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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ulises Román Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ulises-roman-rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ulises Román Rodríguez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[The Walking Conurban: imágenes de un territorio con su propia ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/the-walking-conurban_1_9646151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3e48f14-0811-4cfe-9e98-8627e1e7e633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="The Walking Conurban: imágenes de un territorio con su propia ley"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para rechazar las estigmatizaciones, cuatro amigos que habitan entre Quilmes y Berazategui crearon una cuenta de Instagram que muestra el espacio que habitan en la Provincia de Buenos Aires.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;En el conurbano hay una cantidad de cosas maravillosas y ni te enter&aacute;s;&nbsp;<strong>solamente te enter&aacute;s por los grandes medios cuando matan a alguien</strong>, porque no se asoman a ver las cosas piolas y lindas que se hacen&rdquo;. La frase pertenece al fil&oacute;sofo de Gerli, Pedro Saborido, creador -entre otros- del ciclo&nbsp;<em>Peter Capusotto y sus v&iacute;deos</em>&nbsp;y autor del libro&nbsp;<em>Una historia del conurbano</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cargando con ese estigma, impuesto por una mirada porte&ntilde;oc&eacute;ntrica de la Argentina, es que a&nbsp;cuatro<strong> amigos que habitan entre Quilmes y Berazategui -el sur del conurbano- se les ocurri&oacute; crear la cuenta de Instagram</strong><a href="https://www.instagram.com/thewalkingconurban/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong> The Walking Conurban</strong></a><strong>.</strong>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cj3qlyOv1GP/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ella conviven sitios abandonados, grafittis, murales, estatuas bizarras, edificios inconclusos, personajes urbanos, carteles colorinches, coches viejos y&nbsp;<strong>todo un mundo de paisajes y situaciones de los 24 municipios del territorio bonaerense que rodean a la ciudad de Buenos Aires.</strong>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CjnR_OVuAH5/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Todo empez&oacute; con una charla de sobremesa porrera en el 2018&nbsp;</strong>junto a mis amigos Guillermo Galeano, &Aacute;ngel Luccarini y Ariel Palmiero&rdquo;, reconoce a<a href="https://elplanteo.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> El Planteo</a> Diego Flores, uno de los fundadores de The Walking Conurban.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de una tormenta fuerte que hubo en 2012 flasheamos con un conurbano ficcional onda&nbsp;<em>The Walking Dead</em>. De ah&iacute; viene el nombre. Despu&eacute;s se dio que sac&aacute;bamos fotos con el celular y las ten&iacute;amos desperdigadas y armar el Instagram fue una excusa, una especie de&nbsp;<em>backup</em>&nbsp;para ordenarlas y compartirlas&rdquo;, dice Flores, uno de los responsables de esta cuenta con m&aacute;s de 250 mil seguidores.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CjysnaJuidi/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h3 class="article-text">Conurbano: modelo para armar</h3><p class="article-text">
        The Walking Conurban est&aacute; cerca de las 4000 publicaciones y en su bio se define como un&nbsp;<strong>paseo por el &ldquo;para&iacute;so post-apocal&iacute;ptico a minutos del obelisco&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Suben 3 fotos por d&iacute;a, muchas de ellas colaboraciones de los followers y nunca ponen en qu&eacute; lugar fue sacada la imagen.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea es jugar con los seguidores, muchos adivinan y otros creen que se trata de su localidad porque hay paisajes del conurbano que se parecen entre s&iacute;&rdquo;, dice Diego.
    </p><p class="article-text">
        La premisa a la hora de subir una foto es &ldquo;que no sea peyorativo, que no cause perjuicios a nadie,&nbsp;<strong>que no tenga un contenido machista ni sexista y si lo tiene lo desactivamos con el mensaje de la bajada&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si hay definiciones dif&iacute;ciles en la Argentina son el peronismo, Maradona y el conurbano. &ldquo;Es hipercomplejo y variado. Buenos Aires es una ciudad dise&ntilde;ada y controlada. Si quer&eacute;s hacer una pieza en la terraza de tu casa ten&eacute;s que sacar un permiso de obra y contratar un arquitecto y mil papeles m&aacute;s.&nbsp;<strong>En el conurbano compramos los ladrillos y la hacemos</strong>&rdquo;, dice Diego.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CfkVpY0OrtZ/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Para este berazateguense, que est&aacute; a una tesis de la licenciatura en comunicaci&oacute;n social de la UBA,&nbsp;<strong>&ldquo;en el conurbano la ley es distinta porque tiene su propia ley&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; que las fotos de la cuenta de Instagram muestran esa improvisaci&oacute;n de un territorio que fue receptor de las distintas migraciones: ya sea de inmigrantes europeos en la primera mitad del siglo XX, de migrantes internos -los llamados &ldquo;cabecitas negras&rdquo;- con el primer y segundo peronismo y la llegada de inmigrantes de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n (especialmente de Bolivia y Paraguay).
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CjxuaMsO-Qt/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Somos un pastiche cultural porque, en el conurbano, primero llega la vida y despu&eacute;s el Estado.</strong>&nbsp;Por eso ac&aacute; nos las arreglamos como podemos&rdquo;, dice Flores.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Cj0NgVPukyj/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h3 class="article-text">La desromantizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El conurbano bonaerense cuenta con una superficie aproximada de 2.480 km&sup2;, un 1% de la superficie total de la Argentina. Seg&uacute;n el censo nacional de 2010 tiene una poblaci&oacute;n de 9.916.715 habitantes, lo que significa que una cuarta parte del pa&iacute;s habita en ese territorio.
    </p><p class="article-text">
        Su l&iacute;mite comienza en el punto donde termina la Capital Federal y se extiende a lo largo de aproximadamente 50 kil&oacute;metros divididos en primer, segundo y tercer cord&oacute;n, seg&uacute;n la distancia de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CjqzEOluj-k/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cre&eacute;s que en el &uacute;ltimo tiempo apareci&oacute; una especie de reivindicaci&oacute;n de lo que provenga del conurbano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay novelas, estudios, ensayos, canciones, youtubers, instagramers, influencers que fueron construyendo un relato del conurbano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Existe entonces una romantizaci&oacute;n del conurbano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tal vez en algunos sectores, pero nosotros nos cuidamos mucho de no caer en esa romantizaci&oacute;n de la que hemos sido se&ntilde;alados muchas veces.&nbsp;<strong>Somos conscientes de que es una delgada l&iacute;nea, por eso es un tema que discutimos y nos generamos preguntas todo el tiempo.</strong>
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CjpvS2NO05B/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h3 class="article-text">Cuando se le fue de las manos</h3><p class="article-text">
        Como sucede muchas veces con este tipo de proyectos que nacen un poco jugando, The Walking Conurban super&oacute; todas las expectativas de estos 4 simuladores del sur.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a nos recomend&oacute; y nos comparti&oacute; Malena Pichot y pasamos a tener el doble de followers. Algo que no pens&aacute;bamos ni esper&aacute;bamos. A esta altura, no sabemos medir los efectos&rdquo;, dice Diego.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o se les ocurri&oacute; hacer el concurso de Las 8 Maravillas del Conurbano y subieron 32 opciones de fotos. Fueron m&aacute;s de 100.000 mil personas votando entre Instagram y Twitter.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las imágenes ganadoras del concurso Las 8 Maravillas del Conurbano                            </span>
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        El primer puesto incluy&oacute; al Tanque Absoluto, una estructura ubicada en Monte Grande; al Castillo Olvidado de la f&aacute;brica SNIAFA de Berazategui; la puerta del Parque Pereyra Iraola (la triple frontera entre Berazategui, Florencio Varela y Villa Elisa) y a La Pava de Goliat, una pava gigante que oficia de tanque de agua en Villa Raffo, Tres de Febrero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cuatro de las Maravillas votadas por los seguidores de TWK"
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            <span class="title">
                Cuatro de las Maravillas votadas por los seguidores de TWK                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">El conurbano porrero</h3><p class="article-text">
        Entre las im&aacute;genes que habitan el mundo de The Walking Conurban no faltan las que hacen alusi&oacute;n a la marihuana y otras sustancias.
    </p><p class="article-text">
        Sobresalen la de &ldquo;Porro luego existo&rdquo;, &ldquo;Si vas a tomar merca trat&aacute; de &lsquo;no&rsquo; ponerte pelotudo&rdquo; o la declaraci&oacute;n de amor &ldquo;Enana te prometo que a partir de hoy dejo la droga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como cualquier habitante del conurbano que tenga m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, Diego Flores no se cri&oacute; fumando flores como alguien nacido a mediados de los &lsquo;90.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Toda mi vida fum&eacute; prensado, ese que a veces te hac&iacute;a doler la cabeza y no siempre pegaba bien.</strong>&nbsp;Me acuerdo que, la primera vez que vi un frasco de flores, no sab&iacute;a lo que era&rdquo;, cuenta y se r&iacute;e del recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es an&eacute;cdota para alguien de 35 cuando iban a &ldquo;pegar faso&rdquo; y &ldquo;sufr&iacute;amos para conseguir&nbsp;<strong>aunque eso de lo ilegal ten&iacute;a su adrenalina&rdquo;</strong>, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy los 4 simuladores del conurbano fuman menos que antes y aclara: &ldquo;Somos consumidores moderados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Para ver en papel una selecci&oacute;n de las mejores im&aacute;genes de TWK, el 21 de noviembre a partir de las 17 horas realizar&aacute;n una exposici&oacute;n colectiva con la gente de Deofi Estudio en Leandro N. Alem 977 de Mor&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este contenido fue generado por</strong></em><a href="https://elplanteo.com/the-walking-conurban/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em><strong> El Planteo.</strong></em></a><em><strong> </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>UR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Planteo, Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/the-walking-conurban_1_9646151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Oct 2022 08:38:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[The Walking Conurban: imágenes de un territorio con su propia ley]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conurbano,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres empoderadas y líderes: una red agrupa a artesanas indígenas del NEA y propone lo colectivo como salida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mujeres-empoderadas-lideres-red-agrupa-artesanas-indigenas-nea-propone-colectivo-salida_130_8249514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b654278d-dd9b-46cc-ab4f-ca3eec69dd2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres empoderadas y líderes: una red agrupa a artesanas indígenas del NEA y propone lo colectivo como salida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Matriarca, surgida hace unos 10 años a partir de un proyecto de distintas personas y organizaciones, busca ofrecer un espacio de desarrollo comercial del arte de comunidades indígenas y criollas de Argentina y reúne a integrantes de Chaco, Formosa, Salta y Jujuy.</p></div><p class="article-text">
        Son apenas las 9 de la ma&ntilde;ana y bajo el tremendo sol de El Impenetrable formose&ntilde;o Juana y sus compa&ntilde;eras <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pilag%C3%A1s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pilag&aacute; </a>recorren el monte en busca de la hoja de palma con la que trabajan en la cester&iacute;a. A tan solo 30 minutos de distancia, en la comunidad de Lote 8, Norma Rodr&iacute;guez, presidenta de la Asociaci&oacute;n Hinaj (mujeres artesanas, en wich&iacute;), trabaja el chaguar, una bromeli&aacute;cea nativa del bosque chaque&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mismo horario, con el viento todopoderoso de la Puna, en Abra Pampa, Jujuy, unas diez warmis -mujeres, en quechua- desovillan lana de llama para tejer. A m&aacute;s de 1.500 kil&oacute;metros de ellas, en un local del barrio porte&ntilde;o de Palermo, con bocinazos como banda de sonido, Pierre, un turista franc&eacute;s, compra un canasto hecho por manos de mujeres pilag&aacute; de Las Lomitas (Formosa) y se lleva una bufanda de lana de llama para regalarle a su hermana.
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres, que en sus lugares de origen trabajan artesanalmente aplicando conocimientos ancestrales, tienen en com&uacute;n la pertenencia a la <a href="https://www.facebook.com/comar.artesanias.9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cooperativa de Mujeres Artesanas</a> (CoM.Ar) cuya raz&oacute;n social es <a href="https://matriarca.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Matriarca</strong></a>:<strong> un espacio de desarrollo comercial del arte de comunidades ind&iacute;genas y criollas de Argentina que re&uacute;ne a integrantes de Chaco, Formosa, Salta y Jujuy.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hilando el chaguar. El trabajo reúne y empodera a las mujeres de las comunidades                            </span>
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        Matriarca es la convergencia de varias personas e instituciones que lograron encontrarse para darle forma a un proyecto que, por separado, no se habr&iacute;a logrado. Por un lado est&aacute; Paula Marra, ingeniera agr&oacute;noma -que desarroll&oacute; su carrera en el Grupo Los Grobo- interesada en el desarrollo productivo de distintas provincias del pa&iacute;s - los llamados &ldquo;territorios amarillos&rdquo;- con el fin de explotar su potencial art&iacute;stico y cultural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Marina G&oacute;mez y su familia junto a la Fundaci&oacute;n Avina, la Fundaci&oacute;n Gran Chaco y la Asociaci&oacute;n Cultural para el Desarrollo Integral (ACDI) y el apoyo -necesario en el territorio- de l&iacute;deres y lideresas locales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Poner en valor el trabajo ind&iacute;gena</strong></h3><p class="article-text">
        De este modo, en 2011, se pusieron manos a la obra para generar un <strong>proyecto comercial e inclusivo para mujeres ind&iacute;genas y criollas. </strong>Entre los objetivos primordiales del proyecto, Paula Marra se plante&oacute; que desde lo econ&oacute;mico se revitalizara la cultura de estas comunidades generando oportunidades de insertarse en los flujos de comercio urbanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese proceso dur&oacute; muchos d&iacute;as. Andando de ac&aacute; para all&aacute;, durmiendo en estos lugares y charlando con la gente apareci&oacute; esta necesidad de decir 'nosotros sentimos que avanzamos hasta ac&aacute;, que nos organizamos', mucha gente se alfabetiz&oacute; de grande y se institucionalizaron armando cooperativas, pero despu&eacute;s ten&iacute;an dificultades para acceder al p&uacute;blico urbano&rdquo;, cuenta Paula Marra a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Toda su experiencia hasta ese momento era en los campos brindando servicios a sectores agropecuarios ligados a la soja. Por eso, para la ingeniera que vive hoy entre Argentina y Estados Unidos tambi&eacute;n fue un aprendizaje lo referente a la distribuci&oacute;n de productos de consumo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a la disciplina de crear una empresa y ellas quer&iacute;an hacer una empresa. Quer&iacute;an ser sostenibles, entonces le fuimos encontrando la vuelta juntas, explorando, haciendo cosas y despu&eacute;s verificando c&oacute;mo esas cosas funcionaban o no. As&iacute; fuimos llegando a un modelo que lo construimos entre todas: entre las j&oacute;venes locales, las fundaciones, los distintos colectivos que estaban organizados, y <strong>llegamos a la conclusi&oacute;n de que la forma m&aacute;s sostenible de transformar la realidad es trabajar con colectivos organizados y no con individuos</strong>&rdquo;, dice Marra, a punto de cumplir 10 a&ntilde;os con este proyecto que transform&oacute; su vida y la de las mujeres que la integran.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Paula Marra, directora de Matriarca, junto a mujeres en Medio Oriente"
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            <span class="title">
                Paula Marra, directora de Matriarca, junto a mujeres en Medio Oriente                            </span>
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        Marra sostiene que &ldquo;trabajar con personas l&iacute;deres que est&eacute;n comprometidas con la transformaci&oacute;n de su propia realidad, con materia prima genuina que existe en el territorio, con saberes ancestrales y ponerlos en valor es el mayor capital que existe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, Matriarca es una red que a&uacute;na a m&aacute;s de 3.000 mujeres en la que cada una desarrolla un arte distinto. En su mayor&iacute;a son madres que residen en el Gran Chaco y forman parte de las comunidades wichi, qom, qomle&rsquo;ec y pilag&aacute;; warmi de La Puna juje&ntilde;a y otras del grupo de mujeres criollas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos consolidar esto para que dure en el tiempo y entendemos que mientras seamos muchas juntas eso nos hace grande&rdquo;, explica la directora de la red. &ldquo;Matriarca somos miles de defensoras de la cultura, cuidadoras de nuestros bosques y amantes de la belleza&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Manos del monte. Las mujeres de las comunidades han puesto en valor el trabajo artesanal"
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                Manos del monte. Las mujeres de las comunidades han puesto en valor el trabajo artesanal                            </span>
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        Muchas veces sucede que el trabajo artesanal de las comunidades ind&iacute;genas est&aacute; inmerso en el comercio informal. Es com&uacute;n que se acerquen revendedores a comprar en cantidades por poco dinero, propongan trueques a su favor y pongan un precio que no es negociado. Esas costumbres han quitado mercado de referencia y no han hecho m&aacute;s que fomentar el individualismo.
    </p><p class="article-text">
        Con Matriarca como intermediaria, las artesanas pactan un precio justo por sus productos y la cooperativa le suma los costos de transporte e impuestos. Ellas pueden ver sus producciones <a href="https://matriarca.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la web </a>y saben a cu&aacute;nto se vender&aacute; su trabajo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una lideresa natural</strong></h3><p class="article-text">
        Norma Rodr&iacute;guez tira ceniza de palo santo en su pierna, retuerce el chaguar entre sus dedos y lo que hasta unos d&iacute;as era parte de una hoja de palma se va convirtiendo en un hilo fuerte que su hija ayuda a enmadejar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nacida y criada en Lote 8, una comunidad wichi de 880 habitantes ubicada en el extremo oeste de Formosa, casi al l&iacute;mite con Salta y Paraguay, Norma aprendi&oacute; a trabajar el chaguar desde que ten&iacute;a 8 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Norma Rodríguez junto a las plantas de chaguar                            </span>
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        &ldquo;Nos levant&aacute;bamos temprano con mi madre y nos &iacute;bamos al monte a buscar el chaguar. Ella me ense&ntilde;&oacute; a hilar, te&ntilde;ir y tejer. Todo a mano, todo salido del monte. Es algo que nos van ense&ntilde;ando de chicas y nosotros lo hacemos con nuestras hijas y nietas&rdquo;, cuenta la artesana a <strong>elDiarioAR </strong>sobre el trabajo que realizan con las hojas de esa planta nativa, de la que luego saldr&aacute;n bolsos, vestidos, centros de mesa, polleras, canastos, carteras, mu&ntilde;ecas, tapices y cintos.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2000, un grupo de mujeres wichis se uni&oacute; a otras pilag&aacute; y qom para trabajar en conjunto. De esta organizaci&oacute;n naci&oacute;, en 2009, la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco que Norma Rodr&iacute;guez preside desde 2018 y re&uacute;ne a 23 asociaciones y 1.300 personas que, a su vez, est&aacute;n integradas a la red Matriarca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El trabajo con chaguar es una tarea que realizan las mujeres qom y wichis con enseñanzas que les transmitieron sus madres y abuelas"
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            <span class="title">
                El trabajo con chaguar es una tarea que realizan las mujeres qom y wichis con enseñanzas que les transmitieron sus madres y abuelas                            </span>
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        Entre las mujeres ind&iacute;genas del NEA, Norma es una referencia y su difusi&oacute;n del m&eacute;todo ancestral de tejidos con chaguar le vali&oacute; el premio a la Trayectoria que, en 2020, le otorg&oacute; el Fondo Nacional de las Artes (FNA).
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia la cooperativa fue el espacio de contenci&oacute;n para la comunidad. &ldquo;Tuvimos que aprender a usar la computadora para comunicarnos y vender. Ah&iacute; eran las m&aacute;s j&oacute;venes las que nos ense&ntilde;aban a nosotras. Tambi&eacute;n los hombres pudieron vender le&ntilde;a y carb&oacute;n a trav&eacute;s de la cooperativa porque estamos con todos los papeles en regla para trabajar&rdquo;, cuenta la presidenta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Identidad y empoderamiento</strong></h3><p class="article-text">
        La tarea de Matriarca a lo largo de estos 10 a&ntilde;os ha sido de construcci&oacute;n en el territorio con mujeres que buscan un sustento sin perder su identidad. &ldquo;Estamos hablando de mujeres que est&aacute;n empoderadas y tienen la capacidad de decidir por s&iacute; mismas si quieren aceptar o no esos pedidos. Lo sorprendente de esto es que tienen otra longitud de onda cerebral, son muy creativas. Creo que la geograf&iacute;a condiciona mucho a las personas y me parece que hay una fuerza y una energ&iacute;a creativa muy poderosa en estas localidades&rdquo;, dice Paula Marra.
    </p><p class="article-text">
        Desde que se gest&oacute; el proyecto se produjeron cambios en las comunidades, como el acceso a la electricidad, conexi&oacute;n a internet y domesticar sus propios cultivos. Adem&aacute;s, durante el confinamiento por la pandemia se abrieron 1.700 cuentas corrientes en el Banco de Formosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Paula Marra, <strong>todos esos cambios &ldquo;son impresionantes porque demuestran la capacidad de liderazgo de estas mujeres</strong>: algunas fueron o son concejalas en sus pueblos, otras directamente referentes mundiales. Adem&aacute;s trajo todo un cambio en la din&aacute;mica de relacionarse con los hombres&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Norma Rodríguez junto a las mujeres de la comunidad de Lote 8 en la provincia de Formosa                            </span>
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        La red Matriarca tiene su local en la calle Bonpland 1970 del barrio de Palermo, en Aeroparque y a trav&eacute;s de internet como medio para comercializar las producciones de estas artesanas nativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca quisimos ser un local de venta, queremos ser un veh&iacute;culo para llegar a los quieran hacer de esto un negocio, una forma de vida. Somos una distribuidora porque nos parece que de esta manera es un pasito m&aacute;s f&aacute;cil para que las mujeres se apropien de la distribuci&oacute;n&rdquo;, explica Marra. Y agrega: &ldquo;Nuestro foco est&aacute; puesto en el dise&ntilde;o, en la distribuci&oacute;n y en la comunicaci&oacute;n a trav&eacute;s de las plataformas virtuales de comercializaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese arte nativo conviven alfombras, tapices, carteras, adornos, accesorios, cester&iacute;a, mantas, ponchos y chales. Cada pieza que se vende es &uacute;nica y lleva el nombre de la artesana que, con sus propias manos, cre&oacute; ese producto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando muchas m&aacute;s mujeres sepan utilizar los conocimientos y recursos que poseen para generar valor y desarrollar nuevas capacidades, m&aacute;s viva estar&aacute; la identidad de las madres originarias&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mujeres-empoderadas-lideres-red-agrupa-artesanas-indigenas-nea-propone-colectivo-salida_130_8249514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 03:12:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres empoderadas y líderes: una red agrupa a artesanas indígenas del NEA y propone lo colectivo como salida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Indígenas,Comercio,Artesanías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con técnicas ancestrales para cosechar y evitar químicos, una bodega logró el certificado de comercio justo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/tecnicas-ancestrales-cosechar-evitar-quimicos-bodega-logro-certificado-comercio-justo_1_8217699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31932272-9f7f-4cce-bfd5-5cbfc34c62f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con técnicas ancestrales para cosechar y evitar químicos, una bodega logró el certificado de comercio justo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es La Riojana, una cooperativa en Chilecito con 400 productores. Produce vinos y aceites orgánicos que exporta a Inglaterra, Suecia, Alemania, los Países Bajos, Finlandia, China, Estados Unidos y Canadá. Se rigen por las fases de la luna y usan estiércol animal para evitar las plagas.</p></div><p class="article-text">
        A principios del siglo XX la fiebre del oro moviliz&oacute; a cientos de mineros chilenos a cruzar la cordillera de los Andes hasta el centro de la provincia de La Rioja. La localidad se conoc&iacute;a como Villa Argentina pero con tantos chilenos viviendo all&iacute; empezaron a llamarla<strong> Chilecito</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Junto con los chilenos llegaron tambi&eacute;n mexicanos e ingleses. Era tal la locura por el oro que, en 1905, se inaugur&oacute; el cablecarril &ldquo;La Mejicana&rdquo;: 9 estaciones con un recorrido de casi 35 kil&oacute;metros para bajar el oro m&aacute;s r&aacute;pido hasta Chilecito y all&iacute; trasladarlo hasta Buenos Aires. Una obra fara&oacute;nica que hoy est&aacute; completamente abandonada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El viejo colectivo con el que trasladaban los trabajadores a las fincas que forman parte de la cooperativa La Riojana"
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            <span class="title">
                El viejo colectivo con el que trasladaban los trabajadores a las fincas que forman parte de la cooperativa La Riojana                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; la Primera Guerra Mundial, en 1914, las minas, manejadas por capitales brit&aacute;nicos, paralizaron las extracciones. <strong>Fue el principio del fin. O el comienzo de otra historia.</strong> El trabajo de la tierra se volvi&oacute; el sustento de muchas familias y as&iacute; descubrieron que el tesoro estaba en las uvas y en los olivares para producir vino y aceite.
    </p><p class="article-text">
        La noticia de que en esas latitudes de soles intensos y lluvias escasas crec&iacute;a una uva blanca -&uacute;nica- en la Argentina lleg&oacute; hasta los o&iacute;dos de un grupo de italianos friulanos asentados en Colonia Caroya, C&oacute;rdoba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En busca de un clima parecido al de sus tierras llegaron a Chilecito en 1940 y se unieron a 13 productores locales: 4 mujeres y 9 hombres que fueron los primeros en entregar su producci&oacute;n a estos gringos emprendedores. Ese d&iacute;a se constituy&oacute; la Cooperativa La Caroyense de C&oacute;rdoba y La Rioja Limitada.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda mitad del siglo XX, el valle de Chilecito se convirti&oacute; en la zona vitivin&iacute;cola m&aacute;s importante de La Rioja, en la que -actualmente- se concentra el 75 por ciento de los establecimientos etnol&oacute;gicos de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Tras crecer juntas durante 5 d&eacute;cadas, sobrevivir a las crisis c&iacute;clicas del pa&iacute;s y fortalecer el mercado local del vino y las aceitunas, en 1989, las cooperativas se dividieron y la entidad pas&oacute; a llamarse La Riojana, a secas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Uno de los trabajadores de la cooperativa La Riojana en plena cosecha de la uva"
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            <span class="title">
                Uno de los trabajadores de la cooperativa La Riojana en plena cosecha de la uva                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Motor productivo de la regi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 55.000 habitantes, Chilecito es la segunda ciudad m&aacute;s importante de La Rioja. El cultivo de la vid y el olivo abarcan la mayor superficie agraria, en tanto que la actividad industrial m&aacute;s significativa la constituyen las bodegas.
    </p><p class="article-text">
        Conformada por unos 400 asociados, La Riojana es la fuente de trabajo de casi el 80 por ciento de la totalidad de los peque&ntilde;os y medianos productores vitivin&iacute;colas y oliv&iacute;colas de la regi&oacute;n que venden su producci&oacute;n para la elaboraci&oacute;n de vino torront&eacute;s org&aacute;nico, jugo de uva torront&eacute;s y aceites de oliva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La planta de envase de la cooperativa La Riojana en Chilecito. Produce vinos y aceites orgánicos.                            </span>
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        Con una erre arrastrada, un tono de humildad en la voz pero orgulloso de la entidad a la que representa, Mario Gonz&aacute;lez, presidente de La Riojana, cuenta a <strong>elDiarioAR</strong>: &ldquo;Producimos m&aacute;s del 50 por ciento de la cosecha total de uva de La Rioja, estamos entre las 10 bodegas que m&aacute;s exportamos de Argentina y adem&aacute;s somos la primera organizaci&oacute;n de peque&ntilde;os productores con certificaci&oacute;n<em> fairtrade</em> (comercio justo) del pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pocas cuadras de la Iglesia del Sagrado Coraz&oacute;n y la plaza principal, est&aacute; la bodega central de La Riojana en la que se fraccionan sus vinos y el jugo de uva torront&eacute;s org&aacute;nico. La actividad de la cooperativa se ha vuelto fundamental en la econom&iacute;a de la zona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Alumnas y alumnos de la escuela agrotécnica aprenden el trabajo de la tierra con técnicas ancestrales en Chilecito."
