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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio Morresi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/sergio-morresi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio Morresi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Libertarios": ¿Nada nuevo bajo el sol?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libertarios-nuevo-sol_129_8254905.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ced9666e-89f8-4285-97ed-b41b75d1d958_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Libertarios&quot;: ¿Nada nuevo bajo el sol?"></p><p class="article-text">
        A veces, ante un fen&oacute;meno con rasgos novedosos surge el impulso de entenderlo como una iteraci&oacute;n de lo conocido. Algo de cierto hay en la idea: la irrupci&oacute;n del rayo en cielo sereno es ajena tanto a la naturaleza como las construcciones sociales. As&iacute;, hay quienes observan las propuestas de Javier Milei y Jos&eacute; Luis Espert apenas como la <em>rentr&eacute;e</em> de viejos actores que, con un discurso distinto, ponen en el escenario <strong>las mismas ideas que supieron tener formaciones partidarias del pasado.</strong> Al fin y al cabo, dicen, y tienen raz&oacute;n, en &ldquo;Avanza Libertad&rdquo;, la lista de la Provincia de Buenos Aires, confluyen el centenario Partido Dem&oacute;crata, el autonomismo de Romero Feris y la Uni&oacute;n del Centro Democr&aacute;tico (UCEDE). Adem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de los modos y de las variantes de escuelas econ&oacute;micas que se impulsan, &iquest;no se trata de candidatos que se presentan como &ldquo;liberales&rdquo;? Finalmente, del hecho de que estas plataformas tengan su base en Buenos Aires, algunos deducen que se trata de un voto de sectores pr&oacute;speros &mdash;&ldquo;incluidos que protestan&rdquo; <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/hay-realmente-voto-antisistema-argentina_129_8219282.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como sostuvo Andr&eacute;s Malamud en su podcast de elDiarioAR</a>&mdash; similar a experiencias conocidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aun tomando estas consideraciones en cuenta, vale la pena hacer el ejercicio inverso al habitual; en lugar de mirar hacia atr&aacute;s para ver qu&eacute; es lo que es parecido, hacer una lectura que nos permita destacar aquello que es distinto, que no es poco.
    </p><h3 class="article-text">Dime con qui&eacute;n andas</h3><p class="article-text">
        La m&aacute;s usual de las comparaciones entre los autodenominados &ldquo;libertarios&rdquo; y el pasado es con la d&eacute;cada de 1980, el tiempo en que la UCEDE se convirti&oacute; en tercera fuerza y <strong>logr&oacute; imponer sus temas en la agenda. </strong>As&iacute;, los que siguen a Milei ser&iacute;an los mismos que vitoreaban a &Aacute;lvaro Alsogaray y hac&iacute;an &ldquo;la ele&rdquo; con sus dedos (en oposici&oacute;n a la V de los peronistas) y los pibes &ldquo;troskos de la derecha&rdquo; que hoy llenan plazas ser&iacute;an los hijos de aquellos que nutrieron a la Uni&oacute;n para la Apertura Universitaria (UPAU) y pon&iacute;an en riesgo la hegemon&iacute;a radical en el mundo universitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Sin embargo, basta con mirar la composici&oacute;n de &ldquo;La libertad avanza&rdquo; (el frente electoral que impulsa a Milei en la CABA) para notar <strong>algunas diferencias importantes</strong>. En los 80 la UCEDE se presentaba a s&iacute; misma en oposici&oacute;n al nacionalismo de derecha (al que denunciaba como colectivista, ultramontano, vetusto). En ese entonces, la revista <em>Cabildo</em> y otros medios nacionalistas ten&iacute;an en Alsogaray a un enemigo claro (cipayo, liberal, materialista). No obstante, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <strong>las diferencias entre estos dos sectores de la derecha se fueron limando</strong> hasta el punto de presentarse juntos a las elecciones, al menos en algunos distritos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Es cierto que no es la primera vez que sectores liberal-conservadores y nacionalistas-reaccionarios se re&uacute;nen: lo hicieron en varios golpes de Estado y, ya en democracia, <strong>tambi&eacute;n supieron confluir en el peronismo de Carlos Menem</strong>, dentro del cual tuvieron lugar tanto los cuadros de la UCEDE como del Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN) de Aldo Rico. Pero en todas esas ocasiones las diferencias program&aacute;ticas y la distancia entre sus horizontes se mantuvieron claras. Ahora, <strong>la convergencia parece ir m&aacute;s all&aacute; de lo t&aacute;ctico: </strong>nacionalistas de derecha que hablan en favor del libre mercado y libremercadistas que se pertrechan para las batallas culturales contra el feminismo, la partidocracia y un comunismo imaginario hecho de retazos ra&iacute;dos de la socialdemocracia y de pol&iacute;ticas sociales del peronismo kirchnerista.
