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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Abal Medina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/paula-abal-medina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paula Abal Medina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mundo del trabajo y las organizaciones sociales que el peronismo decide desconocer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-trabajo-organizaciones-sociales-peronismo-decide-desconocer_129_9118947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c014c87-fe93-42f1-9516-2cef2f133246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último discurso de Cristina Fernández de Kirchner abrió un debate al interior de las organizaciones sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quiénes son los trabajadores empobrecidos durante décadas con la excepción de los años del kirchnerismo que trajeron alivio y algunos derechos?, ¿Cómo se organizan?, son dos de las pregunta que hace la autora antes de trazar un estado de situación de trabajadores formales, informales y el rol de sindicatos y las organizaciones sociales y el intento de disociarlos.</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima aparici&oacute;n de Cristina Kirchner en un plenario de la CTA flanqueada por Hugo Yasky y Jorge Ferraresi ha desatado <strong>un enfrentamiento con consecuencias a&uacute;n incalculables. </strong>El centro de la tormenta es la legitimidad de las organizaciones sociales para construir una mediaci&oacute;n entre los fondos estatales y los trabajadores de la econom&iacute;a popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dejemos anotado ac&aacute; lo que dijo Cristina: &ldquo;El Estado nacional debe recuperar el control, la auditor&iacute;a y la aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales que no pueden seguir tercerizadas. Es el Estado el que debe tener el monopolio&hellip; as&iacute; como el Estado debe tener el monopolio de la fuerza &iquest;o se le ocurre a alguien que podemos tercerizar la polic&iacute;a? Porque a m&iacute; no me gusta que me quieran convencer que eso es peronismo. Eso no es peronismo, el peronismo es laburo, trabajo. El peronismo no es depender de un dirigente barrial para que me d&eacute; el alta y la baja. No y sobre todo las mujeres que son las m&aacute;s explotadas. Son las que revuelven las ollas en los merenderos, las mujeres son las que m&aacute;s las basurean en pr&aacute;cticas mis&oacute;ginas y machistas. Entonces, que el Estado recupere en nombre de los que nos dieron vida, en nombre de Per&oacute;n y de Evita. Si Evita los viera &iexcl;Mamita, mamita, mamita, mamita!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos m&aacute;s atr&aacute;s: <strong>&iquest;qui&eacute;nes son los trabajadores empobrecidos durante d&eacute;cadas con la excepci&oacute;n de los a&ntilde;os del kirchnerismo que trajeron alivio y algunos derechos? &iquest;Cu&aacute;ntos son? &iquest;C&oacute;mo se organizan? </strong>Juan Grabois dice hoy dos cosas en cada encuentro y en cada aparici&oacute;n p&uacute;blica. Hay una econom&iacute;a popular organizada que con mucha dificultad y un esfuerzo descomunal gener&oacute; organizaci&oacute;n comunitaria y organizaci&oacute;n del trabajo. Pero es enorme la cantidad de trabajadoras y trabajadores que est&aacute;n solos durante jornadas interminables y la vivencia de desamparo de una injusticia que no tiene l&iacute;mites. La segunda cuesti&oacute;n que repite es: Planificar. &iquest;Cu&aacute;les son los planes quinquenales del siglo XXI? Los que queremos que sean recordados en 100 a&ntilde;os. Planificaci&oacute;n no como una palabra de <em>paper,</em> sino planificar con las espaldas de una extraordinaria articulaci&oacute;n de voluntades sociales y pol&iacute;ticas. Planificar para no ser doblegados en el intento.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Estad&iacute;sticas y perspectivas del trabajo</strong></h3><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas oficiales miden lo conocido y son regidas, adem&aacute;s, por recomendaciones internacionales. Las formas de entender y medir los fen&oacute;menos se repiten porque el principio rector es la comparabilidad en el tiempo. Lo nuevo no aparece, sino hasta que explota.&nbsp;No es una descalificaci&oacute;n a nadie. Simplemente que en muchos espacios de la administraci&oacute;n p&uacute;blica de distinta naturaleza y objeto no se interpreta bien c&oacute;mo es la vida que qued&oacute; fuera del empleo registrado. Siempre hay desfasajes entre las representaciones y la realidad. Esto es una obviedad. Pero en algunas concepciones se expresa hoy un abismo.&nbsp;Entonces los funcionarios esperan que se inscriban tres millones y medio de trabajadores para el IFE y se anotan cuatro veces m&aacute;s. <strong>La realidad es una avalancha y no hay compuertas que puedan funcionar de nuevo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el Estado puede funcionar como un c&uacute;mulo de no saberes? En parte porque est&aacute; bastante clausurada la presencia de estas realidades en esos escritorios. Hace unos d&iacute;as le&iacute;amos en voz alta con estudiantes de la Universidad Nacional de San Mart&iacute;n esta cita de Cristian Buchrucker en su libro <em>Nacionalismo y Peronismo</em>: &ldquo;Entre 1946 y 1955 m&aacute;s de 3000 sindicalistas ocuparon diversos puestos de gobierno, en calidad de ministros, secretarios de Estado, diputados, agregados obreros en el servicio exterior, concejales, gobernadores. El porcentaje de diputados nacionales pertenecientes a los estratos m&aacute;s altos de la sociedad disminuy&oacute; del 30% al 5%, y casi la mitad de los parlamentarios peronistas constituyeron el bloque de origen gremial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si cerramos los ojos durante un ratito m&aacute;s ya casi pas&oacute; un siglo. No podemos vivir m&aacute;s de recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ingresemos a las estad&iacute;sticas.</strong> EPH, total urbano. Tercer trimestre de 2021. Sobre una poblaci&oacute;n estimada en casi 42 millones, el 54.4% de la poblaci&oacute;n aparece como inactiva. Los activos son 19 millones: 17.5 est&aacute;n ocupados y 1.5 est&aacute; registrado como desocupado. Sacando los patrones (el 4%) existen tres colectivos de trabajadores que pueden ser diferenciados de acuerdo con su condici&oacute;n ocupacional: los asalariados registrados (sector privado y p&uacute;blico) son casi 8 millones, los asalariados no registrados son algo m&aacute;s de 4.5 millones y otro tanto, 4.3 millones, son cuentapropias. De este &uacute;ltimo universo la mayor&iacute;a tiene ingresos muy bajos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que esta representaci&oacute;n cuantitativa del mundo del trabajo ya nos permite decir que m&aacute;s de la mitad de los trabajadores, trabaja con pocos o ning&uacute;n derecho laboral. Derechos que conocemos todos y sabemos que nacieron por la organizaci&oacute;n de los trabajadores y no por voluntad del estado. <strong>Entonces el problema no es la ausencia de trabajo sino la ausencia de derechos.</strong> Esto se vio con la cuarentena de un modo tan evidente que no podr&iacute;amos cometer un olvido. Quien no sale a trabajar no garantiza un ingreso. 
    </p><p class="article-text">
        La medici&oacute;n del INDEC, que es elaborada por trabajadores id&oacute;neos y comprometidos, tiene, sin embargo, algunos de los problemas que se arrastran por la concepci&oacute;n de una realidad laboral perimida. Las herramientas metodol&oacute;gicas que tenemos est&aacute;n m&aacute;s preparadas para identificar asalariados o desocupados. Pero entre y por fuera de ambas figuras hay un mundo m&aacute;s extenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces no es f&aacute;cil saber cu&aacute;nto de trabajo se &lsquo;oculta&rsquo; en la poblaci&oacute;n &lsquo;inactiva&rsquo;. O cu&aacute;nto de realidad laboral se puede mostrar cuando al registrar un &lsquo;trabajador ocupado&rsquo; se le realizan un conjunto de preguntas &uacute;nicamente sobre la &ldquo;ocupaci&oacute;n principal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una jornada &ldquo;caracter&iacute;stica&rdquo; de mujeres trabajadoras: de ma&ntilde;ana y mediod&iacute;a trabajan en un comedor o en una planta recicladora. Capaz tienen un Potenciar Trabajo, muchas no lo tienen. En otros casos trabajan por horas de casa en casa cuidando ni&ntilde;os ajenos y limpiando casas ajenas, adem&aacute;s de hacer lo mismo en la propia. Por la tarde salen a recolectar residuos y de paso reservar los objetos que otros tiran para comercializar o trocar en la feria de sus barrios el fin de semana. Desde el atardecer en el fondo de muchas casas la familia cose o realiza otras peque&ntilde;as producciones. Cuando cosen a veces trabajan los chicos y las personas mayores. El ritmo de este final de jornada puede ser fren&eacute;tico si tuvieron un encargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Con cu&aacute;l de estos trabajos es registrada cualquiera de estas mujeres? &iquest;Qu&eacute; significa ocupaci&oacute;n principal en estos casos? Si la vida es la multiactividad, una jornada de trabajo que no tiene fin simplemente porque todo lo que hacen est&aacute; desvalorizado o subremunerado por el mercado y se inserta en eso que se llama &ldquo;acumulaci&oacute;n flexible&rdquo;. Podr&iacute;amos brindar otros ejemplos: en zonas periurbanas se puede reunir fabricaci&oacute;n de ladrillos, horticultura, cosechas de temporada con migraciones incluidas. Otras formas de multiactividad. Cu&aacute;ntos trabajos existen tras una &ldquo;ocupaci&oacute;n principal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comparto una an&eacute;cdota laboral de una educadora popular de un espacio comunitario. Se llama Natalia, estudi&oacute; teatro y ahora est&aacute; por terminar un profesorado en historia. Decidi&oacute; cambiar de vida: irse a un barrio a vivir con su &uacute;nico hijo. &iquest;Por qu&eacute;? Trabajaba en una casa de pastas con muchas sucursales. Lleg&oacute; una inspecci&oacute;n a la de Caballito y el encargado del local le indic&oacute; que pasara por una puerta hacia otro ambiente. Se agach&oacute; y en cuatro patas pas&oacute; al otro lado por una puerta con tama&ntilde;o para un perro.&nbsp;Este es un ejemplo: m&aacute;s de cuatro millones y medio de trabajadores son asalariados no registrados. Y se habla tanto de la econom&iacute;a popular y de la UTEP. Pero por qu&eacute; no hablamos de los asalariados no registrados. &iquest;Qu&eacute; dice sobre esto la CGT que sigue siendo una organizaci&oacute;n con fuerza representativa?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Planes</strong></h3><p class="article-text">
