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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Roy Hora]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/roy-hora/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Roy Hora]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un país que sólo puede imaginarse y gobernarse desde el AMBA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pais-imaginarse-gobernarse-amba_129_9783888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/796024da-ac4d-44df-b09a-917644bf5f63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un país que sólo puede imaginarse y gobernarse desde el AMBA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, la creciente centralidad del AMBA en la vida pública constituye una de las corrientes profundas que mueven las aguas de la política argentina. El interior, hoy casi ausente a la hora de concebir respuestas a los grandes problemas del país.</p></div><p class="article-text">
        Suele decirse que el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez y Cristina Kirchner es una expresi&oacute;n pol&iacute;tica del AMBA, y que ello constituye un agravio a la diversidad de intereses regionales (y por ende sociales) que animan la vida p&uacute;blica de nuestro pa&iacute;s. La observaci&oacute;n no carece de sustento. Fern&aacute;ndez es el m&aacute;s porte&ntilde;o de los presidentes argentinos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Y casi todos sus ministros y secretarios, as&iacute; como casi todo su cada vez m&aacute;s raleado e insignificante elenco de colaboradoras m&aacute;s cercanas, forjaron su carrera en un radio que no excede los 70 kil&oacute;metros de la Plaza de Mayo. As&iacute; comenz&oacute; y, todo sugiere, as&iacute; terminar&aacute; su mandato.<strong> Las peores pesadillas de los cr&iacute;ticos de la Cabeza de Goliat parecen haberse realizado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un momento, sin embargo, tras la llegada del tucumano Juan Manzur a la Jefatura de Gabinete en septiembre de 2021, pareci&oacute; que la preeminencia de los dirigentes del &Aacute;rea Metropolitana de Buenos Aires iba a verse reducida o, al menos, contestada. Pero esa expectativa se disip&oacute; muy pronto. La gravitaci&oacute;n de este supuesto representante de una inexistente liga de gobernadores del interior se diluy&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido de lo que tarda en deshacerse un trozo de hielo en las arenas del desierto de Qatar. El proyecto Juan XXIII no fue m&aacute;s que una quimera, el sue&ntilde;o imposible de ese desarticulado segmento de nuestra clase dirigente que sabe muy bien c&oacute;mo ganar elecciones locales y c&oacute;mo explotar las instituciones del federalismo para defender sus intereses de pago chico, pero que no conoce f&oacute;rmula alguna que le permita alzar la mirada m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de sus provincias para interpelar al pa&iacute;s en su conjunto. 
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la simpat&iacute;a que nos merezcan algunos integrantes de esta fracci&oacute;n algo miope de nuestra clase dirigente &ndash;en cuyas filas, hay que decirlo, junto a personajes repulsivos, tambi&eacute;n hay pol&iacute;ticos imaginativos y buenos administradores de los recursos provinciales&ndash;, <strong>el problema de fondo es que una distribuci&oacute;n espacial del poder tan sesgada hacia la gran metr&oacute;polis argentina ha convertido al interior en una presencia espectral en el debate sobre cu&aacute;les deben ser las l&iacute;neas maestras de la pol&iacute;tica p&uacute;blica nacional</strong>. Ese heterog&eacute;neo universo pol&iacute;tico que hoy constituye el interior<strong> est&aacute; poco menos que ausente al momento de concebir respuestas a los grandes problemas del pa&iacute;s, e imaginar posibles v&iacute;as de desarrollo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La anemia pol&iacute;tica del interior no constituye, sin embargo, un rasgo original de ese experimento singular que es el gobierno de los Fern&aacute;ndez, toda vez que su sesgo AMBA-c&eacute;ntrico s&oacute;lo lleva al extremo un rasgo ya presente en administraciones anteriores. A su manera, el gobierno Macri tambi&eacute;n signific&oacute; el predominio de los hombres de Buenos Aires &ndash;solo que apoyados sobre una sociolog&iacute;a electoral diferente&ndash;, y otros anteriores no fueron muy distintos. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el punto de quiebre est&aacute; asociado al nombre de Carlos Menem. El riojano fue el &uacute;ltimo jefe de estado cuyo estilo pol&iacute;tico revelaba, de manera ostensible, hondas ra&iacute;ces provincianas. M&aacute;s a&uacute;n, en 1988 Menem desafi&oacute; y venci&oacute; a Antonio Cafiero, jefe del peronismo bonaerense, en su carrera hacia la Casa Rosada. Por supuesto, el riojano debi&oacute; ceder espacios de poder a dirigentes del conurbano (como Eduardo Duhalde y Alberto Pierri), pero &eacute;stos nunca dominaron la arquitectura de su gobierno. En lo que Ricardo Sidicaro llam&oacute; la &ldquo;anti-elite&rdquo; menemista, los dirigentes del interior &ndash;Eduardo Bauz&aacute;, Antonio Erman Gonz&aacute;lez, Ra&uacute;l Granillo Ocampo, Mera Figueroa, Jos&eacute; Luis Manzano, Roberto Dromi, para nombrar s&oacute;lo algunos que ocuparon cargos ministeriales&ndash; tuvieron un lugar muy destacado, mayor que en cualquier otra experiencia de gobierno posterior. 
    </p><h3 class="article-text">Todo Buenos Aires</h3><p class="article-text">
        <strong>En el siglo XXI, en cambio, todos los presidentes surgieron de Buenos Aires e imaginaron el pa&iacute;s desde el &aacute;ngulo de observaci&oacute;n que ofrece la gran mancha urbana que comprende a la CABA y los 24 municipios del conurbano; sus colaboradores y equipos de gobierno reflejaron ese dato</strong>. Alguien podr&iacute;a argumentar que N&eacute;stor Kirchner constituye una excepci&oacute;n a este sesgo metropolitano. Pero hay que recordar que el santacruce&ntilde;o lleg&oacute; a la Casa Rosada no por lo que hab&iacute;a hecho en su provincia (que no s&oacute;lo era poco lucido sino que muy pocos de los que fueron a las urnas en 2003 conoc&iacute;an)<strong> sino gracias al auxilio que recibi&oacute; de Eduardo Duhalde</strong>, entonces el jefe indiscutido del peronismo del conurbano, que lo tom&oacute; bajo su protecci&oacute;n y le abri&oacute; el camino hacia la primera magistratura. Lo que es m&aacute;s importante, Kirchner no tard&oacute; en advertir que para gobernar un pa&iacute;s cuya pol&iacute;tica estaba y sigue estando marcada por las nuevas formas de la cuesti&oacute;n social &ndash;cuya principal expresi&oacute;n pol&iacute;tica es la movilizaci&oacute;n de los pobres y desocupados de las periferias urbanas&ndash; era preciso mantener un ojo muy atento a lo que sucede en la gran metr&oacute;polis, y desde muy temprano trabaj&oacute; para reemplazar a Duhalde como mandam&aacute;s del justicialismo bonaerense. 
    </p><p class="article-text">
        La tarea la complet&oacute; su esposa y sucesora que, para afirmarse en la presidencia, invirti&oacute; tiempo y esfuerzo en la construcci&oacute;n de una personalidad p&uacute;blica enteramente nueva. Protagonista de la migraci&oacute;n pol&iacute;tica e identitaria m&aacute;s exitosa de la era democr&aacute;tica, Cristina Fern&aacute;ndez se despoj&oacute; del pesado ropaje patag&oacute;nico con el que hab&iacute;a trajinado dos d&eacute;cadas de carrera p&uacute;blica en Santa Cruz o en representaci&oacute;n de Santa Cruz para convertirse en la mejor int&eacute;rprete de las demandas m&aacute;s urgentes de los votantes de los barrios populares de Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Estas derivas ponen de relieve que un dirigente que no halla la manera de hacer sentir su voz en la escena p&uacute;blica de la segunda mayor aglomeraci&oacute;n urbana de Am&eacute;rica del Sur &ndash;no importa si recaba sus principales apoyos entre las clases populares o entre las medias&ndash; no est&aacute; en condiciones de alcanzar la estatura de l&iacute;der pol&iacute;tico nacional. S&oacute;lo desde ese punto de nuestra geograf&iacute;a parece posible interpelar con alg&uacute;n &eacute;xito al conjunto de la ciudadan&iacute;a. Para entender la singularidad de este fen&oacute;meno es importante tener presente que, pese a que la pol&iacute;tica argentina siempre reserv&oacute; un papel estelar a Buenos Aires, su forma e intensidad fueron cambiando. <strong>Durante mucho tiempo, incluso, el tablero estuvo inclinado en sentido opuesto, al punto de que fueron los hombres del interior los que, en la estela de figuras como el tucumano Alberdi o el entrerriano Urquiza, propusieron las ideas y las iniciativas m&aacute;s potentes para imaginar y moldear la peripecia nacional.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Desde la sanci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de Paran&aacute; en mayo de 1853, que abri&oacute; el camino para la formaci&oacute;n de un sistema pol&iacute;tico nacional, el fiel de la balanza se inclin&oacute; en favor del interior, que por m&aacute;s de medio siglo logr&oacute; proyectar a sus figuras de mayor relieve al centro de la vida p&uacute;blica. Hasta entonces, en los tiempos de Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires hab&iacute;a sido imbatible porque su poder se apoyaba sobre recursos fiscales y militares que ninguna provincia pod&iacute;a igualar. Pero cuando la competencia pol&iacute;tica tendi&oacute; a institucionalizarse tras Caseros, y cuando cobraron forma organizaciones partidarias implantadas en todo el pa&iacute;s, las bases infraestructurales que hab&iacute;an asegurado el ascendiente de Buenos Aires en la etapa rosista se volvieron menos decisivas y, <strong>por varias d&eacute;cadas, los &ldquo;trece ranchos&rdquo; impusieron m&aacute;s jefes de estado que la Reina del Plata.</strong> Sarmiento era hijo de San Juan y Avellaneda vino de Tucum&aacute;n, lo mismo que el poderoso Roca, que fue dos veces presidente. Con Ju&aacute;rez Celman, la tonada cordobesa domin&oacute; las conversaciones en la Casa Rosada. Durante la presidencia de Figueroa Alcorta, y para horror de muchos porte&ntilde;os de alcurnia, las costumbres adquirieron un claro aire provinciano: cuando el calor apretaba las reuniones de gabinete se hac&iacute;an en mangas de camisa, con el mate circulando de mano en mano. 
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de la era liberal fue muy favorable a las elites del interior, que no s&oacute;lo lograron llegar varias veces a la Casa Rosada y pesar mucho en el Congreso sino que, apoy&aacute;ndose sobre los recursos de poder que les otorgaba el sistema federal, <strong>sesgaron la pol&iacute;tica p&uacute;blica en favor de sus regiones de origen. </strong>El sistema de elecci&oacute;n indirecta de la f&oacute;rmula presidencial, que ten&iacute;a lugar en colegios electorales en los que las provincias del interior estaban sobrerrepresentadas, tambi&eacute;n contribuy&oacute; a este resultado. Y la divisi&oacute;n de Buenos Aires en dos distritos como consecuencia de la derrota militar y pol&iacute;tica del Ochenta, y la federalizaci&oacute;n de la ciudad, <strong>ayud&oacute; a recortar el poder de la elite porte&ntilde;a. </strong>La consecuencia fue que, pese al brillo de la capital, los grupos dirigentes de Buenos Aires por largo tiempo quedaron opacados, en un segundo plano. Un l&iacute;der de la talla de Carlos Pellegrini s&oacute;lo alcanz&oacute; la primera magistratura por v&iacute;a indirecta, tras la renuncia de Miguel Ju&aacute;rez Celman. Y Bartolom&eacute; Mitre, el primer presidente de la Argentina unificada, y el que en 1862 hab&iacute;a lanzado a Buenos Aires a la conquista del interior, pas&oacute; los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os de su vida p&uacute;blica como un pr&oacute;cer decorativo, que ten&iacute;a m&aacute;s prestigio que poder. 
    </p><p class="article-text">
        Este cuadro comenz&oacute; a alterarse con la ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a de 1912, porque la democracia de sufragio masculino obligatorio hizo que el n&uacute;mero se volviera m&aacute;s influyente, acotando la importancia de los acuerdos entre los grupos dirigentes. El peso pol&iacute;tico de Buenos Aires creci&oacute; cada vez que, venciendo las resistencias del interior, un nuevo censo nacional mostraba que la demograf&iacute;a de ese pa&iacute;s marchaba a dos velocidades.<strong> Hip&oacute;lito Yrigoyen fue de los primeros en entenderlo, y por eso invirti&oacute; tiempo y esfuerzo para convertir a la provincia de Buenos Aires en su fortaleza electoral. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con Yrigoyen, la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical se expandi&oacute; desde su base porte&ntilde;a y bonaerense hacia el resto del pa&iacute;s, que conquist&oacute; en el curso de la d&eacute;cada de 1920. Luego vino el coronel Per&oacute;n, que comenz&oacute; su carrera en los cuarteles, pero que pronto <strong>entendi&oacute; que para ganar elecciones lo m&aacute;s importante era dominar los grandes distritos y, sobre todo, seducir a los trabajadores urbanos. </strong>En particular a los de la capital federal y el expansivo cintur&oacute;n de municipios que la rodean, entonces en veloz crecimiento demogr&aacute;fico gracias a los grandes movimientos migratorios de las d&eacute;cadas centrales del siglo XX. Un costado muy relevante de esta transformaci&oacute;n fue la creciente gravitaci&oacute;n del movimiento sindical, que le dio a la gran ciudad un peso pol&iacute;tico mayor que el que resultaba de su mero volumen demogr&aacute;fico o electoral. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a lo largo del siglo XX el interior sigui&oacute; contando, tanto en las filas radicales como en las peronistas. La recurrente denuncia del centralismo porte&ntilde;o no debe hacernos olvidar que, <strong>durante mucho tiempo, el interior fue un espacio pol&iacute;ticamente activo, sin cuya colaboraci&oacute;n no era sencillo llegar a la Casa Rosada.</strong> C&oacute;rdoba, la m&aacute;s potente de las provincias del interior, y un baluarte radical, funcion&oacute; como el principal contrapeso de Buenos Aires. En 1945 Per&oacute;n quiso a un radical cordob&eacute;s (Amadeo Sabattini) como compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula y s&oacute;lo cuando fue rechazado se inclin&oacute; por un correntino (Hortensio Quijano). Arturo Illia, el m&eacute;dico de Cruz del Eje, hizo de C&oacute;rdoba el trampol&iacute;n que lo lanz&oacute; a la presidencia en 1963. Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Alfons&iacute;n (que, por cierto, era un hombre del interior bonaerense, que llevaba a Chascom&uacute;s en su coraz&oacute;n) se inclin&oacute; por otro mediterr&aacute;neo, V&iacute;ctor Mart&iacute;nez, como su acompa&ntilde;ante. La importancia de C&oacute;rdoba como centro pol&iacute;tico y como basti&oacute;n radical tambi&eacute;n se observa al recordar que, al terminar su mandato, Alfons&iacute;n volvi&oacute; a elegir a otro hombre de esa provincia, Eduardo Angeloz, como el candidato m&aacute;s competitivo de la UCR. Para el peronismo, el interior tambi&eacute;n contaba. En 1983, Italo Luder tuvo como compa&ntilde;ero de f&oacute;rmula a un chaque&ntilde;o, Deolindo Bittel. Menem fue el heredero m&aacute;s prominente de esta saga. Y su &uacute;ltimo exponente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Argentina AMBAc&eacute;ntrica del siglo XXI, esa historia es puro pasado.</strong> Y para comprobarlo basta reparar, adem&aacute;s de los nombres que pueblan la actual administraci&oacute;n, en las figuras que m&aacute;s suenan como posibles candidatos a suceder a Fern&aacute;ndez en 2023: Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, Axel Kicillof, Patricia Bullrich, Javier Milei, la propia Cristina Fern&aacute;ndez, nos confirman que el panorama AMBA-c&eacute;ntrico que cobr&oacute; forma en estas &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas seguir&aacute; acompa&ntilde;&aacute;ndonos por alg&uacute;n tiempo. 
    </p><h3 class="article-text">La reforma de 1994</h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar la p&eacute;rdida de gravitaci&oacute;n del interior? La reforma constitucional de 1994 ocupa un lugar central en esta historia. La nueva constituci&oacute;n elimin&oacute; el colegio electoral e instaur&oacute; el voto directo para la elecci&oacute;n de la f&oacute;rmula presidencial y, gracias a este avance democr&aacute;tico,<strong> acrecent&oacute; la importancia de los distritos de mayor tama&ntilde;o, </strong>que hasta entonces hab&iacute;an estado sub-representados. Buenos Aires fue la provincia m&aacute;s beneficiada, pues pas&oacute; de aportar el 27% de los electores a alojar al 37% de los sufragantes. Visto desde el otro lado, esto signific&oacute; que<strong> las diez provincias menos pobladas redujeron su incidencia en la elecci&oacute;n presidencial</strong>, pues pasaron de aportar m&aacute;s del 20% de los electores a menos del 5% (mantuvieron, sin embargo, muchos de sus privilegios en la c&aacute;mara de diputados). 
    </p><p class="article-text">
        Por sobre todas las cosas, la reforma de 1994 puso en el centro del escenario a los municipios del conurbano, donde residen dos tercios de los votantes bonaerenses, que pasaron a representar el 25% del padr&oacute;n nacional. Sumado a la CABA, que aporta otro 7,5% del voto nacional, tenemos que<strong> ese tercio de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s que habita en el AMBA se ha vuelto crucial para inclinar la balanza en la disputa presidencial. </strong>Menem, el hijo m&aacute;s exitoso del interior, fue tambi&eacute;n su sepulturero. Logr&oacute; la reelecci&oacute;n, pero el precio que le hizo pagar fue muy considerable. 
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, es importante reparar en el hecho de que, pese a su indudable importancia, dos tercios del electorado siguen residiendo fuera del AMBA, por lo que para entender el predominio poco menos que absoluto de las figuras surgidas en este distrito &ndash;se llamen Fern&aacute;ndez o Macri, Larreta o Kicillof&ndash; hay que tener en cuenta otros factores que van m&aacute;s all&aacute; del n&uacute;mero de votos que aportan las urnas de la gran metr&oacute;polis argentina (que, adem&aacute;s, se inclinan, en proporciones relativamente similares, por candidatos peronistas y no peronistas). En rigor, <strong>tanto o m&aacute;s importante que la cantidad de sufragios que aporta el AMBA es su condici&oacute;n de principal articulador de la esfera p&uacute;blica nacional.</strong> Cualesquiera sean sus preferencias ideol&oacute;gicas, cualquiera sea el espacio pol&iacute;tico al que pertenezca, ning&uacute;n dirigente que pretenda llevar su mensaje a todos los argentinos puede prescindir de exhibirse en esa enorme vidriera. 
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, dos factores acrecentaron la relevancia de la esfera p&uacute;blica del AMBA para impulsar las carreras pol&iacute;ticas de los aspirantes a gobernar el pa&iacute;s. Por una parte, la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de la capital federal, consagrada por la reforma constitucional de 1994, enriqueci&oacute; y jerarquiz&oacute; la vida c&iacute;vica de este distrito. Liberados de la tutela del poder federal del cual depend&iacute;an desde 1880, y apoyados sobre un generoso presupuesto,<strong> los grupos dirigentes porte&ntilde;os pudieron disfrutar de una plataforma pol&iacute;tica que acrecienta su visibilidad y les permite proyectar su influencia m&aacute;s all&aacute; de la jurisdicci&oacute;n de la ciudad.</strong> La Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires tiene la rara cualidad de producir, al mismo tiempo, una vida pol&iacute;tica local de escaso vuelo (cuyo escenario m&aacute;s importante es su Legislatura), y un espacio para el debate c&iacute;vico y la competencia pol&iacute;tica cuyo influjo se hace sentir sobre toda la rep&uacute;blica. A lo largo del siglo en que Buenos Aires fue gobernada por un delegado del presidente de la rep&uacute;blica, sus intendentes permanecieron en un cono de sombra, en el mejor de los casos como administradores eficientes de los recursos municipales. En 1994, ese techo de cristal desapareci&oacute;. La prueba m&aacute;s evidente es que,<strong> desde que existe la Ciudad Aut&oacute;noma, de los cuatro dirigentes que fueron elegidos como jefes de gobierno, dos han alcanzado la presidencia</strong> (de la R&uacute;a y Macri) y el tercero (Rodr&iacute;guez Larreta) tiene chances de sumarse a ese selecto grupo. 
    </p><h3 class="article-text">Concentraci&oacute;n de medios</h3><p class="article-text">
        Ello es posible &ndash;y este es el segundo factor que debemos tener muy en cuenta al momento de analizar el ascenso pol&iacute;tico de esta regi&oacute;n&ndash; merced al poderoso sistema de medios con que cuenta el AMBA, el &uacute;nico que alcanza a todos los rincones de la rep&uacute;blica. La era de los multimedios<strong> ha reforzado la tradicional concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica del sistema de medios que desde muy temprano caracteriz&oacute; a nuestro pa&iacute;s. </strong>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, al calor del retroceso de la prensa gr&aacute;fica, hist&oacute;ricamente m&aacute;s situada en el territorio, Buenos Aires ha reforzado su condici&oacute;n de ciudad faro de las industrias de la informaci&oacute;n y el entretenimiento. Es la &uacute;nica ciudad que posee poderosos medios period&iacute;sticos &ldquo;nacionales&rdquo; &ndash;<em>Clar&iacute;n </em>y <em>La Naci&oacute;n</em>, <em>Telef&eacute; </em>y<em> Canal 9, Am&eacute;rica24 </em>y<em> C5N</em> y otra docena de emprendimientos privados, estatales y (desde hace algo menos de dos d&eacute;cadas) tambi&eacute;n paraestatales&ndash;, y la &uacute;nica que est&aacute; en condiciones de interpelar al conjunto de la ciudadan&iacute;a de la rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        El influjo del sistema de medios radicado en Buenos Aires es particularmente intenso sobre la esfera p&uacute;blica de la provincia de Buenos Aires, a punto tal que<strong> ha opacado completamente las ideas y las voces provenientes de La Plata</strong>, la cada vez m&aacute;s espectral capital del estado provincial m&aacute;s importante del pa&iacute;s. El ascendiente de los medios del AMBA sobre la vida c&iacute;vica de las provincias del interior es menos aplastante, en parte porque algunos de sus t&oacute;picos preferidos no siempre interesan a los habitantes de un pa&iacute;s vasto y diverso, que se mueven al ritmo de distintas preocupaciones. Pero sobre todo porque, con la excepci&oacute;n parcial de C&oacute;rdoba, que cuenta con un sistema de medios que aspira a trascender las fronteras de ese distrito (<em>Cadena 3</em>, por caso), las provincias del interior poseen sistemas de medios y esferas p&uacute;blicas muy entr&oacute;picos, en los que predomina la discusi&oacute;n de tem&aacute;ticas de importancia local, y sobre cuyos actores incide, con demasiada frecuencia, el apenas disimulado poder disciplinador de los oficialismos de turno. Y lo m&aacute;s relevante es que, con estos elementos y sobre esta base, <strong>los actores pol&iacute;ticos de las provincias tienen dificultades ya no s&oacute;lo para articular sino tambi&eacute;n para imaginar un mensaje nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que, en gran parte de nuestro territorio, la esfera p&uacute;blica nacional s&oacute;lo cobre verdadera entidad a trav&eacute;s de los poderosos medios del AMBA. Esa es, casi siempre, la &uacute;nica plataforma donde se despliegan los temas, las preocupaciones y las figuras que animan la conversaci&oacute;n ciudadana sobre cuestiones de relevancia nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Si hay una conclusi&oacute;n que sacar al cabo de este recorrido es que, al margen de los aspectos m&aacute;s idiosincr&aacute;ticos de la presidencia de los Fern&aacute;ndez,<strong> la creciente centralidad del AMBA en la vida p&uacute;blica constituye una de las corrientes profundas que mueven las aguas de la pol&iacute;tica argentina. </strong>El incremento del peso electoral de esta regi&oacute;n, reforzado a su vez por la visibilidad del debate c&iacute;vico de Buenos Aires y por un sistema de medios tan centralizado suponen un enorme desaf&iacute;o para todos aquellos actores que aspiran a construir un orden pol&iacute;tico territorialmente m&aacute;s equilibrado. &iquest;Las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas ver&aacute;n avances en esta direcci&oacute;n? Nada sugiere que reforzar el papel pol&iacute;tico del interior sea una empresa sencilla. En todo caso, cualquier avance en esta l&iacute;nea s&oacute;lo ser&aacute; posible si sus grupos dirigentes trabajan para acrecentar las competencias comunicativas que les permitan empatizar con los votantes del AMBA y explotar mejor las oportunidades que este sistema de medios ofrece para construir un mensaje nacional. En definitiva, para ofrecer una visi&oacute;n m&aacute;s diversa y plural de los problemas de nuestra rep&uacute;blica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pais-imaginarse-gobernarse-amba_129_9783888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Dec 2022 03:05:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[AMBA,Buenos Aires,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corrupción, dinero y política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corrupcion-dinero-politica_129_9305058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8fe590a-247c-454b-bb86-8bc9d622232b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corrupción, dinero y política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un recorrido de casi 200 años de historia de corrupción en la Argentina, Roy Hora señala un momento fundacional con Juan Manuel de Rosas y una centralidad del tema en los últimos 30 años con Carlos Menem y Néstor Kirchner como dos hitos ineludibles. La corrupción, sostiene, erosiona el ideal de una república de iguales y la capacidad del estado para  promover el desarrollo con equidad.</p></div><p class="article-text">
        La idea de que para hacer pol&iacute;tica hace falta dinero est&aacute; presente desde mucho antes de que el nombre de Cristina Kirchner se convirtiera, para una parte importante de los argentinos, en sin&oacute;nimo de corrupci&oacute;n. Ya en el amanecer de la era republicana, los dirigentes pol&iacute;ticos descubrieron que conquistar apoyos y movilizar voluntades se tornaba m&aacute;s sencillo si contaban con recursos. Juan Manuel de Rosas fue de los primeros en advertir que para crearse lealtades entre las clases populares, adem&aacute;s de tener cierto ascendiente, conven&iacute;a invertir no s&oacute;lo tiempo y esfuerzo sino tambi&eacute;n dinero. &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">Ya has visto lo que vale la amistad de los pobres y por ello cu&aacute;nto importa el sostenerla para atraer y cultivar sus voluntades. Escr&iacute;beles con frecuencia, m&aacute;ndales cualquier regalo sin que te duela gastar en eso&rdquo;, le recomendaba a su esposa, </span>Encarnaci&oacute;n, en una carta de 1833. 
    </p><p class="article-text">
        Conforme las redes pol&iacute;ticas se fueron volviendo m&aacute;s capilares y m&aacute;s extensas, hizo falta m&aacute;s dinero para figurar en los primeros planos de la vida p&uacute;blica. La proyecci&oacute;n de Justo Jos&eacute; de Urquiza como l&iacute;der nacional se apoy&oacute; sobre su enorme fortuna. A lo largo de su carrera, el primer presidente de la Confederaci&oacute;n financi&oacute; elecciones, colaboradores y periodistas en toda la geograf&iacute;a del pa&iacute;s. <strong>La prensa pol&iacute;tica nunca fue econ&oacute;micamente sustentable, y hubo que apuntalarla con aportes y suscripciones.</strong> Ya en el siglo XIX, quien quisiera tener un peri&oacute;dico con el que participar en la batalla de las ideas, celebrando a los propios y ensuciando rivales, no tuvo m&aacute;s remedio que pagarlo. Sin embargo, no hay duda de que la movilizaci&oacute;n electoral fue la instancia m&aacute;s demandante de recursos. Y tambi&eacute;n queda claro que, para los que no dispon&iacute;an de una fortuna como la de Rosas o Urquiza, pasar la gorra nunca fue una tarea sencilla. &ldquo;Usted sabe que sin dinero no se ganan elecciones y sabe tambi&eacute;n las dificultades que se tocan para conseguirlo, porque cuando se trata de formar son pocos los que se presentan&rdquo;, le escrib&iacute;a Gregorio Torres a Julio Roca en 1894, poniendo de relieve una verdad que entonces nadie desconoc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, fueron los candidatos y las figuras m&aacute;s cercanas a las c&uacute;pulas partidarias los que debieron formar en esa fila tan necesaria como poco atractiva. Cada agrupaci&oacute;n ten&iacute;a una mir&iacute;ada de peque&ntilde;os colaboradores, pero era dif&iacute;cil funcionar sin grandes benefactores, muchos de los cuales estaban genuinamente identificados con una idea o con un l&iacute;der, pero a los que en ocasiones era necesario recompensar con favores especiales, como cr&eacute;dito de la banca p&uacute;blica o lugares en las listas. Otros recursos los aportaba el presupuesto p&uacute;blico, v&iacute;a la provisi&oacute;n de empleo. Ya entonces el empleo en la administraci&oacute;n p&uacute;blica era crucial para gratificar a simpatizantes y, sobre todo, para sostener a los dirigentes intermedios cuya tarea principal era poner en marcha las maquinarias electorales que arrimaban votos el d&iacute;a de la elecci&oacute;n. No hace falta recordar que, en este punto, los oficialismos corr&iacute;an con ventaja.
    </p><p class="article-text">
        Con la reforma electoral de 1912, que instaur&oacute; el voto secreto y obligatorio y llev&oacute; m&aacute;s y m&aacute;s ciudadanos a las urnas, la escala de la actividad pol&iacute;tica peg&oacute; un salto. Hab&iacute;a que llegar m&aacute;s lejos y a m&aacute;s electores. Las campa&ntilde;as electorales se volvieron m&aacute;s largas y complejas y, por ende, tambi&eacute;n m&aacute;s costosas. La necesidad de contar con m&aacute;s recursos presion&oacute; sobre los bolsillos de los simpatizantes pero tambi&eacute;n reclam&oacute; financistas m&aacute;s generosos y de espaldas m&aacute;s anchas. Esto suced&iacute;a cuando, al calor de la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a de mercado y el cambio tecnol&oacute;gico, el capitalismo argentino entraba en una nueva fase, y el paisaje productivo comenzaba a registrar la presencia de empresas de enorme tama&ntilde;o. Entre ellas se destacaban las prestadoras de servicios p&uacute;blicos. Estas firmas eran, por otra parte, especialmente sensibles a la regulaci&oacute;n estatal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En este nuevo escenario se produjo un cambio cualitativo en la relaci&oacute;n entre dinero y pol&iacute;tica, que le dio otra envergadura y otro significado al problema de la corrupci&oacute;n</strong>. Hasta entonces, la idea de corrupci&oacute;n sol&iacute;a estar asociada a la distorsi&oacute;n del principio representativo, casi siempre como resultado de la imposici&oacute;n oficial y la falsificaci&oacute;n electoral. <strong>En el siglo XIX, lo que se corromp&iacute;a era la rep&uacute;blica. Una vez afirmado el orden pol&iacute;tico, y sobre el tel&oacute;n de fondo de una econom&iacute;a m&aacute;s din&aacute;mica y concentrada, lo que se corrompi&oacute; fue el grupo gobernante.</strong> Sometidas a mayores presiones competitivas, sus distintas facciones debieron cortejar, con mayor intensidad que antes, a los ahora tambi&eacute;n m&aacute;s poderosos due&ntilde;os del capital. Y eso tuvo sus costos. De all&iacute; que, en relaci&oacute;n con el tema que nos concierne, el aspecto novedoso de la era de la democracia de masas fue la preocupaci&oacute;n por el influjo del poder econ&oacute;mico sobre la calidad y la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo de este cambio lo ofrece uno de los grandes esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n de la primera mitad del siglo XX. Sus principales protagonistas fueron la dirigencia radical y la CHADE, la compa&ntilde;&iacute;a proveedora del servicio el&eacute;ctrico de la ciudad de Buenos Aires, aunque el esc&aacute;ndalo tuvo otros protagonistas menores. Las relaciones entre la empresa y el gobierno porte&ntilde;o, turbias desde el origen, se volvieron muy oscuras en la d&eacute;cada de 1930. La colusi&oacute;n alcanz&oacute; su punto m&aacute;s agudo en 1936, cuando Marcelo T. de Alvear emple&oacute; todo su prestigio como l&iacute;der nacional del radicalismo para que el Consejo Deliberante, en el que su partido ten&iacute;a mayor&iacute;a, votara una pr&oacute;rroga de la concesi&oacute;n hecho a la medida de los deseos de la empresa, a cambio de una importante coima. 
    </p><p class="article-text">
        Alvear no se benefici&oacute; personalmente, pero el costo de la campa&ntilde;a presidencial de 1937 y de una parte del nuevo edificio del Comit&eacute; Nacional de la UCR vinieron incluidos en las boletas de electricidad que los consumidores porte&ntilde;os debieron abonar durante los a&ntilde;os posteriores a la aprobaci&oacute;n de la pr&oacute;rroga. De acuerdo a un estudio de Miguel &Aacute;ngel Scenna, unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde tambi&eacute;n Per&oacute;n se sum&oacute; a la lista de figuras pol&iacute;ticas que recibi&oacute; favores de la CHADE. Fue cuando convenci&oacute; al presidente Farrell de tapar la investigaci&oacute;n de los hechos de corrupci&oacute;n en los que estaba involucrada la CHADE, favor que la empresa recompens&oacute; con un mill&oacute;n de pesos. Al igual que hab&iacute;a sucedido con Alvear, tambi&eacute;n esta vez el dinero no fue a parar a los bolsillos de Per&oacute;n sino a financiar su proyecto pol&iacute;tico, m&aacute;s concretamente, los gastos de la campa&ntilde;a electoral de 1945-6. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay algo particularmente notable en la naturaleza de la relaci&oacute;n argentina entre dinero y poder? Vistos a la distancia, el v&iacute;nculo entre los due&ntilde;os del capital y los l&iacute;deres pol&iacute;ticos no resulta demasiado singular. Reprochable y condenada, y muchas veces denunciada por la izquierda y la derecha que estaban al margen de estos enjuagues, la colusi&oacute;n entre pol&iacute;ticos y capitalistas aparec&iacute;a aqu&iacute; y all&aacute;, pero el cuadro general no se apartaba demasiado de lo que es posible observar en otras experiencias nacionales de ese tiempo. <strong>Constitu&iacute;a una nube, oscura pero peque&ntilde;a, en el todav&iacute;a bastante despejado firmamento econ&oacute;mico argentino. Antes, durante o despu&eacute;s del gobierno de Per&oacute;n el problema de la corrupci&oacute;n era apenas una nota a pie de p&aacute;gina en el debate sobre los grandes dilemas del pa&iacute;s.</strong> Y esto era as&iacute; porque la nave del estado era lo suficientemente s&oacute;lida como para que la corrupci&oacute;n no da&ntilde;ara su casco ni su sala de m&aacute;quinas. Y para que no conquistara la mente de su tripulaci&oacute;n. La corrupci&oacute;n, hubiese pensado Hobbes, no hac&iacute;a m&aacute;s da&ntilde;o que el que provocaban los gusanos en las entra&ntilde;as del Leviat&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el &uacute;ltimo tercio de siglo, sin embargo, el paisaje cambi&oacute;. Este per&iacute;odo est&aacute; marcado, en lo que a corrupci&oacute;n se refiere, por dos grandes hitos, asociados a los nombres de Menem y Kirchner.</strong> Durante las presidencias de Carlos Menem (1989-1999) tuvo lugar un cambio cualitativo en la significaci&oacute;n y visibilidad de esta pr&aacute;ctica. El ostentoso estilo de vida de muchos dirigentes pol&iacute;ticos y jefes sindicales peronistas expuesto a la luz del d&iacute;a a partir de esos a&ntilde;os nos revela que la austeridad y el cuidado del patrimonio com&uacute;n dejaron de constituir un atributo valorado en el seno de esta fuerza pol&iacute;tica y, en alguna medida, en la sociedad en su conjunto. Pero para entender la raz&oacute;n de fondo del salto de escala en la corrupci&oacute;n hay que dejar de lado cuestiones vinculadas a la personalidad, la cultura pol&iacute;tica o las motivaciones de sus promotores y beneficiarios (factores cuyo poder explicativo siempre es limitado) y prestar atenci&oacute;n a determinantes m&aacute;s amplios. 
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo de 1996 que no ha perdido vigencia, Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre trazaron las coordenadas que nos permiten encuadrar el problema (https://www.jstor.org/stable/3467293). Llegado al poder en circunstancias cr&iacute;ticas, acosado por la amenaza de la hiperinflaci&oacute;n, Menem se abraz&oacute; a la bandera de la reforma econ&oacute;mica y la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico. Con determinaci&oacute;n y firmeza encar&oacute; un ambicioso proceso de privatizaciones. El resultado fue que, en muy pocos a&ntilde;os, el vasto universo de empresas p&uacute;blicas que el estado hab&iacute;a acumulado a lo largo de m&aacute;s de medio siglo de expansi&oacute;n pas&oacute; a manos privadas. Urgido por alcanzar resultados inmediatos que mejoraran su posici&oacute;n financiera en el corto plazo y, sobre todo, que confirmaran su adhesi&oacute;n al credo de la libertad de mercado y le granjearan el apoyo de empresarios y financistas, Menem privilegi&oacute; la velocidad y la profundidad de la venta de ese enorme patrimonio (que engull&iacute;a casi la mitad del presupuesto) sobre cualquier otra consideraci&oacute;n. Y dado que <strong>la prioridad pol&iacute;tica de esa administraci&oacute;n era privatizar a marcha forzada no puede sorprender que los procesos concretos de cambio de dominio estuvieran plagados de inconsistencias y corruptelas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        A ello hay que agregar que el grupo dirigente que lider&oacute; ese proceso no proven&iacute;a de los sectores m&aacute;s establecidos y prestigiosos del justicialismo, que en la disputa por el liderazgo dentro del partido se hab&iacute;an inclinado por el renovador Antonio Cafiero. Los azares de las urnas quisieron que el proyecto de Cafiero naufragara en&nbsp;las elecciones internas de 1988, y que Menem y sus riojanos llegaran al poder al frente de una anti&eacute;lite (seg&uacute;n una feliz expresi&oacute;n de Ricardo Sidicaro) reclutada en las periferias del mundo pol&iacute;tico y sindical justicialista, al que luego se sumaron otras figuras provenientes de constelaciones pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicas ajenas al universo justicialista. <strong>Ese grupo poblado de aventureros y arribistas desempe&ntilde;&oacute; un papel de primer orden en la puesta en marcha de ese vasto proceso de proceso de privatizaciones, y se asign&oacute; recompensas personales a la medida de ese desaf&iacute;o. </strong>Con esa antielite debi&oacute; lidiar el poderoso equipo de tecn&oacute;cratas de Domingo Cavallo que -en un momento en el que la palabra de los economistas pose&iacute;a una enorme gravitaci&oacute;n- pugnaron por imprimirle a la pol&iacute;tica p&uacute;blica una mayor racionalidad y un rumbo compatible con las l&oacute;gicas de la econom&iacute;a de mercado. 
    </p><p class="article-text">
        Hacia fines de la d&eacute;cada, una larga recesi&oacute;n, que culmin&oacute; en el estallido de 2001, devalu&oacute; las credenciales del gobierno de Menem y castig&oacute; la idea de que el mercado, adem&aacute;s de estabilidad, pod&iacute;a ofrecer crecimiento y bienestar. Como reacci&oacute;n a los fracasos del experimento de liberalizaci&oacute;n -que se cobr&oacute; la vida de la ef&iacute;mera Alianza- gan&oacute; fuerza una revalorizaci&oacute;n del papel del rector del estado en la vida econ&oacute;mica que coincidi&oacute;, por otra parte, con un per&iacute;odo de holgura en las cuentas p&uacute;blicas y de bonanza en los t&eacute;rminos de intercambio. Estas coordenadas encuadraron la experiencia de reparaci&oacute;n social y expansi&oacute;n del estado liderada por N&eacute;stor y Cristina Kichner (2003-2015).
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo clima de ideas de impronta estatista y un considerable margen fiscal se alinearon para impulsar una expansi&oacute;n sin precedentes del sector p&uacute;blico, superior incluso a la del primer peronismo. Cuando Cristina dej&oacute; la Casa Rosada, el gasto p&uacute;blico, que en la d&eacute;cada de 1990 rondaba el 22/24% del producto bruto, hab&iacute;a trepado hasta comprender el 41/42% de la riqueza producida por los argentinos. La mayor parte de este crecimiento se explica por el incremento de las transferencias directas a los hogares, concentrados tanto en las clases medias y altas (subsidios energ&eacute;ticos) como en las bajas (ampliaci&oacute;n del universo de beneficiarios del sistema previsional y asignaci&oacute;n universal). Pero el abrupto movimiento de p&eacute;ndulo desde el mercado hacia el estado iniciado en 2003 tambi&eacute;n arrastr&oacute; consigo a muchas empresas, casi todas de servicios, que pasaron al dominio p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        En muchos aspectos, el largo gobierno kirchnerista supuso una dr&aacute;stica reversi&oacute;n de las pol&iacute;ticas que caracterizaron al ciclo del peronismo pro-mercado. En relaci&oacute;n al tema de esta nota, dos rasgos marcan su singularidad. En primer lugar, el hecho de que <strong>una expansi&oacute;n tan veloz del gasto, que pr&aacute;cticamente dobl&oacute; el tama&ntilde;o del sector p&uacute;blico en el curso de un decenio, cre&oacute; muchas oportunidades de negocios grises o directamente corruptos, ya fuera en mercados muy regulados o en actividades asociadas al nuevo universo de empresas p&uacute;blicas creadas en esos a&ntilde;os y, por supuesto, tambi&eacute;n en las empresas p&uacute;blicas m&aacute;s antiguas que vieron crecer sus presupuestos y proyectos</strong>. El juicio por la causa Vialidad, cuyas alternativas podemos seguir en estos d&iacute;as, donde la prueba aportada por la fiscal&iacute;a s&oacute;lo es contestada apelando a impugnaciones de naturaleza procedimental, nos ofrece numerosos ejemplos que ilustran estos fen&oacute;menos. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, dirigir la atenci&oacute;n hacia las caracter&iacute;sticas de la elite estatal que control&oacute; la Casa Rosada durante un ciclo pol&iacute;tico infrecuentemente prolongado para los par&aacute;metros argentinos ayuda a entender el nuevo umbral alcanzado por la corrupci&oacute;n promovida desde la cima del poder en la era ping&uuml;ina. Pues <strong>al igual que la elite menemista, tambi&eacute;n la kirchnerista fue una antielite, cuya visi&oacute;n sobre la manera de hacer pol&iacute;tica estuvo marcada por la experiencia de gobernar una provincia perif&eacute;rica, de econom&iacute;a mayormente rentista, en la que primaban modalidades de gesti&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos muy opacos</strong> (basta recordar la renuencia del ejecutivo provincial a ofrecer informaci&oacute;n sobre sus tenencias externas o la remoci&oacute;n del procurador Sosa en 1995). 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el mayor emblema de esa opacidad lo representa la figura de Julio de Vido, mano derecha de los Kirchner en todo lo referido a la administraci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos a lo largo de tres d&eacute;cadas. En alg&uacute;n momento de ese extenso periplo, aquellas dimensiones que para dirigentes como Alvear y Per&oacute;n siempre deb&iacute;an permanecer separadas -fortuna personal y financiamiento de la actividad pol&iacute;tica- terminaron confundidas. Con un agravante. Mientras que Menem debi&oacute; lidiar con las demandas de mayor transparencia y racionalidad provenientes de la influyente tecnocracia pro-capitalista del Ministerio de Econom&iacute;a, el gobierno Kirchner no tuvo necesidad de someterse a interdicciones externas a su c&iacute;rculo de poder. En parte porque los nuevos grupos que se sumaron a la coalici&oacute;n gobernante a lo largo de esos a&ntilde;os, casi siempre indiferentes a la agenda de transparencia institucional, no introdujeron contrapeso alguno al estilo de gesti&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos madurado en el lejano Sur. Pero sobre todo porque <strong>el papel m&aacute;s acotado asignado al mercado en el patr&oacute;n de desarrollo, y en alguna medida tambi&eacute;n el desprestigio y la subordinaci&oacute;n de los economistas que el fracaso del experimento de liberalizaci&oacute;n de la d&eacute;cada anterior dejaron como legado, crearon un escenario en el que la colusi&oacute;n con intereses privados, aunque lejos de ser un fen&oacute;meno propio del nuevo siglo, tuvo mayor espacio para desplegarse</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a equivocado afirmar que los cap&iacute;tulos menemista y kirchnerista de nuestra historia de la corrupci&oacute;n constituyen experiencias aisladas, sin ramificaciones hacia atr&aacute;s y hacia adelante. Por el contrario, ambos constituyen hitos significativos de una historia m&aacute;s larga que, no cabe duda, ha manchado a todos los gobiernos y a muchos actores del mercado y la vida p&uacute;blica. &iquest;Hace falta recordar que los cuadernos de Centeno reservan un lugar especial para las empresas familiares del propio expresidente Macri, as&iacute; como para lo m&aacute;s granado de la elite empresaria nacional? Y esto es as&iacute; porque la corrupci&oacute;n es un problema sist&eacute;mico, que s&oacute;lo puede ser acotada y mantenida a raya mediante una combinaci&oacute;n de vigilancia y presiones ciudadanas e iniciativas provenientes de los sectores m&aacute;s honestos y de mayor amplitud de miras de la elite dirigente. Fortalecimiento de los &oacute;rganos de control, iniciativas para transparentar el financiamiento de la actividad pol&iacute;tica, y controles sistem&aacute;ticos, universales e imparciales sobre los ingresos y el patrimonio de los individuos que integran nuestras elites del poder son imprescindibles para empujar esta agenda, que debe desplegarse bajo la mirada atenta del periodismo honesto y la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La naturalidad con que aceptamos que dirigentes sindicales, jefes policiales o altos funcionarios p&uacute;blicos exhiban un estilo de vida que de ninguna manera se condice con lo que informa su recibo de sueldo nos revela cu&aacute;n lejos estamos de alcanzar ese objetivo. Mientras tanto, recordemos que si bien la corrupci&oacute;n de ninguna manera constituye el principal problema de un pa&iacute;s como el nuestro, que hace casi medio siglo que no crece, aun as&iacute; tiene costos elevados, y sus efectos negativos se hacen sentir en varios planos. Y esto no s&oacute;lo porque estimula y encubre distintas formas del delito organizado y porque dirige recursos mal habidos hacia los bolsillos de unos pocos privilegiados. Tanto o m&aacute;s relevante es recordar que la corrupci&oacute;n vuelve m&aacute;s opaca la vida p&uacute;blica y, en un pa&iacute;s al que, a diferencia del que conocieron Alvear o Per&oacute;n, ya no le sobra nada, da lugar a una mala asignaci&oacute;n de los siempre escasos recursos del presupuesto. En definitiva, la corrupci&oacute;n erosiona dos columnas de nuestro edificio c&iacute;vico: el ideal de una rep&uacute;blica de iguales y la capacidad del estado para generar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a promover el desarrollo con equidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corrupcion-dinero-politica_129_9305058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 03:01:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Sarmiento a Fernández, ascenso y ocaso de la figura presidencial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sarmiento-fernandez-ascenso-ocaso-figura-presidencial_129_9195356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e15e58b5-a3ff-4617-9949-2607eb5b2fb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Sarmiento a Fernández, ascenso y ocaso de la figura presidencial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Bautista Alberdi habló de la desgracia de ocupar la difícil silla presidencial. Sarmiento fue un presidente duro y batallador; Yrigoyen quiso una presidencia omnipresente, pero silenciosa y enigmática; Perón se propuso convertirla en la única voz autorizada para hablar en nombre de la nación. Con Alberto Fernández, sostiene el autor, la investidura presidencial es agredida por propios y extraños.</p></div><p class="article-text">
        En 2019 comenz&oacute; un experimento que carece de antecedentes en la historia moderna de nuestro pa&iacute;s: el arribo a la Casa Rosada, mediante elecciones libres y sin proscripciones, de un presidente que <strong>no constituye el v&eacute;rtice indiscutido del sistema de poder.</strong> Mucho se ha dicho y mucho se ha escrito sobre los pobres resultados de esta singular iniciativa, cuyo futuro es cada vez m&aacute;s incierto e inquietante. Quisiera volver sobre este problema a la luz de algunos apuntes sobre la historia de la figura presidencial. Y esto porque los atributos y las caracter&iacute;sticas de la primera magistratura de la rep&uacute;blica no deben verse solamente como un hecho cristalizado -el producto de un dise&ntilde;o institucional o de una relaci&oacute;n de fuerzas entre actores de la vida p&uacute;blica- sino, tambi&eacute;n, como el resultado de una trabajosa construcci&oacute;n. Una larga y dif&iacute;cil construcci&oacute;n que hoy est&aacute; sometida a grandes tensiones, y que sufre un da&ntilde;o que no ser&aacute; sencillo reparar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Bautista Alberdi constituye un buen punto de partida para reconstruir el proceso de construcci&oacute;n de la figura presidencial en nuestro pa&iacute;s.</strong> Alberdi vivi&oacute; en un tiempo en el que una presidencia poderosa, e incluso la existencia misma del estado argentino, no eran m&aacute;s que una posibilidad entre muchas, apenas un dibujo en la arena. Como todos sabemos, su libro<em> Bases y</em><span class="highlight" style="--color:white;"><em> puntos de partida para la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la Rep&uacute;blica Argentina</em></span> (1852) tuvo una considerable influencia sobre los redactores de la Constituci&oacute;n de 1853. All&iacute;, Alberdi formul&oacute; la idea de que el pa&iacute;s requer&iacute;a &ldquo;reyes con el nombre de presidente&rdquo;, esto es, ejecutivos fuertes, s&oacute;lo limitados por la ley.
