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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Cesaroni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/claudia-cesaroni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Cesaroni]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Si no hay perpetua, ¿no hay justicia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-no-hay-perpetua-no-hay-justicia_129_9905457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64b99967-a48d-4a4b-b665-d8a14d77cc50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no hay perpetua, ¿no hay justicia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pedido de "encierro perpetuo para los monstruos", explica la autora, significa que los ocho imputados por el homicidio de Fernando Báez Sosa -quienes hoy tienen menos de 25 años- podrían llegar a pasar 50 encerrados, sin siquiera salidas transitorias.</p></div><p class="article-text">
        <em>La aflicci&oacute;n es inevitable, pero no lo es el infierno creado por el hombre.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nils Christie, Los l&iacute;mites del dolor.</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde el 18 de enero de 2020, cuando nos enteramos de que un adolescente hab&iacute;a muerto por la acci&oacute;n de otros adolescentes en una madrugada de Villa Gesell, comenz&oacute; a construirse, por un lado, a una v&iacute;ctima impoluta, y por el otro, a los victimarios, los &ldquo;rugbiers&rdquo;, como un grupo de monstruos. Incluso, un seudo punitivismo clasista intenta postular una especie de reivindicaci&oacute;n, en cabeza de esos j&oacute;venes, de todos los males que padecen a diario los j&oacute;venes de los sectores populares. Todos los protagonistas de la madrugada fatal eran adolescentes de entre 18 y 20 a&ntilde;os. Beb&iacute;an m&aacute;s de la cuenta, iban a boliches abarrotados, com&iacute;an fideos con aceite, se sacaban fotos haciendo morisquetas, se peleaban por tonter&iacute;as. Al menos, en esa noche de Gesell, se los ve m&aacute;s parecidos que diferentes en la primera pelea dentro de Le Brique.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, el horror. De un cruce de pechazos y trompadas adentro, a una agresi&oacute;n en la que varios patean cobardemente a uno, que muere en menos de un minuto, y ya no hay m&aacute;s. La vida de <strong>Fernando B&aacute;ez Sosa</strong> se extingue, los responsables de su muerte son detenidos. Con el argumento de protegerlos, se los encierra 21 horas por d&iacute;a sin actividades de ning&uacute;n tipo: ni educativas, ni recreativas, ni laborales. Un r&eacute;gimen de encierro extendido durante tres a&ntilde;os en los que solo se ven con sus familias, salen al patio, dialogan entre ellos, vuelven a las celdas, matean de a dos, esperan la pr&oacute;xima visita, se comunican con amigos y novias por celular, vuelven a esperar. Un r&eacute;gimen que solo se cumple, al menos te&oacute;ricamente, cuando un preso o presa cumple un castigo por haber cometido una infracci&oacute;n, con la prohibici&oacute;n de que se extienda por m&aacute;s de 15 d&iacute;as. Y del otro lado, el dolor sin fin de la ausencia del hijo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos al juicio. La exhibici&oacute;n de ocho monstruos se multiplic&oacute; por mil pantallas. Como en el&nbsp; 2004, cuando <strong>Juan Carlos Blumberg</strong> encabez&oacute; marchas de decenas de miles de personas y luego presion&oacute; a un poder pol&iacute;tico que cedi&oacute; a sus demandas de mano dura por debilidad o convicci&oacute;n, el reclamo de hoy es perpetuas para los 8. &ldquo;Si no hay perpetua, no hay justicia&rdquo;, dicen miles de carteles, y vomita en cada ocasi&oacute;n que puede -que son muchas- el abogado de la mam&aacute; y el pap&aacute; de Fernando y precandidato a gobernador, <strong>Fernando Burlando</strong>. Quien ose cuestionar ese reclamo, como en 2004, es anatemizado con el argumento de que con el dolor de un padre, o de una madre, no se discute. Se acatan y se acompa&ntilde;an sus pedidos. 
    </p><p class="article-text">
        Salvo, por supuesto, que sea la madre de <strong>David Moreira</strong>, un joven de 18 a&ntilde;os como Fernando que tambi&eacute;n fue matado a golpes en el piso, sin que nadie intentara defenderlo. David hab&iacute;a intentado robar un celular minutos antes, y entonces no era una v&iacute;ctima impoluta. Estaba manchado. &Eacute;l s&iacute; pod&iacute;a ser golpeado como una bolsa de papas, no durante un minuto sino durante 15: <a href="https://www.clarin.com/policiales/linchamiento-rosario-imputados-declaro-culpable-ira-preso_0_JZXHTCR.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.clarin.com/policiales/linchamiento-rosario-imputados-declaro-culpable-ira-preso_0_JZXHTCR.html</a>. Un &uacute;nico sujeto fue condenado por aquel crimen, a tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n &ldquo;en suspenso&rdquo; por homicidio en agresi&oacute;n, y no estuvo ni un d&iacute;a preso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Encierro perpetuo para los monstruos&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Para los autores del homicidio de Fernando el pedido es de prisi&oacute;n perpetua. El abogado de la querella, los medios que le hacen de comparsa y miles de personas que se autoperciben &ldquo;el pueblo&rdquo;, repiten: <em>Justicia es perpetua para todos.&nbsp;</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para los ocho imputados por el homicidio de Fernando, se pide que quienes hoy tienen menos de 25 años, pasen 50 encerrados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para saber qu&eacute; significa hoy ese castigo en la Argentina, basta mirar los art&iacute;culos 13 y 14 del C&oacute;digo Penal. En el 13 se dice que los condenados a prisi&oacute;n perpetua tendr&aacute;n libertad condicional a los 35 a&ntilde;os de cumplida la pena. Pero en el 14 se indica una larga lista de personas que no tendr&aacute; libertad condicional. Primero, como fue siempre, los reincidentes, y luego dice: &ldquo;Tampoco se conceder&aacute; cuando la condena fuera por...&rdquo; Y se enumeran una serie de delitos. Los primeros son justamente los homicidios calificados del art&iacute;culo 80 del C&oacute;digo Penal, incluyendo los cometidos con el concurso premeditado de dos o m&aacute;s personas, y con alevos&iacute;a, las dos agravantes que plantearon la fiscal&iacute;a y la querella. Esto es as&iacute; desde 2017, luego de una reforma propuesta por el diputado radical de Juntos por el Cambio, <strong>Luis Petri</strong>, cerrando el c&iacute;rculo de restricci&oacute;n de derechos iniciado en 2004&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, para los ocho imputados por el homicidio de Fernando, se pide que quienes hoy tienen menos de 25 a&ntilde;os, pasen 50 encerrados. Y sin salidas transitorias, que se rigen por la ley 24.660 de ejecuci&oacute;n de las penas privativas de la libertad, modificada tambi&eacute;n en 2017 en el mismo sentido, obturando los derechos para los mismos delitos. La c&aacute;rcel como tumba, el dinamitamiento del sistema de ejecuci&oacute;n penal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy perpetua es la vida entera, o casi. Eso, a muchas personas les parece bien, incluso a una parte les parece poco, porque les gustar&iacute;a ver a estos j&oacute;venes temblando con una inyecci&oacute;n letal, como ven que pasa en EEUU, o colgados, como se espantan selectivamente de que pase en Ir&aacute;n. Y como eso no se puede, piden lo m&aacute;s parecido a la pena de muerte, que es una muerte en vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para &ldquo;resocializar&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a pensar en volver a vivir en sociedad una persona que ingres&oacute; a una c&aacute;rcel a los 20 a&ntilde;os y, si sobrevive, saldr&aacute; de all&iacute; a los 70?