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                Alumnas y alumnos de la escuela agrotécnica aprenden el trabajo de la tierra con técnicas ancestrales en Chilecito.                            </span>
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        &ldquo;Unas 2.000 familias dependen de La Riojana. Somos una fuente de trabajo permanente para m&aacute;s de 350 empleados en relaci&oacute;n de dependencia sumado al personal temporario en &eacute;pocas de poda y cosecha que rondan en los 300&rdquo;, cuenta Gonz&aacute;lez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El encanto del vino</strong></h3><p class="article-text">
        En 1973, Lorenzo Capece se fue de vacaciones a La Rioja con su familia. Al visitar Chilecito se enamor&oacute; inmediatamente de sus paisajes y su gente. Al regresar a Buenos Aires puso en venta su casa de La Boca y -sin tener idea de uvas y cosechas- se puso a trabajar la tierra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo pero ten&iacute;a todas las ganas as&iacute; que empec&eacute; sin conocimientos, me un&iacute; como productor a la cooperativa, fui tesorero hasta hace 4 a&ntilde;os y presid&iacute; la Corporaci&oacute;n Vitivin&iacute;cola Argentina&rdquo;, cuenta a <strong>elDiarioAR</strong> ri&eacute;ndose de su propia historia.
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            <span class="title">
                Trabajadores de las fincas de La Riojana en plena cosecha.                            </span>
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        Con una finca de 35 hect&aacute;reas productivas en Vichigasta, a 40 kil&oacute;metros de Chilecito, Lorenzo cri&oacute; 5 hijos y 4 nietos. &ldquo;El cooperativismo es una filosof&iacute;a de vida y La Riojana es una parte importante, no solo en el desarrollo econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n social de esta regi&oacute;n&rdquo;, dice Renzo, como lo conocen sus pares.
    </p><p class="article-text">
        Capece considera que en estos 81 a&ntilde;os de existencia La Riojana ha mantenido &ldquo;un v&iacute;nculo de fidelidad con sus asociados pero exige que esa lealtad sea mutua y no s&oacute;lo cuando les conviene porque se trata de un beneficio para todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las diferencias en el proceder que destacan a La Riojana de otras bodegas est&aacute; en que la cooperativa le garantiza a sus asociados la compra de la cosecha total de uvas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las uvas con las que elaboran el vino Torrontés, una de las especialidades de La Riojana                            </span>
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        &ldquo;Pagamos los mejores precios de plaza, nos hacemos cargo del costo de transporte desde finca a bodega y ofrecemos acceso a cr&eacute;ditos, asistencia t&eacute;cnica gratuita, provisi&oacute;n de insumos agr&iacute;colas a bajo costo, un fondo de protecci&oacute;n antigranizo, un fondo de inversi&oacute;n cooperativo y tenemos un sistema de becas que nos permiten formar personal en las &aacute;reas que la cooperativa considera estrat&eacute;gicas&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez, que preside la cooperativa desde el a&ntilde;o 2000.
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, la cepa estrella es el torront&eacute;s y, en menor medida, el malbec y el syrah. Los vinos org&aacute;nicos de la cooperativa se exportan a Inglaterra, Suecia, Alemania, los Pa&iacute;ses Bajos, Finlandia, China, Estados Unidos y Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un trabajo que lleva sus a&ntilde;os -explica Mario Gonz&aacute;lez- ya que en 1998 iniciamos un proceso de mejora de la calidad y alcanzamos la certificaci&oacute;n de las normas ISO 9001 con las cuales trabajamos desde entonces. Eso nos permiti&oacute;, tiempo despu&eacute;s, acceder a las normas de Producci&oacute;n Org&aacute;nica que nos abri&oacute; las puertas a plazas del exterior que antes nos parec&iacute;an inalcanzables&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lo justo vuelve a la comunidad</strong></h3><p class="article-text">
        El comercio justo (fairtrade en ingl&eacute;s) representa una alternativa al comercio convencional y se basa en la cooperaci&oacute;n entre productores y consumidores para alcanzar un precio justo. Para lograr el sello <em>Fairtrade</em> hay que cumplir con estrictas normas internacionales. En el a&ntilde;o 2006, <strong>La Riojana se convirti&oacute; en la primera bodega de Argentina en adherir a los criterios de comercializaci&oacute;n fairtrade.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Barricadas de madera en las que se conserva el vino para un mejor estacionamiento."
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            <span class="title">
                Barricadas de madera en las que se conserva el vino para un mejor estacionamiento.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Obtuvimos la certificaci&oacute;n como empresa exportadora y para trabajo contratado, con este aval pudimos ampliar la oferta exportable de vinos convencionales que se hab&iacute;a iniciado en 1995 y eso nos posicion&oacute; en el mercado internacional donde se valora mucho el sello fairtrade&rdquo;, dice Gonz&aacute;lez.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces el crecimiento y consolidaci&oacute;n de La Riojana ha ido en aumento y la mitad del volumen que fabrica y comercializa -33 millones de kilos de uva anuales y 4 millones de kilos de aceitunas- los genera a trav&eacute;s de este sistema.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica determina que por cada litro de vino que exporta la cooperativa 6,5 centavos de euro quedan en un fondo para desarrollo de los lugares donde viven socios y empleados; de ese modo llevan recaudados m&aacute;s de 7 millones de euros que fueron destinados a obras en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese dinero se invierte en salud y educaci&oacute;n en las comunidades que trabajan con la cooperativa&rdquo;, dice el presidente. Y detalla: &ldquo;hemos ampliado la red de agua potable en una parte de Or&aacute;n, Salta, que aunque no es de nuestra provincia tenemos asociados all&iacute;, tambi&eacute;n hemos instalado la red de agua en la localidad de Tilimuqui que pertenece a Chilecito; constru&iacute;mos el colegio agrot&eacute;cnico Julio Mart&iacute;nez al que asisten 550 alumnos, un centro de salud, un centro de deportes, una biblioteca. Todo lo que hacemos lo transferimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como en todos los rubros laborales la pandemia modific&oacute; el funcionamiento de la cooperativa y La Riojana focaliz&oacute; sus ventas de manera online. &ldquo;Las tareas de oficina se hacen a distancia y ahora estamos volviendo de a poco, el trabajo rural -con protocolos sanitarios- nunca se detuvo. Lo importante es que nadie se qued&oacute; sin trabajo&rdquo;, asegura Gonz&aacute;lez.
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            <span class="title">
                Cosecha de la uva torrontés de manera orgánica                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Respeto por la Tierra</strong></h3><p class="article-text">
        En tiempos donde a muchos productores agrarios les importa m&aacute;s el rinde que el cuidado del medio ambiente, La Riojana apuesta a <strong>evitar el uso de agroqu&iacute;micos entre sus asociados para la producci&oacute;n de vinos y aceites org&aacute;nicos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ese modo alcanz&oacute; un reconocimiento a nivel internacional con la valiosa certificaci&oacute;n org&aacute;nica: todo un proceso en el que se deben cumplir normas como no utilizar uva da&ntilde;ada o alterada, maquinaria industrial ni tapones de corcho natural entero, entre otras reglas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El presidente de la cooperativa La Riojana, Mario González, recibe un un cheque para la instalación de agua potable.                            </span>
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        &ldquo;Son unas 400 hect&aacute;reas entre fincas propias y de asociados que fueron certificadas como org&aacute;nicas donde, adem&aacute;s de cumplir con las leyes internacionales, ponemos &eacute;nfasis en el mantenimiento y aumento de la fertilidad del suelo para elaborar vinos, jugos y aceites saludables&rdquo;, cuenta Mario Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o pasado -en el que <strong>aument&oacute; el consumo de vino per c&aacute;pita en Argentina</strong>-, la cooperativa comenz&oacute; a producir vino biodin&aacute;mico: una variedad que se consume especialmente en pa&iacute;ses como Suecia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para lograr el vino biodin&aacute;mico tuvimos que aprender la t&eacute;cnica porque es un m&eacute;todo que involucra a la fase lunar para la poda y la cosecha. Trabajamos con plantas arom&aacute;ticas para combatir las plagas y con esti&eacute;rcol de animales enterrados en cuernos de vaca&rdquo;, explica el presidente sobre una pr&aacute;ctica ancestral que vuelve a los or&iacute;genes de la humanidad y su relaci&oacute;n con la Madre Tierra.
    </p><p class="article-text">
        A su vez la cooperativa, est&aacute; a la espera de que vuelva a reactivarse la actividad tur&iacute;stica para recibir visitantes en su bodega, que puedan recorrer los vi&ntilde;edos, almorzar en las fincas y adquirir el famoso torront&eacute;s o alguno de sus productos org&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/tecnicas-ancestrales-cosechar-evitar-quimicos-bodega-logro-certificado-comercio-justo_1_8217699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Aug 2021 04:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con técnicas ancestrales para cosechar y evitar químicos, una bodega logró el certificado de comercio justo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comercio justo,Alimentos,La Rioja,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En lugar de emigrar, decidieron quedarse y fundar una cooperativa de tejedoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lugar-emigrar-decidieron-quedarse-fundar-cooperativa-tejedoras_130_8141109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f58d2e9b-95ec-4640-8212-a72eb22c6338_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En lugar de emigrar, decidieron quedarse y fundar una cooperativa de tejedoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de mujeres de Abra Pampa, Jujuy, se convirtieron en jefas de hogares cuando cerró la mina Metal Huasi. Se organizaron para rescatar un un oficio que decían "estaba mal visto": el hilado de lana de llama.</p></div><p class="article-text">
        En 1987, Alicia Quir&oacute;z y Buenaventura Benicio formaban parte de las 2.000 familias que se quedaron sin su principal fuente de trabajo cuando la mina Metal Huasi dej&oacute; de operar en <strong>Abra Pampa, Jujuy</strong>. Los hombres abrapampe&ntilde;os -muchos de ellos tercera generaci&oacute;n de mineros- no sab&iacute;an qu&eacute; hacer con sus vidas: se refugiaron en el alcohol, aumentaron los casos de depresi&oacute;n y la violencia dom&eacute;stica. Muchas familias optaron por emigrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas, junto a otras mujeres y unos pocos hombres, decidieron quedarse y pelearla. En esa b&uacute;squeda de qu&eacute; hacer para sobrevivir <strong>rescataron un oficio que estaba mal visto y pr&aacute;cticamente olvidado: el hilado de lana de llama</strong>. Corr&iacute;a octubre de 1989 y, en medio de una hiperinflaci&oacute;n feroz, nac&iacute;a la cooperativa PUNHA: Por Un hombre Nuevo Americano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Se rescató un oficio que estaba mal visto y prácticamente olvidado: el hilado de lana de llama                            </span>
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        &ldquo;Cuando comenzamos era vergonzoso ponerse a hilar, a tejer, era considerado como cosa de viejos, de campesinos, de bolivianos. Por suerte esa idea ha cambiado con los a&ntilde;os, hemos recuperado muchos saberes de nuestras abuelas y, a la vez, incorporamos t&eacute;cnicas nuevas para trabajar la lana que son exclusivas de nuestra cooperativa porque las creamos nosotras probando distintos m&eacute;todos&rdquo;, cuenta orgullosa Eugenia Guti&eacute;rrez, presidenta de PUNHA, a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con una revalorizaci&oacute;n del oficio fueron recuperando t&eacute;cnicas de tejido e inventando otras. &ldquo;Hemos determinado las normas PUNHA como el prelavado del hilo que fue gracias a la tarea de Hern&aacute;n Zerpa, que hoy ya no est&aacute; entre nosotros, quien nos motiv&oacute; a mezclar saberes antiguos con la necesidad de adaptarnos a estos nuevos tiempos&rdquo;, dice Guti&eacute;rrez.
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                Eugenia Gutiérrez, presidenta de PUNHA                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Manos que tejen</strong></h3><p class="article-text">
        De las manos de las 76 mujeres y 4 varones que integran la cooperativa se producen ponchos, ruanas, telares, aguayos, bufandas, guantes, pul&oacute;veres, medias y otras prendas que se tejen en PUNHA y se distribuyen especialmente en Maimar&aacute; (donde poseen un local), Tilcara y la plaza de Purmamarca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Viene gente que nos compra en cantidad y lo llevan a Buenos Aires o Europa, son revendedores que aparecen cada tanto. Nos estaba yendo bien pero desde que lleg&oacute; la pandemia han bajado mucho las ventas. Estamos dentro de la <a href="https://artesaniasredpuna.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Puna</a> y tenemos nuestra p&aacute;gina de <a href="https://www.facebook.com/Artesanias-PUNHA-1872904166092462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook</a> pero una p&aacute;gina web propia con buena publicidad nos ayudar&iacute;a a vender mejor por internet&rdquo;, afirma Eugenia sobre una herramienta fundamental de la que carecen.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que PUNHA vend&iacute;a parte de su producci&oacute;n a B&eacute;lgica -con el apoyo de la ONG <a href="https://www.oxfam.org/es/que-hacemos/temas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oxfam</a>&nbsp;de ese pa&iacute;s- pero en el momento en que la lana de llama escase&oacute; no pudieron cumplir con los pedidos y perdieron esa posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo este tiempo de pandemia ha sido muy duro y hemos tenido que reorganizar nuestro modo de trabajo&rdquo;, cuenta la presidenta de la cooperativa que desde hace 32 a&ntilde;os se levanta unos minutos antes de las 7, prepara el mate cocido y camina con su vianda hasta la cooperativa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La lana de llama se tiñe con fibras naturales en grandes ollas con agua caliente                            </span>
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        En el local de PUNHA, ubicado en la avenida Domingo Zerpa, la esperan sus compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros para trabajar la lana de llama: lavarla, secarla y dejarla lista para empezar a tejer con dos agujas o con las ruecas. &ldquo;Enviud&eacute; hace un tiempo pero, por suerte, mi hija y mi hijo forman parte de la cooperativa: ella est&aacute; en el sector de ventas y &eacute;l es telero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las tareas principales se dividen entre los teleros, que tejen ponchos y ruanas; las tejedoras (que por la pandemia trabajan desde sus casas) y las te&ntilde;idoras: las mujeres que, con fibras naturales, en grandes ollas con agua de caliente, le dan color a la lana.
    </p><p class="article-text">
        El hilado, el te&ntilde;ido y el tejido son realizados de manera artesanal y las tareas se realizan en los distintos talleres de la cooperativa. El primer paso es el de hilado, donde se procesa la fibra de llama y se preparan los hilos. Luego se pasa al taller de te&ntilde;ido artesanal, con plantas del lugar y de la zona de la Quebrada de Humahuaca (remolacha, hierba, repollo, quichamal, achig&uuml;ete y lampazo); a su vez ese hilo es distribuido a los telares y tejido a dos agujas o en las ruecas. Finalmente los productos cierran el circuito en la secci&oacute;n terminaciones y reci&eacute;n all&iacute; pasan al sector de comercializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con lo que producimos en PUNHA se alimentan m&aacute;s de 80 familias directamente desde la cooperativa y otras 40 m&aacute;s que son los productores de lana de los campos de alrededor a los que les compramos&rdquo;, cuenta Eugenia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La lana de llama se lava y se seca para dejarla lista para tejer                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;La Siberia contaminada&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        A 3.500 metros sobre el nivel del mar, en Abra Pampa los fr&iacute;os son intensos todo el a&ntilde;o. D&iacute;as atr&aacute;s el term&oacute;metro lleg&oacute; a marcar 24 grados bajo cero y no sal&iacute;a agua porque se congelaron las ca&ntilde;er&iacute;as. No sin raz&oacute;n, a finales del siglo XIX, se la conoc&iacute;a como &ldquo;la Siberia argentina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con 8.705 habitantes (Censo 2010), es la segunda ciudad en importancia de la Puna juje&ntilde;a, despu&eacute;s de La Quiaca, donde la mayor parte de la poblaci&oacute;n se identifica como kollas.
    </p><p class="article-text">
        A mediados del siglo pasado, Abra Pampa creci&oacute; al ritmo de Metal Huasi, una industria fundidora de plomo, que al abandonar su producci&oacute;n dej&oacute; toneladas de residuos contaminantes y un pasivo ambiental fenomenal que enferm&oacute; a los habitantes del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo de investigaci&oacute;n titulado <a href="https://law.utexas.edu/wp-content/uploads/sites/31/2016/02/AbraPampa_Spanishversion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abra Pampa: Pueblo contaminado, pueblo olvidado,</a> dirigido por Ariel Dulitzky, director de la Iniciativa Latinoamericana de la Universidad de Texas, mostr&oacute; c&oacute;mo Metal Huasi arroj&oacute; residuos t&oacute;xicos que a&uacute;n no han sido removidos completamente y detect&oacute; que el 81% de los ni&ntilde;os y el 10% de los adultos sufr&iacute;an de saturnismo (envenenamiento por plomo en sangre).
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de vecinos conform&oacute; una Multisectorial, a fin de impulsar la remediaci&oacute;n de los pasivos ambientales de Metal Huasi y solicit&oacute; medidas sanitarias para los pobladores afectados. &ldquo;Fueron muchos a&ntilde;os que nos tuvieron a las vueltas y la gente se enfermaba por el agua y la tierra contaminada&rdquo;, dice Eugenia Guti&eacute;rrez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras idas y vueltas entre los distintos gobiernos provinciales y nacionales que se suced&iacute;an sin resolver el asunto, en 2017 se retiraron las escorias y el suelo que estuvo en contacto con los predios que ocupaba Metal Huasi. De todos modos, el da&ntilde;o en el medio ambiente provocado por la mina es irreparable y las secuelas perdurar&aacute;n por d&eacute;cadas en la salud de la poblaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Abra Pampa es la mayor productora de llamas del país                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Las llamas y las mujeres organizadas</strong></h3><p class="article-text">
        La contracara de Abra Pampa es que, a pesar de sus problemas ambientales, es la mayor productora de llamas del pa&iacute;s.  Desde las fibras hasta los excrementos son aprovechados por los productores para subsistir en esos parajes aislados de la Puna.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los criadores de la Puna est&aacute;n nucleados en Acopios de Comunidades Andinas, una asociaci&oacute;n integrada por la Asociaci&oacute;n Cooperadora Abra Pampa del INTA, la Cooperativa Agroganadera R&iacute;o Grande de San Juan, la Cooperativa Agroganadera El Toro, el Centro de Acopio de Cangrejillos y el Centro de Acopio de Pumahuasi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras le compramos a productores y cooperativas de la zona. Ellos hacen la esquila entre septiembre y diciembre. La lana tambi&eacute;n es un modo de ahorro porque muchas familias la guardan y la van vendiendo cuando necesitan el dinero&rdquo;, cuenta Eugenia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mujeres tejiendo con el hilo de lana de llama                            </span>
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        La otra pata fuerte de la cooperativa es el espacio conquistado por las mujeres. &ldquo;Los hombres fueron consiguiendo otros trabajos y nosotras terminamos haci&eacute;ndonos cargo de llevar adelante a PUNHA, que se convirti&oacute; en el lugar donde muchas hemos criado a nuestros hijos mientras tej&iacute;amos o hil&aacute;bamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta es una de las que imparte talleres de g&eacute;nero para el resto de sus compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros. &ldquo;Me fui capacitando en estos a&ntilde;os. &Uacute;ltimamente tom&eacute; cursos del Ministerio de la Mujer, instructivos que est&aacute;n en la p&aacute;gina web. Aqu&iacute; vivimos en una sociedad muy machista donde no siempre est&aacute; bien visto que la mujer trabaje fuera de la casa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de PUNHA tejen y debaten. &ldquo;Ahora sabemos que organizadas podemos salir adelante. Claro que no es f&aacute;cil, por eso seguimos trabajando&rdquo;, dice la mujer que ha vivido la mitad de su existencia abrigando sue&ntilde;os de lana.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/lugar-emigrar-decidieron-quedarse-fundar-cooperativa-tejedoras_130_8141109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 03:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En lugar de emigrar, decidieron quedarse y fundar una cooperativa de tejedoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Pandemia,Jujuy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De juntar hojas de palma y tejer canastos en soledad a unirse para salvar una técnica ancestral, las madres del monte buscan seguir a pesar de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/juntar-hojas-palma-tejer-canastos-soledad-unirse-salvar-tecnica-ancestral-madres-monte-buscan-seguir-pesar-pandemia_130_8098512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/564dd647-dea5-44c2-b7d1-5fe3effb9e33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De juntar hojas de palma y tejer canastos en soledad a unirse para salvar una técnica ancestral, las madres del monte buscan seguir a pesar de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Impenetrable Chaco, un grupo de mujeres qom crearon una cooperativa que vende artesanías. El confinamiento dificultó la llegada de turistas que compraban su trabajo, pero siguen vendiendo por correo.</p></div><p class="article-text">
        La leyenda cuenta que una tarde, bajo un tremendo sol, se reunieron tres mujeres a la sombra de un viejo &aacute;rbol y se pusieron a trabajar con hojas secas de palma. A los pocos d&iacute;as ya eran m&aacute;s de 10 y se juntaron en la casa de adobe y techo de paja de Eusebia Lorenzo, para estar m&aacute;s frescas. Los hombres -en muchos casos sus maridos, padres y hermanos- no les dec&iacute;an nada pero las miraban con desconfianza, pensando que no podr&iacute;an hacer dinero con esa tarea.
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                Una de las integrantes del grupo de mujeres qom que fundaron la cooperativa Qomlashepi Onataxanaxaipi que en lengua originaria significa: Mujeres Indígenas Trabajadoras.                            </span>
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        En esos 40.000 kil&oacute;metros de monte que abarca <strong>El Impenetrable</strong> chaque&ntilde;o aparece, en un rinc&oacute;n del mapa, en el este de la provincia, la comunidad qom de Fort&iacute;n Lavalle. En ese paraje de unos 700 habitantes, donde la tierra siempre est&aacute; reseca por el sol y la vegetaci&oacute;n enverdece el paisaje, un grupo de mujeres fund&oacute; la cooperativa Qomlashepi Onataxanaxaipi que en lengua originaria significa: Mujeres Ind&iacute;genas Trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        Su principal tarea es la confecci&oacute;n de cester&iacute;a, canastos y artesan&iacute;as realizadas en hojas de palma a las que denominan &ldquo;lagaxarai&rdquo;: nombre con el que tambi&eacute;n se las conoce en la zona ya que cuando si alguien le pregunta a los pobladores del lugar c&oacute;mo llegar hasta la comunidad de artesanas se refieren a ellas como &ldquo;las tejedoras lagaxarai&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa empez&oacute; a cobrar forma real en el a&ntilde;o 2013, cuando un grupo de mujeres de la comunidad se dio cuenta de que all&iacute; exist&iacute;a una salida laboral. Hasta ese momento muchas de ellas realizaban estas artesan&iacute;as en sus casas y las vend&iacute;an de forma particular o las trocaban por aceite, arroz, fideos, harina o un pollo en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando armamos el grupo pasamos de hacer la misma actividad que muchas <strong>hac&iacute;amos en nuestras casas en soledad a reunirnos y sentirnos parte de una organizaci&oacute;n en la que producimos, vendemos, nos ayudamos, aprendemos unas de otras y nos seguimos capacitando con talleres que hacemos en otras cooperativas</strong>, con la Fundaci&oacute;n Gran Chaco y otras dependencias de la provincia&rdquo;, cuenta Anal&iacute;a Rodr&iacute;guez, artesana, exsecretaria y una de las fundadoras de la cooperativa a <strong>elDiarioAR	</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Jefas del monte y del hogar</strong></h3><p class="article-text">
        Las socias de la cooperativa se levantan antes de que amanezca para comenzar con las tareas del d&iacute;a. Primero comparten un mate cocido con pan casero en un sal&oacute;n que pudieron levantar con mucho esfuerzo gracias al apoyo de la fundaci&oacute;n Norte Grande. Una vez que desayunaron se ponen manos a la obra porque despu&eacute;s de las 11 de la ma&ntilde;ana el sol pega muy fuerte y es imposible andar.
    </p><p class="article-text">
        Para la confecci&oacute;n de las artesan&iacute;as y cester&iacute;a lo primero que se hace es recolectar las hojas de palma. All&iacute; las mujeres van en grupo de 4 o 5 caminando varias horas por el monte. En silencio, murmurando cada tanto alguna palabra en qom, juntan y acarrean las hojas verdes que se caen de las palmas.
    </p><p class="article-text">
        La palma tiene espinas en el tronco que a simple vista no se ven. &ldquo;Para evitar pincharnos hay que acercarse despacito porque aparte de las espinas, a veces aparecen v&iacute;boras, ara&ntilde;as o garrapatas que se ocultan entre las palmas. As&iacute; que primero movemos con un palo la parte de abajo y si hay alg&uacute;n bicho sale espantado&rdquo;, cuenta Anal&iacute;a esos secretos que s&oacute;lo ellas conocen.
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                    alt="El lagaxarai sólo crece en el monte. La sabiduría qom cuenta que las palmas de lagaxarai “vinieron con la tierra” que “estaban de antes” y es No’ouet (que significa rey del monte en lengua nativa) quien les da vida y las cuida"
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            <span class="title">
                El lagaxarai sólo crece en el monte. La sabiduría qom cuenta que las palmas de lagaxarai “vinieron con la tierra” que “estaban de antes” y es No’ouet (que significa rey del monte en lengua nativa) quien les da vida y las cuida                            </span>
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        El lagaxarai s&oacute;lo crece en el monte, entre los quebrachos colorados, los algarrobos y los palos santos. &ldquo;Ac&aacute; ha habido gente que la ha plantado en sus casas y no sobreviven, se mueren&rdquo;, relata Eusebia Lorenzo, quien fuera la primera presidenta de la cooperativa. La sabidur&iacute;a qom cuenta que las palmas de lagaxarai &ldquo;vinieron con la tierra&rdquo; que &ldquo;estaban de antes&rdquo; y es No&rsquo;ouet (que significa rey del monte en lengua nativa) quien les da vida y las cuida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegan al sal&oacute;n seleccionan las hojas y las van separando seg&uacute;n el tama&ntilde;o y la calidad. Algunas, las mejores, son las que se van a secar, a guardar y las que se destinan para partirlas y luego hacer las uniones de los canastos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo eso nos lleva como una hora y media y el secado son 4 o 5 d&iacute;as cuando est&aacute; lindo el tiempo, cuando hay sol, cuando hay fuerte viento del norte tambi&eacute;n secan m&aacute;s r&aacute;pido las hojas&rdquo;, explica Anal&iacute;a Rodr&iacute;guez sin dejar de observar a unos ni&ntilde;os que corren alrededor de un &aacute;rbol.