    </p><p class="article-text">
        Si Alberdi cre&iacute;a necesario instituir un Poder Ejecutivo &ldquo;republicano en la forma y casi mon&aacute;rquico en el fondo&rdquo; era porque el mundo pol&iacute;tico de su tiempo estaba dominado no por la concentraci&oacute;n sino por la dispersi&oacute;n del poder. En esa Argentina sin centro, la primera magistratura no estaba apoyada sobre una autoridad incontrastable. As&iacute; lo dejaba entrever cuando afirmaba, en el cap&iacute;tulo XXXIV de las <em>Bases</em>, que &ldquo;una vez elegido, sea quien fuere el desgraciado a quien el voto del pa&iacute;s coloque en la silla dif&iacute;cil de la presidencia, se le debe respetar con la obstinaci&oacute;n ciega de la honradez, no como a hombre, sino como a la persona p&uacute;blica del presidente de la Naci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por bastante tiempo, la presidencia de la rep&uacute;blica fue un espacio de autoridad discutido e inestable. Sus ocupantes tuvieron grandes dificultades para imponer su voluntad sobre una ciudadan&iacute;a d&iacute;scola y para acallar a figuras que contaban con recursos de poder de similar o mayor envergadura. Los mandatarios de las provincias m&aacute;s importantes estaban en esa categor&iacute;a de pares del presidente. Mitre y Sarmiento no tuvieron m&aacute;s remedio que convivir con el poderoso Urquiza, y Avellaneda no siempre logr&oacute; llamar al orden al gobernador de Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Sarmiento (1868-1874) fue quiz&aacute;s el primer presidente que trabaj&oacute; de manera sistem&aacute;tica para torcer eso que Alberdi llam&oacute; la desgracia de ocupar la dif&iacute;cil silla de la presidencia. Tuvo m&aacute;s espacio pol&iacute;tico que Mitre pero tambi&eacute;n m&aacute;s vocaci&oacute;n centralizadora. Si Mitre fue ante todo un negociador, Sarmiento fue un duro y agresivo batallador. Contra la imagen algo c&aacute;ndida del presidente educador, el sanjuanino siempre dobl&oacute; la apuesta. Estaba convencido de la necesidad de fortalecer la figura presidencial, tanto en el plano institucional como en el pol&iacute;tico. Para afirmar la autoridad del ejecutivo nacional decidi&oacute; ir a una costosa guerra civil en Entre R&iacute;os (1870-73), y apunt&oacute; sus ca&ntilde;ones contra todos aquellos que bregaban por construir una rep&uacute;blica m&aacute;s federal, con m&aacute;s autonom&iacute;a para los estados provinciales.<strong> </strong>Sarmiento cre&iacute;a en el poder de los s&iacute;mbolos y los rituales del poder y por eso realiz&oacute; muchos gestos para realzar la visibilidad y la magnificencia de la primera magistratura: quiso una Casa de Gobierno m&aacute;s moderna e imponente, mand&oacute; importar un carruaje principesco, cre&oacute; un cuerpo especial de escolta presidencial, integrado por soldados de estatura elevada y porte marcial.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para Sarmiento, la afirmaci&oacute;n simb&oacute;lica de la investidura presidencial y la formaci&oacute;n de un Estado m&aacute;s poderoso iban de la mano.</strong> Los partidarios de la austeridad republicana no se cansaron de criticarlo. Pero el segundo presidente de la Argentina unificada sab&iacute;a bien que no habr&iacute;a construcci&oacute;n pol&iacute;tica perdurable si no se asentaba sobre la creencia de que el hombre que ocupaba la Casa Rosada era el que estaba al mando. Y para mostrarlo incluso estuvo dispuesto a humillar a su vice, Adolfo Alsina, declarando a quien quisiera escucharlo que s&oacute;lo necesitaba al gran caudillo popular de Buenos Aires para &ldquo;tocar la campana del Senado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En d&eacute;cadas posteriores, conforme el poder ejecutivo fue ganando m&uacute;sculo, la figura presidencial continu&oacute; acrecentando su relieve. La contribuci&oacute;n de Roca a la unificaci&oacute;n pol&iacute;tica es conocida. El tucumano tambi&eacute;n fijo su atenci&oacute;n en cuestiones referidas a la simbolog&iacute;a del poder: fue el creador de la Casa Rosada tal como hoy la conocemos. En su segundo mandato, adem&aacute;s, Roca volvi&oacute; a dar vida a<span class="highlight" style="--color:white;">l&nbsp;regimiento de granaderos a caballo con que San Mart&iacute;n hab&iacute;a iniciado su carrera militar; en 1907,&nbsp;durante el mandato de Jos&eacute; Figueroa Alcorta, el regimiento de granaderos se convirti&oacute; en escolta presidencial. </span>
    </p><p class="article-text">
        Roque S&aacute;enz Pe&ntilde;a (1910-14) constituye un importante eslab&oacute;n en esta historia de ascenso del poder presidencial. Fue el &uacute;nico jefe de estado que vivi&oacute; en la Casa Rosada, cuya ala norte reform&oacute; y cuyo personal de servicio acrecent&oacute; y jerarquiz&oacute;. S&aacute;enz Pe&ntilde;a rode&oacute; sus apariciones en p&uacute;blico de un ritual del poder m&aacute;s elaborado, que los socialistas en su momento denunciaron como propio de un &ldquo;presidente aristocr&aacute;tico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el &uacute;ltimo gran mandatario de la era olig&aacute;rquica hab&iacute;a algo m&aacute;s que gusto por la pompa pagado con los impuestos de los contribuyentes. S&aacute;enz Pe&ntilde;a arrib&oacute; a la Casa Rosada convencido de que hab&iacute;a llegado el momento de abrir las puertas de la vida p&uacute;blica de par en par a la inspiraci&oacute;n democr&aacute;tica, e impuso ese norte a un Congreso por momentos renuente a acompa&ntilde;arlo. Que la ley de sufragio masculino secreto y obligatorio sea recordada con su nombre es un merecido homenaje a su proyecto m&aacute;s ambicioso. S&aacute;enz Pe&ntilde;a dio ese salto hacia lo desconocido confiado en que la Argentina estaba madura para asentar su orden pol&iacute;tico sobre un r&eacute;gimen m&aacute;s participativo e incluyente. Pero entend&iacute;a que, para que el r&eacute;gimen democr&aacute;tico funcionara de manera aceitada, no bastaba con confiar en el raciocinio de la ciudadan&iacute;a. Tambi&eacute;n hac&iacute;an falta iniciativas desde arriba. 
    </p><p class="article-text">
        El presidente reformista insisti&oacute; en la necesidad de promover la formaci&oacute;n de partidos m&aacute;s leg&iacute;timos y mejor enraizados socialmente. Y adem&aacute;s cre&iacute;a que, cuando el voto del hombre com&uacute;n pasara a marcar el ritmo de la vida p&uacute;blica, la figura presidencial deb&iacute;a aparecer bajo una luz m&aacute;s brillante y seductora. En la era de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, la austeridad republicana era un anacronismo peligroso. M&aacute;s que un presidente aristocr&aacute;tico, pues, lo que S&aacute;enz Pe&ntilde;a estaba balbuceando era la idea de que la pol&iacute;tica de masas requer&iacute;a rituales del poder m&aacute;s elaborados y de mayor alcance, puestos al servicio del engrandecimiento de la figura del presidente democr&aacute;tico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lo largo del siglo XX, y bajo este nuevo imperativo, la figura presidencial fue sometida a distintos experimentos, siempre dirigidos a engrandecer su estatura p&uacute;blica.</strong> Yrigoyen la quiso omnipresente, pero silenciosa y enigm&aacute;tica. Per&oacute;n se propuso convertirla en la &uacute;nica voz autorizada para hablar en nombre de la naci&oacute;n y, en la deriva autoritaria que marc&oacute; su segundo mandato, aspir&oacute; a ocupar la totalidad del campo pol&iacute;tico. Si en Yrigoyen la imagen presidencial se multiplic&oacute; en mil afiches y carteles, en Per&oacute;n fue su voz, trasportada por la radio y el altoparlante a todos los rincones del pa&iacute;s, la que inund&oacute; el espacio p&uacute;blico. En la noche terrible de la dictadura, Videla quiso que la figura presidencial fuese la encarnaci&oacute;n de una autoridad erigida sobre una siempre apenas velada amenaza de la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, tras encarrilarse en la senda democr&aacute;tica, la sociedad argentina se torn&oacute; m&aacute;s diversa y plural.</strong> De la agenda de g&eacute;nero a la crisis clim&aacute;tica, de las clases altas y medias globalizadas a los pobres que viven al d&iacute;a, las expectativas y las demandas que la animan son cada vez m&aacute;s complejas y heterog&eacute;neas, y m&aacute;s dif&iacute;ciles de sintetizar en una sola imagen o una sola voz. Sin embargo, la figura presidencial continu&oacute; ocupando un lugar de extraordinario relieve en la escena p&uacute;blica. Y esto es as&iacute; porque los enormes desaf&iacute;os que el pa&iacute;s debi&oacute; enfrentar en esta etapa una y otra vez colocaron al presidente en el foco de la atenci&oacute;n ciudadana. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a su enorme visibilidad y su posici&oacute;n central en el proceso pol&iacute;tico, las personas que ocuparon el cargo de jefe de estado pudieron reclamar cr&eacute;dito por los triunfos del momento. Nuestra historia reciente gir&oacute; en torno a tres epopeyas. En los a&ntilde;os ochenta, Ra&uacute;l Alfons&iacute;n hizo crecer la envergadura de la figura presidencial alzando la bandera de la democracia pluralista y los derechos humanos. Su sucesor Carlos Menem tuvo sus d&iacute;as de gloria y alcanz&oacute; la reelecci&oacute;n como promotor de la modernizaci&oacute;n del anquilosado y exhausto capitalismo nacional. Y en la primera d&eacute;cada del siglo XXI, los Kirchner se rodearon de calor popular gracias a que dieron estabilidad a la nave del estado tras la crisis de 2001-2 y reformularon la idea de justicia social para adaptarla a la era de la desocupaci&oacute;n estructural. Pero como estos logros pronto fueron opacados por fracasos estruendosos, y porque nuestro pa&iacute;s se caracteriza por veloces tr&aacute;nsitos del entusiasmo a la frustraci&oacute;n, el panorama resultante fue, como nos recuerda un estudio de An&iacute;bal P&eacute;rez Li&ntilde;&aacute;n (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.redalyc.org/pdf/3871/387133948016.pdf), una serie de &ldquo;ciclos r&aacute;pidos y dram&aacute;ticos de acumulaci&oacute;n y disoluci&oacute;n del poder presidencial&rdquo;. De hecho, de las tres grandes promesas presidenciales de la etapa inaugurada en 1983 &ndash;democracia, crecimiento econ&oacute;mico, justicia social&ndash;, s&oacute;lo la primera puede considerarse satisfecha. Y hay que notar que, pese a la importancia de esta conquista, Alfons&iacute;n no pudo cosechar sino p&oacute;stumamente un amplio reconocimiento por semejante logro. 
    </p><p class="article-text">
        En 2019, la consagraci&oacute;n de una f&oacute;rmula presidencial integrada en segundo t&eacute;rmino por una figura que, aunque debilitada y en declinaci&oacute;n, es considerablemente m&aacute;s gravitante que la persona designada para encabezar el poder ejecutivo, introdujo una novedad radical en esta trayectoria. La audaz iniciativa de Cristina Fern&aacute;ndez le permiti&oacute; al justicialismo regresar a la Casa Rosada, pero a costa de sembrar de piedras el camino hacia adelante. Una vez que se corri&oacute; el velo que la pandemia hab&iacute;a puesto sobre los problemas permanentes del pa&iacute;s, se volvi&oacute; evidente que este artefacto disfuncional es incapaz de imprimirle a la acci&oacute;n del Estado un rumbo coherente. Es deficiente en el plano pol&iacute;tico y en el econ&oacute;mico. Y es deficiente no s&oacute;lo porque agrava el desconcierto que un panorama de pobreza fiscal impone a las distintas facciones de un grupo dirigente que, pese a todas sus diferencias internas, s&oacute;lo parece capaz de predicar el evangelio de la distribuci&oacute;n, o por la naturaleza por momentos extremadamente ego&iacute;sta y autorreferencial de las iniciativas pol&iacute;ticas que parten de su figura de mayor relieve, la titular del Senado. Tambi&eacute;n es defectuosa porque la Argentina no se parece a la Rusia de la d&eacute;cada de 2000, que pod&iacute;a funcionar con Dmitri Medvedev como presidente t&iacute;tere y Vladimir Putin como el verdadero poder detr&aacute;s del trono. 
    </p><p class="article-text">
        Es que la densidad que la figura presidencial ha adquirido a lo largo de la historia que aqu&iacute; hemos bosquejado, as&iacute; como la importancia de los recursos de poder que coloca a disposici&oacute;n del primer mandatario, no admiten ese desdoblamiento ni siquiera en el caso de un hombre al que, como Cristina Fern&aacute;ndez siempre intuy&oacute;, le resulta muy dif&iacute;cil concebirse como el n&uacute;mero uno. Al mirar su imagen reflejada en el espejo de nuestra tradici&oacute;n pol&iacute;tica, y al sentir el peso del bast&oacute;n y la banda presidencial, incluso un dirigente de segunda l&iacute;nea y de pobre imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica como Alberto Fern&aacute;ndez no puede sino resistirse a adoptar el papel de un mero presidente vicario. Los ecos de una historia m&aacute;s que centenaria, que se remonta a ese Sarmiento que ya en 1868 trabajaba para confinar a su vice Alsina a la tarea de &ldquo;tocar la campana del Senado&rdquo;, siguen habitando los salones y los pasillos de la Casa Rosada. El resultado es un choque de fuerzas que paraliza al gobierno y da&ntilde;a a la sociedad y que, adem&aacute;s, humilla y deshonra a la figura presidencial.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n si la investidura presidencial hoy es agredida por propios y extra&ntilde;os y, lo que es peor, tambi&eacute;n sufre el maltrato que le prodiga el encargado de custodiarla, no es f&aacute;cil demoler en pocos a&ntilde;os un edificio pol&iacute;tico-cultural que se erigi&oacute; a lo largo de tantas d&eacute;cadas. Alcanzado este punto, muchas preguntas quedan abiertas. &iquest;En qu&eacute; condiciones llegar&aacute; la nave de la presidencia de Alberto Fern&aacute;ndez-Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner a esa costa todav&iacute;a muy lejana que es el 10 de diciembre de 2023? Cuando se produzca el recambio de autoridades, &iquest;vendr&aacute; acompa&ntilde;ado de un movimiento del p&eacute;ndulo en sentido inverso, esto es, de afirmaci&oacute;n de la figura del primer mandatario, como el que N&eacute;stor Kirchner lider&oacute; en 2003? &iquest;Esa recuperaci&oacute;n del prestigio y la autoridad de la figura presidencial servir&aacute;n para revitalizar lo mejor o acentuar lo peor de nuestra tradici&oacute;n pol&iacute;tica? &iquest;O el mezquino experimento que nos condujo a esta tormenta dejar&aacute; un legado perdurable, dif&iacute;cil de remontar? 
    </p><p class="article-text">
        A esta altura, estos interrogantes no tienen respuesta. En todo caso, en momentos dif&iacute;ciles como los que hoy atraviesa el pa&iacute;s, el sentido del pedido de clemencia en favor de los ocupantes de &ldquo;la silla dif&iacute;cil de la presidencia&rdquo; formulado por Alberdi en 1852 vuelve a adquirir plena vigencia. Sobre todo porque -como insist&iacute;a el arquitecto de nuestra constituci&oacute;n enfatizando que es muy importante distinguir entre el individuo que circunstancialmente ocupa el cargo y la m&aacute;s permanente investidura del presidente-, &ldquo;cuanto menos digno de su puesto&rdquo; es el primer mandatario, mayor debe ser el cuidado con que debemos tratarlo. En beneficio, concluye con raz&oacute;n Alberdi, no de la persona indigna de esa enorme responsabilidad que por un tiempo preciso y limitado ocupa la Casa Rosada sino de la castigada comunidad pol&iacute;tica que en esa figura simb&oacute;lica se encuentra sintetizada y reflejada. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sarmiento-fernandez-ascenso-ocaso-figura-presidencial_129_9195356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Sarmiento a Fernández, ascenso y ocaso de la figura presidencial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Bautista Alberdi,Domingo Faustino Sarmiento,Hipólito Yrigoyen,Juan Perón,Raúl Alfonsín,Carlos Menem,Néstor Kirchner,Cristina Fernández de Kirchner,Alberto Fernández,Argentina,Presidentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecha e Izquierda ante la declinación del kirchnerismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecha-e-izquierda-declinacion-kirchnerismo_129_9096413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e79f6b0c-187e-42d6-86fc-a9ab56d9c63c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecha e Izquierda ante la declinación del kirchnerismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contracción económica agravada por la pandemia y la pobre gestión del gobierno del Frente de Todos han dañado el lazo entre el peronismo y sus seguidores, sostiene el autor. El fenómeno Milei como reflejo del humor social y las posibilidades de la izquierda no kirchnerista.</p></div><p class="article-text">
        El peronismo, la fuerza que mejor supo interpretar las demandas de las mayor&iacute;as de nuestro pa&iacute;s, est&aacute; en franco retroceso. Su manifestaci&oacute;n m&aacute;s elocuente es la sostenida declinaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral del kirchnerismo, su encarnaci&oacute;n m&aacute;s potente en lo que va de este siglo. <strong>M&aacute;s de un decenio de contracci&oacute;n econ&oacute;mica, acentuada por la pandemia y por la pobre gesti&oacute;n del gobierno del Frente de Todos, han da&ntilde;ado el lazo entre el peronismo y sus seguidores. </strong>Como siempre en la historia, el futuro est&aacute; abierto. Pero es dif&iacute;cil imaginar de qu&eacute; modo el justicialismo del siglo XXI puede recuperar el lugar predominante en la vida p&uacute;blica que fue suyo, por tantas d&eacute;cadas, desde su irrupci&oacute;n en la vida p&uacute;blica en 1945. 
    </p><p class="article-text">
        El peronismo est&aacute; sometido a dos sangr&iacute;as. De Mendoza a Buenos Aires, hace ya tiempo que las clases medias de los principales distritos de la franja central del pa&iacute;s le han dado la espalda. Pero la gran novedad es que el voto popular &ndash;su basti&oacute;n hist&oacute;rico y su apoyo m&aacute;s devoto&ndash;, le resulta cada vez m&aacute;s esquivo, al punto de que las clases populares hoy est&aacute;n siendo objeto de seducci&oacute;n tanto por la nueva derecha como por la izquierda clasista. <strong>La devaluaci&oacute;n de las credenciales del peronismo como el partido de la justicia social invita a preguntarse, entonces, por la capacidad de los actores que se ubican en los extremos del arco pol&iacute;tico-ideol&oacute;gico para disputarle al peronismo el derecho a representar grupos que, hasta hace poco, no conoc&iacute;an otra lealtad que la peronista. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Visto a la luz del clima reinante una d&eacute;cada atr&aacute;s, cuando el peronismo de Cristina Kirchner estaba en su apogeo, la pertinencia de este interrogante resulta sorprendente. Gracias a la primavera econ&oacute;mica de 2009-2011, que se apoy&oacute; en un considerable incremento de los salarios, y en una a&uacute;n m&aacute;s importante expansi&oacute;n del consumo y los programas sociales, en las elecciones de octubre de 2011 Cristina llev&oacute; al peronismo a su triunfo m&aacute;s resonante en el siglo XXI. A los s&oacute;lidos apoyos que el justicialismo siempre cosech&oacute; entre los trabajadores, entonces le sum&oacute; la adhesi&oacute;n de amplios sectores de las clases medias para hacer posible el triunfo de la f&oacute;rmula Fern&aacute;ndez de Kirchner-Boudou con el 54 % de los sufragios. Un triunfo de esta amplitud pareci&oacute; indicar que la clase social, que constituye el principal determinante de la orientaci&oacute;n del voto en nuestro pa&iacute;s, hab&iacute;a perdido algo de su tradicional vigencia. Y aunque no logr&oacute; alcanzar las cumbres de Yrigoyen (58% en 1928) y Per&oacute;n (64% en 1954) &ndash;una meta quiz&aacute;s imposible de alcanzar en nuestros d&iacute;as, toda vez que vivimos en sociedades m&aacute;s complejas y plurales que las que conocieron esos dos caudillos partidarios&ndash;, esa formidable victoria en las urnas pareci&oacute; inaugurar un nuevo tiempo pol&iacute;tico, expresado en la consigna del &ldquo;vamos por todo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa aspiraci&oacute;n no fue m&aacute;s que un espejismo, destinado a disiparse muy pronto. Menos de una semana despu&eacute;s de las elecciones del 23 de octubre de 2011, la instauraci&oacute;n de un control de cambios simboliz&oacute; el fin de la primavera econ&oacute;mica kirchnerista. El entusiasmo del Bicentenario tuvo corta vida, como suelen tenerlo los proyectos que declaman fortaleza pero que en su fuero &iacute;ntimo se perciben d&eacute;biles y que, urgidos por el deseo de anunciar buenas noticias, apuestan demasiado al consumo y poco a la inversi&oacute;n, al corto plazo sobre el largo plazo. <strong>Incapaz de concebir un sendero de crecimiento para una econom&iacute;a que, privada del pulmotor que le hab&iacute;a dado el boom de los commodities de la primera d&eacute;cada del siglo XXI, desde entonces no hizo sino trastabillar y contraerse, el kirchnerismo comenz&oacute; a opacarse.</strong> Las clases medias se alejaron y abrazaron a Cambiemos/Juntos por el Cambio, las adhesiones en la mitad inferior de la pir&aacute;mide social se volvieron menos intensas. El descenso fue lento. Pero el resultado final es que peronismo del siglo XXI y hegemon&iacute;a son vocablos que no pertenecen al mismo diccionario.
    </p><p class="article-text">
        En un panorama dominado por la contracci&oacute;n del salario y el empleo, el control de cambios y el ascenso de la inflaci&oacute;n, el peronismo sufri&oacute; divisiones y retrocedi&oacute; en las elecciones de 2013, 2015, y sigui&oacute; haci&eacute;ndolo tras dejar el gobierno en diciembre de 2015. En esos a&ntilde;os, Cristina vivi&oacute; en carne propia la vigencia de un axioma central de la pol&iacute;tica argentina de nuestro tiempo: los resultados electorales se explican m&aacute;s por el momento del ciclo econ&oacute;mico que por la potencia del ideario o el atractivo de su puesta en escena. Tanto es as&iacute; que s&oacute;lo escondi&eacute;ndose detr&aacute;s de una esfinge como la de Alberto Fern&aacute;ndez y, sobre todo, auxiliado por el derrumbe econ&oacute;mico en que termin&oacute; la gesti&oacute;n presidencial de Mauricio Macri, el peronismo pudo retornar al poder en 2019. Macri fracas&oacute;, pero la alegr&iacute;a del Frente de Todos dur&oacute; poco. Castigado por la pandemia y desgarrado por sus propias limitaciones y conflictos internos, en estos dos a&ntilde;os y medio de gobierno el Frente de Todos dio un paso m&aacute;s en el camino que lleva a la Argentina hacia un mundo de estancamiento y proteccionismo de salarios bajos (que evoca, parad&oacute;jicamente, el de la d&eacute;cada de 1930, tan denunciado en el mito de origen de este movimiento pol&iacute;tico). De hecho, el nuevo umbral de privaciones al que las mayor&iacute;as se han visto sometidas en estos a&ntilde;os le alien&oacute; muchas voluntades y lo condujo a una derrota hist&oacute;rica en las elecciones de 2021. 
    </p><p class="article-text">
        Con apenas 34,5% de los votos, la cosecha del Frente de Todos en las elecciones de noviembre de 2021 fue la m&aacute;s pobre en 75 a&ntilde;os de historia justicialista. Pero tal vez el indicador m&aacute;s elocuente del retroceso justicialista es que los votantes del tercio inferior de la pir&aacute;mide social, esos que lo hab&iacute;an acompa&ntilde;ado fielmente incluso en los duros a&ntilde;os de la crisis de 1998-2002, ya no se muestran tan convencidos de la superioridad de la fuerza pol&iacute;tica que culturalmente les resulta m&aacute;s af&iacute;n. Ni siquiera los bastiones peronistas tradicionales del Gran Buenos Aires popular han quedado a resguardo del debilitamiento de este v&iacute;nculo, lo que se expres&oacute; en pocos votos positivos pero tambi&eacute;n en una mayor reticencia al momento de ir a votar: la cosecha electoral del Frente de Todos pas&oacute; de 12,9 millones de votos en 2019 a apenas 8 millones en noviembre de 2021. Desde entonces, el rumbo zigzagueante de un gobierno incoherente y anarquizado no hizo sino profundizar su derrumbe. El lazo pol&iacute;tico y afectivo con la fuerza creada por Per&oacute;n y Evita sigue debilit&aacute;ndose. Y la m&aacute;xima seg&uacute;n la cual el peronismo es el partido de los trabajadores y los pobres est&aacute;, quiz&aacute;s como nunca antes, en entredicho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un aspecto novedoso del escenario actual es que los argentinos que viven penurias cotidianas son objeto de interpelaci&oacute;n desde el extremo derecho del espectro ideol&oacute;gico.</strong> Desde hace algunos meses mucho se habla de la irrupci&oacute;n de Javier Milei en la discusi&oacute;n p&uacute;blica, y de su capacidad para captar la atenci&oacute;n ya no de Palermo y Caballito sino tambi&eacute;n de Lugano y Lan&uacute;s. Agitando las banderas de la libertad, denunciando los privilegios de la clase dirigente y cuestionando el volumen y la orientaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, este outsider se ha ganado la atenci&oacute;n de los medios y la simpat&iacute;a de muchos ciudadanos de a pie que tienen dificultades para llegar a fin de mes.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Las disputas que hoy dividen a La Libertad Avanza parecen indicar que Milei no posee la estatura pol&iacute;tica suficiente como para hacer que el liberalismo popular se gane un lugar en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Su consolidaci&oacute;n es todav&iacute;a una inc&oacute;gnita. Pero el ascenso de una figura como Milei debe hacernos reflexionar. <strong>Dice m&aacute;s sobre el humor social que sobre el atractivo de esta figura extravagante.</strong> Milei es escuchado porque un discurso articulado en torno a t&oacute;picos como los privilegios de la clase dirigente, formulado adem&aacute;s con cierta frescura, irreverencia y desparpajo, sintoniza bien con el profundo descontento que campea en la empobrecida sociedad argentina. M&aacute;s discutible es que una propuesta cuyas recetas sociales y econ&oacute;micas parecen inspiradas en el liberalismo anterior a John Stuart Mill pueda ofrecer un men&uacute; agradable al paladar de nuestras clases populares. 
    </p><p class="article-text">
        Visto en una perspectiva hist&oacute;rica, quiz&aacute;s su principal debilidad no radique en la ausencia de una organizaci&oacute;n capaz de estructurar el apoyo y canalizar el voto, ni en la simpleza de sus consignas &ndash;otros discursos que animan nuestro debate ciudadano, aunque no apelen a citas de autores ex&oacute;ticos como Mises y Hayek, son igualmente r&uacute;sticos&ndash;, <strong>sino en una incongruencia m&aacute;s profunda, que lo aliena del sentido com&uacute;n de las mayor&iacute;as.</strong> Para calibrar la significaci&oacute;n de esta distancia el mejor camino no es intentar filiar de d&oacute;nde toma prestadas sus ideas o cu&aacute;les son los t&oacute;picos centrales de la ideolog&iacute;a de esta nueva derecha sino interrogarse por sus puntos de contacto y de fricci&oacute;n con las creencias de los hombres y mujeres de la base de la pir&aacute;mide social. 
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, conviene recordar que el antielitismo y el estatismo son dos de las corrientes m&aacute;s caudalosas que forman el r&iacute;o de la ideolog&iacute;a argentina. La impugnaci&oacute;n de los poderosos y la valoraci&oacute;n positiva del papel del estado como organizador de la comunidad y el mercado, por ende, una visi&oacute;n estadoc&eacute;ntrica de la vida social, poseen un enorme arraigo en la cultura popular. Y si bien la intensidad de estas creencias ha experimentado importantes oscilaciones a lo largo del tiempo son numerosos los indicios de que ambas se mantienen vigentes. 
    </p><p class="article-text">
        La impugnaci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as del poder y del prestigio es un rasgo muy enraizado en nuestra vida p&uacute;blica. En la d&eacute;cada de 1980, Guillermo O&rsquo;Donnell escribi&oacute; p&aacute;ginas muy perceptivas sobre el sello antielitista y plebeyo que las mayor&iacute;as le han impreso a la cultura argentina, y los historiadores sabemos que el &ldquo;naides es m&aacute;s que naides&rdquo; es un fen&oacute;meno inscripto en el c&oacute;digo gen&eacute;tico nacional ya en el siglo XIX. Naci&oacute; mucho antes de que se inventara la palabra populista. &iquest;Y qu&eacute; hay del estado? Nunca fue muy peque&ntilde;o, pero su papel como organizador del mercado y ordenador de la vida en com&uacute;n adquiri&oacute; especial relieve desde la d&eacute;cada de 1940, cuando, adem&aacute;s, experiment&oacute; la primera de sus dos grandes expansiones (la segunda, por supuesto, correspondi&oacute; a los a&ntilde;os kirchneristas). 
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo lo que se diga, muchos argentinos, sobre todo de abajo, siguen pensando que sus problemas se resuelven no con menos sino con m&aacute;s Estado: con m&aacute;s inversi&oacute;n en pensiones, salud y educaci&oacute;n y, sobre todo, con m&aacute;s transferencias que ayudan a llegar a fin de mes (para una encuesta reciente que ofrece evidencia en este sentido https://zubancordoba.com/portfolio/informe-nacional-mayo-2022/). El punto importante a destacar es que, en momentos de enojo y frustraci&oacute;n como los que hoy vivimos, una figura carism&aacute;tica de una derecha que se proclama antisistema puede conectar con el sentido com&uacute;n antielitista. Pero dif&iacute;cilmente pueda sintonizar con la muy enraizada sensibilidad estatista, salvo que se cambie de piel o se traicione a s&iacute; misma. 
    </p><p class="article-text">
        No es casual que los voceros de la nueva derecha prefieren enfocarse en temas que para la mar parte de la poblaci&oacute;n son irrelevantes, como por ejemplo el futuro del desprestigiado Banco Central o incluso la libre venta de armas y &oacute;rganos, o proponer soluciones que tienen la fuerza de un talism&aacute;n, como la dolarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, antes que opinar sobre cuestiones inc&oacute;modas c&oacute;mo, por ejemplo, <strong>cu&aacute;l es la soluci&oacute;n liberal para los subsidios al consumo de energ&iacute;a o al transporte p&uacute;blico en el AMBA,</strong> que muchos de los que los reciben consideran como un derecho adquirido y un bast&oacute;n imprescindible para seguir caminando. Esta prudencia es comprensible. En este &uacute;ltimo a&ntilde;o los ejes del debate ciudadano se han desplazado hacia la derecha. Pero quienes se apresuran a concluir que, tras el empobrecimiento y la frustraci&oacute;n que trajo la pandemia, acrecentado por la falta de logros del gobierno del Frente de Todos, el terreno est&aacute; despejado para una dr&aacute;stica redefinici&oacute;n de la relaci&oacute;n entre sociedad y estado tal vez debieran pensar dos veces. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, en una sociedad tan moldeada por un sentido com&uacute;n estadoc&eacute;ntrico, la legitimidad del mercado como productor de lazos sociales y como un justo distribuidor de recompensas es acotada. Hay buenas razones para dudar de que la nueva Biblia del mercado haya logrado muchas conversiones. Hace falta algo m&aacute;s que una combinaci&oacute;n de depresi&oacute;n econ&oacute;mica y empobrecimiento, de malestar y ret&oacute;rica antielitista, para trastocar de ra&iacute;z las creencias y el comportamiento de las clases populares. La Argentina de 1900 pod&iacute;a tener liberalismo popular porque era un pa&iacute;s con salarios altos y sin desempleo. La de nuestros d&iacute;as, donde muchos millones reciben transferencias del sector p&uacute;blico para llegar algo menos apretados a fin de mes, dif&iacute;cilmente pueda tenerlo. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos sugieren que la izquierda clasista en mejores condiciones de capitalizar, siquiera parcialmente, el desencanto que hoy introduce tensiones en la relaci&oacute;n entre el peronismo y las clases populares. Con cerca de 1,3 millones de votos y 5,5% del padr&oacute;n, en 2021 el Frente hizo su mejor elecci&oacute;n en mucho tiempo, y su presencia se hace sentir en las calles y las f&aacute;bricas. El ascenso de la nueva derecha liberal, de la que se convirti&oacute; en un furioso impugnador, le dio mayor visibilidad y volumen a su pr&eacute;dica. Y al igual que la nueva derecha, la izquierda clasista tambi&eacute;n alza la voz contra las &eacute;lites, aunque en su caso la idea de casta es m&aacute;s amplia y comprensiva. La debilidad del centro-izquierda, que desde el ocaso del Frente Amplio Progresista no fue capaz de articular una propuesta atractiva, le deja mayor espacio para crecer. Y ante el panorama de crisis y desorganizaci&oacute;n que campea en el peronismo, <strong>en el Frente de Izquierda cobra vigor la idea de que es posible empujar a sectores m&aacute;s amplios de las clases subalternas hacia la izquierda, rompiendo las cadenas que las atan a liderazgos que, desde su punto de vista, no representan sus verdaderos intereses.</strong> El hecho de que importantes dirigentes kirchneristas de la provincia de Buenos Aires de vez en cuando alcen el volumen de su ret&oacute;rica antisistema indica que, en el peronismo, esa perspectiva no es vista como totalmente infundada. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; envergadura puede alcanzar este avance de la izquierda? Para encuadrar esta pregunta conviene traer a la discusi&oacute;n otros dos elementos constitutivos de la ideolog&iacute;a argentina: la noci&oacute;n de justicia social y la de inclusi&oacute;n. Es sabido que, desde la d&eacute;cada de 1940, la idea de justicia social cobr&oacute; gran relieve en nuestro pa&iacute;s. Sin embargo, es importante no confundir el indudable arraigo de esta noci&oacute;n con una supuesta vocaci&oacute;n igualitarista de las clases trabajadoras. En rigor, las activas clases subalternas argentinas han sido, hist&oacute;ricamente, m&aacute;s propensas a reclamar inclusi&oacute;n que igualdad, a luchar por la integraci&oacute;n antes que a rechazar el orden establecido. Para comprobarlo basta reflexionar sobre el modo en que las organizaciones obreras contribuyeron a forjar el sistema previsional o el sistema de salud, ninguno de los cuales se estructur&oacute; sobre criterios universalistas, y no s&oacute;lo por presiones desde arriba. La primac&iacute;a del criterio de inclusi&oacute;n sobre el de igualdad es una de las razones por las cuales la izquierda, principal vocero de la aspiraci&oacute;n igualitaria, ha sido comparativamente m&aacute;s d&eacute;bil en nuestro pa&iacute;s que otras sociedades europeas o latinoamericanas de similar nivel de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        La era del crecimiento exportador que se prolong&oacute; hasta 1930 fue una etapa decisiva en la consolidaci&oacute;n de este rasgo de la cultura pol&iacute;tica de nuestras mayor&iacute;as. Veloz crecimiento econ&oacute;mico y grandes flujos de inmigrantes que aspiraban a una vida mejor contribuyeron a forjar una sociedad marcada por el ideal de la movilidad social individual o intergeneracional. De all&iacute; que, ya entonces, la reivindicaci&oacute;n del ya mencionado derecho a mirar a los poderosos a los ojos y obligarlos a compartir sus privilegios con grupos m&aacute;s amplios no favoreciera la causa de la igualdad. La idea de que un sentimiento anticapitalista &ndash;de inspiraci&oacute;n anarquista o socialista&ndash; predominaba entre los asalariados de comienzos del siglo XX es equivocada. De hecho, cuando, en 1912-16, la Argentina abri&oacute; de par en par las puertas a la participaci&oacute;n popular en las elecciones los trabajadores que por primera vez concurr&iacute;an masivamente a las urnas le dieron el triunfo a la UCR, esto es, a una fuerza que combinaba cr&iacute;ticas a la elite dirigente y un reformismo moderado con aceptaci&oacute;n del marco social del pa&iacute;s liberal. La Revoluci&oacute;n Rusa, de tanto impacto para las clases subalternas de otras latitudes, ac&aacute; pas&oacute; poco menos que inadvertida. En la d&eacute;cada de 1920, cuando el sufragio universal masculino se arraig&oacute; entre las mayor&iacute;as, la izquierda se apag&oacute;. La aspiraci&oacute;n a integrarse pes&oacute; m&aacute;s que la idea de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        En 1930 esa Argentina choc&oacute; contra una pared, la Gran Depresi&oacute;n, y su progreso social se detuvo. Que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada los salarios permanecieron estancados supuso un duro golpe para trabajadores a quienes la experiencia de medio siglo hab&iacute;a acostumbrado a que el futuro siempre fuese mejor que el presente. El clima de frustraci&oacute;n que se impuso entre las mayor&iacute;as permiti&oacute; que, por primera vez, y gracias al empuje del sindicalismo comunista, la izquierda echase ra&iacute;ces en el mundo del trabajo industrial que por entonces cobraba mayor envergadura al comp&aacute;s del cierre de la econom&iacute;a. Pero todos los esfuerzos de esos guerreros de clase para forjar una conciencia popular anticapitalista dieron frutos bastante magros. Trabajaban sobre una materia poco maleable. Al final de la D&eacute;cada Infame los comunistas ya compart&iacute;an con los socialistas la direcci&oacute;n del movimiento obrero pero las convicciones profundas de los trabajadores de a pie sobre la forma del orden social deseable sufrieron pocos cambios respecto a lo que hab&iacute;an sido en la d&eacute;cada de 1920. Ello explica por qu&eacute;, en 1945, la instauraci&oacute;n de un r&eacute;gimen apoyado sobre la idea de justicia social se dio bajo la inspiraci&oacute;n no de la hoz y el martillo sino de la espada y la cruz. Los cr&iacute;ticos del capitalismo contribuyeron a forjar una sociedad menos desigual pero, finalmente, cuando el ideal de la justicia social tom&oacute; carta de ciudadan&iacute;a, lo hizo contra la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Fue reci&eacute;n con la larga depresi&oacute;n de 1998-2002, y sobre todo, cuando colaps&oacute; el r&eacute;gimen de convertibilidad y medio pa&iacute;s fue arrojado al infierno de la pobreza, que la izquierda clasista otra vez volvi&oacute; a so&ntilde;ar, como en la d&eacute;cada de 1930, con orientar a las clases populares por el camino del desaf&iacute;o al orden establecido (tambi&eacute;n lo hab&iacute;a hecho en las d&eacute;cadas de 1960 y 1970, claro, pero a partir de la movilizaci&oacute;n de otros grupos sociales, como los j&oacute;venes de clase media). Esta vez, el malestar que abri&oacute; la brecha a trav&eacute;s de la cual la izquierda acrecent&oacute; su presencia en el mundo popular no fue el resultado de las conmociones que produjo el ascenso de la sociedad industrial sino de su degradaci&oacute;n. De all&iacute; que su principal foco de acci&oacute;n no fue el sindicato o la f&aacute;brica si no el piquete y el barrio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1990, la izquierda clasista hizo una invalorable contribuci&oacute;n a la tarea de darle voz a los pobres y los desempleados de las castigadas periferias urbanas que la combinaci&oacute;n de privatizaciones, desregulaci&oacute;n y recesi&oacute;n estaba dejando a la vera del camino.</strong> En esos a&ntilde;os en que el peronismo en el gobierno y luego la Alianza prestaron poca atenci&oacute;n al reclamo de los que ca&iacute;an en desgracia, la palabra y la acci&oacute;n de la izquierda radical llegaron donde nunca antes hab&iacute;an llegado. Tras haberse perdido completamente la primavera democr&aacute;tica de la d&eacute;cada de 1980, &eacute;ste fue su gran momento, y all&iacute; realiz&oacute; su aporte muy valioso. Pero contra los relatos que romantizan esa experiencia, y que la describieron como la aurora de un nuevo tiempo, tampoco en esta ocasi&oacute;n la izquierda anticapitalista pudo alterar de manera sustantiva el horizonte de ideas de los pobres y desocupados a los que ayud&oacute; a poner de pie. Los militantes clasistas contribuyeron a fortalecer el movimiento piquetero pero, como mostr&oacute; Julieta Quir&oacute;s en su <em>Cruzando la Sarmiento</em> (2006), no lograron dotar a su s&eacute;quito popular de una nueva identidad o una nueva conciencia pol&iacute;tica. Es por ello que, entrado el nuevo siglo, cuando el peronismo volvi&oacute; a tender la mano a los de m&aacute;s abajo, se puso de relieve que el ascendiente de los disc&iacute;pulos del General Per&oacute;n sobre las franjas inferiores de la sociedad se manten&iacute;a inc&oacute;lume. Por eso N&eacute;stor Kirchner r&aacute;pidamente pudo colocarlas bajo su ala. Y por eso Cristina Kirchner pudo tener su primavera popular en los a&ntilde;os del Bicentenario. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos dice todo esto? Nos recuerda que los nombres de los protagonistas y las circunstancias pueden variar pero que la textura de la sociedad y el horizonte de ideas que inspira a las clases subalternas no se cambian f&aacute;cilmente. No sucedi&oacute; tal cosa tras la Gran Depresi&oacute;n de la d&eacute;cada de 1930 y tampoco luego de la Gran Recesi&oacute;n de 1998-2002. El antielitismo, el estatismo, la justicia social y la voluntad de integraci&oacute;n balizan desde hace mucho tiempo el espacio en el que se despliega la pol&iacute;tica popular de nuestro pa&iacute;s. Por su enorme capacidad para ajustarse a este marco, el partido creado por el General Per&oacute;n fue, por casi tres cuartos de siglo, el hogar m&aacute;s confortable que las mayor&iacute;as pudieron encontrar. Las credenciales del peronismo como vocero del inter&eacute;s de los m&aacute;s d&eacute;biles est&aacute;n justamente sospechadas, y las soluciones que propone aparecen gastadas y sin brillo. Este tiempo signado por un peronismo sin imaginaci&oacute;n y sin grandeza ha abierto una nueva oportunidad para que otros proyectos, a izquierda y derecha, lancen sus redes en este enorme mar de desencanto que es la Argentina de nuestros d&iacute;as. Pero entre las pocas cosas importantes que los historiadores tienen para aportar a la comprensi&oacute;n del momento actual est&aacute; la de recordarnos que pescar en estas aguas no es una tarea sencilla. La superficie parece agitada y cambiante, pero por debajo las corrientes son m&aacute;s regulares y previsibles. De all&iacute; que, antes que incurrir en la siempre riesgosa profec&iacute;a de corto plazo, es mejor tener claro que en la historia nada est&aacute; labrado en piedra, pero que el pasado siempre pesa sobre el presente.
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecha-e-izquierda-declinacion-kirchnerismo_129_9096413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 03:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecha e Izquierda ante la declinación del kirchnerismo]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Macri tiene razón: la UCR tuvo un pasado liberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/macri-razon-ucr-tuvo-pasado-liberal_129_8937300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c582d7b4-beaa-42c1-9558-ead5f59faf7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macri tiene razón: la UCR tuvo un pasado liberal"></p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, el lugar de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical en el mapa ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico del pa&iacute;s se ha vuelto objeto de disputa. Hace pocas semanas, el expresidente Macri reproch&oacute; a los radicales no ser consecuentes con las ideas liberales de Leandro Alem, el fundador del partido a fines del siglo XIX. En la misma l&iacute;nea, otras voces de la oposici&oacute;n, tambi&eacute;n ubicadas en el centro-derecha del espectro pol&iacute;tico, proclaman la necesidad de revalorizar la figura de Marcelo T. de Alvear. Presidente entre 1922 y 1928, Alvear es presentado como el mejor representante de un liberalismo que hizo grande no s&oacute;lo a la UCR sino tambi&eacute;n al pa&iacute;s, antes de que un giro proteccionista y estatista de mediados del siglo XX desviara a la Argentina de la senda del crecimiento econ&oacute;mico y el progreso social. Agotado el sue&ntilde;o de la naci&oacute;n corporativa concebida por Per&oacute;n, pero tambi&eacute;n del pa&iacute;s socialdem&oacute;crata con el que el radicalismo se identific&oacute; en los tiempos de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, nos dicen estas voces, los radicales de nuestros d&iacute;as debe volver a conectarse con los valores liberales que representan lo mejor de su tradici&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No le falta raz&oacute;n a Macri cuando sugiere que las ideas liberales constituyeron un elemento fundamental de la visi&oacute;n del mundo de Leandro Alem y del primer radicalismo. </strong>En el estudio m&aacute;s importante dedicado al per&iacute;odo fundacional del partido, <a href="https://www.google.com/search?q=Entre+la+revoluci%C3%B3n+y+las+urnas:+los+or%C3%ADgenes+de+la+Uni%C3%B3n+C%C3%ADvica+Radical+y+la+pol%C3%ADtica+argentina+en+los+a%C3%B1os+noventa+Paula+Alonso&amp;stick=H4sIAAAAAAAAAB2MMQrCQBBFjRBMIRaWVoOlTVAEMZ2IvQgeYJIsScg6E3Y3gZzAe9inEBux3Yu52WZm_uP9iRbLeVzE2zJrGnM4Nmufduljv5V9t1nVWRKnzHWMrSlZJeOtgUn2r_AZXMgoARJBiY5lm1X2Q9A7oKFVhDoByc5WdigECQ25l-_kvbMduipDuGHulvQ9aFjawYwYleuYihAE-Tdo324Sdw4jXLF1-kkyaf6GwW82jSZ_LNPQkc0AAAA&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjq2de3vaP3AhW1uJUCHap8CTMQmxMoAXoECDkQAw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Entre la revoluci&oacute;n y las urnas: los or&iacute;genes de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical y la pol&iacute;tica argentina en los a&ntilde;os noventa</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;">,</span> Paula Alonso muestra que ese primer radicalismo no estaba preocupado por la democracia de sufragio universal, y mucho menos por la democracia social, sino por la libertad electoral, la salvaguarda de la autonom&iacute;a de los estados de la federaci&oacute;n y la defensa de la rep&uacute;blica. En nombre de estos valores, Alem proclamaba la necesidad de tomar las armas en defensa de la constituci&oacute;n (como sostiene el art&iacute;culo 21 de nuestra ley fundamental) y, si era necesario, de convocar a una revoluci&oacute;n que, m&aacute;s que transformar, deb&iacute;a restaurar el equilibrio perdido en 1880, cuando el estado central dobleg&oacute; a Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Hijo del mundo pol&iacute;tico decimon&oacute;nico, el fundador de la UCR fue, adem&aacute;s, <strong>un liberal consecuente en el terreno de la doctrina econ&oacute;mica y, por ende, un cr&iacute;tico de las convicciones proteccionistas imperantes en las filas del PAN, el partido que domin&oacute; la vida p&uacute;blica nacional entre el Ochenta y la Primera Guerra Mundial</strong>. Alem era particularmente r&iacute;gido y doctrinario, pero no era el &uacute;nico radical que adher&iacute;a al ideario liberal. Basta revisar las editoriales del diario partidario <em>El Argentino</em>, o los discursos de la principal espada radical en el Congreso en la d&eacute;cada de 1890, Francisco Barroetave&ntilde;a, para constatar que, en el debate entre proteccionistas y librecambistas, el partido de Alem se inclinaba de manera enf&aacute;tica por esta segunda opci&oacute;n. Para los primeros radicales, las ideas, y en particular las ideas liberales, no eran un asunto trivial.
