos que celebrarlo, pero he aqu&iacute; tres aclaraciones respecto de aquella nota de Aguilar. El autor pone en duda que &ldquo;el antipopulismo sea tan homog&eacute;neo y ahist&oacute;rico como se pretende&rdquo;. La part&iacute;cula impersonal &ldquo;se&rdquo; deja la esperanza de que est&eacute; hablando de otro libro: &ldquo;Breve historia...&rdquo; dice desde su p&aacute;gina 11 que no hay antipopulismo sino antipopulismos, en plural, dedicando las siguientes 255 a mostrar los distintos filamentos de esa idea cr&iacute;tica sobre la relaci&oacute;n entre masas y pol&iacute;tica, muchos incompatibles entre s&iacute;, y los devenires que hicieron del antipopulismo actual un discurso dominante. Aguilar protesta porque &ldquo;Alfons&iacute;n es arrojado al infierno del antipopulismo&rdquo;. No: Alfons&iacute;n -por cuya trayectoria tengo una admiraci&oacute;n personal que hago clara en el libro y mil otros lugares- es rescatado de ese infierno y repuesto como aquel que busca, creo que con &eacute;xito, la refundaci&oacute;n democr&aacute;tica sobre la base de incorporar legados del peronismo de las cuatro d&eacute;cadas previas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Aguilar tambi&eacute;n se alarma porque &ldquo;Halper&iacute;n Donghi est&aacute; al lado del ide&oacute;logo de la dictadura Jaime Perriaux&rdquo;. Ignoro en este contexto que significa &ldquo;al lado&rdquo;, pero no: &ldquo;Breve historia...&rdquo; intenta el inc&oacute;modo ejercicio de analizar el rol que las humanidades y las ciencias sociales tuvieron en la Argentina de posguerra en la normalizaci&oacute;n de la idea del peronismo como un elemento ileg&iacute;timo, con las consecuencias que Perriaux y otros llevaron al extremo. Si hay un ejercicio al que no era afecto Halper&iacute;n Donghi era la hagiograf&iacute;a. Si hay un legado de su trabajo, es el mandato de estudiar el lugar de los intelectuales no s&oacute;lo en relaci&oacute;n a la historiograf&iacute;a espec&iacute;fica sino en la escena amplia de la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Escribo sobre el libro que tengo enfrente o sobre el libro que tengo en mente?&rdquo;: Aguilar no lo pens&oacute; dos veces. Y, me temo, ni siquiera una.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Gargarella: en &ldquo;Breve historia...&rdquo; el antipopulismo aparece como filamentos de ideas que inundan el pensamiento de la izquierda, la derecha , el liberalismo y el conservadurismo, girando alrededor de la impert&eacute;rrita centralidad peronista. Las experiencias antipopulistas que florecieron entre 1955 y 1976 desarrollaron, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/antiperonismo-historia-fondo-tiempo_129_8140592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como bien se&ntilde;ala Mar&iacute;a Esperanza Casullo</a>, &ldquo;un &lsquo;n&uacute;cleo tir&aacute;nico&rsquo; cada vez m&aacute;s violento, que justificaba el &lsquo;&uacute;ltimo recurso&rsquo; necesario para la eliminaci&oacute;n de la enfermedad nacional&rdquo;, una b&uacute;squeda de purificaci&oacute;n insaciable que toma su forma m&aacute;s tr&aacute;gica y mesi&aacute;nica en la dictadura militar de 1976, que superpone a la ret&oacute;rica de la guerra fr&iacute;a la promesa de erradicar &ldquo;la amenaza marxista populista&rdquo;, con la fe puesta en que un pa&iacute;s sin peronismo ni el &ldquo;excesivo peso de los sindicatos en la vida pol&iacute;tica nacional&rdquo; podr&iacute;a retomar una democracia ordenada.&nbsp;Lo que hoy vemos como antipopulismo -esto es, los actores que como Macri y Juntos por el Cambio organizan su mirada de la naci&oacute;n a partir de una cruzada contra el populismo- es el legado de aquel momento refundacional, una fuerza ubicada a la derecha del espectro pol&iacute;tico, cortejando peligrosamente la violencia pol&iacute;tica y la coerci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se reconstruye la historia de esas ideas?
    </p><p class="article-text">
        Gerardo Aboy Carles lo describi&oacute; como &ldquo;la arqueolog&iacute;a de un concepto&rdquo;. Una historia intelectual es una aproximaci&oacute;n a la sociedad y el tiempo que produce esas ideas, esfuerzo que requiere tanta concentraci&oacute;n como apertura, &ldquo;dispersi&oacute;n te&oacute;rica y pluralizaci&oacute;n de criterios&rdquo;, como dice Carlos Altamirano, quiz&aacute;s el mayor historiador intelectual de la Argentina. Macri y sus afirmaciones, un comisario apaleando gremialistas de izquierda y clamando que dejen de hacer populismo, un periodista tratando de descifrar si, efectivamente, Argentina puede tomar la forma de Venezuela, <strong>escenas de una Argentina crispada que s&oacute;lo dejan de ser vi&ntilde;etas si se integran en una historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para eso importa menos la precisi&oacute;n anal&iacute;tica de los actores que nuestra inteligencia para escuchar lo que est&aacute;n diciendo. Para entender la Argentina reciente, la Europa medieval o la historia precolombina, el punto central de un trabajo hist&oacute;rico -no de un tribunal- sigue siendo c&oacute;mo entender, en base a los materiales que tengamos a mano, lo que los actores de eventos pasados pensaron que estaban haciendo. Una escucha preferencial que nos permita encontrar en el barullo del presente y el remolino del tiempo, aquellos dos elementos que permanecen: 1) &iquest;Existen a lo largo de la historia fuerzas que concibieron su idea de pa&iacute;s alrededor de una condena al populismo como una deformaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de masas?, y 2) &iquest;Hay en esas visiones elementos estables de la idea de pa&iacute;s que se ofrece como superaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esas dos preguntas son dos categ&oacute;ricos &ldquo;S&iacute;&rdquo;, desplegados a lo largo de la historia del siglo XX y proyectadas a &eacute;ste. Esas fuerzas existen y conciben sus acciones como una lucha contra algo que llaman populismo. Y m&aacute;s all&aacute; de la confusi&oacute;n que puedan tener, evolucionan a lo largo de la historia en trayectorias que &ldquo;Breve historia...&rdquo; reconstruye. Vuelvo al tema del archivo: la construcci&oacute;n, particular pero no arbitraria, de un recorrido en el tiempo hecho de materiales del pasado que recreen una escena a la que no tenemos acceso, para entender cu&aacute;l era el sentido que un partido mao&iacute;sta, una dictadura de extrema derecha, un obrero o un comisario le daban al t&eacute;rmino y c&oacute;mo elaboraban sus diferencias -muchas veces tr&aacute;gicamente- dentro de un lenguaje com&uacute;n disponible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que le preocupa la vaguedad, a Gargarella le incomoda que &ldquo;Breve historia...&rdquo; no deje al antipopulismo como un concepto flotante y lo presente anclado a movimientos que marcan a la Argentina reciente. As&iacute; las cosas, en la vaguedad conceptual con la que esos movimientos se paran frente a la relaci&oacute;n entre los sectores populares y la pol&iacute;tica, Gargarella se decepciona, pero de un modo conveniente: sin definici&oacute;n (que la hay) ni sujeto(s) hist&oacute;rico(s) (que los hay), el antipopulismo no existe. <em>Ceci n'est pas un antipopulismo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Es un problema grave. Su nota est&aacute; presentada como una revisi&oacute;n de &ldquo;la categor&iacute;a acu&ntilde;ada por Ernesto Sem&aacute;n&rdquo;. &ldquo;Breve historia...&rdquo; introduce la centralidad interpretativa que el antipopulismo puede tener en la historia argentina, pero lejos de haber acu&ntilde;ado nada, &eacute;ste es un objeto de estudio creciente en la ciencia pol&iacute;tica y la historia. La aparici&oacute;n casi simult&aacute;nea en Estados Unidos de <em>La gente, No: Una breve historia del antipopulismo</em>, de Thomas Frank, es una muestra elocuente. La sugerencia de que el t&eacute;rmino fue &ldquo;acu&ntilde;ado&rdquo; para la ocasi&oacute;n invita al lector desprevenido a suponer que el tema ha sido forzado, empujado por un capricho, que el antipopulismo no es un objeto de estudio leg&iacute;timo, que sus actores deben permanecer innombrados, descriptos bajo otra luz.
    </p><p class="article-text">
        Lo que tenemos enfrente, en cambio, es un objeto hist&oacute;rico a la espera de ser discutido. El cuidado para no transformar el an&aacute;lisis del antipopulismo en una mera acusaci&oacute;n pol&iacute;tica es fundamental, siempre que no se convierta en una coartada para mantener a esas fuerzas ocultas en los pliegues de la historia, inexplicadas. <strong>En su trayecto y su presente, el antipopulismo emerge como el elefante blanco de la Argentina</strong>. Y aunque pueda entenderse la incomodidad de quienes ven delante suyo la emergencia de un objeto hist&oacute;rico nuevo que los interpele, cuando las pasiones m&aacute;s ardorosas se aplaquen, la necesidad de esta conversaci&oacute;n ser&aacute; evidente. Quiz&aacute;s no pase mucho tiempo para que nos preguntemos no tanto si existe o no una historia del antipopulismo, sino porqu&eacute; nos demoramos tanto en haberla escrito.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/antipopulismo-no-existe_129_8268528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Sep 2021 03:03:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El antipopulismo no existe]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El país más feliz sobre la faz de la tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pais-feliz-faz-tierra_1_8235362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/393fec2e-c1b2-4414-991b-737a23be06f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El país más feliz sobre la faz de la tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el país donde los únicos privilegiados parecen ser los niños la natalidad continúa el descenso. Los recursos políticos y económicos que explican el tamaño de la felicidad noruega.</p><p class="subtitle">Parte 1 - Haga patria, importe un noruego</p><p class="subtitle">Parte 2 - Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional</p><p class="subtitle">Parte 3 - La paz social tiene cara de salmón</p><p class="subtitle">Parte 4 - El pasado hoy: sindicatos fuertes para una igualdad que sobrevive</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede ser que en el pa&iacute;s m&aacute;s feliz de la tierra la tasa de fertilidad no rebalse las expectativas cada a&ntilde;o, que las plazas y los parques no se llenen de una cantidad inmanejable de chicos y chicas, que cada calle de Oslo, Bergen o Trondheim no se convierta en una ciudad de los ni&ntilde;os en tama&ntilde;o real? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y sin embargo. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tasa de natalidad sigue en descenso. <a href="https://www.ssb.no/en/befolkning/fodte-og-dode/statistikk/fodte" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los 52.979 nacimientos del 2020 son cerca de un 15% menos que los 61.442 que nacieron en el 2010</a>. El n&uacute;mero de 1,48 ni&ntilde;os por hogar en el 2020 confirma el descenso respecto del 1,95 del 2010. La inmigraci&oacute;n sigue siendo el principal recurso para contener o revertir el envejecimiento de la pir&aacute;mide poblacional. La invitaci&oacute;n tentadora a llenar de hijos la tierra es tal que hasta el gobierno conservador de Erna Solberg, que le ha dedicado tiempo y esfuerzo a desmantelar el Estado de Bienestar y las regulaciones ambientales, ha sido mucho m&aacute;s cauteloso a la hora de tocar los beneficios que protegen a la ni&ntilde;ez. En buena parte, cierto, porque es la forma efectiva de ganar legitimidad para pol&iacute;ticas restrictivas en la inmigraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Noruega es uno de esos lugares en los que la frase &ldquo;los &uacute;nicos privilegiados son los ni&ntilde;os&rdquo; podr&iacute;a ser una evaluaci&oacute;n emp&iacute;rica y no un deslizamiento vocativo del General para inventar una ciudad &ldquo;<a href="https://youtu.be/vSxyUGBAxBA?t=93" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la que todos son ciudadanos y propietarios</a>&rdquo;. Todo conspira a favor de ellos: las licencias por maternidad y paternidad de un a&ntilde;o para madres y padres combinados, extendible a un a&ntilde;o m&aacute;s bajo ciertas condiciones, las asignaciones familiares universales, la salud gratuita por completo hasta los 16 a&ntilde;os, la educaci&oacute;n universal y gratuita, la idea de que el d&iacute;a nacional (17 de mayo) tiene a los ni&ntilde;os y no al ej&eacute;rcito en el centro de los desfiles -es el d&iacute;a alucinante en el que est&aacute; prohibido decirle que no a cualquier pedido de helados por parte de los chicos-, las jornadas laborales razonables que dejan generosas horas para pasar en familia, la educaci&oacute;n p&uacute;blica gratuita y de calidad, la tasa que cargan los bancos para cr&eacute;ditos de vivienda que puede ser tan baja como el 1,32 anual y cubren hasta un 85% del precio total de una casa permitiendo a una familia con alg&uacute;n ahorro darle a sus hijos una independencia impensable en otros territorios. Las consultas m&eacute;dicas son uno de esos lugares en los que este andamiaje adquiere el rostro de la &ldquo;diferencia cultural&rdquo;. Hay que hacer un esfuerzo e insistir para que el m&eacute;dico le dirija la palabra a uno de los padres; sin el pedido, la conversaci&oacute;n es solo entre el doctor y una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os s&uacute;bitamente a cargo de su propia salud. 
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                    alt="Noruega es uno de esos lugares en los que la frase “los únicos privilegiados son los niños” podría ser una evaluación empírica"
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                Noruega es uno de esos lugares en los que la frase “los únicos privilegiados son los niños” podría ser una evaluación empírica                            </span>
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        Y sin embargo.
    </p><p class="article-text">
        Cambios peque&ntilde;os en la regulaci&oacute;n de los servicios odontol&oacute;gicos permiten catalogar una parte creciente de los tratamientos de ortodoncia como &ldquo;est&eacute;ticos&rdquo; y, por tanto, excluidos de la gratuidad. Quiz&aacute;s el sistema se carcoma desde los dientes. A principios de a&ntilde;o, las autoridades de la Universidad de Ciencia y T&eacute;cnica de Trondheim descubrieron que muchos de sus estudiantes estaban recurriendo a calmantes para posponer los tratamientos odontol&oacute;gicos por temor a las cuentas que les llegaban. La odontolog&iacute;a, pasados los 16 a&ntilde;os, es absurdamente paga y car&iacute;sima. Los resultados de esas pr&oacute;rrogas son la creciente dependencia de calmantes y opioides y el empeoramiento de las dolencias que originaron esa dependencia. No es un fen&oacute;meno aislado. Hay que darse una vuelta por el sitio de crowdfounding <a href="https://www.spleis.no/search?query=tenner" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">spleis.no</a>&nbsp;y buscar &ldquo;dientes&rdquo; (tenner) para encontrar a una multitud peque&ntilde;a y creciente de noruegos recolectando fondos para hacerse un conducto. En el pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;spero de la tierra, donde uno llega al mundo con 250.000 d&oacute;lares bajo el brazo. El diario de izquierda <em>Klassekampen </em>le ha dedicado un <a href="https://klassekampen.no/samling/nasjonal-tannpine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suplemento especial</a>&nbsp;a los costos de los tratamientos dentales. La plataforma del partido rojo-verde incluye la gratuidad de los servicios odontol&oacute;gicos. Pero ac&aacute; la desigualdad se defiende con u&ntilde;as y dientes. Stein Erik Hagen, uno de los hombres m&aacute;s ricos de Noruega, ya advirti&oacute; que si los rojo-verde llegaran al gobierno -es un partido peque&ntilde;o, cercano al 5% de los votos, pero podr&iacute;a ser parte de una coalici&oacute;n con el laborismo para terminar con el gobierno de Solberg-, <a href="https://borsen.dagbladet.no/nyheter/vil-spandere-nord-korea-billett-pa-rodt-velgerne/74107248?fbclid=IwAR2f7irG018DBEi4JLoiR8cGao2ReMDEqtyhrJlSscWiAjLsx0U-T1lpiI4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noruega ir&iacute;a &ldquo;camino a ser Corea del Norte&rdquo;</a>. Ni siquiera &iacute;bamos a ser Venezuela.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Cu&aacute;nto falta para que bandadas de desdentados bajen por las calles de Noruega hoy ocupadas por dentaduras blancas y perfectas? &iquest;Tres a&ntilde;os? &iquest;Tres d&eacute;cadas? <strong>En Noruega todo es exasperantemente lento, hasta la espera. </strong>La creaci&oacute;n de un pa&iacute;s distinto tiene menos espectacularidad que la de los cataclismos argentinos, pero no por eso deja de tener efectos duraderos en el tiempo. Existen pocas dudas de que la desigualdad ha crecido en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, aunque hay distintas interpretaciones sobre las causas: la idea de que una nueva casta de mega ricos ha disparado la escala m&aacute;s alta de la riqueza sin afectar el bienestar y los ingresos del resto es una de las explicaciones m&aacute;s extendidas y c&aacute;ndidas. Pero no todos concuerdan. El reciente libro de Knut Halvorsen y Steinar Stjern&oslash;, <em>Desigualdad econ&oacute;mica y social en Noruega</em>, argumenta que la medici&oacute;n de los ingresos altos ha estado distorsionada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que cuando se incluyen los dividendos y capitales en el exterior, la riqueza del 10% m&aacute;s alto es casi el doble que lo que dicen las estad&iacute;sticas. Una investigaci&oacute;n reciente de la red informativa p&uacute;blica, NRK, afirma que <a href="https://www.nrk.no/norge/trodde-du-norge-hadde-sma-okonomiske-forskjeller_-1.15389190?fbclid=IwAR3KtYJhvdZNR8VYw570Lwn6pSSiSZUBW1jzz3SmXThrEM4TfTNPNGg0Jzg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de cado cinco coronas producidas por el pa&iacute;s van al 1% m&aacute;s rico</a>, una concentraci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s alta que la de Estados Unidos. Rolf Aaberge, uno de los economistas m&aacute;s prestigiosos del pa&iacute;s, afirma que lo que genera esa distorsi&oacute;n es, de entre todos los ingresos, la tasa de retorno de las inversiones. M&aacute;s a&uacute;n, y contra las representaciones m&aacute;s idealizadas del sistema impositivo noruego, Aaberge sostiene en otro trabajo suyo que <a href="https://sciencenorway.no/economics-equality-income/is-economic-inequality-in-norway-really-as-bad-as-in-the-uk-and-france/1866424" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 1% m&aacute;s rico de Noruega paga cerca de un 20% de sus ingresos en impuestos</a>, algo as&iacute; como la mitad de lo que pago yo o cualquier ingreso promedio en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con alguna terquedad, quienes insisten en que estas distorsiones en la parte alta de la pir&aacute;mide no afectan al resto de la sociedad parten del supuesto, entendible, de que un pa&iacute;s con alto crecimiento dif&iacute;cilmente viva un incremento en su desigualdad. Habr&aacute; que revisar ese supuesto y prestar atenci&oacute;n, en cambio, a la forma en la que los procesos de concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico se traducen en formas de poder pol&iacute;tico que no est&aacute;n al alcance de las instituciones democr&aacute;ticas. Por eso es que SSB, el instituto oficial de estad&iacute;sticas, disiente y acuerda con Aaberge en que la concentraci&oacute;n de riqueza, incremental en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, pone una presi&oacute;n extraordinaria sobre la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Cu&aacute;nto tarda una democracia en convertirse en una plutocracia? &iquest;Menos que en convertirse en una sociedad sin dientes? &iquest;M&aacute;s? &iquest;C&oacute;mo ocurri&oacute; en Estados Unidos? &iquest;Cu&aacute;les son las se&ntilde;ales?
