<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gerardo Díaz Bartolome]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gerardo-diaz-bartolome/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gerardo Díaz Bartolome]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1033712/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Estrategia digital para la diplomacia de la pospandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/estrategia-digital-diplomacia-pospandemia_129_8268630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fc31b9f-8c51-4976-8765-c72cc4dbd452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrategia digital para la diplomacia de la pospandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con tantas lecciones aprendidas en pandemia, de lo que se trata es de diseñar una estrategia de diplomacia digital que genere valor, más allá de una mera transmisión de datos, comunicados de prensa o una sucesión de fotografías de reuniones oficiales, afirma Gerardo Díaz Bartolomé en esta columna.</p></div><p class="article-text">
        Lo aseguran tanto acad&eacute;micos como profesionales de m&uacute;ltiples campos, incluida la diplomacia: la virtualidad ha llegado para quedarse como m&eacute;todo de trabajo y convivir en el mundo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo; del futuro junto a los formatos a los que est&aacute;bamos tan c&oacute;modamente acostumbrados antes del confinamiento forzoso al que nos oblig&oacute; la pandemia del Covid-19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia no fue ni ser&aacute; excepci&oacute;n</strong>. Como se ha afirmado desde este espacio, la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia dej&oacute; en evidencia las muchas ventajas que suma a la labor diplom&aacute;tica tradicional, ventajas que fueron profundizadas y ciertamente aceleradas como nunca antes a ra&iacute;z de las necesidades impuestas por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Ya antes de &eacute;sta, la emergencia y aceleraci&oacute;n de las nuevas Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y la Comunicaci&oacute;n hab&iacute;an abierto la escena internacional<strong> </strong>a nuevos actores a trav&eacute;s de procesos que autores como el acad&eacute;mico espa&ntilde;ol Juan Luis Manfredi denominan &ldquo;<a href="http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO04_2021_JUAMAN_NarrativaEstrategica.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desintermediaci&oacute;n</a>&rdquo; de recursos y procesos, rompiendo viejas estructuras jer&aacute;rquicas de los poderes tradicionalmente constituidos. Como contracara, ello trajo aparejado nuevos problemas en materia de seguridad y confidencialidad, multiplicando las fuentes de legitimaci&oacute;n, participaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n. En definitiva, se ven&iacute;a conformando una suerte de diplomacia en red, en la que internet y las redes sociales tambi&eacute;n pasaron a ser utilizados para la consecuci&oacute;n de los objetivos de pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasado el &ldquo;pico de audiencia&rdquo; de la digitalizaci&oacute;n exclusiva de la diplomacia</a>, a medida que el mundo avanza, no sin tropiezos, hacia una normalidad que se tilda de &ldquo;nueva&rdquo; porque mucho dista a&uacute;n de aqu&eacute;lla del mundo prepand&eacute;mico, la presencia y aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica aplicada cada vez m&aacute;s a la diplomacia nos interpela a pensar c&oacute;mo defender y promover los intereses nacionales en un entorno digital, manteniendo intacta la esencia de la actividad diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un desaf&iacute;o tambi&eacute;n para la diplomacia argentina del siglo XXI y toca analizar las lecciones aprendidas a trav&eacute;s de un prisma fundamental: el necesario llamado a la innovaci&oacute;n y a la disrupci&oacute;n digital tambi&eacute;n en el ejercicio de la diplomacia. Se trata, en definitiva, de abrazar nuevas tecnolog&iacute;as, servirse de sus muchas herramientas, con los debidos recaudos y pautas de aplicaci&oacute;n necesarias para instituciones tradicionales como las canciller&iacute;as donde &ldquo;innovaci&oacute;n y tradici&oacute;n pueden coexistir en pol&iacute;tica exterior&rdquo;, tal como afirma el italiano <a href="https://medium.com/@andreas212nyc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andreas Sandre, autor del libro </a><a href="https://medium.com/@andreas212nyc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Digital Diplomacy</strong></em></a>, quien acertadamente sostiene que la diplomacia necesita abrirse a nuevas ideas &ndash;y mayor colaboraci&oacute;n entre los actores en juego&ndash; para hacer frente a los nuevos desaf&iacute;os de la era digital y de un mundo cada vez m&aacute;s complejo e interconectado.
    </p><p class="article-text">
        Los desaf&iacute;os podr&aacute;n ser mayores para los servicios exteriores, pero tambi&eacute;n lo son las nuevas y valiosas oportunidades que quedaron demostradas durante el confinamiento y que forzaron tambi&eacute;n a la diplomacia a un uso m&aacute;s eficiente y estrat&eacute;gico de la gesti&oacute;n del conocimiento y recursos digitales, la mejora de los canales de comunicaci&oacute;n para asuntos consulares, la promoci&oacute;n de la diplomacia p&uacute;blica en general y hasta aventurarse virtualmente en actividades tradicionalmente reservadas a la diplomacia presencial, entre personas de carne y hueso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con tantas lecciones aprendidas, de lo que se trata es de dise&ntilde;ar una estrategia de diplomacia digital que genere valor, m&aacute;s all&aacute; de una mera transmisi&oacute;n de datos, comunicados de prensa o una sucesi&oacute;n de fotograf&iacute;as de reuniones oficiales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dicha estrategia deber&aacute; profundizar acciones que identifiquen audiencias espec&iacute;ficas a las cuales se dirigen los mensajes, en particular sus demandas e intereses para determinar, en funci&oacute;n de ello, los contenidos y objetivos a lograr en la acci&oacute;n diplom&aacute;tica. Fundamental resultar&aacute; estar abierto a lo que los te&oacute;ricos de la diplomacia p&uacute;blica denominan la &ldquo;escucha&rdquo;, es decir, estar abiertos al intercambio y di&aacute;logo cuando la materia lo permita y, as&iacute;, defender ideas, principios y valores que sustentan la pol&iacute;tica exterior en el competitivo mercado de la virtualidad. De igual importancia resulta establecer de antemano indicadores de rendimiento para poder medir la eficacia de la acci&oacute;n diplom&aacute;tica y, a la luz de resultados mensurables, evaluar ajustes o modificaciones. Todo lo cual exige una estrecha coordinaci&oacute;n interna (<em>off</em> y <em>online</em>), y externa entre las diferentes agencias y organismos del estado (canciller&iacute;a, dem&aacute;s ministerios y organismos pertinentes, as&iacute; como la red de representaciones en el exterior).