    </p><p class="article-text">
        Las artesan&iacute;as est&aacute;n realizadas con los conocimientos ancestrales que fueron transmitidos a trav&eacute;s de los siglos, especialmente entre las mujeres de la comunidad. Fueron las abuelas las que les ense&ntilde;aron la t&eacute;cnica y ahora ellas se las transmiten a sus hijas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros antepasados<strong> crearon una t&eacute;cnica en la que se trabaja sobre una mesa o algo duro</strong>. A eso le decimos el canasto cuadrado, el canasto tejido en el que se ocupa &uacute;nicamente una hoja, levantando las piezas con las hojas de palmas sin ning&uacute;n otro elemento que se pueda utilizar, solo las manos para el cosido utilizamos unas agujas grandes de madera que son las mismas que usamos para coser bolsas&rdquo;, dice la artesana mientras estira una hoja de palma.
    </p><p class="article-text">
        En los casos en que requieren colores para sus artesan&iacute;as las mujeres qom utilizan fibras naturales de las plantas del monte nativo. En esa paleta de matices trabajan con una gama de 31 plantas tint&oacute;reas diferentes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sobrevivir sin turismo</strong></h3><p class="article-text">
        En la actualidad la presidenta de la cooperativa es Karina Cherole y son 47 las mujeres que integran la entidad. Tambi&eacute;n hay mujeres de comunidades cercanas que no son asociadas de Qomlashepi Onataxanaxaipi, pero que acercan sus artesan&iacute;as para que se las vendan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un detalle de la técnica qom para la cestería                            </span>
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        Al sal&oacute;n de la cooperativa las mujeres concurren con sus ni&ntilde;os a los que cuidan y alimentan mientras trabajan. Ese espacio fue el primer lugar de la comunidad que cont&oacute; con conexi&oacute;n a internet satelital, lo que contribuy&oacute; para agilizar la comunicaci&oacute;n para la venta de mercader&iacute;a y fue una herramienta esencial para la alfabetizaci&oacute;n digital tanto de ni&ntilde;os como para la poblaci&oacute;n adulta.
    </p><p class="article-text">
        Como sucede con los artesanos y artesanas de comunidades ind&iacute;genas que est&aacute;n alejadas de los grandes centros urbanos las dificultades aparecen a la hora de comercializar lo que producen. En el caso de Qomlashepi Onataxanaxaipi la llegada de turistas era fundamental para la venta de sus producciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con la pandemia nos quedamos sin turistas, en todo el a&ntilde;o pasado vinieron s&oacute;lo 6 personas a visitar la comunidad, as&iacute; que se nos hizo muy dif&iacute;cil. Hacemos env&iacute;os a Santa F&eacute;, Buenos Aires, Corrientes pero el transporte cuesta el doble que el a&ntilde;o pasado. Tambi&eacute;n la Fundaci&oacute;n Gran Chaco y la Secretar&iacute;a de Turismo provincial venden nuestra cester&iacute;a, artesan&iacute;as y promocionan el trabajo que hacemos pero sin turismo no alcanzamos a cubrir todos los gastos que tenemos&rdquo;, detalla Anal&iacute;a Rodr&iacute;guez de una situaci&oacute;n que las tiene preocupadas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegan contingentes de turistas las artesanas qom tienen preparado un circuito de caminatas por el monte en el que les hacen conocer las hojas de palma y les muestran el paso a paso de recolecci&oacute;n y trabajo en su h&aacute;bitat natural.
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            <span class="title">
                Una de las cestas de la cooperativa qom, Lagaxarai                            </span>
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        Otras veces sucede que llegan &ldquo;revendedores, personas oportunistas, que nos compran en cantidad y lo llevan a Buenos Aires y a otras partes del pa&iacute;s pero no sabemos ni a cu&aacute;nto lo venden ni en qu&eacute; lugares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para contactarse con la cooperativa la p&aacute;gina de Facebook de <a href="https://www.facebook.com/qomlashepi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Qomlashepi Onataxanaxaipi </a>es una de las v&iacute;as m&aacute;s seguras. &ldquo;Los trabajos que m&aacute;s se venden son los canastos para hacer las compras que otra gente usa para ir a la playa, los canastos chiquitos que sirven para poner anillos y los centros de mesa&rdquo;. A la hora de repartir ganancias la ecuaci&oacute;n es: &ldquo;la que m&aacute;s hace m&aacute;s gana y cuando hay encargos grandes tambi&eacute;n se divide&rdquo;, dice Anal&iacute;a que fue aprendiendo de manejo cooperativo a lo largo de estos 8 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Aquella juntada bajo un &aacute;rbol que naci&oacute; por necesidad e intuici&oacute;n se convirti&oacute; en <strong>una forma de mantener viva su cultura y poner en valor un legado hist&oacute;rico </strong>que corr&iacute;a el riesgo de perderse porque las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes no le encontraban utilidad a este tipo de tareas que hac&iacute;an sus abuelas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En estos a&ntilde;os aprendimos a juntarnos con otras mujeres y trabajar todas juntas -dice Anal&iacute;a Rodr&iacute;guez-. En la cooperativa podemos hablar nuestras cosas, discutir ideas y pensar objetivos. Ahora sabemos organizarnos para lograr cosas y antes solas no logr&aacute;bamos nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/juntar-hojas-palma-tejer-canastos-soledad-unirse-salvar-tecnica-ancestral-madres-monte-buscan-seguir-pesar-pandemia_130_8098512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 03:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De juntar hojas de palma y tejer canastos en soledad a unirse para salvar una técnica ancestral, las madres del monte buscan seguir a pesar de la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Qom,Impenetrable,Chaco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bibliolancha, la biblioteca que recorre el Delta y que en pandemia da libros y ayuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/bibliolancha-biblioteca-recorre-delta-pandemia-da-libros-ayuda_1_8046249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/819ec494-9e65-490d-8453-4309a242c59a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bibliolancha, la biblioteca que recorre el Delta y que en pandemia da libros y ayuda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el ASPO dejaron de pasar las lanchas de pasajeros, disminuyeron su frecuencia las almaceneras y los isleños se vieron ante la necesidad de armar redes solidarias para resolver cuestiones básicas de su existencia. La biblioteca se convirtió en una forma de organización y solidaridad.</p></div><p class="article-text">
        Ahora mismo, enfrente de la casa del escritor Juan Bautista Duizeide, don Chaves arranca su bote sin nombre. M&aacute;s all&aacute;, a media isla de distancia, por el r&iacute;o Sarmiento, se oyen los rebajes de las lanchas colectivas, la insolencia de alg&uacute;n jet ski y la m&uacute;sica inconfundible del motor de la <strong>Bibliolancha </strong>que, capitaneada por Guillermina Weil y con la poeta Marisa Negri a bordo, recorre escuelas, almacenes y casas llevando libros, organizando talleres a bordo con escritores, titiriteros y artistas variopintos con los chicos y chicas del Delta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marisa Negri y Juan Bautista Duizeide son -apenas dos- tripulantes de un barco imaginario de escritoras y escritores que, un d&iacute;a, clavaron el ancla en el Delta para que sus literaturas y proyectos fluyan entre el verde y el r&iacute;o.
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                Marisa Negri en su trabajo de la Biblioteca Santa Genoveva                            </span>
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        La lista de pasajeros de esa embarcaci&oacute;n natural, a lo largo de la historia, incluye nombres ilustres: Domingo Faustino Sarmiento, Rub&eacute;n Dar&iacute;o, Rafael Alberti, Leopoldo Lugones, Roberto Artl, Jorge Luis Borges, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Oliverio Girondo, Marcos Sastre, Olga Orozco, H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y tantos m&aacute;s que bebieron de las musas imaginarias de sus aguas.
    </p><p class="article-text">
        Domingo Faustino Sarmiento, que fue uno de los escribas pioneros en fascinarse con sus aguas y verdes, dej&oacute; asentado en su libro El Carapachay: &ldquo;tantas maravillas no fueron creadas para dejarlas abandonadas a las alima&ntilde;as&rdquo;. Con su punter&iacute;a descriptiva, Roberto Arlt escribi&oacute;, en una de sus aguafuertes que public&oacute; en el diario El Mundo, en 1941, que &ldquo;el Delta argentino es uno de los pocos lugares del mundo donde a&uacute;n existe un pu&ntilde;ado de hombres libres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, el Delta del Tigre fue el refugio de tipos comprometidos con la palabra: Haroldo Conti, H&eacute;ctor Germ&aacute;n Oesterheld y Rodolfo Walsh. Hombres que, desde la pluma y la acci&oacute;n, no callaron frente a las atrocidades de la &uacute;ltima dictadura militar. Intelectuales militantes que compartieron la pasi&oacute;n por ese mundo anfibio que los ocult&oacute; y los inspir&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entre los libros y el rio. La vida en el Delta de Juan Bautista Duizeide                            </span>
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        En pleno siglo XXI, en un planeta en pandemia, con una notebook en lugar de una m&aacute;quina de escribir, con un celular que no siempre tiene se&ntilde;al y con una conexi&oacute;n a internet que fluct&uacute;a como el nivel del r&iacute;o, escritoras y escritores con esp&iacute;ritu aventurero siguen llegando al Delta arrastrados por esa pasi&oacute;n renovada que generan sus aguas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Letras, libros y sue&ntilde;os</strong></h3><p class="article-text">
        Un viento que sopla desde el Este se mete por las ventanas abiertas y va trayendo olor a selva, a vida y muerte, a promesas. Juan Bautista Duizeide sabe que bastar&iacute;a con dar unos pocos pasos, alcanzar el muelle, embarcarse y llegar, por agua, a cualquier parte del planeta.
    </p><p class="article-text">
        -Eso me hace creer que puedo escribir sin mirar a Pu&aacute;n, a Palermo, a los suplementos literarios o a lo que fuera, sino proa al universo. Lo m&aacute;s probable es que se trate de una de las tantas jactancias de isle&ntilde;o, vicios absurdos que se van adquiriendo, as&iacute; como la madera es redibujada por el agua, el aire, el barro, hasta que se pudre.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Duizeide mira hacia su izquierda una ventana le muestra el verde y, tras ese verde de los cipreses calvos, algunos claros de follaje por donde asoma el arroyo Gambado al que -seg&uacute;n cuenta- no suele faltarle el agua ni en las peores bajantes.
    </p><p class="article-text">
        El escritor, periodista y piloto de buques mercantes ha navegado en mares lejanos, vivido a orillas de la Isla Santiago mientras cursaba el Liceo Naval y recorrido en kayak -centenares de veces- la Isla Paulino. En 2015, Duizeide ancl&oacute; en el Delta que, a&uacute;n hoy, lo tiene embelesado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conoc&iacute;a algo de este Delta por algunas traves&iacute;as en kayak en las que hab&iacute;a zarpado desde Tigre y lo hab&iacute;a atravesado. No decid&iacute; venir para ac&aacute;. Fue un azar feliz. A pesar de problemas como la suciedad, la contaminaci&oacute;n, la especulaci&oacute;n inmobiliaria y la falta de espacios p&uacute;blicos, la lucha contin&uacute;a. Hay que destacar la inmensa hospitalidad de Tigre, su apertura para quienes no nacimos aqu&iacute;&rdquo;, le cuenta el autor de La canci&oacute;n del naufragio (novela); Contra la corriente (cuentos); Alrededor de Haroldo Conti, Desierto y Naci&oacute;n I (ensayos) a <strong>elDiarioAR.</strong>
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                Los niños del Delta atrapados por la libros que llegan en la Bibliolancha                            </span>
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        En estos tiempos de pandemia Duizeide escribe, coordina un seminario acerca del mar en la literatura argentina y dicta talleres literarios. Fabiana, su compa&ntilde;era, brinda clases virtuales a alumnos universitarios, pinta, hace grabados y mantiene presencial un taller con tres chicos de la isla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Extra&ntilde;amos horrores recibir gente, movernos, viajar, aunque tan mal ac&aacute; no la pasamos, de hecho la pasamos mejor que la mayor&iacute;a de los habitantes del planeta. Es un privilegio tremendo&rdquo;, dice el escritor. &ldquo;No hacemos largas traves&iacute;as en kayak, como en verano, porque implica exponer y exponerse al contagio. Pero unas vueltitas cada tanto siempre damos: del muelle de casa al muelle de casa. Y pr&aacute;cticamente todos los d&iacute;as voy a correr a la cancha de f&uacute;tbol&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Libros que navegan con impacto social</strong></h3><p class="article-text">
        Nautilus es una de las casas de la segunda secci&oacute;n del delta de San Fernando. Ese fue el lugar de veraneo de la familia de Marisa Negri durante varias generaciones. &ldquo;Aqu&iacute; aprend&iacute; a leer y a nadar, a explorar el monte y a reconocer el mundo por sus sonidos. Luego dejamos de venir. Fue un sue&ntilde;o el que me trajo nuevamente. Una clara se&ntilde;al de que ten&iacute;a que volver a ver qu&eacute; hab&iacute;a en este recodo del r&iacute;o en el que hab&iacute;a sido feliz&rdquo;, le cuenta la poeta, docente y gestora cultural a elDiarioAR.
    </p><p class="article-text">
        Marisa Negri se levanta muy temprano. Con el t&eacute; de la ma&ntilde;ana lee: primero el diario en el celular y luego libros: por estos d&iacute;as la novela de Valeria Luiselli, Desierto sonoro y la poes&iacute;a completa de Julio Huasi. Despu&eacute;s viene la escritura. En este momento est&aacute; corrigiendo un libro nuevo que -quiz&aacute;s- se llame La oruga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde el trabajo docente: las clases, los talleres, las correcciones, los encuentros virtuales y el trabajo manual en el espacio taller/residencia de artistas que est&aacute;n construyendo con Gabriel, su compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        Desde que lleg&oacute; al Delta Marisa trabaja, de manera voluntaria, en la Biblioteca Popular Santa Genoveva que tiene como uno de sus puntales el servicio de la Bibliolancha: una biblioteca que recorre las aguas con libros de cuentos, novelas, poes&iacute;as y actividades para las infancias.
    </p><p class="article-text">
        La funci&oacute;n social de la Bibliolancha, en una zona como el Delta, es enorme. En su andar posibilita que personas que apenas han realizado la escolarizaci&oacute;n primaria accedan a un libro y motiva a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os para que se acerquen a la lectura a trav&eacute;s de juegos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Formamos parte de Bibliolanchas en red, una organizaci&oacute;n que compartimos con otras bibliotecas navegantes como la Bibliolancha Felipe Navegante de Quemchi (Isla de Chilo&eacute;, en Chile) y el Bibliobote de Villa Victoria que recorre las veredas del R&iacute;o Putumayo en Colombia.<strong> Este a&ntilde;o tenemos un proyecto com&uacute;n: contar la historia de nuestras comunidades a trav&eacute;s de sus mitos y leyendas</strong>&rdquo;, adelanta la bibliotecaria anfibia.
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                La primera Nautilus en el Delta                            </span>
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        A la vez la Biblioteca Santa Genoveva, que en septiembre cumplir&aacute; 60 a&ntilde;os de permanencia en la comunidad isle&ntilde;a, tiene otros proyectos: Libros para Viajar (servicio de lectura en las lanchas escolares), Escuela de Oficios Isle&ntilde;os, Escuela de Canotaje, Teatro y el a&ntilde;o pasado particip&oacute; del Programa J&oacute;venes y Memoria con el que llevaron a conocer el centro clandestino de detenci&oacute;n El Silencio a un grupo de adolescentes de la isla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Delta sigue siendo un lugar de resistencia, donde la gente se organiza solidariamente m&aacute;s all&aacute; de la voluntad de los gobiernos de turno que siempre intentan decretar desde la ciudad las condiciones de vida de los isle&ntilde;os&rdquo;, dice Marisa Negri, desromantizando el ideal de vida en la isla. &ldquo;En pleno siglo XXI hay familias enteras que no cuentan con el servicio de luz el&eacute;ctrica, el servicio de lanchas es muy escaso y oneroso, las oportunidades de estudios superiores son casi nulas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta situaci&oacute;n recrudeci&oacute; durante el ASPO, dejaron de pasar las lanchas de pasajeros, disminuyeron su frecuencia las almaceneras y los isle&ntilde;os se vieron ante la necesidad de armar redes solidarias </strong>para resolver cuestiones b&aacute;sicas de su existencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; surgi&oacute; la Red Delta San Fernando, un grupo de WhatsApp que propon&iacute;a sumar delegados por arroyo para intercambiar informaci&oacute;n y recursos. A partir de ella se formaron varios grupos de vecinos por arroyo y tambi&eacute;n la red de huertas isle&ntilde;as coordinada por la biblioteca Genoveva&rdquo;, dice Negri.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Usina de ideas&nbsp;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.poesiaenlaescuela.blogspot.com.ar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Poes&iacute;a en la Escuela</a> es otro de los ejes en la vida de Marisa Negri. Es un programa que inici&oacute; en 2010 con un grupo de poetas y que coordina junto a Alejandra Correa. Con los a&ntilde;os crearon una red que se extiende por todo el pa&iacute;s y por naciones hermanas como Uruguay, Per&uacute;, Chile y Paraguay. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los poetas van a la escuela a compartir lecturas que los hayan conmovido cuando eran ni&ntilde;os o j&oacute;venes y contagian su amor por la poes&iacute;a, las escuelas se llenan de talleres, m&uacute;sica, colores. Los chicos tambi&eacute;n escriben y leen junto a los poetas&rdquo;, cuenta con pasi&oacute;n Marisa Negri. &ldquo;Es una hermosa fiesta que nos sostiene y da sentido a nuestras vidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en sociedad creativa con Alejandra Correa crearon, en 2020, <a href="https://lacreciente.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Creciente</a>: un espacio de capacitaci&oacute;n virtual destinado a quienes desean leer y escribir poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las clases por WhatsApp fueron una necesidad ya que no se pod&iacute;a llegar a la escuela por la creciente y derivaron en un proyecto que se llam&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FK6Af_FLsfE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Memoria isle&ntilde;a</a> en el que los adolescentes entrevistaron a sus mayores y ellos contaron la vida en las islas. Hoy estamos viendo c&oacute;mo retomar eso desde la creaci&oacute;n de un Museo Isle&ntilde;o en la biblioteca&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Como la Nautilus &ldquo;es una usina de ideas y proyectos en estado de ebullici&oacute;n permanente&rdquo;, el a&ntilde;o pasado, en plena pandemia, Marisa Negri junto a Gabriel Martino y Daniela Rodi, crearon <a href="https://laballestamagnifica.tumblr.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Ballesta Magn&iacute;fica</a>: un sello editorial que inicia con La Noche, un conjunto de relatos ambientado en las islas de Alberto Mu&ntilde;oz.
    </p><h3 class="article-text"> <strong>Las influencias</strong></h3><p class="article-text">
        El Delta con su sistema de arroyos, r&iacute;os y canales, sus casas abandonadas y antiguos naufragios es un t&oacute;pico irresistible para muchas personas y una influencia permanente en los y las artistas que se sienten atra&iacute;dos e influenciados por el dulce canto de sirenas de sus aguas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estar ac&aacute; ha influido en mi vida. Hay un antes y un despu&eacute;s. Ha influido mi productividad en la escritura: escrib&iacute; m&aacute;s de 10 libros en menos de 6 a&ntilde;os. Si algo de eso vale la pena, lo dir&aacute;n editores y lectores. Pero pude concentrarme de otro modo. Tambi&eacute;n como asunto de la escritura viene asomando en cuentos, ensayos y hasta poes&iacute;a&rdquo;, dice Duizeide que volvi&oacute; a la l&iacute;rica por el amor a su compa&ntilde;era isle&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En viaje a Martín García en la Bibliolancha durante una actividad de Poesía en la Escuela                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La periodista, escritora y cr&iacute;tica literaria Gabriela Borrelli dice que &ldquo;escribir en el Delta es una mezcla de tranquilidad y peligro. La literatura es como un escondite en s&iacute; mismo y es el lugar en el que los escritores heredan tradiciones que los hacen sentirse parte de este espacio encantado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marisa Negri aclara que en su caso eligi&oacute; al Delta &ldquo;para vivir y eso es muy otra cosa. Tengo dos series de poemas sobre el Delta, una sobre la construcci&oacute;n de Nautilus y otra sobre los viajes en la lancha escolar pero mi relaci&oacute;n con la isla no es s&oacute;lo literaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Haroldo Conti describi&oacute; en su cuento Sudeste que &ldquo;no hay uno de estos tipos que resista ese olor del r&iacute;o&rdquo;. Los isle&ntilde;os lo llaman &ldquo;mal de sauce&rdquo; porque quienes visitan el Delta suelen entrar en un estado de enso&ntilde;aci&oacute;n y cansancio que los atrapa y no los deja salir. En cambio, para otras personas, es todo un mundo de inspiraci&oacute;n, sue&ntilde;os por cumplir y creaci&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/bibliolancha-biblioteca-recorre-delta-pandemia-da-libros-ayuda_1_8046249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jun 2021 10:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bibliolancha, la biblioteca que recorre el Delta y que en pandemia da libros y ayuda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de un pueblo que decidió preservar a los guanacos y logró dar trabajos y retener a los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/historia-pueblo-decidio-preservar-guanacos-logro-dar-trabajos-retener-jovenes_1_8006392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b47fd7f-6e52-4132-8042-cbee2375ff98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de un pueblo que decidió preservar a los guanacos y logró dar trabajos y retener a los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es en La Payunia, Mendoza. Crearon una cooperativa para proteger y conservar la población de guanacos silvestres, que estaba en peligro de extinción. Ahora es un recurso económico y una manera de cuidar al medio ambiente.</p></div><p class="article-text">
        El viento arrastra arenilla y se cuela por la chimenea. El celular con la pantalla estallada marca las 5.04. A&uacute;n faltan unos minutos para que asome el sol y don Jorge ya tom&oacute; 2 mates para ir calentando la panza. Con la linterna del tel&eacute;fono repasa los nombres de los que se comprometieron para el arreo escritos en su cuaderno con espiral. Son 15. Espero que ninguno se duerma, piensa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Payún Matrú, uno de los volcanes de mayor magnitud (3.715 metros) que comenzó a formarse hace unos 150.000 años. En una de las laderas funciona la cooperativa.                            </span>
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        La escena, cotidiana para Jorge Soto entre mediados de septiembre y finales de noviembre, sucede en La Payunia: un territorio de m&aacute;s de 25.000 km2, al sudeste de la provincia de Mendoza, donde se encuentra El Pay&uacute;n Matr&uacute;, uno de los volcanes de mayor magnitud (3.715 metros) que comenz&oacute; a formarse hace unos 150.000 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En La Salinilla, uno de los parajes de esa regi&oacute;n perteneciente al distrito Agua Escondida (a 180 kil&oacute;metros de Malarg&uuml;e), en 2005, naci&oacute; una cooperativa que -como no pod&iacute;a ser de otra manera- lleva el nombre de ese poderoso volc&aacute;n que, en lengua mapuche, significa Barba de chivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cooperativa est&aacute; integrada por 20 personas de las cuales 15 son mujeres que ocupan los altos cargos directivos</strong>. Creada para proteger y conservar la poblaci&oacute;n de guanacos silvestres -una de las especies salvajes de la zona que estuvo en peligro de extinci&oacute;n- entre sus objetivos est&aacute; el de mejorar la calidad de vida de los pobladores de La Payunia: una zona considerada inh&oacute;spita que apenas supera los 1.000 habitantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El inicio de la esquila de guanacos en la Cooperativa Payún Matrú                            </span>
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        &ldquo;Es una regi&oacute;n carente de proyectos para el desarrollo econ&oacute;mico. Formamos la cooperativa con socias y socios locales para aprovechar la fibra del guanaco realizando la esquila del animal que habita en silvestr&iacute;a dentro de la reserva&rdquo;, dice Melania Moraga a <strong>elDiarioAR</strong>, presidenta de la entidad, que cuenta con el apoyo y asesoramiento del INTI, CONICET y ONG&rsquo;s nacionales e internacionales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Oportunidad laboral en la cuna de volcanes</strong></h3><p class="article-text">
        La Payunia es una reserva provincial que se constituye sobre la Precordillera de los Andes como uno de los campos volc&aacute;nicos m&aacute;s extensos de Am&eacute;rica del Sur. Su paisaje es una planicie de tonalidades negras y rojizas que alcanza los 2.200 metros de altura, cuyas riquezas geol&oacute;gicas y arqueol&oacute;gicas convocan a expertos de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n relevamientos realizados por vulcan&oacute;logos de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.), <strong>el &aacute;rea contiene un promedio de 10,6 volcanes cada 100 kil&oacute;metros cuadrados </strong>y m&aacute;s de 800 conos contabilizados, aunque se estima que podr&iacute;an ser muchos m&aacute;s. Estas condiciones convierten a la regi&oacute;n del sur mendocino en una de las reservas de volcanes m&aacute;s importantes del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Con una fauna compuesta mayormente de guanacos tambi&eacute;n habitan all&iacute; el zorro gris, el &ntilde;and&uacute; petiso, la mara, el chinchill&oacute;n y aves rapaces como el &aacute;guila mora. En 2011, los campos volc&aacute;nicos Llancanelo y Pay&uacute;n Matr&uacute; fueron preseleccionados por la Comisi&oacute;n Nacional Argentina de Cooperaci&oacute;n con la Unesco (Conaplu) como candidatos para ser declarados Patrimonio Mundial.
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                El interior de la hilandería Payún Matru                            </span>
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        Seg&uacute;n la declaraci&oacute;n, la zona fue elegida &ldquo;por sus valores paisaj&iacute;sticos &uacute;nicos en el planeta y por su diversidad en expresiones volc&aacute;nicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La principal actividad econ&oacute;mica de la zona es la cr&iacute;a de animales, principalmente cabras y ovejas. Las pr&aacute;cticas de pastoreo inadecuado y las actividades extractivas sin criterios sustentables han producido la degradaci&oacute;n del ecosistema da&ntilde;ando el equilibrio ecol&oacute;gico natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este modo de producci&oacute;n caus&oacute; tambi&eacute;n un deterioro cultural y econ&oacute;mico en la vida de los productores. Particularmente en el sector agropecuario: una poblaci&oacute;n que tiende a envejecer y que muestra baja predisposici&oacute;n a la adaptaci&oacute;n a los nuevos escenarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de la cooperativa marc&oacute; un antecedente al ser la primera experiencia de manejo de guanacos silvestres en Argentina -y en el mundo- llevada a cabo por peque&ntilde;os productores. <strong>A lo largo de estos 16 a&ntilde;os han desarrollado un mercado para la fibra y productos derivados del uso sustentable del guanaco generando empleos y evitando la emigraci&oacute;n de los pobladores a las ciudades, as&iacute; como tambi&eacute;n se ha constituido en un espacio para preservar la cultura y las tradiciones locales.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Esquila: una tarea colectiva</strong></h3><p class="article-text">
        Para la esquila de guanacos en silvestr&iacute;a se requiere de una gran log&iacute;stica. Se realiza entre septiembre y noviembre y participan alrededor de 40 operarios y operarias con cuatro fases en la organizaci&oacute;n del trabajo: arreo, captura, esquila y liberaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El arreo se realiza al amanecer, con unos 15 jinetes, que se reparten en tres grupos. A caballo se dirigen a puntos previamente delimitados y gu&iacute;a a los guanacos hacia la infraestructura de captura. Una vez all&iacute; son encerrados, con el mayor de los cuidados, y se procede a la esquila que se lleva a cabo en un galp&oacute;n.&nbsp;
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        &ldquo;Se montan cinco esquiladoras el&eacute;ctricas. En cada una de ellas se encuentran cuatro personas: un esquilador, dos sujetadores y un lanero. Tambi&eacute;n en el galp&oacute;n de esquila hay una persona encargada de volcar a una planilla los datos de cada guanaco esquilado y dos personas que colocan los collares de identificaci&oacute;n, dos personas afectadas al mantenimiento de equipo y afilado, tres personas en la maniobra de volteo, que consiste en manear al animal con una varilla extensible con sogas en los extremos, dise&ntilde;ada especialmente para este fin. Esta herramienta es colocada al animal ya encapuchado dentro del brete final y volteado sobre la camilla, luego es atado y trasladado hasta la m&aacute;quina de esquila&rdquo;, detalla a elDiarioAr Jorge Soto, uno de los socios fundadores y ex presidente de la cooperativa.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la liberaci&oacute;n del guanaco se le toman muestras biol&oacute;gicas para estudios sanitarios y fisiol&oacute;gicos y se les coloca un radiocollar. Una vez esquilado, el guanaco regresa a su h&aacute;bitat natural pero es rastreado en forma continua, por personal del CONICET, a trav&eacute;s de los radiocollares colocados en su cuello.
