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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Punto de encuentro]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Punto de encuentro]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/409e6695-e778-4a3a-9e8e-21c141cefd99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin campañas públicas y con el miedo al VIH en declive, el preservativo parece perder terreno: apenas el 14 por ciento de las personas declara usarlo siempre. Una nueva “costumbre” que afecta a todas las generaciones y que ha aumentado los casos de enfermedades de transmisión sexual. </p></div><p class="article-text">
        En los &lsquo;90, el preservativo irrumpi&oacute; en la televisi&oacute;n abierta en horario central. Primero aparec&iacute;a borroso, hasta que la c&aacute;mara hac&iacute;a foco y remataba: &ldquo;El tiempo est&aacute; mal&iacute;simo, abrigate&rdquo;. Aquella campa&ntilde;a, creada por Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped junto al Consejo Publicitario Argentino, se convirti&oacute; en un hito que dej&oacute; frases memorables como &ldquo;si sal&iacute;s de pesca, llev&aacute; salvavidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no era una novedad como m&eacute;todo de doble protecci&oacute;n, el preservativo hab&iacute;a cedido protagonismo frente al avance de las pastillas anticonceptivas como principal estrategia para evitar embarazos. Sin embargo, su presencia en la escena p&uacute;blica se reactiv&oacute; en los &lsquo;80 con la irrupci&oacute;n del VIH hasta que result&oacute; imprescindible instalarlo en el prime time. Para una generaci&oacute;n que hab&iacute;a perdido amigos, parejas y personas cercanas, el virus era sin&oacute;nimo de una sentencia de muerte y, con el tiempo, <strong>el forro fue recuperando terreno hasta convertirse en la &uacute;nica barrera capaz de funcionar como anticonceptivo y proteger de infecciones de transmisi&oacute;n sexual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde parece estar perdiendo espacio, no solo en la intimidad, sino tambi&eacute;n en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Pese a que m&aacute;s del 98% de las infecciones se producen por practicar sexo sin protecci&oacute;n, seg&uacute;n cifras de AIDS Healthcare Foundation (AHF) Argentina, <strong>apenas el 14% de las personas en el pa&iacute;s incluye el preservativo en todas sus relaciones, el 65% lo hace solo algunas veces y el 20,5% directamente nunca.</strong> La pregunta es inevitable: &iquest;por qu&eacute; se dej&oacute; de usar con tanta regularidad?
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;moda&rdquo; peligrosa</h2><p class="article-text">
        La idea de &ldquo;coger a pelo&rdquo; o &ldquo;a peluche&rdquo;, es decir, sin protecci&oacute;n, empez&oacute; a circular entre los&nbsp;j&oacute;venes a trav&eacute;s de redes sociales y memes. &iquest;Se transform&oacute; en moda o simplemente dej&oacute; de verse como imprescindible? La pregunta no es ret&oacute;rica: revela un cambio profundo en c&oacute;mo las nuevas generaciones perciben el riesgo, c&oacute;mo interpretan la informaci&oacute;n y c&oacute;mo toman decisiones en su intimidad.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da en el uso del preservativo no se explica por una &uacute;nica causa ni por una franja etaria en particular. <strong>Responde a un entramado m&aacute;s amplio: cambios culturales, avances m&eacute;dicos que redujeron la percepci&oacute;n del riesgo, la aparici&oacute;n de nuevos m&eacute;todos anticonceptivos y la falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas de prevenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        J&oacute;venes y adultos atraviesan este escenario de manera distinta, pero la tendencia es la misma: el forro ya no ocupa el lugar central que tuvo como s&iacute;mbolo de cuidado y responsabilidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Entre los menores de 30, predominan respuestas ligadas a la &ldquo;confianza&rdquo; en parejas ocasionales, como si la cercan&iacute;a digital o las apps bastaran para reducir riesgos. Tambi&eacute;n mencionan que &ldquo;corta el clima&rdquo; o que &ldquo;ya nadie lo usa siempre&rdquo;. En los adultos, pesa el factor econ&oacute;mico &mdash;cada vez son m&aacute;s caros y menos accesibles en los centros de salud&mdash;, aunque la explicaci&oacute;n m&aacute;s repetida es la<strong> falta de costumbre</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los mayores de 60, el preservativo directamente nunca fue parte de sus experiencias &iacute;ntimas. Con la llegada de f&aacute;rmacos como el Viagra, muchos retomaron su vida sexual, pero sin h&aacute;bitos de protecci&oacute;n. Persiste, adem&aacute;s, la idea de que puede afectar la erecci&oacute;n o disminuir la sensibilidad, y la creencia err&oacute;nea de que mantener relaciones con mujeres mayores no implica riesgos:<strong> descartada la posibilidad de embarazo, consideran que las infecciones son un problema exclusivo de los j&oacute;venes a&uacute;n cuando la exposici&oacute;n es real.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; se perdi&oacute; al perder el miedo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Conforme se fue transformando la historia natural del VIH, con los antivirales que permiten que las personas que viven con el virus tengan buena calidad de vida, las nuevas generaciones le fueron perdiendo el miedo; al mismo tiempo, surgieron m&eacute;todos anticonceptivos m&aacute;s modernos como los implantes subd&eacute;rmicos, el DIU o el SIU&rdquo;, explic&oacute; a <em>Punto de Encuentro</em> Leandro Cahn, director ejecutivo de Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Al respecto, Miguel Pedrola, director cient&iacute;fico para Latinoam&eacute;rica y el Caribe de AHF, destac&oacute; que &ldquo;uno de los grandes problemas que tenemos es que solemos hablar del preservativo solo en relaci&oacute;n al VIH, y no de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual en general. Entonces, <strong>cuando el VIH deja de ser percibido como una amenaza, tambi&eacute;n desaparece el preservativo de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ya se ven en las estad&iacute;sticas: seg&uacute;n AHF, el 15% de los nuevos diagn&oacute;sticos de VIH tambi&eacute;n fueron positivos para s&iacute;filis. El porcentaje asciende al 40% si se suman tanto los nuevos diagn&oacute;sticos de s&iacute;filis como los que ten&iacute;an antecedentes de infecci&oacute;n previa. Desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped se registraron 69 casos de hepatitis B en 2024, mientras que el promedio anual de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hab&iacute;a sido de 31.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos datos &mdash;se&ntilde;al&oacute; Pedrola&mdash; muestran que no estamos haciendo bien la prevenci&oacute;n y que necesitamos<em> aggiornar </em>el discurso. Hoy ya no alcanza con decir &lsquo;us&aacute; preservativo para no agarrarte VIH y no quedar embarazada&rsquo;; <strong>hay que instalar que, para evitar el contagio de otras infecciones de transmisi&oacute;n sexual, el preservativo sigue siendo clave</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;adi&oacute; que incluso desde una l&oacute;gica pragm&aacute;tica &mdash;&ldquo;si lo quieren ver desde un punto de vista capitalista&rdquo;&mdash; <strong>fomentar su uso representa un ahorro, porque cada persona infectada termina siendo m&aacute;s costosa para el sistema de salud.</strong> &ldquo;Sin embargo &mdash;destac&oacute;&mdash; los presupuestos destinados a prevenci&oacute;n se achican a&ntilde;o tras a&ntilde;o y ese mensaje pierde presencia&rdquo;.
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                </figure><h2 class="article-text">Menos preservativos, m&aacute;s casos</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes, las charlas sobre preservativos quedan reducidas a conversaciones entre amigos, sin demasiada informaci&oacute;n confiable de respaldo. A esa falta se le suma un obst&aacute;culo institucional: primero fue el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que puso en &ldquo;revisi&oacute;n&rdquo; y bloque&oacute; el acceso a todos los contenidos de Educaci&oacute;n Sexual Integral en su portal web. La Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n nacional sigui&oacute; el mismo camino y retir&oacute; del portal Educ.ar varios recursos audiovisuales con el argumento de hacer &ldquo;un estudio neutral&rdquo; y evitar supuestos casos de &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con menos materiales disponibles, cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil acceder a informaci&oacute;n clara y actualizada sobre sexualidad, m&eacute;todos de protecci&oacute;n y cuidado personal. Esa carencia no es menor: ampl&iacute;a las brechas de conocimiento y tiene un impacto directo en la ca&iacute;da del uso del preservativo.
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                    alt="Avances médicos, cambios culturales y falta de campañas de prevención: un combo peligroso detrás de la caída del uso del preservativo. No es solo una problemática entre jóvenes"
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                Avances médicos, cambios culturales y falta de campañas de prevención: un combo peligroso detrás de la caída del uso del preservativo. No es solo una problemática entre jóvenes                            </span>
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        Y aunque el Estado deber&iacute;a garantizar el acceso gratuito, desde Fundaci&oacute;n Hu&eacute;sped denunciaron que en 2025 se compraron 34 millones menos de preservativos que en 2023. <strong>Adem&aacute;s, en 2024 hubo 6.400 nuevos diagn&oacute;sticos de VIH, 1.400 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.</strong>&nbsp;El 45% de estos casos se detectaron tarde, cuando la persona ya ten&iacute;a su sistema inmune debilitado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La baja en el uso es una problem&aacute;tica a nivel global, no solo de Argentina. </strong>Seg&uacute;n un informe reciente de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), entre adolescentes cay&oacute; entre 2014 y 2022: entre los varones, del 70% al 61%, y entre las mujeres, del 63% al 57%. La pregunta se repite: &iquest;c&oacute;mo es posible que un m&eacute;todo tan seguro y probado pierda relevancia? &iquest;C&oacute;mo se combina la desinformaci&oacute;n y la presi&oacute;n social para que esto suceda?
    </p><p class="article-text">
        El universo digital tambi&eacute;n juega su parte en c&oacute;mo se arman hoy los relatos sobre sexualidad y protecci&oacute;n. Silvina Valente, presidenta de la Sociedad Argentina de Sexolog&iacute;a Humana y directora de Consexuar, una academia para profesionales que tambi&eacute;n brinda terapia para pacientes, se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Las redes sociales son ambivalentes: algunas ofrecen educaci&oacute;n sexual de muy buena calidad, pero muchas otras difunden informaci&oacute;n dudosa o sin evidencia cient&iacute;fica. Hay influencers que hablan de sexualidad y cuidado sin ser profesionales ni operadores pares, y los j&oacute;venes terminan recibiendo mensajes contradictorios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho &mdash;critic&oacute;&mdash; algunos influencers recomiendan &lsquo;no usar preservativo porque el bicho va y viene&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al respecto, se&ntilde;al&oacute; que en Argentina no existe producci&oacute;n nacional de preservativos y que la fuerte baja en las importaciones refleja con claridad la ca&iacute;da tanto en su uso como en la distribuci&oacute;n gratuita por parte del Estado. En 2023 se adquirieron cerca de 161 millones de unidades; un a&ntilde;o despu&eacute;s,<strong> la cifra se redujo un 24 por ciento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy, lejos de aquellas viejas campa&ntilde;as televisivas que pon&iacute;an al preservativo en primer plano, el desaf&iacute;o sigue siendo el mismo, aunque en otros espacios: lograr que el cuidado siga importando. Que el forro deje de estar olvidado en el caj&oacute;n y recupere su lugar como herramienta clave para disfrutar del sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        <em>SL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solange Levinton]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/coger-pelo-riesgos-cambio-cultura-proteccion-sexual_132_12705233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 03:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coger a pelo y otros riesgos: cómo cambió la cultura de la protección sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Preservativos,Sexualidad,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21595ca1-cf9e-466f-8432-9d99d6334c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092112.jpg" width="3864" height="2174" alt="El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Corte Interamericana lo reconoció como derecho. Ocupa las agendas públicas de los países latinoamericanos, salvo la de Argentina. Acá, las políticas de cuidado son tierra arrasada. Una nueva ley de emergencia en cuidados podría convertirse en dique de contención. </p></div><p class="article-text">
        Mabel cuida. Se levanta a las 5.30, pone a calentar agua para el mate y mientras tanto carga el lavarropas, corta pan, lo tuesta, pela verduras para las viandas. Su orquesta de tareas dom&eacute;sticas empieza a sonar al alba y se silencia a la medianoche. Vive en la localidad de Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, trabaja por las ma&ntilde;anas en el barrio porte&ntilde;o de Montserrat, donde limpia oficinas. Tiene una hora y media de viaje, primero toma el 140, despu&eacute;s el 17. Antes lleva a su hijo Lucas a la escuela, a la Juana Manso de Villa Adelina, y a la peque&ntilde;a Marisol la deja en lo de una vecina. Los cr&iacute;a sola desde que el padre se fue a trabajar a Uruguay. A veces &eacute;l manda algo de plata. A veces. Mabel entonces trabaja m&aacute;s horas. Por las tardes, cuida a una se&ntilde;ora de casi 80 a&ntilde;os en la zona de Villa Ballester, justo a dos cuadras de la iglesia de La Merced, donde la lleva a pasear.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mabel es una de las miles de mujeres jefas de hogar en Argentina, donde <strong>hay 1,6 millones de hogares monomarentales, lo que representa el 25% del total de hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes</strong>, seg&uacute;n datos de Fundar. A su vez, dos de cada tres de estos hogares monomarentales no perciben la cuota alimentaria, o la reciben de manera aleatoria (UNICEF).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidar es un trabajo</h2><p class="article-text">
        Como tantas otras mujeres, Mabel dedica su vida a cuidar, de forma remunerada y no remunerada. Limpiar, cocinar, lavar ropa, ba&ntilde;ar, llevar a la escuela, a turnos m&eacute;dicos, ayudar con las tareas escolares, dar medicamentos, acompa&ntilde;ar y contener emocionalmente: todas estas tareas implican trabajo y han sido hist&oacute;ricamente invisibilizadas. Se nos ense&ntilde;&oacute; que eran actividades realizadas por amor, amor de madres, amor abnegado, pero como dice la fil&oacute;sofa e historiadora Silvia Federici &ldquo;eso que llaman amor es trabajo no pago&rdquo;. Aunque haya amor, hay <strong>en el cuidado adem&aacute;s un trabajo imprescindible para el sostenimiento de la vida. Y lo hacen mayoritariamente las mujeres en el mundo entero sin obtener una remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica a cambio: </strong>&ldquo;Es la base sobre la que se sostiene el capitalismo&rdquo;, explica Federici, autora de &lsquo;Calib&aacute;n y la bruja&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos feministas han logrado introducir la tem&aacute;tica de los cuidados en la agenda p&uacute;blica. La pandemia hizo lo suyo: cuando el mundo se detuvo, lo &uacute;nico que parec&iacute;a seguir girando, irremediablemente, era el disco rayado de los cuidados. Todas las actividades hab&iacute;an quedado suspendidas en el tiempo, salvo cocinar, limpiar, higienizarse. La rueda sinf&iacute;n de los cuidados nunca se detiene. Como Bill Murray en la pel&iacute;cula &lsquo;El d&iacute;a de la marmota&rsquo;, que se desespera ante el sonido perturbador de su despertador cada ma&ntilde;ana, que le anuncia el inicio del mismo acto rutinario, agobiante por lo reiterado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez sopa, otra vez a cuidar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tiempo, bendito tesoro</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, elaborada por el INDEC, podemos observar claramente que<strong> las mujeres argentinas invierten tres horas diarias m&aacute;s que los varones en trabajo no remunerado</strong>, y esto se traduce en menos tiempo para educarse, para generar ingresos, para descansar, socializar, ir al cine, leer. En definitiva, las mujeres tienen menor calidad de vida y menos autonom&iacute;a, lo que a su vez eventualmente limita sus posibilidades de salir de v&iacute;nculos violentos. Las mujeres, entonces, son m&aacute;s pobres, m&aacute;s dependientes, m&aacute;s sometidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las transformaciones culturales conquistadas por los movimientos feministas y de la diversidad, persiste fuertemente la divisi&oacute;n sexual del trabajo, que promueve tareas productivas fuera del hogar para los varones y tareas reproductivas dom&eacute;sticas para las mujeres. Valga como ejemplo que<strong> las trabajadoras de las casas particulares son el &uacute;ltimo eslab&oacute;n en el mercado laboral, el peor pago, el m&aacute;s informal y precario. Seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo, 99,3% de este trabajo es realizado por mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las que cuentan con mayores recursos contratan a otras mujeres. Es lo que se conoce como feminizaci&oacute;n de los cuidados. Las pobres se ocupan de los cuidados de las ricas. Las pobres tambi&eacute;n cuidan a las pobres, en los comedores populares, en los barrios m&aacute;s vulnerables, en las organizaciones comunitarias. Las mujeres sostienen el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90 las feministas italianas consiguieron lo que se conoci&oacute; como la &ldquo;ley del tiempo&rdquo; y pudieron hablar de la injusticia en el uso del tiempo. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, las feministas argentinas lograron otro hito hist&oacute;rico: <strong>la Corte Interamericana de Derechos Humanos declar&oacute; al cuidado como un derecho humano, y por lo tanto los Estados tienen la obligaci&oacute;n de garantizarlo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuidado ya no es invisible: ahora es un derecho humano&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2023, Argentina hab&iacute;a presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opini&oacute;n consultiva sobre&nbsp;&ldquo;el contenido y el alcance del derecho al cuidado y su interrelaci&oacute;n con otros derechos&rdquo;. La respuesta lleg&oacute; en agosto de 2025. Fue contundente: reconoci&oacute; por primera vez que el cuidado es un derecho humano. Esto significa que todas las personas tenemos derecho a recibir y brindar cuidados, y tambi&eacute;n al autocuidado.<strong>&nbsp;No es un privilegio ni es un asunto privado</strong>, todas las personas necesitamos recibir cuidados en alguna etapa de nuestra vida, y el Estado <em>debe</em> garantizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes cuidan tienen que tener derechos laborales, los Estados deben cuidar a quienes cuidan. La Corte dijo algo m&aacute;s: <strong>la distribuci&oacute;n desigual del trabajo de cuidado es una forma de discriminaci&oacute;n estructural de g&eacute;nero</strong>, que tiene consecuencias concretas en la vida de las mujeres, como la pobreza, la dificultad de acceso al trabajo remunerado y de calidad, a la educaci&oacute;n y a una jubilaci&oacute;n digna. Los Estados deben reconocer esas desigualdades y generar herramientas para garantizar el acceso al cuidado en tanto derecho humano. Fue clara la Corte: es hora de compartir los cuidados entre las familias, la comunidad, el mercado y los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuidado es un derecho y es un asunto colectivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Quiero tiempo no enjaulado&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya lo dec&iacute;a Mar&iacute;a Elena Walsh en la &lsquo;Marcha de Os&iacute;as&rsquo;, all&aacute; en 1966: queremos tiempo no apurado, no enjaulado, tiempo de jugar, de gozar, estudiar, viajar, pensar, leer, so&ntilde;ar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres del Partido Comunista Italiano fueron pioneras: en el a&ntilde;o 1990 presentaron un proyecto que se llam&oacute; &ldquo;Ley de los Tiempos&rdquo;, en el que <strong>planteaban que la gesti&oacute;n del tiempo era un problema pol&iacute;tico.</strong> La iniciativa cuestion&oacute; el reparto sexista del tiempo y plante&oacute; una reivindicaci&oacute;n fundamental: un <strong>tiempo para vivir</strong>. Las feministas italianas tomaron la delantera: el art&iacute;culo 1 de la ley reconoc&iacute;a el&nbsp;derecho de toda persona a prestar y recibir cuidados y a disponer de recursos y de tiempo para ello. Algo similar a lo que declar&oacute; la Corte Interamericana de Derechos Humanos este 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de las italianas inclu&iacute;a un art&iacute;culo sobre el tiempo en la ciudad: dec&iacute;a que los horarios comerciales, bancarios, de oficinas p&uacute;blicas, escolares eran incompatibles con el horario del empleo remunerado y que eso exig&iacute;a que alguien, l&eacute;ase las mujeres, renunciaran a su propio tiempo. Propon&iacute;a que los Estados crearan planes para ordenar los tiempos de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roma entonces&nbsp;reorden&oacute; los ritmos urbanos. &ldquo;Estuve ah&iacute; en ese momento. Vi los cambios en el sistema de transporte romano, la creaci&oacute;n de clubes de mujeres, el doble horario de la oferta educativa. Empezaban a tocar una nueva m&uacute;sica las italianas feministas&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n la soci&oacute;loga y pionera en temas de cuidados Virginia Franganillo.
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            <span class="title">
                Virginia Franganillo, socióloga y pionera en materia de cuidados: “Estamos en una profunda regresión, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo”                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si los varones no cambian, cambiemos las ciudades&rdquo;,</strong> dec&iacute;an las italianas. Lograron que se sancionara parte del proyecto de ley. As&iacute; pusieron el tema sobre las mesas italianas, lo colaron en los debates intelectuales y crearon herramientas para medir el uso del tiempo. Su lucha reson&oacute; en otros pa&iacute;ses de Europa, y tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina, donde hoy las feministas lideran la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre el tiempo de los cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los 60 discut&iacute;amos sobre la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Militantes y acad&eacute;micas argentinas debatimos sobre cuidados durante veinte a&ntilde;os, pero no se hab&iacute;a logrado crear una pol&iacute;tica p&uacute;blica. A&ntilde;os despu&eacute;s, el gran espaldarazo fue el primer paro de mujeres&rdquo;, recuerda Franganillo. Era el 8 de marzo de 2017. Argentina daba a luz el primer Paro Internacional de Mujeres. &lsquo;Si nosotras paramos, se para el mundo&rsquo;: los cuidados salieron del cl&oacute;set dom&eacute;stico y fueron parte de los reclamos que ese d&iacute;a ocuparon las calles.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y qui&eacute;n podr&aacute; cuidarnos?</h2><p class="article-text">
        El mundo cambi&oacute;: se extiende el promedio de vida. El envejecimiento poblacional implica que las personas viven m&aacute;s a&ntilde;os y que habr&aacute; mayor cantidad de personas adultas mayores que demandar&aacute;n cuidados. Adem&aacute;s, bajan las tasas de natalidad, por lo tanto habr&aacute; menos personas j&oacute;venes para cuidar a las mayores. A su vez, cambian los modelos de familia: a los tradicionales se suman los monomarentales, monoparentales, matrimonios igualitarios con y sin hijes, personas que viven solas, modelos que se arman y se desarman. Si hist&oacute;ricamente los cuidados eran asuntos familiares, dom&eacute;sticos, las nuevas formas de vida familiar contar&aacute;n con menos personas para brindar cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la Encuesta del Uso del Tiempo de 2002, en Argentina el 70% del cuidado de las personas mayores lo hacen las familias. Bueno, las mujeres de las familias.</strong> En el 30% restante, el cuidado lo gestionan personas externas (otros familiares, la comunidad, el mercado). Quienes pueden contratar servicios de cuidados remunerados en el mercado representan menos de 10% de los&nbsp;hogares, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Fundar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que la demanda de cuidados cambia m&aacute;s r&aacute;pido que la oferta de infraestructura y servicios, existe una sobrecarga de responsabilidades de cuidado en las familias. Bueno, en las mujeres de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy los Estados se ven ante la necesidad de abordar los cuidados con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Es una oportunidad para el empleo y el desarrollo de las ciudades. <strong>Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), solo en Argentina la econom&iacute;a del cuidado podr&iacute;a crear alrededor de 1,8 millones de puestos de trabajo&nbsp;hacia 2030.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Argentina ven&iacute;a avanzando a paso firme en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de cuidados, a trav&eacute;s del Mapa Federal del Cuidado (un portal para localizar la oferta de espacios y servicios de cuidado y de formaci&oacute;n para personas cuidadoras), el Programa Casa Activa de acceso a complejos de vivienda colectiva para personas adultas mayores, el proyecto de ley presentado en el Poder Legislativo para crear un Sistema Integral de Cuidados, la mesa interministerial de cuidados, la creaci&oacute;n de 500 centros de Desarrollo Infantil de atenci&oacute;n integral para infancias hasta los 4 a&ntilde;os de edad, kits de lactancia, el Sello Igualar para generar espacios laborales m&aacute;s inclusivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Milei en diciembre de 2023 el panorama es otro: de 50 pol&iacute;ticas de cuidado s&oacute;lo 3 quedan activas. Son datos del &uacute;ltimo informe de la Cocina de los Cuidados, un espacio intersectorial de monitoreo de las medidas gubernamentales en el campo de los cuidados, integrado por representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, sindicatos, iglesias, la academia, funcionarias y legisladoras de distintas fuerzas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidado descuidado</h2><p class="article-text">
        Algunos de los resultados del informe: 1,4 millones de personas adultas mayores quedaron por fuera de la cobertura de medicamentos de PAMI, ya no se distribuyen anticonceptivos, cunas para beb&eacute;s, equipamiento para maternidades, medicamentos para el embarazo, hierro para reci&eacute;n nacidos, se redujo a un tercio el presupuesto para cuidadoras comunitarias, se cerraron 50 Casas de Atenci&oacute;n y Acompa&ntilde;amiento Comunitario para personas con consumo problem&aacute;tico, que es una de las pocas herramientas de contenci&oacute;n para j&oacute;venes con problemas de consumo en los barrios populares.&nbsp;
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                    alt="Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”"
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                Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”                            </span>
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        &ldquo;En el gobierno anterior hab&iacute;amos creado programas ejemplares para el resto de la regi&oacute;n -explica Luc&iacute;a Cirmi, Economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad-. Desarrollamos una bater&iacute;a de pol&iacute;ticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de Am&eacute;rica Latina. Por ejemplo, el Mapa Federal de los Cuidados despu&eacute;s se replic&oacute; en Colombia, Brasil y Chile. El programa Registradas (creado para reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y promover su acceso y permanencia al empleo registrado), que alcanz&oacute; ac&aacute; a 43 mil mujeres, ten&iacute;a cuatro veces la cobertura de lo que tiene un programa similar en Chile. Nuestra pol&iacute;tica de vivienda activa y colectiva para personas adultas mayores fue la primera experiencia p&uacute;blica en Latinoam&eacute;rica. Todas pol&iacute;ticas que se replicaron en otros pa&iacute;ses y que desarm&oacute; el gobierno de Milei&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al menos nueve pa&iacute;ses latinoamericanos ya avanzaron en leyes integrales de cuidado y otros quince modificaron pol&iacute;ticas para ampliar sus sistemas (Cepal, 2025). Es la ant&iacute;tesis de Argentina: ac&aacute; se enfoc&oacute; el ajuste en las personas que cuidan y en quienes necesitan recibir cuidados, a quienes hunde en el abandono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o tuvo lugar la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, ONU Mujeres y el Gobierno de M&eacute;xico. El centro del debate: la sociedad del cuidado, un modelo que reconoce el cuidado como un derecho humano, un trabajo productivo y un pilar del bienestar social. En la conferencia se acord&oacute; una nueva hoja de ruta para los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os a trav&eacute;s del &lsquo;Compromiso de Tlatelolco&rsquo;. <strong>El gobierno argentino no se present&oacute;. </strong>S&iacute; lo hizo la ministra de las Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela D&iacute;az, que firm&oacute; un convenio bilateral con M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires ha logrado sostener algunas pol&iacute;ticas de cuidados al margen de la motosierra nacional: obras de infraestructura para la primera infancia, el Plan Qunita de acompa&ntilde;amiento integral para madres y reci&eacute;n nacidos, el registro y formalizaci&oacute;n de trabajo de cuidadoras de personas adultas mayores.&nbsp;Las provincias de Chaco, Santa Cruz y Tierra del Fuego pudieron avanzar en proyectos para crear sistemas de cuidados. Tambi&eacute;n han sostenido algunas pol&iacute;ticas de cuidados La Pampa, La Rioja, Catamarca y Santa Fe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible mantener las pol&iacute;ticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas locales como el Cuidar, y optamos por no visibilizar programas para evitar los castigos y as&iacute; protegerlos&rdquo;, explica Alicia Tate Rubio, Secretaria de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad de Santa Fe.&nbsp;
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                    alt="Alicia Tate Rubio, secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de Santa Fe: “Es imposible mantener las políticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas, y optamos por no visibilizar para evitar los castigos y así protegerlos&quot;"
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                Alicia Tate Rubio, secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de Santa Fe: “Es imposible mantener las políticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas, y optamos por no visibilizar para evitar los castigos y así protegerlos&quot;                            </span>
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        Desde la Cocina de los Cuidados pensaron una estrategia: un proyecto de ley presentado a trav&eacute;s de la diputada M&oacute;nica Macha que pretende obligar al gobierno nacional a dar marcha atr&aacute;s en el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas declarando la emergencia en pol&iacute;ticas de cuidados. &ldquo;Pensamos no solo una pol&iacute;tica p&uacute;blica sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida. Para los feminismos es un tema de agenda muy actual y seguimos trabajando en medio de este contexto tan hostil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en una profunda regresi&oacute;n, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo. De esa no nos bajamos&rdquo;, dice Virginia Franganillo desde los pasillos de un hospital, mientras cuida a una amiga que est&aacute; atravesando una enfermedad grave. Sabe de cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+ que dio el presidente en Davos le rebot&oacute; como un bumerang: en febrero de este a&ntilde;o la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista se convirti&oacute; en una de las movilizaciones de resistencia m&aacute;s rotundas. Hoy, las embestidas contra las poblaciones que m&aacute;s necesitan ser cuidadas van delineando otro dique de resistencia ante la crueldad.&nbsp;
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            <span class="title">
                Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”                            </span>
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        &ldquo;&Eacute;chame tierra y ver&aacute;s c&oacute;mo florezco&rdquo;, dijo alguna vez Frida Kahlo, en rebeli&oacute;n ante el dolor y las injusticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MK / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Kamien]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:07:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ff7e39-84e6-4c44-a3c0-6333fbf0f358_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Detrás de las alarmas por la caída en la tasa de natalidad hay un universo: por qué dudan y qué tienen en cuenta las personas que no se deciden a tener hijos, pero tampoco cierran la puerta. Economía y vínculos románticos, en crisis. 
</p></div><p class="article-text">
        Pilar entr&oacute; al consultorio y le entreg&oacute; los estudios a la ginec&oacute;loga. La m&eacute;dica comenz&oacute; a leer los papeles.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vos sab&eacute;s que a partir de ahora, si quedaras embarazada, tu embarazo se considerar&iacute;a geri&aacute;trico, &iquest;no? No s&eacute; si estar&aacute;s pensando en tener hijos&hellip; &ndash;dijo y empez&oacute; a enumerar una serie de opciones posibles con el mismo tono de quien repite una lista de supermercado&ndash;.<strong> Podr&iacute;as congelar &oacute;vulos.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pilar M&eacute;ndez &ndash;o &ldquo;Pichu&rdquo;, como le dicen&ndash; volvi&oacute; a su casa molesta y angustiada. Ten&iacute;a 33 y se hab&iacute;a divorciado del var&oacute;n con el que llevaba casada cinco a&ntilde;os. Ya no pensaba en la maternidad como cuando era m&aacute;s joven y respond&iacute;a con un s&iacute; rotundo. En aquel entonces, lo proyectaba hacia &ldquo;m&aacute;s adelante&rdquo;, pero el futuro ya hab&iacute;a llegado: una nueva pareja &ldquo;no heteronormada&rdquo;, otra separaci&oacute;n, un viraje laboral, la necesidad de previsi&oacute;n econ&oacute;mica. B&uacute;squedas, cambios. Y en el medio, el tiempo.
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                    alt="En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos."
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            <span class="title">
                En la última década, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 43 por ciento. Las razones van desde la falta de recursos y redes de cuidado hasta la elección consciente de una vida sin hijos.                            </span>
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        &ldquo;El desfase entre lo que me dijo la ginec&oacute;loga y lo que yo sent&iacute;a era grande. Fue muy violento. No me ve&iacute;a ni me veo geri&aacute;trica. Pero claro, pasaron los a&ntilde;os y estoy en ese momento en donde inevitablemente tengo que empezar a tomar decisiones, delinear qu&eacute; quiero hacer&rdquo;, cuenta a Punto de Encuentroa sus 36.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiero hacer?&rdquo; es la pregunta de muchas mujeres y disidencias en torno a si ser o no madres, presionadas por el tic tac del &ldquo;reloj biol&oacute;gico&rdquo; y los comentarios de m&eacute;dicos, familiares, parejas o amigos. La respuesta no siempre es clara. Entre quienes abrazan ese proyecto y quienes eligen una vida sin hijos, hay una amplia avenida del medio. &ldquo;Creo que quiero, pero lo har&iacute;a en pareja y no me dan las cuentas para conocer a alguien, enamorarme y tener una familia&rdquo;, &ldquo;Tengo con qui&eacute;n, pero <strong>hoy no quiero, temo no desearlo nunca</strong>&rdquo;, &ldquo;En principio no quiero, me gusta como estoy as&iacute;, aunque puede que me arrepienta&rdquo;. S&iacute;, pero. No, pero. Todas, dudas que se multiplican desde que se profundiz&oacute; el cuestionamiento colectivo a <strong>la maternidad como &uacute;nico destino posible.&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">Menos hijos, menos madres</h2><p class="article-text">
        Argentina es el pa&iacute;s sudamericano con mayor reducci&oacute;n porcentual de nacimientos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspectivas_a_futuro._-_2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entre 2014 y 2023, la ca&iacute;da de la tasa de natalidad alcanz&oacute; el 43 por ciento, seg&uacute;n un informe de la Direcci&oacute;n Nacional de la Poblaci&oacute;n</a>, con mermas significativas en Tierra del Fuego, Jujuy, Santa Cruz, CABA, Buenos Aires y Chubut. En el otro extremo, se encuentran Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y San Juan.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno preocupa a gobernantes y escandaliza a las nuevas derechas, que lo relacionan con la legalizaci&oacute;n del aborto o <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/repudian-declaraciones-rector-uca-asegurar-mujeres-prefieren-trabajar-madres_1_12170749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionan el crecimiento profesional de las mujeres y el aumento de la libertad en sus elecciones.</a> Sin embargo, la tendencia se empez&oacute; a gestar hace tiempo. Hoy, la tasa de fecundidad es de 1,4 hijos por mujer &ndash;<a href="https://www.un.org/es/global-issues/population" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por debajo del 2,3 a nivel mundial</a>&ndash; mientras que en 1980 era de 3,3.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica."
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                A los 33, a Pilar Méndez una médica le advirtió que había llegado a la edad del “embarazo geriátrico”. A los 36, sigue pensando cómo conciliar sus deseos con el paso del tiempo y la inestabilidad económica.                            </span>
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        <strong>La mayor reducci&oacute;n se dio en las adolescentes. </strong>Entre 2010 y 2020, per&iacute;odo activo en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como la Educaci&oacute;n Sexual Integral y el Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo no Intencional en la Adolescencia en Argentina (ENIA), la baja de nacimientos en la franja que va de los 15 a los 19 a&ntilde;os fue del 53,3 por ciento. La contracara de ese efecto buscado y deseable es el aumento de la edad promedio de las madres. Mientras que en 2001 el 32 por ciento de los nacimientos eran de mujeres de 30 a&ntilde;os o m&aacute;s, en 2016 esa proporci&oacute;n alcanz&oacute; al 38 por ciento de los natalicios, seg&uacute;n CIPPEC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los factores que contemplan mujeres y disidencias &ndash;y tambi&eacute;n masculinidades&ndash; son variados: dificultades econ&oacute;micas; sobrecarga de trabajo; falta de pareja, red de contenci&oacute;n y tiempo; af&aacute;n de crecimiento profesional y de autonom&iacute;a, voluntad de construir o prolongar una vida sin hijos; diferencias entre las expectativas pasadas y el devenir de los acontecimientos y, en buena parte gracias a los feminismos, interrogaciones m&aacute;s profundas al mandato hist&oacute;rico de la maternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tengo una t&iacute;a que en la adolescencia me hablaba del aborto y dec&iacute;a &lsquo;si vos quer&eacute;s tener hijos, que sean los que puedas mantener sola. Porque despu&eacute;s el tipo se borra&rsquo;. Y me qued&oacute; grabado eso, la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la crianza, la necesidad de una estabilidad que no tengo&rdquo;, ejemplifica Pilar, comunic&oacute;loga de la UBA y ex asesora parlamentaria a quien hoy, como docente en el nivel superior, no le cierran los n&uacute;meros. El alquiler se lleva la mitad de su salario. Y el valor de la Canasta de Crianza en agosto abarc&oacute; entre 432.161 y 542.183 pesos, seg&uacute;n la edad del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Con qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si voy a ser madre. <strong>No a cualquier costo</strong>&rdquo;, responde Luc&iacute;a Cama&ntilde;o, que tiene 31 a&ntilde;os y vive en Santos Lugares, partido de Tres de Febrero de la provincia de Buenos Aires. Como abogada en una empresa multinacional de consultor&iacute;a estrat&eacute;gica y servicios tecnol&oacute;gicos, sus dudas no son laborales ni econ&oacute;micas. Es propietaria gracias a la ayuda familiar, cobra un sueldo en sinton&iacute;a con el promedio nacional de los trabajadores del sector privado, hace <em>home office, </em>podr&iacute;a acceder a una licencia extendida o trabajar medio tiempo si quisiera. <strong>El asunto es que no se embarcar&iacute;a en ese proyecto sola.</strong> &ldquo;Si lo imagino, es con un compa&ntilde;ero con el que comparta valores, incluso si m&aacute;s tarde me separo. Por mi profesi&oacute;n vi muchos divorcios y cuando hay una guerra entre los padres el costo emocional para los chicos es terrible&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.cippec.org/textual/argentina-y-el-espejo-demografico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, los hogares unipersonales se duplicaron y hoy representan el 25 por ciento del total, de acuerdo con CIPPEC.</a> Pero esto no se da igual en todas las clases sociales. En las casas m&aacute;s pobres, suele haber m&aacute;s ni&ntilde;os, generalmente con mujeres a la cabeza que suelen trabajar en la econom&iacute;a informal, sin acceso a licencias. En los sectores m&aacute;s ricos, hay cinco veces m&aacute;s probabilidades de acceder a ni&ntilde;eras, jardines maternales y otros espacios de cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Luc&iacute;a, lo central de un compa&ntilde;ero es la contenci&oacute;n emocional en la crianza, m&aacute;s all&aacute; del soporte econ&oacute;mico. <strong>Una corresponsabilidad. </strong>Ella est&aacute; soltera y tiene citas a trav&eacute;s de aplicaciones. No es la &uacute;nica: Argentina se encuentra entre los tres pa&iacute;ses latinoamericanos con m&aacute;s usuarios en esas plataformas. Luc&iacute;a considera que son una herramienta m&aacute;s, v&aacute;lida, para salir con gente. Pero encontrarse rom&aacute;nticamente cuesta cada vez m&aacute;s en tiempos digitales. &ldquo;Hay&nbsp;algo del primer encuentro que es distinto con las apps. Cuando te conoc&eacute;s con una persona de forma presencial pod&eacute;s tirar un chiste y ya tante&aacute;s el estilo del humor. Una tiende a pensar que lo digital es m&aacute;s inmediato, y para m&iacute; es al rev&eacute;s, lo m&aacute;s r&aacute;pido para intuir si alguien te gusta es cuando lo conociste en un &aacute;mbito cercano&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a prioriza conocer varones con quien tenga &ldquo;afinidad cultural&rdquo;. No le importa si la paternidad est&aacute; o no en sus horizontes cercanos o incluso si ya tienen hijos. En su tono, hay mucha tranquilidad. &ldquo;Ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil congeniar con alguien en gustos, h&aacute;bitos, mirada sobre el mundo, para construir algo. Hay hombres que est&aacute;n muy evasivos, puede que les gustes y no saben c&oacute;mo acercarse, o si te ven muy independiente, abierta y transparente, se intimidan. Entonces, veo lejano formar una familia. No es imposible, pero es un paso m&aacute;s&rdquo;, comenta y aclara: &ldquo;De todos modos, s&eacute; que nunca va a existir un escenario ideal. <strong>Voy a ser madre si alg&uacute;n d&iacute;a me gana el deseo por sobre las excusas&rdquo;.</strong>
    </p><h2 class="article-text">El deseo y la realidad</h2><p class="article-text">
        Carolina Schneider tiene 39 a&ntilde;os, es prosecretaria en un colegio y profesora de Educaci&oacute;n F&iacute;sica en una escuelita de f&uacute;tbol por la tarde. Vive en un departamento propio en Estaci&oacute;n Buenos Aires, en el barrio porte&ntilde;o de Parque Patricios, gracias a la pol&iacute;tica crediticia Procrear. Desde chica, anhelaba formar una familia al estilo &ldquo;Susanita&rdquo;, pero los sue&ntilde;os no se pueden programar. Su &uacute;ltima separaci&oacute;n fue por diferencias en torno a ese prop&oacute;sito. Dice, con frustraci&oacute;n, que a medida que pasan los a&ntilde;os, relacionarse es m&aacute;s dif&iacute;cil: &ldquo;hay muchas posibilidades de que una persona de entre 36 y 40 y pico de a&ntilde;os ya haya tenido una pareja e hijos y que no est&eacute; pensando en eso para una nueva relaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carolina Schneider soñaba con una familia “al estilo Susanita”, pero la falta de tiempo, las separaciones y las dificultades económicas la llevaron a redefinir su deseo de maternar."
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                Carolina Schneider soñaba con una familia “al estilo Susanita”, pero la falta de tiempo, las separaciones y las dificultades económicas la llevaron a redefinir su deseo de maternar.                            </span>
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        Explor&oacute; las apps de citas, aunque no le encantan. &ldquo;Siempre las consider&eacute; un cat&aacute;logo por esto de ponerle un coraz&oacute;n a fotos de personas que no sab&eacute;s ni c&oacute;mo son, ni qu&eacute; piensan, nada. Me hace ruido elegir a partir de im&aacute;genes. Pero hoy es casi la &uacute;nica opci&oacute;n. La mayor parte del tiempo estoy trabajando &ndash;no me gusta la idea de relacionarme con gente del &aacute;mbito laboral&ndash; y en las salidas o bares cambi&oacute; mucho la onda, no est&aacute; de moda encarar&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio.
    </p><p class="article-text">
        Carolina tampoco se concibe maternando sola. &ldquo;Hay d&iacute;as que arranco a laburar a las siete de la ma&ntilde;ana y termino a las ocho de la noche. <strong>No me entra en el calendario hacerme cargo de una personita ni alcanzar&iacute;a s&oacute;lo mi sueldo</strong>&rdquo;, lamenta. Con ayuda de su terapeuta, trata de encarrilar su deseo hacia otros lugares: crecimiento profesional y estudio. Aunque no sin dificultades ni penas: &ldquo;Me cuesta salir de lo que hab&iacute;a armado en mi cabeza, pero eso complica que vea otras cosas lindas de mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A futuro, si la situaci&oacute;n cambia, Carolina no descarta la adopci&oacute;n. Pilar, tampoco: &ldquo;Adoptar da miedo y genera un mont&oacute;n de prejuicios o interrogantes, como si una va a poder alojar ciertos traumas de origen o dar todo el amor que esa persona necesita. Igual, imagino m&aacute;s ese camino. Y una maternidad poliamorosa &ndash;dice entre risas&ndash;, en el sentido de que<strong> debe ser colectivizada, en red, que no recaiga solo en una.</strong> Aunque quiz&aacute;s no pase nunca y proyectar&eacute; cosas nuevas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su mente la idea resuena hace tiempo. &ldquo;Habl&eacute; sobre el tema en mis &uacute;ltimas dos relaciones. A mi ex esposo le pesaba la cuesti&oacute;n de la sangre. A mi &uacute;ltima pareja no le atra&iacute;a la idea de gestar. Y al conversar, empec&eacute; a pensar que capaz yo tampoco lo har&iacute;a. Creo que los v&iacute;nculos que se alejan de lo cisheteropatriarcal habilitan formas y charlas menos normadas, otras opciones&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">Que fluya</h2><p class="article-text">
        El deseo puede ser escurridizo. Entre esos vaivenes transcurrieron la vida y los v&iacute;nculos de Roc&iacute;o &Aacute;vila, ex trabajadora estatal y artista de 34 a&ntilde;os que naci&oacute; en Don Orione, barrio popular de Almirante Brown, conurbano sur. Hija menor de cinco hermanos, cuando era ni&ntilde;a, jugaba a ser madre y a elegir el nombre del beb&eacute;. Una vez adulta, la idea permaneci&oacute;, con menor peso, hasta casi evaporarse. Roc&iacute;o tem&iacute;a perder la libertad de la que se apropi&oacute; al mudarse sola a La Boca, CABA, a sus 22. Durante varios a&ntilde;os, en ninguno de sus v&iacute;nculos formales se hab&iacute;an generado las condiciones para planear tener hijos/as.
