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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Natalia Laube]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/natalia-laube/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Natalia Laube]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La edad experimental: Erri de Luca y un relato luminoso sobre la vejez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edad-experimental-erri-luca-relato-luminoso-vejez_1_12287314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd78d20f-7a93-4a5f-bdb8-2bf99c4aa468_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La edad experimental: Erri de Luca y un relato luminoso sobre la vejez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 74 años, el escritor italiano escala montañas sin cuerdas, publica libros en coautoría y llena auditorios en el mundo entero. En 'L’età sperimentale', a la vez un libro y un documental, propone mirar la tercera edad como un ensayo vital.</p></div><p class="article-text">
        En la primera escena de <em>L&rsquo;et&agrave; sperimentale</em>, una c&aacute;mara capta desde un plano a&eacute;reo a un hombre delgado, de piernas y brazos largos, que est&aacute; escalando sin cuerdas una imponente pared de roca caliza que emerge desde el bosque. Aunque parece una hormiguita en la inmensidad de ese paisaje, no hay misterio acerca de su identidad: ese tipo atl&eacute;tico, seguro, paciente, no es otro que el escritor italiano <strong>Erri De Luca</strong>, quien descubri&oacute; la escalada a sus treinta, cuando todav&iacute;a trabajaba como obrero y no exist&iacute;a ni uno solo de los m&aacute;s de cincuenta libros que a&ntilde;os m&aacute;s tarde publicar&iacute;a y ser&iacute;an traducidos a m&aacute;s de treinta y cinco idiomas. <strong>Lo sabemos porque el corto documental est&aacute; escrito y protagonizado por &eacute;l</strong>, y porque ah&iacute; mismo promete compartir algunas reflexiones en torno a la vejez. La suya propia, pero tambi&eacute;n la de sus coet&aacute;neos. &ldquo;En el &uacute;ltimo siglo, la edad promedio se duplic&oacute;. Ninguna generaci&oacute;n antes que la m&iacute;a lleg&oacute; a vieja de forma tan masiva. La vejez se convirti&oacute; en mayor&iacute;a. Por eso se trata de un experimento&rdquo;, recita, desde una voz en <em>off</em> que acompa&ntilde;a las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Casi medio siglo despu&eacute;s de aquel inicio en la escalada, De Luca es un experto en el deporte. Se las ingeni&oacute; para dedicar su vida a cultivar su pasi&oacute;n por el monta&ntilde;ismo, junto a la escritura y la contemplaci&oacute;n de la naturaleza, que ejercita siempre que puede en largas caminatas al aire libre. Hace d&eacute;cadas se mud&oacute; a la campi&ntilde;a romana, a un paso del bosque, cerca de unas cuantas cadenas monta&ntilde;osas y a unos poco kil&oacute;metros del mar. No demasiado lejos, por otro lado, del aeropuerto de Roma, que todav&iacute;a frecuenta para volar a festivales y eventos literarios de todo el mundo, que se desviven por tenerlo en su <em>line up</em>. Su &uacute;ltimo gran viaje internacional fue, justamente, a la 49&ordf; Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde el domingo pasado present&oacute; su &uacute;ltimo libro, coescrito junto a la modelo y estilista francesa In&egrave;s de la Fressange, que lleva el mismo t&iacute;tulo del documental dirigido por <strong>Marco Zingaretti, </strong>inspirado en ese ensayo. Aunque todav&iacute;a no cuenta con una versi&oacute;n en espa&ntilde;ol, el colmado auditorio Victoria Ocampo estaba lleno de asistentes que hab&iacute;an conseguido su ejemplar del libro en italiano y esperaban ansiosos el final de la charla para llev&aacute;rselo firmado por el autor, <strong>uno de los m&aacute;s celebrados de su pa&iacute;s</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En un alto en el camino creativo: Erri De Luca junto a Giada Gentili, productora de L&#039;età sperimentale, en una pausa entre montañas y palabras."
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                En un alto en el camino creativo: Erri De Luca junto a Giada Gentili, productora de L&#039;età sperimentale, en una pausa entre montañas y palabras.                            </span>
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        Con su tono sereno, casi de monje zen, y el humor p&iacute;caro que caracteriza su escritura, De Luca se pregunt&oacute; ante el auditorio cu&aacute;ndo uno empieza a notar que est&aacute; envejeciendo. La epifan&iacute;a, en su caso, lleg&oacute; de la mano de las palabras: &ldquo;Cuando los m&aacute;s j&oacute;venes empiezan a hablar de lo que hac&eacute;s con un <em>todav&iacute;a</em>, es ah&iacute; cuando ten&eacute;s que darte cuenta de que est&aacute;s viejo. &lsquo;&iexcl;Todav&iacute;a escala!&rsquo;, dicen, &lsquo;&iexcl;todav&iacute;a escribe!&rsquo;&rdquo;. Lejos de angustiarlo, De Luca eligi&oacute; abrazar ese adverbio con un resabio de optimismo y entenderlo como una ventana abierta que indica que uno, <em>todav&iacute;a</em>, est&aacute; en condiciones de hacer. &ldquo;El problema vendr&aacute; cuando empiece a ser reemplazado por un &lsquo;ya no&rsquo;. El &lsquo;ya no&rsquo; es un certificado de defunci&oacute;n. Mientras tanto, sigue habiendo chances de seguir aprendiendo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A sus 74 a&ntilde;os, el autor de <em>Montedidio</em>, <em>Nap&aacute;trida</em> y <em>El peso de la mariposa</em> sigue escribiendo pero sobre todo leyendo (&ldquo;Soy mucho m&aacute;s lector que escritor: paso m&aacute;s tiempo haciendo lo primero que lo segundo, leo en varias lenguas, puedo escribir solo en una&rdquo;), inspirando lectores, cautivando a quienes van a verlo a sus charlas y explorando el mundo con mirada curiosa. En resumen, sigue llevando a la pr&aacute;ctica todo eso que predica en <em>L&rsquo;et&agrave; sperimentale:</em> que la vida, incluso en la tercera edad, puede ser una zona activa de descubrimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Erri de Luca, en la edición 2025 de la Feria del Libro de Buenos Aires.                            </span>
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        Exobrero de la Fiat, aprendiz autodidacta de varias lenguas, traductor del hebreo b&iacute;blico, exmilitante de izquierda y deportista, De Luca volvi&oacute; su biograf&iacute;a materia literaria, y logr&oacute; siempre rehuir el lamento o la autoconmiseraci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo no iba a hacerlo ahora, pis&aacute;ndole los talones a la &uacute;ltima etapa de su vida? &ldquo;El hecho de no imaginarme en el futuro me permite verlo o imaginarlo de un modo m&aacute;s l&iacute;mpido&rdquo;. Dijo que no le gusta dar consejos &mdash;&ldquo;la vejez de quienes me precedieron no me sirve de modelo; para el cuerpo de uno, cuando sucede, es la primera vez&rdquo;&mdash;, pero cerr&oacute; con uno: &ldquo;Despu&eacute;s de los 70, conviene tener m&aacute;s a&ntilde;os que kilos&rdquo;. Quienes no leen italiano deber&aacute;n esperar con paciencia el lanzamiento de la traducci&oacute;n. Y disfrutar, mientras tanto, de sus obras previas y del brev&iacute;simo pero potente documental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>L&rsquo;et&agrave; sperimentale</strong></em><strong>, el documental escrito por Erri De Luca y dirigido por Marco Zingaretti, se proyectar&aacute; en el stand del Instituto Italiano de Cultura de la Feria del Libro de Buenos Aires hoy y ma&ntilde;ana a las 17.</strong>
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                    alt="Erri de Luca presentó el domingo, en la 49ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, su último libro, coescrito junto a la modelo y estilista francesa Inès de la Fressange, que lleva el mismo título del documental dirigido por Marco Zingaretti."
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                Erri de Luca presentó el domingo, en la 49ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, su último libro, coescrito junto a la modelo y estilista francesa Inès de la Fressange, que lleva el mismo título del documental dirigido por Marco Zingaretti.                            </span>
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        <em>NL/JJD</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edad-experimental-erri-luca-relato-luminoso-vejez_1_12287314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 03:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La edad experimental: Erri de Luca y un relato luminoso sobre la vejez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Erri De Luca,Montañismo,Documentales,Literatura italiana,Feria del Libro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pueblo chico, pantalla grande: así fue la cuarta edición del PampaDocFest]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pueblo-chico-pantalla-grande-cuarta-edicion-pampadocfest_1_12232165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8cdfab9-d8dd-49d0-af16-02e18846116f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pueblo chico, pantalla grande: así fue la cuarta edición del PampaDocFest"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Puede un poblado de 600 habitantes convertirse en sede de un festival internacional de cine? Colonia Santa Teresa, en el sur pampeano, lo viene haciendo desde 2021 con el PampaDocFest, un encuentro que cruza documentales, comunidad y territorio. 
</p></div><p class="article-text">
        Adela Esther Duckardt tiene 89 a&ntilde;os y vivi&oacute; la mayor parte de su vida en Colonia Santa Teresa, un poblado rural pampeano fundado en 1921 por un grupo de alemanes del Volga entre los que estaba su pap&aacute;. Su vida y la de Santa Teresa podr&iacute;an escribirse casi en la misma l&iacute;nea de tiempo: Adela nac&iacute;a cuando el pueblo estaba cumpliendo sus primeros quince a&ntilde;os. Si bien en la Colonia todos saben qui&eacute;n es &ndash;lo sabr&iacute;an aunque no fuese una figura m&iacute;tica, el anonimato es un fen&oacute;meno escaso para sus 600 habitantes&ndash;, es posible que no todos tengan en mente su nombre completo. Desde que tiene memoria, el mundo la llama por el apodo que de chiquita le puso su familia: Popa, un desv&iacute;o al castellano de la palabra &ldquo;Puppe&rdquo;, que significa mu&ntilde;eca en alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que todav&iacute;a tiene fuerza para caminar y su mente conserva una envidiable lucidez, hace alg&uacute;n tiempo Popa decidi&oacute; no salir m&aacute;s de su casa. Gracias a la ayuda de una de sus sobrinas y de dos empleadas, puede prescindir de las cosas que pasan en las casi treinta manzanas que componen Santa Teresa, su &ldquo;all&aacute; afuera&rdquo; m&aacute;s inmediato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado, sin embargo, Popa rompi&oacute; sus propias reglas: lleg&oacute; hasta el Club Deportivo y Social Colonial para presenciar junto a casi 300 personas de la Colonia y otros pueblos vecinos la &uacute;ltima noche del <strong>PampaDocFest, el &uacute;nico festival internacional de cine documental de La Pampa.</strong> Y ah&iacute; mismo se vio por primera vez en pantalla grande: durante la jornada de cierre, se proyect&oacute; <em>Y estoy aqu&iacute;</em>, el corto que los realizadores chaque&ntilde;os Marcel y Yoni Czombos, invitados a dejar una huella f&iacute;lmica de su paso por el festival, filmaron y editaron en tiempo r&eacute;cord con asistencia de varios vecinos. En <em>Y estoy aqu&iacute;</em>, Popa cuenta algunos de los acontecimientos que marcaron su vida: su juventud, su viaje inici&aacute;tico a la Capital, el descubrimiento del amor, las cosas que le hubiera gustado hacer y las que finalmente termin&oacute; haciendo por obedecer mandatos. Frente a la c&aacute;mara, Popa llora por los sue&ntilde;os que a&uacute;n le pesa no haber cumplido. El p&uacute;blico presente, testigo repentino de su intimidad, tambi&eacute;n llora con ella.&nbsp;
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                En pleno rodaje de “Y estoy aquí”, el corto de los realizadores chaqueños Marcel y Yoni Czombos.                            </span>
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        <strong>Con &ldquo;</strong><a href="https://pampadocfest.com/y-estoy-aca-el-corto-de-popa-realizado-en-nuestro-cine-en-comunidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el corto de Popa</strong></a><strong>&rdquo;, el PampaDocFest reforz&oacute; en esta cuarta edici&oacute;n celebrada entre el 10 y el 12 de abril una de sus apuestas centrales: involucrar a la comunidad local en el entramado de todas sus actividades.</strong> &iquest;Existir&aacute; en el mundo otro festival tan peque&ntilde;o en escala y tan grande en esp&iacute;ritu comunitario? Esta <em>rara avis </em>en el mapa de eventos culturales argentinos naci&oacute; en 2021, como una serie de proyecciones de cine en el marco del centenario de Colonia Santa Teresa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ubicada en los m&aacute;rgenes de una provincia de por s&iacute; perif&eacute;rica en el imaginario argentino</strong>, Santa Teresa volvi&oacute; de la celebraci&oacute;n por sus cien a&ntilde;os una oportunidad para proyectarse m&aacute;s all&aacute; de sus l&iacute;mites geogr&aacute;ficos: durante los festejos se inaugur&oacute; un mural del artista Mart&iacute;n Ron, se crearon puntos de lectura que luego fueron replicando otras localidades, se mostr&oacute; cine al aire libre para volver a reunir a los vecinos que, como casi todos los argentinos, hab&iacute;an estado metidos en casa mucho tiempo. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el periodista y gestor cultural <strong>Miguel Roth</strong> &ndash;la cabeza inquieta detr&aacute;s de todo esto&ndash; se puso al hombro una segunda edici&oacute;n, que desde entonces se celebra de forma anual e ininterrumpida. <strong>&ldquo;A veces nos preguntan por qu&eacute; hacer un festival de cine en un pueblo tan chico. Nosotros respondemos &iquest;por qu&eacute; no?&rdquo;</strong>, desaf&iacute;a &eacute;l, que creci&oacute; en la Patagonia cordillerana e hizo de La Pampa su casa hace poco m&aacute;s de siete a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de esa chispa inicial, el festival se fue expandiendo a&ntilde;o a a&ntilde;o, siempre sostenido por la comunidad de vecinos que todos los a&ntilde;os lo vuelve a hacer posible. Esto podr&iacute;a ser solo una manera de decir, pero ac&aacute; adquiere una acepci&oacute;n bien literal: las comisiones de trabajo locales organizan el patio de comidas que funciona de punto de encuentro; convocan artesanos, apicultores y pasteleros de pueblos cercanos para armar la feria que acompa&ntilde;a las proyecciones, preparan las sedes y coordinan la log&iacute;stica para llevar y traer a muchos de los invitados, que, a pesar de las ascendentes dificultades econ&oacute;micas &ndash;no solamente por el retiro del INCAA en apoyo econ&oacute;mico e institucional&ndash;, siguen creciendo en n&uacute;mero y diversidad geogr&aacute;fica.&nbsp;
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                El Club Social y Deportivo Colonial, donde se realizaron las proyecciones.                            </span>
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        Con el sello indeleble de su fundador &ndash;que tambi&eacute;n es director de la plataforma de no ficci&oacute;n <a href="https://espacioangular.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Angular</a>&ndash;, la impronta period&iacute;stica del festival este a&ntilde;o se volvi&oacute; a notar: el PampaDocFest combin&oacute; proyecciones con espacios para pensar en el oficio de detectar historias y seguir buscando formas de contar la realidad. En la primera jornada, el periodista patag&oacute;nico <strong>Santiago Rey</strong> invit&oacute; al p&uacute;blico a desandar el proceso que lo llev&oacute; a investigar el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, primero para una serie de notas period&iacute;sticas, m&aacute;s tarde para su libro <em>Silenciar la muerte</em> y recientemente para el documental<em> Indio muerto</em>, que por estos d&iacute;as est&aacute; terminando de producir junto al documentalista Guillermo Constanzo.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, <strong>Ana Cacopardo</strong> tambi&eacute;n abri&oacute; su caja de herramientas para repasar algunas de sus grandes entrevistas en distintos formatos, desde la televisi&oacute;n (<em>Historias debidas</em>) hasta el podcast <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/los-monstruos-andan-sueltos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los monstruos andan sueltos</em></a><em> </em>que coproducen CLACSO y elDiarioAR, y para pensar junto al p&uacute;blico c&oacute;mo se cuenta este momento hist&oacute;rico<em>.</em> Las conversaciones continuaron con<strong> Luisina Colombo</strong> y <strong>Paula Cejas</strong>, representantes de la Federaci&oacute;n Internacional de Periodistas (FIP), que brindaron un panorama sobre las condiciones en las que trabajan los 1.300 periodistas que hoy cubren el conflicto palestino-israel&iacute; en la Franja de Gaza. Llegados desde Corrientes, Tucum&aacute;n y de un pueblo vecino a Santa Teresa, respectivamente, los cronistas <strong>Eduardo Ledesma</strong>, <strong>Exequiel Svetliza</strong> y <strong>&Aacute;ngeles Alemandi</strong> presentaron sus libros y vincularon su escritura con los paisajes que los rodean en su cotidiano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo, tambi&eacute;n, talleres pr&aacute;cticos para poner las manos en la masa de la no ficci&oacute;n. <strong>Emilia Erbetta</strong> y <strong>Melisa Rabanales</strong>, productoras en Argentina del podcast Radio Ambulante, ense&ntilde;aron trucos y secretos para producir documentales sonoros: desde c&oacute;mo encontrar la voz justa hasta aprovechar el archivo para contar buenas historias. Mientras tanto, un grupo de estudiantes de la Escuela 135 se sum&oacute; a un taller de foley. Despu&eacute;s de descubrir c&oacute;mo se hacen los ruidos y la m&uacute;sica que solemos escuchar en una pel&iacute;cula, se encargaron de crear los efectos de sonido de un corto animado que se proyect&oacute; durante la &uacute;ltima noche.&nbsp;
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                Colonia Santa Teresa, La Pampa.                            </span>
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        Reci&eacute;n cuando el sol bajaba, el festival finalmente desplegaba su faceta cin&eacute;fila. Cada noche hubo una selecci&oacute;n de cortos, otra de pel&iacute;culas dedicadas a documentar la ruralidad y un largo en competencia: la primera jornada se vio <em>Las apariencias</em>, un po&eacute;tico retrato del oeste pampeano realizado por el director argentino Nicol&aacute;s Onischuk, y la segunda fue el turno de <em>Ari, una historia de amor y vida</em>, del catal&aacute;n <strong>Ricard Mamblona</strong>, quien viaj&oacute; especialmente desde Espa&ntilde;a para presentar su trabajo en el PampaDoc y se llev&oacute; el primer premio. Tambi&eacute;n hubo espacio para el teatro documental: en el sal&oacute;n de la escuela primaria del pueblo, el periodista pampeano <strong>Lautaro Bentivegna</strong> present&oacute; <em>El arrimado</em>, su cr&oacute;nica en escena sobre el fot&oacute;grafo Juan Jos&eacute; Gozza, apenas veinte kil&oacute;metros al norte de Guatrach&eacute;, el pueblo que Gozza se dedic&oacute; a retratar. Como en cada una de las pel&iacute;culas que se vieron durante el festival, <em>El arrimado</em> tambi&eacute;n record&oacute; que las buenas historias a veces est&aacute;n a la vuelta de la esquina y que, incluso la m&aacute;s local, peque&ntilde;a e &iacute;ntima puede resonar con alguna fibra universal, s&oacute;lo hace falta que alguien se detenga a contarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pueblo-chico-pantalla-grande-cuarta-edicion-pampadocfest_1_12232165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Apr 2025 03:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pueblo chico, pantalla grande: así fue la cuarta edición del PampaDocFest]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,La Pampa,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soledad Villamil: "Los periodistas son como los médicos, hablan con naturalidad de una operación a corazón abierto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/soledad-villamil-periodistas-son-medicos-hablan-naturalidad-operacion-corazon-abierto_1_12194827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c670e1c8-014f-4b0a-a54e-e519fabb7d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soledad Villamil: &quot;Los periodistas son como los médicos, hablan con naturalidad de una operación a corazón abierto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz se pone en la piel de una periodista intensa, errática y comprometida en Atrapados, la nueva serie argentina de Netflix, lo más visto de esta semana en la plataforma. Su amor por los policiales, las claves de la construcción de su personaje Ema Garay y lo que aprendió compartiendo una jornada de trabajo en la redacción de elDiarioAR. </p><p class="subtitle">Cinco casos reales en documentales de gran impacto: crímenes terribles, medios voraces y cabos sueltos</p></div><p class="article-text">
        Quince minutos son suficientes para ensayar una rutina breve de yoga, cocinar una pasta o mirar un cap&iacute;tulo corto de alguna serie animada. Tambi&eacute;n alcanzan para repasar los mails pendientes (sin llegar a responder ninguno) o mandar un mensaje kilom&eacute;trico de actualizaci&oacute;n sobre nuestra vida a alg&uacute;n amigo. No suelen alcanzar para entablar una conversaci&oacute;n extensa entre una periodista y una actriz que hasta entonces no se conoc&iacute;an. Pero en tiempos de agendas ajustadas, reglas son reglas: los agentes de prensa de Netflix ofrecen ese tiempo exacto para entrevistar a <strong>Soledad Villamil</strong>, a prop&oacute;sito del estreno de <em>Atrapados</em>, la miniserie que se lanz&oacute; a fines de marzo y por estos d&iacute;as encabeza el ranking de lo m&aacute;s visto en Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y quince minutos son mejores que diez, que cinco o que ninguno. As&iacute; que ah&iacute; vamos, directo al grano. No habr&aacute; tiempo esta vez para repasar los hitos de su carrera &ndash;desde su protag&oacute;nico en la oscarizada <em>El secreto de sus ojos </em>hasta su aparici&oacute;n en &eacute;xitos televisivos como<em> Locas de amor</em>, pasando por las bell&iacute;simas canciones de inspiraci&oacute;n tanguera que edit&oacute; y grab&oacute; hace m&aacute;s de una d&eacute;cada&ndash;, pero s&iacute; para conocer algunas claves de la construcci&oacute;n de Ema Garay, la periodista estrella de un diario virtual patag&oacute;nico que lleva adelante una secci&oacute;n tan heroica como pol&eacute;mica con el mismo t&iacute;tulo que le da nombre a la serie. Al estilo de <em>Kaos en la ciudad</em> o de los docu-reality que poblaron la televisi&oacute;n en los primeros dos mil, Garay busca exponer <em>in fraganti</em> a presuntos criminales, y esa b&uacute;squeda de nuevas presas es la que hace hacer avanzar la trama de intrigas de cada cap&iacute;tulo. Ya al inicio, Ema le sigue la pista a un abusador de menores, aparentemente responsable de varios casos de <em>grooming</em> en Bariloche y otras ciudades del sur argentino. Haci&eacute;ndose pasar por una adolescente, muy pronto pesca a quien cree culpable, y el resto de la serie se ocupar&aacute; de ir revelando las consecuencias de esa captura y las subtramas que completan la historia detr&aacute;s de la desaparici&oacute;n de una joven (interpretada por la luminos&iacute;sima Carmela Rivero).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Para componer a la periodista Ema Garay, Soledad Villamil visitó la redacción de elDiarioAR."
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                Para componer a la periodista Ema Garay, Soledad Villamil visitó la redacción de elDiarioAR.                            </span>
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        Bajo la direcci&oacute;n de Miguel Cohan y Hern&aacute;n Goldfrid, <em>Atrapados</em> se vale de una receta cl&aacute;sica de Netflix: combina el pulso narrativo de las novelas policiales de Harlan Coben (que en un acuerdo millonario vendi&oacute; a la plataforma los derechos de una decena de sus libros), con una adaptaci&oacute;n que le hace gui&ntilde;os &ndash;licencias de la ficci&oacute;n mediante&ndash;&nbsp;a la realidad local. Ac&aacute;, por caso: los incre&iacute;bles paisajes de Bariloche, que por momentos se convierten en un personaje m&aacute;s de la historia, la menci&oacute;n a la Camerata, la referencia a la hist&oacute;rica concentraci&oacute;n de la propiedad de las tierras en pocas familias con apellidos europeos, y un retrato de la labor period&iacute;stica a la argentina&nbsp;<strong>para la que Villamil se inspir&oacute; en el trabajo de los periodistas de elDiarioAR.&nbsp;</strong>
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                    alt="Soledad Villamil se reconoce fanática de los políciales, pasión que heredó de su mamá y su abuela."
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                Soledad Villamil se reconoce fanática de los políciales, pasión que heredó de su mamá y su abuela.                            </span>
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        <strong>&ndash;El personaje de Ema tiene puntos de contacto con el que interpreta Kate Winslet en </strong><em><strong>Mare of Easttown</strong></em><strong>: mujeres alejadas de las hero&iacute;nas cl&aacute;sicas del g&eacute;nero, impulsivas, y con un car&aacute;cter las hace ir para adelante pero tambi&eacute;n cometer grandes equivocaciones. &iquest;Encontraste una referencia ah&iacute;, hubo otras?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, vi <em>Mare of Easttown</em>, y fue sin dudas una referencia. Ninguna de las dos protagonistas transita el cl&aacute;sico camino del h&eacute;roe: <strong>Ema no es la t&iacute;pica investigadora infalible ni es del todo limpia en sus m&eacute;todos. Todo lo contrario; es impulsiva, atolondrada.</strong> Eso fue justamente lo que me atrajo en la primera lectura de los guiones, porque m&aacute;s all&aacute; de la investigaci&oacute;n policial que la serie va desarrollando, el personaje tiene un mundo interior muy rico. Es una mujer que est&aacute; haciendo un duelo, que tiene una relaci&oacute;n dif&iacute;cil con su hijo, est&aacute; como transplantada a Bariloche desde Buenos Aires, medio perdida sobre su futuro y por momentos <em>se las manda</em>. Es soberbia, se apura, se equivoca, y a lo largo de los cap&iacute;tulos debe ir tramitando las consecuencias emocionales y pr&aacute;cticas de esos apuros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Por las entrevistas que diste en estos d&iacute;as, da la sensaci&oacute;n de que el mundo policial no te es en absoluto ajeno, &iquest;siempre fuiste fan&aacute;tica del g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, desde siempre. Me encantan. Mi mam&aacute; &ndash;periodista como Ema&ndash;&nbsp;y mi abuela le&iacute;an muchos policiales, as&iacute; que siempre tuve novelas ah&iacute; a mano. Me acuerdo especialmente de los libros de Agatha Christie y de las novelas de Wilkie Collins, considerado uno de los padres del policial. Tambi&eacute;n me fascinan autores m&aacute;s contempor&aacute;neos, como Henning Mankell y &Aring;sa Larsson, con su saga sobre la fiscal Rebecka Martinsson, ambientada en una ciudad bien al norte de Suecia. La atm&oacute;sfera que construye con ese ambiente de fondo es bastante especial y les da a las historias un color muy caracter&iacute;stico. Adem&aacute;s, disfruto mucho de autores argentinos como Sergio Olgu&iacute;n, y soy fan absoluta de la colecci&oacute;n del S&eacute;ptimo C&iacute;rculo que dirigieron Bioy Casares y Borges.
