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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nancy Giampaolo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/nancy-giampaolo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nancy Giampaolo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los grandes temas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grandes-temas_1_9618097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b899c592-c060-4565-b4ff-c47756455153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los grandes temas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin dejar de dialogar con su espacio y su tiempo, Inferno, de Rafael Spregelburd, pretende excederlos, evidenciando, acaso, parte de su futilidad, y llevando al espectador a lugares extraterrenos desde los que se puede ver y pensar bajo otras perspectivas.</p></div><p class="article-text">
        Esto no es una rese&ntilde;a, es s&oacute;lo una columna de opini&oacute;n sobre una obra de teatro, sujeta a las subjetividades, faltas de evidencia y caprichos que la opini&oacute;n implica. Escrita y dirigida por Rafael Spregelburd, quien tambi&eacute;n la protagoniza junto a Andrea Garrote, Violeta Urtizberea y Guido Losantos, todos extraordinarios encarnado distintos personajes densos, dif&iacute;ciles, en extremo particulares, y musicalizada en vivo por el gran Nicol&aacute;s Varchausky, Inferno contrasta con la oferta teatral de la calle Corrientes (y de otras calles y avenidas), entre muchas cosas, por su voluntad de afrontar cuestiones no reductibles a una suerte de vocaci&oacute;n monoambiental que viene imponi&eacute;ndose en tantas historias que se cuentan en escenarios, libros o pel&iacute;culas. En tiempos en los que, aunque se hable mucho de diversidad, lo peque&ntilde;o, lo &iacute;nfimo, la mermada experiencia privada de personajes que enfrentan situaciones de vuelo rasante, los diarios &iacute;ntimos llevados a otros formatos, homogenizan plateas, pantallas y bateas, las propuestas que se atreven construir universos complejos y multidireccionales destacan doblemente. Sin dejar de dialogar con su espacio y su tiempo, Inferno pretende excederlos, evidenciando, acaso, su futilidad, y llevando al espectador a lugares extraterrenos desde los que se puede ver y pensar bajo otras perspectivas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presencia del autor, sin embargo, lejos de diluirse, es superlativa, no solo por haberla escrito, o por dirigirla o por actuarla, sino porque sus intereses aparecen ac&aacute; y all&aacute;, a modo de gui&ntilde;os, reflexiones y apostillas. La relaci&oacute;n que tenemos con la arquitectura, las ciudades, las artes o la din&aacute;mica de trabajo que tenemos los columnistas (Spregelburd escribe columnas semanalmente) entre otros subtemas, salpican el relato, oxigen&aacute;ndolo, libr&aacute;ndolo, en parte, de la fatiga intelectual y espiritual que las magnas cuestiones que aborda acarrean invariablemente. La vida y la muerte, el castigo, la culpa, el pecado, el arrepentimiento y la redenci&oacute;n&hellip; con todo eso se mete Inferno, sin solemnidad, pero seriamente, sin moralina, ni gestos destinados a escandalizar, con sentido del humor y sin ese temor paralizante que detona la idea de trascendencia en el mundo contempor&aacute;neo. Comisionada por el Vorarlberger Landestheater Bregenz de Austria para celebrar los 500 a&ntilde;os de El Bosco, cumple con creces su prop&oacute;sito. Habr&iacute;a mucho que decir de los aspectos visuales si esto fuera una rese&ntilde;a; quiz&aacute;s alcance con asegurar que el aura infernal que emerge no bien se abre el tel&oacute;n se queda pegada por bastante tiempo despu&eacute;s de salir del m&iacute;tico Teatro Astros. Lo mismo con la m&uacute;sica: Varchausky, incorporado como un esbozo de personaje a la historia, amalgama un caos aparente, creando una infinidad de climas que reverberan aun cuando ya dejamos la sala atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es profusa en buenas ideas, y se necesitar&iacute;a demasiado espacio para consignarlas, tarea por lo dem&aacute;s in&uacute;til, porque es mejor ir a ver una obra que leer sobre ella, destaco una, espec&iacute;ficamente vinculada al presente: El infierno tan temido, nos cuentan los personajes, ha dejado de ser ubicuo, ha dejado de estar ah&iacute; abajo, para montarse, tras un nuevo mandato proveniente del Vaticano, sobre el lenguaje. Ahora, el infierno est&aacute; en lo que decimos y nos dicen. En una &eacute;poca como la nuestra, tan fascinada con los presuntos efectos m&aacute;gicos del lenguaje (en su versi&oacute;n secular, no en aquel sentido sagrado que el Verbo ten&iacute;a en los tiempos de El Bosco) situar lo infernal all&iacute;, es de una pertinencia fenomenal. Sobre la noci&oacute;n de un infierno que habita en las palabras, Spregelburd arm&oacute; una estructura narrativa que va ramific&aacute;ndose org&aacute;nicamente, en la que el lenguaje es un vector inasible, pero, al mismo tiempo, omnipresente, aplastante, tir&aacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como Terrenal, de Mauricio Kartun, tambi&eacute;n abocada a los grandes temas, se sirve para tocarlos de los peque&ntilde;os, Inferno no elude poner en escena lo coyuntural, por ejemplo, con los feminismos (la feminista de Garrote tiene momentos antol&oacute;gicos, al igual que la psic&oacute;loga con perspectiva de g&eacute;nero que encarna Urtizberea), los usos y abusos de los medios de comunicaci&oacute;n y sus popes, las drogas legales e ilegales, la cultura del ansiol&iacute;tico. La agenda p&uacute;blica aparece desfigurada, puesta en otra escala a la luz de la eternidad, debilitada, fuera de su contexto habitual, como un pez fuera del agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Iban a ser solo cuatro funciones en septiembre, de modo que este texto iba a terminar con una suerte de invocaci&oacute;n a que siga en cartel, pero sucedi&oacute; sin que medie mi pedido personal: Inferno tiene cuatro funciones m&aacute;s en octubre y, ojal&aacute;, muchas otras, en otros meses, en otros a&ntilde;os. Los grandes temas, &iexcl;esos que ocuparon al Bosco! pueden volver a ser el pan nuestro de cada d&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grandes-temas_1_9618097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2022 10:58:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-maria-shua-no-no-hay-mensaje-optimista-simple-progre-buena-literatura_128_9606897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380d9b4f-b7dd-4a83-a9ab-f56bf636bee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su último libro "Sirena de río"  escribe cuentos que retoman el registro autobiográfico y el género fantástico. En esta entrevista reflexiona sobre literatura y política.</p></div><p class="article-text">
        Con <em>Sirena de r&iacute;o</em>, su nuevo libro de cuentos, Ana Mar&iacute;a Shua retoma, en algunos textos, la senda autobiogr&aacute;fica que hab&iacute;a iniciado con su emblem&aacute;tica novela <em>Los amores de Laurita</em>, al tiempo que permanece fiel al g&eacute;nero fant&aacute;stico en otros.&nbsp; Reflexiones sobre la mirada retrospectiva sobre la propia vida, el oficio de escribir, el g&eacute;nero fant&aacute;stico y la correcci&oacute;n pol&iacute;tica inmiscuy&eacute;ndose en la literatura, de la mano de una autora capaz de seducir a distintas generaciones de lectores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                Portada de Sirena de río, de Ana María Shua                            </span>
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        <strong>Sirena de r&iacute;o est&aacute; dividido en tres partes bastante diferenciadas entre s&iacute; &iquest;Iban a ser tres libros distintos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Nunca!&nbsp; Di mil vueltas antes de decidirme por esta divisi&oacute;n. Y me hace feliz que consideres que son tres partes bien diferenciadas, porque me cost&oacute; mucho pensarle una organizaci&oacute;n. De hecho, no lo hubiera logrado sino fuera por una amiga y excelente lectora que se dio cuenta de que hab&iacute;a muchos textos que podr&iacute;an ser agrupados como casi cr&oacute;nicas y otros que ten&iacute;an que ver con el coraje&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No sos una escritora que trabaje mucho lo autobiogr&aacute;fico, pero en algunos relatos de este libro lo hiciste &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ojal&aacute; uno supiera tanto acerca de s&iacute; mismo y de lo que escribe! No s&eacute; por qu&eacute;, simplemente lleg&oacute; el momento. Hab&iacute;a algunos textos que ya ten&iacute;a escritos y otros que escrib&iacute; en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Es que en general me da mucho pudor revelar tanto sobre m&iacute; misma (s&iacute;, a pesar de Los amores de Laurita). Por eso nunca hab&iacute;a publicado algunos de los cuentos de este libro y solo me decid&iacute; ahora. Reci&eacute;n, pens&aacute;ndolo para contestarte, me di cuenta de que hay muchas primeras veces: mi primer velorio, mi primera enfermedad grave, mi primera psicoterapia, mi primera experiencia sexual&hellip; Quiz&aacute;s llegu&eacute; a una edad en que uno puede recordar los&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuento que cierra el libro tiene la poco com&uacute;n capacidad de ser muy conmovedor, y al mismo tiempo muy gracioso &iquest;C&oacute;mo trabajaste ese filo que hay entre la tragedia y la comedia sin desequilibrar el relato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese cuento trata acerca de mi primera enfermedad grave y part&iacute; de un texto que escrib&iacute; en ese momento, mientras estaba enferma.&nbsp; Ese texto original ya tiene todos los elementos que mencion&aacute;s, es tr&aacute;gico pero tambi&eacute;n muy ir&oacute;nico y por momentos casi c&oacute;mico. Tiene que ver con el estado en que estaba entonces, aterrada pero tambi&eacute;n euf&oacute;rica, lista para la lucha, en cierto modo era muy emocionante lo que me estaba pasando. Y me daban risa los consejos que me daba la gente, desde aplicarme crotoxina hasta comer gorgojos vivos. Despu&eacute;s la quimio me barri&oacute; y te aseguro que ya nada me hac&iacute;a gracia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mismo cuento tiene, por otro lado, una cualidad de collage, incluyendo cosas que escribiste mucho tiempo atr&aacute;s en un estado muy particular a nivel f&iacute;sico y mental, y cosas que escribiste ahora &iquest;C&oacute;mo aparece la idea de ensamblar todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rele&iacute; muchas veces eso que hab&iacute;a escrito hace algo m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y que siempre se llam&oacute; como le puse al cuento: &ldquo;Un canto a la vida&rdquo;, con esa idea de que cuando promocionan algo como &ldquo;un canto a la vida&rdquo;, siempre es algo tr&aacute;gico y espantoso, un parapl&eacute;jico que dibuja moviendo el p&aacute;rpado derecho, una mujer sin manos que se alegra de no comerse m&aacute;s las u&ntilde;as y horrores por el estilo.&nbsp; Lo rele&iacute;a, pero no me parec&iacute;a publicable. Hasta que me di cuenta de que pod&iacute;a incluirlo en un relato muy sobrio, despojado, casi sin adjetivos, de lo que me pas&oacute; en realidad y en ese lugar iba a funcionar de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro tambi&eacute;n tiene cuentos fant&aacute;sticos, un g&eacute;nero al que permanec&eacute;s fiel&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad. Cuando ten&iacute;a diez a&ntilde;os le&iacute; la Antolog&iacute;a del Cuento Extra&ntilde;o, compilada por Rodolfo Walsh. En esa &eacute;poca le&iacute;a de la mejor manera posible: ni me fijaba en el nombre de los autores y mucho menos en el de los ant&oacute;logos. Es un libro extraordinario y fue mi puerta de ingreso a la literatura fant&aacute;stica. &iexcl;Tuve mucha suerte de encontrarlo!&nbsp; Pero, adem&aacute;s, todos nuestros grandes maestros escribieron cuento fant&aacute;stico y cuando empec&eacute; a escribir no hice m&aacute;s que ingresar en una tradici&oacute;n nacional. S&iacute;, el fant&aacute;stico siempre estar&aacute; all&iacute;, mezclado y combinado con otras posibilidades, bien a la argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo que sos jurado del Premio Clar&iacute;n &iquest;C&oacute;mo es tu disposici&oacute;n al momento de leer trabajos para juzgarlos y eventualmente premiarlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta ser jurado de concurso. Siempre es fascinante la posibilidad de descubrir un nuevo talento o de darle relevancia a alguien que est&aacute; escribiendo desde hace mucho pero m&aacute;s o menos en secreto. En este caso, al jurado final nos llegan solamente diez novelas, que tendremos que leer con much&iacute;sima atenci&oacute;n, porque ser&aacute;n las mejores diez de una cifra loca que se acerca a los mil libros.&nbsp; En este caso estoy contenta tambi&eacute;n con mis co-jurados, cada uno de nosotros tiene otra idea de la literatura, tiene otra orientaci&oacute;n y eso es algo bueno. Cuando nos pongamos de acuerdo, ser&aacute; en algo que valga la pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sos una autora que no reniega de la palabra &ldquo;oficio&rdquo; al momento de hablar de lo que hac&eacute;s en tiempos en los que muchos prefieren hablar de arte o profesi&oacute;n, como si el oficio fuera algo de orden menor&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura es un oficio artesanal en el que a veces, pocas veces, el artesano se convierte en artista y roza por un instante las cumbres del arte. Estoy muy orgullosa de mi oficio y por supuesto tambi&eacute;n tengo la ilusi&oacute;n de que por momentos podr&eacute; acercarme al arte. Bukovski dec&iacute;a que &eacute;l no era un intelectual sino un artista. Los argentinos somos muy pudorosos en ese sentido, lo tenemos ah&iacute; arriba a Borges ri&eacute;ndose con un poco de maldad de los que se jactan de ser &ldquo;artistas&rdquo; o de tener una &ldquo;obra&rdquo;.&nbsp; El oficio no es lo m&aacute;ximo, pero s&iacute; es lo m&iacute;nimo que se necesita para ser un verdadero escritor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos opinadores lo niegan, pero la avanzada de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica sobre cuestiones sociales, pero tambi&eacute;n sobre las expresiones art&iacute;sticas preocupa a autores y hacedores de todo el mundo. Vos &iquest;Qu&eacute; visi&oacute;n ten&eacute;s del problema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, lo pol&iacute;ticamente correcto, &iexcl;qu&eacute; desdicha! El eterno retorno no es un mito. Disfrazada de mil maneras, la antigua moralina intenta una vez m&aacute;s imponerle su censura a la literatura. Peor todav&iacute;a, lo hace con cosas como esa simp&aacute;tica novedad de la cancelaci&oacute;n, que no da espacio a la pol&eacute;mica, a la discusi&oacute;n, a la confrontaci&oacute;n, a la defensa. La buena literatura no es, por definici&oacute;n, pol&iacute;ticamente correcta. Es ambigua, perturbadora, es el lugar de los malos pensamientos, de los sentimientos que a veces la propia &eacute;tica del autor aborrece, de los que sin embargo se ve obligado a hacerse cargo. No, no hay ning&uacute;n mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura, ning&uacute;n chocolate para el alma. Y, sin embargo, ah&iacute; est&aacute;, para recordarnos que ninguna historia humana termina bien y que sin embargo vale la pena vivirla.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2022 03:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ana María Shua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“La idea de que tener razón no siempre ayuda y hasta puede ser contraproducente me fascina”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/idea-razon-no-ayuda-contraproducente-fascina_1_9411522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99920988-e075-4a21-83ec-304d41b5ea5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x974y680.jpg" width="1200" height="675" alt="“La idea de que tener razón no siempre ayuda y hasta puede ser contraproducente me fascina”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vive en Alemania desde hace dos años y acaba de publicar en la Argentina "Uriel y Baruch", ambientada en Amsterdam del siglo XVII.</p></div><p class="article-text">
        Instalado en Alemania desde 2020, Ariel Magnus acaba de publicar por Interzona <em>Uriel y Baruch</em>, una historia que transcurre en un d&iacute;a del siglo XVII, en la que aborda problemas religiosos y filos&oacute;ficos. &ldquo;Creo que las discusiones bizantinas en torno a la letra y su aplicaci&oacute;n ritual son muy ricas para explorar mecanismos de razonamiento&rdquo;, asegura el autor quien, adem&aacute;s, estren&oacute; <em>Kurzgebiete</em>, su primera novela en alem&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Acaba de salir por Interzona Uriel y Baruch, un libro situado en la &Aacute;msterdam&nbsp;del siglo XVII, en torno&nbsp;a las&nbsp;figuras de&nbsp;Uriel da Costa y de Baruch&nbsp;Spinoza. &iquest;C&oacute;mo apareci&oacute; ese inter&eacute;s espec&iacute;fico tanto&nbsp;en&nbsp;ellos&nbsp;como en la&nbsp;comunidad&nbsp;jud&iacute;a&nbsp;de aquel momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A Spinoza lo le&iacute; de joven, aun antes de estudiar filosof&iacute;a en Alemania. A Uriel da Costa, que puede ser visto como una especie de antecesor, me lo se&ntilde;al&oacute; mi editor, Guido Indij. La historia de este hombre es notable, porque era un converso &ndash;&ndash;ven&iacute;a de una familia de jud&iacute;os convertidos al catolicismo a la fuerza que tuvieron que huir a Portugal&ndash;&ndash; que volvi&oacute; a convertirse al juda&iacute;smo, en la &Aacute;msterdam del 1600, que ya era una ciudad tan liberal como lo es ahora. Una vez reconvertido, termin&oacute; critic&aacute;ndoles a los jud&iacute;os de su nueva colectividad que no respetaran la Biblia al pie de la letra, o sea se volvi&oacute; m&aacute;s papista que el Papa, si vale usar la imagen para el otro equipo. La lucha interna dentro de aquella floreciente comunidad sefard&iacute; y los paralelos conceptuales con Spinoza, que ten&iacute;a ocho a&ntilde;os el d&iacute;a en el que Uriel fue flagelado por la misma comunidad que luego lo echar&iacute;a a &eacute;l, me parecieron un gran pretexto para hablar sobre interpretaci&oacute;n, religiosidades y filosof&iacute;a. Y sobre migraciones, sobre gente que debe enfrentarse a culturas diferentes, buscando la propia. Un tema al que vuelvo de manera regular, quiz&aacute; porque esa es la historia de mi familia.