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, el &uacute;nico objetivo es devolver dolor por dolor. Reclaman: &ldquo;que se pudran en la c&aacute;rcel&rdquo;. O sea: que sufran todo lo que sea posible, ellos y sus familias, a las que se se&ntilde;ala tambi&eacute;n como culpables. Se alega: el dolor de la madre y el padre de Fernando es mayor, su hijo est&aacute; muerto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la equivalencia no es posible. &iquest;Qu&eacute; da&ntilde;o &ldquo;equivalente&rdquo; habr&iacute;a que hacerle a un condenado por delitos de lesa humanidad que secuestr&oacute;, tortur&oacute; hasta el infinito, tir&oacute; de un avi&oacute;n, rob&oacute; a un beb&eacute;, le quit&oacute; su identidad, para que una Madre o Abuela pudiera decir &ldquo;ahora s&iacute; estoy satisfecha, ya sufri&oacute; igual que mi hija y que yo y que mi marido y que toda mi familia y que sus amigos&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como repet&iacute;a Hebe, el dolor no da derechos. Y como nos ense&ntilde;&oacute; <strong>Nils Christie</strong>, el dolor no repara, solo da&ntilde;a, arruina m&aacute;s vidas y construye infiernos que nunca son solo de los otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-no-hay-perpetua-no-hay-justicia_129_9905457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jan 2023 03:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Báez Sosa,Fernando Burlando,Juan Carlos Blumberg]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La doble vara de la violencia estatal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/doble-vara-violencia-estatal_129_8530926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5e8506a-024c-4ba3-bdf5-55668ff7ccdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La doble vara de la violencia estatal"></p><p class="article-text">
        En la madrugada del lunes 8 de noviembre, en la ciudad de Corrientes, Lautaro Ros&eacute; (18) y un amigo corrieron asustados ante una persecuci&oacute;n policial. Lautaro cay&oacute; al r&iacute;o Paran&aacute;. Suplic&oacute; a los polic&iacute;as que lo auxiliaran, porque no sab&iacute;a nadar. Lo dejaron all&iacute;. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/aparecio-rio-cuerpo-joven-18-anos-perseguido-policias-costanera-corrientes_1_8477836.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se ahog&oacute;. </a>
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo le hab&iacute;a pasado a <a href="https://www.agenciapacourondo.com.ar/violencia-institucional/18-anos-del-asesinato-de-ezequiel-demonty" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ezequiel Demonty (19)</a>, el 14 de setiembre de 2002. Aquella vez fue en el Riachuelo. Un grupo de polic&iacute;as federales, despu&eacute;s de pegarle a &eacute;l y a dos amigos, los tiraron a las aguas putrefactas. Ezequiel suplic&oacute; auxilio. Le respondieron: <em>Nad&aacute;, nad&aacute;</em>. Ezequiel no sab&iacute;a nadar y se ahog&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El viernes 12 de noviembre <a href="https://www.pagina12.com.ar/381713-gonzalez-catan-murieron-dos-adolescentes-en-un-tiroteo-con-l" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos pibes de 15 y 16 a&ntilde;os murieron &ldquo;en un tiroteo con la polic&iacute;a&rdquo;,</a> dijeron fuentes de la bonaerense y de la justicia provincial, que no es lo mismo pero es igual. Fue en Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n. Pas&oacute; casi desapercibido como un hecho m&aacute;s de &ldquo;inseguridad&rdquo;. No sabemos los nombres de los chicos siquiera.
    </p><p class="article-text">
        El mi&eacute;rcoles 16 de noviembre por la ma&ntilde;ana Lucas Gonz&aacute;lez (17) y sus amigos volv&iacute;an de jugar al f&uacute;tbol. Una brigada parapolicial los persigui&oacute; y los tirote&oacute;. Dos balazos en la cabeza mataron a Lucas. 
    </p><p class="article-text">
        Durante las primeras horas la informaci&oacute;n defin&iacute;a al baleado como &ldquo;un delincuente&rdquo;, y un juez de menores mand&oacute; presos a sus compa&ntilde;eros, en base a la informaci&oacute;n policial y sin escucharlos. Esos chicos estuvieron encerrados durante un d&iacute;a con la ropa todav&iacute;a manchada por la sangre de Lucas. Al pasar de las horas, la supuesta persecuci&oacute;n a ladrones fue cayendo como argumento justificatorio del accionar policial. No hab&iacute;a m&aacute;s criminales que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/piden-detencion-seis-policias-encubrimiento-crimen-lucas-gonzalez_1_8530364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los propios polic&iacute;as de la Ciudad de Buenos Aires.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento en que el crimen sucedi&oacute;, la familia de Lucas aclar&oacute; de m&uacute;ltiples maneras que su hijo no era un delincuente. Lo describieron como un pibe hermoso, de estampa futbolera, que todav&iacute;a conservaba costumbres de ni&ntilde;o &ndash;tomar la chocolatada con sus galletitas preferidas, mimosear con su mam&aacute;- y so&ntilde;aba con hacer las mejores jugadas en una cancha profesional. Denunciaron que la polic&iacute;a y los m&eacute;dicos del hospital p&uacute;blico Penna, al que fue llevado en primera instancia, &ldquo;lo trataron como un delincuente&rdquo;. La mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n, los funcionarios p&uacute;blicos, el abogado de la familia, incluso el propio presidente de la Naci&oacute;n, en un tuit que luego rectific&oacute;, hicieron alusi&oacute;n a su condici&oacute;n de &ldquo;inocente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las palabras y los sentimientos de la familia de Lucas son comprensibles: en medio de un dolor indecible e inimaginable para quienes no lo padecimos, necesitan liberar a su hijo de acusaciones falsas. Solo que <strong>subyace all&iacute; un razonamiento que es com&uacute;n en una parte importante de nuestra sociedad: que quienes cometen o intentan cometer delitos </strong><em><strong>se merecen</strong></em><strong>&nbsp;formas de violencia estatal, porque </strong><em><strong>se las buscan</strong></em><strong>.</strong> No las consecuencias l&oacute;gicas de la detenci&oacute;n, el juzgamiento y la pena, sino cuotas de dolor e incluso de muerte que no son legales, que est&aacute;n jur&iacute;dicamente prohibidas, pero que se consideran casi como derivaci&oacute;n de su oficio de delincuentes. Si Lucas hubiera sido un pibe chorro; si Lucas y sus amigos hubieran estado huyendo luego de intentar o consumar un robo, una entradera o una agresi&oacute;n, la acci&oacute;n de los tres polic&iacute;as no se hubiera puesto en cuesti&oacute;n, incluyendo los balazos mortales en la cabeza. Esa justificaci&oacute;n escalar&iacute;a a niveles pr&aacute;cticamente inobjetables si los adolescentes hubieran cometido un homicidio. No habr&iacute;a horas de televisi&oacute;n y de radio, kil&oacute;metros de papel, litros de tinta para debatir si es correcto que polic&iacute;as de civil anden armados por las calles, persiguiendo gente a los balazos. Incluso, quiz&aacute;, se ver&iacute;a como un aporte a la seguridad y a la prevenci&oacute;n del delito. El problema es que maten a un inocente, no que maten.