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os, aquellos privilegiados llenos de helado y gratuidad, tambi&eacute;n son los portadores insanos de un nuevo orden. En marzo, SSB revel&oacute; que <a href="https://www.lifeinnorway.net/dramatic-increase-in-child-poverty-in-norway/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el n&uacute;mero de hogares con ni&ntilde;os viviendo bajo la l&iacute;nea de pobreza volvi&oacute; a crecer</a>. Por d&eacute;cimo a&ntilde;o consecutivo. 115.000 ni&ntilde;os son considerados hoy &ldquo;pobres&rdquo; en Noruega. Y no: la comparaci&oacute;n con las cifras y condiciones flagrantes de pobreza en la Argentina no son siquiera admisibles, pero revelan grietas al interior de un sistema que durante d&eacute;cadas fue el m&aacute;s inclusivo que pudiera imaginarse. Una parte de esa nueva camada de pobres son inmigrantes, esperablemente sobrerrepresentados en las cifras de pobreza (un 18% de ni&ntilde;os noruegos son inmigrantes, un 48% de los ni&ntilde;os pobres son inmigrantes). Pero a&uacute;n si se quita a los inmigrantes de la muestra, la cifra de ni&ntilde;os nativos bajo la l&iacute;nea de pobreza tambi&eacute;n ha crecido durante el mismo periodo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ciudad de Bergen                            </span>
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        Janteloven. Uno de los t&eacute;rminos m&aacute;s asociados a la cultura n&oacute;rdica, que se&ntilde;ala en general una cr&iacute;tica al individualismo y el &eacute;xito personal y un correspondiente apego al progreso comunitario y la solidaridad social. Janteloven es tradici&oacute;n. Janteloven es ideolog&iacute;a. Janteloven es una de esas sombras que vienen del pasado y se proyectan sobre el presente en dos direcciones: una forma de resistencia a los cambios m&aacute;s individualistas y una bruma de ideas y enga&ntilde;os que impide ver la relaci&oacute;n entre ese legado cultural y las condiciones materiales que lo producen: la acci&oacute;n sindical, la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica, la expansi&oacute;n de derechos colectivos. <strong>La mera idea de que la igualdad o el cuidado de los ni&ntilde;os es parte de una &ldquo;cultura n&oacute;rdica&rdquo; y no que esa cultura es un producto de un despliegue fenomenal de recursos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos para hacerla realidad es el secreto de la ideolog&iacute;a n&oacute;rdica.</strong> Los hechos sociales, al fin y al cabo, tambi&eacute;n tienen su materialidad, tan resistente y firme como la roca de una monta&ntilde;a. Cuando escucho la expresi&oacute;n &ldquo;cultura n&oacute;rdica&rdquo; llevo mi mano a un libro de sociolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a casa para terminar esta nota, un mont&iacute;culo de bosta monumental se alzaba en Gabriel Tischendorfs vei, sobre una vereda angosta por la que pasan decenas de chicos camino a la escuela. Caca de perro, elemento inesperado y ubicuo del paisaje urbano noruego. Noruega, el pa&iacute;s atrasado de Escandinavia, donde los chistes de gallegos eran sobre noruegos. &ldquo;En Suecia no es as&iacute;&rdquo;, piensa un amigo, un amigo sueco. Y entonces, cada caca de perro en el suelo es una confirmaci&oacute;n de que no estamos tan lejos, de que si de alguna manera llegamos a confluir en la misma cantidad de caca por vereda cuadrada en la subida de Gabriel Tischendorfs y en la esquina de Belgrano y Loria, Argentina va a poder manejar el petr&oacute;leo o la riqueza igual que Noruega, vamos a unirnos todos en una cultura com&uacute;n, una misma abstracci&oacute;n. O es m&aacute;s posible, en verdad, que sometidos a una tasa de inflaci&oacute;n de dos d&iacute;gitos, los recursos sobre los que se monta esa cultura limpia y austera se disuelvan en el aire como pompas de jab&oacute;n. Que la rectitud y la pasmosa calma sean una funci&oacute;n de la tasa de crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En la vereda, sobre Christies Gate, antes de llegar al mont&iacute;culo de caca, en pleno centro de Bergen, est&aacute; tirada <a href="https://flic.kr/p/2mi6ZrQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta jeringa</a>. Es parte del paisaje cotidiano de la ciudad, quiz&aacute;s algo menos que la caca de perro. Comparado con muchos otros pa&iacute;ses, los adictos a la hero&iacute;na reciben una muy buena atenci&oacute;n, de forma permanente y emp&aacute;tica. La nueva ley que present&oacute; el gobierno al Congreso considera la despenalizaci&oacute;n de la tenencia de entre dos y cinco gramos de hero&iacute;na o coca&iacute;na. Los adictos, muchos j&oacute;venes, estudiantes universitarios, desocupados y profesionales de ambos sexos, deambulan en una nube propia. El n&uacute;mero de adictos es bajo pero estable. El de aquellos dependientes del alcohol, en cambio, es alto: ocho por ciento de los hombres, tres por ciento de las mujeres. Pero mientras las muertes derivadas del consumo de alcohol bajaron algo en el &uacute;ltimo cuarto de siglo, <a href="https://www.fhi.no/en/op/hin/mental-health/intoxicants-and-substance-use/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las muertes por sobredosis ascendieron</a>&nbsp;desde 205 en 1996 a 286 en el 2018.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una jeringa tirada en la vereda en Bergen                            </span>
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        Janteloven. La &ldquo;cultura n&oacute;rdica&rdquo; tambi&eacute;n es lo que cada uno quiere que sea. El pa&iacute;s m&aacute;s feliz del mundo es un t&iacute;tulo que pesa sobre los hombros como el ancla de un transatl&aacute;ntico. El <a href="https://worldhappiness.report/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iacute;ndice anual sobre el pa&iacute;s m&aacute;s feliz del mundo</a>&nbsp;realizado con la promoci&oacute;n de las Naciones Unidas ubica a Noruega siempre entre los primeros cinco, rodeado de Finlandia, Islandia, Dinamarca, Suiza y Suecia. En el caso noruego hay un sustrato evidente y perverso en la felicidad de este siglo: la prosperidad del pa&iacute;s se monta en la industria que m&aacute;s contribuye a la destrucci&oacute;n del planeta en la que tiene lugar esa prosperidad. No hay fotos de jeringas en el piso que expresen el grado de dependencia del pa&iacute;s de la exportaci&oacute;n de petr&oacute;leo -cuyo consumo se desincentiva a nivel dom&eacute;stico- y de la salmonicultura, cuyo efecto en los oc&eacute;anos afecta a Noruega y al mundo por igual. La poblaci&oacute;n participa de esa hipocres&iacute;a fundante como beneficiaria cautiva de un sistema dif&iacute;cil de desmontar, mientras de la mano de estas industrias se consolida una idea de ciudadan&iacute;a individual parecida a la del pataleo de un ni&ntilde;o caprichoso, que lloriquea por sus derechos individuales contra cualquier evidencia de que son los bienes colectivos propios y externos al ser humano, y no las cuentas bancarias, lo que transformaron a Noruega en un experimento exitoso. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero estos tipos inventaron el esqu&iacute;, qui&eacute;n no querr&iacute;a nacer y seguir naciendo en un lugar as&iacute;. Qui&eacute;n no creer&iacute;a en su excepcionalidad. La leyenda dice que el Rey H&aring;kon, siendo un ni&ntilde;o, hab&iacute;a quedado en territorio enemigo. Para rescatarlo, un grupo de guerreros cruz&oacute; todo el pa&iacute;s en una traves&iacute;a hostil y penosa montado sobre unas tablas de madera para deslizarse por la nieve, creando en ese instante el esqu&iacute; de fondo. Esto fue hace un tiempo, en el 1204, pero los mitos sobreviven a fuerza de repetici&oacute;n. El cuadro cl&aacute;sico que retrata esa aventura ilustra <a href="https://flic.kr/p/2mi7gq3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el paquete de Fenal&aring;r</a>, una especie de jam&oacute;n hecho de pata de cordero que se consume masivamente. Janteloven y esqu&iacute; hasta en el supermercado. Para todos y todas.
    </p><p class="article-text">
        La Noruega que fascina es un instante. Es la esquina de Prosperidad e Igualdad, dos calles que recorren el tiempo y se encuentran en un segundo maravilloso como la ma&ntilde;ana de un domingo de oto&ntilde;o en Buenos Aires. Pero es s&oacute;lo eso: una esquina, un momento condenado a ser dejado atr&aacute;s a medida que esas calles siguen su curso, &uacute;nico e inevitable, alej&aacute;ndose entre s&iacute;. D&oacute;nde encontrar&aacute; a Noruega el futuro, en qu&eacute; nueva esquina o sobre qu&eacute; calle no es algo que est&eacute; asegurado por la tradici&oacute;n ni la cultura ni la leyenda. Pero tampoco es una condena impuesta por el crecimiento y la desigualdad. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre habr&aacute; un par de esqu&iacute;es listos para atravesar los paisajes inh&oacute;spitos y volver a empezar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pais-feliz-faz-tierra_1_8235362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Aug 2021 04:24:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El país más feliz sobre la faz de la tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noruega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pasado hoy: sindicatos fuertes para una igualdad que sobrevive]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pasado-hoy-sindicatos-fuertes-igualdad-sobrevive_1_8219321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af623f99-6387-4271-b795-564d07163a66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pasado hoy: sindicatos fuertes para una igualdad que sobrevive"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Noruega es uno de los países con mayor tasa de sindicalización. Los reclamos gremiales en pandemia tuvieron vasto apoyo social. El caso de la primera negociación colectiva entre los trabajadores de las empresas de delivery y una multinacional del sector.</p><p class="subtitle">Parte 1 - Haga patria, importe un noruego</p><p class="subtitle">Parte 2 - Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional</p><p class="subtitle">Parte 3 - La paz social tiene cara de salmón</p></div><p class="article-text">
        En algunas ciudades de Noruega adonde la pandemia no atac&oacute; con dureza durante este a&ntilde;o, los estudiantes perdieron m&aacute;s d&iacute;as de clase por la huelga de los sindicatos docentes que por el Covid. A fines de mayo, el Sindicato de Educaci&oacute;n inici&oacute; una huelga escalonada a nivel municipal en demanda de mejoras salariales y de un incremento en la contrataci&oacute;n de personal. El paro uni&oacute; a docentes, personal hospitalario y otros trabajadores municipales. M&aacute;s de 20.000 empleados p&uacute;blicos estaban en paro, dejando escuelas primarias, hospitales y oficinas p&uacute;blicas cerradas, adornadas con los carteles de &ldquo;Streik!&rdquo; (paro) y &ldquo;Unio&rdquo; (el sindicato), y precedidas por activistas sindicales explicando el conflicto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta nacional revelaba que una mayor&iacute;a de los entrevistados simpatizaba con las demandas a pesar de los trastornos que provocaba en un a&ntilde;o ya trastornado. En Bergen, los docentes marcharon por la ciudad con banderas y pancartas; los bocinazos de apoyo los acompa&ntilde;aban en buena parte del trayecto. El 6 de junio el gobierno se&ntilde;al&oacute; que la adhesi&oacute;n al paro de un grupo a cargo de la recolecci&oacute;n de residuos peligrosos pon&iacute;a en juego la seguridad p&uacute;blica y amenaz&oacute; con declarar ilegal el conflicto si el lunes no abr&iacute;an escuelas y hospitales. A diez d&iacute;as de haber comenzado, el sindicato levant&oacute; la huelga sin haber logrado sus objetivos, pero demostr&oacute; no s&oacute;lo su poder sino la popularidad de sus demandas en un a&ntilde;o de elecciones.
    </p><p class="article-text">
        No fue el &uacute;nico paro durante la pandemia. El 21 de setiembre del a&ntilde;o pasado, por ejemplo, 3.800 choferes de colectivo entraron en huelga en Oslo y Viken, seguidos una semana despu&eacute;s por otros 4.000 choferes en Finnmark, Nordland, Agder y M&oslash;re y Romsdal. La Asociaci&oacute;n de Profesionales del Transporte reclamaba un aumento salarial general y una compensaci&oacute;n por la p&eacute;rdida del poder de compra del salario sufrida en los a&ntilde;os previos. La capital noruega ten&iacute;a un aspecto distinto sin el transporte p&uacute;blico, y la prolongaci&oacute;n del conflicto comenzaba a complicar otras actividades. Esta vez, el final fue a favor de los huelguistas: el 1 de octubre, el paro se levant&oacute; luego de que el sindicato acordara con las empresas un aumento cercano al 6%, llevando el salario a 87 coronas por hora, m&aacute;s un suplemento de 1 corona adicional por el a&ntilde;o 2020. El salario inicial de los choferes se acercaba as&iacute; a las 300.000 coronas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los sindicatos son una cosa del pasado, ese es uno de sus mejores atributos.</strong> El recordatorio de que el progreso no ocurre en una l&iacute;nea recta hacia adelante, de que el presente y el futuro tambi&eacute;n son el fruto de los vientos que empujan la historia desde atr&aacute;s. En un d&iacute;a cualquiera, Noruega ofrece un ejemplo categ&oacute;rico de esa cronolog&iacute;a oblicua, donde el igualitarismo de un pa&iacute;s anclado en la econom&iacute;a moderna s&oacute;lo puede entenderse a partir la formidable presencia de los sindicatos en la vida nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un 52% de los trabajadores en Noruega pertenecen a un sindicato, agrupado a su vez en alguna de las cuatro centrales: Dos -LO y YS- dominantes entre obreros y trabajadores menos calificados, y otras dos -UNIO y Akademikerne- que agrupan sobre todo a trabajadores calificados. <strong>El alcance de los convenios colectivos, a su vez, cubre a cerca de un 70% de los 3 millones de trabajadores noruegos, un porcentaje que se ha mantenido </strong><a href="https://www.fafo.no/images/pub/2020/10332.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>m&aacute;s o menos estable</strong></a><strong> desde 1972.</strong> En Noruega no existe el salario m&iacute;nimo universal establecido por ley, sino que se arregla en convenios por rama sindical, tornando la influencia de las organizaciones de trabajadores en un dato excluyente de la econom&iacute;a. Es uno de los pa&iacute;ses con la tasa de sindicalizaci&oacute;n m&aacute;s alta del mundo, detr&aacute;s de los otros pa&iacute;ses n&oacute;rdicos (Suecia, Finlandia y Dinamarca).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la fuerza de la sindicalizaci&oacute;n no se expresa solo en la negociaci&oacute;n salarial por sector. <strong>Los representantes de los sindicatos est&aacute;n presentes en todos los lugares de trabajo y controlan la relaci&oacute;n de los empleadores con sus afiliados</strong>. &iquest;La empresa de limpieza del banco obliga a la empleada a limpiar m&aacute;s oficinas por hora? El representante sindical interpone un control. Un representante sindical controla tambi&eacute;n los tiempos de descanso y las condiciones de seguridad estrictas en las plataformas petroleras &iquest;Los trabajadores de un servicio de delivery quieren armar su gremio? El sindicato hace un asesoramiento completo. &iquest;La universidad termina el a&ntilde;o con un aumento salarial muy leve? El sindicato negocia cada pedido de aumento individual basado en el trabajo de cada uno de sus representados. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, los estudios sobre los or&iacute;genes del peronismo siempre destacan que un cambio fundamental para los trabajadores durante el ascenso de Per&oacute;n fue la relaci&oacute;n con los jefes y patrones en las f&aacute;bricas y la percepci&oacute;n de que los sindicatos les ofrec&iacute;an ahora no solo protecci&oacute;n sino la defensa de una dignidad innegociable. Algo de eso explica, tambi&eacute;n, la forma en la que los sindicatos penetran la vida diaria n&oacute;rdica. En un pa&iacute;s con un pico de desempleo del 5% en medio de la crisis provocada por el Covid, ese 70% de los trabajadores cubiertos bajo los convenios colectivos y esa presencia permanente de los sindicatos en la vida laboral le dan forma al paisaje social del pa&iacute;s como casi ning&uacute;n otro factor. Y a&uacute;n en sus a&ntilde;os m&aacute;s moderados, son siempre una demostraci&oacute;n de fuerza: en 2020, en plena pandemia, Noruega tuvo 135.768 horas de trabajo perdidas por huelgas, la cifra m&aacute;s alta de los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero por qu&eacute; puede parar un noruego? &iquest;Qu&eacute; puede reclamar un docente? Un maestro de escuela p&uacute;blica primaria puede ganar cerca del salario promedio noruego, unas 600.000 coronas anuales (o 68.000 d&oacute;lares, o 1.221 kilos de salm&oacute;n de criadero al valor del <a href="https://salmonprice.nasdaqomxtrader.com/public/report;jsessionid=EF4A5B283191F4259FF3ECA2E9CBF77E?0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nasdaq Salmon Index</a>, o 885 barriles de crudo <a href="https://oilprice.com/oil-price-charts/45" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al momento de escribir esta nota</a>). En general trabajan con grupos de no m&aacute;s de 20 estudiantes (un n&uacute;mero establecido por ley), en aulas que en muchos casos parecen cines o salones de descanso, con d&iacute;as dedicados a la formaci&oacute;n y revisi&oacute;n de programas y cursos de formaci&oacute;n estables. &iquest;De qu&eacute; se quejan? De que, por ejemplo, la cantidad de contrataciones temporarias creci&oacute; exponencialmente en la &uacute;ltima d&eacute;cada, de que el salario ha perdido poder de compra de forma lenta pero sostenida en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. De que en algunos lugares como ciertas zonas del este de Oslo o sur de Bergen el crecimiento de la matr&iacute;cula de inmigrantes casi erradic&oacute; la presencia de estudiantes noruegos, convirtiendo a la escuela en accesorios para revertir una marginalizaci&oacute;n que las excede. Es muy dif&iacute;cil regular el conflicto diario entre estudiantes con ideas tan distintas como las que pueden provenir de, por ejemplo, familias de Eritrea, Lituania, Argentina y Sud&aacute;n; es casi imposible hacerlo en un pa&iacute;s donde la dimensi&oacute;n punitiva es casi inexistente: <strong>en Noruega no hay sanciones, ni hay libretas, no hay notas, no se penaliza las llegadas tardes, no se repite el grado, los maestros no gritan. </strong>Todo eso se reemplaza por sistemas mucho m&aacute;s efectivos pero tambi&eacute;n m&aacute;s demandantes: la denuncia de un padre de un problema entre su hija y otro estudiante lleva a una reuni&oacute;n con las autoridades de la escuela, un plan de acci&oacute;n de hasta tres meses aprobado por la comuna, un chequeo quincenal en personal y por email, y una evaluaci&oacute;n colectiva que debe ser refrendada por todos los involucrados. La pandemia increment&oacute; la presi&oacute;n sobre estos problemas, al tiempo que demostr&oacute; las carencias de la &uacute;ltima d&eacute;cada: el reclutamiento de docentes baj&oacute; un 17% y el 15% de los maestros que est&aacute;n al frente de una clase no tiene formaci&oacute;n docente. Quiz&aacute;s eso explica tambi&eacute;n el apoyo que tuvo la huelga y el poder que tiene el sindicato. Algo de esto tambi&eacute;n ayuda a explicar porqu&eacute; UNIO -cuyos miembros son sobre todo docentes y personal de salud- es una central no alineada pol&iacute;ticamente que, pese a tener menos miembros, compite en legitimidad con la hist&oacute;rica LO, aliada al partido laborista.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los servicios de delivery </h3><p class="article-text">
        En el entramado de acciones gremiales, huelgas, negociaciones salariales y presencia en los lugares de trabajo est&aacute; la fuerza de un sindicalismo que mantiene cohesionada y pr&oacute;spera una fuerza laboral extendida. En los bordes de ese para&iacute;so, en cambio, est&aacute;n los servicios de delivery.&nbsp;
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                En Noruega, el servicio de delivery dominante se llama Foodora                            </span>
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        En Noruega, el servicio de delivery dominante se llama Foodora, una subsidiaria de Delivery Hero, la multinacional sueca con base en Alemania y que en Argentina controla PedidosYa. La compa&ntilde;&iacute;a arranc&oacute; en Oslo en el 2015, con el modelo que caracteriza a la econom&iacute;a de las aplicaciones: los encargados del delivery eran empleados de la compa&ntilde;&iacute;a -a diferencia de lo que ocurre en casi todo el resto del mundo, donde son aut&oacute;nomos- aunque casi todos eran s&oacute;lo part time, y los ciclistas deb&iacute;an hacerse cargo del mantenimiento y seguridad de sus bicicletas. El pago estaba en el piso de la escala salarial, no inclu&iacute;a seguros y, como en el resto del mundo, el dise&ntilde;o incentivaba una mayor productividad (m&aacute;s entregas por hora) sin limitaciones. En un pa&iacute;s en el que las relaciones laborales aparecen tan reguladas, los sindicatos tan fuertes, las condiciones econ&oacute;micas tan buenas y el desempleo tan bajo, &iquest;qui&eacute;n pod&iacute;a integrar la fuerza precarizada que caracteriza a los mercados laborales dualizados?
