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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ariel Magnus]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ariel-magnus/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ariel Magnus]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El loco lindo que recuperó las Malvinas en 1936 y el italoargentino que se fue sin defenderlas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/loco-lindo-recupero-malvinas-1936-italoargentino-defenderlas_1_8865322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ca803dc-94e6-48d3-abab-5983e673e9ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El loco lindo que recuperó las Malvinas en 1936 y el italoargentino que se fue sin defenderlas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos novelas completamente desconocidas sobre Malvinas: una, escrita cincuenta años antes de la guerra; la otra, nunca traducida al castellano.</p></div><p class="article-text">
        	<em>Los Pichiciegos</em> pasa por ser la primera novela sobre la guerra de las Malvinas. Una preeminencia que nadie podr&iacute;a quitarle nunca, ya que su autor la escribi&oacute; durante la guerra misma. Sin embargo,<strong> la primera novela sobre la guerra de Malvinas se public&oacute; casi medio siglo antes que el insuperado cl&aacute;sico de Rodolfo Fogwill.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Se trata del &uacute;nico libro de ficci&oacute;n, aparentemente, de <strong>Ubaldo L&oacute;pez Cristobal</strong>, un ingeniero agr&oacute;nomo (o tal vez arquitecto) oriundo de Miramar. Sali&oacute; en 1936 por la m&iacute;tica editorial Tor bajo el t&iacute;tulo <em><strong>&iexcl;Guerra en las Malvinas!</strong></em><strong> </strong>y, sin ser ciencia ficci&oacute;n, se adelanta de manera tan espeluznante como parad&oacute;jica a lo que ocurrir&iacute;a d&eacute;cadas m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        	La historia arranca con un grupo de ladrones que se dedica a asaltar exclusivamente empresas inglesas. &ldquo;Son los m&aacute;s ricos, los que roban m&aacute;s, y el que roba a un ladr&oacute;n, tiene cien a&ntilde;os de perd&oacute;n&rdquo;, justifica sus atracos el Rengo, cerebro de la banda. El pueblo avala estos delitos contra la propiedad pirata. &ldquo;&iquest;Que robaban a una empresa de ferrocarriles? &iexcl;Bah! &iexcl;Qu&eacute; importaba, si con ello no hac&iacute;an mal a nadie! A lo sumo reduc&iacute;an en una m&iacute;nima parte el despojo que significaba el hecho de que mantuvieran las tarifas m&aacute;s altas del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Del Rengo sabemos desde el principio que no tiene ninguna malformaci&oacute;n en las piernas. Poco m&aacute;s tarde nos enteramos de que ni siquiera es ladr&oacute;n, sino un alto empleado de la Jefatura de Polic&iacute;a. Los sofisticados atracos que comete su peque&ntilde;o ej&eacute;rcito de desclasados constituyen &ldquo;una empresa patri&oacute;tica, de verdadero y sano nacionalismo&rdquo;: comprar armamento para &ldquo;pelear a los ingleses con su propio dinero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La cruzada tiene su trasfondo personal. El padre de la mujer que le gusta al Rengo es el gobernador de las Falklands y odia a los argentinos, esos &ldquo;medio indios, sobrantes de todas las razas, unidos s&oacute;lo por una cosa tan insignificante como es la lengua copiosa de nuestros vecinos de Gibraltar&rdquo;. Herido en su orgullo nacional, el casi yerno se propone demostrarle a este Mister Smith que &ldquo;bastar&iacute;an mil criollos, tomados a bulto, para correrlos de all&iacute; cuando se nos antoje, a lonjazos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Sus amigos intentan disuadirlo. Primero, dici&eacute;ndole que nadie querr&aacute; sumarse a la aventura. &ldquo;En estos tiempos de miserias, de crisis, de revoluciones y de programas sociales, nadie tiene voluntad para reivindicaciones nacionalistas, donde no haya un presupuesto que ampare apetitos.&rdquo; Despu&eacute;s, rest&aacute;ndole importancia a las islas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;&ndash;&ndash;Aquello est&aacute; demasiado lejos para defenderlo y adem&aacute;s no lo necesitamos para nada.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Vos necesitas en este momento tu traje de etiqueta?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Y tolerar&iacute;as que te lo robaran porque ahora no lo necesitas y est&aacute; lejos?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;Claro que no!
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Bueno. Si Las Malvinas son nuestras, deben seguir siendo nuestras... o de nadie.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        	Se acababan de cumplir 100 a&ntilde;os de la apropiaci&oacute;n por parte de los ingleses y Paul Groussac, encomendado por el gobierno, hab&iacute;a sacado un librito reivindicativo para ser utilizado en las escuelas (<a href="http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL005671.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reeditado en 2015</a>). Pero en aquel entonces nadie parece haberlo le&iacute;do. Una y otra vez, el malvinero debe explicar primero qu&eacute; es eso que quiere reconquistar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;&mdash;&iquest;Y el gobierno no tiene criollos para que gobiernen all&iacute;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Tendr&iacute;a. Pero esas islas nos las quitaron los ingleses, sin decirnos &lsquo;agua va&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Y se quedaron tan frescos?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Ellos? &iexcl;Siempre est&aacute;n frescos!
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No. Los criollos.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Hasta ahora, s&iacute;. Pero, qui&eacute;n sabe... Puede ser que alg&uacute;n loco lindo nos reivindique.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        	El loco lindo re&uacute;ne con facilidad los mil machos que lo acompa&ntilde;en. Aunque no quiere &ldquo;sangre prestada&rdquo; &ndash;&ndash;rechaza a unos chilenos entusiastas por sumarse&ndash;&ndash;, acepta la ayuda del alem&aacute;n que le vende el armamento ilegal &ldquo;que tiene a montones dentro de una naci&oacute;n desarmada por el tratado de Versalles&rdquo;. Sus arengas a la tropa son dignas de haber sido rescatadas en 1982 para servir de inspiraci&oacute;n a los que hicieron realidad su fantas&iacute;a:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;&iexcl;Somos la chispa! Lo que vendr&aacute; despu&eacute;s, no nos importa, ni lo sabemos. &iexcl;Buscamos la satisfacci&oacute;n de haber cumplido nuestro deber, demostrando que no todos los argentinos aceptan el despojo, cobardemente! Vamos a gritar al mundo, entre el rugir de los ca&ntilde;ones, que hay argentinos que har&aacute;n pagar a sus conquistadores el precio de sangre que nos deben, y les aseguro que correr&aacute; mucha sangre de ellos, antes de caer nosotros!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	El ej&eacute;rcito este, como corresponde a toda empresa privada en un pa&iacute;s donde el estado no funciona, es absolutamente ejemplar. Provee a sus soldados de ropa especial para el fr&iacute;o, comida en abundancia y tabaco para seis meses. &ldquo;El bienestar es un factor decisivo para mantener el coraje y &eacute;sta es la &uacute;nica virtud que debe importarnos&rdquo;. El imponente arsenal incluye un gas que no mata sino que adormece, para evitar crueldades innecesarias con el enemigo. As&iacute; es como estos patriotas toman las islas en un periquete y esperan la segura represalia armando un formidable sistema de defensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	El apoyo popular, como bien vaticinaban, no se hace esperar. Los diarios anuncian la adhesi&oacute;n &ldquo;de prestigiosos militares, de millonarios que ced&iacute;an sus fortunas, de nuevos contingentes de voluntarios que marchaban pertrechados y con &aacute;nimo de mantener la reconquista lograda. El lejano territorio, pocas horas antes desconocido para la inmensa mayor&iacute;a de los argentinos, en poco tiempo ocupaba la mente de las masas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	El &uacute;nico que no apoya al reconquistador, paradoja de paradojas, es el gobierno de su propio pa&iacute;s. Le mandan una flota de aviones, pero para frenarlo. La novela involuntariamente futurista propone entonces un di&aacute;logo involuntariamente sat&iacute;rico:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;&mdash;En virtud de qu&eacute; autorizaci&oacute;n ha emprendido usted esta campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;La respuesta surge de los hechos, capit&aacute;n. Me autoriza mi derecho de argentino, de ciudadano de un pa&iacute;s libre, que se propone recuperar lo que robaron a ese pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Pero usted no puede tomarse la justicia por sus manos.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Frente a un usurpador, esto se llama defensa propia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Tendr&iacute;a raz&oacute;n si esto hubiera acontecido el mismo d&iacute;a en que los ingleses tomaron las islas. Ahora es a sangre fr&iacute;a y premeditadamente.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Haga abstracci&oacute;n del tiempo, que nunca influy&oacute; para nada en la justicia o injusticia de los actos, y agregue usted el derecho del damnificado, el pueblo del que formo parte, a tomarse la justicia por su mano, cuando el encargado de hacerla se ha olvidado de su deber. La administraci&oacute;n de la justicia ha vuelto a su due&ntilde;o original.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Pero el pueblo que usted invoca son apenas los voluntarios que lo siguen y el gobierno que me env&iacute;a es el representante leg&iacute;timo de todos los habitantes de la Naci&oacute;n. Una guerra de esta magnitud ser&iacute;a la ruina definitiva de la Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Lamento que sea un militar quien me diga esto. Cualquier argentino de los que yo conozco prefiere morir antes que asegurarse un futuro c&oacute;modo, pero sin honra.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        	Convencido por la verba del argentino de ley, el mero representante de un gobierno pasajero cede a su argentinidad profunda y se une a las huestes. Entre todos vencen a los primeros escuadrones que llegan de Inglaterra, de manera tan heroica como humana. &ldquo;Recogieron a todos; curaron a los heridos y los llevaron. Bien felices y contentos de haber salido con vida que se iban los pobres muchachos. Ellos sab&iacute;an que su causa era injusta.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	La noticia de que estamos ganando cunde, por lo que crece &ldquo;a cada minuto la impaciencia de la juventud&rdquo; por recibir el llamado a filas. En las esferas oficiales, en cambio, lo que cunden son &ldquo;conversaciones secretas, tramitaciones curialescas, misteriosas comidas y visitas, y aquel af&aacute;n desesperante de considerar la toma de las Malvinas como un acto policial sin importancia.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Los ingleses mandan m&aacute;s refuerzos, se libera una gran batalla por aire (toda una novedad para la &eacute;poca) y volvemos a ganar. Pero el enemigo interno no cede y manda m&aacute;s militares a deponer la sublevaci&oacute;n de sus compatriotas. El h&eacute;roe de la reconquista enfrenta otra vez al jefe de la misi&oacute;n con una m&aacute;s de sus tiradas patri&oacute;ticas, tan convincente que todos los que ven&iacute;an a apresarlo se sublevan y pasan a su bando, menos el comandante esta vez. &ldquo;No est&aacute; tratando con negros del &Aacute;frica, sumidos en la crueldad de su ignorancia y pobreza, y por eso se ha quedado solo&rdquo;. Solo cuando el comandante amenaza con volver &eacute;l solo y combatirlo, cede. &ldquo;Nosotros peleamos con los enemigos extranjeros y no con los enemigos de nuestra causa que se amparan en la misma bandera. Iremos ma&ntilde;ana, con usted, presos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Es el fin. El loco lindo le pudo ganar a los ingleses, pero no al legalismo estatal. De cara a la soldadesca, declara:
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;&ndash;&ndash;&iexcl;Muchachos! &iexcl;H&eacute;roes de la reconquista de Las Malvinas! Hemos terminado nuestra misi&oacute;n. Ahora incumb&iacute;a a la Patria sostener nuestro sacrificio, pero no lo considera necesario.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iexcl;Viva la Patria! &iexcl;Viva el jefe! &iexcl;Abajo los vendidos!&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        	&Eacute;l igual gana: al final se casa con la hija del gobernador y se van a vivir a Chile.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sud 1982</strong>
    </p><p class="article-text">
        	La otra novela sobre Malvinas que nadie encontrar&aacute; en las librer&iacute;as ni siquiera por esta &eacute;poca es <em><strong>Sud 1982</strong></em>, del argentino <strong>Adri&aacute;n Bravi</strong>. Publicada en 2008, relata no solo el antes y el durante de la guerra, sino sobre todo el despu&eacute;s, en un tono diametralmente opuesto que la de Ubaldo L&oacute;pez Cristobal. Con humor amargo, el tema aqu&iacute; es el absurdo, el horror y el infinito trauma de ese delirio que arrastr&oacute; a tantos argentinos a la muerte, ya sea en las islas o m&aacute;s tarde, por mano propia. El entusiasta antih&eacute;roe de este libro, un joven de San Miguel al que los milicos tratan de puto por su debilidad f&iacute;sica, sencillamente no puede creer que le toque vivir el infierno de esa guerra sin pies ni cabeza. La &ldquo;malvinizaci&oacute;n&rdquo; de su esp&iacute;ritu se da reci&eacute;n a la vuelta, y no se refiere a ning&uacute;n nacionalismo sino a verse incapacitado de seguir con su vida normal. Tiene la idea de escribir sobre esa guerra &ldquo;con bigote negro, librada por alcoh&oacute;licos&rdquo;, centr&aacute;ndose en el respeto con que los trataron los ingleses cuando se rindieron, pero en el diario donde lo propone le dicen que no tiene sentido. &ldquo;Precisamente porque lo viviste, nunca vas a poder escribir nada sobre la guerra. Olvidate y le&eacute; a Fogwill, mejor.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	En lugar de exaltar alg&uacute;n nacionalismo, la gesta termina de anular el poco que le quedaba en aspectos culturales como la literatura o la m&uacute;sica. Incapaz de seguir viviendo en un pa&iacute;s que considera &ldquo;una colecci&oacute;n de mitos y de decepciones insoportables&rdquo; y en el que se siente &ldquo;aprisionado por las palabras&rdquo;, emigra a Italia para nunca m&aacute;s volver.