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;<strong>La tarea fina</strong></h3><p class="article-text">
        La lana obtenida tras la esquila es trasladada hasta la hilander&iacute;a que est&aacute; equipada con once m&aacute;quinas Mini Mills canadienses, compradas a trav&eacute;s de un consorcio constituido entre el CONICET, el INTI, la Municipalidad de Malarg&uuml;e y la Cooperativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con estas m&aacute;quinas se atraviesa un proceso desde el descerdado hasta el hilado y enmadejado de las fibras. Las socias y socios se dividen en dos grupos que asisten a trabajar 15 d&iacute;as cada uno. El proceso comienza con dos personas que son las encargadas de hacer el descerdado a mano. Una vez terminado este paso lo pasan por el tambler para terminar de sacar todas las impurezas que pueda tener la fibra, luego la colocan en la lavadora para terminar con la etapa de limpieza&rdquo;, explica la presidenta de la cooperativa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Otra escena de la esquila de guanacos.                            </span>
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        El paso siguiente, una vez que la lana ya est&aacute; limpia, es hacerla pasar por las diferentes m&aacute;quinas: piquer, descerdadora, cardadora. As&iacute; se obtiene la mecha de la fibra para ser hilada, enmadejada y posteriormente colocada en los conos lista para su uso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un primer momento la fibra obtenida en la esquila la proces&aacute;bamos de manera artesanal. Nos llevaba un largo tiempo obtener un kilo de fibra hilada ya que todo lo hac&iacute;amos manualmente. En la actualidad, con las m&aacute;quinas que pudimos adquirir, esa cantidad de fibra la podemos obtener en un d&iacute;a de trabajo. Es decir que se lograron aumentar los vol&uacute;menes de producci&oacute;n y tambi&eacute;n mejorar la calidad&rdquo;, cuenta Moraga.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de lana del guanaco en Pay&uacute;n Matr&uacute; tambi&eacute;n se obtiene lana de oveja y de cabra (cashmere) y se realizan fieltros a partir del descarte de este procesamiento.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La funci&oacute;n social</strong></h3><p class="article-text">
        Ana Martinez es la Secretaria y una de las socias fundadoras de Pay&uacute;n Matr&uacute;. Gran parte de su vida transcurre en la planta de la cooperativa y, adem&aacute;s, es la encargada de ense&ntilde;arle las tareas a los socios y socias m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la cooperativa trabajan j&oacute;venes que cursaron el secundario en el distrito de Agua Escondida. Se les ofreci&oacute; ingresar como socios para trabajar en la planta con la intenci&oacute;n de que no tengan que emigrar a los centros urbanos&rdquo;, cuenta Ana a elDiarioAR. &ldquo;Tambi&eacute;n sumamos a madres solteras y matrimonios que no tienen animales para la crianza que se les hace muy dif&iacute;cil sobrevivir en el lugar, ya que no hay otras actividades productivas que puedan desarrollarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su vez Pay&uacute;n Matr&uacute; ha conformando un cuerpo t&eacute;cnico de j&oacute;venes profesionales, recientemente recibidos, que viven en la ciudad de Malarg&uuml;e, brind&aacute;ndoles una opci&oacute;n de desarrollo y experiencia laboral. Algunos de ellos son T&eacute;cnicos en Gesti&oacute;n Ambiental, T&eacute;cnicos en Turismo y T&eacute;cnicos en Seguridad e Higiene.
    </p><p class="article-text">
        El municipio de Malarg&uuml;e provee mensualmente a la cooperativa con 600 litros de gasoil que se utilizan para el funcionamiento del grupo electr&oacute;geno que alimenta la planta de procesamiento y la planta potabilizadora -que abastece a toda la poblaci&oacute;n del lugar- la sala de primeros auxilios y la casa de los guardaparques.
    </p><p class="article-text">
        Desde que la vida transcurre en pandemia las actividades y las ventas han disminuido. &ldquo;Es muy poco lo que se est&aacute; realizando, muchas personas no pueden venir a trabajar por los protocolos. Se hace dif&iacute;cil mantener la cooperativa con lo que est&aacute; sucediendo, como la mayor&iacute;a de los emprendimientos no estamos ajenos a esto&rdquo;, dice la presidenta de Pay&uacute;n Matr&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para la esquila de este a&ntilde;o esperan que el Ministerio de Salud provincial les autorice los protocolos sanitarios. &ldquo;Adem&aacute;s de una fuente laboral Pay&uacute;n Matr&uacute; nos identifica como pobladores que nos relacionamos con el cuidado y la preservaci&oacute;n del medio ambiente&rdquo;, dice Melania Moraga.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>UR</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/historia-pueblo-decidio-preservar-guanacos-logro-dar-trabajos-retener-jovenes_1_8006392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jun 2021 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia de un pueblo que decidió preservar a los guanacos y logró dar trabajos y retener a los jóvenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Mendoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias ocultas lejos de Buenos Aires salen a la luz por las cooperativas audiovisuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historias-ocultas-lejos-buenos-aires-salen-luz-cooperativas-audiovisuales_1_7956555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cef29816-f0eb-446e-bcb4-af01bb464042_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias ocultas lejos de Buenos Aires salen a la luz por las cooperativas audiovisuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una serie de productoras resisten el embate de estos tiempos en diversas provincias del país. El financiamiento estatal, los concursos y los avances tecnológicos permitieron su desarrollo y con éste una descentralización de la producción audiovisual que da la posibilidad de contar nuevas historias.</p></div><p class="article-text">
        Todo sucede la misma ma&ntilde;ana y con una c&aacute;mara que registra. En Ober&aacute;, Misiones, un tarefero es filmado mientras camina encorvado cargando un bols&oacute;n de yerba en sus espaldas; en Nono, C&oacute;rdoba, una abuela cuenta c&oacute;mo curar la culebrilla con yuyos serranos; en Salavina, Santiago del Estero, un &ldquo;chango&rdquo; toca una chacarera con viol&iacute;n sachero; en Santa Ana, Jujuy, cuatro mujeres muestran c&oacute;mo bordan sus rebozos.
    </p><p class="article-text">
        Estas historias permanecer&iacute;an ocultas si no existieran productoras audiovisuales de esas provincias que salieran a contarlas. <strong>Fundadas en momentos en que el mercado demandaba nuevas miradas para las producciones audiovisuales</strong>, <strong>la misionera Productora de la Tierra; la cordobesa Caleidoscopio; la santiague&ntilde;a Los D&iacute;az y la juje&ntilde;a Wayruro se conformaron como cooperativas y desde el interior del pa&iacute;s resisten el embate de estos tiempos dif&iacute;ciles.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada la mayor&iacute;a de los que quer&iacute;an hacer pel&iacute;culas, documentales y series ten&iacute;an que instalarse en Buenos Aires. La estructura estaba pensada para que la Capital fuera el centro y todo se realizara desde las productoras porte&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        En los casos que ten&iacute;an que hacer un film o trabajo audiovisual narrando alguna historia del interior del pa&iacute;s viajaban con su producci&oacute;n, sus equipos, sus t&eacute;cnicos y regresaban. Parec&iacute;a que eso nunca iba a cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Con los concursos federales del INCAA, luego con la Ley de Servicios de Comunicaci&oacute;n Audiovisual -la misma que el expresidente Mauricio Macri modific&oacute; mediante un DNU al mes de asumir- y los avances inform&aacute;ticos y tecnol&oacute;gicos al alcance de m&aacute;s personas comenzaron a crearse productoras en el interior del pa&iacute;s para contar nuevas historias.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con mirada de mujer</strong></h3><p class="article-text">
        La cooperativa cordobesa <a href="https://www.facebook.com/caleidoscopiorealizaciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caleidoscopio</a> comenz&oacute; a formarse en el 2011 a partir de las posibilidades que se abrieron con la nueva Ley de Servicios de Comunicaci&oacute;n Audiovisual. &ldquo;Algunas de nosotras form&aacute;bamos parte de la &lsquo;Coalici&oacute;n por los 21 Puntos&rsquo; que fue el sustento de aquella ley y todas ten&iacute;amos militancia en diferentes espacios feministas o de defensa de los derechos de las mujeres&rdquo;, cuenta Gabriela Cabus, presidenta del Consejo de Administraci&oacute;n, a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La primera experiencia de trabajo en conjunto fue la serie documental <em>Caleidoscopio. Diversos colores, los mismos derechos</em>, que obtuvo el Primer Premio en Serie Documental Argentina en el Festival Internacional de Cine Pol&iacute;tico en 2013. A partir de entonces decidieron conformarse legalmente como cooperativa y apostar a que &eacute;sta se convierta en la principal fuente de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevar adelante una productora audiovisual cooperativa es bastante dif&iacute;cil en estos tiempos ya que es una industria muy incipiente en el interior del pa&iacute;s y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para apuntalar este sector son totalmente insuficientes. La disminuci&oacute;n de presupuesto para la Cultura y el achicamiento del INCAA en los &uacute;ltimos a&ntilde;os son realmente muy perjudiciales para nuestras posibilidades laborales en la provincia de C&oacute;rdoba&rdquo;, dice la presidenta.
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                Las luchas feministas y del colectivo LGTBQI+ son parte fundamental de las historias de la cooperativa Caleidoscopio                            </span>
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        <strong>Desde la cooperativa apuestan por contar lo que la gran industria no cuenta: experiencias organizativas solidarias e innovadoras que se dan en los sectores populares, las luchas de las mujeres, visibilizar a las comunidades LGTBIQ+, los j&oacute;venes y los pueblos originarios.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos tienen dos proyectos en marcha que concursaron en el Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicaci&oacute;n Audiovisual (FOMECA). Se trata de <em>Cielo Abierto</em>, una serie documental de 6 cap&iacute;tulos sobre experiencias art&iacute;sticas de usuarios de salud mental y est&aacute;n editando <em>Sabidur&iacute;a del Monte</em> sobre hierbas medicinales de bosques nativos de la provincia de C&oacute;rdoba.
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            </figure><p class="article-text">
        A la vez, la serie <em>Trabajadoras. Sembrando Organizaci&oacute;n</em>, que retrata a mujeres, lesbianas, y trans en la lucha por la inclusi&oacute;n y la igualdad en los &aacute;mbitos laborales se emite por la plataforma cordobesa de contenidos audiovisuales con enfoque feminista, transfeminista, de g&eacute;neros y diversidad <a href="https://equiswebtv.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Equis+webtv</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es dif&iacute;cil contar historias que no son rentables&rdquo;, sostiene Cabus. &ldquo;Creemos que estas nuevas narrativas se construyen no solo en los contenidos sino tambi&eacute;n en las formas de producir. Por eso apostamos a una manera de trabajar cooperativa, donde cada una aporta lo que sabe y aprende de las otras, donde no hay palabra santa ni par&aacute;metros que no puedan discutirse&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De la tierra colorada</strong></h3><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2004, un grupo de cineastas, comunicadores y dise&ntilde;adores fundaron, en la ciudad misionera de Ober&aacute;, la <a href="https://www.productoradelatierra.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Productora de la Tierra</a>. Obtuvieron la personer&iacute;a jur&iacute;dica para conformarse como cooperativa en el a&ntilde;o 2007. Gran parte del trabajo que llevan adelante es en redes con otras productoras.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rodaje de Mata Salvaje, en Misiones, a cargo del equipo de la Productora de la Tierra                            </span>
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        &ldquo;A eso le debemos un porcentaje importante de nuestro capital social porque de ese modo nos insertamos en el medio con el fin de aportar m&aacute;s que de pedir, incluso desde lo pol&iacute;tico pero no desde lo partidario, sino acercando ideas y proyectos culturales&rdquo;, explica  a <strong>elDiarioAR </strong>Luc&iacute;a Alcain, expresidenta de la productora.
    </p><p class="article-text">
        En estos 15 a&ntilde;os de existencia la productora particip&oacute; en la realizaci&oacute;n de audiovisuales de la Regi&oacute;n NEA del Plan de Fomento 2010 como coproductora del unitario documental <em>Quieta Non Movere, La Masacre de Ober&aacute;</em>. Form&oacute; parte del trabajo de la serie de ficci&oacute;n <em>Aquellos d&iacute;as felices</em> de Maximiliano Gonz&aacute;lez y produjo el&nbsp; cap&iacute;tulo Misiones del ciclo <em>Huellas. Historias del Nordeste</em> y de la serie de 12 cap&iacute;tulos<em> Casi un mismo Techo</em> en 2014 con salida al aire para la regi&oacute;n NEA.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s ha realizado micros para Canal Encuentro y Acua Mayor y la microserie <em>Del lado de los Fr&aacute;giles</em>. Tambi&eacute;n gan&oacute; el concurso de desarrollo de proyectos de largometrajes Raymundo Gleyzer y en estos momentos tiene en desarrollo dos largometrajes de ficci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea es estrenar una pel&iacute;cula este a&ntilde;o llamada <em>Mata salvaje</em> (en coproducci&oacute;n con productoras de Brasil y Paraguay) y ya hemos estrenado uno de los proyectos del Raymundo Gleyzer: <em>Selva</em>&rdquo;, cuenta Alcain.
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        Tambi&eacute;n han puesto en pantalla otras coproducciones: <em>Plan Divino</em>, <em>Agua Dos Porcos</em> y <em>Un Gauchito Gil </em>(rodada en Corrientes) y, en estos momentos, est&aacute;n por comenzar a rodar <em>Una Sola Primavera</em>, ganador de &Oacute;pera Prima Regional, y desarrollando <em>Zulma, </em>planeado para filmarse en 2022.
    </p><p class="article-text">
        En el tr&aacute;nsito de hacer cosas nuevas se les ocurri&oacute; crear el Festival Ober&aacute; en Cortos, que este a&ntilde;o lleg&oacute; a la 17&deg; edici&oacute;n. &ldquo;Si de algo sirvi&oacute; conformar esta cooperativa fue el de plantar un precedente con el trabajo audiovisual y que realizadores del interior lo vean como factible, como un modo de descentralizar los recursos, las pol&iacute;ticas y los accionares <strong>demostrando que tambi&eacute;n se pueden producir obras de calidad desde una provincia&rdquo;</strong>, concluye Luc&iacute;a Alcain.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con una chacarera de fondo</strong></h3><p class="article-text">
        El nombre de esta cooperativa hace honor a Los D&iacute;az: una localidad sobre la margen derecha del R&iacute;o Dulce -ubicada a 40 minutos de la Capital de Santiago del Estero- equidistante de los diques Quiroga y R&iacute;o Hondo. Nacida en el a&ntilde;o 2013, reci&eacute;n dos a&ntilde;os despu&eacute;s de conformados abrieron la oferta de servicios y desarrollo de proyectos audiovisuales en la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las dos patas fuertes para sostener la cooperativa son la cobertura de eventos (festivales y conciertos) y -en menor medida- la renta de equipos</strong>. A partir de ese trabajo que realizan con varias instituciones de la provincia llevan adelante proyectos cinematogr&aacute;ficos.
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        &ldquo;En estos momentos tenemos al aire la serie MOCASE, la alternativa campesina, por Barricada TV, luego de 3 a&ntilde;os de producci&oacute;n y m&aacute;s de 20 de relaci&oacute;n con la organizaci&oacute;n. Es una estrategia m&aacute;s que una serie para nosotros&rdquo;, cuenta V&iacute;ctor C&aacute;ceres, responsable del &aacute;rea de proyectos de la cooperativa, a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos la cooperativa se encuentra rodando<em> El Diablo canta en el Monte,</em> documental sobre el artista santiague&ntilde;o Jacinto Piedra. &ldquo;Somos 4 personas por los protocolos sanitarios. Lo hacemos sin ning&uacute;n tipo de subsidio, excepto el catering que viene de Cultura de la provincia&rdquo;, dice C&aacute;ceres.&nbsp;
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                Rodaje del largometraje documental El Diablo Cantaba en el Monte, sobre el cantautor Jacinto Piedra                            </span>
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        Los D&iacute;az es un motor cultural en su provincia, ya que participan de la presentaci&oacute;n de libros, pel&iacute;culas y proyectos de ley que beneficien al sector. Adem&aacute;s forman parte de la discusi&oacute;n de la Ley Audiovisual en Tucum&aacute;n y Santiago del Estero.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos est&aacute;n dise&ntilde;ando su p&aacute;gina web, con un subsidio de Punto Cultura, pero la tarea de la cooperativa excede lo audiovisual. &ldquo;Recibimos financiamiento a trav&eacute;s del INTI con el objetivo de instalar una carpinter&iacute;a en el predio de La Usina, en la ciudad de Clodomira, un proyecto conjunto con la Asociaci&oacute;n de Familias con Identidad Huertera.&nbsp;De la misma alianza se gener&oacute;, en el inicio de la pandemia, un circuito corto de comercializaci&oacute;n de bolsones de frutas y verduras de estaci&oacute;n distribuidos mediante el mecanismo puerta a puerta que contin&uacute;a en la actualidad&rdquo;, detalla V&iacute;ctor C&aacute;ceres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El trabajo en equipo que se genera desde la producci&oacute;n audiovisual para Los D&iacute;az es &ldquo;un modelo de negocio que brinda participaci&oacute;n al trabajador y lo adue&ntilde;a de su trabajo&rdquo;.</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Producir y compartir ense&ntilde;anzas</strong></h3><p class="article-text">
        Creado en San Salvador de Jujuy en el a&ntilde;o 1994, <a href="http://wayruro.blogspot.com/?fbclid=IwAR3dCUQ99xyNOY4iqsZWFg3M96NPMB70-_kewwVtsqUaLp8VGORuLhvUPYk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wayruro</a> es un <strong>colectivo de comunicaci&oacute;n popular fundada por estudiantes universitarios que sent&iacute;an la necesidad de acompa&ntilde;ar la lucha de los trabajadores y trabajadoras estatales en los a&ntilde;os 90.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus tareas est&aacute;n abocadas a la producci&oacute;n audiovisual, las capacitaciones en comunicaci&oacute;n popular audiovisual, la creaci&oacute;n del Archivo Audiovisual Jujuy y la difusi&oacute;n a trav&eacute;s de la <a href="https://www.facebook.com/videojujuycortos.lamuestra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Muestra Internacional de Cortometrajes Jujuy/Cortos</a>, que este a&ntilde;o cumple 20 a&ntilde;os de existencia y est&aacute; prevista de modo semipresencial.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos capacitando en comunicaci&oacute;n con un espacio de formaci&oacute;n propio que es<a href="https://wayruro.org.ar/kallpa-tv/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Kallpa TV-Canal</a> Escuela en el Barrio Coronel Arias de la periferia de San Salvador. Hemos producido alrededor de 300 contenidos audiovisuales hasta la actualidad entre series, unitarios y micros&rdquo;, cuenta a <strong>elDiarioAR </strong>Ariel Ogando, uno de los fundadores de Wayruro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En la actualidad tienen el programa de cortometrajes <em>La vida es corta</em> en el canal 2 de Jujuy (que se retransmite en otras se&ntilde;ales comunitarias), est&aacute;n rodando la serie <em>Jujuy cuatro estaciones</em> (que cuenta la idiosincrasia de la provincia a trav&eacute;s de celebraciones populares) para el FOMECA y acaban de concluir un taller de producci&oacute;n audiovisual con dispositivos m&oacute;viles -con perspectiva de g&eacute;nero- para el programa Puntos de Cultura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las compa&ntilde;eras de Wayruro est&aacute;n con el proyecto Kuychi: la primera experiencia en una escuela de g&eacute;nero, que son instancias formativas para compa&ntilde;eras de distintas organizaciones comunitarias y del universo trans que depende del Ministerio de las Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad&rdquo;, detalla Ogando.
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            <span class="title">
                El colectivo Wayruro de Jujuy en pleno rodaje con los cerros de fondo                            </span>
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        Si bien el trabajo de Wayruro se desarrolla en el territorio del Norte argentino, han realizado acciones en otras provincias argentinas y en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, Francia, Venezuela, Costa Rica, Ecuador y Chile siempre levantando la bandera de la comunicaci&oacute;n popular.
    </p><p class="article-text">
        El escritor ruso Le&oacute;n Tolstoi dej&oacute; la frase &ldquo;pinta tu aldea y pintar&aacute;s el mundo. En este caso, estas cuatro cooperativas, filman su aldea para contar el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historias-ocultas-lejos-buenos-aires-salen-luz-cooperativas-audiovisuales_1_7956555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 May 2021 03:05:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historias ocultas lejos de Buenos Aires salen a la luz por las cooperativas audiovisuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia en imágenes de Mariela Muñoz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historia-imagenes-mariela-munoz_1_7913568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c455ab14-3f0a-46fa-ba9e-18661dce3c17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia en imágenes de Mariela Muñoz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Huellas" es el recorrido de una vida en pocos minutos. En esta edición Mariela Muñoz, una de las luchadoras por la Ley de Identidad de Género en la Argentina.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Realizadores: Guillermo Ale y Ulises Rodr&iacute;guez Producci&oacute;n y edici&oacute;n: Guillermo Ale&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Idea y gui&oacute;n: Ulises Rodr&iacute;guez
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Ale, Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historia-imagenes-mariela-munoz_1_7913568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 May 2021 15:41:26 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A 9 años de la sanción de la ley de identidad de género: Mariela Muñoz, la Gigante de la lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/9-anos-sancion-ley-identidad-genero-mariela-munoz-gigante-lucha_1_7912028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fb69b1b-c2df-4f75-9cfc-25caad76d336_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 9 años de la sanción de la ley de identidad de género: Mariela Muñoz, la Gigante de la lucha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 9 de mayo de 2012, el Congreso aprobó la Ley 26.743, considerada una de las legislaciones más avanzadas a nivel mundial. En el aniversario del momento histórico para la ampliación de derechos, la historia de la primera mujer en ser reconocida por su identidad de género por el Estado argentino.</p><p class="subtitle">Video - Huellas, la historia de Mariela Muñoz en imágenes</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es impresionante. Yo nunca vi un caso as&iacute;. Es revolucionario&rdquo;, dijo <strong>Mirtha Legrand</strong>, aquel lunes 5 de mayo de 1997. Hac&iacute;a apenas 4 d&iacute;as que<strong> Mariela Mu&ntilde;oz</strong> hab&iacute;a sido reconocida como mujer por el Estado argentino cuando se sent&oacute; en la mesa como invitada junto a Anabella Ascar, Fabio Zerpa y el periodista Eduardo Marrazzi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conductora estaba molesta por el plant&oacute;n -a &uacute;ltimo momento- de M&oacute;nica Ayos y Florencia Pe&ntilde;a. Con su mejor sonrisa frente a las c&aacute;maras -sin dejar de pasarle factura a las ausentes- la diva de los almuerzos abri&oacute; el programa mostrando, en primer plano, el Documento Nacional de Identidad de la mujer que le abri&oacute; el camino a miles de personas transexuales que se encontraban en esa misma situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Te hago entrega de tu documento, donde aparece que sos una se&ntilde;ora. Es la primera vez que veo esto, honestamente nunca lo he visto&rdquo;, dijo Legrand y la c&aacute;mara hizo un zoom hacia el rostro de Mariela: &ldquo;creo que es algo importante y detr&aacute;s m&iacute;o vendr&aacute;n otras transexuales que tendr&aacute;n que hacerlo, pero a m&iacute; me gustar&iacute;a que sea por ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lucha reci&eacute;n comenzaba.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>De Lules a Quilmes</strong></h3><p class="article-text">
        La v&iacute;spera de Navidad de 1943, en Lules, Tucum&aacute;n, la familia Mu&ntilde;oz vivi&oacute; el nacimiento de Leonardo Luis como un milagro. Encomendados a la fe cat&oacute;lica, esta familia de zafreros sinti&oacute; que la llegada del cuarto hijo, un d&iacute;a antes del nacimiento del ni&ntilde;o Jes&uacute;s, era un mensaje divino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A decir de los dogmas religiosos, el camino que la vida le hab&iacute;a destinado a Leonardo Luis no fue el que sus padres seguramente so&ntilde;aron pero, en el tr&aacute;nsito por este mundo, conoci&oacute; tanto el calvario como el amor.
    </p><p class="article-text">
        La escolarizaci&oacute;n fue un martirio para el ni&ntilde;o: sufr&iacute;a la discriminaci&oacute;n por ser un &ldquo;bicho raro&rdquo; que no jugaba al f&uacute;tbol ni a la lucha con los varones. Cuando volv&iacute;a del colegio cuidaba a sus hermanos, cocinaba y limpiaba la casa. A los 14 a&ntilde;os comenz&oacute; a trabajar en la casa de unos vecinos italianos. Realizaba las tareas dom&eacute;sticas y cuidaba a los ni&ntilde;os. A esa misma edad comenz&oacute; a pedir que dejaran de llamarlo Leonardo Luis y la nombraran Mariela Elcira, el nombre que ella hab&iacute;a elegido.
