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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Julián Portela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/julian-portela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Julián Portela]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El limbo constitucional chileno: de Aristóteles y Platón a Pinochet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/limbo-constitucional-chileno-aristoteles-platon-pinochet_1_10780518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0dd7f470-e0a8-448e-81f1-6a957da50f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El limbo constitucional chileno: de Aristóteles y Platón a Pinochet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Chile dijo NO y NO a dos Constituciones en dos plebiscitos convocados por el gobierno más a la izquierda de su historia. El constitucionalista Julián Portela explica en elDiarioAR por qué el electorado repudió una Carta magna aristotélica y rechazó una Ley Suprema platónica y votó dos veces Pinochet. </p></div><p class="article-text">
        En el reciente y galardonado film <em>El Conde</em> el reconocido cineasta Pablo Larra&iacute;n imagina a&uacute;n entre nosotros a <strong>Augusto Pinochet </strong>como un v<strong>ampiro inmorta</strong>l, que sigue <strong>perturbando y viviendo a costa de los chilenos</strong>. Lejos de ser una art&iacute;stica met&aacute;fora, pareciera que el rechazo mayoritario del <strong>plebiscito</strong> del <strong>17 de diciembre </strong>se ha vuelto una sensaci&oacute;n tangible, donde los chilenos parecen condenados a vivir indefinidamente bajo la matriz constitucional pinochetista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado domingo <strong>el pueblo trasandino vot&oacute; por quinta vez para cambiar su Constituci&oacute;n</strong> (entre elecciones a convencionales y plebiscitos del &uacute;ltimo lustro), <strong>rechazando ahora en plebiscito al &uacute;ltimo proyecto</strong> reforma de inspiraci&oacute;n conservadora que con ligeros cambios, pretend&iacute;a meramente actualizar al texto vigente, sancionado hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os en periodo de dictadura&#8239;&#8239;y con fuerte inspiraci&oacute;n de perpetuaci&oacute;n del r&eacute;gimen dictatorial de entonces (signado por un esquema neoliberal, estratificaci&oacute;n social de limitada movilidad y un estado m&iacute;nimo y subsidiario). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2019 recorrió todo el largo y angosto país un clamor popular de reforma profunda del sistema vigente, en forma de estallido social que fue coronado por un acuerdo nacional para iniciar un proceso de renovación constitucional en Chile. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras d&eacute;cadas de retoques a la Carta Magna trasandina (las del presidente socialista Ricardo Lagos como insignia), en 2019 recorri&oacute; todo el largo y angosto pa&iacute;s un clamor popular de reforma profunda del sistema vigente, en forma de estallido que fue coronado por un acuerdo nacional para iniciar un proceso de renovaci&oacute;n constitucional.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Constituci&oacute;n es consenso</strong>
    </p><p class="article-text">
        En<strong> Chile</strong> toda <strong>reforma constitucional debe ser plebiscitada con la sociedad</strong>, que la legitima o no con su voto, y as&iacute; ahorra experimentos sociales m&aacute;s costosos si las reformas son demasiado profundas o no. Constituciones ef&iacute;meras como la de la Rep&uacute;blica de  Weimar en Alemania en 1919 o la peronista en la Argentina de 1949 demuestran que <strong>si no hay fuerte consenso c&iacute;vico no puede imponerse un nuevo modelo social</strong> y pol&iacute;tico en forma prolongada. 