    </p><p class="article-text">
        	En eso se parece al autor, que tambi&eacute;n emigr&oacute; de joven a Italia y nunca m&aacute;s volvi&oacute;. Antes, estuvo a punto de tener que marchar a Malvinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;Soy clase 63 y me convocaron a hacer la colimba el 8 de marzo de 1982 &ndash;&ndash;cuenta por mail&ndash;&ndash;. No se hablaba a&uacute;n de la guerra. Estaba haciendo el mes de instrucci&oacute;n en el Colegio militar de Palomar cuando comenz&oacute; el conflicto. Frente al Colegio militar, en el aeropuerto militar, empezamos, los soldados que est&aacute;bamos ah&iacute;, a advertir un movimiento extra&ntilde;o de aviones. Tambi&eacute;n ven&iacute;a&nbsp;gente a alentarnos&nbsp;desde un alambrado. No entend&iacute;amos lo que estaba sucediendo. El d&iacute;a&nbsp;en que la Argentina desembarc&oacute;&nbsp;en las islas, o en uno de esos d&iacute;as, nos reunieron a todos los soldados para informarnos que est&aacute;bamos en guerra. No lo pod&iacute;amos&nbsp;creer, nos parec&iacute;a una mentira, una pesadilla. Tuve la suerte de no ir, de quedarme ah&iacute; en Palomar. Otros que entraron conmigo fueron al sur. Lo que est&aacute; en la novela pertenece al plano de la ficci&oacute;n, trat&eacute; de basarme en las cosas que me contaron los ex-combatientes.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Aunque Bravi public&oacute; un primer libro en castellano, el resto de su obra est&aacute; escrita en italiano, y en aquel pa&iacute;s tambi&eacute;n fue publicada y premiada. Su libro sobre Malvinas, y en esto reside quiz&aacute; su m&aacute;xima curiosidad, acaba de ser publicado en ingl&eacute;s por la editorial brit&aacute;nica Jetstone, en traducci&oacute;n de Richard Dixon. En castellano todav&iacute;a sigue esperando editor.
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/loco-lindo-recupero-malvinas-1936-italoargentino-defenderlas_1_8865322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:03:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Malvinas,Guerra de Malvinas,Literatura,Rodolfo Fogwill]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Woody Allen en las Malvinas, argentinas otras vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/woody-allen-malvinas-argentinas-vez_129_8863796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7ca641c-2c07-463d-86e1-b107a6b39216_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Woody Allen en las Malvinas, argentinas otras vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un capítulo de la novela inédita de Ariel Magnus “El sentido del humor”, escrita hace una década, en la que el cineasta norteamericano al fin viene a Argentina a filmar su última película.</p></div><p class="article-text">
        	<strong>Woody Allen en las Malvinas, argentinas otra vez</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Un cap&iacute;tulo de la novela in&eacute;dita de Ariel Magnus &ldquo;El sentido del humor&rdquo;, escrita hace una d&eacute;cada, en la que el cineasta norteamericano al fin viene a Argentina a filmar su &uacute;ltima pel&iacute;cula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Lamentablemente no estaba a&uacute;n terminado el tren bala submarino a Malvinas, por lo que tuvimos que tomarnos un avi&oacute;n. Durante el viaje, Woody mostr&oacute; un inter&eacute;s inusual por todo lo concerniente a las islas. La devoluci&oacute;n de la soberan&iacute;a por parte de los brit&aacute;nicos, aqu&iacute; y en el resto de los territorios que ocupaban ilegalmente, o seg&uacute;n una legalidad hecha a su medida, hab&iacute;a sido un gran tema en todo el mundo, pero del que se desconoc&iacute;an los pormenores de cada caso en particular. Le habl&eacute; del reclamo diplom&aacute;tico que nuestra Presidenta hab&iacute;a llevado adelante desde los inicios mismos de su mandato, y que no pocos analistas se&ntilde;alaban como el que termin&oacute; convenciendo al Reino Unido de celebrar el &ldquo;Devolution Day&rdquo;, tambi&eacute;n para las otras regiones en litigo. Ayud&oacute; a ello que la Presidenta Pristina ordenara limpiar la isla de las minas terrestres que hab&iacute;a dejado el ej&eacute;rcito argentino en la guerra del 82, gan&aacute;ndose con ello el coraz&oacute;n de los kelpers, el &uacute;nico grupo de personas m&aacute;s o menos organizadas que todav&iacute;a lograban oponerse con alg&uacute;n &eacute;xito a su gobierno. Controvertido fue, con todo, el m&eacute;todo que utiliz&oacute; para ello y que consisti&oacute;, como se sorprendi&oacute; de enterarse Woody, en hacer caminar por las zonas minadas a los militares que nos llevaron a esa misma guerra, junto a los jueces y a los curas y a los empresarios que los apoyaron en sus actividades delictuosas, hasta que no qued&oacute; ninguna mina sin detonar, ni ning&uacute;n hijo de puta tampoco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Pero eso va en contra de los derechos humanos de los hijos de puta &ndash; objet&oacute; Woody.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Por eso digo que fue un m&eacute;todo controvertido &ndash; respond&iacute; &ndash;. Pasa que nuestros juristas descubrieron que el humanitarismo radical que implica conceder un juicio justo incluso a los peores hijos de puta carec&iacute;a de toda humanidad si no contemplaba tambi&eacute;n la lisa y llana venganza. De modo que, en favor de un humanitarismo m&aacute;s humano, y forzando apenas la interpretaci&oacute;n de algunas leyes, dieron v&iacute;a libre a la limpieza, que cont&oacute; con la ventaja de estar hist&oacute;ricamente justificada y aun la de ser doble, pues los artefactos de matar y los asesinos se limpiaron los unos a los otros.
    </p><p class="article-text">
        	El segundo gesto de grandeza que tuvo la Presidenta Pristina con los isle&ntilde;os, ya despu&eacute;s del &ldquo;Devolution Day&rdquo;, fue mudar a la isla la Casa de Gobierno y aun su residencia privada. Aunque la oposici&oacute;n minimiz&oacute; el federalismo revolucionario de la medida recordando que para una patag&oacute;nica como la Presidenta mudarse a un lugar donde no hab&iacute;a m&aacute;s que viento y fr&iacute;o era menos una proeza que una redundancia, la misma vieja pol&iacute;tica disfrazada de novedad; aunque la oposici&oacute;n denunci&oacute; robos millonarios detr&aacute;s de la mudanza y pidi&oacute; su inmediata renuncia, la Presidenta magn&aacute;nimamente le puso al nuevo distrito federal el nombre de Viedma, en recuerdo de un antiguo proyecto de un l&iacute;der de la oposici&oacute;n. &ldquo;Para que nunca se olviden los opositores de que ellos estuvieron alguna vez en el poder y casi pareci&oacute; que adem&aacute;s tambi&eacute;n lo ejerc&iacute;an&rdquo;, declar&oacute; Pristina en un discurso por cadena nacional. Desde el bando opuesto no tard&oacute; en llegar la respuesta: &ldquo;Se roban todo, empezando por las buenas ideas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	En Malvinas, le advert&iacute; a Woody, todo estaba politizado, a&uacute;n m&aacute;s que en el continente. Deb&iacute;a saber que en estos 30 a&ntilde;os el gobierno se hab&iacute;a peleado con todos los sectores del quehacer nacional, y ganado cada una de las batallas. La metodolog&iacute;a era siempre la misma: a los sectores que abusaban de su poder, ya fueran el religioso, el militar, el comercial o el period&iacute;stico, los instaban a ejercerlo en el &aacute;rea que democr&aacute;ticamente le corresponde a ese bien p&uacute;blico, es decir la pol&iacute;tica, a lo que los poderes, o bien reculaban, o bien sub&iacute;an a la arena eleccionaria y perd&iacute;an sin atenuantes. Desde entonces que cada sector se ocupaba de su &aacute;rea y el gobierno elegido por el pueblo reinaba por sobre todos ellos. Para que estos sectores autoritarios no la acusaran de autoritaria a ella, la Presidenta Pristina hab&iacute;a decidido no someterse a votaci&oacute;n cada cuatro a&ntilde;os, sino todos los viernes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Se vota por tel&eacute;fono, ya lleva reelegida como 1500 veces &ndash; calcul&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Ser&aacute;n llamadas a cobrar, pero por parte del que llama &ndash; ironiz&oacute; Woody.