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                Atrapados está basada en la novela de Harlan Coben.                            </span>
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        <strong>&ndash;Antes del rodaje, visitaste la redacci&oacute;n de elDiarioAR para ver de cerca c&oacute;mo trabajan los periodistas. &iquest;En qu&eacute; medida suma ese contacto con &ldquo;el mundo real&rdquo; a la hora de componer un personaje?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fue una experiencia espectacular y clave para construir las conversaciones entre Ema y Vicky (n. de la R.: el personaje que interpreta B&aacute;rbara Mass&oacute;). <strong>Todav&iacute;a tengo por ah&iacute; el cuaderno con todas las anotaciones que tom&eacute; el d&iacute;a que visitamos la redacci&oacute;n. Fuimos a la reuni&oacute;n editorial, donde cada periodista presentaba los temas en los que estaba trabajando. </strong>Y me impact&oacute; la manera en que cada uno se vincula con las noticias, ese distanciamiento profesional para manejar casos tremendos con mucha naturalidad. Me hizo acordar un poco a los m&eacute;dicos, que pueden hablar con tranquilidad de una operaci&oacute;n a coraz&oacute;n abierto que acaban de hacer, algo que a quienes estamos afuera nos parecer&iacute;a imposible. Con B&aacute;rbara tratamos de trasladar esa atm&oacute;sfera cotidiana y natural al trabajo en la redacci&oacute;n dentro de la serie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; fue lo m&aacute;s te llam&oacute; la atenci&oacute;n de ese contacto con la realidad period&iacute;stica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fue como espiar un mundo muy cotidiano, heroico en un sentido profundo, pero al mismo tiempo extremadamente cotidiano. Con B&aacute;rbara nos llevamos, sobre todo, algunas palabras de la jerga period&iacute;stica y detalles chiquitos pero concretos del d&iacute;a a d&iacute;a. Pero adem&aacute;s, esa visita me permiti&oacute; dimensionar mejor la enorme responsabilidad que implica decidir qu&eacute; noticia va en la tapa del domingo, c&oacute;mo contar una historia, c&oacute;mo enfocar ciertos temas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan Minujin y Alberto Ammann en Atrapados.                            </span>
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        <strong>&ndash;Estamos en un momento de fuerte descr&eacute;dito hacia la prensa. &iquest;Cre&eacute;s que la serie puede encender una reflexi&oacute;n sobre la importancia que a&uacute;n tiene un periodismo activo y conectado con la gente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ojal&aacute; que s&iacute;. Aunque el objetivo de la serie no sea ese, creo que quienes hicimos la serie compartimos esa inquietud de mostrar y pensar sobre la vocaci&oacute;n period&iacute;stica genuina, y esa capacidad del periodismo para influir en el curso de ciertos eventos. Ema se mete a fondo en sus historias, quiere contar lo que otros no cuentan, y ese mismo impulso, a veces, la lleva a cometer errores. Esos errores hoy tienen un impacto amplificado por las redes y la viralizaci&oacute;n, un factor nuevo en la manera en que hoy se generan y consumimos las noticias. Creo que, si bien <em>Atrapados</em> es una ficci&oacute;n policial, quien quiera leer la serie desde ese &aacute;ngulo va a encontrar muchos elementos para pensar sobre c&oacute;mo se construyen y c&oacute;mo circulan las noticias hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/soledad-villamil-periodistas-son-medicos-hablan-naturalidad-operacion-corazon-abierto_1_12194827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Apr 2025 03:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soledad Villamil: "Los periodistas son como los médicos, hablan con naturalidad de una operación a corazón abierto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad Villamil,Netflix,Series,Harlan Coben]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pilar Dibujito, la ilustradora que convirtió un diseño suyo en emblema de lucha y homenajea la cultura popular argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pilar-dibujito-ilustradora-convirtio-diseno-emblema-lucha-homenajea-cultura-popular-argentina_1_12134706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/300ddb36-4d11-45ce-8b7b-877ee1527eb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pilar Dibujito, la ilustradora que convirtió un diseño suyo en emblema de lucha y homenajea la cultura popular argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 24 años, Pilar Veiga convierte íconos nacionales en estampillas ilustradas y revive rincones olvidados de la ciudad. Entre el rescate analógico y el mundo digital, sus creaciones se nutren del pensamiento colectivo. </p></div><p class="article-text">
        Incluso quien no conoce a Pilar Dibujito seguramente se cruz&oacute;, aun sin saberlo, con alguno de sus dise&ntilde;os: durante el <em>scrolleo</em> cotidiano por Instagram, en la remera de un amigo, en stickers, postales o quiz&aacute; durante la primera Marcha Federal Universitaria, en abril del a&ntilde;o pasado, cuando una de sus ilustraciones se viraliz&oacute; hasta convertirse en s&iacute;mbolo de la jornada. Quienes est&aacute;n familiarizados con su trabajo, por el contrario, de inmediato sabr&aacute;n reconocer cualquier pieza de su serie m&aacute;s conocida: con impronta de c&oacute;mic, el retrato de alg&uacute;n &iacute;cono nacional&nbsp; &ndash;desde Lionel Messi hasta Evita, pasando por una medialuna mojada en caf&eacute; con leche&ndash; se recorta sobre un fondo lleno de detalles robados a los grabados antiguos, en una composici&oacute;n que evoca la est&eacute;tica de las estampillas cl&aacute;sicas. Detr&aacute;s de cada uno de esos trazos est&aacute; Pilar Veiga (La Plata, 2000), estudiante avanzada de Dise&ntilde;o Gr&aacute;fico en la UBA que en 2018 empez&oacute; a darle rienda suelta a su talento para el dibujo, probando con distintos estilos y temas, hasta llegar a darle forma a <em>Filatelia Argentina</em>, una serie de estampillas inspiradas en la cultura popular de nuestro pa&iacute;s. &iquest;C&oacute;mo es posible que esta piba, que todav&iacute;a no cumpli&oacute; 25 a&ntilde;os, logre sintetizar con tanta precisi&oacute;n el esp&iacute;ritu nacional? Una posible respuesta est&aacute; en su m&eacute;todo de trabajo: &ldquo;Siempre trato de abrirme y salir de mis propias referencias, porque siento que ah&iacute; es donde la puedo pifiar. Antes de sentarme a dibujar, hago encuestas entre amigos, o a veces entre mis seguidores. &lsquo;Si yo te digo figura nacional, &iquest;en qui&eacute;n pens&aacute;s?&rsquo; &lsquo;Si yo te digo Charly o Diego, &iquest;qu&eacute; imagen se te viene a la cabeza?&rsquo;. Yo pregunto y despu&eacute;s anoto todo. Me parece clave no pensar sola&rdquo;.&nbsp;
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                Pilar Veiga tiene  24 años y es estudiante de diseño gráfico.                            </span>
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        &mdash;<strong>&iquest;Te acord&aacute;s de alg&uacute;n caso en particular donde el pensamiento colectivo haya cambiado por completo el resultado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, me pas&oacute; algo muy gracioso con la estampilla de la universidad. Me acuerdo de que la empec&eacute; un viernes y el martes era la marcha, as&iacute; que tuve que hacerla a toda velocidad, sin el tiempo que normalmente me lleva un trabajo as&iacute;. En el medio, sub&iacute; un adelanto a Twitter y alguien coment&oacute;: &ldquo;Che, la cara de la diosa que est&aacute;s dibujando es igual a I&ntilde;aki&rdquo;. Y yo pens&eacute;: <em>Dios m&iacute;o, es verdad</em>. Si no lo hubiera mostrado antes, la estampilla hubiera terminado siendo un meme sin que yo me diera cuenta. A veces, cuando est&aacute;s muy metido en un proceso, te volv&eacute;s un poco ciego sin querer. La opini&oacute;n externa muchas veces me acomoda y me ayuda a ver otras cosas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&mdash;En el &Iacute;ndice de </strong><a href="https://www.instagram.com/pilardibujito/p/C_HJv7RPIcJ/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Caf&eacute; con dos medialunas</strong></em></a><strong>, que releva precios de un centenar de bares porte&ntilde;os, la colaboraci&oacute;n externa tambi&eacute;n es fundamental: imagino que ser&iacute;a imposible </strong><em><strong>scoutear </strong></em><strong>todos esos lugares sin ayuda de otros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Recontra. Adem&aacute;s, es un m&eacute;todo que nos deslinda de cierta responsabilidad a Jere Madrazo (n. de la R.: su novio y socio), y a m&iacute;. El &iacute;ndice tiene un disclaimer que dice: &ldquo;Esta infograf&iacute;a fue construida gracias al aporte de cientos de usuarios de Internet&rdquo;. Lo que es casi como decir &lsquo;cualquier cosa, busquen el usuario y ag&aacute;rrense con esa persona, yo soy solo el medio&hellip;&rsquo; (risas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;De un tiempo a esta parte, las redes alcanzaron nuevos picos de agresividad y es dif&iacute;cil ser una persona p&uacute;blica sin recibir coletazos. &iquest;C&oacute;mo se sobrevive al hate en internet?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por un lado, buscando estrategias: en Twitter, solo me llegan las menciones de gente que me sigue, lo cual ya achica un poco el rango. Y aunque es una cagada, tambi&eacute;n creo que con el tiempo te vas cohibiendo un poco. Antes, yo era m&aacute;s provocativa o peleadora, no me importaba discutir, ahora no me dan m&aacute;s ganas. Me gano la idea de que no sirve para nada. Si al menos sirviera pelearse con alguien en Twitter, quiz&aacute; lo seguir&iacute;a haciendo... Pero a los cinco minutos te olvidaste o te qued&aacute;s con la bronca al pedo. Tengo la sensaci&oacute;n de que Twitter se volvi&oacute; un medio muy poco productivo en ese sentido, es un lugar que genera confrontamiento por el confrontamiento mismo. Y me da mucha pena, porque yo tengo Twitter desde los nueve a&ntilde;os, una gran parte de m&iacute; se desarroll&oacute; ah&iacute; adentro, y siento que este es su peor momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;&iexcl;Desde los nueve a&ntilde;os!?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;. En un momento cacharon que era menor de edad y me borraron todos los tweets de cuando era chica, as&iacute; que se perdi&oacute; un gran registro m&iacute;o en internet. Ahora pienso: &iexcl;menos mal! Pero lo que me da pena es que a m&iacute; la onda foro me encanta, me parece productiva para trabajar y para aprender. Siento que Twitter es medio irremplazable, que es perfecto. Pero ahora estamos todos en pie de guerra&hellip; Por lo pronto, en mi trabajo trato de esquivar un poco esa manera de pensar a la que invita Internet hoy. &Uacute;ltimamente estuve pensando mucho sobre eso. Y creo que en mis procesos &mdash;tomarme meses para un laburo, tratar de incluir muchas voces en la creaci&oacute;n&mdash; tambi&eacute;n hay algo de ant&iacute;doto contra esa l&oacute;gica del impacto r&aacute;pido y de la pelea vac&iacute;a.&nbsp;
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                La estampilla que se volvió emblema de la marcha universitaria.                            </span>
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        <strong>&mdash;Y adem&aacute;s parecer&iacute;a que ten&eacute;s mucho amor por los objetos anal&oacute;gicos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Soy muy adicta a recolectar papeles. Junto eso: adem&aacute;s de porquer&iacute;as de cer&aacute;mica, mucha porquer&iacute;a de papel. Me encanta. El plan de ir a Parque Rivadavia a comprar estampillas, por ejemplo, me fascina. Los viejos filatelistas no terminan de entender que a m&iacute; me guste una estampilla solo porque es linda, sin importar su valor. Me han dicho &lsquo;&iquest;Esta porquer&iacute;a sola te vas a llevar?&rsquo; y yo: &lsquo;&iquest;Pero viste lo bella que es?&rsquo;. Tambi&eacute;n me encanta escanear viejas etiquetas, Verlas muy de cerca, explorar cada detalle. Es una forma de estimular el ojo muy distinta al bombardeo de im&aacute;genes de Pinterest. Buscar referencias en internet es muy distinto a hacerlo en la vida real. Obvio que tambi&eacute;n uso Pinterest, porque me ayuda a encontrar referencias, pero es muy distinto ver 12.000 im&aacute;genes a la vez que sentarse a mirar un cuadernito, detenerse en una foto y tratar de sacarle todo el jugo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La serie comenz&oacute; en 2022, inspirada en una colecci&oacute;n de estampillas que heredaste. &iquest;Cu&aacute;ntas ilustraciones forman parte de la colecci&oacute;n hoy?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Exacto, la primera fue <em>Naranjo en flor</em>, que hice emulando una estampilla de Correos de Chile, medio como un ejercicio para m&iacute;: me hab&iacute;a propuesto mirar algo que ya exist&iacute;a y tratar de recrearlo para entender de qu&eacute; forma estaba hecho. Cuando sali&oacute;, empec&eacute; a probar hacer mis propias estampillas desde cero. Hoy son m&aacute;s de veinte las ilustraciones que conforman la serie. Pero, como alguna vez dijo Paula Scher, la Mick Jagger del dise&ntilde;o gr&aacute;fico, en una charla TED buen&iacute;sima, los procesos creativos son como un c&iacute;rculo. Empez&aacute;s con el enamoramiento de algo nuevo, en alg&uacute;n momento te lo tom&aacute;s en serio y lo baj&aacute;s a un m&eacute;todo que te funciona. Ese es el momento, digamos, en el que te sent&iacute;s en la cima del proyecto. Despu&eacute;s de un tiempo, cuando ya lo entendiste del todo, el proceso corre el riesgo de volverse solemne o de perder en esa posibilidad de ser replicado sin esfuerzo. Y es ah&iacute; donde conviene encontrar otro proyecto que tambi&eacute;n te entusiasme, no necesariamente para reemplazar el anterior, s&iacute; para airearte, para hacerlos coexistir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Ese nuevo proyecto, parece, ya apareci&oacute;: un mapeo ilustrado de los azulejos porte&ntilde;os, que sin embargo podr&iacute;a pensarse como una extensi&oacute;n de ese amor por lo argentino y por lo anal&oacute;gico. &iquest;C&oacute;mo se te ocurri&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que el lugar m&aacute;s hermoso de nuestra red de subtes es la combinaci&oacute;n de las l&iacute;neas C y la D: espec&iacute;ficamente, el pasaje que lleva de una estaci&oacute;n a la otra, lleno de azulejos preciosos justo ah&iacute; donde nadie los mira. Como platense que se tom&oacute; esa combinaci&oacute;n mil veces, s&eacute; que de ah&iacute; solo quer&eacute;s salir r&aacute;pido, que dif&iacute;cilmente te pares a observar. Pero si, por una de esas casualidad, te par&aacute;s y mir&aacute;s, te vas a dar cuenta de que las paredes son hermos&iacute;simas.&nbsp;
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            <span class="title">
                Patrón de azulejos en la línea del subte C.                            </span>
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        <strong>&mdash;Algo que hacemos much&iacute;simo cuando somos turistas y nos cuesta hacer estando en nuestra ciudad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Hace un a&ntilde;o fui a Portugal y entre muchas otras cosas visit&eacute; el Museo del Azulejo. Me fascin&eacute;, y empec&eacute; a prestar atenci&oacute;n a todos los azulejos que encontraba por la ciudad. Y me pregunt&eacute;: &iquest;por qu&eacute; casi nunca me paro a hacer esto mismo en Buenos Aires? &iexcl;Si est&aacute;n ah&iacute;! Obviamente, a veces hay que hacer un peque&ntilde;o esfuerzo para mirar los azulejos con amor, porque en muchos casos tienen una terrible capa de mugre arriba, pero ah&iacute; est&aacute;n, y son re lindos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ten&eacute;s alg&uacute;n objetivo concreto con este nuevo proyecto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hace unas semanas me pas&oacute; algo hermoso: baj&eacute; a la estaci&oacute;n Bulnes, camino a la marcha antifascista, y escucho que una chica, se&ntilde;alando los azulejos, le dice a su amiga: &lsquo;Vi en Internet que una chica est&aacute; dibujando unos muy parecidos a estos, y me los puse de fondo de pantalla, porque tienen los colores de Boca&rsquo;. No pude evitar meterme y decirle &iexcl;esa chica soy yo! Creo que lo que m&aacute;s feliz me hace es que a partir de un dibujo m&iacute;o alguien repare en un rinc&oacute;n que hasta entonces no hab&iacute;a mirado. Quiz&aacute; suene fr&iacute;volo, pero para m&iacute; la belleza es muy importante. Y compartirla es una receta para evitar la locura de estos tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Te acord&aacute;s de qui&eacute;n fue para vos &lsquo;la chica de Internet que dibujaba azulejos&rsquo;? Si es que existi&oacute; esa persona o momento que te espabil&oacute; la mirada para hacer tu trabajo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si bien la tipograf&iacute;a no es mi fuerte, como estudiante de dise&ntilde;o gr&aacute;fico es algo que miro un mont&oacute;n; y admiro mucho a los buenos tip&oacute;grafos. Cuando descubr&iacute; la tipograf&iacute;a Montserrat, que cre&oacute; Julieta Ulanovsky inspirada el barrio porte&ntilde;o hom&oacute;nimo, entend&iacute; algo sobre el trabajo en dise&ntilde;o, sobre la posibilidad de basarse en cosas que ya existen y traducirlas a un lenguaje propio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Pertenec&eacute;s a una generaci&oacute;n que, por lo general, est&aacute; un poco peleada con Argentina y sue&ntilde;a con vivir afuera. &iquest;De d&oacute;nde dir&iacute;as que sale el amor por este pa&iacute;s?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mis amigos se dividen en dos: los que apenas se recibieron decidieron emigrar y los que nos quedamos ac&aacute;, casi todos emprendiendo. Somos, te dir&iacute;a, mitad y mitad. Los que nos quedamos, estamos todos en una muy parecida, que es: &lsquo;Che, quedan muchas cosas por hacer en Argentina&rsquo;. Es cierto que es un s&iacute;ntoma de &eacute;poca, pero nosotros estamos convencidos de que lo que nos gusta hacer, nos gusta hacerlo ac&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pilar-dibujito-ilustradora-convirtio-diseno-emblema-lucha-homenajea-cultura-popular-argentina_1_12134706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2025 03:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pilar Dibujito, la ilustradora que convirtió un diseño suyo en emblema de lucha y homenajea la cultura popular argentina]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Analía Couceyro: “El amor y los procesos creativos son grandes antídotos contra la desatención”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/analia-couceyro-amor-procesos-creativos-son-grandes-antidotos-desatencion_1_12094774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c11b527e-5f1f-457b-8421-ca63e4ed611c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Analía Couceyro: “El amor y los procesos creativos son grandes antídotos contra la desatención”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Yendo, su primera novela, construye un relato atravesado por la observación y el robo de conversaciones ajenas. En esta entrevista, habla sobre su manera de escribir, íntimamente ligada a su mirada de actriz, la necesidad de prestar atención y la importancia de abrirse al otro. 
</p></div><p class="article-text">
        Puede que aquellos que siguen a <strong>Anal&iacute;a Couceyro </strong>en todas sus obras de teatro, las que dirige y las que act&uacute;a, se sorprendan al descubrir una novela suya en la mesa de novedades de las&nbsp; librer&iacute;as porte&ntilde;as. Tambi&eacute;n puede que, pasada esa primera reacci&oacute;n, sientan curiosidad por descubrir el universo literario que construy&oacute; o, por el contrario, que teman acercarse a &eacute;l: conocer a un artista admirado en una faceta nueva siempre conlleva alg&uacute;n riesgo de decepci&oacute;n. Buenas noticias para el segundo grupo: el salto que da Couceyro a la literatura no solo es airoso, sino que resulta absolutamente org&aacute;nico en su biograf&iacute;a creativa. En la voz que le construy&oacute; a su protagonista &ndash;una mujer de cincuenta a&ntilde;os que se vuelve adicta a espiar conversaciones ajenas en el transporte p&uacute;blico para experimentar a trav&eacute;s de ese sinf&iacute;n de mensajes una vida que ella parece haber renunciado a vivir&ndash;, puede rastrearse un modo de narrar que es profundamente &ldquo;de actriz&rdquo;. <em>Yendo </em>(Emec&eacute;) es un libro construido por cap&iacute;tulos breves y entretenidos, perfecto para leer de a fragmentos en cada viaje en colectivo, una historia que nace de la observaci&oacute;n y se escribe en el traj&iacute;n de la ciudad, con la mirada encendida de quien sabe que la cotidianidad siempre ofrece alguna escena para robar y usar en alg&uacute;n momento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Yendo, el libro de Couceyro                            </span>
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        <strong>&ndash;</strong><em><strong>Yendo</strong></em><strong>, tu primera novela, nace de la observaci&oacute;n: una mujer esp&iacute;a conversaciones y chats ajenos en el transporte p&uacute;blico. &iquest;Cu&aacute;ndo y c&oacute;mo descubriste el h&aacute;bito de la escritura?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre escrib&iacute;, pero de manera muy intermitente, sin demasiada disciplina. Durante la pandemia, junto a Valeria Sestua, nos embarcamos en un intercambio que deriv&oacute; en la publicaci&oacute;n de <em>La edad justa</em>, mi primer libro. Ella me enviaba una foto por la noche, y yo,&nbsp; a la ma&ntilde;ana siguiente, escrib&iacute;a un texto a partir de esa imagen. Ese proyecto estuvo &iacute;ntegramente escrito por la ma&ntilde;ana y de a tramos. <strong>Me ayud&oacute; a generar un h&aacute;bito, lo que ahora me gusta llamar &ldquo;la escena de la escritura&rdquo;.</strong> Con <em>Yendo</em> apareci&oacute; otra cosa: un estado de atenci&oacute;n permanente puesto en el proyecto. Sentarse a escribir, pero tambi&eacute;n estar pensando en eso casi todo el tiempo, ir a tomar un caf&eacute; para bajar algunas ideas, robar alguna conversaci&oacute;n en el transporte p&uacute;blico: como la protagonista, que esp&iacute;a chats ajenos y los va coleccionando, muchas de las escenas las escrib&iacute; en la app de notas del celular, en el momento mismo en que suced&iacute;an, para no olvidarme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Aunque en esta novela la operaci&oacute;n aparezca de forma m&aacute;s expl&iacute;cita, escribir es siempre robar palabras de otros. &iquest;La actuaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene algo de eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, definitivamente. De hecho, es algo que yo suelo hacer con mis estudiantes de la UNA: los mando a seguir gente por la calle. Por eso, <strong>creo que mi voz de escritora est&aacute; totalmente te&ntilde;ida por mi voz de actriz, o por mis ojos de actriz.</strong> No puedo evitar escribir pensando en c&oacute;mo eso que escribo va a decirse, aunque no lo piense necesariamente para ser dicho. En cuanto al robo, creo que es inherente a cualquier disciplina creativa: uno siempre se est&aacute; nutriendo de lo que observa y de lo que puede tomar de otros espacios, escenarios, personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En uno de los primeros cap&iacute;tulos, la protagonista dice que &ldquo;nuestra &eacute;poca es una escuela de desatenci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Es necesario ir contra esa l&oacute;gica en un trabajo creativo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una frase de Robert Bresson, el director de <em>El carterista</em>, pel&iacute;cula que en el texto se cita un mont&oacute;n. Es decir: &iexcl;hace rato vivimos en una &eacute;poca que tiende a la desatenci&oacute;n! Y <em>Yendo</em> de alguna manera dialoga con eso, con un momento en el que la impermeabilizaci&oacute;n que te imponen los tel&eacute;fonos celulares no solo nos desconecta un poco del propio cuerpo, sino que hace que sea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil entrar en contacto con otros y con <em>lo otro</em>. Hoy, dejarse tomar por las otras personas implica una decisi&oacute;n activa, porque la vida cotidiana nos lleva a estar cada vez m&aacute;s aislados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y cu&aacute;les, dir&iacute;as, son tus ant&iacute;dotos para paliar esa desatenci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que los procesos creativos y el amor son grandes ant&iacute;dotos. Cuando est&aacute;s <em>muy en una</em>, muy tomada por algo &mdash;por un proyecto, por una obsesi&oacute;n, por un enamoramiento&mdash; la percepci&oacute;n se afina. Como cuando una mujer tiene un atraso y, de golpe, empieza a ver embarazadas en todas partes. La realidad est&aacute; llena de signos, de informaci&oacute;n, pero muchas veces dejamos de verlos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Analía Couceyro                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Y por qu&eacute;, dir&iacute;as, nos hace bien prestarles atenci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en principio porque es muy divertido tener v&iacute;nculo con la diversidad y me parece que nos nutre, no solamente a los artistas. Igual que la protagonista del libro, yo vivo en Floresta, un barrio que nunca queda cerca de ninguno de mis trabajos, as&iacute; que vivo tom&aacute;ndome el transporte p&uacute;blico. Y siempre est&aacute;n pasando cosas extraordinarias: alguien que est&aacute; vestido de forma rara, alguien que tiene un cuerpo que te llama la atenci&oacute;n, gente que est&aacute; charlando de temas que te entusiasman. Creo que si no prestamos atenci&oacute;n a lo que pasa a nuestro alrededor, el v&iacute;nculo con la diversidad que tenemos pasa a ser muy acotado. <strong>El gobierno que tenemos, y la sorpresa que nos gener&oacute; su ascenso, habla de una diversidad que no vimos. </strong>Cuando nos preguntamos c&oacute;mo lleg&oacute; este gobierno al poder, bueno: no vimos al pibe del Rappi que te trae la comida, a la gente que la pasaba mucho peor que nosotros, a los fachos. Y entonces, m&aacute;s que nunca, creo que en este momento es importante entrar en contacto con el otro y con <em>lo otro</em> de verdad. Abrir la mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En una entrevista reciente dec&iacute;as que pensaste </strong><em><strong>Yendo</strong></em><strong> como un libro para leer en el colectivo: una manera terrenal, poco sacra, de pensar tu literatura. &iquest;Qu&eacute; son los libros para vos?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que son mi compa&ntilde;&iacute;a m&aacute;s estable. No tengo el h&aacute;bito de ver series, y a veces paso un tiempo sin ver pel&iacute;culas, pero siempre estoy leyendo. Me gusta leer en el transporte p&uacute;blico, con ruido alrededor. <em>Yendo</em> es un libro para leer en cualquier lado y, espero, para interrumpir la lectura y ponerse a mirar alrededor. Me interesa que el texto pueda invitar a eso: que un cap&iacute;tulo pueda llevarte a detenerte en lo que est&aacute; pasando en la calle.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Adem&aacute;s de esos fragmentos robados que estructuran la novela, aparecen algunos haikus. &iquest;Tiene que ver con tu inter&eacute;s por el japon&eacute;s? &iquest;Por qu&eacute; elegiste estudiarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estudiar idiomas es un ejercicio de abstracci&oacute;n espectacular. Nunca termino de saber bien por qu&eacute; eleg&iacute; el japon&eacute;s. Quer&iacute;a estudiar un idioma que no tuviera nada que ver con el nuestro, que fuera completamente distinto tambi&eacute;n en su escritura. Y que implicara paciencia: lleva muchos a&ntilde;os poder hablar con cierta fluidez. Tambi&eacute;n me reencontr&eacute; con la experiencia de dar examen, que exige una concentraci&oacute;n y una adrenalina que se parecen mucho m&aacute;s a un casting que a un estreno: todo lo que ten&eacute;s para mostrar, ten&eacute;s que demostrarlo en ese momento. Pero, as&iacute; como cuando empec&eacute; alem&aacute;n descubr&iacute; a Fassbinder y me cambi&oacute; la mirada, y fue en el Goethe-Institut que empec&eacute; a actuar, ahora, gracias al japon&eacute;s, empec&eacute; a leer literatura japonesa y se abri&oacute; un mundo que eventualmente va a derivar en algo. Algo va a pasar con todo esto, aunque todav&iacute;a no sepa muy bien qu&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Anal&iacute;a Couceyro est&aacute; en escena con </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/guerra-amor_129_10953977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Las Moiras</strong></em></a><strong> (mi&eacute;rcoles a las 20:30 en el Teatro Metropolitan, Av. Corrientes 1343) y en librer&iacute;as con </strong><em><strong>Yendo</strong></em><strong> (Emec&eacute;).&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/analia-couceyro-amor-procesos-creativos-son-grandes-antidotos-desatencion_1_12094774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 03:12:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Analía Couceyro: “El amor y los procesos creativos son grandes antídotos contra la desatención”]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Julia Mengolini: “En algún momento va a volver a estar de moda no ser un hijo de puta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/julia-mengolini-momento-volver-moda-no-hijo-puta_1_11882941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acf45760-2672-4210-853c-399135f68a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julia Mengolini: “En algún momento va a volver a estar de moda no ser un hijo de puta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La abogada y periodista, cofundadora de la radio online Futurock, acaba de publicar Las caras del monstruo, un libro que tiene algo de manifiesto y de ensayo. “Tuve ganas de sistematizar un montón de discusiones y opiniones que vengo teniendo hace por lo menos veinte años”, apunta. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo te dije que alguna vez nos &iacute;bamos a re&iacute;r de esto, ma&rdquo;, bromea <strong>Julia Mengolini </strong>frente a un auditorio repleto en el que tambi&eacute;n est&aacute; sentada su mam&aacute;. El p&uacute;blico estalla en una carcajada, quiz&aacute; por el efecto sorpresa: nadie esperaba que alg&uacute;n implicado en la an&eacute;cdota que acaba de contar estuviera presente en la sala. Pero ya pasaron ocho a&ntilde;os y lo que en un momento gener&oacute; tensi&oacute;n en la familia Mengolini se convirti&oacute; en un gran inicio para uno de los seis ensayos que componen <em>Las caras del monstruo</em>, su primer libro, que acaba de publicar Ediciones Futurock y que ahora la hija famosa del clan est&aacute; presentando en su Bariloche natal, en el marco del festival <a href="https://www.navedenoficcion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NAVE de No Ficci&oacute;n</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; ac&aacute;, a unos kil&oacute;metros, con estas mismas monta&ntilde;as y sus picos nevados de fondo: Julia celebraba su casamiento con Federico V&aacute;zquez, su coequiper en Futurock, la radio que por entonces, en plena victoria macrista, acababan de crear junto a Mat&iacute;as Messoulam. El plan era festejar la boda de d&iacute;a, en la naturaleza y en un c&iacute;rculo m&aacute;s bien &iacute;ntimo;&nbsp;los novios hab&iacute;an invitado solamente a sus familias y algunos amigos cercanos. En alg&uacute;n momento de la tarde, Julia, su flamante marido y el primer cord&oacute;n de amigos aceptaron la invitaci&oacute;n a probar un poco del LSD que alguien hab&iacute;a conseguido. El efecto de la pepa fue epif&aacute;nico: &ldquo;Nos fuimos poniendo creativos en el festejo sin ninguna inhibici&oacute;n. Las formas que fue encontrando la alegr&iacute;a se expresaron con total libertad. Y se ve que el espect&aacute;culo tuvo algo grotesco desde afuera&rdquo;, narra Julia en el libro. El resto de los detalles se disip&oacute; por completo de sus recuerdos, lo que s&iacute; le qued&oacute; grabado es el momento exacto en que la luces se prendieron, la fiesta se acab&oacute; y la pareja fue echada de su propio casamiento. El <em>mood</em> en que los hab&iacute;a hecho entrar la droga no sintonizaba con el clima general del festejo y, despu&eacute;s de una guerra de almohadas y de escuchar decir a su hija algunas otras incoherencias, los padres decidieron que hab&iacute;a sido suficiente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como esta, muchos otros sucesos biogr&aacute;ficos de la historia de Julia dan pie a los textos que vertebran <em>Las caras del monstruo</em>, un libro que tiene algo de manifiesto y de ensayo, y en el que se van intercalando tambi&eacute;n peque&ntilde;os fragmentos de una bit&aacute;cora escrita este a&ntilde;o, el primero de la presidencia de Javier Milei. La pandemia, el fugaz ascenso de los libertarios al poder, el feminismo, la discusi&oacute;n en Internet, los trolls, el consumo de drogas, los mandatos de belleza, el amor y la militancia son los temas que Mengolini desmenuza, con soltura y desparpajo, y sobre los que ofrece su visi&oacute;n &ldquo;para compartir algunos argumentos que puedan servirles a otros cuando discuten con el t&iacute;o facho&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tapa de Las caras del monstruo (Futurock Ediciones).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Un libro es siempre un soporte diferido (primero se escribe, se publica meses despu&eacute;s) que propone un ritmo muy distinto a la inmediatez a la que ven&iacute;s acostumbrada en la radio y en las redes sociales. &iquest;Qu&eacute; te impuls&oacute; a escribir estos textos justo ahora?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Decir que &lsquo;el libro se escribi&oacute; solo&rsquo; ser&iacute;a injusto conmigo, porque la verdad es que trabaj&eacute; mucho para que existiera. Pero surgi&oacute; de un tir&oacute;n, de una inspiraci&oacute;n muy genuina y ganas de sistematizar un mont&oacute;n de discusiones, opiniones que vengo teniendo hace por lo menos veinte a&ntilde;os. Discusiones que no son necesariamente ideas cerradas, porque yo soy de cambiar de opini&oacute;n sobre las cosas, y me interesaba que eso apareciera; que se viera a una persona que est&aacute; todo el tiempo pensando y va por la vida con una posici&oacute;n tomada, pero que tambi&eacute;n puede recular. Hay algo de lo diferido que me ven&iacute;a bien pero, sobre todo, el libro es un dispositivo que ofrece una profundidad distinta y otro peso, que permite ahondar un poco m&aacute;s en algunas ideas que, me parece, pueden darles herramientas a otros, ampliar pensamientos, profundizar preguntas. &iquest;Por qu&eacute; ahora? Porque de pronto me encontr&eacute; con tiempo para hacerlo. Y porque, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de estar dando vueltas, ten&iacute;a ganas de juntar todas estas an&eacute;cdotas e ideas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Casi todos los ensayos que componen </strong><em><strong>Las caras del monstruo </strong></em><strong>est&aacute;n situados en un territorio espec&iacute;fico: la facultad, la Legislatura o Twitter Argentina, que tambi&eacute;n puede pensarse como un lugar. Da la sensaci&oacute;n de que tu pensamiento es siempre situado y, si se quiere, muy local. &iquest;Cambi&oacute; tu v&iacute;nculo con Argentina durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>S&iacute;, un poco s&iacute;. Estoy algo desilusionada, azorada, me est&aacute; costando reconocer mi pa&iacute;s. A la vez tengo que reconocer que evidentemente yo estaba viviendo en un pa&iacute;s que no era exactamente el que yo cre&iacute;a que era, y eso me pone en un lugar que me obliga a repensar muchas cosas. Creo que la necesidad de hacer un libro, de volcar en la escritura algunos pensamientos tambi&eacute;n tiene que ver con eso. De todas formas, no creo que estos textos sean, como dec&iacute;s, solamente argentinos. Hace unos d&iacute;as present&eacute; el libro en Espa&ntilde;a, di varias entrevistas, convers&eacute; con un mont&oacute;n de gente y me di cuenta de que lo que nos est&aacute; pasando no es un fen&oacute;meno exclusivamente local. La pandemia es por definici&oacute;n un fen&oacute;meno mundial, los mandatos de belleza son absolutamente interculturales. El patriarcado, los trolls y la imposibilidad de discutir en Twitter tambi&eacute;n son temas universales, aunque en cada regi&oacute;n existan particularidades. Me di cuenta estando all&aacute;: te vas al Primer Mundo, todo parece re distinto, y al mismo tiempo no lo es tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Sin ir m&aacute;s lejos, all&aacute; tienen a VOX toc&aacute;ndoles la puerta.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, y no son el &uacute;nico pa&iacute;s, al menos por lo menos de Occidente, donde hay una avanzada de las ultraderechas. Y eso no puede ser una casualidad. Creo que en muchos casos ese crecimiento tiene causas parecidas, que tiene que haber un factor com&uacute;n. Por eso creo que explicar la llegada de Milei por la inflaci&oacute;n&hellip; No s&eacute;, <strong>no es que yo no quiera reconocer que hab&iacute;a una crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica muy profunda. Por supuesto que la hab&iacute;a, y por supuesto que tambi&eacute;n forma parte de la explicaci&oacute;n, pero no es la &uacute;nica. </strong>Si las nuevas derechas est&aacute;n ganando en pa&iacute;ses donde no hay inflaci&oacute;n, lo que est&aacute; pasando es otra cosa. Creo, por ejemplo, que la pandemia es un antecedente al que le estamos prestando poca atenci&oacute;n, nadie quiere pensar demasiado en eso que pas&oacute;. Y sin dudas fue un acelerador de las extremas derechas, que ya exist&iacute;an, pero que encontraron en ese momento hist&oacute;rico un shot de energ&iacute;a insoslayable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong><em><strong>Las caras del monstruo</strong></em><strong> est&aacute; lleno de citas a los libros que le&iacute;ste mientras lo fuiste escribiendo, pero en las notas al pie tambi&eacute;n mencion&aacute;s las ideas y reflexiones que antes escuchaste en boca de otros referentes y amigos, como si hubieras querido dejar testimonio de que pensar siempre es pensar con otros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Es que me gustaba dar cuenta de eso: cuando uno respeta las opiniones ajenas, primero las escucha, despu&eacute;s las repite, despu&eacute;s las absorbe y las vuelve propias. Pero ac&aacute; estaba ante una oportunidad muy concreta de reconocer a la gente con la que fui pensando todos estos a&ntilde;os. Por eso me gustaba reconocer las ideas que alguna vez me regal&oacute; Luciana Peker, contar c&oacute;mo me influenci&oacute; Lohana Berkins, c&oacute;mo un mont&oacute;n de amigos y referentes que me ayudaron a construir pensamiento. Y hasta me sorprendi&oacute; pensar la cantidad de gente grosa con la que me cruc&eacute; en todos estos a&ntilde;os y que me ayud&oacute; a moldear mi manera de pensar el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Tomar noci&oacute;n del camino recorrido.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por eso me hincha tanto las pelotas cuando en Twitter cualquier troll te contesta con frases del estilo &lsquo;&iquest;Y vos qui&eacute;n sos para opinar de esto?&rsquo;. Me parece rid&iacute;culo tener que sacar los pergaminos pero, &iquest;de verdad quer&eacute;s que te diga qui&eacute;n soy? &iexcl;Hace a&ntilde;os que estoy dando vueltas! Soy periodista, abogada, milit&eacute;, trabaj&eacute; en un mont&oacute;n de medios, fund&eacute; una radio con una comunidad incre&iacute;ble que la banca, escrib&iacute; un libro&hellip; Te puede no gustar lo que pienso, ese es otro tema, &iexcl;pero respet&aacute; los rangos! (risas). Cuando a m&iacute; me habla Dora Barrancos, yo la escucho. Puedo no estar de acuerdo con algo que ella dice, &iquest;pero c&oacute;mo no voy a escuchar? Si yo s&eacute; que esta mujer est&aacute; transitando este mundo hace un mont&oacute;n, que est&aacute; pensando sobre feminismos hace mil a&ntilde;os, que ley&oacute; un mont&oacute;n de libros. Y creo que s&iacute;: que me importaba que algo de eso, del gesto de reconocer la voz de otros y la influencia que pueden tener en una, tambi&eacute;n apareciera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La idea de &ldquo;dar la batalla cultural&rdquo; aparece de forma rotunda en el libro, &iquest;no cre&eacute;s que esa noci&oacute;n se volvi&oacute;, en determinado momento, en contra del progresismo? &iquest;No es hora de buscar nuevas met&aacute;foras?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es un concepto de Gramsci, &iexcl;yo no lo voy a soltar porque al Gordo Dan se le ocurri&oacute; que tambi&eacute;n le gustaba la frase! Todav&iacute;a me acuerdo de la primera vez que lo escuch&eacute;. Fue durante una entrevista a Nicol&aacute;s Casullo para el primer n&uacute;mero de <em>Vendetta</em>, la revista que hac&iacute;amos con mi agrupaci&oacute;n, NBI. A&ntilde;o 2006. La idea de que el kirchnerismo ven&iacute;a a transformar la cultura, que ven&iacute;a a traer una forma distinta de entender el pa&iacute;s, a recuperar una autoestima, reci&eacute;n comenzaba a sentirse. Casullo en un momento de la entrevista dijo eso, dijo &ldquo;hay que dar la batalla cultural&rdquo; y a m&iacute; esa frase me qued&oacute; retumbando en la cabeza. Y yo creo que s&iacute;, que todav&iacute;a hoy hay que seguir dando la batalla cultural. <strong>Quiz&aacute; el problema no sea tanto c&oacute;mo la definimos, sino en qu&eacute; t&eacute;rminos se est&aacute; dando esa batalla. Porque parecer&iacute;a que ya no importa ponerse a discutir con el otro, sino destruirlo.</strong> Y una cosa es confrontar ideas y ver cu&aacute;l gana, otra es querer aniquilar a tu oponente. Y las ultraderechas siempre hicieron eso, esto no es una novedad de la &eacute;poca: el fascismo tambi&eacute;n intent&oacute; arrebatar ideas. Y nosotros no tenemos el poder econ&oacute;mico, tampoco tenemos el poder institucional aunque a veces podamos disputarlo, nosotros no tenemos nada m&aacute;s que nuestras ideas. Cuando nos sacan nuestras ideas no tenemos nada, nos quedamos sin nada. Por eso es importante generar argumentos para defenderlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En ese sentido, el libro puede leerse como un elogio a la persistencia de ciertas ideas aunque los vientos pol&iacute;ticos cambien. En el segundo cap&iacute;tulo, donde repas&aacute;s tu historia con el feminismo, te pele&aacute;s con la idea de que &ldquo;las feministas se pasaron dos pueblos&rdquo;, por ejemplo. &iquest;Por qu&eacute; pens&aacute;s que tantas mujeres se plegaron a ese discurso y ahora llaman a hacer autocr&iacute;tica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Creo que <strong>el feminismo ahora est&aacute; desdibujado, un poco atontado</strong>, en parte porque se nos estuvo echando mucho la culpa. Reci&eacute;n pas&oacute; un a&ntilde;o del triunfo de Milei, dentro del campo nacional y popular prendi&oacute; mucho el discurso de que nos pasamos varios pueblos. Es evidente que todav&iacute;a estamos recalculando. Los momentos de reflujo son muy dif&iacute;ciles, sobre todo despu&eacute;s de habernos sentido tan empoderadas porque nuestra militancia logr&oacute; cosas concretas. Y las logramos hinchando las pelotas, saliendo a la calle. Pienso ahora que los escraches y la cancelaci&oacute;n quiz&aacute; hayan sido parte de esa arrogancia, de esa sensaci&oacute;n de poder que se sent&iacute;a. Porque en un momento sent&iacute;s que nunca m&aacute;s te va a pasar algo malo, que el mundo es tuyo, que &lsquo;esto ya est&aacute;&rsquo;. Y la verdad que no, que no est&aacute; nada. De repente viene una trompada como la que vino y hacer un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n no es f&aacute;cil. Estamos m&aacute;s inhibidas, en un momento de derrota. Pero la historia de la humanidad es as&iacute;, es de flujos y reflujos. Ojal&aacute; no nos sintamos del todo derrotadas, ojal&aacute; no nos volvamos para la casa, porque en alg&uacute;n momento nos va a volver a tocar. No nos tienen que ganar moralmente: en alg&uacute;n momento va a volver a estar de moda no ser un hijo de puta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En uno de los cap&iacute;tulos record&aacute;s tu arribo a Nacional Rock y la posterior creaci&oacute;n de Futurock junto a Federico y Mat&iacute;as. Pas&oacute; casi una d&eacute;cada desde entonces, &iquest;les importa renovar p&uacute;blico o captar la atenci&oacute;n de oyentes m&aacute;s j&oacute;venes en este momento de </strong><em><strong>boom</strong></em><strong> del streaming?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te voy a contestar exclusivamente por m&iacute;. No me interesa demasiado la idea de &lsquo;hablarles a los j&oacute;venes&rsquo;, no porque no me interesen los j&oacute;venes, sino porque no tendr&iacute;a idea de c&oacute;mo hacerlo. S&iacute; creo que siempre le hablamos a la generaci&oacute;n inmediatamente m&aacute;s joven que la nuestra: cuando est&aacute;bamos en Nacional Rock ten&iacute;amos <em>treinti</em> y les habl&aacute;bamos a los de <em>veinti</em>, ahora pasamos los cuarenta y le hablamos a gente que est&aacute; en sus treintas. Yo no estoy segura de c&oacute;mo hacer para llegar a los que ahora tienen veintipocos. Y una cosa es decir &lsquo;pasemos m&aacute;s trap, pongamos a Catriel&rsquo;, eso est&aacute; perfecto. Pero <strong>tratar de impostar una agenda o un lenguaje joven no me interesa, porque corremos el riesgo de parecer el se&ntilde;or Burns con el gorro de Jimbo. </strong>Y si hay algo que siempre nos caracteriz&oacute; fue hacer la radio que a nosotros nos encantar&iacute;a escuchar. Siempre fuimos fieles a esa idea, y nos fue bien haciendo justamente eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/julia-mengolini-momento-volver-moda-no-hijo-puta_1_11882941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 03:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julia Mengolini: “En algún momento va a volver a estar de moda no ser un hijo de puta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,La batalla cultural,nuevas derechas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Narrar desde los márgenes: el espíritu federal del festival NAVE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/narrar-margenes-espiritu-federal-festival-nave_1_11874134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e785b853-b749-47a2-82b6-d7df965fac06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Narrar desde los márgenes: el espíritu federal del festival NAVE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Bariloche se reunieron cronistas de todo el país para debatir, experimentar y reflexionar sobre el periodismo narrativo desde una perspectiva federal. Fue la tercera edición del NAVE. Entre premiaciones y nuevas formas de contar historias, se destacó el poder político de decidir quién narra y cómo llegar a las audiencias.</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea un lugar com&uacute;n decir que encontrarse a pensar el futuro del periodismo narrativo hoy es &ldquo;m&aacute;s necesario que nunca&rdquo;, pero los lugares comunes no pocas veces tienen su raz&oacute;n de ser. Si los medios que brindan el tiempo para investigar en profundidad y el espacio para escribir textos extensos se reducen a&ntilde;o a a&ntilde;o como en un juego de la silla, en el que cada vez m&aacute;s periodistas quedan fuera, si a quienes logran quedarse en la ronda se los escucha quejarse una y otra vez de que las condiciones no hacen m&aacute;s que devaluarse y si a esta situaci&oacute;n de precarizaci&oacute;n general se suma, para los cronistas de las provincias, que las oportunidades por fuera de Buenos Aires escasean aun m&aacute;s,<strong> &iquest;qui&eacute;nes van a narrar, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, las historias de la Argentina?</strong> &iquest;Qui&eacute;nes van a querer descubrirlas para despu&eacute;s escribirlas?
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; el jueves, viernes y s&aacute;bado pasado en la tercera edici&oacute;n del festival <a href="https://www.navedenoficcion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NAVE de No ficci&oacute;n</a>, que tuvo lugar en Bariloche, posiblemente no tenga el poder de torcer la coyuntura, pero sin dudas gener&oacute; algo importante: conect&oacute; entre s&iacute; a cronistas de todo el pa&iacute;s, gener&oacute; reflexiones y ofreci&oacute; un pantallazo por el presente del periodismo y sus otros formatos posibles. Reaviv&oacute; la llama.&nbsp;
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                    alt="La periodista Paula Bistagnino junto a Santiago Rey y Ángeles Alemandi, de la Fundación de Periodismo Patagónico."
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                La periodista Paula Bistagnino junto a Santiago Rey y Ángeles Alemandi, de la Fundación de Periodismo Patagónico.                            </span>
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        &ldquo;El panorama en general es oscuro. Pero tambi&eacute;n hay luminosidad: hay cronistas y periodistas narrando sus propios territorios y los ajenos, las historias extra&ntilde;as y las cercanas; desafiando al poder desde una trinchera modesta&rdquo;, expres&oacute; en la inauguraci&oacute;n Santiago Rey, presidente de la Fundaci&oacute;n de Periodismo Patag&oacute;nico, cuyos miembros, con un entusiasmo envidiable, organizan cada a&ntilde;o este festival y otras actividades como concursos y programas de capacitaci&oacute;n para comunicadores de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decidir qui&eacute;n narra es un hecho absolutamente pol&iacute;tico, hijo de una disputa, tambi&eacute;n pol&iacute;tica, que estamos dispuestos a dar. No podemos quedarnos solamente en destacar la producci&oacute;n local por el hecho de haberse producido en determinada geograf&iacute;a. Necesitamos llegar a las audiencias con productos de calidad, y con esa misi&oacute;n en mente estamos ac&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los premiados</h2><p class="article-text">
        Inmediatamente despu&eacute;s, Rey dio lugar a la presentaci&oacute;n de los premiados en el concurso de cr&oacute;nica que este a&ntilde;o celebr&oacute; su sexta edici&oacute;n y ya se instal&oacute; como un cl&aacute;sico de la Patagonia argentina y chilena. <strong>Ausentes con aviso, Felipe Sasso, de Puerto Williams (Chile) y la chubutense Camila Vautier saludaron por video y agradecieron haber sido le&iacute;dos y elegidos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; estuvo presente para recibir su diploma Denali DeGraf, quien en su texto <em>Cinco viajes a la Lof Quemquemtrew</em> se meti&oacute; con un t&oacute;pico recurrente en la zona, que se actualiza cada vez que surge un caso nuevo: el conflicto territorial entre mapuches y empresarios.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Ray&eacute;n Guerrero Dewey, la ganadora, lleg&oacute; a Bariloche para buscar su premio. &ldquo;La rompiste, piba&rdquo;, la felicit&oacute; Alejandro Seselovsky, que integr&oacute; el jurado junto a la poeta Liliana Campazzo y la periodista ambiental B&aacute;rbara Tupper. La neuquina, que en su texto <em>Todas las formas de ser hermano </em>cuenta la historia de Oxiura Mallmann, <em>drag queen</em> nacida y criada en Alumin&eacute;, aprovech&oacute; para hacer un llamado de atenci&oacute;n a sus colegas porte&ntilde;os: &ldquo;El otro d&iacute;a, mientras habl&aacute;bamos de la destituci&oacute;n de la vicegobernadora de Neuqu&eacute;n, un amigo de Buenos Aires me dijo: &lsquo;Esto no le importa a nadie&rsquo;. Yo estaba sacada. &iquest;C&oacute;mo no les va a importar la provincia que le da luz y gas a todo el pa&iacute;s? &iquest;C&oacute;mo no les va a importar la provincia de Vaca Muerta, que hoy pr&aacute;cticamente sostiene la econom&iacute;a argentina?&rdquo;, se pregunt&oacute;. Y sigui&oacute;: &ldquo;Imag&iacute;nense; si esto no les importa, &iexcl;qu&eacute; les van a importar los coletazos del Wingka Malon y otras historias nuestras!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese grito federal recorri&oacute; todo el festival, desde el homenaje al periodista patag&oacute;nico Cristian Aliaga, fallecido este a&ntilde;o, a la mesa &ldquo;Escenas de la cr&oacute;nica federal &ndash; Mueran los salvajes unitarios&rdquo;, donde Eduardo Ledesma (Corrientes), Exequiel Svetliza (Tucum&aacute;n), Miguel Roth (La Pampa), Mario Figueroa (R&iacute;o Negro) y Luc&iacute;a Sabini (CABA/Misiones) presentaron los proyectos &ndash;dos libros, un festival de cine documental, una investigaci&oacute;n sobre la cr&oacute;nica patag&oacute;nica y una revista, respectivamente&ndash; que llevan adelante en diversos territorios de la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Roma no se construy&oacute; en un d&iacute;a, y el sue&ntilde;o de un sistema de medios argentinos m&aacute;s ecu&aacute;nime para las provincias, menos. Jornada tras jornada, los eventos m&aacute;s convocantes estuvieron a cargo de periodistas provenientes de la capital. El jueves, Julia Mengolini present&oacute; su primer libro, <em>Las caras del monstruo</em>, en su ciudad natal y ante una sala colmada que tambi&eacute;n incluy&oacute; a su mam&aacute;.
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                    alt="El jueves, Julia Mengolini presentó su primer libro, Las caras del monstruo, ante una sala colmada que también incluyó a su mamá."
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                El jueves, Julia Mengolini presentó su primer libro, Las caras del monstruo, ante una sala colmada que también incluyó a su mamá.                            </span>
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        Al d&iacute;a siguiente, en la charla m&aacute;s convocante de la historia del festival, Alejandro Bercovich charl&oacute; con un p&uacute;blico de m&aacute;s de cuatrocientas personas sobre el presente pol&iacute;tico y econ&oacute;mico en la Argentina a partir de fragmentos de su documental <em>Diciembre</em>, que narra el estallido social de 2001. <strong>Y record&oacute; que el periodismo, como nunca, tambi&eacute;n existe para poner a conversar a personas que suelen sostener posiciones antag&oacute;nicas</strong>: &ldquo;Todo llamado al di&aacute;logo, hoy, en este mundo de audiencias segmentadas, de guetos y algoritmos, es revolucionario&rdquo;.
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                    alt="Alejandro Bercovich charló con un público de más de cuatrocientas personas sobre el presente político y económico en la Argentina a partir de fragmentos de su documental Diciembre, que narra el estallido social de 2001."
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            <span class="title">
                Alejandro Bercovich charló con un público de más de cuatrocientas personas sobre el presente político y económico en la Argentina a partir de fragmentos de su documental Diciembre, que narra el estallido social de 2001.                            </span>
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        Unos minutos antes de que el columnista de <strong>elDiarioAR</strong> ofreciera su charla, la machi (l&iacute;der espiritual mapuche) Betiana Colhuan Nahuel &ndash;que se hab&iacute;a acercado a ver <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/pablo-piovano-mapuches-son-inspiracion-inmensa-tiempos-viviendo-derrota_1_11864979.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las fotos</a> de Pablo Piovano que se exhibieron durante el festival&ndash;&nbsp;salud&oacute; al auditorio en mapudungun y en espa&ntilde;ol. Colhuan relat&oacute; c&oacute;mo su comunidad, pese a la violencia estatal y los sucesivos desalojos forzados, sigue resistiendo para preservar su cultura y proteger el ambiente para el bien com&uacute;n: &ldquo;Nosotros cuidamos los lagos y la naturaleza para que los disfruten todos, no solamente nuestro pueblo&rdquo;, dijo antes de recibir aplausos fervorosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en el <em>line up</em> de un festival de m&uacute;sica, donde las bandas estrella siempre cierran, la programaci&oacute;n del NAVE tambi&eacute;n dej&oacute; para el &uacute;ltimo d&iacute;a y el &uacute;ltimo turno a la gran invitada de esta edici&oacute;n: Leila Guerriero. Si bien hace rato lleva una vida m&aacute;s parecida a la de un escritor de primeras ligas que a la de un periodista, Guerriero sigue haciendo libros cuya materia prima es lo real. Por eso es que escucharla pensar sobre su trabajo resulta siempre de gran inspiraci&oacute;n para sus colegas, aunque su dedicaci&oacute;n casi monacal a correr y a la escritura, en la era del pluriempleo, no se parezca mucho a la de gran parte de su p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un gran acierto fue la multiplicidad de formatos que integr&oacute; la programaci&oacute;n. Se presentaron libros de no ficci&oacute;n (menci&oacute;n aparte merece la interesant&iacute;sima mesa de Paula Bistagnino y su investigaci&oacute;n sobre el Opus Dei, junto a la charla de Valeria Di Croce sobre el ascenso de los libertarios al poder) y novelas (&Aacute;ngeles Alemandi comparti&oacute; ideas sobre los buenos h&aacute;bitos del periodismo que deben perdurar a la hora de escribir textos de ficci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo lugar para g&eacute;neros m&aacute;s experimentales. Y es que en estos a&ntilde;os no pocos periodistas aprendieron, como recuerda la premio Nobel Olga Tokarczuk en <em>Los errantes</em>, que &ldquo;el m&uacute;sculo m&aacute;s fuerte del ser humano es la lengua&rdquo; y comenzaron a probarse en la cr&oacute;nica oral. El primer d&iacute;a, un episodio del magn&iacute;fico podcast <em>Ac&aacute; no pas&oacute; nada</em>, producido por la Plataforma &Aacute;rida, fue llevado a escena con locuci&oacute;n y guitarra en vivo. Tambi&eacute;n se vio <em>El arrimado</em>, donde el pampeano Lautaro Bentivegna llev&oacute; a escena con ternura y destreza un perfil de Juan Jos&eacute; Gozza, un m&iacute;tico fot&oacute;grafo de Guatrach&eacute; que, guiado por la curiosidad y cierta desverg&uuml;enza, se las ingeni&oacute; para estar siempre en los sucesos clave de la historia argentina.
    </p><p class="article-text">
        Antes del brindis final y de que todo el mundo se pusiera a bailar, el tucumano Svetliza mostr&oacute; sus dotes de <em>standupero</em> para burlarse (siempre con cari&ntilde;o) de los cronistas porte&ntilde;os en un show que hizo re&iacute;r incluso a quienes se sintieron directamente aludidos.
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/narrar-margenes-espiritu-federal-festival-nave_1_11874134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2024 09:58:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Narrar desde los márgenes: el espíritu federal del festival NAVE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,crónicas,Periodismo narrativo,Bariloche]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Piovano: “Los mapuches son de una inspiración inmensa en tiempos en que estamos viviendo una derrota tras otra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pablo-piovano-mapuches-son-inspiracion-inmensa-tiempos-viviendo-derrota_1_11864979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ac56caf-cf8d-4c86-a23c-12446c432fc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107074.jpg" width="1276" height="718" alt="Pablo Piovano: “Los mapuches son de una inspiración inmensa en tiempos en que estamos viviendo una derrota tras otra&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el marco del Festival NAVE, Pablo Piovano presenta en Bariloche su muestra Mapuche, el retorno de las voces antiguas, proyecto documental premiado este año en el World Press Photo. La exposición reúne imágenes tomadas durante más de seis años en La Araucanía, Río Bueno y Añelo y retrata la lucha del pueblo mapuche por sus tierras y recursos naturales. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca me gust&oacute; esa idea de que mi trabajo consiste en &lsquo;darles voz a los que no tienen voz&rsquo;. Prefiero pensarme como un traductor, alguien que trata de entender para narrar despu&eacute;s&rdquo;, dice el fot&oacute;grafo <strong>Pablo Piovano</strong> sentado en un caf&eacute; de Bariloche, adonde lleg&oacute; el jueves para presentar la exposici&oacute;n <em>Mapuche, el retorno de las voces antiguas</em> en el marco del festival <a href="https://www.navedenoficcion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NAVE de No ficci&oacute;n</a>. Que las im&aacute;genes de esta serie, premiada en el &uacute;ltimo concurso de World Press Photo, puedan verse en el Puerto San Carlos, enclave principal de la tercera edici&oacute;n del encuentro de periodismo narrativo que organiza la Fundaci&oacute;n de Periodismo Patag&oacute;nico, tiene sentido por m&uacute;ltiples razones. El primero: Piovano es ante todo un fotorreportero, alguien con su libido profesional y su ojo siempre puestos en documentar historias de personas en sus entornos. No menos importante: hasta ahora, las fotos de este proyecto de largo aliento no se hab&iacute;an mostrado en <em>el lado argentino </em>del Wallmapu, este extenso territorio que la naci&oacute;n mapuche considera su tierra ancestral. En julio de este a&ntilde;o, Piovano hab&iacute;a organizado una exposici&oacute;n junto a gran parte de las comunidades de&nbsp; la zona de Valdivia, Chile. Pero de este lado de la cordillera su trabajo se hab&iacute;a visto, hasta ahora, solamente en Buenos Aires.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto de la serie &quot;Mapuche, el retorno de las voces antiguas&quot;                            </span>
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        La exposici&oacute;n re&uacute;ne una treintena de fotos, apenas una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de un proyecto que incluye cientos de im&aacute;genes tomadas a lo largo de m&aacute;s de seis a&ntilde;os. En ellas, Piovano documenta la vida de habitantes originarios en tres regiones clave, donde hoy disputan el acceso a sus tierras para protegerlas de la explotaci&oacute;n empresarial: La Araucan&iacute;a (Chile), zona que la industria forestal est&aacute; dejando sin bosques nativos; R&iacute;o Bueno, donde un grupo de mapuches lucha por preservar el R&iacute;o Pilmaiqu&eacute;n frente a proyectos hidroel&eacute;ctricos; y A&ntilde;elo, en Neuqu&eacute;n, donde funciona Vaca Muerta. &ldquo;De un lado y del otro de la Cordillera, los mapuches son la primera l&iacute;nea de resistencia frente a las grandes corporaciones, que explotan los recursos naturales de manera indiscriminada. Me gusta pensarlos como los grandes cuidadores del agua y de la tierra, que en muchos casos ponen su cuerpo y su vida por eso&rdquo;, reflexiona Piovano.