        La historia de los llamados planes es muy larga. <a href="https://youtu.be/c3KuGFRCLyU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En este documental,</a> filmado en Ituzaing&oacute;, una trabajadora de la econom&iacute;a popular dice: &ldquo;Una vez fui al ANSES y me dijeron: &iquest;y vos saliste a buscar trabajo en este mes?&rdquo; Y le digo &iexcl;pero si yo trabajo! No es &hellip; nuestro plan es como que&hellip;, como le dicen &ldquo;plan&rdquo; pero para nosotros es nuestro trabajo y nuestro sueldo. No entiendo por qu&eacute; no lo entienden as&iacute;. Para nosotros es importante y es nuestro trabajo&ldquo;. Si alguien que quiere saber mira este documental y concluye que no es trabajo lo que hace Liliana en Hora Libre que explique por favor qu&eacute; significa trabajar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si la fractura es de tal magnitud que se hablan dos idiomas que ya no parecen tener ni una ra&iacute;z com&uacute;n entonces quiz&aacute;s muchos piensan que esas capacidades desplegadas de elaboraci&oacute;n, ense&ntilde;anza, cuidado y ternura no constituyen un trabajo necesario, o imprescindible, para nuestra sociedad y se puede decir como hace unos d&iacute;as el intendente Pablo Zurro, a quien conoc&iacute; porque Cristina lo mostr&oacute; en sus redes: &ldquo;Con mucho respeto tienen que recuperar una cultura del trabajo&rdquo; tras presentar para esta realidad su idea de 334 planes. En fin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Ituzaing&oacute; hay seis espacios de infancias del Movimiento Evita. Funcionan en la asociaci&oacute;n civil Pachamama, en el club recuperado Primero de Mayo, en fondos de iglesias cat&oacute;licas y una evangelista, en un centro cultural. Fui varias veces en 2019 y regres&eacute; hace unos meses para recorrer de nuevo todos los dem&aacute;s espacios de trabajo que tienen en el partido bonaerense: una panader&iacute;a, un lavadero de autos, una planta recicladora, una carpinter&iacute;a y una cooperativa de mejoramiento de la infraestructura. Una parte de las meriendas de Hora Libre llegan desde la panader&iacute;a. Las reglas y cuadernos que entregaron el primer d&iacute;a del ciclo 2022 las enviaron desde la planta recicladora. Los bancos y mesas son obra de la carpinter&iacute;a. Los lugares est&aacute;n arreglados: pintura, plomer&iacute;a en los ba&ntilde;os y el corte de pasto gracias a la cooperativa. Hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os la panader&iacute;a era precaria. Pero ahora las trabajadoras tienen una batidora grande, un horno industrial y unas estanter&iacute;as de leudado, entre otras herramientas. Proveen meriendas para Hora Libre y almuerzos para comedores. Pero adem&aacute;s comercializan su pasteler&iacute;a y otros productos en el peque&ntilde;o negocio que vende al p&uacute;blico general. Al lado est&aacute; el lavadero de autos atendido por j&oacute;venes. All&iacute; tambi&eacute;n pasaron de una simple manguera y baldes a un conjunto de herramientas m&aacute;s sofisticadas. Y lo mismo en la recicladora, dio un salto en su capacidad de producci&oacute;n. En Horalibre hay talleres de ingl&eacute;s, teatro, arte, yoga, deportes, m&uacute;sica, ajedrez, apoyo escolar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n cartonera es quiz&aacute;s m&aacute;s conocida. Nosotros hicimos un documental que se llama <a href="https://video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&amp;ei=UTF-8&amp;p=un+gigante+de+cart%C3%B3n+vimeo&amp;type=E211US826G0#id=1&amp;vid=f1ba5690e9f12d7ae294afaa3640e666&amp;action=click" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un gigante de cart&oacute;n</a>. Pero hay muchos materiales para quien quiera saber de qu&eacute; se trata la hoja de ruta productiva de los cartoneros. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piqueteros-cartoneros-argentina-rota-e-invencible_129_8994516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En este mismo diario </a>Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez aport&oacute; un an&aacute;lisis que vale la pena releer.
    </p><p class="article-text">
        Los cartoneros empezaron (y vuelven a empezar) desde cero cada vez que la Argentina produce una nueva <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/miseria-2021-sirve-gobierno_129_7304986.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ola de empobrecimiento</a>. Es la econom&iacute;a popular desorganizada de la que hablamos antes. &iquest;Pero c&oacute;mo funciona la parte organizada? Solo los t&iacute;tulos por ac&aacute;: recolecci&oacute;n con diagrama de distribuci&oacute;n de espacios y cuadras, con herramientas y medidas de protecci&oacute;n adecuadas, transporte hasta las plantas de reciclado. Existen, en simult&aacute;neo, lugares para dejar a los chicos con la tranquilidad de que ser&aacute;n cuidados. En las plantas var&iacute;a seg&uacute;n el municipio: algunas lograron mayor nivel de tecnologizaci&oacute;n de la separaci&oacute;n. Sumaron la compactaci&oacute;n, la venta colectiva. Existen puntos verdes y campa&ntilde;as de promoci&oacute;n ambiental en domicilios y comercios. Se realizan convenios con los grandes generadores. Se organiza el lugar de almacenamiento para asegurar la venta colectiva y as&iacute; evitar las microestafas de intermediarios. La venta es entonces a las industrias que utilizan lo recuperado por estos cientos de miles como insumo de la producci&oacute;n industrial. El valor que producen no fue reconocido por ninguna voluntad estatal. Las cartoneras discutieron los pliegos de los contratos multimillonarios. &iquest;Por qu&eacute; pagarle a las grandes recolectoras el trabajo que hacen los cartoneros? &iquest;Por qu&eacute; el municipio no paga este trabajo que significa un ahorro contante y sonante en enterramiento? Y digamos de paso que siguen esperando que se apruebe una Ley de Envases. Porque all&iacute; tambi&eacute;n est&aacute;n las grandes trasnacionales de gaseosas que alguna vez recuperaban los envases a trav&eacute;s de un circuito de distribuci&oacute;n y retorno y hoy los lanzan irresponsablemente como &ldquo;no retornables&rdquo;, contaminan y dejan de pagar ese costo que asumen los cartoneros y que nadie quiere reconocer. La realidad del mundo del trabajo &ldquo;formal&rdquo; es que sus empleadores viven a costa de muchos trabajos que no remuneran.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es esta realidad la &uacute;nica que explica lo que existe en el Potenciar Trabajo? No. Es lo que muchos trabajadores y dirigentes del sector intentan que se generalice. Es una elaboraci&oacute;n que existe y que puede tonalizar el conjunto.&nbsp;<strong>Este es el sentido de las mediaciones de las organizaciones.</strong> En alg&uacute;n momento cuando se vot&oacute; la Ley de Emergencia Social se puso el nombre correcto: salario social complementario (SSC). Se complementan los ingresos m&aacute;s bajos que los trabajadores obtienen buscando con la organizaci&oacute;n minimizar las formas predatorias, de hiperexplotaci&oacute;n o directamente confiscatorias que jerarquizan hoy el mundo del trabajo para evadir pagos y derechos. Ese es el fundamento. La traducci&oacute;n pol&iacute;tica que lo expresa como &ldquo;viven de la nuestra&rdquo; deber&iacute;a ser el reconocimiento de una estafa y no la posici&oacute;n de quienes se presentan como acreedores.
    </p><p class="article-text">
        Los planes tienen la historia de la m&aacute;s paup&eacute;rrima focalizaci&oacute;n, los m&aacute;s pobres entre los pobres. Se consideraban transitorios, por 6 y 3 meses, eran los Trabajar y los PEL y otros del estilo. Las siglas son montones. Eran concebidos con las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI, hablaban de poblaciones objetivo, beneficiarios y montos no remunerativos. Me acuerdo que la Alianza los baj&oacute; de 160 y 200 a 120 pesos. Y achic&oacute; la ya exigua cobertura. Eran centralmente trabajo municipal encubierto. Patricia Bullrich enviaba inspecciones a los roperos comunitarios o cordones cuneta en construcci&oacute;n haciendo inteligencia sobre los piquetes. Piquete tal d&iacute;a: all&aacute; vamos a dar de baja sus 120 pesos! En la &eacute;poca del hambre lacerante. Eso pasaba aunque cueste creerlo. Y despu&eacute;s vino el Jefes y Jefas. Y todo se traslad&oacute; a Desarrollo Social. Con el Argentina Trabaja hubo un salto cualitativo pero lo cierto es que las cooperativas no funcionaban como tales. Un largo aprendizaje de los trabajadores y sus organizaciones fue encontrarle la vuelta a esos enlatados para crearse trabajos y mejorar sus vidas. Fue surgiendo entonces esta idea desde abajo: la econom&iacute;a popular. Y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NdHNlZTOS-M&amp;t=243s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su respaldo fue la creaci&oacute;n de un Sindicato: la UTEP</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es insultante que se diga que la Ley de Emergencia social que posibilit&oacute; el Salario Social Complementario fue un pacto espurio entre organizaciones de trabajadores empobrecidos y el gobierno de Macri. Los trabajadores salieron a la calle m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de Cambiemos de neutralizar a las intendencias y gobernaciones peronistas. </strong>Hicieron la movilizaci&oacute;n desde San Cayetano hasta Plaza de Mayo del domingo 7 de agosto de 2016. Y en noviembre de 2016 fue otra movilizaci&oacute;n muy grande en la que estuvieron los movimientos y la CGT con la pr&eacute;dica de Juan Carlos Schmid, tambi&eacute;n los Camioneros y muchos sindicatos m&aacute;s acompa&ntilde;ando. Fue desde la calle y en el ejercicio del derecho de representaci&oacute;n que nadie puede suspender porque quienes gobiernan no sean afines. Menos que nadie cuando la representaci&oacute;n es de los sectores que est&aacute;n m&aacute;s cerca de hundirse que de sobrevivir. Desde la calle se consiguieron esos pocos derechos. El SSC pas&oacute; a ser la mitad del Salario M&iacute;nimo, Vital y M&oacute;vil. Tambi&eacute;n en esa ley se cre&oacute; el RENATEP, un registro de los trabajadores de la econom&iacute;a popular que hasta el momento no merec&iacute;an ni un rengl&oacute;n de una planilla excel del campo estatal.