    </p><p class="article-text">
        	Le ped&iacute; que no fuera gorila (un t&eacute;rmino cuya procedencia no supe aclararle, ni tampoco demasiado bien su significado espec&iacute;fico, pero le qued&oacute; claro que era algo opuesto no solo al gobierno sino tambi&eacute;n al pa&iacute;s y al ser humano en general) y que tuviera en cuenta que hac&iacute;a tiempo ya, al menos seg&uacute;n las estad&iacute;sticas del Estado, que en el pa&iacute;s no hab&iacute;a m&aacute;s pobres. Salvo, precisamente, en Malvinas, donde la Pristidenta hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n no menos pol&iacute;tica de mantener algunos pobres (a muy alto costo, seg&uacute;n la oposici&oacute;n) con el objeto de que los funcionarios nunca olvidaran para quienes trabajaban, en &uacute;ltima instancia.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Pero tengo entendido que su Presidenta es multimillonaria &ndash; sigui&oacute; gorileando Woody.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; &iquest;Usted sabe lo que gana un presidente? &ndash; opt&eacute; por la l&iacute;nea argumental que evitaba el largo rodeo de discutir si hab&iacute;a ganado su fortuna honestamente o no, que implicaba el largo rodeo de discutir si exist&iacute;a o no una justicia independiente &ndash;. Comp&aacute;relo con lo que gana un futbolista y d&iacute;game si no lo merece.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; &iquest;Cu&aacute;l es el n&uacute;mero? As&iacute; la voto este viernes &ndash; sorprendentemente lo convenc&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Despu&eacute;s se lo paso &ndash; le palme&eacute; un hombro &ndash;. Hay uno para dejar en voto autom&aacute;tico por todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        	Llegamos a Malvinas a primera hora de la tarde, que all&iacute; ya correspond&iacute;a al d&iacute;a posterior. No por el cambio horario, como crey&oacute; Woody, sino por la pol&iacute;tica temporal del gobierno, como pas&eacute; a explicarle. A fin de aumentar la productividad del poder ejecutivo, legislativo y judicial instalados en la isla, la Presidenta Pristina hab&iacute;a establecido d&iacute;as de doce horas, con horas de media. El proyecto &ldquo;Tiempo capital&rdquo;, uno de los m&aacute;s ambiciosos en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica astron&oacute;mica, contemplaba ir extendiendo las horas hasta que duraran una hora cada una, con lo que cada d&iacute;a ser&iacute;an estrictamente dos, y as&iacute; cada semana, cada mes y cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; La idea es que en un futuro no muy lejano todos los pa&iacute;ses tengan su Viedma trabajando al doble del ritmo usual &ndash; expuse &ndash;. La Presidenta Pristina conf&iacute;a en poder exportar esta tecnolog&iacute;a temporal con el mismo &eacute;xito con que ya export&oacute; sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas heterodoxas, que salvaron a Grecia de su crisis de los a&ntilde;os diez, y con Grecia a Europa y, en definitiva, al mundo.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; &iquest;Usted es parte de su pol&iacute;tica de publicidad sutil? &ndash; volvi&oacute; a recaer en el gorilismo.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; En absoluto &ndash; negu&eacute; enf&aacute;tico &ndash;. Ni siquiera soy del partido oficialista. Pertenezco a la agrupaci&oacute;n &ldquo;El vaso medio lleno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Le expliqu&eacute; que tambi&eacute;n exist&iacute;a la agrupaci&oacute;n &ldquo;El vaso medio vac&iacute;o&rdquo;, adem&aacute;s de la oposici&oacute;n cruda, y promet&iacute; mostrarle, a nuestra vuelta, el protest&oacute;dromo instalado en el predio de la Rural, que contaba con rutas y puentes para hacer piquetes, paredes blancas para llenar de grafitis, vidrieras para romper y hasta un supermercado chino para saquear a gusto, adem&aacute;s de las tribunas con aire acondicionado para el sector oligarca.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Est&aacute; abierto las 24 horas para todo tipo de protestas y todas ellas se difunden en vivo por el intervisor &ndash; complet&eacute; la descripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Habla muy a favor del gobierno que haya tanta libertad de presi&oacute;n &ndash; opin&oacute; Woody.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Pero mejor hablan del gobierno las protestas mismas &ndash; le aclar&eacute; &ndash;. De solo ver lo que dicen sus carteles uno se vuelve opositor a la oposici&oacute;n, por no hablar de si los escucha hablar. Cada vez que el vaso empieza a parecerme medio vac&iacute;o, porque la sed idealista me lo hizo tomar demasiado r&aacute;pido, pongo el canal del protest&oacute;dromo, cinco minutos nom&aacute;s, y ya estoy con el vaso del pragmatismo lleno hasta el borde nuevamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La Presidenta Pristina nos recibi&oacute; en la aerobase, naturalmente vestida con el casi riguroso luto que lleva desde la muerte de su esposo y que ya se ha puesto de moda entre otras mandatarias del mundo (ellas dicen que lo hacen tambi&eacute;n en honor al Presidente Pr&eacute;stor, pero la oposici&oacute;n de los respectivos pa&iacute;ses barruntan que solo buscan generar compasi&oacute;n y as&iacute; ganar votos). Enseguida congeniaron, la genia de la pol&iacute;tica y el genio del humor, acaso porque ten&iacute;an la misma estatura, la misma juvenil vejez (en el caso de Pristina debido a una cirug&iacute;a esot&eacute;rica, como denunciaban los guantes negros que usaba desde hac&iacute;a tiempo) y el mismo gusto por rodearse de gente joven del sexo contrario.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Creo que quiero filmar una pel&iacute;cula con ella &ndash; me dijo Woody al o&iacute;do cuando nos encamin&aacute;bamos a la salida.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; Por favor no, que no hay quien la reemplace &ndash; le supliqu&eacute;, tratando al mismo tiempo de recordar qui&eacute;n era su vicepresidente de esta semana, aunque lo mismo daba, ya que los eleg&iacute;a siempre mal &ndash;. Pero algunos consejos para bajar la sobreactuaci&oacute;n no estar&iacute;a mal que le d&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        	En lugar de free-shop o de aduana, para salir de la aerobase hab&iacute;a que pasar por el Museo Presidente Pr&eacute;stor. En la primera sala de este museo interactivo, en el que yo tampoco hab&iacute;a estado nunca (era mi primera vez en Malvinas, incluso mi primera vez junto a la Presidenta Pristina, por lo que admito que me hallaba sumamente nervioso, y hasta un poco erotizado); en la primera sala estaban expuestos exclusivamente retratos de criminales y gente mal&eacute;vola en general, y el visitante pod&iacute;a mandar a descolgar el cuadro que menos le gustara. Woody eligi&oacute; naturalmente una foto de su ex tercera esposa, que hab&iacute;an colgado ex profeso, y hasta le hicieron el honor de acercarle el banquito a fin de que pudiera bajarla &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        	El museo ten&iacute;a otras salas, como el archivo que no resist&iacute;a (una oficina cargada de ficheros en la que el visitante entraba y, antes de poder revisarlos, todo se ven&iacute;a abajo, incluido el visitante, que segu&iacute;a su recorrido por el piso inferior), el juego de los fondos de Santa Cruz (una suerte de &ldquo;&iquest;D&oacute;nde esta Wally?&rdquo; tridimensional, emplazado en el mundo de las finanzas), la sala del habeas corpus (donde el visitante cumplimentaba todos los pasos para hacer la presentaci&oacute;n respectiva bajo una dictadura y al final del proceso un juez lo declaraba inocente) y el c&eacute;lebre laberinto de las alianzas complejas (donde para llegar a la salida hab&iacute;a que ir agarr&aacute;ndose de cosas m&aacute;s o menos repugnantes). Antes del museum-shop, donde ten&iacute;an especial salida los anteojos para ver bizco y los suplementos bucales para pronunciar incorrectamente las sibilantes intervoc&aacute;licas, nos detuvimos en el &ldquo;Pabell&oacute;n de los desaparecidos&rdquo;, una sala vac&iacute;a y pintada de negro que cuidaba una anciana kelper con pa&ntilde;uelito blanco sobre la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; En su pel&iacute;cula puede hacer chistes sobre todas las cosas &ndash; le advirti&oacute; Pristina a Woody &ndash; pero con los desaparecidos no se jode.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash; &iquest;O sea que si se me ocurre un chiste sobre desaparecidos mejor lo hago desaparecer? &ndash; pregunt&oacute; Woody con toda seriedad.
    </p><p class="article-text">
        	Pristina se detuvo en seco, y con ella toda su cohorte de j&oacute;venes colaboradores. Yo tambi&eacute;n me qued&eacute; helado y hasta hubiera preferido, si se me permite la met&aacute;fora, desaparecer. Pero un segundo despu&eacute;s Pristina lanz&oacute; la carcajada, abraz&oacute; a Woody y mand&oacute; a pintar el pabell&oacute;n con los colores de la bandera gay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/woody-allen-malvinas-argentinas-vez_129_8863796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Woody Allen en las Malvinas, argentinas otras vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Malvinas,Guerra de Malvinas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ucranianidad al palo en la serie que hizo presidente a Zelenski]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ucranianidad-palo-serie-hizo-presidente-zelenski_1_8845953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8064853d-13ca-4c05-9fb0-7e43834ccdb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ucranianidad al palo en la serie que hizo presidente a Zelenski"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vista desde los acontecimientos que le siguieron, Servidor del pueblo, la serie televisiva de 2015 en la que el presidente actual de Ucrania hacía de inesperado presidente de Ucrania, perturba nuestro registro de la guerra, pero también de la paz. Una serie que, con algunos cambios, también podría ser argentina.</p></div><p class="article-text">
           &ndash;&ndash;&iquest;No les parece un derroche de dinero? Pagamos millones para colocar a nuestros candidatos y despu&eacute;s pagamos el doble para destrozar a sus competidores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Son las reglas. &iquest;Qu&eacute; propone?
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Que gane el m&aacute;s fuerte y quede demostrado qui&eacute;n es el rey de la selva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Dejar la decisi&oacute;n en manos del pueblo ucraniano?
