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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Litvachky]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/paula-litvachky/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Litvachky]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[AMIA, 30 años sin verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amia-30-anos_129_11533845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9ce2526-be3b-43aa-a56a-11501108ac65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="AMIA, 30 años sin verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de estas tres décadas se cometieron irregularidades en diligencias esenciales y se abandonaron líneas de investigación centrales; lo que hoy no se termina de saber tiene relación directa con lo que no se hizo a propósito y por negligencia. </p><p class="subtitle">Fallo histórico: una sentencia internacional exige verdad y justicia por el ataque a la AMIA</p></div><p class="article-text">
        El viernes particip&eacute; de una charla para hablar del atentado organizada por Meretz y otras organizaciones en IWO, el edificio donde est&aacute; el archivo que se recuper&oacute; del 3er y 4to piso del edificio de la AMIA que explot&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron un video en el que volv&iacute; a ver im&aacute;genes que ya hab&iacute;a visto muchas veces sobre los escombros y las acciones de rescate. Pero esas im&aacute;genes ahora se resignificaron porque lo que contaban es que las responsables del archivo y la biblioteca armaron un dispositivo de rescate con muchos j&oacute;venes voluntarios. Hicieron pasamanos sobre los escombros y lograron recuperar casi el 80% del archivo, los libros y las obras de arte. Me conmovi&oacute; el esfuerzo colectivo, la importancia que le dieron en ese momento de desesperaci&oacute;n a recuperar la historia y a sostener la memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras ve&iacute;a las im&aacute;genes, no pude dejar de pensar que, al mismo tiempo que eso pasaba, la investigaci&oacute;n del atentado ya era un desastre. Se preserv&oacute; mal la escena del hecho, no se resguard&oacute; prueba, no se sab&iacute;a bien qu&eacute; hacer, comenzaba el pacto para contar una historia oficial que iba a prescindir de la reconstrucci&oacute;n de la verdad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, finalmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos fall&oacute; en la denuncia internacional que comenzamos con Memoria Activa en 1999. La Corte Interamericana confirm&oacute; cosas muy importantes que denunciamos durante todas estas d&eacute;cadas, en gran parte en soledad.&nbsp;
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                Paula Litvachky, directora ejecutiva del CELS, en el acto de Memoria Activa por los 30 años del atentado a la AMIA.                            </span>
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        <strong>Lo primero que dijo fue que el Estado es responsable de no haber prevenido el atentado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto quiere decir que muchas personas ten&iacute;an informaci&oacute;n real de que iba a suceder otro atentado en nuestro pa&iacute;s y que no hicieron lo que deb&iacute;an hacer para prevenirlo. La Corte  IDH lo dijo claramente: el Estado no adopt&oacute; medidas razonables para evitarlo, sobre todo despu&eacute;s del atentado a la Embajada y de que estaba siguiendo y ten&iacute;a infiltrados a quienes hasta hoy considera sospechosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, exist&iacute;an alertas serias sobre las que el gobierno de aquel momento fue totalmente negligente. Da gracia que ahora parezca serio volver a la SIDE de aquella &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Corte tambi&eacute;n dijo que el Estado es responsable por no haber garantizado justicia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os sospechamos algunas cosas, pero no tenemos ninguna certeza. Hubo dos juicios que terminaron con los acusados absueltos. Los indicios sobre los sospechosos no se tradujeron en prueba judicial. Hoy no hay verdad, ni hay justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no ha sido una consecuencia de la naturaleza. Para la Corte Interamericana, el Estado &ldquo;utiliz&oacute; su propia capacidad e institucionalidad para desviar la investigaci&oacute;n&rdquo;. Dijo que &ldquo;se combinaron problemas estructurales, falta de voluntad pol&iacute;tica y el actuar doloso de agentes estatales para obstaculizar la investigaci&oacute;n.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer apareci&oacute; un <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">reportaje de los fiscales Eamon Mullen y Jos&eacute; Barbaccia</a> que pretende victimizarlos y limpiar sus nombres. Pero pongamos ejemplos concretos de lo que hicieron el juez, los fiscales, los polic&iacute;as, los agentes de inteligencia, los funcionarios de gobierno:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Corte IDH dijo que los funcionarios a cargo de la investigaci&oacute;n fueron absolutamente negligentes en la manera en que trataron la prueba y aseguraron la cadena de custodia. Y que esto era injustificable (hoy se pide el juicio pol&iacute;tico por bastante menos).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dijo que no es entendible por qu&eacute; si los funcionarios ten&iacute;an informaci&oacute;n del eventual involucramiento de Rabbani u otros sospechosos, la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n &ldquo;fue desatendida y abandonada deliberadamente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo se explica que el agregado cultural de la Embajada iran&iacute; Mohsen Rabbani saliera del pa&iacute;s en 1997 sin problemas? Dice la Corte IDH que como consecuencia de estas maniobras &ldquo;la investigaci&oacute;n qued&oacute; trunca y no se pudo profundizar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron, por ejemplo, m&aacute;s de 10 a&ntilde;os en tratar de corroborar la identidad del conductor de la camioneta y, adem&aacute;s, dio negativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por m&aacute;s de diez a&ntilde;os, la investigaci&oacute;n se centr&oacute; en una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n deliberadamente fabricada por agentes estatales, lo que evit&oacute; que se pudiera profundizar en otras l&iacute;neas de investigaci&oacute;n, impidiendo el esclarecimiento del atentado en los a&ntilde;os directamente posteriores a su comisi&oacute;n.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; si desde el principio se sospechaba de los acusados libaneses e iran&iacute;es, la investigaci&oacute;n en esos a&ntilde;os se centr&oacute; en la acusaci&oacute;n falsa contra los polic&iacute;as bonaerenses? Esta pregunta no est&aacute; respondida. La Corte tambi&eacute;n se la hace.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto fue lo que pas&oacute;: cometieron irregularidades en diligencias esenciales y abandonaron l&iacute;neas de investigaci&oacute;n centrales. Como denunciamos desde el principio, lo que hoy no se termina de saber tiene relaci&oacute;n directa con lo que no se hizo a prop&oacute;sito y por negligencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n despu&eacute;s de 2004 la Corte constat&oacute; graves errores en el manejo de la prueba y dificultades para que las investigaciones avancen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A 30 a&ntilde;os no tenemos &ldquo;claridad sobre lo acontecido, ni sobre sus responsables, ni las razones por las cuales el Estado utiliz&oacute; su aparato judicial para encubrir y obstaculizar la investigaci&oacute;n.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo tercero que determin&oacute; fue el Estado es responsable por no haber garantizado verdad, derecho a la verdad que es para todos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A esta altura ya nadie puede negar que uno de los principales obst&aacute;culos para conocer la verdad fue la entrega de la investigaci&oacute;n a la SIDE. Quedamos sometidos al secreto y atados a una monta&ntilde;a de documentaci&oacute;n dudosa, desordenada, inconsistente, inconducente, mal conservada, sin sistematizar, que a&uacute;n no logramos conocer, y que ni siquiera los fiscales conocen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Corte reafirma que en gran parte por esta raz&oacute;n no tenemos una versi&oacute;n judicial de los hechos del atentado, ni de ning&uacute;n otro &aacute;mbito estatal. Aun con buena voluntad la investigaci&oacute;n depende de aportes milagrosos de agencias extranjeras y de chequear con mucha dificultad hechos ocultos desde hace 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; quedamos sometidos a las disputas pol&iacute;ticas por la verdad, al secreto guardado para tapar las propias negligencias, y a las maniobras internas para ganar poder, que nos alejaron de la posibilidad de construir una memoria colectiva sobre lo que pas&oacute; el 18 de julio en nuestro pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue muy dif&iacute;cil lograr que el Estado se investigue a s&iacute; mismo. Fue muy dif&iacute;cil romper la l&oacute;gica corporativa, hasta el d&iacute;a de hoy este pacto contin&uacute;a. La condescendencia con quienes mintieron durante estos a&ntilde;os se topa hoy con este fallo de la Corte Interamericana que deja expuestas las grav&iacute;simas falencias estatales y la hipocres&iacute;a de quienes dicen que el atentado ya est&aacute; resuelto porque est&aacute;n subordinados a una versi&oacute;n oficial que descree realmente de lo que significa la verdad y la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro pa&iacute;s no puede quedar atado a lo que agencias extranjeras, nos dicen. Por m&aacute;s que esos indicios tengan sustento, nuestro compromiso con la verdad impone exigir pruebas concretas que reconstruyan los hechos y explicaciones serias sobre por qu&eacute; no se investig&oacute; realmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasado y presente en este caso no pueden estar m&aacute;s atados. Esas fuerzas siguen tratando de sostener una verdad oficial derivada de pactos impuestos y no de una verdadera investigaci&oacute;n, de la reflexi&oacute;n social y de la construcci&oacute;n de la memoria colectiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hay un reconocimiento en la decisi&oacute;n de la Corte y en todos nosotros: es al activismo de los familiares y particularmente de Memoria Activa. De otro modo, esto que pudimos saber a cuentagotas hubiera quedado enterrado hace mucho tiempo. As&iacute; como se recuper&oacute; el archivo despu&eacute;s de la explosi&oacute;n, a&uacute;n con la tristeza de todos estos a&ntilde;os, esto ha sido un gran logro, como lo fue la sentencia por el encubrimiento de 2019.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, estamos ac&aacute; para recordar, para hacer memoria, para exigir justicia.