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            <span class="title">
                Uriel y Bauruch de Ariel Magnus, editado por Interzona                            </span>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido dec&iacute;s de &Aacute;msterdam &ldquo;tan liberal como ahora&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el sentido de que hab&iacute;a tanta libertad de culto como ahora hay para ejercer la prostituci&oacute;n frente a las iglesias, pedir porro a la carta en los caf&eacute;s o salir con barco a recorrer los canales sin tener registro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hiciste una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica previa muy exhaustiva o s&oacute;lo parece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l ser&iacute;a la diferencia, en el reino de la sugesti&oacute;n que es una novela? Dir&iacute;a que las dos cosas. Por un lado, investigu&eacute; mucho, antes y durante la escritura, leyendo los escritos de Uriel da Costa y releyendo a Spinoza. Tambi&eacute;n sobre &Aacute;msterdam y Holanda en aquel entonces. Como la novela ocurre en un d&iacute;a espec&iacute;fico, deb&iacute;a tener cuidado de no caer en anacronismos sutiles, como por ejemplo usar de modelo el templo que a&uacute;n est&aacute; en pie en &Aacute;msterdam, y que luego visit&eacute;, porque no era el de aquel momento, por unos pocos meses. Nadie se dar&iacute;a cuenta y a nadie creo que le importe, pero yo me pongo como desaf&iacute;o ser fiel a ese tipo de informaciones, tambi&eacute;n para permitirme licencias donde lo crea conveniente. Amo investigar para un libro, ni bien tengo un tema que me entusiasma me pongo a leer a mansalva todo lo que consigo, aunque no en plan erudito, sino desordenadamente, para que tambi&eacute;n las ideas surjan fuera de eje. Despu&eacute;s trato de concentrarme en poca informaci&oacute;n, mayormente la que me queda en la memoria, primero para no terminar escribiendo solo para los que saben, y segundo porque lo que m&aacute;s disfruto no es transmitir informaci&oacute;n sino inventar la que falta, dentro de esos par&aacute;metros f&aacute;cticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n personal y/o cr&iacute;tica ten&eacute;s vos con&nbsp;la fe y las discusiones que detona,&nbsp;presentes en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De chico me mandaron al templo e hice mi barmitzv&aacute;, pero despu&eacute;s me desentend&iacute; por completo del tema religioso, hasta retomarlo en algunos libros en clave literaria. Las discusiones que se dan en&nbsp;<em>Uriel y Baruch</em>&nbsp;son principalmente te&oacute;ricas, tienen m&aacute;s que ver con la interpretaci&oacute;n y con el debate intelectual que con la religi&oacute;n entendida como una forma de vida o de fe en un mundo trascendente. Creo que las discusiones bizantinas en torno a la letra y su aplicaci&oacute;n ritual son muy ricas para explorar mecanismos de razonamiento, o sea c&oacute;mo trabaja nuestro cerebro, c&oacute;mo argumenta tratando de salirse con la suya. En el caso de Uriel da Costa, una de las cosas m&aacute;s interesantes es que el tipo tiene raz&oacute;n en casi todo lo que les critica a los rabinos de su &eacute;poca, pero eso no le sirve de nada ni tiene mayor relevancia, solo lo lleva a la perdici&oacute;n. La idea de que tener raz&oacute;n no siempre ayuda y hasta puede ser contraproducente me fascina, porque parece una contradicci&oacute;n, pero es una contradicci&oacute;n que crea la misma entronizaci&oacute;n de la racionalidad. Una gran ense&ntilde;anza para los que ponemos demasiada fe en la inteligencia como m&aacute;quina de resolver cualquier problema, cuando la templanza y la empat&iacute;a funcionan mucho mejor. En cuanto a la idea de Dios, me gusta como eje desde el cual pensar en t&eacute;rminos metaf&iacute;sicos, en tanto fe me resulta medio inentendible. Igual nada en contra de andar rez&aacute;ndole al barba, siempre que se mantenga al nivel de un hobbie, digamos, y el que lo practica no intente determinar la vida de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En mi opini&oacute;n sos un gran investigador, como prueba, por ejemplo, el extraordinario trabajo que hiciste con Juan Filloy.&nbsp; Hablame un poco de Un atleta de las letras...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las que me gusta escribir es que te da pretextos para leer cosas que sin esa excusa quiz&aacute;s uno no leer&iacute;a. Ni uno ni nadie, por lo que adem&aacute;s pod&eacute;s convertirte en el intermediario de esa lectura, ahorr&aacute;ndosela al otro, pero a la vez generando que no se la pierda, al menos en parte. En el caso de Juan Filloy, la idea era llegar a sus escritos judiciales y ponerlos en un libro, fue un trabajo demencial, pero ahora est&aacute; ah&iacute;, junto con muchos otros escritos in&eacute;ditos de &eacute;l, y el que quiere puede leer ese resumen, que me dio mucho gusto armar. Con los escritos de Uriel da Costa pasa algo parecido. Creo que hay uno del que ni existe traducci&oacute;n del portugu&eacute;s, no s&eacute; qui&eacute;n se va a tomar el trabajo de leerlo, m&aacute;s all&aacute; de alg&uacute;n acad&eacute;mico. Y a m&iacute; me encanta, siempre y cuando despu&eacute;s pueda verterlo en un contexto de ficci&oacute;n. Ese segundo momento es fundamental, lo m&aacute;s importante es que la parte acad&eacute;mica (o period&iacute;stica) no le gane a la parte creativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuevamente te encontr&aacute;s en Alemania. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo esta vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me invitaron en 2020 a residir como escritor un a&ntilde;o en una ciudad que se llama M&uuml;lheim an der Ruhr, de esa experiencia surgi&oacute; lo que fue mi primer libro escrito en alem&aacute;n,&nbsp;<em>Kurzgebiete</em>. Ya que estaba de este lado, decid&iacute;, o mejor dicho decidimos, porque todo en mi vida es de a dos, quedarnos en la ciudad en la que ya hab&iacute;amos vivido con mi mujer hasta 2005. Desde aquel a&ntilde;o vengo publicando los libros que ahora me permitieron regresar como escritor a la ciudad que siempre extra&ntilde;&eacute;, por su historia, por sus bibliotecas, por la cantidad de idiomas que o&iacute;s en la calle, tambi&eacute;n por el silencio y las posibilidades econ&oacute;micas que te da su industria editorial. Y en alg&uacute;n punto, intuyo, porque ac&aacute; puedo extra&ntilde;ar Buenos Aires, que es algo que un poco extra&ntilde;aba estando all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para cerrar: me cont&aacute;s un poco sobre </strong><em><strong>Kurzgebiete</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La consigna era escribir un libro sobre la zona de la cuenca del Ruhr y el m&iacute;o est&aacute; compuesto por 53 &ldquo;briquetas narrativas&rdquo; (era una zona carbon&iacute;fera y la conforma ese n&uacute;mero de distritos), m&aacute;s un cuento que ocurre en Argentina, protagonizado por un polic&iacute;a alem&aacute;n. La trama para ese cuento me la dio efectivamente un polic&iacute;a retirado (ocurr&iacute;a en Sud&aacute;frica, yo la traslad&eacute; a Patagonia) y fue una manera de responder creativamente, digamos, a que, por la pandemia, casi no pude salir de la residencia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/idea-razon-no-ayuda-contraproducente-fascina_1_9411522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 04:12:34 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Derecho a borrar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecho-borrar_129_9309829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c645bf22-d1a0-4cec-8dab-e896e5240a47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1640y2413.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecho a borrar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Probablemente casi todos los que usamos alguna red social nos hayamos dejado llevar, al menos alguna vez, por pasiones tristes, errores de cálculo o repentina imbecilidad, y hayamos subido frases, reflexiones o fotos que, lejos de sumar a algún debate, tendieron a clausurarlo.</p></div><p class="article-text">
        Mi hijo me trata de vejestorio. Ofrece, al hacerlo, m&aacute;s razones vinculadas a la actitud que a lo etario y, en rigor, m&aacute;s vinculadas a Internet que a otra cosa. Ocurre que, aunque uso y abuso de ella como casi todo el mundo, mis cr&iacute;ticas a la dependencia de los dispositivos, los usos idiotas en las redes, la din&aacute;mica del algoritmo, la horrenda est&eacute;tica que cultivan muchos <em>youtubers</em>, las <em>shitstorms</em>, las operetas de la pol&iacute;tica o el aluvi&oacute;n de adultos autopercibidos j&oacute;venes intentando monetizar lo inmonetizable, o monetizando la pavada, en Twich y Tik Tok, entre otras cosas, son permanentes (y sin duda insufribles). Harto de escucharme, pero a&uacute;n paciente, me invit&oacute; a pensar en algo de la web que me parezca realmente bueno. &ldquo;No pueden ser obviedades&rdquo;, advirti&oacute;, de modo que lo de la democratizaci&oacute;n de contenidos, o la velocidad con la que circula la informaci&oacute;n, no val&iacute;an. Me lo tom&eacute; como una especie de desaf&iacute;o y estuve rebuscando en mi cabeza durante bastante tiempo, pero s&oacute;lo aparec&iacute;an m&aacute;s cosas que veo negativamente, como editar la propia vida para que parezca mejor de lo que es, militar causas sobre las que no se est&aacute; bien informado o disfrazar la necesidad de atenci&oacute;n con las ropas de la victimizaci&oacute;n hasta que, el hecho de poder borrar, empez&oacute; a presentarse con buena cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por una asociaci&oacute;n que tal vez tenga que ver con la escasa duraci&oacute;n de un contenido en un muro o feed, record&eacute; el pizarr&oacute;n de la escuela en el que aprovech&aacute;bamos a escribir puteadas cuando la maestra no vigilaba. Hab&iacute;a algo perform&aacute;tico en eso de dejar correr un impulso reprobable, escribiendo o dibujando cualquier porquer&iacute;a o mentira, pero con la tranquilidad de saber que el efecto durar&iacute;a muy poco. El forzoso borrado ante la reaparici&oacute;n de la autoridad garantizaba un alivio posterior al exabrupto. Probablemente casi todos los que usamos una red social, incluso muy poco como en mi caso, hayamos ca&iacute;do, al menos alguna vez, ya sea por furia, falta de autocontrol, ignorancia, descuido o nostalgia por la infancia, en postear cosas que hieren a otros, o que pueden dar a pesar que somos lo que no somos o que sostenemos lo que no sostenemos. Probablemente casi todos los que usamos alguna red social nos hayamos dejado llevar, al menos alguna vez, por pasiones tristes, errores de c&aacute;lculo o repentina imbecilidad, y hayamos subido frases, reflexiones o fotos que, lejos de sumar a alg&uacute;n debate, tendieron a clausurarlo. Tambi&eacute;n pudimos haber difamado a alguien que en realidad queremos o nos cae bien solo por estar moment&aacute;neamente enojados, o pudimos habernos hecho los cancheros con observaciones o previsiones pol&iacute;ticas erradas; y hasta abyectas. Pudimos haber sido redundantes hasta el absurdo. Y pudimos haber especulado desvergonzadamente, como una tuitera amiga que, sin sonrojarse, me dijo unos d&iacute;as despu&eacute;s del atentado contra CFK: &ldquo;Al principio me cayeron como 200 seguidores al toque s&oacute;lo por poner un repudio y unas fotos de la plaza, y con unas notas re piolas que compart&iacute; sobre violencia pol&iacute;tica como 100 m&aacute;s, pero cuando empez&oacute; lo del montaje se re fren&oacute; as&iacute; que no sub&iacute; m&aacute;s nada del tema. Ya fue&rdquo;. Como, aunque pensamos muy distinto en muchos temas, es mi amiga (tan amiga que me permiti&oacute; consignar ac&aacute; su ejemplo) repliqu&eacute; algo tipo &ldquo;&iexcl;C&iacute;nica!&rdquo; y sin vacilar en reconocerlo, se tom&oacute; un rato para darme una explicaci&oacute;n que result&oacute; esclarecedora, sobre todo para alguien que no tiene Twitter, como yo. &ldquo;El tema de subir seguidores, juntar favs y retuits, es tan estimulante que te dej&aacute;s llevar sin pensar. Es como un chutazo de una droga s&uacute;per especial que te hace olvidar de tu primera intenci&oacute;n y solamente pens&aacute;s en acumular adhesiones&rdquo;. Es que Internet, con toda su data genial, tambi&eacute;n est&aacute; hecha de fragmentaci&oacute;n, de tendencias, de peque&ntilde;os instantes &eacute;picos, de pulsiones ardorosas que se apagan tan r&aacute;pido como un fosforo. Est&aacute; hecha de esas soledades en las que nos convertimos cuando estamos con ella buscando hacer pie en zonas sin base, est&aacute; hecha de intersticios, de <em>loops</em>. La disponibilidad para expresarnos (o creer que lo hacemos) que nos ofrece, puede marearnos al punto de pensar que no hay vuelta atr&aacute;s. Por todo eso, poder borrar es grandioso. Y es m&aacute;s grandioso cuando no es tanto por una espuria necesidad de hacerse el lindo o el inteligente sacando de circulaci&oacute;n alguna sandez que dijimos o una foto en la que salimos mal, sino cuando surge del respeto por los otros, de lamentar nuestra insensatez. &ldquo;El arrepentimiento sincero borra la falta&rdquo;, dice un antiqu&iacute;simo dicho sabio. Quiz&aacute;s, el borrado de la era digital, funcione de la misma manera y elimine, con un simple click, algo que, de seguir ah&iacute;, nos carcomer&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/derecho-borrar_129_9309829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 10:26:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecho a borrar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Twitter,Derecho al olvido,Vida digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edgardo-scott-libro-gusta-parece-bueno-genero-secundario_128_9303522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bc79975-eaaf-4ff8-b714-10eac0088c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar Casette Virgen, un libro sobre su infancia y adolescencia en la Argentina. Desde Francia, su actual país de residencia, habla sobre las traducciones y la sensación de no vivir en ningún lado.</p></div><p class="article-text">
