Blogs y opinión

Sobre este blog

Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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Cuando las máquinas atacan (y se acerca el fin del mundo)

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Que florezcan, entonces, mil.

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“Definitivamente, por más que me estrujo el cerebro, no se me ocurre nada más”. Eso le respondió el escritor César Aira a su colega Alan Pauls después de cruzar varias preguntas para una entrevista por mail que salió en la revista Lengua, una publicación que pertenece a la multinacional Penguin Random House, donde, si se navega con ganas, aparecen otras charlas jugosas (Fito Páez con Chico Buarque, por ejemplo, o Pilar Quintana, la escritora colombiana de quien ya hemos hablado por acá, con Mariana Enriquez).

Hay mucho para rescatar de ese diálogo –y, como siempre que Aira habla, conviene prestar atención, como en esta entrevista que publicamos en elDiarioAR hace poquito–, pero yo me quedé con dos. Por un lado, ese gesto del escritor, de marcar que no siempre hay más, de asumir una imposibilidad, de poner un límite.