    </p><p class="article-text">
        <em>El discurso de la directora ejecutiva del CELS fue le&iacute;do en el acto de Memoria Activa por los 30 a&ntilde;os del atentado a la AMIA, frente al Palacio de Justicia de la Naci&oacute;n. Acceda al </em><a href="https://cels.org.ar/amia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>micrositio "30 a&ntilde;os sin verdad"</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amia-30-anos_129_11533845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2024 15:06:56 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Justicia para quiénes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia_1_10197885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a1fe83d-fa8e-4834-ac70-2934a40471bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Justicia para quiénes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los días hay noticias que involucran al poder judicial: juicio político a la Corte Suprema, denuncias de corrupción, paseos con empresarios y servicios de inteligencia, incapacidad de investigar hechos graves como el atentado a la vicepresidenta o la suspensión de elecciones. En este capítulo del libro Más que Nunca, la directora ejecutiva del CELS, Paula Litvachky, propone discutir el rol del poder judicial y las decisiones que afectan la protección de los derechos.</p></div><p class="article-text">
        Como podr&iacute;a pasar tranquilamente en la serie Succession de HBO, la corporaci&oacute;n Clar&iacute;n invit&oacute; a pasar un fin de semana en la estancia de Joe Lewis en lago Escondido a un grupo de jueces federales, al fiscal general y al ministro de Seguridad de la CABA, a un publicista y a un operador judicial del entorno cercano del exjefe operativo de la SIDE. Fueron en avi&oacute;n privado. En el aeropuerto, se encontraron con los ejecutivos de Clar&iacute;n y con el administrador de las empresas del terrateniente extranjero, quien los llev&oacute; a la estancia en camionetas de alta gama. Para volver a Buenos Aires, los veh&iacute;culos entraron directo a la pista por un port&oacute;n que no tiene c&aacute;maras, aunque dicen que cumplieron con los controles de seguridad. En el aeropuerto hab&iacute;a una comitiva con la que no se quisieron cruzar: un grupo de defensores de derechos humanos y diputados que hab&iacute;a ido a visitar a las mujeres mapuches detenidas en una causa por usurpaci&oacute;n en la zona del lago Mascardi.
    </p><p class="article-text">
        En la serie quedan retratados los v&iacute;nculos entre los integrantes de una familia multimillonaria due&ntilde;a de medios de comunicaci&oacute;n, los gerentes encargados de cuidar los negocios &ndash;y de hacer negocios propios&ndash; y la red de relaciones con la que digitan y protegen sus intereses. En esa red, hay de todo: pol&iacute;ticos, periodistas, lobbystas, polic&iacute;as, investigadores, jueces, fiscales. A puro dinero, amistad y traici&oacute;n, as&iacute; parece funcionar el mundo. No se trata ya de El Padrino o Los Soprano, de grupos ilegales identificados con la mafia. Es el modo de funcionamiento del poder, de los m&aacute;s ricos y de sus empleades, que mueren por pertenecer.
    </p><p class="article-text">
        El viaje al sur ocurri&oacute; en octubre de 2022 y lo conocimos a trav&eacute;s de filtraciones. Cuando estos jueces, pol&iacute;ticos y empresarios fueron descubiertos, tuvieron el reflejo de armar un grupo de Telegram para planificar c&oacute;mo zafar de la noticia y de la denuncia penal. En ese chat salta a la vista cu&aacute;n naturalizados est&aacute;n los v&iacute;nculos de los jueces federales y funcionarios pol&iacute;ticos con los ejecutivos del multimedio y los operadores judiciales y medi&aacute;ticos. Deliberan sobre c&oacute;mo blindar la noticia y neutralizar la denuncia. En su caja de herramientas est&aacute; todo el cat&aacute;logo de pr&aacute;cticas para incidir en la realidad: operar con medios, llegarles a la fiscal y a la jueza de la causa, falsear testimonios, antedatar facturas para simular que pagaron por los servicios tur&iacute;sticos. Adem&aacute;s, deciden victimizarse y contraatacar con una denuncia por espionaje ilegal, pero quedan preocupados por que se sepa que los llevaron gratis en helic&oacute;ptero a tomar whis- ky a un centro de esqu&iacute;. Tambi&eacute;n pretenden evitar que circulen fotos de la llegada al aeropuerto de Bariloche y del encuentro con los directivos de Clar&iacute;n. Son un grupo de amigos que hace chistes en confianza y fantasean con represalias violentas contra quienes difundieron la informaci&oacute;n. En especial contra el jefe civil de la PSA, al que consideran responsable de la filtraci&oacute;n y a quien los jueces federales dicen que le sacar&aacute;n las investigaciones que tienen en com&uacute;n. Tambi&eacute;n hacen chistes con &ldquo;limpiar mapuches&rdquo;. Afirman que esperan la llegada de otro gobierno para vengarse en serio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la noticia se viraliz&oacute;, el gobierno de la CABA sali&oacute; en defensa del ministro de Seguridad acusando al kirchnerismo de haberle hecho una operaci&oacute;n. Los jueces no hicieron declaraciones. Pero uno de ellos cumpli&oacute; con el plan e hizo una denuncia para que se investigue el espionaje ilegal. No son cualesquiera jueces. Estos magistrados tienen puestos estrat&eacute;gicos en la C&aacute;mara Federal de Casaci&oacute;n Penal y en la justicia penal federal de Comodoro Py y en los fueros penal econ&oacute;mico y contencioso administrativo federales. Resolvieron varias causas judiciales relevantes que involucran al Grupo Clar&iacute;n, a las empresas de Joe Lewis y algunas de las principales causas por corrupci&oacute;n contra funcionaries kirchneristas de alto rango. Uno de ellos tuvo a su cargo la instrucci&oacute;n de la causa Vialidad, por la que fue condenada la vicepresidenta.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos deja este episodio es la pregunta por la legitimidad del Poder Judicial, por las condiciones &eacute;ticas y de integridad de les jueces y por su capacidad para decidir con imparcialidad en conflictos sociales o institucionales determinantes para las reglas de funcionamiento del Estado, la competencia electoral, la protecci&oacute;n de derechos y la puja distributiva. Hace ya mucho tiempo se consolid&oacute; un modelo de intervenci&oacute;n judicial a nivel federal en el que los operadores pol&iacute;ticos y judiciales est&aacute;n entrelazados con el aparato de inteligencia para proteger a funcionaries y los hechos de corrupci&oacute;n. Con los a&ntilde;os, este modus operandi llev&oacute; a usar, cada vez m&aacute;s, la justicia federal para hacer operaciones medi&aacute;ticas y perseguir opositores. El viaje a lago Escondido, con todas sus derivaciones, mostr&oacute; ahora la inserci&oacute;n directa de jueces en un bloque de poder que est&aacute; disputando d&iacute;a a d&iacute;a qui&eacute;n llega a tener las riendas del Estado.
