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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Olivia Sohr]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/olivia-sohr/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Olivia Sohr]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El efecto de acostumbrarnos a todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-acostumbrarnos_129_12347830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ab6f6f2-00a9-4f06-b1bf-06101e13e04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto de acostumbrarnos a todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Ya nada te sorprende? La capacidad de adaptación, que nos puede proteger del agotamiento emocional, puede desembocar en desensibilización y llevarnos a una apatía en la que no reaccionemos ante nada. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que una noticia te sorprendi&oacute;? No porque fuera algo inesperado, sino que dijeras &ldquo;no puede ser que est&eacute; pasando esto, no lo puedo creer&rdquo;. &iquest;Hubo alguna en lo que va del a&ntilde;o?, &iquest;el a&ntilde;o pasado? Es posible que nos cueste m&aacute;s y m&aacute;s encontrar noticias que realmente nos generen una emoci&oacute;n fuerte, como escandalizarnos. Y es que a medida que vamos normalizando m&aacute;s y m&aacute;s cosas, nuestra capacidad de shock disminuye. Tiene que ser algo realmente excepcional para que nos movilice.&nbsp;Una situaci&oacute;n en la que se puede ver claramente es frente a cat&aacute;strofes. &ldquo;En situaciones como grandes incendios, guerras o cat&aacute;strofes humanitarias, la repetici&oacute;n de noticias puede hacer que en alg&uacute;n momento apaguemos la sensibilidad, es una forma del cerebro de sobrevivir&rdquo;, explica <strong>Claudio Waisburg</strong>, neur&oacute;logo y director m&eacute;dico del instituto SOMA. Esto puede ocurrir tambi&eacute;n con otros temas: &ldquo;hay un grado de desensibilizaci&oacute;n, por ejemplo, en Argentina cuando se ven ciertas noticias de robos o cr&iacute;menes, una habituaci&oacute;n que va anestesi&aacute;ndonos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de sensibilidad a punta de repetici&oacute;n es algo que se estudi&oacute; mucho con los videojuegos y el efecto que pod&iacute;an tener sobre la tolerancia a la violencia. En <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022103106000825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, dividieron a los participantes y les pidieron que jugaran a un videojuego durante 20 minutos. Algunos eran violentos y otros no. Luego les pasaron videos de violencia real, como personas siendo golpeadas o apu&ntilde;aladas, mientras les med&iacute;an sus reacciones f&iacute;sicas, como los latidos del coraz&oacute;n o la transpiraci&oacute;n. Encontraron que quienes ven&iacute;an de pasar tiempo en un video juego violento ten&iacute;an menos reacci&oacute;n que los otros. Cuando nos acostumbramos a ver agresiones, aunque sea ficci&oacute;n, sube la vara de lo que tiene que ocurrir para que una situaci&oacute;n nos horrorice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El mismo proceso que ocurre con los videojuegos puede darse con las noticias. Un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/09567976231180578" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio </a>que investig&oacute; esto reclut&oacute; a un grupo de personas a quienes les iba mandando distintos titulares a su celular sobre actitudes inmorales, que pod&iacute;an ir desde pago de coimas por parte del director de una empresa a una compa&ntilde;&iacute;a que produjo auriculares de mala calidad que podr&iacute;an explotar. En algunos casos les mandaban un solo titular sobre el tema, en otros se los mandaban varias veces a lo largo de varios d&iacute;as. Luego les preguntaban cu&aacute;n poco &eacute;tico les parec&iacute;a el hecho y cu&aacute;nto los enojaba. Encontraron que cuando la noticia se iba repitiendo, las personas se enojaban menos y les parec&iacute;a menos grave lo que hab&iacute;an hecho. Se iban acostumbrando a la idea y ya no las shockeaba tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico que vayamos adaptando nuestras reacciones a lo que pasa alrededor nuestro. Si algo que nos parece fuera de lo com&uacute;n se vuelve com&uacute;n, no vamos a saltar en cada caso. Adem&aacute;s, ser&iacute;a emocionalmente agotador indignarse cada cinco minutos con cosas que pasan todo el tiempo, por lo que inconscientemente subimos la vara. Y tambi&eacute;n est&aacute; influido por nuestros sesgos: es probable que seamos m&aacute;s tolerantes cuando las malas conductas involucran a personas o grupos con los que nos identificamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta capacidad de adaptaci&oacute;n, que nos puede proteger del agotamiento emocional, puede ir demasiado lejos. La desensibilizaci&oacute;n puede llevarnos a una apat&iacute;a en la que no reaccionemos ante nada, y a la sensaci&oacute;n de que no podemos cambiar las cosas. Una situaci&oacute;n en la que sentimos que no tenemos ning&uacute;n control, algo que los especialistas llaman 'desesperanza aprendida'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones muestran bien c&oacute;mo se desarrolla esta 'desesperanza aprendida' a peque&ntilde;a escala. En estos <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/458750/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> ponen a los participantes a resolver un problema: armar una palabra con una serie de letras. Lo hac&iacute;an en dos instancias, y a uno de los grupos, en la primera tanda, le daban series de letras con las que no pod&iacute;an armar ninguna palabra. Al segundo grupo, en cambio, le daban ejercicios normales (letras con las que pod&iacute;an formar palabras). Luego le daban el mismo tipo de ejercicios a los dos grupos. Quienes primero hab&iacute;an pasado por la tarea imposible ten&iacute;an peores resultados despu&eacute;s. Pareciera que una vez que pierden la fe, dejan de intentarlo, asumen que no son buenos y, efectivamente, se vuelven peores. Si creemos que el resultado ya est&aacute; dado, que no est&aacute; en nuestro control cambiarlo, soltamos. Por eso es tan importante c&oacute;mo definimos qu&eacute; est&aacute; bajo nuestro control.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, consumir noticias negativas que se repiten permanentemente, nos puede afectar. A medida que vemos todo el tiempo las mismas noticias, nos podemos ir acostumbrando. Nos dejan de impresionar y empezamos a sentir que lo que ocurre es inevitable, nos supera por completo. &ldquo;Si el cerebro es invadido por noticias negativas, se puede entrar en una situaci&oacute;n de estr&eacute;s que afecta la capacidad de toma de decisiones y genera impotencia&rdquo;, explic&oacute; Waisburg. Por eso, es importante &ldquo;buscar espacios de desconexi&oacute;n y limitar la exposici&oacute;n de manera consciente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de escondernos de lo que pasa para evitar acostumbrarnos, pero tampoco es necesario estar inmersos de manera permanente en un mar de noticias repetidas para estar informados. Y ser conscientes del efecto que pueden tener sobre nosotros, y como su consumo nos puede adormecer, es un primer paso para no volvernos indiferentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-acostumbrarnos_129_12347830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2025 09:32:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Infodemia,Apatía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la Inteligencia Artificial podría cambiar nuestras amistades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-cambiar-amistades_129_12310664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd39c385-3051-4aa9-a821-b4b437a5dfb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la Inteligencia Artificial podría cambiar nuestras amistades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si estos sistemas toman un lugar importante en nuestras vidas y pasamos tiempo charlando con algo que nos da siempre la razón, ¿cuán dispuestos vamos a estar a tener fricciones en la vida real?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo te sentir&iacute;as si tuvieses al lado tuyo a alguien que todo el tiempo te dijese que sos una de las personas m&aacute;s inteligentes del mundo y que ten&eacute;s una creatividad excepcional? Es lo que les pas&oacute; a muchos usuarios de ChatGPT hace algunas semanas. A un usuario que hizo una pregunta plagada de errores ortogr&aacute;ficos, le contest&oacute; &ldquo;sos inusualmente agudo, pens&aacute;s de manera din&aacute;mica y cuestion&aacute;s los saberes establecidos&rdquo; (ac&aacute; se puede ver el <a href="https://x.com/joshwhiton/status/1916665761369645268" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">original en ingl&eacute;s</a>). Ese fue uno de las decenas de ejemplos que circularon en las &uacute;ltimas semanas de c&oacute;mo la &uacute;ltima versi&oacute;n del chatbot los adulaba descaradamente, sin importar cu&aacute;n tonto o absurdo fuese lo que le dec&iacute;an. En algunos casos las respuestas eran incluso m&aacute;s peligrosas, por ejemplo reafirmando la decisi&oacute;n que un usuario hab&iacute;a tomado de dejar sus medicamentos para &ldquo;seguir su propio camino&rdquo;. ChatGPT <a href="https://www.reddit.com/r/ChatGPT/comments/1k997xt/the_new_4o_is_the_most_misaligned_model_ever/#lightbox" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le dijo</a> que estaba orgulloso. Tan absurdos fueron los intercambios que la empresa, OpenAI, tuvo que dar <a href="https://openai.com/index/expanding-on-sycophancy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marcha atr&aacute;s</a> con la actualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto que ocurri&oacute; con ChatGPT en las &uacute;ltimas semanas est&aacute; lejos de ser excepcional en el mundo de los chatbots de IA. Y es que estos modelos de IA suelen guiarse por el feedback que le dan los usuarios, y a los humanos nos gusta que nos den la raz&oacute;n. Si la IA coincide con nosotros, hay m&aacute;s probabilidad de que le demos una valoraci&oacute;n positiva, y el sistema aprende a concordar con nuestras opiniones. M&aacute;s all&aacute; de que las empresas que desarrollan estos sistemas ponen ciertas restricciones y tratan de balancear el feedback positivo del momento con otros aspectos, a veces se les pasa la mano con las ganas de caer bien a toda costa.
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                </figure><p class="article-text">
        No es tan sorprendente, hay <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/halagos-pasan-criticas-quedan_129_10956179.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha evidencia</a> de que tendemos a querer halagos. En una investigaci&oacute;n que se hizo sobre esto, le pidieron a un grupo de personas que leyeran evaluaciones que hab&iacute;an hecho sobre ellos, en base a algunos tests, otros supuestos participantes de la investigaci&oacute;n (en realidad se trataba de evaluaciones generadas por los investigadores). En la mitad de los casos la evaluaci&oacute;n era puramente positiva, con ocho aspectos destacados de la persona. En la otra mitad, la evaluaci&oacute;n era muy parecida con una sola diferencia, hab&iacute;a una cr&iacute;tica, mientras que los otros siete puntos segu&iacute;an siendo absolutamente positivos. Luego les preguntaban a las personas a quienes preferir&iacute;an tener en su equipo. La mayor&iacute;a elige a personas que s&oacute;lo destacan su lado positivo. Somos muy sensibles a las cr&iacute;ticas. Y en este caso se trata de un estudio hecho en un laboratorio, con situaciones hipot&eacute;ticas, es probable que en la vida real estemos dispuestos a recibir algunas cr&iacute;ticas de gente que queremos y sabemos que lo hacen con buenas intenciones. Aunque eso no quiere decir que nos agrade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia a preferir a quienes nos halagan puede volverse un problema con los chatbots de IA. Especialmente porque hay posibilidades de que estos sistemas se integren cada vez m&aacute;s en nuestra vida cotidiana, y podemos llegar a generar mucha cercan&iacute;a con las tecnolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, ya hay evidencia de que tendemos a contarle mucho m&aacute;s a una tecnolog&iacute;a que a otras personas. Un <a href="https://www.theguardian.com/technology/2017/jul/09/everybody-lies-how-google-reveals-darkest-secrets-seth-stephens-davidowitz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigador que analiz&oacute;</a> los datos estad&iacute;sticos de las b&uacute;squedas que hacemos en Google, encontr&oacute; que muchas de las cosas de las que probablemente nunca jam&aacute;s hablar&iacute;as son bastante m&aacute;s comunes de lo que uno imaginar&iacute;a, desde prejuicios racistas a preferencias sexuales. &iquest;Vos le mostrar&iacute;as tu historial de b&uacute;squedas de Google a alguien? Hay algo de poder preguntar y buscar opiniones desde el anonimato, frente a un sistema que no juzga, que puede llevar a m&aacute;s confesiones. En el caso de los chatbots, que adem&aacute;s son amenos y aprenden sobre nosotros, podr&iacute;an llevarlo a otro nivel.
    </p><p class="article-text">
        Tener chatbots a los que les podamos contar nuestros problemas puede tener varias ventajas, est&aacute;n siempre disponibles y pueden servir para desahogarnos. El problema es que si siguen con una tendencia a siempre acordar con nosotros podr&iacute;an reforzar las peores ideas que se nos ocurren en un momento de calentura o cebarnos a&uacute;n m&aacute;s. Pero adem&aacute;s, la manera en la que nos relacionamos con los chatbots podr&iacute;a afectar tambi&eacute;n la manera en la que nos relacionamos con otros humanos. Si tenemos un amiguito virtual que siempre est&aacute; de acuerdo con nosotros, &iquest;cu&aacute;n f&aacute;cil va a ser escuchar despu&eacute;s a los amigos reales que nos dicen que estamos exagerando?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos chatbots que te dan siempre la raz&oacute;n podr&iacute;an reducir la tolerancia a la frustraci&oacute;n con las personas reales&rdquo;, explica el psic&oacute;logo <strong>Diego Tachella</strong>. Y agrega: &ldquo;La frustraci&oacute;n es parte necesaria de la vida, y necesitamos desarrollar la fricci&oacute;n, que haya desacuerdo con los otros. Si nos acostumbramos a que siempre est&eacute;n de acuerdo, podemos perder habilidades sociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay mucha investigaci&oacute;n a&uacute;n sobre esto, dado que lleva muy poco tiempo, pero s&iacute; se han hecho estudios con tecnolog&iacute;as anteriores que podr&iacute;an dar una pista. Uno de los cuales <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2024.1322781/full#ref52" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> asistentes de voz como Alexa y descubri&oacute; que, en algunos casos, los ni&ntilde;os replicaban con sus padres el mismo tono que usaban con el dispositivo. Por ejemplo, si los padres no los escuchaban, les gritaban en un tono agresivo, como hac&iacute;an con el asistente de voz. Otro <a href="https://journals.aom.org/doi/10.5465/AMBPP.2022.17063abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo con chatbots anteriores al desarrollo de estas IA generativas, mostr&oacute; que despu&eacute;s de un tiempo de interactuar con uno de estos sistemas, quienes eran usuarios intensos empezaban a expresarse de manera parecida a ellos. La forma en la que interactuamos con la tecnolog&iacute;a afecta la manera en la que interactuamos entre nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Y si todo esto te parece pura ciencia ficci&oacute;n, sab&eacute; que ya hay empresas enfocadas en desarrollar chatbots amigos, que lo ven como un gran producto. <strong>Mark Zuckerberg</strong>, CEO de Meta, insinu&oacute; <a href="https://x.com/romanhelmetguy/status/1917656951174947075?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1917656951174947075%7Ctwgr%5Ea04b5411d6200d87452e21e85c66b2566ef037da%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.404media.co%2Fmark-zuckerberg-ai-chatbot-friends-interview-podcast%2F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una entrevista</a> que los chatbots de IA podr&iacute;an venir a suplir la falta de amistades humanas. Al mismo tiempo, pareciera que avanzamos hacia un modelo de negocios que privilegia multiplicar las interacciones con el sistema. Si lo que nos lleva a pasar tiempo ah&iacute; es que est&eacute;n de acuerdo con nosotros, est&aacute;n todos los incentivos alineados para que terminemos rodeados de halagadores seriales.
    </p><p class="article-text">
        Si estos sistemas toman un lugar importante en nuestras vidas y pasamos tiempo charlando con algo que nos da siempre la raz&oacute;n, &iquest;cu&aacute;n dispuestos vamos a estar a tener fricciones en la vida real? &iquest;O cu&aacute;n extremistas podemos volvernos si nos aislamos y solo pinponeamos ideas con un sistema dise&ntilde;ado para complacernos? Estamos en el inicio del desarrollo de estas tecnolog&iacute;as, pero las decisiones que estas empresas tomen sobre la funci&oacute;n que tienen puede afectar la manera en que nos comunicamos en el futuro, como ocurri&oacute; con las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        OS/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-cambiar-amistades_129_12310664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 May 2025 11:13:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la Inteligencia Artificial podría cambiar nuestras amistades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,ChatGPT]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Nos volvimos más nostálgicos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvimos-nostalgicos_129_12269721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a39dc4f-d741-49b6-9d17-1786552dbb1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia nos puede hacer gastar más, y las marcas, por supuesto, lo saben."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nostalgia siempre formó parte de la cultura, pero hoy se intensifica: estamos rodeados de estéticas del pasado que nos brindan consuelo frente a un presente incierto.</p></div><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales de la nostalgia est&aacute;n por todas partes, un Cris Morena day hecho para festejar producciones de los &lsquo;90 o ferias retro con mu&ntilde;ecos y discos de hace un buen par de d&eacute;cadas. Pero, &iquest;siempre fue as&iacute; y estamos simplemente frente a un nuevo <em>revival</em>, o nos estamos volviendo m&aacute;s nost&aacute;lgicos?