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un comentario final sobre la UTEP&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Inabordable ac&aacute; su historia que es muy anterior a la Declaraci&oacute;n en el Teatro Verdi el 1 de mayo de 2011. La historia de un sindicato no es la de su sigla. La historia de la UTEP es la historia larga del otro movimiento obrero. Y a&uacute;n existe como otredad. A las pruebas de estos d&iacute;as me remito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Movimiento de Pobladores y el Movimiento de Piqueteros son los elaboradores m&aacute;s determinantes de su nacimiento. Y desde ah&iacute; m&uacute;ltiples acontecimientos como las puebladas, grandes movilizaciones y cortes de ruta fueron procesando la necesidad de un sindicato. Ya entre septiembre y noviembre de 1981 4600 familias, que sumaban m&aacute;s de veinte mil personas, protagonizan un proceso de toma de tierras ubicadas entre Francisco Solano y Rafael Calzada, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Son tierras que pertenecen a los partidos de Quilmes y Almirante Brown. Era la resistencia contra la dictadura que con topadoras e indexaciones, privatizaci&oacute;n de tierras y otros dispositivos acorralaba a los trabajadores. Las tomas que dieron nacimiento a barrios como El Tambo siguieron en los ochenta en La Matanza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mariel Fern&aacute;ndez, intendenta del municipio de Moreno, tambi&eacute;n cont&oacute; la historia de los asentamientos populares de ese territorio. La Revista Crisis titul&oacute; <a href="http://revistacrisis.com.ar/revista/49" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La primera intendenta de los &uacute;ltimos&rdquo;</a> para narrar la experiencia de Mariel que sigue revolviendo ollas a la vez que gobierna un partido de m&aacute;s de 600.000 habitantes. El hilo hist&oacute;rico de los pobladores tiene desembocadura en lo que los movimientos llaman la Ley de Barrios Populares. Ac&aacute; el <a href="https://youtu.be/qkI2sMx2-GY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obispo Gustavo Carrara</a> explica en un minuto cu&aacute;ntos son y qu&eacute; es lo que desean y planifican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimo rewind de esta nota: En 1953 Felipe Gallardo asume como Gobernador de la Provincia del Chaco que en aquel momento acababa de provincializarse y se llamaba Presidente Per&oacute;n. Su principal impulsora es Evita. Gallardo surge de una decisi&oacute;n de componer f&oacute;rmulas ejecutivas mixtas: uno de los dos candidatos ten&iacute;a que provenir de las filas gremiales. Y Felipe Gallardo hab&iacute;a sido canillita, trabajador rural y militante gremial. Gan&oacute; holgadamente. El d&iacute;a de la asunci&oacute;n mand&oacute; a llamar al primer Fiscal de Estado para que realizara un inventario de sus bienes. Este hombre es una persona ya muy mayor <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_XD0mitvKAQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando lo cuenta en un documental sobre Gallardo</a>. Dice y su voz se va quebrando en llanto durante la enumeraci&oacute;n: Gallardo ten&iacute;a un carro, una heladera a kerosene, una bicicleta y otros pocos bienes. Eran los bienes de un proletario&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en dirigentes y referentes como el Gringo Castro, Mariel Fern&aacute;ndez, Leonardo Grosso, Emilio P&eacute;rsico, Juan Grabois, Norma Morales, Dina S&aacute;nchez, Natalia Zaracho y much&iacute;simos m&aacute;s y veo a&uacute;n sin que me conste por inventario que son personas honestas con bienes de trabajadores. Pero quiero compartir algo m&aacute;s. Felipe Gallardo se desempe&ntilde;aba como gobernador en dos lugares: la casa de gobierno y la seccional de la CGT del Chaco. Algo as&iacute; como tres d&iacute;as en un edificio y tres d&iacute;as en el otro. &iquest;Qu&eacute; sentido simb&oacute;lico quer&iacute;a mantener activo Gallardo a trav&eacute;s de esta condici&oacute;n n&oacute;made que seguramente debe haber sido bastante inc&oacute;moda de implementar?
    </p><p class="article-text">
        Sugiero que esta fue una forma de sostener incluso con el gesto cotidiano la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en el campo estatal como una doble representaci&oacute;n. La participaci&oacute;n de los sectores populares en el estado ten&iacute;a tal vez en esta doble pertenencia y en su desplazamiento la garant&iacute;a de preservar fuerzas. A veces veo la gran gimnasia de plenarios del Movimiento Evita. Pero vi tambi&eacute;n c&oacute;mo languideci&oacute; la UTEP. Algunos dec&iacute;an &ldquo;freezar la UTEP&rdquo;. Y otros evaluaban que lo m&aacute;s conveniente ser&iacute;a dejar de ser movimiento social para convertirse en movimiento pol&iacute;tico. El enrolamiento atr&aacute;s de candidatos que posiblemente no ser&iacute;an avalados si las decisiones fueran construidas mediante este desplazamiento trae en general desgaste y broncas que se acumularon para terminar provocando severos enfrentamientos internos.
    </p><p class="article-text">
        La UTEP consigui&oacute; un reconocimiento estatal como sindicato en 2020. Hizo su estatuto y nombr&oacute; autoridades provisorias. Pero el proyecto de ganar reputaci&oacute;n sindical con una campa&ntilde;a de afiliaci&oacute;n masiva y una proyecci&oacute;n federal est&aacute; pr&aacute;cticamente en pausa intencional desde aquel momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si pudi&eacute;ramos pensar en el origen de esta tormenta est&aacute; el 2001 y la nueva composici&oacute;n del trabajo y la larga marcha de la econom&iacute;a popular frente a una econom&iacute;a que no mueve la aguja de la creaci&oacute;n de empleo. Pero tambi&eacute;n un sentido para explorar en este relato que me cont&oacute; hace un tiempo Emilio P&eacute;rsico: 
    </p><p class="article-text">
        -El cambio rotundo fue cuando N&eacute;stor una vez me llama y me dice: &ldquo;Emilio as&iacute; no llegamos m&aacute;s, para hacer muchas transformaciones en este pa&iacute;s necesitamos una organizaci&oacute;n fuerte que banque este proceso, necesitamos juntar de una a cincuenta mil personas en la Plaza de Mayo&rdquo;. Nosotros ven&iacute;amos de un par de actos con dos mil o tres mil, no era m&aacute;s que eso. Hab&iacute;a que masificar a la organizaci&oacute;n entonces agarr&oacute; un papelito de esos de colores cuadraditos y me escribi&oacute; una serie de nombres de personas y me dijo &ldquo;and&aacute; a ver a todos estos&rdquo;. para que los sume al Movimiento Evita. Me dio una lista de diputados y funcionarios que se sumaron al ME y ah&iacute; el Movimiento pas&oacute; a ser una apoyatura social a esos compa&ntilde;eros que hac&iacute;an pol&iacute;tica&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PAM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Abal Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-trabajo-organizaciones-sociales-peronismo-decide-desconocer_129_9118947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 03:03:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo del trabajo y las organizaciones sociales que el peronismo decide desconocer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Planes sociales,Cristina Fernández de Kirchner,Piqueteros,Movimiento Evita,pobres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariel Fernández, intendenta de Moreno: “El conurbano tiene una dimensión ancestral que está ahí todavía y que es la comunidad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mariel-fernandez-intendenta-moreno-conurbano-dimension-ancestral-todavia-comunidad_128_8145925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42bc747c-9303-48d5-85b8-c6a62f6ca60c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariel Fernández, intendenta de Moreno: “El conurbano tiene una dimensión ancestral que está ahí todavía y que es la comunidad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mariel Fernández es la primera intendenta mujer del partido de Moreno, donde vivió toda su vida y asistió a ollas populares y comedores durante las crisis económicas. Con 44 años gobierna uno de los municipios más empobrecidos del conurbano bonaerense. Su pelea por el rol de las mujeres y la identificación con el feminismo comunitario.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mariel Fern&aacute;ndez es la primera intendenta mujer del partido de Moreno. </strong>Su triunfo signific&oacute;<strong> </strong>la conquista del m&aacute;s importante cargo obtenido por un referente de los movimientos populares en elecciones generales. Con 44 a&ntilde;os gobierna uno de los municipios m&aacute;s empobrecidos del conurbano bonaerense. El &uacute;ltimo censo de 2010 cont&oacute; medio mill&oacute;n de habitantes, pero las proyecciones actuales estiman unos 700.000, crecimiento fundamentalmente sostenido en la expansi&oacute;n y creaci&oacute;n de asentamientos urbanos. Moreno se encuentra dentro de los siete partidos que alcanzan un valor de <a href="http://observatorioconurbano.ungs.edu.ar/?page_id=8230" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas alto</a> porque supera el promedio del conurbano en las cinco dimensiones del indicador: vivienda de tipo inconveniente, vivienda sin ba&ntilde;o, hacinamiento cr&iacute;tico, hogares con ni&ntilde;os en edad escolar (6-12 a&ntilde;os) que no asisten a la escuela y hogares con cuatro o m&aacute;s personas con miembro ocupado y jefe de hogar con bajo nivel educativo (dificultad para garantizar la subsistencia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recorrer la vida de Mariel Fern&aacute;ndez desactiva cualquier reflejo miserabilista. A partir de su historia habl&eacute; con p&aacute;rrocos, manzaneras, compa&ntilde;eras de la organizaci&oacute;n comunitaria. Ese tejido de voces muestra capas superpuestas y marcas subjetivas.
    </p><p class="article-text">
        Las manzaneras, por ejemplo, que reivindican la asistencia como un acto de amor, por fuera de la pol&iacute;tica, pero a la vez son indisociables del trabajo del cuidado y el valor que crea la organizaci&oacute;n comunitaria. Las f&aacute;bricas cerradas y la econom&iacute;a popular como concepto y acci&oacute;n desde abajo. Una Iglesia que descalifica las ocupaciones. Otra que se instala en las tierras tomadas. El evangelismo que crece. Mariel nombr&oacute; una mujer evangelista como responsable de culto, que brinda capacitaciones a las pastoras para intervenir en situaciones de violencia de g&eacute;nero. La violencia desatada del narcomenudeo. Los espacios creados en los barrios para curar y proteger a los j&oacute;venes. Las ollas que se multiplican en un santiam&eacute;n, como ahora. Y esos ciclos largos donde la pol&iacute;tica vive temiendo el estallido mientras el conurbano es un gran interrogante.