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                El descenso de los nacimientos adolescentes y el aumento de la edad promedio de las madres reflejan una transformación social impulsada por los feminismos y el acceso a derechos sexuales y reproductivos.                            </span>
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        A mediados de 2021 se mud&oacute; a Mar del Plata. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la&nbsp;asunci&oacute;n de Milei renunci&oacute; a su trabajo territorial en el Ministerio de Desarrollo Social de la Naci&oacute;n para dedicarse a ser masajista y a &ldquo;terapias alternativas vinculadas al arte&rdquo;. All&iacute; descarg&oacute; Tinder en busca de v&iacute;nculos sexuales casuales. Gracias a esa app, y luego de distintas citas, el a&ntilde;o pasado conoci&oacute; a su pareja actual, un joven que hab&iacute;a visto en el gimnasio de su barrio, con quien comparte hogar desde hace dos meses. &ldquo;Con &eacute;l es otra cosa. Volv&iacute; a pensar en la opci&oacute;n de una familia <strong>porque hacemos un buen equipo.</strong> Pero queremos esperar para no saltear etapas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conviven los plazos de una pareja con la percepci&oacute;n del tiempo, de lo que puede un cuerpo? A Roc&iacute;o le genera temor gestar a su edad. &ldquo;Tengo un mont&oacute;n de dudas. La salud, por ejemplo, qu&eacute; le pasar&aacute; internamente a mis &oacute;rganos, c&oacute;mo va a cambiar mi cuerpo, pensar que alguien crecer&iacute;a dentro m&iacute;o. No s&eacute; si tengo la capacidad de hacerlo, me impresiona&rdquo;, confiesa. De todas maneras, dice que tiene esperanza en lo que ocurra: &ldquo;Que fluya. Si tengo que ser madre lo ser&eacute;, y si no tiene que venir un ser de m&iacute; a este mundo, est&aacute; bien. Tal vez despu&eacute;s me costar&iacute;a aceptarlo, pero bueno, no pienso congelar &oacute;vulos tampoco&rdquo;. Luc&iacute;a sostiene que tambi&eacute;n trabaja mucho su &ldquo;espiritualidad&rdquo; y que conf&iacute;a &ldquo;en la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tic tac ef&iacute;mero</h2><p class="article-text">
        Samantha Meul&eacute;n Rosales tiene 30, una pareja hace 8 a&ntilde;os, y ning&uacute;n apuro. Sabe que si alg&uacute;n d&iacute;a tiene un hijo o hija, ser&aacute; m&aacute;s cerca de los 40, como su madre. Le molesta cuando la critican por eso, con preguntas como &ldquo;&iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os vas a tener cuando tu pibe tenga 15?&rdquo;. Es azafata de Aerol&iacute;neas Argentinas y psic&oacute;loga. Entre vuelos, pacientes, cursos sobre su profesi&oacute;n, yoga y pilates, sumado a las pocas horas de sue&ntilde;o, no hay lugar para un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a ni es su prioridad.
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                    alt="A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”."
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            <span class="title">
                A los 30, Samantha Meulén Rosales no tiene apuro. Piensa en la maternidad como un proyecto posible solo si llega el deseo, no por miedo a “quedarse sin fichitas”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Si hoy quedara embarazada, creo que no lo tendr&iacute;a. </strong>Para m&iacute;, la maternidad nunca fue un deseo incondicional, tiene mucho m&aacute;s que ver con un encuadre previo. Una pareja, un trabajo estable, toda una estructura que tiene que estar para reci&eacute;n ah&iacute; empezar a hablar del tema&rdquo;, describe la psic&oacute;loga de Villa Urquiza, CABA. Cuando piensa en ese escenario hipot&eacute;tico, apuesta a una crianza cien por ciento compartida con su compa&ntilde;ero. Roc&iacute;o espera lo mismo: una distribuci&oacute;n de tareas equitativa. No es la realidad mayoritaria. E<a href="https://www.cippec.org/textual/dia-de-la-familia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n los hogares con personas que demandan cuidados, las mujeres dedican el doble del tiempo que los varones a ese trabajo.</a> Samantha baraja invertir en la <strong>preservaci&oacute;n de &oacute;vulos para que no la corra el tiempo. </strong>Si un d&iacute;a decide ser madre, no quiere que sea porque sea apurada por el reloj biol&oacute;gico, lo que ella llama &ldquo;quedarse sin fichitas&rdquo;. Llegado el momento, podr&aacute; acceder a procedimientos de reproducci&oacute;n m&eacute;dicamente asistida amparados por la Ley 26.862. A diferencia de las generaciones pasadas, muchas mujeres se refugian en estas alternativas que provee la ciencia para transitar sus inquietudes con m&aacute;s calma y tomar decisiones acordes a sus condiciones de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Samantha revela su miedo: &ldquo;No me preocupa tanto que no pase, sino m&aacute;s bien el paso anterior, la posibilidad de no desearlo nunca. Que la maternidad se convierta en una habitaci&oacute;n oscura de mi casa a la que al final no entr&eacute;. Porque ahora te digo, &lsquo;m&aacute;s adelante, m&aacute;s adelante&rsquo;. Siempre despu&eacute;s, pero &iquest;qu&eacute; pasa si ese m&aacute;s adelante no existe? &iquest;Qui&eacute;n voy a ser si no soy madre?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada una tiene su propia respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Solana Camaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-esperar-deseo-convivir-duda_132_12703623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maternidad: esperar el deseo, convivir con la duda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pistones, mates y sororidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/fotos/pistones-mates-sororidad_3_12708656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a501abcb-55ab-4ff2-923c-e7ecca9fb66e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pistones, mates y sororidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujeres y disidencias transforman la ruta en un espacio de amistad, solidaridad y compañerismo.</p></div><p class="article-text">
        Quien mire de cerca las motos ver&aacute; los detalles: una foto anal&oacute;gica de la familia pegada en el tanque de la Suzuki 125, un protector repleto de stickers de rutas recorridas sobre las dos ruedas de la Honda, un pa&ntilde;uelo verde atado al volante, un patito tuneado colgando al lado del tablero un sticker de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, otro con la cara de Wanda Nara.
    </p><p class="article-text">
        Entre mate y mate circula la charla sobre mec&aacute;nica, service, motores y marcas, mientras la monta&ntilde;a de cascos, camperas y guantes con protecci&oacute;n se acumula al lado de las zapatillas y los tacos de quienes se descalzan para sentarse en un c&iacute;rculo que, sin que lo planearan, se volvi&oacute; s&iacute;mbolo y postal de una caravana motoquera transfeminista que se hizo colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Las pibas van copando la plaza y las calles: a veces son 7, a veces 15. A veces, muchas m&aacute;s. Hablan de motos, de trabajo, de sus vidas. Las conversaciones siempre terminan con una pregunta que en realidad es propuesta: &ldquo;Che, &iquest;ponemos fecha para la pr&oacute;xima caravana?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay razones para encontrarse: las motos- especialmente las grandes- parec&iacute;an ser propiedad de los varones. <strong>La libertad de andar en la ruta y sentir el viento que se filtra en el visor levantado del casco era &ldquo;cosa de hombres&rdquo;, con la mujer con un rol de acompa&ntilde;ante salvo raras excepciones pero hoy y hace a&ntilde;os, a fuerza de construcci&oacute;n y manada, esa realidad cambi&oacute;</strong>. Encontrarse es potenciar ese cambio y reconocerse en esta realidad que empez&oacute; como rebeld&iacute;a y cobr&oacute; fuerzas al calor de la marea transfeminista. Por eso, aunque anden de a una sobre una moto, nunca est&aacute;n solas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sobre dos ruedas</h2><p class="article-text">
        En 2019 las motos llegaron al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades (ENM) que ese a&ntilde;o fue en La Plata. Pola ya llevaba tiempo arriba de su mota: trabajo, pero tambi&eacute;n &ldquo;sost&eacute;n en la vida&rdquo;. Sumarse a esa caravana que lleg&oacute; a la ciudad la uni&oacute; al grupo de manera definitiva. &ldquo;Gracias a la moto conoc&iacute; a personas maravillosas que hoy son parte de mi familia&rdquo;, asegura. Es militante LGBTTIQ+ e integra tambi&eacute;n un grupo de cicloturismo (@contrapedalciclismo). Siempre en dos ruedas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pauli tambi&eacute;n se sum&oacute; a la caravana a partir del ENM en 2019. Era profe de pilates y mam&aacute; de cuatro hijes. Al a&ntilde;o siguiente, con la pandemia, tuvo que cerrar su estudio y la moto se volvi&oacute; tambi&eacute;n un modo de subsistencia. Tiene 64 y la moto se volvi&oacute; parte de su vida: &ldquo;No la voy a vender nunca&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lili Furi&oacute; es realizadora en cine documental y bailarina de tango, Lau trabaja en atenci&oacute;n al cliente, Xoa es trabajadora estatal en Salud y Educaci&oacute;n. Ari hace motomensajer&iacute;a y se est&aacute; por recibir de mec&aacute;nique en motos. Mariana Casas se recibi&oacute; de abogada en 2001, fue la primera mujer trans en recibir el t&iacute;tulo, incluso antes de la ley de identidad de g&eacute;nero. Hab&iacute;a trabajado m&aacute;s de una d&eacute;cada en motomensajer&iacute;a. En 2019 empez&oacute; a competir a bordo de una Honda Twister 250 color violeta con el logo de la federaci&oacute;n LGBT.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los or&iacute;genes son diversos, pero hay comuni&oacute;n. La caravana es una forma de amistad y compa&ntilde;&iacute;a: no se trata solamente de elegir una ruta en com&uacute;n sino que es un di&aacute;logo constante, indicaciones en el grupo de WhatsApp cuando a alguna se le queda la moto o se le rompe alg&uacute;n repuesto, bancarse la parada cuando a alguna se la roban, juntarse a comer un asado, recomendarse un buen mec&aacute;nico o mec&aacute;nica, pasarse laburos-deliverys. <strong>La solidaridad y sororidad dentro de esta caravana transfeminista es la regla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>RB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rocío Bao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/fotos/pistones-mates-sororidad_3_12708656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pistones, mates y sororidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/incertidumbre-juridica-falta-recursos-ley-identidad-genero-resiste-consultorios_132_12706161.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76950236-8eee-46d7-ba25-72df617614e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Discursos y decretos buscan limitar el acceso a derechos previstos por la norma. Una recorrida por espacios en Santa Fe, Santiago del Estero, San Juan y Tucumán donde adolescentes, familias y profesionales trabajan en los márgenes para mantener la atención y la dignidad. </p></div><p class="article-text">
        Los consultorios que atienden a personas trans y travestis en el pa&iacute;s resisten mientras el gobierno nacional desmantela programas de diversidad y recorta fondos en salud p&uacute;blica. Los equipos m&eacute;dicos que aprendieron sobre la marcha, que se formaron escuchando a sus pacientes y acompa&ntilde;ando sus procesos, enfrentan ahora demoras en medicamentos, coberturas reducidas y un clima social hostil. Los consultorios y profesionales de todo el pa&iacute;s se transformaron en peque&ntilde;os refugios para la ley de Identidad de G&eacute;nero y sostienen, por pura prepotencia de trabajo y cuidado,&nbsp;el derecho a una identidad vivida sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono de Daniel Lizzi recibe mensajes todos los d&iacute;as, a cualquier hora. El m&eacute;dico le da su n&uacute;mero a todas sus pacientes y ellas, sea por un poco de fiebre, dolor de garganta, malestar en la panza, le escriben. Le conf&iacute;an cada parte de su cuerpo. Cada tanto, Lizzi recibe un mensaje especial. &ldquo;Hace un a&ntilde;o me cambi&oacute; la vida, doctor&rdquo;, le recuerda alguna y &eacute;l, que a lo mejor est&aacute; haciendo mandados, o llevando a su hijo a la escuela, vuelve a tener esa sensaci&oacute;n &iacute;ntima y poderosa de que con su trabajo est&aacute; haci&eacute;ndole bien a alguien, que<em> sirve</em> <em>para algo</em>. Tambi&eacute;n lo paran en la calle, en la panader&iacute;a o lo sorprenden en su consultorio con un regalo. Siempre es la alegr&iacute;a de sus pacientes que lo abrazan y repiten incansablemente: <em>gracias, gracias, gracias</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Lizzi vive y trabaja en Rosario, Santa Fe. Es cirujano y ur&oacute;logo, <strong>el primero que hizo la cirug&iacute;a de cambio de g&eacute;nero en su ciudad una vez sancionada la Ley 26.743 de Identidad de G&eacute;nero y Salud Integral.</strong> Lizzi trabaja en conjunto con el doctor y cirujano pl&aacute;stico Emanuel Manavella. Juntos conforman la primera unidad trans del interior del pa&iacute;s. Ya llevan m&aacute;s de diez a&ntilde;os y m&aacute;s de cien cirug&iacute;as realizadas en el sector p&uacute;blico y privado a pacientes travestis/trans que viajan de todo el pa&iacute;s para atenderse con ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo gracias a la ley que &eacute;l repite de memoria:<em> veintis&eacute;is siete cuarenta y tres</em>.&nbsp;La Ley de Identidad de G&eacute;nero y Salud Integral no s&oacute;lo permite cambiar el nombre del documento nacional de identidad. Reconoce que la identidad trasciende el c&oacute;mo nos llamamos y eso incluye la corporalidad. As&iacute;, todo tratamiento m&eacute;dico que implique adecuar el cuerpo al g&eacute;nero est&aacute; incluido en el Programa M&eacute;dico Obligatorio, lo que garantiza una cobertura de las pr&aacute;cticas en todo el sistema de salud, tanto p&uacute;blico como privado, tengas o no obra social o cobertura m&eacute;dica prepaga.
    </p><h2 class="article-text">La vida antes</h2><p class="article-text">
        Antes de su sanci&oacute;n en 2012, cualquier operaci&oacute;n que fuese segura ten&iacute;a un costo elevad&iacute;simo, especialmente dif&iacute;cil para una poblaci&oacute;n que sobreviv&iacute;a - y sobrevive - en los m&aacute;rgenes, sin acceso al trabajo formal, a la escuela, a los hospitales. La ley fue una manera de posibilitar el acceso a operaciones que muchas veces se realizaban en la clandestinidad. No se sabe cu&aacute;ntas quedaron en el camino por inyectarse aceite de avi&oacute;n en gl&uacute;teos o tetas, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la ley nunca fue lineal ni ejemplar. En algunos lugares cost&oacute; m&aacute;s que en otros pero es indiscutible que lleg&oacute; para transformar la vida de miles de personas. El panorama, sin embargo, cambi&oacute; en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. El discurso del presidente Javier Milei, y su vice, Victoria Villarruel, en contra de la ley no es inocuo. <strong>Tampoco el desfinanciamiento a las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica y de diversidad sexual.</strong> Y el resultado se siente en los consultorios.&nbsp;
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                    alt="Mientras el gobierno nacional avanza con decretos y discursos contra los derechos adquiridos, los equipos médicos sostienen, desde sus prácticas diarias, el espíritu de la Ley de Identidad de Género"
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            <span class="title">
                Mientras el gobierno nacional avanza con decretos y discursos contra los derechos adquiridos, los equipos médicos sostienen, desde sus prácticas diarias, el espíritu de la Ley de Identidad de Género                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Notable y tristemente ha cambiado mucho el panorama. Para mal. Para peor&rdquo;, dice Daniel Lizzi. &ldquo;Al d&iacute;a de hoy, <strong>en la parte p&uacute;blica no se est&aacute;n realizando estas cirug&iacute;as. </strong>S&oacute;lo en el privado&rdquo;, advierte. No es un cierre anunciado ni oficial. Es, simplemente, la consecuencia del desfinanciamiento en la salud p&uacute;blica en general.&nbsp;El cirujano asegura que tiene una lista de espera de 66 personas para operarse en la salud p&uacute;blica: el c&uacute;mulo de pr&aacute;cticamente dos a&ntilde;os sin cirug&iacute;as regulares de este tipo, que contin&uacute;an apenas por goteo. &ldquo;Lo m&aacute;s que hicimos fueron cinco chicas en un a&ntilde;o. Despu&eacute;s, en el &uacute;ltimo tiempo, fue mermando lenta y progresivamente, a cuatro, a tres. El &uacute;ltimo a&ntilde;o se oper&oacute; a una sola chica que <strong>gan&oacute; por insistencia</strong>&rdquo;, enumera el m&eacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las intervenciones s&iacute; se garantizan a quienes tienen obra social. En la parte privada est&aacute;n operando un promedio de ocho personas por a&ntilde;o. En los primeros nueve meses de 2025 se hicieron siete cirug&iacute;as de readecuaci&oacute;n. Tienen al menos tres vaginoplast&iacute;as m&aacute;s programadas para este a&ntilde;o. Las toracoplastias, ya sea masculinizantes (sacando las lolas) o feminizantes (poni&eacute;ndolas), son unas veinte este a&ntilde;o. El reniegue burocr&aacute;tico para acceder a las operaciones es, sin embargo, cada vez mayor.&nbsp;Y adem&aacute;s, las pacientes travestis/trans que cuentan con cobertura son cada vez menos: si ya es dif&iacute;cil tener cobertura m&eacute;dica para cualquiera, m&aacute;s a&uacute;n lo es para aquellas que tienen m&aacute;s dificultades para acceder al sistema laboral formal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo esto hace que muchas chicas desistan de la cirug&iacute;a, por lo menos inicialmente. Est&aacute;n muy abrumadas por todo el tramiter&iacute;o que tienen que hacer&rdquo;, reconoce Lizzi. &ldquo;Pero aunque inicialmente el escenario pega mal, es una decisi&oacute;n trascendental en la vida de cada una y al final es m&aacute;s fuerte la decisi&oacute;n que ellas tienen de su cambio corporal para adecuarse a su verdadera identidad que todo esto&rdquo;, sostiene el cirujano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Atenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n es terrible y las consecuencias van a ser atroces&rdquo;, dice Patricia G&oacute;mez del otro lado del tel&eacute;fono. Tiene 41 a&ntilde;os y naci&oacute;, vive y trabaja en Santiago del Estero. Es m&eacute;dica graduada de la Universidad Nacional de Tucum&aacute;n, ginec&oacute;loga en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba y sex&oacute;loga cl&iacute;nica de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Tambi&eacute;n est&aacute; al frente del primer Consultorio de Diversidad de la provincia del norte argentino.
    </p><p class="article-text">
        Patricia trabaja con un cirujano pl&aacute;stico, una psic&oacute;loga y dos acompa&ntilde;antes terap&eacute;uticas, que son mujeres trans. El equipo no s&oacute;lo acompa&ntilde;a cirug&iacute;as u hormonizaciones, sino que, sobre todo, <strong>es una primera entrada al sistema de salud. </strong>Sin prejuicios, sin doble moral, sin discriminaci&oacute;n. Desde que funciona el consultorio, hace ya ocho a&ntilde;os, <strong>llevan atendidas a 320 mujeres trans y 180 varones trans.</strong> La mayor&iacute;a son de la capital provincial y alrededores, donde se concentran los servicios especializados. La mayor dificultad para que las personas del interior santiague&ntilde;o accedan al consultorio de diversidad est&aacute; en el costo del viaje en colectivo que los lleve a consulta. Algunas lo lograron, haciendo viajes de hasta 400 kil&oacute;metros por una atenci&oacute;n amigable.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de esos a&ntilde;os de trabajo los destaca con hechos, no con n&uacute;meros: &ldquo;En el 2018, los varones trans sobre todo, ven&iacute;an con intentos de suicidio. Ahora vienen con la familia entera. Entonces, cuando nos pasa eso, cuando vemos a una familia conteniendo a la persona y al chico feliz porque va a empezar su tratamiento, nos emocionamos profundamente. Sobre todo mis compa&ntilde;eras trans, que tienen 41 y 18 a&ntilde;os, y piensan en c&oacute;mo hubiera sido su vida con esta posibilidad y este apoyo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en Santiago del Estero tambi&eacute;n cambiaron las cosas con la llegada del gobierno libertario. El desfinanciamiento general a las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica y en &aacute;reas claves de salud sexual, reproductiva y de diversidad en particular impact&oacute; directamente en la atenci&oacute;n del consultorio. <strong>Los preservativos y descartables para hacer ex&aacute;menes ginecol&oacute;gicos son pocos. Antes los distribu&iacute;a Naci&oacute;n, ahora se ocupa la provincia. Y as&iacute; como llegan, se terminan. </strong>Las consecuencias ya se ven. Las mujeres trans pasaban todos los d&iacute;as por el consultorio buscando preservativos. Despu&eacute;s, preguntando si hab&iacute;an llegado. Ahora ya ni se acercan. &ldquo;Imaginate c&oacute;mo se van a disparar las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. Es terrible&rdquo;, sentencia la ginec&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s, desde octubre no tienen medicaci&oacute;n para llevar adelante la hormonizaci&oacute;n. Las y los trabajadores del Consultorio de Diversidad ven&iacute;an usando el stock remanente de los env&iacute;os que hab&iacute;a hecho el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n hasta 2023. El gobierno libertario no hizo nuevas licitaciones ni compr&oacute; nuevos f&aacute;rmacos. Y se empiezan a notar los efectos. Los varones trans vuelven a menstruar, lo que en muchos genera&nbsp;ansiedades y malestar an&iacute;mico. Las mujeres trans se alejan del sistema de salud y se automedican con anticonceptivos, que es, dice Patricia, lo que no tienen que hacer y contra lo que vienen peleando hace a&ntilde;os. <strong>Es que estas pastillas contienen tipos y dosis de estr&oacute;genos inadecuados para ese fin, que aumentan el riesgo de trombosis y da&ntilde;o hep&aacute;tico.</strong> La terapia hormonal de afirmaci&oacute;n de g&eacute;nero necesita un seguimiento m&eacute;dico espec&iacute;fico para garantizar su seguridad y eficacia.&nbsp;
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                Profesionales marcan que en los últimos años se volvió más común que las familias acompañen a los pacientes trans en sus decisiones médicas. Más aceptación, pero menos acceso                            </span>
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        Cubrir los tratamientos sin cobertura tiene un costo variable. Las mujeres trans oscilan en un gasto de entre 78 y 128 mil pesos por mes, y los varones trans tienen disponibles dos tipos de testosterona inyectable: una cada tres semanas, que est&aacute; a unos 45 mil pesos, y una cada tres meses, que cuesta 300 mil pesos. &ldquo;Los pacientes hacen lo que pueden. La mayor&iacute;a deja los tratamientos&rdquo;, resume Patricia.
    </p><h2 class="article-text">El trato respetuoso&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Silvina Cossi tiene 33 a&ntilde;os, es psic&oacute;loga y dos veces por semana atiende en el consultorio de la diversidad sexual que funciona en Rawson, uno de los departamentos m&aacute;s poblados de San Juan. Se trata de un espacio amigable donde trabajan ella, una trabajadora social, una enfermera y dos m&eacute;dicas de familia, adem&aacute;s del equipo de laboratorio y farmacia. El consultorio funciona a demanda, es decir, sin turno previo, y en horario vespertino en el hospital de la zona. Los pacientes viajan hasta tres horas para atenderse ah&iacute;. La mayor&iacute;a lo hace para garantizarse un trato respetuoso con su identidad y sexualidad. Y porque all&iacute; pueden recibir un tratamiento espec&iacute;fico como la hormonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La atenci&oacute;n psicol&oacute;gica no es requisito para acceder a ning&uacute;n tratamiento. </strong>Los pacientes de Silvina son los que tienen el deseo, la demanda o una derivaci&oacute;n para psicoterapia. &ldquo;Me pasa en la pr&aacute;ctica que me escriben psic&oacute;logas de alg&uacute;n centro de salud pregunt&aacute;ndome si me pueden derivar al consultorio de la diversidad a un paciente homosexual, por ejemplo. Y no hay ning&uacute;n problema, se puede derivar, se puede recibir, pero en realidad se podr&iacute;a atender en cualquier centro de salud&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el consultorio de diversidad de Rawson los tratamientos para hormonizarse sufrieron una interrupci&oacute;n que no dur&oacute; m&aacute;s de dos meses, por lo que los pacientes no tuvieron modificaciones f&iacute;sicas u hormonales que impacten de lleno en su corporalidad. Esa incertidumbre instalada se siente dentro de la terapia. &ldquo;Hay un efecto si se corta la medicaci&oacute;n, sobre todo sintomatolog&iacute;a de ansiedad. Depende de la estructura de base de cada usuario c&oacute;mo repercute esta espera. No podemos generalizar que todos los pacientes de diversidad van a recibir la interrupci&oacute;n de la hormonizaci&oacute;n de la misma manera, s&iacute; podemos decir que principalmente hay una expectativa ansiosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno provincial absorbi&oacute; el presupuesto para estos medicamentos y garantiza tambi&eacute;n que la atenci&oacute;n en el consultorio se siga brindando en cualquier circunstancia: si un paciente va y no tiene su medicaci&oacute;n, igual cuenta con un espacio de contenci&oacute;n, de escucha y acompa&ntilde;amiento. Nadie se queda solo otra vez.
    </p><h2 class="article-text">Una realidad</h2><p class="article-text">
        El 23 de enero de 2025 el presidente Javier Milei se par&oacute; frente al mundo en el Foro Econ&oacute;mico de Davos. Ah&iacute;, critic&oacute; al aborto, asoci&oacute; la homosexualidad con la pedofilia, cuestion&oacute; la existencia de los femicidios y asegur&oacute; que &ldquo;est&aacute;n da&ntilde;ando irreversiblemente a ni&ntilde;os sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones&rdquo;. Los discursos no quedaron ah&iacute;, y apenas unas semanas m&aacute;s tarde, el gobierno nacional public&oacute; el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 62/2025, que <strong>proh&iacute;be que las personas menores de 18 a&ntilde;os accedan a tratamientos de hormonizaci&oacute;n y cirug&iacute;as de reasignaci&oacute;n genital para adecuar su cuerpo a su identidad autopercibida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El DNU atent&oacute; directamente contra el art&iacute;culo 11 de la Ley de Identidad de G&eacute;nero, que establece el derecho al acceso a tratamientos de salud, como la hormonizaci&oacute;n, para adecuar el cuerpo a la identidad de g&eacute;nero autopercibida. En el caso de menores de edad, la ley vigente requiere del consentimiento informado del representante legal y la aprobaci&oacute;n de la autoridad judicial competente, considerando los principios de capacidad progresiva e inter&eacute;s superior del ni&ntilde;o.
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                    alt="Sostener los tratamientos hormonales cuestan en torno a los 100 mil pesos por mes, dependiendo género, droga y tratamiento. Sin cobertura, muchas personas deben abandonar los procesos de reafirmación"
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            <span class="title">
                Sostener los tratamientos hormonales cuestan en torno a los 100 mil pesos por mes, dependiendo género, droga y tratamiento. Sin cobertura, muchas personas deben abandonar los procesos de reafirmación                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n pretend&iacute;a eliminar el derecho de los adolescentes a estos tratamientos de salud. Sin embargo, le llovieron los pedidos de amparo y la Justicia declar&oacute; la inconstitucionalidad del DNU. Aunque a&uacute;n sigue vigente, se encuentra a la espera de que el Congreso trate su derogaci&oacute;n. Las y los m&eacute;dicos aprendieron a sortear las trabas que las obras sociales establecieron para el acceso a partir del decreto.En los consultorios, la resistencia se volvi&oacute; parte de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He visto familias muy empoderadas dispuestas a cualquier acci&oacute;n con tal de que se cumpla su derecho&rdquo;, dice Fabiana Reina. Ella es tocoginec&oacute;loga, especializada en ginecolog&iacute;a infantojuvenil y en endocrinolog&iacute;a ginecol&oacute;gica de San Miguel de Tucum&aacute;n. La demanda lenta y constante de familias que buscaban un consultorio amigable la llev&oacute; a trabajar sobre todo con infancias trans. El &aacute;rea de trabajo de la especialista es tal vez de las m&aacute;s atacadas por los detractores de la ley en general y, ahora, por el gobierno nacional en particular. &ldquo;Me dijeron en su momento <em>&lsquo;l&aacute;stima, tremenda profesional dedicarse a eso&rsquo;</em>&rdquo;, reconoce la m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 2020, Reina preside la Fundaci&oacute;n Transformando Familias. &ldquo;Que cada vez tengamos m&aacute;s familias en la Fundaci&oacute;n me hizo dar cuenta de que <strong>las infancias trans son definitivamente una realidad.</strong> Y que esa realidad convoca a toda la sociedad, empezando por su estructura fundamental, la familia&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n que encabeza la doctora es blanco de ataques por la organizaci&oacute;n del Primer Congreso Global de Infancias Trans previsto para el 18 de octubre. Las organizaciones de diversidad tucumanas denunciaron hostigamientos, agresiones y la difusi&oacute;n de contenidos falsos sobre el evento, que derivaron en la cancelaci&oacute;n del congreso. Ten&iacute;a m&aacute;s de 500 inscriptos y disertantes de todo el pa&iacute;s y el mundo. <strong>No pudo garantizarse la seguridad e integridad de las familias que iban a asistir. </strong>Sus organizadores, que pocas hab&iacute;an sentido el odio organizado como ahora: aseguran que ese discurso llega direccionado y legitimado por el Gobierno Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros estamos convencidos de que estamos en el camino correcto: alvar a un ni&ntilde;o de intentos de suicidio, de autolesiones o de situaciones de agresi&oacute;n, discriminaci&oacute;n, bullying, acoso, maltrato f&iacute;sico y todo lo dem&aacute;s por no aceptar o respetar su identidad, nos hace creer que estamos por el camino correcto, por m&aacute;s que deroguen leyes o saquen decretos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fabiana trabaja con protocolos internacionales fijados por la Asociaci&oacute;n Profesional Mundial para la Salud Transg&eacute;nero, que establece los criterios cl&iacute;nicos de atenci&oacute;n a las infancias y adolescencias. El uso de medicamentos,, por su parte, es a demanda y hay infancias y adolescencias que no llegan a eso. No todas las identidades trans deciden hormonarse. No es requerimiento ni norma para <em>ser.</em>&nbsp;En la mayor&iacute;a de los casos, a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as trans les alcanza, simplemente, con que los escuchen y reconozcan. &ldquo;Mencionar el nombre que elige ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, respetar la vestimenta que desea usar, el corte de pelo, los juguetes, los dibujos. Eso no tiene necesidad de intervenci&oacute;n de ning&uacute;n sistema judicial ni de salud. Es algo que la familia puede responder perfectamente acompa&ntilde;ando&rdquo;, explica Fabiana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay infancias y adolescencias que son entidades trans bastante importantes desde lo f&iacute;sico, autoperceptivo y disconfort corporal&rdquo; . Para esas personas, los tratamientos hormonales, dice la especialista, son necesarios, sobre todo aquellos que ayudan a frenar el desarrollo puberal de los adolescentes. &ldquo;La gente suele asustarse. Dice que castramos, hacemos da&ntilde;o o invadimos, pero la medicaci&oacute;n que se usa es de las m&aacute;s seguras que hay. Y adem&aacute;s, es reversible. <strong>No estamos experimentando con las infancias.</strong> De hecho, sobran ejemplos que muestran lo beneficioso que es recibir bloqueadores hormonales, no solo para la salud mental, sino para la salud f&iacute;sica y social de los chicos y chicas.&rdquo; El objetivo de los tratamientos no est&aacute; en intervenir, sino en aliviar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la tem&aacute;tica siempre fue dif&iacute;cil, ahora es m&aacute;s. Como en otras provincias, en Tucum&aacute;n ha habido pausas en la entrega de medicamentos para las hormonizaciones y eso repercuti&oacute; directamente en la interrupci&oacute;n de varios tratamientos. Las obras sociales y prepagas han reducido coberturas, y el escenario de incertidumbre y discriminaci&oacute;n s&oacute;lo genera m&aacute;s temores. Y, sin embargo, en cada consulta, en cada receta sorteada y en cada nombre respetado, se repite la misma escena que vio Daniel Lizzi en Rosario: alguien que, gracias a la ley y a la dedicaci&oacute;n de los equipos de salud, siente que su vida cambia para siempre. Mientras los decretos y discursos intentan frenar los derechos, los cuidados cotidianos avanzan, sosteniendo lo que la ley prometi&oacute; desde el inicio: que cada identidad pueda ser vivida sin miedo.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Hintze]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/incertidumbre-juridica-falta-recursos-ley-identidad-genero-resiste-consultorios_132_12706161.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la incertidumbre jurídica y la falta de recursos: la ley de Identidad de Género resiste en los consultorios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley de identidad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nena-vida-lilen-deuda-personas-trans-jujuy_132_12635529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/058719c1-f3ba-4d44-bef4-e55dd2e2d168_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126646.jpg" width="3216" height="1809" alt="“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su ingreso a Vialidad Nacional fue un paso en la aplicación del cupo laboral travesti-trans. Pero la ley aún no rige en la provincia y los colectivos reclaman medidas integrales y reparación histórica.</p></div><p class="article-text">
        La ley nacional N&deg;27.636 de Cupo Laboral Travesti, Trans y Transg&eacute;nero exige un 1% de empleo formal en el Estado Nacional, pero su implementaci&oacute;n en las provincias y municipios, como en Jujuy, requiere adhesi&oacute;n. Varios colectivos juje&ntilde;os de la diversidad reclaman la aplicaci&oacute;n de esta ley y demandan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas integrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado 24 de junio, ingresaron notas al Poder Ejecutivo provincial para la adhesi&oacute;n a la ley nacional. Tambi&eacute;n presentaron un proyecto de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica para la comunidad travesti, trans de personas mayores de 40 a&ntilde;os. Se trata de un pedido de pensi&oacute;n para una poblaci&oacute;n cuya expectativa de vida todav&iacute;a es menor, planteada por los a&ntilde;os en los que tuvieron restringido por ley el derecho pleno a la identidad autopercibida, que de hecho criminalizaba sus existencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los organismos de gesti&oacute;n nacional la realidad es otra. En Vialidad Nacional y en el Parque Nacional Calilegua ingresaron mujeres trans, un paso en el cupo que se ha sostenido a pesar del giro pol&iacute;tico de la administraci&oacute;n Milei en materia de reconocimiento de las personas trans.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lilen Ortega ingres&oacute; a Vialidad, distrito Jujuy en 2023 y contin&uacute;a cumpliendo su labor. El miedo a la desocupaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de un organismo son una sombra aterradora para trabajadores y trabajadoras del sector. </strong>Refieren amenazas de despido y jubilaciones en un contexto de posible desintegraci&oacute;n. &ldquo;A pesar del discurso: somos todos y todas iguales ante la ley&rdquo;, marca Lilen. Est&aacute; dispuesta a defender el puesto que le cost&oacute; tanto conseguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La de Lilen parece una historia tranquila, pero es una guerrera y de un esp&iacute;ritu resiliente que enfoc&oacute; su energ&iacute;a en capacitarse, en su familia y su trabajo. Naci&oacute; hace 40 a&ntilde;os&nbsp;en San Salvador de Jujuy. <strong>La familia la recibi&oacute; como a un var&oacute;n, pero desde muy chica ya supo que su identidad era otra. Ser trans en el NOA -o en cualquier lugar- no es f&aacute;cil, pero hoy ella camina por la vida entera.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve la suerte de estar contenida&rdquo;, explica. Tiene ojos grandes y sonr&iacute;e aunque relate recuerdos tristes: bullying en la escuela, o discriminaci&oacute;n en otros espacios.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Su historia refleja las de muchas mujeres trans del NOA: resiliencia frente a la discriminación y búsqueda de derechos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Nena desde siempre</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda mi vida fui una nena, desde chiquitita&rdquo;, asegura Lilen. Se recuerda con ternura ya en el jard&iacute;n de infantes siempre con las nenas, jugando a la casita y queriendo ser la mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su transici&oacute;n fue en la secundaria: empez&oacute; con modificar la vestimenta, a feminizarla un poco m&aacute;s. En esa etapa, dice, forj&oacute; su car&aacute;cter. &ldquo;Atraves&eacute; varias circunstancias respecto a otras miradas. No tuve la mala suerte de que me echen de la casa, o trabajar en la calle&rdquo;, explica. La familia la apoyaba, pero ella marca que con &ldquo;otra crianza&rdquo;. Fuera de casa, el mundo exterior se encarg&oacute; de hacerle sentir lo dif&iacute;cil que es ser una chica trans.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Entend&iacute; que el proceso para que se familiaricen con mi condici&oacute;n no era f&aacute;cil. </strong>Entonces hoy trato de explicar a las nuevas chicas que no es que no las quieran sus padres, sino que hay que ense&ntilde;ar a los padres a convivir con uno o una. No somos enemigos. Los papas por naturaleza en su &eacute;poca, tomaban como un castigo a un hijo afeminado&rdquo;, considera &ldquo;Hay que explicarles qu&eacute; es la aceptaci&oacute;n&rdquo;, asegura. Entiende que en algunos casos no es rechazo sino miedo: &ldquo;Piensan que nos van a golpear&hellip; No es que estemos exentos y menos victimizarnos, pero lo principal que tenemos es una vida, y uno elige qu&eacute; quiere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo mucho respeto por mis compa&ntilde;eras trans y sus vidas. La recuerdo con mucho cari&ntilde;o a Lourdes Ibarra, ella me ense&ntilde;&oacute; un mont&oacute;n &rdquo;. Lourdes fue una gran referente de la Fundaci&oacute;n Damas de Hierro, luchadora, activista que marc&oacute; una agenda en la provincia. &ldquo;A las chicas de la Fundaci&oacute;n Ana Gabriel, Sofia Serapio, Johana&hellip; varias me ayudaron. Desde un bols&oacute;n hasta ense&ntilde;arme tr&aacute;mites. Las respeto un mont&oacute;n, son protectoras&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El acceso al trabajo registrado y a la obra social marcaron un cambio decisivo en su vida"
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                El acceso al trabajo registrado y a la obra social marcaron un cambio decisivo en su vida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Lilen repasa su vida, compara los tiempos, cambios y el valor de la lucha para desarrollar una vida plena sin prejuicios. &ldquo;Mi vida es sencilla y c&oacute;moda&rdquo; sostiene y remarca que es una privilegiada en tener un trabajo, salario, obra social y obligaciones.
    </p><h2 class="article-text">Abrirse camino</h2><p class="article-text">
        Vida sencilla. Car&aacute;cter forjado. &ldquo;As&iacute; me abr&iacute; camino en lo que me propuse&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas veces escuch&oacute; &ldquo;cualquier cosa te llamamos&rdquo; cuando presentaba su curriculum. </strong>Muchas veces, en diferentes lugares. &ldquo;Yo hab&iacute;a visto que estaban ingresando chicas en el ministerio de Desarrollo Social de la provincia, y sab&iacute;a que se ten&iacute;a que cubrir un cupo trans&rdquo;, recuerda. Ah&iacute; apunt&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando dej&oacute; su curr&iacute;culum en Vialidad, pidi&oacute; tener una entrevista ah&iacute; mismo. &ldquo;Tuve la suerte que ese d&iacute;a el Jefe de Distrito estuviera desocupado, el ingeniero Roda&rdquo;. Esperaba una negativa, pero la jefa de recursos humanos, consult&oacute;, y volvi&oacute; con una respuesta positiva. &ldquo;Logr&eacute; que me haga la entrevista el ingeniero: me pregunt&oacute; mis capacidades, experiencia, muy amable y correcto. El tema era que nunca hab&iacute;a habido alguien trans en Vialidad Nacional en Jujuy&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lilen, firme con su voz recuerda su entrevista. Relata que: &ldquo;le cont&eacute; que soy peluquera desde jovencita, siempre trabaj&eacute;, fui secretaria de profesionales. Adem&aacute;s, &eacute;l me cont&oacute; su trayectoria profesional y me relat&oacute; que estaba acostumbrado al cupo trans por ver en otros pa&iacute;ses la inclusi&oacute;n&rdquo;. Observ&oacute; la apertura al di&aacute;logo y la oportunidad de poder acceder a un trabajo en blanco, registrado.
    </p><p class="article-text">
        Vialidad Nacional es un organismo que su poblaci&oacute;n laboral es de un 85% de hombres, con trabajos espec&iacute;ficos en rutas, caminos, y trabajo administrativo, cuentan con una escuela para capacitaciones y ascensos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un placer, esa entrevista en el 2022 y en el 2023 despu&eacute;s de 1 a&ntilde;o y 2 meses me llaman de recursos humanos que hab&iacute;a sido seleccionada. Fui la primera y despu&eacute;s lleg&oacute; un compa&ntilde;ero; yo en marzo y &eacute;l en junio&rdquo;. La satisfacci&oacute;n de acceder a un trabajo y los derechos que representan era un sue&ntilde;o m&aacute;s para Lilen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mi trabajo es responsabilidad, no tengo faltas, ni sanciones, ni reproches. Con mis compa&ntilde;eros nunca tuve malas miradas&rdquo;, expresa orgullosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi trabajo es administrativo: ingrese a recursos humanos hasta septiembre del 2024. Me cambiaron de secci&oacute;n, y ahora estoy en conservaci&oacute;n para balanzas en Volc&aacute;n, Barro Negro&rdquo;, en su relato remarca el sentido de pertenencia a ese organismo.
    </p><h2 class="article-text">Discursos de odio&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La asunci&oacute;n de Javier Milei trajo temor: al fin ten&iacute;a trabajo y de pronto, la amenaza de que terminara al final de ese a&ntilde;o. &ldquo;La ley nos amparaba, pero nos angustiaba quedamos sin salario y los beneficios que por ley nos corresponden. Angustian las amenazas&hellip;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ah&iacute; lo pienso y hasta no es por homofobia sino para castigar al gobierno anterior. Entonces dice &lsquo;saco, saco, saco&rsquo;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos de hormonizaci&oacute;n han sufrido restricciones. Lilien recuerda su propio proceso: Yo consum&iacute; hormonas hasta el 2018 y luego acced&iacute; a una cirug&iacute;a de mamas y estuve a punto de otra cirug&iacute;a espec&iacute;fica en 2020. Ten&iacute;a turno en mayo y lleg&oacute; marzo y se inici&oacute; la pandemia&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy creyente y s&eacute; que las cosas pasan por algo y, si no se puede, no se puede. Para algunas cosas soy perseverante y para otras s&eacute; hasta qu&eacute; punto. Entonces dije &lsquo;No se pudo&rsquo;&rdquo;, argumenta.