    </p><p class="article-text">
        Traer cosas del pasado, como m&uacute;sica, ropa, pel&iacute;culas o comidas y mirarlas con cari&ntilde;o no es nada nuevo, hay ciclos constantes de apreciaci&oacute;n de lo que pas&oacute;. &ldquo;La industria cultural siempre fue nost&aacute;lgica y se revisita a s&iacute; misma&rdquo;, explica <strong>Ignacio Del Pizzo</strong>, investigador de la Universidad de Quilmes y autor del libro <em>Cultura Pop</em>. Pero hoy estamos rodeados de est&eacute;ticas de otras &eacute;pocas, y Pizzo se&ntilde;ala que pareciera haber algo m&aacute;s detr&aacute;s de esta tendencia en este momento &ldquo;La nostalgia est&aacute; de moda. En momentos en los que lo contempor&aacute;neo es una inc&oacute;gnita, nos aferramos m&aacute;s a cuestiones que nos remiten a momentos m&aacute;s confortables, m&aacute;s seguros, al pasado&rdquo;.&nbsp;
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        Un momento en que esto se vio muy claramente fue el inicio de la pandemia, momento incierto si los hay. Durante las primeras semanas, varios <a href="https://www.nature.com/articles/s41599-023-01614-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> que se hicieron sobre la m&uacute;sica que escuch&aacute;bamos en Spotify encontraron un claro aumento de canciones de otras &eacute;pocas (la m&uacute;sica de los a&ntilde;os &lsquo;50 en <a href="https://newsroom.spotify.com/2020-04-14/spotify-listeners-are-getting-nostalgic-behavioral-science-writer-david-disalvo-and-cyndi-lauper-share-why/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">particular</a> tuvo un peak). Un intento de volver a momentos m&aacute;s seguros a trav&eacute;s de la m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no todo es siempre tan espont&aacute;neo. A nuestros <em>revivals</em> tambi&eacute;n los ayuda mucho que la nostalgia puede ser una gran herramienta de marketing. Una <a href="https://academic.oup.com/jcr/article-abstract/41/3/713/2907535?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que se hizo sobre esto encontr&oacute; que cuando estamos en un modo nost&aacute;lgico tendemos a desprendernos m&aacute;s f&aacute;cilmente del dinero, nos importa menos. Uno de los experimentos que hicieron fue mostrarles a dos grupos de personas una publicidad para un producto de Kodak. En un caso la publicidad se enfocaba en recordar momentos del pasado, para generar nostalgia, en el otro en c&oacute;mo crear recuerdos para el futuro. Cuando despu&eacute;s le preguntaban cu&aacute;nto estar&iacute;an dispuestos a pagar, los que estaban en modo nost&aacute;lgico tend&iacute;an a dar n&uacute;meros m&aacute;s altos. La nostalgia nos puede hacer gastar m&aacute;s, y las marcas, por supuesto, lo saben.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La nostalgia siempre ha sido una de las opciones de marketing&rdquo;, explica <strong>Mariela Moculsky</strong>, CEO y fundadora de Trendsity, una consultora de investigaci&oacute;n de mercado. Moculsky se&ntilde;ala que, aunque no es nuevo, hoy se ve muy claramente el uso de la nostalgia por parte de las marcas. &ldquo;En otros momentos quiz&aacute;s se apelaba a la ciencia ficci&oacute;n o a otras ideas del futuro. Por supuesto hoy tambi&eacute;n hay un poco de eso, pero ahora se ve mucho una idea de volver al pasado en todo tipo de cosas, como alimentos, juguetes y ropa. Hay una idea de volver a algo conocido que nos de un anclaje&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir en que veamos m&aacute;s nostalgia alrededor es que los ciclos para que las cosas vuelvan parecen estarse acortando. Lo <a href="https://www.bbc.com/worklife/article/20231215-nostalgia-marketing-is-powerful-nowstalgia-might-be-even-more-compelling" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s com&uacute;n</a> es que los ciclos duren alrededor de 20 o 30 a&ntilde;os. En general, es el tiempo para que una generaci&oacute;n crezca, empiece a extra&ntilde;ar cosas de su infancia o adolescencia y tenga poder adquisitivo para consumir las cosas que se la recuerden. Pero es posible que los cambios en la manera en la que consumimos contenidos a trav&eacute;s de las redes sociales, m&aacute;s contenidos de manera m&aacute;s intensa y m&aacute;s r&aacute;pida, est&eacute; impactando en esos ciclos. Lo que antes necesitaba 30 a&ntilde;os para volver, hoy quiz&aacute;s lo hace en 5 o 10. Todo es m&aacute;s r&aacute;pido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de pensar la nostalgia, como un recuerdo idealizado transformado en consumo cultural, le ser&iacute;a muy ajena a las primeras manifestaciones de la nostalgia. La palabra fue <a href="https://theconversation.com/nostalgia-hasnt-always-been-a-tool-for-manipulating-our-emotions-it-was-once-a-medical-condition-226431" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creada</a> por un m&eacute;dico suizo a fines del 1600, que observ&oacute; que los soldados, cuando estaban en otro pa&iacute;s lejos de su casa, a veces comenzaban a mostrar ciertos s&iacute;ntomas como palpitaciones, letargo y falta de apetito. Lo consider&oacute; una enfermedad y empezaron a buscar curas, que inclu&iacute;an usar sanguijuelas para sacarte la nostalgia. Tambi&eacute;n prohib&iacute;an que se cantaran canciones del pa&iacute;s originario para que otros no se contagien. Y la idea de que era una enfermedad a tratar se mantuvo por un buen par de siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que la nostalgia no s&oacute;lo no es una enfermedad, sino que puede tener <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352250X22002664#bib13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos aspectos</a> positivos. La emoci&oacute;n suele estar asociada a conexiones sociales, y justamente por eso puede reforzar nuestra sensaci&oacute;n de pertenencia. Recordar momentos lindos nos puede hacer sentir muy bien, aunque la idealizaci&oacute;n del pasado trae sus contras, especialmente a nivel social. Los discursos que buscan revivir un pasado mejor, muchas veces omiten parte de la historia para idealizar momentos que estuvieron lejos de ser id&iacute;licos, y eso puede tener consecuencias. Tal como el marketing puede usar la nostalgia para manipularnos y hacernos comprar cosas, los <a href="https://theconversation.com/nostalgia-in-politics-pan-european-study-sheds-light-on-how-and-why-parties-appeal-to-the-past-in-their-election-campaigns-216494" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discursos pol&iacute;ticos</a> pueden traer estas reversiones del pasado para tratar de convencernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscar confort en el pasado, en tiempos que recordamos o imaginamos m&aacute;s simples o mejores, puede ser una buena manera de lidiar con momentos complicados. Conectar con una sensaci&oacute;n agradable, traer cosas lindas del pasado. Estamos en medio de tiempos bastante inciertos en cuanto la tecnolog&iacute;a, la pol&iacute;tica y las relaciones sociales, entre tantas otras cosas, y parece l&oacute;gico que se vuelva m&aacute;s fuerte la mirada hacia atr&aacute;s. Mientras sepamos que en el proceso estamos idealizando un poco y no creamos que todo realmente era perfecto, podemos relajarnos y disfrutar de cuidar a nuestro Tamagotchi.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvimos-nostalgicos_129_12269721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2025 09:42:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Nos volvimos más nostálgicos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nostalgia,Vintage,Pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confianza: ¿por qué le crees a uno y no al otro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/confianza-le-crees-no_129_12234208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c19d1a12-d8c0-45a9-83f4-6bd1387861b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Confianza: ¿por qué le crees a uno y no al otro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos cierto nivel de confianza para poder funcionar en la vida, no podemos estar todo el tiempo revisando lo que hacen otros. </p></div><p class="article-text">
        Hace poco se public&oacute; el <a href="https://worldhappiness.report/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reporte mundial sobre felicidad</a>, que este a&ntilde;o le dedic&oacute; un <a href="https://worldhappiness.report/ed/2025/trusting-others-how-unhappiness-and-social-distrust-explain-populism/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cap&iacute;tulo entero</a> a la baja de la confianza social a nivel global. Esta discusi&oacute;n, sobre la importancia que tiene y los problemas que trae su disminuci&oacute;n viene desde hace a&ntilde;os. Una parte es cu&aacute;nto creemos en el gobierno o las instituciones, otra cu&aacute;nto confiamos en las personas en general. Los datos de Argentina no son muy alentadores: s&oacute;lo el 19% <a href="https://ourworldindata.org/grapher/self-reported-trust-attitudes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice que</a> se puede confiar en la mayor&iacute;a de las personas. Es mejor que el 7% de Brasil, pero muy por debajo del 41% de Espa&ntilde;a. Somos desconfiados. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Am&eacute;rica Latina, por razones hist&oacute;ricas y culturales, hay bajos niveles de confianza&rdquo;, explica <strong>Jos&eacute; Eduardo Jorge</strong>, investigador de la Universidad Nacional de La Plata. Y agrega que &ldquo;los niveles de confianza son una propiedad social, m&aacute;s que individual, y suelen ser bastante estables&rdquo;. Esos niveles de confianza suelen estar, adem&aacute;s, bastante relacionados con el nivel de desarrollo de un pa&iacute;s, porque &ldquo;la confianza influye en la capacidad de las personas para colaborar en buscar una soluci&oacute;n para un problema&rdquo;, explica Jorge. Si no confi&aacute;s en nadie, es muy dif&iacute;cil construir algo. 
    </p><p class="article-text">
        Y hay distintos tipos de confianza. Que no conf&iacute;es en el gobierno, los medios o el sistema judicial no implica que no conf&iacute;es ciegamente en tus amigos. Tambi&eacute;n puede que sospeches de un taxista por dar una vuelta innecesaria, pero no por eso vas a revisar el vuelto de la panader&iacute;a a la que vas hace a&ntilde;os. Son distintos tipos de confianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso con tu grupo m&aacute;s cercano, hay diferencias en qu&eacute; le conf&iacute;amos a cada uno. Uno de los aspectos de la confianza es a qui&eacute;n le contamos nuestras cosas, nuestros secretos, problemas y dem&aacute;s. Y uno tiende a pensar que el c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo es a quien m&aacute;s le compartir&iacute;amos esto, pero no siempre es el caso. <strong>Mario Luis Small</strong>, un investigador que hizo varios <a href="https://www.harvardmagazine.com/2014/12/choosing-confidants" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> sobre esto, le pregunt&oacute; a cientos de personas quienes eran las ocho personas que consideraban m&aacute;s cercanas. Y pregunt&oacute; tambi&eacute;n a qui&eacute;nes les hab&iacute;an confiado alg&uacute;n problema &uacute;ltimamente. No siempre coincid&iacute;an. De hecho, m&aacute;s del 40% dec&iacute;a que hab&iacute;a contado sus temas a otras personas, mucho m&aacute;s lejanas. En algunos casos porque eran personas que hab&iacute;an pasado por algo similar y en otros simplemente porque era la persona que estaba m&aacute;s a mano. &iquest;Alguna vez tuviste una conversaci&oacute;n s&uacute;per personal con un desconocido? A veces queremos evitar que alguien cercano nos juzgue o que se preocupe por nosotros y le terminamos contando mucho m&aacute;s a gente lejana. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay momentos en que necesit&aacute;s confiar en desconocidos. Cuando est&aacute;s en la playa y te quer&eacute;s meter al agua, quiz&aacute;s le ped&iacute;s a esa pareja que est&aacute; justo al lado que te mire las cosas. Y aunque puede parecer que elegimos al azar, en realidad hay algunos criterios que solemos usar. Algunas investigaciones muestran que hay ciertos rasgos que suelen dar m&aacute;s confianza: las caras m&aacute;s de &ldquo;beb&eacute;&rdquo; son un factor, la forma de las cejas o la sonrisa, son peque&ntilde;as cosas que quiz&aacute;s no evaluamos conscientemente pero que pueden afectar a qui&eacute;n le confiamos m&aacute;s cuando tenemos poca informaci&oacute;n. Esto tambi&eacute;n puede aplicarse para la primera vez que <a href="https://www.innovations-report.com/education/studies-and-analyses/win-opponents-put-baby-face-189259/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vemos un pol&iacute;tico</a> o un vendedor, por ejemplo. 
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir en cuanto le confiamos a un desconocido es que <a href="https://www.theguardian.com/science/2018/jan/29/study-reveals-why-we-trust-some-strangers-and-not-others" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se parezca</a> a alguien que conocemos. Esto tiene tanto sentido como confiar en alguien s&oacute;lo por el tipo de cara, pero nos suele ocurrir. Hablamos con una se&ntilde;ora que es igual a nuestra t&iacute;a y le damos unos puntitos extra de cr&eacute;dito solo por eso, sin procesarlo mucho. Y otro de los grandes factores que puede influir es que sean parecidos a nosotros. Ver a alguien que se <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167268124002610" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos parece</a> nos genera m&aacute;s confianza, lo cual puede transformarse en un hervidero de prejuicios en el que preferimos a la persona que podr&iacute;a ser nuestro primo y le desconfiamos autom&aacute;ticamente al que es un poco diferente. 
    </p><p class="article-text">
        Un mundo que est&aacute; muy atento a estas investigaciones es el de los creadores de avatares digitales, im&aacute;genes virtuales con las que interactuamos en distintos espacios. Ellos tienen la posibilidad de crear una cara desde cero, en la que pueden incluir todos los rasgos que nos tranquilizan para que les depositemos nuestra confianza. Y quiz&aacute;s hasta m&aacute;s que en personas reales. En <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2120481119" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a>, le mostraron a los participantes distintas caras y les pidieron que dijeran cu&aacute;nta confianza les generaban. En promedio, las caras creadas con inteligencia artificial generaban m&aacute;s confianza que las caras reales. El estudio es de 2021, desde entonces la inteligencia artificial mejor&oacute; much&iacute;simo, as&iacute; que imaginate ahora lo que se podr&iacute;a hacer, con avatares que se adapten individualmente al usuario con todos los rasgos que le pueden generar confianza a uno. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos factores influyen en un primer momento. Una vez que conocemos m&aacute;s a la persona empiezan a jugar otras cosas, lo que nos dice, c&oacute;mo lo dice y la historia que se va construyendo. Pero pasamos la vida cruz&aacute;ndonos a gente en v&iacute;nculos muy superficiales, y tenemos que definir a qui&eacute;n creerle. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos cierto nivel de confianza para poder funcionar en la vida, no podemos estar todo el tiempo revisando lo que hacen otros. Tampoco se trata de ser cr&eacute;dulo y caer en cualquier estafa, pero ir por la vida sin delegar nada ser&iacute;a agotador. El tema es elegir bien en qui&eacute;n ponemos nuestra confianza, que no se nos est&eacute; jugando algo inconsciente, c&oacute;mo el parecido, m&aacute;s todav&iacute;a cuando en el mundo virtual se vuelve cada vez m&aacute;s f&aacute;cil generar rostros a medida. Una cara dice muy poco, y en el mundo virtual va a decir todav&iacute;a menos, necesitamos mejores formas de definir en qui&eacute;n vamos a confiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/confianza-le-crees-no_129_12234208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Apr 2025 10:32:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Confianza: ¿por qué le crees a uno y no al otro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Confianza,Desconfianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La importancia de enojarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/importancia-enojarse_129_12177335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a4fe750-c144-4f89-96cb-f05e2a0253a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La importancia de enojarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El enojo puede ser muy dañino, pero también una poderosa fuerza movilizadora. Si lo manejamos con precaución, puede sacarnos de la apatía y generar cambios.</p></div><p class="article-text">
        El enojo tiene mala prensa, se dice &ldquo;el que se enoja, pierde&rdquo;. Por eso suele ser una emoci&oacute;n subvalorada, a la que a veces no se le reconoce la importancia y la utilidad que tiene. Pero el enojo no s&oacute;lo es parte de nuestras vidas, sino que puede tener muchos beneficios: nos saca de la apat&iacute;a, nos empuja a actuar y, manejado con precauci&oacute;n, nos puede hasta ayudar a enfocarnos. 
    </p><p class="article-text">
        Enojarse es una sensaci&oacute;n desagradable, por eso es com&uacute;n intentar evitarla. Aunque no parece que tengamos mucho &eacute;xito en eso: 15% de las personas en Argentina <a href="https://www.gallup.com/analytics/349280/gallup-global-emotions-report.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> haber sentido bastante enojo en las &uacute;ltimas 24 horas. Pens&aacute; hace cu&aacute;nto fue la &uacute;ltima vez que te enojaste, &iquest;alg&uacute;n auto que se te cruz&oacute;, un compa&ntilde;ero de laburo que te clav&oacute; con algo, un amigo que cancel&oacute; a &uacute;ltimo momento? Hay todo tipo de enojos, con diferentes niveles de intensidad, pero pasa todo el tiempo y, en general, tienen una funci&oacute;n. 
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                </figure><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.apa.org/monitor/mar03/whenanger" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> en el que les preguntaban a las personas sobre sus &uacute;ltimos enojos, c&oacute;mo se sintieron y qu&eacute; sacaron de ellos, encontraron que m&aacute;s de la mitad dec&iacute;a que un episodio de enojo les hab&iacute;a tra&iacute;do resultados positivos, por ejemplo pod&iacute;an identificar mejor sus fallas. &ldquo;El enojo es una respuesta a la realidad, una emoci&oacute;n primaria para mostrar algo, enunciar algo, que en algunos casos nos envalentona y en otros nos puede frustrar&rdquo;, explica <strong>Mel Gregorini</strong>, psic&oacute;logo cognitivo conductual. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ayudarnos a expresar un rechazo a algo que ocurri&oacute;, el enojo tiene otros efectos sobre nosotros. Uno es que nos enfoca. En un <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp-pspa0000350.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, le pidieron a los participantes que resolvieran una serie de problemas, eran anagramas en los que ten&iacute;an que reordenar las letras para formar una palabra. Antes de hacerlo los induc&iacute;an a trav&eacute;s de im&aacute;genes a sentir diferentes emociones, como tristeza, deseo, rabia o un estado neutro. Encontraron que quienes estaban enojados tend&iacute;an a resolver m&aacute;s problemas. La rabia puede servir para enfocarse en la meta. &iquest;Nunca te pas&oacute; que te enojaste con algo que no funciona y decidiste probarlo todo hasta hacerlo andar por la bronca? Puede ser un gran motivador. 
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos nos podemos pasar tambi&eacute;n. En el <a href="https://www.apa.org/pubs/journals/releases/psp-pspa0000350.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mismo estudio</a>, pusieron a los participantes a resolver otros problemas y les dieron la posibilidad de hacer trampa: el investigador les dec&iacute;a que dijeran cu&aacute;ntos problemas hab&iacute;an resuelto y que tiraran los resultados a la basura. Despu&eacute;s de que los participantes se iban, revisaban lo que hab&iacute;an tirado. Quienes estaban enojados ten&iacute;an m&aacute;s chance de hacer trampa que los otros. Se ve que la rabia nos enfoca en lograr el mayor n&uacute;mero, sin importar c&oacute;mo. Quiz&aacute;s el foco en la meta puede ser demasiado intenso y perdemos de vista algunas consideraciones en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Pero el enojo tiene algo de movilizador que, a diferencia de otras emociones que nos pueden generar una situaci&oacute;n negativa, como la tristeza o el miedo, nos puede devolver una sensaci&oacute;n de control. Justo despu&eacute;s de los ataques terroristas de 2001 en los Estados Unidos, hicieron <a href="https://www.apa.org/monitor/mar03/whenanger" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le generaban a los participantes estas distintas emociones (miedo, tristeza o enojo) y luego ve&iacute;an cu&aacute;n temerosos u optimistas eran sobre el futuro. Lo que vieron es que el enojo ten&iacute;a m&aacute;s probabilidad de llevar al optimismo. Y aunque suena raro, porque en general cuando estamos enojados no estamos en nuestra versi&oacute;n m&aacute;s alegre y optimista, hay algo de esa reacci&oacute;n que nos hace sentir que tenemos m&aacute;s control. Cuando estamos enojados, de cierta manera nos sentimos m&aacute;s poderosos, y creemos que somos capaces de enfrentar al mundo y lograr cosas, que podemos actuar sobre la realidad, <a href="https://psycnet.apa.org/record/2006-05240-004" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n explican</a> los investigadores. Y eso nos hace sentir que las cosas pueden mejorar.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es raro que muchos movimientos sociales surjan del enojo. &ldquo;Hay una asociaci&oacute;n muy fuerte entre la injusticia y el enojo, cuando una persona siente algo como injusto trata de rebelarse frente a eso&rdquo; explica Gregorini. Y esto que ocurre a nivel individual, puede aplicarse tambi&eacute;n a nivel social: la rabia es un gran catalizador.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el enojo parece ser una de las principales motivaciones cuando votamos. As&iacute; lo identific&oacute; <a href="https://www.researchgate.net/publication/231894452_Election_Night's_Alright_for_Fighting_The_Role_of_Emotions_in_Political_Participation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta</a> en los Estados Unidos (pa&iacute;s en el que el voto es voluntario), en la que le preguntaron a las personas, sobre c&oacute;mo se sintieron antes y despu&eacute;s de la elecci&oacute;n y si hab&iacute;an ido a votar. Encontraron que quienes m&aacute;s hab&iacute;an participado de la elecci&oacute;n, mayores niveles de enojo presentaban.
