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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Esther Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/esther-diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Esther Díaz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Religión indecente y postqueer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/religion-indecente-postqueer_129_8340746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23c51a11-3ae4-45d0-a27e-aa5c612d0223_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Religión indecente y postqueer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito del estreno de Theodora -el oratorio de Händel-  en el Teatro Colón, la filósofa Esther Díaz escribe sobre la figura de la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid, quien murió en Escocia en 2009 y que será interpretada por Mercedes Morán en esta rescate de su obra hasta ahora olvidada. La exclusión de las mujeres, de las disidencias, de la pobreza, por un lado, y la prepotencia patriarcal e imperialista, por otro.</p><p class="subtitle">Con una santa rebelde y una teóloga feminista argentina olvidada, el Colón abre su temporada lírica post pandemia</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Cascan mis dientes piedras de blasfemias</em>,
    </p><p class="article-text">
        				 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; J. Fijman
    </p><p class="article-text">
        Hacerle cunnilingus a Dios. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a besar a Dios? / &iquest;Un arrebato, como meter tu lengua en el orificio de una pared? / &iquest;Sobrevivir&iacute;as a la experiencia? / Y si no. / &iquest;valdr&iacute;a la pena?&rdquo;, se pregunta Edgar Allan Poe desde el ep&iacute;grafe que abre uno de los relatos sacrosexuales de la te&oacute;loga disidente Marcella Althaus-Reid (1952-2009). La teolog&iacute;a -como la filosof&iacute;a- est&aacute; formada de relatos y conceptos. Marcella es pionera en pensar ese g&eacute;nero literario desde la perspectiva del sexo, lo prohibido, lo vergonzante, lo secreto, aquello de lo que no se habla. Pero ella habla, y mucho. Asume que, bajo los pantalones, las polleras o las sotanas, el sexo arde como brasa. Lleg&oacute; a ser pastora metodista, muri&oacute; en Escocia y ahora regresa a la Argentina -su pa&iacute;s- en la <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/santa-rebelde-teologa-feminista-argentina-olvidada-colon-abre-temporada-lirica-post-pandemia_1_8333047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpretaci&oacute;n de Mercedes Mor&aacute;n, en el Teatro Col&oacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        Marcella concibe el concepto de Dios queer, habla del tufillo gay de la sant&iacute;sima trinidad, alude a las promiscuidades b&iacute;blicas, le saca la bombacha a Dios y lo hace salir del placard. Deconstruye la heteronormatividad cristiana y denuncia la explotaci&oacute;n de las mujeres bajo &ldquo;el manto protector&rdquo; de Mar&iacute;a -la virgen quieta- que en su versi&oacute;n Guadalupe de M&eacute;xico vive delimitada por una concha. El var&oacute;n que hizo la imagen construy&oacute; una Mar&iacute;a morena aureolada en cuerpo entero por labios de vulva, como diciendo:<em> los l&iacute;mites de una mujer son los l&iacute;mites de su vagina.&nbsp;</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La intelectual argentina Marcella Althaus-Reid, cuyos textos aparecerán en diálogo con el oratorio de Theodora."