    </p><p class="article-text">
        Un argumento poderoso en favor de la libertad de mercado era que en un contexto como el de la Argentina de entonces, que crec&iacute;a a gran velocidad y con pleno empleo (de hecho, importaba trabajadores), una econom&iacute;a abierta &ndash;que significa importaciones baratas&ndash; mejoraba el poder de compra de los salarios. En este contexto, la econom&iacute;a abierta pod&iacute;a presentarse como una pol&iacute;tica popular, sensible a los intereses de las mayor&iacute;as. Es por eso que, <strong>al igual que los radicales, tambi&eacute;n los socialistas eran partidarios del librecambio y los bajos impuestos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la celebraci&oacute;n de las virtudes del liberalismo econ&oacute;mico era un discurso que interpelaba en primer lugar a las mayor&iacute;as de la regi&oacute;n pampeana, donde el dinamismo del mercado ten&iacute;a la fuerza suficiente como para mover la rueda del crecimiento, de la que a su vez depend&iacute;a la mejora del bienestar popular. En las provincias del interior profundo, en cambio, el progreso econ&oacute;mico requer&iacute;a de proteccionismo, banca p&uacute;blica y subsidios. En esas regiones menos bendecidas por la naturaleza y la geograf&iacute;a, era preciso otra econom&iacute;a pol&iacute;tica, m&aacute;s intervencionista, para promover el crecimiento. Es por eso que los alineamientos pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicos de la Argentina olig&aacute;rquica tend&iacute;an a coincidir con clivajes regionales: el pa&iacute;s pampeano tend&iacute;a a abrazar el credo liberal, y el pa&iacute;s interior era m&aacute;s sensible a los cantos de sirena del proteccionismo y a la idea de que el estado ten&iacute;a un papel que desempe&ntilde;ar como agente del desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Enfatizar la centralidad del ideario liberal en el momento fundacional del radicalismo no tiene nada de malo, siempre y cuando quien lo haga tambi&eacute;n recuerde que los seguidores de Alem no pudieron mantener su pureza ideol&oacute;gica desde que, a comienzos del siglo XX, ya en el umbral de la era democr&aacute;tica, la UCR quiso transformarse en un partido nacional, implantado en toda la geograf&iacute;a del pa&iacute;s. Al radicalismo le resultaba sencillo imaginarse como un defensor de la libertad cuando era un partido de oposici&oacute;n y un partido porte&ntilde;o y bonaerense, esto es, cuando criticaba al poder y cuando s&oacute;lo interpelaba a los habitantes de la regi&oacute;n que m&aacute;s beneficios cosechaba gracias a la integraci&oacute;n a la econom&iacute;a mundial. <strong>Para &nbsp;expandir sus fronteras pol&iacute;ticas y, sobre todo, para seducir al pa&iacute;s extrapampeano, la UCR debi&oacute; resignar mucho de la coherencia de sus creencias, y su ideolog&iacute;a econ&oacute;mica tambi&eacute;n se volvi&oacute; m&aacute;s pragm&aacute;tica. Los partidos de ideas (o con ideas) suelen pagar un costo por su rigidez doctrinaria, y el radicalismo del Centenario decidi&oacute; que, para crecer, deb&iacute;a dejar de pagarlo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este tr&aacute;nsito de partido de Buenos Aires a partido nacional el radicalismo fue arrojando jirones de sus convicciones econ&oacute;micas originarias para terminar abrazando la premisa algo banal pero pol&iacute;ticamente m&aacute;s efectiva de que en su seno hab&iacute;a lugar para todos porque su &uacute;nico programa era el imperio de la Constituci&oacute;n Nacional. Agreguemos que el clima de ideas del nuevo siglo colabor&oacute; en la tarea de enterrar al radicalismo liberal. Las novedades que aport&oacute; la Primera Guerra Mundial fueron muy importantes para ello, toda vez que el mundo nacido de ese brutal conflicto ya no toleraba la simplicidad y pureza de l&iacute;neas de las ideolog&iacute;as econ&oacute;micas del siglo XIX. En el per&iacute;odo de entreguerras, cuando m&aacute;s abierto a las nuevas ideas quer&iacute;a mostrarse un dirigente pol&iacute;tico, menos pod&iacute;a identificarse con el legado liberal de los padres fundadores del partido. La mejor prueba de ello es que, en materia econ&oacute;mica, <strong>el republicano Alvear fue m&aacute;s proteccionista no s&oacute;lo que el liberal Alem sino que el jefe partidario Hip&oacute;lito Yrigoyen. </strong>
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                Alvear en la playa de Mar del Plata, 1927                            </span>
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        Introducir el nombre de Yrigoyen es importante porque nos invita a dirigir la atenci&oacute;n hacia la problem&aacute;tica relaci&oacute;n que el radicalismo entabl&oacute; con las ideas pol&iacute;ticas liberales cuando el partido conquist&oacute; la Casa Rosada. El pasaje de la oposici&oacute;n al gobierno suele colocar a una fuerza pol&iacute;tica ante desaf&iacute;os y tensiones. En estas circunstancias, es habitual que aspectos hasta entonces poco advertidos de su concepci&oacute;n de la vida p&uacute;blica adquieren nuevos significados y mayor relieve. La historia del radicalismo provee un buen ejemplo de esta mutaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gracias al escenario abierto por la ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a, Yrigoyen convirti&oacute; a una fuerza que en 1900 parec&iacute;a en v&iacute;as de extinci&oacute;n en un partido mayoritario, que se gan&oacute; la lealtad de las mayor&iacute;as argentinas por m&aacute;s de un cuarto de siglo. La transformaci&oacute;n de la UCR en el actor central del sistema pol&iacute;tico invita a destacar dos aspectos. En primer lugar, que ese partido que hab&iacute;a nacido como un cr&iacute;tico de la concentraci&oacute;n del poder pronto se mostr&oacute; dispuesto a emplear los recursos que el control del aparato del estado pon&iacute;a en sus manos para preservar sus conquistas o para alcanzar nuevas (v&iacute;a la intervenci&oacute;n federal, por ejemplo). En segundo lugar, y quiz&aacute;s m&aacute;s relevante, que <strong>la UCR liderada por Yrigoyen estaba inspirada en una visi&oacute;n de la vida p&uacute;blica que no era ni muy liberal ni muy pluralista, toda vez que conceb&iacute;a a la disputa pol&iacute;tica como una lucha entre el Bien y el Mal o, seg&uacute;n la formulaci&oacute;n preferida por el antiguo comisario de Balvanera, como un batalla entre la Causa y el R&eacute;gimen</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En nuestros d&iacute;as se ha vuelto com&uacute;n calificar de populistas a aquellos actores que entienden al enfrentamiento pol&iacute;tico como un combate entre un hemisferio de luz y otro de tinieblas, m&aacute;xime cuando estas concepciones vienen acompa&ntilde;adas de una alta valoraci&oacute;n de la figura del l&iacute;der. Por cierto, el concepto de populismo no formaba parte del vocabulario con que la Argentina de entreguerras se pensaba a s&iacute; misma. De todos modos, parece veros&iacute;mil imaginar que el tipo de fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que este t&eacute;rmino designa no pod&iacute;an resultar particularmente irritantes para los radicales de ese tiempo (basta recordar que los seguidores de Yrigoyen se definieron a s&iacute; mismos como &ldquo;personalistas&rdquo;). Tanto es as&iacute; que, gracias al radicalismo, algunas de las ideas con las que la noci&oacute;n de populismo suele estar asociada &ndash;la bondad y clarividencia del l&iacute;der, la divisi&oacute;n del campo pol&iacute;tico en dos hemisferios en eterno conflicto, la denegaci&oacute;n de legitimidad de los actores que ocupan el espacio de la oposici&oacute;n&ndash;, si bien no nacieron en ese per&iacute;odo, s&iacute; adquirieron por entonces un lugar m&aacute;s saliente en el imaginario y las pr&aacute;cticas que estructuran nuestra tradici&oacute;n pol&iacute;tica. <strong>El radicalismo de Yrigoyen hizo un aporte fundamental a la democratizaci&oacute;n de la Argentina. Pero tambi&eacute;n contribuy&oacute; a afirmar la idea de que el partido al que siguen las mayor&iacute;as constituye la &uacute;nica expresi&oacute;n leg&iacute;tima de la Naci&oacute;n</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n agonal y polarizada de la disputa por el poder que anim&oacute; a Yrigoyen en la conquista del estado convivi&oacute; de manera tensa con las instituciones de la rep&uacute;blica liberal y con las creencias liberales de muchos ciudadanos de ese tiempo, entre los que, por cierto, tambi&eacute;n hab&iacute;a radicales. Es por ello muchos de ellos vieron con agrado el ingreso de Marcelo T. de Alvear al centro del escenario pol&iacute;tico. Para este sector de la opini&oacute;n, quiz&aacute;s el mayor atractivo de esta figura patricia resid&iacute;a en que su llegada a la presidencia en octubre de 1922 hac&iacute;a renacer la esperanza en la posibilidad de forjar una relaci&oacute;n m&aacute;s arm&oacute;nica entre radicalismo y liberalismo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la idea de que Alvear pod&iacute;a dejar una marca original en la trayectoria del partido o del pa&iacute;s era demasiado c&aacute;ndida. El hombre que prefiri&oacute; asistir a la instauraci&oacute;n del r&eacute;gimen democr&aacute;tico y a la llegada de su partido al poder &ndash;al cabo de una traves&iacute;a en el desierto que dur&oacute; un cuarto de siglo&ndash; no como un protagonista de esa gesta sino como un observador distante, que contemplaba ese drama desde su residencia parisina, dif&iacute;cilmente pueda constituir una fuente inspiraci&oacute;n para los que hoy quieren ver un radicalismo capaz de combinar liberalismo y democracia. Es m&aacute;s: hay que recordar que Yrigoyen cav&oacute; el surco en el que transcurri&oacute; toda la vida pol&iacute;tica de Alvear. No s&oacute;lo lo trajo de Par&iacute;s para ungirlo diputado en 1912 sino que lo volvi&oacute; a traer de la Ciudad Luz para hacerlo presidente, imponi&eacute;ndolo frente a otros candidatos que ten&iacute;an credenciales m&aacute;s valiosas para ello. M&aacute;s valiosas, claro, salvo quiz&aacute;s en lo que se refiere a la eterna lealtad que, pese a algunas tormentas en la superficie, Marcelo siempre conserv&oacute; hacia su valedor.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Yrigoyen lo elev&oacute; a la primera magistratura no para reformar sino para fortalecer al partido al que consagr&oacute; su vida. El motivo es f&aacute;cil de entender. En el curso de su primera presidencia (1916-22), el caudillo radical advirti&oacute; que la UCR hab&iacute;a conquistado suficientes apoyos populares como para despreocuparse de los peligros que supon&iacute;an sus rivales de izquierda. El radicalismo era mucho m&aacute;s que un partido obrero pero tambi&eacute;n era un im&aacute;n para los votantes obreros y populares. Luego de 1912 el Partido Socialista realiz&oacute; una auspiciosa inmersi&oacute;n en las elecciones, e incluso obtuvo triunfos en las elecciones porte&ntilde;as, pero ya en 1916 la fuerza comandada por Juan B. Justo vio estancarse su caudal electoral por debajo del 10% del padr&oacute;n nacional y, por ende, dej&oacute; de contar en el gran juego electoral. En un pa&iacute;s en el que muy pocos reclamaban cambios de fondo, ni siquiera el cimbronazo que trajo la Revoluci&oacute;n Rusa logr&oacute; hacer que la izquierda rompiera ese techo de cristal. Con su flanco izquierdo bien guarnecido, sin muchos votos para cosechar en ese cuadrante, la UCR s&oacute;lo pod&iacute;a crecer hacia la derecha, donde los conservadores manten&iacute;an la adhesi&oacute;n de un tercio del electorado. Disputar esos sufragios conservadores constituy&oacute; la tarea que el caudillo Yrigoyen le asign&oacute; a su disc&iacute;pulo, el patricio Alvear. 
    </p><p class="article-text">
        Alvear subi&oacute; la escalera del poder por decisi&oacute;n de Yrigoyen, que lo convoc&oacute; para acrecentar el atractivo electoral de la UCR entre los votantes de inclinaciones m&aacute;s conservadoras y/o m&aacute;s cr&iacute;ticos del estilo pol&iacute;tico de su maestro y mentor. Quienes hoy ven a Alvear como una figura de envergadura suficiente como para ofrecer un contrapeso al imperio de las tradiciones nacional-populares har&iacute;an bien en recordar que, refugiado en Par&iacute;s, ni siquiera estuvo en el pa&iacute;s durante la campa&ntilde;a electoral que le permiti&oacute; llegar a la Casa Rosada: todo el gasto lo hizo Yrigoyen, mientras Alvear disfrutaba de la c&oacute;moda vida de Coeur Volant. <strong>Durante su presidencia, su relaci&oacute;n con su antecesor se pareci&oacute; poco a la que hoy une a Cristina Kirchner y Alberto Fern&aacute;ndez. </strong>A diferencia de Cristina, el Yrigoyen de la d&eacute;cada de 1920 era el due&ntilde;o indiscutible de una mayor&iacute;a electoral que le aseguraba la victoria en cualquier elecci&oacute;n nacional, y s&oacute;lo una restricci&oacute;n legal que nunca imagin&oacute; posible desafiar &ndash;la reforma de la constituci&oacute;n para habilitar la reelecci&oacute;n&ndash; lo oblig&oacute; a buscar un socio temporario sobre el que apoyarse. A Marcelo, Yrigoyen lo dej&oacute; hacer en el entendimiento mutuo &ndash;un pacto de solidaridad que no osaba decir su nombre&ndash; de que, sin el respaldo del todopoderoso valedor, Alvear era poco y nada y que, aun cuando no siempre estuvieran de acuerdo, no se atrever&iacute;a a desafiarlo. En rigor, <strong>el presidente liberal no fue m&aacute;s que el instrumento elegido por el l&iacute;der radical para consolidar el ascendiente de su partido en un momento en el que interpelar al electorado de centro-derecha pagaba el mejor premio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Yrigoyen en 1933 dej&oacute; a Alvear en libertad para decidir c&oacute;mo orientar su carrera pol&iacute;tica y c&oacute;mo dirigir al radicalismo. Si hay un momento en el que el m&aacute;s patricio de nuestros presidentes tuvo el bast&oacute;n de mando en sus manos fue en la D&eacute;cada Infame. El Alvear de esa etapa nos permite realizar dos constataciones. En primer lugar, si prestamos atenci&oacute;n al programa con que Alvear concurri&oacute; a las elecciones presidenciales de 1937, o a los temas de la revista partidaria <em>Hechos e Ideas</em>, podemos advertir que estaba tomando distancia del credo econ&oacute;mico liberal, abri&eacute;ndose a ideas como las de justicia social, y enfatizando la importancia del papel del Estado en la vida econ&oacute;mica. En muchos puntos, pues, Alvear se movi&oacute; en sinton&iacute;a con los valores de su tiempo, apart&aacute;ndose lentamente del mundo de ideas en el que hab&iacute;a forjado su visi&oacute;n del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s importante es que, en la d&eacute;cada de 1930, <strong>la pr&eacute;dica pol&iacute;tica de Alvear se yrigoyeniz&oacute;</strong>. En el mejor estudio sobre el pensamiento del segundo presidente radical, <em>Marcelo T. de Alvear. Revolucionario, presidente y l&iacute;der republicano</em>, Leandro Losada nuestra que, en esos a&ntilde;os, el jefe del radicalismo concibi&oacute; el problema pol&iacute;tico nacional en t&eacute;rminos que evocan los de su mentor. Para Alvear, el problema argentino giraba en torno al enfrentamiento entre el r&eacute;gimen del fraude &ndash;una oligarqu&iacute;a a&uacute;n peor que la del Ochenta&ndash; y un partido que representaba a la naci&oacute;n y que estaba siendo despojado de su leg&iacute;timo derecho a gobernar. En esa representaci&oacute;n, en la que la UCR cubr&iacute;a todo el campo de lo pol&iacute;tico, otras voces, a izquierda y derecha, no ten&iacute;an verdadera raz&oacute;n de existir en la vida p&uacute;blica (&eacute;sta fue la raz&oacute;n conceptual que, junto a otras pragm&aacute;ticas seguramente m&aacute;s determinantes, lo hicieron reacio a conformar un Frente Popular). En un discurso de la campa&ntilde;a presidencial de 1937, Alvear lleg&oacute; a afirmar que &ldquo;el Partido Radical es, m&aacute;s que un partido pol&iacute;tico, una m&iacute;stica emocional del pueblo argentino&rdquo;. Enfocado en este dilema, es revelador que otras dimensiones de la problem&aacute;tica de la libertad del individuo en la sociedad moderna le resultaran indiferentes. M&iacute;stica, pueblo, partido-naci&oacute;n: <strong>de manera menos desafiante y enf&aacute;tica que la de Yrigoyen, y sin duda m&aacute;s tensionada por su mayor aprecio por la idea republicana y por su visi&oacute;n elitista de la pol&iacute;tica, Alvear segu&iacute;a pensando en t&eacute;rminos de la Causa contra el R&eacute;gimen, y concibiendo al radicalismo como la agrupaci&oacute;n partidaria que expresaba la unidad del pueblo argentino</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Es sabido que la idea de que la UCR representaba a la naci&oacute;n sufri&oacute; una franca desmentida en el nuevo escenario que se abri&oacute; en los meses de v&eacute;rtigo que van de septiembre de 1945 a febrero de 1946. A partir de ese momento, la irrupci&oacute;n de una nueva fuerza pol&iacute;tica surgida de las entra&ntilde;as del estado desplazar&iacute;a a la UCR del centro del escenario y reclamar&iacute;a para s&iacute; el privilegio exclusivo de encarnar lo nacional y lo popular. A partir de ese momento, el partido de Yrigoyen debi&oacute; atravesar una dolorosa metamorfosis. Perdidos sus apoyos entre las clases populares, no tuvo m&aacute;s alternativa que enfocar su atenci&oacute;n en ese tercio superior de la pir&aacute;mide social que luego de 1946 lo sigui&oacute; eligiendo en las urnas. Esta transformaci&oacute;n de su base electoral lo oblig&oacute; a renovar los t&oacute;picos de su pr&eacute;dica pol&iacute;tica y, desde entonces, se reinvent&oacute; como un partido que defend&iacute;a las libertades p&uacute;blicas y los derechos de las minor&iacute;as. All&iacute; naci&oacute;, en verdad, el radicalismo que asociamos con el vocero de las clases medias. Una y otra vez, sin embargo, la vieja melod&iacute;a yrigoyenista (y, ahora podr&iacute;amos agregar, tambi&eacute;n alvearista) sigui&oacute; sonando como m&uacute;sica de fondo en los discursos de los jefes partidarios, desentonando con la sociolog&iacute;a del nuevo voto radical y la nueva ret&oacute;rica que apuntaba a seducirlo. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, no fue hasta que la cruel experiencia de la violencia pol&iacute;tica y de la dictadura de 1976-1983 abriera un nuevo cap&iacute;tulo en la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s que los argentinos pudimos hallar los est&iacute;mulos para realizar un examen de conciencia que, por primera vez, puso en cuesti&oacute;n la vigorosa tradici&oacute;n pol&iacute;tica unanimista que la UCR contribuy&oacute; a forjar. En la tarea de proponer como horizonte una democracia dispuesta a reconocer y aceptar a la sociedad argentina como una comunidad compleja y plural &ndash;una comunidad que, por definici&oacute;n, no tiene una sola voz y jam&aacute;s podr&aacute; ser expresada cabalmente por un &uacute;nico l&iacute;der o una &uacute;nica fuerza pol&iacute;tica&ndash; la contribuci&oacute;n del &uacute;ltimo gran l&iacute;der radical, Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, fue decisiva. Pero el hecho de que incluso el dirigente que m&aacute;s hizo para elevar la calidad de nuestra democracia y volverla m&aacute;s amigable hacia la diversidad se viera seducido por la idea de dar vida a un Tercer Movimiento Hist&oacute;rico sugiere hasta qu&eacute; punto a fines del siglo XX esa aspiraci&oacute;n liberal era, y hoy sigue siendo, un proyecto incompleto. 
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas promesas incumplidas de la era inaugurada en 1983, la de una democracia m&aacute;s sensible a la idea de que todas las personas nacen libres e iguales y, por ende, son merecedoras de un trato igualitario y acreedoras de un mismo conjunto de derechos individuales y colectivos, no es la menor. Las voces genuinamente liberales, hist&oacute;ricamente d&eacute;biles en una tradici&oacute;n que en el siglo XIX estuvo dominada por un liberalismo de gobierno m&aacute;s preocupado por la construcci&oacute;n que por la limitaci&oacute;n del poder y que en el XX no fue capaz de ofrecer mucho m&aacute;s que un liberalismo econ&oacute;mico hostil a toda idea de comunidad pol&iacute;tica &ndash;y con demasiada frecuencia fue tambi&eacute;n agresivo y autoritario&ndash;, tienen mucho que aportar a esta tarea de reconocimiento pleno de la naturaleza plural de la sociedad y de los derechos de todos los individuos, en particular de los m&aacute;s postergados y los que menos instrumentos tienen a su disposici&oacute;n para reclamarlos. Pero esa contribuci&oacute;n tal vez ofrezca mejores frutos si esquiva la tentaci&oacute;n de evocar supuestos para&iacute;sos perdidos que nunca fueron tales y si, en cambio, se preocupa m&aacute;s por imaginar de qu&eacute; modo expandir los horizontes de la libertad para todos los habitantes de la fracturada Argentina del siglo XXI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/macri-razon-ucr-tuvo-pasado-liberal_129_8937300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Apr 2022 03:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Macri tiene razón: la UCR tuvo un pasado liberal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UCR,Marcelo T. de Alvear,Leandro N. Alem]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está la Argentina ante una ruptura histórica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-ruptura-historica_129_8864574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está la Argentina ante una ruptura histórica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Último episodio de la primera temporada de este podcast. ¿Está el peronismo en su peor crisis desde 1975? ¿Se viene un cambio en la forma en que pensamos la Argentina?</p></div><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n sobre el pasado, presente y futuro entre el historiador econ&oacute;mico Pablo Gerchunoff y el historiador e investigador Roy Hora.
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      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-ruptura-historica_129_8864574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:05:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sobremesa,Peronismo,Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Juan Domingo Perón]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Peronismo, tragedia y las omisiones de Alberto Fernández]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/peronismo-tragedia-omisiones-alberto-fernandez_129_8801501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/138e4f1b-8c96-45ea-a884-c36ac67c76b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peronismo, tragedia y las omisiones de Alberto Fernández"></p><p class="article-text">
        En su mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del <strong>Congreso Nacional</strong>, el primero de marzo, el presidente <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> traz&oacute; un balance muy positivo de los logros de su administraci&oacute;n. <strong>Fern&aacute;ndez no se refiri&oacute; a las dificultades que enfrent&oacute; la Casa Rosada sino a la capacidad de su gobierno para superarlas.</strong> Contra el tel&oacute;n de fondo que nos ofrece esa visi&oacute;n dominada por el imperativo de ignorar las malas noticias es que debemos encuadrar, por ejemplo, <strong>la decisi&oacute;n de pasar por alto toda referencia a los voraces incendios que asolaron a la provincia de Corrientes a comienzos de este a&ntilde;o.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Incendios en Corrientes                            </span>
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        El silencio del presidente se extendi&oacute; a otros episodios que conmovieron a la sociedad, y cuyo recuerdo est&aacute; fresco en la memoria colectiva. Fern&aacute;ndez no emiti&oacute; opini&oacute;n sobre un drama que enlut&oacute; al pa&iacute;s hace menos de un mes: la muerte de 24 compatriotas, que cayeron v&iacute;ctimas del consumo de coca&iacute;na adulterada. El espect&aacute;culo de esas vidas segadas de manera absurda, as&iacute; como la desdicha de familiares y amigos, no parecieron conmoverlo.<strong> Deber&iacute;a. </strong>La persona que ejerce el cargo de presidente es, entre otras muchas cosas, quien encarna en su valor m&aacute;s alto la idea de comunidad nacional. Sin embargo, Fern&aacute;ndez en ning&uacute;n momento quiso contaminarse con esos duelos que dejaron viudas y hu&eacute;rfanos, que destruyeron vidas y proyectos. Para sus v&iacute;ctimas directas, pero sobre todo para los que lloran a los que ya no est&aacute;n, la persona que simboliza el poder justiciero y reparador del Estado no tuvo m&aacute;s que indiferencia y silencio. Al elevar la mirada hacia lo alto, s&oacute;lo encontraron estas dos formas del desprecio.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La persona que ejerce el cargo de presidente es, entre otras muchas cosas, quien encarna en su valor más alto la idea de comunidad nacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una nota publicada en este mismo diario <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/dar-cara_129_8721128.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Carlos Torre record&oacute; que esta cruel apat&iacute;a</a> ante el sufrimiento de ciudadanos que, en circunstancias m&aacute;s felices todo primer mandatario se precia de representar, forma parte de una serie m&aacute;s larga. Dos hitos muy conocidos nos permiten extenderla en el tiempo: la Tragedia de Cromagnon del 30 de diciembre de 2004 y la Masacre de Once del 22 de febrero de 2012. El incendio en el recital de Callejeros de 2004 puso fin a la vida de 194 personas y el accidente ferroviario en la estaci&oacute;n terminal de la l&iacute;nea Sarmiento -del que hace pocos d&iacute;as se cumpli&oacute; una d&eacute;cada- dej&oacute; 52 muertos y casi 800 heridos.
    </p><p class="article-text">
        Estas tragedias dieron lugar a grandes muestras de dolor popular, que excedieron ampliamente el c&iacute;rculo de damnificados directos de esos tristes episodios. Pero ni en 2004 ni en 2012 las m&aacute;ximas autoridades de la rep&uacute;blica se sintieron interpeladas por esa congoja. I<span class="highlight" style="--color:white;">nsensibles ante el padecimiento ajeno, as&iacute; como t</span>emerosos de que la siempre voluble e indescifrable opini&oacute;n p&uacute;blica los asociara de alg&uacute;n modo con <span class="highlight" style="--color:white;">los responsables de esas muertes y los hundiera en los abismos del desprestigio en las encuestas de opini&oacute;n, prefirieron esconderse y mirar para otro lado. &nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por cierto, l</span>as personalidades y los estilos de liderazgo de los presidentes justicialistas a los que les toc&oacute; lidiar con sucesos tan dram&aacute;ticos -N&eacute;stor Kirchner, Cristina Fern&aacute;ndez, Alberto Fern&aacute;ndez- son muy distintos. Sin embargo, resulta llamativo que los tres disc&iacute;pulos de Per&oacute;n no s&oacute;lo fueron incapaces de mostrar empat&iacute;a con los que sufren sino que, en el momento de la verdad, tambi&eacute;n carecieron de una aut&eacute;ntica <span class="highlight" style="--color:white;">conciencia de las exigentes responsabilidades que entra&ntilde;a, o deber&iacute;a entra&ntilde;ar, el ejercicio de la primera magistratura. Estas similitudes invitan a hacerse preguntas sobre c&oacute;mo la tradici&oacute;n pol&iacute;tica peronista ha enfrentado las tragedias que, en distintos momentos, cubrieron de luto a nuestra comunidad. Y para comenzar esta exploraci&oacute;n nada mejor que dirigir la atenci&oacute;n hacia el momento en que todo comenz&oacute;.&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas similitudes invitan a hacerse preguntas sobre cómo la tradición política peronista ha enfrentado las tragedias que, en distintos momentos, cubrieron de luto a nuestra comunidad</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>San Juan</strong></span></h3><p class="article-text">
        San Juan, s&aacute;bado 15 de enero de 1944. Poco&nbsp;antes&nbsp;de&nbsp;las&nbsp;9 de la noche, sin que mediara aviso, el suelo tembl&oacute;. El violento sacud&oacute;n dur&oacute; menos de un minuto. &ldquo;Fue&nbsp;s&oacute;lo&nbsp;un&nbsp;instante. Nada&nbsp;m&aacute;s&nbsp;que&nbsp;un&nbsp;instante&rdquo;, recuerda un testigo, cuya palabra recoge Mark Healey en su <em>El peronismo entre las ruinas, </em>el mejor estudio sobre el terremoto de San Juan. Y sigue: &ldquo;No&nbsp;hubo&nbsp;momento&nbsp;precursor,&nbsp;no hubo crecimiento paulatino. S&oacute;lo un gran remez&oacute;n, como si algo hubiera sido arrancado de cuajo. Alcanc&eacute; a dar unos pasos para el patio y ya todo hab&iacute;a pasado. Pero San Juan ahora est&aacute; en ruinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El terremoto de<strong> San Juan</strong> fue el peor desastre natural del siglo XX argentino y uno de los m&aacute;s da&ntilde;inos de Am&eacute;rica Latina en esa centuria. El sismo derrumb&oacute; todo el centro de la ciudad de Sarmiento: colapsaron los edificios p&uacute;blicos y las iglesias, y hasta la sede de la municipalidad, inaugurada apenas tres a&ntilde;os antes, qued&oacute; reducida a escombros. M&aacute;s all&aacute; del centro, en los barrios populares, donde las construcciones eran m&aacute;s precarias, la destrucci&oacute;n fue incluso m&aacute;s generalizada. En pocos minutos, nueve de cada diez sanjuaninos se quedaron sin techo.
    </p><p class="article-text">
        Esos escombros fueron la tumba de varios miles de hombres, mujeres y ni&ntilde;os. En los d&iacute;as siguientes result&oacute; imposible caminar por&nbsp;lo que hab&iacute;a San Juan sin escuchar quejidos o tropezar con cuadrillas de rescate que remov&iacute;an cuerpos aplastados y mutilados. Tanto es as&iacute; que muchos cad&aacute;veres debieron ser incinerados sin m&aacute;s tr&aacute;mite y enterrados en fosas comunes, antes de que terminaran de descomponerse, para evitar la propagaci&oacute;n de epidemias. Es por eso que nunca hubo un conteo preciso del n&uacute;mero de vidas que se cobr&oacute; el sismo (m&aacute;s de 5.000, seg&uacute;n las estimaciones).
    </p><p class="article-text">
        Las noticias del terremoto comenzaron a llegar a Buenos Aires el domingo hacia el mediod&iacute;a, gracias a los oficios de la radio y el periodismo gr&aacute;fico. At&oacute;nita ante la magnitud de la tragedia, la opini&oacute;n p&uacute;blica fue ganada por un extendido sentimiento de solidaridad con la provincia doliente. Y ante el padecimiento y la impotencia provocados por la cruel ira de la naturaleza, los ojos de ese pa&iacute;s en busca de orientaci&oacute;n y consuelo comenzaron a girar, expectantes, hacia la Casa Rosada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Terremoto de San Juan de 1944.                            </span>
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        A los jefes militares que ocupaban el palacio presidencial esa mirada les resultaba algo inc&oacute;moda, y hasta quiz&aacute;s molesta. Hay que recordar que la dictadura nacida el 4 de junio de 1943 ten&iacute;a pocos amigos y menos aliados, y viv&iacute;a la ingrata experiencia de gobernar un pa&iacute;s que rechazaba su presencia y sus proyectos. El general Pedro Pablo Ram&iacute;rez encabezaba un gobierno que aspiraba imponer al pa&iacute;s una soluci&oacute;n pol&iacute;tica ex&oacute;tica, desprovista de legitimidad constitucional y falta de calor popular. Convencidos de la necesidad de construir un r&eacute;gimen cat&oacute;lico y autoritario, hostiles a las fuerzas aliadas que gozaban de las simpat&iacute;as mayoritarias de la poblaci&oacute;n argentina en la gran guerra que desde 1939 desangraba al mundo, los jerarcas de la Revoluci&oacute;n del 4 de Junio enfrentaban la hostilidad de todo el arco partidario &ndash;desde los conservadores a los comunistas&ndash;, que los denunciaba como la encarnaci&oacute;n criolla de una dictadura nazi-fascista.
    </p><p class="article-text">
        La primera respuesta de la dictadura del 4 de Junio ante los sucesos de San Juan estuvo inspirada por su sensibilidad reaccionaria: cierre de comercios y prohibici&oacute;n de espect&aacute;culos p&uacute;blicos, misas y duelos, una estricta dieta de m&uacute;sica sacra en las emisoras de radio. El general Ram&iacute;rez incluso habl&oacute; del terremoto como &ldquo;la prueba que el Todopoderoso nos env&iacute;a como reparaci&oacute;n de pasados errores&rdquo;. Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a otras corrientes en el mar. Ese mismo d&iacute;a comenz&oacute; una colecta de fondos que tuvo a los hombres del gobierno y los oficiales superiores del ej&eacute;rcito entre sus primeros aportantes. Y pasado el mediod&iacute;a del domingo, nos recuerda el historiador Joseph Page, a trav&eacute;s de la Red Argentina de Radiodifusi&oacute;n se escuch&oacute; &ldquo;la voz poderosa y nasal de un coronel del ej&eacute;rcito que hizo un dram&aacute;tico llamado al pa&iacute;s pidiendo medicinas, ropas, alimentos, dinero y sangre.&rdquo; El oficial en cuesti&oacute;n se llamaba Juan Per&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Per&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        El discurso de Per&oacute;n tuvo el estilo marcial propio de las comunicaciones de un oficial de alto rango de una dictadura militar. Per&oacute;n habl&oacute; &ldquo;en nombre del Exmo. se&ntilde;or presidente de la Naci&oacute;n&rdquo;. Fr&iacute;o e impersonal, inform&oacute; y orden&oacute;. Para entonces, Per&oacute;n &ndash;una figura poderosa dentro del r&eacute;gimen, pero completamente desconocida para la ciudadan&iacute;a&ndash;, s&oacute;lo hab&iacute;a hablado por radio tres o cuatro veces en el curso de los siete meses previos. Por eso llama la atenci&oacute;n que, apenas siete horas m&aacute;s tarde, a las 20.30, de manera sorpresiva, volviera a hacer uso de la cadena nacional. Y esta vez lo hizo en una vena m&aacute;s sentida y personal. Para entonces, gracias a la informaci&oacute;n que continuaba llegando desde la ciudad en ruinas, la magnitud del drama sanjuanino pod&iacute;a calibrarse mejor. Por su contenido, por su tono, por la manera de interpelar a la audiencia, ese segundo discurso &ndash;rara vez advertido en su verdadera significaci&oacute;n por los estudiosos del per&iacute;odo&ndash; revel&oacute; otro Per&oacute;n. Uno capaz de hablar de dolor y sufrimiento, y de comunidad entre los que sufren y los que tienden una mano solidaria. Uno que, por encima del uniforme de coronel del ej&eacute;rcito, vest&iacute;a un ropaje m&aacute;s elevado pero tambi&eacute;n m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n comenz&oacute; su discurso de las 20.30 confes&aacute;ndose &ldquo;embargado de inmensa angustia&rdquo; ante el &ldquo;espect&aacute;culo de la muerte, la desolaci&oacute;n y la ruina&rdquo; que se hab&iacute;a abatido sobre San Juan. A continuaci&oacute;n, convoc&oacute; a toda la poblaci&oacute;n a colaborar con los hermanos ca&iacute;dos en desgracia. Adem&aacute;s de expresar congoja, <strong>Per&oacute;n tuvo palabras de consuelo y un mensaje de esperanza para las v&iacute;ctimas del terremoto, a las que les habl&oacute; de manera directa, invocando la representaci&oacute;n del pueblo argentino. &ldquo;Vuestro dolor es compartido por el pa&iacute;s entero &hellip; s&oacute;lo tenemos una inquietud. Unirnos en un esfuerzo com&uacute;n para llevar los auxilios necesarios y proceder a la reconstrucci&oacute;n&rdquo;, les dijo a los sanjuaninos. </strong>Cerr&oacute; su discurso con una apelaci&oacute;n a la solidaridad nacional y a &ldquo;la cohesi&oacute;n espiritual y la hermandad sin los cuales nada vale&rdquo; (los dos discursos de Per&oacute;n pueden verse en: <a href="https://es.scribd.com/document/397507269/Discurso-de-Peron-tras-el-terremoto-del-44" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">https://www.scribd.com/document/397507269/Discurso-de-Peron-tras-el-terremoto-del-44 </span></a><span class="highlight" style="--color:white;">)</span>
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigui&oacute; a los discursos del 16 de enero es muy conocido: la identificaci&oacute;n de Per&oacute;n con la colecta destinada a auxiliar a las v&iacute;ctimas del terremoto, el acto del 22 en el Luna Park en el que estrech&oacute; su lazo con Eva Duarte, la marcha hacia el centro del escenario pol&iacute;tico, el 17 de Octubre de 1945 y el triunfo electoral del 24 de febrero de 1946.
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                    alt="El acto en el Luna Park por las víctimas del terremoto de San Juan. Fue el día en que Perón conoció a Eva."
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                El acto en el Luna Park por las víctimas del terremoto de San Juan. Fue el día en que Perón conoció a Eva.                            </span>
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        <strong>&iquest;La Argentina asisti&oacute; esa noche de dolor colectivo del 16 de enero de 1944 al nacimiento de un l&iacute;der pol&iacute;tico? &iquest;Estaba contenido all&iacute; el Per&oacute;n que signar&iacute;a como nadie la vida p&uacute;blica argentina por m&aacute;s de un cuarto de siglo?</strong> Son muchos los que proponen trazar una l&iacute;nea de continuidad entre el coronel que se erigi&oacute; en la voz de la tragedia que conmovi&oacute; a todo un pa&iacute;s en enero de 1944 y el l&iacute;der cuya palabra llenar&iacute;a plazas y cuyo apellido, sonoro y compacto, corear&iacute;an multitudes. Es lo que sugiri&oacute; el influyente semanario <em>Primera Plana</em> cuando sostuvo que &ldquo;aquel discurso marc&oacute; el comienzo de su largo mon&oacute;logo de una d&eacute;cada&rdquo;. Y es la perspectiva que adopta la excelente biograf&iacute;a de Per&oacute;n escrita por Joseph Page, que se abre con el relato de este episodio. Para Per&oacute;n, sugiere el historiador norteamericano, &ldquo;el terremoto de San Juan fue un env&iacute;o del cielo que aceler&oacute; su vertiginoso ascenso a la gloria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sabemos que conviene desconfiar de los relatos que conciben el origen como la anticipaci&oacute;n del fin. Las agujas que entretejen la trama de la historia no se mueven bajo el impulso de determinaciones y certezas; m&aacute;s bien, la acci&oacute;n humana se abre camino en un contexto de incertidumbre, impulsada por una combinaci&oacute;n de imperativos &eacute;ticos y morales, ambici&oacute;n y c&aacute;lculo estrat&eacute;gico. Sus resultados nunca est&aacute;n fijados de antemano. La Guerra de Troya no comenz&oacute; cuando Paris rapt&oacute; a Helena; el ascenso de Hitler no est&aacute; contenido en la humillaci&oacute;n de Versailles. Lo mismo vale para Per&oacute;n y el comienzo de su formidable aventura pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Vista a la distancia, es claro que, al identificarse de modo tan &iacute;ntimo con la causa de San Juan, Per&oacute;n dio un paso en la oscuridad, cuyas consecuencias &uacute;ltimas no pod&iacute;a calcular. Nada indica que sus superiores y sus camaradas de armas que describ&iacute;an al terremoto como parte del plan divino acompa&ntilde;aran a Per&oacute;n en la &ldquo;inmensa angustia&rdquo; que dijo embargarlo. Tampoco es evidente que su convocatoria iba a ser recibida con los brazos abiertos por esa parte mayoritaria de la ciudadan&iacute;a para la el que este coronel de eterna sonrisa no era m&aacute;s que uno de los tantos rostros de la &ldquo;dictadura nazi-fascista&rdquo;. Considerando estas circunstancias poco alentadoras, Per&oacute;n podr&iacute;a haber mirado para otro lado. No lo hizo. <strong>En un acto de osad&iacute;a, apostar por movilizar el sentimiento de solidaridad con San Juan. Revel&oacute; coraje y ambici&oacute;n y, por qu&eacute; no, tambi&eacute;n un sentido de la responsabilidad que impone el ejercicio del poder muy superior al del resto de sus compa&ntilde;eros de causa. &nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Liderazgo pol&iacute;tico y comunidad</strong></h3><p class="article-text">
        En esos primeros meses de 1944, la Secretar&iacute;a de Trabajo y Previsi&oacute;n dirigida por Per&oacute;n tom&oacute; en sus manos la tarea de aliviar el dolor de San Juan. Ese fue el trampol&iacute;n que proyect&oacute; al &ldquo;coronel Kolynos&rdquo;, al centro del escenario pol&iacute;tico, y que le permiti&oacute; acrecentar su carisma como l&iacute;der popular. La pol&iacute;tica, sabemos bien, tiene mucho de teatral, de artificio. De hecho, el autor de <em>El peronismo entre las ruinas </em>nos recuerda que, cuando Per&oacute;n fue derrocado en 1955, las huellas del terremoto segu&iacute;an muy vivas. Tanto es as&iacute; que la reconstrucci&oacute;n del centro de San Juan fue, en gran medida, una labor que encar&oacute; la Revoluci&oacute;n Libertadora. Pero en enero de 1944 Per&oacute;n hizo algo muy importante, cuyo valor no se mide s&oacute;lo en obras de infraestructura o metros cuadrados de vivienda construida, y que en definitiva hizo que nuestra imagen del terremoto quedase asociada con la figura de Per&oacute;n. Al asumir la responsabilidad de hablar de la tragedia, Per&oacute;n les dio a los argentinos un punto sobre el cual apoyarse para procesar su dolor y un foco en torno al cual organizar su vocaci&oacute;n solidaria. Llev&oacute; consuelo y aliento a las v&iacute;ctimas, y contribuy&oacute; a afirmar la idea de que no estaban solos en la noche de la adversidad. Dicho sea de paso, nada de esto resulta irrelevante para explicar la potencia y perdurabilidad del lazo que por d&eacute;cadas uni&oacute; a Per&oacute;n con sus seguidores.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto deber&iacute;a hacernos recordar que la tarea de un gobernante no se circunscribe a resolver problemas pr&aacute;cticos o proponer un horizonte de ideas y proyectos. El liderazgo pol&iacute;tico excede el plano de la acci&oacute;n pr&aacute;ctica o discursiva. El liderazgo tiene, o deber&iacute;a tener, asimismo, una dimensi&oacute;n moral que, bien dirigida, es de enorme relevancia para reafirmar la cohesi&oacute;n de una comunidad y para estimularla a sacar a la luz lo mejor de s&iacute;. De all&iacute; que, como hemos visto en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n en estas &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, cuando <span class="highlight" style="--color:white;">en la hora de la desolaci&oacute;n un gobernante elije mirar para otro lado, est&aacute; faltando a una de sus obligaciones principales. Esa mezquindad degrada el ideal de solidaridad nacional y deja a la intemperie a la comunidad cuyo cuidado y cuya representaci&oacute;n tiene a su cargo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Llegados a este punto, pues, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el espejo de la historia nos permite observar que e</strong></span><strong>se pol&iacute;tico novato que era el Per&oacute;n de 1944 tiene cosas importantes que ense&ntilde;arles a sus disc&iacute;pulos m&aacute;s aventajados de nuestro tiempo. Esa voz que llega del pasado -sintetizada en el formidable discurso de la noche del 16 de enero- nos invita a recordar que, contra los pobres imperativos del realismo pol&iacute;tico, que sugieren no tomar riesgos innecesarios, un verdadero l&iacute;der pol&iacute;tico siempre tiene m&aacute;s de una opci&oacute;n por delante. </strong>Las tradiciones pol&iacute;ticas se construyen y reconstruyen sobre la base de narrativas y relatos que, con frecuencia, compiten entre s&iacute; para dar sentido a la experiencia y para proponer una visi&oacute;n de futuro. Ser&iacute;a deseable que el peronismo del ma&ntilde;ana puede contar m&aacute;s historias como la de San Juan y menos como las de su silencio ante Cromagnon, Once y la coca&iacute;na adulterada.
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/peronismo-tragedia-omisiones-alberto-fernandez_129_8801501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Mar 2022 03:03:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Juan Domingo Perón,Incendios,Cromañón,Cocaína adulterada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peronismo no verticalista. ¿Oxímoron o una nueva realidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peronismo-no-verticalista-oximoron-nueva-realidad_129_8785767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peronismo no verticalista. ¿Oxímoron o una nueva realidad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Estamos en presencia de una experiencia de peronismo horizontal y deliberativo? Los historiadores Roy Hora y Pablo Gerchunoff analizan los cambios que fue sufriendo el peronismo desde su nacimiento hasta la actualidad y se preguntan: ¿puede seguir llamándose peronismo?</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        PG: Hola, Roy, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        RH: Muy bien, Pablo. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s vos?
    </p><p class="article-text">
        PG: Bien, bien. Sorprendido, fuera de las cuestiones de la guerra que est&aacute;n lejos, Rusia, Ucrania, sorprendido por algo que viene siendo una cosa m&aacute;s permanente y es: &iquest;qu&eacute; es el peronismo hoy; el peronismo de Alberto Fern&aacute;ndez y Cristina? Porque uno tiende a creer que el peronismo de Alberto y de Cristina, que se define a s&iacute; mismo como una coalici&oacute;n, pero que es una coalici&oacute;n entre peronistas, a ese peronismo no le cabe muy bien el sayo de peronismo de ejercicio de la autoridad, peronismo verticalista. <strong>Me pregunto si no estamos en presencia de una experiencia de peronismo horizontal y deliberativo. </strong>Y mucho m&aacute;s si lo ponemos en contraste con el nacimiento del peronismo. Porque el nacimiento del peronismo, a pesar de que Per&oacute;n tuvo que lidiar con sus problemas, sus descontentos y sus rebeld&iacute;as, el peronismo ese efectivamente era autoritarismo, autoridad, disciplina, ante un l&iacute;der, una jefatura, de uniforme, que hab&iacute;a nacido desde el Estado, que hab&iacute;a nacido adem&aacute;s de un golpe de Estado. Entonces para m&iacute; la foto de hoy versus la foto aquella, la foto del 43 al 46, es muy sorprendente y me invita entonces a formularte una pregunta acerca de si vos cre&eacute;s que realmente ha habido un cambio y el peronismo es una cosa distinta a aquello que fue en su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        RH: Esas es una pregunta interesante y compleja de responder: si esto que hoy tenemos sigue siendo peronismo, pese a que las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que le dan forma en alg&uacute;n aspecto o en varios aspectos han cambiado mucho. Y esto a veces <strong>nos hace reflexionar sobre lo que en alg&uacute;n momento se llamaba la naturaleza del peronismo</strong>. Y yo cuando reconstruyo esa discusi&oacute;n o la manera en que fue pensado tengo como tres o cuatro estaciones en mi cabeza de la reflexi&oacute;n social sobre el peronismo. Primero, Ej&eacute;rcito e Iglesia, ese fue el primer peronismo. Despu&eacute;s vinieron los soci&oacute;logos y fue otra cosa, fue obreros sindicalizados y burgues&iacute;a nacional. M&aacute;s recientemente, esa columna vertebral se debilit&oacute;. Y el peronismo durante un tiempo pareci&oacute; que era movimientos sociales, pobres y Estado, m&aacute;s por supuesto algunas de las otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        PG: Esto es m&aacute;s llegando al presente.
    </p><p class="article-text">
        RH: Pero el peronismo cambi&oacute; mucho en muchos aspectos. Sus bases coalicionales, los actores que lo integraban, que le daban sustancia han cambiado.
    </p><p class="article-text">
        PG: Uno podr&iacute;a decir que de comunidad organizada le queda poco.
    </p><p class="article-text">
        RH: Muy poco. Pero, sin embargo, durante mucho tiempo estuvo dando vueltas y la pregunta todav&iacute;a sigue dando vueltas la idea de que hab&iacute;a un esqueleto pol&iacute;tico que le daba...
    </p><p class="article-text">
        PG: Continuidad.