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                Entre recuerdos de bullying escolar y luchas por la identidad, hoy camina con orgullo su camino trans                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ESI es el camino</h2><p class="article-text">
        Lilen vuelve unos a&ntilde;os atr&aacute;s para remarcar lo acertado de la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), la importancia para crecer sin prejuicios. &ldquo;Yo jugaba a la mam&aacute;, me pon&iacute;a el delantal de la mam&aacute;, agarraba al bebote y lo hac&iacute;a dormir. Las maestras me llevaron a la psicopedagoga&rdquo;, advierte ante el prejuicio de los adultos. En segundo grado empezaron los insultos, despu&eacute;s golpes. &ldquo;Me cambian a la escuela Ceballos en 5&deg; grado hasta que finalice la primaria. La pas&eacute; b&aacute;rbaro porque &eacute;ramos tres&rdquo;, recuerda como una batalla ganada.
    </p><p class="article-text">
        Luego fue la etapa del nivel secundario: ingres&oacute; al Colegio Nacional N&deg;1, instituci&oacute;n tradicional. All&iacute; otra mala experiencia: &ldquo;Repet&iacute; segundo a&ntilde;o, porque tambi&eacute;n sufr&iacute; bullying. Era m&aacute;s cruel: hab&iacute;a un compa&ntilde;ero que me amenazaba que me pegar&iacute;a en la plaza. Cosas horribles que hemos vivido. Viv&iacute;amos con la rectora hablando del mismo tema, sin ning&uacute;n avance. Uno de los violentos era hijo de una profesora que no me quer&iacute;a aprobar. Me qued&eacute; de curso, rend&iacute;a libre y no me aprobaba. Era estudiosa, yo estaba tranquila&rdquo;, remarca las injusticias y la homofobia en el colegio.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda Lil&eacute;n que una vecina trabajaba en el Servicio Penitenciario, y ante la situaci&oacute;n le aconsej&oacute; a su mam&aacute; que hab&iacute;a un colegio para adultos en esa instituci&oacute;n. &ldquo;Yo ten&iacute;a 17 a&ntilde;os, me inscribi&oacute; y termin&eacute; la secundaria en el nocturno. Era otra sensaci&oacute;n porque todos eran adultos. No tuve problema de nada&rdquo;. As&iacute; finaliz&oacute; el secundario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hubiera querido seguir estudiando en la Universidad.</strong> Hab&iacute;a pensado seguir para Asistente Social o Ciencias Pol&iacute;ticas. Pero la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en su casa no era buena: &ldquo;En ese tiempo a mi padre lo despiden, privatizan la Direcci&oacute;n de Energ&iacute;a, y de ah&iacute; entr&oacute; a trabajar a una empresa tercerizada. Lo vuelven a echar. Y mi mam&aacute; era ama de casa, trabajaba en pol&iacute;tica ad honorem.&nbsp;Ella se aleja de eso, cansada y no ten&iacute;amos para comer. Entonces aprend&iacute; peluquer&iacute;a, empec&eacute; a trabajar, maquillar&rdquo;. Ese oficio acompa&ntilde;a a Lilen hasta hoy.
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                    alt="Su recorrido personal se entrelaza con el reclamo colectivo por la aplicación del cupo laboral travesti-trans en la provincia"
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                Su recorrido personal se entrelaza con el reclamo colectivo por la aplicación del cupo laboral travesti-trans en la provincia                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Identidad de g&eacute;nero</h2><p class="article-text">
        Lilen quiso rectificar su documento incluso antes de que existiera la ley, sancionada en 2010. En 2006 hab&iacute;a consultado con una abogada y hab&iacute;a judicializado la petici&oacute;n del cambio de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Sin ley hab&iacute;a requisitos que hoy no existen. Ten&iacute;a que presentar estudios m&eacute;dicos. Recuerda que en el Hospital Pablo Soria y en el Hospital San Roque, instituciones p&uacute;blicas, hizo todo el tr&aacute;mite, estudios. &ldquo;Pas&eacute; una pericia psiqui&aacute;trica en el hospital Neuropsiqui&aacute;trico, estaba todo avalado, listo. Y el juez ped&iacute;a el informe. Pero el endocrin&oacute;logo me dijo:<strong> &lsquo;No te voy a poder ayudar, me advirtieron que si me meto en este problema, me quitan la matr&iacute;cula&rsquo;&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que esperar a la sanci&oacute;n de la ley. La situaci&oacute;n era otra: &ldquo;Fui al Registro Civil y no tuve problemas. El director me dijo: &lsquo;La voy a derivar a la sucursal. Ah&iacute; la recibir&aacute; el encargado para que siga el tr&aacute;mite&rsquo;. Llegu&eacute;, me atiende, fotito. Sal&iacute; con la tirilla. <strong>Lo cuido a mi DNI</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hice todo el camino&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Se detiene en un tema que preocupa: los transfemicidios. &ldquo;Son un dolor, son cr&iacute;menes que los hombres creen que somos juguetes. Nos ven tan vulnerables&rdquo;. Si la expectativa de vida de las personas trans es baja, es por las violencias, por el acceso a la salud, las restricciones en el acceso al mercado laboral que empuja a situaciones de riesgo. A veces, de consumo. &ldquo;Es posible mejorar la calidad de vida de las personas trans&rdquo;, insiste Lilen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Soy una mujer trans con orgullo&rdquo;</strong>, una historia entre varias similares, es una deuda las oportunidades y la lucha sigue con las mayores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de todo lo que viv&iacute; no tengo resentimiento, solo pido respeto para cada una de nosotras, para las que vienen y para las mayores&rdquo;, asegura. Siente un &ldquo;lado materno&rdquo; con las personas trans m&aacute;s j&oacute;venes: &ldquo;Cuando tengo la oportunidad les doy consejo a las chicas que est&aacute;n en transici&oacute;n. Porque ayudarlas me da ternura y me completa: cada quien elige c&oacute;mo vivir y el camino para ser libre lo mejor posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana Mamaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nena-vida-lilen-deuda-personas-trans-jujuy_132_12635529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:20:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Siempre fui una nena”: la vida de Lilen y la deuda del Estado con las personas trans en Jujuy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Jujuy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desapareci-esfuerzo-mantener-reclamo-desaparicion-luciana-munoz-capital-vaca-muerta_132_12632766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7acf7827-19d8-40f2-a788-0fee7bbcbe1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estudiaba en una escuela para adultos y desapareció en vacaciones de invierno. Su búsqueda está atravesada por prejuicos por posibles consumos problemáticos, narcomenudeo y prostitución. ¿Quién busca a las más vulnerables cuando no vuelven a casa?</p></div><p class="article-text">
        En Neuqu&eacute;n, capital de Vaca Muerta, desapareci&oacute; hace un a&ntilde;o y dos meses Luciana Mu&ntilde;oz. Fue vista por &uacute;ltima vez caminando por el barrio Gran Neuqu&eacute;n Norte, la madrugada del 13 de julio de 2024, ten&iacute;a en ese momento 20 a&ntilde;os. Fuentes judiciales de la causa dicen que ten&iacute;a consumos problem&aacute;ticos. Su familia y amigas dicen que fumaba marihuana y tomaba alcohol de vez en cuando. Una de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n, y la sospecha de su entorno, es que sea un caso de trata de personas.
    </p><p class="article-text">
        La mam&aacute; de Luciana se llama Lila Aguerre. Tiene 36 a&ntilde;os, a Luciana la tuvo a los 14. Vivieron siempre en Gran Neuqu&eacute;n Norte, en la zona oeste de la ciudad, donde se asentaron y se asientan los barrios m&aacute;s populosos y tambi&eacute;n los m&aacute;s pobres. Habla despacio, contiene las l&aacute;grimas, el cansancio, la rabia y la impotencia de no saber qu&eacute; pas&oacute; con su hija. &ldquo;&iquest;Sabes qu&eacute;? Volviendo para atr&aacute;s, unos meses antes hab&iacute;a empezado a salir con un chico y cambi&oacute; much&iacute;simo. Luciana estaba yendo a la escuela, estaba bien, se juntaba con sus amigas. Yo no ten&iacute;a ni idea al principio de que el tipo vend&iacute;a. Me enter&eacute; unas semanas antes de que desapareciera, porque ella me lo dijo. Entonces yo en un momento me enoj&eacute; y le dije &lsquo;Luciana, ese tipo no te conviene&rsquo;, porque la vez que ella iba -a su casa- no la dejaba hablar por tel&eacute;fono. Ya me hab&iacute;a venido con la cara media &lsquo;moreteada&rsquo;, ac&aacute; en el ojo&rdquo;, cuenta Lila, mirando hacia la calle. Lo &uacute;ltimo que sabe de su hija es que <strong>el 13 de julio a la madrugada se fue a la casa de un amigo a tomar unos tragos</strong>, y que ese amigo dijo haberla acompa&ntilde;ado alrededor de las 7 de la ma&ntilde;ana hasta dos cuadras antes de su casa. Ese recorrido es el que hicieron sus amigas apenas no supieron nada de ella, se movieron hasta conseguir las filmaciones de las c&aacute;maras de seguridad donde aparentemente se la ve a Luciana cruzar la rotonda de 1 de mayo y Novella. En ese lugar, al cumplirse un a&ntilde;o de la desaparici&oacute;n colocaron un cartel de madera que dice: <strong>&ldquo;Ac&aacute; desaparec&iacute;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se para Lila, con la foto de su hija, a color y plastificada, para que no se arruine de tanto mostrarla. <strong>&ldquo;Lo que m&aacute;s extra&ntilde;o es su presencia, su risa, todo el tiempo</strong>. Falta eso en la casa, capaz que est&aacute;bamos re callados, y ven&iacute;a ella a los gritos<strong>. Yo como mam&aacute; la siento en mi coraz&oacute;n</strong>, siento que ella est&aacute; todav&iacute;a con vida. El no saber es lo peor &iquest;Qui&eacute;nes son los que est&aacute;n atr&aacute;s de lo que le pas&oacute; a ella? &iquest;Por qu&eacute; hay tanto silencio? &iquest;Por qu&eacute; cuando vos hablas de ella la gente se pone inc&oacute;moda? &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la desaparici&oacute;n de mi hija?&rdquo;, se pregunta, sin encontrar todav&iacute;a respuestas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Filmaciones de cámaras de seguridad muestran a Luciana cruzar la rotonda de 1 de Mayo y Novella la madrugada del 13 de julio de 2024. Sus compañeras y familiares recorrieron el mismo camino para reconstruir qué pasó con ella"
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                Filmaciones de cámaras de seguridad muestran a Luciana cruzar la rotonda de 1 de Mayo y Novella la madrugada del 13 de julio de 2024. Sus compañeras y familiares recorrieron el mismo camino para reconstruir qué pasó con ella                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La investigaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La causa est&aacute; a cargo del fiscal Andr&eacute;s Azar, quien asegura que hay varias l&iacute;neas de investigaci&oacute;n pero que no puede brindar detalles para no entorpecer la b&uacute;squeda. Sin embargo, confirma que una de las hip&oacute;tesis es la trata de personas: &ldquo;Estamos en ese punto. <strong>No s&eacute; si ser&iacute;a prematuro hablar de trata en este momento,</strong> pero s&iacute; hay ciertos puntos relacionados con la prostituci&oacute;n&rdquo;. Al ser consultado sobre la activaci&oacute;n de un protocolo nacional de b&uacute;squeda de Luciana afirma que &ldquo;tiene que haber evidencia y evidencia que se pueda respaldar, para activar un protocolo de trata, no sospecha, tenemos que tener pruebas&rdquo; aunque a la vez sostiene que &ldquo;casos de <strong>desaparici&oacute;n tenemos un mont&oacute;n pero que haya pasado tanto tiempo sin que aparezca no&rdquo;. </strong>En la regi&oacute;n hay dos antecedentes que marcan la memoria colectiva: el de Florencia Penacchi, una estudiante neuquina que viv&iacute;a en Buenos Aires, que desapareci&oacute; sin dejar rastros en marzo de 2005, y se sospech&oacute; que era un caso de trata de personas; y el de Oto&ntilde;o Uriarte, una adolescente de R&iacute;o Negro que estuvo desaparecida durante seis meses, la encontraron muerta en un canal de riego y tambi&eacute;n su familia denunci&oacute; que hab&iacute;a una trama de poderes vinculados a la trata y a la prostituci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de certezas Azar sostiene que &ldquo;es una causa de <strong>desaparici&oacute;n que est&aacute; atravesada por varias vulnerabilidades</strong> y que ha complicado la pesquisa y la investigaci&oacute;n desde un comienzo. Tenemos una persona (Luciana), y ac&aacute; una vulnerabilidad econ&oacute;mica, que no ten&iacute;a tel&eacute;fono celular, y desgraciadamente un <strong>consumo problem&aacute;tico de estupefacientes, </strong>y esto ha generado que se haya visto inmersa en un submundo. Sus contactos, sus amistades, no quieren hablar con la polic&iacute;a, no quieren acercarse a la Fiscal&iacute;a. Por eso es muy dif&iacute;cil&rdquo;. El <a href="https://www.mpfneuquen.gob.ar/mpf/index.php/es/10-neuquen/10-neuquen/4006-busqueda-de-luciana-munoz-formulan-cargos-por-falso-testimonio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;nico imputado hasta el momento es el ex novio</a>, pero por falso testimonio, al comprobarse que hab&iacute;a mentido en dos oportunidades sobre si hab&iacute;a estado con la joven los d&iacute;as previos y sobre lo que hizo esa noche.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hay una estudiante desaparecida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Nancy Antilef es la directora del CPEM 76, donde asist&iacute;a Luciana. Es un secundario para personas j&oacute;venes y adultas, de 600 estudiantes aproximadamente, y con una importante movilidad ya que la mayor&iacute;a trabaja y busca terminar sus estudios. Todav&iacute;a consideran a Luciana parte de la escuela: no abandon&oacute;, est&aacute; desaparecida, y por eso desde la instituci&oacute;n tramitaron su promoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las compa&ntilde;eras de Luciana la estaban acompa&ntilde;ando en sus ex&aacute;menes porque ella ten&iacute;a que rendir materias previas <strong>entonces estaban muy atentas. </strong>La preocupaci&oacute;n de ellas fue inmediata, llamaron a la secretaria de la escuela y ella nos avisa: &lsquo;<strong>hay una estudiante desaparecida&rsquo;</strong>&rdquo;, recuerda Nancy. &ldquo;Ellas hicieron el recorrido antes que la polic&iacute;a,<strong> </strong>salieron con la abuela a buscar las c&aacute;maras por donde hab&iacute;a andado. Y <strong>son las que aportan las pruebas despu&eacute;s a la Fiscal&iacute;a</strong>&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En el CPEM 76 donde estudiaba Luciana la siguen esperando. Todavía la consideran parte de la escuela y aclaran: “no abandonó, está desaparecida”"
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                En el CPEM 76 donde estudiaba Luciana la siguen esperando. Todavía la consideran parte de la escuela y aclaran: “no abandonó, está desaparecida”                            </span>
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        Todo ocurri&oacute; durante las vacaciones de invierno, pero a&uacute;n as&iacute; la comunidad educativa se moviliz&oacute;: sacaron comunicados en la cartelera, fueron al gremio docente, empapelaron el barrio con la cara de Luciana. &ldquo;Para la vuelta a clases organizamos un cambio de actividades para informar sobre la situaci&oacute;n y trabajamos el protocolo de qu&eacute; hay que hacer cuando una persona desaparece. Despu&eacute;s pegatineamos toda la escuela para que todos sepan y que salga en los medios que <strong>esta escuela empezaba las clases sin una estudiante&rdquo;. </strong>Con el paso de los d&iacute;as, tambi&eacute;n se abordaron los prejuicios: &ldquo;pensar que si la estudiante consume no hay que buscarla, no se merece el respeto, ni de derechos, ni garant&iacute;as, o decir &lsquo;por algo habr&aacute; sido&rsquo;, es volver a esa conceptualizaci&oacute;n de la dictadura, entonces trabajamos en romper esos prejuicios, <strong>desnaturalizar que una persona puede desaparecer</strong> y que nadie la busque o que a nadie le interese, hablamos de la problem&aacute;tica, aunque hay un silencio abismal atr&aacute;s&rdquo;. Adem&aacute;s, sobre lo que pudo haber ocurrido sostiene la hip&oacute;tesis de la familia: &ldquo;<strong>hay grupos de poder </strong>vinculados, entre ellos la polic&iacute;a, hay una red de poder que sostiene una <strong>pr&aacute;ctica de trata, de prostituci&oacute;n, de consumo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ella te dec&iacute;a &lsquo;llego en 5 gordita&rsquo;,<strong> y despu&eacute;s del receso no lleg&oacute; m&aacute;s&rdquo;. </strong>El recuerdo es de Yanet Scalona, una sus compa&ntilde;eras. Dice que su grupo de amigas todav&iacute;a espera que aparezca por el pasillo. &ldquo;Nos conocimos en primer a&ntilde;o, en 2023. Era muy pizpireta, como cualquier pibita de su edad. Estaba en esa transici&oacute;n de la adolescencia a la vida adulta, de compromiso, de trabajo, de querer estudiar, de querer formarse en algo&rdquo;, cuenta Yanet. Tiene 47 a&ntilde;os. &ldquo;La Lu&rdquo; -como le dicen sus amigas- podr&iacute;a ser su hija pero que se hicieron compinches. Recuerda haber compartido las lecturas de los libros &ldquo;Tuya&rdquo; y &ldquo;Perros de nadie&rdquo;. &ldquo;Andaba con problemas de amor, pero t&iacute;pico de cualquier chica de su edad&rdquo;, agrega.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Lila, como Nancy y Yanet aseguran que Luciana fumaba marihuana de vez en cuando y tomaba alcohol, pero que no era algo recurrente en su vida. &ldquo;Si fuese como la quieren pintar, ella no habr&iacute;a estado preocupada en dar una lecci&oacute;n, en entender un libro o ver c&oacute;mo se hace alguna ecuaci&oacute;n&rdquo;, afirma Yanet.
    </p><h2 class="article-text">El abandono</h2><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;narcomenudeo&rdquo; es el tr&aacute;fico de drogas y estupefacientes en menor escala, una modalidad que crece en las zonas populares y m&aacute;s a&uacute;n en &eacute;pocas de crisis y ajuste. Nancy advierte que es algo que est&aacute; presente en el barrio. La escuela est&aacute; emplazada en Melipal, al lado de Gran Neuqu&eacute;n Norte, donde viv&iacute;a Luciana. &ldquo;Ven&iacute;amos de una balacera en la esquina de la escuela, porque hay una disputa por los kioscos narcos. <strong>Hay un abandono al oeste en relaci&oacute;n al narcomenudeo, hay un &lsquo;dejar hacer&rsquo;&rdquo;, asegura.</strong>
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                    alt="Decidieron trabajar con el impacto que implica la desaparición de una alumna: hablar de las condiciones sociales del barrio donde hay experiencias de narcomenudeo, prostutución y vulnerabilidad"
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                Decidieron trabajar con el impacto que implica la desaparición de una alumna: hablar de las condiciones sociales del barrio donde hay experiencias de narcomenudeo, prostutución y vulnerabilidad                            </span>
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        Nancy destaca que la desaparici&oacute;n de Luciana destap&oacute; debates, puso sobre la mesa la necesidad de hablar de los consumos de sustancias, y tambi&eacute;n sobre los cuerpos de las mujeres y sus v&iacute;nculos sexo-afectivos. <strong>&ldquo;Tenemos estudiantes que reconocen vender su cuerpo, y que consumen sustancias y hablan abiertamente de esa situaci&oacute;n</strong>, tambi&eacute;n de los riesgos. Ante esto &iquest;c&oacute;mo contenemos?&rdquo;, se pregunta la docente. Se abre ah&iacute; otro debate sobre el rol actual de la escuela, que trasciende lo meramente formativo. <strong>&ldquo;Tal vez tengamos que habilitar m&aacute;s la escucha&rdquo;,</strong> aventura Nancy. Desde el Consejo Provincial de Educaci&oacute;n, afirman que &ldquo;las escuelas no cuentan con protocolos espec&iacute;ficos dado que la competencia frente a situaciones de esta naturaleza excede al &aacute;mbito educativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Lo visible</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Neuqu&eacute;n ha sido noticia nacionalmente por la explotaci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo no convencional en la formaci&oacute;n Vaca Muerta. No tienen la misma visibilidad las contradicciones y desigualdades que genera una econom&iacute;a de enclave petrolero. Entre ellas est&aacute; lo que sucede con el comercio sexual en contextos extractivos. La antrop&oacute;loga mapuche Melisa Cabrap&aacute;n Duarte en una<a href="https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/87266/CONICET_Digital_Nro.e28b2ce9-06e0-462c-a023-05f9e15773c8_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/87266/CONICET_Digital_Nro.e28b2ce9-06e0-462c-a023-05f9e15773c8_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n publicada en 2018</a> ya abordaba c&oacute;mo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os &ldquo;la prostituci&oacute;n en estos entornos pas&oacute; a ser le&iacute;da como trata de personas con fines de explotaci&oacute;n sexual, que <strong>es la modalidad sexoecon&oacute;mica m&aacute;s coercitiva y violenta dentro del comercio sexual</strong> &ndash;aunque no la &uacute;nica&rdquo;. Adem&aacute;s, sostiene que el comercio sexual en zonas petroleras de la Patagonia es &ldquo;representado desde el sentido com&uacute;n como un espacio que promueve casi exclusivamente la trata de personas, a pesar de que exista una diversidad de experiencias o de grados de consentimiento&rdquo;. En este contexto, de tramas de poder y modos de consumo extractivista de uso y descarte que instala la industria hidrocarbur&iacute;fera, no solo en su n&uacute;cleo central sino sobre todo en los m&aacute;rgenes, hace m&aacute;s de un a&ntilde;o falta Luciana.
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                    alt="¿Qué casos se vuelven masivos? ¿Qué desapariciones impactan? La comunidad de Luciana pelea contra la estigmatización que condiciona su búsqueda"
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                ¿Qué casos se vuelven masivos? ¿Qué desapariciones impactan? La comunidad de Luciana pelea contra la estigmatización que condiciona su búsqueda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Cuerpos que importan&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n les ense&ntilde;a a ser sujetas de derechos?&rdquo;</strong> La pregunta se la hace Paola G&oacute;mez, m&eacute;dica del sistema p&uacute;blico de Neuqu&eacute;n, referente del dispositivo de d&iacute;a Casa de Mujeres &ldquo;Las Resilientes&rdquo; destinado a embarazadas o pu&eacute;rperas con consumos problem&aacute;ticos de sustancias. Desde su experiencia analiza: &ldquo;si una mujer se considera sujeta, y quiere comercializar su cuerpo, es una discusi&oacute;n, y ah&iacute; podemos dar ciertos debates, <strong>ahora cuando no hay opci&oacute;n y cuando es la &uacute;nica manera para obtener plata, casa, drogas&hellip;No hay una sujeta ah&iacute;&rdquo;. </strong>Paola no habla puntualmente del caso de Luciana sino que hace referencia a las condiciones de vida estructurales de una poblaci&oacute;n vulnerable, marginada, que muchas veces repite patrones porque no conoce otros modos de vincularse y de transitar las existencias.
    </p><p class="article-text">
        Lila, Nancy, la abuela de Luciana y una integrante de &ldquo;la Asamblea por Luciana&rdquo;, formada desde su desaparici&oacute;n por amigas y familiares, viajaron a Buenos Aires a fines de agosto para visibilizar la b&uacute;squeda. Fueron a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, marcharon junto a los jubilados y jubiladas, hicieron ruido. &ldquo;Volvimos y no tuvimos ning&uacute;n llamado de la Justicia, ninguna novedad&rdquo;, dice desilusionada Lila. Marchan cada mes que se cumple sin Luciana, en la escuela organizaron un taller sobre trata el 8 de agosto, pegan carteles. Se preguntan c&oacute;mo cambiar&iacute;a el reclamo en la sociedad, y si la respuesta por parte del Estado ser&iacute;a distinta si la desaparecida hubiese sido de otro estrato social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La familia de Luciana está convencida de que no se fue por decisión propia. Reclaman que la sigan buscando y piden atención para el caso"
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                La familia de Luciana está convencida de que no se fue por decisión propia. Reclaman que la sigan buscando y piden atención para el caso                            </span>
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        En los 90,<a href="https://reddesalud.org/apc-aa-files/1342d291dfef7a4d531a2a778bc9da8e/butler-judith-cuerpos-que-importan.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la fil&oacute;sofa Judith Butler</a> postulaba la noci&oacute;n que existen<strong> &ldquo;cuerpos que importan&rdquo; y otros que son excluidos</strong>, por lo general aquellos que se alejan de la norma por su disidencia sexual o por su estado social. Cuerpos, vidas, que quedan a la deriva, que &ldquo;se dejan morir&rdquo; desde la perspectiva biopol&iacute;tica, es decir que no hay pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que los incluyan, que les habiliten posibilidades, que los contengan.
    </p><p class="article-text">
        Lila se resiste a la idea de no saber, de dejar morir, de dejar hacer. &ldquo;<strong>El silencio se vuelve impunidad&rdquo;</strong>, denuncia. Nancy tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;<strong>No podemos naturalizar que una estudiante est&eacute; desaparecida</strong>, la escuela tiene que tener un rol protag&oacute;nico en visibilizar la situaci&oacute;n cuando vemos que los medios estigmatizan, que no aparece en b&uacute;squedas permanentes o qued&oacute; como una noticia atrasada&rdquo;. Yanet resume el dolor que comparten: &ldquo;cuando una<strong> persona est&aacute; desaparecida no se puede hacer un duelo, est&aacute;s continuamente con ese dolor ah&iacute;</strong>. Est&aacute;s esperando volver a verla, sus amigas<strong> </strong>todav&iacute;a esperan que vuelva por ese pasillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si sos v&iacute;ctima o conoc&eacute;s una situaci&oacute;n de trata de personas podes hacer la denuncia en el n&uacute;mero gratuito 145. Si tenes alg&uacute;n dato de Luciana Mu&ntilde;oz comunicate con la Polic&iacute;a de Neuqu&eacute;n al 299 4422821 / 266 154017882.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MF / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melina Fit]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desapareci-esfuerzo-mantener-reclamo-desaparicion-luciana-munoz-capital-vaca-muerta_132_12632766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:15:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Acá desaparecí”: el esfuerzo por mantener el reclamo por la desaparición de Luciana Muñoz en la capital de Vaca Muerta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luciana Muñoz,Vaca Muerta,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/vivir-miedo-discursos-odio-aumento-violencia-colectivo-lgbtiq_132_12635402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/543b9795-ffbb-4038-90ef-42ae827119ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los números muestran un incremento del 70 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado. Hostigamiento, ataque y reducción de las políticas públicas que atienden a una población vulnerada al calor del discurso presidencial.</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as de lluv&iacute;a para las y los vendedores ambulantes son desoladores: pocas ventas, ropa y zapatillas mojadas y mucho fr&iacute;o. El 3 de marzo de 2025, a las ocho de la noche, In&eacute;s Zarantonello miraba televisi&oacute;n; disfrutaba del calor de su casa luego de haber pasado todo el d&iacute;a vendiendo empanadas bajo la tormenta. Su novia, Ana, hab&iacute;a bajado al supermercado a comprar algo para la cena. Como todos los lunes a esa hora, a pocos metros del departamento de las chicas tocaba La Bomba del Tiempo en el Centro Cultural Konex, en el barrio porte&ntilde;o de Almagro. Durante el show de tambores, el ruido es tan intenso que en la casa de In&eacute;s y Ana retumban las paredes y los vidrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        In&eacute;s todav&iacute;a no entiende c&oacute;mo, entre el alboroto, logr&oacute; escuchar los gritos de su novia. Apag&oacute; la tele, no alcanz&oacute; ni a ponerse las zapatillas y sali&oacute; corriendo al pasillo. En la escalera, dos de sus vecinos &mdash;padre e hijo&mdash; le estaban pegando palazos a Ana mientras le gritaban: <em>&ldquo;Lesbiana de mierda, te vamos a matar, qu&eacute; linda se te ve la cara rojita&rdquo;</em>, en alusi&oacute;n a la sangre que le corr&iacute;a por el rostro.
    </p><p class="article-text">
        In&eacute;s se interpuso entre su novia y los golpes. Intent&oacute; calmar la situaci&oacute;n, pero uno de los agresores sac&oacute; una navaja. Ana recibi&oacute; un puntazo en la oreja &mdash;cuatro puntos de sutura&mdash;, otro en la cabeza &mdash;un punto&mdash; y golpes en todo el cuerpo. In&eacute;s sufri&oacute; un corte en el brazo derecho &mdash;cinco puntos&mdash;.&nbsp;La navaja les parec&iacute;a poco, entonces uno de los matones fue al departamento y agarr&oacute; dos cuchillas, las afilaba una contra otra como si fuese un carnicero, mientras ellas lloraban, desoladas. El ataque dur&oacute; diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las semanas previas nos hostigaron, la violencia fue en aumento. <strong>Ahora estamos con una orden de restricci&oacute;n y un bot&oacute;n de p&aacute;nico</strong>; nuestros agresores, Miguel y Juli&aacute;n Yanes, viven en el mismo piso que nosotras. Ellos pudieron pagar un abogado penalista, algo que nosotras, por nuestros bajos recursos no pudimos. Solo estuvieron 48 horas detenidos. Para la Justicia fueron lesiones leves y amenazas pero en realidad nos quisieron matar por ser lesbianas, deber&iacute;an estar presos. Este gobierno de ultraderecha habilit&oacute; el odio e hizo mierda nuestras vidas. Incitaron a que resurjan estos fantasmas que cre&iacute;amos muertos&rdquo;, cuenta In&eacute;s a <em>Punto de Encuentro</em>.
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                    alt="“Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy están legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial”, asegura María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans"
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                “Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy están legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial”, asegura María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Vivir con miedo</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del ataque, la vida les cambi&oacute; por completo. Gracias a un espacio feminista pudieron recibir atenci&oacute;n de psic&oacute;logos, psiquiatras y abogados. Mientras ellas toman antidepresivos y pastillas para poder dormir, los agresores viven en libertad. Ines y Ana son vendedoras ambulantes, desde el 3 de marzo tienen miedo de salir: &ldquo;Los discursos de odio a la comunidad LGBTIQ+ del presidente Javier Milei est&aacute;n directamente relacionados con el ataque que sufrimos por nuestra orientaci&oacute;n sexual. En un instante perdimos nuestros derechos y nuestra libertad. La violencia es cada vez mayor&rdquo;, dice In&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Un mes y ocho d&iacute;as antes de la agresi&oacute;n a In&eacute;s y a Ana, el 23 de enero de 2025, en su discurso en el Foro Econ&oacute;mico Mundial en Davos, el presidente Javier Milei en su intervenci&oacute;n asoci&oacute; la orientaci&oacute;n sexual de una persona al abuso hacia las infancias, usando como ejemplo el caso de una pareja homosexual estadounidense condenada por ese delito. Ley&oacute;: &ldquo;Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones m&aacute;s extremas, la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son ped&oacute;filos, por lo tanto, quiero saber qui&eacute;n avala esos comportamientos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Inés y Ana.                            </span>
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        Desde que la Libertad Avanza gobierna Argentina, los discursos de odio. las fakes news y los embates al colectivo LGTBIQ+ y a los feminismos son coordinados y sistematizados. Los recortes del Estado Nacional tienen un especial ensa&ntilde;amiento en las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero: desmantelaron programas que resultaban efectivos, la motosierra destruy&oacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a la salud sexual, modificaron leyes por decreto y un sinf&iacute;n de retrocesos en conquistas sociales que mejoraron sustancialmente la calidad de vida de millones de personas. La habilitaci&oacute;n estatal del odio y la violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica al feminismo y a las diversidades sexuales traspasa las redes sociales y se sienten en las calles y en los cuerpos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del &uacute;ltimo informe del Observatorio Nacional de Cr&iacute;menes de <strong>Odio LGBT+ son alarmantes: durante el primer semestre de 2025 se registraron 102 cr&iacute;menes de odio contra esa comunidad, eso significa un aumento del 70% </strong>en comparaci&oacute;n con el mismo per&iacute;odo del a&ntilde;o anterior.&nbsp;Del total de las v&iacute;ctimas, el 70,6 % de los casos (72) corresponden a mujeres trans; en segundo lugar, con el 16,7 % (17), se encuentran los varones gay cis; en tercer lugar, con el 6,9 % (7) de los casos, figuran las lesbianas.&nbsp;&ldquo;Creemos que el aumento en los cr&iacute;menes de odio en Argentina est&aacute;n directamente relacionados con la profundizaci&oacute;n y el aumento de los discursos violentos. Las conductas discriminatorias y violentas hacia nuestra comunidad hoy est&aacute;n legitimadas y avaladas desde el gobierno nacional y desde la figura presidencial&rdquo;, dice a Punto de Encuentro, Mar&iacute;a Rachid, presidenta de la Federaci&oacute;n Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La respuesta colectiva</h2><p class="article-text">
        El Teje es una organizaci&oacute;n dedicada a brindar talleres de acompa&ntilde;amiento pol&iacute;tico y de cuidado gratuito a ni&ntilde;eces y adolescencias trans, as&iacute; como a sus familias y referentes afectivos. Desde la Educaci&oacute;n Sexual Integral (ESI), con una mirada transfeminista se generan espacios seguros y comunitarios. La ternura es el punto de partida para entrelazar estrategias de di&aacute;logo, debate, contenci&oacute;n a un presente marcado por discursos de odio hacia la comunidad LGBTIQ+.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juana Molinari tiene 30 a&ntilde;os, es activista travesti, co-fundadora de El Teje &ldquo;Desde principios de este a&ntilde;o aument&oacute; la cantidad de personas que asisten a la organizaci&oacute;n. Las familias refieren tener mucho miedo de que sus hijes est&eacute;n solos en los espacios p&uacute;blicos. Hay que desarmar los miedos colectivamente. En los talleres para adolescentes trabajamos mucho con ESI, salud mental y prevenci&oacute;n de suicidios. Les adolescentes manifiestan un recrudecimiento del bullying y la violencia en los colegios; esto lo notamos en los talleres: el a&ntilde;o pasado, entre adolescentes, familiares y adultos, acompa&ntilde;amos a 60 personas. Este a&ntilde;o vienen 150. Por la demanda tuvimos que sumar cinco profesionales de salud mental&uml;, cuenta Juana.&nbsp;
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                    alt="Hay familias que hablan de miedo a que sus hijes estén solos en espacios públicos. Las organizaciones trans dan cuenta de pedidos de acompañamiento y temor por hostigamiento constante"
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                Hay familias que hablan de miedo a que sus hijes estén solos en espacios públicos. Las organizaciones trans dan cuenta de pedidos de acompañamiento y temor por hostigamiento constante                            </span>
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        El Teje mantiene un acuerdo con el colegio secundario Nicol&aacute;s Avellaneda, de la Ciudad de Buenos Aires. Gracias a este convenio, la organizaci&oacute;n dispone de cupos escolares, que pueden ser usados en cualquier momento del a&ntilde;o, por&nbsp;adolescentes trans que est&aacute;n sufriendo bullying en sus escuelas. &ldquo;A partir de un caso de violencia escolar que lleg&oacute; al espacio resolvimos hacer este acuerdo con el colegio. En el Avellaneda hay un equipo de profesionales de ESI muy bueno, articulamos con ellos para hacer el acompa&ntilde;amiento inicial. Empezamos en septiembre de 2024, desde entonces <strong>ya se cambiaron siete adolescentes que sufr&iacute;an maltrato. Sus vidas cambiaron por completo</strong>&rdquo;, dice Juana.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Milei y la ley</h2><p class="article-text">
        En febrero de 2025, y basado en <em>fake news</em>, el presidente Javier Milei modific&oacute; por decreto la Ley de Identidad de G&eacute;nero. De un plumazo, introdujo cambios en el art&iacute;culo 11, que garantiza el derecho al libre desarrollo personal. El DNU presidencial proh&iacute;be los tratamientos e intervenciones para personas menores de 18 a&ntilde;os. Restringiendo derechos previamente reconocidos por la normativa vigente. Si bien no todas las personas trans, travestis y no binaries deciden comenzar el tratamiento de hormonizaci&oacute;n, esta decisi&oacute;n del Ejecutivo trajo complicaciones y dificultades al colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mar&iacute;a Rachid, el DNU es absolutamente inconstitucional e ilegal porque un decreto no puede modificar una ley aprobada por el Congreso. &ldquo;Para modificar la ley se basaron en argumentos falaces y alejados de la realidad. Est&aacute; generando dolor y preocupaci&oacute;n en muchas familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mimi Lozano, cursa quinto a&ntilde;o de Psicolog&iacute;a en la UBA y es referente de El Teje. Dice que el decreto caus&oacute; tristeza y desilusi&oacute;n en las adolescencias trans y es un tema de discusi&oacute;n y preocupaci&oacute;n en los talleres que coordina. Si bien la Ley de Identidad de G&eacute;nero est&aacute; vigente, profesionales y activistas notan dilaciones y trabas estatales a quienes quieran iniciar los tr&aacute;mites de cambio de g&eacute;nero y tratamientos de hormonizaci&oacute;n: &ldquo;Les adolescentes viven con angustia las violencias estatales. Antes ten&iacute;amos una Ley de Identidad de G&eacute;nero que les permit&iacute;a cambiarse el DNI sin ning&uacute;n tipo de justificaci&oacute;n o de firma parental. Les adolescentes apuntaban a eso como un anhelo y era algo que les daba mucha ilusi&oacute;n y de repente se topan con demoras o negativas y se frustran. Por eso hay que acompa&ntilde;arlos y construir en comunidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La motosierra tambi&eacute;n destruy&oacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a prevenir embarazos no deseados en adolescentes, como as&iacute; tambi&eacute;n prevenci&oacute;n de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. La desarticulaci&oacute;n de programas, el vaciamiento institucional y la reducci&oacute;n de recursos afectan directamente la capacidad de respuesta de las provincias y municipios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia Sotile es abogada e integra el &aacute;rea jur&iacute;dica del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA). Desde all&iacute; trabajan en cuatro ejes centrales: salud sexual y reproductiva; violencias y acceso a la justicia,&nbsp;g&eacute;nero y democracia, y cuidados y desigualdades socioecon&oacute;micas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Existe una decisión política de desmantelar, desfinanciar o interrumpir programas que garantizan el acceso a la salud sexual y reproductiva”, asegura Patricia Sotile, abogada del área jurídica del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA)"
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                “Existe una decisión política de desmantelar, desfinanciar o interrumpir programas que garantizan el acceso a la salud sexual y reproductiva”, asegura Patricia Sotile, abogada del área jurídica del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA)                            </span>
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        Desde la asunci&oacute;n de Javier Milei, advierten un grave retroceso en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas vinculadas a la violencia de g&eacute;nero y en la compra de insumos para salud sexual y (no) reproductiva. &ldquo;<strong>Existe una decisi&oacute;n pol&iacute;tica de desmantelar, desfinanciar o interrumpir programas que garantizan el acceso a la salud sexual y reproductiva</strong>, como la falta de compra de insumos para garantizar el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo y el env&iacute;o de medicamentos a centros de salud. Las provincias atraviesan una situaci&oacute;n cr&iacute;tica para suplir la ausencia del Estado Nacional en la compra de m&eacute;todos anticonceptivos o insumos para salud sexual&rdquo;, dice Sotile.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los programas m&aacute;s exitosos &mdash;y reconocido internacionalmente por sus resultados&mdash; es el Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA). Se implement&oacute; en 2018 y desde entonces logr&oacute; reducir en casi un 50% el embarazo no intencional en adolescentes. &ldquo;El plan est&aacute; completamente desmantelado. Despidieron a 619 agentes territoriales que trabajaban en las provincias con adolescentes para prevenir embarazos no deseados, detectar casos de abuso y violencias de g&eacute;nero, consumo problem&aacute;tico y problemas de salud mental. Adem&aacute;s, se recortaron o suspendieron numerosos programas fundamentales que brindaban ayuda, acceso y contenci&oacute;n a mujeres y diversidades en situaci&oacute;n de violencia. Argentina no solo est&aacute; siendo observada con preocupaci&oacute;n por los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, sino tambi&eacute;n por organismos internacionales&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Marea Rosa es una ONG de La Plata que lucha por una sociedad libre de discriminaci&oacute;n y violencias. En su mayor&iacute;a est&aacute; integrada por chicas trans. Galaxia Rod es activista por los derechos humanos y sociales de las personas travestis y trans y militante de la organizaci&oacute;n e integrante de la coordinadora &ldquo;Flopy Reinaldi&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Teniendo en cuenta que es la poblaci&oacute;n con niveles alt&iacute;simos de suicidios; este desamparo estatal afecta a un desarrollo saludable. Somos el caballito de batalla de la ultraderecha, sus discursos impactan de lleno en nuestros cuerpos. La Libertad Avanza present&oacute; un proyecto de ley en la provincia de Buenos Aires para eliminar el cupo laboral trans&rdquo;, dice Galaxia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Romina Montiel es m&eacute;dica generalista, m&eacute;dica de familia y paliativista. En el marco de los derechos sexuales, reproductivos, no reproductivos y de diversidad, trabaja en un Centro de Atenci&oacute;n Primaria de la Salud (CAPS) en Ezeiza, Provincia de Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estos centros, desde hace dos a&ntilde;os, faltan preservativos y escasean las pastillas anticonceptivas orales. Para las interrupciones voluntarias y legales del embarazo hay faltantes de mifepristona, un medicamento que, combinado con misoprostol, reduce los efectos adversos para las personas que lo utilizan. Si bien no hay registros oficiales que demuestren esta hip&oacute;tesis, Romina nota d&iacute;a a d&iacute;a un aumento preocupante de embarazos adolescentes y de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Adem&aacute;s hay un desabastecimiento de hormonas utilizadas en tratamientos para personas trans, travestis y no binarias para adecuar sus cuerpos.&nbsp;Los municipios, en su mayor&iacute;a con problemas de presupuesto, no pueden dar respuestas a las demandas. Son las y los m&eacute;dicos los que tienen que trazar estrategias para suplir la ausencia planificada del Estado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asistimos a m&aacute;s de 180 personas trans, travestis y no binaries. Desde principios de 2025 detectamos faltantes de hormonas. En mis 25 a&ntilde;os de profesi&oacute;n jam&aacute;s vi un deterioro tan profundo&rdquo;, dice Romina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con Galaxia Rod que para las persona trans, suspender un tratamiento de hormonizaci&oacute;n o no poder iniciarlo provoca mucha angustia, impotencia, ansiedad, depresi&oacute;n, trastornos del sue&ntilde;o, de la alimentaci&oacute;n y en los v&iacute;nculos. Adem&aacute;s, se deteriora la calidad de vida y la preocupaci&oacute;n por un derecho antes garantizado se vuelve diaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el CAPS generan lazos humanitarios y cotidianos con los pacientes del colectivo LGTBIQ+. Romina cuenta que los acompa&ntilde;an a las marchas del orgullo y a diversas actividades. <strong>El a&ntilde;o pasado sucedi&oacute; un hecho in&eacute;dito, muchos decidieron no asistir por miedo a exponerse. Por esa experiencia traum&aacute;tica, para este noviembre organizaron grupos de contenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento.</strong> Para Montiel la destrucci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas afecta a la dignidad de las personas, que no pueden acceder a un derecho vital, no poder identificarse atenta contra la dignidad de estar vivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Galaxia, existe una parte importante de la sociedad que siente satisfacci&oacute;n cuando se les quitan derechos a las personas travestis y trans. En este cambio de paradigma, en donde los discursos de odio est&aacute;n amparados y avalados desde el Estado nacional, se habilita y legitima la violencia en las calles. Para ilustrarlo, relata un episodio de un d&iacute;a cualquiera en su vida. Como siempre, fue a la misma verduler&iacute;a de su barrio. Mientras esperaba ser atendida, un hombre se le acerc&oacute; y le dijo: &ldquo;Para salir as&iacute; vestida, te ten&eacute;s que sacar esos bigotes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde Marea Rosa notan un aumento exacerbado de la violencia al colectivo LGTBIQ+ &ldquo;Hoy, todas nuestras compa&ntilde;eras, fueron v&iacute;ctimas de alg&uacute;n tipo de agresi&oacute;n f&iacute;sica o violencia psicol&oacute;gica. <strong>No tenemos d&oacute;nde denunciar porque los organismos fueron desmantelados&rdquo;.</strong>
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                Aramis Amaris Lascano es abogada, activista trans y docente en la Escuela Shirley La Bombón, un espacio de educación travesti, trans y no binarie de la ciudad de La Plata: “Nos construímos una coraza o una armadura para poder vivir”                            </span>
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        <strong>Aramis Amaris Lascano</strong> es abogada, activista trans y docente en la Escuela Shirley La Bomb&oacute;n, un espacio de educaci&oacute;n travesti, trans y no binarie de la ciudad de La Plata. Cree que la forma de enfrentar este momento tan hostil para la comunidad es generando lazos de solidaridad y entrelazarse en un apoyo mutuo. Los insultos y las agresiones en la v&iacute;a p&uacute;blica se volvieron eventos cotidianos. &uml;Hace unas semanas un tipo aceler&oacute; el auto y me lo tir&oacute; encima, tuve que saltar porque sino me atropellaba. Nos constru&iacute;mos una coraza o una armadura para poder vivir&ldquo;, cuenta Amaris. Ella se atiende en un hospital p&uacute;blico de la Provincia de Buenos Aires. Dice que desde 2024 faltan hormonas o las que hay est&aacute;n vencidas. &rdquo;Nos genera incertidumbre, desequilibrios y un impacto negativo en nuestra salud. Hay quienes tomamos hormonas femeninas y bloqueadores de testosterona. Yo nac&iacute; desarrollando testosterona, no tomar bloqueadores afecta a nuestra identidad de g&eacute;nero, a nuestra propia constituci&oacute;n como personas&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CS / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Candelaria Schamun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/vivir-miedo-discursos-odio-aumento-violencia-colectivo-lgbtiq_132_12635402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:10:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir con miedo: discursos de odio y aumento de la violencia contra el colectivo LGBTIQ+]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Violencia,LGBTIQ+]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/altero-fotos-companeras-clase-subio-sitios-porno-primera-vez-caso-violencia-digital-llega-juicio-cordoba_132_12632680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e906243-10a3-4012-8659-966a43ba4e3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1050y232.jpg" width="1200" height="675" alt="Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La violencia digital es real y trae consecuencias graves en las vidas de quienes la padecen. Un caso de deep-fake en una escuela secundaria de Córdoba llega a juicio y configura un leading case en materia penal. Las redes de madres que acompañan y le ponen el cuerpo a la denuncia y al reclamo de justicia de sus hijas, frente al aparato institucional. </p></div><p class="article-text">
        El 5 de junio de 2024 Camila recibi&oacute; un WhatsApp de una compa&ntilde;era del colegio que conten&iacute;a una captura de pantalla. Tuvo que leerlo dos o tres veces antes de irse al navegador para buscar lo que nunca hubiera querido encontrar: s<strong>u nombre y apellido en un sitio web de contenidos pornogr&aacute;ficos. </strong>&ldquo;Cuando ingreso mi nombre, aparecen autom&aacute;ticamente tres resultados de b&uacute;squeda&rdquo;, se&ntilde;ala la joven. A partir de ese momento, un hurac&aacute;n arras&oacute; con todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jimena, otra joven afectada, hizo la misma b&uacute;squeda: se encontr&oacute; con fotos de su cara, extra&iacute;das de su cuenta de Instagram y &ldquo;fotos de otros cuerpos de mujeres en ropa interior con su cara editada arriba de esos cuerpos&rdquo;. La pr&aacute;ctica se denomina &ldquo;face swapping&rdquo;: se realiza con IA y consiste en el reemplazo de im&aacute;genes (fotos y/o video) e intercambio del rostro de dos o m&aacute;s personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las estudiantes de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano <strong>empezaron a recibir mensajes directos de varones desconocidos, de distintos pa&iacute;ses del mundo, en sus cuentas de Instagram. </strong>Junto a las im&aacute;genes trucadas y los nombres reales, alguien hab&iacute;a publicado los perfiles de redes sociales de ellas en el sitio web <em>Poringa</em>, con mensajes tales como: <em>&ldquo;XX...se regala en MD de Instagram&rdquo;</em>, junto a una serie de fuertes adjetivos sobre las chicas, propios del discurso porno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El alcance del da&ntilde;o era descomunal. </strong>Las publicaciones hab&iacute;an sido realizadas un a&ntilde;o atr&aacute;s, por lo que ya ten&iacute;an miles de visualizaciones, de usuarios locales y de otros pa&iacute;ses. Las v&iacute;ctimas entraron en p&aacute;nico, tem&iacute;an que la poblaci&oacute;n escolar ingresara a las publicaciones y que el tema escalara, exponi&eacute;ndolas a las miradas y a los comentarios de sus pares e incluso de desconocidos que pod&iacute;an quiz&aacute;s reconocerlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta nota no usaremos los nombres reales de las chicas: una decisi&oacute;n para respetar su intimidad y evitar la revictimizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El fiscal utiliza la Ley Olimpia y la Convención de Belém do Pará para imputar al responsable y reconoce la violencia sexual digital como delito. La aparición de material digital de abuso a menores complicó la situación judicial"
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                El fiscal utiliza la Ley Olimpia y la Convención de Belém do Pará para imputar al responsable y reconoce la violencia sexual digital como delito. La aparición de material digital de abuso a menores complicó la situación judicial                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">En el aula&hellip; y en Internet</h2><p class="article-text">
        Buscando respuestas, la mam&aacute; de Josefina, una joven que ten&iacute;a 17 a&ntilde;os en ese momento, descubri&oacute; que el autor del hecho habr&iacute;a utilizado fotos de su hija y de otras compa&ntilde;eras que sub&iacute;an a la red social de Instagram en una lista reservada, de mejores amigos, a la cual ten&iacute;a acceso. Era un conocido, un compa&ntilde;ero de escuela de las chicas quien&nbsp;editaba y pegaba sus caras sobre im&aacute;genes de cuerpos desnudos de mujeres que exhib&iacute;an lencer&iacute;a o mostraban sus partes &iacute;ntimas. A&uacute;n desconcertada, decidi&oacute; ponerse en contacto con las mam&aacute;s de las otras chicas que formaban parte de esa lista y que eran amigas o conocidas de su hija. El resultado fue abrumador.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En total, al menos 15 las adolescentes que cursaban 5&deg; y 6&deg; a&ntilde;o en la escuela preuniversitaria <strong>fueron v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero en l&iacute;nea, violencia sexual y violencia psicol&oacute;gica por parte de un compa&ntilde;ero de colegio. El imputado, identificado por sus iniciales </strong>J.M.C., ten&iacute;a 18 a&ntilde;os al momento de los hechos y en algunos casos era parte del c&iacute;rculo &iacute;ntimo, de amistad, de las j&oacute;venes. Hoy est&aacute; imputado y camino a juicio. En menos de 72 horas, desde que descubren que hab&iacute;a sido &eacute;l, se desat&oacute; un infierno para las chicas, que de un momento al otro deb&iacute;an enfrentar una situaci&oacute;n para la cual no estaban preparadas. Desde la Escuela las citaron en Direcci&oacute;n y les indicaron que deb&iacute;an informar a sus madres y padres de manera urgente, debido a la gravedad de lo ocurrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mi&eacute;rcoles J.M.C. se vio cercado por las sospechas y pidi&oacute; ser retirado de la escuela por su mam&aacute;. <strong>Nunca m&aacute;s volvi&oacute; al colegio.&nbsp;</strong>
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                La violencia digital es real y trae consecuencias graves en las vidas de quienes la padecen                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lo virtual es real</h2><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la Asesor&iacute;a en Violencias de G&eacute;nero y la Asesor&iacute;a en Derechos de los Ni&ntilde;os, Ni&ntilde;as y Adolescentes (NNyA), <strong>la Escuela acompa&ntilde;&oacute; a las v&iacute;ctimas y a sus familias a realizar las denuncias </strong>en el Polo Integral de la Mujer de la Provincia de C&oacute;rdoba, para que pudieran recibir asesoramiento t&eacute;cnico y psicol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Justicia actu&oacute; r&aacute;pidamente en relaci&oacute;n a la desindexaci&oacute;n de los contenidos: en 24 horas ya casi no quedaba rastro de las im&aacute;genes de las pibas. Decimos &ldquo;casi&rdquo;, porque no es posible eliminar la huella digital en un cien por ciento. Si bien J.M.C. se hab&iacute;a ocupado de bajar el material, la Justicia pudo acceder a todos los registros que hoy forman parte de los elementos probatorios de la causa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando es necesario, las madres nos ponemos de acuerdo muy r&aacute;pido. A m&iacute; me llegaron las pruebas, porque otra mam&aacute; me las envi&oacute;. Y a otra madre que no ten&iacute;a las pruebas, se las mand&eacute; yo&rdquo;, explica la mam&aacute; de Josefina*, en di&aacute;logo con Punto de Encuentro. &ldquo;A nuestras hijas no les gust&oacute; eso, porque se sintieron expuestas, <strong>pero nosotras no ten&iacute;amos alternativa: ten&iacute;amos que protegerlas </strong>y actuar en funci&oacute;n de que se haga justicia&rdquo;, aclar&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese fin de semana las pibas se cayeron a pique. Varias de ellas experimentaron episodios de depresi&oacute;n profunda, angustia y nerviosismo. Se pasaron d&iacute;as enteros en la cama, llorando sin parar, intentando procesar lo que se les vino encima. No quer&iacute;an volver a pisar la escuela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El pibe hab&iacute;a estado en mi casa, era parte del grupo de amigos de Josefina; darnos cuenta de eso fue tambi&eacute;n muy doloroso&rdquo;, se&ntilde;ala la mam&aacute;, en di&aacute;logo con ElDiarioAR.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo libro &ldquo;Denunci&aacute;&rdquo;, la investigadora brit&aacute;nica, Sara Ahmed plantea que &ldquo;las palabras tienen una carga: pueden terminar haci&eacute;ndonos sentir que nosotras somos el problema&rdquo;. Ahmed agrega que &ldquo;la palabra <em>denuncia</em> tambi&eacute;n puede sonar como un choque, una colisi&oacute;n, el sonido fuerte de algo rompi&eacute;ndose en pedazos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Denunciar es enfrentarse al encorsetamiento de la palabra, es encontrarse con el aparato institucional como aparato disciplinador, en el que incluso, a veces, se victimiza al denunciado y se cuestiona o se expone innecesariamente a la v&iacute;ctima.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La mamá de Ema junto a Olimpia Coral Melo. La difusión no consentida de material íntimo que transforma el dolor en lucha para evitar peores desenlaces"
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                La mamá de Ema junto a Olimpia Coral Melo. La difusión no consentida de material íntimo que transforma el dolor en lucha para evitar peores desenlaces                            </span>
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        Lo cierto es que existe una brecha entre lo que se supone que deber&iacute;a suceder seg&uacute;n las pol&iacute;ticas y procedimientos, y lo que en realidad termina sucediendo. Si bien, el hecho de que existan dispositivos para denunciar las violencias garantiza una puerta a la cual golpear, la circularidad y los obst&aacute;culos a la denuncia tambi&eacute;n forman parte de un tortuoso proceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No somos las mismas despu&eacute;s de denunciar, el proceso no es gratuito y el costo lo pagan nuestros cuerpos, nuestras vidas. <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Este contenido fue eliminado&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El 6 de junio de 2025, el Fiscal Pablo Cuenca Tagle, responsable de la Fiscal&iacute;a de Instrucci&oacute;n de Violencia de Genero y Familiar de Sexto Turno de C&oacute;rdoba, elev&oacute; a juicio la causa contra J.M.C.<strong> por lesiones graves calificadas por violencia de g&eacute;nero</strong>. En su argumentaci&oacute;n, Cuenca Tagle apel&oacute; a la Ley Olimpia (27.736) que se encuentra vigente desde octubre de 2023 y que incorpora la violencia en l&iacute;nea como una de las modalidades de la violencia por razones de g&eacute;nero, tipificada en la Ley de Protecci&oacute;n Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (26.485).