        Radicado en Francia, Scott public&oacute; recientemente Casette Virgen, un libro que evoca su infancia y adolescencia en Argentina. En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong> reflexion&oacute; sobre los g&eacute;neros, las traducciones, la distancia de la propia lengua, el leerse a uno mismo a&ntilde;os despu&eacute;s y la sensaci&oacute;n de no vivir ning&uacute;n lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &ldquo;literatura del yo&rdquo; es desprestigiada en algunos sectores de la cr&iacute;tica.&nbsp;Teniendo en cuenta que </strong><em><strong>Cassette Virgen</strong></em><strong> re&uacute;ne relatos en plan autobiogr&aacute;fico, te pedir&iacute;a alguna reflexi&oacute;n sobre escribir a partir de experiencias o recuerdos personales, si cre&eacute;s que existen g&eacute;neros m&aacute;s dignos de desprestigiar que otros y c&oacute;mo ves vos la cuesti&oacute;n de los g&eacute;neros en general.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por un lado, algo curioso que pas&oacute; con <em>Cassette virgen</em> y que supongo que tambi&eacute;n da cuenta de la brecha que siempre hay entre escritura y lectura, es que aquellos que lo leyeron subrayan menos lo autobiogr&aacute;fico (que &ndash;tienen raz&oacute;n&ndash; es m&aacute;s bien un montaje o dispositivo) que el efecto de ficci&oacute;n; es decir que el libro se lee como un libro de cuentos y como pasa con los cuentos, cada uno elige el que m&aacute;s le gusta. Tal vez por la proximidad de las escenas autobiogr&aacute;ficas yo no estaba tan consciente de que el recorte autobiogr&aacute;fico estaba tan al servicio del mecanismo del cuento o el relato.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cassette Virgen de Edgardo Scott                            </span>
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        Respecto de la valoraci&oacute;n de lo autobiogr&aacute;fico, creo que ah&iacute; siempre se juegan los resultados, &iquest;no? Como con cualquier otro g&eacute;nero, y en verdad cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el g&eacute;nero es secundario. Creo que el g&eacute;nero se hace notar, como cualquier otro artificio, cuando el libro es mediocre o malo. Y por otro lado, te dir&iacute;a que me preocupa m&aacute;s la romantizaci&oacute;n o novelizaci&oacute;n que est&aacute;n tomando los g&eacute;neros de <em>no-ficci&oacute;n</em>, en especial la cr&oacute;nica o los textos documentales, que el auge de los g&eacute;neros. Creo que Walsh se vuelve a morir si ve c&oacute;mo se est&aacute;n haciendo las cr&oacute;nicas o documentales: hay poca investigaci&oacute;n, no hay distancia, no hay imparcialidad, el yo del cronista se exhibe todo el tiempo, es decir, errores en aspectos muy b&aacute;sicos de la cr&oacute;nica&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y salvo excepciones, creo que los g&eacute;neros hoy est&aacute;n tomados ferozmente por el mercado. Las plataformas audiovisuales mandan. Y no se trata del &ldquo;lector de g&eacute;nero&rdquo; o de las colecciones de g&eacute;nero de mediados del siglo XX. Hoy el g&eacute;nero es apenas un barniz, un gui&ntilde;o, para romantizar o desfigurar lo que deber&iacute;a ser un realismo cr&iacute;tico bien hecho. Los g&eacute;neros hoy funcionan como un realismo evasivo. Salvo excepciones, pero con las excepciones no se piensa un estado de situaci&oacute;n o un campo literario o una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como en otros textos tuyos, detecto influencias walserianas &iquest;puede ser?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, yo soy fan de Walser y lo he le&iacute;do mucho y con pasi&oacute;n. Pero la verdad que nunca hab&iacute;a reparado en esa influencia (es decir, soy m&aacute;s consciente de otros robos, no de ese), s&iacute; te dir&iacute;a que a Walser le interesan mucho las cosas, los objetos, incluso las palabras en tanto objetos, y a m&iacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos modos, ten&eacute;s un libro mucho m&aacute;s emparentado a Walser como </strong><em><strong>Caminantes.</strong></em><strong> Cont&aacute; un poco sobre los impulsos que te llevaron a escribirlo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Caminantes</em> surgi&oacute;, como se dice, por casualidad, porque en realidad yo pensaba hacer apenas una nota para un diario sobre ese tema. Y cuando empec&eacute; a escribir enseguida apareci&oacute; un sinn&uacute;mero de referencias, libros y autores. Tambi&eacute;n era la primera vez que escrib&iacute;a ensayo, y en ese tono y con ese tema me sent&iacute;a muy c&oacute;modo. <em>Caminantes</em> tambi&eacute;n es una manera de leer y vivir la literatura, hay como una &eacute;tica literaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Contacto&rdquo; fue escrito durante el encierro al que nos vimos sometidos mundialmente en la pandemia. Ah&iacute; se lee un di&aacute;logo con una coyuntura &iquest;Es un libro reaccionario? </strong>Reactivo, seguro. Como reacci&oacute;n a una situaci&oacute;n extrema, in&eacute;dita. Viste que uno siempre dice, &iquest;c&oacute;mo reaccionar&eacute; si pasa tal cosa? Bueno, me parece que la pandemia nos confront&oacute; a todos con eso y cada uno respondi&oacute; a su modo. En mi caso, la angustia del encierro y la incertidumbre gener&oacute; una especie de cr&oacute;nica y archivo entre nost&aacute;lgica e irritada por el cambio de los tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rele&eacute;s </strong><em><strong>Luto</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El exceso</strong></em><strong> o cualquiera de tus libros publicados hace unos a&ntilde;os. En ese caso &iquest;Qu&eacute; te pasa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy releyendo <em>El exceso</em>, justamente para su reedici&oacute;n el a&ntilde;o que viene. Supongo que a muchos les debe pasar lo mismo, hay algo donde te reconoc&eacute;s y algo que no. Es un poco as&iacute;. La escritura cambia. Lo m&aacute;s honesto es que pase eso. Tambi&eacute;n me divierte encontrar como mensajes cifrados hacia el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tradujiste nada menos que</strong> <strong>Dublineses&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De los trabajos literarios que hice, es uno de los m&aacute;s importantes, de los que m&aacute;s me ha costado y de los que m&aacute;s valoro. Y me pone muy contento que no s&oacute;lo muchos lectores que no lo hab&iacute;an le&iacute;do se hayan acercado al libro, sino que muchos que lo hab&iacute;an le&iacute;do en otras traducciones, me escriban y me agradezcan. Les debe pasar algo parecido a lo que me motiv&oacute; a m&iacute; a retraducirlo, que era necesario para ese libro una nueva traducci&oacute;n en nuestra lengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Traducir, escribir vivir en lenguas variadas &iquest;C&oacute;mo lo llev&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad son solo tres (castellano, franc&eacute;s e ingl&eacute;s), y cada una tiene su lugar. Cada lengua define tambi&eacute;n una zona m&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estando radicado o pasando largos periodos afuera, cosas como la grieta o sus ramificaciones se ven con una perspectiva menos visceral, menos envuelta en nuestra endogamia &iquest;A vos qu&eacute; te pasa con eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iba a decir es un tema delicado, cuando en realidad es un tema violento. Supongo que los que vivimos afuera siempre estamos un poco sospechados, &iquest;no? Despu&eacute;s de los inmigrantes, vienen los emigrantes. Debe ser uno de los costos de vivir afuera, soportar esa suerte de estigma o infamia. Quiero decir que cuando estamos por opinar sobre algo que pasa &ldquo;ac&aacute;&rdquo;, hay un reflejo que es decir &ldquo;vos porque no viv&iacute;s ac&aacute;&rdquo;, y si viv&iacute;s en Europa a veces se completa con &ldquo;vos porque viv&iacute;s en Europa&rdquo;, en fin. Con lo cual los que vivimos afuera terminamos sintiendo que no vivimos en ning&uacute;n lado, porque lo mismo se repite en el pa&iacute;s de llegada con la condici&oacute;n de inmigrante. Dicho esto, creo que cuando uno vive dentro de una cultura hay un mont&oacute;n de cosas que se naturalizan y asumen de manera inconsciente, y cuando se deja de vivir en esa cultura, eso mismo se empieza a ver de otro modo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edgardo-scott-libro-gusta-parece-bueno-genero-secundario_128_9303522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Sep 2022 04:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Edgardo Scott]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un asesino entre nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesino_1_9277063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1bb1edf-6ebd-4e7a-91b1-90960c13274d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x928y1084.jpg" width="1200" height="675" alt="Un asesino entre nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué sentido tiene leer un libro que atrasa casi treinta años? Para una época donde buena parte de lo que se edita debe justificarse apelando a un sistema de valores que formen parte de un efímero paisaje de época, el salvaje anarquismo de Fantagas integral, obra fundamental de Carlos Nine, lo preserva de la vejez mejor que el Photoshop a las divas de la pantalla.</p></div><p class="article-text">
        Por primera vez, <em>Fantagas integral </em>uno de los trabajos fundamentales de Carlos Nine (1944-2016), el dibujante popularmente recordado por sus tapas en la revista Humor (el culo de Manzano, el gato de Menem), se publica en Argentina. &iquest;Qu&eacute; es Fantagas? En primer lugar, un criminal. Y en segundo, una creaci&oacute;n de Nine que da cuenta de las fechor&iacute;as de su personaje central y que la editorial local Hotel de las Ideas publica en un volumen integral. Como muchas otras obras trascendentes, esta historieta lleva a pensar invariablemente en esa suerte de marca de nuestros tiempos llamada &ldquo;correcci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo; que podr&iacute;a sintetizarse en la voluntad de asignar a las palabras un signo un&iacute;voco, sea positivo o negativo. Un sistema binario que, se supone, reducir&iacute;a los riesgos que significa dejar la interpretaci&oacute;n al p&uacute;blico, sustituy&eacute;ndola por la seguridad de manejarse con t&eacute;rminos autom&aacute;ticamente circunscriptos a la esfera de lo bueno o lo malo. Pero, tras las reiteradas cr&iacute;ticas por parte de intelectuales y artistas de todos los colores, la avanzada de lo pol&iacute;ticamente correcto fue pasando de tener una connotaci&oacute;n levemente rid&iacute;cula a otra directamente negativa (sobre todo al verse asociada a la cultura de la cancelaci&oacute;n) y desemboc&oacute; en la paradoja de lograr que la correcci&oacute;n pol&iacute;tica fuese otra v&iacute;ctima de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica. A modo de ejemplo, un conocido autor de historietas argentino -hoy radicado en Francia-, me contaba el problema que hab&iacute;a tenido al editar uno de sus &uacute;ltimos libros ac&aacute;. En una p&aacute;gina narraba en primera persona un sue&ntilde;o er&oacute;tico. Sus editores objetaron la secuencia, afirmando que el autor necesitaba el consentimiento del objeto so&ntilde;ado o &ldquo;iba a tener problemas&rdquo;. &Eacute;l resolvi&oacute; la cuesti&oacute;n agregando una advertencia a los lectores que sonaba tan risible como para ser en s&iacute; misma un gag. Por supuesto, lo que estos editores objetaban, quiz&aacute;s sin saberlo, era la misma idea de ficci&oacute;n. Para ellos, Poe ser&iacute;a un asesino, Cervantes un loco y Echeverr&iacute;a un violador. Y, un libro como <em>Fantagas</em>, algo as&iacute; como una aberraci&oacute;n de la industria editorial.&nbsp;
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                Fantagas integral                            </span>
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        Ignorado en nuestro pa&iacute;s, <em>Fantagas</em> conoci&oacute; ediciones y reediciones en Francia, donde fue publicado originalmente en 1995 y tuvo desde entonces exposiciones, ensayos, &ldquo;fan art&rdquo;, alguna copia y hasta una continuaci&oacute;n. <em>Fantagas</em> es una sombra asesina que se desplaza por los tejados de una ciudad que recuerda mucho a Par&iacute;s pero que est&aacute; hecha de botellas rotas y restos de basura. Se dedica al robo, el asesinato o la violaci&oacute;n, seg&uacute;n su estado de &aacute;nimo; y tiene su n&eacute;mesis en la blanca gata Siboney, que se dedica m&aacute;s o menos a lo mismo, pero de manera m&aacute;s an&aacute;rquica; cual monotributista del delito. Porque en <em>Fantagas</em> el poder, encarnado en el Inspector Pernot, siempre tras los pasos del criminal, tiene m&aacute;s de una cosa en com&uacute;n con los fantasmas a los que persigue. Un poco como ocurre con la correcci&oacute;n pol&iacute;tica, que, sumada a la destrucci&oacute;n de la industria editorial, algo de responsabilidad tiene en esto de que leamos una obra argentina tanto tiempo despu&eacute;s de su creaci&oacute;n. En otro caso, semejante demora volver&iacute;a innecesaria la lectura. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene leer un libro que atrasa casi treinta a&ntilde;os? Para una &eacute;poca donde buena parte de lo que se edita debe justificarse apelando a un sistema de valores que formen parte de un ef&iacute;mero paisaje de &eacute;poca, el salvaje anarquismo de <em>Fantagas</em> lo preserva de la vejez mejor que el Photoshop a las divas de la pantalla.&nbsp;
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                Fantagas integral                            </span>
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        El universo de <em>Fantagas</em>, como el de su autor, vive fuera del tiempo. Mezclando pasado y futuro, retoma de maneras inesperadas v&iacute;as que hab&iacute;an quedado truncas; o se interna por ramales tan cerrados como los que dej&oacute; Menem. Cosas que fueron conocidas y luego olvidadas, como la est&eacute;tica del cine mudo, de la primera historieta o del Art Nouveau, en un cambalache genial que solo un argentino podr&iacute;a haber imaginado.