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes. Noruega tiene hoy unos 900.000 inmigrantes o hijos de inmigrantes, un 18% de la poblaci&oacute;n, el doble que hace dos d&eacute;cadas. La cifra puede no ser impactante en otros lados, pero representa un cambio estruendoso en un pa&iacute;s en el que no es infrecuente que un vecino trace las ra&iacute;ces de su familia en el barrio a 200, 300 o 400 a&ntilde;os atr&aacute;s. De ese total, 240.000 son refugiados de un peque&ntilde;o grupo de pa&iacute;ses como Eritrea, Afganist&aacute;n o Siria, mientras que unos 120.000 llegan de Polonia (Argentina contribuye con s&oacute;lo 1.300 inmigrantes). Y aunque la situaci&oacute;n de los inmigrantes es mejor que en muchos otros pa&iacute;ses, su precariedad es tanto simb&oacute;lica como material: en el 2015, durante la &ldquo;crisis inmigratoria&rdquo; europea, el gobierno conservador cre&oacute; el Ministerio de Inmigraci&oacute;n e Integraci&oacute;n y tuvo la deferencia de dejarlo a cargo del Partido del Progreso, la agrupaci&oacute;n de ultra derecha con la pol&iacute;tica migratoria m&aacute;s restrictiva de todo Noruega.
    </p><p class="article-text">
        Esa masa de inmigrantes constituy&oacute; el potencial de un mercado precario: el desempleo entre los inmigrantes es el 9,5%, casi el doble que el desempleo nacional. &ldquo;Era muy, muy dif&iacute;cil encontrar a alg&uacute;n compa&ntilde;ero de trabajo que fuera noruego. Alg&uacute;n estudiante quiz&aacute;s, pero lo normal era que fu&eacute;ramos todos inmigrantes, los &uacute;nicos que pod&iacute;amos aceptar esas condiciones&rdquo;, recuerda Favio Gonz&aacute;lez, un venezolano que sali&oacute; de su pa&iacute;s en el 2010 y trabaj&oacute; con Foodora entre el 2018 y el 2020.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que los primeros esfuerzos de la empresa estuvieran dirigidos a mantener a sus empleados alejados de los sindicatos. Gonz&aacute;lez recuerda cuando &eacute;l y otros seis inmigrantes de &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina que hac&iacute;an entregas a domicilio en auto buscaron organizarse como sindicato para demandar&nbsp; mejoras en el pago y que la empresa se hiciera cargo de algunos costos de mantenimiento del auto. Contactaron al sindicato de choferes, que empez&oacute; a asesorarlos y a conversar con la compa&ntilde;&iacute;a sobre las condiciones de trabajo. La conversaci&oacute;n no fue extensa. &ldquo;Fue como la mafia&rdquo;, recuerda Gonz&aacute;lez. &ldquo;Un d&iacute;a nos sentaron, dijeron que lo del sindicato ser&iacute;a muy costoso para la compa&ntilde;&iacute;a y que prefer&iacute;an no renovarnos el contrato: O renunci&aacute;bamos a armar el sindicato o est&aacute;bamos despedidos.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en Noruega, la ilusi&oacute;n de mantener una fuerza laboral extensa por fuera del abigarrado sistema de protecci&oacute;n dur&oacute; poco. En agosto del 2019, un grupo entre los 600 ciclistas de Oslo iniciaron una huelga en demanda de aumentos en el pago por hora y en el pago por comida, la cobertura de las reparaciones de las bicicletas, el seguro, las regulaciones en los horarios de disponibilidad. En una semana, la mayor&iacute;a de los ciclistas estaban en huelga, mientras el sindicato (el <em>Fellesforbundet, </em>que nuclea a trabajadores del sector privado) negociaba con la empresa. <strong>El 29 de setiembre, luego de seis semanas de huelga, la empresa acept&oacute; la negociaci&oacute;n del sindicato, incluyendo un aumento cercano al 7% en los salarios de los empleados full time, la posibilidad de retiros anticipados y la cobertura por parte de la empresa de los costos de mantenimiento de las bicicletas. </strong>El acuerdo, tal como establecen los convenios por rama en Noruega, no s&oacute;lo rige para Foodora sino para todos los trabajadores que hacen entregas a domicilio en bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fue la primera negociaci&oacute;n colectiva en el mundo entre los trabajadores de las empresas de delivery y una multinacional del sector.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de las aplicaciones es una cara de la desigualdad. La receta para crearla: se combinan una porci&oacute;n de avances tecnol&oacute;gico con dos porciones de una clase media abundante con buen poder disponible, y se disuelven luego en una franja precaria del mercado laboral. Gonz&aacute;lez contaba la indignaci&oacute;n que le provocaba llevar comida de 2.500 coronas en viajes de media hora hasta casas por las que recib&iacute;a un total de menos de 100 coronas. Si esa es una manifestaci&oacute;n de la desigualdad, la organizaci&oacute;n sindical aparece como un formidable obst&aacute;culo para su profundizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, es cierto que la desigualdad ha crecido exponencialmente en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, pero hasta ahora esto ha tenido que ver sobre todo con el enorme poder de los ricos m&aacute;s que con la extensi&oacute;n masiva de la pobreza. En Noruega, el milagro tiene cara de pasado: es un sindicalismo fuerte, que ha hecho mucho por moderar los cambios m&aacute;s bruscos contra la seguridad laboral. El futuro es incierto.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pasado-hoy-sindicatos-fuertes-igualdad-sobrevive_1_8219321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Aug 2021 19:19:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paz social tiene cara de salmón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/paz-social-cara-salmon_1_8202909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25ef6907-e392-4dea-9004-62b295d0f3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paz social tiene cara de salmón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año pasado Noruega produjo 1,1 millón de toneladas de salmón, la mayor cantidad del mundo. Hermano bueno del petróleo en la construcción del milagro nacional, su consumo es masivo.  Con las salmoneras, que cambiaron el paisaje social y formatean la vida política, crecen los debates ambientales por su impacto.</p><p class="subtitle">Parte 1 - Haga patria, importe un noruego</p><p class="subtitle">Parte 2 - Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional</p></div><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 28 de julio, la primera ministra de Noruega <strong>Erna Solberg</strong> aviv&oacute; el tramo final de la campa&ntilde;a para las elecciones de septiembre con una visita a la salmonera SalMar en compa&ntilde;&iacute;a de su due&ntilde;o, Gustav Witz&oslash;e. Solberg dijo que hab&iacute;a llegado hasta ah&iacute; para demostrar que iniciativas como este complejo en Fr&oslash;ya -centro del imperio Witz&oslash;e- ejemplifican el modelo productivo del gobierno de su coalici&oacute;n de derecha que est&aacute; en el poder desde hace ocho a&ntilde;os: trabajos de calidad para las comunidades locales, riqueza para los due&ntilde;os, exportaciones para el pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        Ese d&iacute;a, Witz&oslash;e ofreci&oacute; un reportaje en el que advirti&oacute; que un aumento en el impuesto a la riqueza para los multibillonarios, como el que propone la coalici&oacute;n opositora rojo-verde, era injusto porque favorec&iacute;a al capital extranjero y podr&iacute;a forzar a su familia a mudarse al exterior. Es una amenaza con reverberaciones en <strong>John Fredriksen</strong>, el billonario con propiedades en las industrias petroleras y salmoneras que en el 2006 se nacionaliz&oacute; chipriota y se radic&oacute; en Londres por las mismas razones. La propuesta de la coalici&oacute;n opositora tiene base en un hecho incontrovertible: estudios como el de Rolf Aaberge demuestran que, contra lo que dice la leyenda, <a href="https://sciencenorway.no/economics-equality-income/is-economic-inequality-in-norway-really-as-bad-as-in-the-uk-and-france/1866424" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 1% m&aacute;s rico de Noruega es el que paga menos impuestos de todo el pa&iacute;s</a>, entre un 10 y un 20% de sus ingresos. Solberg apoy&oacute; p&uacute;blicamente la preocupaci&oacute;n de su amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gustav Witz&oslash;e no es el hombre m&aacute;s rico de Noruega. Es el sexto. El primero es Gustav Magnar Witz&oslash;e, su hijo, uno de los tres j&oacute;venes que tiene el pa&iacute;s en la lista de los 10 billonarios menores de 30 en el mundo. &iquest;Por qu&eacute; tanto joven billonario? Entre otras cosas, porque desde el 2014, durante el segundo a&ntilde;o del gobierno de Solberg, <strong>Noruega aboli&oacute; el impuesto a la herencia, uno de los instrumentos dise&ntilde;ados no s&oacute;lo para recaudar sino para corregir las distorsiones distributivas m&aacute;s pronunciadas. </strong>Solberg afirma, no sin raz&oacute;n, que la abolici&oacute;n del impuesto a la herencia es clave de la performance econ&oacute;mica de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Los Witz&oslash;e apoyan. No por nada Solberg dijo que las salmoneras son &ldquo;el s&iacute;mbolo nacional de Noruega, como Ikea para Suecia.&rdquo;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Oro rosado para todos y todas</strong></h3><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil verlas saliendo no m&aacute;s de 10 minutos desde la mayor&iacute;a de las ciudades de la costa oeste. Esos c&iacute;rculos perfectos de m&aacute;s de cien metros de di&aacute;metros dibujados en el mar, uno al lado del otro. Unos 200.000 salmones nadan en c&iacute;rculo adentro de cada una de ellas durante toda su vida, generando dinero a cada vuelta. El salm&oacute;n de criadero <a href="https://oec.world/en/profile/country/nor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es la tercera exportaci&oacute;n del pa&iacute;s</a>, superada s&oacute;lo por el petr&oacute;leo crudo y el gas, pero por arriba incluso del petr&oacute;leo refinado. Unos 7.000 millones de d&oacute;lares. En 2020, produjo 1,1 mill&oacute;n de toneladas de salm&oacute;n, la mayor cantidad del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los 30.000 kil&oacute;metros de su intrincada costa oeste se despliega el complejo de salmoneras, empresas de desarrollo tecnol&oacute;gico, plantas procesadoras, centrales de control, distribuidores y exportadores y proveedoras de alimento para salmones producido en el exterior que le dan vitalidad a la vida econ&oacute;mica noruega.
    </p><p class="article-text">
        Noruega empez&oacute; la producci&oacute;n de petr&oacute;leo y de salm&oacute;n casi al mismo tiempo, hacia finales de los &rsquo;60. Hasta hace poco, <strong>el salm&oacute;n fue algo as&iacute; como el hermano bueno del petr&oacute;leo en la construcci&oacute;n del milagro nacional</strong>: de perfil m&aacute;s bajo, menos cuestionado, asociado a la preservaci&oacute;n de la naturaleza m&aacute;s que a su destrucci&oacute;n, a una dieta saludable y al mundo de la pesca y los peces que est&aacute; presente en la vida de la regi&oacute;n noruega desde hace miles de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En Noruega, el d&iacute;a comienza para todos con dos cucharadas de aceite de h&iacute;gado de bacalao. Chicos y grandes. Witz&oslash;es y an&oacute;nimos. El <em>tran</em>, presente en todos los supermercados, tiene un gusto horrible tanto en su versi&oacute;n natural como en la saborizada, pero provee cantidades suficientes de vitamina D como para compensar la falta de luz durante los meses que llevan la letra &ldquo;r&rdquo; (todos menos el periodo de sol que va de mayo a agosto). Durante el siglo XX, no era infrecuente que el aceite de h&iacute;gado de bacalao fuera usado por las madres argentinas para fortalecer el sistema inmune. En Inglaterra su uso era recomendaci&oacute;n oficial hasta los &rsquo;70. <a href="https://tidsskriftet.no/en/2020/11/debatt/vitamin-d-and-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Algunos estudios</strong></a><strong> revelan hoy que la vitamina D puede haber contribuido al bajo impacto del COVID en Noruega.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presencia de la pesca en la vida diaria es ancestral: las casas de madera coloreadas que distinguen a Bryggen, una de las postales del pa&iacute;s, eran los saladeros de pescado desde donde la Liga Hanse&aacute;tica comerciaba para el resto de Europa desde el siglo XIV.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El aceite de hígado de bacalao es parte de la dieta diaria de todo Noruega                            </span>
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        Los salmones son la otra parte de esa riqu&iacute;sima cultura ict&iacute;cola. La zona de fiordos que conectan el agua dulce con el mar y la temperatura ayudaron a que Noruega fuera una de las zonas con la mayor cantidad de salmones en el mundo. Los salmones nacen en los r&iacute;os, y despu&eacute;s de un tiempo variable de acuerdo a la especie, se lanzan al mar, donde vivir&aacute;n unos a&ntilde;os para volver al mism&iacute;simo lugar de nacimiento, muchas veces tras miles de kil&oacute;metros, muchas veces contra corrientes, para procrear y morir.
    </p><p class="article-text">
        O al menos as&iacute; fue durante centenares de miles de a&ntilde;os. Adem&aacute;s de ser la base de la dieta de miles de comunidades, incluyendo los ind&iacute;genas Sami, desde el siglo XIX Noruega era tambi&eacute;n el destino favorito de los ricos brit&aacute;nicos que llegaban a pescar. <a href="https://digitaltmuseum.no/011015370781/den-engelske-damen-mrs-thellusen-pa-grande-gard" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salmones hermosos, gigantes, car&iacute;simos</a>. Las licencias de pesca para abastecerlos costaban millones, pero generaban mucho m&aacute;s. Hacia 1850, los pescadores experimentaban con criaderos de huevos, que luego depositaban en el agua para que los r&iacute;os siguieran repletos.
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                    alt="Turista británica exhibiendo un salmón en Noruega en 1910"
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                Turista británica exhibiendo un salmón en Noruega en 1910                            </span>
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        La salmonicultura moderna tal cual la conocemos arranc&oacute; a fines de los &rsquo;60. En este nuevo intento, el salm&oacute;n cumple todo su ciclo de vida en cautiverio y bajo condiciones controladas en piletones primero y en redes permanentes instaladas en el mar, desde donde son extra&iacute;dos para su procesamiento. La pesca tal como se conoc&iacute;a hab&iacute;a llegado a su fin. Esta idea tom&oacute; forma definitiva en 1968, cuando un fabricante de mermeladas de Laksev&aring;g, un barrio de Bergen cuyo nombre significa Bah&iacute;a del Salm&oacute;n y donde es imposible encontrar uno por fuera del supermercado, se asoci&oacute; con un financista para solucionar varios problemas apremiantes a la vez: atenuar la demanda de salm&oacute;n salvaje y otros peces diezmados por su sobre explotaci&oacute;n, encontrar una fuente de prote&iacute;nas de pescado adicional a la pesca industrial para un planeta en el que la humanidad no paraba de crecer y la presi&oacute;n sobre los recursos naturales parec&iacute;a insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n pudiera predecir las consecuencias de sus acciones con tanta ambici&oacute;n. Qui&eacute;n tuviera la omnipotencia de imaginar que, una vez liberado, el genio de la producci&oacute;n de masas volver&iacute;a a la botella a la voz de su amo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros criaderos aparecieron poco despu&eacute;s en la isla de Hitra, Sotra y otras zonas costeras. Desde entonces, <strong>los efectos de la salmonicultura no fueron siempre los esperados.</strong> Empezando con los salmones, que son y no. Los peces son modificados gen&eacute;ticamente de modo de que pierden su capacidad reproductiva, no recorren ninguna distancia ni r&iacute;o ni mar, y se alimentan de unos pellets elaborardos por Cargil, a base de soja, una producci&oacute;n que presiona a&uacute;n m&aacute;s para la expansi&oacute;n sobre el Amazonas y que lleg&oacute; despu&eacute;s de que el alimento a base de pescado dejara casi en extinci&oacute;n a media docena de especies en el Mar del Norte. Hacinados en las redes, los salmones son presa f&aacute;cil de los piojos de mar. En la naturaleza, un par de piojos sol&iacute;an vivir arriba del salm&oacute;n por a&ntilde;os, para morir una vez que &eacute;ste reingresara al r&iacute;o (no resisten el agua dulce). En las redes en las que conviven unos 200.000 salmones adultos es una org&iacute;a y m&aacute;s de cincuenta piojos se pueden aferrar a un pez. El cuerpo muerto del salm&oacute;n suele aparecer al fondo de las redes con la cabeza pelada por los piojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las salmoneras emparchan</strong>: antibi&oacute;ticos para los piojos, colorantes y saborizantes para que el plato de salm&oacute;n tenga alguna resonancia de naturaleza y salubridad y los comensales recuperen en cada bocado la imagen de un pez nadando alegremente y extra&iacute;do del r&iacute;o para proveer alimento a su pescador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Es </em>salm&oacute;n&rdquo;, me dice Lars Kvamme, autor de <em>Laks. en biografi</em>, un recorrido por la historia extensa del salm&oacute;n. &ldquo;Tiene los mismos genes. Pero tambi&eacute;n <em>no es</em> salm&oacute;n, en el sentido de que no tiene r&iacute;o, ni tiene migraci&oacute;n&rdquo;. Kvamme, que rescata varios aspectos de la salmonicultura, toma la historia verdaderamente larga del salm&oacute;n: ochenta millones de a&ntilde;os. As&iacute; que es el indicado para preguntarle si las salmoneras son el mayor punto de inflexi&oacute;n de ese largo recorrido. &ldquo;Desde una perspectiva evolutiva, por ejemplo, el momento en el que se convirtieron en an&aacute;dromos (que viven en mar y r&iacute;o) ha sido un punto de inflexi&oacute;n m&aacute;s significativo. Pero hay una diferencia importante: las salmoneras no fueron el desarrollo evolutivo de la &lsquo;sobrevivencia de los m&aacute;s aptos&rsquo;, sino basado en lo que los humanos necesitaban del pez&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es un detalle menor. La industria que se imagin&oacute; como una forma de aliviar la presi&oacute;n sobre la naturaleza &ldquo;hoy es la mayor amenaza al salm&oacute;n salvaje en Noruega (y muchos otros lugares)&rdquo;. La contaminaci&oacute;n con antibi&oacute;ticos y deshechos, los efectos de los escapes de salmones gen&eacute;ticamente modificados, la poluci&oacute;n de las redes dise&ntilde;adas para que no se escapen, el aumento de la temperatura de las aguas:&nbsp;en una sola de las decenas de miles de redes que puntean el paisaje costero hay m&aacute;s salmones que toda la poblaci&oacute;n de salmones salvajes de Noruega hoy.
    </p><p class="article-text">
        Muchos observan los efectos sobre el medio ambiente como un mal necesario. En Bergen, el <a href="https://www.storebla.no/en/frontpage/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Storebl&aring;</a> es el nueva ala anexa al Museo de Pesca dedicada a la salmonicultura, un pabell&oacute;n de &uacute;ltima generaci&oacute;n de uno de los museos m&aacute;s lindos de Noruega. El Storebl&aring; cuenta la historia del sector e incluye una visita guiada a una salmonera a 20 minutos de navegaci&oacute;n, sobre las puertas del Mar del Norte, y un centro de ense&ntilde;anza en el que los estudiantes hacen disecci&oacute;n de salmones y estudian cada una de sus partes. En uno de sus murales interactivos, uno elige c&oacute;mo alimentar al mundo (carne pescado pollo), c&oacute;mo producir (granjas salvajes o en tierra), c&oacute;mo transportar (tierra aire agua), c&oacute;mo alimentar a los salmones (soja peces). Cada opci&oacute;n tiene su consecuencia, y el camino trazado llega siempre a la misma conclusi&oacute;n: <strong>los efectos devastadores sobre el medio ambiente son el mal menor respecto de cualquier otra opci&oacute;n.</strong> Las salmoneras recorren unos pasos m&aacute;s atr&aacute;s el camino abierto por las petroleras: jam&aacute;s negar las consecuencias desastrosas de la industria, sino presentarlas como un mal necesario de una ambici&oacute;n mayor por el progreso humano.
