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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Blas de Santos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/blas-de-santos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Blas de Santos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La verdad es una, pero nunca toda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/la-verdad-es-una-pero-nunca-toda_129_7979511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce902f65-599b-4bc4-8d96-8a168d1d1d9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad es una, pero nunca toda"></p><p class="article-text">
        Me dispongo a&nbsp;terciar entre la posici&oacute;n del canciller argentino, Felipe Sol&aacute;, de condenar &ldquo;la defensa desproporcionada de Israel&rdquo;, que parte de la admisi&oacute;n del ataque proveniente de Hamas, grupo beligerante marginal a la Autoridad Nacional Palestina, que tambi&eacute;n se asume parte del conflicto desde la fundaci&oacute;n del Estado de Israel refrendado por las Naciones Unidas en 1948 y que se mantiene en disputa y tregua permanente, sobre fondo de una negociaci&oacute;n sin consecuencias en torno a la historia, el territorio y el porvenir de los pueblos que habitan la regi&oacute;n que las influencias, junto a una negociaci&oacute;n hist&oacute;rica, territorial y tregua, por medios b&eacute;licos, desde entonces. A la posici&oacute;n oficial del ministro de Relaciones Exteriores<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/indio-solari-verbitsky-academicos-periodistas-artistas-argentinos-piden-frenar-bombardeos-gaza_1_7939019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> sigui&oacute; una solicitada </a>que publica la posici&oacute;n de un grupo de intelectuales y firmantes sin m&aacute;s rubrica que sus profesiones y cargos en la ciencia, la cultura y el arte. Nada que remita a contextos ideol&oacute;gicos o pol&iacute;ticos que pudieran inscribir su denuncia en el contexto ideol&oacute;gico pol&iacute;tico que d&eacute; raz&oacute;n a sus denuncias y protestas, siguiendo la l&iacute;nea de condenar la reacci&oacute;n de Israel. As&iacute;, su principal demanda es que pare el bombardeo de ese origen sin abrir juicio sobre la contraparte ofensiva, igualmente destructiva de los habitantes de las dos sociedades civiles. Que el respetable sufrimiento de los pueblos escenarios de juegos que los trascienden, en un ajedrez que los usa de peones, sin m&aacute;s participaci&oacute;n que ser espectadores de una guerra que rige de hecho desde el comienzo del conflicto sin cuartel y con el t&aacute;cito fin mutuo de liquidar al adversario y reinar sobre la regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sentido de terciar traduce mi intenci&oacute;n de expresar la discordancia con ambas y proponer una perspectiva que referencia sus diferencias . <strong>Para una guerra se precisan uno o dos; para un debate, por lo menos uno m&aacute;s, como perspectiva y referencia a la ceguera de los trenzados en lucha.&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La urgencia vale para la acci&oacute;n, en tanto que la reflexi&oacute;n de sus causas tiene otro tiempo. M&aacute;xime cuando se enfrentan ej&eacute;rcitos estatales o, combatientes profesionales entrenados al efecto. Algo muy distinto a la lucha de piedras en las puebladas iniciales. O sea, los aprovisionados de ambos lados por la industria de armas, sin otra moral que la ganancia y la continuidad de las mismas y los due&ntilde;os del tablero mundial que los mueve a su beneficio. Ah&iacute; es cuando las adhesiones deber&iacute;a dar testimonio de las soluciones que proponen para que ambas sociedades tengan un lugar en el mundo, de soberan&iacute;a y autonom&iacute;a para todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy r&aacute;pidamente, pues no es mi intenci&oacute;n hacer historia sino aclarar los tantos con alguna perspectiva. As&iacute;, es evidente la trampa que la culposa burgues&iacute;a europea les tendi&oacute; a los palestinos, en complicidad con el resto de los pa&iacute;ses &aacute;rabes, como indemnizaci&oacute;n por la barbarie de uno de sus miembros, el nazismo alem&aacute;n, prometiendo un desarrollo y una modernidad solo destinada al pueblo israel&iacute;, al que hab&iacute;a expulsado, con las &ldquo;mejores intenciones&rdquo;, de Europa.