Ponerme a salvo
Acabo de ponerme a salvo de mi propio arrebato. A las 11.10 de este miércoles decidí no enviar la entrega que había escrito para hoy. Parece que pierdo, pero en realidad estoy ganando mucho: desaconsejo escribir en estado de enojo.
Ando sobreinformada, habitando el exceso. Y yo sé dónde termina el exceso. El exceso me quema la brújula: yo tengo un foco, decido a donde voy, controlo mi escritura, tengo claro qué quiero decir en una nota. Mi batalla más reciente es por el tiempo. No contra, sino por: por el tiempo.
En un momento de la tarde de ayer, mientras escribía el texto que no enviaré, advertí cómo estaba trabajando: con la radio encendida y el televisor en un canal de noticias, y yendo y viniendo de la pantalla de la computadora a la pantalla del teléfono. Y no. No. No quiero. No quiero esto. Puedo hacerlo, soy capaz de desarrollar esas habilidades. Pero no quiero. Quiero ser esto que soy, un soldado que huye. Un soldado que sirve para otras guerras.
Como el Gracias por venir es un ritual que me gusta sostener, les comparto un poema en el que me detuve esta mañana. Dice algo que necesito. Es de Héctor Viel Temperley. Se llama “El regalo”.
Es cierto que a los quince años
quise ser marinero,
pero recién a los treinta y seis
fui empujado hacia el mar,
y cumplí los treinta y siete
no en el mar sino entre cerros,
y Dios me regaló de cumpleaños
una mañana de mirar el agua
en el medio de un río,
y nunca vi un regalo igual de cumpleaños,
tanta luz, tanta piedra y agua, tanto ruido…
Sobre este blog
A veces es más interesante lo que sucede en la previa de una entrevista que la entrevista que se publica. A veces, también, las bambalinas de un reportaje merecen “una nota aparte”. ¿Cómo se preparó Esmeralda Mitre para recibir a elDiarioAR? ¿Qué era eso que tenía sobre su escritorio el empresario Claudio Belocopitt? ¿Y el momento exacto en el que Alberto Samid se enfureció delante del grabador encendido? Hay datos de archivo, referencias, climas, declaraciones o rodeos del personaje que no llegan a un texto. Y no hay entrevistado sin entrevistador así que este boletín también indaga en los fracasos y los aciertos a la hora de entrevistar, de la escucha y lo imprevisible. Gracias por venir será una ventana para que corra aire y también para conocernos.
Autora: Victoria De Masi
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