    </p><p class="article-text">
        Se sabe que cuando el pasado aparece en escena es, muchas veces, para ser a continuaci&oacute;n criticado bajo las luces de nuevos paradigmas &eacute;ticos. En esto, los positivistas actuales no se diferencian demasiado de sus abuelos del siglo XIX. El universo gr&aacute;fico (pero tambi&eacute;n moral) de <em>Fantagas</em> nos propone algo distinto. La idea contraria, en realidad: que los monstruos del pasado son &uacute;tiles para descubrir con mayor claridad aquellos que nos rodean, disimulados en un magma de buenas intenciones. Ojal&aacute; que los cr&iacute;menes de <em>Fantagas</em>, ocurridos treinta a&ntilde;os atr&aacute;s, pero cuya sangre sigue tan fresca como las acuarelas del primer d&iacute;a, sirvan para investigar nuestros peque&ntilde;os asesinatos cotidianos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesino_1_9277063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 10:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un asesino entre nosotros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Nine,Cultura de la cancelación,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mayra Arena: “Jamás toleré las fotos de pobres, haciendo de pobres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mayra-arena-tolere-fotos-pobres-haciendo-pobres_128_9258053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30f3eebe-5aa3-411a-8308-4759a3d569fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mayra Arena: “Jamás toleré las fotos de pobres, haciendo de pobres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida en Bahía Blanca, su charla TED sobre qué tienen los pobres en la cabeza se hizo viral y la convirtió en una voz para analizar la realidad social. En esta charla habla sobre los planes sociales y el arribo de Sergio Massa al gobierno.</p></div><p class="article-text">
        Mayra Arena no necesita autopromocionarse en Twitter u otras plataformas digitales, ni hacer gala de sus gestiones para ayudar a gente que est&aacute; en la pobreza. Tampoco replica consignas oficiales ni elude an&aacute;lisis en torno temas que casi nadie quiere tocar, como la debacle de la educaci&oacute;n, la inseguridad y la disputa por los planes sociales. &ldquo;Existen coerciones sobre gente para asistir a actividades pol&iacute;ticas, que pierde el plan si deja de militar&rdquo; explica, fiel a su estilo cr&iacute;tico y frontal. En su encuentro con <strong>elDiarioAR</strong> habl&oacute; del arribo de Sergio Masa, el salario b&aacute;sico y los &ldquo;progres&rdquo; que salen a criticarla cada vez que habla, entre otros temas. Una voz aguda, distinta y para nada complaciente dentro del peronismo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo que est&aacute;s trabajando en un libro. &iquest;Pod&eacute;s adelantar algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hace rato, aunque no me decido nunca a publicarlo. Fue una tortura escribirlo y dicen que es liberador publicar, pero veremos qu&eacute; pasa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bueno, entonces hablemos de 2023...</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, hablar de ac&aacute; a una semana me parece jugado, de ac&aacute; a un a&ntilde;o es ciencia ficci&oacute;n. (Risas)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ten&eacute;s raz&oacute;n, ya hay mucho con la coyuntura &iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n ten&eacute;s en relaci&oacute;n a la entrada de Massa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que haya alguien con ganas de ejercer el poder es novedoso en s&iacute;. El vac&iacute;o de poder es lo que menos te perdona la sociedad argentina. Pens&aacute; en la crisis que tuvo De la R&uacute;a, el estallido, los saqueos, la represi&oacute;n, la recesi&oacute;n econ&oacute;mica. Sin embargo, cuando vemos ese viejo video en el que no sabe para d&oacute;nde disparar en lo de Tinelli es cuando nos queremos morir. Podemos tolerar e incluso olvidar que un presidente sea un canalla, pero nunca que sea un paspado. Entendiendo a Massa como alguien con una expresa y voraz ambici&oacute;n de poder sabemos o esperamos que haga cosas (&iexcl;algo!). Si no acomoda la macro la micro seguir&aacute; como est&aacute;, creciendo lentamente, pero mayoritariamente en negro, lo cual achica y erosiona la econom&iacute;a formal. De vice deber&iacute;a tener alg&uacute;n cuadro muy t&eacute;cnico, no tan pol&iacute;tico, que es lo que le sobra, si no algo como lo que fue Remes Lenicov, por decirte un ejemplo. Inflaci&oacute;n vamos a tener porque Argentina est&aacute; creciendo y los crecimientos son inflacionarios, pero si no planch&aacute;s un poco para que sea lo m&iacute;nimo posible no vas a poder hablar de 2023. Y lo dem&aacute;s como siempre, se va acomodando sobre la marcha. Soy algo optimista si me disculp&aacute;s.
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        &nbsp;<strong>Otra novedad es el fervor por militar en el salario b&aacute;sico &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que es una fantas&iacute;a. Como peronista creo en el desarrollo de la industria y la actividad econ&oacute;mica, en el trabajo bien pago y en abrazar al necesitado para sacarlo de donde est&aacute;. La esencia de los movimientos que buscan ayudar a quienes est&aacute;n en la pobreza deber&iacute;a ser la tendencia a la reducci&oacute;n, a que cada vez menos necesiten de ellos. Yo no celebro la apertura de un merendero, mucho menos pactar un porcentaje de pobreza fijo a cambio de una redistribuci&oacute;n insignificante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el rol de los movimientos sociales y la disputa entre ellos y el Estado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es el despelote que nadie quiere acomodar. En la gesti&oacute;n anterior se multiplicaron los planes y durante esta siguieron creciendo. La comodidad que encontr&oacute; el Estado en tercerizar la pobreza de alguna manera te resolvi&oacute; las principales emergencias, pero ahora te rest&oacute; pol&iacute;tica. &iquest;Hace cu&aacute;nto no se piensa una pol&iacute;tica social, m&aacute;s all&aacute; de los planes? (Cuando digo planes me refiero al Trabajar, al ex Ellas hacen y ex Argentina trabaja) &iquest;Cu&aacute;l fue la &uacute;ltima pol&iacute;tica que se pens&oacute; para enfrentar la pobreza, en qu&eacute; a&ntilde;o sali&oacute;? Si te pon&eacute;s a pensar, no solo fue conveniente para la administraci&oacute;n estatal que otros manejen esa &ldquo;redistribuci&oacute;n&rdquo;, tambi&eacute;n el funcionariado tiende a creer que mientras no explota, la cuesti&oacute;n est&aacute; atendida. Y se fue pateando. Te pas&oacute; con los subsidios energ&eacute;ticos, te pasa con los planes. Hoy ten&eacute;s de todo, desde la mayor&iacute;a que son econom&iacute;as sostenidas gracias al ingreso fijo del plan, c&oacute;mo tambi&eacute;n ten&eacute;s movimientos pol&iacute;ticos que se financian en parte gracias a la administraci&oacute;n de esos planes. No solo movimientos sociales, tambi&eacute;n hay peque&ntilde;os partidos pol&iacute;ticos, basta con ver las marchas y las presiones que generan con las movilizaciones masivas. Existen coerciones sobre gente que las cobra para asistir a actividades pol&iacute;ticas, que pierde el plan si deja de militar. Todo eso simplemente est&aacute; mal porque los derechos no pueden ser atados al criterio de un tercero, mucho menos por cuestiones pol&iacute;tico-partidarias. Pero m&aacute;s all&aacute; de esas cuestiones &eacute;ticas, ahora hay que auditar y se empieza a ver, obviamente, que en tal lugar no ten&eacute;s a 200 que laburen ni a 150 que estudian tal cosa. Y esto no quiere decir que esos que lo cobran no lo necesiten o est&eacute;n siendo fraudulentos, ni que pasando una tijera por ah&iacute; vayas a solucionar los problemas de la macro. Quiere decir que la pol&iacute;tica del plan social permite dos cosas, que algunos injunables financien su carrera pol&iacute;tica, primero, y segundo, que subestima la capacidad de los pobres de recibir un dinero y hacer con &eacute;l lo que mejor les parezca. La idea de que recortando o eliminando los planes vamos a terminar con los problemas de trabajo de este pa&iacute;s, dej&eacute;mosela al populismo de derecha. Pero la idea de que los planes son para una determinada actividad, enmarcada en ciertos programitas, es una fantas&iacute;a de oficina. Me gustar&iacute;a que recuperemos las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para poder saber qu&eacute; pobres tenemos, qu&eacute; industrias podr&iacute;an tomarlos, c&oacute;mo cambiamos la matriz econ&oacute;mica del changar&iacute;n que quiere dejar de serlo, pero est&aacute; en el c&iacute;rculo maldito del d&iacute;a a d&iacute;a y como sosten&eacute;s un nivel de vida digno en esos que ya no podr&aacute;n entrar a ning&uacute;n trabajo en blanco. (Estos &uacute;ltimos no solo son adultos mayores, tambi&eacute;n ten&eacute;s a los mal llamados &ldquo;ni-ni&rdquo;, mayor&iacute;a madres de muchos hijitos o hermanas mayores que cuidan de sus hermanos porque la madre tiene algunos empleos.) Me parece positiva la auditor&iacute;a y espero que se elimine esta tercerizaci&oacute;n, pero el paso que sigue tiene que estar bien ejecutado o seguiremos en la misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Hace cuánto no se piensa una política social, más allá de los planes? No solo fue conveniente para la administración estatal que otros manejen esa &quot;redistribución&quot; también lo fue para el funcionariado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Sos de las pocas voces capaces de cuestionar el sistema educativo desde el peronismo &iquest;por qu&eacute; lo cuestion&aacute;s y por qu&eacute; tan sola?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque, as&iacute; como la izquierda ha renunciado a la disputa econ&oacute;mica mientras politiza otros temas, el peronismo viene reduciendo la movilidad econ&oacute;mica ascendente que lo caracteriza al plano del consumo, desatendiendo todo lo dem&aacute;s. Como si la puja fuera meramente distributiva y no un esquema brutal de desigualdades en el que todo, desde la suerte, el color de la piel, la alfabetizaci&oacute;n de la madre, la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica hasta el estado macroecon&oacute;mico del pa&iacute;s, c&oacute;mo vive el laburante m&aacute;s raso, cu&aacute;nto paga de luz, qu&eacute; come, qu&eacute; sabe hacer de comer, qu&eacute; pretende en la vida para &eacute;l, c&oacute;mo aspira algo mejor para sus hijos, qu&eacute; es eso que llama &ldquo;mejor&rdquo; y c&oacute;mo se los inculca (desde el afecto, desde las obligaciones, desde el resentimiento, etc). Todo eso que nos hace tener realidades y oportunidades tan desiguales puede ser apenas nivelado con una educaci&oacute;n de calidad, en el que las competencias que se le dan al ni&ntilde;o le permitan ubicar su lugar en el mundo y tener aptitudes para salir a competir a un mercado que es cada vez m&aacute;s exigente. Quedarnos con la idea de que, por ejemplo, son los villanos especuladores los malvados mientras no tocamos la educaci&oacute;n, que est&aacute; hecha pelota, es demasiada comodidad. Ten&eacute;s problemas distributivos, s&iacute;, ten&eacute;s decenas de problemas, pero tambi&eacute;n ten&eacute;s escuelas en las que el ausentismo es brutal, ni&ntilde;os escolarizados en segundo ciclo siendo analfabetos, escuelas segregadas por cuestiones socioecon&oacute;micas, deserci&oacute;n del 50% ah&iacute; donde m&aacute;s necesit&aacute;s que se queden. Pero, adem&aacute;s, si lo pens&aacute;s como pol&iacute;tica estrat&eacute;gica, si la p&uacute;blica vuelve a ser de calidad la clase media vuelve a ella, y adem&aacute;s de intentar emparejar toda esa desigualdad, tambi&eacute;n ten&eacute;s la verdadera ganancia de una educaci&oacute;n integral de calidad: una formaci&oacute;n cultural m&aacute;s elevada y una suerte de hegemon&iacute;a. Porque hoy un nene que entra al jard&iacute;n de infantes m&aacute;s pobre habla 500/600 palabras y un nene de un jard&iacute;n rico habla 3000. Pero la desigualdad no est&aacute; (solo) ah&iacute;: para cuando lleguen al secundario, esos dos chicos, hablar&aacute;n idiomas diferentes. Eso me destruye. Y cuando mir&aacute;s el pasado, sin ning&uacute;n sentimentalismo puedo decirte, la escuela es una instituci&oacute;n clave de la sociedad que funcion&oacute; bien todo el siglo XX. Hoy no pasa. Para m&iacute; entra en los problemas centrales.&nbsp;
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                    alt="Mayra Arena en la charla TED  de 2018"
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                Mayra Arena en la charla TED  de 2018                            </span>
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        <strong>Ten&iacute;as Facebook e Instagram, pero creo que te hackearon Instagram...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, igualmente vengo colgada con las redes. Entro seguido, miro el panorama, pero vengo sent&aacute;ndome poco a escribir, y la fotograf&iacute;a no es lo m&iacute;o as&iacute; que capaz paso un par de meses sin publicar nada. Mucho laburo, mucha rosca, la vida. Ya volver&eacute;, viste que uno tiene &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&eacute; que ayud&aacute;s todo lo que podes en la gesti&oacute;n de cosas que necesitan en villas y barrios carenciados, pero nunca para la foto &iquest;te da verg&uuml;enza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, claro que no, pero sobran los motivos para no fotografiar ese tipo de cosas. En primer lugar, contener una emergencia es algo que hac&eacute;s porque corresponde, no porque seas bueno. En segundo lugar, no se festejan las ollas populares ni los merenderos ni la entrega de mercader&iacute;a o de lo que sea. Todo eso es parte de una salida de la emergencia y no hay de qu&eacute; enorgullecerse, todos sabemos que ni siquiera est&aacute;s solucionando realmente un problema, est&aacute;s aliviando un poco la fiebre. Pero, en tercer lugar, y esto es lo m&aacute;s importante de todo, jam&aacute;s toler&eacute; las fotos con pobres haciendo de pobres. Esto me parece un espanto. Fotografiar personas para exponerlas como muestrario de la pobreza me parece mal. Yo entiendo a las agrupaciones chicas que necesitan mostrar fotos de lo que distribuyen porque es la forma de transparentar que est&aacute;n laburando, por suerte quienes me dan una mano en el ambiente pol&iacute;tico y privado no exigen ninguna de esas cosas. Si vas a subir una foto con gente en un barrio pobre que sea cuando est&aacute;n festejando, cuando la gente va arreglada y contenta y se saca la foto con entusiasmo. &iquest;C&oacute;mo le vas a sacar una foto a una persona que viene a buscar mercader&iacute;a o que le das un remedio para el familiar con discapacidad? No subir&iacute;a la foto de una amiga en la que no sali&oacute; linda &iquest;por qu&eacute; no cuidar&iacute;a la est&eacute;tica y, si quer&eacute;s, hasta la autoestima de las personas que les damos una mano? &iquest;no tienen derecho a que las fotos que se publican de ellos sean las que est&aacute;n m&aacute;s lindos, como hacemos con nuestros seres queridos y con nosotros mismos?