&nbsp;Una estrategia de aliarse como socio menor de los vencedores de la competencia por la hegemon&iacute;a mundial a costa del atraso de las periferias sin lugar para participar del desarrollo y el progreso. Una verdad cierta por partida doble. Nadie regala nada, su hipoteca fue condenar a los dos pueblos a oficiar de cu&ntilde;a de Occidente en el Medio Oriente atrasado y aun feudal. Sus medios fueron ofrecer el espejismo&nbsp;de la atrasada pero prestigiosa revoluci&oacute;n industrial para unos, y la vidriera del consumismo para los palestinos, desilusionados de no contar con un parecido Plan Marshall como el&nbsp;viejo mundo. El resultado es una conciencia refugiada en creencias y justicia redentora en el sacrificio. Mientras tanto, el resentimiento de los excluidos se refugiaba en l&iacute;deres y caudillos, apostando a un capitalismo que prodigara&nbsp;consumo, pero al modo de los &ldquo;se&ntilde;ores de la guerra&rdquo;. Totalitarismo, m&aacute;rtires y premios celestiales. Nada de la subversi&oacute;n tecnol&oacute;gica y la subversi&oacute;n cultural de los cambios en la familia, los nuevos conocimientos, las condenas al racismo y la liberaci&oacute;n de la mujer y el respeto a la diversidad de identidades y g&eacute;neros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una contienda militar tratando de ablandar al adversario hasta hacerlo negociar, contar las bajas y restarlas de los votos ganados en las ligas mayores de la econom&iacute;a globalizada y la coartada del fin de las naciones y sus estados. <strong>En tiempos en que gozamos de una democracia formal que nada teme a las solicitadas, sin ahondar en el problema, levanta la moralista divisi&oacute;n entre malos y buenos, recurriendo a verdades a medias y falta de cr&iacute;tica pol&iacute;tica. Sin pol&iacute;tica, en una palabra.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra historia es rica en ejemplos de similar empleo de la guerra civilizatoria y organizadora de la sociedad. Dios, Patria y Hogar era la bandera de los ej&eacute;rcitos cuando sus haza&ntilde;as del exterminio de los naturales del desierto en pos de sus tierras, al igual que el genocidio de los paraguayos en triple alianza imperialista y la aventura de las Malvinas. Sin ser lo mismo, un aire de familia compartido se advierte entre el oportunismo de Benjamin Netanyahu, acosado por la corrupci&oacute;n y contrafigura de los <em>kibutz, </em>modelo ejemplar de una utop&iacute;a posible a contrapelo de la barbarie fascista sufrida, a pura creatividad y solidaridad laboral. En tanto su contendiente, liderado por Hamas, por el prestigio de haber reunido a un pueblo sin alternativa pol&iacute;tica ni econ&oacute;mica, salvo el Ideal religioso para alcanzar una identidad que solo un orden abierto y sin dogmas ser&iacute;a capaza de reconstruir una identidad menos primitiva que &ldquo;la tierra&rdquo; como principio y fin de un programa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pensemos qu&eacute; l&oacute;gica aplicar para tomar posici&oacute;n en torno a la guerra. Qu&eacute; hacer con la </strong><em><strong>duda, </strong></em><strong>la </strong><em><strong>paradoja</strong></em><strong>, o las </strong><em><strong>antinomias. </strong></em><strong>Desv&iacute;os de la raz&oacute;n a favor de falacias y ret&oacute;ricas tales como la del </strong><em><strong>ad populorum</strong></em><strong>, el pueblo nunca se equivoca</strong><em><strong>, </strong></em><strong>la </strong><em><strong>ad capitis, </strong></em><strong>la victoria absuelve las responsabilidades&nbsp; y la </strong><em><strong>ad democraticum,</strong></em><strong> las mayor&iacute;as mandan.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dilema, paradoja, falacia. &iquest;Contradicci&oacute;n o dial&eacute;ctica? Dial&eacute;ctica: dos premisas, la primera se critica y se exponen sus falacias, reci&eacute;n se integra con la segunda. En tanto la apor&iacute;a es de imposible interlocuci&oacute;n y s&iacute;ntesis al ser dos proposiciones de diferente sentido. Estado vs. Democracia Directa, apenas un ejemplo... Imposibilidad de inclusi&oacute;n sin participaci&oacute;n en las decisiones vinculantes. Entonces, c&oacute;mo negociar con creyentes en un solo dios verdadero y nada por fuera, o por encima de tal creencia. A excepci&oacute;n de sus respectivos proveedores, que no cuentan como infieles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que, se trata de todo o nada. La vida o la muerte. Amigo o enemigo. Sonr&iacute;e dios, Ala o Jehov&aacute; bendicen todas las armas.