    </p><p class="article-text">
        En esta senda, pueden identificarse varias tendencias y mandatos cada vez menos impl&iacute;citos que, sin &aacute;nimo de ser exhaustivo, me propongo describir como reflexiones a tener en cuenta al momento de concebir una estrategia diplom&aacute;tica digital de comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. AVANZAR DEL &ldquo;</strong><em><strong>BUSINESS AS</strong></em><strong> </strong><em><strong>USUAL</strong></em><strong>&rdquo; A LA DISRUPCI&Oacute;N DIGITAL.</strong>&nbsp;Lleg&oacute; el momento de que diplom&aacute;ticas y diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales y promuevan el cambio <em>dentro</em> y <em>m&aacute;s all&aacute;</em> de sus instituciones mediante el uso estrat&eacute;gico de la innovaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a para el cumplimiento de sus funciones<strong>. Se trata, nada menos, de no perder ese mismo esp&iacute;ritu innovador que en muchos casos -forzados por las circunstancias- profesionales de la diplomacia de todo el mundo descubrieron cuando la pandemia azotaba con fuerza y el confinamiento los oblig&oacute; a ser creativos, a pensar m&aacute;s all&aacute; de los formatos tradicionales y dise&ntilde;ar conceptos y productos novedosos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Sin dudas existir&aacute;n siempre nuevas fronteras a alcanzar en materia de innovaci&oacute;n siempre en desarrollo y los objetivos se podr&aacute;n ir ampliando de modo continuado, pero lo importante es establecer una <em>cultura de la innovaci&oacute;n</em> y contar con pautas claras y precisas para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica digital en aquellos campos en que dicha acci&oacute;n es no s&oacute;lo posible sino promisoria y efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Con ese esp&iacute;ritu deber&aacute; darse un paso m&aacute;s para avanzar del uso de redes sociales y para adentrarse y complementarlas con otros recursos digitales que, como fueron las plataformas para videoconferencias en plena pandemia y los <em>chatbots</em> en algunos sistema consulares, permitan desarrollos tecnol&oacute;gicos que faciliten y complementen la labor diplom&aacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. AVANZAR DE LA ADAPTACI&Oacute;N A LA ADOPCI&Oacute;N. </strong>Si bien el debate acad&eacute;mico entre &ldquo;adaptar&rdquo; y &ldquo;adoptar&rdquo; recursos tecnol&oacute;gicos para la labor diplom&aacute;tica coincide en el objetivo final, no resulta del todo pac&iacute;fico respecto del sentido y orden que atribuyen a cada t&eacute;rmino al referirse al uso, incorporaci&oacute;n y necesaria adecuaci&oacute;n que las canciller&iacute;as hacen de la tecnolog&iacute;a tanto ya existente como la espec&iacute;ficamente desarrollada &ldquo;a medida&rdquo; para la consecuci&oacute;n de objetivos de pol&iacute;tica exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Adoptar </em>los recursos tecnol&oacute;gicos existentes para <em>adaptarlos</em> y aplicarlos a los fines que se procuran es, en suma, el prop&oacute;sito com&uacute;n a fin de maximizar la aplicaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n a la actividad diplom&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que a primera vista pareciera un camino inverso, tambi&eacute;n es cierto que quienes ejercen la diplomacia debieron <em>adaptar</em> tecnolog&iacute;as que ya exist&iacute;an y que empleaban, en su mayor&iacute;a, en sus vidas privadas para luego <em>adoptarlas</em> en su labor profesional.
    </p><p class="article-text">
        En un intento de alcanzar una soluci&oacute;n salom&oacute;nica a un debate abierto no tanto en sustancia como en alcance, autores como Corneliu Bjola afirma que nos encontramos en un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UDtoNNKLwXo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>intermezzo</em></a> entre la &ldquo;adaptaci&oacute;n&rdquo; que nos fuerza a analizar cuestiones tecnol&oacute;gicas vigentes para saber adecuarlas y la necesaria &ldquo;adopci&oacute;n&rdquo; posterior de aqu&eacute;llo que funciona y conviene aplicar a la acci&oacute;n diplom&aacute;tica. Otros, como Ilan Manor, sostienen que la diplomacia digital se encuentra &ldquo;<a href="https://digdipblog.com/2020/12/01/digital-diplomacy-between-adoption-and-adaptation/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre la adopci&oacute;n y la adaptaci&oacute;n</a>&rdquo;, oscilando entre la inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;a que las canciller&iacute;as as&iacute; &ldquo;adoptan&rdquo; y la &ldquo;adaptaci&oacute;n&rdquo; que el diplom&aacute;tico hace de recursos ya disponibles para otros fines y las adecua al ejercicio de su labor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>De lo que se trata, en definitiva, es de saber servirse de los recursos tecnol&oacute;gicos disponibles para adecuarlos (adaptarlos) con miras a su uso (adopci&oacute;n) en el marco de una estrategia digital de comunicaci&oacute;n integral dirigida a promover objetivos de pol&iacute;tica exterior</strong>. Como alertan no pocos, el uso de dichas tecnolog&iacute;as por la relativamente f&aacute;cil accesibilidad y, en algunos casos, modo de uso puede correr el riesgo de que la diplomacia digital quede &ldquo;<a href="https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desacoplada</a>&rdquo; de la pol&iacute;tica exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. AVANZAR DE LA PRESENCIALIDAD O VIRTUALIDAD EXCLUSIVA A FORMATOS H&Iacute;BRIDOS. </strong>Tambi&eacute;n en la diplomacia la pandemia demostr&oacute; las grandes ventajas que ofrece la virtualidad como formato alternativo para hacer <em>parte </em>de la labor, es decir, ejercer determinadas funciones en l&iacute;nea (o, incluso, parte de &eacute;stas, en sus instancias preliminares), tras haber confirmado que, en su versi&oacute;n digital, determinadas actividades pueden resultar no s&oacute;lo menos costosas sino m&aacute;s &aacute;giles e inclusivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, habitualmente se repara en la reducci&oacute;n de costos como una de las principales ventajas de las reuniones virtuales al permitir la participaci&oacute;n desde cualquier punto del planeta, sin desplazarse f&iacute;sicamente; tambi&eacute;n en la mayor democratizaci&oacute;n y apertura que -accesibilidad garantizada mediante- habilita sumarse a todo aquel que no podr&iacute;a haberse desplazado para hacerlo en persona. La mayor eficiencia en materia de uso del tiempo y, dependiendo la materia, la agilidad en la toma de decisiones suelen ser destacadas asimismo como provechosas en el mundo virtual.
    </p><p class="article-text">
        Contrariamente, los costos del mundo exclusivamente virtual han quedado reiteradamente asociados a la falta de contacto personal que posibilita la construcci&oacute;n de la confianza cara a cara, esencial en la labor diplom&aacute;tica, as&iacute; como la imposibilidad de &ldquo;leer&rdquo; los gestos de una contraparte y la temperatura de una sala, costos que se ven exponencialmente agravados en el ejercicio de funciones clave de la diplomacia como la negociaci&oacute;n y la representaci&oacute;n. Y la falta de garant&iacute;as absolutas en t&eacute;rminos de confidencialidad se suma a leg&iacute;timas preocupaciones en materia de ciberseguridad.
    </p><p class="article-text">
        En el toma y daca, <strong>los formatos h&iacute;bridos resuelven las desventajas y se sirven de las muchas ventajas que ofrece la virtualidad para el ejercicio de determinadas funciones diplom&aacute;ticas</strong>. <strong>En el interjuego entre virtualidad y presencialidad, una actividad en formato h&iacute;brido no debe implicar el mero traslado a una pantalla de tanto como se pueda de una actividad en particular, sino que exige ser selectivo a la hora de determinar en qu&eacute; &aacute;reas, temas, contexto y en qu&eacute; justa proporci&oacute;n ello resulta no solo posible t&eacute;cnicamente sino, fundamentalmente, conveniente.</strong> Una vez m&aacute;s, de ello se trata, precisamente, el significado de lo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo;: <a href="https://www.diplomaticourier.com/posts/diplomacia-hibrida-de-la-post-pandemia-en-justa-proporcion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tener lo mejor de ambos mundos, </a><a href="https://www.diplomaticourier.com/posts/diplomacia-hibrida-de-la-post-pandemia-en-justa-proporcion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>en su justa medida</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. AVANZAR DE LA T&Aacute;CTICA A LA ESTRATEGIA. </strong>La inmediatez de la comunicaci&oacute;n que posibilitan las redes sociales, su f&aacute;cil acceso y reducido costo llevaron a que la creciente digitalizaci&oacute;n de la diplomacia priorizara, en general, ese recurso y, con ello, el corto plazo sin una necesaria visi&oacute;n estrat&eacute;gica concebida en funci&oacute;n de pol&iacute;tica exterior. De all&iacute; que tambi&eacute;n desde la academia se coincide con la necesidad de institucionalizar una cultura de innovaci&oacute;n con metas, audiencias como objetivo y par&aacute;metros de evaluaci&oacute;n predefinidos y medibles.