    </p><p class="article-text">
        RH: S&iacute;. Su particular forma de moverse. Y ese esqueleto pol&iacute;tico ten&iacute;a que ver fundamentalmente con el problema del verticalismo, con la cuesti&oacute;n del verticalismo, con ese fen&oacute;meno al que vos hac&iacute;as referencia. Entonces ac&aacute; uno se hace la pregunta: sin un n&uacute;cleo de poder con la intensidad que tuvo en otros tiempos, si eso sigue siendo peronismo. <strong>La pregunta tambi&eacute;n es si se puede seguir llamando peronismo eso que ya no tiene o quiz&aacute; ya no tiene una conducci&oacute;n centralizada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        <em>Transcripci&oacute;n parcial de la conversaci&oacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora, Pablo Gerchunoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peronismo-no-verticalista-oximoron-nueva-realidad_129_8785767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Feb 2022 03:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peronismo no verticalista. ¿Oxímoron o una nueva realidad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Peronismo,Juan Domingo Perón,Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es posible debatir sobre el desarrollo en Argentina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/posible-debatir-desarrollo-argentina_129_8698994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es posible debatir sobre el desarrollo en Argentina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los historiadores Roy Hora y Pablo Gerchunoff repasan los momentos en que en Argentina se debatió el modelo de desarrollo. ¿Qué pasó cuando la industria se convirtió en el motor del desarrollo en vez del agro? ¿Y cuál es la situación ahora?</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <strong>PG:</strong> &iquest;Qu&eacute; tal? &iquest;C&oacute;mo te va, Roy?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Pablo, &iquest;c&oacute;mo&nbsp;est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Nos tomamos vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong>&nbsp;Volvimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Lo vi a Kulfas el otro d&iacute;a en&nbsp;el diario, pero no hablando de desarrollo&nbsp;productivo sino de problemas&nbsp;macroecon&oacute;micos, e&ntilde; Fondo Monetario, etc, etc. Sin embargo, el ministro Kulfas&nbsp;es ministro de Desarrollo Productivo. Entonces me puse a pensar en &eacute;l como&nbsp;ministro de Desarrollo Productivo y me&nbsp;di cuenta de las enormes dificultades&nbsp;que justamente los problemas&nbsp;macroecon&oacute;micos le generan para pensar&nbsp;el problema del desarrollo. Y tambi&eacute;n me&nbsp;di cuenta entonces que el problema desde&nbsp;el desarrollo en Kulfas es rascar el&nbsp;fondo de la olla en cada sector&nbsp;productivo no sacrificando a ninguno y&nbsp;tratando de que cada uno le d&eacute; unos&nbsp;pocos d&oacute;lares m&aacute;s para que ayuden a la&nbsp;crisis macroecon&oacute;mica. Y entiendo&nbsp;perfectamente las dificultades para salirse de eso,&nbsp;elevarse m&aacute;s all&aacute; de esa visi&oacute;n y pensar&nbsp;un programa de desarrollo un poco m&aacute;s&nbsp;complejo y m&aacute;s sofisticado. Y entonces me&nbsp;pregunt&eacute;: &iquest;cu&aacute;nto hace que no discutimos el&nbsp;problema del desarrollo? &iquest;En d&oacute;nde&nbsp;colocar&iacute;as vos y colocar&iacute;amos -podemos ir&nbsp;discuti&eacute;ndolo- discusiones interesantes&nbsp;sobre el desarrollo en la Argentina? &iquest;Qu&eacute;&nbsp;pens&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Lo primero es que&nbsp;efectivamente yo pienso igual que vos&nbsp;que Kulfas no tiene largo plazo, que la&nbsp;Argentina no tiene largo plazo. Entonces&nbsp;es muy dif&iacute;cil pensar estos problemas. Se&nbsp;pueden proponer algunas ideas&nbsp;para la tribuna, pero traducir eso en una&nbsp;iniciativa de pol&iacute;tica p&uacute;blica&nbsp;consistente, sostenida en el tiempo es&nbsp;muy complicado. Entonces cuando uno mira&nbsp;en el pasado yo creo que hay algunos&nbsp;momentos donde eso sucedi&oacute;, en general&nbsp;asociados a una Argentina que ten&iacute;a m&aacute;s&nbsp;horizonte.&nbsp;Y si tuviera que hacer una una l&iacute;nea en&nbsp;la que voy poniendo algunos hitos,&nbsp;arrancar&iacute;a en la era exportadora.&nbsp;Arrancar&iacute;a ah&iacute;, en un momento&nbsp;en el que no se hablaba de desarrollo,&nbsp;donde esa palabra, que es una palabra que&nbsp;apareci&oacute; en la posguerra y todav&iacute;a no&nbsp;estaba en el vocabulario, pero s&iacute; estaba&nbsp;la palabra progreso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> En la segunda posguerra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> En la segunda posguerra, claro, 50 y 60. Probablemente de la mano de la&nbsp;econom&iacute;a del desarrollo, de la sociolog&iacute;a, en&nbsp;fin, de ese paquete de ideas. Pero en el&nbsp;segunda mitad del siglo XIX se habl&oacute;&nbsp;mucho de progreso. Y la Argentina era un&nbsp;pa&iacute;s en el que esa palabra ten&iacute;a&nbsp;una encarnadura, precisamente porque&nbsp;hab&iacute;a arrancado con mucha fuerza su&nbsp;expansi&oacute;n exportadora. Pero esa expansi&oacute;n&nbsp;exportadora era una expansi&oacute;n que ten&iacute;a como&nbsp;horizonte natural La Pampa. El capitalismo pampeano era muy potente. Y yo&nbsp;creo que entonces ah&iacute; aparece una&nbsp;primera discusi&oacute;n, sobre la cual vos&nbsp;tambi&eacute;n has escrito, que es, bueno,  &iquest;c&oacute;mo&nbsp;hacemos para incorporar al interior pobre&nbsp;al ciclo de crecimiento de la Argentina&nbsp;pampeana? Y yo creo que es una discusi&oacute;n&nbsp;importante y fue, uno podr&iacute;a decir, la&nbsp;gran apuesta de lo que r&aacute;pidamente&nbsp;podemos llamar roquismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> &iquest;Vos dec&iacute;s que el roquismo tuvo una&nbsp;intuici&oacute;n sobre el desarrollo desigual?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> S&iacute;, exactamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Territorialmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Sobre todo territorialmente. Pero que&nbsp;ten&iacute;a tambi&eacute;n un componente social,&nbsp;porque las diferencias de ingreso entre&nbsp;la Argentina rica y la Argentina del&nbsp;interior, la Argentina pobre, era muy&nbsp;grande. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Todav&iacute;a lo vemos, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong> Ahora m&aacute;s o menos, pero siguen estando ah&iacute;. Entonces yo creo que esa es la primera&nbsp;discusi&oacute;n importante. Y la segunda&nbsp;tambi&eacute;n de ese momento, es decir, un momento&nbsp;en que la Argentina estaba creciendo muy&nbsp;r&aacute;pido pero un crecimiento desigual, no&nbsp;s&eacute; si combinado pero por lo menos desigual, es&nbsp;c&oacute;mo hacer para que el dinamismo de La&nbsp;Pampa tambi&eacute;n alimente el crecimiento de&nbsp;otros sectores y, en particular, la&nbsp;industria. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> &iquest;En que est&aacute;s pensando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Y, estoy&nbsp;pensando, por ejemplo, en Pellegrini, en la&nbsp;idea de que, bueno,&nbsp;una econom&iacute;a como la nuestra requiere&nbsp;proteccionismo para volverse m&aacute;s&nbsp;compleja. Y entonces que ese camino es un&nbsp;camino que la gente...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Interesante, porque&nbsp;esa idea es incluso anterior a Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> S&iacute;, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Est&aacute;s hablando de Pellegrini, del joven L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Exactamente. Del joven&nbsp;Pellegrini, de Vicente Fidel L&oacute;pez. Es una&nbsp;idea que yo creo que acompa&ntilde;a toda la expansi&oacute;n exportadora&nbsp;argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> As&iacute; es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Yo creo que esas son&nbsp;las dos primeras y son discusiones que&nbsp;ayudan a la Argentina a progresar&nbsp;en muchos planos. Cuando arranc&oacute; yo creo que&nbsp;est&aacute;n los estudios de Jorge Gelman sobre&nbsp;distribuci&oacute;n del ingreso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> S&iacute;, los conozco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Entonces ah&iacute; Jorge dice: el ingreso per c&aacute;pita de Buenos Aires&nbsp;era ocho veces m&aacute;s grande que el de Salta. Al final de la d&eacute;cada del 20 ya no&nbsp;era tan as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> &iquest;Vos quer&eacute;s decir con eso,&nbsp;tomando a Gelman, que&nbsp;alg&uacute;n efecto tuvo entonces la pol&iacute;tica&nbsp;proteccionista regional y la pol&iacute;tica&nbsp;proteccionista sectorial?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Por sectorial quiero decir la idea&nbsp;industrialista a la Pellegrini.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Proteccionismo m&aacute;s ferrocarriles m&aacute;s&nbsp;cr&eacute;dito m&aacute;s un poco de proteccionismo&nbsp;para las agroindustrias yo creo que hoy sabemos que...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Eso es el programa de Roca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> ... eso cambi&oacute; bastante la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> La cambi&oacute; y la diversific&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Exactamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Y la volvi&oacute; un poco&nbsp;m&aacute;s igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> S&iacute;, s&iacute;. Bueno, basta ver el&nbsp;peso de la industria argentina en la&nbsp;d&eacute;cada del 20 comparado con el&nbsp;peso de la industria en los dem&aacute;s pa&iacute;ses&nbsp;latinoamericanos para advertirlo. La&nbsp;Argentina est&aacute; muy adelante. De M&eacute;xico, de&nbsp;Brasil, de Chile.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Una pregunta que me&nbsp;surge ah&iacute;&nbsp;es si esos son los efectos que tuvo el&nbsp;proyecto, vamos a llamarlo para&nbsp;simplificarlo, para sintetizarlo el&nbsp;proyecto roquista ampliado o nos abandon&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Yo creo va m&aacute;s&nbsp;para esta segunda opci&oacute;n. En 1929-30, la Argentina choca contra una&nbsp;pared. Y entonces hay que repensar el&nbsp;modelo de desarrollo. Pero antes de&nbsp;repensarlo creo que la respuesta es&nbsp;una respuesta autom&aacute;tica. Hay que tomar&nbsp;el camino B porque el camino A est&aacute; cerrado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> No es que&nbsp;ten&iacute;amos que reflexionar&nbsp;sobre dos caminos posibles. Nos mandaron&nbsp;al camino B.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Exactamente. Yo creo que es&nbsp;as&iacute;. Y entonces ah&iacute; ya la Argentina&nbsp;comienza una nueva navegaci&oacute;n, en la que&nbsp;inicialmente creo que hay bastante&nbsp;consenso en que ese tiene que ser el camino&nbsp;porque no hay otro y lentamente van a ir&nbsp;apareciendo discusiones sobre cu&aacute;les son&nbsp;las dificultades que&nbsp;presenta este camino. Y entonces yo&nbsp;ah&iacute; se&ntilde;alar&iacute;a... No&nbsp;tenemos tiempo,  quiz&aacute;s no es el momento&nbsp;de hacer un desarrollo muy exhaustivo, pero uno&nbsp;importante es: bueno, ahora que la&nbsp;industria se va a convertir o se est&aacute;&nbsp;convirtiendo o se ha convertido en el&nbsp;motor de desarrollo, ahora que ya no es&nbsp;el agro, que ya el crecimiento no se da&nbsp;sobre todo sobre la base de las exportaciones,&nbsp;&iquest;c&oacute;mo hacemos para -sobre todo despu&eacute;s la&nbsp;d&eacute;cada del 30 que ha sido mala socialmente- c&oacute;mo&nbsp;hacemos para&nbsp;mejorar el nivel de ingreso de las&nbsp;mayor&iacute;as? Creo que esa es la primera&nbsp;discusi&oacute;n grande.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> &iquest;No te parece que hay&nbsp;otra antes en donde incluso los propios&nbsp;actores que impulsaron el desarrollo&nbsp;mercado-internista -estoy pensando en Federico Pinedo y Prebisch- se daban simult&aacute;neamente cuenta de los&nbsp;l&iacute;mites que eso ten&iacute;a? Quiero decir,  porque&nbsp;ah&iacute; en el camino los tenemos a&nbsp;Pinedo y Prebisch en el 33 y en el 40&nbsp;intentando ver c&oacute;mo pueden impulsar&nbsp;alguna exportaci&oacute;n industrial, es decir,&nbsp;salirse de la trampa que gener&oacute; la&nbsp;crisis del 30. Creo que no lo lograron.&nbsp;Definitivamente no lo lograron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Ah&iacute; est&aacute;s&nbsp;poniendo el dedo sobre una llaga que&nbsp;es el tama&ntilde;o del mercado interno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Exactamente. Por eso la industria qued&oacute; tan&nbsp;diversificada y tan poco productiva, con una productividad tan baja,  porque&nbsp;su diversificaci&oacute;n fue demasiado alta. Obligadamente. No le quiero echar la culpa a nadie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> S&iacute;, s&iacute;, ah&iacute; tenemos en los 30, 40 m&aacute;s inter&eacute;s&nbsp;en ver de qu&eacute; manera hacer que&nbsp;las&nbsp;fronteras de la Argentina dejen de ser&nbsp;el principal obst&aacute;culo para el&nbsp;crecimiento en escala del sector&nbsp;industrial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Es cuando se empieza a&nbsp;pensar en Brasil con mercado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>&iquest;Cu&aacute;l dir&iacute;as que es el pr&oacute;ximo hito? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> No, no.&nbsp;Vos lo mencionaste reci&eacute;n. El pr&oacute;ximo&nbsp;hito es un hito que no tiene exactamente&nbsp;que ver con el desarrollo sino que tiene&nbsp;que ver con c&oacute;mo se reparten los frutos.&nbsp;Qued&oacute; una Argentina desigual,&nbsp;socialmente desigual, y entonces aparece&nbsp;el peronismo como una propuesta, yo&nbsp;dir&iacute;a, muy efectiva de resolverlo. Cuando&nbsp;digo muy efectiva no quiero decir muy&nbsp;efectiva en el largo plazo. Eso lo&nbsp;podemos discutir. No estoy tan seguro de&nbsp;que la respuesta sea: no fue efectiva.&nbsp;Pero el hecho es que en el corto plazo&nbsp;seguro no hay discusi&oacute;n. Fue muy efectiva.&nbsp;El programa de Per&oacute;n no es un programa&nbsp;hasta 1952, un programa desarrollista. Estoy sustituyendo la palabra&nbsp;progreso por desarrollo ahora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> En esos a&ntilde;os se est&aacute; produciendo ese desplazamiento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> El cambio. No es un programa desarrollista al menos&nbsp;hasta 1952. Desde 1952 empieza&nbsp;a pensar de una manera, si se quiere, m&aacute;s&nbsp;parecida a c&oacute;mo va a pensar Frondizi.&nbsp;Pero hasta el 52 Per&oacute;n es la marcha&nbsp;triunfal del igualitarismo o de  la&nbsp;justicia social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y de la&nbsp;expansi&oacute;n del mercado interno poni&eacute;ndolo en clave econ&oacute;mica, como motor del crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;Entonces ah&iacute;, si nos mudamos al&nbsp;comienzo de la d&eacute;cada del 50, ya aparece&nbsp;un nuevo escenario, que es este escenario&nbsp;donde aparecen algunas dificultades que&nbsp;Per&oacute;n quiere resolver, sobre todo v&iacute;a la&nbsp;incorporaci&oacute;n de capital extranjero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Claro, de&nbsp;inversi&oacute;n extranjera directa. &iquest;Y por qu&eacute;?&nbsp;Hace eso porque percibe que el sector&nbsp;agropecuario no le est&aacute; proveyendo las&nbsp;divisas para sostener el crecimiento&nbsp;industrial. Entonces, como no lo puede&nbsp;sostener por la v&iacute;a de un agro al que &eacute;l&nbsp;ve y muchos van a ver despu&eacute;s estancado,&nbsp;entonces busca esas divisas por&nbsp;el lado de la inversi&oacute;n extranjera&nbsp;directa y la profundizaci&oacute;n de la industrializaci&oacute;n. Yo siempre veo al&nbsp;segundo Per&oacute;n  como una especie de&nbsp;maestro de Frondizi. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Un proto-desarrollista. Entonces ah&iacute;&nbsp;tenemos un escenario en el cual el agro&nbsp;es un sector estancado. Lo ha sido desde&nbsp;la Gran Depresi&oacute;n y por 30 a&ntilde;os el&nbsp;volumen de sus exportaciones no va a crecer. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> S&iacute;, hasta mediados de los 60, digamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Nadie da dos mangos por el agro. Y entonces&nbsp;todas las iniciativas, la mente&nbsp;est&aacute; puesta, la energ&iacute;a creativa est&aacute;&nbsp;puesta sobre todo en pensar de qu&eacute;&nbsp;manera volver m&aacute;s din&aacute;mico al sector&nbsp;industrial de modo tal de&nbsp;resolver los problemas del crecimiento&nbsp;argentino. Y ah&iacute; aparece entonces el&nbsp;momento m&aacute;s interesante quiz&aacute;s de la&nbsp;discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> S&iacute;, yo creo que es el &uacute;ltimo,&nbsp;como yo lo veo, el &uacute;ltimo momento en que&nbsp;en la Argentina hubo un&nbsp;debate sobre el desarrollo.  Es el &uacute;ltimo&nbsp;momento, que son los 60 y los 70. Cuando&nbsp;digo un debate sobre el desarrollo quiero decir un debate sobre estrategias&nbsp;de desarrollo. Porque siempre alguien me&nbsp;podr&aacute; decir: despu&eacute;s vino Menem, que&nbsp;crey&oacute; en que la libertad de mercado y la&nbsp;estabilidad eran condiciones suficientes&nbsp;para que el desarrollo o el progreso&nbsp;emergieran. Pero en aquel momento en los&nbsp;60, fines de los 50, 60 y 70 se&nbsp;pensaba que el Estado ten&iacute;a algo para&nbsp;hacer en ese sentido. Y ah&iacute; hay una&nbsp;discusi&oacute;n muy rica. Hagamos&nbsp;sint&eacute;ticamente algunos nombres que&nbsp;significan algo. El primer nombre es&nbsp;Frondizi-Frigerio, que es lo mismo&nbsp;que vos acab&aacute;s de decir de&nbsp;Per&oacute;n: inversi&oacute;n extranjera directa para&nbsp;poder&nbsp;difundir la&nbsp;industrializaci&oacute;n a sectores que en ese&nbsp;momento se llamaban m&aacute;s din&aacute;micos,&nbsp;siempre pensando que el agro no iba a&nbsp;resolver el problema.&nbsp;Todo el tiempo se piensa eso. Despu&eacute;s&nbsp;veremos hasta cu&aacute;ndo. Eso tiene un&nbsp;problema y es que la propia inversi&oacute;n&nbsp;extranjera directa genera una demanda de&nbsp;divisas para remitir utilidades y&nbsp;dividendos y es a la vez muy mercado-internista. Entonces aparecieron en los&nbsp;60 y 70 voces para ver c&oacute;mo se resolv&iacute;a el&nbsp;problema. Y resolver el problema quer&iacute;a&nbsp;decir no una industria volcada al&nbsp;mercado interno, como la de Per&oacute;n y como&nbsp;la de Frondizi, sino una industria -la&nbsp;gran novedad- que se proveyera de sus&nbsp;propias divisas, partiendo del hecho de&nbsp;que su brecha de productividad con el&nbsp;agro era muy alta. Y&nbsp;surgen nombres interesantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Algunos est&aacute;n dando vueltas todav&iacute;a o son&nbsp;evocados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Pero antes de llegar a los que&nbsp;est&aacute;n dando vuelta mencionemos uno que&nbsp;no est&aacute; dando vuelta, aunque sus ideas estuvieron muy de&nbsp;moda y no s&eacute; si no est&aacute;n muy de moda,&nbsp;incluso en alg&uacute;n sector del Gobierno.&nbsp;Estoy pensando en Guido Di Tella, que&nbsp;public&oacute; un libro que se llama <em>La estrategia del desarrollo indirecto,</em>&nbsp;que dec&iacute;a: &iquest;para qu&eacute; tanta industria  demandante de capital&nbsp;a la Stalin y no vamos a aprovechar al agro,&nbsp;poniendo en el sector agropecuario m&aacute;s&nbsp;valor agregado? La gran pregunta de Guido&nbsp;Di Tella -siempre me acuerdo en las&nbsp;clases- era: &iquest;por qu&eacute; tenemos un sector&nbsp;agroganadero tan importante y no&nbsp;exportamos zapatos finos como Italia? Que&nbsp;es una pregunta de hoy. Nadie gan&oacute; esas discusiones. Eran discusiones muy acad&eacute;micas&nbsp;en realidad. Esa es una. Despu&eacute;s&nbsp;esta Aldo Ferrer, que tambi&eacute;n se puso de&nbsp;moda hace algunos a&ntilde;os, aunque nadie supo&nbsp;que se estaba poniendo de moda. Estoy&nbsp;hablando de un Ferrer que pens&oacute; y la&nbsp;llam&oacute; as&iacute; en una estrategia integrada, en el sentido de muchos&nbsp;sectores productivos, pero a la vez&nbsp;abierta. Cada sector productivo pod&iacute;a&nbsp;exportar algo de lo que estaba haciendo&nbsp;o todo lo que estaba haciendo. Ejemplo: en&nbsp;lugar de producir todo el autom&oacute;vil, que&nbsp;produzcamos para nosotros y para el&nbsp;mundo&nbsp;una parte del autom&oacute;vil. Eso, que fue muy&nbsp;sofisticada como idea en los 90 y&nbsp;principios de los 2000, China del otro&nbsp;lado, Ferrer ya lo hab&iacute;a dicho. Se llamaba&nbsp;estrategia de desarrollo integrado y&nbsp;abierto. De nuevo, escolar, acad&eacute;mico,&nbsp;reuniones en las universidades. No s&eacute; de&nbsp;qui&eacute;n me estoy olvidando, pero uno que&nbsp;s&iacute; estoy dejando de lado para el final&nbsp;es&nbsp;Marcelo Diamand, que part&iacute;a de la base,&nbsp;como todos ellos, de que el sector&nbsp;agropecuario no nos daba las divisas&nbsp;suficientes; lo estaba diciendo en un&nbsp;momento en que volv&iacute;a a darnos divisas,&nbsp;pero &eacute;l todav&iacute;a no lo pod&iacute;a percibir. Y&nbsp;dec&iacute;a: &iquest;c&oacute;mo cerramos la brecha de&nbsp;productividad entre la industria y el&nbsp;agro? Lo cerramos con tipos de cambio&nbsp;m&uacute;ltiple o, para simplificar, con dos&nbsp;tipos de cambio: un tipo de cambio para&nbsp;la industria, que la vuelva&nbsp;competitiva, y un tipo de cambio para el&nbsp;agro, que de todas maneras no nos va a&nbsp;dar las divisas. Esa discusi&oacute;n fue muy&nbsp;interesante, muy rica y completamente&nbsp;in&uacute;til en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Fue in&uacute;til&nbsp;porque&nbsp;se dio en v&iacute;speras del momento en el que&nbsp;la Argentina comenz&oacute; a derrapar, a entrar&nbsp;en un escenario de muy alta&nbsp;inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Claro, porque adem&aacute;s todos ellos&nbsp;discut&iacute;an en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n&nbsp;extranjera directa o no, pero nadie&nbsp;pensaba en t&eacute;rminos de inversiones&nbsp;financieras especulativas, que fue lo que&nbsp;apareci&oacute; como gran novedad en la d&eacute;cada&nbsp;del 70 y yo dir&iacute;a con Mart&iacute;nez de Hoz. Y cambi&oacute; entonces la manera de pensar las&nbsp;econom&iacute;as y licu&oacute; o lo puso en un rinc&oacute;n oscuro el debate&nbsp;sobre el desarrollo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        RH: Si&nbsp;tuvi&eacute;ramos que recuperar hoy ese debate,&nbsp;&iquest;c&oacute;mo lo ves vos? Yo pienso dos elementos&nbsp;que han cambiado. Uno ya lo sugerimos. Todas estas&nbsp;contribuciones part&iacute;an de la premisa de&nbsp;que del campo no se pod&iacute;a esperar mucho.&nbsp;Hoy eso ha cambiado.&nbsp;Ellos no alcanzaron a verlo pero ya estaba teniendo lugar la expansi&oacute;n de las&nbsp;60 y sobre y despu&eacute;s vino una m&aacute;s fuerte&nbsp;de los 90 que hizo que, adem&aacute;s acompa&ntilde;ada&nbsp;por cambio tecnol&oacute;gico, muchas transformaciones en las empresas&nbsp;agrarias y dem&aacute;s,&nbsp;hoy hay una conciencia muy extendida de&nbsp;que ese es un sector que puede ofrecerle&nbsp;mucho m&aacute;s a la Argentina de lo que se&nbsp;pensaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Que genera sus propias&nbsp;innovaciones que le hacen producir m&aacute;s.&nbsp;Eso, dicho en los 60 ,70 era una fantas&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Nadie pensaba en eso. Guillermo O'Donnell, por&nbsp;ejemplo, en su modelo de relaciones de&nbsp;clase, no lo pensaba. Ese es uno. El nuevo campo. El otro que creo es&nbsp;importante, y para complementar lo que&nbsp;vos dec&iacute;as respecto a la globalizaci&oacute;n&nbsp;financiera, creo que tambi&eacute;n hay que&nbsp;se&ntilde;alar que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se&nbsp;produjo una globalizaci&oacute;n productiva. &iquest;Y&nbsp;esto qu&eacute; significa? Significa que&nbsp;ideas como las de Diamand y dem&aacute;s&nbsp;respecto al potencial exportador del&nbsp;sector industrial tienen que revisarse,&nbsp;porque ahora existe China, existe La&nbsp;India, existen pa&iacute;ses que exportan bienes&nbsp;industriales y a la Argentina no le&nbsp;resulta sencillo exporta el tipo de&nbsp;bienes en los que estaba pensando gente&nbsp;como Diamand. Entonces, a&uacute;n si hoy reconocemos -y volviendo a&nbsp;Kulfas- la importancia de exportar, esto&nbsp;se tiene que dar en un marco muy&nbsp;cambiado que obliga a sobre todo&nbsp;encontrar algunos nichos donde la&nbsp;Argentina pueda especializarse. Y para&nbsp;eso requiere mucha m&aacute;s&nbsp;orientaci&oacute;n,&nbsp;inteligencia, producci&oacute;n de calidad, para ser capaz&nbsp;de ganar un lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Esto que est&aacute;s&nbsp;diciendo me parece muy importante. Ya no&nbsp;es como hubiera dicho Marcelo una&nbsp;cuesti&oacute;n de tipos de cambio o no es s&oacute;lo&nbsp;una cuesti&oacute;n del tipo de cambio. Es&nbsp;tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n mucho m&aacute;s compleja&nbsp;de pol&iacute;ticas productivas, de&nbsp;pol&iacute;ticas sectoriales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ni tipo de cambio&nbsp;ni macroeconom&iacute;a estable. Es m&aacute;s que esas&nbsp;dos cosas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Exactamente. Es eso, pero mucho&nbsp;m&aacute;s que eso. Y yo dir&iacute;a -con esto lo que&nbsp;tengo para decir se acaba ah&iacute;- que&nbsp;en ese sentido, como no puede hacer nada&nbsp;con la macro, Kulfas se dedica, y yo creo&nbsp;que con alguna inteligencia, a&nbsp;pensar pol&iacute;ticas productivas sectoriales.&nbsp;Quiz&aacute;s la rentabilidad colectiva, la&nbsp;rentabilidad social y nacional&nbsp;de esas pol&iacute;ticas no las podamos ver ahora precisamente por los problemas&nbsp;macroecon&oacute;micos, pero si esos problemas&nbsp;macroecon&oacute;micos se resolvieran yo creo&nbsp;que las pol&iacute;ticas productivas van a&nbsp;tener un rol central.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong>&nbsp;Ojal&aacute; as&iacute; sea. Nos queda pendiente un&nbsp;tema que abre toda otra discusi&oacute;n pero&nbsp;que no quisiera dejar de mencionarlo&nbsp;y es c&oacute;mo se concilia esto con la&nbsp;cuesti&oacute;n ambiental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Yo no dir&iacute;a nada. Dir&iacute;a que lean <a href="https://www.lanacion.com.ar/ideas/como-conciliar-el-cuidado-del-ambiente-con-la-explotacion-de-los-recursos-naturales-nid22012022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el maravilloso art&iacute;culo que escribiste con Juan Carlos Hallak</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> As&iacute; es. En el diario La Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> No en este diario. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> As&iacute; es. Pero creo que este es un tema&nbsp;central, es un tema de enorme relevancia, que va a ser un tema de creciente&nbsp;relevancia, sobre todo porque para las&nbsp;nuevas generaciones adquiere una&nbsp;importancia que quiz&aacute;s para los que&nbsp;tengan m&aacute;s de 40 o 50 no la tiene,&nbsp;pero me parece que lo podemos dejar para&nbsp;otra ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> &iquest;Nos vemos en unos d&iacute;as&nbsp;entonces?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Dale, Pablo. Un abrazo.
    </p><p class="article-text">
        <em>RH/PG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora, Pablo Gerchunoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/posible-debatir-desarrollo-argentina_129_8698994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jan 2022 03:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es posible debatir sobre el desarrollo en Argentina?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Matías Kulfas,Desarrollo,Juan Domingo Perón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ambición de Córdoba y el desafío a Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ambicion-cordoba-desafio-buenos-aires_129_8636279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8df5a1d5-9228-47dd-9114-3fff7c126954_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ambición de Córdoba y el desafío a Buenos Aires"></p><p class="article-text">
        Durante el&nbsp;2021, C&oacute;rdoba concit&oacute; la atenci&oacute;n de los diarios y los portales de noticias en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. De los muchos episodios que involucraron a la provincia mediterr&aacute;nea dos merecen destacarse. El primero tuvo por protagonista al presidente de la rep&uacute;blica. A principios de noviembre, Alberto Fern&aacute;ndez reclam&oacute; que C&oacute;rdoba, &ldquo;de una vez por todas se integre al pa&iacute;s, para que de una vez y para siempre sea parte de la Argentina&rdquo;. Su invitaci&oacute;n a deponer esa &ldquo;necesidad de siempre parecer algo distinto&rdquo; estaba motivada por el hecho de que, desde el punto de vista del primer mandatario, el electorado cordob&eacute;s vota mal. En efecto, al momento de ir a las urnas, C&oacute;rdoba suele manifestar preferencias que no son las m&aacute;s apreciadas en el seno del grupo pol&iacute;tico del que el presidente de la rep&uacute;blica forma parte.
    </p><p class="article-text">
        El segundo evento, m&aacute;s que un supuesto desv&iacute;o respecto del patr&oacute;n de normalidad pol&iacute;tica, revela, por sobre todas las cosas,&nbsp;<strong>la ambici&oacute;n de la elite empresaria cordobesa</strong>. En diciembre, la&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/miras-2023-laboratorios-bancos-copan-fundacion-mediterranea-apuestan-fuerte-plan-melconian_1_8621744.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea inform&oacute; que hab&iacute;a resuelto convocar&nbsp;a un economista de alto perfil p&uacute;blico</a>&nbsp;para liderar sus equipos de investigaci&oacute;n. Lo interesante del anuncio no es que este poderoso&nbsp;<em>think tank</em>&nbsp;&ndash;uno de los m&aacute;s influyentes del pa&iacute;s y una voz siempre escuchada en los c&iacute;rculos de poder&ndash;, haya sumado a su equipo al pintoresco Carlos Melconian, sino que lo hiciera con el objetivo de dise&ntilde;ar un plan econ&oacute;mico que, seg&uacute;n perciben los c&iacute;rculos empresarios de esa provincia, a nuestro pa&iacute;s le est&aacute; faltando.
    </p><p class="article-text">
        Ambos episodios nos ayudan a trazar el perfil p&uacute;blico de esta provincia singular.&nbsp;<strong>C&oacute;rdoba no s&oacute;lo es distinta y en gran medida opositora, sino que tambi&eacute;n posee una vocaci&oacute;n de liderazgo en el plano nacional muy superior a la de cualquier otra provincia de nuestra rep&uacute;blica que no se circunscribe a su elite empresarial.</strong>&nbsp;Fuera de Buenos Aires, no hay otro distrito tan ambicioso como C&oacute;rdoba, tan dispuesto a marcar sus diferencias con el poder nacional. Y es importante recordar que este fen&oacute;meno, que muchas veces es concebido como una reacci&oacute;n ante las iniciativas pol&iacute;ticas de los gobiernos de N&eacute;stor y sobre todo de Cristina Kirchner, tiene ra&iacute;ces que van mucho m&aacute;s all&aacute; del escenario que cobr&oacute; forma en la primera d&eacute;cada del siglo XXI. No naci&oacute; con el conflicto del campo de 2008, que convirti&oacute; a C&oacute;rdoba en la capital nacional del anti-kirchnerismo y, desde 2015, en el gran baluarte electoral de la coalici&oacute;n electoral forjada por Mauricio Macri y su programa de centro-derecha, sino que est&aacute; &iacute;ntimamente asociada&nbsp;a la experiencia hist&oacute;rica de una provincia que, desde muy temprano, siempre aspir&oacute; a ocupar el lugar de contendiente y contrapeso de la todopoderosa Buenos Aires.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Córdoba no sólo es distinta y en gran medida opositora, sino que también posee una vocación de liderazgo en el plano nacional muy superior a la de cualquier otra provincia de nuestra república que no se circunscribe a su elite empresarial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para formarse una idea de cu&aacute;n potente es la vocaci&oacute;n de protagonismo de C&oacute;rdoba conviene analizar el fen&oacute;meno atendiendo a dos planos de an&aacute;lisis. El primero refiere a la pol&iacute;tica nacional. Como en muchos otros aspectos,&nbsp;<strong>la Argentina es, desde el punto de vista pol&iacute;tico, un pa&iacute;s muy centralizado.&nbsp;</strong>Con m&aacute;s de 3.600 kil&oacute;metros de extensi&oacute;n de norte a sur, y cerca de 3 millones de kil&oacute;metros cuadrados de extensi&oacute;n, es el octavo estado m&aacute;s grande del mundo. Sin embargo,&nbsp;<strong>casi toda su vida pol&iacute;tica transcurre a menos de 30 kil&oacute;metros de la Plaza de Mayo (la ciudad de La Plata no forma ni nunca form&oacute; parte de este c&iacute;rculo m&aacute;gico).</strong>&nbsp;En esa peque&ntilde;a geograf&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; localizado el sistema de medios que estructura el debate p&uacute;blico nacional. Las pocas cuadras que separan al Congreso de la Casa Rosada constituyen el eje en torno al cual gira la pol&iacute;tica argentina. Nuestras principales organizaciones partidarias, bien implantadas en el vasto territorio de la federaci&oacute;n, posee su centro de comando en ese espacio. De hecho, desde que se organiz&oacute; como un &uacute;nico estado en la d&eacute;cada de 1860, muy pocos eventos pol&iacute;ticos verdaderamente significativos tuvieron lugar fuera de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra sociedad, siempre d&iacute;scola y movilizada, tambi&eacute;n se mueve al ritmo que le impone un juego pol&iacute;tico muy centralizado. La Argentina no tuvo Vend&eacute;es o Cristiadas, y tampoco Columnas Prestes, o Emilianos Zapatas, esto es, movimientos pol&iacute;ticos capaces de movilizar el potencial contestatario de las periferias contra los arreglos forjados en la capital. Los actores que dominaron la calle y la plaza en la era democr&aacute;tica inaugurada por la reforma electoral de Roque S&aacute;enz Pe&ntilde;a y que incidieron sobre el destino de la rep&uacute;blica &ndash;el pueblo radical en las d&eacute;cadas de 1910 y 1920, los descamisados en las d&eacute;cadas de 1940 y 1950, las juventudes rebeldes de las d&eacute;cadas de 1960 y 1970, los movimientos de desocupados y las j&oacute;venes de pa&ntilde;uelo verde en nuestros tiempos, as&iacute; como los que, que de un modo u otro, se les opusieron&ndash; son, todos ellos, criaturas nacidas en el centro o en los bordes de la gran ciudad. &ldquo;Dios atiende en Buenos Aires&rdquo;, se dec&iacute;a en el siglo XIX y esa expresi&oacute;n no ha perdido vigencia en nuestros d&iacute;as. Fuera de Buenos Aires hay pol&iacute;tica &ndash;mucha y muy intensa&ndash;, pero &eacute;sta suele ser pol&iacute;tica local, de escaso impacto fuera de la provincia que la produce (quiz&aacute;s la movilizaci&oacute;n ambientalista hoy en ascenso est&eacute; alterando este patr&oacute;n). No hay duda de que, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la pol&iacute;tica se ha vuelto m&aacute;s territorial, y&nbsp;el comportamiento de los partidos pol&iacute;ticos y sus votantes se ha tornado m&aacute;s distintivamente local. Pero la&nbsp;disputa de poder capaz de torcer el curso de los acontecimientos nacionales es, casi sin excepci&oacute;n, la que orbita en torno a la Plaza de Mayo.
    </p><p class="article-text">
        Esta m&aacute;xima se aplica a todo el territorio nacional pero no a C&oacute;rdoba. Enfoquemos entonces la atenci&oacute;n en la escena p&uacute;blica de este distrito, toda vez que este ejercicio nos permite observar cu&aacute;n arraigada se encuentra esta vocaci&oacute;n de protagonismo en la cultura pol&iacute;tica cordobesa. Una somera referencia a algunos de los momentos en que C&oacute;rdoba concit&oacute; la atenci&oacute;n del pa&iacute;s&nbsp;<strong>nos recuerda que el deseo de proyectarse m&aacute;s all&aacute; del escenario provincial ha acompa&ntilde;ado a los grupos dirigentes y los actores que animan la vida c&iacute;vica de la provincia mediterr&aacute;nea desde antes de que la Argentina encontrara su forma.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El deseo de proyectarse más allá del escenario provincial ha acompañado a los grupos dirigentes y los actores que animan la vida cívica de la provincia mediterránea desde antes de que la Argentina encontrara su forma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En efecto, es bueno recordar que, en un conocido pasaje del&nbsp;<em>Facundo&nbsp;</em>(1845), Sarmiento hab&iacute;a sugerido que esa Argentina todav&iacute;a invertebrada estaba dominada por la disputa entre ciudad y campo pero tambi&eacute;n dividida entre dos ciudades, C&oacute;rdoba y Buenos Aires, que para entonces ya se erig&iacute;an en opciones antag&oacute;nicas en la vida p&uacute;blica. Sarmiento, que nunca hab&iacute;a pisado Buenos Aires, sab&iacute;a que la orgullosa urbe que mira al R&iacute;o de la Plata no era la &uacute;nica ciudad que contaba. Entrada la era constitucional, la llegada de Miguel Ju&aacute;rez Celman a la presidencia (1886) tuvo algo de conquista de la capital federal por la elite dirigente cordobesa, que fue muy resentida por los porte&ntilde;os (cuando Ju&aacute;rez fue obligado a renunciar en 1890, su ca&iacute;da fue festejada con esta estrofa: &ldquo;ya se fue/ya se fue/el burrito cordob&eacute;s&rdquo;). En 1918, con la Reforma Universitaria, los estudiantes de C&oacute;rdoba dieron vida a un movimiento de protesta cuyos ecos resonaron en Buenos Aires pero tambi&eacute;n m&aacute;s all&aacute; de las fronteras del pa&iacute;s. Y un tercio de siglo m&aacute;s tarde, en 1955, el general Eduardo Lonardi eligi&oacute; a C&oacute;rdoba como plataforma para alzarse contra el gobierno de Per&oacute;n; por unos d&iacute;as, incluso, la Revoluci&oacute;n Libertadora convirti&oacute; a C&oacute;rdoba en capital provisional de esa fracci&oacute;n del pa&iacute;s decidida a abolir la experiencia peronista. A fines de la d&eacute;cada siguiente, la ciudad mediterr&aacute;nea volvi&oacute; a ser noticia nacional, cuando la conquista de la calle por trabajadores y estudiantes &ndash;el Cordobazo de 1969&ndash; desafi&oacute; a la dictadura del general Juan Carlos Ongan&iacute;a, resquebrajando los pilares de un r&eacute;gimen que apenas tres a&ntilde;os antes hab&iacute;a proclamado su deseo de permanecer en el poder todo el tiempo que lo creyera necesario.
    </p><p class="article-text">
        A la luz de esta rica historia de protagonismo mediterr&aacute;neo en la vida p&uacute;blica nacional no parece casual que sus elites gobernantes de la &uacute;ltima d&eacute;cada hayan recurrido al t&oacute;pico&nbsp;<strong>del &ldquo;cordobesismo&rdquo; para subrayar sus diferencias con el peronismo de Buenos Aires y, a la vez, para dar cuenta de su vocaci&oacute;n de exportar su proyecto de poder.</strong>&nbsp;No puede dejar de llamar la atenci&oacute;n que, mientras los grupos dirigentes de San Luis o Mendoza cada tanto fantasean irresponsablemente con la idea de secesi&oacute;n (el oficialismo mendocino lo hizo varias veces en estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os), C&oacute;rdoba apunta en la direcci&oacute;n contraria. Para decirlo con Albert Hirschman: C&oacute;rdoba no es salida sino voz, y una voz convencida de que tiene los recursos y la legitimidad como para hacer sentir su influjo m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la provincia. De hecho, no es casual que su diario m&aacute;s le&iacute;do se llame&nbsp;<em>La Voz del Interior.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde nace esta vocaci&oacute;n de protagonismo? Algunos sugieren que el fen&oacute;meno est&aacute; asociado a la pujanza del empresariado cordob&eacute;s, al dinamismo de su tejido productivo. Sin embargo, esta dimensi&oacute;n no parece tan decisiva por cuanto la econom&iacute;a de la provincia experiment&oacute; grandes transformaciones a lo largo del tiempo, renovando una y otra vez el perfil y la composici&oacute;n de su elite propietaria. Sin embargo, pese a todas estas mudanzas, C&oacute;rdoba nunca cedi&oacute; en su deseo de contender con Buenos Aires. Ya lo hac&iacute;a a fines del siglo XIX y la primeras d&eacute;cadas del XX, cuando era una econom&iacute;a agraria y comercial, y lo volvi&oacute; a hacer en la era desarrollista cuando, empujada por la radicaci&oacute;n de grandes plantas automotrices, se convirti&oacute; en el hogar de la industria m&aacute;s pujante y moderna del pa&iacute;s. Sigue haci&eacute;ndolo en nuestro tiempo cuando la manufactura ya no constituye la estrella m&aacute;s brillante de su firmamento productivo y cuando, de la mano de la soja y la siembra directa, el campo vuelve a desempe&ntilde;ar un papel de relieve en la econom&iacute;a provincial. Con el paso de las d&eacute;cadas C&oacute;rdoba sufri&oacute; transformaciones econ&oacute;micas que alteraron dr&aacute;sticamente el peso relativo de los distintos grupos que componen su empresariado, incorporando nuevos nombres a sus c&iacute;rculos de poder y marginando otros, pero siempre mantuvo su vocaci&oacute;n de protagonismo. Por supuesto, el desaf&iacute;o que supone C&oacute;rdoba tampoco est&aacute; asociado a una idea particular de naci&oacute;n: C&oacute;rdoba fue cosas muy distintas a lo largo de su historia &ndash;la C&oacute;rdoba cat&oacute;lica y la C&oacute;rdoba laica, la contestataria y la conservadora, la radical y la peronista&ndash; pero, en ning&uacute;n caso, dej&oacute; de hacer importantes apuestas.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, una r&aacute;pida comparaci&oacute;n con Santa Fe nos ayuda a precisar mejor los contornos del problema. Ambas poseen una gravitaci&oacute;n demogr&aacute;fica y econ&oacute;mica similar, que las ubica por detr&aacute;s de Buenos Aires pero a buena distancia del resto de las provincias del pa&iacute;s. C&oacute;rdoba y Santa Fe cuentan con unos 3,3 millones de habitantes, una estructura productiva que combina agro, servicios e industria, y un producto per c&aacute;pita del mismo rango. En la vida p&uacute;blica, sin embargo, no son equivalentes.&nbsp;<strong>En ning&uacute;n momento de la era constitucional Santa Fe desafi&oacute; a Buenos Aires, ni construy&oacute; su identidad pol&iacute;tica en abierta oposici&oacute;n a la Reina del Plata.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En parte, ello se debe a que Santa Fe vivi&oacute; por muchas d&eacute;cadas dividida contra s&iacute; misma, en un conflicto entre la ciudad de Santa Fe, su capital hist&oacute;rica, y Rosario, su polo m&aacute;s din&aacute;mico y la ciudad de mayor crecimiento de nuestro pa&iacute;s en el &uacute;ltimo siglo y medio. La historia de esta provincia litoral est&aacute; atravesada por la tensi&oacute;n entre una capital que representaba el poder y el pasado y una regi&oacute;n mucho m&aacute;s pujante y de prosperidad m&aacute;s reciente, pero subordinada. Este desajuste produjo hondas divisiones pol&iacute;ticas e introdujo un hiato entre el mundo del poder y las instituciones y el de la sociedad y la econom&iacute;a. Inmersa en esa disputa que acot&oacute; la influencia de los grupos m&aacute;s din&aacute;micos de la provincia y orient&oacute; sus energ&iacute;as hacia temas de importancia s&oacute;lo local &ndash;fue la provincia donde la lucha por el gobierno aut&oacute;nomo municipal m&aacute;s pasi&oacute;n suscit&oacute;&ndash;, Santa Fe tuvo dificultades para erguirse sobre sus propios pies y proyectar su voz sobre el plano nacional. Todo lo contrario de C&oacute;rdoba, cuyo crecimiento econ&oacute;mico nunca dej&oacute; de fortalecer a los actores que dominaban la vida de su capital.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con Santa Fe invita a poner de relieve otro rasgo singular de C&oacute;rdoba: su localizaci&oacute;n. La provincia est&aacute; enclavada en el centro geogr&aacute;fico del pa&iacute;s. No hay ninguna que limite con tantas provincias (son siete), que la rodean por sus cuatro costados. No es casual que, durante mucho tiempo, C&oacute;rdoba fuese el punto de encuentro y el nexo obligado entre la Argentina interior y la pampeana y litoral. Y ello, sumado a su gravitaci&oacute;n econ&oacute;mica &ndash;desde el comienzo superior a la de cualquier otra provincia del interior&ndash; contribuy&oacute; a hacer de C&oacute;rdoba un articulador natural de ese heterog&eacute;neo conglomerado. El hecho de que los empresarios de la provincia eligieran el nombre de Fundaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea para bautizar al influyente&nbsp;<em>think-tank</em>&nbsp;que crearon en 1977 nos dice mucho sobre cu&aacute;nto valoran los cordobeses la posici&oacute;n que ocupan en el mapa de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero C&oacute;rdoba tiene un relieve particular por cuanto amplifica estas fortalezas &ndash;su peso econ&oacute;mico, su localizaci&oacute;n&ndash; con algo menos tangible pero igualmente decisivo como es su enorme gravitaci&oacute;n en el plano cultural. Hay que insistir nuevamente en que, en este aspecto, la clave del ascendiente de la provincia mediterr&aacute;nea no est&aacute; ni estuvo asociado al poder seductor de un cierto tipo de ideas o una corriente de opini&oacute;n particular. Sin duda, la opini&oacute;n dominante en la provincia se identifica con el clima conservador que impera en el interior del nuestro pa&iacute;s. Sin embargo, a lo largo del tiempo C&oacute;rdoba signific&oacute; muchas cosas, todas las cuales tuvieron eco m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras. Esto es as&iacute; porque las ideas y las tradiciones s&oacute;lo adquieren verdadera importancia en la medida en que se apoyan sobre soportes institucionales y materiales que les permiten trascender los espacios que les dieron origen. Sin esas plataformas, las ideas tienen poco impacto y poco alcance.<strong>&nbsp;Y aunque est&aacute; muy lejos de igualar el influjo de la poderosa Buenos Aires, C&oacute;rdoba es el distrito con las instituciones culturales m&aacute;s potentes de nuestro interior.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Y aunque está muy lejos de igualar el influjo de la poderosa Buenos Aires, Córdoba es el distrito con las instituciones culturales más potentes de nuestro interior</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta condici&oacute;n se observa tanto en la cultura de elite como en la de masas. En C&oacute;rdoba naci&oacute; la primera universidad del pa&iacute;s, surgida dos siglos antes de la Universidad de Buenos Aires. El entramado de instituciones crecidas en torno a la Casa de Trejo ejerci&oacute; desde muy temprano un fuerte influjo sobre las clases educadas del interior, en particular del noroeste. Fue, adem&aacute;s, y durante mucho tiempo, la &uacute;nica ciudad del interior dotada de una industria editorial capaz de producir libros. En C&oacute;rdoba, ese pasado evoca nostalgias de un tiempo mejor pero tambi&eacute;n ha estimulado, una y otra vez, ambiciones presentes.
    </p><p class="article-text">
        La construcci&oacute;n de una voz cordobesa en la vida p&uacute;blica nacional germin&oacute; en ese entorno, y se benefici&oacute; de los procesos de socializaci&oacute;n que tuvieron lugar en sus instituciones universitarias (o en relaci&oacute;n con esas aulas). A ello hay que agregar que esta provincia posee el &uacute;nico sistema de medios capaz de moderar el predominio de las industrias culturales radicadas en Buenos Aires. El influjo de&nbsp;<em>La Voz del Interior</em>, hoy su peri&oacute;dico m&aacute;s relevante, no se limita a C&oacute;rdoba.&nbsp;<strong>Otro tanto puede decirse de Cadena 3, la poderosa radio cordobesa, muy escuchada m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la provincia.</strong>&nbsp;Otros ejemplos podr&iacute;an agregarse a esta lista. &iquest;Es casual que la &uacute;nica revista del interior que logr&oacute; ganarse un lugar en el mercado porte&ntilde;o fuese&nbsp;<em>Hortensia</em>, un producto cordob&eacute;s? &iquest;O que el principal festival de m&uacute;sica popular del pa&iacute;s, Cosqu&iacute;n, tenga lugar en esa provincia? &iquest;O que el cuarteto y sus int&eacute;rpretes hayan trascendido sus fronteras?
    </p><p class="article-text">
        La existencia de un foco de irradiaci&oacute;n de cultura de gran envergadura tambi&eacute;n ayuda a entender la potencia de los proyectos que impugnaron las ideas o las pol&iacute;ticas de los actores que dominaban sus instituciones, comenzando con los liberales laicos del siglo XIX y los estudiantes de la Reforma Universitaria. Y explica, asimismo, por qu&eacute; en un lugar como C&oacute;rdoba pudo florecer una iniciativa como la que encar&oacute; Jos&eacute; Aric&oacute; que, surgida en la vereda de enfrente de la Casa de Trejo (con la que estableci&oacute; una relaci&oacute;n a la vez pol&eacute;mica y dependiente), tuvo una enorme capacidad para renovar y sofisticar la cultura letrada de la izquierda socialista. Es sabido que el m&aacute;s erudito de nuestros marxistas &ndash;una figura de proyecci&oacute;n no s&oacute;lo argentina sino tambi&eacute;n latinoamericana&ndash; no se destac&oacute; tanto por la originalidad de sus contribuciones escritas o el vuelo de sus ideas como por su labor como inspirador de un nuevo canon de lecturas. &iquest;Es posible imaginar el sue&ntilde;o letrado que ese joven bibliotecario de Villa Mar&iacute;a comenz&oacute; a perfilar en los a&ntilde;os peronistas (es decir, antes de que C&oacute;rdoba pudiera ser imaginada como una &ldquo;Tur&iacute;n latinoamericana&rdquo;) sin hacer referencia a su relaci&oacute;n con las elites intelectuales y las instituciones culturales de su provincia? El proyecto pol&iacute;tico-intelectual de&nbsp;<em>Pasado y Presente&nbsp;</em>y los gramscianos cordobeses surgi&oacute; en este contexto a la vez atractivo y exigente, hostil y estimulante. Al igual que sucede con la Fundaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea, su deriva no puede entenderse sin referirla al peculiar escenario provincial que le dio origen y que fue decisivo para su formulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hace distinta a C&oacute;rdoba? &iquest;Qu&eacute; factores permiten que los actores que animan su vida p&uacute;blica conciban proyectos de mayor alcance que los que suelen predominar en otras provincias argentinas? Esquematizando el argumento sugerido en estos p&aacute;rrafos, su originalidad podr&iacute;a sintetizarse como una singular combinaci&oacute;n&nbsp;<strong>de escala, localizaci&oacute;n y potencia cultural, todo ello apoyado sobre la memoria de una historia de protagonismo varias veces secular.</strong>&nbsp;No sabemos c&oacute;mo terminar&aacute; la osada apuesta de la Fundaci&oacute;n Mediterr&aacute;nea a la que hicimos referencia al comienzo de esta nota. De lo que s&iacute; podemos estar seguros es de que no ser&aacute; la &uacute;ltima vez que escucharemos hablar de C&oacute;rdoba y de sus esfuerzos por dejar su marca en la historia nacional.
