Con miras al 2023, laboratorios y bancos copan la Fundación Mediterránea y apuestan fuerte al plan Melconian

Melconian, en el almuerzo del Palacio Duhau, cuando se anunció su llegada a la Fundación Mediterránea.

La llegada de Carlos Melconian al Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea para elaborar un plan económico con miras al cambio de gobierno es un movimiento de alto voltaje, imposible de naturalizar. Apuesta fuerte de una facción del establishment, solo la reciente historia de fracasos y la urgencia mayúscula ayudan a explicarla. Creada el 6 de julio de 1977 por un grupo de empresarios entre los que estaban Fulvio Pagani, Pedro Venturi y Piero Astori -padre de la actual presidenta, Pía Astori-, la reconocida usina cordobesa de ideas liberales acaba de dar un paso que da cuenta de sus propias ambiciones e ilustra, al mismo tiempo, sobre la orfandad de ideas en las que está sumido el poder económico en la Argentina. 

A 20 años del estallido del modelo de Convertibilidad ideado por Domingo Cavallo, el economista emblema de la institución, la Fundación Mediterranea decidió retomar un sendero que había abandonado después de la experiencia traumática de 2001. Para eso, eligió apelar a otro economista que figura bien arriba entre los preferidos del mercado y dio sus primeros pasos en el sector privado con una temporada larga en el Estudio Broda.

Para la Fundación Mediterránea, la incorporación de Melconian no es apenas un trámite: implica un salto de proporciones notables en busca de mayor influencia y un desplazamiento que, incluso por algunos en el interior de la entidad, es considerada una renuncia a los objetivos que se fijaron, un año después del inicio de la última dictadura militar, un grupo de 34 empresas entre las que se destacaban Arcor y Agrometal. Pretendían, entonces, crear un faro económico desde el centro del país, una meta que se cumplió pero no estuvo exenta de contradicciones. 

Después de que el ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa llevara a la práctica el programa que había diseñado junto a un grupo de colaboradores y la economía terminara en un colapso que incluyó la caída del gobierno, la entidad había preferido resguardarse en el perfil bajo y mantenerse lejos de la política partidaria. El desembarco de Melconian como titular del IERAL y Enrique Szewach como Director Ejecutivo y Facundo Martínez Maino como parte de la nueva conducción rompe con esa política de dos décadas y tiene sus riesgos. 

Para la lógica institucional, sentar a un hijo de Buenos Aires en el directorio del IERAL tensiona desde los estatutos a la historia de la Fundación. Para la política, como toda gran apuesta, tiene un destino incierto. 

Ex presidente del Banco Nación -Szewach era su mano derecha-, el economista que primero no pudo y después no quiso ser ministro durante la administración Macri es autor de una avalancha de consignas que le garantizan los primeros planos y muestra desde hace años una vocación innegable por ocupar el sillón que hoy retiene Martin Guzmán. Ni perfil bajo ni apartidario: mediático y con una historia política bien nítida, que une a Menem con Macri.

¿Regreso a las fuentes o traición a la historia?

La elección del consultor estrella de la City para ocupar el lugar que Cavallo tuvo primero que nadie puede ser leída como una continuidad en las ideas del liberalismo hard que cuenta con la capacidad de penetrar de manera recurrente en el corazón de clases medias y trabajadoras. Sin embargo, rompe con otras dos tradiciones de la Fundación Mediterránea. La primera es la del origen, cuando los economistas del think tank nacido en Córdoba como asociación civil sin fines de lucro pretendían ofrecer una visión alternativa a la del puerto de Buenos Aires. Así sucedió desde su creación hasta el momento en que los pesos pesados de la entidad decidieron convocar al hincha de Racing nacido en Valentín Alsina. Para los cordobeses orgullosos, Melconian es un porteño más y su desembarco implica mudar al territorio de Horacio Rodríguez Larreta el eje geográfico con el que funciona la entidad desde 1977. 