    </p><p class="article-text">
        Una estrategia diplom&aacute;tica digital debe orientarse a objetivos diplom&aacute;ticos determinados para la acci&oacute;n exterior, analizando escenarios, decidiendo las herramientas, construyendo las necesarias narrativas y evaluando los resultados en un mundo globalizado en el que conceptos derivados del Marketing como el de &ldquo;marca pa&iacute;s&rdquo; o de las Relaciones Internacionales como el &ldquo;<em>soft power</em>&rdquo; se han convertido en alto valor tambi&eacute;n en el mundo de la virtualidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Avanzar de la t&aacute;ctica (cortoplacista en esencia y, por momentos, espor&aacute;dica y hasta impulsiva) hacia una estrategia digital integral para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica para la consecuci&oacute;n de objetivos de pol&iacute;tica exterior requiere un enfoque m&aacute;s estructurado y con objetivos claros para informar primero pero, fundamentalmente, interactuar y poder responder las demandas de audiencias que han sido identificadas previamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A tal fin, <a href="https://www.routledge.com/Routledge-Handbook-of-Public-Diplomacy/Snow-Cull/p/book/9781138610873" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como advierten emp&iacute;ricamente desde la academia</a>, para dar el salto al dise&ntilde;o estrat&eacute;gico de la acci&oacute;n digital en pol&iacute;tica exterior, adem&aacute;s de la formaci&oacute;n tradicional de diplom&aacute;ticas y diplom&aacute;ticos, su entrenamiento deber&aacute; incluir nociones y habilidades necesarias tambi&eacute;n en materia de an&aacute;lisis de datos, razonamiento visual y pensamiento adaptativo para comprender patrones de comportamientos en l&iacute;nea, proyecci&oacute;n efectiva de mensajes y reacciones exitosas a sucesos en l&iacute;nea en tiempo real, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, no por ello la diplomacia digital debe reducirse a un ejercicio de m&eacute;tricas efectistas sino que debe evaluar si la interacci&oacute;n y despliegue digital logra dar forma y alcanzar audiencias que se han fijado como objetivo y si puede avanzarse en un relacionamiento con miras a moldear sus percepciones y actitudes respecto de los valores y principios de la pol&iacute;tica exterior del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. AVANZAR DEL MON&Oacute;LOGO AL DI&Aacute;LOGO. </strong>Como fuera anticipado, <strong>para ser estrat&eacute;gica, la comunicaci&oacute;n diplom&aacute;tica no puede quedar limitada al &ldquo;arte de elaborar mensajes&rdquo; sino que debe poder interactuar con audiencias espec&iacute;ficamente identificadas con prop&oacute;sitos bien claros y cumplir, siempre, objetivos de la pol&iacute;tica exterior.</strong> Muy en particular, en el vasto &aacute;mbito de la diplomacia p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Muy importante en el desarrollo de tal estrategia es la necesidad de avanzar siempre &ldquo;del mon&oacute;logo al di&aacute;logo&rdquo; por cuanto se debe fomentar la participaci&oacute;n y la interacci&oacute;n ciudadana y no convertirse solamente en altavoz de los mensajes oficiales emanados de autoridades nacionales. Adem&aacute;s de ser necesariamente abierta y transparente, resulta fundamental que quien ejerza la diplomacia digital est&eacute; preparado siempre para <em>escuchar</em> y moldear la comunicaci&oacute;n para que sea verdaderamente estrat&eacute;gica. La opini&oacute;n p&uacute;blica se empodera considerablemente al tener un canal directo para expresar sus opiniones y, como alerta Luigi Di Martino, &ldquo;<a href="https://link.springer.com/epdf/10.1057/s41254-019-00135-5?author_access_token=dFQkdg3TEL8r7aASjS83bVxOt48VBPO10Uv7D6sAgHt6VFaQJJimC0OEi5zRdjJwWsBEIsRs_6cJMsyqvCVurgT67jok8P-TCeH9kzVce0Y1Ds4HBOWVl-Qnk2kFbqimwC6z4VuY84fPscW9dgCr7g==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ser visto como alguien que escucha es ahora un acto de compromiso p&uacute;blico en s&iacute; mismo</a>&rdquo;. En ese sentido, un servicio exterior moderno debe estar preparado para escuchar y poder as&iacute; servir a sus connacionales en un mundo donde las distancias y los tiempos se acortan.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Twitter y otras redes sociales pueden ser &uacute;tiles para la detecci&oacute;n temprana de oportunidades y poder enfocarse en las demandas de las audiencias locales que est&aacute;n permanentemente conectadas a las redes. Esto enfrenta a la diplomacia moderna a una realidad relativamente novedosa por cuanto la comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica es hoy, en gran parte, digital y a trav&eacute;s de las redes sociales. Esto significa entender c&oacute;mo funcionan, c&oacute;mo se transmiten los mensajes y qu&eacute; pr&aacute;cticas socioculturales son habituales en ellas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. AVANZAR DE LA DIPLOMACIA CIENT&Iacute;FICA Y T&Eacute;CNICA A LA </strong><em><strong>TECPLOMACIA</strong></em><strong>&nbsp;. </strong>Desarrollar una estrategia digital y una cultura de la innovaci&oacute;n requiere tambi&eacute;n la asociaci&oacute;n entre las canciller&iacute;as y otros actores clave en nuestro mundo hiper interconectado que escuche, atienda y dialogue tambi&eacute;n con organizaciones no gubernamentales y privados, incluido el sector privado tecnol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una estrategia digital integral est&aacute; llamada a mantener no solo una continuada colaboraci&oacute;n sino, en determinadas instancias, asociaciones con actores privados del sector tecnol&oacute;gico para el desarrollo de capacidades y herramientas espec&iacute;ficamente digitales dise&ntilde;adas a medida para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica, tambi&eacute;n de manera estrat&eacute;gica, para el logro de objetivos predeterminados y medibles. Me refiero a determinados recursos que, al tiempo que garanticen la seguridad y resguardo de la confidencialidad, brinden desarrollos (aplicaciones m&oacute;viles, programas espec&iacute;ficos, plataformas virtuales para videoconferencias y actividades en l&iacute;nea, bots, algoritmos, entre otros) que coadyuven a un relacionamiento internacional virtual inteligente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Figuras como los &ldquo;<a href="https://techmonitor.ai/leadership/innovation/tech-ambassadors" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">embajadores tecnol&oacute;gicos</a>&rdquo; y otros funcionarios han comenzado a ser acreditados no ya ante gobiernos sino ante regiones o sectores tecnol&oacute;gicos espec&iacute;ficos del mundo privado para realizar una labor diplom&aacute;tica espec&iacute;fica, la llamada &ldquo;<em>tecplomacia</em>&rdquo;,&nbsp;y promover la colaboraci&oacute;n y asociaci&oacute;n entre sector p&uacute;blico y privado en materia cient&iacute;fico-t&eacute;cnica en su vertiente espec&iacute;ficamente digital.
