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Sobre este blog

Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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La gran noche del pop, las series de febrero

Agustina Larrea

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Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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Por estos días leí con mucho fervor el Filosofía de la amistad, de las filósofas argentinas Laura F. Belli y Danila Suárez Tomé (salió el año pasado por Taurus, abajo les cuento más). En el capítulo que le dedican a filósofos y filósofas que pensaron la amistad a lo largo del siglo XX abordan, entre muchísimos otros, los textos del alemán Siegfried Kracauer.

En ese tramo del libro las autoras dan cuenta de una suerte de inadecuación del discurso para captar fielmente la experiencia de la amistad (las palabras y su pared; las palabras y su poder de fuego: esa virtud imprescindible de quedarse cortas). Revisando ahora los subrayados que le hice a esa parte del texto, encontré algo para compartirles en este espacio. Un lugar que para mí, más allá de lo fantasmal, de la distancia o de la imposibilidad de nombrar, tiene mucho de amistoso.

“Buena parte de la razón de que la llama permanezca encendida es que se comparta, entre las amistades, algo más que el placer. Se precisa de convicciones e ideales conjuntos, además de actividades compartidas con entusiasmo, algo que solo puede darse entre dos seres humanos, independientemente de su sexo. Pero lo más importante en una amistad, de acuerdo con Kracauer, es el balance armonioso entre el diálogo y el silencio que se logra cultivar en esta relación íntima. Un buen amigo es aquel con el que nunca falta tema de conversación, pero también aquel a quien no incomodan nuestros silencios”, apuntan las autoras.