&nbsp; &iquest;Por qu&eacute; fotografiar la vulnerabilidad? A menos que seas un artista, que no es de lo que estamos hablando, me parece que es no cuidar al otro, que tiene derecho a pasar un mal momento sin ser expuesto. Tambi&eacute;n, para con los seguidores, me parece un golpe debajo de la cintura, completamente innecesario, o hasta un gesto eg&oacute;latra de quienes consiguen recursos. En fin, te puedo dar motivos hasta ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunas veces fuiste muy dura con la parte &ldquo;progre&rdquo; del Frente de todos &iquest;segu&iacute;s teniendo diferencias irreconciliables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay cuestiones que para m&iacute; son un problema y para ese sector no, y por supuesto viceversa. Entonces lo que hay es una lectura muy diferente de la realidad. Cuando la disputa econ&oacute;mica se deja de lado y se priorizan otras cuestiones (vamos a suponer que me subo a esa, que ya desde el vamos, para m&iacute; es la madre de todas las batallas) las propias concepciones de lo que es importante o no, de a qui&eacute;n se le habla y de qu&eacute;, suele ser totalmente distinto a lo que yo pienso. Hay cuestiones de militancia y pensamiento pol&iacute;tico que veo integralmente atravesadas por la academia, lejanas a la argentina popular. Para decirte el ejemplo que menos me conviene, el hecho de que siempre he mostrado una postura furiosamente &ldquo;antichorros&rdquo;. Mientras que, desde la militancia que hablamos se busca ser lo opuesto a la mano dura y se sloganea con frases que buscan un costado positivo (&ldquo;seguridad es incluir a los pibes&rdquo; es el primero que se me ocurre) por mi parte siempre hubo un rechazo a ese discurso. No s&oacute;lo porque no lo siento as&iacute;, si no porque tambi&eacute;n, estrat&eacute;gica, pol&iacute;tica y electoralmente, genera un da&ntilde;o enorme en los sectores m&aacute;s pobres. Como ya no existe la posici&oacute;n econ&oacute;mica como bandera, como no tenemos a los trabajadores en el centro de nuestro discurso y la construcci&oacute;n de la identidad pol&iacute;tica es much&iacute;simo m&aacute;s individual de lo que nos gustar&iacute;a, la posici&oacute;n de esas ideas es la que define el voto y refuerza lo identitario. Entonces una persona que padece la criminalidad, porque madruga, porque vuelve tarde a la casa, porque anda por esos lugares donde no llega el patrullero ni el alumbrado y por ende es much&iacute;simo m&aacute;s vulnerable al delito, si escucha a alguien &ldquo;comprendiendo&rdquo; el origen del delito o diciendo que cree que es una cuesti&oacute;n de opciones (el que va a laburar tampoco tiene otra opci&oacute;n) lo que ocurre es lo opuesto a la identificaci&oacute;n. Hay una ruptura identitaria ah&iacute;. Si quer&eacute;s tomar un concepto de Milei, que impuso &ldquo;la casta&rdquo; para todo el funcionariado. Y la peg&oacute;, porque hoy nadie quiere ser &ldquo;casta&rdquo;. Pensemos entonces quienes son casta para el electorado. Podemos debatirlo mucho, pero, en definitiva, casta es aquel que defiende a los que me hacen da&ntilde;o a m&iacute;. Sean los oligarcas o el chorrito de ac&aacute; a la vuelta. Ah&iacute; es donde creo que se falla, en entender cu&aacute;les son los enemigos, los miedos y las preocupaciones de la gente que hist&oacute;ricamente vot&oacute; al peronismo, en lugar de correrlos con un manual de conceptos y decirles que est&aacute;n equivocados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre que das una nota te salen a criticar, te han dicho &ldquo;facha&rdquo; incluso &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s de ese uso liviano de una palabra as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguna palabra tiene mucho peso en internet, as&iacute; que no tomo nada con mucha intensidad. Es f&aacute;cil marearse o angustiarse si te dej&aacute;s llevar por insultos o halagos. Tengo sentido del humor y cuando me agreden de manera inteligente o divertida suelo apreciarlo. En la l&iacute;nea que me pregunt&aacute;s recuerdo, por ejemplo, cuando se discut&iacute;a el aborto y algunos preguntaban &iquest;y esta qu&eacute; pa&ntilde;uelo es? Y uno contest&oacute; &ldquo;Es obvio que Mayra Arena es pa&ntilde;uelo verde&hellip; (verde militar)&rdquo; Me r&iacute;o hasta hoy. Qu&eacute; genial es la gente creativa, internet es una maravilla.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mayra-arena-tolere-fotos-pobres-haciendo-pobres_128_9258053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Aug 2022 03:29:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mayra Arena: “Jamás toleré las fotos de pobres, haciendo de pobres”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Re bien escritos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/re-escritos_129_9239529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/708763c5-9cea-4c44-a8cc-bababde3a86a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Re bien escritos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se publicita a un autor en tanto mujer, trans, latinoamericana, feminista, marrón o afro ¿se constituye un circuito paralelo fuera de competencia con aquellos que son simplemente escritores? Esta y otras preguntas y disparadores para pensar lo literario en tiempos de algoritmos y luchas identitarias.</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que el plural comenz&oacute; a aplicarse a palabras que se usaban en singular. Se trata de un esfuerzo mancomunado por parte de algunos sectores deseosos de introducir la idea de diversidad en todas las cosas. Infancias, adolescencias, masculinidades, militancias y pol&iacute;ticas que se entienden como actualizadas gracias al poder de la<em> S</em>. A la literatura, al menos que yo sepa, a&uacute;n no le lleg&oacute; el turno, pues no se habla masivamente de literaturas, pero a&uacute;n sin la S, el mercado editorial tambi&eacute;n apost&oacute; en buena medida a la idea de diversidad para presentar sus propuestas a los lectores. Que esa diversidad se verifique al momento de leer lo que se va publicando es algo que muchos cr&iacute;ticos ponen en duda, pero podemos sortear las conclusiones a este respecto e intentar revisar parte del fen&oacute;meno a la luz de los mecanismos que rodean la publicaci&oacute;n de un libro. Aparece un primer entuerto con la l&oacute;gica del algoritmo y la exigencia cada vez mayor sobre los autores a la hora de promocionarse. Mucho de lo que antes hac&iacute;an prenseros, distribuidores, agentes y editores recae sobre los hombros del que escribe, frecuentemente obligado a salir de la soledad que supone su actividad para hacer autobombo en redes sociales, trasladar ejemplares y hasta suplicar por entrevistas o rese&ntilde;as. Probablemente un <em>influencer</em> tenga m&aacute;s chance de publicar que alguien que no lo es, m&aacute;s all&aacute; de sus capacidades y del valor de sus textos. Existen, de hecho, quienes escriben para capitalizar su caudal de seguidores y quienes se sienten escritores m&aacute;s all&aacute; de la escritura misma. Un contexto que a veces hace dif&iacute;cil descular si hay coincidencia entre la visibilidad medi&aacute;tica de un libro y las ventas concretas. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existen, de hecho, quienes escriben para capitalizar su caudal de seguidores y quienes se sienten escritores más allá de la escritura misma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A esta suerte de precarizaci&oacute;n que ataca tanto lo art&iacute;stico como lo laboral se a&ntilde;aden las pautas dictadas desde solapas, gacetillas y recomendaciones. En una era que parece verse a s&iacute; misma como muy evolucionada, las etiquetas, los sellos y las rotulaciones se resisten a ceder paso a una forma m&aacute;s abierta de tratar con los libros. Es extra&ntilde;o que luego de tanto tiempo en relaci&oacute;n con ellos dependamos de explicaciones precautorias, que en el apogeo de las luchas por nuevas libertades se usen <em>trigger warnings</em>, suerte de letra escarlata contempor&aacute;nea que advierte sobre el potencial ofensivo de una obra. Parece, adem&aacute;s, haber relaci&oacute;n entre la salida obligada de algunos esquemas del periodismo gr&aacute;fico cl&aacute;sico por causa del <em>clickbait </em>(t&iacute;tulo informativo, bajada, volanta, copete o las cinco preguntas, recursos que facilitaban no llegar al final de una nota y saber de qu&eacute; la iba) y la mediatizaci&oacute;n de la literatura. Pero podremos pensar en esas nuevas imbricaciones con detalle en otra oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Costo, beneficio, prejuicios y condiciones</strong></h3><p class="article-text">
        Categor&iacute;as relativamente nuevas como Literatura Infantil o Juvenil, buscan, adem&aacute;s de segmentar para generar ventas, organizar lo literario de acuerdo al nicho etario del lector. Uno de los beneficios m&aacute;s evidentes de esta divisi&oacute;n es la identificaci&oacute;n de acuerdo a sus posibilidades de compresi&oacute;n de texto; l&oacute;gicamente alguien de cinco o seis a&ntilde;os no maneja las mismas herramientas que alguien de trece. En lo que podr&iacute;amos llamar Literatura de cupo el fraccionamiento pasa, en cambio, por el g&eacute;nero y la raza, aspectos a&uacute;n m&aacute;s particulares e ideologizables que la edad de quien se enfrenta a un libro. Al tratarse de un tipo de segmentaci&oacute;n m&aacute;s vinculada al autor y la obra que al lector en s&iacute;, se hace f&aacute;cil que los prejuicios emerjan a modo de condicionantes. &ldquo;T&uacute; no eres una autora latinoamericana, me dijo una editora espa&ntilde;ola. &ndash;cont&oacute;, por ejemplo, Ariana Harwicz- &iquest;Y qu&eacute; soy?, le dije, &iquest;sueca? Para nosotros los espa&ntilde;oles, la literatura latinoamericana es: o sobre femicidios, o sobre narcos, o sobre g&oacute;tico andino, as&iacute; que no s&eacute; qu&eacute; sos, pero latinoamericana, no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Francia, donde vive Harwicz, los libros en plan auto referencial escritos por mujeres, como <em>El Consentimiento</em>, de Vanessa Springora, contaron con una visibilidad medi&aacute;tica extraordinaria que renov&oacute; las ganas de hablar de &ldquo;literatura feminista&rdquo;. Pero el gesto de escribir y leer en funci&oacute;n de la actual definici&oacute;n de diversidad, como si se hiciera desde un rancho aparte dentro del gran mundo de las letras, detona muchas preguntas y debates que, acaso, tengan una vocaci&oacute;n de igualitarismo superior &iquest;Conviene alguien con pretensiones de llegar a p&uacute;blicos amplios, imprevistos, genuinamente diversos, afiliarse a una etiqueta de g&eacute;nero o raza? &iquest;Se puede escribir desde la pertenencia identitaria sin caer f&aacute;cilmente en el estereotipo? &iquest;No aumentan los riesgos de agotar los sentidos potenciales de un texto? &iquest;Hasta d&oacute;nde tomar posici&oacute;n? Si se publicita a alguien en tanto mujer, trans, latinoamericana, feminista o afro &iquest;se arma un circuito paralelo en el que no se compite con aquellos que son simplemente &ldquo;escritores&rdquo;? &iquest;Estar&iacute;amos ante una nueva forma de encorsetar? &iquest;Cu&aacute;nto de c&aacute;lculo y cu&aacute;nto de creatividad tenemos detr&aacute;s de las historias que se pliegan a la agenda del momento? &iquest;No es la agenda p&uacute;blica algo m&aacute;s ubicable en la &oacute;rbita del periodismo? Aquello que se escribe bajo perspectivas exclusivamente vindicatorias de minor&iacute;as &iquest;No cae f&aacute;cilmente en el panfleto, el buenismo o la f&oacute;rmula?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Encuentro algunas respuestas posibles en <em>Respiraci&oacute;n ov&aacute;rica</em>, novela de Ingrid Sarchman, cuando su personaje ironiza: &ldquo;A primera vista se quer&iacute;a hacer la Marguerite Dur&aacute;s pero sin la parte de la poes&iacute;a. Era una especie de <em>50 sombras de Grey</em> con aspiraciones literarias. Sin introducci&oacute;n que pusiera al lector en clima describ&iacute;a, durante p&aacute;rrafos, como ten&iacute;a orgasmos m&uacute;ltiples con s&oacute;lo mirar los ojos rasgados de su amante&rdquo;.&nbsp;Y tambi&eacute;n en lo que dijo Mariana Skiadaressis cuando<a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-skiadaressis-escritora-arte-definicion-debe-poner-discusion-epoca_128_9226792.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la entrevist&eacute; a prop&oacute;sito de su &uacute;ltimo libro, </a><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-skiadaressis-escritora-arte-definicion-debe-poner-discusion-epoca_128_9226792.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Siempre las sombras</em></a>: &ldquo;El arte por definici&oacute;n debe poner en discusi&oacute;n a su &eacute;poca y a s&iacute; mismo, y si lo etiquetamos perdemos la posibilidad de avanzar culturalmente, de pensarnos como sociedad&rdquo;. Es que como en Francia u otros mercados de lo que llamamos Primer Mundo, Argentina tambi&eacute;n habla de literatura feminista, femenina, trans, o marr&oacute;n, como si fuera hecha por plumas con capacidades diferentes o especiales. &ldquo;No me interesa la categor&iacute;a Literatura feminista o femenina&rdquo; dec&iacute;a <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/paula-puebla-libro-alquiler-vientres-dinero-discursos-feminismos-consignas-cuerpo-plantean-problemas_1_9211944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paula Puebla</a> durante una entrevista en la que hablamos de su nuevo libro <em>El cuerpo es quien recuerda</em>, propicio para pensar en este problema porque, si tratamos de catalogarlo como feminista por estar protagonizado por tres mujeres y hablar de la maternidad y la subrogaci&oacute;n de vientres, no hacemos m&aacute;s que mutilarlo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las etiquetas quiz&aacute;s sirvan a la visibilidad medi&aacute;tica de un autor o, en el mejor de los casos, a un moment&aacute;neo &eacute;xito de ventas. Pero hay algo que parece fermentarse en el procedimiento, algo que puede llegar a ponerse tr&aacute;gico en caso de consolidarse como un aceptable Lecho de Procusto dise&ntilde;ado para ajustar la literatura. Quiz&aacute; ya estemos lo suficientemente grandes para dejarla volar libre, ind&oacute;mita, por encima de cualquier nomeclatura, sesgo, moda, activismo o marca. Quiz&aacute;s podamos confiar en lo que tiene para decir, sin necesidad de explicaciones vociferadas desde solapas, <em>influencers</em> <em>ad hoc</em> o bateas sectarias de librer&iacute;a. Quiz&aacute;s estemos m&aacute;s que preparados para que nos tome por sorpresa, nos ofenda, perturbe, moleste y contradiga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como redactora de textos que tienen mucho menos de literario que de los problemas requisados ac&aacute;, m&aacute;s propios del periodismo, no encuentro final m&aacute;s propicio que el siguiente fragmento de un cuento de Mart&iacute;n Retjman titulado, precisamente, <em>Literatura</em>:
    </p><p class="article-text">
        -Le&iacute; los cuentos -dice, aspirando el humo.
    </p><p class="article-text">
        -Ah&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute;n muy bien escritos.
    </p><p class="article-text">
        -Hm.
    </p><p class="article-text">
        M&oacute;nica da otra pitada y me mira directamente a los ojos.
    </p><p class="article-text">
        -Pero la verdad es que no s&eacute; qu&eacute; es lo que tienen de especial. Todos los a&ntilde;os se publican miles de cuentos como esos. No me parecen para nada originales. Est&aacute;n re bien escritos, ya te lo dije, s&uacute;per profesionales. &iquest;A vos te importan esos personajes?
    </p><p class="article-text">
        No contesto su pregunta y ella sigue hablando.
    </p><p class="article-text">
        -Claro, c&oacute;mo no te van a importar si escrib&iacute;s sobre ellos. Pero me pregunto por qu&eacute; me tienen que interesar a m&iacute; si a ellos mismos no les importa nada de s&iacute; mismos. Son como robots, no tienen sentimientos, ni metas en la vida, nada&hellip; Nada que les importe. Yo tambi&eacute;n fui a un taller literario y entiendo un poco del tema.
    </p><p class="article-text">
        -Yo nunca fui a un taller literario.
    </p><p class="article-text">
        -Ah&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos un rato en un silencio un poco inc&oacute;modo hasta que M&oacute;nica vuelve a hablar.
    </p><p class="article-text">
        -Yo creo que la vida de la gente tiene que tener sentido. Hay que tener objetivos, algo positivo que nos haga seguir adelante, desaf&iacute;os para mejorar, ser mejores personas.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Todo eso lo aprendiste en el taller?
    </p><p class="article-text">
        -Espero que no te enojes. Por lo menos te fui sincera.
    </p><p class="article-text">
        -No, claro.