    </p><p class="article-text">
        En suma, cuando hablamos de diplomacia digital y sus potencialidades, no cabe la nostalgia de aquella copla que sentencia que &ldquo;cualquier tiempo pasado fue mejor&rdquo;. <strong>Los desaf&iacute;os que desata la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia son tan crecientes como veloces, pero tambi&eacute;n lo son las oportunidades. Y, en este caso, superan los riesgos que podr&iacute;an quedar asociados a la innovaci&oacute;n dentro de estructuras tradicionalmente reticentes al cambio. </strong>Las canciller&iacute;as, a trav&eacute;s de sus diplom&aacute;ticos, han demostrado estar a la altura de las circunstancias en situaciones de crisis y la pandemia, sin duda, llev&oacute; a desarrollar al extremo la capacidad de adaptaci&oacute;n, resiliencia y creatividad de quienes debieron ejercer su labor en condiciones especialmente diferentes al medio habitual en el cual el contacto cara a cara y las relaciones personales definen gran parte de la esencia de la profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la diplomacia es una realidad a la que no tiene sentido resistirse ni oponerse; saber conjugar sus m&eacute;todos y pautas propias con las grandes virtudes de la profesi&oacute;n en su versi&oacute;n tradicional permitir&aacute; orientar la acci&oacute;n diplom&aacute;tica futura en el marco de una estrategia digital integral que lleve a los servicios exteriores a sacar el m&aacute;ximo provecho de la tecnolog&iacute;a de modo no s&oacute;lo seguro y transparente sino inteligente y significativo.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es diplom&aacute;tico. Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/estrategia-digital-diplomacia-pospandemia_129_8268630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 10:19:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6fc31b9f-8c51-4976-8765-c72cc4dbd452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8101" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6fc31b9f-8c51-4976-8765-c72cc4dbd452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8101" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Estrategia digital para la diplomacia de la pospandemia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6fc31b9f-8c51-4976-8765-c72cc4dbd452_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Diplomacia,Diplomacia digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales"></p><p class="article-text">
        Como diplom&aacute;tico de carrera, tambi&eacute;n estoy convencido de que lleg&oacute; el momento de que<strong> los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales.</strong> La <em>tecplomacia</em> existe desde hace un tiempo y algunos pa&iacute;ses fueron pioneros, no hace tanto, en lanzar &ldquo;embajadas virtuales&rdquo; y, m&aacute;s recientemente, designando &ldquo;enviados especiales&rdquo; y hasta &ldquo;<a href="https://techmonitor.ai/leadership/innovation/tech-ambassadors" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">embajadores tecnol&oacute;gicos</a>&rdquo; en Silicon Valley. Ahora que la pandemia dej&oacute; tantas lecciones aprendidas en carne propia sobre las posibilidades y los recursos que la tecnolog&iacute;a ofrece tambi&eacute;n a la diplomacia, lleg&oacute; el momento de pasar a la disrupci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pasado el momento de m&aacute;xima de audiencia de la digitalizaci&oacute;n durante el pico de la pandemia</a>, el <em>balance de poder</em> entre la diplomacia <em>tradicional</em> y la diplomacia <em>p&uacute;blica</em> est&aacute; cambiando ahora que la primera aprendi&oacute; a convivir con la segunda y a complementarse entre s&iacute; mientras dialogan, cada una con sus respectivas audiencias, con objetivos de pol&iacute;tica exterior en mente. <strong>La &ldquo;diplomacia </strong><em><strong>h&iacute;brida</strong></em><strong>&rdquo; es el neologismo recientemente acu&ntilde;ado para describir c&oacute;mo se fusionan pac&iacute;ficamente ambos mundos, alternando virtualidad y diplomacia presencial con distancia social, un fen&oacute;meno que anticiparon diplom&aacute;ticos y acad&eacute;micos </strong>y que es objeto de intensos an&aacute;lisis en diversos <a href="https://www.chathamhouse.org/events/all/research-event/virtual-diplomacy-during-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paneles</a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UDtoNNKLwXo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debates</a> todav&iacute;a virtuales que tienen lugar en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, aun a riesgo de controversia, ser &ldquo;digital&rdquo; en la diplomacia no es </strong><em><strong>necesariamente</strong></em><strong> una cuesti&oacute;n generacional</strong>. Si bien existe una brecha digital en el mundo y la conectividad plena sigue siendo un desaf&iacute;o, <strong>no existe en las filas de las instituciones diplom&aacute;ticas una brecha </strong><em><strong>generacional</strong></em><strong> sino, m&aacute;s bien, una de &iacute;ndole </strong><em><strong>tecnol&oacute;gica</strong></em><strong> e </strong><em><strong>institucional</strong></em>. Cada vez m&aacute;s diplom&aacute;ticos de alto rango dedican gran parte de su tiempo a <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, principalmente en redes sociales, al haber entendido el &ldquo;poder blando&rdquo; amplificador de difundir mensajes y conversar en l&iacute;nea o compartir en vivo detalles del detr&aacute;s de escena de reuniones de alto nivel. Hay equipos profesionales alojados en muchos ministerios de relaciones exteriores encargados de mantener el <em>feed</em> en movimiento, es decir, que fluya la transmisi&oacute;n en l&iacute;nea al tiempo que exploran y <em>adoptan</em> herramientas tecnol&oacute;gicas innovadoras para el trabajo diplom&aacute;tico diario. Si bien a las generaciones de diplom&aacute;ticos m&aacute;s j&oacute;venes puede resultarles m&aacute;s f&aacute;cil comunicarse digitalmente, no por ello est&aacute;n necesariamente inclinados a sentir la misma atracci&oacute;n por las plataformas digitales para <em>hacer su trabajo</em> en l&iacute;nea, por muy digitales que sean en su vida privada. Y lo que es m&aacute;s significativo, los diplom&aacute;ticos <em>senior </em>de hoy en d&iacute;a son cada vez menos aquello que Marc Prensky describi&oacute; magistralmente como &ldquo;<a href="https://www.marcprensky.com/writing/Prensky%2520-%2520Digital%2520Natives,%2520Digital%2520Immigrants%2520-%2520Part1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>inmigrantes digitales</em></a>&rdquo; -como s&iacute; pudieron haber sido hace a&ntilde;os- por cuanto, desde entonces, las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes de &ldquo;<em>nativos digitales</em>&rdquo; han ido alcanzando m&aacute;s altos rangos a medida que ascendieron los pelda&ntilde;os de la carrera diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La atracci&oacute;n o aversi&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de recursos digitales en la diplomacia tiene m&aacute;s que ver, sin dudas, con la existencia o no de una cultura digital institucional que permita implementar la innovaci&oacute;n </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> de estructuras donde tienen gran influencia aspectos de gran peso &#8203;&#8203;como las tradiciones, las jerarqu&iacute;as y la discreci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n de la diplomacia lleg&oacute; para quedarse y, una vez m&aacute;s, es una gran noticia. Eso no significa que toda actividad diplom&aacute;tica deba migrar a plataformas virtuales, automatizarse o ser realizada por <em>bots</em> dado que el beneficio de la interacci&oacute;n cara a cara ha sido revalorizado como nunca antes luego del confinamiento forzado que nos impuso la pandemia. <strong>Pero los diplom&aacute;ticos ahora tienen un conjunto mucho m&aacute;s grande de herramientas digitales y les lleg&oacute; el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pero los diplomáticos ahora tienen un conjunto mucho más grande de herramientas digitales y les llegó el momento de ser disruptores digitales audaces y constructivos

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; implica la disrupci&oacute;n digital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre las innumerables formas de definir qu&eacute; es un disruptor digital, coincido con una en particular porque los principales elementos aplicables a la diplomacia est&aacute;n contenidos en la simplicidad de su definici&oacute;n. Como lo describe una de las principales empresas tecnol&oacute;gicas de Argentina, <a href="https://digitaldisruptors.globant.com/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Globant</a>, <em>los disruptores digitales lideran el cambio digital y cognitivo&ldquo; dentro de sus organizaciones, motivando a sus compa&ntilde;eros a que se reinventen, promoviendo una cultura de innovaci&oacute;n y desafiando el status quo</em>. Claro como el agua. La disrupci&oacute;n se expresa entonces a trav&eacute;s de habilidades y canales digitales pero no se limita a lo tecnol&oacute;gico por cuanto tambi&eacute;n involucra capacidades tales como la motivaci&oacute;n y el liderazgo para promover el cambio de manera proactiva.