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ambicion-cordoba-desafio-buenos-aires_129_8636279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jan 2022 03:03:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ambición de Córdoba y el desafío a Buenos Aires]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Buenos Aires,Santa Fe,Alberto Fernández,Mauricio Macri]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son malas las reelecciones? ¿Qué nos dicen sobre la política actual en la provincia de Buenos Aires?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/son-malas-reelecciones-dicen-politica-actual-provincia-buenos-aires_129_8624779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son malas las reelecciones? ¿Qué nos dicen sobre la política actual en Buenos Aires?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de que esta semana la Legislatura bonaerense aprobara la reforma que permite la reelección de los intendentes en la provincia, Pablo Gerchunoff y Roy Hora analizan las reelecciones a lo largo de la historia argentina y hasta qué punto son buenas o malas para la calidad democrática del país.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <strong>PG: </strong>Hace unos d&iacute;as, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/senado-bonaerense-habilito-reeleccion-intendentes-votos-aprobacion-diputados_1_8617656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Legislatura de la provincia de Buenos Aires decidi&oacute; cambiar</a> lo que podr&iacute;amos llamar la &ldquo;ley Mar&iacute;a Eugenia&rdquo;, que limitaba la reelecci&oacute;n de los intendentes, d&aacute;ndole m&aacute;s flexibilidad y permiti&eacute;ndoles a todos los intendentes que en 2023 puedan volver a presentarse. &iquest;C&oacute;mo seguir&aacute; la historia despu&eacute;s? No lo sabemos. Pero lo que s&iacute; sabemos es que esto provoc&oacute; una gran discusi&oacute;n y en algunos casos un gran esc&aacute;ndalo, como por ejemplo en mi propia casa, donde todo el mundo se opuso. La cuesti&oacute;n sobre la reelecci&oacute;n en la Argentina no es una cuesti&oacute;n de hoy. Esto no deber&iacute;a sorprendernos. Es una cuesti&oacute;n que viene de la historia, de una larga historia. Entonces me gustar&iacute;a mucho escucharte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, este es un tema que dividi&oacute; a los hogares y caus&oacute; mucha indignaci&oacute;n. Cuando uno lee las cosas que escribieron los periodistas en estos d&iacute;as, hay mucho m&aacute;s de indignaci&oacute;n que de an&aacute;lisis. Creo que es un tema interesante, que tiene muchas dimensiones para mirar y que conviene mirar con la cabeza un poco m&aacute;s fr&iacute;a. Te propongo que miremos dos cosas muy r&aacute;pido. Una es la cuesti&oacute;n hist&oacute;rica, el problema de la reelecci&oacute;n en una perspectiva de largo plazo, muy r&aacute;pidamente, porque a nosotros nos interesa m&aacute;s que a los que nos escuchan. Y la segunda es <strong>&iquest;cu&aacute;n buena es, cu&aacute;n mala es la reelecci&oacute;n para la calidad de la democracia? &iquest;Qu&eacute; significado tiene esta ley en particular?</strong> Y en relaci&oacute;n con el primer punto, un dato que a m&iacute; me parece importante como para arrancar la conversaci&oacute;n es que la Argentina no es un pa&iacute;s de reelecci&oacute;n o durante mucho tiempo no fue un pa&iacute;s de reelecci&oacute;n. La Constituci&oacute;n del 53 la prohib&iacute;a de manera expresa para la cabeza del Poder Ejecutivo y las provincias siguieron ese camino. Y, por supuesto, ac&aacute; hay que tener en cuenta que no era el &uacute;nico camino posible. Basta pensar en un pa&iacute;s que ten&iacute;a instituciones fuertes como Estados Unidos, que fue por el camino de la reelecci&oacute;n desde el comienzo. Entonces ac&aacute; hay una pregunta para hacerse y es por qu&eacute; la Argentina, a diferencia de Estados Unidos, que la autorizaba dos mandatos y a casa, decidi&oacute; no ir por el camino de la reelecci&oacute;n. Es decir, <strong>&iquest;por qu&eacute; estaba mal vista la reelecci&oacute;n en la Argentina? Y mi respuesta muy simple es Rosas. </strong>Hay que poner el nombre Rosas en esta respuesta. &iquest;Por qu&eacute; motivo? Porque la Constituci&oacute;n del 53 concentr&oacute; mucho poder en el presidente y eso es lo que quer&iacute;a Alberdi, una concentraci&oacute;n del poder muy grande, porque la Argentina era un pa&iacute;s volc&aacute;nico en el siglo XIX, pero le impuso restricciones. Y la principal restricci&oacute;n es la imposibilidad de reelegirse. Y yo <strong>creo que esa restricci&oacute;n tiene mucho que ver con el hecho de que Rosas no solo tuvo facultades extraordinarias y la suma del poder p&uacute;blico, sino que se reeligi&oacute; una y otra vez entre el 35 y el 52. Y no sigui&oacute; porque lo echaron. Entonces reelecci&oacute;n es tiran&iacute;a en nuestro pa&iacute;s.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que esa restricción tiene mucho que ver con el hecho de que Rosas no solo tuvo facultades extraordinarias y la suma del poder público, sino que se reeligió una y otra vez entre el 35 y el 52. (...) Entonces reelección es tiranía en nuestro país.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG</strong>: &iquest;Vos quer&eacute;s decir entonces que el p&aacute;nico a Rosas, a la repetici&oacute;n de una experiencia tipo Rosas, es la que pone el l&iacute;mite que figura en la Constituci&oacute;n del 53?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Claro. Es decir, esos liberales dijeron &ldquo;tenemos que hacer una Argentina que sea el contrario de lo que arm&oacute; Rosas&rdquo;. Entonces ese fue el camino, que por supuesto es un camino que a uno puede generarle la pregunta: &iquest;fue una buena o mala opci&oacute;n la no reelecci&oacute;n? Y como siempre, una vez que uno toma un camino, hay elementos positivos y negativos. Se&ntilde;alar&iacute;a uno, no s&eacute; qu&eacute; pens&aacute;s vos. Y es que <strong>en la medida en que el presidente no pod&iacute;a reelegirse, creci&oacute; la tentaci&oacute;n de manipular la sucesi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Claro, porque en el fondo detr&aacute;s de todo esto yace la cuesti&oacute;n del poder. De modo que si no hay reelecci&oacute;n, no puede no haber un debate sobre el sucesor, sobre la sucesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y en un pa&iacute;s como en Argentina, donde el presidente o los gobernadores concentran una dosis importante de poder, la cancha est&aacute; un poco inclinada, y uno lo puede mirar analizando la historia m&aacute;s chica de qu&eacute; quiso ser Roca, qu&eacute; hizo Yrigoyen y otros tantos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero yo har&iacute;a la siguiente pregunta: &iquest;en qu&eacute; caso de la historia argentina desde 1853 o desde 1860 vos dir&iacute;as que la regla tuvo costos visibles?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No creo que haya en ning&uacute;n caso que el costo haya sido demasiado grande, tengo esa impresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pudo haber errado Roca con Luis S&aacute;enz Pe&ntilde;a por los l&iacute;os que arm&oacute;, pero no se puede decir que eso tenga que ver exactamente con la regla, tiene que ver con el hecho de que quiz&aacute; eligi&oacute; mal al candidato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El Presidente nunca est&aacute; solo en el escenario pol&iacute;tico. De todos modos, yo creo que esta restricci&oacute;n fue importante durante mucho tiempo. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo? <strong>Per&oacute;n hizo un intento por moverla, pero fue apenas un desv&iacute;o en el camino, porque el problema de la reelecci&oacute;n vuelve con alguna fuerza reci&eacute;n en la era democr&aacute;tica que inaugura Alfons&iacute;n. </strong>Y entrar a esa etapa, que es la que en el fondo todav&iacute;a est&aacute; con nosotros. Reci&eacute;n en los 90 cobr&oacute; relieve el problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero fijate de todas maneras que el vector resultado es moderado, porque todo lo que sali&oacute; de la Constituci&oacute;n del 94 es un sistema a la americana, un poquito m&aacute;s, porque el presidente puede volver despu&eacute;s de irse. Y en Estados Unidos no, ese &ldquo;a casa&rdquo; que vos dijiste para el caso de Estados Unidos, que m&aacute;s bien es post-Rooseveltiano, es un poco distinto en la Argentina, pero nunca se ejerci&oacute; de ese modo. <strong>Es decir, de facto lo que tenemos en la Argentina hasta ahora es una reelecci&oacute;n que, agregar&iacute;a yo, Kirchner quiso sortear con la herramienta nepotista.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es decir, de facto lo que tenemos en la Argentina hasta ahora es una reelección que, agregaría yo, Kirchner quiso sortear con la herramienta nepotista.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Ese fue el caso en el que m&aacute;s desv&iacute;o hay respecto al principio de renovaci&oacute;n del grupo dirigente. Pero mirando la cumbre del poder, el desv&iacute;o m&aacute;s grande quiz&aacute;s, no s&eacute; qu&eacute; pens&aacute;s vos, est&aacute; en las provincias, o sea, no tanto en el poder nacional, sino en <strong>las provincias, que sobre todo en los a&ntilde;os 90, no todas, pero algunas fueron por el camino tambi&eacute;n de modificar sus constituciones, cosa que hasta entonces no hab&iacute;an hecho, para habilitar reelecciones y en algunos casos reelecciones indefinidas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Lo que dir&iacute;a sobre eso es que si vemos el mapa al d&iacute;a de hoy, mi impresi&oacute;n es que el resultado final tampoco fue tan dram&aacute;tico. &iquest;Qu&eacute; quiero decir con esto? Que s&oacute;lo tres provincias en la Argentina, uno podr&iacute;a decir que no es poco, pero tres provincias, si yo no recuerdo mal, Catamarca, Formosa y Santa Cruz, tienen hoy reelecci&oacute;n indefinida. S&oacute;lo dos tienen un solo mandato, que son Mendoza y Santa Fe, y el resto tienen variantes de la regla presidencial, incluida tambi&eacute;n la picard&iacute;a nepotista que de vez en cuando usan con extraordinario &eacute;xito en Santiago del Estero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Entonces vos dir&iacute;as que el panorama argentino en el plano de los gobiernos subnacionales, las provincias y el gobierno federal tiene algunos tintes problem&aacute;ticos, pero en l&iacute;neas generales no est&aacute; tan mal como a veces se lo describe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Eso quiero decir, est&aacute; muy bien c&oacute;mo lo dec&iacute;s. Si nos colocamos en el plano del deber ser y de los valores, y no en el an&aacute;lisis que estamos haciendo, no dir&iacute;a que a m&iacute; me guste, preferir&iacute;a una regla a la mendocina, -quiz&aacute; demasiado dura la mendocina una sola reelecci&oacute;n-, pero tampoco, ahora s&iacute; volviendo al plano del an&aacute;lisis, me parece que estemos en un caso tan preocupante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ahora bien, esta conversaci&oacute;n que tuvimos hasta ahora deja de lado el tema central que nos convoca en esta charla, que es el caso municipal. Ah&iacute; vamos a ver otras cosas, porque es el caso que ahora est&aacute; en debate. Y ac&aacute; la primera pregunta que yo me hago es que ac&aacute; hay mucho m&aacute;s reelecci&oacute;n. Ha habido hist&oacute;ricamente m&aacute;s reelecci&oacute;n. <strong>Hasta hace muy poco esas reelecciones indefinidas no suscitaron mucha irritaci&oacute;n. Es una novedad del siglo XXI. Y pensando este problema, tratando de explicar por qu&eacute; no concit&oacute; tanta irritaci&oacute;n hasta hace muy poco, apuntaba dos razones. La primera es que durante mucho tiempo el &aacute;mbito municipal fue visto como un &aacute;mbito de poca importancia, m&aacute;s administrativo que pol&iacute;tico.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hasta hace muy poco esas reelecciones indefinidas no suscitaron mucha irritación. Es una novedad del siglo XXI (...) es que durante mucho tiempo el ámbito municipal fue visto como un ámbito de poca importancia, más administrativo que político.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Perd&oacute;n, &iquest;puedo interrumpirte un segundo? Vos dijiste fue visto y te invito a preguntarnos lo siguiente: &iquest;fue visto o era poco importante?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Fue visto como poco importante, porque &iquest;los intendentes de qu&eacute; se ocupaban? De cosas chiquitas. Y adem&aacute;s las carreras que se constru&iacute;an en el &aacute;mbito municipal no iban muy lejos. Me parece que entonces el primer tema es ese. Hay una historia larga de municipio administrativo en la Argentina y no eran vistas como grandes m&aacute;quinas de poder. Los partidos pesaban m&aacute;s, la Legislatura pesaba m&aacute;s. Yo creo que esto cambi&oacute; por lo menos en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, dos d&eacute;cadas y media. <strong>Las grandes intendencias se han convertido en &aacute;mbitos muy relevantes, grandes productores de votos. Y naci&oacute; eso que llamamos ahora la pol&iacute;tica territorial. </strong>Gobernar un lugar como Lomas de Zamora o como La Matanza ya no es simplemente recaudar el ABL y mantener limpias las calles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Roy, el hecho de que vos acabas de dar dos ejemplos de la provincia de Buenos Aires me invita a preguntarte lo siguiente: &iquest;no es un tema particularmente importante en la provincia de Buenos Aires? No estoy tan seguro de que en el resto de las provincias lo sea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, es probable, por la naturaleza misma de estos municipios, que han cambiado su car&aacute;cter. Algunos de ellos m&aacute;s grandes que varias provincias del interior juntas. Ac&aacute; hay como un cambio de naturaleza del gobierno municipal que hace que en la Argentina de nuestro tiempo ser intendente no es lo mismo que ser intendente en la d&eacute;cada de 1940-1950. Creo que este es el primer tema y el segundo tema es que <strong>no hubo cr&iacute;tica a la reelecci&oacute;n en la escena de la &eacute;lite dirigente de la clase pol&iacute;tica, porque del 83 en adelante el escenario estuvo bastante repartido, todos ten&iacute;an intendencias, los peronistas m&aacute;s en el conurbano, los radicales m&aacute;s en el interior. </strong>Pero tambi&eacute;n en un panorama complejo. Es decir, cuando uno mira el mapa que surge del 83 o del 87, de esas primeras elecciones, lo que se ve es que la distribuci&oacute;n de las intendencias est&aacute; relativamente equilibrada. Entonces todos controlan gobiernos municipales. Y hay algunos barones. Pero cuando uno mira qui&eacute;nes son esos barones, esos gobernantes eternos, ah&iacute; hay nombres de todos los colores. Pongo dos ejemplos que conocemos porque somos de la zona: el japon&eacute;s Garc&iacute;a, bar&oacute;n eterno de Vicente L&oacute;pez, o los Posse, que desde el 83, padre e hijo, han gobernado el municipio de San Isidro. No le van en zaga los varones peronistas. Entonces yo creo que en ese contexto era mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que surgiera del seno del grupo dirigente una impugnaci&oacute;n a la perpetuaci&oacute;n de los grandes intendentes. Y yo creo que eso es lo que cambi&oacute; en el siglo XXI. Y mirando unas cifras lo puedo comprobar. Despu&eacute;s de la crisis del 2001, de las dificultades que tuvo el radicalismo, retrocedi&oacute; mucho en t&eacute;rminos de su control del gobierno municipal. Y el momento m&aacute;s dram&aacute;tico fue la elecci&oacute;n del 2011, que dej&oacute; la provincia te&ntilde;ida de color peronista. M&aacute;s del 70% de las intendencias despu&eacute;s de la elecci&oacute;n del 2011 eran peronistas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hubo crítica a la reelección en la escena de la élite dirigente de la clase política, porque del 83 en adelante el escenario estuvo bastante repartido, todos tenían intendencias, los peronistas más en el conurbano, los radicales más en el interior.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Es interesante. &iquest;Vos est&aacute;s diciendo que los municipios de base agraria tambi&eacute;n gan&oacute; Cristina y sus candidatos municipales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> S&iacute;, no s&eacute; si te acord&aacute;s, yo tengo muy presente a Buzzi, el dirigente de la Federaci&oacute;n Agraria, tratando de explicar por qu&eacute;, despu&eacute;s de la gran movilizaci&oacute;n del campo en 2008, de poco tiempo atr&aacute;s, los distritos agr&iacute;colas en Santa Fe, en Buenos Aires, tambi&eacute;n incluso en C&oacute;rdoba, acompa&ntilde;aron a Cristina en su reelecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Porque no era lo mismo el voto del chacarero que el voto de los pueblos agrarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Exactamente. Ah&iacute; introdujo una categor&iacute;a que era la ruralidad para explicar lo que &eacute;l ve&iacute;a como una anomal&iacute;a. Pero lo cierto es que cuando uno mira el escenario de la primera d&eacute;cada del siglo, &iquest;qu&eacute; es lo que se observa? Que el peronismo arranc&oacute; esa d&eacute;cada teniendo m&aacute;s o menos la mitad de las intendencias y en la elecci&oacute;n del 2011 super&oacute; el 70%. Es decir, fue una verdadera sangr&iacute;a para los opositores y se sintieron asediados. Entonces, creo que eso es muy importante para entender lo que pas&oacute; cuando en el 2015 cambi&oacute; la cosa, porque en el 2015, en la elecci&oacute;n que dej&oacute; a Mar&iacute;a Eugenia Vidal como gobernadora, el peronismo retrocedi&oacute; y solamente mantuvo el 40% de las intendencias de la provincia. Ah&iacute; la provincia empez&oacute; a te&ntilde;irse de otro color, de dos colores. En realidad era tricolor: radical, PRO y Massa. Cuando uno lo mira, ah&iacute; se arm&oacute; algo nuevo, que es que llega un nuevo grupo dirigente, el PRO, con poca experiencia, se enfrenta a un escenario en el que hay barones que han estado no solo mucho tiempo, sino que en el pasado inmediato han dominado la provincia, est&aacute;n instalados en todos lados. Y entonces, &iquest;qu&eacute; propone? Una iniciativa que dice &ldquo;frenemos las reelecciones&rdquo; y encuentra aliados no s&oacute;lo en su propia tropa, por supuesto, que dice &ldquo;ahora que tenemos poder, encontremos una manera de impedir que los peronistas sigan reeligi&eacute;ndose&rdquo;, sino que encuentra tambi&eacute;n una facci&oacute;n peronista, la de Massa, que aspira desde afuera a oxigenar al peronismo, impidiendo las reelecciones de los peronistas que han ido con Cristina. Ah&iacute; se crea esa alianza que le permite en agosto del a&ntilde;o 2016 aprobar esta ley que dec&iacute;a que no va a haber m&aacute;s que una reelecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Me aproximo entonces al resultado del debate legislativo y el voto del otro d&iacute;a. En t&eacute;rminos de intereses, vos lo que lo que creo que est&aacute;s sugiriendo es los que tienen intendentes votaron a favor de la flexibilizaci&oacute;n de la &ldquo;ley Mar&iacute;a Eugenia&rdquo; y los que no tienen nada votaron en contra. El voto &eacute;tico es de los que no tienen nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No ir&iacute;a tan lejos, pero lo que dir&iacute;a es que <strong>la propuesta del gobierno de Mar&iacute;a Eugenia Vidal se dio en un contexto muy espec&iacute;fico, del cual no podemos decir que estaba solamente motivado por el ideal de construcci&oacute;n de una rep&uacute;blic</strong>a. Ah&iacute; atr&aacute;s de eso tambi&eacute;n hab&iacute;a un proyecto de poder que, usando los instrumentos leg&iacute;timos que da la legislaci&oacute;n, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, aspiraba a poner piedras en el camino del justicialismo. Lo que no terminaron de advertir es que en la medida en que Juntos por el Cambio, o c&oacute;mo se fue llamando con el tiempo, consolid&oacute; su posici&oacute;n en la provincia, esas piedras en el camino tambi&eacute;n fueron piedras para ellos. Vieron ya que obtuvieron buenos resultados en el 2019 y piensan ellos van a obtener tambi&eacute;n buenos resultados en el 2023, les resultan un impedimento para la consolidaci&oacute;n de su propia fuerza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por eso el voto de la Legislatura del otro d&iacute;a es un voto transversal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Totalmente transversal. Ac&aacute; hay que agregar que, por supuesto, el Frente Renovador perdi&oacute; un poco de inter&eacute;s en esa renovaci&oacute;n porque se sum&oacute; al bloque oficialista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Lo cual se explica perfectamente porque Massa perdi&oacute; Tigre en manos de alguien que no lo quiere devolver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Exactamente. Por eso tampoco se podr&iacute;a describir ese voto como un voto solamente movido por lo que ahora se denomina ideales republicanos. Tomando distancia del tema de la disputa, en la que se argumentan ciertos valores para encubrir tambi&eacute;n otras cosas,<strong> creo que hay una pregunta leg&iacute;tima que tenemos que hacernos y es &iquest;cu&aacute;n mala es esta ley que se acaba de votar o de reformar para la democracia argentina o para la democracia de la provincia de Buenos Aires?</strong> Y he le&iacute;do en varias partes que dicen que esto es una especie de victoria p&iacute;rrica de estos oportunistas de todos los colores pol&iacute;ticos que, a contramano de las demandas de la sociedad, solo protegen sus propios intereses. Yo creo que en un sentido sabemos que la dirigencia pol&iacute;tica es un actor que tiene sus propios intereses y ser&iacute;a m&aacute;s cauto al momento de decir que esto supone un <em>turning point</em>, un momento dram&aacute;tico para la historia de la coalici&oacute;n opositora o de la calidad institucional argentina. Porque vi&eacute;ndolo con un poco de distancia, con la mirada menos cegada por las pasiones del momento, yo dir&iacute;a que finalmente hay un t&eacute;rmino: en el 2027 todos se van a tener que ir. Agregar&iacute;a otra cosa y es que, en general, las elecciones en la provincia, pese a todo lo que a veces se dice, son elecciones limpias. Los que ganan, ganan, y en general ganan porque son la opci&oacute;n preferida por las mayor&iacute;as. Y aqu&iacute; tambi&eacute;n har&eacute; una pregunta y es &iquest;qu&eacute; es lo que m&aacute;s valoran los habitantes de la provincia de Buenos Aires y tambi&eacute;n los ciudadanos argentinos? &iquest;La posibilidad de renovaci&oacute;n de los liderazgos o la eficacia de la gesti&oacute;n? Cuando uno pone esas dos cosas en la balanza, yo tiendo a pensar que a&uacute;n cuando, como vos dec&iacute;as hace un rato, tambi&eacute;n me inclino por poner restricciones al poder, creo que la eficacia, la calidad de la gesti&oacute;n sigue siendo un valor importante y tenemos que ponerlo en la balanza. Es decir, buenos administradores locales suelen ser recompensados por el voto popular. Malos administradores o administradores con mala suerte, porque tambi&eacute;n los hay, suelen ser castigados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Eso es totalmente cierto, pero me pregunto si ese argumento no vale para que en 2027 o 2025 o lo que fuere se vuelva a cambiar la ley en nombre de la eficacia de la gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Eso creo que ser&iacute;a malo. Estoy de acuerdo que eso ser&iacute;a un retroceso. Pero la pregunta con la que yo quisiera terminar mi comentario es que, por supuesto, hay que poner l&iacute;mites a la reelecci&oacute;n indefinida, creo que la ley, con su modificaci&oacute;n de la manera en que termin&oacute; siendo delineada, lo hace, pero <strong>me parece que lo que falta o aquello en lo que hay mucho m&aacute;s trabajo para hacer, para lograr una mejor democracia y un mejor uso de los recursos p&uacute;blicos, no son m&aacute;s controles electorales, esos est&aacute;n. Lo que necesitamos son, sobre todo, no el control que nace de las elecciones, sino el que surge de las instituciones independientes de evaluaci&oacute;n y de monitoreo de la gesti&oacute;n</strong>. En ese plano me parece que la provincia de Buenos Aires est&aacute; bastante en deuda, tiene una Legislatura oscura, no se sabe qu&eacute; pasa ah&iacute;. En fin, tiene pocos organismos de control, el Tribunal de Cuentas no siempre funciona, la prensa independiente no termina de construirnos una imagen de cu&aacute;l es la agenda p&uacute;blica. A veces la justicia tambi&eacute;n est&aacute; en deuda. En fin, yo dir&iacute;a si queremos no s&oacute;lo una mejor democracia, es decir, no s&oacute;lo un Estado m&aacute;s democr&aacute;tico, sino tambi&eacute;n mejores administradores del Estado, yo dir&iacute;a esa es una asignatura pendiente, tanto o m&aacute;s importante que la que nace de la discusi&oacute;n sobre reelecci&oacute;n s&iacute; o reelecci&oacute;n no. Es decir, necesitamos un Estado m&aacute;s transparente, m&aacute;s profesional, con m&aacute;s capacidad de gesti&oacute;n y m&aacute;s abierto al escrutinio ciudadano. Y en todas estas cosas yo dir&iacute;a que la provincia de Buenos Aires est&aacute; en falta y me gustar&iacute;a que la indignaci&oacute;n tambi&eacute;n vaya un poco en esa direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Me parece muy interesante. Yo estoy de acuerdo y cerramos ac&aacute;. Nos vemos en un par de semanas.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/son-malas-reelecciones-dicen-politica-actual-provincia-buenos-aires_129_8624779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jan 2022 03:04:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Son malas las reelecciones? ¿Qué nos dicen sobre la política actual en la provincia de Buenos Aires?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Provincia de Buenos Aires,Reelecciones,María Eugenia Vidal,Sergio Massa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuán sólidas son las dos coaliciones que dominan la política argentina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/solidas-son-coaliciones-dominan-politica-argentina_129_8592616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuán sólidas son las dos coaliciones que dominan la política argentina? ¿Pueden quebrarse y fragmentar la oferta electoral?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Pueden quebrarse y fragmentar la oferta electoral? Desde que se reformuló el sistema político tras la Ley Sáenz Peña, la Argentina funcionó con un sistema de partido dominante y una oposición más bien fragmentada. Pero eso cambió en la última década, constatan los historiadores Roy Hora y Pablo Gerchunoff.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        PG: &iquest;Qu&eacute; tal, Roy? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        RH: Muy bien, Pablo. &iquest;Vos?
    </p><p class="article-text">
        PG: Bien. Con novedades, &iquest;no? Nos pasamos mucho tiempo hablando de las tensiones internas del gobierno, alguna gente augurando que eso iba a terminar en una ruptura y, sin embargo, <strong>la coalici&oacute;n de gobierno m&aacute;s o menos se las arregla para mantenerse unida</strong>. Pero yo tengo la percepci&oacute;n de que se mantiene unida con ese tironeo interno que me hace dudar de que eso sea una cosa permanente. Esto lo dejo puesto sobre la mesa para charlarlo. Y, del otro lado, me encuentro con que el ganador de las elecciones, los ganadores de las elecciones del 14 de noviembre, produjeron una novedad, que es<strong> la divisi&oacute;n del bloque radical</strong> que hab&iacute;a sido la gran sorpresa en t&eacute;rminos de acumulaci&oacute;n de votos inesperada, si se quiere, en esa jornada. Entonces la pregunta que a m&iacute; me surge es si no hay en la Argentina... Cuando lo vemos, el sistema parece un sistema pol&iacute;tico de dos fuerzas pol&iacute;ticas competitivas y, sin embargo, yo tengo la sensaci&oacute;n de que eso es muy fr&aacute;gil. De que eso se puede romper en cualquier momento. Entonces, mirando el presente pero tambi&eacute;n mirando la historia, &iquest;qu&eacute; se te ocurrir&iacute;a decir sobre esto?
    </p><p class="article-text">
        RH: Lo primero que dir&iacute;a es que efectivamente <strong>hoy estamos en un momento en el que la percepci&oacute;n de que el sistema pol&iacute;tico es m&aacute;s fr&aacute;gil est&aacute; mucho m&aacute;s extendida</strong>. Y hay una gran novedad, como vos se&ntilde;alabas, es el comportamiento de los radicales de Evoluci&oacute;n, de esos radicales que parecen por momentos dispuestos a patear el tablero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy estamos en un momento en el que la percepción de que el sistema político es más frágil está mucho más extendida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        PG: As&iacute; es.
    </p><p class="article-text">
        RH: A tomar una iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        PG: Juegan fuerte al menos, &iquest;no?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RH: S&iacute;. Una iniciativa sin medir los costos, que pueden ser muy elevados en t&eacute;rminos de da&ntilde;o para la propia coalici&oacute;n. Y despu&eacute;s podemos agregar, bueno, yo creo que no es tan importante, &iquest;no?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        PG: Yo estoy de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        RH: No quisiera darle mayor relieve, pero tambi&eacute;n tenemos un escenario en el cual izquierda y derecha pesan un poquito m&aacute;s. Eso a veces ha sido visto en algunos an&aacute;lisis como un fen&oacute;meno significativo -yo creo que no lo es tanto- pero de todos modos tambi&eacute;n quisiera ponerlo en el mapa al momento de decir: <strong>el escenario es m&aacute;s complejo de lo que parec&iacute;a hace seis meses</strong>, digamos, en el momento el que el radicalismo parec&iacute;a una fuerza que ven&iacute;a a alcanzar una mayor gravitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        PG: A recuperar terreno respecto a 2015.
    </p><p class="article-text">
        RH:&nbsp;Y en ese sentido, tratando de responder a tu pregunta, yo me preguntaba si la historia nos ayuda a encuadrar el problema, si nos ayuda a percibir si hay alguna novedad. Yo creo que s&iacute;. Veo dos cosas. Una la menciono y despu&eacute;s si tenemos tiempo quisiera desarrollarla un poco m&aacute;s. Quisiera conocer tu opini&oacute;n sobre este punto. Y tiene que ver con el cambio social, con las tensiones que surgen del hecho de que en la &uacute;ltima d&eacute;cada, d&eacute;cada y media, el mundo popular se ha dividido m&aacute;s de lo que estaba.
    </p><p class="article-text">
        PG: Entonces cuando habl&aacute;s de historia est&aacute;s hablando de una historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        RH: Reciente.
    </p><p class="article-text">
        PG: Pero que viene ocurriendo con la sociedad hace unos 20, 30 a&ntilde;os. Algo por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        RH: Exactamente.
    </p><p class="article-text">
        PG:&nbsp;Aj&aacute;. Ok.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El fenómeno del mundo de la economía popular y lo que significa esto para el peronismo, para un peronismo que durante mucho tiempo creía poder sintetizar en la figura del trabajador, así con mayúscula, la unidad de las clases populares</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        RH: <strong>El fen&oacute;meno del mundo de la econom&iacute;a popular y lo que significa esto para el peronismo, para un peronismo que durante mucho tiempo cre&iacute;a poder sintetizar en la figura del trabajador, as&iacute; con may&uacute;scula, la unidad de las clases populares.</strong> Un &uacute;nico inter&eacute;s para todos. Eso hoy est&aacute; en discusi&oacute;n y yo creo que esa es una tensi&oacute;n que trabaja de manera subterr&aacute;nea, sobre todo en el Frente de Todos. Eso es uno. Despu&eacute;s lo podemos traer. Pero quer&iacute;a ir m&aacute;s atr&aacute;s. Quer&iacute;a comenzar un recorrido m&aacute;s extenso, arrancando por el momento en el que se abre el sistema pol&iacute;tico tras la Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a. O <strong>se reformula el sistema pol&iacute;tico tras la Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a</strong>. Y ah&iacute; lo que yo veo en general es que <strong>la Argentina funcion&oacute; con un partido dominante</strong>, un partido que era m&aacute;s fuerte que el resto. Y creo que hasta hace poco tiempo eso fue as&iacute;. Primero fue el PAN, antes de la democracia. Despu&eacute;s el radicalismo. Despu&eacute;s el peronismo. Y esos partidos dominantes tienen tendencias centr&iacute;petas. Tienden a hacer que todos se acerquen. Tienden a evitar la fragmentaci&oacute;n, a disciplinar a sus distintos actores. Est&aacute;, por ejemplo, el libro de Vicky Persello sobre radicalismo, que nos cuenta que los radicales se peleaban todo el tiempo, pero finalmente esas peleas no imped&iacute;an que en el momento en que iban a elecciones fuesen siempre el principal partido. Ten&iacute;an la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical Ferrocarril a Jachal. Un mont&oacute;n de cosas rar&iacute;simas.
    </p><p class="article-text">
        PG: Que es el m&aacute;s rid&iacute;culo de todos, el m&aacute;s divertido.
    </p><p class="article-text">
        RH: Pero eso no afectaba su control del centro del escenario pol&iacute;tico. Entonces yo creo que cuando uno lo mira la Argentina tiene una historia en la cual hay fragmentaci&oacute;n, pero la fragmentaci&oacute;n o la divisi&oacute;n es sobre todo un fen&oacute;meno que afecta m&aacute;s a la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        PG: Diste un primer ejemplo, que es post Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a, el ejemplo del radicalismo, &iquest;no? Pero, &iquest;vos no cre&eacute;s acaso que la ruptura de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical Antipersonalista en 1924, que despu&eacute;s termina en la Concordancia, en una coalici&oacute;n con los conservadores y con los socialistas independientes, no es una ruptura significativa en un partido de Yrigoyen, no de cualquiera? &iquest;C&oacute;mo lo ves eso?
    </p><p class="article-text">
        RH: Es una ruptura significativa, pero no creo que altere completamente el argumento que estoy presentando. Porque a&uacute;n sin los antipersonalistas Yrigoyen continuaba siendo mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        PG: Bueno, te da la raz&oacute;n el hecho de que su famoso plebiscito del 28 lo saca con, si no me acuerdo mal, la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical Antipersonalista como segunda segunda fuerza. Pero no estoy seguro. Estoy casi seguro que fue la segunda fuerza, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        RH: Que termin&oacute; segundo, &iquest;dec&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        PG: S&iacute;, digo, los antipersonalistas fueron la segunda fuerza. Esto quiere decir que saco &iquest;cu&aacute;nto? &iquest;58 o algo por el estilo? 58 el yrigoyenismo a pesar de esa ruptura. Digo, toda la Argentina era radical. Es muy impresionante.
    </p><p class="article-text">
        RH: Cimas que solo Per&oacute;n alcanz&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        PG: Contando la suma, cimas que solo Per&oacute;n alcanz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        RH: Ah&iacute; hay una divisi&oacute;n y yo creo que esa divisi&oacute;n tiene un poco motivos ideol&oacute;gicos. Hay gente que no est&aacute; tan contenta con Yrigoyen con el curso, si quer&eacute;s, m&aacute;s plebeyo, plebiscitario, populista, para utilizar una palabra que entonces no se utilizaba, del radicalismo de Yrigoyen, pero no afecta a la idea de que en el centro del sistema pol&iacute;tico hay un partido muy fuerte que se disciplina en torno a un liderazgo, mientras que la oposici&oacute;n tiende a fragmentarse.
    </p><p class="article-text">
        PG: &iquest;Por ejemplo?
    </p><p class="article-text">
        RH: Bueno, le pasa a los conservadores. El ejemplo que me gusta mencionar es el de los conservadores en la provincia de Buenos Aires, un partido muy fuerte. Los conservadores en los 20, 30 son una constelaci&oacute;n de partidos provinciales. Y en la provincia de Buenos Aires, que es una provincia que era una provincia que Yrigoyen domina, que el radicalismo domina, un sector importante del mundo conservador dice: para sobrevivir tenemos que jugar a un juego que es un juego que nos coloca en el medio del partido conservador tradicional, si quer&eacute;s, y del radicalismo e inventan una cosa que se llama Partido Popular, cuyo l&iacute;der es Barcel&oacute;. Y el radicalismo feliz con eso y lo deja vivir ah&iacute; y dominar la tercera secci&oacute;n electoral. Negocio para todos, para Barcel&oacute; y para los radicales. Entonces yo creo que ah&iacute; aparece un fen&oacute;meno que es la fragmentaci&oacute;n...
    </p><p class="article-text">
        PG: Tambi&eacute;n en el socialismo, &iquest;no es verdad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RH: Lo mismo. Por supervivencia, si quer&eacute;s. Es decir, intento de probar un nuevo camino de modo tal de hacer que el peso de la fuerza dominante no sea tan abrumador, que les deje alg&uacute;n lugarcito al sol. Despu&eacute;s est&aacute;n las izquierdas. Ah&iacute; tambi&eacute;n si uno quiere mirar fragmentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        PG: Eso da tres tomos. Mejor dej&eacute;moslo ahora.
    </p><p class="article-text">
        RH: Eso nos lleva en otra direcci&oacute;n, una lista de acr&oacute;nimos, como se puede decir. No tiene mucha significaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n el peronismo se dividi&oacute; cuando le toc&oacute; estar en la oposici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con Perón manejando al partido, al movimiento con puño de hierro, algunos intentaron levantar la voz y fueron, por decirlo eufemísticamente, suprimidos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        PG: Est&aacute; muy bien lo que dec&iacute;s: cuando le toc&oacute; estar en la oposici&oacute;n. Porque que yo recuerde <strong>con Per&oacute;n manejando al partido, al movimiento con pu&ntilde;o de hierro, algunos intentaron levantar la voz y fueron, por decirlo eufem&iacute;sticamente, suprimidos</strong>. No les fue bien.
    </p><p class="article-text">
        RH: Estoy pensando en el peronismo despu&eacute;s del 55, en el peronismo que, con Per&oacute;n en el exilio, con Per&oacute;n fuera de la Argentina, aspira a movilizar los recursos pol&iacute;ticos que est&aacute;n ah&iacute; un poco vacantes. Estoy pensando sobre todo en la experiencia de Vandor.
    </p><p class="article-text">
        PG: Est&aacute;s pensando en la elecci&oacute;n del 65 en Mendoza.
    </p><p class="article-text">
        RH: Exactamente. Es decir, ese peronismo o ese neoperonismo, como se lo denomina, quiere reintegrarse al juego pol&iacute;tico y para eso tiene que buscar alguna manera de ser peronismo sin serlo. Y se disfraza de Unidad Popular, con los recursos pol&iacute;ticos que le ofrece el sindicalismo, entonces muy poderoso.
    </p><p class="article-text">
        PG: Es interesante destacar que Per&oacute;n le torci&oacute; el brazo a trav&eacute;s de una visita de Isabel a Mendoza. Les torci&oacute; el brazo. Gan&oacute; la elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        RH: Los venci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        PG: Gan&oacute; la elecci&oacute;n interna, quiero decir, que es lo que nos importa en ese momento. Ninguno de esos peronismos sali&oacute; primero. Gan&oacute; el Partido Dem&oacute;crata, pero en la batalla que les importaba gan&oacute; Per&oacute;n por sobre el vandorismo. Y en el peronismo hay alguno... Bueno, s&iacute;, hay algunas otras sino de los a&ntilde;os 70, pero no s&eacute; si vale... &iquest;Vos quer&eacute;s detenerte algo ah&iacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RH: Yo pensaba en la divisi&oacute;n de la primera democracia, de los a&ntilde;os de Alfons&iacute;n, cuando el peronismo otra vez en la oposici&oacute;n, ahora s&iacute; en un sistema competitivo, con elecciones libres, y ese es el peronismo de la derrota y ah&iacute; Cafiero tiene que buscar un camino para intentar otra vez llevar al peronismo a la victoria y ah&iacute; fractura al peronismo de la provincia, el peronismo que no controla.
    </p><p class="article-text">
        PG: Y finalmente se va a quedar, por un breve tiempo, hasta que llegue Menem, se va a quedar con el peronismo. Te pregunto,  volviendo a un minuto atr&aacute;s, &iquest;no nos estamos olvidando de una divisi&oacute;n muy importante en la historia argentina que es la divisi&oacute;n del radicalismo entre intransigentes y radicales del pueblo? &iquest;Y c&oacute;mo ver&iacute;as eso? Porque eso no encaja... No s&eacute; si encaja mucho en el modelo, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        RH: No, bueno, claro, todo el periodo post 55 es dif&iacute;cil de encajar por esa cortina de niebla que introduce la proscripci&oacute;n del peronismo. 
    </p><p class="article-text">
        PG: Se dividen en relaci&oacute;n a esa fuerza presumiblemente mayoritaria que era el peronismo.
    </p><p class="article-text">
        RH: Yo lo veo otra vez ah&iacute; con esta salvedad, enfatizando el hecho de que ah&iacute; el peronismo no puede presentarse, como una divisi&oacute;n donde Frondizi juega sobre todo una carta que es, bueno, estrat&eacute;gica, si quer&eacute;s. Frondizi ten&iacute;a ideas por supuesto. No quisiera negar la importancia de las ideas de Frondizi. Pero tambi&eacute;n...
    </p><p class="article-text">
        PG: Mucha gente cree que lo principal que tuvo son ideas. 
    </p><p class="article-text">
        RH: S&iacute;, yo creo que las ideas importan pero no importan tanto y por tanto lo que Frondizi estaba pensando es: &iquest;c&oacute;mo hago para acercarme a ese universo de votantes que nunca va a ser radical? Tengo que ofrecerle otra cosa. Tengo que disfrazarme de otra cosa para conquistarlo. Entonces tambi&eacute;n la veo como una divisi&oacute;n estrat&eacute;gica de una fuerza de oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        PG: Bueno, dej&eacute;mosla entonces a un costado y volvamos a Cafiero, porque una cosa interesante de Cafiero es que la renovaci&oacute;n era m&aacute;s que Cafiero. Yo creo que no hay que olvidarse que Menem form&oacute; parte de la renovaci&oacute;n. Y que en definitiva la lucha por quedarse con la sigla del partido y con la candidatura presidencial en el 89 fue entre, aunque ahora nos parezca llamativo, dos renovadores. &iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s tenemos? Porque de nuevo eso s&iacute; encaja en la l&iacute;nea que vos estabas trazando. Son fuerzas derrotadas o fuerzas que no est&aacute;n en el gobierno, que se fragmentan, pelean y finalmente resuelven sus divisiones, de alguna manera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos una era de paridad entre dos coaliciones, dos coaliciones además socialmente bien arraigadas.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        RH: Exactamente. Digamos, la divisi&oacute;n se explica fundamentalmente por el posicionamiento en el escenario pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        PG: Y seguimos sin ver un partido gobernando dividi&eacute;ndose de forma significativa.
    </p><p class="article-text">
        RH: Bueno, yo creo que el cambio est&aacute; ah&iacute;, en este punto. El cambio tiene que ver con el hecho de que hoy estamos en un escenario distinto al que hasta ahora estuvimos describiendo, ese escenario que estaba caracterizado por la presencia de un partido dominante. Hoy lo que tenemos son dos coaliciones, dos agrupamientos de peso relativamente similar. Y eso me lleva a pensar que este escenario de paridad, este escenario equilibrado, que creo nunca hab&iacute;a sucedido en la historia argentina, ya lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada de fen&oacute;meno, no es un fen&oacute;meno transitorio.<strong> Vivimos una era de paridad entre dos coaliciones, dos coaliciones adem&aacute;s socialmente bien arraigadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        (...)
    </p><p class="article-text">
        <em>Transcripci&oacute;n parcial de la conversaci&oacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/solidas-son-coaliciones-dominan-politica-argentina_129_8592616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Dec 2021 03:05:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuán sólidas son las dos coaliciones que dominan la política argentina?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Peronismo,Peronismos,Radicales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anatomía de un derrumbe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anatomia-derrumbe_129_8591180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anatomía de un derrumbe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis más grande desde la recuperación democrática, sus dimensiones políticas y económicas y cómo el 2001 se proyecta sobre el aquí y el ahora, son algunos temas de conversación entre los historiadores. El bonus track es una pregunta inquietante sobre la actual crisis del peronismo.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Pablo Gerchunoff (PG): </strong>&iquest;De d&oacute;nde partir&iacute;as para tratar este tema: 20 a&ntilde;os del 2001? Causas y consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Roy Hora (RH): </strong>Crisis es una palabra polis&eacute;mica, y por definici&oacute;n un fen&oacute;meno complejo, que hay que abordar desde distintos &aacute;ngulos. Algunos t&iacute;tulos: crisis de la convertibilidad, crisis social, saqueos y protestas en las calles, impugnaci&oacute;n a la dirigencia pol&iacute;tica, crisis institucional. Para abordar la crisis de 2001 yo empezar&iacute;a poniendo el foco en el plano pol&iacute;tico. Y me tomo de la idea de expectativas frustradas con el gobierno de la Alianza. Tras casi una d&eacute;cada de victorias del peronismo pro-mercado (91, 93, 95), el gobierno comenz&oacute; a perder fuerza. Y lleg&oacute; el turno de la oposici&oacute;n, de la Alianza Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical-Frepaso, que fue a las elecciones de 1997 y sobre todo de octubre del 99 con mucho &eacute;xito. En 1999, Fernando de la R&uacute;a-Carlos Chacho &Aacute;lvarez recibieron el 48% de los sufragios, Eduardo Duhalde-Ram&oacute;n Palito Ortega, el 38%. Una victoria significativa, pero seguida muy pronto por una brutal devaluaci&oacute;n del capital pol&iacute;tico del gobierno, que dej&oacute; a esa Alianza muy debilitada para enfrentar los sucesos de noviembre y diciembre del 2001. El hito que nos da una idea de la magnitud de ese derrumbe son las elecciones del 14 de octubre de 2001. A dos a&ntilde;os de haber obtenido 48% de los sufragios, cay&oacute; a 22%. Perdi&oacute; 26 puntos. Adem&aacute;s de eso hubo muchos votos en blanco, mucha abstenci&oacute;n. Y mucho voto impugnado, sobre todo entre los j&oacute;venes. Fue el derrumbe pol&iacute;tico m&aacute;s importante de la era democr&aacute;tica y quiz&aacute;s de toda la historia argentina, en t&eacute;rminos de devaluaci&oacute;n del capital pol&iacute;tico de un gobierno en ejercicio. Dif&iacute;cil enfrentar grandes desaf&iacute;os como el fin de la convertibilidad en esas circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Para los j&oacute;venes que no vivieron ese momento, &iquest;vos dec&iacute;s que entonces se pod&iacute;a percibir que estaba en riesgo la democracia recuperada en 1983?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No. Y a prop&oacute;sito me gustar&iacute;a establecer una comparaci&oacute;n con otro momento de derrumbe, asociado tambi&eacute;n a una enorme frustraci&oacute;n de expectativas. Me refiero al gobierno de Per&oacute;n-Per&oacute;n del 73-76. &iquest;C&oacute;mo termin&oacute;? Con un golpe militar. En 2001 el camino fue otro, por suerte, y ah&iacute; vemos una diferencia crucial respecto a ese otro momento de fractura y colapso de un gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La salida democr&aacute;tica de 2001.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Pese al ampl&iacute;simo descontento ciudadano, a que sus propios votantes le dieron la espalda a De la R&uacute;a, en 2001 no hab&iacute;a otro horizonte pol&iacute;tico que el democr&aacute;tico. La consigna fue &ldquo;que se vayan todos&rdquo;, que era un reclamo de renovaci&oacute;n de la dirigencia pol&iacute;tica, no de reemplazo del sistema pol&iacute;tico<strong>. </strong>Entonces, moviendo el foco, podemos pasar a esta otra pregunta, &iquest;por qu&eacute; tanto malestar ciudadano? A veces se olvida que ese malestar, el n&uacute;cleo de la disconformidad, tiene que ver con que a la convertibilidad le estaba yendo muy mal.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de la convertibilidad también nos pudo haber llevado a un lugar inhóspito, pero el sistema político nos salvó de ese destino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>A la convertibilidad le estaba yendo muy mal, pero el 60% o m&aacute;s de los argentinos no quer&iacute;an salir de la convertibilidad y por lo tanto culpaban al gobierno de no saber administrar la convertibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Exactamente. La Alianza fue la oferta pro-convertibilidad en la elecci&oacute;n del 99.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tal cual, mientras Duhalde, de manera un poco ambigua, estaba hablando de una salida de la convertibilidad. Por eso le gustaba a Alfons&iacute;n y por eso terminaron juntos (despu&eacute;s del 2001).