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        La primera vez que el fot&oacute;grafo repar&oacute; en el pueblo mapuche fue en 2017, a partir de la muerte de <strong>Santiago Maldonado</strong>. Se pregunt&oacute; qui&eacute;nes eran aquellas personas por las que hab&iacute;a dado la vida ese chico cuya desaparici&oacute;n hab&iacute;a movilizado a gran parte del pa&iacute;s. Esa curiosidad inicial se intensific&oacute; en noviembre del mismo a&ntilde;o, cuando, durante el velorio de Maldonado, un integrante del grupo Albatros de la Prefectura Naval asesin&oacute; por la espalda a <strong>Rafael Nahuel</strong>, joven mapuche de 22 a&ntilde;os de la comunidad Lafken Winkul Mapu en R&iacute;o Negro. Cuando un a&ntilde;o despu&eacute;s, el 14 de noviembre de 2018, un carabinero chileno dispar&oacute; y mat&oacute; al comunero mapuche <strong>Camilo Catrillanca</strong> en La Araucan&iacute;a, su inter&eacute;s se transform&oacute; en necesidad de entender m&aacute;s y acudir.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto de la serie &quot;Mapuche, el retorno de las voces antiguas&quot;                            </span>
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        Por aquel entonces, Piovano hab&iacute;a ganado una beca de Greenpeace y acababa de comprar un pasaje a Santa Cruz con la intenci&oacute;n de fotografiar las minas de carb&oacute;n de R&iacute;o Turbio, como parte de un proyecto sobre zonas de sacrificio ambiental que tambi&eacute;n inclu&iacute;a Vaca Muerta, las salmoneras y las empresas forestales en Chile. Pero la noticia de la muerte de Catrillanca cambi&oacute; su rumbo y sus planes. Piovano llam&oacute; a Maxi Goldschmidt, un periodista de la zona, para armar equipo con &eacute;l. Un d&iacute;a despu&eacute;s hab&iacute;an llegado a La Araucan&iacute;a, donde la comunidad de Catrillanca estaba comenzando el tercer d&iacute;a de su funeral. Fue un viaje en el tiempo que los conmovi&oacute;: &ldquo;Se sinti&oacute; como estar en un ritual de hace 400 a&ntilde;os&rdquo;. Goldschmidt y Piovano hablaron con la familia de Catrillanca, su padre les dio el visto bueno para documentar sus historias. &ldquo;Tienen libertad de acci&oacute;n, digan la verdad&rdquo;, pidi&oacute;. Desde entonces Piovano volvi&oacute; una y otra vez a distintas zonas del Wallmapu y estableci&oacute; con la comunidad un v&iacute;nculo de aprendizaje mutuo y admiraci&oacute;n. &ldquo;Para m&iacute;, los mapuches son de una inspiraci&oacute;n inmensa&rdquo;, dice. &ldquo;En tiempos como este, en el que estamos viviendo una derrota atr&aacute;s de otra, me resulta incre&iacute;ble ver esta lucha, que suceda tan cerca nuestro, ac&aacute;, en Latinoam&eacute;rica. Es una revoluci&oacute;n silenciosa y poco estudiada&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto de la serie &quot;Mapuche, el retorno de las voces antiguas&quot;                            </span>
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        <strong>La exposici&oacute;n </strong><em><strong>Mapuche, el retorno de las voces antiguas </strong></em><strong>se puede ver durante todo el d&iacute;a en el Puerto San Carlos (Juan Manuel de Rosas 71, Bariloche), con entrada libre y gratuita.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/pablo-piovano-mapuches-son-inspiracion-inmensa-tiempos-viviendo-derrota_1_11864979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 03:16:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Piovano: “Los mapuches son de una inspiración inmensa en tiempos en que estamos viviendo una derrota tras otra"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Piovano,Mapuches,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/arranca-festival-nave-bariloche-encuentro-repensar-escritura-nuevas-formas-oficio-periodistico_1_11860049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c36b30f-9b60-41bb-82de-767718ac7c63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento reúne a periodistas y fotorreporteros de todo el país. Frente al lago Nahuel Huapi y con un line-up federal, el evento invita a repensar la escritura de no ficción y explorar nuevos formatos a través de talleres, mesas de debate, presentaciones y otras actividades abiertas al público.</p></div><p class="article-text">
        No es novedad que los periodistas de esta &eacute;poca marcada por la proliferaci&oacute;n de<em> fake news</em>, el reemplazo de las noticias por <em>contenidos</em> y la ca&iacute;da de la legitimidad de los medios enfrentan desaf&iacute;os que sus colegas del siglo XX no hubieran podido siquiera imaginar. &iquest;Qu&eacute; pueden hacer, entonces, salvo juntarse a pensar formas de reinventar el oficio y explorar nuevos formatos para mantenerlo vigente? <strong>Desde hoy y hasta el s&aacute;bado, la ciudad de Bariloche nuevamente ser&aacute; sede de la tercera edici&oacute;n del festival </strong><a href="https://www.navedenoficcion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>NAVE</strong></a>, que re&uacute;ne algunas de las voces m&aacute;s destacadas de la cr&oacute;nica y el periodismo narrativo de Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos tres d&iacute;as de noviembre y frente al lago Nahuel Huapi, el evento invita a repensar la escritura de no ficci&oacute;n y a ensayar nuevas formas de llevar adelante el oficio. Con presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up period&iacute;stico y otras actividades gratuitas y aptas para todo p&uacute;blico, NAVE ser&aacute; un espacio de encuentro, formaci&oacute;n y creaci&oacute;n de redes para periodistas de la Patagonia y m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
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        El esp&iacute;ritu federal del evento no solo se manifiesta en la locaci&oacute;n, sino en el <em>line-up,</em> que le esquiva al porte&ntilde;ocentrismo: a <strong>Leila Guerriero, Alejandro Bercovich, Julia Mengolini y Alejandro Seselovsky </strong>se sumar&aacute;n a lo largo de los tres d&iacute;as nombres como el de <strong>Exequiel Svetliza (Tucum&aacute;n), &Aacute;ngeles Alemandi (La Pampa), Luc&iacute;a Sabini (Misiones), Santiago Rey (R&iacute;o Negro) y Liliana Campazzo (R&iacute;o Negro)</strong>, entre muchos otros. Tambi&eacute;n habr&aacute; invitados internacionales: desde Chile llegan Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a y B&aacute;rbara Tupper.&nbsp;
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                    alt="Habrá presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up periodístico y otras actividades gratuitas y aptas para todo público."
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                Habrá presentaciones de libros, mesas de trabajo, talleres, shows de stand up periodístico y otras actividades gratuitas y aptas para todo público.                            </span>
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        Aunque estar&aacute;n pasando cosas desde temprano y hasta tarde todos los d&iacute;as, cada jornada tendr&aacute;, como es de prever, sus <em>eventos estrella</em>. Hoy a las 19.30, Mengolini presenta su primer libro, <em>Las caras del monstruo</em> (Ediciones Futurock). A mitad de camino entre el diario personal y el ensayo, la periodista parte de an&eacute;cdotas de su vida en torno al comienzo del amor, la militancia, la familia, las luchas sociales y su d&iacute;a a d&iacute;a en las redes sociales para compartir reflexiones, citas y su visi&oacute;n del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana, Bercovich cerrar&aacute; el d&iacute;a con la proyecci&oacute;n del documental <em>Diciembre, </em>que dirigi&oacute; junto a C&eacute;sar Gonz&aacute;lez. Finalmente, el s&aacute;bado, Guerriero &ndash;quiz&aacute; la pluma m&aacute;s destacada no solo de la cr&oacute;nica argentina, sino de la regi&oacute;n&ndash; conversar&aacute; sobre periodismo narrativo en una mesa titulada <em>La vocaci&oacute;n, la escritura como elecci&oacute;n y como destino</em>, en la que ahondar&aacute; en sus procesos de investigaci&oacute;n, su trabajo con la lengua y el proceso de edici&oacute;n de textos.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad de formatos narrativos ser&aacute; una de las caracter&iacute;sticas del festival. Ser&aacute; central la muestra fotogr&aacute;fica que inaugurar&aacute; Pablo Piovano. <em>Mapuche, el retorno de las voces antiguas </em>es un proyecto en el que Piovano trabaja hace m&aacute;s de seis a&ntilde;os. La muestra se podr&aacute; recorrer durante los tres d&iacute;as en el Puerto San Carlos, sede de la mayor&iacute;a de las actividades.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, a partir de la presentaci&oacute;n de libros publicados recientemente se buscar&aacute; disparar nuevas&nbsp; conversaciones entre p&uacute;blico y autores. En la cita de ma&ntilde;ana a las 16, en el espacio <em>Cruzar la frontera del periodismo y escribir literatura</em>, &Aacute;ngeles Alemandi propone indagar en el pasaje entre g&eacute;neros en su trabajo como cronista y como autora de la novela <em>Como si nada llorase en el monte</em>. Un rato despu&eacute;s, a las 18, Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a hablar&aacute; de<em> Crimen y literatura</em> a trav&eacute;s de su investigaci&oacute;n <em>Letras torcidas. Un perfil sobre Mariana Callejas</em>, que recorre la vida de la escritora y agente de la polic&iacute;a pol&iacute;tica de Augusto Pinochet, anfitriona de fiestas y talleres literarios, y part&iacute;cipe de los principales cr&iacute;menes internacionales de la dictadura militar chilena.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                NAVE será un espacio de encuentro, formación y creación de redes para periodistas de la Patagonia y más allá.                            </span>
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        El s&aacute;bado a las 16.30, Paula Bistagnino compartir&aacute; an&eacute;cdotas sobre el camino de un trabajo de investigaci&oacute;n de m&aacute;s de diez a&ntilde;os, que fue nominado al Premio GABO y que hoy se presenta como libro: <em>Te servir&eacute;. Fe, poder y disciplina: el plan del OPUS DEI</em>. A continuaci&oacute;n, Valeria Di Croce plantear&aacute; una hoja de ruta para comprender la trama de intelectuales, influencers, pol&iacute;ticos reciclados, outsiders e insurrectos marginales que encontraron un lugar en la Argentina de La Libertad Avanza, a trav&eacute;s de su libro <em>El arca de Milei &iquest;C&oacute;mo y con qui&eacute;n construy&oacute; su poder?</em> El periodismo ambiental tendr&aacute; su lugar de la mano de la chilena B&aacute;rbara Tupper, especialista en el tema, que dar&aacute; cuenta de las perspectivas, objetivos, urgencias y herramientas para popularizar y reposicionar a la naturaleza en la discusi&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si faltaba algo, <strong>tambi&eacute;n habr&aacute; espacio para un g&eacute;nero creciente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el periodismo esc&eacute;nico.</strong> A partir de fotos y recursos perform&aacute;ticos, Bentivegna lleva a escena el perfil de Juan Jos&eacute; Gozza, m&iacute;tico fot&oacute;grafo del sur pampeano.&nbsp; El s&aacute;bado,&nbsp; para el cierre, Svetliza se va a calzar el traje de <em>standupero</em> para tomarle el pelo a la cr&oacute;nica y hacer humor sobre &ldquo;el fin del periodismo y por qu&eacute; ser cronista ya no garpa en Tinder&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/arranca-festival-nave-bariloche-encuentro-repensar-escritura-nuevas-formas-oficio-periodistico_1_11860049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 13:39:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arranca el festival NAVE en Bariloche, un encuentro para repensar la escritura y las nuevas formas del oficio periodístico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Crónica latinoamericana,Patagonia,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dolores Reyes, autora de Cometierra: “Hicimos lo que ellos no hacen: nos pusimos a leer”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolores-reyes-autora-cometierra-hicimos-no-pusimos-leer_1_11846768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8b8abdc-06ee-48ed-99b8-86ed0b861302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriela Cabezón Cámara, autora de otro libro que integra el programa Identidades bonaerenses: La virgen cabeza."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A sala repleta, un grupo de escritores, periodistas y artistas se reunió en el Teatro Picadero para una lectura coral de la novela señalada como "pornográfica" por la vicepresidenta, como desagravio a su autora y en respuesta a las polémicas sobre varios títulos del programa de lectura Identidades bonaerenses.</p><p class="subtitle">Libros y adultocentrismo conservador: polémica por “escenas de sexo explícito” en materiales escolares</p></div><p class="article-text">
        La fila para entrar al Teatro Picadero, que se extiende a lo largo de casi todo el Pasaje Santos Disc&eacute;polo, ocupa m&aacute;s de media cuadra. La imagen no llamar&iacute;a la atenci&oacute;n si no fueran las diez de la ma&ntilde;ana de este s&aacute;bado soleado, si el p&uacute;blico no fuera considerablemente m&aacute;s joven que el que suele verse en esta sala, si la gente no estuviera armada con equipos de mate y un mismo libro: <em>Cometierra</em>, de Dolores Reyes. Pero es evidente que algo fuera de lo com&uacute;n est&aacute; por ocurrir en este lugar; el mismo en el que, hace 43 a&ntilde;os, se inici&oacute; Teatro Abierto.
    </p><p class="article-text">
        Quien, vencido por la curiosidad, logre escabullirse entre la gente y consiga entrar a pesar de no haberse anotado previamente por mail, podr&aacute; comprobarlo con sus propios ojos. Sobre el escenario, casi un centenar de escritores, artistas y periodistas (desde Claudia Pi&ntilde;eiro hasta Mart&iacute;n Kohan, pasando por Alejandra Kamiya, Tamara Tenenbaum, Mar&iacute;a O&rsquo;Donnell y Cristian Alarc&oacute;n, entre <a href="https://www.instagram.com/p/DCb_tGtureQ/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos otros</a>) esperan junto a una pianista, Guillermina Etkin, para dar inicio a una lectura musicalizada de la primera novela de Reyes, publicada en 2019.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El encuentro fue el sábado a la mañana en el Teatro Picadero.                            </span>
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        &iquest;Performance, encuentro de lectura colectiva? M&aacute;s que el g&eacute;nero en el que se inscribe, lo relevante de esta actividad es su prop&oacute;sito: responder, con una lectura coral, a la ola de desinformaci&oacute;n que se propag&oacute; en medios y redes sociales sobre este y otros libros del programa <em>Identidades bonaerenses</em>, que busca enriquecer las bibliotecas de las escuelas p&uacute;blicas de la provincia de Buenos Aires. Los se&ntilde;alamientos de &ldquo;pornograf&iacute;a&rdquo; y las acusaciones de incluir contenido sexual expl&iacute;cito no apto para menores &ndash;a las que incluso se sum&oacute; la vicepresidenta de la Naci&oacute;n, Victoria Villarruel&ndash; tuvieron su origen en una denuncia de la Fundaci&oacute;n Natalio Morelli, que llev&oacute; el caso a la justicia y acus&oacute; al director general de Cultura y Educaci&oacute;n provincial, Alberto Sileoni, de &ldquo;abuso de autoridad y corrupci&oacute;n de menores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea surgi&oacute; de Claudia Pi&ntilde;eiro: si tantas personas se estaban mostrando escandalizadas por un libro que a las claras no hab&iacute;an le&iacute;do, hab&iacute;a que responder con lectura. Cuando la idea termin&oacute; de tomar forma en su cabeza, Pi&ntilde;eiro llam&oacute; a su amiga, la gestora, docente y escritora Cynthia Edul, quien desde hace tiempo organiza junto a Romina Paula una lectura colectiva de <em>La tempestad</em>, de William Shakespeare, en la que distintos escritores interpretan a los personajes. Pi&ntilde;eiro propuso hacer <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/escritores-convocan-lectura-colectiva-cometierra-libros-vicepresidenta-exaltan-pedofilia_1_11834153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algo similar</a> con <em>Cometierra</em>, parte de la &ldquo;lista negra&rdquo; junto a <em>Las primas</em>, de Aurora Venturini, <em>Las aventuras de la China Iron</em>, de Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara y <em>Si no fueras tan ni&ntilde;a</em>, de Sol Fant&iacute;n, libros de los que tambi&eacute;n se leyeron fragmentos.&nbsp;
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                Las escritoras Claudia Piñeiro y Dolores Reyes en el escenario.                            </span>
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        &ldquo;Fue muy r&aacute;pido: organizamos todo en 15 d&iacute;as. Claudia, Dolores, Juli&aacute;n L&oacute;pez y Silvia Hopenhayn comenzaron a convocar a otros escritores, y enseguida pensamos en preguntar al Teatro Picadero si pod&iacute;amos realizar la actividad ah&iacute;&rdquo;, cuenta Edul. &ldquo;Sebasti&aacute;n Blutrach (empresario teatral y due&ntilde;o de la sala en cuesti&oacute;n) acept&oacute; de inmediato y puso a disposici&oacute;n toda la t&eacute;cnica y el incre&iacute;ble piano de cola del Picadero. Cuando empezamos a comunicar, m&aacute;s de mil personas se anotaron en un d&iacute;a. Lamentablemente, tuvimos que dejar a la mitad afuera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo iba a decir que no a una lectura abierta con escritores y escritoras, a un acto en defensa del acceso de los chicos a los libros ante la agresi&oacute;n sistem&aacute;tica que este gobierno dirige hacia gran parte del sector cultural?&rdquo;, se pliega Blutrach.
    </p><p class="article-text">
        El entusiasmo que gener&oacute; la propuesta tambi&eacute;n se replic&oacute; en otros lugares de la provincia y el pa&iacute;s: en Ameghino, Mar del Plata, Rosario y otras diez ciudades se organizaron ayer lecturas simult&aacute;neas.
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                Sol Fantín, autora de Si no fueras tan niña.                            </span>
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        Despu&eacute;s de casi tres horas de lectura ininterrumpida &ndash;hecha de voces femeninas y masculinas, graves y agudas, dicciones espont&aacute;neas y de escuela de locuci&oacute;n, acentos argentinos y latinoamericanos&ndash;, la propia Dolores Reyes cerr&oacute; la jornada, visiblemente emocionada por los aplausos de la sala repleta. Fue una ovaci&oacute;n larga, que record&oacute; lo irremplazable que puede resultar el encuentro presencial: dif&iacute;cil imaginar el mismo impacto con una serie de lecturas virtuales. &ldquo;&iexcl;En un momento pens&eacute; que me iba a desmayar!&rdquo;, dijo Reyes a elDiarioAR. &ldquo;Esto fue muy emocionante, pero no me lo tomo como un homenaje personal: es una defensa a los libros, a la lectura y de la escuela, que es la instituci&oacute;n que forma lectores en este pa&iacute;s. Ante tanto ataque, hicimos lo que ellos no hacen: nos pusimos a leer&rdquo;.
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                Dolores Reyes fue ovacionada por los presentes.                             </span>
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        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dolores-reyes-autora-cometierra-hicimos-no-pusimos-leer_1_11846768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Nov 2024 03:05:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dolores Reyes, autora de Cometierra: “Hicimos lo que ellos no hacen: nos pusimos a leer”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Diversidad cultural,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2cd5208-6f04-489c-b50e-49a3f630f404_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Gelatina libre' es la primera novela de la periodista, publicada después de un año especial en su carrera. El cuerpo, las dietas y los mandatos en los que ninguna mujer termina de encajar. "Este libro se lo dedico a las inadecuadas, o sea, a todas”, dice en diálgo con elDiarioAR. </p></div><p class="article-text">
        Laura tiene veintipico, una carrera promisoria como productora period&iacute;stica, amigas, historias espor&aacute;dicas con hombres que m&aacute;s o menos la entusiasman y un &uacute;nico deseo persistente, con el impulso de llevarse puesto todos los dem&aacute;s: estar m&aacute;s flaca. Salta de dieta en dieta, se aferra a los m&eacute;todos que le proponen diversos nutricionistas, hace avances y retrocesos en su misi&oacute;n de pesar menos de setenta kilos y mide su &eacute;xito en base a la distancia que separa su presente de esa meta. <strong>Laura es la protagonista de </strong><em><strong>Gelatina libre </strong></em><strong>(Planeta), la primera novela de la periodista Marina Abiuso</strong>, y para encontrar en ella alg&uacute;n parecido con la realidad no hace falta buscar demasiado lejos: todas las mujeres tenemos por lo menos una amiga que se le parece, si es que nosotras mismas no somos esa persona que, de vez en cuando, subordina todos sus dem&aacute;s logros al de conquistar un cuerpo que se ajuste a los c&aacute;nones de belleza.
    </p><p class="article-text">
        Con su primer libro de ficci&oacute;n &ndash;fresco, gracioso, ligero en el mejor de los sentidos&ndash;, Abiuso se da el permiso de probarse en el g&eacute;nero de la <em>chick lit</em> despu&eacute;s de haber coescrito junto a Soledad Vallejos la biograf&iacute;a de Amalia Lacroze de Fortabat,<em> Amalita</em>. Y sale m&aacute;s que airosa de este nuevo reto: su flamante <em>Gelatina libre</em> promete ser una de esas propuestas en las que el boca a boca har&aacute; lo suyo, no solamente por el poderoso im&aacute;n que puede ser la identificaci&oacute;n en la literatura, sino porque la historia se deja leer a la velocidad de un rayo. Despu&eacute;s de un a&ntilde;o en que sufri&oacute; en primera persona el <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/influencer-libertario-danann-volvio-condenado-vez-hostigar-redes-sociales-periodista_1_11283106.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hostigamiento</a> en redes sociales que deriv&oacute; en un proceso judicial con cinco acusados cumpliendo probation y la llev&oacute; a alejarse de su trabajo como conductora y editora de g&eacute;nero de TN y Canal 13, Abiuso encontr&oacute; un nuevo formato donde encauzar su talento para comunicar y contar historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Dif&iacute;cil no pensar en tu debut literario como una v&iacute;a de escape moment&aacute;nea del periodismo, despu&eacute;s del a&ntilde;o de mayor exposici&oacute;n en tu carrera. &iquest;Podr&iacute;a decirse que la ficci&oacute;n fue una suerte de refugio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo que decir que yo hab&iacute;a empezado a pensar esta historia un tiempo antes de todo lo que pas&oacute;. Y creo que eso fue bastante clave, porque me hubiera costado m&aacute;s arrancar un proyecto de cero en aquel momento. Escribir es algo que me gust&oacute; mucho siempre; de hecho, tengo muchos m&aacute;s a&ntilde;os de gr&aacute;fica que en cualquier otro lugar del periodismo. Durante muchos a&ntilde;os hice talleres de cr&oacute;nica y en una &eacute;poca me empec&eacute; a interesar mucho por el periodismo narrativo. Escribir me hac&iacute;a sentir colmada y, cuando empec&eacute; a trabajar en tele, me anot&eacute; en un taller de escritura con In&eacute;s Garland para no perder el h&aacute;bito. Ah&iacute; naci&oacute; el texto que termin&oacute; convirti&eacute;ndose en <em>Gelatina libre</em>. Primero empec&eacute; a trabajar un proyecto de autoficci&oacute;n. Reci&eacute;n despu&eacute;s apareci&oacute; esta historia que al final se impuso y me dieron ganas de continuar. Y me di cuenta de que solo pod&iacute;a escribirla en clave 100% ficcional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Por qu&eacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para empezar, porque mi historia personal no es tan interesante. Y porque, <strong>a veces, para decir toda la verdad hay que hacer ficci&oacute;n. </strong>En su taller, In&eacute;s siempre habla de escribir sobre lo que te da verg&uuml;enza. Y me di cuenta de que para contar todas las cosas que yo quer&iacute;a contar, para poder jugar a fondo con el patetismo del personaje, ten&iacute;a que convertirlo en un personaje de novela. Eso me daba la posibilidad, adem&aacute;s, de <strong>juntar an&eacute;cdotas de muchas de mis amigas, sumadas a otras que jam&aacute;s voy a reconocer si son m&iacute;as o inventadas.</strong> Tambi&eacute;n me tra&iacute;a alivio, en cierto sentido: trato de no ser ingenua y entiendo que puede llegar a haber cierta expectativa sobre las cosas que digo, porque soy una periodista con determinado perfil, porque tengo una militancia en el feminismo. Y yo quer&iacute;a hacer un libro, no un panfleto ni un manual de instrucciones sobre c&oacute;mo lidiar con ser mujer y tener un cuerpo. El terreno de la ficci&oacute;n me exim&iacute;a de eso.&nbsp;
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            <span class="title">