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <strong>Esa doble vara, esa distinci&oacute;n entre v&iacute;ctimas de distinta categor&iacute;a, podemos verla en muchos otros casos. </strong>Uno es el de la Masacre en el Pabell&oacute;n S&eacute;ptimo. El 15 de marzo de 1978, un d&iacute;a despu&eacute;s de que el Servicio Penitenciario Federal masacrara con fuego, humo, balas y golpes a 65 presos en el Pabell&oacute;n S&eacute;ptimo de la c&aacute;rcel de Devoto, la dictadura y sus c&oacute;mplices se apuraron a decirle al mundo que el hecho no hab&iacute;a sido tan grave: &ldquo;(El Juez) Guillermo Rivarola recorri&oacute; el penal, seg&uacute;n cr&oacute;nica del SPF junto con el Ministro de Justicia, Brigadier Auditor D. Julio Arnaldo G&oacute;mez, Director Nacional del SPF, Coronel (RE) D. Jorge Antonio Dotti y autoridades de la instituci&oacute;n, quienes comprobaron que los muertos y lesionados lo fueron &uacute;nicamente como consecuencia de quemaduras y asfixia, no existiendo ninguno con lesiones de bala. Asimismo, d&eacute;jase expresa constancia que en los sucesos acaecidos no tuvo participaci&oacute;n la poblaci&oacute;n de internos alojados a disposici&oacute;n del Poder Ejecutivo Nacional&rdquo;, contaba el diario <em>Clar&iacute;n</em>. En el ep&iacute;grafe se aclara expl&iacute;citamente: &ldquo;Se inform&oacute; que en el lugar hab&iacute;a delincuentes comunes&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La portada de Clarín de 1978 sobre la masacre en la cárcel de Devoto"
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                La portada de Clarín de 1978 sobre la masacre en la cárcel de Devoto                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La dictadura y sus voceros le dec&iacute;an al mundo que lo sucedido no era tan grave porque no se hab&iacute;an masacrado presos ni presas pol&iacute;ticas &ndash;eso eran los detenidos a disposici&oacute;n del Poder Ejecutivo Nacional, conocidos entonces como los <em>presos PEN</em>- , sino <em>solo</em>&nbsp;presos comunes. Sab&iacute;an que, a un mes y medio de que se iniciara el Mundial de f&uacute;tbol en nuestro pa&iacute;s, una matanza de presos pol&iacute;ticos generar&iacute;a reclamos internacionales que la muerte igualmente horrible de delincuentes comunes no provocar&iacute;a. Esa doble vara se tradujo en que reci&eacute;n en el a&ntilde;o 2014, y solo despu&eacute;s de que lo reclamara un sobreviviente y luego otros, y familiares a quienes un grupo de abogadxs acompa&ntilde;amos jur&iacute;dicamente, <strong>esa masacre &ndash;etiquetada como &ldquo;mot&iacute;n de los colchones&rdquo;- no se consider&oacute; ni se investig&oacute; como un delito de lesa humanidad. Aun hoy, algunos organismos de derechos humanos y sectores del poder judicial no la ven como tal.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La doble vara de la violencia estatal, la idea de que polic&iacute;as o m&eacute;dicos de un hospital p&uacute;blico o integrantes de un servicio penitenciario pueden justificar sus balas, su destrato o sus masacres si se trata de delincuentes &ldquo;comunes&rdquo; invade como mancha venenosa a una parte de la sociedad, de los medios de comunicaci&oacute;n y de la dirigencia pol&iacute;tica en todas sus expresiones y de modo transversal. Y la tolerancia a las pr&aacute;cticas cotidianas que ejecutan las fuerzas policiales y de seguridad con ese bill de indemnidad &ndash;desde andar de civil persiguiendo autos, hasta obligar a vaciar todo el ba&uacute;l a veraneantes que viajan a Santa Teresita; desde tirar a una persona detenida al piso sin m&aacute;s sentido que humillarla, hasta armar causas en el marco de &ldquo;tareas de investigaci&oacute;n&rdquo;- son la argamasa con la que se construyen, una y otra vez, esos cr&iacute;menes que solo nos conmueven cuando la v&iacute;ctima <em>no hizo nada</em>&nbsp;para buscarse la muerte. Las otras, las v&iacute;ctimas culpables<em>, algo habr&aacute;n hecho.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/doble-vara-violencia-estatal_129_8530926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Nov 2021 03:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La doble vara de la violencia estatal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia institucional,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el punitivismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/punitivismo_1_8384106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1416ce09-81be-44ab-87a5-23c3fa4805be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el punitivismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Contra el punitivismo. Una crítica a las recetas de mano dura" (Paidós, 2021), Claudia Cesaroni analiza, desmonta y discute diez ideas punitivistas aceptadas casi sin discusión por amplios sectores de la sociedad, a partir de la convicción de que ese tipo de respuesta ni previene ni resuelve, y solo implica responder al dolor con más dolor. Aquí, un fragmento.</p></div><h3 class="article-text"><strong>La repetici&oacute;n de lo in&uacute;til</strong></h3><p class="article-text">
        El domingo 4 de julio de 2021 el portal TN public&oacute; una nota sobre la situaci&oacute;n de los ocho j&oacute;venes detenidos desde enero de 2020 por el homicidio de Fernando B&aacute;ez Sosa con el siguiente t&iacute;tulo: &ldquo;Deprimidos, sin visitas higi&eacute;nicas y aislados: el d&iacute;a a d&iacute;a de los rugbiers en la c&aacute;rcel a un a&ntilde;o y medio del crimen de Fernando B&aacute;ez Sosa&rdquo;. Durante unas horas, #Deprimidos se transform&oacute; en tendencia en Twitter. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los tuits comparaban la &ldquo;depresi&oacute;n&rdquo; de los j&oacute;venes presos con el da&ntilde;o que les hab&iacute;an provocado a Fernando y a su familia, o sea, con la misma muerte. El hecho de que en el t&iacute;tulo se usara la denominaci&oacute;n &ldquo;visita higi&eacute;nica&rdquo; &ndash;que atrasa unos cien a&ntilde;os&ndash; y que se la ligara al estado de &aacute;nimo depresivo generaba m&aacute;s indignaci&oacute;n. Todo lo que se afirma en el art&iacute;culo, cabe aclarar, no est&aacute; dicho ni por los j&oacute;venes, ni por sus familias, ni por su abogado, ya que en el texto se reconoce que no brindan declaraciones, sino por quien escribe y por fuentes imprecisas del personal penitenciario. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien se puso a hacer una encuesta acerca de las &ldquo;visitas higi&eacute;nicas&rdquo;. Las opciones eran &ldquo;No deber&iacute;an existir&rdquo;, &ldquo;Son una necesidad&rdquo; o &ldquo;Son pol&eacute;micas&rdquo;. Mi voto fue el minoritario. M&aacute;s de la mitad de los votos sosten&iacute;an que no deber&iacute;an existir y, para un cuarto, &ldquo;son pol&eacute;micas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurri&oacute; plantear un silogismo de los categ&oacute;ricos:
    </p><p class="article-text">
        &bull; La gente que comete delitos sigue siendo persona. 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Las personas tienen derechos. 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Luego, la gente que comete delitos tiene derechos.