    </p><p class="article-text">
        En este punto, es dable rese&ntilde;ar que el ejercicio de dise&ntilde;o de una sociedad (poder constituyente) es una de las facetas m&aacute;s delicadas de lo pol&iacute;tico y de lo jur&iacute;dico, e hist&oacute;ricamente se ha debatido en la academia sobre la conveniencia de tipolog&iacute;as de estructuraci&oacute;n democr&aacute;tica o tecnocr&aacute;tica, Por tanto tiempo, que casi podr&iacute;a decirse desde hace m&aacute;s de dos milenios, cuando nac&iacute;a una dial&eacute;ctica filos&oacute;fica que impacta a&uacute;n hoy en d&iacute;a en toda organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Mientras Arist&oacute;teles sosten&iacute;a la conveniencia de un autoridad surgida entre iguales, su maestro Plat&oacute;n solo confiaba en una direcci&oacute;n elaborada por sabios, una elite t&eacute;cnica gobernante, y cost&oacute; largos siglos llegar a una visi&oacute;n contractualista superadora, que sintetizara ambas por medio del di&aacute;logo y la interacci&oacute;n republicana y democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una convenci&oacute;n aristot&eacute;lica a la izquierda (sin la derecha)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras los Andes, <strong>el primer intento de reforma reciente fue en formato de convenci&oacute;n al modo artistot&eacute;lico</strong> (confiando en una representaci&oacute;n fidedigna del tejido social), que dur&oacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o y tuvo una impronta fuertemente reformista, tras un avasallante triunfo de la izquierda en la elecci&oacute;n a convencionales. Por <strong>mayo del 2022 fui invitado al trabajo de la Convenci&ograve;n y pude entrevistar a representantes de todo el espectro</strong>, pasando por representantes ind&iacute;genas (fruto de un in&eacute;dito cupo representativo), defensores ambientales y de acceso al agua (un gran problema en la naci&oacute;n vecina), enfermeros y educadores de a pie, militantes universitarios (como lo fue el propio presidente Boric), pol&iacute;ticos profesionales y unos pocos representantes de la derecha. A partir de esa experiencia y del fruto normativo proyectado publiqu&eacute; en <a href="https://www.eldiarioar.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAR</strong></a><strong> </strong>un <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/mundial-chile-cronica-argentina-proceso-constituyente-trasandino_129_9287442.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/mundial-chile-cronica-argentina-proceso-constituyente-trasandino_129_9287442.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Mundial de Chile: una cr&oacute;nica argentina del proceso constituyente trasandino</a>&rdquo; anticipaba la oportunidad hist&oacute;rica de poner fin a una etapa de conservadurismo arcaico que congelaba una sociedad desigual en acceso a derechos b&aacute;sicos como la salud y la educaci&oacute;n, pero con la advertencia obvia de que un <strong>texto que hab&iacute;a sido dise&ntilde;ado con total olvido</strong> de la derecha (ausente totalmente en el debate convencional y parte fundamental de la sociedad chilena) y por un cuerpo constituyente jaqueado por un proceso largo y engorroso se hab&iacute;a deslegitimado frente al pueblo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El texto repudiado en 2022 había sido diseñado con olvido de la derecha (ausente en el debate convencional pero parte fundamental de la sociedad chilena) por un cuerpo constituyente jaqueado por un proceso largo y engorroso, deslegitimado frente al pueblo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese progresismo extremo (sin el matiz que hubiese salido <strong>de una negociaci&oacute;n</strong> con la derecha) asust&oacute; a los ciudadanos, y <strong>el resultado del plebiscito del 2022 fue de amplio rechazo</strong>, lo cual motiv&oacute; el reinicio de <strong>un nuevo proceso</strong> m&aacute;s tradicional y <strong>con formato a lo plat&oacute;nico</strong> o de sabios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un proceso plat&oacute;nico a la derecha (o la ultraderecha)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante este <strong>2023</strong>, se transit&oacute; progresivamente por un <strong>acuerdo</strong> parlamentario de bases de 12 puntos (imprecisos y gen&eacute;ricos), luego trabajado por una <strong>comisi&oacute;n de expertos</strong> (con mayor&iacute;a de juristas) y finalmente tratado por una <strong>Convenci&oacute;n corta</strong> (con fuerte representaci&oacute;n de la derecha), que ha derivado en un proyecto normativo algo ins&iacute;pido y bastante conservador que poco innova en reformas cruciales de dise&ntilde;o social que exigi&oacute; fervorosamente la ciudadan&iacute;a all&aacute; por el 2019 en materia de igualdad y presencia activa del Estado. Las <strong>cr&iacute;ticas del rechazo</strong> (que ha ganado por 10 puntos) <strong>tildaban al proyecto como de ultraderecha, al lado del actual texto</strong> de derecha.&#8239;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El texto rechazado el 17 de diciembre de 2023 en el segundo plebiscito de la era Gabriel Boric había sido tildado por sus detractores como ultraderecha, es decir, como más extremista que el actual texto vigente de derecha pinochetista modelo 1980. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pues bien, <strong>este nuevo rechazo plebiscitario</strong> ha <strong>coronado el proceso constitucional al menos durante el gobierno actual</strong> a palabras del propio presidente, por lo que al menos por unos a&ntilde;os m&aacute;s continuar&aacute; este estado de limbo constitucional, donde -como el Conde- Pinochet todav&iacute;a influye en el dise&ntilde;o de una sociedad desigual (con fuertes restricciones a la salud y a la educaci&oacute;n p&uacute;blicas), con un Estado m&iacute;nimo y subsidiario, pol&iacute;ticas de seguridad de contenci&oacute;n, y el desarrollo econ&oacute;mico de una elite conformada por familias tradicionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del status al contrato, de ganar una elecci&oacute;n a plebiscitar una Constituci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, vale el ejemplo de este proceso del pa&iacute;s hermano para analizar contrapuntos propios de un mal de &eacute;poca: la <strong>futilidad de las grietas ideol&oacute;gicas</strong> para <strong>trazar pol&iacute;ticas de largo plazo con ol&iacute;mpica elusi&oacute;n a la contraparte</strong> del espectro pol&iacute;tico. No hay posibilidad de grandes pol&iacute;ticas sin grandes consensos previos.&#8239;&#8239;Es que para avanzar se precisan &ldquo;todas las voces, TODAS&hellip;&rdquo; como reza la m&iacute;tica &ldquo;Canci&oacute;n con Todos&rdquo;, un cl&aacute;sico latinoamericano inmortalizado por Mercedes Sosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es por eso, si se trata de pactar un nuevo mapa social, de dise&ntilde;ar un nuevo horizonte para todo un pa&iacute;s, pareciera fundamental la irrupci&oacute;n de posturas dialoguistas y renovadoras que tiendan puentes entre las orillas y permitan cumplirse buena parte de las demandas de cambio y renovaci&oacute;n que la sociedad exige. Los <strong>extremos ideol&oacute;gicos</strong> y las <strong>vertientes antag&oacute;nicas</strong> pueden ser buenas t&aacute;cticas para ganar debates y hasta elecciones en el corto plazo, pero son <strong>p&eacute;simas estrategias para construir</strong> puentes firmes para <strong>el futuro</strong> de toda sociedad: es que <strong>despu&eacute;s de la ant&iacute;tesis de Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles, llegamos al contractualismo de Hobbes y de Rousseau</strong> que potenci&oacute; las revoluciones democr&aacute;ticas modernas, y sintetiza la visi&oacute;n contempor&aacute;nea sobre la evoluci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si, esto vale tanto para uno como para el otro lado de los Andes, es hora de <strong>alejar vampiros y fantasmas omnipotentes del pasado</strong> y volver a confiar en el di&aacute;logo y el consenso de los vivos y sufrientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/limbo-constitucional-chileno-aristoteles-platon-pinochet_1_10780518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Dec 2023 19:03:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El limbo constitucional chileno: de Aristóteles y Platón a Pinochet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chile plebiscito,Gabriel Boric,Constituyente en Chile,Augusto Pinochet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mundial de Chile: una crónica argentina al proceso constituyente trasandino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mundial-chile-cronica-argentina-proceso-constituyente-trasandino_129_9287442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ee0435c-3c81-4c96-b9a5-85499cb7e87e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Mundial de Chile: una crónica argentina al proceso constituyente trasandino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Invitado académicamente en mayo para presenciar en vivo e in situ en Santiago las labores de la Convención constituyente, Julián Portela, profesor de Derecho Constitucional en la argentina Universidad Nacional de La Plata, ofrece a elDiarioAR un apretado, iluminador y completo examen jurídico de la Ley Suprema que Chile vota este domingo si aprobar o rechazar.</p></div><p class="article-text">
        No, no. No lo miran por TV. Lo est&aacute;n viviendo. Todos sabemos que este 2022 es el a&ntilde;o esperado para ser espectadores del mayor espect&aacute;culo futbol&iacute;stico global que se desarrollar&aacute; en un ambiente tan lejano como forzado, pero no tantos vislumbramos la importancia de asomarse aqu&iacute; nom&aacute;s, tras la cordillera andina, a vivenciar como nuestros vecinos est&aacute;n jug&aacute;ndose en una semana todo su futuro real. Es que desde el desierto de Atacama a la Patagonia chilena, todo un largu&iacute;simo y angosto pa&iacute;s se prepara para una verdadera final (este domingo 4 de septiembre) que determinar&aacute; o no la aceleraci&oacute;n de cambios sustanciales en el modo de vida de una sociedad paradigm&aacute;tica del cono sur.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Amanece por el Pac&iacute;fico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los constitucionalistas del mundo seguimos con atenci&oacute;n expectante el desarrollo de todo este proceso hist&oacute;rico que avanza en un pa&iacute;s que se ha caracterizado por ser la excepci&oacute;n a los c&aacute;nones tradicionales de la regi&oacute;n, en un tr&iacute;ptico graficado por una seguridad jur&iacute;dica apalancada en normas enraizadas en una larga dictadura militar, una econom&iacute;a tan pujante como elitista y concentrada en actividades con importante costo ambiental, y -finalmente- un equilibrio social precario ajeno a una perspectiva de desarrollo integral.