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica de dirimir internas pol&iacute;ticas a trav&eacute;s de causas judiciales no es nueva, se viene expandiendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en los que se perfeccionaron argumentos para el encarcelamiento preventivo de exfuncionaries y personas dedicadas a la pol&iacute;tica. Esto sucede, por lo menos, desde la muerte del fiscal Alberto Nisman y de la causa judicial por la firma del memor&aacute;ndum de entendimiento con Ir&aacute;n, despu&eacute;s de que se rompiera la relaci&oacute;n con Antonio H. Stiuso, quien estaba al mando del aparato de inteligencia nacional.
    </p><p class="article-text">
        El Poder Judicial atraviesa una crisis de legitimidad que tiene su origen, en parte, en este tipo de situaciones. Pero esta crisis no est&aacute; asociada solo a c&oacute;mo referentes judiciales y gubernamentales fueron consolidando este m&eacute;todo de incidencia pol&iacute;tica. Ver el funcionamiento de la red de relaciones nos acerca tambi&eacute;n a otras razones que hacen a la p&eacute;rdida de credibilidad y a la distancia que estas peleas de c&uacute;pulas tienen con los problemas sociales. Esta crisis deriva tambi&eacute;n del comportamiento del sistema judicial que, mientras est&aacute; encerrado en disputas pol&iacute;ticas, o bien est&aacute; ausente, o bien es directamente reproductor de violencias en el momento en el que se dirimen los conflictos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Podemos discernir, al menos, cuatro cuestiones para pensar la degradaci&oacute;n de la funci&oacute;n judicial: la creciente dificultad para contribuir a la construcci&oacute;n de verdades colectivas; la falta de respuesta a lo que se llama &ldquo;captura corporativa del Estado&rdquo; y a la participaci&oacute;n estatal (algunas veces judicial) en armados criminales; la promoci&oacute;n o convalidaci&oacute;n de la l&oacute;gica estatal represiva y securitaria, y la respuesta conservadora, desigual y racista a la conflictividad social y las demandas de igualdad.
    </p><h3 class="article-text">La verdad colectiva</h3><p class="article-text">
        A fines de septiembre de 2022, el estreno de la pel&iacute;cula Argentina, 1985, sobre el Juicio a las Juntas militares, revivi&oacute; la convicci&oacute;n en la importancia de que un tribunal establezca una verdad jur&iacute;dica, con apoyo y legitimidad colectiva. El juicio, con su teatralidad, bajo ciertas reglas de procedimiento, puede funcionar como un espacio colectivo en el que se reconstruye el horror, el sometimiento o la injusticia. All&iacute; se puede llegar a decir lo que no se pudo decir antes, se lo puede decir incluso frente a los verdugos. En el juicio hay reglas comunes que habilitan la expectativa de que lo que se resuelva ser&aacute; compartido. La potencia del Juicio a las Juntas gener&oacute; una &eacute;pica que hoy, casi cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, volvi&oacute; a emocionar: revivimos con cierta melancol&iacute;a aquel momento colectivo. No todo el sistema judicial estuvo encolumnado detr&aacute;s del enjuiciamiento a los altos mandos militares, m&aacute;s bien todo lo contrario. Pero las condiciones sociales y pol&iacute;ticas permitieron que ocurriera. &iquest;Tenemos acaso hoy tribunales que puedan producir investigaciones cre&iacute;bles socialmente y leg&iacute;timas jur&iacute;dicamente?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos hacer una lista de casos graves ocurridos durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico de los que pareciera que nunca vamos a saber la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA quedaron atrapados en la mara&ntilde;a judicial. En el primero, ocurrido el 17 de marzo de 1992, la Corte Suprema, a cargo de la investigaci&oacute;n, no pudo dar respuestas cre&iacute;bles. En el caso de la AMIA, fue a&uacute;n peor. El juzgado conspir&oacute; con el Poder Ejecutivo para encubrir la verdad. Estos dos hitos marcaron el comienzo de una &eacute;poca: la participaci&oacute;n de los organismos de inteligencia en las investigaciones judiciales, como colaboradores directos de jueces y fiscales, nunca se detuvo. En el caso AMIA, el resultado de esta colaboraci&oacute;n fue que todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;nes son los responsables de la muerte de 85 personas aquel 18 de julio de 1994.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Nisman muri&oacute; mientras estaba a cargo de la unidad fiscal que deb&iacute;a investigar el atentado, un d&iacute;a antes de presentarse a declarar en el Congreso por la denuncia que hab&iacute;a hecho contra la expresidenta Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner por la firma del memor&aacute;ndum de entendimiento con Ir&aacute;n. La investigaci&oacute;n por la muerte del fiscal qued&oacute; tambi&eacute;n enredada en la mara&ntilde;a judicial y las operaciones de inteligencia que instalaron la idea de que se trat&oacute; de un homicidio ordenado por la expresidenta. Hace casi seis a&ntilde;os que la justicia federal tiene abierta la investigaci&oacute;n sin que realmente haya pruebas de esa hip&oacute;tesis. Stiuso declar&oacute; a fines de noviembre de 2022 por cuarta vez. Esa declaraci&oacute;n no se hizo p&uacute;blica por el secreto en el que se amparan les agentes de inteligencia, funcional al juego de las especulaciones. En los papeles, el caso no tiene respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Estas causas judiciales no estuvieron atadas al objetivo de averiguar la verdad y se usaron para las disputas pol&iacute;ticas una y otra vez. Ya son parte de la mitolog&iacute;a judicial. Algo parecido ocurre con las causas por hechos de corrupci&oacute;n. Los tribunales federales mostraron serias limitaciones, y altos niveles de cooptaci&oacute;n de distintos grupos pol&iacute;ticos y corporaciones, para encarar investigaciones que determinen la verdad sobre denuncias de delitos econ&oacute;micos cometidos por funcionarios y empresaries. Algunos de ellos, con perjuicios menores para el Estado y la econom&iacute;a nacional. Acostumbrados al tiempismo, estos casos sirvieron para fortalecer el Poder Judicial o dirimir internas. Seg&uacute;n cu&aacute;les sean los espacios pol&iacute;ticos involucrados, las investigaciones avanzan, se demoran o directamente se cierran. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la lucha contra la corrupci&oacute;n se convirti&oacute; en un motor de la disputa pol&iacute;tica de alto nivel, a veces, convalidando un deterioro importante del debido proceso con el objetivo de ganar apoyo pol&iacute;tico y social.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2019, el espionaje ilegal para resolver internas o debilitar contrincantes qued&oacute; a la vista en denuncias judiciales que mostraron la sistematicidad con que la gesti&oacute;n de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en la AFI habilit&oacute; esas pr&aacute;cticas. Lo hicieron contra referentes de la pol&iacute;tica, periodistas, organizaciones sociales y de derechos humanos, militantes, familiares de v&iacute;ctimas organizades. Ese material sirvi&oacute; para alimentar el mercado de la informaci&oacute;n ilegal, que es usado en operaciones medi&aacute;ticas y extorsiones privadas y, en algunos casos, para abrirles causas judiciales. La mayor&iacute;a de las investigaciones sobre ese espionaje est&aacute;n empantanadas. En algunos casos, las responsabilidades fueron acotadas a los puestos m&aacute;s bajos o fungibles de las estructuras de inteligencia, con la idea de que eran &ldquo;cuentapropistas&rdquo; que no hab&iacute;an recibido &oacute;rdenes de las autoridades pol&iacute;ticas; en otros, las investigaciones fueron promovidas por fiscales o jueces, pero se toparon con trabas en los tribunales superiores. En vez de una estrategia para investigar de manera coordinada, hay causas fragmentadas y compartimentadas. De nuevo, a pesar de lo que trascendi&oacute; p&uacute;blicamente, ser&aacute; dif&iacute;cil que estos procesos judiciales reconstruyan los hechos y lleguen a una versi&oacute;n cre&iacute;ble y socialmente aceptada que reafirme que se trata de acciones prohibidas e inadmisibles.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n del atentado contra la vicepresidenta Fern&aacute;ndez de Kirchner, el 1 de septiembre de 2022, corre el riesgo de entrar en esta misma l&oacute;gica. Fueron detenides les principales autores y c&oacute;mplices, integrantes de un grupo de ultraderecha muy precario y aparentemente sin una estructura detr&aacute;s. La querella de la vicepresidenta critic&oacute; a la jueza federal, quien carga con la sospecha de ser parte de la familia judicial de Comodoro Py; hubo irregularidades en la apertura de los tel&eacute;fonos de los acusados; disputas entre la Polic&iacute;a Federal y otras fuerzas de seguridad que intervienen; recusaciones y medidas de prueba rechazadas y acusaciones contra un diputado de la oposici&oacute;n. Nuevamente, las tiendas pol&iacute;ticas atraviesan una investigaci&oacute;n judicial que no puede ser encauzada con la diligencia extrema que requiere el caso.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que sus roles son decisivos, el Poder Judicial y el Ministerio P&uacute;blico Fiscal perdieron la capacidad de hacer un aporte significativo a la construcci&oacute;n de verdad cuando se judicializan hechos socialmente relevantes de la vida nacional o violaciones de los derechos humanos. El juicio por la represi&oacute;n del 20 de diciembre de 2001 en la CABA se realiz&oacute; quince a&ntilde;os despu&eacute;s de los hechos y la sentencia a&uacute;n no est&aacute; firme porque la Corte Suprema no resuelve los recursos de los imputados. La investigaci&oacute;n de la represi&oacute;n en el Parque Indoamericano, la de la muerte de Santiago Maldonado, el intento de soborno con participaci&oacute;n judicial para frenar la investigaci&oacute;n del homicidio de Mariano Ferreyra muestran el mismo patr&oacute;n. Ya pod&iacute;a advertirse esta incapacidad en hechos muy anteriores, como las desapariciones y ejecuciones luego del intento de copamiento del regimiento de La Tablada. Hay excepciones, sin duda, casi siempre resultado del impulso de las v&iacute;ctimas, del activismo y de funcionaries comprometides personalmente.