    </p><p class="article-text">
        Pero algunas personas respondieron: &ldquo;Depende&rdquo;. Y luego: &ldquo;Si es un violador o un asesino, no&rdquo;. &ldquo;Si le preguntaras a una madre o un padre a quienes le violaron o le mataron la hija, seguro que dir&iacute;an que no.&rdquo; Vivimos en un pa&iacute;s en el que no solo el Estado, a trav&eacute;s de algunos de sus agentes, ha violado y matado, sino tambi&eacute;n ha metido picanas en ojos, bocas, anos y vaginas; ha quemado viva gente, la ha despellejado; ha secuestrado beb&eacute;s reci&eacute;n paridos y los ha regalado, tirando luego al mar a sus madres; ha colgado gente de cadenas durante horas; ha dado palizas brutales y ha roto t&iacute;mpanos. Y las personas que han hecho cada una de esas cosas amparadas por el Estado y las que las han ordenado o tolerado no perdieron sus derechos. No los han perdido y ni sus v&iacute;ctimas ni las familias de sus v&iacute;ctimas han pedido que los perdieran. No han perdido ni el derecho al debido proceso, que incluye tener acceso a la defensa p&uacute;blica, si as&iacute; lo desean o lo necesitan, ni el de relacionarse con sus seres queridos, ni el derecho a la salud. Por el contrario, como en general forman parte de sectores medios y altos de la sociedad, acceden a condiciones de detenci&oacute;n y a la satisfacci&oacute;n de sus necesidades de un modo mucho m&aacute;s integral y m&aacute;s eficiente que el de los miles de presos &ldquo;comunes&rdquo; que pueblan nuestras c&aacute;rceles. Viven en prisi&oacute;n mejor que la mayor&iacute;a, como viv&iacute;an en libertad en condiciones de privilegio por sus recursos econ&oacute;micos, sociales y laborales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no son esos casos los que provocan mayor impacto medi&aacute;tico o debate social. Lo que se plantea es si ocho j&oacute;venes, detenidos y a&uacute;n sin condena (pero que seguro llegar&aacute;, y ser&aacute; muy severa) pueden o no tener, eventualmente, relaciones sexuales con alguien. Esto es algo que est&aacute; reconocido por todos los instrumentos de derechos humanos relativos a las personas privadas de libertad y por las leyes nacional y provincial de ejecuci&oacute;n penal, y hace tiempo que no se discute. Incluso se han ido ganando batallas: que no haya limitaci&oacute;n de g&eacute;nero (hasta no hace mucho, un var&oacute;n no pod&iacute;a tener relaciones con otro var&oacute;n, ni una mujer con otra mujer, y mucho menos relaciones no binarias) y que no existan juicios valorativos sobre qui&eacute;n visita a una persona privada de libertad, tarea que tambi&eacute;n hasta no hace mucho tiempo realizaban lxs trabajadorxs sociales al hacer los informes sobre cada pedido de &ldquo;visita &iacute;ntima&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al discutir si un joven preso tiene derecho a mantener relaciones sexuales, se objeta lo mismo que cuando se cuestiona el derecho de una adolescente a pasar el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os con su padre condenado a prisi&oacute;n perpetua. Quienes se oponen al ejercicio de estos derechos, por un lado, niegan la condici&oacute;n de humanidad de las personas que cometen ciertos delitos y, por el otro, contraponen el da&ntilde;o causado (la violaci&oacute;n, la muerte) con el placer que significa acceder a ciertos derechos, como un abrazo, unas horas de festejo, un orgasmo. &iquest;Por qu&eacute; qui&eacute;n le neg&oacute; para siempre el derecho a un padre de abrazar a su hija o el de una madre a esperar a su hijo con su comida preferida podr&iacute;a disfrutar de esos placeres y alegr&iacute;as? Cada vez que alguien que cometi&oacute; un delito grave pretende ejercer un derecho, se reitera la misma discusi&oacute;n. Incluso cuando se plantean posibilidades de reinserci&oacute;n, como proyectos de cupos para liberados, se plantea si debe liberarse a quienes hayan cometido cualquier delito o solo algunos, los menos graves. En la c&aacute;rcel, lo que encontramos son personas que cometieron delitos. Algunos de ellos muy graves. Esa es la gente con la que se decide trabajar y a la que se debe intentar acompa&ntilde;ar con programas de inclusi&oacute;n laboral. La c&aacute;rcel rom&aacute;ntica, con presos poetas o militantes populares, o j&oacute;venes pobres que solo roban celulares sin hacer da&ntilde;o, o ladrones de anta&ntilde;o, con c&oacute;digos, no es m&aacute;s que una parte, no el todo, y no la m&aacute;s habitual. Y las v&iacute;ctimas y sus familias tienen derecho a que el delito se esclarezca y no quede impune, a ser reparadas y a que el Estado las acompa&ntilde;e todo lo que sea necesario para calmar su dolor, pero no a costa de dinamitar los derechos de las personas privadas de libertad. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de que el castigo resuelve todos los problemas se extiende como mancha de aceite y lo invade todo. Del mismo modo en que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos desarmado &ndash;y a&uacute;n estamos en ello&ndash; m&uacute;ltiples micromachismos que se colaban en conversaciones cotidianas, modos de relacionarnos, o decisiones pol&iacute;ticas, culturales y gremiales, entre muchas otras maneras de exhibir una situaci&oacute;n de privilegio masculino, intento develar m&uacute;ltiples micropunitivismos que se nos imponen como si el castigo y la sanci&oacute;n fueran no solo &uacute;tiles sino, tambi&eacute;n, el &uacute;nico modo de abordar situaciones de diverso tipo. 