    </p><p class="article-text">
        La rabia puede movilizar mucho. Y, por lo mismo, tambi&eacute;n puede ser manipulada para dirigirla contra otros grupos o espacios, con todos los riesgos que eso puede traer. A nivel individual tambi&eacute;n, el enojo mal gestionado nos puede llevar a hacer todo tipo de cosas de las que nos podemos arrepentir despu&eacute;s. Pero puede ser muy atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Quienes lo saben muy bien son las redes sociales, donde generar bronca se recompensa con interacciones y amplificaci&oacute;n del contenido. El contenido que genera enojo <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03637751.2023.2236183" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiende a ser m&aacute;s replicado</a>, y esto genera un ciclo en el que los usuarios <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abe5641" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producen m&aacute;s</a> de ese contenido, justamente para aumentar su llegada. As&iacute;, terminamos inundados de mensajes que buscan explotar nuestra bronca.
    </p><p class="article-text">
        El enojo puede ser muy da&ntilde;ino, a nivel personal cuando sale con una fuerza explosiva y nos lleva a romper todo, y a nivel social, puede ser f&aacute;cilmente manipulado para llevarnos a extremos. Pero es que es una emoci&oacute;n muy potente que nos puede sacar de la apat&iacute;a, movilizarnos y generar cambios. Manejado con precauci&oacute;n, sin volvernos adictos a la indignaci&oacute;n permanente ni dejar que nos manipulen, puede ser un gran catalizador. Est&aacute; bien enojarse cada tanto y demostrarlo, es parte de mostrar que lo que pasa nos importa. Amigu&eacute;monos con el enojo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/importancia-enojarse_129_12177335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Mar 2025 09:32:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La importancia de enojarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[enojo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Pensás que te conocés? Mejor preguntale a tus amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pensas-conoces-mejor-preguntale-amigos_129_12137622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54b376e3-1d24-4b1b-be99-5bff57e690eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1113693.jpg" width="447" height="252" alt="¿Pensás que te conocés? Mejor preguntale a tus amigos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No siempre es fácil predecir cómo vamos a actuar y en muchos casos, incluso, nos cuesta evaluar objetivamente lo que ya hicimos. Aunque con frecuencia subestimada, la perspectiva que pueden aportar quienes nos conocen es un aporte clave.</p></div><p class="article-text">
        Seguro pens&aacute;s que sos la persona que mejor te conoce. Sos claramente quien m&aacute;s tiempo pasa con vos mismo, y quien puede saber c&oacute;mo te sent&iacute;s en cada momento. Y claro, hay algunas cosas que s&oacute;lo vos pod&eacute;s saber. Pero hay otras que no. Porque cuando te eval&uacute;as a vos mismo ten&eacute;s un gran problema: te falta perspectiva. 
    </p><p class="article-text">
        Todos tenemos un punto de vista muy particular sobre nosotros mismos donde nos enfocamos mucho en lo que pensamos y sentimos y no tanto en c&oacute;mo actuamos. Y en esos casos, quienes nos ven de afuera, como nuestros amigos, pueden ser mucho mejores jueces. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Entre los aspectos en los que somos bastante malos para evaluarnos, hay cuestiones como la inteligencia o la creatividad. Si te pregunto cu&aacute;n inteligente sos, es probable que me digas brillante o, por lo menos, por encima de la media. Pero claro, no todos podemos estar por encima de la media. Si en cambio le pregunto a tus amigos, hay m&aacute;s chances de que me den un panorama mucho m&aacute;s realista. 
    </p><p class="article-text">
        Este fue justamente <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/PERSONALITY-PROCESSES-AND-INDIVIDUAL-DIFFERENCES-a-Vazire/c034b229046f03868a0673c50d9f0f771a8359c5?p2df" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el experimento</a> que se hizo hace algunos a&ntilde;os: le pidieron a los participantes que fueran con un grupo de amigos. Por un lado cada uno completaba una serie de cuestionarios y ex&aacute;menes sobre ellos mismos, que inclu&iacute;a tests de capacidad verbal, matem&aacute;tica y otras cuestiones asociadas a la inteligencia. Por otro lado, les ped&iacute;an que hicieran una autoevaluaci&oacute;n sobre cu&aacute;n buenos cre&iacute;an que era y cu&aacute;n buenos pensaban que ser&iacute;an sus amigos. Lo que encontraron es que el grupo de amigos estaba m&aacute;s cerca de los resultados reales de los tests que la persona misma. Y esto era a&uacute;n m&aacute;s fuerte cuando se trataba de creatividad. Esto pasa con varias de nuestras caracter&iacute;sticas, como nuestra extroversi&oacute;n. &iquest;No ten&eacute;s un amigo que te dice que es re t&iacute;mido pero en realidad se la pasa charlando con todo el mundo? Es un ejemplo de la desconexi&oacute;n entre c&oacute;mo nos sentimos y c&oacute;mo actuamos, y que puede hacer que juzguemos muy mal nuestras capacidades. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s incre&iacute;ble de esto es que no solo tus amigos (gente cercana que probablemente te conoce hace a&ntilde;os) pueden saber c&oacute;mo sos; incluso un desconocido puede acertar. En <a href="https://www.researchgate.net/publication/232504651_Convergence_of_Stranger_Ratings_of_Personality_and_Intelligence_With_Self-Ratings_Partner_Ratings_and_Measured_Intelligence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, observadores que ve&iacute;an un clip muy corto, de apenas 90 segundos, de alguien leyendo un texto, lograban predecir con bastante exactitud los resultados del test de inteligencia que esa persona hab&iacute;a completado previamente.
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, hay cuestiones en las que vos sos el mejor juez, como cuando se trata de saber c&oacute;mo te sent&iacute;s en un determinado momento. Por ejemplo, cu&aacute;n nerviosos nos ponemos en cierto tipo de situaciones. En <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/PERSONALITY-PROCESSES-AND-INDIVIDUAL-DIFFERENCES-a-Vazire/c034b229046f03868a0673c50d9f0f771a8359c5?p2df" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los estudios</a> que se hicieron sobre esto, le pidieron a las personas que evaluaran cu&aacute;n ansiosas cre&iacute;an que se iban a poner al tener que hablar sobre s&iacute; mismas frente a una c&aacute;mara, y le preguntaron tambi&eacute;n a sus amigos. Despu&eacute;s les pidieron que hablaran frente a la c&aacute;mara y evaluaron con observadores independientes cu&aacute;n nerviosos se ve&iacute;an efectivamente. Quienes predec&iacute;an su nivel de ansiedad con mayor precisi&oacute;n eran los participantes mismos. Solo vos sab&eacute;s cu&aacute;nto nervio te genera algo.
    </p><p class="article-text">
        Tener mejor informaci&oacute;n que el resto sobre tus emociones, sin embargo, no te vuelve bueno prediciendo c&oacute;mo te vas a sentir en el futuro, ni c&oacute;mo vas a actuar. &iquest;Un campo en el que nuestros amigos y familia son mucho mejores? Anticipando cu&aacute;nto va a durar nuestra relaci&oacute;n amorosa. En <a href="https://psycnet.apa.org/record/1999-01351-007" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> que hicieron sobre esto, le preguntaron a decenas de personas que estaban en pareja cu&aacute;nto tiempo cre&iacute;an que iban a seguir en esa relaci&oacute;n. Y luego le preguntaron a sus padres y amigos cercanos. Volvieron a hacer la encuesta seis meses y un a&ntilde;o despu&eacute;s. Y s&iacute;, sobre todo los amigos, pod&iacute;an predecir con m&aacute;s certeza el &eacute;xito (o fracaso) de la relaci&oacute;n que la persona misma. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos un sesgo de optimismo, si vas a un registro civil y le preguntas a las personas que se acaban de casar si se van a divorciar por supuesto que todas van a decir que no, pero estad&iacute;sticamente hay muchas que se van a divorciar&rdquo; explica <strong>Andr&eacute;s Rieznik</strong>, neurocient&iacute;fico, divulgador y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella. 
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil predecir c&oacute;mo vamos a actuar, y en muchos casos incluso nos cuesta evaluar objetivamente lo que ya hicimos. &ldquo;Hay diferentes niveles de metacognici&oacute;n&rdquo;, explica Rieznik, &ldquo;que muestran cu&aacute;n capaces somos de reconocer nuestro propio rendimiento en una tarea&rdquo;. Este tipo de evaluaciones muchas veces se hace preguntando a las personas c&oacute;mo les fue en un examen y luego comparando los resultados. Los estudios muestran que hay diferencias entre las personas: algunas eval&uacute;an su rendimiento con mucha m&aacute;s precisi&oacute;n que otras. Es posible que este mismo fen&oacute;meno afecta nuestra capacidad de evaluar nuestra personalidad y tener una imagen realista de c&oacute;mo somos.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces pensamos que la mejor manera de conocernos es mirar hacia adentro y tratar de desentra&ntilde;ar c&oacute;mo somos. Pero es posible que salir un poco y preguntarles a quienes tenemos alrededor sea mucho m&aacute;s &uacute;til para tener una imagen m&aacute;s realista de nosotros mismos. Hay muchos aspectos en los que estamos muy mal posicionados para compararnos, y la gente que nos mira de afuera puede ayudarnos a entender mejor d&oacute;nde estamos parados. 
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pensas-conoces-mejor-preguntale-amigos_129_12137622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Mar 2025 09:38:43 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Qué le hace a nuestro cerebro consumir tantas noticias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-noticias_129_12097521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d2c2a6a-c4bc-4457-96c6-50ff152f540b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112673.jpg" width="854" height="480" alt="Qué le hace a nuestro cerebro consumir tantas noticias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capacidad de procesar información del cerebro humano es limitada, por lo que estar sometidos a un bombardeo constante puede generar alto estrés y fatiga mental.</p></div><p class="article-text">
        Si ten&eacute;s 15 cosas en la cabeza, hay bastantes chances de que alguna te salga mal. Por ah&iacute; cuando vas saliendo, atrasado, con 7 bolsas, corriendo al bondi y&hellip;es muy probable que te olvides las llaves. Tambi&eacute;n hay chances de que el bombardeo de noticias, donde sent&iacute;s que ten&eacute;s que seguir 8 tramas en paralelo tenga ese tipo de efecto. Si en las &uacute;ltimas semanas sentiste que te perd&iacute;as entre qui&eacute;nes estaban realmente detr&aacute;s del esc&aacute;ndalo de la criptomoneda $LIBRA, cu&aacute;ndo se lanz&oacute;, a qu&eacute; hora se hizo el posteo, qu&eacute; dijo uno de los empresarios, qu&eacute; dijo el otro, y ahora qui&eacute;nes son los nuevos jueces de la Corte Suprema&hellip;&nbsp;Son muchas cosas pasando al mismo tiempo, ac&aacute; y en el resto del mundo, y se vuelve dif&iacute;cil de seguir en detalle. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que nuestro cerebro tiene sus l&iacute;mites. &ldquo;La capacidad de procesar informaci&oacute;n del cerebro es limitada, y cuando est&aacute; expuesto a un bombardeo constante, no llega a procesar toda la informaci&oacute;n. Eso genera estr&eacute;s y fatiga mental&rdquo;, entre otras cosas, explica <strong>Claudio Waisburg</strong>, neur&oacute;logo y director m&eacute;dico del Instituto SOMA. No es tan extra&ntilde;o que nos sintamos abrumados por el volumen de informaci&oacute;n que recibimos.
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                </figure><p class="article-text">
        Se han hecho algunas investigaciones sobre c&oacute;mo nos afecta la cantidad de informaci&oacute;n. Una, que no se hizo espec&iacute;ficamente sobre el efecto de las noticias, sino de manera m&aacute;s general, <a href="https://psycnet.apa.org/record/2012-29392-001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sigui&oacute; a un grupo</a> de participantes durante 6 semanas. Les pregunt&oacute; sobre cu&aacute;nta informaci&oacute;n recib&iacute;an, tanto en persona como en el mundo digital, cu&aacute;les eran sus niveles de estr&eacute;s y su situaci&oacute;n de salud. Lo que encontraron es que entre quienes percib&iacute;an que ten&iacute;an un mayor flujo de informaci&oacute;n, especialmente online, los niveles de estr&eacute;s eran mayores y los indicadores de salud, peores. Se trata de un estudio basado en la percepci&oacute;n de las personas, y es dif&iacute;cil saber exactamente cu&aacute;l es la causa y la consecuencia, pero s&iacute; parece mostrar que podemos sentirnos abrumados por la cantidad de informaci&oacute;n y eso puede tener un impacto directo en nuestro bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien estos son estudios hechos sobre la informaci&oacute;n que nos afecta cotidianamente, como la cantidad de mails o chats que tenemos que contestar, lo mismo puede pasar con las noticias, aunque en su mayor&iacute;a no nos afecten directamente. 
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1316265110" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo sobre esto fue en los Estados Unidos, justo despu&eacute;s del atentado en una marat&oacute;n de Boston en 2013. Los investigadores hab&iacute;an encuestado a un grupo de personas antes del evento, y luego de que ocurri&oacute; decidieron volver a preguntarles sobre sus consumos de noticias y su salud. Encontraron que aquellas que segu&iacute;an m&aacute;s de cerca las noticias despu&eacute;s del atentado, ten&iacute;an altos niveles de estr&eacute;s, especialmente quienes hab&iacute;an visto m&aacute;s de 6 horas de televisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8701074/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> investigaci&oacute;n</a>, que se hizo en los inicios de la pandemia, sobre el impacto del consumo de noticias, mostr&oacute; algo similar: quienes consum&iacute;an m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el tema, tend&iacute;an a mostrar peores &iacute;ndices cuando les preguntaban sobre sus niveles de ansiedad, si se sent&iacute;an abrumados o si ten&iacute;an miedo de lo que iba a pasar. Esto era especialmente cierto para quienes consum&iacute;an muchas noticias a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n y las redes sociales, no tanto as&iacute; para quienes le&iacute;an el diario. 
    </p><p class="article-text">
        Si te acord&aacute;s lo que fueron los primeros d&iacute;as de la pandemia, con cantidades absurdas de informaci&oacute;n que era muy dif&iacute;cil procesar -c&oacute;mo se contagia el virus, cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas, qu&eacute; medidas tomaron las autoridades en China, en Europa, en Argentina, cu&aacute;les son las potenciales curas, y mucho m&aacute;s- no parece tan sorprendente que estar pendiente generase angustia. Adem&aacute;s, para muchos de nosotros, se trataba de temas sobre los que no sab&iacute;amos nada, y eso hace a&uacute;n m&aacute;s pesado el proceso cognitivo. De todas maneras, como suele pasar con muchos de estos estudios, no es f&aacute;cil saber si es el consumo de noticias el que genera malestar o si es porque estamos ansiosos que consumimos m&aacute;s noticias y redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso parece haber un v&iacute;nculo bastante claro entre seguir el minuto a minuto de las cosas que pasan y nuestro bienestar. &ldquo;Cuando no desconect&aacute;s nunca, te va afectando todo el funcionamiento del cerebro, y puede generar ansiedad, fatiga, reduce tu capacidad de procesamiento, y atenta contra la salud mental y f&iacute;sica&rdquo;, explica Waisburg. Y es que estar permanentemente enchufados a las &uacute;ltimas noticias, que por lo dem&aacute;s, suelen ser negativas, no puede resultarnos indiferente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si uno est&aacute; constantemente abrumado por la cantidad de noticias, es muy dif&iacute;cil generar un pensamiento cr&iacute;tico. Por eso es clave seleccionar la informaci&oacute;n y profundizar en los temas&rdquo;, explic&oacute; <strong>Sebasti&aacute;n Alvano</strong>, M&eacute;dico Psiquiatra Universitario de la Universidad de Buenos Aires. Esto puede ayudar a disminuir el estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, todo esto no quiere decir que no es importante estar informado y saber qu&eacute; est&aacute; pasando en el pa&iacute;s o en el mundo, no quer&eacute;s ser un alien que no entiende nada. Pero hay una diferencia entre saber qu&eacute; pasa y seguir en detalle cada giro, cada discusi&oacute;n y cada novedad. Poder elegir los temas relevantes, las fuentes de informaci&oacute;n que nos dan confianza y luego dosificar el consumo hasta un nivel que nos deje c&oacute;modos, donde nos sintamos informados de las cuestiones que nos importan pero no se nos vaya media vida en saber qui&eacute;n dijo qu&eacute; a qu&eacute; hora, puede resultar m&aacute;s efectivo y menos da&ntilde;ino.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-noticias_129_12097521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 03:16:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué le hace a nuestro cerebro consumir tantas noticias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noticias,estrés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El calor nos vuelve peores personas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/calor-vuelve-peores-personas_129_12058340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63a013ee-76b6-4858-a88f-bc1c101daeea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El calor nos vuelve peores personas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las altas temperaturas tienen todo tipo de efectos sobre nuestros cerebros, desde volvernos un poco más lentos e irracionales, hasta irritarnos y volvernos más agresivos.</p></div><p class="article-text">
        Si en esos d&iacute;as de calor de la semana pasada tuviste la sensaci&oacute;n que el mundo se mov&iacute;a en c&aacute;mara lenta y que ten&iacute;as que hacer 10 veces el esfuerzo normal para concentrarte y hacer las cosas, sab&eacute; que no es una sensaci&oacute;n, es una realidad: el calor nos afecta mucho m&aacute;s de lo que imaginamos. Hay bastante evidencia que prueba que estos calores intensos pueden influir en la manera en que tomamos decisiones, y que nos vuelven m&aacute;s irracionales y agresivos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace mucho calor, nos demoramos mucho m&aacute;s en hacer cualquier cosa, el cerebro parece ir lento y nos cuesta m&aacute;s procesar la informaci&oacute;n. As&iacute; lo demostraron un grupo de investigadores en <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1509/jmr.08.0205" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un experimento</a> en donde diferentes grupos tomaban ex&aacute;menes en distintas condiciones: algunos en una habitaci&oacute;n con temperatura ideal y otros en una calurosa. Les pidieron hacer diferentes cosas, una de ellas era identificar errores de tipeo en un texto. Quienes estaban en la sala m&aacute;s fresca lograban detectar m&aacute;s errores. Otra prueba, era elegir qu&eacute; plan de tel&eacute;fono celular les conven&iacute;a m&aacute;s. Los m&aacute;s acalorados tend&iacute;an a ir por la peor opci&oacute;n. As&iacute; que ya sab&eacute;s, evita tomar decisiones esos d&iacute;as.