    </p><h3 class="article-text">La criminalidad insertada en el Estado</h3><p class="article-text">
        La violencia asociada a las redes criminales creci&oacute; y afecta la vida cotidiana en distintos lugares del pa&iacute;s, en especial la de los sectores populares. Y al mismo tiempo vuelve a ser evidente que lo ilegal est&aacute; imbricado con lo estatal, que le brinda formas de protecci&oacute;n o, directamente, participa en los negocios.
    </p><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n judicial en este problema es muy deficiente y parece pasar desapercibida. Despu&eacute;s de que el gobierno macrista forzara la renuncia de la procuradora general Alejandra Gils Carb&oacute;, el sistema pol&iacute;tico no logr&oacute; un acuerdo para nombrar al procurador o procuradora, que es quien debe definir, como jefe de les fiscales, las grandes l&iacute;neas de la pol&iacute;tica de persecuci&oacute;n penal en coordinaci&oacute;n, articulaci&oacute;n (o confrontaci&oacute;n) con el Poder Ejecutivo. Hace ya cinco a&ntilde;os que el Ministerio P&uacute;blico Fiscal est&aacute; dirigido por un procurador interino identificado con la oposici&oacute;n al kirchnerismo. Como consecuencia de estas disputas, la reforma del sistema de enjuiciamiento federal que se aprob&oacute; en 2015, que dar&iacute;a condiciones para trabajar en una pol&iacute;tica de persecuci&oacute;n penal m&aacute;s eficaz y ordenar la intervenci&oacute;n de les fiscales, jueces y polic&iacute;as de investigaci&oacute;n, no se implement&oacute;. El poder de les jueces federales, sobre todo les de la capital y el Conurbano bonaerense, bloquea tambi&eacute;n cualquier intento de que una reforma de este tipo cambie las l&oacute;gicas ama&ntilde;adas de ese fue- ro, que prefiere mantener la tradici&oacute;n jer&aacute;rquica del sistema escrito, los juzgados y las fiscal&iacute;as como feudos, el poder de las c&aacute;maras de apelaciones y el peso determinante de les opera- dores judiciales que aprovechan el secreto con que se pueden manejar.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma que los debates sobre la necesidad de armar una agencia federal de investigaciones naufragan entre la incapacidad y el posibilismo. Gana peso la decisi&oacute;n de dejar todo como est&aacute;, para pactar gobernabilidad con las polic&iacute;as, como se hizo hist&oacute;ricamente, y no tocar sus estructuras, ni su organizaci&oacute;n interna mientras regulen el delito y no jueguen a la desestabilizaci&oacute;n. Tampoco los ministerios de Justicia y de Seguridad de la Naci&oacute;n tienen una estrategia para intervenir en fen&oacute;menos que afectan la calidad de vida de las personas y ponen en juego la capacidad (o la voluntad) del Estado de enfrentar din&aacute;micas de violencia y redes criminales que se insertan en las burocracias y lugares de decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2022, la Corte Suprema, reunida en la ciudad de Rosario, dijo que el narcotr&aacute;fico era uno de los problemas m&aacute;s graves. Lo hizo en clara disputa con el Poder Ejecutivo nacional y para poner al Poder Judicial y al Ministerio P&uacute;blico como la llave de la soluci&oacute;n. Desde entonces no hubo m&aacute;s anuncios.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso de las pol&iacute;ticas para bajar la violencia en Rosario es un ejemplo de este estado de cosas. &iquest;Por qu&eacute; no se logra imponer una estrategia que reduzca el nivel de violencia letal y desarme la imbricaci&oacute;n de redes ilegales en el Estado? No hay respuesta seria por parte de los ministerios p&uacute;blicos fiscales federal y provinciales. Tampoco el Poder Ejecutivo nacional logr&oacute; armar una intervenci&oacute;n eficaz y que no est&eacute; cruzada por internas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos entre funcionaries judiciales y capos narcos que lideran grandes bandas tambi&eacute;n suceden en el norte del Conurbano bonaerense.2 En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos visto asesinatos cometidos por sicarios, redes de apoyo de esas bandas que incluyen abogados que fueron funcionarios de gobierno &iacute;ntimamente relacionados con pol&iacute;ticos de primera l&iacute;nea, o camaristas federales que dejan a este tipo de personajes ligados a redes ilegales de peso fuera de las investigaciones. En la provincia de Buenos Aires, mientras la persecuci&oacute;n penal est&aacute; orientada a detener a les vendedores del narcomenudeo y a les consumidores, las tramas que permiten que el narcotr&aacute;fico funcione como negocio est&aacute;n intactas: en muy pocos casos se investiga a las fuerzas de seguridad y a les funcionaries judiciales que brindan protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas tramas criminales p&uacute;blico-privadas tienen consecuencias en la calidad de la democracia. Son din&aacute;micas de violencia que est&aacute;n asociadas a formas de ilegalidad estatal, insertadas capilarmente. Algunas de ellas producen altos niveles de afectaci&oacute;n de derechos y desestabilizaci&oacute;n institucional. Importan formas de hacer de las redes criminales que, en ciertos casos, pasan a ser formas de hacer del propio Estado. Llega un momento en que esta inserci&oacute;n est&aacute; tan extendida que es dif&iacute;cil o imposible de controlar. La despreocupaci&oacute;n por estas l&oacute;gicas que afectan la cotidianidad de grandes sectores urbanos populares, y en algunos casos de la clase media, es significativa. El deterioro de la funci&oacute;n judicial y su falta de legitimidad tambi&eacute;n est&aacute;n asociadas a la ausencia de estrategias pol&iacute;ticas y judiciales coordinadas para frenar este avance.
