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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fernando Soriano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/fernando-soriano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fernando Soriano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El histórico funeral del Indio Solari: La dicha no es una cosa alegre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/funeral-indio-solari-dicha-no-cosa-alegre_1_13283016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/852e9081-8f44-46fe-b6e4-c5c6ed7ed691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El histórico funeral del Indio Solari: La dicha no es una cosa alegre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 7 kilómetros de fila hicieron del velatorio de Carlos Solari uno de los mas multitudinarios en la historia del país. Hubo un operativo policial que no fue necesario. La familia ricotera se organizó para que todo transcurriera sin incidentes. El papel de Cristina Fernández y el adios a uno de los mayores ídolos populares. Aqui la crónica en coproducción entre Revista Anfibia y elDiarioAR.
</p><p class="subtitle">Fotogalería - La despedida al Indio Solari, en fotos: emoción, respeto, homenajes y un eterno "gracias"</p></div><p class="article-text">
        Una monta&ntilde;a de ofrendas crece bajo el f&eacute;retro. Miles de camisetas de todos los clubes de f&uacute;tbol. Banderas rojas, banderas negras. Remeras viejas, trapos gastados. Ramos de flores, atados de puchos por la mitad. Botellas. Bolsitas. Un m&eacute;dano construido por los cientos de miles que pasan por la capilla ardiente de Villa Dom&iacute;nico, Avellaneda, hist&oacute;rico polo industrial y hogar de trabajadores. <strong>Un lugar emblem&aacute;tico para la despedida. Y &eacute;l siempre apunt&oacute; al pueblo con su antena. Lo que se ve en el mont&iacute;culo informe son retazos de vidas que se ir&aacute;n con Carlos Solari.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay cartas. Hay pa&ntilde;uelos de las Madres y Abuelas que dejaron los HIJOS. Y carteles. Uno dice &ldquo;Nadie es capaz de matarte en mi alma&rdquo;, evoca la canci&oacute;n Pabell&oacute;n S&eacute;ptimo, escrita para honrar a las v&iacute;ctimas de una masacre durante la dictadura en la c&aacute;rcel de Devoto por el hombre que yace muerto all&iacute;. Ver&oacute;nica Sosa se conmueve al leer ese cartel entre el resto. Es su frase predilecta de la l&iacute;rica de Indio. Su padre, Dante Sosa, fue masacrado en ese episodio, el m&aacute;s tr&aacute;gico de la historia carcelaria argentina. &ldquo;Yo no era fan&aacute;tica suya. Y conoc&iacute; el tema y me cambi&oacute; todo&rdquo;, dice. Su viejo era militante del ERP y fue uno de los m&aacute;s de 60 detenidos asesinados: &ldquo;En los 90 me enter&eacute; que mi viejo no hab&iacute;a muerto en un accidente, como mi familia me hab&iacute;a hecho creer, sino que hab&iacute;a sido en la c&aacute;rcel; y no en un mot&iacute;n, sino en un crimen de lesa humanidad. Despu&eacute;s, gracias a la abogada Claudia Cesaroni, fuimos al juicio. Y en ese per&iacute;odo el Indio siempre nos acompa&ntilde;&oacute;, siempre nos mandaba mensajes. Por eso estoy ac&aacute;, para darle las gracias&rdquo;.