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Democracia sin control. Me gusta el juego. Hace mucho que no sent&iacute;a tanto la adrenalina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Y brindan, los tres hombres con traje, pero sin cara, que se han reunido frente al Maidan, el centro pol&iacute;tico de Kiev despu&eacute;s de las manifestaciones pro-europe&iacute;stas que a principios de 2014 llevaron a la destituci&oacute;n del presidente pro-ruso V&iacute;ktor Yanukovich, no sin antes dejar decenas de muertos y heridos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Con aquel di&aacute;logo en este escenario arranca<a href="https://www.youtube.com/watch?v=GZ-3YwVQV0M&amp;t=364s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=GZ-3YwVQV0M&amp;t=364s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Servidor del pueblo</em></a>, la s&aacute;tira pol&iacute;tica de 2015 en la que el hoy presidente de Ucrania hace de inesperado presidente de Ucrania, invirtiendo la manida frase de Marx: que la historia se da primero como tragedia y reci&eacute;n despu&eacute;s como comedia. En la serie televisiva &ndash;&ndash;filmada en locaciones reales, como el palacete del presidente recientemente depuesto y exiliado en Bielorrusia&ndash;&ndash;,<strong> Volod&iacute;mir Zelenski llega a la presidencia &ndash;&ndash;un poco como Guillermo Aquino en el sketch m&aacute;s largo de la historia&ndash;&ndash; por la fuerza de youtube, sumada a la del discurso antipol&iacute;tica m&aacute;s b&aacute;sico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Su personaje es un profesor de historia al que ese d&iacute;a le quitan los alumnos porque tienen que preparar la escuela para la elecci&oacute;n en ciernes. Furioso con el que da esa orden, se pone a despotricar contra la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s, en el que hace 25 a&ntilde;os &ldquo;elegimos entre la peste y el c&oacute;lera&rdquo;, algo que tampoco cambiar&aacute; esta elecci&oacute;n donde se elegir&aacute; a un cerdo cuya &uacute;nica virtud ser&aacute; la de no ser tan malo como los otros cerdos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Despu&eacute;s llegan al poder y se afanan todo &ndash;&ndash;grita el profe, en la pantallita del alumno que lo graba a escondidas con su tel&eacute;fono&ndash;&ndash;. Tienen nombres diferentes, pero son todos iguales. Si yo estuviera una semana en el poder, terminar&iacute;a con todas las bonificaciones, las mansiones y lo dem&aacute;s. Los maestros deber&iacute;an vivir como los presidentes y los presidentes, como maestros.
    </p><p class="article-text">
        	El video politicof&oacute;bico se vuelve viral, los alumnos hacen un <em>crowdfunding</em> para que su &iacute;dolo pueda presentar la candidatura y, hete aqu&iacute;, gana. Los oligarcas del principio, que han jugado a la democracia como juegan al TEG con el mapa del granero de Europa o arreglan partidos en vivo y en directo, gol a gol, se hacen una sola pregunta: &iquest;Es un hombre de occidente o del Kremlin?
    </p><p class="article-text">
        	Pero el profe no es lo uno ni lo otro: es un hombre com&uacute;n y corriente, divorciado con un hijo, que ha vuelto a vivir con sus padres, en un mundo colorido de sitcom tipo <em>Casado con hijos</em>. Sus primeros tropiezos en el poder se dan con sus propios ministros y asesores, todos heredados de las administraciones anteriores y naturalmente corruptos de punta a punta. Para enfrentarlos, contar&aacute; con la ayuda de personajes hist&oacute;ricos, que se le ir&aacute;n apareciendo en diferentes situaciones. El primero es Abraham Lincoln, que le augura que tambi&eacute;n &eacute;l podr&aacute; liberar a su pueblo de la esclavitud, a pesar de su origen modesto. El segundo es el Che Guevara, que lo insta a liquidar a todos los corruptos, cosa que este &ldquo;profesor de historia que escribe historia&rdquo; bien quisiera, pero que no le parece la verdadera soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La verdadera soluci&oacute;n es reducir costos y empieza por casa: se recorta el sueldo, despide a su escolta. Despu&eacute;s decide reemplazar a los funcionarios corruptos por gente id&oacute;nea elegida por concurso, pero su primer ministro &ndash;&ndash;que le hace de Virgilio y es &eacute;l mismo parte del infierno&ndash;&ndash; le mete otra vez la runfla propia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	El profe presi da entonces un golpe de tim&oacute;n: nombra en los puestos clave a sus amigos de infancia y a su ex mujer. <strong>Los ne&oacute;fitos tampoco tienen la menor idea de c&oacute;mo gobernar un pa&iacute;s, pero los une la &uacute;nica virtud que cuenta: son incorruptibles.</strong> Parece. Porque al poco tiempo, todos aceptan las coimas de los oligarcas. Pero, sorpresa: finalmente se revela que lo hicieron por orden del presidente, que procede a usar lo recaudado para pagar los sueldos retrasados de los empleados p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Todos los grandes problemas del pa&iacute;s &ndash;&ndash;desde los taxistas que andan sin licencia hasta los jueces que liberan a los pol&iacute;ticos, a los que por eso proponen reemplazar con curas ortodoxos&ndash;&ndash; giran en torno al mismo problema de fondo. Incluido el del Fondo Monetario Internacional, que aparece reclamando el pago de la deuda adquirida por el gobierno anterior y para el que la primera soluci&oacute;n que proponen los amigos del presi es que case con la que hace de Christine Lagarde. La otra soluci&oacute;n es pedir prestada la plata a la EU para pagar la deuda y despu&eacute;s pedirle prestado a Estados Unidos para pagar a la EU y as&iacute; hasta el infinito, o hasta cumplir con &ldquo;el sue&ntilde;o nacional del default&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; pasa finalmente? Suba de la edad jubilatoria, aumento de tarifas, etc. (protestas callejeras, incluso la alusi&oacute;n a escaparse en helic&oacute;ptero). La ucranianidad al palo se parece tanto a la nuestra que con m&iacute;nimos cambios &ndash;&ndash;sus referencias constantes al alcohol se podr&iacute;an reemplazar por referencias a la inseguridad o la inflaci&oacute;n&ndash;&ndash; bien podr&iacute;a mostrarse la serie doblada al argentino como si fuera una producci&oacute;n local. Al menos para ver si eso le redobla el efecto c&oacute;mico o termina de anul&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        	Cumplir con los dictados del FMI es una decisi&oacute;n dolorosa pero necesaria para que el pa&iacute;s al fin despegue, dice el presi, tras tomarla completamente borracho. Y es condici&oacute;n necesaria para aspirar a entrar en la Uni&oacute;n Europea. El milagro ocurre en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FJUd2GhzCm0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cap&iacute;tulo 18</a>: El presi recibe una llamada de Merkel felicit&aacute;ndolo por haber ingresado a la UE. M&uacute;sica triunfal. La fuente a sus espaldas explota de agua.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Gracias, en nombre de todos los ucranianos, lo hemos estado esperando tanto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Ucranianos? Ah, perd&oacute;n. Hubo una confusi&oacute;n. Estaba llamando a Montenegro.
    </p><p class="article-text">
        	Con lo que llegamos al verdadero tema de la serie. Que en realidad ya asoma en el primer cap&iacute;tulo, cuando al flamante presidente lo felicitan Obama, Merkel y Xi Jinping. &iquest;No falta alguien ah&iacute;? A ese se lo nombra un rato m&aacute;s tarde, cuando el primer ministro lo invita a gozar de los lujos del poder usando un reloj suizo Hublot.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Es el que usa Putin. Le recomiendo que lo pruebe usted tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Paso.
    </p><p class="article-text">
        	El chiste (que no tiene que ver con el lujo del reloj, o no solo, sino con que la marca suena igual que una popular puteada contra Putin) fue censurado por el canal de TV rusa que dio de baja la serie tras pasar los primeros cap&iacute;tulos, aun cuando ya contaba con la ventaja de estar hablada en ese idioma. En el tercer cap&iacute;tulo, vuelve a aparecer Putin, ahora en persona, para que el presi se d&eacute; el gusto de no saludarlo. La ofensa es menor: con Lukashenko, el de Bielorrusia, ni se toma la molestia de ponerse de pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La pr&oacute;xima alusi&oacute;n al evidente tema tab&uacute; (Crimea acababa de ser anexada) ocurre en el quinto cap&iacute;tulo. El presi entra en el parlamento, donde todos los diputados est&aacute;n a las pi&ntilde;as (uno de los pocos momentos de violencia f&iacute;sica de la serie) y tras intentar llamarlos al orden sin &eacute;xito, anuncia <a href="https://twitter.com/VeraMBergen/status/1498879032338833412?s=20&amp;t=qwrCZs0TEUWrDJhf_tr4Kg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iexcl;Derrocaron a Putin!&rdquo;</a> y se hace la paz. Repetir&aacute; el chiste mucho m&aacute;s adelante, agregando: &ldquo;Incre&iacute;ble como siempre funciona&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Entremedio, algunos dardos sutiles, como cuando la hermana del presi pide que le den un puestito en alguna parte y le ofrecen ir a Rusia. &ldquo;Quiero trabajo, no el exilio&rdquo;. Lo mismo cuando se bromea con que los corruptos terminan en Rostov, al norte de Mosc&uacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	El showdown de esta tensi&oacute;n de trasfondo (todos los chistes juntos no deben sumar ni un minuto en diez horas de serie) se da en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo. Cerrando la galer&iacute;a de personajes hist&oacute;ricos teletransportados al presente, al presi se le aparece Iv&aacute;n el Terrible para decirle que no basta con matar a los corruptos, como hicieron los chinos, sino que primero hay que torturarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Una muerte sin tormentos es rid&iacute;cula &ndash;&ndash;dice un Iv&aacute;n enorme y muy rojo, acompa&ntilde;ado de m&uacute;sica especialmente dram&aacute;tica&ndash;&ndash;. Hay que empalarlos, destrozarles las rodillas, echarles plomo fundido en la boca.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Iv&aacute;n, eso es ilegal &ndash;&ndash;responde el h&eacute;roe del ucraniano com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Pero si vos sos la ley, sos el zar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Yo no soy ning&uacute;n zar.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Y qu&eacute; sos entonces? &iquest;A qui&eacute;n pertenec&eacute;s? &iquest;Cu&aacute;l es tu apellido?
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash; Goloborodgo.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Mi buf&oacute;n se llamaba as&iacute;. Le arranqu&eacute; la lengua. Es el &uacute;nico camino.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Quiz&aacute; en el siglo XVI &ndash;&ndash;ironiza el profe&ndash;&ndash;. Pero nosotros queremos resolver todo democr&aacute;ticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Los rusos son un pueblo salvaje &ndash;&ndash;insiste Iv&aacute;n&ndash;&ndash;. No hay caminos simp&aacute;ticos. As&iacute; que: a cortar las manos ladronas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Yo no voy a cortar ninguna mano. Y usted sabe que ese no es el problema. El problema est&aacute; en la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iexcl;Entonces a cortar cabezas! Los rusos hacen eso desde el principio de los tiempos. Unite a ellos. A fin de cuentas, sos el zar.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;No soy el zar, sino el presidente de Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Ucrania? El Gran Duque de Kiev, querr&aacute;s decir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Ll&aacute;meme como m&aacute;s le guste.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Seguro que padecen a&uacute;n bajo el yugo de Lechia (antiguo nombre de Polonia) y de Lituania. Conserven el valor, hermanos, pronto los liberaremos.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;No, gracias, no necesitamos ser liberados.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;C&oacute;mo que no?