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un r&aacute;pido recorrido por algunos casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo neocolonial: el negrito Cavani</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 29 de noviembre de 2020 Edison Cavani, formidable jugador de f&uacute;tbol uruguayo que se desempe&ntilde;a en el Manchester City de Inglaterra, hizo un gol. Un amigo lo felicit&oacute; en su cuenta de Instagram. Cavani le respondi&oacute;: &ldquo;Gracias, negrito&rdquo;. La palabra &ldquo;negrito&rdquo; le signific&oacute; una sanci&oacute;n de tres partidos de suspensi&oacute;n y una multa de 100.000 libras (unos 135.000 d&oacute;lares) por haber usado un t&eacute;rmino discriminatorio. Si no fuera tr&aacute;gico mover&iacute;a a risa que una de las potencias coloniales que m&aacute;s masacres ha cometido a lo largo de su historia sancione a un inmigrante (no otra cosa son los jugadores argentinos, uruguayos, brasile&ntilde;os y de todas las ex colonias de las potencias imperiales que juegan en las ex metr&oacute;polis) por usar un t&eacute;rmino cari&ntilde;oso y habitual en la sociabilidad rioplatense. Pese a las protestas, la sanci&oacute;n se aplic&oacute;; Cavani se perdi&oacute; esos partidos y pag&oacute; la multa, y en adelante sabr&aacute; que tiene prohibido usar las palabras &ldquo;negrito&rdquo; o &ldquo;negro&rdquo; porque a la patronal neocolonial le resultan racistas. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n sobre el uso de una palabra que es de nuestro hablar cotidiano, y que en los t&eacute;rminos en que la escribi&oacute; Cavani resultaba evidentemente respetuosa y cari&ntilde;osa, &iquest;cu&aacute;l es el sentido de no dejarlo jugar tres partidos? &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a que ver, aun si hubiera usado un t&eacute;rmino agresivo, con su condici&oacute;n de jugador? La misma situaci&oacute;n se da cuando se sanciona con suspensiones a jugadores que ingieren alguna droga social. &iquest;Por qu&eacute; dejar sin trabajo a una persona que tiene una adicci&oacute;n? &iquest;No ser&iacute;a mejor que en el primer caso se usara el &ldquo;negrito&rdquo; para que el propio Cavani explicara el significado afectuoso que tiene esa palabra en nuestra cultura y c&oacute;mo ese significado se transforma en agresivo en otros contextos o a partir de un tono determinado? Y, en el del consumo de drogas, &iquest;no ser&iacute;a mejor que el o la jugadora involucradxs, si lo desean, compartieran sus dificultades para evitar el consumo de estupefacientes, y eso solo si esos estupefacientes afectaran su rendimiento (porque, caso contrario, se tratar&iacute;a de la esfera de su intimidad y nadie tendr&iacute;a por qu&eacute; intervenir)?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo legislativo: el diputado chupateta </strong>
    </p><p class="article-text">
        El 24 de septiembre de 2020, en plena sesi&oacute;n de la C&aacute;mara de Diputados, se vio una escena que en seguida comenz&oacute; a circular por las redes sociales: el diputado Juan Emilio Ameri le besaba un seno a una mujer. El presidente de la C&aacute;mara, Sergio Massa, dijo esto: &ldquo;Quiero interrumpir el debate de esta ley, desgraciadamente, quiero interrumpir el debate para plantear que frente a una falta grave de un diputado en el marco de las sesiones de asistencia presencial y remota, se dio una situaci&oacute;n que nada tiene que ver con el decoro de esta casa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas horas, el diputado estaba fuera de la C&aacute;mara. Pr&aacute;cticamente nadie se opuso. A todo el mundo le pareci&oacute; l&oacute;gico. &iquest;Echar o hacer renunciar a una persona elegida por el voto popular por el hecho de haberse olvidado de apagar la c&aacute;mara y estar besando en un pecho a su mujer? &iquest;Se hubiera tomado la misma decisi&oacute;n si el beso era en la boca o en la mejilla? &iquest;Se hubiera procedido igual si en vez de ser un diputado ignoto hubiera sido uno de los l&iacute;deres de alguna bancada? Obviamente no. Entonces, se trat&oacute; de una pacater&iacute;a llevada al extremo de la sanci&oacute;n para frenar as&iacute; el escandalete en las redes. La pregunta, otra vez, es si esa decisi&oacute;n, ese nivel de punitivismo legislativo, tuvo algo que ver con el hecho en s&iacute; &ndash;magnificado con palabras como &ldquo;obsceno&rdquo;, &ldquo;pornogr&aacute;fico&rdquo;, &ldquo;inmoral&rdquo;&ndash; o m&aacute;s bien con hacerle creer a una parte de la sociedad que el castigo es un buen modo de resolver situaciones inc&oacute;modas, conflictivas o incluso antirreglamentarias. Esto es, que no hay otra forma m&aacute;s que la sanci&oacute;n inmediata sin siquiera garantizar el derecho de defensa b&aacute;sico de cualquier procedimiento. Si, adem&aacute;s, el diputado es poco simp&aacute;tico, ingres&oacute; como relleno en una lista y ser&aacute; suplantado por una legisladora mejor vista y con mejores antecedentes, la operatoria es casi perfecta. El problema es que lo que sirve hoy para sacarse de encima a este ma&ntilde;ana puede ser usado para sacarse de encima a quien incomode en serio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo tuitero: buscando en tu pasado </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre lo que se dice, hay ejemplos de mayor y de menor gravedad. Miles de personas sostienen, incluso desde sus cargos oficiales, que &ldquo;los presos tienen que pudrirse en la c&aacute;rcel&rdquo;. En el caso de quienes detentan cargos p&uacute;blicos, eso es muy grave porque &ldquo;pudrirse en la c&aacute;rcel&rdquo; quiere decir morirse sufriendo. Alguien que se pudre es literalmente alguien que no recibe atenci&oacute;n m&eacute;dica y alguien a quien se hace sufrir adrede, o sea, alguien a quien se tortura. Esos discursos de odio solo est&aacute;n naturalizados para las personas privadas de libertad y a nadie escandalizan. Deber&iacute;an ser sancionados, no penalmente, pero s&iacute; haciendo que nadie que sostenga eso pueda ejercer un cargo p&uacute;blico. Ahora, si eso mismo lo dice (como sucede) una compa&ntilde;era de trabajo o el verdulero o el taxista, verbalmente o a trav&eacute;s de un tuit, lo &uacute;nico que hay que hacer es tratar de construir un discurso mejor, no pedir que la/o echen, cancelarlo o suspenderlo de sus actividades, y mucho menos retroactivamente. Cuando se trata de opiniones del pasado, sostener que est&aacute;n poco menos que grabadas sobre piedra es negar la posibilidad de que las personas cambien. 