    </p><p class="article-text">
        Aplicar el concepto de la disrupci&oacute;n digital a un campo tan espec&iacute;fico como la diplomacia implica un cambio de comportamientos fundamentales <em>dentro </em>de instituciones generalmente no tan familiarizadas con el mundo tecnol&oacute;gico, con miras a promover tambi&eacute;n cambios, precisamente, <em>m&aacute;s all&aacute; </em>de la propia instituci&oacute;n a fin de alcanzar e impactar las percepciones, comportamientos y expectativas de audiencias extranjeras en &aacute;mbitos tan diversos como las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, los mercados y las industrias, la cultura y la educaci&oacute;n, por s&oacute;lo mencionar algunos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como cara visible de la diplomacia, las canciller&iacute;as y las embajadas no han estado tradicionalmente asociadas con conceptos como el cambio y la innovaci&oacute;n sino que, por el contrario, se las percibe como instituciones reticentes al riesgo frente a las tradiciones y ritos inmemoriales que contin&uacute;an asegurando que la maquinaria de la pol&iacute;tica exterior funcione hasta nuestros d&iacute;as</strong>. La mayor&iacute;a de las canciller&iacute;as del mundo comparten c&oacute;digos y pr&aacute;cticas similares -cuando no id&eacute;nticos- que facilitan la comunicaci&oacute;n. Puede afirmarse que la <em>raison</em> <em>d&rsquo;&ecirc;tre </em>de algunos de esos ritos est&aacute; siendo actualmente asediada por la modernidad pero, en la mayor&iacute;a de los casos, su practicidad permanece intacta. Las normas de protocolo son un buen ejemplo ya que, contrariamente a muchos prejuicios infundados, tienen plena vigencia y asisten en predecir de manera ordenada y exacta c&oacute;mo se espera que todos se comporten en determinadas situaciones sin correr el riesgo de sentarse en el lugar equivocado o sumarse a una foto grupal cuando, en realidad, no se es bienvenido, incluyendo capturas de pantallas en Zoom.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La aversi&oacute;n al riesgo surge tambi&eacute;n al decidir </strong><em><strong>salir al p&uacute;blico</strong></em><strong> en instituciones donde la discreci&oacute;n y la confidencialidad son c&oacute;digos de conducta compartidos, </strong><em><strong>a menos que se decida expresamente lo contrario</strong></em><strong>.</strong> Al igual que en otros campos profesionales, la informaci&oacute;n sensible debe ser &ldquo;clasificada&rdquo; y restringirse su difusi&oacute;n, mucho m&aacute;s si involucra cuestiones de seguridad nacional. Siempre existir&aacute; la posibilidad de recurrir al &ldquo;embargo&rdquo; de todo o parte de la informaci&oacute;n, pero, a&uacute;n as&iacute;, la discreci&oacute;n es esencial y est&aacute; en el coraz&oacute;n de los procesos diplom&aacute;ticos tradicionales por la sencilla raz&oacute;n de que no siempre las estrategias, vacilaciones, preocupaciones, convicciones y expectativas est&aacute;n llamadas a ser reveladas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La jerarqu&iacute;a es otro aspecto que puede desafiar a la diplomacia en materia de cambio e innovaci&oacute;n,</strong> ya que los diplom&aacute;ticos de carrera son parte de un sistema estructurado y operan en base a &ldquo;instrucciones&rdquo; recibidas de superiores jer&aacute;rquicos. Sin embargo, eso no significa que no contribuyan al proceso de elaboraci&oacute;n de las instrucciones que reciben por cuanto no se espera, precisamente, que transmitan como si fueran <em>bots</em> sino que analicen la informaci&oacute;n que re&uacute;nen &ldquo;enter&aacute;ndose por todos los medios l&iacute;citos de las condiciones y de la evoluci&oacute;n de los acontecimientos en el Estado receptor&rdquo;, para citar la Convenci&oacute;n de Viena sobre Relaciones Diplom&aacute;ticas de 1961. Y lo hacen por s&iacute; mismos, consultando las muchas fuentes que tambi&eacute;n se espera que cultiven al hacer su trabajo. A lo largo de todo el camino ascendente de la carrera diplom&aacute;tica, siempre habr&aacute; un superior al que reportar, tal como ocurre con la mayor&iacute;a de las profesiones; sin embargo, tambi&eacute;n debe haber siempre un amplio margen para la autonom&iacute;a y la creatividad dentro del sistema y los diplom&aacute;ticos deben ser capacitados para pensar en voz alta, expresar sus opiniones, estar de acuerdo o disentir <em>dentro</em> de ese sistema.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la diplomacia, salir al p&uacute;blico digitalmente </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de la instituci&oacute;n es otra historia. En primer lugar, no siempre es &ldquo;uno solo quien habla&rdquo; y es all&iacute;, precisamente, cuando la aversi&oacute;n al riesgo puede cegar o, peor a&uacute;n, paralizar a los diplom&aacute;ticos a menos que reciban la debida capacitaci&oacute;n, se los instruya digitalmente y se los aliente a interactuar con audiencias extranjeras para hacer su trabajo. </strong>Un mayor n&uacute;mero de ministerios de relaciones exteriores ha venido evolucionando en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tal como dan cuenta <a href="https://uscpublicdiplomacy.org/story/digitalization-public-diplomacy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lidos estudios acad&eacute;micos</a>, dando por tierra con visiones que los conciben como &ldquo;reliquias obsoletas&rdquo; reacias al cambio tecnol&oacute;gico. No solo los embajadores sino diplom&aacute;ticos de todos los rangos tienen perfiles p&uacute;blicos en redes sociales, lo cual es realmente saludable. A la hora de actuar digitalmente, un segundo desaf&iacute;o para el diplom&aacute;tico seguir&aacute; siendo tener en cuenta las &ldquo;l&iacute;neas rojas&rdquo; que imponen la discreci&oacute;n, las tradiciones y la jerarqu&iacute;a en determinadas &aacute;reas y sobre determinados temas ya que, una vez m&aacute;s, los diplom&aacute;ticos tiene estado diplom&aacute;tico las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana. Y es entonces cuando puede entrar a jugar la subjetividad y &ldquo;avales&rdquo; t&aacute;citos -es decir, no procurados de modo expreso- que podr&iacute;an llegar a derivar en malentendidos <em>dentro </em>o, peor a&uacute;n, <em>m&aacute;s all&aacute;</em> de la estructura del sistema al que pertenece todo diplom&aacute;tico.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Dar el salto en la disrupci&oacute;n digital</strong></h3><p class="article-text">
        Con el sentido com&uacute;n como criterio siempre rector, <strong>lleg&oacute; el momento de que los diplom&aacute;ticos se conviertan en disruptores digitales y promuevan el cambio </strong><em><strong>dentro</strong></em><strong> y </strong><em><strong>m&aacute;s all&aacute;</strong></em><strong> de sus instituciones mediante el uso estrat&eacute;gico de la innovaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a para el cumplimiento de sus funciones.</strong> Como la pandemia les ense&ntilde;&oacute; como nunca antes, la tecnolog&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; a su disposici&oacute;n y va mucho m&aacute;s all&aacute; de saber usar redes sociales y plataformas para videoconferencias para incluir, por ejemplo, desarrollos en materia de inteligencia artificial (IA), realidad aumentada (RA), an&aacute;lisis de <em>big data</em> y la automatizaci&oacute;n de mensajes a trav&eacute;s de un manejo prudente de algoritmos y <em>bots</em> hechos a medida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es cierto que no todos los </strong><em><strong>tipos</strong></em><strong> o </strong><em><strong>funciones</strong></em><strong> de la diplomacia son susceptibles de ser impactados digitalmente en igual medida. Las funciones tradicionales de la diplomacia, como la negociaci&oacute;n y la representaci&oacute;n, son relativamente menos pasibles de </strong><em><strong>disrupci&oacute;n</strong></em><strong> en t&eacute;rminos digitales dado que la interacci&oacute;n humana es imperativa</strong>, al menos en ciertas etapas del ejercicio de esas funciones en particular. Se podr&aacute; representar a un pa&iacute;s en el marco de una &ldquo;visita digital&rdquo; que se efect&uacute;e o que se reciba en l&iacute;nea, pero probablemente porque debi&oacute; descartarse la opci&oacute;n presencial por cuestiones de urgencia, conveniencia o impedimentos