    </p><p class="article-text">
        En ese marco tambi&eacute;n reconoci&oacute; que el imputado ejerci&oacute; violencia sexual, debido a que &ldquo;las im&aacute;genes editadas conten&iacute;an representaciones sexualizadas de la mujer, vulnerando tambi&eacute;n el libre desarrollo de la personalidad en esa &aacute;rea&rdquo;. El uso de la IA no fue circunstancial o espor&aacute;dico en este caso, sino que el joven hizo un uso repetido y prolongado de esta tecnolog&iacute;a durante un per&iacute;odo de al menos dos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Fiscal enmarca los hechos en la problem&aacute;tica de la violencia de g&eacute;nero digital y menciona la Convenci&oacute;n Bel&eacute;m do Par&aacute; que reconoce que toda mujer tiene el derecho a una vida libre de violencia y la Convenci&oacute;n para la Eliminaci&oacute;n de todas las formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer (CEDAW), incorporada a nuestro orden constitucional en 1994.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Solo dos chicas decidieron, junto a sus familias, presentarse como querellantes. Algunas m&aacute;s decidieron sumar su testimonio, y otras eligieron no exponerse, ni llevar a J.M.C., a la instancia de los tribunales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A las v&iacute;ctimas hay que respetarlas&rdquo;, se&ntilde;ala el abogado querellante de la causa, Jos&eacute; D&acute;Antona. En ese sentido, indic&oacute; que este caso ser&iacute;a &ldquo;un <em>leading case </em>que sentar&iacute;a jurisprudencia&rdquo; en la materia. Acepta que el Congreso &ldquo;nunca ir&aacute; a la velocidad de internet y del desarrollo de la IA&rdquo;. En esta l&iacute;nea, reconoci&oacute; que actualmente existe un vac&iacute;o en derecho penal, en relaci&oacute;n al <em>face swapping.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el&nbsp;mes de junio, la Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Ingrid Vago, <strong>agrav&oacute; la imputaci&oacute;n de J.M.C. por tenencia de contenidos de pornograf&iacute;a infantil. </strong>Adem&aacute;s de los archivos relacionados a la denuncia de sus compa&ntilde;eras de colegio, entre los materiales secuestrados por la justicia que se encontraba alojado en dispositivos digitales, los expertos inform&aacute;ticos de la Direcci&oacute;n de Investigaci&oacute;n Operativa (DIO) del Ministerio P&uacute;blico Fiscal de C&oacute;rdoba hallaron im&aacute;genes relacionadas con abuso sexual infantil.
    </p><p class="article-text">
        La elevaci&oacute;n a juicio se encuentra en instancia del Juzgado de Control y todo indica que el proceso seguir&aacute; su curso para llegar pronto a la Sala de Audiencias de los Tribunales II de C&oacute;rdoba Capital.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Nuestras vidas importan</h2><p class="article-text">
        Olimpia Coral Melo, activista mexicana, es una reconocida defensora de los espacios digitales libres de violencia para ni&ntilde;as y mujeres a nivel regional. En 2013, sufri&oacute; en carne propia un hecho de violencia de g&eacute;nero en el entorno digital cuando fue v&iacute;ctima de la difusi&oacute;n de im&aacute;genes &iacute;ntimas, sin su consentimiento, por parte de quien era su pareja.
    </p><p class="article-text">
        Acorralada por la verg&uuml;enza y la angustia, Coral Melo pens&oacute; en&nbsp;quitarse la vida. En cambio decidi&oacute; salir a luchar por todas las mujeres y ni&ntilde;as que hab&iacute;an sufrido situaciones similares, en un pa&iacute;s en el que <strong>no contaban con marco legal para poder abordarlo. </strong>&ldquo;Que nuestro sufrimiento valga la pena&rdquo;, lanz&oacute; la mexicana como una consigna que encontrar&iacute;a eco en toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, el Congreso Nacional argentino aprob&oacute; la <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/296572/20231023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Olimpia</a> (27.736) que incorpora la violencia contra mujeres en entornos digitales a la Ley 26.485, como una modalidad de violencia de g&eacute;nero. De esta manera, se le puso nombre a una tipolog&iacute;a de violencia online que afecta especialmente a mujeres y ni&ntilde;as.
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                    alt="La diputada Macha: Presenta la Guía Ema y explica cómo promover un abordaje restaurativo y educativo frente a la difusión de material íntimo sin consentimiento"
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                La diputada Macha: Presenta la Guía Ema y explica cómo promover un abordaje restaurativo y educativo frente a la difusión de material íntimo sin consentimiento                            </span>
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        Bel&eacute;n San Rom&aacute;n trabajaba como agente del Comando de Patrullas Rurales de Bragado, ten&iacute;a dos hijos de 2 y 8 a&ntilde;os. En diciembre de 2020 muri&oacute; despu&eacute;s de varios d&iacute;as de agon&iacute;a, tras haberse disparado en la cabeza con su arma reglamentaria.&nbsp;Tob&iacute;as Villarruel, un hombre con el que se hab&iacute;a vinculado, la hab&iacute;a extorsionado publicando una serie de fotograf&iacute;as &iacute;ntimas y un video sexual en redes sociales. La familia de la joven cont&oacute; que &ldquo;no soport&oacute; la presi&oacute;n, la exposici&oacute;n y la verg&uuml;enza&rdquo; y se quit&oacute; la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ema Bondaruk ten&iacute;a 15 a&ntilde;os cuando se quit&oacute; la vida luego de que se difundiera un video &iacute;ntimo suyo sin su consentimiento. En su memoria, en agosto pasado se present&oacute; una ley para prevenir y abordar la violencia digital y de g&eacute;nero en las escuelas de todo el pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Una gu&iacute;a para hacerle frente</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El 23 de agosto de 2024 se difundi&oacute; un video con im&aacute;genes &iacute;ntimas de Ema, sin su consentimiento. Esto ocurr&iacute;a en el horario escolar, entre pares: 24 horas despu&eacute;s Ema se quitaba la vida&rdquo;, explic&oacute; Laura S&aacute;nchez, mam&aacute; de la joven de Longchamps. &ldquo;En mi ignorancia entend&iacute; que se hab&iacute;a difundido un video y listo. Yo soy de una &eacute;poca distinta. No me justifico, pero no tom&eacute; dimensi&oacute;n&rdquo;, reflexion&oacute; la mam&aacute; d&iacute;as despu&eacute;s de los hechos, en di&aacute;logo con Infobae.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Frente al desencadenante de esa viralizaci&oacute;n del video de Ema <strong>ni las familias, ni la escuela supieron qu&eacute; hacer. Hubo medidas que no se tomaron y que, tal vez, hubieran podido contener la situaci&oacute;n</strong>&rdquo;, explica la diputada nacional M&oacute;nica Macha, quien promueve la Ley Ema y dio impulso a la Ley Olimpia y al proyecto de Ley Bel&eacute;n en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 18 de agosto pasado Macha, junto a Laura S&aacute;nchez, y referentes de diversas organizaciones que trabajan la tem&aacute;tica presentaron la <a href="https://farodigital.org/portfolio/guia-ema/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gu&iacute;a Ema &ldquo;Para el Abordaje de Casos de Difusi&oacute;n de Contenido &Iacute;ntimo Sexual sin consentimiento en &Aacute;mbitos Educativos&rdquo;</a>, una herramienta pensada para prevenir y abordar este tipo de casos en las escuelas del pa&iacute;s,<strong> desde una perspectiva feminista y restaurativa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La intenci&oacute;n es plantear un abordaje restaurativo, porque estamos hablando de adolescentes, y entendemos que la adolescencia es un proceso de transici&oacute;n, de desarrollo, de construcci&oacute;n de la subjetividad&rdquo;, explica la diputada. &ldquo;Creemos que hay chance para que los pibes que suben material de otra persona sin consentimiento y lo viralizan, tengan un espacio para hacer una elaboraci&oacute;n colectiva de esto que pas&oacute;, q<strong>ue haya conciencia del da&ntilde;o y que esto pueda cambiar</strong>&rdquo;, remarc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, es un desaf&iacute;o para las comunidades educativas promover y proteger los derechos de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes en espacios digitales, favoreciendo particularmente el respeto y la garant&iacute;a de la intimidad y la protecci&oacute;n de datos personales conforme lo establecido en la Ley 25.326.
    </p><p class="article-text">
        La Ley N&deg; 26.150 de <strong>Educaci&oacute;n Sexual Integral en clave digital</strong> tambi&eacute;n configura una herramienta potente, para trabajar sobre el consentimiento, la autonom&iacute;a, la privacidad, el respeto por la intimidad propia y ajena, el cuidado de la identidad digital y el uso responsable de plataformas digitales desde una perspectiva de no-violencia.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, frente a las graves consecuencias que acarrea para la vida de las v&iacute;ctimas, el proyecto de <a href="https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2024/PDF2024/TP2024/1123-D-2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Bel&eacute;n</a> propone modificar el C&oacute;digo Penal y crear 6 delitos relacionados con la violencia de g&eacute;nero digital: la recepci&oacute;n no consentida de material sexual digital (ciber flashing), la sextorsi&oacute;n &ndash; extorsi&oacute;n con amenaza de exposici&oacute;n de material &iacute;ntimo-, la obtenci&oacute;n no consentida de material sexual, &iacute;ntimo o de desnudez, la difusi&oacute;n no consentida de material &iacute;ntimo y su reenv&iacute;o y la difusi&oacute;n no consentida de montajes pornogr&aacute;ficos desarrollados con IA.
    </p><p class="article-text">
        De ser hallado culpable de los delitos que se le imputan, el joven estudiante de la escuela preuniversitaria de C&oacute;rdoba <strong>podr&iacute;a enfrentar una condena de entre 3 y 10 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SS / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Soledad Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/altero-fotos-companeras-clase-subio-sitios-porno-primera-vez-caso-violencia-digital-llega-juicio-cordoba_132_12632680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:05:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alteró fotos de sus compañeras de clase y las subió a sitios porno: por primera vez un caso de violencia digital llega a juicio en Córdoba]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La peluquería como territorio: belleza, cuidado y autonomía después de los 80]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/peluqueria-territorio-belleza-cuidado-autonomia-despues-80_3_12632633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bacc52b6-11b1-4f73-8dc9-cb01ddd573d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La peluquería como territorio: belleza, cuidado y autonomía después de los 80"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las sillas de dos peluquerías de barrio, mujeres mayores se encuentran, se cuidan y se reconocen. Las fotografías de María Eugenia Cerutti registran un tiempo lento donde la coquetería se vuelve afirmación, la complicidad se convierte en intimidad y el cuidado propio en resistencia frente a la invisibilidad.</p></div><p class="article-text">
        En una peluquer&iacute;a de barrio el tiempo parece correr distinto. No es solo el ritmo de los secadores o el olor a tintura lo que marca esos minutos: es la posibilidad de estar, de cuidarse, de reconocerse. Mujeres de m&aacute;s de 80, algunas mayores de 90, ocupan las sillas como quien encuentra un espacio propio en el mundo. Algunas llegan solas. Otras acompa&ntilde;adas por sus cuidadoras que las dejan por algunas horas y luego vendr&aacute;n a buscarlas. Unas horas de autonom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son tambi&eacute;n unas horas de cuidado: las peluqueras entienden lo que ese espacio representa en la vida de sus clientas y lo resguardan. A veces ellas mismas van a buscarlas si tienen dificultad para llegar solas hasta el local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fot&oacute;grafa Mar&iacute;a Eugenia Cerutti retrat&oacute; estos encuentros a lo largo de varios d&iacute;as en peluquer&iacute;as de Colegiales y Almagro. La peluquer&iacute;a puede parecer un territorio lleno de mandatos e ideas arquet&iacute;picas de lo femenino. Al poner la mirada en mujeres de m&aacute;s de 80 Cerutti dio con un espacio que es tambi&eacute;n comunidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Qu&eacute; lindo verte&rdquo;, le dice una se&ntilde;ora a otra. Son amistades de ocasi&oacute;n, intimidades que se construyen bajo una rutina de peinado y que a veces tienen continuidad fuera de la peluquer&iacute;a. Los servicios que se hacen son los t&iacute;picos: lavado, corte, tintura y manos. Pero all&iacute; hay algo m&aacute;s que belleza: &ldquo;Queremos estar lindas aunque nadie nos mire&rdquo;, dice una de ellas. Otra confiesa: &ldquo;Salgo de ac&aacute; y soy otra&rdquo;. La peluquer&iacute;a se vuelve un territorio de afirmaci&oacute;n, un espacio donde la coqueter&iacute;a se convierte en resistencia frente a la invisibilidad que suele acompa&ntilde;ar la edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres representan una generaci&oacute;n bisagra: sostuvieron mandatos, desafiaron otros y se encuentran aqu&iacute; solo por esa coincidencia de turno y coqueter&iacute;a compartida. La peluquer&iacute;a funciona como una l&iacute;nea de ensamblaje por la que ellas van circulando, una coreograf&iacute;a de belleza donde el movimiento de las sillas y de los cuerpos se acompa&ntilde;a de conversaciones, silencios y miradas c&oacute;mplices.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablan de sus vidas, de su juventud, de cuando se casaron, y tambi&eacute;n de sus familias hoy. Se muestran fotos de nietos, se escuchan historias de resiliencia: &ldquo;Me cuido mucho el pelo porque pas&eacute; 80 sesiones de quimioterapia&rdquo;, explica una. &ldquo;Te gano: yo pas&eacute; 120&rdquo;, responde otra. Se miran y se entienden. Es otra manera de hablar de lo que seguramente fueron experiencias dif&iacute;ciles. Una de ellas agrega: &ldquo;La visi&oacute;n de la vida me cambi&oacute; despu&eacute;s del c&aacute;ncer, ahora soy m&aacute;s agradecida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Cerutti permite mirar este universo con atenci&oacute;n: mostrar que el cuidado, la autonom&iacute;a y los rituales de intimidad no desaparecen con la edad. La peluquer&iacute;a no es solo un espacio de belleza; es un territorio de memoria, de encuentro, de resistencia y de visibilidad. Un lugar donde el tiempo lento, el cuidado propio y la complicidad entre mujeres mayores se vuelven profundamente significativos, y donde cada gesto, cada conversaci&oacute;n y cada corte de pelo cuentan una historia de vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>MEC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia Cerutti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/peluqueria-territorio-belleza-cuidado-autonomia-despues-80_3_12632633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La peluquería como territorio: belleza, cuidado y autonomía después de los 80]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Peluqueros,Adultez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cc7975e-6023-4e70-bec9-8e61c47eed85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre historias personales, talleres colectivos y ficciones literarias, la maternidad se revela como un hilo que une experiencias, pérdidas, cuidados y vínculos, desafiando silencios y construyendo relatos que atraviesan generaciones.</p></div><p class="article-text">
        Hay un hilo invisible que une a madres e hijos, tenso y silencioso. En 2014, Samanta Schweblin lo convirti&oacute; en el coraz&oacute;n de su primera novela, <em>Distancia de rescate</em>, y puso en palabras una experiencia compartida por muchas mujeres. En la ficci&oacute;n, Amanda y su hija Nina llegan a un pueblo para pasar el verano, pero la aparente tranquilidad se quiebra cuando conocen a Carla, una vecina que les cuenta la historia de su hijo intoxicado y la desesperada decisi&oacute;n que tom&oacute; para salvarlo. A partir de ese relato inquietante, la novela se adentra en un clima de amenaza latente donde el v&iacute;nculo se mide en t&eacute;rminos de distancia f&iacute;sica y emocional: &iquest;cu&aacute;n cerca hay que estar para proteger, para reaccionar a tiempo?<strong> El t&eacute;rmino &ldquo;distancia de rescate&rdquo; pronto salt&oacute; de las p&aacute;ginas a lo cotidiano y se convirti&oacute; en una forma precisa de nombrar algo que hasta entonces no ten&iacute;a nombre: la vigilancia amorosa que define la crianza. </strong>Tal vez, lo m&aacute;s interesante de esta invenci&oacute;n literaria es que no nace en la m&aacute;s simple autopercepci&oacute;n: Schweblin no es madre. 
    </p><h2 class="article-text">La literatura como espejo de la maternidad</h2><p class="article-text">
        La maternidad es desde siempre un territorio f&eacute;rtil para la literatura, explorado desde distintas voces, &eacute;pocas y geograf&iacute;as. En la tradici&oacute;n universal, autoras como Toni Morrison en <em>Beloved</em>, Doris Lessing en <em>El quinto hijo</em> o Margaret Atwood en <em>El cuento de la criada</em> indagaron en las tensiones, los miedos y las potencias que encierra la experiencia, ya sea en clave realista o dist&oacute;pica.  &ldquo;No es el amor lo que me preocupa cuando dejo a la ni&ntilde;a, como una cuerda y un arn&eacute;s que arrastro a mi paso all&aacute; donde vaya. Es m&aacute;s bien que, cuando la dejo, el mundo lleva la mancha de mi deserci&oacute;n, y a la suma de lo que quiera hacer tengo ahora que restarle el abandono&rdquo;, <em>dice </em>Rachel Cusk en  &ldquo;<em>Un trabajo para toda la vida&rdquo;, un relato de autoficci&oacute;n s</em>obre la experiencia de ser madre que public&oacute; en 2001. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, esa mirada se multiplica: Gabriela Mistral dedic&oacute; parte de su poes&iacute;a a la ternura y la p&eacute;rdida; Isabel Allende en <em>Paula</em> transform&oacute; el duelo de una madre en memoria &iacute;ntima y colectiva; y &Aacute;ngeles Mastretta en <em>Mujeres de ojos grandes</em> ofreci&oacute; retratos de madres que desaf&iacute;an las convenciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia de criar o de pensar la crianza ha sido y sigue siendo una de las grandes fuerzas narrativas de la literatura. </strong>Hoy, adem&aacute;s, emergen nuevos abordajes que interrogan el deseo mismo de maternar, que indagan qu&eacute; ocurre cuando la maternidad no llega en la forma que se esperaba, que retratan la frustraci&oacute;n de lo cotidiano o el peso de las p&eacute;rdidas gestacionales. Desde la ficci&oacute;n y la no ficci&oacute;n, cada vez m&aacute;s autoras se animan a explorar ese &ldquo;lado B&rdquo; con matices, zonas luminosas y territorios a&uacute;n no transitados, con una apertura que habilita a repensarse y a narrar la maternidad <strong>desde lugares menos obvios, m&aacute;s complejos y profundamente humanos.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, p&eacute;rdida y ciencia</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga e investigadora del CONICET Marina Larrondo public&oacute; <em>La suerte de tu lado</em> bajo el sello El Gato y la Caja, una cr&oacute;nica en la que combina su experiencia personal con abortos recurrentes durante el primer trimestre del embarazo y una detallada explicaci&oacute;n sobre c&oacute;mo funciona la medicina reproductiva. Lo que la llev&oacute; a escribirlo, aclara, no fue en un principio la maternidad en s&iacute;: &ldquo;Me motiv&oacute; la experiencia que tuve en un grupo de mujeres basado en lo que vamos a llamar &lsquo;terapias alternativas&rsquo;, y c&oacute;mo eso puede llevarte a acrecentar el autoenga&ntilde;o y a buscar soluciones que en definitiva no son efectivas, que te dejan peor de lo que estabas&rdquo;. En <em>La suerte de tu lado</em>, Larrondo desestima &mdash;despu&eacute;s de padecerlas&mdash; las explicaciones propias de las pseudociencias: &ldquo;Creo que hay un hilo que comienza en mi bisabuela y nos une a muchas de las mujeres de mi familia y posiblemente tenga que ver con el miedo a que les pase algo terrible e irreversible a nuestros hijos. Es un miedo natural de todas las madres, pero en algunas mujeres de mi familia lo veo un poco exacerbado. Lo que seguro es cierto es que no viene de ning&uacute;n &oacute;rgano ni de ninguna memoria celular, viene de la historia, est&aacute; metida en la transmisi&oacute;n de qui&eacute;nes somos, en la trama hecha de relatos muy concretos que van de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hilvanando sus efectos, algunos m&aacute;s complicados que otros, no siempre presentes, y no siempre transmitidos de la misma manera. Como todas las historias, como todas las identidades. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser de otro modo?&rdquo;.
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                    alt="Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura"
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                Marina Larrondo: entre la investigación y la experiencia personal, explora la maternidad desde la pérdida, el duelo y la escritura                            </span>
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        La autora no se propuso hacer un relato &iacute;ntimo de la crianza &mdash;&ldquo;pr&aacute;cticamente hablo muy poco de mi relaci&oacute;n con mi hija despu&eacute;s de que naci&oacute;&rdquo;&mdash;, sino narrar &ldquo;el proceso de un cuerpo que falla, de amistades que se pierden, de vivir en un duelo permanente, en p&eacute;rdidas que se repiten, de sentir que la vida no tiene sentido, que el mundo se derrumba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para cuidar ese registro, trabaj&oacute; con la escritora Julia Coria, quien le ayud&oacute; a dosificar la bronca que atravesaba el texto. &ldquo;Ten&iacute;a una escena del nacimiento de mi hija en la que de golpe mencionaba a alguien con quien me hab&iacute;a peleado tres a&ntilde;os antes; ella me dijo: &lsquo;Sacame a esta mujer de la sala de parto&rsquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n: el lector no tiene por qu&eacute; cargar con eso&rdquo;. El resultado es, en sus palabras, &ldquo;un libro pura emoci&oacute;n, que transmite angustia, dolor, alegr&iacute;a y logro&rdquo; y, a la vez, una obra de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica cuidada en los datos y las fuentes.
    </p><p class="article-text">
        Sus influencias literarias no provienen tanto de la narrativa tradicional sobre maternidad, sino de textos sobre p&eacute;rdida, duelo y resiliencia: <em>Todo nos sale bien</em> de Julia Coria, <em>Life, Almost</em> de Jennie Ag y su blog <em>The Uterus Monologues</em>, <em>Parte de la felicidad</em> de Dolores Gil, <em>El nadador en el mar secreto</em> de William Kotzwinkle, la cr&oacute;nica <em>La cruzada de la teta</em> de Margarita Garc&iacute;a Robayo o relatos breves como uno dedicado a la maternidad que la cautiv&oacute; en <em>Amor con amor se paga</em>, de Natalia Brandi. &ldquo;Lo que m&aacute;s me interes&oacute; para escribir fueron relatos de duelo, p&eacute;rdida, <strong>sensaci&oacute;n de no estar eligiendo la vida que se vive, desesperanza&hellip; y tambi&eacute;n historias de resiliencia&rdquo;, cuenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo impactaron la literatura y su propia investigaci&oacute;n en su percepci&oacute;n de la maternidad? En verdad, poco. Porque m&aacute;s bien est&aacute; atravesada por otra tensi&oacute;n: la que une a las hijas con sus madres. &ldquo;Tengo una dependencia afectiva muy fuerte de mi madre y s&eacute; que el d&iacute;a que no est&eacute;, el mundo perder&aacute; sentido para m&iacute;. Creo que la pregunta por la maternidad se mezcla con el miedo a esa p&eacute;rdida. Con mi hija, en cambio, todo es felicidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espacios colectivos para narrar la maternidad</h2><p class="article-text">
        A diferencia de Larrondo, que parte de su vivencia personal y de un trabajo de investigaci&oacute;n para desarmar ciertas narrativas en torno a la maternidad, la escritora, fot&oacute;grafa y autora del libro de poemas <em>Lleva su nombre</em>, Lula Bauer, aborda el tema desde lo colectivo. En sus talleres &mdash;que se dictan tanto en su casa como en la librer&iacute;a Naesqui&mdash; la palabra se vuelve acci&oacute;n: m&aacute;s all&aacute; de la lectura y la escritura, las participantes producen piezas concretas como bit&aacute;coras, fotograf&iacute;as y fanzines que permiten construir <strong>una narraci&oacute;n singular y pol&iacute;tica de su maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bauer destaca la diversidad social de sus grupos, que incluyen desde mujeres con ingresos que les permiten hacer frente al costo del taller hasta otras becadas o que aportan colectivamente para poder seguir participando. Esa variedad le permite abrir una reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo el tiempo y el dinero condicionan la experiencia de maternar: &ldquo;Ante las p&eacute;rdidas de puesto de trabajo y del poder adquisitivo de estas madres, <strong>&iquest;qu&eacute; es si no el tiempo y el dinero?</strong>&rdquo;, se pregunta.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta busca ser un espacio de escucha cuidadosa y respeto a la pluralidad, bajo una mirada que da por sentado que &ldquo;no hay una maternidad &uacute;nica&rdquo;. Los talleres suelen generar emociones profundas, con discusiones que incluyen llanto, reclamos, y tambi&eacute;n solidaridad entre las participantes. Para Bauer, estar al frente de esos encuentros implica &ldquo;la compleja tarea de la coordinaci&oacute;n&rdquo;, con atenci&oacute;n a que nadie se sienta juzgada o inc&oacute;moda, especialmente porque &ldquo;somos madres muy cansadas, criando en contextos muy salvajes y crueles donde no todo da lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos registros se materializan en cuadernos de bit&aacute;cora y fanzines, una &ldquo;mirada coral&rdquo; que recoge matices y relatos diversos, alejados de la literatura tradicional de crianza. La mayor&iacute;a de las madres son lectoras, pero algunas no tienen h&aacute;bito de escritura, y aun as&iacute; las producciones son &ldquo;muy movilizadoras&rdquo;, porque expresan con potencia &ldquo;el pensamiento rumiante&rdquo; que atraviesa la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de maternidades diversas y complejas, Bauer confiesa una preocupaci&oacute;n profunda por la fragilidad que atraviesa la figura de las madres en la sociedad actual: &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca en la que muchas veces los influencers cr&iacute;an gatitos y perritos y despotrican contra los ni&ntilde;os. Es peligroso. &iquest;C&oacute;mo criar a nuestros hijos frente a un futuro tan incierto? &iquest;A qu&eacute; sociedad los arrojamos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta aquella ma&ntilde;ana de primavera en la casa de Mishal, sent&iacute;a que mi deseo de maternidad era algo privado, individual, que deb&iacute;a resguardar del mundo como una semilla en el coraz&oacute;n del sue&ntilde;o&rdquo;, cuenta la escritora Paula V&aacute;zquez  en &ldquo;La librer&iacute;a y la diosa&rdquo;, un libro en el que conecta sus clases de cer&aacute;mica, la maternidad y la literatura.  Y va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Despu&eacute;s de haber nombrado mis embarazos, las p&eacute;rdidas, el latido anhelado, el latido apagado, mientras todas ten&iacute;amos las manos dispuestas como instrumentos para nuestro fruto, sent&iacute; el punto de un zurcido com&uacute;n, la iluminaci&oacute;n del lugar preciso en que mi vida se tocaba con otras vidas, la revelaci&oacute;n de una verdad profunda: que toda la experiencia de individualidad es secundaria y que, debajo de ella, m&aacute;s all&aacute;, hay otro nivel, m&aacute;s hondo, que es el de la unidad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Entre el duelo y la esperanza</h2><p class="article-text">
        A las voces que piensan y narran la maternidad desde experiencias personales y colectivas, se suma la de Marina Gersberg, psic&oacute;loga, editora de P&aacute;nico el P&aacute;nico y autora de <em>El fin es el fin del sol</em> (Vinilo), un libro donde conviven el duelo, el nacimientos y una mudanza y que recorre distintas formas de maternar. &ldquo;La literatura en este caso me &lsquo;sirvi&oacute;&rsquo; para hablar de lo que no se habla, salir del silencio, intentar elaborar un trauma. Las mujeres fuimos mucho tiempo acalladas y ni hablar de las experiencias que se salen de la norma. Escrib&iacute; este libro en parte para no olvidar, para no explotar por dentro&rdquo;, cuenta.
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                    alt="Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia"
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                Marina Gersberg: madre y escritora, narra maternidades profundas y diversas, atravesadas por el dolor, la alegría y la resiliencia                            </span>
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        Escrito a lo largo de m&aacute;s de una d&eacute;cada, naci&oacute; sin saber que ser&iacute;a un libro. &ldquo;Lo empec&eacute; a escribir hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os en un viaje a Cusco, filmando observatorios astron&oacute;micos. Ah&iacute; escuch&eacute; esa frase que no sab&iacute;a que en el futuro iba a tener tanto sentido. Despu&eacute;s se transform&oacute; en una historia de amor, de nubes, p&aacute;jaros y monta&ntilde;as. Me interesaba contar mis experiencias de maternidades diferentes, profundas que me tocaron en esta vida y el salir de la ciudad para venir a vivir a un pueblo en Traslasierra, C&oacute;rdoba. <strong>Cuento la enfermedad y muerte de mi madre, mis abortos, un parto desgarrador, ser madre de una hija con discapacidad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el libro, Gersberg narra el nacimiento de Amapola, su hija menor, durante la pandemia, y el momento en que se enter&oacute;, despu&eacute;s de un parto muy complicado, que hab&iacute;a sufrido una lesi&oacute;n cerebral: &ldquo;Nunca imagin&eacute; conocer a mi hija reci&eacute;n nacida a trav&eacute;s de una foto. Yo pensaba m&aacute;s en el &lsquo;piel con piel&rsquo;, en la hora sagrada, pero reci&eacute;n pude ir a verla al d&iacute;a siguiente. [&hellip;] Volver as&iacute;, sin ella, y que Lucero no conociera a su hermana fue tremendamente doloroso. [&hellip;] Esto fue lo m&aacute;s revelador. Amapola es as&iacute;, no se sabe c&oacute;mo va a ser en el futuro ni qu&eacute; cosas va a poder hacer, pero no est&aacute; enferma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese tr&aacute;nsito, atravesado por p&eacute;rdidas y duelos, la llev&oacute; a una reflexi&oacute;n que recorre las p&aacute;ginas del libro: &ldquo;Voy a tener que ser mi propia madre. No s&eacute; qui&eacute;n soy, me hablo para entender, para volver al presente, al disfrute con lo que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como lectora, tambi&eacute;n encuentra en otras autoras un espejo y una red: &ldquo;Leer a otras madres nos hace sentir menos solas, como una manera de dejar de ser islas. Siempre me gust&oacute; que me cuenten todo, el lado oscuro de las cosas, las ambivalencias. Hay un concepto de Jane Lazarre en <em>Una escritora en el tiempo</em> que dice: &lsquo;La maternidad siempre ha reivindicado el activismo, y la escritura es una forma de activismo, porque, si no contamos nuestros relatos, &iquest;qui&eacute;n lo har&aacute; por nosotras?&rsquo;&rdquo;.