                Marina Abiuso                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En este mismo sentido, se nota que tambi&eacute;n hubo un permiso para volver un poco maliciosa la protagonista. Laura no es necesariamente </strong><em><strong>sorora</strong></em><strong>, a veces piensa barbaridades de otras mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El di&aacute;logo interno, eso que las personas van charlando consigo mismas, es algo que me vuelve loca. Me interesa un mont&oacute;n dilucidar en qu&eacute; est&aacute; pensando la gente, supongo que en parte porque es informaci&oacute;n inaccesible: incluso si alguien te llega a contar qu&eacute; est&aacute; pensando, te lo va a contar filtrado. Y esa maldad de Laura &ndash;que se est&aacute; comparando todo el tiempo con otras mujeres, que se sube al transporte p&uacute;blico y se fija si las otras pasajeras son m&aacute;s gordas o m&aacute;s flacas que ella, pero a las &ldquo;feas&rdquo; ni las considera porque no son competencia, y que a su vez puede ser medio mala amiga por momentos&ndash; era important&iacute;sima en la construcci&oacute;n de su voz. Le daba sustancia tambi&eacute;n a ese di&aacute;logo constante que hace avanzar el relato. Y tra&iacute;a a colaci&oacute;n algo que no siempre nos gusta recordar: que <strong>vos pod&eacute;s tener muchos ideales, tener clar&iacute;simo c&oacute;mo quer&eacute;s que sea el mundo y c&oacute;mo quer&eacute;s conducirte en la vida; incluso pod&eacute;s querer ser mejor persona que tus peores pensamientos. Pero tu cabeza es tu cabeza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La historia transcurre hace unos quince a&ntilde;os, en una &eacute;poca de Blackberrys, palms y sistemas de chat rudimentarios, en una Argentina en la que el gran suceso nacional es el conflicto entre el gobierno y el campo. &iquest;Qu&eacute; te interes&oacute; de situar la historia en ese presente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Por empezar, me interesaba que la historia sucediera en un momento en que hab&iacute;a menos redes sociales. Laura ya tiene una cuenta de Facebook y tiene que empezar a lidiar con todo lo que eso implica: que cualquiera, por ejemplo, pueda subir una foto tuya, etiquetarte, compartirla con los dem&aacute;s. Pensado desde hoy parece una obviedad, pero hay que retrotraerse a esos primeros momentos de las redes: fue toda una experiencia vital que ahora olvidamos porque estamos completamente descontrolados. <strong>Hasta hace no tanto, ten&iacute;amos la ilusi&oacute;n de que nuestra presencia digital era algo que pod&iacute;amos controlar. </strong>Hab&iacute;a otra cuesti&oacute;n y es que, <strong>si bien los feminismos no nacieron con la primera marcha de Ni una menos, a partir de ese momento comenzaron a hacerse m&aacute;s accesibles muchos discursos que hasta entonces no eran masivos.</strong> Y me parec&iacute;a bien que el personaje no tuviera tan a mano los discursos feministas, para que la alternativa de no tratar de modificar su cuerpo ni siquiera estuviera en el men&uacute; de opciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Seguramente habr&aacute; otras, pero fundamentalmente imagino para esta novela dos tipos de lectoras medio arquet&iacute;picas: la mujer que siempre tuvo problemas de peso y conectar&aacute; con </strong><em><strong>Gelatina libre</strong></em><strong> desde la identificaci&oacute;n, y la flaca que a trav&eacute;s de esta ficci&oacute;n se ponga por primera vez en los zapatos de las que hist&oacute;ricamente vivimos pensando en el peso, quiz&aacute; con cierta angustia por nosotras, quiz&aacute; con admiraci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo igual creo que la incomodidad con el cuerpo trasciende la cuesti&oacute;n del peso, sobre todo a los veinti, la edad que tiene Laura. Yo este libro se lo dedico &ldquo;a las inadecuadas, o sea, a todas&rdquo;. Obvio, no es lo mismo tener un tema con el peso que no tenerlo, pero est&aacute; lleno de flacas conflictuadas con su cuerpo. Por trabajo yo trat&eacute; con algunas de las minas m&aacute;s lindas del pa&iacute;s, y las he visto controlar el &aacute;ngulo desde el que les sacaban una foto porque las acomplejaba el tama&ntilde;o de su l&oacute;bulo. No quiero sonar militante o pesada con esto, pero es evidente que hay una presi&oacute;n sobre nuestros cuerpos que est&aacute; absolutamente ligada al capitalismo y al patriarcado, y que nos afecta mucho m&aacute;s a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;De todas formas, justo el tema del peso est&aacute; adem&aacute;s bastante atravesado por una mirada moral: est&aacute; muy arraigada la idea de que si una persona no adelgaza, no lo hace porque no tiene la voluntad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, en el libro de hecho aparece una an&eacute;cdota as&iacute;, el pap&aacute; de una amiga de Laura dice que no contrata gordos por eso, y eso es algo que yo alguna vez escuch&eacute; decir a alguien, no me lo contaron. El sobrepeso tiene much&iacute;simas caracter&iacute;sticas negativas asociadas: al gordo se lo asocia con una persona que no est&aacute; en control de su cuerpo, que no es capaz de contenerse, caracter&iacute;sticas que nadie le adjudicar&iacute;a, por ejemplo, a un fumador. <strong>Como gordo ten&eacute;s que estar todo el tiempo tratando de demostrar que est&aacute;s en v&iacute;as de modificarte, que est&aacute;s tratando de hacer algo para no ser eso que sos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pas&oacute; poco m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio desde tu renuncia a Canal 13 y TN, a la que sigui&oacute; un proceso judicial contra las personas de las que recibiste amenazas de violaci&oacute;n y muerte. Ahora que la espuma baj&oacute;, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as que aprendiste de esa situaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me cuesta mucho pensar en esos t&eacute;rminos, en la idea de aprendizaje, porque implicar&iacute;a conceder que yo podr&iacute;a haber hecho algo distinto. Y todo lo que aprend&iacute;, en tal caso, fueron estrategias de defensa, pero no a prevenir ataques. Porque no tuvo que ver con algo que yo haya hecho, simplemente fui una cara visible, un veh&iacute;culo para atacar una idea. Hubo quienes deliberadamente construyeron en m&iacute; la cara visible de una idea, me levantaron el perfil, hicieron crecer mi fama para poder pegar m&aacute;s fuerte despu&eacute;s. Y eso me excede por completo. Porque a m&iacute; no me pegaron por una declaraci&oacute;n sacada de contexto; se inventaron cosas, se cre&oacute; la percepci&oacute;n de que a m&iacute; no me importaba el abuso de menores, que instigu&eacute; y encubr&iacute; el caso atroz de Lucio Dupuy, cuando el canal para el que yo trabajaba hizo infinidad de notas sobre el tema y yo misma hab&iacute;a entrevistado a su abuelo. No es verdad que yo guard&eacute; silencio. Pero me tuve que reconciliar con la idea de que, a pesar de que hay videos que prueban que yo trat&eacute; el tema, habr&aacute; un mont&oacute;n de gente que va seguir creyendo que no. Eso genera una impotencia inexplicable. Soy periodista desde los 18 a&ntilde;os: discernir lo que es cierto y lo que no lo es para m&iacute; un vector de vida.&nbsp;
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            <span class="title">
                Portada de Gelatina libre (Planeta)                            </span>
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        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/marina-abiuso-decir-veces-hay-ficcion_1_11804994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 03:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marina Abiuso: “Para decir toda la verdad a veces hay que hacer ficción”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patriarcado,Dietas,gordofobia,Cuerpo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julieta Correa y el registro de un duelo temprano: “La enfermedad de mi mamá nos transformó”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/julieta-correa-registro-duelo-temprano-enfermedad-mama-transformo_1_11720037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c854d7e-e202-4411-acec-7f1d2723bf23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julieta Correa y el registro de un duelo temprano: “La enfermedad de mi mamá nos transformó”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la persona encargada de guardar los recuerdos familiares pierde la memoria? En "¿Por qué son tan lindos los caballos?", su debut literario, la autora narra el proceso de transformación que atravesó junto a su mamá, diagnosticada con demencia frontotemporal. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La que guarda los recuerdos de esta familia perdi&oacute; la memoria, y desde entonces nos encontramos todos en una especie de pausa&rdquo;, escribe <strong>Julieta Correa </strong>en el primer cap&iacute;tulo de <a href="https://rosaiceberg.com.ar/libros/por-que-son-tan-lindos-los-caballos-julieta-correa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iquest;Por qu&eacute; son tan lindos los caballos?</em></a> (Rosa Iceberg), un debut literario con la capacidad de conmover no s&oacute;lo a quienes hayan atravesado intensas experiencias de cuidado a alg&uacute;n familiar o amigo enfermo, aunque probablemente sea a estos a quienes el libro impacte de lleno. Desde la autobiograf&iacute;a, y saltando entre registros como el cuaderno de notas, los fragmentos de su diario, las bit&aacute;coras de las visitas m&eacute;dicas y algunas citas a los cientos de diarios que alguna vez llev&oacute; su mam&aacute;, Julieta narra con precisi&oacute;n y ternura el paulatino declive f&iacute;sico y mental de Sari, epicentro del clan, diagnosticada a los 61 a&ntilde;os con demencia frontotemporal, despu&eacute;s de un largo derrotero por distintos consultorios de especialistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese mismo gesto, Julieta describe un proceso de doble transformaci&oacute;n, suyo y tambi&eacute;n de su mam&aacute;. Ante la irrupci&oacute;n de esa realidad inquietante, la hija decide prestarse al cuidado con una entrega que por momentos la deja sorprendida de s&iacute; misma, busca formas de armar un espacio propio con esa mam&aacute;, que es la misma y a la vez comienza a ser una muy distinta, y encuentra formas para atravesar junto a ella ese nuevo estado de conciencia. Conforme Sari va dejando de ser la que alguna vez fue, la hija logra resignificar su v&iacute;nculo con ella, convertirse de pronto en la que cuida, sin resistir la situaci&oacute;n, sino aprendiendo a acompa&ntilde;ar los acontecimientos con una maestr&iacute;a casi zen. Las palabras viejas, que brotaban a borbotones y que Julieta recuerda o va descubriendo en los diarios de Sari, son una forma de conocer o descubrir a la mam&aacute; que alguna vez tuvo. Las palabras nuevas, breves y casi siempre vac&iacute;as de sentido, se convierten en una oportunidad para crear una complicidad fresca, novedosa, entre ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Con el diario del lunes resulta obvio: una madre que toda su vida escribi&oacute; diarios deja de hacerlo, impedida por una enfermedad cognitiva, y entonces su hija, que tambi&eacute;n escribe, debe sucederla en la tarea de dejar registro de los hechos. Pero no debe haber sido f&aacute;cil verlo en medio de la confusi&oacute;n inicial, los episodios de desconcierto, las visitas a los m&eacute;dicos en busca de un diagn&oacute;stico. &iquest;Cu&aacute;ndo y c&oacute;mo apareci&oacute; la idea del libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo primero fueron las ganas de ir anotando todas las frases graciosas que hab&iacute;an empezado a aparecer en el discurso de mi mam&aacute;. De hecho, hay much&iacute;simas que en su momento no anot&eacute; y me fui olvidando, ahora lo lamento. Sari siempre habl&oacute; de una manera muy especial, pero con la enfermedad empezaron a aparecer unas estructuras gramaticales m&aacute;s raras todav&iacute;a, algunas confusiones, frases que me resultaban &uacute;nicas. Las empec&eacute; a transcribir en un documento, por fuera de un diario que yo ven&iacute;a llevando. A la vez, tambi&eacute;n hab&iacute;a comenzado a leer muchos de sus diarios, que ella misma me hab&iacute;a dado cuando su salud empez&oacute; a empeorar. Pas&oacute; bastante tiempo hasta que me di cuenta de que esas ganas de ir dejando registro eran una suerte de continuaci&oacute;n de lo que ella hab&iacute;a hecho toda su vida.&nbsp;
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                Julieta Correa                            </span>
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        <strong>&ndash;El texto fusiona, entonces, materiales que en alg&uacute;n momento fueron aut&oacute;nomos: tus diarios de pandemia, la lista de frases graciosas, los diarios de Sari.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, todo eso finalmente se uni&oacute; cuando me di cuenta de que ten&iacute;a un proyecto de libro entre manos. Hay otro elemento y son las anotaciones que fui haciendo, por fuera de mi diario, para tratar de entender el origen de lo que le estaba pasando a mi mam&aacute;. Yo pasaba un mont&oacute;n de tiempo pensando cu&aacute;ndo hab&iacute;a empezado todo, c&oacute;mo hab&iacute;amos llegado adonde est&aacute;bamos. Ten&iacute;a una obsesi&oacute;n por reconstruir. Porque, si bien la enfermedad se desencaden&oacute; en 2020, recapitulando me di cuenta de que los dos a&ntilde;os anteriores ya hab&iacute;an sido raros: &iquest;ya estaba pasando algo y nosotros no nos hab&iacute;amos dado cuenta? Un poco para no hablarle de esto a mi entorno todo el tiempo, para no cansarlos, empec&eacute; a anotar episodios y recuerdos recientes. Y todo eso, finalmente, tambi&eacute;n se hizo lugar en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Un gran acierto es la construcci&oacute;n de Sari como personaje. La perfil&aacute;s&nbsp; con mucho cari&ntilde;o pero sin idealizaci&oacute;n, dej&aacute;s entrever una mam&aacute; que en el pasado hab&iacute;a sido, tal vez, dif&iacute;cil de llevar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me interesaba aproximarme de forma cari&ntilde;osa a ella &ndash;y creo que finalmente termin&eacute; por usar mucho esa palabra: amorosa, cari&ntilde;osa&ndash;, probablemente porque estaba muy tomada por el momento que ella estaba atravesando. Quiz&aacute; en diez a&ntilde;os vuelvo a hacerla aparecer en alg&uacute;n texto y escribo una semblanza terrible sobre ella (risas). <strong>Lo cierto es que la enfermedad fue muy transformadora para nuestra relaci&oacute;n. Yo ten&iacute;a un v&iacute;nculo muy distinto con mi mam&aacute; antes de todo lo que pas&oacute;, mucho m&aacute;s fr&iacute;o, </strong>a pesar de que &eacute;ramos muy afines y ten&iacute;amos varias cosas en com&uacute;n. <strong>Y es que de pronto se convirti&oacute; en una viejita tierna, cosa que fue muy desconcertante para todos los que est&aacute;bamos a su alrededor. Y en la escritura, creo, termin&oacute; por imponerse algo de eso.</strong> <strong>Las relaciones con las madres suelen ser muy complicadas, quiz&aacute; las m&aacute;s complicadas que tenemos. Y yo no estaba ni estoy exenta de eso.</strong> Pero me gusta que finalmente haya primado la ternura. Quiero decir, hay cierta reivindicaci&oacute;n de la ternura en una &eacute;poca en la que el cinismo &ndash;yo puedo ser muy c&iacute;nica a veces&ndash;&nbsp;est&aacute; tan a mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te cost&oacute; meterte con sus diarios? &iquest;Qu&eacute; debates internos, si es que hubo alguno, te gener&oacute; publicar algunos fragmentos en el libro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sari ten&iacute;a cientos de diarios, escrib&iacute;a much&iacute;simo. Cuando estaba ya muy mal, me dio algunos: quer&iacute;a que los leyera. Le hice caso. Me concentr&eacute;, sobre todo, en los del &uacute;ltimo a&ntilde;o, sumida en la pesquisa de las causas y las razones de su enfermedad.<strong> Me interesaba entender en qu&eacute; medida ella se estaba dando cuenta o no de lo que estaba pasando, porque en un principio no parec&iacute;a que se hubiera desconectado de la realidad, la sensaci&oacute;n es que se hab&iacute;a conectado a</strong><em><strong> otro lado</strong></em><strong>.</strong> Usar algunos fragmentos, traficarlos en mi propio texto, fue un permiso que me di. Un permiso que puede tener su incorrecci&oacute;n pero tambi&eacute;n tiene su justificaci&oacute;n interna. Porque Sari ten&iacute;a un lenguaje, una manera de decir, que era muy particular y me importaba que apareciera: conexiones absurdas, cierta manera de ordenar las palabras. No encontr&eacute; esa forma tan personal de decir que ten&iacute;a todav&iacute;a en sus escritos. Y desde que muri&oacute; (algo que no llega a aparecer en el libro, ocurri&oacute; hace poco) no pude volver a tocar los diarios. Por ahora, los miro un poco a la distancia. Ya habr&aacute; tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es interesante tambi&eacute;n c&oacute;mo abord&aacute;s la noci&oacute;n del tiempo. Por lo general vivimos con la sensaci&oacute;n de de que el tiempo no nos alcanza para nada. Cuidar de una persona enferma, sin embargo, impone un ritmo muy distinto: un d&iacute;a puede volverse eterno.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando uno est&aacute; cuidando de alguien, el tiempo se trastoca por completo, pasa m&aacute;s lento. Ahora, a la distancia, a la vez siento que todo pas&oacute; rapid&iacute;simo, pero en el momento&hellip;<strong> Es raro pasar horas y horas con una persona que dice a lo sumo diez frases por d&iacute;a. Esperar todo el tiempo a que pase algo, a que recuerde algo. Se siente un poco como cuando vas al zool&oacute;gico y ves a todo el mundo tratando de provocar que el le&oacute;n se mueva, coma, haga algo. </strong>Y el le&oacute;n est&aacute; ah&iacute;, durmiendo, quieto: siendo un le&oacute;n. Otra cosa extra&ntilde;a es que los cambios son muy fluctuantes. Yo me hab&iacute;a preparado para la progresi&oacute;n de la enfermedad, para que cada vez fuera peor. Y todo es en realidad mucho m&aacute;s zigzagueante. Un d&iacute;a not&aacute;s mejoras y te pregunt&aacute;s: &iquest;y si esto se revierte? Al d&iacute;a siguiente, volv&eacute;s a notar el retroceso. Eso puede resultar muy desconcertante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La novela narra un proceso de transformaci&oacute;n muy radical para cualquier persona que, de pronto, debe dedicarse a cuidar. &iquest;Qu&eacute; cambios implic&oacute; en tu vida pasar de ser receptora del cuidado de otros a ser quien deb&iacute;a brindarlo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tener que cuidar de otros es una situaci&oacute;n a la que llegamos casi todos &ndash;sobre todo, una gran mayor&iacute;a de mujeres&ndash;, en alg&uacute;n momento de nuestras vidas. Yo tuve dos hermanos que cuidaron de mi mam&aacute; tanto como yo, pero hay much&iacute;simas mujeres a las que les toca atravesarlo bastante solas. A m&iacute; me pas&oacute; a inicios de mis treinta: una edad tolerable, no por eso mucho antes de lo que me hubiera gustado. <strong>A mi edad, por suerte todav&iacute;a son muchas las personas que no lo vivieron. Y creo que ah&iacute;, entre quienes pasamos por una experiencia de este tipo y quienes a&uacute;n no, hay una distancia medio insalvable.&nbsp;</strong>
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                    alt="Tapa de Por qué son tan lindo los caballos, de Julieta Correa."
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                Tapa de Por qué son tan lindo los caballos, de Julieta Correa.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; cosas se aprenden?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuidar de Sari fue una experiencia que me cambi&oacute; por completo, porque en mi relato sobre m&iacute; misma yo no ten&iacute;a ning&uacute;n instinto maternal o disposici&oacute;n especial al cuidado de otros. Y este proceso me hizo dar cuenta de que s&iacute; tengo capacidad de cuidar de otros, de mis amigos, de mascotas.<strong> A veces siento que fue un lujo poder cuidar as&iacute; de una persona que, adem&aacute;s, era muy receptiva al cari&ntilde;o que le ofrec&iacute;an. Hay enfermedades que son m&aacute;s agresivas, hay muertes que son de un d&iacute;a para el otro y no te dan la oportunidad de establecer un v&iacute;nculo nuevo, y hay v&iacute;nculos de padres e hijos que son muy complicados. </strong>Nosotros, en cambio, vivimos una suerte de suspensi&oacute;n de la relaci&oacute;n y <strong>nos dimos el permiso de desarrollar una ternura distinta con ella.</strong> A veces, incluso, lo recuerdo con nostalgia. Desde ese momento, la idea de cuidado me interesa much&iacute;simo, y empec&eacute; a leer libros de teor&iacute;a y filosof&iacute;a del cuidado, un tema del que, me parece, se est&aacute; empezando a hablar cada vez m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ahora que el libro est&aacute; en la calle y comienza a ser le&iacute;do, &iquest;qu&eacute; sensaciones conlleva para vos haber lanzado al mundo esta, tu historia?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Estoy como un papelito temblequeante! Porque reci&eacute;n este a&ntilde;o, hace poquito, empec&eacute; a contar un poco m&aacute;s que hab&iacute;a escrito todo esto, que ten&iacute;a este proyecto, que estaba haciendo un libro. Se lo hab&iacute;a dado a leer a muy poca gente, lo tuve muy guardado para m&iacute;. Y estaba un poco asustada por las lecturas de los dem&aacute;s, creo que todav&iacute;a lo estoy. Pero me empieza a pasar que hay gente que no conoci&oacute; a Sari y ahora la conoce a trav&eacute;s de lo que yo cont&eacute; de ella en mi texto. Sari empieza a ser una presencia para muchos otros, eso me gusta. Y creo que a ella tambi&eacute;n le hubiera gustado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/julieta-correa-registro-duelo-temprano-enfermedad-mama-transformo_1_11720037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julieta Correa y el registro de un duelo temprano: “La enfermedad de mi mamá nos transformó”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/percibida-disidencia-mundo-hetero-mirada-recelo-espacios-queer-bisexual-nace_1_11672435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a50461f9-dbc2-415e-8f62-6b6c38739e0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se realizó el tercer Encuentro Bi+ en Buenos Aires, donde se discutieron temáticas específicas que atañen a una identidad subrepresentada en el mundo LGBT+. "Lo que demuestran las trayectorias bisexuales es que el deseo puede ser más móvil”, apuntan. </p></div><p class="article-text">
        S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana, el microcentro porte&ntilde;o descansa del frenes&iacute; semanal: los caf&eacute;s est&aacute;n a&uacute;n cerrados; las oficinas, vac&iacute;as y las calles, semidesiertas. Dentro del Centro Cultural Paco Urondo, justo en la esquina de Per&oacute;n y 25 de Mayo, el &aacute;nimo general indica todo menos reposo: la veintena de organizadores del <strong>tercer </strong><a href="https://www.instagram.com/encuentrobiargentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Encuentro Bi+</strong></a> va de un lado al otro ajustando los &uacute;ltimos detalles del evento para el que trabaj&oacute; todo el a&ntilde;o. La inmensa bandera del orgullo bisexual &ndash;fucsia, lavanda, azul&ndash;&nbsp;cuelga desde el primer piso. S<strong>obre la mesa de recepci&oacute;n ya est&aacute;n ordenados los marcadores y los stickers para que los asistentes, que ir&aacute;n llegando de a poquito, anoten sus nombres y pronombres y se los peguen a la vista de los otros. </strong>En las aulas, las &uacute;ltimas sillas se acomodan en ronda para dar lugar a los distintos conversatorios pautados para el turno matutino. Masculinidades bisexuales, Salud mental, ESI, Salida del cl&oacute;set, entre otros.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Surgido a partir de la iniciativa de un grupo de j&oacute;venes bisexuales que se hab&iacute;a conocido en la Marcha del Orgullo Gay de 2020 &ndash;todos ellos, amontonados gracias a Internet: la cuenta de Instagram Memes Bisexuales los hab&iacute;a animado a encolumnarse&ndash;, el Encuentro tuvo primera edici&oacute;n durante 2021 en la Universidad de Quilmes. Desde el a&ntilde;o pasado, el Centro Cultural Paco Urondo y el Centro Cultural El Hormiguero son las sedes que re&uacute;nen a unos cuantos centenares de interesados en visitar la feria de emprendedores, conocerse con otras personas bisexuales y participar de la asamblea o los conversatorios en los que se discuten tem&aacute;ticas espec&iacute;ficas que ata&ntilde;en al colectivo, <strong>percibido como disidente por la heteronorma y le&iacute;do a su vez con hist&oacute;rico recelo dentro de los espacios </strong><em><strong>queer</strong></em><strong>, por la capacidad de sus integrantes de &ldquo;camuflarse&rdquo; dentro del mundo heterosexual</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o fueron cerca de 300 las personas que pasaron por el Urondo y participaron de al menos una actividad, siguiendo la tendencia de crecimiento anual de cien nuevos asistentes por encuentro. Quienes no hayan podido asistir a ninguna de ellas, tendr&aacute;n revancha ma&ntilde;ana: la organizaci&oacute;n convoc&oacute; a reunirse en la Plaza Congreso desde las 17 por el <strong>D&iacute;a Internacional de la Bisexualidad, que se celebra cada 23 de septiembre.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Encuentro Bi+ Argentina.                            </span>
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        Pero, &iquest;qu&eacute; es exactamente lo que se visibiliza ma&ntilde;ana? Mejor dicho, &iquest;qu&eacute; define los trayectos de las personas que se identifican con la B dentro del colectivo LGBT+ y que representan m&aacute;s de un 20% de la poblaci&oacute;n que respondi&oacute; el <a href="https://censodiversidad.ar/docs/Informe-CensoDiversidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Primer relevamiento</strong></a><strong> nacional de condiciones de vida de la diversidad sexual y gen&eacute;rica en la Argentina</strong>? 
    </p><p class="article-text">
        Desde afuera, hay quienes siguen entendiendo la bisexualidad como un espacio intermedio entre la heterosexualidad y la homosexualidad que en alg&uacute;n momento deber&iacute;a resolverse <em>dando el paso</em>. Otros consideran que declararse bisexual es sin&oacute;nimo de confusi&oacute;n (&ldquo;no sabe lo que quiere&rdquo;), hipersexualizaci&oacute;n (&ldquo;su libido es tan intensa que desatiende cualquier represi&oacute;n&rdquo;) o incluso cobard&iacute;a (&ldquo;es gay o lesbiana, pero no se anima&rdquo;). Hacia adentro, existen casi tantas definiciones de bisexualidad como personas que la asumieron como parte fundamental de su identidad. A <strong>Ornella Di Ruggiero</strong>, militante bisexual desde hace casi una d&eacute;cada, le gusta explicarla como &ldquo;el deseo o la inclinaci&oacute;n rom&aacute;ntica, sexual y/o afectiva hacia una identidad sexogen&eacute;rica y otras, no necesariamente de la misma manera ni al mismo tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Nicol&aacute;s L&oacute;pez</strong>, periodista, creador de podcast <a href="https://open.spotify.com/show/0BjQc7DLSN6uJue20qN1ry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bulto</a> y uno de los moderadores de la charla de Masculinidades bisexuales dentro de este tercer Encuentro, asumirse bisexual fue una suerte de liberaci&oacute;n frente a ciertos mandatos de la heterosexualidad que nunca lo hab&iacute;an representado del todo, sin la necesidad de vincularse sexoafectivamente con mujeres. &ldquo;La bisexualidad signific&oacute;, para m&iacute;, abrazar 'lo dado y lo otro'. En el momento en que me di cuenta de que lo heterosexual ya no me representaba, y que en ciertos aspectos me generaba rechazo, la bisexualidad me ayud&oacute; a responder la pregunta acerca de qu&eacute; deseo o qui&eacute;n soy&rdquo;. <strong>Nicol&aacute;s, que desde hace un tiempo utiliza todos los pronombres, empez&oacute; a reconocer en su identidad bisexual una forma de posicionarse que le permiti&oacute; explorar y construir nuevas narrativas sobre s&iacute; mismo, que no se ajustan a las l&oacute;gicas binarias.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>Lucila Szwarc</strong>, doctora en Ciencias Sociales y profesora de la Maestr&iacute;a en Estudios y Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero de la UNTREF, la bisexualidad todav&iacute;a incomoda por su car&aacute;cter intr&iacute;nsecamente inestable. &ldquo;Creo que por lo general <strong>tranquiliza mucho pensar que la gente se vincula o bien con gente de su mismo sexo o bien con la del sexo opuesto, y que eso, una vez que se descubre, es inamovible.</strong> Y lo que demuestran las trayectorias bisexuales es que el deseo puede ser m&aacute;s m&oacute;vil, que uno puede tener per&iacute;odos en que se vincula con gente de su mismo g&eacute;nero, otros en que elige vincularse con gente del g&eacute;nero opuesto, o todo a la vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con el creciente n&uacute;mero de personas que, al calor de la ola feminista, comenzaron a identificarse como bisexuales, surgi&oacute; tambi&eacute;n una pregunta: <strong>&iquest;es la bisexualidad una inclinaci&oacute;n que se &ldquo;elige&rdquo; cuando un contexto social es favorable, o se la puede entender como una identidad? </strong>&ldquo;Existe toda una discusi&oacute;n en el mundo LGBT+ en torno a si bisexual <em>se nace o se hace</em>. Como soci&oacute;loga, yo elijo creer que casi nada se nace, que todo se hace. Las identidades son una construcci&oacute;n social y est&aacute;n ligadas a lo que est&aacute; habilitado o no por una &eacute;poca. Las pr&aacute;cticas homosexuales y bisexuales seguramente existieron siempre, pero lo que existe ahora son mayores construcciones y relatos en torno de ellas&rdquo;, dice Szwarc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;En qu&eacute; medida las normas sociales influyen en lo que deseamos, sobre todo cuando hablamos de bisexualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el mundo gay o l&eacute;sbico, la idea de que uno &ldquo;supo desde siempre&rdquo; cu&aacute;l era su deseo muchas veces ha sido muy liberadora. Y fue muy importante la idea de poder reivindicar que uno es eso, en su esencia, en contra de ciertos discursos que patologizaban lo homosexual. Pero creo, parada sobre todo en los textos de Foucault, que los deseos tambi&eacute;n son construidos. Por lo general creemos que el plano del deseo est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las normas sociales. Pero claramente todos estamos atravesados por determinadas pr&aacute;cticas. Todos sabemos que hay cuerpos que son m&aacute;s deseables que otros, por ejemplo, y estamos atravesados por esas miradas. En ese sentido, las pr&aacute;cticas bisexuales no dejan de estar ligadas a los mundos que habitamos, las familias de las que venimos &ndash;porque tambi&eacute;n hay cuestiones ps&iacute;quicas muy fuertes: qu&eacute; nos permitimos desear y qu&eacute; no, y qu&eacute; de todo eso nos permitimos llevar a la pr&aacute;ctica, qu&eacute; de todo eso nos permitimos nombrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entonces, &iquest;podr&iacute;amos decir que la bisexualidad, o el permiso para identificarse con esa identidad, habilit&oacute; una mayor exploraci&oacute;n del deseo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que s&iacute;, que hoy est&aacute; mucho m&aacute;s habilitado que en otros momentos correr los l&iacute;mites del deseo y explorar. <strong>En ciertos circuitos j&oacute;venes urbanos y progresistas, incluso, casi que existe un imperativo de &ldquo;tener que explorar&rdquo;.</strong> Y creo que la bisexualidad habilita la exploraci&oacute;n justamente porque en su esencia hay una indefinici&oacute;n, un subtexto que dicta &ldquo;no es necesario que te decidas, todos estos deseos que ten&eacute;s pueden coexistir&rdquo;. Es m&aacute;s: no solo la habilita, sino que la celebra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si todo lo personal es pol&iacute;tico, para Ornella nombrarse bisexual no solo implic&oacute; un proceso de autodescubrimiento, sino tambi&eacute;n un llamado a la militancia y la visibilizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando me empec&eacute; a nombrar bisexual, fue como si hubiera encontrado algunas piezas que le faltaban a mi rompecabezas, me sent&iacute; mucho m&aacute;s yo misma. La militancia bisexual me dio la posibilidad de encontrar gente incre&iacute;ble, y encontrar un prop&oacute;sito: <strong>ser para otros la personas que a m&iacute; me hubiera gustado encontrarme cuando comenc&eacute; a hacerme preguntas. </strong>Cuando <strong>algo que se visibiliza m&aacute;s, y a medida que se legitima, aparece como opci&oacute;n, porque es algo con lo que uno se puede identificar m&aacute;s f&aacute;cilmente.</strong> Creo que, a medida que crezca la representaci&oacute;n bisexual, m&aacute;s gente que hoy no se nombra como tal va a salir del cl&oacute;set y podr&aacute; nombrarse con una palabra que, en muchos casos, todav&iacute;a no sabe que existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/percibida-disidencia-mundo-hetero-mirada-recelo-espacios-queer-bisexual-nace_1_11672435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2024 03:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Percibida como disidencia por el mundo hétero y mirada con recelo en los espacios queer: ¿bisexual se nace o se hace?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bisexual,Efemérides,Identidad de género,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lorena Vega: “La familia es la máquina más imperfecta del mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lorena-vega-familia-maquina-imperfecta-mundo_1_11553046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ae3f8ef-5e7f-47e8-a00b-d68e980d58fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099616.jpg" width="1004" height="565" alt="Lorena Vega: “La familia es la máquina más imperfecta del mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después del fenómeno de su obra de teatro, que derivó también en una muestra de fotos y un libro, la dramaturga estrena una película que completa la constelación de 'Imprenteros'. “De todo esto aprendí el valor que tienen las historias mínimas”, dice. </p></div><p class="article-text">