    </p><p class="article-text">
        -Adem&aacute;s, ya te lo dije. Est&aacute;n re bien escritos.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/re-escritos_129_9239529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Aug 2022 10:39:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Re bien escritos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diversidad,Literatura,Discriminación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mariana Skiadaressis, escritora: “El arte por definición debe poner en discusión a su época”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-skiadaressis-escritora-arte-definicion-debe-poner-discusion-epoca_128_9226792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6c641bb-31de-4e1e-8bfb-2f3ad04fffef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariana Skiadaressis, escritora: “El arte por definición debe poner en discusión a su época”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con “Siempre las sombras”, a la que define como “una novela de amor”, Mariana Skiadaressis despliega un registro hiperrealista con personajes presos de contradicciones propias de nuestra época. Diálogo con una autora que prefiere alejarse de las etiquetas para no perder literatura.</p></div><p class="article-text">
        <strong>-Pese a que los personajes de la novela, dadas sus ocupaciones y estilos de vida podr&iacute;an pasar por personas para nada conservadoras, tienen tics que demuestran lo contrario. La protagonista, sobre todo, que es joven y aparentemente muy liberal, hace cosas como sacarse a&ntilde;os o hablar de un hombre en t&eacute;rminos como &ldquo;con el &eacute;xito suficiente como para tener m&aacute;s de una amante&rdquo; &iquest;Por qu&eacute; te interes&oacute; marcar esa suerte de contradicci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Son personajes que se desenvuelven en una &eacute;poca de transici&oacute;n, pre #niunamenos, porque act&uacute;an con semblante de liberales, es decir, como se espera que sean las personas j&oacute;venes como ellos (la pareja de protagonistas), pero a su vez fueron criados en estructuras familiares conservadoras. Me parece que las contradicciones hacen m&aacute;s veros&iacute;miles a Lara y Dante, para que su despliegue no sea acartonado y eso tambi&eacute;n enriquece la historia. Creo que las personas somos contradictorias y complejas, me enojan las simplificaciones y me aburren los personajes planos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El universo de la novela es el de las productoras, los festivales de cine etc. &iquest;Qu&eacute; te pareci&oacute; propicio de esos mundos para situarla?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Me parece que es un mundo hipermachista y quise que Lara, la protagonista, pudiera desenvolverse all&iacute; sin pudor ni temor. Esa falta de temor es la que la lleva a meterse en la relaci&oacute;n que comienza con Dante, como que la agarra desprevenida. Adem&aacute;s, que la novela comience con ella muy c&oacute;moda en ese ambiente, fue una forma de subrayar el contraste de hacia d&oacute;nde se dirige el personaje a medida que avanza la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo trabajaste en las fantas&iacute;as sexuales que recorren la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Las fantas&iacute;as las trabaj&eacute; desde lo pornogr&aacute;fico, pero sum&aacute;ndole cierta imaginer&iacute;a de lo sangriento para exagerar el gusto de Lara por algo m&aacute;s bien oscuro. Me parec&iacute;a que no alcanzaba con que le gustara el porno, ten&iacute;a que tener una rosca m&aacute;s, por eso le met&iacute; sangre. Me inspir&eacute; en pel&iacute;culas de terror cl&aacute;sicas o cuadros como <em>Salom&eacute; con la cabeza de San Juan Bautista</em> de Bernardino Luini y <em>Judit y Holofernes</em> de Caravaggio, por mencionar algunos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Siempre las sombras&quot;, la novela de Mariana Skiadaressis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>-Hablando de eso, el tuyo no es un libro que insista con referencias culturales directas, pero hay algunas, como la menci&oacute;n de Murnau, el director de cine alem&aacute;n. M&aacute;s all&aacute; de tu caso en particular &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s de las citas dentro de la literatura? &iquest;Sirven para ahorrar algunas explicaciones, dejan afuera a ciertos lectores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Todo texto literario est&aacute; dialogando con otras obras y con referencias culturales diversas, de su &eacute;poca y de otras pasadas, eso es inevitable. Me parece que elegir mencionar determinadas referencias es una decisi&oacute;n est&eacute;tica. Por ejemplo, en esta novela eleg&iacute; no hacer demasiadas menciones culturales porque quer&iacute;a ce&ntilde;irme a una especie de hiperrealismo, y de alguna manera sent&iacute;a que si la referencia cultural abundaba iba a notarse m&aacute;s el artificio que yo pretend&iacute;a borrar. A veces las citas, como la de Murnau que mencion&aacute;s, pueden ser un gui&ntilde;o para algunos lectores, pero no tienen que tener tanto peso como para entorpecer la posibilidad de lectura y el avance de la historia. No me gusta la cita cuando es un gesto de afectaci&oacute;n snob porque el texto se vuelve ilegible.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El sexo y las drogas como v&iacute;as de escape al dolor est&aacute;n presentes como tema &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Porque considero que lo son y me pareci&oacute; que le quedaban bien al personaje de Lara, para construir su personalidad. Quise imprimir en ella este escape y no uno que resuelva porque el dolor se trabaja, no creo en las soluciones m&aacute;gicas. En este sentido, creo que esta &eacute;poca de positividad absoluta en la que vivimos, donde si respir&aacute;s de determinada manera o te am&aacute;s a vos mismo los problemas se terminan, es de una hipocres&iacute;a espeluznante. Yo prefiero se&ntilde;alar las contradicciones y las asperezas a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n porque me parece que es un territorio ideal para poner en discusi&oacute;n cuestiones escabrosas o poco transitadas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&nbsp;&iquest;Ten&eacute;s lectores en mente al momento de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Escribo con cierto furor y no s&eacute; bien qu&eacute; escrib&iacute; hasta que alguien me dice: mir&aacute; est&aacute;s escribiendo sobre tal cosa. Los personajes y su historia me ocupan todo, no me queda lugar para pensar en el lector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Establec&eacute;s relaciones entre este libro y tu novela anterior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Las dos son novelas de amor, aunque tengan un tono casi opuesto. La primera es liviana y graciosa, la segunda es m&aacute;s pesadita. El amor y la pareja son temas que me convocan y al escribir sobre ellos me lanzo a una suerte de exploraci&oacute;n personal y etnogr&aacute;fica. <em>La felicidad es un lugar com&uacute;n </em>est&aacute; plagada de referencias culturales y gui&ntilde;os/cr&iacute;ticas hacia el mundillo literario, (eso que me preguntabas antes de las citas), igual considero que la historia funciona si no le&eacute;s esos gestos, pero te re&iacute;s un poquito m&aacute;s fuerte si reconoc&eacute;s a determinados personajes que est&aacute;n mencionados en clave. En <em>Siempre las sombras</em> hay pocas referencias y los personajes son construcciones puras, no son nadie en particular, intent&eacute; ser m&aacute;s universal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Muchas autoras prefieren o buscan ser etiquetadas dentro de categor&iacute;as como &ldquo;Literatura feminista&rdquo; o &ldquo;Femenina&rdquo; No es tu caso...</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El arte es todo lo contrario a cerrar los sentidos, su misi&oacute;n &ndash;si es que se pretende arte- es obligarnos a pensar.&nbsp; El arte por definici&oacute;n debe poner en discusi&oacute;n a su &eacute;poca y a s&iacute; mismo, y si lo etiquetamos perdemos la posibilidad de avanzar culturalmente, de pensarnos como sociedad. La literatura y el arte deben incomodar, pinchar, empujar, y eso trato de hacer con mis novelas. Es por eso que no me gustan las etiquetas, porque adem&aacute;s de subestimar al lector d&aacute;ndole una indicaci&oacute;n de lectura, mutilan las posibilidades de sentido y discusi&oacute;n de los temas que aborda una obra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Cre&eacute;s o sent&iacute;s que tu literatura dialoga con la de otros autores &iquest;Cu&aacute;les y por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Mi literatura dialoga con la &eacute;poca, es algo que no hago deliberadamente pero sucede, soy una persona situada y eso se transmite en mis textos. Dialoga con la literatura argentina contempor&aacute;nea, por ejemplo con <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/ariana-harwicz_130_7279932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ariana Harwicz</a> y <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/paula-puebla-libro-alquiler-vientres-dinero-discursos-feminismos-consignas-cuerpo-plantean-problemas_1_9211944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paula Puebla,</a> por mencionar a algunas escritoras con las que me siento identificada, que adem&aacute;s son mis amigas y quiero y admiro mucho. Tambi&eacute;n dialoga con Busqued, con Castagnet, con Lamberti, con Bruzzone, sus libros me interpelan y claro que hablo con ellos a trav&eacute;s de mis textos. &Uacute;ltimamente me nutro mucho de las traducciones nuevas que est&aacute;n haciendo las editoriales independientes como Chai, Fiordo o Entrop&iacute;a, porque no necesariamente son textos nuevos pero se le est&aacute; dando una vuelta a la traducci&oacute;n que hace que los autores extranjeros sean m&aacute;s cercanos, m&aacute;s asibles. Por &uacute;ltimo, todo escritor es lo que ha le&iacute;do, y cada novela, cuento, ensayo o poema, que me interpel&oacute;, de alguna manera est&aacute; vivo en mi escritura, por ejemplo, Madame Bovary me resulta omnipresente en todo lo que escribo. Yo creo que la literatura es una gran conversaci&oacute;n entre escritores (vivos y muertos), no existir&iacute;a la literatura sin ese di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-skiadaressis-escritora-arte-definicion-debe-poner-discusion-epoca_128_9226792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Aug 2022 03:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariana Skiadaressis, escritora: “El arte por definición debe poner en discusión a su época”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Mariana Skiadaressis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El humor balcanizado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/humor-balcanizado_129_9205304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/251f92a8-4c42-4815-844c-174230b8fd21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="El humor balcanizado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la cultura woke avanza sobre productos y figuras que no se ajustan a sus valores morales, el humorismo se va reconfigurando en guetos que comparten filiaciones políticas o identitarias, como si ya no fuera posible que un conjunto de personas de ideologías, edades y condiciones sociales diversas pueda reírse de lo mismo.</p></div><p class="article-text">
        La falta de programas c&oacute;micos en la televisi&oacute;n local parece validar a quienes dicen que asistimos a una crisis general del humorismo. Algo similar ocurre con los programas de an&aacute;lisis pol&iacute;tico, ausentes, salvo alguna excepci&oacute;n, de las pantallas vern&aacute;culas, mayormente abocadas a otro tipo de propuestas que hacen sentir ese vac&iacute;o, traducido en vindicaciones retrospectivas de ciclos como Hora Clave. Las razones de estas ausencias son diferentes, pero en ambos casos es Internet el espacio en el que se busca aprovechar la situaci&oacute;n mediante producciones de distinto presupuesto y calidad, dirigidas a p&uacute;blicos de nicho. Como todos sabemos, pese a que en sus inicios la red se presentaba como un espacio que democratizar&iacute;a conocimientos, la deriva de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas consolid&oacute; la h&iacute;per fragmentaci&oacute;n de los usuarios y la visibilidad de algunos contenidos por sobre otros. El algoritmo manda y hay que acomodarse. Una din&aacute;mica de grupos o guetos virtuales que alcanza distintas disciplinas y parece ir camino a la abolici&oacute;n casi completa de aquello que en el pasado se designaba como popular o masivo. Lejos de aquel estado de cosas en el que el humor y los humoristas se filiaban al acervo cultural de una sociedad, el humorismo sufre una suerte de la balcanizaci&oacute;n. Quiz&aacute;s en el futuro ya no existan chistes capaces de hacer re&iacute;r a un conjunto de personas de edades, orientaciones pol&iacute;ticas y condiciones sociales diversas. Es como si lo gracioso, lo c&oacute;mico, se re definiera a partir de pertenencias identitarias, con el riesgo evidente de diluir su potencia. Atribuirle solamente a Internet este cambio dejar&iacute;a afuera un factor coyuntural determinante, como es la intervenci&oacute;n de algunos activismos en el campo creativo, relativamente novedosa en Argentina pero consolidada desde hace a&ntilde;os en Estados Unidos y muchos pa&iacute;ses de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Quizás en el futuro ya no existan chistes capaces de hacer reír a un conjunto de personas de edades, orientaciones políticas y condiciones sociales diversas. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a decir sin equivocarse que la censura existe desde que el mundo es mundo y los vigilantes de las formas &ldquo;correctas&rdquo; tambi&eacute;n, pero en el siglo XXI, la pasi&oacute;n higi&eacute;nica (magnificada <em>ad infinitum</em> por usuarios de redes sociales) es sorprendentemente asertiva. La cultura de la cancelaci&oacute;n (que casi nadie confiesa ejercer, aunque miles la practiquen) busca la depuraci&oacute;n de aquello que es, en esencia, impuro. Algo tan simple como re&iacute;rse, incluso &iexcl;o m&aacute;s! de lo que es una verg&uuml;enza re&iacute;rse, pretende ponerse en jaque en una movida que termina por ser m&aacute;s sectaria que inclusiva, m&aacute;s elitista que p&uacute;blica y, obviamente, m&aacute;s solemne que graciosa. Hay humoristas que se adecuan a la situaci&oacute;n ci&ntilde;&eacute;ndose a una agenda de temas permitidos y taquilleros en determinados &aacute;mbitos, mientras que otros no saben, no quieren, no necesitan o no pueden alinearse. C&oacute;micos adorados por varias generaciones se usan para ejemplificar el horror mis&oacute;gino, la discriminaci&oacute;n racial y otro tipo de fealdades, pero la pulseada entre este avance <em>woke</em> y sus v&iacute;ctimas no termina de definirse. En ese sentido, resultan elocuentes las cancelaciones sufridas por dos ex Monty Python: Terry Guilliam y Jonh Cleese. Director de pel&iacute;culas que hicieron historia como Brazil, P&aacute;nico y locura en Las Vegas, Doce monos o Los hermanos Grimm, Guilliam iba a codirigir el musical de Stephen Sondheim titulado <em>Into the woods </em>en el teatro londinense Old Vic, a fines del a&ntilde;o pasado, pero la obra fue dada de baja debido a dos razones fundamentales. Una, fue el apoyo p&uacute;blico del artista a otro cancelado, Dave Chapelle, el standapero que hizo chistes sobre la comunidad trans en uno de sus shows. Otra, tuvo que ver con sus opiniones en torno al <em>#metoo</em>, al que calific&oacute; de &ldquo;caza de brujas&rdquo;, pues las denunciantes eran &ldquo;mujeres adultas, millonarias y ambiciosas&rdquo; que, seg&uacute;n &eacute;l, persegu&iacute;an fines m&aacute;s individualistas que los declamados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Cleese arranca en el &aacute;mbito universitario: &ldquo;Deseaba hablar con los estudiantes en la Uni&oacute;n de Cambridge, pero me he enterado de que alguien de all&iacute; ha sido incluido en una lista negra por hacer una imitaci&oacute;n de Hitler. Debido a haber hecho lo mismo en un programa de los Monty Python, me pongo a m&iacute; mismo en la lista negra antes de que lo haga otro&rdquo;, tuite&oacute; el actor y guionista en lo que es parte de un periplo contra la correcci&oacute;n pol&iacute;tica que lleva adelante hasta hoy, a trav&eacute;s de conversaciones con personas que han sido silenciadas por instituciones, plataformas y canales de televisi&oacute;n. Adem&aacute;s, viene llevando adelante una exitos&iacute;sima gira mundial con &ldquo;Ultima oportunidad de verme antes que muera&rdquo;, espect&aacute;culo que define como una combinaci&oacute;n de humor y cr&iacute;tica social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pel&iacute;culas de Guilliam, como las repeticiones de Monty Python's&nbsp;Flying Circus, contin&uacute;an vi&eacute;ndose por p&uacute;blico de todo el mundo, ajenas a vaivenes coyunturales, imperturbables frente al paso de las d&eacute;cadas. &ldquo;Atrasa&rdquo; es una palabra muy repetida para condenar aquello que no se adapta a los sistemas de valores actuales, tan proclives a la denuncia, tan obsesionados con lo ofensivo, tan fascinados con la victimizaci&oacute;n y el encasillamiento. &ldquo;Atrasa&rdquo; es tambi&eacute;n el mantra de quienes parecen especular con que, para gestar un nuevo tipo de expresi&oacute;n, es necesario eliminar lo anterior. Y quiz&aacute;s sea justamente eso, el tiempo, lo &uacute;nico capaz de dilucidar cu&aacute;l es el peso o la influencia real de algo sobre la cultura. Quiz&aacute;s sea el tiempo la llave para entender cu&aacute;nto hay de trascendente en un este nuevo tipo de humor que cree en las barreras morales y se conforma con hacer re&iacute;r a los que est&aacute;n en la misma. Quiz&aacute;s solamente el tiempo sea capaz de responder si aquello que se construye sobre la base de un target ultra delimitado, como el signo pol&iacute;tico, la identidad de g&eacute;nero o cualquier otra l&iacute;nea demarcatoria, consigue perdurar. Despu&eacute;s de todo, solamente con el tiempo, sabremos cu&aacute;nto tard&oacute; en &ldquo;atrasar&rdquo; el humor segmentado y &ldquo;del lado del bien&rdquo; que nos ofrece el presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/humor-balcanizado_129_9205304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jul 2022 10:39:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El humor balcanizado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,Cultura de la cancelación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Martín Blasco, escritor: “Siempre está la confusión entre literatura infantil y pedagogía”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-blasco-escritor-confusion-literatura-infantil-pedagogia_128_9194584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5c6f522-ded5-4df0-a8cc-8c74bdff6033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Blasco, escritor: “Siempre está la confusión entre literatura infantil y pedagogía”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil, tiene publicados más de 25 libros en varios idiomas. Sus lecturas y su manera de escribir para chicos y chicas.