Cuentan los memoriosos que la Fundación tardó años en abrir su sede en la Capital Federal. Tuvo primero filiales en el Comahue, en Mendoza, en San Juan, en Tucumán, en Salta y en Misiones hasta que, después de mucho tiempo, Sebastián Bagó padre logró que sus socios habilitaran el alquiler de unas oficinas en las Galerías Jardín. “Cuando Cavallo venía a Buenos Aires tenía una oficina donde quedarse pero era una oficina boba porque era la única que no producía informes, no hacía investigaciones ni presentaba propuestas de políticas”, recuerda un antiguo colaborador del ex ministro. Más adelante, el economista Jorge Vasconcelos comenzó a elaborar información propia. 

La segunda ruptura que genera el aterrizaje de Melconian ilustra sobre un cambio en el mapa del poder económico. Si cuando la Mediterránea apareció en escena sus principales promotores eran empresas del sector industrial, el arribo del ex titular de la consultora Macroview representa el ascenso de dos sectores que desplazaron a la industria en las últimas décadas: los bancos y los laboratorios. No es casual que hayan sido Sebastián Bagó y Jorge Brito hijo los grandes artífices del salto de Melconian y que otros grupos empresarios se hayan declarado sorprendidos por la movida que se anunció a principios de diciembre, de manera intempestiva y durante un almuerzo en el Palacio Duhau del Park Hyatt. Apenas conocida la noticia, estallaron los mensajes en los grupos de WhatsApp y los pedidos de explicaciones. “Hace meses que sabíamos que un grupo de empresarios medianamente subterráneo, pero poderoso, había encendido el radar buscando un cascarón semivacío para colonizar y armar algo por fuera de la estupidez de las fundaciones macristas y afines en JxC. Bagó fue la polea de transmisión”, le dijo a elDiarioAR uno de los dueños que integra la Fundación. 

Bagó es sindicado como el empresario que actuó como polea de transmisión y logró atraer a otros que no necesariamente formaban parte de la Fundación, pero estaban dispuestos a financiar la operación. En Buenos Aires, varias fuentes coinciden en mencionar a Eduardo Eurnekian y Alejandro Bulgheroni como dos de los promotores del salto de Melconian (allegados a Bulgheroni desmienten la versión). Entre las autoridades de la asociación figura el cordobés Euclides Bugliotti y miembros de las familias Astori, Bagó, Brito, Urquía, Roggio y Riba. El director de Techint, Luis Betnaza, es uno de los vocales. No todos estaban de acuerdo con la elección. Según pudo saber este diario de dos fuentes bien informadas, la multinacional Arcor, propiedad de una de las familias fundadoras, estuvo al margen de la decisión. 

Sin embargo, Roberto Urquía, el cordobés que es dueño de la cerealera Aceitera General Deheza, fue uno de los impulsores del fichaje de Melconian. El propio Urquía se lo confirmó a este diario y aseguró que “desde el primer momento” se anotó entre los que buscaron lograr el “mayor consenso posible” para que el ex funcionario de Macri asumiera en lugar del cordobés Mario Capello. En 2019, Urquía estuvo entre los empresarios que primero expresaron su respaldo a Alberto Fernández: lo recibió en la sede de su empresa y lo acompañó el día que el entonces candidato del Frente de Todos disertó en la Fundación. Alberto, que había ido acompañado por el propio Urquía, Felipe Solá, Eduardo De Pedro y Fernando “Chino” Navarro, hizo ese día una de las promesas que no cumplió y le dijo al auditorio lo que quería escuchar: anunció que no habría quita en la reestructuración de la deuda privada y prometió una salida uruguaya para la Argentina. No pudo ser. 