    </p><p class="article-text">
        Las salmoneras cambiaron el paisaje social con no menos &eacute;nfasis que el ambiental. En la sede central del museo de pesca -un bell&iacute;simo edificio del siglo XVIII-, los pescadores relatan en tres pantallas superpuestas las penurias de un tiempo sepultado por las salmoneras, la ca&iacute;da de la pesca artesanal, los precios de las licencias para pesca que s&oacute;lo las multinacionales pueden afrontar, la desaparici&oacute;n de un mundo. &iquest;No hay una tensi&oacute;n entre estas historias y la conclusi&oacute;n que ofrece el Storebl&aring; a s&oacute;lo doscientos metros? &ldquo;La narrativa pesimista de esa proyecci&oacute;n contrasta con la del resto de la exhibici&oacute;n&rdquo;, reconoce Gunnar Ellingsen, director del museo. &ldquo;Las tres personas expresan cr&iacute;ticas al sistema de cuotas que regula la pesca noruega y a las desigualdades del sistema. Hay una cr&iacute;tica a la industria pesquera moderna, definitivamente. Pero veo a la salmonicultura como &lsquo;blanco&rsquo;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el cambio m&aacute;s grande se nota hacia arriba en la vida social de una sociedad que se autopercibe como austera y relativamente igualitaria. La aparici&oacute;n de decenas de Witz&oslash;es va en sentido contrario. La otra cosa que las salmoneras aprendieron de su hermano petrolero es que, bien tratado, el Estado puede no ser el enemigo. Que la industria haya florecido mientras el Estado abol&iacute;a el impuesto a la herencia y se tornaba impotente para aplicar un impuesto a las ganancias aunque sea igual al del resto de la poblaci&oacute;n es m&aacute;s que una coincidencia. Hasta hace pocos a&ntilde;os, los ingresos de cualquier noruego eran de acceso p&uacute;blico, an&oacute;nimo y gratuito. Pero como la riqueza florece en la opacidad, en el 2014 (el mismo a&ntilde;o en el que desaparec&iacute;a el gravamen a la herencia), el gobierno tambi&eacute;n impuso ciertos l&iacute;mites y oblig&oacute; a registrarse para acceder a buena parte de la informaci&oacute;n. Mientras el imaginario nacional sigue asociado a figuras como Petter Anker Stordalen (un magnate hotelero de bajo perfil, vocaci&oacute;n ambientalista y apariencia austera), la noruega que irrumpe es la de Gustav Magnar Witz&oslash;e, cuya <a href="https://ilaks.no/witzoe-junior-sikret-seg-klassisk-bond-bil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima adquisici&oacute;n de un Aston Martin DB6</a> estuvo en la tapa de los diarios, reflejo de un estilo transparentemente exhibicionista que d&eacute;cadas atr&aacute;s hubiera resultado impensable.
    </p><p class="article-text">
        El Estado amigo es un Estado salmonero, al menos desde que el &uacute;ltimo primer ministro laborista Jens Stoltenberg hiciera <a href="https://www.nrk.no/nordland/norsk-laks-stoppes-i-kina-1.11202107" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un h&aacute;bito de posarse en cuanta salmonera tuviera cerca o lejos</a>, y de que los empresarios salmoneros reafirmaran sus afinidades pol&iacute;ticas con su sucesora. Algo de eso hunde ra&iacute;ces en una Noruega profunda y en transformaci&oacute;n. No se trata de una &ldquo;industria de derecha&rdquo;, dice Sindre Bangstad, investigador del Centro de Estudios de la Iglesia KIFO en Oslo y uno de los expertos m&aacute;s agudos en la ultraderecha vern&aacute;cula, pero s&iacute; es cierto que &ldquo;la derecha populista del Partido del Progreso tiene un contacto cercano con los lobistas de la salmonicultura en Noruega, y es el partido preparado para abandonar cualquier regulaci&oacute;n de esta industria ambientalmente ruinosa.&rdquo; La ultraderecha alineada en el Partido del Progreso -en el que comenz&oacute; su actividad pol&iacute;tica Anders Breivik, el autor de los atentados del 2011 contra la sede del gobierno y una colonia de vacaciones del partido laborista en los que murieron 77 personas, la mayor&iacute;a ni&ntilde;os y adolescentes- integr&oacute; la coalici&oacute;n de Solberg hasta hace un a&ntilde;o y provey&oacute; dos ministros de pesca.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de ensimismamiento de los ricos con el Estado es relativamente nuevo en Noruega, y confluye en una genuina necesidad nacional: preservar la imagen y buena fortuna de las salmoneras alimenta una marca nacional asociada al cuidado de la naturaleza de un modo casi paranoico, perseguida siempre de atr&aacute;s por el pecado original de que la riqueza nacional es el producto de una de las industrias m&aacute;s devastadoras del planeta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Como el agua mineral&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        A fines del siglo XX, una empresa norteamericana detect&oacute; que sus potenciales consumidores de agua mineral asociaban al pueblo de Voss -a una hora de Bergen y popular entre los esquiadores- con la naturaleza m&aacute;s pr&iacute;stina. <a href="https://www.vice.com/en/article/3b7739/voss-water-is-bullshit-820" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; surgi&oacute; el agua mineral Voss.</a> S&oacute;lo que el agua jam&aacute;s pasa por Voss, sino que es producida y envasada en Iveland, a unos 400 kil&oacute;metros de ah&iacute;. Y que una investigaci&oacute;n revel&oacute; hace unos a&ntilde;os que el agua envasada que se vende a 3 d&oacute;lares en Nueva York es la misma que los habitantes de Iveland sacan de la canilla. El agua mineral Voss, que no es de Voss ni es mineral, es el ejemplo extremo de un formidable <em>branding</em> nacional cuya importancia va m&aacute;s all&aacute; de la imagen.
    </p><p class="article-text">
        A fines de los a&ntilde;os 50, el historiador William Appleman Williams explicaba el motor m&aacute;s formidable de la expansi&oacute;n comercial norteamericana a comienzos del siglo XX. La necesidad de expandir mercados para las corporaciones como un medio para mantener altas tasas de ganancias y buenos est&aacute;ndares de vida para los obreros era la forma de crecer sin agudizar el conflicto social dom&eacute;stico en la puja distributiva. Excepcionalismo norteamericano en una sola f&oacute;rmula. Noruega se ha puesto a s&iacute; misma en una situaci&oacute;n an&aacute;loga, en la que el petr&oacute;leo y el salm&oacute;n son una pol&iacute;tica de Estado, porque el bienestar interno inmediato medido en los 70.000 d&oacute;lares anuales de ingreso per c&aacute;pita -unos 20.000 por arriba de Estados Unidos- est&aacute; atado al desarrollo de dos industrias que erosionan ese mismo bienestar hacia adentro y fuera del pa&iacute;s. De ah&iacute; que la ministra de Petr&oacute;leo y Energ&iacute;a, Tina Bru, confirmara que el pa&iacute;s seguir&aacute; <a href="https://phys.org/news/2021-06-norway-oil-future.html?fbclid=IwAR1kSRFoJ5AIj_rRWymXPtARkkRiPdA2_CbptKFNn5kW5TbEG6JLIBzorNU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expandiendo su producci&oacute;n petrolera</a> &ldquo;ofreciendo energ&iacute;a al mundo mientras exista la demanda, manteniendo una pol&iacute;tica que facilite las ganancias de la producci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo&rdquo;, incluyendo los planes de exploraci&oacute;n en el C&iacute;rculo &Aacute;rtico, m&aacute;s all&aacute; de las advertencias dom&eacute;sticas e internacionales. De ah&iacute; que los reyes asuman como propia la tarea de lobby a favor de la industria salmonera a&uacute;n si el costo es sufrir una de las pocas manifestaciones contra la corona en el exterior en su historia hace dos a&ntilde;os en Chile, cuando los manifestantes <a href="https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/03/30/943017/Reyes-de-Noruega-son-funados-en-Punta-Arenas-por-organizaciones-que-rechazan-empresas-salmoneras-Chile-debe-impedir-que-ocurra-una-conquista-de-la-Patagonia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protestando contra expansi&oacute;n de la salmonicultura hacia el sur</a> forzaron a la caravana oficinal noruega a detenerse y a la Reina a dialogar con los activistas. El economista Branko Milanovic sugiere que la relaci&oacute;n de Noruega con la industria petrolera es de una dependencia <a href="https://www.globalpolicyjournal.com/blog/26/07/2021/norway-new-east-india-company" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">patol&oacute;gicamente similar</a> a la del Imperio Brit&aacute;nico con la Compa&ntilde;&iacute;a de las Indias Orientales en el siglo XVIII. La frase de Adam Smith resuena en la acusaci&oacute;n: &ldquo;El gobierno de una compa&ntilde;&iacute;a exclusiva de comerciantes es, quiz&aacute;s, el peor de los gobiernos de cualquier pa&iacute;s.&rdquo; La dependencia de Noruega con su industria salmonera no s&oacute;lo acompa&ntilde;a esa voracidad caprichosa por m&aacute;s recursos: tambi&eacute;n provey&oacute; hasta ahora al pa&iacute;s de una legitimidad de la que carece el petr&oacute;leo internacionalmente mientras hac&iacute;a su contribuci&oacute;n para transformar gradualmente el orden dom&eacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, es probable que la vida de las salmoneras sea mucho m&aacute;s corta que la del petr&oacute;leo y que el paisaje de sus redes extendidas a lo largo de su costa quede atr&aacute;s antes que lo que muchos esperan. Mowi y SalMar, entre otras, ya empiezan a competir por la instalaci&oacute;n de salmoneras construidas tierra adentro. Las producciones incipientes en <a href="https://www.aquaculturealliance.org/advocate/a-salmon-farm-in-dubai-because-of-course/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dubai</a>, <a href="https://www.politico.com/news/agenda/2020/07/14/florida-bluehouse-fish-farm-352495" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florida</a> o <a href="https://www.hatcheryinternational.com/new-land-based-atlantic-salmon-farm-coming-to-california-3425/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">California</a> confirman que las ventajas comparativas de la geograf&iacute;a noruega perder&aacute;n relevancia, mientras las investigaciones para la producci&oacute;n en laboratorio de prote&iacute;nas derivadas de tejidos animales y vegetales quitar&aacute; sustento al argumento alimenticio de su expansi&oacute;n. <strong>Como el agua mineral Voss, los pr&oacute;ximos salmones llegar&aacute;n a nuestra mesa con alguna referencia visual n&oacute;rdica debidamente producida en cualquier otro lado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adentro de Noruega, en cambio, lo que se prolongar&aacute; m&aacute;s en el tiempo que las propias salmoneras es el tendal ambiental y la emergencia de un paisaje social poblado de un nuevo grupo de millonarios con acceso privilegiado al poder pol&iacute;tico. El mayor &eacute;xito del modelo noruego, visto as&iacute;, ser&aacute; tambi&eacute;n su mayor desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/paz-social-cara-salmon_1_8202909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Aug 2021 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paz social tiene cara de salmón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noruega,Salmoneras,Petróleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/petroleo-fuente-milagros-orgullo-nacional_1_8187781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca979fdd-b1ee-41b4-997e-a860e91722fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los niños juegan a sacar petróleo y los adultos reciben sus beneficios: el Fondo Soberano más grande del mundo deja 240.000 dólares para cada uno de los cinco millones de residentes en Noruega. La historia larga del boom, su inesperado arquitecto, la paradoja ecológica y una idea incómoda: el secreto para lograr una sociedad próspera y sin conflictos extremos está en producir un país sin ricos.</p><p class="subtitle">Parte 1 - Haga patria, importe un noruego</p></div><p class="article-text">
        Mirado de cerca, todo sue&ntilde;o es una pesadilla mal contada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los chicos, de no m&aacute;s de 10 a&ntilde;os, tienen en sus manos los controles de una perforadora gigante taladrando el fondo del mar del Norte, en aguas noruegas a 300 kil&oacute;metros de la costa. La plataforma es un edificio gigante, una cancha de f&uacute;tbol, 200.000 toneladas de metal apoyadas sobre cuatro columnas infinitas. La perforaci&oacute;n debe hacer una curva perfecta para conectar con la veta y extraer la mayor cantidad de petr&oacute;leo posible. Es dif&iacute;cil. Los chicos no logran controlar el taladro que se sacude m&aacute;s all&aacute; de sus fuerzas, empieza a romper las paredes laterales, sacude la plataforma como si estuviera a punto de estallar. La presi&oacute;n sobre sus manos peque&ntilde;as es ingobernable. El fracaso dejar&aacute; un tendal financiero. No s&oacute;lo eso: a la izquierda de uno de los controles, una se&ntilde;al roja intermitente se&ntilde;ala el peligro de destrucci&oacute;n de las maquinarias. Las chances de una explosi&oacute;n de consecuencias dif&iacute;ciles de imaginar no est&aacute;n a la vista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los chicos juegan a sacar petr&oacute;leo, el deporte nacional de Noruega.</strong> Una de las mayores atracciones del Museo del Petr&oacute;leo en Stavanger o el VilVite, el Centro de Ciencia de Bergen montado en cooperaci&oacute;n con la empresa petrolera estatal Equinor, es el simulador de una plataforma petrolera. Al final de cada intento, el visitante no solo extrae crudo del fondo del mar sino que aprende cu&aacute;nto ha colaborado al tesoro nacional, al presupuesto y al Fondo Soberano m&aacute;s grande del mundo que deja algo as&iacute; como 240.000 d&oacute;lares para cada uno de los cinco millones de residentes en Noruega. Orgullo nacional, la fuente de los milagros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay una historia? Si hay una historia empieza el 23 de diciembre de 1969, cuando el jefe de la Phillips Petroleum en Noruega llam&oacute; al Ministerio de Industria con un mensaje: &ldquo;Creo que ac&aacute; tenemos un pozo petrolero&rdquo;.&nbsp; El &ldquo;regalo de navidad de 1969&rdquo;. No cualquier regalo: Ekofisk result&oacute; ser uno de los pozos petroleros y gas&iacute;feros <em>offshore</em> m&aacute;s grandes del mundo. Noruega se convirti&oacute; de la noche a la ma&ntilde;ana en un gigante de los hidrocarburos y, un par de noches y ma&ntilde;anas despu&eacute;s, en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s pr&oacute;speros de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Para las &uacute;ltimas generaciones de noruegos, la riqueza descomunal derivada del petr&oacute;leo es un dato de la realidad m&aacute;s evidente que el aire que respiran, mucho m&aacute;s cercana que la experiencia austera que caracteriz&oacute; la vida social de este pa&iacute;s hasta entrados los a&ntilde;os 80. Por esos a&ntilde;os, a&uacute;n cuando el petr&oacute;leo llegaba a representar un 20% del PBI, Noruega segu&iacute;a siendo un pa&iacute;s modesto. Hasta fines de los a&ntilde;os 70 no era excepcional que en los complejos habitacionales de clase media y trabajadora de Oslo los ba&ntilde;os fueran compartidos por piso.&nbsp;Las g&oacute;ndolas de un <a href="https://flic.kr/p/2mesDFH" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supermercado noruego cooperativo</a> de esos a&ntilde;os homenajeaban al libro de Naomi Klein, &ldquo;No Logo&rdquo;: los productos envueltos en azul y blanco llevaban el nombre del alimento y nada m&aacute;s. La industria l&aacute;ctea era estatal y la idea de la competencia era tan lejana que la empresa ni siquiera imprim&iacute;a su marca, Fellesmeieriet, <a href="https://flic.kr/p/2menoKm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en los envases de leche</a> o manteca. Odd Reitan, hoy uno de los hombres m&aacute;s ricos de Noruega, arranc&oacute; en 1979 con una tienda de supermercados que celebraba en su nombre la, para entonces, enorme cantidad de productos disponibles: Rema500 (el nombre cambi&oacute; a Rema1000 poco despu&eacute;s). Para la &eacute;poca en la que Maradona pulverizaba al mundo en el Mundial de M&eacute;xico, <strong>el ingreso disponible promedio de un ciudadano noruego era apenas mayor que el de la Argentina. </strong>Inspirada en el experimento socialdem&oacute;crata, Noruega no era comunista como la acusaban los conservadores dom&eacute;sticos, pero en todo caso se parec&iacute;a a la descripci&oacute;n ficticia que los j&oacute;venes comunistas hac&iacute;an de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica: un pa&iacute;s con pocas diferencias y muchos sindicatos, y en el que las necesidades de todo el mundo estaban satisfechas (y sin gulags. Y con elecciones).
    </p><p class="article-text">
        Todo eso es el tel&oacute;n nost&aacute;lgico en el que se proyecta la riqueza de hoy. El petr&oacute;leo lleg&oacute; a representar el <a href="https://www.ssb.no/nasjonalregnskap-og-konjunkturer/artikler-og-publikasjoner/_attachment/436691?_ts=1759d86d648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">45% de las exportaciones</a> hasta el 2015 y se ha mantenido por encima del 35% desde entonces. La explotaci&oacute;n petrolera financi&oacute; el surgimiento de nuevas industrias -justo cuando la inclusi&oacute;n social basada en las viejas industrias comenzaba a decaer-, muchas relacionadas con el petr&oacute;leo (como la industria naviera y de maquinarias), la miner&iacute;a, los alimentos y la tecnolog&iacute;a.
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                Plataforma petrolera en Noruega                            </span>
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        En el pa&iacute;s virtualmente no existe la pobreza extrema, y aunque los indicadores para medir la pobreza general no son siempre confiables, se ubican alrededor del 7% y son de los m&aacute;s bajos de Europa. El desempleo en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os <a href="https://www.ssb.no/arbeid-og-lonn/sysselsetting/statistikk/arbeidskraftundersokinga-sesongjusterte-tal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oscila entre el 2 y el 5% </a>. El consumo es, como en casi todo el mundo, una figura dominante del paisaje cotidiano. Con <a href="https://www.ssb.no/en/nasjonalregnskap-og-konjunkturer/nasjonalregnskap/statistikk/nasjonalregnskap" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un PBI per c&aacute;pita de unos 71.000 d&oacute;lares</a>, casi 10 veces m&aacute;s que el de Argentina, los noruegos gastan su ingreso disponible (el que queda tras cumplir las obligaciones impositivas) en consumos que hasta una generaci&oacute;n atr&aacute;s eran suntuarios, incluyendo caf&eacute;s y restaurantes y viajes al exterior, autos y electrodom&eacute;sticos, pero, sobre todo, bienes inmuebles: casas, departamentos y lugares de descanso que en su conjunto llegan a <a href="https://www.ssb.no/a/english/publikasjoner/pdf/rapp_201235_en/rapp_201235_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerca del 60% de la riqueza familiar promedio</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La frugalidad n&oacute;rdica es hoy, sobre todo, una forma de reponer el pasado para medio ocultar la vor&aacute;gine consumista del presente. En un almuerzo de trabajo, un argentino puede ser el &uacute;nico que lleve un s&aacute;ndwich con dos tapas y bastante adentro: la tradici&oacute;n indica que el s&aacute;ndwich del mediod&iacute;a, <a href="https://www.vox.com/the-highlight/2019/10/7/20887473/norway-norwegian-lunch-sandwich-matpakke" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimulado incluso por el gobierno desde la segunda guerra mundial</a>, es de una sola rodaja de pan y lleva adentro apenas una feta de queso y una rodaja de pepino, aun si el gasto diario de ese comensal alcanza para una bruta comida diaria en el restaurant de Narda Lepes. Los noruegos abrazan con pasi&oacute;n el <a href="https://www.bbc.com/worklife/article/20180521-how-dugnad-shaped-a-nations-work-ethic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>dugnad</em></a>, el trabajo voluntario de origen ancestral con el que anualmente contribuyen a la comunidad arreglando algo en el consorcio, el parque&nbsp;o la monta&ntilde;a sin distinci&oacute;n de clases ni de poder. Pero la &eacute;tica del trabajo comunal impl&iacute;cita en el dugnad parece haber tenido poco impacto en la formaci&oacute;n de John Fredriksen, uno de los billonarios m&aacute;s ricos del pa&iacute;s, que se nacionaliz&oacute; chipriota para evitar la presi&oacute;n impositiva noruega despu&eacute;s de beneficiarse de la explotaci&oacute;n de los recursos naturales y p&uacute;blicos del pa&iacute;s. La virtual desaparici&oacute;n del impuesto a la herencia y la aparici&oacute;n peri&oacute;dica de nuevos millonarios parecen m&aacute;s representativos de la Noruega de hoy que el let&aacute;rgico s&aacute;ndwich del mediod&iacute;a. <strong>Al viejo pa&iacute;s austero hay que buscarlo debajo de capas y capas de autoenga&ntilde;o, crudo y gas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo sucedi&oacute;? Entre quienes tratan de explicar c&oacute;mo esa riqueza no se concentr&oacute; en unos pocos a costa de la miseria de muchos, la peculiaridad de las instituciones y el car&aacute;cter nacional -austero, legal, estrat&eacute;gico- alimentan una suerte de &ldquo;excepcionalismo noruego&rdquo; que parece confirmarse en cada cuenta bancaria. Esa explicaci&oacute;n &eacute;tnico-racial caer&iacute;a destrozada si el arquitecto del milagro noruego en lugar de llamarse H&aring;kon se llamara Farouk al-Kasim. Bueno<strong>, el arquitecto del milagro noruego es Farouk al-Kasim, un ingeniero petrolero iraqu&iacute; formado en Londres y en la naciente burocracia p&uacute;blica de Bagdad. </strong>En 1968 Al-Kasim baj&oacute; con su mujer a Oslo y mientras esperaba el tren que los llevar&iacute;a al pueblo de su familia pol&iacute;tica decidi&oacute; darse una vuelta por el Ministerio de Industria para dejar sus antecedentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al-Kasim fue el cerebro de las dos armas con las que Noruega combati&oacute; el fantasma de las naciones petroleras hundidas en la desigualdad, precariedad social y el desasosiego pol&iacute;tico (apresado en esa desaz&oacute;n, Ahmed Zaki Yamani, el ministro del Petr&oacute;leo de Arabia Saudita entre los a&ntilde;os 60 y 80 aparentemente dijo alguna vez, &ldquo;ojal&aacute; hubi&eacute;ramos encontrado agua&rdquo;). Una fue la creaci&oacute;n del ente p&uacute;blico regulador, del Directorio Noruego del Petr&oacute;leo, y de StatoilHydro, la empresa nacional de petr&oacute;leo rebautizada este siglo como Equinor, que por ley participa en un 50% junto a empresas privadas de cualquier explotaci&oacute;n petrolera en aguas nacionales. La otra arma fue la decisi&oacute;n de exigir una tasa de extracci&oacute;n m&aacute;s alta que en el resto de la tierra. Mientras la tasa de extracci&oacute;n mundial es del 25% del petr&oacute;leo que se encuentra, la de Noruega supera el 45%, incrementando enormemente la productividad por pozo petrolero.