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s de la muerte de Diego Maradona jugaron Los Pumas, nuestra selecci&oacute;n nacional de rugby, y los All Blacks, la selecci&oacute;n de Nueva Zelanda. Al comienzo, los neozelandeses hicieron su tradicional danza Haka en homenaje a Diego. Los Pumas &ndash;que solo lucieron un brazalete negro en se&ntilde;al de duelo&ndash; se quedaron casi paralizados. Una ola de indignaci&oacute;n se propag&oacute; por las redes argentinas. En vez de disfrutar del hermoso gesto de los All Blacks, se desat&oacute; una descarga de odio contra Los Pumas porque el homenaje a Diego no hab&iacute;a sido el que que se pretend&iacute;a. Se buscaron tuits detestables de ocho a&ntilde;os atr&aacute;s de algunos de sus integrantes y se pidi&oacute; poco menos que el destierro del capit&aacute;n. Finalmente, se lo suspendi&oacute; a &eacute;l y a otros dos jugadores por &iexcl;tuits a&ntilde;ejos! que solo se difundieron porque a las patrullas de homenajes no les gust&oacute; el que le hicieron a Maradona. De una situaci&oacute;n que podr&iacute;a haberse usado para revisar posiciones discriminatorias como las que esos tuits reflejaban se opt&oacute; por la cancelaci&oacute;n y el castigo sumario. Fin del asunto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/punitivismo_1_8384106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Oct 2021 03:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el punitivismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Punitivismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jodete por defender delincuentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/jodete-defender-delincuentes_129_8203486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea87fa9d-60f0-4472-8afb-85aa3a82a2ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jodete por defender delincuentes"></p><p class="article-text">
        Soy quilme&ntilde;a, en el exilio capitalino desde hace varias d&eacute;cadas, y siempre pensando en volver al sur. Como quilme&ntilde;a, amo el r&iacute;o y visito cada vez que puedo nuestra Ribera. El s&aacute;bado 31 de julio me fui a leer al sol, de frente al horizonte grisceleste. Al rato, pasaron dos amigas de la secundaria. Charlamos, y cuando los bancos de cemento y sin respaldo comenzaron a incomodarnos, decidimos ir a tomar un caf&eacute;. Abrimos los ba&uacute;les de nuestros autos, sacamos sendas mochilas. <strong>En un segundo, gritos y un rayo de dolor, mi cabeza arrastrando por el asfalto</strong>, tres pibes corriendo con mi mochila violeta y con la mochila negra de una de mis amigas. En seguida un patrullero se meti&oacute; por donde hab&iacute;an entrado y yo pens&eacute;: &ldquo;Que no les hagan nada, solo que me traigan lo que descarten&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hace poco entregu&eacute; un proyecto de libro que se llama<strong> &ldquo;Contra el punitivismo&rdquo;</strong>.&nbsp;All&iacute; trato de discutir de modo sencillo algunas ideas impuestas, o aceptadas sin demasiado debate, sobre el funcionamiento del sistema penal. Se llama as&iacute; porque entiendo como punitivismo la concepci&oacute;n de que castigar m&aacute;s y por m&aacute;s tiempo, o llenar la calle de polic&iacute;as, c&aacute;maras, patrulleros y armas, resuelve la problem&aacute;tica de la violencia y de los delitos que nos afectan m&aacute;s directamente: que nos saquen nuestras cosas, que nos lastimen. O que lastimen a los seres que amamos. Que un momento de disfrute y alegr&iacute;a, que un encuentro entre amigxs, se transforme en un segundo en otra cosa: gritos, violencia, despojo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que intento decir en ese libro, y cada vez que escribo o hablo sobre el tema, o cuando abogo por los derechos de las personas privadas de libertad, es que <strong>aumentar las penas, o llenar la calle de polic&iacute;as, no sirve para que vivamos en una sociedad m&aacute;s segura.</strong> Suelen responderme con una frase: &ldquo;Porque no te pas&oacute; a vos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Evidentemente, a m&iacute;, como a la mayor&iacute;a de las personas, me pasaron varios de esos hechos que tanto nos angustian: entraron a mi casa en dos oportunidades, y se llevaron cosas valiosas; me robaron muchas veces en la calle: celulares, cadenitas, billeteras, carteras. En Quilmes y en Almagro, en el subte y en el colectivo, en un negocio del Once, y en Mar del Plata. En una ocasi&oacute;n, la violencia estuvo a un segundo de caer sobre mi cuerpo: En julio de 1981, entrando en mi casa, un departamento frente a la estaci&oacute;n de Quilmes, un tipo que dijo que estaba armado, me llev&oacute; junto a una amiga a un descampado, y cuando estaba a punto de violarme (&ldquo;S<em>acate las botas y la campera&rdquo;</em>, fue lo &uacute;ltimo que escuch&eacute;), me levant&eacute; y sal&iacute; corriendo, gritando hasta la avenida junto con mi amiga. Era plena dictadura, el d&iacute;a anterior hab&iacute;a habido un paro de la CGT Brasil,&nbsp;polic&iacute;as y fuerzas de seguridad y militares patrullaban por todos lados. Esa presencia no evit&oacute; esas horas de terror, dentro del contexto del terrorismo de Estado. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando llegu&eacute; el s&aacute;bado a la Ribera, dej&eacute; el auto cerca de donde hab&iacute;a un patrullero estacionado. Cuando todo pas&oacute;, no s&eacute; si segu&iacute;a ah&iacute;, pero ese, u otro, fue el que ingres&oacute; al barrio donde corrieron los pibes, y dos m&aacute;s volvieron a pasar en la siguiente hora. Ninguno encontr&oacute; nada.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que nos hicieron esos pibes, si fueran detenidos y llevados a juicio, podr&iacute;a calificarse como un robo agravado. Para el caso de que fueran punibles, <strong>les corresponder&iacute;a una condena de 5 a 15 a&ntilde;os, sin posibilidad de tener salidas transitorias ni libertad condicional</strong>. Eso, por las &uacute;ltimas reformas punitivistas: las condenas se cumplen de punta a punta. Y entonces, tom&aacute;ndome como ejemplo para explicar lo que pienso: &iquest;de qu&eacute; me sirve a m&iacute;, como v&iacute;ctima, o a mi amiga, que esos pibes pasen cinco a&ntilde;os hacinados en una c&aacute;rcel? &nbsp;<strong>&iquest;En qu&eacute; repara la tristeza y el dolor -en la cabeza, en la pierna, en el cuello, en el coraz&oacute;n- ese dolor planificado sobre sus cuerpos y sus almas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Muchxs personas piensan: &ldquo;Mientras est&aacute;n presos, al menos, esos no joden&rdquo;. &iquest;Y el resto? &iquest;Y las condiciones que hacen que esos pibes est&eacute;n haciendo eso, a pasos de la muerte o la c&aacute;rcel? Porque podr&aacute;n robar una, dos, diez mochilas. Pero alg&uacute;n d&iacute;a quiz&aacute; una bala policial los alcance, o sean linchados, o finalmente los cacen y terminen encerrados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;Eso quiere decir que a m&iacute; me gusta que la gente robe, lastime o mate? Claro que no. Y tampoco me provoca deseos de venganza ni odio contra el pibe que apenas llegu&eacute; a entrever mientras me ca&iacute;a y sent&iacute;a que mi cabeza giraba contra el asfalto.