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Sobre este blog

Punto de Encuentro es un espacio de Amnistía Internacional para amplificar las voces y miradas de periodistas, comunicadoras y fotógrafas que trabajan en temas relacionados con mujeres y disidencias.

En un contexto de violencia creciente contra activistas de derechos humanos y ante la reducción de estas agendas en muchos medios masivos de comunicación, Amnistía Internacional y elDiarioAR se unen para dar un espacio destacado a contenido federal e inclusivo. 

El rol de periodistas feministas ha sido clave en los avances de los últimos años y el ejercicio profesional riguroso y libre es clave para garantizar esas conquistas que son para toda la sociedad. 

Punto de Encuentro pretende ser precisamente un espacio de coincidencia, pero también de debate constructivo. Porque no se puede ser feminista en soledad.

Habla la denunciante de Alperovich, tras la condena a 16 años de prisión: “La justicia me hizo sentir limpia”

Milagro Mariona / Celina De la Rosa

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Sobre este blog

Punto de Encuentro es un espacio de Amnistía Internacional para amplificar las voces y miradas de periodistas, comunicadoras y fotógrafas que trabajan en temas relacionados con mujeres y disidencias.

En un contexto de violencia creciente contra activistas de derechos humanos y ante la reducción de estas agendas en muchos medios masivos de comunicación, Amnistía Internacional y elDiarioAR se unen para dar un espacio destacado a contenido federal e inclusivo. 

El rol de periodistas feministas ha sido clave en los avances de los últimos años y el ejercicio profesional riguroso y libre es clave para garantizar esas conquistas que son para toda la sociedad. 

Punto de Encuentro pretende ser precisamente un espacio de coincidencia, pero también de debate constructivo. Porque no se puede ser feminista en soledad.

Pasaron pocos días desde que José Alperovich fue condenado a 16 años de cárcel por haber violado y abusado de su sobrina y ex secretaria. Fue trasladado directamente a la cárcel federal de Ezeiza y no podrá acceder a cargos públicos nunca más. “La justicia me hizo sentir limpia. Siempre me sentí digna, pero ahora encontré justicia”, fueron las palabras de la denunciante después de conocer la sentencia.

Todavía lo sentimos en el cuerpo. Hace  4 años y medio que acompañamos a la denunciante, fuimos su voz, su equipo técnico, y sus amigas. Construimos complicidad y paciencia, confianza y afecto, y construimos una obra de ingeniería feminista contra la impunidad.

Nuestros encuentros, que en un primer momento fueron casi cotidianos y luego se espaciaron por el letargo judicial, se caracterizaron por la escucha, los abrazos y las risas, a pesar de tanto horror, encontrábamos las maneras de reír y así seguir sanando. En ese aquelarre de tres, cada una ponía su dolor, lo quemábamos simbólicamente, y aspirábamos ese humo como transformador. Fuimos alquimistas, y hoy lo podemos ver así. Al miedo lo transformamos en coraje, al dolor en combustible, al abuso en justicia. Ahí donde hubo miedo y abandono, construimos un núcleo duro.