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El calor puede afectar nuestro rendimiento cognitivo&rdquo;, explica <strong>Cora Luguercho</strong>, presidenta de la Asociaci&oacute;n de Psiquiatras de Argentina, que trabaja temas de salud mental ambiental. Y agrega, &ldquo;adem&aacute;s, genera mayor irritabilidad y malestar psicol&oacute;gico, entre otras cosas&rdquo;. Y es que tener calor hace que estemos molestos por algo, y esa molestia nos quita ancho de banda mental de lo que estamos haciendo. Pero no es la &uacute;nica manera en la que afecta nuestra capacidad de razonar, tambi&eacute;n influye en la calidad de nuestro sue&ntilde;o y eso tampoco nos ayuda. 
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://academic.oup.com/ej/article-abstract/134/663/2746/7666757?redirectedFrom=fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo en Indonesia analiz&oacute; la relaci&oacute;n entre el calor nocturno y la toma de decisiones. Los investigadores seleccionaron zonas con climas parecidos pero que hab&iacute;an tenido diferentes temperaturas durante la noche anterior. A trav&eacute;s de una serie de encuestas, vieron que las personas que hab&iacute;an pasado una noche m&aacute;s calurosa -lo que generalmente implica un peor descanso- mostraban patrones de decisi&oacute;n m&aacute;s irracionales. Por ejemplo, eran m&aacute;s impacientes y prefer&iacute;an recompensas inmediatas, aunque fueran m&aacute;s peque&ntilde;as, en vez de esperar y tener mayores beneficios. Prefer&iacute;an algo m&aacute;s chico mientras fuera m&aacute;s r&aacute;pido. El calor, la falta de sue&ntilde;o, todo influye para ponernos irritables, queremos resolver r&aacute;pido para pasar a otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        Esa irritabilidad tiene otros efectos tambi&eacute;n, uno muy com&uacute;n es volvernos m&aacute;s agresivos, saltamos m&aacute;s f&aacute;cil. Dar una vuelta por las redes sociales en uno de esos d&iacute;as de pico de calor hist&oacute;rico nos puede dar una idea del impacto que tiene. Y eso es justamente lo que hizo un grupo de investigadores, que analizaron los datos de X -cuando a&uacute;n se llamaba Twitter- en la Argentina. Tomaron un gran volumen de datos, alrededor de 80 millones de tweets, posteados entre 2017 y 2022 y <a href="https://datapartnership.org/updates/impacto_temperaturas_argentina_redes_sociales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analizaron</a> las palabras que se usaban para ver qu&eacute; tipo de sentimientos expresaban. Al mismo tiempo, tomaron los datos de la temperatura que hac&iacute;a en cada lugar. Lo que encontraron, es que el calor aumentaba la cantidad de tweets con lenguajes m&aacute;s negativos y agresivos. &ldquo;El sentimiento negativo promedio expresado en los tweets aumenta los d&iacute;as de calor en Argentina, al igual que las groser&iacute;as. Por ende, se puede deducir que la gente se siente peor los d&iacute;as de calor extremo y tambi&eacute;n hay m&aacute;s agresi&oacute;n en las redes sociales en esos d&iacute;as&rdquo;, explica <strong>Mariana Conte Grand</strong>, economista senior del Banco Mundial y docente de UCEMA, una de las autoras del estudio, junto con <strong>Jos&eacute; Daniel Aromi</strong>, <strong>Mariano Rabassa</strong> y <strong>Julie Rozenberg</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los aumentos de la agresividad no son solo virtuales, algunos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0048969723010781" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que se hicieron sobre los delitos violentos tambi&eacute;n muestran esta tendencia, aumentan cuando hay d&iacute;as de m&aacute;s calor que lo habitual. En la misma l&iacute;nea, un <a href="https://bjs.ojp.gov/content/pub/pdf/spcvt.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> hecho en los Estados Unidos con datos de m&aacute;s de 15 a&ntilde;os de distintos delitos violentos, muestra que tienden a aumentar durante el verano. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Las consecuencias que tiene el calor sobre nosotros son de por s&iacute; un problema. Y a eso se suma el proceso de cambio clim&aacute;tico, con el aumento de los calores extremos. El 2023 era el <a href="https://www.nasa.gov/news-release/el-analisis-de-la-nasa-confirma-que-2023-fue-el-ano-mas-calido-registrado/#:~:text=En%20el%20a%C3%B1o%202023%2C%20la,un%20an%C3%A1lisis%20de%20la%20NASA." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;o</a> m&aacute;s caluroso del que se tenga registro, hasta que fue superado por <a href="https://www.nasa.gov/news-release/aumentan-las-temperaturas-la-nasa-confirma-que-el-2024-fue-el-ano-mas-calido-registrado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 2024</a>. &ldquo;No podemos separar los efectos que tiene el calor de la situaci&oacute;n que vivimos de crisis clim&aacute;tica, con una p&eacute;rdida de biodiversidad y aumento de la contaminaci&oacute;n que vuelven los ambientes menos habitables y tiene efectos sobre nuestra salud mental&rdquo;, explica Luguercho. Y estos efectos no impactan en todos por igual. Quienes pueden aislarse del calor con aire acondicionado o est&aacute;n cerca de grandes espacios verdes que ayudan a regular la temperatura corren con una gran ventaja. 
    </p><p class="article-text">
        El calor tiene todo tipo de efectos sobre nuestros cerebros, desde volvernos un poco m&aacute;s lentos e irracionales, hasta irritarnos y volvernos m&aacute;s agresivos. Dado el camino por el que vamos, m&aacute;s vale que desarrollemos m&aacute;s estrategias para adaptarnos y mitigar sus efectos, porque si este verano estuvo intenso qui&eacute;n sabe c&oacute;mo ser&aacute;n los que vienen.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/calor-vuelve-peores-personas_129_12058340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Feb 2025 09:19:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿El calor nos vuelve peores personas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Irritación,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos gustan tanto los chismes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gustan-chismes_129_12014195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c80a1bf0-d032-4220-a5e9-48a5c1d3b694_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué nos gustan tanto los chismes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El chisme juega un rol clave en nuestra vida al permitirnos entender qué está socialmente permitido viendo lo que opinan otros.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Viste lo &uacute;ltimo que public&oacute;? &iquest;Y lo que le contest&oacute; ella? &iquest;Y lo que le dijo &eacute;l? A menos que hayas decidido dejar las redes, apagar la tele y no entrar a ning&uacute;n sitio de noticias en los &uacute;ltimos meses, es imposible que no te hayas enterado de la telenovela del verano. De hecho, lo m&aacute;s probable que te hayas enganchado con alguna parte del drama Wanda-Icardi, que hayas comentado alguno de los episodios y chismoseado a gusto. Porque, &iquest;a qui&eacute;n no le gusta hablar sobre la vida de los dem&aacute;s? Sobre todo, si es alguien lejano, y lo que pasa tiene pocas consecuencias sobre nuestras vidas. Y si alguien te dice que no, que jam&aacute;s hablar&iacute;a sobre otros, no le creas, <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1948550619837000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la evidencia muestra</a> que somos bastante dados al chisme. 
    </p><p class="article-text">
        El chisme es una parte b&aacute;sica de nuestras relaciones sociales. Hablar sobre otros, que no est&aacute;n presentes en ese momento, para bien o para mal, es una de las actividades que nos ayudan a construir v&iacute;nculos. Por un lado, sirve para marcar qu&eacute; nos parece bien y qu&eacute; no. Pens&aacute; cuando discut&iacute;s con alguien sobre <strong>Wanda Nara</strong> o <strong>Mauro Icardi</strong>, cu&aacute;nto dice eso sobre vos. Tu opini&oacute;n sobre el caso, qu&eacute; te parece mal de lo que hizo tal o cual, dice much&iacute;simo sobre nuestras reglas, lo que estamos dispuestos a aceptar y hasta d&oacute;nde llega nuestra tolerancia. Y ese es un rol fundamental del chisme, vamos tanteando qu&eacute; piensan los otros sobre un tema y c&oacute;mo nos posicionamos nosotros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y cuando los chismes se vuelven sobre personas m&aacute;s cercanas, alguien con qui&eacute;n nos cruzamos en la vida, pasan a tener tambi&eacute;n otro rol: advertirnos sobre la gente que no cumple las reglas o que perjudican a otros. Pens&aacute; por ejemplo en el compa&ntilde;ero de laburo que nunca paga lo que qued&oacute; debiendo del almuerzo. Los chismes crecen r&aacute;pido y se genera una reputaci&oacute;n que sirve para sancionarlo de alguna manera. Y una vez que se conoce, es m&aacute;s probable que empiece a pagar para sacarse la mala fama, si quiere que alguien alguna vez le vuelva a prestar. 
    </p><p class="article-text">
        Este efecto de los chismes ha sido bastante estudiado. En <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22229458/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varios experimentos</a>, han visto c&oacute;mo el hecho de que otra persona pueda observar y comentar lo que uno hace (o sea que podr&iacute;a difundir chismes sobre lo que hacemos), nos vuelve m&aacute;s considerados. Tendemos a comportarnos mejor, ser m&aacute;s colaborativos y menos ego&iacute;stas. El riesgo de transformarnos en objetos de un chisme juega. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otro aspecto en el que los chismes son clave: generar amistades. Hablar mal de otra persona es uno de los hitos del inicio de una amistad. En una <a href="https://www.researchgate.net/publication/227674233_Interpersonal_chemistry_through_negativity_Bonding_by_sharing_negative_attitudes_about_others" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que hicieron sobre este tema, vieron que las personas que coincid&iacute;an en un comentario negativo sobre otra generaban un v&iacute;nculo mucho m&aacute;s fuerte que las que coincid&iacute;an con uno positivo. Criticar a un tercero nos une, mucho m&aacute;s que apreciarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que para poder criticar a otro a gusto necesit&aacute;s cierto nivel de confianza, saber que el otro no se lo va a ir a decir al criticado, no se va a enojar o a mirarte feo. Y cuando se van logrando esos niveles de confianza hay m&aacute;s chances de que surja una amistad. Para estudiar esto, un grupo de investigadores holandeses hizo <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378873312000445" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una serie de entrevistas</a> en una empresa a lo largo de un a&ntilde;o y medio. Ve&iacute;an qui&eacute;n hablaba con qui&eacute;n, qui&eacute;nes eran amigos y qui&eacute;nes se juntaban a criticar a otros. Lo que encontraron, es que primero nos sentimos c&oacute;modos chismoseando con otro, y de ah&iacute; nos hacemos amigos. El chisme es un cimiento social, parte de los ritos que pasamos para lograr una amistad. 
    </p><p class="article-text">
        Como todo, tiene que ser en su justa medida. En el mismo estudio, encontraron que la gente que chismoseaba todo el tiempo no ten&iacute;a muchos amigos. Probablemente porque ya era demasiado, y porque tambi&eacute;n generaba alguna inseguridad (&ldquo;si habla todo el tiempo as&iacute; de los otros, qu&eacute; dir&aacute; despu&eacute;s de m&iacute;&rdquo;), as&iacute; que tampoco hay que excederse. Otro aspecto negativo de los chismes es que pueden mantener reglas sociales injustas o discriminatorias, se empiezan a generar chismes sobre alguien s&oacute;lo porque es diferente y se busca excluirlo. 
    </p><p class="article-text">
        El chisme juega un rol clave en nuestra vida social. Nos ayuda a entender qu&eacute; est&aacute; socialmente permitido viendo lo que opinan otros, puede funcionar para mantener las reglas sociales y, por sobre todo, nos puede divertir mucho. Hay que consumirlo en moderaci&oacute;n, para no ser el chismoso que no puede guardar ning&uacute;n secreto, ni generar ambientes opresivos en los que cualquier diferencia es penada. Pero, dentro de los l&iacute;mites, es una parte esencial de nuestras relaciones sociales, y los necesitamos tanto como el humor. As&iacute; que es l&oacute;gico que nos encante un buen chisme, a disfrutarlo sin culpa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gustan-chismes_129_12014195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2025 09:40:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Chisme,Wanda Nara,Mauro Icardi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esas pequeñas cosas que nos hacen comprar más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pequenas-cosas-comprar_129_11922331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81600e80-8ab2-4139-9205-5d1a63b77036_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esas pequeñas cosas que nos hacen comprar más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La música, los olores o la iluminación se cuentan entre los principales recursos a los que apela el marketing sensorial, estrategia para inducir la compra que busca influir en emociones y comportamientos a través de los sentidos.</p></div><p class="article-text">
        Navidad es un momento intenso de compras, en el que tenemos que tomar muchas decisiones para llegar con todo a tiempo para el 24 a la noche. Apostar&iacute;a que pasaste alg&uacute;n momento del fin de semana recorriendo tiendas buscando los regalos que faltan. Y si las masas te lo permitieron, quiz&aacute;s te diste cuenta de sutiles diferencias entre tienda y tienda, cosas que hacen para hacernos sentir m&aacute;s c&oacute;modos o m&aacute;s tranquilos, y con eso afectar nuestras decisiones. &iquest;Quiz&aacute;s hab&iacute;a m&uacute;sica fuerte y eran todas canciones conocidas? &iquest;O hab&iacute;a un olor medio dulz&oacute;n, agradable? Todas esas cosas, que pueden parecer casuales, responden a todo un mundo de investigaciones en marketing y consumo, que buscan influir sobre nuestras ganas de comprar. Se llama marketing sensorial, tratar de vendernos a trav&eacute;s de todos nuestros sentidos.
    </p><p class="article-text">
        No es que seamos todos entes f&aacute;cilmente influenciables por cualquier cosa. Hubo un breve momento en el que <a href="https://www.bbc.com/news/magazine-30878843" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se pens&oacute;</a> que hasta mostr&aacute;ndonos im&aacute;genes subliminales, durante fracciones de segundo, pod&iacute;an hacernos comprar algo, pero todo eso ven&iacute;a de un supuesto experimento que nunca se pudo replicar, y los especialistas dicen que no es tan f&aacute;cil manipularnos. Pero si hay peque&ntilde;as cuestiones que pueden ayudar a que tomemos ciertas decisiones. Por ejemplo, si una tienda es agradable, nos sentimos c&oacute;modos, es probable que pasemos m&aacute;s tiempo ah&iacute; y eso se puede traducir en mayor cantidad de compras. Y ah&iacute; es donde entran estas peque&ntilde;as sutilezas, la m&uacute;sica, el olor, la luz, que pueden influir en nuestra experiencia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Un aspecto que est&aacute; bastante estudiado es c&oacute;mo la m&uacute;sica influye en nuestro &aacute;nimo al comprar. En <a href="https://www.academia.edu/57369350/Using_Background_Music_to_Affect_the_Behavior_of_Supermarket_Shoppers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a>, fueron alternando la m&uacute;sica de un supermercado durante varios d&iacute;as. En algunos momentos pon&iacute;an una m&uacute;sica acelerada, con un tempo m&aacute;s r&aacute;pido, en otros una m&uacute;sica m&aacute;s tranquila. Luego vieron c&oacute;mo se comportaban las personas en esos distintos momentos y cu&aacute;nto compraban. Lo que encontraron, fue que la m&uacute;sica m&aacute;s r&aacute;pida hac&iacute;a que las personas circulen a mayor velocidad por el supermercado y en promedio, compren un poco menos. La m&uacute;sica m&aacute;s tranquila, en cambio, hac&iacute;a que fueran m&aacute;s despacio y terminaran comprando m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es posible que la m&uacute;sica influya en el tipo de compras que hacemos. Eso vieron en <a href="https://www.researchgate.net/publication/309255897_The_influence_of_background_music_on_shopping_behavior_Classical_versus_top-forty_music_in_a_wine_store" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> muy parecido que hicieron, pero en una viner&iacute;a, donde alternaban entre m&uacute;sica cl&aacute;sica y hits del momento. Cuando sonaba la m&uacute;sica cl&aacute;sica, las personas tend&iacute;an a comprar vinos un poco m&aacute;s refinados, y m&aacute;s caros. La m&uacute;sica te pone en modo sofisticado y de pronto pens&aacute;s que ese s&uacute;per reserva de hace cinco a&ntilde;os es lo que quer&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Los olores tambi&eacute;n juegan en nuestra experiencia de compra. Por supuesto que un mal olor te puede expulsar r&aacute;pidamente, pero puede ir mucho m&aacute;s all&aacute;. Hay toda una <a href="https://www.theguardian.com/business/article/2024/may/08/scents-smell-retail-shopping-marketing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">industria montada</a> en hacer que las marcas encuentren su olor distintivo, que se vuelva parte de su identidad y generar una cierta sensaci&oacute;n cada vez que se entra a sus locales. Y es que el olfato tiene una conexi&oacute;n muy fuerte con nuestras emociones, sentir ese olor que ten&eacute;s asociado a tu infancia o a las vacaciones puede generar sensaciones intensas. Una investigaci&oacute;n que se hizo sobre esto, puso a dos grupos de personas a ver zapatillas. A uno lo dejaron en una sala com&uacute;n, y a otro le pusieron un aroma a flores. Este &uacute;ltimo grupo, al final, present&oacute; una mayor tendencia a comprar que el que estuvo en una sala com&uacute;n. Igual, hay que encontrar un equilibrio, si la tienda se pasa con los olores puede volverse demasiado invasivo y tener el efecto contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir en nuestra experiencia es la luz. En los restaurantes es muy claro, tendemos a asociar las luces fuertes y blancas con lugares para comer m&aacute;s r&aacute;pido, y las m&aacute;s suaves y c&aacute;lidas con espacios para quedarse un rato. Pero tambi&eacute;n puede influir en las tiendas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando compramos algo estamos evaluando muchos factores, el precio y la calidad seguro, pero tambi&eacute;n cu&aacute;n lindo y cu&aacute;n pr&aacute;ctico es. Y en ese balance en particular, pareciera que la luz puede influir. Eso es al menos lo que encontr&oacute; <a href="https://dr.ntu.edu.sg/bitstream/10356/89732/2/Feeling%20disconnected%20from%20others%20-%20The%20effects%20of%20ambient%20darkness%20on%20hedonic%20choice.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a> en la que le ped&iacute;an a las personas que evaluasen diferentes sillas para decidir cu&aacute;l ser&iacute;a la que ellos comprar&iacute;an. Los distintos modelos eran exhibidos con diferente iluminaci&oacute;n. Cuando la luz era m&aacute;s fuerte, las personas tend&iacute;an m&aacute;s a elegir el modelo m&aacute;s pr&aacute;ctico, con un buen respaldo, pero no tan lindo. En cambio, cuando la luz era un poco m&aacute;s tenue, hab&iacute;a m&aacute;s chances de que eligieran el modelo m&aacute;s est&eacute;tico pero menos ergon&oacute;mico. Los cambios en la luz y c&oacute;mo vemos las cosas en el momento de elegir lo que queremos puede influir sobre nuestra decisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El marketing sensorial apela a estimular los diferentes sentidos, y es algo que se va a volver m&aacute;s importante a medida que avanza la tecnolog&iacute;a&rdquo;, explica <strong>Mariela Mociulsky</strong>, CEO de Trendsity, una consultora de investigaci&oacute;n de mercado. Y agrega: &ldquo;Todo pesa en la decisi&oacute;n de compra, no hay un solo factor que define, pero lo emocional es muy importante. Frente a consumidores cada vez m&aacute;s exigentes, la conexi&oacute;n emocional puede ser un diferencial, y factores como la m&uacute;sica o el olor pueden ayudar a generarlo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Queda ver tambi&eacute;n qu&eacute; pasa con el crecimiento de las compras online, donde las tiendas tienen mucho menos injerencia en el ambiente en el cual las hacemos. No pueden influir sobre el olor que sentimos, la luz que tenemos o qu&eacute; m&uacute;sica escuchamos. &ldquo;En ese caso lo visual pasa a ser clave, y es posible que con realidad aumentada se pueda tambi&eacute;n ir hacia experiencias 3D&rdquo;, explica Mociulsky. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando est&eacute;s por hacer tu pr&oacute;xima compra en el mundo f&iacute;sico, pens&aacute; c&oacute;mo el ambiente de la tienda puede estar influyendo en tu decisi&oacute;n, esa m&uacute;sica de tu adolescencia, ese olor a vacaciones, todas esas cosas que buscan manipular tus emociones para que compres un poquito m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pequenas-cosas-comprar_129_11922331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2024 09:40:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esas pequeñas cosas que nos hacen comprar más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Compras por impulso,Marketing sensorial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb14151-44e3-4038-93bc-4ce7cf87d5f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tipo de contenidos que consumimos, ya sea de entretenimiento o de información, afecta nuestra percepción del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden vertiginosamente.</p></div><p class="article-text">
        Si pas&aacute;s horas dedicadas a consumir contenidos en redes, pasando de uno a otro sin pensar mucho, algunos divertidos, otros medio asquerosos y as&iacute;, puede que est&eacute;s ante un caso de &ldquo;brain rot&rdquo;, algo as&iacute; como cerebro podrido, la <a href="https://corp.oup.com/word-of-the-year/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabra del a&ntilde;o</a> del diccionario de Oxford. La definici&oacute;n oficial es el supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona, especialmente como resultado del consumo excesivo de material, en particular contenido en l&iacute;nea, considerado trivial o poco desafiante. En su justificaci&oacute;n para la elecci&oacute;n de la palabra, se&ntilde;alan que el uso del t&eacute;rmino aument&oacute; en un 230% desde el a&ntilde;o pasado. Pareciera que hay una sensaci&oacute;n generalizada de que se nos escapan las horas consumiendo contenidos simp&aacute;ticos pero poco relevantes. Y en ese mundo, un formato es rey: el video. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que consumimos contenidos, ya sea entretenimiento o informaci&oacute;n, tiene efectos sobre la manera en que percibimos las cosas y pensamos al mundo. Un libro no genera el mismo efecto que una pel&iacute;cula y ver im&aacute;genes de un crimen en la televisi&oacute;n no tiene el mismo impacto que leer la noticia, eso es clar&iacute;simo. Y en la vida cotidiana, el tipo de formato puede tener muchos efectos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-024-07068-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a>, por ejemplo, quiso ver c&oacute;mo afectaba a nuestros sesgos la diferencia entre ver im&aacute;genes o leer textos. Lo que hicieron fue enfocarse en un aspecto en particular: el sesgo de g&eacute;nero que existe en las profesiones, como la tendencia a representar a un m&eacute;dico como hombre y a una enfermera como mujer. Para investigarlo, tomaron a un grupo de participantes y le pidieron a la mitad que buscar&aacute;n informaci&oacute;n <em>online</em> sobre las profesiones en forma de texto y a la otra mitad con im&aacute;genes. Luego les pidieron que contesten una serie de preguntas sobre con qu&eacute; g&eacute;nero asociaban una ocupaci&oacute;n. Ese sesgo, que todos solemos tener, se volv&iacute;a m&aacute;s fuerte entre quienes hab&iacute;an trabajado con im&aacute;genes. Ver las cosas tiene un efecto. 