    </p><h3 class="article-text">La expansi&oacute;n punitiva y securitaria</h3><p class="article-text">
        Las investigaciones por hechos de violencia estatal tramitan en los sistemas judiciales con distinta suerte. Con frecuencia, las v&iacute;ctimas, les familiares y las organizaciones sociales se encuentran con una burocracia resistente e indiferente, que muchas veces produce m&aacute;s violencia o sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Los conflictos sociales, sobre todo los vinculados al acceso a la tierra y los reclamos al Estado que derivan en protestas, son encarados, la mayor&iacute;a de las veces, con respuestas criminalizantes que limitan derechos y sostienen el statu quo. La funci&oacute;n judicial, en vez de abrir procesos de acuerdo y debate p&uacute;blico, reproduce desigualdad. Un ejemplo es la detenci&oacute;n y el traslado de las mujeres mapuches que junto con su comunidad reclamaban por el reconocimiento de tierra ancestral. El desalojo y las detenciones sucedieron al fracaso de un intento de acuerdo en el marco de un largo proceso judicial. Las mujeres fueron trasladadas a una c&aacute;rcel federal en Buenos Aires y requisadas de manera vejatoria. Luego de varios d&iacute;as y frente a la intensa denuncia y movilizaci&oacute;n social, fueron nuevamente llevadas a Bariloche. La presi&oacute;n de los grupos antimapuche y de los due&ntilde;os de la tierra termin&oacute; en este episodio de escarmiento y disciplinamiento sobre esas mujeres y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, las pol&iacute;ticas de endurecimiento penal de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas fueron dando mensajes a los operadores judiciales para restringir derechos y, salvo en momentos particulares, todo aport&oacute; a que haya un crecimiento muy pronunciado de la cantidad de personas presas en nuestro pa&iacute;s. Las c&aacute;rceles est&aacute;n sobrepobladas, en condiciones inhumanas; las personas detenidas sufren tortura o violaciones de derechos que en general no se investigan, ni se previenen. Con los a&ntilde;os, se consolidaron la criminalizaci&oacute;n y el uso abusivo de la prisi&oacute;n preventiva, de forma intensiva contra les m&aacute;s pobres. El avance de las tecnolog&iacute;as de vigilancia ampl&iacute;a las estrategias de control y aumenta las formas en que el Estado detiene o criminaliza a las personas. Son cada vez menos les jueces, fiscales y defensores que intentan hacer las cosas de un modo distinto, de agruparse para generar un polo de pensamiento que ponga en discusi&oacute;n el propio funcionamiento. Esto es parte del desgaste y de la falta de apoyo para impulsar pol&iacute;ticas de cambio. El gobierno judicial es conservador. En los t&eacute;rminos del papa Francisco, desparrama y legitima una &ldquo;concepci&oacute;n tecn&oacute;crata deshumanizada&rdquo; de la funci&oacute;n judicial.
    </p><h3 class="article-text">Qui&eacute;n equilibra la balanza</h3><p class="article-text">
        La Corte Suprema pos-83, hasta la ampliaci&oacute;n de la cantidad de sus integrantes en la d&eacute;cada del noventa, es recordada por haber acompa&ntilde;ado la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica y el desmantelamiento del Estado autoritario y haber tomado decisiones muy importantes sobre derechos civiles y garant&iacute;as judiciales. Luego hay que trasladarse hasta el per&iacute;odo 2004-2014 para encontrar otro ciclo en el que haya tenido un rol de ampliaci&oacute;n de derechos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la discusi&oacute;n por la Ley de Servicios de Comunicaci&oacute;n Audiovisual (LSCA), se agudiz&oacute; la contienda por cu&aacute;l debe ser el rol del Poder Judicial. Algunos sectores consideraron que se hab&iacute;a alineado con los poderes f&aacute;cticos para limitar el alcance del proyecto pol&iacute;tico del kirchnerismo y de all&iacute; surgi&oacute; el intento de reforma judicial. Ciertos aspectos de esa reforma eran necesarios y otros quedaron truncos, como los referidos al Consejo de la Magistratura, que se convirti&oacute; en una de las prendas de disputa m&aacute;s importantes y qued&oacute; paralizado. Esa reforma tambi&eacute;n incluy&oacute; una cuesti&oacute;n que fue regresiva para la vigencia de los derechos: la reforma de la ley que regula las medidas cautelares. Se argument&oacute; que permit&iacute;a acotar las acciones de los poderosos &ndash;como el Grupo Clar&iacute;n, que con una cautelar inici&oacute; su litigio contra la LSCA&ndash;, pero aplic&oacute;, l&oacute;gicamente, a todas las demandas contra el Estado, incluso a las que buscaban litigar decisiones que tienden al desigualitarismo o la discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, fue ganando lugar en los tribunales de mayor jerarqu&iacute;a una posici&oacute;n restrictiva de la intervenci&oacute;n judicial: el argumento de que no hay que judicializar la pol&iacute;tica. Esta posici&oacute;n es ciertamente contradictoria, porque fue simult&aacute;nea al inicio de numerosas causas contra decisiones de gobierno; en verdad, la idea de la no judicializaci&oacute;n se limit&oacute; en particular a los litigios que buscaban que el Estado garantizara derechos sociales y econ&oacute;micos. En general, entonces, el Poder Judicial falla en contra de leyes o regulaciones que
    </p><p class="article-text">
        intervienen en distintos mercados como el inmobiliario, el financiero o el de los medios de comunicaci&oacute;n. De alguna manera, la estructura judicial parece estar operando en la disputa de modelos para sostener posiciones conservadoras o, directamente, de las grandes corporaciones en relaci&oacute;n con el rol del Estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la Corte Suprema est&aacute; integrada por cuatro miembros varones y el sistema pol&iacute;tico est&aacute; trabado para nombrar m&aacute;s jueces o discutir una ampliaci&oacute;n del n&uacute;mero de integrantes. Es una Corte conservadora que, si bien tuvo algunas decisiones relevantes que reconocieron derechos &ndash;como la prevalencia de la libertad de expresi&oacute;n o la consulta previa de comunidades ind&iacute;genas&ndash;, no tiene un perfil asociado al activismo judicial proderechos. M&aacute;s bien todo lo contrario. Focaliza su intervenci&oacute;n como m&aacute;xima autoridad del Poder Judicial en cuestiones relacionadas con el funcionamiento de ese poder, como si su misi&oacute;n fuera salvar la institucionalidad perdida y ser contrapeso del Poder Ejecutivo. En estos casos, acepta intervenir incluso saltando instancias judiciales a trav&eacute;s del per saltum o impulsando interpretaciones maximalistas contra el oficialismo cuando el gobierno estaba a cargo del kirchnerismo o el Frente de Todos. As&iacute; sucedi&oacute;, por ejemplo, con las reglas de subrogancia o con la integraci&oacute;n del Consejo de la Magistratura. Tambi&eacute;n al convalidar una condena de la justicia de Jujuy por asociaci&oacute;n il&iacute;cita contra Milagro Sala, sin analizar las violaciones a las garant&iacute;as judiciales denunciadas.
    </p><p class="article-text">
        Es decir que, salvo algunas excepciones, en el seno del Poder Judicial perdieron espacio los debates sobre la desigualdad. La pregunta, entonces, es cu&aacute;nto queda realmente de la funci&oacute;n judicial como garante y promotora de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad m&aacute;s igualitaria no se juega solo en el Poder Judicial, pero s&iacute; es evidente que las decisiones judiciales impactan en cuestiones m&aacute;s que relevantes. En los conflictos por la tierra y por la vivienda: cuando las comunidades ind&iacute;genas y campesinas reclaman y la violencia estatal y privada protege la l&oacute;gica y los intereses del mercado. En los conflictos laborales: cuando se niegan derechos a les trabajadores y se limita la intervenci&oacute;n de los sindicatos. En la casi imposibilidad de reclamar para limitar al Estado y a las empresas por razones ambientales. En las decisiones que restringieron la regulaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos o del derecho a la comunicaci&oacute;n. Cuando las autoridades deciden reprimir la protesta y la acci&oacute;n directa y se criminaliza a las organizaciones sociales y pol&iacute;ticas. En este sentido, la movilizaci&oacute;n feminista dej&oacute; en claro que la protecci&oacute;n estatal es esencial ante la violencia machista y que hay desprotecci&oacute;n cuando es muy dif&iacute;cil encontrar una respuesta en la mara&ntilde;a judicial. La desaparici&oacute;n del joven trans Tehuel de la Torre, persistente debido a la falta de un dispositivo serio de b&uacute;squeda, tambi&eacute;n pone los reflectores en la desprotecci&oacute;n e ineficacia de los procesos judiciales que requieren algo m&aacute;s que acumular papeles en un tr&aacute;mite. En suma, el desamparo social y el desamparo judicial van de la mano.