de viaje. Como ya se argument&oacute;, la negociaci&oacute;n es un cap&iacute;tulo aparte teniendo en cuenta la importancia de construir la confianza y empat&iacute;a necesarias para llegar a un acuerdo y, en m&aacute;s de un caso, porqu&eacute; no, ambig&uuml;edades constructivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En suma, como demostr&oacute; la pandemia, la virtualidad tiene muchas ventajas para ayudar a hacer </strong><em><strong>parte </strong></em><strong>del trabajo aunque, en lo que respecta a la diplomacia </strong><em><strong>tradicional </strong></em><strong>(l&eacute;ase, no </strong><em><strong>p&uacute;blica</strong></em><strong>), el </strong><em><strong>balance de poder dentro del formato h&iacute;brido</strong></em><strong> se inclinar&aacute; menos hacia la virtualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia p&uacute;blica ciertamente ofrece un terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para la disrupci&oacute;n digital. </strong>Los acad&eacute;micos coinciden en sus debates al identificar a la diplomacia consular como un campo altamente favorable para la inteligencia artificial y la automatizaci&oacute;n de determinadas tareas, incluidos los <em>chatbots</em>, la mensajer&iacute;a y el uso de modelos predictivos para la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica si bien, al igual que con el resto de las funciones diplom&aacute;ticas, la interacci&oacute;n humana ser&aacute; necesaria en determinado momento. La digitalizaci&oacute;n acelerada por la pandemia tambi&eacute;n sirvi&oacute; de fuerza impulsora para la <em>diplomacia cultural, educativa y comercial</em> al permitir construir puentes virtuales entre sociedades, mercados, turistas potenciales, consumidores e industrias, y existe todav&iacute;a mucho espacio para que la IA y la RA contribuyan a profundizar a&uacute;n m&aacute;s la conexi&oacute;n virtual y procesos en los formatos h&iacute;bridos de la diplomacia futura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En general, en la burocracia de los servicios exteriores hay amplio margen para el cambio y avance hacia una cultura de innovaci&oacute;n que recompense a los que asumen riesgos en lugar del &ldquo;</strong><em><strong>business as usual</strong></em><strong>&rdquo; y el status quo. </strong>En dicho avance, como se&ntilde;alara acertadamente el acad&eacute;mico Corneliu Bjola, la diplomacia digital debe evolucionar &ldquo;<a href="https://medium.com/r?url=https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la t&aacute;ctica a la estrategia</a>&rdquo; y ello requiere, una vez m&aacute;s, la institucionalizaci&oacute;n de una cultura de innovaci&oacute;n con &ldquo;metas, audiencias como objetivo y par&aacute;metros de evaluaci&oacute;n predefinidos y medibles&rdquo;. Requiere tambi&eacute;n la asociaci&oacute;n entre las canciller&iacute;as y actores clave en tecnolog&iacute;a del sector privado la cual no solo ser&aacute; bienvenida sino necesaria para poder desarrollar las habilidades y herramientas digitales para la acci&oacute;n diplom&aacute;tica dise&ntilde;adas tambi&eacute;n de manera estrat&eacute;gica para el logro de tales objetivos predeterminados y medibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La formaci&oacute;n diplom&aacute;tica no puede quedar limitada al &ldquo;arte de elaborar mensajes&rdquo; para ser difundidos en l&iacute;nea ya que la comunicaci&oacute;n debe ser </strong><em><strong>estrat&eacute;gica</strong></em><strong> para poder interactuar con prop&oacute;sitos bien claros y cumplir, siempre, objetivos de la pol&iacute;tica exterior. </strong>Dentro de las paredes de las canciller&iacute;as, adem&aacute;s del uso estrat&eacute;gico de herramientas para contrarrestar el &ldquo;lado oscuro&rdquo; de la diplomacia digital (desinformaci&oacute;n, desinformaci&oacute;n, propaganda, etc.), diplom&aacute;ticos de todos los rangos necesitar&aacute;n siempre pautas precisas y manuales sobre mejores pr&aacute;cticas y protocolos de uso, as&iacute; como la capacitaci&oacute;n adecuada para sacar el m&aacute;ximo provecho a las oportunidades sin precedentes dejadas por la pandemia en materia de digitalizaci&oacute;n y <em>tecplomacia</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En s&iacute;ntesis, no se espera que los diplom&aacute;ticos se transformen en entusiastas </strong><em><strong>cruzados</strong></em><strong> digitales simplemente porque no existe una lucha a favor o en contra de la tecnolog&iacute;a en la diplomacia post Covid.</strong> Coexistiendo de manera m&aacute;s o menos pac&iacute;fica con los grandes mandatos &#8203;&#8203;de todo servicio exterior, la tecnolog&iacute;a ya era parte de la diplomacia desde hace tiempo, se la hab&iacute;a venido <em>adoptando</em> de manera creciente y sin resquemores hasta que su digitalizaci&oacute;n alcanz&oacute; su pico de fama durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que los diplom&aacute;ticos est&aacute;n llamados a ser es m&aacute;s </strong><em><strong>creativos</strong></em><strong> que nunca para convertirse en disruptores digitales a favor de la innovaci&oacute;n dentro de sus propios sistemas. Ello implica </strong><em><strong>proactividad</strong></em><strong> para motivar</strong><em><strong> </strong></em><strong>a sus pares, m&aacute;s all&aacute; de los rangos, y </strong><em><strong>audacia </strong></em><strong>para hacer un esfuerzo adicional para </strong><em><strong>concebir</strong></em><strong> tambi&eacute;n en t&eacute;rminos digitales aquella parte de su trabajo compatible con la diplomacia presencial. </strong>Solo as&iacute; los diplom&aacute;ticos podr&aacute;n mantenerse verdaderamente al d&iacute;a con la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de un mundo que no solo deben interpretar y comprender sino, tambi&eacute;n, predecir y contribuir a cambiar en beneficio de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>GDB</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/tecplomacia-diplomaticos-disruptores-digitales_129_8064275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 10:06:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="181451" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="181451" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De la tecplomacia a los diplomáticos como disruptores digitales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8fd5d8b-b921-4a96-b4c9-b8dea05b2c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Diplomacia,Disrupción digital,Diplomacia híbrida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro híbrido de la diplomacia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1d203da-ba9c-4a66-83e1-af3c65b375a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro híbrido de la diplomacia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo, el momento de máxima audiencia de la diplomacia digital por la pandemia se está apagando, asegura el autor de esta columna. No porque vaya a desaparecer por completo; pero sin dudas está comenzando a “compartir pantalla” y coexistir con la diplomacia tradicional. Surge así la  “diplomacia híbrida”.</p></div><p class="article-text">