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                La intelectual argentina Marcella Althaus-Reid, cuyos textos aparecerán en diálogo con el oratorio de Theodora.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Marcella rompi&oacute; esa concha-coraza y se ali&oacute; a la pobreza atravesada por las espadas del hambre. Su teor&iacute;a sexo-teol&oacute;gica y solidaria fue acompa&ntilde;ada por su arribo a los mayores rangos universitarios y sus pr&aacute;cticas poliamorosas. Adem&aacute;s,&nbsp; cumpli&oacute; el sue&ntilde;o de su vida: se enamor&oacute; de un gay. Lo consigui&oacute;, convivi&oacute; y viaj&oacute; a Europa con &eacute;l. Lo sacrificial al servicio del dominio cristiano, lo convirti&oacute; en pr&aacute;cticas sadomasoquistas al servicio del placer. Luego su devenir dio un giro sorprendente, se cas&oacute; con un heterosexual (se asum&iacute;a bisexual). Sus irreverencias, su solidez profesional y su delirio teol&oacute;gico-sexual convirtieron a Althaus-Reid en una <em>postqueer</em>, alguien que dio un salto ontol&oacute;gico m&aacute;s all&aacute; de lo queer, conserv&aacute;ndolo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sus irreverencias, su solidez profesional y su delirio teológico-sexual convirtieron a Althaus-Reid en una postqueer, alguien que dio un salto ontológico más allá de lo queer, conservándolo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No solo invirti&oacute; la perspectiva de una teolog&iacute;a milenaria, sino que se burl&oacute; con su propia vida de las categor&iacute;as preestablecidas por derecha e izquierda, pero -a trav&eacute;s de sus obras y seguidores- sigue renaciendo fortalecida cada d&iacute;a. Es p&oacute;stuma. En Escocia se decret&oacute; duelo nacional el d&iacute;a de su muerte y, cada vez m&aacute;s, cosecha adherentes internacionales. Pero curiosamente, apenas se la conoce en la Argentina, donde naci&oacute; y creci&oacute;, conoci&oacute; la pobreza y fue la primera mujer cursante en el seminario de teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n (despu&eacute;s de tres rechazos a lo largo de tres a&ntilde;os). Analiz&oacute; nuestras costumbres a la luz de la postura queer, reflexion&oacute; sobre las calamidades de la dictadura y la angustia de la pobreza estructural, sin abandonar la perspectiva sexual e irreverente. <em>Teolog&iacute;a indecente</em> y <em>El</em> <em>dios queer</em> son sus dos libros publicados.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Epistemolog&iacute;a de la indecencia</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;para qu&eacute; teolog&iacute;a sexual en tiempos aciagos?, &iquest;para qu&eacute; revivir a Marcella y confrontarla con Theodora, otra insurrecta, pero del siglo IV? Para dejar en evidencia que las pr&aacute;cticas discriminatorias laicas se construyen desde valores religiosos coaccionantes. Luego se secularizan y naturalizan. Su procedencia de moralina al servicio del dominio cae en el olvido mientras la moral explotadora llega a la poblaci&oacute;n y lacera vidas.&nbsp; &iquest;Qu&eacute; significa hombre decente? Honrado, respetuoso de la palabra. &iquest;Y mujer decente?, sexualmente casta, fiel, no promiscua y si es virgen, mejor. Ah&iacute; vemos por qu&eacute; en una cultura del rev&eacute;s para resistir hay que ser indecente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> ¿Para qué teología sexual en tiempos aciagos?, ¿para qué revivir a Marcella y confrontarla con Theodora, otra insurrecta, pero del siglo IV? Para dejar en evidencia que las prácticas discriminatorias laicas se construyen desde valores religiosos </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Decente? Apropiado, conveniente, adecuado. A un sistema perverso que jibariza los infinitos deseos reduci&eacute;ndolo a la mon&oacute;gama cama matrimonial, se lo resiste desde la indecencia. Marcella confiesa hacer teolog&iacute;a sin ropa interior y considera las sagradas escrituras como tecnolog&iacute;as de dominaci&oacute;n, se autoproclama<em> indecente</em>. Su teor&iacute;a es materialista, feminista, descolonizadora y sensual. A todo esto, &iquest;c&oacute;mo es que de pronto Marcella aparece en el Col&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se pone en escena <em>Theodora</em> -el oratorio de H&auml;ndel- una perla escogida del barroco dieciochesco en una versi&oacute;n escenificada que aprovecha a pleno la magnificencia de la obra y del Teatro. As&iacute; como la excelencia de los recursos humanos, art&iacute;sticos y t&eacute;cnicos de esta recreaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Fresca, actual, inteligente, atrevida y visceral. Los responsables eligieron mostrar la actualidad del planteo: la exclusi&oacute;n de las mujeres, de las disidencias, de la pobreza, por un lado, y la prepotencia patriarcal e imperialista, por otro. Ese es el espacio para la sublevaci&oacute;n de quienes logran vencer el rugido de le&oacute;n de lo pol&iacute;ticamente correcto. Alejandro Tantanian en dramaturgia y direcci&oacute;n de escena, Franco Torchia en textos y Oria Puppo en espacio y vestuario ponen a dialogar a Marcella, la indecente, con Theodora, la insumisa, que es interpretada por la soprano coreana Yun Jung Choi, con direcci&oacute;n musical de Johannes Pramsohler al frente de un ensamble barroco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la idea de besar a Dios a la francesa una novedad teol&oacute;gica?, se pregunta Althaus-Reid. &ldquo;De ninguna manera -responde- pues la teolog&iacute;a es un peligroso laberinto de pasiones, de pugnas entre deseos que consumen&rdquo;. No se refiere &uacute;nicamente a la teolog&iacute;a tradicional que habilita tr&iacute;os entre varones, que constituyen la sant&iacute;sima trinidad, y se valen del vientre de una mujer-ni&ntilde;a penetrada por uno de ellos -travestido paloma- y obligada a parir al bastardo que convierte a la abusada en ad&uacute;ltera. El enjambre lascivo y militante de Marcella trenzado con la rebeld&iacute;a apasionada de Theodora se expande -por primavera vez- por la ac&uacute;stica privilegiada del templo musical de Buenos Aires.