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Recordar cu&aacute;nto eco tuvo la apuesta de la Alianza a reverdecer la convertibilidad nos ayuda a entender esa expectativa frustrada, por qu&eacute; cay&oacute; tanto y tan r&aacute;pido el apoyo al gobierno elegido en 1999. Porque De la R&uacute;a no logr&oacute; revitalizar la convertibilidad. En 1999 o 2000 no hab&iacute;a una impugnaci&oacute;n masiva, como s&iacute; hubo m&aacute;s tarde, a los &ldquo;a&ntilde;os 90&rdquo;, a la d&eacute;cada neoliberal en su conjunto. Y ese consenso popular pro-convertibilidad meti&oacute; a la Alianza en un sendero del que era dif&iacute;cil salirse. Esto no quiere decir que el catastr&oacute;fico fin de la convertibilidad estuviera escrito de antemano. Siempre hay historia, incertidumbre. Pero el margen de maniobra no era tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>A m&iacute; me gustar&iacute;a incorporar a esta charla una visi&oacute;n comparativa de la crisis de la convertibilidad con otras crisis, partiendo del siguiente punto: la convertibilidad es muy parecida al patr&oacute;n oro, pero con una diferencia que la hac&iacute;a m&aacute;s d&eacute;bil.<strong> </strong>Era un fen&oacute;meno ex&oacute;tico, inventado en la Argentina y en unos pocos pa&iacute;ses m&aacute;s, los pa&iacute;ses b&aacute;lticos, por ejemplo, que sal&iacute;an del colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, mientras que el patr&oacute;n oro hab&iacute;a sido un sistema monetario mundial. Pero <strong>u</strong>na cosa que nos ense&ntilde;an las crisis de cuasi patr&oacute;n oro o patr&oacute;n oro es que los efectos de una deflaci&oacute;n son a veces tanto o m&aacute;s dolorosos que los efectos de un r&eacute;gimen de alta inflaci&oacute;n<strong>.</strong> Esto pas&oacute; ac&aacute;. Por eso la deflaci&oacute;n y el desempleo vinieron juntos, por eso la ruptura de los contratos. Pero en otros pa&iacute;ses, si nos vamos para atr&aacute;s a la d&eacute;cada de 1930 y vemos la ruptura del patr&oacute;n oro, pasaron cosas parecidas. Voy a tomar tres ejemplos para escaparnos un poco de la circunstancia local y formularnos una pregunta sobre el efecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de las grandes crisis. El a&ntilde;o 1931 fue sombr&iacute;o, el final del patr&oacute;n oro. De ese colapso nacieron dos cambios pol&iacute;ticos muy profundos, pr&aacute;cticamente al mismo tiempo, a comienzos de 1933, entre enero y abril. Uno en Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt fue un cambio muy profundo en la pol&iacute;tica y en la econom&iacute;a norteamericana. Y del otro lado del oc&eacute;ano, en Alemania, Adolf Hitler, que casi coincide en el momento de la asunci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Proyectos que van en direcciones contrapuestas: a la derecha y a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La crisis del patr&oacute;n oro se puede disparar en cualquier direcci&oacute;n. Y la crisis de la convertibilidad -en ese sentido, apoyo tu punto acerca de la incertidumbre sobre el futuro- tambi&eacute;n nos pudo haber llevado a un lugar inh&oacute;spito, pero el sistema pol&iacute;tico nos salv&oacute; de ese destino. Entonces, esos dos ejemplos me parecen interesantes porque evocan la crisis del patr&oacute;n oro, porque la convertibilidad lo evocaba. Tambi&eacute;n quiero se&ntilde;alar un tercer ejemplo, que no tiene que ver con el patr&oacute;n oro, sino que tiene que ver con un pa&iacute;s que nos llama siempre la atenci&oacute;n, Venezuela. Y no puedo dejar de pensar, cada vez que pienso en el Caracazo de febrero-marzo del 89, que, con un efecto retardado, Ch&aacute;vez fue un producto de esa crisis. No fue un efecto inmediato, la historia en detalle no importa, pero Ch&aacute;vez es un hijo del Caracazo. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: &iquest;cu&aacute;les son los hijos de la crisis de la convertibilidad del 2001?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El curso de la historia no estaba determinado, pero en esos &uacute;ltimos a&ntilde;os de la convertibilidad, y pese a que ese r&eacute;gimen contaba con una base de apoyos sustantiva, tambi&eacute;n estaba siendo erosionado por una demanda de mayor inclusi&oacute;n social. Esa demanda no termin&oacute; de alcanzar volumen hasta que se produjo la crisis definitiva, con todas sus secuelas de dolor y sufrimiento, y a&uacute;n as&iacute; no era la &uacute;nica opci&oacute;n en danza. Uno deber&iacute;a recordar que en la elecci&oacute;n del 2003 el hecho de que Menem saliera primero, el hecho de que Ricardo L&oacute;pez Murphy tuviera m&aacute;s de un 15% de los sufragios, nos est&aacute; mostrando que hab&iacute;a un bloque ortodoxo, que apuntaba en otra direcci&oacute;n...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Ortodoxo, liberal, o patr&oacute;n oro, sobre todo porque el programa de L&oacute;pez Murphy dentro del gobierno de De la R&uacute;a era un intento de salvar a la convertibilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que a&uacute;n teniendo en cuenta la presencia de esa casi media Argentina que cre&iacute;a que hab&iacute;a que persistir por el camino abierto por la convertibilidad y la reforma pro-mercado, desde 2002 la balanza se estaba inclinando en la otra direcci&oacute;n. Sobre todo porque el costo social de la ruptura de los contratos, del estallido de la convertibilidad, del aumento de la pobreza y el desempleo, puso a la agenda social en el centro de las preocupaciones. Y esa agenda pronto se transform&oacute; en un proyecto de reparaci&oacute;n de las injusticias sociales ya no solo de la crisis de 2001 sino del propio r&eacute;gimen de cambio fijo inaugurado en 1991.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Alto desempleo a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No quiero sugerir que el kirchnerismo ya estaba contenido en esa crisis, pero me parece que la salida en direcci&oacute;n a un Estado con m&aacute;s peso en la vida econ&oacute;mica, hacia un programa de expansi&oacute;n de derechos sociales, de protecci&oacute;n de los desempleados y los m&aacute;s desfavorecidos, era la apuesta ganadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pod&iacute;a ser con otros estilos, con otras herramientas, m&aacute;s moderado o m&aacute;s intenso, pero efectivamente iba a ir en esa l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ah&iacute; qued&oacute; bosquejada la avenida por la cual iba a transcurrir la vida pol&iacute;tica argentina en la d&eacute;cada y media posterior al 2001. De todos modos, y contra las visiones deterministas, quisiera se&ntilde;alar que, as&iacute; como la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica podr&iacute;a haber sido otra, tambi&eacute;n la crisis pol&iacute;tica podr&iacute;a haberse profundizado. A&uacute;n si la legitimidad de la opci&oacute;n democr&aacute;tica estaba muy extendida, eso no aseguraba orden, ni estabilidad pol&iacute;tica. Por eso tengo una valoraci&oacute;n muy positiva, en este plano, tanto del momento Alfons&iacute;n-Duhalde como del momento Kirchner. En medio de la tormenta, lograron restaurar la autoridad de la Casa Rosada y devolverle prestigio a la clase pol&iacute;tica, algo que en los meses que siguieron a diciembre de 2001 estaba en duda. El &ldquo;que se vayan todos&rdquo; podr&iacute;a haber terminado mal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue el derrumbe político más importante de la era democrática y quizás de toda la historia argentina, en términos de devaluación del capital político de un gobierno en ejercicio 
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Quiero destacar ciertos efectos persistentes que, a mi juicio, son consecuencias del 2001. El primero de ellos es el sesgo anti reformista que tuvieron todos los gobiernos posteriores, desde 2003 hasta 2015. Fue creciendo en ellos un sesgo de pol&iacute;tica contra las reformas econ&oacute;micas, contra las reformas de mercado, contra la apertura econ&oacute;mica.<strong>&nbsp; </strong>Eso fue distinto a lo que ocurri&oacute; en el resto de la regi&oacute;n, donde, o las cosas siguieron como antes o pasaron cosas como la transici&oacute;n acordada entre Fernando Henrique Cardoso y Lula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>En ese cambio de guardia el Banco Central sigui&oacute; como si nada hubiera sucedido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tal cual<strong>.</strong> El sesgo anti reformista en Argentina me parece muy importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Hace sistema con la difusi&oacute;n de la construcci&oacute;n de la idea de que el problema fueron los 90 en conjunto, y que esa experiencia debe ser condenada en bloque. Tras 2001 no va a haber legitimidad para ninguna reforma, s&oacute;lo para un Estado m&aacute;s grande. Nada de cirug&iacute;a, con o sin anestesia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Exactamente. Tambi&eacute;n para Mauricio Macri, que en todo caso pone mucha anestesia, yo creo que con raz&oacute;n. El segundo aspecto ya lo mencionaste: como queda tanta gente a la intemperie en 2001, el gasto p&uacute;blico aumenta, como tambi&eacute;n aumenta en el resto de Am&eacute;rica Latina, pero con una diferencia. Mientras Rafael Correa o Evo Morales ponen mucho &eacute;nfasis en la inversi&oacute;n en infraestructura, los gobiernos kirchneristas y el gobierno de Macri aumentan el gasto p&uacute;blico como pol&iacute;tica de ampliaci&oacute;n de derechos, como pol&iacute;tica protectora. Esto quiere decir que el 2001 estaba en la cabeza de todos. Y el tercer punto es que el miedo a una pol&iacute;tica deflacionaria hizo que los gobiernos kirchneristas hicieran renacer la inflaci&oacute;n en la Argentina. Esta es la cr&iacute;tica m&aacute;s dura, m&aacute;s n&iacute;tida, que yo tengo a la experiencia kirchnerista. A la salida de la convertibilidad el tipo de cambio se multiplic&oacute; por 4 y la inflaci&oacute;n apenas aument&oacute; 40%. N&eacute;stor y Cristina nos llevaron de ese r&eacute;gimen desindexado a la indexaci&oacute;n. Y buena parte de los problemas que hoy tenemos con la inflaci&oacute;n tienen que ver con la re-indexaci&oacute;n de la econom&iacute;a, que s&oacute;lo puede explicarse como una especie de miedo a la experiencia noventista. Creo que esos tres puntos est&aacute;n muy presentes en el post 2001.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El legado de esos a&ntilde;os fue una reformulaci&oacute;n del patr&oacute;n de desarrollo, fin de las reformas, alto gasto social, inflaci&oacute;n. En todos estos temas algo est&aacute; cambiando hoy. Al menos, es lo que se observa en la discusi&oacute;n p&uacute;blica, donde se advierte desafecci&oacute;n hacia con ese legado. &iquest;Fin de un ciclo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Se ve tambi&eacute;n en la revalorizaci&oacute;n de Menem, que se escucha de una manera todav&iacute;a pudorosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Por otro lado, creo que hay cosas que valorar del legado del momento 2001, como la fortaleza de nuestra democracia, pese a todos sus limitaciones. La crisis de 2001 no produjo aventureros antisistema. Esto todav&iacute;a se mantiene.<strong> </strong>Tenemos alguna figura marginal, no m&aacute;s que eso, merodeando una polis democr&aacute;tica que est&aacute; bien amurallada. Por otro lado, el 2001 produjo una reconfiguraci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico. Quiz&aacute;s la gran novedad fue el ocaso, de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical. Carg&oacute; ella sola con una responsabilidad que en verdad fue compartida. Por m&aacute;s de una d&eacute;cada y media le fue muy mal. En todos esos a&ntilde;os de ocaso radical hubo una suerte de vacancia en la representaci&oacute;n de las clases medias, y distintas experiencias y partidos trataron de capturar ese universo. El m&aacute;s exitoso termin&oacute; siendo el PRO, pero antes tambi&eacute;n hubo otros: L&oacute;pez Murphy en 2003, y tambi&eacute;n opciones m&aacute;s de izquierda, como el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner en 2011. Y llegados a este punto, viendo lo que pasa hoy, podemos establecer un paralelismo entre la suerte de aquel radicalismo y la de este peronismo. Esta &uacute;ltima d&eacute;cada fue mala para el peronismo, y este &uacute;ltimo bienio fue a&uacute;n peor. La pregunta que me hago es si, como consecuencia de sus fracasos de esta d&eacute;cada, de las dificultades que trajo la pandemia y en particular de la muy pobre gesti&oacute;n de estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, al peronismo le ha llegado su 2001. Estoy exagerando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>No est&aacute;s exagerando, lo est&aacute;s diciendo muy n&iacute;tidamente y no es lo mismo que exagerar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No estoy diciendo que el peronismo va a sufrir un derrumbe como el que vivi&oacute; el radicalismo tras De la R&uacute;a, o que pierda su condici&oacute;n de expresi&oacute;n pol&iacute;tica de las clases populares. Pero s&iacute; que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os el peronismo dif&iacute;cilmente sea ese actor poderos&iacute;simo que domin&oacute; la vida pol&iacute;tica luego del 2001. Esto va acompa&ntilde;ado, adem&aacute;s, y como resultado de cierto malestar con lo que dej&oacute; la etapa kirchnerista, con un movimiento del p&eacute;ndulo social, que ahora demanda menos Estado y pide m&aacute;s mercado. Otra vez expectativas frustradas. Creo que es lo que hoy estamos viendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por mi parte, terminar&iacute;a diciendo que eso, si es as&iacute;, lo obligar&iacute;a a un proceso de reconversi&oacute;n respecto a la experiencia kirchnerista. No s&eacute; si va a ser as&iacute;, pero si lo es, habr&aacute; una reflexi&oacute;n sobre el lugar del peronismo en el sistema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es el escenario que hoy vislumbramos. Argentina tiene por delante un camino muy escarpado, pero de forma distinta al que recorrimos desde el 2001. Ojal&aacute; podamos aprender tanto de las luces como de las sobras que tuvo esa experiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Pablo Gerchunoff es historiador econ&oacute;mico y profesor em&eacute;rito y Roy Hora es historiador, doctorado en la Universidad de Oxford</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/WC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anatomia-derrumbe_129_8591180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 02:48:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anatomía de un derrumbe]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué Córdoba es la única provincia que desafía a Buenos Aires?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cordoba-unica-provincia-desafia-buenos-aires_129_8552726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué Córdoba es la única provincia que desafía a Buenos Aires?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una frase de Alberto Fernández en la que el presidente invita a Córdoba a integrarse al país sirve como disparador para que Pablo Gerchunoff y Roy Hora piensen por qué esta es una provincia diferente, cuál es su protagonismo en la historia del país y cómo es su relación con Buenos Aires.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>En medio de tantos fragores, mucha gente ha dejado de lado una frase de Alberto Fern&aacute;ndez, que es un tema del que vamos a hablar hoy, y que a mi juicio es totalmente extraordinaria. En esa frase invita a la provincia de C&oacute;rdoba a integrarse al pa&iacute;s. Es una frase que podr&iacute;a haber tenido alg&uacute;n sentido en otras circunstancias, en el contexto de las guerras civiles, de los enfrentamientos internos, hubiera tenido sentido a mediados del siglo XIX, no necesariamente sobre C&oacute;rdoba, sino sobre cualquier otra provincia, pero es asombrosa escuchada hoy. Entonces esto te ha llevado a vos, que sos quien ha sugerido el tema, a pensar C&oacute;rdoba. No lo vamos a agotar hoy, pero vamos a pensar un poquito sobre C&oacute;rdoba. Entonces, ya que a vos se te ha ocurrido el tema, contame qu&eacute; pens&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a pensado que para iniciar esta conversaci&oacute;n esa an&eacute;cdota del presidente Fern&aacute;ndez, que por momentos parece trivial, pero que no tiene nada de trivial, es un buen disparador, porque va m&aacute;s all&aacute; del problema de si los cordobeses votan o no votan distinto. Y yo creo que invita a hacerse la pregunta sobre <strong>por qu&eacute; C&oacute;rdoba es singular en sus orientaciones pol&iacute;ticas, por qu&eacute; es una provincia diferente, no s&oacute;lo porque le molesta a un presidente cuyo n&uacute;cleo de poder est&aacute; en Buenos Aires, en el AMBA</strong>, sino &iquest;qu&eacute; es lo que hace peculiar a la relaci&oacute;n entre Buenos Aires - o el pa&iacute;s- y&nbsp; la provincia de C&oacute;rdoba? Creo que hay que marcar en primer lugar esa singularidad. Y yo comenzar&iacute;a recordando algo que todos sabemos, y es que la Argentina es un pa&iacute;s muy centralizado desde el punto de vista pol&iacute;tico. Su pol&iacute;tica transcurre a no m&aacute;s de 50 km de la Plaza de Mayo, esa es su gran escena pol&iacute;tica nacional. Las cosas importantes pasan ah&iacute;, como que Buenos Aires fuese el &uacute;nico gran teatro. Dios atiende en Buenos Aires, se dec&iacute;a en el siglo XIX, y se puede seguir diciendo eso en nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Perdoname, te interrumpo un segundo. 14 de noviembre de 1954, Per&oacute;n, frente a lo que ellos mismos llamaron un plenario del r&eacute;gimen, dice que C&oacute;rdoba es el lugar donde pasan cosas extra&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Claro, entonces C&oacute;rdoba es la &uacute;nica excepci&oacute;n a esa regla, porque <strong>C&oacute;rdoba ha sido un protagonista de la historia pol&iacute;tica argentina y lo ha sido en general en tensi&oacute;n, en oposici&oacute;n, a Buenos Aires</strong>. Despu&eacute;s podemos analizar las razones de este fen&oacute;meno, pero comenzar&iacute;a diciendo que tiene mucho que ver con la ambici&oacute;n de sus grupos dirigentes. Y uno puede hacer un recorrido a lo largo de la historia argentina desde que el pa&iacute;s se unific&oacute;, &uacute;ltimo tercio del siglo XIX, y va a encontrar hitos muy importantes que nos marcan que C&oacute;rdoba est&aacute; en una situaci&oacute;n de cierta incomodidad respecto a c&oacute;mo se organiz&oacute; la Argentina. Para m&iacute; el primer hito es el presidente Ju&aacute;rez Celman, del 86 al 90. Y me acuerdo una an&eacute;cdota: cuando es derrocado, en Buenos Aires se canta &ldquo;Ya se fue el burrito cordob&eacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Córdoba ha sido un protagonista de la historia política argentina y lo ha sido en general en tensión, en oposición, a Buenos Aires. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y m&aacute;s de un historiador ha descrito esa revoluci&oacute;n como una revoluci&oacute;n porte&ntilde;a...
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, como una revoluci&oacute;n porte&ntilde;a contra un dirigente del interior y en particular de C&oacute;rdoba. Y despu&eacute;s en esa lista pondr&iacute;a otros otros hitos, como la reforma universitaria, que naci&oacute; ah&iacute;, que tuvo reverberaciones no solo en la Argentina sino en Am&eacute;rica Latina, es un fen&oacute;meno interesante. No es la democratizaci&oacute;n de los claustros...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Otro d&iacute;a podemos discutir qu&eacute; fue la reforma universitaria, pero est&aacute; un poco sobrevendida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Sobrevendida en t&eacute;rminos de la tradici&oacute;n progresista. Es el cogobierno, s&iacute;, por supuesto, eso est&aacute;, pero no fue las clases populares ingresando en la universidad. Y despu&eacute;s hay otros hitos importantes en la segunda mitad del siglo XX. Hay un momento en que C&oacute;rdoba fue capital provisional de la Argentina, en septiembre del 55,&nbsp; se proclam&oacute; capital de la Argentina, con Lonardi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>As&iacute; es, mientras Per&oacute;n dec&iacute;a &ldquo;en C&oacute;rdoba pasan cosas extra&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y despu&eacute;s los otros dos hitos que creo que nos ayudan a reconstruir las grandes l&iacute;neas de esta historia son<strong> el Cordobazo, en el a&ntilde;o 69, que evoca otra tradici&oacute;n pol&iacute;tica importante en C&oacute;rdoba: obreros y estudiantes unidos y adelante</strong>. <strong>Y agregar&iacute;a finalmente el cordobesismo del peronismo cordob&eacute;s</strong>. Es decir, la idea de que el peronismo cordob&eacute;s o la provincia de C&oacute;rdoba tiene un papel que jugar en la vida p&uacute;blica argentina que va mucho m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de C&oacute;rdoba y que se puede formular en esos t&eacute;rminos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Dejame decir algo que relaciona lo que est&aacute;s contando con la geograf&iacute;a. Vos lo dijiste bien, C&oacute;rdoba est&aacute; en el centro del pa&iacute;s. C&oacute;rdoba limita con 7 provincias, no hay ninguna que limite con 7 provincias. Si no me acuerdo mal, la provincia de Buenos Aires limita con cinco. Pero adem&aacute;s es interesante, en el sentido de las agujas del reloj, si quer&eacute;s nombrar esas provincias: Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, San Luis, La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; afuera? Quiero decir, <strong>todas las tradiciones culturales, pol&iacute;ticas, socioecon&oacute;micas argentinas est&aacute;n en esos l&iacute;mites que permean a C&oacute;rdoba y la obligan casi al protagonismo. </strong>Me parece que ah&iacute; hay una cosa importante. Y vos dec&iacute;as en alguna conversaci&oacute;n previa que puede ser que eso es lo que hace que C&oacute;rdoba sea tanto m&aacute;s relevante que una provincia que en sus dimensiones y en la importancia de su sociedad y de su econom&iacute;a es tan importante como C&oacute;rdoba, que es Santa Fe.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todas las tradiciones culturales, políticas, socioeconómicas argentinas están en esos límites que permean a Córdoba y la obligan casi al protagonismo.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>C&oacute;rdoba tiene un diario que se llama <em>La voz del Interior</em>, fundado a comienzos del siglo XX, todav&iacute;a est&aacute; ah&iacute; dando vueltas, y probablemente sigue siendo el m&aacute;s importante, no s&oacute;lo de C&oacute;rdoba, sino del interior. Y <strong>tiene una ambici&oacute;n m&aacute;s grande, construir una representaci&oacute;n del pa&iacute;s donde C&oacute;rdoba aparece como un actor central de la construcci&oacute;n de una idea de pa&iacute;s asociada a la idea de interior.</strong> Y m&aacute;s recientemente Cadena 3, en el plano de la comunicaci&oacute;n radial, una iniciativa muy ambiciosa y con mucho eco en el interior.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y te dir&iacute;a que en la propia &aacute;rea metropolitana tambi&eacute;n, llega a Buenos Aires y al AMBA.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y tu referencia a Santa Fe me parece que es tambi&eacute;n interesante porque nos invita a poner a Santa Fe en el mapa, porque es una provincia que en muchos aspectos es equivalente a C&oacute;rdoba: tiene m&aacute;s o menos la misma poblaci&oacute;n, sus dos ciudades m&aacute;s importantes son de un tama&ntilde;o similar, pero Santa Fe no ocupa el lugar que ocupa C&oacute;rdoba en la historia argentina del siglo XX y tampoco del siglo XIX. Y yo creo que hay un elemento que se observa en Santa Fe, que es m&aacute;s pampeana, o sea, la localizaci&oacute;n es un tema, pero hay otro que nos ayuda a pensar la centralidad de C&oacute;rdoba, que tiene que ver con el hecho de que Santa Fe es una provincia dividida contra s&iacute; misma, porque su principal ciudad no es su capital. Su principal ciudad, para afirmarse, tuvo que lidiar con su capital. Y gran parte de la historia pol&iacute;tica santafesina, sobre todo la primera mitad del siglo XX, es la historia de Rosario tratando de ganarse un lugar en la vida santafesina. Uno podr&iacute;a decir muy r&aacute;pido que es la historia de la Liga del Sur, la historia de Lisandro de la Torre. Creo que los propios conflictos que dividen a Santa Fe le han hecho m&aacute;s dif&iacute;cil a esa provincia construirse como un rival de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>&nbsp;Vos dir&iacute;as que la ausencia de esos conflictos es lo que hace que C&oacute;rdoba cobre todav&iacute;a m&aacute;s relevancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Yo veo a Santa Fe como una provincia que tiene una ciudad antigua, como la ciudad colonial, la ciudad de sus &eacute;lites, que va quedando marginada por la emergencia de esa ciudad gringa que en 1850 no era nada, era una aldea y de golpe se convirti&oacute; en uno de los principales puertos de la Argentina y en el eje de la regi&oacute;n del trigo, para decirlo con palabras de Estanislao Zeballos. En cambio,<strong> creo que el crecimiento econ&oacute;mico de C&oacute;rdoba, la expansi&oacute;n productiva de C&oacute;rdoba del siglo XIX, tendi&oacute; a fortalecer a la propia ciudad y, sobre todo, y ac&aacute; meto un elemento que para m&iacute; es fundamental, tendi&oacute; a fortalecer a sus &eacute;lites,</strong> a sus grupos dirigentes. En el recorrido que hab&iacute;amos hecho hab&iacute;amos descrito como dos o tres C&oacute;rdobas: la conservadora, la liberal, la reformista, la cat&oacute;lica. Pero C&oacute;rdoba fue cambiando y, sin embargo, siempre mantuvo su protagonismo. Eso mismo uno podr&iacute;a decir respecto a su estructura econ&oacute;mica, se fue transformando, en un momento fue una ciudad industrial, parec&iacute;a que iba a ser la principal ciudad industrial del pa&iacute;s o iba a estar cerca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que el crecimiento económico de Córdoba, la expansión productiva del siglo XIX, tendió a fortalecer a la propia ciudad y, sobre todo, tendió a fortalecer a sus élites, a sus grupos dirigentes.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Con el boom desarrollista, desde Frondizi en adelante, cobra much&iacute;sima importancia y es un sustrato productivo muy relevante, donde se va a calentar en esa olla el Cordobazo y los obreros del Cordobazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Tomo una expresi&oacute;n de Jos&eacute; Aric&oacute;, un cordob&eacute;s: la Tur&iacute;n argentina, que es una linda descripci&oacute;n. Una ciudad que no es Roma y que es un gran polo industrial, que tiene una productividad pol&iacute;tica propia. Ahora creo que C&oacute;rdoba perdi&oacute; gravitaci&oacute;n relativa en t&eacute;rminos industriales...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>En parte tambi&eacute;n porque la industria perdi&oacute; fuerza relativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Hoy a veces uno mira a C&oacute;rdoba y los cordobeses dicen que es otra cosa, es la C&oacute;rdoba de los farmers. Y sin embargo sigue queriendo ser un actor de la vida pol&iacute;tica argentina. Mi argumento en torno a esto es que el papel de C&oacute;rdoba tiene mucho menos que ver con las caracter&iacute;sticas de su empresariado, de su tejido industrial, no es la econom&iacute;a, es otra cosa. Y creo que ah&iacute; las &eacute;lites cordobesas son muy importantes. Me gustar&iacute;a enfatizar un tema: es la primera ciudad del poder de la Argentina. Fue la ciudad que tuvo una universidad ya a comienzos del siglo XVII y una universidad en ese momento significaba no solamente un centro de educaci&oacute;n, era mucho m&aacute;s que eso, estaba &iacute;ntimamente asociada a las instituciones pol&iacute;ticas del Antiguo R&eacute;gimen. Y eso sigui&oacute; y creo que le dio a C&oacute;rdoba un papel que uno, por ejemplo, no encuentra en su provincia hermana Santa Fe. Es decir, <strong>una centralidad pol&iacute;tica asociada a la idea de que ah&iacute; se est&aacute;n formando grupos dirigentes con los cuales la sociedad cordobesa alcanza un nuevo umbral.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Hemos hablado de la tradici&oacute;n pol&iacute;tico-cultural, conservadora y cat&oacute;lica de C&oacute;rdoba, contrast&aacute;ndolo con el hecho de que C&oacute;rdoba es tambi&eacute;n la C&oacute;rdoba liberal y rebelde, la de la reforma universitaria -con los l&iacute;mites que hemos hablado- y la del Cordobazo tambi&eacute;n. Y la de C&aacute;rcano antes. Vayamos ahora un poquito hacia el presente. Vos has hablado del cordobesismo entre los hitos que planteaste y me parece una cosa interesante, porque es una manera que tiene el peronismo cordob&eacute;s de nombrarse a s&iacute; mismo sin terminar de ser peronista, de captar la historia peronista y procesarla al modo cordob&eacute;s. Han sido muy inteligentes en eso, De la Sota y Schiaretti. Me parece que est&aacute; durando mucho tiempo. Tuve la impresi&oacute;n, cuando vos planteabas la C&oacute;rdoba conservadora y la C&oacute;rdoba liberal, que tend&iacute;as a verlo como un p&eacute;ndulo, hoy puede ser una cosa, ma&ntilde;ana puede ser otra, lo entiendo, pero &iquest;no le ves desde hace bastantes a&ntilde;os ya una cierta persistencia a la C&oacute;rdoba que se separa de la tradici&oacute;n nacional popular y, sobre todo, que se separa de la tradici&oacute;n peronista? Estoy pensando en el voto a Macri, por ejemplo, y estoy pensando m&aacute;s all&aacute; del voto a Macri, lo que ha pasado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &iquest;Est&aacute;s dispuesto a sostener la idea del p&eacute;ndulo o podemos decir que la cancha est&aacute; un poquito inclinada?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que esa idea del p&eacute;ndulo es una idea que a veces les gusta a los cordobeses, pero que no termina de describir bien el lugar de C&oacute;rdoba, porque evoca precisamente la imagen de mucho movimiento y m&aacute;s bien lo que creo que estamos viendo ac&aacute; es un fen&oacute;meno de persistencia de un tipo de identidad apoyada sobre ciertas instituciones, sobre cierta visi&oacute;n de su lugar en la Argentina, que va m&aacute;s all&aacute; de las ideolog&iacute;as que ocasionalmente la pueden expresar, que le pueden dar una tonalidad espec&iacute;fica. Y por eso lo met&iacute; tambi&eacute;n en esto a Jos&eacute; Aric&oacute; y sus marxistas cordobeses, de un enorme influjo no solo en la Argentina, sino incluso m&aacute;s all&aacute;. Es decir, <strong>hay algo propio de C&oacute;rdoba que hace que vaya m&aacute;s all&aacute; de una cultura eminentemente provincial o provinciana, con las inflexiones a izquierda y derecha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Hay un punto muy interesante en lo que dec&iacute;s, y es todo el grupo que termina conformando Pasado y presente, por ejemplo, digamos el par Portantiero-Aric&oacute;. Ese no es un par equivalente, nace en C&oacute;rdoba. No es que a Portantiero lo va a buscar Aric&oacute;, sino que va a C&oacute;rdoba a encontrarse con un Aric&oacute; preexistente y muy visible ya. En la tradici&oacute;n cultural de la izquierda, este fen&oacute;meno que estamos hablando de C&oacute;rdoba existe tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Aric&oacute; una figura erudita, un faro para la tradici&oacute;n de izquierda, la izquierda marxista en particular. Pero yo pienso que Aric&oacute; no podr&iacute;a haber existido sin C&oacute;rdoba. Aric&oacute; no hubiera nacido en otra provincia sin una tradici&oacute;n cultural potente, porque era en relaci&oacute;n con esa tradici&oacute;n que &eacute;l se defin&iacute;a, se pon&iacute;a en la vereda de enfrente de esas instituciones, por supuesto, pero las requer&iacute;a para construirse como una figura de alcance nacional, incluso, si quer&eacute;s, latinoamericano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero te me est&aacute;s escapando...
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ese cordobesismo, vos dec&iacute;s inclinado hacia el centroderecha, puede ser que sea as&iacute;, que ese sea el destino de C&oacute;rdoba, una vez que ya no es la Tur&iacute;n Argentina, una vez que ha perdido su condici&oacute;n de sociedad industrial o de que el n&uacute;cleo industrial es en el sector dominante y donde ah&iacute; priman otras tradiciones peronistas, en las cuales el mundo del trabajo industrial no es tan importante, pero que sin embargo tienen la aspiraci&oacute;n de desempe&ntilde;ar un papel de primer plano en la vida p&uacute;blica. Y ah&iacute; yo me pregunto, &iquest;el cordobesismo cordob&eacute;s puede tener destino nacional? &iquest;Puede integrarse a la naci&oacute;n, como quisiera Alberto Fern&aacute;ndez, pero no del modo que &eacute;l quiere, sino conquist&aacute;ndola?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Solamente te puedo contestar con una respuesta intuitiva. Mi respuesta es que me parece muy dif&iacute;cil. <strong>No me puedo imaginar a C&oacute;rdoba conquistando a la Argentina desde sus propias tradiciones. La puedo imaginar todo el tiempo dialogando con otras tradiciones argentinas, pero no imponi&eacute;ndose sobre las otras.</strong> C&oacute;rdoba y el cordobesismo, por ejemplo, existen en relaci&oacute;n a, pero no puedo imaginarme una autonom&iacute;a de eso que termina imponi&eacute;ndose sobre la naci&oacute;n. En el fondo creo que el cordobesismo sigue siendo un partido provincial.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me puedo imaginar a Córdoba conquistando a la Argentina desde sus propias tradiciones. La puedo imaginar todo el tiempo dialogando con otras tradiciones argentinas, pero no imponiéndose sobre las otras.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es una m&aacute;scara. S&iacute;, yo creo que C&oacute;rdoba no tiene la escala suficiente como para para proponer o para representar una idea de naci&oacute;n m&aacute;s inclusiva que la que le gusta desafiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero entonces, para ir terminando, la frase de Alberto Fern&aacute;ndez es una desmesura. No s&eacute; con qu&eacute; se est&aacute; peleando realmente, s&iacute;, se est&aacute; peleando con una provincia que no le da los votos y le da la espalda pol&iacute;ticamente, pero solo eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Se pelea con eso y con una provincia que, adem&aacute;s de que no le da los votos, tiene siempre una aspiraci&oacute;n, que creo que va a ser por mucho tiempo una aspiraci&oacute;n frustrada, a desempe&ntilde;ar un papel m&aacute;s grande en la tragedia argentina o en la odisea Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Yo creo lo mismo &iexcl;Nos vemos la pr&oacute;xima!
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cordoba-unica-provincia-desafia-buenos-aires_129_8552726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Dec 2021 03:06:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué Córdoba es la única provincia que desafía a Buenos Aires?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Política,Córdoba,Alberto Fernández]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hubo grandes sorpresas en las elecciones del 14 de noviembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hubo-grandes-sorpresas-elecciones-14-noviembre_129_8508489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobremesa: pasado presente y futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Gerchunoff y Roy Hora debaten sobre qué tan sorpresivos fueron los resultados de las legislativas y hasta qué punto representan una continuidad. A la vez, analizan cómo se pararon el Frente de Todos y Juntos ante el panorama postelectoral.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>El domingo pasado hubo elecciones, y a esta altura hemos tenido un poco de tiempo para reflexionar, no mucho, y seguramente tendremos m&aacute;s cosas que decir m&aacute;s adelante, sobre dos cuestiones. La primera son los resultados mismos, y ah&iacute; me gustar&iacute;a preguntarte si esos resultados estuvieron en l&iacute;nea con lo que esperabas o te sorprendieron y te parecen un cambio de fondo. Y la segunda, las reacciones de las dos grandes fuerzas frente al resultado, &iquest;estaban en l&iacute;nea con lo que pod&iacute;as esperar o te sorprenden?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Arrancamos por ah&iacute;. &iquest;Cu&aacute;n sorprendentes son estos resultados? Tenemos dos puntos de evaluaci&oacute;n para esto: la historia pasada y las PASO. Las PASO, creo, nos dieron una imagen que finalmente no se revel&oacute; tan en l&iacute;nea con la historia pasada. Y yo, como historiador, me inclino por mirar los resultados electorales de noviembre a la luz de la historia pasada. Y ah&iacute; creo que tenemos m&aacute;s continuidad que cambio. Y yo creo que eso tiene que ver con que, bueno, siempre sucede. <strong>Tenemos en la superficie olas y movimiento y por debajo continuidad en las preferencias de los electores. Y esto me confirma que los factores que estructuran las preferencias electorales siguen siendo muy estables en Argentina.</strong> Para simplificar mucho dir&iacute;a: del medio para abajo, en las clases populares, la opci&oacute;n por el peronismo sigue estando muy arraigada. Y en todo caso lo que vimos es un porcentaje de votos por debajo del habitual, pero los que han mirado con alguna atenci&oacute;n la relaci&oacute;n entre posici&oacute;n socioecon&oacute;mica y preferencias electorales lo que nos muestran es que la preferencia por el peronismo en ese mundo popular sigue siendo muy extendida. Y lo mismo del medio para arriba. Esta fue una d&eacute;cada mala, despu&eacute;s vino la pandemia, el gobierno uno podr&iacute;a decir que contribuy&oacute; con lo suyo a hacer las cosas a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles, no fue una gesti&oacute;n muy exitosa y, sin embargo, las preferencias de los votantes est&aacute;n, me parece, en l&iacute;nea con su historia pasada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenemos en la superficie olas y movimiento y por debajo continuidad en las preferencias de los electores. Y esto me confirma que los factores que estructuran las preferencias electorales siguen siendo muy estables en Argentina. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Estoy muy de acuerdo con lo que est&aacute;s diciendo, yo agregar&iacute;a un punto ah&iacute;. Vos acabas de decir pandemia y me parece que no s&eacute; si no estamos subestimando el impacto electoral de un evento tan extraordinario como ese, as&iacute; como no sabemos nada acerca de cu&aacute;nto ese evento y sus efectos se pueden propagar en el futuro. Eso es una cosa que simplemente quiero enfatizar de lo que vos dec&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es decir, este es un momento de la historia de la pandemia, no sabemos cu&aacute;ndo se va a cerrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y como momento de esa historia, es l&oacute;gico que los oficialismos sufran. La segunda cosa que yo quer&iacute;a decir sobre los resultados es que cuando uno no mira los porcentajes, si mira el n&uacute;mero de votos, atendiendo al hecho de que la participaci&oacute;n ha ca&iacute;do, se encuentra con que el ganador, esto es, Juntos, ha tenido menos votos que en 2017 y que en 2019. Quiero decir que<strong> el triunfo de Juntos no responde a un cambio de preferencias que lo ha colocado en un nivel nuevo y m&aacute;s alto de votos</strong>. Puede ocurrir en el futuro pero, en todo caso, en esta elecci&oacute;n eso no se ha verificado. Esto ya tiene que ver con las reacciones, lo podemos ver despu&eacute;s, pero no estoy tan seguro de que eso se vea tan claramente dentro de Juntos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El triunfo de Juntos no responde a un cambio de preferencias que lo ha colocado en un nivel nuevo y más alto de votos. Puede ocurrir en el futuro pero, en todo caso, en esta elección eso no se ha verificado.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH:&nbsp; </strong>Vos dec&iacute;s que la propia dirigencia de Juntos es poco sensible al hecho de que su volumen de votos no ha crecido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Es l&oacute;gico que no lo digan. S&iacute; me preocupar&iacute;a si adem&aacute;s creen que pas&oacute; de otro modo, si se entusiasman mucho y creen que este triunfo es un cambio de r&eacute;gimen pol&iacute;tico. Por un lado, por lo que vos dijiste sobre el peronismo y qui&eacute;nes lo votan. Y por otro lado, porque no son distintos a los que eran ni en el 2017 ni en el 2019. B&aacute;sicamente los n&uacute;meros son los mismos. Eso es lo que yo agregar&iacute;a respecto a los resultados. No s&eacute; si vos quer&eacute;s seguir con los resultados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Yo enfatizar&iacute;a que <strong>esto nos dice algo sobre el muy fuerte arraigo social de los partidos en la Argentina, sobre el hecho de que no ha sido f&aacute;cil en ning&uacute;n momento de nuestra historia democr&aacute;tica que un cimbronazo externo de alguna naturaleza cambie de manera sustantiva las preferencias de los votantes</strong>. Y esto lo se&ntilde;alo sobre todo para advertir contra los que ven a los votantes como seres libres, como seres que se pueden atraer, que se pueden seducir con una oferta electoral que, por alguna raz&oacute;n, en un momento determinado es m&aacute;s atractiva que otra. Por supuesto, hay un margen en un sistema pol&iacute;tico competitivo como el argentino, hay un terreno de combate en el medio...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto nos dice algo sobre el muy fuerte arraigo social de los partidos en la Argentina, sobre que no ha sido fácil en ningún momento de nuestra historia democrática que un cimbronazo externo cambie de manera sustantiva las preferencias de los votantes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>S&iacute;, s&iacute;, pero el votante se parece mucho a s&iacute; mismo, a su propia historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>A su propia historia, al lugar en el que vive, a su formaci&oacute;n pol&iacute;tica, al entorno cultural en el que se form&oacute;. Creo que ese es un dato que explica mucha continuidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Explica la mayor parte del comportamiento electoral. Despu&eacute;s, efectivamente, como vos dec&iacute;as, hay un margen de cambio, hay un lugar para la transferencia de votos, pero ese es menor que lo que se suele pensar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Eso es lo que llama la atenci&oacute;n de los comentaristas, porque, por supuesto, ah&iacute; est&aacute; la novedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Vos fijate que en los d&iacute;as previos y en el d&iacute;a mismo de la elecci&oacute;n se dec&iacute;a en algunos medios: &ldquo;los pobres se han emancipado, se han emancipado de la c&aacute;rcel peronista&rdquo;. No lo dec&iacute;an as&iacute;, porque no se atrev&iacute;an a tanto, pero creo que era lo que muchos de ellos transmit&iacute;an. Y me parece que es simplemente falso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y yo creo que esto tambi&eacute;n nos dice mucho sobre las posibilidades reales que tienen los que se colocan en posiciones distintas de estos dos polos dominantes, ya sea por izquierda o por derecha. Ahora tenemos m&aacute;s novedades por derecha, en el mundo de la derecha, sobre todo en el distrito que tiene m&aacute;s veleidades intelectuales, donde la oferta es m&aacute;s diversa, pero me parece que son epifen&oacute;menos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tenemos un crecimiento marginal de la izquierda y un surgimiento de una derecha que no ha alcanzado siquiera el nivel de votos que han tenido otras expresiones de la derecha en la historia argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>En un pa&iacute;s en el que en general la derecha tiene poco peso, quisiera se&ntilde;alar eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero la UCeD&eacute;, por ejemplo, de &Aacute;lvaro Alsogaray, ha tenido bastantes m&aacute;s votos en la Capital Federal que lo que ha tenido Milei en esta elecci&oacute;n del domingo. Entonces estamos diciendo que hay bastantes elementos de continuidad por el momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>M&aacute;s de los que uno hubiese esperado si le dec&iacute;an que iba a venir una pandemia que durante un a&ntilde;o y medio iba a trastornar completamente la vida de los argentinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>S&iacute;, yo tambi&eacute;n creo que hay muchos an&aacute;lisis que subestiman el impacto de la pandemia. En la ret&oacute;rica electoral es l&oacute;gico que desde la oposici&oacute;n se diga &ldquo;&iexcl;qu&eacute; mal manejada estuvo!&rdquo;, pero finalmente fue una pandemia y eso es tremendo. &iquest;Y las reacciones?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Tenemos reacciones de los dos lados, triunfadores y perdedores. Reacciones de los perdedores: la primera es quiz&aacute;s un poco sorpresiva, no del todo feliz, en la medida en que creo que es una buena costumbre reconocer que uno ha perdido. Porque me parece que <strong>hace a la definici&oacute;n misma de lo que es un r&eacute;gimen democr&aacute;tico, que si la voluntad mayoritaria se ha inclinado en otra direcci&oacute;n que a los que no les fue bien hoy, quiz&aacute;s les va bien ma&ntilde;ana, es bueno que lo reconozcan</strong>. Porque reconocer la derrota supone que uno est&aacute; m&aacute;s c&oacute;modo con la idea de que vivimos en una sociedad pol&iacute;ticamente plural. No hace falta esconder la derrota como si hubiera un pueblo esencial que siempre te va a acompa&ntilde;ar, o que los que no te votaron lo hicieron equivocados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parece que hace a la definición misma de lo que es un régimen democrático, que si la voluntad mayoritaria se ha inclinado en otra dirección, que a los que no les fue bien hoy, quizás les va bien mañana, es bueno que lo reconozcan.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Me acuerdo que Jos&eacute; Mar&iacute;a Vernet lo dec&iacute;a con mucha gracia. Dec&iacute;a: en realidad, perder no importa, lo que importa es la cara de boludo que te queda, con lo cual estaba mostrando cierto sentido del humor frente a la derrota, que es un poco lo que estamos diciendo. Entiendo que se lo tome como un drama por un rato, pero no reconocer la victoria del otro es un problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Despu&eacute;s uno puede tratar de explicar las razones por las cuales se comport&oacute; de esa manera. Yo creo que mucho tiene que ver el hecho de que el presidente quiere fortalecer su posici&oacute;n, no tanto en relaci&oacute;n con sus votantes, con la ciudadan&iacute;a, sino puertas adentro de la coalici&oacute;n gobernante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tiene que ver con la constituci&oacute;n del Frente de Todos, donde lo que ha ocurrido es que Alberto Fern&aacute;ndez encontr&oacute; una oportunidad para tratar de colocar la pica en Flandes. Vamos a ver c&oacute;mo le sale.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Eso supon&iacute;a alg&uacute;n tipo de ejercicio de autoridad, de empoderamiento, como se dice a veces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y est&aacute; el otro lado, el de Juntos, donde te dir&iacute;a que hay cosas que me llaman la atenci&oacute;n y me preocupan un poco. <strong>Lo que veo en Juntos es que tambi&eacute;n ellos han negado algo, el hecho de que, despu&eacute;s de lo que se pensaba la primera noche, el FdT tiene la primera minor&iacute;a en ambas c&aacute;maras es algo que ellos tampoco han reconocido muy abiertamente.</strong> S&iacute;, al pasar alguno lo dice, pero el hecho es que estamos en un resultado electoral donde la primera minor&iacute;a sigue siendo en ambas c&aacute;maras del peronismo en su versi&oacute;n actual. Ese es un punto. El otro punto que a m&iacute; me llama la atenci&oacute;n es que, como la oposici&oacute;n sabe que el gobierno est&aacute; en problemas y se ve&iacute;an con mucha fuerza, una reacci&oacute;n que ya estaba antes durante la campa&ntilde;a y que se profundiz&oacute; despu&eacute;s es: &ldquo;yo con el peronismo no tengo nada que ver y no voy a hablar&rdquo;. O sea: &ldquo;con el presidente Fern&aacute;ndez, no voy a hablar. Nosotros estamos en las c&aacute;maras, que vengan a vernos&rdquo;, que tampoco me parece propio de un sistema democr&aacute;tico. Creo que si el presidente te llama, si el sistema es de verdad democr&aacute;tico, la fuerza de oposici&oacute;n tiene que ir, a decir lo suyo, pero tiene que ir. Y m&aacute;s que eso, a m&iacute; me preocup&oacute; las razones dan, porque las razones que dan fueron en t&eacute;rminos de valores: &ldquo;Nuestros valores no son los mismos que los de ellos&rdquo;. La palabra valores a m&iacute; en la pol&iacute;tica siempre me pone en estado de alerta. Primero, porque los valores siempre est&aacute;n en tensi&oacute;n entre si, el caso cl&aacute;sico de libertad y justicia. Y si quer&eacute;s, m&aacute;s propiamente en la Argentina, libertad y justicia social. Pero ah&iacute; me contrasta mucho la cuesti&oacute;n de los valores, cuando al mismo tiempo dicen que no tienen tantas diferencias con Milei y Espert. &iquest;De qu&eacute; estamos hablando cuando decimos valores? &iquest;Estamos tomando en cuenta el negacionismo de Milei cuando Juntos habla de sus valores? &iquest;Estamos hablando de las balas de Espert cuando estamos hablando de valores? <strong>A m&iacute; me parece que esa especie de cancha inclinada, donde los &ldquo;valores&rdquo; de Milei y Espert parecen valer m&aacute;s que los valores del Frente de Todos, es un problema de la coalici&oacute;n de Juntos.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me parece que esa especie de cancha inclinada, donde los “valores” de Milei y Espert parecen valer más que los valores del Frente de Todos, es un problema de la coalición de Juntos.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que la reacci&oacute;n de la oposici&oacute;n frente a los resultados electorales no fue buena, estoy de acuerdo con lo que vos dec&iacute;s y, efectivamente, el intento de seducir o de acercarse a los posibles votantes de Espert, o los que se imaginan son los posibles votantes de Espert, es muy problem&aacute;tico. Desear&iacute;a que reflexionen sobre esa manera de pensar el problema de su lugar en la vida p&uacute;blica argentina. La pol&iacute;tica es, por definici&oacute;n, un terreno en el que nadie puede considerarse due&ntilde;o de cierta representaci&oacute;n de un conjunto de valores, sobre todo en una pol&iacute;tica, como dec&iacute;amos antes, que en la Argentina no est&aacute; tan dividida en torno a valores aunque, por supuesto, los dos polos tienen sus preferencias relativas, la libertad, si quer&eacute;s, la justicia social, del otro. Pero esta es una pol&iacute;tica con pocas diferencias sustantivas en t&eacute;rminos de arco de valores de una sociedad democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>O, como dir&iacute;a Hirschman, pasiones e intereses. Esta es una sociedad donde, por suerte, los intereses valen m&aacute;s que las pasiones y eso es bueno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, hace m&aacute;s sencillo, o deber&iacute;a hacer m&aacute;s sencillo, el juego del acuerdo, sobre todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Uno puede transar intereses, pero no puede transar valores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Sobre todo si esos valores se presentan como valores absolutos y si adem&aacute;s, sugeridos por pol&iacute;ticos quiz&aacute;s poco expertos o que les gusta correr por los m&aacute;rgenes, invitan a una denegaci&oacute;n de lo que es m&aacute;s importante en la vida civilizada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>De mi parte me gustar&iacute;a dar una peque&ntilde;a explicaci&oacute;n de por qu&eacute; ocurre esto en Juntos, que se la escuch&eacute; ayer a Ernesto Sanz en un reportaje que le hicieron por radio. Sanz llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre la falta de institucionalizaci&oacute;n del partido, la falta de un espacio institucional en donde dirimir las diferencias; est&aacute; pensando como radical. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la Convenci&oacute;n Nacional del Partido? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el Comit&eacute;? Bueno, cosas muy de radicales, pero que me parece que para este punto son importantes, porque<strong> la ausencia de una arquitectura institucional que contenga el debate interno lleva muy f&aacute;cilmente a los actores en juego a los extremos. Y me parece que a Juntos le puede pasar eso en el futuro, si no resuelve el problema planteado por Sanz.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ausencia de una arquitectura institucional que contenga el debate interno lleva muy fácilmente a los actores en juego a los extremos. Y me parece que a Juntos le puede pasar eso en el futuro.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Terminar&iacute;a diciendo que este es un problema que tambi&eacute;n podemos ver del otro lado. Es decir, el Frente de Todos funciona mucho m&aacute;s, y va a seguir funcionando probablemente, como una coalici&oacute;n electoral donde a sus distintos componentes les cuesta mucho acordar cu&aacute;les son las reglas con las cuales se gobierna, con las cuales se produce pol&iacute;tica p&uacute;blica. Y para cerrar con una nota pesimista, creo que es muy dif&iacute;cil avanzar en el camino sugerido por Sanz, en ambas fuerzas. Me parece que es una noble aspiraci&oacute;n que no se va a hacer realidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hubo-grandes-sorpresas-elecciones-14-noviembre_129_8508489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Nov 2021 03:12:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Hubo grandes sorpresas en las elecciones del 14 de noviembre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Frente de Todos,Juntos,Alberto Fernández,Javier Milei,José Luis Espert]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 2001, dos décadas después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/2001-decadas-despues_129_8466174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobremesa: pasado presente y futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 20 años de la crisis del 2001, Pablo Gerchunoff y Roy Hora debaten sobre cuáles fueron los efectos políticos y económicos de ese momento clave de la historia argentina, por qué demostró la fortaleza democrática del país y cómo la situación actual representa un momento de quiebre que obliga a repensar el lugar del peronismo.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Acerc&aacute;ndose a la fecha en que se cumplen 20 a&ntilde;os de la crisis de 2001, <strong>elDiarioAR </strong>ha tenido la perspicacia de tratar el tema con alguna anticipaci&oacute;n antes de que salgan otros 35 art&iacute;culos. Y segundo, nos ha propuesto a nosotros, ah&iacute; no s&eacute; si con mucha perspicacia, que tratemos esta cuesti&oacute;n.&nbsp; Entonces, te quiero preguntar: &iquest;cu&aacute;l es tu enfoque? &iquest;De d&oacute;nde partir&iacute;as para tratar este tema: 20 a&ntilde;os del 2001, causas y consecuencias?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>&iquest;Es complejo, no? Porque crisis es una palabra polis&eacute;mica. Y adem&aacute;s la crisis es por definici&oacute;n un fen&oacute;meno complejo. Es un fen&oacute;meno que a los historiadores siempre nos gusta abordar desde distintos &aacute;ngulos. Esta fue una crisis donde se observan, en distintos niveles, distintos fen&oacute;menos, actuando en simult&aacute;neo. Para poner algunos t&iacute;tulos: crisis de la convertibilidad, crisis social, saqueos y protestas en las calles, &ldquo;que se vayan todos&rdquo;, impugnaci&oacute;n a la dirigencia pol&iacute;tica, crisis institucional, que hizo desfilar en pocos d&iacute;as a varios presidentes por la Casa Rosada. Si me preguntan c&oacute;mo abordar&iacute;a la crisis de 2001, yo empezar&iacute;a poniendo el &eacute;nfasis, el foco, en el plano pol&iacute;tico. Y una de las ideas que me ayuda a hacerlo, que me permite entrar a examinarlo, es la de las expectativas frustradas con el gobierno de la Alianza. Dir&iacute;a, muy r&aacute;pidamente, lo siguiente: tras casi una d&eacute;cada de gobierno peronista pro-mercado, su energ&iacute;a se fue agotando. Menem gana varias elecciones (91, 93, 95) y a partir de 1997 pierde fuerza. Y llega el turno de la oposici&oacute;n. Y esa oposici&oacute;n es la Alianza Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical-Frepaso, que va a las elecciones de octubre del 99 con mucho &eacute;xito. Hay que recordar eso: Fernando de la R&uacute;a-Carlos Chacho &Aacute;lvarez, 48% de los sufragios, Eduardo Duhalde-Ram&oacute;n Palito Ortega, 38%. Una victoria significativa, pero seguida muy pronto por una brutal devaluaci&oacute;n del capital pol&iacute;tico del gobierno de la Alianza, que lo va a dejar muy debilitado para enfrentar los sucesos de noviembre y diciembre del 2001. Y el punto que nos da una idea de la magnitud de ese derrumbe es el llamado electoral del 14 de octubre de 2001. La Alianza, que dos a&ntilde;os antes hab&iacute;a obtenido 48% de los sufragios, cay&oacute; a 22%. Perdi&oacute; 26 puntos. Adem&aacute;s de eso hubo muchos votos en blanco, mucha abstenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Mucho voto impugnado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Mucho voto impugnado, sobre todo entre los j&oacute;venes, fue un fen&oacute;meno bien novedoso, original. <strong>Fue el derrumbe pol&iacute;tico m&aacute;s importante de la era democr&aacute;tica y quiz&aacute;s de toda la historia argentina, en t&eacute;rminos de devaluaci&oacute;n del capital pol&iacute;tico de un gobierno en ejercicio. Dif&iacute;cil enfrentar grandes desaf&iacute;os en esas circunstancias.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue el derrumbe político más importante de la era democrática y quizás de toda la historia argentina, en términos de devaluación del capital político de un gobierno en ejercicio.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Para los muchachos j&oacute;venes que nos escuchan, que no vivieron ese momento, &iquest;vos dec&iacute;s que entonces se pod&iacute;a percibir, alguien pod&iacute;a pensar, que estaba en riesgo la democracia recuperada en el 83?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que no. Y a prop&oacute;sito me gustar&iacute;a establecer una comparaci&oacute;n con el otro momento en el cual se produjo un derrumbe similar, asociado tambi&eacute;n a una enorme frustraci&oacute;n de expectativas, que es el gobierno de Per&oacute;n-Per&oacute;n del 73-76. &iquest;Y c&oacute;mo termin&oacute;? La respuesta a ese peronismo en disgregaci&oacute;n fue el golpe militar. El 2001 fue otra cosa, y ah&iacute; tenemos una diferencia importante respecto a ese otro momento de fractura y colapso de un gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La salida democr&aacute;tica de 2001.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El gobierno de De la R&uacute;a, que se enfrentaba a enormes dificultades, al que sus propios votantes le dieron la espalda, funcion&oacute; en un marco muy distinto al de &ldquo;Per&oacute;n, Per&oacute;n&rdquo; en los a&ntilde;os 70. Pese al ampl&iacute;simo descontento ciudadano, en 2001 no hab&iacute;a otro horizonte pol&iacute;tico que el democr&aacute;tico. La consigna fue &ldquo;que se vayan todos&rdquo;, que era un reclamo de renovaci&oacute;n de la dirigencia pol&iacute;tica, no un reclamo de reemplazo del sistema pol&iacute;tico<strong>. </strong>Entonces, cambiando el foco, podemos seguir con esta pregunta, &iquest;por qu&eacute; tanto malestar ciudadano? A veces se olvida que <strong>ese malestar, el n&uacute;cleo de la disconformidad, tiene que ver con que a la convertibilidad le estaba yendo muy mal.</strong> Hab&iacute;a muchos descontentos, pero hay que recordar que la mayor&iacute;a de los argentinos vot&oacute; a la Alianza esperando, quiz&aacute;s con expectativas demasiado ingenuas, que...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>&iquest;Podr&iacute;a interrumpirte un segundo? Es verdad, a la convertibilidad le estaba yendo muy mal, pero el 60% o m&aacute;s de los argentinos no quer&iacute;an salir de la convertibilidad y por lo tanto culpaban al gobierno de no saber administrar la convertibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Exactamente. La Alianza fue la oferta pro-convertibilidad en la elecci&oacute;n del 99.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tal cual, mientras Duhalde, de manera un poco ambigua, pero claramente apuntando en otra direcci&oacute;n, estaba hablando de una salida de la convertibilidad. Por eso le gustaba a Alfons&iacute;n y por eso terminaron juntos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Recordar el eco popular que tuvo esa apuesta de la Alianza a reverdecer la convertibilidad nos ayuda a entender esa expectativa frustrada, y por qu&eacute; se vino abajo en tan poco tiempo el apoyo al gobierno. De la R&uacute;a no logr&oacute; revitalizar la convertibilidad. A la luz de la visi&oacute;n que ten&iacute;an los actores en ese momento, vemos que en 1999 o 2000 no hab&iacute;a una impugnaci&oacute;n, como s&iacute; vino m&aacute;s tarde, a los &ldquo;a&ntilde;os 90&rdquo;, a la d&eacute;cada neoliberal en su conjunto. Y ese consenso popular pro-convertibilidad lo meti&oacute; al gobierno en un sendero del que era casi imposible salirse. No quiere decir esto que el catastr&oacute;fico fin de la convertibilidad estuviera escrito de antemano. Los historiadores creemos en el car&aacute;cter abierto del proceso hist&oacute;rico, sabemos que en el momento en que Paris conoci&oacute; a Helena la guerra de Troya todav&iacute;a no estaba escrita como el punto final de esa historia. Pod&iacute;an pasar muchas cosas, no s&oacute;lo el derrumbe que vivimos en diciembre de 2001.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>A m&iacute; me gustar&iacute;a incorporar a esta charla una visi&oacute;n comparativa de la crisis de la convertibilidad con otras crisis, partiendo del siguiente punto: la convertibilidad es muy parecida al patr&oacute;n oro, pero con una diferencia que la hac&iacute;a m&aacute;s d&eacute;bil. Que era un fen&oacute;meno ex&oacute;tico, inventado en la Argentina y en unos pocos pa&iacute;ses m&aacute;s, los pa&iacute;ses b&aacute;lticos, por ejemplo, los pa&iacute;ses que sal&iacute;an del colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, mientras que el patr&oacute;n oro hab&iacute;a sido un sistema monetario mundial. Pero <strong>una cosa que nos ense&ntilde;an las crisis de cuasi patr&oacute;n oro o patr&oacute;n oro es que los efectos de una deflaci&oacute;n son a veces tanto o m&aacute;s dolorosos que los efectos de un r&eacute;gimen de alta inflaci&oacute;n.</strong> Esto pas&oacute; en la Argentina. Por eso la deflaci&oacute;n y el desempleo vinieron juntos, por eso la ruptura de los contratos. Pero en otros pa&iacute;ses, si nos vamos para atr&aacute;s, a la d&eacute;cada de 1930 y vemos la ruptura del patr&oacute;n oro, pasaron cosas parecidas. Voy a tomar tres ejemplos, dos que tienen que ver con el patr&oacute;n oro y uno que no tiene que ver con el patr&oacute;n oro, para escaparnos un poco de la circunstancia local y formularnos una pregunta sobre el efecto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de las grandes crisis. El a&ntilde;o 1931 fue sombr&iacute;o, el final del patr&oacute;n oro. De ese colapso nacen dos cambios pol&iacute;ticos muy profundos, que se dan pr&aacute;cticamente al mismo tiempo. Se dan a comienzos de 1933, entre enero y abril. Uno en Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt significa un cambio muy profundo en la pol&iacute;tica y en la econom&iacute;a norteamericana. Y del otro lado del oc&eacute;ano, en Alemania, Adolf Hitler, que casi se dan la mano en el juramento. Es decir, son muy del mismo momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Cambios en direcciones contrapuestas, muy distintas: a la derecha y a la izquierda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una cosa que nos enseñan las crisis de cuasi patrón oro o patrón oro es que los efectos de una deflación son a veces tanto o más dolorosos que los efectos de un régimen de alta inflación.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por eso quiero decir que la crisis del patr&oacute;n oro se puede disparar en cualquier direcci&oacute;n. Y la crisis de la convertibilidad -en ese sentido, apoyo tu punto acerca de la incertidumbre sobre el futuro- tambi&eacute;n nos pudo haber llevado a un lugar distinto pero el sistema pol&iacute;tico hizo algo para salvarnos de eso. Entonces, esos dos ejemplos me parecen interesantes porque evocan la crisis del patr&oacute;n oro, porque la convertibilidad era un patr&oacute;n d&oacute;lar que evocaba al patr&oacute;n oro. Tambi&eacute;n quiero se&ntilde;alar un tercer ejemplo, que no tiene que ver con el patr&oacute;n oro, sino que tiene que ver con un pa&iacute;s de la regi&oacute;n que siempre nos llama siempre mucho la atenci&oacute;n, que es Venezuela, y su Caracazo. Y no puedo dejar de pensar, cada vez que pienso en el Caracazo de febrero-marzo del 89, que, con un efecto retardado, Ch&aacute;vez fue un producto de esa crisis. No fue un efecto inmediato -tard&oacute; tiempo, primero un golpe de Estado, despu&eacute;s lo pusieron preso, lo dejaron libre, etc.-, la historia en detalle no importa, pero Ch&aacute;vez es un hijo del Caracazo. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: &iquest;cu&aacute;les son los hijos de la crisis de la convertibilidad del 2001?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El curso de la historia no estaba determinado, pero <strong>en esos &uacute;ltimos a&ntilde;os de la convertibilidad, si bien ese r&eacute;gimen contaba con una base de apoyos sustantivo, tambi&eacute;n estaba siendo erosionado por una demanda de mayor inclusi&oacute;n social.</strong> Esa demanda no termin&oacute; de alcanzar volumen hasta que vino la crisis definitiva, con todas sus secuelas de dolor y sufrimiento. Incluso uno podr&iacute;a decir que en la elecci&oacute;n del 2003 el hecho de que a Menem le haya ido bastante bien, el hecho de que Ricardo L&oacute;pez Murphy tuviera m&aacute;s de un 15% de los sufragios, nos est&aacute; mostrando que hab&iacute;a un bloque ortodoxo, que apuntaba en otra direcci&oacute;n...