    </p><h3 class="article-text">A la derecha de la derecha</h3><p class="article-text">
        Como siempre que se hacen comparaciones diacr&oacute;nicas, un segundo punto al que conviene prestar atenci&oacute;n es el contexto. La UCEDE, que se fund&oacute; en 1982 con un ojo puesto en la U.C.D. de Su&aacute;rez en Espa&ntilde;a, supo crecer durante ese tiempo breve en que tanto el radicalismo alfonsinista como el peronismo renovador de Antonio Cafiero <strong>pugnaban por representar de modo cabal a la centro-izquierda.</strong> As&iacute;, el partido de Alsogaray fue consolidando un espacio electoral y cultural de centro-derecha comprometido con la democracia liberal que supo permanecer aun cuando la UCEDE y la Alianza del Centro se diluyeron. De hecho, fue en parte de ese espacio que el menemismo ocupaba de un modo parcial, de donde se nutrieron diversas experiencias pol&iacute;ticas de los 90 (como Acci&oacute;n por la Rep&uacute;blica de Domingo Cavallo) y de los primeros a&ntilde;os del nuevo siglo (como Recrear, el partido que impuls&oacute; la candidatura de Ricardo L&oacute;pez Murphy en 2003). Fue tambi&eacute;n en ese entramado donde supo abrevar Mauricio Macri cuando cre&oacute; Compromiso para el Cambio (otra vez mirando a Espa&ntilde;a, esta vez al Partido Popular de Aznar) y que luego devendr&iacute;a Propuesta Republicana (PRO).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lo que interesa enfatizar es que el desarrollo de los &ldquo;libertarios&rdquo;, pero tambi&eacute;n del partido NOS &mdash;del ex-funcionario de Macri Juan Jos&eacute; G&oacute;mez Centuri&oacute;n&mdash; y de diversas agrupaciones provinciales que tuvieron desempe&ntilde;os destacables enarbolando una mixtura de apelaci&oacute;n al voto celeste y otras posiciones conservadoras, <strong>se produce en un escenario distinto al de hace cuarenta a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy no contamos con datos que muestren de forma acabada c&oacute;mo se compone el voto de estos sectores que han germinado a la derecha de Juntos por el Cambio. S&iacute; sabemos, en cambio, que sus dirigentes y una parte importante de sus bases ven al macrismo como tibio &ldquo;kirchnerismo de buenos modales&rdquo; o incluso como un &ldquo;socialismo amarillo&rdquo; de &ldquo;kambiemitas&rdquo; incapaz de representar las demandas de una agenda cada vez m&aacute;s extrema. En este punto, los acercamientos p&uacute;blicos de l&iacute;deres cambiemitas a figuras de este espacio (como las que protagoniz&oacute; Patricia Bullrich) no parecen, por ahora, haber sido suficientes para convencer a esta franja de que a la diestra de Macri est&aacute; la pared.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Algo nuevo bajo el sol</h3><p class="article-text">
        En un panorama global en el cual las derechas que se radicalizan dan pasos largos &mdash;muchas veces en una convivencia tensa con el sistema democr&aacute;tico liberal y otras directamente en contra de ella&mdash;<strong> puede ser apresurado asegurar que estamos asistiendo apenas a una repetici&oacute;n de lo que conocemos.</strong> Es verdad que nada se transforma de un d&iacute;a para otro, pero a veces los observadores fallamos en detectar y dimensionar correctamente tendencias que terminan plasm&aacute;ndose con un movimiento brusco. Y con esto no me refiero apenas al caudal de votos que los encuestadores auguran para los candidatos &ldquo;libertarios&rdquo; (que podr&aacute;n corroborarse o no en unos d&iacute;as), sino <strong>al modo en que est&aacute; cambiando tanto lo que se discute como el modo de hacerlo. </strong>Los rayos no caen en cielo sereno, pero conviene mirar para arriba para estar prevenido.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Morresi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libertarios-nuevo-sol_129_8254905.