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                Farouk Al-Kasim                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El nombre de Faruk al-Kasim no es un secreto. En el 2010, Martin Sandbu escribi&oacute; para el <em>Financial Times</em> un <a href="https://www.ft.com/content/99680a04-92a0-11de-b63b-00144feabdc0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">extenso y minucioso perfil del ingeniero iraqu&iacute;</a>. Este verano, la radio p&uacute;blica le dedic&oacute; <a href="https://radio.nrk.no/serie/sommer-i-p2/sesong/202107/MKFO20002321" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reportaje</a> en el que, por encima de todo, <strong>se destaca la incre&iacute;ble austeridad de quien produjo una de las mayores riquezas de la tierra.</strong> Sin embargo, para la mayor&iacute;a de los noruegos su nombre es desconocido, desplazado a las tinieblas bajo ideas de una superioridad nacional tan incomprobables como inamovibles.
    </p><p class="article-text">
        El invento asociado, el ni&ntilde;o mimado del pa&iacute;s, la gallina de los huevos de oro, lleg&oacute; en 1990, cuando el parlamento cre&oacute; el Fondo P&uacute;blico Global de Pensi&oacute;n, o Fondo de Pensi&oacute;n, o Fondo Soberano, o, para los amigos, el <a href="https://www.nbim.no/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fondo del Petr&oacute;leo</a>. Desde 1996, todas las regal&iacute;as que el Estado recauda de la explotaci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo van a parar al fondo de pensi&oacute;n, que en la actualidad llega a 1,3 billones de d&oacute;lares, o 1.300.000.000.000 de d&oacute;lares. <strong>Es el fondo soberano m&aacute;s grande el mundo, sus inversiones incluyen decenas de actividades distintas en m&aacute;s de cien pa&iacute;ses y ofrecen un respaldo inigualable a la econom&iacute;a local.</strong> La plata es mucha, pero el truco est&aacute; en las regulaciones con la que se rige. El fondo no puede invertir en moneda noruega, por lo cual cumple una funci&oacute;n anti-c&iacute;clica perfecta: cuando la corona se devalu&oacute; tras el derrumbe del precio del petr&oacute;leo al comienzo de la pandemia, el Fondo Soberano se revalu&oacute; proporcionalmente. El fondo tampoco puede gastar en la econom&iacute;a dom&eacute;stica m&aacute;s que las regal&iacute;as anticipadas, cerca de un tres por ciento del total, de manera de dosificar la inyecci&oacute;n de dinero en la sociedad (para afrontar la recesi&oacute;n, el gobierno autoriz&oacute; una expansi&oacute;n de un punto m&aacute;s).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un giro que seg&uacute;n c&oacute;mo se lo mire es noble o perverso, <strong>el fondo derivado de la industria que m&aacute;s colabor&oacute; con el calentamiento global durante el&nbsp;&uacute;ltimo siglo est&aacute; dirigiendo sus inversiones hacia industrias no contaminantes.</strong> La relaci&oacute;n del pa&iacute;s con el pecado original de su acumulaci&oacute;n originaria es, como casi siempre, tortuoso. Mientras Noruega exporta petr&oacute;leo y gas al resto del planeta, utiliza buena parte de sus ganancias en desincentivar su uso dom&eacute;stico mediante incentivos para la energ&iacute;a el&eacute;ctrica (lo que lo ha convertido en el pa&iacute;s con m&aacute;s Teslas por habitantes del mundo, una escena casi surreal que uno puede comprobar cada d&iacute;a en los barrios de clase media de todo el pa&iacute;s). La estrategia podr&iacute;a definirse como siniestra sino fuera porque la condici&oacute;n global del calentamiento la torna, m&aacute;s temprano que tarde, en in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Los chorros de petr&oacute;leo cayendo sobre las calles de Noruega tambi&eacute;n cambiaron el panorama laboral y tecnol&oacute;gico. Unas <a href="https://www.menon.no/wp-content/uploads/2020-135-Sysselsettings-og-verdiskapingsvirkninger-av-offshore-leverand%C3%B8rn%C3%A6ringens-eksport.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">160.000 personas (el 6% de la fuerza laboral)</a> trabajan relacionadas con el sector, que al mismo tiempo se nutre de una renovada industria naviera y de un desarrollo tecnol&oacute;gico de punta que emerge mayormente de universidades e instituciones de investigaci&oacute;n estatales. Esos campos, al mismo tiempo, atrajeron una inmigraci&oacute;n laboral internacional que modific&oacute; la narraci&oacute;n monocrom&aacute;tica que el pa&iacute;s tom&oacute; como propia, tiempo atr&aacute;s. En las principales ciudades noruegas <strong>no es inusual encontrarse con gente que va al trabajo en helic&oacute;pteros que los depositan en las plataformas petroleras y los devuelven a tierra firme dos semanas despu&eacute;s, para gastar ingresos que en la casi totalidad de los casos exceden los salarios promedios del pa&iacute;s</strong>.
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                La educación y la salud públicas son de alta calidad en Noruega                            </span>
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        La econom&iacute;a robusta y el bast&oacute;n del fondo soberano se retroalimentan y financian una red de recursos formidables. <strong>La educaci&oacute;n y la salud p&uacute;blicas son de alta calidad, el fondo de desempleo garantiza, casi siempre, que quien pierde el trabajo reciba durante un plazo de hasta tres a&ntilde;os un 62% de su sueldo (el porcentaje es mayor cuando el salario es m&aacute;s bajo).</strong> El gasto p&uacute;blico como porcentaje del PBI supera el 50% (en su libro, Mauricio Macri protesta porque en la d&eacute;cada anterior hab&iacute;a superado el 30). En el retiro, la vieja generaci&oacute;n de noruegos criados en la austeridad descubre los placeres de una vejez confortable y extensa: <strong>la expectativa de vida es de 82 a&ntilde;os, cinco m&aacute;s que en Argentina.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por sobre todas las cosas, lo que hizo posible el milagro brillante del sue&ntilde;o socialdem&oacute;crata es un secreto expuesto a la vista de todo el mundo: <strong>en Noruega, la estructura igualitaria de la sociedad y la econom&iacute;a preceden largamente a la llegada de la prosperidad.</strong> Y, en muchos sentidos, ambas est&aacute;n en tensi&oacute;n. Buena parte de lo que convierte a Noruega en el modelo idealizado del comentario pol&iacute;tico argentino se cuela por la historia que le dio forma al pa&iacute;s durante el siglo XX y que hizo posible que las ideas de al-Kasim se hicieran realidad. En el centro de esa historia est&aacute;n los monstruos temidos del liberalismo actual: <strong>un partido laborista de fuerte base obrera, una de las tasas de sindicalizaci&oacute;n m&aacute;s altas del mundo</strong> -que en su momento casi llega al 90% de los trabajadores y hoy sigue encima del 70) <strong>y un fuerte control estatal sobre la econom&iacute;a</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Noruega, la estructura igualitaria de la sociedad y la economía preceden largamente a la llegada de la prosperidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Noruega, el Estado de Bienestar es una experiencia temprana que arranca en los a&ntilde;os 30 y se consolida despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Comandado por el Partido Laborista (que durante cuatro d&eacute;cadas desde 1945 tuvo una mayor&iacute;a que oscil&oacute; entre el 40 y el 48% de los votos), Noruega abraz&oacute; inicialmente una versi&oacute;n radicalizada del Estado de Bienestar con reminiscencias socialistas, incluyendo planes quinquenales, el Comit&eacute; Nacional de Coordinaci&oacute;n Econ&oacute;mica que reun&iacute;a al Estado, los sindicatos y los empresarios, y la creaci&oacute;n de una burocracia p&uacute;blica que abarcaba desde los bancos hasta la producci&oacute;n de alimentos pasando por la regulaci&oacute;n de todo lo dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas interpretaciones sobre este periodo, pero entre quienes estudian en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la distribuci&oacute;n del ingreso durante el siglo XX parece haber una coincidencia firme, la verdad m&aacute;s odiada para muchos: la principal raz&oacute;n por la que Noruega pudo imponer el Estado de Bienestar y extenderlo en el tiempo es que no hab&iacute;a ricos, o dicho de otro modo, que la diferencia relativa entre los sectores m&aacute;s concentrados de la econom&iacute;a y los de menos ingresos era mucho menor que la del resto de Europa. Para Rolf Aaberge -uno de los mayores expertos en desigualdad e ingresos en Noruega- el principal factor que explica la ca&iacute;da de la desigualdad durante el siglo XX es <a href="http://ftp.iza.org/dp10574.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la baja desigualdad dentro de la mitad m&aacute;s rica y entre el 10% m&aacute;s rico y el 10% m&aacute;s pobre</a>, un fen&oacute;meno que se consolid&oacute; hacia fines de los a&ntilde;os 30 y dur&oacute; hasta los a&ntilde;os 80, cuando la desigualdad comenz&oacute; a subir nuevamente. Para Aaberge, los seis factores que explican esta tendencia fueron la pol&iacute;tica, la demograf&iacute;a, la educaci&oacute;n, el comercio, las finanzas y la productividad derivada del avance tecnol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        A final de cuentas, <strong>el secreto para lograr una sociedad pr&oacute;spera y sin conflictos extremos estaba en tratar de producir un pa&iacute;s sin ricos.</strong> He ah&iacute; una verdad inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nta prosperidad aguanta la igualdad? El paisaje rosado del milagro petrolero noruego es s&oacute;lo una parte de esa respuesta. Y no necesariamente la m&aacute;s veraz.
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/petroleo-fuente-milagros-orgullo-nacional_1_8187781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Aug 2021 03:04:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Petróleo, fuente de los milagros y orgullo nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noruega,Petróleo,Argentina,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Haga patria, importe un noruego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/haga-patria-importe-noruego_129_8182326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b12da072-2a3e-4c5a-90d5-ab15b075338e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Haga patria, importe un noruego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que en 2018 se mudó a  Noruega, el historiador y escritor Ernesto Semán ha leído con detalle cómo argentinos y argentinas romantizan al país nórdico. “No podemos importar noruegos”, dijo Facundo Manes esta semana al referirse a sus deseados compañeros de lista. A partir de hoy Semán publica una saga sobre Noruega (petróleo, salmón, sindicatos, felicidad) para contar y entender ese faro inalcanzable, ese sueño de los desesperados.</p></div><p class="article-text">
        Haga patria, importe un noruego. Traiga a la Argentina a esos hombres y mujeres que han sabido crear el pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;spero e igualitario de la tierra a fuerza del di&aacute;logo, raz&oacute;n y cooperaci&oacute;n que son propios de su raza. Claro que importar noruegos a la Argentina para reemplazar la raza de pobres bonaerenses y sus dirigentes no es, t&eacute;cnicamente, una opci&oacute;n. As&iacute; es como el neurocirujano Facundo Manes se resign&oacute; a lidiar dentro de su propio espacio con una manga de pol&iacute;ticos y derrelictos del conurbano, presencia fantasmag&oacute;rica de un pasado que se considera superado y sin embargo nos sigue tirando para atr&aacute;s. &ldquo;<a href="https://www.lapoliticaonline.com.ar/nota/135630-manes-le-explico-a-stolbizer-la-incorporacion-de-cariglino-no-podemos-importar-noruegos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No podemos importar noruegos</a>&rdquo;, rezong&oacute; el d&iacute;a que lanz&oacute; su candidatura por la UCR para las PASO al explicar la presencia en su lista de Jes&uacute;s Cariglino, exintendente de Malvinas Argentinas, <strong>un partido del norte bonaerense carente de noruegos y, por lo tanto, obviamente, repleto de pobres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Noruega est&aacute; tan lejos que siempre queda m&aacute;s all&aacute;, faro inalcanzable hasta la victoria final.
    </p><p class="article-text">
        Una inyecci&oacute;n de raza noruega es el m&eacute;todo so&ntilde;ado por muchos para mejorar un aspecto espec&iacute;fico de la especie: la eliminaci&oacute;n de aquellos elementos que se consideran irredimibles, inmodificables e incapaces de abrazar un pa&iacute;s moderno (como Noruega). Manes no est&aacute; solo. Hace apenas tres a&ntilde;os, Donald Trump balbuce&oacute; el mismo lamento ante diputados norteamericanos pregunt&aacute;ndose porqu&eacute; diablos Estados Unidos no pod&iacute;a promover &ldquo;la inmigraci&oacute;n de pa&iacute;ses como Noruega&rdquo; en lugar de &ldquo;pa&iacute;ses de mierda [<a href="https://www.bbc.com/news/world-us-canada-42661435" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">shithole countries</a>] de &Aacute;frica o Hait&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Noruega es el sue&ntilde;o de los desesperados.</strong> De los que han llegado a la conclusi&oacute;n de que el esp&iacute;ritu at&aacute;vico y revoltoso de los m&aacute;s pobres es un obst&aacute;culo tan obstinado para el progreso propio y de la naci&oacute;n que solo queda, como &uacute;nica soluci&oacute;n posible, su reemplazo por una raza superior. En la Argentina, el antipopulismo moderno ha enfatizado hasta el hartazgo esa condici&oacute;n miserable de los miserables, los que no esperan y entonces desesperan. El expresidente Mauricio Macri dedica buena parte de su libro <em>Primer Tiempo </em>a explicar c&oacute;mo la ansiedad de los votantes presos de las promesas populistas lo oblig&oacute; a moderar reformas que de otro modo hubieran triunfado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En versiones m&aacute;s matizadas que la limpieza &eacute;tnica a&ntilde;orada por Manes, Noruega es un s&iacute;mbolo recurrente en esa lucha contra el esp&iacute;ritu caudillista y las emociones perniciosas de los sectores populares. Noruega es felicidad, Noruega es petr&oacute;leo, Noruega es salm&oacute;n, naturaleza, prosperidad, estabilidad, igualdad, armon&iacute;a. El pa&iacute;s que el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano de la ONU considera como el mejor para vivir en la tierra. Con visi&oacute;n de futuro, donde no hay piquetes.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Noruega es un pa&iacute;s con ricos y sin pobres!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo tra&iacute;do a usted por gente de ojos claros, dientes perfectos, flacos, blancos y altos como puertas. <strong>En la Argentina, las notas y ensayos sobre el milagro noruego nunca son sobre Noruega; son una acusaci&oacute;n contra la Argentina, la Noruega que no fue.</strong> Hace muy poco, <em>La Naci&oacute;n</em> public&oacute; uno m&aacute;s de esos lamentos con un t&iacute;tulo elocuente: &ldquo;<a href="https://www.lanacion.com.ar/editoriales/noruega-pais-imitar-nid2607343/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noruega: Un pa&iacute;s a imitar</a>&rdquo;. Aqu&iacute; las ansias de importaci&oacute;n racial ceden a un esfuerzo pedag&oacute;gico, mirado desde arriba, para transformar al esp&iacute;ritu plebeyo nacional en un m&eacute;todo razonado y n&oacute;rdico. Un despotismo ilustrado que funciona como una industria por sustituci&oacute;n de importaciones, creando en pleno conurbano lo que no pudo traerse de los fiordos.
    </p><p class="article-text">
        En esas descripciones aparece una Noruega recortada. Editoriales como el de La Naci&oacute;n <strong>omiten por completo el rol de los sindicatos y la regulaci&oacute;n estatal de la econom&iacute;a, probablemente los dos elementos centrales del modelo noruego.</strong> Las alabanzas de Macri ignoran que el gasto p&uacute;blico representa m&aacute;s del 50% del PBI (en Argentina se quej&oacute; de que durante el kirchnerismo superara el 30). Manes no podr&iacute;a vivir en paz si el rostro del milagro petrolero no se llamara Svein o Solberg sino algo as&iacute; como Farouk al-Kasim. Para desaz&oacute;n de muchos, incluyendo noruegos convencidos de sus propias leyendas, <strong>el creador del milagro petrolero se llama, efectivamente, </strong><a href="https://radio.nrk.no/serie/sommer-i-p2/sesong/202107/MKFO20002321" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Farouk al-Kasim</strong></a><strong>, un ingeniero petrolero iraqu&iacute; que desde 1969 defini&oacute; los rasgos centrales de la explotaci&oacute;n de hidrocarburos en el pa&iacute;s. Importar iraqu&iacute;es ser&iacute;a un desaf&iacute;o diferente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero reducir la fascinaci&oacute;n con Noruega a los dividendos petroleros esconde m&aacute;s que lo que muestra. En la Argentina, la expectativa alrededor de algo as&iacute; como una &ldquo;raza&rdquo; noruega que puede regenerar el tejido nacional precede largamente a la prosperidad n&oacute;rdica. Anticipando a Manes, el primer director de migraciones de Per&oacute;n, Santiago Peralta, anunci&oacute; el 14 de agosto 1946 que Argentina importar&iacute;a hasta 1.000 noruegos. Peralta era un notorio antisemita -su oficina, t&eacute;cnicamente, era el Instituto &Eacute;tnico Nacional- y en un cable enviado de inmediato desde Buenos Aires, la canciller&iacute;a noruega interpret&oacute; sus palabras, correctamente, como una invitaci&oacute;n a los &ldquo;quislinger&rdquo;, los funcionarios del r&eacute;gimen de Vidkun Quisling que funcion&oacute; como t&iacute;tere de los nazis entre 1942 y 1945. (Interesantemente, a Peralta y Manes los une la pasi&oacute;n por los cerebros: el funcionario de Per&oacute;n se especializ&oacute; en medir las formas y capacidad craneana, un &aacute;rea de la antropolog&iacute;a en la que abrevaron diversas teor&iacute;as racistas). Aquel intento de importar noruegos tampoco prosper&oacute;, pero las esperanzas de Peralta se nutr&iacute;an del imaginario nazi que hab&iacute;a colocado a una &ldquo;raza n&oacute;rdica&rdquo; como ideal de belleza f&iacute;sica y superioridad moral.
    </p><p class="article-text">
        Petr&oacute;leo, salm&oacute;n, sindicatos, felicidad. &iquest;Qu&eacute; hay dentro de esa Noruega que cada uno quiere imaginar?