    </p><p class="article-text">
        La dial&eacute;ctica no pasa por partir las diferencias por la mitad. La cortes&iacute;a y, menos, la hipocres&iacute;a no es un criterio de verdad. El di&aacute;logo entre dos poseedores de la verdad carece de igual ineficacia pr&aacute;ctica que una pulseada. 
    </p><p class="article-text">
        En 1991, primera Guerra del Golfo, algunos alteramos el mito de la unidad para empezar a hablar. Por eso se convoc&oacute; a un simple &ldquo;<strong>No a la Guerra&rdquo;, </strong>el argumento fue: &ldquo;<strong>La</strong> <strong>guerra es el problema, nunca la soluci&oacute;n&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, igual rechazo a la limpieza quir&uacute;rgica de los drones y sus agentes, que matan sin mancharse las manos, tanto como a los que se salpican cuando deg&uuml;ellan infieles.
    </p><p class="article-text">
        El revolucionario Victor Serge, sobreviviente de innumerables prisiones y combates sin perder su voluntad de militancia, hasta que lleg&oacute; a apreciar que para mantener sus principios deb&iacute;a retirarse de una lucha que los ahorraba frente a los medios. Luego de hacer las cr&iacute;ticas al Partido Bolchevique, due&ntilde;o de la verdad siempre en defensa de la Revoluci&oacute;n, abandon&oacute; una pr&aacute;ctica pervertida convencido de que la construcci&oacute;n de un &ldquo;Hombre Nuevo&rdquo; era incompatible con los m&eacute;todos de la Inquisici&oacute;n. Ver sus Memorias de un mundo desaparecido y que su mejor aporte era denunciarla y sumar su cr&iacute;tica a los ya convencidos. El mundo que so&ntilde;aba era del hombre fin del hombre, jam&aacute;s su medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin arriesgar chicanas, es para preguntar y preguntarse, c&oacute;mo nuestra intelectualidad, racional y &eacute;tica, formada en una educaci&oacute;n laica y gratuita continuada en los subsidios del Estado a la formaci&oacute;n superior, pudiera ser indiferente o llenarse la boca de protestas por la injusticias tan ciertas como lejanas, sin denunciar con la potencia de su lucidez la ra&iacute;z pol&iacute;tica de sus causas: rechazar un sistema en el que no existe espacio de realizaci&oacute;n humana para todos por igual. Aqu&iacute; y en el resto de planeta.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blas de Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/la-verdad-es-una-pero-nunca-toda_129_7979511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 May 2021 10:22:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Palestina,Felipe Solá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fiesta de los trabajadores: las desventuras del porvenir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fiesta-trabajadores-desventuras-porvenir_1_7888918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0a77b6a-1599-4785-a1b4-3885874e6577_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fiesta de los trabajadores: las desventuras del porvenir"></p><p class="article-text">
        La comprensi&oacute;n de la sociedad moderna comprende tal diversidad de enfoques que su estudio demanda precisar <em>uno</em>. De lo contrario, la simplificaci&oacute;n llevar&iacute;a a una conclusi&oacute;n abstracta. <strong>Mi opci&oacute;n es tomar por objeto de esta reflexi&oacute;n a &ldquo;los trabajadores&rdquo;, su origen, su evoluci&oacute;n y su estado actual producto de la hegemon&iacute;a del modo de producci&oacute;n capitalista.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio de los tiempos, la sobrevivencia humana se aseguraba en los dones que el Creador legara a sus criaturas a la justa medida de sus apetitos. La providencia divina era confiable y su relato daba sentido a un orden centrado en tal Divina Providencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo John Locke, apoyado en las Escrituras, legitim&oacute; tales divinas promesas hasta que la industria y el comercio burgu&eacute;s en su avidez de mano de obra la reclut&oacute; privando de la tierra, hasta entonces sustento de sus labradores. La nueva masa de despose&iacute;dos fue bautizada proletariado, al carecer de otro bien que sus hijos, descendencia destinada a cubrir las bajas de sus gastados progenitores. Sin respeto por los pactos celestiales, sus vidas pasaron a nuevos amos, perdiendo sus costumbres y&nbsp;modos de producci&oacute;n y socialidad. No por nada esta larga referencia confirma que el comienzo de la cr&iacute;tica es la que empieza revelando que el sometimiento comienza en la transferencia de poder de los despose&iacute;dos hacia sus amos, en la esperanza que estos compartir&aacute;n la omnipotencia prestada. <strong>Un anticipo de la teor&iacute;a del derrame.