    </p><p class="article-text">
        Esa decisi&oacute;n le cost&oacute; el rechazo de su madre. Su padre, en cambio, sent&iacute;a que pod&iacute;a torcer ese rumbo acudiendo a m&eacute;dicos que le recetaban hormonas para reforzar su masculinidad, psiquiatras que empastillaban porque era una cuesti&oacute;n mental, psic&oacute;logos que no entend&iacute;an lo que Mariela les contaba y t&iacute;os que recomendaban &ldquo;llevarlo con una puta para que se haga macho&rdquo;. Nada, nunca, funcion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el documental Amor a paso de gigante, de la cineasta francoargentina Maria Audras, Mariela cuenta que en su adolescencia fue violada por tres hombres, vecinos de Lules, a modo de &ldquo;correctivo&rdquo;. <strong>El pueblo la hab&iacute;a abandonado hac&iacute;a rato, s&oacute;lo ten&iacute;a que irse.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La Agrupación Mariela Muñoz continúa el legado de la pionera en la lucha por la igualdad.                            </span>
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        Cargando una mochila muy pesada, Mariela dej&oacute; Lules para siempre con el sue&ntilde;o de rearmar su vida. Como sucedi&oacute; con la tribu de los Quilmes, en el siglo XVII, su desarraigo tucumano concluy&oacute; en esa ciudad del sur del conurbano.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de 1965, Mariela Mu&ntilde;oz tuvo su primera aparici&oacute;n p&uacute;blica en la revista Extra. En un art&iacute;culo titulado &ldquo;200.000 homosexuales&rdquo; hab&iacute;a un subt&iacute;tulo que dec&iacute;a: &ldquo;El homosexual que dio la cara&rdquo;. All&iacute; apareci&oacute; Mariela, por primera vez en los medios, rodeada de sex&oacute;logos, psic&oacute;logos y otros profesionales. Sin titubeos, ella declar&oacute;: &ldquo;quiero casarme y tener hijos, como cualquier otra&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 1981, a los 39 a&ntilde;os, viaj&oacute; a Chile y se someti&oacute; a una operaci&oacute;n para adaptar su &ldquo;morfolog&iacute;a externa&rdquo;. En Argentina estaba prohibida esa intervenci&oacute;n y como ella fueron muchas las personas transexuales que cruzaron la Cordillera en los 80&rsquo; con ese objetivo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La madraza</strong></h3><p class="article-text">
        Lejos de su pueblo, nadie podr&iacute;a se&ntilde;alarla con el dedo. Aunque limpiar casas no era lo que m&aacute;s le gustaba le permit&iacute;a pagarse un alquiler y empez&oacute; a descubrir un mundo nuevo en las cartas de tarot.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la vez comenz&oacute; a brindarle asistencia a ni&ntilde;os, adolescentes y madres solteras</strong>. Mariela recuerda en el documental que el primer ni&ntilde;o que lleg&oacute; a su vida era el hijo de una prostituta que no pod&iacute;a hacerse cargo de &eacute;l y que se lo entreg&oacute; para que lo criara.
    </p><p class="article-text">
        Luego se hizo cargo de tres hermanas abandonadas por su madre y que el padre no pod&iacute;a mantener. Al tiempo, en una estaci&oacute;n de trenes, conoci&oacute; a una joven de 16 a&ntilde;os con un beb&eacute;. La chica hab&iacute;a hu&iacute;do de su casa despu&eacute;s de que la incitaran a prostituirse para poder alimentar a su hija. Las llev&oacute; a vivir a su casa.
    </p><p class="article-text">
        Enrique, un adolescente de 14 a&ntilde;os que ven&iacute;a del Chaco y, sin dinero, termin&oacute; durmiendo en la Terminal de Retiro tambi&eacute;n fue rescatado por Mariela. La familia se fue agrandando y todos en el barrio conoc&iacute;an a &ldquo;esa mujer&rdquo; que cr&iacute;a chicos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El d&iacute;a de la crueldad</strong></h3><p class="article-text">
        Con el Plan de Convertibilidad en marcha, la econom&iacute;a creciendo y Carlos Menem haciendo gala de macho argentino en la revista Gente, irrumpe en escena en los diarios y los noticieros una transexual (algunos titulaban &ldquo;el travesti&rdquo;) a la que un juez de menores de Quilmes le anulara las partidas de nacimiento de dos mellizos y una ni&ntilde;a a los que hab&iacute;a criado como propios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n de Mariela fue con &ldquo;un operativo policial en el cual estaba toda la cuadra llena de polic&iacute;as con armas cortas y largas&rdquo;, seg&uacute;n recordaba ella a&ntilde;os despu&eacute;s al que mencionar&iacute;a siempre como &ldquo;el d&iacute;a de la crueldad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los medios hicieron una comidilla de su caso. Las abuelas se horrorizaban viendo las dos ediciones de Nuevediario y, como sucede en estas circunstancias, todos se cre&iacute;an con derecho a opinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de tener el apoyo de sus 23 hijos, a los cuales Mariela hab&iacute;a criado, y de un sector de la sociedad, <strong>fue condenada a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n en suspenso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vecinos y vecinas de la localidad de Ezpeleta, partido de Quilmes, organizaron varias marchas para reclamar su liberaci&oacute;n que finalmente se concret&oacute; el 27 de mayo de 1993. Lejos de debilitarse Mariela se hizo a&uacute;n m&aacute;s fuerte como madre y luchadora por los derechos de las personas transexuales a criar hijos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Gigante</strong></h3><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os que siguieron Mariela Mu&ntilde;oz se mantuvo activa en su militancia por el reconocimiento de los derechos universales de las personas trans. <strong>Tras obtener el DNI que la reconoc&iacute;a con su identidad de g&eacute;nero, en 1997,</strong> el INADI la nombr&oacute; asesora contra la discriminaci&oacute;n. En el a&ntilde;o 2000, fue elegida como &ldquo;Mujer del A&ntilde;o&rdquo; por el organismo estatal.
    </p><p class="article-text">
        En 2010, a instancias de aprobarse la Ley de Matrimonio Igualitario, Mariela reapareci&oacute; en p&uacute;blico en la Plaza Congreso. &ldquo;Soy Mariela Mu&ntilde;oz. He criado 23 hijos, entre los 40 d&iacute;as de vida y los 14 a&ntilde;os. Todos estos hijos son varones y mujeres de bien. &iquest;Por qu&eacute; gays y lesbianas no pueden criar?&rdquo;, dijo la mujer que fue aplaudida hasta las l&aacute;grimas.
    </p><p class="article-text">
        Siguieron a&ntilde;os de movilizaciones, batallas legales, idas y vueltas con la Iglesia y el conservadurismo m&aacute;s rancio hasta que,<strong> el 9 de mayo de 2012, fue sancionada la Ley 26.743, de Identidad de G&eacute;nero: considerada una de las legislaciones m&aacute;s avanzadas a nivel mundial, fundamentalmente porque no patologiza a la comunidad trans y porque incluye la adecuaci&oacute;n sexo-gen&eacute;rica -los tratamientos hormonales y la cirug&iacute;a- dentro del Plan M&eacute;dico Obligatorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La lucha de Mariela y su perseverancia fueron fundamentales para conseguir la Ley de Identidad de G&eacute;nero&rdquo;, dice Vanesa, presidenta de la <a href="https://www.facebook.com/agrupacionmarielamunoz/photos/?ref=page_internal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agrupaci&oacute;n Mariela Mu&ntilde;oz</a>, a elDiarioAr. &ldquo;Desde este espacio, junto a personas que militaron y trabajaron junto a ella, continuamos su ejemplo de crianza y de lucha por los derechos de las minor&iacute;as y les ni&ntilde;es&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con sede en la ciudad de Berazategui, la Agrupaci&oacute;n Mariela Mu&ntilde;oz es otro legado de La Gigante que falleci&oacute; el 5 de mayo de 2017, a los 73 a&ntilde;os. &ldquo;Siempre decimos que el mundo fue mejor con su presencia, nosotres tambi&eacute;n&rdquo;, concluye Vanesa.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/9-anos-sancion-ley-identidad-genero-mariela-munoz-gigante-lucha_1_7912028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 May 2021 04:07:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A 9 años de la sanción de la ley de identidad de género: Mariela Muñoz, la Gigante de la lucha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Identidad de género,Mariela Muñoz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el trabajo es lucha e inclusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/trabajo-lucha-e-inclusion_1_7889009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b13ecbe8-4fd4-418a-a1f7-ef48abedad06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el trabajo es lucha e inclusión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ArteTrans es la primera cooperativa de Latinoamérica que trabaja para la inclusión laboral de ese colectivo. La finalidad es alejar a las personas trans de la prostitución a través del teatro, performances, exposiciones de artes plásticas, charlas debate, cursos, talleres, festivales y shows musicales.</p></div><p class="article-text">
        Cuando en el a&ntilde;o 2009 Luly Arias dej&oacute; Santa Mar&iacute;a-San Jos&eacute;, pens&oacute; que al llegar a Buenos Aires dejar&iacute;a de ser &ldquo;el bicho raro&rdquo; de un pueblo de 7000 habitantes, al oeste de la provincia de Catamarca, para encontrarse con un mundo de nuevas oportunidades. Pasaron menos horas que las del viaje para el choque con la realidad y, a los pocos d&iacute;as, estaba prostituy&eacute;ndose en los Bosques de Palermo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de terapia, en el 2014, Natalia Zappacosta decidi&oacute; dar el paso e iniciar la transformaci&oacute;n para el cambio de g&eacute;nero. &ldquo;Ten&iacute;a trabajo como guionista en una productora de televisi&oacute;n y un buen pasar econ&oacute;mico&rdquo;, dice. &ldquo;Cuando mi aspecto f&iacute;sico empez&oacute; a cambiar me qued&eacute; sin trabajo, mucha gente dej&oacute; de atenderme el tel&eacute;fono y termin&eacute; manejando un rem&iacute;s&rdquo;.
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                Arte en la Ciudad. El programa de radio que realizan en la radio de la Municipalidad de Avellaneda.                            </span>
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        Con historias muy diferentes, Luly y Natalia se encontraban con una vida a la deriva, hasta que fueron abrazadas por la <a href="https://www.facebook.com/CooperativaArteTrans" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cooperativa de Artetrans</a>. En ese espacio conocieron personas que estaban en situaciones similares a las de ellas. &ldquo;Me sent&iacute; contenida, escuchada, me desarroll&eacute; art&iacute;sticamente, hice un mont&oacute;n de amigxs y, al cabo de un tiempo, pude dejar la calle&rdquo;, cuenta Luly que hoy es secretaria de la Cooperativa y tras haber estudiado la carrera de Enfermer&iacute;a en la UBA, dict&oacute; clases en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis y actualmente trabaja en el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires en el que realiza un seguimiento de los Consultorios Inclusivos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un espacio de inclusi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        ArteTrans es la primera cooperativa de Latinoam&eacute;rica que trabaja para la inclusi&oacute;n laboral de ese colectivo. La finalidad es alejar a las personas trans de la prostituci&oacute;n a trav&eacute;s del teatro, performances, exposiciones de artes pl&aacute;sticas, charlas debate, cursos, talleres, festivales y shows musicales.
    </p><p class="article-text">
        Esta cooperativa de arte, fundada en el a&ntilde;o 2010, cuenta con 10 socixs, y en estos a&ntilde;os han puesto en escena obras como: Boquitas pintadas, Hotel Golondrina, La casa de Bernarda Alba, Mon&oacute;logos de las tetas con pene, Made in Lan&uacute;s, entre otras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El elenco de la cooperativa cuando presentó &quot;La casa de Bernarda Alba&quot;"
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            <span class="title">
                El elenco de la cooperativa cuando presentó &quot;La casa de Bernarda Alba&quot;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tras pasar la mayor parte de su existencia sin una sede fija, desde el 2018 la cooperativa funciona en el Centro Cultural Mercado de Avellaneda. Por la situaci&oacute;n de pandemia las actividades de ArteTrans se realizan de manera virtual: clases de teatro y diversidad a trav&eacute;s de zoom; por el <a href="https://www.youtube.com/channel/UCbhNspDr_JBK0avrV6mfHbA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal de Youtube</a> emiten los viernes, a las 21, el programa &ldquo;Un buen plan&rdquo; -con juegos de improvisaci&oacute;n- a cargo de Natalia Zappacosta, los DiverSIcuentos (relatos y poes&iacute;as para lxs infancias y la familia); en el mes de julio retomar&aacute;n el ciclo de entrevistas &ldquo;El mundo seg&uacute;n ellas&rdquo; y, a su vez, la emisi&oacute;n del programa radial &ldquo;Arte en la Ciudad&rdquo; por la FM 88.7 de Avellaneda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando comenzamos a funcionar &eacute;ramos una cooperativa exclusiva para personas trans. A medida que fue pasando el tiempo crecimos y aprendimos que era necesario abrir nuestro espacio a otres porque no quer&iacute;amos ser un gueto sino un espacio inclusivo&rdquo;, dice Emma Serna, presidenta y una de las fundadoras de la entidad.
    </p><p class="article-text">
        Emma es actriz y una militante activa por los derechos de las personas trans. Nacida y criada en la ciudad bonaerense de 25 de Mayo se mud&oacute; a Buenos Aires, a los 18 a&ntilde;os, para estudiar Dise&ntilde;o de Interiores. El a&ntilde;o pasado fue protagonista de la pel&iacute;cula Bajo mi piel Morena, dirigida por Jos&eacute; Celestino Campusano y, seg&uacute;n la definici&oacute;n de Natalia, su compa&ntilde;era y socia de la cooperativa: &ldquo;es una diva total&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por esas cuestiones que exigen los estatutos me toc&oacute; ser la presidenta pero en nuestra cooperativa no hay jerarqu&iacute;a, somos todas iguales, estamos todas por lo mismo. La que quiere actuar, act&uacute;a, la que quiere ir s&oacute;lo al curso va al curso, la que quiere estar en la producci&oacute;n est&aacute; en la producci&oacute;n y no tenemos exigencias a la hora de tomar compa&ntilde;eros o compa&ntilde;eras para integrar la cooperativa&rdquo;, cuenta Emma Serna.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Encuentro en la lucha</strong></h3><p class="article-text">
        En febrero de 2018 Emma y Natalia se calzaron los tacos, maquillaje y sus mejores fragancias para atravesar la puerta de la Ex Esma. &ldquo;Ah&iacute; donde secuestraron, torturaron y desaparecieron a miles de personas iban dos travas a hacerse o&iacute;r&rdquo;, recuerda Natalia. &ldquo;Ese d&iacute;a marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en mi vida porque fuimos en busca de una sala para hacer teatro y termin&eacute; consiguiendo trabajo en la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos. Ese trabajo que la sociedad me hab&iacute;a negado por ser transexual me lo ofrecieron ese d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cooperativa no est&aacute; identificada con ning&uacute;n partido pol&iacute;tico pero la militancia est&aacute; presente en luchas como la aprobaci&oacute;n de la ley por el cupo laboral trans a nivel nacional y dar soluci&oacute;n a los problemas habitacionales del colectivo. ArteTrans integra el frente Florida, que est&aacute; conformado por responsables de distintas organizaciones pol&iacute;ticas y civiles, y el a&ntilde;o pasado fundaron la <a href="https://www.facebook.com/asociacioncivilcrismiro/about/?ref=page_internal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Civil Cris Mir&oacute;</a> de Diversidad y Violencia de G&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Asociaci&oacute;n Civil naci&oacute; con el sue&ntilde;o de hacer la vida de les chiques trans un poco m&aacute;s f&aacute;cil, generando recursos alimentarios, institucionales y econ&oacute;micos en un tiempo muy complicado para la vida de todo el colectivo LGBTTIQ+&rdquo;, explica la presidenta de la cooperativa. &ldquo;Entendemos que la pol&iacute;tica es un instrumento para lograr un mont&oacute;n de cosas que tienen que estar a disposici&oacute;n de todes les ciudadanes y nosotres tenemos derecho a reclamar por leyes que nos beneficien, que nos incluyan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de lucha de la cooperativa ArteTrans qued&oacute; reflejada en el documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PIj5qE0RlK0&amp;ab_channel=Guillemental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reina de Corazones</a> que hoy se encuentra disponible en YouTube. Dirigido por Guillermo Bergandi se estren&oacute; en 2016, particip&oacute; en m&aacute;s de 30 festivales internacionales, gan&oacute; 5 premios y distintos reconocimientos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al ser una cooperativa de trabajo tratamos de visibilizar el trabajo de las compa&ntilde;eras. Nosotras tenemos una postura m&aacute;s abolicionista no reglamentista. Muchas veces se trat&oacute; de reglamentar la prostituci&oacute;n como un trabajo y si bien nosotras respetamos que haya compa&ntilde;eras que lo tomen como su trabajo, lo que queremos es que no sea el &uacute;nico trabajo a la cual una compa&ntilde;era se quiera dedicar, que puedan tener otra alternativa&rdquo;, explica Emma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de ArteTrans resalta que en su caso tuvo &ldquo;la suerte&rdquo; de vivir con su familia y &ldquo;con una situaci&oacute;n social que me permiti&oacute; no tocar la calle pero a la mayor&iacute;a de mis compa&ntilde;eras s&iacute;. Entend&iacute; que muchas cuando tienen una oportunidad eligen una alternativa que sea mucho m&aacute;s beneficiosa para su integridad f&iacute;sica porque sabemos que la prostituci&oacute;n es un trabajo en el cual se pone el cuerpo y donde hay muchos riesgos de violencia de maltratos, por eso tenemos la responsabilidad de instruir a las compa&ntilde;eras, de sacarla de un &uacute;nico circulo de trabajo que no sea solamente la prostituci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luly es una de las socias de la cooperativa que con su historia de vida contagia a otras chicas a buscar una alternativa a la prostituci&oacute;n. En proceso de curar las heridas y sin poder a&uacute;n volver a los Bosques de Palermo por el terror que le causa en el cuerpo dice que &ldquo;es todo un proceso porque una piensa &iquest;qui&eacute;n me va a dar trabajo? y se autoconvence que ese es el &uacute;nico camino. Entre todas nos ayudamos para cambiar ese destino, como me lo cambi&oacute; a m&iacute; la cooperativa, que me rescat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dice Emma, la propuesta de Arte Trans &ldquo;no es mostrar nuestras penas, es mostrarnos haciendo todo lo que podemos hacer. Porque nosotras podemos actuar, producir, dirigir, organizar lo t&eacute;cnico, lo esc&eacute;nico, el vestuario y luchar. Siempre luchar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/trabajo-lucha-e-inclusion_1_7889009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 May 2021 05:07:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el trabajo es lucha e inclusión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia del hombre que sembró ceibos para que sus hijos y el mundo tengan bombos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/historia-hombre-sembro-ceibos-hijos-mundo-tengan-bombos_1_7876828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f45c733b-b042-42b6-b245-cd6d589e4780_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia del hombre que sembró ceibos para que sus hijos y el mundo tengan bombos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 14 años que Mario Paz, un luthier de Santiago del Estero, se dio cuenta que si seguían deforestando no habría ni árboles ni instrumentos musicales. Junto a su familia pusieron las primeras semillas de ceibo y quebracho blanco en un terreno de 4 hectáreas para crear una reserva forestal.</p></div><p class="article-text">
        <em>Santiago del Estero, febrero de 1996.</em> Como no quieren dormir la siesta, los hermanos Jos&eacute;, Mariano, Fernando y V&iacute;ctor Paz se van al fondo del patio con sus bombos y juegan a qui&eacute;n aguanta m&aacute;s tiempo haciendo el ritmo de la chacarera: tut&aacute;tutut&aacute;, tut&aacute;tutut&aacute;, tut&aacute;tutut&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Don Mario los escucha desde la cama y piensa: qu&eacute; voy a hacer con estos changos. Entre el aire caliente del ventilador y el tut&aacute;tutut&aacute; de los bombos el luthier se duerme y sue&ntilde;a que camina con un hacha al hombro por un terreno infinito de &aacute;rboles talados. Se da cuenta de que a esos &aacute;rboles los cort&oacute; &eacute;l, a lo largo de su vida, para hacer los cientos de bombos que hoy andan sonando por el mundo. La angustia en el pecho es tan fuerte que se despierta con el coraz&oacute;n sobresaltado.&nbsp;
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                    alt="En plena tarea de ahuecado en el taller de la familia Paz en Santiago del Estero."
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                En plena tarea de ahuecado en el taller de la familia Paz en Santiago del Estero.                            </span>
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        Se levanta de la cama apurado, se lava la cara en un fuent&oacute;n del lavadero y le pega un grito a sus hijos para que se metan adentro. Cuando los 4 se le acercan, creyendo que van a recibir un reto por no dejarlo dormir, les dice: &ldquo;vamos a sembrar miles de ceibos y quebrachos para hacer bombos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En ese momento no lo &iacute;bamos a contradecir porque ven&iacute;amos de hacer macanas -recuerda Jos&eacute;- pero no lo tomamos en serio porque no lo pod&iacute;amos imaginar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasaron 14 a&ntilde;os desde aquella siesta hasta que Mario Paz, su esposa Julia y sus hijos pusieron las primeras semillas de ceibo y quebracho blanco en un terreno de 4 hect&aacute;reas en Sil&iacute;pica, a 23 kil&oacute;metros de la capital, con un cartel que dice: Bienvenidos. <a href="https://www.facebook.com/bombosmariopaz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reserva Forestal Mario Paz</a>. Hermanos del Ceibo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De la esclavitud a la deforestaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La historia oficial relata que, en el siglo XVIII, los conquistadores espa&ntilde;oles trajeron esclavos africanos para trabajar como mano de obra de la construcci&oacute;n de lo que hoy es la ciudad de Santiago del Estero, la m&aacute;s antigua de la Argentina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Con la técnica de Mario Paz, desde que se corta el árbol hasta convertirse en bombo pasan entre 6 y 8 años"
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                Con la técnica de Mario Paz, desde que se corta el árbol hasta convertirse en bombo pasan entre 6 y 8 años                            </span>
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        &ldquo;Los esclavos eran tra&iacute;dos por lo que se entonces se conoc&iacute;a como el Camino Real. En el viaje los esclavos africanos se iban encontrando con &aacute;rboles y animales muertos de donde obten&iacute;an madera y cuerpo para hacer los primeros tambores, hasta llegar a construir el bombo&rdquo;, cuenta el fallecido m&uacute;sico Ra&uacute;l Carnota en el ciclo documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=YF-2ehxmeGU&amp;ab_channel=juanmanuel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El origen de las especies</a> de Canal Encuentro.
    </p><p class="article-text">
        De esa mixtura de espa&ntilde;oles, ind&iacute;genas y africanos naci&oacute; la chacarera. El m&uacute;sico, investigador y docente de la UNLP, Santiago Rom&eacute;, sostiene, en el mismo documental, que &ldquo;la chacarera se fue constituyendo a lo largo del per&iacute;odo colonial y que es heredera de diversas tradiciones. Por su estructura r&iacute;tmica podemos suponer que hereda, en gran medida, algunos desarrollos que probablemente vengan de &Aacute;frica, la herencia de los esclavos tra&iacute;dos a lo largo del per&iacute;odo colonial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La provincia de Santiago del Estero ha adoptado a la chacarera como parte de su identidad y en el d&iacute;a internacional de la danza, miles de santiague&ntilde;os y santiague&ntilde;as levantan polvaderal en un patio de tierra y bailan hasta que se termine el vino. Eso s&iacute;, no tiene que faltar una guitarra ni -fundamentalmente- un bombo porque sin bombo no hay chacarera. Aunque sin &aacute;rboles no habr&aacute; bombos.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace ya varios a&ntilde;os que Santiago del Estero se encuentra en emergencia forestal. En su <a href="https://greenpeace.org.ar/pdf/2020/Deforestaci%C3%B3n%20en%20el%20norte%20de%20Argentina%20-%20Informe%20Anual%202019.pdf?_ga=2.31688637.2085845456.1580303570-510942552.1580303570" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual de deforestaci&oacute;n</a> la organizaci&oacute;n ambientalista Greenpeace consign&oacute; que, en 2019, Santiago del Estero fue la provincia argentina m&aacute;s deforestada con 25.513 hect&aacute;reas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Don Mario Paz supervisando el acabado de un bombo.                            </span>
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        Para tomar una m&iacute;nima dimensi&oacute;n de la destrucci&oacute;n del monte nativo de Santiago del Estero bien vale el ejemplo de la reserva forestal de la familia Paz: en apenas 4 hect&aacute;reas han sembrado (con semillas) 360 ceibos y 130 quebrachos blancos. Unos 500 bombos del futuro.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o es la &eacute;poca del a&ntilde;o en que la familia Paz realiza el corte de &aacute;rboles: alrededor de 20, entre ceibos y quebrachos blancos, que permanecer&aacute;n estacionados de 3 a 6 a&ntilde;os. &ldquo;El momento de cortar el &aacute;rbol, es un momento muy trabajoso y doloroso a la vez. Hay que elegir la planta, que tiene entre 60 y 80 a&ntilde;os, bajar los nidos y medir que el &aacute;rbol caiga en un lugar donde no lastime&rdquo;, dice V&iacute;ctor Paz que tiene su taller de luther&iacute;a en Buenos Aires.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>La reserva, el futuro</strong></h3><p class="article-text">
        Al entrar a la reserva son los perros los que dan la bienvenida. Lo primero que se ve son cientos de &aacute;rboles: refugio de p&aacute;jaros y de coyuyos. Al costado, una casa colorida con un mural en el que se destacan: una mujer, una guitarra, un &aacute;rbol que en su corteza se convierte en manos que acarician un bombo, alimentos de la tierra, otro &aacute;rbol y un p&aacute;jaro cantando.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Familia Paz. Mariano, José, don Mario, Julia, Víctor y Fernando en la reserva forestal de Silípica"
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                Familia Paz. Mariano, José, don Mario, Julia, Víctor y Fernando en la reserva forestal de Silípica                            </span>
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        Frente a la casa se erige una escultura de madera en homenaje a Jacinto Piedra, el m&uacute;sico santiague&ntilde;o, amigo de Mario Paz, muri&oacute; en 1991 en un siniestro vial. Un poco m&aacute;s all&aacute; el infaltable horno de barro para hacer empanadas, una huerta en el costado izquierdo, unas gallinas que picotean las migas que caen y, en el medio del terreno, un estanque que funciona como reservorio de agua de lluvia para el riego y bebedero de las distintas especies de aves que regalan su canto al paisaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezamos, en el 2010, nos llamaban &lsquo;los locos del ceibo&rsquo;. Nos dec&iacute;an siembren alfalfa, algod&oacute;n, no nos entend&iacute;an. Como el ceibo no est&aacute; incluido en la ley de reforestaci&oacute;n entramos por la ley de bosques nativos, por eso tenemos 1 hect&aacute;rea y media de bosque nativo con tuscas, cha&ntilde;ares, mistoles, algarrobos &rdquo;, cuenta Julia Ort&iacute;z de Paz, sost&eacute;n del proyecto familiar.