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/haga-patria-importe-noruego_129_8182326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Haga patria, importe un noruego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noruega,Facundo Manes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Breve historia del antipopulismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/breve-historia-antipopulismo_1_8076720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2805c41-4adb-4a96-af86-cc64c2297956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Breve historia del antipopulismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un adelanto de "Breve historia del antipopulismo" (Siglo XXI, 2021), en el que Ernesto Semán cuenta la historia de cómo las élites pudieron (o no) procesar la llegada de las masas a la vida política argentina, de 1810 a Macri. Aquí, la introducción.</p></div><h3 class="article-text"><strong>El pasado perpetuo</strong></h3><p class="article-text">
        La Argentina fue sediciosa antes de ser la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Desde el siglo XVI, el Tribunal de la Inquisici&oacute;n con sede en Lima estaba comprometido con la imposici&oacute;n de la fe cat&oacute;lica en Am&eacute;rica. No solo se trataba de convertir ind&iacute;genas en cristianos. Al presidente del Tribunal, Francisco Verdugo, le inquietaba la contaminaci&oacute;n religiosa que la propia Europa tra&iacute;a al otro lado del Atl&aacute;ntico, penetrando sus bordes menos custodiados. Desde 1601, insist&iacute;a con la necesidad de controlar a las flotas portuguesas que, con su influencia &ldquo;judaizante&rdquo;, sal&iacute;an de Lisboa y llegaban a Buenos Aires tripuladas por flamencos, ya fuera jud&iacute;os, protestantes o moros, ajenos al catolicismo, refugiados en la libertad religiosa de los Pa&iacute;ses Bajos.
    </p><p class="article-text">
        Fingiendo que transportaban vino o sal, estos personajes tra&iacute;an en pipas &ldquo;libros e im&aacute;genes que met&iacute;an a escondidas en casa de alg&uacute;n vecino para extraerlas despu&eacute;s y enviarlas tierra adentro&rdquo;, dec&iacute;a Verdugo. Desde Espa&ntilde;a, la Inquisici&oacute;n confirmaba: &ldquo;Aqu&iacute; se ha entendido que a esos reinos y provincias pasan algunos herejes de diferentes naciones con ocasi&oacute;n de las entradas que en ellas hacen los holandeses y que andan libremente tratando y comunicando con todos y tal vez disputando de la religi&oacute;n&rdquo;. Llegaban al R&iacute;o de la Plata para &ldquo;introducir sus sectas y falsa doctrina entre la gente novelera, envuelta en infinidad de supersticiones&rdquo;. Para todo esto, Verdugo ped&iacute;a y propon&iacute;a eficaz remedio, ya fuera la creaci&oacute;n de una sucursal del Tribunal en Tucum&aacute;n o el refuerzo de soldados realistas en la zona del R&iacute;o de la Plata. Los espa&ntilde;oles esperaban que, as&iacute;, la disposici&oacute;n nativa se doblegara bajo las dos posibilidades que ofrec&iacute;a la Inquisici&oacute;n: la conversi&oacute;n o la pira, &ldquo;conforme a derecho y severidad de los sagrados c&aacute;nones [&hellip;] antes que lleguen a ser mayores los inconvenientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde bordes geogr&aacute;ficos o sociales, el peligro de ideas que fomentaran la sedici&oacute;n sigui&oacute; acechando los equilibrios b&aacute;sicos del orden en los siglos siguientes. La obsesi&oacute;n de las autoridades y de las &eacute;lites pol&iacute;ticas o religiosas con ese peligro se acentu&oacute; cuando esta vaga zona del sur del continente dej&oacute; de ser la parte remota de un virreinato para transformarse en la capital de otro nuevo. Y se increment&oacute; a&uacute;n m&aacute;s cuando el mundo colonial colaps&oacute; y la propia idea de orden pol&iacute;tico se tradujo en instituciones, identidades y decisiones que conformar&iacute;an la nueva naci&oacute;n. Algunas veces, como durante buena parte del siglo XIX, los cimientos de esa naci&oacute;n eran tan precarios que la amenaza al orden se constituy&oacute; en el orden mismo. La figura elegida por una parte importante de la &eacute;lite heredera de la Revoluci&oacute;n de Mayo para designar a esa realidad acechante fue la de &ldquo;barbarie&rdquo;, una forma pol&iacute;tica premoderna en la que l&iacute;deres desp&oacute;ticos &ndash;como Rosas&ndash; se apoyaban en intermediarios &ndash;como los caudillos&ndash; para explotar las emociones de masas iletradas &ndash;como los gauchos&ndash;. Otras veces, como alrededor de 1920, 1945 o 1970, las fuerzas oscuras que pon&iacute;an en peligro la armon&iacute;a de la naci&oacute;n parecieron salirse de cauce y romper los equilibrios internos en busca de una mayor participaci&oacute;n de las masas en las decisiones pol&iacute;ticas, en la expansi&oacute;n de derechos o en el reparto de la riqueza. La idea de la barbarie aparec&iacute;a de nuevo en el lenguaje de quienes se sent&iacute;an intimidados y promet&iacute;an corregir estos desv&iacute;os. Pero en la advertencia fundante de la Argentina moderna &ndash;que la naci&oacute;n est&aacute; amenazada por un mundo plebeyo espectral y que las &eacute;lites tienen una forma de contener, suprimir o corregir esa amenaza&ndash; siempre hubo una apuesta a un futuro redentor.
    </p><p class="article-text">
        Ese futuro redentor se hizo realidad en 2015, cuando Juntos por el Cambio se convirti&oacute; en la primera coalici&oacute;n en llegar al poder por la v&iacute;a electoral sobre la base de una agenda ardientemente antipopulista. Mauricio Macri, el primer representante de las &eacute;lites argentinas en ganar elecciones democr&aacute;ticas desde la d&eacute;cada infame, gobern&oacute; cuatro a&ntilde;os con una lealtad suicida al mandato de corregir el pecado original de la pol&iacute;tica de masas. La liberalizaci&oacute;n de las relaciones econ&oacute;micas y el control sobre la protesta social desterrar&iacute;an los obst&aacute;culos que mediaban entre la Argentina y el progreso. Esos obst&aacute;culos, claro, eran fruto de la existencia del populismo. El colapso de aquellos cuatro a&ntilde;os mostr&oacute; que la realidad del progreso era m&aacute;s compleja o, en la mirada antipopulista, que aquel pa&iacute;s plebeyo no era tan f&aacute;cil de desterrar.
    </p><p class="article-text">
        Durante el siglo XX, el antipopulismo ha sido la forma predilecta de imaginar esa amenaza que viene desde abajo y aquella promesa correctora que deber&iacute;a aplicarse desde arriba. En los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os y bajo diversas formas, la lucha contra la amenaza fantasmag&oacute;rica del populismo anima las ilusiones de un proyecto de naci&oacute;n victorioso. Aquel peligro populista es difuso y variado en el tiempo, una quimera m&aacute;s que un objeto, pero con una caracter&iacute;stica estable: el populismo se piensa casi siempre como una forma defectuosa de integraci&oacute;n de las masas a la pol&iacute;tica moderna. Esta falla convierte al populismo no solo en un obst&aacute;culo sino en <em>el </em>obst&aacute;culo que se interpone entre la realidad de un pa&iacute;s inconcluso y su ideal. La historia del antipopulismo es, entonces, la historia de los intentos por corregir esa imperfecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la receta para enmendarla? La respuesta var&iacute;a. No hay un antipopulismo, hay antipopulismo<em>s</em>. Frontales, conciliadores, defectuosos, aspiracionales, democr&aacute;ticos, violentos, violent&iacute;simos, ef&iacute;meros. La respuesta mut&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os, sobre todo porque quienes ve&iacute;an un problema en la relaci&oacute;n entre masas y pol&iacute;tica ten&iacute;an solo ese punto en com&uacute;n. Conservadores buscando retornar a un pasado de gloria perdido, liberales persuadidos de la necesidad de avanzar a una econom&iacute;a moderna para el progreso del pa&iacute;s, dem&oacute;cratas se&ntilde;alando el respeto a las instituciones democr&aacute;ticas como requisito para acuerdos sociales sustentables, socialistas y marxistas convencidos de que los trabajadores deb&iacute;an sostener su proyecto sin alianzas sociales que desvirtuaran sus intereses, nacionalistas afirmados sobre una uni&oacute;n indestructible entre Iglesia y naci&oacute;n; la lista parece inagotable porque la lista de preocupaciones es igualmente extensa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta central de este ensayo es c&oacute;mo, en el &uacute;ltimo medio siglo, una forma espec&iacute;fica de antipopulismo, de carga liberal y conservadora, se impuso sobre las restantes. Hay ah&iacute; una historia corta y una historia larga. La historia larga es la forma en que las &eacute;lites imaginaron el lugar de las masas en la pol&iacute;tica a lo largo de la historia nacional desde 1810. Supone tener en cuenta un rasgo fundamental de las &eacute;lites argentinas: que raramente imaginaron una esfera pol&iacute;tica que excluyera a las masas. Esta voluntad de inclusi&oacute;n las oblig&oacute; a recorrer caminos tortuosos para imaginar c&oacute;mo se las incorporaba sin da&ntilde;ar el status quo que manten&iacute;a a esas mismas &eacute;lites en la c&uacute;spide. Esta es una diferencia con, por ejemplo, las &eacute;lites de los Estados Unidos, donde el lugar dominante que ocup&oacute; la esclavitud en la econom&iacute;a y en la unificaci&oacute;n pol&iacute;tica de la nueva rep&uacute;blica forj&oacute; la convicci&oacute;n de que, bajo ciertos par&aacute;metros, las masas o parte de ellas pod&iacute;an ser efectivamente desterradas de la polis. En la Argentina, en cambio, el antipopulismo abrev&oacute; en (y deform&oacute;) una extensa tradici&oacute;n de dise&ntilde;ar formas pol&iacute;ticas en las que gauchos, obreros o pobres tuvieran una inserci&oacute;n en el sistema, siempre que esa inserci&oacute;n no pusiera en riesgo el liderazgo de las &eacute;lites. Ese equilibrio precario que debi&oacute; reconstruirse peri&oacute;dicamente tuvo dos rupturas en la historia moderna, que en su momento se percibieron como definitivas, como si toda la imaginer&iacute;a de las &eacute;lites para hacer las cosas ordenadamente se hubiera desbordado para siempre: una en la segunda d&eacute;cada del siglo XX con el triunfo del radicalismo, la otra en 1945 con el ascenso a&uacute;n m&aacute;s disruptivo de Per&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia corta es la que se cifra desde la crisis del modelo de crecimiento industrial, una crisis que empieza con el propio nacimiento del modelo, pero que se radicaliza desde el comienzo de la dictadura militar de 1976. Es durante este per&iacute;odo en el que otras cr&iacute;ticas valiosas al populismo &ndash;y al peronismo en particular&ndash; pierden protagonismo o relevancia en la discusi&oacute;n nacional, hasta que el antipopulismo se convierte casi en sin&oacute;nimo de parte del liberalismo argentino.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos que nombran conquistan. &ldquo;Populismo&rdquo; no ha sido casi nunca una identidad adoptada por alg&uacute;n proyecto pol&iacute;tico, sino la combinaci&oacute;n de una descripci&oacute;n, una categor&iacute;a y una acusaci&oacute;n <em>contra </em>formas espec&iacute;ficas de imaginar la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y sociedad. En la actualidad es, sobre todo, un concepto usado como arma m&aacute;s que como categor&iacute;a de an&aacute;lisis. A diferencia de la cr&iacute;tica a nociones como &ldquo;democracia&rdquo; o &ldquo;socialismo&rdquo;, no hay en ese uso una separaci&oacute;n m&iacute;nima entre el rechazo y el concepto. Con excepciones aisladas, entre las que destaca el trabajo de Ernesto Laclau, &ldquo;populismo&rdquo; significa sobre todo un problema por resolver.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;existe la cosa por fuera de quien la nombra? Claro que s&iacute;. El populismo latinoamericano, como experiencia hist&oacute;rica, es la forma dominante de inclusi&oacute;n de las clases populares (obreros urbanos y campesinos) en la pol&iacute;tica de masas entre los a&ntilde;os treinta y los sesenta del siglo XX. Sus ejemplos paradigm&aacute;ticos son el peronismo de la Argentina, el varguismo en Brasil y el cardenismo en M&eacute;xico. Con much&iacute;simas diferencias, estos movimientos tuvieron algunos rasgos comunes, adem&aacute;s de la fuerte representaci&oacute;n personalista. Todos buscaron una mejor participaci&oacute;n de los sectores m&aacute;s postergados en los frutos de la modernizaci&oacute;n industrial y comercial de la econom&iacute;a dentro de los l&iacute;mites del capitalismo de posguerra. Y todos hicieron esa b&uacute;squeda con instrumentos similares: fuerte intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a (algo que en muchos casos compartieron con sus enemigos liberales de los a&ntilde;os treinta), nacionalizaciones, m&aacute;s y mejores regulaciones laborales, expansi&oacute;n de beneficios sociales y econ&oacute;micos, amplia presencia de los sindicatos y un f&eacute;rreo control del l&iacute;der (o al menos un intento de parte de los l&iacute;deres en cuesti&oacute;n) sobre las organizaciones pol&iacute;ticas y sindicales que lo apoyaron.
    </p><p class="article-text">
        Como espacios pol&iacute;ticos, se formaron alrededor de coaliciones pluriclasistas que combinaron pragm&aacute;ticamente dosis de confrontaci&oacute;n y negociaci&oacute;n. En el centro ideol&oacute;gico del populismo latinoamericano est&aacute; la noci&oacute;n de derechos sociales: la creencia de que ciertos grupos han sido sistem&aacute;ticamente postergados de los r&eacute;ditos econ&oacute;micos de la naci&oacute;n, por lo que el gobierno debe proveer beneficios, garant&iacute;as y derechos adicionales a esos grupos, m&aacute;s all&aacute; de los derechos y de las cualidades individuales de sus integrantes y del rendimiento econ&oacute;mico de sus acciones. De ese modo, los miembros de estos grupos postergados podr&iacute;an alcanzar de forma colectiva y por la acci&oacute;n pol&iacute;tica el mismo peso en la sociedad que otros tienen de forma individual y gracias a su poder econ&oacute;mico. En el caso de los populismos latinoamericanos, estos derechos sociales fueron pensados como forma de recomponer el lugar de los trabajadores en la sociedad y el poder de su representaci&oacute;n, los sindicatos, en la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lo fascinante en verdad es comprobar que casi no hay trabajos sobre el antipopulismo. Est&aacute; abordado en la buena historiograf&iacute;a sobre el antiperonismo (cuantitativamente menor que la que hay sobre el peronismo), sobre la derecha y sobre el neoliberalismo. Pero para un t&eacute;rmino que se convirti&oacute; en identidad aglutinante en las &eacute;lites argentinas y masiva entre la poblaci&oacute;n, el estudio del antipopulismo en s&iacute; est&aacute; limitado a unos poqu&iacute;simos trabajos de calidad.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Argumento(s)</strong></h3><p class="article-text">
        Si, por definici&oacute;n, el an&aacute;lisis social y pol&iacute;tico se concentra en aquello que percibe como problem&aacute;tico, la ciencia pol&iacute;tica, la sociolog&iacute;a y la historia transformaron al antipopulismo en sin&oacute;nimo de normalidad. Hay cinco ideas que recorren este ensayo para poner en cuesti&oacute;n esa normalidad. El argumento central es que la Argentina est&aacute; fundada sobre la invenci&oacute;n de un mundo plebeyo amenazante y la promesa de defendernos de esa amenaza. De ah&iacute; que el nombre mismo de &ldquo;antipopulismo&rdquo; sea enga&ntilde;oso. Insin&uacute;a una reacci&oacute;n, un rechazo a algo. Pero contra lo que su nombre sugiere, ese rechazo es m&aacute;s que nada el dispositivo interno de una visi&oacute;n pol&iacute;tica, una maquinita para producir una mirada org&aacute;nica, totalmente aut&oacute;noma respecto de esa amenaza populista. Esto se ve m&aacute;s claramente cuando se coloca el antipopulismo en una cronolog&iacute;a hist&oacute;rica m&aacute;s extensa. La emergencia del peronismo en 1945 desestabiliza un poco esta f&oacute;rmula, en la medida en que esa amenaza plebeya deja de ser abstracta o parcial para convertirse en una forma duradera y resistente de poder pol&iacute;tico. El final del gobierno de derecha en 2019, a su vez, evidenci&oacute; el agotamiento de esa promesa pacificadora y ofreci&oacute; algunas claves sobre los legados del antipopulismo para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la prehistoria del antipopulismo es tan importante como su propia historia. Al igual que otras formas de pensamiento atravesadas por versiones de la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n, el antipopulismo se concibe como la lucha contra la presencia espectral del pasado. Puede ser un fen&oacute;meno de las sociedades modernas, pero el antipopulismo est&aacute; sostenido en un argumento profundamente cronol&oacute;gico, organizado alrededor de una idea de pasado que se niega a desaparecer y resurge obstinadamente en el presente, deform&aacute;ndolo. En esa mirada, el pasado se presenta de dos formas distintas y superpuestas. Una, propia de las miradas decadentistas que alimentan el antipopulismo, es como una &eacute;poca dorada perdida por la irrupci&oacute;n de las masas en alg&uacute;n momento de la historia. La otra, que convive con el decadentismo, es la que se sit&uacute;a en el presente para advertir los riesgos de un retorno al pasado, marcado por la pol&iacute;tica plebeya y las tres formas ominosas que se trasladan del campo a la ciudad: la violencia por encima del consenso, la centralidad de las emociones por encima de la raz&oacute;n y la lealtad testaruda de las masas a los caudillos.