        Sabemos con toda certeza que la pandemia del Covid empuj&oacute; los l&iacute;mites de la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia en todas sus formas y manifestaciones. Durante el proceso, los Ministerios de Relaciones Exteriores, las embajadas y los diplom&aacute;ticos tuvieron que &ldquo;volverse digitales&rdquo; para poder seguir haciendo su trabajo. Y debieron hacerlo no solo de manera apresurada sino integral, ya que&nbsp;<strong>durante los meses de confinamiento obligatorio y encierro estricto, no existi&oacute; alternativa a la virtualidad como &uacute;nico medio para comunicarse y reproducir, en la medida de lo posible, actividades que, de otro modo, habr&iacute;an lugar en persona</strong>. Todo ello, adem&aacute;s, sin convertirse necesariamente en &ldquo;embajadas virtuales&rdquo; siguiendo el modelo que antes hab&iacute;an desarrollado algunos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El proceso fue &uacute;nico en todo sentido. Si bien la diplomacia digital se practicaba antes del inicio de la pandemia,&nbsp;<strong>el ritmo de la digitalizaci&oacute;n fue extraordinario</strong>. En segundo lugar,&nbsp;<a href="https://gerrydiazbartolome.medium.com/el-futuro-h%C3%ADbrido-de-la-diplomacia-del-futuro-562def6c803" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la digitalizaci&oacute;n tambi&eacute;n alcanz&oacute;, de una vez por todas, a la diplomacia tradicional</strong></a>, un campo relativamente virgen hasta ese entonces en materia de digitalizaci&oacute;n&nbsp;<em>plena</em>&nbsp;(piense el lector en el debate general de la AGNU totalmente virtual, por primera vez en la historia, en septiembre pasado o en las &ldquo;visitas en l&iacute;nea al extranjero&rdquo; de altos funcionarios durante 2020). Por &uacute;ltimo, incluso dentro del &aacute;mbito de la diplomacia&nbsp;<em>p&uacute;blica</em>,&nbsp;<strong>debieron recalibrarse muchas actividades que tradicionalmente se llevaban a cabo en persona para adaptarlas a formatos virtuales, sin perder el poder de atracci&oacute;n</strong>&nbsp;que habr&iacute;an tenido de celebrarse en salones de embajadas o elegantes jardines.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia bilateral tradicional fue relativamente m&aacute;s f&aacute;cil de reproducir en l&iacute;nea:</strong>&nbsp;la &ldquo;diplomacia del WhatsApp&rdquo; ya era pr&aacute;ctica generalizada mucho antes de la pandemia y la mayor&iacute;a de las reuniones simplemente migr&oacute; hacia plataformas virtuales, muy a pesar del malestar que gener&oacute; al protocolo. Las ventajas quedaron asociadas, principalmente, a la posibilidad de poder sumar a m&aacute;s interlocutores a la conversaci&oacute;n. Las desventajas se relacionaron, en general, con cuestiones de confidencialidad o ciberseguridad, adem&aacute;s de la falta de interacci&oacute;n cara a cara y la imposibilidad de &ldquo;leer&rdquo; la sala de reuniones de manera integral. Otro de los principales inconvenientes fue dar inicio a una relaci&oacute;n con la contraparte en l&iacute;nea, dado que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que la confianza brote de una pantalla con alguien a quien se ve o con quien se habla por primera vez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las desventajas se relacionaron, en general, con cuestiones de confidencialidad o ciberseguridad, además de la falta de interacción cara a cara y la imposibilidad de “leer” la sala de reuniones de manera integral. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La negociaci&oacute;n es un cap&iacute;tulo aparte y todas las desventajas mencionadas se agravan de manera exponencial por la falta de pasillos en los que poder conversar e instancias para poder relajarse (en ocasiones, calmar los &aacute;nimos) entre rondas interminables.&nbsp;<strong>Es por ello que la digitalizaci&oacute;n de la diplomacia multilateral tradicional result&oacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil para los diplom&aacute;ticos acreditados en misiones permanentes ante organismos internacionales o embajadas bilaterales con responsabilidades multilaterales, por cuanto la negociaci&oacute;n con m&uacute;ltiples colegas y dem&aacute;s partes interesadas es parte de su vida diaria,&nbsp;</strong><em><strong>pero en persona</strong></em>. El Covid y el consecuente confinamiento arrebataron el elemento m&aacute;s importante con el que cuenta todo diplom&aacute;tico para hacer su trabajo -la interacci&oacute;n cara a cara- y esa carencia se volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s dolorosa en el campo multilateral donde se espera que un diplom&aacute;tico realice m&uacute;ltiples tareas durante una misma reuni&oacute;n: que hable desde la banca nacional mientras intercambia puntos de vista con colega(s) de un determinado pa&iacute;s/regi&oacute;n/grupo de afinidad, hable con los funcionarios de la secretar&iacute;a de la organizaci&oacute;n y, por supuesto, mantenga consultas informales en paralelo con otros actores importantes, en la sala de al lado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Covid y el consecuente confinamiento arrebataron el elemento más importante con el que cuenta todo diplomático para hacer su trabajo -la interacción cara a cara- y esa carencia se volvió aún más dolorosa en el campo multilateral </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia p&uacute;blica result&oacute; ser un arma de doble filo en materia de digitalizaci&oacute;n plena.&nbsp;</strong>El desaf&iacute;o no se relacion&oacute; tanto con la comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica a trav&eacute;s de medios digitales sino con su mayor volumen y ritmo creciente. La atenci&oacute;n debi&oacute; concentrarse s&uacute;bitamente (y durante meses, casi de manera exclusiva) en contenidos consulares para mantener permanentemente informada a la comunidad y asistirla frente a las restricciones de viaje y emergencias sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las actividades culturales tambi&eacute;n representaron un desaf&iacute;o ya que no todo es adaptable a una pantalla en formato virtual, por decirlo as&iacute;.</strong>&nbsp;Por ejemplo, result&oacute; relativamente f&aacute;cil migrar un festival de cine a formatos en l&iacute;nea en lugar de proyectar los &uacute;ltimos &eacute;xitos de la industria cinematogr&aacute;fica nacional en el microcine de una embajada u otro lugar suficientemente digno para la ocasi&oacute;n. En definitiva, las pel&iacute;culas se proyectan en pantallas pero la atm&oacute;sfera que se logra es ciertamente diferente si puede seducirse a la audiencia durante una conversaci&oacute;n cara a cara con el director de la pel&iacute;cula o parte del elenco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por m&aacute;s obvio que parezca, la virtualidad forz&oacute; formatos virtuales y, con ello, la necesidad de ser m&aacute;s creativos y originales para seguir atrayendo a un p&uacute;blico al que otros que tambi&eacute;n ingresaban en el mundo virtual, quer&iacute;an atraer ofreci&eacute;ndole conciertos, muestras de arte e intercambios de estudiantes en l&iacute;nea.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diplomacia comercial tambi&eacute;n se vio estremecida cuando&nbsp;</strong><a href="https://www.as-coa.org/watchlisten/video-ypa-gastrodiplomacy-martin-molteni-and-martin-auzmendi-argentina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la &ldquo;gastrodiplomacia&rdquo; hizo su debut digital</strong></a><strong>.</strong>&nbsp;Las&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zY9xioWH9-8&amp;list=PLMtPUsSx_nxT11VZyeLMDBfnD1f0PQ6DN" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">degustaciones se trasladaron a plataformas en l&iacute;nea</a>&nbsp;y estuvieron condenadas a perder el gusto a menos que se pudiera asegurar que el p&uacute;blico hubiera obtenido previamente una buena cantidad y variedad de vinos, quesos, productos org&aacute;nicos o carne para degustar durante las charlas virtuales con&nbsp;<em>sommeliers</em>, chefs o productores que se conectaban desde todos los rincones del planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La promoci&oacute;n de oportunidades para inversi&oacute;n, el turismo o la internacionalizaci&oacute;n de empresas nacionales tambi&eacute;n pudo encontrar su camino a trav&eacute;s de conversatorios en l&iacute;nea especialmente dise&ntilde;ados para reunir a los principales interesados &#8203;&#8203;del sector privado que fueron recibidos, virtualmente, por embajadores, agregados comerciales o funcionarios de alto nivel conectados desde sus capitales.</strong>&nbsp;La conversaci&oacute;n fluy&oacute;, no se detuvo y las plataformas digitales fueron suficientemente generosas al facilitar &ldquo;salas de reuniones&rdquo; virtuales en las que conversar y tomarse un caf&eacute; servido por uno mismo, recreando los&nbsp;<em>encuentros en los m&aacute;rgenes</em>, las&nbsp;<em>reuniones bilaterales</em>&nbsp;o las&nbsp;<em>charlas espont&aacute;neas</em>&nbsp;que los diplom&aacute;ticos saben organizar por estar bien entrenados para garantizar que la interacci&oacute;n tenga lugar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El momento de m&aacute;xima audiencia de la diplomacia digital ya pas&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras el mundo post pand&eacute;mico se impone lentamente y con intensidades diferentes seg&uacute;n latitudes geogr&aacute;ficas y la geopol&iacute;tica de las vacunas, del mismo modo lo hace la &ldquo;diplomacia h&iacute;brida&rdquo;, alternando actividades virtuales y actividades presenciales con debida distancia social.