</strong> Una verdad que las vanguardias se reh&uacute;san a admitir con la excusa de no victimizar a las v&iacute;ctimas, costado pastoral de su militancia paternalista. El hecho es que a cambio de la propiedad comunitaria conocida la propiedad privada pas&oacute; a regir el derecho y el orden social. Lo dem&aacute;s se fue dando sobre la marcha: la esclavitud, el vasallaje, divisi&oacute;n del trabajo antes &uacute;nico y total, la libertad del contrato ocultaba la letra chica de la sobreexplotaci&oacute;n y&nbsp;la desocupaci&oacute;n estructural. El fantasma de quienes se rehusaban a tal integraci&oacute;n conformaron una masa residual creciente de mendigos, vagabundos &ndash;malos y entretenidos&mdash; hu&eacute;rfanos y lisiados, una amenaza extraecon&oacute;mica que amenazaba la sociedad proclamando la herej&iacute;a del mal ejemplo de &ldquo;privarse&rdquo; de la columna vertebradora de la sociedad y su moral obligatoria. El creciente sobrante de la industria, ante el fracaso de la redenci&oacute;n de sus protegidos, cedi&oacute; la filantrop&iacute;a y la caridad teologal reconociendo  necesario el &ldquo;incentivo&rdquo; del l&aacute;tigo, el cepo, las galeras, la marca infamante del hierro al rojo y el pat&iacute;bulo, convencida que esa reticencia a la buena senda ten&iacute;a ra&iacute;ces demon&iacute;acas al propiciar el ocio, origen de todos los males. <strong>La creatividad del empresariado surgido de la &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo; industrial vio en el consenso de los miserables la soluci&oacute;n el remedio a su intransigencia. </strong>El garrote de terciopelo y la zanahoria resultar&iacute;an m&aacute;s eficaces a la hora de renovar las ilusiones en la nueva panacea y alimentar sus esperanzas de contar con un lugar en el conjunto sin trata de des-hecho a los sobrantes. La grieta comenzaba a dividir a la comunidad. .
    </p><p class="article-text">
        <strong>La promesa del salario y la investidura ciudadana, dando sustentabilidad al trabajo e identidad al ciudadano, tuvieron efecto.</strong> La represi&oacute;n se reservaba para situaciones excepcionales. La mercanc&iacute;a siendo la &uacute;nica posesi&oacute;n negociable para el canje de su labor f&iacute;sica acortaba su margen de maniobra por miedo a pasar a la condici&oacute;n de desafiliaci&oacute;n social y al mercado de trabajo. Sus posibles habilidades carec&iacute;an de valor de cambio, ni que decir sus opiniones y anhelos. Junto al acceso formal al status de ciudadano se reduc&iacute;a a la libertad de concurrir, sin chance alguna al mercado de bienes y al derecho de elegir y ser elegido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un eco par&oacute;dico de la ilusi&oacute;n juvenil del '68, la imaginaci&oacute;n al poder ya ten&iacute;a propietarios. </strong>La creciente privaci&oacute;n de la autonom&iacute;a del productor frente al accionar autom&aacute;tico de las m&aacute;quinas, fieles a la inteligencia incorporada a su construcci&oacute;n, iba moldeando su dependencia mental y econ&oacute;mica, asentada en esa mera asistencia, favorec&iacute;a la integraci&oacute;n de su mente al ritmo y a las l&oacute;gicas inherentes a su construcci&oacute;n y pensadas acorde con sus fines. Am&eacute;n de la velocidad y la repetici&oacute;n seriada de lo mismo, carec&iacute;an de tiempos fieles a una concentraci&oacute;n absoluta, ignorando el para qu&eacute; y el para qui&eacute;n de sus productos tanto como la carencia de toda sindicalizaci&oacute;n. Al margen de tales virtudes el problema del personal es que aun fatigado conserva la privacidad de sus