Sobre este blog

Un resumen semanal de política internacional a cargo de nuestro responsable del área de Mundo, Alfredo Grieco y Bavio. Serán diez puntos geográficos para pensar nuestro presente cada vez. Vías de acceso a una realidad que excede por mucho las fronteras de la Argentina.

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Cancelados el 17 de Octubre y Octubre del 17

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1. Octubre en la niebla del Riachuelo y en el otoño del Moscova. En la República Argentina se alzó en el gabinete de ministros una voz cantante, aunque al fin no prevaleciente, que encontraba connatural, para no entorpecer los festejos domésticos del Día de la Madre (que hay una sola), cancelar el domingo toda conmemoración masiva del acontecimiento de masas movilizadas el 17 de octubre de 1945 que hizo posible la ocupación como propias de la calle y el espacio público por el actual y tradicional partido en el poder.

En Rusia las cancelaciones anunciadas rara vez se detienen en su avance revolucionario. De hecho, la Federación Rusa debe su partida de nacimiento a una cancelación. En 1991 los tanques extinguieron a sangre y fuego en la Duma a las últimas autoridades electivas (y autoacuarteladas) de la URSS, que se extinguió cuando este Poder Legislativo dejó de sesionar. La Unión Soviética era el Estado de la Revolución, asentado en suelo euroasiático: el territorio soberano más extenso del mundo. Según el calendario juliano, en octubre de 1917 el comunismo había arrebatado el poder militar a la monarquía y el económico a la burguesía, para entregárselo al proletariado. En esa entrega del poder, el Partido retuvo para sí su ejercicio centralizado, más idóneo para el gobierno moderno que mujiks analfabetos y que obreros famélicos y rencorosos de ser carne de cañón en las guerras, menos anárquicos que asambleas y soviets donde antes de bajar la línea general había que oír otras opiniones predestinadas al tacho de basura de la Historia. Pero los cuadros del Partido Comunista iban a ser una carrera abierta a los talentos, una meritocracia abierta sin restricciones, como supo serlo el PRI burocrático, nacionalizador y monopólico en México antes del consenso de Washington y de la insolencia de los narcos.

Hoy el centralismo del Kremlin no ha erosionado en absoluto su vigor y vigencia. Como el padrecito Zar derrocado -y fusilado- por el comunismo, también el Ejecutivo post-soviético vela por las pobres gentes. El compasivo presidente considera naturales las dificultades de la ciudadanía para salir de sus casas a votar en días fríos que serán más gélidos en un futuro de crisis energéticas menos inesperadas pero más crueles. Donde hay una necesidad, encuentra un derecho. En el Kremlin hallan que el voto online pondrá fin a esos frustrantes sufrimientos de sufragantes a quienes secuestra en sus domicilios un General Invierno de las cuatro estaciones. Y con este nuevo método popular, cuánto más simples, cuánto más veloces que serán el cierre de las actas y el anuncio del triunfo en la próxima jornada electoral que consagre la próxima reelección presidencial de Vladimir Putin.