Sobre este blog

A veces es más interesante lo que sucede en la previa de una entrevista que la entrevista que se publica. A veces, también, las bambalinas de un reportaje merecen “una nota aparte”. ¿Cómo se preparó Esmeralda Mitre para recibir a elDiarioAR? ¿Qué era eso que tenía sobre su escritorio el empresario Claudio Belocopitt? ¿Y el momento exacto en el que Alberto Samid se enfureció delante del grabador encendido? Hay datos de archivo, referencias, climas, declaraciones o rodeos del personaje que no llegan a un texto. Y no hay entrevistado sin entrevistador así que este boletín también indaga en los fracasos y los aciertos a la hora de entrevistar, de la escucha y lo imprevisible. Gracias por venir será una ventana para que corra aire y también para conocernos.

Autora: Victoria De Masi

elDiarioAR tiene cuatro nuevos newsletters ¿Ya los conocés? Cliqueá acá y suscribite.

La redención de Burlando

Sobre este blog

A veces es más interesante lo que sucede en la previa de una entrevista que la entrevista que se publica. A veces, también, las bambalinas de un reportaje merecen “una nota aparte”. ¿Cómo se preparó Esmeralda Mitre para recibir a elDiarioAR? ¿Qué era eso que tenía sobre su escritorio el empresario Claudio Belocopitt? ¿Y el momento exacto en el que Alberto Samid se enfureció delante del grabador encendido? Hay datos de archivo, referencias, climas, declaraciones o rodeos del personaje que no llegan a un texto. Y no hay entrevistado sin entrevistador así que este boletín también indaga en los fracasos y los aciertos a la hora de entrevistar, de la escucha y lo imprevisible. Gracias por venir será una ventana para que corra aire y también para conocernos.

Autora: Victoria De Masi

elDiarioAR tiene cuatro nuevos newsletters ¿Ya los conocés? Cliqueá acá y suscribite.

Sigo en Dolores cubriendo el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. Es mi tercera semana acá. Me dieron la habitación 401. La cama es de una plaza y está arrimada contra la pared. La ventana da al pulmón del hotel. El televisor es de tubo, está amurado a la pared y nunca lo encendí. La habitación es pequeña como un nido. Podría ser la de un asceta o un seminarista. La uso para dormir. Duermo, ya que estamos, unas cinco horas por noche. Los días, cuando es de día, transcurren afuera. Mi vida sucede afuera de la habitación, afuera del hotel. Ahora mismo, por ejemplo, escribo afuera. Hay dos perros debajo de la mesa de esta confitería donde los periodistas cerramos las notas y cerramos el día. Ando con la vida afuera, la vida fuera de mi vida. Estoy contando casi en tiempo real la vida de otros, otros que nada tenían -ni tienen- que ver conmigo.

Este es el hecho: Fernando Báez Sosa murió en la madrugada del 18 de enero de 2020 luego de recibir una serie de golpes cuya cantidad no puede determinarse y quién lo hizo tampoco. Por el crimen hay ocho jóvenes imputados que tienen, en promedio, casi la misma edad que tendría la víctima de estar viva. Hoy es el último día de juicio. No hay más pruebas para presentar. La ciudad de Dolores amaneció ayer intervenida con carteles de tamaños variados. Pegados a los troncos de los árboles, en los postes de luz, en las vidrieras de los locales hay afiches con la foto de Fernando y esta leyenda: “Si no es perpetua, no es justicia”. La campaña viene con un condicional condicionante. Los carteles no están firmados.

Hay un juicio que transcurre en una sala de audiencias. Y hay otro juicio que sucede afuera, y que tiene otras reglas y otro escenario: los canales de televisión. Cuatro días atrás, Crónica TV emitió un video que habría sido filmado dentro de un penal. La placa: “¿Cómo va a ser la bienvenida tumbera para los rugbiers?”. Pusieron al aire a El Sopa, un youtuber tumbero, es decir, ex preso. Que los “esperan con las tanguitas”, decía. Mostraron las facas. El canal del pueblo está más punitivista que nunca. Si siempre pedimos que Fopea se pronuncie, yo pido que el Sipreba, sindicato al que estoy afiliada y me representa, se expida. Los periodistas no podemos producir discursos ni contenidos violentos. No es nuestro trabajo. Está en la vereda de enfrente del oficio que elegimos. Dirán: “El periodista no es el medio”. Yo digo: a veces.