ideas y lealtades, es m&aacute;s, puede fantasear y llegar a pensar en su condici&oacute;n. La ciencia ficci&oacute;n pinta como rebeliones de las m&aacute;quinas la met&aacute;fora proyectada del sacudirse el paradigma de la reacci&oacute;n del paradigma de lo inhumano que la m&aacute;quina presenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan claro que oscurece. &iquest;Por qu&eacute; entonces esa complicidad o resignaci&oacute;n de las&nbsp;masas optando por lo malo conocido antes que exponerse a la incertidumbre de lo a&uacute;n por inventar? El deseo de emancipaci&oacute;n se rinde a la inercia de buscar una gu&iacute;a que lo contenga y anime frente al temor a lo desconocido, ese &ldquo;aun no sido&rdquo; del inconciente presente en todos. Ante el equ&iacute;voco de la simpleza retomemos la conflictividad&nbsp;de la sociedad actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un soci&oacute;logo y un economista salen al cruce de las incertidumbres que deja la sociedad acelerando frente al abismo de una productividad precisa la destrucci&oacute;n de la naturaleza sin responsabilidad.</strong> La ciencia proveer&aacute; un nuevo misticismo. Se trata del soci&oacute;logo Robert Castel y el economista Thomas Picketty. El primero parte de definir llamada &ldquo;cuesti&oacute;n social&rdquo;, en tanto el segundo desarrolla en parte el problema anticipado por el anterior. La funcionalidad de la ecuaci&oacute;n entre econom&iacute;a e ideolog&iacute;a para armonizar las contradicciones que plantea la &ldquo;cuesti&oacute;n social&rdquo;. <strong>La pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos siguen ausentes.</strong> El asunto es que pese a su rigurosidad y su esfuerzo, el realismo, la evidencia de &ldquo;lo dado&rdquo;, les ahorra el ir a la ra&iacute;z causal de los problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Castel define la cuesti&oacute;n social como la <em>&ldquo;fundamental apor&iacute;a en torno a la cual una sociedad asume el enigma de su cohesi&oacute;n y ensaya el riesgo de su fractura&rdquo;</em>. En tanto, Picketty adelanta una explicaci&oacute;n fundada en la hegemon&iacute;a de lo existente y la eficacia del poder para alcanzar consenso simb&oacute;lico en una sociedad ya predispuesta a la pulsi&oacute;n consumista savia de un hedonismo &ldquo;libertario&rdquo; consecuente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La idolatr&iacute;a a la educaci&oacute;n como remedio universal ignora, o acuerda, con la funci&oacute;n disciplinadora de la &ldquo;cultura del trabajo&rdquo; y a los mitos del &ldquo;trabajo como fuente de riqueza&rdquo;, sin aclarar para qui&eacute;nes y a costa de qui&eacute;nes.</strong> Adhiriendo al monotema de un &ldquo;acuerdo social&rdquo; tan falaz como el de la ecuaci&oacute;n anterior, con el agregado de girar a la tecnolog&iacute;a la reducci&oacute;n del capital humano a favor de la rob&oacute;tica, la inteligencia artificial y la internet de las cosas, con frecuencia circula. Producto del aburrimiento y el vac&iacute;o de las tareas laborales, es frecuente que alguien&nbsp;pensando en voz alta se pregunte: &iquest;qui&eacute;n habr&aacute; inventado el laburo?&nbsp;Inquietud que cierra en la evidencia de su existencia desde el origen del hombre. Muchos menos se arriesgan a hacer lo mismo con el &ldquo;inventor&nbsp;de la pobreza&rdquo;. <strong>Una hip&oacute;tesis es inhibirse sin comprometer su buena conciencia de reconocer que esa &ldquo;cuesti&oacute;n social&rdquo; es el resultado colectivo de un acuerdo y un resentimiento sin causa clara, como pasa con las inefables pasiones sin cr&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Super Yo existe desde siempre sin la conciencia de sus usuarios. La culpa y el castigo vienen incorporados de f&aacute;brica,&nbsp; por su medio el auto reproche de no alcanzar el ideal se compensa en la arrogancia de sufrir en silencio. &ldquo;Ganar&aacute;s el pan con el sudor de tu frente y parir&aacute;s con dolor&rdquo;. Prodigio de palabra y su escritura, que menos informa que graba en el psiquismo la convicci&oacute;n de una omnipotencia que sabe lo que busca y los orientar&iacute;a..