    </p><p class="article-text">
        Esta distancia, esta forma de intervenir en los conflictos concretos de la vida social, explica en gran medida la baj&iacute;sima consideraci&oacute;n social que tiene el sistema judicial. Hay contraejemplos, hay jurisdicciones provinciales que funcionan mejor, pero el deterioro es generalizado y reluce en momentos de crisis. Sus intervenciones pol&iacute;ticas pretenden ganar en reconocimiento social, pero esto no alcanza para relegitimar su funci&oacute;n democr&aacute;tica, m&aacute;s bien todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Para el activismo en derechos humanos, la degradaci&oacute;n de la palabra y de la funci&oacute;n judicial es un problema serio, porque mientras crece el descreimiento y su subordinaci&oacute;n a las disputas pol&iacute;ticas de c&uacute;pulas, el litigio sigue siendo una de las estrategias centrales para visibilizar y reparar violaciones de derechos humanos, aunque m&aacute;s no sea en la teor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia_1_10197885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2023 09:14:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Justicia para quiénes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Juicio a las Juntas Militares,Corte Suprema,Juicio político a la Corte,Atentado a la AMIA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Licencia para espiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/licencia-espiar_129_9213140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80cde3d4-470c-44bc-81e5-8bcb5f685465_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Licencia para espiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora advierte sobre el "bajísimo nivel de control judicial -que en algunos casos es directamente una habilitación- de las actividades de inteligencia orientadas a tener información sobre la actividad política o social de organizaciones, referentes o familiares". Considera a esas interferencias "una limitación de la vida democrática".</p></div><p class="article-text">
        <strong>En medio de semanas complicadas, hubo decisiones judiciales que avalaron pr&aacute;cticas de inteligencia ilegal sobre las que me parece importante llamar la atenci&oacute;n ahora, mientras debatimos la salida pol&iacute;tica a la crisis.</strong> En estos tiempos conflictivos, el sistema judicial deber&iacute;a fijar reglas de protecci&oacute;n al derecho a organizarse y a protestar. Sin embargo, lo que est&aacute; haciendo es convalidar intervenciones o interferencias ilegales que est&aacute;n orientadas a disuadir, entorpecer o controlar la vida social y las acciones de protesta. Lo vimos, por ejemplo, en los casos del ARA San Juan y el Proyecto AMBA, la investigaci&oacute;n de la desaparici&oacute;n y muerte de <strong>Santiago Maldonado</strong>, la inteligencia ilegal contra activistas antimineros de Chubut, o contra las organizaciones sociales juje&ntilde;as y de CABA acusadas de asociaci&oacute;n il&iacute;cita. Tambi&eacute;n en la imposibilidad de saber realmente qu&eacute; hace el Cuerpo de Informaciones de la Polic&iacute;a Federal Argentina (PFA) que ha infiltrado agentes en organizaciones sociales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En la investigaci&oacute;n conocida como &ldquo;Proyecto AMBA&rdquo; apareci&oacute; mucha informaci&oacute;n de inteligencia ilegal sobre organizaciones. Pero algo llam&oacute; particularmente la atenci&oacute;n. <strong>Algunos de los espiados fueron los familiares de quienes murieron en el hundimiento del submarino ARA San Juan, sobre los que la Delegaci&oacute;n de Mar del Plata de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) elabor&oacute; perfiles, hizo vigilancia en redes, los sigui&oacute; y fotografi&oacute; e infiltr&oacute; reuniones.</strong> Los funcionarios de distintas dependencias que declararon en la causa por estos hechos confirmaron que el objetivo era prevenir las protestas. Y, adem&aacute;s, confirmaron que esa Delegaci&oacute;n siempre hizo &ldquo;informes de conflictividad&rdquo;. Esta expresi&oacute;n es un eufemismo para referirse a las situaciones que implican alg&uacute;n tipo de reclamo social al Estado o una supuesta alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico. Ni para prevenir protestas (a&uacute;n si se trata del presidente), ni para prevenir riesgos al orden p&uacute;blico est&aacute; la AFI. En el primer caso, ninguna agencia estatal podr&iacute;a hacerlo. En el segundo, son las polic&iacute;as o fuerzas de seguridad las que pueden intervenir solo si se trata objetivamente de situaciones delictivas.
    </p><p class="article-text">
        Sin tener en cuenta estos par&aacute;metros legales, los jueces de la c&aacute;mara federal Bertuzzi, Bruglia y Llorens revocaron lo decidido por el juez instructor y resolvieron que la AFI est&aacute; autorizada a hacer este tipo de inteligencia para prevenir riesgos de seguridad del presidente y de seguridad interior. <strong>Los jueces no establecieron l&iacute;mites, ignoraron que la ley de inteligencia permite las intervenciones de la AFI &uacute;nicamente cuando se trata de riesgos para la defensa nacional y el orden constitucional y en casos de delitos federales complejos, no contemplaron los est&aacute;ndares que protegen el derecho a la protesta, ni la prohibici&oacute;n de hacer inteligencia por razones pol&iacute;ticas.</strong> Los jueces tampoco se preocuparon al enterarse de que la exSIDE hizo &ldquo;siempre&rdquo; informes sobre conflictos pol&iacute;ticos y sociales para el consumo incierto de autoridades pol&iacute;ticas, judiciales, policiales y de inteligencia. Hay un hilo bastante evidente que conecta este reconocimiento con los momentos previos a la decisi&oacute;n de reprimir la protesta del 26 de junio de 2002, que termin&oacute; con el asesinato de <strong>Maximiliano Kosteki</strong> y <strong>Dar&iacute;o Santill&aacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero, el problema no es solo la AFI. En 2014 el fiscal de la UFI Amia <strong>Alberto Nisman</strong> le tom&oacute; declaraci&oacute;n a un agente de inteligencia de la PFA, integrante del grupo al que se llama &ldquo;los plumas&rdquo;. Ese agente, famoso ahora por la serie de Amazon<em> Iosi</em>, declar&oacute; que le hab&iacute;an dado la orden de infiltrarse en la comunidad jud&iacute;a argentina por razones claramente antisemitas. Nisman no crey&oacute; que el infiltrado tuviera informaci&oacute;n relevante para dilucidar el atentado y tampoco investig&oacute; las actividades de espionaje. No sabemos qu&eacute; pas&oacute; con la informaci&oacute;n de seguridad que Iosi pas&oacute; a sus responsables. La investigaci&oacute;n que se abri&oacute; luego de su declaraci&oacute;n fue archivada por el juez Ramos en 2016. &iquest;Sobre qu&eacute; base legal o constitucional la PFA decidi&oacute; algo as&iacute;? &iquest;Qui&eacute;nes fueron? &iquest;Hab&iacute;a alguna autoridad pol&iacute;tica al tanto? &iquest;La informaci&oacute;n qued&oacute; registrada? &iquest;Hay otros infiltrados en la comunidad jud&iacute;a argentina o en la isl&aacute;mica, o en la china? &iquest;A qui&eacute;n reportan estos agentes? &iquest;Bajo qu&eacute; regulaci&oacute;n funciona la inteligencia de la PFA? &iquest;Pueden encubrir e infiltrar agentes sin orden judicial? No sabemos. <strong>Para el sistema judicial no parece haber sospecha de delito en esta trama oculta que sali&oacute; a la luz porque el agente decidi&oacute; contarlo a unos periodistas.</strong> En el caso de la infiltraci&oacute;n durante m&aacute;s de 10 a&ntilde;os del agente Balbuena en la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh todav&iacute;a no hubo juicio oral. La causa empez&oacute; en 2013.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas interferencias en la vida de las personas y de las organizaciones sociales, políticas, sindicales representa una limitación de la vida democrática. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Est&aacute; documentado que, durante la investigaci&oacute;n de la desaparici&oacute;n de Santiago Maldonado, la Gendarmer&iacute;a Argentina intercambi&oacute; informaci&oacute;n prohibida con Carabineros, la polic&iacute;a chilena. Lo registramos en el informe<a href="https://www.cels.org.ar/web/publicaciones/coordinacion-represiva-contra-el-pueblo-mapuche/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Coordinaci&oacute;n represiva contra el pueblo Mapuche</a>. No hubo avances en la investigaci&oacute;n de esos hechos. En Jujuy y en la ciudad de Buenos Aires, distintas fiscal&iacute;as ordenaron a las polic&iacute;as hacer tareas de inteligencia criminal contra organizaciones sociales a las que se las acus&oacute; como si fueran una asociaci&oacute;n il&iacute;cita con pr&aacute;cticas de criminalidad organizada. Por estas medidas, las polic&iacute;as provinciales despliegan seguimientos, vigilancia en redes sociales y hacen perfiles de las organizaciones y de sus referentes. 