        Imprimir: seg&uacute;n el diccionario de la RAE, &ldquo;marcar en el papel o en otra materia las letras y otros caracteres gr&aacute;ficos mediante procedimientos adecuados&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;fijar en el &aacute;nimo alg&uacute;n afecto, idea o sentimiento&rdquo;. Cuando en 2018 <strong>Lorena Vega</strong> estren&oacute; en el Centro Cultural Rojas su biodrama <em>Imprenteros</em>, se propuso honrar el oficio del gr&aacute;fico, que su padre hab&iacute;a ejercido durante gran parte de su vida, y evocar la imprenta familiar que, con su muerte, ella y sus hermanos hab&iacute;an perdido. Lo cuenta en la obra, lo cont&oacute; en infinidad de entrevistas: <em>Imprenteros</em> naci&oacute; como una forma de volver a entrar imaginariamente a ese lugar lleno de papel, tinta y guillotinas que marc&oacute; la infancia de los Vega &ndash;Lorena, Sergio, Federico&ndash; y cuyo acceso les fue vedado cuando sus medio hermanos cambiaron la cerradura del lugar. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, esa pieza esc&eacute;nica que Lorena, Sergio y un numeroso equipo se hab&iacute;an propuesto hacer por cuatro funciones est&aacute; llegando a las 600, e impuls&oacute; tambi&eacute;n una muestra de fotos, un libro editado por Documenta Esc&eacute;nicas y una pel&iacute;cula, que se vio por primera vez en el &uacute;ltimo BAFICI y a partir de la semana que viene se podr&aacute; ver en la <a href="https://complejoteatral.gob.ar/ver/Imprenteros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala Lugones</a> y en el <a href="https://www.malba.org.ar/imprenteros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MALBA</a>. Pero, sobre todo, se convirti&oacute; en un afecto que se fij&oacute; en el &aacute;nimo de su propulsora: &ldquo;<em>Imprenteros</em>, que no tan casualmente es un proyecto en torno a un oficio, nos permiti&oacute; a m&iacute; y a mis hermanos aprender otros. Si bien yo ya hab&iacute;a escrito teatro, esta fue la primera obra que me hizo sentir dramaturga. Hasta entonces, yo sent&iacute;a que lo m&iacute;o era la actuaci&oacute;n: mi trabajo consist&iacute;a sobre todo en poner el cuerpo. Y que escribir era para otros, &iexcl;como si escribir no fuese algo f&iacute;sico! Despu&eacute;s, <em>Imprenteros</em> me hizo sentir que yo pod&iacute;a hacer un libro. Y ahora, que puedo dirigir una pel&iacute;cula. Este proyecto me abri&oacute; puertas. No las de la empresa familiar, pero s&iacute; muchas otras, una infinidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>No es la obra de teatro filmada, es otra cosa</em>, aclar&oacute; Lorena hace algunos d&iacute;as en su cuenta de Instagram, despu&eacute;s de que varias personas le preguntaran de qu&eacute; se trataba la pel&iacute;cula que codirigi&oacute; junto a su marido, el realizador Gonzalo Zapico. Aunque lleva el mismo nombre de la obra, el film es una pieza independiente de aquella. Esa &ldquo;otra cosa&rdquo; es una suerte de mamushka que contiene todas las versiones anteriores: la documentaci&oacute;n de los procesos de creaci&oacute;n de la obra, del libro y de la misma pel&iacute;cula, que se vale del lenguaje cinematogr&aacute;fico para llegar ah&iacute; donde el teatro no puede. Si la gran potencia de la obra es saber contar la historia familiar con sus protagonistas de cuerpo presente, la c&aacute;mara registra el detr&aacute;s de escena, la residencia creativa en la que el libro comenz&oacute; a tomar forma, la imprenta donde finalmente se imprimi&oacute;. As&iacute;, con esta &uacute;ltima estrella en el firmamento imprentero, se completa la constelaci&oacute;n, conformada por piezas que pueden ser le&iacute;das de forma independiente y juntas se complementan de forma emocionante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>La versi&oacute;n f&iacute;lmica de </strong><em><strong>Imprenteros</strong></em><strong> es, sobre todo, un documental sobre los procesos creativos, que revela de forma muy honesta c&oacute;mo nace un proyecto art&iacute;stico y qu&eacute; preguntas surgen en su desarrollo. &iquest;Cu&aacute;ndo y c&oacute;mo apareci&oacute; esa necesidad de contar el detr&aacute;s de escena?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que me gusta de este proyecto multiforme es que cada pieza tuvo un origen muy genuino; dir&iacute;a que <em>pidi&oacute; </em>aparecer de forma muy org&aacute;nica. Y siempre que emprend&eacute;s un nuevo trabajo te ten&eacute;s que hacer preguntas parecidas: &iquest;Qu&eacute; es esto que estamos haciendo? &iquest;Qu&eacute; queremos contar? En este caso, a m&iacute; me importaba mucho que se viera la intimidad de la creaci&oacute;n independiente. Es decir: qu&eacute; hacemos en este pa&iacute;s, en este lugar del mundo, para crear una obra de teatro, un libro, una pel&iacute;cula. Me importaba que quedara registrada la complejidad y lo singular del camino que emprendemos. Que estuviera presente el tema del dinero, que es siempre <em>el</em> tema: de pronto te tiene que ayudar uno, le ten&eacute;s que pedir un favor a tal otro, te das cuenta que te falta no s&eacute; qu&eacute; cosa. Es un modo muy distinto de crear al que existe en otros pa&iacute;ses, en otros continentes. Todo eso me parec&iacute;a que era interesante de documentar, que merec&iacute;a ser contado. Despu&eacute;s, obvio, est&aacute;n las particularidades del caso. Ac&aacute;, que la historia la cuentan tres hermanos que se embarcan en una obra de teatro y en una pel&iacute;cula aunque dos de ellos nunca hab&iacute;an actuado, que la que escribe el libro jam&aacute;s hab&iacute;a hecho uno, que en un mont&oacute;n de aspectos estos hermanos transitan su primera vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Te acord&aacute;s de qu&eacute; es lo que quer&iacute;as contar en un comienzo, mucho antes del </strong><em><strong>boom </strong></em><strong>de la obra y de todo lo que vino despu&eacute;s?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Muy al principio, <em>Imprenteros </em>fue una forma de tramitar un duelo, y tambi&eacute;n una manera de recomponer, reconvocar, reorganizar los v&iacute;nculos familiares, que adem&aacute;s me permiti&oacute; escuchar mi propia historia de manera distinta. En el texto que escribi&oacute; para la presentaci&oacute;n del libro, Mariano Tenconi dec&iacute;a que hicimos la obra y el libro para estar una vez m&aacute;s con nuestro padre, para fumar un &uacute;ltimo cigarrillo con &eacute;l. Y creo que todas las nuevas formas que fue tomando el proyecto siguieron rondando ah&iacute;, sobre la idea de hacer obras art&iacute;sticas para revivir a los muertos, para ritualizar las penas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En el libro cont&aacute;s que cuando pensaste en llevar a escena </strong><em><strong>Imprenteros</strong></em><strong> te preguntaste a qui&eacute;n pod&iacute;a importarle esta historia. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, la obra lleva cientos de funciones y el proyecto creci&oacute; exponencialmente. &iquest;Qu&eacute; aprendiste de todo esto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El valor que tienen las historias m&iacute;nimas y el potencial que pueden tener para llegar a los dem&aacute;s. Curiosamente a m&iacute;, que a lo largo de mis carrera fui buscando expresarme a trav&eacute;s de otros personajes, me pas&oacute; que cuando me expres&eacute; en primera persona, hablando de m&iacute;, di con la obra que m&aacute;s me nombra, que m&aacute;s me representa y que fue un punto de inflexi&oacute;n en mi trabajo y en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Tanto en el libro como en la pel&iacute;cula tu mam&aacute; cobra un protagonismo que en la obra no ten&iacute;a. &iquest;Fue una necesidad tuya y de tus hermanos hacer crecer ese personaje o fue un pedido suyo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te dir&iacute;a que una combinaci&oacute;n de las dos (risas). Ya en los textos que escrib&iacute; para el libro, su presencia aparec&iacute;a bastante naturalmente, por su lugar de madre todoterreno que inevitablemente est&aacute; presente en nuestros recuerdos de chicos, pero tambi&eacute;n por la forma en la que acompa&ntilde;&oacute; el proceso de la obra: desde las primeras funciones estuvo muy conectada con nuestro trabajo, disfrutando mucho de c&oacute;mo iba creciendo. A pesar de que en la obra recibe alguna incriminaci&oacute;n, Yeni se puso la camiseta de <em>Imprenteros </em>desde el d&iacute;a uno. Y m&aacute;s de una vez pidi&oacute; de forma expl&iacute;cita un poco m&aacute;s de atenci&oacute;n: &lsquo;&iexcl;Yo los mantuve y ustedes le hacen una obra a su padre!&rsquo;. Bueno, me pareci&oacute; que el reclamo era leg&iacute;timo. Y, si ya desde la escritura de los textos para el libro comenc&eacute; a convocarla, cuando decidimos hacer la pel&iacute;cula tom&eacute; conciencia de que ese era el espacio para que quede documentada toda su fuerza, la suerte de columna vertebral que fue para nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En el film aparece una cuesti&oacute;n crucial para vos, que te persigue desde chica: la pregunta sobre qu&eacute; es una familia. &iquest;Encontraste, entretanto, una respuesta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A veces me lo sigo preguntando, porque las familias no son nada sencillas, incluso las que aparentan llevarse b&aacute;rbaro o ser todo armon&iacute;a. El otro d&iacute;a pensaba que, entre muchas otras cosas, <em>Imprenteros</em> es una obra sobre m&aacute;quinas. Y la familia no deja de ser eso: la m&aacute;quina m&aacute;s imperfecta del mundo. Todo el tiempo se le est&aacute; saltando un tornillo, se le est&aacute; trabando alguna tuerca. Y me parece que es importante no pensar que hay un lugar de arribo, un horizonte de armon&iacute;a y estabilidad que alcanzar. Conviene respirar esa complejidad, donde hay momentos que est&aacute;n buenos y momentos muy dif&iacute;ciles, donde te sent&iacute;s una extranjera en ese entramado. Respirar, y seguir, y entender que una familia es, ante todo, una construcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lorena-vega-familia-maquina-imperfecta-mundo_1_11553046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 03:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lorena Vega: “La familia es la máquina más imperfecta del mundo”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Emilse Pizarro: “La simpatía por la chantada argentina trasciende cualquier grieta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/emilse-pizarro-simpatia-chantada-argentina-trasciende-grieta_1_11469530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d071fb7-19ad-4e18-87e2-7093b47e4ee6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097609.jpg" width="1064" height="599" alt="Emilse Pizarro: “La simpatía por la chantada argentina trasciende cualquier grieta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "La Argentina increíble", la periodista rescata historias de viveza criolla y absurdo que sintetizan el ADN nacional y que llevan al lector de la ternura a la indignación por la idiosincracia que define a los habitantes “del mejor país del mundo”.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Incluso habiendo sido por mucho tiempo un bicho de redacci&oacute;n, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Emilse Pizarro</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> tuvo el raro privilegio de poder dedicarse a hacer, durante muchos a&ntilde;os, un periodismo gr&aacute;fico alejado de la demanda de novedad. Mientras trabajaba en la revista de La Naci&oacute;n, el primer medio para el que escribi&oacute;, se dio cuenta de que una de las cosas que m&aacute;s le gustaban de su oficio ten&iacute;a que ver con el trabajo de archivo: sal&iacute;a de conversar con deportistas, escritores y otros personajes p&uacute;blicos y se met&iacute;a a investigar en diarios viejos sobre los sucesos que sus entrevistados le hab&iacute;an contado, para poder narrarlos de manera precisa y con lujo de detalles. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Buceando en esos diarios descubri&oacute; sucesos que hab&iacute;an sido noticia d&eacute;cadas atr&aacute;s: la banda delictiva de los ni&ntilde;os cantores de la Loter&iacute;a Nacional que en los a&ntilde;os 40 estuvo a punto de hacerse de un bot&iacute;n cuantioso con una estafa planificada (casi) a la perfecci&oacute;n, el diputrucho que vot&oacute; durante la discusi&oacute;n por la privatizaci&oacute;n de Gas del Estado durante el menemismo, el decreto que un ministro de Educaci&oacute;n cordob&eacute;s firm&oacute; para que el hijo de un amigo pase de a&ntilde;o pese a haberse llevado tres materias, el jamaiquino que convenci&oacute; a San Pedro de que iba a crear un Disney World argentino en la ciudad. Emilse se fascin&oacute; con esas noticias incre&iacute;bles de enga&ntilde;adores y enga&ntilde;ados. Durante mucho tiempo recopil&oacute; esos casos. Algunos se convirtieron en notas que public&oacute; en La Naci&oacute;n y en Infobae. Otros quedaron en su cabeza y durante un tiempo le sirvieron como an&eacute;cdotas de sobremesa. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hasta que&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Juan Jos&eacute; Becerra</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> la convoc&oacute; a escribir su primer libro y Emilse se dio cuenta de que lo que m&aacute;s le interesaba era contar esas historias, para intentar describir a trav&eacute;s de ellas de qu&eacute; materia est&aacute; compuesta la argentinidad. &ldquo;Hay dos cosas que siempre me resultan dif&iacute;ciles de explicar a un extranjero. La primera, obvio, es qu&eacute; es el peronismo. Y la segunda, c&oacute;mo son los argentinos. Y cada vez que lo intento, tiendo a decir lo mismo: que hay un gen muy solidario ac&aacute;, y tambi&eacute;n hablo de la creatividad y la chantada, que siempre me caus&oacute; un poco de gracia. As&iacute; se me dio por juntar esas historias que cuentan un poco c&oacute;mo somos&rdquo;. De esas historias ya escritas y muchas nuevas se arm&oacute; </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Argentina incre&iacute;ble. Historias de viveza criolla en un pa&iacute;s de novela </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(Planeta), que recogen el ADN nacional y podr&iacute;an rematarse con la famosa muletilla de Twitter </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Only in Argentina.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span>
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            <span class="title">
                La Argentina increíble, el primer libro de Emilse Pizarro.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-&iquest;C&oacute;mo te decantaste por estas diecisiete historias? Imagino que diste con muchas m&aacute;s de las que entraban en un libro. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-Muchas ya estaban escritas y me pareci&oacute; que segu&iacute;an siendo imbatibles. Otras las investigu&eacute; y escrib&iacute; para el libro, porque las ten&iacute;a pendientes. Pero s&iacute;: hay much&iacute;simas que quedaron afuera y hay que seguir investigando. De hecho, no descartamos que esto pueda ser el comienzo de una saga (risas). Todas tienen un factor com&uacute;n, y es que sucedieron en el pasado: ninguna tiene un final abierto, aunque en algunos casos no se haya esclarecido bien qu&eacute; fue lo que pas&oacute; (por ejemplo, la del cap&iacute;tulo de la Reforma de la Constituci&oacute;n del &lsquo;94 que se perdi&oacute;: nunca sabremos si fue un error humano o una avivada que le conven&iacute;a al peronismo). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-Esa sana distancia con el pasado es la que permite que el libro tenga un tono liviano. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-Exacto. Todo lo que estamos viviendo hoy en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos dar&iacute;a much&iacute;sima tela para cortar, pero es imposible escribirlo desde el presente, porque lo que te surge primero es la indignaci&oacute;n. Y la idea del libro es que, una vez que lo cierres, te puedas quedar con una sonrisa y pienses &ldquo;qu&eacute; pa&iacute;s incre&iacute;ble&rdquo;. Las historias est&aacute;n hiladas de tal forma que un cap&iacute;tulo te haga re&iacute;r, el otro te enoje un poco y te haga pensar &ldquo;no se puede vivir as&iacute;, no salimos m&aacute;s&rdquo;, el pr&oacute;ximo te vuelva a hacer re&iacute;r, y as&iacute; sucesivamente.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-El libro est&aacute; dedicado a &ldquo;los habitantes del mejor pa&iacute;s del mundo&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del chiste, &iquest;afirmar&iacute;as que este es un gran pa&iacute;s? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-S&iacute;, yo estoy segura de que vivo en un gran pa&iacute;s. Horrendo por momentos, pero tambi&eacute;n genial. El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro narra los festejos del Mundial: fuimos cinco millones en la calle, &iexcl;y estuvo todo bien! Hay una inundaci&oacute;n gigante en alg&uacute;n lado y un mont&oacute;n de gente sin un mango va y dona hasta lo que no tiene. Eso es conmovedor. Y ese que don&oacute;, si puede se cuelga del cable o pasa el peaje sin pagar, peg&aacute;ndose al auto de adelante. Estamos hechos de todo eso. Incluso los m&aacute;s honestos alguna vez festejamos avivadas de otros. And&aacute; a cualquier asado y mencion&aacute; el robo al Banco R&iacute;o: salvo que encuentres a alguno que haya tenido cajas de seguridad ah&iacute;, dif&iacute;cil que alguien no lo festeje un poquito, porque lo que prima, sobre todo, es la sensaci&oacute;n de venganza, la ilusi&oacute;n de sacarle una tajada al que tiene un poco m&aacute;s. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-&iquest;D&oacute;nde dir&iacute;as que se origina esa idiosincrasia tan nuestra? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-Creo que tiene que ver mucho con la inmigraci&oacute;n y con las condiciones en las que esos migrantes llegaron al pa&iacute;s. Yo no puedo asegurar que mi abuelo colchonero, que lleg&oacute; a Argentina con una mano atr&aacute;s y otra adelante, haya hecho todo legal. Y ese </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>si pasa, pasa</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, esa picard&iacute;a, fue quedando en el ADN, incluso una vez que ya no hubo necesidad. Tambi&eacute;n nos qued&oacute; la osad&iacute;a. El diputrucho es un caso ic&oacute;nico en ese sentido. &iquest;C&oacute;mo puede ser que un tipo haya tenido las agallas de sentarse en una C&aacute;mara de Diputados a levantar la mano y votar la privatizaci&oacute;n de Gas del Estado? Esa avivada tuvo una repercusi&oacute;n muy negativa para los periodistas parlamentarios, que a partir de entonces nunca m&aacute;s pudieron estar entre las bancas. A partir de entonces cambi&oacute; el reglamento. Y ellos hab&iacute;an sido los que lo descubrieron, porque conoc&iacute;an las caras de todos, y se dieron cuenta de que esa no la conoc&iacute;an. Cuando le fueron a preguntar qu&eacute; hac&iacute;a ah&iacute;, el tipo dijo &ldquo;es que me sent&iacute;a mal y alguien me dijo que me sentara ac&aacute;&rdquo;. Si lo quer&eacute;s inventar no te sale. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-Esa picard&iacute;a y esa aprobaci&oacute;n que generan ciertas </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>chantadas</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> parecer&iacute;a trascender toda grieta: tengo la sensaci&oacute;n de que es algo que nos hermana, m&aacute;s all&aacute; de las preferencias pol&iacute;ticas. &iquest;Coincid&iacute;s? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-S&iacute;, sin dudas: para m&iacute; no hay grieta ah&iacute;. Quiz&aacute; las vimos m&aacute;s en algunos partidos pol&iacute;ticos, solo porque estuvieron m&aacute;s tiempo en el poder. Es solo eso, una cuesti&oacute;n de tiempo. Si llega a haber pr&oacute;ximas ediciones con nuevas historias, no tengo dudas de que habr&aacute; un cap&iacute;tulo dedicado al momento en que los senadores se suben el sueldo. Pero, lo dicho hace un rato: para escribir sobre eso tengo que dejar pasar un poco m&aacute;s de tiempo. Si me pongo a escribir hoy, lo voy a hacer desde el enojo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>-Sin embargo, segu&iacute;s cubriendo actualidad, ahora desde la radio. Y es un momento cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil para ejercer el oficio: adem&aacute;s de lo econ&oacute;mico (seg&uacute;n la &uacute;ltima encuesta de SiPreBa, el 76% de quienes trabajan en prensa en el AMBA cobra por debajo de la l&iacute;nea de pobreza) hay un discurso de desprestigio al sector cada vez m&aacute;s instalado. &iquest;Qu&eacute; te hace seguir eligiendo este trabajo? </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">-Por un lado, que no s&eacute; hacer otra cosa, lo cual est&aacute; buen&iacute;simo y a la vez es un enorme problema. A m&iacute; me genera una bronca irracional cuando veo en redes sociales que la gente habla del periodismo como un colectivo de chorros y ensobrados: siento que hay una bronca muy instalada hacia tres o cuatro nombres, hacia periodistas que son millonarios, cuando la mayor parte de los colegas que conocemos son gente que hace su trabajo con un amor y una dedicaci&oacute;n que no se condice con sus sueldos, trabajando de otras cosas para llegar a fin de mes. No s&eacute; c&oacute;mo se hace, pero creo que es necesario mostrar m&aacute;s nuestro trabajo y levantar la bandera de que el periodismo no es solo Majul, Feinmann y el Gato Sylvestre. Me encantar&iacute;a llevar a la gente a las redacciones para que vean el trabajo que se hace ah&iacute;. As&iacute; y todo, creo que es un gran momento para hacer periodismo, porque esta realidad por momentos confunde y se pone muy dif&iacute;cil de entender. Pero ten&eacute;s que tener todas las luces del estadio encendidas, porque hay que esquivar muchas fake news, y lleva mucho tiempo desarmar una opereta. Inteligencia artificial mediante, son cada vez m&aacute;s y m&aacute;s f&aacute;ciles de hacer. Y encima, por momentos parece que estamos ante la muerte del dato: vale m&aacute;s la emoci&oacute;n o el prejuicio que se quiere constatar que lo que diga una estad&iacute;stica. Y a&uacute;n as&iacute;, en un momento de crisis de los medios que es mundial, sumada a una pauperizaci&oacute;n local, yo veo que sigue habiendo una pasi&oacute;n y un amor por este oficio que, te juro, me infla el pecho. Pero, &iquest;no hab&iacute;amos dicho ya que este es el mejor pa&iacute;s del mundo?&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/emilse-pizarro-simpatia-chantada-argentina-trasciende-grieta_1_11469530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 03:01:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emilse Pizarro: “La simpatía por la chantada argentina trasciende cualquier grieta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Grieta,ADN]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ignacio Iraola apuesta por una librería en el barrio que lo enamoró: "Me gustaría que sea un lugar de resistencia cultural"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ignacio-iraola-apuesta-libreria-barrio-enamoro-gustaria-sea-lugar-resistencia-cultural_1_11432533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/989500d8-e229-452a-8c7f-86d5861a568a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ignacio Iraola apuesta por una librería en el barrio que lo enamoró: &quot;Me gustaría que sea un lugar de resistencia cultural&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de tres décadas en la editorial Planeta se renconvirtió en gestor cultural y la semana que viene inaugurará un espacio en Villa Ortúzar que, según dice, los vecinos bien saben que podría haberse transformado en una torre. “Es un terreno ganado que habrá que defender, habitar y militar”, dice en diálogo con elDiarioAR. </p></div><p class="article-text">