&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Penoso se&ntilde;uelo que da sentido al sinsentido de carecer de al menos de alguno sin renunciar a todos. &ldquo;La riqueza es fruto del trabajo&rdquo;. La evidencia que arrastra la imagen de un &ldquo;trabajo produce la riqueza&rdquo;, arrastra la verdad de una proposici&oacute;n cierta pero falaz en tanto oculta su beneficiario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;Hoy en la fiesta del trabajo unidos por el amor de dios / al pie de la bandera sacrosanta / y la familia que es nuestra tradici&oacute;n&rdquo;.</strong></em><strong> Incomprensible estrofa que el adoctrinamiento repet&iacute;a, confiado de que la repetici&oacute;n de la letra siempre deja huella. La letra mueve monta&ntilde;as si la performatividad &ndash;eso que las palabras hacen-&nbsp; est&aacute; de su lado.</strong> El mito opera ideolog&iacute;as conformistas cuando sigue a las pr&aacute;cticas sociales que las reafirman. Es el malestar de los que repiten consignas sin carnadura.
    </p><p class="article-text">
        La ideolog&iacute;a que m&aacute;s perdura es la de salario, fetiche del &ldquo;poderoso caballero&rdquo;, que devora toda energ&iacute;a ajena a su centro de atracci&oacute;n. <strong>El porvenir a construir ser&aacute; el que celebre la fiesta del trabajo en cuerpo, raz&oacute;n y deseo. </strong>El amplio frente de lo apol&iacute;neo y lo dionis&iacute;aco. Una jornada ya sin lucha por aniquilar las ideas adversa sin dialogar con su oponente. Una convocatoria al &uacute;nico debate cierto. El que enfrenta ideas distintas. El festejo de los que tienen al semejante como fin de su realizaci&oacute;n imposible en soledad. <strong>Marx se qued&oacute; corto.</strong> La religi&oacute;n, lejos de ser el opio de los pueblos, es apenas el velo de una meta equ&iacute;voca que fuerza la raz&oacute;n de no encontrar en s&iacute; lo que se codicia del otro. El viejo proyecto de socializar los medios de producci&oacute;n privados sigue vigente, su condici&oacute;n es que se proponga recuperar los propios fines de sacar sentido de su propia existencia compartida y encontrar as&iacute; la inalienable propiedad de su forma de ser y su propio estilo. Esa Fiesta de los trabajadores porvenir es la que Longino celebraba como&nbsp;&nbsp;&ldquo;desmesura mesurada&rdquo;: un abrirse a la libertad hasta acu&ntilde;ar su propia y limitada versi&oacute;n del Todo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blas de Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fiesta-trabajadores-desventuras-porvenir_1_7888918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 May 2021 14:03:57 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La fidelidad del olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fidelidad-olvido_129_7343114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b437d3b-2514-47d9-8fc3-b6ec7c9b6534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fidelidad del olvido"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La Idea de que &lsquo;la verdad es revolucionaria&rsquo;&rdquo;, fue el comienzo de la carta abierta a (2001) con que llamaba a no repetir en autom&aacute;tico a la convocatoria de ese 24 de marzo, sin antes detenerse a dar cuenta de lo pensado sobre lo vivido, m&aacute;s all&aacute; de ese casi ritual que lo actualiza. <strong>Mi intenci&oacute;n no era el olvido sino apelar a su funci&oacute;n que es la de transponer la mera rememoraci&oacute;n, esa re-memoria, hasta alcanzar&nbsp;lo traum&aacute;tico que enmudeci&oacute; los deseos entonces sin realizar. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la actual efem&eacute;rides falta, si la muerte y aniquilaci&oacute;n de la vida se evoca, la conciencia hist&oacute;rica de aquella sociedad, la movilizaci&oacute;n de la sociedad que luchaba contra la decadencia de nuestro&nbsp;pa&iacute;s y presagiaba la continuidad de su crisis que hoy lo asola. A la derrota de esa decisi&oacute;n de lucha no fue ajena la falta de perspectivas pol&iacute;ticas que preservara los ideales de cambio frente al avance de la hegemon&iacute;a mundial del Capital sin competencia terminada la Guerra Fr&iacute;a y la simplificaci&oacute;n que confund&iacute;a las luchas de liberaci&oacute;n con la revoluci&oacute;n social para cambiar sus estructuras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las mayores bajas de la violencia fue el abandono de la pol&iacute;tica como pr&aacute;ctica de elaboraci&oacute;n discursiva de los destinos culturales e ideol&oacute;gicos comunes pos ca&iacute;da del fascismo.