Invertir en Melco

La elección de Melconian como presidente del IERAL tiene razones y justificaciones. Un miembro histórico de la Fundación, que accedió a hablar con elDiarioAR, aseguró que el cambio con respecto a la conducta de las últimas dos décadas se debe a la crisis por la que atraviesa la Argentina. Si tras el fin traumático de la Convertibilidad y la era Cavallo, la entidad decidió replegarse sobre sí misma, el fracaso económico de Macri y la debilidad del Frente de Todos en varios niveles llevaron a un grupo de dueños a la conclusión de que era necesario dar un paso más y volver a prescindir de los partidos políticos. “Inevitablemente tenés que subir el perfil para que te escuchen. Necesitamos lograr una repercusión adecuada en el mundo político. No alcanza con lo que producís si tu trabajo tiene un alcance limitado al universo de los especialistas”, le dijo a este diario uno de los socios de la Fundación. Más que el autor de un programa para sacar a la Argentina de la crisis, Melconian sería así el canal de expresión de ideas ya concebidas y el mejor interlocutor para lograr que la dirigencia política le preste atención a los economistas identificados con la ortodoxia económica. 

Por lo menos tres aspectos justifican la preocupación del grupo que lideran Bagó y Brito. En primer lugar, el valor de las empresas argentinas que no dejan de caer desde 2018 y el temor a una crisis más profunda que pueda desatarse en el corto plazo. En segundo lugar, en la Mediterránea advierten que los líderes de los distintos partidos políticos suelen demorar hasta último momento las definiciones económicas; solo reaccionan cuando ya es tarde y es muy difícil torcer el curso de los acontecimientos. En ese tipo de perspectiva coinciden quienes están en las antípodas de Domingo Cavallo, como el propio Jorge Remes Lenicov, el último economista que se inmoló con la megadevaluación, a la salida de una crisis que dio inicio a un ciclo de varios años de crecimiento. 

En tercer lugar, la conciencia generalizada de que no hay recetas mágicas para estabilizar la macroeconomía, recuperar la actividad económica y retomar la senda de alta rentabilidad que pretende la facción más escuchada del establishment. Si bien el final de Macri y la pandemia pulverizaron los ingresos y elevaron muchísimo los márgenes de ganancia en sectores específicos, las entidades que nuclean al empresariado se quejan de la presión tributaria, de la brecha cambiaria y de la inestabilidad macro. 

Tras la derrota de Cambiemos en 2019, las dificultades elocuentes del Frente de Todos para resolver la encrucijada de la deuda, el Covid 19 y las contradicciones internas reforzaron la convicción empresaria de que hace falta elaborar un programa propio para ofrecerle a las dos coaliciones que dominan la escena política desde 2015. Más sintomático todavía es lo que admiten algunos miembros de la Mediterránea: después de duplicar la inflación, elevar la deuda en dólares, devaluar, profundizar la recesión y elevar la pobreza, la primera plana de los economistas del macrismo no hizo todavía ninguna autocrítica. Lo dicen incluso quienes se reconocen amigos de quienes fueron presentados en sociedad por Macri como el mejor equipo de los últimos 50 años.  Dos años después, Juntos no hizo una evaluación objetiva y desapasionada; mucho menos una autocrítica. Por eso, el temor creciente en las familias del Círculo Rojo es que la oposición llegue otra vez al poder y quiera hacer lo mismo, como producto de una amnesia temeraria. “Si es así, se van a poner a la economía otra vez de sombrero”, aseguró a elDiarioAR un economista del Ieral. 

Enfrentado con Marcos Peña y el gobierno de los CEOS, Melconian fue parte del ensayo de Cambiemos pero duró poco más de un año y se mantuvo como uno de los críticos más duros del rumbo económico de Nicolás Dujovne, Federico Sturzenegger y Luis Caputo. Frente a un escenario que no ofrece salida virtuosa, ahora se declara “metido en una tarea apolítica” y ya le habla a los que se postulan para suceder a Alberto Fernández. Lo hace siempre con un lenguaje llano que recuerda al de Juan Carlos De Pablo y viene adornado por una consigna de hierro que apuesta a ampliar el alcance de sus consignas: “para traducírselo a mi tía”, repite. La tía de Melco, fase superior de la Doña Rosa de Bernardo Neustadt. 