    </p><p class="article-text">
        Este combo perdur&oacute; inalterable por d&eacute;cadas, encontr&aacute;ndose su modificaci&oacute;n sustancial atascada en sistemas de reforma constitucional dise&ntilde;ados justamente para congelar un statu-quo inalterable a 1980, y cuya ansiada apertura total solo se dio ante el temor que asol&oacute; a toda la clase pol&iacute;tica a fines de 2019, en medio de una verdadera asonada popular que se visibiliz&oacute; en todo el pa&iacute;s exigiendo nuevas reglas y la apertura de un debate&nbsp;profundo sobre una nueva Constituci&oacute;n democr&aacute;tica, que establezca una nueva distribuci&oacute;n de la riqueza, principalmente en materia de acceso a la salud y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Prejuicios sobre un campe&oacute;n regional</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siendo nuestro vecino con mayor frontera en com&uacute;n, sabido es que la nevada barrera de los Andes nunca fue un obst&aacute;culo para la proyecci&oacute;n institucional del cono sur americano: adem&aacute;s de la consabida epopeya de Jos&eacute; de San Mart&iacute;n como primer hito en su cruzada libertadora, fue tambi&eacute;n mirando el azul profundo que ba&ntilde;a Valpara&iacute;so desde donde un tucumano exiliado (Juan Bautista Alberdi), imagin&oacute; y dise&ntilde;&oacute; en soledad aspectos vitales que hacen a&uacute;n hoy a la identidad constitucional argentina (respeto al federalismo, fomento de la inmigraci&oacute;n, soberan&iacute;a popular), con todos sus aciertos y tambi&eacute;n sus sombras.
    </p><p class="article-text">
        Es innegable tambi&eacute;n que la atenci&oacute;n sobre el proceso constituyente chileno del resto de sus vecinos lindantes (con los cuales hist&oacute;ricamente ha tenido relaciones tirantes) posea una fuerte expectativa de una redefinici&oacute;n de su rol en la regi&oacute;n, superando suspicacias hist&oacute;ricas o recelos geogr&aacute;ficos, y fijando ahora s&iacute; puentes axiol&oacute;gicos claros sobre el destino continental en com&uacute;n. En lo personal, esta posibilidad de redise&ntilde;o del equilibrio regional bien mereci&oacute; volver a cruzar los Andes no solo para revisitar familia tras la pandemia, sino ahora tambi&eacute;n para compartir experiencias en primera persona con convencionales en el seno de su labor constituyente y con operadores constitucionales y ciudadanos en su mirada a este proceso hist&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde la Ley por la Fuerza hacia una Constituci&oacute;n de la Raz&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la raz&oacute;n o la fuerza&rdquo; reza hist&oacute;ricamente el escudo chileno. Si algo ha distinguido a ese estado en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os respecto al resto de la regi&oacute;n (am&eacute;n de sus consabidas virtudes de naci&oacute;n pujante y trabajadora) es su moroso desprendimiento de la historia golpista. Su presente constituci&oacute;n est&aacute; fechada en pleno proceso dictatorial (1980), plebiscitada simb&oacute;licamente sobre un proyecto redactado con pluma del principal arquitecto jur&iacute;dico del pinochetismo, el malogrado Jaime Guzm&aacute;n. La resistencia democr&aacute;tica que se visibiliz&oacute; en el rechazo de 1988 (magistralmente retratado en la pel&iacute;cula <em>No</em> de Pablo Larra&iacute;n), no fue acompa&ntilde;ada por un despegue de la norma perge&ntilde;ada por la fuerza, que sigue siendo la vigente pese a las significativas morigeraciones, principalmente en la reforma de 2005 que acab&oacute; con los fueros vitalicios para el ex dictador. 