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que a la ausencia de la pol&iacute;tica en esa convocatoria, que sigue repiti&eacute;ndose, opere de s&iacute;ntoma que condensa el desaliento por la pol&iacute;tica y el mal recuerdo del Terror que la escarmentara. Por algo la democracia ha pasado a ser una forma de gobierno, la justicia falla en cuestiones de valores y la discusi&oacute;n de las diferencias duerme en el aburrimiento de la tolerancia que rechaza las alternativas de pensamiento que fundan y agrietan de verdad la divisiones de la sociedad. <strong>El esc&aacute;ndalo de la desigualdad luce los afeites de una civilizada diversidad.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o la higiene licencia el rito custodio del pasado para que aventar sus fantasmas tan deseados como deseados.<strong> Para eso la remake permanente de las frustraciones deso&iacute;das se ahorra sus gastados reclamos de seguir pidiendo lo imposible, revival de una juventud que da el presente en la academia y el mercado, cuando no emigrado.</strong> Siempre est&aacute; a mano, menos por sus logros de fondo, derrocha pasi&oacute;n por la incapacidad de los gerenciadores del sistema con la sensatez obligada de ya no reclamar a la imaginaci&oacute;n asuma el poder. Basta con que los&nbsp; discursos sean m&aacute;s o menos sustentables, o por lo menos, cre&iacute;bles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La variedad de identidades contra el sistema se esmera por distinguirse de los libertarios, los antipol&iacute;ticas y se desgranan en las micropol&iacute;ticas, y movimiento sociales aparentemente m&aacute;s modestos pero con m&aacute;s futuro: el feminismo, la ecolog&iacute;a, y cierta herej&iacute;a contra el trabajo, obligada a agradecer por &ldquo;el amor de dios&rdquo;, en generaciones pasadas con buena memoria. El inevitable&nbsp;estallido de los explotados confiados en que &ldquo;esto as&iacute; no puede seguir&rdquo;, siguen confiados en el cambio. <strong>&nbsp;Una visi&oacute;n pesimista, aunque no imposible, es el retorno de fascismos y totalitarismos d&eacute;biles, salvavidas que el populismo siempre abona y cobra. </strong>La marquesina a ir &ldquo;Por la Verdad&rdquo;, sin decir cu&aacute;l es la que est&aacute; en discusi&oacute;n. Ninguna sorpresa: la primera baja de una guerra es la verdad, de ah&iacute; que todo vale. <strong>Postular la verdad en abstracto lleva a su vaciamiento. </strong>Rememorar, como regurgitar la savia a&ntilde;orada pasado consuela el hambre sin saciarla. Falta recrear en el presente ese contexto viviente y consciente en el que el resueno lo desea sin realizar que derrocha su insistencia ahogada en una identificaci&oacute;n sin maduraci&oacute;n temporal. <strong>La fidelidad del olvido pasa por la negativizaci&oacute;n, la cr&iacute;tica, funci&oacute;n de eternizado inerte, y abrirlo a lo a&uacute;n por venir, aunque inconsciente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema para quienes rechazamos la idea que la tolerancia salva del fanatismo sectario confunde la b&uacute;squeda&nbsp;de lo cierto con lo relativo, ese truco para ganar amigos, o votos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una forma de evitar pensar la violencia es animalizarla: su fuente es la inclinaci&oacute;n a asesinar de los beligerantes. Algo simple para quienes la racionalizan como raz&oacute;n de Estado.