    </p><p class="article-text">
        A 500 metros de la tranquera est&aacute; el taller de luther&iacute;a de la familia Paz. Como todo espacio de creaci&oacute;n el galp&oacute;n emana una energ&iacute;a propia, perfume a madera, olor a cuero de cabra reseco y una m&uacute;sica que circula en el aire.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mario Paz regando los primeros ceibos de la reserva forestal.                            </span>
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        Jos&eacute;, que adem&aacute;s de luthier es m&uacute;sico y docente, explica que la construcci&oacute;n de un bombo es un largo proceso. &ldquo;Desde que se corta el &aacute;rbol, la madera se manipula por fuera y por dentro. A medida que se va secando se labra con el hacha, se cepilla con las garrotas y se lija. Con las gubias se ahueca de manera gruesa, media y fina. En simult&aacute;neo trabajamos el quebracho blanco, que es la madera dura que se usa para hacer los aros, sin olvidar el cuero crudo para el parche y el tiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bombos leg&uuml;eros, sacha bombos, cajas copleras y vidaleras salidas del taller de Mario Paz han recorrido escenarios de los 5 continentes. Nombres ilustres del folklore como Mercedes Sosa, Alfredo &Aacute;valos, Domingo Cura, Vitillo &Aacute;balos, Polo Rom&aacute;n, Sixto Palavecino y artistas internacionales como la mexicana Lila Downs y los chilenos Inti Illimani e Isabel Parra han percutido los parches de un instrumento de la familia de luthiers santiague&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las primeras 4 hect&aacute;reas que hab&iacute;an comprado los Paz para la reserva forestal, hay que agregarle otras 8 de un terreno lindante, que adquirieron el a&ntilde;o pasado, para sembrar m&aacute;s ceibos, quebrachos y llevar adelante un emprendimiento tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos construyendo unas caba&ntilde;as porque la idea es que la gente venga y recorra la &uacute;nica reserva forestal del mundo creada para fabricar instrumentos musicales. Desde aqu&iacute; salir a caballo o en bicicleta a recorrer la zona, pasar por la mam&aacute; Antula, ir a la feria de Upianita, orde&ntilde;ar una vaca, juntar huevos, respirar aire puro, escuchar el canto de los p&aacute;jaros, comer empanadas al horno de barro, verduras de la huerta y, por supuesto, cantar y bailar chacarera&rdquo;, dice Jos&eacute;, motivado por el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os que Mario Paz ejerce el oficio de luthier de bombos. En 2011, un ACV le dej&oacute; secuelas motrices que le impiden algunas tareas como usar la gubia o talar pero su cuerpo est&aacute; activo para sembrar una semilla, remover la tierra con una palita y regar las plantas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero devolverle a la Madre Tierra algo de todo lo que nos da. No llegar&eacute; a ver estos &aacute;rboles convertidos en bombos pero ser&aacute; un legado para las futuras generaciones de m&uacute;sicos y mis hijos con mis nietos continuar&aacute;n con la tradici&oacute;n familiar&rdquo;, dice Mario Paz que este 3 de mayo cumplir&aacute; 75 a&ntilde;os. &ldquo;Aunque estamos a mitad de camino, la Reserva ya es un sue&ntilde;o cumplido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/historia-hombre-sembro-ceibos-hijos-mundo-tengan-bombos_1_7876828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Apr 2021 12:57:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia del hombre que sembró ceibos para que sus hijos y el mundo tengan bombos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santiago del Estero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En minoría y unidas para sentirse más cerca de su país: la migración senegalesa también es femenina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/minoria-unidas-sentirse-cerca-pais-migracion-senegalesa-femenina_1_7830291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ae0ffdb-4365-4234-a69c-f2ac279ac555_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En minoría y unidas para sentirse más cerca de su país: la migración senegalesa también es femenina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La realidad mostrada de los inmigrantes de Senegal es de mayoría hombres y vendedores ambulantes, los manteros. Pero la comunidad instalada en la Argentina es mucho más. Las mujeres que migraron desde ese país son minoría, pero están organizadas para ayudarse mutuamente.</p></div><p class="article-text">
        Astou revuelve el pollo con una espumadera y sonr&iacute;e. Cada vez que da vuelta una presa, para que se dore de ambos lados, respira hondo y cierra los ojos para sentir esa mezcla de ajo y curry que la transporta directo a la cocina de su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El curry es una de mis especias favoritas. Me gusta el color y el sabor picante que le da a las comidas. Esta receta se llama thiou carry. Todos los platos a base de arroz y cocidos a fuego lento con cebolla acompa&ntilde;ados de carne, pollo, pescado o verduras se los llama thiou, por eso hay varios tipos de thiou en Senegal&rdquo;, explica la mujer, que sonr&iacute;e y vuelve a inhalar profundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Astou dorando el pollo para cocinar thiou cary senegalés                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Cuando en el a&ntilde;o 2012 Ndeye Astou dej&oacute; Meckhe, una ciudad de 22.000 habitantes en el noroeste de Senegal, lo hizo para encontrarse con su hermana Numbe que hab&iacute;a venido a la Argentina en el 2006. Ella le mand&oacute; el dinero para los pasajes y la recibi&oacute;, en un cuarto de pensi&oacute;n de La Plata, con un pa&ntilde;o y una variedad de bijouterie listas para vender al d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Como los m&aacute;s de 530.000 senegaleses que viven en el extranjero, aproximadamente el tres por ciento de la poblaci&oacute;n -seg&uacute;n datos de la Divisi&oacute;n de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas-, Astou vino con el mismo objetivo de todos sus compatriotas: <strong>juntar dinero para mandarle a su familia. Aunque Astou tambi&eacute;n ten&iacute;a un sue&ntilde;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute;, como todo el que reci&eacute;n llega, vend&iacute;a en la calle. Estuve en diagonal 80 y 49, viaj&eacute; mucho tiempo a Hurlingham en tren hasta que mi hermana me incentiv&oacute; para hacer comida, que es lo que a m&iacute; gusta hacer y de lo que trabajaba en Senegal&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Al principio cocinaba unas pocas viandas de comida senegalesa y las repart&iacute;a, con un changuito de hacer las compras, entre la gente de la comunidad, que fueron sus primeros clientes. Como la saz&oacute;n de Astou empez&oacute; a cobrar fama en la zona cercana a la estaci&oacute;n de trenes de La Plata, cada vez m&aacute;s personas, entre vendedores ambulantes y taxistas, le empezaron a encargar comida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como la clientela creci&oacute; mi hermana me ayud&oacute; con el dinero para poner el local. Tuve que juntar 160.000 pesos, mucho dinero para nosotros pero trabajamos mucho y lo juntamos&rdquo;, dice la cocinera, que en un peque&ntilde;o local de calle 45 entre 1 y 2 empez&oacute; a darle forma a su sue&ntilde;o: tener un restaurante de comida senegalesa. Lo llam&oacute; <a href="https://instagram.com/viandas.senegalesas?igshid=fmm5jx6b9yg2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viandas senegalesas</a> para mantener la esencia de la gestaci&oacute;n de su emprendimiento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Astou ofreciendo comida hecha por sus manos con sabores de Senegal                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Con el coraz&oacute;n en Senegal</strong></h3><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA) estima en alrededor de 5.000 el n&uacute;mero de personas de ese pa&iacute;s que habitan en la Argentina. De esa cifra, aproximadamente 70 son mujeres, lo que representa menos del 1,5 %.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este perfil masculinizado de la migraci&oacute;n senegalesa responde en parte a una estructura social de origen en la que la migraci&oacute;n es una estrategia familiar para acumular recursos materiales (remesas, bienes) y simb&oacute;licos (prestigio) que posibiliten cambios en las condiciones de reproducci&oacute;n de los hogares&rdquo;, explica la antrop&oacute;loga Mar&iacute;a Luz Espiro en su investigaci&oacute;n titulada <a href="https://www.researchgate.net/publication/338582399_Mujeres_senegalesas_en_Argentina_Notas_sobre_migracion_regularizacion_asociacionismo_y_trabajo_Dossier_Mujeres_migrantes_en_Argentina_Instituto_Nacional_contra_la_Discriminacion_Xenofobia_y_Racismo_IN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Mujeres senegalesas en Argentina. Notas sobre migraci&oacute;n,regularizaci&oacute;n, asociacionismo y trabajo&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la ONU indican que casi la mitad de los senegaleses que emigra reside en Europa -con Francia, Italia y Espa&ntilde;a a la cabeza- y el resto en otros pa&iacute;ses africanos. Aunque <strong>las mujeres siguen siendo minor&iacute;a -se calcula que el 63 % son hombres- cada vez m&aacute;s chicas j&oacute;venes deciden migrar de forma aut&oacute;noma. </strong>Senegal es el cuarto pa&iacute;s de &Aacute;frica subsahariana al que m&aacute;s dinero se env&iacute;a desde el extranjero; las remesas constituyen el 12 % del PIB del pa&iacute;s, seg&uacute;n <a href="http://www.ansd.sn/ressources/publications/ANSD-OIM%20-%20Profil%20Migratoire%20du%20Senegal%202018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estad&iacute;sticas del Banco Mundial</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podemos establecer dos tipos de proyectos migratorios entre las mujeres senegalesas en Argentina: por un lado, encontramos la reunificaci&oacute;n familiar, es decir, mujeres con o sin hijos vinieron desde Senegal para unirse a su marido una vez que este ya est&aacute; &lsquo;instalado&rsquo; en el lugar de destino (pudiendo el matrimonio preexistir o darse con posterioridad a la migraci&oacute;n del var&oacute;n); y por otro lado, encontramos aquellas mujeres que migraron de manera independiente motivadas para trabajar y enviar remesas a sus familias&rdquo;, dice a <strong>elDiarioAR</strong> Mar&iacute;a Luz Espiro, que se doctor&oacute; con la tesis titulada &ldquo;Trayectorias laborales de migrantes senegaleses en La Plata y Puerto Madryn&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Astou emigr&oacute; a la Argentina dej&oacute; dos hijos y un marido en Senegal. &ldquo;Mis hijos ya son grandes, hoy tienen 25 y 22 a&ntilde;os, y mi marido tiene otra mujer adem&aacute;s de m&iacute;&rdquo;, explica, teniendo en cuenta que en su pa&iacute;s est&aacute; permitida la poligamia (aunque s&oacute;lo para los hombres, que pueden tener hasta cuatro esposas).
    </p><p class="article-text">
        Astou es la vicepresidenta de Ande Neke Benne, que en lengua wolof, la m&aacute;s hablada en Senegal y en la migraci&oacute;n, remite a: la uni&oacute;n hace la fuerza, estar juntas, todas juntas, no mentir. &ldquo;Con la asociaci&oacute;n nos ayudamos. Si una necesita dinero lo juntamos, si otra est&aacute; mal la acompa&ntilde;amos. Nunca estamos solas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>-&iquest;C&oacute;mo ves a las mujeres argentinas y la lucha feminista?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        -Es muy distinto a nosotras. Si vos est&aacute;s casada en Senegal hac&eacute;s las compras, limpi&aacute;s la casa, cuid&aacute;s a los hijos y atend&eacute;s a tu marido. Hay mucho respeto al marido que trabaja y trae el dinero.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>-&iquest;Entonces la mujer no sale a trabajar afuera en Senegal?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, sale. La mujer trabaja m&aacute;s que el hombre en Senegal, dice Astou y vuelve a sonre&iacute;r.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Estar cerca aunque est&eacute;n lejos</strong></h3><p class="article-text">
        Conocida como la Juana de Arco senegalesa, la profetisa Aline Sito&eacute; Diatta (1920-1944) es una hero&iacute;na de la resistencia frente a la colonizaci&oacute;n de Casamance, regi&oacute;n del sur de Senegal. En homenaje a la lucha de esta mujer, la <a href="https://www.facebook.com/alinesitoe1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienda de ropa africana</a> que Seynabou Sane fund&oacute; hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os lleva su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Seynabou lleg&oacute; al pa&iacute;s hace 21 a&ntilde;os, desde Dakar, para reunirse con su esposo. Su hijo y su hija, que hoy tienen 20 y 17 a&ntilde;os, nacieron en Argentina. Ni bien se instal&oacute; quiso retomar los estudios de abogac&iacute;a pero, seg&uacute;n cuenta a&uacute;n apenada, se topo &ldquo;con la discriminaci&oacute;n&rdquo;. Y detalla: &ldquo;Ten&iacute;a que hacer los tr&aacute;mites de equivalencia y me mandaron a un lugar donde dos mujeres me trataron muy mal. En ese momento no sab&iacute;a hablar bien y no pod&iacute;a explicarme. Eso me golpe&oacute; mucho y me sac&oacute; las ganas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Seyna en la oficina de la Comisión Nacional para los Refugiados, en la que trabaja desde el 2015                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente del primer choque con la discriminaci&oacute;n y la burocracia tuvo su primer hijo y el estudio dej&oacute; de ser una prioridad. En el 2007, Seyna -como la llaman aqu&iacute;- abri&oacute; su local de ropa africana en la calle Lavalle, en el que tambi&eacute;n hac&iacute;an trenzas y extensiones conocidas como kanekalon.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al local lo tuve que cerrar por la situaci&oacute;n de pandemia, as&iacute; que ahora vendo por internet a trav&eacute;s de Instagram y Facebook. Al principio la ropa la tra&iacute;amos de Senegal, pero ahora consigo las telas y las hacemos ac&aacute;&rdquo;, dice Seyna desde su casa en Avellaneda.
    </p><p class="article-text">
        En un espa&ntilde;ol muy fluido cuenta que &ldquo;la mayor&iacute;a de los clientes son argentinos&rdquo; y que &ldquo;de a poco son cada vez m&aacute;s personas las que se van animando a usar ropa africana, que es colorida, amplia, fresca. Al principio me dec&iacute;an &lsquo;nooo, es muy colorinche&rsquo; pero ahora les gusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seynabou preside la otra asociaci&oacute;n de mujeres de la Argentina, la primera que se organiz&oacute;, llamada Karambenor, que significa &ldquo;ayuda mutua&rdquo;, &ldquo;ayudamos&rdquo;, &ldquo;entre ayudarse&rdquo;. Esta agrupaci&oacute;n re&uacute;ne a las mujeres de la regi&oacute;n de Casamance, de pa&iacute;ses lim&iacute;trofes y a mujeres argentinas casadas con senegaleses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos unas 15 mujeres que hacemos eventos sociales abiertos, reuniones, desfiles de ropas t&iacute;picas, ferias de comidas y artesan&iacute;as y nos ayudamos las unas a las otras&rdquo;, explica la mujer de 49 a&ntilde;os, que es una referente para sus compatriotas ya que ocupa un puesto en la Comisi&oacute;n Nacional para los Refugiados (CONARE), dependiente de Migraciones.
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                    alt="Grupo de mujeres de la Asociación Karambenor en una de las reuniones que organizan"
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            <span class="title">
                Grupo de mujeres de la Asociación Karambenor en una de las reuniones que organizan                            </span>
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        <em><strong>-&iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n te merece el movimiento feminista en Argentina y qu&eacute; posici&oacute;n ten&eacute;s vos al respecto como mujer?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        -Les tengo mucho respeto a las feministas en su lucha. Personalmente pienso que no necesito ser feminista para defender la causa de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>-&iquest;Por qu&eacute; cree que migran tanto los senegaleses?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        -El senegal&eacute;s es de sangre viajera y como en mi pa&iacute;s no hay trabajo, no tenemos dirigentes pol&iacute;ticos dignos, nos tenemos que ir a buscar trabajos a otros pa&iacute;ses. Lo bueno es que la gente se va dando cuenta de a poco de que los senegaleses queremos que nos dejen trabajar sin molestar a nadie, porque somos respetuosos. Si a m&aacute;s senegaleses nos dieran la posibilidad de tener un trabajo que no sea el de vender en la calle, la televisi&oacute;n no mostrar&iacute;a m&aacute;s esas noticias de desalojos y violencia de la polic&iacute;a en la que nos hacen quedar como problem&aacute;ticos, cuando lo &uacute;nico que queremos es trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La realidad de los manteros senegaleses, en su mayor&iacute;a hombres, suele ser muy dura en ciudades como <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Una-vez-mas-brutalidad-y-xenofobia-policial-contra-vendedor-senegales-en-la-Ciudad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buenos Aires</a> y <a href="http://cosecharoja.org/prohibido-ser-negro-en-la-plata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Plata</a>. Cada tanto aparecen en portales de noticias porque sufren desalojos violentos y la polic&iacute;a aprovecha para &ldquo;incautar&rdquo; sus mercader&iacute;as, que rara vez devuelven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gran problema en Argentina sigue siendo la documentaci&oacute;n. Al no funcionar una embajada senegalesa en nuestro territorio es una complicaci&oacute;n tramitar el DNI, por lo que la mayor&iacute;a cuenta con un permiso precario de refugiado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto Astou como Seyna profesan la religi&oacute;n musulmana. Rezan 5 veces por d&iacute;a y antes de hacerlo se ba&ntilde;an. Ambas extra&ntilde;an Senegal y dicen que volver&iacute;an, pero de visita. &ldquo;Estar juntas y comer nuestra comida nos hace sentir m&aacute;s cerca&rdquo;, dice Astou. &ldquo;Llevar nuestras ropas y bailar es un modo de habitar el sentimiento senegal&eacute;s&rdquo;, afirma Seyna, minutos antes de cortar la charla para asearse e irse a rezar.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/minoria-unidas-sentirse-cerca-pais-migracion-senegalesa-femenina_1_7830291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 05:48:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En minoría y unidas para sentirse más cerca de su país: la migración senegalesa también es femenina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guardianes silenciosos del planeta, historias de pequeñas iniciativas que ayudan a mejorar el día a día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/dia-tierra-guardianes-silenciosos-planeta_1_7845406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea87c6ce-0781-4c63-ba15-f5f5b5b99ced_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guardianes silenciosos del planeta, historias de pequeñas iniciativas que ayudan a mejorar el día a día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estudiantes que empezaron juntando botellas en una localidad tucumana y ahora son la escuela que más recicla en América Latina. Otro grupo en el Delta, sacan tachos del fondo del río y los transforman en remos. En un barrio de La Plata, universitarios enseñan a los más chicos a buscar especies en las aguas que los adultos antes solo contaminaban.</p></div><p class="article-text">
        En la localidad de El Corte, provincia de Tucum&aacute;n, Roc&iacute;o junta su botella de pl&aacute;stico n&uacute;mero 300 del d&iacute;a y lo celebra con cortito de pu&ntilde;o cerrado; en el Delta del Tigre, David rescata dos tachos de pintura del fondo del r&iacute;o que se convertir&aacute;n en un remo; en un arroyo cercano al barrio platense El Retiro, Mateo descubre que en esas aguas -en las que muchos vecinos tiran basura- hay ranas; del otro lado del mundo, en Locarno, Suiza, Daniele y Fausta reescriben el gui&oacute;n de un documental sobre la deforestaci&oacute;n del Chaco paraguayo.
    </p><p class="article-text">
        Casi nadie los ve, pocos saben de su existencia y nunca ser&aacute;n protagonistas de grandes titulares de noticias. Sin embargo, sus acciones son fundamentales para el cuidado del medio ambiente. El compromiso de estos colectivos integrados por vecinos, estudiantes, cient&iacute;ficos, cooperativistas y artistas no tiene un precio aunque, en alg&uacute;n sentido, la sociedad est&aacute; en deuda con estos guardianes silenciosos del planeta.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La Brigada Ecol&oacute;gica</strong></h3><p class="article-text">
        Hasta hace unos a&ntilde;os, el Frigor&iacute;fico Industrial del Norte era lo que identificaba a la localidad de El Corte, distante 7 kil&oacute;metros de San Miguel de Tucum&aacute;n. Desde el 2018, las chicas y chicos del colegio secundario con su proyecto <a href="https://www.facebook.com/Reciclando-Vida-327594328087816/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reciclando Vida</a> son los que acaparan la atenci&oacute;n de la zona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Brigada Ecológica de Tucumán salen a buscar botellas por El Corte."
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            <span class="title">
                La Brigada Ecológica de Tucumán salen a buscar botellas por El Corte.                            </span>
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        Lo que empez&oacute; como una idea del profesor de educaci&oacute;n f&iacute;sica, Sebasti&aacute;n Rodr&iacute;guez, <strong>se convirti&oacute; en un r&eacute;cord para una escuela de Latinoam&eacute;rica</strong>. &ldquo;Los recicladores buscan aluminio, papeles y cartones para vender pero las botellas nadie las compra en la provincia de Tucum&aacute;n. As&iacute; que comenzamos juntando en las casas de cada alumna y alumno, despu&eacute;s fuimos involucrando a los vecinos hasta que ayer superamos el mill&oacute;n y medio de botellas desde que empezamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Brigada Ecol&oacute;gica est&aacute; formada por unos 60 chicos y chicas, mayores de 16 a&ntilde;os, que de manera voluntaria juntan las botellas de sus casas, de parientes y de vecinos. &ldquo;Como sucedi&oacute; este mi&eacute;rcoles, hacemos un encuentro de recolecci&oacute;n para que sean compactadas y trasladadas a Buenos Aires y finalmente a China&rdquo;, explica el profesor a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esas botellas rescatadas de un peque&ntilde;o pueblo tucumano se transformar&aacute;n -en su mayor parte- en ropa ya que -como remarca Rodr&iacute;guez- &ldquo;la tela polar es 100 por ciento pl&aacute;stico y las camisetas de f&uacute;tbol con licencia FIFA est&aacute;n hechas con un 98 por ciento de pl&aacute;stico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tarea de los y las alumnas de El Corte no termina en su localidad sino que han visitado escuelas de Salta y Santiago del Estero compartiendo su experiencia y el proyecto de Reciclando Vida fue tomado por colegios de Chile, Espa&ntilde;a, Brasil y Greenpeace de Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2019 la Brigada Ecol&oacute;gica fue premiada con un viaje a Bariloche al ganar el Challenge Verde. Ese mismo a&ntilde;o el grupo viaj&oacute; a Mar Chiquita -donde muchos chicos y chicas conocieron el mar- participaron de intercambios con Escuelas Eco Sustentables del pa&iacute;s y fueron protagonistas de un cap&iacute;tulo del ciclo documental <a href="https://www.evelaguaenelsigloxxi.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elemento Vital</a> que se emite en varios pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La llamada</strong></h3><p class="article-text">
        Durante el Imperio Romano el sonido de las trompetas llamaba a los gladiadores al combate. Ese ritual sonoro inspir&oacute; a un grupo de vecinos del Delta de Tigre a bautizar &ldquo;La llamada&rdquo; a la cooperativa sustentable que fundaron para preservar el ecosistema.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iván, uno de los integrantes de La llamada mueve el bote con un remo hecho con material rescatado de las aguas.                            </span>
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        Todo comenz&oacute; cuando una tarde, a principios de 2020, David Wasinger estaba contemplando el r&iacute;o y entre las aguas ve&iacute;a bolsas, latas, maderas, botellas y hasta ruedas de autos que pasaban flotando. &ldquo;Tenemos que hacer algo porque as&iacute; el Delta no va a aguantar&rdquo;, pens&oacute; para sus adentros.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente sali&oacute; a recorrer parte de la Secci&oacute;n 1 con un bote prestado y lo llen&oacute; de basura. &ldquo;La repetici&oacute;n de la tarea motiv&oacute; a otros vecinos que se fueron sumando y hoy somos 9 personas que fundamos una <a href="https://www.facebook.com/lallamadacoop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cooperativa cultural sustentable</a> que a&uacute;n no cuenta con marco legal pero que luchamos por generar conciencia del ambiente en el que habitamos&rdquo;, dice David a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todos los fines de semana &ldquo;La llamada&rdquo; realiza limpieza de muelles, canales y espacios p&uacute;blicos con la ayuda de vecines que apoyan la iniciativa. Maderas, chapas y pl&aacute;sticos que a&uacute;n pueden ser reutilizados se convierten en cestos de basura, remos, carteles, macetas o instrumentos musicales.
    </p><p class="article-text">
        Entre los proyectos de &ldquo;La llamada&rdquo; figura la agroecolog&iacute;a, la bioconstrucci&oacute;n y la permacultura. &ldquo;Tenemos una huerta org&aacute;nica y ni bien salgamos de esta pandemia daremos un taller que estaba pensado para este a&ntilde;o pero lo suspendimos&rdquo;, cuenta Wasinger. &ldquo;Tambi&eacute;n estamos trabajando para ofrecer visitas tur&iacute;sticas sustentables en kayak. Es una zona con mucho por descubrir pero con una problem&aacute;tica ambiental en la que hay que trabajar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o de los integrantes de &ldquo;La llamada&rdquo; es &ldquo;generar una red en el Delta que nos haga tomar real conciencia del cuidado del agua, de los humedales, de no arrojar basura, de reciclar y de trabajar la tierra sinti&eacute;ndonos parte y no due&ntilde;os de ella&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Exploracu&aacute;ticxs</strong></h3><p class="article-text">
        Con botas de goma y un colador de fideos atado a un palo de escoba Mateo mete los pies en el agua del arroyo que pasa frente a su casa para &ldquo;buscar vida&rdquo;. Desde que son exploracu&aacute;ticxs, Mateo y otros chicos y chicas del barrio ya no ven al arroyo como un juntadero de basura sino como el h&aacute;bitat natural de las miles de especies que lo habitan.
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                Exploracuáticxs en pleno descubrimiento con los chicos y chicas del barrio.                            </span>
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        Mateo vive en el Nuevo Mercadito, entre el Mercado Regional de La Plata y las v&iacute;as del tren. Un barrio creado para trasladar a las familias que viv&iacute;an en una zona inundable, cercano al arroyo El Gato.
    </p><p class="article-text">
        El arroyo cobr&oacute; otro sentido para los chicos y chicas del Nuevo Mercadito y El Retiro desde que el proyecto <a href="https://www.instagram.com/exploracuaticxs/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Exploracu&aacute;ticxs</a>, dependiente del Instituto de Limnolog&iacute;a de la Plata (ILPLA), CONICET y la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP,&nbsp; lleg&oacute; a sus barrio con lupas, microscopios y juegos did&aacute;cticos en el 2015.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro objetivo es acercar un saber diferente acerca del ambiente acu&aacute;tico, intercambiando perspectivas y conocimientos desde un enfoque interactivo, l&uacute;dico y art&iacute;stico&rdquo;, dice a elDiarioAr el doctor en Ciencias Naturales y bi&oacute;logo Javier De Souza, director de Exploracu&aacute;ticxs.
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            <span class="title">
                Javier De Souza con un grupo de chicos descubriendo especies.                            </span>
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        La licenciada en Biolog&iacute;a (orientaci&oacute;n Ecolog&iacute;a) e integrante de Exploracu&aacute;ticxs, Roc&iacute;o Pazos, dice que &ldquo;la idea es que los chicos se familiaricen con estos ambientes que tienen en su barrio, que lo cuiden, que sepan lo que hay. Nos pas&oacute; en El Retiro que los chicos pasaron de llamar &lsquo;el zanj&oacute;n&rsquo; a decir arroyo y ahora saben que all&iacute; hay vida y lo valoran. Adem&aacute;s son promotores del cuidado de ese ambiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un poco jugando y otro poco trabajando los Exploracuaticxs organizan tambi&eacute;n jornadas de limpieza de los arroyos. All&iacute; no participan todos los chicos y chicas pero lo hacen sus padres o hermanos mayores incentivados por la tarea concientizadora de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia, las actividades que realizaban los Exploracu&aacute;ticxs en los barrios quedaron suspendidas de manera presencial pero los estudiantes y cient&iacute;ficos que conforman el grupo utilizaron las redes sociales y la <a href="https://unlp.edu.ar/ppsenpandemia/exploracuatic-s-18823" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina de la Universidad</a> para no perder el v&iacute;nculo con los chicos y brindan actividades a trav&eacute;s de videos e im&aacute;genes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esa p&aacute;gina no consume datos m&oacute;viles ya que muchas veces los padres de los chicos y chicas no tienen cr&eacute;dito y es dificultoso el acceso a internet&rdquo;, dice De Souza. &ldquo;Esperamos ansiosos volver a los barrios para explorar, jugar y aprender con los chicos y chicas que nos mandan mensajes para preguntarnos cu&aacute;ndo vamos a ir&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Militancia documental</strong></h3><p class="article-text">
        Hijo de un diplom&aacute;tico italiano, Daniele Incalcaterra naci&oacute; en Roma pero se cri&oacute; entre el fr&iacute;o de Mosc&uacute; y la humedad de Buenos Aires. Su formaci&oacute;n como documentalista fue en el Atelier Varan de Par&iacute;s -fundado por el inspirador de la Nouvelle Vague, Jean Rouch- del que a&ntilde;os m&aacute;s tarde ser&iacute;a uno de los directores. Entre su filmograf&iacute;a se cuentan: Chapare (Bolivia, 1990); Tierra de Avellaneda (Argentina, 1993); Repubblica Nostra (Italia, 1995); F&aacute;brica sin patr&oacute;n (2004, Argentina); El Impenetrable&ldquo; (2012, Paraguay) y Chaco (2018, Paraguay).