    </p><p class="article-text">
        El tercer elemento es el car&aacute;cter transnacional del antipopulismo como identidad pol&iacute;tica. La Argentina absorbi&oacute; creativamente ideas del resto del mundo sobre las masas, sus pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y el Estado. Desde Antonio Gramsci a Friedrich Von Hayek, y desde Jos&eacute; Ortega y Gasset a Gustav Le Bon, pol&iacute;ticos e intelectuales recurrieron a ideas de avanzada a la hora de elaborar sus propias concepciones sobre qu&eacute; era el pueblo y qu&eacute; lugar deb&iacute;a tener en la naci&oacute;n. Sarmiento, Ramos Mej&iacute;a y Jos&eacute; Luis Romero nutrieron su pensamiento sobre las masas con un intercambio intenso con el resto del mundo. Pero el transnacionalismo tambi&eacute;n funcion&oacute; en la otra direcci&oacute;n: el estudio del peronismo, y del populismo latinoamericano en general, aliment&oacute; la redefinici&oacute;n del liberalismo en los Estados Unidos y Europa. De lo que representaba Per&oacute;n se extrajeron conclusiones sobre lo que no deb&iacute;a suceder all&aacute;, hasta convertir al peronismo en lo que un soci&oacute;logo norteamericano defini&oacute; como &ldquo;el caso poco conocido que, moldeado a los requerimientos de la teor&iacute;a, imparte una sensaci&oacute;n de universalidad&rdquo; a preocupaciones fuertemente dom&eacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        El cuarto tema, la bisagra que une al populismo argentino con el mundo, es el concepto de <em>transici&oacute;n</em>, la idea de que en distintos momentos las masas necesitan alguna forma de gu&iacute;a para evolucionar de fuerzas sociales a sujetos pol&iacute;ticos. En ese imaginario, el presente pierde textura, casi deja de existir m&aacute;s que como un momento de confusi&oacute;n de las masas, atrapadas entre algo que se perdi&oacute; y algo que no llegan a aprehender. En la Argentina en particular, la interpretaci&oacute;n de la adhesi&oacute;n de los obreros al peronismo en 1945 como producto de la inseguridad e inexperiencia de los trabajadores que reci&eacute;n llegaban a la ciudad domin&oacute; las ciencias sociales durante d&eacute;cadas y a&uacute;n hoy es una forma de relatar la historia nacional. La transici&oacute;n de la esclavitud al trabajo libre, del campo a la ciudad, de la agricultura a la industria, de la industria a la era digital, de lo local a lo global; ya sea para entender el surgimiento del peronismo en la Argentina de los a&ntilde;os cuarenta como el movimiento Brexit en el Reino Unido o el ascenso al poder de Donald Trump en los Estados Unidos, el presente para las masas existe solo como lugar de desorientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el antipopulismo ha sido sobre todo el intento de producir un ajuste cronol&oacute;gico de la Argentina y una adaptaci&oacute;n de sus consensos fundamentales a los cambios ocurridos en el mundo desde la d&eacute;cada del ochenta del siglo XX. Esta formulaci&oacute;n presenta dos paradojas. Una es que el antipopulismo se hace m&aacute;s fuerte cuando el populismo, como experiencia hist&oacute;rica, ha desaparecido junto con la sociedad industrial en la que germin&oacute;. La otra, en sentido contrario, es que desde los a&ntilde;os ochenta en adelante se combinaron algunos legados del populismo de posguerra con aprendizajes de la d&eacute;cada del setenta para producir el &ldquo;complejo derechos humanos-derechos sociales&rdquo; que se convirti&oacute; en el verdadero enemigo del antipopulismo. Este consenso, parecido al &ldquo;momento constitucional&rdquo; con el que Bruce Ackerman describe el New Deal en los Estados Unidos, se asienta en transformaciones lo suficientemente profundas, duraderas y extendidas como para dar forma y lenguaje a la sociedad. En la Argentina, este consenso se organiz&oacute; alrededor de la idea de que la democracia solo pod&iacute;a validarse en la medida en que satisficiera una aspiraci&oacute;n igualitaria de la sociedad. &ldquo;Con la democracia se come, se cura y se educa&rdquo; fue el lema de la campa&ntilde;a de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n de 1983, pero su sombra se extendi&oacute; por cuatro d&eacute;cadas. En ese sentido, el legado populista fue tanto o m&aacute;s poderoso que la experiencia populista en la que se inspir&oacute;. Pero lo interesante es que esa visi&oacute;n se hizo m&aacute;s fuerte cuando los instrumentos para realizarla estaban desapareciendo, y cuando la revoluci&oacute;n conservadora en los Estados Unidos e Inglaterra reforzaba, justamente, una separaci&oacute;n tajante entre derechos humanos y sociales. Desde 1983, el antipopulismo se&ntilde;al&oacute; que la Argentina estaba a contramano del tiempo y del mundo y que el triunfo de un consenso profundamente liberal era la &uacute;nica actualizaci&oacute;n posible. Ese d&iacute;a lleg&oacute; en 2015.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Antipopulismo, el coraz&oacute;n de la patria</strong></h3><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a de esta historia acompa&ntilde;a los cambios en los temas de la conversaci&oacute;n nacional. La primera parte, &ldquo;Prehistoria&rdquo;, empieza con la Revoluci&oacute;n de Mayo en 1810 y termina con la sanci&oacute;n de la Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a en 1912. Es un siglo que precede al surgimiento de los movimientos populistas latinoamericanos, en el que toman forma las primeras definiciones de &ldquo;pueblo&rdquo;. Pero tambi&eacute;n es el siglo en el que se construye el Estado naci&oacute;n del que ese pueblo va a ser fuente de legitimidad y de peligro. La segunda parte, &ldquo;Historia&rdquo;, comienza en 1912, sigue con la extraordinaria llegada al poder de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical en 1916 de la mano de Hip&oacute;lito Yrigoyen y termina con el final de la dictadura militar en 1983. Lo que ocurre en este per&iacute;odo es el crecimiento, apogeo y ca&iacute;da del populismo, con el surgimiento del peronismo en el centro. El &uacute;ltimo per&iacute;odo, &ldquo;Poshistoria&rdquo;, comienza con la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica en 1983 y finaliza en 2019. Es el per&iacute;odo en el que el antipopulismo adquiere sus perfiles m&aacute;s definidos. Para una historia del antipopulismo, el inter&eacute;s de esta cronolog&iacute;a est&aacute; dada por la percepci&oacute;n del mundo popular como una zona extraviada del paisaje social argentino, incapaz de (o desganada para) adaptarse al mundo moderno. La indisposici&oacute;n de ese mundo para sumarse a la econom&iacute;a de mercado y a una cultura pol&iacute;tica de avanzada es el principal obst&aacute;culo para la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. En muchos casos, este fue el fundamento para opciones pol&iacute;ticas autoritarias que encauzar&iacute;an a esas masas, reemplazando l&iacute;deres demagogos por reg&iacute;menes dictatoriales bajo la idea de que las masas, en el desamparo de la sociedad moderna, no estaban preparadas para lidiar con la democracia por s&iacute; solas. La democracia siempre llegar&iacute;a cuando se produjera ese ajuste. El problema populista no era el l&iacute;der ni su agenda, como se declamaba, sino sus seguidores. La secuencia:
    </p><p class="article-text">
        gaucho-compadrito-cabecita negra-choriplanero
    </p><p class="article-text">
        recorre esos doscientos a&ntilde;os de representaciones de los sectores populares en el punto justo de encuentro entre la sociedad y la pol&iacute;tica. Y es, por eso, el verdadero arco narrativo de esta historia. La preocupaci&oacute;n por el populismo ocupa la segunda parte de ese arco. Son descripciones distintas, con &eacute;nfasis diferentes, m&eacute;dula de un pa&iacute;s que no para de cambiar, pero con una preocupaci&oacute;n m&aacute;s o menos permanente por las formas en las que las pasiones o los intereses o la educaci&oacute;n o la geograf&iacute;a o la soledad extrema o la compa&ntilde;&iacute;a excesiva pueden llevar a estos personajes a ser parte de opciones pol&iacute;ticas opresivas y autoritarias, pero por sobre todas las cosas, como aquellos ind&iacute;genas de 1601 susceptibles a la influencia extranjera, incontrolables.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de esta larga historia, la ambici&oacute;n de un pa&iacute;s liberado de los sacudones de la acci&oacute;n colectiva y de las demandas y los modos plebeyos se hizo m&aacute;s transparente. La reivindicaci&oacute;n del individuo como el sujeto pol&iacute;tico por excelencia y como agente econ&oacute;mico racional capaz de progresar mediante el m&eacute;rito y la raz&oacute;n dejaron de ser una alquimia para convertirse en una agenda precisa con medidas concretas para abrir los cerrojos que manten&iacute;an encerrada a la Argentina. Consecuentemente, la ret&oacute;rica sobre el populismo como el obst&aacute;culo ingobernable, que desde 2015 ofrec&iacute;a el camino de la sanaci&oacute;n mediante la superaci&oacute;n personal y el esfuerzo individual, se torn&oacute; violenta y t&oacute;xica contra quienes no lograban reconvertirse. En esa combinaci&oacute;n se cifr&oacute; el ascenso y ca&iacute;da del primer experimento antipopulista en democracia entre 2015 y 2019.
    </p><p class="article-text">
        Pero la frustraci&oacute;n ante la terca presi&oacute;n por mejores niveles de vida y menor desigualdad social que condicion&oacute; el accionar del gobierno en esos a&ntilde;os, lejos de obligar a una reflexi&oacute;n sobre los l&iacute;mites del liberalismo, reforz&oacute; en este un rechazo a la acci&oacute;n colectiva y a sus formas pol&iacute;ticas que se acerc&oacute; bastante a la violencia y la insensibilidad. As&iacute; lleg&oacute; Macri al final de 2019, derrotado por el peronismo, removido del poder antes de lo que nadie en su lugar hubiera previsto. En marzo de 2020, al comienzo de una epidemia que expuso en el mundo los fracasos de las salidas individuales y de las soluciones monetizadas, Macri subi&oacute; a un escenario en Guatemala para decir que &ldquo;este fen&oacute;meno que estamos viviendo, que reci&eacute;n comienza, nos lleva al desaf&iacute;o de evitar algo que es mucho m&aacute;s peligroso que el coronavirus, que es el populismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El escenario era el de la Fundaci&oacute;n Libertad, una distinta y hom&oacute;nima a la que presid&iacute;a Macri en la Argentina, fundada y financiada por el millonario guatemalteco Dionisio Guti&eacute;rrez. Hay paralelismos obvios entre Macri y Guti&eacute;rrez, descendientes de familias acaudaladas, figuras del futuro generacionalmente distanciadas del autoritarismo de derecha que caracteriz&oacute; a la regi&oacute;n. La violencia ret&oacute;rica de la comparaci&oacute;n retomaba la impugnaci&oacute;n totalitaria cl&aacute;sica en la que el adversario era el contaminante externo de un cuerpo social sano. &ldquo;Realmente, el populismo lleva a hipotecar el futuro&rdquo;, comentaba Macri en el tono de un simple fluir de su conciencia. &ldquo;No cree en el equilibrio macroecon&oacute;mico y realmente compromete no solo al desarrollo de sus comunidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Macri retomaba los argumentos decadentistas, pregunt&aacute;ndose si &ldquo;creemos que las sociedades progresan cuando son meritocr&aacute;ticas o queremos caer en el relativismo moral&rdquo;. Era un razonamiento recurrente en Am&eacute;rica Latina. Pero el antipopulismo le serv&iacute;a a Macri como puente para conectarse con sectores m&aacute;s amplios de la derecha y el liberalismo para quienes la violencia pol&iacute;tica y material son parte de un plano continuo. Pasados los primeros espasmos y malpasos, Macri y Cambiemos ya hab&iacute;an encontrado un universo de empat&iacute;as con Donald Trump en los Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. Y al fin y al cabo, el foro de la Fundaci&oacute;n Libertad en el que estaba participando se propon&iacute;a expl&iacute;citamente poner en contacto &ldquo;personalidades del mundo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social&rdquo; de Am&eacute;rica Latina con &ldquo;agencias de seguridad de Estados Unidos&rdquo;. Una convocatoria con resonancias inequ&iacute;vocas: Guatemala es el pa&iacute;s que en 1954 sufri&oacute; el primer plan de desestabilizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina organizado por la CIA contra el gobierno reformista de Jacobo &Aacute;rbenz. Varios golpes de Estado y unos trescientos mil muertos m&aacute;s tarde, el pa&iacute;s hab&iacute;a retomado la senda de una democracia diezmada por el terror y la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        En las semanas siguientes a aquella conferencia, los muertos y arruinados del covid-19 comenzaban a multiplicarse por millones en todo el mundo. Por primera vez en el siglo, la humanidad se hund&iacute;a en una forma global del desamparo, mal equipada por Estados desmantelados y el ideal de los refugios de millonarios ex&oacute;ticos en islas remotas como &uacute;nica y perversa fantas&iacute;a irrealizable. En la Argentina y el resto del mundo, la crisis consecuente bien pod&iacute;a funcionar como un amplificador para las palabras de Macri aquella noche guatemalteca en la que los fantasmas de 1954 bailaban en las sombras de un abandono global que reci&eacute;n estaba llegando.
    </p><p class="article-text">
        El antipopulismo segu&iacute;a hablando en nombre del futuro. Pero ese futuro ya hab&iacute;a llegado y en la vida de millones no ten&iacute;a el candor de un sue&ntilde;o, sino las marcas de una pesadilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/breve-historia-antipopulismo_1_8076720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:18:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Breve historia del antipopulismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Política,Mauricio Macri,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Domingo Biden, la nueva música maravillosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juan-domingo-biden-nueva-musica-maravillosa_129_7914236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d639d489-fa68-441c-be07-7b3c31eda576_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Domingo Biden, la nueva música maravillosa"></p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n de los siguientes candidatos presidenciales cit&oacute; en su discurso de cierre de campa&ntilde;a al presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt?
    </p><p class="article-text">
        A. Jos&eacute; Tamborini (Uni&oacute;n Democr&aacute;tica, 1946)
    </p><p class="article-text">
        B. Arturo Frondizi (UCRI, 1958)
    </p><p class="article-text">
        C. Juan Per&oacute;n (Laborista, 1946)
    </p><p class="article-text">
        D. Arturo Humberto Illia (UCRP,1963)
    </p><p class="article-text">
        E. Nadie, nunca
    </p><p class="article-text">
        La mitad lo sabe, la otra mitad lo busc&oacute; en internet. As&iacute; no hay misterio.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que el 12 de febrero de 1946, en el <a href="https://www.elhistoriador.com.ar/discurso-de-j-d-peron-en-el-acto-de-proclamacion-de-su-candidatura-1946/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mism&iacute;simo discurso</a> en el que convoc&oacute; a los argentinos a elegir entre &eacute;l y Spruille Braden, Per&oacute;n dedic&oacute; un rato a asociar su proyecto con el legado del New Deal. Y como no era tonto, eligi&oacute; citar el discurso de Roosevelt durante su <a href="https://www.fdrfourfreedomspark.org/blog/2015/2/17/fdrs-second-inaugural-address-january-20-1937" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segunda inauguraci&oacute;n</a> en 1937, la m&aacute;s aguerrida de sus tres juras, cuando enfrentaba a medio mundo a la vez y aseguraba haber colocado a &ldquo;las potencias aut&oacute;cratas privadas en su lugar, las hemos subordinado al gobierno del pueblo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es probable que Per&oacute;n buscara varias cosas a la vez: despegar del linaje nacionalista asociado al fascismo del que proven&iacute;a, descolocar a una oposici&oacute;n p&uacute;blicamente sponsoreada por Estados Unidos, pero tambi&eacute;n, de forma m&aacute;s sencilla, situarse en l&iacute;nea con el formato que el New Deal hab&iacute;a impreso a Estados Unidos una d&eacute;cada atr&aacute;s.</strong> No era el &uacute;nico: al a&ntilde;o siguiente, un informe de 20 p&aacute;ginas del Departamento del Tesoro sobre la econom&iacute;a argentina suger&iacute;a que el plan del gobierno &ldquo;tiene muchas caracter&iacute;sticas similares a las del New Deal en nuestro pa&iacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s modesto pero en la misma direcci&oacute;n fue lo que hizo esta semana Cristina Kirchner en una <a href="https://twitter.com/CFKArgentina/status/1389331840616501251" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">serie de twits</a> destacando los m&eacute;ritos del discurso de Biden ante el Congreso. Lo mismo que hizo luego el Presidente Alberto Fern&aacute;ndez al referirse al presidente norteamericano como <a href="https://twitter.com/Nexofin/status/1389645178579914757" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Juan Domingo Biden&rdquo;</a>. &iquest;El eje de la comparaci&oacute;n? Una reforma impositiva progresiva y una defensa f&eacute;rrea de la sindicalizaci&oacute;n como centro de una reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica justa, dos temas de la agenda argentina. En los pr&oacute;ximos d&iacute;as, alguien leer&aacute; la decisi&oacute;n de Biden de apoyar la suspensi&oacute;n de las patentes de las vacunas contra el COVID como un gesto t&iacute;picamente peronista (<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/biden-consulto-papa-anunciar-apoyo-suspender-patentes-vacunas-covid_1_7912314.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la injerencia del Papa</a> en este asunto s&oacute;lo alimentar&aacute; esa imaginaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Puede que estos gestos sean m&aacute;s ef&iacute;meros que el de Per&oacute;n, un valor twiteril como las redes en las que se reproducen. Incluso que pequen de alguna auto referencialidad. O que se alimenten del <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/enviado-biden-almorzaron-olivos-le-trajeron-carta-presidente-norteamericano-fernandez_1_7802663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clima de &ldquo;descongelamiento&rdquo;</a> que el gobierno argentino promovi&oacute; en el trato que le ofreci&oacute; hace poco al asistente especial del presidente norteamericano y Director Principal del Consejo de Seguridad para el Hemisferio Occidental, Juan Sebasti&aacute;n Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Las asociaciones de este tipo tienen menos valor anal&iacute;tico que metaf&oacute;rico, del mismo modo&nbsp; que la advertencia sobre la transformaci&oacute;n de Argentina se est&aacute; convirtiendo en Venezuela no supone que los porte&ntilde;os puedan disfrutar en poco tiempo de una Isla Margarita en medio del R&iacute;o de la Plata.<strong> Responderle a Alberto Fern&aacute;ndez que Biden, de hecho, no se parece a Per&oacute;n, es m&aacute;s corto de miras que la comparaci&oacute;n misma. En todo caso, son met&aacute;foras con las que distintos dirigentes -aqu&iacute; y en el mundo- buscan ubicar sus propias ideas en el mapa. </strong>En este caso en particular, tambi&eacute;n expresan una idea generalizada entre un grupo disparatado de dirigentes de casi todo el mundo, desde Trump a Evo Morales y de Pablo Iglesias a Biden: el colapso de un punto del discurso globalizador que enfatiza la inevitabilidad de los procesos econ&oacute;micos, y la necesidad de restaurar la idea de que podemos recuperar alguna incidencia sobre el destino de nuestras propias vidas. No es tan descabellado.
    </p><p class="article-text">
        Gesto atrevido ese de volver a acercarse a un pa&iacute;s que &uacute;ltimamente s&oacute;lo es referente de las derechas radicalizadas. Para los muy pocos que conocemos de manera presencial (y que a&uacute;n estamos vivos) la primera reuni&oacute;n entre Cristina Kirchner y Biden durante la Convenci&oacute;n Dem&oacute;crata en Boston, un encuentro que dur&oacute; menos de lo previsto y descarril&oacute; antes de la primera curva, lo m&aacute;s llamativo de este giro <strong>es la versatilidad de la vicepresidenta argentina y su capacidad para sobrellevar disgustos cuando se trata de producir nuevas asociaciones pol&iacute;ticas </strong>(los detalles de esa reuni&oacute;n est&aacute;n anotados en una servilleta guardada en el huequito de un chocolat&iacute;n Jack para ser abierto el 28 de julio de 2104).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y como atrevimiento tambi&eacute;n es riesgoso. Cristina Kirchner tambi&eacute;n se entusiasm&oacute; tanto y m&aacute;s con Barack Obama (a quien se lo hizo saber personalmente, de forma menos p&uacute;blica que a Biden, tambi&eacute;n trayendo a colaci&oacute;n la experiencia peronista de posguerra) luego de que el presidente norteamericano declarara en abril del 2009 la estatizaci&oacute;n -parcial, temporaria- de General Motors y Chrysler. <strong>El tiempo demostr&oacute; que el entusiasmo produce espejismos formidables, y que las asociaciones entre Per&oacute;n y Obama eran menos s&oacute;lidas que el entusiasmo con el que lo abrazaron los j&oacute;venes obamistas de Cambiemos.</strong> No es que Biden vaya a ofrecer al mundo en seis meses la misma decepci&oacute;n que nos regal&oacute; Obama en su momento, nada es lo mismo, nunca. Nada est&aacute; escrito. Pero estas asociaciones ef&iacute;meras s&oacute;lo adquieren valor con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Faltan unos 10 segundos para que alg&uacute;n analista de Estados Unidos compare el discurso de Biden con las pol&iacute;ticas de Per&oacute;n, convirti&eacute;ndose as&iacute; en el tercer presidente norteamericano consecutivo en ser asociado con el General. En el 2009, minutos antes de aquella medida que entusiasm&oacute; tanto a Cristina Kirchner, el exitoso periodista conservador (y fallecido el a&ntilde;os pasado) Rush Limbaugh, <a href="https://www.rushlimbaugh.com/daily/2009/04/30/barack_peron_announces_his_argentina_style_chrysler_takeover/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo en su programa de radio</a> que &ldquo;en unos pocos minutos, el presidente de los Estados Unidos, Barack Per&oacute;n, anunciar&aacute; una toma de control &lsquo;a la Argentina&rsquo; de Chrysler.&rdquo; Su sucesor, Donald Trump, <a href="https://www.thedailybeast.com/will-donald-trump-be-americas-own-juan-peron" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue comparado con Per&oacute;n</a> m&aacute;s veces que Per&oacute;n mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; obsesi&oacute;n con Per&oacute;n! Sobran las razones para entender qu&eacute; puede movilizar a Cristina Kirchner o Alberto Fern&aacute;ndez a mirar a Biden, a mimar a Gonz&aacute;lez. Pero qu&eacute; necesidad de los analistas norteamericanos de ir tan atr&aacute;s hasta Per&oacute;n y tan lejos hasta Argentina para pensarse a s&iacute; mismos. Una parte de esa ubicuidad es la vejez: La pol&iacute;tica -no todos, y no necesariamente los m&aacute;s viejos- sigue pens&aacute;ndose a s&iacute; misma en los t&eacute;rminos de la posguerra. La pol&iacute;tica es vieja, imagina poco, impone sobre la sociedad opciones irreales: intervenci&oacute;n del Estado, impuestos, sindicatos y una serie de alquimias propias del momento ascendente de los Estados naci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial. Basta leer aqu&iacute; <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/alejandro-galliano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cualquier nota de Alejandro Galliano</a> para saber que los desaf&iacute;os de hoy son resistentes a los instrumentos de ayer. <strong>Pero en ese espejismo a&ntilde;ejo, Per&oacute;n puede representar las esperanzas o temores -seg&uacute;n el caso- de un mundo que ya no est&aacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s, la recurrencia a Per&oacute;n tambi&eacute;n se&ntilde;ale otra continuidad m&aacute;s profunda como es la de las distintas formas de imaginar una sociedad m&aacute;s justa y las distintas reacciones que ese sue&ntilde;o despierta. Ahora que la tasa de fertilidad <a href="https://www.theguardian.com/society/2021/mar/28/shanna-swan-fertility-reproduction-count-down?CMP=fb_gu&amp;utm_medium=Social&amp;u" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desciende precipitadamente a cero</a>, ahora que la temperatura global asciende a mil, ahora que la humanidad enfrenta su propia extinci&oacute;n en manos de fuerzas cada vez m&aacute;s lejos de su control, ahora que la soberan&iacute;a nacional significa poco ante un mundo que se achica, la justicia para los despose&iacute;dos se juega menos en crear una empresa p&uacute;blica o aumentar un impuesto y m&aacute;s en imaginar formas de vida que no le pongan fin a la misma. <strong>Pero en la lucha por ese nuevo mundo volver&aacute;n a enfrentarse aspiraciones de igualdad y justicia con ambiciones de libertad mezquina y propiedad desp&oacute;tica. Y quiz&aacute;s ah&iacute;, Juan Domingo Biden vuelva a tener algo que decir. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juan-domingo-biden-nueva-musica-maravillosa_129_7914236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 May 2021 03:03:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Domingo Biden, la nueva música maravillosa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primer tiempo: el manifiesto antipopulista de Macri]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primer-tiempo-manifiesto-antipopulista-macri_129_7321148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4005238-4278-42e0-9c1d-73aa8d7945e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primer tiempo: el manifiesto antipopulista de Macri"></p><p class="article-text">
        Es abril de 2019 y el gobierno empieza a trastabillar con sus propias pol&iacute;ticas. Mauricio Macri, que ayer nom&aacute;s estaba en la gloria, por primera vez ve de cerca el abismo de la fragilidad pol&iacute;tica nacional. Est&aacute; cansado y boxeado, y se graba a s&iacute; mismo: &ldquo;Se rompi&oacute; el hilo de confianza del que me pas&eacute; dos a&ntilde;os hablando al pedo, porque nadie escucha&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Macri se graba, y quiz&aacute;s se escucha m&aacute;s tarde. Se graba para que alguien lo escuche m&aacute;s adelante. Ciertamente, no habla en vano.</strong> No importa cu&aacute;ntas vueltas le demos, la pol&iacute;tica est&aacute; hecha de los sentidos que las palabras les dan a los hechos. En <em>Primer Tiempo</em>, el libro del ex presidente argentino reci&eacute;n publicado por Planeta, aparecen una decena de grabaciones, casi todas hechas durante el colapso de su gesti&oacute;n entre fines del 2018 y agosto de 2019 cuando perdi&oacute; las PASO. Habla y se escucha: &ldquo;El miedo a CFK es total&rdquo;, &ldquo;Terminan 15 d&iacute;as tremendos&rdquo;, &ldquo;una din&aacute;mica en la que parece que nada alcanza&rdquo;. &ldquo;Locura. D&iacute;a lunes&rdquo;, se dice a s&iacute; mismo el d&iacute;a despu&eacute;s de las PASO. El miedo a CFK es total.