        Ni una, ni dos, ni tres: son cuatro las personas que saludan efusivamente a <strong>Ignacio Iraola</strong> en el trayecto de cien metros que separa el bar donde suceder&aacute; esta entrevista hasta <a href="https://www.instagram.com/naesqui.librosycafe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naesqui</a>, el espacio cultural con librer&iacute;a y caf&eacute; que abrir&aacute; sus puertas el pr&oacute;ximo martes, de su mano junto a otros tres socios (el abogado Pablo Slonimsqui, la fot&oacute;grafa Paula Salischiker y Alan Kritzer). Por eso, no resulta dif&iacute;cil creerle que, cuando compr&oacute; el terreno ubicado en la esquina de Charlone y 14 de julio, lo hizo fundamentalmente para pasar m&aacute;s tiempo en <strong>Villa Ort&uacute;zar, el barrio en el que vive hace 15 a&ntilde;os pero que empez&oacute; a descubrir hace algunos menos. </strong>Primero t&iacute;midamente, cuando fue pap&aacute; y empez&oacute; a frecuentar las dos plazas de la zona, a las que hasta ese entonces no hab&iacute;a prestado demasiada atenci&oacute;n, y con m&aacute;s ah&iacute;nco cuando la pandemia lo oblig&oacute; a circunscribirse a las cuadras que rodeaban su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La epifan&iacute;a, recuerda, fue absoluta: Iraola sinti&oacute; que viv&iacute;a en el mejor barrio de la Capital, y que su volantazo laboral &ndash;que ya ven&iacute;a macerando, despu&eacute;s de pasar casi tres d&eacute;cadas en Planeta, los &uacute;ltimos 16 como director editorial&ndash;&nbsp;ten&iacute;a que permitirle seguir en contacto con autores y artistas, y a la vez tender lazos con su comunidad inmediata. &ldquo;Naesqui, desde la semana que viene, ser&aacute; una librer&iacute;a y un espacio cultural abierto a todos, pero el vecino de Ort&uacute;zar bien sabe que esta esquina podr&iacute;a haber sido una torre. Por eso <strong>es un terreno ganado que habr&aacute; que defender, habitar y militar&rdquo;</strong>, explica con indisimulable orgullo.&nbsp;
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                Ignacio Iraola                            </span>
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        Devenido en &ldquo;gestor cultural para el barrio&rdquo;, como le gusta decir, Iraola tiene un plan para atraer gente al nuevo rinc&oacute;n: proyecta organizar <em>Charlones</em> abiertos una vez por mes (el primero ser&aacute; el pr&oacute;ximo jueves, cuando Pedro Saborido y Rep se junten a homenajear a Quino y a Mafalda) y est&aacute; curando una serie de talleres que contar&aacute;n a Tamara Tenenbaum, a Javier Sinay y a Jorge Consiglio entre sus maestros. &iquest;Si la crisis lo atemoriza? Para &eacute;l, por el momento, todo es entusiasmo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;De d&oacute;nde se sacan las fuerzas para abrir una librer&iacute;a en un momento de tanta recesi&oacute;n para la industria editorial?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, en mi caso viene de un deseo muy personal. Durante 2020 se par&oacute; todo el circo al que ven&iacute;a subido hac&iacute;a muchos a&ntilde;os y, debo decir, fui bastante feliz. Me encontr&eacute; en una casa que me gusta, en un barrio que pr&aacute;cticamente no conoc&iacute;a y que me empez&oacute; a parecer alucinante, con una hija a punto de cumplir dos a&ntilde;os y una pareja con la que estaba muy bien. Y esa vida un poco m&aacute;s calma me empez&oacute; a gustar. La plaza era el &uacute;nico lugar al que pod&iacute;as llevar a los chicos, y cuando tra&iacute;a a mi hija a la calesita, ac&aacute; enfrente, empec&eacute; a hacer migas con mucha gente del barrio, con otros vecinos que ten&iacute;an hijos y estaban en la misma que yo. Y cada vez que pasaba por ac&aacute;, miraba la esquina de la plaza y me imaginaba una librer&iacute;a. Y eso coincidi&oacute; con un laburo de indagaci&oacute;n ven&iacute;a haciendo, y mucho trabajo con el psic&oacute;logo, pregunt&aacute;ndome para d&oacute;nde seguir mi vida profesional despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os en Planeta. Y lo &uacute;nico que se me ocurr&iacute;a, por fuera de la editorial, era alg&uacute;n espacio cultural. No necesariamente una librer&iacute;a. O s&iacute;, pero una librer&iacute;a con espacio para clases y talleres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una suerte de continuidad de tu profesi&oacute;n por otros medios.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que a m&iacute; los libros me salvaron la vida, en un mont&oacute;n de sentidos. Me dieron un oficio, guita para morfar, y me abrieron un mundo al que no s&eacute; c&oacute;mo hubiera accedido de otra forma. Cuando yo entr&eacute; a Planeta estaba Juan Forn, que fue una impresionante gu&iacute;a de lecturas, de cine, de viajes. Y cuando pienso en Naesqui, pienso que me gustar&iacute;a que sea un poco eso: un espacio que propicie encuentros con otros, un lugar de resistencia cultural. Lo que fui descubriendo es que Villa Ort&uacute;zar es un barrio muy cultural: ac&aacute; viven Virginia Innocenti, Daniel Melingo, Samalea, Pergolini, hay muchas productoras de cine, hay gente vinculada al teatro. <strong>Y es un barrio que, medio desordenadamente, fue armando una especie de polo editorial. Por ac&aacute; est&aacute;n Godot, Carbono, Del Nuevo Extremo, las oficinas de FILBA, la FED, est&aacute; Porter, la imprenta donde imprimen muchas editoriales del circuito independiente&hellip;</strong> La zona es, adem&aacute;s, muy estrat&eacute;gica: est&aacute;s a tres minutos de Colegiales, a tres de Chacarita, y me parece que lo l&oacute;gico es que el derrame cultural venga hacia ac&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ahora que tu rol dentro del ecosistema editorial cambi&oacute; y te pasaste al bando de los libreros, &iquest;vari&oacute; en algo tu opini&oacute;n respecto del precio &uacute;nico de venta de los libros? Quienes defendieron su derogaci&oacute;n durante el encendido debate de la Ley &Oacute;mnibus abogaban que ser&iacute;a una herramienta para beneficiar la competitividad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Primero, una aclaraci&oacute;n importante: as&iacute; como en Planeta no me dec&iacute;a editor sino <em>publicador,</em> ahora tampoco me considero librero. Sobre todo porque tengo un respeto grande por ese oficio. Librera es Cecilia Fanti, libreros son Fernando P&eacute;rez Morales, Pablo Braun o Axel, que va a llevar la librer&iacute;a de Naesqui. Yo soy, en todo caso, gestor cultural de un espacio que tambi&eacute;n tendr&aacute; su librer&iacute;a. Pero, volviendo a tu pregunta: para m&iacute;, la Ley del libro es una ley que iguala. Si gente como Victor Malumi&aacute;n, que tiene editoriales, ferias o distribuidoras, est&aacute; a favor de esta ley, yo estoy de ese lado, junto a ellos. <strong>Es evidente que los platos voladores que caen de la nada y defienden la derogaci&oacute;n de esa ley sin haber fundado una editorial ni haber abierto una librer&iacute;a, y cuando hace veinte a&ntilde;os no publican un libro, hablan sin conocimiento de causa.&nbsp;</strong>
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            <span class="title">
                Ignacio Iraola                            </span>
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        <strong>&ndash;Las bajas en las ventas en la Feria del Libro de este a&ntilde;o fueron de hasta el 40% respecto del a&ntilde;o pasado, y es dif&iacute;cil pensar en un repunte con los precios actuales. &iquest;Segu&iacute;s creyendo en el libro de papel?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te voy a responder a lo Fabi&aacute;n Casas: yo que soy un cuasi dinosaurio, creo que el libro de papel, igual que la rueda, es un invento perfecto. Y defiendo el papel por una cuesti&oacute;n de gustos. Pero lo que creo, sobre todo, es que la gente tiene que leer. Mientras la gente lea, no importa mucho en qu&eacute; formato. Lo importante sigue siendo crear lectores. Y creo que el formato digital, lejos de comerle al papel, lo que va a hacer es sumar adeptos. En Estados Unidos, el mercado en el que m&aacute;s creci&oacute; en consumo digital de libros, lo que ves es que los t&iacute;tulos que m&aacute;s se venden en formato digital son los bestsellers, los libros estilo <em>50 sombras de Grey</em>. Y <em>50 sombras de Grey</em> en un momento salv&oacute; a la industria, y permiti&oacute; que se publiquen muchas otras cosas. &iquest;Qui&eacute;n puede estar en contra de eso?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Hay soluci&oacute;n para la crisis que est&aacute; viviendo el mercado editorial por el precio del papel?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Despu&eacute;s de la pandemia, las papeleras se volcaron mucho m&aacute;s que antes a la fabricaci&oacute;n de cart&oacute;n o al papel para encomienda, y dejaron directamente de fabricar papel para diarios, revistas y libros, y eso gener&oacute; que queden solamente dos oferentes. La situaci&oacute;n en la que estamos es esta: un oligopolio bic&eacute;falo. Dos empresas que ponen los precios que se le cantan y&nbsp; los suben si sube la inflaci&oacute;n, si sube el d&oacute;lar, si el d&oacute;lar se queda quieto. Y eso obliga a las editoriales a un esfuerzo enorme para seguir produciendo y para seguir sosteniendo a sus empleados. <strong>Sin pol&iacute;ticas estatales que ayuden, la situaci&oacute;n es dif&iacute;cil de revertir. Pero creo, tambi&eacute;n, que es momento de bancar. </strong>Porque, <strong>incluso en este contexto de recesi&oacute;n absoluta, Planeta y Random House, por citar a dos empresas grandes que tienen alrededor de cien empleados cada una, no tuvieron un solo despido. </strong>Yo creo que las editoriales son empresas muy dignas. Y entiendo que el precio de los libros est&aacute; muy alto, incluso m&aacute;s que en M&eacute;xico y en Espa&ntilde;a, en algunos casos. Pero, &iquest;cu&aacute;nto sale un bife de chorizo en una parrilla top de Palermo? Te aseguro que bastante m&aacute;s que un libro. Y un libro te queda para toda la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ignacio-iraola-apuesta-libreria-barrio-enamoro-gustaria-sea-lugar-resistencia-cultural_1_11432533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2024 03:03:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ignacio Iraola apuesta por una librería en el barrio que lo enamoró: "Me gustaría que sea un lugar de resistencia cultural"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Lambertini, el chef que no le teme a la polémica: "Un unfollower pertinaz vale más que un follower al que le das lo mismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pedro-lambertini-chef-no-le-teme-polemica-unfollower-pertinaz-vale-follower-le-das_128_11285856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c506b494-41d4-4847-910e-5074ab744355_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093233.jpg" width="1600" height="900" alt="Pedro Lambertini, el chef que no le teme a la polémica: &quot;Un unfollower pertinaz vale más que un follower al que le das lo mismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En tiempos políticamente convulsionados, el manual del buen influencer dicta que es mejor no hablar de ciertas cosas en redes. Lambertini explica por qué le parece un buen negocio compartir sus opiniones políticas en Twitter y en qué medida involucrarse con la realidad del país es un acto de amor por Argentina. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi Twitter es un mal negocio&rdquo;, anuncia <strong>Pedro Lambertini </strong>en la bio de la red social que jam&aacute;s nos acostumbraremos a llamar X. Alcanza con mirar por encima su perfil para encontrar alg&uacute;n tweet que ayude a entender por qu&eacute; lo piensa: lejos de atenerse al manual del buen influencer gastron&oacute;mico que se limita a compartir sus mejores recetas o fotos personales, <strong>Lambertini interviene con sus opiniones sobre la actualidad pol&iacute;tica y social como un twittero m&aacute;s</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada red social tiene sus c&oacute;digos, y Twitter tiene una l&oacute;gica bien propia: no tiene sentido que tenga una cuenta si solamente voy a estar replicando contenidos de Instagram. Por eso digo que es un mal negocio: porque expresar lo que pienso obviamente me granjea la antipat&iacute;a de algunas personas. Pero, ojo, que no creo ser tan categ&oacute;rico, no todo lo que podr&iacute;a. Siempre que intervengo, lo hago habi&eacute;ndole dado varias vueltas a los temas, con argumentos&rdquo;, dice el chef, autor y conductor de TV. Para twittear se fue forjando un m&eacute;todo: &ldquo;Uso mucho la app de notas del tel&eacute;fono, mir&aacute;&rdquo;, explica mientras <em>scrollea</em> la pantalla de su celular y pasa a vuelo de p&aacute;jaro por un mont&oacute;n de breves textos inconclusos. &ldquo;Primero vuelco todo ac&aacute;. Es mi manera de expectorar pensamientos y de poder filtrarlos. Algunos los dejo pasar. Otros los desarrollo. Jam&aacute;s subo algo sin pensar. Me esfuerzo por expresarme lo mejor posible&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="&quot;Soy consciente de mi infinita irrelevancia y todo lo que digo, lo digo desde ahí.&quot;"
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            <span class="title">
                &quot;Soy consciente de mi infinita irrelevancia y todo lo que digo, lo digo desde ahí.&quot;                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Se te da f&aacute;cil?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El otro d&iacute;a alguien me dec&iacute;a &ldquo;me encanta c&oacute;mo escrib&iacute;s&rdquo; y la verdad es que le pongo mucho trabajo, me cuesta un huevo. Lo digo de verdad, sin falsa modestia. Me gusta, me esfuerzo, aprendo. Crec&iacute; en una familia de profesionales. No tremendamente intelectuales, pero profesionales que se codeaban con otros profesionales; mi pap&aacute; es m&eacute;dico, mi mam&aacute; era abogada y era medio piquito de oro, les interesaba expresarse bien. Y a eso que vino desde la cuna se suma que yo tengo bastante inter&eacute;s por el lenguaje. Me gusta usar un vocabulario amplio, pero cuando vuelco opiniones p&uacute;blicas intento sobre todo que las cosas que subo tengan un fundamento y lleguen de una forma clara. Hoy por hoy, todo est&aacute; tan polarizado que cualquier cosa que digas se lee para un lado o para el otro de la grieta. Y me parece muy triste leer la realidad solo desde ese prisma. Pero bueno, hay gente que lo hace, y que&nbsp; se enoja conmigo cuando me lee. Muchos&nbsp;abandonan el barco despu&eacute;s de un tiempo. Otros se van y despu&eacute;s vuelven. Porque el algoritmo de Twitter, al que no le importan los egos ni los portazos, sabe lo que te interesa aunque no hayas dado follow: esa es la trampa. Pod&eacute;s dejar de seguir a alguien porque te enoja, Twitter te lo va a mostrar igual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Evidentemente no te asustan las agresiones o los </strong><em><strong>trolls</strong></em><strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tengo amigos que dejaron Twitter porque no soportaban c&oacute;mo se hablaba la gente ah&iacute;, no se bancaban la agresi&oacute;n que corr&iacute;a. Muchas veces yo le digo a Caro Aguirre (n. de la R: escritora, guionista, exbloggera) que vuelva a Twitter y me dice &ldquo;&iexcl;ni loca!&rdquo;. Pero yo me divierto. Incluso me da un poco de risa cuando alguien se va enojado y me deja de seguir. Yo pienso: m&aacute;s vale m&aacute;s un <em>unfollower </em>pertinaz, de esos que ponen en su curr&iacute;culum que te dejaron de seguir, que el follower al que le das un poco igual. Y cuando alguien se pone agresivo, no corro la carrera de ofensas en tono creciente. Dejo de contestar y punto. Soy consciente de mi infinita irrelevancia y todo lo que digo, lo digo desde ah&iacute;. Quiero decir, no soy un personaje p&uacute;blico cuya opini&oacute;n vaya a cambiar algo de la realidad. Por suerte. Siempre mantuve un poco a raya la extrema notoriedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Es una decisi&oacute;n deliberada?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando estoy yendo mucho a la tele, algo adentro m&iacute;o en alg&uacute;n momento dice &ldquo;mmm, hasta ac&aacute;&rdquo;. Hay gente que vive la fama como la recompensa misma a tu trabajo, como un premio. Y yo la pienso m&aacute;s como el precio que pag&aacute;s. A m&iacute; me gusta vivir cierto nivel de notoriedad &ndash;de segundo, tercer o cuarto grado. La que me permite llevar la vida que llevo, digamos: trabajar, que me inviten a los festivales gastron&oacute;micos, tener una buena calidad de vida, hacer las cosas que me gustan, sacar mis libros. Cuando quiero cocinar, cocino. Cuando quiero dar una clase de cocina, la doy. Estoy en las agendas de las productoras que me gustan. Me han hecho ofertas que acept&eacute; y otras que no. Cuido celosamente ese balance. Porque muchas veces uno le teme solamente al fracaso, y se olvida de que tambi&eacute;n hay que cuidarse de no pasarse para el otro lado. La exposici&oacute;n excesiva te fagocita.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Hay gente que vive la fama como la recompensa misma a tu trabajo, como un premio. Yo como un precio que pagás&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;Quien suele contestar y presentar batalla ante tus twitts m&aacute;s pol&iacute;ticos es El Productor, tu pareja hace casi veinte a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo se logra estar con alguien que piensa tan distinto y no morir en el intento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Se logra poniendo por encima las virtudes del otro, lo bien que te hace. Enfoc&aacute;ndote en las ventajas comparativas. Yo creo que es posible pensar el amor con una l&oacute;gica economicista: si, hechas las sumas y las restas, el balance te da superavitario, es por ah&iacute;. Pero bueno, discutimos; a veces me censura (risas). Considera que le hago mal a <em>la marca</em> diciendo las cosas que digo. Y yo veo que la gente sigue pagando por mis libros y mis cursos, no veo los perjuicios. Nosotros encontramos la forma de conciliar nuestras diferencias, pero no todo el mundo entiende c&oacute;mo hacemos. Ojo, yo perd&iacute; amigos, gente que se distanci&oacute; de m&iacute; por estar de novio con El Productor. Hubo quienes me dijeron &ldquo;est&aacute; todo bien con que seas amplio&rdquo; pero me dejaron de invitar a sus cumplea&ntilde;os porque sab&iacute;an que iba a ir con &eacute;l. Y, qu&eacute; se yo, a m&iacute; no s&eacute; si me interesa tanto pasar tiempo con gente as&iacute;, que no se permite el disenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ahora que Buenos Aires est&aacute; viviendo un boom gastron&oacute;mico, &iquest;te dan ganas de volver a abrir un restaurant?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me encantar&iacute;a. El restaurant es para el cocinero lo que el teatro es para un actor. Yo era muy joven cuando abr&iacute; Natural Deli, que ten&iacute;a tres sucursales: Bot&aacute;nico, Ca&ntilde;itas y Barrio Norte. En ese momento, la cocina org&aacute;nica era muy nueva ac&aacute;. Hac&iacute;amos todo casero: la pasteler&iacute;a, la limonada, el yogur, la granola. Todo. Era raro en ese momento que en un restaurant no te vendieran Coca Cola, hab&iacute;a quien se levantaba y se iba. Despu&eacute;s la limonada con menta y jengibre estuvo en todos lados, pero en ese momento est&aacute;bamos nosotros y BIO &ndash;que era divino, pero m&aacute;s hipp&oacute;n&ndash;. La nuestra era la opci&oacute;n capitalista, una especie de deli neoyorquino. Y nos iba muy bien. Pero mi socio era ingl&eacute;s y, medio espantado con Argentina, quiso volverse a Inglaterra. Cuando se fue, me ofreci&oacute; venderme su parte, pero yo no quise saber nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Demasiada responsabilidad para uno solo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La gastronom&iacute;a no es moco de pavo. Mucha gente va a un restaurant, le pregunta al due&ntilde;o &ldquo;el caf&eacute; cu&aacute;nto lo pagaste&rdquo; y &ldquo;a cu&aacute;nto lo vend&eacute;s&rdquo; y piensa listo, negoci&oacute;n. Pero no hay que hacer esa cuenta: te lleva al infierno derecho. Ahora estoy evaluando opciones, algunas m&aacute;s vinculadas con mi faceta pastelera y otras vinculadas con lo org&aacute;nico. Pero no quiero ser el &uacute;nico due&ntilde;o, el plan ser&iacute;a asociarme. Estoy pensando. Cuando ten&eacute;s la suerte de tener una vocaci&oacute;n, y encima pod&eacute;s vivir de ella, ten&eacute;s que cuidarla como oro. Y la gastronom&iacute;a puede ser muy ingrata. Pod&eacute;s trabajar 16 horas por d&iacute;a y as&iacute; y todo estar perdiendo plata. No es negocio terminar odiando algo que te encanta hacer.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;No es negocio terminar odiando algo que te encanta hacer&quot;.                             </span>
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        <strong>&ndash;Vuelvo a la actualidad: hace poco participaste de la &uacute;ltima emisi&oacute;n de </strong><em><strong>Cocineros argentinos</strong></em><strong> y contaste en Twitter por qu&eacute; te parec&iacute;a un error que el programa finalice. &iquest;Qu&eacute; signific&oacute; </strong><em><strong>Cocineros</strong></em><strong> para tu generaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ndash;Cocineros argentinos</em> es el programa que m&aacute;s hizo por la divulgaci&oacute;n de la cocina argentina, y realmente creo que tendr&iacute;amos que haber sido muchos m&aacute;s los cocineros presentes ese d&iacute;a. Y la propuesta fue lo que fue gracias al hecho de que fue emitido en la TV P&uacute;blica. Si alg&uacute;n d&iacute;a sigue en alg&uacute;n canal de aire privado, no va a ser lo mismo. Durante todos estos a&ntilde;os, yo fui consumidor de muchos programas de la TVP y de Canal Encuentro. Y no s&eacute; cu&aacute;nto ganaban sus conductores ni sus productoras, nadie quiere que haya sobreprecios. Si ganaban por encima de los sueldos del mercado, por supuesto hay que corregir eso. Pero me parece que mucha gente est&aacute; replicando ese argumento, o se agarra de lo que alguna vez dijo o hizo Calabrese en contra de Mauricio Macri, para ir contra este programa puntual o muchos otros porque no pueden decir &ldquo;mir&aacute;, yo no estoy de acuerdo con que se difunda el saber en la televisi&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;. Y entonces agarran por una tangente. O intentan denostar el programa diciendo que hac&iacute;an pol&iacute;tica. Y s&iacute;, si vos divulg&aacute;s el saber popular en la televisi&oacute;n, &iexcl;est&aacute;s haciendo pol&iacute;tica!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ten&eacute;s un trabajo que puede ejercerse en cualquier lugar del mundo, egresaste de un colegio en el que aprendiste alem&aacute;n e ingl&eacute;s, de joven viviste unos meses en Alemania. Y, sin embargo, tu inter&eacute;s parecer&iacute;a estar genuinamente puesto ac&aacute;. &iquest;Qu&eacute; te gusta de vivir en Argentina?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Con mi hermana, que vive en Estados Unidos hace muchos a&ntilde;os, el otro d&iacute;a est&aacute;bamos ac&aacute; mismo (n. de la R: se refiere al bar de Colegiales en el que se est&aacute; haciendo esta entrevista) y mir&aacute;bamos por Internet departamentos para su vejez ac&aacute;. As&iacute; como viene y se queja, o mira con cara extra&ntilde;ada muchas cosas que nosotros naturalizamos &ndash;no puede creer ir al supermercado y agarrar un changuito sucio&ndash; tambi&eacute;n disfruta mucho de la vida que puede hacer en Buenos Aires. Me gusta compartir eso con ella, ese amor por estar ac&aacute;. A m&iacute; me encanta Argentina y amo a los argentinos, aunque haya cosas que me generen enojo y me pelee con el estado de situaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Alguna vez contaste que haberte decidido por estudiar un oficio en vez de una carrera universitaria en una casa de clase media profesional no fue una elecci&oacute;n f&aacute;cil. &iquest;C&oacute;mo te decidiste a ser cocinero?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me cost&oacute; mucho, a nivel llanto. No tanto por la presi&oacute;n externa, sino porque los prejuicios m&aacute;s perniciosos siempre son los propios, los que se te hacen carne. Y yo sent&iacute;a que ser cocinero era poco, que no alcanzaba, si yo hablaba tres idiomas y hab&iacute;a egresado de un colegio que me permit&iacute;a hacer cualquier cosa que se me ocurriera. Esa presi&oacute;n propia fue tal que en un momento me met&iacute; a estudiar Administraci&oacute;n de Empresas en la UBA, hasta que me di cuenta de que eso tampoco implicaba ning&uacute;n desaf&iacute;o tan especial. Que si quer&iacute;a pod&iacute;a hacer esa carrera, pero que no quer&iacute;a. Le quit&eacute; peso a la decisi&oacute;n y avanc&eacute; en lo que de verdad me gustaba hacer. Siempre guiado por un gran sentido de la responsabilidad, porque desde chico fui muy de ponerme metas, de definir qu&eacute; cosas quer&iacute;a que me pasaran a determinada edad. Cuando ten&iacute;a 14, me promet&iacute; a m&iacute; mismo que a los 18 le iba a contar a mi mam&aacute; que soy gay. Y le cont&eacute;. Despu&eacute;s me propuse tener un restaurant. Se dio. Quise hacer tele, tambi&eacute;n se dio. Obviamente, tambi&eacute;n hubo muchas cosas que no se me dieron. Pero la verdad es que muchos proyectos, una vez que me amigu&eacute; con mi deseo, se empezaron a dar bien. Ojo, tampoco quiero hacerlo m&aacute;s &eacute;pico de lo que fue: no soy el Gato Dumas, que dej&oacute; la carrera de Arquitectura en quinto a&ntilde;o y se fue a pelar papas a Londres. Me llev&oacute; un trabajo aceptar esa vocaci&oacute;n, pero ya est&aacute;bamos en una &eacute;poca en la que empezaba a haber modelos de chefs exitosos.&nbsp;
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                &quot;Me llevó un trabajo aceptar mi vocación&quot;.                            </span>
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        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; es una vocaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo me le&iacute;a los libros de Europa a la carta con fruici&oacute;n, con alborozo. Durante mucho tiempo me met&iacute; en la cocina y les iba a preguntar cosas a mi mam&aacute; o a mi t&iacute;a para que me fueran guiando, pero en un momento necesit&eacute; saber m&aacute;s. Ten&iacute;a avidez. Cuando empec&eacute; la carrera, no pod&iacute;a creer que hubiera gente que no sab&iacute;a cocinar, porque yo llegu&eacute; con un mont&oacute;n de preguntas ya formuladas en mi cabeza, producto de que ya hab&iacute;a probado muchas cosas en casa. Por eso, si bien no me gusta hablar de merecimiento, s&iacute; me gusta pensar que las cosas que me pasaron fueron buscadas y tienen sentido. Yo odio ese discurso muy frecuente del tipo &ldquo;acompa&ntilde;&eacute; a mi amigo a un casting y qued&eacute; yo&rdquo;. Primero porque me parece inveros&iacute;mil, segundo porque dej&aacute;s a tu amigo en un lugar espantoso, y tercero porque no te est&aacute;s haciendo cargo de que vos deseabas mucho algo. Yo s&iacute;, de manera m&aacute;s directa o m&aacute;s indirecta, dese&eacute; todas las cosas que me fueron pasando. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pedro-lambertini-chef-no-le-teme-polemica-unfollower-pertinaz-vale-follower-le-das_128_11285856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Apr 2024 02:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Lambertini, el chef que no le teme a la polémica: "Un unfollower pertinaz vale más que un follower al que le das lo mismo”]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Tamara Tenenbaum: “No pensé que mi novela terminaría siendo una reivindicación a la academia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-no-pense-novela-terminaria-reivindicacion-academia_128_11218475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3713a80d-daf2-4f1c-8d91-9a995d1afd5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tamara Tenenbaum: “No pensé que mi novela terminaría siendo una reivindicación a la academia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En La última actriz, su flamante novela publicada este mes por Seix Barral, homenajea el mundo del teatro y lo conecta con sus otros mundos y obsesiones: el judaísmo, el atentado a la AMIA, la Facultad de Filosofía y Letras, los vínculos de amor y amistad. 