    </p><p class="article-text">
        Los documentales los realiza junto a su compa&ntilde;era en la vida: Fausta Quattrini. Con El Impenetrable y Chaco, Incalcaterra se propuso devolverle a una comunidad guaran&iacute; 5000 hect&aacute;reas heredadas de su padre que las hab&iacute;a recibido como &ldquo;cesi&oacute;n&rdquo; del dictador Alfredo Stroessner durante la d&eacute;cada del 70&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero al ponerse a investigar se encontr&oacute; con un problema a&uacute;n mayor: la deforestaci&oacute;n. El Chaco paraguayo es una de las &aacute;reas m&aacute;s deforestadas del planeta con 577 hect&aacute;reas por d&iacute;a. El desmonte se produce para criar ganado y sembrar soja.
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empezamos con El Impenetrable, hace 10 a&ntilde;os, ten&iacute;a pocos conocimientos del tema ambiental&rdquo;, dice Incalcaterra a <strong>elDiarioAR</strong>. &ldquo;Al entrar en contacto con la realidad, con el bosque sent&iacute; repulsi&oacute;n porque es un lugar para nada amable, complicado, violento pero con el tiempo me enamor&eacute; del Chaco&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de estos dos documentales, que fueron premiados en distintos festivales del mundo y mostraron una problem&aacute;tica en la que est&aacute;n involucradas multinacionales como Jaguar y BMW, Incalcaterra fue calificado como eco-documentalista: &ldquo;si bien me enorgullece nunca busqu&eacute; que me llamaran as&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Daniele Incalcaterra dice que &ldquo;el deber de un cineasta no es dar soluciones sino ayudar a reflexionar. El documental no es m&aacute;s que un posible camino de reflexi&oacute;n, plantearle ideas al p&uacute;blico y demostrar que hay otras formas de pensar para, entre todos, encontrar posibles soluciones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El director &iacute;talo-argentino dicta clases de cine en la Rep&uacute;blica Centroafricana y el a&ntilde;o pasado se convirti&oacute; en el productor de Makongo: el primer largometraje dirigido por un centroafricano. El filme cuenta la historia de Andr&eacute; y Albert, dos j&oacute;venes pigmeos aka que se encuentran entre los pocos en su comunidad que acceden a estudiar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El otro deber que siento cumplido es haberle revelado a mi hijo y a las nuevas generaciones la grav&iacute;sima situaci&oacute;n que se vive en el planeta. Ellos est&aacute;n m&aacute;s preocupados que nosotros por los problemas ambientales, ellos son m&aacute;s conscientes que los adultos y son los que le exigen soluciones a los gobiernos&rdquo;, concluye Incalcaterra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/dia-tierra-guardianes-silenciosos-planeta_1_7845406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Apr 2021 10:14:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guardianes silenciosos del planeta, historias de pequeñas iniciativas que ayudan a mejorar el día a día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática,Día de la Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecoluthiers: canciones nacidas del reciclado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ecoluthiers-canciones-nacidas-reciclado_129_7386573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d09492f3-63d8-453b-af43-090d0e881feb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecoluthiers: canciones nacidas del reciclado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fabrican instrumentos profesionales con lo que encuentran en la calle y en la basura. Forman parte de una nueva generación de creadores que además enseñan en talleres. La historia de "Pichuco", un bandoneón hecho de madera recuperada del ferrocarril y en una universidad pública.</p></div><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Venturini frena de golpe su camioneta Isuzu y se baja a levantar un pallet que asoma de un container; Daniel L&oacute;pez carga al hombro -silbando &ldquo;Por una cabeza&rdquo;- lo que supo ser la puerta de un armario de Ferrocarriles Argentinos; Miguel &Aacute;ngel L&uacute;quez recoge el esqueleto de una silla y una llanta de bicicleta en un terreno bald&iacute;o y se va sonriendo a dar clases.
    </p><p class="article-text">
        A simple vista son chatarreros o botelleros -como se dec&iacute;a en otras &eacute;pocas- o como los llamamos en la actualidad: recuperadores urbanos. Estas tres personas, que son un poco de esto y de aquello, que no se conocen entre s&iacute; y que ni siquiera viven en la misma ciudad, comparten pasiones y oficios: <strong>la m&uacute;sica, la luther&iacute;a y la docencia.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El luthier Hernán Venturini en su taller de Parque Centenario en el que crea instrumentos con maderas que recoge de la calle                            </span>
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        Claro que no se trata de los luthiers que trabajan sobre una madera curada y resguardada, que les fue tra&iacute;da especialmente de una regi&oacute;n del pa&iacute;s para construir un instrumento determinado, sino que ellos fabrican los instrumentos acorde a los materiales que rescataron de la calle.
    </p><p class="article-text">
        La historia de cada uno de ellos est&aacute; atravesada por la conciencia ambiental. Con esa motivaci&oacute;n como motor fabrican guitarras, bajos, tambores, bandoneones, violines y otros instrumentos musicales con cajones de verdura, pallets, cartones, latas, tapitas y botellas de pl&aacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Forman parte de una nueva generaci&oacute;n de luthiers. Un nuevo concepto en el mundo de la luther&iacute;a porque no se trata de instrumentos para m&uacute;sicos amateurs sino que suenan igual a los profesionales y ya hay m&uacute;sicos reconocidos que se animan a romper con el prejuicio de que &ldquo;est&aacute;n hechos con basura&rdquo; y los usan para tocar en vivo o en grabaciones.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Del pallet a la viola</strong></h3><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1994 Hern&aacute;n Venturini sab&iacute;a tocar la guitarra pero quer&iacute;a aprender a hacer sus propios instrumentos. Se anot&oacute; en un curso de luther&iacute;a en el Conservatorio L&oacute;pez Buchardo y luego fue mejorando las t&eacute;cnicas con Teodoro Massi; se convirti&oacute; en aprendiz de Jos&eacute; M&eacute;rcuri y con el maestro de luthiers Francisco Estrada G&oacute;mez aprendi&oacute; los secretos que, con poco m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, <strong>lo convierten en uno de los j&oacute;venes que m&aacute;s sabe en la materia.</strong>
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                El guitarrista Ernesto Snajer tocando con una guitarra hecha de madera recuperada por la manos de Hernán Venturini                            </span>
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        A pesar de todos los conocimientos adquiridos su conciencia le dec&iacute;a que estaba haciendo algo mal. &ldquo;Iba por la calle y ve&iacute;a cantidad de madera desperdiciada en pallets y cajones de verdura que se tiran. Eso me generaba un conflicto con el uso de los &aacute;rboles y me lo pasaba puteando&rdquo;, cuenta Venturini con el perfume a aserr&iacute;n que se respira en su taller de la vieja casona de Parque Centenario.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a decidi&oacute; cargar un pallet y empez&oacute; a darle forma para hacer un bajo. La tarea le demand&oacute; varios meses pero al cabo de un tiempo esas maderas que iban a ir a parar a un container con el fuego como destino final volvieron a la vida y se convirtieron en m&uacute;sica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Esas maderas que iban a ir a parar a un container con el fuego como destino final volvieron a la vida y se convirtieron en música

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo de juntar maderas por la calle se hizo costumbre y en cada salida en su camioneta Isuzu Trooper -a la que llama &ldquo;la chancha&rdquo;- el luthier las recoge y luego las trabaja en su taller. &ldquo;<strong>Hemos hecho guitarras y violines con cajones de verduras que suenan mejor que los que vienen de China pero nos cuesta competir</strong> porque uno de esos salen 9000 pesos porque los hacen de a cientos y nosotros trabajamos artesanalmente cada uno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n habla en plural cuando se refiere a su trabajo ya que en su taller se hace y se aprende. Tiene alumnos que aspiran a convertirse en luthiers y una alumna, Suyai Freitas, que quiere aprender, exclusivamente, la t&eacute;cnica de hacer instrumentos con materiales reciclados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los instrumentos no pueden sonar mal o como si fueran de juguete porque los tocan m&uacute;sicos profesionales&rdquo;, dice el luthier. Entre los nombres destacados que hacen m&uacute;sica con las guitarras de madera reciclada figuran el formose&ntilde;o Mat&iacute;as Arriazu -que ha acompa&ntilde;ado a Liliana Herrero y al brasile&ntilde;o Egberto Gismonti, entre otros- y el destacado guitarrista de jazz Ernesto Snajer que supo integrar los grupos de Lito Vitale y Pedro Aznar.&nbsp;
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                La guitarra hecha de madera reciclada y que usa el músico Ernesto Snajer.                            </span>
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        &ldquo;Estamos destruyendo todo y tenemos una responsabilidad con la naturaleza pero no la estamos cumpliendo. Cada uno desde su espacio tiene que contribuir y mi tarea es esta: la de ense&ntilde;ar a cada persona que quiera aprender a trabajar con eso que para otros es basura&rdquo;, concluye Venturini.
    </p><h3 class="article-text">De los ferrocarriles al bandone&oacute;n&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El carpintero Fernando Rec&uacute;pero, el dise&ntilde;ador industrial Alejandro Humar y el apasionado hacedor Daniel L&oacute;pez son los responsables del <strong>&ldquo;Pichuco&rdquo;: un bandone&oacute;n nacido en la Universidad Nacional de Lan&uacute;s (UNLa) hecho con madera recuperada. Y no cualquier madera: los viejos muebles del ferrocarril Remedios de Escalada hoy son el alma del instrumento que busca acercar a pibas y pibes al tango.&nbsp;</strong>
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                El Pichucho 3, la última creación del equipo de la Universidad de Lanús                            </span>
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        &ldquo;La idea fue de la rectora Ana Jaramillo (que toca el bandone&oacute;n) quien nos propuso la construcci&oacute;n de un fueye para que toquen chicas y chicos. Tras un tiempo de hacer investigaciones, con la gente de dise&ntilde;o industrial empezamos a recuperar madera reciclada que supo ser de muebles ferroviarios que las encontramos tiradas cuando empezamos a construir la &uacute;ltima parte de la Universidad&rdquo;, cuenta Fernando Rec&uacute;pero que hizo un curso de fabricaci&oacute;n de bandoneones antes de ponerse manos a la obra.
    </p><p class="article-text">
        El Pichuco 1 se hizo, en 2013, en colaboraci&oacute;n con &ldquo;La Casa del bandone&oacute;n&rdquo; junto a ingenieros y dise&ntilde;adores que fueron aportando sus conocimientos. Ese fue el puntapi&eacute; para que nacieran el Pichuco 2 (en 2017) y el 3 (en la actualidad): fueyes pensados para que lo toquen alumnas y alumnos de las escuelas de Lan&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que los bandoneones se fueron yendo y que muchos se llenaron de guita vendi&eacute;ndolos al exterior. Nosotros queremos que los pibes tengan la posibilidad de tocar este instrumento que la mayor&iacute;a de los padres no les pueden comprar porque es car&iacute;simo (entre 2.000 y 3.500 d&oacute;lares). Hoy tenemos 30 Pichucos 3 terminados y proyectamos hacer 30 m&aacute;s&rdquo;, cuenta Daniel L&oacute;pez desde el taller de restauraciones del &Aacute;rea de Patrimonio Hist&oacute;rico, algo as&iacute; como su lugar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        El maestro y compositor Daniel Bozzani, director del departamento de Humanidades, es el responsable del equipo. A su vez el proyecto cuenta con la pata pedag&oacute;gica, a cargo del profesor Julio Coviello (ex Fern&aacute;ndez Fierro-Cuarteto Coviello), que dicta el taller de ensamble musical que hace hincapi&eacute; en la exploraci&oacute;n y ense&ntilde;anza del bandone&oacute;n a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los cartones del Pichuco lo aportan recuperadores urbanos de Lan&uacute;s</strong> y excepto las leng&uuml;etas (peines) -que son importadas desde Checoslovaquia- el mueble, el fueye y la m&aacute;quina es de material recuperado. Pero el trabajo de estos quijotes del bandone&oacute;n no se agota en la fabricaci&oacute;n del Pichuco porque armaron un Taller de Oficios (ahora suspendido por la pandemia) que volver&aacute; cuando las clases sean presenciales.
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                Imagen Son 30 los Pichuco 3 que ya fueron terminados y proyectan fabricar 30 más en el transcurso de este año                            </span>
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        &ldquo;Apuntamos a que los chicos de los barrios se formen en un ambiente de trabajo y cultura por eso damos talleres de talla de madera y los apoyamos para que desarrollen sus habilidades, ganen un mango y le hagan bien al planeta porque ellos son los luthiers que nos suceder&aacute;n&rdquo;, dice Rec&uacute;pero, el carpintero que devolvi&oacute; en tangos a aquellas maderas que el menemismo con su &ldquo;ramal que para ramal que cierra&rdquo; quiso silenciar para siempre.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Todo es m&uacute;sica</strong></h3><p class="article-text">
        Dicen que el hombre no deja de jugar porque se hace grande sino que se hace grande porque deja de jugar. El profesor Miguel &Aacute;ngel Luquez, que dedic&oacute; gran parte de su vida a trabajar con chicos con discapacidades mentales y j&oacute;venes privados de la libertad, entendi&oacute; que esa era la mejor manera de estimularlos y encontr&oacute; en la m&uacute;sica la herramienta fundamental.&nbsp;
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                Miguel Ángel Luquez y sus instrumentos hechos con materiales reciclados y de reuso                            </span>
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        Como muchas de las cosas buenas de este mundo el proyecto &ldquo;Toco con poco&rdquo; naci&oacute; de casualidad. &ldquo;Hace 17 a&ntilde;os atr&aacute;s trabajando con Marcos Gouda en una escuela especial de la localidad cordobesa de Villa Allende buscamos hacer m&uacute;sica con lo que llev&aacute;bamos puesto, con las percepciones corporales y que los chicos pudieran sentir esa m&uacute;sica y expresarse de ese modo&rdquo;, cuenta el mentor de esta tarea que se ha convertido en su medio de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el correr de las clases empezaron a buscar instrumentos y como no los ten&iacute;an los hicieron ellos mismos. As&iacute; formaron una murga y un taller del que se fabricaron las primeras guitarras, tambores, xilofones, flautas y toda clase de objetos armoniosos con tarros de pintura, lonas, placas radiogr&aacute;ficas, restos de PVC y cosas que otros tiraban.
    </p><p class="article-text">
        En 2014<strong> Toco con poco</strong> se convirti&oacute; en una cooperativa de trabajo. Comenzaron siendo seis y tras la crisis de los &uacute;ltimos a&ntilde;os quedaron tres: un carpintero, una decoradora de instrumentos y el propio Luquez, quien ense&ntilde;a a los j&oacute;venes el oficio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por un lado es una toma de conciencia con el cuidado del planeta y, por el otro, un modo de agudizar el ingenio porque un vasito de pl&aacute;stico, un sorbete o una bolsa de nylon puede ser un instrumento. La idea es aprovechar lo que hay en el entorno&rdquo;, explica el profesor de m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        En estos 22 a&ntilde;os, Luquez calcula que han fabricado unos 33.000 instrumentos con desechos. &ldquo;Hacemos unos 1.500 instrumentos por a&ntilde;o y ese n&uacute;mero se multiplica si tenemos en cuenta los talleres en escuelas&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Los instrumentos se consiguen en la cooperativa El enjambre de Unquillo, C&oacute;rdoba, en el local de M&uacute;sica Nuestra (San Telmo de Buenos Aires) y a trav&eacute;s de la fan page de <a href="https://es-la.facebook.com/TocoConPoco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook de Toco con Poco </a>se hacen env&iacute;os a todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 2017 Luquez public&oacute; el libro Tomboros con cos&oacute;fonos en el que desarrolla nociones de luther&iacute;a, f&iacute;sica del sonido y trabajo colectivo. En 2020 public&oacute; La familia latosa, sobre instrumentos de percusi&oacute;n hechos con latas de aluminio.
    </p><p class="article-text">
        Aquello que habr&iacute;a ido a parar a la basura hoy forma parte de una clase de m&uacute;sica en un jard&iacute;n o un colegio, suena en un ensamble, una orquesta de tango, una banda de rock, una murga o en la banda de cumbia que form&oacute; Luquez con los chicos del instituto Complejo Esperanza de la ciudad de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los materiales abundan y est&aacute;n al alcance de todos. La m&uacute;sica es sanadora, m&aacute;gica y genera un tipo de conexi&oacute;n sorprendente&rdquo;, afirma el creador de Toco con Poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta nueva generaci&oacute;n de luthiers con conciencia ambiental tiene su antecedente, en Argentina, en artistas como Les Luthiers o Hugo Varela </strong>que como parte de su show utilizan instrumentos de materiales reciclados. Ellos lo hicieron en broma y les fue bien, los ecoluthiers lo hacen en serio y les est&aacute;n saliendo muy bien.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ecoluthiers-canciones-nacidas-reciclado_129_7386573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Apr 2021 10:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ecoluthiers: canciones nacidas del reciclado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reciclado,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reciclando Conciencia, o cómo transformar la basura en una oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/reciclando-conciencia-transformar-basura-oportunidad_130_7352813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86f4e31d-0f95-4aba-9aca-40af5cb2a0ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reciclando Conciencia, o cómo transformar la basura en una oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cooperativa Reciclando Conciencia, creada en 2014, es proveedora municipal del servicio de separación, transformación y disposición en plantas de reciclaje de residuos sólidos urbanos en el partido comprendido por Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. Además fabrica productos con plástico reciclado o eco ladrillos hechos con telgopor.</p></div><p class="article-text">
        De unos parlantitos chillones brota<em> </em>La Nueva Luna para ponerle ritmo a las manos enguantadas que seleccionan papeles, pl&aacute;sticos, vidrios, telgopores, cartones y metales que recorren la cinta. En ese pulpo grupal est&aacute; Mercedes Cabrera, alguna vez tesorera de la cooperativa, que pidi&oacute; volver a la cinta. &ldquo;Prefiero el trabajo manual al de oficina&rdquo;, dice la mujer que cambi&oacute; la computadora y los tr&aacute;mites bancarios para estar &ldquo;m&aacute;s cerca&rdquo; de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        Mecha -como la llaman todos- entr&oacute; a Reciclando Conciencia en 2014. &ldquo;Ven&iacute;a de una separaci&oacute;n, con dos hijos y sin trabajo. No soy nacida ac&aacute; y nadie me daba laburo. Siento que le debo un mont&oacute;n a la cooperativa porque es parte mi vida, de mis v&iacute;nculos sociales y adem&aacute;s me encanta estar en un grupo que contribuye a mejorar el medio ambiente&rdquo;, dice la mujer que, a partir del trabajo colectivo, comenz&oacute; un camino de militancia en el Movimiento Evita y hoy es una referente de la Uni&oacute;n de Trabajadores y Trabajadoras de la Econom&iacute;a Popular (UTEP) del partido de Pinamar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mercedes Cabrera, desde el 2014 está en la cooperativa"
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            <span class="title">
                Mercedes Cabrera, desde el 2014 está en la cooperativa                            </span>
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        A eso las 11 llega una camioneta que trae una bandeja con facturas para el desayuno de media ma&ntilde;ana. En ese momento la cinta se detiene y el grupo toma un descanso para recuperar energ&iacute;as con un mate cocido, responder whatsapps y fumar un pucho antes de volver a las tareas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creada en 2014, la cooperativa Reciclando Conciencia -que actualmente cuenta con 36 socios y socias- es proveedora municipal del servicio de separaci&oacute;n, transformaci&oacute;n y disposici&oacute;n en plantas de reciclaje de residuos s&oacute;lidos urbanos en el partido comprendido por Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Caril&oacute;, en el que cumplen un contrato de tratamiento de residuos reciclables.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos creado el proyecto de islas ambientales: un punto receptor hecho con pallets en el que pinamarenses y turistas dejan sus residuos para su reutilizaci&oacute;n separ&aacute;ndolos seg&uacute;n corresponda: cart&oacute;n, pl&aacute;stico o vidrio&rdquo;, dice Carlos -Charly, para todos- M&eacute;ndez,&nbsp; uno de los fundadores y actual presidente de la cooperativa.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Islas ambientales para el reciclado de cartón, vidrio y plástico en las playas de Pinamar                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Inclusi&oacute;n, integraci&oacute;n y educaci&oacute;n&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        En la Argentina, entre los denominados &ldquo;rellenos sanitarios&rdquo; -que desaprovechan el potencial de reutilizaci&oacute;n de los materiales- y los 5.000 basurales a cielo abierto que a&uacute;n siguen en actividad se entierran 14 millones de toneladas de residuos por a&ntilde;o que -seg&uacute;n estimaciones del Ministerio de Ambiente- equivalen a 1 kilo por d&iacute;a por habitante.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del riesgo para la salud y los ecosistemas, m&aacute;s del 50% de lo que se tira o se entierra son materiales que podr&iacute;an ser reutilizados industrialmente con la posibilidad de crear nuevos &ldquo;empleos verdes&rdquo; en el sector del reciclado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Pinamar, un grupo de personas se dio cuenta de que aquello que para un sector de la sociedad era basura para ellos pod&iacute;a significar una oportunidad</strong>. &ldquo;Al principio &eacute;ramos un grupo de vecinos con conciencia ambiental que empezamos juntando botellas que la gente tiraba en las calles y las amontonamos en el patio de una casa. Cuando tuvimos cientos de miles, que ya no sab&iacute;amos ad&oacute;nde meterlas, las vendimos y compramos una compactadora&rdquo;, cuenta &ldquo;Charly&rdquo; sentado en una banqueta hecha con pallets y con los codos apoyados en una mesa de pl&aacute;stico compactado.
    </p><p class="article-text">
        Ese proyecto se llam&oacute; Pinamar Reciclarte y fue el puntapi&eacute; inicial para la creaci&oacute;n de lo que hoy es Reciclando Conciencia: una cooperativa de recicladores que lleva adelante un trabajo social muy importante para la comunidad pinamarense.
    </p><p class="article-text">
        La cooperativa funciona en un galp&oacute;n de 800 metros cuadrados, sobre la avenida Interm&eacute;danos, en un espacio cedido en comodato por el municipio. El predio es lo bastante amplio para que ingresen los camiones recolectores con los bolsones de materiales que las y los recicladores se encargar&aacute;n de separar y clasificar. A los costados del terreno hicieron una huerta y lo cosechado se comparte en los desayunos y los almuerzos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Parte de las socias y socios de Reciclado Conciencia                            </span>
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        &ldquo;Reciclando Conciencia se apoya en 3 pilares fundamentales que son la inclusi&oacute;n -porque aqu&iacute; trabajan personas que en otros lados no les dan trabajo por su aspecto f&iacute;sico o su condici&oacute;n social-; la integraci&oacute;n -porque chicas y chicos con capacidades diferentes forman parte de la cooperativa- y educaci&oacute;n porque apoyamos de manera concreta a nuestras socias, socios y sus hijos para que terminen sus estudios secundarios y los incentivamos a seguir alguna carrera universitaria o terciaria&rdquo;, dice M&eacute;ndez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Casas a conciencia</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>La misi&oacute;n de la cooperativa no se limita al reciclado sino tambi&eacute;n a la producci&oacute;n. </strong>Con las bolsas que recogen de la basura, tras pasar por una f&aacute;brica de polietileno en Buenos Aires, vuelven como bolsas de residuos que se venden al municipio. Con el pl&aacute;stico reciclado construyen sillas y mesas infantiles, maceteros, parag&uuml;eros, cuchas para perros y canastos exteriores para la basura que comercializan a trav&eacute;s de su p&aacute;gina de Facebook.
    </p><p class="article-text">
        Con telgopor reciclado fabrican tablas de madera pl&aacute;stica, eco bloques, adoquines de polietileno y chapas acanaladas hechas con el aluminio del tetra brik que se utilizan para la construcci&oacute;n de decks, casas y objetos.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde de verano de 2018 se present&oacute; en la cooperativa el arquitecto Carlos Levinton. El secretario de la Red Interamericana de Vivienda Saludable de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud qued&oacute; encantado con el trabajo de Reciclando Conciencia y les abri&oacute; una puerta con el Centro Experimental de la Facultad de Arquitectura, Dise&ntilde;o y Urbanismo (FADU-UBA) para desarrollar eco ladrillos hechos a partir del telgopor.
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                Bloques de ladrillos de telgopor para la construcción de viviendas                            </span>
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        &ldquo;Con bandejas de comida, potes de helados, envoltorios de electrodom&eacute;sticos se pueden edificar paredes divisorias con el valor agregado de tener buenas prestaciones ac&uacute;sticas. Hasta el momento lo hemos usado para la construcci&oacute;n de una vivienda en Ostende, para la nave de la carpinter&iacute;a municipal y la ampliaci&oacute;n de la cooperativa&rdquo;, detalla M&eacute;ndez y se&ntilde;ala el edificio de enfrente que est&aacute; casi terminado con los ladrillos fabricados por ellos.
    </p><p class="article-text">
        La FADU aport&oacute; los planos de las m&aacute;quinas trituradoras de telgopor y capacitaci&oacute;n para el desarrollo del prototipo de bloque. Con este avance la cooperativa apuesta a que los socios y socias que no tienen vivienda propia puedan construirse su propia casa en un terreno fiscal que el municipio les cedi&oacute; para hacer un barrio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un lote en Pinamar y alrededores cuesta entre 20 y 30 mil d&oacute;lares. &iquest;De d&oacute;nde saca la gente que trabaja en la cooperativa ese dinero? As&iacute; que la idea es que las casas se construyan entre los socios y socias con los materiales que producimos en la cooperativa&rdquo;, asegura Charly M&eacute;ndez y menciona como modelo a &ldquo;la cooperativa Tupac Amaru&rdquo; fundada en Jujuy por la dirigente social Milagro Sala.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Limpiar para educar</strong></h3><p class="article-text">
        Entre las estad&iacute;sticas que maneja la cooperativa calculan que de lo recolectado hay 60% de pl&aacute;stico (bolsas, nylon), 20%  de material de pesca (sogas, cuerdas, etc&eacute;tera), 10% de vidrio (principalmente botellas) y el 10% restante son metales. &ldquo;En el 2015 reciclamos 320 toneladas de materiales y desde ah&iacute; fuimos en un aumento promedio de 25% anual hasta llegar a las 1.200 toneladas en 2020&rdquo;, explica el presidente de la entidad.
    </p><p class="article-text">
        Como viene sucediendo en las &uacute;ltimas temporadas de verano, el equipo de Reciclando Conciencia sali&oacute; en enero y febrero de 2021 a recorrer las playas de Pinamar y la zona para recoger residuos y dialogar con los turistas de la importancia de limpiar, separar y reciclar la basura.