</strong>&nbsp; El criterio de verdad&nbsp;rige para un problema dado: la divisi&oacute;n en dos demonios falsea su elecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi criterio es que no por azar sino que identificada con una tradici&oacute;n pol&iacute;tica hist&oacute;rica,&nbsp; la verdad de la subversi&oacute;n se continuaba con principios comunes del ideal de emancipaci&oacute;n universal, que apostaban al desear &ldquo;un mundo sin gobernantes ni gobernados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por lo tanto es ruin, m&aacute;s que interesado,&nbsp; reducir los motivos de la violencia pol&iacute;tica que conocimos a animalizar a sus protagonistas para destruirlo</strong>. La humanidad, salvo especificidades patol&oacute;gicas que nunca son absolutas,&nbsp; siempre persiste en todo comportamiento humano. Sartre dec&iacute;a de esa imposibilidad: &ldquo;Se puede intentar tratar a un semejante como perro. Nunca lo ser&aacute; m&aacute;s que 'como' tal para otro&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso del bando opuesto merece id&eacute;ntica intelectual y te&oacute;rico pol&iacute;tica, so pena de simplificar por el sin sentido o la inhumanidad del otro. Al margen de las perversiones individuales que el poder dispone al aprovechar su tendencia perversa, tanto de las fuerzas represivas como al comportamiento de la militancia armada, les cabe la misma consideraci&oacute;n para el an&aacute;lisis de toda conducta humana. De otro modo estar&iacute;a desdiciendo lo anticipado por verdad, es decir, sin alcanzar las razones, las causas y los contextos socio- hist&oacute;ricos. <strong>Conocer y explicar dista de justificar o perdonar. Esa verdad objetiva y subjetiva filtra la experiencia personal y afectiva de los sujetos sociales y se funde en la ideolog&iacute;a circulante de una determinada &eacute;poca que&nbsp;hace su conciencia social, ya no privada. </strong>Esa es la forja de las vocaciones en el yunque de la divisi&oacute;n del trabajo que mejor sirve a los&nbsp;fines del sistema en vigencia productivo vigente.&nbsp;Formar parte de una legi&oacute;n armada por el Estado, formada en la obediencia a &oacute;rdenes, sin abrir juicio ni con sus razones ni con sus consecuencias pesa en toda intenci&oacute;n b&eacute;lica. Toda la guerra es fratricida. Implica matar al semejante antes que el otro lo haga. Espejo a imitar, sin sentido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica propia la hace instrumento racional de un deseo de concebir la realidad como oficio terrestre y por eso recreable. </strong>Las condiciones subjetivas y &eacute;ticas en que las pol&iacute;ticas asientan son ajenas a las condiciones en que las libran sus protagonistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho cierto que debe ser objeto de reflexi&oacute;n es sin dar cuenta del abandono que la acci&oacute;n directa someti&oacute; a la voluntad de unos medios, que iban en estrecho sentido opuesto. Las contracciones sin pensar se vuelven enigmas. Como la intenci&oacute;n de acompa&ntilde;ar al &ldquo;movimiento social real&rdquo;, ese verdadero sujeto, acompa&ntilde;ante de una&nbsp; revoluci&oacute;n en curso, se volvi&oacute; su agente, sustituyente y redentor, identificado con el esp&iacute;ritu del enemigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Memoria, la fidelidad del olvido,&nbsp; pasa por levantar el recuerdo que los eterniza en deseos sin realizarse. </strong>El retorno de lo muerto en vida que la repetici&oacute;n actualiza en lo a&uacute;n por venir. Que la melancol&iacute;a agoniza en el &ldquo;Prohibido olvidar&rdquo; y una ilusi&oacute;n de una Justicia por &ldquo;ordenadores&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En coincidencia con el aniversario del 24 del marzo y el aumento de casos detectados de Covid-19 asistimos al riesgo de una Inmunidad de reba&ntilde;o. Tal cual marchan las vacas por las mismas mangas que las inmuniza de la aftosa, que desvalorizaba su mercanc&iacute;a en pie. Id&eacute;ntica a las que lleva al matadero. Vacuna, altar de la renovaci&oacute;n del productivismo y el consumismo, vital para el capital. Condici&oacute;n de la libertad del ser mortal. Ese pensar que humaniza. Por eso: &iquest;lo importante es la Salud?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blas de Santos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Mar 2021 15:35:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fidelidad del olvido]]></media:title>
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