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Aug 2021 03:02:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Libertarios": ¿Nada nuevo bajo el sol?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,José Luis Espert,Avanza Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1989: nuestro annus horribilis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/1989-annus-horribilis_129_7225830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6c58c01-3c9e-446f-9bc1-0fb5d0580880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="1989: nuestro annus horribilis"></p><p class="article-text">
        1989 fue para algunos el <em>Annus mirabilis</em> en el que comenz&oacute; a acabarse la guerra fr&iacute;a y con ella el corto siglo XX de acuerdo con la cronolog&iacute;a del historiador Eric Hobsbawn. Pero los &ldquo;vientos de cambio&rdquo; (de los que la banda alemana Scorpions har&iacute;a un hit global al a&ntilde;o siguiente) ya hab&iacute;an soplando en Argentina desde algunos meses antes; los hab&iacute;a invocado, junto al esp&iacute;ritu del Tigre de los llanos, un gobernador riojano al que todos los pibes conoc&iacute;an tan siquiera porque sus patillas y sus erres como yes eran parte de la galer&iacute;a del exitoso imitador Mario Sapag. Hoy recodar los a&ntilde;os de Carlos Menem es rememorar la d&eacute;cada de 1990, el consumo en los shoppings y el desempleo voraz, las privatizaciones escandalosas y la modernizaci&oacute;n acelerada, los indultos a los militares presos por terrorismo de Estado y el final de la colimba, el desparpajo de la pizza con champagne y la miseria que se expand&iacute;a como gangrena. <strong>Esa &ldquo;cirug&iacute;a mayor sin anestesia&rdquo; que supo ser refrendada en las urnas una y otra vez.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de todo eso, hubo un momento de estupefacci&oacute;n. Todo fue muy r&aacute;pido. Incluso antes de que se disolviera la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y que el plan de convertibilidad domase a la inflaci&oacute;n, los cambios parecieron adquirir la velocidad de una Ferrari con destino a Pinamar. En unos meses, los argentinos vivimos muchas vidas, nos convulsionamos y nos desgarramos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de 1989, los afiches desde donde se invitaba a seguir al candidato del peronismo a&uacute;n mostraban una imagen que remedaba a Facundo Quiroga y su &ldquo;sombra terrible&rdquo;. Sin embargo, para seguir los t&eacute;rminos sarmientinos, la imagen de Menem parec&iacute;a corresponder m&aacute;s bien a la de la enigm&aacute;tica y multiforme esfinge que el sanjuanino le adjudicaba a Rosas. Menem hab&iacute;a sabido estar cerca de la tendencia en los setenta, ser verticalista en el retorno de la democracia y ser renovador un poco m&aacute;s adelante; hab&iacute;a flirteado con acercarse al alfonsinismo, pero tambi&eacute;n ondeado las banderas anti-imperialistas del nacionalismo rancio (al punto que hasta los l&iacute;deres militares carapintadas ve&iacute;an en su triunfo la respuesta a sus planteos). <strong>Con sus declaraciones contradictorias y sus gui&ntilde;os a diestra y siniestra, parec&iacute;a serv&iacute;r en bandeja la campa&ntilde;a del miedo a la que se aboc&oacute; el oficialismo radical.</strong> Con Menem, se corr&iacute;a el riesgo de volver a los a&ntilde;os de plomo y se malograr&iacute;an la democracia y la libertad que tan duramente se estaban construyendo. Menem respondi&oacute; hablando no solo de revoluci&oacute;n productiva y el salariazo sino tambi&eacute;n invocando la esperanza; una esperanza que, para cuando la inflaci&oacute;n termin&oacute; de descontrolarse, parec&iacute;a m&aacute;s necesaria que nunca para los ni&ntilde;os ricos que ten&iacute;an tristeza, pero sobre todo para los ni&ntilde;os pobres que ten&iacute;an hambre.