    </p><p class="article-text">
        El tipo de contenidos que consumimos tambi&eacute;n puede afectar nuestra percepci&oacute;n del tiempo, especialmente cuando se trata de videos cortos que se suceden muy r&aacute;pidamente. Un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0747563223003606" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo sobre esto tom&oacute; a dos grupos de j&oacute;venes, al primero, le pidieron que vean videos cortos y al segundo que leyeran, durante 15 minutos. Cuando despu&eacute;s les ped&iacute;an que estimaran cu&aacute;nto tiempo cre&iacute;an que hab&iacute;a pasado, los que consumieron videos sent&iacute;an que hab&iacute;a sido mucho m&aacute;s. Aunque dec&iacute;an que el tiempo &ldquo;se les hab&iacute;a pasado volando&rdquo;, pensaban que hab&iacute;a pasado m&aacute;s tiempo, quiz&aacute;s porque la cantidad de est&iacute;mulos acumulados los hac&iacute;a sentir que ten&iacute;an que ser m&aacute;s de 15 minutos. Los que hab&iacute;an estado leyendo estimaron mejor. Cuando luego les pidieron que hicieran otra tarea, no relacionada con lo que hab&iacute;an hecho, los que hab&iacute;an pasado tiempo con videos segu&iacute;an percibiendo que el tiempo pasaba m&aacute;s r&aacute;pido. Es posible que la rapidez del consumo de videos cortos <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/vivimos-acelerados_129_11414885.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acelere</a> nuestra percepci&oacute;n del tiempo en general. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es fácil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profecías apocalípticas se cumplió realmente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n vertiginosa de estar saltando de un video a otro, tambi&eacute;n pareciera afectar nuestra capacidad de entretenernos. Y no como uno lo imaginaria. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a pensar que poder cambiar de un contenido a otro apenas te aburr&iacute;s har&iacute;a que no te aburras nunca. Pero es lo contrario, hay m&aacute;s posibilidades de aburrirse. As&iacute; lo mostr&oacute; <a href="https://psycnet.apa.org/record/2025-11974-001?doi=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le pidieron a un grupo de personas que vean videos completos, sin pasar a otro. Algunos interesantes, otros m&aacute;s bien aburridos, pero que los vean enteros. A otro grupo, en cambio, les permit&iacute;an cambiar de video si se aburr&iacute;an. Lo que encontraron fue que quienes cambiaban todo el tiempo dec&iacute;an aburrirse m&aacute;s que quienes estaban obligados a ver el video entero. Hay algo en no alcanzar a darle tiempo a las cosas que hace m&aacute;s dif&iacute;cil que nos enganchemos y nos entretenga realmente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es s&oacute;lo el est&iacute;mulo externo lo que afecta, sino que no hay tiempo para que ese est&iacute;mulo genere un proceso interno&rdquo;, explica <strong>Rodrigo Quian Quiroga</strong>, neurocient&iacute;fico argentino, profesor ICREA en el Instituto de Investigaci&oacute;n del Hospital del Mar en Barcelona. Y agrega: &ldquo;Con diferentes videos que cambian cada minuto, es dif&iacute;cil que puedas pensar algo, no hay tiempo. En el caso de un texto, por ejemplo, vos te pod&eacute;s demorar el tiempo que quieras en leerlo, en cambio eso es m&aacute;s dif&iacute;cil con un video, sobre todo si es uno detr&aacute;s del otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;n profundos son los cambios que estamos viviendo. El miedo a que una nueva tecnolog&iacute;a o forma de consumo de contenidos afecte el cerebro de las personas, sobre todo de los m&aacute;s j&oacute;venes, es un cl&aacute;sico que ocurri&oacute; con cada innovaci&oacute;n: la radio, la tele, los videojuegos y hasta la escritura. Pero eso no quiere decir que no pueda tener efectos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No sabemos si los cambios que vemos son permanentes, porque todo esto es muy nuevo&rdquo;, se&ntilde;ala Quiroga, &ldquo;quiz&aacute;s puede generar una adicci&oacute;n al cambio permanente que ofrecen estas plataformas y luego necesit&eacute;s un tiempo para reeducar. Qu&eacute; tan f&aacute;cil o dif&iacute;cil ser&aacute;, no sabemos todav&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil mirar las nuevas formas de consumo cultural y asustarse, creer que van a pudrir el cerebro de las personas y empeorar las capacidades intelectuales. Hasta ahora ninguna de las profec&iacute;as apocal&iacute;pticas se cumpli&oacute; realmente. Eso no quiere decir que consumir contenidos en videos, y sobre todo en videos cortos, no nos cambie. Puede ser que no nos vuelva m&aacute;s tontos, pero posiblemente s&iacute; m&aacute;s impacientes porque nos acelera, quiz&aacute;s refuerce algunos sesgos si no somos cuidadosos y hasta nos termine generando m&aacute;s aburrimiento. Los formatos en los que vemos al mundo tienen un efecto sobre c&oacute;mo lo pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/le-cerebro-consumir-videos-cortos-tiempo_129_11885191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 09:38:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué le hace a nuestro cerebro consumir videos cortos todo el tiempo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atención,Tecnología,Sesgos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El agujero negro de las pequeñas tareas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agujero-negro-pequenas-tareas_129_11849243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/887cb0c9-b705-45b4-81e3-ef4ae121aaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agujero negro de las pequeñas tareas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando las decisiones sencillas, aparentemente sin fecha de vencimiento, pueden llevar mucho tiempo y volverse difíciles de resolver. </p></div><p class="article-text">
        Puede ser un tr&aacute;mite en el banco que ten&eacute;s que resolver hace meses, pero das vueltas y vueltas o un turno con el m&eacute;dico, que igual lo pod&eacute;s hacer la pr&oacute;xima semana. Son peque&ntilde;as cosas, que no toman mucho tiempo si las hacemos, pero preferimos posponerlas&nbsp;hasta que se van agrandando y terminan ocupando una cantidad desproporcionada de nuestro tiempo. Las peque&ntilde;as cosas pueden escalar r&aacute;pidamente y ocupar muchas horas de nuestra vida. Hablo desde la experiencia, pospuse tanto un tr&aacute;mite impositivo que termin&eacute; pasando varias ma&ntilde;anas en la oficina de un gestor judicial.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho <a href="https://www.bbc.com/worklife/article/20210310-why-we-procrastinate-on-the-tiniest-of-tasks" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escrito</a> sobre por qu&eacute; demoramos esas peque&ntilde;as cosas de la vida cotidiana: porque son aburridas o desagradables, porque nos dan miedo, o nos generan ansiedad. Cuando, adem&aacute;s, la tarea no tiene una fecha l&iacute;mite, hay un combo perfecto. &ldquo;Cuando las tareas no tienen fecha de vencimiento, muchas veces se postergan hasta que se vuelven una bola de nieve&rdquo;, explica <strong>Diego Laham</strong>, director de la consultora WA y especialista, entre otras cosas, en gesti&oacute;n del tiempo. 
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        El hecho de no tener un tiempo l&iacute;mite es clave. Las tareas suelen expandirse para tomar todo el tiempo disponible, y si no le ponemos un plazo, siguen creciendo. Una <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/Further-steps-beyond-Parkinson%27s-Law%3A-A-replication-Aronson-Landy/7ea8f0bde990b1bf40032c11902f6d52593951b6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> mostr&oacute; esto a peque&ntilde;a escala: le ped&iacute;an a un grupo de personas que hicieran algo muy sencillo, ten&iacute;an que clasificar una serie de fotos, s&oacute;lo que a algunos les daban 5 minutos y a otros 15 como m&aacute;ximo. &iquest;Cu&aacute;nto demoraban en hacerlo? El m&aacute;ximo posible, 5 y 15 minutos respectivamente, sin ninguna diferencia en el resultado. Si hay tiempo expandimos lo que tenemos que hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando tenemos cosas pendientes, en general somos conscientes de que ser&iacute;a mejor resolverlo de una vez. Y hay mucha evidencia sobre esto. En un <a href="https://www.researchgate.net/publication/232439879_Five_Days_of_Emotion_An_Experience_Sampling_Study_of_Undergraduate_Student_Procrastination" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que hicieron con estudiantes universitarios, les dieron una tarea que ten&iacute;an que hacer en alg&uacute;n momento durante los siguientes d&iacute;as, y despu&eacute;s les fueron preguntando por mensaje de texto, varias veces al d&iacute;a, c&oacute;mo ven&iacute;an con la tarea que les hab&iacute;a tocado y cu&aacute;n dif&iacute;cil les resultaba. Lo que encontraron es que mientras la pospon&iacute;an, la tarea les parec&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil, pero cuando finalmente la hac&iacute;an les parec&iacute;a bastante m&aacute;s f&aacute;cil de lo que hab&iacute;an imaginado. Posponer las cosas las agranda. 
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto en el que se puede ver la dimensi&oacute;n que puede tomar lo &ldquo;peque&ntilde;o&rdquo;, es en la toma de decisiones. Asumimos que el tiempo que le dedicamos a definir algo deber&iacute;a ser proporcional a su importancia. Definir la casa en la que vas a vivir deber&iacute;a llevar m&aacute;s tiempo que decidir qu&eacute; comer hoy. Es l&oacute;gico. Pero hay algunos casos en los que decisiones bastante sencillas pueden llevar mucho tiempo y volverse dif&iacute;ciles. Hay <a href="https://jberger.wpengine.com/wp-content/uploads/2013/02/Decision_Quicksand.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia</a> de que cuando nos empezamos a demorar en tomar una decisi&oacute;n, por la raz&oacute;n que sea, tendemos a adjudicarle m&aacute;s importancia y por lo tanto, darle m&aacute;s y m&aacute;s vueltas al tema, hasta que se nos hace m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a decidir. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No te pas&oacute; nunca? Una cena con amigos que ven&iacute;a muy sencilla y de pronto se abren 57 cosas a considerar antes de decidir d&oacute;nde comer o dos opciones de un electrodom&eacute;stico que son casi iguales, pero no termin&aacute;s de decidir si la marca vale la diferencia de precio. De pronto nos volvemos perfeccionistas con un tema poco relevante y nos empantanamos.&nbsp;Y as&iacute;, las cosas peque&ntilde;as se expanden en el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        A estos agujeros negros de peque&ntilde;as tareas individuales se pueden sumar experiencias colectivas, como las reuniones. &ldquo;El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional al monto involucrado&rdquo;, <a href="https://sas2.elte.hu/tg/ptorv/Parkinson-s-Law.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;al&oacute;</a> medio en chiste <strong>Cyril Northcote Parkinson</strong> en los a&ntilde;os &lsquo;50, en su definici&oacute;n de la Ley de la trivialidad. El ejemplo que usa es el de un comit&eacute; directivo de una empresa, que cuando se discuten cuestiones muy complejas, c&oacute;mo la construcci&oacute;n de una planta nuclear, en donde suele haber pocas personas que realmente entienden del tema, se habla y se resuelve todo bastante r&aacute;pido. En cambio, cuando se discuten cosas que todos podemos entender, c&oacute;mo cu&aacute;nto se deber&iacute;a gastar en caf&eacute;, hay muchas m&aacute;s opiniones y se le da mucho m&aacute;s tiempo. El ejemplo es extremo, pero hay <a href="https://hbr.org/2004/09/stop-wasting-valuable-time" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registros</a> de que es un problema com&uacute;n en las reuniones y se repite con muchas cosas: horas dedicadas al detalle del dise&ntilde;o de una presentaci&oacute;n sin ver que faltaba informaci&oacute;n clave, argumentos que van y vienen sobre cu&aacute;l es la mejor palabra para tal o cual texto mientras que el tema deja de ser relevante. La Ley de la trivialidad. 
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas se&ntilde;alan que hay otros factores que influyen en que los temas m&aacute;s importantes no se discutan a fondo. &ldquo;Pasa muchas veces en la reuniones de consorcio, por ejemplo, que se empieza con los temas menos relevantes que toman mucho tiempo, y cuando se llega a los realmente importantes, ya pas&oacute; la hora de la reuni&oacute;n&rdquo;, explica Laham. M&aacute;s all&aacute; de estos casos, agrega que si los temas estrat&eacute;gicos no se tratan en profundidad en ninguna reuni&oacute;n &ldquo;tambi&eacute;n es posible que haya otras cuestiones que pueden estar vinculadas a la cultura organizacional, una resistencia al cambio o poca disposici&oacute;n a tener discusiones dif&iacute;ciles&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Queremos pensar que las cosas deber&iacute;an ocupar su justo lugar, que la cantidad de tiempo y energ&iacute;a deber&iacute;an ser proporcionales a la relevancia de un tema. Pero no siempre funciona. Ya sea porque posponemos peque&ntilde;as tareas hasta que se vuelven grandes, o porque le empezamos a dar tantas vueltas a una decisi&oacute;n que se nos vuelve m&aacute;s relevante de lo que es, las cosas chicas pueden a veces tomar una dimensi&oacute;n enorme y llevarse un tiempo totalmente absurdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agujero-negro-pequenas-tareas_129_11849243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Nov 2024 12:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Agujeros negros,Trivialidad,Procastinación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No todos piensan como vos, ni van a hacerlo en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-piensan-vos-hacerlo-futuro_129_11807844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935c5f23-5084-453f-b364-a94c38488abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No todos piensan como vos, ni van a hacerlo en el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones presidenciales suelen descubrirnos que hay un montón de gente que piensa muy distinto a nosotros. El tema volvió a estar en la ola de la discusión tras el reciente triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Pero, ¿por qué nos sorprende tanto que haya gente que piense diferente?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Te sorprendi&oacute; el resultado de las elecciones en EEUU? &iquest;No entend&eacute;s c&oacute;mo tanta gente vot&oacute; a esa persona? Pod&eacute;s estar de cualquiera de los dos lados y que te pase lo mismo. De hecho, te puede haber pasado en Argentina el a&ntilde;o pasado, de un lado y del otro. Las elecciones muchas veces funcionan como ese momento clave en el que descubrimos que hay un mont&oacute;n de gente que piensa muy distinto a nosotros. Pero, &iquest;por qu&eacute; nos sorprende tanto?
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una tendencia a pensar que &ldquo;la gente&rdquo; piensa parecido a nosotros, sin mucha evidencia. Hay varios factores que influyen en esto. Uno es que solemos rodearnos con personas que piensan parecido. Nuestra pareja y nuestros amigos suelen estar m&aacute;s alineados con lo que pensamos que un desconocido. Y si no piensan parecido, muchas veces no lo sabemos, o no lo queremos registrar. 