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        <strong>Hablar y escribir sobre maternidad es disputar sentidos: no cabe en una sola imagen ni en un &uacute;nico relato.</strong> Puede ser una habitaci&oacute;n de hospital, un taller compartido, una investigaci&oacute;n acad&eacute;mica o un recuerdo que vuelve cuando ya no se lo espera. Contarlas es, de alg&uacute;n modo, descubrir ese hilo invisible que une a las madres con sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/maternidad-trama-amor-cuerpo-literatura_132_12563359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maternidad como trama: entre el amor, el cuerpo y la literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/febb7f18-0866-418f-a27b-23519f58250a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1124723.jpg" width="6825" height="3839" alt="Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Humahuaca, una comunidad indígena y sexodisidente teje sus vínculos con la tierra, la historia y la diversidad sexual. Entre rituales, fiestas y cuidados mutuos, las maricas, tortas y travestis del Orgullo cholonkero construyen un espacio propio donde la memoria, la política y la ancestralidad se entrelazan.</p></div><h2 class="article-text">Hijas del churqui</h2><p class="article-text">
        Orgullo cholonkero es una comunidad que surgi&oacute; en 2018 a partir de una primera asamblea comunal con el <strong>objetivo de visibilizar las disidencias sexogen&eacute;ricas en las comunidades ind&iacute;genas.</strong> A m&aacute;s de 2939 metros sobre el nivel del mar en una comunidad de m&aacute;s 17000 habitantes, con calles empedradas y angostas, entre ind&iacute;gena y colonial. &ldquo;Quienes organizamos esa primera asamblea comunal fuimos buscando y reuniendo a las compa&ntilde;eras que conoc&iacute;amos del territorio de Humahuaca, que habitaban los territorios ind&iacute;genas de distintas comunidades alrededor de la ciudad&rdquo;, explica Gustavo Cabana. Se presenta como marica, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Jujuy y una de las iniciadoras de la comunidad, junto a Quillay M&eacute;ndez, bailarina y performer. Ambas provienen del &ldquo;interior&rdquo; de Humahuaca, de lugares rurales como Pucara y Chorrillo, otras son de Ocumazo, Valiazo o de la misma Humahuaca. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cholonka es el fruto que nace del churqui, un &aacute;rbol espinoso, pero que tiene propiedades curativas y crece de Humahuaca para el norte, entonces es una linda met&aacute;fora-dice Quillay-. Para m&iacute; Orgullo cholonkero es una resistencia &eacute;tnica&rdquo;. Surgi&oacute; primero como un encuentro social, entre vinos y cervezas. &ldquo;En esos espacios que me parece que tambi&eacute;n son de resistencia, donde se desinhib&iacute;a el cuerpo y las compa&ntilde;eras pasaban a mostrar m&aacute;s la mariconeada. Fuimos la Gustavo, la Lourdes, yo, tambi&eacute;n hubo otras maricas que no eran de Humahuaca, pero transitoriamente estaban aqu&iacute;&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cholonkeras-tira piedras, quilomberas, nos dec&iacute;an las de Tilcara. Ellas, del ayllu de abajo y nosotras, del ayllu de arriba&rdquo;, define Gustavo aludiendo a la antigua organizaci&oacute;n pol&iacute;tica andina del Tawantinsuyu. 
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                Encuentro en la plaza del pueblo                            </span>
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        Lourdes, torta, estudiante de la licenciatura en Turismo y t&eacute;cnica en Hoteler&iacute;a, dice que Orgullo cholonkero ha sido un espacio m&aacute;s de contenci&oacute;n: &ldquo;<strong>porque yo pens&eacute; que era la &uacute;nica lesbiana ac&aacute; en la Quebrada de Humahuaca, pensaba que no hab&iacute;a nadie m&aacute;s. </strong>Es una ayuda, uno no est&aacute; solo ac&aacute;, sino que hay mucha gente como yo, maricas, otras tortas, travas. Me acuerdo que fui a mi primera marcha del orgullo cuando ten&iacute;a apenas 18 a&ntilde;os o 17, a San Salvador, cuando hab&iacute;an salido los primeros planes Progresar. En ese momento estaba Milagro Sala con la Tupac, que organizaban. Y ah&iacute; conoc&iacute; a la Quillay, que me invit&oacute; a reuniones y eventos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gustavo cuenta sobre esa primera reuni&oacute;n:  &ldquo;Fue b&aacute;sicamente para discutir <strong>qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos las travas, los putos, las tortas dentro de las comunidades ind&iacute;genas</strong>, qu&eacute; lugar nos daban, si ejerc&iacute;amos cargos pol&iacute;ticos o no. Y otra socializaci&oacute;n fue tambi&eacute;n pensar qu&eacute; lugar ocup&aacute;bamos dentro del llamado movimiento de la diversidad sexual. Y centralmente si nos sent&iacute;amos representados en esas dos esferas pol&iacute;ticas que atravesaban nuestras vidas cotidianas. Concluimos que est&aacute;bamos ante una forma de patriarcado en las comunidades ind&iacute;genas donde las disidencias sexuales eran vistas como un elemento for&aacute;neo; no ocup&aacute;bamos cargos de importancia porque la legitimidad ah&iacute; estaba dada por la sexualidad que se portaba&rdquo;.
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                Lourdes y Gus compartiendo caminos y recuerdos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Patriarcado andino, identidades y derechos </h2><p class="article-text">
        Las preguntas recurrentes y estigmatizantes: &iquest;por qu&eacute; no tiene novia? &iquest;para cu&aacute;ndo los hijos? Son &iacute;ndicios de una heterosexualidad obligatoria, de un patriarcado andino que violenta. &ldquo;En nuestras comunidades luchamos contra una mirada heterosexualista. <strong>Muchas fueron excluidas de los sistemas de herencia porque son las familias heterosexuales las que cuidan el rastrojo, las parcelas de tierras que cultivamos</strong>&rdquo;, reflexiona Gustavo, que tiene su propio rastrojito en Pucara, de donde provienen sus ancestras. &ldquo;Le&iacute;mos a Mar&iacute;a Galindo, Adriana Guzm&aacute;n, a Silvia Rivera Cusicanqui, con sus posturas de feminismo ind&iacute;gena y campesino, la descolonizaci&oacute;n del sodomita en los Andes de Horswell. Y conocimos experiencias pol&iacute;ticas y personales de travestis, de maricas, de tortas en las comunidades ind&iacute;genas. Nuestro mundo aldea era un mundo violento. En las reuniones que llamamos <strong>apthapy</strong> (donde compartimos, comemos y hablamos), la mayor&iacute;a contaba experiencias de acoso sexual y violaci&oacute;n: nuestras comunidades de origen tienen sesgos heterosexuales y violentos: el patriarcado andino. Por ejemplo, las compa&ntilde;eras travesti eran expulsadas de sus comunidades para poder transicionar: ah&iacute; ve&iacute;amos un &rdquo;sexilio&ldquo; forzado. Y nosotras nos planteamos politizar la cultura&rdquo;. 
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                Compras y preparativos para las ofrendas en la apacheta                            </span>
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                Ritual en la apacheta, entre montañas y memoria                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; son las sexualidades disidentes y c&oacute;mo se habitan en la Quebrada de Humahuaca, donde las resistencias se respiran? Quillay responde, haciendo alarde de su identidad cholonkera &ldquo;Ay, no s&eacute; qu&eacute; es ser disidente sexual. Es portar esta cara. Yo creo que ser disidente sexual no es tanta magia, no est&aacute; como tan desligado de lo que vivimos todos los d&iacute;as. No es que nos levantamos con brillos en la cara, con glitter y bien arregladas y esas cosas; ser disidente sexual me parece que implica tambi&eacute;n trabajar en la construcci&oacute;n, ser alba&ntilde;iles, ser docentes, ser precarizados. Tambi&eacute;n es agarrar la bolsa, ir a buscar fruta al mercado, pasear por la feria, prepararse para las ceremonias de la Pachamama. Entonces, esa disidencia sexual me parece que viene cargada de todas estas cuestiones. <strong>Un poco que la identidad sexual y la &eacute;tnica vienen juntas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos qu&eacute; pas&oacute; en Stonewall &ndash;explica Lourdes- pero buscamos lo nuestro propio. A veces la gente del pueblo tiene la creencia de que lo que pensamos es de afuera, o le dicen hippie, como que ellos vinieron e insertaron todas estas creencias o costumbres o las orientaciones y decisi&oacute;n sexual que tenemos nosotros. Y no es as&iacute;. Simplemente un d&iacute;a dije &lsquo;me gustan las mujeres y ya est&aacute;, quedamos ah&iacute;&rsquo;. M&aacute;s all&aacute; de las dudas y dem&aacute;s&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Peña Blanca, frente a Humahuaca, con mirada colectiva                            </span>
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        Gustavo hace memoria y reconstruye discursos pasados. &ldquo;Estaba el discurso de que nuestras identidades, eran identidades for&aacute;neas o no eran.  Hoy en d&iacute;a son propias de las comunidades. A nosotros tambi&eacute;n las nomenclaturas de la diversidad sexual nos parec&iacute;an extra&ntilde;as, lo gay y todo ese sentido que se le atribu&iacute;a a esas palabras eran por ah&iacute; elementos distintos a la experiencia que nosotros habit&aacute;bamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Quillay es importante el rescate de la memoria &ldquo;de compa&ntilde;eras que han sido maricas, que han sido travestis, que han sido tortas y que <strong>se han tenido que ir obligadamente de Humahuaca. </strong>Pero claro, caen, vuelven, vuelven para carnaval, vuelven para el cumplea&ntilde;os de una abuela, vuelven para alguna festividad en especial, vuelven siempre a Humahuaca. Y cada vez que esos cuerpos vuelven, Humahuaca se sorprende. Pero nosotras estamos en territorio y llevamos a la comunidad de Orgullo cholonkero a todos lados, incluso hasta hemos llegado a posicionarnos frente de instituciones como la municipalidad y el hospital porque lamentablemente los derechos sexuales no est&aacute;n pensados para nosotras, sino para la gente de la centralidad&rdquo;, explica. Asegura que falta ESI, que falta informaci&oacute;n sobre acceso a derechos tan b&aacute;sicos como el matrimonio igualitario. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes de las maricas piensan en casarse si ni siquiera pueden pensar en tener una relaci&oacute;n sana? Y esto se carga tambi&eacute;n con la cuesti&oacute;n identitaria porque las maricas o las tortas no pueden tener ese af&aacute;n, les atraviesan otras cosas como no llegar a fin de mes, no tener laburo, o ser siempre echadas de su casa&rdquo;, asegura. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ofrendas y rebozos cholonkeros, símbolos de resistencia                            </span>
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        Quillay tambi&eacute;n cuenta c&oacute;mo el activismo de esta comunidad ha logrado conversar y trabajar en conjunto con instituciones locales como el hospital, la municipalidad, un centro cultural para proponer una escuela de g&eacute;nero, que a&uacute;n se sostiene. &ldquo;Hemos sabido c&oacute;mo ganar el respeto de esas instituciones, a partir de generar reuniones, encuentros. Hace un par de a&ntilde;os pudimos hablar con la directora del hospital, le comentamos nuestra situaci&oacute;n y hubo una apertura. Compa&ntilde;eras como Lourdes dieron charlas ah&iacute; y contaron nuestras realidades. Les explicamos<strong> &lsquo;che, si viene la Quillay y ella te dice que su nombre es &eacute;se, decile Quillay&rsquo;</strong>, respetarle desde ese lugar. O si viene una compa&ntilde;era torta, respetarla desde su identidad torta y preguntarle c&oacute;mo se siente, darle ese trato digno que se merece. No s&oacute;lo para las que somos de Orgullo cholonkero, pero para todas. Muchas mujeres no sab&iacute;an c&oacute;mo pedir pastillas anticonceptivas, les daba verg&uuml;enza y ten&iacute;an miedo porque las trataban muy violentamente los m&eacute;dicos, m&eacute;dicas, enfermeras y enfermeros. Y hay una cuesti&oacute;n de desigualdad de poderes, te hacen sentir en falta. Imaginate si esa persona heterosexual tiene miedo de ir al hospital, &iquest;qu&eacute; es lo que va a hacer una compa&ntilde;era torta, trans, &iquest;no?&rdquo;.
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                Alegría al viento, comunidad y celebración                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qarichumpi: sol y viento</h2><p class="article-text">
        La identidad marr&oacute;n no es la identidad ind&iacute;gena, las cholonkeras tienen su propia aproximaci&oacute;n al anticapitalismo y antirracismo. &ldquo;Es que <strong>yo no soy marrona, yo soy ind&iacute;gena</strong> -Quillay corta r&aacute;pido la pregunta-. Para m&iacute; la categor&iacute;a de marr&oacute;n no aplica en estos lugares. A lo sumo nos decimos morochitas. Nuestras abuelas nos dec&iacute;an <strong>qarichumpi</strong>: <strong>m&aacute;s oscuro y como paspadito por el sol y viento&rdquo;</strong>. Y Gustavo agrega &ldquo;No tenemos protector solar a veces, nuestras abuelas no ten&iacute;an protector solar y estaban y trabajaban en el campo, trabajaban la tierra. Tanto lo marr&oacute;n como lo ind&iacute;gena son marcas de racialidad&rdquo;.
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                Apacheta y montañas, custodias del pueblo                            </span>
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        Quillay explica c&oacute;mo marcan esas marcas: &ldquo;ac&aacute; la violencia surge del morochito para el morochito, sobre todo en Humahuaca, donde la blanquitud no tiene tanta influencia como en Tilcara.  Ac&aacute; hay una historia de resistir constantemente a todos los golpes: se han librado 14 batallas por la &rdquo;independencia&ldquo; de la Argentina. Han usado a los indios, han usado la fuerza de los indios para liberar lo que a posterior les va a oprimir, que es el Estado argentino, &iquest;no? Y desde ac&aacute; se oprime tambi&eacute;n a la gente que vive en el campo, porque ahora Humahuaca se considera ciudad. Si sos del campo, entonces ya te estigmatizan por ser de una comunidad ind&iacute;gena, porque hay una especie de blanqueamiento que se produce dentro de la comunidad humahuaque&ntilde;a: viven en Humahuaca pero no pueden ser indios, vivir en la ciudad limpia, higieniza una corporalidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un cuerpo marica no deja de ser un cuerpo ind&iacute;gena. &ldquo;Pensando en transformar las marcas de la raza en una categor&iacute;a pol&iacute;tica empezamos a hablar de marronitud &ndash;indica Gustavo- pero es una categor&iacute;a problem&aacute;tica en varios sentidos, que nace de la di&aacute;spora en la ciudad de Buenos Aires. Desde Jujuy encontramos un procesamiento ideol&oacute;gico de la diferencia, los cuerpos. <strong>El cuerpo desobediente a la norma, es un cuerpo racializado: el cuerpo marica, torta, travesti, no binarie. </strong>Adem&aacute;s, en Jujuy lo vivimos en nuestros propios cuerpos y para nosotras no es suficiente que haya una pol&iacute;tica de visualizaci&oacute;n de lo marr&oacute;n si quienes est&aacute;n ah&iacute; son fachos. Est&aacute; Natalia Sarapura como diputada, ah&iacute; estar&iacute;a nuestra representaci&oacute;n marr&oacute;n y no es suficiente. Entonces, nosotras lo que hicimos fue entretejer el indianismo, que es nuestra postura inicial fuerte, nuestro proyecto de vida por el buen vivir con una interpretaci&oacute;n que hacemos de la historia de la marronitud y es una lectura pol&iacute;tica que hacemos de nuestros cuerpos&rdquo;.
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                Gustavo, memoria y cuidado comunitario                            </span>
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                Lourdes, entre identidad y ritual                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ancestralidades</h2><p class="article-text">
        Las cholonkeras orgullosas tienen una b&uacute;squeda en la historia y las pr&aacute;cticas andinas, por eso es importante el anclaje en conceptos como el Travestisuyu, el Plurisuyu, el Qariwarmisuyu &ldquo;en los documentos de la colonia aparec&iacute;a la palabra <strong>qariwarmi </strong>que<strong> </strong>era la manera en c&oacute;mo en ese momento las comunidades ind&iacute;genas nombraban a las personas que habitaban las dos energ&iacute;as del cosmos: lo masculino y lo femenino en una persona&rdquo;, profundiza Gustavo, deslizando que hasta est&aacute;n representadas en el famoso dibujo de Santa Cruz Pachacuti. 
    </p><p class="article-text">
        Es una comunidad plurisexual, con una organizaci&oacute;n comunal, donde las festividades del calendario agrario andino y disidente estructuran el tiempo de compartir y donde conviven tres identidades que son &ldquo;las m&aacute;s representativas &ndash;explica Gustavo- y cada una elige una comunera en asamblea. Entonces, Lourdes es la comunera de las tortas, la Quillay es la comunera travesti y yo, la comunera marica&rdquo;.  R&aacute;pidamente, Quillay agrega &ldquo;Claro que es una comunidad, de compa&ntilde;eras que se animan a que sus cuerpos sean m&aacute;s libres&rdquo;.  &ldquo;Y lo lindo es que se convive &ndash;dice Lourdes-, compartimos as&iacute; de vez en cuando, por ejemplo, la Pacha. M&aacute;s que nada nos encontramos en el tiempo de fiesta, para la Virgen de la Candelaria, que es el 2 de febrero, y ya es el t&iacute;pico carnaval. Rescatamos la cultura, como indios nosotros existimos ac&aacute; y <strong>nuestra orientaci&oacute;n sexual no nos impide tener nuestras creencias.</strong> A m&iacute; me gusta mucho nuestra comunidad cholonkera, ya que rescatamos la cultura, nuestras tradiciones.  Como soy cat&oacute;lica, tengo mi se&ntilde;or de Quillacas y mi se&ntilde;orcito de la Laguna (santos andinos), soy parte de una banda de sikuris, asisto a las fiestas patronales, me &rdquo;promeso&ldquo; tambi&eacute;n por ah&iacute;. La celebraci&oacute;n de la Pacha en agosto es muy importante: ah&iacute; la tradici&oacute;n siempre fue pasar de a parejitas hombre-mujer, heterosexual. Y bueno, en esta fase <strong>estoy pasando con mi pareja, se siente bonita experiencia</strong>, tengo ya conexi&oacute;n con la Pachita, con mis tierras, con mis ancestros y mi orientaci&oacute;n no me impide nada pasar haciendo el ritual respetuosamente, &iquest;no?&rdquo;.
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            <span class="title">
                Quillay, fuerza y ancestralidad                            </span>
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        La ancestralidad y sus s&iacute;mbolos son parte de las reivindicaciones que se construyen en esta comunidad andina. &ldquo;Las comunidades tienen su centro de poder y a&uacute;n tenemos pendiente eso. Pero s&iacute; tenemos s&iacute;mbolos de nuestra ancestralidad, como la bandera blanca, insignia del Coyasuyo, con las cintitas de colores, que nos representa. Y el otro signo muy muy caracter&iacute;stico de Humahuaca es el <strong>rebozo</strong>, una especie de chal tejido y bordado a mano al que nosotras le otorgamos una politicidad, lo etnificamos. Elegimos el rebozo y no el poncho, porque tiene un costado afectivo, pol&iacute;tico y cultural. Son tejidos y bordados, provienen de nuestras abuelas, de nuestras madres, son nuestra herencia. Y ah&iacute; est&aacute; el lazo que construimos con las mujeres de nuestras comunidades. Queremos que haya m&aacute;s comuneras mujeres en las comunidades ind&iacute;genas. Consideramos que este momento hist&oacute;rico es un momento de un <strong>warmikuti</strong>, como llaman las feministas comunitarias de Bolivia, el momento de un retorno de las mujeres al proyecto pol&iacute;tico de las comunidades.<strong> El rebozo simboliza tambi&eacute;n nuestra resistencia porque la indumentaria es muy importante.&rdquo; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en la trama de los rebozos andinos, la comunidad cholonkera teje buscando reconstruir la historia ancestral disidente y construir una identidad propia, arraigada, un lugar de enunciaci&oacute;n marica/torta/trava ind&iacute;gena surandino. Es un rebozo que protege e identifica, tejido de recuerdos, b&uacute;squedas, posiciones anticapitalistas y antirracistas, con voz propia, con hilos de identidad, reflexi&oacute;n, &eacute;tica y est&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>AT / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ari Tabera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/identidad-resistencia-quebrada-humahuaca_132_12563026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Identidad y resistencia en la Quebrada de Humahuaca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Humahuaca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d6e7a33-0812-4831-a752-5814cb6901d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la isla entrerriana, las historias de mujeres que atraviesan crecientes y bajantes del Paraná para dar vida y cuidar la de otros, en un territorio donde el agua marca el ritmo.</p></div><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de 130 historias cl&iacute;nicas que el doctor Remilly Molini tiene ordenadas alfab&eacute;ticamente en su escritorio en el centro de salud de la isla entrerriana Charig&uuml;&eacute;, el 90 por ciento pertenecen a mujeres. Todas isle&ntilde;as, que acuden a las consultas por ellas mismas pero tambi&eacute;n por las dolencias de los hombres de su familia, que rehuyen de esa cita. 
    </p><p class="article-text">
        El doctor Remi, como lo nombran cari&ntilde;osamente, trabaja all&iacute; desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Dice que nunca vio un recorte tan abrupto en la distribuci&oacute;n de preservativos, m&eacute;todos anticonceptivos y medicamentos para la interrupci&oacute;n del embarazo como en este &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio. Aunque &eacute;l se las rebusca para no dejar a sus pacientes sin medicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las historias apiladas sobre el escritorio es la de Paola y sus hijos Evelyn, Ariana y Jon&aacute;s, la de su nieta Luana y tambi&eacute;n la de su madre Alicia. 
    </p><h2 class="article-text">Madres e hijas</h2><p class="article-text">
        Paola pone la pava sobre la hornalla y mientras prepara el mate con az&uacute;car relata esos d&iacute;as de julio de 1998, cuando ella transitaba las &uacute;ltimas semanas de su primer embarazo y el r&iacute;o Paran&aacute;, una de sus mayores crecientes. Por eso, recuerda, hab&iacute;a que tomar varios recaudos para cruzar desde el Charig&uuml;&eacute; hasta el Hospital Provincial de Rosario. Si bien las islas pertenecen a la jurisdicci&oacute;n de Entre R&iacute;os, Rosario est&aacute; mucho m&aacute;s cerca que cualquier otra ciudad entrerriana: s&oacute;lo hay que atravesar el lecho central y profundo del r&iacute;o, donde el agua desconoce los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        La panza se le estaba poniendo dura cada vez m&aacute;s seguido. Lo raro era que no sent&iacute;a ning&uacute;n dolor y por eso dud&oacute; que fuesen contracciones. Para quedarse tranquila, llam&oacute; a Remi. El doctor le recomend&oacute; que acudiera al hospital para evitar sobresaltos con el Paran&aacute; tan crecido. A esa altura la planta baja de su casa ya estaba tomada por el agua. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Pa&ntilde;ales para reci&eacute;n nacido.</li>
                                    <li>Bodies de algod&oacute;n.</li>
                                    <li>Gorro.</li>
                                    <li>Manta.</li>
                                    <li>Babero.</li>
                                    <li>Camis&oacute;n.</li>
                                    <li>Botas de lluvia. </li>
                                    <li>Alpargatas.</li>
                                    <li>Documentos.</li>
                                    <li>La &uacute;ltima ecograf&iacute;a</li>
                                    <li>El bid&oacute;n grande de nafta.</li>
                                    <li>Abrigos. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Paola revis&oacute; que en la canoa estuviese todo lo de la lista y esper&oacute; a su marido, Fabi&aacute;n, para cruzar. 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma noche, por ces&aacute;rea, naci&oacute; Evelyn. Quien 23 a&ntilde;os despu&eacute;s har&iacute;a ese mismo viaje desde su casa en el Charig&uuml;&eacute; hasta Rosario para que naciera su hija Luana. Esta vez, el recorrido fue por tierra hasta el Puente Rosario-Victoria y desde all&iacute; al hospital. Porque en marzo de 2022 el r&iacute;o Paran&aacute; transitaba su bajante hist&oacute;rica. La isla era otra. 
    </p><p class="article-text">
        Como hab&iacute;a hecho su mam&aacute;, antes de salir llam&oacute; al doctor Remi. En los relatos de estas dos madres primerizas, separadas por una generaci&oacute;n, el r&iacute;o aparece como persistencia familiar. Igual que el Paran&aacute;, con sus crecientes y bajantes, ellas tambi&eacute;n fueron transform&aacute;ndose en ese movimiento serpenteante, identificadas con el agua. El agua como caudal, fuerza, fuente de alimentos. Como contenci&oacute;n, hogar, vida, correntada. El agua como origen y continuidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>CM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celina Mutti Lovera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacimientos-cuidados-orillas-charigue_3_12558198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:03:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacimientos y cuidados en las orillas del Charigüé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Maternidad,Nacimientos,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacion-trava-geografia-lleva-piel_132_12563410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ce84898-ecc0-4d2f-9d17-f03592fe6d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Rosario, travestis y trans construyen derechos, cultura y comunidad en tiempos hostiles para la diversidad. De la militancia en la calle al Estado, de la reparación histórica a la gestión cultural, una especie de país dentro del país expande una forma de vida colectiva donde lo que importa no es sobrevivir, sino vivir mejor y llegar a viejas.</p></div><p class="article-text">
        Primero fue un poema. La escritora y pensadora Morena Garc&iacute;a defini&oacute; lo que eran con dos palabras: una Naci&oacute;n Trava. Hablaba de una forma de vida extendida por todas las provincias, una geograf&iacute;a que llevan en los cuerpos hormonizados, una lengua propia &ndash;el carrilche&ndash; inventada para escapar de la Polic&iacute;a, un modo de gestionar lo pol&iacute;tico y de hacer cultura. Pero, sobre todo, detr&aacute;s de la idea de la Naci&oacute;n Trava estaba lo que construyen desde hace a&ntilde;os en Rosario.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad que siempre tuvo fama de ser distinta es la tierra donde travestis y trans lograron derechos impensados en tiempos de avance de las ultraderechas. Es donde, mucho antes de que se sancionara una ley nacional, <strong>naci&oacute; la primera ordenanza de cupo laboral trans del pa&iacute;s en 2016</strong>, con m&aacute;s de 50 ingresos. El cupo lleg&oacute; a la Universidad Nacional de Rosario (UNR), con 25 personas en distintas facultades, y al Estado santafesino, con otras 30.
    </p><p class="article-text">
        A nivel provincial, <strong>tiene la Ley 5110 que da una pensi&oacute;n a m&aacute;s de 180 personas trans mayores de 35 a&ntilde;os en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.</strong> Y es donde se gestaron dos reparaciones hist&oacute;ricas: la de las v&iacute;ctimas de la dictadura militar en 2018 y <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/salias-comprar-pan-llevaban-santa-fe-trans-travestis-consiguieron-reparacion-historica-violencia-policial_132_10861272.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ley 14.220</a>, sancionada justo despu&eacute;s del triunfo de Javier Milei, que abarca a sobrevivientes de la violencia institucional en democracia. Ambas otorgan dos pensiones m&iacute;nimas y obra social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Con cupo laboral trans, pensiones para personas mayores y reparaciones históricas, Rosario consolida derechos travestis y trans y abre camino a nuevas conquistas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La Naci&oacute;n Trava va m&aacute;s all&aacute; de avances legislativos. Detr&aacute;s hay una praxis que se extiende a instituciones, organizaciones sociales, gesti&oacute;n cultural, rosca pol&iacute;tica y trasvasamiento generacional. En un pa&iacute;s donde tienen una expectativa de 35 a 40 a&ntilde;os &ndash;mientras la esperanza de vida general ronda los 77&ndash;, en Rosario una comunidad construye un peque&ntilde;o pa&iacute;s donde ese n&uacute;mero se transforma en la esperanza de vivir mejor y llegar a viejas.
    </p><h2 class="article-text">La militante</h2><p class="article-text">
        &ndash;Las naciones tienen cultura, historia y lenguaje propios. Y nosotras tenemos todo eso. La diferencia es que nuestra Naci&oacute;n no es solo para travestis. <strong>Es un paraguas para todo aquel que se sienta por fuera del sistema hegem&oacute;nico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Michelle Vargas Lobo, La Miya para todo el mundo, habla desde una oficina en el Programa Andr&eacute;s Rosario, el PAR. Tiene 44 a&ntilde;os, el pelo lacio negro con un flequillo perfecto, los ojos achinados, la cara redonda y una sonrisa grande con hoyuelos. Est&aacute; abrigada con un buzo de peluche rojo chill&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y es una Naci&oacute;n donde laburamos desde el abrazo. Trabajamos con situaciones muy complicadas y la &uacute;nica manera es desde el amor.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Bah&iacute;a Blanca, se cri&oacute; en R&iacute;o Gallegos <strong>y en la adolescencia sali&oacute; de la casa expulsada. </strong>Recorri&oacute; el sur, vivi&oacute; dos a&ntilde;os en Chile, la pas&oacute; mal en Buenos Aires y lleg&oacute; a Rosario en 2003. Los primeros a&ntilde;os fueron duros. Tuvo problemas de consumo, v&iacute;nculos violentos y lleg&oacute; a vivir en la calle. Pero encontr&oacute; algo que la hizo quedarse.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A m&iacute; me cambi&oacute; la vida la militancia. No es un lugar com&uacute;n: antes estaba completamente sola.
    </p><p class="article-text">
        Esa militancia empez&oacute; casi por casualidad en 2010, cuando una amiga la invit&oacute; a una asamblea para organizar la <strong>marcha por la Ley de Matrimonio Igualitario</strong>. De ah&iacute; sali&oacute; el primer grupito: Comunidad Trans Rosario, que sigue hasta hoy con otras cinco compa&ntilde;eras. Tambi&eacute;n es militante peronista y trabaja en la UNR en el Programa de Inclusi&oacute;n Educativa y Laboral (Piel), donde hacen seguimiento de todas las personas travestis y trans en la universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El problema no es el ingreso al trabajo, es la permanencia.</strong> De qu&eacute; te sirve trabajar si te van a tratar mal o no te respetan la identidad. La universidad todav&iacute;a es un espacio hostil. Nosotras atajamos todas las pelotas y tratamos de mover la fibra sensible.
    </p><p class="article-text">
        Todas las tardes est&aacute; en el PAR, una asociaci&oacute;n civil que naci&oacute; en 1993 en distintos lugares del pa&iacute;s para atender personas con problemas de consumo. Con los a&ntilde;os, la sede de Rosario se independiz&oacute; e hizo un giro en la forma de atenci&oacute;n, volvi&eacute;ndose una referencia en salud mental y para la comunidad travesti. Tiene dos sedes, una donde hacen eventos culturales y reparten comida, la otra donde funciona la atenci&oacute;n cl&iacute;nica, talleres y otros proyectos. De la comunidad trans, ya pasaron m&aacute;s de 200 personas. En 2025 funcionan cuatro talleres a los que van 60 j&oacute;venes bajo el programa estatal provincial Nueva Oportunidad, que apunta a chicos y chicas de entre 18 y 35 a&ntilde;os vulnerables o en contacto con la violencia urbana.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay que tener una mirada muy particular para trabajar con nosotras porque somos muy quemacocos. El Estado nos deriva un mont&oacute;n de pibas porque no sabe c&oacute;mo hacer y entiende que nosotras s&iacute; podemos contenerlas. 
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                Michelle Vargas Lobo, “la Miya”, militante y presidenta de la cooperativa Juntas y Unidas, referente de Comunidad Trans Rosario                            </span>
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        En el PAR armaron la cooperativa de cuidados Juntas y Unidas. Son 15 socias y la Miya es la presidenta. <strong>Tambi&eacute;n es enfermera. Se recibi&oacute; el a&ntilde;o pasado en la UNR.</strong> Y es una red en s&iacute; misma: articula con la Secretar&iacute;a de Salud por las hormonas, con sindicatos y organizaciones, con la Justicia Federal y la Unidad 5 donde hay 15 travestis presas. <strong>Con Comunidad Trans coordinan con el Ministerio de Capital Humano para darle comida a 200 compa&ntilde;eras. </strong>Apenas asumi&oacute; la nueva gesti&oacute;n les hab&iacute;an cortado el env&iacute;o pero despu&eacute;s de varios tr&aacute;mites donde demostraron el trabajo que hacen volvieron a mandar comida.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        En un momento dejaron de mirar a Buenos Aires. Se dieron cuenta de que ten&iacute;an que hacer su propia agenda.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hubo algo de asumirnos como sujetas pol&iacute;ticas y accionar desde ah&iacute;, siempre con lo colectivo en la cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy est&aacute;n viendo los resultados de objetivos que se pusieron hace quince a&ntilde;os. Con la reparaci&oacute;n garantizada pueden enfocarse en otras poblaciones.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Salv&oacute; a la franja m&aacute;s vulnerable, las mayores de 45. La mayor&iacute;a de las compa&ntilde;eras est&aacute;n beneficiadas y eran las que m&aacute;s nos preocupaban. Ahora trabajamos m&aacute;s con la juventud.
    </p><p class="article-text">
        Ella no cobr&oacute; la reparaci&oacute;n. Tiene los requisitos pero por ahora no la necesita. Entre los nuevos desaf&iacute;os est&aacute;n las pol&iacute;ticas de vejez. Est&aacute;n tramitando la jubilaci&oacute;n de travestis que tienen edad para jubilarse y no lo sab&iacute;an. Y quieren un espacio habitacional para infancias y vejez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Porque la expulsi&oacute;n es en la infancia y en la vejez. Te cri&aacute;s sola y te mor&iacute;s sola.</strong>
    </p><h2 class="article-text">La intelectual</h2><p class="article-text">
        Morena Garc&iacute;a entra al bar con un poncho rojo y negro, el pelo gris largu&iacute;simo y ondulado, los ojos delineados hacia arriba con un firulete y un aro gigante amarillo que le roza el hombro. En la Naci&oacute;n Trava es el brazo intelectual, la que le pone palabras a las cosas. Tambi&eacute;n produce un podcast, da clases de cocina en el PAR y est&aacute; en el teje de todas las movidas.
    </p><p class="article-text">
        Se sienta y lo primero que dice es que para ella no hubo una transici&oacute;n a la democracia para las travestis.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En democracia la cana te deten&iacute;a por zurdo, hippie, rockero. Hubo sujetos peligrosos por lo que pensaban, pero <strong>las travas portaban el cuerpo pol&iacute;tico. </strong>Muchas ni comprend&iacute;an por qu&eacute; las deten&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Le gusta indagar sobre la historia de las travestis aunque dice que hay poco escrito. Apoya cuatro libros y un cuaderno arriba de la mesa y habla de que en &eacute;pocas medievales las trans eran guardianas de los esp&iacute;ritus.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y la pregunta es c&oacute;mo llegamos de eso a ser las mendigas de cualquier consideraci&oacute;n social y de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Se cri&oacute; en Fisherton, en el norte de la ciudad, y se fue muy chica. No le gusta la palabra transici&oacute;n. Piensa que es un concepto con punto de partida y de llegada. Y ella no lleg&oacute; a ning&uacute;n lado.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Yo soy esto desde siempre. <strong>Yo estoy siendo travesti, soy un gerundio.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Morena García, escritora y pensadora, autora del poema Nación Trava y referente intelectual de la comunidad travesti en Rosario"
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            <span class="title">
                Morena García, escritora y pensadora, autora del poema Nación Trava y referente intelectual de la comunidad travesti en Rosario                            </span>
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        S&iacute; marca un momento en el que descubri&oacute; lo que era y fue cuando conoci&oacute; a otra como ella: La Perla, una travesti de Barrio Godoy. Apenas la vio dijo: &ldquo;Soy esto&rdquo;. A los 12 la echaron de la casa. Sali&oacute; con un bolsito, par&oacute; un cami&oacute;n y la llev&oacute; a Formosa. Despu&eacute;s cruz&oacute; a Paraguay, donde fue v&iacute;ctima de trata durante cuatro a&ntilde;os. Volvi&oacute; a Rosario a los 16.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A esa edad ya hab&iacute;a pasado parte de la vida putoneando gratis porque era lo que me dec&iacute;a la sociedad que ten&iacute;a que hacer. Nadie quisiera pasar por lo que pasamos nosotras para cobrar una pensi&oacute;n. El deseo lo pagamos con la vida. No lo digo como kamikaze del g&eacute;nero, de &ldquo;matenme porque estoy dispuesta a todo&rdquo;. La travesti lo da todo, <strong>no hay cl&oacute;set para nosotras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute;n Trava es un poema de su libro <em>Una sospecha de maquillaje</em>, aunque dice que no naci&oacute; de ella.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Mis ideas se cruzan con otras, si pas&aacute;s por lo mismo se nos ocurre lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; cree que en la popularizaci&oacute;n Susy Shock fue fundamental. La define como una mula de la cultura, que trafica conceptos por todo el pa&iacute;s. Para ella, cuando Susy viene a Rosario se permite lo que en Buenos Aires no puede. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La Naci&oacute;n Trava es una de las m&aacute;s peligrosas porque no tiene territorio, se lleva la piel. Cada cuerpo travesti, marica, puto, hetero que conforma ese paraguas porta una geograf&iacute;a que se desplaza. Una travesti es paria de todas las naciones. Est&aacute; cocida por geograf&iacute;as de otras travestis. Cuando migra lleva una l&oacute;gica de gentrificaci&oacute;n. No busca un tipo o una mina, busca otra travesti y arma comunidad. Esas son las c&eacute;lulas que conforman la Naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ese pa&iacute;s travesti tiene, adem&aacute;s, un dogma: deshabitar la naci&oacute;n binaria. Para Morena Garc&iacute;a lo heterosexual puede habitar lo trava si se lo permite. Recuerda una conversaci&oacute;n con Hebe de Bonafini en la Facultad de Psicolog&iacute;a, cuando la madre de Plaza de Mayo le dijo que ella se sent&iacute;a un poco travesti, por la locura y el coraje. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El otro d&iacute;a le propuse a alguien un travesti shower. Una fiesta para recibir a un cuerpo que no va a pertenecer a una norma.
    </p><p class="article-text">
        La Naci&oacute;n Trava tiene sus propios s&iacute;mbolos y pilares que Morena Garc&iacute;a define: <strong>la ternura pol&iacute;tica, la acci&oacute;n y el cuidado. </strong>Ayudar y devolver, sostener la vida, una que se queda sin medicamentos de VIH y otra le da unas pastillas. Piensa el concepto m&aacute;s all&aacute; de Rosario, como un rasgo federal. Y como toda Naci&oacute;n tiene discusiones.
    </p><p class="article-text">
         &ndash;Durante mucho tiempo no pod&iacute;as discutir lo travesti porque era cancelativo. Nos hab&iacute;amos ubicado en un lugar de v&iacute;ctimas. Y yo creo que hay que discutirlo todo. Una travesti era &ldquo;dame, dame, dame&rdquo;. Qued&oacute; una costumbre que tambi&eacute;n hay que discutir: la travesti como mendiga de algo sin generar pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, eso est&aacute; cambiando con las nuevas generaciones. En Rosario lo ve en La Peluche, una organizaci&oacute;n de j&oacute;venes trans, travestis y no binaries que ella adopt&oacute; como una madre. Nacieron por un emprendimiento: una feria vintage que se mueve por la ciudad. Tambi&eacute;n hacen gesti&oacute;n cultural, videos, garantizan acompa&ntilde;amientos y articulan con las m&aacute;s viejas. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No les expliqu&eacute; nada, yo ya estoy de mod&eacute;. Nacieron siendo sujetos pol&iacute;ticos, nosotras nos tuvimos que constituirnos como tales. La pendejada es la semilla del viento de la Naci&oacute;n Trava. Para algo que no tiene capacidad de reproducci&oacute;n lo que tenemos es la osmosis travesti. <strong>Nos quitan las hormonas, nos persiguen, pero cada vez somos m&aacute;s. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su deseo es que en su l&aacute;pida diga solo una palabra bien grande: TRAVESTI.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pamela Rocchi, funcionaria trans y directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual de Santa Fe, clave en la Ley de Reparación                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La funcionaria</h2><p class="article-text">
        Pamela Rocchi atiende el tel&eacute;fono desde San Justo, en el norte santafesino. Tiene 39 a&ntilde;os, es mujer trans, socialista y directora provincial de Igualdad y Diversidad Sexual.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No estamos en Disney. Hay muchos problemas y a&ntilde;os de abandono estatal pero nuestro desaf&iacute;o es garantizar que cada persona pueda vivir como quiera en esta provincia.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Alcorta y en 2021 se present&oacute; como candidata a presidenta comunal. Tambi&eacute;n es secretaria de la Asociaci&oacute;n de Varones Trans de Santa Fe y fue autora de la obra de teatro <em>Reparadas</em>, donde travestis y trans contaron la violencia vivida en dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Fue clave en la Ley de Reparaci&oacute;n. Cuando se trat&oacute; en la Legislatura era asesora de la diputada Clara Garc&iacute;a y colabor&oacute; con la rosca legislativa que impuls&oacute; Karla Ojeda, otra de las referentas e imprescindibles de Comunidad Trans. <strong>La ley se aprob&oacute; en noviembre de 2023</strong> y en diciembre la ministra de Igualdad y Desarrollo Humano, Victoria Tejeda, convoc&oacute; a Pamela Rocchi para su gabinete. Para ella fue un desaf&iacute;o doble: pas&oacute; de militar la ley a implementarla.
    </p><p class="article-text">
        Durante 2024 dos abogados de la Direcci&oacute;n se dividieron la provincia y reunieron la informaci&oacute;n de cada beneficiaria. Ten&iacute;an que probar que hab&iacute;an sido detenidas y violentadas por el solo hecho de ser travestis y trans. El l&iacute;mite temporal era 2010, cuando la Legislatura derog&oacute; las contravenciones que habilitaban a la Polic&iacute;a a llevarlas presas.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n ven&iacute;a de la Polic&iacute;a, los libros de comisar&iacute;as, los centros de salud y la Justicia. Algunas ten&iacute;an prontuarios del tama&ntilde;o de varios diccionarios. Toda esa documentaci&oacute;n pas&oacute; a formar parte del Archivo de la Memoria Travesti-Trans de Santa Fe que llevan adelante Marzia Echenique, Carolina Boetti y Karla Ojeda. Mientras los abogados juntaban pruebas, Pamela hac&iacute;a la rosca pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me toc&oacute; sentarme con much&iacute;simos funcionarios para <strong>explicar por qu&eacute; esta ley salva vidas. </strong>Siempre lo digo: ellas corrieron para que nosotras caminemos.
    </p><p class="article-text">
        Para ella lo que pasa en la provincia de Santa Fe es un orgullo. La fortaleza est&aacute; en que, a pesar de pertenecer a partidos distintos, entendieron que primero son comunidad travesti-trans. Desde la Direcci&oacute;n aplican la Ley 5110 y se ocupan de hacer llegar las hormonas, a&uacute;n en tiempos de recortes. <strong>En 2024 la provincia recibi&oacute; 93% menos de tratamientos hormonales, preservativos y anticonceptivos. </strong>Toda esa faltante fue cubierta por el gobierno provincial, que invirti&oacute; alrededor de 6 mil millones de pesos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando est&aacute;s cerca de la comunidad, escuch&aacute;s lo que necesitan y los abraz&aacute;s, cambia todo. A veces no vienen por una pol&iacute;tica p&uacute;blica, sino por un o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo entre Estado y comunidad tambi&eacute;n es una virtud de la Naci&oacute;n Trava. La Miya Vargas define a Pamela como una compa&ntilde;era que sabe el lugar que ocupa. Se formaron juntas pol&iacute;ticamente, cada una desde su espacio.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ella sabe muy bien lo que hace y es muy acertado su lugar. Tambi&eacute;n es importante el reconocimiento que le da el socialismo, algo que el peronismo no hizo con nosotras. La reparaci&oacute;n casi le cost&oacute; la cabeza. <strong>Las leyes son re lindas pero el costo pol&iacute;tico es ejecutarlas. </strong>Y ella estuvo ah&iacute; peleando en un contexto en que para el gobierno de Milei nosotras somos lo peor que le pas&oacute; al pa&iacute;s. Y con un gobernador que lo apoya en lo discursivo. 