    </p><p class="article-text">
        Menem gan&oacute; las elecciones en mayo &iquest;Qu&eacute; iba a hacer ahora? <strong>Si uno repasa los diarios de aquella &eacute;poca, una de las primeras cosas que llama la atenci&oacute;n es que la famosa conversi&oacute;n de Menem estaba a la vista, expuesta con claridad para el que la quisiera ver.</strong> Un poco m&aacute;s tarde, en 1993, &Aacute;lvaro Alsogaray reconocer&iacute;a que, m&aacute;s all&aacute; de la ambig&uuml;edad de la campa&ntilde;a peronista, bastaba con mirar lo que produc&iacute;an los equipos de trabajo cercanos a Menem para caer en la cuenta de que el riojano estaba &ldquo;dispuesto a intentar el gran cambio que el pa&iacute;s necesitaba&rdquo;. Quiz&aacute;s por eso, cuando, apenas un d&iacute;a despu&eacute;s de triunfar en las elecciones, Menem lo invit&oacute; a su casa para ofrecerle un cargo, el fundador de la Uni&oacute;n del Centro Democr&aacute;tico (UCEDE) no se sorprendi&oacute;. Pero, &iquest;por qu&eacute; Alsogaray pudo ver con claridad lo que otros no vieron, por qu&eacute; no se tom&oacute; nota de lo que estaba en negro sobre blanco incluso en la revista <em>Gente</em> donde Domingo Cavallo se mostraba luciendo sus habilidades como esquiador acu&aacute;tico y hablando de un shock de confianza?
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, para que no quedaran dudas de lo que hab&iacute;a venido a hacer, Menem se decidi&oacute; a sobreactuar. No alcanzaba que un empresario fuera el ministro de Econom&iacute;a, ten&iacute;a que ser el representante de un holding que fuera anatema para el peronismo cl&aacute;sico (Bunge &amp; Born). No alcanzaba con no atacar a los antiperonistas de ayer, hab&iacute;a que abrazarse con el antiperonista por antonomasia (Isaac Rojas). No alcanzaba con acercarse a la UCEDE, hab&iacute;a que poner a sus principales hombres y mujeres en la vidriera. Y adem&aacute;s hab&iacute;a que mostrar que se ten&iacute;a la energ&iacute;a que al radicalismo lac&oacute;nico y en retirada le hab&iacute;a faltado. Una energ&iacute;a que le alcanzaba para ponerse la n&uacute;mero 5 y darle un pase a Diego Maradona, para salir a jugar al basquet con Miguel Cortijo en el Luna Park o para correr competencias de lanchas con Daniel Scioli.&nbsp;	
    </p><p class="article-text">
        Para algunos de los que se hab&iacute;an desga&ntilde;itado gritando en su contra, Menem se estaba volviendo alto rubio y de ojos celestes, como grafic&oacute; el periodista Bernardo Neustadt. Al mismo tiempo, otros denunciaron traici&oacute;n al mandato electoral y a la tradici&oacute;n hist&oacute;rica (&ldquo;llamen al gorila musulm&aacute;n para que vea / que este pueblo no cambia de idea / lleva las banderas de Evita y Per&oacute;n&rdquo;). Se reeditaron los viejos chistes (&iquest;sab&eacute;s c&oacute;mo le dicen a Menem? Paloma de iglesia, porque se caga en los m&aacute;s fieles). Para esos sectores lo s&oacute;lido se desvanec&iacute;a en el aire casi al mismo ritmo que se esfumaban los australes que corr&iacute;an por detr&aacute;s a los precios que se remarcaban de forma vertiginosa.