    </p><p class="article-text">
        Este baj&iacute;simo nivel de control judicial -que en algunos casos es directamente una habilitaci&oacute;n- de las actividades de inteligencia orientadas a tener informaci&oacute;n sobre la actividad pol&iacute;tica o social de organizaciones, referentes o familiares est&aacute; muy poco problematizado. La AFI y las polic&iacute;as hacen inteligencia ilegal porque pueden. El sistema funciona gracias a estas autorizaciones y habilitaciones pol&iacute;ticas y judiciales, formales e informales. Pero no es un tema normativo ni de mera t&eacute;cnica o interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica, es un problema pol&iacute;tico. Estas interferencias en la vida de las personas y de las organizaciones sociales, pol&iacute;ticas, sindicales representa una limitaci&oacute;n de la vida democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PL</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/licencia-espiar_129_9213140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 03:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[espionaje ilegal,ARA San Juan,Alberto Nisman,Iosi, el espía arrepentido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juicio Contraofensiva y la deuda de juzgar a la estructura de inteligencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juicio-contraofensiva-deuda-juzgar-estructura-inteligencia_129_8050488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b742762-b925-4206-b0b0-7bf061b7919f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juicio Contraofensiva y la deuda de juzgar a la estructura de inteligencia"></p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de audiencias, el 10 de junio termin&oacute; el juicio conocido como &ldquo;Contraofensiva Montonera&rdquo; con condenas a prisi&oacute;n perpetua para cinco de los seis imputados que llegaron al veredicto. Fue un juicio importante y conmovedor. El esfuerzo inmenso de las querellas, el Ministerio P&uacute;blico Fiscal y les sobrevivientes y familiares organizades logr&oacute; llegar a este juicio, obtener una sentencia luego de diez a&ntilde;os de tramitaci&oacute;n y hacer una contribuci&oacute;n muy relevante a la construcci&oacute;n de la verdad sobre lo ocurrido durante la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar. En especial, logr&oacute; avanzar sobre un gran pendiente: la reconstrucci&oacute;n, por lo menos en parte, de la estructura de inteligencia del terrorismo de Estado y su intervenci&oacute;n en el plan de exterminio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se investigaron hechos que damnificaron a 94 militantes montoneras y montoneros y sus hijes v&iacute;ctimas de secuestros, torturas, asesinatos y desaparici&oacute;n. Las audiencias orales y p&uacute;blicas se pudieron seguir por el canal de YouTube de un medio autogestivo, <a href="http://www.laretaguardia.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Retaguardia</a>, o a trav&eacute;s del <a href="https://juiciocontraofensiva.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diario del juicio</a>. Declararon doscientos testigues. Por los delitos de lesa humanidad que afectaron no solo a las 94 v&iacute;ctimas sino a familias enteras y al menos a tres generaciones, fueron responsabilizados integrantes de la Jefatura de Inteligencia del Ej&eacute;rcito, del Batall&oacute;n de Inteligencia 601, del Departamento de Inteligencia del Comando de Institutos Militares y del Destacamento de Inteligencia 201. Cinco fueron condenados como coautores de homicidios, privaciones ilegales de la libertad y torturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Les militantes de la Contraofensiva Montonera, sin embargo, no fueron las &uacute;nicas personas v&iacute;ctimas del dispositivo de la inteligencia militar. La investigaci&oacute;n sobre sus alcances, sus relaciones con las otras patas del aparato represivo, y el juzgamiento de quienes formaron parte de esa estructura siguen muy demorados</strong>. En cierto modo, son obturados porque las investigaciones est&aacute;n fraccionadas en diferentes jurisdicciones del pa&iacute;s seg&uacute;n el centro clandestino de detenci&oacute;n en el que tuvieron lugar los hechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miles de responsables contin&uacute;an impunes porque actuaron con alias, en la clandestinidad o desde sus escritorios, y no pudieron ser identificados por les sobrevivientes. Son miles las v&iacute;ctimas desaparecidas sobre las que a&uacute;n hoy no sabemos nada, ni siquiera en qu&eacute; centro clandestino de detenci&oacute;n estuvieron secuestradas. Pero sin dudas, hay responsables que planificaron y ejecutaron sus secuestros, torturas y desapariciones y otros que formaron parte de la mesa de toma de decisiones de este engranaje del poder desaparecedor. Para identificarlos, para entender el lugar que tuvieron en esa maquinaria, es importante avanzar en la investigaci&oacute;n de las distintas estructuras de inteligencia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Son miles las víctimas desaparecidas sobre las que aún hoy no sabemos nada, ni siquiera en qué centro clandestino de detención estuvieron secuestradas                            </span>
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        La inteligencia permit&iacute;a la &ldquo;detecci&oacute;n de blancos&rdquo;, el posterior secuestro de las personas que ser&iacute;an sometidas a torturas para obtener informaci&oacute;n que luego ser&iacute;a procesada por agentes de inteligencia para obtener nuevos &ldquo;blancos&rdquo; y continuar as&iacute; con el plan de exterminio de todo tipo de militancia y oposici&oacute;n a la dictadura. Quienes actuaron en el &aacute;rea de inteligencia de las jefaturas, departamentos, secciones de unidades, comandos del Ej&eacute;rcito, en el Batall&oacute;n de Inteligencia 601 y en los destacamentos que de &eacute;l depend&iacute;an tuvieron un rol clave en el plan sistem&aacute;tico de represi&oacute;n, desaparici&oacute;n y exterminio. Tambi&eacute;n quienes lo hac&iacute;an en la ex SIDE y en las estructuras de inteligencia de la Armada, la Fuerza A&eacute;rea, la Polic&iacute;a Federal, la Gendarmer&iacute;a, la Prefectura, el Servicio Penitenciario Federal, las polic&iacute;as y servicios penitenciarios provinciales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde 2010, con el decreto de desclasificaci&oacute;n n&ordm; 4 dictado por la presidenta Cristina Fern&aacute;ndez, se crearon equipos para relevar documentaci&oacute;n burocr&aacute;tica de archivos de las fuerzas armadas y de seguridad que permitieron aportar nuevas pruebas a las investigaciones judiciales. Estos equipos fueron reducidos o desarmados durante el gobierno de Mauricio Macri a pesar de los reclamos de quienes impulsamos el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. Hace unos d&iacute;as el presidente Alberto Fern&aacute;ndez dict&oacute; el decreto n&ordm; 359/2021 por el que prorrog&oacute; la intervenci&oacute;n de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y dispuso fortalecer la tarea de protecci&oacute;n y sistematizaci&oacute;n de archivos hist&oacute;ricos para esclarecer el rol de los organismos de inteligencia en las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado. En el decreto se reconoce que esa disposici&oacute;n es una respuesta al hist&oacute;rico reclamo de v&iacute;ctimas, sobrevivientes, organismos de derechos humanos y de la sociedad en su conjunto de conocer la informaci&oacute;n que se encuentra en poder de la ex SIDE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parte de la reconstrucci&oacute;n de la verdad se logr&oacute; con el juicio de la Contraofensiva. Queda mucho por hacer. Les sobrevivientes ya han declarado en much&iacute;simas oportunidades. Es momento de que el Estado trabaje activamente para reconstruir este aspecto del terrorismo de estado a&uacute;n en penumbras, porque a 45 a&ntilde;os del inicio de la dictadura c&iacute;vico militar tenemos la expectativa de seguir construyendo verdad, de saber qu&eacute; pas&oacute; con las miles de personas desaparecidas y de identificar a los responsables.