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno es el efecto de falso consenso, un sesgo que nos lleva a sobreestimar cu&aacute;n parecido piensa el resto del mundo a nosotros. Y como suele ocurrir con los sesgos, cumple una funci&oacute;n. &ldquo;Es una forma de simplificar nuestra vida cotidiana en un mundo complejo. En este caso, nos permite aumentar nuestro nivel de autoconfianza, porque nos sentimos m&aacute;s acompa&ntilde;ados en nuestras posturas&rdquo; explica <strong>Juan Carlos Godoy</strong>, investigador del Instituto de Investigaciones Psicol&oacute;gicas (IIPSI) del CONICET y la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. Con ese proceso, nos convencemos de que quienes nos rodean deben pensar parecido a nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.researchgate.net/publication/45819639_Real_and_Perceived_Attitude_Agreement_in_Social_Networks" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> que hicieron, tomaron a personas que eran amigas en Facebook (esto fue en 2008) y les hicieron una serie de preguntas sobre su opini&oacute;n en temas como pol&iacute;tica y econom&iacute;a, y les preguntaron tambi&eacute;n qu&eacute; cre&iacute;an que contestar&iacute;an sus amigos. Despu&eacute;s compararon los resultados. Lo que encontraron es que en general, las personas tend&iacute;an a creer que sus amigos pensaban como ellos m&aacute;s seguido de lo que realmente lo hac&iacute;an. Es posible que evitemos temas conflictivos con un amigo para no entrar en una discusi&oacute;n eterna, y tambi&eacute;n puede ser que simplemente le proyectemos nuestra opini&oacute;n sin haberlo discutido. Es mi amigo, debe pensar lo mismo que yo sobre esto. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que tenemos una tendencia a proyectarle al resto del mundo lo que nosotros pensamos. O sea, es obvio que tengo raz&oacute;n, por ende mucha gente debe pensar como yo, y no solo mis amigos. Nuestra tendencia es tan fuerte, que podemos llegar a atribuirle a otros un mont&oacute;n de nuestras ideas. Un <a href="https://psycnet.apa.org/record/2012-06800-001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> lo llev&oacute; al extremo, &iquest;podr&iacute;an las personas adjudicarle a Jes&uacute;s sus propias creencias? Para analizarlo, hablaron con un grupo de personas cristianas, algunas m&aacute;s conservadoras, otras m&aacute;s progresistas, y les pidieron que dijeran qu&eacute; cre&iacute;an que pensar&iacute;a Jes&uacute;s, de vivir en la actualidad, sobre una serie de temas, como ayudar a inmigrantes ilegales o el matrimonio de personas del mismo sexo. Todos sab&iacute;an de las posturas hist&oacute;ricas, pero al imaginarlo en la actualidad, aquellos que eran m&aacute;s progresistas cre&iacute;an que Jes&uacute;s estar&iacute;a m&aacute;s cerca de ellos en cuestiones como el aborto o el matrimonio igualitario, mientras que los m&aacute;s conservadores cre&iacute;an que en cuestiones como los impuestos o el trato a los inmigrantes, estar&iacute;a m&aacute;s cerca de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Es muy com&uacute;n asumir que los otros piensan m&aacute;s parecido a nosotros de lo que realmente piensan. Y si no lo piensan ahora, ya se van a dar cuenta. A largo plazo se van a alinear. 
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.researchgate.net/publication/318892161_The_Belief_in_a_Favorable_Future" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; esto, encuest&oacute; a cientos de personas y les pregunt&oacute; su opini&oacute;n sobre una serie de temas, como cu&aacute;n f&aacute;cil o dificil deb&iacute;a ser el acceso al aborto, las causas del cambio clim&aacute;tico o el apoyo al Presidente. Luego les preguntaban c&oacute;mo pensaban que la mayor&iacute;a de las personas iba a opinar sobre esto en 5, 10 o 20 a&ntilde;os. En general, y la encuesta se hizo en varios pa&iacute;ses, las personas tend&iacute;an a pensar que con el tiempo el mundo se iba a alinear a sus ideas.&nbsp;Esto, por lo dem&aacute;s, no pasa solo con cuestiones pol&iacute;ticas o morales, la gente tambi&eacute;n asume que el resto del mundo se va a dar cuenta qu&eacute; gaseosa es mejor, Pepsi o Coca, o que marca de celular es mejor. Si es obvio que tengo raz&oacute;n, en alg&uacute;n momento la gente se va a dar cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Este sesgo que nos lleva a creer que el resto piensa parecido a nosotros no es nuevo, los investigadores que lo identificaron lo hicieron en los a&ntilde;os &lsquo;70. Pero las redes sociales pueden ayudar a que se refuerce. &ldquo;Las redes sociales ayudan a trav&eacute;s de los algoritmos, a construir c&aacute;maras de eco, burbujas, que ayudan a reforzar las ideas que ya tenemos. Es a&uacute;n menos probable que nos encontremos en ambientes donde nos veamos confrontados&rdquo; explica Godoy. Todo esto nos puede ayudar a convencernos a&uacute;n m&aacute;s de que el resto del mundo se nos parece. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la sorpresa que nos pueden dar las elecciones, pensar que el resto del mundo piensa como nosotros nos puede llevar a tomar muy malas decisiones o incluso a la inacci&oacute;n, suponer que con el tiempo todos llegar&aacute;n a nuestra misma conclusi&oacute;n sin que haga falta hacer mucho. Como todos los sesgos, no es algo de lo que nos podamos liberar por completo, pero ser conscientes de esta tendencia que tenemos nos puede ayudar a cuestionar un poco m&aacute;s nuestras suposiciones y tener una imagen un poco m&aacute;s real del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-piensan-vos-hacerlo-futuro_129_11807844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Nov 2024 09:47:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No todos piensan como vos, ni van a hacerlo en el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en EEUU 2024,voto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para qué sirve hacer catarsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-catarsis_129_11769050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66a74e68-4455-4f20-9a1e-cce9750de88f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para qué sirve hacer catarsis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Se acumulan realmente las emociones dentro nuestro de manera tal que, realmente, necesitamos una válvula de escape para liberarlas? ¿Con eso volvemos a nuestro estado más calmo?</p></div><p class="article-text">
        Gritar, pegarle a un almohad&oacute;n, practicar insultos en arameo o hacer una ronda para despotricar contra alguien, formas cl&aacute;sicas de hacer catarsis despu&eacute;s de que nos pasa algo. La idea es que tenemos una emoci&oacute;n dentro, una bronca que necesitamos liberar. Y una vez que la expresemos, ya est&aacute;, podemos pasar a otra cosa. Pero, &iquest;funciona realmente? Para que una catarsis de este tipo funcione, la l&oacute;gica ser&iacute;a que hay emociones dentro nuestro que se acumulan, y que necesitamos una v&aacute;lvula de escape para liberarlas, y con eso volvemos a nuestro estado m&aacute;s calmo. Pero la evidencia sobre qu&eacute; ocurre despu&eacute;s de hacerlo parece indicar lo contrario: terminamos m&aacute;s enojados. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Un <a href="https://www.researchgate.net/publication/255419693_Does_Venting_Anger_Feed_or_Extinguish_the_Flame_Catharsis_Rumination_Distraction_Anger_and_Aggressive_Responding" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> investig&oacute; justamente esto, si descargar bronca golpeando algo despu&eacute;s de un evento negativo bajaba el nivel de agresividad. Para eso, le pidieron a las personas que escribieran un texto, y les hicieron creer que otro participante de la investigaci&oacute;n lo hab&iacute;a criticado. Luego los dividieron en grupos. Un grupo se fue a pegarle a un <em>punching ball</em> con la instrucci&oacute;n de que pensaran en quien los critic&oacute;. Otro grupo hizo lo mismo, pero les pidieron que pensaran que se estaban ejercitando nada m&aacute;s. Y a un tercer grupo los dejaron ah&iacute;, sin hacer nada. Despu&eacute;s, para medir los niveles de agresividad que quedaban, les dieron la posibilidad de &ldquo;vengarse&rdquo; de quien los hab&iacute;a criticado. Para eso, pod&iacute;an generar un ruido para molestarlos, y elegir a qu&eacute; volumen ponerlo. Los resultados fueron reveladores: quienes descargaron toda la furia con un <em>punching ball</em>, pensando en el otro, eran m&aacute;s agresivos que quienes lo hicieron pensando en otra cosa, y m&aacute;s a&uacute;n que los participantes que no hab&iacute;an golpeado nada. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La idea de que podemos descargar nuestra bronca peg&aacute;ndole o grit&aacute;ndole a algo y despu&eacute;s de eso vamos a sentirnos mejor suena intuitiva. Pero si lo pensamos del otro lado, eso tambi&eacute;n implica pasar m&aacute;s tiempo d&aacute;ndole vueltas al da&ntilde;o que nos hicieron, volver a repensar esa situaci&oacute;n y cu&aacute;nto nos molesto, y eso puede terminar generando a&uacute;n m&aacute;s bronca. &ldquo;El enojo es muy importante, no es ni bueno ni malo, pero hay que aprender a gestionarlo&rdquo; explica <strong>Claudia Erlich</strong>, psic&oacute;loga especializada en gesti&oacute;n del enojo del Centro IDEA. Y agreg&oacute;: &ldquo;Pero ponerse a romper cosas no va a ayudar a descargar, al contrario, aumenta la adrenalina y nos pone m&aacute;s furiosos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Responder al enojo de manera agresiva parece s&oacute;lo hacerlo escalar. Basta darse una vuelta por las redes sociales para ver c&oacute;mo el ambiente que reina puede puede incitar a la agresividad. Un <a href="https://www.liebertpub.com/doi/10.1089/cyber.2012.0130" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que se hizo en 2013 sobre sitios web para despotricar sobre otros (las redes eran todav&iacute;a un mundo incipiente), encuest&oacute; a personas que sol&iacute;an postear en ellos. Encontraron que apenas terminaban de escribir sent&iacute;an un alivio, pero en t&eacute;rminos generales se trataba de personas m&aacute;s agresivas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muchas formas de hacer catarsis. Hay personas que logran transformarla en expresiones artísticas espectaculares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el mismo estudio le pidieron a otro grupo de personas, que no eran usuarios de estos sitios, que leyeran comentarios de est&aacute;s p&aacute;ginas y escribieran uno. Midieron sus niveles de bienestar y enojo antes y despu&eacute;s de hacerlo. Qu&eacute; encontraron: participar en estas actividades tend&iacute;a a bajar el bienestar y aumentar el enojo. Si, ya s&eacute;, si te diste una vuelta &uacute;ltimamente esto probablemente no te sorprenda mucho.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto no quiere decir que no sirve quejarse, hay mucha <a href="https://www.nytimes.com/2020/01/06/smarter-living/how-to-complain-.html?utm_source=pocket_reader" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia</a> sobre los beneficios de la queja -si lo hacemos bien y no lo volvemos permanente- pero no tiene por qu&eacute; ser agresivo. &ldquo;Uno de los pasos para manejar el enojo es hacerle saber a la otra persona el efecto que tuvo su acci&oacute;n en uno, por qu&eacute; nos enoj&oacute;&rdquo;, explica Erlich. No se trata de no poder expresar el enojo o nunca quejarse, sino de llevarlo de una manera un poco m&aacute;s amena. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Tambi&eacute;n hay muchas otras formas de catarsis que no incluyen puteadas ni agresividad, como un buen llanto que nos ayude a sacarnos algo de encima. Un <a href="https://psycnet.apa.org/record/2008-19301-004" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que encuest&oacute; a m&aacute;s de 5 mil personas sobre las &uacute;ltimas veces que lloraron, encontr&oacute; que en muchos casos las personas dec&iacute;an sentirse mejor despu&eacute;s de llorar, ten&iacute;a un efecto de catarsis, aunque con algunos matices: ten&iacute;a que ser frente a personas con las que se sintieran c&oacute;modas y hab&iacute;a un efecto m&aacute;s positivo todav&iacute;a si lo hac&iacute;an sobre algo en lo que ten&iacute;an alg&uacute;n control, por ejemplo una pelea de pareja que pod&iacute;an resolver. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas formas de hacer catarsis. Hay personas que logran transformarla en expresiones art&iacute;sticas espectaculares. Las catarsis colectivas pueden servir para identificar problemas comunes y actuar a partir de eso. Hacer catarsis charlando con otro puede llevarnos a entender mejor qu&eacute; es lo que nos molesta. Hay muchas cosas que pueden servir. Pero la idea de la catarsis como un liberador de emociones acumuladas que soltar&iacute;amos en un momento para despu&eacute;s seguir m&aacute;s livianos no parece tener mucha evidencia. Funcionamos de maneras m&aacute;s complicadas, y pensar que con un par de gritos o yendo a una sala a romper todo vamos a salir menos enojados nos puede llevar a la furia total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sirve-catarsis_129_11769050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2024 09:41:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para qué sirve hacer catarsis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Catarsis,agresión,Llanto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánta gente había en tu plaza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gente-habia-plaza_129_11729799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a80865a-3a6f-4140-a334-ef0fe0730407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánta gente había en tu plaza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantidad de asistentes a una marcha se suele usar como indicador del mayor o menor apoyo público a quien la convoca. Si bien algunas estimaciones pueden ser manipuladas a propósito, también es posible que, de manera honesta, las personas perciban las multitudes de forma distinta. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nta gente hab&iacute;a en el acto de Parque Lezama de La Libertad Avanza, el 28 de septiembre? &iquest;Y en la marcha universitaria del 2 de octubre? Hay estimaciones para todos los gustos. &iquest;Vos, cu&aacute;ntas personas pens&aacute;s que hab&iacute;a? Hay muchas chances de que tu posici&oacute;n pol&iacute;tica influya sobre tu respuesta. Seg&uacute;n cu&aacute;n cerca te sientas a esas movilizaciones, puede que tengas m&aacute;s tendencia a verlas como m&aacute;s masivas. 
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n sobre cu&aacute;nta gente hay en una marcha viene desde hace mucho tiempo. En parte porque es dif&iacute;cil saber cu&aacute;ntas personas hay. No es que sea imposible, la realidad existe y te&oacute;ricamente se podr&iacute;an contar uno a uno para saber el n&uacute;mero exacto. Pasa que con cientos de miles, es dif&iacute;cil, y entonces apelamos a estimaciones, aproximaciones. Por otro lado, la masividad de un evento es tomado como un indicador de cu&aacute;nto es el apoyo p&uacute;blico, as&iacute; que es l&oacute;gico que se discuta sobre esto. 
    </p><p class="article-text">
        Y es posible que algunas discusiones sean de mala fe, que alguien decida estrat&eacute;gicamente minimizar o aumentar un n&uacute;mero. Pero tambi&eacute;n es posible que honestamente los percibamos de maneras diferentes. Porque cuando nos alejamos de la certeza y entramos en el campo de la aproximaci&oacute;n, como en el caso de gente en una plaza, nuestro cerebro empieza a llenar los vac&iacute;os con lo que quisiera ver. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Uno podr&iacute;a pensar que nuestra percepci&oacute;n est&aacute; s&oacute;lo vinculada al hecho que est&aacute;s viendo, pero en realidad est&aacute; muy estudiado que hay muchos elementos que influyen en c&oacute;mo percibimos las cosas, desde como la ideolog&iacute;a pol&iacute;tica hasta el nivel de stress que tenemos&rdquo;, explica <strong>Fabricio Ballarini</strong>, doctor en biolog&iacute;a de la UBA y especialista en neurociencias. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de que &ldquo;vemos&rdquo; cosas distintas mirando lo mismo es antigua. Un ejemplo claro de c&oacute;mo nuestro cerebro decide qu&eacute; ver, son las cl&aacute;sicas im&aacute;genes en las que se pueden identificar dos cosas a la vez (un pato o un conejo, por ejemplo). Ante la ambig&uuml;edad, en un momento decidimos qu&eacute; es lo que estamos viendo, y eso puede depender de diferentes factores, pero si tenemos un incentivo a ver una en lugar de la otra, es m&aacute;s probable que identifiquemos la que nos conviene.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17014288/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimento</a> que hicieron sobre esto, le mostraron a los participantes este tipo de figuras y lo asociaban con distintas cosas.&nbsp;Por ejemplo, si ve&iacute;an el conejo les hac&iacute;an tomar un rico jugo de naranja, si ve&iacute;an el pato un mejunje desagradable. R&aacute;pidamente la gente empez&oacute; a ver la figura asociada al jugo (y no ten&iacute;an mucho margen para mentir). Pareciera que, si tu cerebro tiene alguna motivaci&oacute;n para ver una cosa en lugar de la otra, tu percepci&oacute;n se alinea. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto que pasa en modo experimental, en un laboratorio, nos pasa todo el tiempo en la vida cotidiana. Uno de los &aacute;mbitos donde m&aacute;s se ha estudiado es en el deporte. Si sos hincha de un equipo ten&eacute;s toda la motivaci&oacute;n para interpretar todo lo que pase a su favor, y dado que hay muchos momentos ambiguos (&ldquo;&iquest;Estaba en posici&oacute;n adelantada?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Fue a la pelota o a la canilla?&rdquo;) podemos interpretar muchas cosas diferentes seg&uacute;n donde nos posicionemos. Pero cuando las pensamos, no decimos &ldquo;yo interpreto que esto ocurri&oacute;&rdquo;, decimos &ldquo;yo vi esto&rdquo;, estamos convencidos y podemos sostenerlo frente a alguien que dice que vio exactamente lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros <a href="https://www.all-about-psychology.com/support-files/selective-perception-they-saw-a-game.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que se hizo sobre esto fue en los a&ntilde;os &lsquo;50, con un grupo de investigadores que se preguntaban si los hinchas de dos equipos rivales realmente hab&iacute;an visto el mismo partido, porque cuando les preguntaban despu&eacute;s contaban historias muy distintas. Desde entonces se hicieron varios otros estudios de este tipo, e incluso fueron m&aacute;s all&aacute;, para preguntarse: &iquest;Es que realmente ven cosas diferentes, o despu&eacute;s recuerdan lo que vieron de distintas maneras? Para averiguarlo pusieron a los hinchas de dos equipos en una final (dos equipos alemanes en la final de la Champions) y les trackearon el movimiento de sus ojos durante el partido para saber a d&oacute;nde miraban. Luego les preguntaban cosas sobre el partido, como qu&eacute; equipo tuvo mayor posesi&oacute;n de la pelota. La conclusi&oacute;n: los hinchas ve&iacute;an lo mismo, pero recordaban diferentes el partido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchas cosas que influyen en c&oacute;mo construimos despu&eacute;s el recuerdo de una situaci&oacute;n. En ese momento recibimos much&iacute;sima informaci&oacute;n, que despu&eacute;s traemos para recordar y puede cambiar. Incluso hay cosas que pueden ocurrir despu&eacute;s de ese momento que modifiquen nuestro recuerdo&rdquo;, explica Ballarini.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo interpretamos las situaciones, y por lo tanto lo que &ldquo;vimos&rdquo; puede variar por muchas razones. Y todo esto no es para decir que no podemos saber qu&eacute; pas&oacute; en un momento, los hechos existen, pero la interpretaci&oacute;n que hacemos de ellos y c&oacute;mo los recordamos despu&eacute;s puede variar, especialmente con cosas que son discutibles. 