</p></div><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 25 libros de literatura infantil y juvenil publicados y traducidos a varios idiomas, Mart&iacute;n Blasco es uno de los pocos autores que puede jactarse de combinar &eacute;xito de ventas con el prestigio dado por premios internacionales y argentinos, como el Prix Farniente de 2019, la lista The White Ravens de 2007 y 2012 y el Primer Premio Nacional de Literatura Infantil de este a&ntilde;o, con su novela &ldquo;En la senda del contrario&rdquo;, entre otros. Una voz original que se corre de los imperativos de la &eacute;poca y concibe a la literatura con un lugar para la ambig&uuml;edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te cay&oacute; haber recibido el Premio Nacional? &iquest;Lo esperabas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad, no lo esperaba para nada, as&iacute; que en ese sentido fue una linda sorpresa. Y es obvio que lo recib&iacute; con much&iacute;sima alegr&iacute;a. Por otro lado, lo gan&eacute; con un libro, &ldquo;En la senda del contrario&rdquo;, que es una novela que se aleja bastante de lo que se supone es la literatura infantil y juvenil. De esas historias que, mientras las escrib&iacute;s, te pregunt&aacute;s &ldquo;&iquest;Alguien me publicar&aacute; esto?&rdquo; Ven&iacute;a de un &eacute;xito muy grande con la anterior, &ldquo;La oscuridad de los colores&rdquo;, as&iacute; que sab&iacute;a que era el momento para ponerme un poco caprichoso. La primera versi&oacute;n la escrib&iacute; hace casi veinte a&ntilde;os, a mis veinti pocos, y qued&oacute; guardada por ah&iacute; hasta ahora. Y tiene que ver con una corriente literaria y filos&oacute;fica fundamental en mi vida como lector y como persona, el sufismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo empieza tu relaci&oacute;n con la literatura como lector y luego como autor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vengo de una casa en donde no hab&iacute;a plata, pero s&iacute; libros. Por todos lados. Incluso en el ba&ntilde;o, el placard era mitad toallas, mitad libros. As&iacute; que tuve acceso a la lectura desde siempre. Y reci&eacute;n de adulto y dedicado al tema, descubr&iacute; que de chico hab&iacute;a le&iacute;do muy buena literatura infantil: Rodari, Ende, Goscinny, Walsh, Bornemann. Punto para mis padres, en ese aspecto. Y como autor me llev&oacute; tiempo. Me enamor&eacute; del cine y mi deseo era ser director. Pero en Argentina no es tan f&aacute;cil. Luego, cuando fui padre, a los 27, descubr&iacute; la literatura infantil y juvenil, y encontr&eacute; el lugar perfecto para mi escritura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay una tendencia muy notable a hacer pedagog&iacute;a a trav&eacute;s de los libros, sobre todo cuando son para chicos o j&oacute;venes, pero no es tu caso &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre est&aacute; esa confusi&oacute;n entre literatura infantil y pedagog&iacute;a, la idea de que la literatura infantil debe ense&ntilde;ar cosas. La literatura es lo contrario de eso, no porque est&eacute; mal ense&ntilde;ar, hay muchos otros lugares para la pedagog&iacute;a, pero la literatura es el terreno de la ambig&uuml;edad, de la multiplicidad de posibilidades de interpretaci&oacute;n; una historia es sobre todo posibilidades, mientras m&aacute;s, mejor. Otra cosa es que a trav&eacute;s de lo que alguien escriba, pueda verse su forma de pensar. Eso es inevitable, pasa tambi&eacute;n con la literatura para adultos, nadie est&aacute; fuera de su &eacute;poca y de su contexto. El problema es cuando quien escribe para chicos arranca la tarea pensando &ldquo;voy a escribir sobre este tema, para ense&ntilde;arles a los chicos tal cosa&rdquo;. Insisto, la literatura no es eso, si un libro como el Quijote sigue teniendo sentido quinientos a&ntilde;os despu&eacute;s, es porque no tiene un &uacute;nico mensaje, de hecho, en distintas culturas y distintas &eacute;pocas, se lo interpreta de forma totalmente diferente. Ah&iacute; es donde la literatura se separa de cualquier otra forma de conocimiento y esa es su riqueza, desde el Quijote hasta la cosa m&aacute;s sencilla que podamos escribir. Y esto es as&iacute; porque una novela, un cuento, una poes&iacute;a, la termina el lector. La mejor literatura es la que deja espacio al otro, al que lee, y no es distinto con la literatura infantil. La lectura tiene que ser un momento de libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alguna vez dijiste que, pese a escribir libros que son le&iacute;dos pos ni&ntilde;os y j&oacute;venes, en &uacute;ltima instancia, pens&aacute;s la literatura como una sola&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si soy sincero, la verdad es que yo no escribo para chicos, ni para j&oacute;venes, mientras escribo no pienso en ellos, aunque luego sean mi p&uacute;blico. Porque yo no s&eacute; c&oacute;mo piensan ni cu&aacute;les son sus gustos, tengo contacto con ellos, por supuesto, porque voy mucho a escuelas, como todos los escritores de literatura infantil, pero al escribir, escribo sobre lo que a m&iacute; me interesa y conmueve. Pienso que, si algo me hace re&iacute;r, sorprende o gusta, puede pasar lo mismo con ellos. Quiz&aacute;s tiene que ver con que la mayor&iacute;a de mis libros en mi cabeza nacieron como pel&iacute;culas. Y luego las fui convirtiendo en novelas juveniles o infantiles. Lo que encontr&eacute; en la literatura infantil y juvenil es mucha libertad. Al contrario de lo que se podr&iacute;a pensar, no me condiciona. Puedo pasar del humor a la ciencia ficci&oacute;n, a la novela historia, puedo ser realista o fant&aacute;stico. Escribir literatura infantil y juvenil implica, desde un libro &aacute;lbum que le leer&aacute;n a un reci&eacute;n nacido, hasta una novela de 300 p&aacute;ginas que leer&aacute; un chico de 17 a&ntilde;os. Eso permite todo tipo de estilos y experimentaciones, de las cuales disfruto mucho. Mi costado esquizofr&eacute;nico es feliz pasando de escribir una historia protagonizada por un caracol y un bicho bolita, a una novela de terror hist&oacute;rica con experimentos psicol&oacute;gicos, o un cuento suf&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu escritura es muy visual, supongo que por tu formaci&oacute;n en cine y tu trayectoria en televisi&oacute;n &iquest;Qu&eacute; record&aacute;s de esos mundos y qu&eacute; pens&aacute;s de las posibilidades de la posibilidad de adaptaci&oacute;n a las pantallas de tus libros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero me gusta siempre aclarar que, salvo excepciones, no hay escritura menos visual que la que se parece a un guion cinematogr&aacute;fico. El guion cinematogr&aacute;fico es lo menos visual del mundo, con una justa raz&oacute;n: dejarle libertad al director. Se limita a di&aacute;logos y una descripci&oacute;n m&iacute;nima: &ldquo;Juan y Claudia est&aacute;n parados en la esquina&rdquo;, porque lo visual va a venir justamente de la imagen misma, y lo peor que puede hacer un guionista es condicionarla. As&iacute; que las novelas escritas como guiones, en realidad son muy poco visuales. Te dir&iacute;a que eso es lo principal que aprend&iacute;, que hay que crear im&aacute;genes con palabras, alejarse lo m&aacute;s posible del guion. Quiz&aacute;s tiene que ver con haber estudiado direcci&oacute;n de cine y no guion, aunque tambi&eacute;n trabaj&eacute; muchos a&ntilde;os de guionista y lo sigo haciendo. Por lo que dicen mis lectores, &ldquo;La oscuridad de los colores&rdquo; ser&iacute;a el libro a adaptar, siempre piden que haya pel&iacute;cula o serie con ese libro. Por ahora hay alguna posibilidad de que suceda, pero son cosas que llevan tiempo. De cualquier manera, tengo claro que una buena adaptaci&oacute;n debe alejarse del original y crear su propio lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/martin-blasco-escritor-confusion-literatura-infantil-pedagogia_128_9194584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jul 2022 11:07:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Martín Blasco, escritor: “Siempre está la confusión entre literatura infantil y pedagogía”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jueces de internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/jueces-internet_129_9179835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/921c1c6b-2d6b-42ab-aaea-d63b7ddb36ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jueces de internet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Votantes, candidatos, funcionarios, operadores, militantes, activistas, opinólogos, gurúes, traficantes de chismes, chupamedias, comunicadores, periodistas e influencers pelean y emiten juicios contra rivales concretos o imaginarios, amparados en la distancia física que asegura la web.</p></div><p class="article-text">
        De chiquita, acompa&ntilde;aba a la peluquer&iacute;a a mi mam&aacute; con bastante frecuencia. Era una t&iacute;pica peluquer&iacute;a de barrio con una comparsa de clientas tan fija como el staff de peluqueros que atend&iacute;an. Me parec&iacute;a un plan embriagador: a los vahos provenientes de secadores y sprays se sumaba el cotilleo de mujeres que no se privaban de todas las guarangadas que en casa se escatimaban. Divorcios, amor&iacute;os, cuernos, problemas de trabajo, dietas, moda, <em>best sellers</em>, precios de paquetes vacacionales, astrolog&iacute;a, cosm&eacute;tica, comida y de nuevo divorcios, cuernos y amor&iacute;os. Pese a que mi compresi&oacute;n de las tramas era limitad&iacute;sima, resultaba claro que mucho de lo que se hablaba ten&iacute;a que ver con personas que no estaban. 
    </p><p class="article-text">
        Las oraciones que arrancaban con un &ldquo;ella es&rdquo; o un &ldquo;&eacute;l es&rdquo; casi siempre terminaban en una definici&oacute;n peyorativa. Los y las ausentes eran juzgados sin piedad ni verg&uuml;enza con esos insultos tan caros a mis &aacute;vidos o&iacute;dos infantiles. No s&eacute; si por darme un buen ejemplo o porque hablar mal de otros le parec&iacute;a, de coraz&oacute;n, una pedorrada, mam&aacute; no se enganchaba m&aacute;s que con lo de las dietas, la ropa, las vacaciones y los problemas de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Una tarde, mientras miraba a una de las clientas afanada en hablar mal de alguien, sinti&oacute; la obligaci&oacute;n de darme una explicaci&oacute;n o serm&oacute;n, o las dos cosas. Dijo que la maledicencia (palabra desconocida para m&iacute; en aquel momento) pod&iacute;a ser divertida, pero era, sobre todo, cobarde e in&uacute;til. 
    </p><p class="article-text">
        No me import&oacute;. Segu&iacute; gozando de cada visita a la peluquer&iacute;a hasta que crec&iacute; un poco, dej&eacute; de acompa&ntilde;arla y goc&eacute; mucho m&aacute;s de quedarme sola en casa prob&aacute;ndome su ropa sin permiso. Pero la maledicencia no era patrimonio exclusivo de las clientas de aquella peluquer&iacute;a y en los &aacute;mbitos a los que acompa&ntilde;aba a pap&aacute;, generalmente asados, tambi&eacute;n se estilaba. Eran unos se&ntilde;ores bastantes elegantes y pudorosos que no puteaban frente a m&iacute;, ni consignaban romances (tal vez s&iacute;, separaciones), pero se despachaban a gusto defenestrando pol&iacute;ticos, analistas pol&iacute;ticos, periodistas, intelectuales, jefes y compa&ntilde;eros de trabajo. Aunque los temas pod&iacute;an parecer menos chatos que los de la peluquer&iacute;a, eso del juicio negativo sobre alguien que no est&aacute;, en mi percepci&oacute;n, equiparaba los dos escenarios. Los terceros aludidos mediante burlas y agravios me parec&iacute;an presencias fantasmag&oacute;ricas, inhabilitadas para la r&eacute;plica, calladas a su pesar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Peluquería de mujeres en la década del 60.                            </span>
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        <strong>De lo anal&oacute;gico, a lo digital</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando a los ocho o nueve vi a pap&aacute; bajarse del auto dispuesto a agarrase a trompadas en con otro conductor pens&eacute;, quiz&aacute;s por primera vez, en el terror que puede traer poner el cuerpo en una situaci&oacute;n de conflicto. Cuando a los diez vi a mam&aacute; ganar con argumentos muy s&oacute;lidos una trifulca con una funcionaria p&uacute;blica que pretend&iacute;a cobrarle algo injustamente, entend&iacute; mejor lo de la cobard&iacute;a y la inutilidad de eludir el cara a cara con lo que hab&iacute;a insistido en el serm&oacute;n de la peluquer&iacute;a. Como pasa con las memorias de infancia, es dif&iacute;cil ahora distinguir cu&aacute;nto hay de construcci&oacute;n posterior en lo que recuerdo, al tiempo que es muy f&aacute;cil ver como muchos de estos procedimientos sociales fueron pasando a la vida virtual, haci&eacute;ndose visibles para una platea mucho mayor que la de un asado o una peluquer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Amparados por la distancia y los likes de quienes disfrutan, como yo en la infancia, del cotilleo y la calumnia, cientos de miles de usuarios gastan sus horas en dar opiniones negativas sobre personas o grupos de personas que a veces ni siquiera se enteran y, a veces, salen muy perjudicadas, como con los escraches. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las redes son todos jueces, yo prefiero ver el crimen&rdquo; es una de las tantas met&aacute;foras con las que Diego Capusotto (que no usa redes) reflexiona sobre este problema en el marco de unas entrevistas en vivo que venimos haciendo desde que aflojaron las restricciones de la pandemia el a&ntilde;o pasado. Y fue justamente durante la pandemia que tuvo enclaustrados frente a sus dispositivos a todos los que tenemos dispositivos y lugar donde enclaustrarnos, cuando m&aacute;s abusamos de emitir sentencias o, como dice mam&aacute;, de &ldquo;tirar mierda&rdquo; bajo distintos pretextos. Surgieron cientos de miles de peleas sobre sanitarismo, editadas y seguidas de bloqueos imposibles de ejecutar en la vida f&iacute;sica. Los mandatos covideanos explotaron en nuevos juicios, prejuicios y agresiones consumados en un limbo de <em>tuit</em>s y <em>posteos</em>. Se estigmatiz&oacute; a quienes no los cumplieron con sumisi&oacute;n y, del otro lado, a quienes cumplieron rigurosamente. Nuevas jergas aparecieron de un lado y del otro (runners, antivacunas, reba&ntilde;o, covidiotas, etc) como buscando normalizar a&uacute;n m&aacute;s los linchamientos virtuales que s&oacute;lo un tiempo atr&aacute;s se daban a partir de otros temas como el aborto, o las teor&iacute;as de g&eacute;nero. La polarizaci&oacute;n repiti&eacute;ndose en cada &iacute;tem de una agenda impuesta desde los medios masivos, en cada acontecimiento importante como una peste o una guerra o en la trillada pero vigente grieta. Votantes, candidatos, funcionarios, operadores, militantes, activistas, opin&oacute;logos, gur&uacute;es, traficantes de chismes, chupamedias, comunicadores, periodistas e influencers hablando mal de rivales concretos o imaginarios, montados en las propias palabras, girando en falso, sin otra vocaci&oacute;n aparente que confrontar. Ni los tribunales ad-hoc traccionados a fuerza de capturas de pantalla, ni los debates cargados de veredictos <em>ad-hominen</em> alcanzan para bajar la fiebre del bardeo <em>on-line</em>. Al contrario.