    </p><p class="article-text">
        Aunque incipiente a&uacute;n, gracias a la creciente inmunizaci&oacute;n y pol&iacute;ticas que liberan del uso del barbijo, l&iacute;deres mundiales, funcionarios gubernamentales, diplom&aacute;ticos, acad&eacute;micos, empresarios y representantes del sector privado est&aacute;n regresando a la escena p&uacute;blica de modo lento pero sostenido. Y lo hacen en persona. La&nbsp;<em>nueva normalidad</em>&nbsp;que emerge lo hace con c&oacute;digos sociales innovadores, con modales propios para el uso de desinfectante de manos, al tiempo que no solo se recupera la interacci&oacute;n cara a cara sino, en la mayor&iacute;a de los casos, se le profesa adoraci&oacute;n luego de m&aacute;s de un largo a&ntilde;o de abstinencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, esta&nbsp;</strong><em><strong>nueva normalidad</strong></em><strong>&nbsp;tambi&eacute;n debe nutrirse de las muchas lecciones aprendidas de aquella virtualidad forzadamente excluyente, considerando debidamente sus ventajas y desventajas. Se trata, precisamente, del significado de lo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo;: tener lo mejor de ambos mundos,&nbsp;</strong><em><strong>en su justa medida</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volver&aacute;n a tener lugar eventos en persona y debates interesantes cuyos panelistas interactuar&aacute;n con los participantes durante las pausas para tomar una taza de caf&eacute; que todos sostendr&aacute;n en sus manos, cara a cara; podr&aacute;n discutir, adem&aacute;s, los comentarios que hizo ese panelista que no estuvo f&iacute;sicamente en la charla pero que se conect&oacute; desde su oficina, en su pa&iacute;s de origen.&nbsp;<a href="https://medium.com/digital-diplomacy/exchange-diplomacy-in-the-post-pandemic-world-2c0469a094d9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los estudiantes de intercambios estar&aacute;n felices de poder volver a reunirse en embajadas y saludarse en persona</a>&nbsp;para comenzar su experiencia educativa en el pa&iacute;s que ahora los recibe pero al que todos ya conoc&iacute;an bien desde antes a partir de conversaciones virtuales introductorias mantenidas con los organizadores.
    </p><p class="article-text">
        Los formatos h&iacute;bridos se adaptar&aacute;n sin dudas a la promoci&oacute;n comercial. Una vez m&aacute;s se podr&aacute;n degustar los mejores vinos en los salones de una embajada con&nbsp;<em>sommeliers&nbsp;</em>que sirvan copas de ese elixir con la &ldquo;uva del a&ntilde;o&rdquo; mientras se conversa con distribuidores locales que tambi&eacute;n estar&aacute;n escuchando en vivo a la productora de vino que relata desde una pantalla las virtudes de su &ldquo;&uacute;ltima joya&rdquo;, directamente desde su propia bodega en Argentina, mientras camina entre las vides y muestra la textura de las uvas y las hojas a un p&uacute;blico que est&aacute; reunido en el sal&oacute;n de una embajada ubicada en un pa&iacute;s lejano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No obstante, atenci&oacute;n, las reuniones bilaterales oficiales seguir&aacute;n siendo en tu despacho o en el m&iacute;o, &ldquo;como resulte mejor&rdquo;, con la posibilidad, por supuesto, de que &ldquo;alguien de capital&rdquo; se sume a la conversaci&oacute;n si la urgencia del asunto lo amerita.</strong>&nbsp;Y la misma l&oacute;gica se trasladar&aacute; a aquellas rondas de negociaci&oacute;n en las que est&eacute;n en juego intereses clave, independientemente de las virtudes que ofrecen las &uacute;ltimas plataformas digitales o de realidad aumentada para mantener reuniones virtuales.
    </p><p class="article-text">
        El mundo post pand&eacute;mico deja muy en claro el error conceptual que detectara el Profesor Corneliu Bjola del&nbsp;<em>Oxford Digital Diplomacy Research Group</em>&nbsp;y que denominara el &ldquo;<a href="https://www.americanacademy.de/digital-diplomacy-tactics-strategy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mito de la Extinci&oacute;n</em></a>&rdquo;, seg&uacute;n el cual la diplomacia digital reemplazar&iacute;a o har&iacute;a gradualmente redundantes a las formas tradicionales de la diplomacia. Debido al Covid, la diplomacia digital se vio llevada a reemplazar&nbsp;<em>solo de manera temporal</em>&nbsp;esas formas tradicionales de diplomacia hasta dejar finalmente expuestas sus limitaciones y reforzar la convicci&oacute;n de que &ldquo;la confianza y entendimiento mutuo que hacen funcionar la maquinaria de la diplomacia no pueden construirse sin seres humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para definir lo &ldquo;h&iacute;brido&rdquo; en t&eacute;rminos simples, la diplomacia digital lleg&oacute; para quedarse pero ha perdido la exclusividad de la que goz&oacute; como ganadora indiscutible de la m&aacute;xima audiencia durante la pandemia del Covid. </strong>Sin embargo, no por ello perder&aacute; su exclusividad como herramienta inteligente y pragm&aacute;tica para enriquecer conversaciones que tienen lugar no solamente entre personas reales reunidas en una misma sala. Ahora que los diplom&aacute;ticos cuentan con m&aacute;s y mejores herramientas digitales, ha llegado el momento de que pasen a ser disruptores digitales audaces y constructivos.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es diplom&aacute;tico. Las opiniones vertidas en este art&iacute;culo son personales y no representan las de personas, instituciones u organizaciones con las que el escritor puede o no estar asociado a t&iacute;tulo profesional o personal, a menos que se indique expl&iacute;citamente lo contrario.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Díaz Bartolome]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/futuro-hibrido-diplomacia_129_8038195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jun 2021 10:16:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1d203da-ba9c-4a66-83e1-af3c65b375a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="195778" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1d203da-ba9c-4a66-83e1-af3c65b375a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195778" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El futuro híbrido de la diplomacia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1d203da-ba9c-4a66-83e1-af3c65b375a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Diplomacia híbrida,Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