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;Nosotros pertenecemos a Europa.
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Eh? &iquest;Qu&eacute; Europa? &iexcl;Nosotros somos eslavos! &iexcl;Hermanos de sangre!
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iexcl;Ya empieza de nuevo con la sangre! Vaya usted su camino, nosotros vamos por el nuestro. Probemos caminos separados y volvamos a encontrarnos en 300 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iquest;Qu&eacute; otro camino? &iexcl;Nosotros tenemos un camino en com&uacute;n!
    </p><p class="article-text">
        	&ndash;&ndash;&iexcl;Usted tiene uno, nosotros elegimos otro! &iexcl;Somos diferentes!
    </p><p class="article-text">
        	Ah&iacute; Iv&aacute;n se cansa del intercambio de ideas y &iexcl;pum!, lo mata con su cetro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La historia de los primeros 100 d&iacute;as de Goloborodgo en el poder &ndash;&ndash;que termina (spoiler alert?) con &eacute;l festejado por el pueblo todo tras apresar por corrupto a su primer ministro en medio de un programa de tele&ndash;&ndash; fue tan exitosa que le siguieron una pel&iacute;cula y dos temporadas m&aacute;s, siempre emitidas por el canal privado del oligarca &Iacute;hor Kolomoiski. La &uacute;ltima temporada sali&oacute; al aire el mismo a&ntilde;o en que Zelenski lleg&oacute; al poder real, como candidato de un partido que lleva el mismo nombre que la serie, &ldquo;Servidor del pueblo&rdquo;, y que preside el ex director de la productora de la serie y ahora jefe de Inteligencia del pa&iacute;s. Un amigo de infancia de Zelenski.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Vista en retrospectiva, la autoprofec&iacute;a cumplida es doblemente perturbadora. </strong>Perturba, en primer lugar, por el destino de Zelenski presidente. Hay un momento en que le presentan a su doble (que es &eacute;l mismo) bromeando con que &ldquo;es el que muere por usted, aunque esperemos que no llegue a tanto&rdquo;. Despu&eacute;s de ver la serie, resulta dif&iacute;cil no sentir que sus mensajes desde el frente son un cap&iacute;tulo m&aacute;s de la ficci&oacute;n, del mismo modo que a sus votantes les debe haber resultado dif&iacute;cil distinguir al actor del candidato. En una entrevista de 2017, justo antes de formar su partido, Zelenski comenta que la gente le pide selfies &ldquo;pero no necesariamente conmigo como persona, sino con el personaje que ven en la pantalla&rdquo;, y que a la productora le llegan muchos mensajes de &ldquo;gente com&uacute;n confirmando que hay un deseo de que alguien como el presidente Goloborodko lidere Ucrania a trav&eacute;s de su realidad actual.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Lo otro que perturba, a un nivel m&aacute;s profundo, es que lo que la serie ataca de fondo con las armas del humor es el mismo problema que ahora quieren arreglar las otras, con lo que queda en evidencia no solo que la tragedia ven&iacute;a de antes, sino que el humor, aunque quiz&aacute; sea una condici&oacute;n necesaria para entenderla, lamentablemente no es suficiente para ponerle fin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ucranianidad-palo-serie-hizo-presidente-zelenski_1_8845953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Mar 2022 03:03:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ucranianidad al palo en la serie que hizo presidente a Zelenski]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Volodímir Zelenski,Ucrania,Guerra en Ucrania,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra fría descongelada y la carne argentina en mi heladera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guerra-fria-descongelada-carne-argentina-heladera_129_8824064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ab1bddd-fe98-47a1-a14e-6c5c61e3d461_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra fría descongelada y la carne argentina en mi heladera"></p><p class="article-text">
        BERLIN. Hace unos meses me propuse entender c&oacute;mo se vivi&oacute; el d&iacute;a a d&iacute;a del ascenso de Hitler en alg&uacute;n rinc&oacute;n perdido de Alemania. No quer&iacute;a un estudio hist&oacute;rico, por muy detallado que fuera, ni un diario &iacute;ntimo, como el de Victor Klemperer, sino lo m&aacute;s cercano a la realidad diaria y p&uacute;blica, lejos de los grandes centros urbanos. Pregunt&eacute; en la hemeroteca de la Staatsbibliothek de Berl&iacute;n y me remitieron al <em>Rheinsberger Zeitung</em>, un diario de pueblo que aparec&iacute;a tres veces por semana, del que por milagro se conservaron todos los n&uacute;meros de esa &eacute;poca y estaban escaneados en la web. Me puse a leerlo minuciosamente y haciendo anotaciones, con la concentraci&oacute;n y la ansiedad de quien, supuse, solo tiene eso para informarse en un momento que intuye crucial. As&iacute; me enter&eacute; &ldquo;en tiempo real&rdquo;, es decir con las debidas idas y vueltas y el debido &eacute;nfasis, de algunas cosas que no sab&iacute;a, por ejemplo, <strong>que una de las primeras medidas que tom&oacute; Hitler fue la de donar su sueldo. &iquest;Sortearlo le habr&aacute; parecido demasiado?.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	La ingenuidad de mi experimento, aunque evidente desde un principio, reci&eacute;n se me revel&oacute; en todo su esplendoroso patetismo ahora que empez&oacute; lo que, dicen, bien podr&iacute;a ser una nueva guerra mundial. La pregunta puramente te&oacute;rica que en el fondo me interesaba responderme con aquel ejercicio (&iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a saber un ciudadano normal que se toma el trabajo de al menos leer el diario? &iquest;Cu&aacute;ndo hubiera logrado juntar yo, en su lugar, la suficiente cantidad de indicios como para saber que era hora de irse?) de pronto se ha vuelto real. Me lo hizo notar mi sobrina de 14 a&ntilde;os, alemana de nacimiento, aunque bastante argentina de alma (y de lengua), que no sab&iacute;a lo que hab&iacute;a pasado en Hiroshima y que, cuando termin&eacute; de explicarle (&iquest;explicarle?), me dijo: &ldquo;Pero entonces, &iquest;cu&aacute;ndo nos rajamos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	&iexcl;Qu&eacute; fatalista la ni&ntilde;a! Todas las comparaciones con la segunda guerra mundial son siempre improcedentes. La OTAN no va a ser tan imb&eacute;cil como para meterse en el conflicto y los ucranianos tendr&aacute;n tarde o temprano que ceder sus pretensiones de entrar en ella, como me dijo, apaciguadora, mi vecina de la planta baja del departamento de Berl&iacute;n en el que vivo, repitiendo los vaticinios del director de la Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert de Ucrania, que le mostr&oacute; en el grupo de whatsapp del edificio donde vive su familia en Kiev que el &uacute;nico tema del que se habla es d&oacute;nde conseguir comida. Ese es el verdadero drama y ah&iacute; se terminar&aacute;, hay que compadecerse y ayudar a las v&iacute;ctimas (ac&aacute; no se las ve solo en la televisi&oacute;n sino que te las cruz&aacute;s en la estaci&oacute;n central y en los trenes) y no sentir miedo por el resto de Europa, como ya ocurri&oacute; con Chechenia y sigue ocurriendo en Siria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	<strong>A la vez, ya circulan mapas donde se ve el radio de alcance de las bombas nucleares de Putin. Me lo mostr&oacute; mi cu&ntilde;ada en su tel&eacute;fono, aliviada porque su pueblo natal, a unos 500 km. de Berl&iacute;n, estaba fuera del radio de influencia. La lucha en torno a la central nuclear m&aacute;s grande de Europa enciende todas las alarmas que ya cre&iacute;amos desactivadas desde hac&iacute;a treinta a&ntilde;os.</strong> De pronto sacaron la guerra fr&iacute;a del congelador y, como se sabe, no es bueno congelar dos veces lo mismo. Hasta ayer nom&aacute;s hac&iacute;a chistes sobre que en Berl&iacute;n no destruyeron todos los bunkers de la segunda guerra esperando a que el metro cuadrado volviera a cotizar. Ja. Ja.