    </p><p class="article-text">
        Es imposible mirar cada aspecto del mundo como un observador imparcial y que nuestros sesgos no nos jueguen en c&oacute;mo interpretamos lo que vemos. Pero ser conscientes de que eso nos puede estar pasando nos puede ayudar a mitigarlo. La pr&oacute;xima vez que quieras saber cu&aacute;nta gente hay en una plaza llena de los que piensan como vos, consider&aacute; cu&aacute;ntos creer&iacute;as que son si fuesen de la vereda de enfrente. Quiz&aacute;s con eso logr&aacute;s la distancia para evaluarlo con un poco m&aacute;s de frialdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/gente-habia-plaza_129_11729799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 09:11:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánta gente había en tu plaza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marchas,Sesgos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de las malas palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/malas-palabras_129_11692364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90461f21-a64b-48f7-9250-4ea34906b93a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102895.jpg" width="898" height="505" alt="El poder de las malas palabras."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las cosas más difíciles de asimilar de una nueva forma de hablar es la graduación de las malas palabras y cómo se pueden usar. El buen uso de las groserías puede ser una de las partes más sofisticadas del lenguaje. Entre las ventajas de usarlas, no habría que desconocer que pueden ayudar a reducir el estrés, aguantar mejor el dolor y generar vínculos de confianza con otros.</p></div><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; a vivir a Argentina, una de las cosas que m&aacute;s me sorprendi&oacute; fue el uso del hijo de p&hellip; como algo cari&ntilde;oso. Y yo vengo de Chile, de la tierra donde <em>We&oacute;n</em> y todos sus derivados se usan por lo menos una vez por minuto. Pero entender el sentido de los insultos, las malas palabras, las groser&iacute;as de Argentina me llev&oacute; tiempo. Creo que es de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de asimilar de una nueva forma de hablar, la graduaci&oacute;n de las malas palabras y c&oacute;mo se pueden usar. Y hay una buena raz&oacute;n para eso, el buen uso de las groser&iacute;as puede ser una de las partes m&aacute;s sofisticadas del lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a pensar que el uso de puteadas es una se&ntilde;al de poco vocabulario, pero en realidad pareciera ser al rev&eacute;s. Esto lo mostr&oacute; <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S038800011400151X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> en el que le pidieron a los participantes que dijeran todas las palabras que puedan que empiecen con la letra A y as&iacute; con otras letras, para evaluar la fluidez verbal de una persona. Luego le pidieron que hiciera lo mismo, pero con palabras tab&uacute;, <em>malas palabras</em>. Encontraron que quienes son m&aacute;s fluidos, a quienes se les ocurren m&aacute;s palabras con una letra, tambi&eacute;n tienen m&aacute;s capacidad de enumerar palabras tab&uacute;. Tener un gran repertorio de puteadas es tambi&eacute;n una se&ntilde;al de amplitud de vocabulario. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es una groser&iacute;a? Es algo que va cambiando con el tiempo, lo que hoy es tab&uacute;, puede dejar de serlo ma&ntilde;ana. Hay malas palabras que se vuelven tan comunes que ya casi ni las pensamos c&oacute;mo tal. Tambi&eacute;n var&iacute;an los temas de nuestros insultos. Algunas <a href="https://www.amazon.com/Holy-Sh-Brief-History-Swearing/dp/019049168X?crid=3MERO17690Y27&amp;keywords=Holy+Sh*t:+A+Brief+History+of+Swearing&amp;qid=1681935111&amp;sprefix=holy+sh+t+a+brief+history+of+swearing,aps,172&amp;sr=8-1&amp;linkCode=sl1&amp;tag=freakonomic08-20&amp;linkId=8eb247312bf30960a55d58b792784658&amp;language=en_US&amp;ref_=as_li_ss_tl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que se han hecho en ingl&eacute;s, muestran como en la Edad Media las peores palabras estaban asociadas a cuestiones religiosas, eran blasfemias. Luego, a medida que las sociedades se volvieron menos religiosas esas malas palabras dejaron de tener tanta fuerza. En paralelo, fuimos ganando m&aacute;s privacidad en nuestra vida cotidiana, y cosas que antes hac&iacute;amos rodeados de gente, como ir al ba&ntilde;o, pasaron a ser actos privados. El pudor hizo nacer otro tipo de groser&iacute;as, vinculadas a nuestras funciones corporales. Hoy, esos insultos pueden no tener ya tanta fuerza, muchas son palabras comunes. En cambio, los insultos hacia minor&iacute;as parecen ser mucho m&aacute;s tab&uacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parece que hay una diferencia entre las palabrotas y los insultos&rdquo;, explica <strong>Karina Galperin</strong>, profesora de literatura de la Universidad Torcuato Di Tella. Una cosa es decir una mala palabra, otra es buscar ofender a una persona. &ldquo;Las palabrotas suelen estar ligadas a lo religioso, a lo f&iacute;sico y lo sexual, y son parte del acervo ling&uuml;&iacute;stico de las sociedades, son herramientas expresivas. De hecho, el Quijote est&aacute; lleno de palabrotas, igual que la obra de Shakespeare&rdquo;, agrega Galperin. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho de usar estas palabras tab&uacute; puede tener un efecto f&iacute;sico sobre nosotros, pareciera que el hecho de decir algo que est&aacute; mal visto o incluso prohibido, nos genera un poco de adrenalina. En <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19590391/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> quisieron probar si el hecho de putear pod&iacute;a ayudar a sobrellevar molest&iacute;as o dolor f&iacute;sico. Para hacerlo, le pidieron a los participantes que sumergieran su mano en un balde lleno de agua congelada y que aguantasen todo lo que pudiesen. A la mitad le dijeron que mientras lo hac&iacute;an dijeran una palabra neutra, mientras que a la otra mitad los dejaron decir malas palabras. El resultado: los que dec&iacute;an malas palabras duraban m&aacute;s tiempo. Esa buena puteada que lanz&aacute;s cuando te agarr&aacute;s el dedo en la puerta tiene una raz&oacute;n de ser, te puede ayudar a tolerar el dolor. 
    </p><p class="article-text">
        Otro de los efectos positivos puede ser el de reducir el estr&eacute;s. Algunos <a href="https://www.amazon.com/Swearing-Good-You-Amazing-Language/dp/1324000287" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigadores</a> se&ntilde;alan que, en profesiones de mucha tensi&oacute;n, como pilotos o cirujanos, el hecho de poder descargarse con una buena puteada en momentos de intensidad ayuda a bajar el estr&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las malas palabras tambi&eacute;n tienen un rol social, pueden ser un marcador de cercan&iacute;a. Es raro que nos atrevamos a usar una mala palabra frente a nuestro nuevo jefe, en cambio es mucho m&aacute;s usual que lo hagamos con colegas, sobre todo con los m&aacute;s cercanos. Usar malas palabras suele se&ntilde;alar que estamos en un ambiente informal, que nos sentimos en confianza. Incluso hay algunas <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1948550616681055" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que muestran que tendemos a percibir a alguien que dice groser&iacute;as como m&aacute;s honesto. Quiz&aacute;s sentimos que una puteada baja los niveles de hipocres&iacute;a. Esto no se les escapa a los pol&iacute;ticos, un &aacute;mbito en donde tambi&eacute;n hay <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0261927x14533198" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencia</a> de que usar malas palabras puede mejorar su imagen. 
    </p><p class="article-text">
        Usar malas palabras puede traer muchas ventajas: reducir el estr&eacute;s, aguantar mejor el dolor y generar v&iacute;nculos de confianza con otros. Como todo, tiene que ser usado en su justa medida, porque el exceso puede diluir su efecto. Y, por supuesto, tambi&eacute;n tienen su lado negativo. Si se usan para insultar o para ofender a otros, es otra cosa. Pero bien usadas, tienen un rol fundamental en nuestras vidas. Solo hay que dosificarlas, y saber bien cu&aacute;ndo usarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/malas-palabras_129_11692364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Sep 2024 09:43:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder de las malas palabras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Malas palabras,estrés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es sano: por qué cambian las recomendaciones sobre qué nos hace bien comer y cómo nos afecta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sano-cambian-recomendaciones-comer-afecta_129_11655228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16d2447c-0e79-401c-9da7-fbfcd3631f67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es sano: por qué cambian las recomendaciones sobre qué nos hace bien comer y cómo nos afecta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio reciente sobre comida ultraprocesada revela que su consumo eleva el riesgo de problemas cardíacos, sumándose a una serie de recomendaciones dietéticas que a menudo resultan contradictorias. Parte de la confusión proviene de la falta de contexto en la difusión de estas investigaciones y de la influencia, a veces opaca, de la industria alimentaria.</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanam/article/PIIS2667-193X(24)00186-8/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se public&oacute;</a> un estudio sobre el efecto de la comida ultraprocesada en la salud, que encontr&oacute; que el mayor consumo eleva la posibilidad de desarrollar problemas al coraz&oacute;n. La conclusi&oacute;n viene de seguir durante 30 a&ntilde;os a un grupo de personas y recopilar datos peri&oacute;dicos sobre su dieta. Esta informaci&oacute;n, y las recomendaciones que la acompa&ntilde;an se suma a una lista larga de consejos sobre qu&eacute; comer y qu&eacute; no, que a veces puede volverse muy complicada y hasta contradictoria. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que evitar o reducir el consumo de carne roja, <a href="https://www.nhs.uk/live-well/eat-well/food-types/meat-nutrition/#:~:text=Red%20meat%20provides%20us%20with,can%20lead%20to%20health%20problems." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumenta</a> la probabilidad de un c&aacute;ncer colorrectal y tiene grasas saturadas que no hacen bien. No, en realidad <a href="https://www.nytimes.com/2019/09/30/health/red-meat-heart-cancer.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no est&aacute; tan claro</a>, se puede seguir comiendo. Hay que reducir el consumo de huevos porque suben el colesterol. No, en realidad hacen bien y son una buena fuente de prote&iacute;nas. Tomar una copa de vino al d&iacute;a te protege de algunos problemas card&iacute;acos. No, en realidad es mejor no consumir alcohol. Y as&iacute; podemos seguir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay buenas y malas razones detr&aacute;s de esa lista cambiante de recomendaciones. Entre las malas est&aacute; el hecho de que la mayor&iacute;a de nosotros solo nos enteramos por alg&uacute;n titular perdido, con poca informaci&oacute;n y contexto para entender de d&oacute;nde viene la recomendaci&oacute;n. En general, no tenemos tiempo ni conocimientos suficientes para evaluar si viene de un estudio serio o de un peque&ntilde;o experimento con cuatro chimpanc&eacute;s extrapolado a toda la humanidad. Y muchas veces la cobertura de estos estudios tampoco nos ayuda. A eso se suma que hay una industria detr&aacute;s de los consejos de dietas que suman complejidad y confusi&oacute;n al tema, en <a href="https://elgatoylacaja.com/pensarconotros/azucar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos casos</a> a prop&oacute;sito. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay buenas razones, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica avanza y con nueva informaci&oacute;n se modifican las recomendaciones. Quiz&aacute;s uno de los casos m&aacute;s claros de cambios es lo que pas&oacute; con las grasas saturadas (que <a href="https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/nutrition-and-healthy-eating/in-depth/fat/art-20045550" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n</a> en la carne y productos l&aacute;cteos, entre otros). Estas grasas est&aacute;n asociadas a un aumento del colesterol, por lo que durante mucho tiempo la recomendaci&oacute;n fue reemplazarlas, por ejemplo cambiando la manteca, que tiene grasa saturada, por margarina, que puede ser a base de vegetales. Solo que <a href="https://www.bbc.com/future/article/20240405-butter-versus-margarine-which-is-the-healthiest-spread?at_campaign_type=owned&amp;at_medium=emails&amp;at_objective=awareness&amp;at_ptr_type=email&amp;at_ptr_name=salesforce&amp;at_campaign=essentiallist&amp;at_email_send_date=20240421&amp;at_send_id=4069197&amp;at_link_title=https%3a%2f%2fwww.bbc.com%2ffuture%2farticle%2f20240405-butter-versus-margarine-which-is-the-healthiest-spread&amp;at_bbc_team=crm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despu&eacute;s</a> se descubri&oacute; que algunas de las margarinas tienen grasas trans, que pueden ser todav&iacute;a peores para el colesterol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas recomendaciones llevaron a que se redujera el consumo de grasas saturadas, pero no disminuy&oacute; la mortalidad que se buscaba prevenir&rdquo; explic&oacute; <strong>Silvio Schraier</strong>, m&eacute;dico especializado en nutrici&oacute;n y vicedirector de la carrera de m&eacute;dicos especialistas en nutrici&oacute;n del Instituto de Ciencias de la Salud Fundaci&oacute;n Barcel&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como ese hay much&iacute;simos casos. Puede parecer sorprendente, dados los avances de la ciencia y el conocimiento en otros temas, que hoy, en 2024, todav&iacute;a tengamos estas discusiones sobre algunas comidas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero es que estudiar la nutrici&oacute;n es dif&iacute;cil. A diferencia de lo que se puede hacer con un ensayo cl&iacute;nico para un medicamento -darle a la mitad de las personas el remedio y a la otra mitad un placebo para ver qu&eacute; funciona mejor- es dif&iacute;cil separar a las personas en dos grupos y controlar todo lo que comen durante mucho tiempo. Lo que <a href="https://www.vox.com/2016/1/14/10760622/nutrition-science-complicated" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suelen hacer</a> los investigadores, en vez, es seguir a grupos de personas a quienes les preguntan qu&eacute; comen (lo cual es otro problema, porque tendemos a ser bastante malos recordando todo lo que ingerimos) y ver cu&aacute;les son sus indicadores de salud, para inferir qu&eacute; rol puede haber cumplido la comida en ellos. Y eso puede traer resultados que no siempre son tan confiables. Para sumar a la complejidad, la comida le puede afectar de maneras muy distintas a diferentes personas. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala Schraier &ldquo;hay que esperar a&ntilde;os para tener los resultados de estas investigaciones y ver qu&eacute; efectos puede tener la alimentaci&oacute;n en las causas de muerte de las personas que son parte del estudio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los m&eacute;todos que desarrollaron los investigadores en el camino son incre&iacute;bles. Uno de los indicadores m&aacute;s usados para evaluar la comida, las calor&iacute;as, fueron el resultado de pruebas bastante estramb&oacute;ticas. Quien <a href="https://www.economist.com/1843/2019/02/28/death-of-the-calorie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarroll&oacute;</a> el sistema que a&uacute;n se usa hoy, el qu&iacute;mico norteamericano <strong>Wilbur Atwater</strong>, lo hizo a fines del 1800 encerrando a un grupo de hombres en un s&oacute;tano. Por cada alimento que les daba, quemaba otro igual para ver cu&aacute;nto calor genera (cu&aacute;ntas calor&iacute;as ten&iacute;a), as&iacute; sab&iacute;a cu&aacute;ntas inger&iacute;an. Despu&eacute;s med&iacute;a la temperatura en el s&oacute;tano para ver cu&aacute;nto calor emanaba la persona y lleg&oacute; incluso a quemar la caca de los participantes para saber cu&aacute;ntas calor&iacute;as estaban saliendo. Esa fue la <a href="https://www.nal.usda.gov/programs/fnic#:~:text=How%20many%20calories%20are%20in,Facts%20label%20on%20food%20packages." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;rmula</a> que nos llev&oacute; a calcular 4 calor&iacute;as por cada gramo de prote&iacute;na o carbohidrato que todav&iacute;a se usa hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la forma de medir las calor&iacute;as se mantiene bastante estable desde entonces, muchas de las recomendaciones fueron cambiando con el tiempo. No es sorprendente que en <a href="https://edition.cnn.com/2017/05/16/health/healthy-foods-confusion-study/index.html#:~:text=For%20instance%2C%20if%20you%20eat,all%20that%20everyone%20is%20confused.%E2%80%9D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las encuestas</a> las personas digan que est&aacute;n confundidas sobre qu&eacute; es sano y qu&eacute; no lo es. Si seguimos los resultados de cada estudio, por peque&ntilde;o que sea, como un minuto a minuto de nuevas recomendaciones y le sumamos las modas de diferentes tipos de dietas que se difunden, es l&oacute;gico que terminemos perdidos sobre qu&eacute; es bueno comer. Pero esta confusi&oacute;n aparente no significa que no haya ciertos consensos en la disciplina, que pueden ser mucho m&aacute;s sencillos de seguir. &ldquo;Las recomendaciones de las <em>Gu&iacute;as Alimentarias para la Poblaci&oacute;n Argentina</em>, por ejemplo, son bastante sencillas y claras&rdquo;, explica Schraier
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las gu&iacute;as para comer sano incluyen comer variado, incluir muchas frutas y verduras, limitar el consumo de carne roja, comer legumbres y cereales y moderar el alcohol, entre otras cosas. Para la mayor&iacute;a de nosotros, buscar esa informaci&oacute;n y seguir estos consejos b&aacute;sicos sin preocuparnos mucho de cada nuevo descubrimiento nos puede ayudar a saber qu&eacute; nos hace bien, sin que cada ida al supermercado se vuelva una odisea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sano-cambian-recomendaciones-comer-afecta_129_11655228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2024 09:36:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué es sano: por qué cambian las recomendaciones sobre qué nos hace bien comer y cómo nos afecta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Dietas,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nos volvemos tribales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvemos-tribales_129_11608120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dbd5138-aaf3-4730-8e61-ca395a54ad95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos volvemos tribales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tendemos a defender con mayor intensidad a los grupos con los que nos identificamos, especialmente cuando son criticados por externos.</p></div><p class="article-text">