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si quienes nos robaron fueran detenidos, el Estado destinar&iacute;a un mont&oacute;n de dinero en jueces, fiscales, defensores, polic&iacute;as y penitenciarios, para nada. O para empeorar todo: su vida, la de su familia, sus escasas perspectivas. Entonces, lo que trato de plantear es que no sirve. Que <strong>el encierro, las penas cada vez m&aacute;s altas, la prohibici&oacute;n de tener salidas transitorias o libertad condicional no evitan ni reparan nuevos dolores ni violencias</strong>. Que es un gran negocio llenar las calles de c&aacute;maras, de patrulleros y de polic&iacute;as, y que eso puede evitar que se cometa un delito en un lugar espec&iacute;fico, pero como no es posible cubrir la tierra entera de controles y de armas, hay que pensar otra cosa. Una sociedad m&aacute;s igualitaria, por ejemplo. Condiciones dignas de vida. Derechos para todes les ni&ntilde;es de nuestra Patria a vivir una infancia y una adolescencia felices, en las que no sea una opci&oacute;n arrebatar mochilas o c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas como modo de vida. Lo que me gustar&iacute;a es que la canchita a la que corrieron los pibes, y donde despu&eacute;s descartaron algunas de nuestras cosas, sea el espacio de juego y de encuentro de todo el barrio, y que el Estado est&eacute; presente ah&iacute;, no solo en la forma de un patrullero in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En estos d&iacute;as, luego de este hecho, muchas personas fueron solidarias y amorosas. Recuperamos algunos documentos y objetos de valor afectivo, que nos acercaron con absoluto desinter&eacute;s. Medios quilme&ntilde;os publicaron notas con t&iacute;tulos como &ldquo;Le robaron a la ex funcionaria que ped&iacute;a liberaciones de presos&rdquo;. Un&iacute;an un corto lapso de funci&oacute;n p&uacute;blica en Quilmes, entre diciembre de 2019 y abril de 2020, y mi militancia activa a favor de los derechos de las personas privadas de libertad, siempre, y particularmente durante la pandemia. Algunos de los comentarios destilaban odio, y alegr&iacute;a porque &ldquo;al fin te toc&oacute;&rdquo;. &ldquo;Jodete&rdquo;, escribieron varios, &ldquo;por defender delincuentes&rdquo;. A mucha gente le cuesta entender algo que hace muchos a&ntilde;os me ense&ntilde;&oacute; David Baig&uacute;n, maravilloso profesor de derecho penal: defendemos los derechos de las personas acusadas o condenadas por alg&uacute;n delito, no sus hechos. A m&iacute; me parece sencillo de comprender, casi una obviedad, pero vivimos tiempos en que nada es obvio, ni siquiera algo que est&aacute; vigente, en nuestro pa&iacute;s, desde la Asamblea del A&ntilde;o XIII.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/jodete-defender-delincuentes_129_8203486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 04:09:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jodete por defender delincuentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho penal,Violencia institucional,Cárceles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no vuelvo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/femicidio_129_7217752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbdc99a4-ccdb-4883-97ea-436a7317d76f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no vuelvo"></p><p class="article-text">
        &Uacute;rsula no volvi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Una piba de 18 a&ntilde;os, apenas unos meses por encima de la edad hasta la que les adolescentes deben estar especialmente amparades por imperio de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o, que tiene jerarqu&iacute;a constitucional. Una mujer a la que deber&iacute;an protegen convenciones, leyes, ministerios, oficinas, programas espec&iacute;ficos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor del crimen de &Uacute;rsula pasar&aacute; su vida preso. La ley 26.791 (2012) establece que los femicidios tienen pena de prisi&oacute;n perpetua. La ley 27.375 (2017) excluye a los autores de femicidios, entre otros delitos, de acceder al r&eacute;gimen de libertad condicional. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Uacute;rsula, a pesar de todas</strong> <strong>esas normas vigentes, no volvi&oacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las explicaciones son posteriores al crimen: hubo tres denuncias, con medidas dispuestas por el juez de Paz de Rojas. Esas medidas son las que habitualmente se toman ante hechos similares: prohibici&oacute;n de acercamiento a la denunciante, es decir, implementar &ldquo;la perimetral&rdquo;, y advertencias al presunto agresor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La perimetral&rdquo; no es un cerco electrificado, es una orden: &ldquo;Se&ntilde;or, no se acerque a X, que vino a decir que usted le ha agredido. Todav&iacute;a no podemos afirmar si eso sucedi&oacute; o no, porque usted tiene derecho a defenderse, pero mientras tanto, no se acerque&rdquo;. Es decir, se deja esa decisi&oacute;n a la voluntad de quien ha sido denunciado como violento. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En el caso de &Uacute;rsula, <strong>no se cruz&oacute; informaci&oacute;n referida al agresor, que ya ten&iacute;a otras denuncias graves</strong> por hechos similares. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No se evalu&oacute; la condici&oacute;n de polic&iacute;a del denunciado</strong>, y lo que eso implica en t&eacute;rminos de poder. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No se le brind&oacute; un bot&oacute;n &ldquo;antip&aacute;nico&rdquo; por parte del Municipio, porque, se le respondi&oacute;, &ldquo;tenemos pocos&rdquo;</strong>. Un bot&oacute;n que tampoco sirve cuando el riesgo se hace presente en un contacto directo con el agresor. El bot&oacute;n, como las c&aacute;maras de seguridad, puede mostrar lo que pas&oacute;, y qui&eacute;n lo hizo, pero no evitarlo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; sirve? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a evitar que siga aumentando el listado de mujeres muertas? </strong>&iquest;C&oacute;mo frenar que se siga desparramando el dolor y el temor? &iquest;Qu&eacute; se pide cuando se reclama &ldquo;Justicia para &Uacute;rsula!&rdquo;? (y aqu&iacute;, poner la lista de nombres de pibas, de mujeres, cuarenta y cuatro en lo que va de este a&ntilde;o).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que uno de los problemas es identificar justicia con castigo. Podr&iacute;amos empezar a pensar que &ldquo;justicia&rdquo; es otra cosa. M&aacute;s all&aacute; de las consideraciones sobre la legitimidad de un castigo que implica la vida entera en prisi&oacute;n, podr&iacute;amos pensarlo sobre todo porque no sirve. <strong>No sirve amenazar con m&aacute;s pena, por m&aacute;s tiempo, para evitar nuevos cr&iacute;menes.</strong> Pero ese es el camino que se repite. A los dos d&iacute;as del crimen se present&oacute; un proyecto de ley previsible: aumentar penas para quienes violen &ldquo;la perimetral&rdquo;. De quince d&iacute;as a un a&ntilde;o que son los montos de pena que rigen hoy, se propone pasar de tres a cinco a&ntilde;os. Un 500% de aumento en el m&aacute;ximo de pena. Eso s&iacute; que es inflaci&oacute;n punitiva. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; &ldquo;previsible&rdquo;? Porque <strong>desde abril de 2004, ante un hecho grave y que provoca alto impacto p&uacute;blico, la respuesta es sistem&aacute;ticamente la misma: aumentar los a&ntilde;os de pena, inventar figuras penales nuevas, llenar las c&aacute;rceles de personas, la mitad de ellas sin condena</strong>. &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; en 2004?: <strong>el secuestro y asesinato de Axel Blumberg</strong>. En seguida de ese hecho, que termin&oacute; del peor modo en el marco de una p&eacute;sima actuaci&oacute;n policial y judicial, se realizaron movilizaciones masivas encabezadas por el padre de Axel, que terminaban con el Rabino Bergman arengando a los participantes para que, al finalizar el Himno Nacional gritaran <em>Seguridad, Seguridad, Seguridad</em>, en vez de <em>Libertad, Libertad, Libertad</em>. <strong>El asesor jur&iacute;dico de Juan Carlos Blumberg era Roberto Durrieu, ex subsecretario de Justicia de Jorge Rafael Videla, uno de los arquitectos jur&iacute;dicos del terrorismo de Estado entre 1976 y 1980</strong>. El petitorio que ese sujeto elabor&oacute; fue votado por diputadxs y senadorxs casi sin chistar en jornadas parlamentarias sucesivas, todas ellas con Blumberg amenazando desde los palcos a quien osara discutir el sentido y la legalidad de lo que se estaba votando. &iquest;Nadie se puso a averiguar qui&eacute;n era Durrieu? &iquest;A nadie le import&oacute; votar normas pensadas por un protagonista del genocidio, que hicieron perder a nuestro C&oacute;digo Penal toda l&oacute;gica y razonabilidad?. A muy pocxs. No confrontar con esas ideas, con el argumento de que no se pod&iacute;a discutir con un padre doliente, solo condujo a resignar <strong>una de las tareas fundamentales de quienes ocupan roles p&uacute;blicos: decidir tomando en consideraci&oacute;n la mayor cantidad de variables, y evitar tomar medidas in&uacute;tiles y que provocan m&aacute;s da&ntilde;o que el que pretenden evitar. Llevar las penas a cincuenta a&ntilde;os y prohibir la libertad condicional para ciertos autores de delitos no sirvi&oacute; m&aacute;s que para aumentar los niveles de prisonizaci&oacute;n y de violencia estatal sobre las personas privadas de libertad</strong>. <strong>En 2017, otra vez, frente a un hecho grave como fue el asesinato de Micaela Garc&iacute;a por una persona que ten&iacute;a libertad condicional, &iquest;cu&aacute;l fue la respuesta? Prohibir la libertad condicional para casi todos los autores de delitos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima reforma dinamit&oacute; el sistema de ejecuci&oacute;n penal, que esta(ba) basado en el principio de progresividad de la pena, es decir, en la idea, establecida en la Ley de Ejecuci&oacute;n Penal N&deg; 24.660 (1996) de que una persona que ha sido condenada tiene derecho a esperar, si hace determinadas cosas, y tiene buena conducta, que a mitad de la condena podr&aacute; tener salidas transitorias y a los dos tercios, acceder a la libertad condicional. No son &ldquo;beneficios&rdquo;, son derechos vigentes en la mayor&iacute;a de los sistemas penitenciarios del mundo, incluso de modo m&aacute;s accesible que en el nuestro. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No sirvieron las reformas de las llamadas leyes Blumberg, no sirvi&oacute; restringir la libertad condicional para casi todos despu&eacute;s del femicidio de Micaela Garc&iacute;a, y no servir&aacute;, y por tanto ser&aacute; in&uacute;til esta propuesta presentada un d&iacute;a desp&uacute;es del femicidio de &Uacute;rsula, para evitar nuevos cr&iacute;menes. <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la urgencia en proponer, otra vez, un proyecto que solo implica aumentar el tiempo de pena cuando el problema de fondo es que lo que ya est&aacute; vigente no se cumple por falta de decisi&oacute;n, o de recursos econ&oacute;micos y humanos, o porque el ayudante fiscal no le avisa al juez que tiene a cien metros, o al comisario que tiene enfrente que un sujeto X ya tiene tres procesos con v&iacute;ctimas mujeres en curso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; cosas se podr&iacute;an haber hecho y no se hicieron, o se hicieron mal? La responsabilidad sobre el hecho, la mano que empu&ntilde;&oacute; el arma, se determinar&aacute; en un juicio, y tendr&aacute; la condena que hoy establece el C&oacute;digo Penal: cincuenta a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Hay una responsabilidad que no es penal, que excede lo penal. <strong>Hay una obligaci&oacute;n del Estado, mucho m&aacute;s importante a mi juicio que castigar cada hecho puntual, que se conoce como &ldquo;el deber de no repetici&oacute;n&rdquo;. Es decir, todo lo que el Estado debe hacer para que ese tipo de cr&iacute;menes no se vuelva a ejecutar.</strong> El Estado es el poder ejecutivo que dise&ntilde;a pol&iacute;ticas y debe llevarlas a la pr&aacute;ctica, el legislativo que piensa y sanciona leyes, el judicial que las aplica. El Estado son los discursos que se emiten, y el modo en que se forma al personal policial y penitenciario en el d&iacute;a a d&iacute;a, no en una capacitaci&oacute;n anual, y lxs docentes que reciben todos los d&iacute;as se&ntilde;ales de m&uacute;ltiples violencias que sufren sus estudiantes, y lxs profesionales de la salud que atienden cuerpos lastimados, entre muchas otras manifestaciones de la actividad estatal.
    </p><p class="article-text">
        Pensar por ejemplo <strong>que en cada municipio haya un &aacute;rea espec&iacute;fica que atienda las 24 horas del d&iacute;a y de la noche. Con militantes barriales, de organizaciones sociales, profesionales, etc., y que solo intervenga la polic&iacute;a en &uacute;ltimo caso, y bajo la conducci&oacute;n pol&iacute;tica de lxs funcionarixs territoriales, que a su vez tienen que estar en l&iacute;nea directa con la autoridad judicial tripartita (juez de garant&iacute;as, fiscal&iacute;as especializadas, defensor&iacute;as)</strong>. Eso, <strong>como espacio concreto donde ir a pedir ayuda, a reclamar una pol&iacute;tica p&uacute;blica, a denunciar una agresi&oacute;n cualquier d&iacute;a y a cualquier hora, tanto quien la padece como quien la conoce</strong> (familiar, docente, vecine). 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, <strong>pol&iacute;ticas diferenciadas. Hay mujeres que solo necesitan una escucha, otras un grupo de iguales donde no sentirse solas, otras necesitan un lugar donde vivir, otras un trabajo que garantice su independencia econ&oacute;mica. En una sociedad desigual y en la que millones de personas est&aacute;n bajo la l&iacute;nea de pobreza, la lucha por los derechos de las mujeres no puede escindirse, como lo plantea una y otra vez la enorme Angela Davis, de la clase y la raza</strong>. Me permito agregar, <strong>como eje trasversal, la perspectiva de derechos</strong>. La perspectiva de g&eacute;nero debe de ser acompa&ntilde;ada por la perspectiva de clase, de raza, y de derechos de todas las partes involucradas. <strong>El abordaje tiene que incluir ineludiblemente a los presuntos agresores, que tambi&eacute;n requieren pol&iacute;ticas diferenciadas: hay quienes podr&aacute;n participar en grupos, talleres donde puedan repensar la manera en que se ha construido su modo de ser varones y construir posibles acuerdos; otros solo pueden ser abordados desde el sistema penal</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de <strong>pensar alternativas que no se basen solo en llegar tarde y mal cuando el da&ntilde;o, el dolor y en demasiadas ocasiones, la muerte, ya se consumaron</strong>. Se trata de entender que el punitivismo -que es, sencillamente, suponer que la soluci&oacute;n para todos los problemas es el mero castigo penal- ha demostrado largamente, no solo su peligrosa restricci&oacute;n de derechos constitucionales, sino y sobre todo, su absoluta ineficacia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/femicidio_129_7217752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Feb 2021 02:58:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si no vuelvo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Femicidio,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
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