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En esos últimos años de la convertibilidad, si bien ese régimen contaba con una base de apoyos sustantivo, también estaba siendo erosionado por una demanda de mayor inclusión social.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Ortodoxo, liberal, o patr&oacute;n oro, sobre todo porque el programa de L&oacute;pez Murphy dentro del gobierno de De la R&uacute;a era un intento de salvar a la convertibilidad. Cada vez que digo patr&oacute;n oro, para que todo el mundo entienda, digo indistintamente patr&oacute;n oro o patr&oacute;n d&oacute;lar. La convertibilidad fue un patr&oacute;n d&oacute;lar y no un patr&oacute;n oro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que a&uacute;n teniendo en cuenta la presencia de esa casi media Argentina que cre&iacute;a que hab&iacute;a que persistir por el camino abierto por la convertibilidad y la reforma pro-mercado, en ese momento, de todos modos, la balanza se estaba inclinando en otra direcci&oacute;n. Sobre todo porque el costo social de la ruptura de los contratos, del estallido de la convertibilidad, del aumento de la pobreza y el desempleo, puso a la agenda social en el centro de las preocupaciones. Una agenda de reparaci&oacute;n de las injusticias sociales ya no solo de la crisis de 2001 sino del propio r&eacute;gimen inaugurado en 1991.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Alto desempleo a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No quiero decir que el kirchnerismo ya estaba contenido en la naturaleza de esa crisis, pero me parece que la salida en direcci&oacute;n a un Estado con mayor centralidad en la vida econ&oacute;mica, hacia un programa de expansi&oacute;n de derechos sociales, de protecci&oacute;n de los desempleados y los m&aacute;s desfavorecidos, era la apuesta ganadora. Me parece muy dif&iacute;cil imaginar que hubiera otro camino...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pod&iacute;a ser con otros estilos, con otras herramientas, m&aacute;s moderado o m&aacute;s intenso, pero efectivamente iba a ir en esa l&iacute;nea, estoy de acuerdo con vos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ah&iacute; tenemos la gran avenida por la cual iba a transcurrir la vida pol&iacute;tica argentina en la d&eacute;cada, d&eacute;cada y media posterior al estallido de la convertibilidad. Contra las visiones deterministas, quisiera se&ntilde;alar que, as&iacute; como podr&iacute;a haber sido algo distinta la orientaci&oacute;n general de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la Argentina podr&iacute;a no haber encontrado el norte, y la crisis pol&iacute;tica podr&iacute;a haberse profundizado. A&uacute;n si la legitimidad de la opci&oacute;n democr&aacute;tica estaba muy extendida, la crisis pol&iacute;tica podr&iacute;a haberse profundizado. Eso no sucedi&oacute; y por eso tengo una valoraci&oacute;n muy positiva, en este plano, tanto del momento Alfons&iacute;n-Duhalde como del momento Kirchner. Ese es el costado que considero m&aacute;s positivo de esta experiencia pol&iacute;tica, que no s&oacute;lo restaur&oacute; la autoridad de la Casa Rosada, sino tambi&eacute;n de la figura presidencial y hasta de la clase pol&iacute;tica, algo que en los meses que siguieron a diciembre del 2001 estaba muy en duda. El &ldquo;que se vayan todos&rdquo; podr&iacute;a haber terminado mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Dejame decirte, ya que has empezado a hablar de los efectos y te has concentrado en los efectos pol&iacute;ticos y en la forma en que se proces&oacute; pol&iacute;ticamente la crisis del 2001, yo estaba pensando en algunos efectos econ&oacute;micos, pero no en efectos econ&oacute;micos inmediatos. No me interesa hablar de pesificaci&oacute;n asim&eacute;trica, de las herramientas que se usaron para salir de la crisis. No me interesa hablar de la pol&iacute;tica de Lavagna, ni encadenar las diversas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas para ver qu&eacute; ocurri&oacute;. Me interesa s&iacute; destacar <strong>ciertos efectos persistentes que, a mi juicio, son consecuencias del 2001. El primero de ellos es el sesgo anti reformista que tuvieron todos los gobiernos posteriores.</strong> Y cuando digo todos los gobiernos, quiero decir desde 2003 hasta 2015, todos los gobiernos kirchneristas. <strong>Fue creciendo en ellos un sesgo de pol&iacute;tica contra las reformas econ&oacute;micas, contra las reformas de mercado, contra la apertura econ&oacute;mica.&nbsp; </strong>El debate sobre la reforma de mercado fue desapareciendo de la Argentina y eso fue distinto a lo que ocurri&oacute; en el resto de la regi&oacute;n, donde, o las cosas siguieron como antes o pasaron cosas como la transici&oacute;n acordada entre Fernando Henrique Cardoso y Lula.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesa destacar ciertos efectos persistentes que, a mi juicio, son consecuencias del 2001. El primero de ellos es el sesgo anti reformista que tuvieron todos los gobiernos posteriores. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El Banco Central sigui&oacute; como si nada hubiera sucedido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tal cual<strong>.</strong>&nbsp; El sesgo anti reformista en Argentina me parece muy importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El sesgo anti reformista hace sistema con la difusi&oacute;n de la idea de que el problema son los 90 en conjunto, y por tanto que hay que condenar toda esa experiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y los 90 quiere decir incluido De la R&uacute;a, hasta 2001, quiere decir 1989-2001 y n&iacute;tidamente es Menem, porque despu&eacute;s la figura de De la R&uacute;a en el an&aacute;lisis hist&oacute;rico se va disolviendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>As&iacute; es. Tras 2001 no va a haber reforma sino s&oacute;lo m&aacute;s Estado, un Estado m&aacute;s grande. Nada de cirug&iacute;a, con o sin anestesia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Exactamente. Tambi&eacute;n para Macri, que en todo caso pone mucha anestesia, yo creo que con raz&oacute;n, pero pone mucha anestesia. El segundo aspecto lo mencionaste vos y entonces voy a pasar r&aacute;pido por &eacute;l, y es que, dado el hecho de que queda tanta gente a la intemperie en 2001, el gasto p&uacute;blico aumenta en la Argentina, como tambi&eacute;n aumenta en el resto de Am&eacute;rica Latina, pero con una diferencia. Mientras Correa o Evo Morales ponen mucho &eacute;nfasis en la inversi&oacute;n en infraestructura, los gobiernos kirchneristas y el gobierno de Macri ponen mucho &eacute;nfasis en el aumento del gasto p&uacute;blico como pol&iacute;tica de ampliaci&oacute;n de derechos, como pol&iacute;tica protectiva. Esto quiere decir que el 2001 estaba en la cabeza de todos. Y un tercer punto -y con esto termino con los efectos de largo plazo- es que el miedo que qued&oacute; a lo que yo llamo una pol&iacute;tica deflacionaria hizo que los gobiernos kirchneristas hicieran renacer la inflaci&oacute;n en la Argentina. Esta es la cr&iacute;tica m&aacute;s dura, m&aacute;s n&iacute;tida, que yo tengo a la experiencia kirchnerista. A la salida de la convertibilidad el tipo de cambio se multiplic&oacute; por 4 y la inflaci&oacute;n aument&oacute; 40%. N&eacute;stor y Cristina nos llevaron de ese r&eacute;gimen desindexado a la indexaci&oacute;n. Y <strong>buena parte de los problemas que hoy tenemos en la Argentina con la inflaci&oacute;n tienen que ver con la re-indexaci&oacute;n de la econom&iacute;a, que solo la puedo explicar como una especie de miedo o p&aacute;nico a la experiencia noventista</strong>, como vos la llamaste. Me parece que esos tres puntos est&aacute;n presentes de manera dura en el post 2001.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Buena parte de los problemas que hoy tenemos en la Argentina con la inflación tienen que ver con la re-indexación de la economía, que solo la puedo explicar como una especie de miedo o pánico a la experiencia noventista.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Marcan una diferencia, como vos se&ntilde;alabas, en la &ldquo;d&eacute;cada ganada&rdquo; argentina respecto a las otras d&eacute;cadas ganadas de Am&eacute;rica Latina de los a&ntilde;os del boom de las commodities. Hay rasgos distintivos que tienen que ver con una trayectoria social previa pero, sobre todo, con la manera traum&aacute;tica en que se dio el fin del r&eacute;gimen de convertibilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>&iquest;Y qu&eacute; queda hoy del 2001? &iquest;Est&aacute; presente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Reci&eacute;n dec&iacute;as que estos tres puntos marcan que en esos a&ntilde;os se reformul&oacute; el patr&oacute;n de desarrollo, pocas reformas pro-mercado, mucho gasto social, inflaci&oacute;n. En todos estos temas algo est&aacute; cambiando. Se cierra un ciclo. Al menos, es lo que se observa en la discusi&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tiene que ver con una especie de revalorizaci&oacute;n de Menem, que se escucha de una manera todav&iacute;a un poco pudorosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Est&aacute; dando vueltas, cobrando vigor. Por otro lado, creo que hay cosas que debemos seguir valorando del momento 2001, como <strong>la confirmaci&oacute;n de la fortaleza de la democracia argentina, pese a todos sus falencias y problemas. La crisis de 2001 no produjo aventureros antisistema y creo que eso todav&iacute;a se mantiene. </strong>Tenemos alguna figura marginal, no m&aacute;s que eso, merodeando una polis que est&aacute; bien amurallada. Por otro lado, y esto ya se ha dicho, el 2001 trajo una reconfiguraci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico. Quiz&aacute;s el principal cambio fue el derrumbe, el ocaso, de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical. Por m&aacute;s de una d&eacute;cada y media, desde el fracaso de octubre de 2001, le fue muy mal. Carg&oacute; ella sola con una responsabilidad que en verdad fue compartida. Le fue muy mal cada vez que fue a elecciones, siempre tuvo resultados decepcionantes. Esto hoy est&aacute; cambiando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cosas que debemos seguir valorando del momento 2001, como la confirmación de la fortaleza de la democracia argentina, pese a todos sus falencias y problemas. La crisis de 2001 no produjo aventureros antisistema y creo que eso todavía se mantiene.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Eso tambi&eacute;n. Ya has marcado dos cambios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El 2003 fue una cat&aacute;strofe electoral para la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical, la elecci&oacute;n del 2007 lo mismo, la de 2011 lo mismo, y por eso en la de 2015 los radicales se sumaron a la coalici&oacute;n liderada por el PRO. En todos esos a&ntilde;os de ocaso radical hubo una suerte de vacancia de la representaci&oacute;n de las clases medias. Distintas experiencias y partidos trataron de capturar ese universo. El m&aacute;s exitoso fue el PRO, pero antes tambi&eacute;n hubo otros: reci&eacute;n mencionabas a L&oacute;pez Murphy, pero tambi&eacute;n hubo opciones m&aacute;s de izquierda, como en su momento fue el Frente Amplio Progresista, de Hermes Binner. Ese esquema ya no est&aacute; vigente, como consecuencia primero del ascenso del PRO y ahora del retorno -no s&eacute; si definitivo- de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical a un papel no s&eacute; si central, pero s&iacute; significativo en el sistema pol&iacute;tico argentino. Y llegados a este punto creo que podemos hacer una suerte de paralelismo entre la suerte del radicalismo y la suerte del peronismo. Esta &uacute;ltima d&eacute;cada fue mala, y este &uacute;ltimo bienio fue particularmente malo, para el peronismo. Entonces, <strong>la pregunta que me hago es</strong> <strong>si como consecuencia de sus fracasos de esta d&eacute;cada, de las dificultades que trajo la pandemia y en particular de la muy pobre gesti&oacute;n de estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, al peronismo le ha llegado su 2001</strong>. Estoy exagerando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>No est&aacute;s exagerando, lo est&aacute;s diciendo muy n&iacute;tidamente y no es lo mismo que exagerar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pregunta que me hago es si como consecuencia de sus fracasos de esta década, de las dificultades que trajo la pandemia y en particular de la muy pobre gestión de estos últimos dos años, al peronismo le ha llegado su 2001.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No estoy diciendo que el peronismo va a sufrir una cat&aacute;strofe electoral o una crisis como las que tuvo que enfrentar De la R&uacute;a. Pero s&iacute; que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os el peronismo dif&iacute;cilmente vuelva a ser ese actor poderos&iacute;simo que domin&oacute; la vida pol&iacute;tica argentina despu&eacute;s del 2001. Y junto con eso, con cierta frustraci&oacute;n con la experiencia de lo que dej&oacute; esa etapa, puede venir un movimiento del p&eacute;ndulo social que reclame menos Estado y pide m&aacute;s mercado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por mi parte, terminar&iacute;a diciendo que eso, si es as&iacute;, lo obligar&iacute;a a un proceso de reconversi&oacute;n respecto a la experiencia kirchnerista. No s&eacute; si va a ser as&iacute;, pero si lo es, habr&aacute; una reflexi&oacute;n sobre el lugar del peronismo en el sistema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es el escenario. Argentina tiene por delante un camino muy escarpado, pero creo que ese camino va a tener otra forma que la que el pa&iacute;s recorri&oacute; desde el 2001. Ojal&aacute; podamos aprender algo de esa experiencia. Por ejemplo, reflexionando m&aacute;s sobre los tres puntos que se&ntilde;alabas como uno de los legados del 2001.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>En un par de semanas, tras las elecciones, tendremos nuevos datos para seguir conversando. 
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/2001-decadas-despues_129_8466174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Nov 2021 03:07:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 2001, dos décadas después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Crisis 2001,Carlos Menem,Alberto Fernández]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer con la economía popular?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-popular_129_8423881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer con la economía popular?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de la decisión del Gobierno de convertir los planes sociales en trabajo formal, Pablo Gerchunoff y Roy Hora debaten sobre el lugar de la economía popular y cuál es su futuro en Argentina.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>En estos d&iacute;as de campa&ntilde;a electoral muchos temas est&aacute;n saliendo y uno de ellos nos pareci&oacute; interesante, porque se vincula a una cosa no tan ef&iacute;mera como &ldquo;le damos plata a alguien y despu&eacute;s ma&ntilde;ana vemos y se la seguimos dando&rdquo;, sino que alude a un problema muy importante. &iquest;A qu&eacute; iniciativa me estoy refiriendo? A una que viene ya desde hace tiempo, pero que ahora est&aacute; en las tapas de los diarios, que es<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/detalles-programa-busca-reconvertir-planes-sociales-empleo-genuino_1_8410183.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la reconversi&oacute;n del trabajo informal en trabajo formal</a>, convirtiendo los planes en una asistencia al empresario, para que el empresario pueda contratar como trabajadores formales a estos que ahora viven en la intemperie. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;as de esto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Hay varios temas ah&iacute;, uno asociado a la econom&iacute;a popular, porque quienes se paran en ese lugar no siempre est&aacute;n tan contentos con esto que, sin embargo, parece tener mucho consenso. Una de las expresiones del presidente que m&aacute;s me sorprendi&oacute; fue que Macri multiplic&oacute; por tres los planes y quit&oacute; todas las prestaciones. Es decir, que lo que estaba diciendo Alberto Fern&aacute;ndez es que Macri es el culpable o tiene una responsabilidad muy importante en el camino hacia una econom&iacute;a de los planes, que es un escenario que tenemos que revertir. &iquest;Esto qu&eacute; significa? Que Macri es, para ponerlo en palabras de Pichetto, un creador del pobrismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por eso lo llamaban &ldquo;los Carolinos&rdquo; a las organizaciones, por la ministra Carolina Stanley.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Entonces esto est&aacute; revelando un cansancio, una cr&iacute;tica muy extendida a la econom&iacute;a popular, que hoy est&aacute; mucho m&aacute;s sospechada de lo que estuvo en mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Te hago una pregunta: &iquest;est&aacute; sospechada o adem&aacute;s hay un cierto descontento ah&iacute; adentro tambi&eacute;n? En las barriadas, en los sectores populares marginales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Cuando digo sospechada, claramente estoy pensando en las voces del empresariado, clases medias, pero tambi&eacute;n en ellos. Y esto es lo que est&aacute; apareciendo en las encuestas, en los focus groups o en las voces de aquellos que auscultan el mundo popular: una suerte de cansancio, una suerte de agotamiento de la idea de que el Estado, v&iacute;a planes u otro tipo de transferencia, es el camino para construir una sociedad m&aacute;s solidaria, m&aacute;s integrada, con mayor bienestar. Y yo estoy de acuerdo en cuanto al problema que vos se&ntilde;alabas al comienzo, y esto es un poco la otra arista, que esto es m&aacute;s f&aacute;cil de decir que de hacer. Es decir, el paso de los planes al empleo genuino, una transici&oacute;n que termine en el empleo genuino, por cuanto hace varias d&eacute;cadas que la Argentina retrocede en t&eacute;rminos de creaci&oacute;n de empleo formal. Y esto, me parece, est&aacute; muy vinculado con el hecho de que, por lo menos desde la d&eacute;cada del 70, el sector industrial es una locomotora que cada vez tiene menos energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Dejame que te haga una pregunta. Yo lo que veo en esta discusi&oacute;n es que cuando se buscan soluciones, son lo que los economistas llaman soluciones ofertistas. Es decir, le bajamos el costo a los empresarios para contratar trabajadores que vienen de ese mundo popular, de ese mundo informal. &iquest;Vos no pens&aacute;s que de pronto hay tambi&eacute;n un problema de capacitaciones, esto es, que el mundo del trabajo formal demanda un tipo de calificaci&oacute;n que estos trabajadores han perdido, que esas familias han perdido?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Pues yo creo que hay varios problemas ah&iacute;. No me considero un experto ni podr&iacute;a opinar con mucha competencia sobre esto, pero <strong>creo que hay por lo menos dos o tres problemas: uno vinculado a competencias profesionales de la poblaci&oacute;n trabajadora, otro con el hecho de que esta es una econom&iacute;a que no crece</strong> y una econom&iacute;a que no crece dif&iacute;cilmente pueda crear genuinos puestos de trabajo formales. En todo caso lo que puede hacer es sacar a algunos del mercado y poner a otros. <strong>Y despu&eacute;s est&aacute; toda la discusi&oacute;n sobre las razones por las cuales no hay crecimiento</strong>, y ah&iacute; entran una serie de variables de distinta naturaleza. Pero claramente esto que el Gobierno lanza y yo creo que lo lanza muy en sinton&iacute;a con el humor de una sociedad que no ve respuesta en esta manera de resolver el problema de los excluidos, de los desempleados, insatisfacci&oacute;n social mucho m&aacute;s amplia, y yo creo que eso es un poco lo que est&aacute; en el fondo de una iniciativa que uno encuentra pr&aacute;cticamente en todo el arco pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Exactamente. Todos tienen alguna variante de esa propuesta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, lo vimos en los debates de estos d&iacute;as. Es uno de los temas que recorre pr&aacute;cticamente todo el espinel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>A ver si podemos profundizar un poco m&aacute;s en esto. Vos dec&iacute;as que es m&aacute;s f&aacute;cil decirlo que hacerlo. &iquest;C&oacute;mo ahondar&iacute;as ese punto? &iquest;Por qu&eacute; es m&aacute;s dif&iacute;cil? Una cosa que est&aacute;s diciendo es que en una econom&iacute;a que no crece esa transferencia, para llamarla de un modo, es muy dif&iacute;cil, porque si no crece, no crece. Yo dije, adem&aacute;s, estos trabajadores no tienen las habilidades, la educaci&oacute;n, no tienen las capacidades como para tomar la posta en el mundo del trabajo formal. &iquest;Hay algo m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Uno puede mirar un poco el problema en el largo plazo. La pobreza no es un problema nuevo en la Argentina, no es un problema que empez&oacute; en la d&eacute;cada del 70, como a veces se dice. Desde la d&eacute;cada del 70 tenemos una mejor radiograf&iacute;a, pero cuando uno mira hacia atr&aacute;s, la pobreza era parte del mundo de las clases populares. Basta ver, por ejemplo, esa recorrida que hizo Alfredo Palacios en la d&eacute;cada del 40 por el interior y ah&iacute; detect&oacute; un mundo de la pobreza bien extendido. Lo que yo creo que fue quit&aacute;ndole visibilidad, relevancia, a ese mundo es el hecho de que el crecimiento del empleo industrial desde los 40 fue la gran locomotora que permiti&oacute; producir incorporaci&oacute;n social. Y por supuesto, ese mundo no desapareci&oacute; de un d&iacute;a para el otro, pero la tendencia era que esto no es un problema, porque de a poco va a ir desapareciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> El crecimiento industrial lo est&aacute; resolviendo. Eso es lo que pens&aacute;bamos en los 60 o los 50 o en los 40.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que eso nos hizo poco sensibles al hecho de que exist&iacute;a algo de ese mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Creo que hay otro aspecto por el cual eso ten&iacute;a un lugar secundario en las inquietudes pol&iacute;ticas e intelectuales, y es que era mucho menos visible, porque no era pobreza urbana, no estaba a 10, 15, 20 kil&oacute;metros de la Casa Rosada, era pobreza rural y del interior.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Entonces eso tambi&eacute;n contribu&iacute;a a ese diagn&oacute;stico que dice que la modernizaci&oacute;n, el avance industrial, el desarrollo de la sociedad urbana va a resolver el problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y el conector iban a ser las migraciones, demanda v&iacute;a migraci&oacute;n del campo a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que eso revela un esp&iacute;ritu de &eacute;poca y contribuye a explicar la manera en que pensamos el problema, fundamentalmente hasta los a&ntilde;os 70, 80. Es decir, hab&iacute;a algo ah&iacute; que la Argentina moderna, la Argentina con legislaci&oacute;n laboral, que pod&iacute;a mirar a quienes hablaban de progreso y no sentirse inc&oacute;moda, ese mundo estaba en retroceso y claramente desde la d&eacute;cada del 90 no es as&iacute;, en parte porque esa pobreza se ha relocalizado. Hace un rato habl&aacute;bamos del retroceso industrial, esa industria fue primero un gran atractor de mano de obra y luego un destructor de empleo y un generador de desempleo y de exclusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Al no poder incorporar hab&iacute;a mucha gente que quedaba en los m&aacute;rgenes. Lo que veo ah&iacute; es que aquella otra pobreza era una pobreza que no era una inquietud central. Y lo que estamos diciendo es que, <strong>en la medida en que se urbaniza la pobreza y en la medida en que no hay nuevos sectores que sustituyan a la industria manufacturera en la creaci&oacute;n de empleo para los trabajadores menos favorecidos, menos calificados, eso lo convierte en un problema</strong>. Dir&iacute;a algo m&aacute;s, dir&iacute;a que ha habido una sucesi&oacute;n de crisis que fueron levantando el orden de magnitud del problema del que estamos hablando. El ejemplo paradigm&aacute;tico es 2001, pero las hiperinflaciones tambi&eacute;n y cada una de las nuevas crisis va generando nueva marginalidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la medida en que se urbaniza la pobreza y en la medida en que no hay nuevos sectores que sustituyan a la industria manufacturera en la creación de empleo para los trabajadores menos favorecidos, menos calificados, eso lo convierte en un problema. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Cada una de esas crisis hizo elevar el piso de la pobreza y del desempleo, por lo menos uno o dos escalones. Y de eso no hubo retorno. Y el otro elemento que yo creo que es importante en t&eacute;rminos de la definici&oacute;n del problema, el lugar del problema en la agenda p&uacute;blica tiene que ver con que <strong>esa es una pobreza argentina, una exclusi&oacute;n argentina</strong> &iquest;Qu&eacute; quiero decir con esto? Que en la d&eacute;cada del 30 o despu&eacute;s de la gran recesi&oacute;n de 2008, por ah&iacute;, los soci&oacute;logos del trabajo en Europa, en Estados Unidos dec&iacute;an: &iquest;se puede organizar a los desempleados? Y en general la respuesta es no, &nbsp;no fueron muy exitosas. Ni la izquierda en Europa, que fue el principal actor, porque socialistas y comunistas no alcanzaron logros significativos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Lo que est&aacute;s diciendo es entonces que lo argentino es el hecho de que ese mundo se organice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Se dio una organizaci&oacute;n poderos&iacute;sima. A veces tendemos no a subestimar, porque est&aacute; todo el tiempo presente, pero a no identificar como un rasgo bien singular, bien espec&iacute;fico. Es decir, si esa pobreza hubiera seguido estando en el interior, probablemente la discusi&oacute;n pol&iacute;tica argentina hoy ser&iacute;a distinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Por eso toda esta discusi&oacute;n que estamos haciendo viene de la mano tambi&eacute;n de la discusi&oacute;n sobre conurbanos, Gran Buenos Aires, federalismo. Es notable c&oacute;mo crecen como tema estas dos cuestiones al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es decir, eso que vio Alfredo Palacios en los 40 en parte desapareci&oacute; en el interior, el interior mejor&oacute;, y el lugar moderno de la Argentina, la zona moderna y en particular el cintur&oacute;n que rodea a sus grandes ciudades, se convirti&oacute; en el gran problema social de la Argentina. Pero ah&iacute; creo que el otro elemento que hay que se&ntilde;alar para terminar de componer el cuadro es el hecho de que el malestar en el mundo donde pasan las cosas importantes, donde adem&aacute;s hay tradiciones organizativas, hay una esfera p&uacute;blica donde estas cosas se discuten en la prensa m&aacute;s activa, hay organizadores de la protesta popular con una larga historia y con recursos, repertorios, de movilizaci&oacute;n bien importantes,<strong> lo que tenemos es la existencia de una econom&iacute;a popular que se ha sentado a la mesa de la discusi&oacute;n argentina.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay organizadores de la protesta popular con una larga historia y con recursos, repertorios, de movilización bien importantes, lo que tenemos es la existencia de una economía popular que se ha sentado a la mesa de la discusión argentina.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>El otro d&iacute;a lo vimos en la manifestaci&oacute;n del lunes 18 de octubre, motorizada por la CGT, pero donde las organizaciones populares m&aacute;s cercanas al gobierno participaron e incluso se habla de que van a tener un lugar en la CGT cuando &eacute;sta se normalice, hacia fin de a&ntilde;o. Eso ser&iacute;a ya muy notable, una CGT donde el mundo informal y el mundo de los desempleados tiene un lugar y una voz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>S&iacute;, ser&iacute;a un fen&oacute;meno excepcional. Pero me gustar&iacute;a volver sobre la pregunta inicial. Y es una pregunta que surge de la manera en que entramos al tema. <strong>&iquest;Tiene futuro esa econom&iacute;a popular como parte del orden establecido argentino?</strong> Mi impresi&oacute;n, no s&eacute; qu&eacute; pens&aacute;s vos, es que esa econom&iacute;a popular debe ser pensada como un puente hacia un escenario en el que el trabajo formal constituya el horizonte de vida de la inmensa mayor&iacute;a de las clases populares argentinas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>El &eacute;xito de ese nuevo tipo de organizaci&oacute;n es autodisolverse en un proceso de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Pero para eso la Argentina tiene que cambiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero nos queda la pregunta inicial. &iquest;Es una herramienta de cambio estas propuestas de usar los planes como subsidio para ser absorbidos por el mundo formal? Te adelanto mi respuesta: soy muy esc&eacute;ptico acerca de que eso funciona realmente, salvo en algunos casos en que se los mostrar&aacute; como ejemplos, pero que no van a ser una soluci&oacute;n social al problema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Adem&aacute;s no es la primera vez que este tema se plantea, porque hubo iniciativas en el gobierno de Macri y hubo iniciativas similares en el gobierno de Duhalde. No se est&aacute; hablando de que es una puerta muy chiquita para entrar a una Argentina con bienestar para todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;PG: </strong>Y sin embargo fijate c&oacute;mo el hecho de que eso sea absorbido por los sectores m&aacute;s formales, m&aacute;s o menos modernos, pero de m&aacute;s alta productividad. Se insiste mucho con el tema de que solo el 28% de la fuerza de trabajo argentina trabaja en el sector privado formal, se lo ha convertido en una muletilla. Ahora, es verdad, es muy poco para mantener a toda la arquitectura social argentina solo con el 28% de los trabajadores en ese mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Ya estamos sobre el final y lo &uacute;nico que quisiera agregar es que yo tengo <strong>una valoraci&oacute;n muy positiva de lo que signific&oacute; la econom&iacute;a popular como un salvavidas para que en un mar revuelto en el medio de un hurac&aacute;n, la Argentina no se hundiera </strong>y se convirtiera en una sociedad completamente dividida entre dos mundos. Pero me parece que el horizonte no puede ser llegar a la costa solamente con la econom&iacute;a popular, apoyado sobre la premisa de que la econom&iacute;a popular ha venido para quedarse, est&aacute; aqu&iacute; para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Comparto plenamente. Estoy de acuerdo con vos. &iquest;La seguimos?