    </p><p class="article-text">
        Morena Garc&iacute;a dice que la funcionaria es un animal pol&iacute;tico. Siempre que puede le marca los puntos. Se pregunta por las hormonas y los medicamentos que faltan. Una vez le dijo: &ldquo;Cuando todo se complique vos salt&aacute;. Toda tu Naci&oacute;n te va a respaldar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La gestora</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Mara Prat, gestora cultural y ferretera, organizadora del Festival Nación Trava en Rosario                            </span>
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        En una vidriera de La Ferreter&iacute;a cuelga la bandera de Argentina, en la otra la del arcoiris. La Mara Prat aparece detr&aacute;s del mostrador. Tiene 38 a&ntilde;os y adem&aacute;s de ser ferretera, es gestora cultural. Con sus dos socias de Capra organizan el festival Naci&oacute;n Trava que en septiembre tendr&aacute; su tercera edici&oacute;n. Tambi&eacute;n est&aacute;n detr&aacute;s del carnaval travesti, el ciclo Brasa y de otras movidas culturales.
    </p><p class="article-text">
        La Mara Prat viene de familia de ferreteros y abri&oacute; la propia hace cuatro a&ntilde;os con su pareja, Fede, un var&oacute;n trans con el que tienen una hija de cuatro a&ntilde;os. En una de las manos tiene tatuado su nombre, en la otra unos dibujos tipo hind&uacute;es. Lleva puesto un pul&oacute;ver verde, jean, el pelo largo, la cara sin maquillaje. Prepara el mate mientras cuenta que ella transicion&oacute; de vieja, a los veintipico. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y por m&aacute;s que fue de grande <strong>perd&iacute; privilegios que ni sab&iacute;a que ten&iacute;a.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pod&eacute;s ser puto pero no travesti&rdquo;, le dijeron en la casa. Ella ya viv&iacute;a sola pero durante muchos a&ntilde;os la relaci&oacute;n se cort&oacute;. Cuando naci&oacute; su hija el v&iacute;nculo se recompuso, dice que sus padres son abuelos hermosos. 
    </p><p class="article-text">
        La Ferreter&iacute;a es un b&uacute;nker travesti en Rosario. Arriba tiene una oficina en la que trabajan con Capra y en la terraza hacen asados, asambleas y reuniones. La Mara siempre estuvo vinculada a la m&uacute;sica. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os cuando junt&oacute; laburando 550 d&oacute;lares y se compr&oacute; su primera bater&iacute;a. Su mam&aacute; travesti fue Ayel&eacute;n Beker, cantante rosarina. Se conocieron en la grabaci&oacute;n de un videoclip. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nunca m&aacute;s me dej&oacute; sola. Tuve una transici&oacute;n amorosa. Aprend&iacute; todo de ellas. Rosario es uno de los mejores lugares del pa&iacute;s para ser travesti. <strong>Hemos girado mucho por las provincias y la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de ac&aacute; no est&aacute; en ning&uacute;n lado.</strong> Las peleas son infinitas pero se saben poner en un frasquito e ir todas juntas. 
    </p><p class="article-text">
        Con Ayel&eacute;n Beker se volvi&oacute; gestora. Se fueron de gira cuando ten&iacute;a una banda de cumbia, grabaron discos y un video para Netflix en plena cuarentena, registraron temas y organizaron shows. Sobrevivieron en comunidad a los dos a&ntilde;os de pandemia y conoci&oacute; la amistad travesti. Siempre se acuerda de una noche que estaban sin un peso y la Beker las ech&oacute; de la casa para hacer un servicio de trabajo sexual. <strong>Quince minutos despu&eacute;s compr&oacute; fideos con salsa para todas y les dio de comer. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Todo eso hizo a la gesti&oacute;n cultural. La potencia art&iacute;stica que tienen las maricas est&aacute; desde el sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        En 2023 organiz&oacute; con Capra el primer Festival Naci&oacute;n Trava. Tuvo como concepto la Constituci&oacute;n de la Naci&oacute;n Travesti. Fue dos semanas despu&eacute;s del balotaje y se convirti&oacute; en un primer acto de resistencia. En el verano de 2024 decidieron juntar en la terraza a todos los sat&eacute;lites de la comunidad alrededor de Capra para ver c&oacute;mo seguir en la era Milei. Y el apoyo fue un&aacute;nime para seguir haci&eacute;ndolo. El segundo Naci&oacute;n Trava tuvo como tema al lenguaje y las voces travestis. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o ser&aacute; el 5 y 6 de septiembre en el Centro Cultural Parque Espa&ntilde;a y estar&aacute; atravesado por la idea de &ldquo;amor puto&rdquo;. La Mara pens&oacute; el concepto en la Diplomatura en Gesti&oacute;n de Proyectos Culturales LGBTI+, del ex Ministerio de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad, a partir de otro poema de Morena Garc&iacute;a. Parte de la idea de ese primer beso que, como una molotov, detona todas las construcciones cisheterosexuales y determina &ldquo;vivir tu vida a lo puto&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DN6wTmQDX1e/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Capra Producciones (@naciontrava)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Para ella la particularidad de Rosario tiene que ver con muchas cosas pero marca a la organizaci&oacute;n Comunidad Trans como determinante. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Son referencias vivas, vienen ac&aacute; a la ferreter&iacute;a y tejemos cosas juntas. Y tambi&eacute;n la entrada al Estado, se meti&oacute; una y empezaron a entrar m&aacute;s. Y es literal lo que dice Lohana, es una f&oacute;rmula matem&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dice por la frase de Berkins: &ldquo;Cuando una travesti entra al Estado, cambia la vida de esa travesti. Cuando muchas travestis entran al Estado, cambia la vida de toda la sociedad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Milei nos arras&oacute; pero tambi&eacute;n produjo una reorganizaci&oacute;n. Me siento tranquila de que las m&aacute;s viejas no est&aacute;n poniendo solas el cuerpo. No son el motor principal, <strong>somos un mont&oacute;n de motores nuevos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arlen Buchara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacion-trava-geografia-lleva-piel_132_12563410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Nación Trava: una geografía que se lleva en la piel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Travesticidio,trans]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1da1df7e-6ec7-43c6-82cc-540450cd6a13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis económica que golpea al sector tiene condimentos particulares para mujeres y disidencias. Precarización, violencia de género y desigualdades estructurales que agravan las condiciones de un rubro tradicionalmente masculinizado donde muchas se encuentran ante la alternativa de abandonar o soportar. </p></div><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a est&aacute; viviendo un momento realmente cr&iacute;tico debido a factores socioecon&oacute;micos. En un marco recesivo y de contracci&oacute;n del consumo (baj&oacute; al menos un 20% desde marzo), lo primero que se recorta es salir a comer afuera, y los locales, desde los que ostentan estrellas Michel&iacute;n a las fondas y bodegones, lo est&aacute;n sintiendo. 
    </p><p class="article-text">
        Otro fen&oacute;meno que sucede a la par de la crisis en todo el pa&iacute;s, pero que es menos aparente &ndash;o est&aacute; directamente invisibilizado&ndash; es <strong>la violencia machista cotidiana en espacios laborales relacionados con la cocina y barra</strong>, que sumada a la informalidad caracter&iacute;stica del sector, da como resultado que <strong>el &aacute;mbito se haya vuelto especialmente corrosivo para mujeres y disidencias LGBTQI+. </strong>Es decir, si bien la situaci&oacute;n general afecta a todos, <strong>el impacto se recrudece sobre las mujeres a causa de desigualdades estructurales, </strong>y adem&aacute;s, pr&aacute;cticas violentas y discriminatorias que est&aacute;n empujando a muchas de ellas a considerar dejar el rubro -o el trabajo nocturno-, cambiar de actividad o diversificar su empleo
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;El que no est&aacute; en el rubro no tiene idea de lo que hay detr&aacute;s de un plato. Sueldos, materia prima, alquiler, vajilla. Soy gastron&oacute;mica hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, trabajando en Argentina hace m&aacute;s de una d&eacute;cada y jam&aacute;s v&iacute; una situaci&oacute;n tan angustiante&rdquo;, comenta una due&ntilde;a de un local en CABA. Si pensamos que al consumidor de a pie le cuesta imaginarse toda la cadena de trabajo y valor que hay detr&aacute;s de un plato de comida o de una taza de caf&eacute;, <strong>&iquest;qu&eacute; tanto sabemos quienes van a restaurantes de las violencias que viven las mujeres y disidencias LGBTQI+ que trabajan en la gastronom&iacute;a? </strong>&iquest;Por qu&eacute; se habla de un &aacute;mbito que se ha vuelto cada vez m&aacute;s &ldquo;expulsivo&rdquo; para todas ellas? <strong>Y, &iquest;cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre informalidad, violencias de g&eacute;nero y salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy en d&iacute;a veamos m&aacute;s referentes femeninas en la TV o en las tapas de las revistas, y aunque en efecto se hayan incorporado a la hospitalidad m&aacute;s mujeres que hace una d&eacute;cada, esto no quita que <strong>al 2025 la gastronom&iacute;a contin&uacute;a siendo un espacio masculinizado en donde se siguen presentando numerosas dificultades y limitaciones para las mujeres y minor&iacute;as, solo a cuenta de su condici&oacute;n. </strong>
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                    alt="Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil"
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                Entre ollas, platos y turnos extensos, las mujeres lidian con jornadas intensas y un entorno laboral hostil                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La precariedad, un precursor de las violencias</h2><p class="article-text">
        Los cierres y el poco movimiento traen un mal sabor en la boca de las personas que integran este sector, ya que recuerda lo sucedido en la pandemia. Los especialistas vaticinan un panorama a&uacute;n m&aacute;s desalentador, en un pa&iacute;s que ya es caro en d&oacute;lares para los turistas y con crecientes costos dinamitando al rubro desde adentro, se estiman que van a cerrar el 30% de los restaurantes en Buenos Aires -la mayor&iacute;a pymes.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La gastronom&iacute;a es uno de los sectores que m&aacute;s dinamizan la econom&iacute;a en parte por constituirse como primer empleo para muchas personas, aporta al PBI por estar relacionado tambi&eacute;n con sectores clave como<strong> la agricultura, el turismo y la hoteler&iacute;a, pero tambi&eacute;n con el patrimonio cultural</strong>. Sin embargo <a href="https://www.instagram.com/p/C__V0b-vQmH/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un &aacute;mbito profundamente precarizado:</a><strong> trabajadoras informales</strong> <strong>con empleos no registrados, sin cobertura m&eacute;dica o protecci&oacute;n en casos de accidentes</strong> (algo corriente en la actividad)<strong>, falta de aportes jubilatorios, licencias de por maternidad y un sistema de propinas que genera pol&eacute;mica desde siempre por usarse para compensar los sueldos magros</strong>. Entre el 30% y 50% del sueldo de un gastron&oacute;mico, dependiendo del puesto y el local, proviene de este aporte voluntario, que ni siquiera es legal o tributa.
    </p><p class="article-text">
        L<strong>a informalidad opera como caldo de cultivo para las violencias</strong>: &ldquo;La informalidad y la precarizaci&oacute;n laboral terminan siendo factores que afectan a&uacute;n m&aacute;s a mujeres y diversidades y dej&aacute;ndolas en un mayor grado de vulnerabilidad frente a situaciones de violencia laboral (incorporada dentro de la ley de protecci&oacute;n integral 26485). Es decir, la informalidad laboral las expone, complejizando sus situaciones y hasta generando una doble vulneraci&oacute;n&rdquo;, explica <strong>Melisa Garc&iacute;a, </strong>abogada feminista y directora de <strong>ABOFEM</strong> con experiencia en el rubro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente se trata a la mujer como tonta ante desaf&iacute;os empresariales. Al momento de negociar condiciones laborales se subestima la capacidad, se pide todo el tiempo que demostremos ser merecedoras de un trabajo que ya estamos capacitadas para realizar. Harta de la precarizaci&oacute;n laboral solo por ser mujer&rdquo;<strong>, dispara una gastron&oacute;mica de 34 a&ntilde;os desde C&oacute;rdoba, </strong>donde<strong> </strong>gerencia uno de los restaurantes m&aacute;s conocidos de su ciudad)<strong>. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del informe regional, <a href="https://www.instagram.com/p/CoC4sgnuGYA/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El lado B de la Gastronom&iacute;a: sexismo y precarizaci&oacute;n en el sector gastron&oacute;mico (2023)</strong></a><strong>,</strong> realizado por el <strong>Observatorio de G&eacute;nero y Salud en Gastronom&iacute;a</strong> de la ONG <a href="https://mapadebarmaids.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mapa de Barmaids &amp; Afines</a>, <strong>casi el 60% de las participantes afirm&oacute; que alguna vez se sinti&oacute; inc&oacute;moda o que se la trat&oacute; de manera indebida en una entrevista de trabajo. </strong>Muchas de las situaciones relatadas giran en torno al especial &eacute;nfasis en la presencia f&iacute;sica, &ldquo;el ser linda&rdquo;, &ldquo;el tener buen peso&rdquo; m&aacute;s que en el nivel de estudios o aptitudes o, incluso, la atenci&oacute;n y mirada puesta, durante la misma entrevista, en partes espec&iacute;ficas del cuerpo femenino. 
    </p><p class="article-text">
        El  estudio se realiz&oacute; en Argentina, Chile y M&eacute;xico durante 2023. Las respuestas <strong>revelan una transversalidad escalofriante, ya que m&aacute;s all&aacute; de toda diferencia geogr&aacute;fica o cultural, las problem&aacute;ticas son las mismas en todos lados</strong>: propietarios varones haciendo comentarios sobre el cuerpo, invitaciones a salir y hasta abusos f&iacute;sicos. &ldquo;Fui acosada por un encargado y termin&eacute; renunciando yo porque el due&ntilde;o no quer&iacute;a echarlo para no pagar la antig&uuml;edad. En otro trabajo fui acosada verbalmente de manera constante por todo el equipo de cocina conformado por varones incluido el jefe de &aacute;rea&rdquo;, <strong>relata una trabajadora de cocina de 23 a&ntilde;os que vive en Buenos Aires. </strong>
    </p><h2 class="article-text">La experiencia femenina en la gastronom&iacute;a y su lado B</h2><p class="article-text">
        Una cifra preocupante es la referida a los abusos f&iacute;sicos en el lugar de trabajo:  <strong>un 33% de la muestra afirm&oacute; haberlos sufrido,</strong> <strong>esto es 3 de cada 10 mujeres. La mayor&iacute;a (56%) lo padeci&oacute; de parte de un superior o jefe, lo que implica una mayor asimetr&iacute;a de poder. </strong>Si bien estas cifras pueden considerarse una aproximaci&oacute;n, ya que no todas se animan a declarar haber sufrido un abuso o sienten verg&uuml;enza o temor a admitir este tipo de agresiones, resulta un n&uacute;mero significativo. Si se miran otros estudios m&aacute;s generales sobre acoso o delitos de abuso sexual se sabe que los resultados tienda a  sub-representar las problem&aacute;ticas. Adem&aacute;s, muchas de las v&iacute;ctimas se encuentran en procesos legales y no quieren o pueden hablar.<strong> En este sentido, del total de las v&iacute;ctimas seg&uacute;n el informe s&oacute;lo un 3% afirma tener alguna denuncia o causa legal abierta. </strong>
    </p><p class="article-text">
        No sorprende que sea una minor&iacute;a la que denuncia, ya que siendo un nicho laboral tan particular -&ldquo;donde todos se conocen con todos&rdquo;-, muchas temen que una denuncia formal afecte sus referencias profesionales a futuro. Seg&uacute;n el estudio, ser tildadas de &ldquo;conflictivas&rdquo; es uno de los grandes temores. Otras simplemente no pueden arriesgarse a perder su empleo. <strong>La culpa, la verg&uuml;enza o el miedo son las emociones m&aacute;s citadas. </strong>Como a veces es m&aacute;s f&aacute;cil verlo o reconocerlo en otras personas, tampoco sorprende que de acuerdo al informe <strong>el 85% de los participantes diga conocer a otras mujeres o disidencias que estuvieron en situaciones de abuso f&iacute;sico o psicol&oacute;gico en su trabajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Mi jefe me hablaba siempre fuera del horario laboral y en mis d&iacute;as de franco para que resuelva situaciones que pod&iacute;a resolver &eacute;l. Muchas veces si yo establec&iacute;a un l&iacute;mite me empezaba a hablar del merecimiento y utilizaba la manipulaci&oacute;n para lograr lo que quer&iacute;a. Eso me afect&oacute; en mi salud mental&rdquo;, <strong>admite una chica de 27 a&ntilde;os, camarera, de Buenos Aires. En este panorama vemos a mujeres y disidencias sexogen&eacute;ricas </strong>-que en muchos casos son muy j&oacute;venes-<strong> expuestas a enfrentar la violencia laboral, psicol&oacute;gica o f&iacute;sica en una relaci&oacute;n doblemente asim&eacute;trica</strong>, por ser varones y por tener cargos de poder que les dificulta reclamar o denunciar (incluso en los casos en los que la v&iacute;ctima eligi&oacute; hacerlo).
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                La barra, otro de los espacios de la gastronomía donde persisten la informalidad y la violencia laboral                            </span>
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        <a href="https://www.instagram.com/p/DJaVfmpueeo/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La salud mental es un punto &aacute;lgido en un sector</a> dedicado al servicio donde el contacto con la gente es diario, y donde muchas suelen tener que soportar o enfrentar malos tratos no solo de sus empleadores o compa&ntilde;eros, <strong>tambi&eacute;n del cliente,del que adem&aacute;s tambi&eacute;n depende su sueldo por las propinas. </strong>El abuso psicol&oacute;gico tambi&eacute;n es citado como un problema dentro del ambiente laboral y tema recurrente en denuncias. Seg&uacute;n el reporte de la ONG Burnt Chef (2022) <strong>el 84% de los gastron&oacute;micos y gastron&oacute;micas experimentan problemas de salud mental durante su carrera. </strong>&ldquo;Escuch&eacute; muchas veces mujeres y hombres decir &iquest;Viste la chica de la recepci&oacute;n? No est&aacute; buena, deber&iacute;an poner a una m&aacute;s linda&rsquo;. Es decir que el p&uacute;blico o cliente tambi&eacute;n tiene la misma mentalidad&rdquo;, sigue una barmaid que trabaja en un conocido bar de CABA.
    </p><h2 class="article-text">Maternar y trabajar en gastronom&iacute;a: &iquest;misi&oacute;n imposible?</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuentan las trabajadoras del sector, un punto recurrente que suele surgir en las entrevistas de trabajo, indistinto del tipo de actividad que se realice (sea un puesto de cocina un restaurante, o una barmaid con trabajo a contraturno), <strong>son las preguntas en torno al estado civil o la planificaci&oacute;n familiar. Cuesta imaginarse que aparezcan en entrevistas a los varones. &ldquo;</strong>Cuando dec&iacute;s que ten&eacute;s hijos y est&aacute;s soltera medio que no les gusta mucho. En otra entrevista me dijeron que no considerara la oferta de empleo si yo ten&iacute;a o pensaba tener hijos&rdquo;, reclama <strong>una cocinera de 35 a&ntilde;os que trabaja en cocina en Buenos Aires.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre maternidad, sexismo y hospitalidad?, &iquest;c&oacute;mo se articulan la maternidad, los cuidados del hogar y la vida profesional?</strong>, y <a href="https://www.instagram.com/p/DGJZRmAJrIU/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&iquest;cu&aacute;n dif&iacute;cil es maternar y ser una profesional de la gastronom&iacute;a?</strong></a> Lo que la evidencia testimonial y algunos n&uacute;meros nos dicen es que el ambiente de la hospitalidad est&aacute; poco preparado para alojar ambiciones profesionales y un buen equilibrio entre vida personal y trabajo, al fin y al cabo, como sucede en la mayor&iacute;a de los &aacute;mbitos laborales hoy. Esto se debe entre otras cosas a que el momento en que la mayor&iacute;a de las mujeres puede despegar profesionalmente -gracias a que llevan a&ntilde;os form&aacute;ndose o construyendo una carrera-, en los tard&iacute;os 20s o 30s, es cuando muchas eligen ser mam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y es por esto tambi&eacute;n que mientras la jefaturas de los locales suelen estar en manos de los varones (cifras informales hablan de un 90% de chefs ejecutivos hombres y solo un 10% de mujeres), tambi&eacute;n existe todo un circuito de desarrollo profesional (incluyendo viajes, concursos, eventos, etc) y de validaci&oacute;n del que las gastron&oacute;micas que eligen maternar se terminan quedando afuera por el cuidado de sus hijos y la carga dom&eacute;stica. Por eso tambi&eacute;n muchas de las figuras p&uacute;blicas que trascienden y que logran maternar y tener una carrera o negocio, suelen ser mujeres que est&aacute;n al mando de sus propios locales o proyectos y de nivel adquisitivo de alto a medio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Faltan pol&iacute;ticas que acompa&ntilde;en la maternidad en todos los aspectos. Por suerte no fue mi caso, pero s&eacute; que hay licencias muy cortas y escasa. Faltan lactarios, jornadas laborales reducidas en los primeros meses de vida de tu beb&eacute;, etc. Hay una frase muy habitual que dice: se pretende que trabajemos como si no matern&aacute;ramos y que maternemos como si no trabaj&aacute;ramos&rdquo;, cuenta <strong>Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Patagonia, sommelier de cerveza y jueza internacional, a sus 41 a&ntilde;os.</strong>
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                    alt="Trabajadoras de la gastronomía enfrentan condiciones precarias y desigualdades de género en un sector aún masculinizado"
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                Trabajadoras de la gastronomía enfrentan condiciones precarias y desigualdades de género en un sector aún masculinizado                            </span>
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        Un<a href="https://bodegasdeargentina.org/perspectiva-de-genero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estudio local realizado por Wines of Argentina </a>antes y despu&eacute;s de la pandemia tiene algunas cosas interesantes para aportar al respecto. Si bien el 60% del &aacute;rea de enolog&iacute;a est&aacute; dominada por mujeres, para sorpresa de nadie el sector sigue presentando a&uacute;n una marcada brecha de g&eacute;nero<strong>, ya que de cada 10 personas que trabajan en vitivinicultura, 3 son mujeres y 7 son varones.</strong> Ahora bien, aunque la enolog&iacute;a todav&iacute;a era predominantemente masculina, los resultados post-pandemia arrojaron una gran diferencia. La hip&oacute;tesis del informe es que cuando muchas bodegas <strong>implementaron el trabajo h&iacute;brido o flexible, esto posibilit&oacute; que m&aacute;s mujeres (madres y con familia) se incorporaran al mercado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dos cosas que tuve que sacrificar en mi carrera como madre fueron los viajes de trabajo espont&aacute;neos y los eventos nocturnos. Las compa&ntilde;&iacute;as creen que es mejor contratar hombres ya que ellos no gestan ni son encargados de las tareas de cuidado&rdquo;, asegura <strong>Mar&iacute;a Laura Mu&ntilde;iz, sommelier y due&ntilde;a de una importadora de vinos y spirits, 40.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa en toda la gastronom&iacute;a,<strong> a misma cantidad de mujeres en centros de estudio culinario, del vino, carreras de cocteler&iacute;a, etc, e inclusive mayor&iacute;a de egresadas mujeres en algunos casos como la enolog&iacute;a, menos mujeres trabajando en puestos jer&aacute;rquicos, </strong>ganando lo que corresponde; y luego, la penalizaci&oacute;n por la maternidad que dificulta conseguir y/o sostener trabajos, cuando las pr&aacute;cticas machistas no son las que las corren.
    </p><h2 class="article-text">El consumo tambi&eacute;n es pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as quienes consumen alimentos -o servicios relacionados a la alimentaci&oacute;n- toman decisiones cada vez m&aacute;s informadas sobre lo que eligen comprar. Discutimos mucho m&aacute;s hoy sobre los procesos detr&aacute;s de los alimentos, leemos y analizamos etiquetas pensando qu&eacute; nos llevamos a la boca; tambi&eacute;n como consumidores sopesamos variables como las de comercio justo o la trazabilidad ambiental de lo que metemos en el changuito, por eso la moda de consumir localmente o conseguir alimentos que no tengan impacto en h&aacute;bitats naturales, comprarle a peque&ntilde;os productores, etc. Pero, <strong>&iquest;pensamos alguna vez en el impacto humano detr&aacute;s de la labor gastron&oacute;mica? &iquest;En c&oacute;mo tratan en ciertos locales al personal?&iquest;Cu&aacute;n diversos son o c&oacute;mo son las condiciones de trabajo o de salud?</strong> Probablemente no todav&iacute;a, no demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, quiz&aacute;s en un futuro no tan lejano podamos como consumidores cada vez m&aacute;s empoderados que somos, empezar a contemplar estas cuestiones en la ecuaci&oacute;n cotidiana de <strong>nuestras elecciones de alimentaci&oacute;n</strong> -o la hora de decidir a d&oacute;nde ir a comer o beber-, que<strong> son tambi&eacute;n, despu&eacute;s de todo, consumos pol&iacute;ticos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>LM / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marajosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/fuego-lento-crisis-precariza-expone-mujeres-gastronomia_132_12558071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A fuego lento: la crisis que precariza y expone a las mujeres en la gastronomía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Mujeres,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a12e248f-e6c8-4e2d-9cab-752a62bdfca9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juicio contra el exgendarme Eduardo Britos marcó un precedente al reconocer las agresiones sexuales como parte del plan represivo. Testimonios clave, documentos conservados y un equipo interdisciplinario que acompañó a las víctimas hicieron posible una condena histórica.</p></div><p class="article-text">
        Una rueda humana con ocho, diez varones, ocupa el centro de la sala. En el medio, parada, est&aacute; Lucila Maraga, detenida ilegalmente. <strong>Nadie sabe d&oacute;nde est&aacute;. Ni siquiera ella misma</strong>: lleva vendas en los ojos, las manos atadas y est&aacute; desnuda. Comprende que est&aacute; en el centro de una ronda por el movimiento: &ldquo;uno me tiraba a los brazos del otro, volv&iacute;a al centro y me segu&iacute;an empujando. Era una sensaci&oacute;n horrible porque sent&iacute;a que me iba a caer, no ten&iacute;a idea lo que pasaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuenta ocurri&oacute; en una habitaci&oacute;n trasera del edificio de la Polic&iacute;a Federal de La Rioja, hace casi 50 a&ntilde;os. Su testimonio &ndash;junto al de otras ocho mujeres&ndash; fue <strong>clave para condenar </strong>en diciembre de 2023 al exintegrante del Escuadr&oacute;n 24 de Chilecito, tambi&eacute;n ex jefe de seguridad del Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social de La Rioja, Eduardo Britos, como uno de los autores de esos padecimientos. Una <strong>variante de la tortura que se inscribi&oacute; en los cuerpos de las mujeres: la agresi&oacute;n sexual.   </strong>
    </p><h2 class="article-text">Suena y resuena</h2><p class="article-text">
        Una resonancia met&aacute;lica se expande por la habitaci&oacute;n. Suena como &ldquo;ommm&rdquo;. La reverberaci&oacute;n se prolonga cada vez que Claudia Mendoza golpea un cuenco con un mazo. Me lo acerca a la espalda y me explica que son instrumentos som&aacute;ticos: &ldquo;Entonces vos lo escuchas pero tambi&eacute;n lo sent&iacute;s, &iquest;sent&iacute;s las vibraci&oacute;n en el cuerpo?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estos instrumentos ayudan a armar un ba&ntilde;o sonoro, a generar una sensaci&oacute;n. Y tienen diferentes tonalidades. Ten&eacute;s estos otros que te ayudan a despejar la mente cuando est&aacute;s muy saturada, y as&iacute;, depende para qu&eacute; lo quieras.   
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                    alt="En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos"
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                En este lugar, Lucila Maraga fue víctima de torturas y abusos sexuales durante su secuestro. Décadas después, puso en palabras lo que durante mucho tiempo se calló: la violencia de género en los centros clandestinos                            </span>
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        Claudia integra el Equipo Interdisciplinario de Acompa&ntilde;amiento a las V&iacute;ctimas y Familiares del Terrorismo de Estado de La Rioja que se conform&oacute; para contener y ayudar a quienes deb&iacute;an declarar en Juicios de Lesa Humanidad. La mayor&iacute;a son psic&oacute;logas, psiquiatras, trabajadoras y trabajadores sociales. Ella es musicoterapeuta. Trabaja en salud mental hace a&ntilde;os pero considera que &eacute;sta experiencia fue la &ldquo;m&aacute;s impactante y transformadora a nivel profesional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sent&iacute;a que una persona, un cuerpo, que hab&iacute;a estado en esas condiciones, necesitaba un anclaje diferente para poder destrabar la voz y hablar. Es muy dif&iacute;cil que alguien pueda expresarse si tiene un nudo en la garganta. 
    </p><h2 class="article-text">Los cuerpos, campos de batalla</h2><p class="article-text">
        Son las 4.30 de una madrugada de abril de 1975. En una cama de una plaza Lucila intenta dormir junto a su compa&ntilde;ero, Lucho G&oacute;mez. Viven en una pensi&oacute;n austera que en 2025 ser&aacute; la sede del partido radical en pleno centro riojano Pero faltan a&ntilde;os. Esa madrugada la polic&iacute;a se anuncia con golpes, armas largas y ferocidad. Entra, los carga en un veh&iacute;culo y los traslada vendados para interrogarlos.
    </p><p class="article-text">
        Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s todav&iacute;a puede repetir cada detalle de esa secuencia camino a la sede de la Polic&iacute;a Federal,porque se siente ah&iacute;. Sube escalones, ingresa por un garage. Es interrogada. Sale. Hace un trecho. Otro trecho derecho. Cruza un patio. Hay ruidos, risas, corridas, todo junto y desordenado. Alaridos de varones. A ella la espera la rueda humana que la obliga a desnudarse, manosea sus partes &iacute;ntimas, la abusa. Por una fina luz que le deja la venda, solo ve botas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura"
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                Diana Quiros fue detenida a los 17 años, embarazada y víctima de torturas que le provocaron un aborto forzado. Su testimonio visibiliza la violencia de género sistemática en los centros clandestinos durante la dictadura                            </span>
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        Lucila ten&iacute;a entonces 24 a&ntilde;os. Ya era docente, militante gremial y estaba identificada con la pastoral de Enrique Angelelli. <strong>Fue una de las tantas riojanas detenidas antes que se instaure formalmente la &uacute;ltima dictadura militar en Argentina, en 1976. Durante el gobierno democr&aacute;tico y peronista del ex presidente Carlos Menem, entonces gobernador.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Hoy tiene 74 a&ntilde;os y es un torbellino.  Como si hiciera carrera contra el tiempo para no dejar escapar segundos en los que alguien, en alg&uacute;n sitio, quiera escuchar el horror que se vivi&oacute; hasta hace 42 a&ntilde;os en Argentina. Del tiempo en centros clandestinos se le mezclan, como enjambre de abejas ciegas, momentos de tormentos, agresiones f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Como cuando la paraban contra la pared, piernas abiertas, desnuda, manos en alto, cabeza gacha, durante varias horas, no recuerda cuantas. La abusaron con morbosidad, dice. 
    </p><h2 class="article-text">Diana, embarazada</h2><p class="article-text">
        Diana est&aacute; parada junto a Pano Navazo, el periodista que la entrevista para la serie <em>Contra el Olvido. Historias de Resistencia</em> que acaba de estrenarse en La Rioja. &Eacute;l pregunta: &ldquo;Si tuvieras que decir qui&eacute;n es Diana Quiros &iquest;qu&eacute; dir&iacute;as?&rdquo;.  Ella hace un paso para atr&aacute;s, una sola respiraci&oacute;n profunda y responde sin pausa: &ldquo;mam&aacute;,  esposa, abogada, militante de los derechos humanos, sobreviviente de la &uacute;ltima dictadura militar&rdquo;. All&iacute; cuenta muchas de las vivencias que d&iacute;as mas tarde me narrar&aacute;, de cuando estuvo en cautiverio forzado. <strong>Tambi&eacute;n del aborto que le produjeron los golpes cuando la detuvieron a los 17 a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a lleg&oacute; a La Rioja desde C&oacute;rdoba. Del barrio Benjam&iacute;n Rinc&oacute;n se hab&iacute;a pegado una costumbre muy caracter&iacute;stica de los a&ntilde;os &acute;70 riojanos: pertenecer a grupos juveniles de la pastoral del obispo Angelelli, asesinado por la &uacute;ltima dictadura militar. Diana termin&oacute; el secundario en diciembre de 1974 y ese mismo mes se cas&oacute;. Llevaba dos meses como estudiante de enfermer&iacute;a cuando la detuvieron. En realidad hab&iacute;an llegado busc&aacute;ndolo a &eacute;l. 
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                    alt="Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva"
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                Claudia Mendoza, musicoterapeuta del equipo interdisciplinario que acompaña a sobrevivientes del terrorismo de Estado en La Rioja. Su enfoque novedoso utiliza la música para ayudar a destrabar la voz y apoyar la reconstrucción de la memoria colectiva                            </span>
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        &mdash;Yo cometo&hellip; creo que fue un error, de irme a una casa que ya estaba allanada. Como no lo encontraron a &eacute;l porque estaba en la escuela, discut&iacute;an si llevaban a mi suegro o a m&iacute;. Me cargaron porque era la m&aacute;s joven. A &eacute;l lo buscaron, lo encontraron y detuvieron tambi&eacute;n.    
    </p><p class="article-text">
        Era de noche y estaba embarazada. Su destino tambi&eacute;n fue la sede de la Polic&iacute;a Federal, a dos cuadras de la plaza principal de La Rioja, donde funcion&oacute; el que considerado primer Centro de detenci&oacute;n y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Como testigo declar&oacute; en varios juicios que se tramitaron en La Rioja, haciendo la cronolog&iacute;a del horror que ahora me narra:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me ingresaron esposada y vendada, me llevaron a una pieza que hay en el fondo tipo calabozo. Me dejaban sola y volv&iacute;an, siempre eran patota. Yo escuchaba los gritos porque esa noche detuvieron a varios. <strong>Sab&iacute;an que estaba embarazada porque los golpes eran siempre en la cabeza y en la panza. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La trasladaron a la Correccional de Mujeres por el embarazo y con un an&aacute;lisis corroboraron que estaba de dos meses y medio, consta en su historia cl&iacute;nica. Ese mismo d&iacute;a declar&oacute; ante un juez que orden&oacute; la libertad pero al salir de la comisar&iacute;a cruz&oacute; la calle, le atravesaron un falc&oacute;n y la detuvieron otra vez en &ldquo;la Federal&rdquo;, como le llaman muchos de los detenidos. Durante la inspecci&oacute;n ocular por los juicios, fue una de las que recorri&oacute; e identific&oacute; cada sitio de esa casona que funcion&oacute; como centro clandestino en la provincia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ahi es cuando yo esa noche tengo el aborto &mdash;recuerda&mdash;-. Estaba vestida con un pantal&oacute;n rojo y una blusita celestita. Ten&iacute;a un camastro, sin colch&oacute;n. Empiezo a sentir dolores en el cuerpo y mucho en la cintura, en la espalda. Imaginate, era primeriza... Empiezo a llamar a la guardia, le ped&iacute;a que llamen a un m&eacute;dico, dec&iacute;an que estaba mintiendo&ldquo;. Finalmente la llevaron a un hospital: &rdquo;Estuve en los pasillos, nadie me quer&iacute;a recibir porque era una subversiva, una terrorista, no era un ser humano... Cuando me atiende el m&eacute;dico me dice que <strong>ya no hab&iacute;a nada que hacer.</strong>  
    </p><h2 class="article-text">Declarar, reparar</h2><p class="article-text">
        Virginia Miguel Carmona es la fiscal federal de La Rioja. Instruy&oacute; una de las dos megacausas que investigaron y condenaron a responsables por delitos de lesa humanidad en la provincia, y fue quien abri&oacute; la puerta hace dos a&ntilde;os para que se <strong>juzgara tambi&eacute;n por delitos sexuales </strong>al ex gendarme Eduardo Britos, condenado a perpetua por participar en el homicidio del laico Wenceslao Pedernera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lucila Maraga y Diana Quiros. sobrevivientes de violencia sexual durante la dictadura, junto a Viviana Reinoso, abogada querellante que trabajó para que esos abusos fueran reconocidos como delitos de lesa humanidad"
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            <span class="title">
                Lucila Maraga y Diana Quiros. sobrevivientes de violencia sexual durante la dictadura, junto a Viviana Reinoso, abogada querellante que trabajó para que esos abusos fueran reconocidos como delitos de lesa humanidad                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &mdash;Hay una caracter&iacute;stica de La Rioja que siempre destaco: se guard&oacute; tanta prueba documental que permaneci&oacute; intacta, que no lo pod&eacute;s creer. Se conservaron cosas del &acute;76 y &acute;77 en el Juzgado Federal, en el Instituto de Rehabilitaci&oacute;n Social, en el Ej&eacute;rcito. <strong>Muchos documentos para poder reconstruir qui&eacute;nes estaban en cada lugar y en cada momento.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        El debut de la fiscal en juicios por delitos de lesa humanidad fue en 2016 con la &ldquo;megacausa La Perla&rdquo;, de C&oacute;rdoba. Una de las m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, dur&oacute; cinco a&ntilde;os, casi 900 testigos, m&aacute;s de 700 v&iacute;ctimas. En aquel proceso ella pidi&oacute; uno de los d&iacute;as de alegatos del Ministerio P&uacute;blico Fiscal solo para hablar de lo que hab&iacute;a detectado: un plus de violencia contra las mujeres solo por ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hab&iacute;a abusos, alusiones a los cuerpos, burlas, violaciones y todo lo que se te ocurra de manera perversa sobre los cuerpos femeninos, <strong>que no surg&iacute;a en las declaraciones de los varones.</strong> Y es porque hab&iacute;a un prejuicio mayor y un plus de violencia hacia las que no respond&iacute;an a los c&aacute;nones sociales de la &eacute;poca, lo que no se esperaba de una mujer ama de casa, dedicada a los hijos. 
    </p><p class="article-text">
        En el fallo de esa megacausa, Miguel Carmona dej&oacute; asentado que el machismo &ldquo;desde la sociedad se trasladaba intramuros con crudeza en contexto de cautiverio forzado&rdquo;. Habl&oacute; expresamente de la violencia de g&eacute;nero y consider&oacute; que no hab&iacute;a que juzgar a los responsables por tormentos, porque dejaba impune el delito sexual. Id&eacute;ntico lente aplic&oacute; para investigar lo sucedido en la megacausa riojana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;</strong>En La Rioja pas&oacute; lo mismo, ese plus de ensa&ntilde;amiento por no responder a los estereotipos. <strong>Si hab&iacute;a un represor condenado por tormentos y en realidad hab&iacute;a violado a numerosas v&iacute;ctimas, toda esa porci&oacute;n de la delictividad quedaba impune.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo juicio escuch&oacute; cerca de una decena de testimonios sobre agresiones lacerantes en zonas &iacute;ntimas, torturas f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Escuch&oacute; tambi&eacute;n el nombre y apellido de quienes las cometieron y aplic&oacute; un recurso que habilita el C&oacute;digo Procesal Penal Argentino: ampli&oacute; la denuncia para que se dictara una condena completa contra Britos por abusos deshonestos, agravado por haber sido cometido por encargados de su guarda. 
    </p><p class="article-text">
        El fallo est&aacute; entre los primeros del pa&iacute;s que reconoce que en ese plan de exterminio <strong>el g&eacute;nero s&iacute; determin&oacute; la aplicaci&oacute;n de mayor violencia sobre los cuerpos.</strong> La prueba: el testimonio de las propias v&iacute;ctimas y la construcci&oacute;n de la memoria colectiva de esas mujeres.   
    </p><h2 class="article-text">Delitos sexuales de lesa humanidad</h2><p class="article-text">
        Viviana Reinoso tiene muchos n&uacute;meros de fallos y nombre de causas en la cabeza. Son parte del recorrido que fue haciendo la justicia argentina para reconocer los delitos sexuales desde que se reabrieron las causas para juzgar el terrorismo de Estado, en 2006. Es abogada querellante de varias v&iacute;ctimas en los juicios que se tramitaron en La Rioja.  Pone claridad judicial al explicar que se trata de <strong>delitos sexuales de lesa humanidad, porque fueron realizados en el marco de un plan de exterminio del opositor pol&iacute;tico:</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Crimen de lesa humanidad es el ataque generalizado y sistem&aacute;tico en contra de una poblaci&oacute;n. Una de las cosas que retras&oacute; el proceso judicial fue, por un lado, los tiempos de las v&iacute;ctimas para poder hablarlo. Y por el otro el error de considerar que lo generalizado y sistem&aacute;tico ten&iacute;a que ser el delito sexual en s&iacute; y es un error. Cuando lo generalizado y sistem&aacute;tico es el ataque en s&iacute;, puede existir un hecho, una sola violaci&oacute;n, pero vos ten&eacute;s que encausarlo en ese ataque. 
    </p><p class="article-text">
        Explica el recorrido que tuvo que hacer la justicia para poder juzgar al &ldquo;actor mediato&rdquo; de los delitos cometidos en la dictadura. Resalta que la primera sentencia que tipifica como delitos sexuales y no como tormento es la de Mar del Plata, donde se conden&oacute; a reclusi&oacute;n perpetua al suboficial Gregorio Molina en 2010. Tras muchos a&ntilde;os de silencio, la justicia argentina <strong>condenaba por primera vez la sistematicidad de los cr&iacute;menes sexuales ocurridos durante el terrorismo de Estado.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Memorias sonoras</h2><p class="article-text">
        Claudia Mendoza estuvo casi desde el principio en el grupo que coordinaba la psic&oacute;loga Graciela Seppi, quien la convoc&oacute; interesada en su formaci&oacute;n. Trabaj&oacute; lineamientos de un equipo nacional, con modalidades de intervenci&oacute;n &ldquo;bastante pautadas&rdquo;, dice. Antes de tomar contacto con personas a las que pod&iacute;a acompa&ntilde;ar y frente a tantas horas de escucha en las audiencias, hizo un ejercicio muy acorde a su especialidad. Se dispuso a crear los climas sonoros que rodeaban a los juicios.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Logro captar algunas cuestiones desde mi o&iacute;do terap&eacute;utico sobre las sonoridades. Lo que pasaba en las calles, sala de espera, adentro de las audiencias, con la radio abierta que hubo. La gestualidad, la corporalidad. Creo que eso fue tambi&eacute;n una modalidad de soportar el horror de la escucha. 