    </p><p class="article-text">
        Magnificados a una escala inveros&iacute;mil en los a&ntilde;os de mi infancia, la maledicencia, el debate est&eacute;ril y el prejuicio est&aacute;n en un apogeo gracias al esfuerzo constante de los jueces de Internet en los que parecemos amar transfigurarnos. Apenas ponemos el cuerpo en un &aacute;mbito que no sea propio ni nos arriesgamos a la espontaneidad, pero nos precipitamos a tipear los pocos caracteres con los que definimos en qu&eacute; se equivocan los otros, y cu&aacute;nto. Tal vez aspiremos a fundirnos con el celular o la computadora, como androides con birrete.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/jueces-internet_129_9179835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jul 2022 11:35:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jueces de internet]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vender lo que venden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vender-venden_129_9133985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a8d4004-e567-45e9-8a16-5be37b8cad46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x124y82.jpg" width="1200" height="675" alt="Vender lo que venden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un momento en que vender insumos para el resto del mundo es un mantra, Nancy Giampaola hace su propuesta con la mirada puesta en algunos errores de Hollywood y Netflix.</p></div><p class="article-text">
        En un momento en el que el producir insumos para el resto del mundo se convirti&oacute; en mantra de un gobierno que a veces parece mirar de soslayo al &aacute;rbitro mientras cuenta los minutos, es leg&iacute;timo fantasear con producir algo m&aacute;s que materias primas o rifar recursos, so&ntilde;ar con volar m&aacute;s alto, dar vuelta la taba y vender lo que quieren vendernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 1989 y 1995, <strong>Lorne Michaels</strong>, el hist&oacute;rico productor de la no menos hist&oacute;rica <strong>Saturday Nigth Live</strong>, produjo The Kids in the hall, programa humor&iacute;stico escrito, dirigido e interpretado por Dave Foley, Bruce McCulloch, Kevin McDonald, Mark McKinney y Scott Thompson, grandes actores canadienses que hace un par de meses volvieron con una nueva y s&uacute;per acida versi&oacute;n de la misma serie en Amazon. Aunque mucho m&aacute;s aceptable que otros <em>revivals </em>que parecieron verificar los prejuicios relacionados a que aquello que una vez brill&oacute; dif&iacute;cilmente pueda volver a hacerlo, la reedici&oacute;n de viejos programas de televisi&oacute;n, tanto en su versi&oacute;n original como en secuelas, confirma la debacle general de ideas que resulten genuinamente atrayentes para el gran p&uacute;blico en el cine y la televisi&oacute;n de lo que podr&iacute;amos llamar, poniendo cara seria, la &ldquo;era identitaria&rdquo;. Cuando<strong> Netlflix</strong>, plataforma emblema de la ficci&oacute;n construida sobre la base de cupos raciales y de g&eacute;nero empastados con el culto a las buenas causas, anunci&oacute; la p&eacute;rdida de 200 mil suscriptores el mes pasado, muchos cr&iacute;ticos especializados en Hollywood como Chris Gore, se jactaron de haberla visto venir. Tambi&eacute;n reconocieron que el cortocircuito entre p&uacute;blico y realizadores es solo una parte de algo que se viene cocinando desde hace a&ntilde;os, al modo de un guiso lento y pesado, junto a otros fen&oacute;menos, como la consagraci&oacute;n de lo que llamamos cultura <em>woke</em> (un nombre muy bien puesto) en las universidades norteamericanas. &ldquo;En 2009 cuando fui a ense&ntilde;ar a Princeton un semestre, antes de empezar a ense&ntilde;ar concretamente ten&iacute;a que llenar un test de acoso sexual online (...) Todo el mundo, apenas llegu&eacute; a la universidad, me dijo: no mires a ning&uacute;n estudiante m&aacute;s de tres segundos a los ojos, porque m&aacute;s de tres segundos de <em>eye contact</em> es considerado un principio de acoso (...) Un tiempo despu&eacute;s, la especialista en cuestiones jur&iacute;dicas del New Yorker, una abogada de Harvard que volvi&oacute; a su ex universidad a dictar un seminario, se dio cuenta, por ejemplo, que en la c&aacute;tedra de delitos sexuales no se pod&iacute;a pronunciar la palabra&nbsp;<em>rape</em>. O sea, el experto en leyes, en derecho, o la experta en derecho que daba la c&aacute;tedra o el seminario Delitos Sexuales no pod&iacute;a pronunciar (ni ella ni ninguno de sus estudiantes) la palabra <em>rape,</em> violaci&oacute;n, uno de los delitos sexuales alrededor de los cuales fatalmente iba a tener que pensar&rdquo;, dec&iacute;a&nbsp; Alan Pauls durante un ciclo de entrevistas que hice con &eacute;l, Ariana Harwicz, Mart&iacute;n Kohan y Ana Mar&iacute;a Shua para un libro que llamamos<em> Radiograf&iacute;a de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica</em>. Con Noam Chomsky a la cabeza, el a&ntilde;o pasado, varios intelectuales firmaron la famosa carta contra este avance en el &aacute;mbito universitario, pero el da&ntilde;o ya estaba hecho y la avanzada se hab&iacute;a derramado al menos prestigioso &aacute;mbito del entretenimiento masivo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los productos audiovisuales son un instrumento de propaganda de quienes los financian no es ninguna novedad, ni Netflix, ni Amazon, ni HBO son actores pol&iacute;ticamente desinteresados, pero el fracaso en t&eacute;rminos de aceptaci&oacute;n popular, es m&aacute;s rotundo que anta&ntilde;o. Ni siquiera la reposici&oacute;n de Seinfeld u otros hitos televisivos, internacionales o locales, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/regreso-okupas-via-netflix-sigue-serie-culto_1_8006487.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pero de hace 20 a&ntilde;os</a>, como Okupas, alcanzaron para frenar la fuga de espectadores cansados de nuevas pedagog&iacute;as ensambladas al terreno de la creatividad. En el cine mainstream, marcas que fueron sin&oacute;nimo de &eacute;xito como Star Wars sufrieron el cimbronazo de la falta de inter&eacute;s por parte de los fans al producir pel&iacute;culas en las que los roles asignados a los hombres pasaron a mujeres o minor&iacute;as, sin un sost&eacute;n dieg&eacute;tico que las justifique. Ni siquiera el cine europeo, menos tendiente a la pasi&oacute;n edulcorante que el norteamericano, zaf&oacute; de esta tendencia y se la dio en la pera con largometrajes como De Gaulle y muchos otros en los que la predisposici&oacute;n a catequizar arruina los esfuerzos por sacar una pel&iacute;cula capaz de dar al espectador lo que espera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un recorrido cinematogr&aacute;fico envidiable desde sus primeros pasos a principios del siglo XX, el cine argentino posibilit&oacute; la aparici&oacute;n de una gran cantidad de directores, guionistas y estrellas que hoy forman parte incuestionable de nuestro acervo cultural. A ese fen&oacute;meno se sum&oacute; luego una televisi&oacute;n por la que pasaron programas cuya originalidad y capacidad transgresora hicieron historia. Quiz&aacute;s, ante lo que parece ser una ca&iacute;da en desgracia de la regulaci&oacute;n hollywoodense al momento de generar contenidos, deber&iacute;amos pensar en exportar ideas que hagan honor a nuestra perif&eacute;rica pero muy buena trayectoria audiovisual, en vez de poner todas las fichas a la exportaci&oacute;n de comida o recursos irremplazables, como insiste en proponer la dirigencia pol&iacute;tica. Tenemos una ventaja adicional: podemos aprovechar los errores ajenos.
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vender-venden_129_9133985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 10:45:46 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Una palabra nueva para la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabra-nueva-soledad_129_9091416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/853075a1-f0d4-4f22-aec9-d3d03890796a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una palabra nueva para la soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mirada estigmatizante que juzgaba a quien transcurre su vida en solitario como víctima de la fatalidad es, por fin, puesta en jaque.</p><p class="subtitle">Opinión - Notas sobre la soledad</p><p class="subtitle">Opinión por Alexandra Kohan - Cómo vivir juntos: contra el estigma de la soledad</p></div><p class="article-text">
        Entre las discusiones derivadas de lo que parece ser la consolidaci&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a que deje definitivamente atr&aacute;s los modos de vida relacionados, por ejemplo, a lo que se conoce como<strong> familia tradicional</strong>, una de las m&aacute;s interesantes es la que vindica la soledad como elecci&oacute;n. La mirada estigmatizante que juzgaba a quien transcurre su vida en solitario como v&iacute;ctima de la fatalidad es, por fin, puesta en jaque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela, muerta hace mucho pero siempre presente en mi sistema de referencias, le cantaba ir&oacute;nicamente a la &uacute;nica de sus hermanas que no se hab&iacute;a casado un tango que, a mis o&iacute;dos infantiles, era la cumbre de la crueldad. Dec&iacute;a: &ldquo;Pobre solterona te has quedado, sin ilusi&oacute;n, sin fe&rdquo;. Mi t&iacute;a abuela re&iacute;a picarescamente al escucharla porque la solter&iacute;a del tango, entend&iacute; despu&eacute;s, alud&iacute;a a la virginidad (la idea de ser soltero y virgen no se verifica en la pr&aacute;ctica occidental, pero pervive en cientos de cosas, en franc&eacute;s soltero se dice &ldquo;c&eacute;libe&rdquo; por citar un caso) y ella, por supuesto, no lo era.&nbsp; 
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                Jez Timms                            </span>
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        Adem&aacute;s de haber elegido la solter&iacute;a, la disfrutaba con la misma intensidad con que mi abuela disfrutaba de su marido, hijos y nietos. Pero ese disfrute de mi t&iacute;a abuela cargaba con el precio de dar algunas explicaciones que hoy, por suerte, s&oacute;lo se piden en &aacute;mbitos muy reducidos y desfasados o anacr&oacute;nicos. Sin embargo, ante la ganancia indudable de no tener que rendir cuentas ni ser autom&aacute;ticamente catalogado de conflictivo, incogible o cualquier otra categor&iacute;a peyorativa y aviesa, aparecen algunos contrapuntos. No hablo de los autodenominados Incel o involuntariamente c&eacute;libes cuya existencia apuntar&iacute;a a la perpetuaci&oacute;n de la connotaci&oacute;n negativa en torno a la ausencia de pareja, sino de las caracter&iacute;sticas que delinean la soledad elegida contempor&aacute;nea. La soledad de mi t&iacute;a abuela, que apenas conoci&oacute; los tel&eacute;fonos inteligentes o las computadoras y que jam&aacute;s so&ntilde;&oacute; con la construcci&oacute;n de un avatar con el cual moverse virtualmente en las redes sociales, se parec&iacute;a muy poco a la soledad de mis amistades o pares generacionales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez, una amiga que hab&iacute;a dejado de fumar, me dijo que lo que m&aacute;s extra&ntilde;aba del cigarrillo era la compa&ntilde;&iacute;a que supon&iacute;a encenderlo en determinados momentos: &ldquo;Cuando estoy sola esperando a alguien o me pongo nerviosa por algo y no puedo hablarlo ni fumar, sufro. Por suerte lo voy reemplazando con el celular. Entro a Twitter y me olvido que estoy sola&rdquo;. El relato, me pareci&oacute;, resume en buena forma algunas cualidades de la vida solitaria de hoy, cuya condici&oacute;n m&aacute;s frecuente es estar, acaso parad&oacute;jicamente, acompa&ntilde;ado por un tel&eacute;fono e Internet. 
    </p><p class="article-text">
        Para voces cr&iacute;ticas como las del periodista espa&ntilde;ol Gonzalo L&oacute;pez Alba, que trabaja apoy&aacute;ndose en la obra de Byung Chul Han, el fil&oacute;sofo de moda, &ldquo;la comunicaci&oacute;n digital es tan r&aacute;pida, eficaz y atractiva que cada vez evitamos m&aacute;s el contacto con las personas reales y con lo real en general, alej&aacute;ndonos cada vez m&aacute;s del otro. Es as&iacute; porque despoja la comunicaci&oacute;n humana de su naturaleza visual, olfativa, t&aacute;ctil y corporal, y eso nos hace m&aacute;s narcisistas porque, mientras que la amistad es una narraci&oacute;n, los amigos de Facebook son un n&uacute;mero&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del debate acerca del narcicismo, tan criticado en los mismos espacios en los que se ejerce con pasi&oacute;n, la necesidad de un medio que nos conecte con otros que est&aacute;n sin estarlo y que pueden llegar a ser lo que no son, se extiende y agiganta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de escuchar tangos, mi abuela ve&iacute;a telenovelas. Una de ellas ten&iacute;a una cortina musical con una l&iacute;nea que se hizo famosa: &ldquo;Hay una l&aacute;grima sobre el tel&eacute;fono&rdquo;, una l&aacute;grima que da cuenta de la espera dolorosa de alguien que se siente solo y que, de sonar el tel&eacute;fono, dejar&aacute; de sentirse as&iacute;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Con o sin l&aacute;grimas, esa espera ante un dispositivo que tiende puentes invisibles con los dem&aacute;s, sigue vigente. Quiz&aacute;s ya no se espere una voz, sino un like o un comentario u otro equivalente virtual de una palmadita en la espalda, o un abrazo. Pero hay algo en las nuevas soledades elegidas que vulnera la idea de la soledad o, quiz&aacute;s, la transmuta en otra cosa a la que bien se le podr&iacute;a hallar un neologismo. Una &eacute;poca como la nuestra, adicta a las batallas a trav&eacute;s del lenguaje, lo pide y lo propicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 04:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una palabra nueva para la soledad]]></media:title>
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