    </p><h3 class="article-text">Una vida en Moreno</h3><p class="article-text">
        Mariel vivi&oacute; toda su vida en Moreno y buena parte en Cuartel V, un conjunto de barrios alejados del centro. &ldquo;Cuando era chica viv&iacute;amos en una casillita de madera vieja mientras hac&iacute;amos la casa de material. Pero yo fui a una escuela del barrio con 100% de subvenci&oacute;n, era privada y bastante exigente. El que pod&iacute;a hac&iacute;a ese esfuerzo y en general el trabajador en blanco mandaba a sus hijos ah&iacute; y yo sent&iacute;a mucha verg&uuml;enza de mi pobreza. Mis compa&ntilde;eros eran hijos de obreros pero ten&iacute;an casa de material y eso nos diferenciaba. No lograba comprender esa desigualdad a pesar de que &eacute;ramos todos hijos de trabajadores&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Con padre alba&ntilde;il, Mariel recuerda a su mam&aacute; calentando ladrillos y bolsas de tela rellenas de arena para aliviarle los dolores de espalda a este correntino que antes de migrar hasta Buenos Aires trabaj&oacute; en el campo chaque&ntilde;o, desde muy ni&ntilde;o. Poco despu&eacute;s de cumplir 40 ya ten&iacute;a el f&iacute;sico da&ntilde;ado. Su mujer le propuso poner un kiosco polirrubro y &eacute;l acept&oacute;. Mariel habla con alegr&iacute;a sobre aquel tiempo (fugaz) en que quedaron atr&aacute;s situaciones de violencia familiar y las carencias m&aacute;s extremas. &ldquo;Mi pap&aacute; era un tipo muy bueno pero, como los alba&ntilde;iles y la gente que viene del campo, ten&iacute;a un consumo de alcohol&rdquo;, relata. &ldquo;Ellos recompusieron (la relaci&oacute;n) cuando mi pap&aacute; dej&oacute; de trabajar de alba&ntilde;il, porque se amaban mucho, ese amor estaba presente aunque se pelearan. Y siempre tuvieron una cuesti&oacute;n de mucho cuidado con nosotros, para que estudiemos y vayamos al secundario&rdquo;. El 31 de diciembre de 1995, a los 47 a&ntilde;os, su padre falleci&oacute; como consecuencia de un asalto violento: &ldquo;Unos tipos ven&iacute;an robando y le quieren sacar el auto para escapar. Pr&aacute;cticamente lo acribillaron&rdquo;. Mariel ten&iacute;a 18 a&ntilde;os y fue quien le dio la noticia a su hermano m&aacute;s chico.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, dice Mariel, puede definir a su mam&aacute; como una trabajadora de la econom&iacute;a popular. Fue empleada dom&eacute;stica y luego obrera en un taller textil que quebr&oacute; a finales de los ochenta. Entonces se compr&oacute; una m&aacute;quina de tejer: &ldquo;Es una mujer muy inteligente, aprendi&oacute; sola. Durante a&ntilde;os vendi&oacute; miles de pul&oacute;veres para todo el barrio. De mucha calidad y muy hermosos. Y dej&oacute; de hacerlo cuando se empezaron a traer cosas importadas. Siempre las crisis nos golpeaban mucho por la falta de trabajo en blanco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mariel asisti&oacute; a ollas populares y comedores durante las sucesivas crisis econ&oacute;micas. Me lo cuenta Ana, manzanera del Barrio San Norberto. El entonces p&aacute;rroco de Cuartel V, Sergio G&oacute;mez Tey, reconstruye la etapa de Mariel como catequista y el bautismo de su segundo hijo: Le&oacute;n. Al primero, Joni, lo adopt&oacute; en un hogar de ni&ntilde;os en el que trabaj&oacute; poco tiempo despu&eacute;s de la muerte de su padre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uUEXksE3X8U" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un documental sobre la vida de Mariel Fern&aacute;ndez</a>, que se estren&oacute; el &uacute;ltimo 9 de julio y alcanz&oacute; las 100.000 vistas en un d&iacute;a, recupera los testimonios de su familia m&aacute;s directa, incluido el de Esteban &ldquo;Gringo&rdquo; Castro, su marido y compa&ntilde;ero en el ambicioso armado comunitario que iniciaron juntos a comienzos de siglo. El Gringo es el actual secretario general de la Uni&oacute;n de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular, la organizaci&oacute;n que muestra una recomposici&oacute;n singular: lazo comunitario, identidad trabajadora, herramienta gremial y la idea vertebradora de masividad que Mariel desarrolla durante nuestra conversaci&oacute;n.&nbsp;
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        Durante la hiperinflaci&oacute;n de Alfons&iacute;n &ldquo;lleg&oacute; a haber 200 lugares donde se daba de comer. La olla popular en la esquina con la bandera argentina puesta&rdquo;, cuenta G&oacute;mez Tey.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ana tiene dos recuerdos m&aacute;s: el saqueo a un vecino que ten&iacute;a un criadero de gallinas en el fondo de su casa y la deforestaci&oacute;n fulminante de una zona rural de Cuartel V: &ldquo;Es que todas las ollas que hac&iacute;amos en ese tiempo eran a le&ntilde;a; cuando volv&iacute; a esa parte del campo no quedaban &aacute;rboles, me impact&oacute;&rdquo;. El 2001 les hace recordar las guardias que montaron en cada esquina, en especial los varones, para enfrentar saqueos que, seg&uacute;n me cuentan, no llegaron. Mientras, las mujeres y los ni&ntilde;os se refugiaron en las casas mejor terminadas. El 2001 superpuso muchas formas de final de juego.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de su padre, Mariel comenz&oacute; a trabajar en <a href="https://racimo.usal.edu.ar/906/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Colmenar</a>, una mutual con una historia sorprendente. Los de Cuartel V, alejados y un poco olvidados, como dice G&oacute;mez Tey, crearon su propio transporte de pasajeros con tarifas m&aacute;s baratas y gratuidad para quienes la necesiten, que lleg&oacute; a trasladar 12.000 pasajeros por d&iacute;a uniendo cuarenta barrios entre s&iacute;, entre otros servicios, como proveedur&iacute;a, farmacia, un campo de deportes y un centro policultural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La experiencia comunitaria de El Colmenar fue fundante, m&iacute;tica&rdquo;, dice Eduardo Farrell, otro de los curas de Cuartel V que define as&iacute; su funci&oacute;n: &ldquo;Yo me siento un pastor, un cura. Descubro que hay que acompa&ntilde;ar a las personas pero tambi&eacute;n los procesos pol&iacute;ticos y a las organizaciones. Mi tarea no es ser un militante sino bendecir y alentar todo lo bueno que hacen los militantes&rdquo;. Farrell fue testigo directo de muchas tomas de tierra en Moreno y se enorgullece al reconocer el acompa&ntilde;amiento de la iglesia: &ldquo;Hicimos primero una capilla que se llamaba San Roque Gonzalez. Despu&eacute;s, de la mano de Misioneros de Francisco, hicimos otra: Santo Cura Brochero. Esas capillas y otras se hicieron en las tierras tomadas. Para m&iacute; esto tiene una significaci&oacute;n enorme&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En Moreno &ndash;dice Mariel&ndash; segu&iacute;amos con la idea de que no &iacute;bamos a quedarnos en un solo lugar con un trabajo prolijo y bonito, sino que &iacute;bamos a expandirnos porque ya ten&iacute;amos el concepto de masividad</strong>&rdquo;. El despliegue territorial abarcaba el <a href="https://lanaciontrabajadora.com/ensayo/mariel-fernandez-ctep-mov-evita/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Cultural La Chicharra</a> &ndash;con sus proyectos de Rutas Argentinas y el Taller de Leyendas&ndash;, un terciario, cooperativas de construcci&oacute;n, una radio, comedores y un sinf&iacute;n de proyectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004-2005 decidieron dar el salto a la pol&iacute;tica e ingresaron al MTD, que poco tiempo despu&eacute;s se transform&oacute; en una de las organizaciones sociales m&aacute;s grandes del pa&iacute;s: el Movimiento Evita. A Mariel no le interesa armar relatos rosados sino ubicar las tensiones de ese proceso de confluencia: &ldquo;Ven&iacute;amos de distintas construcciones, el Evita ven&iacute;a m&aacute;s de una historia de montoneros, no de lo comunitario. Para Emilio [P&eacute;rsico] la militancia era el que iba al barrio, pero nosotros &eacute;ramos del barrio. Yo sent&iacute;a que nosotros, con nuestra concepci&oacute;n de identidad cultural, pod&iacute;amos expresarnos y ser la conducci&oacute;n pol&iacute;tica de este trabajo. Nosotros siempre sentimos que pod&iacute;amos hacer cualquier cosa, por eso soy intendenta, porque nos pusimos objetivos grandes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mariel habla de su campa&ntilde;a electoral en 2019, en un momento dram&aacute;tico de Moreno, bajo gobierno macrista en naci&oacute;n y provincia y una desastrosa gesti&oacute;n municipal &ldquo;propia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Contabas sobre las tensiones con el Evita, cuyos cuadros ven&iacute;an de otra historia. &iquest;Qu&eacute; otras tensiones encontraste en ese proceso de incorporaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el Evita tuvimos que lograr que se entienda que una experiencia comunitaria puede ser una experiencia pol&iacute;tica. Y despu&eacute;s la pelea por el rol de las mujeres. A m&iacute;, sin estar vinculada al movimiento feminista, el tema de la desigualdad de la mujer me molestaba mucho. Despu&eacute;s algunas compa&ntilde;eras del barrio empiezan a participar de los Encuentros de Mujeres y, si bien es muy diverso, yo no me sent&iacute;a muy identificada con esa experiencia. Para m&iacute; se trataba de buscar cu&aacute;l es nuestro feminismo. Y es el de las mujeres de la organizaci&oacute;n comunitaria, es el feminismo comunitario, con el que despu&eacute;s, leyendo a Rita Segato, me recontra identifiqu&eacute;. Todo eso tiene algo de indigenista, porque por m&aacute;s que yo sea gringa y una mezcla de or&iacute;genes, es esa cosa criolla e indigenista que est&aacute; en los barrios, <strong>est&aacute; todo compuesto por la cosmovisi&oacute;n de las personas que vienen de las dem&aacute;s provincias, del interior profundo de nuestro pa&iacute;s. Eso es el conurbano, una dimensi&oacute;n ancestral que est&aacute; ah&iacute; todav&iacute;a y que es la comunidad</strong>. Me identifico con ese feminismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay distintos feminismos porque hay distintas identidades y hay que respetarlas. Despu&eacute;s, el machismo en la pol&iacute;tica es dur&iacute;simo. En esta acumulaci&oacute;n se genera cierto desorden y veo, por ejemplo, que en el Secretariado Nacional (del Movimiento Evita) somos dos mujeres, cada vez menos. Incre&iacute;ble, porque las mujeres somos mayor&iacute;a. Ahora tengo poco tiempo para seguir batallando esas cosas, aunque siempre las planteo. En un momento hab&iacute;amos avanzado, hab&iacute;amos llegado a la paridad en los cargos. Un tiempo estuve a cargo del Frente de Mujeres de la Provincia de Buenos Aires, y est&aacute;bamos aplicando el protocolo interno del Movimiento Evita. Hab&iacute;a muchos cambios y me mandan a Moreno. Me dicen: &ldquo;Estamos viendo que tal compa&ntilde;era podr&iacute;a hacerse cargo del Frente de Mujeres&rdquo;. Me doy cuenta de que me est&aacute;n sacando. Vuelvo a Moreno, est&aacute; bien, pero para qu&eacute;, porque &iquest;cu&aacute;nto m&aacute;s pod&iacute;a hacer en Moreno?, &iquest;un Estado paralelo? &iquest;Cu&aacute;ntos centros culturales m&aacute;s ten&iacute;a que armar? Ya est&aacute;bamos haciendo cooperativas de viviendas conducidas por mujeres arquitectas, capatazas. Por eso le dije a Emilio: como militante tengo la responsabilidad de transformar y creo que por lo que construimos estamos en condiciones de pelear por la gobernaci&oacute;n de Moreno. Nadie me crey&oacute;, salvo Luis C&aacute;ceres (responsable en el Movimiento Evita de la primera secci&oacute;n electoral de la provincia).