    </p><p class="article-text">
        Mucho se ha escrito e investigado sociol&oacute;gicamente sobre el resultado que ha producido esta r&iacute;gida y minimalista estructura constitucional, principalmente con una poblaci&oacute;n socialmente polarizada, que tras estad&iacute;sticas sobre una pujanza macroecon&oacute;mica escond&iacute;a fort&iacute;simas inconsistencias microsociales, principalmente en materias de evoluci&oacute;n c&iacute;vica, como la igualdad de g&eacute;nero y de minor&iacute;as culturales (olvido total de los pueblos originarios), el respeto al medio ambiente de las actividades extractivistas y las restricciones de acceso a educaci&oacute;n universitaria o salud&nbsp;de la mayor&iacute;a de los chilenos.
    </p><p class="article-text">
        En cada visita anual al vecino pa&iacute;s se agigantaba la evidencia de una demanda creciente y cada vez m&aacute;s urgente sobre la necesidad de un nuevo pacto social a trav&eacute;s de una nueva carta magna redactada por un poder constituyente que fuera legitimado democr&aacute;ticamente, pero no fue sino hasta las rebeliones populares del 2019 que esa demanda se hizo impostergable, movimiento hist&oacute;rico que desembocara en este proceso ambivalente que inexorablemente llevar&aacute; a una nueva Constituci&oacute;n, donde ahora s&iacute; primara m&aacute;s la Raz&oacute;n (colectiva) que de la Fuerza (de unos pocos).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Test r&aacute;pido de legitimidad de la reforma</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la finalizaci&oacute;n del borrador y su posterior condensaci&oacute;n a algo m&aacute;s de 350 art&iacute;culos por parte de la Comisi&oacute;n de Armonizaci&oacute;n, ya se c con un proyecto de nueva Constituci&oacute;n a ser presentado a plebiscito general obligatorio del pr&oacute;ximo 4 de septiembre, por lo que deviene oportuno desgranar la completa legitimidad de tan relevante proceso: temporal (&iquest;es un <em>momentum</em> constitucional?), representativa (&iquest;existe adecuada identificaci&oacute;n social en los constituyentes?), formal (&iquest;se respetan reglas en el procedimiento?), democr&aacute;tica (&iquest;se ha dado el debido debate previo?) y operativa (&iquest;es v&aacute;lido y operativo el producto final?).
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Momentum constitucional innegable. </strong> La urgencia de un cambio profundo de la m&aacute;xima ley de la rep&uacute;blica trasandina es un hecho reconocido por todos, tanto como deuda hist&oacute;rica como por necesidad pol&iacute;tica mayoritaria tras las puebladas de 2019 que culminaron en el reconocimiento del &ldquo;Acuerdo por la Paz y la Nueva Constituci&oacute;n&rdquo; del 15N suscripto por todo el espectro pol&iacute;tico, y que dio origen al proceso constituyente. Nadie en Chile, ni siquiera los m&aacute;s esc&eacute;pticos con la labor de la actual convenci&oacute;n, dudan sobre la necesidad de encarar una reforma sustancial de la Carta de ra&iacute;z pinochetista de 1980, como as&iacute; tambi&eacute;n lo enrostr&oacute; el casi 80% de apoyo del plebiscito de ingreso al proceso, en noviembre del 2020.</li>
                                    <li><strong>&iquest;Todas las voces, todas?</strong> M&aacute;s discutible es la mirada sobre la legitimidad representativa de la Convenci&oacute;n, discutida por el sistema de cupos reservados a pueblos originarios (17 miembros de los 155), el debut de la paridad de g&eacute;nero, la alt&iacute;sima proporci&oacute;n de independientes ideol&oacute;gicamente variopintos (fruto del descr&eacute;dito de los partidos tradicionales), la atomizaci&oacute;n de la izquierda y el escaso resultado electoral de la derecha (hist&oacute;ricamente un actor de peso en la pol&iacute;tica trasandina). El resultado de ello ha sido una puesta en marcha morosa y algo ca&oacute;tica de la Convenci&oacute;n, un rol puramente antag&oacute;nico de la derecha conservadora que no llega al tercio m&iacute;nimo para imponer negociaciones, y una agenda fuertemente marcada por los deseos reformistas en materia de reconocimientos ind&iacute;genas, ecol&oacute;gicos, de derechos sociales y de igualdad de g&eacute;nero. Es hist&oacute;rica&nbsp;y mundial la discusi&oacute;n sobre si es conveniente que sean los mejores (teor&iacute;a plat&oacute;nica o elitista) o los m&aacute;s representativos (democr&aacute;tica o aristot&eacute;lica) los que dise&ntilde;en la organizaci&oacute;n social a trav&eacute;s de una Constituci&oacute;n, pero lo cierto es que en Chile ha regido y se quiere cambiar una carta perge&ntilde;ada por una elite, y es l&oacute;gico que universalizar el trabajo de redacci&oacute;n y consenso importa