    </p><p class="article-text">
        	La gente marcha por la paz, mientras el Estado se arma para lo otro. <strong>Demoraron un a&ntilde;o y medio en soltar un bill&oacute;n de euros para el personal m&eacute;dico por la pandemia y una noche en aprobar 100 billones (100.000.000.000.000, &iquest;no?) para rearmar el pa&iacute;s, el mismo que se jur&oacute; nunca volver a armarse (y con los verdes en el poder, &iquest;verdad?). </strong>Incluso ante la ut&oacute;pica ilusi&oacute;n de que el conflicto termine pronto, en alg&uacute;n momento alguien va a sentir que hay que justificar lo invertido, &iquest;no nos parece?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Entonces, &iquest;hay que rajarse, mientras se tenga el privilegio de poder elegir? Los pensamientos que a uno lo asaltan en estas circunstancias son aberrantes. Si esto fuera un diario &iacute;ntimo, le confesar&iacute;a que pens&eacute;, solo a medias en broma, que no puede ser que tenga que hacer las valijas otra vez justo ahora que acabo de comprarme una helader con un freezer grande y de llenarlo de carne argentina comprada al por mayor. Me digo que no hay ning&uacute;n punto de comparaci&oacute;n con lo que vivi&oacute; mi abuela paterna hace casi cien a&ntilde;os en esta misma ciudad, pero recuerdo que su familia decidi&oacute; abandonarla reci&eacute;n a &uacute;ltimo momento, quiz&aacute; porque tambi&eacute;n ellos acababan de comprarse una heladera. <strong>Saco entradas para la &ldquo;&Oacute;pera de los tres centavos&rdquo; en la Berliner Ensamble en abril (para antes no te venden, todo agotado), pero recuerdo que mi bisabuela materna no quiso irse a Brasil por los mosquitos y termin&oacute; en los hornos de Auschwitz.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	Las situaciones cr&iacute;ticas comprimen a&uacute;n m&aacute;s la ya delgada l&iacute;nea entre la paranoia y la presencia de &aacute;nimo, el puro alarmismo y la simple sensatez. Siento que as&iacute; como la peste me ayud&oacute; a entender el medioevo, a revivirlo pr&aacute;cticamente, al modo de un parque tem&aacute;tico en el que todos participamos m&aacute;s o menos involuntariamente, Putin me est&aacute; dando la oportunidad de recuperar una cotidianeidad de la que siempre me pregunt&eacute; c&oacute;mo es que pod&iacute;a no ser cristalina para quienes la transitaban. Nada m&aacute;s opaco que el presente, entiendo ahora. Tantas noticias, tantas fotos, tanta gente opinando, y uno queda debati&eacute;ndose entre las advertencias de una sobrina y la carne en el congelador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guerra-fria-descongelada-carne-argentina-heladera_129_8824064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 04:35:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra fría descongelada y la carne argentina en mi heladera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra en Ucrania,Armas nucleares,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El adiós de Merkel y su opinión sobre Cristina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-merkel-opinion-cristina_129_8332875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47bfdc5a-b42d-466d-a69d-24128f283415_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El adiós de Merkel y su opinión sobre Cristina"></p><p class="article-text">
        Me volv&iacute; a Argentina, tras seis a&ntilde;os de vivir en Alemania, cuando Angela Merkel acababa de asumir, en 2005, y ahora estoy viviendo otra vez ac&aacute;, justo cuando se va. Despu&eacute;s de 16 a&ntilde;os, la transformaci&oacute;n m&aacute;s impactante que not&eacute; fue que Alemania <strong>pas&oacute; de estar llena de inmigrantes, aunque no se consideraba un pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n, a tener a&uacute;n m&aacute;s inmigrantes, y finalmente entender que s&iacute; es un pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        A Merkel no le debe haber sido f&aacute;cil admitirlo. Hay una an&eacute;cdota que lo grafica bien. Me la cont&oacute; uno de los que diagram&oacute; el Museo Jud&iacute;o de Berl&iacute;n. Al final del recorrido se pod&iacute;a hacer una peque&ntilde;a encuesta en una computadora. Una de las preguntas era si Alemania constitu&iacute;a o no un&nbsp;<em>Einwanderungsland</em> o pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n. Cuando Merkel visit&oacute; el museo e hizo la encuesta la computadora andaba mal y tuvo que apretar varias veces el bot&oacute;n de no. Se negaba a alejarse hasta que su respuesta quedara grabada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde qued&oacute; televisado lo que tal vez fue un momento de quiebre de aquellas convicciones. Durante un di&aacute;logo en una escuela para chicos con capacidades diferentes, una chica de quince a&ntilde;os le cuenta &ndash;en perfecto alem&aacute;n&ndash; el drama que vive su familia por no contar con residencia definitiva tras cuatro a&ntilde;os en el pa&iacute;s. Merkel le explica que est&aacute;n tratando de acelerar esos procesos, para que gente tan integrada como ella no tenga que esperar tanto una posible expulsi&oacute;n. A la vez, le advierte que Alemania no puede dejar entrar a todos. &ldquo;La pol&iacute;tica es a veces un poco dura. Vos sos una persona muy simp&aacute;tica, pero en los campos de refugiados palestinos hay miles de personas, y si les decimos a todas que pueden venir, no vamos a lograrlo&rdquo;. Al rato, la chica se pone a llorar y Merkel interrumpe lo que est&aacute; diciendo para, tras un momento de duda,&nbsp; acercarse a consolarla. &ldquo;No ten&eacute;s que estar triste, expusiste muy bien tu problema&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Pocos meses m&aacute;s tarde, en una decisi&oacute;n tan sorpresiva como cuando impuls&oacute; el cierre de los reactores tras el accidente nuclear en Fukushima, consecuencia del terremoto en 2011, Merkel abri&oacute; las fronteras de Alemania a los refugiados sirios. El gesto le devolvi&oacute; hacia afuera las facciones humanas que hab&iacute;a perdido con su intransigencia durante la crisis griega. Hacia adentro, lo justific&oacute; con una frase que pas&oacute; a la historia, tambi&eacute;n por su ambig&uuml;edad: &ldquo;Lo vamos a&nbsp;lograr&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera persona del plural apel&oacute; a muchos. S&eacute; de un antiguo profesor de historia del arte de mi colegio que volvi&oacute; de su retiro para darle clase de alem&aacute;n a los refugiados que fueron alojados en su peque&ntilde;o pueblo de Hessen.&nbsp;Mi ex profesor del Pestalozzi no es la regla. <strong>A las personas con trasfondo migratorio, como parece que hay que llamarlas ahora, las siguen mirando mal, y tratando peor, muchas personas con trasfondo nazi, como habr&iacute;a que llamar entonces a todos los alemanes cuyos padres nacieron ac&aacute;.</strong> A pesar de que la generaci&oacute;n de los hijos de inmigrantes ya se encuentra bastante integrada, como se aprecia en la Bundesliga, llena de j&oacute;venes sin trasfondo nazi que hablan alem&aacute;n como Beckenbauer, la hostilidad contra los ajenos no ha dejado ni por un momento de ser un problema grave. Se percibe incluso a nivel institucional.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A las personas con trasfondo migratorio, como parece que hay que llamarlas ahora, las siguen mirando mal, y tratando peor, muchas personas con trasfondo nazi, como habría que llamar entonces a todos los alemanes cuyos padres nacieron acá.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al llegar a fines del a&ntilde;o pasado a la ciudad de M&uuml;lheim an der Ruhr, tuve que registrarme en la oficina para extranjeros, a pesar de que tengo la nacionalidad alemana, por estar casado con una mujer que no es alemana. El edificio respectivo, donde todos los d&iacute;as se forman largas colas de migrantes con problemas de papeles, alberga una oficina municipal m&aacute;s, una sola: la de veterinaria. Es un lugar com&uacute;n atribuir a la apertura de fronteras el crecimiento del partido neonazi Alternativa para Alemania. Entre los democristianos, de todos modos, siempre desconfiaron del conservadurismo de Merkel, ya por el hecho de haberse criado en Alemania del este. Sus eternos aliados de la Uni&oacute;n Social Cristiana de Baviera, el partido que gobierna esa provincia desde la vuelta de las elecciones tras la guerra, tuvieron que ver perder a su presidente contra Gerhard Schr&ouml;der antes de cederle la candidatura a una mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia pasaron otras cosas, como el incre&iacute;ble atraso en comprar vacunas que ellos mismos desarrollaron, o la estafa de una empresa de servicios financieros a un Estado inoperante, cuando no c&oacute;mplice. <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/adios-merkel-tienes-entender-elecciones-alemanas_1_8316952.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Pero la derrota que anuncian las encuestas para este domingo </strong></a><strong>se atribuye en buena medida a que la derecha cedi&oacute; el usufructo de la xenofobia.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creer por esto que Merkel se hizo de izquierda ser&iacute;a absurdo. Ahora que el candidato de su partido, a quien visiblemente no tolera, est&aacute; por perder las elecciones contra<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/olaf-scholz-favorito-elecciones-alemanas-importante-salario-minimo-alto_1_8294391.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Olaf Scholz</a>, su vice y ministro de Finanzas socialdem&oacute;crata, Merkel sali&oacute; a hacer campa&ntilde;a en contra del fantasma m&aacute;s temido: el giro a la izquierda. Es que, si Scholz realmente quiere evitar el confort de otra gran coalici&oacute;n, como promete, no le alcanzar&aacute; con aliarse a los Verdes (que por unas semanas figuraron incluso como primera fuerza), y tendr&aacute; que hacerlo con los liberales (que se muestran reacios) o con la izquierda (que se muestra muy entusiasta).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sola posibilidad de que el partido de la antigua RDA pueda ser parte de una coalici&oacute;n de gobierno se convirti&oacute; en el eje de campa&ntilde;a del oficialismo, con Merkel a la cabeza repitiendo el mantra: nosotros, o el comunismo. Como me explic&oacute; por mail la fil&oacute;sofa Bettina Stangneth, <strong>el odio contra &ldquo;los rojos&rdquo; es la &uacute;nica herencia nacionalsocialista a la que los alemanes pueden entregarse plenamente sin temor a sufrir perjuicios.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabremos si, de haberse presentado otra vez con Merkel, su partido estar&iacute;a ahora liderando las encuestas. En todo caso, se va con una alta imagen positiva. Hasta los que nunca la votaron un poco la van a extra&ntilde;ar, sobre todo si no vuelve a formarse una gran coalici&oacute;n como las que supo encabezar ella, que le dieron al pa&iacute;s una estabilidad impresionante, aunque a costa de un estancamiento calamitoso en cuestiones como acceso a la tecnolog&iacute;a o reducci&oacute;n de la brecha social. No por nada sus dos posibles sucesores son en muchos aspectos un calco masculino de sus modos sosegados, abiertos a la calidez y al sentido del humor solo si la situaci&oacute;n lo permite o requiere. Las manos formando un tri&aacute;ngulo ante el invariable saco de botones sobredimensionados pasar&aacute; a la historia como s&iacute;mbolo de ese muy pensado equilibrio emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una periodista argentina que vive en Alemania me cont&oacute; que, en 2010, cuando Argentina fue el pa&iacute;s invitado de la Feria del Libro de Frankfurt, le pregunt&oacute; a Merkel <em>off the record </em>qu&eacute; le hab&iacute;a parecido Cristina. <strong>&ldquo;Efervescente &ndash;le contest&oacute; Merkel&ndash;. No es una buena cualidad para hacer pol&iacute;tica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adios-merkel-opinion-cristina_129_8332875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Sep 2021 03:47:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El adiós de Merkel y su opinión sobre Cristina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Angela Merkel,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vasectomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/vasectomia_1_7955792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f309e41a-723c-4099-a2b9-def19a7691cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vasectomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lara y Tom, cuatro décadas cada uno, viven juntos y comparten una certeza: son felices. Ella es filósofa, él es actor. Vuelven luego de una experiencia clínica aventurada en la República Oriental del Uruguay. Esta vez un pequeño procedimiento quirúrgico puede equilibrar (finalmente) el peso de la anticoncepción en la pareja. Aquí un fragmento de "La vasectomía. Una novela inconcebible", de Ariel Magnus, editada por Tren en movimiento.</p></div><p class="article-text">
        Tengo un cagazo padre. El &uacute;ltimo en su tipo, al menos, ya que a partir de ma&ntilde;ana no voy a poder ser padre de nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No voy a poder ser padre de nada?
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; idiotez. Hasta de hijos voy a poder ser padre, si quiero. Pero no quiero. Por eso me hago una vasectom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por eso me hago una vasectom&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n es ma&ntilde;ana, en realidad hoy en unas horas, y me resulta imposible conciliar el sue&ntilde;o. No creo que haga falta ser psic&oacute;logo para relacionar ambos eventos. Tal vez s&iacute; haga falta para entender esa relaci&oacute;n, que no necesariamente tiene que ser de miedo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No necesariamente?