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                Mariel Fernández en un acto del Movimiento Evita y Barrios de Pie                            </span>
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        <strong>&iquest;Cu&aacute;l fue tu armado electoral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Moreno estaba muy mal. Nosotros hab&iacute;amos construido una articulaci&oacute;n con los movimientos sociales para enfrentar al macrismo, la crisis alimentaria y los aumentos de tarifas. Justo se daba que estaba Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez de la CCC, yo estaba a cargo del Movimiento Evita y tambi&eacute;n hab&iacute;a mujeres a cargo de Barrios de Pie. Estaba el MTL, nos llev&aacute;bamos bien con ATE, sal&iacute;amos juntos a la calle y justo fue lo de la explosi&oacute;n de la escuela 49, donde murieron Sandra y Rub&eacute;n. Ya ven&iacute;amos haciendo movilizaciones por el deterioro que hab&iacute;a en las escuelas, no porque pens&aacute;ramos que alguien se pod&iacute;a morir. Los movimientos ven&iacute;amos denunciando, despu&eacute;s se sum&oacute; SUTEBA y la CGT regional. Hab&iacute;amos hecho tres movilizaciones por la crisis alimentaria; en las escuelas no se cocinaba porque estaban todas rotas: ten&iacute;an mal el gas, los freezers. Entonces se nos llenaban los comedores. Cuando murieron Sandra y Rub&eacute;n, los movimientos tuvimos un rol protag&oacute;nico porque sostuvimos el acampe frente al Consejo Escolar. Los docentes no se iban a quedar a dormir ah&iacute;, el docente es docente, el compromiso troncal fue de los movimientos. Fue un momento muy dif&iacute;cil porque no hab&iacute;a gobierno. El intendente no pod&iacute;a continuar, era un desastre. Ya lo sab&iacute;amos, pero al principio nos convoc&oacute; a todos y tratamos de ayudar. Yo estuve un a&ntilde;o y medio a cargo del Instituto Municipal de Desarrollo Econ&oacute;mico Local y no pude tener una sola reuni&oacute;n con (el entonces intendente) Walter Festa. No le interesaba nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se logr&oacute; que hubiera PASO? Porque al principio no era una posibilidad, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; nos decidimos primero las mujeres de los movimientos sociales. Como Moreno era un gobierno kirchnerista, aunque fuera desastroso, se supon&iacute;a que no iba a haber PASO. Y dimos la pelea. Las distintas fuerzas que iban a conformar el Frente de Todos no se animaban; los varones no quer&iacute;an. Entonces hablo con las compa&ntilde;eras de los movimientos sociales y les digo &ldquo;los tipos no se animan&rdquo;. Lo que hicimos en ese espacio fue un acuerdo feminista. La pr&oacute;xima intendenta tiene que ser mujer, es una afirmaci&oacute;n. Y todas nos vamos a sumar a la lista de la candidata con m&aacute;s posibilidades. Acordamos eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo llevaron adelante la campa&ntilde;a electoral, algo completamente novedoso para ustedes en medio de candidaturas de varones muy empapados en ese juego pol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, porque logramos la PASO pero se sumaron muchas listas. Walter Correa, Ishi ten&iacute;a su candidato, Massa tambi&eacute;n, Festa ten&iacute;a un mont&oacute;n de plata y nuestra lista era muy pobrecita en comparaci&oacute;n. De hecho solo pudimos poner un cartel grande a la altura de Liniers y nos hab&iacute;a alcanzado para un lado nada m&aacute;s. Todo lo dem&aacute;s eran mesas en barrios y casa por casa. Tres veces hicimos casa por casa y llegamos a todo Moreno. Ninguna otra lista ten&iacute;a nuestro armado territorial. Es el despliegue de los movimientos sociales justamente, una historia de mucho arraigo en la comunidad: el Movimiento Evita, Barrios de Pie, la CCC, en ese conjunto &eacute;ramos muchos. As&iacute; ganamos las PASO.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de este triunfo definimos que <strong>no pod&iacute;amos hacer la campa&ntilde;a tradicional porque la gente estaba muy mal, entonces empezamos a hacer jornadas solidarias y ah&iacute; se ve el contenido comunitario de nuestra propuesta.</strong> Eso gener&oacute; mucha m&iacute;stica. Consegu&iacute;amos unos cascotes y en un bache inundado &iacute;bamos con palas. As&iacute; fue nuestra campa&ntilde;a pol&iacute;tica, un esfuerzo enorme. Y ganamos en todas las localidades. En la general soy la Intendenta m&aacute;s votada de toda la historia de Moreno; nunca el peronismo hab&iacute;a ganado en Moreno centro y nosotros ganamos. Fue muy &eacute;pico. Yo desde el escenario ve&iacute;a toda nuestra historia de militancia, estaban todas las pibas del Taller de Leyendas, los clubes de barrio, ese proceso de a&ntilde;os de construcci&oacute;n estaba sintetizado ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces Mariel intendenta&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A tres meses de asumir: pandemia mundial. Menos mal que toc&oacute; con nosotros. En definitiva nos &iacute;bamos a hacer cargo igual pero sin poder estar en los lugares de decisi&oacute;n. <strong>Este municipio ahora tiene super&aacute;vit, cuando llegamos ten&iacute;a 1.000 millones de pesos de deuda. </strong>Ac&aacute; hubo mucha resistencia porque cuando asumimos ya sab&iacute;amos que ten&iacute;amos que transformar la recolecci&oacute;n de residuos, que se llevaba la mitad de la recaudaci&oacute;n municipal y m&aacute;s a veces. Se contrataba a una privatizada para el servicio, que era car&iacute;simo, ineficiente. Como resultado de eso terminamos con 400 basurales a cielo abierto, barrios enteros en los que no hab&iacute;a recolecci&oacute;n y fue el empobrecimiento de Moreno. Era el concepto de hacer caja para la pol&iacute;tica, para comprar voluntades. Ese concepto horrible de la pol&iacute;tica que no genera nada; ah&iacute; no hay m&iacute;stica, no hay sue&ntilde;o com&uacute;n. Nosotros rompimos con todo eso, hicimos gesti&oacute;n, cambiamos el sistema de recolecci&oacute;n, hicimos un sistema mixto, sacamos a la empresa hist&oacute;rica, El Tr&eacute;bol, que nadie pod&iacute;a creer que pudi&eacute;ramos sacar. Fue un gesto importante para mostrar que venimos a hacer algo diferente, porque todos sab&iacute;an que esa era la gran caja millonaria del municipio, de la pol&iacute;tica en realidad. Logramos ponernos de acuerdo con Camioneros porque ten&iacute;a que ser con ellos, si no era imposible. Arrancamos con tres meses de deuda de la recolecci&oacute;n que Festa no hab&iacute;a pagado. Aparicio (secretario gremial de Camioneros) suger&iacute;a traer otra empresa m&aacute;s barata. Pero le digo: &ldquo;&iquest;M&aacute;s barata cu&aacute;nto? No podemos, no tenemos&rdquo;. Y entonces Pablo (Moyano) se compromete a acompa&ntilde;ar, nos sugiere conocer una experiencia anterior de Avellaneda, una propuesta mixta entre la cooperativa de Camioneros y el municipio (ahora cambi&oacute;, se municipaliz&oacute; totalmente). Entonces los trabajadores se organizaron en esa cooperativa, se respet&oacute; el convenio de Camioneros y la antig&uuml;edad. As&iacute; y todo es m&aacute;s barato y el municipio se encarga de los camiones. Todav&iacute;a estamos alquilando algunos. Pero a trav&eacute;s del Ministerio de Ambiente y algunos ATN (recursos del tesoro nacional) completamos la flota. Es una propuesta que funciona muy bien: una zona es municipal, las dem&aacute;s son con esta propuesta y todos los barrios, incluidos los asentamientos, tienen recolecci&oacute;n. Solo quedan exceptuados algunos por tener calles muy angostas. Para poder entrar ah&iacute; compramos un cami&oacute;n liviano. Es una propuesta integral porque estamos trabajando con los carreros, pusimos en funcionamiento la Planta de Separaci&oacute;n Municipal, que se inaugur&oacute; en la Intendencia de Mariano West y jam&aacute;s se us&oacute;. Y sacamos varias tercerizaciones del municipio que no ten&iacute;an sentido. Como la empresa TIPSA, que se llevaba el 31% de la recaudaci&oacute;n de las tasas municipales. Moreno ten&iacute;a en ese momento solo un 25% de recaudaci&oacute;n, entonces &iquest;c&oacute;mo te vas a llevar el 31%? Supuestamente esa empresa iba a asegurar un aumento de la recaudaci&oacute;n, pero eso no suced&iacute;a. <strong>Desde que asum&iacute; aument&oacute; del 25 al 65% la recaudaci&oacute;n. Hoy tenemos super&aacute;vit.</strong> Aunque es tal la gravedad de los problemas que no alcanza para nada, pero en principio los trabajadores cobran el primero de cada mes.