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1989 Menem y su gabinete hicieron una suerte de gira de presentaci&oacute;n por Estados Unidos. Menem, que el a&ntilde;o anterior se hab&iacute;a jugado por el candidato dem&oacute;crata, ahora iba dispuesto a mostrar su conversi&oacute;n al republicano George Bush del que terminar&iacute;a sinti&eacute;ndose un amigo. La delegaci&oacute;n argentina arm&oacute; una suerte de oficina en el Hotel Waldorf para recibir a empresarios y hablarles de la &ldquo;econom&iacute;a popular de mercado&rdquo; que se avecinaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya sobre el final de esa visita, Menem y Cavallo llegaron a entrevistarse con el canciller sovi&eacute;tico Edouard Shevardnadze quien se mostr&oacute; &ldquo;impresionado por los avances de la Argentina&rdquo;. Fue en ese momento que, en la prensa, se anim&oacute; una suerte de comparaci&oacute;n entre la reordenaci&oacute;n que estaba llevando adelante Menem y la <em>Perestroika</em> que ven&iacute;a desplegando Mija&iacute;l Gorbachov. En apenas unas semanas, esa comparaci&oacute;n cobr&oacute; otro cariz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, <strong>en noviembre de 1989 con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, quedaba claro que una vez iniciado el deshielo, no pod&iacute;a ser contenido, que una vez que comenzado el nuevo rumbo, la marcha se aceleraba por mucho que se opusiesen los viejos comunistas o los que se &ldquo;hab&iacute;an quedado en el 45&rdquo;.</strong> Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Menem lleg&oacute; a entrevistarse con Lech Walessa, en una Polonia donde el general Jaruzelski todav&iacute;a ten&iacute;a el mando nominalmente, y le coment&oacute; a los periodistas: &ldquo;Espero que Lech le haga entender a alg&uacute;n sector sindical de la Argentina que su pol&iacute;tica es equivocada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el despliegue de lo que Menem insisti&oacute; en llamar la &ldquo;Econom&iacute;a Popular de Mercado&rdquo; no precisaba de la ca&iacute;da del comunismo. De hecho, mirando hacia el resto del mundo, puede dudarse incluso de que meterse dentro del abismo, como lo hizo Argentina, haya sido un ingrediente necesario para emprender el rumbo neoliberal. Y, sin embargo, no carece de consecuencias que lo haya hecho. Porque incluso antes de que la convertibilidad diera frutos siquiera a una parte de la poblaci&oacute;n, el quiebre ya se hab&iacute;a dado. 1989 quedar&aacute;, para los que lo vivieron, impregnado siempre en la memoria. De la toma del cuartel de la Tablada por parte del Movimiento Todos por la Patria (en enero) a la primera tanda de indultos a militares y exguerrilleros (en octubre), de la &ldquo;resignaci&oacute;n&rdquo; de Alfons&iacute;n (en junio) a las primeras privatizaciones (las de los canales de televisi&oacute;n, en diciembre), nuestro 1989 fue terrible. Pero, aunque a muchos nos cueste verlo as&iacute; ahora, fue tambi&eacute;n un momento en el que muchos millones parec&iacute;an todav&iacute;a tener esperanzas y sintieron que val&iacute;a la pena pagar cualquier precio para ingresar al Primer Mundo, o como dijo en su momento un colaborador de Menem, al &uacute;nico mundo que quedaba porque la Guerra Fr&iacute;a se hab&iacute;a terminado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Morresi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/1989-annus-horribilis_129_7225830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2021 11:24:37 +0000]]></pubDate>
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