    </p><p class="article-text">
        Me mira convencida que s&eacute; de lo que habla: &ldquo;Ya sab&eacute;s que escuchar el horror no es gratuito&rdquo;. Ah&iacute; es cuando asegura que puede usar herramientas del arte para habilitar otras formas de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La m&uacute;sica act&uacute;a en todos los planos. A nivel cerebral, que es como nuestro comando, ah&iacute; est&aacute;n las emociones, las sensaciones. Siempre hago el ejercicio de sentir la m&uacute;sica con el cuerpo, por qu&eacute; parte del cuerpo tiene salida. Los ritmos activan la parte del cerebro que es la motricidad. Aparecen colores, formas, im&aacute;genes mentales, recuerdos, asociaciones, una letra. Toda nuestra vida est&aacute; hilvanada de canciones. Todo eso te va configurando una identidad sonora. 
    </p><p class="article-text">
        El silencio de la espera en una sala. Pronto lo cortar&aacute; una voz para pronunciar el nombre de alguien que se sentar&aacute; frente a desconocidos para hurgar en su mente el sufrimiento. En esa ausencia de ruidos se puede reconocer el ritmo acelerado de un coraz&oacute;n a punto de explotar -dice Claudia-. Ah&iacute;, donde las palabras retumban y la atm&oacute;sfera se pone densa, tambi&eacute;n hay una pieza del rompecabeza del espanto. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia cita al psicoanalista David Nasio para explicar que &ldquo;el dolor es como una locura de las pulsiones, una r&iacute;tmica de las pulsiones. Descubr&iacute; que mi tarea era volver a acompasar ese ritmo, y eso se logra por medio de las canciones. Tenemos una cultura maravillosa donde est&aacute;n los &iacute;caros, cantos de sanaci&oacute;n que usaban nuestros abor&iacute;genes o las canciones m&aacute;s tradicionales que son envolventes&rdquo;. 
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                    alt="El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70"
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                El actual Espacio Provincial de la Memoria fue considerado el primer Centro de detención y tortura de la provincia de La Rioja, entre 1971 y 1979. Ese edificio fue sede de la Policía Federal delegación La Rioja durante gran parte de la década del 60 y hasta finales de los 70                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mover y reconstituir el dolor</h2><p class="article-text">
        Diana y Lucila estuvieron detenidas siete a&ntilde;os. Las trasladaron desde La Rioja al Penitenciario Federal de Villa Devoto, en Buenos Aires, en el mismo avi&oacute;n H&eacute;rcules de la Fuerza A&eacute;rea Argentina. Contorsionadas y atadas de manos en el piso, vivieron el tormento cuando en pleno vuelo se abr&iacute;an las puertas y aturd&iacute;a el aire y la amenaza de ser arrojadas al vac&iacute;o. Compartieron la c&aacute;rcel y coinciden que esa fue una escuela de vida. Relatan estados mentales de los momentos en que el dolor se volv&iacute;a insoportable, y las dos dicen id&eacute;ntico: <strong>&ldquo;no s&eacute; c&oacute;mo explicarte&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que hice fue empezar a sumar, no a contar las cl&aacute;sicas ovejitas &mdash;es incre&iacute;ble, pero se r&iacute;e Lucila&mdash;. Era como que te ibas y volv&iacute;as. Te ocupabas en tratar de ubicar el n&uacute;mero. Lo empec&eacute; a hacer como una forma para salir de eso, porque era demasiado. <strong>Yo hab&iacute;a decidido no hablar en los interrogatorios y el castigo era peor.</strong> Como que con la suma yo proteg&iacute;a mi fuerza, porque no sab&iacute;a qu&eacute; me esperaba al otro d&iacute;a, ten&iacute;a que estar lo mejor posible. Me pas&oacute; los siete a&ntilde;os que estuve en la c&aacute;rcel. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no estaba ah&iacute; &mdash;sentencia Diana&mdash;. Ten&iacute;a una total abstracci&oacute;n de lo que estaba pasando. Cuando estaba en el avi&oacute;n no perd&iacute; la conciencia. Estaba el cuerpo ah&iacute;, tirado, meado, pateado, pero mi mente estaba en otro lado. Mi esp&iacute;ritu, no se como llamarlo, no estaba ah&iacute;. Es como un mecanismo de defensa&hellip;. Parece que tu cuerpo no aguanta, no resiste, entonces como que me elevo, &iquest;entend&eacute;s? Como que hay una cosa ah&iacute; superior. Rara. Como que llegas a un l&iacute;mite y dec&iacute;s &ldquo;no, me preservo de esto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia encuentra paisajes similares en las memorias de esos cuerpos: &ldquo;Escuch&eacute; mucho sobre esa escisi&oacute;n en el momento de la tortura. El cuerpo se escinde, hace un corte, la cabeza va por un lado, el cuerpo por otro donde se anula la sensaci&oacute;n. Es como anestesiarlo para poder soportar. Esa anestesia muchas veces puede perdurar en esta cosa defensiva de no querer sentir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro La llamada, la periodista argentina Leila Guerriero hace un retrato fino y punzante sobre la historia compleja de Silvia Lavayru, ex militante de montoneros secuestrada, torturada y violada en la Escuela de Mec&aacute;nica de la Armada (ESMA) entre 1976 y 1978. Ah&iacute; la cita: <em>&ldquo;vivo en Buenos Aires pero no vivo. Vivo en el limbo&rdquo;.</em> Seguido dice la periodista: &ldquo;Estremece un poco, porque se parece demasiado a la frase que usa para describir lo que le pasaba cuando estaba en la ESMA y la llevaban a alg&uacute;n sitio en auto:<em>&laquo;Iba mirando la calle a trav&eacute;s de la ventanilla y sent&iacute;a que no estaba ni viva ni muerta, ni en un lado ni en el otro. En el limbo&raquo; &rdquo;.  </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dar testimonio fue romper silencios que se extendieron mucho más allá del final de la dictadura. Un acto de coraje que construye justicia, abre caminos de reparación y sostiene la memoria colectiva"
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                Dar testimonio fue romper silencios que se extendieron mucho más allá del final de la dictadura. Un acto de coraje que construye justicia, abre caminos de reparación y sostiene la memoria colectiva                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tejido comunitario</h2><p class="article-text">
        Diana dice que no se sana. Nunca. Prefiere decir reparar. Una parte de ella est&aacute; convencida que<strong> &ldquo;no hubo tiempo&rdquo; para procesar la p&eacute;rdida de su primer embarazo</strong>, ni siquiera con quien era su esposo, porque una vez en libertad se separ&oacute; y tuvo que construir una vida nueva. Se recibi&oacute; de abogada y tuvo dos hijos. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cuando sal&iacute; de la c&aacute;rcel empezaba a contar algo y mi mam&aacute; me dec&iacute;a &ldquo;no me habl&eacute;s&rdquo;. Nunca quiso que le contara nada, mi hermana tampoco, ni mi pap&aacute;. <strong>&iquest;A qui&eacute;n iba a contarle semejante cosa? Todav&iacute;a no puedo verbalizar la p&eacute;rdida. </strong>Hay una parte de mi ser que me dice &ldquo;existi&oacute;&rdquo;, y otra parte dice capaz que no, que te pareci&oacute;, que se equivocaron los an&aacute;lisis. Para que no duela. 
    </p><p class="article-text">
        Con el equipo de acompa&ntilde;amiento y los juicios tuvo una oportunidad para revolver: &ldquo;sacar de adentro todo lo que hab&iacute;a pasado y sin esconderte nada, porque sab&iacute;as que solo la verdad, y con la memoria, ibas a poder reparar el da&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la praxis judicial, la fiscal Miguel Carmona cree que el acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico de personas que est&aacute;n capacitadas para contener una v&iacute;ctima en esas condiciones es crucial para que puedan declarar: &ldquo;ese coraje de las v&iacute;ctimas ante el tribunal y las partes en un juicio es porque cre&iacute;an que realmente se los pod&iacute;a juzgar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Claudia dice que la sanaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n componentes espirituales: &ldquo;El cuerpo es maravilloso. Tiene muchas capas. Yo descubr&iacute; con estas mujeres que en el plano de lo f&iacute;sico tiene esa capacidad de reciclar. Y despu&eacute;s en las otras capas, en el campo espiritual, est&aacute;n esos otros cuerpos que hay que ir reparando, como&hellip; uniendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siento que ellas han encarnado un da&ntilde;o que sufrimos todos. Con su cuerpo han transitado el horror que nos pertenece a todos. Por eso son tan importantes los juicios. Cuando algo de la reparaci&oacute;n sucede, en lo comunitario, tambi&eacute;n se reconstituye ese tejido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como esa testigo que sali&oacute; de declarar y en la vereda del edificio judicial rodeada de amigos, familiares, otros ex presos y presas, cant&oacute; la canci&oacute;n Campanas de palo, de Mar&iacute;a Elena Walsh. 
    </p><p class="article-text">
        <em>MSL / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonella Sánchez Maltese]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/torturadas-mujeres-violencia-sexual-causas-lesa-humanidad-rioja_132_12491415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torturadas por ser mujeres: la violencia sexual en las causas de lesa humanidad en La Rioja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Violencia sexual,La Rioja,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c92f40d4-2422-4743-8bda-6910eb42676c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La interrupción voluntaria del embarazo dejó de estar garantizada por el sistema público. El desfinanciamiento nacional y la inacción provincial afectan especialmente a las comunidades indígenas del norte salteño.</p></div><p class="article-text">
        Sobre la tierra rojiza de Tartagal, a m&aacute;s de 360 kil&oacute;metros de la capital salte&ntilde;a, a&uacute;n se sostiene uno de los derechos m&aacute;s golpeados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: el derecho a decidir. En el norte de Salta, el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo &ndash;garantizado por la Ley 27.610 desde 2021&ndash; se enfrenta a un desmantelamiento sistem&aacute;tico que opera en silencio, y que nuevamente va camino a convertirse en un privilegio de clase.  
    </p><p class="article-text">
        En este contexto las comunidades originarias son las m&aacute;s afectadas. Lejos de los centros urbanos, las mujeres wich&iacute;, guaran&iacute;es y chorotes enfrentan no solo la falta de insumos m&eacute;dicos, sino tambi&eacute;n barreras culturales, ling&uuml;&iacute;sticas y territoriales. <strong>&ldquo;Hoy estamos sintiendo lo peor que puede pasar en un pa&iacute;s&rdquo;,</strong> dijo Nancy L&oacute;pez,<em><strong> </strong></em> l&iacute;der weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie en Salta. &ldquo;El hospital ya no te da nada. Antes te daban una tableta y vos comprabas otra. Ahora s&oacute;lo te dan un papel para que compres todo. Y muchas veces no ten&eacute;s ni para una&rdquo;, expres&oacute; apenas pasadas las 8 de la ma&ntilde;ana de un martes, ya que ni bien terminase de hablar tendr&aacute; que salir a los &ldquo;territorios&rdquo; para continuar el trabajo de lucha y resistencia de las comunidades ind&iacute;genas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia."
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                En el norte de Salta, hablar de aborto implica también romper silencios: sin recursos, sin traducciones y sin respuestas, las comunidades organizan talleres como espacios de resistencia.                            </span>
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        Ese &ldquo;papel&rdquo; es una receta. Un papel que, traducido al mercado, vale 110.432 pesos: el costo actual de una caja de misoprostol en farmacias privadas, seg&uacute;n confirm&oacute; la m&eacute;dica Miranda Ruiz, garante de IVE/ILE en el Hospital P&uacute;blico Juan Domingo Per&oacute;n. Ese hospital &mdash;el tercero m&aacute;s grande de la provincia&mdash; ya no cuenta con stock de medicamentos. &ldquo;Desde la Residencia de Medicina Familiar y Comunitaria se dan 15 turnos todos los lunes a la ma&ntilde;ana. <strong>Pero no tenemos medicaci&oacute;n desde hace meses&rdquo;</strong> por lo que &ldquo;se les da receta para que compren&rdquo;, resumi&oacute; Ruiz, quien  en 2021 hab&iacute;a sido imputada por aborto sin causal, pero fue sobrese&iacute;da poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s por el Poder Judicial salte&ntilde;o. 
    </p><h2 class="article-text">Un Estado ausente, una ley quebrada</h2><p class="article-text">
        Macarena Villena, m&eacute;dica de familia e integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, lo dijo sin rodeos: &ldquo;<strong>Tenemos ley, pero no tenemos medicaci&oacute;n. </strong>El acceso est&aacute; quebrado. Y se est&aacute; elitizando&rdquo;. Asegur&oacute; que desde marzo, no hay distribuci&oacute;n p&uacute;blica de misoprostol ni de mifepristona en Salta. <strong>Como efectora asegura que las compras que ven&iacute;an haciendo la provincia tambi&eacute;n se interrumpieron. </strong>&ldquo;Nos dijeron que no hay autorizaci&oacute;n para seguir comprando. Y lo poco que llega no cubre la demanda&rdquo;, denunci&oacute;. Este medio intent&oacute; comunicarse con las autoridades a cargo &mdash;Javier Sapura, supervisor de Salud Sexual y Reproductiva de la cartera de Salud de Salta, quien dijo estar de licencia; y Patricia Leal, en Maternidad e Infancia; y &mdash; pero no recibi&oacute; respuestas a las consultas.
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                Macarena Villena, médica del Hospital Juan Domingo Perón: “Tenemos ley, pero no medicación. El acceso está quebrado y se está elitizando”.                            </span>
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        Lo cierto es que desde diciembre de 2023, el gobierno nacional de <strong>Javier Milei</strong> avanz&oacute; con una pol&iacute;tica de recorte total en los programas de salud sexual y reproductiva. No se autorizaron partidas para compra de medicamentos, anticonceptivos ni insumos b&aacute;sicos. Adem&aacute;s, se desarmaron programas y equipos t&eacute;cnicos, y se interrumpieron las l&iacute;neas de capacitaci&oacute;n a profesionales. El Ministerio de Salud no renov&oacute; contratos ni continu&oacute; la distribuci&oacute;n de misoprostol y mifepristona, esenciales para garantizar abortos seguros.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es clara y en la provincia el aborto legal dej&oacute; de ser gratuito y pas&oacute; a ser un privilegio. &ldquo;Estamos atendiendo mujeres que pueden trasladarse, que tienen obra social o que logran reunir el dinero.<strong> Las dem&aacute;s ni siquiera llegan a pedir turno</strong>&rdquo;, explic&oacute; Villena. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa con ellas? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;A qui&eacute;n recurren?&rdquo;, se pregunt&oacute; la profesional de la salud que fue una de las impulsoras p&uacute;blicas del debate por el aborto legal, seguro y gratuito en Salta. No tiene respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        Para Villena, que ejerce en el principal epicentro de la provincia, el problema que se vive en Salta tiene nombre y apellido. &ldquo;No hay voluntad pol&iacute;tica para garantizar la ley. El gobernador Gustavo S&aacute;enz es antiderechos. Se alinea con Naci&oacute;n, que dej&oacute; de enviar medicaci&oacute;n. Y mientras tanto, la provincia no reclama ni demanda nada. Se quedan callados, como si no fuera su responsabilidad&rdquo;, denunci&oacute;. 
    </p><h2 class="article-text">Las cifras que el Estado conoce (y desoye)</h2><p class="article-text">
        El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de Salta (OVcM) registr&oacute;, en 2024, un total de 4.621 interrupciones voluntarias del embarazo. La demanda se concentra en mujeres de entre 21 y 30 a&ntilde;os -- 1.331 en el grupo de 21 a 25 a&ntilde;os, y 1.223 en el de 26 a 30&mdash;. Esta franja, que representa m&aacute;s del 55% de los abortos realizados, coincide con una poblaci&oacute;n en edad f&eacute;rtil, activa, muchas veces jefa de hogar.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, hay otro dato, m&aacute;s urgente y m&aacute;s oscuro: durante el 2024 se realizaron 83 IVE y 19 ILE en ni&ntilde;as y adolescentes de entre 10 y 15 a&ntilde;os. M&aacute;s de cien casos en menores, lo que significan <strong>casos atravesados por la violencia sexual, la falta de educaci&oacute;n sexual integral, el miedo y el silencio.</strong> Ante lo que deber&iacute;a ser motivo de esc&aacute;ndalo y la posibilidad de reforzar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, estas se desmantelan. 
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                La conversación como herramienta de cuidado y de acceso: en las comunidades indígenas, el debate sobre aborto sólo puede darse en lengua propia y con respeto a la cultura.                            </span>
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        Las interrupciones legales del embarazo, por causales como violaci&oacute;n o riesgo de vida, sumaron 382 en todo el a&ntilde;o. Febrero fue el mes con m&aacute;s casos (49), y julio el m&aacute;s bajo (12). Por edades, la distribuci&oacute;n es similar: la mayor&iacute;a de las ILE (93) se realizaron en mujeres de 21 a 25 a&ntilde;os, seguidas por el grupo de 26 a 30 (85). Pero la presencia de ni&ntilde;as en esos datos (19 entre 10 y 15 a&ntilde;os) revela un dato m&aacute;s profundo: la violencia estructural sigue operando en los cuerpos m&aacute;s vulnerables, sin que haya una respuesta estatal integral.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n entre IVE e ILE por grupo etario refleja el mismo patr&oacute;n, donde el aborto en Salta se muestra como una necesidad transversal, concentrada en mujeres j&oacute;venes, con capacidad reproductiva activa. La diferencia es que la ILE, por definici&oacute;n, representa situaciones cr&iacute;ticas. Y esas situaciones no son atendidas como tales.
    </p><p class="article-text">
        Si algo dej&oacute; el debate p&uacute;blico por el derecho al aborto fue la consciencia de que detr&aacute;s de cada cifra hay una historia. Sin embargo, hoy se visibiliza una ausencia porque mientras los n&uacute;meros muestran la demanda, el sistema de salud p&uacute;blica no est&aacute; preparado para responder. &ldquo;El derecho a decidir est&aacute; condicionado a lo que consigas en la farmacia o a <strong>lo que puedan donar las redes feministas</strong>&rdquo;, sentenci&oacute; Villena.
    </p><h2 class="article-text">Las barreras invisibles: idioma, territorio, cultura</h2><p class="article-text">
        En las comunidades ind&iacute;genas, esas barreras se vuelven muros. &ldquo;Siempre he dicho que si hablo de aborto, las mujeres no lo aceptan. Creen que es un crimen&rdquo;, dijo Nancy L&oacute;pez. Pero esa resistencia no es caprichosa, puesto que muchas veces es producto del desconocimiento, de la falta de informaci&oacute;n en la lengua materna, de protocolos que no consideran las culturas locales. &ldquo;Los papeles est&aacute;n en castellano y con palabras que muchas no entendemos. <strong>Si no entend&eacute;s, no pod&eacute;s aceptar</strong>&rdquo;, explic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un grupo de mujeres ind&iacute;genas impuls&oacute; la creaci&oacute;n de cartillas traducidas al wich&iacute; y al guaran&iacute;, acompa&ntilde;adas por audios en lengua originaria. &ldquo;Cuando lo escuchan en su idioma, lo entienden. Y ah&iacute; empieza el debate&rdquo;, cont&oacute; Nancy. Relat&oacute; que este a&ntilde;o, con esfuerzo propio, lograron hacer talleres en dos comunidades. En uno de ellos participaron 78 mujeres. Pero sin movilidad, sin talleristas, sin financiamiento estatal, la tarea es lenta. &ldquo;Avanzamos igual. Despacio, pero avanzamos&rdquo;, repiti&oacute; Nancy.
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                    alt="Nancy López, líder weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie, sostiene talleres, huertas y una radio comunitaria: “No tenemos ayuda, pero seguimos”."
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                Nancy López, líder weenhayek-wichi de la comunidad Ocku Puckie, sostiene talleres, huertas y una radio comunitaria: “No tenemos ayuda, pero seguimos”.                            </span>
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        Fue en diciembre del 2021, que un grupo de mujeres, entre las que se encontraba Nancy L&oacute;pez, dieron a conocer la creaci&oacute;n de una herramienta pensada desde sus territorios, sus lenguas y sus cuerpos. <strong>Se trat&oacute; de </strong><em><strong>&ldquo;Cuerpos y libertades&rdquo;</strong></em><strong>, una colecci&oacute;n de materiales traducidos e interpretados a los idiomas wich&iacute;, guaran&iacute;, toba y chorote</strong>, que adapta los protocolos del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n para la atenci&oacute;n integral en casos de violaci&oacute;n sexual y para el acceso a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo (IVE/ILE).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de veinte personas participaron de este trabajo colectivo junto a traductores especializados, que asumieron el desaf&iacute;o de trasladar al lenguaje propio de cada comunidad no solo las palabras, sino los sentidos, las pr&aacute;cticas y los derechos. El objetivo era garantizar que cada persona pueda tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva sin que la barrera idiom&aacute;tica sea un obst&aacute;culo. <em><strong> &ldquo;No hay anticonceptivos. No hay nada&rdquo;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En Tartagal, Pamela Justiniano -responsable de la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad- denunci&oacute; una situaci&oacute;n alarmante. <strong>&ldquo;No hay anticonceptivos. Ni pastillas, ni inyectables, ni preservativos. Hace meses que no llega nada&rdquo;, expres&oacute;. </strong>En ese sentido, dijo que la falta de insumos b&aacute;sicos deja a miles de mujeres y personas del colectivo LBGTIQ+ sin posibilidad de elegir, sin protecci&oacute;n frente a infecciones, sin alternativas. &ldquo;Los kits de salud sexual est&aacute;n vac&iacute;os. Y los programas de atenci&oacute;n en barrios y comunidades est&aacute;n paralizados&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los insumos, tambi&eacute;n dijo que faltan v&iacute;nculos institucionales. Para ingresar a las comunidades ind&iacute;genas, dijo que su equipo necesita autorizaci&oacute;n desde el CIC Rural. Pero, con el cambio de autoridades, esa articulaci&oacute;n se cort&oacute; este a&ntilde;o. &ldquo;La nueva direcci&oacute;n no responde. Hay que mandar notas, esperar semanas. Y muchas veces nos dicen que no&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Justiniano tambi&eacute;n afronta una gesti&oacute;n con recortes. &ldquo;Nos dijeron que no hay recursos para seguir haciendo territorio. <strong>Que salgamos lo menos posible</strong>&rdquo;, lament&oacute;. Ante ello, la planificaci&oacute;n de acciones ahora se reconfigura desde la precariedad: visitan comedores y merenderos con recursos propios, recolectan ropa en eventos, y apelan a la colaboraci&oacute;n de negocios locales para ayudar en fechas clave como el D&iacute;a de la Madre o del Ni&ntilde;o.
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                    alt="Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres."
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                Información: clara pero también accesible. Traducidas al wichí, guaraní, toba y chorote, las cartillas “Cuerpos y libertades” fueron creadas por mujeres.                            </span>
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        La situaci&oacute;n tambi&eacute;n se agrava por los obst&aacute;culos log&iacute;sticos. &ldquo;Antes realizaban operativos desde una articulaci&oacute;n multidisciplinaria, donde llegaban a los territorios equipos de Salud, Educaci&oacute;n, G&eacute;nero&rdquo;, entre otros.  Tambi&eacute;n, la oficina que dirige Pamela casi fue trasladada a la terminal de Tartagal, lejos del circuito de instituciones claves como el 911 o Ciudad Judicial. &ldquo;Nos negamos, porque es fundamental estar cerca. Es el &uacute;nico recurso humano que tenemos para acompa&ntilde;ar a una mujer en situaci&oacute;n de violencia. No se puede ir sola&rdquo;, insisti&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">La red, la trinchera, la esperanza</h2><p class="article-text">
        Sin Estado, sin medicamentos, sin recursos, lo que queda es la red, sean profesionales, ind&iacute;genas y feministas. &ldquo;<strong>Volvimos a coordinar con el Socorro (Rosa de Salta) como antes de que exista la ley.</strong> Armamos redes de donaci&oacute;n de medicaci&oacute;n. Y esto no deber&iacute;a pasar. Ya no&rdquo;, dijo Villena. A modo de ejemplo, cont&oacute; que en Cafayate, gracias al esfuerzo de una psic&oacute;loga del hospital, logran entregar parcialmente misoprostol a quienes consiguen la mifepristona por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la urgencia por garantizar el derecho a decidir tambi&eacute;n se une a la urgencia por comer. En un contexto socio econ&oacute;mico alarmante para el pa&iacute;s, las salidas se sostienen desde las redes, principalmente de mujeres. Nancy L&oacute;pez, cont&oacute; que mientras intentan dialogar sobre el derecho al aborto, en paralelo llevan adelante otros procesos, como la elaboraci&oacute;n de huertas comunitarias y trabajos con artesanas junto a organizaciones de la sociedad civil. Adem&aacute;s, sostienen la Radio La Voz Ind&iacute;gena, sin auspicios. &ldquo;No tenemos ayuda, pero seguimos. Porque la radio siempre fue nuestra herramienta para decir la verdad&rdquo;, manifest&oacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Sin anticonceptivos ni insumos, las acciones en territorio se reconfiguran con recursos propios y voluntad colectiva. En Tartagal, la urgencia es diaria                            </span>
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        En la diaria, desde la Direcci&oacute;n de Mujeres y Diversidad son testigos del deterioro social. &ldquo;Las mujeres vienen y te dicen que no tienen ni para comer. Te muestran fotos de casas hechas de pl&aacute;stico. Es tremendo c&oacute;mo est&aacute; golpeando la crisis&rdquo;, cont&oacute;. En muchos casos, la ayuda se reduce a un m&oacute;dulo alimentario espor&aacute;dico o a gestiones que hacen con el &aacute;rea de Desarrollo Humano o colectivos barriales.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en comunidades ind&iacute;genas es particularmente delicada. &ldquo;Hay mucha discriminaci&oacute;n, <strong>cuesta mucho que se acerquen. Y cuando lo hacen, si no podemos darles algo concreto, se sienten defraudadas</strong>&rdquo;, expres&oacute;. Sin capacitaciones ni recursos sostenidos, la tarea de acompa&ntilde;ar se vuelve cuesta arriba.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Justiniano afirm&oacute; que siguen saliendo al territorio, aunque sea &ldquo;ara&ntilde;ando&rdquo;. Sostienen talleres, acompa&ntilde;an tr&aacute;mites judiciales y se organizan en red. &ldquo;No vamos a dejar de salir. Aunque sea con lo que tenemos, vamos a seguir llegando&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma sinton&iacute;a, Nancy L&oacute;pez dijo que est&aacute;n &ldquo;tratando de que no se caiga todo. Es dif&iacute;cil, pero si avanzamos lento, avanzamos igual. Como decimos entre nosotras: <strong>hay que ara&ntilde;ar el a&ntilde;o (hacer todas las acciones posibles), pero hay que llegar</strong>&rdquo;. En esa frase est&aacute; la s&iacute;ntesis de una lucha que no claudica y que se enfrenta al desprecio de quienes gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        <em>ML / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maira Silvana López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/medicacion-insumos-respuestas-aborto-legal-crisis-salta_132_12491435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 17:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin medicación, sin insumos y sin respuestas: el aborto legal en crisis en Salta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salta,Aborto legal,Punto de encuentro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04a43b27-49b1-4511-9493-1a2357f508b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122695.jpg" width="2000" height="1125" alt="Deseos que desafían estigmas: &quot;La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué cuerpos se consideran deseables? ¿Y deseantes? Tensiones, placeres y barreras que enfrentan las personas con discapacidad para vivir su sexualidad con libertad y autonomía. El debate por la asistencia sexual. 
</p></div><p class="article-text">
        La sexualidad de las personas con discapacidad (PCD) sigue siendo un tema tab&uacute; para la sociedad. Pensar en seducir cuando us&aacute;s pa&ntilde;ales, ten&eacute;s una sonda, no pod&eacute;s mover tus manos o tus piernas, o pod&eacute;s tener una crisis no es sencillo. Las aplicaciones y redes sociales pueden ser aliadas, pero tambi&eacute;n una barrera que impida la vinculaci&oacute;n cuando es el &uacute;nico modo. En gran medida, las posibilidades de vincularse se relacionan con los recursos que cada persona tenga, la autopercepci&oacute;n, como viva su discapacidad y cu&aacute;n receptivo sea el entorno.
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia es un momento complejo en el que las diferencias parecen negativas, pero todos buscamos que nos quieran y en esta etapa, que nos acepten tambi&eacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Las personas con discapacidad no somos todas iguales, incluso teniendo la misma discapacidad podemos necesitar o no apoyos, gozar de diversas maneras y preferir formas distintas de vincularnos. </strong>Algunas elegimos maternar, tener o no una pareja exclusiva o abierta, pero lo m&aacute;s importante es poder elegir y ejercer nuestros derechos con libertad y autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La asistencia sexual es cuando una pareja requiere de una persona que les asista en sus movimientos, o cuando una PCD necesita de alguien para conocer su cuerpo y experimentar.. La asimilaci&oacute;n con el trabajo sexual, as&iacute; como la asistencia como una especie de correcci&oacute;n de la sexualidad son temas que generar debates y diversidad de opiniones.
    </p><h2 class="article-text">Apartheid y discapacidad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s que te describa c&oacute;mo soy? <strong>Yo quiero que sepas como soy.</strong> Uso anteojos, ojos marrones, pelo rosa&rdquo;. Cali tiene 31 y hoy vive con su familia. Hasta hace 2 a&ntilde;os viv&iacute;a sola, pero las crisis y la falta de trabajo y apoyos, hicieron que vuelva. &ldquo;Tengo epilepsia focal compleja, y mis crisis son motrices y gel&aacute;sticas con psicosis&rdquo;, explica y da un ejemplo: &ldquo;Son las que tiene el Joker, el Guas&oacute;n de Batman. Por eso se hace Joker, porque se burlan de &eacute;l y la sociedad lo rechaza. Somos siempre pacientes, asesinas, personajes burlescos, o villanas, y nunca protagonistas de comedias rom&aacute;nticas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cali es adem&aacute;s una persona intersex: &ldquo;Yo siempre camin&eacute; de la mano de la discapacidad y la intersexualidad, as&iacute; que toda mi experiencia de mi infancia y adolescencia la identifiqu&eacute; con la intersexualidad y luego supe que tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con la discapacidad. Hasta mis veintipico no me asum&iacute; PCD, pero siempre fui una persona con psicosis&rdquo;, explica. Con este panorama, asegura, todas sus relaciones siempre estuvieron ligadas a la locura y a su estigma. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo me iba a relacionar con otras personas siendo yo una persona loca? &iquest;C&oacute;mo compartir que escuchaba voces o ten&iacute;a ideas que las otras personas pensaban como delirantes?&rdquo;, recuerda. &ldquo;Di mi primer beso a los 23 a&ntilde;os, empec&eacute; a salir con otras personas reci&eacute;n cuando pude hablar de mi psicosis&rdquo;. Sus crisis motrices son  diarias: relacionarse implica decir que tiene epilepsia, qu&eacute; hacer frente a una crisis, cu&aacute;ndo la otra persona tiene que ocuparse y preocuparse. &ldquo;Claro, la discapacidad no est&aacute; pensada como algo erotizante&hellip; a no ser que sea un fetiche&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando el deseo apareci&oacute; en su vida, Cali descarg&oacute; Tinder, fue a una cita y tuvo una crisis delante de esa persona. <strong>&ldquo;Luego me puse &lsquo;persona intersexy orgullosamente disca&rsquo; y no tuve un match nunca m&aacute;s&rdquo;, asegura. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cali afirma que a partir de las redes sociales e internet hay mayor fetichizaci&oacute;n de corporalidades de personas con discapacidades visibles: &ldquo;Ha habido discusiones sobre asistencia sexual que yo odio la idea de asistencia, pero el trabajo sexual de PCD y pensado para PCD es algo de lo que se empez&oacute; hablar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Yo salgo con personas con discapacidad porque hablamos de nuestra discapacidad, de lo que necesitamos y ya est&aacute;, luego nos conocemos c&oacute;mo somos.<strong> Sigue habiendo un apartheid y tambi&eacute;n en nuestra mente a la hora de desear y que nos deseen</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es el cuerpo perfecto?</h2><p class="article-text">
        Andrea es periodista, tiene 38, trabaja hace 15 a&ntilde;os en una dependencia del Estado, vive sola hace 6 a&ntilde;os y medio. &ldquo;La verdad que la adolescencia la transit&eacute; con bastantes prejuicios sobre qu&eacute; iba a poder hacer o c&oacute;mo me iban a ver los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda. La primera vez que se sinti&oacute; &ldquo;una m&aacute;s&rdquo; fue a los 18 cuando empez&oacute; a acercarse a un grupo de j&oacute;venes de la Biblioteca para Ciegos . &ldquo;Me dieron mucha seguridad para salir a la calle y tambi&eacute;n respecto a los v&iacute;nculos sexoafectivos porque <strong>por primera vez pude sentir que un pibe de ese grupo se estaba fijando en m&iacute; y fue el primer novio que tuve&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivi&oacute; el surgimiento del #NiUnaMenos como oportunidad de romper con miedos propios. &ldquo;Por fin se pod&iacute;a hablar de que los cuerpos no siempre son perfectos. Bueno, &iquest;qu&eacute; es el cuerpo perfecto? Yo tengo una discapacidad visual y una discapacidad motriz, las dos de nacimiento. Creo que la discapacidad que m&aacute;s conflicto me genera es la motriz&rdquo;, comparte. 
    </p><p class="article-text">
        Dice entre risas que las aplicaciones de citas le resultan un &ldquo;supermercado de personas&rdquo;, prefiere conocer gente en otros espacios. Hasta ahora han sido varones con discapacidad visual porque Andrea siente que los dem&aacute;s tienen prejuicios por su discapacidad. &ldquo;<strong>Contact&eacute; con una asistente sexual para que me ayude a descubrir aquello que s&iacute; pod&iacute;a. </strong>Yo tengo una posici&oacute;n bastante ambigua respecto del trabajo sexual, no en el sentido moral, sino por perspectiva de g&eacute;nero y la lucha contra la trata y explotaci&oacute;n de personas. Pero para m&iacute; fue un antes y un despu&eacute;s &ndash;reconoce Andrea&ndash; . Hasta ese momento yo ven&iacute;a leyendo sobre el tema y sent&iacute;a que era complejo porque siempre se hablaba desde la perspectiva del var&oacute;n que necesitaba la asistencia de una mujer, pero no era mi caso. Yo me considero cis-hetero y necesitaba saber qu&eacute; pod&iacute;a y que no porque me hab&iacute;a quedado en un callej&oacute;n sin salida&rdquo;. Los m&eacute;dicos le hab&iacute;an marcado qu&eacute; pod&iacute;a, pero para Andrea la palabra no era suficiente. &ldquo;<strong>No es lo mismo que experimentar</strong> qu&eacute; posturas pod&iacute;a tener con el cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mica tiene 27, estudia derecho y trabaja en el Banco Central. Est&aacute; en pareja y vive sola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una persona con discapacidad motriz bastante visible porque estoy amputada de mis 2 piernas. Cuando era adolescente estaba un poco excluida porque la onda era ir a boliches&rdquo;, recuerda. Trataba de ir pero encontraba obst&aacute;culos: &ldquo;Est&aacute;n pensados para un n&uacute;mero muy desbordante de gente, no hab&iacute;a ba&ntilde;os accesibles entonces si tomaba, me ten&iacute;a que ir temprano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los hoteles alojamiento tampoco son accesibles. &ldquo;Mi v&iacute;nculo ten&iacute;a que subirme con una mano y sostener la puerta con la otra para poder entrar. A la gente que estaba esperando le parec&iacute;a rar&iacute;simo, se quedaba mirando y trataban de ver mi cara, a ver qui&eacute;n es esta desquiciada que no est&aacute; en una cama triste tirada llorando porque tiene una discapacidad&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Mica se presenta como bisexual y asegura que la experiencia ha sido distinta con varones que con mujeres: &ldquo;Generalmente los hombres sin discapacidad esperaban que yo ignore mi discapacidad, <strong>les costaba mucho aceptar que yo hay cosas que las tengo que hacer distinto</strong> &ndash;asegura&ndash;. Eso no me pasaba con mujeres. Las que se interesan saben que por la discapacidad ten&eacute;s otras necesidades. Yo no puedo ponerme en 4 por ejemplo&rdquo;, especifica. 
    </p><p class="article-text">
        Conocer su cuerpo le permiti&oacute; conocer su deseo: &ldquo;Con el tiempo yo empec&eacute; a saber c&oacute;mo funcionaba mi cuerpo. S&eacute; qu&eacute; no me gusta y tambi&eacute;n la gente es m&aacute;s receptiva&rdquo;, cuenta. 
    </p><h2 class="article-text">Pensarse en pareja</h2><p class="article-text">
        Meche y Silvina comparten la vida hace 30 a&ntilde;os y est&aacute;n casadas desde 2010. Se conocieron porque Meche buscaba una persona con quien compartir el alquiler. Silvina tuvo dudas. &ldquo;Sab&iacute;a que Meche estudiaba, iba a la universidad, que se manejaba bastante bien en su casa, pero yo igual pensaba: &iquest;Qu&eacute; me va a pedir? &iquest;Qu&eacute; voy a tener que hacer?&rdquo;, recuerda. Pero nada fue como lo hab&iacute;a imaginado: &ldquo;Me di cuenta de que ten&iacute;amos mucha afinidad y ella me gustaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy son mam&aacute;s de Ludmila, que tiene 23. Meche recuerda: &ldquo;Desde muy chiquita quise ser mam&aacute;. Para nosotras se jugaban un mont&oacute;n de prejuicios sociales sobre nuestra maternidad porque al ser lesbianas se sumaba que yo tuviera una discapacidad&rdquo;. 
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                    alt="Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes"
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                Silvi y Meche comparten la vida hace más de 30 años y son madres de Ludmila. Su historia pone en foco los desafíos y prejuicios que enfrentan las familias diversas con discapacidad. Su historia conjunta desafía la mirada capacitista: el amor, la maternidad y la vida cotidiana pueden ser tan diversas como potentes                            </span>
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        Hubo apoyos. Meche enumera: &ldquo;La se&ntilde;ora que la llevaba en el micro, la se&ntilde;ora que trabajaba en casa, limpiaba y la cuidaba cuando &iacute;bamos a trabajar. Y mi silla electr&oacute;nica que para m&iacute; es fundamental en mi vida y lo fue particularmente en mi maternar&rdquo;. Recuerda c&oacute;mo la fueron usando, ella y su hija que aprendi&oacute; a subirse, a pararse atr&aacute;s y agarrarse de las manijas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a unos 11 a&ntilde;os, Ludmila les cont&oacute; que <strong>hab&iacute;a sufrido m&aacute;s la discriminaci&oacute;n social en relaci&oacute;n a la discapacidad de una de sus mam&aacute;s que al hecho de que fueran lesbianas. </strong>&ldquo;Las veces que no pudimos ingresar a los lugares porque no hab&iacute;a accesibilidad o que no pudimos tomar un transporte. Recuerdo cuando ten&iacute;amos que ir a su muestra de acrobacia y ning&uacute;n taxi me paraba. Entonces la disyuntiva era si ellas se iban en el auto y llegaban a tiempo o si me esperaban&rdquo;, recuerda Meche. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En general no se nos piensa con parejas &rdquo;</strong>, asegura. Est&aacute; convencida de que los prejuicios m&aacute;s fuertes sobre las personas con discapacidad surgen en torno a la sexualidad. Meche polemiza: &ldquo;Yo tengo una mirada bastante cr&iacute;tica en relaci&oacute;n a la asistencia sexual porque desde la perspectiva de g&eacute;nero siempre son las mujeres pobres las que ponen el cuerpo y yo soy abolicionista en relaci&oacute;n a la prostituci&oacute;n&rdquo;. Es un tema espinoso en el que no hay una mirada un&aacute;nime, ni en los feminismos, ni entre las personas con discapacidad ni en la sociedad en general. A Meche, adem&aacute;s, le parece que el concepto de asistencia es precisamente asistencialista: &ldquo;No caminar o no mover los brazos no significa que no pueda tener relaciones, incluso una persona puede tener relaciones sexuales si no se le para el pene porque tiene lesiones medulares. <strong>Esa es una mirada reduccionista de la sexualidad, como si todo fuese que alguien venga y te manipule un genital</strong>&rdquo;, asegura. Imagina perspectivas feministas colectivas, talleres feministas y de PCD que trabajen el erotismo. Considera: &ldquo;Profesionalizar esa intervenci&oacute;n es medicalizante y patologizante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dolor y deseo</h2><p class="article-text">
        Julia tiene 30, vive con su gato, es docente de teatro en una escuela secundaria, concejala en Monte, Provincia de Buenos Aires y escritora, &ldquo;Para m&iacute; no hab&iacute;a nada malo en m&iacute; por lo que otro me rechazara, siempre fui de naturalizarlo, pero tengo colecciones enormes de rechazo&rdquo;, comparte. Julia tiene una malformaci&oacute;n en su columna vertebral que le provoca baja altura y dolor cr&oacute;nico. Llegando a los 18 empez&oacute; a percibir una atenci&oacute;n particular: morbo. &ldquo;No entend&iacute;a bien por qu&eacute; me generaba tanta bronca y lo descubr&iacute; buscando la palabra en el diccionario, que es atracci&oacute;n hacia algo desagradable&rdquo;. Le pas&oacute; cuando usaba Tinder: &ldquo;Hab&iacute;a mucha gente que miraba mi foto y me dec&iacute;a que le generaba morbo tener relaciones conmigo, entonces me incomodaba mucho porque <strong>me hac&iacute;a sentir un objeto inanimado que no decide</strong>&rdquo;, explica. 
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                    alt="Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas"
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                Con sensibilidad y humor, Julia recupera las estrategias que construyó para habitar un cuerpo dolorido y reclamar el derecho al deseo sin binarismos ni normalidades impuestas                            </span>
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        &ldquo;Todos buscamos que nos quieran. Creo que al tener la discapacidad, una recae en la culpa de pensar que es por eso que no consigue pareja&rdquo;, explica- &ldquo;Pero en el pueblo somos pocos y por ah&iacute; el que me interesa est&aacute; ocupado&rdquo;. Tuvo dos relaciones, pero ninguna formal ni p&uacute;blica. &ldquo;Con mi primer pareja hab&iacute;a un esfuerzo de &eacute;l porque yo me muestre como una especie de amiga. Yo nunca le atribu&iacute; la responsabilidad directa a que yo ten&iacute;a discapacidad y que quiz&aacute;s le daba verg&uuml;enza que lo vean con una piba como yo, ahora s&iacute; lo veo un poco as&iacute;. Cuando sos m&aacute;s chica y est&aacute;s muy enamorada acept&aacute;s cualquier cosa, ahora tengo otras herramientas&rdquo;, asegura Julia. 