    </p><p class="article-text">
        El libro es una cr&oacute;nica en primera persona de c&oacute;mo gobern&oacute; Macri. Pero la obsesi&oacute;n de la que el ex presidente no escapa es el cataclismo que empieza en el 2018 y se despliega durante el 2019 llev&aacute;ndose puesto al gobierno y al salario, el bienestar y las esperanzas de millones de personas. Es interesante que para un presidente que perdi&oacute; su reelecci&oacute;n en medio de una cat&aacute;strofe, el momento casi &eacute;pico de su relato sea la llegada ag&oacute;nica a las generales luego de la derrota estruendosa de las PASO. &ldquo;Estoy destrozado. Tenemos que terminar el gobierno, tenemos que ir a la elecci&oacute;n para sacar la m&aacute;xima cantidad posible de diputados y senadores. Y siempre so&ntilde;ar con el milagro&rdquo;. De la pesadilla del helic&oacute;ptero a redoblar la apuesta en menos de 30 palabras. Nadie habla en vano, menos para grabarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este relato, el descalabro del 2019 es la oportunidad para reactualizar los tres ejes fundantes del discurso de Macri: la condena al populismo que &ldquo;pregona el sometimiento&rdquo; e impide construir una naci&oacute;n moderna; la presentaci&oacute;n de su gobierno como v&iacute;ctima en su intento frustrado por desarmar el legado kirchnerista de expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico, inhibici&oacute;n de la actividad privada y desprecio por las libertades individuales; y la lectura del 2019 como un momento de purificaci&oacute;n y perfeccionamiento de un proyecto modernizador hacia el futuro, para dejar atr&aacute;s el pasado de una econom&iacute;a regulada y una pol&iacute;tica sin libertad.  </strong>&ldquo;Para competir, que es de lo que se trata&rdquo;. Lo<strong> que emerge de esa reconstrucci&oacute;n es probablemente el manifiesto antipopulista m&aacute;s significativo de la historia argentina reciente, un espacio en el que una derecha radicalizada encuentra un lenguaje propio para desplegar su mirada del pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pablo Avelluto (que junto a Hern&aacute;n Iglesias Illa colabor&oacute; con Macri en la redacci&oacute;n del libro), pronunci&oacute; una <a href="https://www.telam.com.ar/notas/201908/388707-avelluto-elecciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frase memorable</a> luego de las PASO en la que Alberto Fern&aacute;ndez obtuvo una ventaja irremontable: &ldquo;Cre&iacute;mos que era m&aacute;s f&aacute;cil, que con que s&oacute;lo no estuvieran ellos vendr&iacute;an las inversiones&rdquo;. Ese desconcierto, entre criminal y suicida, sigue ah&iacute;. Macri ensaya explicaciones varias, parciales, simples (populistas, dir&iacute;a uno). Se graba: &ldquo;Anoche estaba listo para salir al escenario a dar un discurso de esperanza y optimismo y lleg&oacute; la cat&aacute;strofe m&aacute;s grande que vi en mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cierto, Macri no se flagela asumiendo culpas, pero el libro ofrece hacia el futuro dos claves interpretativas sobre el final de su gobierno. <strong>Si el retorno del populismo fue tentador para las mayor&iacute;as, sugiere el texto, se debe a que Cambiemos choc&oacute; contra las dos edificaciones m&aacute;s notables de la Argentina moderna: El d&oacute;lar y el conurbano.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Macri se graba: &ldquo;Me preocupa mucho que, si al d&oacute;lar no lo paramos, la pobreza va a rebotar muy feo&rdquo;. En eso ten&iacute;a raz&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las reflexiones sobre la disparada del d&oacute;lar son ambiguas, inconclusas. Por ejemplo, la versi&oacute;n de Macri seg&uacute;n la cual el Fondo era reticente a reinstalar alguna forma de control de cambio se contradice no s&oacute;lo con lo que todos piensan sino con la versi&oacute;n del propio FMI, donde el ex miembro del Directorio H&eacute;ctor Torres afirma que f<a href="https://www.eldiarioar.com/economia/hector-torres-directorio-fmi-dujovne_130_7287281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ue el Fondo el que exigi&oacute; el retorno del cepo</a>, y que fue el gobierno, en la figura de Nicol&aacute;s Dujovne, quien se opuso bajo la idea de que eso hubiera significado una derrota pol&iacute;tica. El acuerdo con el FMI y la fenomenal fuga de divisas con la que convivi&oacute; no dejan dudas sobre qu&eacute; significa &ldquo;derrota pol&iacute;tica&rdquo;. En su libro sobre el d&oacute;lar, Mariana Luzzi y Ariel Wilkis sugieren que &ldquo;la popularizaci&oacute;n del d&oacute;lar en la Argentina podr&iacute;a ser le&iacute;da como un proceso de aprendizaje pol&iacute;tico&rdquo;. Esas ense&ntilde;anzas no se limitaron al comportamiento de los sectores populares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El c&iacute;rculo rojo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Macri aprovecha la crisis del d&oacute;lar para explicar sus desencuentros con sectores con los que se supon&iacute;a af&iacute;n. Su relaci&oacute;n friccionada con el establishment al que pertenece es una versi&oacute;n particular del viaje del h&eacute;roe para explicar su transici&oacute;n de un hombre de clase a un pol&iacute;tico. Primero el amor: &ldquo;Los empresarios son miembros clave del c&iacute;rculo rojo. Los conozco bien. Al fin y al cabo, yo mismo vengo de ah&iacute;&rdquo;. En el 2015, con el correr de los meses, &ldquo;mi candidatura empez&oacute; a ser vista por el c&iacute;rculo rojo... como una alternativa v&aacute;lida para reemplazar el estancamiento y el autoritarismo&rdquo;. Macri vuelve de ser premiado en Nueva York d&iacute;as despu&eacute;s de asumir la presidencia: &ldquo;Aquellos inversores, empresarios y pol&iacute;ticos gringos estaban convencidos en esos d&iacute;as de que la Argentina ya hab&iacute;a cambiado&rdquo;. El Mercado Soy Yo. Pero el amor no es eterno. En el 2018 las diferencias son irremontables: &ldquo;[N]i la sociedad ni una parte significativa del c&iacute;rculo rojo ten&iacute;an clara la urgencia de la situaci&oacute;n&rdquo;, les reprocha. En plena crisis, se graba: &ldquo;...las balas vienen por todos lados, hay que mantener la calma&rdquo;. Los ricos tambi&eacute;n sufren. O como dice el tema que le dedic&oacute; la banda de la que Macri tanto se nutre,  &ldquo;extra&ntilde;o t<a href="https://youtu.be/H-P0VznfK_E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">u amor/vuelve a mi/volvamos a ser felices&rdquo;</a>. Eso no es posible, el amor se rompi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong> Pero de esas ruinas Macri emerge como algo nuevo. Ya no es un producto del mercado, un hijo de su clase, sino un hombre p&uacute;blico que puede ver a propios y extra&ntilde;os desde arriba para decirles lo que ellos a&uacute;n no entendieron: esto es con todos, la legitimidad de un proyecto de clase se construye a partir de consensos extendidos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En la versi&oacute;n de Primer<em> Tiempo  </em>al menos, de la crisis sale un l&iacute;der dispuesto a hacer de sus ideas e intereses el inter&eacute;s general de una naci&oacute;n. No hay reconciliaci&oacute;n, pero hay redenci&oacute;n. De la derrota nace un estadista literal: El Estado Soy Yo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ambici&oacute;n de Macri est&aacute; en el cruce de reafirmaci&oacute;n ideol&oacute;gica y expansi&oacute;n electoral. No lo dice, pero parece saber que lo m&aacute;s relevante de la elecci&oacute;n del 2019 no fue su derrota sino el formidable 40 por ciento de electores que insisti&oacute; en votarlo mientras su gobierno hund&iacute;a al pa&iacute;s en un espiral de fuego. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Gente de fierro, decidida a todo. Para el resto, piensa Macri, falta Sergio Massa. En las sesiones de psicoan&aacute;lisis que menciona un par de veces, el ex presidente tiene que hablar con urgencia de su relaci&oacute;n con Massa. Massa, a quien llev&oacute; a Davos &ldquo;para mostrarle c&oacute;mo funcionaba el mundo&rdquo;. Massa, a quien llev&oacute; &ldquo;para mostrarle al mundo... que hab&iacute;a peronistas racionales&rdquo;. Y que al momento de las definiciones materializ&oacute; una alianza con el kirchnerismo que en los hechos sell&oacute; la suerte de Cambiemos y lo que quedaba de su gobierno. Ahora es Sergio, &ldquo;alguien poco confiable, enamorado del corto plazo, incapaz de sostener un proyecto de pa&iacute;s o un armado pol&iacute;tico seg&uacute;n sus convicciones&rdquo;. Sergio, el que &ldquo;pon&iacute;a a cada reforma futura a un estornudo de ser bloqueada&rdquo;. Sergio es &ldquo;parte de los que tanto cuestionaron en su tiempo al kirchnerismo para terminar a sus pies&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sergio Massa lo traicion&oacute; en forma, parece, pero eso es razonable en la pol&iacute;tica. Ah&iacute; hay algo m&aacute;s. <strong>Es imposible saber el lugar que ocupar&aacute; Massa en la historia argentina (el teclado cruje de s&oacute;lo escuchar la expresi&oacute;n), pero Macri parece utilizar un personaje menor para plantear un problema mayor: c&oacute;mo construir un proyecto de mayor&iacute;as desde una derecha ideol&oacute;gicamente radicalizada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Conurbano</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema es el conurbano. Recibido el primer reporte sobre los resultados de las PASO (&ldquo;colapso absoluto&rdquo;, le anuncia Marcos Pe&ntilde;a), Macri reflexiona: &ldquo;Si todos los n&uacute;meros eran malos, los de la provincia de Buenos Aires eran los que m&aacute;s empujaban para sacarnos de la carrera&rdquo;. Macri no dice que el conurbano sea algo as&iacute; como las &ldquo;provincias inviables&rdquo;, de las que hablaba Cavallo para referirse al noroeste argentino. Dice: &ldquo;En el conurbano no hay turismo, no hay generaci&oacute;n de energ&iacute;a, el desarrollo de la econom&iacute;a del conocimiento a&uacute;n es bajo. Y el conurbano no cuenta con la gran locomotora del campo&rdquo;. Al conurbano, en fin, le faltan todos los atributos de una modernidad virtuosa como la que edifica Macri en su cabeza y con la que, convengamos, coquetea buena parte de la elite pol&iacute;tica e intelectual argentina: Un pa&iacute;s que exporte, integrado al mundo y repleto de emprendimientos que saquen de la pobreza a millones de personas sin necesidad de pasar por el farragoso conflicto de la redistribuci&oacute;n de ingresos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esa fantas&iacute;a, el conurbano no existe. Como el sur de Borges, no es un lugar en la geograf&iacute;a sino en el tiempo: un pedazo de pa&iacute;s desenganchado del resto, atrasado y cuya realidad se extiende m&aacute;s all&aacute; de la provincia y al amplio mapa en el que fue derrotado Cambiemos. Las razones de su atraso son obvias: el kirchnerismo</strong>, &ldquo;s&iacute;ntoma de una enfermedad m&aacute;s compleja: el populismo&rdquo;, que con su &ldquo;&laquo;maquinita&raquo; de imprimir billetes s&oacute;lo hace eso, imprime rect&aacute;ngulos de papel, no imprime riqueza o prosperidad&rdquo;. Las razones de la derrota, en cambio, son menos claras.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; y all&aacute;, Macri sugiere que un ritmo m&aacute;s lento en las reformas hubieran resuelto el tema. Cuenta que en el cierre de campa&ntilde;a grit&oacute; el ahora famoso &ldquo;&iexcl;No se inunda m&aacute;s, carajo!&rdquo; &ldquo;con el prop&oacute;sito de destacar la importancia de darse el tiempo para que la gente pueda entender el sentido de las obras&rdquo;. La espera, esa grieta entre halcones y palomas de un mismo sue&ntilde;o modernizador. La esperanza depositada en la espera le corre el foco de otros elementos que parecen haber sido m&aacute;s determinantes, incluyendo la forma en la que la inflaci&oacute;n se llev&oacute; buena parte del efecto de las pol&iacute;ticas sociales, casi todas formuladas durante el kirchnerismo. Para alguien preocupado por c&oacute;mo impactar&iacute;a el d&oacute;lar en el aumento de la pobreza, es interesante que Macri mencione s&oacute;lo dos veces a su ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. No cuarenta, no diez. Dos. Una para decir que estaba en una reuni&oacute;n, la otra para contar que lo conoc&iacute;a al Papa. Hay en cambio unas infinitas referencias a Toto Caputo, tomas desde todos los &aacute;ngulos posible de Toto, Toto siempre cercano y coloquial, el amigo que ocup&oacute; brevemente algunas posiciones formales de poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay que admitir que con sus dos menciones, Stanley est&aacute; dos menciones arriba que &ldquo;derechos sociales&rdquo;. Lo que los conurbanenses necesitan no son atribuciones colectivas sino libertad econ&oacute;mica individual para florecer. </strong>En Primer Tiemp<em>o</em>, el pueblo no es el sujeto de las organizaciones sociales ni el espacio de producci&oacute;n de solidaridades colectivas, pero tampoco es el  homo economicus que emerg&iacute;a de la &uacute;ltima dictadura militar alrededor del consumo. Es un pueblo de productores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El relato est&aacute; repleto de ciudadanos desesperados por producir; esperanzados, pero v&iacute;ctimas del clima opresivo impuesto por el populismo. </strong>El vendedor de pastelitos al costado de la ruta al que le destrozan el puesto por haberse reunido con &eacute;l, el joven asaltado violentamente que se encuentra luego con el Presidente, las fabricantes de alpargatas, el payaso.
    </p><p class="article-text">
        Pero el conurbano es, sobre todo, la ascensorista. Macri recuerda su primer d&iacute;a en la Casa Rosada: &ldquo;Sub&iacute;amos con Juliana... y le dije a la ascensorista: &laquo;Qu&eacute; calor, &iquest;no?&raquo;. La mujer se puso a llorar instant&aacute;neamente. Su gesto me sorprendi&oacute; y no me anim&eacute; en ese momento a preguntarle qu&eacute; le pasaba. Despu&eacute;s supe que Cristina Kirchner jam&aacute;s les dirig&iacute;a la palabra y que ten&iacute;an prohibido hablarle a ella. Un simple comentario sobre el clima, que a m&iacute; me pareci&oacute; natural &mdash;adem&aacute;s ven&iacute;amos de la procesi&oacute;n bajo el sol por Avenida de Mayo, en un mediod&iacute;a pleno de verano&mdash;, para ella fue el final de a&ntilde;os de miedo y silencio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay un g&eacute;nero narrativo para el personal de servicio, subgrupo de los sectores populares colocado espacialmente cerca de su patr&oacute;n. En 1956, Ernesto Sabato exhibi&oacute; una escena memorable de las horas siguientes al golpe contra Per&oacute;n, contando que mientras su familia&nbsp; festejaba, &ldquo;las dos indias que all&iacute; trabajaban ten&iacute;an los ojos empapados de l&aacute;grimas&rdquo;. Menos memorable, la aparici&oacute;n de dos empleadas dom&eacute;sticas en el fondo de una foto de campa&ntilde;a de Fito P&aacute;ez apoyando a los candidatos del Frente para la Victoria revelaba sin querer las tensiones del igualitarismo autocelebratorio. La ascensorista de Macri sirve para desandar el camino de Sabato. El escritor hab&iacute;a usado el episodio para abrirse a miradas m&aacute;s complejas sobre el peronismo; el ex presidente la usa para reafirmar el car&aacute;cter tir&aacute;nico del pasado kirchnerista al que el pueblo hab&iacute;a estado sometido.
    </p><p class="article-text">
        Ese pueblo tiene <strong>una nueva oportunidad. Macri reafirma en el libro la met&aacute;fora del populismo como un virus en el cuerpo sano de la sociedad, una figura que ciertamente clausura el debate pol&iacute;tico y revitaliza una derecha agon&iacute;stica. E intuye, quiz&aacute;s con raz&oacute;n, que la suerte del coronavirus y la del gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez est&aacute;n atadas. </strong>Mientras los analistas buscan en la respuesta a la pandemia el resurgimiento del Estado de Bienestar, Macri espera al otro lado del t&uacute;nel para un reencuentro verdaderamente liberal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Macri&nbsp; ya no se graba, pero uniendo esperanza y tragedia, invita a los suyos con m&aacute;s claridad que nunca a una gesta peculiar. Fuera de registro y dirigi&eacute;ndose a los &ldquo;millones de argentinos que han atravesado este a&ntilde;o sintiendo que su gobierno los hab&iacute;a abandonado&rdquo;, los arenga: &ldquo;estoy seguro de que juntos vamos a vencer a las dos pandemias: la del coronavirus y la del populismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primer-tiempo-manifiesto-antipopulista-macri_129_7321148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Mar 2021 03:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primer tiempo: el manifiesto antipopulista de Macri]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mauricio Macri]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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