    </p><h3 class="article-text">El salvador y las dictaduras&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Para peor, los tres amos en uno (la sant&iacute;sima trinidad) habiendo tantas ni&ntilde;as v&iacute;rgenes sobre la faz de la tierra- eligieron violar a una castamente desposada y, no se sabe por qu&eacute;, fueron a buscarla a Galilea, una regi&oacute;n colonizada por los romanos. No obstante, el presunto salvador, Jes&uacute;s, no solo no intent&oacute; salvar a su pueblo jud&iacute;o del dominio imperial romano, sino m&aacute;s bien de que todo siga igual. Una especie de colonizado obsecuente: &ldquo;Dadle a Dios lo que es de Dios y al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la indecencia -respecto de la tradici&oacute;n hebraica- de Jes&uacute;s, los sacerdotes jud&iacute;os le exigieron a Poncio Pilatos que ejecutar&aacute; a Jes&uacute;s por disidente religioso, ya que esa casta sacerdotal -al estar colonizada por los romanos- carec&iacute;a de poder para condenar. Pero como el gobernador romano de Jerusal&eacute;n, por su parte, no pod&iacute;a juzgar por rebeld&iacute;a religiosa (y menos a&uacute;n de la religi&oacute;n de sus vasallos) no los escuch&oacute;. Entonces, la c&uacute;pula sacerdotal hebrea cambi&oacute; la car&aacute;tula. Lo acusaron de sedicioso pol&iacute;tico, aunque no era el caso.&nbsp; Jes&uacute;s fue un s&uacute;bdito del imperio romano para nada resistente, m&aacute;s bien se mostr&oacute; timorato frente al colonialismo. Nada hizo Cristo para salvar a su pueblo del oprobio romano, zaf&oacute; moralmente con algo indemostrable: &ldquo;Mi reino no es de este mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La teolog&iacute;a, bajo la m&aacute;scara del orden faloc&eacute;ntrico, niega el deseo o le pone restricciones rid&iacute;culas y mal intencionadas. El tapiz teol&oacute;gico oficial muestra una figura pretendidamente arm&oacute;nica: seres venerables por no gozar del sexo o por utilizarlo &uacute;nicamente como medio de reproducci&oacute;n (mientras en algunas celdas cat&oacute;licas quiz&aacute; existen curas que violan ni&ntilde;os). El tapiz religioso no ostenta aquello por lo que realmente se practica el sexo: placer, disfrute. No obstante, si se observa con sagacidad el tapiz, se lo descubre plurisecular, explotador y lujurioso. Y si se lo analiza desde su reverso, se develan las &ldquo;impudicias&rdquo; de los personajes sagrados promovidos por varones c&eacute;libes y sin aparente experiencia sexual, aunque con poder para imponer sus reglas de sometimiento en los cuerpos ajenos. Las teolog&iacute;as decentes no solo se ocupan de la carne deseantes de sus fieles, sino de la poblaci&oacute;n en general. Llegan al colmo de legislar sobre el cuerpo de las mujeres y dem&aacute;s sexualidades diferentes con consecuencias crueles y exclusoras.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Mar&iacute;a, de escasa presencia en las escrituras, habr&iacute;a de ser la madre de las mujeres pobres, tal como la iglesia la coron&oacute; en Latinoam&eacute;rica? Para que las mujeres desvalidas la idolatren y sigan los mandatos sexuales y econ&oacute;micos decididos por el patriarcado y el mercado. Para que se encierren en su vagina -como la virgen de Guadalupe- y no pretendan moverse libremente por el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Althaus-Raid se refiere asimismo a la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, que ha sido producto de un apasionado y arriesgado comercio libidinoso con Dios. Si as&iacute; no fuera, los cristianos latinoamericanos no figurar&iacute;an entre los muertos y desaparecidos por las dictaduras. Fue su pasi&oacute;n por una teolog&iacute;a comprometida que los llev&oacute; a las c&aacute;maras de torturas y a ser arrojados vivos desde aviones. Si la teolog&iacute;a sigue pesando en nuestra &eacute;poca es porque se infiltr&oacute; en el imaginario. Se naturaliz&oacute; y hasta el m&aacute;s ateo se olvida de que la moral sexual exclusora de las diversidades y promotora de que los pobres sigan siendo pobres es funcional a la &ldquo;caridad&rdquo; cristiana y a la econom&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Jes&uacute;s trans</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; la divinidad tiene vagina? &iquest;Y por qu&eacute; no habr&iacute;a de tenerla? La te&oacute;loga indecente es consciente de que toda teolog&iacute;a es una interpretaci&oacute;n y no hay ning&uacute;n testimonio ni argumento irrefutable que diga lo contrario. Marcella ha invertido los valores de las versiones machistas, discriminadoras y mis&oacute;ginas. A las teolog&iacute;as negadoras del deseo y verdugas de las sexualidades plurales, Marcella le ha opuesto una teolog&iacute;a sexual integradora involucrada social y pol&iacute;ticamente, feminista y queer. Primera graduada en teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, despu&eacute;s de varios rechazos al ingreso por ser mujer. Confiesa que hace teolog&iacute;a sin ropa interior, como las bolivianas de polleras multicolores que, en su &eacute;poca, vend&iacute;an limones sentadas en las veredas de Buenos Aires. As&iacute;, con sus genitales &ldquo;al aire&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n popular pone en im&aacute;genes lo del dios queer. Santa Liberada es <em>Cristo crucificada</em>. Es hombre, es mujer, usa polleras, barba y bigote. Cristo y su identidad sexual flotante. Hacer teolog&iacute;a indecente es pensar la idea de Dios y su relaci&oacute;n con las personas desde categor&iacute;as imaginativas, solidarias, feministas, inclusivas y sexuales. No a los mensajes de resignaci&oacute;n y sumisi&oacute;n. S&iacute; a los de sublevaci&oacute;n y reafirmaci&oacute;n de los cuerpos mediante el placer. Una teolog&iacute;a de la subversi&oacute;n tiene en cuenta el dolor de los que tienen hambre de comida, de justicia y de reconocimiento identitario aqu&iacute; y ahora, no en indemostrables transmundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;                                                                                       ***
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que inventar nuevos dioses&rdquo;, dice el grito nietzscheano. Marcella recogi&oacute; el guante. <em>Nuestros dioses son queer porque son lo que queremos que sean. </em>En la puesta en el Teatro Col&oacute;n se relacionan Teodora y Marcella porque aquella cristiana antigua se resisti&oacute; contra el poder religioso imperial. Se descoloniz&oacute; del opresor en un tiempo lejano en que ser cristiana era revolucionario. En cualquier &eacute;poca habr&iacute;a que predicar rebeli&oacute;n antes que resignaci&oacute;n ante la inequidad. Marcella, por su parte, sale del placard, es rebelde contra el poder cristiano porque ya no se trata del autogestivo poder de los primeros devotos -entre quienes estaba Theodora- ahora la iglesia es una instituci&oacute;n con may&uacute;sculas. En la cristiandad actual ser revolucionario, es decir, indecente, es denunciar a la injusticia y asumir el m&uacute;ltiple llamado de la sexualidad, calentarse incluso con un <em>dios marica, dios reinona, dios mujer heterosexual, dios de ambivalencia, dios de placer, </em>porque toda experiencia religiosa est&aacute; &iacute;ntimamente relacionada con la sexualidad, la liberaci&oacute;n y el placer.
    </p><p class="article-text">
        <em>ED</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/religion-indecente-postqueer_129_8340746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Sep 2021 10:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Religión indecente y postqueer]]></media:title>
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