Sobre este blog

El newsletter semanal de música en vivo de elDiarioAR.

El pulso es la unidad mínima para medir el tiempo en la música. Y tomar el pulso es el modo que tenemos los humanos de verificar que estamos vivos. Este espacio tiene que ver con la música y con un modo muy particular de estar vivos. Acá van a encontrar las coordenadas para llegar a los mejores conciertos de la ciudad y alrededores y también nos daremos el tiempo para pensar ese ritual tan longevo y a la vez tan vigente de ver música en vivo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de música en vivo? De lo que pasa arriba y abajo del escenario. De lo que pasa con el cuerpo y con la mente cuando estamos en un recital. De las ganas que tenemos de encontrarnos en conciertos y de esos shows que marcaron nuestra vida y nunca vamos a olvidar.

Autor: Hernán Siseles

¿A qué suena la Primavera?

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El pulso es la unidad mínima para medir el tiempo en la música. Y tomar el pulso es el modo que tenemos los humanos de verificar que estamos vivos. Este espacio tiene que ver con la música y con un modo muy particular de estar vivos. Acá van a encontrar las coordenadas para llegar a los mejores conciertos de la ciudad y alrededores y también nos daremos el tiempo para pensar ese ritual tan longevo y a la vez tan vigente de ver música en vivo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de música en vivo? De lo que pasa arriba y abajo del escenario. De lo que pasa con el cuerpo y con la mente cuando estamos en un recital. De las ganas que tenemos de encontrarnos en conciertos y de esos shows que marcaron nuestra vida y nunca vamos a olvidar.

Autor: Hernán Siseles

La música, la primavera y la juventud son tres conceptos que andan juntos desde que tenemos memoria. El origen mismo del rock argentino tiene como uno de sus primeros espacios de ebullición las reuniones de hippies en Plaza Francia por el día de la primavera a mediados de la década del 60. Y si bien hoy cuesta encontrar adhesiones al ideario y la estética que dominaba esos festejos -la palabra hippie tiene una connotación cada vez más negativa, especialmente entre los más jóvenes- la música argentina y la cultura rock de Buenos Aires le deben mucho a esas rondas de canciones con guitarra. La semilla del rock argentino estuvo en las largas noches de La Cueva pero también en las plazas y los parques de la ciudad. Durante las siguientes décadas, el primer calor primaveral se consolidó como el marco ideal para los festivales en todo el país.

Esta primavera, Buenos Aires tendrá un evento musical que viene a cambiarlo todo, un festival que la conecta con otras primaveras del mundo y que, por su ecléctica cartelera, no le habla solamente a los jóvenes. El festival Primavera Sound llega a la Argentina tras veinte años de ediciones en Barcelona, ofreciendo un menú que da espacio a propuestas bien actuales, que muchos vamos a tener que investigar con Spotify y YouTube abiertos, pero también a otros nombres, como Pixies o Bjork, que fueron lo nuevo y hasta un sinónimo de vanguardia 30 años atrás. Esos artistas, que encabezan las primeras dos jornadas del festival, son los que abren la puerta del festival a los mayores de 30, a los de 40 y seguramente a algunos que ya pasaron los 50 también.

En mayo de este año, tuve la posibilidad de asistir a algunas jornadas del Primavera Sound de Barcelona y comprobé lo que diferencia a este festival de otros grandes eventos musicales del mundo e incluso a algunos que ya experimentamos en Argentina. Además de todos los shows que tienen lugar en la sede central -el insondable Parc del Forum de Barcelona-, durante los días de semana, el festival baja a la ciudad y los artistas se diseminan por los clubes musicales que tienen actividad durante todo el año. En ese tramo del festival, la sensación al salir a la calle es la de una ciudad tomada por la música con eventos simultáneos en más de diez venues distribuidos por los diferentes barrios. De ese modo, el festival intenta darse la mano con la vida musical de la ciudad y evita ser visto como una competencia para quienes producen los conciertos el resto del año. La edición que en pocas semanas llegará a Buenos Aires contempla, además de las actividades en la sede central de Costanera Sur, cinco días de shows en los espacios musicales más emblemáticos la ciudad.