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                Recolección de residuos en las playas del partido de Pinamar en la temporada 2021                            </span>
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        De acuerdo con un estudio publicado en la revista cient&iacute;fica <em>Science</em>,<strong> la Argentina est&aacute; entre los 30 pa&iacute;ses que m&aacute;s contaminan los mares con residuos pl&aacute;sticos </strong>y, seg&uacute;n el &uacute;ltimo Censo de Basura Costera Marina, realizado en 2019 por la Fundaci&oacute;n Vida Silvestre Argentina y otras ONG costeras, los tipos de contaminantes m&aacute;s encontrados en las playas fueron -en este orden-: las colillas de cigarrillo; los fragmentos pl&aacute;sticos; envoltorios y bolsas de pl&aacute;sticos; telgopor, botellas y otros envases y tapitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Proyectos como el nuestro suplen tareas que deber&iacute;an corresponderle a los organismos gubernamentales. Por eso para los gobiernos de cualquier parte del mundo no es f&aacute;cil aceptar este tipo de emprendimientos porque rompen con las estructuras&rdquo;, dice Carlos M&eacute;ndez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad social ambiental se cumple, en gran parte, gracias a los recuperadores: aquellas personas que, a diario, meten las manos en la basura porque como ellos mismos dicen &ldquo;sin recuperadores no hay reciclado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entendimos que no es basura sino recursos y de ese modo los residuos se convirtieron en insumos y en puestos de trabajo y estos puestos de trabajo se transformaron en inclusi&oacute;n, igualdad de derechos y beneficio medioambiental&rdquo;, concluye el presidente de una entidad que, en siete a&ntilde;os de existencia, ha modificado la relaci&oacute;n con los residuos de un amplio sector de la sociedad de Pinamar y genera conciencia a partir del reciclado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/reciclando-conciencia-transformar-basura-oportunidad_130_7352813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Mar 2021 11:50:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reciclando Conciencia, o cómo transformar la basura en una oportunidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/pinamar-pinos-buscan-fomentar-reemplazo-especies-nativas-preservar-biodiversidad_1_7317047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b12eb7b-df6f-4eb1-84ac-2c6686e246cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sueño de Jorge Bunge se hizo trizas cuando Pinamar se transformó en la ciudad “top” de la Costa Atlántica. Las mansiones y edificios con vista al mar en la zona céntrica taparon el sol de las playas. Miles de árboles fueron talados para la construcción, en las últimas décadas, en nombre del progreso. Tal vez, la utopía del fundador -obviamente que distinta a como él la soñó- tenga una segunda oportunidad para concretar el anhelo de la “Ciudad Jardín” con el proyecto de reforestación que lleva adelante el municipio.</p></div><p class="article-text">
        Cuando Pinamar a&uacute;n no hab&iacute;a sido fundada su paisaje eran dunas: un campo de dunas, desde lo que hoy es la ruta de acceso a la ciudad, con algunas gram&iacute;neas, herb&aacute;ceas compuestas -que son end&eacute;micas de la zona- pero no exist&iacute;an ni los tamariscos, ni las acacias, ni los pinos tan caracter&iacute;sticos. O sea: <strong>todo lo que se ve hoy es implantado, no hay ni una sola planta nativa.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jorge Bunge recorriendo las plantaciones de pinos para Pinamar.                            </span>
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        Las cr&oacute;nicas de finales del siglo XIX cuentan que, en esa zona, solo se o&iacute;a el sonido del mar y el silbido de las cortaderas. Los campos de dunas constitu&iacute;an los denominados &ldquo;Montes grandes de Juancho&rdquo;, que pertenecieron al terrateniente Don Mart&iacute;n de Alzaga quien se cas&oacute;, en 1862, con Felicitas Guerrero: luego v&iacute;ctima de femicidio -por entonces crimen pasional- a manos de su pretendiente Enrique Ocampo, en 1872.
    </p><p class="article-text">
        Con toda esta historia sobre los hombros y con los conocimientos adquiridos por Jorge Bunge en su formaci&oacute;n europea, el movimiento urbanista de la &ldquo;Ciudad Jard&iacute;n&rdquo;, bautizado as&iacute; por el arquitecto brit&aacute;nico Ebenezer Howard (1850-1928) que propon&iacute;a sustituir las ciudades industriales por otras m&aacute;s peque&ntilde;as rodeadas de tierras agr&iacute;colas, fue el ideal a la hora de planificar Pinamar: una &ldquo;ciudad jard&iacute;n&rdquo; junto al mar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Cae el reinado del pino?</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>El pino, la especie que prim&oacute; en aquella forestaci&oacute;n de 1943 iniciada por Bunge -que en aquel entonces sirvi&oacute; para fijar las dunas como paso previo al desarrollo urban&iacute;stico- hoy es criticado por los naturalistas. Los especialistas en bot&aacute;nica argumentan que donde se implantan pinos estos terminan desplazando a la flora y fauna aut&oacute;ctona y que adem&aacute;s, empujado por el aumento de las temperaturas medias a ra&iacute;z del calentamiento global, esta especie se ha convertido en un foco de incendios frecuentes y peligrosos.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tal es as&iacute; que con los incendios que se vienen sucediendo en la Patagonia, distintas comunidades y pobladores mapuche han denunciado la afectaci&oacute;n de sus territorios con estas especies no nativas. En el Parlamento por el agua y el R&iacute;o Chubut realizado en El Mait&eacute;n (entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2020), las comunidades y organizaciones mapuche volvieron a considerar a las plantaciones de pinos como uno de los principales factores de incendios y de disminuci&oacute;n de las fuentes h&iacute;dricas, seg&uacute;n expresa la investigadora Mirta &Ntilde;ancunao de la Comunidad Mapuche Las Huaytekas en un art&iacute;culo publicado en el sitio <a href="https://opsur.org.ar/2021/02/10/las-plantaciones-de-pino-aceleran-la-expansion-de-los-incendios-forestales/?fbclid=IwAR3PAvOIi6DTxrGbatzoA7V7wu5V8fxzsvTbhGV4n4Tproz7XY0pL0T8mEs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Petrolero Sur</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tomando nota de esta problem&aacute;tica, el municipio local puso en marcha el proyecto Pinamar Foresta 365: destinado a los vecinos y, principalmente, a aquellas personas que quieran forestar -o reforestar- sus jardines, frentes o veredas con especies nativas para preservar la biodiversidad en el partido costero.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles que se entregan son sembrados desde la semilla dentro del vivero municipal y en el vivero forestal de Respira Pinamar. Se trata de fresnos, acacias y aguaribayes que fueron previamente domesticados para adaptarse a las condiciones del suelo y el clima de la zona.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con el diario <strong>La Naci&oacute;n</strong>, el intendente Mart&iacute;n Yeza hizo una broma respecto al proyecto de reforestaci&oacute;n que no pas&oacute; desapercibida: <a href="https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/pinamar-apuesta-a-la-ecologia-nid2564297/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Yo no descartar&iacute;a que las pr&oacute;ximas generaciones le tengan que cambiar el nombre a la ciudad&rdquo;.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pudo haber sido una met&aacute;fora para el joven mandatario de Cambiemos hizo ruido en otras personas que, si bien est&aacute;n a favor de incluir especies nativas en la reforestaci&oacute;n de Pinamar, entra a jugar la identidad de una ciudad de 3.000 hect&aacute;reas forestada con pinos mar&iacute;timos.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Massidda es paisajista y uno de los fundadores de la Fundaci&oacute;n Ecol&oacute;gica Pinamar, creada en 1991, para luchar contra la extracci&oacute;n de arena y la deforestaci&oacute;n que se volvi&oacute; incontrolable por el boom inmobiliario que se empez&oacute; a gestar en los menemistas 90&rsquo; en la ciudad balnearia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto que estamos a favor de la entrega de &aacute;rboles, es una tarea que tambi&eacute;n realizamos con la fundaci&oacute;n. La idea no es mala siempre y cuando no perdamos la identidad&rdquo;, dice el vecino ecologista que recalca: &ldquo;somos pinos y mar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El actual secretario de la ONG defiende al pino y resalta que &ldquo;no es un enemigo&rdquo; y &ldquo;estamos orgullosos de los m&aacute;s de 4 millones de pinos que tenemos en el Partido de Pinamar&rdquo;. A la vez Massidda destaca &ldquo;que esta gesti&oacute;n ha plantado m&aacute;s &aacute;rboles que ninguna otra pero no es suficiente&rdquo; y cita como contraejemplo los 4 pinos que fueron talados en la v&iacute;a p&uacute;blica en septiembre del a&ntilde;o pasado en calle S&iacute;lfides: &ldquo;desde la municipalidad nos informaron su aprobaci&oacute;n pero no nos dieron el justificativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, Mart&iacute;n Yeza aclara que estas pol&iacute;ticas son un segundo cap&iacute;tulo en la historia de Pinamar: &ldquo;una parte de nuestro desaf&iacute;o es respetar esa identidad del bosque que nos identifica pero, a la vez, tratar de regenerar nuestro propio paisaje ecosist&eacute;mico junto a los vecinos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Yeza, adem&aacute;s de las plantaciones que llevan desde la municipalidad, remarca que &ldquo;cada vez que alguien tira un &aacute;rbol en el partido de Pinamar tiene la obligaci&oacute;n de plantar dos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cambio de paradigmas</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Al frente de la iniciativa de reforestaci&oacute;n est&aacute; la Secretar&iacute;a de Paisajismo y Medio Ambiente (la &uacute;nica del pa&iacute;s) que tiene como titular a la paisajista Samanta Anguiano. Desde que se implement&oacute;, en diciembre de 2019 hasta la fecha, el programa lleva entregados m&aacute;s de 4.000 &aacute;rboles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los tiempos de la biolog&iacute;a y de la bot&aacute;nica no son los tiempos humanos, uno se da cuenta de que la pifi&oacute; con una especie a veces en el a&ntilde;o, a los 5, a los 15 o a los 30 a&ntilde;os. Salir del concepto eucalipto demor&oacute; d&eacute;cadas, hoy los montes de pinos, sobretodo lo que son los pinos espec&iacute;ficamente, no otras especies de con&iacute;feras, dan un marco, como un lugar nodriza para poder intervenir con otras especies de &aacute;rboles nativos que vayan generando, de alguna manera, un relativo equilibrio. Ya sabemos que algunos &aacute;rboles funcionan sin riego, que necesitan menos mantenimiento a largo plazo y que generan un beneficio eco sist&eacute;mico al lugar, porque ya de por s&iacute; al ser &aacute;rboles nativos, a las aves o a los polinizadores los vas a tener much&iacute;simos m&aacute;s activos y con mejor desarrollo&rdquo;, explica Anguiano mirando las dunas que a&uacute;n persisten en Valeria del Mar, localidad en la que reside.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Samanta Anguiano en una recorrida por el vivero forestal                            </span>
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        En ese sentido el equipo interdisciplinario de la Secretar&iacute;a de Paisaje y Medio Ambiente est&aacute; trabajando en el trazado de nuevas estrategias paisaj&iacute;stico-ambientales. Para ello tomaron en cuenta los lineamientos originales de la &ldquo;Ciudad Jard&iacute;n&rdquo; proyectada por Bunge y, de esa manera, estudian el dinamismo que se da en un ecosistema en formaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Desaf&iacute;os ambientales</h3><p class="article-text">
        En su libro <em>La brecha urbana: countries y barrios privados</em> (2005), la soci&oacute;loga Maristella Svampa plantea &ldquo;que las actividades en la industria de la construcci&oacute;n desde 2003 en adelante han presentado un ritmo sostenido en los municipios de Gesell y Pinamar que son los que presentan los mayores porcentajes de crecimiento por afluencia migratoria. Aunque en estos casos como en el resto de las localidades se vislumbra una fuerte polarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, con concentraciones en bolsones de pobreza, y que integran la mano de obra de baja calificaci&oacute;n empleada en construcci&oacute;n y servicios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Disparado por ese crecimiento, por el turismo como industria que todo lo devora y el avance del mercado inmobiliario, uno de los mayores inconvenientes que afronta la ciudad es la planta de tratamientos de efluentes cloacales: un problema que el partido de Pinamar arrastra desde hace varias d&eacute;cadas y que ninguna gesti&oacute;n ha sabido -ni ha podido- resolver.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso por una Pinamar sustentable que dio el intendente Mart&iacute;n Yeza fue la recuperaci&oacute;n del frente mar&iacute;timo, la demolici&oacute;n de viejos paradores de cemento y el reemplazo por estructuras ecol&oacute;gicas y desmontables. Ese plan permiti&oacute; que la ciudad volviera a tener nueve cuadras de playa que antes estaban concesionadas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la idea en marcha es un parque p&uacute;blico, los bosques de Palermo de Pinamar: un lugar para que los vecinos y vecinas tengan su espacio de recreaci&oacute;n en una ciudad en la que la mayor&iacute;a de los espacios verdes est&aacute;n en manos privadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ambiente tiene que estar por delante de todo y as&iacute; como en su momento celebramos la creaci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Ambiente hoy creemos que el resto de las secretar&iacute;as deben regirse bajo un manto sustentable para que lo econ&oacute;mico no predomine sobre la raz&oacute;n&rdquo;, dice el ecologista Jorge Massidda.
    </p><p class="article-text">
        <em>URR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/pinamar-pinos-buscan-fomentar-reemplazo-especies-nativas-preservar-biodiversidad_1_7317047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Mar 2021 22:41:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pinamar sin pinos: buscan fomentar el reemplazo por especies nativas para preservar la biodiversidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Pinamar,Martín Yeza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desamparados de San Juan: a más de un mes del terremoto 60 familias viven aún a la intemperie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/san-juan-hay-60-familias-mes-terremoto-sigue-viviendo-intemperie_1_7258180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d63d43d-d7bf-4445-b9a4-a6a47f0cad92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desamparados de San Juan: a más de un mes del terremoto 60 familias viven aún a la intemperie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según relevamientos oficiales, más de 900 casas destruidas totalmente tras el temblor del 18 de enero. Un centenar viven bajo un techo improvisado con nylon y cuatro palos mientras aguardan un módulo de emergencia o ayuda en materiales para volver a levantar una casa.</p><p class="subtitle">El peronismo y la reconstrucción: del terremoto de 1944 a la pandemia 2021</p></div><p class="article-text">
        Aquella noche del 18 de enero en la cual Claudia Villafa&ntilde;e se coron&oacute; campeona del Masterchef Celebrity comenz&oacute; la pesadilla para miles de sanjuaninos: un terremoto de 6,4&ordm; en la escala de Richter revent&oacute; vidrios de puertas y ventanas, parti&oacute; al medio las vigas de los techos, resquebraj&oacute; las paredes y derrumb&oacute; casas enteras. <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/sismo-5-grados-epicentro-san-juan-sintio-mendoza_1_7182393.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ese instante de horror</a> reactiv&oacute; en la memoria las im&aacute;genes que todo sanjuanino lleva en los genes: las tragedias ocurridas en 1944, 1952 y 1977 que obligaron a reconstruir gran parte de la provincia. En este caso -por suerte y porque la mayor&iacute;a de las casas son sismoresistentes- <strong>no hubo que lamentar v&iacute;ctimas fatales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como sucede siempre en este tipo de desastres naturales, los m&aacute;s afectados son los pobres. Familias de los departamentos de Pocito, Sarmiento y Rivadavia, que habitan en casas de adobe, palo y quincha salieron con lo puesto, con sus hijos en brazos, para no morir aplastados, porque sus viviendas no son antis&iacute;smicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El terremoto dej&oacute; -seg&uacute;n relevamientos oficiales- m&aacute;s de 900 casas destruidas totalmente.</strong> En Pocito, la zona m&aacute;s castigada, alcanz&oacute; a 495 viviendas y unas 900 casas gravemente da&ntilde;adas. En Rivadavia, son m&aacute;s de 800 las familias afectadas con un 40 por ciento de casas destruidas mientras que en Sarmiento 95 personas perdieron sus viviendas y otras 90 sufrieron da&ntilde;os parciales en sus casas.
    </p><p class="article-text">
        En esa lista<strong> hay unas 60 familias que, m&aacute;s de un mes despu&eacute;s, est&aacute;n viviendo a la intemperie, con un techo improvisado con nylon y cuatro palos mientras aguardan un m&oacute;dulo de emergencia o ayuda en materiales para volver a levantar una casa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que agradecer que el temblor no fue a la madrugada sino a las 23.46, en medio de la final de Masterchef. En ese momento un mont&oacute;n de familias estaban prendidas al televisor, porque si hubieran estado durmiendo hoy estar&iacute;amos hablando de una tragedia&rdquo;, cuenta Miguel Ambas, comunicador de radio<a href="https://www.radiolalechuza.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> La Lechuza FM 88.1</strong></a><strong> </strong>del departamento de Pocito.
    </p><p class="article-text">
        La radio, la primera comunitaria de la provincia y miembro del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO), es la voz de los vecinos, es la olla popular de los mediod&iacute;as y un espacio de contenci&oacute;n en el coraz&oacute;n de El Abanico, una de las zonas m&aacute;s pobres de San Juan, en la que m&aacute;s viviendas se derrumbaron o quedaron inhabitables por peligro de derrumbe.
    </p><h3 class="article-text"> <strong>Los olvidados</strong></h3><p class="article-text">
        El Abanico est&aacute; poblado por familias compuestas por mujeres que trabajan como empleadas dom&eacute;sticas por hora y hombres que son peones rurales -temporarios- en la cosecha de la uva, el tomate y el ajo y, el resto del a&ntilde;o, obreros de la construcci&oacute;n o changarines.
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as, muchos de los hombres -y algunas mujeres tambi&eacute;n- se suben a la caja de una camioneta que los pasa a buscar a las 6 de la ma&ntilde;ana para llevarlos a las fincas vitivin&iacute;colas. All&iacute; recogen racimos de uva por los que les pagan por gamela (canasto): 40 pesos la ficha si es de uva tinta o 20 si es de blanca. Se calcula que un hombre joven y fuerte llega a juntar entre 30 y 40 gamelas por d&iacute;a en jornadas que pueden alcanzar hasta 12 horas al rayo del sol.
    </p><p class="article-text">
        Gast&oacute;n Oro, que fue cosechero durante su adolescencia y hoy pe&oacute;n rural en una finca cercana, est&aacute; viviendo con su mujer y sus hijas de 2 y 5 a&ntilde;os <strong>en un espacio al costado de la radio La Lechuza con un techo de nylon</strong>. Aquella fat&iacute;dica noche &ldquo;el Gringo&rdquo; -como lo conocen en el barrio- vio como la casa que le llev&oacute; a&ntilde;os construir se convert&iacute;a en escombros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salimos r&aacute;pido con mi mujer y mis hijas. En ese momento solo pensaba en que ellas estuvieran a salvo y no pudimos rescatar casi nada. Hoy nos toca vivir bajo un techo de nylon y se agrava cuando llueve, porque ahora es temporada de lluvias, o hay d&iacute;as de 35 o 40 grados y corre el zonda caliente lleno de tierra o el sur fr&iacute;o por las noches&rdquo;, dice el muchacho de voz cansina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hoy nos toca vivir bajo un techo de nylon y se agrava cuando llueve, porque ahora es temporada de lluvias, o hay días de 35 o 40 grados y corre el zonda caliente lleno de tierra o el sur frío por las noches</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gastón Oro </span>
                                        <span>—</span> Víctima del terremoto del 18 de enero en San Juan
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el barrio ya se levantaron las primeras casas prefabricadas que don&oacute; la provincia de Misiones y que van a reemplazar a las que colapsaron. &ldquo;Son un total de 25 casas de las cuales 19 las recibi&oacute; la gente de El Abanico&rdquo;, detalla Marcelo Yornet, director del Instituto Provincial de la Vivienda.
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            <span class="title">
                Los módulos habitacionales post terremoto para las víctimas en Pocitos.                            </span>
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        Cuando suena su celular Nidia Baz&aacute;n sale caminando ligerito hacia la calle y pide que no le corte. &ldquo;Despu&eacute;s del terremoto hay muy poca se&ntilde;al de celular y donde estoy ahora m&aacute;s o menos agarra&rdquo;, dice. Madre de 4 ni&ntilde;as -11, 9, 7 y 5 a&ntilde;os- la noche del terremoto en su casa tambi&eacute;n estaban mirando la final de Masterchef. Con su marido corrieron hasta un terreno bald&iacute;o cercano y esperaron all&iacute; con las ni&ntilde;as hasta que pasara el temblor y el miedo: aunque el miedo nunca se va del todo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Cuando calm&oacute; fuimos a ver la casa y no estaba m&aacute;s. No ten&iacute;amos m&aacute;s nada. A esa casa la hicimos pegando ladrillos los fines de semana con marido cuando estaba embarazada de mi primera hija. Ahora estamos los 6 en lo de mi mam&aacute;, somos 15 personas viviendo ah&iacute; y su casa tambi&eacute;n est&aacute; rota por el terremoto pero es el &uacute;nico lugar que tenemos para quedarnos</strong>&rdquo;, cuenta Nidia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando calmó fuimos a ver la casa y no estaba más. No teníamos más nada. A esa casa la hicimos pegando ladrillos los fines de semana con marido cuando estaba embarazada de mi primera hija. Ahora estamos los 6 en lo de mi mamá</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nidia Bazán </span>
                                        <span>—</span> Víctima del terremoto 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La familia de Nidia es una de las beneficiarias de las &ldquo;casas de Misiones&rdquo;, como las llaman en Pocito, y aunque ella dice estar &ldquo;agradecida&rdquo; tambi&eacute;n se siente &ldquo;un poco decepcionada&rdquo;. Hay vecinos que ya han recibido la casa pero &ldquo;<strong>no est&aacute;n habitables porque no tienen las ca&ntilde;er&iacute;as de los ba&ntilde;os ni el cableado para la conexi&oacute;n el&eacute;ctrica. Eso cuesta m&aacute;s de 50 mil pesos y ac&aacute; es un dineral</strong>&rdquo;, asegura.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el problema para muchas familias es que no todas cuentan con un t&iacute;tulo de propiedad del terreno en el que ten&iacute;an sus casas. &ldquo;Algunos terrenos fueron cedidos por nuestros padres o abuelos -dice Gast&oacute;n- otros comprados con un recibo sin validez y varios ocupados cuando esto era puro campo. Entonces los que estamos en esa situaci&oacute;n quedamos marginados para acceder a un plan vivienda&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Reclamo y represi&oacute;n policial</strong></h3><p class="article-text">
        Ni bien ocurri&oacute; el terremoto la provincia activ&oacute; el COE (Centro de Operaciones de Emergencias) para asistir a las familias m&aacute;s golpeadas. &ldquo;Se entregaron carpas, conservadoras, alimentos, medicamentos, agua mineral y materiales de construcci&oacute;n. A nivel nacional se reforz&oacute; la AUH para las madres con hijos. A la vez, junto al Gobierno nacional, dise&ntilde;amos la construcci&oacute;n de 450 viviendas para Pocito y proyectamos construir un barrio de 837 viviendas en Rivadavia&rdquo;, explica Lucio Gonz&aacute;lez, secretario de Promoci&oacute;n Social de la provincia de San Juan.
    </p><p class="article-text">
        El funcionario dice que &ldquo;nadie quiere tener gente a la intemperie&rdquo; y que &ldquo;la soluci&oacute;n debe ser definitiva, no es f&aacute;cil trabajar en un contexto de pandemia, pero proyectamos que entre 15 y 18 meses las viviendas est&eacute;n terminadas y entregadas. Mientras tanto tenemos que contener a esas familias&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La solución debe ser definitiva, no es fácil trabajar en un contexto de pandemia, pero proyectamos que entre 15 y 18 meses las viviendas estén terminadas y entregadas. Mientras tanto tenemos que contener a esas familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucio González</span>
                                        <span>—</span> Secretario de Promoción Social de la provincia de San Juan
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la falta de respuestas, el 10 de febrero, vecinos organizados de Pocito se manifestaron frente a la municipalidad y, otro grupo, cort&oacute; la calle 17 en la intersecci&oacute;n con la ruta nacional 40. La polic&iacute;a provincial no tard&oacute; en llegar al piquete y, al rato, comenzaron a reprimir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cansados de llamar a todos lados y que nadie nos diera una ayuda fuimos a cortar a la ruta. A mi hermano, de 17 a&ntilde;os, lo tiraron de la moto, le pegaron, lo ahorcaron y lo llevaron detenido. La polic&iacute;a nos dec&iacute;a rajen de ac&aacute; indios de mierda, salvajes y nos empezaron a disparar balas de goma aunque entre esos disparos tambi&eacute;n tiraron con 9 mil&iacute;metros porque encontramos los casquillos&rdquo;, cuenta Yezinia que sac&oacute; fotos a las personas reprimidas y las comparti&oacute; en su cuenta de Facebook lo que le vali&oacute; una &ldquo;advertencia&rdquo; de la polic&iacute;a a su madre para que las bajara.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Yezinia cuenta que cuando fue a reclamar por ayuda fue reprimida.                            </span>
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        Hoy Yezinia y sus dos hijos <strong>viven en una choza con techos de ca&ntilde;a donde han colocado una cama, una mesa y tres sillas que pudieron rescatar de entre los escombros</strong>. &ldquo;Queremos volver a levantar nuestra casa y para eso tratamos de utilizar ladrillos de adobe que no se partieron. De la municipalidad nos prometieron un m&oacute;dulo pero nunca lleg&oacute; y nosotros no podemos seguir esperando y estar con los chicos a la intemperie&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Yezinia perdió su casa en el terremoto del 18 de enero, cuarenta días después vive en una casilla sin paredes ni techo."
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            <span class="title">
                Yezinia perdió su casa en el terremoto del 18 de enero, cuarenta días después vive en una casilla sin paredes ni techo.                            </span>
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        Para Nidia, que se hab&iacute;a anotado para estudiar el profesorado de educaci&oacute;n primaria pero hoy vive en la incertidumbre, &ldquo;es una verg&uuml;enza salir a pedir. Nosotros no estamos acostumbrados a pedir porque somos gente trabajadora. En la municipalidad nos dijeron que les parec&iacute;a mal la protesta entonces no lo hacemos porque nos da miedo de que nos corten la ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el reclamo concreto de &ldquo;Ni una familia a la intemperie&rdquo;, que parte desde radio<strong> La Lechuza</strong>, Miguel Ambas reconoce que &ldquo;la situaci&oacute;n en l&iacute;neas generales ha mejorado y hubieron anuncios esperanzadores, como los que hicieron en conjunto el gobernador Sergio U&ntilde;ac y el presidente Alberto Fern&aacute;ndez y que, de no mediar alg&uacute;n imprevisto, le dar&aacute;n a buena parte de los damnificados una casa sismo resistente. Pero el gran tema aqu&iacute; es el mientras tanto. La pregunta que nos cabe hacernos es, &iquest;ser&iacute;a igual la situaci&oacute;n si las casas ca&iacute;das hubieran sido de familias de clase media o clase alta?&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ulises Román Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/san-juan-hay-60-familias-mes-terremoto-sigue-viviendo-intemperie_1_7258180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 05:42:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desamparados de San Juan: a más de un mes del terremoto 60 familias viven aún a la intemperie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sismo,San Juan,Sergio Uñac]]></media:keywords>
    </item>
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