    </p><p class="article-text">
        Con el segundo v&iacute;nculo fue distinto: &ldquo;&Eacute;l no ten&iacute;a discapacidad y era s&uacute;per respetuoso de los tiempos, del cansancio, de los dolores sobre todo. Tener dolor cr&oacute;nico y compartir sexualidad con alguien es un mundo interesante para revisar para que el otro no se transforme en una especie de enfermero pero tampoco que no haga como que nada pasa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Fran tiene 34, vive s&oacute;lo desde hace 2 a&ntilde;os con apoyos las 24 horas. Es dramaturgo, actor, escritor, cantante y da conferencias sobre discapacidad, accesibilidad y diversidad. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando supo que era var&oacute;n se lo dijo a su madre. &ldquo;Me dijo que hable con la psic&oacute;loga, que obviamente no le dio importancia. Me dijo: &lsquo; Vos ten&eacute;s que ser una persona con discapacidad integrada a la sociedad&rsquo;&rdquo;. El resultado: retraimiento. &ldquo;Me met&iacute; mucho para adentro y cuando me toc&oacute; ir a la secundaria no sab&iacute;a c&oacute;mo relacionarme. Con varones no, porque me sent&iacute;a diferente, pero con mujeres tampoco. Nadie me hablaba&rdquo;, recuerda. Se enamor&oacute; de una compa&ntilde;era y fue muy tormentoso. &ldquo;No pod&iacute;a no ser qui&eacute;n era&rdquo;, explica. Necesitaba apoyo para vestirse y su hermana fue una aliada. &ldquo;Cuando yo decid&iacute; que ya no me quer&iacute;a poner m&aacute;s ropa femenina la tiramos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fran relata dos situaciones de &ldquo;abuso o algo no consentido&rdquo;. Primero en la adolescencia, luego m&aacute;s grande. En ambos casos le dijeron que era exagerado &ldquo;que a todas las personas con vulva les pasa&rdquo;. &ldquo;Las PCD somos un colectivo mucho m&aacute;s vulnerable a eso y la respuesta que recibimos no es la que tendr&iacute;amos que recibir&rdquo;, reclama. Y reafirma que prefiere escuchar a su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la asistencia sexual asegura que para &eacute;l es un puente: &ldquo;Siento que es un v&iacute;nculo para acercar, como un puente entre la discapacidad y la sexualidad que en general no se juntan porque <strong>pasa que hay mucha curiosidad, mucho morbo pero cuando est&aacute; la posibilidad la gente medio se escabulle porque no sabe qu&eacute; tiene que hacer</strong>&rdquo;, comparte. &ldquo;Me ha pasado de conocer gente en boliches y decir &lsquo;Me muero por darme con esta persona, pero &iquest;c&oacute;mo hacemos?&rsquo; Para m&iacute; es construir un v&iacute;nculo, que se de un espacio cuidado y accesible y explorar lo f&iacute;sico de la sexualidad que es saludable&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Libertad y violencia</h2><p class="article-text">
        Vick tiene 28, vive sola y trabaja de manera independiente. Es editora audiovisual, fot&oacute;grafa y gestora cultural y estudi&oacute; Cine. 
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                    alt="Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad"
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                Vick es una de las voces que impulsa a repensar los vínculos sexoafectivos desde la diversidad corporal, rompiendo estigmas sobre deseo y discapacidad                            </span>
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        &ldquo;Yo me imaginaba a m&iacute; misma como alguien con quien no querr&iacute;an estar, as&iacute; que ni siquiera lo intentaba. Le escap&eacute; a la din&aacute;mica heterosexual de como se relacionaban las personas porque al ser usuaria de silla no se daban com&uacute;nmente las citas&rdquo;, asegura. Usa aplicaciones y pone fotos en las que se ve la silla de ruedas. &ldquo;Tuve citas, algunas fueron un fiasco, otras son muy buenas. Tambi&eacute;n me gust&oacute; y me sorprendi&oacute; gente muy directa. Alguien que directamente me dijo:<strong> &lsquo;Hola, &iquest;quer&eacute;s coger?&rsquo;</strong>. Que se animen a proponerlo, me gusta.
    </p><p class="article-text">
        Vick explica que le resulta m&aacute;s f&aacute;cil relacionarse con mujeres. &ldquo;Al hombre lo ten&eacute;s que educar con la discapacidad y con todo, las chicas son m&aacute;s comprensivas y emp&aacute;ticas pero al mismo tiempo te da cosa acercarte, hay otras din&aacute;micas complejas que no son por la discapacidad sino por el esquema en el que nos relacionamos las mujeres&rdquo;. Los v&iacute;nculos no son sencillos m&aacute;s all&aacute; de las circunstancias. Tuvo tres parejas estables: dos varones y una chica. El primer v&iacute;nculo dur&oacute; tres a&ntilde;os y recuerda que la familia de &eacute;l la amaba:<strong> &ldquo;Pensaban: &lsquo;Qu&eacute; &aacute;ngel, qu&eacute; hermosa, qu&eacute; valor mi hijo, qu&eacute; luchadora&rsquo;. Mi familia lo amaba a &eacute;l por caminante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucho estereotipo quiz&aacute;s de que las PCD tienen que salir con una PCD, yo nunca tuve ni siquiera una cita con una. Estoy re abierta a eso pero no se ha dado&rdquo;, asegura Vick y explica su punto de vista: &ldquo;Hay 2 tipos de discas: los que vivieron toda su vida en el mundo de los caminantes, como yo, que no notaba que hubiese diferencias, yo era la &uacute;nica hasta los veintipico de a&ntilde;os. Y hay aquellas que toda su vida se relacionaron con otras PCD&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Vick practica Ballroom, una disciplina que es una suerte de desfile LGBTIQA+ y que ella define como &ldquo;espacios de resistencia queer&rdquo;. &ldquo;Hay una categor&iacute;a realness y hay que presentar nuestra realidad ante un jurado. Por ejemplo, las herramientas que usa una mujer trans para pasar en la calle como una mujer cis&rdquo;, explica Vick. Ella fue la primera persona con discapacidad en participar. &ldquo;Particip&eacute; en todas las categor&iacute;as, nos juntamos a entrenar y a bailar. Yo tengo muchas cicatrices y es algo que siempre escond&iacute; de m&iacute; y a partir de ballroom empec&eacute; a sentirme c&oacute;moda con ellas&rdquo;, celebra. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la violencia aparece. &ldquo;Una vez sal&iacute; con un chico que sacaba fotos de desnudos. Cuando nos despertamos me estaba sacando fotos de las cicatrices&rdquo;, relata. Ella no hab&iacute;a consentido, no estaba posando. &ldquo;Le dije enojada que abra el rollo para que se vele y nunca m&aacute;s vi a esa persona, casi lo escracho&rdquo;. Vic es clar&iacute;sima: &ldquo;A m&iacute; no me interesa salir con una persona porque lo que le gusta es mi discapacidad&rdquo;.
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                    alt="Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices"
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                Vick participa en competencias de ballroom, un espacio de expresión y resistencia dentro de la cultura LGBTIQA+ donde encontró libertad para mostrar su cuerpo y resignificar sus cicatrices                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gozar del propio cuerpo</h2><p class="article-text">
        En las voces de las personas con discapacidad no hay una &uacute;nica forma de vivir la sexualidad, ni una definici&oacute;n cerrada de lo que est&aacute; bien o es posible. Hay experiencias marcadas por el estigma, el deseo, la soledad, el dolor, los condicionamientos, el goce, la incomodidad y la libertad. Lo que une a todas no es la discapacidad, sino que cada persona enfrenta las barreras que la sociedad impone al deseo cuando no encaja en la norma. Esta nota no busca conclusiones, sino dejar registro de algo m&aacute;s profundo: que hablar de sexualidad y discapacidad no es hablar de lo excepcional, de s&uacute;per h&eacute;roes o hero&iacute;nas con capacidades sobrenaturales, sino de lo pendiente, del dolor de la exclusi&oacute;n y los estereotipos, y de la posibilidad de construir v&iacute;nculos saludables, de disfrutar con otres, de decidir y de gozar del propio cuerpo y del de la persona que nos atrae, que nos desea, con la que queremos pasar un rato agradable o aquella que amamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>VG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Verónica González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/deseos-desafian-estigmas-discapacidad-no-pensada-erotizante-no-sea-fetiche_132_12491212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 01:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deseos que desafían estigmas: "La discapacidad no está pensada como algo erotizante a no ser que sea un fetiche"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Sexo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3528b98-f0b0-4093-b2d6-103282fb89c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gestar, parir… y dar en adopción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas mujeres continúan con embarazos no deseados, pero no quieren —o no pueden— criar al bebé que van a parir. En un sistema que todavía prioriza lo biológico y castiga el deseo de no maternar, sus decisiones son puestas en duda, demoradas o directamente ignoradas.
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesito saber qu&eacute; debo hacer para dar en adopci&oacute;n&hellip; estoy en gestaci&oacute;n y no puedo tenerlo&hellip; ayuda&rdquo;. Este mensaje que lleg&oacute; a las redes de una voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, es un ejemplo de lo que viven muchas mujeres que deciden seguir adelante con un embarazo no deseado pero no quieren ejercer la maternidad. <strong>No saben qu&eacute; hacer, salvo ocultarlo. </strong>Quieren entregar en adopci&oacute;n al beb&eacute; que van a parir, pero tambi&eacute;n evitar el escarnio y ser juzgadas por su decisi&oacute;n. Para muchas, el principal miedo es si su voluntad va a ser respetada.   
    </p><p class="article-text">
        Es una decisi&oacute;n dif&iacute;cil, que suele tomarse en soledad, con verg&uuml;enza y bajo el peso del estigma social. &ldquo;Se juega la idea de la mala madre, y el prejuicio es tal que esa persona queda <strong>incluso por fuera del reino animal</strong>&rdquo;, describe con crudeza In&eacute;s Belaustegui, jefa del equipo de Trabajo Social de la Maternidad Estela de Carlotto, de la localidad bonaerense de Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es una opci&oacute;n v&aacute;lida prevista en la legislaci&oacute;n argentina. Carolina Videtta,<strong> </strong>doctora en Derecho y abogada especializada en derecho de familia por la UBA, explica que el art&iacute;culo 607, inciso b, del C&oacute;digo Civil y Comercial contempla la <strong>decisi&oacute;n libre e informada de ambos progenitores de entregar a su hija o hijo en adopci&oacute;n.</strong> Esa manifestaci&oacute;n debe ser ratificada 45 d&iacute;as despu&eacute;s del nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esa validaci&oacute;n tiene un motivo: &ldquo;Es una forma de resguardar el proceso subjetivo y emocional que atraviesa una mujer que acaba de parir. No necesariamente lo que pensaba a los cinco o siete meses de embarazo ser&aacute; lo mismo que sentir&aacute; en el momento del nacimiento&rdquo;, plantea Marianela Ripa, abogada especializada en derecho de familia y mag&iacute;ster por FLACSO. Ripa, que viene investigando la jurisprudencia en la materia, subraya la importancia de acompa&ntilde;ar a estas mujeres para <strong>discernir si la decisi&oacute;n forma parte de un proyecto vital o si responde a contextos que impiden ejercer la maternidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se debe tener en cuenta el derecho del padre, en los casos en los que est&aacute; identificado. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de estos relatos la figura paterna brilla por su ausencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Decidir no criar también es una forma de pensar en el bienestar del futuro hijo o hija. La ley contempla esa posibilidad."
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                Decidir no criar también es una forma de pensar en el bienestar del futuro hijo o hija. La ley contempla esa posibilidad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El derecho a decidir</h2><p class="article-text">
        Las razones para no querer maternar son m&uacute;ltiples. Seg&uacute;n los equipos que les dan seguimiento, las m&aacute;s frecuentes son situaciones traum&aacute;ticas como violencia de g&eacute;nero, abuso sexual, pero tambi&eacute;n la existencia de v&iacute;nculos no formalizados o inestables, falta de apoyo de la pareja o la familia, dificultades econ&oacute;micas. En algunos casos no acceden a un aborto legal por desconocimiento, trabas en el sistema o porque llegan &ldquo;tarde&rdquo;, pasado el l&iacute;mite legal. En otros casos rechazan la opci&oacute;n. <strong>Se trata de decidir libremente sobre el propio proyecto de vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, el sistema de determinaci&oacute;n de la maternidad es forzoso, queda establecido por el hecho del parto. Es decir: en una primera instancia ser&aacute; la madre quien haya dado a luz. &ldquo;S&iacute; o s&iacute; va a quedar determinada esa maternidad. Despu&eacute;s, puede que lo quieras dar en adopci&oacute;n, pero al parirlos te inscriben como madre de ese ni&ntilde;o o esa ni&ntilde;a&rdquo;, explica Videtta, coautora del libro <em>Quiero adoptar: c&oacute;mo construir la parentalidad adoptiva</em>. No pasa lo mismo con el progenitor, salvo que est&eacute; casado legalmente con la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o del sistema judicial es <strong>equilibrar los derechos de ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a a crecer con su familia de origen y la voluntad aut&oacute;noma de la madre</strong>. Porque la ley tambi&eacute;n establece que la declaraci&oacute;n judicial de la situaci&oacute;n de adoptabilidad no puede ser dictada si alg&uacute;n familiar o referente afectivo ofrece asumir su guarda o tutela. 
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa, en estos casos, la primera decisi&oacute;n es de la mujer. &ldquo;No sabemos su historicidad. Y si llega a esos momentos, es posible que no haya contado con redes afectivas. Quien porta un embarazo tambi&eacute;n tiene la capacidad de hacer un an&aacute;lisis respecto al inter&eacute;s superior de ese ni&ntilde;o. No es algo que tengamos reservado las abogadas y abogados del sistema judicial&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la posibilidad de apelar a la familia ampliada, Ripa plantea que hay que respetar el propio an&aacute;lisis de esa mujer: &ldquo;Tengo que suponer que tambi&eacute;n ha evaluado con qu&eacute; recursos y d&eacute;ficit cuenta su propia red&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia indica que, en general, quienes se proponen dar en adopci&oacute;n despu&eacute;s de parir, no solo est&aacute;n muy decididas, sino que no quieren que las llamen m&aacute;s. Y el lapso de 45 d&iacute;as para ratificar termina siendo para muchas un forzamiento del Estado a volver a abrir una etapa que quieren cerrar. 
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                </figure><h2 class="article-text">El camino a seguir</h2><p class="article-text">
        En varias provincias es el Registro de Adopci&oacute;n el encargado de acompa&ntilde;ar los procesos de mujeres que quieren renunciar a la maternidad, como sucede en Mendoza o Chubut. En otras provincias, como Buenos Aires, los hospitales o maternidades se contactan directamente con los servicios locales o juzgados de familia para dar la intervenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo proceder o ad&oacute;nde dirigirse no est&aacute; f&aacute;cilmente disponible</strong>. Mariana Mac&iacute;a, abogada, mam&aacute; por adopci&oacute;n y voluntaria de la Red Argentina por la Adopci&oacute;n, recibe varias consultas al a&ntilde;o a trav&eacute;s de redes sociales. Cuenta que luego de dar una respuesta, en general, las mujeres no vuelven a comunicarse. &ldquo;Que el acceso a estos datos no sea simple, genera m&aacute;s miedo y oscuridad al tema, porque las puede llevar a tomar decisiones que hasta pueden ser ilegales&rdquo;, asegura Mac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Ripa &ndash;quien adem&aacute;s se desempe&ntilde;a en el Poder Judicial mendocino&ndash;, &ldquo;la renuncia a la maternidad se tendr&iacute;a que trabajar desde la Direcci&oacute;n de G&eacute;nero, porque para una mujer que se est&aacute; haciendo esa pregunta, tener que ir a un lugar que se llama &lsquo;adopci&oacute;n&rsquo; ya encamina todo hacia un &uacute;nico destino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sandra Papania, directora general de la Oficina de Adopciones de Chubut, explica que cuentan con un protocolo junto al Servicio Materno Infantil. <strong>Si una embarazada manifiesta su intenci&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, se activa la intervenci&oacute;n del equipo profesional</strong>, que junto a la maternidad eval&uacute;a la viabilidad. &ldquo;La mayor&iacute;a vuelve a ratificar su deseo despu&eacute;s del parto&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el proceso, detalla Papania, se brinda acompa&ntilde;amiento, se informa sobre el procedimiento legal, se elabora un informe t&eacute;cnico y, al momento del nacimiento, se realiza un acta que informa la voluntad de la mujer de dar el beb&eacute; en adopci&oacute;n que se entrega al juzgado interviniente. Ser&aacute; el juez quien determine si se inicia una b&uacute;squeda de familia extensa o de progenitor, o si se respeta la voluntad de la madre. &ldquo;Muchas veces, sienten temor de no ser escuchadas. Desde la oficina buscamos acompa&ntilde;ar y contener&rdquo;, explica. 
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        En Mendoza, el mecanismo es similar: cuando un caso llega a la maternidad, se notifica al Registro de Adopci&oacute;n y comienza un trabajo conjunto entre los equipos profesionales. &ldquo;Las situaciones son muy diversas. Hay mujeres que no sab&iacute;an que estaban embarazadas o lo ocultaron hasta el parto. Incluso, hemos atendido casos en los que no hubo signos visibles, ni siquiera para ellas mismas&rdquo;, relata la licenciada Anal&iacute;a Correa, jefa del Servicio de Trabajo Social de la maternidad del Hospital Luis Lagomaggiore, una de las m&aacute;s grandes de la provincia y que m&aacute;s partos recibe.
    </p><p class="article-text">
        Correa destaca que cada historia es &uacute;nica. Algunas mujeres mayores deciden dar en adopci&oacute;n por motivos econ&oacute;micos, familiares o de salud. En j&oacute;venes, muchas veces est&aacute; vinculado a un proyecto de vida o la percepci&oacute;n de que no es el momento para maternar. &ldquo;Trabajamos desde una perspectiva de salud integral, no s&oacute;lo f&iacute;sica sino tambi&eacute;n mental, y <strong>buscamos que sea una decisi&oacute;n informada y consciente</strong>&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible correrse de la idea de &ldquo;instinto materno&rdquo; para pensar que la posibilidad de gestar no necesariamente trae aparejada la voluntad de criar? Responde  Correa: &ldquo;Sigue habiendo mucho prejuicio en torno a qu&eacute; es la maternidad, a creer que una mujer ya viene preparada, chipeada, para ser madre. <strong>Persiste la idea de &lsquo;&iquest;c&oacute;mo lo vas a dar?&rsquo;</strong>, como si fuera antinatural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ripa invita a preguntarse qui&eacute;nes son las mujeres que toman esta decisi&oacute;n, cu&aacute;les son sus contextos, y si deciden aut&oacute;nomamente o la mayor&iacute;a lo hace porque no cuenta con la posibilidad socioecon&oacute;mica de criar. &ldquo;Si es as&iacute; &ndash;advierte&ndash;, se pone de relieve que <strong>lo que est&aacute; en la base de los procesos adoptivos es la desigualdad econ&oacute;mica</strong>&rdquo;. Se pregunta entonces &ldquo;si la adopci&oacute;n no sigue siendo una forma en que las familias o las mujeres empobrecidas por sistemas econ&oacute;micos sean las proveedoras de ni&ntilde;os, porque las familias pobres no adoptan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, habla de decisi&oacute;n libre: &ldquo;Una mujer adulta que, desde su posibilidad y su capacidad de reflexi&oacute;n, hace un an&aacute;lisis del inter&eacute;s superior de ese hijo que va a tener: se lo doy a otro porque yo, con mi realidad, no lo sostengo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Identidad y biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Desde su experiencia en la maternidad Carlotto, Belaustegui resalta que ante la decisi&oacute;n de dar en adopci&oacute;n, la mayor&iacute;a no lo hacen porque no les importe ese beb&eacute;, sino precisamente pensando en su bienestar. Remarca: &ldquo;Es tan importante brindar informaci&oacute;n y acompa&ntilde;ar en todo el proceso, para que la causa judicial sea m&aacute;s r&aacute;pida y ella logre desvincularse respetuosamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras cuestiones que plantean en las charlas en la maternidad es que hay un ni&ntilde;o que tiene derechos, que <strong>nadie les va a pedir que maternen, pero que tienen que inscribirlo. </strong>&ldquo;No es un NN, naci&oacute; de una persona y el beb&eacute; tiene derecho a la identidad&rdquo;, plantea Belaustegui. A veces intervienen en el tr&aacute;mite y trabajan para que no sea revictimizada. No es para nada sencillo. Si el equipo del juzgado y los servicios locales no toman en cuenta ese trabajo, vuelven a indagar a la mujer e intentan buscar a la familia ampliada. Por temor a estas situaciones, muchas son las que prefieren escaparse antes del alta. 
    </p><p class="article-text">
        En Argentina se juega un fuerte respeto a lo biol&oacute;gico, anudado a la historia del pa&iacute;s. &ldquo;Es razonable que pensemos la identidad de lo biol&oacute;gico cuando todav&iacute;a tenemos nietos que han sido v&iacute;ctimas de la desaparici&oacute;n forzada que siguen siendo buscados&rdquo;, detalla Ripa. Pero existen otras formas de ser familia que no priorizan lo biol&oacute;gico. &ldquo;Quien nace tiene derecho a 'ser hijo de&rsquo;, no en t&eacute;rminos biol&oacute;gicos, sino en t&eacute;rminos de sistema. Entonces, no siempre ser el ni&ntilde;o llegado que la madre no quiso va a ser m&aacute;s saludable para la vida de ese ni&ntilde;o que ser el hijo adoptivo de otra familia donde hay un lugar de hijo que hay que ocupar&rdquo;, asegura la especialista en Derecho de Familia.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como Francia, B&eacute;lgica, Alemania y Luxemburgo, entre otros, existe lo que se llama &ldquo;parto an&oacute;nimo&rdquo; o parto con X, que bajo determinadas circunstancias se puede levantar. Esto permite justamente <strong>reservar la identidad de la persona que va a parir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si bien nos podr&iacute;amos dar ese debate &ndash;plantea Videtta&ndash;, hoy no lo tenemos. Y m&aacute;s all&aacute; de que yo decida no maternar, voy a aparecer inscripta en la partida original de nacimiento de ese ni&ntilde;o, en el legajo base, para que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, si esa persona quiere acceder a su identidad, lo pueda tener&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui comparte el caso de una mujer que no quer&iacute;a maternar. &ldquo;Era una situaci&oacute;n de violencia donde la consecuencia hab&iacute;a sido un embarazo no deseado, una maternidad no planificada. La crianza de ese ni&ntilde;o, de esa ni&ntilde;a, terminaba perpetuando el c&iacute;rculo del que ella buscaba salir&rdquo;, relata. Sin embargo, el servicio local opt&oacute; por evaluar a la familia ampliada y a la expareja. El padre del beb&eacute; dijo que quer&iacute;a criarlo, tambi&eacute;n la abuela. Ella, finalmente, termin&oacute; regresando a ese entorno.
    </p><p class="article-text">
        La trabajadora social tambi&eacute;n cuestiona la idea de que lo biol&oacute;gico sea siempre lo mejor: &ldquo;Muchas veces, se prioriza que se quede con la familia sin evaluar si es lo m&aacute;s sano para la mujer o el beb&eacute;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Derechos en pugna</h2><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, existe <strong>jurisprudencia con perspectiva de g&eacute;nero</strong> que sienta precedentes importantes para modificar el accionar de la justicia, <strong>respetando el deseo de estas mujeres sin vulnerar los derechos de los reci&eacute;n nacidos</strong>. Ripa invita a cambiar el foco para pensar la voluntad de la mujer de no querer vincular al beb&eacute; con la familia de origen. Y cita un fallo de Tandil, donde la jueza determin&oacute; que el mejor inter&eacute;s para el reci&eacute;n nacido era aquel &ldquo;elegido por su propia madre&rdquo;. Y en el escrito lo justific&oacute; as&iacute;: &ldquo;No estoy, no estuve, ni estar&eacute; en sus zapatos, y mi obligaci&oacute;n como magistrada es respetarla, como mujer y como madre, no imponerle el calvario de tener que convivir con su hija, o bien alejarse de su propia familia&rdquo;<em>. </em>En este ejemplo, &ldquo;la magistrada otorga <strong>valor a la evaluaci&oacute;n que la mujer ha hecho de su propia familia biol&oacute;gica</strong> a partir de su experiencia vital, de su historicidad&rdquo;, explica Ripa. 
    </p><p class="article-text">
        Videtta suma otras sentencias con un denominador com&uacute;n: casos de mujeres que no quieren maternar, en los que se hizo valer esa voluntad, no se convoc&oacute; a los progenitores y no se trabaj&oacute; con la familia de origen. Al indagar sobre qui&eacute;n era el padre, las mujeres referenciaron no tener pareja estable, o los embarazos eran producto de abusos.  
    </p><p class="article-text">
        En un hecho ocurrido en Neuqu&eacute;n, una joven que hab&iacute;a fallado en su intento de interrumpir su embarazo con misoprostol, continu&oacute; en secreto, por miedo a ser excluida de su familia. Antes del nacimiento, hizo saber que quer&iacute;a que se le practique una ces&aacute;rea con anestesia total y que no deseaba saber si el beb&eacute; hab&iacute;a nacido, si estaba con vida, su sexo o su peso. En el fallo, donde <strong>se respeta no buscar a la familia ampliada</strong>, se destaca que &ldquo;juega un papel fundamental el principio de la autonom&iacute;a de la persona&rdquo; y se resalta que &ldquo;el plazo de 45 d&iacute;as resulta inconstitucional, ya que se le forzar&iacute;a a maternar&rdquo;.  Despu&eacute;s del parto, la chica dijo que se sent&iacute;a &ldquo;aliviada y que volvi&oacute; a vivir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Doble vulneraci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Para muchas, abortar es una opci&oacute;n. Sin embargo, a pesar de que la Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo (IVE) y la Interrupci&oacute;n Legal del Embarazo (ILE) son alternativas v&aacute;lidas en el pa&iacute;s, se presentan m&uacute;ltiples barreras en el acceso. Enese marco, dar en adopci&oacute;n se convierte en la &uacute;nica opci&oacute;n para quienes decidieron no maternar. 
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tiempo han aparecido casos de mujeres que solicitan una ILE en semanas m&aacute;s avanzadas en las causales contempladas por la ley &mdash;cuando est&aacute; en riesgo la salud o la vida de la persona gestante o cuando el embarazo es producto de violaci&oacute;n&mdash; y que, debido a dificultades en el acceso, dilaciones y a la vulneraci&oacute;n de m&uacute;ltiples derechos, finalmente dan a luz y entregan a sus beb&eacute;s en adopci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Marianela Ripa narra episodios en C&oacute;rdoba y Tucum&aacute;n de ni&ntilde;as que solicitaron acceder a una ILE, pero los centros de salud obstruyeron su derecho al aborto. En dichos casos se desarroll&oacute; artificialmente la vida intrauterina y luego el hospital provoc&oacute; el nacimiento en estad&iacute;os tempranos, al borde de la viabilidad fetal, vulnerando la voluntad de ni&ntilde;as y adolescentes. &ldquo;Hay un ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico con esos fetos, que nacen con par&aacute;lisis cerebral, ceguera, sordera y van a tener una calidad de vida muy compleja&rdquo; debido a ese adelantamiento, y agrega: &ldquo;Esto es netamente ideol&oacute;gico, como una forma de evitar los abortos y salvar embriones&rdquo;. 
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                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Videtta considera que la jurisprudencia que se est&aacute; generando &ldquo;no es una buena&rdquo;. La doctora en Derecho alerta: &ldquo;Se est&aacute; tomando el consentimiento de las mujeres que hab&iacute;an pedido una pr&aacute;ctica m&eacute;dica, como es la IVE/ILE, y lo asimilan a la voluntad de entregar a su hijo en adopci&oacute;n, cuando son absolutamente distintas&rdquo;. La realidad es que hay una vulneraci&oacute;n de la autonom&iacute;a de la mujer ya que el consentimiento informado que brind&oacute; fue para la interrupci&oacute;n del embarazo y no para cualquier otro fin. Un aborto jam&aacute;s implica el nacimiento de un reci&eacute;n nacido vivo. Por definici&oacute;n el aborto es la expulsi&oacute;n de un embri&oacute;n/feto muerto. 
    </p><p class="article-text">
        Belaustegui se&ntilde;ala que, ante esta avanzada antiderechos, en muchos lugares no se les brinda informaci&oacute;n adecuada a las mujeres. La licenciada en Trabajo Social recuerda el caso de una mujer que lleg&oacute; a la guardia tras un aborto mal realizado y en trabajo de parto. Ante ese escenario se escap&oacute; del hospital y fue buscada por los servicios sociales para que inscriba y nombre al beb&eacute;. &ldquo;La mujer &ndash;indica&ndash; no estaba pidiendo dar en adopci&oacute;n, quer&iacute;a interrumpir un embarazo. Y termina teniendo que elegir entre dar en adopci&oacute;n o maternar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Ripa se&ntilde;ala una jurisprudencia distinta: en Mendoza, un juzgado aplic&oacute; el art&iacute;culo 607, inciso a, calificando al meno<strong>r como hu&eacute;rfano sin v&iacute;nculo y omitiendo registrar los datos de la progenitora. </strong>
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar</h2><p class="article-text">
        El relato se repite en las maternidades y hospitales. En general, quienes llegan con el convencimiento de no criar a los beb&eacute;s que est&aacute;n por parir toman la decisi&oacute;n de no nombrarlos, de no tener v&iacute;nculo, de no verlos ni amamantarlos. <strong>Algunas solo quieren saber si est&aacute;n bien. </strong>Y existen pedidos de ces&aacute;reas con anestesia total, &ldquo;para no enterarse de nada&rdquo;.  En los relatos de las experiencias que buscan ser respetuosas aparece todo el tiempo la consigna de &ldquo;acompa&ntilde;ar sin juzgar&rdquo;. Algo que no es tan sencillo. 
    </p><p class="article-text">
        La licenciada Anal&iacute;a Correa explica que es un trabajo permanente <strong>lograr que el trato en el hospital sea basado en derechos</strong>, porque persisten situaciones en que hay personal de salud que, consciente o inconscientemente, busca convencerlas de maternar: &ldquo;Te vas a arrepentir&rdquo;, &ldquo;Te vas a encari&ntilde;ar&rdquo;, &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s ver al beb&eacute;?&rdquo;, &ldquo;Es lo mejor que te va a pasar en la vida&rdquo; son frases que siguen apareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Los equipos de obstetricia tambi&eacute;n deben poder brindar toda la informaci&oacute;n para que la mujer pueda decidir, incluso plantear si es mejor una ces&aacute;rea o un parto. En Chubut, por ejemplo, Papania explica que en general se realizan ces&aacute;reas programadas. &ldquo;Por diferentes motivos muchas no pueden llegar a un parto natural, y poder organizarlo les permite inventar, por ejemplo, &lsquo;me tengo que operar un fibroma&rsquo;&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a lo judicial, Ripa considera que <strong>podr&iacute;a repensarse la legislaci&oacute;n</strong>, espec&iacute;ficamente el art&iacute;culo 607 b del C&oacute;digo Civil, agregando la opci&oacute;n de mantener la privacidad de las mujeres: &ldquo;Esas situaciones &ndash;propone&ndash; habr&iacute;a que regularlas en t&eacute;rminos habilitar la pregunta de si quieren o no que quede registro de ellas y <strong>asegurarles que no vamos a salir a buscar a su familia biol&oacute;gica</strong>&rdquo;. A modo de s&iacute;ntesis final, trae algo que sucede cada vez m&aacute;s, en especial entre personas de m&aacute;s poder adquisitivo, y poco se cuestiona en su m&eacute;todos: &ldquo;En las gestaciones por sustituci&oacute;n o las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida, ya estamos tolerando que haya ni&ntilde;os que no van a saber nunca nada de su material biol&oacute;gico. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no lo podemos tolerar en estos casos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>EB / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Bucari]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/gestar-parir-dar-adopcion_132_12491227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 16:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gestar, parir… y dar en adopción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Punto de encuentro,Feminismos,Gestación,Adopciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb4e0da0-fd03-4a5c-9121-7337ada7a9a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Milei niega la brecha de género, pero los números dicen otra cosa. Cinco falacias y argumentos para rebatirlas. Por qué para las madres las condiciones son aún peores. 
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si las mujeres fueran m&aacute;s baratas, todas las empresas las contratar&iacute;an&rdquo;. Esta frase del economista y presidente<strong> Javier Milei </strong>dicha en el debate presidencial y repetida una y otra vez, resume el negacionismo respecto a la brecha salarial de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento parece s&oacute;lido y con sentido, &iquest;por qu&eacute; las empresas van a perder plata contratando varones si pueden contratar mano de obra a&uacute;n m&aacute;s barata? Y si bien, a priori, la sociedad le perdon&oacute; el despiste y lo eligi&oacute; Presidente de la Naci&oacute;n, hay m&uacute;ltiples razones argumentativamente consistentes para sostener que la afirmaci&oacute;n es <em>fake</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023 la economista Claudia Goldin fue galardonada con el Premio Nobel de Econom&iacute;a por su investigaci&oacute;n sobre la brecha laboral de g&eacute;nero. En su an&aacute;lisis, Goldin demostr&oacute; que una de las principales causas de la desigualdad salarial es la segregaci&oacute;n ocupacional: las mujeres tienden a concentrarse en trabajos peor remunerados (educaci&oacute;n, salud, tareas de cuidado), mientras que los hombres predominan en sectores mejor pagos (tecnolog&iacute;a y finanzas).
    </p><p class="article-text">
        Si bien Goldin se&ntilde;al&oacute; que estas diferencias est&aacute;n influenciadas por factores estructurales, sociales y culturales, algunos sectores tergiversan su trabajo para argumentar que las mujeres simplemente &ldquo;eligen&rdquo; esos empleos por preferencia personal. <strong>Sin embargo, la investigaci&oacute;n de Goldin no sostiene que esta elecci&oacute;n sea libre de condicionamientos, sino que est&aacute; profundamente moldeada por normas de g&eacute;nero, expectativas familiares y las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, especialmente tras la maternidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el estudio de Goldin no niega la existencia de la brecha, al contrario, revela c&oacute;mo las decisiones laborales est&aacute;n influenciadas por el contexto social y econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Preguntas y respuestas</h2><p class="article-text">
        En &eacute;pocas en las que el dinero es protagonista y el sistema capitalista est&aacute; en crisis, hablar de brecha salarial parece un trabajo dif&iacute;cil pero necesario.<a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/por-que-las-mujeres-en-todo-el-mundo-ganan-menos-que-los-hombres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &iquest;Por qu&eacute; aseguran que la diferencia salarial alcanza hasta el 30%?</a> <a href="https://es.weforum.org/stories/2024/06/este-es-el-estado-de-la-paridad-de-genero-en-2024-y-lo-que-debe-cambiar-para-cerrar-la-brecha-de-genero-global/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Por qu&eacute; organismos internacionales sostienen que para cerrar esta brecha nos hacen falta m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de pol&iacute;ticas de igualdad?</a>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fake news alrededor de este tema son muchas y razones de la brecha a&uacute;n m&aacute;s. Para poder contraargumentar al menos las cinco principales, las miradas de dos especialistas: Fabiana Solano, soci&oacute;loga especializada en g&eacute;nero y an&aacute;lisis de discursos pol&iacute;ticos y Luc&iacute;a Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de g&eacute;nero en el mercado laboral y econom&iacute;a del cuidado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- &ldquo;Las mujeres eligen carreras peor pagas&rdquo;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Apela al desconocimiento de los sesgos de g&eacute;nero. Si bien los movimientos feministas en esta d&eacute;cada insistieron y alcanzaron cambios, la sociedad contin&uacute;a profundizando estas diferencias en la crianza entre varones y mujeres. Los juguetes, las expectativas familiares y la representaci&oacute;n en los medios refuerzan esta divisi&oacute;n.<strong> En Argentina, </strong><a href="https://www.unesco.org/es/articles/mas-mujeres-en-ciencia-tecnologia-ingenieria-y-matematicas-mejoraria-el-desarrollo-economico-de-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>seg&uacute;n la UNESCO</strong></a><strong>, solo el 34% de quienes estudian carreras STEM (ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas) son mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, el valor econ&oacute;mico tambi&eacute;n est&aacute; sesgado por el g&eacute;nero. L<strong>os sectores feminizados se pagan menos porque se consideran una extensi&oacute;n del rol dom&eacute;stico. </strong>Podr&iacute;amos decir que casi todo se desprende del concepto de &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo;, las mujeres no hacen las tareas del hogar, del cuidado o de la ense&ntilde;anza porque ganan un salario sino porque tienen la &ldquo;vocaci&oacute;n&rdquo; de hacerlo a cualquier precio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si miramos al sector de servicio dom&eacute;stico, conformado casi &iacute;ntegramente por mujeres, registra una tasa de informalidad del 75,6%. Casi ocho de cada diez empleadas dom&eacute;sticas se encuentra fuera del mercado laboral formal y lejos de sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la relevancia de este sector para la estructura ocupacional es tan clave que, si se registrara al total de trabajadoras de casas particulares, la tasa de informalidad de la econom&iacute;a argentina se reducir&iacute;a en 6,7 puntos porcentuales (caer&iacute;a del 36,7% al 30%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2- La maternidad interrumpe las carreras laborales de las mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra vez, la cuesti&oacute;n de los cuidados como eje principal de la brecha. El problema no es tener hijes, sino que las tareas de cuidado recaen desproporcionadamente sobre las mujeres. <strong>A su vez, las licencias parentales desiguales refuerzan esta brecha.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que existen proyectos de ley para modificar las licencias parentales y nunca avanzan por falta de compromiso de los varones en el poder. No se trata solo de un problema de g&eacute;nero, sino de pol&iacute;tica social. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen con ambos progenitores presentes tienen mejor desarrollo y mejores niveles educativos. La falta de licencias equitativas refuerza la idea de que la maternidad es un problema laboral&rdquo;, sostiene Luc&iacute;a Cimid Obon.
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                Lucía Cimid Obon, economista especializada en desigualdad de género en el mercado laboral y economía del cuidado.                            </span>
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        Por su parte, Solano refuerza: &ldquo;<strong>El problema no es la maternidad sino que el sistema interpreta la maternidad como un problema.</strong> Por eso tantas mujeres postergan la maternidad o directamente deciden no tener hijes. Y eso se ve en las estad&iacute;sticas. Al no tener un acompa&ntilde;amiento institucional nos interrumpe nuestro desarrollo laboral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empresas, por otro lado, penalizan a las madres y no a los padres. Las mujeres que cr&iacute;an enfrentan m&aacute;s dificultades para ser contratadas, promovidas y acceder a mejores sueldos. Lo contradictorio es que la paternidad suele estar asociada a mayor estabilidad y confiabilidad laboral. Un <a href="https://oig.cepal.org/sites/default/files/no30_esp_-_economia_del_cuidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la CEPAL</a> muestra que las madres ganan, en promedio, un 25% menos que las mujeres sin hijes, <strong>mientras que en los hombres la paternidad no afecta sus ingresos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desarmemos esta afirmaci&oacute;n compleja: &ldquo;Las mujeres trabajan menos horas por responsabilidades de cuidado&rdquo;. Por un lado, hay mujeres que s&iacute; eligen cuidar pero, por el otro, la falta de licencias parentales equitativas, guarder&iacute;as accesibles y horarios flexibles obliga a muchas mujeres (las que quieren y las que no quieren cuidar como &uacute;nica tarea) a reducir su jornada laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trabajo a tiempo parcial tiene menos beneficios laborales y menor cobertura de seguridad social. Adem&aacute;s, quienes trabajan menos horas, cotizan menos para su jubilaci&oacute;n y tienen menos oportunidades de ascenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina las mujeres <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dedican el doble que los varones a las tareas del cuidado</a>. El 52,4% de las mujeres ocupadas trabajaban en puestos de media jornada, en comparaci&oacute;n con el 25,4% de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es muy loco (no) pensar que si bien el trabajo de cuidado y del hogar sostienen a la econom&iacute;a, ese trabajo est&aacute; invisibilizado. Si se valorara econ&oacute;micamente, equivaldr&iacute;a a un 16% del PBI.
    </p><p class="article-text">
        Estas labores permiten que otros (mayor&iacute;a varones) puedan trabajar a tiempo completo. El cuidado tiene valor: si alguien necesita limpiar su casa o cuidar a adultos o a infancias, tiene que pagar para conseguirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>4- Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a la frase de Milei: &ldquo;Si fueran m&aacute;s baratas, solo contratar&iacute;an mujeres&rdquo;. Las decisiones de contrataci&oacute;n no se basan &uacute;nicamente en costos. Los sesgos y los estereotipos de g&eacute;nero inciden. Las mujeres suelen ser vistas como &ldquo;m&aacute;s propensas a faltar&rdquo;, lo que lleva a que no sean la primera opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/desigualdades_de_genero_en_el_mercado_de_trabajo_argentino_observatorio_srt.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) destaca que las mujeres enfrentan mayores tasas de desempleo, subocupaci&oacute;n e informalidad en comparaci&oacute;n con los hombres. Y eso que en esta nota no hablamos sobre la segmentaci&oacute;n horizontal y vertical que dificulta el acceso a puestos de liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lucia Cimid Obon, gracias a los estereotipos, el mercado cree que las mujeres somos m&aacute;s caras y no m&aacute;s baratas. &ldquo;Si hacen la cuenta completa, <strong>piensan en la posibilidad de que nosotras faltemos o nos embaracemos con una licencia de 90 d&iacute;as cuando los varones no la tienen&rdquo;, sostiene.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, las mujeres representan solo el 35% del empleo registrado en el sector privado, a pesar de ganar menos que sus colegas varones (<a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/08/informe-desigualdad_en_el_trabajo-igualar-1er_trimestre_2023-v4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuente: Ministerio de Trabajo, 2023</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fabiana Solano, socióloga especializada en género y análisis de discursos políticos                            </span>
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        <strong>5- El mercado es &ldquo;neutral&rdquo; y no discrimina por g&eacute;nero</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mercado est&aacute; atravesado por normas sociales, culturales y de poder. Los sesgos de g&eacute;nero persisten en todos los &aacute;mbitos pero particularmente el econ&oacute;mico. Las decisiones de contrataci&oacute;n, ascenso y remuneraci&oacute;n se basan en percepciones sesgadas sobre la capacidad de las mujeres y la de los varones.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es un estudio que se llev&oacute; a cabo en el Instituto de Pol&iacute;ticas Laborales de EE. UU. Este an&aacute;lisis mostr&oacute; que, con curr&iacute;culums id&eacute;nticos, los hombres recib&iacute;an un 30% m&aacute;s de respuestas de entrevistas que las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, algunas empresas comenzaron a implementar sistemas de selecci&oacute;n &ldquo;a ciegas&rdquo;, es decir, sin incluir nombre ni g&eacute;nero en los CVs, con el objetivo de reducir posibles sesgos en la primera etapa del proceso. No se trata de una norma general ni de una pol&iacute;tica extendida, pero s&iacute; de una pr&aacute;ctica creciente que busca evidenciar c&oacute;mo incluso un dato m&iacute;nimo &mdash;como el nombre&mdash; puede condicionar una oportunidad laboral.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el pluriempleo, fen&oacute;meno contempor&aacute;neo, tambi&eacute;n tiene cara de mujer. En nuestro pa&iacute;s esta forma agotadora de vincularse con el terreno profesional tiene a las mujeres de rehenes en un c&iacute;rculo vicioso de precarizaci&oacute;n. <strong>Mientras que el casi el 12% se mueve en el terreno de los m&uacute;ltiples empleos, solo el 6,2% de los varones lo atraviesa.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al respecto, Solano finaliza: &ldquo;Debido a todo esto, es que es tan importante la construcci&oacute;n de estos espacios libres de sesgos para transformar el mercado. Que una empresa tenga una mirada piola al respecto no modifica en absoluto la reproducci&oacute;n sist&eacute;mica, que ese es el gran problema en la actualidad. Se necesitan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, una discusi&oacute;n permanente y una conversaci&oacute;n social acorde a este nuevo paradigma para poder modificar al mercado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>PG / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Giménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidar-maternar-no-garpa-cinco-razones-desigualdad-economica-no-invento-feminismo_132_12149079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2025 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuidar y maternar no garpa: cinco razones por las que la desigualdad económica no es un invento del feminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
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