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-popular_129_8423881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 03:22:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer con la economía popular?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Planes sociales,Trabajo,Economía popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 17 de octubre, día de la apuesta popular por Perón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/17-octubre-dia-apuesta-popular-peron_129_8401173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0a4a0a9-f4c5-4fa7-9688-287841ea5511_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 17 de octubre, día de la apuesta popular por Perón"></p><p class="article-text">
        &iquest;Hay algo que todav&iacute;a no se haya dicho sobre el 17 de Octubre de 1945? Desde hace casi tres cuartos de siglo, ese jal&oacute;n fundamental en la historia del peronismo y del pa&iacute;s todo es objeto de una interrogaci&oacute;n siempre renovada. La raz&oacute;n de tanto inter&eacute;s no es dif&iacute;cil de identificar: un extendido consenso, al que suscriben int&eacute;rpretes de todo tipo, sostiene que la jornada en la que el coronel Juan Domingo Per&oacute;n fue rescatado por una movilizaci&oacute;n popular en la Plaza de Mayo de la prisi&oacute;n que, tras un golpe de palacio, le hab&iacute;an impuesto sus propios camaradas de armas, encierra muchas de las claves de la g&eacute;nesis de la fuerza pol&iacute;tica que desde entonces ha marcado como ninguna otra la historia contempor&aacute;nea de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De all&iacute; que, cuando el recuerdo del 17 de Octubre de 1945 todav&iacute;a estaba muy fresco en la memoria colectiva, ese evento extraordinario ya hab&iacute;a sido elevado a la categor&iacute;a de hito fundante del peronismo y convertido, adem&aacute;s, en su fiesta m&aacute;xima, bautizada con el nombre de D&iacute;a de la Lealtad. Todav&iacute;a hoy, luego de una larga traves&iacute;a e importantes mutaciones, los herederos pol&iacute;ticos de Per&oacute;n contin&uacute;an proclamando que las ense&ntilde;anzas que les dej&oacute; ese d&iacute;a no han perdido vigencia. Como muestran las celebraciones que a&ntilde;o a a&ntilde;o vuelven a evocar los sucesos de 1945, en el seno de la hermandad justicialista todav&iacute;a impera la idea de que el 17 de Octubre tiene un lugar de privilegio en el horizonte pol&iacute;tico de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; fue, en rigor, el 17 de Octubre? Como toda organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, la fuerza creada por el coronel Per&oacute;n tiene sus mitos fundantes, su memoria ideol&oacute;gica, sus glorias y sus lutos, sus ritos y sus h&eacute;roes. Contemplado desde este &aacute;ngulo, el 17 de Octubre se les presenta a los peronistas como el evento que simboliza la comuni&oacute;n entre el pueblo y su l&iacute;der, como el instante en el que las clases populares sellaron un pacto de lealtad con la figura que, de all&iacute; en adelante, habr&iacute;a de interpretarlas y conducirlas. A lo largo del tiempo, historias m&iacute;nimas, evocaciones personales y relatos p&uacute;blicos de ese evento salidas de la cantera justicialista se han venido inscribiendo en esa gran narrativa del D&iacute;a de la Lealtad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, incluso antes de que los ecos de las palabras con que un Per&oacute;n ya liberado de sus captores se dirigi&oacute; a sus seguidores desde los balcones de la Casa Rosada en la noche calurosa del 17 de Octubre terminaran de apagarse, comenzaron a perfilarse los contornos de otros esfuerzos dirigidos a dotar de sentido a los sucesos ocurridos en la Plaza de Mayo. La apelaci&oacute;n a la categor&iacute;a de lumpen-proletariado sirvi&oacute; para construir una primera interpretaci&oacute;n que le restaba toda relevancia hist&oacute;rica a esa jornada. Esta aproximaci&oacute;n sirvi&oacute;, ante todo, para tranquilizar las conciencias de los cr&iacute;ticos &ndash;conservadores, radicales, liberales o de izquierda&ndash; de Per&oacute;n y de la dictadura militar a la que el coronel comenz&oacute; sirviendo pero que, desde el momento en que emergi&oacute; victorioso de la pulseada del 17, funcion&oacute; como un mero instrumento al servicio del ambicioso proyecto pol&iacute;tico alumbrado por el vicepresidente de la naci&oacute;n.&nbsp;
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                El 17 de Octubre de 1945 miles se movilizaron a Plaza de Mayo para pedir la liberación de Perón                            </span>
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        Para hacer sentido de la idea de que nada importante hab&iacute;a pasado ese d&iacute;a hay que ponerse en los zapatos de sus propagandistas y recordar que, por entonces, varios indicios parec&iacute;an justificar ese cruel menosprecio. Al fin y al cabo, la cantidad de personas que concurrieron a la Plaza de Mayo a reclamar la liberaci&oacute;n de Per&oacute;n fue considerablemente menor que la que, casi un mes antes, el 19 de septiembre, se hab&iacute;a lanzado a las calles desafiando a la dictadura envuelta en las banderas de la Marcha de la Constituci&oacute;n y la Libertad. En la primavera de 1945, el fragmento de la ciudadan&iacute;a que estaba parado en la vereda de enfrente de Per&oacute;n y del gobierno militar todav&iacute;a parec&iacute;a mayoritaria. &iquest;O es que ese amplio arco opositor que iba del comunismo al conservadurismo no representaba, casi sin excepci&oacute;n, a toda la Argentina pol&iacute;tica?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de la victoria de la f&oacute;rmula Per&oacute;n-Quijano en las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946, y de los dos triunfos electorales oficialistas que le siguieron en 1948, la credibilidad de la visi&oacute;n que descalificaba a Per&oacute;n como un mero demagogo de inclinaciones filo-fascistas recibi&oacute; una desmentida frontal. Reducir al peronismo a la alianza entre una elite dirigente de inclinaciones autoritarias y una banda de marginales a sueldo de la Secretar&iacute;a de Trabajo no permit&iacute;a entender el amplio apoyo popular que rodeaba a esa Argentina que se transformaba al calor de un vasto reclamo de justicia social. Sin embargo, para que el significado del 17 de Octubre sufriera un cambio radical fue necesario esperar a que, en la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1950, los soci&oacute;logos tomaran la palabra. El que abri&oacute; el camino fue el incisivo Gino Germani, el gran referente de esta disciplina en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Germani y sus seguidores y cr&iacute;ticos ofrecieron contribuciones que, vistas en conjunto, sentaron las bases de una sofisticada interpretaci&oacute;n sobre el origen y la naturaleza del peronismo. No parece arriesgado se&ntilde;alar que ese esfuerzo colectivo todav&iacute;a hoy se erige como el aporte m&aacute;s valioso de la reflexi&oacute;n sociol&oacute;gica a la comprensi&oacute;n de la trayectoria hist&oacute;rica de nuestro pa&iacute;s. A lo largo de medio siglo de progresos anal&iacute;ticos, que comprenden las contribuciones fundacionales de Germani y las igualmente cl&aacute;sicas de Juan Carlos Torre y Daniel James, ese complejo fen&oacute;meno que fue el primer peronismo se volvi&oacute; inteligible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que se&ntilde;alar que, pese a todas sus evidentes diferencias de enfoque e interpretaci&oacute;n, los autores que sentaron las bases de nuestra visi&oacute;n del origen del peronismo trabajaron sobre un suelo de ideas com&uacute;n. De hecho, todos ellos inscribieron al 17 de Octubre en un relato cuyo punto de arranque es 1930, esto es, el momento en el que el pa&iacute;s fue impactado por la Gran Depresi&oacute;n y se vio obligado a navegar por las g&eacute;lidas aguas de la D&eacute;cada Infame. De all&iacute; que, en todos estos relatos,<strong> la historia del 17 de Octubre &ndash;y m&aacute;s en general la historia del origen del peronismo&ndash; es presentada como la reacci&oacute;n de una clase trabajadora crecida en importancia al calor del desarrollo manufacturero pero pol&iacute;ticamente marginada</strong> que, en octubre de 1945, por primera vez en su historia, alz&oacute; la voz en la vida p&uacute;blica para condenar un orden sociopol&iacute;tico excluyente. Un tema com&uacute;n que recorre esa reflexi&oacute;n es la idea de que el peronismo fue el canal a trav&eacute;s del cual emergi&oacute; en nuestro pa&iacute;s un sistema de poder estructurado en torno al mundo del trabajo organizado y sus instituciones representativas y, visto de manera m&aacute;s panor&aacute;mica, el canal a trav&eacute;s del cual la Argentina se forj&oacute; como una sociedad urbana e industrial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que este sue&ntilde;o de progreso econ&oacute;mico y social ha dejado de acompa&ntilde;arnos, y que el peronismo ha adquirido otra morfolog&iacute;a y nuevos significados, podemos advertir con claridad algunos puntos ciegos de esta &eacute;pica del avance de la moderna sociedad industrial. El ocaso del pa&iacute;s de las f&aacute;bricas de grandes chimeneas invita a mirar la saga del origen del peronismo bajo otra luz. Lo primero que hay que decir es que la reflexi&oacute;n sobre el lugar del 17 de Octubre en la trayectoria hist&oacute;rica nacional prest&oacute; muy poca atenci&oacute;n a todo lo sucedido antes de 1930, que en todos estos relatos aparece borroso y con frecuencia irrelevante. As&iacute;, por ejemplo, los estudios que mencionamos parten de la premisa (err&oacute;nea) de que la Argentina s&oacute;lo se asom&oacute; a la era industrial como consecuencia del cierre de la econom&iacute;a que sigui&oacute; a la Gran Depresi&oacute;n, ignorando que el crecimiento manufacturero fue m&aacute;s pujante en el medio siglo previo a 1930 que despu&eacute;s de esta fecha. En efecto, para 1930, la Argentina era por lejos el pa&iacute;s m&aacute;s industrializado y m&aacute;s proletario de Am&eacute;rica Latina. Lo que naci&oacute; tras la Depresi&oacute;n fue un conjunto espec&iacute;fico de pol&iacute;ticas dirigidas a estimular el crecimiento manufacturero, la industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones, no el mundo de la industria a secas.&nbsp;
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                17 de Octubre de 1945                            </span>
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        <strong>A&uacute;n m&aacute;s problem&aacute;tico es el hecho de que esta aproximaci&oacute;n tambi&eacute;n olvida que antes de 1945, e incluso antes de 1930, la pol&iacute;tica popular ya ten&iacute;a una larga y rica historia en nuestro pa&iacute;s</strong>. Una historia hecha no s&oacute;lo de rechazos al orden establecido sino tambi&eacute;n de participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica, muchas veces signada por aspiraciones de incorporaci&oacute;n. Tanto es as&iacute; que ya en 1900 los obreros hab&iacute;an marchado a la Plaza de Mayo para escuchar discursos pronunciados desde los balcones de la Casa Rosada. <em>La Plaza de Mayo</em>, un libro fundamental de Silvia Sigal, cuenta esa historia y nos muestra que, a lo largo de m&aacute;s de medio siglo, una y otra vez, movilizaciones de todo tipo recorrieron el centro de la ciudad. Lo m&aacute;s relevante: mucho antes de que Per&oacute;n ingresara al escenario pol&iacute;tico el pa&iacute;s ya hab&iacute;a conocido una experiencia de politizaci&oacute;n popular de enorme impacto y relevancia &ndash;cuyo emergente m&aacute;s emblem&aacute;tico fue el radicalismo de Yrigoyen&ndash; que por m&aacute;s de una d&eacute;cada no s&oacute;lo hab&iacute;a llenado plazas y calles sino que tambi&eacute;n elev&oacute; los niveles de participaci&oacute;n electoral a un umbral apenas inferior al de la era peronista (con un m&aacute;ximo de 80 % del padr&oacute;n en la elecci&oacute;n de 1928).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es importante tener en cuenta este pasado? Porque nos recuerda que cuando Per&oacute;n comenz&oacute; a interpelar a los hombres del com&uacute;n, &eacute;stos ya ten&iacute;an una considerable experiencia como actores de la vida p&uacute;blica. Los trabajadores argentinos de la d&eacute;cada de 1940, tanto en el campo como en la ciudad, no eran masas privadas de referencias pol&iacute;ticas, o que s&oacute;lo ve&iacute;an el mundo a trav&eacute;s del lente empa&ntilde;ado que les prove&iacute;a el paternalismo de los caudillos de las provincias del interior atrasado o la ret&oacute;rica encendida de la izquierda pol&iacute;tica y sindical. Los radicales y, en menor medida, los conservadores, as&iacute; como otras agrupaciones partidarias, hab&iacute;an sido por un cuarto de siglo sus m&aacute;s importantes puntos de referencia, y en torno a esas formaciones partidarias y sus l&iacute;deres se hab&iacute;an edificado lazos de una intensidad considerable. Tener presente este cuadro es importante porque nos invita a recordar que, para desligar a esos votantes de los v&iacute;nculos que estructuraban y daban sentido a su condici&oacute;n ciudadana, el nuevo aspirante a la Casa Rosada ten&iacute;a por delante una tarea dif&iacute;cil. No operaba en un vac&iacute;o pol&iacute;tico. Y eso significa que, para ganar adhesiones, ten&iacute;a por delante la dif&iacute;cil tarea de formular promesas no s&oacute;lo atractivas y cre&iacute;bles sino tambi&eacute;n muy generosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias, la construcci&oacute;n de un v&iacute;nculo carism&aacute;tico s&oacute;lido y duradero no puede concebirse como la obra de un instante o de un momento de inspiraci&oacute;n. Contra lo que sugiere el relato peronista &ndash;que, por cierto, muchos analistas posteriores han hecho suyo&ndash;, la forja de una relaci&oacute;n social de esta naturaleza es una tarea compleja, que reclama un esfuerzo sistem&aacute;tico y sostenido en el tiempo, y que no puede sintetizarse en la f&oacute;rmula simplista que evoca el amor a ciegas o el amor a primera vista. Para completar el cuadro tengamos presente que a mediados de octubre de 1945 la intensidad del compromiso del r&eacute;gimen militar y de su vocero Per&oacute;n con la agenda de la reforma social todav&iacute;a constitu&iacute;a un interrogante que no admit&iacute;a una &uacute;nica respuesta. Es claro que ya en 1944 la actitud hacia el mundo del trabajo del Estado que Per&oacute;n simbolizaba hab&iacute;a comenzado a cambiar, pero todav&iacute;a en octubre de 1945 sus iniciativas m&aacute;s importantes tanto en el plano de las creaciones institucionales como en el de las retribuciones materiales y simb&oacute;licas pertenec&iacute;an al incierto territorio del porvenir. Para la mayor parte de los trabajadores argentinos, la figura de Per&oacute;n todav&iacute;a constitu&iacute;a un verdadero enigma. Un enigma con muchos rasgos seductores, pero un enigma al fin.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; implica este dilema al momento de interpretar el 17 de Octubre? Que <strong>esta fecha singular se entiende mejor si la concebimos no tanto como el D&iacute;a de la Lealtad sino como el D&iacute;a de la Apuesta popular por Per&oacute;n</strong>. Esto es, como la jornada en la que, inspirados y esperanzados por el discurso de reparaci&oacute;n social del vocero m&aacute;s carism&aacute;tico de la dictadura militar, muchos trabajadores decidieron apostar en su favor. Este tipo de razonamiento nos ayuda a dar cuenta del comportamiento de muchos de los votantes que, en la elecci&oacute;n presidencial que tuvo lugar cuatro meses despu&eacute;s, el 24 de febrero de 1946, decidieron correr el riesgo de apostar en su favor. Pues all&iacute; otra vez se puso de manifiesto que, m&aacute;s que invocar un sentimiento de lealtad edificado al abrigo de una relaci&oacute;n carism&aacute;tica ya madura y asentada, Per&oacute;n solicitaba el voto de las mayor&iacute;as apelando a una promesa de cumplimiento incierto, entre otras cosas porque para entonces no era posible adivinar si su autor era un adalid de la justicia social o, como no se cansaba de repetir el arco opositor, el atractivo mascar&oacute;n de proa de una dictadura militar por cuyas venas corr&iacute;a sangre reaccionaria e integrista. Y como todo sujeto que carga con una historia crediticia reciente y con costados tan problem&aacute;ticos, para concitar esos apoyos condicionales y reversibles Per&oacute;n no tuvo m&aacute;s remedio que tender una mano generosa y entregarle a sus votantes un oneroso pagar&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el 4 de junio de 1946 &ndash;en el aniversario del golpe de 1943&ndash; jur&oacute; como presidente constitucional, Per&oacute;n sab&iacute;a bien que no pod&iacute;a demorarse en honrar esa promesa de pago, a riesgo de que, si faltaba a su palabra, sus votantes de la v&iacute;spera, muchos de los cuales a&uacute;n no se hab&iacute;an transformado en peronistas, le dieran la espalda para reconstruir el v&iacute;nculo que por m&aacute;s de un cuarto de siglo los hab&iacute;a unido con radicales, conservadores y socialistas. Considerando la d&eacute;bil posici&oacute;n de Per&oacute;n ante sus votantes, y su imperiosa necesidad de revertirla, &iquest;a qui&eacute;n puede sorprenderle que el trienio 1946-1949 fuese testigo de la revoluci&oacute;n distributiva m&aacute;s formidable de la historia argentina, una revoluci&oacute;n que incluso al propio Per&oacute;n siempre le pareci&oacute; excesiva? &iquest;O que, desde 1950-51, una vez que tuvo claro que por fin se hab&iacute;a ganado la adhesi&oacute;n de esas mayor&iacute;as, sacara el pie del acelerador distribucionista y pusiera en marcha un programa de ajuste dirigido a restaurar los equilibrios macroecon&oacute;micos desbaratados durante esos tres a&ntilde;os tan generosos pero, tambi&eacute;n, tan necesarios para asegurar la consolidaci&oacute;n de su ascendiente pol&iacute;tico?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis: <strong>este razonamiento nos invita a concluir que la constituci&oacute;n del v&iacute;nculo carism&aacute;tico entre Per&oacute;n y sus seguidores debe pensarse, m&aacute;s que como un s&uacute;bito alumbramiento que el 17 de Octubre escindi&oacute; en dos a la historia argentina, como un fen&oacute;meno hist&oacute;rico que fue cobrando envergadura y solidez al calor del impacto de la pol&iacute;tica p&uacute;blica desplegada no tanto antes sino, sobre todo, despu&eacute;s de esa jornada memorable</strong>. En 1945, la lealtad era un proyecto apenas bosquejado, cuya verdad &uacute;ltima resid&iacute;a en el futuro. Un quinquenio m&aacute;s tarde las cosas ya eran muy distintas, a punto tal que para 1950 o 1951 el enorme ascendiente de Per&oacute;n sobre las mayor&iacute;as le permit&iacute;a no s&oacute;lo celebrarse a s&iacute; mismo en el D&iacute;a de la Lealtad sino tambi&eacute;n movilizar este sentimiento para producir un tipo de pol&iacute;tica p&uacute;blica que no ten&iacute;a nada de popular sin pagar precio alguno en las urnas. La mejor muestra de ello es que reci&eacute;n en esos a&ntilde;os el jefe de la Nueva Argentina por fin crey&oacute; posible poner los cimientos del programa econ&oacute;mico en el que siempre crey&oacute; pero que, urgido por la necesidad de lanzarse a la conquista del apoyo de las mayor&iacute;as, hasta entonces hab&iacute;a tenido que resignar. Entonces naci&oacute;, de la mano de Alfredo G&oacute;mez Morales y su plan de estabilizaci&oacute;n de 1952, un justicialismo m&aacute;s amigo del capital y la inversi&oacute;n y menos amigo del trabajo y el consumo y, por tanto, decidido a avanzar a ritmo m&aacute;s pausado &ndash;pero a esa altura tambi&eacute;n m&aacute;s seguro&ndash; hacia la conquista de la justicia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de ese peronismo que vive en permanente tensi&oacute;n entre la acumulaci&oacute;n y la distribuci&oacute;n no fue lineal y no siempre fue exitosa, pero por largo tiempo permiti&oacute; que los herederos pol&iacute;ticos de Per&oacute;n preservaran su relaci&oacute;n con las glorias del momento 1945-46. Desde hace una d&eacute;cada, sin embargo, y como una v&iacute;ctima m&aacute;s de una Argentina que se hunde cada vez m&aacute;s en el barro como consecuencia de sus dificultades para encontrar un norte productivo, el justicialismo no ha hecho sino suscitar frustraciones entre los m&aacute;s postergados. Hoy vivimos tiempos oscuros, que invitan a plantearse preguntas inquietantes sobre el futuro del lazo entre el peronismo y las clases populares. Y ello al punto de que el legado del D&iacute;a de la Lealtad, dicen algunos, ya no sirve para iluminar nuestro tiempo, y tampoco puede ayudar a la comunidad peronista a conquistar nuevos triunfos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a estos diagn&oacute;sticos apresurados, se impone una cuota de prudencia. Es demasiado temprano para dictaminar si el otrora poderoso mito del 17 de Octubre ha perdido todo valor para inspirar la acci&oacute;n pol&iacute;tica y, sobre todo, es demasiado pronto para concluir que el justicialismo ya no est&aacute; en condiciones de volver a construir un proyecto de poder capaz de movilizar las esperanzas de progreso de los m&aacute;s postergados. Una cosa es segura, sin embargo. El debilitamiento de los lazos pol&iacute;ticos entre el peronismo y las mayor&iacute;as que signa nuestro tiempo nos coloca ante un horizonte original merced al cual, erosionadas las certezas del pasado, podemos interrogarnos m&aacute;s libremente sobre los procesos que hicieron posible la constituci&oacute;n del peronismo como un actor fundamental de la vida p&uacute;blica y, sobre esta base, plantearnos nuevas preguntas que nos ayuden a entender mejor la huella que dej&oacute; en nuestra historia. El B&uacute;ho de Minerva, nos recuerda Hegel, siempre levanta vuelo al atardecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/17-octubre-dia-apuesta-popular-peron_129_8401173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Oct 2021 03:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 17 de octubre, día de la apuesta popular por Perón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[17 de Octubre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está muriendo el peronismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muriendo-peronismo_129_8383700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está muriendo el peronismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Gerchunoff y Roy Hora navegan por la historia del peronismo, su ascenso y sus caídas, se preguntan si Menem puede incluirse en la misma y en qué situación se encuentra actualmente tras la derrota del oficialismo en las PASO.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Leo los diarios, sobre todo la gran prensa hegem&oacute;nica, como dicen algunos, y tengo toda la impresi&oacute;n, si yo peco de suficiente ingenuidad, de que el peronismo est&aacute; por morirse, est&aacute; por desaparecer. Esos diarios te dejan esa impresi&oacute;n. Sin duda,<strong> las &uacute;ltimas elecciones han generado la idea, que habr&aacute; que confirmarla en noviembre, de un debilitamiento del gobierno y muchos lo expanden a un proceso de decadencia y declinaci&oacute;n m&aacute;s bien permanente y definitiva del peronismo como partido hist&oacute;rico</strong>. Lo que querr&iacute;a decir antes de preguntarte a vos c&oacute;mo lo ves, es que finalmente los grandes movimientos pol&iacute;ticos tienen un ciclo de vida, que no es una pregunta caprichosa. El peronismo, &iquest;est&aacute; en una fase declinante, en una fase final, o no? Es una pregunta posible a la luz de lo que pudimos haber visto en Am&eacute;rica Latina. Estoy pensando en el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), en Per&uacute;; estoy pensando en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano que, digamos de paso, dur&oacute; 70 a&ntilde;os, m&aacute;s que el Partido Comunista de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Y estaba pensando, aunque esto es mucho m&aacute;s atenuado, en la historia del varguismo. Todos tuvieron un ciclo pol&iacute;tico y hoy los sellos pueden mantenerse, pero no son lo que fueron. Vuelvo a insistir que digo esto para legitimar una pregunta, no para responderla. Cuando le dije esto a un amigo m&iacute;o, me mir&oacute; sonriente, ir&oacute;nico, y me contest&oacute; con una estrofa de una canci&oacute;n, me dijo: &ldquo;Tantas veces me mataron/ tantas veces me mor&iacute;/sin embargo estoy aqu&iacute;/resucitando&rdquo;. Mi pregunta entonces es, Roy, &iquest;el peronismo est&aacute; en una etapa final de un ciclo de vida o lo vamos a ver resucitar una vez m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Como dice <em>La cigarra</em>, de Mar&iacute;a Elena Walsh. Creo que el tema lo se&ntilde;al&aacute;s bien, las fuerzas pol&iacute;ticas no son eternas. En la historia hay fen&oacute;menos de declinaci&oacute;n que son esperables y comprensibles y, sin embargo, nosotros pensamos que el peronismo escapa un poco a esa l&oacute;gica. O algunos lo han pensado, tal como se refleja en la respuesta que vos recibiste. Creo que ah&iacute; el tema central es que <strong>esta &uacute;ltima elecci&oacute;n pone de relieve el hecho de que no solo se produjo una declinaci&oacute;n electoral, sino que se resquebraj&oacute;, se volvi&oacute; m&aacute;s tenue la relaci&oacute;n entre el peronismo y su n&uacute;cleo de votantes hist&oacute;rico</strong>. No solo su condici&oacute;n de partido mayoritario, sino su condici&oacute;n de expresi&oacute;n de las clases populares, en particular de lo que hoy es ese tercio inferior del mundo popular. Yo creo que ah&iacute; est&aacute; la pregunta. Y en ese sentido creo que la pregunta puede sorprender, en parte por la propia historia del peronismo. Comienzo diciendo esto: el peronismo, a diferencia de otras fuerzas que tuvieron un lugar importante en la historia argentina, naci&oacute; entero, naci&oacute; ya grande. Y eso tiene que ver con el hecho de que entre 1945 y 1946 se produjo esa suerte de transformaci&oacute;n completa del sistema pol&iacute;tico, por el cual una fuerza que hasta ese momento no exist&iacute;a ocup&oacute; el centro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta última elección pone de relieve el hecho de que no solo se produjo una declinación electoral, sino que se resquebrajó, se volvió más tenue la relación entre el peronismo y su núcleo de votantes histórico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>S&iacute;, es una cosa muy diferente al proceso de crecimiento pol&iacute;tico del yrigoyenismo...
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Que tard&oacute; mucho. Se arm&oacute; desde afuera del Estado y le cost&oacute; llegar a constituirse como mayor&iacute;a. Entonces, por supuesto, cuando uno le pone la lupa, aparece el fen&oacute;meno de que Per&oacute;n es hijo de la revoluci&oacute;n del 43, pero fue muy exitoso en la manera de presentar su fuerza, su movimiento, como una fuerza anti-establishment. Sus hitos centrales son el 17 de octubre, Per&oacute;n preso, Per&oacute;n recuperado por las masas, Braden o Per&oacute;n, la elecci&oacute;n del 46. Y queda muy en segundo plano en el mito de origen peronista, la relaci&oacute;n con el golpe militar que cre&oacute; las condiciones para su emergencia. No solo para su emergencia, sino en esa elecci&oacute;n del 46 sali&oacute; algo extraordinariamente novedoso, que parec&iacute;a confirmar la idea de que por fin se hab&iacute;a constituido un lazo indeleble, indestructible, entre peronismo y mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Eso dur&oacute; 10 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y ah&iacute; empez&oacute; a ser cuestionado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Bueno, ah&iacute; fue derrocado por un golpe militar. Me interesa la palabra cuestionado. &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que en el 55, adem&aacute;s de derrocado, fue cuestionado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Porque veo dos momentos: uno es el 55 y la oposici&oacute;n, el antiperonismo, que dice que se cay&oacute; la dictadura, fin del fascismo en Argentina, y ahora comienza una nueva era donde el fascismo criollo ya no va a tener lugar. Y una vez ca&iacute;da la dictadura, restaurada la libertad, el peronismo no tiene futuro. Las masas peronistas, esas que hab&iacute;an sido enga&ntilde;adas, est&aacute;n en disponibilidad, est&aacute;n para que las tome, por ejemplo, la izquierda. Esto no supone necesariamente una impugnaci&oacute;n global del legado peronista. Yo, por ejemplo, en Germani no veo eso. Veo que Germani dice: el peronismo no fue fascismo, signific&oacute; una experiencia muy positiva para las mayor&iacute;as, pero es una estaci&oacute;n que hay que dejar atr&aacute;s y que se puede dejar atr&aacute;s y que la Argentina va a dejar atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Yo estoy convencido de que eso fue lo que se crey&oacute; entre el 55 y el 59, en el proceso de la Revoluci&oacute;n Libertadora que hab&iacute;a derrocado a Per&oacute;n, que adem&aacute;s tiene sentido porque se propone a s&iacute; misma m&aacute;s bien como un tr&aacute;nsito hacia la democratizaci&oacute;n plena y el 57 y el 58 con las elecciones de la Convenci&oacute;n Constituyente y con la elecci&oacute;n de Frondizi y la esperanza que Frondizi despierta en sectores medios muy amplios, que est&aacute;n viendo nacer un nuevo pa&iacute;s. Es decir, la percepci&oacute;n que tienen es que est&aacute; naciendo un nuevo pa&iacute;s progresista y moderno, al calor del desarrollismo, pero progresista y moderno. Eso ten&iacute;a un grano, &iquest;no? El grano era la proscripci&oacute;n del peronismo, &iquest;pero sacaba votos o no mientras estaba proscripto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que ah&iacute; tenemos un interrogante que los historiadores no hemos terminado de completar y tiene que ver con este fen&oacute;meno. Y es que ese peronismo, que hab&iacute;a sido verdaderamente mayoritario, que sacaba 60% de los sufragios e incluso m&aacute;s en alguna elecci&oacute;n, en la segunda mitad de la d&eacute;cada del 50 de golpe retrocedi&oacute;. Para explicar ese retroceso no alcanza con la idea de proscripci&oacute;n, de hostilidades. Tenemos que entender mejor lo que estaba pasando. Vos mencionabas reci&eacute;n la elecci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Constituyente: 28 de julio del 57. La participaci&oacute;n fue muy alta en esa elecci&oacute;n: 90%. Y tambi&eacute;n fue muy alto el voto en blanco, 24%, eso eran votos peronistas, claramente, pero entre los votos que sacaron los radicales y los de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical Intransigente suman el 60%. Es decir, que hay mucha gente que est&aacute; votando otra cosa. Y el segundo momento sobre el cual me quiero detener muy brevemente es la primera elecci&oacute;n en la que el peronismo vuelve a competir. Ya muy avanzada la presidencia de Frondizi, 18 de marzo del 62, hay elecciones, Frondizi convoca y deja participar a los peronistas. No est&aacute; Per&oacute;n, pero los peronistas est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y ah&iacute; ganan la provincia de Buenos Aires&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ganan, pero tampoco con tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Eso es lo que iba a decir, tampoco es que sacan una cantidad exuberante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Si uno suma los votos de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical y de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical Intransigente superan ampliamente al voto peronista. Entonces ah&iacute; est&aacute; pasando algo que yo creo que es mucho m&aacute;s que la represi&oacute;n al mundo peronista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>No s&eacute; si quieres agregar algo sobre esta elecci&oacute;n, pero esa me parece que es una especie de ingrediente que atraviesa toda la d&eacute;cada del 60, es decir, un peronismo del 25, 30, 32% de los votos, no un peronismo del 60%, lo cual genera todo el tiempo la ilusi&oacute;n de que el peronismo puede ser superado en elecciones competitivas, que casi todos los gobiernos elegidos por el voto en ese momento lo intentan, intentan dejar de lado la proscripci&oacute;n y ganarle al peronismo. Eso es verdad para Frondizi, es verdad para Illia. <strong>De pronto, el problema de la proscripci&oacute;n del peronismo intenta ser resuelto y cuando intenta ser resuelto y es resuelto exitosamente termina en un regreso del peronismo, que es una bomba at&oacute;mica.</strong> Es volver a la exuberancia del 60%. No digo con C&aacute;mpora, pero s&iacute; con el Per&oacute;n de septiembre del 73.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De pronto, el problema de la proscripción del peronismo intenta ser resuelto y cuando intenta ser resuelto y es resuelto exitosamente termina en un regreso del peronismo, que es una bomba atómica. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Ah&iacute; vuelve un peronismo claramente mayoritario, es decir, la historia de la d&eacute;cada del 60 no se conecta directamente, no es un resultado l&oacute;gico, un antecedente directo de esa transformaci&oacute;n que se produjo en las preferencias mayoritarias. Creo que eso en parte tiene que ver con que ahora estamos viendo otro peronismo, es el peronismo de Framini, si quer&eacute;s, el peronismo obrero, el peronismo popular, y hay una novedad en el peronismo que le permiti&oacute; ampliar su coalici&oacute;n hacia sectores medios, sobre todo hacia sectores juveniles de la clase media.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Y eso construye una idea que dura hasta el 83. Una idea de un peronismo invicto y eterno. El 73 genera esa idea e incluso durante la dictadura a nadie se le ocurre ponerla en cuesti&oacute;n. Si alguna vez va a volver a haber democracia en la Argentina, se piensa, el peronismo es un peronismo del 60% y un peronismo ganador, invicto y eterno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>De all&iacute; el baldazo de agua fr&iacute;a del 83.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Entonces Alfons&iacute;n le gana, pero en t&eacute;rminos de nuestra pregunta original, &iquest;vos dir&iacute;as que pone en peligro la supervivencia del peronismo como movimiento pol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: Creo que Alfons&iacute;n muestra que el peronismo tiene escala humana en la pol&iacute;tica argentina</strong>, que ha dejado de ser esa fuerza que se manifestaba en la elecci&oacute;n del 54, las elecciones de los 50 y la elecci&oacute;n del 73.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Dig&aacute;mosle a la gente que la elecci&oacute;n del 54, que es la m&aacute;s extraordinaria que tuvo el peronismo en su historia, fue para elegir un vicepresidente, no para votar a Per&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y yo creo que muestra eso, el hecho de que el peronismo sigue estando, que tiene bases populares muy importantes, pero es un peronismo del 40% por ciento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Saca 40% en esa oportunidad y pierde por primera vez una elecci&oacute;n democr&aacute;tica, una elecci&oacute;n competitiva y abierta. Es la primera vez que ocurre, va a haber otra segunda vez que ocurra, m&aacute;s adelante, que es con Macri.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y ah&iacute; uno podr&iacute;a decir que ese peronismo reducido a su n&uacute;cleo duro tuvo un poco de suerte, porque a Alfons&iacute;n le toc&oacute; un tiempo dif&iacute;cil, y eso creo que le permiti&oacute; al peronismo al cabo de los a&ntilde;os volver a recuperarse. Eso est&aacute; un poco en la base de la experiencia de Menem. Esa experiencia, por supuesto, tiene toda otra serie de condimentos que no vamos a tocar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>&iquest;Lo ponemos en la historia del peronismo a Menem? Porque muchos peronistas no quieren ponerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Claramente tiene que estar, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> El peronismo no se define por sus contenidos de pol&iacute;tica p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No. Y es m&aacute;s, alguna vez le escuch&eacute; a Tulio Halper&iacute;n, y yo creo que ten&iacute;a raz&oacute;n, que Menem fue el mejor disc&iacute;pulo de Per&oacute;n, no s&oacute;lo porque otra vez llev&oacute; al peronismo a la victoria, sino tambi&eacute;n porque logr&oacute; hacer verdad, no en la elecci&oacute;n del 89, sino en las que vinieron despu&eacute;s, el tipo de alianza pol&iacute;tica que Per&oacute;n hubiese preferido construir en el momento de su ascenso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Absorbi&oacute; a la centroderecha de &Aacute;lvaro Alsogaray, Uni&oacute;n del Centro Democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>El Per&oacute;n librado a sus propios instintos era el Per&oacute;n del discurso de la Bolsa de Comercio, que dec&iacute;a la Argentina no es solamente intereses populares, hay otras cosas y esas cosas tambi&eacute;n tienen un lugar en el peronismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>En el ciclo de vida del peronismo, el menemismo es nuevamente un momento resplandeciente, independientemente de ser un peronismo neoliberal, para decir las cosas en forma sencilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>E independientemente de su final, que ti&ntilde;e toda esa experiencia y que hace que muchos peronistas prefieran ponerse en la vereda de enfrente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>S&iacute;, o negar su existencia como peronismo. Entonces vive y vive y vive el peronismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH</strong>: Y tiene la suerte, creo yo, de que el momento m&aacute;s dram&aacute;tico de las iniciativas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica puestas en marcha entre el 89 y 91, 92 le toc&oacute; experimentarlas a sus rivales pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La crisis es de la Alianza, del gobierno de Fernando de la R&uacute;a, y eso devuelve al peronismo, fragmentado al principio - en la elecci&oacute;n del 2003 hay tres f&oacute;rmulas peronistas-, pero con mucha fuerza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y yo creo que le hace dos favores: uno es este, reverdece sus laureles como partido popular, le hace olvidar su &ldquo;complicidad&rdquo; con la d&eacute;cada neoliberal, y debilita mucho a la oposici&oacute;n. Y eso es importante para que cuando uno mira la pol&iacute;tica de la primera d&eacute;cada de siglo pr&aacute;cticamente sea todo peronismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Ah&iacute; se podr&iacute;a haber dicho, en la era kirchnerista, que volv&iacute;a un peronismo en una nueva versi&oacute;n que era como el opuesto sim&eacute;trico del menemismo en sus contenidos de pol&iacute;tica. Volv&iacute;a un peronismo eterno y que recuperaba el invicto. Nadie m&aacute;s le iba a poder ganar. Y le ganaron. En ese sentido <strong>dir&iacute;a que hay una cierta vitalidad en el peronismo, porque pierde y vuelve. No es que pierde y nunca m&aacute;s vuelve, pierde y vuelve. </strong>Sin embargo, para acercarnos al presente hay un cierto clima hoy en el arco pol&iacute;tico no peronista de que esta vez es distinto.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Diría que hay una cierta vitalidad en el peronismo, porque pierde y vuelve. No es que pierde y nunca más vuelve, pierde y vuelve. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que tambi&eacute;n hay una preocupaci&oacute;n en las propias filas peronistas que no se manifest&oacute; en otros momentos, donde estaba claro cu&aacute;les eran sus rivales, ten&iacute;an nombre y apellido, representaban el lado oscuro de la historia. Hoy es m&aacute;s complejo, porque al peronismo le est&aacute; yendo mal en el momento en el que gobierna. Y por supuesto, no ser&iacute;a justo no poner la pandemia en el mapa, pero lo que dir&iacute;a es que <strong>quiz&aacute;s como consecuencia de un evento externo el peronismo pierde su condici&oacute;n mayoritaria, cosa que no ser&iacute;a extra&ntilde;a, porque ha pasado en otros tiempos en la historia argentina.</strong> Menciono dos. Es dif&iacute;cil entender la declinaci&oacute;n del PAN sin la Primera Guerra Mundial, sin el derrumbe econ&oacute;mico que signific&oacute; la Primera Guerra Mundial, eso no estaba en el Centenario. Y es dif&iacute;cil entender la declinaci&oacute;n de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical, de su condici&oacute;n de partido popular y mayoritario desde las cumbres que hab&iacute;a alcanzado en la elecci&oacute;n presidencial del 28, sin la Gran Depresi&oacute;n, sin en esa d&eacute;cada mala para los de abajo. El peronismo, vos dec&iacute;as reci&eacute;n y yo estoy de acuerdo, tiene mucha vitalidad, es muy original, maleable, es capaz de avanzar en caminos que nos resultan sorprendentes, pero enfrenta un desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Enfrenta un desaf&iacute;o, pero como hacemos habitualmente, <strong>no nos animamos a dar un veredicto definitivo. Puede perder el 14 de noviembre. Puede incluso perder votos de los sectores m&aacute;s pobres de la sociedad. Y sin embargo, no lo dar&iacute;amos todav&iacute;a por muerto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No, de ninguna manera. Puede perder votos, puede perder la elecci&oacute;n, puede perder alguna otra. No me animar&iacute;a de ning&uacute;n modo a decir que una fuerza tan importante en la trayectoria hist&oacute;rica argentina ya tiene su epitafio escrito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>As&iacute; es. Y sin embargo, mantengamos la idea, que creo que es una idea verdadera y correcta, de que los movimientos pol&iacute;ticos tienen un ciclo de vida. Y por lo tanto, cuando hoy no nos animamos a decir algo, tampoco nos animamos a decir lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muriendo-peronismo_129_8383700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Oct 2021 03:07:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está muriendo el peronismo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Peronismo,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Deudicidio": ¿desde cuándo y por qué la deuda es un problema?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deudicidio-deuda-problema_129_8337150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb35459c-8082-40bb-ab5c-a50b9b0bd837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Deudicidio&quot;: ¿desde cuándo y por qué la deuda es un problema?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de que Alberto Fernández utilizara el término “deudicidio” para referirse a la deuda contraída por Macri, Pablo Gerchunoff y Roy Hora debaten sobre el endeudamiento en la historia argentina y sobre cómo ha sido la relación del país con los mercados de capitales.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>El otro d&iacute;a el presidente <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/onu-alberto-fernandez-hablo-endeudamiento-toxico-fmi_1_8325153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Fern&aacute;ndez invent&oacute; un neologismo muy llamativo y extra&ntilde;o, &ldquo;deudicidio&rdquo;</a>, para describir lo que, seg&uacute;n &eacute;l, fue la herencia de una deuda impagable contra&iacute;da por Mauricio Macri. Tengo la impresi&oacute;n de que eso nos permite alejar el foco, ir m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo y ver si de verdad la Argentina, adem&aacute;s de la experiencia de Macri - sobre la que algo diremos- es un pa&iacute;s, como dir&iacute;a mi amigo Miguel &Aacute;ngel Broda, que se emborracha frecuentemente. Y no hay nada mejor que recurrir a la historia para ver un poco eso. Entonces, &iquest;qu&eacute; opinas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que en algunos sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; muy presente la idea de que desde el comienzo de la trayectoria hist&oacute;rica argentina la deuda es un problema, que eso ha limitado las posibilidades de desarrollo del pa&iacute;s ha estallado en tiempos m&aacute;s recientes...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG:</strong> Vos dec&iacute;s desde 1810...
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>No s&eacute; si 1810, pero desde muy temprano. Y si yo tuviera que plantear un esquema muy simplificado para analizar la relaci&oacute;n de la Argentina con los mercados de capitales, poniendo el foco en la deuda soberana, la deuda que toma el Estado, marcar&iacute;a cuatro momentos. A ver qu&eacute; te parece cada uno de estos, &iquest;qu&eacute; ense&ntilde;anzas nos dejan? &iquest;Qu&eacute; podemos decir en estos pocos minutos? <strong>El primero arranca en 1824 con el primer empr&eacute;stito que toma el Gobierno de Buenos Aires, Rivadavia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Rivadavia como ministro de Relaciones Exteriores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Despu&eacute;s Rivadavia llega a la presidencia, es un empr&eacute;stito que toma con la Casa Baring con fines de desarrollo, para hacer el puerto. Eso despu&eacute;s se gasta en la guerra con el Brasil. Y despu&eacute;s viene un largo per&iacute;odo, no de abstinencia, porque los mercados de capitales europeos todav&iacute;a estaban verdes. Ese es un episodio aislado, incluso en la historia de Am&eacute;rica Latina. Muchos pa&iacute;ses pueden contar historias parecidas, pero yo creo que a ese primer momento no le tenemos que prestar m&aacute;s mayor atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Quiz&aacute; habr&iacute;a que prestarle atenci&oacute;n por el financiamiento monetario, no por el acceso a los mercados de deuda internacional. Pero dejemos eso para otra oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Despu&eacute;s hay un segundo momento en que el Estado argentino se arma m&aacute;s, viene Caseros, la Constituci&oacute;n, formaci&oacute;n del Estado, de la naci&oacute;n, todas esas cosas y ah&iacute; hay expansi&oacute;n de la econom&iacute;a capitalista, del sector exportador, y<strong> aparece un segundo momento donde la Argentina se convierte en uno de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que m&aacute;s &aacute;vidamente se abre a los mercados de capital.</strong> Y el Estado argentino es uno de los que se endeuda. Y ah&iacute; entonces tenemos un ciclo de crecimiento de la deuda. Ahora vos seguramente vas a decir algo sobre el costado oscuro, yo se&ntilde;alo el costado positivo de eso: el acceso al financiamiento internacional le permiti&oacute; a la Argentina desarrollar sus potencialidades productivas. Creci&oacute; de manera muy veloz su deuda p&uacute;blica, pero a un ritmo a&uacute;n m&aacute;s acelerado creci&oacute; su potencial de crecimiento. Entonces hubo all&iacute; algunos cap&iacute;tulos complejos. Hay dos que yo recuerdo importante y despu&eacute;s podemos mirar alg&uacute;n otro, que son Avellaneda, 1874, primera crisis de deuda importante y ese famoso mensaje: vamos a ahorrar sobre el hambre y la sed de los argentinos. Creo que eso no termina de captar qu&eacute; estaba pasando con Argentina en t&eacute;rminos de deuda, porque Argentina fue muy ambiciosa, en el sentido de que no fue una estrategia conservadora. Vos lo mostraste muy bien en <a href="http://www.edhasa.com.ar/libro.php?ean=9789876280235&amp;t=Desorden+y+progreso%2C+las+crisis+econ%F3micas+Argentinas." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Desorden y progreso</em></a>: <strong>m&aacute;s que una incursi&oacute;n cauta en los mercados de capitales, lo que caracteriz&oacute; a la Argentina desde muy temprano fue la desmesura, pero una desmesura que, salvo en algunos episodios puntuales, funcion&oacute;</strong>, para decirlo r&aacute;pido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que una incursión cauta en los mercados de capitales, lo que caracterizó a la Argentina desde muy temprano fue la desmesura, pero una desmesura que, salvo en algunos episodios puntuales, funcionó.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Desde Sarmiento, dir&iacute;a. Porque r&aacute;pidamente viene la crisis con Avellaneda, pero Sarmiento fue realmente un gran endeudador y vos dec&iacute;s que era para construir algo, para construir una naci&oacute;n. Yo estoy de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Despu&eacute;s viene <strong>el episodio grande de crisis de deuda, el 90</strong>. Y esa s&iacute; es una crisis mucho m&aacute;s profunda que la de Avellaneda. A punto tal que la Casa Baring, otra vez protagonista central de la relaci&oacute;n con Argentina, tambalea. Ac&aacute; tenemos un fen&oacute;meno de una magnitud muy considerable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>S&iacute;, s&iacute;. Es materia de estudio en el mundo entero la crisis argentina de 1890. Creo que ah&iacute; hay algo interesante y es que esa <strong>es la primera vez que yo veo en la historia argentina una crisis propiamente argentina,</strong> espec&iacute;ficamente Argentina, idiosincr&aacute;tica, algo que no est&aacute; ocurriendo, por lo menos en la magnitud de la Argentina, en el resto del mundo que aspira al progreso, lo que hoy llamar&iacute;amos pa&iacute;ses emergentes. Es una crisis muy importante. Pero fijate una cosa interesante: el vicepresidente Pellegrini le escribe una carta a Ju&aacute;rez Celman, donde dice lo siguiente: &ldquo;El tiempo no perdona a lo que se hace sin su concurso y hoy nos advierte que hemos andado con demasiada rapidez&rdquo;. Esto es una cr&iacute;tica sobre la velocidad del endeudamiento, tanto es as&iacute; que lo acompa&ntilde;a con una idea que se hace muy potente en el momento, que es que es una crisis de progreso. Seguramente lo dec&iacute;a para calmar los &aacute;nimos, pero que pudiera ser escuchada la idea de que una crisis de deuda de esa magnitud fuera una crisis de progreso, y la gente lo tomara como algo posible, como una interpretaci&oacute;n razonable, es llamativo, porque quiere decir que deuda acompa&ntilde;aba progreso, como vos estabas diciendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que pudiera ser escuchada la idea de que una crisis de deuda de esa magnitud fuera una crisis de progreso, y la gente lo tomara como algo posible, como una interpretación razonable, es llamativo, porque quiere decir que deuda acompañaba progreso.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Esos a&ntilde;os fueron dif&iacute;ciles, pero el tiempo le dio la raz&oacute;n a Pellegrini. Despu&eacute;s de un quinquenio complejo, la expansi&oacute;n productiva argentina fue lo suficientemente potente como para que dejara de hablarse de la deuda como un problema que requer&iacute;a los mejores recursos intelectuales argentinos. Y ese fue un buen ciclo de expansi&oacute;n, que llega hasta el Centenario y despu&eacute;s viene la guerra, y despu&eacute;s otro importante en los a&ntilde;os 20. Y me quer&iacute;a referir a un episodio del a&ntilde;o 27, que es cuando el presidente Alvear decide reabrir la caja de conversi&oacute;n. En ese momento se hab&iacute;a interrumpido la convertibilidad, que hab&iacute;a estado presente al inicio de la guerra. La Argentina hab&iacute;a estado m&aacute;s de una d&eacute;cada fuera de la convertibilidad y vuelve a la convertibilidad. Y el presidente Alvear se pregunta: &iquest;estaremos en condiciones de respaldar un retorno a la convertibilidad? Y consulta con un banco norteamericano, la banca Morgan, y pregunta: &iquest;Nos dan apoyo? &iquest;Cu&aacute;nto cr&eacute;dito tiene la Argentina? &iquest;Cu&aacute;nto les podemos pedir? Y la respuesta es un telegrama que dice &ldquo;ilimitado&rdquo;. Eso cuentan las an&eacute;cdotas...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Se conmovi&oacute; junto con su ministro V&iacute;ctor Molina. Se abrazaron y algunos dicen que lloraron incluso. Eso quiere decir que Alvear no ten&iacute;a ninguna duda de que volver a los mercados de capitales era una buena noticia, que era la l&iacute;nea por la que vos ibas cuando hablabas desde el 60 en adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: Ah&iacute; la deuda no era un problema</strong>, para nada, no pod&iacute;a ser concebido como un problema. <strong>Era simplemente un instrumento para acelerar el crecimiento de la Argentina</strong>, en un momento que ya era una Argentina m&aacute;s madura, ya no iba a cometer los excesos de los a&ntilde;os 80. Me parece que ese es un poco el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Es interesante, porque vos dec&iacute;s 1927 y con eso est&aacute;s trayendo a colaci&oacute;n otra cosa y es que eso ocurre a poco tiempo de que los mercados de deuda se derrumban completamente con la crisis del 30. Esas palabras que lo emocionan no van a poder ser llevadas al acto, salvo por un per&iacute;odo muy breve, porque en 1929 se termina todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Esa percepci&oacute;n que ten&iacute;a Alvear es la que explica por qu&eacute; cuando vino la tormenta de la Gran Depresi&oacute;n y los mercados financieros se derrumbaron, la Argentina jug&oacute; la carta del buen pagador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Es el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina buen pagador, el &uacute;nico que pag&oacute; su deuda. La renegoci&oacute; un poco, pero es el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina que no entra en default.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es el punto, s&iacute;. Ah&iacute; est&aacute; muy presente la idea de que tomar deuda m&aacute;s barata que la que puede tomarse en Argentina o a una escala m&aacute;s grande es un buen negocio para el pa&iacute;s y tenemos que esforzarnos para hacer buena letra, porque una vez que que pase la tormenta y otra vez brille el sol en el Atl&aacute;ntico Norte...
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Lo que pasa es que la tormenta dur&oacute; mucho, dir&iacute;a hasta hasta el 58-59 y no porque se reabren los mercados de capitales tal y como los conocemos y se conocieron en aquella &eacute;poca, sino porque lleg&oacute; la inversi&oacute;n extranjera, que es una historia distinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Vuelvo un segundo ac&aacute;: en los a&ntilde;os 30 tenemos una apuesta que era muy razonable a la luz de la experiencia previa y que, sin embargo, las transformaciones que experimenta en esos a&ntilde;os el mundo vuelven poco productiva. Te pregunto, vos que sab&eacute;s m&aacute;s, si Per&oacute;n hubiera tenido abiertos los mercados de capital, &iquest;se hubiera endeudado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Pero ciertamente, &iquest;qui&eacute;n no se va a endeudar si tiene los mercados de capitales abiertos? Es un recurso como cualquier otro. Si lo us&aacute;s al punto de que va a generar luego una crisis, es otra historia. Pero Per&oacute;n financi&oacute;, en todo caso, su propia expansi&oacute;n con recursos dom&eacute;sticos, con lo que ten&iacute;a a mano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Pero no porque rechazara por principio esa alternativa, sino porque no estaba abierta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Era un hombre de principios de siglo en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Entonces tenemos un escenario en el cual desde los 30 hasta fines de los 50 no se puede abrir la canilla del financiamiento, precisamente porque al abrirla no sale nada. <strong>Y el cambio grande viene en los 70, los a&ntilde;os de la dictadura</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Cuando la dictadura descubre lo que se ha dado en llamar la globalizaci&oacute;n financiera, esto es, la tablita cambiaria 1978 en adelante. A partir de ah&iacute;, la Argentina s&iacute; tiene una serie de crisis de deuda recurrente. Sin embargo, algunas de ellas no son propiamente argentinas, no son, como yo dec&iacute;a antes, idiosincr&aacute;ticas. Por ejemplo, la crisis que genera la dictadura y que hereda el presidente Alfons&iacute;n es una crisis al menos latinoamericana, es m&aacute;s que latinoamericana. Lo que llamamos crisis de la deuda de los 80 es una crisis latinoamericana, donde la Argentina participa de un lote m&aacute;s grande de pa&iacute;ses.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis que genera la dictadura y que hereda el presidente Alfonsín es una crisis al menos latinoamericana. Lo que llamamos crisis de la deuda de los 80 es una crisis latinoamericana, donde la Argentina participa de un lote más grande de países.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Gerchunoff</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>De hecho esa crisis llega a la tapa de los diarios cuando en agosto del 82 el presidente mexicano dice: &ldquo;Muchachos, no podemos pagar&rdquo;. Y ah&iacute; nos enteramos en Argentina que hab&iacute;a un problema grande con la deuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Est&aacute; muy bien lo que dec&iacute;s. Argentina no fue el escenario donde eso estall&oacute;, fue M&eacute;xico. Pero la historia desde ah&iacute; sigui&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> Entonces ah&iacute; te pregunto: porque la Argentina la cape&oacute; peor que otros pa&iacute;ses, &iquest;no?.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La crisis de la deuda latinoamericana, la de los 80, s&iacute;, la cape&oacute; algo peor. Termin&oacute; con una hiperinflaci&oacute;n que algunos otros pa&iacute;ses tambi&eacute;n tuvieron, pero no en la magnitud del caso argentino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y quiz&aacute;s pagando un costo m&aacute;s alto en t&eacute;rminos de crecimiento en el marco de una Am&eacute;rica Latina para la cual esa es la d&eacute;cada perdida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Tengo la impresi&oacute;n de que eso tiene que ver con el cruce entre acceso a los mercados de capitales y democratizaci&oacute;n. <strong>Con la democracia se come, se educa y se cura, pero tambi&eacute;n se endeuda. </strong>Y endeudarse quiere decir que hay otro actor en lo que suele llamarse puja distributiva, que es el acreedor externo, que es aquel con el que tiene que lidiar el gobierno de Alfons&iacute;n todo el tiempo. &Eacute;l quer&iacute;a repartir internamente, pero hab&iacute;a alguien que le dec&iacute;a &ldquo;me toca una parte&rdquo;. Y esos eran los acreedores externos que, en ese momento, a diferencia de lo que vendr&aacute; despu&eacute;s, eran bancos extranjeros, principalmente norteamericanos. Actores muy poderosos y muy cercanos al presidente Reagan. As&iacute; que si vos quer&eacute;s ver ah&iacute; algo diferencial de la Argentina, s&iacute;, la magnitud fue diferencial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH:</strong> &iquest;Vos dir&iacute;as que una de las cosas que explican esa diferencia tiene que ver con el hecho de que la democracia argentina, como en otras que se est&aacute;n construyendo en esos a&ntilde;os, le puso al Ministerio de Econom&iacute;a una serie de restricciones mayores que en otros lados?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Le puso al Gobierno, no solamente al Ministerio de Econom&iacute;a, a las aspiraciones expansivas y distribucionistas de Alfons&iacute;n un l&iacute;mite que Alfons&iacute;n no esperaba. Y que nunca hab&iacute;a vivido, era un radical que no hab&iacute;a experimentado nunca una cosa como esa. Creo que eso es lo que hace diferente a la crisis argentina, porque ah&iacute; creo que importa el hecho de que la democracia argentina empieza m&aacute;s temprano que en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Importa en la medida en que eleva las expectativas de una sociedad que, como lo dec&iacute;a Alfons&iacute;n, conf&iacute;a en que la democracia va a inaugurar un tiempo de prosperidad. Es un choque de trenes en alg&uacute;n punto. <strong>La Argentina nunca pudo terminar de salir de ese dilema.</strong> Por m&aacute;s que no es una historia mon&oacute;tona, de ah&iacute; en adelante la deuda nos acompa&ntilde;a como la sombra al cuerpo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Argentina nunca pudo terminar de salir de ese dilema. Por más que no es una historia monótona, de ahí en adelante la deuda nos acompaña como la sombra al cuerpo.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roy Hora</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>La deuda y recurrentes crisis de no poder pagarla. Celebrar, como Alvear, el acceso al financiamiento externo y luego ver que eso nos lleva a una crisis. Quiere decir que ah&iacute; hay algo de la Argentina, demandas de la Argentina que no pueden ser resueltas con financiamiento interno y que entonces se recurre al financiamiento externo para satisfacer esa demanda y eso termina en crisis de deuda. Cuando digo demandas no quiero decir solamente demandas de sectores populares, quiero decir demandas cruzadas de todos los sectores. Y eso s&iacute;, nos acompa&ntilde;&oacute; y fue, dir&iacute;a, atemperado en los 90, hasta que en 2001 empieza el &uacute;ltimo proceso, mejor dicho, en el 2001 estalla una segunda crisis de deuda, que es la que emerge de la convertibilidad. Esa se atempera en parte por el ajuste que la propia din&aacute;mica ca&oacute;tica del 2002 gener&oacute;. Y a eso se agregaron los buenos precios internacionales que acompa&ntilde;aron a toda la regi&oacute;n. Hasta que esos precios internacionales se cayeron, la fortuna dej&oacute; de acompa&ntilde;arnos y ah&iacute; s&iacute; yo dir&iacute;a 2011, 2013, 2019, para no entrar en la pandemia, es una &eacute;poca dif&iacute;cil, de deuda que no se puede pagar o que solo se puede pagar gastando reservas internacionales, que es lo mismo que endeudarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Es decir, vos dir&iacute;as que esa primera d&eacute;cada es una d&eacute;cada en la que el escenario mejora gracias a super&aacute;vit comercial, super&aacute;vit fiscal, salarios bajos, crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Buena parte de eso provocado por el estallido de la crisis anterior, m&aacute;s los precios internacionales. Lo que <strong>me lleva entonces a preguntarme si el deudicidio no deber&iacute;a pensarse como un fen&oacute;meno que nos acompa&ntilde;a desde 2013 y que no es exclusivo, aunque hay responsabilidad cierta, de Macri.</strong> Es decir, nosotros estamos viviendo algo que se parece a una crisis de deuda irresuelta desde 2013 hasta hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Creo que pensar en esos t&eacute;rminos nos ayudar&iacute;a como sociedad a encontrar una soluci&oacute;n que no sea simplemente encontrar un neologismo o echarle la culpa a otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG</strong>: Poner en perspectiva nuestras pasiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RH: </strong>Y hacernos cargo de que estos problemas complejos requieren acuerdos m&aacute;s amplios que los de la propia tropa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PG: </strong>Dudo que nos escuchen en el medio de la campa&ntilde;a electoral, pero en un par de semanas, si se quiere, podemos volver a hablar del tema.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG/RH/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Roy Hora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deudicidio-deuda-problema_129_8337150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Sep 2021 03:06:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Deudicidio": ¿desde cuándo y por qué la deuda es un problema?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deuda,Alberto Fernández,Mauricio Macri]]></media:keywords>
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