    </p><p class="article-text">
        Es irreversible. Fue lo primero que me advirti&oacute; el ur&oacute;logo cuando le coment&eacute; el motivo de mi visita. Y las piernas me flaquearon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es verdad entonces que me hago una vasectom&iacute;a porque no quiero tener hijos. La verdad verdadera es que despu&eacute;s de tener que practicarse un aborto muy traum&aacute;tico por una negligencia en la toma de las pastillas anticonceptivas (ella dice que por mi culpa, yo digo que por la suya, al feto igual no le importa y dice que nos va a hacer juicio a los dos) mi mujer ha decidido que no quiere tomarlas m&aacute;s. Lo que yo quiero, mi sue&ntilde;o en este insomnio, es que cambie de opini&oacute;n y me libere de este martirio. De modo que si me hago una vasectom&iacute;a es en el fondo por algo que <em>no</em> quiero: usar profil&aacute;ctico.
    </p><p class="article-text">
        Lara no tiene problemas con eso. O los tiene, porque tampoco es que le guste, pero no le molesta tanto como para volver al DIU, que le provoca p&eacute;rdidas y la deja an&eacute;mica, o para atarse las trompas de Falopio, que implica pasar por un quir&oacute;fano. Ni, por supuesto, para arriesgar alguno de los m&eacute;todos as&iacute; llamados naturales, incluido el m&aacute;s antinatural de todos, que es sacarla cuando m&aacute;s adentro quiere estar uno. Hace un tiempo, en plena lid amorosa, la convenc&iacute; (&iquest;La convenc&iacute;? M&aacute;s bien la venc&iacute; con) de visitarla por unos minutitos sin protecci&oacute;n, aprovechando que estaba indispuesta (y que, con cuarenta y dos a&ntilde;os, las chances de quedar encinta son m&aacute;s bien sucintas, aunque eso no se lo dije). Se puso tan tensa que fue como asomar a un abismo, con cada embate tem&iacute;a caer en &eacute;l, realmente logr&oacute; transmitirme la sensaci&oacute;n de que si hac&iacute;a algo mal (entusiasmarme) ser&iacute;a yo el que sufrir&iacute;a las embarazosas consecuencias. Y lo cierto es que tiene raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene raz&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Oh s&iacute;. En todos estos a&ntilde;os que llevamos de pareja, casi quince, la anticoncepci&oacute;n corri&oacute; siempre por su cuenta. Y tampoco las pastillas que empez&oacute; a tomar por los problemas que le generaba el DIU estaban exentas de efectos secundarios, como se les llama a los primeros en arruinarte la salud. Le hac&iacute;an crecer con m&aacute;s fuerza los pelos de las piernas y del bigote, le secaban la piel, le quitaban sensibilidad y deseo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Le quitaban sensibilidad y deseo?
    </p><p class="article-text">
        Ella asegura que s&iacute;, aunque yo no lo haya notado, ahora que dej&oacute; de tomarlas. No lo not&aacute;s quiz&aacute; en la cantidad, pero la calidad creeme que es otra, dice ella, y no queda otra que creerle. Aun cuando la cantidad siga siendo para m&iacute;, para nosotros, el indicativo primordial. Siete veces por semana de sexo m&aacute;s o menos o una vez pero bien: apuesto siete a uno que solo uno de cada siete hombres elegir&iacute;a lo segundo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y yo?
    </p><p class="article-text">
        Porque si realmente prefiriera la cantidad a la calidad, no habr&iacute;a motivo para dejar el preservativo. Al contrario: es garant&iacute;a de merma de placer y por ende de aumento de la duraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto a Lara tampoco le molesta, naturalmente. En el fondo, su mayor problema con el forro es que sea un problema para m&iacute;. Y aunque me odi&oacute; cuando yo no lo pude disimular (&ldquo;Despu&eacute;s del aborto que pasamos por las pastillas y sabiendo lo mal que me hace el DIU &iquest;pod&eacute;s ser tan desalmado como para preocuparte de tener que usar preservativo?&rdquo;) desde el principio se esmer&oacute; por minimizar el problema ampliando su repertorio de caricias. Lo que en este pa&iacute;s llaman &ldquo;ser gauchita&rdquo;, seg&uacute;n he aprendido con alg&uacute;n retraso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Yo fui gauchito con vos?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No necesit&aacute;s, es la ventaja de ser alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El gauchismo ayud&oacute; a retrasar mi decisi&oacute;n de ir a cuchillo. Entre que el amor duraba m&aacute;s y mi pereza por iniciarlo me acerc&oacute; a los est&aacute;ndares semanales de Lara, por un tiempo pens&eacute; que quiz&aacute; pod&iacute;a convivir con el l&aacute;tex hasta que la naturaleza dejara de hacer su trabajo. No era tanto tiempo, en rigor. Con mucha mala suerte le queda una d&eacute;cada de fertilidad, con un poco de buena, apenas unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Apenas unos a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Cuando las pastillas quedaron proscriptas y tuve que volver al horror de mi adolescencia sent&iacute; que no podr&iacute;a soportarlo ni una semana. Lo mismo que cuando dej&eacute; el cigarrillo y cre&iacute; que no podr&iacute;a volver a actuar. Ten&iacute;a tan asociado el tabaco a estudiar mis parlamentos, a estar horas ensayando con los compa&ntilde;eros, a las salidas despu&eacute;s de la funci&oacute;n, que todo eso sin lo que lo hab&iacute;a acompa&ntilde;ado desde siempre de pronto se vaci&oacute; de sentido, se mostr&oacute; &eacute;l mismo como el acompa&ntilde;ante. Lara fue la primera mujer con la que tuve sexo sin protecci&oacute;n (de mi parte) y la diferencia fue tan inconmensurable que lo que sent&iacute; fue que era la primera mujer con la que ten&iacute;a sexo, punto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces que estoy en contra de que se use la misma palabra. As&iacute; como &ldquo;universidad&rdquo; deber&iacute;a ser un t&eacute;rmino prohibido para empresas privadas que ofrecen servicios pedag&oacute;gicos a clientes de corta edad con padres pudientes, del mismo modo &ldquo;tener sexo&rdquo; y &ldquo;hacer el amor&rdquo; y todas sus variantes, incluidas las menos rom&aacute;nticas, deber&iacute;an no usarse cuando lo que se usa es un preservativo. Ll&aacute;menlo como quieran, pero coger es otra cosa. Con decir que la gente prefiere arriesgar una ven&eacute;rea o un embarazo antes que encapucharse queda claro el grado de rechazo que despierta el m&eacute;todo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En los hombres y en muchas mujeres tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por presi&oacute;n de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso puede ser.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso <em>es</em>.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; hacer contra esa acusaci&oacute;n, que no puede no ser cierta incluso cuando no haya presiones visibles, solo la que ejercen siglos y siglos de haber sido sojuzgadas. Uno puede rebelarse contra esa tradici&oacute;n patriarcal con su propia conducta cotidiana, pero igual se beneficia de estar del lado del amo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n yo me benefici&eacute; todos estos a&ntilde;os. Ella era la que pod&iacute;a embarazarse, ella era la que ten&iacute;a que cuidarse, nada m&aacute;s natural. Y si no se cuidaba, se le aplicar&iacute;a el mismo criterio pero a la crianza de los hijos que resultaran de su negligencia: ella era la que daba la teta, ella era por tanto la que los criar&iacute;a. Por supuesto que yo le dar&iacute;a una mano, compr&aacute;ndole los pa&ntilde;ales como antes le compraba las pastillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La naturaleza es la peor enemiga de las mujeres, la machista n&uacute;mero uno.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero les da el poder de tener hijos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El poder surge de la voluntad, Tom. Cualquier otro origen lo convierte en una condena.
    </p><p class="article-text">
        Es el problema de casarse con una fil&oacute;sofa: no le vas a ganar ninguna discusi&oacute;n. Y eso que Lara no es feminista, o por lo menos no se reivindica como tal, todo lo que piensa en favor de las mujeres (&ldquo;O en contra de los hombres&rdquo;, &ldquo;No, en favor de las mujeres&rdquo;, &ldquo;Buah&rdquo;) es puro sentido com&uacute;n, seg&uacute;n ella. Y as&iacute; me lo fue inculcando, subrepticiamente. Aun cuando yo ven&iacute;a mucho mejor preparado que cualquier argentino. En mi pa&iacute;s el aborto es legal desde el a&ntilde;o en que nac&iacute;, las mujeres ya votaban el a&ntilde;o en que Evita llegaba al mundo, si dec&iacute;s un piropo en la calle lo m&aacute;s probable es que te cacheteen y en los boliches te encaran las mujeres antes de que vos las encares a ellas. Yo mismo la sorprend&iacute; a Lara pregunt&aacute;ndole por qu&eacute; se depilaba los pelos de las axilas o de las piernas, si por gusto o por obligaci&oacute;n. Y as&iacute; y todo me di cuenta de que me faltaba bastante para no ser un machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que tampoco significa ser feminista, claro est&aacute;. Desconfiar de los hombres feministas es otra de las cosas que me ense&ntilde;&oacute; Lara. Aunque no ser&iacute;a inteligente de parte de ellas rechazarlos de plano, porque a fin de cuentas son aliados de peso, tampoco hay que menospreciar el peligro de que quieran tomar el mando incluso de la lucha contra su propia propensi&oacute;n a tomar el mando de todo. El var&oacute;n fue educado para dar &oacute;rdenes m&aacute;s que para recibirlas, a menos que vengan de otro hombre, y dif&iacute;cilmente olvide todo lo aprendido por unirse al reclamo de algunos derechos esenciales que reclaman las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es el t&iacute;pico karma del equipo de mujeres dirigido por un hombre. Muy probable que salga campe&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y ustedes no quieren salir campeonas?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, lo que nosotras queremos es abolir los campeonatos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&eacute; por qu&eacute; pienso en estas cosas, que no son las que ahora me quitan el sue&ntilde;o. No estoy ante un problema de orden te&oacute;rico sino bien pr&aacute;ctico. De haber tenido la posibilidad de tomar pastillas o ponerme un DIU, otra habr&iacute;a sido la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Otra habr&iacute;a sido la historia?
    </p><p class="article-text">
        Con lo que odio tomarme hasta un Ibuprofeno, no s&eacute; cu&aacute;n dispuesto habr&iacute;a estado a clavarme todos los d&iacute;as hormonas que me har&iacute;an perder pelo y me bajar&iacute;an la libido, entre otras alteraciones menos visibles e inmediatas. Ni hablar entonces de que me enchufen un pedazo de cobre por la uretra, o como sea que haya que imaginarse un dispositivo intrauretrino.
    </p><p class="article-text">
        Pero esos m&eacute;todos no se han desarrollado a&uacute;n, mientras que la vasectom&iacute;a existe hace tiempo. Aunque no era una operaci&oacute;n tan simple como ahora, &ldquo;completamente ambulatoria&rdquo;, seg&uacute;n insisti&oacute; el ur&oacute;logo, como si eso matizara su car&aacute;cter irreversible, igual podr&iacute;a hab&eacute;rmela practicado, lo mismo que Lara la ligadura de trompas. Claro que con veintisiete y veinticinco a&ntilde;os respectivamente la opci&oacute;n de decidir algo para siempre casi no es una posibilidad. Aun cuando la aversi&oacute;n a tener hijos fue desde el inicio parte constitutiva de nuestra pareja, &eacute;ramos demasiado j&oacute;venes como para asumir que nunca cambiar&iacute;amos de opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;&Eacute;ramos demasiado j&oacute;venes?