        La mejor manera de saber de qu&eacute; grupo te sent&iacute;s parte es ver c&oacute;mo reaccionas cuando lo critican. Pod&eacute;s hablar mal de Argentina ac&aacute;, con un grupo de argentinos, pero si est&aacute;s afuera y es un extranjero el que lo hace, aunque diga lo mismo que vos, tiene m&aacute;s chances de molestar y despertar en nosotros la necesidad de confrontarlo. Pasa con nuestra familia (&ldquo;yo puedo criticar a mi vieja, vos no&rdquo;), nuestro equipo de f&uacute;tbol, nuestra l&iacute;nea pol&iacute;tica y tantas otras cosas. Son nuestros c&iacute;rculos de pertenencia y nos cuesta escuchar que los cuestionen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que nuestra necesidad de pertenecer es muy fuerte. Tenemos una tendencia a querer formar grupos. Uno de los <a href="https://www.scientificamerican.com/blog/literally-psyched/revisiting-the-robbers-cave-the-easy-spontaneity-of-intergroup-conflict/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primeros estudios</a> que se hizo sobre esto, en los a&ntilde;os 50, fue con un grupo de adolescentes a los que llevaron a un campamento de verano y separaron, al azar, en dos grupos. Durante varios d&iacute;as los pusieron a competir en juegos y deportes, y vieron c&oacute;mo se constru&iacute;an identidades grupales de lado y lado. Hasta ah&iacute;, todo bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, para sentirte parte de un grupo, necesit&aacute;s ver a otros como externos, los que no pertenecen. Y ah&iacute; se complic&oacute;, porque la identidad de grupo llev&oacute; a una rivalidad que termin&oacute; con un grupo saqueando y destruyendo la habitaci&oacute;n del otro (hay bastantes <a href="https://www.theguardian.com/science/2018/apr/16/a-real-life-lord-of-the-flies-the-troubling-legacy-of-the-robbers-cave-experiment" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas</a> al estudio original, en parte por volverse una versi&oacute;n experimental de <em>El se&ntilde;or de las moscas</em>). Desde entonces se han hecho todo tipo de estudios en los que hasta las cosas m&aacute;s inofensivas -que <a href="https://www.jstor.org/stable/24927662" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">te guste</a> un pintor m&aacute;s que otro- pueden volverse factor de divisi&oacute;n si son explotados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez que somos parte de un grupo, tendemos a ver a nuestros compa&ntilde;eros como mejores que el resto. Nos hace feliz verlos ganar, aunque no tenga nada que ver con nosotros, y pasamos por alto sus defectos. En <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1517027113" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> especialmente asqueroso, pusieron una remera usada con olor a sudor intenso y le pidieron a la gente que dijera cu&aacute;nto asco le daba. Si la remera era del equipo al que apoyaban, les resultaba menos asquerosa. Hasta el olor a chivo de los nuestros nos molesta menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y para ver a los nuestros con m&aacute;s amor, tendemos a alejar a los otros. Hay much&iacute;simos estudios que muestran c&oacute;mo el hecho de ver a otro grupo como rival o diferente nos hace pensarlos como amenazantes o inferiores, y puede llegar a extremos intolerables. En algunos casos incluso puede llegar a cambiar nuestra percepci&oacute;n del espacio. En un estudio que hicieron en los Estados Unidos, <a href="https://www.researchgate.net/publication/224283708_See_Your_Friends_Close_and_Your_Enemies_Closer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le pidieron</a> a un grupo de personas que dijeran a qu&eacute; distancia cre&iacute;an que estaba Ciudad de M&eacute;xico de la ciudad donde estaban. Cuando cruzaron los resultados con la percepci&oacute;n sobre la inmigraci&oacute;n que cada uno ten&iacute;a, vieron que aquellos que se sent&iacute;an m&aacute;s amenazados por la inmigraci&oacute;n tend&iacute;an a pensar que estaba m&aacute;s cerca de lo que realmente est&aacute;. Ver a otros como amenaza nos cambia el mapa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Querer pertenecer a un grupo es profundamente humano, queremos ser parte. Y en muchos sentidos es lo que nos permite extender c&iacute;rculos de confianza del pu&ntilde;ado de personas que conocemos bien a grupos m&aacute;s amplios, que sentimos cercanos aunque no conozcamos personalmente. Y cuando esa pertenencia se vuelve parte de nuestra identidad, nos define y es parte constitutiva de quienes somos, empieza a tener todo tipo de efectos sobre c&oacute;mo vemos el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que solemos hacer como parte de nuestro grupo, de nuestra tribu, es querer mostrar que pertenecemos. En nuestro mundo online, las redes son un lugar perfecto para postear contenidos que muestran qu&eacute; bien encajamos. Al igual que en el mundo offline, una manera clara de ser parte es en oposici&oacute;n a los excluidos. Antagonizar p&uacute;blicamente con otros es una manera de se&ntilde;alarle a los propios que somos parte. Y las redes tienden a fomentar ese tipo de comunicaci&oacute;n. Mientras m&aacute;s antagonizamos, m&aacute;s lejos nos ponemos, m&aacute;s nos metemos en nuestra trinchera y nos refugiamos en nuestra tribu.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, cualquier discusi&oacute;n de un tema particular pasa r&aacute;pidamente a volverse un tema de identidad. Ya no discutimos el tema -fue una decisi&oacute;n correcta la que tal persona tom&oacute;, qu&eacute; fue lo que ocurri&oacute;- sino a qu&eacute; grupo pertenezco si pienso y digo tal cosa. Es m&aacute;s importante encajar con mi tribu. Y <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7176079/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay evidencia</a> de que tener presente la pertenencia a un grupo es uno de los factores que influye en las agresiones en redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No tomamos decisiones ni formamos opiniones en un vac&iacute;o perfecto en el que solo cuenta nuestro criterio propio. Estamos influidos por todo tipo de factores, incluidos los grupos a los que queremos pertenecer. Pero tambi&eacute;n es cierto que pertenecemos a muchos grupos a la vez, somos de un pa&iacute;s, y de un equipo de f&uacute;tbol, y a la vez tenemos una l&iacute;nea pol&iacute;tica, y tambi&eacute;n podemos creer en un movimiento social y muchas otras cosas. Algunos grupos tienen intersecciones, otros son c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos -ser porte&ntilde;o y argentino- y ser de uno no nos quita del otro. Podemos aprovechar eso para jugar un poco con nuestras identidades y darnos un poco m&aacute;s de libertad, ver qu&eacute; identidad se nos juega en cada momento y no atrincherarmos siempre en la misma tribu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvemos-tribales_129_11608120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Aug 2024 09:33:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué nos volvemos tribales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo de pertenencia,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué significa una medalla y por qué, a veces, es mejor la de bronce que la de plata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/significa-medalla-veces-mejor-bronce-plata_129_11583594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdccf1d0-bb52-4583-b336-7f3cf330b0d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100286.jpg" width="872" height="490" alt="Final de la carrera de 100 metros llanos, en París 2024."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora que terminaron los Juegos Olímpicos, ¿cuánto les durará la alegría del triunfo a los medallistas? No hay muchos estudios hechos a largo plazo sobre la satisfacción de los atletas, pero si en eso son como nosotros, el común de los mortales, es probable que no tanto como uno esperaría.</p></div><p class="article-text">
        Entrenaste toda tu vida para llegar ah&iacute;, clasificaste para los Juegos Ol&iacute;mpicos, lo diste todo en la competencia y est&aacute;s en el podio, entre los tres mejores del mundo. Pero te cuesta sonre&iacute;r y estar feliz, te da vueltas en la cabeza lo cerca que estuviste de ser el campe&oacute;n mundial, porque no te llevaste el oro. Y ganar una medalla de plata no te trajo tanta felicidad como esperabas.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que observ&oacute; <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7473022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> que analiz&oacute; cientos de im&aacute;genes de los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 en Barcelona, donde revisaron cuadro por cuadro las caras de los medallistas en el momento en que terminaba la competencia y luego en el podio. Les dieron las mismas im&aacute;genes a un grupo de analistas que graduaban el nivel de felicidad por sus caras. Quienes ganaban el oro estaban exultantes. &iquest;Y sab&eacute;s quienes m&aacute;s eran felicidad total? Los que ganaban el bronce. La paradoja, es que los que salieron segundos estaban menos contentos que quienes salieron terceros. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que los contraf&aacute;cticos que tenemos en la cabeza puedan pesar fuerte en ese momento, todo lo que nos imaginamos que podr&iacute;a haber pasado si, tan solo si&hellip; Estaba tan cerca&hellip; Ese que est&aacute; en primer lugar podr&iacute;a haber sido yo. Ahora, &iquest;por qu&eacute; est&aacute;n felices los que ganaron el bronce? Ellos tambi&eacute;n estuvieron muy cerca de ganar, a dos lugares. Pero todo depende con qui&eacute;n uno se compara. Mientras que a los segundos les cuesta dejar de pensar que podr&iacute;an haber sido primeros, los terceros estaban m&aacute;s cerca de no entrar al podio, de salir cuartos, y en esa comparaci&oacute;n, est&aacute;n mucho mejor. 
    </p><p class="article-text">
        En estos casos, no es el resultado final objetivo lo que determina el nivel de satisfacci&oacute;n, segundo es mejor que tercero, sino lo que nos imaginamos que podr&iacute;a haber sido y con qui&eacute;n nos comparamos. 
    </p><p class="article-text">
        Y ahora que terminaron los Juegos, &iquest;cu&aacute;nto les durar&aacute; la alegr&iacute;a del triunfo a los medallistas? No hay muchos estudios hechos a largo plazo sobre la satisfacci&oacute;n de los atletas, pero si en eso son como nosotros, el com&uacute;n de los mortales, es probable que no tanto como uno esperar&iacute;a. Una muestra de esto es un <a href="https://dtg.sites.fas.harvard.edu/Wilson%20&amp;%20Gilbert%20%28Advances%29.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que analiz&oacute; el nivel de felicidad que los hinchas de un equipo predec&iacute;an que iban a sentir si ganaban un partido y cu&aacute;nto tiempo cre&iacute;an que les iba a durar. En promedio dijeron que iba a ser intenso y durar varios d&iacute;as. Cuando el equipo gan&oacute;, les preguntaron efectivamente por su nivel de felicidad. Encontraron que el domingo mismo, cuando ganaron, la felicidad aument&oacute;, aunque no tanto como esperaban. Y ya el lunes se empezaba a disipar. Muchas veces sobrestimamos el impacto que una sola cosa va a tener en nuestra vida, y nos olvidamos de que todo el resto va a seguir, y el lunes, habiendo ganado y todo, igual va a haber que ir a laburar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos habituamos rápido a ganar más plata o vivir en una casa mejor y empezamos a querer otra cosa. Es una característica un poco ingrata que tenemos, nos cuesta disfrutar por mucho tiempo de los logros, pero es también lo que nos impulsa a algo nuevo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, solemos tener un nivel de felicidad relativamente constante, y las cosas extraordinarias que ocurren generan un salto, pero luego volvemos bastante r&aacute;pido a acomodarnos a nuestro nivel inicial. Y en general, nos acostumbramos bastante f&aacute;cil a lo bueno. En estudios que se han hecho, por ejemplo, sobre aumentos de sueldo o conseguir un trabajo, lo que encuentran es que apenas ocurre, las personas muestran mayores niveles de satisfacci&oacute;n. Pero, a medida que pasa el tiempo, vuelven a donde estaban antes. Es un fen&oacute;meno que se conoce como acostumbramiento hed&oacute;nico, nos habituamos r&aacute;pido a ganar m&aacute;s plata o vivir en una casa mejor y empezamos a querer otra cosa. Es una caracter&iacute;stica un poco ingrata que tenemos, nos cuesta disfrutar por mucho tiempo de los logros, pero es tambi&eacute;n lo que nos impulsa a algo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Y su contraparte positiva, es que somos parecidos cuando se trata de malas experiencias. Es muy probable que el que sali&oacute; cuarto y se perdi&oacute; por poco el podio, tambi&eacute;n pase a otra cosa pronto. Porque al igual que con las experiencias positivas, tendemos a pensar que nos van a hacer infelices para siempre, pero nos adaptamos y volvemos a nuestros niveles de felicidad anterior m&aacute;s r&aacute;pido de lo que esperamos. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que tanto para los que ganaron y fueron todo felicidad, como para los que quedaron fuera del podio por poco, es probable que el efecto que les gener&oacute; se desgaste m&aacute;s r&aacute;pido de lo que esperan. Y es que, aunque hayas ganado el oro ol&iacute;mpico, puede que se te tape el ba&ntilde;o y pases tres horas esperando al plomero. Todo el resto sigue.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/significa-medalla-veces-mejor-bronce-plata_129_11583594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Aug 2024 09:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué significa una medalla y por qué, a veces, es mejor la de bronce que la de plata]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juegos Olímpicos París 2024,Medallas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Seríamos más felices sin redes sociales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seriamos-felices-redes-sociales_129_11459124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35a37ed1-495b-4da4-b427-15703ffc55d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Seríamos más felices sin redes sociales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de estar bajo la lupa por exponer a las personas a contenidos agresivos o adictivos, las redes sociales comienzan a ser cuestionadas como promotoras de ansiedad, depresión e, incluso, autolesiones.</p></div><p class="article-text">
        Se volvi&oacute; un cl&aacute;sico criticar a las redes sociales, muchas veces en esa misma red social. O porque todo se ve demasiado feliz y quien tiene realmente esa vida, o&nbsp;porque todo son cr&iacute;ticas y mala onda&hellip; o cualquiera de las otras mil razones para criticarlas. Pero, &iquest;ser&iacute;amos realmente m&aacute;s felices sin redes sociales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos estudios que indican que s&iacute;. Hace unos meses, el psic&oacute;logo social <strong>Jonathan Haidt </strong>public&oacute; un libro en el que argumenta que hay un v&iacute;nculo claro entre el uso de las redes sociales y los <em>smartphones, </em>y una ca&iacute;da abrupta de la salud mental de los adolescentes alrededor del mundo. Seg&uacute;n Haidt, se <a href="https://www.anxiousgeneration.com/research/the-evidence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ven indicadores</a> claros de un empeoramiento en el bienestar de los j&oacute;venes, con un aumento de los niveles de ansiedad, depresi&oacute;n y autolesiones, entre otras cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Esta explicaci&oacute;n, sin embargo, no convence a todo el mundo, y varios investigadores han <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-024-00902-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criticado</a> tanto la evidencia misma como la <a href="https://www.vox.com/24127431/smartphones-young-kids-children-parenting-social-media-teen-mental-health?utm_source=pocket_shared" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpretaci&oacute;n</a> que hace. Tambi&eacute;n se&ntilde;alan que el miedo a que una nueva tecnolog&iacute;a da&ntilde;e a los j&oacute;venes suele ser recurrente, pas&oacute; con la televisi&oacute;n y con los videojuegos, entre otros. Del otro lado, quienes alertan sobre los riesgos sostienen que no porque se hayan hecho advertencias parecidas en el pasado esta vez no tengan raz&oacute;n. Y m&aacute;s all&aacute; de lo tajante de la tesis de Haidt, est&aacute; lejos de <a href="https://www.unesco.org/gem-report/en/articles/new-unesco-report-warns-social-media-affects-girls-well-being-learning-and-career-choices#:~:text=This%20exposure%20can%20have%20particularly,are%20essential%20for%20academic%20success." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ser el &uacute;nico</a> que advierte sobre las consecuencias negativas de las redes en adolescentes. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si, m&aacute;s all&aacute; de los adolescentes, las redes parecen traernos tanto malestar, &iquest;por qu&eacute; las seguimos usando? Un grupo de economistas quiso <a href="https://cepr.org/voxeu/columns/product-market-traps-case-social-media" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigar</a> justamente eso. Para hacerlo, hicieron encuestas entre j&oacute;venes universitarios en Estados Unidos a los que les preguntaron: cu&aacute;nto tendr&iacute;an que pagarles para que dejen de usar redes sociales durante un mes. Las respuestas rondaban los USD50. Luego les preguntaron cu&aacute;nto tendr&iacute;an que pagarles para que dejen de usar redes sociales si, al mismo tiempo, su grupo de amigos dejara de usarlas. Ah&iacute; la cantidad bajaba a alrededor de USD35. Pero lo m&aacute;s interesante era la &uacute;ltima pregunta: cu&aacute;nto pagar&iacute;as vos para que todos alrededor tuyo dejen de usar redes sociales. Ah&iacute;, la respuesta era entre USD10 y 30. La conclusi&oacute;n de los autores: estamos en una especie de trampa, en la que no nos gustan las redes sociales, pero las usamos porque todo el resto las usa, y si no las usamos nos sentimos excluidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto que las redes tienen sobre nosotros tambi&eacute;n depende mucho del uso que les damos. &ldquo;Las personas que tienden a la comparaci&oacute;n social suelen ser m&aacute;s activas en las redes, se preocupan por subir contenidos que sean vistos y likeados por otros. Tambi&eacute;n est&aacute;n m&aacute;s pendientes de los contenidos que suben los dem&aacute;s y no pueden evitar compararse&rdquo;, explic&oacute; <strong>Mar&iacute;a Laura Lupano Perugini</strong>, doctora en psicolog&iacute;a e investigadora adjunta del Conicet. Quienes le dan otro tipo de uso pueden sufrirlas menos. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cuestión es que siempre nos ha gustado perder el tiempo. Las críticas de hoy a las redes son bastante parecidas a las que se hacían hace algunos años a la televisión. En general, no necesitamos demasiado para procrastinar y demorar sentarnos a hacer eso que sabemos que en algún momento vamos a tener que hacer, tenemos bastantes herramientas ya para hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los estudios que Lupano Perugini y otros investigadores han realizado en la Argentina, encuentran que, aunque la mayor&iacute;a no quisiera abandonar las redes sociales, s&iacute; quisieran cambios, como un mayor control de los comentarios agresivos, de los contenidos, los est&iacute;mulos adictivos, las publicidades y hasta eliminar los <em>likes, </em>entre otras cosas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre los problemas que nos traen las redes sociales: son sistemas generados para mantener nuestra atenci&oacute;n; podemos entrar en burbujas de contenido; facilitan que nos estemos comparando constantemente con muchas personas y eso nos afecta; nos generan la ansiedad de estar perdi&eacute;ndonos algo, ayudan a viralizar contenidos da&ntilde;inos, nos exponen a comentarios negativos y mucho m&aacute;s. Y todo eso es cierto. Tambi&eacute;n es cierto que nos ayudan a conectarnos con contenidos nuevos y descubrir cosas, y que permitieron una apertura en la creaci&oacute;n de contenidos y acceso a nueva informaci&oacute;n. Y que nos entretienen. Y quiz&aacute;s, el hecho de que nos entretengan sea lo que a muchos m&aacute;s nos molesta de las redes sociales: sentimos que nos hacen perder el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que siempre nos ha gustado perder el tiempo. Las cr&iacute;ticas de hoy a las redes son bastante parecidas a las que se hac&iacute;an hace algunos a&ntilde;os a la televisi&oacute;n. En general, no necesitamos demasiado para procrastinar y demorar sentarnos a hacer eso que sabemos que en alg&uacute;n momento vamos a tener que hacer, tenemos bastantes herramientas ya para hacerlo. Y ahora, le sumamos las redes sociales, un espacio dise&ntilde;ado para entretenerse y perder el tiempo, en el que podemos pasar tres horas viendo videitos simp&aacute;ticos de los que despu&eacute;s no recordamos nada. Cuando nos damos cuenta del tiempo que pas&oacute; y todo lo que no hicimos, culpamos a las redes. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;ser&iacute;amos m&aacute;s felices sin redes sociales? No parece tan claro. Es posible que, en algunos momentos de la vida, sobre todo en la adolescencia, puedan tener un efecto negativo. Y que, si el uso es muy intenso, las ganas de desconectar sean fuertes. Lo mismo si sentimos la presi&oacute;n constante por publicar o si vivimos compar&aacute;ndonos. Pero para muchos, adultos, si dej&aacute;semos las redes, lo m&aacute;s probable es que aparezcan otras cosas que nos roben la atenci&oacute;n y el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seriamos-felices-redes-sociales_129_11459124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jun 2024 03:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Seríamos más felices sin redes sociales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,comunidad,Mundo Digital,Bienestar]]></media:keywords>
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