Sobre este blog

Intentará ser un correo al que los suscriptores le den Play. Una vez cada dos semanas llegará a la bandeja de entrada algo que a Julieta Roffo, su autora, le entró por un oído y, en vez de salirle por el otro, le salió por un texto. Habrá música pero también habrá ruidos, canciones y sonidos de los que sabemos todos y, ojalá, de los que sorprendan a los lectores. A lo mejor resulta bien.

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The last dance

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Voy a romper una regla. No calculé cuánto tiempo te va a llevar leer este correo pero se escucha con Sirius, de The Alan Parsons Project, la banda sonora de la serie The Last Dance. De bailar por última vez se trata esto.

No, no es que hayas amanecido con disforia de calendario. Hoy efectivamente es lunes, no miércoles, que es el día establecido para la llegada quincenal de este newsletter. Cuando estudié periodismo, hace quince años y algunas convergencias digitales, la noticia iba indefectiblemente en el primer párrafo. Ahora te hacen esperar al quinto para hacerte saber que no tienen el dato que te prometieron en el título. A Google, hasta que cambie las reglas con las que gobierna, le gusta eso. A mí, por tradicional y por ansiosa, no tanto. Antes de que termine el primer párrafo te cuento la noticia: este es el último envío del Cuchá Cuchá. Es por un cambio laboral que me tiene contenta y nerviosa. Gana contenta.

Decir adiós acá, por más que Cerati haya dicho que es crecer, es tan difícil que lo dejé como última tarea de las que cierran este ciclo. Como se deja para el final el bocado de la milanesa que se supone más delicioso y como se deja para el final lo que sabemos que va a costarnos más porque ahí está puesto el corazón. ¿Viste cuando te despedís de gente a la que querés mucho y dejás el abrazo que te va a quebrar para el final? Bueno, así.