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            <span class="title">
                La intendenta de Moreno con el presidente Alberto Fernández                            </span>
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        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto es hoy el peso de los salarios en la recaudaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora los salarios de los municipales se pagan con recaudaci&oacute;n propia, antes se usaba lo que ven&iacute;a para educaci&oacute;n. Por eso no fue casualidad lo de la escuela, no solamente porque el macrismo no invirti&oacute;, sino que el estado municipal usaba el fondo educativo para pagar salarios y no para arreglar escuelas. Ahora los fondos que llegan para salud se gastan en salud, en educaci&oacute;n lo mismo. Nosotros asumimos con deudas, no se le pagaba a nadie nada. Por supuesto que se pagaron solo las deudas que estaban documentadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; fixture tan dif&iacute;cil</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay que plantarse. Una quiere ganar todas las batallas. Pero ya haber sacado a El Tr&eacute;bol es muy importante, ah&iacute; se enojaron personajes del peronismo de muchos a&ntilde;os (si bien hace mucho que se fueron del territorio y no expresan el mundo de Moreno, m&aacute;s que algunos acuerdos y algunos amigos empresarios). No voy a dejar de hacer cosas para mejorar la dignidad del pueblo. Fue muy importante M&aacute;ximo (Kirchner). Juan Grabois me hizo el v&iacute;nculo. M&aacute;ximo ya ten&iacute;a claro todo lo que estaba pasando ac&aacute;. Le cont&eacute; que quer&iacute;a ser candidata y lo invit&eacute; a la inauguraci&oacute;n del edificio N&eacute;stor Kirchner. Mir&aacute; qu&eacute; paradoja: mientras en Moreno explotaba una escuela, el movimiento social inauguraba otra. Y ese mismo d&iacute;a me llaman para confirmar que M&aacute;ximo vendr&iacute;a. Era un acto, pero el hecho pol&iacute;tico es que &eacute;l hab&iacute;a venido justo cuando se hablaba de la unidad del peronismo, entonces esa foto, m&aacute;s all&aacute; de que me ayud&oacute; en Moreno, trascendi&oacute; mucho para afuera porque cortamos la cinta el Chino Navarro, M&aacute;ximo, Leo Grosso y yo. Fue la foto de la unidad, una s&iacute;ntesis de la unidad que vino despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y hacia adelante &iquest;cu&aacute;les son tus iniciativas en un municipio con tantas familias en situaci&oacute;n de pobreza y necesidades b&aacute;sicas insatisfechas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay propuestas estudiadas y elaboradas. Estoy conversando para presentar un proyecto legislativo de Reparaci&oacute;n Hist&oacute;rica para algunos municipios. <strong>Porque el Estado mismo genera desigualdad y la coparticipaci&oacute;n es hoy que los municipios pobres reciben poco y los ricos reciben mucho.</strong> Ya hay antecedentes con provincias. Moreno es un amor no correspondido, un municipio muy castigado que siempre vot&oacute; al peronismo. Estamos presentando lo del aeropuerto de cargas. Para no ser el collar de melones de la provincia y la naci&oacute;n tenemos que promover iniciativas que nos permitan tener cierta autonom&iacute;a. Es totalmente posible, estamos realizando el estudio de factibilidad con la Universidad de San Mart&iacute;n; hay inversiones privadas interesadas porque lo ven viable y hay estudios privados que confirman. Despu&eacute;s est&aacute; la propuesta de turismo de cercan&iacute;a. Tenemos 1.000 hect&aacute;reas de parque natural que son hermosas, 300 hect&aacute;reas de bosque y uno de los espejos de agua m&aacute;s grandes de la Provincia de Buenos Aires. Es la cuenca alta, no est&aacute; contaminada y es hermosa para explotaci&oacute;n tur&iacute;stica, estamos a media hora de la ciudad. Pero necesitamos inversiones. Son dos propuestas que impulsamos para que se pueda reconstruir un poco este distrito. Adem&aacute;s somos capital del Plant&iacute;n Floral, por eso el lema &ldquo;Que nazcan mil flores&rdquo;, y en honor a N&eacute;stor tambi&eacute;n. Ac&aacute; se radic&oacute; una comunidad japonesa que trajo la producci&oacute;n del Plant&iacute;n Floral, en su momento mucho m&aacute;s importante que la que est&aacute; en Escobar. La mayor&iacute;a de los productores de la Fiesta de la Flor resid&iacute;an y produc&iacute;an en Moreno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [Este texto es parte del libro en preparaci&oacute;n <em>El otro movimiento obrero. Una historia de la econom&iacute;a popular en la Argentina</em>, de pr&oacute;xima aparici&oacute;n en Siglo XXI Editores]
    </p><p class="article-text">
        <em>PAM/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Abal Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mariel-fernandez-intendenta-moreno-conurbano-dimension-ancestral-todavia-comunidad_128_8145925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 03:04:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariel Fernández, intendenta de Moreno: “El conurbano tiene una dimensión ancestral que está ahí todavía y que es la comunidad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moreno,Provincia de Buenos Aires,Mariel Fernández,Movimiento Evita,Economía popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tarjeta Alimentar y el abismo entre código legal y código popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/tarjeta-alimentar-abismo-codigo-penal-codigo-popular_129_7938040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebd46274-c25a-40c3-ba6e-fc9d73e1795f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tarjeta Alimentar y el abismo entre código legal y código popular"></p><p class="article-text">
        Alberto Fern&aacute;ndez anunci&oacute; el pasado 7 de mayo fondos sociales para paliar los efectos de la segunda ola de la pandemia a trav&eacute;s de la Tarjeta Alimentar. El escenario elegido fue la Mesa Argentina contra el Hambre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se escucharon fuertes cr&iacute;ticas desde adentro del gobierno y desde los movimientos populares que forman parte de la coalici&oacute;n pol&iacute;tica. Esteban Castro, secretario general de la UTEP y uno de los miembros de la mesa, lo dijo en el mismo evento. Cito algunas frases: &ldquo;Reconozco los esfuerzos pero me parece necesario plantear que venimos de un proceso de concentraci&oacute;n econ&oacute;mica (&hellip;) el eje de nuestra propuesta siempre es el trabajo. Nos organizamos a trav&eacute;s del trabajo. Pero nos encontramos con un sector que no para de aumentar el precio de los alimentos. Esto es muy desgastante, es una pelea inconmensurable. Que se entienda, nosotros despu&eacute;s de la pandemia vamos a estar en la calle peleando para que no se siga concentrando la riqueza en pocas manos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Emilio P&eacute;rsico film&oacute; un video para la militancia, y Juan Grabois escribi&oacute; una columna para este diario: <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tarjeta-alimentar-no-justicia-social_129_7914298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La tarjeta alimentar no es justicia social&rdquo;</a>. Ambos se&ntilde;alaron un cuestionamiento: el Estado no encuentra otro repertorio de intervenci&oacute;n en la cuesti&oacute;n social que no sea el asistencialismo. Esto se verifica desde 1983, cuando la Argentina recuper&oacute; la democracia y lanz&oacute; las cajas PAN (el Plan Alimentario Nacional).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Frente al hambre, no es posible rechazar la llegada inmediata de alimentos para las familias.</strong> Ni siquiera cuando descartar el dinero en efectivo sea un modo m&aacute;s de estigmatizar a los trabajadores pobres o de privilegiar a los grandes supermercados. Ni siquiera cuando el dispositivo de la tarjeta Alimentar implique destinar fondos p&uacute;blicos a solventar elevados beneficios financieros, sabiendo adem&aacute;s que en muchas ciudades y pueblos de la Argentina la tarjeta termina en manos de prestamistas y las personas son estafadas y quedan endeudadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A contrapelo de esto, en 2020 el IFE y los ATP hab&iacute;an esbozado un abordaje transitorio de otro tipo, que permiti&oacute; poner en agenda la necesidad de implementar un salario social para millones de trabajadores que producen valores que est&aacute;n subremunerados o que realizan trabajos socialmente &uacute;tiles, podr&iacute;amos decir esenciales, que no adquieren valor econ&oacute;mico.</strong> En este marco, el salario social podr&iacute;a revalorizar las distintas formas de trabajo existentes y restituir, con un ingreso complementario, los valores producidos que no se pagan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El problema de fondo es que hoy cerca de la mitad de la poblaci&oacute;n trabajadora sale a trabajar cada d&iacute;a sin derechos porque no tiene seguridad social ni convenio colectivo, y no existen formas de representaci&oacute;n, conciliaci&oacute;n y arbitraje. </strong>Si bien algunos pueden cobijarse bajo el paraguas sindical de la UTEP, este tiene un r&eacute;gimen disminuido, y la CGT tampoco quiere ser un techo por el momento. Salir a trabajar es vivir a la intemperie de la institucionalidad vigente. <strong>Si no figur&aacute;s en las bases de datos del empleo asalariado, el Estado no encuentra otra etiqueta para ponerte que la de pobre.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el proceso acumulado de trabajo subremunerado y sin derechos transform&oacute; la estructura social argentina. Se expande una conflictividad mucho m&aacute;s extensa, y en cierto modo insoluble, que cada tanto estalla como ba&ntilde;o de realidad. Como en la toma y desalojo de Guernica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunos de los denominados gobiernos posneoliberales de la regi&oacute;n comprendieron mucho m&aacute;s los conflictos redistributivos que este desfasaje abismal entre c&oacute;digo legal y c&oacute;digo popular. </strong>Todo parece indicar que el desacople que Edward Thompson describi&oacute; para pensar la imposici&oacute;n de la econom&iacute;a de mercado y la formaci&oacute;n de la clase obrera en Inglaterra tiene mucho para aportar a la caracterizaci&oacute;n de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, en las que la brecha entre la legalidad social y la vida de los trabajadores pobres se ha profundizado, se destacan dos excepciones fundamentales: la ampliaci&oacute;n de la cobertura jubilatoria y la asignaci&oacute;n universal por hijo. Ambos derechos aparecen mencionados una y otra vez en los testimonios de trabajadoras pobres. Los consideran hitos porque mejoraron sus vidas. Fueron pol&iacute;ticas de excepci&oacute;n en la rutina democr&aacute;tica porque cobijaron la realidad de este otro movimiento obrero.