</p><p class="subtitle">Lecturas. Adelanto de "La última actriz"</p></div><p class="article-text">
        No todos los escritores disfrutan de escribir textos destinados a ser dichos por otros, pero hace bastante tiempo que <strong>Tamara Tenenbaum </strong>descubri&oacute; que pod&iacute;a convertir ese oficio en uno que a ella le calzara como anillo al dedo. Como guionista y dramaturga, no solo aprendi&oacute; a escribir para que otros act&uacute;en: se meti&oacute; de lleno en sets, en camarines y en ensayos, y se enamor&oacute; del universo y la subjetividad de los actores, esa gente especial que goza de estar en carne viva, de llorar y re&iacute;r en escena para que el p&uacute;blico tambi&eacute;n llore y se r&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; durante la adaptaci&oacute;n de <em>El fin del amor, </em>el bestseller que termin&oacute; convertido en una serie de Amazon Prime y que por estos d&iacute;as puede verse o volver a verse en la pantalla de El Trece.<em> </em>Sigue pasando en cada funci&oacute;n de <em>Las Moiras </em>y de <em>Una casa llena de agua, </em>que siguen haciendo funciones en El Galp&oacute;n de Guevara y en la sala Caras y Caretas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La &uacute;ltima actriz</em>, su flamante novela publicada este mes por Seix Barral, homenajea el mundo del teatro y el de actores y actrices haciendo lo que mejor le sale, que es escuchar hablar a otros y apropiarse de sus lenguajes, para conectar despu&eacute;s esa novedad con sus otros mundos y obsesiones previas: el juda&iacute;smo, el atentado a la AMIA, la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, los v&iacute;nculos de amor y amistad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como un patchwork de voces y elementos textuales, la novela est&aacute; contada a partir de mails, diarios y la voz de dos narradoras, Sabrina y Jana. Sabrina es una joven que alguna vez so&ntilde;&oacute; con ser actriz y finalmente se decidi&oacute; a estudiar Artes para entrarle al mundo que tanto la apasiona desde la teor&iacute;a. Impulsada por su director de tesis y amante, decide indagar en las huellas del teatro jud&iacute;o en la Argentina para escribir su tesis de doctorado. La investigaci&oacute;n se traba porque la mayor&iacute;a de los documentos desaparecieron en el atentado a la mutual jud&iacute;a de 1994. Hasta que un coleccionista le ofrece una caja y all&iacute; descubre el diario de Jana, una actriz del teatro idish en la Buenos Aires de los sesenta o setenta. Y entonces, un hilo m&aacute;gico comienza a conectarla con esa mujer del pasado y a sacudir, en ese mismo acto, su presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Supongo que, como buena porte&ntilde;a de clase media intelectual, fuiste desde chica al teatro. Pero, &iquest;cu&aacute;ndo naci&oacute; en vos ese inter&eacute;s m&aacute;s profundo que te lleva a decir &ldquo;me voy a dedicar a hacer esto&rdquo;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Mi mam&aacute; siempre fue una de esas madres que te llevan al museo y al teatro. Y despu&eacute;s, por ser joven en determinada &eacute;poca, empec&eacute; a ir a ver las obras de Romina Paula, las de Spregelburd, todo eso que vas a ver porque &ldquo;hay que verlo&rdquo; si fuiste al ILSE o vas a Puan. Y unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde pas&oacute; que me puse de novia con un actor y empec&eacute; a ir al teatro con much&iacute;sima m&aacute;s frecuencia. Y me empez&oacute; a gustar. Y despu&eacute;s empec&eacute; a pensar que era algo que yo eventualmente pod&iacute;a hacer, como cuando vas a un restaurant y te pregunt&aacute;s &ldquo;este plato c&oacute;mo se har&aacute;, quiz&aacute; lo podr&iacute;a copiar&rdquo;. A la par yo misma empec&eacute; a tomar clases de teatro en Bravard, la escuela de actuaci&oacute;n de Santiago Gobernori y Mat&iacute;as Feldman. Y a medida que empec&eacute; a ver m&aacute;s obras tambi&eacute;n empec&eacute; a conocer a m&aacute;s actores, y a charlar con ellos. Y a preguntarles cosas, porque los actores tienen la gracia de que les encanta hablar de s&iacute; mismos, contarte lo que hacen. Como a m&iacute; tambi&eacute;n me encanta hablar, pero no tengo ning&uacute;n tipo de goce en mostrarme o que me vea un mont&oacute;n de gente &ndash;nunca fui de esas nenas a las que les gustara hacer un show en su casa para que todos los adultos miraran&ndash; siempre me fascin&oacute;&nbsp; todo lo que ten&iacute;an para contarme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Las dos narradoras de </strong><em><strong>La &uacute;ltima actriz</strong></em><strong> tienen un v&iacute;nculo complicado con la actuaci&oacute;n. Sabrina directamente abandon&oacute; el intento de dedicarse al teatro cuando se dio cuenta de que no iba a ser suficientemente buena; Jana vive envidiando a quienes consiguen los papeles principales que ella no. Me da la sensaci&oacute;n de que ese es un tema que te desvela: lo que nos toca en la repartici&oacute;n de talentos y qu&eacute; hacemos con eso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Las dos protagonistas de esta novela son h&iacute;per racionales, lo que justifica un poco que reflexionen sobre s&iacute; mismas todo el tiempo. Es muy dif&iacute;cil, de otra forma, armar el veros&iacute;mil de por qu&eacute; un personaje est&aacute; todo el tiempo hablando consigo mismo o por qu&eacute; piensa tanto sobre sus propios actos, por eso mi recurso es que siempre sean un poco curiosos, preguntones, inquietos. En el caso de Sabrina, es una investigadora en artes esc&eacute;nicas, no hay que ni explicar por qu&eacute; es como es. En el caso de Jana, la explicaci&oacute;n que encontr&eacute;&nbsp; es que es una neur&oacute;tica. Y es una persona a la que le cuesta ser actriz, en parte por eso. No te digo que los buenos actores no sean neur&oacute;ticos, muchas veces lo son, pero hay algo que pueden destrabar en escena, algo que les fluye. Y me di cuenta de que si Jana iba a ser as&iacute;, evidentemente ten&iacute;a que ser una actriz que actuara mal, ten&iacute;a que tener una traba ah&iacute;. Es terrible, pero hay algo que ella no puede hacer fluir. Ojo, de todas formas, yo creo que a veces la falta de <em>eso</em>, esa cosa que no se aprende, que fluye, se puede compensar con trabajo. En mi cabeza, de hecho, Jana se volvi&oacute; una gran actriz con los a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y c&oacute;mo te imagin&aacute;s que hizo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, es algo que en teatro se ve mucho: no todos los actores tienen una facilidad natural, tambi&eacute;n hay laburantes. Hay gente que labura un mont&oacute;n y consigue unos resultados muy parecidos a los de quienes tienen un don natural. Y Jana es una laburante, por eso yo creo que debe haber llegado lejos. A diferencia de Sabrina, ella s&iacute; se anima a intentarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ten&iacute;as reflexiones de ese estilo cuando tomabas clases de actuaci&oacute;n? &iquest;Te ibas autoevaluando y evaluando al resto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, yo soy m&aacute;s como Sabrina: &ldquo;Si no voy a ser de las que fluyen me voy a dedicar a otra cosa&rdquo;. Me costaba y me cuesta mucho hacer algo que no s&eacute; hacer bien. Creo, en general, que es una experiencia a la que los adultos solemos esquivarle, porque hasta tus <em>hobbies</em> se te tienen que dar m&aacute;s o menos bien. Despu&eacute;s de las clases de matem&aacute;tica del colegio, &iquest;qui&eacute;n volvi&oacute; a hacer voluntariamente cosas que no le salieran f&aacute;cil? Obvio que nos estamos perdiendo de algo ah&iacute;, porque hacer cosas en las que no sos bueno te ayuda mucho a cultivar la paciencia y la virtud. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Imposible no linkear </strong><em><strong>La &uacute;ltima actriz</strong></em><strong> con </strong><em><strong>Julie &amp; Julia</strong></em><strong>, la pel&iacute;cula de Nora Ephron: en ambas historias, dos mujeres de distintas generaciones terminan unidas medio m&aacute;gicamente por una pasi&oacute;n com&uacute;n. &iquest;C&oacute;mo fue que llegaste a construir a esta narradora tan obsesionada con una actriz del pasado siendo una ac&eacute;rrima militante anti-nostalgia? Quiero decir, &iquest;es posible escarbar en el pasado sin una actitud nost&aacute;lgica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>La novela tiene una apelaci&oacute;n medio innegable a la nostalgia: creo que a casi cualquier&nbsp; lector le van a dar m&aacute;s ganas de vivir en el mundo de Jana que en el de Sabrina. Y a m&iacute; me parec&iacute;a que el desaf&iacute;o era hacer que el universo de Sabrina fuese tan atractivo como el de Jana, esa telefonista de otra &eacute;poca, que asiste a unas clases de teatro que te imagin&aacute;s hermosas, estrenando unas obras a las que todos les ponen una ilusi&oacute;n que ya nadie le pone a nada. Por eso intent&eacute; sumarle mucho color al mundo de la becaria; intent&eacute; que generara risas, ternura, identificaci&oacute;n. Y me doy cuenta ahora de que tuve que hacer un esfuerzo consciente para que ese atractivo se generara, o que al menos eso intent&eacute;, ir contra ese prisma nost&aacute;lgico con el que siento que se lee casi todo hoy en d&iacute;a. Dicho esto, no creo que Sabrina sea una nost&aacute;lgica: est&aacute; demasiado conectada con sus obsesiones y su presente. Lo que s&iacute; tiene es una cosa medio cientificista, un poquito <em>old school</em> si quer&eacute;s, como si estuviera todo el tiempo pensando &ldquo;no entiendo esto de hacer una tesis sent&aacute;ndome a escribir lo que opino sobre el teatro, yo quiero <em>descubrir</em> cosas&rdquo;. Por eso se inventa una misi&oacute;n, que se va dibujando cada vez m&aacute;s fuerte en ella. Una misi&oacute;n que, si bien tiene que ver con ir siguiendo pistas del pasado, la conecta con su investigaci&oacute;n de una manera muy fuerte. Y eso es lo contrario de ser nost&aacute;lgica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero tiene un trabajo muy </strong><em><strong>sigloveintista</strong></em><strong>: investigar el teatro &iacute;dish, casi extinto, ir a reuniones en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>Bueno, claro, dedicarse a la academia es muy siglo XX. Hay algo muy contracultural en destinar tantas horas de tu vida a cosas que parecer&iacute;an ya no importarle a nadie, y con ese nivel de detalle. Estamos en una &eacute;poca en la que la gente se concentra en las cosas quince minutos. Y sentarse a estudiar con ese nivel de obsesi&oacute;n parece muy contracultural, en un sentido. Es rar&iacute;simo, yo vengo escribiendo esta novela hace casi tres a&ntilde;os y jam&aacute;s pens&eacute; que ir&iacute;a a publicarse en un contexto en que se la pudiera leer en un tono reivindicativo. Y ac&aacute; estamos: hoy la leo y termina siendo una revindicaci&oacute;n a quienes todav&iacute;a piensan que construir conocimiento, aqu&iacute; y ahora, es valioso, y dedican su vida a eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Ese conocimiento tambi&eacute;n es construido gracias a la cantidad de documentos, programas de mano y otros papeles que se hubieran perdido en el atentado a la AMIA de no ser porque muchos civiles se ocuparon de rescatarlos, ese mismo d&iacute;a. Es una historia que no suele contarse.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>S&iacute;, a m&iacute; me sorprendi&oacute; mucho eso, me sorprendi&oacute; que nadie nunca me hubiera hablado nunca de ese archivo, no haberme enterado antes de su existencia. Y a la vez tambi&eacute;n me emocion&oacute; saber que gran parte de ese acervo est&aacute; disponible porque se ha reconstruido (eso mucho no lo cuento en la novela porque a la ficci&oacute;n le sirve otra cosa, que haya poco reconstruido, para que sea Sabrina quien tenga que ir tras esos papeles, pero la realidad es que hay muchas piezas del rompecabezas que se volvieron a armar). Y, efectivamente, hay mucha gente que fue a buscar papeles a los escombros, el mismo d&iacute;a del atentado. Eso sucedi&oacute;: gente que fue a rescatar libros, papeles, carpetas. Hay algo muy jud&iacute;o ah&iacute;, que me interesaba que estuviera, y que tiene que ver con los dos personajes: la obsesi&oacute;n por los libros, y con la reconstrucci&oacute;n de la memoria. Pero no sola la Memoria en may&uacute;sculas, la del &ldquo;recordar para que esto no vuelva a pasar&rdquo;, tambi&eacute;n la memoria m&aacute;s vinculada a las peque&ntilde;as cosas valiosas que hicimos y cuyos rastros vale la pena atesorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os publicaste un bestseller ensay&iacute;stico, escribiste novelas, series para plataformas, obras de teatro, tradujiste libros de filosof&iacute;a, public&aacute;s tu columna semanal en este diario. &iquest;Qu&eacute; modelo de escritora o intelectual, si es que hay una, ten&eacute;s como referencia a la hora de ir armando tu carrera?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;</strong>No s&eacute; si tengo &ldquo;un modelo&rdquo;, pero s&iacute; mucha gente que hizo cosas que admiro. Sin dudas pienso en Joan Didion, pienso en Nora Ephron: gente que trabaj&oacute; en televisi&oacute;n y tambi&eacute;n escribi&oacute; novelones. Gente que hac&iacute;a de todo y lo hac&iacute;a con cierta irreverencia. Que no le ten&iacute;a miedo ni a los temas banales ni a los medios masivos. Y tampoco le ten&iacute;an miedo, por haberse probado en esos medios, a asumir una funci&oacute;n de intelectual comprometida. Antes pensaba que era un lugar muy dif&iacute;cil de construir, pero con los a&ntilde;os me di cuenta de que no tanto, de que la gente prejuzga menos de lo que una cree, y que las trabas a veces son m&aacute;s propias, m&aacute;s narcisistas. Hay gente que lee todo lo que hago, hay gente que conoce una sola cosa. En tu cabeza se te arma algo del orden de &ldquo;Ay, si hice esto no da que haga aquello&rdquo; y la verdad es que la &uacute;nica persona que lleva la cuenta de todo lo que est&aacute;s haciendo sos vos misma.&nbsp;
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                La portada de su nueva novela, La última actriz.                             </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tamara-tenenbaum-no-pense-novela-terminaria-reivindicacion-academia_128_11218475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2024 03:06:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Teatro Argentino,Libros,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malena Pichot: “Me gustaría que 'progre' empiece a ser una buena palabra de nuevo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/malena-pichot-gustaria-progre-empiece-buena-palabra-nuevo_128_10994427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70996ee5-5412-43d1-9efe-a04ece4933a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091348.jpg" width="1213" height="682" alt="Malena Pichot: “Me gustaría que &#039;progre&#039; empiece a ser una buena palabra de nuevo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La comediante, guionista y conductora reflexiona sobre el trabajo creativo post maternidad, la agenda feminista y el lugar de las mujeres en viejos y nuevos medios.</p></div><p class="article-text">
        De fondo, algo que parece un estudio de m&uacute;sica, con instrumentos amontonados. Al frente, Malena Pichot, en un refugio creativo de su casa al que a veces llegan los llantos de su beb&eacute; de diez meses hasta que, finalmente, le avisan que se durmi&oacute;. La llegada de Rafael reorganiz&oacute; los espacios y la jornada creativa de la comediante, escritora, guionista y directora audiovisual, aunque tambi&eacute;n la tiene &ldquo;distra&iacute;da&rdquo; en un puerperio que se confunde con un momento de retracci&oacute;n para la producci&oacute;n art&iacute;stica y cultural. &ldquo;Estoy mucho tiempo con el beb&eacute; y eso hace que mi realidad est&eacute; cambiada, y entonces no me doy cuenta si las cosas que yo estoy dejando de hacer no est&aacute;n m&aacute;s o es que yo decid&iacute; dejar de hacerlas&rdquo;, dice a la c&aacute;mara de su computadora. &ldquo;Creo que es un sentimiento generalizado, como un desgano, una apat&iacute;a. Pareciera que no hay proyectos adelante, de esos que te hacen organizar tu a&ntilde;o y tu vida. Incluso en pandemia siempre existi&oacute; un hacia adelante, un &lsquo;tal mes voy a filmar esto&rsquo;, o &lsquo;tal mes voy a tener esta gira&rsquo;, y ahora, me da la sensaci&oacute;n, eso ya no es tan as&iacute;&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo te est&aacute; resultando la rutina de volver a un trabajo creativo despu&eacute;s de ser madre?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ojal&aacute; lo hubiese sabido antes: en realidad lo que termina pasando es que el tiempo libre se vuelve m&aacute;s rico, lo utiliz&aacute;s mejor. No te digo que estoy escribiendo m&aacute;s que antes, pero casi. Yo fui mam&aacute; grande, entonces ya ten&iacute;a desarrollados h&aacute;bitos de escritura, s&eacute; m&aacute;s o menos hacia d&oacute;nde voy con una idea cuando me siento a trabajar. Y ahora, cuando me siento a escribir s&eacute; para d&oacute;nde ir, soy m&aacute;s efectiva. Pero creo que me pasa porque tuve toda una etapa de desarrollo previa, no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; si sos madre joven, en el momento en el que est&aacute;s desarrollando tu arte o tu escritura o buscando tu voz. Yo s&eacute; lo que me gusta escribir, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo. Estoy re activa, yendo a la radio (n. de la R.: se refiere a su programa &ldquo;Furia beb&eacute;&rdquo;, por Futur&ouml;ck), escribiendo, pero por una cuesti&oacute;n de que me hace bien hacer cosas, si no me deprimo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Sos una &ldquo;creadora digital&rdquo; desde antes de que se usara el t&eacute;rmino. Desde tus comienzos con </strong><em><strong>La loca de mierda</strong></em><strong> hasta ahora se arm&oacute; una industria cultural nueva en torno a los contenidos en Internet. &iquest;Qu&eacute; an&aacute;lisis pod&eacute;s hacer hoy de esa industria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las plataformas se terminaron convirtiendo en la tele: est&aacute;n haciendo series tradicionales, como las que ve&iacute;amos por televisi&oacute;n, no vinieron a traer algo novedoso en t&eacute;rminos de formato. Y con respecto a los contenidos que veo en las redes, tengo todas las opiniones que puede tener una vieja chota&hellip; y ya ni siquiera me averg&uuml;enza. En general no veo cosas que desde la forma o desde la est&eacute;tica me resulten lindas&hellip; Todo es r&aacute;pido, superficial y mentiroso, siento que no est&aacute; habiendo mucho pensamiento detr&aacute;s. Pero bueno, supongo que es una batalla perdida intentar ir contra eso. Los memes y la droguita que uno se cruza en redes son eso, una droguita que sirve para divertirse y apagar la mente. Pero no estoy encontrando una creadora o creador de contenidos que me den ganas de seguir. Debe haber un mont&oacute;n de contenido que est&aacute; re bello y todo pero no lo vemos porque el algoritmo lo manda a la concha de dios. Obvio que debe haber gente haciendo cosas lindas, pero no te llegan.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Dir&iacute;as que tus inicios tuvieron un componente un poco m&aacute;s punk, y que hoy alguien que arranca est&aacute; desde el vamos m&aacute;s marcado por las estrategias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Dir&iacute;a que fui m&aacute;s espont&aacute;nea. Pero no necesariamente desde un lugar noble, eh. Es que no exist&iacute;a que vos subieras una cosa y entonces te llamara una marca y empezabas a trabajar de eso. Y como no exist&iacute;a, yo no lo pens&eacute; como un camino posible. Despu&eacute;s se fue armando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>En aquel momento el recorrido posible para crecer era salir de Internet e ir a la televisi&oacute;n. Y ahora ese &ldquo;crecimiento&rdquo; no termina necesariamente en un canal de TV o un medio tradicional, sino en un stream, o en las mismas redes&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, lo que pasa con los streams es que todav&iacute;a no son como la tele en t&eacute;rminos de audiencia ni de capacidades de producci&oacute;n. No pueden hacer lo mismo que hac&iacute;a hace diez a&ntilde;os un canal. Pero creo que estamos en esa transici&oacute;n hacia algo nuevo que todav&iacute;a no ocurri&oacute; y no se sabe bien hacia d&oacute;nde ir&aacute;. El otro d&iacute;a pensaba en las figuras de la radio, por ejemplo: trabajaban 40 a&ntilde;os en su programa y no hab&iacute;a recambio posible. Y el recambio se impuso de esta manera: &ldquo;No vamos a entrar en esas cuatro radios importantes, bueno, se arman otras cosas, por otro lado&rdquo;. De una forma u otra iba a pasar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Desde el a&ntilde;o pasado hubo una proliferaci&oacute;n de canales de streaming que parecer&iacute;an disputarse una audiencia m&aacute;s o menos parecida y que a la vez son competidoras de Futur&ouml;ck. &iquest;Cambi&oacute; en algo tu forma de hacer </strong><em><strong>Furia beb&eacute;</strong></em><strong>?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para m&iacute; Futur&ouml;ck es una especie de para&iacute;so que no tiene parang&oacute;n, porque no nos est&aacute;n jodiendo con la audiencia ni nos est&aacute;n diciendo &ldquo;te escucharon 50 personas menos&rdquo;, algo que debe pasar en los otros streamings, guiados por una l&oacute;gica del rating y los views m&aacute;s parecida a la de la tele. En Furia Beb&eacute;, adem&aacute;s de poder decir lo que quiero, s&eacute; que no tengo a alguien comi&eacute;ndome el cuello. Yo eso no lo podr&iacute;a hacer. En el momento en que me dicen &ldquo;tenes 10 views menos que ayer&rdquo;, adi&oacute;s. No me podr&iacute;a inmolar al aire para tener 10 views m&aacute;s. Yo estoy muy c&oacute;moda y muy feliz en la radio, entre otras cosas, por eso. Tambi&eacute;n porque estoy muy tranquila de que toda la gente que habla ah&iacute; est&aacute; muy convencida de lo que piensa y no solo est&aacute; trabajando, sino militando lo que cree que es &ldquo;el bien&rdquo;. Y los otros streams que disputan el mismo discurso para mi cometen los errores de quien no est&aacute; militando el bien sino que est&aacute; buscando <em>views</em>. Y de repente lo sientan al aire a C&uacute;neo, o a cualquier chab&oacute;n de derecha siniestra pero no para tener una conversaci&oacute;n interesante, porque vos podes tener una conversaci&oacute;n interesante con alguien que piensa distinto, no s&eacute; si con un nazi. Entonces, para m&iacute;, <strong>hay unos nuevos medios que est&aacute;n disputando eso y a la vez dando un mensaje horrible, est&aacute;n atrayendo a las huestes progresistas para decirles &lsquo;ser progre es una mierda, dejen de serlo porque pas&oacute; de moda&rsquo;</strong>. Y eso me parece m&aacute;s siniestro todav&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Sent&iacute;s que se instal&oacute; ese discurso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hace un par de a&ntilde;os circula esa idea de que lo progre es careta, palermitano &iexcl;y se lo escuch&aacute;s decir a personas que son de Palermo! El fen&oacute;meno de bardear al progresismo es loqu&iacute;simo, porque son los mismos progres los que est&aacute;n bardeando progres, un nivel de estupidez compleja que me cuesta creer. Y en muchos streams te pasa que por momentos los ves y dec&iacute;s &ldquo;ah, son compa&ntilde;eros ustedes&rdquo;, y de repente pens&aacute;s que no, y de repente s&iacute;, que est&aacute;n jugando a algo un poco confuso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Te interpela la idea de que el feminismo o el progresismo deben </strong><em><strong>aggiornarse</strong></em><strong>, que la forma de comunicar la agenda no puede ser la misma que en 2018?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa idea a veces me cuesta un poco. Digo, en las redes a veces le&eacute;s unas posturas del estilo &lsquo;tendr&iacute;amos que hacer una autocr&iacute;tica&rsquo;, que parecen estar un poco afuera de todo, como mirando desde un pedestal&hellip; Por empezar, yo no me siento capacitada para decir &lsquo;el feminismo deber&iacute;a hacer esto o lo otro&rsquo;. S&iacute; siento que hubo una reacci&oacute;n de la derecha conservadora, tanto de los peronistas como de los no peronistas, de ese machismo transversal, que se ocup&oacute; durante a&ntilde;os de instalar que no solo las feministas sino que el progresismo es una cosa de giles. Y yo he visto a excompa&ntilde;eras m&iacute;as del feminismo que eran jacobinas empezar a bancar a Moreno. Y eso es porque pusieron de moda que ser progre es una mierda. <strong>A m&iacute; lo que me gustar&iacute;a es que progre empiece a ser una buena palabra de vuelta. &iquest;C&oacute;mo se hace eso? No s&eacute;</strong>. De pronto, una cantidad de chetos con remeras de &Eacute;l Mat&oacute; empezaron a usar &ldquo;progre&rdquo; como insulto, como quien dec&iacute;a &ldquo;hippie con OSDE&rdquo;. Y yo pensaba &ldquo;pero si vos sos progre y ten&iacute;as glitter en la cara la semana pasada&rdquo;. Creo que algunas feministas, un poco cansadas de ser vapuleadas, empezaron a hacerse las amigas de los varones y a hacer como si estuviesen de vuelta&hellip; 'yo ya fui feminista, est&aacute; todo resuelto el tema del feminismo, hablemos de otra cosa'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Si comparamos el mapa de medios actual con el de los 90, por ejemplo: &iquest;te parece que todo lo que sucedi&oacute; en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os con el feminismo hizo mella en los medios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, dir&iacute;a que hizo mella en las personas&hellip; pero para m&iacute; los medios cambiaron poco y nada. Es cierto que es dif&iacute;cil comparar, porque como la TV muri&oacute; es dif&iacute;cil cotejar la situaci&oacute;n actual de hoy con la de entonces. Las conductoras mujeres que hay en general tienen que estar todas operadas, y tienen que estar buenas. Casi no hay mujeres en los noticieros haciendo editoriales o <em>Pagnis</em> femeninas. Tampoco hay una Wi&ntilde;azki toda despeinada y con la camisa torcida. Claro que hay mujeres en los medios, pero f&iacute;jate cu&aacute;ntas son, qu&eacute; lugares ocupan y comparemos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Hace poco, en Twitter se volvi&oacute; a encender el debate sobre las pocas conductoras mujeres que hay en los streams, en comparaci&oacute;n con la cantidad de hombres. &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s de esto y por qu&eacute; cre&eacute;s que esta l&oacute;gica se replica tambi&eacute;n en los nuevos medios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo es que las mujeres que est&aacute;n en esos medios liderados por varones no tienen culpa ni cargo de nada. Las minas agarramos los trabajos que podemos; yo tambi&eacute;n fui segunda de un var&oacute;n muchos a&ntilde;os en Rock&amp;Pop, y en Nacional. De un var&oacute;n que era b&aacute;rbaro por suerte, Gillespie. Para m&iacute; la discusi&oacute;n no pasa por ah&iacute;. Ni siquiera pasa por los varones que conducen, que tambi&eacute;n agarran los trabajos que pueden agarrar. Es una cuesti&oacute;n estructural, y nadie dice que los conductores de esos programas sean unos machistas hijos de puta. Pero una persona arma una programaci&oacute;n y ni se le ocurre que puede haber una conductora mujer en un mont&oacute;n de lugares. Y <strong>tiene que ver con lo que la gente consume, que la gente prefiere m&aacute;s escuchar a varones hablar que a mujeres, sin dudas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>&iquest;Por qu&eacute; pens&aacute;s que pasa eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Porque as&iacute; funciona el machismo: la gente ve a un hombre y una mujer y le cree al tipo. Supone que el tipo debe ser m&aacute;s inteligente, m&aacute;s gracioso, m&aacute;s genial, mejor persona. Es estructural y es innegable. Y creo que vale el se&ntilde;alamiento, y que hay que tener la inteligencia de callarse si ese se&ntilde;alamiento aparece. Si ahora viene una mujer de menos recursos y me dice &lsquo;callate, si vos tuviste la vida f&aacute;cil&rsquo; yo tengo que decir &lsquo;s&iacute;&rsquo;, y punto. A veces hay que bajar la cabeza y decirle a la otra persona s&iacute;, es cierto lo que dec&iacute;s, tengo un mont&oacute;n de privilegios. No es tan grave. 
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube, Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/malena-pichot-gustaria-progre-empiece-buena-palabra-nuevo_128_10994427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2024 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malena Pichot: “Me gustaría que 'progre' empiece a ser una buena palabra de nuevo”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Son caros los libros en Argentina?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/son-caros-libros-argentina_1_10955481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e5dffbb-87db-46d3-9738-7c595f03479c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Son caros los libros en Argentina?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El precio de los libros estuvo en el epicentro de un debate reciente e involucra la coyuntura y eventuales reformas regulatorias. También, hace hablar y opinar a los distintos actores de la industria.</p></div><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; casi de un mes para el otro: la ritual compra de libros para leer durante las vacaciones pas&oacute; de ser un gusto que cualquier hijo de la clase media ilustrada, con m&aacute;s o menos esfuerzo, no duda en permitirse a ser considerado una suerte de lujo del que eventualmente habr&aacute; que prescindir. Las conversaciones se llenaron de &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; caros est&aacute;n los libros!&rdquo; y la <em>twitt&oacute;sfera</em> argentina no tard&oacute; en dar cuenta del fen&oacute;meno. A fines de enero, <strong>Camila Sosa Villada </strong>arremeti&oacute; contra Tusquets, el sello editorial que publica sus textos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ver si vamos bajando el precio de los libros, que adem&aacute;s ya se amortizaron. Salvo que quieran matar a los autores y distanciarlos de sus lectores, cosa que me parece muy probable dados los &uacute;ltimos acontecimientos. BAJEN LOS PRECIOS&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, se trenz&oacute; en una discusi&oacute;n con editores y autoras de la escena local. Esta semana, la editorial Blatt &amp; R&iacute;os compuso un hilo de descargo que comienza diciendo: &ldquo;Es muy triste: la mayor&iacute;a de los potenciales lectores no pueden comprar nuestros libros&rdquo;. Vale la pena buscarlo y leerlo completo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, <strong>&iquest;est&aacute;n realmente caros los libros en Argentina o es una sensaci&oacute;n generada por la depresi&oacute;n general del poder adquisitivo? La inflaci&oacute;n galopa y confunde, por eso conviene recurrir a la memoria y a los registros de los libreros, que se habituaron a cambiar los precios en sus sistemas de administraci&oacute;n a un ritmo mensual</strong>. &ldquo;Para que te des una idea, un libro que en diciembre estaba alrededor de 9900 pesos, en enero subi&oacute; a 14 mil y en febrero pas&oacute; a costar 16500&rdquo;, dice <strong>Cecilia Fanti</strong>, al frente de C&eacute;spedes, librer&iacute;a que hoy tiene dos sucursales con tipos de p&uacute;blico: una en Colegiales, donde atiende sobre todo al p&uacute;blico del barrio y aleda&ntilde;os, y otra en el Centro Cultural Recoleta, con un gran caudal de turistas que pasan por su local antes o despu&eacute;s de visitar el Cementerio. &ldquo;Obviamente, esta suba de precios repercuti&oacute; en las ventas, que cayeron bastante en mis dos librer&iacute;as. En Colegiales, cerca de&nbsp; un 30%. En Recoleta, que tiene un p&uacute;blico m&aacute;s internacional, un poco menos. Pero noto que, de a poco, los libros les est&aacute;n quedando caros incluso a los turistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, con el <em>d&oacute;lar planchado</em> y los precios en alza, los incrementos recientes achicaron considerablemente la brecha entre el precio de los libros en Argentina y otros mercados del mundo hispanoparlante. Si bien hay editoriales que siguen sosteniendo un valor diferencial para el mercado local, absorbiendo los costos en alza, muchas otras &ndash;sobre todo las m&aacute;s grandes&ndash; terminaron equiparando sus precios con esta &uacute;ltima suba, en un pa&iacute;s en el que el salario promedio es much&iacute;simo m&aacute;s bajo que el de muchos otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Ejemplo de lo primero es Caja Negra: <strong>por tomar un caso cualquiera, el &uacute;ltimo lanzamiento de Mark Fisher, </strong><em><strong>Deseo postcapitalista</strong></em><strong>, sali&oacute; por estos d&iacute;as a la venta a 21 euros en Espa&ntilde;a, 19.000 pesos (unos 19 d&oacute;lares) en Chile y 13.500 pesos ac&aacute;. Del otro lado est&aacute; Random House: </strong><em><strong>El estilo de los elementos</strong></em><strong>, el &uacute;ltimo libro de Rodrigo Fres&aacute;n, sale a la venta a 24 euros en Espa&ntilde;a y un precio bastante similar (casi 27 mil pesos) ac&aacute;.</strong>&nbsp;Pero para que los precios sirvan de indicadores es importante ponerlos a jugar con otras variables. &iquest;Qu&eacute; representan estos valores en relaci&oacute;n con el salario m&iacute;nimo, vital y m&oacute;vil? En Espa&ntilde;a, donde el salario m&aacute;s bajo alcanza los 1080 euros, este precio implica un 2,2%. En Argentina (que acaba de fijar su salario m&iacute;nimo en 180.000 pesos), es un 15%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;a qu&eacute; se debe esta suba de casi 70% en dos meses? Quienes est&aacute;n en la conversaci&oacute;n editorial saben de memoria la respuesta hace demasiado tiempo. <strong>Los libros tienen un componente alt&iacute;simo de su valor fijado en d&oacute;lares: el precio del papel, un commodity internacional con el que adem&aacute;s de libros se hacen much&iacute;simos otros productos m&aacute;s redituables para el mercado, como papel de librer&iacute;a o packaging.</strong> &ldquo;El costo real de un libro est&aacute; compuesto en un 60% por el precio del papel, que fue aumentando de forma desmedida en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, muy por encima de la inflaci&oacute;n y el d&oacute;lar&rdquo;, explica <strong>Dami&aacute;n R&iacute;os</strong>, fundador junto a Mariano Blatt de la editorial que lleva sus apellidos. <strong>&ldquo;En Argentina hay solamente dos pasteras que fabrican papel y cart&oacute;n para todos los usos. El mercado del libro es chico para ellas, y no les importa mantener un precio competitivo. Antes se pod&iacute;a acceder a papel importado, pero esas importaciones ahora tampoco est&aacute;n entrando. Eso, por supuesto, no ayuda&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante este contexto de gran suba y merma en las ventas, dice Fanti, es especialmente importante que la ley 25.542, que fija un precio uniforme de venta al p&uacute;blico en toda la Argentina, siga existiendo. Por el momento, ese parece ser el caso: despu&eacute;s del fracaso del proyecto de Ley &Oacute;mnibus, que contemplaba la desregulaci&oacute;n de precios para permitir que cada librer&iacute;a pueda determinar sus propios valores, el asunto no volvi&oacute; a ser retomado por el oficialismo. Todav&iacute;a. &ldquo;En principio, la ley sigue vigente y eso es especialmente importante en este contexto porque ninguna editorial ni librer&iacute;a chica resistir&iacute;an la competencia, si adem&aacute;s de la situaci&oacute;n de crisis se desregularan los precios y una gran cadena de supermercados, por ejemplo, pudiese vender en masa a un precio m&aacute;s bajo&rdquo;, analiza la autora y librera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Avelluto</strong>, que antes de ser Ministro de Cultura de la Naci&oacute;n durante la presidencia de Macri trabaj&oacute; en la industria editorial durante much&iacute;simo tiempo &ndash;tanto que hasta recuerda la Unidad Libro o UL, un coeficiente creado por un grupo de editores y libreros durante la hiperinflaci&oacute;n, que se ajustaba todos los d&iacute;as con todas las variables que compon&iacute;an el costo de un libro tipo y se publicaba en el diario Clar&iacute;n para ofrecer a la industria una referencia de precios&ndash; es una de las pocas voces optimistas en lo que respecta a la desregulaci&oacute;n. &ldquo;<strong>Yo no s&eacute; si los libros est&aacute;n caros o est&aacute;n baratos, lo que es evidente es que hoy est&aacute;n por encima de las posibilidades de compra de much&iacute;sima gente. Y creo que quitar el precio &uacute;nico podr&iacute;a significar una baja de precios, como pas&oacute; por ejemplo en el mercado norteamericano.</strong> Hay una posibilidad grande en utilizar la herramienta del precio como se utiliza en muchos otros comercios e industrias&rdquo;, piensa Avelluto. Y sigue: &ldquo;En otros mercados, donde no hay precios fijos (Brasil o Chile) los precios tienden a ser de todas formas bastante estables. Y en general hay un precio sugerido por parte del editor, que suele ser respetado. Pero las librer&iacute;as pueden lanzar promociones para el D&iacute;a de la Madre, para las fiestas, para el D&iacute;a del Ni&ntilde;o. Y eso, en una situaci&oacute;n de crisis, hasta podr&iacute;a beneficiar el consumo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Discusiones al margen, el ecosistema editorial aguarda en los pr&oacute;ximos d&iacute;as los n&uacute;meros de febrero, que posiblemente indiquen una ca&iacute;da en las ventas similar o incluso mayor a la de enero. C&oacute;mo se saldr&aacute; de esta crisis, en un pa&iacute;s cuya ciudad m&aacute;s grande fue elegida la Capital del Libro por la UNESCO, a&uacute;n est&aacute; por verse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NL/NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Laube]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/son-caros-libros-argentina_1_10955481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Feb 2024 03:13:49 +0000]]></pubDate>
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