riesgos. Existe en el seno de la Convenci&oacute;n personajes populares histri&oacute;nicos como la &ldquo;t&iacute;a Pikachu&rdquo; (transportista escolar que entrevistada resalt&oacute; haber logrado a trav&eacute;s de su personaje anim&eacute; el llamar la atenci&oacute;n para cuestiones de minoridad vulnerable), as&iacute; como numerosos juristas de referencia (como Fernando Atria o Jaime Bassa), pero tambi&eacute;n letrados de constitucionalismo activo (como Manuela Royo, letrada de dirigentes ind&iacute;genas y defensora ambiental del uso p&uacute;blico del agua, quien nos invitara a ver la Convenci&oacute;n internamente). En definitiva, la calidad representativa ha sido innegablemente democr&aacute;tica. </li>
                                    <li><strong>Plebiscito de salida, el VAR de la Convenci&oacute;n.</strong> El procedimiento de reforma ha partido casi virtualmente del concepto de hoja en blanco, pero con la fuerte limitaci&oacute;n que solo se sancionan normas con una mayor&iacute;a calificada del 2/3 del total de la convenci&oacute;n, adem&aacute;s de estar desde el inicio plagado de incidentes y pol&eacute;micas p&uacute;blicas sobre convencionales y propuestas individualistas magnificadas, lo cual sumado a la larga duraci&oacute;n del proceso han derivado en cierta desilusi&oacute;n de muchos de los ciudadanos que apoyaron fervorosamente el inicio de este periplo, lo cual &ndash;sumado a la enf&aacute;tica resistencia que ciertos medios de comunicaci&oacute;n y del aparato pol&iacute;tico tradicional- hoy aporta cierto v&eacute;rtigo al resultado final del plebiscito de salida, incluso con encuestas que ponen encima la posibilidad de un rechazo. Pero ese hecho electoral (consulta popular obligatoria), sumado al expl&iacute;cito apoyo oficialista gubernamental a la aprobaci&oacute;n, tensiona y a la vez legitima el conocimiento de la profundidad de los cambios propuestos, que lejos de ser una panacea, ser&aacute;n el inicio de un nuevo camino de integraci&oacute;n social para una naci&oacute;n que merode&oacute; la desintegraci&oacute;n en 2019.</li>
                                    <li><strong>El debate asincr&oacute;nico, o de la resistencia institucional a los cambios.</strong> La magra elecci&oacute;n para convenicionales de 2021 y la regla de los &#8532; virtualmente amput&oacute; toda participaci&oacute;n positiva de los representantes de la derecha o conservadores, usualmente una fuerza de peso en la vida pol&iacute;tica trasandina. Sin embargo, ll&aacute;mese autoexclusi&oacute;n o marginaci&oacute;n del debate constituyente, no pareciera que esta escasa dial&eacute;ctica pueda oponerse como nulificante del producto a plebiscitarse. Basta una recorrida por los principales medios period&iacute;sticos (en mayoritaria campa&ntilde;a por el Rechazo) o un intercambio con los actuales operadores del sistema constitucional chileno (legisladores, magistrados) sirve para anticipar que esa dial&eacute;ctica ideol&oacute;gica pendiente se dar&aacute; en los hechos durante la implementaci&oacute;n de un nuevo texto constitucional: interpretaciones hist&oacute;ricas y frenos y contrapesos a la din&aacute;mica de los nuevos derechos se dar&aacute;n casi naturalmente para compensar la salida de la inercia.</li>
                                    <li><strong>Producto constituyente: el horizonte en una sociedad integrada por el respeto. </strong>A fuerza de ser sint&eacute;tico, cabe remarcar cu&aacute;les son los faros que han iluminado la labor reformista en el extenso articulado de la nueva Constituci&oacute;n propuesta para una virtual&nbsp;refundaci&oacute;n de la naci&oacute;n chilena: la conformaci&oacute;n de un estado plurinacional (en convivencia equitativa de todas las naciones internas), intercultural (simb&oacute;lico y efectivo), ecol&oacute;gico (reconociendo a la naturaleza misma como nuevo sujeto de derecho), g&eacute;nero (respaldando el avance paritario en casi todas las &aacute;reas) y latinoamericano (definici&oacute;n regional expl&iacute;cita y esperada por el resto de la regi&oacute;n, para un hermanamiento definitivo). </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, internamente se avanza en un federalismo de regiones (buscando descentralizar el esquema concentrado preexistente), y se potencia el activismo estatal (resignificando al hist&oacute;rico Estado subsidiario). Son sustanciales los acentos democr&aacute;ticos en la conformaci&oacute;n y el monitoreo de fuerzas armadas y de seguridad (que dejar&aacute;n de titularse &ldquo;carabinero&rdquo; en busca de un nombre menos represivo y m&aacute;s integrador), y el eje en el crecimiento arm&oacute;nico social, con respeto declarado a los extranjeros residentes.