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            <blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">CEREMONIA EN LA TORMENTA<br>Cientos de miles de argentinos continúan despidiéndose del Indio Solari en Villa Domínico. <a href="https://t.co/OcNnKJIgyn">pic.twitter.com/OcNnKJIgyn</a></p>&mdash; Shok Argentina (@shokargentina) <a href="https://x.com/shokargentina/status/2063772921999307062?ref_src=twsrc%5Etfw">June 7, 2026</a></blockquote> <script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Solari, gu&iacute;a herm&eacute;tico, autoridad moral, padre del misterio, profesor, ha muerto el viernes</strong>. Fue el sherpa de una comunidad. Mucho m&aacute;s que un hacedor de canciones. La noticia de su partida detuvo al pa&iacute;s. Hubo un primer instante de silencio. Y luego el movimiento m&iacute;stico que supo construir activ&oacute; sus resortes de duelo. Empezaron a sonar temas de Los Redondos y Los Fundamentalistas en las radios, en la TV, su voz tom&oacute; las ciudades desde las ventanas de las casas, de los autos, en las veredas y en las pizzer&iacute;as y kioscos de los barrios. La consolidaci&oacute;n de algo que ser&aacute; para siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El féretro del Indio cubierto por los pañuelos de las Abuelas de Plaza de Mayo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Autogobierno ricotero</h2><p class="article-text">
        Hubo autoconvocatoria de la feligres&iacute;a el viernes y tambi&eacute;n una especie de autogobierno el domingo, despu&eacute;s de que <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gobierno-paralizado-muerte-indio-oposicion-presiona-vele-congreso-menem-nego_1_13280339.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno nacional rechazara despedir a Indio </a>en el Congreso por que no estaban dadas las condiciones de seguridad. Desde el Puente Pueyrred&oacute;n hasta el Parque Dom&iacute;nico, en Avellaneda, la multitud mantuvo las cosas en orden, siempre entre la pena y la celebraci&oacute;n de algo inexplicable.<strong> A la Polic&iacute;a casi no se la vio y nadie la necesit&oacute;. La gente us&oacute; un carril de avenida Mitre sin necesidad de vallas ni personal, al menos hasta los 600 metros finales los efectivos custodiaban el corte de la avenida, antes del Jos&eacute; Mar&iacute;a Gatica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la infinita lista de objetos ofrendados por los peregrinos, bajo el caj&oacute;n asomaba incluso una carpa igl&uacute; enrollada en su estuche cil&iacute;ndrico. Alguien seguramente clausur&oacute; as&iacute; a&ntilde;os de peregrinaciones ricoteras, de entrega total al culto, alguien dej&oacute; aqu&iacute; el refugio donde soport&oacute; lluvias, viento, resacas y roc&iacute;o. En Mendoza, en Tandil, en Olavarr&iacute;a. Habr&aacute; cerrado alg&uacute;n c&iacute;rculo para abrir otra cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porque una nueva dimensi&oacute;n asoma en esta despedida ahora que Solari ya es una presencia total, parte de un misterio mayor que sobrevivir&aacute; a los tiempos. El mito crecer&aacute;. Un Gardel del nuevo siglo</strong>. Un Diego Armando Maradona de algo m&aacute;s que m&uacute;sica que pocos pueden explicar. Una potencia popular como tal vez no exista en el mundo. &iquest;Qui&eacute;n puede mover multitudes as&iacute;?&nbsp;
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                Emoción, respeto, homenajes y un eterno &quot;gracias&quot;: la despedida al Indio Solari, en fotos                            </span>
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        Lo sabe el treinta&ntilde;ero que llora frente al f&eacute;retro despu&eacute;s de caminar horas. Se saca el gorro piluso ajado, se lo lleva a la cara, se aprieta contra &eacute;l. Algo se rompe o nace en ese instante en el que se seca las l&aacute;grimas con el gorro, lo besa y lo lanza. Vuelan el sombrerito negro con la leyenda Patricio Rey en colorado hacia el caj&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Joel Lerzundi, que lleg&oacute; desde un barrio de Bernal a honrar a Solari, que lo salv&oacute; cuando en ausencia de su padre y de su madre la vida de la calle lo llevaba hacia el lado oscuro. &ldquo;Me cri&eacute; pr&aacute;cticamente as&iacute;, mi viejo laburaba todo el d&iacute;a y mi vieja ten&iacute;a problemas y el Indio me rescat&oacute; apenas escuch&eacute; por primera vez &lsquo;Tarea fina&rsquo;. Cuando o&iacute; eso de &lsquo;le das la copa, al fin, al vencedor&rsquo;, ten&iacute;a 12 a&ntilde;os y sent&iacute; que me hablaba&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joel otorga al &iacute;dolo ese poder redentor que el arte logra si cala en un instante, como un rayo. Joel, aqu&iacute;, en el velorio de Solari, empuja el carrito con su bebita de menos de un a&ntilde;o y Martina, su pareja. Es un vencedor entre los desahuciados, entre los rotos, esos que se sintieron hablados por Solari. Antes de despedirse avisa: &ldquo;Ahora soy maestro pastelero&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Este velatorio lleva al Indio a otro dimensión. Un Gardel del nuevo siglo.                            </span>
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        Y Diego Pignataro, de Gerl, 46 a&ntilde;os, aterriz&oacute; anoche desde San Pablo, Brasil, donde vive hace d&eacute;cada y media. El viernes sac&oacute; pasajes, quer&iacute;a estar e ir all&iacute; donde lo fueran a velar. El s&aacute;bado, al llegar al aeropuerto de Guarulhos, se enter&oacute; de que ser&iacute;a en el Gatica, que la familia Solari, M&aacute;ximo Kirchner y Axel Kicillof acordaron que se hiciera en Avellaneda (pudo ser Racing pero cancelada la chance el intendente Ferraresi finalmente propuso el Gatica). Diego volvi&oacute; a Gerli y camin&oacute; la fila de ocho kil&oacute;metros desde su casa hasta el polideportivo. &ldquo;No pod&iacute;a atravesar esta tristeza en soledad&rdquo;, coment&oacute; ah&iacute;, en su lugar, con los pibes de siempre. &ldquo;El Indio nos pon&iacute;a la vara alta, nos elevaba esa necesidad de respetar. No lo veo como un padre, nunca lo vi as&iacute;, pero s&iacute; lo veo como un profesor. En t&eacute;rminos futboleros es como Bielsa. Cuando lo encar&aacute;s, si no est&aacute;s preparado, te com&eacute;s un cachetazo cultural&rdquo;, analiza. &ldquo;El Indio nos ense&ntilde;&oacute; a ir y volver de los conceptos, a usar la met&aacute;fora, el ox&iacute;moron &mdash;dice Diego&mdash;. Y eso lleg&oacute; a Gerli, a mi barrio, el que se inunda, donde viv&iacute;an los barras del Rojo, donde todos est&aacute;bamos al borde de caer, pero <strong>esa orientaci&oacute;n cultural de Los Redondos fue de profesor. Nos pon&iacute;a a prueba, no era solamente chupar y drogarse en la esquina. </strong>Cuando nos dec&iacute;a &lsquo;falopas duras en tipos blandos ahuecan corazones&rsquo;, nos estaba diciendo que nos cuidemos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fueron convocados 1.500 policías. No hizo falta. La familia ricotera se organizó sola y no hubo un solo incidente."
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                Fueron convocados 1.500 policías. No hizo falta. La familia ricotera se organizó sola y no hubo un solo incidente.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un agujero negro de orfandad. </h2><p class="article-text">
        La muerte de Solari abre un agujero negro de orfandad. Altera la din&aacute;mica el&aacute;stica del tiempo. <strong>Es inevitable caer en la trampa de la nostalgia. Volver a la esquina, a los bordes de la botella mal cortada, a las ma&ntilde;anas tristes, a los viajes en bondi con los auriculares en Oktubre o Un bai&oacute;n.</strong> Tres o cuatro generaciones sienten el impacto y por eso se re&uacute;nen en Avellaneda. Para acompa&ntilde;arse, para estar. &ldquo;Esta es la &uacute;ltima misa&rdquo;, reza Javiera Vela.
    </p><p class="article-text">
        Solari, Patria y Familia. Como Gardel, Evita, Per&oacute;n, Kirchner y Maradona. Javiera lleg&oacute; desde Azul, en el sur bonaerense, pero no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en ver el caj&oacute;n donde descansa Indio. &ldquo;Quer&iacute;a estar ac&aacute;, entre nosotros&rdquo;, sintetiza bajo la pantalla que, sobre Mitre, emite im&aacute;genes de la multitud al pasar por delante del caj&oacute;n. &ldquo;En el 97 fui a ver a Los Redondos por primera vez y sent&iacute; una cosa distinta. Me dieron felicidad. Me dieron motivaci&oacute;n. Me dieron una hermandad. Las letras nos pegaban. El Indio, como el Diego, como N&eacute;stor o como Cristina, me cambiaron la forma de ver la vida. Ir a verlo era estar feliz. No importa tu clase social, por eso agarr&eacute; el auto y me vine, por lealtad y para que Milei sepa que somos muchos y no estamos solos, que tenga cuidado&rdquo;.