Pese a eso, el repertorio del recién llegado no presenta demasiadas innovaciones, como lo demostró hace apenas una semanas y después del rechazo opositor a la sanción del Presupuesto de Guzmán. “Si vos querés bajar la inflación, tenés que cortar la emisión y si tenés que cortar la emisión, tenés que cerrar las cuentas públicas y si querés cerrar las cuentas públicas, te tenés que meter en jubilaciones, en planes, en tarifas o en recaudación que no da más. Entendés por qué entonces damos vueltas como el perro que se muerde la cola”, dijo en Radio Mitre. Para Melconian, Argentina está “con 10, 12, 14 puntos del PBI de gasto infinanciable” como parte de un proceso en el que entró durante los años kirchneristas y no salió nunca más. “Tiene nombre y apellido, son 3 puntos de tarifas, 3 puntos de jubilaciones y 3 puntos de planes, asignaciones y demás”, agregó. De todas maneras, el titular del Ieral coincide con los que advierten que el acuerdo con el Fondo, que va a incluir la reducción de la emisión, el cuidado de las reservas y el aumento de tarifas para recortar subsidios, será “muy amarrete con el crecimiento”. Por eso, sostiene, si no hay un violento cambio de expectativas que genere un shock de confianza, los programas del Fondo son recesivos. 

Quién banca

Fue Cavallo, precisamente, el que planteó la necesidad de que la Fundación volviera a las fuentes. En 2020, a 43 años de la creación de la entidad, disertó vía Zoom ante un foro de 600 empresarios y sostuvo que el rumbo de un gobierno influenciado por Eduardo Duhalde y José Ignacio de Mendiguren hacía imperioso un mayor protagonismo de la Mediterránea. Según afirman desde Córdoba, las palabras del “padre de la criatura”, tal como él mismo se definió alguna vez en relación a la Convertibilidad, tuvieron un eco que derivó, un año y medio después, en la convocatoria a Melconian. 

La incorporación de un consultor estrella que es desde hace dos décadas candidato a ministro de Economía no es gratis y, según coinciden los especialistas consultados por elDiarioAR, excede “el precio de mercado” que un grupo de empresarios abonaría por disponer de un plan económico. Se paga por la posibilidad cierta de que Melconian y sus colaboradores cumplan finalmente su sueño y lleven adelante las ideas que propaga el establishment con escaso éxito, no casualmente, desde el estallido de la Convertibilidad. 

¿Cuánto cuesta el plan Melconian? Nadie arriesga ni ofrece una cifra. De acuerdo al testimonio de una de las personas que conoce bien el funcionamiento interno, la Fundación y el IERAL son jurídicamente dos instituciones separadas y es la Mediterránea la que financia al Instituto mes a mes. La llegada del socio histórico de Roberto Santangelo vino acompañada por un grupo de empresas que fueron invitadas por la familia Bagó y sus aliados. Una posibilidad que se menciona sería que aumente la cuota que las compañías que invierten en Melconian para salir de la crisis argentina. La Fundación tiene, además, financiamiento de organismos de crédito internacionales como el BID, el BM y la CAF. 

Entre las consultoras del mercado, prima el hermetismo y se dividen entre los que tienen más o menos respeto por las tesis del reemplazante de Cavallo. Para los críticos, los dueños que decidieron convocar al equipo del ex titular del Banco Nación no demandan la elaboración de un plan como el que le reclaman desde hace dos años a Guzmán. Eso, se supone, ya forma parte del trabajo que la Mediterránea viene haciendo desde hace décadas. Desde esa perspectiva, los fondos destinados a cubrir los honorarios del “dream team” del que ya se habla no apuntan a pagar el trabajo que está comenzando sino a lograr que una voz más escuchada amplifique las consignas de siempre de las elites empresarias, oriente la discusión pública y se posicione para llevar adelante ese programa -sin gradualismo, inocencia ni culpa- a partir de 2023. 

Consultada para esta nota, la directora ejecutiva de la Fundación Mediterránea, Myriam Martínez, pidió tiempo para responder las consultas de este diario y quedó en transmitir el pedido al equipo del nuevo titular del IERAL.

DG

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