    </p><p class="article-text">
        En una de sus columnas dominicales, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/vayan-laburar_129_7891083.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iexcl;Vayan a laburar!</a>, Mart&iacute;n Rodr&iacute;guez destaca el nuevo r&eacute;gimen para las organizaciones de la econom&iacute;a popular. Y dice: &ldquo;el gobierno por momentos parece tomado por la l&oacute;gica de la contradicci&oacute;n y las mantas cortas que impone su &lsquo;tensi&oacute;n ideol&oacute;gica&rsquo;. Y por momentos, parece caminar en &lsquo;l&iacute;neas paralelas&rsquo;&rdquo;. Efectivamente, bajo el gobierno actual el campo estatal no es plano y es importante reconocer los pliegues. El RENATEP y sus dos millones de trabajadores inscriptos o el r&eacute;gimen de reconocimiento de las organizaciones de la econom&iacute;a popular son, para decirlo de un modo antiguo pero a&uacute;n v&aacute;lido, un modo de presencia de los sectores populares en su armaz&oacute;n institucional. Pero s&oacute;lo a fuerza de una movilizaci&oacute;n extenuante, como la que anticipa el Gringo que volver&aacute; a las calles con el fin de la pandemia, &ldquo;los pobres&rdquo; conquistan estas &iacute;nfimas piezas de institucionalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo dice Rafael Nejamkis (militante del MTE): &ldquo;Ac&aacute; hay algo que est&aacute; a flor de piel: solo la organizaci&oacute;n resuelve. De hecho, cuando hay conflicto de cartoneros en la ciudad, si hay 5000 cartoneros, se mueven por lo menos 4500, es decir, se mueven todos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, son los derechos y el grado de institucionalizaci&oacute;n los que habilitan combinaciones de presencias y ausencias. <strong>La presencia absoluta a la que se ven exigidos los trabajadores de la econom&iacute;a popular para lograr ser reconocidos como tales es una condena: la extenuaci&oacute;n de un sujeto sin lugar. </strong>Es el desgaste y es la lucha inconmensurable de la que habla el Gringo Castro el mismo d&iacute;a que escucha que &ldquo;la&rdquo; pol&iacute;tica social ser&aacute;, de nuevo, la tarjeta Alimentar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PAM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Abal Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/tarjeta-alimentar-abismo-codigo-penal-codigo-popular_129_7938040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 May 2021 03:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tarjeta Alimentar y el abismo entre código legal y código popular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tarjeta Alimentar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argumedo, la socióloga rea que estuvo en todas partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argumedo-sociologa-rea-estuvo-partes_129_7895340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23369832-51e2-4125-a63d-1d6e07e67520_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argumedo, la socióloga rea que estuvo en todas partes"></p><p class="article-text">
        Los libros y los ensayos de los mejores intelectuales quedan: los releemos, los citamos, nos ayudan a comprender tantas cosas. <strong>Pero Alcira Argumedo&nbsp; representaba algo m&aacute;s: ten&iacute;a una forma &uacute;nica de estar en los lugares y con las personas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dos escenas se me arman de inmediato cuando me entero de su fallecimiento. <strong>Alcira en un aula del viejo edificio de Ciencias Sociales, el de Marcelo T. de Alvear.</strong> Hasta hoy, cada vez que paso por esa vereda, que fue la m&iacute;a durante a&ntilde;os, miro hacia adentro. Para quienes necesit&aacute;bamos quedar a salvo de una decepci&oacute;n, Sociales fue eso que una pel&iacute;cula llam&oacute; &ldquo;un lugar en el mundo&rdquo;. Y ni qu&eacute; hablar para m&iacute;, que llegaba tras un fallido paso por Derecho, una facultad con el aire &iacute;ntegramente viciado por la &eacute;poca, con titulares de c&aacute;tedra y adjuntos a los que directamente no vi ni una sola vez, y con UPAU (la agrupaci&oacute;n de ideas neoliberales vinculada con la UceDe) que hab&iacute;a ganado las elecciones. Entonces me fui a estudiar Sociolog&iacute;a para transitar durante varios a&ntilde;os un maravilloso desborde cotidiano en una facultad sin un mil&iacute;metro de espacio libre: rebalsada de ideas, paneles y charlas-debate, panfletos y asambleas, activismos de todo tipo, momentos grotescos que me hacen re&iacute;r hasta hoy porque uno se queda efectivamente en los lugares donde fue feliz. <strong>Y un conjunto de profesores inolvidables: Argumedo, Horacio Gonz&aacute;lez, Rub&eacute;n Dri, Emilio De Ipola, Ricardo Sidicaro, Susana Murillo, Suana Torrado, Fortunato Mallimaci, Waldo Ansaldi y Patrica Funes.</strong> Y son m&aacute;s. Ellos estuvieron en las aulas, sin especulaciones. <strong>A Alcira la ve&iacute;amos en todas partes, sufr&iacute;a casi un acoso estudiantil porque la necesit&aacute;bamos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escena que me guardo para siempre es la de ella en la 201 (por poner un n&uacute;mero de nuestra jerga que no es otro que el n&uacute;mero de una aula). Cuatrimestre tras cuatrimestre, hablando a los estudiantes con su voz un poco ronca, reteniendo para muchos de mi generaci&oacute;n las voces de Am&eacute;rica Latina. En el aula desafiaba cualquier formulaci&oacute;n solemne o superficial pero sonre&iacute;a con picard&iacute;a o ternura si registraba que alguien se hab&iacute;a sentido intimidado.<strong> Ten&iacute;a una gestualidad un poco rea, una peronista callejera que no compr&oacute; los modos academicistas ni las formulaciones sin contenido. Llana y profunda. </strong>Albertina Carri <a href="https://www.pagina12.com.ar/339301-esa-mujer-que-me-salvo-la-vida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparti&oacute;</a> ayer un testimonio conmovedor y bell&iacute;simo y nos cont&oacute; su &uacute;ltimo grito: &ldquo;Anoche mismo, cuando el duelo final estaba suspendido por esas pocas horas que hab&iacute;an vaticinado hasta la despedida, se despert&oacute; del sue&ntilde;o de la morfina y grit&oacute; &iexcl;Viva Per&oacute;n! creyendo que&nbsp;estaba del otro lado. Me regal&oacute; la &uacute;ltima carcajada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muri&oacute; Alcira y explotaron los recuerdos. Las redes, los mensajes en watsap. Mi viejo siempre llama por tel&eacute;fono; lo primero que me dijo: &ldquo;Alcira y Carri en las C&aacute;tedras Nacionales fueron excepcionales&rdquo;. Un compa&ntilde;ero trajo esta frase de ella: &ldquo;En las tradiciones de las clases subalternas no s&oacute;lo existen sentimientos o intuiciones, sino herramientas de fundamentaci&oacute;n capaces de cuestionar muchos de los supuestos que gu&iacute;an los saberes predominantes en la pol&iacute;tica y las ciencias sociales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer mensaje que yo envi&eacute; para alivianar mi tristeza fue a Luis C&aacute;ceres, dirigente del sindicato de familias ladrilleras (UOLRA). <a href="https://www.facebook.com/147334785427327/posts/1742213425939447/?app=fbl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis responde con un mensaje muy sentido y me env&iacute;a una foto en la que posamos los dos con Alcira y con Armando L&oacute;pez, secretario de juventud de la UOLRA y obrero ladrillero que lleg&oacute; con su familia desde Bolivia en 2006</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico v&iacute;nculo directo que tuve con Alcira fue en dos charlas que compart&iacute; con ella y Horacio Gonz&aacute;lez y muchos trabajadores del sindicato. La escuchamos embelesados. La primera vez fue el 1 de marzo de 2018. Ella, Horacio y yo viajamos en un auto que consigui&oacute; el sindicato de ladrilleros hasta el camping de los trabajadores de la industria del cuero, cerca de Capilla del Se&ntilde;or. Hac&iacute;a mucho calor y dejamos abiertas las ventanillas para bancar la temperatura. La jornada termin&oacute; con un asado para un centenar de personas, trabajadores ladrilleros de todas las regiones del pa&iacute;s. <strong>En aquel recorrido, camino de ida, Horacio y Alcira, que hac&iacute;a mucho rato que no se ve&iacute;an, dejaron atr&aacute;s cualquier distanciamiento originado en la valoraci&oacute;n de los a&ntilde;os kirchneristas. Por origen y por sentido hist&oacute;rico no pod&iacute;a ser de otro modo. No quiero explayarme sobre un momento privado, por supuesto, pero qu&eacute; invencibles son las amistades cuando cargan con la historia nacional en sus vidas cotidianas.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoche le&iacute; tuits de Gabi Carpinetti y de Mariel Fern&aacute;ndez, en el que contaron encuentros similares. &iquest;Cu&aacute;ntos habr&aacute; habido en su vida? <strong>Seguramente miles: Alcira no faltaba a la cita con los movimientos y los sindicatos. Le gustaba, es evidente, estar entre trabajadores, pensaba mejor en ese entorno y con esa interrogaci&oacute;n, y era capaz de asumir el raid m&aacute;s sacrificado de los circuitos militantes con independencia de hora y lugar con tal de no perderse este tipo de m&iacute;tines. Incluso cuando ya estaba muy enferma.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La segunda vez que la vi fue en abril de 2019, en el stand Radar de los trabajadores la Feria del Libro, espacio de cultura organizado por la Intersindical CGT-CTA. Presentamos un libro contra el trabajo infantil realizado por la UOLRA. En el p&uacute;blico hab&iacute;a algunas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de familias ladrilleras. Alcira tom&oacute; la palabra, los mir&oacute; con ternura y dijo: &ldquo;Yo s&eacute; que quieren divertirse ahora y esto puede parecerles un plomo pero tienen un mandato hist&oacute;rico ustedes tres, porque vos sab&eacute;s que el abuelo de tu tatarabuelo combati&oacute; con San Mart&iacute;n y sab&eacute;s que tu bisabuelo hizo el 17 de octubre, por lo tanto vos ten&eacute;s un papel en la historia; ahora jod&eacute; un poco m&aacute;s pero ya te ten&eacute;s que ir formando, y estas dos m&aacute;s grandotas tambi&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su manera de decir ah&iacute;&nbsp; est&aacute; lo que Alcira represent&oacute; y la causa de este vac&iacute;o.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Abal Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argumedo-sociologa-rea-estuvo-partes_129_7895340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 May 2021 19:41:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argumedo, la socióloga rea que estuvo en todas partes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alcira Argumedo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miseria 2021: ¿para qué sirve estar en el Gobierno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miseria-2021-sirve-gobierno_129_7304986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73745e68-14f2-4926-b038-806bbbd4fe61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miseria 2021: ¿para qué sirve estar en el Gobierno?"></p><p class="article-text">