    </p><p class="article-text">
        Esta noche siento que es mucho m&aacute;s f&aacute;cil tomar decisiones para siempre cuando uno es joven que cuando uno es m&aacute;s viejo. Tal vez porque de joven lo eterno es el presente, mientras que de m&aacute;s viejo uno ha entendido que nada dura menos que eso y las decisiones adquieren por lo tanto otra magnitud. O tal vez porque de joven uno tiene las cosas m&aacute;s claras, aunque a costa de no verlas en todo su alcance. De joven resulta mucho m&aacute;s f&aacute;cil morir. Me acuerdo que en mis viajes por Latinoam&eacute;rica, antes de llegar a Argentina y conocer a Lara y quedarme, cada vez que me sub&iacute;a a un bus o a un tren estaba perfectamente consciente de que podr&iacute;a ser mi &uacute;ltimo viaje, sensaci&oacute;n que se repet&iacute;a varias veces durante su transcurso, y cualquiera que conozca los carromatos en los que se viaja por ac&aacute;, sumado al estado lamentable de las rutas, sabe que estos pensamientos no son hijos del fatalismo o la paranoia. En todo caso son abortos de la sensatez, la misma que a otros les indicar&iacute;a no asumir esos riesgos. Como sea, son pensamientos est&eacute;riles ante la temeridad juvenil, que ve con tanta claridad las consecuencias posibles de sus actos que estas se vuelven abstractas, pura luz. Me subo a este colectivo como quien entra a su f&eacute;retro, piensa el joven, pero con la sensaci&oacute;n exactamente inversa al temor: muero porque es parte de la vida, porque es necesario morir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es necesario morir?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez solo ten&iacute;a miedo y lo conjuraba de ese modo, que parad&oacute;jicamente podr&iacute;amos llamar maduro, adulto. De otra forma no se explica que no haya pensado en hacerme una vasectom&iacute;a ya a esa edad, si tan seguro estaba de que no quer&iacute;a tener hijos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tan seguro estaba?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/vasectomia_1_7955792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 May 2021 03:06:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vasectomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio de la inventiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elogio-inventiva_129_7829829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21682fb3-829d-4454-96a8-9c6678eada0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio de la inventiva"></p><p class="article-text">
        No por acaso <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/ironia-ludica-e-imaginativa-escritor-argentino-cesar-aira-conquistan-premio-formentor-2021_1_7797539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el jurado del premio Formentor ha destacado la &ldquo;bulliciosa inventiva&rdquo; de la literatura de C&eacute;sar Aira.</a> <strong>Uno de los rasgos fundamentales de sus novelas es que est&aacute;n repletas de ideas de lo m&aacute;s variopintas e inopinadas.</strong> Los libros suelen arrancar con alguna ocurrencia genial (como salir por una puerta que arriba dice &ldquo;Error&rdquo;) y desarrollar alguna otra no menos notable a lo largo de sus p&aacute;ginas (como la del fil&oacute;sofo de la antig&uuml;edad que se vale de un <em>ghostwriter</em>&nbsp;para escribir el tratado que lo har&aacute; c&eacute;lebre). Pero adem&aacute;s de estas fantas&iacute;as iniciales o argumentales, a las que se suman las digamos estructurales (hay libros armados alrededor de una catarata de agua que no termina de caer, o de una telenovela que se mezcla con la realidad sin distinci&oacute;n de niveles), en las novelas de Aira aparecen de pronto breves ideas m&aacute;s o menos incoherentes respecto del argumento, deliciosos excursus. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero anotar una idea, aunque no tiene nada que ver, antes de que me la olvide &mdash;se interrumpe por ejemplo el hilo del relato en <em>La costurera y el viento</em>&mdash;: &iquest;no ser&aacute; que los ideogramas chinos fueron pensados originalmente para ser escritos en vidrio, para poder leerlos del otro lado? Quiz&aacute;s de ah&iacute; proviene todo el malentendido.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        El narrador de <em>Cumplea&ntilde;os</em>&nbsp;&mdash;que en Aira siempre es y no es el propio autor&mdash; dice que tiene que anotar cada una de sus ideas porque son &ldquo;tan incoherentes que si no las anoto las pierdo&rdquo;, hasta que admite que en el fondo su bloc anotador &ldquo;son, tematizadas, mis novelitas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Cuando me encuentro con alguien al que no le gusta Aira, le cito algunas ideas de sus libros y casi siempre logro que se sorprenda y prometa&nbsp;volver a intentarlo. <strong>Cada autor tiene su puerta de entrada y en Aira creo que las ideas son la principal, de modo que aqu&iacute; va una selecci&oacute;n de las 10 mejores del </strong><em><strong>Ideario Aira </strong></em><strong>que sali&oacute; para su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero setenta, </strong>tambi&eacute;n a modo de festejo por este premio que en alg&uacute;n punto lo es a la inventiva en general como motor de la literatura. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Zapatitos m&aacute;gicos</strong></h3><p class="article-text">
        Tienen la propiedad de ir creciendo junto con quien los usa, y nunca se gastan. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aerosol de ida y vuelta</strong></h3><p class="article-text">
        Especial para desodorante de ambiente: despu&eacute;s de lanzar su chorro impalpable de vapor perfumado, al apretar el bot&oacute;n por segunda vez, reincorpora el aroma. De esta forma, no deja en la atm&oacute;sfera ni un rastro de su perfume, todos ellos bastante infectos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Castraci&oacute;n en ausencia</strong></h3><p class="article-text">
        Se logra mediante una serie bastante larga de inyecciones de penicilina aplicadas al due&ntilde;o del perro, y el animal queda castrado en ausencia. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Causas heterog&eacute;neas</strong></h3><p class="article-text">
        En base al principio de que todo est&aacute; relacionado con todo, se trata de provocar un efecto activando una causa heterog&eacute;nea cualquiera. Por ejemplo, si alguien sale corriendo por un pasillo, interceptarlo peinando un mu&ntilde;eco. No siempre resulta. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Fiesta del mono</strong></h3><p class="article-text">
        Celebraci&oacute;n ind&iacute;gena que consiste en mirar a una peque&ntilde;a hembra de mono, dormida dentro de una gran jaula de varillas de mimbre colgada de una rama. La ceremonia no es m&aacute;s que eso: una disposici&oacute;n, pobre y fugaz, algo que exige el m&aacute;ximo de atenci&oacute;n y la vuelve in&uacute;til. En rigor, todas las ceremonias salvajes son iguales, todas celebran una suprema falta de desenlace, y suprema porque no falta ni siquiera un desenlace: en cierto momento terminan y cada cual se marcha por donde ha venido. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Huelga </strong></h3><p class="article-text">
        El Comit&eacute; Central Confederado de la CGT, movido por el exitismo c&iacute;nico de los dirigentes sindicales de Argentina, fue cierta vez m&aacute;s lejos que nunca y organiz&oacute; por primera vez en el pa&iacute;s, y quiz&aacute;s en el mundo, una huelga general un d&iacute;a domingo, de modo de asegurarse una paralizaci&oacute;n visible del pa&iacute;s, y negociar el r&eacute;dito pol&iacute;tico que obtuvieran. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Kafka</strong></h3><p class="article-text">
        La c&eacute;lebre &ldquo;Metamorfosis&rdquo; de Franz Kafka en realidad fue al rev&eacute;s: una ma&ntilde;ana un pac&iacute;fico escarabajo se despierta en un cuerpo extra&ntilde;o, enorme, rosado, sin caparaz&oacute;n, con dos piernas, dos brazos... Un hombre. Eso es lo que quiso escribir Kafka y no lo hizo de manera literal por discreci&oacute;n, por iron&iacute;a, por darle una vuelta de tuerca literaria. Aunque confiaba que ser&iacute;a entendido, nadie lo entendi&oacute; nunca. Los lectores han dado siempre por sentado que Kafka pensaba, como ellos, que ser un hombre, en una familia humana, era una bendici&oacute;n, un regalo del cielo, y que perder esa condici&oacute;n era una horrible pesadilla. &iexcl;Y dicen admirarlo -&iexcl;un genio!- cuando lo est&aacute;n rebajando a su propio nivel de conformistas bien pensantes! 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Le petit canal</strong></h3><p class="article-text">
        Se encuentra en el centro de Panam&aacute; capital, detr&aacute;s de una fachada art d&eacute;co, en un s&oacute;tano al que se accede bajando una elegante pero peligrosa escalera de hierro forjado. Delgado y complicado, con esclusas y planchadas y subcanales de doble mano, tiene un agua azul a la que la iluminaci&oacute;n fluorescente le da reflejos irreales. Se lo usa como piscina p&uacute;blica, pero sirve tambi&eacute;n como maqueta did&aacute;ctica del otro, que queda lejos de la ciudad y es demasiado grande. Ahorra las molestias de una excursi&oacute;n y queda todo el beneficio de haber visto el verdadero canal. Aunque el verdadero, el original, es este. Lo construy&oacute; Ferdinand de Lesseps para convencer a los accionistas, o quiz&aacute;s para convencerse a s&iacute; mismo, eso nunca se sabr&aacute;. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Propagaci&oacute;n inversa</strong></h3><p class="article-text">
        Se da por ejemplo en un escritor que llega a los cuarenta a&ntilde;os con catorce libros publicados, todos a sus expensas, cre&aacute;ndose una s&oacute;lida reputaci&oacute;n en c&iacute;rculos restringidos que se hacen cada vez m&aacute;s peque&ntilde;os cada d&iacute;a que pasa. Es como la propagaci&oacute;n de las ondas de una piedra arrojada a un estanque, al rev&eacute;s. Nace entonces el fundado temor de que las ondas, en la disminuci&oacute;n de su radio, lleguen a franquear el umbral de su transformaci&oacute;n en punto, y <em>la piedra salte expulsada del agua </em>para volver a la mano del escritor que la tir&oacute;, donde quedar&iacute;a como perenne objeto de contemplaci&oacute;n, vac&iacute;o de sentido. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Extraterrestres</strong></h3><p class="article-text">
        Existen, han estado aqu&iacute; y provienen de un mundo id&eacute;ntico al nuestro, hasta el &uacute;ltimo detalle, hasta la &uacute;ltima mol&eacute;cula, para ser exactos. Esto no tiene nada de raro, pues todos los innumerables mundos son id&eacute;nticos. No hay la menor diferencia entre uno y otro. Pese a lo cual, sienten nostalgia del suyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ariel Magnus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elogio-inventiva_129_7829829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Apr 2021 05:06:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio de la inventiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Aira]]></media:keywords>
    </item>
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