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                Todas esas remeras que ya no se usarán más.                            </span>
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        Carmela Mart&iacute;nez daba clases en la escuela de educaci&oacute;n especial donde trabaja en Canelones, cerca de Montevideo, Uruguay, cuando ley&oacute; un mensaje de una amiga que le avisaba de la muerte del Indio. Apenas sali&oacute; de su trabajo compr&oacute; un pasaje en barco, cruz&oacute; el R&iacute;o al otro d&iacute;a y lleg&oacute; a Villa Dom&iacute;nico. &ldquo;All&aacute; ten&iacute;a esa sensaci&oacute;n de orfandad, no me pod&iacute;a quedar, tuve que venir. <strong>Se me fue el tipo que me cantaba a m&iacute;, el que al principio no entend&iacute;a&rdquo;, solloza.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El &aacute;nimo de los peregrinos salta enloquecido, es inestable, va de llantos a risas, de abrazos al pogo.</strong> Cada 10 metros un parlante estalla en un himno redondo y de ricota. &ldquo;Todo un palo&rdquo;, &ldquo;Un &aacute;ngel para tu soledad&rdquo;, &ldquo;Toxi taxi&rdquo;, &ldquo;Preso en mi ciudad&rdquo;. Est&aacute;n los que brindan y los que bailan. <strong>Avenida Mitre es una pasarela de carnaval, un cambalache, algunos improvisan un asado sobre el asfalto y otros pintan frases o rostros de Solari con tizas de colores.</strong> Los &aacute;rboles tienen hombres trepados. Los puestos de colectivos tambi&eacute;n. Un flaco agita una inmensa bandera con el 10 de Maradona. Es una fiesta pagana, una celebraci&oacute;n de la eternidad a la que entr&oacute; Solari. Como la de otros dioses de la mitolog&iacute;a argentina, su muerte tiene una luz de mentira. Algo tambi&eacute;n nace.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="es" dir="ltr">AHORA | Una multitud autoconvocada despide al Indio Solari en la Plaza de Mayo. <a href="https://t.co/I7rJqR5f9i">pic.twitter.com/I7rJqR5f9i</a></p>&mdash; Shok Argentina (@shokargentina) <a href="https://x.com/shokargentina/status/2063054010030973209?ref_src=twsrc%5Etfw">June 6, 2026</a></blockquote> <script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El Indio nos explicaba el discurso&rdquo; dice Nicol&aacute;s Riquelme, rosarino de Central, &ldquo;nos hizo pensar en el que ten&eacute;s al lado, que es tu hermano, que no le ten&eacute;s que pisar la cabeza, tu hermano es tu patria. El Indio es eso, y<strong> hoy el pueblo quiere llorar su patria porque el Indio le puso letra a cada lucha</strong>. Y la mecha est&aacute; corta, en cualquier momento esto se prende fuego y el pueblo ricotero es un fuego, sostiene un ritual, que es el de encontrarse, como ac&aacute;, esto es real, no los pajaritos libertarios&rdquo;. Camina junto a su pap&aacute;, Eduardo, cartero de 59 a&ntilde;os, inoculador del virus ricotero en la sangre de su hijo. &ldquo;Vi a los Redondos en los 80. A este le regal&eacute; la camiseta de Central y de los Redondos al mismo tiempo. Despu&eacute;s creci&oacute; y se me escapaba para ir a verlos, &iquest;qu&eacute; le iba a decir?&rdquo;. R&iacute;en ambos. Riquelme padre contin&uacute;a: <strong>&ldquo;Es que el Indio nos dio elementos para saber oponernos al poder que nos oprime</strong>, como en &lsquo;Nuestro amo juega al esclavo&rsquo;, &lsquo;Violencia es mentir&rsquo;. Y ahora lo vivimos todos los d&iacute;as con esta gente y su ataque a los discapacitados, a los jubilados, a los informales. Hay que estar atento y escuchar lo que Solari tiene para decir&rdquo;. Riquelme advierte as&iacute;, en tiempo presente.
    </p><p class="article-text">
        Avanza la fila y alguien incita a la multitud. &ldquo;Indio no se muri&oacute;, que se muera el peluca, la puta madre que lo pari&oacute;&rdquo;: grita y todos se suman y se contagian. El canto se extiende como una sombra sobre la fila. Una m&eacute;dica rosarina pregunta si es cierto que Kicillof y M&aacute;ximo se volvieron a hablar para organizar el velatorio. Alguien al lado afirma, dice que ley&oacute; eso. Otro se ilusiona. Medio en voz baja, comenta: &ldquo;&iquest;Ser&aacute; que el Indio va a terminar ordenando este quilombo?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Soriano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 11:42:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El histórico funeral del Indio Solari: La dicha no es una cosa alegre]]></media:title>
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