        A pocos metros de la esquina de C&oacute;rdoba y Gallo est&aacute;n parando hace dos meses ocho cartoneros: tres mujeres y cinco varones. Siete son de Santa Marta, un barrio de Lomas de Zamora. <strong>Aunque la realidad es que viven a medias: mitad de la semana sobre la vereda y el resto en el </strong><em><strong>conurbano infinito</strong></em><strong>. El mayor de todos es como el primer cartonero: &ldquo;Empec&eacute; en el 2000&rdquo;. </strong>Tuvo alguna vez casa precaria. Hoy vive en la parte de afuera de una vivienda deshabitada, tapiada desde el piso hasta el techo. Hay much&iacute;simas por la zona, en especial yendo hacia el Abasto. Me entero por ellos que las viviendas en desuso son un tesoro cartonero: no hay nadie ah&iacute; para llamar a la polic&iacute;a. Aunque otros vecinos de la cuadra cada tanto s&iacute; llaman. Entonces van yirando entre viviendas con due&ntilde;os ausentes. &ldquo;Nadie quiere tener todo esto cuando abre su ventana&rdquo;, dice comprensivo el viejo Polaco, quien tiene el rol de ense&ntilde;ar el trabajo a los nuevos cartoneros, la numerosa cohorte de pobres de pandemia. Adem&aacute;s gestiona con enorme cuidado y paciencia los conflictos cotidianos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un se&ntilde;or de unos 65 a&ntilde;os baja de una peque&ntilde;a camioneta. Empieza a hablar de sus derechos. Los bolsones y carros ocupan parte de un espacio para carga y descarga de mercader&iacute;a. Les dice que respeta el derecho de ellos a juntar una moneda, pero que no puede ir contra el suyo que tambi&eacute;n est&aacute; trabajando. &ldquo;Nos peleamos entre giles y as&iacute; est&aacute; el pa&iacute;s&rdquo;, dice. Polaco se acerca y conversa en voz baja, y poco despu&eacute;s corre un poco los bolsones. Nadie m&aacute;s interviene. El se&ntilde;or entra a la farmacia de la esquina y sale enseguida sin agregar palabra. Uno de los cartoneros, el que tiene tatuado en el pecho la leyenda 100% negro, bromea: &ldquo;Le rayo la camioneta&rdquo;.&nbsp; Polaco r&iacute;e: &ldquo;Es nuestra oveja negra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juntaron unos 30 bolsones, resultado de tres d&iacute;as y medio de trabajo. Ocupan un cuarto de la cuadra. Todos los lunes pasa el cami&oacute;n entre las 17 y las 18 hs. Ya est&aacute;n calculando que van a recibir alrededor de 20.000 pesos para dividir entre todos. A Miriam le corresponder&aacute;n m&aacute;s o menos 4.000. Pero a veces se va con 1.800 o 2.000 pesos. &ldquo;Ojo, no todos los d&iacute;as es fiesta&rdquo;, aclara. Adem&aacute;s de la recuperaci&oacute;n de reciclables, reservan algunos objetos hallados en la basura para vender en la feria del barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la conversaci&oacute;n escucho frases como estas:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Nosotros comemos pollo en vez de carne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute; muy jodido porque la plata ahora no vale nada. &iquest;Vos qu&eacute; pod&eacute;s comprar con 1.000 pesos?.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Ac&aacute; se vino un mont&oacute;n de gente, los que tocan timbre y piden una ropita o unas zapatillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Ellos se pueden poner anteojos negros pero nosotros que estamos en la calle&hellip; hay gente comiendo de la basura, tocando timbres, juntando cart&oacute;n. Es como el 2001, es similar, la diferencia es que est&aacute; contenido. No hay el quilombo que hubo en esa &eacute;poca pero puede faltar as&iacute; (gesto con el dedo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Cuando empec&eacute; en el 2000 nos pagaban 3 centavos el kilo de cart&oacute;n y hoy 14 pesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Miriam alza la voz: &ldquo;Justo al principio de la pandemia cobr&aacute;bamos 22 el blanco y 17 el cart&oacute;n. Especulan con la necesidad de la gente. Aunque no lo creas tambi&eacute;n nos afecta el d&oacute;lar. Igual en cualquier situaci&oacute;n nosotros siempre vamos para abajo, nunca vamos para arriba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se escucha un chiflido desde el bar Grillos que est&aacute; enfrente. Alguien levanta el brazo con un termo. Me cuentan que los del bar los abastecen de agua caliente para el mate. All&iacute; cargan sus celulares. La farmacia les presta el toldo. Debajo de su techo naranja duerme el Polaco todos los d&iacute;as. Solo veo un colch&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde tienen el resto de los colchones?, pregunto.&nbsp; Son seis hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alexis tiene 18 a&ntilde;os y trabaja hace dos meses como cartonero. Los primeros d&iacute;as no pudo pegar un ojo. </strong>La noche de la calle aterra. Otro de los cartoneros, tambi&eacute;n muy joven, perdi&oacute; hace poco el trabajo que ten&iacute;a en un taller mec&aacute;nico donde se dedicaba a arreglos de chapa y pintura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La voz m&aacute;s experimentada es la que explica los motivos de la ausencia de colchones: &ldquo;La calle es para dormir con cart&oacute;n. En la casa es para dormir con colch&oacute;n. Si vas a dormir solo como un perro, &iquest;para qu&eacute; quer&eacute;s el colch&oacute;n?.&nbsp; Adem&aacute;s que eso influye mucho en que venga el gobierno de la ciudad porque ellos no quieren colchones, ni frazadas, todo eso. Porque ellos dicen que se hace ranchada. Ranchada es cuando se hace un grupo. Nosotros &eacute;ramos 36 y por eso nos dividimos. Porque olvidate, te tiran todo. Averigu&aacute; con quien quieras y te van a decir lo mismo. Te tiran todo. D&iacute;az V&eacute;lez, Per&oacute;n, Humahuaca y Gallo, la placita del hospital, ah&iacute; donde m&aacute;s o menos hac&iacute;an ranchada, no les qued&oacute; nada&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como si esta tarde estuviera hecha para mostrarme el funcionamiento de las cosas imperdonables, pasa por la calle Gallo el colectivo de cartoneros del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos). El s&iacute;mbolo de una conquista como consecuencia de un extenso proceso organizativo que permiti&oacute; que los ni&ntilde;os no vayan en las carretas. Ni los cartoneros sobre los bolsones de un cami&oacute;n destartalado. Eso que hoy volvemos a ver por todas partes. Y miles de recicladores urbanos lograron incluso un salario social, primas por material recuperado, comedor, guarder&iacute;a, obra social. Recuperan toneladas, crean un valor econ&oacute;mico y ambiental que no est&aacute; retribuido en los t&eacute;rminos de la justicia social que aprendimos. Aunque todos sean pobres el contraste entre los que pasan en el colectivo y los que duermen en la calle es sideral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Polaco recibi&oacute; varias veces la oferta para, dice &eacute;l, &ldquo;entrar al sistema&rdquo;. Pero, con un dedo menos en la mano izquierda y un corte en diagonal que le atraviesa la espalda, no quiere. &ldquo;Te empiezan a tomar lista, no podes usar estos carros, entonces no junt&aacute;s nada y todo con el gancho de la obra social. Te quieren agarrar por ah&iacute;&rdquo;. El resto de sus compa&ntilde;eros por supuesto no elige, no hay c&oacute;mo ingresar hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este grupo es solo uno en medio de un alarmante estallido de nuevos cartoneros y ambulantes.</strong> La polic&iacute;a de la ciudad a veces avisa pero cada vez m&aacute;s arremete. Un ejemplo: el desalojo de &ldquo;El Hotelito&rdquo;, en el barrio 31. <a href="https://twitter.com/red__accion/status/1364936373812232196?s=21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Vieron el video?</a> Ocurri&oacute; hace una semana y desde entonces tengo estas im&aacute;genes rond&aacute;ndome. &iquest;No hay un l&iacute;mite demasiado elemental transgredido ah&iacute;? Los chiquitos que estaban en el lugar no van a olvidar esa noche, menos a&uacute;n su mam&aacute;. El desalojo salvaje de una madre con sus ocho hijos se produjo antes de que el gobierno nacional anunciara la decisi&oacute;n de no prorrogar el congelamiento del valor de los alquileres ni la suspensi&oacute;n de los desalojos. &iquest;Qu&eacute; es lo que vendr&aacute;?
    </p><p class="article-text">
        El equipo de trabajadores del CELS realiz&oacute; junto con el IDAES de la Universidad Nacional de San Mart&iacute;n una investigaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n de los inquilinos en el AMBA: el 66,6% de los hogares inquilinos tuvo menos ingresos durante la pandemia y el 42,3% tiene deudas de alquiler. En el libro <a href="https://twitter.com/CELS_Argentina/status/1356962783607283712" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Post. C&oacute;mo luchamos (y a veces perdimos) por nuestros derechos en pandemia</em></a><em> </em>se presentan los resultados. Vale la pena leerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su discurso de apertura de sesiones legislativas del pasado 1&deg; de marzo, Horacio Rodr&iacute;guez Larreta anunci&oacute; el endurecimiento de la Ley de Seguridad: &ldquo;Vamos a profundizar nuestros esfuerzos para reducir las situaciones que alteren la convivencia. Por eso vamos a enviar a la Legislatura una modificaci&oacute;n de la Ley de Seguridad para extender las contravenciones y que los responsables de alterar la convivencia reciban las sanciones que correspondan. Una de ellas es la venta ambulante ilegal que se apropia del espacio p&uacute;blico y atenta contra el trabajo leg&iacute;timo de los comerciantes. Nosotros entendemos la situaci&oacute;n de los trabajadores ambulantes y vamos a seguir trabajando junto a ellos para ofrecerles una alternativa de trabajo registrado y seguro. Lo que no podemos permitir es la ilegalidad porque la convivencia es la base de la sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El gobierno nacional defini&oacute; terminar el IFE con la emergencia social a cuestas en noviembre de 2020. Los resultados est&aacute;n literalmente a la vista, a la vuelta de cada esquina. En alg&uacute;n momento inicial de la pandemia distintos funcionarios del gobierno nacional participaron del debate impostergable: salario social o ingreso universal. </strong>Esta discusi&oacute;n se esfum&oacute; justo cuando las condiciones que la fundamentan se agravaron: hambre, pobreza, desempleo, trabajo no registrado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy los referentes sociales con responsabilidad en el Ejecutivo dicen, quiz&aacute;s con impotencia: &ldquo;Es m&aacute;s dif&iacute;cil ser oficialismo que ser oposici&oacute;n&rdquo;. Cuesta comprender que no se saquen todas las conclusiones pol&iacute;ticas de esta afirmaci&oacute;n. No se trata de romper la unidad construida, pero hay una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;Para qu&eacute; sirve?</strong>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Abal Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/miseria-2021-sirve-gobierno_129_7304986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Mar 2021 02:40:31 +0000]]></pubDate>
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