    </p><p class="article-text">
        Diversas medidas se adoptan para reformular al Estado nacional en su nueva dimensi&oacute;n (como la atenuaci&oacute;n del presidencialismo, la suplantaci&oacute;n del Senado por una c&aacute;mara de las regiones, o la transformaci&oacute;n del control centralizado de constitucionalidad), y que indudablemente motivar&aacute;n r&iacute;os de tinta doctrinaria y jurisprudencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Plebiscitar el futuro: la decisi&oacute;n final ser&aacute; soberana y popular</strong>
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en este 2022 est&aacute; defini&eacute;ndose en Chile no un acto electoral ni una enmienda formal, sino todo un proceso hist&oacute;rico de refundaci&oacute;n nacional. &ldquo;Renace&rdquo; se lee en un grafiti en la plaza Italia santiaguina (foco de las rebeliones de 2019 y hoy rebautizada popularmente como &ldquo;Plaza de la Dignidad&rdquo;), y es un mensaje c&iacute;vico fort&iacute;simo que condiciona la vida pol&iacute;tica de una sociedad latinoamericana que pareci&oacute; vivir aislada con las discusiones p&uacute;blicas de toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Indudablemente ser&aacute;n los propios chilenos quienes deber&aacute;n muy pronto definir su futuro. Y lejos de ser una panacea cualquier nueva Constituci&oacute;n, est&aacute; claro en t&eacute;rminos t&eacute;cnicos, que se est&aacute; discutiendo el rol de la ley como organizadora de una sociedad determinada: derecho como tributo al pasado, o una norma de integraci&oacute;n al futuro. Por ello, pareciera que el plebiscito de salida anuncia un debate c&iacute;vico entre dos miradas bien diferenciadas: el rechazo afianzado en la seguridad del pasado, consolidando la visi&oacute;n de una Constituci&oacute;n m&iacute;nima y protectora del status quo (minimalismo que reafirma el poder real preexistente), o aprobar la apertura a una nueva etapa de di&aacute;logo a nuevos derechos, nuevas expresiones y el dise&ntilde;o de una nueva sociedad, m&aacute;s inclusiva y proyectada a un futuro de expectativas y desarrollo arm&oacute;nico y previsible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no es un cuento de hadas: toda decisi&oacute;n constitucional es naturalmente una postulaci&oacute;n pol&iacute;tica de m&aacute;xima relevancia, y como tal, genera resistencias y conflictos de poder expl&iacute;citos. Al tocarse intereses creados, se redise&ntilde;a la pol&iacute;tica distributiva de la riqueza. Por lo que se vienen momentos de tensi&oacute;n y quiz&aacute;s de crispaci&oacute;n tras los Andes, pero es algo hasta natural para un pa&iacute;s en metamorfosis esperada y profunda.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, este 2022 hay algo mejor que salir campe&oacute;n del mundo? Por supuesto que s&iacute;: Chile va camino a hermanarse interna y tambi&eacute;n regionalmente, fijando objetivos integradores que indudablemente, por el consabido esp&iacute;ritu trabajador y pujante de la naci&oacute;n trasandina, ser&aacute;n de prosperidad colectiva. Y si avanza en ese logro, no hay vuelta ol&iacute;mpica en Qatar que se le asimile.
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián Portela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mundial-chile-cronica-argentina-proceso-constituyente-trasandino_129_9287442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 21:07:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Mundial de Chile: una crónica argentina al proceso constituyente trasandino]]></media:title>
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