    </p><p class="article-text">
        <em>PL/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky, Sol Hourcade]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juicio-contraofensiva-deuda-juzgar-estructura-inteligencia_129_8050488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jun 2021 03:03:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juicio Contraofensiva y la deuda de juzgar a la estructura de inteligencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Dictadura Cívico Militar,Alberto Fernández]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos humanos no son, lamentablemente, de todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derechos-humanos-no-son-lamentablemente_129_7217617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6318d5fb-3af1-42af-8be1-a3580834cd6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los derechos humanos no son, lamentablemente, de todos"></p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la denuncia de violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de la provincia de Formosa, tuvo lugar un debate sobre los derechos humanos, o m&aacute;s precisamente sobre qu&eacute; hacen, qu&eacute; no hacen y qu&eacute; deber&iacute;an hacer hoy las organizaciones de derechos humanos argentinas. <strong>Entre otras cuestiones, se actualiz&oacute; la c&iacute;clica denuncia de una supuesta &ldquo;doble vara&rdquo; y el cuestionamiento a una supuesta partidizaci&oacute;n de los organismos de derechos humanos.</strong> As&iacute; puede leerse, por ejemplo, en la nota <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/recuperemos-derechos-humanos-son_129_7199525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>&ldquo;Recuperemos los derechos humanos: son de todos&rdquo;, publicada en este medio por Hern&aacute;n Charosky</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final de ese recorrido, pareciera que la soluci&oacute;n ser&iacute;a la construcci&oacute;n de una posici&oacute;n neutral desde la cual todas las violaciones de derechos que ocurren en el pa&iacute;s se eval&uacute;en &ldquo;con la misma vara&rdquo; y, lo que parece ser lo m&aacute;s importante de todo, se condenen expl&iacute;cita y p&uacute;blicamente por igual. Un ideal que en definitiva postula que las organizaciones de derechos humanos deben ser unas m&aacute;quinas de denunciar lo que est&aacute; mal desde un lugar transparente y siempre equidistante. Un sem&aacute;foro, pongamos.
    </p><p class="article-text">
        Parece simple, obvio incluso. En el trasfondo de esta imagen id&iacute;lica de un mundo que reproduce desigualdades donde el trabajo de las organizaciones se limita a avalarlas o condenarlas discursivamente hay una evocaci&oacute;n al primer momento de la llamada &ldquo;transici&oacute;n&rdquo; cuando Ra&uacute;l Alfons&iacute;n arm&oacute; la Conadep y tuvo lugar el juicio a las Juntas, aquellos tiempos donde el consenso sobre que lo que hab&iacute;a ocurrido era inaceptable parec&iacute;a indestructible. Pero luego, sucedieron las violaciones a los derechos humanos cometidas por ese mismo gobierno y los siguientes, y es all&iacute; donde comenzaron los caminos escarpados de la lucha por los derechos humanos durante la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante los cuarenta a&ntilde;os siguientes los derechos humanos han sido, son, parte de la lucha pol&iacute;tica. &iquest;Est&aacute; mal que as&iacute; sea? La respuesta queda a criterio del lector o lectora pero es bastante dif&iacute;cil imaginar c&oacute;mo podr&iacute;a ser de otra manera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea de que los derechos humanos son de todos, de que son un universal, es una verdad normativa, que est&aacute; en la Constituci&oacute;n y en los tratados, pero lejos est&aacute; de ser una caracter&iacute;stica del modo en el que funciona el mundo. <strong>En primer lugar, porque una gran cantidad de las violaciones a los derechos humanos que tienen lugar hoy, ahora mismo, son consecuencia de modos estructurales de organizaci&oacute;n social que con sus m&aacute;s y sus menos tienen legitimidad.</strong> Ejemplo: el sistema de castigo penal, uno de los vectores principales de violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos en la Argentina. Un sem&aacute;foro no es un objeto neutral: fue programado para habilitar o impedir una conducta determinada y obedecerlo o no son acciones que tambi&eacute;n involucran creencias.
    </p><p class="article-text">
        El respeto de los derechos humanos no es independiente de otros valores que tienen la sociedad y el sistema pol&iacute;tico. No hay tal neutralidad, nunca la hay, porque la vigencia situada de los derechos (en una sociedad realmente existente en un tiempo hist&oacute;rico preciso) depende del estado de las relaciones de poder, de su matriz econ&oacute;mica, del valor que se le da a la vida, de la distribuci&oacute;n de los recursos y la b&uacute;squeda de igualdad, de cu&aacute;nto se protege la disidencia pol&iacute;tica. <strong>Los gobiernos no violan derechos humanos porque s&iacute;, lo hacen en virtud de un sistema de prioridades: se prioriza &ldquo;el orden&rdquo;, se reprime; se prioriza &ldquo;que cierren las cuentas&rdquo;, no se invierte en infraestructura social. Esas violaciones muchas veces son cuestionadas por la sociedad en su conjunto, otras veces solo por algunos grupos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los motivos de esto son m&uacute;ltiples. En algunos casos esas violaciones son objeto de distintos niveles de aceptaci&oacute;n o tolerancia porque operan sobre valores vigentes: el racismo que convive con que la polic&iacute;a dispare por portaci&oacute;n de cara, el miedo sobre el que se construyen enemigos internos, los valores patriarcales que sostienen la desigualdad. En otros casos, las denuncias o los silencios coinciden con si se est&aacute; en la oposici&oacute;n o en el gobierno. Parad&oacute;jicamente, esto &uacute;ltimo ocurre respecto a hechos que ya alcanzaron la publicidad m&aacute;s alta posible. O sea, en una porci&oacute;n m&iacute;nima de las veces que se violan los derechos humanos, que en su mayor&iacute;a no llegan a tener ni la difusi&oacute;n ni la visibilidad de los casos que se toman para analizar la &ldquo;doble vara&rdquo;. Casi siempre, para construir un caso de derechos humanos que llame la atenci&oacute;n y sobre el que luego se pueda hacer el an&aacute;lisis de la vara, hace falta un esfuerzo organizativo enorme de actores sociales con capacidad de movilizar recursos (econ&oacute;micos, vinculares y medi&aacute;ticos). A las y los presos, a los migrantes, a las comunidades ind&iacute;genas y campesinas, a las disidencias sexuales y a miles de personas la vara que les toca es el silencio de gran parte de sus contempor&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, a pesar de todas estas dificultades, la politizaci&oacute;n no es un mal para el &ldquo;paradigma de los derechos humanos&rdquo;, sino m&aacute;s bien lo contrario. Postular que las organizaciones de derechos humanos deben ser neutrales es pretender sacarlas de la lucha pol&iacute;tica, es decir del lugar donde la realidad adquiere sus formas. Es con m&aacute;s pol&iacute;tica, no con menos, que los derechos de todes pueden no solo respetarse sino realizarse.</strong> Lo contrario no ha existido nunca en la historia de la Argentina, ni siquiera en aquel momento que se postula como ideal. Los movimientos sociales argentinos, entre los cuales el de derechos humanos es solo una parte, han demostrado que es la lucha social la que cambia el estado de las cosas. Sin ir muy lejos, as&iacute; lo celebramos en noviembre cuando el aborto dej&oacute; de ser clandestino en la Argentina. <strong>Lo que inclina la balanza no es un lugar de neutralidad imposible para todos, sino si se suma o se resta a la construcci&oacute;n de sociedades en las que todas las vidas tengan el mismo valor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Litvachky, Ximena Tordini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derechos-humanos-no-son-lamentablemente_129_7217617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Feb 2021 03:50:07 +0000]]></pubDate>
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